Las campeonas durante la ceremonia de premiación del BMX femenino en los Juegos Olímpicos 2020. — José Méndez / EFE

Las deportistas luchan en Tokio 2020 por unos juegos sin sexismo y con la mirada puesta en la igualdad de género.

 

El movimiento feminista está creciendo continuamente, haciéndose más visible, incordiando a quienes no quieren un cambio en el patriarcado. Esta lucha se ha internacionalizado y extendido a todas las áreas de la sociedad, entre ellas el deporte, y por ende los Juegos Olímpicos.

Las mujeres en el deporte han hecho historia, desde la primera vez que pudieron participar en las Olimpiadas de 1900 celebradas en París, hasta la inclusión de deportistas en 1928 en disciplinas como atletismo, esgrima, natación y gimnasia. Después de 121 años desde la participación de las féminas, los Juegos Olímpicos de Tokio cuentan con una participación femenina del 49%, rozando la paridad. 

 "Cada país tiene unas discriminaciones diferentes, pero la igualdad es una premisa que se busca conseguir en el deporte" expone Mar Mas, presidenta de la Asociación para Mujeres en el Deporte Profesional (AMDP). "El Comité Olímpico está haciendo mucho esfuerzo en conseguir la igualdad: competiciones mixtas, abanderados paritarios, incluso se rechaza a los países que lleven un equipo masculino, por ejemplo de baloncesto, y no uno femenino".

La marea morada ha renacido en la era de las redes sociales; sumando apoyos bajo una misma consigna, unas pocas palabras que se convertían en las abanderadas de toda una batalla. Un lema para luchar contra las agresiones sexuales y el acoso como fue el #MeToo o un grito frente al Ministerio de Justicia cuando se puso en duda el testimonio de la víctima de la ‘Manada: Yo sí te creo. Esta ola feminista que ha aparecido en los últimos años se ve reflejada en los Juegos Olímpicos.

Si las deportistas se visten con una prenda larga es un problema, pero si es más corta de lo habitual también

Hay una necesidad creciente de abordar todas las desigualdades, de hacerlo de una forma tajante. Sin preguntar. Por eso las jugadoras de balonmano playa no tuvieron miedo ante las penalizaciones por llevar un pantalón que no las sexualizara, por eso las gimnastas alemanas vistieron un mono entero para evitar que su disciplina fuera vista desde la mirada depredadora del sexismo. Y si se visten con una prenda larga es un problema, pero si es más corta de lo habitual también, como la crítica de una jueza de los Juegos Olímpicos a Olivia Breen, campeona paralímpica de salto de longitud, por usar un pantalón "demasiado corto". Mas sentencia que el comité olímpico "debe seguir avanzando" porque si no las Olimpiadas terminarán siendo simplemente "una gran inversión a nivel infraestructuras y un evento comunicativo, si las mujeres no estamos en igualdad de condiciones".

Nuevas generaciones de deportistas

"Ahora las patinadoras se están atreviendo a lanzarse, antes no se les entrenaba, no se les motivaba a intentarlo"

Las deportistas más jóvenes, aquellas que están en la adolescencia o su veintena, han crecido con la insurgente oleada feminista, es por ello que luchan por la igualdad en el deporte. Lucía del Prado Montero, excampeona de España Novice en patinaje artístico, explica como últimamente multitud de mujeres están realizando saltos que solo hacían los hombres: "Al principio se pensaba que las mujeres no podían hacerlos porque no tenían suficiente fuerza". Es el caso de Alexandra Trusova, la primera mujer en hacer un cuádruple axel en competición. "Ahora todas las patinadoras se están atreviendo a lanzarse y hacerlo, antes no se les entrenaba para ello, no se les motivaba a intentarlo".

El patinaje artístico, al igual que la gimnasia rítmica son dos deportes muy feminizados y donde el sexismo permanece todavía. Marta González, entrenadora de rítmica, ha notado a lo largo de su carrera esta diferenciación entre mujeres y hombres compitiendo en su disciplina: "Cuando yo entré a hacer rítmica había un chico más mayor en el equipo, era buenísimo, le teníamos como referente" -explica la gimnasta- "al crecer y competir en el equipo conjunto contra otros chicos aparecieron los comentarios sexistas".

El camino hacia la igualdad

"Hemos tenido problemas con las mujeres que están en estado de lactancia, no han podido entrar en los Juegos con su bebé"

Sin embargo, pese a esos esfuerzos todavía queda una larga retahíla de problemas que solucionar como las políticas de conciliación en el deporte. "Hemos tenido problemas con las mujeres que están en estado de lactancia -denuncia Mas- no han podido entrar en los Juegos con su bebé". Al igual que la maternidad, existe una desigualdad mucho más visible: la salarial. La presidenta de la AMDP recuerda que el dinero público debe garantizar la no discriminación de la ciudadanía y en el deporte no se cumple con las mujeres: "Estados Unidos abrió una batalla muy fuerte en el fútbol con el equal play, equal pay (mismo juego, mismo salario) ¿Por qué si entreno lo mismo, me lesiono lo mismo, juego lo mismo, por qué voy a cobrar mucho menos? Hay una Ley de Igualdad del año 2007 en España que a nadie se le ocurre aplicar, les interesa seguir ganando ese dinero y no perder sus privilegios. Es una cuestión política que ningún partido ha abordado".

