Sábado, 02 Marzo 2019 08:28

Un abismo para salir de la angustia

Un abismo para salir de la angustia

La crisis económica que ahoga la vida de miles de personas en Colombia tiene finales funestos, como el de Paola Moreno y su hijo Nicolás Ceballos Moreno, de reciente ocurrencia en el puente “La Variante”, ubicado entre Ibagué y Cajamarca. 

 

Un abismo para salir de la intranquilidad. El pasado 6 de febrero el puente “La Variante” que conecta a los municipios de Ibagué y Cajamarca sirvió de trampolín para que Jessica Paola Moreno Cruz de 30 años, y su hijo May Nicolás Ceballos Moreno de 10 años de edad, terminaran con sus vidas; dos semanas atrás –27 de enero–Cristian Ciro, joven de 23 años, decidió saltar al vacío en el mismo lugar –según medios de la región, por problemas sentimentales–. Las razones para tomar la funesta decisión son diferentes, sin embargo, hacen parte de un mismo síntoma: una sociedad en crisis.

 

Para nadie es un secreto que la vida en el país cada vez es más angustiante y precaria. La decisión de quienes han estado en el poder durante la historia nacional, siempre ha sido la de gobernar para los ricos e imponer sus políticas y modelos económicos de inequidad sobre las mayorías. Los últimos gobiernos –Samper, Pastrana, Uribe, Santos, Duque– han decidido implementar con ferocidad el modelo neoliberal que privatiza lo público para entregárselo a los poderes económicos privados, lo que hace que perdamos como sociedad derechos fundamentales como el de la salud gratuita, estabilidad y garantías laborales, por mencionar algunos.

 

Una angustia que agobia la existencia

 

La noticia del suicidio de Paola Moreno y su hijo, deja en evidencia el problema estructural que tiene el país, pues si analizamos con detalle, esta mujer padece las consecuencias de una vida de injusticias e inequidades. Era una madre de familia, que tenía a su cargo la responsabilidad de criar sola a su único hijo; según medios habría estudiado administración de empresas, sin embargo no tenía estabilidad laboral y por momentos era vendedora informal de cremas y cosméticos –como miles de mujeres en Colombia–, recurso último o complementario para poder reunir algunos pesos que ayuden a sobrellevar el día a día.

 

Estaba endeudada, como millones en el país. La llamaban a diario, le quitaban lo poco que tenía, la intimidaban. No eran los bancos (que te cierran toda opción comercial para nuevos créditos, te aniquilan en lo económico con el cobro de intereses sobre el interés, hasta quitarte lo poco que tengas a través de embargos y similares), eran los “gota a gota”, que prestan con intereses del 20 por ciento y más diario, y que al no recibir su pago no reparan en utilizar métodos ’no santos’ para recuperar lo prestado, para ello y de manera inicial, las agresiones verbales, para luego pasar a la intimidación física, a las golpizas, hasta llegar al asesinato.

 

Las apariencias engañan

 

Pese a sus dificultades, Paola se mostraba ante los demás como si tuviera una vida estable y exitosa, se tomaba fotos para ganar “me gusta” en las redes sociales, sin embargo, su realidad era delirante, a tal punto que decidió quitarse la vida y de paso arrebatar la de su hijo.

 

Una decisión que refleja el estado de angustia a que estaba sometida, y el nivel depresivo a que había llegado producto de no encontrarle salida a los afanes a que estaba sometida. Ante sí, tal vez producto del alocado individualismo en que hemos caído, las alternativas colectivas y solidarias no eran una opción. El paisaje era de bruma: empleo cero, ingresos cero o insuficientes, y cero apoyo social para salir de la crisis.

 

La suya era una realidad prolongación/consecuencia de un sistema social donde todo está fabricado para beneficio de unos pocos, y donde la gran mayoría está expuesta al aislamiento y a malvivir, hasta desear la muerte, hasta buscar la muerte.

 

 

Es una realidad que no solo está presente en el caso de Paola y Cristian Ciro, según el informe Forensis 2017, de Medicina Legal, entre los años 2008 y 2017 en Colombia se presentaron aproximadamente 19.977 suicidios, con una media de 1.998 casos por año. Las personas entre los 20 y los 39 años presentan la mayor frecuencia de suicidios con 44,73 por ciento (Ver tabla de suicidios).

 

En efecto, las angustias que aquejaron tanto a Paola como a Cristian Ciro, evidencian otro problema de nuestro país: no existe una política pública para construir sociedad, es decir, para que seamos común-unidad. Nada, lo que prima es aquello que conocemos como “sálvese quien pueda”, y ante tal opción cientos, miles quedan en el camino, tirados, triturados por un sistema que desprecia la vida y adora la acumulación en los bolsillos de los más “pilos”. Es así como las ciudades están llenas de personas jóvenes que deambulan pegadas a un tarro con bóxer, aspirando gases tóxicos para alejarse de la realidad. Jóvenes que tras escasos dos o tres años, cubiertos de mugre y odio, con mirada perdida, parecen viejos al final de sus vidas.

 

Es una inexistente política pública reflejada en, por ejemplo, la ausencia de un sistema de salud preventivo, que entienda los ritmos de vida de la gente, que trabaje la salud mental y ayude a tener una vida tranquila –la cual necesita, es evidente, del cumplimiento de un conjunto de derechos, como trabajo estable, tiempo para la recreación, vivienda, alimentación, etcétera–. El alcalde de Ibagué, Guillermo Alfonso Jaramillo, se refirió a esto diciendo que el gota a gota está agobiando a la ciudad y al país, pero el tema del suicidio también tiene que ver con un problema de salud al que “El sistema en sí no está aportando la atención necesaria y a la salud mental no se le presta atención y mire donde terminamos”.

 

Otro mundo es posible

 

Uno de los problemas esenciales de esta trágica noticia es que demuestra como las personas están buscando las soluciones de sus problemas de una forma individual, sin entender o hilar la realidad política y económica del país; sin entender que lo que lo aqueja en su día a día también lo padece y vive el del lado, el vecino, miles de familias. Sin embargo, los medios masivos (ver recuadro “El periodista”) y el poder, muestran estos casos como aislados, como si la gente que toma estas decisiones estuviera loca, ocultando que lo que realmente está mal es este modelo de sociedad, este sistema económico, donde la democracia existe únicamente para poner un voto y no para vivir en justicia y escoger los rumbos para la vida cotidiana.

 

Un reto por encarar. En un mundo donde la tendencia 1-99 (1 por ciento de la población acumula la riqueza del 99 por ciento restante) cada vez tiene más fuerza –según el informe de Oxfam de 2017 sobre la acumulación de riqueza, sólo 8 personas poseen una riqueza igual a los ingresos de 3 mil 600 millones de personas del planeta–, los movimientos sociales y la sociedad en su conjunto necesita replantearse el modelo de vida, lo que implica construir una nueva forma de gobierno y poder.

 

Para emprender estos retos necesitamos de soluciones colectivas, soluciones que permitan el encuentro y abran la palabra entre miles, quienes deben comenzar a decidir los rumbos de su vida, colocando para ello y como base fundamental el bienestar común. Esto será posible si se organizan espacios verdaderamente democráticos que vayan más allá de la institucionalidad, que sean obra cotidiana de todas las personas, de los de a pie, para que compartan sus angustias y vislumbren las soluciones para las mismas.

 

Ante la crisis nos queda, por demás, una alternativa: llenar el vacío reinventando la vida en solidaridad colectiva.

 

 


Recuadro 

 

“El periodista”

 

Son varios los “periodistas” que graban el momento en que Jessica Paola y su hijo May Nicolás están al borde de lanzarse desde el puente, todos buscan el mejor ángulo para captar la tragedia, todos quieren tener la imagen en exclusiva. Algún “periodista” agradecen a las 274 personas conectadas que veían en vivo a través de su página de Facebook –que quizás nunca había tenido tantos seguidores en una publicación–.

 

El video en vivo es narrado una y otra vez por los “periodistas”; allí, en vivo, trasmiten las suplicas de quienes intentan que la mujer no se lance al precipicio. Sin abandonar su Smartphone, el “periodista” agradece una y otra vez a quienes le siguen en vivo –ora para que pueda grabar cuando salten–.

 

“Ahí está la noticia”, de eso está convencido; seguramente nunca ha pensado en la débil frontera que separa al suceso del morbo y como al franquearla ya no hay periodismo. Transmite el suceso y para potenciar el espectáculo, para hacerlo más trágico, dice que el niño es un bebe. Para quienes no entienden lo que pasa en el video y se acaban de conectar a la transmisión, el “periodista” detalla la escena diciendo: “pueden ver algo morado que esta al fondo, esa es la gorra de la mujer que está a punto de lanzarse”.

 

Prosigue en su hito y graba la angustia de la familia de la suicida y su hijo, trasmite, no tiene remordimiento de nada, el carroñero sabe que esto le hará ganar followers. Siempre busca el mejor ángulo, por eso dice: “vamos a tratar de acercarnos un poco más para alcanzar a escuchar lo que las personas le dicen”. Se desespera por la posición donde ahora está, pues ese no resulta el mejor lugar para grabar el evento. “Pss, pss”, hace llamando a alguien para que le haga el favor de llevar el celular hasta el lugar donde se pueda ver a la mujer y al niño. No tiene éxito.

 

Llega el momento esperado, la mujer salta al vacío. El “periodista” empieza a aclamar a Dios: “¡Dios mío!, ¡Dios santo!, que triste, esta mujer se lanzó con el niño”, entrecorta sus palabras con un chillido fingido y vuelve a decir: “que triste, la policía llora”. Se detiene. Unos pocos segundos después vuelve a recordar su página web. Empieza a llorar de nuevo. Da una pausa y juzga a la mujer: “Dios la sabrá perdonar”.


Aún no está satisfecho, quiere más. Trata de ingresar al lugar para ver si logra por lo menos tener una imagen de los cuerpos en el vacío. No lo logra. Decide terminar el video. Agradece y se sorprende por las 4.400 personas que lo siguen en la transmisión, y termina diciendo “gracias a las casi cinco mil personas que nos siguieron y a Paola, que dios la perdone”.

 

Hoy su publicación tiene 3.010.961 reproducciones.

 

Publicado enColombia
Decenas de miles de argelinos en la calle

Una movilización masiva crece sin pausa desde que arrancó el pasado viernes gracias a las redes sociales y que responde al hartazgo de una sociedad decepcionada con un régimen anacrónico e incapaz de atajar la aguda crisis económica.

 

Decenas de miles de argelinos desbordaron ayer la calles del país para protestar por la decisión de su presidente, Abdelaziz Buteflika, de aspirar a un quinto mandato consecutivo, envueltos en banderas nacionales para señalar su patriotismo y asidos a cánticos ensayados en los estadios.


Una movilización masiva crece sin pausa desde que arrancara el pasado viernes gracias a las redes sociales, y que responde al hartazgo de una sociedad decepcionada con un régimen anacrónico y agotado, incapaz de atajar la aguda crisis económica que Argelia padece desde que en 2014 se desplomara el precio del petróleo. “Estamos aquí por dignidad. Por dignidad y por orgullo. Este es nuestro país y nos lo han robado. No queremos más a Buteflika y a quienes conspiran a su lado”, explicó a Amal, una funcionaria de mediana edad.
Residente en una de las zonas altas y acomodadas de la capital, Amal bajó en familia, con su marido, padres e hijos pequeños, para sumarse a las riadas de jóvenes y no tan jóvenes que concluida la oración preceptiva de los viernes (día sagrado musulmán) convergieron en la plaza de la Grand Post, en el centro de Argel. Otras mareas humanas, igualmente en ambiente festivo bajo el primaveral sol de Argel, desbordaron arterias como Krim Belkacem, que conduce hacia el Palacio del Pueblo, a la presidencia y la sede del gobierno, fuertemente custodiados.


El despliegue era especialmente intenso en el paseo marítimo a la altura del bulevar Zaghoud Youcef, en el que se encuentran el Parlamento y la sede de la gobernación de Argel, entre otros edificios oficiales. En el momento en el que cualquiera de las corrientes trataba de desviarse y eludir estos controles, la Policía, apoyada por unidades antidisturbios y cientos de agentes vestidos de civil, lanzaban botes de gas pimienta para frenar a los manifestantes.


“No pararemos, no hay nadie que pueda ya parar a un pueblo que ha decidido despertar y buscar su futuro”, explicó uno de los manifestantes. “No, no tenemos miedo. Las protestas son un derecho y no vamos a renunciar a ello. Necesitamos un cambio real y vamos a lograrlo”, insistió otro de los congregados, que como su colega prefirió no identificarse por seguridad. Las protestas contra las aspiraciones de Buteflika arrancaron el pasado viernes en Argel con la mayor marcha que se recuerda en la capital en la última década.


El martes, miles de estudiantes universitarios y de secundaria de todo el país marcharon igualmente contra la candidatura del anciano y enfermo mandatario, elegido hace ya dos décadas. El jueves, una veintena de periodistas fueron detenidos por la Policía –y liberados horas después– cuando protestaban en el centro de Argel contra el quinto mandato y la “represión del régimen a la libertad de prensa”. Horas después, el primer ministro argelino, Ahmed Ouyahia, con un discurso alarmista, aludió a los días previos al estallido de la guerra civil (1992-2002), una época conocida como el “decenio negro” en la que murieron más de 300.000 personas y decenas de miles desaparecieron.


Ouyahia, que admitió que las protestas se asientan en una derecho constitucional, sacó asimismo a colación el inicio de la revuelta en Siria, que dijo “también empezó con rosas” en alusión a una foto de una argelina con una flor frente a la Policía que se ha hecho viral en redes.


La movilización, que hoy se repitió en la mayoría de ciudades del país, tiene lugar en ausencia del propio Buteflika, quien el pasado domingo fue trasladado a un hospital de Suiza para someterse a lo que el círculo de poder en Argelia califica de revisiones médicas rutinarias.


En la presidencia desde 1999, el mandatario, que este sábado cumple 82 años, sufrió en 2013 un agudo accidente cardiovascular que ya le impidió hacer campaña para las presidenciales del año siguiente. Desde entonces no habla en público, se mueve en una silla de ruedas empujada por su hermano Said y sus apariciones públicas son inusuales, reducidas a las imágenes grabadas por la cadena estatal con motivo del consejo de ministroS o de visitas de altos dignatarios extranjeros.


Hace un lustro que no viaja al extranjero y en los dos últimos años ha cancelado en el último momento por “recaídas de salud” reuniones ya confirmadas con altos responsables como la canciller alemana, Angela Merkel, o el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamad bin Salmán.


A las protestas se han unido la organización de intelectuales “Mutawana” (ciudadanía) y el Movimiento Social por la Paz (MSP), principal grupo islamista autorizado en Argelia, que considera el quinto mandato lesivo para el país.

Publicado enInternacional
Jueves, 28 Febrero 2019 16:35

Un abismo para salir de la angustia

Un abismo para salir de la angustia

La crisis económica que ahoga la vida de miles de personas en Colombia tiene finales funestos, como el de Paola Moreno y su hijo Nicolás Ceballos Moreno, de reciente ocurrencia en el puente “La Variante”, ubicado entre Ibagué y Cajamarca. 

 

Un abismo para salir de la intranquilidad. El pasado 6 de febrero el puente “La Variante” que conecta a los municipios de Ibagué y Cajamarca sirvió de trampolín para que Jessica Paola Moreno Cruz de 30 años, y su hijo May Nicolás Ceballos Moreno de 10 años de edad, terminaran con sus vidas; dos semanas atrás –27 de enero–Cristian Ciro, joven de 23 años, decidió saltar al vacío en el mismo lugar –según medios de la región, por problemas sentimentales–. Las razones para tomar la funesta decisión son diferentes, sin embargo, hacen parte de un mismo síntoma: una sociedad en crisis.

 

Para nadie es un secreto que la vida en el país cada vez es más angustiante y precaria. La decisión de quienes han estado en el poder durante la historia nacional, siempre ha sido la de gobernar para los ricos e imponer sus políticas y modelos económicos de inequidad sobre las mayorías. Los últimos gobiernos –Samper, Pastrana, Uribe, Santos, Duque– han decidido implementar con ferocidad el modelo neoliberal que privatiza lo público para entregárselo a los poderes económicos privados, lo que hace que perdamos como sociedad derechos fundamentales como el de la salud gratuita, estabilidad y garantías laborales, por mencionar algunos.

 

Una angustia que agobia la existencia

 

La noticia del suicidio de Paola Moreno y su hijo, deja en evidencia el problema estructural que tiene el país, pues si analizamos con detalle, esta mujer padece las consecuencias de una vida de injusticias e inequidades. Era una madre de familia, que tenía a su cargo la responsabilidad de criar sola a su único hijo; según medios habría estudiado administración de empresas, sin embargo no tenía estabilidad laboral y por momentos era vendedora informal de cremas y cosméticos –como miles de mujeres en Colombia–, recurso último o complementario para poder reunir algunos pesos que ayuden a sobrellevar el día a día.

 

Estaba endeudada, como millones en el país. La llamaban a diario, le quitaban lo poco que tenía, la intimidaban. No eran los bancos (que te cierran toda opción comercial para nuevos créditos, te aniquilan en lo económico con el cobro de intereses sobre el interés, hasta quitarte lo poco que tengas a través de embargos y similares), eran los “gota a gota”, que prestan con intereses del 20 por ciento y más diario, y que al no recibir su pago no reparan en utilizar métodos ’no santos’ para recuperar lo prestado, para ello y de manera inicial, las agresiones verbales, para luego pasar a la intimidación física, a las golpizas, hasta llegar al asesinato.

