En Bogotá, trabajadores del Distrito Capital en defensa de sus derechos

No es común que los trabajadores de planta de la Alcaldía de Bogotá salgan a la calle para hacerse sentir. Pues bien, este 22 de marzo realizaron un mitin al frente del Palacio Liévano, sede de la administración capitalina. Allí, bien trajeados y dispuestos, cerca de 600 trabajadores y trabajadoras respondieron al llamado de las centrales y federaciones que los aglutinan. Su propósito: defender sus derechos laborales.


Los puntos de reivindicación que los motivaron a manifestarse frente a las narices de una de las alcaldías más desprestigiada de los últimos años, parten del hecho de que en el juzgado 51 administrativo de Bogotá cursa una Acción Popular con la cual pretenden despojar a todos los niveles de empleos asistenciales, técnicos, profesionales y directivos de: prima Técnico profesional (40% asignación básica), prima de junio de 37 días, prima de vacaciones de 37 días, reconocimiento por permanencia (18%), bonificación por servicios prestados, prima sectorial (2%), prima de desgaste y alto riesgo visual; gastos de representación, prima técnica médicos y odontólogos especializados del sector de salud medio tiempo, prima secretarial, afectación negativa de cesantías y liquidación de la pensión.


Un pliego en proceso. Es necesario recordar que desde el 28 de febrero las diferentes organizaciones sindicales del sector público, a lo largo y ancho del país, se encuentran en proceso de negociación colectiva, después de presentar pliegos regionales y municipales ante la respectiva administración de sus entidades, en cumplimiento de los Decretos 1092 de 2012 y 160 de 2014, que regulan los procedimientos de la negociación colectiva al interior de las entidades del Estado.


En el evento también hicieron presencia los concejales del Polo Manuel Sarmiento y Celio Nieves por medio de su asesora Elizabeth Fuentes, quienes en sus intervenciones se comprometieron en realizar un debate de control político en el Concejo Distrital contra la administración de Bogotá por sus diferentes incumplimientos con la sociedad capitalina, el reiterado remolino de aseveraciones falaces en que se envuelve la figura del Alcalde, así como la inconsistente ejecución de políticas no contempladas desde el inicio de su campaña, amañando incluso su proceso de revocatoria.


Hay que decir que la puesta en marcha de esta acción popular por parte de la alcaldía que encabeza Enrique Peñaloza es un acto claramente ofensivo que pretende el desmonte del régimen salarial y prestacional del cual gozan los trabajadores distritales, régimen logrado a partir de sus propias conquistas y de los acuerdos que desde el 2013 le disputan al gobierno; que aunque ya sobrepasan el 60 por ciento de incumplimiento, significan importantes mejoras en sus condiciones laborales desde que los trabajadores del sector estatal gozan del derecho de negociación. Esta ofensiva de la Alcaldía es un ataque más en contra del sindicalismo colombiano, tan golpeado desde hace más de 30 años por la violencia, la cooptación y la cultura antisindical fomentada históricamente por el poder hegemónico en Colombia.


Los trabajadores de la ciudad exigen el cumplimiento del acuerdo laboral estatal distrital, con la firma del decreto que regularice el régimen salarial y prestacional del Distrito Capital. Al tiempo que así actúan, suman fuerzas para volver a levantar propuestas que renueven el movimiento sindical, lo articulen con otras comunidades afectadas por este modelo de ciudad y proyecten en Bogotá un movimiento social fortalecido por la valía de todos los derechos que merecemos para habitarla con dignidad.

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Jueves, 08 Marzo 2018 06:24

Girar

Girar

Tan enigmáticas somos, tan territorios íntimos y remotos, que así como hemos bajado la cabeza y dicho que sí y hemos olvidado ofensas para no contrariar al que nos había ofendido, así como hemos postergado nuestras amplitudes, también resultó que un día, uno más en muchos días extraordinarios de la historia humana, decidimos detener el mundo. Vaya propósito para estas criaturas quebradizas y anímicamente tuberculosas como esa dama que siempre se ahogaba en su camelia; vaya desquicio inesperado que comenzó a ocurrir hoy. No comenzó a ocurrir hoy, viene iniciándose desde hace siglos y seguirá. Las mujeres ya hemos soltado amarras porque hemos visto lo que siempre nos mantuvo quietas y muy cerca del muelle. Hemos visto que todo lo que durante siglos se nos ha dicho de nosotras (y tantas, tantas veces hemos creído como si ese dictado hubiese sido nuestra propia percepción), no era más que un hechizo mítico que comenzó en cada cultura y en cada continente a su modo, y en el nuestro, cuando en el relato original se nos hizo venir al mundo gracias a un pedazo de un varón.


Porque antes del falo fue la costilla. Las mujeres aparecimos cuando el hombre, que llegó antes al mundo, dice el relato, se sintió solo, y de una de sus costillas germinó una mujer. La primera reproducción humana de nuestra especie fue esa reproducción invertida, que sirvió luego para explicar míticamente la dominación. El patriarcado, que es el sistema, la perspectiva, la norma, la autoridad, la forma de explotación y discriminación inaugural de la humanidad, nos concibe inferiores y aunque las cosas hayan cambiado tanto, hay muchos planos paralelos en los que no han cambiado casi nada. Fuimos tributos entre reinos que se unían gracias al matrimonio, botines, herramientas y patos de la boda necesaria que decidiera el padre, el clan, el consejo de la tribu, la familia en cuyo centro estaba él. Fuimos las damas, las putas, las fregonas, las bailarinas virtuosas y las inhábiles, fuimos las que tallamos en las sombras las esculturas que firmaba un hombre, y también las que se metieron a monjas para no soportar toda una vida de obediencia al varón que nos tocara.


Fuimos las chinas que no podían hablar y que inventaron un alfabeto delirante esmaltado en los ángulos de sus abanicos. Fuimos las niñas africanas que sintieron la cuchilla entre sus piernas. Fuimos las Marilyn que le cantaron alguna vez el feliz cumpleaños al poder, y las que un día, aunque envidiadas por otras, descubrimos que estábamos completamente solas. Fuimos las que bailaron solas y se pusieron un pañuelo en la cabeza porque no se podía reclamar, pero sí dar vueltas y más vueltas a la pirámide mientras hombres armados gritaban “¡Circular!”. Circulamos. Y así como estamos seguras de que ninguna de nosotras ha olvidado jamás el aborto que se hizo, porque en cualquier biografía de mujer ese trance queda grabado como herida o una cicatriz, hace décadas reclamamos que todas tengamos las mismas posibilidades de abortar y no morir. Pero también somos las que no creemos que la maternidad sea nuestro destino obligado ni un síntoma psíquico repartido equitativamente en el género, las que vemos en las madres y en las abuelas el clímax del amor materno, el desaforado, el incontrolable amor materno, que baña hasta a los asesinos de los hijos, contra los que nunca se pidió más que justicia. Somos ésas aunque ellas empiecen a faltar. Esas nos parieron donándonos parte de la identidad femenina que es feminista porque una y otra cosa son mamushkas, no contrincantes.


“No soy feminista, soy femenina” es probablemente la frase que mejor sintetiza cómo las mujeres hemos mirado el patriarcado durante siglos con ojos ajenos, con los ojos del amo. Como si hubiera que renunciar a alguna parte que reconozcamos propia para admitir que somos además de otra manera. Somos de muchas maneras, pero hoy, en este mundo y como están las cosas, somos sobre todo las que advierten que algo hay que hacer. Que hay parar esta loca idea de supremacía que ahora ya nos da por sentadas pero no nos tiene por víctimas selectivas. La supremacía masculina ha derivado en una reacción conservadora que se especifica en la supremacía del hombre blanco. El que compra, tira o bendice las bombas que matarán a niños de pieles más oscuras y que viven en lugares que no importan. Esto tiene que parar. El que descerraja un disparo para que el muerto o la muerta aprendan quién manda acá. No alcanza la política ni la sociología ni el psicoanálisis ni las videncias ni las gargantas más poderosas para pegar el grito pertinente. Ya no somos nosotras en nuestro cuarto propio, ni nosotras detrás de la ventana. Somos las que salimos a defender el planeta, la mano que acaricia a la tierra que están envenenando. Ninguna de las pestes que cada día provocan tempestades, matanzas, crímenes, corrupción, guerras, mentiras en los diarios, es ajena al patriarcado. La verdadera costilla del patriarcado es el dolor

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No hay ningún motivo para seguir creyéndonos chimpancés que dependen del alfa para su supervivencia. Y mientras tanto, ellos, que son o no son alfa, que son muchas veces machos humillados y deshechos por otros machos más poderosos que ellos, proveedores con alacenas vacías, se van dividiendo entre los que matan y los que comprenden. Todo gira. Giramos. Y girando es que intentaremos seguir parando el mundo. Mientras giremos el mundo notará que está quieto, como ha estado quieto desde hace siglos, quieto en el mismo movimiento, en la misma manera de entender la fuerza y la debilidad. Todo gira y el paro de mujeres, que aprendieron de sus madres y de sus abuelas muchas veces la audacia pero tantas otras la abnegación doliente, es una danza nueva.


El mundo no se lo esperaba. Y sucedió. Un día, las mujeres rasgamos el velo y vimos el ilusionismo por el que tantas y tantas fueron a la hoguera, a la cárcel o a la tumba. Y todos los platos revoleados por el aire porque la comida estaba fría, y todos los exhibicionismos que nos obligaron a ver penes desde que fuimos niñas, y todos los papeles secundarios de todas las películas y todas las historias fueron de pronto un gran escándalo retrospectivo por los abusos que estaban basados en una idea antojadiza: debíamos dejarnos someter. Giramos, aunque estemos quietas, porque paradas danzan en nosotras los millones de mujeres que no tuvieron la fabulosa chance de gritar juntas que no, y que basta.

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El feminismo es incómodo porque abre el camino para transformar el mundo y retrata la estafa de la falsa igualdad

La autora reflexiona sobre si hay ideología en el #8M

 

Para quienes creemos que un modelo que destruye el planeta atenta directamente contra las personas, preguntarse si la huelga feminista del próximo 8 de marzo es ideológico, político u otros adjetivos más que vienen aplicándole algunas organizaciones a este movimiento internacional imparable y necesario, es sencillamente absurdo. Yo me pregunto, ¿cómo no va a ser ideológico y político?. ¿Quiénes han consolidado y mantenido en el tiempo un modelo heteropatriarcal, machista, jerárquico, insostenible, implacable, agresivo, individualista, competitivo, violento, que fomenta la desigualdad, la injusticia social, la invisibilización de las mujeres, el consumo incontrolado y la apropiación en manos de unos pocos de los recursos naturales de los territorios para hacer caja?.

Es curioso que algunas organizaciones políticas como el Partido Popular y Ciudadanos que se apropian de las pancartas en las manifestaciones contra la violencia de género ocupando siempre las primeras filas, califiquen el paro internacional del día 8 de marzo como un paro ideológico para justificar que están en contra y que no participan. Realmente lo que quieren decir es que no tienen un compromiso con la igualdad real y con el cambio social necesario para conseguirla. Pretenden seguir beneficiando a las empresas que no contratan mujeres porque se quedan embarazadas, que las mujeres sigan asumiendo los cuidados de las personas dependientes, o vulnerables de manera invisible y gratuita, que en sectores como la agricultura y la hostelería, levantado habitualmente por mujeres, la contratación de mano obra barata y sin derechos y el engrosamiento de las listas de paro siga siendo la tónica, que los niños sigan queriendo ser reyes o príncipes y las niñas princesas, a ser posible consortes, y mudas.

Esto es lo que escoden al no apoyar el paro del día 8 de marzo. Enmascaran la desigualdad haciendo que las mujeres imiten comportamientos de hombres trasnochados que no responden a las nuevas masculinidades, carentes de sensibilidad, empatía, solidaridad. Diciendo y repitiendo como un mantra que para triunfar en esta vida tienes que demostrar, que es una cuestión de mérito y capacidad y que si no demuestras no tienes derecho a ser visible, a estar, a contar, a trabajar, a opinar, a expresar. Esto es lo que esconde esta falta de apoyo. El cambio les da miedo porque avanzar hacia una sociedad feminista es mucho más que luchar contra la brecha salarial. Es cambiar nuestra manera de consumir, de educar, de cuidar, de relacionarlos, de vivir. Es avanzar hacia una sociedad horizontal, sin jerarquías verticales, justa, cuidadosa con nuestro territorio, que ponga en el centro a las personas y al planeta y no la producción. Es acoger a las personas vengan de donde vengan y que cuenten. Todas y todos contamos, por el simple hecho de ser personas.


¿De qué hablan cuando apelan al mérito y capacidad?. Quiero una definición que vaya más allá de la “titulitis”, las carreras profesionales, los salarios altos, los niveles altos de idioma, a ser posible dos o tres idiomas, tener varias propiedades a tu nombre, no conciliar, no cuidar, no pensar, no vivir, no dormir, no disponer de tiempo para los demás. ¿Señores y señoras de la derecha española? Insisto PP y Ciudadanos, ¿de esto trata el mérito y capacidad? Pues yo creo que no estoy capacitada ni tengo mérito alguno porque para mí son otros los valores y actos que demuestran ese mérito.

