MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Un estudio augura catástrofes naturales causadas por el cambio climático

Aunque es poco probable que se cumplan los augurios más catastrofistas sobre el calentamiento global, según un estudio, la investigación prevé que se doble el aumento de la temperatura que los expertos consideran como límite seguro. Según los investigadores de la Universidad de Oxford, la temperatura se situará 4 grados por encima de la registrada antes de la Revolución Industrial si se toma en cuenta el crecimiento de los últimos diez años, es decir, dos grados más de los que garantizarían estabilidad climática al planeta, según los expertos.


 
El equipo internacional de científicos de la Universidad de Oxford asegura que esta situación provoca catástrofes en grandes zonas de la Tierra, causando sequías, tormentas, inundaciones y olas de calor, con efectos drásticos en la producción agrícola y sus consecuencias secundarias, como la migración masiva.
 


Los escépticos con el cambio climático apuntan a que, como la temperatura media anual más alta de la historia se registró en 1998, el calentamiento global está parado. El estudio, publicado en Nature Geoscience, muestra que sería necesaria una “pausa” más larga para poder sugerir que el planeta no se está calentando a una velocidad elevada.
 


Alexander Otto, de la Universidad de Oxford y autor de la investigación, ha declarado a The Guardian que hay muchos factores del cambio climático que no se pueden incluir en los modelos que manejan los climatólogos. Según el climatólogo, una gran parte del calentamiento reciente ha sido absorbido por los océanos, pero que no tardará en volver al aire ya que la expansión termal de los océanos es uno de los factores principales que asoman detrás del aumento del nivel del mar.


 
En 1998 se registró la temperatura media global más elevada desde que existen registros a causa de los efectos de El Niño, un sistema climático del sur del Pacífico basado en fuertes tormentas y temperaturas elevadas, combinados con los de La Niña, más suaves. Desde entonces, las temperaturas de la superficie terrestre han mostrado una clara tendencia a aumentar por encima de las medias a largo plazo –los 10 años más cálidos registrados han tenido lugar desde 1998-, pese a que los escépticos aseguran que el hecho de que no se haya vuelto a alcanzar el máximo de ese año, supone un parón en el calentamiento global.


 
Otto ha asegurado que las muestras más recientes no se pueden tomar como una evidencia de que el cambio climático se ha detenido. “Dado el ruido en el sistema climático y de temperaturas, sería necesario ver un período más largo para poder sacar la conclusión de que el calentamiento global no está sucediendo”, ha dicho. Se trataría de un registro de las temperaturas durante un lapso de 40 años.
 


Según Otto, el estudio demuestra que los modelos con los que están trabajando los científicos son “bastante precisos”. Está previsto que el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU publique un estudio global sobre la evolución de este tema en septiembre. El primero salió a la luz en 2007 y es la referencia de todos los estudiosos.


 
Jochem Marotzke, profesor del Instituto de Meteorología Max Planck de Hamburg y coautor de la investigación, ha declarado: “Es muy importante no sobreinterpretar una sola década, dado lo que sabemos y lo que no sabemos sobre la variación natural del clima. Durante la última década, el mundo ha continuado a calentarse, pero el calentamiento está sobre todo en las capas submarinas, más que en la superficie”.


 
Otros investigadores también han alertado de que no se deriva mucho consuelo de las nuevas estimaciones –las emisiones de gases con efecto invernadero están aumentando a un ritmo superior al previsto para este momento del siglo XXI y seguirá creciendo. En consecuencia, las previsiones de calentamiento también tienen que elevarse.

 


Por Fiona Harvey Londres 20 MAY 2013 - 14:37 CET


 
© The Guardian

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Miércoles, 13 Marzo 2013 06:47

La droga mata… y en grandes cantidades

La droga mata… y en grandes cantidades

Entre 99.000 y 253.000 muertes se pueden atribuir al consumo de drogas ilícitas, según un informe presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) sobre el consumo de estas sustancias.


 
El informe, presentado el la 56 reunión de la Comisión de Estupefacientes que se reúne hasta este viernes en Viena (Austria), destaca que la mayoría de esas muertes, “que se podrían haber evitado”, fueron casos fatales de sobredosis de personas dependientes de opioides.


 
No obstante destaca que, en comparación con las estimaciones correspondientes a 2009, no parece haberse producido un cambio importante en la prevalencia ni en el número de personas que usaron drogas ilícitamente en 2010.
 


Los opioides siguen causando el mayor daño a nivel mundial, a juzgar por la demanda de tratamiento, el consumo de drogas por inyección y las infecciones por el VIH, así como por las muertes relacionadas con las drogas.


 
Aunque, el informe muestra que en el mapa del uso de drogas, el empleo de sustancias sintéticas y el uso extraterapéutico de medicamentos de venta con receta comienza a despuntar, entre ellos opioides, tranquilizantes y estimulantes de venta con receta que reemplazan las drogas tradicionales, especialmente notable en América del Norte y en Europa.


 
En 2010 la UNODC calculó que de 153 a 300 millones de personas, es decir, del 3,4 al 6,6% de las personas de 15 a 64 años en todo el mundo, habían consumido ilícitamente una sustancia al menos una vez el año anterior.


 
“Las nuevas sustancias sintéticas basadas en precursores no sometidos a fiscalización internacional, cuyas posibles consecuencias nocivas han sido poco investigadas, plantean nuevos problemas para la salud pública”, destaca la ONU.


 
Por el contrario se estabiliza el consumo de drogas ilícitas tradicionales, por ejemplo, de heroína y cocaína, especialmente en América del Norte y Europa, se ven neutralizadas, aunque se observa un uso creciente de esas drogas en partes de África, América del Sur y Asia.


 
El consumo de estimulantes de tipo anfetamínico sigue aumentando especialmente en África, América Latina y Asia y, en particular, en partes de Asia oriental y sudoriental.
 


