Miércoles, 20 Febrero 2019 06:27

Trama del golpe de Estado contra Trump

Trama del golpe de Estado contra Trump

Además de los escenarios clásicos para defenestrar a Trump (http://bit.ly/2TVBFwf), se encontraba la aplicación de la Enmienda 25 de la Constitución por discapacidad mental, que debía contar con la mayoría del gabinete (https://bit.ly/2ScmtZM).

Este último escenario, que parecía el más descabellado, resultó real, de la propia confesión de uno de sus instigadores, Andrew McCabe, anterior director interino de la FBI, quien tomó el lugar de polémico James Comey, arrojado debajo del autobús por el controvertido Trump.

El poderoso senador Lindsey Graham, del Comité Judicial, comentó que investigará los asertos explosivos de McCabe de que el viceprocurador, el israelí-estadunidense Rod J. Rosenstein, planeaba derrocar a Trump con la Enmienda 25 (https://wapo.st/2BD0NAr).

Pese a que Rosenstein niega su connivencia, como "imprecisa e incorrecta en los hechos", no se escapará a un citatorio del panel judicial del Senado.

Graham fue muy severo contra Rosenstein, quien “estaba básicamente tratando de ejecutar un golpe administrativo (https://wapo.st/2TVJxhf)”.

Son muy graves las supuestas confesiones de McCabe, quien en varias entrevistas afirmó que Rosenstein "estaba contando los posibles votos" dentro del gabinete.

Olvidándose de su investidura como representante de la ley, Rosenstein "ofreció llevar un micrófono" con el fin de grabar como vulgar espía a Trump, aprovechando que no era revisado cuando entraba a la Casa Blanca.

Desde diciembre de 2017, J. Chistian Adams, miembro del Consejo Político de American Civil Rights Union (ACRU), expuso que Rosenstein había sido "superado por el gas del pantano de Soros", ya que debía su carrera a su amistad con tres miembros del Partido Demócrata: Phillip Heymann, Lynn Battaglia y Barbara Mikulski (http://bit.ly/2BGd33w).

Fue Rosenstein quien nombró al fiscal especial Robert Mueller, íntimo del ex director de la FBI, James Comey, para investigar la presunta colusión de Trump con el gobierno de Rusia.

Dan Bongino, de Fox News, acometió contra "el intento de golpe de Estado fraguado contra el presidente de EU", mientras The Washington Post da vuelo a las declaraciones de Trump sobre Rosenstein, "quien fue parte de un intento de golpe de Estado".
En un par de tuits matutinos, Trump embistió contra McCabe, Rosenstein y el anterior procurador Jeff Sessions, quienes "estaban planeando un acto muy ilegal y fueron atrapados".

Ya desde finales de noviembre de 2018, Trump habia retuiteado una imagen del viceprocurador Rosenstein tras las rejas y en una entrevista al New York Post fustigó que Rosenstein "nunca debió haber seleccionado a un fiscal especial", en alusión a Robert Mueller (https://nyp.st/2BFGhzu).

Con el fin de hacerle pagar su osadía al presidente, McCabe, despedido un año más tarde, ha emprendido una estridente publicidad de sus memorias La amenaza: cómo el FBI protege a EU en la era del terror y Trump (https://amzn.to/2BHrd4l).

En un par de tuits, Trump injurió a McCabe de ser "una desgracia para la FBI y para EU" y como "gran parte del escándalo de la deshonesta Hillary y el engaño sobre Rusia".

Pues parece que toda esta trama del golpe de Estado fallido contra Trump por la cábala de Andrew McCabe y el viceprocurador general Rosenstein ha sido superada por una nueva confabulación en espiral, de acuerdo con el espía de la CIA Robert David Steele, quien en fechas recientes dio a entender entre líneas que la lideresa del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, movió los resortes del poder para propinar un golpe de Estado a Trump (https://bit.ly/2SJlwgx).

Robert David Steele llegó a comentar que varios "multimillonarios" del Olimpo evalúan un plan B en el que el vicepresidente Mike Pence, connotado "evangelista sionista", sustituya a Trump (http://bit.ly/2ASsi8O).

El problema con Pence es que es mucho más errático, al menos que lo manden deliberadamente al ruedo para incinerarlo, como ha demostrado en sus posturas antidiplomáticas en Latinoamérica y desde Varsovia hasta Múnich, donde ha cosechado sonoros fracasos (http://bit.ly/2BEyDFq).

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Imagen de ayer en el puente Las Tienditas, entre Táchira, Venezuela, y Cúcuta, Colombia, bloqueado por un contenedor. El gobierno del presidente Nicolás Maduro ordenó el cierre para evitar el ingreso de "ayuda humanitaria" enviada desde Estados Unidos.Foto Afp

Caracas. El gobierno de Venezuela anunció este lunes que el próximo viernes y sábado realizará jornadas médicas y de entrega de alimentos para los habitantes de la ciudad colombiana de Cúcuta, en el contexto de un concierto que se realizará los mismos días que un acto similar convocado por la oposición.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, anunció el próximo arribo de 300 toneladas de ayuda humanitaria proveniente de Ruia, y reiteró su rechazo a los cargamentos de alimentos y medicinas que la oposición intenta ingresar al país.

En tanto, el vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo del gobierno venezolano, Jorge Rodríguez, confirmó el envío de 20 mil cajas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción a la población vulnerable de Cúcuta.

Asimismo, profesionales sanitarios desplegarán una jornada de atención médica gratuita dirigida a la población infantil de esa localidad colombiana entre el 22 y 23 de febrero, durante la celebración del concierto por la paz Manos Fuera de Venezuela, propuesto por artistas venezolanos e internacionales que se celebrará en el Puente Internacional Simón Bolívar, que conecta las ciudades fronterizas de Cúcuta, Colombia, con Táchira, Venezuela.

Del lado colombiano, en el sector denominado La Parada, se organizará para el 22 de febrero un concierto con artistas internacionales convocado por el multimillonario británico, Richard Branson, en defensa de la entrada de "ayuda humanitaria" a Venezuela y en apoyo a Juan Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional (declarada en desacato por la justicia) y autoproclamado "presidente encargado".

El ministro de Planificación de Venezuela, Ricardo Menéndez, informó que las sanciones impuestas por Estados Unidos desde 2017 provocaron hasta ahora pérdidas por 38 mil millones de dólares.

“Unos 23 mil millones de dólares responden a la afectación del producto interno bruto, mientras 15 mil millones de dólares están relacionados con la empresa Citgo (filial de la estatal Petróleos de Venezuela en Estados Unidos), expresó Menéndez.

El ministro precisó que la mayor cantidad de pérdidas en materia de producción se registró durante las protestas antigubernamentales impulsadas por la oposición en 2017.

Menéndez señaló que la derecha nacional e internacional busca asfixiar la economía para justificar la "ayuda humanitaria" y así poder realizar una invasión a la nación petrolera. "Resulta cínico que sectores de la oposición nacional, amparada por gobiernos extranjeros, mencionen una supuesta ayuda humanitaria cuando lo que han hecho es agredir a una nación soberana".

El funcionario llamó a los sectores que buscan desestabilizar al país a cesar las agresiones, para lograr la reactivación económica de Venezuela.

En este contexto, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, consideró "ofensivo" el discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Miami, y exhortó a la comunidad internacional a pronunciarse "por encima de las diferencias políticas" en defensa de la paz. "La ayuda humanitaria es un pretexto para una guerra", indicó en su cuenta de Twitter.

El país sudamericano atraviesa una crisis económica desde 2015 y el gobierno de Nicolás Maduro asegura que es debido a las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos lo que ha impedido la compra de alimentos y medicinas.

En tanto, Guaidó ordenó a los militares venezolanos que dejen ingresar la "ayuda humanitaria". La orden está dada. "De nuevo, señores de la fuerza armada, permitan que entre la ayuda, tienen la oportunidad de ponerse del lado de la Constitución y de las necesidades de la gente", dijo, y confió en que los militares se van a rebelar.

Guaidó prepara movilizaciones en todo el país para acompañar a voluntarios que irán a la frontera en caravanas de autobuses en busca de toneladas de medicinas y alimentos que se encuentran en Colombia, Brasil y Curazao.

"El 23 de febrero la ayuda humanitaria entra sí o sí en Venezuela y en todos los rincones del país nos vamos a movilizar. Las brigadas irán en caravana en medio de protestas. No nos van a detener por medio del miedo", afirmó el líder opositor.

En este contexto, la oposición aseguró que la estatal de comunicaciones CANTV bloqueó la página web de voluntarios para distribuir la ayuda humanitaria.

Dirigentes opositores dijeron la semana pasada que CANTV redireccionó la página de Internet voluntariosxvenezuela.com, en la que se registran los ciudadanos, hacia el portal voluntariosvenezuela.com, una web con diseño idéntico a la original, pero con una base de datos distinta.

"Ya estaba esa página falsa y, ahora, prefirieron simplemente bloquear la web", dijo a la agencia Afp, Hasler Iglesias, activista de Voluntad Popular, partido político de Guaidó y del líder opositor Leopoldo López.

La agencia de noticias Afp constató que el sitio de Internet del voluntariado no carga al utilizar el servicio ofrecido por CANTV, aunque sí funciona con otros provedores.

