“El fútbol, en su obscenidad, es pornográfico, por eso envicia” dice Yesid Llerena

El reputado cronista deportivo Yesid Llerena, considerado uno de los mejores conocedores del balompié en la actualidad, accedió a hablar con desdeabajo en torno a sus revelaciones sobre la descomposición que vive el fútbol nacional y que ha denunciado recientemente en la obra Y adentro, la caldera. El periodista Llerena, accedió a entrar en contacto con nuestro equipo de redacción “desde algún lugar de las montañas de Colombia” en donde se ha refugiado tras la persecución que él alega ser víctima por parte de las autoridades y otros oscuros personajes.

 

da: ¿Qué opina del escándalo más reciente sobre el pago de coimas a dirigentes del fútbol nacional?

YLl: El fútbol nació corrupto, vive corrupto y morirá corrupto; es un espejo del hombre. Uno y otro terminarán por extinguirse.

 

da: Pero, entonces, ¿por qué cree usted que el fútbol sigue siendo tan popular?

YLl: El fútbol es popular porque la estupidez es popular. Eso lo dijo Borges, hace muchísimos años.

 

da: La paradoja es que ustedes los periodistas son los encargados de engrandecer el fútbol y darle visos de legitimidad…

YLl: Sin el periodismo deportivo el fútbol no existiría; sería una entelequia, un juego de abalorios entre iniciados en la utópica república de Castalia. Nosotros los periodistas, vivimos de él y para él; por eso miramos a un lado para no estropear el espectáculo. Es uno de los mayores engaños que viven hoy los pueblos –ayer fue la religión–. Las masas necesitan el fanatismo para respirar y sobrevivir. El fútbol es a las masas lo que el circo era a la antigua Roma; entre más ídolos caen destrozados por las fieras, mejor el espectáculo.

 

da: Y con todo, ha habido grandes periodistas especializados en fútbol. ¿A quién admira usted sobre todos los demás?

YLl: El que quiera aprender de fútbol debe leer las crónicas del desaparecido Osvaldo Ardizzone; terminará eso sí, amando más la poesía que el fútbol… Ardizzone fue el último poeta del fútbol, Petrarca el del amor.

 

da: Pero la corrupción en el fútbol no es exclusiva a Colombia, en todas partes se cuecen habas…

YLl: Yo sé cómo es este mundo. Trabajo en eso. El fútbol, el deporte, está podrido, te digo. En Colombia como en España, en Inglaterra, en Australia y Alemania.

 

da: Lo cierto es que la gente necesita ídolos, por eso hay Cristiano Ronaldos, Messis, James, Falcaos.

YLl: Los ídolos del fútbol hoy son más populares que los del cine y la televisión; eso habla bien del cine y la televisión.

 

da: ¿Y usted qué opina de las apuestas en el fútbol?

YLl: No vaya usted a ser nunca tan ingenuo de apostar. Es imposible vencer el cerebro que está en el bunker de las casas de apuestas. Lo sabe todo. Ese cerebro está conectado con otros en Singapur, Varsovia y Mendoza. El fútbol de todo el mundo está interconectado por esa central de minería de datos. A las casas de apuestas es difícil ganarles.

 

da: Pero existen porque hay gente que gana con las apuestas. Si nadie ganara, desaparecerían.

YLl. Allí está el truco. Hay que saber a quién se deja ganar, qué tanto puede ganar y con qué frecuencia.

 

da: Hábleme más sobre las casas de apuestas…

YLl: Vea, el gobierno les tiene el ojo puesto; los gringos, los europeos, la Fifa, la Federación. La Fifa dice que son un cáncer en el fútbol. Son gente no grata para muchos, a pesar de prestar una función muy importante. La sociedad necesita catalizar una pasión irrefrenable como es ganar en el juego; todos quieren jugar para ganar; y no hay mayor satisfacción que ganarle al azar. Por eso existen.

