La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, en su primer día en su nuevo puesto en la sede del FMI en Washington. REUTERS / Jonathan Ernst

La economista búlgara, Kristalina Georgieva, explicó que "la precaria perspectiva" será un desafío para los países que ya enfrentan dificultades. Así mismo, advirtió que las perspectivas mundiales serán "a la baja".

 

La nueva directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advirtió este martes de una desaceleración económica este año "en el 90% de los países del mundo", durante su primer discurso al frente de la organización multilateral.  

"En 2019, esperamos un crecimiento más lento en casi el 90% del mundo. La economía global se encuentra ahora en una desaceleración sincronizada", dijo Georgieva en la sede central del FMI, en Washington. 

La economista búlgara, que sucede en el cargo a Christine Lagarde, que será la presidenta del Banco Central Europeo, explicó que esta desaceleración generalizada "significa que el crecimiento de este año caerá a su ritmo más bajo desde el comienzo de la década". "Los números reflejan una situación compleja", consideró. 

Georgieva hizo esta valoración una semana antes del inicio de la Asamblea Anual conjunta del FMI y el Banco Mundial (BM), en la que ambas instituciones presentarán sus proyecciones económicas y que congregará a los principales ministros de economía y banqueros centrales de todo el mundo. 

En este sentido, avisó que las nuevas perspectivas económicas serán "a la baja" respecto a las últimas presentadas en julio en Chile, en las que el organismo redujo en una décima sus previsiones de crecimiento global para 2019, hasta el 3,2%, y 2020, al 3,5%. 

En su análisis, Georgieva argumentó que la actividad económica "se está ablandando" en economías avanzadas, como EEUU, Japón y, especialmente, la zona euro, mientras que en otos mercados emergentes, como India y Brasil, la desaceleración es "aún más" pronunciada este año. 

Respecto a China, señaló que su crecimiento económico "está bajando gradualmente del rápido ritmo que vio durante muchos años". "La precaria perspectiva -continuó- presenta desafíos para los países que ya enfrentan dificultades, incluyendo algunos de los países del programa del Fondo", como Argentina. 

Sin embargo, celebró que cerca de cuarenta mercados emergentes y economías en desarrollo, incluyendo 19 en África subsahariana, "tendrán tasas de crecimiento del PIB real superiores al 5%". "Representan una parte relativamente de la economía global", justificó.

En su discurso, Georgieva achacó a las disputas comerciales, como la guerra comercial entre Washington y Pekín, parte de la responsabilidad de esta desaceleración económica global, además de las diferentes tensiones geopolíticas y el posible impacto del brexit. "Hemos hablado en el pasado sobre los peligros de las disputas comerciales. Ahora, vemos que en realidad están pasando factura", sentenció.

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El ciclo económico después de la reforma tributaria

La coyuntura económica evidencia la creciente desaceleración de la economía colombiana...

 

El crecimiento económico tiene cuatro fases: auge, desaceleración, crisis y recuperación. Esta dinámica de los ciclos de negocios de un país tiene a veces momentos de auge prolongados que van acompañados de crisis de corta o de larga duración. Lo cierto es que cuando se agota una etapa favorable sigue siempre una contracción.

 

Todo lo que sube tiene que bajar

 

Hay economistas que afirman que la preocupación de quienes deciden sobre la política económica debe estar orientada a crecer lo máximo posible porque este hecho por sí solo desencadena beneficios para todos. Concluyen que no se requiere tomar acciones directas para llevar los resultados de las bonanzas a los sectores más excluidos. Menos aún protegerlos cuando llegan las vacas flacas.

 

Sin embargo existe más evidencia para contradecir esa hipótesis que para sustentarla. Angus Deaton estudió la crisis de 2008 en Estados Unidos y encontró que se incrementaron los casos de alcoholismo, drogadicción, y suicidios entre la población blanca no hispana de mediana edad que fue excluida del auge inmobiliario. En Colombia apenas entramos en la fase de desaceleración y ya se resienten las condiciones de vida de los más pobres. La incidencia de la pobreza extrema que había mostrado una tendencia decreciente, se incrementó en 60 puntos base de 2015 a 2016.

 

Cuando una economía se acerca a su mayor capacidad productiva tiende a emplear la totalidad de sus factores productivos, en el caso del trabajo podría hablarse de niveles cercanos al pleno empleo. Entonces los salarios reales aumentan y desestimulan la tasa de ganancia. Los inversionistas revisan sus decisiones de producción, iniciándose un proceso de desaceleración en el que disminuye el nivel de empleo y los salarios. “El consumo y la inversión de los capitalistas –advirtió Kalecki– además de los criterios de distribución del ingreso, determinan el consumo de los trabajadores y por tanto, los niveles de producción y empleo de un país”.

 

Con el fin de estimular la producción y mitigar las crisis, la financiación del gasto público debe hacerse vía crédito y no con impuestos que siempre recaen sobre los salarios impactando negativamente la demanda y minando la capacidad de crecimiento o ampliando la profundidad de una crisis. Tal es la constante en Colombia. Desde mediados de 2014 la caída sostenida del precio del petróleo tuvo un efecto negativo sobre los ingresos fiscales del país. En 2016 se necesitaba 34 billones de pesos para cubrir los gastos de la nación. La solución fue imponer más impuestos sin considerar las consecuencias sobre el ciclo económico y sin tomar en cuenta los resultados sociales de esta decisión.

 

Como mínimo dos años más de desaceleración

 

De acuerdo con la tendencia del último ciclo económico se esperaría que la contracción llegara a sus niveles mínimos a finales del próximo año, volviéramos a llegar a un punto de máximo potencial hacia finales de 2020. No obstante, la reforma depositó su capacidad de recaudo en los impuestos indirectos que afectan mayormente a la demanda de los hogares, que ya venía desacelerándose. En el gráfico se observa que también el crédito de consumo crece a tasas menores, entonces es de esperar que tres puntos porcentuales más de IVA afecten nuestra recuperación.

 

Después del deterioro introducido por la reforma tributaria, las autoridades económicas centran ahora su esperanza en la política monetaria que en palabras del economista Galbraith no es socialmente neutral pues “favorece firmemente a la clase rentista” mediante los movimientos en las tasas de interés. Mientras el gasto público altera las decisiones de los sectores a los que la inversión privada debe dirigirse y por ende la tasa de ganancia, la política monetaria no precisa mayor inconveniente para la actividad privada y tampoco incide en la distribución de la riqueza, como si lo haría una política fiscal que protegiera el bienestar de los asalariados. Por estas razones los grupos de presión económica inciden mayoritariamente para que se privilegie las acciones de los bancos centrales para regular las economías.

 

Sobre tal particular, el Banco de la República reconoce el momento de menor demanda, el aumento de precios por cuenta del IVA, y el deterioro del mercado laboral: “La tasa de desempleo muestra una tendencia ascendente para el total nacional y las trece áreas [...] se observó una desaceleración importante en el empleo asalariado, el número de no asalariados aumentó frente a enero”.

 

Ante la magnitud del problema la decisión de la autoridad monetaria fue disminuir la tasa de intervención en 25 puntos base teniendo siempre presente el cumplimiento de la meta de inflación, y anunciando que vendrán más bajas: “Se han elevado simultáneamente los riesgos de desaceleración excesiva y de persistencia en la inflación, aumentando la incertidumbre sobre el paso al que se deben realizar reducciones adicionales de las tasas de interés”.

 

Para el pensamiento ortodoxo que domina a los banqueros centrales pensar en tolerar un poco más de inflación a cambio de un nivel más alto de empleo es sencillamente impensable. No hace falta decir que el descenso de tasas tenga algún efecto sobre el ingreso y menos sobre el empleo de las personas y que alivie las fallas de un modelo de producción en declive y con profunda desigualdad social. Esta medida por un lado abarata los costos de fondeo de la banca comercial, que sin duda no se transmitirán al público en general porque los bancos mejoran sus ingresos si dejan inmodificado sus márgenes de intermediación. De otro lado, los tenedores de TES aumentarán su riqueza porque el descenso de la tasa se traduce en aumento de precios de los bonos. Es sorprendente ver como Galbraith tiene razón.

