Sin la voz de las mujeres, otra América no es posible

Buscan acallar la voz de los pueblos y las mujeres que denuncian al modelo


En un ambiente hostil al movimiento social y en medio de un fuerte control militar y policial en la ciudad, se desarrolla la V Cumbre de los Pueblos.

La Fuerza Pública ordenó a dueños de hoteles expulsar a estudiantes y sindicalistas hospedados en el sector de Bocagrande que participan en la V Cumbre de los Pueblos. Entre la noche del 12 y la mañana del 13 de abril, cerca de 20 participantes fueron sacados de sus hoteles y apartamentos por orden directa de la policía de la ciudad.

Mientras vende una imagen de respeto por los derechos y libertades personales, y dando muestra de un profundo estado represivo, el gobierno colombiano quiere ocultar y acallar la voz de la protesta social en Cartagena.

En medio de estas dificultades, el 13 de abril continuaron las deliberaciones de la V Cumbre de los Pueblos, con eventos sectoriales y poblacionales: Iglesias, sindicatos, organizaciones de mujeres, organizaciones que luchan contra los abusos de las trasnacionales y estudiantes se reunieron para debatir los impactos del modelo económico en sus vidas.




Buscan acallar la voz de los pueblos y de las mujeres
que denuncian al modelo


Con esta consigna, cerca de 200 representantes de organizaciones de mujeres de Cartagena, la Costa Caribe y el país, se reunieron en un encuentro realizado en el marco de la V Cumbre de los Pueblos, para discutir las relación entre las reglas y normas del modelo económico y sus derechos humanos.

Los ejes de la discusión del encuentro fueron la tierra, el territorio y la soberanía alimentaria; los Tratados de Libre Comercio; el trabajo y l apobreza y los costos de la guerra en sus vidas y sus cuerpos.

En grupos, las participantes discutieron sobre estos impactos y concluyeron que:

El gobierno de Colombia tiene 9 TLC con diferentes países en etapa de negociación, firma, ratificación e implementación. Todos estos tratados benefician a los dueños de las corporaciones trasnacionales, mientras convierte a los países en simples instrumentos para la negociación, que niegan a sus pueblos los derechos humanos para favorecer estos intereses.

En este panorama, las mujeres enfrentan impactos diferentes por la condición histórica de discriminación económica y social. A pesar de todos los avances de la lucha feminista, las mujeres siguen siendo las principales responsables del trabajo doméstico no remunerado que combinan con las actividades productivas, duplicando su jornada laboral. Adicionalmente, las tasas de desmpleo de las mujeres osn más altas, estructuralmente. En el periodo septiembre – diciembre de 2011, el desempleo de las mujeres fue de 12,5% mientras que el de los hombres fue de 7%.

Por otra parte, los sectores de la economía que desplazan los TLC en los países llamados en desarrollo son la agricultura y la industria (incluyendo el desarrollo tecnológico) mientras promueve economías basadas en el pequeño y mediano comercio, hoteles y restaurantes, y en los servicios comunales, sociales y personales. Estps dos últimso sectores son las principales fuentes de trabajo para las mujeres, también porque son una extensión de los roles de cuidado, tradicionalmente asignados. 63 de cada 100 mujeres trabajan en estos renglones de la economía.

Por otra parte, la informalidad es la regla general dentro del trabajo que realizan las mujeres populares, un trabajo que realizan sin derechos laborales, prestaciones sociales ni protección de riesgos profesionales.

Otra forma como las multinacionales de belleza y otros artículos de aseo y nutrición acumulan riquezas son las ventas por catálogo que realizan las mujeres, creando negocios “por cuenta propia” que les dejan un margen de ganancia muy variable y la mayoría de las veces insuficientes para cubrir sus necesidades básicas. Para recurrir a este tipo de trabajo, las muejres deben poner el capital inicial, crear las redes de ventas, así como pagar por los catálogos. Todos los costos los asumen las vendedoras que nunca llegan a tener ninguna relación laboral o contractual con estas multinacionales de la salud y la belleza.

Salud y seguridad social: en emergencia


Las demoras de uno o más meses para la asignación de una cita médica, el desmonte paulatino del derecho a la pensión, la falta de programas de atención en salud que reconozcan los derechos sexuales y reproductivos en las distintas etapas de la vida de las mujeres, los altos costos de los medicamentos y la estandarización en los servicios y tratamientos médicos, son algunas de las caractrísticas del modelo de salud que padecen las mujeres, como producto de la liberalización comercial y que se hace más precario en las zonas rurales. Habitantes del municipio de Bayuca en Bolívar, denuncian que tienen que hacer largas filas desde las 4 am para solicitar una cita médica que en muchos casos no les es asignada. “Los TLC convirtieron a las pacientes en clientes y a la salud en un negocio”, señala María Clara Plata, integrante de la Mesa de Trabajo Mujeres y Economía quien invitó a las mujeres, organizaciones sociales y a todo el país a participar del Referendo por la salud y la seguridad Social. “En Bogotá, las firmas para convocarlo se están recogiendo en los CADE y SUPERCADE” También anunció la realización del Congreso Nacional de Salud en el mes de agosto del presente año.

Mujeres representantes de Ecuador y Chile compartieron sus experiencias en otros países: Aunque en Ecuador no hay TLC y la salud es pública, universal y gratuita, padecemos de problemas similares en la asignación de citas y la falta de personal médico en las zonas más apartadas del país. También hace falta el enfoque de atención en salud que reconozca las partricularidades sexuales y reproductivas de las mujeres, señala Guillermina Astoga, chilena que reside hace años en Ecuador e integrante del Colectivo Género y Acción Política, de este país.

La misma Guillermina señala que en Chile donde se han firmado “todos los TLC que existen en el planteta” la salud es un privilegio de pocos y depende de la empresa prestadora y de la capacidad económica de las y los usuarios. Las pensiones, por otra parte, son completamente manejadas por las Administradoras de Fondos de Pensiones, AFP, que se lucran de manera descarada con los aportes de ciudadanas y ciudadanos e invierten en paraísos fiscales con lo que recaudan.

Madres comunitarias: De cero a siempre, sin derechos


Las madres comuntiarias de Bolívar denunciaron que con el programa de atención a la primera infancia, de cero a siempre, lanzado por el gobierno nacional, su trabajo está en riesgo. Las ONG van a recibir los recursos de Bienestar Familiar para atender a la infancia y son ellas las que van a contratar a las madres. Esto amenaza el trabaj de cientos de madres comunitarias y jardineras y también la estabilidad laboral. “Por 25 años, las mujeres le abrimos la intimidad de nuestra casa al Estado y le servimos para que ahora se desconozca esta antigüedad con este tipo de programas” señala María Vlencia, del Sindicato de Madres Comunitarias de Bolivar, quien recuerda que llevan décadas exigiendo que el estado las reconozca como empleadas públicas, con derechos laborales, y la respuesta es desplazarlas de esta función. Las madres anunciaron que realizarán una marcha nacional en mayo de este año para denunciar esta situación y exigir al gobierno nacional programas que las incorporen y reconozcan su aporte y sus derechos.

