Martes, 04 Marzo 2014 06:08

Dos represas brasileñas en la mira

Dos represas brasileñas en la mira

Representantes de los gobiernos de Evo Morales y Dilma Rousseff se reunirán el viernes en esta ciudad para evaluar el impacto de las represas Jirau y Santo Antônio, del lado brasileño, las cuales serían causantes del agravamiento de las inundaciones en la Amazonia boliviana, que en los últimos meses –época de lluvias– causaron más de 60 muertes, principalmente en los departamentos de Beni, Pando y el norte de La Paz.


"Hay una Comisión Técnica para verificar, para evaluar, para levantar datos (que constaten) si efectivamente estas construcciones pueden afectar la subida de las aguas. El canciller brasileño (Luiz Alberto Figueiredo) está visitando Bolivia el próximo 7 de marzo. Vamos a tener una reunión bilateral, donde vamos a tocar todos los temas con el canciller de Brasil", dijo en conferencia de prensa el ministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca.


Varias Organizaciones de la Sociedad Civil brasileñas y bolivianas habían advertido ya en 2007, antes de la construcción de las represas, sobre sus posibles efectos negativos en las poblaciones de este sector de la Amazonia. Esos perjuicios son similares a los que se viven en estos días. Informes de entidades como la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema), de Bolivia, o de especialistas como Philip Fearnside, del Instituto Nacional de Investigación de la Amazonia en Manaos, Brasil, entre otros, llegaron al gobierno de Morales, que envió una carta a su homólogo brasileño para indagar en la veracidad de lo que se avecinaba. Todo quedó allí, Jirau y Santo Antônio fueron construidas, comenzaron a funcionar y hoy afectan con inundaciones a poblaciones del estado de Rondônia y Beni.


El 18 de febrero, el presidente Morales sobrevoló algunas de las miles de hectáreas afectadas por la inundación. En Beni, departamento ganadero, fallecieron más de 200 mil vacas porque no tienen qué comer ni dónde pararse. Y se perdieron miles de hectáreas de cultivos, entre otros daños que soportan en esta región, donde 300.000 mil personas están afectadas. Al bajar del avión, el jefe de Estado dijo que había instruido nuevos estudios para analizar el rol de las represas brasileñas Jirau, que está a 80 kilómetros de la frontera, y Santo Antônio, a 120 kilómetros.

 


Bolivia tiene la intención de construir su megarrepresa (que generaría 980 megavatios) en la población beniana de Cachuela Esperanza, que ahora también está inundada. Si con las dos represas en cuestión hay este panorama, peor sería si Bolivia concretara su proyecto. El gobierno de Morales no quiere desprenderse de este plan, que permitiría al país exportar electricidad.


"Recientemente hubo una reunión con las autoridades bolivianas y las brasileñas para ver cuáles pueden ser los efectos que generan la construcción de las represas en el lado brasileño. Va a haber una reunión técnica posteriormente para analizar. Tenemos que fundamentar con datos técnicos qué niveles, cómo ha sido. Hay varios temas que tenemos que trabajar", adelantó Choquehuanca.


En 2007, cuando se conocieron los estudios independientes sobre los efectos de las represas, uno que cargaba contra los ambientalistas era Alexander Guzmán, alcalde de Guayaramerín, en la frontera con Brasil, por oponerse al progreso. Ahora reconoció que la pesca en los ríos de esa zona bajó hasta en un 50 por ciento por efecto de las represas. Peces como la yatorana, el surubí y el pacú "ya no se encuentran como antes, debido a que son especies migratorias que recorren los ríos, pero al tener las barreras de las represas no logran cumplir su ciclo vital", comentó.


"Bolivia está aún en posición de exigir una auditoría ambiental a nivel internacional, para la evaluación del impacto actual y de los riesgos y consecuencias futuras de la alteración de la hidrología del río Madeira. También se debería analizar la posibilidad de exigir una indemnización", indicó el investigador de Lidema Octavio Ribera.


Fearnside, citado por un documento del Foro Boliviano de Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade), explicó que "cuando el agua de un río entra en la laguna que se forma a consecuencia de la represa, la velocidad del agua disminuye bruscamente. Con eso, los sedimentos más pesados, como la arena, caen para el fondo del lago al comienzo del mismo, formando una pila de sedimentos que continúa creciendo y avanzando río arriba. Esta pila funciona como una especie de segunda presa, elevando el nivel del agua en el trecho de río encima del lago propiamente dicho. Ya que el reservorio de Jirau está planeado para extenderse hasta la frontera con Bolivia es lógico que esa elevación del nivel afectará al lado boliviano, tanto en el río Madera como en el río Abuná".

Publicado enInternacional
Miércoles, 12 Febrero 2014 05:47

Sigue el engaño de la minería responsable

Sigue el engaño de la minería responsable

Saben cuánto va a utilizar el proyecto, el agua del río (en Quinsacocha)?
Uno por ciento, porque se saca el agua y se la recicla, esa es la minería moderna. Presidente Rafael Correa [2].

Cuando se trata de vender la idea de que la minería a gran escala no causará mayores impactos ambientales y sociales, los empresarios mineros y el Gobierno recurren a los mitos de la "minería responsable". Este discurso ha sido diseñado por las grandes transnacionales mineras, en el marco de la Iniciativa Minera Global (Global Mining Initiative), hace más de 10 años. Es un paquete publicitario que incluye la noción de que todos los problemas que la gran minería genera son estrictamente técnicos, y que se pueden resolver con "tecnología de punta". Asimismo, se quiere vender la idea de que la gran minería moderna -con sus pretendidos altos estándares- rompe con las taras de la minería de "antaño" (y las de la pequeña minería) en cuanto a sus impactos sociales y ambientales.


Tanto las empresas como nuestros gobiernos invierten millones de dólares en vídeos, spots televisivos, publicidad impresa, foros, entre otros, para promover esta visión de la "minería responsable". A esta se asocian los imperativos del "progreso" y del "desarrollo", cuyas aplicaciones han hecho tanto daño a los pueblos del Sur global, particularmente en América Latina. Con esta narrativa, se quiere convencer al público de que la gran minería no impactará a las comunidades ni al medio ambiente de forma significativa.


En el Ecuador, estamos bombardeados por estos discursos. El Gobierno del presidente Rafael Correa, mucho más que en los gobiernos neoliberales, ha sido de los más dedicados a difundir los mitos de la "minería responsable". El mismo presidente, afirmó por ejemplo que "con la minería responsable se puede recuperar el 95% de los impactos". [3] La empresa minera transnacional ECSA y altos funcionarios del Ministerio de Recursos No Renovables, llegaron incluso a afirmar que el agua usada para extraer el cobre de la mina a cielo abierto del proyecto Mirador será devuelta al medio ambiente "en mejores o iguales condiciones que fue captada" [4] . Desde su portal de internet, la empresa minera estatal, la ENAMI, irónicamente se compromete por su lado a promover "la minería para el buen vivir", caminando "juntos por una minería responsable" [5] .


El mito de la minería "responsable" se basa -entre otras características- sobre la premisa que la técnica moderna y la ciencia actual son capaces de diagnosticar, prever y controlar todos los impactos que la minería a gran escala puede provocar. La creencia ciega en la capacidad de la ciencia y la tecnología están muy arraigadas en el imaginario moderno.


A esta creencia ingenua, basta oponer la historia reciente de la megaminería en el mundo, que demuestra hasta la saciedad cuáles son sus enormes y nocivas huellas. Una amplia documentación que circula a nivel internacional evidencia los múltiples impactos sociales, ambientales, económicos y políticos que provocan las grandes empresas mineras: contaminaciones crónicas y accidentales de las aguas, del suelo y aire; destrucción irreversible del paisaje; afectaciones graves a la salud pública; pérdida de soberanía alimentaria; destrucción de economías basadas en actividades productivas sustentables; despojos y militarización de territorios; violencias físicas y simbólicas; tráficos ilícitos y explotación de seres humanos; asesinatos; evasión fiscal y violaciones de leyes, derechos humanos y constitucionales; debilitamiento de la democracia; ataques a la soberanía nacional, entre otros.


