«Ellos entendieron que era más sencillo crear consumidores que someter a esclavos»: Noam Chomsky

“Mientras la población general sea pasiva, apática y desviada hacia el consumismo o el odio de los vulnerables, los poderosos podrán hacer lo que quieran, y los que sobrevivan se quedarán a contemplar el resultado”.

 

Consumidores esclavos

 

Noam Chomsky es filósofo, escritor, controvertido activista y uno de los lingüistas más brillantes y reconocidos de la actualidad. Su trabajo es estudiado en las universidades de todo el mundo, desde facultades de psicología hasta titulaciones lingüísticas, pasando por muchas otras disciplinas. En este post os explicaremos brevemente lo que él considera la estrategia más común en la manipulación mediática. Os dejamos una de sus últimas reflexiones sobre un tema que nos afecta a todos: la industria de la publicidad.

“La industria de las relaciones públicas, la industria de la publicidad es la que se dedica a la creación de consumidores. Este es un fenómeno que se desarrolló en los países más libres, en Gran Bretaña y los Estados Unidos. Y la razón está muy clara. Se volvió clara hace aproximadamente un siglo, cuando esta industria se dió cuenta de que no iba a ser fácil controlar a una población con el uso de la fuerza. Habían ganado demasiada libertad: sindicatos, parlamentos con partidos para los trabajadores en muchos países, el derecho al voto de la mujer… Por lo tanto, tenían que encontrar otros medios para controlar a la gente.

 “La posverdad describe las nuevas maneras en que se expresa un viejo fenómeno: la propaganda. Esta siempre ha sido un instrumento a través del cual se “crean verdades” que no corresponden a los hechos, pero que terminan siendo validadas por las mayorías en función de su repetición incesante o de mecanismos similares.”

Dice Noam Chomsky que la mayoría de la gente ha perdido calidad de vida en las últimas décadas. Lo atribuye a las políticas neoliberales impulsadas desde Estados Unidos e Inglaterra. Lo cierto es que el grueso de las personas experimenta una mezcla de enojo y miedo que termina convirtiéndose en desconfianza y escapismo.

Una de las características de la posverdad es que en ella las emociones juegan un papel importante. Las personas terminan creyendo en aquello que mejor satisface sus emociones básicas, aunque esto riña con hechos probados. De este modo, cuanto más asociada esté una idea con emociones básicas de los seres humanos, más poder de arraigo tiene también.

La frustración por las condiciones de vida lleva a que los sentimientos de odio, xenofobia y deseo de venganza se exacerben con facilidad. A la vez, todas las “verdades” que alimenten esas emociones cuajan mejor. De este modo, la gente está más dispuesta a creer lo que satisface esos sentimientos exacerbados en lugar de confiar en las evidencias como sustento de sus creencias.

De esto se dieron cuentan y comprendieron que tenían que controlarlos a través de las creencias y las actitudes. Cuando hablamos del término actitud, una de las mejores formas de controlar a las personas es lo que el gran economista Thorstein Veblenllamó fabricar consumidores.

Si puedes fabricar deseos, haz que obtener cosas que están a tu alcance sea la esencia de la vida. De esta forma, ellos van a quedar atrapados convirtiéndose en consumidores.  Y se hace con gran sofisticación, como este eslógan de Marlboro:

‘Ya no se ven muchos sementales salvajes. Es uno de los últimos de una raza salvaje y muy singular. Venga al país de Marlboro’.

Lo ideal es lo que se ve hoy en día: si los adolescentes tienen un sábado por la tarde libre van a ir a un centro comercial, no a la biblioteca u otro lugar. La idea es tratar de controlar a todos para instalar a la sociedad dentro de un sistema perfecto.

El sistema perfecto sería una sociedad basada en una díada, en un par. Ese par eres tú y tu televisión, o tal vez ahora, tú e internet. Lugar en el que se presenta cómo debería ser la vida apropiada, el tipo de aparatos que deberías tener. Recordándote que debes gastar tu tiempo y esfuerzo para conseguir esas cosas que no necesitas y que no quieres y que, probablemente, terminarás tirando. Pero eso es lo necesario para una vida digna.

Lo que vemos en la publicidad de la televisión podemos entenderlo a través de esto: si alguna vez has tenido alguna formación sobre economía sabes que los mercados se supone que se basan en ‘consumidores informados tomando decisiones racionales’. Pues bien, si tuviéramos un sistema de mercado así, un anuncio de televisión, como por ejemplo de General Motors, consistiría en poner información diciendo: ‘esto es lo que tenemos para vender’. Pero en realidad eso no es lo que un anuncio de automóviles es. Un coche se vende como si de un ídolo del fútbol se tratara: el coche haciendo alguna locura, como subir una montaña o algo así.

El punto está en crear consumidores desinformados que van a tomar decisiones irracionales. De eso es lo que trata a día de hoy la publicidad.

Y cuando la misma institución, el sistema de representación democrático, lleva a cabo las elecciones lo hace de la misma manera. Quieren crear un electorado desinformado que va a tomar decisiones irracionales a menudo en contra de sus propios intereses. Esto lo vemos cada vez que uno de esos grandes espectáculos se lleva a cabo”.

Cada vez recibimos más publicidad e información —verdadera y falsa— según lo que decide un algoritmo. ¿Seguimos siendo libres para elegir o nos están pirateando las opiniones? Como diría Yuval Noah Harari es historiador y autor, entre otros libros, de ‘Sapiens. De animales a dioses’: Los cerebros ‘hackeados’ también votan. Algunas de las mentes más –¿brillantes? del planeta llevan años investigando cómo piratear el cerebro humano para que pinchemos en determinados anuncios o enlaces. Y ese método ya se usa para vendernos políticos e ideologías.

La elegante simplicidad de la oficina de su campus (una pequeña mesa redonda con varias sillas de respaldo recto, una computadora portátil en un escritorio despejado) contrasta con su reputación como uno de los principales intelectuales públicos del mundo. A la edad de 90 años, Noam Chomsky continúa escribiendo, y está impartiendo un curso sobre política y crisis globales en la Universidad de Arizona.

Además de su trabajo de creación de paradigmas en lingüística, Chomsky ha sido un crítico abierto y convincente de la política exterior estadounidense y su conexión con las violaciones de los derechos humanos y la agresión militar en todo el mundo. Con su colega, el difunto Ed Herman, Chomsky desarrolló un “modelo de propaganda” de los medios de comunicación corporativos para ayudar a explicar la capacidad de la élite económica y política para mantener la legitimidad ideológica. Una serie de “filtros” (propiedad corporativa, dependencia publicitaria, prácticas de aprovisionamiento orientadas al establishment, críticas de los derechistas y el anticomunismo ideológico) hacen que los medios de comunicación funcionen como un sistema de propaganda que refuerza el poder de las élites.

Noam Chomsky: ‘En un par de generaciones, la sociedad humana organizada puede no sobrevivir. Eso tiene que ser perforado constantemente en las cabezas de las personas ‘.

En los últimos años, Chomsky ha concentrado su atención en la amenaza existencial del calentamiento global, una “amenaza a la perpetuación de la vida humana organizada”, a la par de la guerra nuclear. Ahora, en una entrevista exclusiva con National Observer el 22 de enero, Chomsky aborda directamente la relación específica entre los medios de comunicación y la crisis climática.

 

La información sobre la crisis climática

 

National Observer: En los últimos años, ha dicho mucho sobre la gravedad de la crisis climática, y ha ofrecido varios ejemplos de cómo los medios corporativos ignoran su alcance. ¿Cómo evaluaría el papel general de los medios corporativos en relación con esa crisis?

¿El tipo de filtros identificados en su modelo de propaganda de los medios de comunicación y el de Ed Herman ayuda a explicar las deficiencias de los medios corporativos sobre el calentamiento global, o otros factores hacen del calentamiento global un tema especialmente difícil para el periodismo?

Noam Chomsky: Toma una historia estándar. Hay informes sobre lo que está pasando. Entonces, si nos fijamos en el New York Times de hoy, por ejemplo, hay un artículo bastante bueno sobre los nuevos descubrimientos sobre el derretimiento de los casquetes polares que, como es habitual, es más drástico que las estimaciones (anteriores). Eso ha sido típico durante mucho tiempo. Y analiza el impacto probable en el aumento del nivel del mar, aunque de manera conservadora, dado lo dramático que obviamente ha sido. Entonces, hay artículos regulares que aparecen, no es que se ignore el calentamiento global.

