Las refinerías norteamericanas adelantaron compras de crudo que ahora no tienen dónde colocar.  ________________________________________ Imagen: AFP

"El crudo volverá a valer menos que 0"

Encerrado entre el derrumbe del consumo y el agotamiento de la capacidad de almacenaje, Estados Unidos será el factor que vuelva a disparar la crisis. Recuperación parcial de precios, pero auguran que no será duradera. 

 El precio del petróleo tuvo este jueves una nueva jornada de recuperación, como rebote de la violenta caída de su cotización a principios de esta semana, pero todavía sin poder asegurar que se haya ingresado en un sendero alcista sostenible. Hay expectativas favorables con respecto al acuerdo de grandes exportadores y Rusia para reducir la producción a partir del 1° de mayo, aunque Estados Unidos se encuentra envuelto en una encrucijada. En el inicio de la actual etapa de la crisis, cuando la disputa entre Arabia Saudita y Rusia llevó a una guerra de precios, varias refinerías aprovecharon la oportunidad y compraron, en marzo, importantes volúmenes de crudo a un precio muy inferior al precio local de la producción de shale oil. En las próximas semanas, esos barcos, con un cargamento de 50 millones de barriles, estarán llegando a los puertos de la costa este de EE.UU. y tendrán el impacto de una bomba sobre el hoy frágil mercado de hidrocarburos norteamericano. Algunos expertos ya anticipan que los precios de los contratos a junio del WTI volverán a mostrar valores negativos, como a principios de esta semana.

El crudo que cotiza en Nueva York, WTI, tuvo un nuevo salto este jueves de casi un 20% y cerró en 16,50 dólares por barril, un valor todavía insuficiente para cubrir los costos de producción local. Las tensiones en Oriente Medio entre Estados Unidos e Irán le dieron impulso alcista a los precios, asi como los posibles recortes en la producción local ante los problemas logísticos de almacenaje, lo cual supondría el cierre de algunos pozos. Según estimaciones de Goldman Sachs, al 17 de abril el centro de almacenamiento de Cushing estaba con un nivel de llenado del 77% y los aumentos en estos días hacen prever que "su capacidad se agotará en la primera semana de mayo". El crudo Brent (Mar del Norte) tuvo ayer, a su vez, un repunte cercano al 5 %, alcanzando un valor por barril de 21,33 dólares, todavía en la tercera parte de su valor a principios de año.

Cuando las refinerías estadounidenses le compraron a Aramco (la gigantesca petrolera saudí) el crudo en cantidades a precio de liquidación, no imaginaron cómo cambiaría el escenario seis semanas después. El consumo de gasolina para motores en Estados Unidos se desplomó en un 40 por ciento, el precio del petróleo se derrumbó atravesando incluso el valor de cero este último lunes y, lo que es peor, la capacidad de almacenamiento se llenó a niveles peligrosamente cercanos al 80 por ciento. ¿Qué harán con los veinte barcos petroleros que vienen atravesando los mares, desde Arabia, con una carga de 40 millones de barriles de petróleo, cuando lleguen a puerto? ¿Y qué pasaría con las cotizaciones si llegara ese momento? 

Victor Bronstein, especialista en temas energéticos y director de Ceepys (Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad), advirtió que "el COVID-19 cambió el escenario, la demanda se derrumbó junto con los precios y el sistema de almacenamiento está llegando al límite: de los 73 millones de barriles de capacidad que tienen las instalaciones de Cushing en Oklahoma, donde se comercializa el petróleo físico del WTI, hay almacenado más de 60 millones". El arribo de los veinte barcos petroleros, que ya están en navgación, es una amenaza que ya tuvo una reacción del senador republicano Ted Cruz (fue precandidato presidencial para las elecciones de 2016), quien en un tuit apuntó "veinte petroleros cargados con 40 millones de barriles de crudo saudita se dirigen a Estados Unidos. Esto es siete veces el flujo mensual típico. Millones de empleos están en peligro. Mi mensaje a los sauditas es: Vuelvan atrás con sus barcos". 

La compra de las refinerías estadounidenses alcanzarían a 10 millones más de barriles, pero por ahora las embarcadas y en viaje serían cuarenta. Para Bronstein, "los 50 millones de barriles sauditas llegando a Estados Unidos son una bomba que el gobierno norteamericano está tratando de desactivar; veremos si lo logra, pero seguramente en junio, los precios del WTI volverán a ser negativos".

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El crudo sigue cotizando en mínimos históricos

El petróleo se convirtió en un problema para los que lo tienen

Fuertes oscilaciones en el mercado con los contratos "cortos", para entrega en mayo y junio, reflejo del hundimiento de la economía mundial. El WTI sale y vuelve a números negativos. El Brent cayó 30% y se recuperó parcialmente.

La volatilidad es la regla en la cotización del petróleo en estas horas. Tras la insólita foto que mostró el lunes 20 con el crudo de Texas (WTI) cotizando en valores negativos (una figura de época para cuando en el futuro se recuerde a la crisis económica mundial por la pandemia de coronavirus), las operaciones del martes seguían mostrando un mercado sumergido en cotizaciones históricamente bajas. El crudo Brent (Mar del Norte) descendió a las profundidades de 17,67 dólares por barril, un nivel tan bajo que no había marcado desde el 14 de diciembre de 2001, con una baja del 30,9 por ciento con respecto a los valores del lunes. Ese violento vuelco tuvo una rcuperación parcial posterior, que lo ubicó en los 22,34 dólares por barril, todavia 12,6% por debajo del día anterior para los contratos con entrega en junio. El WTI también mostró bruscas oscilaciones, ya que tras recuperarse de su mínimo histórico e impensado de 37,63 dolares negativo del lunes (lo que pagaban los vendedores para que alguien se llevara los contratos) para ubicarse apenas en terreno positivo 6,30 dólares por barril para contratos a junio), volvió a caer a precios en rojo. La bolsa esadounidense NYMEX entregó valores de -4,51 dólares por barril ya avanzada la jornada. 

Nadie sabe a ciencia cierta cuánto puede demorar en acomodarse el mercado, ni en qué valores se podría dar cierto equilibrio. La crisis por un probable agotamiento de la capacidad de almacenamiento del petróleo que no se logra colocar en el mercado, por la brutal baja en la demanda mundial, ni siquiera logró ser aplacada con las audaces declaraciones del presidente Donald Trump, de Estados Unidos, amagando comprar toda oferta de crudo que se le cruce.  

"El crudo está ahora a un nivel que es muy interesante para mucha gente", había dicho el lunes, poco después de que el barril de petróleo estadounidense de referencia West Texas Intermediate (WTI) llegara a cotizarse a un precio negativo por primera vez en la historia. "Si nosotros pudiéramos comprarlo por nada, vamos a tomar todo lo que podamos", agregó al expresar su interés porque el gobierno adquiera 75 millones de barriles de crudo. Sin embargo, un día después los valores seguían en terreno negativo. Es decir, ni gratis encontraban interesados en tomarlo.

Los medios internacionales, BBC Mundo (Londres) entre ellos, especularon con que el presidente estadounidense esté jugando una vez más a encontrar una oportunidad de negocio en medio de una crisis. Y en este caso la oportunidad estaría dada por la eventual utilización de las cuevas subterráneas en las que Estados Unidos almacena sus reservas estratégicas de petróleo. 