La minería a cielo abierto, como la que se quiere implantar en Ecuador en la zona de Íntag o en la Cordillera del Cóndor, supone la excavación de un tajo de cientos de metros de profundidad y varios kilómetros de diámetro. Esta intervención destruye de forma permanente la capa vegetal, no solamente del área de la mina en sí, sino también de miles de hectáreas alrededor, las cuales muchas veces son utilizadas como botaderos de desechos sólidos, piscinas de relave y para otras instalaciones sin las cuales las minas no pudieran funcionar. El simple hecho de traer rocas sulfurosas que contienen metales pesados desde el subsuelo hasta la superficie donde están expuestas al aire y las aguas de lluvia, desencadena procesos de contaminación ambiental que perduran siglos. Hay evidencias, por ejemplo, de minas operadas en el tiempo del imperio romano que siguen contaminando fuentes de agua.


¿Una minería social y ambientalmente "responsable"?


Si es que algún día existiera una verdadera responsabilidad, esta debería partir por respetar ciertos principios fundamentales, como el derecho de las comunidades y gobiernos locales a decidir sobre la instrumentación de cualquier actividad que represente un riesgo para su bienestar presente o futuro. Sin el respeto de este derecho, simplemente no hay minería responsable. La "consulta" tal como la suelen manejar los gobiernos dedicados a la promoción de la megaminería, no tiene mucho sentido. Las decisiones de las comunidades nunca son vinculantes. Es, lastimosamente, en estas condiciones que se realizaron las consultas en los territorios afectados por los proyectos mineros en el Ecuador. Vale recordar la parodia que fueron las recientes consultas realizadas en la Amazonía Sur del Ecuador en el marco de la Décimo Primera Ronda Petrolera. [6] En lugar de estas mascaradas, y como lo exige el convenio 169 de la OIT (ratificado por Ecuador en el 1998), se debería exigir el consentimiento previo libre e informado de las comunidades.


Por otra parte, una minería realmente responsable debería reconocer, en ciertas situaciones y áreas, que la extracción no puede representar el mejor uso del suelo o de emprendimiento económico. Sobre todo en territorios sensibles como son:


- el bosque nublado y páramos que protegen las cuencas hidrográficas y almacenan agua;
- las lagunas y ríos, así como manglares y humedales;
- donde exista un excepcional potencial turístico, agropecuario, o riqueza arqueológica;
- que albergan especies en peligro de extinción;
- donde exista grandes riesgos sísmicos;
- de alta pluviosidad (lo que exacerba los riesgos de contaminación del agua);
- donde la roca tiene altas concentraciones en compuestos sulfurosos (que generan contaminación por drenaje ácido de mina), entre otras.

Preguntamos: ¿qué sentido tiene destruir el patrimonio cultural milenario, impactar a las actividades económicas auténticamente sustentables, contaminar de manera irreversible el agua, el aire y la tierra, así como transformar el clima que le da vida a miles de campesinos, pueblos ancestrales, pescadores y recolectores de mariscos, para sustentar una actividad minera altamente destructiva y cuya duración es de apenas un par de décadas?


Además, una minería "responsable" con el ambiente reconocería que antes de iniciar actividades con tan fuerte impacto ambiental, es absolutamente indispensable contar con largas series de datos históricos (al menos décadas) confiables sobre la hidrometeorología y la sismicidad del área a ser intervenida. En Ecuador, con muy pocas excepciones, estos datos no existen.


Por último, la minería "responsable" es imposible si no existen instituciones públicas sólidas e independientes del sector minero, capaces de evaluar y monitorear la actividad. Por ejemplo, no se puede hablar de minería responsable si la gestión minera está a cargo de instituciones que aprueban Estudios de Impacto Ambiental que carecen de rigor científico, como muchos de los que se han elaborado y aprobado en el Ecuador. No se puede hablar de minería responsable cuando una mayoría de las empresas transnacionales presentes en el país usan paraísos fiscales y bancarios como Las Islas Vírgenes, Bermuda, Barbados, Panamá, entre otros, lo que presumiblemente les permite evadir sus obligaciones en términos fiscales en el Ecuador.


La minería que se está desarrollando en la actualidad en el país no cumple con todas las características que acabamos de mencionar cuando de responsabilidad se habla, más bien da paso a la peor actividad productiva posible, en los lugares lo menos apropiados, como son las Cordilleras del Toisán y del Cóndor, e incluso en los páramos como en la zona de las lagunas de Quimsacocha.

Es así como podemos anticipar que en Ecuador, dadas las condiciones políticas, ambientales y geológicas del país, la minería "responsable" y la recuperación del medio ambiente en las proporciones anunciadas en los discursos oficiales nunca se llevarán a cabo. Menos aún en un país donde no se cumple con la Constitución y tampoco con el Mandato Minero, aprobado en abril de 2008 en la Asamblea Constituyente de Montecristi, con el que se pretendía al menos normar la situación de caos en la minería a gran escala, heredada del modelo neoliberal. [7]

En síntesis, ¿es posible creer en una minería bien hecha y responsable, que no ocasione severos impactos ambientales y sociales y que, además, se constituya en la senda para el Buen Vivir?


Por supuesto que no. La realidad contradice esta afirmación, que no pasa de ser una burda manipulación.


La explotación minera industrial moderna implica la extracción masiva -y en un tiempo muy corto-, de la mayor cantidad posible de recursos minerales; recursos que se han formado en procesos de muy larga duración, a escalas tectónicas. En la actualidad, los sitios de alta concentración mineral se van agotando, sin embargo, los elevados precios del mercado mundial permiten que la explotación minera sea rentable aún en los yacimientos en donde el mineral es escaso. Para hacer producir estos yacimientos, es necesario aplicar una minería industrial de gran escala, con uso masivo de químicos a veces sumamente tóxicos, el consumo abundante de agua y la acumulación de grandes cantidades de desechos. El examen de la minería industrial alrededor del planeta evidencia un sinnúmero de daños y destrucciones múltiples e irreversibles de la Naturaleza. Por igual son incontables las tragedias humanas, tanto como la destrucción de las potencialidades y riquezas culturales de muchos pueblos. En el ámbito económico la situación tampoco es mejor. Los países de América Latina, África y Asia, cuyas economías dependen fundamentalmente de recursos minerales o petroleros, nunca saldrán de la pobreza.


El capital global, en contubernio con gobiernos liberales y "progresistas", una vez más está ganando la partida, y la única forma de parar es con el fortalecimiento de la resistencia pacífica a nivel local y generando alianzas para que cada vez más gente sea conciente de la realidad de la minería y de sus terribles consecuencias.-


________________________________________
Carlos Zorrilla: Activista. Cofundador de la DECOIN, de la Asociación de Caficultores de Íntag y de la Red Nacional de Bosques Privados. Residente de la zona de Íntag desde 1978. Autodidacta en impactos de la minería a gran escala.
William Sacher: PhD en ciencias atmosféricas y oceánicas. Candidato a doctor en economía en la FLACSO-Ecuador.
Alberto Acosta: Profesor e investigador de la FLACSO-Ecuador. Exministro de Energía y Minas. Expresidente de la Asamblea Constituyente. Excandidato a la Presidencia de la República.

NOTAS:
[2] Sabatina, 29.10.2011.
[3] El Ciudadano , 9.12.2011.
[4] Declaración de Federico Auquilla, viceministro de Recursos Naturales No Renovables en el Enlace Ciudadano número 249, 10.12.2011.
[5] http://www.enamiep.gob.ec/
[6] Véase, por ejemplo el documental "La consulta inconsulta" de Tania Laurini y Julián Larrea Arias, 2013.

Publicado enInternacional
Miércoles, 05 Febrero 2014 06:43

La vida bajo cero se torna blanca en NY

La vida bajo cero se torna blanca en NY

El clima se vuelve protagonista, tema principal de todos los noticieros y centro de la conversación cotidiana en los más de 200 idiomas que se hablan en esta ciudad, por ahora disfrazada toda de blanco. El frío extremo y la nieve no sólo son un fenómeno climático o de salud, sino también un asunto político.


Una de las escenas más hermosas es una nevada que poco a poco va cubriendo esta metrópoli, decorando sus árboles con cristales, escondiendo la basura bajo una cobija blanca, ofreciendo a niños un nuevo panorama para gozar con trineos, o para escenificar batallas con bolas de nieve, todo en medio de un sorprendente silencio en el incesante ruido de Nueva York.


Pero a veces el viento no perdona y los copos de nieve se convierten en municiones de un ataque contra todo lo que no se puede defender y, en alianza con el frío, pueden provocar derrotas masivas, al congelar la vida cotidiana y convertir actos normales, como caminar, en algo sumamente peligroso.


El lunes nevó con una acumulación de 20 centímetros en Central Park, y esta noche se pronostican hasta 20 más; además, advierten, puede llegar más el fin de semana. Esto, en combinación con ya demasiados días con temperaturas de cero para abajo, interrumpe cualquier rutina.
Nueva York está acostumbrada al frío y la nieve, y casi siempre la ciudad que nunca duerme rehúsa detenerse por el clima, mientras los suburbios y otras ciudades suspenden días escolares y jornadas laborales.