Quizás no estén escritos, pero señoras y señores, desde mi modesta falta de mérito y capacidad he escuchado también a muchos hombres y mujeres que no creen en el paro feminista en no pocas ocasiones refiriéndose a otros ámbitos una frase que dice “el papel lo aguanta todo”. Desde mi humilde saber y entender esto viene a decir que algunos y algunas con muchas acreditaciones y títulos son una auténtica estafa. La sabiduría y el conocimiento está vinculado a las inquietudes de las personas, a sus sentimientos hacia los demás, a su motivación para transformar las cosas, a su dedicación para mejorar nuestra convivencia, a su lucha por reducir la desigualdad, a cuidar y dar amor a las personas de su entorno próximo, a respetar la diversidad cultural, sexual, funcional, religiosa, etc., a ayudar a las personas que sufren a superar las dificultades y a que puedan tener oportunidades para su crecimiento personal. Esto es mérito y capacidad, y en estas materias vitales, como en otras, las mujeres somos “Doctoras Honoris Causa”.


Mientras los señores y señoras que rinden pleitesía a banqueros y banqueras, monarcas, a grandes multinacionales que envenenan nuestros alimentos con fertilizantes, sigan manipulando los conceptos y los mensajes a su antojo y beneficio, mientras sigan forzándonos a ser heroínas, produciendo y consumiendo sin piedad, mientras sigan usando nuestros cuerpos para evadirse de sus problemas de autoestima e insatisfacción, por cierto problemas masculinos alimentados por este modelo productivo despiadado, mientras sigan imponiendo la maternidad para subir la natalidad al tiempo que nos penalizan laboralmente cuando damos el paso de ser madres, mientras el sistema educativo siga manteniendo los roles de niños competitivos, agresivos, triunfadores e individualistas y niñas humildes, prudentes, sencillas, preparadas pero delicadas, no lograremos avanzar hacia la igualdad real y seguirán siendo absolutamente necesarios los paros feministas.

Tenemos que lograr este 8 de marzo y los días sucesivos que se haga visible al mundo la cruda realidad que es que “si nosotras paramos el mundo se para”. Esto que es una verdad absoluta no quieren tener que reconocerlo públicamente. Ni tan siquiera los medios de comunicación convencionales. Yo estoy segura de que vamos a contagiar a muchas mujeres y hombres a sumarse a este paro, a colgar sus delantales. Vamos a ser capaces de visibilizar lo importante. La prioridad somos las personas. Porque estamos antes que cualquier bien material, antes que cualquier entidad financiera, antes que el pago de la deuda, antes que cualquier frontera. Y todo esto vamos a expresarlo y canalizarlo desde el feminismo que incomoda porque no hay otra manera de hacerlo, porque el patriarcado no ha sido capaz y porque definitivamente si seguimos su senda estamos abocados a seguir perpetuando el fracaso, el dolor, la injusticia, la desigualdad y a seguir devorando el planeta.

Los valores del feminismo se tienen que abrir paso para transformar la sociedad, cambiar el modelo productivo y volver a sentirnos seres humanos

 

Por Isabel Brito
TribunaFeminista

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Silvia Federici: El paro como momento de comprensión y transformación

Desde que la conocemos, las conversaciones con Silvia han sido siempre muy fértiles. No solo por su lucidez y agudeza teórico-política, sino también por su generosidad infinita en el relato de su experiencia, en esa búsqueda de coherencia entre lo que se hace y se piensa. En la previa del 8 de marzo, conversamos con ella sobre el paro internacional de mujeres y la actualidad de la lucha feminista.


Elegimos volver a escucharla hoy, en este contexto tan intenso donde la lucha de las mujeres se despliega con una fuerza por momentos inesperada. Donde cada una desde su comunidad de mujeres pone empeño en organizar, difundir y participar del 8 de marzo y del paro histórico que sucederá en más de treinta países alrededor del mundo.


En lo vertiginoso de estos acontecimientos nos venimos diciendo unas a otras: no aceptemos más la violencia, potenciemos nuestra fuerza para multiplicar nuestro ya basta, organicemos encuentros, espacios y marchas que hagan temblar la tierra. Pero también nos repetimos una y otra vez: hagamos más denso el tejido del entre mujeres; potenciemos nuestra ayuda mutua, nuestro autocuidado y reciprocidad; estemos cada vez más movilizadas pero también robemos tiempo para sentir y pensar cómo seguimos, cómo nos auto organizamos cada vez más y qué desafíos está alumbrando la lucha.


Dicho de otro modo, al desplegar la lucha ésta ilumina nuevos problemas políticos. De nada sirve hacer sin pensar. Pensemos a partir de lo que estamos experimentando y abramos los espacios para construir los cómo seguir. Nuestras compañeras y hermanas nacidas en las luchas que nos antecedieron portan experiencias que es preciso recuperar para no empezar de cero, para nutrirnos y cambiar. Por eso esta conversación busca ser un espacio-momento para que Silvia nos comparta palabras que nos ayuden a pensar lo que está sucediendo.


¿Qué está sucediendo con la lucha de las mujeres? ¿Qué has reflexionado sobre las últimas manifestaciones en Estados Unidos?


Aquí es un momento en el que se está dando una movilización muy fuerte de todos los movimiento sociales, y sobre todo del movimiento de las mujeres. Hemos visto estas marchas en Washington, en Nueva York, en varias ciudades. Mujeres de todo tipo, de todas las edades se están movilizando, sintieron la necesidad de salir a la calle. Y pienso que no es solamente una necesidad de responder a Trump, es la expresión de un gran descontento que se ha acumulado en estos años, porque las situación de las mujeres en todos los niveles, con excepción de una minoría, se ha deteriorado desde hace mucho tiempo, enfrentando una crisis en su vida cotidiana.
Esta es una crisis de trabajo, una crisis de falta de tiempo para sí mismas, una crisis de la relación con los otros, es el no tener recursos, no tener tiempo ni acceso a los servicios más fundamentales. Además de enfrentarse continuamente a la violencia, que es violencia individual pero también del estado, de la policía, en las cárceles, es la militarización de la vida que aquí es cada vez más fuerte. Creo que ahora estos son los elementos que unifican y pueden unificar al movimiento feminista. Es un movimiento contra la violencia y los abusos institucionales, pero también es una manifestación de deseo, de voluntad de construir una sociedad diferente. En estas marchas, en Nueva York por ejemplo, se podía ver una gran creatividad, mucha fuerza y energía, por eso se puede comparar con lo que sucedió en los años setenta.
Es un movimiento que ha crecido mucho en los últimos años, sobre todo a partir de la desilusión que tantas mujeres han experimentado. Se pensó que trabajar fuera de la casa posibilitaba conseguir autonomía. Y no nos dio autonomía porque el trabajo es precario, no da seguridad. Lo que vemos es un gran número de mujeres, y hombres también, cargadas de deudas. Han luchado por entrar a las universidades, como se luchaba en los años setenta, y ahora con la privatización de la educación deben un montón de dinero para poder estudiar. Muchas jóvenes con veinte años no pueden ver cuál va a ser su futuro.


¿De qué luchas previas se nutren estas manifestaciones? Porque al mirar las imágenes -no podíamos dejar de mirar lo que pasaba, la cantidad de personas- desde el sur nos preguntamos ¿de dónde se están nutriendo? ¿de dónde nació ese desborde? ¿qué había previamente organizado?


Creo que la decisión de una parte del establishment americano de apoyar a Trump ha sido una respuesta a las luchas que ya se estaban dando. Por ejemplo, la lucha por el aumento del salario mínimo ha involucrado a muchas mujeres muy fuertemente, y siempre se cruzaba con la lucha de los migrantes. Porque son sobre todo las mujeres y las personas migrantes las que tienen salarios muy bajos. También ha crecido un movimiento estudiantil contra la deuda generada por la falta de gratuidad. Por otro lado, muchos han apoyado a Trump pensando que sería el presidente que cortaría las deudas e implementaría una educación gratuita. Es también creciente la movilización contra el control del cuerpo. Por ejemplo, en muchos estados se redujo drásticamente el acceso al aborto. Hoy las mujeres se enfrentan con dificultades en todos los lugares donde están, con cortes en servicios como la educación y la precariedad de la vida, ninguna sabe si tendrá o no trabajo. Sobre todo entre jóvenes y mujeres no se ve qué tipo de futuro se tendrá. También la rabia y la indignación contra estos abusos, la violencia institucional continua, la matanza de la policía sobre los y las jóvenes de color, migrantes, latinos. La conciencia de que vivimos en un régimen muy brutal, que no es una novedad, pero que ahora ya no se puede no ver. En los últimos años casi todos los días un joven negro fue asesinado con una impunidad absoluta. Entonces, hay un descontento muy fuerte, económico y no económico, porque los dos están conectados. Porque está claro que esta violencia se justifica y se sostiene en la represión y en la precariedad económica.


¿Cómo estás viviendo estos mismos movimientos en el plano internacional, por ejemplo lo que está siendo en este momento la organización del paro internacional de mujeres?


Es una idea muy excitante, sobre todo esta dimensión internacional de las luchas es muy importante. En las últimas semanas ha sido muy importante ver tantas movilizaciones en todas las ciudades al mismo tiempo, el sentimiento de ser parte de algo que se está moviendo en muchas partes del país y del mundo. Así como la respuesta al llamamiento de paro de las compañeras en Argentina en octubre pasado que fue muy fuerte. También aquí muchas compañeras salieron a la calle. Todavía es difícil saber, pero es claro que solamente algunas podrán hacer el paro porque hay tantas dificultades prácticas para organizar un paro de las mujeres, sobre todo en un país como Estados Unidos, donde existen realidades tan diferentes y hay grupos de mujeres tan diversas, en una situación donde faltan los servicios sociales, donde muchas mujeres son solteras y no tienen un marido que pueda sustituirla. Pero se envía una señal importante, es una posibilidad de compromiso con las nuevas formas de lucha y de organización. Ojalá sea un compromiso para crear redes de comunicación entre mujeres de diverso tipo. Crear un tejido social más fuerte, capaz de resistir a lo que está sucediendo y también empezar a construir nuevas relaciones. Empezar a implementar lo que se viene hablando sobre formas de auto gobernarnos, reclamar el control de nuestra vida, empezar el proceso de no solamente ponernos en contra sino ir definiendo qué tipo de sociedad queremos, cómo vamos a construirla, qué precisamos de inmediato y cuáles son los objetivos del futuro.


Yo creo que es importante hoy abrir una visión estratégica, no solamente salir a la calle, sino salir a la calle con una visión de lo que deseamos e intentamos construir. Sería una pena si vamos a la calle todas contentas y después regresamos a casa y no se une este momento con la construcción de algo distinto. Por eso es importante no solo demandar a un estado que no responde, sino comprender contra qué luchamos, que no son personajes. Estos personajes son la expresión de un mal que es el sistema. Comprender lo que está sucediendo a nivel económico, político, ecológico y empezar a hacer las conexiones. Es verdaderamente la misma lucha: luchar contra la contaminación, contra el capitalismo, la precarización de la vida y el despojo y luchar contra el patriarcado son momentos diferentes de una misma lucha. Pienso que esta movilización puede ayudar a crear conciencia sobre la interconexión de estas luchas. Ojalá tengamos la capacidad crear un terreno de unificación entre mujeres distintas.


Nosotras sentimos que nos entusiasma el paro y la movilización porque es un mensaje, es una disputa en varios planos, también simbólica. Acá en el sur, sobre todo la idea de la doble jornada, el trabajo doméstico, ha tomado mucha fuerza porque al discutir el paro hubo que intercambiar sobre qué precisábamos para parar. Eso dio lugar a un montón de discusión entre mujeres. Muchas han planteado que no pueden parar porque están solas con sus hijos e hijas, entonces vemos formas diversas de parar y participar. No nos proponemos hacer un paro en el que si no podés parar las veinticuatro horas no formás parte de la jornada y de la lucha, sino hacer un paro que diversifique las opciones y todas podamos participar.


Justamente, yo pienso que a partir de las dificultades de hacer este paro, de las dificultades de las mujeres que no pueden dejar a sus hijos, es importante comprender cuál es el paso próximo. Porque, ¿qué pasa con estas mujeres que están encarceladas por el trabajo doméstico todos los días y que no tienen a nadie que las pueda ayudar? El paro es un momento de comprensión y de transformación, porque mirando estas dificultades organizativas se puede ver qué necesitamos, qué se puede hacer como cosa urgente. Ver que existen tantas mujeres que no pueden ir a una reunión, al cine, porque son prisioneras de ese trabajo. Cuando estuve en Bruselas unos meses vi que allá las compañeras han impulsado la iniciativa de describir su jornada de trabajo y luego han recogido esos testimonios. Han dicho también al estado “todo esto es lo que las mujeres hacen”, están intentado decir “esta es la cuenta por todo lo que hemos realizado”. Este tipo de acciones pueden incrementar la conciencia y permiten pensar nuevas prácticas. Porque si estamos encarceladas en el hogar entonces ¿qué estructura necesitamos en lo urbano, en el barrio, para dar respuesta?, ¿cuáles son las necesidades inmediatas y urgentes?


