El Gobierno venezolano pide a la Corte Suprema que revise el fallo contra la Asamblea

El presidente Nicolás Maduro aprovechó las diferencias planteadas por la fiscal general para convocar al Consejo de Defensa de la Nación que, tras analizar la controversia, exhortó al Tribunal Supremo a dar marcha atrás con su decisión de asumir las funciones legislativas y volvió a convocar al diálogo con la oposición. Con esta resolución, comunicada por el vicepresidente, el Gobierno dio por cerrada la crisis.

La crisis venezolana tuvo un importante giro en la madrugada del sábado, cuando el presidente Nicolás Maduro aprovechó las diferencias planteadas por la fiscal general de la República sobre el fallo del Tribunal Supremo, que asumió las funciones legislativas “mientras la Asamblea Nacional se encuentre en desacato”, para convocar al Consejo de Defensa de la Nación. En una reunión realizada en el Palacio de Miraflores, el Consejo decidió exhortar a la Corte que revise sus decisiones 155 y 156 “de manera que se mantenga la estabilidad constitucional”.

Con esta resolución, que fue comunicada por el vicepresidente Ejecutivo, Tarek El Aissami, Maduro dio por cerrada el episodio. "Queda superada esta controversia, demostrando las capacidades de diálogo", indicó Maduro, quien presidió el Consejo de Defensa de la Nación
La fiscal Luisa Ortega Díaz había considerado en un acto público que en la sentencia de la Corte “se evidencian varias violaciones del orden constitucional y desconocimiento del modelo de Estado consagrado en nuestra Constitución, lo que constituye una ruptura del orden constitucional”.

Planteada la diferencia en el seno del Estado, el Consejo de Defensa de la Nación que acordó insistir en la vía del diálogo. En el dictamen se ratificó al TSJ, en su Sala Constitucional, como "la instancia competente para el control de la constitucionalidad de los actos emanados de cualquier órgano del poder público nacional", así como "la resolución de los conflictos entre poderes".

Además, se insistió en la disposición de desarrollar un “diálogo fecundo” con la oposición, a la cual invitaron para "unirse sin demora" a las conversaciones, que son respaldadas por la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el Vaticano y los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández (República Dominicana), y Martín Torrijos (Panamá).

Otra de las decisiones adoptadas por el Consejo fue la de "repudiar cualquier intervención que atente contra la Independencia, soberanía, integridad territorial y autodeterminación" de la República Bolivariana. En ese sentido, el presidente Maduro expresó su "rechazo en todas sus partes el intervencionismo extranjero" por parte de algunos Gobiernos "que pretenden dictar pautas cuando sus países están en llamas".

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“Siempre hemos mantenido la resistencia”

En Norte de Santander, sobre el Catatumbo, con frontera viva entre Colombia y Venezuela, está asentado el pueblo Barí, ahora arrinconado por el interés empresarial y la dejadez del Estado central. Reclaman 244.284 hectáreas de territorio ancestral para poder ampliar sus resguardos. A principios del siglo XX contaban con 1.600.000 hectáreas.

 

Derechos y territorio ancestral violados. Los Barí, unos de los 102 pueblos indígenas reconocidos por el Estado colombiano, viven desde hace siglos una cadena de violencia, sistemática, que en los tiempos que corren se centra sobre su territorio ancestral en la disputa de multinacionales por de los recursos mineros allí existentes.

 

Arrinconados sobre 128 mil hectáreas, sus 3.402 sobrevivientes le exigen desde el 2014 al Estado central que les reconozca el dominio legal e histórico que tienen sobre 244.284 hectáreas; territorio necesario para poder ampliar sus resguardos. Esa es hoy su principal lucha: recuperar este territorio ancestral, donde, por demás, están situados algunos de sus lugares sagrados, y donde desarrollan actividades económicas como pesca y caza.

 

Como es conocido, para los indígenas la propiedad colectiva de un territorio no lo legitima un papel, existe un derecho consuetudinario, pese al cual han tenido que enfrentar al Estado con mecanismos jurídicos para que sean reconocidos sus derechos territoriales y culturales.

 

Conflictos mineros y petroleros en territorio Barí

 

El despojo del pueblo Barí se remonta al comienzo de la explotación petrolera en el Catatumbo, en los inicios del siglo XX. La llegada de capitales internacionales provocó la apertura de vías, pozos y campamentos para los trabajadores y desplazó a los Barí de sus territorios ancestrales, a tal punto que para el año 1980 sólo contaban con 240.000 hectáreas de las 1.600.000 reconocidas a principios de siglo (ver Tabla), las que hoy, según sus autoridades, están reducidas a 128.000. Asímismo su población fue disminuyendo al pasar de 2.000 personas a mediados del siglo pasado a 1.400 a finales de 1980*, dinámica que cambió en estas últimas décadas al sumar 3.402 habitantes en 2017, según datos de sus autoridades.

 


La lucha por sus territorios ancestrales gana en intensidad, pese a las amenazas que padecen. Anora reclaman y demandan jurídicamente, elevando sus solicitudes ante la Agencia Nacional de Tierras (anteriormente Incoder) y el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac). Demanda convertida en una importante lucha, no solo por lo que representa para este pueblo el territorio en litigio, sino también porque para ellos es urgente impedir y suspender la explotación minero-energética desatada en estas tierras; el alto poder destructivo de este tipo de explotación, del cual son conscientes, así los obliga a actuar. El ejemplo de lo sucedido con los wayuu en La Guajira es una lección que no puede quedar sin ser aprendida.

 

En el territorio hoy reclamado para poder ampliar los resguardos Barí, se encuentran 48 títulos minero-energéticos otorgados por el gobierno a distintas empresas, de los cuales 13 están en fase de exploración y 35 en fase de explotación; son títulos para explotar carbón, petróleo y titanio. Según Diego Dora exgobernador de Ñatubaiyibari –Asociación de autoridades tradicionales del pueblo Barí: “hay una veta más grande que la del cerrejón de La Guajira que se quiere explotar a cielo abierto dentro de los territorios ancestrales del pueblo Barí, entonces esto nos conlleva a tomar medidas de control territorial para la pervivencia de la cultura y la integridad física del pueblo en general”.

 

El interés empresarial. En tanto el Estado no reconoce la propiedad ancestral Barí sobre este territorio, algunas autoridades del orden nacional, y las empresas multinacionales, se escudan en ello para no aplicar el derecho de consulta previa, algo que los indígenas reclaman pues, aunque estos territorios no están titulados sí hacen parte de la cultura: en ellos desarrollan actividades propias de su cosmogonía.

 

Ellos insisten en su derecho histórico, lo que los anima física y espiritualmente para no dar el brazo a torcer. Diego Dora lo expresa con total claridad, “para nosotros el territorio no tiene límites, es sin fronteras, entonces la legalidad y constitucionalidad nos obliga a tener algo legal para nosotros poder defender el territorio, lamentablemente”.

 

Sin embargo, existen antecedentes sobre luchas jurídicas ganadas por el pueblo Barí como la suspensión de la exploración de proyecto Álamo 1 que desde 2002 ya adelantaba Ecopetrol, pues estaba ubicado en territorio ancestral Barí. Para lograrlo, los indígenas realizaron una acción de tutela contra el Ministerio del Interior y de Justicia y otros entes nacionales por no realizar la consulta previa, favorecidos por la Sentencia T–880 de 2006 por medio de la cual la Corte Constitucional obligó a la suspensión de la fase de exploración hasta que se adelante la consulta previa.

