Irrespirable. La crisis es del modelo urbano

De amarilla a naranja, entre alerta y alerta por crisis ambiental, a este punto ha llegado Bogotá, así como Medellín; otras ciudades capitales también se enrutan hacia este resultado. Las cifras de enfermos y muertos por esta realidad llaman la atención sobre paradigmas quebrados: el supuesto desarrollo –que no es tal– el modelo de ciudad, y el sistema de transporte, que colapsaron.

Las cifras son escandalosas: 17.549 muertos al año en Colombia por contaminación del aire, exposición a combustibles pesados y la mala calidad del agua, según datos del Instituto Nacional de Salud (INS).

Esta irrespirable realidad viene al caso por las anunciadas emergencias ambientales declaradas, en Bogotá, con alerta amarilla el pasado mes de febrero para una parte de la capital del país, y retomada de nuevo el 7 de marzo pero con un agravante: alerta amarilla para toda la ciudad y alerta naranja en el polígono delimitado del suroccidente de la urbe; en Medellín –primeros días de marzo– las restricciones vehiculares ampliadas son la respuesta ante evidencias de que las condiciones del aire son cada día más críticas; igual en Bucaramanga y su área metropolitana.

Es una realidad ante la cual los gobernantes y especialistas en el tema siempre recurren a lo mismo: ampliar el pico y placa, y otras medidas similares que la evidencia demuestra no van al fondo del asunto, solo distraen o sirven para que los funcionarios de turno, con cara de doctos, brinden declaraciones de prensa. La jornada del día sin carro celebrada en Bogotá el pasado 7 de febrero así permite reafirmarlo, pues una semana después, el día 15, la urbe –en especial las localidades de Kennedy, Bosa y Tunjuelito–, quedó sumida en emergencia ambiental. Tras unos pocos días y con la ampliación del pico y placa la medida fue levantada, pero tras otros días más la crisis vuelve a un pico crítico.

Unas medidas pedagógicas, que como la del día sin carro –que en realidad es un pico y placa ampliado– no logran efecto positivo alguno, a pesar de extenderse por todo el país en su aplicación, en meses y días diferentes de acuerdo a la ciudad que la adopta. Así lo desnuda la demanda de vehículos particulares en Bogotá, la cual no para de crecer y crecer (ver cuadro).


No es para menos. La ciudad moderna fue diseñada, en la distribución de espacio y la construcción de avenidas y calles, para la veloz circulación de mercancías –donde la fuerza de trabajo es la fundamental–, que es lo que explica la pervivencia y ampliación del culto al automotor. No es que no se pueda colocar límite al vehículo, esto es posible, pero lo imposible es detener –al menos para el capital– la circulación cada vez más rápida de mercancías, pues ello le colocaría un dique a la incesante y creciente multiplicación del capital mismo.

El capitalismo no se detiene, podríamos decir, y así procede sin importarle las consecuencias que ello tenga sobre la salud y vida misma de millones de personas. No de otra manera puede entenderse el ocultamiento por años de los efectos que sobre la salud tiene la emisión de gases por parte de los vehículos, los cuales continúan en venta ascendente, ni que las multinacionales, como Volkswagen, Mercedes Benz, Porsche, Audi y otras, adulteren los medidores de gases de que están dotadas las máquinas por ellos fabricadas, para ocultar así la real contaminación del aire que producen las mismas al prender y rodar.

Una acción, consciente y malintencionada que responde de manera perversa a los siete millones de víctimas que cada año produce el aire contaminado en todo el mundo, según datos del 2018 de la Organización Mundial de la Salud (OMS)*. Informe en el cual también asegura que 9 de cada 10 personas del total de quienes habitan nuestro planeta respiran aire contaminado. Para la OMS, en partículas tóxicas como los sulfatos, nitratos y el hollín, recae la responsabilidad por la muerte de una cuarta parte de personas que sufren enfermedades cardiacas y derrame cerebrales, al igual que un 43 por ciento de las enfermedades pulmonares obstructoras crónicas, al tiempo que de un 29 por ciento de la variedad de cáncer con epicentro pulmonar. Acción consciente y malintencionada que dibuja al capitalismo en su real catadura: la muerte sobre la vida, la ganancia sobre la naturaleza.

Para la jefe de citado informe, María Meira, en gran parte de las megaciudades donde hoy se amontona la población mundial la contaminación alcanza a estar hasta cinco veces por encima de lo recomendado por la organización de la salud de las Naciones Unidas.

Es una realidad que permite concluir, sin duda alguna, que medidas como el pico y placa, así como el día sin carro, son simples distractores para la real crisis en que están envueltas las ciudades todas, lo que nos invita a ahondar en la realidad que nos ahoga, para identificar el trasfondo o causas de esta crisis, y así poder proponer medidas que vayan a la raíz del asunto.

 

El imposible que ya llegó

 

La imagen no me abandona: unos van en bicicleta y otros a pie, varios llevan el rostro protegido por máscaras que les permiten respirar mejor; son pobladores de ciudades europeas y asiáticas que atraviesan avenidas, junto a ellos, calles atestadas por cientos de carros cuyos exostos emiten gases que ahogan a los transeúntes; una toma posterior –aérea– de aquellos centros urbanos los muestra cubiertos por una espesa capa producto de la contaminación estacionada en la atmósfera.

Lo primero que pensé al ver tal registro televisivo, hace ya 40 años, era que aquello era un barbaridad, ¿cómo podía vivir la gente así? ¿cómo podrían haber llegado aquellas gentes a tan degradante realidad?

La respuesta que encontraba para ello es que esa era la realidad de megaciudades cada vez más “prósperas”. Ciudades de 5, 8, 10 y hasta 15 o 20 millones de personas, la inmensa mayoría de las cuales padecen un hacinamiento insoportable. A eso había llegado la ciudad, uno de las principales creaciones de la humanidad en toda su historia.

Para ese entonces las nuestras eran buenos vivideros, ciudades de 1 o 2 millones de personas, con excepción de Bogotá que sumaba un poco más. Cuarenta años después, todo es distinto, ahora nosotros también salimos con temor a la calle, nos protegemos de los gases que expiden los automotores, y sufrimos sin descanso el irrespirable aire que nos dejan. Nuestras urbes han dejado de ser un buen vividero, las soportamos, pero deseamos no estar en ellas, al menos de manera permanente.

Como los del resto del mundo, nuestros centros urbanos han sido diseñados y dispuestos para la “eficiencia” del motor a gasolina o alguno de sus derivados; el afán permanente, el ir y venir de miles de carros y motos es la nota dominante; el aire apesta y ataca la salud de nuestros cuerpos, el ruido daña nuestros oídos, los ojos arden y lagrimean, la piel se reseca y envejece de manera prematura, y el cuerpo todo sufre afectación, no solo con enfermedades que atacan nuestros pulmones y vías respiratorias en su totalidad (enfermedades respiratorias agudas), propiciando cáncer, sino también potenciando otras como diabetes, alzheimer, entre las identificadas con tal origen.

El aire apesta, y nosotros sin saberlo respiramos partículas en suspensión –invisibles– que fluyen en el ambiente, como la PM2.5, SO2 (dióxido de azufre), además de NO2 (dióxido de nitrógeno), Pb (plomo), O3 (ozono troposférico) y CO (monóxido de carbono), es decir, veneno puro pero que actúa de manera lenta, razón por la cual muchas veces no nos preocupamos, solo con el paso del tiempo y consumidos por alguna de las enfermedades propiciadas por estos gases, venimos a comprender que padecemos las consecuencias de un modelo urbano trazado de acuerdo a las necesidades y lógicas del capital, y de sus propietarios, cabeza de multinacionales, unas más poderosas que otras. Al final de la vida comprendemos que padecemos los efectos “desarrollo”, máxima del capitalismo y sus multinacionales, bonanza para unos pocos y cruz de millones por todo el mundo.

Multinacionales éstas, que con su control extendido sobre diferentes esferas de la sociedad global manipulan y engañan sobre el real sentido del trabajo, el descanso, la comodidad, el goce, el placer, el consumo, la justicia, el medio ambiente, el sentido y uso de los vehículos, lo público, lo privado, el bienestar, en fin, sobre la razón y sentido de la vida misma.

 

Irracional

 

Atender las enfermedades derivadas de esta realidad de contaminación ambiental le significó al sistema de salud colombiano 20,7 billones de pesos, según datos del ministerio del ramo para el 2017. “Dentro de estos costos, la contaminación del sire urbano aportó el 75 por ciento, con $ 15,4 billones de pesos (1,93% del PIB de 2015) asociado a 10.527 muertes y 67,8 millones de síntomas y enfermedades”, informó el Simón Gaviria, director de Planeación nacional de entonces.

Un gasto inmenso e irracional, toda vez que el origen del problema está identificada, lo que permite interrogar, ¿una vez conocido el origen del problema no es mejor prevenir que curar? Esto es, estamos como sociedad –no solo la colombiana sino el conjunto global– ante el reto de replantearnos el mismo modelo urbano hoy imperante y dentro de éste la función y características del sistema de transporte dominante.

