La lógica detrás de la humillación estadounidense a Palestina

En los últimos dos años, la administración Trump ha lanzado un ataque diplomático total contra el pueblo palestino, mientras prepara una nueva iniciativa para ‘resolver’ el conflicto de Oriente Medio. Ha afirmado que su plan es diferente de cualquier otro, ha descalificado todo lo que se dijo sobre él como especulación salvaje y ha acusado a los críticos de apresurarse a juzgar antes de haberlo visto. 

En efecto, las y los palestinos no han visto el plan real, pero tienen un buen presentimiento sobre lo que implicará. Han observado de cerca cómo la administración Trump ha escupido una política tras otra con la clara intención de humillarles y someterles.


Trump: El regalo a Israel que no cesa


Durante el último año y medio, la administración del Presidente estadounidense Donald Trump ha estado dando al gobierno de Benjamin Netanyahu un “regalo” político tras otro.
En diciembre de 2017, su administración reconoció a Jerusalén como capital de Israel y en mayo de 2018 trasladó la embajada de Estados Unidos desde Tel Aviv. En enero de 2018, congeló toda la ayuda a la UNRWA (la agencia de la ONU encargada de apoyar a millones de personas palestinas que viven como refugiadas), y en junio de ese año se retiró del Consejo de Derechos Humanos de la ONU después de acusarlo de tener una predisposición contra Israel a causa de sus políticas en Palestina ocupada. En septiembre, la administración Trump clausuró la oficina de representación de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Washington.


Mientras tanto, le dio a Netanyahu luz verde para expandir las colonias judías en Cisjordania, a la cual el Departamento de Estado dejó de llamar “ocupada” en los documentos oficiales y pasó a designarla como “controlada por Israel”.


Luego, justo antes de las elecciones israelíes de este año, el Presidente Donald Trump firmó una proclamación en la que legitimaba la anexión por parte de Israel de los Altos del Golán sirio, la cual había sido anteriormente declarada “nula y sin efecto” por la administración Reagan y el Consejo de Seguridad de la ONU.


Quizás lo más alarmante es que su administración empujó a ciertos países árabes hacia la normalización de las relaciones con Israel, sin que Israel hiciera ninguna concesión a cambio.
Estas políticas estadounidenses han envalentonado a Netanyahu −que iniciará un quinto mandato como Primer Ministro− para jactarse de que mantendrá para siempre la soberanía israelí sobre una “Jerusalén unida”, como “capital eterna” de Israel, y a prometer que nunca renunciará al control israelí sobre ningún territorio palestino al oeste del río Jordán. También se ha comprometido a anexar todas las colonias judías ilegales en Cisjordania.


Entre tanto, los dirigentes palestinos y los gobernantes árabes han hecho poco más que emitir declaraciones inconsecuentes.


Zelotes con esteroides


Estos y otros cambios en la tradicional política exterior de Estados Unidos en Oriente Medio se han producido por iniciativa de los tres principales asesores de Trump para Oriente Medio: su yerno Jared Kushner y sus dos ex abogados neoyorquinos, Jason Greenblatt y David Freedman, que han estado promoviendo activamente políticas pro israelíes durante décadas.
Estos tres orgullosos sionistas radicales han demostrado claramente su entusiasmo por las colonias ilegales de Israel en los territorios palestinos, y su rechazo a la denominación de “ocupadas” para Cisjordania y Jerusalén.


Pero el trío Trump sigue sorprendiendo, y no en el buen sentido. Kushner y compañía son tan extremistas que hacen que Netanyahu parezca moderado en comparación.
Forman parte de un grupo de sionistas estadounidenses de línea dura que se opusieron al “Proceso de Paz de Oslo” en los años Noventa, e incluso han comparado a los grupos pacifistas israelíes con los colaboracionistas nazis. También han desestimado de plano los derechos nacionales e históricos del pueblo palestino y han defendido las acciones de Israel como ordenadas por Dios. Al igual que sus socios evangélicos, creen que su jefe Trump ha sido ungido por Dios para cuidar de Israel, y consideran que su interpretación de la voluntad divina suplanta la voluntad de la comunidad internacional.


El año pasado, Friedman, que ha estado sirviendo como embajador de Estados Unidos en Israel, tuiteó: “Hace más de 2000 años, los patriotas judíos (macabeos) capturaron Jerusalén, purificaron el Templo Sagrado y lo volvieron a consagrar como sitio de culto judío. La ONU no puede rechazar los hechos: Jerusalén es la capital antigua y moderna de Israel.”
El hecho de que el trío Trump muestre semejante fundamentalismo religioso con esteroides, al tiempo que insiste falsamente en que se preocupa por los intereses del pueblo palestino, debería preocupar a todo el mundo en Oriente Medio y más allá.


Girando y negociando


En tanto Kushner ha permanecido en gran medida callado sobre el nuevo plan, Friedman y Greenblatt se han mostrado locuaces sobre sus méritos e implicaciones para las y los palestinos.


Con una chutzpah [1] inigualable, ambos abogados han estado acosando a los dirigentes palestinos y avergonzándolos por no preocuparse por su gente. También les han atacado indebidamente por “alabar” el terror y dar refugio a terroristas, y al mismo tiempo han defendido incondicionalmente a Israel contra cualquier mínima crítica a su violencia y represión, incluso proveniente de los medios estadounidenses.


Muy probablemente, el trío se ha basado en la infame guía mediática del “Proyecto Israel” para “los líderes que están en la primera línea de la guerra mediática a favor de Israel”, con el fin de avergonzar a la Autoridad Palestina liderada por Abbas y aplaudir al gobierno de Netanyahu. Ellos usan recurrentemente trucos de relaciones públicas tales como: “Estamos listos para ayudar a los palestinos, pero, ¿está lista la dirigencia palestina?”


Todo esto nos lleva a la pregunta: ¿Por qué deberían los palestinos considerar el plan de Estados Unidos cuando Kushner y compañía abogan por la expropiación de sus tierras, su capital y sus recursos, todo en nombre del realismo y la paz? ¿Por qué pensar de otra manera, cuando dos destacados expertos pro-Israel y antiguos asesores de la Casa Blanca consideran que el plan no es más que “economía y algo más”, es decir, “diseñado para el fracaso”?


Bueno, el trío Trump insiste en que están trabajando en algo completamente diferente a las iniciativas anteriores de Estados Unidos, como dijo Kushner a la Cumbre Time 100 esta semana: algo basado en la realidad y no en la fantasía; y cuanto antes lo acepten los palestinos, más rápido mejorarán sus vidas. Pero si las iniciativas del pasado fracasaron porque estaban inclinadas a favor de Israel, ¿cómo puede conducir a la paz hacerlas aún más favorables a Israel? Ni que decir tiene que ninguna nación ocupada o colonizada ha aceptado o aceptará jamás un consejo de este tipo que se base exclusivamente en la lógica del poder canalla.


Pero si la administración estadounidense quiere que los dirigentes palestinos se sumen al plan, ¿por qué sigue humillándolos en público y en privado? Después de todo, cualquier nuevo acuerdo, como cualquier acuerdo anterior, tendría que implicar la aceptación de dividir y/o compartir la tierra.
Hay una vieja sabiduría hebrea en juego aquí.