En el plano internacional, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, anunció este lunes que viajará el próximo viernes a la ciudad de Cúcuta para entregar ayuda humanitaria al pueblo venezolano, donde acompañará a su homólogo colombiano, Iván Duque.

En ese contexto, el medio colombiano Noticias Capital, tuiteó que en Colombia más de 4 mil 700 niños de La Guajira han fallecido en los pasados tres años por desnutrición.

"El pueblo colombiano es víctima de un grave índice de pobreza extrema ante la vista de un gobierno indolente como el de Iván Duque, quien a escasos meses de llegar a la presidencia se ha desvelado por ser un lacayo del imperio estadunidense, respondiendo al principal interés que es atacar a Venezuela".

Desde Bruselas, la Unión Europea (UE) rechazó nuevamente una intervención militar en la nación petrolera. Federica Mogherini, jefa de la diplomacia europea., declaró: "Excluimos de manera categórica cualquier apoyo de la UE a una escalada militar en Venezuela".

También descartó que se vaya a interrumpir el trabajo del Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela, luego de la expulsión de una delegación de eurodiputados, aunque no desechó la posibilidad de ampliar la lista de sanciones contra el país sudamericano.

Mogherini también anunció que el Grupo Internacional de Contacto enviará esta semana una misión técnica a Caracas, encabezada por la UE y Uruguay como copresidentes del grupo, para trabajar en la evaluación del apoyo que puede brindarse para allanar el camino hacia una transición "democrática y pacífica" basada en "elecciones anticipadas" en Venezuela.

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La oposición buscaría ejercer poder desde un espacio geográfico estratégico

Un recorrido fronterizo muestra a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana movilizada, alerta, en primera línea. Del lado colombiano, Cúcuta se construye como epicentro de la llegada de la ayuda enviada por EE.UU.

Desde Táchira


El primer paso fue el gobierno paralelo. Comenzó en el 2017 con el Tribunal Supremo de Justicia funcionando fuera de Venezuela, seguido de la Fiscal General prófuga, completado el reconocimiento de la Asamblea Nacional como único poder legítimo, y el autonombramiento de Juan Guaidó como presidente interino el 23 de enero. El segundo paso fue el reconocimiento internacional del gobierno, conducido por Estados Unidos (EEUU), sus aliados, el nombramiento de representantes diplomáticos, y directivos para Citgo, la petrolera situada en norteamérica de la cual Pdvsa es socia mayoritaria y ha sido objeto del ataque económico planificado por EEUU. La hipótesis es que el tercer paso sería el territorio.
Esa posibilidad se desprende de una periodización del ataque contra Venezuela. Existe un hilo con objetivos que se han cumplido, otros que están en desarrollo, y en función de los resultados, nuevas posibilidades. Es un rompecabezas donde se cruzan las variables de manuales de operaciones especiales del ejército norteamericano, experiencias como el caso sirio y libio, y la aplicación para el escenario venezolano.


La hipótesis del territorio liberado se extrae de la necesidad que tendría el intento de gobierno paralelo de ejercer poder desde un espacio geográfico determinado que no sean las redes sociales, y quebrar el territorio nacional. Para eso han barajado varios puntos, como el estado Falcón, por su distancia de veinte millas náuticas de Aruba y la presencia de la refinería Amuay, el estado Anzoátegui, por tener puerto, aeropuerto, y el complejo petroquímico donde se refina el 40% del petróleo de la Faja Petrolífera del Orinoco, y el estado Táchira. Lo explica Freddy Bernal, nombrado protector de Táchira por Nicolás Maduro luego de la victoria de la oposición en la gobernación.


Táchira es el punto que parece haber predominado dentro de esas posibilidades. Por la frontera con Colombia y sus características geográficas, Colombia como socio de la OTAN, las bases militares norteamericanas en su territorio, una retaguardia estratégica, el apoyo de fuerzas interventoras, y la presencia del paramilitarismo que tiene particular fuerza en esa franja. El análisis se reafirma con la lectura de las matrices comunicacionales, la construcción de Cúcuta como epicentro de la llegada de ayuda humanitaria, punto de consolidación de consensos con el concierto el día 22 de febrero, y desde el cual intentar armar el escenario de apertura de un corredor a partir del 23.


¿Cuánta distancia existe entre esa hipótesis –si fuera la correcta y predominante– y las posibilidades reales de llevarla adelante? La primera pregunta sería con qué fuerza armada podrían hacerlo. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), carta determinante en el esquema de asalto, no se ha quebrado ni a nivel central ni en Táchira. Un recorrido fronterizo muestra una Fanb movilizada, alerta, en primera línea. Si no es la Fanb, debería entonces ser un ejército irregular, paramilitar, es decir compuesto de un conjunto de elementos, como mercenarios formados en guerras de Medio Oriente, grupos paramilitares, bandas criminales, ejército colombiano presentado de forma de guarimba paramilitarizada, y generales norteamericanos tras las sombras.


¿Cuántos hombres y mujeres y qué tipo de armas deberían tener para liberar un municipio, una zona del estado, la mitad del estado, todo el estado? ¿Qué seguiría después? Liberar significa mantener bajo control, un esquema diferente al 2017 en su formato guarimba paramilitarizada que consistía en olas de violencia/terror y ataques militares focalizados a cuarteles, por ejemplo. Este formato implicaría que gobierno, Fanb, no pudieran recuperar ese territorio. ¿Existen condiciones para un esquema de esas características?


“Tenemos la capacidad de inteligencia, y la Fanb, con la capacidad para derrotar cualquier grupo apenas cruce la frontera para perturbar la paz y la tranquilidad de Venezuela. La fuerza aérea venezolana es de las más fuertes de América Latina, con el último equipamiento en aviones Sukoi, de alta tecnología y última generación. El sistema de defensa antiaéreo que compró Chávez a Rusia es de los mejores que existen en todo el continente, con capacidad de neutralizar misiles y aviones de cualquier tecnología hasta 200 kilómetros, y por supuesto nuestra Fanb tiene un apresto operacional que está desplegado a lo largo y ancho del país”, explica Bernal.


Junto a eso están preparados más de un millón quinientos mil milicianos y milicianas, de los cuales cincuenta y seis mil, repartidos en mil cien unidades están en Táchira.
Tal vez esa hipótesis no sea la predominante por la dificultad para llevarla adelante en el escenario venezolano. En ese caso la frontera sería el punto de condensación mediático-política para terminar de conformar la matriz de la imposibilidad del diálogo ante un gobierno que no dejaría entrar la ayuda humanitaria, y a partir de allí escalar en nuevas agresiones que podrían ser justificadas sobre hechos creados. En ese marco puede pensarse una acción de falsa bandera, alto impacto internacional, construida para justificar y pasar por encima de las partes internas que siguen con un freno hacia la escalada militarista.


“Los Estados Unidos, en connivencia con el gobierno de Colombia, podrían disfrazar a unos paramilitares con uniforme de Venezuela, y realizar un acto contra la población, contra algunos opositores, y luego tendrían las cámaras para demostrarle al mundo que aquí hay una dictadura que está asesinando al pueblo, y sería la excusa para poder llevarlo al Congreso de los Estados Unidos”, explica Bernal.


Otra posibilidad sería que el estado Táchira sea el foco de distracción mientras los ataques se preparan por otros flancos con menos aviso. ¿Bolívar, Zulia, la misma Caracas? O que las fuerzas paramilitares se activen bajo un esquema de acciones de saboteo, terror, asedio, en combinación con acciones internacionales. Estamos en un asalto conducido de primera mano por hombres como Elliott Abrams o John Bolton, arquitectos de masacres, que tienen todas las cartas sobre la mesa. Cada variable descartada, por imposibilidad de desarrollarla, o por desactivación gracias a la inteligencia del chavismo –como el arresto de García Palomo, quien iba a conducir acciones militares en Caracas– hará que apelen a hipótesis más complejas y directas. ¿Puede llegarse así hasta la intervención directa vía Colombia?


Son muchas las preguntas, el ejercicio de combinación de variables, posibilidades, análisis de los generales, sus fuerzas en cada ámbito, sus límites o no. Por el momento continúa la asimetría entre la correlación mediática/geopolítica/económica y la correlación en el terreno nacional. Guaidó, que sigue órdenes, mezcla un discurso de autoayuda, fe y golpismo que abiertamente plantea que la intervención norteamericana es una posibilidad. No tiene, ni él ni toda la derecha, cómo llevar adelante lo que afirman con fuerza propia.
El chavismo, por su parte, mantiene sus fortalezas que no han sido quebradas, a la espera de próximos pasos en cada uno de los ámbitos. El 23 es la próxima fecha de condensación y posible nuevo quiebre dentro de la secuencia. Eso en lo público. Los movimientos en las sombras avanzan, como lo ha denunciado, por ejemplo, Cuba al afirmar que EE.UU. mueve fuerzas de operaciones especiales hacia aeropuertos de Puerto Rico, República Dominicana y otras islas del Caribe sin conocimiento de sus gobiernos.


 El senador republicano llegó a Cúcuta, frontera con Venezuela

Marco Rubio apoya in situ

El legislador viajó a Colombia con el embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo, y el congresista Mario Díaz-Balart, con quienes supervisará la ayuda humanitaria que envió el gobierno de Trump.

