El cambio por dentro: los obstáculos que enfrentamos no sólo son externos

 Esta es una historia acerca de estar a destiempo.

Una de las maneras más inquietantes de que el cambio climático ya se ve es con lo que los ecologistas llaman desfase o destiempo. Este es el proceso mediante el cual el calentamiento provoca que los animales se desfasen con una importante fuente de alimentación, sobre todo en tiempos de reproducción, cuando no encontrar suficiente alimento puede provocar rápidas disminuciones en la población.

 

Los patrones de migración de muchas especies de aves cantoras, por ejemplo, han evolucionado a lo largo de los milenios para salir del cascarón justo cuando las fuentes de alimentación, como las orugas, están en su punto de mayor abundancia, lo cual ofrece a los padres muchos nutrientes para sus pequeños hambrientos. Pero como ahora la primavera muchas veces llega temprano, las orugas también nacen temprano, lo cual implica que en algunas zonas son menos abundantes cuando los polluelos salen del cascarón.

 

Los científicos están estudiando casos a destiempo, relacionados con el clima, que se dan entre docenas de especies, desde el caribú hasta el papamoscas cerrojillo. Pero hay una importante especie que les falta: nosotros. Homo sapiens. Nosotros también sufrimos de un terrible caso de estar a destiempo, relacionado con el clima, pero en un sentido cultural-histórico, en vez de biológico. Nuestro problema es que el cambio climático es un problema colectivo que requiere una acción colectiva, un tipo de acción que la humanidad nunca ha logrado hacer. Sin embargo, ya entró en la conciencia del mainstream, en medio de una guerra ideológica que se libra acerca de la idea misma de la esfera colectiva.

 

La buena noticia es que, a diferencia de los renos y las aves cantoras, nosotros, los humanos, estamos bendecidos con la capacidad de adaptarnos deliberadamente, cambiar viejos patrones de conducta a una extraordinaria velocidad. Si las ideas dominantes en nuestra cultura nos frenan de salvarnos, entonces tenemos el poder de cambiar esas ideas. Pero antes de que eso pueda ocurrir, necesitamos entender la naturaleza de nuestro personal desfase climático.

 

El cambio climático exige que consumamos menos, pero ser consumidores es todo lo que conocemos. El cambio climático no es un problema que se pueda resolver simplemente cambiando lo que compramos: un híbrido en vez de un Suv, compensación de emisiones de carbono cuando nos subimos a un avión. En esencia, es una crisis nacida de un exceso de consumo por los que son relativamente más ricos, lo cual implica que los consumidores más desenfrenados del mundo tendrán que consumir menos.

 

El capitalismo tardío nos enseña a crearnos a partir de nuestras elecciones de consumo: al comprar formamos nuestras identidades, encontramos una comunidad y nos expresamos. Así que, decir a la gente que no puede ir de compras tanto como quisiera porque los sistemas de soporte del planeta están sobrecargados, puede ser interpretado como una especie de ataque, como si les dijeran que no pueden ser realmente ellos.

 

El cambio climático es lento y nosotros somos rápidos. Cuando cruzas de volada un paisaje rural en un tren bala, parece como si todo lo que pasa estuviera detenido: la gente, los tractores, los coches en los caminos rurales. No lo están, por supuesto. Se están moviendo, pero a una velocidad tan lenta comparada con el tren que parecen estar estáticos.

 

Así pasa con el cambio climático. Nuestra cultura, que funciona con base en combustibles fósiles, es ese tren bala. Nuestro cambiante clima es como el paisaje afuera de la ventana: desde nuestro atrevido lugar privilegiado puede aparecer estático, pero se está moviendo, su lento progreso, medido en capas de hielo que retroceden, aguas que suben y alzas en la temperatura. El problema no sólo es que nos movemos demasiado rápido. También es que el terreno en el cual los cambios tienen lugar es intensamente local: un temprano florecer de una flor en particular, una capa inusualmente delgada de hielo sobre un lago, la llegada tardía de un pájaro migratorio. Notar ese tipo de cambios sutiles requiere una íntima conexión a un ecosistema específico. Ese tipo de comunión ocurre sólo cuando conocemos a profundidad un lugar; no sólo como un escenario, sino también como sustento, y cuando el conocimiento local es transmitido, con un sentido de confianza sagrada, de generación en generación. Pero eso es cada vez más escaso en el mundo urbanizado e industrializado. Solemos abandonar nuestros hogares fácilmente, por un nuevo empleo, una nueva escuela, un nuevo amor. Aun para aquellos que logramos mantenernos en un mismo lugar, nuestra existencia cotidiana puede estar desconectada de los espacios físicos en que vivimos. Puede que no estemos enterados de que una sequía histórica está destruyendo los cultivos en las granjas que rodean nuestros hogares urbanos, ya que los supermercados todavía ofrecen pequeñas montañas de producción importada, y todo el día llega en camión más. Hace falta algo enorme –como un huracán, que rebasa todas las marcas previas de altura máxima del agua, o una inundación que destruye miles de hogares– para que notemos que algo está realmente equivocado.

 

El otro desfase tiene que ver con nuestra relación con lo que pasa desapercibido. Cuando publiqué No logo, hace una década y media, los lectores se impresionaban al enterarse de las abusivas condiciones bajo las cuales la ropa y los aparatos se manufacturaban. Pero hemos aprendido a vivir con eso. La nuestra es una economía de fantasmas, de ceguera deliberada. Y el aire es el máximo caso de lo que pasa desapercibido, los gases de invernadero que lo calientan son nuestros más elusivos fantasmas.

 

Otra cosa que hace muy difícil que captemos el cambio climático es la cultura del eterno presente. Sin embargo, el cambio climático es acerca de cómo lo hecho por las generaciones pasadas inevitablemente afectará no sólo el presente, sino las futuras generaciones.

 

Esto no se trata acerca de hacer un enjuiciamiento individual, de reprendernos por nuestra frivolidad o por no tener raíces. En vez se trata de reconocer que somos productos de un proyecto industrial, uno íntimamente, históricamente, vinculado con los combustibles fósiles.

 

Y así como en el pasado hemos cambiado, podemos volver a cambiar. Después de escuchar al gran granjero-poeta Wendell Berry ofrecer una plática acerca de cómo cada uno de nosotros tiene el deber de amar su hogar más que ningún otro, le pregunté si tenía algún consejo para los que no tienen raíces, como mis amigos y yo, que vivimos en nuestras computadoras y parece que siempre estamos en busca de un hogar. Quédate en algún lugar, respondió. Y comienza el proceso de mil años de conocer ese sitio.

 

Es un buen consejo, a muchos niveles. Porque para poder ganar esta pelea, determinante para nuestras vidas, todos necesitamos un lugar en el cual estar parados.

 

Traducción:Tania Molina Ramírez

 

Naomi Klein

* Autora de La doctrina del shock y No logo.

Twitter: @naomiaklein .

www.naomiklein.org

Copyright Naomi Klein 2014.

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Alcanzan las emisiones de gas de efecto invernadero niveles sin precedente

Los resultados del trabajo del Grupo 3 del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) muestran que las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron más rápidamente entre 2000 y 2010 que en cada uno de los tres decenios anteriores.
La estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera exige reducir las emisiones en la producción y utilización de la energía, el transporte, la edificación, la industria, el uso de la tierra y los asentamientos humanos, según el reporte.


Mediante la reforestación, se podría utilizar la tierra para extraer dióxido de carbono de la atmósfera. Esto podría lograrse también combinando la producción de electricidad a partir de la biomasa con la captura y el secuestro del dióxido de carbono.

Un nuevo informe del IPCC muestra que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero han aumentado a niveles sin precedente, a pesar del número creciente de políticas para reducir el cambio climático.