Pero a veces es difícil aguantar cuando son demasiados días seguidos de frío y nieve. Esto es peor que años pasados, ¿verdad?, es la pregunta casi retórica repetida en cada café y cantina, en cada conversación con desconocidos en un elevador. Está brutal, opina uno. Me encanta, revira otra. Estás loca, responde otro y lamenta: ¿Por qué vivimos aquí

?
Hay escenas tragicómicas. Peatones resbalan de pronto y al caer intentan poner cara seria como si nada hubiera ocurrido, aunque, por supuesto, hay un incremento de visitas a las salas de emergencia por fracturas de tobillos, brazos, codos y más. Uno nunca sabe dónde puede pisar firme y dónde no, donde la nieve o la calle ocultan un charco de hielo, y se necesita talento (y buenas botas) para navegar.


Muy poco después de una nevada se empiezan a escuchar ruidos de metal contra pavimento. Una vez que se acumulan más de cinco centímetros, el gobierno municipal empieza a desplegar hasta poco más de mil 300 camiones de basura (según cuánto crezca) y otros equipados con un quitanieve al frente, y cadenas sobre sus llantas traseras para la tracción, para empezar a limpiar calles y avenidas.A veces sacan aparatos enormes que pueden derretir hasta 60 toneladas de nieve por hora. También salen camiones para rociar sal de los 34 depósitos que tiene la ciudad para derretir nieve y hielo.


El otro ruido es de palas para abrir paso en las banquetas enfrente de casas, edificios y tiendas, y para desenterrar autos atrapados entre montecitos de nieve. El nuevo alcalde, Robert de Blasio, ha sido fotografiado con su pala, abriendo paso frente a su casa en Brooklyn durante las primeras dos nevadas con que comenzó su gestión (algo para distinguirlo de su multimillonario antecesor).


El metro se vuelve refugio extraoficial para los sin techo, cuyo número ha llegado a niveles récord en esta ciudad, que duermen con todas sus pertenencias en vagones o estaciones, hasta que las autoridades les piden buscar refugio en los albergues.


Mientras tanto, los perros son paseados con equipo invernal, a veces con abrigos o suéteres y zapatos para evitar que la sal que se arroja en las calles les lastime las patas.


De pronto brota el vapor debajo de las calles cubiertas de nieve. Son rupturas en un antiguo sistema de vapor (se instaló a fines del siglo XIX) generado por siete plantas y distribuido por un sistema de tubos de más de 160 kilómetros de extensión que se usa para calefacción y agua caliente en Manhattan, en lugares como la sede de la Organización de Naciones Unidas, el Empire State Building, el Museo Metropolitan, complejos de edificios de vivienda y algunos hospitales.


La presencia del vapor explica en parte el misterio de por qué desaparece la nieve más rápido de las calles de Manhattan que en otras partes de la ciudad, como Brooklyn o Queens: las calles de la isla son mucho más calientes porque existe toda una infraestructura subterránea no sólo de vapor, sino un laberinto de túneles del metro y tubos de electricidad, teléfono y gas.


A la vez, el invierno aquí es a veces incómodo no solo por el frío, sino por el calor. Los espacios interiores, sean en el metro, en oficinas, restaurantes o tiendas, tienden a ser muy calurosos y, por lo tanto, uno pasa constantemente de un congelador a un horno, donde el gran ejercicio diario es ponerse varias capas de ropa para aguantar el frío y luego quitárselas al ingresar en cualquier lugar.


La nieve, al inicio, es alfombra de pureza sobre una ciudad no muy inocente. Pero si se queda demasiado tiempo, empieza el deterioro, no solo al derretirse con sus charcos de agua helada en cada esquina, esperando a ver quién cae en la trampa, sino porque los colores se transforman al combinarse con la basura, la tierra, los orines de los perros, y el blanco se vuelve gris y amarillo, hasta que reaparece todo lo no muy bonito que quedó debajo. Algunos desean en secreto una nevada más, para volver a fingir que todo es puro y bello, aunque sea sólo por un rato más.


La nieve también es asunto político. Los alcaldes y gobernadores se ven afectados si sus respuestas a las tormentas son insatisfactorias: casi siempre convocan ruedas de prensa para informar sobre preparativos y prometer agilidad y eficiencia para enfrentar las tormentas. Pero este año más de 100 millones de estadunidenses han sido afectados por las tormentas invernales y sus consecuencias, y la gran pregunta es: ¿cuánta nieve más se requiere para que la cúpula política nacional se dé cuenta de que algo llamado cambio climático es una prioridad urgente?

Publicado enInternacional
Filtraciones climáticas: adelanto del V Informe del IPCC

ALAI AMLATINA, 21/01/2014.- Un borrador del nuevo reporte del IPCC se filtró a la prensa. Además de reiterar amenazas conocidas, el documento rescata un tema que merece analizarse: la transferencia de emisiones del norte hacia el sur.

 

El quinto Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático -al igual que sus cuatro antecesores publicados en 1991, 1996, 2001 y 2007- consta de tres volúmenes. El primero de ellos ya fue presentado en setiembre del año pasado y contenía una actualización de los últimos conocimientos sobre la ciencia del cambio climático. El segundo se lanzará en marzo (comprendiendo aspectos de vulnerabilidad y adaptación) y el tercero, referido a la mitigación, se conocerá recién en abril.

 

Sin embargo, un borrador parcial de este tercer volumen, fechado el 17 de diciembre, fue filtrado en los últimos días a varios medios de comunicación y mereció la atención de, entre otros, Reuters (15/01/14), The New York Times (17/01/14) y The Guardian (19/01/14). Se trata de un borrador de 29 páginas del capítulo dirigido a los responsables políticos; un resumen de fácil digestión que el Panel suele hacer para evitarles a los tomadores de decisión la dura tarea de leer los informes técnicos completos.

L

os detalles del borrador que la prensa divulgó no presentan grandes novedades y mayormente son actualizaciones de tendencias ya anunciadas o datos que ya habían sido anticipados por otras agencias internacionales de la propia ONU o la Agencia Internacional de la Energía. Algunos de los puntos señalan:

 

- Las emisiones de gases de efecto invernadero crecieron dos veces más rápido en la primera década de este siglo que en las tres décadas anteriores. Gran parte de ese aumento se debió a la quema de carbón, y particularmente por el carbón utilizado para la generación de electricidad en China.

 

- La mayoría de los escenarios a futuro muestran que las emisiones mundiales tendrían que reducirse de 40 a 70 por ciento entre 2010 y 2050 para mantener el aumento de la temperatura media del planeta por debajo de los 2° C tal como se acordó en Naciones Unidas.

 

- Para limitar el calentamiento, el informe estima que el mundo tendría que invertir USD 147 mil millones al año en energías bajas en carbono, como la eólica, solar o nuclear hasta el 2030. Al mismo tiempo, las inversiones en energía de combustibles fósiles tendrían que ser reducidas en USD 30 mil millones anualmente.

 

- Los gobiernos del mundo todavía están gastando mucho más dinero en subsidiar los combustibles fósiles que en acelerar el cambio hacia una energía más limpia.

 

- Es necesario impulsar las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono -principalmente en las usinas eléctricas- y el secuestro de carbono de las plantaciones forestales como mecanismo para alcanzar un balance neto de "emisiones negativas" en el 2100.

 

El Norte emite hacia el Sur

 

Sin embargo, uno de los principales aspectos que recogen los artículos de prensa referidos, es el reconocimiento por parte del Panel de un asunto que ya había sido destacado por analistas y activistas climáticos y que merece un análisis un poco más profundo: la "externalización" de las emisiones.

 

"Una parte cada vez mayor de las emisiones de CO2 procedentes de la combustión de combustibles fósiles en los países en desarrollo se libera en la producción de bienes y servicios exportados, sobre todo de países de renta medio-alta y alta" entrecomilla The Guardian, dando a entender que es extracto textual del borrador filtrado.

 

Según el periódico inglés, el documento afirma que el mayor crecimiento en las emisiones de gases de efecto invernadero se da en los países emergentes, particularmente China, pero que buena parte de ellas está originada en la producción de bienes que son consumidos en Europa y Estados Unidos.