Como es sabido y sufrido, nuestras ciudades crecieron al ritmo de la violencia padecida en el campo –por acción de terratenientes, las direcciones de los partidos tradicionales y sus aliados–, y los millones de campesinos de allí expulsados producto de la misma. Año tras año, en ocasiones a chorros, tales campesinos dieron forma a centenares de barrios, corriendo con el costo de levantar sus casas, trazar vías y resolver los servicios públicos.

Crecimiento potenciado por intereses económicos específicos, como lo planteó Lauchlin Currie en los años 60, producto de lo cual tomó forma un sistema de financiación de vivienda como el recordado Upac, que potenciaron el sector bancario colombiano al apropiarse del ahorro de cientos de miles de familias, a la par de otras medidas que sustentaron modelos de urbanización por varias décadas. Un modelo y una realidad producto de la cual pasamos de gozar ciudades a padecerlas, en una explosión en su crecimiento que las extendió, en el caso de las capitales de departamento, sobre los municipios vecinos, incorporándolos a su territorio, y conformando extensas zonas metropolitanas.

Un crecimiento sin sentido humano que llevó a que los trabajadores de distinto oficio quedaran obligados a cruzar cada día –ida y regreso– las ciudades de habitación en procura de su sitio de trabajo. Un desgaste de energía en el cual se consume la vida misma, tanto en horas de transporte día, mes, año, como en la inhalación de gases carburantes expedidos por buses en mal estado. Un desgaste de energía que para el caso de Bogotá le implica a cada una de las personas que lo padece, al sumar las horas diarias gastadas en ello, el equivalente a 11 días del año encerrado en un bus.

Tratando de salir de tal padecimiento, miles, millones, terminaron endeudados para adquirir un carro privado que les ahorrara horas de transporte y les hiciera menos penoso el trabajo diario. Beneficios inmediatos y particulares que ocultan los perjuicios colectivos, la crisis ambiental y los problemas a ella asociados como parte de un modelo de ciudad que terminó ampliando vías, levantando puentes, haciendo intersecciones, profundizando túneles, etcétera, en beneficio del carro particular y en perjuicio de los peatones y el necesario acceso pleno al espacio público. Sin cuestionar la precariedad de lo público ni el negocio privado oculto en ello, miles, millones, con sus compras y decisión por lo particular potenciaron el mismo modelo que precariza sus vidas.

Es una irracionalidad que coloca a sociedades como la colombiana, ante el inaplazable reto de repensar y rediseñar sus centros urbanos, aprovechando para ello el cúmulo de ciudades intermedias con que cuenta y que aún permiten un crecimiento planeado y bien proyectado, ciudades máximo de un millón de pobladores, donde cada uno de quienes allí hagan su vida tengan su vivienda cerca de su sitio de trabajo y estudio, con acceso también razonable, por su distancia, a sitios de recreación y esparcimiento, así como salud y otros que complementan el amoblamiento urbano. Ciudades, cada una de estas, donde el transporte sea público y lo más amable posible con el medio ambiente, al tiempo que los desplazamientos urbanos casa-trabajo o casa-estudio puedan hacerse a pie. Centros urbanos que cuestionen el reinado del petróleo y sus derivados y asuman el uso preferente de otras fuentes de energía. Centro de habitación donde el concepto del tiempo entre en cuestión, así como el de acumulación-ganancia, relantizando la vida toda, para poder vivir y gozar, quebrando al trabajo como centro orientador de la vida.

Al así pensar decenas de nuevos, o potenciados centros urbanos, la crisis ambiental deberá encontrar un punto de resolución radical, para lo cual el carro particular debe dejar de impactar el medio ambiente, abriendo condiciones para que la vida sea más amable, recuperando la esencia de la convivencia y de lo público, todo ello como soporte de una sociedad profundamente humana, reconciliada con la naturaleza, donde alimentación y salud, trabajo y estudio, descanso y recreación, ambiente y gasto de energía, serán abordadas dentro de un solo proyecto: vivir en felicidad.

 

 

* Otros informes, como el publicado el 11 de marzo en el European Heart Journal eleva a 9 millones los decesos por esta causa, 800000 de ellos en Europa.
 

 

 

 

Publicado enColombia
“Hay que prepararse ya para las consecuencias del cambio climático”

La exministra ecuatoriana preside en Buenos Aires la reunión de cooperación Sur-Sur

Para María Fernanda Espinosa, la diplomática ecuatoriana que preside la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, hay que acelerar las medidas defensivas contra el cambio climático. “El objetivo es construir resistencia y capacidad de adaptación, prepararse ya para las consecuencias del cambio”, especialmente en los países más pequeños y menos desarrollados, los que más sufrirán en las próximas décadas. El clima, la desigualdad económica y las migraciones han sido, junto al asunto urgente de la mujer, los grandes temas de la reunión Sur-Sur que los 193 países de la ONU han mantenido el jueves y el viernes en Buenos Aires.


“Un tema muy importante es la reforma de los mecanismos internos en la Asamblea General de la ONU y cómo tomar decisiones en una época en que los consensos son cada vez más raros; eso, sin embargo, difícilmente saldrá en un titular”, dice Espinosa durante una entrevista desarrollada en su hotel bonaerense. “La Asamblea adopta decisiones, pero luego cada país debe aplicarlas y ahí tenemos un déficit”, reconoce.


Aunque se trabaja mucho en la reforma interna, las urgencias planetarias concentran la atención. El cambio climático, para empezar: quién paga la factura, cómo se reparten responsabilidades y cómo se afrenta algo que ya resulta inevitable. Serán los temas de la gran conferencia de Nueva York, en septiembre. La presidenta de la Asamblea General cree que hay razones para el optimismo. Estados Unidos se ha retirado de los Acuerdos de París y su presidente, Donald Trump, incluso niega que exista el calentamiento, “pero cientos de ciudades estadounidenses y varios estados están aplicando los Acuerdos de París, China ha decidido cambiar su matriz energética y emprender la reconversión tecnológica, igual que India, y en general estamos en el camino correcto. Lo que ocurre”, subraya, “es que hay que acelerar”.


No se trata solamente de evitar que la temperatura planetaria suba más de dos grados respecto a la era preindustrial, algo que, según un informe de la ONU en noviembre, ya está a punto de ocurrir, sino de prepararse para las consecuencias del calentamiento. “Soy latinoamericana, sé que los países pequeños y con menos recursos serán los más afectados, y lo que debemos hacer ahora es redireccionar esfuerzos para construir resiliencia ante los fenómenos naturales”, dice Espinosa.


Una de las consecuencias del cambio climático será el agravamiento de las migraciones. Hoy, 250 millones de personas están en movimiento, el 80% de ellas dentro de África. La cuestión migratoria afecta muy especialmente a los países del sur, principales emisores y principales receptores, y tiene su raíz, como siempre a lo largo de la historia, en la desigualdad, que genera pobreza y violencia. “Hay demasiada gente marginada de los frutos de la globalización; si no conseguimos reducir las desigualdades y no cumplimos el objetivo de crear 600 millones de nuevos puestos de trabajo antes de 2030, los problemas serán gravísimos”, afirma.


La antigua ministra ecuatoriana se enciende al hablar de la mujer. “Solo 20 de los 193 países están dirigidos por mujeres; solo el 25% de los parlamentarios son mujeres; las mujeres cobran, a igual trabajo, una media del 20% menos; y los números de la violencia contra la mujer hieren: una de cada tres mujeres en el mundo ha sido víctima de violencia”, explica, antes de recordar que 20 millones de niñas están anualmente en riesgo de sufrir la mutilación genital.


Espinosa proclama la necesidad de respetar todas las religiones, pero precisa que incluso las religiones tienen como límite la dignidad humana. En referencia no explícita a algunos países musulmanes, recuerda que “quienes han firmado la Carta de las Naciones Unidas están obligados a cumplirla”. Y asegura que si la mujer no se integra con igualdad de derechos en la política y el trabajo, ninguno de los objetivos económicos de la ONU podrá cumplirse. El programa Spotlight, patrocinado por la ONU y la Unión Europea y dirigido a combatir la violencia contra niñas y mujeres, ha sido una de las novedades en la reunión de Buenos Aires.


Durante la reunión, Venezuela denunció que las presiones internacionales contra el régimen de Nicolás Maduro habían supuesto ya una pérdida económica de 24.000 millones de dólares. Hay quien presiona a los dirigentes de la ONU para que dejen de reconocer a Maduro como presidente, pero eso solo podría hacerse con una improbable decisión mayoritaria de la Asamblea General. ¿Puede hacer algo la organización? “Es un problema muy difícil”, admite Espinosa, “y la solución no pasa ni por la intervención militar ni por la violencia. Hacen falta diálogo y concertación. Podemos ayudar, pero la clave está en los propios venezolanos”.

