Viernes, 29 Noviembre 2013 17:45

Hablemos en serio acerca del cambio climático

Hablemos en serio acerca del cambio climático

Un nuevo evento climático extremo está afectando una de las tradiciones más populares de Estados Unidos: el Día de Acción de Gracias. Los meteorólogos de The Weather Channel han denominado a esta tormenta de invierno "Bóreas", en honor al antiguo Dios del viento norte de la mitología griega, el portador del invierno. Se ha informado que al menos catorce personas han muerto hasta el momento como consecuencia de la tormenta y 58 millones han sido afectadas. Bóreas ha provocado nevadas y lluvias heladas a lo largo del noreste de Estados Unidos en los días de mayor tránsito del año. Los informes sobre el tiempo en la televisión siguen todos el mismo modelo: el intrépido periodista aparece de pie junto a una autopista nevada o en un aeropuerto donde los pasajeros están varados. ¿Acaso no sería una buena idea aprovechar la escena de los transportes que utilizan combustibles fósiles como excusa para hablar del cambio climático? ¿Por qué no hablamos de cómo nuestro estilo de vida, que depende tanto de actividades que emiten gases de efecto invernadero, desde conducir automóviles hasta viajar en avión, contribuye directamente a distorsionar el clima?

 

Los expertos del clima prevén que, a medida que aumente la temperatura de la Tierra, los eventos climáticos extremos serán cada vez más frecuentes y severos. El Centro Tyndall para la Investigación sobre el Cambio Climático es una organización con sede en Gran Bretaña que reúne a científicos y expertos para investigar, evaluar y comunicar las nuevas realidades provocadas por el calentamiento global. Los científicos del Centro Tyndall asistieron la semana pasada a la conferencia sobre cambio climático de las Naciones Unidas en Varsovia, Polonia. Kevin Anderson es el subdirector del centro. Si bien Varsovia está a tan solo dos horas de avión de Manchester, Anderson prefirió tomar el tren, por lo que viajó durante 23 horas.


"Las emisiones de dióxido de carbono provocadas por los aviones son bastante emblemáticas de la vida moderna, en especial para el puñado de personas ricas como nosotros, y simbolizan lo que hacemos día a día. No pensamos dos veces sobre si generamos más o menos emisiones de carbono. Creo que, hasta cierto punto, los científicos están haciendo un excelente trabajo para mostrar la gravedad del problema, pero el lenguaje que hemos utilizado no ha demostrado la gravedad del asunto a los responsables políticos y eso puede verse claramente aquí. En las grandes sesiones plenarias se puede escuchar a los ministros afirmar con su retórica vacía: 'Debemos hacer algo al respecto'. Son obviedades. Podemos hablar durante horas, pero la ciencia ha demostrado que este proceso está mal encausado", sostuvo el Profesor Anderson.
 
 
La conferencia le brinda a un miembro de la delegación de jóvenes la oportunidad de hablar ante la sesión plenaria. Este año, fue Marian Hussein Osman, una joven activista somalí, originaria de Mogadiscio, quien habló ante los presentes: "Si bien la existencia humana no es negociable, ustedes hicieron una apuesta de 21 años con respecto a nuestro futuro. En las últimas horas [de negociaciones], ministros y delegados, les ruego que no permitan que Varsovia se convierta en otro Copenhague. La avaricia y los intereses mezquinos de una minoría no deberían despojarnos de lo que son indiscutiblemente nuestros derechos humanos inalienables. En un momento en que nuestros hogares, nuestro sustento e incluso la existencia geofísica están en riesgo, una mayor ambición para combatir el cambio climático no es algo opcional, sino fundamental".


Poco antes de finalizar la cumbre, alrededor de 800 personas abandonaron las negociaciones y declararon a la conferencia sobre cambio climático de Varsovia la peor hasta la fecha. Llevaban carteles que decían: "Los contaminadores hablan, nosotros marchamos", debido a que las negociaciones de la ONU en Varsovia fueron, por primera vez, co-auspiciadas por las industrias del carbón y el petróleo. Mientras cientos de activistas y representantes de ONG se reunían en el hall del Estadio Nacional de Varsovia (donde se desarrolló la cumbre sobre cambio climático) para abandonar la conferencia, el director ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo, tomó la palabra: "Tenemos un mensaje para nuestros líderes políticos: entiendan que la naturaleza no es negociable. No podemos cambiar la ciencia, sino que debemos cambiar la voluntad política. Tienen la capacidad para hacerlo, y ya no pueden seguir postergándolo. Deben comenzar a hacerlo ahora".


