Viernes, 10 Diciembre 2010 06:56

Cancún, Cambio Climático y WikiLeaks

Cancún, México. Esta semana, se llevan a cabo aquí en Cancún, bajo el auspicio de las Naciones Unidas, negociaciones de vital importancia para revertir el calentamiento global provocado por los seres humanos. Se trata de la primera reunión de gran importancia desde el fracaso de la Cumbre de Copenhague del año pasado y se desarrolla al término de la década más calurosa de que se tenga registro. Aunque es mucho lo que está en juego, las expectativas son muy pocas y según hemos sabido gracias a los cables diplomáticos clasificados publicados por WikiLeaks recientemente, Estados Unidos, el mayor contaminador de la historia del planeta, está involucrado en lo que un periodista ha llamado aquí “un negocio muy, muy sucio.”

Un negocio sucio de verdad. El año pasado en Copenhague, apenas arribó a la ciudad, el Presidente Barak Obama logró aislar del resto de la cumbre a un grupo selecto de países, al que sólo se podía acceder con invitación, para negociar lo que se dio a conocer como el “Acuerdo de Copenhague.” Este acuerdo esboza un plan para que los países “se comprometan” públicamente a reducir las emisiones de carbono, al tiempo que aceptan comprometerse a algún tipo de proceso de verificación. También, según este acuerdo, los países ricos y desarrollados se comprometerían a pagar miles de millones de dólares a países pobres en vías de desarrollo para ayudarlos a adaptarse al cambio climático y para que tengan economías basadas en energías ecológicas en su camino hacia el desarrollo. Puede que esto suene bien, pero en realidad el acuerdo fue diseñado para reemplazar al Protocolo de Kyoto, un tratado vinculante a nivel mundial que cuenta con más de ciento noventa países signatarios. Llama la atención que Estados Unidos nunca lo haya firmado.

Los cables del Departamento de Estado estadounidense publicados por WikiLeaks ayudan a esclarecer lo que sucedió. Uno de los principales críticos de los países desarrollados en la etapa previa a la cumbre de Copenhague fue el Presidente Mohamed Nasheed de la República de Maldivas, un país formado por pequeñas islas en el Océano Índico, quien finalmente suscribió el Acuerdo de Copenhague. Un memorando secreto del Departamento de Estado de EE.UU. filtrado a través de WikiLeaks, fechado 10 de febrero de 2010, resume las consultas que hizo el entonces recientemente nombrado embajador de Maldivas en Estados Unidos, Abdul Ghafoor Mohamed. El memorando informa que durante su encuentro con el enviado especial adjunto de Estados Unidos para el cambio climático Jonathan Pershing, el embajador dijo:

“A Maldivas le gustaría que los países pequeños como Maldivas que están en la primera línea del debate sobre el cambio climático, reciban una ayuda concreta por parte de las economías mayores. De esa manera, otros países se darían cuenta de que pueden obtener ventajas a partir de su expresión de conformidad”. Mohamed pidió cincuenta millones de dólares para desarrollar proyectos tendientes a proteger Maldivas del aumento del nivel del mar.

Pershing figura en un memorando relacionado al de Maldivas, y fechado una semana después, que refiere a una reunión que tuvo con Connie Hedegaard, Comisaria Europea de Acción por el Clima que desempeñó un papel clave en Copenhague, al igual que ahora en Cancún. Según el memorando “Hedegaard sugirió que los países de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS, por sus silgas en inglés) ‘podrían ser nuestros mejores aliados’ ya que necesitan financiamiento.” En otro memorando, fechado 17 de febrero de 2010, se informó que “HEDEGAARD respondió que debemos hacer algo respecto a los países que no cooperan, como Venezuela o Bolivia.” Las declaraciones provenían de una reunión con el Asesor Adjunto de Seguridad Nacional para Asuntos Económicos Internacionales Michael Froman. El memorando continúa diciendo: “Froman estuvo de acuerdo en que necesitamos neutralizar, cooptar o marginar a estos y otros países como Nicaragua, Cuba o Ecuador.”

El mensaje es claro: Si juegan con Estados Unidos, recibirán ayuda. Si se oponen, recibirán castigo.

Aquí, en Cancún, pregunté a Jonathan Pershing y al principal negociador estadounidense y enviado especial para el cambio climático Todd Stern acerca de los memorandos y acerca de si el papel de Estados Unidos equivalía a soborno o democracia: “Se discute mucho aquí, dentro y fuera de la cumbre, acerca de la coerción que se ejerce tanto para que los países firmen el acuerdo como para castigar a aquellos que no lo firman, como Bolivia y Ecuador. La pregunta que va y viene es: ‘¿Esto es soborno o democracia?’ ¿Qué podemos esperar de esto? ¿Cuáles son sus comentarios acerca de las publicaciones de WikiLeaks?”

Stern respondió: “Acerca de las publicaciones de WikiLeaks, en sí mismas, no tengo comentarios, es la postura del gobierno de Estados Unidos. En relación a su pregunta más amplia, le contaré una breve anécdota. Ha de recordarse una de las intervenciones más enérgicas, elocuentes y fuertes de la noche final de la Cumbre de Copenhague del año pasado, cuando el ministro de Noruega, Eric Solheim, se puso de pie tras haber sido acusado directamente de que Noruega incurría en soborno por ser tan generosos en sus contribuciones de asistencia para paliar los efectos del cambio climático. Solheim se puso de pie y dejó sin argumentos a quien había sugerido tal cosa, al decirle que no podía, por un lado, pedir ayuda y exponer una sólida causa legítima de necesidad de asistencia por el cambio climático; y por otro lado darnos la espalda y acusarnos de soborno. Si desean acusarnos de soborno, eliminemos entonces la causa de cualquier acusación de soborno, eliminemos el dinero. Estuve completamente de acuerdo con él en ese momento y lo sigo estando ahora.”