El senador estadounidense Marco Rubio llegó ayer a la ciudad colombiana de Cúcuta para supervisar la ayuda humanitaria enviada por su país a Venezuela. Durante su estancia en esa localidad, capital del departamento de Norte de Santander, el republicano también tiene previsto reunirse con funcionarios del Gobierno colombiano y recorrer el puente Simón Bolívar, principal paso fronterizo entre los dos países. Rubio, senador por el estado de Florida, es uno de los congresistas más cercanos al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y uno de los más férreos opositores al Gobierno de Nicolás Maduro.


“Llegué a Colombia esta mañana (por ayer). Hoy llegará una gran cantidad de ayuda humanitaria para Venezuela. Me reuniré con los funcionarios que lideran el esfuerzo de almacenar la ayuda en la frontera para entregarla al pueblo sufriente de Venezuela”, informó vía Twitter la oficina de prensa de Rubio. El legislador viajó con el embajador de Estados Unidos ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Carlos Trujillo, y el congresista también republicano Mario Díaz-Balart, con quienes supervisará la ayuda humanitaria enviada por su país a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid). Dicha agencia estuvo involucrada en una estrategia organizada desde Washington para socavar el poder del chavismo en Venezuela tras el efímero golpe de Estado en el país caribeño de 2002. Según informó el sitio de filtraciones WikiLeaks en el año 2013, fue el entonces embajador estadounidense en Venezuela, William Brownfield, quien envió la lista de las operaciones contra el gobierno de Hugo Chávez que comenzaron a funcionar desde el 2004.

Entre ellas, figuraban los objetivos de dividir al chavismo, proteger los negocios vitales para Estados Unidos y aislar al mandatario internacionalmente. Para ello, según el documento filtrado, la Usaid donó cerca de 15 millones de dólares a 300 organizaciones antichavistas, algunas de las cuales se dedicaron a preparar falsas acusaciones de violaciones a los derechos humanos en el país para demandar a Venezuela ante la Corte Internacional de Justicia con el fin de desprestigiar internacionalmente la credibilidad de las acciones gubernamentales.


Este sábado, tres aviones C-17 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos llegaron al aeropuerto de Cúcuta cargados con toneladas de suplementos nutricionales y kits de higiene, que se suman a la ayuda humanitaria que ese país envío hace una semana. Cúcuta, junto a Curazao y el estado brasileño de Roraima, son los puntos de acopio de las ayudas humanitarias, a los que se sumó, el pasado viernes, Miami.


La oposición de Venezuela instaló ayer, asimismo, una decena de campamentos a lo largo del país. En ellos se censó a miles de personas a las que, aseguran, se atenderá con la ayuda que se acopia en Cúcuta y que espera poder ingresar el próximo día 23.


Según el diputado Winston Flores, en los campamentos humanitarios se emplean sin lucro cientos de médicos, psicólogos, nutricionistas y voluntarios de los partidos políticos de la oposición, así como parte de los más de 600.000 voluntarios de una red que trabajará en el ingreso de las donaciones. En ese sentido, pidió a los militares permitir el ingreso de las ayudas ante las reiteradas negativas del Gobierno de Maduro a aceptarlas.


El autoproclamado presidente interino Juan Guaidó hizo una prioridad la entrada de ayuda humanitaria en Venezuela y ha señalado que las donaciones ingresarán el próximo 23 con el apoyo de los ciudadanos y la comunidad internacional, principalmente de naciones como Estados Unidos y Colombia, que lo reconocen como autoridad legítima del país. Guaidó convocó para ese día formar caravanas en las frontera para, dice, acompañar dicha asistencia.


El Gobierno venezolano, por su parte, niega la crisis humanitaria y dijo que no aceptará las donaciones, por considerar, entre otras cosas, que podría dar pie a una invasión armada. Así también lo cree el gobierno de Cuba, encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel. “El Gobierno Revolucionario de cuba denuncia la escalada de presiones y acciones del Gobierno de los Estados Unidos para preparar una aventura militar disfrazada de ‘intervención humanitaria’ en la República Bolivariana de Venezuela. La Comunidad Internacional debe impedirla”, había tuiteado la semana pasada el mandatario. El fin de semana, ante la llegada de los aviones estadounidenses a Colombia, reiteró su apoyo al gobierno bolivariano: “El pueblo cubano (…) exige que se respeten la soberanía y la paz. Las manos fuera de Venezuela”.

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Lunes, 18 Febrero 2019 05:53

La segunda implosión de Centroamérica

La segunda implosión de Centroamérica

Décadas después de las guerras de revolución y contrainsurgencia en Centroamerica, la región otra vez está al borde de una implosión. El istmo ha estado sumido en una reanudación de las luchas de masas y la represión estatal, el desmoronamiento de los sistemas políticos, la corrupción, el narcotráfico y el despojo y migración forzada de millones de trabajadores. Detrás de esta segunda implosión –reflejo de la crisis galopante del capitalismo global– está el agotamiento del desarrollo capitalista tras las convulsiones de los años 80 al ritmo de la globalización.

Los movimientos revolucionarios de masas entre 1970 y 1980 lograron desalojar del poder a las dictaduras y abrir los sistemas políticos a la competencia electoral. Pero no alcanzaron la justicia social sustancial ni democratizar el orden socioeconómico. La globalización desplazó a millones, agravando pobreza, desigualdad y exclusión social, y dañó el ambiente, ocasionando una oleada de emigraciones y más movilizaciones de masas entre quienes se quedaron. Las raíces del conflicto regional han persistido: la concentración de la riqueza y del poder político en manos de élites al lado de la pauperización y la impotencia de una mayoría desposeída.


Con el golpe de Estado en Honduras (2009), la masacre de manifestantes en Nicaragua (2018) y el regreso de los escuadrones de la muerte en Guatemala la ilusión de paz y democracia, tan pregonada por la élite trasnacional, ha sido destrozada. Los regímenes centroamericanos ahora enfrentan crisis de legitimidad, estancamiento económico y colapso del tejido social.


El modelo de acumulación implementado hacia finales del siglo XX y en adelante abarcó la introducción de actividades que integraron la región a las cadenas trasnacionales de producción y servicios, parte de la globalización capitalista que ha involucrado una expansión de la minería, la agroindustria, el turismo, la extracción energética y los megaproyectos de infraestructura a lo largo de América Latina, alimentando una economía global voraz y desbordando las arcas de las trasnacionales.


La evolución de la economía política centroamericana refleja la de la economía global. La mundial pasó por un periodo de prosperidad entre los 50 y 60, seguido por crisis, el estancamiento y la transición en las décadas de 1970 y 1980, para luego pasar al auge de la globalización en los 1990 y principios del siglo XXI. El istmo experimentó una tasa de crecimiento anual promedio de 5.7 por ciento (1960-70), tasa que cayó a 3.9 entre 1970-80, y luego desplomó a apenas 0.8 en la década de 1980-1990. Pero luego, en sincronía con la economía global, el crecimiento se recuperó a un promedio anual de 4 porciento durante la globalización entre 1990-2008, según la Cepal. Tras la crisis de 2008, la tasa de crecimiento descendió a 3.7 en 2012, a 3.5 en 2017, y a un estimado 2.6 en 2018.


El orden social de la globalización sólo podía ser sostenido mientras expandía la economía y los despojados podían emigrar. La reanudación del crecimiento desde los 90 ha dependido de: fuerte incremento del flujo de la inversión corporativa trasnacional, aumento constante de la deuda externa y las remesas de los migrantes.


La inversión extranjera directa bajó a partir de 2016, mientras la deuda externa pasó de 33 mil millones de dólares en 2005 a 79 mil millones en 2018. Pero sobre todo los 20 mil millones que envían los migrantes se han convertido en un salvavidas para la economía regional, mientras la emigración contiene las explosiones políticas.


Las remesas aportan 18-19 por ciento del PIB en El Salvador y Honduras; es 10 por ciento para Guatemala y Nicaragua. Las remesas representaron la mitad del crecimiento del PIB en esos países en 2017. La economía regional colapsaría sin ese dinero.


La población centroamericana creció de 25 millones (1990) a 40 millones (2017), según la Cepal, pero el mercado laboral no absorbe a la mayoría de los entrantes, lo que explica el repunte de la emigración: casi se duplicó de 2000 a 2017: 4.3 millones.


El capitalismo global enfrenta una crisis estructural de la polarización social y la sobreacumulación. La continua expansión de la economía global en años recientes ha sido alimentada en el consumo basado en el endeudamiento, la especulación en el casino global que ha inflado una burbuja tras otra, y la militarización impulsada por los estados en tanto el mundo entra a una economía global de guerra. Hoy la economía global está al borde de otra recesión. El sistema enfrenta una crisis política de la hegemonía y una escalada de tensiones globales. Esta crisis subyace a la segunda implosión de Centroamérica.


Se desarrolla en el istmo otra ronda de protesta popular de masas; los regímenes locales pierden legitimidad, se vuelven más corruptos y amenazan la constitucionalidad, como ha sucedido en Honduras y Nicaragua y podría ocurrir en Guatemala.


Las comunidades más vulnerables han sido identificadas como chivos expiatorios para la crisis, sobre todo los refugiados y los migrantes. Esto ayuda a entender la respuesta hasta fascista de Trump hacia los refugiados centroamericanos.