Quienes abandonaron la conferencia también llevaban otro mensaje, la palabra en español "Volveremos", junto a la traducción al inglés: "We will be back". Jamie Henn, de 350.org, sintetizó el espíritu de la acción de abandonar la conferencia y la promesa colectiva de quienes se reunieron para fortalecer los movimientos de base a nivel mundial: "Creo que el acontecimiento más importante en este momento es que algunas de las ONG más grandes del mundo, como WWF, Oxfam, Greenpeace, grupos que tradicionalmente han participado en este proceso están diciendo 'Necesitamos cambiar de táctica. Necesitamos comenzar a pensar en la industria de los combustibles fósiles de otra manera'. El mensaje de la camiseta dice: 'Los contaminadores hablan, nosotros marchamos'. Creo que haber salido de las negociaciones demuestra que habrá un nuevo tipo de compromiso para realmente enfrentarse a la industria de los combustibles fósiles, realizar campañas de desinversión, oponerse a los oleoductos como Keystone XL.Nos estamos dando cuenta de que para poder lograr un avance con respecto al clima, no podemos simplemente asistir a las conferencias y pedir a los líderes políticos que adopten medidas. Necesitamos enfrentarnos directamente a la industria".

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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El poder de las empresas en la cumbre de la ONU sobre cambio climático

Varsovia, Polonia — La conferencia sobre cambio climático de las Naciones Unidas de este año se está desarrollando en Varsovia, una ciudad llena de historia. Aquí se encuentra el principal monumento erigido en homenaje a Nicolás Copérnico, el famoso astrónomo polaco que postuló por primera vez que la Tierra gira alrededor del sol y no al revés. El aeropuerto de Varsovia lleva el nombre Frederic Chopin, en honor al brillante compositor que vivió aquí. La pionera de la ciencia de la radiación, Marie Curie, la primera mujer en ganar un Premio Nobel (ganó dos, de hecho), nació aquí.

 

Aquí también fue el lugar donde estuvo el Gueto de Varsovia, uno de los más horribles símbolos del Holocausto, donde cientos de miles de judíos permanecieron encerrados antes de ser trasladados al campo de exterminio de Treblinka y otros campos de concentración nazis, donde fueron asesinados. En medio del terror de la ocupación Nazi, los judíos del gueto se alzaron en un valiente acto de autodefensa. Más tarde, inspirados por el levantamiento del gueto, los habitantes no judíos de Varsovia también se alzaron y lucharon durante dos meses antes de ser finalmente derrotados por las fuerzas de ocupación alemanas. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, 6 millones de polacos, la mitad de ellos judíos, habían sido asesinados y un ochenta y cinco por ciento de la ciudad de Varsovia estaba en ruinas.

 

En este preciso lugar se está desarrollando la 19a Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), denominada COP 19. Miles de negociadores de los 198 países miembros de la Convención caminan con prisa a través de los corredores de tela provisorios instalados en el campo del Estadio Nacional, al igual que representantes de numerosas organizaciones no gubernamentales y miembros de la prensa. La cumbre de este año tiene una característica diferente: el auspicio de las empresas.

 

"Esta probablemente sea la conferencia sobre cambio climático con mayor presencia de las empresas que jamás hayamos visto", me dijo Pascoe Sabido. "Esto no significa que en las anteriores no haya habido una gran influencia de las empresas. Sin embargo, lo que es diferente esta vez es el nivel de institucionalización, el grado en el que el Gobierno polaco, la ONU y la convención misma, han recibido a las empresas con los brazos abiertos y han alentado su participación". Sabido trabaja en la organización Corporate Europe Observatory, que publicó un folleto denominado "Guía de la COP 19 sobre el lobby empresarial: delincuentes climáticos y complicidad del Gobierno polaco". Algunas de las grandes empresas presentes en esta COP 19, afirma Sabido, son "General Motors, conocida por financiar a grupos de investigación que niegan el cambio climático, como el Heartland Institute de Estados Unidos y está también BMW, que está haciendo cosas similares en Europa, en un intento por debilitar las normas sobre emisiones". El logo de LOTOS Group, la segunda principal empresa petrolera polaca, aparece en los 11.000 bolsos entregados a los delegados.