La tierra, el territorio y la guerra, en la agenda de las mujeres


Las mujeres también reiteraron las deuda histórica de los países con su derecho a la tierra, y señalaron que los mercados de tierras obstaculizan aun más este derecho ya que las mujeres sólo son propietarias del 1% de la tierra en el planeta. En Colombia la ley de víctimas y restitución no responde a las necesidade sestructurales de una reforma agraria que les permita a las mujeres acceder a la tierra que trabajaron y de la que fueron desplazadas por el conflicto armado y los interéses del capital.

La guerra, por otra parte afirmaron sigue cobrando costos muy altos para la vida de las mujeres. Mientras los derechos económicos no son garantizados por el Estado, se invierte buen parte del presupuesto nacional en mantener la maquinaria de la guerra. Las mujeres siguen siendo utilizadas como botín de guerra, y en la militarización de la vida cotidiana, las niñas y jóvenes son vinculadas al conflicto armado pro los actores de la guerra quienes las seducen para utilizarlas como informantes.

Las mujeres también denunciaron que el día 12 de abril se cumplieron 3 años de la violación de Jessika Beltrán. Su mamá denunció que el sargento Michael Cohen y el contratista César Ruiz, ambos ubicados en la base de Tolemaida desarrollando labores del Plan Colombia, violaron a su hija cuando tenía 12 años. Este caso sigue en la impunidad y los militares regresaron a Estados Unidos. Las muejres colombianas insistieron en la solución política al conflicto armado y propusieron la creación de una policía civil al servicio de la ciudadanía y no de los interéses económicos de unos pocos.

Al final de la jornada, las mujeres elaboraron los mensajes para su participación en la Asamblea de los Pueblos y la marcha que da clausura a la V Cumbre de los Pueblos.

¿TLC's? No estamos en venta, no somos mercancía, somos mujeres con dignidad y derechos; La tierra no se vende, se cuida, se cultiva y se defiende; La seguridad no se garantiza con armas ni con guerra. Somos mujeres en resistencia; Trabajo digno y salario justo para las mujeres, fueron los mensajes que recogió el encuentro.

El día sábado 14 de abril se realiza la marcha de clausura de la V Cumbre de los Pueblos: La verdadera voz de las Américas donde se hará la lectura de la declaración final que se dará a conocer a los presidentes de la región.
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Fue especialmente significativo para el mundo, que poco y mal nos miraba, el hecho de que, desde lo femenino, hubiesen venido el golpe moral y la acusación más irrefutable contra la última dictadura cívico-militar en la Argentina. Juntando retroactivamente símbolos, todo ese impulso y lo que lo movió podrían condensarse en aquellos versos de John Donne, el mayor poeta metafísico inglés del siglo XVII: “For graves have learn’d that Woman-head / To be to more then one a Bed” (“Pues las tumbas han aprendido esa condición femenina / De ser lecho para más de uno”).
 
Desglosándolos, y recogiendo de ellos sólo la alusión a la función materna, la circunstancia de que fueran madres las que reclamaran por la ausencia de signos de los secuestrados por la Junta multiplicó, sin duda, el ya enorme horror de la represión de un Estado en situación de ilegalidad absoluta, y marcó para siempre a sus detentadores con la señal del genocidio. Constituyó un alerta, un punto de partida, un sacudón imprescindible para nuestra propia sociedad (no siempre consciente ni siempre atenta a las atrocidades que se cometían), y para la sociedad internacional: aquella imagen de las Madres dando vueltas en silencio en la Plaza de Mayo recorrió el planeta, desbarató cualquier maniobra publicitaria de la Junta, desnudó el oprobio, ayudó de modo primordial, en fin, a su desenmascaramiento, a su impopularidad, a su caída.
 
La participación de la mujer en la vida civil argentina databa de largo tiempo antes, y en los últimos se había registrado una inmersión casi masiva de jóvenes que, verbal y corporalmente, fueron engrosando agrupaciones sociales, estudiantiles y políticas y pagando también su tributo frente a la represión. La presencia femenina, pues, no era ya especialmente novedosa. Sin embargo, nunca un hecho que no podía dejar de ser político (el reclamo y la acusación a gobernantes) había alcanzado tan alta dimensión moral. Podría agregarse que en la historia de la humanidad han sido contadas las veces en que política y ética han confluido naturalmente, y que esta ocasión puede figurar entre ellas.
 
Nuevas Antígonas reclamando por el derecho a enterrar a sus muertos o, como no dejaron de exigirlo durante mucho tiempo, su aparición con vida, encerraban en sus demandas, si no la posibilidad fáctica de que su satisfacción fuese ya posible, los únicos términos adecuados para la alta dignidad que investían. Por ser las “Madres” (también, hoy, las “Abuelas”), y por cubrir y asumir con ello la conciencia huérfana de toda una sociedad que, a veces cómplice, otras indiferente, no siempre demasiado democrática ni respetuosa del otro, había permitido la entronización de la barbarie.
 
Intuyendo que tan profundo y vasto movimiento tenía que representar y ser consecuencia de procesos internos muy significativos en el seno de una sociedad y, a su vez, que arrastrar otros cambios, supuse alguna vez que se encontraría en la literatura escrita por mujeres la visión más cabal de lo que había sucedido durante estos años.
 
Hace bastante tiempo, en octubre de 1989, al escribir todavía desde Francia para la revista Babel, de Buenos Aires, una columna que titulaban “La mesa de luz”, y comentar mis lecturas del momento (entre otras, la del libro de George Steiner, justamente titulado Les Antigones), decía respecto de éste: “Varios cientos de páginas que no agotan, claro está, todas sus repercusiones, pero que dan sólidas pautas para empezar a comprender a nuestras Madres, clamando por esos cuerpos fuera del tiempo y de la tierra, del territorio que a ellos les pertenece y al que deben todavía recuperar con la debida inhumación, la consustanciación en humus, la justicia”. Y luego de formularme la pregunta de siempre (“¿Cómo entender, cómo entender?”), y de intentar contestarla por distintas vías, concluía: “Celebro también que, por diversos azares, se hayan concentrado últimamente libros escritos, en su mayoría, por mujeres. Trato de leerlos y de entenderlos en su casual conjunto, como si el ojo femenino, detenido en la ficción, fuese el único capaz de darme claves que en otro caso escaparían. Canon de alcoba, de Tununa Mercado (el eros cotidiano tratado con un lenguaje espléndido); Ciudades, de Noemí Ulla (viajes poco compulsivos por el difícil terreno de las formas); Abisinia, de Vlady Kociancich (misterioso relato en el cual el manejo de los pronombres y del procedimiento construye prácticamente “el tema”); La sueñera, de Ana María Shua (juegos nada inocentes con la palabra, donde su soberanía lo confunde todo); La rompiente, de Reina Roffé (la historia que nunca podrá, realmente, ser contada)”.
 