Por Enric González
Buenos Aires 22 MAR 2019 - 15:42 COT

Publicado enMedio Ambiente
Viernes, 22 Marzo 2019 08:45

Agua que no has de beber…

Agua que no has de beber…

Al igual que el aire, el agua es un recurso fundamental para la vida, el que hasta hace algunos años muchos consideraban infinito. La evidencia actual es lo contrario. ¿Ante cuál realidad se enfrenta la humanidad en este particular?, y, ¿cuáles son los retos que nos plantea la misma?

 

La vida necesita del agua. En el subsuelo y superficie de nuestro planeta, no todo son minerales, también poseen otros componentes, el agua como el más importante de todos ellos. Y no es poca, aunque no toda es potable: alrededor del 72 por ciento de la superficie terrestre está compuesto por este líquido vital para nuestra vida. Líquido que está en los océanos, mucho más allá de lo que alcanzan a percibir nuestros ojos pues alcanza profundidades de hasta 4 km. Esta agua, salada, representa el 96,5 por ciento de la totalidad acuífera existente; otro 2 por ciento está en los glaciares, 0.6 por ciento es agua de ríos y lagos, agua subterránea 0.6 por ciento. El 1 por ciento de agua del planeta es dulce en condiciones inmediatas para su consumo, pero está distribuida con desigualdad geográfica ya que hay sitios áridos por falta del vital líquido.

El agua que podemos consumir, más allá de lo que cotidianamente nos dicen los medios de información, la consume y derrocha en mayor porcentaje la industria, así como la agricultura; otro porcentaje se pierde en el aseo de automotores y maquinarias, así como calles y ventanales de edificios; es tal este gasto que solo el 10 por ciento del agua potable está destinada para uso doméstico.

Como sabemos, el agua sufre procesos contaminantes, por uso y por abuso, lo que la infesta con agentes patógenos, afectándola también en su color, olor, sabor, turbidez; fuentes de agua dulce (como ríos, arroyos, lagunas) que consideramos limpios pueden estar cargados de sustancias peligrosas allí disueltas por distintas vías; es por todo ello que nos vemos obligados a someterla a tratamiento de purificación. Para garantizar su consumo debemos eliminar: bacterias, contaminantes e impurezas.
Purificación para el consumo

Existen estudios y aplicaciones para obtener agua apta para la vida humana. Para cumplir con su purificación lo aplicado frecuentemente es ozono o cloro –por su poder oxidante–: el cloro es añadido en la primera etapa de purificación del agua de ríos, cascadas, vertientes naturales; puede dejar un sabor fuerte, como el que caracteriza el agua en las piscinas. El cloro –Cl2– colocado en el agua forma el ácido hipocloroso (HClO) que oxida y elimina las bacterias. Es un método muy difundido, de largo tiempo de retención y acción. Desinfecta pero no purifica, se utiliza en cantidades de 0.2 a 0.5 ppm (partes por millón); evita enfermedades como difteria, tifoidea, cólera.

El ozono O3, oxida por sí mismo las bacterias. Es más efectivo y no tiene sabor alguno. Es más caro que el cloro y tiene tiempo de retención corto. Asegura que el agua permanezca libre de contaminación microbiológica por un tiempo más largo.

 

Frente a la escasez del líquido vital

 

El agua es un recurso finito. Su alta presencia en los diferentes procesos industriales incrementan su escasez. En la actualidad se están buscando métodos de destilación de grandes volúmenes de agua, considerando para ello la del mar por la cantidad que representa. Las investigaciones avanzan y actualmente contamos con procesos y diseños con diferentes rendimientos, algunos ya en aplicación, otros en estudio y experimentación como la filtración por óxido de grafeno, que procede del carbono del grafito.

Ya se hace destilación de agua salada, Israel posee una de las más grandes plantas para este tipo de procesamiento. El método es más o menos así: se calienta el agua del mar en una serie de recipientes entubados interiormente y entre sí, sumergidos en contenedores con vacío parcial. A presión atmosférica reducida, el agua hierve instantáneamente, su vapor es condensado en contacto con conexiones enfriadas por agua marina. El calor desprendido por el agua condensada sirve para precalentar más agua salada.

Este proceso también puede adelantarse por Ósmosis, que es el movimiento de las moléculas hasta equilibrar concentraciones diferentes de dos soluciones, a través de una membrana semipermeable. Las soluciones ejercen presión en la membrana (presión osmótica) provocada por el paso del solvente puro o con menos sal, hacia la solución concentrada (mayor cantidad de sal). Es la ósmosis directa.

Pero la ósmosis inversa se aplica al agua salada, se somete esta agua a alta presión, se procura detener la sal y provocar el paso sólo del agua sin sal para desalinizarle y permitir el uso doméstico, de la siguiente manera: a la solución de agua marina recolectada le aplican una alta presión junto a la membrana semipermeable de etanoato de celulosa (papel celofán), forzando al agua salada a atravesar la membrana dejando la sal en ella. Al realizar este proceso debemos asegurarnos que la membrana sea efectiva tanto por su semipermeabilidad, como por su resistencia a las altas presiones aplicadas, de manera que permita así un flujo constante de agua dulce. Comercialmente se utiliza una membrana de un metro cúbico a una presión de más de 70 atmósferas, el paso del agua desalinizada, frecas, puede alcanzar un volumen aproximado de 250.000 litros diarios.

Otro proceso posible de seguir es el conocido como intercambio iónico, que es la eliminación de sales insolubles del agua (se depositan en el interior de las tuberías). El proceso químico de interrelación iónica, procurando aislar la sal mediante cambios de su composición original, sirve para separar la sal marina modificando su composición química, por sustitución de iones positivos (cationes) por hidronio H+, e iones negativos (aniones) por hidroxilo OH-.


Al realizar este proceso, hacemos pasar el agua de mar por columnas con estructuras naturales de silicatos o resinas sintéticas de intercambio iónico. Los iones hidrógeno H+ (hidronio) se cambian con iones de sodio Na+, mientras que los iones OH- (hidroxilo) se cambian con iones de cloro Cl-(cloruro) en el agua marina.

Las columnas de separación iónica pueden renovarse con ácido sulfúrico, para el intercambio de resinas catiónicas y sodio; los hidróxidos son para el intercambio de resinas de aniones. Se genera así un agua de buena calidad, pero esta aplicación es relativamente costosa.

 

El oxígeno, componente básico

 

Aire y agua son fundamentales para la mayoría de los organismos, incluida la especie humana. El oxígeno está presente en estos dos elementos, primordiales para la vida. La mayoría de animales y plantas acuáticas necesitan oxígeno para su respiración aeróbica, son valores pequeños, la máxima solubilidad de oxígeno en el agua es apenas 9 ppm (0.009 gramos por litro).

Los peces tienen el mayor requerimiento: 3ppm para sobrevivir y las bacterias el mínimo, inferior a 3ppm. Para mantener el balance en la diversidad acuática el contenido de oxígeno en el agua no puede ser inferior a 6 ppm.

La necesidad bioquímica del oxígeno disuelto se abastece por la descomposición acuática de materia orgánica en un tiempo aproximado de cinco días como máximo. El agua tiene una alta demanda biológica de oxígeno, que se mantiene por la retroalimentación atmosférica de este gas. Si no existiera este proceso, terminaría rápidamente la supervivencia acuática.

En los ríos esto lo facilita la movilidad del agua, que recibe oxígeno por ser agua corriente. Los lagos tienen una oxigenación mucho más lenta o ninguna. El agua pura tiene una demanda bioquímica de oxígeno de menos de 1 ppm, si este valor de demanda bioquímica de oxígeno se incrementa sobre 5 ppm, es agua contaminada.

La acumulación de residuos orgánicos en el agua causa la proliferación de ciertas especies, proceso conocido como eutrofización del agua, que es un fenómeno producido por el uso excesivo de fertilizantes artificiales y detergentes acumulados en lagos, que actúan como nutrientes y aumentan el crecimiento de plantas y algas que al vivir tal proceso reproductivo evita el ingreso de oxígeno del aire en el agua: es un proceso que también está presente en aguas marinas de movilidad lenta.

Este tipo de procesos también pueden tener otras consecuencias. Por ejemplo, cuando plantas y algas mueren, se descomponen aeróbicamente produciendo óxido carbónico y agua. Si el crecimiento excesivo de ellas y el oxígeno presente no están equilibrados, ocurre la descomposición anaeróbica, formando residuos de gases tóxicos como H2 S (gas sulfhídrico), NH3 (amoníaco), CH4 (metano), que no solo tienen un olor desagradable, sino que envenenan el agua. Mientras más especies mueren hay mayor descomposición anaeróbica y el lago no tiene vida acuática.