 

Polonia, cuya principal fuente de energía es el carbón, organizó una conferencia paralela junto con la Asociación Mundial del Carbón, denominada Cumbre Internacional del Carbón y el Clima. La Secretaria Ejecutiva de la COP 19, Christiana Figueres, provocó la ira de muchos activistas por el clima al pronunciar el discurso inaugural de la conferencia de la industria del carbón. Fuera de la cumbre, los activistas de Greenpeace colgaron una gran pancarta con los colores de la bandera polaca en la fachada del Ministerio de Economía. La pancarta decía: "¿Quién manda en Polonia: la industria del carbón o la gente?". En el techo del edificio, otros activistas desplegaron una pancarta con la leyenda: "¿Quién manda en el mundo: la industria de los combustibles fósiles o la gente?". Mientras tanto, en la plaza que se encuentra abajo, cientos de personas se manifestaban en contra del carbón en una procesión denominada "Cough 4 Coal" (Tos por el carbón) en la que había dos grandes pulmones inflables, que representaban los efectos nocivos del carbón en la atmósfera y en la salud humana.

 

Mientras que en el Estadio Nacional las negociaciones se iban diluyendo, los activistas gritaban al unísono: "¿Dónde está el financiamiento?". Los países ricos prometieron brindar apoyo financiero a los países en desarrollo para que realicen la transición hacia fuentes de energía renovables (mitigación) y para que puedan hacer frente a los efectos del cambio climático (adaptación). Oxfam calcula que, hasta el momento, este fondo ha recaudado tan solo 7.600 millones de dólares, muy por debajo de la cifra prometida de entre 30.000 y 100.000 millones de dólares. No se trata de caridad, los contaminadores deben pagar. Hablé con el principal negociador sobre cambio climático de Filipinas, Yeb Saño, en el noveno día de su huelga de hambre, que comenzó el día en que se inauguró la COP 19. Saño me dijo: "Estados Unidos, que es responsable de al menos un 25% de las emisiones totales, tiene una gran responsabilidad, una responsabilidad moral de combatir el cambio climático, no solo a nivel nacional, sino también de brindar apoyo a los países en desarrollo".

 

La destrucción causada por el tifón Haiyan es un crudo telón de fondo de las negociaciones en Varsovia. Yeb Saño se enteró de que su hermano sobrevivió al tifón al verlo en las noticias mientras ayudaba a juntar los cuerpos de los muertos. La ciencia es clara: si las temperaturas continúan aumentando, los eventos climáticos extremos se volverán cada vez más frecuentes y más mortales. Luego de que Saño anunciara en un emotivo discurso durante la sesión plenaria de la convención que había decidido iniciar una huelga de hambre, varios estudiantes marcharon en silencio junto a él mientras salía de la sala. Sostenían una pancarta en homenaje a los muertos en Filipinas. Como consecuencia de su acto espontáneo de solidaridad, se les prohibió asistir a las negociaciones sobre cambio climático durante un año. Una estudiante que participó en la acción, Clémence Hutin, de París, me dijo: "Para mí, la Cumbre sobre Cambio Climático es un espacio democrático. No entiendo por qué la sociedad civil no es bienvenida en la convención, pero las empresas sí lo son".

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

 

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 400 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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Ecuador condena a Chevron a una multa millonaria por contaminar

La batalla de dos décadas que lleva un grupo de campesinos e indígenas de la Amazonia ecuatoriana contra la petrolera estadounidense Chevron llega a un aparente final. La Corte Nacional de Justicia de Ecuador, la máxima instancia judicial, ha ratificado la sentencia condenatoria dictada por un juzgado provincial en 2011, pero ha rebajado la sanción de 19.000 millones de dólares (unos 14.000 millones de euros) a 8.646 (6.400 millones de euros) al eliminar la indemnización por daños punitivos, que se había incluido en la instancia inferior, pero que no está contemplada en el ordenamiento jurídico ecuatoriano.


La contaminación en la zona se ha cobrado más de un millar de vidas —se estima que 1.400— por enfermedades derivadas de los vertidos de Texaco durante las prácticas extractivas que desarrolló en la región entre 1964 y 1992. Muchos indígenas y agricultores siguen afectados por secuelas que incluyen defectos de nacimiento y distintos tipos de cáncer.