 

Crecimiento sin equidad

 

El crecimiento económico de Colombia no es favorable a la clase asalariada. El empleo que genera es de baja calidad y los salarios solo se ajustan con base en las metas de inflación del Banco de la República, que rara vez se cumplen. En la siguiente gráfica se observa que indistintamente de la etapa de crecimiento, en los últimos diez años el país tiene entre el 42 y el 48 por ciento de su población económicamente activa por fuera del sistema de protección social en salud. Además, el 80 por ciento de los pensionados está en niveles de ingreso entre uno y dos salarios mínimos y es muy baja la tasa de quienes logran una pensión. Estos resultados son la consecuencia de una profunda informalidad y un bajo ingreso y capacidad de ahorro de los asalariados.

 

A pesar de estas condiciones las entidades privadas que manejan el ahorro para pensión, con el fin de capturar mayores recursos para administrar, están presionando para que el Gobierno elimine tarde o temprano el régimen de prima media. Este régimen se basa en la solidaridad generacional y no en el rendimiento financiero de los aportes por lo que hace una cobertura de todo el periodo de vejez. En el régimen de ahorro individual se deja a su propia suerte a quienes no cumplan los montos mínimos para pensionarse o simplemente se racionaliza el ahorro para cubrir hasta donde sea suficiente, sin considerar mayores expectativas de vida.

 

Las decisiones privadas solo buscan su propio beneficio y su incidencia no es la mejor en términos de equidad y bienestar para las mayorías. Al Gobierno le corresponde usar todas sus herramientas para proteger a la población de las consecuencias de los intereses privados y es través del gasto que puede incidirse directamente en la actividad económica y en las condiciones laborales. Por el momento el Gobierno acude a la austeridad como medida, aunque de ella solo pueda esperarse que extienda más la fase recesiva.

 

La última reforma tributaria evidencia que el Gobierno también puede usar la política fiscal en contra del bienestar general y del crecimiento económico. El aumento del IVA golpeó fuertemente a las clases populares, y no se hizo mucho por atacar la evasión o por eliminar varios beneficios que abundan en el Estatuto Tributario. En el impoconsumo la evasión se acerca a 2 billones y la deducción plena del IVA en bienes de capital representa 6.4 billones cada año. De otro lado no tiene sentido hacer devoluciones de IVA a productos exportados que no contengan valor agregado como son el carbón, los minerales y el petróleo crudo.

 

Haber llegado a una situación, como la de Colombia, en la que el 1 por ciento de la población concentra el 20 por ciento del ingreso nacional es el producto de la acumulación histórica de varias decisiones de política económica que no es que estén equivocadas sino que no están bien intencionadas, y que muestran la debilidad de un Estado que cede fácilmente ante las presiones de intereses económicos nacionales e internacionales, y no frente al evidente deterioro de las condiciones sociales.

 



Recuadro

 

Para favorecer a los de siempre

 

La reforma tributaria que entró a operar en 2017 no eleva el recaudo impactando al segmento de mayores ingresos del país sino que contribuye a la sociedad del cansancio introduciendo elementos más desfavorables para la clase trabajadora, entre ellos desde luego está involucrada la quimérica clase media. El hueco fiscal (desbalance entre los ingresos y gastos del gobierno) es de 33.6 billones. Además 2017 es un año electoral en el que se debe engrasar la maquinaria política con mermelada en cada región. De allí que la negociación en el Congreso de la reforma tributaria haya sido un trámite sencillo sin mayor oposición. Ejecutivo y Legislativo pensando la permanencia del status quo perjudicando a un gran número de colombianos.

 

La estructura tributaria en Colombia es profundamente desigual. Dos personas con niveles de ingresos parecidos deberían ser tratados de la misma manera y dos empresas con similares características en su estructura financiera deberían contribuir con impuestos de manera similar, pero esto no sucede aquí, especialmente a nivel de las empresas, debido a los múltiples beneficios tributarios (zonas francas y contratos de estabilidad jurídica) y a los altos índices de evasión fiscal. El contrabando y la evasión mediante paraísos fiscales hacen que nuestro país deje de recaudar alrededor de 8,8 billones.

 

En Colombia el 1 por ciento más rico de la población concentra el 20 por ciento del ingreso pero sólo tributa sobre la base del 11 por ciento de sus ingresos, porque el 89 por ciento restante de su riqueza está constituida solamente por dividendos. La concentración accionaria en el país es muy similar a la de la tenencia de la tierra. Un impuesto a los dividendos aumenta el ingreso de la nación removiendo esta inequidad. Esta iniciativa hubiera sido una muestra de gentil cambio de perspectiva de la clase política. La idea fue presentada por la Comisión de Expertos (con una tasa entre el 10% y 15%) pero rechazada por el gobierno debido a la alta presión de Anif y Andi. Anualmente en forma de dividendos hay 28 billones de pesos que se reparten entre empresas (gracias al discurso del estímulo a la inversión, se permite que el negocio de Carlos Slim retire anualmente 2 billones de pesos en remesas sin tributar un solo peso) y solo 4 billones entre personas naturales.

 

 

El golpe más violento a la clase trabajadora lo dio el Gobierno con el aumento de 3 puntos porcentuales en el IVA. De un lado restringe dramáticamente su ingreso disponible y por otro lado se profundiza la desaceleración reduciendo la demanda efectiva. El IVA es un impuesto indirecto de fácil recaudo que empieza a generar ingresos al Estado desde el primer mes de aplicación. Con el incremento pasamos a tener la tarifa de la Ocde sin tener los mismos niveles de ingreso ni el mismo gasto e infraestructura en bienes públicos y políticas sociales. Este impuesto se hubiera evitado si se hubieran eliminado las exenciones de IVA que privilegian ante todo a los capitalistas. Por ejemplo la eliminación la deducción plena del IVA en los bienes de capital representaría 6.4 billones cada año. En el comercio internacional se puede exigir por ejemplo no devolver el IVA a productos exportados que no contengan valor agregado como el carbón, los minerales y el petróleo crudo. Evitar realmente la evasión de impuestos como el impoconsumo que representa dos billones de pesos al año.

 

La idea de impuestos saludables fue una propuesta interesante en la medida que contiene una acción preventiva en la salud pública si el recaudo se dirige de manera especial a gasto en prevención en salud. Pero el lobby de las empresas de gaseosas hizo que se retirara del proyecto de ley con el argumento cínico de que las gaseosas son imprescindibles en el desayuno de las personas más pobres.

 

El impuesto ambiental que creó el Gobierno no es sino otro impuesto a la gasolina sin ninguna incidencia ambiental porque se cobra sobre el consumo de gasolina y no sobre la emisión. Un impuesto realmente ambiental debe desestimular la emisión de carbono y el uso del automóvil. Por otro lado su recaudo debe destinarse específicamente a proyectos de sostenibilidad, mitigación y adaptación al cambio climático, y no dejarse como un gasto a discreción del Gobierno.

 

En Colombia el 80 por ciento de los pensionados está en niveles de ingreso entre uno y dos salarios mínimos. Para el porcentaje restante puede establecerse un umbral para que las pensiones altas se graven, un umbral a sugerir son más de 7 salarios mínimos.

 

La paz se construye con justicia social. En la reforma tributaria que nos deja el último periodo de Santos se refleja que no hay una medida de justicia sino una oportunidad de hacer de la administración del Estado una máquina de negocios tan corrupta que parece imparable. Dentro de las prioridades que tiene la política pública de Santos, redundar en el bienestar general es la última. Esta reforma tributaria es en beneficio de la clase política y de los empresarios y en perjuicio de los trabajadores.

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El ciclo económico después de la reforma tributaria

La coyuntura económica evidencia la creciente desaceleración de la economía colombiana...