La reserva estratégica, o SPR como se la conoce por sus siglas en inglés, fue creada en oportunidad de otra crisis producida por el petróleo. En ese momento, década de 1970, se trató del embargo petrolero de los países árabes a los gobiernos occidentales en respuesta al apoyo a Israel en la guerra de Yom Kippur. La repercusión en el mercado de esta guerra de mercado fue que los precios del petróleo se cuadruplicaran para 1974, un año después de la citada Guerra. 

Estados Unidos padeció las consecuencias de la escasez de combustible en sus industrias, y como respuesta estableció, al año siguiente (1975), las reservas estratégicas con el propósito de preservar al país de los vaivenes del mercado petrolero mundial. La libre competencia es, para Estados Unidos, una buena herramienta mientras ellos la dominen. 

Para cumplir con ese propósito, se excavaron amplísimas cuevas en roca salina para guardar ese petróleo que cumpliría la función de reserva estratégica. Un sistema de 60 cuevas subterráneas que se extienden desde Baton Rouge (Louisiana) hasta Freeport (Texas). Se estima que cuenta con capacidad de almacenaje para más de 700 millones de barriles. El último informe del SPR, del 17 de abril, indicaba que tenía albergado 635 millones de barriles. Cuando Trump habla de la posibilidad de hacer un "buen negocio" con la adquisición de 75 millones de barriles, está sugiriendo llevar el almacenaje al llenado a su nivel máximo.

Ciertamente, el conflicto inmediato con el petróleo de contratos cortos es la capacidad física de almcenaje, pero no parece que la compra masiva por el gobierno de crudo para la SPR sea una solución de fondo. El mundo real empieza a debatir con un síntoma grave de la crisis sin precedentes de una caída del consumo que alteró todas las previsiones, y en la cual por ahora, no se ven soluciones y apenas la reacción de un líder mundial que intenta "sacar ventajas".

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La luna llena se eleva sobre la refinería de petróleo de Gazprom Neft en Omsk, Rusia. REUTERS / Alexey Malgavko

Han acordado  reducir su oferta petrolera en un 23% ante la crisis en el sector causada por la pandemia de la covid-19.

México se ha sumado oficialmente al acuerdo alcanzado por la OPEP+ para reducir la producción mundial de petróleo crudo, después de pactar con Estados Unidos que este país asuma una parte significativa de la cuota de ajuste originalmente asignada al país azteca, que limitará así a 100.000 barriles diario su recorte de oferta, según ha anunciado el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador.

En una conferencia de prensa, López Obrador ha informado de que en una conversación telefónica con su homólogo estadounidense, Donald Trump, ambos líderes pactaron que EEUU asuma un recorte adicional de su producción de 250.000 barriles al día, permitiendo así que México pueda ajustar su oferta de crudo únicamente en 100.000 barriles.

"Se comunicó con nosotros el presidente Trump y se llegó a un acuerdo de hacer una disminución de 100.000 barriles. Estados Unidos se compromete a reducir adicionalmente a lo que iba a aportar otros 250.000 barriles por México para compensar", ha anunciado López Obrador. "Esto lo comunicamos de inmediato y ya es formal, ya cumplimos con este asunto", ha sentenciado.

"Nos pedían hacer una reducción del orden del 23% de la producción, como la de Arabia Saudí o Rusia. Un recorte de 400.000 barriles", ha señalado el presidente mexicano, quien ha defendido que México no estaba en condiciones de aceptar un recorte de tal magnitud tras los años de caída de la producción registrados en el país.

De este modo, el presidente mexicano ha informado que de los 1,786 millones de barriles diarios producidos durante marzo en promedio, "a partir del mes de mayo" México a bajar a 1,686 mb/d, lo que se espera que contribuya a un aumento del precio del petróleo crudo, pero sobre todo "a estabilizar la economía y los mercados". "México está aportando. En general es el 5,5%, no podíamos el 23%", ha defendido.

La AIE confía en que el G20 devuelva la estabilidad a los mercados petroleros tras el acuerdo de la OPEP+. Los países de la OPEP, liderados por Arabia Saudí, y otros productores, incluyendo Rusia, que forman el grupo conocido como OPEP+, alcanzaron esta

Asimismo, se acordó una reducción de ocho millones de barriles al día desde julio a diciembre de este año a la que seguirá un ajuste de seis millones de barriles al día del 1 de enero de 2021 hasta el 30 de abril de 2022.

10/04/2020 13:29 ACTUALIZADO: 10/04/2020 17:53

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Tensión en Haití por un enfrentamiento entre policías y militares que dejó al menos dos muertos

Un grupo de oficiales ataca un cuartel en exigencia de mejores condiciones laborales y las autoridades hablan de “una situación de guerra

La tensión vuelve a reinar en Haití tras un enfrentamiento el domingo entre policías y militares después de que un grupo de oficiales de la policía local intentara asaltar un cuartel del Ejército en el centro de Puerto Príncipe, cerca del Palacio de la Presidencia, en demanda de mejoras laborales. El tiroteo entre las dos fuerzas de seguridad ha dejado al menos dos muertos y una docena de heridos. La tensión se mantiene el lunes en la capital, con barricadas levantadas en las principales arterias y la actividad comercial paralizada, por lo que el Gobierno calificó los hechos como “una situación de guerra” y decidió suspender el carnaval local, cuyo inicio estaba previsto para el martes, “para evitar un baño de sangre”. El Ejecutivo que encabeza el polémico presidente Jovenel Moïse acusó a los oficiales rebeldes de rechazar el diálogo para encontrar una solución a la crisis.

“Estamos bajo asalto. Estamos bajo fuego de todo tipo de armas, rifles automáticos, cócteles molotov, gases lacrimógenos. Debido a que somos atacados, ha habido respuesta”, justificó Jodel Lessage, general de las Fuerzas Armadas, en declaraciones difundidas por France Presse. El cuartel atacado está cerca de la céntrica Place du Champs de Mars, localizada a pocos metros del Palacio Nacional. “A pesar de los ataques, las autoridades militares mantuvieron una postura defensiva para evitar un baño de sangre”, agregó el Ministerio de Defensa en un comunicado. La tarde del domingo también fue atacada la sede de Radio Television Caraibes, en lo que el Ejecutivo ha tildado de ataques “contrarios a los ideales democráticos”.

Los policías han encabezado varias protestas desde inicio del año en exigencia de mejoras laborales y la creación de un sindicato para garantizar sus derechos frente a la jerarquía policial. Hasta ahora el Gobierno no ha hecho caso a estas demandas, lo que ha llevado a los oficiales a tomar medidas drásticas, como quemar los escenarios en los que se realizaría el carnaval. El sábado Moïse anunció una serie de medidas para evitar una escalada de la crisis, que incluían nuevos beneficios como préstamos hipotecarios a tasas bajas, seguros de vida y la creación de un fondo para beneficiar a las familias de policías muertos en el ejercicio de sus funciones, informó la prensa local. Los policías, sin embargo, consideraron estas medidas insuficientes y convocaron a una protesta que terminó el domingo con el ataque al cuartel del Ejército.