La clave para conseguir la igualdad en el deporte la tiene Mas: "Todo eso pasa por tener una independencia económica, un Estado que regule y proteja esos derechos, y sobre todo, una ciudadanía en la que confiar para que cuando salga un titular machista hacia las mujeres deportistas, se condene. Las mujeres debemos de tener la mitad de dinero, la mitad de tiempo, la mitad de las infraestructuras. La mitad de todo porque somos la mitad de la población; y la mitad de todo es nuestro".

madrid

01/08/2021 13:42

Sara Pardo García@pardosarag

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Viernes, 30 Julio 2021 05:56

Biles ha ganado

Biles ha ganado

Quién no se ha roto alguna vez. Máxime si soportas una presión y cargas profesionales no aptas para seres humanos. La historia de Simone Biles no es solo la historia de una de las mejores deportistas de la historia, sometida a una disciplina y perfección propias de otro mundo. La historia de Biles es la historia del abuso sexual, de la ausencia de sus padres, de la pobreza. No hablar de todas las complicaciones vitales que ha tenido, es negar gran parte de las razones  de su retirada en estos Juegos Olímpicos.

Simone Biles ha dado un golpe en la mesa, ha bajado de las alturas y nos ha puesto en nuestro sitio. Mientras nosotros observábamos sus múltiples e imposibles piruetas, y mirábamos hacia donde no es, ella bajaba para regalarnos su salto mortal más difícil. Hay que ser muy valiente para ser Biles. Rozar la medalla de oro, una vez más, y dejarla a un lado para centrarse en lo importante, en ella misma, en el autocuidado. ¿Hay algo más feminista que esa decisión?

Nadia Comanetchi también lo hizo cuando en la noche del 27 de noviembre de 1989 acabó escapando de Rumanía, justo después de cumplir 28 años, cruzando a pie, guiada por un pastor de ovejas, la frontera con Hungría, desde donde viajó a Austria y de ahí a EE.UU. Nadia había aguantado años de opresión en los que se le obligaba a entrenar lesionada, se le prohibía comer por períodos de hasta tres días para que pudiera competir con el peso que se esperaba de ella. La primera 10 de la historia fue sometida a todo tipo de vejaciones, controles y vigilancia, hasta que decidió escapar y apostar por sí misma.

Hace unos meses, la tenista japonesa Naomi Osaka, ganadora de cuatro torneos de Grand Slam y número dos del mundo, tomó la decisión de retirarse del Abierto de Francia por la misma razón que Simone Biles. Osaka sintió por un momento el peso del mundo sobre sus espaldas y la pérdida más dura, pero al mismo tiempo empoderante. Ahora, tras la derrota en la tercera ronda de los Juegos Olímpicos, las críticas de sus compatriotas sobre la salud mental han sido durísimas y nada comprensivas. "Se ‘deprimió’  convenientemente, se curó convenientemente y se le dio el honor de ser la última portadora de la antorcha", escribió un comentarista en Twitter.

Ahora, Simone Biles ha vuelto a poner sobre la mesa los problemas de salud mental y la necesidad de tratarlos y de acabar con un estigma aún férreo. De haberse tratado de una lesión física, el mundo lo habría comprendido y a otra cosa. Al ser un tema que aún no se quiere comprender ni interiorizar ni hacerse cargo es mucho más fácil tacharla de débil, como ha insinuado el jefe de opinión de uno de los medios de comunicación de este país, a quien no citaré por no dar publicidad gratuita.

Ese tipo de comentarios ante la retirada de la gimnasta no hablan de lo difícil y valiente de su decisión, sino de las carencias emocionales y empáticas de quienes los profieren. Señoros que se dedican a opinar sobre el parón de una super heroína cuando no son capaces ni de correr 100 metros a la redonda. Estos mensajes de señores acomplejados dedicados únicamente a hablar sobre las mujeres y sus cuerpos no son más que mensajes caducos machistas de otro tiempo. Biles, y otras como ella, marcan el nuevo mundo. Allá cada uno en la decisión de a cuál de los dos mundos quiere pertenecer.

Simone Biles ha ganado y ha hecho historia. Nos ha regalado un mensaje claro y ha tocado la fibra sensible de muchos. Se espera de nosotros que seamos máquinas irrompibles en un sistema competitivo y perfeccionista, y la realidad es que no somos más que personas que tratamos de salir adelante en un mundo que espera demasiado de nosotros. Muchas de estas gimnastas sufrieron abusos, ¿quién no se rompe después de algo así? Biles nos ha puesto en nuestro sitio y nos ha dicho, eh, que soy humana y tengo derecho a descansar. Gracias, Simone, por tanto.

 

30/07/2021

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ferrAn de vargas

 Inaugurados el viernes pasado los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, leemos, escuchamos y vemos mucha información sobre una sociedad tan desconocida en nuestro país como la japonesa. Para deshacer algunos de sus mitos y conocer los aspectos más políticos de Japón, hablamos con Ferran de Vargas, doctor en traducción y estudios interculturales, máster en estudios de China y Japón y especialista en política y estudios culturales en Asia oriental y especialmente en Japón y que ha publicado recientemente el libro ‘Izquierda y revolución. Una historia política del Japón de posguerra (1945 a 1972)’.

 

Hace una semana se inauguraron los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, en Japón. Leemos, escuchamos y vemos mucha información deportiva, pero también, quizás por primera vez en mucho tiempo, nos llegan noticias sobre una sociedad y una cultura tan desconocida en nuestro país. Aunque pueda parecer lo contrario por la cantidad de anime (dibujos japoneses), suhsi y ramen que consumimos.