 

da: Y del otro lado hay redes de apostadores que quieren sacarle a esas casas una tajada.

YLl: Son los más peligrosos. Ellos y las casas de apuestas ilegales. Ese es el verdadero cáncer del fútbol.

 

da: ¿Conoce apostadores profesionales, de esos que sistemáticamente ganan a las casas de apuestas?

YLl: Sí, claro, tengo una amiga, a quien no puedo citar por nombre, ella una vez me dijo: “Para ser exitosa, debes dejar a un lado el equipo de tu alma, yo era de los verdes, pero ya no voy al estadio; y, además, desde que se popularizó que las mujeres asistan a los estadios, el fútbol se tornó más violento, los machos necesitan exhibirse más ante las hembras; ahora mi oficio se reduce a ciencia y matemática. Hay que crear tablas estadísticas; hacer ranquin de datos. Nada es fácil; si lo fuera todo el mundo ganaría en las apuestas y no es así. Somos muy pocos los que tenemos la paciencia, la disciplina y la cabeza fría para hacerlo”. ¿Se fija? Esa gente sábelo qué hace y en lo que se mete…

 

da: ¿Y qué más le dijo su amiga?

YLl. Lo que yo presentía, de esas cosas del fútbol que nadie se atreve a hablar, pero que adentro sabemos y callamos para no hacer añicos la ilusión, esa ilusión, ese pacto de creer que hay fair-play para no tirar por la borda la magia del juego.

 

da: Entonces, ¿el fútbol no es más que una ilusión?

YLl: El deporte, y el fútbol, como rey de todos los deportes, es la caverna de Platón, donde se ven solo sombras y todos niegan la realidad que las proyecta.

 

da: ¿Por qué el fútbol mueve pasiones?

YLl. Porque la humanidad se hastió del sexo, sobre todo de su faceta más artística, más estética, el erotismo; ahora solo queda la obscenidad de la pornografía; el fútbol, en su obscenidad, es pornográfico, por eso envicia.

 

da: ¿Y por qué es cada vez más popular el fútbol?

YLl. La respuesta no podía ser más sencilla: porque no ha aparecido un sustituto más corrupto.

 

da: ¿Cuál es entonces el lado oscuro del fútbol?

YLl: Conozco ese mundo, te lo he dicho; y ahí nadie se salva.

 

da: Hablemos de su gran amigo, el también periodista deportivo Arturo Camacho, que por cierto se encuentra desaparecido hace varias semanas. Hay mucho ruido en el ambiente sobre lo que él hacía….

YLl: De él se dicen muchas cosas. No me consta nada.

 

da: Pero dicen que él incubaba el ambiente, que normalizaba cualquier resultado y dejaba a todos convencidos de que así es el fútbol, que toda probabilidad cabe en él; que no hay nada extraño, que todo es fruto de las malas o buenas decisiones de los jugadores, de los técnicos, de los árbitros; pero que en ningún momento dejaba entrever que puede haber una sombra de manipulación.

YLl: Arturo es mi amigo, mi gran amigo y no voy a dar opiniones sobre él. Siguiente pregunta…

 

 

da: ¿Cree que el fútbol mide la cultura de un pueblo?

YLl: Sí, definitivamente sí. El fútbol y el dinero miden la cultura de un pueblo; entre más dinero mueve más es su incultura.

 

da: Pero, no entiendo, siendo usted periodista deportivo y especializado en fútbol, parecería no gustar de su oficio.

YLl. Amo y odio el fútbol; ¿acaso no es lo mismo amar que odiar, como decía Catulo?

 

da: Y esa pasión, bien sea de amor o de odio, ¿no tiene límites?

YLl: La imbecilidad humana no tiene límites; el fútbol tampoco.

 

da: ¿Qué quiere decirnos para concluir?

YLL. Que aquí, en este lugar donde me he refugiado, en donde creo estar a salvo de las persecuciones de las que soy víctima, he pensado cuál es el futuro del fútbol. Concluí que es el mismo que hace doscientos años tenían los coches de caballo, las novelas realistas y el ajenjo entre los románticos.