“El arte de la humillación”


En un intento de ofrecer su propia versión del viejo dicho: “No se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos”, Kushner escribió en un correo electrónico en enero de 2018: “Nuestra meta no puede ser mantener las cosas estables y tal como están; ¡nuestra meta tiene que ser hacer las cosas significativamente MEJORES! A veces hay que arriesgarse estratégicamente a romper cosas para llegar a la meta.”


Pero ¿romper qué exactamente?


Parece que el objetivo principal de Kushner es romper el espíritu del pueblo palestino y su esperanza de un Estado soberano en todos los territorios ocupados en 1967, con el fin de obligarlos a conformarse con una autonomía en partes de esos territorios, con la opción de un seudo-Estado “Gaza primero”, condicionada al buen comportamiento.


Todo esto me recuerda una vieja historia que Kushner seguramente conoce; es una parábola hebrea sobre un pobre hombre que se quejaba a su rabino de que vivía con su gran familia en una casa pequeña. El rabino le dijo que trajera todos sus animales a la casa. Aunque asombrado, el hombre hizo lo que se le dijo. Al día siguiente se apresuró a volver a ver al rabino y se quejó de que la situación había empeorado mucho. El rabino le sugirió al hombre que sacara los pollos. Sintiendo un ligero alivio, pero aún frustrado con sus condiciones de vida, el hombre se dirigió de nuevo al rabino, quien le aconsejó que sacara otro animal. Este vaivén se repitió hasta que el hombre sacó a todos los animales. Al día siguiente volvió al rabino con una gran sonrisa. “Oh Rabino”, dijo, “ahora tenemos una vida tan buena. ¡La casa está muy tranquila y tenemos espacio de sobra”.


La moraleja de la historia es que cuando cambias la forma en que ves las cosas, las cosas que ves cambian. En este sentido, el trío Trump está tratando de forzar a los palestinos a ver que su realidad no es tan mala en comparación con lo mala que podría llegar a ser.


Pero la verdad es que cambiar tu perspectiva no cambia tu realidad. De hecho, cada vez que los palestinos cambiaron la forma en que veían las cosas por insistencia de Estados Unidos durante el último cuarto de siglo, su situación no ha hecho más que empeorar. Se mire por donde se mire, Israel se ha seguido expandiéndose a expensas de Palestina durante décadas.
Ya es tiempo –hace rato− de que una nueva generación de líderes palestinos reconfiguren de manera drástica la realidad sobre el terreno, revirtiendo o superando las políticas pasadas y presentes de Estados Unidos e Israel.

Por Marwan Bishara
Al Jazeera

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La posición radical de EEUU contra el aborto fuerza a la ONU a rebajar sus recomendaciones para proteger a mujeres violadas en una guerra

Bajo la amenaza de veto, EEUU ha obligado este martes a eliminar de una resolución del Consejo de Seguridad toda referencia a la necesidad de dar a las víctimas acceso a servicios de salud sexual y reproductiva


"Queríamos tener la salud sexual y reproductiva en la resolución, pero estaba claro que no era posible. Para una delegación no era una opción", explicó el representante alemán, impulsor de la resolución

Bajo la amenaza de veto, Estados Unidos ha obligado este martes a eliminar de una resolución de la ONU sobre violencia sexual en conflictos toda referencia a la necesidad de dar a las víctimas acceso a servicios de salud sexual y reproductiva ante la posición radical del gobierno de Trump respecto al aborto.

La administración de Donald Trump, que ve en ese lenguaje un apoyo implícito al aborto, logró en el último momento que el resto de países aceptasen eliminar esa parte del texto para permitir así su adopción.


Al final, la resolución salió adelante con 13 votos a favor (incluido el de EEUU) y dos abstenciones, de Rusia y China, que habían forzado junto a Washington otros cambios en el proyecto, eliminando por ejemplo una propuesta para crear un mecanismo encargado de vigilar crímenes sexuales en las guerras.


El gobierno de Trump, sobre todo de la mano del vicepresidente Mike Pence, ha convertido la lucha contra el aborto en una de sus prioridades, también en el ámbito exterior.
En 2017, Trump aprobó una orden ejecutiva que prohíbe el uso de fondos del Gobierno para subvencionar a grupos u organizaciones sanitarias en el extranjero que ofrezcan o informen sobre prácticas abortivas.


El actual Ejecutivo estadounidense también ha combatido en distintos foros de la ONU referencias a la salud sexual y reproductiva.


En el caso de la resolución del Consejo de Seguridad, Washington fijó ese asunto como una "línea roja" y advirtió que vetaría el texto si no se eliminaba, según fuentes diplomáticas.
El lenguaje en cuestión ya figuraba en resoluciones anteriores del Consejo de Seguridad, que habitualmente no da marcha atrás en conceptos que ya han sido aprobados.


El borrador presentado por Alemania reconocía la "importancia de dar asistencia a tiempo a los supervivientes de violencia sexual" y urgía a las entidades de la ONU y a los donantes a facilitar "servicios sanitarios no discriminatorios y amplios, incluyendo salud sexual y reproductiva, así como apoyo psicosocial, legal y de sustento".


Para lograr que la resolución saliese adelante, la delegación alemana accedió a última hora a retirar ese párrafo, lo que llevó a Estados Unidos a votar a favor.


"Queríamos tener la salud sexual y reproductiva en la resolución, pero estaba claro que no era posible. Para una delegación no era una opción", explicó a los periodistas el embajador alemán, Christoph Heusgen.


Según Heusgen, a cambio de retirar ese párrafo, se insiste en el texto en la vigencia de una resolución anterior sobre el tema, en la que sí figuraba la salud sexual y reproductiva.
Los países europeos fueron los que más pelearon por mantener esa cuestión en el texto adoptado este martes y, en algunos casos, criticaron abiertamente la postura de Estados Unidos, un tradicional aliado.


"Estamos consternados por el hecho de que un Estado haya exigido la retirada de la referencia a la salud sexual y reproductiva", dijo el embajador francés, Francois Delattre, que subrayó la importancia de esa cuestión a la hora de proteger los derechos de las mujeres.


Pese a los cambios de última hora, Alemania defendió que la resolución supone un "hito" y un paso adelante en favor de las víctimas de violaciones y otros abusos durante las guerras.
Según el secretario general de la ONU, António Guterres, la comunidad internacional tiene que seguir presionando para terminar con la "impunidad" de la que disfrutan la mayor parte de los crímenes de este tipo.


"Pese a un puñado de condenas de perfil alto, hay una amplia impunidad para la violencia sexual en los conflictos. La mayoría de estos crímenes nunca se denuncian, investigan o persiguen", dijo Guterres.


Junto al portugués, intervinieron ante el Consejo de Seguridad el congoleño Denis Mukwege y la iraquí Nadia Murad, ganadores del Premio Nobel de la Paz por su lucha a favor de los derechos humanos y contra la violencia sexual, que exigieron justicia para las víctimas.


La abogada de derechos humanos Amal Clooney, que representa entre otros a Murad y otras yazidíes víctimas de la organización terrorista ISIS, demandó la creación de un tribunal especial para juzgar las atrocidades cometidas por los yihadistas contra mujeres.