Han venido a sumarse desde entonces tantos y tantos otros libros que siguen dibujando esa cartografía interior: los de poemas de Diana Bellessi, de María Negroni, de Laura Klein; los textos de Griselda Gambaro; numerosos relatos y novelas (de la misma Tununa Mercado, de Rosalba Campra, de Luisa Valenzuela, de Liliana Heer, de Perla Suez). Seguramente en aquella nota, y aun ahora, omito, por injusto olvido, algunos nombres, pero este conjunto me parece suficientemente representativo de lo que estoy tratando de entender, que no es una antología literaria más o menos reciente, sino un proceso de vinculación muy íntima entre política y literatura, entre feminidad e historia.
 
Como decía, en estilos diferentes, con voces diferentes, con pertenencias políticas ciertamente diferentes, nuestras escritoras trabajan sobre una herencia y un destino comunes. Tal vez el significante que más las vincula, la memoria, represente el núcleo conceptual, ideológico y simbólico alrededor del cual giran muchas de las vicisitudes de esta trama. Un núcleo que, además, parece bien asentado en lo femenino. Depositarias, diría antropológicas, de la memoria (porque son las que engendran, porque son las que alimentan y guardan el fuego, las que continúan la especie, las que quedan cuando casi nada queda), las mujeres estarían destinadas a cumplir, entre muchos otros, este papel. La memoria, entonces, se presenta como su patrimonio: ese ejercicio de salvación y de conservación de restos, fragmentos del pasado, de recuperación de vivencias, de figuras, en un señalamiento inapelable de responsabilidades. La memoria como lo que se rescata en la lucha, para asegurar una permanencia sin la cual nada nuevo puede siquiera empezar a construirse.
 
La memoria, pues, cual lo incanjeablemente femenino. Porque, para volver al principio de la reflexión, debería recordar que, como tan bien ha señalado alguna vez Charles P. Segal, conocido estudioso del mundo antiguo, “el conflicto entre Creonte y Antígona no solamente opone la ciudad a la casa, también opone el hombre a la mujer. Creonte identifica su autoridad política con su identidad sexual”. Y el propio Steiner agrega en Les Antigones: “En última instancia, se trata entonces de un conflicto entre las concepciones masculinas y las femeninas, entre la manera como cada sexo conduce la vida humana, conflicto hecho, como ningún otro, de semejanzas paradójicas y de contradicciones implacables. Antígona habla, casi literalmente, “a partir de la matriz”, desde un punto central atemporal de impulsión carnal y de intimidad con la muerte”. Y es, me parece, desde ese centro que la madre siente la necesidad de hacer entender a los otros el valor de los gestos, de las actitudes, de las palabras y, sobre todo, de la vida.

Por Mario Goloboff, escritor, docente universitario.
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El Kremlin afirmó que Washington no está haciendo lo acordado en el tratado de desarme nuclear firmado entre ambos países. "Estados Unidos aún no ha aportado ninguna prueba convincente de que los bombarderos remodelados no puedan portar armas nucleares", manifestó la Cancillería rusa en su página de Internet.

Según la agencia rusa Ria Novosti, el Kremlin manifestó más de una vez su preocupación por "la transformación no autorizada de cinco silos de lanzamiento de misiles balísticos intercontinentales (MBI), situados en el polígono de Vandenberg, en lanzadores de misiles interceptores, lo cual se contradice con las cláusulas del Tratado".

La denuncia pública hace referencia al tratado START 1, firmado en 1989 y caducado en diciembre del año pasado. Moscú también aseguró que Washington incumplió una serie de compromisos derivados del acuerdo, convenciones internacionales sobre la proscripción de armas químicas y biológicas.

A su vez, el documento recordó que un grupo de narcotraficantes pudo acceder a datos clasificados gracias a una filtración que se produjo en el laboratorio nuclear estadounidense de Los Álamos, en octubre de 2006.

En enero de este año, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, y su par estadounidense, Barack Obama, firmaron un nuevo acuerdo de desarme que proponía la disminución de sus arsenales nucleares en un 33 por ciento. De esa forma, Obama cumplía con su promesa electoral, mientras que Medvedev auguraba el inicio de nuevas relaciones con su ex rival durante la Guerra Fría (1945-1990).
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Domingo, 23 Agosto 2009 09:25

Autopsia

Primero vino la muerte, después el entierro y después el olvido. Y después, un mes y medio después, llegaron los especialistas para desenterrar el cadáver y hacer la autopsia. Los especialistas, en este caso, son cuatro de los siete integrantes de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la relatora especial para la Libertad de Expresión de ese organismo.

Esta semana estuvieron en Honduras para auscultar el cuerpo social y preparar un informe sobre la muerte de su democracia. No fue un trabajo difícil para veteranos acostumbrados a escuchar a familiares de desaparecidos argentinos, a indígenas bolivianos en condición de servidumbre y a sobrevivientes de las masacres de los paramilitares colombianos.

La causa de muerte de la democracia hondureña estaba cantada: golpe de Estado. Hace un mes y medio militares hondureños secuestraron al presidente electo y lo echaron del país. Así, fulminante, como un ataque al corazón.

La comisión lo explica en términos clínicos:

“Los órganos del sistema interamericano de derechos humanos han sostenido en reiteradas oportunidades que el sistema democrático es la garantía principal para la vigencia de los derechos humanos. En ese sentido, la Comisión considera que únicamente el retorno a la institucionalidad democrática en Honduras permitirá que se den las condiciones para el efectivo cumplimiento de los derechos humanos de todos los habitantes de Honduras”.

Después de un golpe, lo demás es casi automático. El gobierno de facto nace sin legitimidad y sin posibilidades de legitimarse por la vía natural de las urnas. Entonces debe hacerlo a través de la represión, suprimiendo los anticuerpos democráticos. A medida que la resistencia va muriendo, la represión afloja un poco y entonces es posible acercarse al cadáver, que luce desgarrado y deformado, y que huele a putrefacción.

Después de cuatro días de viajes y reuniones por todo el país, en combi y helicóptero, después de abrir una oficina para recabar denuncias en el Hotel Intercontinental, después de hablar con golpistas y golpeados, represores y reprimidos, los especialistas informaron lo que vieron con la asepsia propia del lenguaje diplomático:

“La Comisión confirmó la existencia de un patrón de uso desproporcionado de la fuerza pública, detenciones arbitrarias y control de la información dirigido a limitar la participación política de un sector de la ciudadanía. La Comisión constató la represión ejercida contra las manifestaciones a través de la colocación de retenes militares, la aplicación arbitraria de toques de queda, detenciones de miles de personas, tratos crueles, inhumanos y degradantes, y malas condiciones de detención. De particular gravedad es la muerte de cuatro personas (foto) y varios heridos de arma de fuego... La Comisión recibió información que podría vincular estas muertes con el accionar de agentes del Estado”.