El futuro de Centroamérica dependerá de la capacidad de las fuerzas populares en Centro y Norteamérica de movilizarse para preservar el estado de derecho e impulsar la agenda de la justicia social que pudiera paliar la crisis. De lo contrario, una recesión económica podría tumbar el castillo centroamericano de naipes.

Por William I. Robinson, profesor de sociología, Universidad de California en Santa Bárbara

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Escala intervención de EU en Venezuela so pretexto de la ayuda humanitaria

Nueva York. Aviones militares C-17 estadunidenses despegaron de Florida este sábado para transportar toneladas de "asistencia humanitaria" supuestamente destinada a Venezuela, pero que explícitamente forma parte de la operación de cambio de régimen en el país sudamericano impulsada abiertamente por Washington, mientras que el Comando Sur está preparando "opciones" para posibles misiones en la nación petrolera.

A su vez, el vicepresidente Mike Pence en una conferencia de seguridad en Munich exigió a la Union Europea (UE) declararse como bloque en favor de "reconocer como el único presidente legítimo de Venezuela" al autoproclamado "presidente encargado" Juan Guaidó, ratificado en su puesto por el régimen de Donald Trump.

Todo indica que parte de la estrategia coordinada por Washington es detonar algún tipo de enfrentamiento con el gobierno de Nicolas Maduro el próximo 23 de febrero, cuando Guaidó ha anunciado que se intentará introducir la asistencia a Venezuela desde el pueblo fronterizo de Cúcuta en Colombia, donde se están almacenando los envíos de Estados Unidos.

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), representantes de los departamentos de Estado y de Defensa, así como ONG estadunidenses se están preparando para trasladar la asistencia ese día en coordinación con Guaidó, afirmaron.

Al mismo tiempo, el multimillonario británico Richard Branson, dueño del grupo empresarial Virgin, está organizando –a petición de Guaidó– un concierto con "talento musical" internacional y regional en Cúcuta el 22 de febrero, el cual se transmitirá en vivo mundialmente y que busca recaudar 100 millones de dólares para asistencia "humanitaria".

Sin embargo, en Estados Unidos casi no se menciona la notable ausencia en este esfuerzo "humanitario" de algunas de las principales entidades internacionales en este tipo de esfuerzo, por ejemplo las agencias de apoyo humanitaria de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Cruz Roja Internacional y otros.

"La acción humanitaria necesita ser independiente de objetivos políticos, militares u otros", afirmo Stephane Dujarric, vocero de la ONU, a medios esta semana pasada y expresó que la solución debería ser una negociación política de las partes. "Lo que es importante es que la asistencia humanitaria sea despolitizada y que las necesidades de la gente debieran ser la prioridad en términos de cuándo y cómo es usada la asistencia", concluyó Dujarric.

Sin embargo, Washington insiste que sólo está respondiendo a la solicitud del "presidente encargado". Hoy Robert Palladino, vocero del Departamento de Estado, declaró que “esta misión humanitaria resalta el compromiso firme y la disposición de Estados Unidos para responder a la crisis política, económica y humanitaria en Venezuela, y advirtió que "esta asistencia debe tener permiso para ingresar a Venezuela y alcanzar a los necesitados".

Sin embargo, el gobierno de Trump no oculta su objetivo de usar la "crisis humanitaria" y el envió de esta "asistencia" para su propósito de cambio de régimen, tal como lo ha denunciado el propio gobierno venezolano (https://www.jornada.com.mx/ 2019/02/07/politica/002e1pol).

El enviado especial de Trump para Venezuela, Elliot Abrams –penalmente condenado por mentir al Congreso en torno al escándalo Iran-contras, defensor de regímenes represores y escuadrones de muerte en Centroamérica, y uno de los promotores del intento de golpe fallido contra Hugo Chávez en 2002–, señalo que "nuestra esperanza es que (los militares venezolanos) podrán convencer a Maduro, o sencillamente desobedecerán órdenes para evitar la hambruna del pueblo de Venezuela". (https://www.jornada.com.mx/ 2019/02/14/mundo/023n1mun).

Todo esto nutre la especulación sobre si Washington está contemplando incluir en su intervención política su participación militar para derrocar al gobierno de Maduro. Aunque funcionarios del gobierno de Trump rehúsan confirmar si hay en curso preparativos para acción militar estadunidense, una y otra vez rechazan descartar esa posibilidad. El propio Trump ha repetido cada vez que se le pregunta sobre el posible uso de la fuerza militar que "todas las opciones" están sobre la mesa.

De hecho, el almirante Craig Faller, comandante del Comando Sur de las fuerzas armadas estadunidenses, afirmó que "hay un rango de opciones que están sobre la mesa" y que “estamos preparados para proteger vidas estadunidenses y proteger la instalación diplomática en Venezuela, en entrevistas recientes reportadas ayer por el New York Times.

El rotativo informó que oficiales estadunidenses indican que el Comando Sur ha elaborado planes para una serie de misiones potenciales en Venezuela, entre ellas, además de las mencionadas por el almirante Faller, también participar en la entrega de la asistencia humanitaria.

El almirante acusó que hay más de mil asesores militares y de inteligencia cubanos trabajando con el gobierno ruso que han ayudado a mantener la lealtad entre la cúpula militar venezolana.

Señaló que la razón por la cual los altos oficiales venezolanos no se han volteado hasta ahora es que "Maduro ha comprado su lealtad" al ponernos en "la nómina ilícita mediante el narcotráfico, lavado de dinero y todo tipo de negocio en la industria petrolera".

Aunque legisladores demócratas, como Eliot Engel, el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la cámara baja, han insistido en que el presidente no puede usar la opción militar sin aprobación del Congreso. Republicanos, incluyendo el presidente del Comité de Servicios Armados, James Inhofe, han advertido que Estados Unidos tendrá que intervenir militarmente si, por ejemplo, Rusia coloca armas o instala una base militar en Venezuela, ya que eso "sería una amenaza a Estados Unidos".

Al mismo tiempo, aunque pueda que existan diferencias sobre los métodos –sobre todo el uso no autorizado de fuerza militar– hay un consenso bipartidista en la cúpula política y mediática de Estados Unidos sobre un cambio de régimen en Venezuela. La dirigencia demócrata –incluyendo a Nancy Pelosi, presidenta de la cámara baja, además del diputado Engel– ha apoyado la posición de Trump de denunciar y exigir el fin del régimen de Maduro, y sólo algunos legisladores disidentes se han atrevido a cuestionar la narrativa oficial.

Trump, Pence, Abrams y el secretario de Estado, Mike Pompeo, al igual que el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, han repetido que el único resultado aceptable es la salida de Maduro y su gobierno. El encargado para el hemisferio occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el cubano estadunidense Mauricio Claver-Carone, afirmó hace unos días: "La pregunta ya no es si Maduro acepta (el fin de su régimen) o no, es sobre qué tanto tiempo tomará en que lo acepte".

Mientras tanto, el representante de Guaidó en Washington, Carlos Vecchio, señaló que está trabajando muy de cerca con la gente de Trump, y su jefe estará presente como invitado en un discurso del mandatario en el sur de Florida, región donde están concentradas las fuerzas antichavistas y anticastristas en este país.

Por primera vez, en tiempos recientes, una operación estadunidense de cambio de régimen se está realizando abierta y explícitamente. Algunos observadores señalan que esta vez en lugar de estar "detrás" de un intento de golpe de Estado, Washington está "adelante", anunciándolo con anticipación.

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Las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira

Cuando el respetado Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, renunció al cargo en 2018, la opinión pública mundial fue manipulada para no prestar atención al hecho y mucho menos evaluar su verdadero significado. Su nombramiento para el cargo en 2014 fue un hito en las relaciones internacionales. Era el primer asiático, árabe y musulmán que ocupaba el cargo y lo desempeñó de manera brillante hasta el momento en que decidió dar un portazo por no querer ceder a las presiones que desfiguraban su cargo, desviándolo de su misión de defender a las víctimas de violaciones de derechos humanos para volverlo cómplice de tales violaciones perpetradas por Estados con peso en el sistema mundial. En su discurso y entrevistas de despedida se mostraba indignado con el modo en que los derechos humanos se venían transformando en parias de las relaciones internacionales, obstaculizados por las estrategias autoritarias y unilaterales de dominio geoestratégico. Reconocía que el ejercicio de su cargo le obligaba a oponerse a la mayoría de los países que habían aprobado su nombramiento bajo pena de traicionar su misión. También llamaba la atención sobre el hecho de que el perfil de la ONU reflejaba fielmente el tipo dominante de relaciones internacionales y que, por ello, tanto podía ser una organización brillante como una organización patética, dando a entender que este último perfil era el que empezaba a regir. Era un grito de alerta sobre los peligros que el mundo corría con el avance de populismos nacionalistas de derecha y de extrema derecha que hace mucho venía señalando. Al denunciar la creciente vulnerabilidad de una buena parte de la población mundial sujeta a graves violaciones de derechos humanos, él mismo se volvió vulnerable y tuvo que abandonar el cargo. El grito de alerta cayó en el silencio de la diplomacia, de los alineamientos y de las conveniencias típicas del internacionalismo patético que había denunciado.