En ese sentido, recordó los procesos contra el nazismo tras la Segunda Guerra Mundial e insistió a las potencias en que este es "su momento de Nuremberg".
"Es su oportunidad para estar en el lado correcto de la Historia. Se lo deben a Nadia y a los miles de mujeres y niñas que ven a miembros de ISIS afeitarse sus barbas y volver a una vida normal, mientras ellas, las víctimas, nunca podrán", insistió.


24/04/2019 - 11

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Soldados israelíes disparan a un menor palestino maniatado y con los ojos vendados

El Ejército investiga el tiroteo, que fue grabado por el fotógrafo Mohammad Hmeid en un asentamiento cerca de Belén.

 

Las imágenes captadas por Mohammad Hmeid reflejan la situación que viven los palestinos en Cisjordania: Osama Hajajra, un estudiante de apenas quince años, recibe un disparo de las tropas israelíes, quienes previamente lo habían maniatado y vendado los ojos.


El fotógrafo palestino ha subido varias fotos y un vídeo a su cuenta de Facebook, donde explica que el joven resultó herido de bala el pasado jueves tras intentar escapar de los soldados.


Antes de ser tiroteado, el menor había sido arrestado por haber presuntamente lanzado piedras contra vehículos en un asentamiento israelí, según el diario israelí Haaretz, que informa que los soldados le dispararon en la ingle en la aldea de Tekoa, cerca de Belén.


En ese momento, Osama Hajajra tenía los ojos vendados y las manos atadas en la espalda. Cuando varios palestinos trataron de socorrerlo, fueron apuntados por las tropas israelíes, aunque finalmente pudieron trasladarlo a un centro médico.


El Ejército israelí ha abierto una investigación debido a la actuación violenta de los soldados, quienes perseguían a un menor indefenso cuyo caso permanecería silenciado si no fuese por el fotógrafo Mohammad Hmeid, cuyas imágenes han servido como denuncia de las malas formas de las Fuerzas Armadas de Israel.


El diario Haaretz cita a testigos que aseguran que fue atendido en una clínica de Beit Jala, cerca de Belén. Las imágenes muestran como un soldado atiende al herido mientras otro amenaza con su arma a los palestinos presentes en la escena del tiroteo para que no se acerquen al herido.

22/04/2019 18:40 Actualizado: 22/04/2019 18:46

público

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El empresario modelo de Macri quiere una jornada laboral de 12 horas

El empresario modelo del presidente Mauricio Macri, el fundador de Alibaba Jack Ma, es también el impulsor de un esquema de trabajo que obliga a sus empleados a trabajar a destajo desde las 9 de la mañana a las 9 de la noche durante seis días a la semana. El llamado “sistema 996” fue calificado por el empresario como una “bendición”. Pero Ma, el emprendedor con el que Macri compartió más de una vez risas en Olivos y celebró pactos económicos, fue por más: destacó que en su compañía de tecnología “cualquiera debería estar preparado para trabajar 12 horas al día si quiere tener éxito”, en contra de todos los derechos laborales reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo.


Para sostener su postura, Ma afirmó que el crecimiento económico de China provocó un incremento de "vagos" en el país. En esa línea, intentó instalar su defensa a la extensión de la jornada laboral como si fuera una gran oportunidad para los jóvenes. “Personalmente, creo que ser capaz de trabajar 996 es un gran golpe”, señaló en comentarios publicados en la cuenta de la compañía en WeChat. “Muchas empresas y muchas personas no tienen la oportunidad de trabajar 996. Si no trabajas 996 cuando eres joven, ¿cuándo puedes trabajar 996?”, indicó.


Para Ma es “inhumano” obligar a los empleados a trabajar horas agotadoras, aunque indicó que hay otros que quieren hacerlo y resaltó que esos trabajadores son los que él más valora. "Los que pueden seguir un horario 996 son aquellos que han encontrado en la industria tecnológica su pasión más allá de las ganancias monetarias", escribió Ma.


Jack Ma, de 54 años, es una de las figuras más reconocidas del espectro empresarial chino, con una fortuna superior a los 35.000 millones de dólares. El empresario es un asiduo visitante de la Quinta de Olivos. Las redes sociales oficiales de Macri retrataron cada uno de sus encuentros. En el primero de ellos, en 2017, Ma suscribió un Memorando de Entendimiento con la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional para que los productos argentinos se comercialicen en Alibaba. Luego, en 2018, acordó con la multinacional que Argentina tenga un espacio especial dentro de la oferta de viajes de la plataforma.


Las polémicas declaraciones de Ma llegaron en medio de duras críticas hacia la cultura laboral de los gigantes tecnológicos en el gigante asiático, que se habían desatado luego de que el empresario dijera no tener en cuenta para sus puestos a las personas que esperan un estilo de vida de oficina "típico de ocho horas". Los trabajadores protestaron en las redes con el Hashtag #996.ICU, en referencia a la “Unidad de Cuidados Intensivos” en las que terminan los que trabajan a este ritmo.

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La explotación y las enfermedades contribuyen a la muerte de casi 2,8 millones de trabajadores cada año

Manal Azzi, responsable de la OIT, ha advertido de que en muchos de los casos se trata de causas "prevenibles", por lo instan a promover la prevención para salvar vidas.

 

El estrés, las jornadas de trabajo excesivas y las enfermedades derivadas del ámbito laboral contribuyen a que haya cada año 2,8 millones de fallecidos y 374 millones de heridos, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que ha alertado del especial riesgo que corren las mujeres.


Una responsable de la OIT, Manal Azzi, ha destacado que "el mundo del trabajo ha cambiado", lo que implica no solo trabajar de forma "diferente", por ejemplo con más tecnología, sino en muchos casos más horas. Un informe publicado este jueves concluye que el 36% de la población dedica a su puesto de trabajo más de 48 horas semanales.

A las plantillas, según Azzi, "se les pide producir cada vez más, sin tiempo para descansar". Esta situación se ceba especialmente con las mujeres, que terminan "trabajando también en casa", sin tiempo para hacer ejercicio, como principales responsables del hogar y cuidadoras de hijos y personas mayores, informa el centro de noticias de la ONU.

La OIT ha destacado que cada día un millar de personas pierden la vida por accidentes laborales, una cifra considerablemente inferior a las 6.500 que fallecen por enfermedades derivadas del ejercicio de su trabajo. Los problemas circulatorios figuran como principal causa de mortalidad (31%), seguidos de los casos de cáncer (26%) y de las enfermedades respiratorias (17%).

Azzi ha advertido de que en muchos de los casos se trata de causas "prevenibles", por lo que desde la OIT se insta a promover la prevención para salvar vidas. La organización ha recordado que el 28 de abril se celebrará el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo.

18/04/2019 17:12 Actualizado: 18/04/2019 17:12
EUROPA PRESS

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Martes, 16 Abril 2019 06:43

Aguas y movimientos

Aguas y movimientos

Nadie se sorprenderá si decimos que el agua está siendo utilizada como arma de guerra contra los pueblos. El caso de la Franja de Gaza habla por sí solo. Sin embargo, no tenemos aún idea de la magnitud del fenómeno, ya que acostumbramos a considerar que los casos más conocidos son más bien excepciones. Nada más equivocado.