 

El crecimiento económico tiene cuatro fases: auge, desaceleración, crisis y recuperación. Esta dinámica de los ciclos de negocios de un país tiene a veces momentos de auge prolongados que van acompañados de crisis de corta o de larga duración. Lo cierto es que cuando se agota una etapa favorable sigue siempre una contracción.

 

Todo lo que sube tiene que bajar

 

Hay economistas que afirman que la preocupación de quienes deciden sobre la política económica debe estar orientada a crecer lo máximo posible porque este hecho por sí solo desencadena beneficios para todos. Concluyen que no se requiere tomar acciones directas para llevar los resultados de las bonanzas a los sectores más excluidos. Menos aún protegerlos cuando llegan las vacas flacas.

 

Sin embargo existe más evidencia para contradecir esa hipótesis que para sustentarla. Angus Deaton estudió la crisis de 2008 en Estados Unidos y encontró que se incrementaron los casos de alcoholismo, drogadicción, y suicidios entre la población blanca no hispana de mediana edad que fue excluida del auge inmobiliario. En Colombia apenas entramos en la fase de desaceleración y ya se resienten las condiciones de vida de los más pobres. La incidencia de la pobreza extrema que había mostrado una tendencia decreciente, se incrementó en 60 puntos base de 2015 a 2016.

 

Cuando una economía se acerca a su mayor capacidad productiva tiende a emplear la totalidad de sus factores productivos, en el caso del trabajo podría hablarse de niveles cercanos al pleno empleo. Entonces los salarios reales aumentan y desestimulan la tasa de ganancia. Los inversionistas revisan sus decisiones de producción, iniciándose un proceso de desaceleración en el que disminuye el nivel de empleo y los salarios. “El consumo y la inversión de los capitalistas –advirtió Kalecki– además de los criterios de distribución del ingreso, determinan el consumo de los trabajadores y por tanto, los niveles de producción y empleo de un país”.

 

Con el fin de estimular la producción y mitigar las crisis, la financiación del gasto público debe hacerse vía crédito y no con impuestos que siempre recaen sobre los salarios impactando negativamente la demanda y minando la capacidad de crecimiento o ampliando la profundidad de una crisis. Tal es la constante en Colombia. Desde mediados de 2014 la caída sostenida del precio del petróleo tuvo un efecto negativo sobre los ingresos fiscales del país. En 2016 se necesitaba 34 billones de pesos para cubrir los gastos de la nación. La solución fue imponer más impuestos sin considerar las consecuencias sobre el ciclo económico y sin tomar en cuenta los resultados sociales de esta decisión.

 

Como mínimo dos años más de desaceleración

 

De acuerdo con la tendencia del último ciclo económico se esperaría que la contracción llegara a sus niveles mínimos a finales del próximo año, volviéramos a llegar a un punto de máximo potencial hacia finales de 2020. No obstante, la reforma depositó su capacidad de recaudo en los impuestos indirectos que afectan mayormente a la demanda de los hogares, que ya venía desacelerándose. En el gráfico se observa que también el crédito de consumo crece a tasas menores, entonces es de esperar que tres puntos porcentuales más de IVA afecten nuestra recuperación.

 

Después del deterioro introducido por la reforma tributaria, las autoridades económicas centran ahora su esperanza en la política monetaria que en palabras del economista Galbraith no es socialmente neutral pues “favorece firmemente a la clase rentista” mediante los movimientos en las tasas de interés. Mientras el gasto público altera las decisiones de los sectores a los que la inversión privada debe dirigirse y por ende la tasa de ganancia, la política monetaria no precisa mayor inconveniente para la actividad privada y tampoco incide en la distribución de la riqueza, como si lo haría una política fiscal que protegiera el bienestar de los asalariados. Por estas razones los grupos de presión económica inciden mayoritariamente para que se privilegie las acciones de los bancos centrales para regular las economías.

 

Sobre tal particular, el Banco de la República reconoce el momento de menor demanda, el aumento de precios por cuenta del IVA, y el deterioro del mercado laboral: “La tasa de desempleo muestra una tendencia ascendente para el total nacional y las trece áreas [...] se observó una desaceleración importante en el empleo asalariado, el número de no asalariados aumentó frente a enero”.

 

Ante la magnitud del problema la decisión de la autoridad monetaria fue disminuir la tasa de intervención en 25 puntos base teniendo siempre presente el cumplimiento de la meta de inflación, y anunciando que vendrán más bajas: “Se han elevado simultáneamente los riesgos de desaceleración excesiva y de persistencia en la inflación, aumentando la incertidumbre sobre el paso al que se deben realizar reducciones adicionales de las tasas de interés”.

 

Para el pensamiento ortodoxo que domina a los banqueros centrales pensar en tolerar un poco más de inflación a cambio de un nivel más alto de empleo es sencillamente impensable. No hace falta decir que el descenso de tasas tenga algún efecto sobre el ingreso y menos sobre el empleo de las personas y que alivie las fallas de un modelo de producción en declive y con profunda desigualdad social. Esta medida por un lado abarata los costos de fondeo de la banca comercial, que sin duda no se transmitirán al público en general porque los bancos mejoran sus ingresos si dejan inmodificado sus márgenes de intermediación. De otro lado, los tenedores de TES aumentarán su riqueza porque el descenso de la tasa se traduce en aumento de precios de los bonos. Es sorprendente ver como Galbraith tiene razón.

 

Crecimiento sin equidad

 

El crecimiento económico de Colombia no es favorable a la clase asalariada. El empleo que genera es de baja calidad y los salarios solo se ajustan con base en las metas de inflación del Banco de la República, que rara vez se cumplen. En la siguiente gráfica se observa que indistintamente de la etapa de crecimiento, en los últimos diez años el país tiene entre el 42 y el 48 por ciento de su población económicamente activa por fuera del sistema de protección social en salud. Además, el 80 por ciento de los pensionados está en niveles de ingreso entre uno y dos salarios mínimos y es muy baja la tasa de quienes logran una pensión. Estos resultados son la consecuencia de una profunda informalidad y un bajo ingreso y capacidad de ahorro de los asalariados.

 

A pesar de estas condiciones las entidades privadas que manejan el ahorro para pensión, con el fin de capturar mayores recursos para administrar, están presionando para que el Gobierno elimine tarde o temprano el régimen de prima media. Este régimen se basa en la solidaridad generacional y no en el rendimiento financiero de los aportes por lo que hace una cobertura de todo el periodo de vejez. En el régimen de ahorro individual se deja a su propia suerte a quienes no cumplan los montos mínimos para pensionarse o simplemente se racionaliza el ahorro para cubrir hasta donde sea suficiente, sin considerar mayores expectativas de vida.

 

Las decisiones privadas solo buscan su propio beneficio y su incidencia no es la mejor en términos de equidad y bienestar para las mayorías. Al Gobierno le corresponde usar todas sus herramientas para proteger a la población de las consecuencias de los intereses privados y es través del gasto que puede incidirse directamente en la actividad económica y en las condiciones laborales. Por el momento el Gobierno acude a la austeridad como medida, aunque de ella solo pueda esperarse que extienda más la fase recesiva.

 

La última reforma tributaria evidencia que el Gobierno también puede usar la política fiscal en contra del bienestar general y del crecimiento económico. El aumento del IVA golpeó fuertemente a las clases populares, y no se hizo mucho por atacar la evasión o por eliminar varios beneficios que abundan en el Estatuto Tributario. En el impoconsumo la evasión se acerca a 2 billones y la deducción plena del IVA en bienes de capital representa 6.4 billones cada año. De otro lado no tiene sentido hacer devoluciones de IVA a productos exportados que no contengan valor agregado como son el carbón, los minerales y el petróleo crudo.