Según la contribución del Grupo de trabajo 3 al quinto Informe de Evaluación del IPCC, con una amplia gama de medidas tecnológicas y cambios de comportamiento sería posible limitar el aumento de la temperatura media global a 2 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales. Sin embargo, sólo un cambio institucional y tecnológico importante haría que hubiera más de 50 por ciento de probabilidades de que el calentamiento global no superara ese umbral.


Titulado Cambio climático 2014. Mitigación del cambio climático, es el último de los tres informes de los grupos de trabajo que, junto con un Informe de síntesis que se publicará en octubre de 2014, constituyen el quinto Informe de Evaluación del IPCC sobre el cambio climático. El Grupo de trabajo 3 está encabezado por tres copresidentes: Ottmar Edenhofer (Alemania), Ramón Pichs-Madruga (Cuba) y Youba Sokona (Malí).


Las políticas sobre el clima acordes con el objetivo de 2 grados Celsius necesitan tratar de obtener reducciones importantes de las emisiones, comentó Edenhofer. "La ciencia transmite un mensaje claro: para evitar interferencias peligrosas en el sistema climático no podemos seguir con el statu quo".

Los escenarios muestran que limitar el aumento de la temperatura media global a 2 grados Celsius con un grado de probable implica rebajar las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero respecto de las de 2010 entre 40 y 70 por ciento para mediados de siglo y hacerlas casi desaparecer para finales del este siglo. Una mitigación ambiciosa puede incluso exigir que eliminemos dióxido de carbono de la atmósfera.


Los estudios científicos confirman que incluso objetivos relacionados con la temperatura menos ambiciosos seguirían exigiendo reducir de modo similar las emisiones.


Para el informe se analizaron unos mil 200 escenarios de estudios científicos, los cuales fueron generados por 31 equipos de modelización de todo el mundo a fin de examinar los requisitos previos económicos, tecnológicos e institucionales y las consecuencias de las trayectorias de mitigación con distintos grados de ambición.


Se puede conseguir un futuro que esté dentro de los límites fijados por el objetivo de los 2 grados Celsius por muchas trayectorias distintas, dijo Edenhofer. Todas ellas exigen inversiones importantes. Si no se sigue posponiendo la mitigación y se utiliza una amplia variedad de tecnologías, se pueden limitar los costos asociados.


Varían estimaciones de los costos


Las estimaciones de los costos económicos de la mitigación varían mucho. En los escenarios de statu quo, el consumo aumenta entre 1.6 y 3 por ciento anuales. Una mitigación ambiciosa reduciría ese crecimiento alrededor de 0.06 puntos porcentuales. Sin embargo, las estimaciones en las que se asienta no toman en consideración los beneficios económicos de la reducción del cambio climático.


Desde el Informe de Evaluación del IPCC, publicado en 2007, han aumentado muchísimo los conocimientos nuevos sobre la mitigación del cambio climático. Los autores del nuevo informe del Grupo de trabajo 3 (el quinto informe del Grupo), han incluido unas 10 mil referencias a publicaciones científicas en 16 capítulos.


El informe del Grupo de trabajo 3 está compuesto por el Resumen para responsables de políticas publicado hoy, un Resumen técnico más detallado, los 16 capítulos en que se basan y 3 anexos. Los equipos del grupo encargados de la elaboración de los capítulos estaban formados por 235 autores y 38 editores-revisores de 57 países; además, 180 expertos proporcionaron aportaciones adicionales como autores contribuyentes. Más de 800 expertos examinaron los proyectos del informe y formularon observaciones.

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Fallecen siete millones de personas al año a causa de la contaminación del aire

La contaminación del aire causó la muerte de alrededor de siete millones de personas en todo el mundo en 2012, último año del que se tienen datos, por lo que se trata del mayor riesgo ambiental para la salud, denunció hoy en un informe la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Se trata del doble de casos de lo que se creía hasta ahora. Una de cada ocho muertes en el mundo se debe al aire contaminado.


Hay nuevos datos sobre el fuerte impacto de la polución en las enfermedades cardiovasculares, así como en el cáncer, señala la organización, y esas informaciones han sido ahora tenidas en cuenta en el informe.


Anteriormente sólo se observaban las enfermedades de las vías respiratorias. "Las causas de muerte más habituales por contaminación del aire son los ataques de apoplejía y enfermedades de los vasos sanguíneos, seguidas de enfermedades pulmonares crónicas", señaló la directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, Maria Neira.


"Los riesgos de la contaminación del aire son actualmente mucho más grandes que lo que se creía o entendía hasta ahora, particularmente para las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares", indicó.También la mejora de los métodos de medición ha permitido incluir estos nuevos datos, y se han tenido en cuenta tanto las zonas urbanas como las rurales. Unos 3,7 millones de muertes se atribuyen al smog exterior y 4,3 millones al aire contaminado en los sitios cerrados. Como numerosas personas se ven afectadas por ambos tipos de contaminación, al final la OMS estima la cifra total en unos siete millones.


Las zonas más afectadas están en los países en vías de desarrollo y emergentes en el sur, sudeste y este de Asia, donde 3,3 millones de muertes se vinculan con contaminación del aire en interiores y 2,6 millones en exteriores, indicó la OMS.

En China e India se registraron tres cuartas partes de las muertes debidas al smog.


En los países industrializados en Europa, 279.000 muertes fueron vinculadas a la contaminación del aire.


"La polución en los países industrializados era un gran problema hasta hace pocas décadas y ha sido reducida drásticamente tras tomarse medidas que ahora deberían adoptarse en el resto del mundo", exigió el coordinador de Salud Pública de la OMS, Carlos Dora.


Entre ellas se cuentan tecnologías más eficientes para la producción energética y el transporte, así como la reducción de la demanda de energía.


En el interior de las viviendas la contaminación se debe sobre todo al uso de madera, carbón y estiércol en las cocinas. La mala calidad del aire en el exterior es el resultado de políticas no sustentables en el transporte, energía y tratamiento de los desechos, así como en la industria.
Si se redujera la contaminación del aire bajarían los riesgos, en especial para los niños vulnerables y las personas mayores, indicó la OMS.
En el nuevo análisis se usaron datos de satélite, mediciones en estaciones de tierra, valores de las emisiones de las principales fuentes de polución y modelos sobre la propagación del smog en la atmósfera.
(Con información de Noticias 24)

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Sábado, 22 Marzo 2014 07:10

Idus de marzo contra los transgénicos

Idus de marzo contra los transgénicos

En las últimas semanas hemos visto importantes victorias de la resistencia contra los transgénicos, al tiempo que se acumulan evidencias de sus impactos negativos sobre salud, medio ambiente, economías.


El 7 de marzo, un juzgado de Campeche concedió un amparo contra la siembra de soya transgénica aprobada a Monsanto por Sagarpa en 2012. El litigio fue iniciativa de las comunidades mayas Pac-Chen y Cancabchen de Hopelchén, Campeche, junto a varias asociaciones de apicultores. El amparo aplica a todo el estado. Reclaman que se violó el derecho de los pueblos indios a la consulta libre, previa e informada y su derecho a un medio ambiente sano, por el alto uso de agrotóxicos y la deforestación que conlleva la soya transgénica, así como por los impactos devastadores en la apicultura, actividad tradicional y base del sustento de más de 25 mil familias campesinas en la península de Yucatán.


Mostraron que Semarnat y Sagarpa (secretarías de Ambiente y Agricultura) ignoraron intencionalmente los dictámenes negativos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y el Instituto Nacional de Ecología (INE), sobre siembras de transgénicos en la zona. Esto se ha repetido en muchos otros casos del país donde el gobierno federal ha autorizado la siembra de maíz transgénico en parcelas experimentales y piloto. Sistemáticamente, los funcionarios han ignorado los dictámenes críticos a los transgénicos de sus propias autoridades técnicas.