Jamás lo pondrá en sus informes, pero hasta el forense más curtido se conmueve ante un cuerpo tan mutilado. Este cronista habló con dos miembros de la delegación antes de que partiera de Tegucigalpa. ¿Quieren saber lo que vieron? Vieron a una mujer de 25 años que fue detenida el 14 de agosto en medio de una manifestación en San Pedro Sula y llevada a un baldío, donde fue violada consecutivamente por cuatro policías.

Vieron que los policías golpeaban a los manifestantes hombres pero manoseaban a las manifestantes mujeres, mientras les gritaban qué estaban haciendo ahí, en vez de estar cocinando o cuidando a sus hijos.

Vieron a un hombre con la cara deformada que dijo que se había arrodillado con las manos en la nuca en señal de rendición en una marcha en El Paraíso, y que en esa posición lo molieron a culatazos.

Pudieron comprobar la militarización de la sociedad hondureña, especialmente de las alcaldías y las escuelas de los pueblos del interior, donde el gremio docente encabezó la resistencia. Vieron los retenes militares donde fueron fusiladas tres de las cuatro víctimas fatales del golpe. Vieron a jueces cobardes que avalaron lo actuado y a jueces valientes que intentaron, hablar con los prisioneros de los militares, pero fracasaron en el intento.

Vieron a decenas de personas que fueron golpeadas y torturadas en el sótano del Congreso, y que luego fueron juzgadas por “terrorismo”. Vieron que los militares prestaron apoyo a las fuerzas policiales en tareas represivas, y que las de elite Cobra fueron la fuerza de choque utilizada para romper las manifestaciones.

Vieron a periodistas amenazados por el régimen, que contaron cómo los militares tomaron una antena de televisión y cortaron el cable para censurar las transmisiones de Telesur y CNN en las horas cruciales que siguieron al golpe.

Vieron que miles de personas fueron detenidas arbitrariamente con la excusa del toque de queda, que ya no rige en la capital porque ya no hace falta. Vieron aparecer a un desaparecido, de apellido Armendáriz, que no había sido visto desde que la policía se lo llevó después del golpe.

Vieron que la presión económica y diplomática funciona pero no alcanza, y vieron que la restitución del presidente legítimo Manuel Zelaya para lo que queda de su mandato es casi una utopía. Vieron que en dos semanas empieza la campaña electoral y que la participación popular en esa campaña servirá para legitimar al régimen que la promueve.

“La Comisión considera fundamental que el gobierno de facto adopte medidas urgentes para garantizar el derecho a la vida, integridad personal y libertad personal de todas las personas”, advierten los comisionados.

¿Tiene sentido pedirle a un asesino que no siga matando? ¿Vale la pena hacer la autopsia, si la autopsia no lleva a la cárcel a los culpables de esa muerte?

El comisionado argentino Víctor Abramovich dice que sí. Además de los liberados, del aparecido, de los retenes que se levantaron para no empañar la visita, de las manifestaciones que no fueron reprimidas por la misma razón, además de los que hicieron fila en el hotel para que finalmente alguien los escuche, el especialista citó otra razón. “Acá todos los medios dicen que no hubo golpe, sino una sucesión constitucional. Que vengamos nosotros y digamos que hubo un golpe es muy importante”, señaló.

La muerte de una democracia es una muerte contagiosa. Primero infecta a los organismos multilaterales que no pudieron impedirla ni revertirla, después el virus suele prender en el vecindario.

Primero la muerte, después el olvido, después el lamento tardío. Hay gente dentro y fuera de Honduras que sigue luchando para mantener vivos la memoria del fallecido y el sueño de su resurrección. Otros apenas cumplen con el ritual de masajear el corazón del muerto, sabiendo que no servirá de nada. Otros dan vuelta la cara para no espantarse.

La semana que viene llega a Honduras una delegación de seis cancilleres en representación de la OEA. Su objetivo de máxima parece ser la remoción del dictador Goriletti y su reemplazo con un títere del régimen, lo que ellos llaman “la solución intermedia” al Plan Arias. El Plan Arias, vale recordar, se había vendido como “la solución intermedia” a la vuelta de Zelaya. Pero la restitución del presidente legítimo es la única cura posible, la única medicina que receta ese vademécum de la OEA que se llama Carta Democrática.

Por eso, por más que lleguen llenos de bríos y cargados de buenas intenciones, los cancilleres ya lo saben, o lo deberían saber. El muerto está frío, la autopsia está hecha y sólo les queda cumplir con el trámite de firmar el certificado de defunción.

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La Paz, Bolivia. En protesta por los ataques israelíes en la franja de Gaza que han dejado un millar de palestinos muertos, Bolivia y Venezuela anunciaron por separado que rompen relaciones con Israel.

"Quiero informar que Bolivia tenía relaciones diplomáticas con Israel, frente a estos hechos graves de atentado a la vida y a la humanidad, Bolivia rompe relaciones diplomaticas con Israel", dijo Morales.

Por su parte, la cancillería venezolana informó a través de un comunicado que su gobierno -el cual expusló hace una semana al embajador Shlomo Cohen por estos mismos hechos- insistirá ante la comunidad internacional para que los líderes iraelíes sean denunciados ante la Corte Penal Internacional por "crímenes de lesa humanidad".

Indicó que ante la "violación del principio de convivencia pacífica entre los pueblos y la utilización sistemática de la guerra como política de expansión y herramienta de persecución contra el pueblo palestino", el gobierno decidió romper las relaciones diplomáticas con Israel.

Agregó que la conducta de Israel elimina "cualquier posibilidad de justificación de estas acciones atroces y muestran el frío cálculo realizado por el gobierno" israelí.

"El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela hace pública, ante los pueblos y gobiernos del mundo, su indignación por el reiterado desacato y desconocimiento del estado de Israel de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, la última de las cuales fue aprobada el 8 de enero de 2009", se advierte en el comunicado.

Asimismo, calificó de "infame" el comportamiento del gobierno de Israel, que se ha traducido en 19 días de continuos de "bombardeos, el asesinato de más de mil personas y el arrase de la infraestructura de la población de Gaza; una catástrofe humana se está desatando ante los ojos del mundo entero".

"Este repugnante ensañamiento contra la población civil, no es sino fiel ejemplo de la utilización reiterada del terrorismo de Estado por parte de Israel, cobrándose las vidas de los seres más débiles e inocentes: los niños, las mujeres y los ancianos", alertó.

 

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Viernes, 09 Enero 2009 08:19

Gaza salpica los estadios


"Saludé con el brazo en alto porque es un gesto de camarada a camaradas". Este es el banal argumento que utilizó Paolo Di Canio, futbolista del Lazio, para justificar su saludo fascista hacia la grada ocupada por los ultras de su equipo después de un derbi romano disputado en diciembre de 2005. Aquella tarde, el veterano jugador reprodujo un símbolo que evocaba directamente a la época más oscura y amarga de la historia de Italia. "Es un poco exhibicionista, pero es un buen chico", razonó el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. "Fue un gesto de emoción", alegó, por su parte, el presidente lacial, Claudio Lotito, en defensa de un futbolista que no dudó en exponer públicamente su afinidad hacia el régimen pregonado por Mussolini un siglo atrás. Pero el caso de Di Canio no es una excepción. Han sido muchos los deportistas que se han posicionado a favor de una determinada causa política o un problema social. El último, Frederic Kanouté, integrante del Sevilla.

