Miércoles, 05 Septiembre 2018 09:43

Erotizar el consentimiento

Erotizar el consentimiento

Si dices: “oye, ¿te gustaría tomar una taza de té?” y te responde: “¡oh, sí, por supuesto, me encantaría tomar una taza de té, gracias”, entonces sabes que aceptó la taza de té. Pero, si no quieren té, y esta es la parte importante, no hagas que se lo tomen.

 

Si dices: “¿Te gustaría una taza de té?” y te responden: “Mmm, no sabría decirte.” Entonces, puedes preparar el té sin saber si se lo van a tomar. Pero, si no quieren, y esta es la parte importante, no hagas que se lo tomen. Solo porque lo preparaste no tienes derecho a obligar a nadie a que se lo tome.

 

Si te responde: “no quiero, gracias”, ni siquiera prepares la taza de té. No lo hagas. No hagas que se lo tome. Tampoco te enojes con la persona si rechaza el té. Simplemente no lo quieren, ¿vale?

 

También puede pasar que te digan: “sí, por favor, eres muy amable”, y cuando esté en la mesa ya no quieran el té. Seguro que es molesto después del esfuerzo empleado en preparar el té, pero aun así no está obligado a tomarlo. Las personas cambian de opinión desde que hierve el agua, agregas el té, la leche y lo sirves. Querían. Ahora no. Está bien que las personas cambien de opinión. Aun así, no tienes derecho a obligarles a que se lo tomen.

 

Si se desmayan, no les prepares té. No quieren té. No pueden responder, están inconscientes. Bien, tal vez estaban conscientes cuando quisieron el té, pero mientras lo preparabas se desmayaron. Deja el té. Asegúrate de que la persona está bien. Y una vez más, no hagas que se tomen el té. Te dijeron que sí en ese momento, pero una persona inconsciente no quiere tomar té.

 

Imagina que la persona quiere té, lo toma, pero se desmaya antes de terminarlo. No le des más. Deja el té y asegúrate de que está bien. Porque la persona que está inconsciente no quiere té. Tenlo por aseguro.

 

Si alguien aceptó tomar té en tu casa el sábado pasado, no quiere decir que lo quiera todo el tiempo. Tampoco quieren que le visites de forma sorpresiva para tomar el té diciéndole: “pero sí querías té la semana pasada.” Mucho menos quieren despertar porque les estás dando de tomar té, diciéndole: “pero si querías té anoche”.

 

Si puedes entender lo ridículo que es forzar a alguien a que tome té cuando no lo quiere, y ser capaz de entender cuando la gente no quiere té… entonces, por qué es tan difícil entenderlo cuando se trata de tener sexo. Ya sea preparar té o tener sexo, el consentimiento lo es todo. (1)

 

Al comparar una propuesta de compartir té o cualquier otra cosa con tener sexo, se hace evidente la extraña concepción que solemos tener del sexo. Recordemos que el sexo se ha convertido en la norma jurídica como “deber conyugal” y si la jurisprudencia condena hoy el abuso sexual en las parejas, la línea del abuso termina siendo delgada.

 

Des-educarse

 

Nos educaron pensando que el acto sexual, en general entendido como coito (penetración del pene en la vagina), es prueba del amor, lo que ha podido llevar incluso a querer tener sexo para sentirse amados o amadas más que por gusto sexual. Cuántas veces una persona ha accedido a tener relaciones o prácticas sexuales, sin desearlas; porque tocaba o se pensaba que era lo que tenía que hacer para satisfacer a la otra persona. Al pensarlo, parece obvio que la falta de entusiasmo, de deseo o de voluntad clara de la otra persona debería quitarnos las ganas. Sin embargo, erotizar el consentimiento es un proceso que supone una toma de conciencia.

 

Preguntémonos, ¿cómo nos puede excitar una situación confusa en la que no se sabe si la otra persona está bien? Aunque hasta diga que sí o si dudamos que al día siguiente no se arrepienta. Todas estas situaciones fuera del consentimiento explícito y entusiasta deberían despertar nuestras alarmas.

 

Insistir, cuando la otra persona dijo que no, es otro de estos curiosos aprendizajes que debemos cuestionar. ¿Cómo puede ser que al tener a una persona que nos gusta o que amamos a nuestro lado, pero que en ese momento expresa la ausencia de deseo, sin tener que inventar excusas o explicitar motivos, nos invada una frustración tan grande que nos lleve a hacer sentir culpables la otra persona? ¿Por qué algunas personas sienten la necesidad de pedir disculpas por no tener ganas de sexo? ¿Por qué no imaginar un mundo en el cual la ausencia de deseo de la otra persona, automáticamente baje el nuestro?

 

Si salimos con ganas de comer hamburguesa con nuestra pareja, que prefiere ir a comer postre, lógicamente buscaremos un antojo común y no culparemos a nadie por querer comer hamburguesa o postre.

 

El consentimiento se valida y se puede revocar en cualquier momento. Tal vez bailamos delicioso, nos fuimos juntos a casa, nos besamos, nos acariciamos, pero una de las personas prefiere finalmente dormir, ¿por qué no nos podemos alegrar del delicioso baile, de las deliciosas caricias, y en cambio la frustración de una expectativa no cumplida nos trasnocha?

 

El mito de la agresión

 

Solemos imaginar la agresión sexual, incluso la violación, como un hecho perpetrado por seres malvados en callejones oscuros. Sin embargo, se estima que 75 por ciento de las agresiones sexuales son cometidas por un ser cercano con quien había algún grado de confianza. Y en muchos casos el agresor no expresa la intención de hacer un daño, ni reconoce haber cometido un abuso.

 

“Dijo que no, pero su cuerpo dijo que sí”, “se lo buscó”, “qué hacía vestida así”, “por qué vino a la casa entonces” son algunos ejemplos de frases que justifican las agresiones y que escuchamos a menudo. Si los sociópatas, que cometen agresiones conscientemente existen, no constituyen la mayoría de los agresores, un muchacho angustiado, un hombre demasiado seguro de sí mismo, o centrado en sí mismo pueden fácilmente convertirse en agresor, sin darse ni cuenta, legitimado por una educación sentimental que menos precia el consentimiento.

 

En los recientes casos de denuncia, que llevaron a la campaña en redes #YoTambién, se abrieron discusiones interesantes. Algunos comentaristas no entendían cómo algunas mujeres pueden seguir en contacto con su violador y denunciarlo años después. Sencillamente porque ellas también habían interiorizado su culpa y se demoraron años en entender que lo que sucedió fue una agresión.

 

Todas las personas nos podemos convertir en un agresor, ignorar ese hecho puede tener desastrosas consecuencias para nuestras potenciales víctimas y para nosotras mismas. Lo que define la agresión no es nuestra intención, sino la percepción de quien la vive. Por lo tanto, si no queremos agredir a las personas debemos tener plena seguridad del consentimiento libre e informado continuo de las personas.

 

Preguntar no debería dañar nada

 

Muchas veces podemos pensar que no hay que hablar en el sexo, que eso rompe el encanto. Sin embargo, con palabras o gestos podemos guiar a las personas con quienes exploramos nuestros cuerpos, para garantizar que todo lo que sucede sea agradable.

 

Si no nos gusta hablar mucho, podemos guiar, por ejemplo, una mano tímida hacia donde queramos ser tocadas, levemente dejando la opción a esta mano de cambiar de ruta, si por ahí no iba. Podemos susurrar, muéstrame, guíame, y hacer de esa exploración un momento de intimidad y de confianza.

 

Y podemos ir perdiéndole el miedo a la palabra. Una pregunta abierta, tipo: ¿qué quieres? puede obligar a pensar demasiado, pero propuestas claras que pueden responderse con un sí o un no, siempre sirven. Preguntar: ¿te gusta más aquí o acá, más rápido, más lento? Y dejar claro que siempre se puede parar, no decir nada más, sin que esto sea un problema o deba ser explicado. Nos puede sorprender escucharlo, pero más que reprocharlo se puede agradecer la sinceridad y el cuidado.