Para huir de los mitos occidentales sobre Japón y entender mejor la sociedad japonesa más allá de los tópicos, hemos hablado con Ferran de Vargas (Barcelona, 1989). De Vargas es doctor en traducción y estudios interculturales, máster en estudios sobre China y Japón y especialista en política y estudios culturales en Asia oriental y especialmente en Japón. De Vargas ha estudiado cómo se conjugan los movimientos sociales con el arte y especialmente en cómo todos estos movimientos influyeron en la izquierda japonesa, la otra gran desconocida de Japón.

De Vargas ha publicado recientemente uno de los pocos libros, si no el único, donde se trata la historia de la aparición y la caída de la izquierda japonesa. Izquierda y revolución. Una historia política del Japón de posguerra (1945-1972) abarca la historia política de Japón desde 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, hasta el 1972. Un periodo donde la izquierda japonesa fue la gran protagonista.

El libro forma parte de la Colección Estudios Japonesas de Edicions Bellaterra y ha sido financiado por el Centre d’Estudis i Recerca sobre Àsia Oriental, con el apoyo del Grup de Recerca GREGAL. En él se habla de la evolución de la izquierda japonesa y de su papel a través de diferentes hechos históricos, prácticamente desconocidos en España y en todo occidente. Ocupaciones de fábricas y empresas durante la posguerra; el Partido Comunista enviando guerrillas a las montañas para intentar sublevar a los campesinos siguiendo el ejemplo de la revolución maoísta; la movilización de masas más grande de la historia japonesa contra el Tratado de Seguridad entre EEUU y Japón; o las grandes luchas del 68 japonés, olvidadas siempre cuando se habla de 1968 desde occidente, con masivas movilizaciones contra la Guerra de Vietnam.

O como la llaman en Vietnam, la Guerra Americana. Después de todo, tal como explica De Vargas, Japón fue durante muchos años, el lugar del mundo con más bases americanas.

"La motivación principal del libro fue contrarrestar la imagen que tenemos habitualmente de Japón", explica De Vargas. Principalmente los tópicos occidentales en torno a la sociedad japonesa, como pueden ser el hecho de ser una sociedad conservadora, sumisa, pasiva o poco politizada. "Japón, dependiendo del momento histórico, demuestra todo lo contrario", afirma el autor del libro.

Para De Vargas, era importante hacer este libro porque varias generaciones de jóvenes han crecido con el anime o más recientemente con la gastronomía o el cine japonés. Esto, explica De Vargas, "ha sido una puerta de entrada a la cultura japonesa muy despolitizada". Aunque, como explica el autor, Japón fue el epicentro del marxismo en Asia (todas las obras que influyeron en el maoísmo fueron primero traducidas al japonés y después al chino).

Mitos de un país desconocido

Cuando se trata de hablar de mitos occidentales, Japón se lleva el pleno. "Lo primero que me viene a la cabeza es eso que alguien se inventó de la huelga a la japonesa. Incluso cuando hacen huelga se supone que trabajan más. Es un mito totalmente falso", explica de Vargas. De hecho "es un mito con sus orígenes aquí, desconocido totalmente en América Latina o el mundo anglosajón".

Otro mito de la sociedad japonesa es la supuesta tendencia a la armonía y la no confrontación de los japoneses. De Vargas matiza en este caso. Mientras hay una parte de cierto en ello, realmente se magnifica más de lo que es en realidad. "Es cierto que cuando vas a Japón experimentas menos conflicto social cotidiano con la gente, pero hay otras formas de expresar el descontento y la no conformidad".

En Japón, explica el autor del libro, "se han visto episodios donde los japoneses, como cualquier otra cultura, o incluso con formas más radicales, demuestran su disconformidad de forma violenta cuando ha sido necesario". Las imágenes de las manifestaciones japonesas con los cascos y los largos palos para enfrentarse a la policía es, seguramente, de las más conocidas por aquellas personas interesadas en el país nipón. Japón, reconoce De Vargas, "es una sociedad de muchos contrastes con, a veces, muy pocos matices".

Otro de los grandes mitos sobre Japón, afirma De Vargas, es que es un país conservador. Esto en realidad, como en cualquier otro lugar del mundo, siempre ha dependido del momento histórico. "Si se ha vendido en occidente a Japón como un país conservador, ha sido por intereses políticos o geoestratégicos". En los EEUU, afirma De Vargas, le convino mucho que Japón fuera un país conservador. "Puso muchos recursos y dinero para que en Japón gobernara la derecha".

Unos Juegos poco populares

El buen recuerdo de los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 ha persistido durante todos estos años. Pero el Japón actual no tiene nada que ver con el de aquella época. En 1964 hacía pocos años que había salido de la posguerra y no existía aún la crítica al modelo olímpico y lo que conlleva en términos de especulación y destrucción del territorio.

Ahora, afirma De Vargas, Japón hace tiempo (desde los años 90) que está en un periodo de decadencia, del que todavía no se ha recuperado. Esto ha hecho que estos Juegos Olímpicos, y más tras el desastre de Fukushima, "se estén viviendo con mucho escepticismo". "Había una cierta ilusión al principio", pero con la crisis sanitaria mundial, y también por diversas polémicas que han rodeado los Juegos, "esto se ha ido disipando a medida que se acercaba la fecha de inauguración". "La población japonesa está mayoritariamente en contra de los JJOO", afirma De Vargas. Además, el Gobierno "no ha gestionado muy bien la crisis sanitaria. Han ido bastante lentos en todo. Actualmente todavía hay muy poca gente vacunada".