 

Muchos en el sur reclaman que una política global de reducción de emisiones debería no solo considerar el origen de la producción sino también su destino, responsabilizando a los países consumidores del norte por el aumento de las emisiones en los países productores del sur. Desde esta perspectiva, la transferencia de industrias y emprendimientos contaminantes del norte hacia el sur, sería una estrategia de los países desarrollados para escabullir sus responsabilidades climáticas. Y esto es parcialmente cierto, pero no es toda la verdad.

 

El problema es que los países del sur aceptan gustosos esta transferencia (cuando no la alientan fervientemente) y aceptan complacientemente aumentar su cuota de emisiones. No solo esto: también se oponen a la existencia de cualquier política doméstica en los países desarrollados que limite sus posibilidades de exportación. Es decir, no aceptan la inclusión de estándares de carbono en los productos consumidos en los países del norte aduciendo que se trata de medidas proteccionistas para-arancelarias.

 

Esto se ha visto en las negociaciones internacionales de cambio climático principalmente en los temas de hidrocarburos y agricultura pero es extensible a todos los rubros de exportación de los países en vías de desarrollo. De esta manera son los propios países en desarrollo los que impulsan la "externalización" de las emisiones de los países industrializados. Nadie es inocente en este juego.

 

Esto se ha convertido en un nudo imposible de desatar en la Convención de Cambio Climático. Los países desarrollados llevan sus industrias al sur porque allí no hay restricciones a las emisiones y los países del sur encuentran en esta relocalización productiva una fuente importante de inversión extranjera y de crecimiento del PBI. Esta transferencia provoca el aumento de las emisiones de las economías en desarrollo que, con el argumento del combate a la pobreza, rechazan cualquier imposición de límites a sus emisiones. Pero también rechazan cualquier medida que los países desarrollados adopten para reducir el consumo de los habitantes del norte, con el argumento de las trabas a las exportaciones desde los países en desarrollo.

 

Adicionalmente, estas exportaciones están promoviendo el crecimiento de nuevas clases altas y medio altas en los países emergentes que están aumentando su consumo y consecuentemente las emisiones de esos países.

 

Las empresas felices: han encontrado la manera perfecta de evitar los límites a sus emisiones, pagar una mano de obra más barata, recibir exoneraciones variadas, flexibilizar los estándares ambientales y mantener los mercados de mayor poder adquisitivo en el norte. Todo con la buena colaboración de los gobiernos del norte y del sur que continúan culpándose unos a otros de la falta de compromisos en el combate al cambio climático.

 

Por suerte para el clima, el "Desarrollo" es muy eficiente para mantener a la mayoría en la pobreza haciéndole creer que prospera o prometiéndole que prosperará, porque si verdaderamente todos se desarrollaran el planeta ya habría estallado.

 

Por Gerardo Honty, investigador de CLAES (Centro Latinoamericano de Ecología Social)

URL de este artículo: http://alainet.org/active/70615

Publicado enInternacional

El borrador del capítulo ambiental del Acuerdo Transpacífico (ATP) no define medidas estrictas para la protección de los recursos naturales, deja de lado acciones contra el cambio climático, establece un comercio de recursos genéticos de la diversidad biológica y pretende que no se utilice el medio ambiente como barrera comercial, según el más reciente texto de la negociación correspondiente, la cual se efectúa en secreto entre 12 países, entre ellos México, desde marzo de 2010.

 

Por lo que se desprende del documento (wikileaks.org/tpp-enviro), entregado por Wikileaks a tres medios, entre ellos a La Jornada en exclusiva para el mundo de habla española, el ATP dejaría a los gobiernos integrantes las decisiones en materia ambiental, de acuerdo con sus leyes nacionales y los acuerdos internacionales que han suscrito, sin definir estándares específicos para la protección ambiental. Ello contrasta con los estrictos mecanismos fijados en el capítulo de propiedad intelectual, en los cuales se establece un panel internacional para dirimir las disputas, cuyas decisiones deberán ser acatadas por las partes del acuerdo, aun si contravienen sus legislaciones locales.

 

Amistoso endulzante

 

Julian Assange, fundador de Wikileaks, opinó sobre el documento: Se esperaba que el capítulo ambiental del ATP fuera un amistoso endulzante público que compensaría lo amargo del resto del texto, pero es un ejercicio de relaciones públicas sin dientes. No hay protecciones ambientales obligatorias. Al compararlo con el capítulo de propiedad intelectual, que mandata sanciones penales y otras intervenciones, queda claro que las mayores empresas estadunidenses continúan mandando en la negociación del ATP.

 

El documento confirma que para Estados Unidos la biodiversidad y el cambio climático –que forman parte del acuerdo– no son temas prioritarios. El antecedente de la posición estadunidense es su negativa a suscribir el Convenio de Diversidad Biológica y a ratificar el Protocolo de Kyoto. Este último incluía compromisos para la reducción de emisiones de gases de efectos invernadero.

 

Los países que negocian el ATP son: México, Estados Unidos, Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, los cuales generan 35 por ciento de la producción mundial. El gobierno mexicano se incorporó a la negociación durante la última etapa del gobierno de Felipe Calderón.

 

Este capítulo es resultado de las negociaciones que los representantes de esas naciones llevaron a cabo en Salt Lake City, Utah, en noviembre pasado. Después de esa ronda se efectuó otra reunión en diciembre, en Singapur, sin que se reportaran avances significativos. Corea del Sur ha mostrado interés por unirse al ATP y sostuvo pláticas preliminares con algunos de los países participantes, reportó The Wall Street Journal (http://on.wsj.com/1j31vZq).

 

“El informe de avances (http://bit.ly/1a5f2gn) detalla que el borrador del texto consolidado muestra que las partes ya alcanzaron acuerdos en muchos puntos, pero que se necesita más para arribar a un texto final”, señala Wikileaks. Las principales áreas en disputa incluyen el papel de ese convenio respecto de otros acuerdos ambientales multilaterales y el proceso de resolución de disputas.

 

Entre los objetivos que el capítulo ambiental se plantea está la promoción del comercio solidario y políticas ambientales con altos niveles de protección, así como el cumplimiento efectivo de las leyes, pero deja a cada país estas medidas de acuerdo con lo que fijan las legislaciones nacionales, aunque precisa: Las partes reconocen que es inapropiado determinar o utilizar sus leyes ambientales y otras medidas a manera de restricción encubierta de comercio o inversión entre las partes. Éstas, agrega, reconocen la soberanía de cada país para establecer sus niveles de protección ambiental y prioridades, así como para definir, adoptar o modificar sus legislaciones y políticas.

 

El capítulo SS.9 plantea mecanismos voluntarios para mejorar el desempeño ambiental y propone determinar incentivos basados en el mercado y el intercambio de información. Afirma: Las asociaciones público-privadas pueden contribuir al logro y mantenimiento de altos niveles de protección ambiental, complementado con medidas regulatorias nacionales. Agrega que las partes reconocen que esos mecanismos podrían ser diseñados para maximizar los beneficios ambientales y evitar las innecesarias barreras comerciales. Así, de acuerdo con la legislación interna, cada nación fomentará los mecanismos voluntarios para la protección de los recursos naturales y ambientales en su territorio.

 

Este apartado consta de 18 artículos. De los múltiples temas ambientales, sólo se abordan biodiversidad, cambio climático, el Protocolo de Montreal, especies invasoras, pesquerías y conservación y comercio. Se soslayan rubros como la contaminación ocasionada por las empresas mineras, el comercio de residuos peligrosos y el uso del agua.

 

En el ATP (también conocido como TPP, por sus siglas en inglés) están incluidos México y Perú, dos de los países con mayor biodiversidad del planeta, tema al que el acuerdo dedica el artículo 13. Indica que las partes están interesadas en fomentar la conservación y sustentabilidad de la diversidad biológica y compartir de manera justa y equitativa los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos, participación que debe ser en condiciones mutuamente acordadas.

 

Señala que las naciones se comprometen a mantener el conocimiento, las innovaciones y las prácticas de indígenas y comunidades locales que sean relevantes para la conservación y uso sustentable de la diversidad biológica, así como a fomentar la distribución equitativa de los beneficios derivados del uso de su conocimiento, innovaciones y prácticas

.

Hay que recordar que en México, a finales de la década de los 90, se establecieron convenios de bioprospección –búsqueda de organismos en la naturaleza que pueden tener valor comercial–, como el de la Universidad Nacional Autónoma de México y la empresa Diversa, con la cual, en territorio nacional, se recolectarían plantas, de las cuales se extraía su ADN para fines comerciales. Otro fue el de ICBG-Maya (Investigación Farmacéutica y Uso Sustentable del Conocimiento Etnobotánico y la biodiversidad en la región maya de los Altos de Chiapas) entre la empresa Molecular Nature, con sede en Gales, y el Colegio de la Frontera Sur; con éste se buscó encontrar fármacos en hongos y plantas. Ambos acuerdos fueron cuestionados por organizaciones y ambientalistas, porque no tomaron en cuenta a las comunidades locales.