El Gobierno de Moïse estalló en cólera. “¿Por qué rechazar el diálogo y la mano tendida para resolver los problemas difíciles que enfrenta la patria, preferir el camino de la anarquía y ofrecer a la población más dolor y lágrimas que tal situación no dejará de causar?”, afirmó en un comunicado difundido por EFE. La Policía de Haití cuenta con al menos 15.000 oficiales, frente a los 500 soldados del Ejército formado en 2017, después de que el expresidente Jean-Bertrand Aristide decidiera disolver las Fuerzas Armadas en 1995, aduciendo que estas organizaban golpes de Estado, controlaban el 40% del miserable presupuesto del país y violentaban los derechos humanos.

Haití es un país en perpetua crisis. Desde el terremoto que devastó a la nación caribeña hace 10 años y dejó 300.000 muertos, la economía del país es de miseria, con 3,6 millones de personas de sus 11.000.000 de habitantes viviendo en situación de emergencia alimentaria, ha afirmado a EFE Dominique Burgeon, director de Emergencia y Resiliencia de la FAO. "Esto significa que el 40% de los haitianos necesitarán asistencia", ha dicho. A esto se unen tragedias como el incendio ocurrido el pasado 14 de febrero en un orfanato en Kenscoff, al sur de la capital, que dejó 15 niños muertos. El año pasado estallaron nuevas propuestas contra el Gobierno, que fue señalado de corrupción. Los haitianos han demostrado su hartazgo ante la incapacidad de su mandatario de atajar la fuerte crisis económica, crear empleos y mejores condiciones de vida. Las protestas, reprimidas con violencia, dejaron al menos 77 muertos y decenas de heridos, según estadísticas de Naciones Unidas. Acorralado por el descontento social, el mandatario ha sido incapaz de nombrar un primer ministro y las elecciones legislativas previstas para octubre no se han podido celebrar debido a la inestabilidad política. La semana pasada la ONU instó al Gobierno y la oposición a resolver este callejón sin aparente salida y evitar un mayor deterioro político en el país caribeño.

México 24 FEB 2020 - 22:05 COT

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La justicia argentina falla contra Glovo y otras dos plataformas de reparto

Una sentencia exige que las compañías consideren como parte de su plantilla a cientos de empleados que hoy son solo “colaboradores”

 

Un juez argentino ha ordenado al gobierno de la ciudad de Buenos Aires que prohíba las plataformas digitales que ofrecen mensajería y reparto de comida a domicilio. El fallo, de primera instancia pero avalado por uno anterior de un tribunal superior, afecta a la española Glovo, la colombiana Rappi y la uruguaya PedidosYa, tres empresas que desde su llegada a Argentina, a principios del año pasado, han acaparado el servicio de delivery en la capital y otras ciudades del interior. La decisión del juez Roberto Gallardo exige a las compañías que consideren como parte de su plantilla a cientos de empleados que hoy son solo “colaboradores” y las obliga a proveerles materiales de trabajo, cobertura sanitaria y seguro contra accidentes. Las tarjetas de crédito, además, no podrán aceptar los pedidos de pago que reciban desde esas aplicaciones.

Una llegada difícil

Igual que ha sucedido en España, el desembarco de empresas de reparto como Glovo ha sido traumático en Argentina. Desde un principio, los sindicatos de repartidores, muy numerosos en Buenos Aires, las denunciaron por competencia desleal. A mediados del año pasado, los trabajadores de Glovo, Rappi y PedidosYa formaron su propio gremio y lograron, al menos, que las compañías no les cobrasen por los elementos de trabajo, como las cajas térmicas de reparto. Un año después, su situación laboral sigue siendo muy precaria, mientras el servicio suma denuncias ante el Ministerio de Trabajo por incumplimiento de las normativas argentinas. El fallo del juez Gallardo sólo alcanza a Buenos Aires, pero puede sentar precedentes para otras localidades.

Rappi fue la primera en reaccionar con un comunicado en el que rechaza la decisión del magistrado y menciona que su aplicación funciona normalmente. “La decisión perjudica tanto a repartidores como comercios y consumidores”, advirtió.

El derrotero judicial de las plataformas de reparto en Argentina ha sido similar al de Uber. La empresa de servicios de transporte opera sin autorización del Gobierno de Buenos Aires y no puede cobrar con tarjetas de crédito por decisión de un juez. Los chóferes se enfrentan, además, a la ira de los taxistas, agrupados en un sindicato reconocido por su poder. Pese a todo, los chóferes de Uber proliferan por toda la ciudad.

 

Por Federico Rivas Molina

Buenos Aires 3 AGO 2019 - 18:42 COT

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"El arte de Banksy, Kapoor o Hirst no se opone a los inquietantes progresos de la extrema derecha, al contrario”

La crítica literaria publica un manifiesto titulado Lo que no tiene precio, en el que reflexiona sobre el "realismo globalista" y retrata la "colisión que se produce desde hace años entre el mundo de las finanzas y el arte contemporáneo"


Le Brun ve en estos autores admirados por las multitudes "la base inconsciente de la nueva servidumbre exigida por el capital"

Ocurrió el pasado 6 de octubre. La pieza Niña con globo, de Banksy, se autodestruyó al pasar por una trituradora poco después de haber sido vendida en una subasta en Sotheby's por un millón de libras (más de un millón de euros). Al día siguiente, el artista subió la imagen de la destrucción a Instagram con el texto "se va, se va, se fue" al que sumó una cita de Picasso: "El impulso de destruir también es un impulso creativo". Obtuvo millones de 'me gustas'.


¿Fue una broma? Seguro que no demasiado para el comprador de la obra. ¿Fue arte? Los días siguientes hubo artículos que discutieron aquel acto de Banksy,artista que no se sabe ni quién es ni cómo es, pero que tiene millones de adeptos por todo el mundo. Una exposición ahora en Madrid se hace la misma pregunta:¿Es un genio o un vándalo?


Para la escritora y crítica literaria Annie Le Brun (Rennes, 1942), experta en Sade e inmersa en los últimos años del movimiento surrealista de André Breton, la respuesta es evidente: tiene que ver con una dimensión política de la mercantilización capitalista del arte.


Le Brun acaba de publicar en español el manifiesto Lo que no tiene precio(Cabaret Voltaire) en el que expresa su teoría del realismo globalista, movimiento en el que ubica a creadores como Damien Hirst, Anish Kapoor y el propio Banksy. Como señala en una conversación con eldiario.es, estos artistas son muestra de "la colisión que se produce desde hace veinte años entre el mundo de las finanzas y el arte contemporáneo. Un síntoma particularmente esclarecedor, porque nos hace asistir a la transmutación del arte en dinero y del dinero en arte".


La pensadora teje una comparativa con la presencia de las mismas tiendas y marcas en todas las ciudades del mundo con la de estos artistas, también presentes en los museos de todas las capitales occidentales. "Me parece difícil no ver en ello el arte oficial del neoliberalismo cuya intención no es otra que la de hacer que aceptemos la brutalidad de este mundo así como su deshumanización", sostiene.