Los JJOO por otra parte, han sido salpicados por varias polémicas sexistas, a las que se le han sumado las dos últimas. La dimisión del compositor de la música de la ceremonia de inauguración, después de que se descubriera una antigua entrevista en que admitía haber realizado acoso escolar a discapacitados. Y la última dimisión el pasado 22 de julio, de uno de los directores artísticos de la ceremonia inaugural para bromear sobre el holocausto.

De Vargas sitúa el interés de acoger los Juegos por parte del Partido Liberal Democrático de Japón (jiyu-Minshuto, abreviado PLD) -derecha conservadora en el poder desde hace tiempo- en el hecho de querer aprovechar un momento de euforia nacional "para intentar imponer su principal objetivo, que es cambiar la Constitución. Concretamente el artículo 9, el cual no permite a Japón tener un ejército convencional". "La sociedad japonesa está bastante dividía en este punto y se necesitan dos terceras partes de ambas cámaras, la alta y la baja, para hacer esta reforma". Al PLD le faltan las dos terceras partes de la cámara alta. "Tenían la intención de aprovechar toda la euforia olímpica para volver a ganar las elecciones y conseguir las dos terceras partes en las dos cámaras". Esto, argumenta De Vargas, es también lo que quieren los EEUU, "un Japón con un ejército fuerte para tener un aliado en la zona en un momento que China comienza a ser una amenaza".

La respuesta a los JJOO por parte de la sociedad japonesa ha sido sorprendente según De Vargas. "Ha habido un cierto movimiento, teniendo en cuenta lo dormida que está la sociedad japonesa, con un par de episodios que incluso han salido en los medios de comunicación". Pueden parecer cosas menores, afirma el especialista, pero tratándose de Japón, "que hayan intentado apagar la llama olímpica", muestra un rechazo a los Juegos probablemente mayor de lo que se puede percibir. "Desde el 2019 ha habido movimientos organizados, que a pesar de no ser masivos, se han opuesto a los JJOO".

De Vargas recuerda que actualmente todavía hay mucha gente sin casa a causa del tsunami que mató alrededor de 20.000 personas en 2011. "La gente todavía no tiene casa y esto ha sido un fuerte contraste con todo el dinero que se han gastado en los Juegos". Después de todo, Tokio 2021 serán los JJOO más caros de la historia.

Barcelona

28/07/2021 16:24 Actualizado: 30/07/2021 08:53

Por Manel Ros

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El costo humano de los juegos olímpicos bajo la pandemia

La pesadilla que muchos responsables médicos temían sobre los Juegos Olímpicos, se viene cumpliendo, tal como lo predijeron también muchos responsables médicos.

Se necesitaría una hoja de cálculo Excel para enumerar todos los casos de Covid-19 que ya están afectando los Juegos, incluso dentro de la villa olímpica. Y hemos podido apreciar la triste indiferencia del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, ante la posibilidad de que el virus perturbe los Juegos o infecte a la población vulnerable de Tokio. La doctora Annie Sparrow resumió la opinión de muchos expertos reducidos al silencio en un tuit: «Sólo palabras y nada de acción». Sobre el COI, Annie Sparrow dijo: «en todo el proceso, la ciencia ha sido ignorada».

Esta «indiferencia» pone en peligro vidas humanas no sólo dentro del recinto olímpico, sino también fuera de él. Según las estadísticas del gobierno, sólo el 22% de la población japonesa está totalmente vacunada. A medida que se acerca la ceremonia de inauguración de Tokio 2020, el viernes 23 de julio, los niveles de Covid en la ciudad anfitriona siguen aumentando en lo que constituye una quinta oleada, agravada por la invasión de la cepa Delta, altamente transmisible. Las olimpiadas son sumamente impopulares en el área metropolitana de Tokio, de 37 millones de habitantes,  por una muy buena razón: podrían provocar una cantidad de muertes y enfermos totalmente evitables.

Mientras tanto, para esquivar los llamados a la anulación de los Juegos, Thomas Bach utilizó a los atletas participantes en las Olimpiadas como escudos humanos: «El COI no abandonará nunca a los atletas, si hubiéramos anulado los Juegos habríamos perdido a toda una generación de deportistas. Por lo tanto, para nosotros, la cancelación  no era realmente una opción». Sin embargo, muchos atletas ya quedaron «perdidos» para estos juegos por culpa del Covid, entre ellos un miembro del equipo de gimnasia de Estados Unidos, la estrella del tenis Coco Gauff y varios jugadores de básquetbol estadounidenses, entre los cuales las estrellas Bradley Beal y Zach Lavine. Y no hablemos de la pérdida de vidas que podría producirse en Tokio después de que los 80.000 «invitados» olímpicos hayan vuelto a sus casas y que las lentejuelas y oropeles hayan sido barridos.

Por una parte, Thomas Bach admitió que, con respecto al Covid, «no alcanzaremos el 100% de eficacia». Eso sería poner el nivel demasiado alto. El asombro de los responsables médicos y de los defensores del sentido común fue grande cuando afirmó que el riesgo de que un atleta que haya contraído el virus lo transmita a otros en la villa olímpica o en otras partes del país es «nulo».

Thomas Bach añadió: «Estamos convencidos de que una vez que el pueblo japonés vea a los atletas japoneses desempeñarse en estas Olimpiadas, la actitud va a ser menos agresiva.» En otras palabras, es probable que algunas

personas tengan que sacrificar su salud -y tal vez incluso su vida-, pero los Juegos deben continuar.