El océano también produce oxígeno a través de algas marinas y plancton, que pueden morir con la contaminación de su hábitat por los residuos de basura, plástico, redes de pesca, chatarra, etcétera, arrojados al mar por los seres humanos. Para cuidar el agua marina debe protegerse especialmente a los arrecifes de coral, pues producen el 80 por ciento del oxígeno indispensable para la vida marina, el calentamiento global provocaría la muerte del 35 por ciento de las corales.

El calentamiento global ocasionado por las actividades humanas ha generado un aumento aproximado de 0,6 °C en la temperatura media del planeta. Muchas industrias descargan agua caliente, sobretodo en ríos, provocando la contaminación termal. La contaminación por la variación de la temperatura del agua afecta también al oxígeno, ya que su solubilidad depende de ella, si aumenta la temperatura, baja la solubilidad del oxígeno; así como la demanda de los organismos acuáticos que terminan muriendo.

 

Reciclar y cuidar el agua

 

En muchas ciudades sus basuras van a dar a los ríos y mares, basura inorgánica que va acumulándose y basura orgánica que puede ser degradada por microorganismos, los que necesitan tiempo para este proceso; se produce así la contaminación del agua en general y de las concurridas playas en particular. Hay personas que colocan la basura en recipientes cerrados pero que en el agua se abren o rompen, dejando materia flotante, suspendida, coloidal y un rango de microorganismos.

Los residuos contaminantes y perjudiciales deben ser removidos con tratamientos concretos: para retirar residuos sólidos conviene pasar el agua por filtros mecánicos diseñados para detener objetos relativamente grandes como palos, papel, condones y bolsas. Continúa el proceso con filtros de menor gradación para detener objetos más pequeños con filtros de arena o grava de diferente espesor y tamaño, permitiendo entonces el depósito o sedimentación que queda en un recipiente apropiado, así se asienta el agua con tierra y lodo. Entonces, viene el tratamiento químico de floculación, en el que se ponen compuestos de hidróxido de calcio Ca (OH)2 y sulfato de aluminio Al2(SO4)3 que precipitan aglutinados de tierra o lodo, factibles de ser retirados mecánicamente.

Para completar la purificación del agua y disponerla para el consumo humano: se incorpora el purificador de Carbón Activado granular que por adsorción química (sustancias orgánicas especialmente volátiles, se adhieren a la superficie del gránulo de carbón) y así se eliminan restos de pesticidas, plaguicidas, compuestos orgánicos volátiles, también retira el sabor a cloro. La aplicación de rayos ultravioletas –UV–, después del cloro, proporciona un esterilizante efectivo para microorganismos en el agua.

El agua se utiliza en varios procesos productivos. Aunque no sea indispensable que toda el agua dulce del planeta sea para calmar la sed, cocinar alimentos o el aseo de los seres humanos, se debe proyectar posibles formas de una utilización responsable de este recurso natural, por ejemplo, en procesos industriales un adecuado manejo del agua permitiría que la utilizada para enfriar plantas industriales, por ejemplo, podría reciclarse procurando recogerla en reservorios y utilizarla luego para regar zonas agrícolas, solucionando dificultades ambientales.

 

El agua responsabilidad de todos/as

 

Tenemos los humanos con el agua, un problema de vida o muerte, problema que, como es conocido, puede traducirse en conflictos internos en cada uno de los países que integran la comunidad global. Para aportar, así sea un poco al cuidado del agua, cada uno de nosotras/os podría incorporar hábitos simples, como: procurar utilizar el mínimo de agua tanto en el inodoro como en la limpieza personal, abriendo la llave de agua de manera intermitente para su menor gasto posible. Regar las plantas de maceteros con agua ya utilizada en la cocina, por ejemplo (la que lava sin jabón), utilizar tuberías de mejor calidad y menor capacidad de distribución. Procurar hacer el lavado de los autos con el mínimo de agua tratada para el consumo humano. No debemos olvidar que el proceso de descontaminación, desinfección y purificación del agua necesita instalaciones y adecuaciones precisas, lo que resulta costoso y, por tanto, inviable para ser utilizada en limpieza de calles, automotores y otros.

Y como reto colectivo en cada uno de nuestros países, hay que lograr la efectiva regulación de las empresas privadas en el uso industrial del precioso líquido; merecen especial énfasis las empresas industriales del campo, las cuales consumen agua subterránea, muchas veces a su libre albedrío, así como las empresas que embotellan agua, o procesan gaseosas, cervezas, jugos y similares, todas ellas grandes consumidoras y derrochadoras de un recurso natural que es finito, además de colectivo, aunque en ocasiones apropiado –por ahora– por empresas privadas.

 


 

 

Recuadro

Multinacionales, grandes responsables de la producción de plásticos

 

En 2018, cerca de 10.000 voluntarios y 1.300 organizaciones realizaron la recolección de residuos en más de 42 países para identificar la procedencia de 187.851 piezas de plástico, encontrados en más de 238 cuerpos de agua de los seis continentes. El movimiento global “Break Free From Plastic 1” (Librarse de los plásticos), impulsor de esta iniciativa presentó en su informe* los resultados de los altos grados de contaminación del agua. Sobre la situación de los océanos en el mundo se comprueba que las multinacionales Coca-Cola Company, Pepsico y Nestlé son las empresas que fabrican la mayor parte de los productos plásticos que terminan en los mares. La producción global de plástico ha superado los 330 millones de toneladas métricas por año, en menos de dos décadas habrán más formas plásticas que seres vivos en los océanos lo que pone en peligro la existencia de la vida misma.

 

* https://www.breakfreefromplastic.org/

 
 

 

Publicado enMedio Ambiente
Viernes, 22 Marzo 2019 06:28

Colombia resiste al fracking

Colombia resiste al fracking

Con la soberbia característica de una clase de individuos que ostentan el conocimiento y el poder como supuesto derecho adquirido y de manera monopólica, la llamada comisión de expertos “independientes” convocada por el gobierno de Colombia para analizar las consecuencias del fracking en el país, produjo un cuestionable informe.

La comisión, compuesta por once académicos nacionales y dos extranjeros dio vía libre a las pruebas piloto para la explotación no convencional de hidrocarburos que se lleva a cabo en el norte del país (1).Según el informe, el fracking no representa una amenaza ambiental siempre y cuando se sigan ciertos protocolos que deben cumplirse con rigurosidad. Por una parte, existen una serie de requisitos previos a los ensayos piloto como el cumplimiento de la ley de transparencia, la capacitación de personal, la atención de riesgos de salud y el establecimiento de mecanismos de participación ciudadana. Por otra parte, las conclusiones de la comisión se centraron en las recomendaciones en torno a la ejecución de los pilotos a propósito de garantizar la participación comunitaria y la clarificación de los medios de transferencia de utilidades a las comunidades que dejará esta actividad. Según puede leerse entre líneas, los expertos otorgaron el visto bueno al gobierno para que inicie con la explotación y contaminación de recursos aún en detrimento de poblaciones enteras.

En efecto, las pruebas iniciarán en el norte del país en una superficie total de 33.915 km. Los departamentos más afectados por la iniciativa serán Santander cuya cuenca de hidrocarburos representa el 56%, seguido por Cesar con el 28%, Bolívar con el 8% y finalmente Antioquia con el 7% (2). De acuerdo con la comisión “independiente”, el rechazo al fracking en municipios como San Martín (Cesar), Puerto Wilches y Barrancabermeja (Santander) obedece a la ausencia de información por parte de los pobladores y a la desconfianza en torno a la extracción de riqueza en los territorios y la consecuente generación de pobreza. Sin embargo, el tono del informe deja ver que el rechazo vehemente por parte de las comunidades obedece a la “ignorancia y desconocimiento”, a mitos y rumores sobre el fracking más que a evidencia empírica. Esta forma de invalidar los discursos de los campesinos y trabajadores es una muestra de cómo el gobierno busca a toda costa la explotación de recursos amparado en una máscara de tecnicismos. En pocas palabras, todo aquel que contravenga las supuestas evidencias y estudios, es un “ignorante que detiene el progreso de la economía naranja”. Qué bajeza.

De acuerdo con las recomendaciones de los expertos se tendrán que seguir al menos cinco pasos para la explotación de hidrocarburos de manera no convencional. Primero, se construirá una línea de base ambiental, posteriormente se harán los respectivos estudios hidrológicos (para analizar las consecuencias de contaminación de acuíferos); a continuación, se dará el levantamiento de la línea de base de sismicidad, luego la perforación del pozo y finalmente el análisis de las aguas de retorno.

Todo este es el protocolo que aplicará Ecopetrol para utilizar esta polémica técnica que tiene férreos defensores como Julio Cesar Vera, expresidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos. Según Vera, el hecho de que el fracking produzca sismos es “técnicamente una mentira” porque la profundidad a la que se llega es de 3 a 5 kilómetros por lo que cualquier fracturamiento que se haga va a generar un efecto de 200 metros y una sismicidad asociada como si se tirara una botella de agua al piso (3).