 

Sobre el tema, el capítulo ambiental indica que los países reconocen que el acceso a los recursos genéticos, cuando se conceda, debe ser sometido al consentimiento previo informado de la parte que provee los recursos, a menos que de otro modo lo determine la parte. También estipula que se admite la importancia de la consulta y participación pública que establezcan las leyes y políticas nacionales en materia de conservación y sustentabilidad de la diversidad biológica.

 

Abunda que las partes se comprometen a fortalecer los esfuerzos de cooperación en áreas de interés mutuo relacionado con la diversidad biológica. La cooperación puede incluir la conservación y sustentabilidad de la diversidad biológica, la protección y mantenimiento de los ecosistemas y los servicios que proveen, y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos, incluido un acceso adecuado a ellos.

 

En el artículo SS.15, dedicado a comercio y cambio climático, los negociadores reconocen que es un problema global que requiere acciones colectivas. Expresan la importancia de implementar las acciones de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

 

Pesquerías

 

Otro tema es el de las pesquerías, en el que se da por hecho un manejo inadecuado y se advierte que los subsidios contribuyen a la sobrepesca y a rebasar la capacidad de captura, así como a la actividad ilegal, por lo cual se propone su eliminación. Cada nación procurará determinar un sistema que regule la pesquería, evitar la sobrepesca y permitir la recuperación de especies. Este sistema deberá basarse en las prácticas internacionales reconocidas para el manejo pesquero.

 

El sistema de manejo fijado por cada país estará basado en las mejores evidencias científicas disponibles para promover la conservación de tortugas y mamíferos marinos, con la puesta en práctica efectiva de medidas para la conservación.

 

En el apartado de bienes ambientales y servicios se reconoce la importancia del comercio y la inversión en estos rubros como medio para mejorar el rendimiento económico y hacer frente a los desafíos ambientales internacionales.

 

Con la entrada en vigor de este acuerdo cada parte, de acuerdo con su legislación, eliminará todos los derechos aduaneros en una amplia gama de bienes ambientales. Además, los gobiernos firmantes se esforzarán por hacer frente a las barreras potenciales al comercio que puedan ser identificadas por alguna de las partes.

 

El proyecto de acuerdo deja la puerta abierta a que se desarrollen proyectos de cooperación bilaterales o multilaterales en bienes y servicios ambientales para abordar el comercio mundial y los futuros desafíos ambientales.

 

El documento fue porporcionado a La Jornada, The New York Times (Estados Unidos) y Fairfax (Australia), así como al periodista neozelandés Nicky Hager.

 

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks

Publicado enInternacional
Viernes, 13 Diciembre 2013 07:52

Mapa de conflictos ambientales de Brasil

Mapa de conflictos ambientales de Brasil

Se acerca el 25 aniversario del asesinato de Chico Mendes (1944-1988) en el Acre, Brasil, defendiendo la Amazonia contra la deforestación. Chico Mendes era un seringueiro, fue un sindicalista que defendía a los recolectores de caucho contra los poderosos ganaderos que quemaban la selva. Aprendió a leer ya de muchacho con un viejo comunista oculto en esa frontera entre Brasil y Bolivia, superviviente de la columna Prestes.

 

Lejos de disminuir, los conflictos por deforestación y expansión de la frontera agropecuaria continúan creciendo en toda la Amazonia. Continuamente se producen muertes a causa de esta expansión. Pero hay además muchos otros conflictos por injusticias ambientales, por la expansión minera, por infraestructuras (carreteras, grandes represas), por contaminación de agrotóxicos.


Ya hace 10 años se formó en Brasil la Red por la Justicia Ambiental. Los activistas recibieron la visita de Robert Bullard, que en Estados Unidos llevaba décadas de lucha contra el racismo ambiental, es decir, luchando contra la contaminación en barrios donde vive gente de color y gente pobre. Eso dio impulso a esa red brasileña. Para dar más visibilidad a tantos casos de injusticia y conflictos abiertos, hubo varios intentos, a nivel de estado (Río de Janeiro, Minas Gerais...) de inventariar y mapear tales conflictos.


Eso ha culminado con la publicación en la web de un inventario y mapa general de Brasil y de un libro compilado por Marcelo Firpo Porto, Tania Pacheco y Jean Pierre Leroy con el título Injustiça ambiental e saúde no Brasil. O mapa de conflictos, en noviembre. Es un trabajo pionero en el mundo, con 400 casos inventariados, cada uno con una descripción de dos o tres páginas que incluye sus características principales (por ejemplo, ¿es un conflicto por minería, por residuos nucleares, por asbesto o amianto, por robo de tierras...? ¿Cuáles con los actores principales? ¿Cuáles han sido los resultados?).


En Colombia existe ya un mapa parecido (con el proyecto EJOLT), pero con 70 casos solamente. En México hay diversas iniciativas en el mismo sentido. El tema está creciendo tanto en la práctica y en la investigación universitaria que se anuncia y se prepara ya un primer Congreso Latinoamericano de Conflictos Ambientales en la Universidad Nacional General Sarmiento en Buenos Aires para octubre de 2014. No para resolver los conflictos en beneficio de las empresas sino para estudiarlos, para difundirlos, darles un sentido histórico.


¿Cuál es, pues, el propósito de esos inventarios y mapas, más allá del avance de la ecología política? Se trata de mostrar las causas estructurales de tantos y tantos conflictos, es decir, cómo nacen del aumento del metabolismo de la economía mundial y de la exportación creciente de materias primas... No son casos NIMBY ( not in my backyard: no en mi patio) sino síntomas del gran movimiento mundial por la justicia ambiental. Por ejemplo, en Brasil ha surgido un movimiento que se llama Justiça nos trilhos, en protesta contra los accidentes en las vías férreas que transportan las materias primas a los puertos de exportación. Hay protestas parecidas en otros lugares del mundo. En Brasil existe un movimiento de atingidos por barragens, es decir, de afectados por represas. Lo mismo ocurre en México.


Se trata de dar visibilidad a las poblaciones afectadas, de poner en la mesa sus demandas, sus estrategias de resistencia y las alternativas que plantean.


En muchos conflictos aparecen incertidumbres científicas (¿cuán dañino puede ser el cianuro empleado en la minería de oro a cielo abierto?, ¿cómo afecta el glifosato usado en los cultivos de soya transgénica a las poblaciones?), y por tanto el debate debe abrirse a las poblaciones locales pobres, que conocen mejor lo que está ocurriendo que las distantes autoridades sanitarias oficiales. Los conocimientos ganados en un caso de conflicto sirven para otros casos.


El objetivo no es simplemente dar la lista de impactos o riesgos ambientales que afectan a distintos grupos locales de población (campesinos, indígenas, afrobrasileños o quilombolas...), sino, más allá de eso, ver a tales poblaciones como portadoras de derechos, que se escuchen sus voces (sus relatos orales, muchas veces también con videos), voces silenciadas por las empresas, por el Estado, por los medios de comunicación, voces que claman por la justicia social y ambiental.


Los inventarios y mapas de injusticias ambientales son instrumentos de lucha contra la injusticia y el racismo, sacan de la invisibilidad a poblaciones cuya vida misma está amenazada. El mapa, dicen los investigadores brasileños, no es sólo una tribuna, un altavoz, es también en cierto modo como un escudo protector, en la medida que eso sea posible en un contexto lleno de violencia contra los pobres.



Por JOAN MARTÍNEZ ALIER, ICTA, Universidad Autónoma de Barcelona

Publicado enInternacional
Viernes, 29 Noviembre 2013 17:45

Hablemos en serio acerca del cambio climático

Hablemos en serio acerca del cambio climático

Un nuevo evento climático extremo está afectando una de las tradiciones más populares de Estados Unidos: el Día de Acción de Gracias. Los meteorólogos de The Weather Channel han denominado a esta tormenta de invierno "Bóreas", en honor al antiguo Dios del viento norte de la mitología griega, el portador del invierno. Se ha informado que al menos catorce personas han muerto hasta el momento como consecuencia de la tormenta y 58 millones han sido afectadas. Bóreas ha provocado nevadas y lluvias heladas a lo largo del noreste de Estados Unidos en los días de mayor tránsito del año. Los informes sobre el tiempo en la televisión siguen todos el mismo modelo: el intrépido periodista aparece de pie junto a una autopista nevada o en un aeropuerto donde los pasajeros están varados. ¿Acaso no sería una buena idea aprovechar la escena de los transportes que utilizan combustibles fósiles como excusa para hablar del cambio climático? ¿Por qué no hablamos de cómo nuestro estilo de vida, que depende tanto de actividades que emiten gases de efecto invernadero, desde conducir automóviles hasta viajar en avión, contribuye directamente a distorsionar el clima?