El mismo mes adquirió notoriedad un artículo científico que demuestra la contaminación de miel con polen de soya transgénica en Hopelchén. Esto significa un fuerte impacto a las comunidades por la imposibilidad de exportar la miel a Europa, su principal ingreso. El artículo publicado el 7 de febrero en Scientific Reports, del grupo editorial Nature. El autor principal es Rogel Villanueva, investigador de Ecosur. Pone al descubierto otra mentira de la industria transgénica: que como la soya se auto-poliniza y las abejas no llegan a sus flores, no hay riesgo. Al contrario, queda demostrado que representa una grave amenaza a la biodiversidad y las bases del sustento campesino.


El 15 de marzo, el Ministerio de Agricultura de Francia prohibió la siembra del maíz transgénico Mon810, de Monsanto, manipulado con la toxina de la bacteria Bt. El decreto, basado expresamente en el principio de precaución, se tomó por la inminencia de la época de siembra, aunque en abril habrá una discusión legislativa. Informan que según datos científicos fiables y muy recientes investigaciones internacionales, el cultivo de semillas de maíz Mon810 presentaría graves riesgos para el medio ambiente, así como un riesgo de propagación de organismos dañinos, convertidos en resistentes. Francia es el décimo país europeo que prohíbe este maíz. En enero, el Parlamento Europeo votó contra el consumo humano y animal del maíz transgénico 1507, de Dupont-Pioneer, con toxina Bt y tolerante al agrotóxico glufosinato, por considerar que los riesgos son muy altos y los métodos de evaluación insuficientes. Aunque cada país europeo puede prohibir los transgénicos si fueran aprobados por la Unión Europea, Francia propone que debido al riesgo de contaminación, las empresas deben solicitar la aprobación de cada país por separado. Otro dato que deja al descubierto las normas de bio(in)seguridad en México, que afirman se puede sembrar en algunas zonas sin contaminar otras, un dato desmentido por la realidad nacional y mundial de hallazgos de contaminación a grandes distancias.


En Brasil, un juez emitió el 13 de marzo un dictamen histórico contra la liberación del maíz transgénico Liberty Link de Bayer, tolerante a glufosinato, luego de un litigio de siete años de las organizaciones Terra de Direitos, Idec, Asociación de Pequeños Agricultores y AS-PTA. El juez dictaminó que el estudio de impacto ambiental no sirve por no estar adecuado a los diferentes biomas de Brasil. La sentencia cuestiona de hecho todas las aprobaciones de transgénicos en Brasil, que no tienen en cuenta la diferencia de riesgos según los ecosistemas. En México, pese a ser un país megadiverso con decenas de ecosistemas diferentes, la supuesta evaluación es aún más estrecha.


El mismo mes, el gobierno chileno retiró de la discusión una propuesta de ley de semillas, que asimilaría la legislación de variedades vegetales a la convención UPOV 91. Este convenio internacional garantiza los derechos de las trasnacionales, en desmedro de las semillas campesinas y públicas, por lo que en Chile la llaman Ley Monsanto. Una enorme oposición social de Anamuri, Vía Campesina y muchas otras organizaciones forzó esta retirada. Nuevamente: varios contenidos de esa ley están aprobados en México en leyes que regulan semillas. En 2012, se intentó, sin éxito gracias a la oposición de organizaciones y científicos, cambiar la ley sobre variedades vegetales para armonizarla a UPOV 91.


En Córdoba, Argentina, la Secretaría del Ambiente de esa entidad rechazó el estudio de impacto ambiental presentado por Monsanto para construir allí la mayor productora de semillas de maíz transgénico del continente, por ser insuficiente, reiterativo y sin profundidad. Esto como consecuencia de meses de una gran resistencia de organizaciones y vecinos que han sido gravemente afectados por los agrotóxicos que conllevan la siembra de transgénicos, incluyendo triplicar los casos de cáncer.


No tiene ningún sentido permitir la siembra y consumo de transgénicos, frente a los enormes riesgos que implican y existiendo una gran variedad de alternativas, superiores en salud, rendimiento y economía.



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Martes, 04 Marzo 2014 06:08

Dos represas brasileñas en la mira

Dos represas brasileñas en la mira

Representantes de los gobiernos de Evo Morales y Dilma Rousseff se reunirán el viernes en esta ciudad para evaluar el impacto de las represas Jirau y Santo Antônio, del lado brasileño, las cuales serían causantes del agravamiento de las inundaciones en la Amazonia boliviana, que en los últimos meses –época de lluvias– causaron más de 60 muertes, principalmente en los departamentos de Beni, Pando y el norte de La Paz.


"Hay una Comisión Técnica para verificar, para evaluar, para levantar datos (que constaten) si efectivamente estas construcciones pueden afectar la subida de las aguas. El canciller brasileño (Luiz Alberto Figueiredo) está visitando Bolivia el próximo 7 de marzo. Vamos a tener una reunión bilateral, donde vamos a tocar todos los temas con el canciller de Brasil", dijo en conferencia de prensa el ministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca.


Varias Organizaciones de la Sociedad Civil brasileñas y bolivianas habían advertido ya en 2007, antes de la construcción de las represas, sobre sus posibles efectos negativos en las poblaciones de este sector de la Amazonia. Esos perjuicios son similares a los que se viven en estos días. Informes de entidades como la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema), de Bolivia, o de especialistas como Philip Fearnside, del Instituto Nacional de Investigación de la Amazonia en Manaos, Brasil, entre otros, llegaron al gobierno de Morales, que envió una carta a su homólogo brasileño para indagar en la veracidad de lo que se avecinaba. Todo quedó allí, Jirau y Santo Antônio fueron construidas, comenzaron a funcionar y hoy afectan con inundaciones a poblaciones del estado de Rondônia y Beni.


El 18 de febrero, el presidente Morales sobrevoló algunas de las miles de hectáreas afectadas por la inundación. En Beni, departamento ganadero, fallecieron más de 200 mil vacas porque no tienen qué comer ni dónde pararse. Y se perdieron miles de hectáreas de cultivos, entre otros daños que soportan en esta región, donde 300.000 mil personas están afectadas. Al bajar del avión, el jefe de Estado dijo que había instruido nuevos estudios para analizar el rol de las represas brasileñas Jirau, que está a 80 kilómetros de la frontera, y Santo Antônio, a 120 kilómetros.

 


Bolivia tiene la intención de construir su megarrepresa (que generaría 980 megavatios) en la población beniana de Cachuela Esperanza, que ahora también está inundada. Si con las dos represas en cuestión hay este panorama, peor sería si Bolivia concretara su proyecto. El gobierno de Morales no quiere desprenderse de este plan, que permitiría al país exportar electricidad.


"Recientemente hubo una reunión con las autoridades bolivianas y las brasileñas para ver cuáles pueden ser los efectos que generan la construcción de las represas en el lado brasileño. Va a haber una reunión técnica posteriormente para analizar. Tenemos que fundamentar con datos técnicos qué niveles, cómo ha sido. Hay varios temas que tenemos que trabajar", adelantó Choquehuanca.


En 2007, cuando se conocieron los estudios independientes sobre los efectos de las represas, uno que cargaba contra los ambientalistas era Alexander Guzmán, alcalde de Guayaramerín, en la frontera con Brasil, por oponerse al progreso. Ahora reconoció que la pesca en los ríos de esa zona bajó hasta en un 50 por ciento por efecto de las represas. Peces como la yatorana, el surubí y el pacú "ya no se encuentran como antes, debido a que son especies migratorias que recorren los ríos, pero al tener las barreras de las represas no logran cumplir su ciclo vital", comentó.