En esa clave, al pensar el paro lo estábamos concibiendo como un momento pedagógico para nosotras y para todas las mujeres, por tanto para señalar los desafíos en todos los sentidos que vos nombras, para pensar qué movimiento tenemos que construir, bien atado a la vida y la cotidianidad. Pero también señalar los límites de la izquierda, los límites de ciertas formas de hacer política, lo que sucede con el sindicalismo. El paro iluminó muchas cosas, no solo para el propio movimiento de mujeres sino para muchas más personas.


Así es. Antes existieron sindicatos que se ocupaban de la vida, del barrio, que luchaban tomando en cuenta toda la vida de las trabajadoras y trabajadores, no solo sobre las ocho o nueve horas. Ahora es una forma burocrática que ya no funciona más, que no puede dar respuestas. He estado hablando con una compañera que organizó en Islandia el paro de 1975, desde allí las mujeres se han organizado en espacios urbanos donde se conversa, se circula información, en todas las ciudades están estos espacios que son experiencias colectivas para las mujeres. Estos lugares han facilitado mucho la organización, porque cada uno ha sido un punto de expansión de la información, de la táctica. Me gusta mucho pensar que se pueden crear estos lugares, espacios de las mujeres. Crear, desde donde una vive, espacios donde cuidarnos y dar discusiones entre mujeres. Insistir en la capacidad de crear, reclamar el espacio, el derecho a la ciudad. Es importante pensar este momento como un momento histórico, lo que está pasando con el Encuentro de Mujeres en Argentina, que se organice algo internacionalmente de forma autónoma sin los recursos y la intervención de la ONU. Se han hecho acciones todos los 8 de marzo, pero este año está la dimensión internacional. Esta jornada está reviviendo el sentido del 8 de marzo y dando lugar a un nuevo internacionalismo.


Pero es importante pensar estratégicamente qué es lo que queremos. Claro que no podemos saber muchas cosas, pero sí qué precisamos saber. Necesitamos una visión estratégica más allá de la manifestación. También la memoria histórica es importante para crear resistencia, la memoria sobre lo que ha significado este día para la lucha de la mujeres, sobre el internacionalismo feminista y el significado de eso en la actualidad. Creo que hoy las mujeres debemos estar más presentes en las luchas contra la guerra. En estas manifestaciones en Estados Unidos no se le ha dado suficiente atención a la problemática de la guerra.


Este punto es importante desde la perspectiva latinoamericana y también nos preguntamos por esto que nombras. La gente se moviliza cuando puede, cuando hay conciencia y voluntad, pero ¿qué piensa sobre las invasiones y la guerra el pueblo estadounidense?


Ahora se ven límites que no se veían y se empieza a insistir en la necesidad de la lucha contra la guerra. Han estado y están bombardeando con drones Yemen, han destruido Medio Oriente. Existe una relación fuerte entre la guerra permanente y la militarización de la vida aquí, por eso es importante esta temática. ¿De qué internacionalismo hablamos si no? Es importante que todos digamos que no se puede excluir a las personas de ningún país, pero también que no se debe bombardear ni destruir la vida en ningún país. Pienso que en los materiales que se van a preparar y escribir es importante tener esta visión histórica del internacionalismo feminista.
Con respecto a la memoria histórica, al crecer bastante la auto organización de las mujeres en varias ciudades de Uruguay, las compañeras plantean una sensación de ser huérfanas, de empezar una lucha sin saber que otras mujeres lucharon antes, desconociendo qué problemas tuvieron y cómo se organizaron. ¿Tuvieron esta sensación en los años setenta cuando el movimiento desbordaba las calles?


Para nosotras fue muy importante el trabajo de comenzar a reconstruir la historia de otras mujeres, de comprender de dónde venimos, cuales fueron nuestras madres, reconstruir y pensar en el feminismo liberal, en el feminismo socialista -del que nace el 8 de marzo-, saber lo que planteaban sobre la liberación de la mujer. De la historia del feminismo en América Latina he descubierto dos años atrás la lucha de las mujeres en Argentina, a Virginia Bolten y su consigna “ni patrón ni marido” y su periódico La Voz de la Mujer.


Las historias locales, en el Río de la Plata, también son muy potentes. Por ejemplo, la consigna de las mujeres en Uruguay en los años ochenta era “nosotras queremos cambiar la vida”. Es hermoso reconectar con esas luchas.


Es imprescindible conversar con estas mujeres que son libros vivientes, libros de la historia de las luchas. Esta concepción que planteas es importante para construir una memoria larga. Tú te sientes parte de algo, no puedes mirar el futuro sin mirar el pasado. Solamente cuando ves toda la historia de lucha, los límites, los problemas de las experiencias organizativas pasadas, intentas no repetir las mismas cosas. No puedes identificar lo que estás haciendo si no miras que se ha hecho antes y cuáles son las diferencias, aprender de esa experiencia, no pensar que has inventado todo.


Escasos quince días nos separan del paro del 8 de marzo. Las palabras de Silvia, que son las de una luchadora que reflexiona y teoriza a partir preocupaciones que también son las nuestras, seguramente serán fértiles para seguir construyendo este camino, que es el suyo y el de miles de mujeres que por todo el mundo van diciendo ¡ya basta!


Mariana Menéndez / Foto eldiario.es


16 febrero 2018


Publicado originalmente en Zur

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Jueves, 15 Febrero 2018 06:33

La batalla feminista en el siglo XXI

La batalla feminista en el siglo XXI

Criticas y fortalezas del movimiento feminista del siglo XXI

 

El movimiento feminista, desde su surgimiento en términos formales en fines del siglo XIX, es marcado por hechos históricos y simbólicos importantes. Un proceso de lucha caracterizado por una radicalidad desde su conformación, en lo cual estuvieron presentes las protestas, las huelgas de hambre y que también costó –y sigue costando– la vida de muchas mujeres.

La lucha por el reconocimiento de la existencia de las mujeres –todas ellas– es el eje central del movimiento, los avances y las conquistas marcaron puntos de inflexión, lo que también permitió la apropiación de la identidad feminista. Un logro, muy probablemente, sin retorno. Más allá de lo reivindicatorio –la lucha por derechos y por igualdad de oportunidades–, las feministas lograron producir su propia reflexión crítica y su propia teoría.

La dinámica con la cual surgen los métodos de intervención y las formulaciones políticas en el movimiento, hace de los feminismos un conjunto potente y de difícil contestación. Por ello, muchas veces, las críticas en contra el movimiento o contra algunas formas más radicalizadas de intervención político-cultural son superficiales, objetivando la descalificación en lugar de dar el debate de fondo. La inserción de los debates feministas en el seno de sociedad genera, como es esperado de cualquier debate amplio, una serie de polémicas. Sin embargo, estas discusiones también afloran el carácter heteropatriarcal en las construcciones de las narrativas hegemónicas.

Así, lo que debería ser un debate saludable con fines de discutir las causas y consecuencias del sistema opresor, termina por reproducir y reafirmar la lógica vigente. El debate se transforma en más una herramienta de violencia en contra las mujeres. Todo esto sería un problema si no fuera por la característica multidialéctica del movimiento asociado a su alto enraizamiento social y activista. El feminismo, tiene su propio antídoto. La reacción a la criminalización y/o intento de descalificar al movimiento es instantánea. La batalla cultural está puesta y hay una nítida construcción de hegemonía feminista en curso. Esta construcción es amenazadora y también es un logro importante, además de evidente.

En los últimos meses, las críticas a los feminismos han tenido un lugar de destaque en muchos medios. La politización del movimiento he sido el punto de mayor crítica por parte de sectores conservadores de la sociedad. El hecho de no poder dar las discusiones genera una frustración por parte de quienes disputan el sentido común desde arriba –y que habitualmente lo ganan por su capacidad de llegada masiva–. Todavía, la batalla en contra los feminismos termina por fortalecer más aún al movimiento, porque devela la debilidad de impulsar una guerra sin sentido en la cual el odio hacia las mujeres salta a cada comentario machista.

El intento de debilitar el movimiento feminista, sin embargo, lo legitima. La reacción frente a la perdida de privilegios y de la exitosa campaña contra-sistémica es natural, una vez que el constante cuestionamiento pone en riesgo las estructuras del poder. Entre los innúmeros desafíos colocados para las feministas del siglo XXI, tal vez lo más importante sea lograr transitar los espacios de animosidad los cuales tienden a ponerse más acentuados a la medida que el movimiento gana más fuerza.

 

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Martes, 13 Febrero 2018 06:28

Seducción y secuestro

Seducción y secuestro

Hace dos semanas, la Manchester Art Gallery, en la ciudad del norte de Inglaterra, retiró la pintura Hylas y las ninfas (1896) de John William Waterhouse de su sala En búsqueda de la belleza, que muestra pinturas del siglo XIX, sobre todo del movimiento prerrafaelita. Según las autoridades de la galería, la idea era estimular la discusión sobre cómo esta popular pintura, que muestra a ninfas acuáticas seduciendo a un joven, debía ser mirada hoy: si la representación era ofensiva o inapropiada para el público actual. La galería dejó en el espacio vacío un lugar para que el público opinara mediante post-its. La mayoría de las notas, incluso las que cuestionaban la pintura, pedían que volviera a su lugar. Podemos evaluar, repensar, contextualizar y todas las operaciones posibles pero no hace falta que se nos infantilice en el peor de los sentidos y con la peor decisión: la de ocultar la obra.


La pintura volvió a su lugar hace tres días. La galería comunicó su conformidad con la discusión global que se desencadenó y explicó que la remoción se hizo en el marco de un proyecto de la artista Susan Boyce que intenta darle nuevas interpretaciones y significados a las obras. Desafiar, dice Boyce, la fantasía victoriana de representar mujeres solo como femme fatales o como objetos pasivos y decorativos. Se puede y debe desafiar y repensar con perspectiva de género cualquier obra de arte. Pero no hay derecho a tratar a las mujeres como seres de azúcar que, ante la ofensa (de una pintura, recordemos), prefieren vendarse los ojos y aceptar que un cuadro sea quitado con toda la carga histórica y simbólica que la remoción de obras de arte implica más allá de las intenciones. Lo llamativo en estas semanas de polémica fue que pocos pensaron acerca de qué se trata el mito que recrea la pintura de Waterhouse. El relato es bien paradójico. En la versión griega el muchacho es Hylas, hijo del rey Tiodomante, asesinado por el héroe Hércules; después del crimen, el joven pasó a ser el aprendiz de Hércules. Deslumbrado por su belleza y su valentía, Hércules se enamoró de Hylas. Se lo llevó a la Cólquide en la expedición de los Argonautas en busca del Vellocino de Oro. Y después, el desastre. Cuando pararon de regreso en Misia, una ninfa se enamoró de Hylas. Pidió ayuda a sus hermanas y juntas atrajeron al joven hasta el estanque donde vivían. Lo secuestraron. Ese es el momento que reproduce la pintura: el de la seducción y el secuestro. El cuerpo de Hylas, en la pintura, tiene toda la carga homoerótica del amor de Hércules que cuando su favorito desa- pareció se puso como loco. Primero mató a unos cuantos misios para vengarse y después le pidió ayuda al argonauta Polifemo para la búsqueda. Nunca lo encontraron. Nunca más se supo de Hylas. Las ninfas se quedaron con lo que deseaban. Para siempre. Le ganaron al héroe más poderoso de la mitología griega.


John William Waterhouse, el autor de Hylas y las ninfas no es estrictamente un prerrafaelista sino un pintor que en una fecha posterior abrazó la estética y temas del movimiento, como la mitología griega o las leyendas artúricas. De hecho, Waterhouse nació en 1849, el año en que John Everett Millais, Dante Gabriel Rossetti y William Holman Hunt fundaron la Hermandad Prerrafaelita que, en poco tiempo, tendría siete integrantes y el apoyo del crítico John Ruskin. Los artistas vivían intensamente y su círculo e influencia posterior jamás excluyó a las mujeres. De hecho, este revuelo por Hylas y las ninfas puede servir para recordar a algunas mujeres prerrafaelistas o asociadas al movimiento. A Julia Margaret Cameron, por ejemplo, fotógrafa extraordinaria que no tuvo casi reconocimiento en vida, entre otras cosas porque usaba exposiciones largas, no evitaba los fantasmas que resultaban del movimiento del retratado y a veces dejaba la cámara fuera de foco: es decir, era una adelantada. El único apoyo decidido que obtuvo fue de los prerrafaelistas: los fotografió a todos y también a su vecino y amigo Lord Alfred Tennyson. Murió casi desconocida en Ceylán y recién en 1948, gracias a su sobrina, su trabajo fue redescubierto. O a Christina Rossetti, la hermana del pintor Dante Gabriel, una poeta importantísima, niña prodigio que le dictó a su madre un cuento antes de saber escribir. Es la autora de Goblin Market y otros poemas, de 1862, un texto hermoso ilustrado por su hermano: se trata de una rarísima aventura de dos mujeres con los goblins –seres mitológicos muy traviesos– que es también un comentario sobre los roles de género en la época victoriana. Para entender su vigencia, un ejemplo: ahora mismo la excelente serie de la BBC Peaky Blinders que se puede ver en Netflix con superestrellas como Cillian Murphy, Tom Hardy o Adrien Brody utiliza el poema de Rossetti “In The Bleak Midwinter” (“En el invierno sombrío”) como las palabras que dicen los protagonistas cuando deben enfrentarse con la muerte, cosa que les pasa muy seguido porque son ex combatientes de la Primera Guerra Mundial y gángsters bastante bestias.