A nivel mundial, el cannabis sigue siendo la droga que más se consume, y cada vez se menciona con más frecuencia en las solicitudes de tratamiento desencadenadas por su consumo y por los trastornos psiquiátricos conexos.

 

12 marzo 2013

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Hacen falta más que palabras para combatir el cambio climático

Por primera vez en sus 120 años de historia, el grupo Sierra Club participó en un acto de desobediencia civil. Lo hizo el mismo día en que el Presidente Barack Obama pronunció su discurso sobre el Estado de la Unión de 2013. El grupo se sumó a otras muchas personas que se manifestaron contra la construcción del oleoducto Keystone XL, que aguarda el permiso del gobierno de Obama. En su discurso, el presidente se comprometió a enfrentar la creciente amenaza de la crisis climática. Pero será necesario algo más que palabras para salvar al planeta de la crisis climática provocada por el ser humano, y un creciente movimiento social heterogéneo le está exigiendo a la Casa Blanca que adopte medidas significativas.


 
El oleoducto Keystone XL es particularmente polémico debido a que permitirá la explotación de las arenas bituminosas de Canadá, que son consideradas la fuente de petróleo más sucia del planeta. Una de las principales voces contra el cambio climático, James Hansen, director del Instituto Goddard para Estudios Espaciales de la NASA, escribió en el New York Times el año pasado acerca de las arenas bituminosas: “Si Canadá continúa con el proyecto y nosotros no hacemos nada, será el fin para el clima”. Una nueva investigación realizada por la organización sin fines de lucro Oil Change International señala que el impacto potencial de las arenas bituminosas será aún peor de lo que se creía. Debido a que el oleoducto planificado atravesaría la frontera entre Estados Unidos y Canadá, la empresa a cargo del proyecto, TransCanada, debe recibir permiso del Departamento de Estado de Estados Unidos.


 
Entre las personas arrestadas frente a la Casa Blanca se encontraba Julian Bond, ex director de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés -NO LEER). Julian Bond declaró: “Se trata de un asunto importante que afecta a todas las personas que vivimos en este país y a todas las personas del mundo. De hecho, a menos que adoptemos medidas con respecto al medio ambiente y dejemos en claro que queremos tener agua limpia, aire fresco, todo lo que todo el mundo quiere y necesita, cada vez va a ser peor”.


 
Las protestas que tuvieron lugar durante dos semanas frente a la Casa Blanca en el verano de 2011 culminaron con el arresto de 1.252 personas. En noviembre de ese año, otros miles de manifestantes se congregaron para rodear la Casa Blanca y exigir que se rechazara el pedido de autorización para la construcción del oleoducto Keystone XL. Días más tarde, el Presidente Obama anunció que postergaría la decisión hasta 2013, luego de las elecciones. Finalmente otorgó un permiso para la construcción del tramo sur del oleoducto, proyectado de Oklahoma a Texas. Dicha decisión provocó protestas de terratenientes y ambientalistas, que incluyeron una campaña de acción directa no violenta en Texas en la que la gente se encadenó a equipamiento del oleoducto, ocupó tierras y se encadenó a árboles para impedir la construcción.


 
Cuando comenzó el proceso para solicitar el permiso, la entonces Secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que estaba a favor de aprobar el oleoducto, a pesar de que la revisión obligatoria que debía realizar el Departamento de Estado no había concluido. Tras esas declaraciones, se generó controversia cuando el Washington Post informó que el lobista de TransCanada en Washington D.C., Paul Elliott, había trabajado para la campaña presidencial de Hillary Clinton en 2008. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, dirigida por Lisa Jackson, una funcionaria nombrada por Obama, había sido crítica acerca del oleoducto. Cuando Jackson renunció inesperadamente a fines de diciembre de 2012, el New York Post informó, sobre la base de información proporcionada por un supuesto “integrante del círculo íntimo de Jackson” que “ella no quería ser directora de la EPA cuando Obama apoye la construcción [del oleoducto]”. Un portavoz de Jackson negó la veracidad de esa declaración.


 
El nuevo Secretario de Estado del gobierno de Obama, John Kerry, habló acerca de Keystone XL después de su primera reunión oficial con un dignatario extranjero, el ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, John Baird. Kerry sostuvo: “La secretaria Clinton puso en práctica un proceso muy abierto y transparente que estoy comprometido a continuar. Puedo garantizarle que será justo y transparente, que se rendirán cuentas del mismo y esperamos poder estar en condiciones de realizar un anuncio en el mediano plazo”.


 
En el discurso sobre el Estado de la Unión, Obama le dio esperanzas a quienes están preocupados por el calentamiento global: “Por nuestros hijos y por nuestro futuro debemos hacer más para combatir el cambio climático. [...] Podemos pensar que la tormenta Sandy, que la sequía más severa en décadas y los peores incendios forestales que algunos estados han tenido que soportar son tan solo una coincidencia. O podemos creer en el dictamen indiscutible de la ciencia y adoptar medidas antes de que sea demasiado tarde”.


 
Este domingo, en vísperas del feriado por el Día de los Presidentes, se llevará a cabo la que se espera sea la mayor protesta contra el cambio climático de la historia de Estados Unidos, denominada Forward on Climate. Ciento treinta y cinco organizaciones participarán de la manifestación, entre ellas el Sierra Club, Indigenous Environmental Network y 350.org. Sierra Club es una de las organizaciones ambientalistas más poderosas del mundo. Su decisión de participar en acciones de desobediencia civil implica un gran paso en el movimiento para detener el cambio climático. El director ejecutivo de Sierra Club Michael Brune declaró: “Puede resultar un tanto sorprendente que una organización como Sierra Club, que ha existido durante tanto tiempo y ha participado en tantas luchas importantes, realice un acto de desobediencia civil por primera vez. Pero creemos que este proyecto del oleoducto de arenas bituminosas es un despilfarro. Provocaría tal desastre climático que debemos utilizar todas las herramientas de la democracia para luchar contra esto. [...] Nos damos cuenta de que debemos hacer todo lo posible para asegurarnos de que en lugar de que se inviertan 7.000 millones de dólares en un oleoducto contaminante, ese dinero sea invertido en energía limpia”.