"Bolivia está aún en posición de exigir una auditoría ambiental a nivel internacional, para la evaluación del impacto actual y de los riesgos y consecuencias futuras de la alteración de la hidrología del río Madeira. También se debería analizar la posibilidad de exigir una indemnización", indicó el investigador de Lidema Octavio Ribera.


Fearnside, citado por un documento del Foro Boliviano de Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade), explicó que "cuando el agua de un río entra en la laguna que se forma a consecuencia de la represa, la velocidad del agua disminuye bruscamente. Con eso, los sedimentos más pesados, como la arena, caen para el fondo del lago al comienzo del mismo, formando una pila de sedimentos que continúa creciendo y avanzando río arriba. Esta pila funciona como una especie de segunda presa, elevando el nivel del agua en el trecho de río encima del lago propiamente dicho. Ya que el reservorio de Jirau está planeado para extenderse hasta la frontera con Bolivia es lógico que esa elevación del nivel afectará al lado boliviano, tanto en el río Madera como en el río Abuná".

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Miércoles, 12 Febrero 2014 05:47

Sigue el engaño de la minería responsable

Sigue el engaño de la minería responsable

Saben cuánto va a utilizar el proyecto, el agua del río (en Quinsacocha)?
Uno por ciento, porque se saca el agua y se la recicla, esa es la minería moderna. Presidente Rafael Correa [2].

Cuando se trata de vender la idea de que la minería a gran escala no causará mayores impactos ambientales y sociales, los empresarios mineros y el Gobierno recurren a los mitos de la "minería responsable". Este discurso ha sido diseñado por las grandes transnacionales mineras, en el marco de la Iniciativa Minera Global (Global Mining Initiative), hace más de 10 años. Es un paquete publicitario que incluye la noción de que todos los problemas que la gran minería genera son estrictamente técnicos, y que se pueden resolver con "tecnología de punta". Asimismo, se quiere vender la idea de que la gran minería moderna -con sus pretendidos altos estándares- rompe con las taras de la minería de "antaño" (y las de la pequeña minería) en cuanto a sus impactos sociales y ambientales.


Tanto las empresas como nuestros gobiernos invierten millones de dólares en vídeos, spots televisivos, publicidad impresa, foros, entre otros, para promover esta visión de la "minería responsable". A esta se asocian los imperativos del "progreso" y del "desarrollo", cuyas aplicaciones han hecho tanto daño a los pueblos del Sur global, particularmente en América Latina. Con esta narrativa, se quiere convencer al público de que la gran minería no impactará a las comunidades ni al medio ambiente de forma significativa.


En el Ecuador, estamos bombardeados por estos discursos. El Gobierno del presidente Rafael Correa, mucho más que en los gobiernos neoliberales, ha sido de los más dedicados a difundir los mitos de la "minería responsable". El mismo presidente, afirmó por ejemplo que "con la minería responsable se puede recuperar el 95% de los impactos". [3] La empresa minera transnacional ECSA y altos funcionarios del Ministerio de Recursos No Renovables, llegaron incluso a afirmar que el agua usada para extraer el cobre de la mina a cielo abierto del proyecto Mirador será devuelta al medio ambiente "en mejores o iguales condiciones que fue captada" [4] . Desde su portal de internet, la empresa minera estatal, la ENAMI, irónicamente se compromete por su lado a promover "la minería para el buen vivir", caminando "juntos por una minería responsable" [5] .


El mito de la minería "responsable" se basa -entre otras características- sobre la premisa que la técnica moderna y la ciencia actual son capaces de diagnosticar, prever y controlar todos los impactos que la minería a gran escala puede provocar. La creencia ciega en la capacidad de la ciencia y la tecnología están muy arraigadas en el imaginario moderno.


A esta creencia ingenua, basta oponer la historia reciente de la megaminería en el mundo, que demuestra hasta la saciedad cuáles son sus enormes y nocivas huellas. Una amplia documentación que circula a nivel internacional evidencia los múltiples impactos sociales, ambientales, económicos y políticos que provocan las grandes empresas mineras: contaminaciones crónicas y accidentales de las aguas, del suelo y aire; destrucción irreversible del paisaje; afectaciones graves a la salud pública; pérdida de soberanía alimentaria; destrucción de economías basadas en actividades productivas sustentables; despojos y militarización de territorios; violencias físicas y simbólicas; tráficos ilícitos y explotación de seres humanos; asesinatos; evasión fiscal y violaciones de leyes, derechos humanos y constitucionales; debilitamiento de la democracia; ataques a la soberanía nacional, entre otros.


La minería a cielo abierto, como la que se quiere implantar en Ecuador en la zona de Íntag o en la Cordillera del Cóndor, supone la excavación de un tajo de cientos de metros de profundidad y varios kilómetros de diámetro. Esta intervención destruye de forma permanente la capa vegetal, no solamente del área de la mina en sí, sino también de miles de hectáreas alrededor, las cuales muchas veces son utilizadas como botaderos de desechos sólidos, piscinas de relave y para otras instalaciones sin las cuales las minas no pudieran funcionar. El simple hecho de traer rocas sulfurosas que contienen metales pesados desde el subsuelo hasta la superficie donde están expuestas al aire y las aguas de lluvia, desencadena procesos de contaminación ambiental que perduran siglos. Hay evidencias, por ejemplo, de minas operadas en el tiempo del imperio romano que siguen contaminando fuentes de agua.


¿Una minería social y ambientalmente "responsable"?


Si es que algún día existiera una verdadera responsabilidad, esta debería partir por respetar ciertos principios fundamentales, como el derecho de las comunidades y gobiernos locales a decidir sobre la instrumentación de cualquier actividad que represente un riesgo para su bienestar presente o futuro. Sin el respeto de este derecho, simplemente no hay minería responsable. La "consulta" tal como la suelen manejar los gobiernos dedicados a la promoción de la megaminería, no tiene mucho sentido. Las decisiones de las comunidades nunca son vinculantes. Es, lastimosamente, en estas condiciones que se realizaron las consultas en los territorios afectados por los proyectos mineros en el Ecuador. Vale recordar la parodia que fueron las recientes consultas realizadas en la Amazonía Sur del Ecuador en el marco de la Décimo Primera Ronda Petrolera. [6] En lugar de estas mascaradas, y como lo exige el convenio 169 de la OIT (ratificado por Ecuador en el 1998), se debería exigir el consentimiento previo libre e informado de las comunidades.


Por otra parte, una minería realmente responsable debería reconocer, en ciertas situaciones y áreas, que la extracción no puede representar el mejor uso del suelo o de emprendimiento económico. Sobre todo en territorios sensibles como son:


- el bosque nublado y páramos que protegen las cuencas hidrográficas y almacenan agua;
- las lagunas y ríos, así como manglares y humedales;
- donde exista un excepcional potencial turístico, agropecuario, o riqueza arqueológica;
- que albergan especies en peligro de extinción;
- donde exista grandes riesgos sísmicos;
- de alta pluviosidad (lo que exacerba los riesgos de contaminación del agua);
- donde la roca tiene altas concentraciones en compuestos sulfurosos (que generan contaminación por drenaje ácido de mina), entre otras.

Preguntamos: ¿qué sentido tiene destruir el patrimonio cultural milenario, impactar a las actividades económicas auténticamente sustentables, contaminar de manera irreversible el agua, el aire y la tierra, así como transformar el clima que le da vida a miles de campesinos, pueblos ancestrales, pescadores y recolectores de mariscos, para sustentar una actividad minera altamente destructiva y cuya duración es de apenas un par de décadas?