Toda esta colección de argumentos a favor de la fracturación hidráulica demuestra el afán que tiene el gobierno por demostrar la “inocencia” de esta técnica. Habrá que recordarles a Vera y de paso a todos los funcionarios del gobierno que en 2014 la compañía Aruba Petroleum Inc., tuvo que pagar una multa de 2,9 millones de dólares a una familia en Texas por daños causados a la salud (4).Por tanto, no es tan cierto que el fracking no causa daños ambientales y sociales cuando -ahí sí- las evidencias muestran lo contrario. ¿Por qué la palabra de los expertos pesa más en algunos casos que en otros? La respuesta es una: por el dinero y el poder.

A pesar de que las recomendaciones hechas por la comisión de expertos “independientes” presenta algunos limitantes en la ejecución de las pruebas piloto, la realidad es que el gobierno y en concreto la ministra de minas, María Fernanda Suárez, sólo se quedará con lo que le conviene: el visto bueno para el inicio de las exploraciones enbusca de hidrocarburos(5) Por esta razón, es necesario establecer algunas razones por las cuales los sectores ambientalistas y alternativos en Colombia deben resistir a la andanada promovida por el gobierno colombiano. En primera instancia, como lo manifestó Óscar Sampayo, activista de la Alianza Colombia Libre contra el fracking, es poca la información a la que tienen acceso las comunidades en el país. De esa manera, el Estado busca ocultar las verdaderas consecuencias de la fractura hidráulica con el fin de reducirlo a un asunto técnico. No existe claridad ni transparencia en el procedimiento y aunque los defensores del fracking han dicho que “entre mayor conocimiento, menores son los riesgos”, la verdad es que entre más se conozca sobre esta técnica mayores serán los sectores que se le opongan. Por ese motivo, quien tiene el conocimiento, tiene el poder de decisión.

En segunda instancia, existe algo que podemos denominar “desconocimiento programado”, es decir, que no hay en la actualidad un inventario de los recursos hídricos, las plantas, los animales y demás especies, como también se desconoce el potencial de las aguas subterráneas (y no importa conocerlo). Dicho de otro modo, no se tiene una valoración de las posibles consecuencias que el fracturamiento hidráulico traería. Supuestamente la comisión de expertos realizó una serie de trabajos de terreno para analizar las posibles consecuencias, pero no se presentaron ningunos resultados al respecto. Sencillamente se dio una aprobación sin tomar en cuenta los bienes y recursos que podrían afectarse. Este desconocimiento programado tiene como propósito subvalorar los peligros, convertirlo en simples “reclamos de ambientalistas”. No obstante, la cuestión de fondo es que se genera un ocultamiento estratégico por parte del gobierno y sus instituciones para evitar que más gente se movilice en contra del fracking.

La tercera razón para oponerse y resistir es la mitomanía a propósito del “fracking responsable”, pues no existe tal disparate. Como lo ha manifestado continuamente la Alianza Colombia Libre contra el fracking, no hay en el mundo una tecnología capaz de realizar la perforación y producción de pozos sin extraer consigo material radioactivo y tóxico (6). Si así fuera, países que se consideran a la vanguardia de la industrialización como Alemania o Francia, no tendrían prohibida esta técnica. El gobierno colombiano siguiendo (como es su tradición) las órdenes impuestas desde la Casa Blanca, pretende crear un aura de “neutralidad y responsabilidad” en torno al fracking que está lejos de la realidad. Por el contrario, el visto bueno de la comisión de expertos fue un duro golpe para aquellos sectores independientes y soberanos que sí entienden los peligros que se traerían consigo. La ilusión que quiere crear el gobierno de Iván Duque es que la producción de 5.000 nuevos barriles de petróleo es un éxito de su plan de gobierno, pero al tiempo busca ocultar las terribles consecuencias ambientales ocasionadas por la fractura de rocas.

Por último, es oportuno preguntarse ¿quién toma en consideración las demandas democráticas de las poblaciones? Existe una clara tendencia autoritaria por parte de la actual administración a negar las opiniones y reparos de los opositores a tales proyectos. La comisión resolvió este asunto tildando a estas comunidades de “desconocedoras” de los procedimientos, pero al margen de esta muestra de desprecio y elitismo, ¿no es Colombia una supuesta democracia? Ejemplos como Jericó (Antioquia), Fusagasugá (Cundinamarca), Curumal (Meta), Plata (Huila) y Cajamarca (Tolima) son la muestra fehaciente de que la participación es la piedra angular de todo proceso democrático, razón por la cual, las pruebas piloto también tienen que pasar el tamiz de un mecanismo participativo, de lo contrario se estaría desconociendo la soberanía de las poblaciones (7) Sin embargo, para nadie es un secreto que el gobierno Duque es autoritario, antidemocrático y violento con los desposeídos.

La muestra de lo anterior es el discurso desarrollista de la economía naranja bajo el cual se busca ocultar los graves peligros ambientales al que estarán sometidas miles de personas. Para la ministra de Minas y Energía, las recomendaciones de la comisión son “integrales porque incluyen una variable social y no sólo técnica”. Tanta hipocresía para validar algo que a todas luces no se respetará. En efecto, el gobierno es el primero en criticar las consultas populares como mecanismos de soberanía porque impide que se desarrollen proyectos minero-energéticos que se consideran fundamentales para el “desarrollo” del país. En otras palabras, ni a la ministra ni al presidente le importa la protección de las comunidades, si así fuera se prohibiría de inmediato el fracking.

Detrás de la noción de desarrollo hay un asunto mayor y más grave: la profundización del imperialismo económico. Las mismas empresas que han explotado el petróleo históricamente en el país ya manifestaron su interés de hacerse con los pozos no convencionales. Y no es una sorpresa que dichas compañías sean de origen norteamericano. La Exxon Mobile y la Conoco Phillips quieren hacerse con el control de los recursos encontrados en el Magdalena Medio (8). En ese sentido, los acuerdos comerciales con el magnate-presidente, Donald Trump, incluyen la entrega de la soberanía nacional a favor del imperialismo trasnacional. Esto quiere decir que el fracking no sólo trae consecuencias socioambientales sino también económicas, de ahí el porqué de la resistencia.

A manera de epítome puede decirse que el fracturamiento hidráulico trae daños irreversibles al medio ambiente y por ende a los pobladores de una región específica. Por esa razón, el anuncio de la comisión de expertos resultó ser un baldado de agua fría para las comunidades que se resisten a la explotación de sus territorios. El riesgo a la salud por la contaminación de aguas subterráneas es alto pero la comisión ha querido pasarlo por alto. Más allá de los estudios técnicos y de tratar a los pobladores como “ignorantes” y desprovistos de capacidad de decisión, los académicos deberían limitar aún más el uso de esta técnica con el fin de proteger las especies animales y vegetales en un mundo que camina hacia la autodestrucción. Por eso, la resistencia al fracking es un asunto de vital importancia.

Notas

1)https://images.eltiempo.digital/uploads/files/2019/02/14/WhatsApp%20Image%20201914%20at%204.31.57%20PM%20-2-convertido.pdf

2) https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/asi-es-como-ecopetrol-planea-hacer-fracking-en-colombia-327390

3)https://www.eltiempo.com/economia/sectores/recomendaciones-de-expertos-para-hacer-fracking-en-colombia-327126

4)https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/tribunal-favorece-familia-afectada-fracking/31177

5)https://www.semana.com/nacion/articulo/fracking-en-colombia-comision-de-expertos-dijo-que-si/601668

6)http://www.uniminutoradio.com.co/es-conveniente-o-no-el-fracking-en-colombia/

7)https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/municipios-en-colombia-que-le-han-dicho-no-al-fracking-298502

8)http://caracol.com.co/radio/2019/02/15/economia/1550250155_611304.html

 

Video relacionado

 

https://youtu.be/8_UubRAep9k

 

Publicado enColombia
La emergencia del clima y la próxima generación

Decenas de miles de jóvenes salieron a la calle la semana pasada en muchas ciudades alredor del mundo para transmitir un mensaje claro a los dirigentes mundiales: actúen ya para salvar nuestro planeta y nuestro futuro de la emergencia del clima.

Esos estudiantes han comprendido algo que muchas personas mayores parecen no captar: nos estamos jugando la vida en una carrera contrarreloj y vamos perdiendo. La oportunidad se está desvaneciendo; el tiempo es un lujo que ya no podemos permitirnos y retrasar la acción respecto al cambio climático es casi tan peligroso como negar que existe.
Mi generación no ha sabido reaccionar ante el enorme desafío del cambio climático y la gente joven lo siente profundamente; no les faltan motivos para enojarse.


A pesar de llevar años hablando del problema, las emisiones mundiales están alcanzando niveles récord y no muestran signos de haber tocado techo. Hoy tenemos la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera más alta en tres millones de años. Los pasados cuatro años fueron los cuatro años más calurosos desde que se llevan registros, y las temperaturas invernales en el Ártico han aumentado en 3ºC desde 1990. El nivel del mar está subiendo, los arrecifes de coral mueren y empezamos a ver repercusiones del cambio climático que pueden poner en peligro la salud mediante la contaminación atmosférica, las olas de calor y los riesgos para la seguridad alimentaria.