 

Por eso, se trata de escuchar el cuerpo, al nuestro y al del otro hablar. Y cuando tengamos dudas, preguntar. Es mejor reírse de una frase torpe que vivir experiencias no deseadas, que por ello mismo dejarán consecuencias en nuestras vidas y relaciones.

 

Y recordar algo clave: “No es No”, “No sé, es No”, “Hoy no, es No”, “Ahorita no, es No”, “Estás borracha, es No”, cualquier cosa que no es un sí entusiasta y erótico es No. Sí es sólo sí cuando el No siempre es posible (2).

 

1 Texto del video “Analogía entre abuso sexual y taza de té”, en: https://www.youtube.com/watch?v=FSleY0yTrM4
2 Puede visitar la sección “Desde Abajo, la otra posición para el placer” para conocer algunos consejos sexuales en www.desdeabajo.info

 

Publicado enColombia
Jueves, 23 Agosto 2018 14:44

Erotizar el consentimiento

Erotizar el consentimiento

Si dices: “oye, ¿te gustaría tomar una taza de té?” y te responde: “¡oh, sí, por supuesto, me encantaría tomar una taza de té, gracias”, entonces sabes que aceptó la taza de té. Pero, si no quieren té, y esta es la parte importante, no hagas que se lo tomen.

 

Si dices: “¿Te gustaría una taza de té?” y te responden: “Mmm, no sabría decirte.” Entonces, puedes preparar el té sin saber si se lo van a tomar. Pero, si no quieren, y esta es la parte importante, no hagas que se lo tomen. Solo porque lo preparaste no tienes derecho a obligar a nadie a que se lo tome.

 

Si te responde: “no quiero, gracias”, ni siquiera prepares la taza de té. No lo hagas. No hagas que se lo tome. Tampoco te enojes con la persona si rechaza el té. Simplemente no lo quieren, ¿vale?

 

También puede pasar que te digan: “sí, por favor, eres muy amable”, y cuando esté en la mesa ya no quieran el té. Seguro que es molesto después del esfuerzo empleado en preparar el té, pero aun así no está obligado a tomarlo. Las personas cambian de opinión desde que hierve el agua, agregas el té, la leche y lo sirves. Querían. Ahora no. Está bien que las personas cambien de opinión. Aun así, no tienes derecho a obligarles a que se lo tomen.

 

Si se desmayan, no les prepares té. No quieren té. No pueden responder, están inconscientes. Bien, tal vez estaban conscientes cuando quisieron el té, pero mientras lo preparabas se desmayaron. Deja el té. Asegúrate de que la persona está bien. Y una vez más, no hagas que se tomen el té. Te dijeron que sí en ese momento, pero una persona inconsciente no quiere tomar té.

 

Imagina que la persona quiere té, lo toma, pero se desmaya antes de terminarlo. No le des más. Deja el té y asegúrate de que está bien. Porque la persona que está inconsciente no quiere té. Tenlo por aseguro.

 

Si alguien aceptó tomar té en tu casa el sábado pasado, no quiere decir que lo quiera todo el tiempo. Tampoco quieren que le visites de forma sorpresiva para tomar el té diciéndole: “pero sí querías té la semana pasada.” Mucho menos quieren despertar porque les estás dando de tomar té, diciéndole: “pero si querías té anoche”.

 

Si puedes entender lo ridículo que es forzar a alguien a que tome té cuando no lo quiere, y ser capaz de entender cuando la gente no quiere té… entonces, por qué es tan difícil entenderlo cuando se trata de tener sexo. Ya sea preparar té o tener sexo, el consentimiento lo es todo. (1)

 

Al comparar una propuesta de compartir té o cualquier otra cosa con tener sexo, se hace evidente la extraña concepción que solemos tener del sexo. Recordemos que el sexo se ha convertido en la norma jurídica como “deber conyugal” y si la jurisprudencia condena hoy el abuso sexual en las parejas, la línea del abuso termina siendo delgada.

 

Des-educarse

 

Nos educaron pensando que el acto sexual, en general entendido como coito (penetración del pene en la vagina), es prueba del amor, lo que ha podido llevar incluso a querer tener sexo para sentirse amados o amadas más que por gusto sexual. Cuántas veces una persona ha accedido a tener relaciones o prácticas sexuales, sin desearlas; porque tocaba o se pensaba que era lo que tenía que hacer para satisfacer a la otra persona. Al pensarlo, parece obvio que la falta de entusiasmo, de deseo o de voluntad clara de la otra persona debería quitarnos las ganas. Sin embargo, erotizar el consentimiento es un proceso que supone una toma de conciencia.

 

Preguntémonos, ¿cómo nos puede excitar una situación confusa en la que no se sabe si la otra persona está bien? Aunque hasta diga que sí o si dudamos que al día siguiente no se arrepienta. Todas estas situaciones fuera del consentimiento explícito y entusiasta deberían despertar nuestras alarmas.

 

Insistir, cuando la otra persona dijo que no, es otro de estos curiosos aprendizajes que debemos cuestionar. ¿Cómo puede ser que al tener a una persona que nos gusta o que amamos a nuestro lado, pero que en ese momento expresa la ausencia de deseo, sin tener que inventar excusas o explicitar motivos, nos invada una frustración tan grande que nos lleve a hacer sentir culpables la otra persona? ¿Por qué algunas personas sienten la necesidad de pedir disculpas por no tener ganas de sexo? ¿Por qué no imaginar un mundo en el cual la ausencia de deseo de la otra persona, automáticamente baje el nuestro?

 

Si salimos con ganas de comer hamburguesa con nuestra pareja, que prefiere ir a comer postre, lógicamente buscaremos un antojo común y no culparemos a nadie por querer comer hamburguesa o postre.

 

El consentimiento se valida y se puede revocar en cualquier momento. Tal vez bailamos delicioso, nos fuimos juntos a casa, nos besamos, nos acariciamos, pero una de las personas prefiere finalmente dormir, ¿por qué no nos podemos alegrar del delicioso baile, de las deliciosas caricias, y en cambio la frustración de una expectativa no cumplida nos trasnocha?

 

El mito de la agresión

 

Solemos imaginar la agresión sexual, incluso la violación, como un hecho perpetrado por seres malvados en callejones oscuros. Sin embargo, se estima que 75 por ciento de las agresiones sexuales son cometidas por un ser cercano con quien había algún grado de confianza. Y en muchos casos el agresor no expresa la intención de hacer un daño, ni reconoce haber cometido un abuso.

 

“Dijo que no, pero su cuerpo dijo que sí”, “se lo buscó”, “qué hacía vestida así”, “por qué vino a la casa entonces” son algunos ejemplos de frases que justifican las agresiones y que escuchamos a menudo. Si los sociópatas, que cometen agresiones conscientemente existen, no constituyen la mayoría de los agresores, un muchacho angustiado, un hombre demasiado seguro de sí mismo, o centrado en sí mismo pueden fácilmente convertirse en agresor, sin darse ni cuenta, legitimado por una educación sentimental que menos precia el consentimiento.

 

En los recientes casos de denuncia, que llevaron a la campaña en redes #YoTambién, se abrieron discusiones interesantes. Algunos comentaristas no entendían cómo algunas mujeres pueden seguir en contacto con su violador y denunciarlo años después. Sencillamente porque ellas también habían interiorizado su culpa y se demoraron años en entender que lo que sucedió fue una agresión.

 

Todas las personas nos podemos convertir en un agresor, ignorar ese hecho puede tener desastrosas consecuencias para nuestras potenciales víctimas y para nosotras mismas. Lo que define la agresión no es nuestra intención, sino la percepción de quien la vive. Por lo tanto, si no queremos agredir a las personas debemos tener plena seguridad del consentimiento libre e informado continuo de las personas.