 

Haber llegado a una situación, como la de Colombia, en la que el 1 por ciento de la población concentra el 20 por ciento del ingreso nacional es el producto de la acumulación histórica de varias decisiones de política económica que no es que estén equivocadas sino que no están bien intencionadas, y que muestran la debilidad de un Estado que cede fácilmente ante las presiones de intereses económicos nacionales e internacionales, y no frente al evidente deterioro de las condiciones sociales.

 



Recuadro

 

Para favorecer a los de siempre

 

La reforma tributaria que entró a operar en 2017 no eleva el recaudo impactando al segmento de mayores ingresos del país sino que contribuye a la sociedad del cansancio introduciendo elementos más desfavorables para la clase trabajadora, entre ellos desde luego está involucrada la quimérica clase media. El hueco fiscal (desbalance entre los ingresos y gastos del gobierno) es de 33.6 billones. Además 2017 es un año electoral en el que se debe engrasar la maquinaria política con mermelada en cada región. De allí que la negociación en el Congreso de la reforma tributaria haya sido un trámite sencillo sin mayor oposición. Ejecutivo y Legislativo pensando la permanencia del status quo perjudicando a un gran número de colombianos.

 

La estructura tributaria en Colombia es profundamente desigual. Dos personas con niveles de ingresos parecidos deberían ser tratados de la misma manera y dos empresas con similares características en su estructura financiera deberían contribuir con impuestos de manera similar, pero esto no sucede aquí, especialmente a nivel de las empresas, debido a los múltiples beneficios tributarios (zonas francas y contratos de estabilidad jurídica) y a los altos índices de evasión fiscal. El contrabando y la evasión mediante paraísos fiscales hacen que nuestro país deje de recaudar alrededor de 8,8 billones.

 

En Colombia el 1 por ciento más rico de la población concentra el 20 por ciento del ingreso pero sólo tributa sobre la base del 11 por ciento de sus ingresos, porque el 89 por ciento restante de su riqueza está constituida solamente por dividendos. La concentración accionaria en el país es muy similar a la de la tenencia de la tierra. Un impuesto a los dividendos aumenta el ingreso de la nación removiendo esta inequidad. Esta iniciativa hubiera sido una muestra de gentil cambio de perspectiva de la clase política. La idea fue presentada por la Comisión de Expertos (con una tasa entre el 10% y 15%) pero rechazada por el gobierno debido a la alta presión de Anif y Andi. Anualmente en forma de dividendos hay 28 billones de pesos que se reparten entre empresas (gracias al discurso del estímulo a la inversión, se permite que el negocio de Carlos Slim retire anualmente 2 billones de pesos en remesas sin tributar un solo peso) y solo 4 billones entre personas naturales.

 

 

El golpe más violento a la clase trabajadora lo dio el Gobierno con el aumento de 3 puntos porcentuales en el IVA. De un lado restringe dramáticamente su ingreso disponible y por otro lado se profundiza la desaceleración reduciendo la demanda efectiva. El IVA es un impuesto indirecto de fácil recaudo que empieza a generar ingresos al Estado desde el primer mes de aplicación. Con el incremento pasamos a tener la tarifa de la Ocde sin tener los mismos niveles de ingreso ni el mismo gasto e infraestructura en bienes públicos y políticas sociales. Este impuesto se hubiera evitado si se hubieran eliminado las exenciones de IVA que privilegian ante todo a los capitalistas. Por ejemplo la eliminación la deducción plena del IVA en los bienes de capital representaría 6.4 billones cada año. En el comercio internacional se puede exigir por ejemplo no devolver el IVA a productos exportados que no contengan valor agregado como el carbón, los minerales y el petróleo crudo. Evitar realmente la evasión de impuestos como el impoconsumo que representa dos billones de pesos al año.

 

La idea de impuestos saludables fue una propuesta interesante en la medida que contiene una acción preventiva en la salud pública si el recaudo se dirige de manera especial a gasto en prevención en salud. Pero el lobby de las empresas de gaseosas hizo que se retirara del proyecto de ley con el argumento cínico de que las gaseosas son imprescindibles en el desayuno de las personas más pobres.

 

El impuesto ambiental que creó el Gobierno no es sino otro impuesto a la gasolina sin ninguna incidencia ambiental porque se cobra sobre el consumo de gasolina y no sobre la emisión. Un impuesto realmente ambiental debe desestimular la emisión de carbono y el uso del automóvil. Por otro lado su recaudo debe destinarse específicamente a proyectos de sostenibilidad, mitigación y adaptación al cambio climático, y no dejarse como un gasto a discreción del Gobierno.

 

En Colombia el 80 por ciento de los pensionados está en niveles de ingreso entre uno y dos salarios mínimos. Para el porcentaje restante puede establecerse un umbral para que las pensiones altas se graven, un umbral a sugerir son más de 7 salarios mínimos.

 

La paz se construye con justicia social. En la reforma tributaria que nos deja el último periodo de Santos se refleja que no hay una medida de justicia sino una oportunidad de hacer de la administración del Estado una máquina de negocios tan corrupta que parece imparable. Dentro de las prioridades que tiene la política pública de Santos, redundar en el bienestar general es la última. Esta reforma tributaria es en beneficio de la clase política y de los empresarios y en perjuicio de los trabajadores.

Publicado enEdición Nº235
La desaceleración económica de Chile aterriza en medio de las reformas

Las cifras económicas de los primeros seis meses del Gobierno de Michelle Bachelet, que arrancó en marzo su segundo período en el Palacio de La Moneda, han acrecentado la ansiedad que produce en algunos sectores el ambicioso paquete de reformas que la socialista pretende llevar a cabo en cuatro años. El ritmo de la generación de empleo ha caído y el Banco Central redujo el miércoles la proyección de crecimiento para lo que resta de 2014 a un rango entre 1,75% y 2,25%, aunque anticipó una recuperación gradual para 2015. Mientras, el oficialismo y la oposición debaten las razones de la desaceleración, que es reconocida por todos los sectores y que ha copado la atención del mundo político y económico local.

El Gobierno señala que la baja sostenida de la inversión y el crecimiento se explica en parte por factores externos: indica que algunas economías basadas en la exportación de bienes primarios, como Perú, han sufrido la misma situación y que el escenario adverso afecta a toda la región. Pero también reconoce problemas internos, como el alto precio de la energía y el precio del cobre a la baja, que ha detenido determinados proyectos mineros. En cualquier caso, señalan la presidenta y sus ministros, estos problemas no se originaron en marzo y el proceso de desaceleración económica comenzó en el último trimestre de 2012, en plena Administración de Sebastián Piñera.

La derecha y el empresariado, sin embargo, afirman que los cambios profundos que pretende realizar el Ejecutivo —entre ellos la reforma educacional, a la Constitución y tributaria, que está a punto de ser aprobada en el Parlamento— han provocado un escenario de incertidumbre que no ha favorecido la fortaleza de la economía. "Las cifras confirman el clima de incertidumbre que se ha instalado en el país, producto de la discusión de las reformas estructurales", indicó el líder de la Sociedad Nacional de Agricultura, Patricio Crespo, tras conocer las cifras del Banco Central. El exmandatario Piñera ha criticado las políticas de su sucesora desde distintas tribunas. "Estamos a tiempo de enmendar el rumbo", señaló hace unas semanas.
El lunes, dos días antes de la proyección a la baja del Banco Central, la presidenta anunció un plan para reforzar las inversiones públicas y privadas. Arropada por su gabinete y nuevamente asumiendo un papel protagónico en la defensa de sus iniciativas, Bachelet dio a conocer un conjunto de medidas con las que pretende crear 11.500 nuevos empleos, para rebajar la tasa de paro que se encuentra en el 6,5%, un aumento de 0,3 puntos porcentuales respecto a los últimos 12 meses. Entre otras aristas, el programa de Bachelet contempla la inyección de 500 millones de dólares para lo que resta de 2014 y el refuerzo de las concesiones en infraestructura, que deberían alcanzar los 2.600 millones de dólares hasta marzo de 2016."Los gobiernos no están para lamentarse, sino para buscar soluciones en el corto plazo", indicó la médico socialista, cuya aprobación alcanza un 49% de acuerdo a la encuesta Adimark dada a conocer este jueves, cinco puntos menos que el mes pasado.
A fin de frenar la desaceleración, el Ejecutivo ha buscado acercarse al empresariado. El ministro de Hacienda, Alberto Arenas, se reunió la semana pasada con los principales dirigentes gremiales para concretar una alianza público-privada y "poner el hombro juntos" a este escenario adverso. Sin embargo, no ha encontrado demasiado entusiasmo en la contraparte. El presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio, Andrés Santa Cruz, indicó que los empresarios están disponibles para trabajar en conjunto con La Moneda, pero también señaló que es necesario "recuperar las confianzas y despejar las incertidumbres".