 

da: Por último, hábleme de libro en el que usted hace todas estas denuncias.

YLl: Se llama Y adentro, la caldera. Sale próximamente a librerías, justo antes del Mundial, para revelarle al país la otra cara del fútbol, la más sombría.

 

da: Pero ¿usted escribió el libro? Porqué aparece otro autor atribuyéndose la obra.

YLl: Por supuesto que soy el autor, solo que, por razones personales, y que prefiero no discutir en este momento, he pedido a un conocido escritor que aparezca él como autor; y él ha aceptado generosamente, cosa que le agradezco.

 

da: ¿Lo que llaman un escritor fantasma?

YLl: Sí, algo así.

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El triunfo de “nuestros” deportistas, no es el triunfo de “todos” los colombianos

El de Nairo Quintana no es un triunfo de toda Colombia, pero sí de sus mayorías. Es un aliento de esperanza, un ejemplo de superación para aquellos que con tesón tienen que labrar a diario la vida, nunca será una victoria para aquellos que condenan al sometimiento, a la explotación y al abandono a su propio pueblo. Humildes deportistas, poco apoyados por el Estado y por los gobiernos de turno, siguen aportando con su ejemplo y sus victorias motivos para creer y para soñar. Triunfan en el exterior de la misma manera que salen adelante millones de connacionales lejos del territorio nacional. La clase dirigente sigue reclamando la gloría que nunca cultivo para el país.

 

Las 21 etapas de la vuelta a España estuvieron matizadas por tres radiantes y familiares colores: amarillo, azul y rojo. Cuatro insignes colombianos pedaleaban por planicies, montañas y abruptos descensos, mientras centenares de connacionales alentaban metro a metro su esfuerzo: aguardaban el breve momento en que pasaran para gritarles con todas sus fuerzas pequeñas frases surgidas del corazón, para registrar en sus recuerdos la imagen de sus ídolos, de los paisanos que aquellos días trasmutaron sus nostalgias por la patria en orgullo, alegría y felicidad.

 

Fue evidente. Durante toda la competencia estuvieron presentes, etapa tras etapa, muchos de los 400 mil colombianos residentes en España1, el país europeo con mayor número de connacionales en su territorio. El pasado domingo 11 de septiembre durante la clausura de la Vuelta a España, una multitud de los nuestros esperaba eufórica la llegada triunfal a Madrid de Nairo Quintana (ver recuadro) como gran vencedor, de Esteban Chaves en el podio, de Jhonatan Restrepo y Darwin Atapuma como protagonistas destacados de la carrera.

 

Aquella tarde los aplausos, los vítores, los gritos a todo pulmón y las lágrimas de regocijo derramadas en las aceras de Madrid, provenían de miles de compatriotas que en algún momento compartieron la misma suerte de los deportistas que aquella tarde ovacionaban: la pobreza, la falta de oportunidades en el suelo de Colombia. Es la verdadera razón por la que proliferaron los tricolores en España durante toda la Vuelta: persistentemente fueron agitados en el aire por nuestros hermanos que preservan una identidad sustentada entre estas victorias y otros tantos artificios, aquellos que siguen apegándose a los símbolos patrios en la lejanía, mientras sueñan con regresar a una Colombia que sigue sin existir.

 

Fue por esto que nuestros ciclistas, aquella tarde memorable del 11 de septiembre y en todas las etapas anteriores galoparon en sus bicicletas como quien rueda por las calles de Tunja, Pasto o Bogotá.