 

Las apariencias engañan

 

Pese a sus dificultades, Paola se mostraba ante los demás como si tuviera una vida estable y exitosa, se tomaba fotos para ganar “me gusta” en las redes sociales, sin embargo, su realidad era delirante, a tal punto que decidió quitarse la vida y de paso arrebatar la de su hijo.

 

Una decisión que refleja el estado de angustia a que estaba sometida, y el nivel depresivo a que había llegado producto de no encontrarle salida a los afanes a que estaba sometida. Ante sí, tal vez producto del alocado individualismo en que hemos caído, las alternativas colectivas y solidarias no eran una opción. El paisaje era de bruma: empleo cero, ingresos cero o insuficientes, y cero apoyo social para salir de la crisis.

 

La suya era una realidad prolongación/consecuencia de un sistema social donde todo está fabricado para beneficio de unos pocos, y donde la gran mayoría está expuesta al aislamiento y a malvivir, hasta desear la muerte, hasta buscar la muerte.

 

 

Es una realidad que no solo está presente en el caso de Paola y Cristian Ciro, según el informe Forensis 2017, de Medicina Legal, entre los años 2008 y 2017 en Colombia se presentaron aproximadamente 19.977 suicidios, con una media de 1.998 casos por año. Las personas entre los 20 y los 39 años presentan la mayor frecuencia de suicidios con 44,73 por ciento (Ver tabla de suicidios).

 

En efecto, las angustias que aquejaron tanto a Paola como a Cristian Ciro, evidencian otro problema de nuestro país: no existe una política pública para construir sociedad, es decir, para que seamos común-unidad. Nada, lo que prima es aquello que conocemos como “sálvese quien pueda”, y ante tal opción cientos, miles quedan en el camino, tirados, triturados por un sistema que desprecia la vida y adora la acumulación en los bolsillos de los más “pilos”. Es así como las ciudades están llenas de personas jóvenes que deambulan pegadas a un tarro con bóxer, aspirando gases tóxicos para alejarse de la realidad. Jóvenes que tras escasos dos o tres años, cubiertos de mugre y odio, con mirada perdida, parecen viejos al final de sus vidas.

 

Es una inexistente política pública reflejada en, por ejemplo, la ausencia de un sistema de salud preventivo, que entienda los ritmos de vida de la gente, que trabaje la salud mental y ayude a tener una vida tranquila –la cual necesita, es evidente, del cumplimiento de un conjunto de derechos, como trabajo estable, tiempo para la recreación, vivienda, alimentación, etcétera–. El alcalde de Ibagué, Guillermo Alfonso Jaramillo, se refirió a esto diciendo que el gota a gota está agobiando a la ciudad y al país, pero el tema del suicidio también tiene que ver con un problema de salud al que “El sistema en sí no está aportando la atención necesaria y a la salud mental no se le presta atención y mire donde terminamos”.

 

Otro mundo es posible

 

Uno de los problemas esenciales de esta trágica noticia es que demuestra como las personas están buscando las soluciones de sus problemas de una forma individual, sin entender o hilar la realidad política y económica del país; sin entender que lo que lo aqueja en su día a día también lo padece y vive el del lado, el vecino, miles de familias. Sin embargo, los medios masivos (ver recuadro “El periodista”) y el poder, muestran estos casos como aislados, como si la gente que toma estas decisiones estuviera loca, ocultando que lo que realmente está mal es este modelo de sociedad, este sistema económico, donde la democracia existe únicamente para poner un voto y no para vivir en justicia y escoger los rumbos para la vida cotidiana.

 

Un reto por encarar. En un mundo donde la tendencia 1-99 (1 por ciento de la población acumula la riqueza del 99 por ciento restante) cada vez tiene más fuerza –según el informe de Oxfam de 2017 sobre la acumulación de riqueza, sólo 8 personas poseen una riqueza igual a los ingresos de 3 mil 600 millones de personas del planeta–, los movimientos sociales y la sociedad en su conjunto necesita replantearse el modelo de vida, lo que implica construir una nueva forma de gobierno y poder.

 

Para emprender estos retos necesitamos de soluciones colectivas, soluciones que permitan el encuentro y abran la palabra entre miles, quienes deben comenzar a decidir los rumbos de su vida, colocando para ello y como base fundamental el bienestar común. Esto será posible si se organizan espacios verdaderamente democráticos que vayan más allá de la institucionalidad, que sean obra cotidiana de todas las personas, de los de a pie, para que compartan sus angustias y vislumbren las soluciones para las mismas.

 

Ante la crisis nos queda, por demás, una alternativa: llenar el vacío reinventando la vida en solidaridad colectiva.

 

 


Recuadro 

 

“El periodista”

 

Son varios los “periodistas” que graban el momento en que Jessica Paola y su hijo May Nicolás están al borde de lanzarse desde el puente, todos buscan el mejor ángulo para captar la tragedia, todos quieren tener la imagen en exclusiva. Algún “periodista” agradecen a las 274 personas conectadas que veían en vivo a través de su página de Facebook –que quizás nunca había tenido tantos seguidores en una publicación–.

 

El video en vivo es narrado una y otra vez por los “periodistas”; allí, en vivo, trasmiten las suplicas de quienes intentan que la mujer no se lance al precipicio. Sin abandonar su Smartphone, el “periodista” agradece una y otra vez a quienes le siguen en vivo –ora para que pueda grabar cuando salten–.

 

“Ahí está la noticia”, de eso está convencido; seguramente nunca ha pensado en la débil frontera que separa al suceso del morbo y como al franquearla ya no hay periodismo. Transmite el suceso y para potenciar el espectáculo, para hacerlo más trágico, dice que el niño es un bebe. Para quienes no entienden lo que pasa en el video y se acaban de conectar a la transmisión, el “periodista” detalla la escena diciendo: “pueden ver algo morado que esta al fondo, esa es la gorra de la mujer que está a punto de lanzarse”.

 

Prosigue en su hito y graba la angustia de la familia de la suicida y su hijo, trasmite, no tiene remordimiento de nada, el carroñero sabe que esto le hará ganar followers. Siempre busca el mejor ángulo, por eso dice: “vamos a tratar de acercarnos un poco más para alcanzar a escuchar lo que las personas le dicen”. Se desespera por la posición donde ahora está, pues ese no resulta el mejor lugar para grabar el evento. “Pss, pss”, hace llamando a alguien para que le haga el favor de llevar el celular hasta el lugar donde se pueda ver a la mujer y al niño. No tiene éxito.

 

Llega el momento esperado, la mujer salta al vacío. El “periodista” empieza a aclamar a Dios: “¡Dios mío!, ¡Dios santo!, que triste, esta mujer se lanzó con el niño”, entrecorta sus palabras con un chillido fingido y vuelve a decir: “que triste, la policía llora”. Se detiene. Unos pocos segundos después vuelve a recordar su página web. Empieza a llorar de nuevo. Da una pausa y juzga a la mujer: “Dios la sabrá perdonar”.


Aún no está satisfecho, quiere más. Trata de ingresar al lugar para ver si logra por lo menos tener una imagen de los cuerpos en el vacío. No lo logra. Decide terminar el video. Agradece y se sorprende por las 4.400 personas que lo siguen en la transmisión, y termina diciendo “gracias a las casi cinco mil personas que nos siguieron y a Paola, que dios la perdone”.

 

Hoy su publicación tiene 3.010.961 reproducciones.

 

Publicado enEdición Nº254
Miércoles, 26 Septiembre 2018 09:31

La caída de Lehman Brothers y el pánico financiero

La caída de Lehman Brothers y el pánico financiero

El modelo capitalista sufre una crisis profunda desde el 2007-2008, cuando el pánico financiero se espació por todo el mundo. Una década después, el modelo no logra reponerse y al parecer se avecina una nueva crisis aún más profunda.



“En un sistema de producción en el cual todo el complejo edificio del proceso de reproducción social se basa en el crédito, si este se interrumpe de forma repentina y sólo tienen curso los pagos en efectivo, es evidente que debe producirse una crisis, una corrida en procura de medios pagos. En consecuencia, a primera vista, toda la crisis se presenta como una simple crisis de crédito y dinero”.
Carlos Marx.

 

La experiencia del pánico financiero es propia del capitalismo. En el siglo XIX se vivieron varias situaciones de ese tipo y Marx en el tercer tomo de El Capital se ocupó de dilucidar la lógica intrínseca de ese acontecimiento histórico que ninguna sociedad humana había vivido. Ese hecho es fundamental para captar la especificidad del modo de producción capitalista, y también para reconocer sus limitacionesm así como para poder pensar y obrar más allá de ese modo de producción.

 

Hoy existe un consenso entre los economistas sobre la pauta que caracteriza la crisis financiera: se detiene la economía porque ningún banco presta y el dinero se esfuma. Al así ocurrir se espera que el Estado salga a rescatar los bancos para poder garantizar de nuevo el funcionamiento del crédito y la inversión.

 

Ejemplo de una crisis financiera

 

La caída del banco Lehman Brothers, acaecida el 15 de septiembre de 2008, fue uno de los puntos culminantes de la crisis financiera que desencadenó el desinfle de la burbuja inmobiliaria en el año 2007. Richard Fuld, el presidente ejecutivo de ese banco, un año después de la desaparición súbita de esa institución centenaria, declaraba en una comparecencia en la Cámara de Representantes que no entendía porque las máximas autoridades de las finanzas norteamericanas (la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro) no habían salvado el banco, y dijo que esa certeza íntima lo acompañaría: “[…] hasta el día en que me entierren”.

 

Las vicisitudes del proceso que culminó con la desaparición del banco se pueden seguir en el libro del secretario del Tesoro Henry M Paulson Jr. El título es un acierto: “On The Brink” (*). Efectivamente, la experiencia vivida por esos actores de la crisis fue la de estar frente el abismo. El libro escrito al modo de un diario, cuenta la angustia padecida ante la posibilidad de la desaparición de la red de instituciones financieras globales que mantienen el capitalismo en esta fase de su existencia. Y la caída de Lehman fue el detonante que los puso frente a esa posibilidad. Hoy, una década después, la élite dirigente del capitalismo global no ha podido superar los efectos de ese dramático acontecimiento y lo que se vislumbra en el horizonte inmediato es la posibilidad de otra crisis.

 

¿Se acerca una crisis de tipo política global?

 

Lo interesante del proceso en desarrollo es que el catalizador de esta nueva crisis es de tipo político. El presidente de los Estados Unidos para el periodo 2016-2020 Donald Trump, durante lo que lleva de su ejercicio ha quebrantado los consensos mínimos que las élites globales venían tratando de consolidar, después del pánico del 2007 y 2008. Este personaje logra la Presidencia de los Estados Unidos aprovechando el resentimiento y la impotencia de los norteamericanos afectados por esa crisis, pero también porque al final quienes se beneficiaron de los esfuerzos de la sociedad para superar la crisis fueron los mismos que la desencadenaron.

Trump centró su discurso de campaña en la crítica a Wall Street y a los políticos de Washington. Esa crítica fue perfectamente asimilada por la mayoría del electorado norteamericano. Lo que no se asimiló fue la autenticidad del personaje que levantaba la crítica. Ahora la sociedad norteamericana tiene al frente del Estado a alguien que recuerda a Luis Napoleón Bonaparte, el personaje que surgió de la crisis capitalista de 1848 y a Hitler, el personaje que surgió de la crisis de la década del 30 del siglo XX y que condujo a la humanidad a la carnicería de la Segunda Guerra Mundial.

 

Ahora (agosto de 2018), la élite norteamericana desesperada con el personaje trata de llevarlo a juicio. Ante esa posibilidad, Trump advirtió que su destitución podría ser el detonante de la nueva crisis. En una entrevista con Fox New dijo: “Si se me sometiera a un proceso de destitución, los mercados financieros se hundirían”.

 

Estamos, por tanto, frente a una coyuntura político-económica sin antecedentes en el capitalismo contemporáneo. La solución que se encuentre para salir de la crisis que se avecina podría ser el comienzo de la construcción de un modo de producción más allá del capitalismo o, de nuevo, una solución que prolongue el funcionamiento del agónico modo de producción capitalista.

 

* Paulsons H. On the Brink. Business Plus, NeW York, 2010.

 

Publicado enEdición Nº250
Martes, 13 Junio 2017 07:05

Crisis económica: Viene lo más duro

Crisis económica: Viene lo más duro


En picada, así va la economía colombiana, como lo confirman todos los indicadores. Contrario piensa el Ministro de Hacienda, quien afirma que “Están dadas las condiciones para que este año mejore la economía”. Opinión rebatida por Héctor-León Moncayo y Libardo Sarmiento.

 

Mes tras mes la economía colombiana arroja signos que confirman su entrada en crisis. No es de ahora, la mala racha ya cuenta con más de tres años. Las exportaciones, más allá del petróleo, el ferroniquel y el carbón, arrojan signos negativos; las importaciones no crecen pero se mantienen a un alto nivel; el consumo familiar decae; la producción industrial está contraída, la deuda externa e interna crece; la desconfianza de los productores sobre el futuro que viene les impide invertir en mejorar sus plantas.

 

Pese a las evidencias, reforzadas por las proyecciones de los organismos multilaterales que indican que el país no crecerá ni al 2 por ciento durante el 2017, el ministro de hacienda Mauricio Cárdenas, negando lo estructural y amparándose en lo coyuntural, se atreve a decir que estos resultados “se debieron a la caída del precio del petróleo”, y que “lo peor ya pasó”. En su mar de optimismo facilista expresado en el programa “Pregunta Yamid” del 29 de marzo, se atreve a decir que “todo indica que la economía comenzará un proceso de recuperación que nos permitirá terminar el año con un crecimiento mucho mayor al que tuvimos en los primeros meses del año”.

 

¿Puede algún habitante del territorio colombiano asegurar que la economía está mejor ahora que hace 3 o 4 años? ¿Alguno puede confirmar que no le impactó en su capacidad de consumo la reforma tributaria?

 

El debate es necesario. También las acciones sociales exigiendo reformas que apunten a la mejora de la economía nacional. Para debatir sobre lo afirmado por el Ministro en la entrevista en cuestión, invitamos a los economistas Libardo Sarmiento (LS) y Héctor-León Moncayo (HM), con el propósito de analizar a fondo las verdades a medias que el Gobierno, representado por el Ministro de Hacienda, pretende que el pueblo colombiano crea.

 

da. Empecemos por el sentido y el tono de las afirmaciones del Ministro de Hacienda. ¿Qué opinión les merece?
HM. Contradecirlo sería hoy de buen recibo. En general hay desconfianza frente a los argumentos del Gobierno, hay un escepticismo generalizado. El Gobierno mismo se inventó el argumento de que había que ponerle cuidado al pesimismo, que era lo que estaba haciendo daño a la economía. Pero hay dos factores que dificultan la discusión. En primer lugar, que el mismo Gobierno –representado en el Ministro de Hacienda– es el que pone los parámetros con los que se debe juzgar su política económica (la inflación, el control monetario y la estabilidad o el equilibrio fiscal, lo que los economistas neoliberales llaman los “fundamentales” de la economía). Si eso está bien según el FMI o las calificadoras de riesgo, entonces estamos haciendo bien las tareas. Entonces, desde una lectura y propuesta diferente, hay que ir más allá de estas variables y analizar más a fondo la naturaleza de la política económica, y del modelo que han seguido.

 

El otro factor es que, tal como lo presenta el Ministro, la discusión es improcedente. Todo lo dicho son hipótesis. Mire bien que el argumento de fondo es: “ya hicimos el ajuste y ya tocamos fondo y a partir de ahí vamos a reanudar el crecimiento”. ¡Tocará creerle!!!. En realidad, más que hipótesis hay que discutir a partir del tema fiscal o el tema presupuestal, sobre los efectos de la reforma tributaria, sobre la evolución de la situación externa y la inversión extranjera, sobre las condiciones del aparato productivo y, en consecuencia, el tema del empleo. Entre otros aspectos.

 

da. El diagnóstico del ministro Cárdenas se reduce a que el problema de la contracción de la economía nacional fue la respuesta a factores externos: bajó el precio del petróleo y nos puso en una situación de “desaceleración” –evita así usar la palabra recesión o la palabra crisis. ¿La culpa, corresponde, al entorno internacional? ¿Aquí todo lo hicimos bien y lo seguimos haciendo bien?
LS. En lenguaje común se dice que cada quien juzga de acuerdo a como le va en la fiesta. El señor Cárdenas asegura que a él le va bien, pero eso no significa que suceda lo mismo con las mayorías colombianas. Hablar de que a Colombia le va bien o le va mal, es una abstracción; debemos mirar a qué sectores de la sociedad les va bien. A los ricos, claro que sí, pero ellos gobiernan, en particular el ministro de Hacienda; pero a la ciudadanía trabajadora, la que sufre los ajustes salariales, la que ha tenido que sufrir la reforma tributaria –golpeando el consumo de los hogares al subir el IVA del 16 al 19 por ciento, que ha sufrido una inflación que va galopante frente al salario mínimo–, le va muy mal. En ese sentido las dos caras del diagnóstico son distintas.

 

La economía va mal para el 90 por ciento del país. Venimos de un problema recesivo –así lo niegue el Ministro– sabemos que en 2015 la economía cayó al 3 por ciento, el año pasado cayó al 2 por ciento, y para este año todas las previsiones muestran que la economía ligeramente superará el 1 por ciento, o sea, está cayendo un 1 por ciento por año.

 

Los directores de los gremios lo confirman. El gremio de los comerciantes no lo oculta: durante el primer trimestre del 2017 cayó el consumo de los hogares en 7 por ciento, resultado provocado por el leve aumento del salario mínimo, el incremento del IVA en 3 puntos –que golpeó la capacidad de compra de los hogares–, y por la inflación. En casi el 80 por ciento de las ramas que componen el sector industrial el resultado es negativo.