O a Effie Gray, la esposa del crítico John Ruskin. Fue ella quien impulsó la anulación de su matrimonio, nunca consumado porque a Ruskin le “disgustaba” la genitalidad de Effie. Y la consiguió. Después se casó con el pintor prerrafaelista John Everett Millais. Cuando, años después, Ruskin intentó un segundo matrimonio con una chica muy joven, la familia le pidió opinión a Effie. Y ella les escribió que Ruskin era un hombre opresor. El matrimonio no se llevó a cabo: Effie posiblemente salvó a esa chica de una vida desgraciada. O a Elizabeth Siddal, poeta, pintora, amante y esposa tardía de Rossetti, modelo de cuadros famosísimos como Ofelia, de Millais. Murió de una sobredosis de láudano, deprimida por la pérdida de un embarazo y las constantes infidelidades de Rossetti. Su muerte estuvo marcada por un gesto generoso y una horrible profanación de parte de su viudo. Rossetti quemó la nota suicida de Elizabeth, asegurándole así un entierro cristiano. Pero después pidió la exhumación del cuerpo porque, borracho, había enterrado junto a su esposa sus últimos poemas. Consiguió el permiso pero a algunas páginas, comidas por los gusanos, les faltaban palabras. Una venganza final de esta mujer talentosa y opacada.


Esta es la hora de las mujeres y es una hora fascinante, intensa, llena de roces y avances y discusiones. Habrá muchas sobreactuaciones. Son necesarias. Pero borrar la historia, por provocación, omisión conveniente o ruido es pura pereza política. A un cambio cultural no lo retrasan ninfas pintadas en el siglo XIX ni los muslos del favorito de Hércules.

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Lunes, 18 Diciembre 2017 07:33

Con Piñera avanza la ola de la derecha

Con Piñera avanza la ola de la derecha

El ex mandatario logró el 54 por ciento de los votos frente al 45 por ciento de Guillier. Este no pudo conquistar al electorado del Frente Amplio.

 

“Fue una jornada dolorosa”. Con esa frase corta, pero contundente, Alejandro Guillier, reconocía la derrota cerca de las 19.45 horas de ayer. Habló con dolor e hidalguía. “Es una noche triste, pero saldremos fortalecidos... al final serán nuestros principios los que regirán en Chile... Gracias a mi familia, tuvimos un año duro, pero maravilloso”, agregó el sociólogo periodista, arropado por su mujer y uno de sus hijos que lo flanquearon en quizás el momento más difícil de su carrera. El hotel San Francisco, en pleno centro de Santiago, fue el escenario indicado para despachar un discurso potente y esperanzador para la centroizquierda, impronta que, sin embargo, se echó de menos en la campaña. El también senador, además perdió en su región, Antofagasta, por eso quizás los aplausos fueron tibios por más que intentara calmar la hemorragia, asegurando que “Chile ya cambió, los vencedores han recogido varias de nuestras banderas” dijo. Estos tópicos son educación, salud, reforma a las AFP y reformas sociales y tributarias, por citar algunas. “Hemos sufrido una derrota dura. Tenemos que levantar nuestro ánimo y salir a defender las reformas en las creemos... Es una derrota electoral pero no va a ser una derrota política”, acotó.


Guillier fue un candidato débil, más incluso que Eduardo Frei en 2009, cuando la ganó por primera vez la presidencia de manera democrática en cincuenta años. Dubitativo en momentos clave y con poca “pachorra”, a diferencia del vencedor, el multimillonario Sebastián Piñera.


El triunfo llegó tras una campaña dirigida a captar el 7,93% de los votos que José Antonio Kast (ex candidato presidencial de la extrema derecha que fue insultado ayer en el Estadio Nacional) obtuvo en la primera vuelta, así como también al electorado de centroizquierda. Para esto, el candidato de Chile Vamos dio un giro en algunos temas de su programa y prometió avanzar en la gratuidad de la educación técnico profesional.


Minutos antes, Guillier llamó al vencedor por teléfono, lo felicitó y reconoció un triunfo macizo. Al otro lado de la línea, se escuchaban los vítores: “se siente, se siente, Piñera presidente”, sus adherentes al fin podían saborear del triunfo, relajándose porque a pesar que el empresario multimillonario logró el 54 por ciento de las preferencias versus el 45 por ciento del periodista, sus huestes estaban preocupadas. La campaña Todos Contra Piñera y el posible traspaso de votos del Frente Amplio (la tercera fuerza política chilena), los mantuvo en vilo por semanas, por eso los gritos y caravanas de adherentes lo celebraron con todo. Este triunfo, que instala a Sebastián Piñera por segunda vez en La Moneda hasta el 2022, y lo convierte en el octavo que lo logra dos veces en la historia republicana de Chile, será recordada por la holgura de los resultados, pero también por el nerviosismo que sobrevoló todo el proceso.


La jornada del vencedor partió temprano la mañana de este domingo. Luego de tomar desayuno junto a su familia y la prensa, se dirigió al colegio República Alemania para emitir su voto. El proceso fue rápido y no emitió declaraciones, según contó La Tercera.


Tras acompañar a su esposa, Cecilia Morel, a votar en su local, el abanderado de Chile Vamos agradeció el respaldo e hizo un llamado a que Chile “vuelva por los caminos de la unidad”.


“Quiero manifestar mi gran esperanza en que después de esta elección, a pesar de las diferencias, podemos tener diferencias y es bueno que así sea, pero eso no nos convierte en enemigos (...) Quiero saludar a Alejandro Guillier, le tengo aprecio, trabajamos juntos en el pasado. También espero que sigamos trabajando juntos en el futuro”, indicó Piñera.


En esta línea, pidió por última vez el apoyo de los votantes: “Estoy convencido, porque conozco a mis compatriotas, que los chilenos y chilenas vamos a escoger el camino que conduce a los tiempos mejores (...) Quiero decirles a todos mis compatriotas que nos ayuden y apoyen, porque juntos vamos a construir ese camino que hemos soñado”.


La jornada tuvo otro momento cumbre cuando a las 20.15 Michelle Bachelet llamó a Piñera, conversación que fue televisada como reza la tradición republicana en este país. El presidente electo la invitó a desayunar hoy a las 9,30 de la mañana para coordinar el traspaso de mando, el cual ocurrirá el próximo 11 de marzo, repitiendo lo mismo que ocurrió el 2010 cuando la actual mandataria le puso la banda al empresario. En ambas ocasiones, Bachelet no pudo o no supo traspasar su adhesión ciudadana, hoy del 40 por ciento a su continuador lógico. Fue una conversación formal, pero en ningún casi feliz, entendiendo Bachelet que por mucho que su segunda administración repunte en las encuestas y su legado sea valorado con el rigor que merece, en su historial quedará grabado que entregó el poder dos veces a la derecha y, peor aún, a Sebastián Piñera, dicen en su sector.


Con todo, el presidente electo Piñera se impuso en 13 de las 15 regiones del país a Guillier, y en diez de ellas lo superó por cinco o más puntos porcentuales. Por esa razón, y pese a que hace cuatro días Gabriel Boric confirmó su apoyo al candidato oficialista de cara a las elecciones presidenciales, el líder del Frente Amplio se mostró crítico sobre la labor realizada por Guillier durante la campaña, luego de que se dieran los primeros resultados que daban a Piñera como ganador.


A través de su cuenta de Twitter, el diputado por Magallanes manifestó que “queda claro que no bastaba el ‘anti-Piñera’ para convocar a una mayoría”, y cuestionó a Guillier por no comprometerse “con transformaciones profundas y este es el resultado. La principal responsabilidad de su derrota es de quienes lideraron la campaña”. Además, tras el triunfo del candidato de Chile Vamos, Boric le quitó responsabilidad alguna a la colectividad que lidera y adelantó el trabajo que realizará durante el próximo gobierno. “Van a haber varios nuevomayoristas que tratarán de encontrar en el Frente Amplio una excusa a su fracaso. Nosotros nos dedicaremos a ser oposición firme, responsable, con proyecto propio y junto a movimientos sociales” (sic), expresó el diputado en la misma red social.


Las declaraciones de Boric son las primeras que vienen desde el Frente Amplio, movimiento que jugó un rol clave en la primera vuelta pero que a última hora antes de los comicios de ayer decidieron expresar su preferencia.


Al final del día, Guillier llegó al hotel donde estaba instalado el comando duro de Piñera para saludarlo y asegurar que será una oposición constructiva, en otro gesto republicano de este país.


A su turno, el presidente electo habló “desde la intimidad de mi historia y mi vida, le tengo cariño y estima a Guillier y su esposa y estoy seguro que seguiremos trabajando en el futuro. Hay legítimas diferencias y también cosas que nos unen como el amor por Chile y entregar lo mejor de nosotros para que todos los chilenos, los más vulnerables y la clase media, tengan una vida más plena y más feliz, si hay acuerdos más que enfrentamientos, los países crecen”, dijo Piñera.


Finalmente, sostuvo que los caminos nos unen, el futuro es más importante que el pasado. Leí el programa de Alejandro, lo tengo subrayado y hay muy buenas ideas, eso lo hablaremos con más calma para ver dónde tenemos acuerdos para impulsarlo juntos, y las diferencias las hablaremos con espíritu republicano”.


Al cierre de esta edición, Piñera tenía previsto hablar desde un hotel céntrico de Santiago y seguir celebrando este nuevo triunfo en las urnas y que le permitirán gobernar Chile por cuatro años.

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Sábado, 25 Noviembre 2017 07:36

La batalla de la intimidad

La batalla de la intimidad

 

En las imágenes imprecisas del video de celular, se veía a Judith Butler en el aeropuerto de Rio de Janeiro, a punto de abandonar Brasil. Se iba después de una visita cuya reacción revulsiva, a cargo de activistas de derecha, debe verse como un síntoma y una bisagra. En el video se veían llegar y rodearla a algunos hombres y mujeres con pancartas, gritándole que era una bruja, y que había que quemarla como a una bruja. La escena captura un resorte central del viaje por el tiempo que estamos haciendo, y que nos retrotrae no a hace veinte ni cincuenta años, sino a siglos atrás, a l789, justo a antes del momento en el que La Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano –todavía faltaba mucho para el feminismo, pero esa Declaración le abrió una puerta–, se instituyó en una piedra basal desde la que manó hacia el sentido común del mundo la noción de que todos los hombres tienen iguales derechos. Tres años más tarde fue el turno de la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, pero esa equidad todavía está pendiente.

Debe tomarse ese agravio a Butler no como algo personal, no como un ataque a sus propios textos y posiciones, sino como un avance de un movimiento reaccionario que nos devuelve al concepto que la humanidad le debe al feminismo: que lo personal es político. El ataque a Butler fue un ataque a nuestra intimidad como sujetos históricos que tenemos derecho a todas las facetas de nuestras identidades sexuales, sí, y políticas también. Porque cercenar lo personal cercena lo político en una dialéctica muy clara. El ataque pega en el centro de nuestro derecho a la autopercepción, y nos devuelve a la sentencia patriarcal y neoliberal. Debemos ser quienes y como nos dice que somos un poder jerárquico que parte de la inequidad entre el hombre y la mujer, pero que se afirma en las inequidades entre hombres, entre países, entre regiones.

La neoderecha fascista opera simultáneamente en múltiples capas y frentes. Su objetivo es el económico, pero como dejó entrever Macri cuando dijo que “el cambio” sería muy fácil de lograr si se sacara de encima a quinientas personas que lo obstaculizan, lo que se busca extirpar son fuentes de información, conceptualización política y social que refuerzan la enorme resistencia cultural a este modelo. Porque este modelo necesita retroceder siglos en materia de subjetividad, para que los individuos, ya alejados de su noción gregaria y colectiva, se rindan ante la naturalización de su propio disvalor social, que a su vez retroalimenta su autopercepción de inferioridad ante una nueva clase de empresarios, financistas y herederos, que se autoperciben, a su vez, como la nueva nobleza global. Algo de esto anticipaba Piketty refiriéndose a la concentración de la riqueza, pero esa nueva nobleza no emergerá si no convence al 99 por ciento de la humanidad de que ellos, por alguna razón, tienen derecho a lo que le sacan a todo el resto.

Hasta hace muy poco esa escena de abucheos a Butler, una feminista radical cuyos pensamientos se han deslizado por otra parte de los estudios de género al pensamiento político más general, hubiese sido inconcebible, y lo es todavía hoy, que ha sucedido. Porque es tan a fondo, tan de cuajo y tan irracionalmente que avanza esta nueva oleada conservadora, que todavía más que rabia provoca desconcierto. Eso no es inocente. El desconcierto. Es una táctica de control.