Por otro lado, si nos fijamos en un artículo estándar sobre la exploración petrolera, el New York Times puede tener un gran artículo de portada sobre cómo Estados Unidos se está moviendo hacia lo que llaman independencia energética, superando a Arabia Saudita y Rusia en la producción de combustibles fósiles, abriendo nuevas áreas, Wyoming, el Medio Oeste, para el fracking. Hacen un artículo largo, tal vez 1,000 palabras. Tengo un ejemplo particular en mente: mencionará las consecuencias ambientales, puede dañar los recursos hídricos locales para los ganaderos, pero literalmente no hay una palabra sobre el efecto en el calentamiento global. Y eso sucede en un artículo tras otro en todos los medios: el Financial Times , el New York Times., todos los principales periódicos.

Entonces, es como si, por un lado, hubiera una especie de visión de túnel: los reporteros científicos ocasionalmente dicen “esto es una catástrofe”, pero la cobertura regular simplemente la ignora y dice: “bueno, no lo es”. Así de maravilloso, no tendremos que importar petróleo, seremos más poderosos, y así sucesivamente.

Entonces, ¿no están haciendo la conexión?

Es un tipo de esquizofrenia, y atraviesa la sociedad. Tomemos como ejemplo los grandes bancos, JP Morgan Chase. Son el mayor banco y el CEO Jamie Dimon es un hombre inteligente. Estoy seguro de que conoce los hechos básicos sobre la grave amenaza del calentamiento global, pero al mismo tiempo están invirtiendo en la extracción de combustibles fósiles, porque ese es el modelo de negocio. Tienen que obtener ganancias mañana.

 

Noticias sin contexto

 

Entonces, ¿el rol general de los medios corporativos ha sido fallar en conectar los puntos?

Por supuesto, estoy hablando de los medios liberales. Si citas Fox News, es muy diferente: el calentamiento global simplemente no está sucediendo. Y de hecho, eso se manifiesta en la opinión pública. Alrededor de la mitad de los republicanos simplemente niegan que el calentamiento global esté ocurriendo. Y, de la otra mitad, una ligera mayoría cree que los humanos pueden estar involucrados.

Realice las audiencias, hace un par de días, para el nuevo jefe de la EPA, la Agencia de Protección Ambiental, que es un tipo con experiencia en la industria del carbón. Un senador le preguntó: ‘¿Qué piensas sobre el calentamiento global?’ Él dijo: ‘Sí, probablemente esté ocurriendo, los humanos probablemente estén involucrados’. Y le preguntaron: ‘¿Como de urgente crees que es?’ Y su respuesta fue: ‘Es probable que sea el octavo o noveno en el nivel de urgencia, por lo que es algo que está ahí fuera’.

 

Periodismo y negocio corporativo

 

En términos de los medios de comunicación en sí, ¿los tipos de filtros que identificó en el modelo de propaganda ayudan a explicar sus deficiencias, o hay otros factores en juego también?

Sí, pero es casi transparente. Están ligados al modelo de negocio corporativo que son: usted tiene que obtener ganancias mañana. Y la sociedad tiene que crecer. No les importa qué tipo de crecimiento, simplemente tiene que crecer. Y eso es solo un poco interiorizado. Entonces, sí, los anunciantes tienen un efecto, y el hecho de que sean una corporación tiene un efecto.

Pero más profundo que eso, es una puntualización que hizo George Orwell, uno que creo que está subestimado (y que no discutimos en nuestro libro “Manufacturing Consent”). No sé si alguna vez has leído la introducción a Rebelión en la Granja.- probablemente no, porque fue suprimido – pero salió después de que fue descubierto en sus documentos unos 30 años después, y es una introducción interesante. El libro está dirigido a la gente de Inglaterra y dice que este libro es, por supuesto, una sátira sobre el enemigo totalitario, pero dice que no deberíamos sentirnos demasiado complacidos al respecto porque, -estoy citando ahora-, en la Inglaterra libre, las ideas pueden ser suprimidas sin el uso de la fuerza.

Orwell da algunos ejemplos, y sobre esto dos oraciones clarificadoras. Una es que la prensa es propiedad de hombres ricos que tienen todo el interés en no querer que se expresen ciertas ideas, pero la otra es simplemente una buena educación. Pasas a las mejores escuelas, te gradúas en Oxford y Cambridge, y acabas de inculcarte a t mismo el entendimiento de que hay ciertas cosas que no deberías decir, y ya ni siquiera piensas en ello. Simplemente se convierte en lo que Gramsci llamó “sentido común hegemónico”, simplemente no se habla de ello. Y eso es un gran factor, cómo estas cosas simplemente se internalizan. Las personas que las alumbran suenan como locos.

 

Periodismo y cambio climático

 

¿Cuál sería la alternativa para el periodismo ¿Cómo debería funcionar de manera diferente al abordar el cambio climático?

Cada diario debe tener un titular que grite todos los días y diga que nos dirigimos a una catástrofe total. En un par de generaciones, la sociedad humana organizada puede no sobrevivir. Eso tiene que ser perforado en la cabeza de las personas constantemente. Después de todo, no ha habido nada como esto en toda la historia humana. La generación actual tiene que tomar una decisión sobre si la sociedad humana organizada sobrevivirá a un par de generaciones, y debe hacerse rápidamente, no hay mucho tiempo. Entonces, no hay tiempo para dilaciones y andarse por las ramas. Y retirarse de las negociaciones de París debe considerarse como uno de los peores crímenes de la historia.

 

Desempoderar a través de las malas noticias

 

¿Pero no existe el riesgo de desempoderar a las personas simplemente dándoles malas noticias?

Ahi está. Las malas noticias deben combinarse con la discusión de las cosas que se pueden y se están haciendo. Por ejemplo, un buen economista, Dean Baker, tuvo una columna hace un par de semanas en la que habló sobre lo que China está haciendo. Todavía son un gran contaminador enorme, pero están llevando a cabo programas masivos de cambio a las energías renovables más allá de cualquier otra cosa en el mundo.

Los estados lo están haciendo. O no. Toma Arizona aquí, conduces por aquí, el sol brilla todo el tiempo, la mayor parte del año; Echa un vistazo y cuántos paneles solares ve?. Nuestra casa en los suburbios es la única que los tiene cerca. Las personas se quejan de que tienen un recibo eléctrico de mil dólares por mes durante el verano para aire acondicionado, pero no ponen un panel solar; Y, de hecho, la compañía eléctrica de Tucson hace que sea difícil hacerlo. Por ejemplo,

 

Periodismo y urgencia

 

Eso es lamentable. ¿Dónde vería el tipo de periodismo que combina la urgencia con un sentido de lo que se puede hacer? ¿Dónde ves eso en nuestro sistema de medios?

Bueno, lo encuentras en revistas pequeñas. El punto es, el calentamiento global debe ser enfatizado. Tienes toda la razón cuando dices que no puedes seguir vertiendo las malas noticias; la gente da la vuelta, pero si combina las malas noticias con los pasos positivos que podrían tomarse y la urgencia de tomarlos, entonces creo que puede tener un efecto.

 

La guerra nuclear y el calentamiento global

 

¿Es principalmente en los medios independientes alternativos donde ve esta cobertura de la crisis climática como una crisis?

Lo obtienes en los medios alternativos, pero no llega a suficiente público.

Y no solo esta crisis, sino también otras. Una crisis comparable es la amenaza de guerra nuclear. El día 24 Enero º, sería una buena idea mirar el Boletín de los científicos atómicos, ese es el día en el que se supone que saldrán con la próxima configuración del reloj del día del juicio final. Ya son dos minutos para la medianoche; No sé qué van a hacer la próxima vez, ¡quizás lo pongan después de la medianoche! Son básicamente dos cosas, la guerra nuclear y el calentamiento global, que son cada vez más terribles. Pero hay más. Acepta la amenaza de una pandemia.

La producción industrial de carne es ante todo inhumana, pero en segundo lugar, es un factor importante para el calentamiento global; y también está destruyendo la eficacia de los antibióticos. Tienen un uso excesivo de antibióticos y están creando bacterias mutantes que son resistentes a cualquier antibiótico, apareciendo en hospitales que podrían conducir a una gran pandemia, como la pandemia de gripe hace un siglo que mató a decenas de millones de personas. La gente habla de una crisis migratoria, ¿cómo será cuando se inunde Bangladesh, cientos de millones de personas tienen que huir? El sur de Asia se está quedando sin agua, ya hay cientos de millones de personas que apenas tienen agua; con los glaciares derritiéndose, etc., pueden perder su suministro de agua.

¿Qué le pasará al mundo entonces? Solo van a ser problemas colosales. No están lejos.

 

Medios de comunicación alternativos o independientes

 

¿Existen medios de comunicación específicos que usted mismo encuentre útiles, en el sector alternativo o independiente o en cualquier otro lugar, donde obtenga su propia información?

Leo los principales medios de comunicación, pero en realidad son las revistas científicas las que te mantienen al día. Por supuesto, eso es algo técnico que normalmente no leerías, pero tienen muy buenos informes al respecto en el Washington Post , el New York Times y, por supuesto, muchos medios alternativos.