Nacido en Francia, pero con pasaporte malí, el ariete del conjunto andaluz se refugió en el Islam a una edad temprana "porque contestaba a todas mis preguntas". Pero más allá de sus profundas convicciones religiosas y la fe que profesa por Alá, Kanouté ha demostrado en diversas ocasiones que es una persona comprometida. Pese a haber podido jugar en una referencia futbolística como la selección francesa, Fredy (así le conocen sus allegados) optó por Mali como respuesta a su sensibilidad hacia el continente africano. Allí, en Bamako, ha desarrollado un proyecto solidario para que los niños más desfavorecidos del país puedan estudiar y jugar al fútbol. Concienciado por el conflicto que azota a Gaza, el pasado miércoles Kanouté dio un paso más en su lucha. Tras marcar el segundo gol del Sevilla frente al Deportivo en un partido de Copa, exhibió una camiseta reivindicativa a favor de Palestina.

Sobre un fondo negro salpicado de letras blancas y en cuatro idiomas, quiso enviar un mensaje a favor de la histórica región de Oriente Próximo, asolada desde finales de enero por los continuos bombardeos de Israel. El futbolista no se ha quedado solo. Un día después, la embajada palestina en España respaldó su acción. "Es un paso muy importante hacia delante. El delantero del Sevilla ha demostrado ser una persona muy valiente apoyando a nuestro pueblo en un acto público. Los deportistas son seres humanos y no pueden reprimir sus sentimientos. Seguro que los niños palestinos, que aman el fútbol español, se alegran por este gesto". Mientras, el técnico del Valencia, Unai Emery, reclamaba desde la sala de prensa de la ciudad deportiva de Paterna el final del conflicto. "No sé si es el lugar apropiado para hacerlo, pero al 2009 le pido que se termine esta guerra, que dura ya demasiados años".

La sombra alargada de Di Canio

Como fenómenos de masas, la política y el deporte han mantenido un nexo encubierto, más allá de las gradas, que registra casos especialmente singulares. Deportistas de élite que toman partido. La estampa de Di Canio con el brazo alzado en el Olímpico de Roma es uno de los exponentes más claros en los últimos tiempos. Al margen del saludo fascista, el jugador exhibe con orgullo un tatuaje en el que hace referencia al Dux (Duce, caudillo italiano). "Soy fascista, no un racista", declaró. "El saludo era para mi gente. Con el brazo en alto no quiero incitar a la violencia y mucho menos al odio racial". Antes de ser futbolista, en plena adolescencia, era él quien ocupaba un hueco entre la facción más dura de los ultras del Lazio, adheridos a la extrema derecha. Quizá por eso, el partido ultraderechista Alianza Nacional propuso una colecta entre los aficionados para pagar la sanción que le impuso la federación italiana (un partido y 10.000 euros de multa).

Su compatriota Gianluigi Buffon fue menos expresivo, pero más enigmático. En el inicio de su carrera, en las filas del Parma, el flamante portero de la selección italiana mostró una camiseta en la que se podía leer el eslogan Boia chi molla (Verdugo al que afloja), el grito de batalla preferido por Mussolini y los camisas negras. Ante el aluvión de acusaciones que le relacionaban con el fascismo, él apeló a la cotidianeidad de la expresión entre los habitantes de su región de origen (la Emilia Romagna), aunque poco después, Buffon no tuvo mejor idea que escoger el dorsal 88 para su camiseta, un número que los neonazis alemanes emplean para expresar Heil Hitler! (la h es la octava letra del alfabeto).

Frente a la ambigüedad del guardameta y el patriotismo exacerbado de Di Canio, en Italia existe otro futbolista de gran calado político que festeja sus goles puño en alto. Cristiano Lucarelli es uno de los estandartes del comunismo en el Calcio. Nacido en Livorno, cuna del Partido Comunista italiano, mostró la efigie del Che Guevara en 1997 tras marcar un gol con la selección sub21'. Jamás volvió a ser convocado. En 2003, a Lucarelli se le presentó la oportunidad de jugar para el equipo de sus amores. A pesar de tener sobre la mesa ofertas de otros equipos de la Serie A y contratos con muchos ceros, él se decantó por el Livorno, la Serie B y un salario muy inferior al que le ofrecían en otros sitios. Allí, en su ciudad natal, colaboró en la fundación de un periódico con el objetivo de generar empleo y difundir ideas. "Mi ciudad está en crisis y mi deseo siempre ha sido crear puestos de trabajo. Sólo con el diario ya suman dieciocho", expuso.

El 'Black Power' se reivindica en México

Alejados de los terrenos de juego, sobre las pistas de atletismo, Tommie Smith y John Carlos, atletas estadounidenses de raza negra, convulsionaron al mundo con su protesta contra el racismo en los Juegos Olímpicos de México de 1868. La estampa de los dos velocistas en el podio con sus puños enfundados en dos guantes negros pasará a la historia como uno de los grandes iconos del Black Power. Smith, motor de la reivindicación, era el séptimo hijo de los doce que tenía un recogedor de algodón de Texas. Hastiado de los abusos, la discriminación y las vejaciones que tuvo que padecer su familia, encontró en el deporte el canal idóneo para expandir su mensaje. "John, ha llegado el momento. Aquí están todos estos años de sufrimiento, de miedo. Yo voy a hacerlo. Tú decides lo que quieras", dijo. "Tommie, si alguien dispara, ya conoces el sonido. Muévete rápido", respondió Carlos.

En las elecciones americanas de este año, Smith pidió el voto para Obama, al igual que muchos otros deportistas afroamericanos del país. En Eindhoven, el nadador serbio Milorad Cavic fue expulsado de los Europeos de natación por lucir una camiseta con el lema "Kosovo es Serbia". Más cercano, el conflicto de las selecciones autonómicas experimentó un nuevo episodio en diciembre cuando 165 futbolistas y ex futbolistas vascos firmaron un manifiesto para jugar bajo la denominación de Euskal Herria. La ofensiva de Israel sobre Gaza tampoco ha quedado al margen de las canchas de baloncesto. El pasado martes, el partido entre el Turk Telecom y el equipo israelí Bnei Hasharon tuvo que ser suspendido debido a los incidentes protagonizados por el público turco, que profirió gritos como "¡Dios es grande!" o "¡Israel asesino!". Los jugadores visitantes tuvieron que abandonar el pabellón entre insultos y escoltados por las fuerzas de seguridad.