La gloria deportiva viene por cuenta de los pobres

 

Para Nairo Quintana, el gran vencedor de la Vuelta España, no ha sido fácil alcanzar sus sueños. Este gigante de 1.67 metros de altura nació con serios problemas de salud, tanto así que en la vereda la concepción le diagnosticaron ‘tentado de difunto’ y no le daban más de dos años de vida. Poco se esperaba de él. Su padre, Luis Quintana y su madre, Eloísa Rojas, campesinos de toda la vida, siempre apoyaron a Nairo, la mayoría de veces con aliento y buenos deseos, porque sus recursos apenas daban para alimentarse y pagar el colegio de sus 5 hijos. Desde pequeño Nairo ayudó con las tareas del campo y el hogar; además de arar la tierra, ordeñar las vacas y cuidar los sembradíos, él y sus hermanos se ocupaban de reparar las rajaduras del techo de la casa, de cubrir los marcos de puertas y ventanas con tablones una vez llegada la noche y la hora de dormir. Había que evitar que el frío o las goteras se colaran por los agujeros.

 

Con “perrenque”, Nairo fue construyendo una reputación recia y de liderazgo en este deporte ingrato, pues en el ciclismo la mayor parte de los ingresos de los corredores los obtienen de la empresa privada y al ser este un deporte no tan popular como el fútbol, reciben muy poco dinero en comparación. A “Naironman” lo acompañaron los otros pedalistas colombianos quienes antes que vanagloriarse por sus triunfos, se escucharon pidiendo recursos para apoyar el ciclismo en Colombia, criticando las políticas estatales con los deportistas de alto rendimiento que con poco apoyo siguen entregando títulos y honores al país.

 

La situación no es exclusiva del ciclismo. María Isabel Urrutia, por ejemplo, tuvo que soportar dormir en hoteles de mala muerte y en el metro de Madrid, para poder entrenar al más alto nivel, porque Coldeportes sólo cubría los gastos de su formación deportiva, los viáticos iban por su cuenta; sucedía esto cuando ya había sido campeona mundial de pesas en 1990. Aunque la vida fue mucho más amable con Mariana Pajón, su carrera también se forjó sin la ayuda del Gobierno, por fortuna para ella, contó con los recursos de su familia para llegar a la cima. La historia de Catherine Ibargüen y Oscar Figueroa es más parecida a la de María Isabel. Ambos medallistas de oro en Río, tuvieron que hacer un lado la pobreza y demás adversidades para ser los deportistas consagrados de hoy.

 

El panorama es sombrío. Según Coldeportes el presupuesto asignado para el deporte en el 2017 lo convierte segundo sector con menos recursos. Para el próximo año el presupuesto será reducido en un 27,5 por ciento respecto a este año, es decir, de los 412 mil millones girados en el 2016, el deporte colombiano sólo contará con 299 mil millones el año entrante2. La falta de apoyo del Gobierno implica que sólo los deportistas de alto rendimiento (ganadores de medallas en competiciones internacionales) pueden acceder a sueldos y otros beneficios. Esto quiere decir que para vivir del deporte, antes hay que pasar penurias, llorar lágrimas de sangre, caminar a la deriva durante largos años y bregar para destacarse para obtener el apoyo estatal. Hoy el Gobierno sigue sin girar un peso para muchos deportistas que tienen que costear por su cuenta su indumentaria, hacer pilatunas para acceder a una buena alimentación, a un servicio médico y programas educativos de calidad.

 

Nuestros deportistas no olvidan su sacrificio, las penurias sufridas para poder cosechar los frutos de su constancia y mucho menos el origen humilde del que provienen. Aunque comparten sus hazañas con nosotros, cada una de sus victorias les pertenece a ellos, a sus familiares y las personas que creyeron en ellos y ellas, sus triunfos son un aliento de esperanza, un ejemplo de superación para aquellos que con tesón tienen que labrar a diario la vida. No en vano Esteban, Oscar, Catherine, María Isabel, Rigoberto, Mariana y el mismo Nairo, han criticado -sin pelos en la lengua- el abandono histórico del Gobierno para con sus deportistas, sobre todo cuando, descaradamente, sacan pecho por triunfos que no les pertenecen y que muy poco o nada han ayudado a conseguir.