 
El Sierra Club parece evocar las palabras de su primer presidente, John Muir, quien escribió en 1892: “Esperamos poder hacer algo por la naturaleza y alegrar a las montañas”.
 


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15 de febrero de 2013


 
Amy Goodman

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 

 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Miércoles, 06 Febrero 2013 06:26

Capital financiero y cambio climático

Capital financiero y cambio climático

Las fuerzas del capital financiero harán muy difícil frenar el cambio climático. Algunos dicen que la estructura del sector financiero no facilitará la transición a una economía baja en carbono. El problema es más grave: el sistema financiero es un potente obstáculo para prevenir una catástrofe derivada del calentamiento global.

 

Para apreciar los alcances del peligro es importante recordar algunos datos. En la actualidad, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera alcanza las 394 partes por millón (ppm). El CO2 es el gas de efecto invernadero más común (no es el único, ni el más potente). Los modelos más desarrollados sobre cambio climático indican que sólo por debajo de las 450 ppm de CO2 se tiene una alta probabilidad de mantener el incremento de temperatura dentro del rango de los dos grados centígrados. Los científicos consideran que ese umbral no debe ser rebasado si se quiere evitar un cambio climático catastrófico.

 

Estudios científicos consideran que para aumentar significativamente la probabilidad de permanecer por debajo de dicho umbral la economía mundial debe limitar sus emisiones para el periodo 2000-2050 a 886 gigatoneladas de dióxido de carbono (GtCO2). En la primera década del siglo se emitieron 321 GtCO2, así que ya solamente nos queda un volumen disponible de 565 gigatoneladas para el periodo 2010-2050.

 

Datos de la organización Carbontracker Initiative revelan que si se extrajeran y quemaran las reservas mundiales conocidas de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) tendríamos emisiones superiores a las 2 mil 795 GtCO2. Es decir, esas reservas contienen cinco veces más carbono que el tope arriba mencionado de 565 GTCO2. Extraer y usar esas reservas podría llevar la concentración de CO2 en la atmósfera a las 700 ppm, lo que cambiaría el planeta tal y como lo conocemos.

 

Ahora bien, las reservas de combustibles fósiles de las 200 empresas más importantes de carbón, petróleo y gas en el mundo (empresas que cotizan en bolsas de valores) tienen reservas con un potencial de carbono de 745 GtCO2. Es decir, si estas empresas extraen y queman sus reservas estaríamos rebasando con 180 GtCO2 el volumen que nos queda disponible para el periodo 2010-2050 (las 565 GtCO2 arriba mencionadas). El problema es todavía más serio porque estas cifras no incluyen a las empresas estatales y tampoco toman en cuenta las gigantescas reservas de gas natural de los esquistos en Estados Unidos y numerosos otros países.

 

El problema es que las reservas detentadas por estas compañías se encuentran asentadas en sus libros y hojas de balance con un enorme valor monetario. Un avalúo de estas empresas asume que esas reservas serán efectivamente realizadas, lo que significa que serán extraídas y utilizadas. Desde el punto de vista contable a nadie le importa un pepino si la utilización de esas reservas es suficiente para sobrepasar el peligroso umbral de los dos grados centígrados. El cambio climático no es un concepto contable.

 

Para decirlo de otro modo, si existiera una autoridad capaz de aplicar la restricción de las 565 GtCO2 para los próximos cuarenta años, estas compañías solamente podrían quemar unas 150 GtCO2. El resto, carbono no inyectado a la atmósfera, serían activos sin valor y se traducirían en pérdidas colosales para los inversionistas que han comprometido recursos en esas empresas.

 

Esas 200 empresas del mundo de la energía fósil tienen un valor en bolsa equivalente a 7.42 billones (castellanos) de dólares. Los países con mayor potencial de gases invernadero en las reservas de compañías que cotizan en bolsa son Rusia, Estados Unidos y el Reino Unido. Y en las bolsas de valores de Londres, Sao Paulo, Moscú, Toronto y del mercado australiano hasta 30 por ciento de la capitalización de mercado está vinculada a combustibles fósiles.

 

Estamos en presencia de un conflicto de dimensiones históricas: de un lado está la comunidad científica advirtiendo no quemar esas reservas de combustibles fósiles y del otro están las empresas e inversionistas que tienen interés en realizar sus activos (extraer y usar esas reservas). ¿Quién prevalecerá? En los últimos 30 años, el sector financiero del mundo ha sido capaz de dominar a la política macroeconómica. En efecto, las prioridades de la política monetaria y fiscal del mundo entero responden hoy (incluso en medio de la crisis) a las necesidades del capital financiero. ¿Por qué tendría que ser distinto en el ámbito de la política sobre cambio climático?

 

En la actualidad carecemos de un régimen regulatorio internacional que permita pensar que la economía mundial podrá reducir su huella de carbono en la atmósfera a la velocidad que se requiere. El Protocolo de Kioto es una entelequia y lo único que queda es un ‘compromiso’ para llegar a un acuerdo en 2015 que deberá entrar en vigor en 2020. En el sector financiero anidan fuerzas que se opondrán con todo a un acuerdo que evite el peligro del cambio climático catastrófico.

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Las grandes fortunas, culpables del calentamiento global

Las grandes fortunas influyen en las negociaciones sobre cambio climático, afirmó hoy la ONG Foro Internacional sobre Globalización (FIG), según la cual en EEUU los principales magnates son responsables del bloqueo de las políticas medioambientales.

 

"La concentración extrema de poder contribuye al bloqueo de las negociaciones sobre cambio climático", declaró en una rueda de prensa el director ejecutivo del FIG, Victor Menotti, al presentar un informe sobre el tema en Doha, donde se celebra la conferencia sobre cambio climático de la ONU.