Pese a la reducción de la sanción económica, la más alta jamás aplicada a una petrolera por un delito medioambiental, Chevron arremetió contra el fallo de la corte ecuatoriana. "La sentencia es tan ilegítima e inejecutable hoy como el día en que fue emitida originalmente hace casi tres años", señaló a EL PAÍS James Craig, asesor de la compañía para África y América Latina. La sentencia es solo una batalla más en esta guerra entre la multinacional estadounidense y los afectados. Porque estos días, un tribunal de Nueva York dirime si aquella primera condena de 2011 se dictó de manera fraudulenta. Chevron defiende que el abogado que interpuso en 1993 la demanda inicial en nombre de 30.000 indígenas y agricultores de la región de Lago Agrio, en el noroeste de Ecuador, falsificó documentos ambientales y sobornó al juez.
La decisión que adopte el juzgado neoyorquino puede influir sobre otros tribunales extranjeros —en Canadá, Brasil y Argentina— ante los que los demandantes han pedido que se ejecute la resolución multimillonaria ecuatoriana, dado que, como Chevron no tiene ya presencia en Ecuador, no tiene activos que puedan ser embargados para cobrar la indemnización. El fallo de la corte Ecuatoriana permite a los demandantes pedir la ejecución de la sentencia en otros países.

 

Además del proceso en EE UU, la petrolera ha iniciado otra serie de procesos internacionales para garantizar la nulidad del fallo y la suspensión de la ejecución de la sentencia de 2011. En septiembre de este año, un laudo parcial del Tribunal de Arbitraje de La Haya concluyó que, en virtud de los acuerdos firmados entre Texaco y el Gobierno de Ecuador en los años noventa, la empresa y sus filiales no podían ser objeto de una demanda colectiva en el país o por terceros, como la que interpusieron en Ecuador. En enero está previsto que se emita la segunda parte del laudo sobre la interferencia del Gobierno de Ecuador en el proceso y las irregularidades del mismo que ha denunciado Chevron.


La reducción de la indemnización deja un sabor agridulce entre los afectados. Su representante, Humberto Piaguaje, dijo ayer: "Hemos estado 20 años en esta lucha, buscando derecho a la vida y a la naturaleza. Hoy sentimos que en el Estado ecuatoriano tenemos justicia, pero no nos sentimos del todo satisfechos, porque no se castiga el mal comportamiento de la petrolera, por calificarnos a nosotros, humildes campesinos e indígenas, como un grupo de delincuentes organizados para extorsionar". Piaguaje dijo que los afectados ascienden a unas 30.000 personas de la Amazonia ecuatoriana. El malestar de estos pueblos está expresado en las 240.000 hojas que componen el juicio iniciado en 1993.
Durante 20 meses se analizó nuevamente el caso en la Corte Nacional de Justicia, debido al pedido de casación de la sentencia que hizo Chevron. Su principal argumento, además del acuerdo de exoneración de responsabilidad que Texaco (empresa comprada por Chevron) firmó con el Gobierno de Ecuador en 1998, es que la compañía salió del país en los noventa e invirtió 30 millones de euros en la reparación de las zonas donde operaron desde 1964.


La contraparte ecuatoriana, sin embargo, ha probado que no hubo ninguna reparación ambiental y que lo único que hicieron fue cubrir con tierra las piscinas de desechos tóxicos. El jurista Eduardo Bermeo, que representó a los demandados en la Corte Nacional de Justicia, explicó que el fallo está bien estructurado. "El mensaje es que el que contamina, paga y el fallo estima que existió una operación que causó daños ambientales y que hubo afectación en todo el entorno de la operación".


La visita a las piscinas que dejó Texaco es parte del 'toxic tour' que organiza el Frente de Defensa de la Amazonía para demostrar los daños que dejó la petrolera estadounidense. La casa de Mercedes Jiménez es parte de este circuito porque en su patio trasero había una piscina de desechos de petróleo que fue cubierta. "Se decía que el petróleo era bueno para el dolor de huesos", recuerda esta mujer y añade que los recogía en botellas de agua y se lo llevaba a sus amigas.


El Gobierno ecuatoriano ha estado al margen del proceso contra Chevron, pero cuando la petrolera buscó el arbitraje de La Haya y empezó una campaña de desprestigio del país, el presidente Rafael Correa tomó partido. En septiembre lanzó la campaña "La Mano Sucia de Chevron" y su idea es imitar lo que hacía el Frente de Defensa de la Amazonía y atraer a personalidades internacionales para que constaten el daño ambiental.


Justamente esta semana está en Ecuador la activista y periodista estadounidense Antonia Juhasz, reconocida por sus investigaciones en torno a las operaciones petroleras en el mundo. "La visita fue conmovedora y perturbante, estar allí solo unos minutos me produjo malestar en mis ojos, nariz y me produjo dolor de cabeza, tuve una pequeña visión de lo que vive esa gente todos los días, tomar esa agua, bañarse esa agua, vivir en esos campos contaminados..", dijo a El PAÍS.