El COI insiste en que su papel es «celebrar a los atletas» y dice que los pone en primer lugar. Pero la realización de los Juegos Olímpicos durante una pandemia sanitaria mundial los deja en último lugar. Como un loro ensayando para el «Día de la Marmota» [una comedia fantástica de Harold Ramis, 1993, también llamada «El hechizo del tiempo»], el COI dice que los Juegos Olímpicos de Tokio son «seguros». Que se lo digan a los futbolistas sudafricanos que dieron positivo por coronavirus en la villa olímpica. O a las 71 personas -atletas o miembros de delegaciones olímpicas [87 oficialmente el 21 de julio]- a las que se les diagnosticó el virus desde que aterrizaron.

El COI es responsable de poner en peligro la vida de los participantes en los Juegos. Sólo el COI tiene la facultad de cancelar los Juegos, gracias al contrato leonino firmado con la ciudad anfitriona. Thomas Bach dijo: «Lo que hará que estos Juegos sean históricos es la demostración de que pueden celebrarse con seguridad, incluso en las circunstancias planteadas por esta pandemia».

Decir que esto suena a hueco para los japoneses es quedarse muy corto. Satoko Itani, profesora de la Universidad de Kansai (Japón), declaró a The Nation: «Estoy muy preocupada por el desastre que estos Juegos Olímpicos ya han provocado en la sociedad japonesa. Todas las pruebas circunstanciales sugieren que, por ser Japón el país anfitrión de los Juegos Olímpicos, el gobierno minimizó la gravedad de esta pandemia y por lo tanto, no logró frenar la propagación del virus cuando tenía la posibilidad de hacerlo, lo que ya ha causado demasiadas muertes. Ahora, la población japonesa observa cada día nuevos casos de Covid-19 relacionados con los visitantes olímpicos. También estamos viendo que la llamada «burbuja» olímpica no funciona. Estoy consternada. Tokio 2020 está poniendo en peligro vidas humanas porque propaga el virus y porque absorbe los recursos públicos que necesitamos desesperadamente para recuperarnos de la pandemia y de otras catástrofes naturales que tienen lugar con frecuencia en nuestro país.» [Por no mencionar la política gubernamental que multiplica los esfuerzos, pero son esfuerzos para ocultar los efectos aún muy presentes de la catástrofe de Fukushima, como ilustran los documentales emitidos en el canal franco alemán Arte – Nota de A l’encontre].

Los Juegos de Tokio tendrían que servir de advertencia a los anfitriones olímpicos de todo el mundo. Los Juegos no sólo llamaron la atención sobre los problemas olímpicos endémicos (los gastos, el desplazamiento de los habitantes populares, la militarización del espacio público y el «greenwashing»), sino que también pusieron de manifiesto la supresión de toda ética por parte de la banda itinerante de los barones del deporte que dirige el COI y la corrupción, tanto legal como ilegal, permitida por ese grupo. Con la organización de los Juegos, el COI le demuestra al mundo entero el carácter microscópico de su ética.

Satoko Itani, refiriéndose a Thomas Bach, refleja un amplio sentimiento en Japón cuando dice: «La gente aquí estaba furiosa por su arrogancia y su negligencia. Lo que resulta particularmente chocante es que fue a Hiroshima y a Nagasaki sin respetar un periodo de cuarentena de dos semanas, pese a la oposición de los hibakusha [sobrevivientes de las bombas atómicas lanzadas por EE.UU. en Hiroshima y Nagasaki]. No quieren que su experiencia sea utilizada para «pacificar» los Juegos Olímpicos. Si Bach quiere de verdad crear un mundo pacífico, debe empezar por escuchar a la gente. El hecho de imponer su propia voluntad a alguien o de hablar sin conocer lo que siente profundamente la gente no es más que lo contrario de cualquier pacificación».

Lejos de ser un acto de «pacificación», se trata de un probable caso de contagio masivo que puede afectar a una población que, en su mayoría, no está vacunada. No es un acto de paz. Es un acto de guerra. (Artículo publicado en The Nation, 21-7-2021 https://www.thenation.com/)

 

Por Dave Zirin, Jules Boykoff | 28/07/2021

Dave Zirin es redactor responsable de deportes en The Nation y es también autor de varios libros, entre los que podemos citar Game Over: How Politics Has Turned the Sports World Upside Down (The New Press, 2013).

Jules Boykoff es profesor de Ciencias Políticas en la Universidad del Pacífico en Oregón. Ha publicado cuatro libros, el más reciente es NOlympians: Inside the Fight Against Capitalist Mega-Sports in Los Angeles, Tokyo (Fernwood Publishing, abril 2020)

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Simone Biles tampoco competirá el jueves. Imagen: AFP

No estará en la final individual del "all around" por su salud mental

 

La estadounidense Simone Biles, estrella de la gimnasia y una de las figuras de Tokio 2020, se retiró también de la final individual "all around" de este jueves de los Juegos Olímpícos por cuestiones de salud mental, misma razón por la que había renunciado a la competencia por equipos el martes.

"Después de una evaluación médica adicional, Simone Biles se ha retirado de la competencia final individual 'all around' de Tokio 2020 para enfocarse en su salud mental. Simone seguirá siendo evaluada diariamente para determinar si participará o no la próxima semana en las finales individuales de cada especialidad", informó la federación de gimnasia estadounidense (USA Gymnastics) en la madrugada del miércoles.