 

Dice el gobierno que la inflación cae, permitiéndoles bajar las tasas de interés, afirmación que oculta una realidad: cuando a una economía que está en plena recesión le “ayudan” con una reforma tributaria que recorta los pocos ingresos del 90 por ciento de la población pues, obviamente, se resiente la demanda, con lo cual entramos en un problema deflacionario clásico.

 

da. Libardo, usted dice que al Ministro le debe ir bien, ¿a quiénes más les va bien?
LS. Al ministro de hacienda que ha estado en todas las jugadas de ventas de activos, de privatizaciones pues obviamente ha tenido buena participación en esos recursos, y le ha ido bien al sector financiero. “El sector financiero salvó la economía colombiana”. Ese fue el titular de El Tiempo cuando publicó que la economía colombiana había crecido el 2 por ciento y lo puso en un contexto de América Latina (y del mundo), también con un problema recesivo. Es importante revisarlo en sus detalles: 1) El crecimiento del 2 por ciento se explica porque el sector financiero creció el 5 por ciento, mientras que el sector minero-energético cayó el 6 por ciento. Transporte y comercio también cayeron.

 

Hay un poder financiero sobre el capital productivo del país ¿Quién lo decía? El Tiempo, cuyo dueño es el principal banquero del país, el señor Sarmiento Angulo. Entonces no solo es dueño de la firma financiera más importante del país, dueño de un importantísimo medio de comunicación, además tiene en el bolsillo al fiscal. Así, familias como los Cárdenas, familias como los Sarmiento Angulo, obvio, tienen que decir que en Colombia se vive perfecto.

 

da. ¿Por qué el crecimiento del sector financiero no beneficia realmente a la economía colombiana?
HM. En primer lugar observemos que es desde la mentalidad y la concepción del sector financiero desde donde se hace la política económica. Incluso, puede decirse que la teoría económica que hoy se enseña en las universidades viene de la ideología y del pensamiento de la cúpula financiera y, claro, todas las evaluaciones están pensadas desde la óptica de los financistas. Pues bien, aceptemos que fue el único sector que creció, según la forma como se mide el PIB. Pero podríamos hacer una lectura inversa si pensáramos que los sectores productivos materiales –que no crecieron– en realidad fueron perjudicados por el sector financiero, porque buena parte de los recursos generados fueron convertidos en ganancias para él. Es decir, el sector financiero no es el salvador sino el sector vampiro de la economía.

 

da. Es cierto que la caída del precio del petróleo afectó la economía, pero ¿Qué medidas aplicó el Gobierno? ¿Cómo incidió todo esto en la inflación?
HM. El derrumbe del precio del petróleo –ojo, de acuerdo a las condiciones de fragilidad de la economía colombiana– tenía que impactarla de gran manera en todos sus renglones, entre ellos la situación fiscal, la capacidad de compra en el exterior, la demanda interna y la inversión. En respuesta a eso dicen “por fortuna la tasa de cambio en Colombia es flexible, y se ajusta automáticamente”. Para ellos se ajustó con una devaluación, y agregan: “para eso se hizo una política económica”. El año pasado el proceso inflacionario era evidente, cerramos el 2015 con 6.7 por ciento que ya era bastante, a mediados de 2016 estábamos en casi 9 por ciento y seguía subiendo, luego hubo un pequeño descenso que garantizó que al final del año apenas estuviera en un poco más de 5 por ciento la variación anual. Pero si se calculaba a mediados de año el porcentaje anual, la inflación de los precios alcanzaba el 18 por ciento ¿Cuál es la solución? La que dicen los libros de texto: aumentemos las tasas de interés.

 

Esto significa contraer la economía, es decir, optar por un mecanismo perverso; “para evitar la inflación, refresquemos la economía con los costos que eso tenga”, y los costos son de pobreza, de desempleo, pero sobre todo el desmantelamiento del propio aparato productivo. Esa es una medida curativa de la medicina del siglo XIV, la sangría. Y dicen, “bueno, como ya lo resolvimos, comenzamos a bajar gradualmente las tasas de interés, porque ya se controló la inflación, y eso va a impactar positivamente el empleo y la producción”.

 

da. En realidad, ¿si está en recuperación la economía?
HM. Lo que se decía de la tasa de crecimiento estimada para este año, también es muy curioso. El Gobierno empezó estimando el 3, luego 2,5 y ahora el FMI y las calificadoras de riesgo lo están bajando a menos del 2 por ciento. El Banco de la República –y esto resulta muy simpático– estima el crecimiento entre 0,7 y 2,7 por ciento; una estimación de semejante rango no puede ser, para nada seria. Cabe resaltar que la comparación se hace respecto al año inmediatamente anterior con un nivel ya bajo. El impacto del alza de la tasa de interés sobre la inflación no es tan mecánico como suponen los monetaristas; se me hace que incidieron otros factores. En cambio sí puede ser fuerte en las decisiones de inversión. Pero más que todo cuando sube porque cuando el Banco de la República la baja se transmite muy lentamente al sector financiero. Y en eso es que confía Cárdenas!!!

 

Por otro lado, mienten cuando afirman que hay competencia en el sector financiero. ¡Por favor!, si el 70 por ciento de la cartera del país la manejan el señor Sarmiento Angulo y tal vez uno más. Hacia el futuro, continuarán con ese manejo de tasas de interés –porque a eso se reduce la política económica, todo lo demás es el mercado. ¿Qué podrán hacer de aquí en adelante? Poco recurren estos neoliberales a la política fiscal. En todo caso la situación no pinta nada bien. Ellos dicen que las condiciones van a mejorar por la reforma tributaria...

 

da. ¿Pero cómo está Colombia en cuanto al hueco fiscal y la deuda externa? ¿La reforma tributaria logrará mitigar el déficit?
LS. Hay un punto central en la entrevista que Yamid Amat le hace al ministro Cárdenas, en el que éste expone una tesis (además de la confianza y el optimismo) se asemeja a la canción mexicana que dice “ya pasó la amargura que tú me dejaste, ya te puedo mirar cara a cara”, esa es una mirada cínica de Cárdenas.

 

La realidad es tozuda. Los problemas estructurales de la economía colombiana se agudizarán este año. La hacienda pública históricamente ha sido deficitaria, sabemos que en este país los ricos no tributan, y que tenemos un endeudamiento estructural (que se mantiene y crece) por el cual pagamos al capital especulativo internacional. Cárdenas miente cuando dice que lo más duro ya pasó; al contrario, viene lo más duro. El endeudamiento externo aumentó el 100 por ciento (del 20 al 40 por ciento del PIB), lo que conlleva una sangría de recursos porque no solamente el monto de la deuda del país está unido a lo que es la deuda externa, sino que está unido a la tasa de cambio.


Estamos ante una sangría de divisas. La caída del precio del petróleo hasta los 20 dólares generó una devaluación del 36 por ciento en la tasa de cambio –es decir los pesos que tenemos que dar por cada dólar– y eso aumentó en 12 mil millones de dólares la deuda externa. El hueco fiscal dejado por la caída del petróleo fue de aproximadamente 23 billones de pesos, si lo sumamos al hueco producido por la devaluación –que fue de 14 billones de pesos–, tenemos un déficit de 37 billones de pesos aproximadamente.

 

La reforma tributaria, supuestamente, era para cubrir tal hueco, pero la misma, que empobrece más a los de siempre con el incremento de tres puntos del IVA, genera 26 billones de pesos, lo que mantiene el déficit fiscal en el 4 por ciento del PIB, un punto más de lo permitido por la Regla Fiscal. Unido a estos problemas tenemos el tema pensional que representa un hueco de otros 35 billones de pesos, que deben estar en caja del Estado colombiano pero que sabemos que han servido para cubrir sus urgencias, así como para la especulación de los más ricos.

 

da. Cárdenas dice que la reforma tributaria dará el impulso para la recuperación económica del país, ¿qué pasa con los recursos recaudados?
LS. Ese es otro tema importante: el de las finanzas públicas. ¿Para dónde van los recursos públicos? ¿Para dinamizar la economía? Lo que dice Cárdenas es que van para los 3 principios de su plan de desarrollo: paz, equidad y educación, sin mirar los temas de corrupción que le cuestan al país 22 billones de pesos, según los datos de la Contraloría; lo otro es pago de burocracia y funcionamiento.

 

Si miramos en qué se gasta la plata el Estado colombiano, encontramos que la misma está destinada, en lo fundamental a: pago de la burocracia, para todo el tema pensional, sostenimiento del aparato militar y pago de deuda externa. La pregunta consecuente es: ¿qué de eso jalona? Nosotros sabemos que el gasto militar es un gasto improductivo. Si uno lo divide per cápita, encuentra que por cada peso que gastado en educación, gastan 10 pesos en el sector militar, es decir, la relación es 10 a 1: por cada profesor con que cuenta el sector educativo, incluyendo universidades y todos los 300 mil profesores del sector, todo ello apenas es una tercera parte de la gente que hay en las fuerzas militares, lo que demuestra que no sólo es un país rentista, que vive de la extracción de recursos naturales, sino que también es un país policial y burocrático.

 

da. Según el ministro Cárdenas, “Hay confianza inversionista, está llegando la inversión” ¿Es así?
HM: Es bueno hacer una aclaración conceptual. Si uno mira la inversión en el sentido de economía política real, es formación bruta de capital fijo (ojalá tuviéramos datos de formación neta, pero dejemos así). Esa formación bruta de capital disminuyó en un 4,5 por ciento; entonces no hubo inversión real ni siquiera en el sector de minería y petróleo, tampoco en el sector transporte, y menos en la industria y la agricultura en general. Aumentó un poco en construcción de viviendas y principalmente obras civiles –ahí están las famosas 4G que se supone son “las que van a salvar el país” y más que todo a los corruptos!!. En conclusión, encontramos que en el tema de la inversión el país no va bien.

 

La que sí ha sido buena en Colombia, en los últimos tiempos, es la inversión puramente financiera: las inversiones financieras de corto, mediano y algunas de largo plazo. Hablamos principalmente de inversión de portafolio –es decir, que las opciones de economía real, material, que le plantean al país son muy reducidas. Lo peor consiste en que lo más dinámico en este aspecto son los bonos de deuda, los papeles de deuda pública. Como quien dice que las opciones financieras están apalancadas en las posibilidades de contratar más deuda (eso depende de la opinión de las calificadoras de riesgo y del FMI), lo cual, a su vez, lleva al país en una espiral de endeudamiento, para una economía que depende de un milagro.

 

da. El Gobierno se jacta de que durante su administración el desempleo bajó hasta mantenerse en un solo dígito, ¿cuál es la realidad del desempleo en Colombia?
HM. Resulta que las tasas de desempleo, en forma muy curiosa, en la mejor época de este modelo económico, bajaron de dos dígitos a uno, lo que consideraron un gran éxito, y en realidad nunca bajó del 8 por ciento –lo que no es grandioso. Pero viéndolo bien, con estas tasas de crecimiento de la economía, con el choque atribuido al descenso de los precios del petróleo, resulta que el desempleo si acaso sube un poco, por lo cual la pregunta que uno se hace es ¿por qué el desempleo no muestra una reducción o un aumento apreciable según el movimiento de la economía?

 

Curiosamente el mismísimo informe del Banco de la República, después de decir que han observado en Colombia una gran “resiliencia” (¡!) del empleo a los movimientos del ciclo económico, de todas maneras se asombra con lo ocurrido los últimos años. La tasa de desempleo terminó el año pasado en 8.2% (el nacional) cuando al finalizar 2015 estaba en 8 por ciento. Imagínense, y eso ¡¡en “desaceleración”!!!. Entonces, observa que si bien la ocupación en los peores momentos disminuye, la tasa de participación también, es decir, que disminuye la demanda pero también la oferta de trabajo y, por lo tanto, el desempleo se mantiene.

 

En todo caso es raro. El Informe termina entonces diciendo: “ya encargamos un equipo de especialistas para que nos explique a qué se debe este enigma”. Yo no sé si el enigma tiene que ver con la forma como se están haciendo ahora las estadísticas de empleo y desempleo o qué otra cosa será....

 

LS. El último informe del Banco de la República (abril), reconoció que este año, por todo el comportamiento de las principales variables macroeconómicas, va a subir el desempleo. Ahora bien, el gran tema es que uno puede hacer la relación entre crecimiento económico y generación de empleo; en el año 70 la elasticidad entre empleo y producto se daba de manera tal que por cada unidad de reducción del desempleo, la economía tenía que crecer un 2 por ciento. Hoy en día para que el desempleo caiga, la economía debe crecer un 4 por ciento, o sea, se volvió más inelástico (propio de una economía que es extractivista, rentista que no está generando empleo).

 

Un caso concreto: con el proceso de financiarización de la economía colombiana desde los años 70, el sector financiero da cuenta del 22 por ciento del PIB, que es casi más de una quinta parte y sólo genera 300 mil puestos de trabajo, eso equivale al 1 por ciento de empleo. El sector petrolero genera únicamente 105 mil puestos de trabajo, ese es el 0,6 por ciento de los 23 millones de personas que trabajan en Colombia.

 

da. En el tema del empleo hay mucho debate, por su calidad, por la metodología aplicada por el Dane....
LS. En lo concerniente a la calidad del empleo, durante los últimos 15 años el desempleo ha oscilado más o menos en 10 por ciento, eso son más o menos 3 millones de personas, de una población económicamente activa de unos 25 millones, trabajan formalmente 22 millones y los otros 3 trabajan informalmente. Pero de esos 22 millones el 60 por ciento en verdad es informal. El Gobierno es mentiroso y presenta la tasa de informalidad de las principales ciudades donde ha caído al 50 por ciento; por su parte el director del Dane dice que el empleo creado es de calidad. Pero no es así. Cuando uno mira la economía nacional, encontramos una informalidad del 66 por ciento, o sea que el porcentaje de quienes tienen un empleo formal y decente es apenas del 25 por ciento; es decir, 1 de cada 4 trabajadores. Sumado a esto, el 85 por ciento de los empleados del país ganan menos de 2 salarios mínimos, y el 60 por ciento de ese ingreso lo gastan en productos de la canasta básica.

 

da. ¿En cuáles sectores se genera empleo y podrá este mejorar?
LS. Con las políticas en boga, no hay como romper la dinámica que trae el país. Preocupa mucho el patrón de acumulación, el modelo de desarrollo; el desempleo y la calidad de empleo. Colombia es un país monoproductor, monoexportador, con un aparato productivo reducido a su mínima expresión, donde el empleo se genera en el comercio, en los servicios y en el sector gobierno, que es por lo demás bastante volátil y elástico, es decir, todas las maravillas que se hablan de la generación de empleo y de ingresos, e incluso de la famosa clase media que crece, pende de un hilo muy frágil que es la buena salud del sistema financiero.
da. Desempleo, empleo de mala calidad, informalidad, ¿de qué vive la gente?

 

La política dominante, además de los factores ya relacionados, aplica otro conjunto de fórmulas que también las aplican todos los países de la región: una política social que se reduce a subsidios al consumo, con lo cual el gobierno garantiza impulso a la demanda. Es decir, subsidian a los pobres y por su conducto garantizan capacidad de compra de lo producido por los ricos. Es claro, así no se quiebran.

 

Alrededor de 10 millones de colombianos reciben subsidios, que no es más que ponerle oxigeno a una población que está por fuera de todos los circuitos productivos; lo muestran como inversión pero no lo es. Dos millones de hogares en Colombia son subsidio-dependientes, es decir, están pegados a la manguera de oxígeno del Estado y con la caída de la economía vemos que las tasas de pobreza ya comenzaron a subir. Después de lo que hay que pagar en deuda externa e interna, ¿de dónde van a salir los recursos para financiar los subsidios? El ministro Cárdenas tiene que dejar de manipular, y decir la realidad que estamos atravesando como país, y lo que nos espera como sociedad.

 


 

Cuadro 1

 

                                                                                                                                                                                             Crecimiento real anual del PIB por tipo de gasto

 

 

Cuadro 1 p10

 

                                                                               Fuente: DANE; cálculos del Banco de la República.

 

 

Cuadro 2

 

                                                                                                                                                               Crecimiento real anual del PIB por ramas de actividad económica

 

 

Cuadro 2 p11

                  

                                                                               Fuente: Dane; cálculos del Banco de la República.

 

 

 

                                                                                                            Cuenta corriente de la balanza de pagos

                                                           

graf 1 p11

 

                                                                                  (pr): preliminar

                                                                                  Fuente: Banco de la República

 

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La crisis económica, más allá del optimismo del gobierno

Duración: 31' 49''

2 de junio de 2017

 

 

Publicado enColombia
Sábado, 27 Mayo 2017 10:46

Crisis económica: Viene lo más duro

Crisis económica: Viene lo más duro


En picada, así va la economía colombiana, como lo confirman todos los indicadores. Contrario piensa el Ministro de Hacienda, quien afirma que “Están dadas las condiciones para que este año mejore la economía”. Opinión rebatida por Héctor-León Moncayo y Libardo Sarmiento.

 

Mes tras mes la economía colombiana arroja signos que confirman su entrada en crisis. No es de ahora, la mala racha ya cuenta con más de tres años. Las exportaciones, más allá del petróleo, el ferroniquel y el carbón, arrojan signos negativos; las importaciones no crecen pero se mantienen a un alto nivel; el consumo familiar decae; la producción industrial está contraída, la deuda externa e interna crece; la desconfianza de los productores sobre el futuro que viene les impide invertir en mejorar sus plantas.