 

Periodismo de supervivencia

 

¿Cree que en los Estados Unidos o en otras sociedades teóricamente democráticas, es posible reformar el sistema de medios de alguna manera que facilite este tipo de periodismo de supervivencia?

Una forma sería que se convirtieran en sociedades democráticas. Están muy lejos de eso. Tomar elecciones: hay un trabajo muy convincente en la ciencia política general que muestra que las elecciones en los Estados Unidos son básicamente compradas. 

Puede predecir el resultado de una elección para el Congreso o el Ejecutivo con notable precisión con solo observar la variable única del gasto de campaña. Es por eso que cuando alguien es elegido para la Cámara de Representantes, el primer día en el cargo, él o ella tiene que comenzar a obtener el apoyo de los donantes para la próxima elección. Mientras tanto, la legislación está siendo redactada por el personal con los cabilderos de las corporaciones, que en realidad a menudo solo escriben la legislación. 

Es una especie de democracia, pero muy limitada.

 

Reformar los medios de comunicación

 

¿Ves una posibilidad para la reforma de los medios además de transformaciones sociales y políticas más amplias? Porque hay un movimiento, como saben, específicamente para la reforma de los medios de comunicación, con Robert McChesney y muchos otros.

Hay mucho que se puede hacer. El sistema tiene que ser modificado significativamente de muchas maneras, incluso radicalmente modificado. La reforma mediática es una de ellas. El trabajo importante de Bob McChesney es un modelo. Hay cosas que se pueden hacer. El aumento de la monopolización de los principales medios de comunicación es un asunto serio, como bien saben, pero si miras el libro de Ben Bagdikian sobre el monopolio de los medios de comunicación en 1980, había unas 50 fuentes de noticias, ahora es solo media docena. El modelo de publicidad con fines de lucro para los medios acaba de socavar el periodismo. Regresamos a los primeros días incluso de los Estados Unidos: el gobierno reconoció la importancia de tener una prensa libre e independiente, y simplemente subsidió cosas como las tarifas postales gratuitas, que eran dispositivos para tratar de crear una prensa independiente.

Hace poco leí un libro muy interesante, The Framers’ Coup por Michael Klarman. Ahora es el patrón oro en la formación de la constitución; Entra en tremendos detalles sobre las discusiones que estaban teniendo lugar, y son bastante impresionantes. Hubo una literatura de folletos, una literatura de prensa independiente, la gente contribuía y los agricultores y artesanos y todos obtuvieron sus dos centavos, un modelo de discusión. Volver a mediados de siglo XIX, hubo un trabajo muy animado y prensa étnica que estaba haciendo cosas muy interesantes. Casi se derrumbó bajo la concentración de capital y el modelo publicitario, y lo mismo en Inglaterra, aunque en Inglaterra duró incluso más tiempo, hasta la década de 1960.

 

Esperanza en internet y las redes sociales

 

¿Ves muchas esperanzas de una alternativa en internet y en las redes sociales?

Hay esperanza, pero las redes sociales han sido en gran medida una espada de doble filo. Claramente están creando una especie de cámara de resonancia, un sistema de burbujas. Todos lo hacemos, las personas gravitan en las cosas en las que creen y no escuchan otros puntos de vista; los suyos se refuerzan. Está llevando a casi una imposibilidad de interacción. Algo de esto es bastante impactante. Recientemente estuve leyendo algunas estadísticas, y resulta que, según algunas encuestas recientes, el número de estadounidenses que utilizan los principales medios de comunicación como su principal fuente de información es de un solo dígito, es aproximadamente el seis por ciento. La mayoría va a las redes sociales que no producen noticias, las filtran, no tienen reporteros en el terreno.

Y luego, por supuesto, tienes innovaciones como Talk Radio y Fox, que son nuevas. Simplemente son sistemas de propaganda realmente viciosos, que apenas pretenden ser otra cosa.

Ese es el lado oscuro. El lado bueno es que (las redes sociales son) la forma en que se organización sucede. Esa es la forma en que se comunican las personas, se reúnen y es una herramienta muy efectiva. Prácticamente toda la organización funciona de esta manera. Me refiero incluso a la enseñanza, los maestros a menudo se comunican con los estudiantes a través de las redes sociales. Eso es todo lo que cualquiera está haciendo. Si caminas por el campus, todo el mundo está (en un dispositivo). Una universidad, creo que la Universidad de Duke, comenzó a poner en las aceras cosas que dicen: ¡Mira hacia arriba!, porque todos caminan mirando hacia abajo.

Definitivamente cuáles son los efectos es difícil de decir. Vemos a niños adolescentes sentados en un McDonalds, digamos, sentados alrededor de una mesa y hay dos conversaciones en curso, una en el grupo y una que cada persona está teniendo con quienquiera que les esté hablando por teléfono. Simplemente rompe relaciones sociales significativas.

Tal vez podría ser un recurso potencial, al menos, medios alternativos que usen internet para la comunicación climática.

Blogs, Truthout, Truthdig, Common Dreams, Democracy Now, muchos más, están produciendo todo tipo de información que no se puede obtener en la televisión.

Por lo tanto, es potencialmente extraordinariamente útil, pero tiene este aspecto negativo que los gigantes de Silicon Valley están presionando con fuerza en el modelo publicitario, por lo que se le está imponiendo constantemente. Busca algo en Google y está inundado por cosas que se supone que quiere, y ese es el impacto de los grandes anunciantes.

 

Condiciones para frenar el cambio climático

 

¿Qué condiciones deben cumplirse para permitir una respuesta efectiva a la crisis climática?

Creo que solo tiene que haber un movimiento popular de masas enérgico, que obligará a los medios a abordar las crisis a las que nos enfrentamos mediante la presión constante, o simplemente crear alternativas que dominen el mercado de la información. Y no tenemos mucho tiempo que perder. Entonces, cosas como subvencionar a los medios independientes que no es una idea utópica, se hizo en los Estados Unidos en sus inicios; o los tipos de movimientos mediáticos de base que, por ejemplo, Bob McChesney y otros están presionando para desarrollar.

Y es un requisito urgente. Comencé mis clases estos últimos años simplemente señalando a los estudiantes que tienen que tomar una decisión que nadie en la historia de la humanidad ha hecho. Tienen que decidir si la sociedad humana organizada va a sobrevivir. Incluso cuando los nazis estaban desbocados, no tenías que enfrentar esa pregunta. Ahora la haces.

 

Solución a la crisis climática

 

Más allá de los medios, ¿hay otras condiciones generales que deben cumplirse para salir de la crisis climática?

Hay varios grupos que organizan activismo a gran escala, como Earth Strike, que está planeando una serie de acciones; ya tenían la primera, grandes manifestaciones en muchas ciudades, intentando construir una huelga general de masas. Extinction Rebellion de Inglaterra se ha mudado aquí, tratando de hacer lo mismo. Pero estas acciones dramáticas, como las demostraciones en general, no tienen ningún efecto si son eventos aislados. Tienen que ser un estímulo para la organización y educación constantes que tienen que realizarse día a día.

Y nuevamente, simplemente tome lo que hablamos antes – Tucson, paneles solares. La gente tiene que llegar a comprender que solo tienen que hacer esto, y rápido; Y no les hace daño, mejora sus vidas. Por ejemplo, incluso ahorra dinero. Pero solo la barrera psicológica que dice que no puedo ver esto, que debo cumplir con las creencias comunes y que esto es algo radical de lo que debemos tener miedo, es un bloqueo que debe superarse. Por la constante actividad organizativa educativa. La forma en que se desarrolló cada movimiento popular: el movimiento por los derechos civiles, el movimiento contra la guerra, el movimiento feminista, solo grupos constantes, a menudo muy pequeños, que se convierten en grupos más grandes para el activismo. De vez en cuando tienen una acción dramática como una demostración, pero principalmente para estimular la actividad continua.

Y no se puede retrasar.

Publicado enSociedad
Jueves, 23 Agosto 2018 15:11

Blancos, demasiado blancos

Blancos, demasiado blancos

Pese al paso de los años, el racismo no ha desaparecido de la sociedad, en particular de la gringa y, por el contrario, ha mutado, afectando o reforzando de múltiples maneras la cultura dominante. Asi lo resalta esta serie.