 

En el estudio Las caras detrás de la crisis global: multimillonarios estadounidenses del carbono y el estancamiento del clima en la ONU, esta ONG señala a los principales multimillonarios estadounidenses como responsables del bloqueo de las medidas sobre el clima en EEUU.

 

El FIG es una alianza de sesenta activistas, intelectuales, economistas, investigadores y escritores que representan a sesenta organizaciones en veinticinco países, cuyo objetivo es llamar la atención sobre el problema de la globalización económica.

 

Menotti subrayó hoy que "EEUU está considerado como el mayor obstáculo para los compromisos multilaterales significativos para reducir los gases de efecto invernadero que causan peligrosas alteraciones climáticas".

 

La influencia de Industrias Koch en EEUU

 

El informe se refiere en particular a los empresarios Charles y David Koch, propietarios del conglomerado industrial Koch Industries, con gran influencia en la política climática del país, que, según FIG, han contribuido a paralizar las negociaciones en las Naciones Unidas.


También explica cómo las contribuciones de campaña de los Koch y sus esfuerzos por detener el cambio de subsidios a los combustibles fósiles han contribuido a frenar cualquier avance serio en la política climática en EEUU.

 

"El resultado es un callejón sin salida frente a la crisis global, ya que EEUU es la nación indispensable para la acción", añadió Menotti.

 

El documento del FIG es una continuación al de 2011, La oligarquía: los multimillonarios que se benefician de la crisis climática actual, hecho público durante la cumbre sobre el clima celebrada el año pasado en Durban (Sudáfrica) y que dio a conocer a las 50 personas más ricas que más invierten en combustibles fósiles.

 

Cambios sustanciales y normas más estrictas

 

"Para conseguir un acuerdo en la ONU son necesarios cambios sustanciales en la dinámica interna de Estados Unidos y limitar la influencia de las fortunas privadas, así como establecer normas más estrictas sobre la contaminación de las centrales", insistió hoy Menotti.

 

El responsable del FIG agregó que la Conferencia del Clima de la ONU en Doha entra en su última semana y los negociadores de Estados Unidos aún no han presentado ningún compromiso ambicioso para reducir las emisiones.

 

Sin embargo, defienden un "nuevo paradigma de las promesas voluntarias que está muy lejos de mantener por debajo del acordado aumento de 2 grados centígrados las temperaturas globales", lamentó.

 

EFEDoha04/12/2012 19:03 Actualizado: 04/12/2012 19:15

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Lunes, 03 Diciembre 2012 06:54

Después de Kioto, el abismo

 Después de Kioto, el abismo

El emirato de Catar acogió hace 11 años el inicio de las negociaciones para liberalizar el comercio mundial. La llamada Ronda de Doha fracaso después de ocupar años y años de negociaciones. El precedente planea sobre la 18 cumbre del clima, cuyo tramo ministerial comienza el lunes de nuevo en Doha. No es solo el mal augurio de que el país anfitrión sea el mayor emisor de CO2 por habitante del planeta, sino que las posiciones siguen estancadas. Ante eso, la única opción que queda es prorrogar el protocolo de Kioto -cuyo primer periodo de cumplimiento acaba a final de este año-, aunque se bajen de él Japón, Canadá y Rusia. Así, solo la UE y Australia quedarían con obligaciones vinculantes a la espera de que en 2015 mejore la economía, la concienciación ciudadana o se alineen los astros para firmar un nuevo acuerdo que entre en vigor en 2020 y que, esta vez sí, incluya a todo el mundo.


 
"Este año tendría que ser un año clave, un Rubicón, al terminar el primer periodo del protocolo de Kioto, pero va a quedar descafeinado", asume José Luis Blasco, socio de Cambio Climático de la consultora KPMG. En 2007, en la Cumbre de Bali, los más de 190 países que se reúnen bajo la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCCC, en sus siglas en inglés) acordaron que en 2009 tendrían un nuevo acuerdo que entraría en vigor en 2013 y que sustituiría a Kioto. Nada de eso ha funcionado. En Copenhague, en 2009, ni la presencia de todos los jefes de Estado desatascó la situación.


 
"Las acusaciones siguen siendo las mismas", añade Blasco. Los gigantes en desarrollo (China e India, principalmente, pero con el apoyo de Brasil y Sudáfrica) temen que les impongan un sistema de verificación de sus emisiones que destripe su economía, además piden más dinero y mayores objetivos de reducción de emisiones para los países desarrollados, especialmente a EEUU. Mientras, Washington insiste en que no puede moverse si no hay objetivos vinculantes para China e India. "Vemos el mismo debate desde 2009", resume Blasco. Bajo una negociación llena de documentos muy técnicos subyace una vieja pugna: ricos contra pobres.


 
La dificultad radica en que este no es un tratado de medio ambiente, ni siquiera sectorial -como el exitoso Protocolo de Montreal, que hace 25 años puso coto a la destrucción de la capa de ozono-. Las emisiones de CO2 tienen relación con el sector energético, la industria, el transporte, la agricultura, la deforestación...


Cada vez que una central térmica quema carbón en China o que un estadounidense arranca su coche emite CO2. Este gas, principal responsable del efecto invernadero, se acumula en la atmósfera y retiene parte del calor que emite la Tierra. Según la Organización Meteorológica Mundial, desde la Revolución Industrial, la humanidad ha emitido unos 375.000 millones de toneladas de CO2. Eso ha hecho que la concentración de CO2 en la atmósfera suba de 280 partes por millón a 390 actualmente. Y seguirá subiendo durante décadas. Nadie planea recortarlas drásticamente porque eso acabaría con la economía mundial.


 
El acuerdo alcanzado en Copenhage por todos los países es limitar el calentamiento a dos grados centígrados, para lo que hay que estabilizar la concentración en la atmósfera en 450 partes por millón. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, ya se notan en el continente alteraciones debido al cambio climático: como aumento de lluvias torrenciales en el norte y sequías en el sur y aumento de la frecuencia de las olas de calor.
 