Todo esto ocurrió en el año en que se celebraban los setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el que muchos, incluido yo mismo, defendían la necesidad de una nueva declaración, más sólida y más verdaderamente universal. Esta necesidad se mantiene, pero en este momento lo más importante es identificar las fuerzas y los procesos que están bloqueando la declaración actual y la convierten en un documento tan desechable como las poblaciones vulnerables sometidas a las violaciones de los derechos humanos que la declaración pretendía defender. Cabe recordar que esta declaración pretendía mostrar la superioridad moral del capitalismo frente al comunismo. El capitalismo prometía, al igual que el comunismo, el creciente bienestar de poblaciones cada vez mayores, pero lo hacía con respeto a los principios de la Revolución francesa: igualdad, libertad y fraternidad.
Era el único sistema compatible con la democracia y los derechos humanos.


Sin embargo, la ola conservadora y reaccionaria que asola al mundo es totalmente opuesta a la filosofía que presidió la elaboración de la Declaración Universal y constituye una seria amenaza para la democracia. Se basa en la exigencia de una doble disciplina autoritaria y radical que no se puede imponer por procesos democráticos dignos del nombre. Se trata de la disciplina económica y de la disciplina ideológica. La disciplina económica consiste en la imposición de un capitalismo autorregulado, movido exclusivamente por su lógica de incesante acumulación y concentración de la riqueza, libre de restricciones políticas o éticas; en síntesis, el capitalismo que suele designarse como capitalismo salvaje. La disciplina ideológica consiste en la inculcación de una percepción o mentalidad colectiva dominada por la existencia de peligros inminentes e imprevisibles que alcanzan a todos por igual y particularmente a los colectivos más cercanos, ya sean la familia, la comunidad o la nación. Tales peligros crean un miedo inquebrantable del extraño y del futuro, una inseguridad total ante un desconocido avasallador. En tales condiciones, no resta más seguridad que la de regresar al pasado glorioso, el refugio en la abundancia de lo que supuestamente fuimos y tuvimos.

Ambas disciplinas son tan autoritarias que configuran dos guerras no declaradas contra la gran mayoría de la población mundial, las clases populares miserabilizadas y las clases medias empobrecidas. Esta doble guerra exige un vastísimo complejo ideológico-mental propagado por todo el mundo, incluyendo nuestros barrios, nuestras casas y nuestra intimidad. Son tres las fábricas principales de este complejo: la fábrica del odio, la fábrica del miedo y la fábrica de la mentira.

En la fábrica del odio se produce la necesidad de crear enemigos y de producir las armas que los eliminen eficazmente. Los enemigos no son aquellos poderes que el pensamiento crítico izquierdista satanizó: el capitalismo, el colonialismo y el heteropatriarcado. Los verdaderos enemigos son aquellos que hasta ahora se disfrazaron de amigos, todos aquellos que inventaron la idea de opresión y movilizaron a los ingenuos (por desgracia, una buena parte de la población mundial) para la lucha contra esa opresión. Se disfrazaron de demócratas, de defensores de los derechos humanos, del Estado de derecho, de acceso al derecho, de diversidad cultural, de igualdad racial y sexual. Por eso son tan peligrosos. El odio implica el rechazo a discutir con los enemigos. A los enemigos se los elimina.

En la fábrica del miedo se produce la inseguridad y los artefactos ideológico-mentales que producen seguridad, la cual, para ser infalible, necesita de vigilancia permanente y de constante renovación de las tecnologías de la seguridad. El objetivo de la fábrica del miedo es erradicar la esperanza. Busca convertir el actual estado de cosas en el único posible y legítimo, contra el cual solo por locura o utopía disparatada se puede luchar. No se trata de validar todo lo que existe. Se trata de limpiar, de lo que existe, todo lo que impidió la perpetuación del pasado glorioso.

Por su parte, en la fábrica de la mentira se producen los hechos y las ideas alternativas a todo lo que pasó por verdad o búsqueda de verdad, como las ideas de igualdad, de libertad negativa (libertad de coerciones) y positiva (libertad para realizar objetivos propios, no impuestos ni teledirigidos), de Estado social de derecho, de violencia como negación de la democracia, de diálogo yreconocimiento del otro como alternativa a la guerra, de los bienes comunes como el agua, la educación, la salud, el medio ambiente saludable. Esta fábrica es la más estratégica de todas, porque es aquella en la cual los artefactos ideológico-mentales tienen que empaquetarse y disfrazarse de no ideológicos. Su mayor eficacia reside en no decir la verdad respecto a sí misma.

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

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Sábado, 16 Febrero 2019 06:22

Crónica desde un Haití al rojo vivo

Crónica desde un Haití al rojo vivo

El pueblo haitiano continúa con las protestas contra el gobierno nacional, al que acusan de corrupción y de la situación crítica que vive el país.


El clima social viene caldeándose en Haití, conforme las frustraciones sociales se acumulan en un polvorín que nunca termina de desactivarse. Después de las intensas movilizaciones del año pasado, con epicentros masivos y radicales en los meses de julio, octubre y noviembre, la tregua tácita de fin de año dio lugar a unas navidades materialmente precarias, pero tranquilas. Pero las festividades no fueron más que un interludio breve. Pronto se reanudarían las batallas contra la carestía de la vida, la corrupción endémica, la crisis social y económica y la ausencia de un modelo de nación para la primera República independiente surgida a la historia de este lado del Río Bravo. Las protestas ya llevan ocho intensas jornadas, y nada parece señalar que vayan a detenerse.


Los primeros síntomas de este nuevo ciclo de protestas se manifestaron en nuestro propio pueblo, cuando jóvenes descontentos por el accionar policial en un conflicto de tierras prendieron fuego a la comisaría de policía de la localidad de Montrouis, en el departamento Artibonite. La respuesta, previsible, fue la rápida militarización de un poblado por lo demás pacífico. Al día siguiente del hecho, las fuerzas especiales del CIMO ya dormían su siesta larga frente al mercado del pueblo, y nadie podía recordar cómo era que habían ido a parar allí, ni con qué propósito. Pero pronto el conflicto comenzó a multiplicarse en diferentes focos del país hasta llegar a la explosiva jornada del 7 de febrero, aniversario de la huida del país del dictador Jean-Claude Duvalier. Desde entonces comenzó a combinarse todo el repertorio de acciones callejeras habidas y por haber: concentraciones esporádicas, inmensas movilizaciones espontáneas, caravanas de motocicletas, huelgas de transportistas, la quema de comisarías y edificios gubernamentales y, sobre todo, miles de barricadas que rápidamente tabicaron la capital y los diez departamentos del país.


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Hace semanas que la escasez de combustible no deja de agravarse. Las largas colas que poblaban las estaciones de gas han cedido paso a puertas cerradas y playones vacíos, sin autos ni transeúntes. Los últimos galones de circulación legal fueron engullidos por el contrabando, y ahora sólo es posible conseguir combustible en la calle, tras arduas negociaciones y a precios imposibles. En estas refriegas es el pequeño consumidor quién lleva todas las de perder, desde el chofer que necesita echar a rodar su motocicleta para comprar su ración diaria de arroz con frijoles, hasta la vendedora que precisa encender su mechero para continuar sus ventas al menudeo en las horas sin sol. Las causas del desabastecimiento tienen que ver con las responsabilidades contraídas por el deficitario Estado haitiano, que adeuda pagos millonarios a la empresa que concentra las importaciones. Los monopolios, sin remordimientos, ajustan cuentas haciendo rechinar los dientes de toda la población con su poder de paralizar el país. Las calles están casi vacías, y los precios de todas las cosas, desde el transporte hasta la alimentación, se han disparado por los aires. La economía cotidiana está deshecha y está paralizado el trajinar diario de quiénes cada día luchan por su subsistencia en el país más pobre (o más bien, empobrecido) de todo el hemisferio.


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Mientras la agenda internacional se empecina en volver la mirada hacia la agredida Venezuela, la grave crisis haitiana pasa, una vez más, prácticamente desapercibida. Y es que a los motivos del aislamiento que sufre la nación caribeña, en donde los factores políticos y económicos son aún más determinantes que su condición insular o su singularidad lingüística, se suma un hecho fundamental. El ensimismado gobierno nacional de Jovenel Moïse, jaqueado por ocho días de protestas y repudiado por prácticamente todos los sectores de la vida nacional haitiana, viene de dar una significativa señal de alineamiento a la diplomacia de guerra norteamericana, al reconocer en la OEA al autoproclamado Juan Guaidó: “White dog”, como se ha dado en llamar al recientemente ungido “presidente” del Departamento de Estado. La política abstencionista que Haití venía sosteniendo junto a otras naciones caribeñas, había sido determinante para evitar que los Estados Unidos y el Grupo de Lima expulsaran a Venezuela del mismo organismo interregional en el mes de febrero del 2018. Ahora bien, la política pragmática y mendicante de Moïse malamente podría ser confundida con afinidad ideológica con el socialismo del siglo XXI. Al ser jalado de la correa, Moïse volvió rápidamente al redil, traicionando los vínculos históricos del país con Venezuela y, sobre todo, la generosa política sostenida por Hugo Chávez Frías y la plataforma de integración energética Petrocaribe desde el año 2005.
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Así es que a casi nadie conviene hoy señalar que si se trata de urgencias humanitarias, éxodos migratorios, inseguridad alimentaria, represión estatal y ausencia de democracia, el foco de las preocupaciones debería recaer sobre el devastado Haití y las miradas admonitorias sobre su clase política y sus puntales internacionales. Pero es evidente, dado el apoyo irrestricto de los Estados Unidos al apartheid israelí o al desquiciado régimen de la monarquía absolutista saudí, que de lo que se trata es de garantizar la explotación del crudo venezolano y de completar el proceso de recolonización continental, inaugurado con el golpe de Estado en Honduras hace ya exactamente una década. Lo demás son tan sólo coartadas más o menos imaginativas, como las armas de destrucción masiva de Iraq o el patrocinio de Cuba al terrorismo.
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A esta resonante indiferencia ante la crisis haitiana, debemos sumar también una explicación ligada al secular racismo de un mundo colonialmente estructurado desde los tiempos de la esclavitud plantacionista y el comercio triangular. Racismo que hace que diversos sectores, incluso progresistas o de “izquierda”, se encandilen ante la “elegancia” con que luchan en las calles parisinas miles de Chalecos Amarillos (ciertamente dignos), pero desprecian las batallas desesperadas de un pueblo negro y tercermundista que no ha cesado de movilizarse de a cientos de miles, e incluso de a millones, desde la insurrección popular de julio de 2018.