 

Violación de derechos humanos

 

Emilse Guachina Aquerdora, gobernadora actual de Ñatubaiyibari, cuenta que “los Barí siempre han sido una gente de paz, nunca han tenido ningún problema, pero la entrada de los paramilitares nos han dado amenazas, dificultades y pobreza [...] mujeres han sido asesinadas, líderes que fueron asesinados en un tiempo pero siempre hemos mantenido la resistencia del pueblo Barí”. De resistencia en resistencia anda este pueblo, no solo ante la colonización de parte de sus tierras, la extracción petrolera y minera sino ante la arremetida paramilitar. Hay datos de más de 100 Barí asesinados en el 2003.

 

Intentan amedrantarlos. El pasado 9 de enero fue atacada la casa de Gobierno de Ñatubaiyibari, ubicada en el municipio de Tibú, una nueva sede que aún no habían inaugurado pero que en su interior reposaban muebles y enseres para el posterior funcionamiento que fueron robados.

 

Otro asunto que preocupa al pueblo, es la presencia de paramilitares en la región; según Emilse Guachina “A la salida de las Farc de Caño Tomás y Las Timba entraron los paramilitares, es una gran preocupación, una amenaza del pueblo Barí y las comunidades que están a punto de desplazamiento, pero ya sienten temor los líderes que somos”. Se refiere a la presencia de paramilitares el 9 de febrero del año en curso en el municipio de Tibú, en las zonas donde las Farc estaban preconcentradas, apenas salieron a Caño Indio, donde sería la Zona Veredal Transitoria.

 

* Salazar, 2005. La explotación y colonización petrolera: El genocidio contra los indígenas Barí.

 


 

Recuadro 1

 

Cambios territoriales y de población Barí 1900-1980

 

Territorio BaríTerritorio perdidoPoblación
Año Total área Km2 (aprox.)% área de 1900 Total pérdida década anterior Km2 % relativo pérdida área 1900Total estimadoDensidad x Km2 Km2 x persona
1900
1910
1920
1930
1940
1950
1960
1970
1980
16.000

14.000
13.500
9.700
7.400
5.100
3.300
2.400

 100

87,5
84,5
60,5
46,2
31,9
20,6
5,0

 -

1.970
475
3.800
2.300
2.300
1.800
900

 -

12,3
3,0
23,7
14,4
14,4
11,2
5,6

 
 2.000
2.500
2.000
2.000
1.500
1.200
800
1.200
1.400
0.12
0.15
0.14
0.15
0.12
0.16
0.16
0.36
0.58
8.0
6.4
7.1
6.7
8.1
6.2
6.3
2.7
1.7

 

Fuente: (Beckerman 1983). Fuente: Jaramillo, 1993. Tomado de: Salazar, 2005.

 


 

Recuadro 2

 

¿Quiénes son los Barí?

 

En el bosque húmedo tropical del nororiente de Colombia, en el departamento de Norte de Santander, habita el pueblo indígena Barí, conocido también como Motilón Barí. Se ubica en la región del Catatumbo, en los municipios de Tibú, El Tarra, El Carmen, Teorama y Convención (ver mapa). Se encuentran organizados en dos resguardos; el Motilón Barí, constituido por 23 comunidades y el Catalaura–La Gabarra, constituido por 2 comunidades. Estos resguardos suman una extensión total de 128.000 hectáreas y reune una población de 3.402 personas, según las autoridades indígenas Barí.

 

Este pueblo es binacional, es decir, vive tanto en Colombia como en Venezuela, ya que a comienzos de la invasión española ocupaban extensos territorios, por el norte desde las cabeceras de los ríos Santa Ana y Santa Rosa de Aguas Negras en la Serranía de Perijá, hasta el lago Maracaibo, y por el sur llegaban hasta más abajo del Catatumbo*.

 

A pesar de que los Barí ancestralmente han vivido en la región del Catatumbo, el Estado colombiano nunca ha respetado sus derechos sociales, territoriales y culturales: entrando el siglo XX su territorio abarcaba alrededor de 1.600.000 hectáreas y el Estado entregó en concesión 200.000 al general Virgilio Barco para explotación petrolera. Luego, a principios de los años treinta, inicia la explotación petrolera por acción de la empresa Colpet (Colombian Petroleum Company) quien compró los derechos de la Concesión Barco y se instalaron así 38 pozos de producción, los cuales obligaron a formar asentamientos humanos para los trabajadores de los pozos y los colonos que llegaron a las zonas aledañas4. Entonces la lucha del pueblo Barí se volvió más compleja, ya no libraban batallas solo contra la usurpación de las petroleras sino también de los colonos y grandes hacendados que se fueron estableciendo.

 

* Fuente: Archivos Ministerio del Interior.

Publicado enEdición Nº233
Sábado, 10 Diciembre 2016 06:38

Victoria en Standing Rock, por ahora

Victoria en Standing Rock, por ahora

 

La construcción del oleoducto Dakota Access se ha detenido, al menos por ahora. El domingo, la nación sioux de Standing Rock junto con sus miles de aliados indígenas y no indígenas, obtuvieron una victoria tan extraordinaria como inesperada. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos anunció que había denegado el permiso para que la empresa responsable del oleoducto, Energy Transfer Partners, perforara por debajo del río Missouri y que se implementaría un estudio de impacto ambiental integral. La organización de base, las acciones directas pacíficas y el liderazgo de los pueblos indígenas en la primera línea de la lucha lograron detener el proyecto de casi 2.000 kilómetros de longitud, valuado en 3.800 millones de dólares.

Sin embargo, mientras los protectores del agua festejaban en los campamentos congelados, surgió una pregunta: ¿Qué va a pasar cuando Donald Trump asuma la presidencia en solo seis semanas?

El jefe de la tribu sioux de Standing Rock, Dave Archambault II, dijo a Democracy Now! unas horas después de conocer la noticia: “Finalmente, por primera vez en siglos de historia, alguien nos está escuchando. Hace casi dos años que estamos hablando del tema con el Cuerpo de Ingenieros, y les hemos dicho que teníamos problemas con este oleoducto porque no solo amenaza nuestra agua, también amenaza nuestro patrimonio, nuestra cultura y nuestro medio ambiente”.

Un frío glacial ha descendido sobre la región, complicando aún más la vida en los campamentos de resistencia. Durante el fin de semana largo del Día de Acción de Gracias, el sheriff del condado de Morton, Kyle Kirchmeier, con el apoyo de un grupo multijurisdiccional de la policía paramilitar y la Guardia Nacional, lanzó un operativo contra los manifestantes que incluyó un arsenal de gas pimienta, granadas de contusión, gas lacrimógeno, balas de goma y, en medio de ese frío helado, cañones de agua.

El gobernador republicano saliente de Dakota del Norte, Jack Dalrymple, el sheriff Kirchmeier y el director ejecutivo de Energy Transfer Partners, Kelcy Warren, comparten la responsabilidad por los meses de violencia desenfrenada del personal policial y de la compañía de seguridad privada en la represión a quienes se resisten al oleoducto. Una semana antes de que el permiso de perforación fuera denegado, Dalrymple declaró un estado de emergencia y dijo: “Las condiciones invernales pueden poner en peligro la vida humana”. En respuesta, la tribu sioux de Standing Rock escribió: “El gobernador de Dakota del Norte y el sheriff del condado de Morton son relativamente recién llegados [aquí]. Es comprensible que se preocupen por el intenso frío invernal”. Una semana después, el ex vicepresidente Al Gore opinó que el uso de cañones de agua con este frío era “inhumano” y calificó al oleoducto en cuestión como “una atrocidad”.

Mientras Dalrymple amenazaba con desalojar por la fuerza a los miles de protectores del agua pacíficos, otro tipo de tropas se agrupaban en su defensa. Veteranos de guerra del ejército estadounidense respondieron a un llamado de los ancianos tribales para que fueran a defender el campamento. El grupo “Veterans Stand for Standing Rock” viajó a los campamentos para formar un escudo humano alrededor de los protectores. Más de 2.000 veteranos hicieron el viaje bajo el liderazgo del veterano Wes Clark junior. Si su nombre les suena, es posible que conozcan a su padre: Wesley Clark padre, el general retirado de cuatro estrellas que se desempeñó como Comandante Supremo de la OTAN en Europa y más adelante se postuló a presidente por el Partido Demócrata.