 

A pesar de todo, es desde las barriadas, los municipios y departamentos más empobrecidos desde donde siguen regalándonos flores que, contra todos los pronósticos, germinan entre los légamos de la pobreza, miseria y el abandono gubernamental.

 

1 De acuerdo a cifras del Banco de la República, entre el 2013 y el 2015 estos 400 mil colombianos residentes en España enviaron a Colombia la suma de USD $2.703 millones de dólares. En términos de remesas, España es el segundo país (solo superado por EU) desde donde nuestros connacionales giran mayor cantidad de dinero a sus familiares en el país. Para ampliar consultar (“El oxígeno de la economía colombiana”: https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/29584-el-oxigeno-de-la-economia-colombiana.html)
2 “Deportes está en alerta por recortes del 27.5% en presupuesto nacional”. http://www.eltiempo.com/deportes/otros-deportes/alerta-por-recorte-en-el-presupuesto-nacional-para-el-deporte/16680502. 23 de agosto de 2016.

 

Recuadro

 

Nairo “Naironman” Quintana, boyacense de hierro

 

Nairo Alexander Quintana Rojas nació en Tunja el 4 de febrero de 1990, se crió en El Moral, en la vereda La Concepción, en Cómbita, Boyacá. Aunque lo daban por muerto antes de empezar a caminar, supo anteponerse a la adversidad y con voluntad de hierro a logrado la gloria. A Nairo no le gusta leer, tampoco le gustaba ir a la escuela, irónico, porque sería en los recorridos diarios de 18 km, desde su casa hasta la escuela Alejandro Humboldt de Arcabuco, donde encontraría al amor de su vida: el ciclismo. A los 15 años obtuvo su primera bicicleta de carreras y compitió en la clásica de Cómbita, haciendo polvo a sus rivales, aunque nadie daba un peso por él. Desde entonces demostró tener madera de campeón, un niño prodigio que interpretaba piezas musicales al compás de las bielas.


Inició su carrera amateur en 2009 en el equipo Boyacá es para vivirla; en 2010, con apenas 20 años, en el equipo 4-72 Colombia ganó el Tour del Porvenir. En 2012 fue contratado por el equipo español Movistar Team con el cual ha logrado 11 campeonatos en competencias locales; en 2013 terminó segundo en el Tour de Francia, además de ganar 1 etapa, la clasificación de la montaña y la clasificación de los jóvenes Lo mismo logró en 2015, esta vez sin ganar la clasificación de la montaña. En 2014 cumplió su profecía; ser el primer latinoamericano en ganar la segunda competencia ciclista más importante del mundo: el Giro de Italia. Hoy, con 26 años, es el flamante campeón de la Vuelta a España, la tercera grande de Europa.

Publicado enEdición Nº228
Domingo, 24 Julio 2016 06:35

La doble moral del COI ante el doping

La doble moral del COI ante el doping
No podrán competir en Río de Janeiro 68 deportistas. La sanción podría extenderse a toda la delegación. Putin ve detrás del hecho la mano de Estados Unidos. No existen antecedentes semejantes en la historia del movimiento olímpico.

 


Un fantasma recorre el mundo y ya no se trata del comunismo. Es el del dopaje ruso, azuzado como bandera por unos cuantos organismos de doble moral. 68 atletas de esa nacionalidad no podrán competir en los Juegos Olímpicos. Sancionados por la Federación Internacional de su disciplina, la IAAF, perdieron una apelación ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) creado por el COI, lo que podría derivar en algo mucho peor: la exclusión de todos los representantes de una potencia mundial como Rusia. El escándalo tiene todos los ingredientes. Un Comité Olímpico que muestra su hipocresía.

 

Arrepentidos que ratifican sus denuncias desde Estados Unidos. El presidente Vladimir Putin que se queja de la injerencia yanqui. El rol activo del FBI para embarrar la cancha. El de los servicios de inteligencia rusos para adulterar muestras de orina según un informe de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). Imputaciones contra Moscú por hacer del doping una política de Estado. En definitiva, mucha mugre debajo de la alfombra del gran movimiento olímpico. Podría argumentarse –si se parafraseara a Von Clausewitz– que el deporte es la continuación de la guerra por otros medios.