La etiqueta de 'realismo globalista' parte de un juego de palabras con el 'realismo socialista' de la Unión Soviética. "En este la intención era imponer la ideología comunista a través de las imágenes de una realidad edificante", manifiesta Le Brun, que, sin embargo, en el arte actual de los Hirst y compañía lo que observa es "una ideología que impone dispositivos e instalaciones, jugando con las sensaciones fuertes a través del gigantismo de obras que actúan a la manera de los efectos especiales. Ello conlleva la suspensión del juicio crítico. Su función es convencer de que no hay manera de salir de ese mundo".


Saatchi, Thatcher y la extrema derecha


En este sentido, Le Brun, que siempre se ha distinguido por ser una crítica incómoda –en los setenta tuvo varios desencuentros con neofeministas al criticar "el jesuitismo de Marguerite Duras" y "el feminismo encorsetado y mojigato de estas militantes", como escribió en el libro Lachez tout- recuerda la historia de Charles Saatchi y Margaret Thatcher.
Saatchi, antes de convertirse en el publicista universal que después fue, era su director de campaña. Él creó el eslogan "There's no alternative" (no hay alternativa). "Y poco después se convirtió en uno de los mayores promotores y coleccionistas de arte contemporáneo. Como si ese arte contemporáneo constituyera la mejor escuela de adiestramiento, susceptible de reconfigurar nuestra sensibilidad para obligarnos a aceptar lo que hay", afirma Le Brun.


Este pensamiento entronca con la última broma de Banksy: "Constituye la mayor victoria del capital de estas últimas décadas. Porque se trata de una destrucción que, en lugar de acabar con el valor de la obra, lo multiplica de forma vergonzosa", sostiene la escritora a la que ha molestado particularmente que hubiera poca indignación ante esta extravagancia. "Es una prueba más de que la domesticación mediante un cinismo compartido se ha convertido en una de las armas más seguras del neoliberalismo para instaurar su orden, excluyendo a todos aquellos que pudieran oponerse a él", asegura.


Para ella, la peor consecuencia de este cinismo ante las obras gigantes de Kapoor o Hirst y la autodestrucción de la obra de Banksy es política. No sólo tiene que ver con el gusto ni es algo baladí sino que detrás subyace una intención. "Como en toda empresa totalitaria, se trata de acabar con la escala individual y por supuesto con todo lo que dependa intelectual y psíquicamente de ella. Es un arte contemporáneo que no se opone a los inquietantes progresos de la extrema derecha, antes al contrario", manifiesta. Le Brun analiza que es ese gigantismo de las obras y el hecho de que las admiren multitudes–todo son siempre grandes números- "la base inconsciente de la nueva servidumbre exigida por el capital".
La búsqueda de la belleza


Le Brun ahonda más allá y también habla en su manifiesto del engaño al que la sociedad está siendo sometida mediante cierta estetización del mundo que no es tal. Un engaño del que, para ella, es responsable la industria de la moda que lo que está provocando, más que un embellecimiento del mundo, es todo lo contrario. Es ahí, además, donde introduce la desaparición de las ideas de Sade sobre el cuerpo y el triunfo del neopuritanismo actual que acaba con cualquier singularidad. En términos más prosaicos: lo que hoy nos venden como belleza es algo uniforme y paradójicamente feo.


"El neopuritanismo participa de esa cosmetización del mundo que multiplica el afeamiento porque, de los labios botoxados a la industria del turismo, del body bouilding a la agricultura bio… todo se reduce a mercados de reparación", manifiesta. Y alerta de que "el cuerpo es la víctima principal. Pues si es remodelado, formateado, aseptizado, como ya lo fue en ciertas épocas, para simbolizar la belleza anodina y superficial de un mundo sin negatividad, se ha convertido al mismo tiempo en rehén absoluto de esa mercantilización". Esta es la clave para que las multinacionales de la moda "neutralicen cualquier signo de rebelión", añade.


¿Qué hacer entonces? ¿Cómo escapar de la servidumbre de este arte y estas formas de la moda? Le Brun se queja de la irresponsabilidad de intelectuales, artistas y agentes culturales por seguir contribuyendo a la exaltación del realismo globalista. Ante ello, conmina: "Nos queda el lujo de rechazar la fealdad de la conformidad que se nos impone. A menudo basta con un pequeño desvío, con pararnos un momento, para evitar las trampas de la percepción cautiva que quieren imponernos". En definitiva, buscar lo que no tiene precio.

30/12/2018 - 20:43h

 

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Jueves, 06 Septiembre 2018 07:07

El nuevo dominio petrolero en América Latina

El nuevo dominio petrolero en América Latina

Para nadie es un secreto que detrás de la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos se encontraron claramente los intereses económicos de la industria armamentista, los petroleros partidarios de las nuevas técnicas de explotación vía fracking y las grandes empresas promotoras de organismos genéticamente modificados, acaparamiento y especulación con del precio de alimentos.

Detrás de la lógica de estos grandes corporativos debemos entender las últimas acciones que Trump ha emprendido en América Latina como el envió de la guardia nacional a cubrir la frontera con Estados Unidos y México y el apoyo incondicional para la ocupación de espacios petroleros estratégicos en el continente.


Es relevante también sus decisiones respecto a Irán, cuyo impacto fue inmediato en las cotizaciones de las acciones de las empresas militares y en el precio del petróleo. Este último ya ronda los 80 dólares por barril y puede elevarse aún más, para proporcionar una alta rentabilidad a las empresas dedicadas a la explotación petrolera a través de la fractura hidráulica que necesitan un precio alto.


Es tal la fiesta del dinero que hace tan solo unos meses atrás Estados Unidos producía 145 mil barriles de petróleo shale y ahora está a punto de lograr un record histórico en Junio de este año de 7,.18 millones de barriles de petróleo shale diariamente, según información de la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Lo cual es acompañado también por el aumento impresionante de la producción de gas natural estadounidenses que se encontraría por arriba de los 68 mil 100 millones de pies cúbicos por día.


Todo ello junto con la caída de producción de países latinoamericanos ha llevado al mercado financiero a impulsar al alza el precio futuro a seis meses del crudo Brent, donde las empresas estadounidenses no pierden, mientras a las empresas petroleras del cono sur les imponen condiciones de compra a precios fijos, cuando la tendencia es probablemente que el petróleo alcance nuevamente la barrera de los 100 dólares por barril a finales de año.


Esta dinámica ha colocado a Estados Unidos en el el tercer lugar como extractor de petróleo del mundo, solo detrás de Rusia y Arabia Saudita quedando ya muy atrás en este rubro la extracción en Brasil (10º.), Venezuela(11º.) y México (12º.). (OPEP, 2018)


Las grandes empresas corporativas petroleras están viviendo un sueño hecho realidad, los mercados y la producción petrolera latinoamericana en manos de empresas estatales hasta hace unos años, se está abriendo y proporcionando ganancias extraordinarias para la clase capitalista trasnacional.