Millones de personas carecen de agua en las grandes urbes de América Latina, en particular en Sao Paulo y Ciudad de México. No hay cifras claras sobre los problemas de abastecimiento, pero se puede asegurar que cada vez más el agua está contaminada, escasea y, en consecuencia, está siendo militarizada por los estados. El cambio climático y la creciente desigualdad juegan contra los sectores populares que son los más afectados por la crisis en el suministro de agua potable de calidad.


En El Salvador el 90 por ciento del agua está contaminada, llena de químicos como el glifosato, como destaca un reciente estudio. En Uruguay, que era un país con buena calidad de agua y de servicios en general, este verano las playas desbordaron de cianobacterias producto de la sobre utilización de glifosato en los cultivos de soja transgénica. El resultado es que las familias de clase media pueden comprar filtros de carbono para purificar el agua (200 a 500 dólares por unidad), mientras los sectores populares la consumen contaminada.


En Brasil la Agencia Nacional de Aguas acaba de publicar que en 15 años habrá 55 millones de habitantes de zonas urbanas con riesgo hídrico, lo que impone la realización de obras millonarias para las que no hay presupuesto. En 2016 había 812 municipios (de los 5.000 que tiene el país) que eran atendidos con camiones cisterna, siempre vigilados por militares ante el riesgo de asaltos. La agencia reconoce que aunque se realizaran todas las obras programadas, igualmente habrá millones de personas sin acceso al agua.


El primer punto a tener en cuenta, es que esta realidad indica que los estados serán incapaces de suministrar agua, un derecho humano básico. Además, los estados están procediendo a privatizar el recurso.


El VII Encuentro Nacional de Acueductos Comunitarios de Colombia, realizado el 16, 17 y 18 de noviembre de 2018, denunció “la transformación de las empresas públicas municipales en empresas privadas y mixtas por acciones, y la persistencia de hacerlo con nuestros acueductos comunitarios; la pérdida de la autonomía municipal y territorial de los gobiernos locales en el manejo de sus recursos para agua y saneamiento y el arrasamiento de las comunidades organizadas como entramados construidos solidariamente por las gentes”.
En Colombia existen 12.000 acueductos comunitarios que abastecen el 40% del agua en zonas rurales y el 20% en las ciudades, pero el gobierno derechista de Iván Duque se propone privatizarlos, en lo que consideran “violencia institucional” (http://redacueductoscomunitarios.co). Mientras persista el modelo neoliberal el manejo comunitario del agua está en peligro, tanto por los intentos de privatización como por el ataque frontal del Estado, los grupos paramilitares y el narcotráfico al tejido comunitario que sostiene los acueductos.


La segunda cuestión, es que corresponde a los movimientos antisistémicos garantizar el derecho al agua, ante la colusión entre estados y empresas monopólicas para hacer del agua un gran negocio. La experiencia colombiana es importante pero no es la única. La apuesta a las comunidades no es banal: se trata de redes de organizaciones de base, enraizadas en la vida cotidiana en los territorios de los pueblos originarios, negros, campesinos y periferias urbanas, los que van a hacer realidad el control popular del agua, desde la exploración y el suministro hasta el saneamiento.


Incluso en las ciudades hay experiencias notables, como la de Cochabamba en Bolivia. En Ciudad de México, una de las urbes más afectadas por la escasez del recurso, existe un puñado de movimientos que han sido capaces de resolver con su trabajo militante el acceso al agua. Destaco la Comunidad Habitacional Acapatzingo, en Iztapalapa (una de las zonas más afectadas por la escasez).


La comunidad de 600 familias ha sido capaz, en plena zona urbana, de combinar la recepción del agua entubada, con la recogida y almacenaje del agua de lluvia tratada con filtros, y la construcción de pozos. De ese modo es muy difícil que consigan estrangular al movimiento. Los ejemplos que nos dan algunos movimientos deben ser recogidos y analizados por las organizaciones populares, para intentar resolver un problema grave para la autonomía de los de abajo.

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Día Mundial de la Salud: La ONU recuerda que cobertura universal es clave para el desarrollo sostenible

La cobertura de salud universal es una condición fundamental para construir sociedades y economías sanas y lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible, afirmó el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en un mensaje por el Día Mundial de la Salud, que se celebra cada 7 de abril.


Este año, el Día Mundial de la Salud se centra en la importancia de que toda la población tenga acceso a los servicios sanitarios primarios. “No basta con mejorar los servicios de salud; se necesitan política y medidas en muchos ámbitos, incluidos los factores sociales, económicos y ambientales”, dijo el secretario general de la ONU.


Guterres recordó que, pese a que la salud es un derecho humano, la mitad de la población del mundo aún carece de los servicios sanitarios básicos e indicó que el propósito de la cobertura universal es garantizar que toda la gente tenga un acceso equitativo a esos cuidados sin por ello sufrir dificultades económicas.


Cien millones de personas son arrastradas cada año a la pobreza extrema por no poder hacer frente a los gastos médicos, según el último informe de la Organización Mundial de la Salud sobre financiación que analiza datos de 2016, recuerda una publicación de la ONU a propósito de esta fecha.


Además, uno de cada cuatro centros sanitarios del mundo carece de servicios de agua o saneamiento, una situación que afecta a 2 000 millones de personas en el primer caso y 1 500 millones en el segundo, de acuerdo con los datos de un nuevo estudio conjunto de la Organización Mundial de la Salud y Unicef.


Agregó que también se debe invertir en las personas. “Necesitamos trabajadores sanitarios altamente capacitados y calificados que puedan educar a sus pacientes y defenderlos. Necesitamos personas empoderadas que sepan cuidar de su salud y de la de sus familias. Necesitamos que las comunidades tengan acceso a la atención de la salud en el lugar y el momento precisos. Debemos destacar también la importancia de la salud mental, tantas veces estigmatizada y olvidada”, apuntó Guterres.


Guterres señaló que para materializar el derecho a la salud hacen falta determinación política y alianzas. “Demostremos al mundo que estamos dispuestos a subsanar las deficiencias en materia de cobertura sanitaria en todo el mundo y a asegurar la salud para todos”, concluyó.


La Organización Panamericana de la Salud (OPS) se ha sumado al llamado del secretario general dela ONU y ha destacado la necesidad de un acceso igualitario a la atención de sanitaria integral y de calidad.


La OPS indicó que, aunque un tercio de las personas del continente carecen de servicios básicos de salud, los países de la región han conseguido avances como el aumento de 16 años en las expectativas de vida logrado en los últimos 45 años, además de una reducción de la mortalidad infantil.


Pero los desafíos persisten, sobre todo porque los progresos no han sido equitativos, aclaró la agencia de la ONU, que los días 9 y 10 de abril presentará en México un informe con recomendaciones para ampliar el acceso y la cobertura de salud en la región para 2030, con un enfoque que prioriza que nadie quede atrás.


Para la conmemoración de este año, la OPS lleva a cabo una campaña basada en la solidaridad y la equidad como valores centrales de la salud universal, enfatizando la necesidad de que toda la sociedad aporte para promover la salud de todas las personas, y en particular para proteger a los más desfavorecidos.