Tras el anuncio de que no se iba a aprobar el permiso para perforar bajo el río Missouri, Wes Clark junior habló en una ceremonia en Standing Rock: “Vinimos. Peleamos contra ustedes. Tomamos sus tierras. Firmamos tratados que rompimos. Robamos minerales de las colinas sagradas. Tallamos las caras de nuestros presidentes en su montaña sagrada. Y tomamos todavía más tierras. Luego tomamos a sus hijos. Luego tratamos de tomar su idioma. Tratamos de eliminar el idioma que Dios les dio y que el Creador les dio. No los respetamos. Contaminamos sus tierras. Los hemos lastimado de varias maneras. Y hemos venido para decir que lo sentimos, que estamos a su servicio, y suplicamos su perdón”.

El jefe tribal de Standing Rock, David Archambault, nos dijo: “El oleoducto no seguirá adelante. Quienes están acampando allí podrán ahora disfrutar del invierno en sus hogares con sus familias”. Pero muchas de las personas del campamento siguen escépticas, como el veterano estadounidense Remy, miembro de la nación navajo, que está en Standing Rock hace casi seis meses: “Hasta que el proyecto no haya sido desestimado no pensamos irnos a ninguna parte”.

Donald Trump respalda el oleoducto y es muy posible que intente sabotear la decisión tomada por el gobierno de Barack Obama de negar el permiso de perforación. Según las declaraciones de información financiera, Trump tuvo entre 500.000 y un millón de dólares invertidos en el oleoducto, aunque un portavoz de Trump afirma que ya ha vendido sus acciones. Trump ha nombrado al fiscal general de Oklahoma, Scott Pruitt, para dirigir la Agencia de Protección Ambiental. El congresista Keith Ellison dijo que el nominado “niega la existencia del cambio climático y está comprometido con las empresas de combustibles fósiles”. Además, Ellison, que es codirector del bloque progresista del Congreso, afirmó: “Scott Pruitt procura revertir las protecciones ambientales y salir en apoyo de las empresas multimillonarias de petróleo y gas”.

El pasado mes de septiembre, Olowan Martinez, protectora del agua lakota, se encadenó a una máquina excavadora utilizada para la construcción del oleoducto. Fue arrestada y pasó una semana en la cárcel. Cuando le preguntamos cuánto tiempo planeaba quedarse en los campamentos, nos dijo: “Hasta que sepamos con certeza que esta serpiente negra ha muerto”.

El frío, la violencia policial y las promesas del gobierno no lograrán disuadir a este grupo de protectores del agua y de la tierra.

 

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

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Sábado, 17 Septiembre 2016 07:24

Black bloc como táctica y excusa

Black bloc como táctica y excusa

En las últimas semanas hemos asistido a un debate a raíz de la actividad black bloc en Brasil, que involucró a dirigentes de movimientos sociales y colectivos de militantes. La táctica black bloc (destrucción de vidrios y escaparates de bancos y empresas privadas por jóvenes encapuchados durante las manifestaciones) ha sido habitual en Chile y en Uruguay, entre otros, y se instaló en Brasil en junio de 2013, reapareciendo con fuerza en las manifestaciones contra el gobierno ilegítimo de Michel Temer.

Desde que aparecieron las tácticas black bloc se generó una polémica en las organizaciones sociales sobre la pertinencia de esas acciones. Algunos sostienen que son negativas, porque dan argumentos a la policía para reprimir y de ese modo alejan y atemorizan a los manifestantes reales o potenciales. Otros destacan que se trata de violencia simbólica contra grandes empresas y representaciones del sistema, que tiene efectos disuasorios sobre la represión. Los partidos electorales suelen condenarlas de forma tajante.

En Brasil la polémica incluyó a uno de los más destacados referentes de los movimientos más combativos, como Guilherme Boulos, coordinador del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST). Un día antes de la mayor marcha contra el gobierno, Boulos aseguró que "en nuestras manifestaciones no hay espacio para esas prácticas", y dijo que no debían participar en la movilización del domingo 4 (goo.gl/GUDSMi). Fue duramente criticado por defender la "criminalización" de quienes emplean la táctica black bloc.

Poco después Boulos publicó una nota en su blog, en la que explica: "discrepo con la táctica porque aparta personas de las movilizaciones y toman decisiones aisladas, pero nos afectan a todos". Rechaza la acusación de criminalizar la táctica y recuerda que el MTST ha sido "duramente criminalizado por practicar la acción directa", destacando que el movimiento tiene militantes presos y con procesos en curso (goo.gl/zxqzST).

En la manifestación del domingo 4 en Sao Paulo participaron unas 100 mil personas. Los organizadores, la alianza Povo Sem Medo, donde el MTST juega un papel preponderante junto con unos 30 movimientos y organizaciones sociales y política, y el Frente Brasil Popular, hegemonizado por el PT y la central sindical CUT, se dirigieron a los encapuchados para que descubrieran sus rostros o abandonaran la marcha. No se registró ningún incidente. Sin embargo, cuando los manifestantes se dispersaban la policía militar los atacó y detuvo a 26 jóvenes, porque "pretendían practicar actos de violencia".

En esta ocasión no hubo la menor "provocación" black bloc, pero la represión fue igualmente implacable. La polémica sigue su curso, con argumentos que van desde el cuestionamiento a la violencia hasta la conveniencia de su empleo cuando participan familias con niños en las manifestaciones, incluyendo la suposición de que siempre la usan infiltrados para provocar la represión policial. Parecen necesarias algunas consideraciones.

La primera es que al tratarse de una táctica no es buena ni mala en abstracto, sino puede ser conveniente, o no, según las circunstancias. No estamos ante una cuestión de principios. Es necesario comprender que no todos los que se cubren el rostro son adeptos de la táctica black bloc, que no forman una organización ni son necesariamente anarquistas, ni usan la táctica siempre y en todo lugar. Quienes la utilizan hoy pueden no hacerlo mañana, y viceversa.

La segunda es que quienes emplean la táctica black bloc son jóvenes radicales, anticapitalistas, que rechazan el sistema económico y la represión policial. En contra de los prejuicios existentes, no pertenecen a las clases medias acomodadas; viven en las periferias, estudian y trabajan desde muy jóvenes. Por lo que conozco en Uruguay, por los datos que aportan desde Chile y por la investigación de los autores de Mascarados (Geração Editorial, 2014), se trata de personas en torno a 20 años, muchas de ellas mujeres, que sufren la persecución policial en sus barrios. Aunque son pocos, muestran "la profunda crisis en que se debate la izquierda brasileña" (p. 19).

La tercera gira en torno al principal argumento que se utiliza contra esa táctica: facilita la represión policial y espanta a una parte de los manifestantes, ya sea porque las convocatorias aclaran que las marchas son pacíficas o bien porque la represión que sigue a la táctica black bloc afecta a personas que no quieren sufrir violencia policial. Se les califica de "provocadores".

El argumento es sólido, sobre todo cuando los encapuchados actúan y se retiran antes de la llegada de la policía que termina reprimiendo a personas al azar. Pero el problema no está sólo en quienes usan esa táctica, sino en los propios manifestantes, quienes no suelen estar organizados y asisten individualmente. ¿Alguien se imagina que un grupo de jóvenes utilice la táctica block bloc durante una manifestación de las bases de apoyo del EZLN en San Cristóbal de las Casas?

La cuarta cuestión se relaciona con la utilización de tácticas similares por parte de infiltrados policiales o militares en las manifestaciones. Como señaló un joven de Sao Paulo en un excelente reportaje de la edición brasileña de El País, "creo que quien rompe un puesto de periódicos o quema un autobús, por ejemplo, o no entendió nada o es un infiltrado" (goo.gl/2G6lck). Es posible diferenciar entre las acciones black blocs y las provocaciones policiales, siempre que exista interés en hacerlo.