Mientras desarman países y destruyen sus reservas, han iniciado una nueva cruzada templaria, porque así estructuraron su propia batalla cultural, cuyo éxito les resulta indispensable. Tienen los aparatos mediáticos mundiales a los pies del establishment, porque lo integran. Ya no son muchos medios compitiendo entre sí, que era la condición material del pluralismo, porque también se confrontaban varios puntos de vista. En la Argentina no nos asombraremos: ya nos asombramos demasiado cuando vimos que la cartelera periodística televisiva no sólo defendía decretos presidenciales u ocultaba información sobre la corrupción evidente de un gobierno, sino que se plegaba a oscurecer el esclarecimiento de una desaparición forzada y un asesinato. Peor que eso, no hay.

Volviendo a Butler, en Brasil, Colombia, Chile y Perú se está desarrollando una impresionante ofensiva comunicacional para promover la prohibición de lo que ellos llaman “teoría de género”. Blogs, ongs, pastores pentecostales, youtoobers, sitios enteros, se dedican diariamente a difundir una nueva-vieja caterva de prejuicios homofóbicos y antifeministas que van contra todo lo incorporado en materia de género en las últimas décadas, y que tampoco salió de un repollo sino de una larga lucha minoritaria que recorrió las ciencias sociales y las agrupaciones de mujeres desde la Revolución Francesa.

Marcados por la comunicación evangélica y por la comunicación de redes, todos los exponentes de esta ofensiva son muy buenos ante las cámaras. Se diría que es ésa su principal cualidad, porque uno se los puede imaginar diciendo todo lo contrario. No comentan ni explican, no debaten ni discuten, más bien evangelizan a través de la repetición, los golpes de puño sobre la mesa, el sobretono para marcar sus latiguillos. “No a la ideología de género, esa invención maligna”. Vocean que esa “manipulación de los niños” debe cesar, porque se nace hombre o mujer y lo demás es un invento izquierdista. Gritan que así se destruyen familias y se daña la salud mental de la población, inducida al transgénero. Tenemos al exponente local Agustín Laje, un politólogo que escribió El libro negro de la nueva izquierda, y que presuntamente revela cómo se corresponden los desarrollos de la teoría de género con la aparición de nuevas agrupaciones de izquierda, de modo que según su opinión, auspiciada por el Verbo Encarnado, hay que erradicar esas ideas “destructoras de familias”. Todo ese paquete temático convierte a pensadoras como Butler, efectivamente, en brujas que deben ser cazadas. Pero es que, aun sin saber que existe Butler, millones de personas piensan y sienten como ella.

Mientras en Brasil tenía lugar esa vergüenza, en España la atención estuvo puesta en la violación de los Sanfermines de Pamplona, donde cinco muchachos violaron a una chica de 19 años. Grabaron la violación colectiva, después de sacarle a la víctima su propio celular. Durante el juicio los imputados pidieron “reserva de su identidad”, lo que hizo que sus caras se viralizaran rápidamente, porque además se supo que sus defensores habían contratado a un detective para que aportara algún dato de la víctima que la pudiera convertir en una chica fácil y mentirosa. Revictimización, sí. Muchos medios comenzaron a hacerse eco y a centrar sus coberturas en el perfil de la víctima y en posibles contradicciones en su testimonio. Eso a su vez generó una multitudinaria marcha de mujeres en Madrid, todas con carteles dirigidos a la adolescente violada: “Yo sí te creo”, rezaban.

Hay que conectar ambos hechos, el de Brasil y el de España, para encontrar un eje de la ofensiva de la derecha autoritaria y retrógada que se autovende como posmoderna y avanza hacia el sur: vienen a decirnos que nos reinstalarán el patriarcado en sus formas más atroces, y que lo harán desde los Estados y las instituciones, con censura y complicidad judicial y periodística. Vienen a decirnos que para restaurar una concepción de castas necesitan empezar por “corregir los desvíos” de las últimas décadas. Y sobre todo nos dicen que no somos todos iguales ante la ley ni tenemos los mismos derechos, que hay algo de diabólico en la libertad, algo sospechoso en la fraternidad y algo tenebroso en la igualdad. Ninguna idea es más oscurantista que ésa.

 

 

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Democracia de la Tierra y los Derechos de la Naturaleza

Vandana Shiva afirma que para la gente, una “democracia viva” es aquella que afecta a todos los aspectos de la vida, no solo a la vida humana, porque nos encontramos en un momento de la evolución en el que cualquier libertad de la especie humana debe incluir a la de otras especies, tanto animales como vegetales.

 

En un momento en que, alrededor del mundo, todo lo que existe debajo de la tierra está siendo extraído por corporaciones, que obtienen 17.000 millones de dólares de beneficios. Con toda esa cantidad de dinero, todas las restricciones e impedimentos legales, se derriban por la fuerza del dinero.

Hace unos meses atrás, casi por cinco días hubo imágenes del lodo rojo vertido en Hungría. Nadie conectaría el lodo rojo con el aluminio de las puertas de los salones, pero es la parte final de su producción. El aluminio está hecho con bauxita, por cada tonelada extraída de las minas, se produce una tonelada de desechos; 1300 barriles de agua son usados, 30.000 kilovatios de energía, pero todo esto es externalizado. Todo esto, en cada mina, es tomado debajo de la tierra y tornado a la superficie.

Por eso estuvimos felices, con el gran movimiento de resistencia contra la minería en la India que comenzó en 2006, en uno de los sitios más sagrados de la India llamado Niyamgiri, hogar de la tribu ancestral Dongria Kondh. Niya, significa “ley”. “La Montaña que se levanta sobre la Ley Universal” es el nombre en hindi para esta montaña. Los indígenas de la zona dijeron: “si ustedes derriban esta montaña, destruyen nuestro mundo”; porque todo está definido por esta montaña. Pero también tenían buenas razones científicas porque todos los arroyos y ríos que riegan el valle bajan de esta montaña, porque la bauxita es una muy buena fijadora de agua. Cada depósito de bauxita está junto a ríos y arroyos que salen de ella.

Existe una gran compañía con sede en India de nombre Vedantas, que justamente significa “El fin de los Vedas”. Los Vedas son el mayor grado de aprendizaje en esta cultura, detrás de ellos, está el real conocimiento del mundo. Esta compañía, que está devastando los derechos de la gente y sus ecosistemas, sobornan a las cortes, al Gobierno, y lograron, protecciones en cada nivel del Estado. Los indígenas de la zona fueron a la Corte Suprema, y un juez planteó, al aprobar este proyecto minero, que “todas las tribus y gentes de la selva debían ser civilizadas, debían ser sacadas de las junglas. Y la única manera de hacerlo era hacer funcionar la mina para que existiese crecimiento económico”. Esta montaña alberga tanta biodiversidad, tantas condiciones para la reproducción de especies, tenían semillas de más de 60 clases de mangos cultivados, piñas, naranjas, plantas medicinales, etcétera, y no necesitaban nada del mundo exterior, excepto sal; y a cambio de ella, tenían tanto para dar al resto del mundo.

Continuamos y persistimos apoyando con asesoramiento en el nivel científico y en la batalla jurídica. El Gobierno, eventualmente, tuvo que aceptar con vergüenza que había aprobado la construcción de esta mina. La compañía se retiró de la zona donde había trazado sus planes de operación y se acordó que se dejaría intacta la Montaña.

 

Economía

 

La única razón por la que la extracción petrolera, minera y todas las actividades destructivas que contaminan y destruyen la vida, sea definida como necesaria, es debido a una tramposa manera de presentar la relación costo-beneficio. Los costos siempre están ocultos y los beneficios siempre se encuentran exagerados. Además, los beneficios que, en realidad van a parar a las corporaciones se presentan como si la pobre tribu de repente se hubiese vuelto millonaria. Nunca dicen a dónde va el dinero. Nunca dirán que, en este momento, los commodities, que incluyen minerales y comidas –han convertido a la comida en commodities– es donde la mayoría del dinero hambriento de inversiones está yendo.

Cuando se trata de los ricos, los gobiernos tienen el dinero para gastar, así fue con los sesenta billones de dólares que dieron a los bancos. Desafotunadamente, siempre tienen el dinero para gastarlo en las cosas equivocadas; en bombas, en aviones de combate. Tienen el dinero para gastar en subvencionar a las grandes corporaciones e instituciones financieras, pero cuando se trata de asegurarse que el campesino reciba por sus productos un precio correcto, que la niñez tengan cobertura de salud, que todos puedan tener alimentos, entonces, de repente, están cortos de dinero. De pronto se han vuelto pobres. Y esta esquizofrenia de poseer riqueza ilimitada cuando se trata de ayudar a los ricos y tornarse miserables cuando se trata de ayudar a los pobres, es la fuente del error cuando definimos la economía.

La economía ya no es más eco-nomía; tiene la misma raíz lingüística que la palabra ecología. Ambas comparten su raíz en la palabra Oikos, que significa hogar. El hogar al que nos referimos es este planeta. Ecología es la ciencia de esta casa; la economía supuestamente debería ser la administración del manejo de este hogar. Mientras esto estuvo en manos de las comunidades locales, mientras estuvo en manos de sociedades democráticas, manejamos bien el hogar. No matamos a nuestros ríos, no talamos o destruimos nuestras selvas, no extrajimos hasta el último pedazo de mineral; no creamos hambre a través de un sistema alimentario que constantemente clama haber terminado con el hambre y la pobreza.

Hoy la economía es un elemento tan distante a cualquier noción de hogar y pertenencia. Ni al planeta ni a los hogares en términos de las economías domésticas de las familias. Oikos es un concepto vacío, vacío de hogar. Ya no se refiere al hogar-planeta, ni a la administración del hogar-familia de las economías domésticas.

 

La globalización

 

La globalización corporativa fue impulsada en las últimas dos décadas a través de dos instrumentos: el primero, aplicado hasta hace poco, en países del Sur; el ajuste estructural. Por supuesto, ahora el ajuste estructural está a las puertas en Islandia, Grecia y Portugal; es decir, el FMI ya no solo impone medidas de ajuste en el Tercer Mundo, ahora se ha vuelto un sistema global para hacer pagar a los pueblos y a la gente los errores generados por la codicia y la deshonestidad de las entidades financieras.

Cuando el mundo financiero es ahora, en sí mismo, tan deshonesto. Ahora las finanzas son 70 veces más grandes que la economía de bienes y servicios. Entonces, cuando unas finanzas son 70 veces más que el sector real de la economía, esas finanzas querrán controlar toda la economía. Este dinero hambriento está tan desesperadamente hambriento, que quiere la última gota de agua, la última biomasa, el último pedazo de alimento, etcétera, y lo quiere tomar en contra de los derechos de la naturaleza y de los derechos de la gente.

En India tenemos un poderoso artículo, el Nº21, que establece que el Estado “tiene la obligación de proteger la vida”. Este es el artículo en el que se basa cada proceso judicial ambiental, y se ha ganado cada uno de ellos, desde la minería de canteras, hasta la agricultura industrial contra la campesina, etcétera. El “deber del Estado de proteger la vida” significa que hay límites para las actividades comerciales que amenazan la vida. El primer caso ganado en la Suprema Corte de la India, tuvo un maravilloso juez, que sentenció que cuando el comercio amenaza la vida, el comercio debe ser detenido, porque la vida debe continuar.

El segundo instrumento es el de la globalización económica –la globalización corporativa. Esta perversión es la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los nuevos Tratados de Libre Comercio que se imponen a los países, desde que se la detuvo exitosamente en Seattle. Un pequeño puñado de activistas sentimos que era tiempo de que los asuntos del libre comercio sean tratados por la esfera pública. Esto no era “libre comercio”, sino comercio forzoso; esto no era sobre el bienestar de la gente o de los pueblos, sino sobre el bienestar de las corporaciones.

En un debate con la gente de la OMC en Washington, ellos sostenían que el libre comercio trataba sobre la democracia, sobre el derecho de la gente de elegir y comprar lo que quieren, cuando lo quieran y elegir el país de donde lo quieren. Les contesté que este modelo confisca la libertad de los ciudadanos al producir cosas que la gente podría proveerse por sus propios medios para manejar sus vidas y así evitar convertirse en consumistas. El consumismo es lo opuesto a la libertad. La palabra consumo viene de la edad media, para referirse a las personas que morían de tuberculosis, para graficar el modo en el que morían consumidos por la enfermedad. Pero ahora la palabra consumo supuestamente define nuestros más altos estándares de vida. Nuestras economías se destruyen en el nombre del consumo y el derecho de cada uno a comprar lo que quiere, pero el hecho es que no todos podemos ser consumidores.