Hasta ahora, el proceso abierto en la CNJ eximía a Chevron de cumplir la sentencia millonaria. Tras la decisión de la Corte el fallo ya es firme y allanará el camino a los demandantes para que la puedan ejecutar en aquellos tribunales internacionales donde han presentado acciones de cobro. La petrolera, sin embargo, está peleando la nulidad del fallo en Nueva York, en un proceso cuya resolución se espera en las próximas semanas.

 

Por Soraya Constante / Eva Saiz Quito / Washington13 NOV 2013 - 20:51 CET


 

El futuro de la resolución


Chevron no posee bienes en Ecuador, con lo cual no procede el embargo en el país sudamericano. Por eso los demandados tienen la expectativa de que la sentencia ecuatoriana sea reconocida en al menos 30 países donde la petrolera estadounidense opera.


Juan Pablo Sáenz, abogado de la Unión de Afectados por Texaco-Chevron, solo ha adelantado que continúan esperando una respuesta de Canadá, Brasil y Argentina, donde ya se ha iniciado el proceso. La sentencia de la Corte Nacional de Justicia, que será efectiva en tres días, ayudará a estos procesos.


Según Sáez, todavía cabe que Chevron interponga un recurso ante la Corte Constitucional de Ecuador, para que esta diga si se ha cumplido o no el debido proceso. Los demandados, por su parte, no interpelarán más porque han llegado a la última instancia dentro de Ecuador. Humbero Piaguaje, de la Unión de Afectados por Texaco-Chevron, ha explicado que el dinero que reciben pasará a un fideicomiso que será administrado a favor de las comunidades afectadas.


El monto subirá un poco más porque la sentencia de la Corte Nacional de Justicia impone el pago del 10% adicional sobre la sanción económica, en virtud de lo que señala la Ley de Gestión Ambiental.


De momento lo que se ha logrado hacer en Ecuador para conseguir parte de la indemnización es el embargo de las marcas de Chevron Corporation. El Instituto Ecuatoriano de la Propiedad Intelectual en octubre pasado procedió al embargo de 50 marcas de la petrolera, considerados como bienes intangibles, por pedido del juzgado provincial que sentenció a la compañía.


Entre las marcas embargadas están: Havoline, Texaco, Chevron, Meropa, Ursa, Geotex, Doro, Motex y Multigear. Pero según la estimación de los demanddantes, las regalías de apenas representan entre 100 y 300 millones de dólares

 

Por Soraya Constante

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"Este es el momento de luchar contra el cambio climático, ni mañana, ni pasado. Ahora". La secretaria general de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), Christiana Figueres, cree que los resultados del último informe científico del IPCC (panel de expertos sobre el cambio climático de la ONU), no dejan lugar a dudas. Nos acercamos a un punto sin retorno y es el momento de que los líderes políticos que se reúnen desde hoy en Varsovia (Polonia) en la 19ª Cumbre del Clima suban en su lista de prioridades la lucha contra el calentamiento global a pesar de la crisis económica.


La cita se prolongará hasta el viernes 22. No será hasta los últimos tres días, con la llegada de las delegaciones de los países, cuando se comiencen a conocer las decisiones.


En esta conferencia, con más de 190 países convocados, el objetivo más ambicioso es avanzar hacia un gran acuerdo multilateral vinculante para reducir la emisión de gases de efecto invernadero que se quiere tener listo en 2015 para empezar a aplicarse en 2020. Los países deberían salir de Varsovia con la determinación de hacer los análisis internos necesarios para poder proponer su contribución nacional a la solución global. Se trata de que esos proyectos de contención de emisiones de los gases de efecto invernadero, con sus respectivas cantidades, sean una realidad en 2014, en la reunión de Lima, y de que se aprueben definitivamente en 2015, en la cumbre programada para su celebración en París. Entre los principales problemas está establecer los criterios para establecer los compromisos de los países. El debate se adivina interminable.