 

Pese a las evidencias, reforzadas por las proyecciones de los organismos multilaterales que indican que el país no crecerá ni al 2 por ciento durante el 2017, el ministro de hacienda Mauricio Cárdenas, negando lo estructural y amparándose en lo coyuntural, se atreve a decir que estos resultados “se debieron a la caída del precio del petróleo”, y que “lo peor ya pasó”. En su mar de optimismo facilista expresado en el programa “Pregunta Yamid” del 29 de marzo, se atreve a decir que “todo indica que la economía comenzará un proceso de recuperación que nos permitirá terminar el año con un crecimiento mucho mayor al que tuvimos en los primeros meses del año”.

 

¿Puede algún habitante del territorio colombiano asegurar que la economía está mejor ahora que hace 3 o 4 años? ¿Alguno puede confirmar que no le impactó en su capacidad de consumo la reforma tributaria?

 

El debate es necesario. También las acciones sociales exigiendo reformas que apunten a la mejora de la economía nacional. Para debatir sobre lo afirmado por el Ministro en la entrevista en cuestión, invitamos a los economistas Libardo Sarmiento (LS) y Héctor-León Moncayo (HM), con el propósito de analizar a fondo las verdades a medias que el Gobierno, representado por el Ministro de Hacienda, pretende que el pueblo colombiano crea.

 

da. Empecemos por el sentido y el tono de las afirmaciones del Ministro de Hacienda. ¿Qué opinión les merece?
HM. Contradecirlo sería hoy de buen recibo. En general hay desconfianza frente a los argumentos del Gobierno, hay un escepticismo generalizado. El Gobierno mismo se inventó el argumento de que había que ponerle cuidado al pesimismo, que era lo que estaba haciendo daño a la economía. Pero hay dos factores que dificultan la discusión. En primer lugar, que el mismo Gobierno –representado en el Ministro de Hacienda– es el que pone los parámetros con los que se debe juzgar su política económica (la inflación, el control monetario y la estabilidad o el equilibrio fiscal, lo que los economistas neoliberales llaman los “fundamentales” de la economía). Si eso está bien según el FMI o las calificadoras de riesgo, entonces estamos haciendo bien las tareas. Entonces, desde una lectura y propuesta diferente, hay que ir más allá de estas variables y analizar más a fondo la naturaleza de la política económica, y del modelo que han seguido.

 

El otro factor es que, tal como lo presenta el Ministro, la discusión es improcedente. Todo lo dicho son hipótesis. Mire bien que el argumento de fondo es: “ya hicimos el ajuste y ya tocamos fondo y a partir de ahí vamos a reanudar el crecimiento”. ¡Tocará creerle!!!. En realidad, más que hipótesis hay que discutir a partir del tema fiscal o el tema presupuestal, sobre los efectos de la reforma tributaria, sobre la evolución de la situación externa y la inversión extranjera, sobre las condiciones del aparato productivo y, en consecuencia, el tema del empleo. Entre otros aspectos.

 

da. El diagnóstico del ministro Cárdenas se reduce a que el problema de la contracción de la economía nacional fue la respuesta a factores externos: bajó el precio del petróleo y nos puso en una situación de “desaceleración” –evita así usar la palabra recesión o la palabra crisis. ¿La culpa, corresponde, al entorno internacional? ¿Aquí todo lo hicimos bien y lo seguimos haciendo bien?
LS. En lenguaje común se dice que cada quien juzga de acuerdo a como le va en la fiesta. El señor Cárdenas asegura que a él le va bien, pero eso no significa que suceda lo mismo con las mayorías colombianas. Hablar de que a Colombia le va bien o le va mal, es una abstracción; debemos mirar a qué sectores de la sociedad les va bien. A los ricos, claro que sí, pero ellos gobiernan, en particular el ministro de Hacienda; pero a la ciudadanía trabajadora, la que sufre los ajustes salariales, la que ha tenido que sufrir la reforma tributaria –golpeando el consumo de los hogares al subir el IVA del 16 al 19 por ciento, que ha sufrido una inflación que va galopante frente al salario mínimo–, le va muy mal. En ese sentido las dos caras del diagnóstico son distintas.

 

La economía va mal para el 90 por ciento del país. Venimos de un problema recesivo –así lo niegue el Ministro– sabemos que en 2015 la economía cayó al 3 por ciento, el año pasado cayó al 2 por ciento, y para este año todas las previsiones muestran que la economía ligeramente superará el 1 por ciento, o sea, está cayendo un 1 por ciento por año.

 

Los directores de los gremios lo confirman. El gremio de los comerciantes no lo oculta: durante el primer trimestre del 2017 cayó el consumo de los hogares en 7 por ciento, resultado provocado por el leve aumento del salario mínimo, el incremento del IVA en 3 puntos –que golpeó la capacidad de compra de los hogares–, y por la inflación. En casi el 80 por ciento de las ramas que componen el sector industrial el resultado es negativo.

 

Dice el gobierno que la inflación cae, permitiéndoles bajar las tasas de interés, afirmación que oculta una realidad: cuando a una economía que está en plena recesión le “ayudan” con una reforma tributaria que recorta los pocos ingresos del 90 por ciento de la población pues, obviamente, se resiente la demanda, con lo cual entramos en un problema deflacionario clásico.

 

da. Libardo, usted dice que al Ministro le debe ir bien, ¿a quiénes más les va bien?
LS. Al ministro de hacienda que ha estado en todas las jugadas de ventas de activos, de privatizaciones pues obviamente ha tenido buena participación en esos recursos, y le ha ido bien al sector financiero. “El sector financiero salvó la economía colombiana”. Ese fue el titular de El Tiempo cuando publicó que la economía colombiana había crecido el 2 por ciento y lo puso en un contexto de América Latina (y del mundo), también con un problema recesivo. Es importante revisarlo en sus detalles: 1) El crecimiento del 2 por ciento se explica porque el sector financiero creció el 5 por ciento, mientras que el sector minero-energético cayó el 6 por ciento. Transporte y comercio también cayeron.

 

Hay un poder financiero sobre el capital productivo del país ¿Quién lo decía? El Tiempo, cuyo dueño es el principal banquero del país, el señor Sarmiento Angulo. Entonces no solo es dueño de la firma financiera más importante del país, dueño de un importantísimo medio de comunicación, además tiene en el bolsillo al fiscal. Así, familias como los Cárdenas, familias como los Sarmiento Angulo, obvio, tienen que decir que en Colombia se vive perfecto.

 

da. ¿Por qué el crecimiento del sector financiero no beneficia realmente a la economía colombiana?
HM. En primer lugar observemos que es desde la mentalidad y la concepción del sector financiero desde donde se hace la política económica. Incluso, puede decirse que la teoría económica que hoy se enseña en las universidades viene de la ideología y del pensamiento de la cúpula financiera y, claro, todas las evaluaciones están pensadas desde la óptica de los financistas. Pues bien, aceptemos que fue el único sector que creció, según la forma como se mide el PIB. Pero podríamos hacer una lectura inversa si pensáramos que los sectores productivos materiales –que no crecieron– en realidad fueron perjudicados por el sector financiero, porque buena parte de los recursos generados fueron convertidos en ganancias para él. Es decir, el sector financiero no es el salvador sino el sector vampiro de la economía.

 

da. Es cierto que la caída del precio del petróleo afectó la economía, pero ¿Qué medidas aplicó el Gobierno? ¿Cómo incidió todo esto en la inflación?
HM. El derrumbe del precio del petróleo –ojo, de acuerdo a las condiciones de fragilidad de la economía colombiana– tenía que impactarla de gran manera en todos sus renglones, entre ellos la situación fiscal, la capacidad de compra en el exterior, la demanda interna y la inversión. En respuesta a eso dicen “por fortuna la tasa de cambio en Colombia es flexible, y se ajusta automáticamente”. Para ellos se ajustó con una devaluación, y agregan: “para eso se hizo una política económica”. El año pasado el proceso inflacionario era evidente, cerramos el 2015 con 6.7 por ciento que ya era bastante, a mediados de 2016 estábamos en casi 9 por ciento y seguía subiendo, luego hubo un pequeño descenso que garantizó que al final del año apenas estuviera en un poco más de 5 por ciento la variación anual. Pero si se calculaba a mediados de año el porcentaje anual, la inflación de los precios alcanzaba el 18 por ciento ¿Cuál es la solución? La que dicen los libros de texto: aumentemos las tasas de interés.

 

Esto significa contraer la economía, es decir, optar por un mecanismo perverso; “para evitar la inflación, refresquemos la economía con los costos que eso tenga”, y los costos son de pobreza, de desempleo, pero sobre todo el desmantelamiento del propio aparato productivo. Esa es una medida curativa de la medicina del siglo XIV, la sangría. Y dicen, “bueno, como ya lo resolvimos, comenzamos a bajar gradualmente las tasas de interés, porque ya se controló la inflación, y eso va a impactar positivamente el empleo y la producción”.

 

da. En realidad, ¿si está en recuperación la economía?
HM. Lo que se decía de la tasa de crecimiento estimada para este año, también es muy curioso. El Gobierno empezó estimando el 3, luego 2,5 y ahora el FMI y las calificadoras de riesgo lo están bajando a menos del 2 por ciento. El Banco de la República –y esto resulta muy simpático– estima el crecimiento entre 0,7 y 2,7 por ciento; una estimación de semejante rango no puede ser, para nada seria. Cabe resaltar que la comparación se hace respecto al año inmediatamente anterior con un nivel ya bajo. El impacto del alza de la tasa de interés sobre la inflación no es tan mecánico como suponen los monetaristas; se me hace que incidieron otros factores. En cambio sí puede ser fuerte en las decisiones de inversión. Pero más que todo cuando sube porque cuando el Banco de la República la baja se transmite muy lentamente al sector financiero. Y en eso es que confía Cárdenas!!!

 

Por otro lado, mienten cuando afirman que hay competencia en el sector financiero. ¡Por favor!, si el 70 por ciento de la cartera del país la manejan el señor Sarmiento Angulo y tal vez uno más. Hacia el futuro, continuarán con ese manejo de tasas de interés –porque a eso se reduce la política económica, todo lo demás es el mercado. ¿Qué podrán hacer de aquí en adelante? Poco recurren estos neoliberales a la política fiscal. En todo caso la situación no pinta nada bien. Ellos dicen que las condiciones van a mejorar por la reforma tributaria...

 

da. ¿Pero cómo está Colombia en cuanto al hueco fiscal y la deuda externa? ¿La reforma tributaria logrará mitigar el déficit?
LS. Hay un punto central en la entrevista que Yamid Amat le hace al ministro Cárdenas, en el que éste expone una tesis (además de la confianza y el optimismo) se asemeja a la canción mexicana que dice “ya pasó la amargura que tú me dejaste, ya te puedo mirar cara a cara”, esa es una mirada cínica de Cárdenas.

 

La realidad es tozuda. Los problemas estructurales de la economía colombiana se agudizarán este año. La hacienda pública históricamente ha sido deficitaria, sabemos que en este país los ricos no tributan, y que tenemos un endeudamiento estructural (que se mantiene y crece) por el cual pagamos al capital especulativo internacional. Cárdenas miente cuando dice que lo más duro ya pasó; al contrario, viene lo más duro. El endeudamiento externo aumentó el 100 por ciento (del 20 al 40 por ciento del PIB), lo que conlleva una sangría de recursos porque no solamente el monto de la deuda del país está unido a lo que es la deuda externa, sino que está unido a la tasa de cambio.
Estamos ante una sangría de divisas. La caída del precio del petróleo hasta los 20 dólares generó una devaluación del 36 por ciento en la tasa de cambio –es decir los pesos que tenemos que dar por cada dólar– y eso aumentó en 12 mil millones de dólares la deuda externa. El hueco fiscal dejado por la caída del petróleo fue de aproximadamente 23 billones de pesos, si lo sumamos al hueco producido por la devaluación –que fue de 14 billones de pesos–, tenemos un déficit de 37 billones de pesos aproximadamente.

 

La reforma tributaria, supuestamente, era para cubrir tal hueco, pero la misma, que empobrece más a los de siempre con el incremento de tres puntos del IVA, genera 26 billones de pesos, lo que mantiene el déficit fiscal en el 4 por ciento del PIB, un punto más de lo permitido por la Regla Fiscal. Unido a estos problemas tenemos el tema pensional que representa un hueco de otros 35 billones de pesos, que deben estar en caja del Estado colombiano pero que sabemos que han servido para cubrir sus urgencias, así como para la especulación de los más ricos.

 

da. Cárdenas dice que la reforma tributaria dará el impulso para la recuperación económica del país, ¿qué pasa con los recursos recaudados?
LS. Ese es otro tema importante: el de las finanzas públicas. ¿Para dónde van los recursos públicos? ¿Para dinamizar la economía? Lo que dice Cárdenas es que van para los 3 principios de su plan de desarrollo: paz, equidad y educación, sin mirar los temas de corrupción que le cuestan al país 22 billones de pesos, según los datos de la Contraloría; lo otro es pago de burocracia y funcionamiento.

 

Si miramos en qué se gasta la plata el Estado colombiano, encontramos que la misma está destinada, en lo fundamental a: pago de la burocracia, para todo el tema pensional, sostenimiento del aparato militar y pago de deuda externa. La pregunta consecuente es: ¿qué de eso jalona? Nosotros sabemos que el gasto militar es un gasto improductivo. Si uno lo divide per cápita, encuentra que por cada peso que gastado en educación, gastan 10 pesos en el sector militar, es decir, la relación es 10 a 1: por cada profesor con que cuenta el sector educativo, incluyendo universidades y todos los 300 mil profesores del sector, todo ello apenas es una tercera parte de la gente que hay en las fuerzas militares, lo que demuestra que no sólo es un país rentista, que vive de la extracción de recursos naturales, sino que también es un país policial y burocrático.

 

da. Según el ministro Cárdenas, “Hay confianza inversionista, está llegando la inversión” ¿Es así?
HM: Es bueno hacer una aclaración conceptual. Si uno mira la inversión en el sentido de economía política real, es formación bruta de capital fijo (ojalá tuviéramos datos de formación neta, pero dejemos así). Esa formación bruta de capital disminuyó en un 4,5 por ciento; entonces no hubo inversión real ni siquiera en el sector de minería y petróleo, tampoco en el sector transporte, y menos en la industria y la agricultura en general. Aumentó un poco en construcción de viviendas y principalmente obras civiles –ahí están las famosas 4G que se supone son “las que van a salvar el país” y más que todo a los corruptos!!. En conclusión, encontramos que en el tema de la inversión el país no va bien.

 

La que sí ha sido buena en Colombia, en los últimos tiempos, es la inversión puramente financiera: las inversiones financieras de corto, mediano y algunas de largo plazo. Hablamos principalmente de inversión de portafolio –es decir, que las opciones de economía real, material, que le plantean al país son muy reducidas. Lo peor consiste en que lo más dinámico en este aspecto son los bonos de deuda, los papeles de deuda pública. Como quien dice que las opciones financieras están apalancadas en las posibilidades de contratar más deuda (eso depende de la opinión de las calificadoras de riesgo y del FMI), lo cual, a su vez, lleva al país en una espiral de endeudamiento, para una economía que depende de un milagro.

 

da. El Gobierno se jacta de que durante su administración el desempleo bajó hasta mantenerse en un solo dígito, ¿cuál es la realidad del desempleo en Colombia?
HM. Resulta que las tasas de desempleo, en forma muy curiosa, en la mejor época de este modelo económico, bajaron de dos dígitos a uno, lo que consideraron un gran éxito, y en realidad nunca bajó del 8 por ciento –lo que no es grandioso. Pero viéndolo bien, con estas tasas de crecimiento de la economía, con el choque atribuido al descenso de los precios del petróleo, resulta que el desempleo si acaso sube un poco, por lo cual la pregunta que uno se hace es ¿por qué el desempleo no muestra una reducción o un aumento apreciable según el movimiento de la economía?

 

Curiosamente el mismísimo informe del Banco de la República, después de decir que han observado en Colombia una gran “resiliencia” (¡!) del empleo a los movimientos del ciclo económico, de todas maneras se asombra con lo ocurrido los últimos años. La tasa de desempleo terminó el año pasado en 8.2% (el nacional) cuando al finalizar 2015 estaba en 8 por ciento. Imagínense, y eso ¡¡en “desaceleración”!!!. Entonces, observa que si bien la ocupación en los peores momentos disminuye, la tasa de participación también, es decir, que disminuye la demanda pero también la oferta de trabajo y, por lo tanto, el desempleo se mantiene.

 

En todo caso es raro. El Informe termina entonces diciendo: “ya encargamos un equipo de especialistas para que nos explique a qué se debe este enigma”. Yo no sé si el enigma tiene que ver con la forma como se están haciendo ahora las estadísticas de empleo y desempleo o qué otra cosa será....

 

LS. El último informe del Banco de la República (abril), reconoció que este año, por todo el comportamiento de las principales variables macroeconómicas, va a subir el desempleo. Ahora bien, el gran tema es que uno puede hacer la relación entre crecimiento económico y generación de empleo; en el año 70 la elasticidad entre empleo y producto se daba de manera tal que por cada unidad de reducción del desempleo, la economía tenía que crecer un 2 por ciento. Hoy en día para que el desempleo caiga, la economía debe crecer un 4 por ciento, o sea, se volvió más inelástico (propio de una economía que es extractivista, rentista que no está generando empleo).

 

Un caso concreto: con el proceso de financiarización de la economía colombiana desde los años 70, el sector financiero da cuenta del 22 por ciento del PIB, que es casi más de una quinta parte y sólo genera 300 mil puestos de trabajo, eso equivale al 1 por ciento de empleo. El sector petrolero genera únicamente 105 mil puestos de trabajo, ese es el 0,6 por ciento de los 23 millones de personas que trabajan en Colombia.