Con la crisis económica, el clima ha pasado a un tercer plano, aunque cada vez hay más organismos que avisan del grave problema que afronta la humanidad si no se hace nada. El último fue el Banco Mundial, que en un informe calcula, de seguir así, a final de siglo la temperatura media subirá cuatro grados centígrados. Y que eso traerá un mundo "con olas de calor sin precedentes, severas sequías y grandes inundaciones en muchas regiones, con graves impactos en ecosistemas y sus servicios asociados”.


 
La principal esperanza es que en su segundo mandato, el presidente de EEUU, Barack Obama, sí que tome medidas para limitar las emisiones. La paradoja es que sin legislar, Estados Unidos ha reducido sus emisiones debido al auge del gas no convencional, que ha sustituido al carbón en la producción eléctrica. Aún así, EEUU aún dobla a la UE en emisiones per cápita.


 
Europa, tradicionalmente la región que más empuja en estas negociaciones, llega dividida. La crisis económica hace que ninguno de sus líderes -quizá solo François Hollande- tenga el calentamiento entre sus prioridades y Polonia veta cualquier intento por endurecer las normas europeas. Hace unos años se daba por seguro que Europa endurecería su objetivo de reducción de emisiones del 20% al 30% (en 2020 respecto a 1990), pero hoy parece inviable. Además, Bruselas ha tenido que retirar la directiva que obligaba a las aerolíneas por sus emisiones incluso aunque fuesen deun tercer país por el enfrentamiento con China e India y la amenaza de represalias comerciales.


La UE acepta ir a un segundo periodo del Protocolo de Kioto que cubra el periodo 2012-2020, pero hay graves discrepancias por solventar. El secretario de Estado de Cambio Climático, Federico Ramos, destaca el problema del llamado “aire caliente”. Se trata de millones de derechos de emisión asignados a los países de Europa del Este y que nunca usaron debido al desplome de la pesada e ineficiente industria soviética. Algunos países han hecho caja con esos derechos (como Polonia, a la que España le ha comprado CO2 para cumplir su parte), pero otros, como Rusia, aún esperan para venderlos.


 
El problema es que si esos millones de derechos de papel sirven para los próximos años la reducción de emisiones solo será virtual. “España piensa que hay que ser restrictivo en el arrastre de derechos, pero entendemos las posturas de ciertos países”, añade Ramos. “Si el mercado [de CO2] está inundado es difícil que merezca la pena reducir las emisiones”, añade el secretario de Estado, que a partir del miércoles estará en Doha acompañado por el ministro de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete.


 
Ese mercado inundado de derechos ya se da en la UE, por lo que la tonelada de CO2 está en mínimos (el viernes cerró a 6,65 euros, muy lejos de los aproximadamente 20 euros para los que se diseñó el sistema de compraventa.


 
España está entre los países que aceptan un segundo periodo de Kioto. “La primera fase ha sido útil, ha funcionado bien aunque podía haber funcionado mejor”, opina Ramos. Pero incluso aunque la UE acepte, su efectividad de una segunda parte es dudosa. Japón, Canadá y Rusia ya han anunciado que no se sumarán. Estados Unidos, que no llegó a ratificar el primer periodo, ni se lo plantea. El principal emisor del mundo, China, está considerado como un país en desarrollo y por lo tanto está exento. El resultado es que los países con objetivos vinculantes hasta 2020 solo sumarán el 15% de las emisiones mundiales (la UE, Australia, Noruega, Suiza y alguno más).
 


Una prórroga de Kioto permitiría al menos mantener los mecanismos de desarrollo limpio, el sistema que ha llevado miles de millones en tecnología limpia a los países en desarrollo para compensar las emisiones de los ricos. El mecanismo ha estado plagado de agujeros y de inversiones con un dudoso efecto sobre la atmósfera, pero los países consideran que desmontarlo empeoraría la situación.


 
Esos mecanismos son básicos para que los países en desarrollo acepten cualquier nuevo acuerdo, el que se debe acordar en 2015 –probablemente en París- para que entre en vigor en 2020. Pero para eso falta mucho.

 

Por Rafael Méndez Madrid 3 DIC 2012 - 00:57 CET

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Lunes, 22 Octubre 2012 19:46

Pacific ES Colombia

Pacific ES Colombia
No era un montaje. Las imágenes de las condiciones infrahumanas en las que vivían y laburaban los trabajadores de Pacific Rubiales eran una realidad. Y las denuncias del  senador Jorge Robledo también. La multinacional que llegó al país en
2007 para convertirse en un poder económico sin igual estaba, en el 2011, en el foco de atención. Semana, El Nuevo Siglo, Dinero, Kien&Ke y El Espectador, entre otros, lo reportaron y le dieron micrófono a Robledo. La petrolera manejada por venezolanos quedó mal parada.

Y respondió con una campaña publicitaria según la cual “Pacific es para ti”. Rubiales inundó los medios con publicidad y, tal vez gracias a  eso, las noticias que seguía generando la petrolera empezaron a cambiar de tono. Las investigaciones de los medios, en general, desaparecieron. Quizá el caso más visible es el de La W, dirigida por el empresario/periodista Julio Sánchez Cristo. El director de Primera Página, Héctor Mario Rodríguez, que denunció en esa emisora la presunta inflación de cifras de Pacific Rubiales, en 2011, y el supuesto matoneo judicial que estaba sufriendo a cuenta de un pleito que tenía con la petrolera, en 2012, me dijo: “Pacific sabía que mi flanco de salida era La W y buscaron cortar ese filtro con avisos”. En el archivo de La W se  encuentran pocas noticias o investigaciones que cuestionan a la petrolera después de que empezó la campaña según la cual “Pacific es Colombia”.