Le pregunté: “Entonces ¿qué sucede con los países que fueron castigados? Bolivia y Ecuador...”
Y Stern dijo: “Pasemos a la próxima pregunta.”

El moderador dijo: “Creo que pasaremos a la próxima pregunta, por este otro lado de la sala...”

Sí, esta pregunta se refería a los países a los que Estados Unidos retiró el dinero de asistencia destinado a minimizar los efectos climáticos, como Ecuador y Bolivia, por oponerse al Acuerdo de Copenhague. Tanto él, como Pershing, como el moderador ignoraron la pregunta.

Sin embargo, Pablo Solón, embajador de Bolivia para las Naciones Unidas, sí tiene una respuesta. Solón dijo que los hechos hablan por sí mismos: “Sólo puedo referirme a los hechos, porque una cosa que puedo decir respecto a las publicaciones de WikiLeaks es que no contienen hechos, por tanto no quiero juzgar a ningún país en base a eso, pero lo que les puedo asegurar es que han cortado la asistencia a Bolivia y Ecuador. Eso es un hecho. Además lo dijeron muy claramente: ‘Vamos a cortarla porque ustedes no apoyan el Acuerdo de Copenhague.’ Y eso es chantaje.” El Embajador Solón no se muestra optimista respecto al resultado de las negociaciones que se desarrollan en Cancún.

Solón dijo: “Los compromisos que se plantean en este momento implican un aumento de la temperatura de cuatro grados Celsius. Eso es una catástrofe para la vida humana y para la Madre Tierra”.

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Publicado el 9 de diciembre de 2010
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

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El presidente boliviano, Evo Morales, afirmó en la Cumbre del Cambio Climático que si las naciones ricas renuncian a renovar el protocolo de Kioto, que las compromete a cortar las emisiones de carbono, "estaremos atentando contra la humanidad en su conjunto". Los 194 países reunidos en la ciudad turística de México deberán llegar a un acuerdo mañana.

"Si nosotros enviamos al basurero el protocolo de Kioto, seremos responsables de economicidio, de ecocidio, por tanto, de genocidio, porque estamos atentando a la humanidad en su conjunto", dijo Morales y afirmó que los desastres del clima ya se cobran 300.000 vidas anuales y que en pocos años serán un millón.

"Cada uno de nosotros, especialmente presidentes, jefes de delegaciones, gobiernos, pongámonos, pónganse a la altura de millones y millones de familias que son víctimas del calentamiento global, del cambio climático", dijo Morales al pedir claros compromisos y esfuerzos de los países.

El presidente aymara llevó a los negociadores del clima en Cancún las 15 conclusiones de la Conferencia de los Pueblos y de los derechos de la Madre Tierra celebrada en abril en Cochabamba. El documento defiende la reducción al 50 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, la aprobación de una carta de derechos de la Madre Tierra, respeto a los pobladores tradicionales e indígenas y la creación de un tribunal internacional del clima para juzgar a los países ricos que incumplan sus deberes.

Los países en desarrollo se encuadraron en esta conferencia en el reclamo de una extensión más allá de 2012 del Protocolo de Kioto. Japón dijo que no renovará ese protocolo, al criticar que Estados Unidos y China, los mayores emisores del planeta, están fuera del mismo. Kioto es el único mecanismo formal y oficial que actualmente obliga a recortes en las emisiones de carbono de los países industrializados.
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Martes, 07 Diciembre 2010 08:07

Cumbre iberoamericana, crisis y alternativas

La realización de la cumbre iberoamericana en Mar del Plata (en estos días) nos permite pasar revista a la situación de los países involucrados y analizar las diferentes posibilidades que se presentan para el desarrollo.
 
Por un lado tenemos a los miembros de la península ibérica, no solo atravesando una profunda crisis, sino en preciso tiempo de violento ajuste que sufren los trabajadores y sectores populares, los más vulnerables al momento de describir el impacto de la crisis.
 
Tanto España como Portugal están identificados como próximo destino de una crisis que en Europa transitó el camino del ajuste en el “este” (ex países socialistas), en Grecia e Irlanda; como contra parte de una crisis de la banca francesa y alemana, los acreedores de una cuantiosa deuda pública que intenta superar la crisis fiscal de los Estados de la vieja Europa.
 
La etapa europea es la del desmantelamiento de lo que queda del Estado del Bienestar. Ahora se conoce en carne propia la situación de malestar que hace años transita el sur del mundo.
 
Esa crisis europea y su ajuste explican el discurso de los gobernantes de la península ibérica a favor de la liberalización de la economía y especialmente de la suscripción del acuerdo de libre comercio entre Europa y América Latina, especialmente con los países del Mercosur.
 
Es que las empresas españolas (y otras europeas) han invadido con sus inversiones el mercado regional y desde estos territorios surgen ganancias que equilibran las dificultades de esas mismas empresas con explotaciones en territorio europeo. Las ganancias producidas en Latinoamérica los empujan a demandar de la región nuevos resguardos a la “seguridad jurídica” de esas empresas y por eso buscan avanzar en tratados de libre comercio.
 