Desde Brasil y México hasta Colombia, Argentina y Uruguay los gobiernos están abriendo sus tierras, aguas someras y mares a subastas internacionales. Son más de 500 mil kilómetros cuadrados -el tamaño de España- lo que están ofreciendo en bloques los diferentes países latinoamericanos.
Por ello en las geografías latinoamericanas no hay nada que festejar. Por ejemplo, en México la producción de petróleo viene cayendo drásticamente. A marzo de este año PEMEX –la petrolera estatal mexicana- tuvo una caída anual de 7,6% en su producción generando solamente mil 864 millones de barriles diarios de crudo, una baja anual de 153 mil 340 barriles por día. Todo ello en un contexto de apertura energética que inicio en el 2013 y que permitió la llegada de inversión privada nacional y extranjera, a las cuales se les han entregado proyectos de exploración y posterior explotación de pozos petroleros terrestres y en aguas someras y profundas.
Existiendo ya más de 100 contratos privados que significan una inversión de 160 mil millones de dólares. Ello ha significado la apropiación de espacios estratégicos por parte de empresas extranjeras como Total y Exxon, Chevron, China Offshore y el nacimiento de otras empresas de políticos mexicanos como Sierra Energy. Más de 100 mil kilómetros cuadrados –similar a todo el territorio griego- se encuentran ya bajo exploración y posible explotación petrolera y sus derivados en México.
A este negro panorama se suma la importación de gasolinas en México aumentándose dramáticamente la dependencia. Ya que mientras el año pasado se importaban 6 de cada 10 litros de gasolina, para el primer trimestre del 2018 se introdujeron del extranjero 7,5 de cada 10 litros, lo cual también ha impactado la vida de los mexicanos al ocasionarse la espiral inflacionaria más alta de las últimas décadas.
Desde el 1982 el gobierno mexicano no ha construido una nueva refinería y 3 de las seis refinerías que tiene México fueron cerradas temporalmente en los dos primeros meses de este año por problemas de operación. A ello se suma la colusión entre la delincuencia y la clase política en el robo de gasolina, de 3 mil tomas clandestinas de robo que existían en el 2014, en el 2017 fueron localizados más de nueve mil 500 tomas fundamentalmente en los estados de Guanajuato, Puebla y Tamaulipas.
La situación en Venezuela de explotación de petróleo no es diferente. En Agosto del año pasado su producción era de 2,1 millones de barriles de petróleo diarios y según el reporte que presentó la OPEP la semana pasada en Marzo del 2018 solo bombeo una media 1,5 millones de barriles diarios, una caída de la producción del 28 por ciento. A ello se suma la creación de dificultades por parte de los grandes corporativos para que la empresa PDVSA cumpla sus compromisos de abastecimientos con empresas de operaciones mixtas.
Todo ello en un momento en el cual las importaciones de petróleo venezolano en Estados Unidos alcanzan el menor nivel desde el 1982 como parte de la estrategia de dominación-intervención de la producción y los mercados petroleros.
Por ejemplo, la empresa Total durante el 2017 dejó de comprar el crudo venezolano, Motiva, Phillips 66, Citgo, Valero u Chevron disminuyeron sus importaciones desde Venezuela el 70%, 56%, 17%, 13% y 6% respectivamente, esta reducción innegable es el preámbulo del embargo petrolero que anunciará Trump próximamente sobre la producción petrolera venezolana, para cerrar su estrategia de dominio del oro negro y buscar la rendición del gobierno nacionalista venezolano.
Frente a ello el gobierno de Venezuela ha colocado el 40% de sus exportaciones de petróleo en el abastecimiento de China e India, los cuales dependen tanto de Venezuela como de Irán para su funcionamiento, lo cual no será fácil de eludir por Trump. Por ello, en la dinámica de dominio estadounidense se ha colocado a la estadounidense ConocoPhillips con el papel de sabotear el abastecimiento petrolero venezolano a los mercados asiáticos, tomando el control de activos de PDVSA en Curazao -donde se reciben los buques petroleros más grandes que envían combustibles por el Pacífico- para exigir el pago de bonos internacionales, lo cual pone bajo amenaza el movimiento del crudo ya que los cargueros pueden salir a aguas internacionales y correr la amenaza de ser incautados.
A la estrategia de ConocoPhillips lo más seguro es que se sumen otras empresas mineras y petroleras para intentar la caída de la gigante petrolera venezolana.
Un colapso del gobierno de Venezuela no conviene a China, que ha realizado inversiones (prestamos) cuantiosos en ese país, ni a Rusia que ha aprovechado el escenario para colocarse en la explotación de yacimientos petroleros, por lo que las perspectivas de tensiones internacionales se mantendrán en la zona con la respectiva tendencia al alza del precio del petróleo que contribuye a la rentabilidad de los corporativos que apoyaron a Trump en su campaña electoral.
En Brasil la otrora fuerte Petrobras mira como espectadora preferencial la llegada de inversiones crecientes de corporativos petroleros. Para junio de este año 16 grandes firmas petroleras como la Royal Dutch se han registrado para participar en la espectacular cuenca de petróleo de Presal de Brasil que posee miles de millones de barriles de petróleo en el fondo de océano. A ella se suma el interés de las estadounidenses Chevron y ExxonMobil junto con la noruega Statoil y la francesa Total.
El alza del precio de petróleo impulsada por Trump les ayuda en sus inversiones, ya que el precio de equilibrio que requieren es de 45 dólares por barril para hacer rentable su actividad, por ello British Petroleum y Exxon Mobil ya han participado en subastas anteriores en esa zona por las grandes perspectivas de ganancias.
Mientras los corporativos están de fiesta, Petrobras se suma a los resultados menores de Pemex y PDVSA con respecto al año pasado. En su informe trimestral del 2018, Petrobras informa que la producción total de petróleo y gas natural en el primer trimestre del 2018 fue de dos millones 680 mil barriles de petróleo diarios, un 4% inferior al primer trimestre del 2017.
A lo anterior se suma la caída de ventas en un 9% y de 7% en la producción de derivados del petróleo. Petrobras pasó de controlar en el 2010 el 93% de la producción de petróleo de Brasil a solo el 75% en febrero de este año. Con el expresidente Lula en la cárcel todavía, es el campo petrolero que lleva su nombre el que aporta la mayor cantidad de petróleo y gas a ese país con más de 850 mil barriles de petróleo diarios.
La producción de petróleo argentino también cayó 3,8% en el 2016 y 6,3% en el 2017. La estatal YPF suma también una caída en la producción de petróleo del 2017 al 2018, al pasar de 3,18 millones de metros cúbicos, a 3,15 millones de metros cúbicos.
Mientras eso sucede con la principal empresa petrolera argentina, Pan American Energy tuvo un alza de 3,49% y Petroquímica Comodoro de 28.89%. Además Argentina destaca en la entrega impresionante de vastas áreas de exploración para los corporativos internacionales, se espera que en julio de este año ponga más de 225 mil kilómetros cuadrados -dos veces el territorio cubano- bajo exploración corporativa petrolera en alto mar.
Y es en territorio argentino y en específico en la provincia Neuquén donde se instalan los pozos de fractura hidraúlica (fracking) que ocasionan grandes problemas de contaminación y que destruyen la forma de vida comunitaria de los mapuches. Además que producen una demanda impresionante de agua de la región, ya que dicha actividad requiere más de 11 millones de litros de agua. El gran yacimiento de Vaca Muerta presentado como el detonante del crecimiento gasífero argentino –y la principal reserva de gas de América Latina con más de 30 mil kilómetros cuadrados- es hoy un punto de disputa central entre la dinámica capitalista petrolera y el derecho a la vida y a la ecología de las poblaciones locales.
Y es que en todo este proceso de dominio de las trasnacionales del oro negro de América Latina está en disputa el derecho a un ambiente sano, al territorio de los pueblos y al uso de sus bienes naturales para el beneficio y la buena vida de las comunidades, NO para las ganancias extraordinarias y la economía de la destrucción de naturaleza y el cambio climático que promueven dichos corporativos.
Frente a esta panorama de despojo y devastación nos queda como mejor opción aquella que formuló Eduardo Galeano en Las Venas Abiertas de América Latina: “Tenemos todo prohibido, salvo cruzarnos de brazos?”.