Pero había que seguir investigando. Son varios los episodios polémicos que involucran a la petrolera: el bloqueo de las carreteras en el Meta; los problemas de contratos con Ecopetrol; una indagación de la Dian a unos de sus contratistas por evasión de impuestos; los aparentes desastres en sus inversiones en BPZ Energy; las investigaciones de las Superintendencia de Sociedades por la falta de claridad en la propiedad de unas filiales; la contratación de innumerables exfuncionarios públicos, cual devolución de favores; los fallidos negocios en Papúa Nueva Guinea, donde aseguraron haber encontrado petróleo y aparentemente no fue así. En fin: hay mucha tela que cortar y los medios no han ni comprado las tijeras. El único que ha investigado, Héctor Mario, fue
demandado cuatro veces y es, según él, víctima de un matoneo judicial.

En general, los medios donde Pacific pauta ya no se refieren a la empresa si no es para elogiarla o defenderla. No es que nieguen la realidad, sino que no la investigan o la acomodan a favor de Pacific. El vicepresidente Garzón no había terminado de publicar el comunicado donde aseguraba que había una huelga en Campo Rubiales este lunes, y Pacific ya estaba en todos los medios desmintiéndola. Y hace unas semanas Bloomberg dijo que una directora de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales le
había negado una licencia ambiental a Rubiales y ahí estuvo La W, con rigor, para acorralar a la funcionaria.

Las campañas publicitarias de Pacific en prensa no se reducen a La W, así parezca. Historias en Kien&Ke como “El factor humano de Pacific Rubiales” o “El colombiano que pesa en Pacific Rubiales” son publirreportajes pagados que se presentan como periodismo. Y así, parecido, ocurre en otros medios impresos, radiales y televisivos. Semana pagó un histórico evento protagonizado por prestigiosos periodistas del mundo entero con plata de Pacific y ahora prepara un libro, también con el patrocinio de la empresa. ¿Cómo van a hacer los medios en 2014 para reportar con transparencia el vencimiento del contrato de Rubiales con el Estado?

El periodismo depende, en parte, del dinero de los anunciantes. Al negociar, empresarios y periodistas crean vínculos implícitos que perjudican la información. Ahí están las fotos de los altos ejecutivos de Pacific en los cocteles periodísticos. Tal vez no sea una estrategia deliberada de Rubiales, sino una reacción  inconsciente de los periodistas/empresarios al ver que sus hijos comen
de la mano de la empresa; en cualquier caso, la pauta de la petrolera parece haber tenido enormes efectos en la información que se publica sobre ella.

Y no solo porque los reportes que se publican son para celebrarle o defenderla. Las notas que se publican para criticarla también se ven perjudicadas por este fenómeno. En Colombia, lo que no sale en el periodismo informativo se publica en las columnas de opinión: ahí están las críticas de María Elvira Samper, Héctor Riveros, César Rodríguez o Razón Pública en contra de Rubiales. Que son importantes, y tienen su punto. Pero sirven poco, porque no son investigaciones. Y, según me dijo un ejecutivo de
Pacific, se basan en datos equivocados, porque los columnistas —que no tienen responsabilidades informativas—  no verificaron sus números con la empresa. A punta de opiniones es muy difícil. La relación entre los empresarios y los periodistas, cuya primera y más obvia consecuencia son los empresarios/periodistas como Julito, es un problema histórico del periodismo colombiano, donde los medios públicos, que en otros países hacen de solución a esta situación, son prácticamente inexistentes. Las investigaciones sobre los fraudes del Grupo Grancolombiano, por ejemplo, casi quiebran a El Espectador en los ochenta. Y la denuncia de unas polémicas prácticas del Grupo Santo Domingo en los noventa, por las que el Grupo retiró su pauta de la revista, fue un duro golpe económico para Semana.

Pacific Rubiales ha hecho lo que ha querido con los grandes medios colombianos porque los periodistas/empresarios que manejan la prensa se lo permitieron. Pacific ES Colombia porque su llegada demuestra que en este país la plata puede comprar lo que sea, incluso la verdad. Cualquier multinacional que llega a un país a invertir enormes cantidades de capital aprovecharía semejante apertura de patas. Si los medios han dejado de reportar las posibles irregularidades de Rubiales es porque así lo quisieron, no porque en su contrato con la empresa estuviese estipulado.

“¿Acaso quiere que rechacemos el dinero con el que le damos de comer a nuestros hijos?”, me diría un periodista/empresario. Que la relación de la prensa con los empresarios genere estrechos vínculos que perjudican la objetividad de la información es inevitable. Pero que se sacrifique la trasparencia por cuenta de morder pasito a quienes pautan es perjudicial para colombianos, inversionistas extranjeros y trabajadores de Pacific. La periodista Marta Ruiz me recordó, cuando hablamos de esto, la ya legendaria tesis de The Economist: “la nueva objetividad está en la transparencia”. No en Colombia.

Publicado en Kien&Ke en octubre de 2012. 
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Jueves, 20 Septiembre 2012 06:29

Exxon, codicia e imperio

Exxon, codicia e imperio
Ante el Consejo de Relaciones Exteriores, el cabildo de cabildos” del alto capital (financiarizado), vinculado a los Rockefeller y a la planeación bélico-imperial, Rex Tillerson, director ejecutivo de Exxon/Mobil, con la mira en el petróleo y gas de esquisto (shale), habló de “la vasta riqueza” mexicana y se pronunció por “reformas” que les permita tajada en la renta petrolera, reservada a la nación por la Constitución. Financial Times, por su lado, recordó que Peña Nieto (EPN) calificó de “ideologías caducas” todo freno a esa codicia. Con una legitimidad tan cuestionada ¿mentirá al jurar “respetar y defender” una Carta Magna cuyo artículo 27 constitucionalizó el derecho del pueblo a desarrollar y disfrutar sus recursos naturales, una piedra en el zapato imperial desde 1917, combatido desde entonces y formalmente rechazado por Estados Unidos ante la UNCTAD en los años 1960?