 

Preguntar no debería dañar nada

 

Muchas veces podemos pensar que no hay que hablar en el sexo, que eso rompe el encanto. Sin embargo, con palabras o gestos podemos guiar a las personas con quienes exploramos nuestros cuerpos, para garantizar que todo lo que sucede sea agradable.

 

Si no nos gusta hablar mucho, podemos guiar, por ejemplo, una mano tímida hacia donde queramos ser tocadas, levemente dejando la opción a esta mano de cambiar de ruta, si por ahí no iba. Podemos susurrar, muéstrame, guíame, y hacer de esa exploración un momento de intimidad y de confianza.

 

Y podemos ir perdiéndole el miedo a la palabra. Una pregunta abierta, tipo: ¿qué quieres? puede obligar a pensar demasiado, pero propuestas claras que pueden responderse con un sí o un no, siempre sirven. Preguntar: ¿te gusta más aquí o acá, más rápido, más lento? Y dejar claro que siempre se puede parar, no decir nada más, sin que esto sea un problema o deba ser explicado. Nos puede sorprender escucharlo, pero más que reprocharlo se puede agradecer la sinceridad y el cuidado.

 

Por eso, se trata de escuchar el cuerpo, al nuestro y al del otro hablar. Y cuando tengamos dudas, preguntar. Es mejor reírse de una frase torpe que vivir experiencias no deseadas, que por ello mismo dejarán consecuencias en nuestras vidas y relaciones.

 

Y recordar algo clave: “No es No”, “No sé, es No”, “Hoy no, es No”, “Ahorita no, es No”, “Estás borracha, es No”, cualquier cosa que no es un sí entusiasta y erótico es No. Sí es sólo sí cuando el No siempre es posible (2).

 

1 Texto del video “Analogía entre abuso sexual y taza de té”, en: https://www.youtube.com/watch?v=FSleY0yTrM4
2 Puede visitar la sección “Desde Abajo, la otra posición para el placer” para conocer algunos consejos sexuales en www.desdeabajo.info

 

Publicado enEdición Nº249
Aborto Legal, Ley en las calles pero no en el Senado

El miércoles 8 de agosto se cumplió una jornada histórica en la Argentina, ya que dos millones de mujeres salieron a las calles para colmar los alrededores del Congreso de la nación para escuchar un debate esperado por más de 40 años y que por fin lograba ser debatido por los 72 senadores. Sin embargo, la jornada estuvo marcada por el No mayoritario, rechazando así la posibilidad de que las mujeres pudieran decidir libremente sobre sus cuerpos y su sexualidad.

 

La plaza del Congreso, la Avenida Callao, la Calle Rivadavia, la histórica Corrientes, la 9 de julio, todas abarrotadas de mujeres portando pañuelos verdes. Por todo lado se divisaba alegría, fuerza, diversidad, unidad en la lucha, en la libertad y la desobediencia. Un mar de generaciones se mezclaron para acompañar una jornada que marcará un antes y un después del feminismo en Argentina, a pesar de la negativa del Senado, pero lo hecho, hecho está, en tanto que la partida más importante no se jugó dentro del Senado sino en las calles, en donde ni la Iglesia por intermedio del papa Francisco y la represión policial, pudo invisibilizar al movimiento de mujeres que venía fortalecido de la reciente jornada del 13 de junio.

 

72 senadores se congregaron a debatir la media sanción aprobada por la Cámara de Diputados el día 13 de junio, sin embargo, los votos no cambiaron durante la jornada que se extendió por más 16 horas, dejando una votación de 38 votos en contra, 31 a favor y 3 abstenciones, lo que marcaría el destino de la ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo.

 

30 minutos fue el tiempo estimado que tuvo cada senador para exponer los pros y los contra respecto a la ley. De todo se escuchó en ese recinto, desde los argumentos más lúcidos, hasta las más terribles apologías al patriarcado, el machismo y la religión. Ejemplo de esto fue la exposición del senador Rodolfo Urtubey del Partido Justicialista quien afirmó: “hay casos en los que la violación no tiene violencia sobre la mujer”1.

 

Por su parte la escritora Verónica Gago, en ensayo publicado por la revista Anfibia acertaba al decir que “Lo que el senador Urtubey (a quien hay que exigir desafuero ya) explicitó sin tapujos: que el hogar, en el sentido patriarcal, es el lugar donde la violación está permitida. Porque el hogar se constituye como “privado” cuando legitima el acceso violento y privilegiado por parte de los varones al cuerpo de las mujeres y a los cuerpos feminizados (lo cual incluye niñxs). Lo privado acá es lo que garantiza el secreto y la legitimidad (lo que el senador llama “no violencia”) de la violencia”2.

 

Otras intervenciones a favor de la ley, como la del director de cine y hoy senador de la nación Pino Solanas, demostraron a través de sus argumentos todo el entramado que existe respecto al disciplinamiento de los cuerpos y el goce, poniendo en evidencia el desprecio que sufren las mujeres al decidir sobre sus cuerpos y su sexualidad en una cultura patriarcal.

 

La senadora Cristina Fernández de Kirchner, quien en su periodo presidencial se negó a dar el debate sobre el aborto legal –porque estaba en contra de esta ley–, en esta ocasión no tuvo reparos al presentar su exposición a favor y anotó lo siguiente: “Algunos dicen que fue mi hija la que me hizo cambiar de opinión. No. La verdad, señores legisladores y legisladoras, me abrió la cabeza a abordar la cuestión feminista desde un lugar diferente”

 

En otro aparte de su discurso, concluyó: “Si quieren saber quiénes me hicieron cambiar de opinión fueron las miles y miles de chicas que se volcaron a las calles. Verlas abordar la cuestión femenina, criticar, pero también describir la realidad de una sociedad patriarcal, nos debe colocar a todos en un lugar distinto”3.

 

La mano oscura de la Iglesia apretó los hilos

 

La Iglesia argentina nunca mostró una posición a favor del debate sobre la interrupción del aborto en Argentina, mucho más cuando su cabeza está representada por el papa Francisco, quien después de saber sobre la media sanción aprobada el 13 de junio por la Cámara de Diputados, empezó a mover los hilos de las maquinarias políticas dentro del Senado para ganar la mayoría de legisladores para votar en rechazo a la media sanción y el proyecto de ley que había llegado de la Cámara de Diputados.

 

Ante este escenario, diputados y legisladores que estaban a favor de la ley y la campaña por el aborto seguro legal y gratuito, aceptaron introducir algunas modificaciones para que el proyecto ganará más votos a favor dentro del Senado y así poderle ganar a la Iglesia en su carrera por conseguir adeptos. Esas modificaciones fueron: bajar las semanas de interrupción del embarazo de 14 a 12; la introducción de un artículo para permitir la objeción de conciencia; el tratamiento de una asesoría profesional entre el pedido de la práctica del aborto y su realización; la modificación respecto de cómo funcionaría la ley en embarazos de adolescentes de entre 13 y 16 años.

 

Sin embargo, y a pesar de estos esfuerzos, esa mayoría no pudo conseguirse, ratificando así la votación negativa del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo y poniendo como ganadora a la Iglesia, quien ratificó una vez más su poderío dentro de las bancadas del senado y afuera de este recinto, ya que varias senadoras y senadores sufrieron diversos ataques, desde llamadas telefónicas clandestinas, amenazas en redes sociales y hasta algunos episodios de violencia en contra de sus familias. Por otro lado, esas mismas escenas de violencia se replicaron al conjunto de mujeres que se actuaban en favor del aborto, desde insultos –en su mayoría por hombres en contra del aborto–, hasta hechos de violencia y agresión por parte de la fanaticada de católicos y religiosos que enfilaron a sus feligreses a no permitir que se siga replicando los mensajes del feminismo, ni sus símbolos en ningunas de las calles argentinas.