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Bagdad, 22 de diciembre. El periodista iraquí, Muntazer Zaidi, quien aventó sus zapatos y le gritó “perro” al presidente saliente de Estados Unidos, George W. Buh, el pasado 14 de diciembre, sostuvo que “si volviera el tiempo atrás, lo haría de nuevo”, declaró hoy su hermano Uday Zaidi, quien denunció que el reportero, de 29 años, presenta claras señales de tortura.

Zaidi visitó a su hermano en la fortificada zona verde de Bagdad, donde está detenido, y señaló que el reportero declaró ante un juez que creyó que iba a ser baleado después de lanzar el primer zapato contra Bush. Pero como eso no ocurrió, “me dio tiempo para lanzar el segundo (zapato)”, dijo el periodista según su hermano.

Uday Zaidi también denunció que su hermano “tiene claras señales de tortura”; afirmó que le falta un diente, tiene lesiones en la nariz y moretones en brazos y piernas.

El abogado de Zaidi, Dhiya Saadi, también denunció ayer el estado físico en el que se encuentra su cliente

El juicio contra el informador empezará el 31 de diciembre y las autoridades iraquíes darán acceso total a la prensa.

De acuerdo con el artículo 223 del código penal iraquí, Zaidi podría ser condenado a una pena de cinco a 15 años de prisión si se considera que cometió una “agresión caracterizada”. Pero el tribunal podría estimar que se trató de una “tentativa de agresión”, castigada con sólo de uno a cinco años de cárcel.

Por otro lado, el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) reconoció hoy oficialmente el fin de la misión del organismo mundial en Irak al renunciar en Nueva York a prolongar el mandato para la tropa multinacional encabezada por Estados Unidos que expira el 31 de diciembre.

En una resolución aprobada de forma unánime se afirma que la situación de la seguridad en el país mejoró claramente y que Irak logró construir una nueva asociación con la comunidad internacional.

Los cerca de 140 mil soldados estadunidenses que representan la mayor parte de la tropa multinacional permanecerán en el país con base en un acuerdo bilateral entre Bagdad y Washington.

Sin embargo, no está claro el estatus legal de unos 6 mil soldados de otras nacionalidades. El Parlamento iraquí pospuso hoy por tiempo indeterminado las deliberaciones sobre el estatuto que regulará la futura situación legal de los 4 mil soldados británicos y otros 2 mil de procedencia no estadunidense acantonados en Irak, informó la agencia de noticias Aswat al-Irak.

 

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Sábado, 29 Noviembre 2008 07:56

Periodismo para desenmascarar la injusticia

Un hombre se encadena en un poste de luz en el centro de Atenas para protestar por los presos políticos, la falta de libertades, los atropellos del gobierno. Es 10 de mayo de 1974, plena dictadura de la junta militar fascista griega. En cuestión de minutos aparece la policía y lo apresa. Lo torturan. El hombre había tomado medicamentos para soportar lo más posible el dolor. Cuando los verdugos empiezan a arrancarle la primera uña de un pie habla. “Confiesa” que se llama “Hans” Wallraff y que se solidariza con la oposición antifascista. Es encarcelado.

Las autoridades no sospechan siquiera que han metido a sus calabozos a un reportero encubierto. Su primer nombre, en realidad, es Günter. Amigo de exiliados griegos en Alemania, el “periodista indeseable” formaba parte del Comité de Solidaridad con los disidentes helenos y había descubierto la colaboración secreta del gobierno alemán con la junta castrense en Atenas.

Empieza el juicio en su contra. Enfrenta una condena de al menos dos años. En su comparecencia ante los jueces –todos militares– los insulta: prostitutos de la CIA que tienen más tanques que cerebro, dinosaurios en uniforme, les dice. Los saca de sus casillas. Después logra hacer llegar al extranjero, clandestinamente, las transcripciones del juicio que se transmiten, íntegras, por la BBC de Londres y la Deutsche Welle. El gobierno le reduce la sentencia a 14 meses; tiene prisa en expulsar a Wallraff de Grecia.

El resultado de esta acción es el documental El fascismo de al lado, golpe mayúsculo para la dictadura, socia de las democracias de la OTAN.

Como un moderno Till Eulenspiegel –popular bufón de la literatura medieval germana que se burlaba y sacaba al sol los trapos sucios de la aristocracia–, el periodista encubierto se ha inventado decenas de personajes como éstos y ha lanzado decenas de acciones de wallraffeo, verbo que ha sido incorporado al diccionario alemán. Estudia largamente su rostro y el papel que va a asumir. Crea cuidadosamente su leyenda. Se maquilla y se prueba decenas de pelucas y anteojos, se mete en el rol, como un actor consumado. “Sé que ya estoy dentro de mi papel cuando empiezo a soñar con ese otro yo.

Generalmente son pesadillas de que descubren mi verdadera identidad antes de tiempo.”
Su tema central es la injusticia. Su obsesión, quitarle la máscara a la hipocresía del sistema laboral alemán. “La Constitución alemana –explica– tiene una orientación muy humanista, siendo el país donde se cometió el peor crimen contra la humanidad. El primer artículo establece que la dignidad del hombre es intocable. Pero en la realidad, hay dos Alemanias.”

La oculta, la de abajo, ha sido diseccionada en centenares de reportajes bajo su firma. Cabeza de turco, como se conoce en español su experiencia como obrero turco en el complejo automotriz de Thyssen (Ganz Unten, hasta abajo, es su nombre en alemán) y El periodista indeseable son los únicos libros suyos que circulan en México.

Cada rol, cada nuevo engaño a la clase patronal, ha generado un reportaje de implacable denuncia, uno y varios libros, documentales y próximamente una película. Inevitablemente, también provoca largas, costosas y tediosas sesiones frente a los jueces.

Titulares a modo

En algún lugar de Alemania, una mujer se suicida. El tabloide sensacionalista Bild Zeitung se solaza con la historia: “Por una depresión primaveral, afanadora se mata con su propio martillo”. Su marido, acosado por las burlas de sus vecinos y la hostilidad de la familia de su mujer, que considera que la ridiculizó públicamente, también se suicida. ¿Cómo reporteó Bild esta historia? Pues enviando a sus reporteros, disfrazados de policías, a interrogar a los familiares.

Desde la redacción, alguien descubre cómo el drama de la mujer es distorsionado en la mesa de redacción para ajustarlo a un titular más llamativo. En realidad, la mujer se había ahorcado, víctima de una crisis depresiva.

Como esta, decenas de historias falseadas destruyen vidas y reputaciones de los ciudadanos. Pero Bild vende más de un millón de ejemplares cada semana. Hasta que un día, sin saberlo, mete al enemigo en casa. Contrata a un reportero con un nombre falso, que además de cumplir órdenes tramposas y sucias de su editor, investiga las entrañas de esta publicación. Al cabo de un año, sale a la luz pública El titular. Autor: Günter Wallraff.