La búsqueda de financiación —dinero para que los países en desarrollo afronten los efectos del cambio climático— es otro gran reto en tiempos de presupuestos menguantes. Hay que determinar de dónde saldrán los 100.000 millones de dólares anuales (74.844 millones de euros) asignados al Fondo Verde para el Clima. El dinero está comprometido, pero no se sabe de dónde saldrá. Figueres aseguró en uno de sus últimos discursos que se intentará "aprovechar el capital privado". Para los países en desarrollo la participación económica de los Gobiernos es imprescindible porque les aporta seguridad. Ahora tienen que estudiar la forma de eliminar los riesgos que pueda aparejar esa vinculación con el capital privado. "Uno de los retos será cómo movilizar ese dinero y concebir formas más inteligentes de combinar dinero público y privado", contempla la exsecretaria de Estado de Cambio Climático con el Gobierno de Rodríguez Zapatero, Teresa Ribera, veterana de este tipo de cumbres.

 

En la lista de tareas que se dan por hechas se encuentra la ratificación del segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto, que se acordó en 2012 en la cumbre de Doha (Catar). El nuevo compromiso se extiende hasta 2020, pero con obligaciones para muy pocos países, básicamente los de la UE, Australia, Noruega y Croacia. Apenas representan el 15% de las emisiones globales, ya que Japón, Canadá y Rusia se han salido del protocolo y EE UU, el principal emisor per capita, no llegó a ratificarlo. Ese complicado pacto mundial, que se quiere tener listo para 2015, es importante porque quiere contar con China, EE UU, India o Rusia.


Aída Vila, de Greenpeace, teme que en Varsovia ocurra lo mismo que pasó en Copenhague en 2009, donde se intentó pactar un acuerdo para 2012 y se fracasó. "El informe del IPCC de 2007 ya decía que el principal esfuerzo se debe de hacer en esta década, hay que buscar mecanismos para ajustarlos a la recomendación científica desde ahora", insiste.


Organismos como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya han aconsejado acciones inmediatas. Un informe del Banco Mundial contemplaba hace un año que si se mantiene el ritmo de emisiones se llegará a un incremento de las temperaturas de cuatro grados centígrados a final de siglo. El FMI ya está apostando por que las subvenciones a combustibles fósiles se reduzcan y se pase a las energías renovables.


"Ya se está retrasando demasiado el acuerdo. Es muy importante que se haga un cambio normativo para llegar a un modelo energético con mayor apuesta por las energías renovables y que deje fuera a los combustibles fósiles", contempla Mar Asunción, de WWF. Desde 1995, los miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio climático se reúnen a finales de año para coordinar esfuerzos.


Una larga lista de negociaciones


- 1992. Se aprueba la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático con la intención de estabilizar, en el año 2000, las emisiones de gases de efecto invernadero y volver a colocarlas en el nivel de 1990.


- 1997. En Japón, donde se celebró la tercera conferencia de los países miembros de la convención, se aprobó el Protocolo de Kioto. Los países desarrollados pactan reducir sus emisiones de CO2 un 5,2% de media entre 2008 y 2012 con respecto a los niveles de 1990. Estados Unidos, el principal emisor, no lo ratificó.


- 2005. Entra en vigor el Protocolo de Kioto con la ratificación de 141 países firmantes. Su objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático.


- 2007. En Bali, los países acuerdan que en dos años habría un nuevo tratado que reemplazara al de Kioto a partir de 2012.


- 2009. En la cumbre de Copenhague no se consiguió un acuerdo sobre qué hacer cuando en 2012 expirara el primer periodo del Protocolo de Kioto. Sí se pactó transferir 100.000 millones de dólares anuales (74.844 millones de euros) a partir de 2020 para combatir el calentamiento.


- 2011. En Durban (Suráfrica), la UE acepta prorrogar Kioto hasta 2020. A cambio intenta lograr un acuerdo para que en esa fecha se sumen el resto de grandes emisores, EE UU y China. En esta cita también se acordó la estructura del Fondo Verde del Clima, en el que los países ricos deben aportar una cantidad fija cada año para compensar a los países en desarrollo.


- 2012. La reunión de Doha (Catar) acordó prorrogar el Protocolo de Kioto hasta 2020, pero con unas obligaciones bastante reducidas. Solo están sometidos a ellas un puñado de países; básicamente los de la UE, Australia y Noruega. En esa reunión también pactaron tener, para diciembre de 2015, un nuevo acuerdo que implique a todos los países y que entre en vigor en 2020.


- 2013. La cita de Polonia quiere avanzar hacia ese gran pacto y para ello se ha fijado la búsqueda intensa de fórmulas para sacar dinero comprometido con los países en desarrollo.