Por otro lado, la situación de la región latinoamericana es distinta a la europea, especialmente cuando se miran las cuentas macroeconómicas, que hace  sugerir a algunos la lejanía de la crisis mundial. Son los que omiten el carácter transnacional del poder económico en la región y por eso, junto a los datos del crecimiento económico es necesario identificar a los beneficiarios de esa evolución económica, tanto como a la mayoría popular perjudicada.
 
Así se puede verificar que junto a la continuidad de las fabulosas ganancias de los sectores más concentrados de la economía regional, mayoritariamente asociados al carácter primario exportador que asumió el modelo de desarrollo en nuestros países, se convive con una realidad de insuficiencias donde la cruda realidad de Haití devuelve la cara más cruel del atraso y la miseria regional. Puede constatarse que Haití es proporcionalmente uno de los países de mayor emigración de profesionales, precisamente cuando la catástrofe local demanda de médicos y otros profesionales para atender imperiosas necesidades humanitarias. La región exporta recursos naturales y potencialidad humana, verificando la subsunción del trabajo, la naturaleza y la sociedad en el capital.
 
Pero curiosamente, desde la pobreza e indigencia regional surgen algunas decisiones que sirven para pensar en términos alternativos. Cuando desde los organismos internacionales se pregonan e impulsan modificaciones regresivas de los sistemas previsionales, desde Bolivia se asume un cambio en el régimen jubilatorio que tiene en cuenta la reducción de la edad de las jubilaciones, especialmente para trabajos insalubres, tal el caso de la minería. Ello pone en evidencia que no se trata solo de considerar la sustentabilidad económica del régimen jubilatorio en sí mismo, sino de generar las condiciones de solidaridad social del conjunto de la economía nacional para asegurar asignaciones previsionales para la totalidad de la población pasiva.
 
Es también el ejemplo ecuatoriano que en estos días “denunció” los tratados bilaterales de inversión (TBI) que otorgan seguridad jurídica a los inversores internacionales y que fueron negociados en recientes tiempos de ofensiva neoliberal del régimen del capital. Siendo Argentina el país que más tratados suscribió en los 90´, debiera observar con atención el ejemplo de las autoridades del Ecuador e imitar la decisión. Ello podría inducir una actitud regional de demolición de la institucionalidad neoliberal construida en la última década del Siglo XX.
 
Es el preámbulo necesario para el desarrollo de una nueva institucionalidad, lo que supone un cambio en el modelo de desarrollo, a contramano del libre comercio empujado por los transnacionales y los Estados. Es lo que faltó en la lucha contra el ALCA. La resistencia al libre comercio manifestada en la cumbre popular del 2005 en Mar del Plata, convergente con el accionar de los gobiernos del Mercosur y Venezuela, obturaron la posibilidad de discutir el ALCA. Fue un gran éxito y dejó una asignatura pendiente en la construcción de una nueva institucionalidad regional para el desarrollo soberano.
 
Ni ALCA, ni otros tratados de libre comercio es lo que necesita la región, ni con EEUU, ni con Europa, sino mecanismos nacionales de transformación de los modelos de desarrollo, con otros beneficiarios de la política económica y una articulación regional que suponga una integración para fortalecer la soberanía alimentaria, energética y financiera.
 
Chapadmalal, 5 de diciembre de 2010
 

Por Julio C. Gambina, Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. www.juliogambina.blogspot.com
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Martes, 07 Diciembre 2010 06:40

Preservar bosques, demanda de Cumbre

A mbientalistas y negociadores urgieron a adoptar un plan para preservar los bosques tropicales del planeta y combatir la pobreza en esas zonas, durante la Conferencia sobre Cambio Climático de la ONU que se celebra en Cancún (México), que  entró desde ayer  en su semana decisiva.

Una de las principales decisiones esperadas de la cumbre  es la adopción del mecanismo REDD+, destinado a estimular a los países en desarrollo a combatir la deforestación y ofrecer incentivos a los habitantes para que preserven los bosques.

La deforestación provoca cada año la pérdida de 13 millones de hectáreas de bosques en el mundo, equivalentes al tamaño de Inglaterra, y causa también 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero que son liberados a la atmósfera cuando se destruye la vegetación que los retiene. El presidente de México, Felipe Calderón, pidió a los países que, además de aprobar el mecanismo,  se canalicen los fondos internacionales para financiarlo.

La representante del centro por la Autonomía y el Desarrollo de los pueblos Indígenas, Myna Cunningham, advirtió, sin embargo, que si los programas y acuerdos no tienen en cuenta a los indígenas, sus derechos, conocimientos y papel de guardianes, no habrá deforestación evitada con justicia social.

 La financiación del REDD+ cuenta con la promesa, principalmente de Noruega, de fondos por 4.500 millones de dólares. Los bosques cubren 30% de la superficie del planeta en tierra firme y en conjunto retienen más carbono que el liberado en la atmósfera.   El llamado REDD+ tampoco está exento de polémica que los negociadores tendrán que vencer, y van desde las vías de financiación hasta los sistemas de verificación de los programas. Algunos incluso advierten que no se debe desviar la atención sobre la prioridad de que los países ricos reduzcan las emisiones industriales.

La ministra coordinadora del Patrimonio de Ecuador, María Fernanda Espinosa,  expresó a AFP que su país exige salvaguardias a la aprobación del REDD: respetar los derechos de los pueblos indígenas, mecanismos de compensación justa por los sacrificios de los países que no explotan esas riquezas y respeto a la soberanía para esa región. Ecuador alienta un plan internacional para no explotar petróleo en su parque Yasuní para preservar esa parte de la Amazonía con indígenas aislados. 