"Apoyamos incondicionalmente la decisión de Simone y aplaudimos su valentía al priorizar su bienestar. Su coraje muestra, una vez más, por qué es un modelo a seguir para tantos", agregó la entidad en sus redes sociales. Para las pruebas de "all around", Biles será reemplazada por su compatriota Jade Carey, quien había logrado en la ronda clasificatoria la novena mejor nota, pero por la norma que impide participar en una final a más de dos gimnastas del mismo país se había quedado afuera.

Biles había explicado que su retiro de la prueba por equipos femeninos de los Juegos de Tokio en medio de la final en la que EE.UU. fue segunda de Rusia se debió a "demonios en la cabeza" y señaló su intención de cuidar su "salud mental".

"Desde que entro al tapiz, estoy yo sola con mi cabeza, tratando con demonios en mi cabeza (...) Debo hacer lo que es bueno para mí y concentrarme en mi salud mental y no comprometer mi salud y mi bienestar", explicó.

Biles, de 24 años y cuatro veces campeona olímpica en Río 2016, había abandonado a sus compañeras del "Team USA" que capitaneaba tras su paso por el primer aparato, la barra de equilibrio, donde estuvo por debajo de sus estándares, con una nota de 13,766 puntos, la peor de las suyas y de las rusas.

Primero se dijo que la baja de Biles se debía a una lesión pero luego la propia atleta explicó sus razones. "Tras mi actuación no quería seguir. Tengo que centrarme en mi salud mental. Creo que la salud mental está más presente en el deporte ahora mismo. No tengo tanta confianza en mí como antes, no sé si es una cuestión de edad. Estoy un poco más nerviosa cuando estoy haciendo mi deporte. Tengo la impresión de que ya no puedo disfrutar como antes", añadió la estadounidense.

La final del "all around" reúne a las 24 mejores gimnastas en los cuatro aparatos. La baja de Biles deja a la brasileña Rebeca Andrade, la estadounidense Sunisa Lee y la rusa Angelina Melnikova como favoritas al título. Fueron, por detrás de Biles, las mejores en la ronda previa.

Además, Biles está clasificada para las cuatro finales de salto y barras asimétricas, el día 1, suelo el día 2, y barra el día 3 de agosto. Si las afrontará es un verdadero misterio.

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Jueves, 15 Julio 2021 05:58

El tobillo ensangrentado

El tobillo ensangrentado

La imagen de Messi ante Colombia y el pueblo deseante

La victoria después de veintiocho años de sequía parece más un desquite que un triunfo. O mejor dicho, es mucho más que un triunfo. Las verdaderas victorias no son sino a condición de haber perdido. El ser humano siembra épicas donde antes hubo pérdidas. Por eso, cuando terminó el partido, todos fueron a cubrir a Lío, a festejar la exhibición de un deportista al que le faltaba un triunfo para llevarse la gloria, el privilegio que sólo se les da a unos pocos y es esquiva a la mayoría.

El deporte permite esa identificación, no sólo a lo que no somos sino a lo que potencialmente quisiéramos ser. Nos incluimos en su desquite, así todos veníamos frustrados y pudimos desahogar las gargantas de bronca atragantada, en Brasil y en el Maracaná, lugar destacado de ese paso que no se pudo llegar a concretar en el Mundial 2014.

Y antes vimos esos tobillos ensangrentados de Messi con Colombia, y esa agarradura del tobillo de Di María desparramado solo fuera de la cancha, un tocado por la mala fortuna o por los nervios que te hacen correr más allá de las posibilidades y te doblan los tobillos y te desgarran los músculos.

El deseo, como dijo Spinetta, siempre está agazapado y te toma por las espaldas y te agarra a altura de los tobillos. Ese tobillo ensangrentado de Lío, esa mano que se tomaba Fideo, ese dolor que también nosotres sentimos, nos anotició de nuestra condición deseante. El pueblo argentino sediento, la gente quería la hazaña, en una tierra arrasada por derechas que mandan armas para diezmar pueblos hermanos, donde existen presos políticos y un nivel de pobreza inaudito, el fútbol fue el gran catalizador de un grito de frustración que se volvió gesta. Y esa gesta tiene caras y nombres a las que agregamos nuestras emociones y las imágenes que se recordarán en el tiempo.

Cuando vimos sangrar el tobillo ya no hubo otro rumor que desear un título por él, contagiosa identificación de masa según Freud, que retumbó en un grito cuando finalizó el partido contra nuestro eterno rival, y lloramos por sus merecimientos pero sobre por los fracasos que fueron los nuestros, voyeuristas de las hazañas del otro, que no solo nos identifican sino que marcan esos instantes de felicidad que se recordarán, los colores de nuestra bandera que no son sino por las caras de quienes estuvieron a nuestro lado, abrazándonos, con aquellos que no conocíamos, y con aquellos que ya no están, reconociendo que el rubor de su sudor y los gritos de sus desahogos son también los nuestros.

Esa intimidad nos recuerda que tenemos hermanos y hermanas que además de rivales están en la búsqueda de gestas por haber vivido frustraciones y derrotas que nos acercan, a través de un objeto como la pelota (que es un mensaje, como dijo Pichon Riviere), y de pedazos de nuestros cuerpos que quedan en la batalla como el inolvidable tobillo ensangrentado de nuestras luchas y gestas.

Por Martín Smud

15 de julio de 2021

Martín Smud es psicoanalista y escritor.