Además, una minería "responsable" con el ambiente reconocería que antes de iniciar actividades con tan fuerte impacto ambiental, es absolutamente indispensable contar con largas series de datos históricos (al menos décadas) confiables sobre la hidrometeorología y la sismicidad del área a ser intervenida. En Ecuador, con muy pocas excepciones, estos datos no existen.


Por último, la minería "responsable" es imposible si no existen instituciones públicas sólidas e independientes del sector minero, capaces de evaluar y monitorear la actividad. Por ejemplo, no se puede hablar de minería responsable si la gestión minera está a cargo de instituciones que aprueban Estudios de Impacto Ambiental que carecen de rigor científico, como muchos de los que se han elaborado y aprobado en el Ecuador. No se puede hablar de minería responsable cuando una mayoría de las empresas transnacionales presentes en el país usan paraísos fiscales y bancarios como Las Islas Vírgenes, Bermuda, Barbados, Panamá, entre otros, lo que presumiblemente les permite evadir sus obligaciones en términos fiscales en el Ecuador.


La minería que se está desarrollando en la actualidad en el país no cumple con todas las características que acabamos de mencionar cuando de responsabilidad se habla, más bien da paso a la peor actividad productiva posible, en los lugares lo menos apropiados, como son las Cordilleras del Toisán y del Cóndor, e incluso en los páramos como en la zona de las lagunas de Quimsacocha.

Es así como podemos anticipar que en Ecuador, dadas las condiciones políticas, ambientales y geológicas del país, la minería "responsable" y la recuperación del medio ambiente en las proporciones anunciadas en los discursos oficiales nunca se llevarán a cabo. Menos aún en un país donde no se cumple con la Constitución y tampoco con el Mandato Minero, aprobado en abril de 2008 en la Asamblea Constituyente de Montecristi, con el que se pretendía al menos normar la situación de caos en la minería a gran escala, heredada del modelo neoliberal. [7]

En síntesis, ¿es posible creer en una minería bien hecha y responsable, que no ocasione severos impactos ambientales y sociales y que, además, se constituya en la senda para el Buen Vivir?


Por supuesto que no. La realidad contradice esta afirmación, que no pasa de ser una burda manipulación.


La explotación minera industrial moderna implica la extracción masiva -y en un tiempo muy corto-, de la mayor cantidad posible de recursos minerales; recursos que se han formado en procesos de muy larga duración, a escalas tectónicas. En la actualidad, los sitios de alta concentración mineral se van agotando, sin embargo, los elevados precios del mercado mundial permiten que la explotación minera sea rentable aún en los yacimientos en donde el mineral es escaso. Para hacer producir estos yacimientos, es necesario aplicar una minería industrial de gran escala, con uso masivo de químicos a veces sumamente tóxicos, el consumo abundante de agua y la acumulación de grandes cantidades de desechos. El examen de la minería industrial alrededor del planeta evidencia un sinnúmero de daños y destrucciones múltiples e irreversibles de la Naturaleza. Por igual son incontables las tragedias humanas, tanto como la destrucción de las potencialidades y riquezas culturales de muchos pueblos. En el ámbito económico la situación tampoco es mejor. Los países de América Latina, África y Asia, cuyas economías dependen fundamentalmente de recursos minerales o petroleros, nunca saldrán de la pobreza.


El capital global, en contubernio con gobiernos liberales y "progresistas", una vez más está ganando la partida, y la única forma de parar es con el fortalecimiento de la resistencia pacífica a nivel local y generando alianzas para que cada vez más gente sea conciente de la realidad de la minería y de sus terribles consecuencias.-


________________________________________
Carlos Zorrilla: Activista. Cofundador de la DECOIN, de la Asociación de Caficultores de Íntag y de la Red Nacional de Bosques Privados. Residente de la zona de Íntag desde 1978. Autodidacta en impactos de la minería a gran escala.
William Sacher: PhD en ciencias atmosféricas y oceánicas. Candidato a doctor en economía en la FLACSO-Ecuador.
Alberto Acosta: Profesor e investigador de la FLACSO-Ecuador. Exministro de Energía y Minas. Expresidente de la Asamblea Constituyente. Excandidato a la Presidencia de la República.

NOTAS:
[2] Sabatina, 29.10.2011.
[3] El Ciudadano , 9.12.2011.
[4] Declaración de Federico Auquilla, viceministro de Recursos Naturales No Renovables en el Enlace Ciudadano número 249, 10.12.2011.
[5] http://www.enamiep.gob.ec/
[6] Véase, por ejemplo el documental "La consulta inconsulta" de Tania Laurini y Julián Larrea Arias, 2013.

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Miércoles, 05 Febrero 2014 06:43

La vida bajo cero se torna blanca en NY

La vida bajo cero se torna blanca en NY

El clima se vuelve protagonista, tema principal de todos los noticieros y centro de la conversación cotidiana en los más de 200 idiomas que se hablan en esta ciudad, por ahora disfrazada toda de blanco. El frío extremo y la nieve no sólo son un fenómeno climático o de salud, sino también un asunto político.


Una de las escenas más hermosas es una nevada que poco a poco va cubriendo esta metrópoli, decorando sus árboles con cristales, escondiendo la basura bajo una cobija blanca, ofreciendo a niños un nuevo panorama para gozar con trineos, o para escenificar batallas con bolas de nieve, todo en medio de un sorprendente silencio en el incesante ruido de Nueva York.


Pero a veces el viento no perdona y los copos de nieve se convierten en municiones de un ataque contra todo lo que no se puede defender y, en alianza con el frío, pueden provocar derrotas masivas, al congelar la vida cotidiana y convertir actos normales, como caminar, en algo sumamente peligroso.


El lunes nevó con una acumulación de 20 centímetros en Central Park, y esta noche se pronostican hasta 20 más; además, advierten, puede llegar más el fin de semana. Esto, en combinación con ya demasiados días con temperaturas de cero para abajo, interrumpe cualquier rutina.
Nueva York está acostumbrada al frío y la nieve, y casi siempre la ciudad que nunca duerme rehúsa detenerse por el clima, mientras los suburbios y otras ciudades suspenden días escolares y jornadas laborales.


Pero a veces es difícil aguantar cuando son demasiados días seguidos de frío y nieve. Esto es peor que años pasados, ¿verdad?, es la pregunta casi retórica repetida en cada café y cantina, en cada conversación con desconocidos en un elevador. Está brutal, opina uno. Me encanta, revira otra. Estás loca, responde otro y lamenta: ¿Por qué vivimos aquí

?
Hay escenas tragicómicas. Peatones resbalan de pronto y al caer intentan poner cara seria como si nada hubiera ocurrido, aunque, por supuesto, hay un incremento de visitas a las salas de emergencia por fracturas de tobillos, brazos, codos y más. Uno nunca sabe dónde puede pisar firme y dónde no, donde la nieve o la calle ocultan un charco de hielo, y se necesita talento (y buenas botas) para navegar.


Muy poco después de una nevada se empiezan a escuchar ruidos de metal contra pavimento. Una vez que se acumulan más de cinco centímetros, el gobierno municipal empieza a desplegar hasta poco más de mil 300 camiones de basura (según cuánto crezca) y otros equipados con un quitanieve al frente, y cadenas sobre sus llantas traseras para la tracción, para empezar a limpiar calles y avenidas.A veces sacan aparatos enormes que pueden derretir hasta 60 toneladas de nieve por hora. También salen camiones para rociar sal de los 34 depósitos que tiene la ciudad para derretir nieve y hielo.