 

Una escena de Querida Gente Blanca (la película, 2014) sintetiza la trama principal de la segunda temporada de Querida Gente Blanca la serie, 2018). Sucede así: caminando por los tranquilos y grandes espacios verdes de la Universidad Winchester, el decano Dean Fairbanks, hombre negro, imponente y gran estratega, se encuentra frente a frente con Sam, mujer autodefinida negra, estudiante de producción audiovisual y voz principal de un programa radial llamado, precisamente, Querida Gente Blanca. El decano Dean no está contento, no se alegra al verla y ella lo sabe. Sabe que su programa levanta polvo entre la directiva y la comunidad de la Universidad (compuesta de personas blancas, especialmente hombres) y eso no le gusta al decano, quien ha escalado puestos siendo “prudente” con sus opiniones sobre el racismo. Ella espera el disparo. “Sam –dice el decano– tu programa es racista”. Sam ya sabe qué responder, lo ha tenido que hacer muchas veces: “Los negros no pueden ser racistas, prejuiciosos sí, pero no racistas. El racismo es un sistema de desventajas basado en la raza. No podemos ser racistas los negros porque no nos beneficiamos del sistema”. Racismo investido, ese concepto creado para deslegitimar las luchas afro, es precisamente lo que ataca Sam.

 

Contextualicemos. Querida Gente Blanca, una tragicomedia, es una serie de Netflix que se inspiró en la película homónima producida en el 2014. La película es buena, sí, hace las mismas denuncias de la serie, pero ésta, sin embargo, lleva a un nivel superior toda la estética, la trama y la perfección de los personajes de la película. Transcurre en la Universidad de Winchester donde se cree que el racismo es cosa del pasado, que ya no existe. Sam y todas las personas negras saben que no es así. Es más, Sam afirma que creer tal cosa es una forma de perpetuar el racismo y por eso crea un programa radial en el que le explica a los blancos, sarcásticamente, cómo se expresa su racismo, dice: “querida gente blanca, tener novio o novia negros para molestar a tus padres, es una forma de racismo. Querida… el número de amigos negros para no parecer racistas ha llegado a dos. Querida… cuando nos veas en los pasillos no nos toques el cabello ni hagas bromas al respecto, y, por favor, los negros no somos iguales, así que deja de cambiarnos el nombre”.

 

Una Universidad dividida

 

La casa Armstrong-Parker es el bastión de la comunidad negra organizada, reconocida por ser crítica y por liderar procesos contra el racismo. Su contraparte es la casa Davis, habitada en su mayoría por personas blancas adineradas que organizan fiestas en las que se disfrazan de personas afro, escuchan rap, hablan improvisando y portan armas, para “liberar su negro interno”. Esta es la trama de la casa Armstrong-Parker, donde Sam descubre la fiesta y decide denunciarla documentándola con su cámara. Pero al ver que no genera una respuesta, un cambio, sanciones o reprimendas, sino que, por el contrario, se intenta opacar el debate argumentando que se trata de una acción de “libre expresión”, Sam organiza una protesta el día de las donaciones a programas que ayudan a comunidades negras, todo para reducir impuestos. Pero las cosas se salen de control. Troy Fairbanks, hijo del decano y líder “obligado” de la casa A-P, se da cuenta del engaño de las fundaciones y ataca el edificio con una pala. Además, por causas desconocidas, durante la protesta la casa Davis es consumida por un fuego. Por todo esto, Sam va a hacer señalada como la culpable de incitar al desorden y motivar el odio entre las culturas.

 

A partir de ahí, en la segunda temporada, su drama consiste en ser el blanco de ataques de aquellos que la acusan de revivir un problema del pasado y de alentar al genocidio blanco. Durante toda esta temporada, con justa razón, su defensa será argumentar que no pueden sacrificar al mensajero, que ella lo único que hace es visibilizar el racismo, no crearlo. Entre tanto, ella, y todos los de la casa A-P, tienen que convivir con los nuevos huéspedes, los estudiantes de la casa Davis, convertida en cenizas. Esto va a servir para que las tensiones se intensifiquen y para que se resalten las diferencias culturales entre unos y otros. Así, en el programa Querida Gente Blanca y por los pasillos de la casa, el tema será el comportamiento de los blancos en comparación con el de las personas negras y viceversa. Sí, porque considerarse persona negra no es sólo cuestión de color de piel. Serlo implica consumir productos culturales de personas negras y pensar, actuar, vestir, hablar, y peinar como uno. Esto, que pareciera a simple vista como un simple Checlist, genera conflictos tanto personales como interculturales. Coco, esvelta mujer negra con gran espíritu competitivo, es criticada por Sam por alisarse el cabello, usar Victoria Secret, y en sí aparentar ser una mujer blanca elegante para poder ser aceptada. Pero Sam también comete algunos “pecados”. El primero y más significativo es mantener una relación con un hombre blanco al cual trata de mantener oculto, Gabe, asiste de clase y productor y realizador de un documental titulado ¿Soy racista? ¡Vaya tema! Ya se imaginarán la opinión de Sam al respecto.

 

Querida Gente Blanca también narra una serie de conflictos producto del racismo. Lionel encarna uno de ellos: ser un hombre negro homosexual. Lionel es, podría decirse, el segundo personaje más importante de la historia. Él es quien, a través de sus investigaciones como periodista, es el primero en descubrir la fiesta racista, desenmascarar a las fundaciones y, para esta segunda temporada, descubrir quién es AlttlvyW, representante de una logia de supremacistas blancos y el twittero que, oculto, ataca a Sam diciendo que ella es el producto de un mestizaje entre un hombre blanco y un simio. Es quien nos revelará en una tercera temporada todo sobre la organización clandestina negra que, al parecer, maneja los hilos del poder.

 

Por otro lado, Troy Fairbanks representa a las nuevas generaciones de líderes negros que se enfrentan a un mundo muy diferente al de sus padres y abuelos. Troy tiene una carga muy pesada. Continuar liderando la lucha por sus derechos, pero, al ser impuesta, entra en un conflicto existencial. No sabe quién es ni qué quiere. Por tanto, emprende una búsqueda de autoconocimiento que lo hará cometer muchos errores. Pero lo peor es que su comportamiento lleva a creer firmemente que la historia no es una secuencia progresiva al infinito ni que las victorias de ayer son inmodificables.

 

Por último, el conflicto que representa Reggie Green es una respuesta ante el creciente número de personas negras asesinadas por policías blancos racistas. En la primera temporada, Reggie fue amenazado por un policía que le apuntó a la cara con un arma, frente a los estudiantes asistentes a una fiesta universitaria. El hecho, claro, le generó un trauma. Durante la segunda temporada vemos a un Reggie distinto. No puede dormir y si lo hace la imagen del policía invade todos sus sueños. Al ver un uniformado, suda y le tiemblan las manos. Poco ríe y siempre se ve tenso. Peor aún si tiene que toparse constantemente con el policía que lo amenazó, dado que la universidad no consideró como un acto grave que un agente apunte a un estudiante desarmado y con las manos arriba.

 

De esto era de lo que hablaba la Sam de la película al director Dean. Si la víctima hubiera sido un estudiante blanco, diría, la historia del policía seria distinta. Pero al denunciarlo en Querida Gente Blanca la cuestionarían diciéndole si a ella le gustaría que hubiera un programa titulado Querida Gente Negra. Ante lo cual, ella respondería, como en efecto lo hizo: “no hace falta, grandes medios ya dicen lo que los blancos piensan de los negros”.

Publicado enEdición Nº249
Sábado, 30 Junio 2018 09:03

Idioma y género

Idioma y género

Esta es una nota escrita por un economisto que de idioma entiende poco y con el género va tratando de adaptarse a las construcciones imaginarias colectivas (Yuval Noah Arari dixit) de nuestro tiempo.


Los iberoamericanos heredamos un idioma muy rico que, entre otras peculiaridades y a diferencia de otros idiomas como el inglés, califica sus sustantivos, adjetivos y artículos con género. De dónde viene esa peculiaridad y por qué no lo sabemos, pero lo cierto es que en castellano podemos hacer el chiste de cómo hacemos para saber si un can es perro o perra (le hacemos mover la cola y si se pone contento es perro, pero si se pone contenta es perra) y los angloparlantes no.


Si buscamos el significado del género en las palabras nos encontramos con explicaciones como esta:


“En castellano (el género) es una discriminación formal que posee capacidades contrastivas diversas. El sustantivo, el adjetivo y el artículo (así como algunos pronombres) llevan marcas de género. Sirve para establecer concordancia entre un adjetivo y el sustantivo al que califica y entre un artículo y el sustantivo al que actualiza”.
O esta otra:


“El género masculino es la forma no marcada o inclusiva: si decimos ‘los alumnos de esta clase’, nos referimos a alumnos de sexo masculino y femenino; el género gramatical femenino es la forma marcada y exclusiva o excluyente: si decimos ‘las alumnas de esta clase’, no nos referimos también a los de sexo masculino, sino solamente a las de sexo femenino”.1


Es más que comprensible que esta “forma no marcada o inclusiva” del género masculino provoque una sensación de discriminación en las mujeres, sobre todo en casos extremos, como si en una reunión de 49 mujeres y un varón alguien dijera, correctamente en castellano, “nosotros estamos aquí reunidos...”.