 

Simbólicamente la avanzada por parte de la Iglesia y su discurso de defender a las dos vidas, empezó a ocupar lugares en las calles con pañuelos azules que también servían como una apología al nacionalismo, los medios de comunicación agrietaron el debate y terminaron haciéndose descaradamente más cercanos a los discursos pro vida, poniendo a circular en sus canales, emisoras y redes sociales mensajes aleccionadores hacia las mujeres que portaban el pañuelo verde y seguían a favor del aborto legal.

 

Este capítulo, ya es frecuente en Latinoamérica, ejemplo de esto es lo ocurrido en Colombia cuando sectores de la ultraderecha conservadora organizaron una serie de movilizaciones en contra de la supuesta ideología de género que estaba al interior de los acuerdos de paz de La Habana y que en la votación del plebiscito se expresaron con el NO, dejando a un lado la necesidad de formar a futuras generaciones en relación a la educación sexual.

 

Estos discursos se imponen, sobre todo en clases más populares, pues la mayoría de personas que portaban el pañuelo azul y que defendían el discurso de la Iglesia eran los mismos que hoy están sufriendo la fuerte crisis económica, el ajuste establecido por el FMI, la subida del dólar; los mismos que hoy protagonizan las escenas de discriminación, xenofobia y explotación por parte de la clase que se supone defiende la vida de un feto pero que después no se hace cargo en defender las vida de los que ellos mismos someten.

 

La lucha se multiplica

 

En el otro lado se vio un discurso muy otro, el cual se expresó en las calles de Argentina. Todos los espacios estaban colmados de verde, color que simbolizaba y defendía la decisión de los cuerpos de las mujeres para no ser tratadas como mercancías o como simples vientres dispuestos a la maternidad. Pañuelos que no solo defienden el feminismo sino la condición de clase de las que se han visto sometidas por el sistema capitalista –donde son doblemente explotadas por su condición de género– y en donde dominan los discursos patriarcales que tratan de limitar la libertad de la mujer al designio del patriarcado; esas mujeres fueron 2 millones en la calle.

 

No es casual que la escena global se haya dado cuenta del enorme acontecimiento al que asistimos durante este último periodo en la argentina, en la lucha de las mujeres por los derechos sexuales y reproductivos, acontecimiento recogido en portadas como las del New York Times y The Guardian, y reportajes como los de la revista Time4, dan cuenta de la magnitud de la movilización y del llamado masivo de las mujeres a ser escuchadas.

 

A pesar de no haber sido aprobada la legalización del aborto por el Senado, lo que demostraron las mujeres en las calles durante toda la noche de vigilia es que la lucha continúa en 2019, y que éste tan solo fue uno de los escalones que puso a soñar a las mujeres y que hizo posible la unidad en las calles en la disputa de los derechos sexuales y reproductivos.

 

El 2019 será un año de carácter electoral en donde es posible que veamos el tema del aborto como uno de los ejes de las distintas campañas de las/os candidatos presidenciales para tratar de ganar adeptos, ya que la organización feminista que acompañó en los debates y en las plazas hace que esta población se convierta en un grupo atractivo de interpelar por el número de personas, sobre todo de mujeres, que atrae y aglutina.

 

Aunque no se logró el propósito central que llevó a millones de mujeres a las calles, la votación negativa no puede leerse como una derrota absoluta para el movimiento feminista, sin duda es un gran triunfo porque luego de 40 años de haber sido construida esta ley, es la primera vez que se logra que el poder político la discuta, pero además es la primera que masivamente logró interpelar a la sociedad en su conjunto: medios de comunicación, Iglesia, escenarios académicos, artísticos, partidos políticos, movimientos sociales, etcétera.

 

Vienen nuevos escenarios para retomar fuerza y orientar propósitos. En octubre 12-15, en la provincia de Chubur, se realizará el XXXIII encuentro nacional de mujeres, un escenario que aglutina anualmente 170.000 mujeres y donde será el escenario para construir la ruta de movilización y acción a trabajar en los meses y años venideros respecto al aborto seguro, legal y gratuito, y otros 72 temas en relación a los cuerpos y la vida de las mujeres y las disidencias sexuales.

 

1 Ver intervención en: https://www.youtube.com/watch?v=-TqgzqzhakM
2 Ver en Revista Anfibia: http://www.revistaanfibia.com/ensayo/nos-tienen-miedo/
3 Ver intervención en: https://www.youtube.com/watch?v=Vo_POL_nXvc
4 Ver en: http://time.com/5358823/argentina-abortion-vote-latin-america/

Publicado enEdición Nº249
Domingo, 08 Noviembre 2015 06:29

Democratizar la democracia

Democratizar la democracia

En el marco de la globalización económica, el sistema democrático se enfrenta a una paradoja: los ciudadanos se desinteresan de la política, como lo demuestra la subida de la abstención en muchas elecciones. Pero, por otra parte, esos mismos ciudadanos desean controlar mejor la acción pública y participar más en la elaboración de proyectos que les conciernen directamente. ¿Cómo conciliar estas dos tendencias?


Por primera vez hay en el planeta más sistemas democráticos y más alternancias democráticas de gobierno que nunca. Hace 40 años, cuando la transición en España, había apenas unas 30 democracias. Actualmente, el número de países democráticos –en distintas fases de consolidación– es superior, según la ONU, a 85. O sea que la democracia se ha convertido en el sistema de gobierno con mayor legitimidad en el mundo global. Sin embargo, nunca estuvimos tan descontentos con la democracia. Los síntomas de este malestar son cada día más visibles. El número de posibles electores que deciden no votar es cada vez mayor. En una encuesta realizada por Gallup Internacional en 60 países democráticos, sólo uno de cada 10 encuestados pensaba que el gobierno de su país obedecía la voluntad del pueblo.


En muchos Estados democráticos se observa también el (re)surgimiento de partidos de tradición antiparlamentaria, en su mayoría de derecha populista o de extrema derecha. Países de indiscutible tradición democrática –Suiza, Dinamarca, Finlandia– están hoy gobernados por (o gracias al apoyo de) partidos de extrema derecha, que cuestionan la legitimidad del funcionamiento democrático actual. Pero también muchos simples ciudadanos, brutalmente golpeados por la crisis (véase, en España, el movimiento 15-M), cuestionan la sumisión del sistema democrático a los nuevos megapoderes financieros y mediáticos. Existe, pues, un rechazo respecto del funcionamiento actual de la democracia. La confianza en los representantes políticos y en los partidos se está erosionando. El sistema representativo parece incapaz de dar respuesta a las nuevas exigencias políticas. Y un sector importante de la población ya no se contenta con la emisión de su voto cada tantos años, sino que quiere participación.


En esta situación resulta cada vez más difícil llevar a cabo reformas o tomar decisiones políticas de cierto alcance. Los intereses de poderosos lobbies o grupos de presión, las campañas mediáticas, pero también la defensa de legítimos derechos adquiridos por determinados grupos de ciudadanos, dificultan los cambios. La política ya no se atreve a tocar ciertos temas y, si lo hace, tiene a veces que enfrentar resistencias fuertes; en muchos casos debe dar marcha atrás.


La mayoría de los ciudadanos están convencidos de que la democracia es la mejor fórmula de gobierno existente pero, por otro lado, en mayoría también, desconfían de sus representantes políticos y de los partidos. Recordemos lo que decía nuestro amigo José Saramago: Es verdad que podemos votar. Es verdad que podemos, por delegación de la partícula de soberanía que se nos reconoce como ciudadanos con voto y normalmente a través de un partido, escoger a nuestros representantes en el Parlamento. Es cierto, enfin, que de la relevancia numérica de tales representaciones y de las combinaciones políticas que la necesidad de una mayoría impone, siempre resultará un gobierno. Todo esto es cierto, pero es igualmente cierto que la posibilidad de acción democrática comienza y acaba ahí. El elector podrá quitar del poder a un gobierno que no le agrade y poner otro en su lugar, pero su voto no ha tenido, no tiene y nunca tendrá un efecto visible sobre la única fuerza real que gobierna el mundo, y por lo tanto su país y su persona: me refiero, obviamente, al poder económico, en particular a la parte del mismo, siempre en aumento, regida por las empresas multinacionales de acuerdo con estrategias de dominio que nada tienen que ver con aquel bien común al que, por definición, aspira la democracia.