En este contexto, señala la necesidad de que los tomadores de decisiones centren las políticas y programas en la prestación de servicios de calidad que aseguren el acceso a estas poblaciones, sin que nadie quede por fuera del sistema de salud.


Actualmente, en la mayoría de los países de la región, los niveles de gasto directo del bolsillo en salud de las personas están por encima del 25 por ciento del gasto total de los hogares, una cifra muy elevada, señala el comunicado de la ONU.

7 abril 2019


(Con información de Noticias ONU)

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Jueves, 04 Abril 2019 05:58

La lengua, identidad y aflicción

La lengua, identidad y aflicción

El psicoanalista Ricardo Nacht presentó en el I Encuentro Internacional: derechos lingüísticos como derechos humanos, celebrado recientemente en Córdoba, una reflexión sobre la politicidad de la lengua aquí. El texto de la ponencia.

 

Comienzo con un agradecimiento y un reconocimiento a Raúl Vidal por haber abierto la cuña que hizo posible que haya hoy psicoanalistas hablando en este encuentro. Espero que cuando haya terminado de leer lo que escribí para hoy se pueda medir en toda su magnitud el alcance (político) de su gesto.


Intentaré ser breve y claro, intentaré escribir sostenido en argumentos y hechos. La entrada y el comienzo entonces deberán ser directos. Intentaré ir directamente a lo Real de la lengua. Una aclaración: lo que leeré a continuación es producto de un gran robo. El título mismo lo es: Identidad y Aflicción es el título de un importante ensayo de Nicolás Casullo en el que produce lo que llamó una Remoción de lo Moderno: un decir que no a la identidad. El robo es a mansalva, sólo mencionaré algunos nombres. Dado que se trata de un gran robo y que la lengua es impropia, me dispenso de usar comillas. La lengua tampoco es de “todos” como dato “natural”, como vienen a decirnos: esto sólo esconde quién sería su propietario.


Dado que no hay lengua sin historia, toda relación entre estos dos términos pasa a ser, en la Modernidad, una relación política. Todo pensamiento y toda historia y toda lengua que no esté situada está perdida. Lo que es evidente a veces no es obvio. Toca insistir. Toca, para nosotros analistas, hacer un esfuerzo de pensamiento. Dado que pensar es tomar posición, si no pensamos desde aquí estamos perdidos; y también dominados: toda puesta en relación de la lengua con lo global, en cualquiera de sus formas, produce dominación, ese es su sentido; -produce obediencia. El real del que nos ocupamos no puede aprenderse como tal porque el pensamiento es obediente y dependiente de las condiciones sociales de producción: y esta es la función del pensamiento como ideología, dice Lacan.


Se trata, también en y por la lengua, de una historia (geopolítica) de conquista, de colonización, de crimen, y de cuerpos ordenados y penetrados por los Estados, que van dominando toda la geografía del mundo haciéndolo inmundo. Ya nos detendremos en la lengua penetrada y penetrante, en la nuestra, la que pasa por nuestras bocas, la que va de boca en boca. La que se hace escuchar en las vueltas criminales llenas de desprecio y en la superposición inverosímil entre las voces indígena/indio y negro entre nosotros, que alcanzan un grado tal de naturalidad que hacen que el crimen, y su historia en la lengua (“el aluvión zoológico”), se den en cualquier instante. No hay pensamiento situado que no haya encontrado y producido su anclaje crítico. Si situar un pensamiento crítico es tomar posición, ¿dónde hacerlo si no en la lengua, cómo hacerlo sino en la historia? Si el psicoanálisis es una práctica crítica, haremos de la querella de la lengua en Argentina, de la politicidad de la lengua, nuestro anclaje.


Formo parte de un colectivo de analistas (Zona de Frontera) que se dio como programa la lectura de libros escritos aquí, libros en los que se produce un pensamiento crítico situado. Qué sabemos de nuestra lengua y de nuestra historia es una pregunta necesaria para aflojar y poder abrir el nudo que sostiene a cada cuerpo, para así poder entrar en el agujero que producen la identidad, la Patria y el Estado. Para este colectivo, haber vuelto a abrir la pregunta de qué es la lengua, implicó tener que hacer un nuevo esfuerzo de pensamiento. La lengua no es un concepto, y menos universal, no es abstracta. La lengua es pulsional, transporta la llamada (pulsión) de muerte. Tampoco es un pensamiento: la lengua se practica. ¿Por qué, nosotros analistas, no sabíamos nada de nuestra lengua y nuestra historia y de cómo están cruzadas en la palabra Patria? Si lengua y frontera suele dar la lengua del exilio, me pregunto cuánto estaré penetrado por ella. La frontera, dice Josefina Ludmer, no es sólo el límite de un Estado, sino un instrumento conceptual particular: una zona inclusiva-exclusiva, una fisura que sutura. Zona de Frontera es entonces el lugar desde donde poder abrir eso que llamamos la identidad

Un cuerpo es algo que está hecho para ser marcado y cartesianamente clasificado, para ser penetrado por esa lengua; -no hay cuerpo sin esa marca escrita en la piel. Decir entonces que todo cuerpo está marcado es hablar de la historicidad de la lengua. Cada lengua produce vacilaciones propias dentro de la historia general del lenguaje, dice Lacan, que la vuelven, a tal o cual, más propicias para poner en evidencia la historia de Un sentido (siempre fijo). Vayamos hacia los que imperan en nuestra lengua.


Digamos también que tanto la historia como la lengua son un campo de batalla no decidido de antemano. Digamos también, benjamianamente, resistentemente, que la historia es el modo en que relampaguea en el presente, y en la lengua, el instante de peligro. Por algo se ha afirmado, y con razón, que la lengua, por la captura que produce, es fascista. Ésta es también la historia del capitalismo: ¿por dónde circula la economía si no es por la lengua? Dónde si no en la lengua ocurre eso que llamamos subjetivación; de allí la subjetividad, de allí el sujeto. La dimensión del o/Otro, de aquello que está siempre antes como punto de partida, es la historia de una relación de exclusión-inclusión y de un concepto: es la relación entre Europa y sus Otros expulsados conceptualmente por la vía regia de la identidad como concepto capital. Es la historia de los cuerpos ordenados disciplinariamente por un concepto moderno, aquel en el que se sostienen lo mismo y la diferencia; -aquello que todo cuerpo sostiene, aquello que mueve al mundo, al crimen y a la economía-. La identidad está en la lengua, la tenemos adentro, es el nudo que sostiene cada cuerpo: un agujero hecho de sexo, género, raza y clase. Cuatro términos que si bien se pueden distinguir, no se pueden separar. Será por esto que no hay concepto moderno más confuso, contradictorio, resbaladizo y ambiguo que éste, como afirma Eduardo Grüner. Es el concepto del Imperio y de la conquista, el de la frustración y de la agonía que exige todo aquello que no se alcanza. A esto se le ha dado en llamar también la Cosa: es la forma de la agonía que exige la Cosa para que se la alcance. Todo cuerpo está colonizado, todo cuerpo es una/esa Cosa. Es lo eternamente inalcanzable, núcleo duro y obsceno de un particular concreto que se esconde detrás de la universalidad abstracta de la ley.