Por último, el tema que plantea la periodista Eliane Brum: "Mientras la destrucción de los cuerpos de los manifestantes por la policía militar está naturalizada, la de los bienes materiales es criminalizada" (goo.gl/mdRPKj). En su opinión, se trata de una "herencia esclavista y genocida" que aún no ha sido superada. Dicho de otro modo, la táctica black bloc, acordemos o no con ella, nos plantea un dilema: ¿aceptamos, sin más, el monopolio estatal de la violencia?

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EU sale de Turquía; Rusia llega a Irán; chinos en Siria, y Putin en Crimea

El naciente eje de Rusia/Turquía/Irán cobra forma en el teatro de batalla de los países que colindan con el "triángulo marítimo" del mar Mediterráneo/mar Negro/mar Caspio (http://goo.gl/qTURPv).

Los mares Negro y Caspio bañan con sus agitadas olas geopolíticas el incandescente pilar terrestre del Transcáucaso, que forma parte de los nuevos “Balcanes Euroasiáticos (http://goo.gl/nkxpca)” formulados por Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional de Carter e íntimo de Obama, con el fin de desestabilizar las entrañas islámicas del RIC (Rusia, India y China) mediante la añeja instrumentación yihadista sunita por la CIA desde hace 37 años (http://goo.gl/F0kghK).

Por la naturaleza propia de las cosas, como hubieran expresado los clásicos helénicos, hoy los actores en juego han desplegado en torno del "triángulo marítimo" una serie de dramáticos movimientos tácticos en una sola semana cuando resaltan cuatro hechos superlativos que pueden ser calificados de game changers (puntos de inflexión) en el tablero de ajedrez regional: 1) retiro de las 90 bombas nucleares de EU/OTAN de la base Incirlik, en Turquía, para ser reinstaladas en Rumania; 2) utilización espectacular de los estratégicos aviones rusos Tu-22M3, de uso dual (nuclear y convencional), en la base aérea de Hamadan en Irán, con el fin de bombardear específicamente a sus enemigos comunes: los yihadistas sunitas; 3) visita sorprendente de militares chinos a Siria para apuntalar al régimen de Bashar Assad, y 4) inusitado arribo del zar Vlady Putin a Crimea, en el corazón del mar Negro, en medio del recalentamiento del contencioso ucraniano y su región rusófila del Donbas.

¿El precipitado retiro de las ominosas 90 bombas nucleares de EU/OTAN en Incirlik (http://goo.gl/WmuZP0) fue el catalizador de las otras tres jugadas operadas por rusos, iraníes y chinos, con la tácita connivencia y conveniencia de los turcos?

Lo más relevante es el estridente silencio de los usualmente cacofónicos multimedia "occidentales", con excepción singular de la prensa israelí que externa su preocupación, sobre los evocados cuatro movimientos.

La visita del sultán Erdogan a San Petersburgo, ciudad natal del zar Putin, rinde sus frutos y se puede conjeturar que el forzado retiro de las 90 bombas nucleares forma parte de una mayor coordinación del nuevo eje Rusia/Turquía/Irán que obliga a la dupla EU/OTAN a replegarse a Rumania –que forma parte de los "grandes Balcanes" y sus volcanes geopolíticos– cuando Obama ya había avanzado sus piezas misilísticas de su ajedrez nuclear en los países Bálticos y Polonia con el fin de asfixiar a Rusia.

En sincronía al retiro de las 90 bombas nucleares de EU/OTAN en Incirlik, se insinúa que su lugar puede ser sustituido por los aviones estratégicos de Rusia, mientras se decide la "batalla del destino" de Siria en la crucial guerra por la captura de Alepo, que constituye el barómetro y la prueba de fuego del nuevo eje Rusia/Turquía/Irán.

Ahora Pekín se coloca en el asiento trasero conducido por Rusia en Siria, donde llegó una importante delegación militar del Ejército de Liberación Popular (ELP) de China con el fin de detener el retorno subversivo de uigures yihadistas a la región autónoma islámica de Xinjiang (http://goo.gl/fVT4Kr).

Zhao Weiming, de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghai, comentó que se trata de una respuesta, en la esfera de influencia de Washington en Medio Oriente, a la interferencia militar de EU en el patio trasero de China: el mar del Sur de China. Tampoco China tiene la intención de "ofender (sic) a los países árabes predominantemente sunitas encabezados por Arabia Saudita".

Un año atrás, el almirante chino Sun Jianguo, vicejefe del estado mayor del EPL, había visitado Irán con el fin de profundizar los lazos bilaterales militares (http://goo.gl/ZWclJ4).

Era cuestión de tiempo la consolidación de la coalición "C4+1" –Irán/Irak/alawitas de Siria/Hezbolá libanés más Rusia (http://goo.gl/4PEZUY)–, a la que se puede sumar la sunita Turquía en su fase de posgolpe y de su colisión con EU y la OTAN.

Después de 70 años (¡supersic!), Moscú regresa militarmente a Irán, ahora a la base área de Hamadán, donde serán colocados los antimisiles de ensueño S-300 recientemente entregados a Teherán con el fin de proteger tanto los aviones de Rusia como el cielo persa a un ataque artero de Israel (http://goo.gl/so9ah3).

El canciller turco, Mevlut Cavusoglu, arremetió contra la OTAN, de la que es miembro prominente Turquía, por no cooperar en materia de "transferencia de tecnología e inversiones conjuntas", lo cual orilla a Ankara a considerar establecer lazos militares con Rusia. Muy severo, Cavusoglu fustigó que "Occidente" maltrata a Turquía y a Rusia como “países de segunda clase (https://goo.gl/NyU7W6)”.

Quedan atrás el derribo del avión ruso y la acerba crítica de Erdogan de que el "mar Negro" era un "lago ruso". Hoy Turquía hasta se aleja en forma asombrosa de la política de "Occidente" en Ucrania.

Es cuestión de tiempo la ruptura de Turquía con la OTAN y su simultánea incorporación al Grupo de Shanghai, que encabezan China y Rusia, como refiere Michael Maloof, prominente ex funcionario del Pentágono: "El presidente turco Erdogan ha renunciado básicamente a la OTAN y aún a la Unión Europea y voltea a ver a Oriente", para conectarse, a mi juicio, con los pueblos túrquicos desde el desierto de Gobi hasta el Transcáucaso.

Según Maloof, "Rusia busca la ayuda de Turquía para contener y controlar a los sunitas islámicos, a los yihadistas sunitas en Siria, pero también para convertirse en una influencia regional" en Medio Oriente.

Turquía, Irán, Pakistán e India anhelan integrarse al Grupo de Shanghai, que ha evolucionado desde su matriz geoeconómica a una agrupación "contraterrorista".

Maloof acepta que EU "está quedando fuera de Medio Oriente", en referencia a su papel en Siria, donde, después de la guerra, el presidente sirio ha prometido gratificar a Rusia, Irán y China con el gran negocio de su reconstrucción (https://goo.gl/SKlgoP).

Mientras la flota rusa lanzaba desde el mar Mediterráneo los célebres misiles crucero Kalibr contra objetivos yihadistas y colocaba otros misiles en el mar Caspio, el zar Putin se apersonó en Crimea en medio de notables "juegos de guerra" de gran envergadura en el mar Negro.

¿Espera el presidente ruso una réplica de EU mediante su aliado rusófobo de Kiev, que se ha puesto muy nervioso?

Obama sigue jugando golf en sus vacaciones en Martha’s Vineyard a menos de tres meses de la crucial elección presidencial de su sucesor(a), a quien legará el caos global que sembró en su confrontación dual contra Rusia y China.