 

da. En el tema del empleo hay mucho debate, por su calidad, por la metodología aplicada por el Dane....
LS. En lo concerniente a la calidad del empleo, durante los últimos 15 años el desempleo ha oscilado más o menos en 10 por ciento, eso son más o menos 3 millones de personas, de una población económicamente activa de unos 25 millones, trabajan formalmente 22 millones y los otros 3 trabajan informalmente. Pero de esos 22 millones el 60 por ciento en verdad es informal. El Gobierno es mentiroso y presenta la tasa de informalidad de las principales ciudades donde ha caído al 50 por ciento; por su parte el director del Dane dice que el empleo creado es de calidad. Pero no es así. Cuando uno mira la economía nacional, encontramos una informalidad del 66 por ciento, o sea que el porcentaje de quienes tienen un empleo formal y decente es apenas del 25 por ciento; es decir, 1 de cada 4 trabajadores. Sumado a esto, el 85 por ciento de los empleados del país ganan menos de 2 salarios mínimos, y el 60 por ciento de ese ingreso lo gastan en productos de la canasta básica.

 

da. ¿En cuáles sectores se genera empleo y podrá este mejorar?
LS. Con las políticas en boga, no hay como romper la dinámica que trae el país. Preocupa mucho el patrón de acumulación, el modelo de desarrollo; el desempleo y la calidad de empleo. Colombia es un país monoproductor, monoexportador, con un aparato productivo reducido a su mínima expresión, donde el empleo se genera en el comercio, en los servicios y en el sector gobierno, que es por lo demás bastante volátil y elástico, es decir, todas las maravillas que se hablan de la generación de empleo y de ingresos, e incluso de la famosa clase media que crece, pende de un hilo muy frágil que es la buena salud del sistema financiero.
da. Desempleo, empleo de mala calidad, informalidad, ¿de qué vive la gente?

 

La política dominante, además de los factores ya relacionados, aplica otro conjunto de fórmulas que también las aplican todos los países de la región: una política social que se reduce a subsidios al consumo, con lo cual el gobierno garantiza impulso a la demanda. Es decir, subsidian a los pobres y por su conducto garantizan capacidad de compra de lo producido por los ricos. Es claro, así no se quiebran.

 

Alrededor de 10 millones de colombianos reciben subsidios, que no es más que ponerle oxigeno a una población que está por fuera de todos los circuitos productivos; lo muestran como inversión pero no lo es. Dos millones de hogares en Colombia son subsidio-dependientes, es decir, están pegados a la manguera de oxígeno del Estado y con la caída de la economía vemos que las tasas de pobreza ya comenzaron a subir. Después de lo que hay que pagar en deuda externa e interna, ¿de dónde van a salir los recursos para financiar los subsidios? El ministro Cárdenas tiene que dejar de manipular, y decir la realidad que estamos atravesando como país, y lo que nos espera como sociedad.

 


 

Cuadro 1

 

                                                                                                                                                                                             Crecimiento real anual del PIB por tipo de gasto

 

 

Cuadro 1 p10

 

                                                                               Fuente: DANE; cálculos del Banco de la República.

 

 

Cuadro 2

 

                                                                                                                                                               Crecimiento real anual del PIB por ramas de actividad económica

 

 

Cuadro 2 p11

                  

                                                                               Fuente: Dane; cálculos del Banco de la República.

 

 

 

                                                                                                            Cuenta corriente de la balanza de pagos

                                                           

graf 1 p11

 

                                                                                  (pr): preliminar

                                                                                  Fuente: Banco de la República

Publicado enEdición Nº235
Sábado, 27 Mayo 2017 10:18

Capitalismo y pesimismo

El principal problema de salud pública en el mundo actual es la salud mental. El gran secreto de las sociedades capitalistas de diversa índole y diferente grado de desarrollo es la alta tasa de suicidios. Suicidios en todas las edades y condiciones. El capitalismo vive sobre la base de una creciente generación de suicidios, muertes, y desasosiego existencial. Como ha sostenido con acierto S. Sassen: el capitalismo corporativo ya no necesita matar a la gente: sencillamente la deja morir. Hoy cabe hablar, legítimamente, de violencia necropolítica. El concepto ha sido desarrollado de manera singular por A. Mbembe, un importante filósofo de origen camerunés.

 

Ya en su momento, en un marco diferente, Z. Bauman sostenía con lucidez que la forma de control político sobre la sociedad consiste en el agenciamiento y control de miedo, incertidumbre y desasosiego: miedo a la gripa aviar, a la gripa de las vacas locas, miedo al desempleo, miedo a la enfermedad, miedo a la soledad, en fin, miedo al miedo, por ejemplo.

 

En un texto ya clásico, G. Deleuze y F. Guattari (1972) escribieron un texto contundente: Capitalismo y esquizofrenia, en el que logran demostrar que el capitalismo conduce desde sí mismo a la esquizofrenia humana: el más indolente de todos los modos de producción y de las formas de vida y pensamiento.

 

Pues bien, si se combinan los dos elementos mencionados, es evidente que el capitalismo, como sistema político, como sistema social, como doctrina económica o bien como filosofía liberal, y que hoy en día se dice propiamente como capitalismo corporativo es la mejor expresión del capital: esto es, mercantilización de la vida y la sociedad, desconocimiento e ignorancia de la vida, indiferencia e indolencia ante la existencia humana. El resultado es un galopante pesimismo, estratégicamente producido y estratégicamente agenciado en todos los órdenes de la sociedad.

 

Sin moralizar, el alcoholismo y la drogadicción de todo tipo son galopantes y ubicuos en todos los estratos y clases sociales. Y los problemas de salud mental son verdaderamente alarmantes. Depresión, insatisfacción con el trabajo, con la familia, consigo mismos, con el propio cuerpo; inseguridad e indefensión, fragilidad y el sentido de que “nadie es necesario”; ataques de ira momentáneos y descontrolados, y ataques de violencia en muchas expresiones; en fin, la agudización del vacío de la existencia, y el aumento de formas de patologías mentales son preocupantes y crecientes.

 

Puntualmente dicho, la depresión es una enfermedad crónica y recurrente. Sobreviene en asaltos instantáneos o en períodos largos, y sus desenlaces son esencialmente imprevisibles. En numerosas ocasiones, la depresión desemboca en mutismo selectivo, en trastornos de identidad disociativa, y en numerosas ocasiones en suicidio. Es evidente que, por otra parte la esquizofrenia tiene causas biológicas en el cerebro, pero siempre situaciones existenciales, situaciones vivenciales las que gatillan la esquizofrenia, los trastornos obsesivos compulsivos, en fin, la ansiedad, el trastorno bipolar, la psicopatía.

 

Sin ambages, el capitalismo es una forma de vida consistente en afectar de manera sistemática y sistémica la autoestima, lo cual en muchas ocasiones se expresa o da lugar a la bulimia y la anorexia. En la escala cotidiana, por ejemplo, todos los odontólogos conocen y han tratado casos severos de bruxismo, lo cual traduce estados de nerviosismo, incluso hasta la histeria. No en última instancia, hay que mencionar siempre trastornos esquizotípicos, comportamientos histriónicos y narcisistas.

 

La pobreza y el desempleo; el acoso laboral y la penurias económicas, las deudas y los bajos desempeños estudiantiles o laborales constituyen siempre fenómenos que gatillan pesimismo, en toda la línea de la palabra. El capitalismo sólo sabe de sí mismo: eficiencia, eficacia, crecimiento, rendimientos crecientes, ganancias y consumo. Todo lo demás es simplemente un medio o instrumento para esos fines.

 

Constituye toda una epopeya superar el pesimismo, alcanzar la paz personal y social, y conocer la alegría, la esperanza y la felicidad. La sociología y la antropología enseñan que la existencia puede ser bien llevadera y hasta armónica gracias esencialmente al resorte familiar y social: los familiares, los amigos, los vecinos, la solidaridad, la buena disposición y ayuda –todos los cuales son actos esencialmente gratuitos. Mientras que el capital es interesado, literalmente, la solidaridad, la amistad y el amor son gratuitos y desinteresados. Sin la menor duda, aquí se encuentran las semillas para superar al capitalismo y derrotarlo. Pero esto supone otras consideraciones de más largo alcance y calibre.

 

El sistema capitalista es un generador permanente de trastornos de personalidad, y es una lucha titánica por parte de individuos y grupos sociales, lograr superponerse a dichos trastornos, que son esencialmente disociativos social y emocionalmente hablando.

 

Vivir para trabajar, definir la vida por el trabajo, y trabajar para pagar deudas, no es, en absoluto una forma de existencia gratificante y digna. Y sin embargo, es el tipo de vida de la mayoría de los seres humanos bajo el sistema capitalista. El núcleo económico del capitalismo es esa forma de existencia de: vida hoy y pague mañana, incluso con la incertidumbre y el miedo a no poder pagar hoy o mañana las deudas adquiridas ayer. Con lo cual las gentes terminan enfermándose, literalmente.

 

Todo lo demás es lo de menos: “exuberancia racional” o “irracional” del modelo económico, la visión de las crisis como oportunidades (horribile dictum!), capitalismo con rostro humano, por ejemplo.

 

Recientemente, N. Klein logró un fantástico estudio acerca del verdadero rostro del capitalismo: la doctrina de shock, o mucho mejor, el capitalismo del desastre. El capitalismo vive de los desastres naturales y emocionales, de las crisis existenciales a gran escala, de las catástrofes y las penurias humanas: y se alimenta a sí misma, sin ver, en absoluto, víctimas y seres humanos, vida, animales, plantas y naturaleza.

 

De esta suerte, capital, mercancía, cosificación, se combinan perfectamente en su resultado: indolencia, indiferencia, inequidad, impunidad, desastre. Sin editorializar: el capitalismo sólo puede ser superado con enormes dosis de optimismo, alegría, sueños, imaginación y acciones compartidas. El pesimismo no es inevitable.

Publicado enEdición Nº235
Estados Unidos sanciona al presidente y siete juristas del Supremo venezolano

El Tesoro congela sus activos en EE UU por dictar sentencias que usurpan la autoridad a la Asamblea Nacional


El Gobierno de Donald Trump eleva el tono ante la involución democrática en Venezuela. El Departamento del Tesoro impuso este jueves sanciones al presidente y siete miembros del Tribunal Supremo venezolano por haber dictado sentencias que “usurpan la autoridad” de la Asamblea Nacional del país, controlada por los partidos opositores al chavismo. Una de las razones que menciona el Tesoro es haber permitido al presidente Nicolás Maduro gobernar bajo un estado emergencia que “restringe los derechos y boicotea la voluntad del pueblo venezolano”.


Las penalizaciones suponen la congelación de los activos en EE UU de los ocho individuos y la prohibición a ciudadanos estadounidenses a hacer transacciones con ellos. Representan una escalada de la posición de la Administración Trump, que lleva semanas criticando el deterioro político en Venezuela —ha habido al menos 44 muertos en las protestas callejeras de las últimas seis semanas tras anunciar Maduro la voluntad de redactar una nueva constitución que aísle a la oposición—, pero sin adoptar ninguna nueva represalia contra el país caribeño.


Poco antes de anunciarse las nuevas sanciones, Trump alertó del “estado de deterioro en Venezuela”. “Es sobre todo una crisis humanitaria. La gente no tiene comida, no tiene medicinas, es una situación que no veíamos desde hace mucho tiempo”, dijo el presidente en una rueda de prensa con su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos. “América se mantendrá unida a los países del hemisferio para encontrar una solución a la crisis”, agregó.
El Gobierno, según explicó a la agencia Reuters un funcionario estadounidense, tiene previsto adoptar nuevas medidas en el futuro contra “malos actores” en Venezuela.


En la tercera semana del republicano en la Casa Blanca, el Tesoro incluyó el pasado febrero al vicepresidente venezolano, Tareck El Aissami, en su lista negra de sancionados por su “significativo papel en el narcotráfico internacional”, lo que le convirtió en el funcionario venezolano de más alto cargo en ser castigado por Washington.


Maikel José Moreno Pérez es desde el pasado febrero el presidente del Supremo venezolano, que ha afianzado en los últimos meses su politización. Moreno es un personaje polémico. Poco antes de asumir el cargo, ratificó la condena al opositor Leopoldo López de casi 14 años de prisión por su participación en las protestas contra Maduro en 2014. Y en 1987, fue acusado de haber asesinado a una mujer en el sur de Venezuela.


El Tesoro justifica las nuevas sanciones en algunas de las sentencias de los últimos meses del Supremo venezolano. Por ejemplo, menciona la decisión el pasado enero de que Maduro diera su discurso anual en el Supremo y no en la Asamblea Nacional como establece la Constitución. O la designación en diciembre del año pasado por parte del poder judicial de miembros del Consejo Electoral Nacional, una función que suele corresponder a la Asamblea Nacional.


“El pueblo venezolano está sufriendo una economía en colapso por la mala gestión y corrupción de su gobierno. Los miembros del Tribunal Supremo han exacerbado la situación al interferir de forma consistente con la autoridad de la rama legislativa”, señaló el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, en un comunicado.


A principios de abril, el Gobierno de Maduro autorizó al Supremo a revisar la legislación penal, civil y militar del país. También a asumir las competencias del Parlamento “mientras persista la situación de desacato e invalidez de las actuaciones de la Asamblea Nacional”. Sin embargo, rectificó parcialmente a los pocos días ante la presión de las calles y de la comunidad internacional.

 

Washington 19 MAY 2017 - 01:52 COT

Publicado enInternacional
Jueves, 28 Julio 2016 08:32

¿Cómo llegamos a este caos?*

¿Cómo llegamos a este caos?*

Una maldición china dice “Ojalá que le toquen tiempos interesantes”, ya que demasiados acontecimientos perturbarían el elemento esencial de la armonía, base del panteón chino.

 

Y estos son, por cierto, tiempos interesantes, en que se acumulan acontecimientos dramáticos, desde terrorismo a golpes de Estado y desde desastres climáticos pasando por el declive de instituciones hasta agitación social. Sería importante, aunque difícil, repasar brevemente cómo llegamos a esta situación de “falta de armonía”.

 

Comencemos por algo conocido. Tras la Segunda Guerra Mundial, hubo consenso en la necesidad de evitar que se repitiera el horror vivido entre 1939 y 1945. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue el foro que reunió a casi todos los países, y la consiguiente Guerra Fría propició la creación de una asociación de jóvenes estados recién independizados, los Países No Alineados, devenidos en una zona de contención entre Oriente y Occidente.

 

La brecha entre el Norte y el Sur Global se convirtió en el asunto más importante de las relaciones internacionales. Tan así que en 1973, la Asamblea General de la ONU adoptó de forma unánime una resolución sobre el Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI). El mundo acordó un plan de acción para reducir las desigualdades, impulsar el crecimiento global y hacer de la cooperación y el derecho internacional la base de un mundo en armonía y en paz.

 

Tras la adopción del NOEI, la comunidad internacional comenzó a trabajar en ese sentido y tras la reunión preparatoria de París, en 1979, se organizó una cumbre con los jefes de Estado y de gobierno más influyentes en el balneario mexicano de Cancún, en 1981, para adoptar un plan de acción global.

 

Entre los 22 jefes de Estado y de gobierno presentes, estaban el presidente estadounidense Ronald Reagan (1981-1989), elegido pocas semanas antes, quien se encontró con la primera ministra británica Margaret Thatcher (1979-1990), y ambos mandatarios procedieron a anular el NOEI y la idea de cooperación internacional. Los países diseñarían políticas según sus intereses nacionales y no se inclinarían ante ningún principio abstracto.

 

La ONU comenzó su declive como ámbito para fomentar la gobernanza. El lugar para la toma de decisiones pasó al Grupo de los Siete (G7) países más poderosos, hasta entonces un órgano técnico, y otras organizaciones dedicadas a defender los intereses nacionales de las naciones más fuertes.

 

Además, otros tres acontecimientos ayudaron a Reagan y a Thatcher a cambiar el rumbo de la historia.

 

El primero, fue la creación del Consenso de Washington, en 1989, por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, que impusieron la política según la cual el mercado era el único motor de las sociedades y los estados pasaron a ser un obstáculo y debían achicarse lo más posible. Reagan incluso evaluó la eliminación del Ministerio de Educación.

 

El impacto del Consenso de Washington en el llamado Tercer Mundo fue muy doloroso. Los ajustes estructurales redujeron drásticamente el frágil sistema público.

 

El segundo, fue la caída del Muro de Berlín, también en 1989, que trajo aparejado el fin de las ideologías y la obligada adopción de la globalización neoliberal, que resultó ser una ideología todavía mucho más estricta.

 

La globalización neoliberal se caracterizó por el predominio del mercado, que liberó a las empresas “libres” o privadas de toda obligación con el Estado; la reducción del gasto público en servicios sociales, la que destruyó las redes de protección social; la desregulación, la disminución de toda regulación estatal que pudiera reducir las ganancias, y la privatización, la venta de las empresas estatales, de bienes y servicios a inversores privados.

 

Además, implicó la eliminación del concepto de “bien público” o “comunitario” y lo reemplazó por la “responsabilidad individual”, obligando a las personas más pobres a buscar soluciones por su cuenta para su falta de atención médica, de sistemas de educación y de seguridad social y luego culpándolas de su fracaso, considerándolas “flojas”.

 

El tercero, fue la eliminación progresiva de las normas que regían al sector financiero, iniciada por Reagan y terminada por Bill Clinton (1993-2001) en 1999, en el marco de la cual los bancos de depósitos pudieron utilizar el dinero de sus clientes para la especulación.

 

Entonces, las finanzas, consideradas el lubricante de la economía, siguieron su propio camino, embarcándose en operaciones muy riesgosas y sin relación con la economía real. Actualmente, por cada dólar de bienes y servicios producidos, se generan 40 dólares en transacciones financieras.