 

Los expertos del clima prevén que, a medida que aumente la temperatura de la Tierra, los eventos climáticos extremos serán cada vez más frecuentes y severos. El Centro Tyndall para la Investigación sobre el Cambio Climático es una organización con sede en Gran Bretaña que reúne a científicos y expertos para investigar, evaluar y comunicar las nuevas realidades provocadas por el calentamiento global. Los científicos del Centro Tyndall asistieron la semana pasada a la conferencia sobre cambio climático de las Naciones Unidas en Varsovia, Polonia. Kevin Anderson es el subdirector del centro. Si bien Varsovia está a tan solo dos horas de avión de Manchester, Anderson prefirió tomar el tren, por lo que viajó durante 23 horas.


"Las emisiones de dióxido de carbono provocadas por los aviones son bastante emblemáticas de la vida moderna, en especial para el puñado de personas ricas como nosotros, y simbolizan lo que hacemos día a día. No pensamos dos veces sobre si generamos más o menos emisiones de carbono. Creo que, hasta cierto punto, los científicos están haciendo un excelente trabajo para mostrar la gravedad del problema, pero el lenguaje que hemos utilizado no ha demostrado la gravedad del asunto a los responsables políticos y eso puede verse claramente aquí. En las grandes sesiones plenarias se puede escuchar a los ministros afirmar con su retórica vacía: 'Debemos hacer algo al respecto'. Son obviedades. Podemos hablar durante horas, pero la ciencia ha demostrado que este proceso está mal encausado", sostuvo el Profesor Anderson.
 
 
La conferencia le brinda a un miembro de la delegación de jóvenes la oportunidad de hablar ante la sesión plenaria. Este año, fue Marian Hussein Osman, una joven activista somalí, originaria de Mogadiscio, quien habló ante los presentes: "Si bien la existencia humana no es negociable, ustedes hicieron una apuesta de 21 años con respecto a nuestro futuro. En las últimas horas [de negociaciones], ministros y delegados, les ruego que no permitan que Varsovia se convierta en otro Copenhague. La avaricia y los intereses mezquinos de una minoría no deberían despojarnos de lo que son indiscutiblemente nuestros derechos humanos inalienables. En un momento en que nuestros hogares, nuestro sustento e incluso la existencia geofísica están en riesgo, una mayor ambición para combatir el cambio climático no es algo opcional, sino fundamental".


Poco antes de finalizar la cumbre, alrededor de 800 personas abandonaron las negociaciones y declararon a la conferencia sobre cambio climático de Varsovia la peor hasta la fecha. Llevaban carteles que decían: "Los contaminadores hablan, nosotros marchamos", debido a que las negociaciones de la ONU en Varsovia fueron, por primera vez, co-auspiciadas por las industrias del carbón y el petróleo. Mientras cientos de activistas y representantes de ONG se reunían en el hall del Estadio Nacional de Varsovia (donde se desarrolló la cumbre sobre cambio climático) para abandonar la conferencia, el director ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo, tomó la palabra: "Tenemos un mensaje para nuestros líderes políticos: entiendan que la naturaleza no es negociable. No podemos cambiar la ciencia, sino que debemos cambiar la voluntad política. Tienen la capacidad para hacerlo, y ya no pueden seguir postergándolo. Deben comenzar a hacerlo ahora".


Quienes abandonaron la conferencia también llevaban otro mensaje, la palabra en español "Volveremos", junto a la traducción al inglés: "We will be back". Jamie Henn, de 350.org, sintetizó el espíritu de la acción de abandonar la conferencia y la promesa colectiva de quienes se reunieron para fortalecer los movimientos de base a nivel mundial: "Creo que el acontecimiento más importante en este momento es que algunas de las ONG más grandes del mundo, como WWF, Oxfam, Greenpeace, grupos que tradicionalmente han participado en este proceso están diciendo 'Necesitamos cambiar de táctica. Necesitamos comenzar a pensar en la industria de los combustibles fósiles de otra manera'. El mensaje de la camiseta dice: 'Los contaminadores hablan, nosotros marchamos'. Creo que haber salido de las negociaciones demuestra que habrá un nuevo tipo de compromiso para realmente enfrentarse a la industria de los combustibles fósiles, realizar campañas de desinversión, oponerse a los oleoductos como Keystone XL.Nos estamos dando cuenta de que para poder lograr un avance con respecto al clima, no podemos simplemente asistir a las conferencias y pedir a los líderes políticos que adopten medidas. Necesitamos enfrentarnos directamente a la industria".

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
El poder de las empresas en la cumbre de la ONU sobre cambio climático

Varsovia, Polonia — La conferencia sobre cambio climático de las Naciones Unidas de este año se está desarrollando en Varsovia, una ciudad llena de historia. Aquí se encuentra el principal monumento erigido en homenaje a Nicolás Copérnico, el famoso astrónomo polaco que postuló por primera vez que la Tierra gira alrededor del sol y no al revés. El aeropuerto de Varsovia lleva el nombre Frederic Chopin, en honor al brillante compositor que vivió aquí. La pionera de la ciencia de la radiación, Marie Curie, la primera mujer en ganar un Premio Nobel (ganó dos, de hecho), nació aquí.

 

Aquí también fue el lugar donde estuvo el Gueto de Varsovia, uno de los más horribles símbolos del Holocausto, donde cientos de miles de judíos permanecieron encerrados antes de ser trasladados al campo de exterminio de Treblinka y otros campos de concentración nazis, donde fueron asesinados. En medio del terror de la ocupación Nazi, los judíos del gueto se alzaron en un valiente acto de autodefensa. Más tarde, inspirados por el levantamiento del gueto, los habitantes no judíos de Varsovia también se alzaron y lucharon durante dos meses antes de ser finalmente derrotados por las fuerzas de ocupación alemanas. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, 6 millones de polacos, la mitad de ellos judíos, habían sido asesinados y un ochenta y cinco por ciento de la ciudad de Varsovia estaba en ruinas.

 

En este preciso lugar se está desarrollando la 19a Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), denominada COP 19. Miles de negociadores de los 198 países miembros de la Convención caminan con prisa a través de los corredores de tela provisorios instalados en el campo del Estadio Nacional, al igual que representantes de numerosas organizaciones no gubernamentales y miembros de la prensa. La cumbre de este año tiene una característica diferente: el auspicio de las empresas.

 

"Esta probablemente sea la conferencia sobre cambio climático con mayor presencia de las empresas que jamás hayamos visto", me dijo Pascoe Sabido. "Esto no significa que en las anteriores no haya habido una gran influencia de las empresas. Sin embargo, lo que es diferente esta vez es el nivel de institucionalización, el grado en el que el Gobierno polaco, la ONU y la convención misma, han recibido a las empresas con los brazos abiertos y han alentado su participación". Sabido trabaja en la organización Corporate Europe Observatory, que publicó un folleto denominado "Guía de la COP 19 sobre el lobby empresarial: delincuentes climáticos y complicidad del Gobierno polaco". Algunas de las grandes empresas presentes en esta COP 19, afirma Sabido, son "General Motors, conocida por financiar a grupos de investigación que niegan el cambio climático, como el Heartland Institute de Estados Unidos y está también BMW, que está haciendo cosas similares en Europa, en un intento por debilitar las normas sobre emisiones". El logo de LOTOS Group, la segunda principal empresa petrolera polaca, aparece en los 11.000 bolsos entregados a los delegados.

 

Polonia, cuya principal fuente de energía es el carbón, organizó una conferencia paralela junto con la Asociación Mundial del Carbón, denominada Cumbre Internacional del Carbón y el Clima. La Secretaria Ejecutiva de la COP 19, Christiana Figueres, provocó la ira de muchos activistas por el clima al pronunciar el discurso inaugural de la conferencia de la industria del carbón. Fuera de la cumbre, los activistas de Greenpeace colgaron una gran pancarta con los colores de la bandera polaca en la fachada del Ministerio de Economía. La pancarta decía: "¿Quién manda en Polonia: la industria del carbón o la gente?". En el techo del edificio, otros activistas desplegaron una pancarta con la leyenda: "¿Quién manda en el mundo: la industria de los combustibles fósiles o la gente?". Mientras tanto, en la plaza que se encuentra abajo, cientos de personas se manifestaban en contra del carbón en una procesión denominada "Cough 4 Coal" (Tos por el carbón) en la que había dos grandes pulmones inflables, que representaban los efectos nocivos del carbón en la atmósfera y en la salud humana.