Esto ha llevado, con bastante justificación, a afirmar que el idioma castellano lleva implícita una fuerte discriminación de género, no ya por el significado de esta característica en el idioma en sí sino por la desigualdad que se percibe en muchos otros órdenes de la vida entre varones y mujeres en perjuicio de estas últimas.


El problema es que la reacción ante esta situación está llevando a propuestas y prácticas que están haciendo del idioma castellano una suerte de adefesio indefendible aun para mujeres que viven del idioma, como es el caso de algunas escritoras que admiten el problema pero no están dispuestas a escribir de una manera poco menos que ridícula y desarticulada.


Veamos un par de ejemplos de esta reacción, que no por entendible puede ser defendible. El primero es la deformación de los participios activos:


En castellano existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es “atacante”; el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir, “existente”.


¿Cuál es el del verbo ser? Es “ente”, que significa “quien tiene identidad”, en definitiva “quien es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a éste la terminación “ente”.


Así, a quien preside, se le llama “presidente”, y nunca “presidenta”, independientemente del género (masculino o femenino) de quien realiza la acción. De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice “estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no dirigenta”; “residente”, no “residenta”, “ausente” y no “ausenta”.


Explicación que termina con una frase irónica que pone de manifiesto lo desatinado de intentar calificar con género a los participios activos:
Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!2
La otra reacción/propuesta lesiva del idioma castellano y del sentido común es la que propicia el reemplazo de las vocales que identifican el género de un sustantivo, adjetivo o artículo por el símbolo @ o las letras x o e. Por ejemplo:


[email protected] [email protected] de esta clase han sido [email protected] en su mayoría.
• Lxs alumnxs de esta clase han sido aprobadxs en su mayoría.
• Les alumnes de esta clase han sido aprobades en su mayoría.


Seamos sensatis: la lucha por la igualdad de género en la sociedad no justifica estas ridiculeces en la forma de hablar y escribir, ni estos adefesios idiomáticos van a resolver el problema de la desigualdad en sí mismo. Pero alguna solución hay que buscar porque también es indiscutible la incomodidad, por no decir la indignación, y la falta de equidad implícita en tener que pluralizar en masculino.


La única solución que me parece viable y rápida, en el sentido de la inmensa cantidad de tiempo que le puede llevar a un idioma cambiar aspectos liminares de su lógica interna, es la de cambiar la titularidad en la inclusividad de género, pasándola, por lo menos por tres siglos, del masculino al femenino. En otras palabras, hacer que el género inclusivo deje de ser el masculino y pase a ser el femenino, y digo por tres siglos como resarcimiento de la situación inversa que rige durante la existencia de la Real Academia Española desde 1713; de paso le daríamos tiempo para que pueda ir diseñando una solución definitiva más inclusiva y equitativa para el idioma.


Si esto se llevara a cabo, cosa que la RAE podría decidir de un día para otro, podríamos decir en una reunión de 49 varones y una mujer: “nosotras nos encontramos aquí reunidas...”; el idioma castellano seguiría siendo tan rico y expresivo como siempre y la lucha por la equidad de género obtendría otro gran logro sin arruinar el lenguaje.


Así como hace más de diez años iniciaba reuniones de trabajo en una agencia de Naciones Unidas agradeciendo la presencia a “todes”, con cierta ironía de la que hoy me arrepiento, también hice el ensayo más recientemente de pluralizar en femenino en un curso virtual de maestría de una fundación de alcance continental, y la reacción de los maestrandos masculinos de varios países fue muy positiva, adoptando de manera entusiasta esa modalidad reparadora.


De todos modos me queda una gran duda sobre si la RAE sería capaz de dar un paso tan “revolucionario”, no sólo por la tendencia conservadora y tradicional típica de una institución encargada de preservar el idioma a lo largo de los siglos, sino porque, además, de los 29 directores que tuvo desde 1713 ninguno fue mujer y de los académicos de número actuales las mujeres representan tan sólo el 15 por ciento (7 sobre 46). Pero algo van a tener que hacer porque la presión de género sobre el idioma es muy fuerte y cada día más irresistible.


* Docente de la Universidad Nacional Arturo Jauretche.
1 http://www.wikilengua.org/index.php/G%C3%A9nero_gramatical
2 Carta anónima de una profesora en https://esnoticia.co/noticia-16757-carta-de-una-profesora-para-los-ignorantes-e-ignorantas

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Boaventura de Sousa: “La tragedia de nuestro tiempo es que la dominación está unida y la resistencia está fragmentada”

El conocimiento occidental ha impuesto un programa en todo el mundo basado en la imposibilidad de pensar otro mundo distinto al capitalista. Boaventura de Sousa habla de “epistemicidio” para definir cómo ese programa occidental ha subyugado el conocimiento y los saberes de otras culturas y pueblos.

 

Boaventura de Sousa (Coimbra, Portugal, 1940) estuvo en Madrid para presentar Justicia entre Saberes. Epistemologías del Sur contra el epistemicidio (ediciones Morata) una crítica a la jerarquía que el pensamiento occidental ha establecido contra los otros pueblos del mundo. De Sousa saca una pequeña grabadora para registrar la conversación con El Salto. Está acostumbrado a este tipo de conversaciones. No en vano, ha recorrido el mundo como organizador del Foro Social Mundial, ha trabajado en la Universidad de Wisconsin-Madison en Estados Unidos y la de Warwick, en Reino Unido.


Me llama la atención una frase del libro, cuando dices que “no tenemos miedo pero tampoco ilusión alguna”, ¿puedes explicarla?

Pienso que la idea del miedo viene en mi caso de Spinoza. Él habla mucho de los dos afectos o sentimientos que todos nosotros tenemos o que debemos tener, que son el miedo y la esperanza. Tiene que haber un cierto equilibrio entre miedo y esperanza porque el miedo sin esperanza es la desesperanza, es la parálisis, es la muerte. Y la esperanza sin miedo es un voluntarismo que puede ser también suicida. Entonces, hay que equilibrar eso. Pienso que estamos en una época en la que el miedo predomina sobre la esperanza. Este momento que podemos llamar un ciclo global reaccionario está en todo el mundo, comandado por el neoliberalismo global y está creando sobre todo un sentimiento de miedo en todos los que resisten.


Entonces, tenemos que tener miedo, porque la situación no es para menos, pero hay que mantener la esperanza. Sabemos que nos quieren amedrentar, que quieren que el miedo predomine, pero nosotros debemos tener la posibilidad de una esperanza. Esa esperanza debe ser de una sociedad mejor, más justa, a través de otra epistemología, de otra manera de conocer, de vivir, de articular la sociedad.


¿Qué es la justicia cognitiva de la que hablas también en el libro?

Es una cosa simple. Para nosotros hoy, para el modelo dominante de sociedad en que vivimos, el conocimiento verdaderamente válido es el conocimiento científico. Para un ciudadano, cada persona que no domine la ciencia es un ignorante, es una persona que no tiene conocimientos válidos. Una persona ha vivido, tiene experiencias de vida, tiene su trabajo, su familia, su sociedad, su comunidad en la que ha trabajado... y este conocimiento no cuenta porque el conocimiento que cuenta es el conocimiento científico.
Eso ha creado un sistema que he llamado epistemicida: se ha destruido mucho porque no se ha valorado suficientemente la sabiduría de la gente, los conocimientos populares, vernáculos, que salen no de experimentos científicos, sino de experiencias de vida. Experiencias que tenemos todos nosotros.


Por eso hay un desequilibrio muy grande en el mundo debido al hecho de que consideramos —no desde hace mucho tiempo, desde el siglo XVII o XVIII— que el único conocimiento válido es el conocimiento científico. Y, por eso, quien detenta el conocimiento tiene más poder, porque el conocimiento es poder y el conocimiento más válido corresponde al poder más fuerte. Hasta ahora ese conocimiento científico ha estado concentrado en los países del norte geográfico, o sea, América del Norte, y Europa. La posición de fuerza desde los tiempos coloniales del capitalismo moderno, sobre todo después del siglo XIX, parte de la idea de que donde está la frontera científica y el conocimiento científico es donde está el desarrollo más grande, y por tanto el más grande poder imperial en el mundo.


Eso ha creado un desprecio por otras sabidurías y culturas —y no estoy hablando solo de pueblos iletrados o de indígenas o afrodescendientes—, estoy hablando de China, de la cultura india, que es una cultura riquísima y que han sido —sobre todo China— muy humilladas. Obviamente también pasa con el Islam. El Islam del que todos dependemos, porque parte de lo que sabemos de la cultura occidental nos ha sido transmitido por los musulmanes, a partir del siglo IX.


Por eso se creó esa idea de que todo ese conocimiento que hay en el mundo no es válido y, como no es válido, nosotros no tenemos que aprender. Tenemos que enseñar. El resto es algo que podemos dominar, desarrollar, ayudar pero nunca aprender con ellos. Esto ha creado una injusticia que no es simplemente cognitiva, es obviamente cognitiva en su base pero después produce injusticias sociales, económicas y políticas, no solo entre países sino también dentro de un mismo país.