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La palabra “ladrón” tiene en creol, la lengua nacional de los haitianos, una connotación mucho más subida que en otras lenguas continentales como el portugués, el español y el inglés. No es un término de uso tan frecuente ni un vocablo para dispensar a la ligera. El robo es considerado una ofensa grave a toda la comunidad, por lo que en algunas zonas rurales aún se lo castiga severamente, con métodos de justicia autogestionados por las propias comunidades. Por eso es que caracterizar al presidente de la República y a toda la clase política como viles ladrones, es un hecho menos frecuente y aún más significativo que en muchos de nuestros países. La acusación se relaciona al desfalco de fondos públicos, probado por el Senado haitiano e investigado por el propio Tribunal Superior de Cuentas, que inculpa a altos funcionarios de Estado de la actual administración y de la anterior gestión presidencial de Michel Martelly. La suma, dilapidada por la clase política local en convenio con capitales diversos, es de unos 3.800 millones de dólares, previstos para atender las infinitas urgencias de infraestructura que tiene el país. Se trata de fondos que la Revolución Bolivariana otorgara generosamente en el marco de los programas de desarrollo de la Plataforma Petrocaribe.
Si a esta corrupción endémica sumamos la delicada situación de la economía y la sociedad haitianas, podremos comprender fácilmente los rencores acumulados y las ansias de trasformación social, expresadas en las calles por un mosaico que expresa contradictoriamente a sectores sindicales y políticos, urbanos y campesinos, eclesiásticos y empresarios, conservadores y radicales. Algunos indicadores económicos pueden ayudarnos a resumir rápidamente la situación: una devaluación de la moneda nacional, el gourde, de un 20 por ciento a lo largo del 2018; una inflación de dos dígitos que algunos analistas estiman en el orden del 14 o 15 por ciento; el derroche de recursos públicos en prebendas de todo tipo absorbidas por la clase política; el desmanejo económico de un Estado que ni siquiera cuenta con un presupuesto oficial desde que fuera retirado el previsto para el ciclo 2018-2019; los niveles alarmantes de desempleo y la completa informalidad del mundo laboral; la ruina pronunciada de la producción agrícola; el éxodo permanente de los jóvenes, expulsados del campo a la ciudad y de allí a países dónde son discriminados y super explotados; y por último, el hambre que golpea duramente a prácticamente un 60 por ciento de toda la población.


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Un carro blindado de las Naciones Unidas, conducido por militares extranjeros, perdió el control y embistió de lleno a untap tap, el popular medio de locomoción haitiano. El saldo, trágico, fue de cuatro muertos y nueve heridos. Un accidente involuntario, sin dudas. Pero el estupor y la bronca de los ciudadanos de a pie no parece deberse a la impericia del conductor, sino al hecho de no poder entender por qué un carro blindado, un vehículo de guerra, circula amenazante por un país pobre y sin fuerzas armadas, que no representa una amenaza para la seguridad de terceros países. Hace 15 años comenzó la llamada pacificación de Haití, impulsada por las Naciones Unidas y plasmada en la intervención de una fuerza militar y civil multilateral, la MINUSTAH (hoy MINUJUSTH). Pero al día de hoy, la principal amenaza para la población, más que la inseguridad local (baja si la comparamos con su incidencia en el resto de la región) y aún más que el accionar sus propias fuerzas policiales, lo constituye la presencia de una fuerza de ocupación. Entre los atropellos se cuentan las violaciones sistemáticas a mujeres de los llamados “guetos”, entre siete mil y nueve mil víctimas fatales por la epidemia de cólera traída al país por un contingente de soldados nepalíes, y un número incierto de jóvenes asesinados en las barriadas de la capital Puerto Príncipe. En Haití, cómo podría suceder en Venezuela, la llamada “ayuda humanitaria” no ha sido más que una excelente coartada para violar la soberanía territorial de nuestras naciones. La pequeña nación caribeña es hoy un muestrario de lo que el “capitalismo humanitario” podría generar en Venezuela.


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Diez muertos ya reconocen las fuerzas policiales. Una media centena, e igual número de heridos, afirman enfáticamente sectores de la oposición y los movimientos sociales. En los últimos días, las calles y las redes sociales muestran una serie de imágenes escabrosas. Jóvenes y niños tendidos, agonizando, en las calles de la capital. Un militante popular socorrido por sus compañeros, tras ser derribado por una bala policial en las inmediaciones del parlamento. Una densa humareda negra que cubre la ciudad de forma casi permanente, generando un clima irrespirable. El mercado de Croix-des-Bossales, mil veces incendiado, mil veces reconstruido, otra vez reducido a una maraña de hierros retorcidos. Pero también hay imágenes indudablemente heroicas, con ese heroísmo propio de las gentes sencillas, sin margen, que se animan. Estar en las calles de Haití es hoy mucho más que una opción política y un gesto de coraje: es una necesidad vital, el cross desesperado de un pueblo contra las cuerdas. Hombres en sillas de ruedas o en muletas marchando bajo el sol abrasador de mediodía. Vendedoras y mujeres ancianas gritando sus consignas desaforadas frente a la represión policial. Y también, pequeños gestos de solidaridad internacional que titilan como luces tenues, y llegan al país saltando las barreras del idioma y la desidia.


“Nou gen dwa viv tankou moun” (“Tenemos derecho a vivir como personas”), se lee en una pancarta que sintetiza un programa mínimo, elemental, meramente humano. El programa de un pueblo que aún recuerda las glorias pasadas, que aún cree en las posibilidades de regeneración nacional y que busca fanáticamente, y por segunda vez, su independencia y su dignidad. Un pueblo que sufre, sí, pero que jamás se resigna.

*Por Lautaro Rivara desde Haití para Nodal / Imagen de portada: AP

15 febrero 2019 0
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Sábado, 16 Febrero 2019 06:18

Los gobiernos populares que ojalá vengan

Los gobiernos populares que ojalá vengan

Pasando por medio de los infiernos que viene causando esta guerra de bandas necesitamos construir visiones que devengan en opciones estratégicas de acuerdo a un escenario de confrontación perfectamente previsible para los próximos tiempos. . 

La estrategia norteamericana seguida por los europeos de ahogar de recursos al Estado y por su parte un gobierno que sigue ofrecido a lógica a mafiosas que podría repetirse a su manera en un gobierno tomado por los chivos de la oposición, obliga a las clases subalternas a salirse a como del lugar de este juego cargado a menos que la historia diga lo contrario, de un potencial altísimo de sangre y una guerra que llamaríamos mercenaria, protagonizada por grupúsculos armados desde fuera.


La bondad que expresan masas humanas que están de lado y lado se diluye en esta historia para convertirse en una historia esencialmente confrontativa y no de clases en sus distintas visiones sino de bandas de interés. Salirse de este juego supone un poder alternativo que tome el terreno de la vida, que haga de la política una respuesta práctica del pensamiento colectivo totalmente a distancia del Estado y los partidos que sostienen su legitimidad. Estado , partidos, juego de gestión política, que ya a estas alturas opera superando ideologías o destruyéndolas, convirtiéndolas en parte de su mismo sistema maquinico y tecnocratico de la política . Es un maquinismo político que a estas altura del capitalismo global no es otra cosa que un constructo mediatico sistemático y manipulado por lo cual cada quien va tejiendo su hegemonía, crea sus personajes y ofrecen su demagogia tratando de hacer de las crisis políticas económicas el alimento de su reproducción. Por supuesto siempre cercanos a las corporaciones mundiales y oligarquías nacionales que en definitiva no son más que la realidad misma del decadente capitalismo , son su sol y su sombra.
Nadie que aspire a los mandos centrales militares y estatales puede evitar su invasión y su sueño de un mundo esclavizado a ellas sea cual sea su procedencia Nacional. Estas corporaciones se desechan por un mundo artificial desde el trabajo hasta el alimento que sería creación de su misma tecnología subsumida a lo que desde el club de Roma (hijo del imperio sacroromano) hasta todas las fasonerías y clubes imperiales están inventando. Es un mundo fuera de la tierra, fuera de todo amor a esa diosa paleolítica que creó las condiciones orgánicas, urbanas, tecnológicas, de la civilización humana, antes de ser sociedades de explotación y guerras entre fuerzas y reinos sustentados en la esclavitud y el servilismo hasta llegar a nuestra moderna condición de esclavitud que es trabajo asalariado, la acumulación bárbara en pocas manos, es decir el capitalismo.