O sea, estamos frente a una paradoja dramática: nunca tuvimos tanta democracia, pero tampoco nunca hubo tanta desafección y tanta desconfianza frente a la democracia representativa. Entre las causas de esa desafección podríamos citar las 10 siguientes : 1) Demasiadas desigualdades (ricos cada vez más ricos, pobres más pobres). 2) Crisis del Estado y de lo público, atacados por las teorías neoliberales adictas al Estado mínimo. 3) Carencia de una sólida cultura democrática. 4) Nefasto efecto de los casos de corrupción de políticos (tan frecuentes en España). 5) Dificultades en la relación entre los partidos y el resto de la sociedad civil. 6) Subordinación de la actividad política a los poderes fácticos (mediáticos, económicos, financieros). 7) Sumisión de los gobiernos a las decisiones de organizaciones supranacionales (y no democráticas) como el Banco Central Europeo, el G-20, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la OCDE, la OMC, etcétera. 8) Incremento de los enfrentamientos entre la sociedad civil y los gobiernos. 9) Discriminaciones o exclusiones hacia categorías sociales o de género (migrantes, homosexuales, sin papeles, mujeres, gitanos, musulmanes, etcétera). 10) Dominación ideológica de grupos mediáticos que asumen el rol de oposición y defienden sus intereses y no los de los ciudadanos.


En muchos países, el crecimiento macroeconómico no se traduce en mejoras en el nivel de vida de la población humilde. Lo cual crea malestar microsocial. Existe un dato alarmante: una investigación realizada en América Latina por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reveló que 45 por ciento de latinoamericanos decían preferir someterse a una dictadura que les garantizase empleo y salario suficiente, a vivir en una democracia que no los sacara de la miseria...
Lo cual significa que muchos de los desafíos para la democracia vienen de la pobreza y de la desigualdad. Tocamos ahí el núcleo fundacional del pensamiento democrático moderno. Jean Jacques Rousseau decía, en El Contrato Social, que el Estado social será ventajoso para los seres humanos sólo cuando todos posean algo, y ninguno tenga demasiado.


Por otra parte, en el marco de la globalización neoliberal, el Estado pierde capacidad reguladora sobre un mercado que, a su vez, deja de ser nacional. Las empresas trasnacionales y los mercados financieros dejan de necesitar al Estado como soporte. De esta manera, lo característico hoy es el debilitamiento de los Estados. La era de los Estados nacionales y, sobre todo, la era del Estado democrático culminó con la aparición de realidades políticas como los partidos de masas, la cultura de masas y el convencimiento colectivo de que los súbditos dejaban de ser súbditos (a los cuales se ordena) para convertirse en ciudadanos (a los cuales hay que convencer).


Hoy, el Estado nacional cede parte de sus poderes a instancias supranacionales (por ejemplo, la Unión Europea) y también a instancias subnacionales (en España, las autonomías) dado que globalización y descentralización se dan, universalmente, como dos procesos coetáneos. La globalización vuelve a la democracia menos relevante, pues cada día son menos las decisiones importantes que se toman dentro del ámbito de los Estados nacionales. La democracia realmente existente vive de ese modo un conjunto de transformaciones que la sitúan muy lejos de sus tres modelos matrices: la reforma parlamentaria británica de 1689, la revolución americana de 1776 y la revolución francesa de 1789. El elector deja de ser un ciudadano (que hay que convencer) para convertirse en un consumidor (al cual hay que seducir). En este panorama cultural, el ejercicio de la democracia representativa deja de ser una actividad llena de sentido para convertirse, a ojos de los ciudadanos, en un espectáculo interpretado por una casta ajena, en el que no participa realmente.


Tenemos así una doble transformación. Por un lado, la globalización ha disminuido el peso del Estado nacional y la relevancia de la vida política democrática. Y, por otro lado, la transformación cultural que lleva a la tele-video-política ha erosionado la relación entre los ciudadanos y la cosa pública.


Podemos decir que estamos, pues, en una situación en la que los instrumentos de la democracia forjados durante dos siglos dejan de ser eficaces. Y aunque parece que asistimos al triunfo generalizado de la democracia, más bien asistimos al ocaso de sus éxitos. Porque prevalece una marcada exclusión de la mayoría de la población respecto a la toma de decisiones sobre los asuntos públicos. De manera que el consenso se reduce a minorías (la casta) no representativas de la pluralidad de intereses de una sociedad.


Así ha emergido la exigencia de una democracia directa y de la participación ciudadana en la gestión pública, que pueden verse como las dos caras de la democracia participativa. Después de América Latina, Europa vive hoy un debate entre democracia representativa y democracia participativa. La principal expresión de la democracia participativa es la participación ciudadana, un proceso mediante el cual el ciudadano se suma, en forma individual o colectiva, a la toma de decisiones, al control y la ejecución de las decisiones en los asuntos públicos.


La sociedad civil y algunos movimientos sociales estiman que los partidos son los causantes principales de la desafección ciudadana frente a la democracia. Es un debate, en nuestra opinión, estéril: no hay democracia sin partidos, y los males de los partidos son, en parte, los mismos que aquejan a otros sectores de la sociedad. Pero los partidos deben asumir que ellos solos ya no son suficientes para hacer democracia. Tienen que reconstruir su legitimidad con base en transparencia y democracia interna. Y admitir que a la gente ya no le basta con meter un voto en las urnas cada cuatro o cinco años... Los ciudadanos ya no aceptan ver su rol en el debate público limitado a eso.


Las constituciones de Venezuela (1999), Ecuador (2008) y Bolivia (2009), entre las más avanzadas del mundo en esta materia, hablan de democracia participativa y ya no de democracia representativa. Porque se proponen, en efecto, de democratizar la democracia. Aunque, en general, hay consenso en torno a la necesidad de conservar la democracia representativa, aparece ahora evidente la necesidad de fortalecer, dentro de ella, los mecanismos de participación, para tratar de superar el divorcio entre política y ciudadanía.


Recordemos que la introducción de mecanismos de democracia directa (la iniciativa legislativa popular y la consulta popular mediante plebiscito o referéndum) no debilita la democracia representativa. Lo demuestra el hecho de que esos mecanismos existen, por ejemplo, en Suiza, Italia, Estados Unidos y cada vez más en la Unión Europea. Existe también el mandato revocatorio que sólo se ha establecido, a escala nacional, en Venezuela (incluso para el Presidente de la República). Venezuela es el único país del mundo en el que se ha efectuado, en 2005, una consulta popular para revocar el mandato presidencial. Ganada, por cierto, por el presidente Hugo Chávez. Pero la revocatoria local sí existe para instancias subnacionales (regionales, municipales) en otros Estados latinoamericanos: Argentina, Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú, etcétera.


En fin, lo que debe quedar claro es que nuestras democracias necesitan nuevos pactos sociales y constitucionales (urgencia, en España, de una nueva Constitución federal) para construir democracias de ciudadanos –y no sólo democracias electorales– en la que no puede haber exclusiones. Además, el modelo representativo no ha dado respuestas satisfactorias a temas tan actuales como los problemas del medio ambiente, las amenazas contra la biodiversidad, el recalentamiento global, el desempleo, el envejecimiento demográfico de las sociedades europeas, la cibervigilancia masiva, las migraciones, la marginación y la pobreza del mundo.