Es así como la XVI cumbre  sobre cambio climático entró ayer en su segunda y última semana, con el desafío de definir estrategias en temas clave y exhibir al final algún resultado.   Hasta ahora, el único documento resultante de la primera fase de negociaciones y hecho público fue el informe del grupo de trabajo sobre cooperación a largo plazo, texto que durante el fin de semana generó polémicas.  No pocos delegados coinciden en que el informe tiene grandes vacíos en varias problemáticas, como la del financiamiento, que mantiene entre sus variantes la cuestionada fórmula del acuerdo de Copenhague, que habla de “movilizar” hacia  2020 cien mil millones de dólares para las necesidades de los países en vías de desarrollo.

De acuerdo con las estimaciones realizadas por la Secretaría de la Convención Marco   de las Naciones Unidas, los montos prometidos en  Copenhague son insuficientes frente a las necesidades identificadas en los países en desarrollo en cuanto a la adaptación y la mitigación del cambio climático.

AFP / PL
Cancún, México
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Domingo, 05 Diciembre 2010 08:22

Iberoamérica firma cláusula democrática

Los países de Iberoamérica aceptaron ayer instaurar una cláusula democrática -propuesta  por el Gobierno ecuatoriano- que blinda a las naciones que son miembros en caso de que en sus territorios se atente contra el orden constituido. 

Entre las sanciones que se establecerán a los países  donde se registren golpes de Estado estará la suspensión de la membresía del bloque, así como el aislamiento en todos los foros internacionales como un mecanismo de bloqueo para los regímenes de facto.

De la misma manera, se impondría el cierre de fronteras, la suspensión del comercio, del tráfico aéreo y los suministros hacia el país  donde se produjera una alteración de la democracia.

Durante la plenaria de clausura de la XX Cumbre Iberoamericana, en el balneario argentino de Mar del Plata, el canciller de aquel país, Héctor Timerman, se encargó de anunciar que, en conversaciones previas con sus colegas de los países asistentes, se definió un documento final de 57 puntos en el que se incluía la propuesta ecuatoriana para proteger a la democracia en la región.

El Presidente Rafael Correa agradeció la aceptación de la propuesta y celebró que en la región se esté bajando la retórica y se empiece a actuar en contra de aquellos que atentan contra la democracia de las naciones.

El Mandatario ecuatoriano manifestó que para los sectores desestabilizadores ya no es suficiente que la ciudadanía salga a las calles a defender a los gobiernos elegidos a través de las urnas. “En Ecuador eso no bastó (…) Dispararon contra la gente, provocaron muertes”, denunció  Correa en referencia al intento de golpe de Estado del pasado 30 de septiembre.

El Jefe de Estado indicó que la única manera de detener a estas figuras desestabilizadoras es el “ostracismo internacional” y el bloqueo.

La Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, vinculó  la estabilidad democrática con los procesos educativos en la región, tras indicar    que la única manera de mantener la libertad en América Latina es protegiendo a los gobiernos elegidos por el   pueblo.

Para la Mandataria, lo ocurrido en Ecuador “reafirma más que nunca la necesidad de que la cláusula democrática esté incorporada sine qua non en cualquier acuerdo o instrumento que formalicemos , pero, por sobre todas las cosas, estemos todos dispuestos a llevarla adelante con mucha  fortaleza y firmeza cortando todo tipo de vinculación con aquellos países que intenten o   logren -esperemos que no sea así- destituir   la democracia”.

Otros gobernantes, como Álvaro Colom, de Guatemala, y Luiz Inacio Lula Da Silva, de Brasil, subrayaron que la propuesta permitirá unificar a la región. 

Desde la Península Ibérica también hubo respaldo a la propuesta ecuatoriana, que se  pule desde hace dos semanas en la cumbre de mandatarios de la Unasur.

100.000 millones para la educación

Las delegaciones iberoamericanas aceptaron ayer implementar la propuesta denominada “Metas educativas 2021: la educación que queremos para la generación de los bicentenarios”. 

El texto, que fue trabajado por varios meses entre los gobiernos de la región, organismos multilaterales y la sociedad civil contempla la inversión de  100.000 millones de dólares en los próximos 11 años, para fomentar la educación en el continente que cuenta con 15 millones de infantes no escolarizados y 8,7% de analfabetismo.

Para asegurar la concreción de las 11 metas propuestas también se buscará establecer la creación de un fondo solidario por otros 5.000 millones de dólares para aquellas regiones y países que no puedan afrontar la inversión.

Entre los objetivos a corto plazo que se dispusieron está   mejorar los niveles de escolarización en Iberoamérica hasta el año 2015. 

Las metas, además, contemplan aumentar la oferta de educación inicial e impulsar su carácter educativo, así como también universalizar la educación primaria y secundaria básica.

Por Omar Jaén Lynch
Enviado especial a Mar del Plata
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Cancún, Q. Roo., 28 de noviembre. Sin posibilidades de llegar a acuerdos en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y con la expectativa de lograr algunos avances en adaptación y financiamiento, empieza este lunes en Cancún la 16 Conferencia de las Partes (Cop16) y la sexta Conferencia de las Partes del Protocolo de Kyoto (CPM6), con delegados de 194 naciones.

Esto ocurre en medio de la urgencia de países insulares que ven el riesgo de desaparecer con el aumento del nivel del mar, y luego de que este año se presentaron inundaciones históricas en Pakistán y México, sede de la conferencia internacional de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

Un año después de que en Copenhague ambientalistas y negociadores vieron frustradas sus esperanzas de lograr un segundo periodo de compromisos del Protocolo de Kyoto –el primero vence en 2012–, que definiera nuevas metas de reducción de emisiones de países desarrollados, negociadores han advertido que esto tampoco ocurrirá en Cancún y quedará pendiente para Sudáfrica 2011.