Lo que tenemos es una situación desquiciada en la que un gran país como China parece ser el único productor para el mundo. Este país ingresó a la OMC en el año mismo de la masacre de Tianamén con la aprobación de los EU, porque las corporaciones querían trasladar sus fábricas allá para reducir los costos con mano de obra barata y maximizar los beneficios de este modo, así como se mudaron a la India para abaratar los costos del software. ¿Pero quiénes han hecho todo este dinero? ¡Cuarenta billones de dólares como ganancias anuales adicionales extraordinarias para IBM y la industria del software!, esto es lo que llaman outsourcing; sacar las industrias de su base nacional.

Pero la mayor operación de outsourcing es trasladar la contaminación y las industrias extractivas para que actúen con mayor intensidad en los países del Sur. Finalmente, tienes un sistema que piensa que el crecimiento sin fin y el consumismo ilimitado pueden seguir adelante sin tomar en cuenta los límites ecológicos del planeta, sin los límites económicos de la gente. Pero si la gente está desempleada ¿cómo van a ser consumidores?

La gente está comprando más y más todos los productos defectuosos de China y lo hace cada vez porque las cosas se estropean bastante rápido. Si en una aldea tú haces tus propios zapatos de cuero, te duraran por 5 o 10 años, haces un buen chal –todavía uso el chal y el sari que me tejió mi madre– y te durará un buen trecho de tu vida, compras un producto que imita una gran marca en China y al segundo día, mágicamente, se ha desintegrado. Entonces, hay muchas y muchas ventas para hacer, porque el mismo producto se venderá 500 veces debido a su rápido desgaste; y así, compras muchas veces en el más claro anonimato, porque no importa de dónde venga el producto.

Ésta es otra marca de la globalización: borra la fuente en donde se produce, la torna anónima. Le dicen que no importa de dónde venga el producto, usted no tiene por qué saber esto. Después de Seattle, el jefe de la reunión de la OMC, dijo que la esta organización es la ‘Constitución del Mundo’. ¿Quién escribió la Constitución del Mundo? Monsanto, porque ellos escribieron la parte sobre los derechos de propiedad intelectual forzando a que sea necesario firmar tratados adicionales sobre este tema.

Siempre ha existido comercio, pero todo estaba basado en decisiones soberanas de los gobiernos respecto de lo que se debía intercambiar. Era comercio basado en soberanía. El nuevo comercio resta importancia a la soberanía. Los nuevos tratados incorporados a la OMC, no estuvieron antes en el Gatt1, son los tratados de propiedad intelectual que proclaman que las semillas son propiedad de Monsanto, porque la semilla es su creación. Ahora Monsanto está tomando el papel de Dios: “Hemos inventado la vida en la tierra, deben pagarnos regalías”. ¿En qué se traduce el pago de las regalías en lo referente a las semillas? Hemos aprendido una muy amarga lección. Antes era imposible para una compañía proclamarse inventores de la vida, porque una especie tiene su integridad, la vida tiene su integridad, su complejidad, etcétera. Si te molestas en poner un gen tóxico en una semilla y preparas un OGM2, no será este gen el que defina la reproducción de la próxima generación de semillas, sino la cadena original de la semilla en la que insertaste el gen tóxico. Así que la vida, en sí misma, no puede ser “ingeniada”, no es sujeto de la ingeniería. La introducción de un gen no es “ingeniería” de la vida.

La Navdanya, “el nuevo regalo”

Por ello empezamos Navdanya, para decir que esto es improcedente y que, además, una patente sobre una semilla significa que un campesino no puede guardar semillas. Los representantes de Monsanto combatieron este riesgo en la OMC, convertiendo en un delito al almacenamiento tradicional de semillas de los agricultores. Los derechos de propiedad intelectual fueron la criminalización de los derechos de guardar e intercambiar semillas. Esto constituye una clara violación a los derechos de la naturaleza y los derechos de los agricultores.

Empezamos Navdanya, que significa nueve semillas y al tiempo significa “el nuevo regalo”. El nombre de las nueve semillas lo aprendí de un agricultor indígena. Estaba haciendo selección de semillas y no estaba segura de que el concepto que circulaba en esa época, recursos genéticos3, fuese el apropiado para nuestro trabajo. Durante una investigación sobre recolección de semillas en un área y encontramos a un agricultor con nueve tipos de cultivos. Debido a mi oposición a los monocultivos, cada vez que veo a un agricultor con más de un cultivo, lo celebro. Le dije: tiene nueve cultivos, ¡qué bien!, el agricultor se volteó casualmente y me dijo: Sí, Navdanya... Le dije, me contestas como si fuese algo muy significativo, ¿lo es? Él me contestó: ¿No sabe usted nada? En ese momento entendí que puedes tener un PHD y en realidad no saber mucho.

No sabía que las nueve semillas recreaban los nueve planetas del sistema solar y que representaban el balance de la nutrición en nuestros cuerpos. Es una cosmología sobre la armonía ecológica de la vida, sobre la armonía nutritiva en nuestros cuerpos. Y ahí, me dije a mí misma: ¡Claro! Ésta es la palabra, porque las personas que están en Navdanya pueden enseñarnos sobre las maneras de recreación de la vida. Nya significa nuevo y Nav también significa “regalo”, y este es el nuevo regalo para la humanidad: la idea de que compartir no es un crimen, que los bienes comunes son vitales para nuestra sobrevivencia. Desde que empezamos este trabajo en 1987, declaramos todos los años que todos nuestros miembros –no se necesita dinero para ser miembro, solo firmar un compromiso– estamos comprometidos con la protección de la vida, la protección de la agrobiodiversidad; hemos recibido estas semillas de nuestros ancestros, que las han compartido y almacenado, y es nuestro deber seguir almacenando y compartiendo las semillas, por lo que no obedeceré ninguna ley que declare ilegal el cumplimiento de mi tarea por el futuro de la tierra y de nuestras comunidades.

Este juramento significa la búsqueda de la verdad, y la verdad de la vida en la tierra es que la vida en la tierra es íntegra, no salió del laboratorio de Monsanto. Entró a su laboratorio y ellos pueden haberla mutilado, torturado, etcétera, pero no se creó en el laboratorio de Monsanto. Por tanto, guardar las semillas y mantenerlas libres de patentes es un elemento vital para la democracia de la tierra.

Otro tratado, otra columna de la globalización es el acuerdo agrícola sobre la tierra. Este acuerdo fue escrito por el vicepresidente de Cargill, que es la corporación más grande del mundo en el comercio de granos. Se convirtió en diputado para integrar la delegación estadounidense sobre agricultura, y así escribió el acuerdo sobre agricultura. Este documento es terriblemente aburrido, no tiene nada que ver con la tierra, no menciona a los alimentos, no menciona a los agricultores. Menciona impuestos de mercado, exportaciones competitivas y subvenciones domésticas.

Entre las semillas de Monsanto y los contenedores de Cargill, existe una sociedad. Cargill lleva y comercia las semillas que le pertenecen a Monsanto. Alrededor del mundo, todas las semillas que Cargill comercia fuera de los EU, le pertenecen a Monsanto. Y Monsanto, por supuesto, procura comprar todas las compañías de semillas, pero, desde luego, no pueden. Ellos poseen el 95 por ciento de las semillas genéticamente modificadas que se comercian en el mundo, pero también poseen una buena parte de las semillas no modificadas genéticamente, compran aquellas compañías que producen semillas orgánicas para cerrar las divisiones de producción orgánicas de estas compañías. No quieren, bajo ninguna circunstancia, estas divisiones, por ello, constantemente impulsan leyes que declaran ilegales los bancos de semillas, a fin de que todas las semillas sean patentadas.

En India, introdujeron el algodón genéticamente modificado de manera ilegal. Pero estaban tan confiados sobre su dominio en el mundo que pensaban que en un año estarían vendiendo el algodón genéticamente modificado de manera legal. Conozco mis leyes, sé que se deben hacer una serie de experimentos e investigaciones para aprobar una semilla genéticamente modificada, tenemos una Ley de Semillas que requiere varios procesos de experimentación previa, pero ellos pensaban que introducirían en la India los cultivos genéticamente modificados tal como lo hicieron en EU, sin obedecer ninguna ley o como lo han hecho en otras partes del mundo. Demandamos en la Suprema Corte y fueron forzados a pasar por todos los procedimientos legales y científicos para su aprobación.

Solamente llevaron dos clases de semillas de papas para experimentar. Recuerdo que fuimos una vez a una granja fuera de India para ver un experimento. Todos los años salen con la misma cosa, con que crearon un nuevo producto, una nueva calidad que siempre termina siendo una farsa. Decían haber incrementado la proteína en una papa, al poner genes de amaranto en ella. Por supuesto, el amaranto es muy proteico, es casi 40 por ciento de proteína. El problema con estas papas es que solo pudieron incrementar un pequeño porcentaje de proteína adicional y no sabían a papa. Estoy segura de que las papas en India tienen un alto nivel de proteína porque no “importan” la proteína de fuera, no la crean en laboratorio, y saben a papas. Pero una vez que vuelves un alimento en commoditie, ya no importan sus propiedades o para qué será usado. Si cultivo alimentos para comer, debo saber cómo se debe ver, cuál es su sabor, sé que esta clase de papa debe ser cocinada de esta manera, sé cómo deber ser preparado este arroz; una clase de arroz será buena para el estofado, otro será bueno para el arroz relleno, otro será bueno para los niños, otro será bueno para los ancianos, etcétera. Tenemos todo ese saber gracias a la diversidad. Pero cuando un alimento ha sido transformado en un commoditie, no importa. Irá a la industria del almidón. En Europa, a lo largo de un juicio contra una papa modificada genéticamente, se ha fallado a favor de esta papa bajo el argumento de que no será utilizada para consumo humano sino como fuente de almidón. Así han tratado de aprobarla, diciendo que una papa no es para comer. ¿Para qué cultivas una papa si no es para comer?, ¿acaso harán marcos para ventanas con las papas?, ¿de qué hablan?

Tomen el ejemplo de la soya, un cultivo que se usaba para comer y de repente existe un movimiento mundial para impedir la producción de la soya. No porque sea malo producir soya, sino que los acres de tierra que han incrementado los cultivos de soya en Argentina, Brasil, EU, serán transformados en combustible para autos, para torturar al material de la soya y fabricar, pienso. ¡Pero las vacas no quieren soya, lo que quieren es pasto! Su estómago está diseñado para procesar el pasto, son herbívoras; ahora no, de repente proclaman: ¡no comen pasto!

¡En EU la situación es una locura! El 70 por ciento de los cultivos va para el balanceado del alimento de las vacas, el 30 por ciento va para los agrocombustibles, ¿y todavía se piensan a sí mismos como el país super abastecedor de alimentos? ¡Ya no hay alimentos para abastecer a la gente después de la ganadería y el combustible! Este tipo de producción está creando falsa escasez. La primera falsa escasez es la de la biodiversidad. En la India, el algodón BT ha destruido 1500 variedades de algodón que solíamos sembrar. El precio del algodón ha subido de cinco y siete rupias, a 3200 el kilogramo, de estos cada 2400 rupias son derechos de royalties (regalías) pagadas a Monsanto, eso significa 200 millones de dólares anuales que le llegan a Monsanto sentados allá en su oficina de San Louis. Han quebrado a las compañías de India y las han comprado, controlan la industria del algodón, y han reemplazado a los señores de la tierra (terratenientes), convirtiéndose ahora en los señores dueños de la vida.

Los señores de la vida, que ahora se sientan a mirar cómo sus ganancias por propiedad intelectual se incrementan, mientras los campesinos se quiebran el lomo para poder pagar estas constantes tarifas que imponen las regalías y que alimentan a las corporaciones. Además, estas semillas han traído nuevos insectos y enfermedades desconocidas, compañías como Monsanto aparecieron ahora con una nueva generación de pesticidas y venenos más potentes como el Round Up y BT2. De hecho, ahora tienen un paquete que se llama el “paquete inteligente” o el “paquete g” para los organismos genéticamente modificados. Y no puedo evitar recordar una cita de Einstein que sostiene que “una señal de demencia es continuar haciendo lo mismo una y otra vez esperando un resultado distinto”. Monsanto utiliza genes tóxicos que han fallado en su intención de controlar las enfermedades, y esperan que doblando la carga tóxica de los genes logren milagrosos 16 resultados. Eso es demencial.

Los pobladores ancestrales siempre lo supieron, los campesinos que han pagado enormes sacrificios lo supieron; 200.000 campesinos indios cayeron en severas deudas, tanto que muchos, incluso, optaron por el suicidio, éstas son las estadísticas oficiales en India y todo comenzó con la globalización. Otro tratado similar es el Acuerdo General de Servicios y Comercio. Según este acuerdo, todo lo que existe bajo el sol es un servicio. El agua es un “servicio”, por ejemplo. Y todos los seres de la tierra son “proveedores de servicios”. Pero hay algo extraño en este tratado porque, si miran el sector de las semillas, cinco grandes corporaciones controlan este sector; si miran el comercio del sector alimentario cuatro grandes compañías controlan su comercio; si miramos la privatización del agua, cinco compañías controlan su privatización. Alrededor del mundo, la gente y los pueblos están diciendo, la comida no es un comodittie, el agua no es un comodittie, y la gente está luchando.