El empantanamiento de la ex URSS en su fallida guerra de Afganistán, que llevó a su implosión, impidió su salida a los mares calientes.

Hoy, 37 años más tarde, Rusia consigue salir doblemente a los mares calientes: con su conexión al mar Mediterráneo, afianzada mediante su reconciliación con Turquía (sumada de las bases rusas en Siria), y ahora con Irán, que le puede brindar una salida superestratégica al océano Índico.

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Putin visita Crimea y crece la tensión con Ucrania

La visita se da después de que Moscú denunciara que un grupo de saboteadores de la inteligencia militar ucraniana trataron de entrar hasta tres veces en la península para “perpetrar atentados contra infraestructuras vitales”.

 

El presidente ruso, Vladimir Putin, visitó ayer la anexionada península de Crimea en medio de la nueva escalada de la tensión con Ucrania, pero descartó una ruptura de relaciones diplomáticas con el país vecino.


“No tenemos intención de romper las relaciones”, dijo Putin durante la reunión del Consejo de Seguridad de Rusia en el puerto de Sebastópol, base de la Flota rusa del mar Negro.


Los dos países incrementaron la presencia de sus tropas en el istmo que separa Crimea de Ucrania después de que Moscú denunciara que un grupo de saboteadores de la inteligencia militar ucraniana trataron de entrar hasta tres veces en la península para “perpetrar atentados contra infraestructuras vitales”.


Además, en las últimas semanas recrudecieron los combates entre el Ejército ucraniano y separatistas ruso parlantes en el este de Ucrania, donde dos soldados murieron y otros ocho resultaron heridos en las últimas 24 horas en nuevos enfrentamientos, según informó ayer la Presidencia ucraniana.


Putin abordó con la plana mayor política y militar las medidas de seguridad en la península tras acusar hace una semana a Ucrania de preparar una campaña de atentados en el territorio anexionado por el Kremlin en marzo de 2014.


Y es que, mientras Rusia reforzó el dispositivo de seguridad en Crimea, Ucrania incrementó su presencia militar en la zona y puso en “máxima alerta de combate” a sus tropas, tanto en la frontera con la península como en el este del país. “Nos hemos reunido después de abortar el intento de penetrar en nuestro territorio por parte de unidades de sabotaje del Ejército ucraniano”, señaló Putin.


El mandatario ruso acusó a Kiev de intentar provocar una escalada de la tensión en Crimea y el este de Ucrania, donde en las últimas semanas varios soldados ucranianos murieron en combates con las milicias prorrusas pese al alto el fuego en vigor desde febrero de 2015.


“Pese a la negativa de las autoridades de Kiev de mantener relaciones diplomáticas plenas a nivel de embajadores, crearemos las condiciones para el desarrollo de los contactos bilaterales”, apuntó.


Se refería a que Ucrania se negó a aceptar las cartas credenciales del nuevo embajador ruso, aunque el presidente ucraniano Petro Poroshenko también descartó una ruptura de lazos con Moscú con el argumento de que unos tres millones de ucranianos trabajan en territorio ruso.


Como primera reacción al presunto sabotaje organizado por Kiev, Putin rechazó mantener nuevas reuniones con su homólogo ucraniano, Petro Poroshenko, en el llamado formato de Normandía, en el que ambos líderes dialogan directamente con mediación de Alemania y Francia.


Mientras, el presidente ucraniano, que siempre acusó a Rusia de apoyar a los separatistas de las provincias orientales de Lugansk y Donetsk, alertó el jueves de que la probabilidad de que Rusia inicie una guerra en toda regla contra Ucrania “es notable”. “La probabilidad de una escalada del conflicto sigue siendo notable. No descartamos una invasión rusa en toda regla. Nuestras Fuerzas Armadas están listas para hacer frente al enemigo en el este (del país) y en la frontera administrativa con Crimea”, dijo Poroshenko. Agregó que en caso de que se cumplan los peores pronósticos, ya fuera en el este o en Crimea, Kiev declarará el “estado de guerra y la movilización” de la población.


Además, acusó a Putin de provocar artificialmente la escalada de tensión con el objetivo de incumplir los compromisos adquiridos en los acuerdos de Minsk para la paz en el este de Ucrania.


“El enemigo no cesa en sus intentos de torpedear el proceso de Minsk al hacer declaraciones absolutamente irresponsables sobre su salida del formato de Normandía”, afirmó Poroshenko.


Un año y medio después de la firma de acuerdos de paz en Minsk, Bielorrusia, y la adopción del alto el fuego, Kiev y los separatistas pro rusos y el Ejército ucraniano han sido incapaces de avanzar en el proceso de paz y en mantener el alto el fuego.


Mientras Moscú y los rebeldes acusan al gobierno ucraniano de negarse a aplicar la parte política de los acuerdos, incluida la concesión de un amplio autogobierno al este pro ruso, Kiev exige recuperar el control de la frontera entre las regiones de Donetsk y Lugansk y territorio ruso.


La visita del presidente ruso coincidió, además, con el 25 aniversario del golpe de Estado del ala conservadora del Partido Comunista soviético que precipitó la caída de la URSS, calificada por Putin de “catástrofe geopolítica” por la pérdida de territorios como Crimea, habitados por mayorías étnicas rusas.


La crisis en Ucrania y su conflicto con Rusia empezaron a fines de 2013 con una ola de protestas que derrocó al entonces presidente pro ruso Viktor Yanukovich en febrero de 2014. Residentes de ciudades y regiones del este de Ucrania, donde predominan los ruso parlantes, rechazaron la revolución e iniciaron protestas en favor de lazos con Rusia.


En las primeras semanas de la crisis, Rusia se anexó la península ucraniana de Crimea, y luego separatistas pro rusos tomaron el control de dos provincias del este de Ucrania y comenzaron un conflicto armado con el Ejército ucraniano que ya dejó 6.200 muertos y casi 2 millones de refugiados o desplazados.

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Jueves, 18 Agosto 2016 03:51

Mujeres indígenas tejedoras de vida

Mujeres indígenas tejedoras de vida

Una minga de pensamiento de mayoras, sabedoras y jóvenes indígenas reúne a unas 150 mujeres de toda Colombia para repensar su papel como defensoras del territorio. El encuentro, realizado en Natagaima (Tolima) del 12 al 14 de agosto, ha sido organizado por la Coordinación Nacional de Pueblos, Organizaciones y Líderes Indígenas de Colombia (CONPI) con el apoyo de la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima (ACIT) y el Movimiento Político y Social Marcha Patriótica.



Luz Mery Panche, integrante de la Coordinación Nacional de Pueblos, Organizaciones y Líderes Indígenas (CONPI), habla fuerte y segura mientras mambea hoja de coca y saborea una pasta marrón oscura que saca cuidadosamente de un pequeño bote de plástico para que la ayude a liberar las propiedades de la planta sagrada. Sentada sobre las raíces de uno de los árboles que ofrece una refrescante sombra a la orillas del río Anchique, en el Centro Sagrado Painima, a unos siete kilómetros del municipio tolimense de Natagaima, y vestida con ropa típica de su pueblo nasa del Caquetá, Luz Mery habla para unas treinta mujeres indígenas de otros pueblos de Colombia sobre la importancia de repensarse las formas de defensa del territorio y los retos que se les presentan ante el nuevo panorama social y político en el país.


Es sábado por la mañana y el sol ya calienta en lo alto. Un círculo envuelve las palabras de Luz Mery en un discurso convincente y esclarecedor que sirve para introducir el grupo de trabajo llamado “Dialogo de Saberes: las mujeres indígenas como tejedoras de la identidad, la resistencia y la defensa de la vida y los territorios en la construcción de una Colombia más allá de la guerra”, una de las actividades que complementan el primer Diálogo Nacional de Mayoras, Sabedoras y Jóvenes Indígenas: a cuidar, ordenar y defender la vida digna y la paz territorial con justicia social, organizado por la CONPI con la colaboración de la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima (ACIT) y de Marcha Patriótica, y en el que han participado unas 150 mujeres indígenas de toda Colombia.