 

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Movimientos sociales y el protocolo para la protesta pacífica

A partir del abuso de autoridad padecida en Colombia para contener y desestimular la movilización social, el pasado 31 de julio fue firmado el “Protocolo para la coordinación de las acciones de respeto y garantía a la protesta pacífica”, que sirve para establecer derechos sociales, además de oportunidades políticas, para que la sociedad civil exprese sus demandas. Con lo firmado ¿qué pueden espera los movimientos sociales?

 

La firma de la resolución 1190 del 2018, también adoptada como “Protocolo para la coordinación de acciones de respeto y garantía a la protesta pacífica como un ejercicio legítimo de los derechos de reunión, manifestación pública y pacífica, libertad de asociación, libre circulación, libre expresión, libertad de conciencia, a la oposición y a la participación, inclusive de quienes no participan en la protesta pacífica”1, representa para la sociedad civil, especialmente para el sector de los movimientos sociales, un avance en términos de construcción de medios de defensa ante la represión que la Policía Nacional y el Gobierno Nacional acostumbran desplegar en contra de las protestas sociales.

 

Durante el proceso de construcción de este protocolo, llevado a cabo en Bogotá, participaron organizaciones sociales como La Cumbre Agraria Campesina, Étnica y Popular, la Mesa Nacional de Garantías, el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, representantes del Gobierno como: el Ministro de Defensa, la ONU y el Ministro del Interior, además de algunos miembros de la Policía Nacional.

 

Fueron cuatros días para discutir, negociar y ratificar el Protocolo, pretendido desde hace cinco años por la Cumbre Agraria, que ve la necesidad de impulsarlo debido al asesinato de campesinos y líderes sociales a manos de agentes de la Policía y su cuerpo élite, el Esmad, en el curso de protestas, como la del Paro Agrario del año 2013.

 

Al respecto refirió Franklin Castañeda, presidente de la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos: “El paro fue tratado con tal nivel de salvajismo que en Bogotá tuvimos 29 personas heridas, una señora en silla de ruedas asesinada, un joven sin un ojo, más de 800 personas detenidas, el toque de queda fue declarado en varios municipios, prohiiendo a la gente salir de la casa; el presidente Santos pronunció un discurso ordenando que 8.000 militares custodiaran la seguridad de Bogotá, medidas que son propias de un estado de sitio”.

 

Ciclo de la protesta social en Colombia

 

Estos casos de abuso de autoridad están enmarcados en el “ciclo de la protesta” conocido por el país durante los últimos diez años, suceso de lucha por derechos paralelo al cual la represión era fortalecida y las vías institucionales para ejercer las demandas de la sociedad civil eran cerradas.

 

Los casos de abuso de autoridad generados por el Esmad se recrudecieron, tal como las cifras lo demuestran: “Entre 2002 y 2014 fueron registradas 448 agresiones con la presunta participación de integrantes de la fuerza pública, que dejaron cerca de 3.950 víctimas, entre ellas 137 casos de personas heridas, 91 detenciones arbitrarias, 107 reportes de amenazas individuales y colectivas, 13 casos de ejecuciones extrajudiciales y 2 de violencia sexual”2.

 

Para Franklin Castañeda: “Se ha vuelto normal, sin que haya mayor reacción social o mediática, que en Colombia en el marco del derecho a la protesta social varias personas resulten asesinadas. En el 2017 catorce personas perdieron la vida bajo este contexto, en el 2016 fueron ocho, en el 2015 fueron siete las que perdieron la vida, y recuerdo que en el 2013 fueron quince”.

 

Las cifras muestran la magnitud de la represión hacia la protesta social, y dan cuenta de un problema estructural, de una visión de Estado. Además, deja en claro el tipo de doctrina con la cual son formados los agentes de policía y los de su cuerpo élite, el Esmad, con la cual prima la criminalización de la protesta social, es decir, el activista es considerado un enemigo, no un ciudadano que levanta su voz en defensa de los derechos básicos.

 

Criminalización de la protesta social

 

La criminalización de la protesta no es un fenómeno contemporáneo, sino que es histórico, visible a través de las políticas de “seguridad” de varios gobiernos, es decir, estamos ante una política de Estado. Vale recordar la implementación del Departamento de Seguridad Nacional por parte del gobierno de Carlos Lleras (1970), también el Estatuto de seguridad con Turbay (1978); el Plan Colombia (1999) implementado por orden de Estados Unidos en el gobierno de Pastrana, y la Seguridad Democrática durante los gobiernos de Uribe (2006). Estas políticas tienen en común legitimar el exterminio del “enemigo interno” a través de la criminalización de la protesta social, interpretada como una acción de terrorismo, vinculada a grupos guerrilleros y no como acciones colectivas propias de la sociedad civil.

 

Este tratamiento ha conllevado a silenciar y aniquilar al otro/a diferente y diverso que se manifiesta con particularidades poblacionales y culturales, cuya expresión en el marco de un contexto de gobierno democrático debería ser posible. Además, la represión política no solamente ha deslegitimado las acciones colectivas sino que también sesga la comprensión del trasfondo de las problemáticas sociales por parte del conjunto social y, con ello, desvirtúa la necesidad de protestar cuando el acceso a diversidad de derechos está bloqueado, además de inyectar temor en amplios segmentos poblacionales.

 

Esta tendencia a la represión violenta de la protesta social, para mantener la “seguridad” y el orden, lleva al incumplimiento de los lineamientos reconocidos en cuanto a las armas que puede usar el cuerpo represivo, llevando a la indiferenciación entre armas letales y no letales. En este sentido, es imprescindible abrir en la sociedad el debate, ¿cuál es la fuerza que puede ejercer la policía y el Esmad?, ¿bajo cuáles criterios debe ser regulado el uso de la fuerza?, o ¿se regula la fuerza o la protesta social?

 

Estos cuestionamientos han sido transversales al debate sobre garantizar la protesta social como un derecho fundamental y, aunque las organizaciones sociales han planteado discusiones en torno al tema, el Gobierno se mostró evasivo, en tanto no cedió ante la demanda por la diferenciación del armamento letal y no letal.

 

Negociación del protocolo

 

Las evasivas gubernamentales, además de tener explicación por una política de control y protección del poder por parte de quienes lo detentan, son influenciadas por las presiones que sectores empresariales ejercen, como los comerciantes y el sector minero, quienes han manifestado la oposición a la protesta social, así mismo al desarrollo del Protocolo sin su revisión, pues para los sectores empresariales un Protocolo negociado abre la posibilidad de pérdidas económicas debido a las consecuencias de los bloqueos de las vías comerciales, al tiempo que pone en riesgo sus negocios mineros y extractivistas en general, al toparse con la oposición de amplios segmentos sociales a tales iniciativas por su impacto ambiental.