 

Ya nadie defiende el Consenso de Washington ni la globalización neoliberal. Quedó claro que si bien desde el punto de vista macro, la globalización aumentó el comercio e impulsó el crecimiento financiero y global, a escala micro, resultó un desastre.

 

Los defensores de la globalización neoliberal sostenían que el crecimiento le llegaría a todo el mundo. En cambio, se concentró cada vez más en un número creciente de manos. En 2010, 388 personas concentraban la riqueza de 3.600 millones de personas. En 2014, ese número se redujo a 80 personas, y en 2015, a 62.

 

Tan así que ahora, el FMI y el Banco Mundial piden que se refuerce al Estado como regulador indispensable. Pero desde la caída del Muro de Berlín, Europa perdió 18 millones de personas de la clase media, y Estados Unidos, 24 millones. Además, ahora hay 1.830 multimillonarios con un capital neto de 6,4 billones de dólares. En Gran Bretaña se pronostica que en 2025 la desigualdad será la misma que en 1850, en plena época victoriana y cuando nacía el capitalismo.

 

El nuevo mundo creado por Reagan se basó en la codicia. Algunos historiados sostienen que la codicia y el miedo son los dos motores de la historia, y los valores y las prioridades cambian en una sociedad codiciosa.

 

Volviendo a nuestros días, tenemos un nuevo grupo de jinetes del Apocalipsis, los daños de los pasados 20 años (1981-2001) se agravan en los siguientes 20 años (2001-2020), los que todavía no transcurrieron.

 

El primer jinete, fue el colapso del sistema bancario en 2008 en Estados Unidos por especulaciones absurdas con los créditos hipotecarios. La crisis se expandió a Europa en 2009, a raíz de la caída del valor de los títulos inmobiliarios, como los griegos.

 

Recordemos que para salvar al sistema financiero, los países destinaron cerca de cuatro billones de dólares, una cifra enorme si se tiene en cuenta que los bancos siguen teniendo unos 800.000 millones de dólares en activos tóxicos.

 

Mientras, los bancos tuvieron que pagar 220.000 millones de dólares en multas por actividades ilegales, pero ningún gerente fue condenado. Europa no volvió a la situación anterior a la crisis. Además, numerosos puestos de trabajo desaparecieron por la deslocalización de la producción a lugares más baratos y aumentaron los empleos de bajos salarios, además de los precarios.

 

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un trabajador gana actualmente en términos reales 16 por ciento menos que antes de la crisis, lo que afectó principalmente a los sectores más jóvenes, con 10,5 por ciento de empleo promedio en Europa. Sin embargo, el único estímulo al crecimiento es para el sector bancario, al que el Banco Central Europeo vuelca 80.000 millones de dólares al mes. Ese monto habría resuelto fácilmente la falta de empleo juvenil.

 

Los economistas hablan ahora de una “Nueva Economía”, en la que el desempleo es estructural. De 1959 a 1973, el crecimiento mundial se ubicó por encima de cinco por ciento al año, el que se redujo a tres por ciento en 1973, cuando la crisis del petróleo, que marcó un cambio. Y desde 2007 no logramos llegar a uno por ciento.

 

Además, hay que agregar el desempleo creciente propiciado por el desarrollo tecnológico. Las fábricas necesitan una proporción menor de trabajadores.

 

La Cuarta Revolución Industrial, que implica la producción robotizada y que ahora representa 12 por ciento del total se elevará a 40 por ciento en 2025.

 

Algunos economistas, como el estadounidense Larry Summers, una voz oficial del sistema, dicen que estamos en un período de estancamiento que durará varios años. El temor por el futuro se volvió una realidad, avivado por el terrorismo y el desempleo y por el sueño de muchas personas que creen que es posible volver a un pasado mejor.

 

De eso se aprovechan, figuras populistas, desde el estadounidense Donald Trump a la francesa Marine Le Pen. Una de las consecuencias de la crisis es que en varios países europeos aparecieron partidos populistas, con plataformas nacionalistas y xenófobas, 47 la última vez que se contó. Muchos de ellos ya están en el gobierno o integran coaliciones gobernantes, como en Eslovaquia, Hungría y Polonia, y habrá que prestar atención a las próximas elecciones de Austria.

 

El segundo jinete del Apocalipsis es el resultado de las intervenciones armadas de Estados Unidos en Iraq, y luego de Europa en Libia y Siria, con un papel particular del ex presidente francés Nicolas Sarkozy (2007-2012).

 

Eso derivo en que a partir de 2012, Europa comenzara a recibir una inmigración masiva y para la cual no estaba preparada. De repente, a la gente le dio miedo la ola humana que se venía y su impacto en el mercado laboral, la cultura, la región, etcétera, convirtiéndose en un elemento importante del miedo.

Y luego el tercer jinete, fue la creación del Estado Islámico (EI) en Siria en 2013, uno de los regalos de la invasión de Iraq, encabezada por Estados Unidos. No nos olvidemos de la crisis global, que comenzó en 2008, y desde entonces el populismo y el nacionalismo comenzaron a crecer.

El espectacular impacto del EI en los medios y la radicalización de muchos jóvenes europeos de origen árabe, por lo general marginados, acentuó el temor y fue un regalo para el populismo, ahora capaz de utilizar la xenofobia para movilizar a ciudadanas y ciudadanos inseguros y descontentos.

La decadencia de las instituciones europeas llevó a muchos países, tras el brexit, a pedir una profunda revisión del proyecto europeo. El 2 de octubre, Hungría consultará a su ciudadanía: ¿Aceptaría una cuota de inmigrantes impuesta por la Unión Europea (UE) contra la voluntad de parlamento húngaro?

 

Ese mismo día se repiten las elecciones en Austria por cuestiones de forma, luego de que en las anteriores, la extrema derecha perdiera por 36.000 votos. Le seguirán Holanda, Francia y Alemania, con la probabilidad de que crezcan los partidos de extrema derecha. Asimismo, Polonia y Eslovaquia también quieren realizar referendos sobre la UE. Es posible que para fines de 2017, las instituciones europeas estén profundamente dañadas.

 

El verdadero problema es que desde la fallida Cumbre de Cancún en 1981, los países perdieron la capacidad de pensar juntos. India, Japón, China y muchos otros atraviesan una ola de nacionalismo.

 

En Cancún, todos los participantes, desde el entonces presidente francés François Mitterrand (1981-1995) hasta la primera ministra india Indira Ghandi (1066-1977 y 1980-1984), desde el presidente tanzano Julius Kambarage Nyerere (1964-1985) hasta el primer ministro canadiense Pierre Trudeau (1968-1979), compartían ciertos valores de justicia social, solidaridad, respeto por el derecho internacional, así como la convicción de que las sociedades fuertes eran la base de la democracia, excepto, por supuesto, Reagan y Thatcher, la que declaró: “no existe la sociedad, solo hay individuos”.

 

También consideraban a la paz y al desarrollo como paradigmas de buena gobernanza. Todo eso desapareció. Los líderes políticos actuales, sin ideologías y subordinados a las finanzas se han volcado principalmente al debate administrativo, sobre asuntos puntuales, sin contexto y donde es difícil distinguir entre la izquierda y la derecha. Claramente, estamos en un período de codicia y temor.

 

El tiempo no ayuda.

 

En 1900, Europa concentraba 24 por ciento de la población mundial. A fines de este siglo, solo cuatro por ciento. Nigeria tendrá más habitantes que Estados Unidos, y África, que ahora tiene 1.000 millones de habitantes, tendrá 2.000 millones en 2050 y 3.000 millones en 2100. Sería hora de que se discutiera cómo hacer frente al mundo que se viene. Se necesitaron 25 años para llegar a un acuerdo sobre cambio climático, y quizá ya demasiado tarde. En materia de migraciones y empleo, ese tiempo es una eternidad.

 

Además, ese debe ser un acuerdo global, no solo una reacción impulsiva de la canciller de Alemania, Ángela Merkel, en completa soledad, sin siquiera consultar al actual presidente de Francia, François Hollande. Pero ese tipo de agenda es políticamente inimaginable. ¿Cómo discutir algo así con Le Pen, Trump y otros populistas emergentes en el marco del nacionalismo que se propaga por el mundo?

 

/- Roberto Savio es periodista italo-argentino. Co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”. //Other News ./.

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La deflación por deuda y el capitalismo de nuestros días. Entrevista a Michael Hudson
Bonnie Faulkner entrevistó a Michael Hudson para el programa radiofónico Guns and Butter el pasado 5 de abril. Lo que sigue es la versión castellana de una transcripción de esa entrevista oral publicada el 26 de junio pasado en la página web de Hudson.

 

 

La mayoría de la gente cree que la economía consiste en producir bienes y servicios y en pagar para comprar lo que produce el trabajo. Pero el sector FIRE [finanzas, seguros y bienes raíces, por sus siglas en inglés] se ha convertido en todos los países en un parte creciente de la economía. Este sector comprende las rentas y los intereses pagados al balance contable de la economía por deudores y prestatarios. Cada vez más dinero se saca de la economía de la producción y el consumo para pagar al sector FIRE. Eso es lo que causa deflación por deuda y contrae los mercados. Si pagas a los bancos, tienes menos para gastar en bienes y servicios.

 

Soy Bonnie Faulkner. Hoy, con nosotros en el programa Guns and Butter, está el Dr. Michael Hudson. Hablaremos del “desplome a cámara lenta”. El Dr. Hudson es un economista financiero, además de historiador. Es el Presidente del Instituto para el Estudio de las Tendencias Económicas a Largo Plazo. Es un analista financiero formado en Wall Street y ejerce como profesor de investigación en Economía en la Universidad de Missouri en la Ciudad de Kansas, así como en la Universidad de Pekín. Hoy vamos a discutir con él el concepto de deflación por deuda.

 

Bonnie Faulkner: Usted ha dejado dicho que a causa de la deflación por deuda de los EEUU y de Europa nos hallamos en una desaceleración. Empecemos definiendo la deflación.

 

Michael Hudson: Hay dos definiciones de deflación. La mayoría de la gente cree que se trata simplemente de caída de precios. Pero la deflación por deuda es lo que ocurre cuando la gente tiene que gastar una parte cada vez mayor de sus ingresos en el servicio de deudas contraídas por ellos: pagar deuda hipotecaria, pagar la deuda de la tarjeta de crédito, pagar préstamos académicos.


En nuestros días, la gente tiene que gastar tanto dinero en adquirir una casa o en pagarse la educación, que no les queda dinero bastante para gastar en bienes y servicios, salvo contrayendo más deuda con su tarjeta de crédito o con otros préstamos.


Resultado: los mercados se están desacelerando. Deflación significa una desaceleración del crecimiento del ingreso. Los mercados se contraen, la inversión de capital y el empleo disminuyen también y los salarios bajan. Eso es lo que está ocurriendo, como resultado de una política deliberada, en Europa y en los EEUU. La caída o el estancamiento de los precios no es sino el resultado de un menor volumen de ingresos para gastar.

 

Bien, gracias por esta aclaración, porque la gente está confundida al respecto. Mucha gente cree que la deflación es simplemente una caída de los precios...

 

Hudson: La caída de precios es el resultado de tener que devolver las deudas. Porque eso distrae ingresos del flujo circular entre la producción y el consumo, es decir, entre lo que la gente cobra por ir a trabajar y las cosas que compran. La deflación es una fuga en ese flujo circular: una fuga destinada a pagar a los bancos y a los propietarios de bienes raíces, al sector FIRE. Esas transferencias de pagos dejan cada vez menos salario disponible para gastar en bienes y servicios, de modo que los mercados se contraen. Algunos precios de algunos de esos productos caen cuando la gente ya no se puede permitir comprarlos. Hay más ofertas de venta, hay contracción, pero son sobre todo los ingresos lo que cae. Los ingresos reales han ido cayendo en los EEUU en los últimos 30 años porque ha ido bajando cada vez más la demanda de los mercados.

 

Por eso Bernie Sanders y Donald Trump están cosechando tantos votos. Cuando Hillary Clinton dice que va a hacer exactamente lo mismo que está haciendo Obama y que seguiremos recuperándonos, la mayoría de la gente sabe que no nos estamos recuperando en absoluto. Estamos en contracción.

 

Así, pues, la deflación tiene más que ver con el ingreso disponible que con los precios...

 

Claro, aunque raramente se dice. La gente tiende a creer que pagar deuda es como salir y comprar un coche, comprar más comida o comprar más prendas de vestir. Pero realmente no es así. Cuando pagas una deuda al banco, los bancos usan ese dinero para prestárselo a otro o a tí mismo. Las cargas de interés que trae consigo contraer esa deuda suben y suben, a medida que sube la deuda. Puesto que tienes que pagar más intereses y más amortización para lo que debes, te queda menos dinero para comprar bienes y servicios (a menos que tomes más préstamos y te sigas endeudando todavía más).


Así que, en substancia, a menos que estés dispuesto a condonar las deudas y salvar la economía, lo que tendrás es deflación y un constante drenaje del poder de compra, es decir, contracción de los mercados.

 

Entonces, la relación entre deuda y deflación es que la deuda crea más deflación. ¿Es así?

 

Sí. En los años 30 del siglo pasado, Irving Fisher escribió un artículo (“La teoría de la Gran Depresión como deflación por deuda”) que establecía el obvio hecho matemático de que pagar servicio de deuda a los bancos deja menos ingreso para adquirir bienes y servicios.

 

A menudo, la gente se pregunta ¿qué hay de malo en la deflación? Porque siempre escuchamos cosas terribles sobre la inflación, pero ¿en qué consisten los peligros de la deflación, tal como usted la define?

 

Los mercados se contraen y el desempleo se dispara. Los salarios caen y declina el nivel de vida. Cuando decimos que la gente “se preocupa por la inflación”, quienes de verdad se preocupan son los tenedores de bonos. La fuerza de trabajo se benefició de la inflación en los 50, los 60 y los 70: lo que crecía más rápidamente eran los salarios. Los precios de los bonos cayeron continuadamente durante esas décadas. Las acciones se limitaban a fluctuar lateralmente.


Normalmente, la inflación ayuda al conjunto de la economía, pero no –si los salarios crecen— al 1 por ciento más rico. De modo que ese 1% dice que la inflación es una cosa terrible. Abogan por la austeridad y la deflación permanente. Y los grandes medios de comunicación dicen que cualquier cosa que no ayude a ese 1% es mala cosa.


Pero yo no lo creo. Cuando dicen que la inflación es mala y la deflación, buena, lo que quieren decir es que más dinero para el 1% es bueno, que todos estamos por la inflación de los precios de los activos, que todos estamos a favor de que se disparen los precios de los inmuebles, que todos estamos a favor de que los precios de nuestras acciones y de nuestros bonos suban. En fin, que todos estamos en contra de que vosotros, los trabajadores, dispongáis de más ingresos.

 

Claro, porque la inflación pone más dinero en circulación y entonces, como trabajadores, tenemos más, ¿no?

 

Bueno, si la economía está creciendo, la gente quiere emplear a más trabajadores. Si tú contratas más trabajadores, los salarios suben. Así que el 1% siempre quiere mantener un desempleo alto: solía llamarse a eso el ejército de reserva de los parados. Si puedes mantener el desempleo alto, entonces previenes la subida de los salarios. Eso es lo que ha pasado aquí desde los años 70. Los salarios reales no han subido, pero el precio de las cosas que posee el 1% ha subido: acciones, bonos, piezas de arte y cosas por el estilo.

 

Si yo le preguntara por qué es mala la deflación en general, ¿me diría usted que porque contrae la economía?

 

Exactamente. Salarios más bajos, niveles de vida más bajos, y más dinero de crédito bombeado hacia los acreedores situados en la cúspide de la pirámide. Cuando hay deflación, significa que, aun si casi todos los mercados están en trance de contracción y las gentes tienen menos para gastar, el 1% que es tenedor de la deuda del 99% se lleva todo el crecimiento de riqueza y de ingresos. La deflación significa que el ingreso es transferido al 1%, es decir, a los acreedores y a los propietarios inmobiliarios.

 

Bueno, Michael, tal parece como si, en su definición de la deflación por deuda, estuviera usted describiendo exactamente lo que esta pasando ahora mismo en los EEUU y en Europa.

 

Es que es exactamente lo que está pasando. Es lo que describo en mi libro Matar al huésped.

 

Desde luego, sin embargo, no todos los sectores de la economía está en deflación, si hablamos de precios en un sentido estrecho. ¿Qué pasa con el mercado inmobiliario? ¿Estamos experimentando una burbuja inmobiliaria?

 

No es todavía una burbuja. Todavía tienes un 25% de los hogares norteamericanos en situación de quiebra técnica o patrimonio negativo (es decir, que deben más que el valor de mercado de la casa hipotecada). Así que hay mucha gente para la que las hipotecas que contrataron antes de 2008 son tan altas, que más les valdría abandonar sus casas. Es lo que se llama el “correo sonajero”, enviar un sobre con las llaves dentro y un mensaje del siguiente tenor: “Tenga usted la casa. Yo compraré la casa de al lado, que vale un 20% menos y me ahorraré dinero.” Eso es lo que haría Donald Trump o cualquier inversor en bienes raíces. Pero los bancos tratan de convencer a los deudores hipotecados, a los propietarios de casas, para que no actúen así, para que no actúen en interés propio.

 

Sí. Yo vivo en la California septentrional, en el área de la Bahía, de modo que sospecho que es una excepción a lo que está pasando a lo largo y ancho del país...

 

Es una zona rica, y las casas en zonas caras está subiendo, pero no tan rápidamente como solían. Las casas de lujo en urbanizaciones cerradas al público están subiendo. Pero en los barrios trabajadores y de clase media no ha habido mucha recuperación. Buenas noticias para fabricantes de alarmas, porque lo que sí crece es el delito.