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Sábado, 02 Noviembre 2013 08:19

Estado del clima: de mal en peor

Estado del clima: de mal en peor

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), panel científico de referencia en el tema, publicó en septiembre de 2013 la primera parte de su nuevo reporte mundial sobre el estado del clima. Muestra un panorama sumamente preocupante y afirma con mayor contundencia que en su informe anterior de 2007, que el cambio climático es causado por "influencia humana". Claro que en realidad la causa no somos los humanos como especie, sino el modelo industrial capitalista de producción y consumo. Por evitar la confrontación con empresas y gobiernos causantes de la crisis climática –como es su responsabilidad por el conocimiento del que disponen– el IPCC comienza a considerar falsas "soluciones" como geoingeniería, aunque reconocen los grandes riesgos que conlleva. Es todo un síntoma que estas propuestas altamente especulativas hayan sido incluida en el resumen del IPCC, y una muestra muy preocupante de lo que podrían hacer unos pocos, con dinero y tecnología, para manipular y desequilibrar aún más el clima de todos, base de toda la vida en la Tierra.

 

El nuevo informe del IPCC sostiene que desde 1950, los cambios observados en el clima no tienen precedente en "los últimos decenios o hasta milenios". Constatan que "la atmósfera y el océano se han calentado, el volumen de nieve y hielo [en Ártico y glaciares] ha disminuido, el nivel medio global del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado".
Cada una de las tres décadas pasadas han sido sucesivamente más calurosas que cualquier década precedente desde 1850. En el hemisferio norte, el periodo 1983 a 2012 ha sido el más cálido en mil 400 años.


En el periodo 1901-2010, el nivel del mar medio global aumentó en 0.19 m. En el escenario futuro más optimista, esta cifra podría "solamente" duplicarse en este siglo.


La concentración en la atmósfera de dióxido de carbono (CO2), metano y óxido nitroso –los tres gases de efecto invernadero más graves– aumentó a niveles sin precedentes en 800 mil años. Según el IPCC "la concentración de CO2 aumentó 40 por ciento desde la era preindustrial, en primer lugar debido a emisiones de combustibles fósiles y en segundo lugar debido a emisiones por cambios netos en el uso de la tierra" (deforestación y agricultura industrial). Las emisiones fueron mayores, pero los océanos absorbieron cerca de 30 por ciento del dióxido de carbono, causando su acidificación, una crisis global tan grave como el cambio climático en sí mismo. La acidificación ya significa un problema serio para los corales y crustáceos que no pueden formar sus caparazones. Y ambos están al inicio de la cadena alimenticia marina.


Esto ha llevado a un aumento de la temperatura media de 0.85 grados en el último siglo. En los escenarios del IPCC, el más optimista indica que a final del siglo la temperatura aumentará en promedio 1.5 grados y los más pesimistas un mínimo de 4.8 grados o más, lo cual sería catastrófico por las afectaciones gravísimas en cultivos, aumento de nivel del mar, fenómenos climáticos extremos, desaparición de glaciares y fuentes de agua, etcétera. Pero aún el escenario de 1.5-2 grados, significa que habrá mucho más y peores impactos como lo que ya sufrimos, inundaciones, huracanes, sequías, etcétera.


Este informe corresponde al Grupo I del IPCC, que evalúa la ciencia sobre el clima y el cambio climático. El grupo II evalúa la vulnerabilidad y las posibilidades de adaptación y el Grupo III las posibilidades de limitar las emisiones de gases y mitigar el cambio climático. Por ello es aún más sorprendente que el del Grupo I haya incluido en su resumen dirigido a responsables de políticas, a la geoingeniería, o sea la manipulación tecnológica, deliberada y a mega escala del clima con el supuesto objetivo de contrarrestar los efectos del cambio climático.
Pese a incluir esta propuesta extrema y especulativa, el informe no discute energías alternativas, transporte público o producción agrícola ecológica ni ninguna otra medida, ya que su mandato es evaluar datos científicos recientes para actualizar el diagnóstico del cambio climático, no analizar formas para enfrentarlo, que es tarea de los Grupos II y III que presentarán sus informes en 2014.


Aunque pasa de contrabando la geoingeniería, el IPCC reconoce que ésta tiene altos impactos y "conlleva efectos laterales y consecuencias de largo plazo a escala global". Sin embargo, sugiere que las técnicas de manejo de la radiación solar (geoingeniería para crear inmensas nubes volcánicas artificiales para tapar la luz del sol) "si son factibles, tienen el potencial para revertir el aumento global de la temperatura" –una absurda simplificación que esconde la naturaleza especulativa y la complejidad práctica de estas propuestas–, que podrían tener inmensos impactos, alterando los patrones de lluvia y viento de toda Asia y África, lo cual pondría en riesgo las fuentes de agua y alimentación de 2 mil millones de personas.