Lo que llamamos síntoma es un nudo hecho de lengua, agujero, marca e historia; es lo que une estos diferentes registros, siempre de manera particular. Para lo que llamamos identidad (igualdad-equivalencia), seguimos la indicación crítica wittgensteniana: tomar en cuenta siempre los principios de partida. Siempre imperiales, siempre coloniales. Si toda lengua está penetrada, sólo hay entrelenguas, toda lengua es mestiza, toda lengua materna es bilingüe. Para lo que se pretende hacer valer como unidad, seguimos aquella potencia y voluntad de pensamiento crítico que postula una parcialidad radical: la relación entre el objeto parcial y la Historia da una heterogeneidad que se sustrae al concepto, a la unidad y a toda identidad. La lengua, que no es un concepto, será penetrada por unos cuantos. La mestización de las lenguas es una condición para poder abrir lo más olvidado, lo más rechazado y forcluido: el punto de fractura sobre el que se construyó, en la Modernidad, un sujeto nuevo y su lengua (en cada historia y en cada geografía). La mestización de las lenguas es lo que nos permitiría leer los libros escritos allí, aquí. Pero sobre todo y también, leer los libros muchas veces poco leídos, escritos aquí. Sólo así cobraría sentido (situado) que, como dice Lacan, en relación al Real (de la lengua, agrego), el nuestro sea un saber que avanza: allí está el sentido, dice, de lo que es una crítica de la ideología, parte integrante, dice, de una subversión que introducimos en el Real. Para cada lengua, según su identidad, su subversión.


Nos situamos. Aquí, “el desierto”. El desierto como el lugar sobre el que están escritos los fundamentos situados de nuestra literatura, de nuestra lengua tramada con nuestra historia. El desierto también como el territorio de una criminal cacería y domesticación de cuerpos y lenguas, como la forma siempre violenta con la que una identidad se impone en la lengua. Semejante violencia siempre ha traído aparejada la expropiación de territorios. El desierto como aquel territorio sin ley a ser penetrado por la lengua, por la cultura, por la ley. El sentido político de hacer estallar hoy el género en la lengua (feminismo mediante) pareciera claro. Los modos en los que la transmisión de la lengua se apoyan en la palabra género (uno de nuestros cuatro términos), no tanto. Si, como dice Piglia, somos los libros que hemos leído, la lengua que ha penetrado nuestros cuerpos está escrita. Como dice Carlos Gamerro, están los libros que inventaron la Argentina. ¿Y cómo se llama el libro de Ludmer que debiera atravesar todo lo que desde aquí podamos decir sobre la lengua?... se llama Aquí América Latina. Desierto, lengua y crimen vuelven a escribirse hoy, para este contexto y para esta historia. A Ludmer le interesa no qué significa una literatura sino cómo operan las ficciones en la definición y distribución de identidades. A modo de ejemplo citamos dos: La Argentina manuscrita –La cautiva en la conciencia nacional–, de Horacio González, y Las aventuras de la china Iron, de Gabriela Cabezón Cámara.


La manera en que tenemos tramada lengua e historia está escrita, y es política. Abramos la politicidad de nuestra lengua de manera breve, y espero clara. En “El género Gauchesco –Un tratado sobre la patria–”, Josefina Ludmer toma posición en la lengua citando a Chomsky. En mi opinión, dice él, la noción de lengua no es una noción lingüística, no es un concepto lingüístico, ni una definición lingüística. ¿Qué es el chino?, se pregunta. Son razones políticas las que definen qué es el chino. Son políticas las razones que explican lo que cada lengua tiene de particular.


La palabra género es a su vez la que trama una relación entre lengua, patria y Estado. Es por el género que la lengua penetra en los cuerpos, ahora escritos (¿qué si no letras como cicatrices es lo que soportan?). Es por el género que la lengua produce identidad fijando para cada uno y cada cuerpo lo que será su racismo, su clasismo y su sexismo. El género es la alianza, dice Ludmer, entre una voz oída y una palabra escrita. Sus enunciados no son ni frases ni proposiciones, sino la relación entre tonos y sentidos. La alianza, el género, es una relación de fuerzas poéticas y políticas entre voces y sentidos producidos por los enunciados del género; no existe antes ni fuera de ellos. Su lógica es deseada y postulada: un deber ser escrito como ser, dice Ludmer. Es todo lo que tiene la forma de lo ya sabido (aunque el ser no sepa ser como ser). Leo un párrafo de su libro: Y también inventaron entre todos, con ese mismo tono, una lengua penetrada de arrogancia, de xenofobia, de sexismo y de racismo. Con esos tonos escribieron sus ficciones legales para el Estado liberal. (Recordemos que Macri tiene fonoaudióloga y, como vemos, son políticas las razones que lo explican)


Vayamos hacia el hecho de que toda lengua está penetrada y es penetrante. Hacer un viaje por la lengua la lleva a Ludmer hacia El cuerpo del delito. Un libro muy poco leído, según Daniel Link. El crimen y el delito están en la lengua y produciendo riqueza, tal como Ludmer lo muestra citando a Marx. Su viaje va hacia los cuentos de educación y matrimonio de la coalición que fundó la cultura aristocrática en la Argentina, porque ellos inventaron, entre todos, dice, un tono y una manera de decir que quiso representar lo mejor de lo mejor de un país latinoamericano en el momento de su entrada en el mercado mundial (con ese tono se entraría, nos dicen hoy), y que se hizo clásico en Argentina.


Hablando de penetración, Oscar Masotta lo dice así: soy un nudo de repugnancias que yo no he puesto en mí. Afirmación que, según Carlos Gamerro, vale como una iluminación benjamiana que, dice, define el odio de clase y el asco racial mejor que ninguna otra que conozca. Raza, clase, asco y entonces el odio como destino inevitable. La identidad está en la lengua, son tonos (tanto de voces como de colores) y sentidos; una agonía.


Ahora acompañemos este tono con un toque de Benveniste: el cuerpo ante lo sonoro está desprovisto de piel; el sonido no retorna ni como imagen ni como reflexión. El sonido es la cosa misma, es el tiempo (la historia) de la cosa. La cosa, en cada lengua, ahora calzada entre sonido y sentido. El sonido está en la lengua como su deriva líquida, en su carencia de cierre, en su movimiento continuo y su conexión al goce del cuerpo. El sonido es la materialidad del lenguaje, es el soporte material de todo lo que se escucha.


Para finalizar quisiera detenerme en una pregunta para la que, entiendo, lo dicho hasta aquí debiera dejarnos a la puerta de una respuesta. Tomaremos a la pregunta misma como un síntoma del que nosotros, los analistas, debiéramos hacernos cargo en tanto nos pertenece: ¿cómo fue posible, qué hizo posible, que los organizadores de este Encuentro no hayan considerado, en un primer momento, ni la necesidad ni la conveniencia, de que hubiese psicoanalistas participando del campo de batalla al que la lengua llama hoy?