Por estos recintos del mundo, que se han emborrachado de esta lógica perversa despojado de esta nación no menos de 500 mil millones de dólares y la dolencia, hambruna, carencia total de medicamentos que esto contrae, las renuncias deseadas por millones de los personajes de mando de Estado al menos que se quiebre en su contra la base estructural de las ffaa no vendrá rápido. Mucho más veloz serán los cuadros de hambre y confrontación mercenaria, desechando las intervenciones extranjeras que no son otra cosa que parte de la película que está planteada. La intervención en si es parte de la película estratégica imperial que sirve como amenaza, como bloqueo armado hasta tanto no se cree el cuadro político completamente favorable a sus intereses. Algo que ya han logrado en la casi totalidad de Suramérica pero la guerra de bandas y la introducción de buena parte de las comandancias de las ffaa en la lógica mafiosa no lo ha hecho tan fácil, más allá de las imbecilidades y guerras internas de una oposición sin propósito otro que no sea sustituir este bandidaje por otro comandado por ellos


Es por ello mismo que se hace tan necesario el diseño estratégico alternativo al infiernillo creado. ¿De qué se trata? Reafirmar un punto sobre el cual pondríamos lo que sobre ello se fraguó como corriente histórica que fue el alma de lo que luchó por ser una revolución. Estamos hablando de la República autogobernante producida políticamente sobre algo que tomó el nombre de proceso popular constituyente. Todas las estructuras de poder y producción territoriales y locales, chupadas y destrozadas hoy por el mando de Estado, incluidos poderes como alcaldías, tienen que ser tomados por el poder común antes de que sea demasiado tarde y las nuevas mafias y el intervencionismo imperial y sus acompañantes se terminen de tragar esta República.


El tiempo es corto, la lucha de bandas y ojalá la huida de estos tránsfugas hoy bajo el mando de Estado los tenemos enfrente sea igualmente corta, pero lo que vendrá a continuación en nada se parece a los sueños de emancipación por los cuales luchamos. El camino es rápido pero la actividad decidida una necesidad que va a la dimensión de un presente casi horroroso. Tenemos que hacernos dueños de los territorios que nos dieron República y del aparataje de servicios por los cuales vivimos como comunidades urbanas. La revolución autogobernante tiene que ser un hecho antes de ser invadidos no por ejércitos sino por modalidades propias de lo sucedido en el medio Oriente.


El poder común y popular convertido en una verdadera síntesis de lo que llamamos gobierno popular tiene que nacer ya...no hay pueblo vencido.

Por: Roland Denis | Sábado, 16/02/2019 03:05 AM

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Diez motivos y once consecuencias de la retirada de EEUU del acuerdo nuclear INF con Rusia

Vuelve el temor a un invierno nuclear: EEUU anuncia abandonar el Tratado sobre Armas Nucleares de Medio Alcance (INF) firmado con la Unión Soviética en 1987 tras años de negociaciones.


El INF:


• Es la primera medida de control de armas nucleares y uno de los más exitoso en esta materia. No hay duda de que, el uso de dichas armas desencadenaría una respuesta nuclear estratégica, una guerra total, acabando la leyenda de la “guerra nuclear localizada”.
• Acuerda, por primera vez, no limitar las armas nucleares sino destruirlas y prohíbe su producción o poseer misiles balísticos y de crucero con rangos entre 500 y 5.500 km. lanzados desde tierra. Se destruyeron unos 2.500 misiles.
• Es el pilar de los siguientes acuerdos del control de armas firmados.


• Benefició a EEUU, que aun sin estar al alcance de los misiles SS-20 soviéticos instalados en Bielorrusia, Checoslovaquia y Ucrania, por un lado, debilitaba a la URSS frente a China, por otro garantizaba la seguridad de sus aliados europeos. La URSS también se salvaba de la amenaza de los misiles Pershing y Cruise de EEUU estacionados en Bélgica, Italia y la RFA.


Ahora, ambas partes se acusan mutuamente de haber violado el tratado: Rusia se defiende alegando que la prueba de sus misiles crucero 9M729 caben dentro del tratado, y acusa a la OTAN de haber desplegado el lanzamisiles terrestre Mark-41en Europa, apuntando a Rusia. Washington afirma que este artefacto al no estar equipado con software de disparo es legal. Por cierto, INF “permite” lanzadores marines o espaciales.


“Seríamos víctimas de una agresión y llegaríamos al cielo como mártires“, ha sido la respuesta de Vladimir Putin: Rusia se abstiene de ser el primero en apretar el botón nuclear, pero los agresores “ni siquiera tendrían tiempo para arrepentirse“, en una aniquilación que no será mutua sino acabaría con buena parte de la humanidad. Moscú mientras suspenderá sus obligaciones en virtud del tratado, busca “soluciones” que salvarlo.


Moscú se ha quejado de que INF ha “perjudicado” a Rusia al no incluir a China, India y Pakistán, tres países nucleares con los que comparte la región, provocando un desequilibrio en la zona. A sus quejas se añaden la proliferación de una enorme flota de drones desplegados por EEUU en todo el planeta, que no están atados a ningún acuerdo internacional.


EEUU también considera que al no estar China en este acuerdo se ha convertido en una amenaza para su seguridad. Pero, lo cierto es que el arsenal nuclear chino cuenta con 178 ojivos, que es parecido al Reino Unido, menos que Francia (300), EEUU (7.000) y Rusia que posee unas 6.500. Los misiles de rango intermedio que ha desarrollado Beijín, como el Dongfeng-26 (apodado “asesino de portaviones”), no viola el derecho internacional, dejando este “derecho” mucho que desear. EEUU en represalia ha instalado un radar de alerta temprana en Japón para rastrearlos, ahorrándose el envío de portaviones. El principal país preocupado por las bombas nucleares chinas es India, y aun así no ha pedido a EEUU que rompa el INF.


En el abril de 2009, Barack Obama prometía que su país tomaría medidas concretas para limpiar el mundo de armas nucleares. Si hasta hoy, los sucesores de Reagan y Gorbachov han respetado el acuerdo, ¿por qué lo destruye Trump?


Detrás del humo


1. El regreso de John Bolton, el hombre belicista más peligroso del mundo, a la primera fila de la política de EEUU como Asesor de seguridad de Trump. Según él, los acuerdos internacionales de control de armas y no proliferación nuclear limitan la capacidad de acción de EEUU. Bolton, ya en 2011 propuso la salida de Washington del INF alegando el programa de misiles iraníes, y ha sido él uno de los promotores de la salida de Trump del acuerdo nuclear de Irán. Este hombre que planea enviar 5.000 soldados a Colombia para desestabilizar a Venezuela, ha estado presente en los tres golpes al sistema de estabilidad estratégica del mundo: 1) la salida de EEUU del Tratado de misiles antibalísticos en 2001, 2) su retirada del acuerdo nuclear con Irán en 2015, y ahora del NIF. Lo cierto es que EEUU no necesita instalar misiles de alcance intermedio en las proximidades de China, Irán o Corea del Norte: los puede bombardear con sus aviones y submarinos.
2. “Tenemos una enorme cantidad de dinero para que jueguen nuestros militares“, como si las bombas nucleares fuesen juguetes de niños uniformados. Invertir en la tecnología nuclear militar, beneficiando a las compañías de armas es el principal motivo de romper el INF. Trump les regalará unos 50.000 millones anuales en concepto de gastos por la renovación del arsenal nuclear entre 2019 y 2028. El presupuesto de defensa de este país equivale al conjunto de los siete países que le siguen, mientras cerca de 50 millones de sus ciudadanos viven por debajo del umbral de la pobreza.
3. Recuperar la “Guerra de las galaxias” de Ronald Reagan. El 17 de enero, Trump amenazó romper el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre del 1967 para la exploración y utilización del espacio con fines pacíficos, ratificado o firmado por 123 estados: “Mi próximo presupuesto invertirá en una tecnología de defensa de misiles basada en el espacio… debemos tener el dominio sobre espacio”, dijo; lo que significa establecer un escudo anti-misiles desde el espacio capaz de detectar la ruta de misiles balísticos y destruirlos en su trayectoria, e ingresar miles de millones de dólares en la cuenta de la industria aeroespacial, robándolos del bolsillo de los contribuyentes más pobres de EEUU y de Europa (¡será un proyecto de la OTAN!). Si el objetivo es acabar con una gran parte de la humanidad se puede hacer perfectamente desde los submarinos nucleares, y no hace falta ir al cielo para hacerlo.
4. La ignorancia de Trump respecto a este tipo de armas. El presidente, al que le parecen pocas las ojivas nucleares que posee su país, preguntó en 2017 al ya destituido secretario de Defensa Jim Mattis “por qué el Pentágono no había construido 30.000 ojivas” (¡podría haber dicho 50 o 100.000!). El general responde que por falta de presupuesto, y que además acabaría con los tratados mundiales control de las armas nucleares. Trump, para más inri, carece de la habilidad de Obama que en 2010 consiguió del Congreso la ratificación del START III, paralelo a sobornar a las compañías de armas con un programa de mil millones de dólares durante diez años destinado a levantar dos nuevas fábricas de bombas nucleares y nuevas ojivas, misiles, aviones y submarinos. EEUU ha sido el único país en utilizar bombas atómicas matando a al menos 200.000 personas en unos minutos, sin haber sido castigado por ello.
5. Abrir una brecha entre Rusia y China, como lo hizo Richard Nixon dividiendo China de la Unión Soviética, aunque al contrario de entonces, Moscú y Beijín hoy son como “Uña y carne” o como dicen los chinos “más cerca que los labios a los dientes”.
6. Aumentar la presión militar sobre China, ahora que no puede contener el avance tecnológico y comercial del Dragón Rojo. Así, le obliga a aumentar su gasto militar restándolo de sus inversiones en la alta tecnología o en el mega proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, para así hundirle como potencia: la carrera armamentística fue uno de los motivos del fin de la URSS.
7. La obsesión de Trump por “renegociar” los tratados internacionales, por ser “malos” para EEUU. También pretende “renegociar” el START III (Tratado de Reducción de Armas Estratégicas) firmado en 2010 entre Barak Obama y Dimitri Medvedev. Por el momento ha salido del Acuerdo Nuclear de Irán, el de París o el NAFTA, y tampoco ha ofrecido alternativas al respecto. Por lo que su intención no es reformar el INF sino destruirlo.
8. El madman estadounidense piensa que puede ganar una guerra nuclear, por eso sale de los tratados que la previenen. Se trata de otra manifestación de la política del Trumpismo de acabar con la diplomacia.
9. Forzar a Corea del Norte a desnuclearizar.
10. Desarrollar e instalar misiles de crucero de alcance intermedio en Asia-Pacífico.