Hay gran prisa de Exxon, Chevron et al, por asumir el control y usufructo de los hidrocarburos, desde el megayacimiento de Vaca Muerta en Neuquén, al sur de Argentina (tercera reserva mundial de gas y petróleo shale, después de Estados Unidos y China) a las ricas formaciones geológicas en el norte de México. Así se deja ver en el mandato de la Casa Rosada de proceder a toda costa en Neuquén –con Chevron– y en la orden de EPN a la diputación del PRI para que den prioridad a “reformas” que “abran” el gas de esquisto a la IP, nacional y/o extranjera. La Agencia Internacional de Energía, que “lleva de la mano” a Pemex según intereses y planificación de las petroleras de Estados Unidos, espera (su economista Fatih Biro dixit) que México produzca 40 billones de metros cúbicos de gas para 2035. Se usaría el fracking, es decir, perforación horizontal y alta presión hidráulica sobre la roca porosa, con enorme cantidad de agua, arenas y compuestos químicos tóxicos, metales pesados, sustancias radiactivas, pólvora, etcétera.


Hasta hace poco Exxon negaba la existencia del calentamiento global. Con Tillerson, más sensato que su antecesor ante la evidencia científica de lo antropogénico del fenómeno, la firma reconoció lo insostenible de esa postura. Ahora propone que para seguir con el negocio –y la emisión de gases con efecto invernadero (GEI), se use “geo-ingeniería” para “mitigar” una irreversible y catastrófica dislocación del termostato global. Además, sin sustento científico, el cabildo petrolero y la Casa Blanca consideran al gas de esquisto una panacea para la transición energética, aunque el fracking se asocie a fugas de metano, un GEI mucho más potente que el CO2. ¿Es por eso que la Cámara de Comercio de Esados Unidos recomienda “adaptarse a un clima más cálido”(sic)?


El apremio de las petroleras en Argentina y en México por explotar gas y petróleo de esquisto es por lo fabuloso del negocio, en medio del pico petrolero. La ofensiva de Exxon/Móbil, Conoco/Phillips, Chevron/Texaco, etcétera, en pos de los recursos de “las Américas”, incluidas las arenas bituminosas de Canadá y yacimientos en aguas profundas de Brasil, fue anunciada por el New York Times (20/9/11) que calificó de “nueva Arabia Saudita” a esa vasta región. Un estudio de Citigroup de 2012 informa a sus inversionistas/especuladores que Arabia Saudita, la principal reserva y exportadora de crudo del mundo !pasará a la categoría de importadora neta en 2030! Con una producción de 11 millones de barriles diarios (mbd) hoy exporta 7 millones de barriles diarios y consume todo el gas que produce. Su capacidad ociosa, como la de otros productores del golfo Pérsico, es incierta. Se aumenta la probabilidad de un mega shock petrolero, por lo que, como dicen en Goldman Sachs, señores: ¡hagan sus apuestas!


Mientras el 1 por ciento juega con el clima, se mantienen asimetrías en las emisiones de CO2. En 2010 los 6 mil 980 millones de humanos emitían 4.74 toneladas de CO2 per cápita (t/CO2/capita). Las cifras para “las Américas” son reveladoras: Estados Unidos derrocha 19.65 (id); Canadá 17.55 frente a México con 3.98 y Brasil, 2.43. Aunque es posible un buen nivel de vida con menos despilfarro (Francia, 6.20; Alemania, 10.13; Japón 10.24), para seguir con el “festín fósil”, se explotan las rocas de esquisto y Estados Unidos implanta (México, Colombia) o impulsa (Argentina, Brasil, etcétera) diseños militares de “guerra irregular” para el control de la población ante un esquema extractivista incapaz de generar empleo y bienestar.


Para “sacar el jugo de las rocas” de mil pozos a ser “fracturados” en Vaca Muerta en 2013, dice Diego Urretabizkaya, se utilizarían 30 mil millones de litros de agua y 424 millones de kilos de químicos tóxicos, que “ponen en riesgo a la población neuquina” (Argenpress 5/9/12). Según la AIE en el norte de México se perforarían 60 mil pozos en pocas décadas. Aunque son formaciones geológicas distintas, es posible estimar las astronómicas cifras de millones de metros cúbicos de roca quebrada y de miles de millones de litros de agua y de kilos de tóxicos: enfrentamos gran destrucción humana y la demolición de la vasta franja norte del suelo patrio.


jsaxef.blogspot.com

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Expertos llaman al mundo a cambiar de actitud ante problema de la basura
Washington, 9 de agosto. En la basura hay tesoros por descubrir.


Con esta consigna, expertos analizan en una serie de artículos que se comienza a publicar hoy en la revista Science la situación de los desechos en el mundo y las formas de evitarlos o gestionarlos mejor que hasta ahora.


En el ciclo humano del agua hay un artefacto que ha hecho una victoriosa conquista del mundo a partir de Europa a finales del siglo XIX: el inodoro. En la actualidad no solamente hay modelos que ahorran agua, sino algunos que reciclan la orina y los deshechos sólidos para el compostaje. En Hong Kong, con sus millones de habitantes, se utiliza en los inodoros agua de mar y se ahorra 20 por ciento del agua potable.


El avance en estos terrenos no se detiene: este mismo mes varios equipos de investigadores presentarán sus nuevos prototipos en una muestra en Seattle, Estados Unidos. Su propósito es ganar el premio de la Fundación de Bill y Melinda Gates para “la reinvención del inodoro”.


El principal obstáculo son las concepciones culturales fijas, sobre todo en Occidente, escribe el redactor de Science Greg Miller. Como la cultura del “tirar de la cadena y olvidarse”.


Mark van Loosdrecht, de la holandesa Universidad de Delft, presenta una propuesta para resolver uno de los peores problemas: la eliminación del nitrógeno en el agua de desecho. Con su técnica, bautizada Anammox, bacterias transforman los nitratos y nitritos sin oxígeno en nitrógeno que se evapora en el aire. Con ello se evita la sobrecarga del agua.


“En el año 2000 construimos en Hattingen una de las primeras plantas, y entretanto hay unas 30 en toda Alemania”, señaló Jörg Hennerkes, de la Asociación del Rin. “Este procesamiento no sólo necesita menos energía, sino que además no requiere la introducción externa de carbono. Eso funciona muy bien.”