 

La historia de este conflicto con final abierto no empezó con el fallo del TAS. Las sospechas sobre cómo Rusia prepara a sus atletas vienen de mucho antes. Pero tuvieron un mojón en los Juegos de Invierno de 2014, en Sochi: el principal centro veraniego a orillas del Mar Negro. El ex director del laboratorio ruso, Grigory Rodchenkov, admitió su participación en la adulteración o destrucción de muestras en una entrevista que le concedió al New York Times. El mismo medio que publicó la primicia sobre los sobornos en la FIFA. Esos millones de dólares que no alcanzaron para incriminar a Moscú en el pago de coimas para organizar el Mundial 2018, pero instalaron la sospecha con creces. En ese escándalo uno de los primeros que cayó fue Chuck Blazer, el dirigente regordete nacido en Nueva York que integraba el comité ejecutivo presidido por Joseph Blatter. Recibía coimas para otorgar derechos de TV en todo el continente americano. Lo pescó el FBI y se transformó en su informante.

 

La AMA le cayó encima a Rodchenkov. Encargó una investigación al especialista en arbitrajes, el abogado canadiense Richard McLaren, que fue lapidaria. Concluyó que estaban involucrados varios organismos del gobierno ruso, pero sin tomar testimonio a la parte acusada.

 

Además del arrepentido hubo otro personaje clave. El senegalés Lamine Diack, ex presidente de la IAAF, declaró ante la justicia francesa que lo investigaba. Acusado por recibir dinero de Rusia para ocultar casos de doping, él negó los cargos cuando lo detuvieron en noviembre. Pero Le Monde reprodujo su declaración en una nota publicada el 18 de diciembre bajo el título de “Las increíbles confesiones de Lamine Diack, el ex presidente de la IAAF”. Ahí dice lo contrario.

 

Como fuere, el COI y la IAAF ya conocían las sospechas que había sobre los atletas rusos pero las intentaron disimular. El primero se apoyó en un informe de la AMA sobre los Juegos de Sochi donde según la agencia “todo se había desarrollado con normalidad”. La federación de atletismo desplazó a Diack después de casi once años en la presidencia y haberle concedido la Orden al Mérito. También fue condecorado por el gobierno francés cuya Justicia ahora lo tiene sometido a proceso.

 

Su sucesor en el cargo, el británico y ex atleta Sebastián Coe, compartió con el senegalés muchos años en la conducción de la IAAF. Nunca declaró nada hasta ahora sobre los casos de doping. Ex embajador de Nike, también está bajo sospecha en Francia porque la ciudad de Eugene, la sede de la multinacional de EEUU, consiguió que la designen para organizar el Mundial de Atletismo de 2021. Unos correos que intercambió con ejecutivos de la multinacional llamaron la atención de los investigadores. Nike invertirá 13,5 millones de dólares para mejorar las instalaciones del torneo que se disputará en cinco años.

 

La empresa acompañó a Carl Lewis en los Juegos de Los Angeles 1984, cuando igualó el récord de Jesse Owens y ganó cuatro medallas doradas. En los años siguientes, previos a la cita olímpica de Seúl 88, Estados Unidos pasó por una situación semejante a la que hoy atraviesa Rusia. Más de cien atletas fueron encubiertos por el Comité Olímpico de EE.UU. (USOC) cuando se dopaban, según el médico Wade Exum, quien había dirigido la oficina antidoping de aquella organización entre 1991 y 2000. Lo acusaron de vengarse cuando fue desplazado del cargo porque los controles pasaron a una Agencia Antidopaje independiente del USOC. Pero presentó 10 mil documentos como pruebas de lo que decía.