Si la democracia sigue siendo el modelo que mejor promueve el debate y el diálogo como mecanismos de resolución de los conflictos sociales, el sistema representativo impide una participación real y eficiente de la ciudadanía. Resulta evidente, por consiguiente, que la defensa del bien común a largo plazo sólo es posible con –y no contra– los movimientos sociales y los ciudadanos. De ahí la urgencia de democratizar la democracia.

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La decisión del presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, de vetar la ley para despenalizar el aborto, pese a que había logrado la aprobación del Congreso y de Senado de su país, echa por tierra las esperanzas de los movimientos sociales y de mujeres, no solo uruguayas sino también del resto de América Latina, que confiaban en que el pequeño y moderno Uruguay fuera capaz de abrir una brecha en la monolítica posición antiabortista de prácticamente todos los gobiernos latinoamericanos.
       
La nueva Ley de Salud Sexual y reproductiva, que autorizaba el aborto dentro de las doce primeras semanas de gestación, había logrado superar el Congreso por 48 a 49 y el Senado por un mayoría de 17 contra 13. Los sondeos publicados en Uruguay indican que el 57% de la población está de acuerdo con la despenalización del aborto y que el 63% cree que el presidente no debería hacer uso de su derecho constitucional de veto, una vez que una ley ha sido aprobada por el Parlamento. Aun así, Tabaré Vazquez , que se ha escudado en su condición de médico oncólogo, ha decidido que se siga enviando a la cárcel a las mujeres que abortan y a quienes les presten ayuda. Según datos oficiales en Uruguay (un país con poco más de 3 millones de habitantes) se realizan unos 33.000 abortos clandestinos al año, aunque datos de organizaciones sociales corrigen esa cifra al alza. La ley en vigor solo autoriza la interrupción del embarazo en caso de violación o de inmediato riesgo para la vida de la madre.

Veto presidencial

La única manera de superar el veto presidencial sería que el Parlamento volviera a votar la ley pero esta vez con una mayoría de tres quintos, algo que no parece posible que pueda lograr el Frente Amplio, impulsor del proyecto y grupo al que pertenece el propio Vázquez. La jerarquía de la Iglesia Católica uruguaya tomó el veto presidencial como un triunfo propio. Los obispos uruguayos desarrollaron una fuerte campaña contra el proyecto de ley y amenazaron con excomulgar a los diputados o senadores que votaran en contra. Uno de ellos llego incluso a prohibirles acudir a misa.

La enorme influencia de la jerarquía de la Iglesia Católica en la gran mayoría de las sociedades latinoamericanas ha hecho que América Latina sea uno de los lugares en el mundo en el que resulta más difícil y peligroso abortar. Aun así, según cifras de la Organización Mundial de la Salud, cada año, aproximadamente cuatro millones de mujeres latinoamericanas se someten a abortos. Unas cuatro mil mueren como consecuencia de las malas condiciones higiénicas y a los peligrosos procedimientos seguidos para interrumpir el embarazo. La OMS ha protestado repetidamente por esa situación. El aborto está penado en casi todos los países de la zona, salvo en Cuba y en algunas pocas naciones del Caribe. "En casi toda la región", explica la OMS, "los médicos pueden interrumpir el embarazo en casos de violación, incesto o si pone inmediatamente en peligro la vida d la madre, pero son opciones raramente usadas".

Pese a las escandalosas cifras de victimas, la práctica del aborto en América Latina se encuentra totalmente cubierta por un manto de silencio. En Chile, con un gobierno de centro izquierda que preside una mujer, ni se discute del asunto. En Nicaragua, con un presidente que dice ser sandinista, se han dado pasos, pero justo en dirección contraria: ahora se castiga a las mujeres que aborten, sean cuan sean las circunstancias.

Madres antes de los 20

Todo esto ocurre en un continente en el que el 25% de las jóvenes latinoamericanas ya ha sido madre antes de los 20 años de edad, una de las cifras más elevadas del mundo. Un reciente informe de Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) asegura que la tasa de fecundidad en la región es inferior a la media mundial (2,3 frente a 2,6) pero que no ocurre lo mismo con la tasa de fecundidad entre jóvenes de 15 a 19 años, que se dispara muy por encima de la media internacional (76,2 por mil frente a 52,6 por mil).

La gran mayoría de las madres adolescentes son pobres, con escasa educación y con altas posibilidades de tener que hacerse cargo del bebe sin ninguna ayuda del padre ni red de protección social. "El embarazo precoz", asegura CEPAL, "dificulta la inserción social de las madres adolescentes, exacerba las desigualdades de género y potencia el círculo vicioso de la pobreza".

SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ - Buenos Aires - 14/11/2008
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Miércoles, 20 Abril 2011 19:22

Misoprostol*. ¿Cuál es el debate?

La cosa era muy simple. La interrupción voluntaria del embarazo (IVE) se despenalizó en Colombia hace ya cinco años en tres casos concretos (1). La inclusión del Misoprostol en el Plan Obligatorio de Salud (POS) simplemente contemplaba una forma ‘gratuita’ más de acceder al derecho en esos tres casos concretos, pues, mediante pago, ya se puede acceder a este medicamento. Los efectos en la salud, además, quedaban claros según la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2) que “incluye el Misoprostol en sus directrices basadas en la evidencia y en la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales para la interrupción temprana del embarazo”. Los datos están ahí y son fácilmente comprobables. La necesidad de generar debate en este asunto, por tanto, era nula. Sin embargo, la inclusión del Misoprostol en el POS ha generado un confuso debate (también mediático) en el que –en las últimas noticias vertidas– se evidencia el papel tergiversador de la Procuraduría (3) que, según los medios, modificó dos textos de la OMS para evitar la inclusión del abortivo en el POS.

En este sentido, que el Procurador mienta respecto a los derechos reconocidos nacional e internacionalmente es un asunto que tendrán que resolver el gobierno colombiano, las organizaciones defensoras de los derechos humanos y los juzgados mismos; pero las irregularidades cometidas por el funcionario tienen que ser un debate aparte y que además se debe generar en forma independiente de los derechos de las mujeres en Colombia en lo que respecta a la IVE, ya que estos, a estas alturas, no son negociables.

Para abordar este asunto, Mónica Roa, directora de los programas en el mundo, de la ONG Women’s Link Worlwide. También la mujer que estuvo al frente de la demanda para la despenalización del aborto en Colombia. Hoy nos habla del Misoprostol, del debate generado y del papel del Procurador Alejandro Ordóñez en lo relativo a la defensa de los derechos humanos. Su posición ante el Misoprostol es bastante clara: no se debió generar tal confusión; sin embargo, ella propone otro debate ‘alternativo’: el de por qué el Estado colombiano, tras cinco años de sentencia, sigue sin poner los medios para que la ley en torno a la IVE se cumpla o, dicho de otro modo, deje de incumplirse.

P. ¿En qué punto está el proceso para la inclusión del Misoprostol en el POS?
R. La Comisión de Regulación en Salud (CRES), que debe decidir la inclusión del medicamente en el POS, ha anunciado que la resolución se conocerá aproximadamente en mayo, pero hay total desinformación al respecto y no entendemos muy bien qué es lo que está pasando. Hay información contradictoria en los diferentes entes del Estado que, cuando acuden a entrevistas, dicen algo diferente de lo que dicen los documentos disponibles.

P. ¿Qué confusiones se están generando en torno a si el medicamente es conforme o no con la ley?
R. Lo primero es que el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), instancia que aprueba el uso de medicamentos, dé su visto bueno, algo que ya se hizo en 2007 (4), concretamente para los casos de IVE recogidos en la Sentencia C-355/06. Luego, en 2010, se aprobaron otros usos que habíamos solicitado según las recomendaciones de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología. Luego, lo que se está discutiendo ahora es la inclusión del Misoprostol en el POS, con la implicación de que éste sea gratuito. Hay confusiones al respecto. Hay quienes piensan que discutimos si el aborto tiene que ser gratuito o no. Ese no es el caso porque por ley es gratuito, y lo es porque la Corte Constitucional lo dice. Así, el aborto quirúrgico ya está en el POS y es gratuito para todas las mujeres. Por tanto, la única discusión es si el aborto con pastillas o con medicamentos también será gratuito. La mujer que tiene dinero puede comprar un Misoprostol para interrumpir el embarazo voluntariamente, mientras la que no tiene recursos económicos no puede acceder a él.