 

Mientras que en el Estadio Nacional las negociaciones se iban diluyendo, los activistas gritaban al unísono: "¿Dónde está el financiamiento?". Los países ricos prometieron brindar apoyo financiero a los países en desarrollo para que realicen la transición hacia fuentes de energía renovables (mitigación) y para que puedan hacer frente a los efectos del cambio climático (adaptación). Oxfam calcula que, hasta el momento, este fondo ha recaudado tan solo 7.600 millones de dólares, muy por debajo de la cifra prometida de entre 30.000 y 100.000 millones de dólares. No se trata de caridad, los contaminadores deben pagar. Hablé con el principal negociador sobre cambio climático de Filipinas, Yeb Saño, en el noveno día de su huelga de hambre, que comenzó el día en que se inauguró la COP 19. Saño me dijo: "Estados Unidos, que es responsable de al menos un 25% de las emisiones totales, tiene una gran responsabilidad, una responsabilidad moral de combatir el cambio climático, no solo a nivel nacional, sino también de brindar apoyo a los países en desarrollo".

 

La destrucción causada por el tifón Haiyan es un crudo telón de fondo de las negociaciones en Varsovia. Yeb Saño se enteró de que su hermano sobrevivió al tifón al verlo en las noticias mientras ayudaba a juntar los cuerpos de los muertos. La ciencia es clara: si las temperaturas continúan aumentando, los eventos climáticos extremos se volverán cada vez más frecuentes y más mortales. Luego de que Saño anunciara en un emotivo discurso durante la sesión plenaria de la convención que había decidido iniciar una huelga de hambre, varios estudiantes marcharon en silencio junto a él mientras salía de la sala. Sostenían una pancarta en homenaje a los muertos en Filipinas. Como consecuencia de su acto espontáneo de solidaridad, se les prohibió asistir a las negociaciones sobre cambio climático durante un año. Una estudiante que participó en la acción, Clémence Hutin, de París, me dijo: "Para mí, la Cumbre sobre Cambio Climático es un espacio democrático. No entiendo por qué la sociedad civil no es bienvenida en la convención, pero las empresas sí lo son".

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

 

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 400 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Publicado enInternacional
Ecuador condena a Chevron a una multa millonaria por contaminar

La batalla de dos décadas que lleva un grupo de campesinos e indígenas de la Amazonia ecuatoriana contra la petrolera estadounidense Chevron llega a un aparente final. La Corte Nacional de Justicia de Ecuador, la máxima instancia judicial, ha ratificado la sentencia condenatoria dictada por un juzgado provincial en 2011, pero ha rebajado la sanción de 19.000 millones de dólares (unos 14.000 millones de euros) a 8.646 (6.400 millones de euros) al eliminar la indemnización por daños punitivos, que se había incluido en la instancia inferior, pero que no está contemplada en el ordenamiento jurídico ecuatoriano.


La contaminación en la zona se ha cobrado más de un millar de vidas —se estima que 1.400— por enfermedades derivadas de los vertidos de Texaco durante las prácticas extractivas que desarrolló en la región entre 1964 y 1992. Muchos indígenas y agricultores siguen afectados por secuelas que incluyen defectos de nacimiento y distintos tipos de cáncer.


Pese a la reducción de la sanción económica, la más alta jamás aplicada a una petrolera por un delito medioambiental, Chevron arremetió contra el fallo de la corte ecuatoriana. "La sentencia es tan ilegítima e inejecutable hoy como el día en que fue emitida originalmente hace casi tres años", señaló a EL PAÍS James Craig, asesor de la compañía para África y América Latina. La sentencia es solo una batalla más en esta guerra entre la multinacional estadounidense y los afectados. Porque estos días, un tribunal de Nueva York dirime si aquella primera condena de 2011 se dictó de manera fraudulenta. Chevron defiende que el abogado que interpuso en 1993 la demanda inicial en nombre de 30.000 indígenas y agricultores de la región de Lago Agrio, en el noroeste de Ecuador, falsificó documentos ambientales y sobornó al juez.
La decisión que adopte el juzgado neoyorquino puede influir sobre otros tribunales extranjeros —en Canadá, Brasil y Argentina— ante los que los demandantes han pedido que se ejecute la resolución multimillonaria ecuatoriana, dado que, como Chevron no tiene ya presencia en Ecuador, no tiene activos que puedan ser embargados para cobrar la indemnización. El fallo de la corte Ecuatoriana permite a los demandantes pedir la ejecución de la sentencia en otros países.

 

Además del proceso en EE UU, la petrolera ha iniciado otra serie de procesos internacionales para garantizar la nulidad del fallo y la suspensión de la ejecución de la sentencia de 2011. En septiembre de este año, un laudo parcial del Tribunal de Arbitraje de La Haya concluyó que, en virtud de los acuerdos firmados entre Texaco y el Gobierno de Ecuador en los años noventa, la empresa y sus filiales no podían ser objeto de una demanda colectiva en el país o por terceros, como la que interpusieron en Ecuador. En enero está previsto que se emita la segunda parte del laudo sobre la interferencia del Gobierno de Ecuador en el proceso y las irregularidades del mismo que ha denunciado Chevron.


La reducción de la indemnización deja un sabor agridulce entre los afectados. Su representante, Humberto Piaguaje, dijo ayer: "Hemos estado 20 años en esta lucha, buscando derecho a la vida y a la naturaleza. Hoy sentimos que en el Estado ecuatoriano tenemos justicia, pero no nos sentimos del todo satisfechos, porque no se castiga el mal comportamiento de la petrolera, por calificarnos a nosotros, humildes campesinos e indígenas, como un grupo de delincuentes organizados para extorsionar". Piaguaje dijo que los afectados ascienden a unas 30.000 personas de la Amazonia ecuatoriana. El malestar de estos pueblos está expresado en las 240.000 hojas que componen el juicio iniciado en 1993.
Durante 20 meses se analizó nuevamente el caso en la Corte Nacional de Justicia, debido al pedido de casación de la sentencia que hizo Chevron. Su principal argumento, además del acuerdo de exoneración de responsabilidad que Texaco (empresa comprada por Chevron) firmó con el Gobierno de Ecuador en 1998, es que la compañía salió del país en los noventa e invirtió 30 millones de euros en la reparación de las zonas donde operaron desde 1964.


La contraparte ecuatoriana, sin embargo, ha probado que no hubo ninguna reparación ambiental y que lo único que hicieron fue cubrir con tierra las piscinas de desechos tóxicos. El jurista Eduardo Bermeo, que representó a los demandados en la Corte Nacional de Justicia, explicó que el fallo está bien estructurado. "El mensaje es que el que contamina, paga y el fallo estima que existió una operación que causó daños ambientales y que hubo afectación en todo el entorno de la operación".


La visita a las piscinas que dejó Texaco es parte del 'toxic tour' que organiza el Frente de Defensa de la Amazonía para demostrar los daños que dejó la petrolera estadounidense. La casa de Mercedes Jiménez es parte de este circuito porque en su patio trasero había una piscina de desechos de petróleo que fue cubierta. "Se decía que el petróleo era bueno para el dolor de huesos", recuerda esta mujer y añade que los recogía en botellas de agua y se lo llevaba a sus amigas.


El Gobierno ecuatoriano ha estado al margen del proceso contra Chevron, pero cuando la petrolera buscó el arbitraje de La Haya y empezó una campaña de desprestigio del país, el presidente Rafael Correa tomó partido. En septiembre lanzó la campaña "La Mano Sucia de Chevron" y su idea es imitar lo que hacía el Frente de Defensa de la Amazonía y atraer a personalidades internacionales para que constaten el daño ambiental.


Justamente esta semana está en Ecuador la activista y periodista estadounidense Antonia Juhasz, reconocida por sus investigaciones en torno a las operaciones petroleras en el mundo. "La visita fue conmovedora y perturbante, estar allí solo unos minutos me produjo malestar en mis ojos, nariz y me produjo dolor de cabeza, tuve una pequeña visión de lo que vive esa gente todos los días, tomar esa agua, bañarse esa agua, vivir en esos campos contaminados..", dijo a El PAÍS.