Bachelet ha defendido su reforma tributaria, que pretende recaudar 8.200 millones de dólares, generar una mayor equidad fiscal y contar con una nueva estructura que evite la elusión y favorezca la fiscalización. En una entrevista concedida el martes a la Televisión Nacional, señaló que "hay algunos sectores que nunca quieren cambios y prefieren el statu quo, porque están bien así". La presidenta reiteró que las transformaciones al sistema impositivo son clave para financiar su reforma a la educación, la estrella de su programa de Gobierno que ha enfrentado un complejo camino en sus primeros meses de discusión en el Parlamento: "Para la economía chilena, y no sólo para la justicia, necesitamos capital humano". Y agregó: "La paz social no es duradera si se mantienen y profundizan las distancias tan brutales entre los que tienen más y los que tienen menos".
El Gobierno en general y Bachelet en particular se han esmerado en entregar señales de tranquilidad frente al fantasma de la desaceleración económica, que aterriza en medio de las reformas más profundas que se hayan realizado en Chile en los últimos 40 años. Y aunque la socialista parece dispuesta a cumplir a cabalidad su programa, también ha mostrado que La Moneda está atenta al escenario económico y hace las cosas con prudencia. Lo dijo ella misma en la entrevista del martes: "Chile es serio y responsable y todo esto no significa que se vaya a caer el país".

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Martes, 23 Abril 2013 06:13

China: desaceleración a la vista

China: desaceleración a la vista

Datos revelados el 15 de abril por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) de China muestran que la tasa de expansión del país se redujo a 7.7% de un año a otro en el primer trimestre de 2013, contra 7.9 en el anterior. Las cifras han suscitado serias dudas sobre las perspectivas de la economía china este año, pues aportan evidencia de debilidades en campos claves como las ventas al por menor, la producción industrial y la inversión en bienes raíces. Sin embargo, existen indicios de que el panorama general tal vez no sea tan sombrío como indica esa información.

 

Los datos del PIB fueron mucho más débiles de lo que EIU esperaba. De hecho, la ligera desaceleración del crecimiento anualizado enmascara la escala del descenso. Según la ONE, en términos ajustados a la temporada el crecimiento cayó de 2% en el cuarto trimestre de 2012 a 1.6 en enero-marzo de 2013, el aumento más lento desde el primer trimestre de 2012, cuando las serias dificultades experimentadas por la economía llevaron a las autoridades a adoptar medidas de relajamiento monetario y de política fiscal hacia finales de ese año.

 

Varios sectores importantes batallaron en los primeros tres meses de 2013. Las ventas al por menor continuaron el pobre desempeño demostrado en enero-febrero, con­tenidas por la campaña contra gastos extravagantes en el sector público. La tasa anualizada de crecimiento de las ventas minoristas en enero marzo, de 12.4%, fue significativamente más baja que el 14.5 visto en el cuarto trimestre de 2012. Sin embargo, el ritmo de expansión al menos subió un poco en marzo, comparado con los primeros dos meses del año.

 

Mientras, el crecimiento de la producción industrial descendió a 9.5% anualizado en el primer trimestre respecto del 9.9 de octubre-diciembre de 2012. Una preocupación particular fue que el crecimiento anual de la producción se detuvo en marzo en comparación con junio-febrero. El crecimiento de la producción fue lastrado por los débiles desempeños en sectores líderes, como el acero y el cemento, aunque la producción de vehículos y plásticos se mantuvo un poco mejor.

 

Ventas de inmuebles repuntan, inversión no

 

Las flojas cifras del cemento y el acero apuntan a un elemento que ha socavado el crecimiento: la continua debilidad de la inversión en bienes raíces. La contribución del gasto de consumo final a la tasa principal de 7.7% de crecimiento del PIB, de 4.3 puntos porcentuales, fue en realidad apenas un poco más alta que en el trimestre anterior. En contraste, la contribución de la formación bruta de capitales cayó a 2.3 puntos porcentuales, cuando fue de 3.9 en el último trimestre de 2012.

 

Es probable que una continua reducción de inventarios, que crecieron en forma alarmante en muchos sectores en 2012, influya en la baja del desempeño de la inversión (los cambios de inventarios se capturan en la cifra de contribución a la formación de capital). Sin embargo, es probable que la persistencia de una inversión deslucida participe en la misma medida. La inversión en bienes raíces en enero-marzo creció 20.2% de un año a otro, según la ONE, contra la tasa de 16.3% lograda en el trimestre anterior.

 

Sin embargo, el repunte es modesto comparado con el aumento en las ventas de bienes raíces en el primer trimestre, que según el gobierno subieron 41.2% de un año a otro en términos de espacio vendido y 69% en términos de valor. Un signo preocupante para las perspectivas del sector inmobiliario chino es que el crecimiento de la inversión fue más lento en marzo. Además, la superficie adquirida por desarrolladores inmobiliarios en enero-marzo fue 22% menor que en ese periodo del año anterior, y el ritmo de contracción se ha pronunciado en meses recientes, lo cual puede presagiar problemas para gobiernos locales que dependen del ingreso por concepto de impuestos a las ventas de inmuebles. El bache en la actividad de los desarrolladores desconcierta porque ocurre contra un trasfondo de condiciones relajadas del crédito en meses recientes: a menudo las empresas inmobiliarias están entre las primeras beneficiarias del acceso al crédito.

 

Exportaciones, único punto brillante

 

Es difícil encontrar muchas buenas noticias en los datos de la ONE, pero el desempeño del sector exportador sí mejoró. Las exportaciones netas aportaron 1.1 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en el primer trimestre, primera vez que no se han desviado del crecimiento desde el tercer trimestre de 2011. Sin embargo, dadas las dudas planteadas por posibles errores en los datos de comercio en meses recientes, el alza en exportaciones netas tendrá que observarse con cierto escepticismo.

 

Vale la pena recordar que los niveles de confianza son más altos este año que en la última ocasión en que el impulso económico retrocedió, en 2012. Los dos principales índices de gerentes de compras, compilados por separado por la Federación de Logística y Compras de China y por HSBC, mostraron un repunte en marzo con respecto a febrero, y ninguno se ha debilitado en comparación con el trimestre final de 2012. En marzo la ONE reveló también que las ganancias industriales en enero-febrero subieron 17.2% en 12 meses, comparadas con un aumento de apenas 5.3 en todo 2012. Esto sugiere de nuevo que las empresas están en mucho mejor situación que el año pasado.

 

Las perspectivas para 2013 no han cambiado en lo esencial a la luz de los datos más recientes. El consumo debe de continuar recibiendo el impulso del rápido crecimiento del ingreso –los ingresos nominales urbano y rural se elevaron 9.3% en el primer trimestre en términos anualizados–, así como del relajamiento de la campaña gubernamental contra gastos suntuarios en los próximos meses. Las perspectivas de inversión parecen menos optimistas, pero aún es difícil imaginar que las ventas residenciales continúen expandiéndose a sus niveles actuales sin una aceleración de la actividad de construcción. El crecimiento del crédito ha sido rápido en meses recientes, lo cual debe alentar una inversión más robusta.