Detengámonos en la nuestra, o sea la que hablamos, en general, los analistas lacanianos cuando practicamos deportivamente un idiolecto (casi como una lengua pura y perfecta) hecho de palabras traducidas del francés, para expresar lo que fue pensado en otra lengua, en otro lugar, para otra historia; –para así poder soñar el sueño del pensamiento perfecto y la reflexión. Es el sueño dominante de la Universidad (de Buenos Aires, que es la que conozco) y de lo universal. Nos preguntamos, entonces, por la real razón que hizo posible que los organizadores de este Encuentro no hubiesen considerado necesario que hubiese analistas hablando aquí. Tuvimos que pedir un lugar, dado que pensamos, junto con algunos otros, que una práctica crítica que se realiza en la lengua obliga a tomar posición, en ella y en la historia. ¿Se jugaría ahí nuestro instante de peligro? Hacer entrar a Lacan en nuestra lengua sin haber primero tomado posición en ella no desemboca en ninguna práctica crítica, ni es capaz de producir la crítica ideológica que cada lengua por separado se merece.


Tocar o interpretar un síntoma, per vía di lévare, como indica Freud, requiere situarlo en su génesis y en su origen, situarlo en la historia, para así dar con su fuerza y su significación, aquello que Benjamin llamó la movilización de la experiencia histórica de los sujetos. Una interpretación crítica y activa es ya una transformación de lo Real, en la medida que altera radicalmente la relación del sujeto con la cultura (siempre de masas). Así movilizados dimos, en la historia de nuestra lengua, y gracias al trabajo de Fernando Alfón (La querella de la lengua en la Argentina), con el momento en el que comienza a afrancesarse nuestra cultura y nuestra lengua, y las razones que lo explican. Lo escribe J. B. Alberdi en 1838, en La emancipación de la lengua (texto desconocido por cada participante del colectivo del que formo parte). Alberdi intenta explicarse por qué la lengua de ciertos jóvenes de talento se va afrancesando, por qué aspiran a eso ciertos jóvenes galicados. Su pregunta, y la conjetura que deriva de ella, nos resultan de una actualidad apabullante: como la lengua, según él, es una faz del pensamiento, perfeccionar una lengua es perfeccionar el pensamiento. El francés, dice, llegó a la mayor simpleza, exactitud, brevedad y elegancia (así es la lengua estética del concepto); e imitar una lengua perfecta es imitar un pensamiento perfecto, es adquirir lógica, orden y claridad, es perfeccionar nuestro pensamiento mismo: ¿la función del pensamiento como ideología? Si la lengua perfecta está en otro lado, solo nos queda obedecer. Repito algo dicho al comienzo: toda puesta en relación de la lengua con lo global, en cualquiera de sus formas, produce dominación, ese es su sentido. No ser analistas obedientes requiere un esfuerzo (una voluntad y una potencia) de pensamiento crítico y de imaginación. Creemos haber dado así con aquello que nos ha hecho obedientes, creemos haber abierto un poco más aquello que ya se ha dicho de manera precisa y contundente: que estamos colonizados en nuestras categorías mentales. La lengua no es un concepto, tampoco una reflexión ni un pensamiento. La falta de una voluntad de pensamiento crítico sobre la lengua en Argentina es el síntoma que los psicoanalistas lacanianos (salvo pocas y honrosas excepciones –entre las cuales quisiéramos poder estar–) portaríamos en Buenos Aires. Y esa es la razón por la cual casi no tuvimos lugar en este Encuentro. Es así y no de otra manera, esa es hoy mi conjetura.


* Leído en el marco del I Encuentro Internacional: derechos lingüísticos como derechos humanos, Córdoba (29 de marzo de 2019), dentro de la mesa “Lo real de la lengua contraría lo real de la RAE”, junto a Raúl Vidal y Virginia Vogliotti.

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La violencia aumenta en varias regiones de Colombia, alerta Cruz Roja

El Comité Internacional de la organización señala el deterioro de la situación humanitaria tras la firma del acuerdo de paz

En Colombia aún no puede hablarse de posconflicto. Dos años y medio después de haber sellado la paz con los rebeldes de las FARC, persisten complejos desafíos humanitarios y la situación incluso se ha deteriorado en muchas de las regiones más remotas e históricamente marginadas, alertó el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) al entregar este jueves las “preocupantes” conclusiones de su balance anual. A pesar del desarme de la que fue la guerrilla más poderosa del continente -hoy convertida en partido político con representación en el Congreso-, la población civil sufre la presencia de otros grupos armados y se siguen presentando asesinatos selectivos, reclutamiento de menores, desplazamientos masivos y personas desaparecidas


“La situación es ahora más compleja que en el momento de la firma del acuerdo de paz con las FARC-EP. Varios departamentos del país han experimentado un claro deterioro de la situación humanitaria, a lo que se unen las dinámicas conflictivas en las fronteras y la extrema vulnerabilidad de los migrantes que llegan a Colombia”, señaló Christoph Harnisch, jefe de la delegación del CICR, que cumple 50 años operando sobre el terreno en el país andino. La población civil en muchos territorios todavía no siente los beneficios del pacto sellado a finales de 2016, y de hecho todos los indicadores humanitarios tuvieron una tendencia negativa durante el año pasado.


Luego de la salida de las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia de las zonas donde estaban dejaron un vacío de poder, un poder que no conocía un reemplazo, y en ese entorno donde abundan las economías ilegales se crearon dinámicas conflictivas en las que la población civil quedó completamente desprotegida, explicó el jefe de la delegación. En la costa pacífica y amplías regiones del oriente y sur del país no llegó la respuesta estatal, “no hubo esfuerzos suficientemente decididos para traer a estas zonas lo que se llama ley y orden”, o tan siquiera los servicios más básicos. El horizonte de esperanza ha dado paso a un presente de incertidumbre. “La vida en estas zonas es hoy más difícil y tienen un sentimiento de abandono”, apuntó Harnisch.


Aunque el conflicto con las FARC ya terminó, todavía siguen activos diversos grupos armados, con estructuras menos claras y más fracturadas. Para el CICR persisten al menos cinco conflictos armados no internacionales actualmente en Colombia. Cuatro son entre el Gobierno y algún actor armado: el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Ejército Popular de Liberación (EPL), las llamadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y las antiguas estructuras del Bloque Oriental de las FARC que no se acogieron al proceso de paz. El quinto –que se incluyó en 2018- es el enfrentamiento entre el ELN y el EPL que ha sacudido la región del Catatumbo, en el departamento nororiental de Norte de Santander, fronterizo con Venezuela.


Las cifras disparan las alarmas. El número de personas afectadas por desplazamientos masivos aumentó 90% entre 2017 y 2018, de 14.594 a 27.780. Y las víctimas de minas antipersonal y de artefactos explosivos también se dispararon de 57 a 221 personas el año pasado. Todos los actores armados están utilizando con mayorintensidad estos artefactos explosivos, con consecuencias para comunidades que no pueden moverse, como ha ocurrido en el Chocó y el norte del Cauca, en el occidente del país.

La desaparición también preocupa. Esclarecer el destino de los desaparecidos y apoyar a sus familiares es otra de las misiones esenciales del CICR en Colombia, donde según el Centro Nacional de Memoria Histórica hubo más 80.000 casos, una dimensión superior a todas las dictaduras sumadas del Cono Sur. El acuerdo de paz contempla, como parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia y Reparación, una Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas. Sin embargo, la desaparición sigue siendo utilizada para crear entornos de miedo, y durante el año pasado el CICR ha documentado un nuevo caso cada cuatro días.