Se inició uno de los juicios legales más prolongados y escandalosos por difamación, usurpación de identidad, allanamiento de morada y varios cargos más. Wallraff debe pagar miles de euros para sostener su alegato legal: que la casa Springer Presse, que publica el diario, comete asesinato moral.
Diez años después publica otro libro más: El manual de Bild. Las nuevas denuncias superan al libro anterior, ya que a lo largo del proceso, recibe decenas de cartas de personas que han padecido el manejo amarillista de la revista. Cuando gana el juicio, Wallraff financia a varias víctimas de difamación en otras tantas demandas legales. El libro va en su undécima edición y cada versión contiene nuevas denuncias.

Porque este es uno de sus principios: dar seguimiento en sus casos; ser un actor y partícipe de las crisis que provoca hasta las últimas consecuencias.

Engañar a cambio de un salario

Una mañana cualquiera, Michael G. llega a su trabajo, el call center “ZIU Institut”, en una torre de oficinas en Colonia. Ha recibido un intensivo entrenamiento por parte de sicólogos que le han enseñado cómo engañar con éxito: hablar sin parar, someter al cliente potencial a una tormenta de ideas con cortes rápidos de un tema a otro para impedirle pensar con claridad. Jamás pedir datos de manera directa. Ejemplo: nunca diga ¿me da el número de su cuenta bancaria? En su lugar diga: “Bien, ahora vamos a tomar sus datos”. Poco a poco la víctima se ve envuelta en el engaño. Puede ser que del otro lado de la línea esté un jubilado a punto de comprometer todo lo que le queda de fondos para terminar su vida. No importa. Se le paga por número de clientes engañados.

Menos mal que Michael G., que en realidad es Wallraff, apunta los números de sus víctimas y por la noche, desde su casa, les vuelve a llamar para aconsejarles cómo retractarse de las compras inútiles y contratos abusivos. Cuando sale el documental, ZIU lo demanda por usurpación de funciones y personalidad. Él se declara culpable. En medio del escándalo transcurre el juicio. La oficina del consumidor lo declara “un caso no grave”. El dueño de la empresa reconoce: “Sí, mi negocio se basa en el engaño. Pero otros engañan más que yo.” Finalmente, pierde y tiene que pagar una multa de 750 mil dólares. Se le ordena cerrar el call center. Se va de Colonia pero se instala en Turquía, España, Holanda y la India. Desde ahí sigue vendiendo mentiras.

El periodista encubierto revela que los empleados de este tipo de compañías, en su mayoría estudiantes que así pagan sus carreras, no soportan la presión de la mala conciencia y que 80 por ciento abandona el empleo antes de año y medio con síndrome de burn out (desgaste) o adicción a alguna droga.

Napalm y los buenos católicos

Durante los años de la guerra en Vietnam, un fabricante de sustancias químicas –Wallraff, naturalmente– recibe una oferta, un contrato muy jugoso (falso) a cambio de fabricar napalm para subcontratistas del ejército estadunidense. El hombre es muy católico y entra en conflicto. Para lavar su conciencia, consulta con varios clérigos y teólogos, gente de la alta jerarquía, incluso funcionarios del Vaticano. Todos –excepto dos– le aconsejan firmar el contrato. Uno de ellos alega: “Mire, mi obispado tiene grandes viñedos. ¿Qué culpa tenemos nosotros si el vino de esas uvas lo venden y beben las prostitutas en los bares de mala muerte?”. Otro asegura que el napalm ayudará a acortar la guerra. “Lo malo, claro, es que entre los vietnamitas hay algunos buenos católicos. Bueno, pero ya llevaremos obras de caridad a esa gente, con sus donaciones, por supuesto”. Solamente un joven capellán de Francfort y un teólogo suizo le dijeron: “No lo haga, es un crimen”.

Blanche Petrich y Alma Muñoz /I
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Domingo, 30 Mayo 2010 08:40

Idiotas inútiles

 Excelentísimo presidente
de la República de Colombia
Don Alvaro Uribe Vélez
 
Señor Uribe, Perdone la molestia. Me tomo el atrevimiento de hacerle llegar estas líneas atento a la airada reacción que han tenido usted y altos funcionarios de su gobierno ante la difusión pública que ha tenido el testimonio del mayor retirado de la Policía Nacional Juan Carlos Meneses Quintero. Como usted sabe, el mayor Meneses acusó a su hermano menor, Santiago Uribe Vélez, de armar y dirigir a un grupo paramilitar en los años ‘90. El testimonio también lo salpica a usted, ya que según el testigo usted estaba al tanto y/o apoyó dichas actividades.
 
Disculpe que me haya dado por aludido el jueves pasado cuando usted tildó de “idiotas útiles” a los activistas por los derechos humanos Adolfo Pérez Ezquivel y Javier Giraldo que facilitaron el testimonio en Buenos Aires y a los periodistas del diario The Washington Post que lo difundieron en Estados Unidos. Es que yo presencié ese testimonio, y ese testimonio salió publicado primero en este diario.
 
Entonces quería escribirle para darle la tranquilidad de que la entrevista con Meneses y su testimonio se publicaron porque son de un valor periodístico innegable y no por otra razón. Usted dijo que quienes difundimos el testimonio de Meneses fuimos serviciales a los intereses de los narcoterroristas. Pero no fue por el accionar psicológico de los narcos que la noticia tuvo tanta difusión en Colombia. Después de ocho años de Seguridad Democrática no me va a decir que, además de Página y el Post, las FARC manejan también a los medios colombianos, incluyendo el multimedios propiedad de la familia de su excelentísimo señor vicepresidente. Sin embargo, todos se hicieron eco de la noticia.
 
Es que, señor Uribe, vamos, hay que decirlo, sobre su hermano Santiago pesa un estado de sospecha. El testimonio de Meneses no cayó del cielo. Se inserta en un contexto que es bueno recordar. Su hermano es un importante hacendado de Antioquia, donde prácticamente nacieron las bandas paramilitares, y muy cerca de la finca de su hermano operó un sanguinario escuadrón de la muerte conocido como los Doce Apóstoles. Es bien conocido, usted lo sabrá, que los escuadrones paramilitares fueron creados por hacendados y empresarios para combatir con métodos ilegales la guerrilla y la delincuencia, y que esos grupos se vincularon con fuerzas militares y de seguridad a través de los políticos locales. En los tiempos de los Doce Apóstoles usted fue senador por y luego gobernador de Antioquia. La estrategia de los paramilitares de aliarse, o para usar un término suyo, “penetrar” la clase política colombiana fue muy exitosa. Si lo sabrá usted: cerca de un tercio del Parlamento y varios gobernadores y alcaldes, incluyendo su primo Mario, están presos o bajo proceso por sus vínculos con los paramilitares. Casi todos son o fueron aliados suyos.
 
Volviendo al estado de sospecha que pesa sobre su hermano, no es que simplemente estaba en el momento justo, en el lugar justo, y en las condiciones ideales como para gestar y financiar una formación paramilitar. Seguramente no todos los hacendados asediados por la guerrilla en los ’90 respondieron a la amenaza con escuadrones de la muerte. Hasta es posible imaginar que los Doce Apóstoles hayan limpiado a los enemigos de Santiago y (de los demás hacendados) de gusto nomás, por iniciativa propia. Pero hay más.
 