De los desechos sólidos se ocupa Bruce Logan, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, que presenta prototipos de células de combustible microbiológicas. Éstas usan las características de ciertas bacterias del género Geobacter que se producen por la fermentación para producir electricidad. Aunque aún están comenzando a desarrollarse, estas técnicas apuntan nuevas formas de aprovechar los desechos biológicos.


Algunas sustancias problemáticas se pueden reutilizar de forma sencilla, como el polipropileno. También en los metales, que en teoría serían fácilmente reciclables, queda mucho por mejorar. En el mundo suelen reutilizarse los metales más comunes como hierro, níquel y cobre, pero un análisis más detallado revela que durante toda su trayectoria de la mina a su desecho se pierde mucho: en el níquel, por ejemplo, 48 por ciento.


También es necesario desarrollar proyectos para elementos poco comunes, como el litio y el neodimio, que tienen un papel cada vez más importante en la alta tecnología.


En este contexto, la mejor alternativa sería un reciclaje mundial de todas las partes de los aparatos, algo que tiene que ser previsto desde el diseño. Aquí el problema no es la tecnología, según Science, sino los ciclos ya establecidos, que cuesta cambiar. Y eso necesita más bien impulso social.


Dpa

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Las protestas detienen la construcción de una fábrica de aleación de cobre en China
Internet y una mayor conciencia ciudadana se han convertido en el motor de las cada vez más frecuentes protestas en China para luchar contra la degradación ambiental y las injusticias sociales. El último episodio que refleja esta situación se ha producido en la ciudad de Shifang (provincia suroccidental de Sichuan), donde el Gobierno se ha visto obligado a suspender la construcción de una fábrica de aleación de cobre, después de que miles de vecinos –incluidos colegiales- tomaran las calles para rechazar la planta, preocupados por su impacto contaminante. Lo que el domingo comenzó como una manifestación pacífica, el lunes degeneró en violentos enfrentamientos con la policía.


Las autoridades de Shifang han publicado este martes un anuncio en su página web en el que aseguran que la construcción ha sido detenida temporalmente mientras son enviados equipos a educar a los ciudadanos sobre el proyecto. El aviso afirma que seguir adelante sin haber logrado la comprensión y el apoyo públicos supone una amenaza para la estabilidad social. Pero al mismo tiempo han amenazado con “castigar duramente” a quienes continúen las movilizaciones.


“Cualquiera que haya incitado, planeado u organizado concentraciones ilegales, marchas de protesta o manifestaciones y aquellos que han participado en destrozos o saqueos (…) serán duramente castigados”, ha afirmado la policía. “Cualquiera que utilice Internet, mensajes de telefonía móvil y otros medios para incitar, planear u organizar concentraciones ilegales, marchas de protesta o manifestaciones debe cesar inmediatamente sus actividades ilegales”. Las autoridades aseguran que los cabecillas serán castigados, especialmente aquellos que no se entreguen a la policía en un plazo de tres días.


Las movilizaciones se volvieron violentas el lunes, cuando miles de residentes arremetieron contra la sede del gobierno local, dañaron coches de la policía y se enfrentaron con los antidisturbios, según la prensa de Hong Kong. La ira creció entre los vecinos cuando comenzaron a circular en Internet fotos y vídeos de la policía utilizando gases lacrimógenos y golpeando a la gente con palos. Al menos 13 personas -según ha comunicado el Gobierno local en su cuenta en Weibo, el Twitter chino- resultaron heridas después de que los agentes se emplearan a fondo para dispersar a la muchedumbre. Las autoridades han negado que haya muerto una persona, en contra de lo que afirman algunos internautas.


Las fotos que han circulado ampliamente en foros y mircoblogs muestran las calles con nubes de gases lacrimógenos y personas heridas. En ellas, se ve también a gente caminando con pancartas en las que piden la paralización del proyecto y la protección del medioambiente. En otras, se ve a manifestantes arrojando botellas de agua de plástico a las fuerzas de seguridad. La fábrica procesaría un metal pesado y los vecinos temen que contamine la ciudad. Shifang está situada a unos 50 kilómetros de Chengdu, capital de Sichuan, y tiene 220.000 habitantes.


En un comunicado anterior, el Gobierno de Shifang ha culpado a “gente con motivos ocultos” de estar detrás de la participación de los estudiantes para llevar a cabo la protesta coincidiendo con el aniversario, el 1 de julio, del nacimiento del Partido Comunista Chino. Las autoridades han citado directamente al movimiento de inspiración budista Falun Gong –ilegal en China continental, que lo considera un “culto diabólico”- y a los “separatistas” del Dalai Lama, líder espiritual de los tibetanos, que vive en el exilio en India.


El grupo Hongda, propietario de la fábrica, que cotiza en la Bolsa de Shanghái, es uno de los mayores productores de zinc y plomo de China. Su objetivo inicial era que la instalación, destinada a refinar molibdeno de cobre, estuviera finalizada para 2015.


La contaminación se ha convertido en una de las principales causas de protestas en China. En agosto del año pasado, miles de personas forzaron el cierre de una planta química en la ciudad portuaria de Dalian (noreste de China). En aquel caso, sin embargo, las protestas fueron mayormente pacíficas.


Las disturbios sociales son uno de los principales quebraderos de cabeza del Gobierno chino, que tiene que hacer frente cada año a miles por un amplio abanico de motivos, que van desde la contaminación a las expropiaciones ilegales de suelo, la corrupción, los abusos laborales o las disputas étnicas.


Las autoridades suelen responder vetando la información, pero los ciudadanos acuden a Internet y a microblogs como Weibo para organizarse, y difunden las noticias con tal rapidez que los censores no pueden impedirlo. Shifang es este martes el tema más solicitado en Weibo con más de 10 millones de búsquedas.


Por Jose Reinoso Pekín 3 JUL 2012 - 13:12 CET


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