El otro ruido es de palas para abrir paso en las banquetas enfrente de casas, edificios y tiendas, y para desenterrar autos atrapados entre montecitos de nieve. El nuevo alcalde, Robert de Blasio, ha sido fotografiado con su pala, abriendo paso frente a su casa en Brooklyn durante las primeras dos nevadas con que comenzó su gestión (algo para distinguirlo de su multimillonario antecesor).


El metro se vuelve refugio extraoficial para los sin techo, cuyo número ha llegado a niveles récord en esta ciudad, que duermen con todas sus pertenencias en vagones o estaciones, hasta que las autoridades les piden buscar refugio en los albergues.


Mientras tanto, los perros son paseados con equipo invernal, a veces con abrigos o suéteres y zapatos para evitar que la sal que se arroja en las calles les lastime las patas.


De pronto brota el vapor debajo de las calles cubiertas de nieve. Son rupturas en un antiguo sistema de vapor (se instaló a fines del siglo XIX) generado por siete plantas y distribuido por un sistema de tubos de más de 160 kilómetros de extensión que se usa para calefacción y agua caliente en Manhattan, en lugares como la sede de la Organización de Naciones Unidas, el Empire State Building, el Museo Metropolitan, complejos de edificios de vivienda y algunos hospitales.


La presencia del vapor explica en parte el misterio de por qué desaparece la nieve más rápido de las calles de Manhattan que en otras partes de la ciudad, como Brooklyn o Queens: las calles de la isla son mucho más calientes porque existe toda una infraestructura subterránea no sólo de vapor, sino un laberinto de túneles del metro y tubos de electricidad, teléfono y gas.


A la vez, el invierno aquí es a veces incómodo no solo por el frío, sino por el calor. Los espacios interiores, sean en el metro, en oficinas, restaurantes o tiendas, tienden a ser muy calurosos y, por lo tanto, uno pasa constantemente de un congelador a un horno, donde el gran ejercicio diario es ponerse varias capas de ropa para aguantar el frío y luego quitárselas al ingresar en cualquier lugar.


La nieve, al inicio, es alfombra de pureza sobre una ciudad no muy inocente. Pero si se queda demasiado tiempo, empieza el deterioro, no solo al derretirse con sus charcos de agua helada en cada esquina, esperando a ver quién cae en la trampa, sino porque los colores se transforman al combinarse con la basura, la tierra, los orines de los perros, y el blanco se vuelve gris y amarillo, hasta que reaparece todo lo no muy bonito que quedó debajo. Algunos desean en secreto una nevada más, para volver a fingir que todo es puro y bello, aunque sea sólo por un rato más.


La nieve también es asunto político. Los alcaldes y gobernadores se ven afectados si sus respuestas a las tormentas son insatisfactorias: casi siempre convocan ruedas de prensa para informar sobre preparativos y prometer agilidad y eficiencia para enfrentar las tormentas. Pero este año más de 100 millones de estadunidenses han sido afectados por las tormentas invernales y sus consecuencias, y la gran pregunta es: ¿cuánta nieve más se requiere para que la cúpula política nacional se dé cuenta de que algo llamado cambio climático es una prioridad urgente?

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Filtraciones climáticas: adelanto del V Informe del IPCC

ALAI AMLATINA, 21/01/2014.- Un borrador del nuevo reporte del IPCC se filtró a la prensa. Además de reiterar amenazas conocidas, el documento rescata un tema que merece analizarse: la transferencia de emisiones del norte hacia el sur.

 

El quinto Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático -al igual que sus cuatro antecesores publicados en 1991, 1996, 2001 y 2007- consta de tres volúmenes. El primero de ellos ya fue presentado en setiembre del año pasado y contenía una actualización de los últimos conocimientos sobre la ciencia del cambio climático. El segundo se lanzará en marzo (comprendiendo aspectos de vulnerabilidad y adaptación) y el tercero, referido a la mitigación, se conocerá recién en abril.

 

Sin embargo, un borrador parcial de este tercer volumen, fechado el 17 de diciembre, fue filtrado en los últimos días a varios medios de comunicación y mereció la atención de, entre otros, Reuters (15/01/14), The New York Times (17/01/14) y The Guardian (19/01/14). Se trata de un borrador de 29 páginas del capítulo dirigido a los responsables políticos; un resumen de fácil digestión que el Panel suele hacer para evitarles a los tomadores de decisión la dura tarea de leer los informes técnicos completos.

L

os detalles del borrador que la prensa divulgó no presentan grandes novedades y mayormente son actualizaciones de tendencias ya anunciadas o datos que ya habían sido anticipados por otras agencias internacionales de la propia ONU o la Agencia Internacional de la Energía. Algunos de los puntos señalan:

 

- Las emisiones de gases de efecto invernadero crecieron dos veces más rápido en la primera década de este siglo que en las tres décadas anteriores. Gran parte de ese aumento se debió a la quema de carbón, y particularmente por el carbón utilizado para la generación de electricidad en China.

 

- La mayoría de los escenarios a futuro muestran que las emisiones mundiales tendrían que reducirse de 40 a 70 por ciento entre 2010 y 2050 para mantener el aumento de la temperatura media del planeta por debajo de los 2° C tal como se acordó en Naciones Unidas.

 

- Para limitar el calentamiento, el informe estima que el mundo tendría que invertir USD 147 mil millones al año en energías bajas en carbono, como la eólica, solar o nuclear hasta el 2030. Al mismo tiempo, las inversiones en energía de combustibles fósiles tendrían que ser reducidas en USD 30 mil millones anualmente.

 

- Los gobiernos del mundo todavía están gastando mucho más dinero en subsidiar los combustibles fósiles que en acelerar el cambio hacia una energía más limpia.

 

- Es necesario impulsar las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono -principalmente en las usinas eléctricas- y el secuestro de carbono de las plantaciones forestales como mecanismo para alcanzar un balance neto de "emisiones negativas" en el 2100.

 

El Norte emite hacia el Sur

 

Sin embargo, uno de los principales aspectos que recogen los artículos de prensa referidos, es el reconocimiento por parte del Panel de un asunto que ya había sido destacado por analistas y activistas climáticos y que merece un análisis un poco más profundo: la "externalización" de las emisiones.

 

"Una parte cada vez mayor de las emisiones de CO2 procedentes de la combustión de combustibles fósiles en los países en desarrollo se libera en la producción de bienes y servicios exportados, sobre todo de países de renta medio-alta y alta" entrecomilla The Guardian, dando a entender que es extracto textual del borrador filtrado.

 

Según el periódico inglés, el documento afirma que el mayor crecimiento en las emisiones de gases de efecto invernadero se da en los países emergentes, particularmente China, pero que buena parte de ellas está originada en la producción de bienes que son consumidos en Europa y Estados Unidos.

 

Muchos en el sur reclaman que una política global de reducción de emisiones debería no solo considerar el origen de la producción sino también su destino, responsabilizando a los países consumidores del norte por el aumento de las emisiones en los países productores del sur. Desde esta perspectiva, la transferencia de industrias y emprendimientos contaminantes del norte hacia el sur, sería una estrategia de los países desarrollados para escabullir sus responsabilidades climáticas. Y esto es parcialmente cierto, pero no es toda la verdad.

 

El problema es que los países del sur aceptan gustosos esta transferencia (cuando no la alientan fervientemente) y aceptan complacientemente aumentar su cuota de emisiones. No solo esto: también se oponen a la existencia de cualquier política doméstica en los países desarrollados que limite sus posibilidades de exportación. Es decir, no aceptan la inclusión de estándares de carbono en los productos consumidos en los países del norte aduciendo que se trata de medidas proteccionistas para-arancelarias.

 

Esto se ha visto en las negociaciones internacionales de cambio climático principalmente en los temas de hidrocarburos y agricultura pero es extensible a todos los rubros de exportación de los países en vías de desarrollo. De esta manera son los propios países en desarrollo los que impulsan la "externalización" de las emisiones de los países industrializados. Nadie es inocente en este juego.