A diferencia de Copenhague, donde participaron alrededor de 40 mil personas y 115 jefes de Estado, entre ellos el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el primer ministro de China, Wen Jiabao, México espera la llegada de 15 mil asistentes y 20 jefes de Estado, sobre de todo de América Latina, aún no confirmados.

Tras la clausura de la COP 15, el presidente Felipe Calderón sostuvo que en los siguientes meses se trabajaría en profundizar los esfuerzos de Dinamarca, "para asegurar el éxito de la COP 16 y que ahí podamos acordar un instrumento jurídicamente vinculante". Durante el último año el discurso cambió. Tanto autoridades mexicanas como de Naciones Unidas advirtieron que de Cancún no saldrá un acuerdo vinculante.

El tema más difícil es el compromiso de reducción de emisiones y mecanismos de revisión, indicó Juan Manuel Gómez Robledo, subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaria de Relaciones y Exteriores, uno de los negociadores mexicanos.

Analistas han señalado que los mayores países productores de GEI son China (18.7 por ciento) y Estados Unidos (18.3), y son los que se resisten a fijar metas vinculantes. El primero porque mantiene la postura de que el cambio climático es responsabilidad histórica de los países desarrollados, y Estados Unidos no ratificó el Protocolo de Kyoto.

Sin embargo, Gómez Robledo dijo en entrevista que ambas naciones "están tomando acciones sin precedente. Obama tiene una actitud de compromiso, que contrasta con la de su antecesor George W. Bush. Es la noche y el día. China, por su lado, está tomando medidas importantes para generar energías renovables y se prepara de manera impresionante para un desarrollo limpio", agregó.

Una línea de negociación de la COP será hacer vinculante el acuerdo de Copenhague, convenido hace un año por un grupo de estados, encabezados por China y Estados Unidos. El cumplimiento de metas voluntarias de reducción de emisiones presentadas por 86 países implicaría reducción de 60 por ciento hacia el año 2020 y con ello la temperatura no subiría más de dos grados centígrados, según un informe reciente.

Respecto del Protocolo de Kyoto, si bien en "la COP no tenemos que tomar ninguna decisión, hay que dejar todas las puertas abiertas para que en los meses siguientes se pueda acordar un segundo periodo", agregó Gómez Robledo. Por lo menos, dijo, "debemos aspirar a ratificar lo acordado en Copenhague, con mecanismos de revisión, verificación y transparencia que fomenten confianza entre las partes".

El titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Juan Elvira Quesada, declaró que Kyoto ya está rebasado, porque en la reducción de emisiones no incluye a naciones en desarrollo (como China) y su meta total de disminución es de 20 por ciento, mientras Copenhague plantea 60 por ciento.

En vísperas de la reunión de Cancún, Gómez Robledo dijo que están "todos los elementos para lograr un paquete equilibrado de decisiones. Hay que conseguir que cada delegado regrese a casa contento. Hay que ceder en algunos puntos para obtener algo de lo que a uno más le importa".

Sostuvo que "hay ánimo para pasar a una auténtica negociación sobre la base de un texto manejable" y que hay avances en materia forestal (programa de reducción de emisiones por deforestación y degradación), en el desembolso de los fondos de arranque rápido y el compromiso de los países donantes de movilizar, junto con el sector privado, 100 mil millones de dólares anuales hacia 2020.

Por lo que hace al Fondo Verde propuesto por el gobierno mexicano, expuso que "será una nueva entidad financiera vinculada a la convención, recibirá los recursos públicos que se vayan generando" y servirá para apoyar tareas de adaptación y mitigación en las naciones más vulnerables, aunque aún se desconoce el monto, lo que será parte de las discusiones.

Este domingo, la sede permanecía bajo estricta vigilancia. Al menos había cuatro buques frente a la playa del Moon Palace y elementos de las fuerzas armadas en las carreteras cercanas, así como elementos de seguridad de la ONU.

Ya se espera la llegada de los delegados a la sede oficial, aunque la mayoría de los asistentes son representantes de organizaciones no gubernamentales que participarán en foros alternos. En el Espacio Mexicano estarán Greenpeace, Oxfam y otras agrupaciones; el de Vía Campesina y la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, con delegaciones de varios países y del país; y el Klimaforum. Además del oficial, fijado en la denominada Villa Climática. También habrá conferencias paralelas sobre agua y bosques.

Por Angélica Enciso y Georgina Saldierna
Enviados

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Lunes, 22 Noviembre 2010 06:56

La historia de la austeridad

La reciente reunión del G-20 en Seúl fue un fracaso total. Llegó a ser desgarradora la pérdida de credibilidad de los Estados Unidos como supuesta economía más poderosa del mundo, así como la forma en que intentó acusar a China de comportamientos monetarios finalmente tan proteccionistas como los de los norteamericanos. La reunión mostró que el “orden” económico financiero, creado a fines de la Segunda Guerra Mundial y ya fuertemente afectado tras la década de 1970, está colapsando y que se prevé la aparición de graves conflictos comerciales y monetarios. Pero, curiosamente, estos conflictos no tienen eco en la opinión pública mundial y, en cambio, casi por todas partes los ciudadanos están siendo bombardeados por las mismas ideas de crisis, de tiempos de austeridad, de sacrificios compartidos. Es necesario analizar lo que se esconde detrás de esta unanimidad.