 

Lewis y la tenista Mary Joe Fernández, ganadores del oro en Seúl, estaban en su nómina. El velocista, apodado el hijo del viento, había dado tres veces positivo en controles previos a los Juegos de Seúl. El Comité estadounidense primero lo suspendió y después dio como válido su descargo de que había consumido estimulantes por descuido. La revista Sport Illustrated y el diario The Orange County, como el Times ahora con Rodchenkov, tuvieron la primicia de Exum. Pero a diferencia de los atletas rusos suspendidos para ir a los Juegos de Río, Lewis compitió en 1988. Ganó el oro en salto en largo y también en los 100 metros cuando descalificaron al canadiense Ben Johnson. Otros 19 estadounidenses obtuvieron medallas entre aquel año y el 2000 pese a que también habían dado positivo en distintos controles.

 

La lista podría seguir con el ciclista Lance Armstrong, la atleta Marion Jones o el velocista Tyson Gay, todos ganadores de medallas olímpicas cuyos análisis dieron positivo. En ningún caso, la memoria selectiva del COI o la IAAF derivó en la conclusión de que el doping se trataba de una política de Estado.

 

Tampoco cuando analizó la realidad de otros países como España, Ucrania, Kenia, Marruecos o Turquía, que se destacan en diferentes especialidades del atletismo.

 

En abril pasado se difundió un informe de la AMA que ubicó a Rusia como el país con más casos de doping en 2014, entre 1.639 muestras que dieron resultado positivo. Sumó 148 seguido de Italia con 123, India 96, más Francia y Bélgica con 91. Aunque el relevamiento arrojó resultados muy altos en esos países a lo largo de un año, solo a Rusia se le atribuye la intromisión de su gobierno para sistematizar la trampa en el deporte. En particular al atletismo, la disciplina olímpica donde el dopaje es más alto, sobre el ciclismo y la halterofilia.

 

Un total de 109 atletas de 83 países violaron las normas antidoping según este estudio colectivo que es el más reciente. En escala decreciente, también aparecen entre los diez primeros del ranking de dopaje Turquía con 73 casos, Australia y China 49, Brasil 46 y Corea del Sur 43.

 

Desde Rusia se alzan voces indignadas por la suspensión a sus 68 atletas –solo un par podrían competir fuera de esa nómina– y la posibilidad de que toda la delegación sea sancionada. La garrochista Yelena Isinbayeva, bicampeona olímpica en Atenas 2004 y Pekín 2008, dijo: “Gracias a todos por haber enterrado al atletismo. Esto es puramente político”. Putin habló de que se busca convertir al deporte en “un instrumento de presión geopolítica para formar una imagen negativa de países y pueblos”. También criticó la injerencia de la Agencia Antidopaje de EEUU que pidió la exclusión de su país de los Juegos de Río antes de conocerse la sanción. Y anteayer ordenó crear “una comisión independiente en la que pueden entrar expertos rusos y extranjeros en los ámbitos de la medicina, jurisprudencia y conocidas figuras del deporte y de la vida pública”.

 

Quizás ya sea demasiado tarde para evitar una sanción más dura del COI. Si eso pasara, no tendría antecedente. El Comité emitió un comunicado donde dice que estudia la opción de “una sanción colectiva mediante la prohibición a todos los rusos...” En la historia de los Juegos Olímpicos nunca se suspendió a un país entero bajo la acusación de que el doping está planificado por el Estado. A no ser que los motivos fueran otros, como denunciaron Isinbayeva y Putin. Hubo sí varias sanciones por razones políticas: las sufrieron Sudáfrica durante el régimen del Apartheid entre los Juegos de 1964 y 1992 y Alemania y Japón no fueron invitados a los de 1948 en Londres, tras la Segunda Guerra Mundial. Tampoco la Unión Soviética a los de Amberes en 1920. El fantasma del comunismo ya recorría Europa siete décadas antes. Lo escribieron Marx y Engels en su célebre manifiesto de 1848.


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