Por fortuna tenemos el Acuerdo de París, un contexto normativo visionario, viable y con visión de futuro donde se expone qué hacer exactamente para frenar las perturbaciones del clima e invertir sus efectos. Pero el acuerdo en sí es papel mojado si no va acompañado de medidas ambiciosas.


Por eso este año voy a reunir a los líderes mundiales en la Cumbre sobre la Acción Climática. Hago un llamado a todos los dirigentes para que vengan a Nueva York en septiembre con planes concretos y realistas a fin de mejorar sus contribuciones determinadas a escala nacional para 2020, en consonancia con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 45 por ciento en el próximo decenio y de que sean nulas para 2050.


La cumbre congregará a los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil, las administraciones locales y otras organizaciones internacionales para preparar soluciones ambiciosas en seis áreas: las energías renovables, la reducción de las emisiones, la infraestructura sostenible, la agricultura sostenible y la gestión sostenible de bosques y océanos, la resistencia a los efectos del cambio climático y la inversión en la economía verde.


El análisis más reciente muestra que, si actuamos ahora, podemos reducir las emisiones de carbono en 12 años y limitar el calentamiento global a 1.5°C. Pero si no cambiamos de rumbo, las consecuencias son imprevisibles.


Aunque la acción climática es indispensable para combatir una amenaza existencial, también tiene un costo. Los planes de acción no deben dejar un saldo de ganadores y perdedores o acentuar la desigualdad económica, deben ser justos y crear nuevas oportunidades para quienes salgan perjudicados, en el contexto de una transición justa.


Tenemos de nuestra parte a las empresas. Las soluciones aceleradas al cambio climático pueden reforzar nuestras economías y crear empleo, y a la vez conseguir un aire más limpio, preservar los hábitats naturales y la diversidad biológica, y proteger el medioambiente.


Con las nuevas tecnologías y soluciones de ingeniería ya se está produciendo energía a un costo más bajo que en la economía de los combustibles fósiles. La energía solar y la eólica terrestre son ahora las fuentes más baratas de nueva energía mayorista en prácticamente todas las grandes economías. Pero tenemos que poner en marcha un cambio radical.
Para ello hay que dejar de conceder subsidios a los combustibles fósiles y la agricultura de emisiones elevadas y optar por energías renovables, vehículos eléctricos y prácticas que respeten el clima. Hay que fijar unos precios del carbono que reflejen el costo real de las emisiones, desde el riesgo climático hasta los peligros que entraña para la salud la contaminación atmosférica. También hay que acelerar el ritmo de cierre de las centrales de carbón y sustituir esos empleos por alternativas más saludables para que la transformación sea justa, inclusiva y rentable.


Esta propuesta está cobrando impulso: la gente está atenta y hay una nueva determinación de cumplir la promesa del Acuerdo de París. La Cumbre sobre el Clima debe ser el punto de partida para construir el futuro que necesitamos.


Para terminar, tengo un mensaje para los chicos y las chicas que se manifestaron ayer. Sé que la gente joven puede cambiar el mundo y que, de hecho, lo cambia.
Hoy, muchos jóvenes piensan en el futuro con ansiedad y temor, y yo comprendo vuestras inquietudes y vuestro enfado. Pero sé que la humanidad es capaz de conseguir grandes logros. Vuestras voces me dan esperanza.


Cuanto más percibo vuestro compromiso y activismo, más confianza tengo en que vamos a ganar. Juntos, con vuestra ayuda y gracias a vuestro esfuerzo, podemos y debemos superar esta amenaza y crear un mundo más limpio, seguro y ecológico para todos.

Por António Guterres, Secretario general de la Organización de las Naciones Unidas

Publicado enMedio Ambiente
Las compañías de refrescos copiaron la estrategia del tabaco para atraer a los jóvenes

Los investigadores descubrieron que a medida que el tabaco se enfrentaba a un mayor escrutinio por parte de las autoridades sanitarias, sus ejecutivos transfirieron los mismos productos y tácticas para vender refrescos.


Los conglomerados de tabaco que usaban colores, sabores y técnicas de marketing para atraer a los niños como futuros fumadores transfirieron estas mismas estrategias a las bebidas endulzadas cuando compraron compañías de alimentos y bebidas a partir de 1963, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California (UC) San Francisco, en Estados Unidos.


El estudio, que se basa en una caja fuerte de documentos secretos de la industria tabacalera que formaban parte de la Biblioteca de Documentos de la Industria de la UCSF, hizo un seguimiento de la adquisición y las campañas de comercialización posteriores de marcas de bebidas azucaradas por parte de dos compañías tabacaleras líderes: R.J. Reynolds y Philip Morris.


De esta forma, los investigadores descubrieron que a medida que el tabaco se enfrentaba a un mayor escrutinio por parte de las autoridades sanitarias, sus ejecutivos transfirieron los mismos productos y tácticas para vender refrescos, según informan en un artículo publicado este jueves en The BMJ.


"Los ejecutivos de las dos compañías tabacaleras más grandes de Estados Unidos desarrollaron colores y sabores como los aditivos para los cigarrillos y los usaron para construir las principales líneas de productos de bebidas para niños, incluyendo Hawaiian Punch, Kool-Aid, Tang y Capri Sun", dice la autora principal Laura Schmidt, del Instituto Philip R.
"Incluso después de que las compañías tabacaleras vendieron estas marcas a corporaciones de alimentos y bebidas, muchas de las líneas de productos y técnicas de marketing diseñadas para atraer a los niños todavía están en uso", señala esta investigadora.


Los jóvenes estadounidenses consumen actualmente un promedio de 143 calorías por día en bebidas azucaradas, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidenses. Estas bebidas densas en calorías no proporcionan la saciedad de los alimentos y están vinculadas con la obesidad y el síndrome metabólico, un conjunto de afecciones que aumentan el riesgo de enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular y diabetes tipo 2.


Las bebidas azucaradas incluyen la mayoría de los zumos de frutas, las bebidas deportivas y energéticas, los refrescos y otras bebidas endulzadas con azúcares añadidos, como miel, fructosa, glucosa, sacarosa, dextrosa, edulcorante de maíz, jarabe de malta, jarabe de maíz, azúcar moreno y azúcar en bruto.
Conexiones entre las industrias de tabaco y alimentos


Los nuevos documentos, que están disponibles en la Biblioteca de Documentos de la Verdad sobre la Industria del Tabaco de UCSF, un subconjunto de la Biblioteca de Documentos de la Industria de la UCSF, revelan conexiones entre las industrias de tabaco y alimentos.


El gigante del tabaco R.J. Reynolds lideró la transición a las bebidas endulzadas en 1963 cuando compró Hawaiian Punch, de Pacific Hawaiian Products Company. La bebida previamente había sido promovida para adultos como mezcla para cócteles, pero R.J. Reynolds procuró reforzar la mascota "Punchy" de la bebida, una contraparte del personaje de dibujos animados "Joe Camel" que la compañía utilizaba para promocionar los cigarrillos, y lo presentó en juguetes, portadas de libros escolares, cómics, vasos, ropa y anuncios de televisión. Según los documentos de la industria tabacalera, Punchy se convirtió en el "mejor vendedor que jamás haya tenido la bebida".


En los años 60 y 70, la compañía realizó pruebas de sabor con niños y madres para evaluar la dulzura, los colores y los sabores de las extensiones de la línea de productos Hawaiian Punch. Se priorizaron las preferencias de los niños, señalan los autores.


Para 1983, R.J. Reynolds presentó la primera caja de zumos de la nación, comercializada como "un pequeño envase de mano que viene con su propia pajita". Esta innovación fue en gran parte responsable de un aumento del 34% en las ventas, según documentos de la industria.


Mientras tanto, el competidor del tabaco Philip Morris adquirió Kool-Aid, a través de General Foods, en 1985. La compañía cambió su audiencia de marketing de familias a niños, creó su mascota "Kool-Aid Man" y lanzó colaboraciones con juguetes de marca, como Barbie y Hot Wheels. También desarrolló un programa de lealtad Kool-Aid para niños descrito como "nuestra versión de Marlboro Country Store", un programa de incentivos para cigarrillos.

 

"La campaña de estilo Wacky Wild Kool-Aid tuvo un alcance y un impacto tremendos", subraya el primer autor Kim Nguyen, que también trabaja en el Instituto de Estudios de Políticas de Salud de UCSF. "Muchos niños en la década de los 80 soñaban con conseguir un botín de Wacky Warehouse. Lo que realmente es una locura es que el programa para niños de Kool-Aid se inspiró en una estrategia de marketing de tabaco diseñada para construir lealtad con los fumadores", agrega.