Quien tome por real lo que ofrecen los discursos de los organismos financieros internacionales y de la gran mayoría de los gobiernos nacionales de las diferentes regiones del mundo tenderá a tener las siguientes ideas sobre la crisis económico financiera y sobre cómo se ve afectada su vida: todos somos culpables de la crisis porque todos, ciudadanos, empresas y Estados, vivimos por encima de nuestras posibilidades y endeudándonos en exceso; las deudas deben ser pagadas y el Estado debe dar el ejemplo; como subir los impuestos agravaría la crisis, la única solución es recortar los gastos estatales reduciendo los servicios públicos, despidiendo empleados, bajando salarios y eliminando prestaciones sociales; estamos en un período de austeridad que alcanza a todos y para enfrentarlo debemos aguantar el sabor amargo de una fiesta en la que nos arruinamos y que ahora terminó; las diferencias ideológicas ya no cuentan, lo que cuenta es el imperativo de la salvación nacional, y los políticos y sus propuestas tienen que unirse en un amplio consenso, bien al centro del espectro ideológico.

Esta “realidad” es tan evidente que constituye un nuevo sentido común. Y, sin embargo, sólo es real en la medida en que encubre otra realidad, de la que el ciudadano común tiene, como mucho, una idea difusa y que reprime para no ser llamado ignorante, antipatriota o incluso loco. Esta otra realidad nos dice lo siguiente. La crisis fue provocada por un sistema financiero desproporcionado, desregulado, escandalosamente lucrativo y tan poderoso que, cuando explotó y provocó un inmenso agujero en la economía mundial, consiguió convencer a los Estados (y, por lo tanto, a los ciudadanos) de que lo salvaran de la bancarrota y le llenaran las arcas sin pedirle cuentas. De esta manera, los Estados, ya endeudados, se endeudaron aún más, tuvieron que recurrir al sistema financiero que acababan de rescatar y éste, como entretanto las reglas de juego no fueron modificadas, decidió que sólo prestaría dinero bajo condiciones que le garantizaran fabulosas ganancias, hasta la próxima explosión.

La preocupación por las deudas es importante, pero, si todos son deudores (familias, empresas y Estado) y nadie puede gastar, ¿quién va a producir, crear empleo y devolver la esperanza a las familias? En este escenario, el futuro inevitable es la recesión, el aumento del desempleo y la miseria de casi todos. La historia de los años ’30 del siglo pasado nos dice que la única solución es la inversión del Estado, la creación de puestos de trabajo, los impuestos a los más ricos y la regulación del sistema financiero. Y hablar del Estado es hablar de conjuntos de Estados, como la Unión Europea y el Mercosur. Sólo así la austeridad será para todos y no apenas para las clases medias y trabajadoras que más dependen de los servicios estatales.

¿Por qué esta solución no parece posible hoy? Por una decisión política de quienes controlan el sistema financiero e, indirectamente, de los Estados. Esa decisión consiste en empobrecer aún más al aparato estatal, liquidar al Estado de bienestar donde todavía existe, debilitar al movimiento obrero hasta que los trabajadores tengan que aceptar las condiciones laborales y los salarios unilateralmente impuestos por los patrones. Como el Estado tiende a ser un empleador menos autónomo y como las prestaciones sociales (salud, educación, jubilaciones, seguridad social) son implementadas a través de servicios públicos, el ataque debe centrarse en la función pública y en quienes más dependen de ella. Para los que en este momento controlan el sistema financiero es prioritario que los trabajadores dejen de exigir una cuota decente de la renta nacional y, para eso, necesitan eliminar todos los derechos conquistados tras la Segunda Guerra. El objetivo es volver a la política de clase pura y dura, o sea, al siglo XIX.

La política de clases conduce inevitablemente a la confrontación social y la violencia. Como bien muestran las recientes elecciones en los Estados Unidos, la crisis económica, en lugar de instar a las diferencias ideológicas a disolverse en el centro político, las profundiza y las empuja hacia los extremos. Los políticos de centro (entre los que se incluyen los inspirados en la socialdemocracia europea) serían más prudentes si pensaran que en la vigencia del modelo ahora dominante no hay lugar para ellos. Al abrazar este modelo, se están suicidando.

Debemos prepararnos para una profunda reconstitución de las fuerzas políticas, para reinventar la movilización social de resistencia y para proponer alternativas; en última instancia, para la reforma política y la refundación democrática del Estado.

Por Boaventura de Sousa Santos
, Doctor en Sociología del Derecho; profesor de las universidades de Coimbra (Portugal) y de Wisconsin (EE.UU.).

Traducción: Javier Lorca.
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Del 29 de noviembre al 10 de diciembre sesionará en Cancún la decimosexta Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 16). La crisis climática es grave y lo que hay en juego en el mundo real es mucho.

Pese a esto, los gobiernos más poderosos –que son los más contaminantes y cargan con la mayor deuda climática–, con la colaboración de los anfitriones, decidieron de antemano que Cancún será sólo una parada, donde no habrá fracasos, porque no intentan un nuevo acuerdo global. Esta declaración de unos pocos, funciona como profecía auto-cumplida, ya que las decisiones se toman por consenso. Otra vez, como hicieron en Copenhague, se proponen secuestrar todo esta Convención de Naciones Unidas, para lograr lo que quieren sus trasnacionales, aunque la crisis climática empeore.

Que no haya acuerdo global, vinculante, de reducciones reales de emisiones –no a través de soluciones falsas como mercados de carbono o nuevas tecnologías– facilita que sigan cabalgando en el espurio Entendimiento de Copenhague, que no es parte de Naciones Unidas y cuyos compromisos voluntarios llevarían a un aumento de la temperatura de 3-4 grados en promedio, un escenario de catástrofe premeditada para muchos países del Sur.