Santiago Uribe ya había sido investigado dos veces como presunto cabecilla de los Doce Apóstoles, por la Fiscalía de Antioquia en 1998 y por Fiscalía General en el 2002. En ambos casos se dictó una falta de mérito o auto inhibitorio, como dicen ustedes allá, porque las fiscalías consideraron que no había suficientes pruebas para procesar o sobreseer a su hermano. El año pasado el dirigente opositor Gustavo Petro intentó abrir una investigación parlamentaria por el mismo tema pero no consiguió suficientes votos. Usted dirá: lo investigaron dos veces porque los fiscales son idiotas útiles del narcoterrorismo, y lo acusaron en el Congreso porque el narcoterrorismo penetró la bancada parlamentaria del Polo Democrático.
 
De hecho el testimonio de Meneses corrobora los dichos de un testigo de identidad reservada que figuran en el expediente judicial de los crímenes de los Doce Apóstoles. El testigo secreto sería un agente que habría servido de nexo entre la policía local y los paramilitares. Meneses era el jefe directo de este testigo y el responsable de la seguridad de toda la zona, amén de un oficial de alto rango de la institución policial. Dada la situación en que se encontraba, bajo cualquier parámetro de razonabilidad, hay que admitir que se trata de un testigo clave.
 
Y como bien apuntó el fiscal general de su país, Guillermo Mendoza Diago, al ser consultado sobre la situación de su hermano hace un par de días: “Cuando hay resoluciones inhibitorias y sobreviene una prueba, la obligación del funcionario correspondiente es revocar dicha resolución e iniciar una investigación según lo que amerite esa nueva prueba”. De sus dichos se desprende que Mendoza Diago reabriría la investigación de su hermano, sumándose así a su extensa lista de idiotas útiles al servicio del narcoterrorismo. Le recuerdo que Santiago Uribe nunca ha sido juzgado aún por los crímenes de los Doce Apóstoles, por lo que su derecho a no ser juzgado dos veces por el mismo cimen está prácticamente garantizado.
 
Está bien, es cierto, su hermano y su vicepresidente se encargaron de recordar esta semana que Meneses había sido pasado a retiro por problemas legales y/o disciplinarios, dando a entender que es un testigo poco confiable. Yo lo entrevisté y le confieso que no le compraría un auto usado. Pero Meneses cobraba la pensión militar, sus causas judiciales se habían archivado y tenía un negocio informático que andaba bien. Todos sus afectos están en Colombia.
 
¿Qué necesidad tenía de exiliarse, pasar a la semiclandestinidad y autoincriminarse a riesgo de pasar años en la cárcel? ¿Qué necesidad tenía de confesarle a sus hijos que él es un asesino que mató y mandó a matar por orden de Santiago Uribe? ¿Todo eso por un puñado de dólares de los narcos? ¿Dónde y con quién iba a disfrutar ese dinero?
 
¿Y cómo hizo Meneses para convencer a los idiotas útiles de Naciones Unidas de que le dieran status de refugiado en Venezuela porque su vida corría peligro en Colombia? ¿Los miembros de los Doce Apóstoles que han muerto en circunstancias poco claras en los últimos años, se hicieron matar a propósito, para que Meneses tuviera una excusa para escaparse del país?
 
Qué sé yo. Hay que reconocer, señor presidente, que su jefe de Policía, el general Oscar Naranjo, estuvo rápido de reflejos. No bien salió publicado mi artículo citó al coronel Benavídez, ex jefe directo de Meneses, para un interrogatorio. Meneses me había dicho que tiene una grabación secreta de Benavídez donde el coronel avala la denuncia contra su hermano y contra usted. La cosa es que Naranjo salió del interrogatorio del coronel con un hallazgo: el testimonio de Meneses había sido comprado por un grupo narco llamado “los cambas”. El coronel no hizo declaraciones pero no importa: con lo que dijo Naranjo alcanzó para que usted, su hermano, su vice y su candidato en las elecciones de hoy salieran a difundir la idea de que Meneses es un agente del narcoterrorismo.
 
Lo que no termino de entender es lo que dijo su hermano. Explicó que el testimonio de Meneses fue armado para influir en la campaña electoral. Pero resulta que mientras su candidato se cansó de hablar del tema, el principal candidato de la oposición lo ignoró por completo. Entonces, más que de idiotas útiles habría que hablar de idiotas
 
inútiles, porque instalamos un tema en la agenda mediática supuestamente para perjudicarlo a usted, señor presidente, pero el tema lo termina capitalizando su candidato, el candidato oficialista.
 
Ojo que a mí no me molesta. Siempre digo que bastante difícil es hacer periodismo como para querer cambiar el mundo. Si la información vale, lo que se haga con ella o se deje de hacer ya no es mi problema.
 
No hace falta que diga que considero a su hermano inocente hasta que se demuestre lo contrario. Eso se da por descontado. Tampoco me compro todo lo que dijo Meneses, aunque todo lo que dijo me resulta creíble por el contexto antes mencionado. Pero me parece que no se puede negar que se trata de un testigo clave. Acusa a su hermano de asesino y a usted de cómplice. Dice que estuvo reunido con Santiago Uribe en presencia de otros testigos “unas cinco o seis veces”. Aporta datos sobre hechos, nombres y lugares en minucioso detalle, datos que podrían ser corroborados con inspecciones oculares, careos, documentos y demás diligencias judiciales para saber si dice o no la verdad. Ya verá el fiscal si conviene reabrir la causa.
 
Si no, hay otras instancias a las que tanto su hermano como los familiares de las víctimas de los Doce Apóstoles pueden acudir en busca de justicia. Usted sabe que tanto la fiscalía de la Corte Penal Internacional con sede en La Haya como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con sede en San José de Costa Rica han realizado visitas a Colombia durante su mandato e informado sobre serias deficiencias en el funcionamiento de la Justicia de su país, sobre todo en zonas de conflicto. Es un mandato del derecho internacional que cuando las condiciones no están dadas para llevar a juicio a personajes importantes en un determinado país, las cortes internacionales tienen la obligación de intervenir y juzgar a los acusados.
 
Convengamos que su decisión de extraditar a Estados Unidos a los principales jefes paramilitares justo cuando empezaban a revelar sus contactos con políticos y militares no dejó muy bien parada a la Justicia colombiana. No es un detalle menor que la Corte Suprema recién se enteró de las extradiciones cuando los paras ya estaban arriba de un avión en vuelo a Florida.
 
Por todo lo antedicho, señor presidente, permítame la osadía de ofrecerle un consejo. Me parece que en casos como éste no conviene sacar conclusiones precipitadas sobre la salud mental de quienes difunden ciertos testimonios. Es posible que algunos no sean tan idiotas como usted piensa.
 
Saludos.
 
Por Santiago O’Donnell
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