Para 2004, Philip Morris había desarrollado al menos 36 sabores probados por niños para su línea Kool-Aid, de los cuales algunos, como "Great Bluedini", se integraban con los personajes de dibujos animados. El gigante del tabaco también adquirió Capri Sun y Tang, y utilizó estrategias de publicidad integradas y enfocadas en los niños para impulsar esas ventas.


Necesidad de regulaciones gubernamentales


La mayoría de los fabricantes de bebidas endulzadas afirman limitar la comercialización a los niños de alimentos y bebidas poco saludables. La industria lanzó tanto la Unidad de Revisión de Publicidad para Niños, para promover la publicidad responsable a los niños, y la Iniciativa de Publicidad de Alimentos y Bebidas para Niños, que afirma que dedica el 100% de la "publicidad dirigida a los niños a alimentos mejores para ti".


"La industria afirma que estas estrategias de marketing inspiradas en el tabaco no están dirigidas realmente a los niños y deben ser excluidas de estos acuerdos dirigidos por la industria", explica Schmidt. "Pero la evidencia citada en nuestra investigación muestra que estas líneas de productos y técnicas de comercialización fueron específicamente diseñadas y probadas en niños", añade.


Los autores concluyen que, dados los altos índices actuales de obesidad infantil, existe una clara necesidad de reemplazar los estándares voluntarios actuales impulsados por la industria con regulaciones gubernamentales bien aplicadas sobre la comercialización de bebidas azucaradas para niños.


"Los padres juegan un papel importante en lo que comen y beben sus hijos", afirma Nguyen. "Sin embargo, no podemos subestimar la influencia de estas corporaciones de bebidas y su publicidad. Ellos desarrollan intencionalmente campañas de marketing que atraen a los niños al hacer que las bebidas sean divertidas y emocionantes", concluye.

15/03/2019 17:43 Actualizado: 15/03/2019 17:43
europa press

Publicado enSociedad
Coca-Cola revela que genera tres millones de toneladas de plástico al año

La empresa Coca-Cola ha revelado por primera vez la cantidad de envases de plástico que produce de manera anual: tres millones de toneladas, el equivalente a 200.000 botellas por minuto. Lo ha hecho después de que un informe reclamara a otras compañías internacionales que pusieran fin al secretismo en torno al aporte que hacen a la contaminación por plástico global.

La compañía de refrescos entregó la información a la activista Ellen MacArthur, que lidera la lucha para que las empresas y los gobiernos tomen medidas contra la polución por plástico.
Los datos -que antes la empresa se negaba a revelar- reflejan la cantidad de embalajes plásticos que Coca-Cola produjo en 2017. No dio detalles sobre la producción de botellas de plástico, concretamente, pero si la cantidad de envoltorios se traduce en botellas PET de medio litro, equivaldría a un total de 108.000 millones de botellas al año, más de una quinta parte de la cantidad de botellas PET que se producen cada año en el mundo (500.000 millones).


Coca-Cola es una de las 31 empresas -junto con Mars, Nestlé y Danone – que han revelado cuántos envases plásticos producen, una medida enmarcada en la lucha por la transparencia que lidera la Fundación Ellen MacArthur. Todas estas empresas juntas producen 8 millones de toneladas de plástico al año.


Sin embargo, la mayoría de las 150 empresas que se han adherido al compromiso global de MacArthur para reducir la contaminación por plástico aún se niegan a hacer públicas sus propias cifras de contaminación por este tipo de material. Entre estas empresas están Pepsi Co, H&M, L’Oréal, Walmart, Marks & Spencer y Burberry –que el año pasado recibió fuertes críticas cuando se supo que la empresa cada año quema unos 32,8 millones de euros en existencias para evitar falsificaciones.


En un informe publicado el jueves pasado, la Fundación Ellen MacArthur afirmó que estos datos que salen a la luz por primera vez -junto con la información que dan algunas empresas sobre qué medidas toman para combatir la contaminación por plástico- ofrece un nuevo nivel de transparencia sobre el plástico y los esfuerzos para poner freno a incrementar los desechos de este tipo y a la contaminación.


No obstante, la fundación remarcó que tanto las empresas como los gobiernos de todo el mundo deben tomar más medidas. "La decisión de más de 30 empresas de hacer públicos sus volúmenes anuales de envases plásticos es un importante paso hacia una mayor transparencia", dijo la fundación. "Aplaudimos a las empresas que están haciendo públicos sus datos y animamos a todas las empresas que producen y utilizan plástico a revelar su aporte a la contaminación por plástico".


Ya son 150 las empresas que se han adherido al compromiso global de la fundación de reducir los desechos plásticos, que tiene tres objetivos: eliminar envases plásticos innecesarios y pasar de los desechables a reutilizables; innovar para asegurar que el 100% de los envases plásticos puedan, en el año 2025, reutilizarse, reciclarse o ser convertidos en compost de forma fácil y segura; y crear una economía circular de plástico, aumentando significativamente la cantidad que se pueda reutilizar o reciclar para hacer nuevos envases.


Sander Defruyt, de la fundación, dijo que los planes de empresas y gobiernos que detalla el informe son un importante paso adelante. Sin embargo, añadió que "todavía estamos lejos de tomar medidas a la escala del problema, especialmente cuando se trata de la eliminación de artículos innecesarios e innovar a la hora de reutilizar los modelos. "Los niveles de ambición deben seguir aumentando para que podamos reducir la contaminación global por plástico hacia el año 2025, y para ello es esencial pasar del compromiso a la acción".


Un primer paso para las empresas que han adherido al compromiso es asegurar una mayor transparencia. Junto con los datos de Coca-Cola, Nestlé reveló que produce anualmente 1,7 millones de toneladas de envases plásticos. Unilever 610.000 toneladas y Danone 750.000 toneladas.


Sólo dos fabricantes de materia prima plástica del mundo han firmado el compromiso – Indorama y Borealis –, pero no lo ha hecho ninguna línea aérea, ni cadenas de comida ni hoteles.

 

Por 

Sandra Laville 

14/03/2019 - 21:22h


Traducido por Lucía Balducci

Publicado enMedio Ambiente
Lo dice la UE: el biodiésel de palma es insostenible

Un documento oficial de la Unión Europea clasifica este combustible como insostenible debido a la deforestación y a las emisiones de gases de efecto invernadero que provoca.

 Los estamentos oficiales europeos van aceptando lo que los grupos ecologistas llevan afirmando años: que el biodiésel de palma es insostenible. Así lo recoge una acta delegada del Grupo de expertos sobre combustibles renovables publicado este miércoles, un texto que incide en que el biodiésel de palma favorece la deforestación y multiplica los gases de efecto invernadero (GEI). 

El documento oficial establece qué cultivos deben ser excluidos de la lista de subsidios de la UE debido a que conducen a mayores emisiones de CO2. A pesar de que reconoce la insostenibilidad del biodiésel de palma, para los ecologistas el texto “no aborda de manera estructural el problema general y ofrece enormes lagunas legales que permitirán que se sigan utilizando estos combustibles”, tal como señalan desde Ecologistas en Acción.


Por ello, la coalición europea de organizaciones defensoras del medio ambiente que está detrás de la campaña Not in my tank (No en mi depósito) califica el documento de “victoria parcial”, ya que la soja y el aceite de palma, cultivos que están detrás de millones de hectáreas deforestadas a lo largo de las zonas más cálidas del planeta, pueden seguir siendo etiquetados como “verdes”.


Esto es debido a que la Comisión Europea “ha introducido en el documento un gran número de exenciones”, señalan los ecologistas, “intentando apaciguar las tensiones de los países productores de aceite de palma como Malasia, Indonesia y Colombia, que permitirán seguir utilizando aceite de palma como biocombustible verde”.


Otra de las críticas de las organizaciones ambientalistas es que el cultivo de soja no haya sido calificado de insostenible, ya que, al igual que la palma, produce grandes cantidades de gases de efecto invernadero, según datos de un informe de Cerulogy”, señalan.


Los Estados miembros de la Unión Europea y el Parlamento Europeo tienen ahora dos meses para aprobar o vetar el acta. Sin embargo, no pueden enmendar la regla. El texto se votará en la comisión de medio ambiente del Parlamento Europeo el 21 de marzo.


“Ahora los Estados miembros deben actuar para impedir más deforestación debida al uso de biocombustibles”, indica Rosalía Soley, coordinadora de la campaña #NoEnMiDepósito de Ecologistas en Acción. “El Estado español puede y debe acabar de una vez con el uso del biodiésel de palma, atendiendo a las peticiones de la ciudadanía”.

 

Publicado enMedio Ambiente
La resistencia a los antibióticos será la primera causa de muerte en el mundo y otras cuatro claves del informe de la ONU

El trabajo publicado por las Naciones Unidas este miércoles urge a tomar medidas para frenar la crisis climática actual.

 

La sexta edición del Informe Mundial de Medioambiente de la ONU se presentó este miercoles en Nairobi en el marco de la IV Asamblea de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (UNEA-4), que se celebra esta semana en la capital keniana.