Hasta ahora, el proceso abierto en la CNJ eximía a Chevron de cumplir la sentencia millonaria. Tras la decisión de la Corte el fallo ya es firme y allanará el camino a los demandantes para que la puedan ejecutar en aquellos tribunales internacionales donde han presentado acciones de cobro. La petrolera, sin embargo, está peleando la nulidad del fallo en Nueva York, en un proceso cuya resolución se espera en las próximas semanas.

 

Por Soraya Constante / Eva Saiz Quito / Washington13 NOV 2013 - 20:51 CET


 

El futuro de la resolución


Chevron no posee bienes en Ecuador, con lo cual no procede el embargo en el país sudamericano. Por eso los demandados tienen la expectativa de que la sentencia ecuatoriana sea reconocida en al menos 30 países donde la petrolera estadounidense opera.


Juan Pablo Sáenz, abogado de la Unión de Afectados por Texaco-Chevron, solo ha adelantado que continúan esperando una respuesta de Canadá, Brasil y Argentina, donde ya se ha iniciado el proceso. La sentencia de la Corte Nacional de Justicia, que será efectiva en tres días, ayudará a estos procesos.


Según Sáez, todavía cabe que Chevron interponga un recurso ante la Corte Constitucional de Ecuador, para que esta diga si se ha cumplido o no el debido proceso. Los demandados, por su parte, no interpelarán más porque han llegado a la última instancia dentro de Ecuador. Humbero Piaguaje, de la Unión de Afectados por Texaco-Chevron, ha explicado que el dinero que reciben pasará a un fideicomiso que será administrado a favor de las comunidades afectadas.


El monto subirá un poco más porque la sentencia de la Corte Nacional de Justicia impone el pago del 10% adicional sobre la sanción económica, en virtud de lo que señala la Ley de Gestión Ambiental.


De momento lo que se ha logrado hacer en Ecuador para conseguir parte de la indemnización es el embargo de las marcas de Chevron Corporation. El Instituto Ecuatoriano de la Propiedad Intelectual en octubre pasado procedió al embargo de 50 marcas de la petrolera, considerados como bienes intangibles, por pedido del juzgado provincial que sentenció a la compañía.


Entre las marcas embargadas están: Havoline, Texaco, Chevron, Meropa, Ursa, Geotex, Doro, Motex y Multigear. Pero según la estimación de los demanddantes, las regalías de apenas representan entre 100 y 300 millones de dólares

 

Por Soraya Constante

Publicado enInternacional

"Este es el momento de luchar contra el cambio climático, ni mañana, ni pasado. Ahora". La secretaria general de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), Christiana Figueres, cree que los resultados del último informe científico del IPCC (panel de expertos sobre el cambio climático de la ONU), no dejan lugar a dudas. Nos acercamos a un punto sin retorno y es el momento de que los líderes políticos que se reúnen desde hoy en Varsovia (Polonia) en la 19ª Cumbre del Clima suban en su lista de prioridades la lucha contra el calentamiento global a pesar de la crisis económica.


La cita se prolongará hasta el viernes 22. No será hasta los últimos tres días, con la llegada de las delegaciones de los países, cuando se comiencen a conocer las decisiones.


En esta conferencia, con más de 190 países convocados, el objetivo más ambicioso es avanzar hacia un gran acuerdo multilateral vinculante para reducir la emisión de gases de efecto invernadero que se quiere tener listo en 2015 para empezar a aplicarse en 2020. Los países deberían salir de Varsovia con la determinación de hacer los análisis internos necesarios para poder proponer su contribución nacional a la solución global. Se trata de que esos proyectos de contención de emisiones de los gases de efecto invernadero, con sus respectivas cantidades, sean una realidad en 2014, en la reunión de Lima, y de que se aprueben definitivamente en 2015, en la cumbre programada para su celebración en París. Entre los principales problemas está establecer los criterios para establecer los compromisos de los países. El debate se adivina interminable.


La búsqueda de financiación —dinero para que los países en desarrollo afronten los efectos del cambio climático— es otro gran reto en tiempos de presupuestos menguantes. Hay que determinar de dónde saldrán los 100.000 millones de dólares anuales (74.844 millones de euros) asignados al Fondo Verde para el Clima. El dinero está comprometido, pero no se sabe de dónde saldrá. Figueres aseguró en uno de sus últimos discursos que se intentará "aprovechar el capital privado". Para los países en desarrollo la participación económica de los Gobiernos es imprescindible porque les aporta seguridad. Ahora tienen que estudiar la forma de eliminar los riesgos que pueda aparejar esa vinculación con el capital privado. "Uno de los retos será cómo movilizar ese dinero y concebir formas más inteligentes de combinar dinero público y privado", contempla la exsecretaria de Estado de Cambio Climático con el Gobierno de Rodríguez Zapatero, Teresa Ribera, veterana de este tipo de cumbres.

 

En la lista de tareas que se dan por hechas se encuentra la ratificación del segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto, que se acordó en 2012 en la cumbre de Doha (Catar). El nuevo compromiso se extiende hasta 2020, pero con obligaciones para muy pocos países, básicamente los de la UE, Australia, Noruega y Croacia. Apenas representan el 15% de las emisiones globales, ya que Japón, Canadá y Rusia se han salido del protocolo y EE UU, el principal emisor per capita, no llegó a ratificarlo. Ese complicado pacto mundial, que se quiere tener listo para 2015, es importante porque quiere contar con China, EE UU, India o Rusia.


Aída Vila, de Greenpeace, teme que en Varsovia ocurra lo mismo que pasó en Copenhague en 2009, donde se intentó pactar un acuerdo para 2012 y se fracasó. "El informe del IPCC de 2007 ya decía que el principal esfuerzo se debe de hacer en esta década, hay que buscar mecanismos para ajustarlos a la recomendación científica desde ahora", insiste.


Organismos como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya han aconsejado acciones inmediatas. Un informe del Banco Mundial contemplaba hace un año que si se mantiene el ritmo de emisiones se llegará a un incremento de las temperaturas de cuatro grados centígrados a final de siglo. El FMI ya está apostando por que las subvenciones a combustibles fósiles se reduzcan y se pase a las energías renovables.


"Ya se está retrasando demasiado el acuerdo. Es muy importante que se haga un cambio normativo para llegar a un modelo energético con mayor apuesta por las energías renovables y que deje fuera a los combustibles fósiles", contempla Mar Asunción, de WWF. Desde 1995, los miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio climático se reúnen a finales de año para coordinar esfuerzos.


Una larga lista de negociaciones


- 1992. Se aprueba la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático con la intención de estabilizar, en el año 2000, las emisiones de gases de efecto invernadero y volver a colocarlas en el nivel de 1990.


- 1997. En Japón, donde se celebró la tercera conferencia de los países miembros de la convención, se aprobó el Protocolo de Kioto. Los países desarrollados pactan reducir sus emisiones de CO2 un 5,2% de media entre 2008 y 2012 con respecto a los niveles de 1990. Estados Unidos, el principal emisor, no lo ratificó.


- 2005. Entra en vigor el Protocolo de Kioto con la ratificación de 141 países firmantes. Su objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático.


- 2007. En Bali, los países acuerdan que en dos años habría un nuevo tratado que reemplazara al de Kioto a partir de 2012.


- 2009. En la cumbre de Copenhague no se consiguió un acuerdo sobre qué hacer cuando en 2012 expirara el primer periodo del Protocolo de Kioto. Sí se pactó transferir 100.000 millones de dólares anuales (74.844 millones de euros) a partir de 2020 para combatir el calentamiento.


- 2011. En Durban (Suráfrica), la UE acepta prorrogar Kioto hasta 2020. A cambio intenta lograr un acuerdo para que en esa fecha se sumen el resto de grandes emisores, EE UU y China. En esta cita también se acordó la estructura del Fondo Verde del Clima, en el que los países ricos deben aportar una cantidad fija cada año para compensar a los países en desarrollo.


- 2012. La reunión de Doha (Catar) acordó prorrogar el Protocolo de Kioto hasta 2020, pero con unas obligaciones bastante reducidas. Solo están sometidos a ellas un puñado de países; básicamente los de la UE, Australia y Noruega. En esa reunión también pactaron tener, para diciembre de 2015, un nuevo acuerdo que implique a todos los países y que entre en vigor en 2020.


- 2013. La cita de Polonia quiere avanzar hacia ese gran pacto y para ello se ha fijado la búsqueda intensa de fórmulas para sacar dinero comprometido con los países en desarrollo.

Publicado enInternacional