Luz Mery repasa las luchas de los pueblos indígenas Nasa, Wayüü, Awá, Inga, Misak, Zenú y Pijao, éste último uno de los más resistentes a las invasiones foráneas que ha tenido Colombia a lo largo de su historia. La intención es demostrar que no son un grupo aislado que sólo se dedica a cuidar la naturaleza, sino que hasta son capaces de coger las armas para defender su territorio, “y eso es nuestra historia y no puede avergonzarnos porque forma parte de nuestra dignidad”, exclama con orgullo evocando, por un instante, el espíritu de la Cacica Gaitana, heroína indígena del siglo XVI que lideró a sus pueblos para combatir contra la invasión de los españoles allá por los años 1539 y 1540.


Reflexiona con detalle cómo los pueblos indígenas trabajan la defensa del territorio desde lo jurídico, lo político y lo cultural haciendo un pequeño recorrido histórico de todos los logros conseguidos con la intención de seguir caminando por esos rumbos, pero partiendo de las necesidades actuales de cada uno de los pueblos indígenas del país. Y es que las mujeres indígenas presentan el reto de recuperar el papel como defensoras, cuidadoras, ordenadoras de sus cuerpos, la familia, la comunidad y el territorio. “Retos que nos pensamos desde el fogón para recuperar el sentido del movimiento indígena, el cual ha sido desviado de su espíritu por aquellas políticas neoliberales que han fraccionado y debilitado nuestro proceso de lucha y resistencia milenaria”.


El territorio para los pueblos indígenas lo forma no sólo la tierra que pisan y de la que se nutren con los alimentos y el agua, sino que también está integrado por otros dos planos: uno situado en el subsuelo y otro en el ambiente que se respira, donde por ellos fluyen los espíritus de sus muertos; de ahí que la defensa por cuidar el territorio sea tan amplia y abarque un concepto mucho más grande del que, de manera habitual y racional, pensamos. Asimismo, no sólo se plantean como territorio el de sus resguardos, sino también el que ocupa toda Colombia e incluso toda América, por lo que su lucha por proteger, cuidar y sanar las relaciones entre los humanos y la naturaleza cobra unas extensas dimensiones dignas de ser reconocidas y puestas en prácticas.


Pero los pueblos indígenas no quieren luchar solos en esta pelea global sino que saben de la importancia de integrar a otros pueblos y entretejer redes de unidad, fraternidad y apoyo mutuo puesto que el territorio es algo compartido. “Cuando los afros, el campesinado o la gente de la ciudad está en situaciones críticas también yo lo estoy porque si el vecino no está bien, yo no puedo estar bien. Si el vecino está mal yo estoy en riesgo”, comenta Luz Mery con afecto y refiriéndose con la palabra “riesgo” a la, cada vez más patente, extinción de los pueblos indígenas debido a los muchos desplazamientos del campo a la ciudad vinculados con el conflicto social y armado colombiano. De los dos millones de indígenas que hay en el país aproximadamente, casi el 25% están desplazados en las urbes y sin territorios a los que volver, lo que impide seguir fortaleciendo la cultura, la identidad, el idioma y los usos y costumbres, por lo que todo ello hace que la defensa del territorio sea algo fundamental para su esencia vital.


Además de esto, otra de las amenazas más fuertes que afecta al desarrollo de los pueblos ancestrales de Colombia es la explotación mineroenergética, que perjudica a la tierra y sus fuentes acuíferas. En algunos de los títulos mineros están grandes multinacionales como Anglogold Ashanti, especialmente situada en la zona alta de la Cordillera central, “aunque son muchas las fachadas que utilizan para, primero, hacer los estudios pertinentes y, después, explotar la zona”, explica Ancízar Ibarra, indígena pijao de Natagaima y miembro de la CONPI que está acompañando a todas las mujeres participantes del encuentro. Asimismo, otra amenaza a destacar es el tipo de economía que se viene implementando en el estado colombiano que se fundamenta en no asegurar la producción alimentaria nativa, provocando que desaparezcan las semillas y beneficiando la entrada de productos extranjeros que muchas veces son transgénicos.


Por ello, tras reflexionar sobre los problemas y retos que presentan las mujeres indígenas para con sus comunidades, se realiza un intercambio de semillas para perpetuar sus alimentos. El trueque se hace sobre todo entre granos de maíz, debido a la gran variedad que existen y a que estas semillas amarillentas, marrones, blancas y negras son el alimento base de la dieta colombiana y se utilizan para hacer arepas, condimentar un ajiaco o elaborar la chicha, esa bebida sagrada indígena que no falta en ningún encuentro comunitario, como en éste, que es repartida en distintos momentos.

 

El tejido de la vida

 

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Herminia Chocué teje la vida con hilo de cabulla. Por: SAM.


Herminia Chocué Latacué es indígena nasa y lideresa de su comunidad. Ha hecho un largo periplo de veinte horas en autobús desde su resguardo Nasaú, en Ipiales (Nariño), hasta llegar a Natagaima. Tiene 59 años, viste con ropa típica de su pueblo de muchos colores y luce siempre una gran sonrisa donde se aprecia una mezcla de sabiduría y humildad que la hacen una mujer hermosa. Se distrae tejiendo una mochila de cabuya que cose con sus manos todo el tiempo aunque en realidad -dice- lo que teje es la vida. Afirma no saber leer ni escribir, pero tampoco lo ha echado en falta porque sabe escuchar a la Pacha Mama e interpretar sus quejas como si de una bióloga se tratara. Habla con ella todos los días, la reza con cánticos, aromas y flores mientras practica sus rituales ancestrales alrededor de un círculo hecho de semillas y plantas. Usa el agua para limpiar el aurea y el aroma de algún incienso para purificar las energías.


En cada una de sus intervenciones a lo largo de los tres días de encuentro interviene primero en su lengua materna y luego en español, y en todas ellas asegura con resignación que se han perdido los usos y costumbres de sus pueblos y que las generaciones más jóvenes ya no se interesan por la cultura indígena, por lo que se plantea tomar partido al respecto y buscar soluciones entre todas. Le preocupa también cómo el cambio climático está afectando a las tierras y a la producción de los alimentos, y cómo las fuentes acuíferas, que forman parte de lo sagrado, están despareciendo por la contaminación o por los desvíos intencionados de las empresas extractivistas.


Herminia sabe que las mujeres son la columna vertebral de sus comunidades a través de las cuales se fortalecen los lazos de unidad, solidaridad, fraternidad y compromiso, por lo que su palabra y sus decisiones deben ser cada vez más tenidas en cuenta. Es por ello que ansía llegar a su refugio para contagiar a todas las mujeres que la forman sobre lo trabajado estos tres días en Natagaima y seguir en la necesidad de sumar las luchas femeninas y feministas entre todos los pueblos ancestrales.


A pesar de que aún existen muchos obstáculos relacionados a la domesticidad en la que están atrapadas las mujeres, tanto en sus hogares, como en el trabajo reproductivo invisibilizado y en las responsabilidades del cuidado de la familia y de la comunidad, existe un nivel de conciencia muy importante acerca del papel que todas ellas ocupan en la sociedad de cara a cómo poner solución a ciertas problemáticas sociales, pero también a la situación política actual que envuelve a Colombia.