Las cinco grandes claves del informe, conocido en inglés como General Environment Outlook y realizado por 250 expertos de más de 70 países, son las siguientes:


1. La contaminación del aire seguirá provocando la muerte prematura de entre 4,5 y 7 millones de personas cada año hasta 2050. Este fenómeno, que actualmente causa de 6 a 7 millones de muertes prematuras, sobre todo en África, Asia y Oriente Medio, continuará matando durante las próximas décadas. Las personas muy mayores o muy jóvenes, con enfermedades cardiorespiratorias o con un bajo nivel económico, son más vulnerables a la contaminación del aire.


2. La resistencia a los antibióticos será la primera causa de muerte en el mundo hasta 2050. La habilidad de microorganismos, como bacterias, virus y algunos parásitos, para evitar el efecto de antimicrobianos (antibióticos, antivirales o antimaláricos), facilitará que las infecciones se expandan en la población. Algunas causas son los contaminantes vertidos en el agua, como excrementos animales y humanos.


Una solución son las plantas de tratamiento de aguas residuales, que pueden eliminar las bacterias resistentes a los antibióticos del agua, pero difícilmente los antibióticos en sí.


3. Los "disruptores endocrinos" alterarán la fertilidad de hombres y mujeres y el desarrollo neurológico de los menores. Esos "disruptores" son sustancias externas al cuerpo que alteran las funciones del sistema hormonal, inhibiéndolo o estimulándolo, y están presentes en muchos productos químicos.


Están relacionados con procesos fisiológicos anómalos, como una menstruación prematura o el desarrollo de cáncer de mama o de próstata. Los "disruptores endocrinos" se transmiten también a través de las aguas residuales y se hallan en productos de uso diario, como leche industrial o pesticidas aplicados a cultivos.


4. Una disminución del consumo de carne y del desperdicio alimentario reducirá un 50 % la necesidad de producir alimentos. Esa menor necesidad de producir alimentos afectaría a los más de 9.000 millones de habitantes que se calcula que habrá en el mundo en 2050. Unas dietas saludables con menos carne, combinadas con sistemas efectivos de recogida de residuos pueden aumentar la productividad laboral y reducir la necesidad de tierra para agricultura destinada a la alimentación del ganado. El 33 % de los alimentos van a la basura en los países desarrollados.


5. Urge un acuerdo global para reducir los 8 millones de toneladas de plástico arrojadas cada año a los océanos. Aunque los datos sobre los océanos tienen muchas lagunas por la falta de bases de datos globales, se han detectado microplásticos en todos los océanos del mundo e incluso en el hielo del Ártico. Los deshechos marinos, de los cuales los plásticos representan un 75 %, son una amenaza importante para la biodiversidad.

madrid
13/03/2019 17:47 Actualizado: 13/03/2019 18:11
EFE

Publicado enMedio Ambiente
Lunes, 25 Febrero 2019 08:30

¿Habitamos o destruimos el mundo?

Los udeges han vivido en la jungla boreal durante siglos. La cultura de los cazadores en la región rusa del Lejano Oriente está llena de creencias animalistas y chamánicas. Los lugareños creen que si alguien ataca al tigre siberiano sin motivos, este se vengará y lo matará. Las fotografías de Álvaro Laiz de este rincón del planeta son espeluznantes, fabulosas y sorprendentes. Todo a la vez.

¿Quiénes somos los habitantes del mundo? ¿Lo ocupamos o lo destruimos? ¿Dónde están las grandes aglomeraciones? ¿Por qué vivimos aislados o amontonados? 

 

PONTE CITY: EL RASCACIELOS DE LAS PROFECÍAS DE JOHANNESBURGO

Pasó de ser un símbolo del lujo para blancos a un templo de la degeneración. Conocido como la Torre Oscura, en Ponte City (Johannesburgo, Sudáfrica) viven alrededor de 2.300 personas, la mayoría inmigrantes. El edificio residencial más alto de África trata de superar su pasado violento mientras sigue anunciando el futuro: en este caso, en forma de gentrificación. 

Texto: Alba Muñoz / Fotografía: Guillem Sartorio

 

PARTERAS

En zonas rurales que dominaban las FARC, la partería es una tradición ancestral que lucha por sobrevivir al olvido. Su reconocimiento como patrimonio cultural de Colombia ayuda a conseguirlo, pero el principal reto recae sobre estas mujeres que heredan y transmiten el poder de sus manos. Marta Arias y Anna Surinyach, que llevan años documentando la partería en varias partes del mundo, explican cómo se da a luz en algunos de los rincones más olvidados de Colombia.

Texto: Marta Arias  / Fotografía: Anna Surinyach

 

REFUGIOS EUROPEOS

Millones de sirios han huido de la guerra. Algunos —una minoría— han encontrado refugio en Europa. Este ensayo fotográfico presenta tres historias de mujeres y hombres que han llegado a Suecia, Alemania y Dinamarca, pero que no saben si se podrán adaptar a su nuevo hogar. Su memoria está llena de dolor. Su futuro, de esperanza.

Fotografía: Carole Alfarah

 

VERTEDEROS, MONTAÑAS Y PÁJAROS

Los pájaros anuncian que estamos cerca. Son cientos, miles, volando en un cielo opaco. Debajo, entre la neblina, los atrae como un imán la montaña. Es una gigantesca elevación marrón sin árboles, sin hierba, sin flores: repleta de plásticos desgarrados, pedazos de metal, cristales, desechos orgánicos y un hedor que lo invade todo. Este es uno de los mayores vertederos de la India, y no para de crecer. ¿Se puede vivir rodeado de basura?

Texto: Maribel Izcue / Fotografía: Santi Palacios

 

LA LUCHA POR EL ESPACIO EN BANGLADESH

El país más densamente poblado del mundo, ciudades-Estado aparte, es Bangladesh. Pocos periodistas conocen el país como Igor G. Barbero, que explica dónde se hallan las grandes aglomeraciones y reflexiona sobre las consecuencias del cambio climático en este rincón olvidado del planeta.

Texto: Igor G. Barbero / Fotografía: KM Asad

 

SOLO LOS MUERTOS REGRESAN A YARMUK

Yarmuk, en las afueras de Damasco, es un símbolo de la guerra siria. El régimen de Bashar al Asad lo bombardeó sin piedad y los grupos de la oposición armada aguantaron hasta el final. Ahora que las armas han callado, Yarmuk es puro talco. ¿Será algún día posible que una de las heridas más profundas de Siria vuelva a ser habitada?

Texto: Mikel Ayestaran / Fotografía: Guillem Trius

 

NÓMADAS DEL NILO

No duermen en tierra firme. Nacieron, viven y trabajan en una barca en el Nilo. Son cientos de familias que, desde hace cuatro generaciones, a la sombra de los puentes de la capital egipcia, han construido su vida en torno al río. Una vida que discurre al ritmo que marca la corriente. 

Texto: Nuria Tesón / Fotografía: Roger Anis

 

EL CAZADOR RUSO

Los udeges han vivido en la jungla boreal durante siglos. La cultura de los cazadores en la región rusa del Lejano Oriente está llena de creencias animalistas y chamánicas. Los lugareños creen que si alguien ataca al tigre siberiano sin motivos, este se vengará y lo matará. Las fotografías de Álvaro Laiz de este rincón del planeta son espeluznantes, fabulosas y sorprendentes. Todo a la vez.

Fotografía: Álvaro Laiz.

 

 

PERSONAS BLANCAS EN EL AGUJERO

En 1915 corrió la voz. Cientos de personas marcharon hasta el corazón del desierto de Australia y excavaron sus viviendas con pico y pala. Así fundaron el pueblo subterráneo de Coober Pedy. Bajamos al laberinto con Vash Farid, uno de los mineros que siguen extrayendo ópalo, la piedra preciosa con la que empezó todo.

Texto: Ander Izagirre / Fotografía: Tamara Merino

 

MENINO DAS SOMBRAS

Las guerras de Mozambique dejaron un país en la miseria y lleno de familias rotas. La herida de aquellos días sigue abierta: actualmente hay 1,8 millones de huérfanos. José Albino, de quince años, lleva cuatro viviendo en las calles de Beira, la segunda ciudad de Mozambique. Y tiene un sueño: ser piloto.

Texto: Xavier Aldekoa / Fotografía: Alfons Rodríguez

 

LOS DESAHUCIOS EN ESPAÑA

Están asociados a los años más duros de la crisis económica, pero los desahucios —y la voracidad de los bancos— no han desaparecido. Desde 2011 ha habido cientos de miles de ejecuciones hipotecarias, siniestro término que define la resaca de la España que se zambulló en la burbuja inmobiliaria. La luz la puso la lucha contra los desahucios, uno de los movimientos sociales más importantes de la última década en España. Olmo Calvo descubre todos esos aspectos en un ensayo fotográfico.

Fotografía: Olmo Calvo

Publicado enSociedad