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Escándalo por los ingresos en el PSG francés: ¿cuánto ganan Neymar y Mbappé?

Este jueves se conoció cuánto ganan los astros del fútbol en ese club. Se trata de montos estrafalarios que desnudan los enormes negocios que hay detrás de ese deporte.

 

El París Saint-Germain (PSG) fue noticia en las últimas horas. No por lo logros deportivos sino por las cifras millonarias que perciben algunos de sus máximos astros. Kylian Mbappé o Neymar están entre ellos y reciben cifras que revelan el enorme negociado que se mueve al compás de la pelota.

Este jueves el sitio especializado Salary Sport publicó las cifras de toda la plantilla. Al hacerlo dejó al descubierto no solo los ingresos millonarios sino también la abismal diferencia que hay dentro del vestuario entre unos pocos futbolistas y el resto de los jugadores.

Neymar se lleva USD 61,5 millones anuales. Equivale a USD 168.628 por día o USD 7.026 por hora. Increíblemente, es más del doble de lo que recibe Mbappé, quien a pesar de estar segundo, cobra USD 28,8 millones.

La lista sigue con el argentino Ángel Di María, que se lleva USD 16,8 millones. Mauro Icardi, recibe USD 12 millones y Leandro Paredes, “solo” USD 10 millones. Cifras nada despreciables.

Las cifras, más allá de los destinatarios, ponen al desnudo los montos millonarios que se mueven de la mano del fútbol y sus grandes astros. Un gigantesco negocio que, muchas veces, poco y nada tiene que ver con la pasión que despierta ese hermoso deporte en multitudes.

Jueves 8 de julio | 19:58

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Serían bajo estado de emergencia los Juegos Olímpicos de Tokio

Tokio. El incremento de casos de Covid-19 en Tokio alcanzó su punto más alto en dos meses, lo cual casi garantiza que el gobierno de Japón declarará un nuevo estado de emergencia a partir de la próxima semana y que continuará durante los Juegos Olímpicos de Tokio, que darán inicio el 23 de julio.

La cita veraniega ha seguido adelante haciendo caso omiso de las recomendaciones de los expertos sanitarios. La insistencia obedece en buena medida a que el aplazamiento de las justas afectó los ingresos del Comité Olímpico Internacional (COI). Casi 75 por ciento de lo que factura entra por la ven-ta de los derechos audiovisuales y se calcula que perderían entre 3 mil y 4 mil millones de dólares con una cancelación.

Thomas Bach, presidente del COI, tiene previsto llegar a la ciudad de Tokio este jueves y cumplirá una cuarentena de tres días en un hotel cinco estrellas destinado a miembros del organismo.

Un nuevo estado de emergencia impediría que hasta los propios japoneses puedan acudir a las competencias. La decisión sobre si se permiten o no espectadores se tomaría el viernes, cuando los organizadores locales se reúnan con el organismo internacional y otras entidades.

El cuasi estado de emergencia que rige actualmente debe culminar el domingo.

Tokio reportó 920 nuevos casos ayer, en alza con respecto a los 714 del pasado miércoles. Se trata de la mayor cantidad desde los mil diez del 13 de mayo.

El primer ministro Yoshihide Suga se reunió con su gabinete para analizar las medidas contra el virus y, según versiones de prensa, contempla volver a imponer hoy un estado de emergencia en la capital, hasta el 22 de agosto. Los Juegos acaban el 8 de agosto.

Suga no confirmó las versiones, pero resaltó el repunte de casos en Tokio y prometió "hacer todo lo posible para prevenir la propagación de contagios".

Los espectadores extranjeros fueron vetados hace varios meses atrás, pero hace dos semanas se anunció que las sedes podrían tener una capacidad máxima de 50 por ciento, con un techo de 10 mil asistentes.

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El niño, nacido en New Jersey el 5 de febrero de 2009, sabía lo que quería conseguir y estaba contra reloj para hacerse famoso. Foto: ABC

A mediados del siglo pasado, uno de los más famosos jugadores de ajedrez, el soviético David Bronstein, ostentaba el récord de ser el Gran Maestro (GM) más joven del mundo. Tenía entonces 26 años, una edad que ahora se antoja “ridícula” si tomamos como referencia a las generaciones actuales.

De aquella época a la actualidad mucho ha cambiado el panorama ajedrecístico, apoyado sobre todo en el uso de la computación como arma indispensable en la preparación. Ahora un niño pequeño es capaz de “absorber” en unas horas todo el conocimiento al que antes se llegaba después de semanas de estudio.

Por eso no asombró demasiado que hace apenas unos días el estadounidense –de padres indios– Abhimanyu Mishra pasara a encabezar el listado de los más precoces GM, y lo hiciera con apenas 12 años, cuatro meses y 25 días.

Destronó así al ucraniano Sergey Karjakin, uno de los mejores exponentes de la élite y quien en 2002 había completado la hazaña con 12 años y siete meses exactos.

Mishra le “ganó” por tres meses y 25 días. El niño, nacido en New Jersey el 5 de febrero de 2009, sabía lo que quería conseguir y estaba contra reloj para hacerse famoso, pues el plazo vencía en septiembre y la pandemia de la covid-19 le hacía más difícil el reto. Escaseaban los torneos y solo en Europa tenía esperanzas de encontrar alguno con las condiciones que necesitaba.