 

Se diría que el Bank of America está volviendo al mercado hipotecario subprime, aunque esta vez de la mano del gobierno de los EEUU. ¿Qué piensa usted del nuevo programa de préstamo accesible del Bank of America, que ofrece hipotecas por debajo del 3% sin seguro hipotecario, así como de su asociación con [la entidad hipotecaria pública] Freddie Mac en una cosa llamada Fondo de Emprendimientos de Autoayuda?

 

 

Pues que eso refleja el extremo al que han llegado los bancos privados en su captura de la Agencia Federal de Vivienda (FHA, por sus siglas en inglés) y de Freddie Mac, así como de la propia Reserva Federal. Están todos empeñados en volver a inflar la burbuja. El mito es que, si sube el precio de la vivienda, los norteamericanos serán más ricos. Lo que realmente quieren los bancos –y la Reserva Federal con ellos— es que los nuevos compradores sean capaces de tomar suficiente dinero a préstamo como para comprar las casas de los hipotecados morosos y salvar por esta vía a los bancos de una mayor morosidad hipotecaria.


En realidad, el precio alto de la vivienda no ayuda a la economía. Aumenta el costo de la vida. Todos estarían mejor, si pudieran comprar una casa con una carga crediticia de sólo, digamos, una cuarta parte de sus ingresos. Esa solía ser la proporción en los años 50. Los compradores tenían que ahorrar y proceder a un primer pago elevado (avanzando tal vez un 25 o 30 por ciento de su valor de mercado). Pero hoy los bancos están creando suficiente crédito como para volver a levantar los precios.


El propósito de promover un pago inicial bajo es volver a levantar los precios de modo que menos casas entren en situación de patrimonio negativo y menos gente tenga la tentación de soltar la casa y librarse de la hipoteca. Eso les salva de pérdidas en sus préstamos hipotecarios basura.

 

La FHA está ofreciendo préstamos subprime también. ¿Verdad?

 

Con un pago inicial del 3,5%. Algo inaudito cuando yo entré a trabajar en Wall Street en 1961. Yo trabajaba para la Savings Banks Trust Company, el banco central de las cajas de ahorro del estado de Nueva York, que eran las principales entidades hipotecarias. La regla general en esa época era que los compradores de casas necesitaban un 30% para el pago inicial, de manera que cuando los bancos daban un crédito, la propiedad tenía que perder un 30% de su valor antes de que el banco pudiera tener problemas. El riesgo lo corría el prestatario. Y eso daba seguridad a los bancos.


Ahora, suponga que el propietario de una casa avanza de su bolsillo sólo un 3 % (o un 3,5%, para la FHA). Eso quiere decir que si caen los precios tan sólo un 3%, la casa estará en situación de patrimonio negativo y al propietario le saldrá a cuenta largarse y decir: “Esta casa vale ahora menos que lo que yo debo de hipoteca. Me voy a mudar a otra casa más barata”. De modo que es mucho riesgo cuando tu sólo has adelantado un 3 o un 3,5 por ciento para contratar el préstamo; el banco no se queda con mucho colchón de colateral.


Ahora bien; los bancos se dicen: “Un minutito. Estamos prestando a gentes con buena calificación crediticia y que tienen suficiente dinero para pagar aun en el caso de que los precios de las casas caigan”. Pero los bancos corren un riesgo, tienen que fiarlo todo a que el propietario sea lo suficientemente ingenuo como para no largarse y dejar al banco como tenedor de una mala deuda. Es mucho riesgo. Es un grado de riesgo que ningún banco habría aceptado antes de que Alan Greenspan accediera a su cargo en la Reserva Federal.

 

¿Y por qué el gobierno de los EEUU está favoreciendo ese préstamo arriesgado, si hay una alta probabilidad de morosidad?

 

Cuando usted dice “banco”, bien, un banco es un conjunto de computadores y de sillas y de cosas. Los banqueros son gentes que dirigen esos bancos.

Son los que mandan, y les convienen esos préstamos porque a ellos les importa un higo que salgan mal. Para empezar, pueden empaquetar esos malos créditos y vender los paquetes a inversores institucionales crédulos. Si los banqueros consiguen más créditos de este tipo y hacer más beneficios para el banco, ellos mismos se verán recompensados con bonificaciones más elevadas. Y estos tipos tomarán el dinero y se largarán, que es sobre poco más o menos lo que están haciendo ahora mismo. Yo creo que nos hallamos en la etapa del coge-el-dinero-y-corre de la economía. Los bancos pueden desplomarse, pero los banqueros que dirigen sus políticas salen de rositas.

 

Gracias por esta distinción. ¿Qué pasa con los préstamos para adquirir automóviles? Usted se ha referido a esos préstamos como “créditos basura”. ¿Qué quiere decir?

 

Ha habido un gran incremento del crédito para la compra de automóviles necesarios para desplazarse al lugar de trabajo. Así como se han rebajado los criterios para la concesión de crédito hipotecario en la vivienda, así también se han rebajado para el crédito destinado a la compra de coches. De modo que las tasas de morosidad se han disparado, como las compras de autos de segunda mano, según se ve en tantos barrios. Los bancos registran pérdidas por la morosidad de los propietarios de automóviles, igual que las registran cada vez más por la morosidad en el crédito académico a los estudiantes y como todavía las registran en el mercado hipotecario.

 

Ha mencionado usted la deuda dimanante del crédito a los estudiantes. ¿Es muy grande esa deuda?

 

Ahora mismo tiene un monto rayano en 1,3 billones de dólares. El gobierno ha garantizado esta deuda crediticia estudiantil, de manera que los bancos están ávidos de préstamo estudiantil. A menudo hacen firmar a los padres como avaladores. Los bancos ganan dinero tanto si los estudiantes pagan como si no, porque el gobierno ha prometido pagar a los bancos si el préstamo sale mal. Y la morosidad trae consigo lucrativos recargos en beneficio de los bancos, recargos, cuyo pago también está garantizado por el gobierno.


El hecho de que el gobierno garantice el préstamo estudiantil ha creado en la economía norteamericana todo un sector que no existía antes:

universidades privadas con ánimo de lucro que venden títulos académicos basura de todo punto inútiles para los estudiantes. Prometen a los estudiantes: “Os ayudaremos a conseguir un empleo mejor. Y os conseguiremos un crédito para que no tengáis que desembolsar un solo céntimo por vuestra educación”. Sus bancos mascota ofrecen un crédito garantizado por el gobierno, y el estudiante termina con un título académico basura; pero no consigue un empleo, de modo que no puede devolver el préstamo. El gobierno paga al banco de todos modos, al bonito tipo de interés del 7 u 8 por ciento, más todos los recargos derivados de la morosidad. Eso convierte al préstamo estudiantil en una forma de organizar el despilfarro subsidiador a los bancos y a las universidades privadas basura.

 

¿Es verdad que no es posible declararse en insolvencia en un préstamo estudiantil?

 

Es verdad. Alguien dijo en el Congreso: “Queremos asegurarnos de que el gobierno puede recaudar y de que el contribuyente no resultará perjudicado aquí. Así que estos créditos no estarán sujetos a condonación por un proceso de declaración de insolvencia”. Normalmente, si uno se declara insolvente, se le condona la deuda y vuelve a comenzar desde cero. Pero eso no está permitido con el crédito estudiantil. El resultado es el empobrecimiento de muchos licenciados y graduados con deudas muy elevadas.


Así como una casa vale lo que el banco esté dispuesto a prestar con ella como colateral, una educación académica vale lo que el banco esté dispuesto a prestar al estudiante para pagar a la universidad. De modo que la disponibilidad del crédito estudiantil garantizado por el gobierno ha hinchado enormemente el coste de la educación académica, igual que se hinchó el coste de la vivienda.


Sólo que en la vivienda siempre tienes la posibilidad de devolver las llaves, largarte y dejar al banco con el marrón. En cambio, en el caso del crédito estudiantil, la deuda te persigue de por vida, y los bancos o el gobierno pasan el asunto a empresas especializadas en el cobro moroso, que no son precisamente gentes muy simpáticas y pueden llegar a acosarte de todas las formas imaginables. La cosa se está convirtiendo en una pesadilla.

 

También he leído que, en relación con el préstamo estudiantil, pueden llegar a bloquearte los ingresos. Incluso pueden llegar a bloquearte el cheque de la seguridad social.

 

Incluso el cheque de la seguridad social, sí. Sobre todo a los padres que han avalado los créditos a sus hijos. Les pueden secuestrar la seguridad social a través de las empresas que se dedican al cobro moroso. El grueso de la morosidad se registra en la educación académica basura, en las factorías privadas de diplomas con ánimo de lucro.

 

La educación es algo que no debería organizarse con ánimo de lucro, porque en este caso su propósito no es realmente proporcionar educación. No es enseñar a los estudiantes cómo conseguir un trabajo mejor, sino cómo suministrar a los bancos una oportunidad franca para sacarle dinero al gobierno haciendo préstamos basura condenados al impago. El efecto de lo cual puede fácilmente ser el daño al futuro de los estudiantes víctimas de esas falsas promesas.

 

La tasa de morosidad de esos préstamos estudiantiles es bastante alta, ¿no es cierto?

 

Alta, sí, y cada vez más.

 

Luego está también, según he visto, una especie de arreglo, por el cual te ajustan los plazos de pago y otros factores, a fin de evitar que dejes de pagar.

 

Buscan evitar el impago, porque si los bancos muestran mayores tasas de morosidad, eso podría llevar a los reguladores a decir: “Vais a necesitar mayores reservas de capital para cubrir esas tasas de morosidad”. De manera que los bancos dicen: “Alargaremos el préstamo. Te daremos más años para devolverlo. Lo ralentizaremos”. Pero este arreglo no hace sino incrementar el monto total final del servicio de deuda que hay que pagar. Es una solución a corto plazo.


Este es el problema del sector financiero. Los bancos y el sector financiero viven en el corto plazo, no en el plazo largo. En principio, se supone que el gobierno procede a regulaciones que ayudan a la economía a lo largo del tiempo. Pero una vez el sector financiero toma el control de la regulación pública, el gobierno vive también en el corto plazo.

 

Hay un boom tecnológico en el área de la bahía de San Francisco. ¿Cree usted que podríamos estar en presencia de una burbuja tecnológica?

 

Sólo es una burbuja si se disparan los precios de las empresas tecnológicas en los mercados de valores. Ahora mismo, el mercado de valores se basa en el crédito, lo mismo que el mercado inmobiliario y el mercado crediticio académico. Una de las razones las que la Reserva Federal mantiene bajos los tipos de interés mediante la llamada flexibilización cuantitativa es para seguir dirigiendo el flujo de crédito hacia el mercado de valores.


La otra dinámica que mantiene al alza el mercado de valores –también en lo que hace a las acciones de las tecnológicas— es que las empresas emplean una buena cantidad de sus ingresos en la recompra de acciones a fin de pagar más dividendos, en vez de realizar nuevas inversiones. Así, pues, en la medida en que las empresas usan la ingeniería financiera, más que la ingeniería industrial, para incrementar el precio de sus acciones, estamos abocados a una burbuja. Pero no se considera una burbuja, porque el gobierno está detrás y todavía no ha estallado. Una burbuja solo se llama burbuja una vez ha estallado, una vez que sus operadores han abandonado el barco dejando con el marrón a los fondos de pensiones y a los pequeños inversores, a los canadienses y otros inversores incautos.

 

Yo creía que era para mantener al alza el mercado de valores por lo que la Reserva Federal habría puesto fin a la flexibilización cuantitativa...

 

La flexibilización cuantitativa sigue ahí. Significa una política de tipos de interés cero. El propósito es tener bajos los tipos de interés, a un décimo del 1 por ciento. La Reserva Federal sigue garantizando que los tipos de interés son bajos, de manera que seguiremos teniendo tipos de interés cercanos a cero. Incluso están hablando ahora de tipos de interés negativos para dar un impulso a las ganancias de Wall Street.

 

Esa iba a ser mi siguiente pregunta. ¿Qué opina usted de estos tipos de interés negativos? Se habla mucho de que si tienes una cuenta bancaria, tendrás que pagar al banco, en vez de recibir algo de dinero por el depósito.

 

La idea es, por lo pronto, que los bancos no tengan que pagar intereses por sus depósitos. Realmente están pagando cada vez menos, mientras están ganando hasta un 29% con muchos de sus préstamos a través de la tarjeta de crédito y mientras están haciendo una carnicería con el préstamo estudiantil. Pueden pagarte menos mientras ganan más, incrementando sus márgenes de beneficio.


Bueno, esto es una parte del problema. Pero la estrategia de fondo de la Reserva Federal es decir a la gente: “¿Queréis que vuestro dinero pierda valor en el banco, o queréis colocarlo en el mercado de valores?”. Lo que buscan es derivar el dinero hacia el mercado de valores, hacia los fondos especulativos de cobertura, a fin de levantar temporalmente los precios. Entonces, de repente, la Reserva Federal puede aumentar los tipos de interés, dejar que colapsen los precios del mercado de valores, y la gente perderá todavía más en el mercado de valores de lo que habría perdido con los tipos de interés negativos de su banco. Es, pues, un ardid de ingeniería financiera pro-Wall Street.

 

Esto es muy interesante, quiero decir, el efecto que un tipo negativo de interés tendría en los precios de los mercados de valores. No había caído.

 

Buscan convencer a la gente: “¿Quieres que tus ahorros en los depósitos bancarios caigan, o quieres tener una rentabilidad en dividendos y comprar acciones?”. Si mucho dinero va a parar al mercado de valores, empujará al alza los precios y hará ganar dinero a quienes especulan con las acciones.

 

Luego, los que están en el ajo decidirán cuándo es momento de vender y el mercado se desplomará.

 

Las acciones siempre caen mucho más deprisa de lo que suben. Por eso se habla de desplome. La gente que haya invertido su dinero en acciones se encontrará de repente con que los precios de las acciones no se sostienen ya en la deuda apalancada que los había mantenido al alza.

 

Creo que el antiguo presidente de la Universidad de Harvard, Larry Summers, ha propuesto la eliminación de los billetes nacionales de mayor valor, es decir, los de 100 dólares. Y propuestas similares se han hecho con el euro. ¿Qué piensa de eso?

 

Yo creo que unas tres cuartas partes de los billetes norteamericanos se hallan fuera del país, en manos de traficantes de drogas, de evasores de impuestos, rusos y chinos. Otros buscan protegerse frente a la caída de la propia moneda. Cuando tú tienes el 75% de los billetes, y aún más de los billetes de mayor valor, los de 100 dólares, fuera del país, te preguntas si sus tenedores son gentes a las que realmente quieres pagar. Si te deshaces de los billetes de 100 dólares, sus tenedores extranjeros serán los principales perdedores.

 

Durante la Administración Bush y la Guerra de Irak se usaron aviones cargados de apretados fajos de billetes de 100 dólares para comprar a funcionarios y soldados extranjeros que ahora están en el ISIS. Compraron al ejército sunita, compraron a las bandas corruptas y, esencialmente, se alimentó al ISIS con esos miles de millones de fajos de billete de 100 dólares con los que los estadounidenses solían pagarles para combatir... Así que, sí, es un intento de perjudicar a los traficantes de droga y a otras gentes que no gustan a Norteamérica.

 

Yo pensaba que abolir esos billetes de mayor valor sacaría un montón de dinero de la circulación. Me parece que dañaría a...

 

Lo que circula no son realmente los billetes. Es como el viejo chiste sobre el vino caro de solera. Los precios del vino se disparan cuando alguien compra una botella de vino de 50 años y dice: “Un momento. Ha salido malo”. La respuesta es: “Bueno, no es para beber; es para comerciar”. Esos billetes de 100 dólares no están pensados para circular. No se gastan en bienes y servicios. Son una reserva de valor. Son una forma de ahorro.

 

Bueno, cuando en los supermercados Cosco, en California, veo a gente en las cajas sacando fajos de billetes de 100 dólares para pagar su comida. Me parece que billetes de 100 dólares... Bueno, ahora que los precios de la comida son tan altos, la gente realmente usa esos billetes.

 

Es verdad, pero la gente que los usa representa sólo un 10 o un 15 por ciento de todos los billetes de 100 dólares en circulación. La inmensa mayoría de los billetes de 100 dólares están fuera, no en los EEUU. Claro que se usan esos billetes aquí, pero ni remotamente de un modo comparable al uso que tienen los billetes de 100 dólares fuera.


En cambio, en China, el billete de mayor valor nacional es de 100, lo que representa unos 7 dólares. Tienes una economía entera funcionando sólo con billetes de mayor valor equivalentes a 7 dólares. El euro quiere también librarse de los billetes de 500, del mismo modo que los EEUU se libraron hace años de los billetes de 1000 dólares, porque sólo los delincuentes usaban billetes de 1000 dólares.

 

Pero no cree usted también que sacar de circulación los billetes de 100 dólares perjudicará también al pobre diablo que trabaja informalmente a cambio de efectivo, tal vez eludiendo impuestos. Eliminar los billetes de 100 dólares, ¿no perjudicaría también a gentes que se hallan en el límite?

 

No es tan difícil apañárselas con dos billetes de 50 en vez de con uno de 100. No es tan duro funcionar con billetes de menor valor. Por eso le mencioné el caso de China

 

El precio del petróleo es ahora muy bajo, comparándolo históricamente. Hay incluso informes que hablan de un exceso de gasolina, además de un exceso de petróleo. El bajo precio del petróleo, ¿se debe a la especulación o a una sobreoferta?