P. ¿Cuáles son las ventajas del Misoprostol ante otros procesos de IVE?
R. Según el manual que publicó la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología, el Misoprostol es uno de los medicamentos más importantes para proteger la vida y la salud femeninas. No sólo interrumpe el embarazo sino que además contiene muchas más indicaciones: tratamiento del aborto incompleto, hemorragia posparto, aborto terapéutico, etcétera, indicaciones que tienen el respaldo científico y realmente son muy útiles para evitar la mortalidad materna.

P.
¿Cuál debe ser el protocolo para suministrar el medicamento?
R. Parte del problema es que no existe un protocolo concreto para las interrupciones del embarazo. Existía uno que había sido adoptado por el Decreto 4444 de 2006, pero en estos momentos está suspendido (5) porque fue demandado. Todo eso hace parte de esa confusión general de la que hablamos.

P. En la prensa, entre otras declaraciones, desde la Procuraduría se mostró preocupación por la posible inclusión del medicamento. Según las declaraciones de la procuradora María Eugenia Carreño Gómez, “no se evidencia que la inclusión de este medicamente obedezca a una necesidad de salud pública”. ¿Cuál es su opinión al respecto?
R. Creo que el hecho de que la IVE sea un problema de salud pública ya fue reconocido por la Corte Constitucional. Precisamente que lo sea es la razón por la que se reconoció el derecho. Para nadie es secreto que desde la Procuraduría se ha armado una campaña para desmontar el reconocimiento a este derecho de la mujer. Por ello, ante cada pequeña victoria sobre el reconocimiento y la garantía de los derechos de las mujeres, siempre esperamos que la Procuraduría reaccione con algún ataque. No nos sorprende.

P. Siguiendo con el tratamiento que la Procuraduría les da a los asuntos de género, ¿cuál es su opinión sobre las palabras de un funcionario (6) de la Procuraduría al denunciar que el Procurador hace discriminación al censurar los temas de las minorías sexuales (lesbianas, gays, personas trans, bisexuales e intersexos) en el seno de la entidad?
R. Hemos presentado todas las denuncias posibles, no únicamente antes los medios de comunicación sino también ante la Corte Suprema de Justicia sobre lo que sabemos que pasa en la Procuraduría. Se está abusando de la función pública para perseguir una agenda que trata de anular el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos. Y desafortunadamente la Procuraduría tiene muy poco control en estos temas.
Lo mismo ocurre en lo que respecta a lo LGBTI. El Procurador ha hecho declaraciones completamente irrespetuosas al respecto e interviene en los procesos que lleva la Corte Constitucional en los cuales no se reconocen los derechos de esta población. Aunque no trabajamos directamente el tema, somos conscientes de que en general no hay entendimiento en lo relativo a la perspectiva de género. En este sentido, creemos que es bastante grave que quien tiene como función proteger los derechos humanos en este país use el poder para dedicarse a atacarlos.

P. ¿Qué opina del seguimiento que hacen sobre el tema los medios de comunicación?
R. Los medios entrevistan a las autoridades que, en teoría, debieran tener una posición clara al respecto. Aquí el problema no es de medios sino de que las diferentes instancias del Estado desinforman de un modo realmente preocupante. Además, esto no se limita al Misoprostol sino que se extiende a cuanto tiene que ver con la IVE y las circunstancias en las que las mujeres tienen derecho a solicitarlo. Hay desinformación total por parte del Estado, lo cual crea confusión en torno a lo que está vigente o no: a qué tienen derecho las mujeres y qué tienen que hacer los profesionales de la salud.

P. El 10 de mayo se cumplen cinco años de la Sentencia C-355/06. ¿Cuál es el balance que se hace desde Women's Link Worldwide de este tiempo de sentencia?
R. Es un momento agridulce en lo concerniente a los derechos femeninos. Desde el punto de vista del Derecho constitucional, es una gran contribución en la práctica, así cada vez nos encontremos con más obstáculos por falta de compromisos del Estado para garantizar este derecho. Tampoco hay reacciones ante los ataques de la Procuraduría, que en definitiva es el mismo Estado. Somos un grupo muy pequeño trabajando desde las ONG, tratando de defender lo poco que se ha ganado; pero no podemos contra el Estado, y no podemos garantizar los derechos de todas las mujeres que necesitan este tipo de servicios. Está por verse cuál será el compromiso de la clase política colombiana y la población con la garantía de este derecho.

P. ¿Cuál es el paso siguiente para que esto se resuelva legalmente?
R. Tendrá que haber un nuevo protocolo del Ministerio de la Protección Social para saber cómo exigir esta prestación del servicio en todos los hospitales del país. Ya la Corte Constitucional ha dado lineamientos en estos cinco años al respecto: que tiene que ser gratuito, que no se le puede negar a menores de edad… Ha dicho también cómo se debe armonizar este derecho con el de los objetores de conciencia dentro del campo de la salud; pero falta quien lo implemente. La única manera de lograr una implementación real en todo el país es que el Estado se haga cargo de la prestación del servicio. Entre tanto, serán muy pocas las mujeres que se den el lujo de disfrutar de este derecho.

P. Pero el derecho y su cumplimiento son exigibles sin esa regulación…
R. El derecho está vigente porque se reconoce en la sentencia y no hace falta una regulación. Sólo que esa falta de reglamentación hace muy difícil que se cumpla el derecho, y la estrategia del Procurador ha sido impedir que los funcionarios vigilen que se estén prestando los servicios, porque, según él, sin decreto no es posible obrar (y no falta quien le crea).


*    El Misoprostol es una píldora que se usa para la interrupción del embarazo.
1    Según Sentencia C-355/06, el aborto no puede ser considerado delito cuando la vida o la salud física o mental de las mujeres en cuestión esté en peligro, cuando el embrazo sea resultado de violación o incesto o cuando se diagnostiquen graves malformaciones fetales que hagan inviable la vida fuera del útero.
2    Ver World Health Organization: Aclaración de la postura de la OMS respecto del uso del Misoprostol en la comunidad para reducir mortalidad materna. OMS, 2010.
3    La denuncia la realizó el ex magistrado de la Corte Constitucional Rodrigo Uprimny, asegurando que desde la Procuraduría se ha editado convenientemente el documento en el que la OMS aclara su postura ante el uso de este medicamente, según Uprimny, para hacer ver que la OMS no apoyaba este medicamento cuando era justo lo contrario.
4    El Acta número 20 de 2007 del Invima puede ser consultada en: http://web.invima.gov.co/portal/documents/portal/documents/root/acta20_2007.pdf.
5    Según el alto tribunal colombiano, esta determinación se adopta porque debió ser el Congreso de la República y no el gobierno el encargado de reglamentar esta práctica.
6    Bajo el título “No más silencio: censura, discriminación y corrupción en la Procuraduría General de la Nación de Colombia”, el funcionario Daniel Antonio Sastoque ha hecho circular –a través de un escrito– que su trabajo en defensa de los derechos de la población LGBTI fue censurado por el propio Procurador y que, por tanto, se le asignaron funciones en la Procuraduría Regional de Cundinamarca con el propósito de retirarlo de las actividades de promoción y defensa de los Derechos de la población LGBTI en el país. La decisión, según el escrito, fue arbitraria al carecer de estudios previos de la planta de personal para justificar su traslado. Esta es una de las muchas irregularidades que Sastoque denuncia en el escrito. “Aplicando los criterios establecidos para la selección de tutelas, finalmente la Corte Constitucional de Colombia eligió para su revisión la Acción presentada por el asesor Daniel Antonio Sastoque Coronado, y para los próximos meses se espera su fallo”.