¿Son menos libres los niños y niñas que se han educado después del triunfo del neoliberalismo?

Sí, son menos libres. Diría que porque están siendo educados en un marco cognitivo todavía más concentracionario. Porque no es simplemente la idea de que solo hay un conocimiento válido, o el único que es válido y que es científico, viene del siglo XVII-XVIII pero ahora tiene también un reflejo en la vida política y en la vida social.

Es la idea de que no hay alternativa, sobre todo después de la caída del Muro de Berlín. La idea de que esta sociedad, el capitalismo, realmente es el fin de la historia. El libro de Fukuyama puede haber sido desacreditado, pero la verdad es que en la política hoy, en las finanzas internacionales, en las relaciones internacionales, incluso en la ONU, no ves ninguna alternativa a la sociedad capitalista que nos domina.


Y por eso no hay libertad para ver esas alternativas, esas posibilidades de otros tipos de desarrollo. Estamos en el proceso de reivindicar esa diversidad, valorando y trayendo a nuestros estudios otros tipos de conocimiento que nos puedan ayudar, y para eso la educación es fundamental; dar la idea de la diversidad cultural del mundo, la diversidad epistémica, cultural, a partir de la cual podríamos tener una cultura verdaderamente democrática. Ahora no la hay. Pongo como ejemplo esta versión restringida de democracia que tenemos, que además es una democracia que es muy débil porque no se sabe defender de los antidemócratas.


En esta situación, las personas, los jóvenes sobre todo, desconocen su historia. Por un lado, es muy importante para el neoliberalismo la idea de que todo está empezando ahora, que el pasado no cuenta. La manipulación de la memoria, de la historia. Por otro lado, es una cultura que es simplemente la cultura de los vencedores. No hay vencidos. El neoliberalismo te crea la idea de que hoy el gran vencedor es el rico. El rico que antes tenía vergüenza de ser rico y tenía que ocultar su riqueza, ahora no, la ostenta y los periódicos muestran la riqueza, dónde viven estos señores, y sus mansiones.


Es realmente una idea muy concentracionaria, muy reaccionaria: la idea de que no hay alternativa a esto. Si no hay alternativa esto no es injusto, porque para que esto sea considerado injusto por los jóvenes y para que se cree un poco de rebelión, es necesario pensar que hay alternativa, que podría ser de manera distinta. Pero, por eso, esta política tiene un valor epistémico, porque te dice, “otras alternativas no son válidas, son utopías, son locuras. Deja eso para la poesía, pero no te preocupes, esta es la sociedad en la que tienes que vivir”.


De alguna manera es un individualismo completamente obsesivo porque te dice que tú eres un empresario de ti mismo, que eres emprendedor, y vas a ganar. Y si no ganas la culpa es tuya. Yo no quiero ser emprendedor, ¿por qué lo voy a ser? Sobre todo porque sé que para yo tener éxito, es necesario que alguien fracase. Mi amiga de al lado tiene que fracasar en su proyecto en que estamos para que yo tenga éxito ¿qué tipo de sociabilidad es esta donde no hay cooperación, solidaridad? ¿Por qué tengo que mirarme a mí mismo y en todos los otros veo a mis enemigos?


¿Quiénes forman la retaguardia y por qué podemos depositar nuestra esperanza en esa retaguardia?

Es el concepto que he avanzado y que es un poco polémico porque todo pensamiento crítico, teórico, político, epistemológico, parte siempre de la idea de vanguardias esclarecidas que están delante de su tiempo y que son capaces de ver lo que otros no ven, y, si no ganan, la culpa no es suya, la culpa es de la práctica, de los ciudadanos.
A lo largo del siglo XX eso pasó mucho con todas las políticas y teorías críticas. Si las cosas fracasan —y muchas veces fracasaron las opciones de izquierda o revolucionarias— la culpa no es de la teoría, es de la práctica. La teoría va adelante siempre sin malestar, completamente inmune e impune. Yo pienso que eso terminó.


Al contrario, en este momento, nosotros tenemos que ir por detrás de los que están resistiendo a la dominación global que, de hecho, consiste no solamente en el capitalismo, sino también en el colonialismo y en el patriarcado. O sea, nuestras sociedades no son solamente capitalistas, son también colonialistas y son patriarcales. Es por eso que, a pesar de todas las victorias del movimiento feminista, tú tienes feminicidios: la violencia sigue en prácticamente todos los países. ¿Por qué? Porque esta sociedad necesita realmente que el capitalismo sea complementado con el colonialismo, el racismo, la islamofobia, el neocolonialismo, y obviamente el heteropatriarcado que lleva a cabo esta dominación.


Los que resisten a esta dominación triple tienen que unirse, articularse. Porque la tragedia de nuestro tiempo es que la dominación está unida, es decir, el capitalismo actúa junto con el colonialismo y el patriarcado, y la resistencia está fragmentada. Las mujeres luchan contra el patriarcado pero se olvidan del colonialismo, del racismo o del capitalismo. Los sindicatos, cuando luchan en contra del capitalismo, se olvidan del racismo y se olvidan del patriarcado... Estamos muy fragmentados. Entonces, la teoría de retaguardia es el principio que tenemos que acompañar los intelectuales, y ellos deben ser intelectuales y ser activistas. Tienen que ir ayudando a los que resisten, a quienes van más despacio, a quienes están resistiendo y tienen más dificultades. El subcomandante Marcos de los zapatistas lo ha formulado alguna vez muy bien. Hay que seguir ayudando a los que están a punto de desistir. Porque el neoliberalismo te crea tanto miedo y tanta esa idea de que no hay alternativa que una de dos, o tienes miedo y te paralizas o como no tienes hambre, haces de ti un cínico, y por eso convives con esta sociedad y crees que realmente es así, que no puede ser de otra manera. Por eso hay que ayudar a crear esta semilla de rebelión en la gente. Con otros principios, otros conocimientos, otras ideas, que te ayuden a mirar que otra sociedad es posible. Si esas ideas no son reconocidas no es porque no sean válidas es porque no tienen el poder que el capitalismo y el colonialismo y el patriarcado tienen hoy globalmente para imponerse.

¿Qué te provoca, qué te sugiere, el concepto de la utopía? ¿Tenemos que seguir hablando en esos términos o tenemos que olvidarnos de máximos?

Pienso que hay que retrabajar la idea de utopía, porque también parte del mismo principio modernista de que hay un único conocimiento válido y por tanto una sola sociedad bella, emancipada y liberada. Eso a mi juicio es un error. No hay utopía, hay utopías.


Por otro lado, se ha pensado en términos maximalistas, o sea, en términos de ruptura total en relación a lo que existe y no hemos utilizado otro tipo de concepto que existe, realmente en nuestra sociedad: los que buscan lo que llamamos hoy utopías realistas. Utopías concretas. Son los que, por ejemplo, reorganizan su vida, que crean cooperativas, sus comunas, su manera de vivir... son las zonas liberadas que existen en nuestras sociedades donde la gente busca una alternativa no para el futuro, sino para hoy.


Entonces, hay realmente una mentalidad utópica, pero no podemos pensar que lo que es bueno para mí como unidad tiene que ser universalizado para todos. Porque además, si ves las grandes utopías de Fourier o de Saint Simon, eran copias casi cuantitativas de lo que era la sociedad capitalista de su tiempo. Era el mismo mecanismo de pensamiento. Tienes que tener otro pensamiento que es mucho más plural. Si yo pienso de una manera más plural, si yo pienso ‘con’ y no pienso ‘sobre’, entonces tengo que admitir que lo que es utópico para mí o mejor no lo es para los otros y hay que dialogar y hay que buscar una ecología de utopías si quieres. Si yo hablo por ejemplo con los pueblos indígenas, si les digo que la utopía es el socialismo, responden fácilmente que es otra trampa blanca, porque realmente la izquierda en América Latina, ha sido siempre muy racista.


Entonces, la idea de una sociedad mejor tiene varios nombres, varias maneras de construirse. Lo que es importante, y lo que es utópico en nuestro tiempo, es pensar que esas alternativas existen y que se pueden incluso aplicar hoy a un nivel, a tu escala, que no tiene que ser la escala mundial, eso no va a ser posible, pero puede ser una utopía aquí. La utopía la tienes que construir a partir de tu cotidiano, y de la vida de los que comparten tu convivencia, tu comunidad, tu sociedad.

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Martes, 03 Abril 2018 06:28

El colonialismo insidioso

El colonialismo insidioso

Para Marielle Franco, in memoriam


El término alemán Zeitgeist se utiliza actualmente en diferentes lenguas para designar el clima cultural, intelectual y moral de una determinada época, literalmente, el espíritu del tiempo, el conjunto de ideas y creencias que componen la especificidad de un periodo histórico. En la Edad Moderna, dada la persistencia de la idea del progreso, una de las mayores dificultades para captar el espíritu de una determinada época reside en identificar las continuidades con respecto a épocas anteriores, casi siempre disfrazadas de discontinuidades, innovaciones y rupturas.