Días de cuarentena, pruebas de PCR y la incertidumbre de lograr luego sobre el tablero la meta se conjugaron en sus últimas semanas… El torneo Vezerkepzo GM Mix, en Budapest, le dio el ansiado premio.

El pequeño Abhi, como le llaman, es ahora el nuevo recordista, pero solo por una cuestión de números, pues el listado de jovencitos con la graduación de GM es nutrida.

Por ejemplo, otro indio, Gukesh Dommaraju, se graduó con 12 años, siete meses y 17 días; el ucraniano Javokhir Sindarov lo disfrutó siendo apenas tres meses mayor (12 años, 10 meses y 5 días) y el también indio Praggnanandhaa Rameshbabu con 12 años, 10 meses y 13 días.

El listado de los prodigios que consiguieron graduarse con menos de 15 años es de 37 jugadores e incluye nombres tan prestigiosos como los del actual monarca del orbe, el noruego Magnus Carlsen (13 años/4 meses/27 días), la china Yifan Hou (14/6/16) -fue reina entre mujeres-, y los estadounidenses Wesley So (14/1/28) y Fabiano Caruana  (14/11/20).

En esa selecta relación, Latinoamérica disfruta la inclusión del peruano Jorge Cori, quien ocupa el puesto 22 después de lograrlo con 14 años, cinco meses y 15 días.

Como curiosidad: el título de GM es vitalicio y la Fide solo ha otorgado esa graduación al 0,3 por ciento de los jugadores registrados.

Un poco de historia

En 1950 se otorgaron los primeros títulos de GM a 27 destacados jugadores y el mencionado Bronstein era entonces el más joven de todos.

Dos años después, el también soviético Tigran Petrosian logró conseguirlo con 23 años y comenzó ahí el descenso de las edades en la élite del juego, pues su compatriota Boris Spassky (18  años) recibió la acreditación en 1955.

El estadounidense Robert Fischer sorprendió al mundo en 1958, cuando con solo 15 años, seis meses y un día se adueñó del récord de precocidad. Por cierto, esa hazaña sí trascendió en el tiempo, pues no fue hasta 1991 que quedó superada por la húngara Judit Polgar con 15 años, cuatro meses y 28 días.

Karjakin registró su asalto a la cima de ese escalafón en 2002 y ahora acaba de ver el fin de su hegemonía, 19 años después.

(Tomado de Jit)

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Sin Copa América: ‘Golazo’ del Paro Nacional al gobierno Duque

Las manifestaciones no paran de cosechar resultados. A medida que las movilizaciones no cesan en todo el territorio nacional, fruto de una ardua resistencia social, este gobierno ha tenido que retirar la Reforma Tributaria –la cual abrió la Caja de Pandora del descontento–, luego llegó el reconocimiento parcial al derecho a la educación superior y universitaria gratuita (reivindicación aún por conquistar en toda su extensión e iomplicaciones), en pasado día 19 la reforma a la salud mordió el polvo que inunda las potronas congregacionales (lo ue no implica la derrota de la Ley 100/93, base del actual sistema de salud, precario, intermediado por privados, objeto de lucro y discriminación) y, el día 20 fue público que la Copa América 2021, evento deportivo y comercial aplazado el año pasado debido al estallido pandemico no se reaizará en Colombia.

Copa América, un bálsamo idóneo para este gobierno el cuál en cabeza del jefe de Estado Iván Duque ha demostrado su gran fascinación por el espectáculo y los grandes eventos, tanto así que, en un desesperado intento por conservar la sede, el gobierno colombiano le solicitó a la Conmebol el aplazamiento del certamen hasta fin de año para no perder sus candidatura como sede, una petición algo descabellada teniendo en cuenta que el calendario ya se ha visto trastocado por los estragos de la pandemia, y los millonarios contratos de patrocinio no dan espera.

El punto de quiebre para que el país fuera librado de este espacio de negocios, lo dio el comunicado oficial por parte del Departamento de Estado norteamericano en el cual invita a los ciudadanos estadounidenses a evitar viajar al territorio colombiano, llamando la atención sobre los altos niveles de covid-19 que se presentan en el país, además de acusar altos niveles de delincuencia, secuestro y amenaza de ataques terroristas por parte de grupos al margen de la ley.

Un comunicado que no sorprende pues suscribe todas las narrativas catastrofistas que maneja el mandamás de la región a la hora de referirse a los países bajo su órbita, pues para ellos todo es o terrorismo o conspiración. Este llamado de atención por parte del gobierno grindo a sus subditos terminó por decantar el veredicto final de la Conmebol, la que optó por Argentina como úncia sede –originalmente se desarrollaría en ambas sedes.

Sin espectáculo se quedó este gobierno, el mismo que aún no abre canales de dialogo expeditos para facilitar la negociación del paro que está en vísperas de cumplir un mes de su primer jornada nacional. Pérdida que le resta escenarios para lavar su cara ante la comunidad nacional e internacional.

Espectáculo también enfriado en la copa local, por ahora suspendida y sin fecha exacta para los partidos finales. Una realidad que disipa escenarios para la manipulación, al tiempo que reduce escenarios para negocios ahora reclamados por los empresarios de todo nivel.

El levantamiento social le deja algo muy en claro al establecimiento y es que no hay ‘circo’ que valga para acallar el clamor popular. Decisión de la Conmebol en horabuena para la resistencia social pues le da a las elites donde más les duele, al desarticular una de las herramientas que por excelencia han utilizado para distraery engañar: la sed de justicia social y de un país diferente pudo más que la sed de goles.

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