Para Yiya Sandoval, que hace parte del Equipo Nacional de Mujeres de Marcha Patriótica, “su condición de mujeres pone de manifiesto la relación que existe entre su cuerpo y el cuerpo- territorio, de ahí que pongan sobre la mesa la necesidad de fortalecer el pensar no sólo en el territorio que ocupan, sino también en el del país completo y en el del continente Abya Ayala. Así como reflexionar en las problemáticas que atraviesan y manifestar su total disposición para fortalecer las luchas políticas que tenemos hoy por hoy como pueblos indígenas en defensa de su territorio, su cultura y el ambiente; pero también, el apoyo a los diálogos en La Habana, y elcompromiso de prepararnos para un proceso de movilización e implementación que va a ocurrir posterior a la firma de los Acuerdos de Paz y donde las mujeres sí o sí juegan un papel determinante en la contención de las comunidades y en los vínculos que ellas tienen con sus pueblos”.


Sí al plebiscito


Los pueblos indígenas colombianos han venido participando del proceso de diálogos entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP con el fin de que el enfoque étnico estuviera presente en cada uno de los acuerdos. Es por ello que en este primer encuentro de mujeres indígenas que cuidan y apuestan por una vida digna y una paz territorial con justicia social se ha ratificado el SÍ en el plebiscito, que se prevé celebrar una vez se firme el acuerdo final, como herramienta principal para construir territorios de paz, lo que para todas ellas significa el equilibrio y la armonía en la relación con la Madre Naturaleza y la garantía de condiciones para una vida digna de los territorios y de las comunidades.


La forma de pensar no occidental de los pueblos ancestrales incide en esa idea de comunidad o de comunismo primitivo que es la esencia que se busca con estos acuerdos, lo que para Sandoval significa “el lugar común, el vínculo que nos hace luchar por transformaciones estructurales del tipo político, social, económico y cultural”.


Un ejemplo de ello es cómo algunos resguardos indígenas, como los de Burao, Caldono, Pioyá y Pueblo Nuevo, en el departamento del Cauca, van a ofrecer su territorio para las Zonas Veredales Transitorias para la Normalización (ZVTN), que buscan garantizar el cese bilateral el fuego y de hostilidades de manera definitiva y que las FARC dejen las armas. “Cada uno de estos resguardos indígenas han hecho valer su autonomía y autoridad tradicional que les compete y han decidido hacer una puesta por la paz verídica”, explica Carlos Campo, del resguardo indígena San Lorenzo, en el Cauca, que hace parte de la comisión de comunicaciones del CONPI y que ha querido acompañar a las mujeres de su resguardo hasta Natagaima, tras un largo viaje de veintidós horas en chiva.


Según este joven que luce una camiseta roja de Juventud Rebelde y muestra mucha seguridad en lo que dice, “más allá de los posibles beneficios que esta decisión puede traer a la comunidad indígena, lo que pretendemos es apostarle a la paz y poner en valor la frase que solemos decir de cuenten con nosotros para la paz. Y es que la paz no es simplemente el cese al fuego, sino que es una construcción social y como movimiento indígena tenemos aún más que valer nuestros derechos, por medio de la protesta, por medio de la movilización, haciendo entender que estamos presentes y preparados para la paz”.


Después de tres días de minga de pensamiento liderada por mayoras, sabedoras y jóvenes indígenas con capacidad de liderazgo, empoderadas y con voluntad de transformar las dinámicas sociales y comunitarias que están contribuyendo a perder sus raíces, identidades y cultura, se ha dejado evidencias de que el movimiento indígena cuenta con toda la autoridad moral, material y libertaria para poder enseñar al resto de culturas cómo se deben organizar para la defensa del territorio y de la Madre Tierra, y cómo deben resguardar y mantener el traspaso de la sabiduría a las generaciones más jóvenes, las que van en realidad a vivir la paz con justicia social que todos los pueblos de Colombia están esperando.

Por Silvia Arjona Martín. 16 de agosto de 2016.

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Los militares estadounidenses lucharán hombro a hombro con 'robots asesinos'
El mando militar de EE.UU. apuesta por la inteligencia artificial en las operaciones de combate, aunque esto no implicaría la creación de 'Terminators'.

 

Robert Work, subsecretario de Defensa de los Estados Unidos y segundo al mando en el Pentágono, ha ofrecido recientes declaraciones sobre la decisión de utilizar sistemas de inteligencia artificial en el Ejército estadounidense, recoge una nota publicada por el diario 'The Financial Times'.

 

Work indicó que las Fuerzas Armadas están analizando las vías en las que las máquinas ayudarán a los soldados a tomar decisiones rápidas en el campo de batalla. "Utilizaremos la inteligencia artificial para mejorar la toma de decisiones de los militares", señaló, y añadió que "la interacción hombre-máquina proveerá al ser humano de mejor información que le ayudará a tomar decisiones".

 

 

El peligro de los 'robots asesinos'

 

Este programa del pentágono costaría varios miles de millones de dólares y ha abierto un debate sobre el peligro que representa el uso de sistemas robóticos en el campo militar.

 

Algunos especialistas, como Elon Musk –fundador de Space-X–, consideran que este tipo de tecnologías es aún más peligroso que las armas nucleares. Musk, junto con otras destacadas personalidades como Stephen Hawking, firmaron el año pasado una carta abierta en la que solicitaban detener el desarrollo de armas autónomas ofensivas por considerar que podría desencadenar el inicio de una carrera internacional de fabricación de armas inteligentes.

 

El Pentágono ha manifestado que el desarrollo de estas tecnologías mantendrá el liderazgo militar de los Estados Unidos ante lo que consideran un peligroso avance en las investigaciones de Rusia y China en este campo.

 

Los nuevos desarrollos del Ejército estadounidense incluyen aviones, barcos y submarinos con un elevado nivel de autonomía. Sin embargo, Work indica que estos sistemas son de apoyo y no de ataque. "Nuestra visión de las redes de combate siempre considera al ser humano como el responsable de tomar la decisión final de aniquilamiento".

 

El proyecto no incluye la creación de soldados de combate al estilo Terminator. La principal idea es que las máquinas se utilicen en operaciones de defensa analizando una enorme cantidad de información que permitan reconocer los ataques informáticos, las ofensivas con misiles o los movimientos de tropas enemigas y agrupaciones terroristas.

 

 

Nuevo bombardero no tripulado de EEUU podría sobrevolar Rusia o China en una hora

El portal chino People advirtió que el nuevo bombardero no tripulado Next-Gen B-3, perteneciente a Estados Unidos, podría sobrevolar el territorio chino, e incluso ruso, durante más de una hora, en caso de partir desde las bases militares de Guam, en el océano Pacífico, y Diego García, en el Índico.


Un artículo publicado en el portal Forbes nombró unas diez características técnicas de B-3.


Destaca que la tecnología militar aérea norteamericana desarrolló una aeronave que puede alcanzar un radio de combate de 2500 millas náuticas (unos 5000 kilómetros).


Esta nueva versión desarrollada, completa la anterior B-2, con un diseño de asalto mejorado para optimizar su operatividad, puntualiza la nota para luego añadir que, pese a tener una menor carga útil que su antecesor, sus bombas inteligentes le dan un potencial destructivo similar.


Por otra parte, se lee en el artículo, al no ser tripulado, tiene capacidad de perpetrar ataques nucleares y mejor posibilidad de supervivencia.


Otra importante característica de estos bombarderos señalada por Forbes es la posibilidad de integrarse a varios sistemas militares, incluyendo los de reconocimiento orbital; mientras que también se permite recolectar información de distintos objetivos para generar contramedidas electrónicas.


Por último, el Pentágono estima que con la producción de un lote de 100 de estos aviones podrá reemplazar a los cerca de 160 bombarderos actuales para 2025.


Cabe recordar que hace unos días, el exjefe de la Agencia estadounidense de Defensa Antimisiles (MDA por sus siglas en inglés) el teniente general Trey Obering alertó que el aumento en la capacidad militar de China podría dirigirse a las posiciones de Estados Unidos en el espacio.