 

Los elevados precios pueden ser el resultado de la especulación, y tal vez el desplome de los precios bajos pueda atribuirse al fin de la especulación, pero los precios duraderamente bajos no son causados por la especulación. Es sobreoferta, sobre todo por parte de Arabia Saudí, que ha inundado el mercado con petróleo baratos para hundir a los productores de petróleo rivales, ya sea de crudo ruso o de fracking norteamericano.

 

¿Qué tiene que ver el precio del petróleo con la deflación por deuda? ¿Guardan relación?

 

No, son cosas diferentes. La deflación por deuda ocurre cuando la gente dispone de menos dinero para gastar sus salarios en bienes y servicios porque están pagando al sector FIRE. La caída de precios del petróleo es una función de la oferta y la demanda de petróleo en el mercado. Es un fenómeno separado.

 

¿De manera que el exceso de petróleo es real, hay mucho petróleo?

 

Sí, es real.

 

Ya veo. Vale. Y luego, claro, tal vez la caída de los precios del petróleo –y usted mencionó a Arabia Saudí, que ha inundado de petróleo el mercado— podría verse también como una guerra financiera contra Rusia y Venezuela. ¿Insinúa eso?

 

Por eso los EEUU no vieron eso con malos ojos. Sí, claro, es una clase de guerra. Últimamente ha habido un montón de conversaciones entre Rusia y Arabia Saudí para tratar de resolver esto.

 

¿Qué hay del fracking y de las arenas bituminosas y de las nuevas tecnologías en general? ¿Qué efectos tienen esas nuevas tecnologías en los precios del petróleo?

 

Incrementaron el fracking y, por consiguiente, aumentaron la oferta de petróleo y de gas, así que contribuyeron parcialmente a la sobreoferta. Pero como se trataba de petróleo y de gas muy caros, no puede hacérseles responsables de la inundación del mercado. El precio actual está por debajo del coste de producción del fracking.


En otras palabras, el petróleo, ahora mismo, y como resultado de la producción saudí, tiene unos precios tan bajos que no puede haber más inversiones en fracking. Un montón de empresas que fueron al fracking se hallan gravemente apalancadas en la deuda y han empezado a ser morosas con el préstamo recibido. La próxima ola de quiebras de que hablan los bancos probablemente se registrará en la industria del fracking. Cuando los costos de producción son mucho mayores de lo que finalmente puede sacarse de la venta del petróleo, simplemente dejan de producir y dejan de pagar sus créditos.

 

Cuando el precio del petróleo es más bajo que el costo de producción, ¿eso, para el conjunto de la economía, es o no peligroso?

 

No, para el conjunto de la economía no. Sólo para los que se dedican al fracking. En mi opinión, cuanto menos fracking haya, mejor para la economía y la sociedad. Tienes que elegir. O más petróleo o más agua limpia. El fracking no es bueno para la oferta de agua. Nada podría ser mejor para la economía que librarse del fracking. Lo que es malo para los que se dedican al fracking es bueno para el resto del mundo.

 

Le pregunté en otra ocasión por la operación de reinflar los precios de las materias primas, y usted me dijo que es muy difícil inflar los precios de las materias primas sin atesoramiento masivo. ¿Qué quiere decir con eso?

 

En el caso del pico del petróleo de hace unos pocos años, se hizo un montón de estudios, y venían prácticamente todos a coincidir en que la demanda de petróleo que inopinadamente empujó los precios al alza era una demanda especulativa. La gente empezó a especular no sólo con acciones, bonos y bienes raíces, sino también con materias primas. Creció el mercado de los viejos petroleros, que se usaban ahora simplemente como almacenes de petróleo. Una buena parte del petróleo se almacenaba simplemente para comerciar, no para usar.


Lo mismo ocurrió en el mercado de metales. Los especuladores compraban metales simplemente para almacenarlos en algún sitio, pensando que así podían empujar su precio al alza. Yo recuerdo hace 50 años, cuando el precio de la plata se disparó de los 3 dólares hasta los 50 dólares la onza. En aquel momento, sólo los pequeños compradores y los canadienses compraban plata, y luego todo colapsó y se volvió a los 3 dólares por onza. Bueno, tienes borracheras especulativas así.


Yo creo que los gobiernos no deberían permitir la especulación con las materias primas, porque cubren necesidades básicas de la economía. El efecto de la especulación con metales fue incrementar los precios que China tenía que pagar a países como Australia. Eso provocó contracción en China. Una vez terminó la demanda especulativa, de repente, las nuevas instalaciones productivas que se habían puesto a producir atraídas por los elevados precios tuvieron que parar y hubo un exceso de oferta.

 

El precio del oro vuelve a subir. ¿A qué atribuye usted esa reversión de los precios del oro?

 

Hay tantos problemas con los tipos de cambio de divisas, que la gente está comprando oro como refugio. Ahora mismo, el oro parece un refugio si los tipos internacionales de cambio se rompen. Los EEUU están promoviendo políticamente la división del mundo en campos monetarios rivales: el área dólar, de un lado, y, del otro, el campo ruso-chino de la Organización para la Cooperación de Shangai (particularmente ahora que el FMI ha cambiado las reglas). La gente cree que si va a haber agrupaciones monetarias banderizas y las monedas nacionales se van a hundir, mejor refugiarse en el oro.

 

Dedicamos todo un programa a hablar del cambio de reglas por parte del FMI. Algo muy importante. Hablando de esos campos monetarios rivales, adivino que usted cree que el sistema financiero internacional se está descomponiendo. ¿En qué plazos piensa usted que vamos a asistir a eso? Ya ha comenzado, ¿no es así?

 

Probablemente luego, este mediodía... [risas]. Bueno, yo creo que está en marcha. Fíjese en Ucrania. Su moneda, la hernia, se está desplomando. El euro es realmente un problema. Grecia resulta problemática por si va o no a pagar al FMI, el cual amenaza con no ser parte de la troika –junto al Banco Central Europeo y la Unión Europea— a la hora de proporcionar más crédito para que Grecia pueda pagar a los tenedores de bonos y a los bancos. Gran Bretaña tiene un referéndum para decidir si abandona la Unión Europa y es cada vez más probable que vote que sí. De modo que la política mundial es un lío, por no hablar del Oriente Próximo, en donde los EEUU han desencadenado ataques en Libia, en Siria e Irak, mientras el ISIS está atacando gobiernos rivales en el control de oleoductos.

 

¿Cree usted que los EEUU están librando una guerra financiera contra Europa?

 

Eso es un resultado lateral. La guerra financiera se concibe principalmente contra China, en primer lugar, y contra Rusia, en segundo lugar. Europa es la víctima colateral de esa guerra, porque lo natural desde el punto de vista geopolítico para Europa es ser parte de Eurasia y, particularmente en el caso de Alemania, desarrollar relaciones comerciales y de inversión con Rusia. Pero la oposición estadounidense a Rusia y a China ha traído consigo sanciones contra Rusia, y Rusia, a su vez, ha replicado con sanciones contra Europa. De manera que Europa está, en substancia, sacrificando oportunidades de comercio e inversión para poder seguir siendo parte de la OTAN. Ha llegado a apoyar también el bombardeo de Siria y de Oriente Próximo, lo que ha creado una ola de refugiados que no sabe qué hacer con ella.


Resulta estupefaciente que Europa diga: “¿Qué vamos a hacer con estos refugiados?”. Es como si no se percatara de que ser parte de la OTAN y bombardear a esos países obliga a sus víctimas a optar entre sobrevivir huyendo o quedarse y ser bombardeados. Europa está creando la huida de refugiados que la está desmembrando políticamente y llevando a ganar poder a partidos nacionalistas de extrema derecha que desean salir de la Eurozona.


Así que Europa actúa de una manera muy autodestructiva, pero lo hace porque busca ser leal a los EEUU. El grueso de los líderes europeos se ven a sí mismos como seguidores incondicionales de los EEUU, porque si tuvieran en contra a los EEUU, lo que habría es un cambio de régimen.

 

Parece como si los EEUU estuvieran dispuestos a sacrificar a Alemania y al resto de Europa con tal de librar su guerra contra Rusia y China.

 

Cuando usted dice los EEUU, en realidad de lo que estamos hablando es de los neocons y de un particular grupo en el gobierno estadounidense. Los neocons están dirigidos por gentes del viejo equipo de Bush-Cheney, incluidos Obama y Hillary Clinton, la cual está a la derecha de Cheney. Hillary dice que deberíamos volver a Libia, que deberíamos combatir todavía más y que Putin es Hitler. Eso quiere decir que, cuando llegue al poder, puede usted estar razonablemente segura de que habrá confrontación. Si tal es el caso, un buen número de antiguos generales norteamericanos han advertido ya de que las opciones de una guerra atómica nunca habrán sido tan altas. Si Hillary embiste, Rusia se pondrá en situación de alerta nuclear inmediata, y habrá muchas posibilidades de guerra. Pero Hillary no es los EEUU, aun cuando los EEUU puedan terminar eligiéndola, lo que, en mi opinión, sería un verdadero desastre.

 

Sí, es muy terrorífica la perspectiva de que llegue a la presidencia. Da mucho miedo esta mujer. Usted dice que la economía real sufre de deflación por deuda, y por economía real usted entiende bienes y servicios y producción real, no los mercados de activos del 1%. Así pues, ¿diría usted que hay dos economías diferentes?

 

Esa es la esencia del libro que estoy escribiendo ahora. Es lo que describí en La burbuja y más allá y, luego, en Matar al huésped. La mayoría de la gente piensa en la economía como producción de bienes y servicios y pago de salarios para comprar lo producido. Pero una parte creciente de la economía en todos los países es el sector FIRE, compuesto por las finanzas, los seguros y los bienes raíces, un sector que comprende las rentas y los intereses pagados por deudores y prestatarios al balance contable de los activos de la economía. Cada vez más dinero se extrae de la economía de la producción y del consumo y se deriva al pago del sector FIRE. Eso es lo que causa la deflación por deuda y contrae los mercados. Si pagas a los bancos, tienes menos para gastar en bienes y servicios.

 

Usted ha dicho que podría decirse incluso que la desaceleración china es un reflejo de la bajada de las exportaciones a los EEUU y a Europa, a medida que estas economías se contraen. ¿De qué maneras diría usted que se está contrayendo nuestra economía? ¿Cómo lo describiría?

 

Bueno, el empleo, los niveles salariales y el conjunto de las remuneraciones, para decirlo fácil. Y luego la decreciente proporción del ingreso neto disponible para gastar después de pagar deudas y costes inmobiliarios. Si usted mira los pagos al trabajo como proporción del ingreso nacional o PIB, lo que ve es que lo que sube son los beneficios, que lo que sube es la inversión y el ahorro. Todo el crecimiento de la economía de los últimos 10 años, la subida del ingreso nacional ha ido a parar al 1%, no al 99%.


De manera que cuando decimos que la economía se está contrayendo, estamos hablando de la economía del 99%, de las gentes que tienen que trabajar para vivir y dependen de sus ingresos monetarios para sus gastos. El 1% gana su dinero básicamente prestando su dinero al 99%, cargando intereses y especulando. Así, el mercado de valores dobló su valor, el mercado de bonos se disparó, y el 1% está ganando más dinero que nunca antes, pero el 99%, no. Tienen que pagar al 1%.


De modo que sí, hay dos economías, no solo la del 1% y la del 99%, sino que hay una división entre la economía de la producción y del consumo –gasto en consumo e inversión en capital tangible—, de un lado, y pagos a las finanzas, a las aseguradoras y a los bienes raíces, del otro. Eso incluye asistencia sanitaria, seguros y también retenciones salariales de la FICA [la agencia federal de las contribuciones a la seguridad social estadounidense], a fin de generar un mayor excedente presupuestario que permita al gobierno recortar impuestos a las capas de mayores ingresos.


También están recortando las pensiones. Uno de los grandes problemas de la polarización y la contracción económicas de Norteamérica es que no pueden pagarse las pensiones. De manera que quebrarán las reservas de pensiones. También los europeos insisten en hacer retroceder las pensiones. Mire usted a Grecia y a la Argentina, y verá usted el futuro de Norteamérica.

 

¿Cree usted que se está gestando otro desplome como el de 2008? Y si es así, ¿será distinto o será muy similar?

 

Sí. Y tendría que ser muy similar. Los problemas de 2008 nunca fueron sanados. La solución de la Reserva Federal a la crisis fue prestar a la economía dinero suficiente para, con más préstamo, salir al paso de las deudas. Se pensó que si se podía subsidiar a los bancos para que prestaran a los propietarios de casas suficiente dinero como para comprar las casas de los que habían entrado en mora y quebrado, entonces los balances contables de los bancos saldrían de apuros.


Pero el volumen de la deuda nunca se condonó. Matemáticamente, las deudas crecen exponencialmente a interés compuesto. Los bancos reciclan el interés en nuevos préstamos, de manera que las deudas crecen exponencialmente, más rápidamente de lo que la economía puede permitirse pagar.


Eso es lo que tiene usted en Europa, lo que causa inestabilidad en Grecia, en España, en Portugal, incluso, ahora, en Italia. Y es lo que tiene usted aquí también. También tiene mercados que se contraen en la Argentina, que acaba de votar a un gobierno derechista que recorta el gasto. Tiene usted por doquiera gobiernos que recortan el gasto en la economía. Eso significa que la única fuente de gasto para el crecimiento tiene que venir de los préstamos del sistema bancario.

 

Así, pues, si está en curso otro desplome como en 2008, usted cree que será similar también?

 

Sí. Así es como ocurre. Habrá más desplome de los bienes raíces, más bancarrotas, más despilfarro público.

 

Recuerdo que en ese momento, en 2008, se congeló el mercado monetario. Me acuerdo de eso. Fue muy alarmante.

 

Eso es porque mucho dinero fue a parar a los valores del Tesoro. Ahora mismo, usted puede comprar valores del Tesoro y, luego de pagar los honorarios de gestión, ya sea a Vanguard o a cualquier otro gestor, dispones de sólo una fracción del 1%, tal vez de un 0,1%, de interés. La gente coloca su dinero en los Tesoros públicos porque están preocupados por los elevados riesgos que se corren colocando el dinero en el mercado de bonos, en el mercado de valores o, incluso, en los mercados monetarios.


Pongamos por caso Vanguard, que es una de las mayores empresas de gestión monetaria, y la mejor para la gente. Si usted tiene una cuenta de jubilación, Vanguard ya no acepta cuentas con bonos del Tesoro en el mercado monetario global, porque hay tanto dinero que busca refugio, que ya no hay suficientes bonos del Tesoro para absorber toda esa fuga hacia puertos seguros.

 

¡Caramba! Usted diría entonces que es sólo cuestión de tiempo el que haya otro pánico financiero?

 

Sí.

 

¿Qué opina usted de este refugio offshore en Panamá que ha sido recientemente noticia?

 

No lo he seguido muy de cerca, porque estaba trabajando intensivamente en mi próximo libro sobre La teoría económica basura. Aparentemente, el Consejo Atlántico y el gobierno de los EEUU quisieron dejar al descubierto a ciertos políticos que no estaban en su lista de favoritos. Así que es parte de una maniobra política.


Observo que en las noticias se habla de Vladimir Putin, aun sin vincularle directamente al asunto. Hay mucha propaganda en la forma en que la prensa popular ha venido tratando esto, y me resulta difícil sacar conclusiones.

 

Es verdad, La propaganda en los principales medios de comunicación es ahora bastante importante. Cuesta distinguir entre lo real y lo propagandístico.

 

Yo sospecho que lo principal que viene de los Papeles de Panamá es que el Presidente ucraniano Proshenko había prometido desinvertir de su empresa de chocolate y, en vez de eso, simplemente movió el dinero a una cuenta offshore. Y el mismo día en que se incrementaban los ataques al este de la región ucraniana de Donbass, la zona del sector exportador, él firmaba documentos para esconder su dinero offshore. Así que la revelación del lavado de dinero en Panamá habrá terminado golpeando a algunos de los dictadores que los EEUU protegen o promueven.

 

Háblenos un poco de su próximo libro, por favor.

 

Es, básicamente, un conjunto de definiciones de la teoría económica basura dominante, y trata de mostrar que lo que llega normalmente de ella a la gente común es lo que George Orwell llamaba el doublethink, el pensamiento doble. Es un eufemismo. Cuando la gente contrae más y más deudas, ellos llaman a eso “riqueza real”. En el libro expongo los errores de la teoría económica dominante y cuento por qué el grueso de la teoría económica académica que justifica los programas de austeridad y de contracción económica en los libros de texto no es científica. La teoría económica basura justifica el papel de la deuda y niega el hecho de que el sistema económico que tenemos ahora es disfuncional.

 

¿Hay algo que le gustaría decir antes de terminar y que cree que es lo más importante para que nuestros oyentes entiendan lo que está pasando en la economía actual?

 

Pues que la economía está dirigida fundamentalmente por los bancos en interés propio. Los bancos producen deuda, porque quieren asegurarse de que se les devolverá el dinero de las deudas pasadas. Pero, en última instancia, los únicos que pueden pagar la deuda son los Estados, porque los Estados son quienes manejan la máquina de imprimir dinero. De manera que las deudas, al final, o las pagan los Estados, o se pagan mediante una gigantesca transferencia de propiedades de los deudores hacia los acreedores, o se condonan. La historia enseña que la única manera de restaurar la estabilidad es la condonación de las deudas. Eso se considera, en cambio, ahora una cosa de todo punto imposible. Pero es la única cosa que podría hacer revivir a la economía.

 

Muchas gracias por esta entrevista, Michael Hudson.

 

Michael Hudson
es profesor de investigación de la facultad de económicas de la Universidad de Missouri, Kansas City e investigador asociado del Instituto de Economía Levy. Su último libro es Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Destroy the Global Economy. (“Matar al huésped: o cómo los parásitos financieros y la deuda destruyen la economía mundial”).

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