 

No obstante, aunque no fueron establecidas regulaciones profundas en torno al tema de la fuerza, se logró que nuevas interpretaciones sobre la protesta social como un derecho fueran reconocidas en el Protocolo, por ende en el marco cultural y político del gobierno nacional y su policía. Así pues, el tratamiento de la fuerza es referido en el texto así: “[…] El último recurso que la Policía Nacional puede ejercer […] El cuerpo de policía intervendrá solo cuando considere que su actuación es necesaria, atendiendo al principio de proporcionalidad, y a la garantía de los derechos de los manifestantes, y de todas las personas, inclusive de quienes no participan”4.

 

Aunque estas concepciones plantean nuevos discursos, debates y propuestas que entran en juego entre la sociedad civil y gobierno nacional, también surgen inquietudes sobre qué tanto el Protocolo garantiza que la fuerza sea utilizada sólo en casos extremos, puesto que puede ocurrir la situación hipotética en que la Policía Nacional arguya el uso de la fuerza por la “defensa” de los sectores de la sociedad que no participan de la protesta social.

 

Por otro lado, si bien el documento firmado es una resolución, no tiene suficiente peso normativo para no ser modificado. Sin embargo, es una ganancia para el movimiento social haber alcanzado la construcción de este Protocolo; el beneficio de uno similar acordado en Bogotá en positivo: desde su regulación en el año 2015, también por la Cumbre Agraria y la alcaldía de Gustavo Petro, no se volvieron a presentar casos de muertes u otros abusos de poder por parte de la policía y el Esmad al momento de sucederse protestas.

 

Cabe rescatar también que el Protocolo empodera a la sociedad civil para ejercer acciones de control y vigilancia en torno al tratamiento dado por la policía a la protesta social. en este sentido, uno de los puntos metodológicos claves acordados es la conformación de las Comisiones de Verificación (CVI), integradas por organizaciones de Derechos Humanos y otros grupos de la sociedad civil que cuentan con la posibilidad de ejercer acciones de observación y verificación durante la protesta social. Así es expuesto en el Protocolo: “Si durante el desarrollo de las manifestaciones, movilizaciones y protestas se presentan actos de violencia, las CVI podrán mediar, en coordinación con los funcionarios públicos presentes, con el fin de promover el respeto y garantía el ejercicio de la protesta, así como los derechos de los demás actores que participen o se vean afectados. Además, las CVI junto con otros actores de la civilidad pueden realizar ejercicios de informar y denunciar a través de grabaciones o fotografías de situaciones que den visibilidad al tratamiento inapropiado de la protesta social”5.

 

Con el Protocolo se ha abierto camino al andar, esto es significativo para la coyuntura sociopolítica actual, y la que está por venir con la transición de gobierno de Santos a Duque, pues la mayoría de las políticas del nuevo gobierno buscan la implementación, o fortalecimiento, de políticas que acentúan la violencia, la represión política, los conflictos y la desigualdad en el país.

 

Una muestra clara de estos propósitos es la propuesta del nuevo Ministro de Defensa sobre regular la protesta social a través de una ley estatutaria. Es claro que esta propuesta da cuenta de las intenciones de controlar el derecho fundamental y no la fuerza. Por otro lado, recientemente se radicó el nuevo proyecto de ley de tierras, el 0318 del 2018, que modifica varios aspectos que posibilitaban la democratización de la tierra a favor de los pequeños productores en la ley 160 de 1994, proyecto que en cambio acentúa la concentración de la tierra en beneficio de las multinacionales extranjeras y proyectos de agroturismo, dejando de lado las posibilidades para que el campesinado sea reconocido como sujeto político. Este proyecto de ley ha sido ratificado en el Congreso con 81 votos a favor y 23 en contra –los de los sectores alternativos–, lo que evidencia la reducida posibilidad de participación y visibilidad con que cuentan los movimientos sociales en el aparato estatal y gubernamental.

 

En consecuencia, la protesta y la movilización social es una alternativa clave para seguir demandando transformaciones sociales, de ahí que el Protocolo sea una herramienta eficaz para reducir y/o controlar la violencia oficial y para que el conjunto social enfrente y supere el miedo que le han inyectado para que no demande el respeto de sus derechos.

 

1 Protocolo para la coordinación de las acciones de respeto y garantía a la protesta como una expresión de los derechos de reunión y manifestación pública y pacífica, 2018.
2 Ver https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/28878-por-que-es-necesario-desmontar-el-esmad.html
3 Rodríguez, E. C. (2017). Caminando la palabra. Movimientos Sociales en Colombia 2010-2016. Bogotá: Desde Abajo.
4 Protocolo para la coordinación de las acciones de respeto y garantía a la protesta como una expresión de los derechos de reunión y manifestación pública y pacífica, 2018.
5 Ibídem.

Publicado enEdición Nº249
Escritor puertorriqueño demandará a Intermedio Editores

Luego de veintisiete años de publicado el libro Vengo a decirle adiós a los muchachos, el escritor puertorriqueño y biógrafo del cantante Daniel Santos, Josean Ramos, tomará acción legal contra Intermedio Editores, casa editora subsidiaria del periódico El Tiempo de Bogotá que publicó la obra en 1991 y aún no le ha pagado las regalías correspondientes.


Tras una gira por las principales ciudades de Colombia en 1987, como secretario de prensa del legendario cantante latinoamericano Daniel Santos, el autor escribió una novela biográfica en torno al ídolo caribeño, cuya primera edición limitada se publicó en Puerto Rico. Dado el éxito entre reconocidos melómanos, principalmente en Colombia, la obra llegó a manos del editor de Intermedio Editores, Juan Leonel Giraldo, por el coleccionista de música popular César Pagano, quien fue testigo de todo el proceso hasta culminar eventualmente con la firma del contrato.


Mientras se fraguaba la publicación, Ramos asegura que desde Puerto Rico se comunicaba constantemente por teléfono y correo tradicional con el editor, relativo a los detalles editoriales, como diseño y tipografía, fotos y calces, ilustración, montaje y separación de colores de la portada, texto y foto de contraportada y solapas. Todo estos elementos fueron provistos y enviados a Colombia por cuenta del autor.


Tan pronto se publicó el libro en enero de 1991, el escritor viajó a Bogotá y estuvo una semana de intensa gira por los diversos medios, radio, prensa y televisión, con un gran despliegue publicitario que lo llevó a figurar entre los libros más vendidos en el país, según notas de prensa. La obra se presentó en la prestigiosa salsoteca El Goce Pagano, donde acudió un entusiasta grupo de músicos, melómanos y fanáticos a rendirle homenaje al Jefe.


En adelante, agotada la edición alegadamente de cinco mil ejemplares, resultaron infructuosas las múltiples llamadas y cartas del escritor al editor para cobrar sus regalías, pues siempre se encontraba "de viaje" o "fuera de la oficina". Durante ese lapso de veintisiete años, el autor viajó a Colombia en varias ocasiones para cobrar lo que por derecho le corresponde, pero todo fue en vano, ya que nunca pudo contactar al evasivo editor Juan Leonel Giraldo.