 

Sin embargo, a la luz de los datos más recientes, es probable que revisemos a la baja en forma significativa nuestros pronósticos de crecimiento del PIB para 2013, que por ahora son de 8.4%. Un crecimiento más débil también reduciría las presiones inflacionarias, por lo que también bajaría nuestra previsión de que la inflación de precios al consumidor promediaría 4.3% este año. Conforme a las menores presiones sobre los precios, también es probable que se pospongan los aumentos de las tasas de interés; antes habíamos previsto que el primero ocurriría en el tercer trimestre.

 

Si bien reduciremos nuestro pronóstico del PIB, es positivo que la mayoría de las debilidades observadas hasta ahora en el año se hayan dado del lado de la inversión. Dar un nuevo equilibrio a la economía, alejándola de su anterior dependencia de la inversión hacia un crecimiento más impulsado por el consumo, es necesario para que la expansión económica china sea más sustentable. Los datos más recientes sugieren que este cambio ya ocurre, y más aprisa de lo que esperábamos.

 

Fuente: EIU

Traducción: Jorge Anaya

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La economía china frena y arrastra a los precios de las materias primas

Cada vez que China publica los datos trimestrales de su economía, los analistas diseccionan los datos en busca de indicios sobre la calidad del crecimiento, signos de posible ralentización o cualquier otra señal que afecta la recuperación global. Ha vuelto a ocurrir cuando la Oficina Nacional de Estadísticas ha publicado las cifras del producto interior bruto (PIB) de los tres primeros meses de año: la riqueza del país aumentó un 7,7% interanual —hasta 11,89 billones de yuanes (1,47 billones de euros)—, en medio de la ralentización y la inestabilidad de la producción industrial, la inversión y las exportaciones.


 
El crecimiento del PIB —varias décimas menos de lo que esperaban los analistas— supone una ligera disminución de la velocidad de la economía china respecto al 7,9% del último trimestre de 2012, cuando China invirtió una tendencia que llegó a situar en el tercer trimestre el crecimiento de la economía —un 7,4%— en el punto más bajo desde 2009.

 


Los analistas, no obstante, se han mostrado optimistas y han indicado que la actividad china será un motor de recuperación de la economía global, y los datos favorables de finales de 2012 reforzaron esa idea.


 
El dato sobre la ralentización de la actividad de Pekín lastró la cotización de las materías primas. El oro y el petróleo fueron de los más perjudicados, aunque el sector minero sufrió la mayor caída en año y medio. El petróleo Brent rondó la barrera de los 100 dólares por barril y acumula un retroceso de casi el 10% en lo que va de año.


 
El precio de la onza de oro ha caído a su nivel más bajo desde marzo de 2011 después de encadenar en las dos últimas sesiones un desplome del 10% y se intercambió por debajo de los 1.400 dólares.


 
La ralentización china, la previsión de nuevas ventas masivas por parte de bancos centrales, y un posible giro de la política monetaria de la Reserva Federal a finales de año por expectativas de recuperación, han influido en la cotización de las materias primas. Nunca en los últimos 30 años el oro había sumado dos sesiones consecutivas tan negativas. En las dos últimas jornadas ha perdido unos 156 dólares. La semana pasada, un informe de Godman Sachs encendió las luces de alarma sobre el mercado del oro al asegurar que era el momento de vender ya que el metal había llegado al final de su escalada, un repunte sostenido por su condición de valor refugio frente a las turbulencias.


 
Ahora, sin embargo, las expectativas que manejan los analistas es la de una economía en recuperación, pese a los problemas de Europa, y sin una excesiva inflación, lo que resta atractivo al oro.
 


Otro de los efectos en cadena de la pausa china y el retroceso de las materias primas estuvo en Wall Street, que intensificó sus pérdidas. El Dow Jones se dejó más de un 1% a media sesión y el S&P 500 disminuía un 1,28%.


 
Mientras, en China no se muestran preocupados por la ralentización. La Oficina de Estadísticas la justificó por el “entorno complicado y volátil en casa y fuera”, pero ha insistido que el Gobierno mantiene el compromiso de “avanzar al tiempo que mantiene la estabilidad”. Sheng Laiyun, portavoz de este organismo, aseguró que la economía global ha experimentado un “profundo ajuste” y culpó de la apreciación de la moneda china a las enérgicas políticas monetarias adoptadas por algunos países, lo que perjudica las exportaciones. El PIB chino creció un 7,8% en 2012, el ritmo más lento de los últimos 13 años. Pekín se ha fijado como objetivo para 2013 un alza del 7,5%.


 
Las ventas minoristas —principal indicador del consumo— crecieron un 12,4% en el último trimestre, frente a un 14,8% registrado un año antes. El presidente chino, Xi Jinping, se mostró la semana pasada confiado en la economía del país, y dijo que está en “buena forma”. Reconoció que China no podrá mantener los crecimientos “ultrarrápidos” del pasado, pero afirmó que “una velocidad de crecimiento relativamente rápida” será posible.


 
El Gobierno se ha mostrado cauto a la hora de poner en marcha políticas para estimular la economía. A finales del año pasado, puso también fin a los recortes de los tipos de interés. A cambio, aceleró la inversión en construcción, ha favorecido con medidas especiales a los exportadores y ha creado incentivos para animar el consumo doméstico.

 

Por Jose Reinoso Pekín 15 ABR 2013 - 21:45 CET

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Domingo, 23 Septiembre 2012 05:34

Disputas económicas con rasgos conocidos

 Disputas económicas con rasgos conocidos
La economía brasileña empieza a abandonar, lentamente, un período de peligroso estancamiento y se encamina a terminar el año recuperando la dinámica de tasas positivas de crecimiento, aunque en niveles más moderados. Peligroso, porque buena parte de la fuerte caída en la tasa de crecimiento estuvo relacionado con las políticas aplicadas por el gobierno de Dilma Rousseff en los primeros meses de su mandato, aceptando quizá con demasiada permisividad los diagnósticos y consejos de ciertos sectores que representan el poder económico. “Dilma asumió (en enero de 2011) con una oposición paralizada, pero enseguida debió enfrentar a un poder económico que la puso a prueba para tratar de limitar su capacidad de acción. La política fiscal se instaló en el centro del debate: el fantasma de una inflación que saldría de control, las críticas a un gasto público que se calificaba de explosivo, las previsiones de una posible crisis de balanza de pagos por fuga de capitales y fuerte déficit comercial eran los asuntos económicos que reflejaba la prensa. El mismo ajuste al que Dilma se había opuesto con firmeza siendo ministra de Lula, ahora la hacía dudar siendo presidenta. Se impuso una política restrictiva hasta fines de 2011. Ninguno de los pronósticos se cumplió, pero la política fiscal y monetaria dejó sin aliento el crecimiento, que cayó del 7,5 por ciento a menos de 2 por ciento en dos años. Ahora cambió la política y comienza la recuperación, pero los lobbies siguen operando.” Quien advierte esto es Adhemar Mineiro, economista brasileño, miembro del Departamento Intersindical de Estadísticas y Estudios Socioeconómicos e integrante del grupo de organizaciones sociales que monitorearon las negociaciones brasileñas con el ALCA, la OMC, el Brics y el G-20 en los últimos nueve años. Un relato con más de un dato para tomar en cuenta en Argentina.


Adhemar Mineiro se presentó el jueves último en Buenos Aires, en una charla organizada por el Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo, Cefid.Ar. Su relato no sólo acercó algunas realidades poco comentadas sobre la economía brasileña, sino que además dejó algunos interrogantes acerca de lo poco que se estaría haciendo en Argentina y Brasil para defender las políticas de desarrollo e inclusión frente a enemigos comunes.