¿Cuáles son los correctivos necesarios? “Lo que hay que cambiar es que la respuesta no puede ser de seguridad solamente, debe ser una respuesta de todo el Estado”, fue el mensaje del jefe del CICR en Colombia a los líderes políticos encargados de tomar decisiones. “Hay que reflexionar y cambiar prioridades”.


Más de medio siglo de conflicto armado deja más de ocho millones de víctimas entre muertos, desaparecidos y desplazados. A los formidables desafíos humanitarios se suma la llegada masiva de migrantes venezolanos, que probablemente se agravará a lo largo de este año. Los migrantes, expuestos a extorsiones, reclutamiento o violencia sexual, enfrentan riesgos crecientes especialmente en zonas afectadas por la violencia armada. “La coexistencia entre migración y conflicto es una ecuación complicada que, sin duda, expone a personas extremadamente vulnerables a una violencia que ningún ser humano debería sufrir”, apuntó Harnish.

Por Santiago Torrado
Bogotá 28 MAR 2019 - 18:06 CO

Publicado enColombia
Miércoles, 27 Marzo 2019 06:28

Si Colombia fuera Venezuela

Si Colombia fuera Venezuela

Según los últimos informes de diferentes organizaciones defensoras de los derechos humanos Colombia ocupa el primer puesto mundial en cuanto a persecución y asesinatos de líderes sociales. Solo en el año 2018 en ese país 126 personas, de un total de 321 en el mundo, casi el 50%, incrementaron este fatídico ranking. Y en los tres primeros meses de 2019 se contabilizan ya más de 30 las personas defensoras asesinadas. 

La firma en el año 2016 de los Acuerdos de Paz entre la guerrilla de las FARC y el Gobierno colombiano llevaron la esperanza a la sociedad de este país por iniciar el camino hacia la paz después de casi 50 años de una guerra que había sacudido todos los rincones del mismo. Sin embargo, a raíz de dicha firma el listado de persecuciones, criminalizaciones y muertes se ha incrementado a un ritmo casi superior al de los tiempos de la guerra si nos centramos en aquellas personas que defienden los derechos humanos. Esto, además del hecho evidente de que el actual Gobierno del presidente Iván Duque ha frenado, casi hasta el sabotaje, el cumplimiento de los mencionados Acuerdos en muchos de sus puntos esenciales, como la justicia especial para la paz (JEP), que es uno de los ejes fundamentales para la reparación y recuperación de la convivencia. Y también ha cerrado la posibilidad de abrir la mesa de conversaciones con la última guerrilla activa de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional (ELN).


Ante toda esta situación el Secretario General de las Naciones Unidas, el portugués Antonio Guterres, expresaba recientemente de forma diplomática su “enorme preocupación” por la impunidad con que se están cometiendo estos ataques. Y el Relator Especial para la situación de los defensores de derechos humanos en el mundo, también de las Naciones Unidas, Michel Forst, denunciaba el aumento de los asesinatos de estos líderes mientras disminuía el número de homicidios globales en el país. Así, el ambiente de impunidad llega hasta tal punto que este Relator expresaba también “me han horrorizado las versiones de los campesinos afrocolombianos e indígenas describiendo los ataques que enfrentan sin poder decir el nombre de los victimarios”. Por esta razón pedía al Estado colombiano la reacción necesaria, que tomara medidas reales y efectivas, para acabar con estos escenarios de impunidad.

Respecto a los responsables de la situación, además de por algunas disidencias de las diferentes guerrillas, en gran medida, la misma estará propiciada por el paramilitarismo que nunca desapareció de Colombia y que ahora trata de ocupar aquellos espacios territoriales que la guerrilla desmovilizada de las FARC dejó libres. Ese paramilitarismo opera principalmente en negocios como el narcotráfico, el crimen organizado o la protección de intereses económicos múltiples. Y precisamente estos últimos están también muy presentes entre otros responsables (terratenientes, latifundistas, transnacionales extractivas) en este escenario y hoy pujan por ocupar y explotar esos territorios ricos en recursos naturales diversos. Hay que recordar que Colombia es uno de los países con mayor biodiversidad del mundo y eso, en términos económicos, se traduce para las transnacionales de todo tipo en una fuente inagotable de negocios y beneficios. Ante ambos procesos el Gobierno colombiano está o apoyando abiertamente a los segundos (poderes económicos), en aras del siempre recurrente discurso del desarrollo, o en una evidente pasividad ante los primeros (paramilitares), por garantizar éstos un control territorial que el Estado no tiene capacidad para alcanzar y por su golpear constante sobre los diferentes agentes sociales que plantean la crítica política al sistema.


Todo lo hasta aquí señalado genera, además de los ataques continuos contra los defensores y defensoras de los derechos humanos y la persecución de organizaciones sociales, indígenas, negras, de mujeres, campesinas, una creciente extensión de la crisis humanitaria profunda. Así, aunque invisibilizada por la mayoría de los medios de comunicación masiva y alejada de las grandes declaraciones políticas, la realidad del creciente empobrecimiento de cada vez mayores capas de la población es una constante. De ello nos habla el hecho inocultable de que Colombia es el segundo país del mundo con mayor número de población desplazada interna, superando los siete millones. Personas que durante la guerra se vieron obligadas a huir de sus tierras, de sus comunidades y que hoy aún no pueden regresar ya que, en gran medida, el Estado sigue sin dar cumplimiento a su compromiso para facilitar la restitución de esas tierras.


De forma más reciente, desde el pasado 10 de marzo se inicio la movilización (Minga) de los pueblos indígenas, comunidades negras, campesinas y otros sectores sociales en el suroeste del país en reclamo del cumplimiento de antiguos acuerdos alcanzados con los gobiernos colombianos. Y también, entre otros, en denuncia de los continuos procesos de criminalización de la protesta y asesinatos de los líderes sociales. La respuesta del Gobierno hasta la fecha está siendo la represión sistemática que ya ha producido nuevas muertes y episodios continuos de represión a las comunidades hasta el punto de extender la solidaridad con dicha protesta a otros puntos del país. La Minga pide que el presidente Iván Duque, tan prolífico en declaraciones y acciones en el marco continental (Venezuela), se siente a una mesa de diálogo con estos sectores históricamente arrinconados y se alcancen compromisos firmes para mejorar verdaderamente las condiciones de vida y de derechos en la propia Colombia.


El interrogante final, ante la situación brevemente aquí descrita sobre Colombia y ante la permanente falta de informaciones sobre ella en la mayoría de los medios de comunicación, es la que da título a este texto. ¿Nos podemos imaginar este silencio informativo si solo una parte de esto estuviera ocurriendo en Venezuela? Hace pocas semanas hablábamos en otro texto del doble rasero que se evidencia entre este último país y la grave situación de emergencia social y política en Haití, ahora volvemos a constatar esa doble moral política y mediática sustituyendo al país caribeño por Colombia. Es más grave si cabe, pues además de invisibilizar lo que aquí está ocurriendo es precisamente a Colombia a la que se presenta como una democracia avanzada y punta de lanza contra Venezuela. Demasiada hipocresía e injerencia externa para poder realmente construir un continente soberano y de justicia para las mayorías sociales.


Por Jesus González Pazos, miembro de Mugarik Gabe
@jgonzalezpazos

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