Estadísticas del aborto en Colombia


Según el Informe de vigilancia a la Sentencia C-355 de 2006 (circular dirigida al personal funcionario de la Procuraduría), publicado por la propia Procuraduría General de la Nación el 15 de agosto de 2010, en lo que se refiere a Colombia, hasta 2005 (año en el que se registraron 526 muertes maternas) la totalidad de abortos realizados eran clandestinos. A partir de la Sentencia que despenalizaba esta práctica en tres casos concretos (2006), un número creciente de interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) se ha realizado –según estos datos– por personal capacitado en hospitales públicos y privados y, por tanto, con las medidas adecuada para ello. La cifras en Colombia sobre abortos practicados “en la clandestinidad” varían según quien aporte la información. Algunos documentos proponen informaciones distintas que hacen imposible establecer, según el propio documento, “una cifra aproximada con algún mínimo grado de certeza”. En esta forma, en “Costos de Implementar el Plan de Acción de Salud Sexual y Reproductiva (PASSR) en Colombia”1, publicado en 2004, se calcula el número de abortos clandestinos y se estima en un rango que oscila entre 140.000 y 360.000 al año2. Otras fuentes, de diferentes organizaciones y entidades, elevan incluso más esta cantidad, llegando a 450.000.

Lo cierto es que –ni antes ni después de la Sentencia– se manejan datos “unificados”, llegado este documento incluso a recoger lo siguiente: “En vista de la disparidad en las cifras, el Ministerio Público le recomienda al Ministerio de la Protección Social realizar estudios dirigidos a actualizar la cifra estimada de abortos clandestinos en el país, la cual es determinante para el establecimiento de una serie de políticas públicas, relacionadas con la protección del derecho a la vida, los derechos de las madres gestantes y la prevención del delito de aborto”. De acuerdo, según el documento, con la última información estadística disponible, en 2007 hubo 536 muertes maternas en Colombia, de las cuales 19 corresponden a complicaciones por abortos no espontáneos3. El aborto provocado constituiría aquí la décima causa de muerte materna en el país.

Por otra parte, en lo que respecta a la práctica de los casos de IVE no constitutivos de delito, el informe recoge que la Procuraduría General de la Nación le solicitó información al Ministerio de la Protección Social e igualmente a las Secretarías de Salud Departamentales sobre el número de casos registrados para 2007, 2008 y 2009. Según los resultados obtenidos, durante el período citado, en el país se realizaron 623 procedimientos de IVE. Sin embargo, según las 16 Secretarías de Salud consultadas, se registraron 461 procedimientos de IVE. El documento justifica esta diferencia de datos asegurando que sólo 16 Secretarías “reportaron la información requerida al Sistema de Información en Género y Derechos desde la perspectiva de género de la Procuraduría General de la Nación”.

El informe da acceso a un dato fundamental: si en Colombia el número de abortos clandestinos oscila (según el estudio de PASSR) entre 140.000 y 360.000 anuales, ¿cómo es posible que a lo largo de tres años sólo se hayan practicado de modo legal 623 procesos de IVE? ¿Qué trabas impiden que estas dos cifras sean equiparables?

Con todo, como decimos, se hace necesario un estudio actualizado de estos datos con el fin de que se puedan valorar tanto la intervención pública y privada como la necesidad de que la Sentencia tenga una plena aplicación práctica. Asimismo, el papel del Plan de Acción de Salud Sexual y Reproductiva se hace fundamental, ya que es necesaria una revisión del mismo para ver cómo se están abordando los derechos de la mujer en lo que respecta a la IVE. Del mismo modo, la revisión debe pasar por que un Estado laico como Colombia (según afirma la propia Constitución) no olvide ese laicismo en el momento de impartir educación en lo concerniente a la Salud Sexual y Reproductiva.

1    López Montaño, Cecilia et al. Costos de implementar el Plan de Acción de Salud Sexual y Reproductiva (PASSR) en Colombia. International Planned Parenthood Federation, Western Hemisphere Region (IPPF/WHR) – Fundación Agenda Colombia, Bogotá, 2004, p. 33.
2    Procuraduría General de la Nación: Informe de vigilancia a la Sentencia C-355 de 2006, agosto de 2010.
3    Dane. Registros del sistema de estadísticas vitales, Bogotá, 2007.


Educación sexual para ejercer los Derechos Humanos


Ante esta nueva intrusión de la Procuraduría en los asuntos que tienen que ver con los derechos humanos, sexuales y reproductivos, es necesario insistir en la necesidad de seguir promoviendo y avanzando en la Educación Sexual Integral que debe comenzar en los hogares, pero donde a través del sector educativo el Estado tiene la responsabilidad de garantizar el derecho a una educación sexual en el marco de un Estado Social de Derecho, como es Colombia.

En esta perspectiva, y en contra de las opiniones personales del Procurador y su abuso de la función pública, lo que han mostrado “las investigaciones realizadas en todo el mundo señalan en forma inequívoca que nunca, o rara vez, la educación en sexualidad conduce a un inicio temprano de la actividad sexual. Más bien aquélla retarda y hace más responsable el comportamiento sexual o no tiene efectos notables en el mismo” (Orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad. Un enfoque basado en evidencia orientado a escuelas, docentes y educadores en salud. Volumen 1, pág. 18. Unesco, Unaids, Unfpa, Unicef & OMS. París, 2010).

¿Qué significa la responsabilidad del Estado en la educación sexual?

El Derecho a la Educación está reconocido en nuestra Constitución con unas características específicas en las cuales resalta –para efectos del papel que ha jugado la Procuraduría– la laicidad. Ello quiere decir que se respeta el derecho de todas las personas a profesar un credo –cualquiera que éste sea–, pero que el Estado asegurará que a sus ciudadanos no se les imponga ninguno, ni fe o religión alguna, y que mucho menos él mismo actúe para imponerlos.

En esta perspectiva, nadie discute la importancia de una educación sexual que asegure el libre ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos en todas las personas. Esto señala hacia una educación sexual que conduzca a la libre toma de decisiones, sin ninguna coacción, con conocimientos suficientes sobre sexualidad y reproducción basados en el conocimiento científico y no en la fe. Implica igualmente reconocer la diversidad en los seres humanos y en la sexualidad en particular, y asimismo respetar al ‘otro’ en su autonomía y el libre desarrollo de su personalidad.

El derecho a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), en los tres casos reconocidos por la Corte Constitucional, está basado en el principio de Integridad Corporal que sustentamos en el campo de ejercicio de la sexualidad y la reproducción: La persona tiene libertad para elegir sobre su cuerpo, su sexualidad y su reproducción. En esta perspectiva, habrá que seguir avanzando en que IVE sea una decisión autónoma y libre de todas las mujeres, garantizada por el Estado. Por ahora, en la Educación Sexual Integral se hace necesario formar para el libre ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, incluida la IVE en los tres casos legislados por la Corte Constitucional.

Al Procurador y sus fieles funcionarios –‘legionarios’– hay que insistirles en el bloque de constitucionalidad, lo mismo que en las diferentes convenciones, acuerdos y conferencias internacionales que ha suscrito Colombia en estos temas. Sin embargo, esto no servirá mucho porque a ellos les asiste su fe, que quieren imponerle al resto de los colombianos, en un ejercicio abusivo de la función pública. Ante esto sólo queda continuar y ampliar la acción ciudadana, la movilización social para la defensa de los Derechos sexuales y reproductivos, y la denuncia constante de la utilización de las instituciones públicas para imponer pensamientos y credos, en contravía absoluta de nuestro Estado Social de Derecho y su Constitución.
Publicado enEdición 168