“Apenas asumió Dilma, ya desde antes, los lobbies lograron imponer un escenario de tragedia para presionar al gobierno. Es lo que reflejaba la prensa con sus comentarios. Se advertía sobre una inflación fuera de control, un gasto público desbordado por las excesivas concesiones de transferencias durante la última etapa de Lula, se anunciaba una posible crisis de balanza de pagos por fuga de capitales, caída fuerte de exportaciones y suba de importaciones. Nada de esto se verificaba en las estadísticas, pero igual se impuso la idea de que era necesario frenar el crecimiento y controlar el gasto público”, explicó Mineiro ese fin de 2010 y comienzos de 2011.


“El Banco Central mantuvo una política de altas tasas de interés hasta septiembre, colocando la tasa de referencia en el 13 por ciento. Se produjo una entrada de capitales financieros que revalorizó el real. La caída del dólar provocó una entrada fuerte de productos importados principalmente de China: bienes de capital, calzados, muebles, línea blanca de electrodomésticos fueron los rubros industriales más afectados. La suba de las tasas redujo el margen de presupuesto para la inversión pública (N. del R: la mayor parte de la deuda pública brasileña es en reales y a tasa variable; si ésta sube, hay que pagar más intereses y quedan menos recursos para otros gastos). Pero la mayor liquidez por el ingreso de divisas no se volcó al crédito productivo, sino al crédito para consumo, por el que se siguió cobrando tasas exorbitantes: más del 100 por ciento en créditos personales y más del 200 por financiamiento con tarjetas de crédito.”


“No había inflación ni fuga de divisas, tampoco crisis en las cuentas fiscales, y sin embargo el panorama para 2011 es que, por la política aplicada, se le habían quitado todas las vías de aliento al crecimiento: en el consumo, el sector externo, el gasto público y las inversiones. El objetivo era bajar la tasa de crecimiento del 7,5 por ciento (último año de Lula), al 5 por ciento, pero bajó al dos y medio con un arrastre al 2012, que cerrará con 1,5 a 2 por ciento, pese a las medidas de reactivación que ahora se tomaron.”


El primer semestre de 2012 evidenció un crecimiento cercano a cero, el segundo semestre podría registrar un alza del producto interanual del cuatro, estima Mineiro. “A partir del último trimestre de 2011 cambió la política de tasas de interés, que empezaron a bajar. Se invirtió también la política cambiaria, con un dólar que subió a dos reales y se mantendrá ahí. Habrá una recuperación fuerte en la política de ingresos de los asalariados, que en 2011 prácticamente no tuvieron subas, provocando una tensión muy fuerte con los sindicatos y los perceptores de ingresos (por transferencias del Estado) que se mueven en función del salario mínimo.”


Sin embargo, el economista brasileño, fuertemente ligado a los sindicatos y a las organizaciones sociales en su labor, advierte algunos claroscuros de la política económica en esta etapa: “El gobierno está intentando bajar los costos de contratación laboral, bajando los aportes patronales. Uno de los más beneficiados por las medidas es el automotriz, que percibirá buena parte de los 20 mil millones de reales que tendrán como costo para el sector público. En esta última etapa, el discurso económico que se impuso fue el de la ‘desindustrialización’. Hubo mucho debate y un lobby muy fuerte, que termina obteniendo estos beneficios para las grandes empresas. Pero no hay evidencia alguna de destrucción de empresas, sí de desaceleración, porque crece menos que los servicios. O de desplazamiento regional, porque San Pablo tuvo baja de producción, pero Recife u otras regiones del Norte han crecido mucho, incluso Río. ¿Y eso es bueno o malo? No lo sé, pero no es desindustrialización”.


Tras preguntarse si estas políticas industriales habrán sido consultadas por Brasil con sus socios regionales, Adhemar Mineiro dejó una reflexión final. “Lo grave de la industria automotriz es que las multinacionales que la componen son más fuertes que los gobiernos que administran la política. ¿Cuántos esfuerzos fiscales se han hecho para que la industria automotriz se radique en nuestros países? ¿Cuántos serían necesarios para que en vez de armadurías, tengan mayor participación de productos y procesos hechos localmente? La matricería sigue siendo toda extranjera, y no veo cómo se puede hacer para que una multi que tiene un complejo industrial armado en otro lugar para proveer de ese proceso a todo el mundo, lo traslade en parte a nuestros países.”


“La pregunta es por qué, con tantos recursos que se destinaron, no se hizo una industria automotriz propia, regional. Claro, ahora preguntaríamos si es el momento, si es estratégico, si conviene poner tanta plata en una industria contaminante que no genera tanto empleo. Pero con el esquema actual, toda la plata que pueda poner el Bndes (Banco de Desarrollo de Brasil) es poco en relación con la capacidad de decisión de las casas matrices.”

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Sábado, 11 Agosto 2012 07:16

Se estanca el motor alemán

El informe mensual del Ministerio de Economía alemán difundido ayer produjo una señal de alerta sobre la posibilidad de recesión futura. En tanto, el gobierno alemán analiza la convocatoria de un referéndum para definir qué hacer ante un eventual derrumbe del euro.


Según el informe, en el segundo trimestre del 2012, la economía de este país creció moderadamente, entre 0,2 por ciento y 0,5 por ciento, lo que implica un estancamiento y enciende alertas sobre una eventual recesión futura. Por otra parte, en julio el país tuvo una inflación de 1,7 por ciento anual y del 0,4 mensual, los valores más bajos desde fines de 2010. “Después del crecimiento robusto del primer trimestre, la dinámica se debilitó, según las expectativas, frente a un desarrollo de desaceleración también sobre el plano internacional”, reflejó el análisis de la cartera de Economía. El martes, el ministerio hará pública una primera estimación relativa a los meses abril-junio. “La economía alemana se demostró de nuevo decididamente robusta en un contexto europeo difícil”, señaló el reporte. “Sobre todo la crisis de la deuda en algunos países de la Zona Euro aparece de nuevo gravosa, difunde inseguridad y comporta una desaceleración de la economía”, indicó. En una advertencia inesperadamente dura, el ministerio señaló que esas cifras y una fuerte caída en la confianza empresarial en los últimos meses apuntan a “riesgos significativos” para el panorama venidero. La oficina de estadística federal (Distatis) informó, en tanto, que las cifras de inflación difundidas ayer confirmaron las estimaciones provisorias emitidas el 27 de julio. A estos datos se suma que ningún país de la Unión Europea (UE) tiene tan pocos jóvenes desocupados como Alemania. Así surge de los datos difundidos ayer por Destatis. Según los investigadores, en Alemania hay actualmente 350 mil jóvenes de entre 15 y 24 años sin trabajo, que equivalen al 7,9 por ciento de los jóvenes alemanes activos. Con ese resultado, Alemania se distancia de la media europea de jóvenes sin empleo que, según la oficina estadística Eurostat, es del 22,6 por ciento. La situación más grave en esta materia se registra en España y Grecia, dos de los países de la Zona Euro con problemas graves de endeudamiento, ambos con una desocupación juvenil que orilla el 53 por ciento.


La desaceleración acarrea riesgos políticos para la canciller alemana, Angela Merkel, quien buscará un tercer mandato en las elecciones del 2013, y podría influir en la opinión pública sobre su estrategia para combatir la crisis. Una fecha clave para la canciller es el 12 de septiembre, será ese día cuando el Tribunal Constitucional alemán dé a conocer su fallo sobre la legitimidad del pacto fiscal y del fondo permanente de rescate, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Los meses que vendrán serán duros para Merkel, también a nivel interno. Su proyecto de abandono de la energía nuclear y apostar por más fuentes renovables avanza a paso lento. Los miembros de la coalición se pelean por un subsidio familiar, rebajas de impuestos o la equiparación impositiva de las uniones de homosexuales. Dentro de su partido, la Unión Cristiana Demócrata (CDU), nadie osa criticarla por sus altos niveles de popularidad –muy por encima de los de su propia agrupación–, aunque en las bases se está gestando un debate sobre los diversos virajes de posición y la gran pregunta de cuán conservadora sigue siendo la CDU.