En el caso de los alimentos, la conversión de la comida en commodities no solamente ha empeorado su calidad... Por cierto, debo decirles honestamente que no puedo comer en EU. Me compro un pastelillo y me sabe amargo, porque mi lengua está todavía acostumbrada a los endulzantes naturales. Y cuando se habla de las terribles consecuencias de la industria alimenticia en EU, lo puedo comprobar por mí misma. Lo sé, no sabe a comida. Ni siquiera puedo lograr terminar un huevo, en serio, no puedo, porque todo tiene muchos preservantes y extraños sabores que no vienen de la comida.

Recuerdo que llevé un grupo de mujeres a un Festival Cultural de la Unesco en España y tuve el cuidado de pedirles que lleven algunas de las semillas que hemos preservado para que se muestren en el festival. Las semillas de mango son una comida que nosotros llamamos, “la comida olvidada” porque son alimentos que solíamos utilizar para comer pero que ya hemos perdido la costumbre de hacerlo; y al tercer día, las mujeres se me acercaron y me preguntaron ¿podemos tomar estos paquetes de semillas para comer?, les pregunté: ¿Por qué, acaso no les han dado comida? Y me contestaron: No, no podemos comer aquí, ¡Es abuction! (en hindi). ¿Qué significa abuction? Es algo tan desagradable, tan despreciable, tan deshecho que no se puede comer. La comida se ha degradado, el suelo se ha degradado, 70 por ciento del agua utilizada en el mundo es para la industria y la agricultura industrial destruye los ecosistemas. A través de este modelo alimentario se han destruido, 8500 especies de plantas que se utilizaban en India. Hoy, con el sistema de comercio globalizado, solo ocho son comerciadas globalmente y de ellas cuatro se siembran en el suelo de la India, las cuatro tienen patentes: maíz, sorgo, soya y algodón. Eso es todo. ¿Pueden imaginar la pobreza de nuestros ecosistemas?

Pero hay otra pobreza, el 40 por ciento de todos los impactos de los gases de efecto invernadero pueden ser atribuidos a la industria globalizada de alimentos. Este sistema, también está haciendo que la producción de alimentos sea más vulnerable, en la medida en que la temperatura se incrementa, los glaciares se derriten, el agua desaparece. Las represas se intensifican y causan más y más inundaciones.

Nuestro trabajo en Navdanya, que está por cumplir dos décadas y media, muy cuidadosamente nos ha permitido medir que las granjas que cultivan y crecen en medio de biodiversidad, que producen alimentos orgánicos en pequeña escala, en un determinado momento se transforman en abastecedoras de alimentos, es decir, se convierten en las granjas que utilizan monocultivos y agroquímicos, quebrando el anterior patrón de cultivos. Entonces, la idea de que debemos industrializar la agricultura sacando a nuestros agricultores tradicionales fuera de sus tierras, es una idea extremadamente distorsionada. Esta es la idea que se ha convertido en una Ley de la Tierra en India, es además la idea que está sirviendo de modelo para la Ley de la Tierra en África. El Presidente Obama vino a la India recientemente y solo habló de dos cosas; la primera fue vender aviones de combate para Boeing, justificándolo al decir: “quiero crear 15.000 puestos de trabajo para los estadounidenses”. Algo está mal, si la mayor superpotencia del mundo, tiene que mendigar empleos en la otra parte del mundo. Algo está terriblemente mal con la economía. La otra cosa que dijo es que quería que India se sume a las iniciativas de EU para introducir los OGMs y la agricultura industrial en África, puesto que “éste es el futuro de la seguridad alimentaria”.

 

Derechos de la naturaleza

 

Cualquier seguridad de la que se trate en este mundo, la de la biodiversidad, la alimentaria, de la supervivencia o cualquier otra que se pretenda, tiene en los ecosistemas protegidos por la diversidad y la naturaleza y que trabajan con estos, los mejores elementos para la seguridad. Porque estos ecosistemas funcionan mejor para y con la gente también.

Es por ello que el tema de los derechos de la naturaleza se vuelve tan interesante en nuestros tiempos. Porque el mundo ha atravesado 500 años de colonialismo, otros 50 años de neocolonialismo que lo hemos llamado “desarrollo” y otros 10 o 20 años de colonialismo recargado que llamamos globalización. Todo este mundo empieza a despertar de este mito que advierte que “si protegemos la naturaleza la gente tendrá cada vez menos”, y solo a través de la explotación y destrucción de la naturaleza podemos proveer más a los seres humanos; y por ello, debemos destruir, pedazo a pedazo, el mundo, debemos destruir cada bosque, cada selva, para poder tener crecimiento. Creo que estamos en un momento en donde este mito ha colapsado. No es capaz de proveer bienestar humano a ningún nivel. Así que, incluso para proveer bienestar a los humanos ahora debemos cambiar el modo y encontrar una nueva manera, y esa nueva manera es poner a los derechos de la naturaleza en primer término. Sobre la base de esos derechos de la naturaleza y la protección de la naturaleza, será posible que tengamos más agua limpia. Si nuestros ríos están protegidos tendremos más agua para nosotros.

Las mujeres eliminarían el hambre en el mundo en el mismo periodo en el que las mineras claman que erradicarán el hambre en una aldea mediante la extracción de oro. Las mujeres erradican de hecho el hambre, al proteger la biodiversidad, apoyar las pequeñas granjas, defender los sistemas de comida local, y solamente intercambiar (comerciar) aquello que no podemos sembrar en nuestros suelos.

¡Ese es el futuro! Proteger los derechos de la tierra, también nos protegemos nosotros. La idea de que los derechos humanos son opuestos a los derechos de la tierra es ecológicamente falsa, filosóficamente falsa, y es otro mito creado por esa antigua modernidad que pensaba que la naturaleza estaba muerta, la gente era estúpida y solamente las corporaciones podían crear riqueza. La naturaleza nos da riqueza, la gente maneja esa riqueza al co-crear con la naturaleza, y esto es cada vez más fácil de apreciar en cualquier población a lo largo del mundo.

En India tenemos un muy antiguo y ancestral concepto sobre ser la familia de la tierra; pero no somos la única familia que vive en este planeta, somos una comunidad de la tierra, y debemos de vivir de tal forma que no desplacemos el espacio ecológico de ningún otro ser –que no se reduce solo al ser humano, sino a cualquier especie viva–. Este pensamiento supone un punto de partida bastante diferente al del crecimiento económico. El paradigma del crecimiento económico dice explota rápido, convierte a la naturaleza en dinero y tienes una solución mágica, pero como los nativos americanos dijeron, “solo cuando hayas matado el último pez y cortado el último árbol te darás cuenta de que no puedes comer el dinero”.

Los globalifílicos dicen que “los anti-globalizadores solamente saben a qué se oponen, pero no saben a favor de qué están”. Y mi respuesta permanente fue: estamos en contra de su avaricia, en contra de su explotación, estamos en contra de la injusticia que están perpetrando, porque sabemos a favor de qué estamos. Estamos a favor de la sustentabilidad, estamos a favor justicia y a favor de la paz. Y ese fue el debate contra el crecimiento que recoge “La Democracia de la Tierra”.

Pero este cambio tan singular está pasando en todas partes. Cuando ustedes ven la misma fotografía de AP en cada periódico del mundo podemos dar cuenta de que la noticia es programada, porque normalmente, diferentes medios deberían tener diferentes fotografías. Debería haber foto-diversidad. Pero cuando las cosas pasan espontáneamente en diferentes partes del mundo, puedes estar seguro que hay una gran corriente de cambio, que está creando verdaderas placas tectónicas en la consciencia de la gente. Por ejemplo en el Reino de Bután, cuyo Primer Ministro quieren volver su producción orgánica al 100 por ciento. En la actualidad es 70 pero quieren llegar al 100 por ciento. Algunos años atrás confirmaron que no medirían más el Producto Interno Bruto (PIB) porque es una falsa manera de medir cómo se va desempeñando el Reino. Plantearon medir la Felicidad Interna Bruta, y de hecho lo hicieron con 72 indicadores. El Gabinete debatía si deberían unirse o no a la OMC. Revisaron sus 72 indicadores y se dieron cuenta que la gente estaría descontenta con las consecuencias de adoptar las reglas para entrada a la OMC; entonces decidieron no entrar y así preservar su Felicidad Nacional.

La felicidad, por supuesto, puede parecer un término vacuo, pero la felicidad supone riqueza, que incluye la riqueza material, pero también incluye la espiritual y cultural. Ellos tienen cuatro pilares de sus índices de felicidad, que creo deberíamos tener en cuenta para profundizar sobre los derechos de la naturaleza en nuestras constituciones: 1) Armonía con la naturaleza 2) Dignidad y orgullo de la cultura local 3) Respeto a los ancianos y, 4) un Desarrollo Sostenible que respete todo lo anterior.

Estos cambios no son triviales. Cuando miran a su alrededor y miran la organización del mundo, tienen por una parte, unas pocas corporaciones que pueden, literalmente, controlar todo el planeta, todos sus recursos, tratando de controlar todos los gobiernos y convertirlos en Estados favorables a las corporaciones –por tanto, destruyendo la democracia–, y utilizando los recursos no renovables como si fuesen a durar para siempre. El petróleo en el Medio Oriente, por ejemplo.

Por otra parte, ustedes tienen 300 millones de especies a quienes podemos escuchar si queremos escuchar. Los pueblos indígenas lo hacen. Sé de tribus en India que lo saben exactamente; ellos dicen, “No, los venados no nos han dado su permiso para cazar”. Ellos piden permiso antes de cazar. Pescadores que pueden ver a varias millas de distancia en el océano cuantos cardúmenes de peces están cerca, qué otras especies están con ellos, dónde debería instalarse la red para atraerlos. Esta clase de inteligencia con la naturaleza está ahí, esperando ser aprendida. Esperando ser enseñada. Seis mil millones de personas de las cuales, la mitad está extremadamente vitalizada hacia los derechos de la naturaleza y otros están empezando a volverse sensibles a ello.

Luego tienes a la sociedad del consumo, del úsalo y tíralo, con sus grupos de privilegio diciéndole a más y más gente que no los necesitan. Incluso tienen una palabra para ellos, los llaman “personas redundantes”. ¿Cómo puede alguna persona, algún ser humano ser “redundante”? Los llaman “desechables”.

Solían decirnos que hemos sido lo suficientemente inteligentes como para crear el Estado de Bienestar y la seguridad social, pero esto ha sido desmantelado, ahí donde alguna vez existió; entonces todos seremos dejados de lado sin ninguna forma realista de seguridad social, así que tenemos que crear nuestra propia forma de seguridad, ¿de dónde crearemos estas forma de seguridad? Ahí es cuando los derechos de la naturaleza toman su lugar. La seguridad vendrá de nuestro respeto a la naturaleza y emergerá de la naturaleza en la medida en que encontremos formas colectivas de auto-sostenimiento.

Auto-sostenimiento colectivo, significa que construimos comunidad, que donde tenemos comunidad hay que defenderla, y donde la hemos perdido hay que recrearla. De la misma manera, cada espacio y aspecto del mundo que las grandes corporaciones desearían privatizar, lo defendemos ferozmente como nuestros bienes comunes; el agua es un bien común, las semillas son un bien común, los bosques y selvas son bienes comunes; el mar es un bien común, el aire es un bien común.

Porque, en definitiva, el asunto es que todos los bienes comunes son parte de la atmósfera que, desde luego, es un bien común que nos pertenece a todos y todos tenemos el derecho a compartirla, y no el derecho de los contaminadores, de primero contaminarla y repartirse ahora toda la atmósfera a través de los mercados de carbono.

El sistema dominante que está extendiendo su vida a través de las subvenciones de los gobiernos, es como un paciente en terapia intensiva, pero el oxígeno se le está acabando. Seis mil millones se les han pagado para salvar a los bancos, ya no hay mucho más para expropiar a la sociedad, ya no hay mucho para sacar de las arcas públicas de los gobiernos y del dinero público. Este sistema no puede continuar, quizá cinco años más, quizá diez años más, prefiero que dure lo menos posible. Necesitamos otro sistema, y ese otro sistema es la Democracia de la Tierra, ese otro sistema es el reconocimiento de que somos solo una más entre otras especies, que tenemos el deber de proteger a las demás pero, tal como todas las especies sobre la tierra que tienen el derecho de desarrollarse y proveerse del alimento que les da la tierra, nosotros también tenemos estos derechos fundamentales al agua y la comida. Estos derechos humanos están íntimamente conectados con los derechos de la naturaleza que son, desde mi punto de vista, los más significantes derechos humanos, la más importante lucha por la democracia de nuestros tiempos, es el más importante aspecto para la justicia, para la paz y para la sostenibilidad.

Las cosas pasan a tal velocidad que es posible que aquellos que les gustaría pensarse al margen de los problemas, no serán capaces de adaptarse a crisis como las del África, pero aquellos que han sido enseñados por la naturaleza, con la tierra y que digan: “Somos parte de ti madre tierra y estamos aquí para protegerte, te defenderemos con toda nuestra energía, con todo nuestro amor, todo nuestro cuidado”, esa energía es la que realmente podría hacer posibles los cambios.