Posibles consecuencias


1. Aumentar el riesgo de guerra nuclear. Por primera vez desde 1972 no habrá ningún límite ni control sobre las fuerzas nucleares de EEUU y Rusia.
2. Poner en peligro la renovación del tratado Start III que expira en 2021. Hasta hoy, ambos países habían cumplido con el límite de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas.
3. Un mayor deterioro en las relaciones de EEUU con China y Rusia.
4. Sacrificar a Europa ante los intereses de EEUU: De hecho, Federica Mogherini pide a ambas partes mantener el acuerdo, y Alemania tacha de “lamentable” la decisión de Trump. También una decena de senadores demócratas han presentado una ley para prohibir cualquier tipo de financiación de armas que rompa el INF.
5. Provocar más brechas entre EEUU y Europa. Ha sido Trump el responsable del colapso del INF, igual que del acuerdo nuclear con Irán (que parte de Europa intenta rescatar). ¿Realmente, EEUU tiene compromiso con la seguridad de Europa? Durante la “Crisis de euromisiles” en 1980, Reino Unido, República Federal de Alemania, los Países Bajos, Italia y Bélgica acordaron desplegar 572 armas nucleares de EEUU en su suelo. ¿Lo volverán a hacer hoy?
6. Empeorar las tensas relaciones de EEUU con Rusia y China.
7. India, Japón y los estados europeos no sólo serán objetivos de más misiles nucleares, sino que tendrán que destinar un mayor presupuesto para los gastos militares.
8. En Japón, se dará un impulso al militarismo nipón y también a sus exportaciones de submarinos nucleares; perjudicará a los intentos de Tokio y Beijing en mejorar sus relaciones, y reavivar el fuerte movimiento pacifista japonés contra las instalaciones militares de EEUU en Okinawa, Yokosuka, y Aomori.
9. Desatar una carrera nuclear en el resto de los países del mundo. Israel ya cuenta con al menos 100 ojivos, e Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto o Brasil podrán apuntarse a la carrera.
10. Acabar con la credibilidad de EEUU en las mesas de negociaciones con Corea del Norte, Irán, y otros países.
11. A pesar de que Trump afirma querer aumentar la seguridad de EEUU, lo que ha hecho es desmantelar la arquitectura de la seguridad internacional. En estos momentos, la probabilidad de alcanzar un tratado similar a INF es remota por no decir nula.


Que la humanidad nos hayamos salvado de una aniquilación nuclear no ha sido por nuestra inteligencia, sino por pura suerte.

15 febrero 2019

Publicado enInternacional
Hegemonía del dólar y el crepúsculo del imperio

Estados Unidos ha dejado de ser una república. Se convirtió en un imperio hace ya varias décadas. Y una parte crítica de su poderío se sustenta en el papel de moneda hegemónica que mantiene el dólar.


La divisa estadunidense comenzó su carrera ascendente en la primera mitad del siglo XX. Durante muchos años su principal contrincante fue la libra esterlina, cuya hegemonía había durado más de un siglo. Pero la libra empezó a declinar con la erosión del imperio británico y la preeminencia del dólar se reafirmó con el régimen monetario establecido al finalizar la segunda guerra mundial.


Para que una moneda aspire a la hegemonía debe ser la divisa más utilizada como reserva internacional. Además, debe tener amplia aceptación como medio de pago en transacciones internacionales y debe fungir como unidad de cuenta en los mercados internacionales de capital y en los más importantes mercados de divisas.


Los productos estratégicos más importantes del mundo, como energéticos y otros del complejo minero y agroalimentario, deben estar cotizados en esa moneda. Todas estas funciones se encuentran íntimamente relacionadas y pueden fortalecerse unas a otras.


Desde 1945 el dólar estadunidense ha desempeñado el papel de moneda hegemónica en el plano internacional, pero periódicamente surgen cuestionamientos sobre la duración de este régimen monetario. La aparición del euro en 1999 y los llamados en 2010 de funcionarios del banco central de China para apartar al dólar de ciertas actividades, han alimentado la idea de que el reinado del dólar estadunidense estaría concluyendo. La crisis financiera de 2008 generó gran inquietud sobre el futuro de la hegemonía del dólar.


Sin embargo, en casi todos los renglones el dólar sigue manteniendo su posición hegemónica. De las reservas mundiales en divisas 62.7 por ciento está constituido por dólares o títulos denominados en esa moneda, mientras las reservas en euros, el competidor más cercano, representan 20 por ciento del total. Por otra parte, de las divisas extranjeras que circulan por el mundo, el dólar estadunidense sigue siendo la más utilizada en transacciones en efectivo. El papel dominante del dólar se basa en un fenómeno de rendimientos crecientes a la adopción, lo que es un fenómeno típico de cualquier moneda exitosa. Entre más agentes en la economía adopten el uso de esa moneda y la acepten como medio de pago, más personas harán lo mismo en el futuro.


Los beneficios de ese estado de cosas no son despreciables. Se calcula que las ganancias por señoraje de esta circulación de dólares permite obtener a la Reserva Federal más de 40 mil millones de dólares anuales, lo que es, en realidad, una cantidad modesta si se le compara con las otras ventajas que la hegemonía confiere al poderío estadunidense. La capacidad de imponer sanciones a países como Irán o Venezuela, por ejemplo, y separarlos de los canales financieros globales se basa en esta hegemonía, y, como dicen algunos analistas, es tan amenazante como dos portaviones nucleares.


La realidad es que, quizás, en la fortaleza del dólar está el talón de Aquiles del imperio. Así como la aceptación del dólar como medio de pago conduce a una mayor adhesión al dólar como reserva de valor en un proceso acumulativo, los signos de debilidad pueden conducir a una mayor fragilidad en un proceso circular de agotamiento. Esos cambios pueden tardar mucho menos de lo que se cree en tiempos normales. Una combinación de acontecimientos podría traer cambios profundos en cuestión de pocos años. La importancia del dólar en las transacciones comerciales a escala mundial ha ido disminuyendo gradualmente, pero esa tendencia podría acelerarse notablemente en los próximos años.


Hoy, los contendientes del dólar más fuertes son el euro y el yuan. El euro sufrió un descalabro con la crisis de 2018, pero ha podido sobrevivir. El yuan chino se fortaleció en 2016, cuando el Fondo Monetario Internacional lo incluyó entre las divisas que sirven para determinar el valor de los derechos especiales de giro. La creación del mercado de futuros chino para el petróleo ha servido para dar un nuevo aliento al yuan, aunque se mantiene su rezago frente al dólar. En síntesis, la irritación europea por lo que se considera el privilegio exorbitante de Estados Unidos, así como las aspiraciones de China, se combinan para constituir la amenaza más seria para la hegemonía del dólar. La próxima recesión podría debilitar el papel del dólar más allá de los remedios que la Reserva Federal podría tratar de implementar.


Sin la hegemonía monetaria, el imperio estadunidense no podría sostenerse. Así, aunque parezca paradójico, la preeminencia del dólar es el talón de Aquiles de éste. Si el fin del imperio británico marcó la terminación de la hegemonía de la libra esterlina, hoy la transición hacia una nueva moneda dominante podría estar marcada por una causalidad invertida: el final de la supremacía del dólar sería el crepúsculo del imperio estadunidense.


Twitter: @anadaloficial

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