Hombres y mujeres:
Creadores
Intelectuales
Artistas
Docentes
Artesanos

“Las narices de Su Excelencia, las narices presidenciales comenzaron a convertirse en la única preocupación de Su Excelencia. Pues bastaba que
un funcionario,
un banquero,
un congresista,
un amigo,
las pusiese sobre la pista para que [...] Su Excelencia tenía que soportar la presencia olfativa
del director de la policía,
del presidente de la Corte,
del capellán de Palacio
“[...] todos (…) hedían por igual –un solo olor.
y el tufo extrañamente ferruginoso
de la cadaverina....”
(La metamorfosis de su excelencia. Jorge Zalamea (1905-1969)

Nuestras palabras no respiran otra atmósfera que la de nuestro pueblo, y, como éste, no hacemos otra cosa que dirigirnos a la conciencia, a lo más profundo de vuestra conciencia, hombres honrados… (Extracto de lo dicho, antes de la Guerra Civil en España, por Henri Barbusse, Romain Rolland, André Gide, Heinrich Mann, Thomas Mann, M. Goñi, Edward Morgan Forster, Aldoux Huxley, George Bernard Shaw, Sinclair Lewis, Selma Lagerlöf y Ramón del Valle-Inclán, quienes constituyen y presiden la Asociación Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura)

Para unos mucho, para otros poco es pedirle a cada sílaba, desvelo, trazo, nota, color, plano, ecuación, libreto, puntada, paso, borrador, repertorio, tiza o marcador, oración o blasfemia del cerebro-corazón-trabajo, y también a la cultura y la bohemia culta o en el café o el bar del barrio y la vereda: arriesgar compromiso y ser no sólo testigos.

El papel –y el lápiz– de los intelectuales y de los artistas, su lugar en la sociedad y su paso adelante, deben ser los primeros, sin retardo, ante cada injusticia o cada falta a la memoria y la Patria.

Quienes suscribimos este llamamiento reconocemos como valiosos los esfuerzos de los colombianos honrados que en diferentes latitudes tienen eco para denunciar y evitar que las fuerzas militaristas, antinacionales, de traición a la Patria, entreguistas y autoritarias colombianas, den un paso más de guerra como destino trágico y único para la nación y el pueblo colombianos, y para convertir a nuestro país en amenaza regional de los procesos de integración y cooperación entre naciones hermanas que tienen desarrollo en el Sur durante los últimos años.

No nos cabe la menor duda de que el pacto de subordinación al extranjero, denominado “Acuerdo de cooperación bilateral”, entre el gobierno de Estados Unidos y el gobierno uribista, por medio del cual se extranjerizan y se promueve la entrega abierta de siete bases militares, y tres más de manera furtiva (Tres Esquinas, Marandúa y Catam), constituye tanto una negativa de solución política del conflicto como de pretensión para oficiar de Caín latinoamericano.

La negativa a buscar un camino de solución al conflicto, que el poder del capital monopólico nacional e internacional usa para preservar y ampliar la extensión del latifundio y su condimento de gran narcotráfico y desplazamiento, es descarnadamente clara y se pone de presente con:

•    El forcejeo por imponer la popularidad presidencial y el respaldo a su proyecto autoritario, y mediante amenazas y fraude presionar y mantener el favoritismo electoral:
•    Las órdenes presidenciales diarias, dadas a los oficiales de las Fuerzas Armadas para responder con fuego y exigir aumento de bajas –que incentivan los ‘falsos positivos’;
•    La ‘desmovilización’ rural del paramilitarismo para legitimar su nueva fase de crimen en las ciudades y los cascos municipales de medianos y grandes municipios;
•    La inyección de cerca de 9 mil millones de dólares que, además de la ayuda anual –normal– para el Ejército y la Policía, trajo el llamado ‘plan Colombia’;
•    El asesinato, o la impunidad y protección en embajadas de los empresarios, figuras políticas y funcionarios que financiaron u ordenaron terror y muerte de inconformes y opositores políticos;
•    La tecnificación del terror, que deja vivos a quienes se constituyen en destacados voceros de la oposición y la alternatividad, no por dádiva de la ‘seguridad democrática’ y la ‘democracia colombiana’ sino para cubrir sin escándalo la sangre y el fuego que no cesan contra las bases populares, en lucha por su reivindicación política y social;
•    Con la orden vicepresidencial de “todos los mercenarios tienen las puertas abiertas en Colombia”;
•    La suma y la vinculación de otros factores financieros y de ‘operaciones encubiertas’ y de inteligencia como el sionismo y organismos de inteligencia europeos;
•    El lobby para vincular a la OTAN en un próximo paso…

Sin embargo, ¡siete años después!, nada de esto fue suficiente para que Álvaro Uribe, hoy Presidente, cumpliera con su promesa de “cadaverina” y “victoria militar rápida” que lanzó al público en el Salón Rojo del Hotel Tequendama, cuando fue el orador principal en el calificado como desagravio al general Rito Alejo del Río, conocido de autos. Insuficiencia e incumplimiento con su electorado que lo lleva hoy a permitirle a Estados Unidos, en afán de venganza y violencia sin fin, sin reparar en la dignidad nacional y la integración regional, operaciones abiertas desde distintos puntos de nuestro suelo patrio. Sin duda, con Uribe y las bases extranjerizadas, la paz queda pospuesta de manera indefinida.

Paz lejana y refundida cuya búsqueda es un desafío para la voz y la acción de los sectores alternativos, opositores, así como para todos aquellos que sienten el dolor de la Patria pisoteada.

Patriotas y gentes con dignidad de soberanía:
Es tiempo de romper el silencio cruel que cubre al país, ante la reelección uribista y la operación de soldados extranjeros en nuestro suelo. Es el momento, en primer lugar:

De ampliar el trabajo de convocatoria nacional, y luego,

De llamar a todas y cada una de las organizaciones del continente, para suscribir un llamado con la decisión de evitar la permanencia y la instalación de bases extranjeras en cualquier país del continente. No es una limosna todo lo que hay que pedirles a los primeros mandatarios Barak Obama y Álvaro Uribe.

Sin respuesta del continente, ayer fue I took Panamá, y hoy buena parte de los colombianos y de sus Fuerzas Armadas olvidan ese despojo. Contribuyan ustedes con su voz a una cita continental por una América Latina con relaciones de integración y cooperación en pie de igualdad entre países, sin sojuzgamiento neocolonial, y sin amenazas de intervencionismo y guerras de agresión. Es tiempo de que los vientos de unidad, soberanía e independencia recorran nuestro país, y ayuden a superar los males de la exclusión, la pobreza y el subdesarrollo.

“Llamo a no retroceder ante la planta insolente del extranjero [que] ha profanado el sagrado suelo de la Patria” (Proclama del presidente y general Cipriano Castro, de Venezuela. Entre diciembre de 1902 y febrero de 1903).

Atentamente,

Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo (Modep), desde abajo, Otra Colombia Posible. Gloria Inés Cuartas M., Movimiento Magisterial Dignidad Educativa, Hernando Gómez Serrano, Omar Roberto Rodríguez

Publicado enEdición 151