 

Esto se ha convertido en un nudo imposible de desatar en la Convención de Cambio Climático. Los países desarrollados llevan sus industrias al sur porque allí no hay restricciones a las emisiones y los países del sur encuentran en esta relocalización productiva una fuente importante de inversión extranjera y de crecimiento del PBI. Esta transferencia provoca el aumento de las emisiones de las economías en desarrollo que, con el argumento del combate a la pobreza, rechazan cualquier imposición de límites a sus emisiones. Pero también rechazan cualquier medida que los países desarrollados adopten para reducir el consumo de los habitantes del norte, con el argumento de las trabas a las exportaciones desde los países en desarrollo.

 

Adicionalmente, estas exportaciones están promoviendo el crecimiento de nuevas clases altas y medio altas en los países emergentes que están aumentando su consumo y consecuentemente las emisiones de esos países.

 

Las empresas felices: han encontrado la manera perfecta de evitar los límites a sus emisiones, pagar una mano de obra más barata, recibir exoneraciones variadas, flexibilizar los estándares ambientales y mantener los mercados de mayor poder adquisitivo en el norte. Todo con la buena colaboración de los gobiernos del norte y del sur que continúan culpándose unos a otros de la falta de compromisos en el combate al cambio climático.

 

Por suerte para el clima, el "Desarrollo" es muy eficiente para mantener a la mayoría en la pobreza haciéndole creer que prospera o prometiéndole que prosperará, porque si verdaderamente todos se desarrollaran el planeta ya habría estallado.

 

Por Gerardo Honty, investigador de CLAES (Centro Latinoamericano de Ecología Social)

URL de este artículo: http://alainet.org/active/70615

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El borrador del capítulo ambiental del Acuerdo Transpacífico (ATP) no define medidas estrictas para la protección de los recursos naturales, deja de lado acciones contra el cambio climático, establece un comercio de recursos genéticos de la diversidad biológica y pretende que no se utilice el medio ambiente como barrera comercial, según el más reciente texto de la negociación correspondiente, la cual se efectúa en secreto entre 12 países, entre ellos México, desde marzo de 2010.

 

Por lo que se desprende del documento (wikileaks.org/tpp-enviro), entregado por Wikileaks a tres medios, entre ellos a La Jornada en exclusiva para el mundo de habla española, el ATP dejaría a los gobiernos integrantes las decisiones en materia ambiental, de acuerdo con sus leyes nacionales y los acuerdos internacionales que han suscrito, sin definir estándares específicos para la protección ambiental. Ello contrasta con los estrictos mecanismos fijados en el capítulo de propiedad intelectual, en los cuales se establece un panel internacional para dirimir las disputas, cuyas decisiones deberán ser acatadas por las partes del acuerdo, aun si contravienen sus legislaciones locales.

 

Amistoso endulzante

 

Julian Assange, fundador de Wikileaks, opinó sobre el documento: Se esperaba que el capítulo ambiental del ATP fuera un amistoso endulzante público que compensaría lo amargo del resto del texto, pero es un ejercicio de relaciones públicas sin dientes. No hay protecciones ambientales obligatorias. Al compararlo con el capítulo de propiedad intelectual, que mandata sanciones penales y otras intervenciones, queda claro que las mayores empresas estadunidenses continúan mandando en la negociación del ATP.

 

El documento confirma que para Estados Unidos la biodiversidad y el cambio climático –que forman parte del acuerdo– no son temas prioritarios. El antecedente de la posición estadunidense es su negativa a suscribir el Convenio de Diversidad Biológica y a ratificar el Protocolo de Kyoto. Este último incluía compromisos para la reducción de emisiones de gases de efectos invernadero.

 

Los países que negocian el ATP son: México, Estados Unidos, Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, los cuales generan 35 por ciento de la producción mundial. El gobierno mexicano se incorporó a la negociación durante la última etapa del gobierno de Felipe Calderón.

 

Este capítulo es resultado de las negociaciones que los representantes de esas naciones llevaron a cabo en Salt Lake City, Utah, en noviembre pasado. Después de esa ronda se efectuó otra reunión en diciembre, en Singapur, sin que se reportaran avances significativos. Corea del Sur ha mostrado interés por unirse al ATP y sostuvo pláticas preliminares con algunos de los países participantes, reportó The Wall Street Journal (http://on.wsj.com/1j31vZq).

 

“El informe de avances (http://bit.ly/1a5f2gn) detalla que el borrador del texto consolidado muestra que las partes ya alcanzaron acuerdos en muchos puntos, pero que se necesita más para arribar a un texto final”, señala Wikileaks. Las principales áreas en disputa incluyen el papel de ese convenio respecto de otros acuerdos ambientales multilaterales y el proceso de resolución de disputas.

 

Entre los objetivos que el capítulo ambiental se plantea está la promoción del comercio solidario y políticas ambientales con altos niveles de protección, así como el cumplimiento efectivo de las leyes, pero deja a cada país estas medidas de acuerdo con lo que fijan las legislaciones nacionales, aunque precisa: Las partes reconocen que es inapropiado determinar o utilizar sus leyes ambientales y otras medidas a manera de restricción encubierta de comercio o inversión entre las partes. Éstas, agrega, reconocen la soberanía de cada país para establecer sus niveles de protección ambiental y prioridades, así como para definir, adoptar o modificar sus legislaciones y políticas.

 

El capítulo SS.9 plantea mecanismos voluntarios para mejorar el desempeño ambiental y propone determinar incentivos basados en el mercado y el intercambio de información. Afirma: Las asociaciones público-privadas pueden contribuir al logro y mantenimiento de altos niveles de protección ambiental, complementado con medidas regulatorias nacionales. Agrega que las partes reconocen que esos mecanismos podrían ser diseñados para maximizar los beneficios ambientales y evitar las innecesarias barreras comerciales. Así, de acuerdo con la legislación interna, cada nación fomentará los mecanismos voluntarios para la protección de los recursos naturales y ambientales en su territorio.

 

Este apartado consta de 18 artículos. De los múltiples temas ambientales, sólo se abordan biodiversidad, cambio climático, el Protocolo de Montreal, especies invasoras, pesquerías y conservación y comercio. Se soslayan rubros como la contaminación ocasionada por las empresas mineras, el comercio de residuos peligrosos y el uso del agua.

 

En el ATP (también conocido como TPP, por sus siglas en inglés) están incluidos México y Perú, dos de los países con mayor biodiversidad del planeta, tema al que el acuerdo dedica el artículo 13. Indica que las partes están interesadas en fomentar la conservación y sustentabilidad de la diversidad biológica y compartir de manera justa y equitativa los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos, participación que debe ser en condiciones mutuamente acordadas.

 

Señala que las naciones se comprometen a mantener el conocimiento, las innovaciones y las prácticas de indígenas y comunidades locales que sean relevantes para la conservación y uso sustentable de la diversidad biológica, así como a fomentar la distribución equitativa de los beneficios derivados del uso de su conocimiento, innovaciones y prácticas

.

Hay que recordar que en México, a finales de la década de los 90, se establecieron convenios de bioprospección –búsqueda de organismos en la naturaleza que pueden tener valor comercial–, como el de la Universidad Nacional Autónoma de México y la empresa Diversa, con la cual, en territorio nacional, se recolectarían plantas, de las cuales se extraía su ADN para fines comerciales. Otro fue el de ICBG-Maya (Investigación Farmacéutica y Uso Sustentable del Conocimiento Etnobotánico y la biodiversidad en la región maya de los Altos de Chiapas) entre la empresa Molecular Nature, con sede en Gales, y el Colegio de la Frontera Sur; con éste se buscó encontrar fármacos en hongos y plantas. Ambos acuerdos fueron cuestionados por organizaciones y ambientalistas, porque no tomaron en cuenta a las comunidades locales.