Pero sí hay algunos temas –de enorme relevancia por sus nefastas consecuencias– sobre los que la mafia climática quiere lograr acuerdos en Cancún. Los principales son: la privatización del aire, a través de la privatización de facto de los bosques en todo el planeta con los programas REDD+; la creación de un mecanismo financiero que podría significar instaurar una nueva era de Programas de Ajuste Climático (parafraseando los Programas de Ajuste Estructural del FMI y Banco Mundial); y la creación de un Comité de Tecnologías para el cambio climático, tema opaco que puede cobijar la promoción de tecnologías muy dañinas, como cultivos transgénicos, geoingeniería y otras aventuras tecnológicas con fuertes impactos ambientales y sociales, además de funcionar como agencia de protección de patentes de las trasnacionales.

Tambien hay propuestas para incluir suelos y agricultura en mercados de carbono, un nuevo ataque contra la agricultura campesina, esencial para alimentar el mundo y para enfriar el planeta.

Lo más grave en la COP 16 es el intento de mundializar los programas REDD+ (Reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques), que es uno de los mayores asaltos globales a los bienes comunes de comunidades y pueblos indígenas y campesinos. REDD+, como explico en artículos anteriores, es una moneda que con una cara premia a los grandes deforestadores (si dejan en pie un rídiculo 10 por ciento de lo que talan) y con la otra, compra comunidades forestales, como pago por servicios ambientales de absorción de carbono en sus bosques. Aunque conserven su título de propiedad, REDD significa una expropiación de los territorios, porque los pueblos ya no pueden decidir sobre ellos. (Ver Ana de Ita, REDD y pueblos indígenas, La Jornada)

Programas de servicios ambientales forestales ya existían en varios países. Hay historia de comunidades despojadas de sus territorios a partir de éstos. Pero los bosques no son aceptados dentro de la Convención de Cambio Climático como válidos para generar certificados de reducción o bonos de carbono, porque es imposible medir con exactitud cuánto CO2 realmente disminuyen.

Lo que se pretende en la COP 16 es que a través de los programas REDD+, se validen globalmente los bosques como generadores de bonos de carbono. Si esto se aprueba, se colocan todos los bosques del mundo como cotos de caza para los especuladores.

Es un banquete para un mercado deprimido por la crisis financiera: lo que se paga a las comunidades es una mínima fracción del valor de reventa de esos derechos de absorción de carbono a otras empresas y especuladores. Las empresas más sucias, las que generan más gases de efecto invernadero, con REDD+ pueden seguir contaminando, justificarse alegando que hay bosques que están absorbiendo sus emisiones, y aumentar sus ganancias con la reventa de bonos.

El problema para este negocio es que los bosques están habitados, en todo el mundo, por comunidades indígenas. Por eso, las empresas, junto a ONG conservacionistas y gobiernos, se han ensañado en vender REDD como beneficio y reconocimiento a las comunidades forestales, cuando en realidad es un despojo a gran escala.

Sin duda, las comunidades indígenas y campesinas tienen un rol fundamental para equilibrar el clima. Justamente por eso no pueden quedar a merced del mercado especulativo de las trasnacionales o de la beneficencia de ONG. Deben ser apoyadas y reconocidas en la integralidad de sus derechos, no en transacciones comerciales ni como cartas en el juego de políticos y ONG. Hablar de REDD sin intervención del mercado o con derechos indígenas, como tratan de maniobrar algunos para justificar su involucramiento, es también una trampa. Si se trata de derechos, no pueden ser programas, ni condicionados a certificación externa ni en mecanismos diseñados para el mercado, como es REDD.

Finalmente, la cereza envenenada del pastel: En REDD+ la medición de carbono se hará con una combinación de tecnología satelital y de infrarrojos, y levantamientos minuciosos en terreno (geopiratería de avanzada). Además de alienarles el territorio, permite vigilar como nunca antes a los indígenas. No sorprende que el gobierno de Chiapas firmara con Schwarzenegger, gobernador de California, para avanzar programas REDD+ en la Selva Lacandona, donde siguen resistiendo las comunidades zapatistas.

Por Silvia Ribeiro
, Investigadora del grupo ETC
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Las Naciones Unidas, Greenpeace y  el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) expresaron ayer su pesimismo de que se logre un acuerdo para  luchar contra el cambio climático en la próxima cumbre que se realizará en Cancún desde el  29 de noviembre.

Y es que el fantasma del encuentro climático de Copenhague (Dinamarca) del 2009, en la que no se alcanzó un acuerdo vinculante entre los principales emisores de gases contaminantes (China y EE.UU.), ronda de nuevo.

En la reunión de Copenhague se acordó a grandes rasgos aportar a los países más pobres 30.000 millones de dólares hasta el 2012, y alcanzar progresivamente los 100.000 millones de dólares anuales para el 2020.

El director de política climática de Greenpeace Internacional, Wendel Trio, manifestó que los 190 países que negocian la reducción de emisiones y otras medidas contra el cambio climático actualmente en Tianjin (China), y posteriormente en Cancún, no tienen voluntad política para alcanzar un   acuerdo.

El ambientalista señaló que tras la reunión del año pasado en Copenhague hay mayor desconfianza entre los países desarrollados y las naciones en desarrollo, pero al mismo tiempo un hipotético segundo fracaso “sería una enorme decepción para la opinión pública mundial”.