 

*Adaptación de la conferencia magistral, realizada en 26 de noviembre de 2011, Quito-Ecuador.

**Científica, filósofa y escritora india. Activista a favor del Ecofeminismo, recibió el premio Nobel Alternativo en 1993, el Global 500 del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y el premio Internacional del Día de la Tierra, también de Onu. 

Vandana con su decidida participación en el movimiento Chipko ha sido ejemplo e inspiración para nuestras luchas en defensa de la naturaleza y sus pueblos.

 

1Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, por sus siglas en inglés.

2Organismo Genéticamente Modificado.

3En 1987 no existía aún el concepto de biodiversidad. La biodiversidad se empleó a partir de la Conferencia Mundial sobre Diversidad Biológica, que conceptualizó la biodiversidad como la diversidad de formas de vida. En ese momento, solamente teníamos el concepto de recursos genéticos. Pero en cualquier otra lengua, este concepto se traduce como átomos de la planta. Y si vas con un agricultor y le dices “guarda los átomos de la planta”, el agricultor diría ¿pero qué son los átomos? Y luego tendrías que desarrollar toda esta larga discusión sobre el ADN y los genes que, de todas maneras, es incorrecta porque la vida no se reduce a los genes. La vida es mucho más.

 


 

 

Principios de la Democracia de la Tierra*

 

1.Todas las especies, pueblos y culturas tienen un valor intrínseco: todos los seres son sujetos dotados de integridad, inteligencia e identidad, y no objetos susceptibles de convertirse en propiedad de otros, de ser manipulados, de ser explotados o de ser desechados. Ningún ser humano tiene derecho a ser dueño de otras especies, de otras personas o de los conocimientos de otras culturas por medio de patentes y otros derechos de propiedad intelectual.

2.La comunidad de la Tierra es una democracia de toda la vida en su conjunto: todos somos miembros de la familia de la Tierra y estamos interconectados a través de la frágil red de la vida del planeta. Todos tenemos el deber de vivir de un modo que proteja tanto los procesos ecológicos de la Tierra como los derechos y el bienestar de todas las especies y de todas las personas. Ningún ser humano tiene derecho a inmiscuirse en el espacio ecológico de otras especies y de otras personas ni a tratarlas con crueldad y violencia.

3.Debe defenderse la diversidad en la naturaleza y en la cultura: la diversidad biológica y cultural constituye un fin en sí misma. La diversidad biológica es un valor y una fuente de riqueza (tanto material como cultural) que crea condiciones para la sostenibilidad. La diversidad cultural genera condiciones para la paz. Todas las personas tienen la obligación de defender la diversidad biológica y cultural.

4.Todos los seres tienen un derecho natural a su sustento: todos los miembros de la comunidad de la Tierra, entre los que se incluyen todos los seres humanos, tienen derecho a su propio sustento, es decir, a la comida y al agua, a un hábitat seguro y limpio, a la seguridad del espacio ecológico general. Los recursos vitales para tal sustento deben seguir siendo comunales. El derecho al sustento es un derecho natural porque es el derecho a la vida. Son derechos no otorgados por los Estados ni por ninguna gran empresa, y tampoco pueden ser anulados por acción estatal o empresarial alguna. Ningún Estado y ninguna compañía empresarial tiene derecho a cercenar ni a debilitar estos derechos naturales, ni a cercar los ejidos que sostienen la vida.

5.La Democracia de la Tierra está basada en las economías vivas y en la democracia económica: la Democracia de la Tierra se basa en la democracia económica. En la Democracia de la Tierra, los sistemas económicos protegen los ecosistemas y su integridad; protegen los medios de vida de las personas y satisfacen sus necesidades básicas. En la economía de la Tierra, no hay personas ni especies culturales imprescindibles. La economía de la Tierra es una economía viva. Está basada en sistemas sostenibles, diversos y pluralistas, que protegen la naturaleza y las personas, que son elegidos por éstas y que obran por el bien común.

6.Las economías vivas están levantadas sobre economías locales: es en el nivel local donde más cuidadosa, creativa, eficiente y equitativamente se consigue la conservación de los recursos de la Tierra y la creación de medios de vida sostenibles y satisfactorios. La localización de las economías es un imperativo social y ecológico. Sólo deberían ser producidos de forma no local y comercializada a larga distancia aquellos bienes y servicios que no pueden ser producidos localmente –es decir, empleando recursos y conocimientos locales. La Democracia de la Tierra está basada en unas economías locales vibrantes que sostienen, a su vez, economías de alcance nacional y global. En la Democracia de la Tierra, la economía global no destruye ni aplasta las economías locales; tampoco genera personas prescindibles. Las economías vivas reconocen la creatividad de todos los seres humanos y crean espacios para que las diversas creatividades alcancen la plenitud de su potencial. Las economías vivas son economías diversas y descentralizadas.

7.La Democracia de la Tierra es una democracia viva: la democracia viva se basa en la democracia tanto de la vida en su conjunto como de la vida cotidiana en particular. En las democracias vivas, las personas pueden influir en las decisiones que se toman sobre los alimentos que consumimos, el agua que bebemos y la sanidad y la educación de la que disponemos. La Democracia de la Tierra se basa en la democracia local; en ella, son las comunidades locales –organizadas sobre los principios de inclusión, diversidad y responsabilidad ecológica y social- las que gozan de la máxima autoridad en aquellas decisiones relacionadas con el medioambiente y los recursos naturales, así como con el sustento y los medios de vida de las personas. La delegación de autoridad en niveles de gobierno más distantes se realiza conforme al principio de subsidiariedad. La autonomía y el autogobierno son los cimientos de la Democracia de la Tierra.

8.La Democracia de la Tierra está basada en unas culturas vivas: las culturas vivas promueven la paz y crean espacios libres para la práctica de religiones diferentes y la adopción de credos e identidades distintas. Las culturas vivas permiten el florecimiento de la diversidad cultural partiendo del terreno de nuestra humanidad común y de nuestros derechos compartidos como miembros de una comunidad de la Tierra.

9.Las culturas vivas nutren la vida: las culturas vivas se basan en la dignidad de (y el respeto por) la vida en su conjunto (humana y no humana), las personas de todos los géneros y culturas y las generaciones presentes y futuras. Las culturas vivas son, pues, culturas ecológicas que no favorecen estilos de vida ni pautas de consumo y producción que sean destructivas para la vida, ni la sobreutilización y la explotación de los recursos. Las culturas vivas son diversas y están basadas en la veneración por la vida. Las culturas vivas reconocen la multiplicidad de identidades basadas en el lugar y en la comunidad local, pero, al mismo tiempo, reconocen también una conciencia planetaria que vincula al individuo con la Tierra y con la vida en su conjunto.

10.La Democracia de la Tierra globaliza la paz, la atención y la compasión: la Democracia de la Tierra conecta a las personas mediante círculos de asistencia, cooperación y compasión, en lugar de dividirlas mediante la competencia, el conflicto, el temor y el odio. Frente a un mundo de codicia, desigualdad y consumo excesivo, la Democracia de la Tierra globaliza la compasión, la justicia y la sostenibilidad. 

 

* https://www.nodo50.org/codoacodo/abril2009/vandana.htm

 

Jueves, 23 Noviembre 2017 10:02

Andén para que los derechos Anden

Andén para que los derechos Anden

“Para mí, graduarme de bachiller es pérdida. No tendré cómo ir a una universidad y ya no volveré a almorzar de lunes a viernes”. Sin simular ni minimizar su realidad socio-económica, contestó Jairo, estudiante de último grado de bachillerato de uno de los colegios públicos de La Estrella, a la pregunta realizada por pares suyos que realizaban en terreno la investigación, “Hablame de vos –Diagnóstico situacional de los derechos de infancia, niñez y adolescencia en el municipio de La Estrella, Antioquia”.

La investigación es uno de los productos desarrollados desde el año 2013 por la Fundación Educativa Soleira, que puso al servicio de los derechos de niñas, niños y adolescentes del municipio de La Estrella, Antioquia, un observatorio que se identifica con el nombre de “Hablame de vos”.


El resultado obtenido, con respuestas como la que abre este artículo, propició una segunda investigación adelantada en 2015 y orientada por el interrogante “¿Habrá vida después del bachillerato? –Estado de los derechos de los bachilleres 2014 de las instituciones educativas oficiales del municipio de La Estrella”. Exploración que, a su vez, nos ayudó a ver otro problema: niñas, niños y adolescentes, en medio de un aquelarre urbanizador que desde hace cinco años tiene lugar en La Estrella, carecen de condiciones a favor de su vida y de su integridad en el recorrido de la casa a la escuela y de ésta a sus casas.

Por eso nos dimos a la tarea de investigar el estado de los derechos de niñas, niños y adolescentes en el espacio público. Logramos, entre enero y febrero de 2017, convocar a 41 estudiantes del grado décimo de instituciones educativas oficiales locales. Ellos actuarían, en cumplimiento de su servicio social estudiantil, como investigadores de su propia realidad. Aplicarían una encuesta de tipo cuantitativo pero darían mayor énfasis a los relatos etnográficos en ambiente de “círculos de conversación” (ver recuadro).

A lo largo del año se adelantó el trabajo investigativo con algunos centenares de estudiantes de los grados octavo a undécimo. Ese esfuerzo y sus resultados se concretaron en un texto publicado con el título “Andén para que los derechos Anden-Estado del derecho a la vida y a la protección integral de niñas, niños y adolescentes del municipio de La Estrella en el espacio público”. En el proceso confluyeron muchos encuentros, tareas formativas, talleres, articulaciones y esfuerzos sobre todo de adolescentes, maestras y maestros. Siempre estuvo presente en el proceso la clara conciencia de que nuevas dinámicas sociales, culturales y políticas tienen escenario en nuestro territorio municipal de La Estrella. Y a su lado, como en toda Colombia, también aviesos intereses. Algunos de los participantes como animadores de círculos nos aseguraron que la publicación de los resultados de su investigación sería el mejor certificado de su servicio social estudiantil hecho con conciencia y con claridad de la significación política y social de su tarea.

La investigación nos mostró una vez más que es mucho lo que tiene por andar y construir el municipio de La Estrella para llegar a ser el garante legal que debe ser de los derechos de sus niños, niñas y adolescentes. Que tiene que hacer transformaciones políticas radicales en la voluntad de quienes aspiran a ser y seguir siendo sus dirigentes. Que si se siguen entendiendo las acciones y tareas desde los cálculos electoreros, los niños, niñas y adolescentes nunca serán tomados en honrada consideración. ¡Porque ellos no votan!

Las voces que hablan, etnográficamente, en esta investigación, lo dicen con grito dolido: a las autoridades se les llama ¡y no vienen! Pero, si bien, esas voces hablan con lucidez crítica, también lo hacen con esperanza política, con la voluntad de poner acción para que las cosas cambien. Para que los cambios se den, y con premura, de forma efectiva, estable y duradera.


La investigación relató cómo en las calles de La Estrella, sus habitantes encuentran condiciones objetivas de mal vivir. Y cómo, particularmente, son agredidos sus niños, niñas y adolescentes. A las mujeres adolescentes, el solo hecho de ir por la calle se les convierte en ocasión para que hombres adultos les lastimen su seguridad y su dignidad, su pudor y su entereza sicológica en pleno proceso de configuración. Las calles de La Estrella, por lo demás, calles de aldea del siglo 19, son obligadas abruptamente por las codicias insaciables del hambre constructora –sin planeación favorable a la vida humana–, a fungir como vías de pujante ciudad. En nombre de un mal entendido y nombrado “desarrollo”, los vehículos que alimentan los vientres urbanistas se repantigan en las vías colmando su capacidad y anchura, y sometiendo a los viandantes a una especie de líbrense si pueden.

En el proceso de la investigación “Andén para que los derechos Anden” y enterado de la misma, decía un taxista de La Estrella “basta con mirar, al llegar a un pueblo, si los transeúntes tienen andenes por dónde caminar con seguridad, para conocer la calidad de sus gobernantes”. Y concluía, “en La Estrella, la gente no tiene por donde caminar”. Queda flotando en el aire una pregunta malhumorada: ¿importa de veras la vida de la gente a quienes gobiernan en nuestro municipio?

“Andén para que los derechos Anden” se coció y se entregó a la comunidad siderense como una investigación y como un grito. Sobre todo como un grito oportuno que tiene la vocación de alertar y poner en movimiento renovadas vocaciones políticas comprometidas de veras y no sólo como uso instrumental, con los plenos derechos de los niños, las niñas y las adolescentes que, de seguir sintiendo que no cuentan, estarán condenadas al temprano fracaso vital y al desaliento existencial. Un proceso investigativo realizado con clara conciencia de que nuestra colombianidad, por siglos y sistemáticamente herida, tiene que empezar, y con urgencia, a reconstruirse en condiciones de buen y digno vivir. Sin exclusiones. Para que haya por fin la cantada y deseada paz. Y para que esa paz se quede en casa.


 

La Estrella, Antioquia, noviembre 7 de 2017.

* Director del Observatorio de infancia y adolescencia HABLAME DE VOS

Publicado enEdición Nº241