(Con información de HispanTV)

Viernes, 17 Enero 2014 06:14

¿Por qué Sudáfrica ama a Cuba?

¿Por qué Sudáfrica ama a Cuba?

Mientras los medios de comunicación estadounidenses se centraron recientemente en "el apretón de manos" entre el presidente Obama y Raúl Castro, vale la pena reflexionar por qué los organizadores del funeral de Nelson Mandela invitaron a Raúl Castro como uno de los seis líderes – de las noventa y un asistentes extranjeros- para hablar en la ceremonia. No sólo se le concedió a Raúl Castro ese honor, sino también recibió la más cálida presentación en la ceremonia:


"Ahora vamos a presentar a un líder que viene desde una pequeña isla, representante de una pequeña isla, de un pueblo que nos liberó, que luchó por nosotros... el pueblo de Cuba", dijo el presidente del Congreso Nacional Africano (ANC ).


Tales palabras se hicieron eco de lo que el propio Mandela dijo cuando visitó a Cuba en 1991 :


"Hemos venido aquí conscientes de la gran deuda que hay con el pueblo de Cuba. ¿Qué otro país puede mostrar una historia de mayor desinterés que la que ha exhibido Cuba en sus relaciones con África?"


Hay muchos factores que llevaron a la desaparición del Apartheid. El gobierno blanco sudafricano fue derrotado no sólo por el poder de Mandela, el valor del pueblo de Sudáfrica, o de la capacidad del movimiento mundial para imponer sanciones. También fue derribado por la derrota del ejército de Sudáfrica en Angola. Esto explica el protagonismo de Raúl Castro en el funeral: fueron las tropas cubanas las que humillaron al ejército sudafricano. En los años 1970 y 1980, Cuba cambió el curso de la historia en el sur de África a pesar de los esfuerzos de Estados Unidos para evitarlo.


En octubre de 1975, los sudafricanos, alentados por el gobierno de Gerald Ford, invadieron a Angola para aplastar el Movimiento Popular por la Liberación de Angola ( MPLA), de izquierda. Ellos habrían tenido éxito si no hubiesen estado ahí 36 000 soldados cubanos en Angola.
En abril de 1976 los cubanos habían empujado a los sudafricanos fuera del territorio angolano.


Como señaló la CIA, Fidel Castro no había consultado a Moscú la decisión de enviar a sus tropas (como se desprende de las tensas reuniones celebradas más tarde con la dirección soviética en la década de 1980). Los cubanos, confirmó Kissinger en sus memorias, habían enfrentado a los soviéticos con un hecho consumado. Fidel Castro comprendió que la victoria de Pretoria (alentados por Washington) habría reforzado las garras de la dominación blanca contra el pueblo de Sudáfrica. Fue un momento decisivo: Castro envió tropas a Angola por su compromiso con lo que él ha llamado "la más bella causa", la lucha contra el Apartheid. Como Kissinger observó más tarde, Castro "era probablemente el más genuino líder revolucionario entonces en el poder"

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La ola desatada por la victoria cubana en Angola se apoderó de Sudáfrica. "África Negra está montando la cresta de una ola generada por el éxito de Cuba en Angola", señaló World, un importante periódico de la Sudáfrica negra. "África Negra está probando el vino embriagador de la posibilidad de hacer realidad el sueño de la liberación total". Mandela recordó más tarde que se enteró de la victoria cubana en Angola mientras estaba encarcelado en Robben Island:


"Yo estaba en la cárcel cuando me enteré de la ayuda masiva que las tropas internacionalistas cubanas estaban dando al pueblo de Angola... Nosotros en África estamos acostumbrados a ser víctimas de los países que quieren apoderarse de nuestro territorio o subvertir nuestra soberanía. En toda la historia de África es la única vez que un pueblo extranjero se ha levantado para defender a uno de nuestros países."
Pretoria, sin embargo, no se había dado por vencido: incluso después de la retirada de los cubanos, esperaba derrocar al gobierno del MPLA de Angola. Las tropas cubanas permanecieron en Angola para protegerla de otra invasión sudafricana. Incluso la CIA admitió que eran "necesarias para preservar la independencia de Angola". Además, los cubanos entrenaron a guerrilleros del ANC, así como a los rebeldes de la SWAPO, que luchaban por la independencia de Namibia contra los sudafricanos que la ocuparon ilegalmente.


De 1981 a 1987, los sudafricanos lanzaron por oleadas invasiones en el sur de Angola. La guerra estaba en un punto muerto, hasta noviembre de 1987, cuando Castro decidió expulsar a los sudafricanos fuera del país de una vez por todas. Su decisión fue provocada por el hecho de que el ejército sudafricano había acorralado las mejores unidades del ejército de Angola en una ciudad de la Angola meridional, Cuito Cuanavale. Y eso fue posible en cierta forma porque Washington se mecía en el escándalo Irán-Contra. Antes de estallar el escándalo Irán-Contra a fines de 1986, que debilita y distrae al gobierno de Reagan, los cubanos temían que Estados Unidos podría lanzar un ataque contra su patria. Por lo tanto, no estaban dispuestos a agotar sus reservasde armas. Pero el Irán-Contras limó los colmillos de Reagan, y liberó a Castro de la limitación de enviar mejores aviones de Cuba, pilotos y armas antiaéreas a Angola. Su estrategia era romper la ofensiva sudafricana contra Cuito Cuanavale en el sureste y luego atacar por el suroeste, "como un boxeador que con la mano izquierda golpea y con la derecha noquea".


El 23 de marzo de 1988, los sudafricanos lanzaron su último ataque importante contra Cuito Cuanavale. Fue un fracaso absoluto. El Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos señaló: "La guerra en Angola ha tenido un giro dramático y – por lo que respecta a los sudafricanos- no deseado. "


La mano izquierda de los cubanos había bloqueado el golpe de Sudáfrica, mientras que su mano derecha se estaba preparando para noquearlo: poderosas columnas cubanas avanzaban hacia la frontera de Namibia, empujando a los sudafricanos al repliegue. Los MIG- 23 cubanos comenzaron a volar sobre el norte de Namibia. Documentos de Estados Unidos y de Sudáfrica demuestran que los cubanos ganaron toda la franja superior de Angola. Los cubanos exigieron que Pretoria retirara incondicionalmente las tropas de Angola y permitiera elecciones supervisadas por la ONU en Namibia. El Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos advirtió que si Sudáfrica se negaba, los cubanos estaban en una posición de ventaja. Los sudafricanos reconocieron su dilema "para lanzar una ofensiva bien apoyada en Namibia": Si se negaban a las demandas cubanas, corrían "el riesgo real de involucrarse en una guerra convencional a gran escala con los cubanos, cuyos resultados son potencialmente desastrosos". La perspectiva del ejército sudafricano era sombría: "Debemos hacer todo lo posible para evitar una confrontación".


Pretoria capituló. Aceptó las demandas de los cubanos y se retiró incondicionalmente de Angola y aceptó el acuerdo de las elecciones supervisadas de la ONU en Namibia, que ganó SWAPO.


La victoria cubana repercutió más allá de Namibia y de Angola. En palabras de Nelson Mandela, la victoria cubana "destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco ... [e] inspiró a las masas en lucha de Sudáfrica... Cuito Cuanavale fue el punto de inflexión para la liberación de nuestro continente -y de mi pueblo – del flagelo del Apartheid" .


Piero Gleijeses es profesor de política exterior de Estados Unidos en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS), de la Universidad Johns Hopkins. Todas las citas del artículo anterior se han extraído de su último libro: Visiones de la Libertad: La Habana, Washington, Pretoria y la lucha por el sur de África , 1976-1991 [ 8 ] , The University of North Carolina Press, 2013

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(Publicado originalmente en The National Interest: http://nationalinterest.org/commentary/why-south-africa-loves-cuba-9705. Traducido por Cubadebate)

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