 

Sobre el tema, el capítulo ambiental indica que los países reconocen que el acceso a los recursos genéticos, cuando se conceda, debe ser sometido al consentimiento previo informado de la parte que provee los recursos, a menos que de otro modo lo determine la parte. También estipula que se admite la importancia de la consulta y participación pública que establezcan las leyes y políticas nacionales en materia de conservación y sustentabilidad de la diversidad biológica.

 

Abunda que las partes se comprometen a fortalecer los esfuerzos de cooperación en áreas de interés mutuo relacionado con la diversidad biológica. La cooperación puede incluir la conservación y sustentabilidad de la diversidad biológica, la protección y mantenimiento de los ecosistemas y los servicios que proveen, y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos, incluido un acceso adecuado a ellos.

 

En el artículo SS.15, dedicado a comercio y cambio climático, los negociadores reconocen que es un problema global que requiere acciones colectivas. Expresan la importancia de implementar las acciones de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

 

Pesquerías

 

Otro tema es el de las pesquerías, en el que se da por hecho un manejo inadecuado y se advierte que los subsidios contribuyen a la sobrepesca y a rebasar la capacidad de captura, así como a la actividad ilegal, por lo cual se propone su eliminación. Cada nación procurará determinar un sistema que regule la pesquería, evitar la sobrepesca y permitir la recuperación de especies. Este sistema deberá basarse en las prácticas internacionales reconocidas para el manejo pesquero.

 

El sistema de manejo fijado por cada país estará basado en las mejores evidencias científicas disponibles para promover la conservación de tortugas y mamíferos marinos, con la puesta en práctica efectiva de medidas para la conservación.

 

En el apartado de bienes ambientales y servicios se reconoce la importancia del comercio y la inversión en estos rubros como medio para mejorar el rendimiento económico y hacer frente a los desafíos ambientales internacionales.

 

Con la entrada en vigor de este acuerdo cada parte, de acuerdo con su legislación, eliminará todos los derechos aduaneros en una amplia gama de bienes ambientales. Además, los gobiernos firmantes se esforzarán por hacer frente a las barreras potenciales al comercio que puedan ser identificadas por alguna de las partes.

 

El proyecto de acuerdo deja la puerta abierta a que se desarrollen proyectos de cooperación bilaterales o multilaterales en bienes y servicios ambientales para abordar el comercio mundial y los futuros desafíos ambientales.

 

El documento fue porporcionado a La Jornada, The New York Times (Estados Unidos) y Fairfax (Australia), así como al periodista neozelandés Nicky Hager.

 

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks

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Viernes, 13 Diciembre 2013 07:52

Mapa de conflictos ambientales de Brasil

Mapa de conflictos ambientales de Brasil

Se acerca el 25 aniversario del asesinato de Chico Mendes (1944-1988) en el Acre, Brasil, defendiendo la Amazonia contra la deforestación. Chico Mendes era un seringueiro, fue un sindicalista que defendía a los recolectores de caucho contra los poderosos ganaderos que quemaban la selva. Aprendió a leer ya de muchacho con un viejo comunista oculto en esa frontera entre Brasil y Bolivia, superviviente de la columna Prestes.

 

Lejos de disminuir, los conflictos por deforestación y expansión de la frontera agropecuaria continúan creciendo en toda la Amazonia. Continuamente se producen muertes a causa de esta expansión. Pero hay además muchos otros conflictos por injusticias ambientales, por la expansión minera, por infraestructuras (carreteras, grandes represas), por contaminación de agrotóxicos.


Ya hace 10 años se formó en Brasil la Red por la Justicia Ambiental. Los activistas recibieron la visita de Robert Bullard, que en Estados Unidos llevaba décadas de lucha contra el racismo ambiental, es decir, luchando contra la contaminación en barrios donde vive gente de color y gente pobre. Eso dio impulso a esa red brasileña. Para dar más visibilidad a tantos casos de injusticia y conflictos abiertos, hubo varios intentos, a nivel de estado (Río de Janeiro, Minas Gerais...) de inventariar y mapear tales conflictos.


Eso ha culminado con la publicación en la web de un inventario y mapa general de Brasil y de un libro compilado por Marcelo Firpo Porto, Tania Pacheco y Jean Pierre Leroy con el título Injustiça ambiental e saúde no Brasil. O mapa de conflictos, en noviembre. Es un trabajo pionero en el mundo, con 400 casos inventariados, cada uno con una descripción de dos o tres páginas que incluye sus características principales (por ejemplo, ¿es un conflicto por minería, por residuos nucleares, por asbesto o amianto, por robo de tierras...? ¿Cuáles con los actores principales? ¿Cuáles han sido los resultados?).


En Colombia existe ya un mapa parecido (con el proyecto EJOLT), pero con 70 casos solamente. En México hay diversas iniciativas en el mismo sentido. El tema está creciendo tanto en la práctica y en la investigación universitaria que se anuncia y se prepara ya un primer Congreso Latinoamericano de Conflictos Ambientales en la Universidad Nacional General Sarmiento en Buenos Aires para octubre de 2014. No para resolver los conflictos en beneficio de las empresas sino para estudiarlos, para difundirlos, darles un sentido histórico.


¿Cuál es, pues, el propósito de esos inventarios y mapas, más allá del avance de la ecología política? Se trata de mostrar las causas estructurales de tantos y tantos conflictos, es decir, cómo nacen del aumento del metabolismo de la economía mundial y de la exportación creciente de materias primas... No son casos NIMBY ( not in my backyard: no en mi patio) sino síntomas del gran movimiento mundial por la justicia ambiental. Por ejemplo, en Brasil ha surgido un movimiento que se llama Justiça nos trilhos, en protesta contra los accidentes en las vías férreas que transportan las materias primas a los puertos de exportación. Hay protestas parecidas en otros lugares del mundo. En Brasil existe un movimiento de atingidos por barragens, es decir, de afectados por represas. Lo mismo ocurre en México.


Se trata de dar visibilidad a las poblaciones afectadas, de poner en la mesa sus demandas, sus estrategias de resistencia y las alternativas que plantean.


En muchos conflictos aparecen incertidumbres científicas (¿cuán dañino puede ser el cianuro empleado en la minería de oro a cielo abierto?, ¿cómo afecta el glifosato usado en los cultivos de soya transgénica a las poblaciones?), y por tanto el debate debe abrirse a las poblaciones locales pobres, que conocen mejor lo que está ocurriendo que las distantes autoridades sanitarias oficiales. Los conocimientos ganados en un caso de conflicto sirven para otros casos.


El objetivo no es simplemente dar la lista de impactos o riesgos ambientales que afectan a distintos grupos locales de población (campesinos, indígenas, afrobrasileños o quilombolas...), sino, más allá de eso, ver a tales poblaciones como portadoras de derechos, que se escuchen sus voces (sus relatos orales, muchas veces también con videos), voces silenciadas por las empresas, por el Estado, por los medios de comunicación, voces que claman por la justicia social y ambiental.


Los inventarios y mapas de injusticias ambientales son instrumentos de lucha contra la injusticia y el racismo, sacan de la invisibilidad a poblaciones cuya vida misma está amenazada. El mapa, dicen los investigadores brasileños, no es sólo una tribuna, un altavoz, es también en cierto modo como un escudo protector, en la medida que eso sea posible en un contexto lleno de violencia contra los pobres.



Por JOAN MARTÍNEZ ALIER, ICTA, Universidad Autónoma de Barcelona

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