Para complicar aún más el análisis, lo que permanece de períodos anteriores siempre se metamorfosea en algo que simultáneamente lo denuncia y disimula y, por eso, permanece siempre como algo diferente de lo que fue, sin dejar de ser lo mismo. Las categorías que usamos para caracterizar una determinada época son demasiado toscas para captar esta complejidad, porque ellas mismas forman parte del mismo espíritu del tiempo que supuestamente deben caracterizar desde fuera. Corren siempre el riesgo de ser anacrónicas, por el peso de la inercia, o utópicas, por la ligereza de la anticipación.


Vengo defendiendo que vivimos en sociedades capitalistas, coloniales y patriarcales, en referencia a los tres principales modos de dominación de la modernidad occidental: el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado o, más precisamente, el heteropatriarcado. Ninguna de estas categorías es tan controvertida entre los movimientos sociales y la comunidad científica como la de colonialismo. Hemos sido tan socializados en la idea de que las luchas de liberación anticolonial del siglo XX pusieron fin al colonialismo, que casi resulta una herejía pensar que al final el colonialismo no acabó, sino que apenas cambió de forma o ropaje. Nuestra dificultad radica sobre todo en nombrar adecuadamente este complejo proceso de continuidad y cambio. Es cierto que los analistas y los políticos más perspicaces de los últimos 50 años tuvieron la aguda percepción de esta complejidad, pero sus voces no fueron lo suficientemente fuertes como para cuestionar la idea convencional de que el colonialismo propiamente dicho acabara, con la excepción de algunos pocos casos, siendo los más dramáticos posiblemente el Sáhara Occidental, la colonia hispano-marroquí que continúa subyugando al pueblo saharaui, así como la ocupación de Palestina por Israel. Entre esas voces cabe destacar la del gran sociólogo mexicano Pablo González Casanova con su concepto de “colonialismo interno” para caracterizar la permanencia de estructuras de poder colonial en las sociedades que emergieron en el siglo XIX de las luchas de independencia de las antiguas colonias americanas de España.


Y también la voz del gran líder africano Kwame Nkrumah, primer presidente de la República de Ghana, con su concepto de “neocolonialismo” para caracterizar el dominio que las antiguas potencias coloniales seguían ejerciendo sobre sus antiguas colonias, convertidas en países supuestamente independientes. Una reflexión más profunda sobre los últimos 60 años me lleva a concluir que lo que casi terminó con los procesos de independencia del siglo XX fue una forma específica de colonialismo, y no el colonialismo como modo de dominación. La forma que casi terminó fue lo que se puede designar como colonialismo histórico, caracterizado por la ocupación territorial extranjera. Sin embargo, el modo de dominación colonial continuó bajo otras formas. Si las consideramos de esta forma, el colonialismo es tal vez hoy tan vigente y violento como en el pasado.


Para justificar esta afirmación es necesario especificar en qué consiste el colonialismo como forma de dominación. El colonialismo es todo aquel modo de dominación basado en la degradación ontológica de las poblaciones dominadas por razones etnorraciales. A las poblaciones y a los cuerpos racializados no se les reconoce la misma dignidad humana que se atribuye a quienes los dominan. Son poblaciones y cuerpos que, a pesar de todas las declaraciones universales de los derechos humanos, son existencialmente considerados como subhumanos, seres inferiores en la escala del ser. Sus vidas tienen poco valor para quien los oprime, siendo, por tanto, fácilmente desechables. Originalmente se los concibió como parte del paisaje de las tierras “descubiertas” por los conquistadores, tierras que, a pesar de ser habitadas por poblaciones indígenas desde tiempos inmemoriales, fueron consideradas como tierras de nadie, terra nullius. También se consideraron como objetos de propiedad individual, de los que la esclavitud es prueba histórica. Y hoy continúan siendo poblaciones y cuerpos víctimas del racismo, de la xenofobia, de la expulsión de sus tierras para abrir el camino a los megaproyectos mineros y agroindustriales y a la especulación inmobiliaria, de la violencia policial y las milicias paramilitares, del trabajo esclavo llamado eufemísticamente “trabajo análogo al trabajo esclavo” para satisfacer la hipocresía biempensante de las relaciones internacionales, de la conversión de sus comunidades de ríos cristalinos y bosques idílicos en infiernos tóxicos de degradación ambiental. Viven en zonas de sacrificio, en todo momento en riesgo de convertirse en zonas de no ser.


Las nuevas formas de colonialismo son más insidiosas porque se producen en el núcleo de relaciones sociales, económicas y políticas dominadas por las ideologías del antirracismo, de los derechos humanos universales, de la igualdad de todos ante la ley, de la no discriminación, de la igual dignidad de los hijos e hijas de cualquier dios o diosa. El colonialismo insidioso es gaseoso y evanescente, tan invasivo como evasivo, en suma, astuto. Pero ni así engaña o aminora el sufrimiento de quienes son sus víctimas en la vida cotidiana. Florece en apartheids sociales no institucionales, aunque sistemáticos. Sucede tanto en las calles como en las casas, en las prisiones y en las universidades, en los supermercados y en las estaciones de policía. Se disfraza fácilmente de otras formas de dominación tales como diferencias de clase y de sexo o sexualidad, incluso siendo siempre un componente de ellas. Verdaderamente, el colonialismo insidioso solo es captable en close-ups, instantáneas del día a día. En algunas de ellas surge como nostalgia del colonialismo, como si fuese una especie en extinción que debe ser protegida y multiplicada. He aquí algunas de tales instantáneas.


Primera instantánea: Uno de los últimos números de 2017 de la respetable revista científica Third World Quarterly, dedicada a los estudios poscoloniales, incluía un artículo de autoría de Bruce Gilley, de la Universidad Estatal de Portland, titulado “En defensa del colonialismo”. Este el resumen del artículo: “En los últimos cien años, el colonialismo occidental ha sido muy maltratado. Ha llegado la hora de rebatir esta ortodoxia. Considerando de manera realista los respectivos conceptos, el colonialismo occidental fue, en regla, tanto objetivamente benéfico como subjetivamente legítimo en la mayor parte de los lugares donde ocurrió. En general, los países que abrazaron su herencia colonial tuvieron más éxito que aquellos que la despreciaron. La ideología anticolonial impuso graves perjuicios a los pueblos sujetos a ella. Y continúa impidiendo, en muchos lugares, un desarrollo sustentado y un encuentro productivo con la modernidad. Hay tres formas en las que estados fallidos de nuestro tiempo pueden recuperar hoy el colonialismo: reclamando modos de gobernanza colonial, recolonizando algunas áreas y creando nuevas colonias occidentales”.


El artículo causó una indignación general y quince miembros del consejo editorial de la revista dimitieron. La presión fue tan grande que el autor terminó por retirar el artículo de la versión electrónica de la revista, aunque permaneció en la versión impresa. ¿Fue una señal de los tiempos? Al final, el artículo fue sujeto a revisión anónima por pares. La controversia mostró que la defensa del colonialismo estaba lejos de ser un acto aislado de un autor desvariado.


Segunda instantánea: Wall Street Journal del 22 de marzo pasado publicó un reportaje titulado: “La búsqueda de semen norteamericano se disparó en Brasil”. Según la periodista, la importación de semen norteamericano por mujeres solteras y parejas lésbicas brasileñas ricas aumentó extraordinariamente en los últimos siete años y los perfiles de los donantes seleccionados muestran la preferencia por bebés blancos y con ojos azules. Y añade: “La preferencia por donantes blancos refleja una persistente preocupación por la raza en un país en que la clase social y el color de piel coinciden con gran rigor. Más del 50 por ciento de los brasileños son negros o mestizos, una herencia resultante del hecho que Brasil importó diez veces más esclavos africanos que los Estados Unidos; y fue el último país en abolir la esclavitud, en 1888. Los descendientes de colonos y migrantes blancos –muchos de los cuales fueron atraídos al Brasil a fines del siglo XIX y principio del siglo XX, cuando las élites de gobierno buscaban explícitamente ‘blanquear’ a la población– controlan la mayor parte del poder político y de la riqueza del país. En una sociedad tan racialmente dividida, tener descendencia de piel clara es visto muchas veces como un modo de brindar a los niños mejores perspectivas, sea un salario más elevado o un tratamiento policial más justo”.