Poco le pueden importar estas discusiones al resto de Europa, a los que les interesa la postura que adoptará Alemania en la escalada de la crisis de la deuda. En este sentido, el jefe del grupo parlamentario del Partido Liberal (FDP), Rainer Brüderle, uno de los líderes de la coalición de centroderecha que dirige Merkel, aclaró el panorama. “Podemos llegar al punto de que sea necesario un plebiscito sobre Europa”, anticipó. El desarrollo de la crisis determinará cuánta soberanía deberán ceder los países de la Unión Europea a Bruselas, explicó el ex ministro de economía al diario Hamburger Abendblatt. Por su lado, el presidente de la Unión Social Cristiana (CSU), la rama bávara de los democristianos de Merkel, Horst Seehofer, demandó que se someta a voluntad popular la propuesta de emitir bonos de deuda conjunta.

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La economía mundial experimenta una desaceleración sincronizada, por efecto de los altos precios de los energéticos y de los productos primarios. El desastre en Japón, el descenso en la creación de empleos en EU y nuevas preocupaciones por el futuro de la zona euro también ensombrecen las perspectivas de crecimiento. EIU ha reducido su pronóstico de crecimiento mundial para 2011. En particular, creemos que EU y Japón tendrán este año un desempeño más débil de lo que se pensaba.

La economía mundial crecerá 4.1% (en paridad de poder de compra) en 2011, que no sólo es menor que el 4.3% que vaticinamos el mes pasado, sino representa un considerable descenso respecto del repunte posterior a la recesión de 2010, cuando las políticas de estímulo en muchos países llevaron el crecimiento global cercano a 5%.
 
La evidencia de las semanas pasadas sugiere que economías claves pierden fuelle. En EU, el alentador repunte en la generación de empleos que se vio a principios de este año se ha estancado. Japón está de nuevo hundido en la recesión, luego de los terribles efectos del tsunami del 11 de marzo en la industria. Encuestas entre ejecutivos de compras de las industrias muestran un deterioro en las condiciones de EU, Europa y China. Entre tanto, los altos precios del petróleo siguen causando problemas en muchas naciones.
 
A estos factores se añaden nuevos temores de que una moratoria en Grecia sacuda el sistema financiero europeo, los disturbios políticos en el mundo árabe y, tal vez lo más importante, la perspectiva de una política monetaria y fiscal más restrictiva en la mayoría de países en los próximos 18 meses. Las tasas de interés ya se elevan, sobre todo en mercados emergentes, donde los gobiernos forcejean con la inflación. Entre tanto, los programas de austeridad en Europa y la resistencia política a cualquier incremento del gasto público en EU limitan la extensión en la que la política fiscal pueda contribuir a revivir el crecimiento.
 
No es sorpresa que todo esto genere preocupaciones de que la economía mundial se enfila a una repetición de 2010, cuando un fuerte crecimiento inicial dio paso a una desaceleración que hizo temer una recesión de “doble inmersión”. Sin embargo, creemos que la tendencia descendente actual es más un bache que un retorno a la recesión, y que los fundamentos de una recuperación sustancial siguen allí. Pese a sus problemas, las economías desarrolladas ahora parecen más capaces de mantenerse firmes, y tal vez un descenso en los mercados emergentes no sea tan malo. Por ejemplo, que la producción industrial en países como Corea del Sur y Polonia se haya reducido de las tasas de dos dígitos que había alcanzado parece más una normalización que una causa de inquietud. Las empresas se han quedado con un exceso de inventarios porque la demanda final no cumplió sus altas expectativas, pero creemos que, una vez que se despejen esas existencias, la recuperación debe recobrar impulso en la segunda mitad del año.
 
Países desarrollados
 
Hemos reducido nuestro pronóstico de crecimiento para EU en 2011 de 2.7 a 2.4%. El crecimiento del PIB en el primer trimestre se redujo a 1.8% anualizado. También los datos de confianza del consumidor y empleos han sido débiles. Sin embargo, este bache podría ser temporal. Las grandes empresas han tenido fuertes ganancias y mucha liquidez. Aunque la tasa de desempleo se ha elevado, el mercado laboral está en mejor forma que a principios de 2010. La economía debe mejorar hacia finales del año, cuando desciendan los precios del petróleo.
Japón sigue sufriendo los efectos del sismo y el tsunami del 11 de marzo. Los datos del producto interno bruto en el primer trimestre muestran la extensión del daño: el PIB real se contrajo a una tasa anualizada de 3.5% y es probable una nueva contracción en el segundo. Prevemos una contracción de 0.5% en el año, aunque ya se ven signos de recuperación en manufacturas, y la reconstrucción construirá a elevar el crecimiento en 2012.
 
La zona euro continúa acaparando la atención, ante la inquietud por la crisis de deuda en los países “periféricos”, Grecia en particular. Creemos inevitable una restructuración de la deuda griega, que ocurrirá probablemente en 2012 o 2013. Aparte de eso, la zona euro ha tenido un desempeño razonable, con una recuperación del crecimiento en el primer trimestre de este año. Prevemos una aceleración del crecimiento del PIB global a 2% en 2011, y una posterior reducción a 1.6 el año próximo.
 
Asia pasa por un descenso benigno al reducirse la demanda en Occidente y por los intentos de los gobernantes por controlar la inflación. Prevemos que la economía china resistirá bien la restricción de la política monetaria y de crédito y se expandirá 9% en 2011. El crecimiento del PIB de India se mantendrá, a una tasa de 8.6%. La tasa de expansión económica en el sureste de Asia se reducirá de casi 8% que alcanzó en 2010 a una tasa todavía saludable de 5.2.
 
Las economías latinoamericanas desaceleran luego de un desempeño estelar en 2010. Al restringirse las políticas en respuesta a la inflación, el crecimiento regional se reducirá de 6% en 2010 a 4.5 este año. Brasil se contraerá a 4%. Hemos recortado la expectativa de crecimiento para México de 4.9 a 4.2% este año debido a una expansión más lenta de lo previsto en EU, que también afectará a las economías centroamericanas y del Caribe. En cambio, exportadores de productos primarios de Sudamérica como Perú, Colombia y Chile tendrán un fuerte crecimiento pese a las políticas restrictivas, gracias a la robusta demanda asiática.
 
Tipos de cambio
 
Los mercados de divisas han estado buscando dirección conforme los inversionistas tratan de definir el ritmo y amplitud de la desaceleración mundial. El dólar, que repuntó contra el euro y otras divisas en mayo, se debilitó hacia finales de mes, y el 9 de junio se cotizaba a 1.45 por euro. En tanto no se define si la economía mundial se deteriora o no, es probable que los inversionistas oscilen entre vender dólares (por activos de mayor riesgo) y comprarlos por razones de seguridad. Los diferenciales en las tasas de interés entre EU y Alemania deben continuar apoyando el euro hasta cierto punto, pero esto se verá contrarrestado por las preocupaciones por la viabilidad de la divisa única. Pronosticamos que el dólar se fortalezca contra el euro en la segunda mitad de este año y en 2012.
 
Productos primarios
 
Luego de los pronunciados declives de precios a principios de mayo, la mayoría de los productos primarios han recuperado terreno, lo que apoya nuestra opinión de que este descenso no era el principio de una caída sustancial en los precios, sino más bien una reacción de corto plazo a los débiles datos económicos y a cierto fortalecimiento del dólar. Los precios deben bajar todavía en la segunda mitad de este año y en 2012, pero en su mayor parte (sobre todo los de productos agrícolas) se mantendrán en niveles históricamente altos.
 
Prevemos que el barril de petróleo (mezcla Brent fechada) costará en promedio 108.5 dólares este año. Pese a la liquidación de principios de mayo, la perturbación política en el mundo árabe todavía carga un sobreprecio de riesgo al petróleo. Sin embargo, no esperamos que ningún otro productor árabe importante sufra problemas en escala similar a los de Libia, y por tanto los precios del petróleo bajarán en la segunda mitad de este año.
 
Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya
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