Por ello, insistió el jefe de delegación, la comunidad internacional trabaja ahora en Tianjin y desde el mes que viene en Cancún, para lograr al menos acuerdos parciales en algunos puntos en los que sí se han logrado  avances este año, como el caso  de la financiación de programas de mitigación para países en desarrollo o los planes de conservación forestal. 

Trio advirtió que “los ejemplos de clima extremo este año (inundaciones en Pakistán, incendios en Rusia) han sido un signo claro de que debemos progresar para lograr un acuerdo, para lo que hay que identificar los puntos en los que se puede alcanzar consenso en Cancún”.

De acuerdo con un informe del  Fondo Mundial para la Naturaleza, el mundo no debería superar los 40 millones de toneladas de dióxido de carbono en el 2020 si quiere evitar el desastre; pero las previsiones actuales, sin acuerdos para aumentar las exigencias del Protocolo de Kioto, predicen que en una década se emitirán entre 47,9 y 53,6 millones de toneladas.

“Algunos países están llevando a cabo las transformaciones necesarias de sus economías; pero otros han fracasado en unirse a esta tendencia de forma rápida y están arriesgando la seguridad y la prosperidad de todos”, señaló Gordon Shepherd, jefe del grupo de cambio climático de WWF.

Shepherd resaltó en el comunicado que las conversaciones de Tianjin, primeras que acoge China en el seno de las Naciones Unidas para negociaciones de cambio climático, deben al menos mostrar indicaciones de que se quiere avanzar. 

El secretario general de las Naciones Unidas,  Ban Ki-moon, expresó ayer   que espera conseguir “avances tangibles” en la lucha contra el cambio climático en la cumbre de finales de año en Cancún (México), aunque dudó de que se traduzcan en un acuerdo vinculante. “Tal vez no podamos lograr un acuerdo integral, global y vinculante esta vez, pero esperamos conseguir avances tangibles en varias áreas”, señaló.

Agencias EFE/AFP
Tianjin/Naciones Unidas
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Con vistas a una nueva edición de la Asamblea General de la ONU, los jefes de Estado y de Gobierno inauguraron la reunión en la que revisarán y ratificarán los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que fueron convenidos por la entidad internacional en otra cumbre en el año 2000 pero que se vieron seriamente afectados por la recesión global. Las promesas de los países más ricos del planeta de aumentar la asistencia a los más necesitados fueron las conclusiones sobresalientes de la primera jornada.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, inauguró la cumbre en la sede de Naciones Unidas con un llamado a reyes, presidentes y primeros ministros a mantener la promesa hecha hace una década de recortar la pobreza y el hambre o la mortalidad infantil y maternal para dentro de cinco años.

Sentados entre los asistentes pudo verse hoy a mandatarios como el presidente de Bolivia, Evo Morales, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, y la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet, recientemente designada jefa de la nueva agencia ONU Mujeres.

En su discurso en la jornada inaugural, el presidente de Francia y primer representante de un país desarrollado en hablar ante el resto de los participantes, Nicolás Sarkozy, urgió a sus pares mundiales a no recaer en los "viejos hábitos" de desatender el problema de la indigencia global, tanto más ahora que la economía del planeta comienza a recuperarse del colapso financiero iniciado a fines de 2008.

En ese sentido, prometió incrementar la ayuda de su país a los más vulnerables e instó a otras naciones a cumplir las metas de la ONU de reducción de la pobreza para el año 2015.

Ban Ki-moon defendió los logros hasta aquí de los OMD como "innegables", pero advirtió que deben protegerse estos avances.

"No deberíamos ajustar nuestros presupuestos a costa de los pobres", dijo Ban, que pidió a la comunidad internacional que su compromiso "sea verdadero".

Diez años después de que gobernantes de todos los países fijaran las metas más ambiciosas para ayudar a los pobres del mundo, delegaciones de 140 gobiernos revisarán los objetivos de aquí al jueves.

El encuentro se seguirá a partir de ese día con la Asamblea General de la ONU, en la cual los líderes mundiales exponen su opinión no sólo sobre pobreza sino sobre asuntos internacionales y de sus respectivos países o regiones.

Entre los OMD figuran la reducción drástica del hambre y la pobreza, así como de la mortalidad de mujeres y niños, la mejora de la educación y la protección medioambiental y la lucha contra el sida.

El presidente estadounidense, Barack Obama, tiene previsto hablar ante la cumbre el miércoles.

La presencia de los mandatarios del mundo entero transformó, como cada año, el escenario de la ONU y sus alrededores. Un amplio despliegue de la policía rodeó el edificio, que bloqueó con rampas y otros dispositivos, y las calles más cercanas a la sede del organismo.

Imposible parar pobreza sin un cambio político y económico: Morales

Nueva York.  El presidente de Bolivia, Evo Morales, remarcó hoy que la lucha contra la pobreza no será posible si no se cambia el actual sistema político y económico: "Si no cambian las condiciones nunca la podremos superar", dijo el presidente boliviano.

Morales, presente en la cumbre de la ONU de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, arremetió contra los países ricos por querer apropiarse de los recursos naturales de los países en desarrollo y les pidió que cumplan con su compromiso de asignar el 0.7 por ciento del producto interior bruto a la ayuda al desarrollo. "No se trata de hacer un regalo sino que es parte de la deuda que tienen", apuntó Morales.

El mandatario reclamó que todos los servicios básicos, desde la energía a las comunicaciones o el agua, sean derechos humanos y no un "negocio privado".

Morales llamó a la creación de un banco que abarque "todos los países del sur" de América, Asia y África.

Dpa
Jornada, México. Publicado: 20/09/2010 14:37

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