Tercera instantánea: El 24 de marzo pasado, el diario más influyente de Africa del Sur, Mail & Guardian, publicó un reportaje titulado “Genocidio blanco: cómo la gran mentira se propagó en los Estados Unidos y otros países”. Según el periodista, “los Suidlanders (foto), un grupo sudafricano de extrema derecha, han venido estableciendo contacto con otros grupos extremistas en Estados Unidos y en Australia, fabricando una teoría de conspiración sobre el genocidio blanco, con el objetivo de conseguir apoyo internacional para los sudafricanos blancos. El grupo, que se autodescribe como ‘una iniciativa-plan de emergencia’ para preparar una minoría sudafricana de cristianos protestantes para una supuesta revolución violenta, se ha relacionado con varios grupos extremistas (alt-right) y sus influyentes contactos mediáticos en Estados Unidos para instalar una oposición global a la alegada persecución de blancos en África del Sur. La semana pasada, el ministro australiano de Asuntos Internos dijo a Daily Telegraph que estaba considerando la otorgación de visas rápidas para agricultores sudafricanos blancos, los cuales –argüía el ministro– necesitaban “huir de circunstancias atroces” para “un país civilizado”. Según el ministro, tales agricultores “merecen atención especial” debido a la ocupación de tierras y la violencia… Estos agricultores sudafricanos blancos también han recibido atención en Europa, donde políticos de extrema derecha con contactos en la extrema derecha estadounidense han solicitado al Parlamento Europeo que intervenga en Africa del Sur. Agentes políticos contra los refugiados en el Reino Unido están igualmente ligados a la causa”.


La gran trampa del colonialismo insidioso es dar la impresión de un regreso, cuando en realidad lo que “regresa” nunca dejó de existir.


Por Boaventura de Sousa Santos, Doctor en Sociología del Derecho. Profesor de las universidades de Coimbra (Portugal) y de Winsconsin-Madison (EE.UU.).


Traducción: Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.

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Viernes, 14 Abril 2017 08:12

El capitalismo es poder, no economía

El capitalismo es poder, no economía

La frase pertenece al dirigente kurdo Abdullah Öcalan, extraída del segundo tomo del Manifiesto por la Civilización Democrática, que tiene como subtítulo "La Civilización Capitalista. La era de los dioses sin máscara y los reyes desnudos". La obra, cuya traducción al español verá la luz estos días, forma parte de la defensa del líder kurdo, preso en la isla Imrali, en el mar Negro, en Turquía. El pensamiento de Öcalan es insumiso, no se somete a jerarquías prestablecidas ni acepta dogmas universales. Es el tipo de pensamiento que necesitamos en este periodo de caos sistémico, ya que las ideas heredadas están mostrando escasa utilidad para orientarnos en la tempestad.

De su reciente libro quisiera destacar tres aspectos, aunque no son suficientes para agotar el conjunto de los aportes de la obra. El primero es su crítica frontal al economicismo, una de las peores plagas intelectuales que están parasitando a los movimientos anticapitalistas. Inicia ese capítulo con un potente análisis sobre la propuesta evolucionista que defiende "el nacimiento del capitalismo como resultado natural del desarrollo económico". Como se sabe, quienes postulan esa tesis piensan también que el fin del capitalismo será producto de la misma evolución de la economía que lo trajo al mundo. Por el contrario, Öcalan afirma que el capitalismo es hijo de una tradición muy antigua, que se afirma en el poder militar y político para usurpar los valores sociales, hasta convertirse en la formación social dominante en Europa en el siglo XVI. Entre los valores sociales usurpados, destaca "la mujer-madre por el hombre-fuerte y el grupo de bandidos y ladrones que le acompañan".

Criticar al economicismo supone, en la misma línea, la crítica del evolucionismo, sea lineal o por saltos. Una sencilla afirmación hecha luz sobre este tema: "En las guerras coloniales, donde se realizó la acumulación originaria, no hubo reglas económicas". Se enfoca contra la economía política, a la que considera "la teoría más falsificadora" que fue "creada para encubrir el carácter especulativo del capitalismo".

A lo largo de toda su obra, pero en especial en los apartados sobre el capitalismo, se apoya en Fernand Braudel, con quien coincide en señalar que es la negación del mercado por la regulación de precios que imponen los monopolios.

En este punto aparece el segundo aspecto a destacar, cuando sostiene que el capitalismo no se identifica con la producción ni con el crecimiento económico, porque no es economía. "El capitalismo es poder, no economía", asegura Öcalan. Es evidente que existe una economía capitalista, pero el sistema capitalista es un monopolio de poder que se impone desde fuera a la economía, según sostiene en este capítulo esclarecedor. El capitalismo utiliza la economía, pero es el poder, la fuerza concentrada, lo que le permite confiscar el plusvalor y los excedentes.

En consecuencia, considera que la obra principal de Marx, El Capital, "funciona como un nuevo tótem que ya no es útil para los trabajadores", porque delimita el capitalismo al terreno de las "leyes" de la economía, un punto que comparten todos los reformismos desde hace mucho tiempo.

El tercer aspecto que me parece importante es considerar al Estado-nación como la forma de poder propia de la civilización capitalista. Un breve paréntesis: dice "civilización" capitalista porque la considera en su integralidad, incluyendo todas las variables articuladas, desde la economía y la cultura hasta la geopolítica y la sociedad. En consecuencia, dice que la lucha anti-estatal es más importante que la lucha de clases; y esto es una suerte de golpe al mentón para quienes nos formamos en Marx. Por eso mismo, afirma que es más revolucionario el trabajador que se resiste a ser proletario, que lucha contra el estatus de trabajador, porque "esa lucha sería socialmente más significativa y ética".

En las páginas finales de este tomo afirma que "los conflictos en realidad surgen entre conjuntos sociales; entre la sociedad estatal y las sociedades democráticas". En suma, el Estado es uno de los nudos a desatar, no el espacio de llegada de la lucha social.

Va más lejos. Sostiene Öcalan que Estado y poder son cosas diferentes, que "el poder contiene al Estado, pero es mucho más que el Estado". En este punto advierte que el pensamiento antisistémico está necesitando investigar a fondo las formas de Estado y en particular el Estado-nación, temas que Marx no pudo o no quiso abordar.

Rechaza la toma del Estado porque pervierte a los revolucionarios y piensa que la crisis del movimiento antisistémico no puede desligarse de la opción estatal. También rechaza el concepto de hegemonía. “La esencia de la civilización estatal –escribe Öcalan– es la hegemonía sobre la sociedad”. Pero la hegemonía implica poder y éste supone dominio, "que no puede existir sin el uso de la fuerza".

Es muy interesante que llegue a esta conclusión en franca oposición a pensadores como Gramsci, recuperado por toda una camada de intelectuales progresistas que hacen malabarismos teóricos para separar poder de dominación. Los monopolios de poder (Estados) así como los monopolios económicos (privados o estatales) se imponen sobre la sociedad y la asfixian. Por eso hay que alejarse de esas formas de relación social.

"Al final, se comprendió que detentar el poder era lo más reaccionario del capitalismo, contra la igualdad, la libertad y la democracia, pero ya se había producido un importante retroceso, era la misma enfermedad histórica por el poder que había sufrido el cristianismo", escribe en las Conclusiones. Un pensamiento crítico, anticapitalista, anti-estatal y anti-patriarcal centrado en Medio Oriente, formulado desde la resistencia a sus poderosos enemigos.

Es imposible vencer con las armas del enemigo, nos dice Öcalan. Sin embargo, esta sencilla convicción no puede ser aceptada, sin más, como verdad revelada: cada generación deberá descubrir sus verdades con base en la propia experiencia. Por doloroso que sea.

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La investigación como estrategia pedagógica una propuesta desde el sur

2da reimpresión 2017

1era reimpresión 2015
Edición 2013. Formato: 11,5 x 17,5 cm, 82 páginas
P.V.P:$17.000 ISBN: 978-958-8454-74-0

 

Reseña:

La investigación, fundamento de la constitución y el desarrollo de la ciencia moderna en los últimos cuatro siglos, y, por tanto, motor de la llamada modernidad capitalista -con sus múltiples implicaciones, entre ellas la generación de desigualdades entre países, regiones e individuos-, ha sido recuperada en la segunda mitad del siglo XX y los comienzos del presente, como uno de los aspectos centrales de la reconfiguración de la educación y la escuela de este cambio de época.

Este libro da cuenta de esos esfuerzos y presenta los fundamentos de la propuesta de la Investigación como Estrategia Pedagógica (IEP), como uno de sus desarrollos y contribuciones lolgradas desde América Latina, en la perspectiva de las pedagogías críticas.

 

María Elena Majarrés de Mendoza.doctora en Planeación y Desarrollo, coordinadora Nacional del Programa Ondas de Colciencias.

Marco Raúl Mejía Jiménez. candidato a doctor en Investigación Educativa, asesor pedagógico del programa Ondas, responsable de educación Planeta Paz, miembro del equipo coordinador de la Expedicion Pedagógica Nacional.

 

 

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