Hace unos meses, Ramos regresó a Bogotá y contactó al amigo que lo llevó a Intermedio Editores, el conocido melómano César Pagano, quien lo refirió al editor de la empresa, Leonardo Archila. Pese a que el Sr. Archila nunca lo atendió, en reuniones y cartas con su ayudante Constanza Orozco, la editorial reclama que no tiene copia del contrato (el cual fue provisto por el autor) y ha dejado agotar su tiempo de estadía en Bogotá, para no pagarle sus derechos. Según la licenciada María Ximena Sáenz Guillen, de Intermedio Editores, la editorial no ha de pagar un centavo al autor porque, aunque reconocen que publicaron y vendieron el libro, no encuentran su contrato.


De acuerdo con la licenciada Rocío Vanegas Aiycardi, representante legal de Ramos, Intermedio Editores incumplió totalmente el acuerdo con el escritor, por lo cual reclama el pago de regalías por la tirada de cinco mil copias y otras posibles ediciones, así como los intereses durante veintisiete años, gastos de viajes y estadías en varias instancias, honorarios legales, además de otros daños irreparables. Aunque el autor ha intentado por todos los medios llegar a un acuerdo extrajudicial, la editorial ha ignorado tal petición.


"Al igual que hay luchas por un nuevo orden informativo y económico mundial, a través de este caso reclamo un nuevo enfoque editorial más justo, que respete y valore al escritor como eje de la industria del libro, de quien viven todos los demás integrantes: editores, tipógrafos, ilustradores, fotógrafos, diseñadores, correctores de prueba, impresores, distribuidores, publicistas, críticos, libreros y vendedores", advirtió el escritor. "Estaremos librando la batalla desde los tribunales, los medios de comunicación masivos y las redes sociales, para crear conciencia de la importancia fundamental del autor en la cadena editorial", aseguró el escritor y periodista, también autor de "Así habló el Gabo", "Croentos" y "Antes de la guerra", entre otros.

 

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Lunes, 19 Junio 2017 07:28

Tiempo para tener tiempo

Tiempo para tener tiempo

Amazon es líder del comercio electrónico. Un verdadero imperio que se ha ido conformando desde su fundación, en 1994, a partir del negocio original de la venta de libros. Abarca ahora una enorme variedad de productos y ha añadido otros rubros mediante la adquisición de muchas compañías. La entrega a domicilio es la clave de ese negocio.

Esta empresa ocupa el primer lugar en la lista del sector comercio electrónico a escala mundial. En el año fiscal 2016 tuvo ingresos por 136 mil millones de dólares y una plantilla laboral de 269 mil empleados. Está muy por encima de su competidor chino, Alibaba, con 15.7 mil millones de ingresos y 26 mil trabajadores.

Amazon anunció que comprará la cadena de supermercados Whole Foods. Pagará por ella 13.7 mil millones de dólares y tendrá 465 tiendas físicas, con ventas del orden de 15.5 mil millones de dólares. Ampliará así, con el modelo que ha desarrollado, la venta de las provisiones, mucho más allá de su ya existente Amazon Fresh.

El comercio es una actividad económica que se ha transformado considerablemente en años recientes. Es un sector diversificado en cuanto a los productos que se ofrecen y también, socialmente estratificado.

Las condiciones físicas también se han modificado. Esto se aprecia en la mayor parte de las localidades urbanas, en las que aparecen tiendas con grandes superficies y enorme variedad de productos. En México, su rápido desarrollo puede verse en muchas localidades.

Un aspecto notorio de este servicio es, precisamente, la entrega a domicilio, ya sea por medio directo, mensajería, correo y drones. Amazon entrega prácticamente de todo, hasta productos frescos.

Los grandes almacenes ofrecen cada vez más sus ventas por Internet, ampliando las antiguas ventas por catálogo. La comida la reparten empresas mediante mensajeros, por ejemplo, esos que van en bicicleta con grandes bolsas colgadas de la espalda; recogen la orden en el restaurante y la llevan a uno a casa.

Todo esto se hace mediante el uso de aplicaciones electrónicas que surgen como hongos silvestres. Se habla ya del inicio del ocaso de los centros comerciales tal como los conocemos, donde ahora se concentran tiendas y restaurantes.

El multimillonario inversionista Mark Cuban, dueño del equipo de basquetbol Maveriks de Dallas y con participaciones en cines, producción de películas y canales de televisión, caracterizó de modo muy preciso el sentido de la nueva inversión de Jeff Bezos de Amazon y también propietario del periódico The Washington Post.

Cuban apuntó que hay una cuestión que determinará si la compra de la cadena de menudeo de provisiones será buena para Bezos. Ésta consiste en si Amazon puede entregar las compras de manera más rápida que aquella en que el comprador puede llegar a la tienda en su auto, o bien en un mundo de Uber y Lyft.

Esta perspectiva dirige la atención a una nueva arista del negocio y también, del comportamiento de los consumidores.

Lo que dice Cuban es que Amazon deberá entregar las mercancías a domicilio desde una tienda de Whole Foods en menos tiempo y por el medio que sea del que tomaría a alguien llegar, también por cualquier medio posible, a dicha tienda, realizar la compra y volver a casa.

Pero el quid de todo este asunto viene después en el mismo argumento de Cuban que, al considerar si una entrega más rápida de provisiones añadirá valor no sólo al negocio, sino al mundo mismo (sic), respondió categórico: "¿Qué es más valioso que tu tiempo?"

¡Ah, el tiempo! En la economía la consideración del tiempo es un asunto clave para tratar las cosas de la productividad, las ganancias, los salarios, las decisiones relativas a la asignación de los recursos para el consumo, el ahorro, la inversión y para el endeudamiento.

El caso de Amazon que aquí se comenta tiene que ver con un cambio significativo en las decisiones del consumidor y, como señala Cuban, con el uso del tiempo, con el valor que se le da a éste en el capitalismo contemporáneo.

La aseveración de que nada es más valioso para el individuo que el tiempo rebasa las consideraciones más próximas y limitadas referidas al consumo. Puede ampliarse al tratamiento filosófico del sentido del tiempo en términos personales, sociales, históricos. Vaya, ¿tiempo para qué?

Ahora es común que la gente prefiera que todo se le lleve a domicilio: las compras del supermercado, la comida, la ropa de su tienda favorita, las múltiples opciones del enorme catálogo de Amazon, las medicinas de la farmacia, las tomas de muestras de laboratorio y hasta la atención del médico.

Es, tal vez, un eco de las formas de la comunicación que se han ido estableciendo por diversos canales de la www y que modifican las pautas de relacionamiento interpersonal.

Cabe cuestionar el sentido de la aseveración del valor del tiempo para el individuo según la certeza mostrada por Cuban. Este es un asunto que el mercado capitalista no sólo aprovecha, sino alienta, en una apariencia de que restaura la autonomía de la persona por medio de devolverle su tiempo.

Pero nada previene que esto se convierta en una manera redundante de recuperar el tiempo para tener más tiempo. Después de todo, es común que cuando se pregunta a alguien qué hace responda: "Aquí, matando el tiempo".

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