Es notable que el IPCC, por evitar confrontar los intereses de trasnacionales y gobiernos poderosos, no asuma su responsabilidad de señalar sin tapujos las causas y los responsables del caos climático, dejando claro que éstas son las que tienen que cambiar radicalmente para avanzar realmente en la reducción de emisiones. En su lugar, especulan (nada científicamente) sobre el uso de geoingeniería, que dejaría intactas las causas, calentando cada vez más el planeta, mientras enfriarlo será un negocio de esas mismas empresas y gobiernos.
*Investigadora del Grupo ETC

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Sábado, 19 Octubre 2013 08:11

Por una justicia ambiental mundial

Por una justicia ambiental mundial

La justicia ambiental es una fuerza muy importante para conseguir una mayor sostenibilidad ecológica. Sin embargo, a pesar de su importancia, las OJA (organizaciones de justicia ambiental, es decir las ONG dedicadas a la justicia ambiental) a menudo carecen de los recursos económicos necesarios. En el ICTA* de la Universidad Autónoma de Barcelona tenemos un proyecto financiado con fondos europeos llamado EJOLT (Environmental Justice Organisations, Liabilities and Trade), que se puso en marcha en 2011 con la intención de estudiar conflictos socioambientales de todo el planeta y prestar apoyo a organizaciones y comunidades que luchan por la justicia ambiental. EJOLT está en marcha hasta 2015 y en él participan 23 organizaciones académicas y grupos de activistas de la justicia ambiental ( www.ejolt.org). Estudiamos temas legales, de salud y también de valoración económica de pasivos ambientales, como por ejemplo las valoraciones incluidas en las sentencias de 2011 y 2012 contra la Chevron-Texaco por daños producidos en Ecuador.

 

Otros grupos publican también inventarios y mapas de conflictos ambientales, para darles más visibilidad. Destaca OCMAL, el observatorio de conflictos mineros de América Latina. Hay también recopilaciones de casos de acaparamiento de tierras hechos por Grain y por Land Matrix. Hay una fiebre de estudios de los conflictos ecológicos distributivos. Hay colaboraciones entre todos nosotros.

 

El metabolismo social de la economía mundial y la competencia por los recursos naturales ejercen una presión cada vez mayor sobre el medio ambiente y las comunidades humanas más vulnerables. Esta tendencia no tiene visos de cambiar, por lo que es seguro que aumenten los conflictos. En esos conflictos intervienen las organizaciones en favor de la justicia ambiental, grupos sociales locales que a veces tienen alcance nacional o internacional. Ellas han nacido de los conflictos socio-ambientales que surgen entre comunidades, gobiernos y empresas, ya sea por la extracción de recursos o la eliminación de residuos. Ellas participan en esos conflictos. Son ONG que deben ser llamadas OJA, porque la justicia socioambiental es su tarea. Su labor resulta fundamental para no olvidar que la seguridad ambiental es un derecho humano básico. Ellas empujan la economía mundial hacia la sustentabilidad. Un trabajo difícil, casi imposible.

 

En términos académicos, todos esos estudios e inventarios de conflictos ambientales hacen progresar el campo de la ecología política ya que coleccionamos, analizamos y comparamos muchos conflictos sobre minería, extracción de biomasa, hidroelectricidad, combustibles fósiles, energía nuclear y otros. Por ejemplo, tendremos mejores estadísticas de asesinatos de activistas. Tendremos estudios sobre la intervención de empresas chinas en África y América Latina. Podremos comparar el liderazgo de mujeres en distintos países. Y tantos otros temas.

 

Se trata de aprender de las OJA y de las comunidades y de ayudarlas para denunciar injusticias, para reforzarse mutuamente, para reivindicar y defender derechos. Las comunidades pobres o indígenas suelen padecer una parte desproporcionada de los daños de la contaminación y de la pérdida de recursos para su subsistencia, desde la extracción hasta la evacuación de residuos pasando por el procesamiento. Aquellos más afectados son los sectores marginados de la población, como los pobres y las minorías indígenas que dependen de forma muy directa de los recursos naturales para su subsistencia. Los conflictos surgen cuando la industria trata de apropiarse de recursos y se genera desposesión y contaminación. Estos conflictos son cada vez más frecuentes en las fronteras de la extracción de mercancías, lugares remotos pero muy valiosos pues poseen ecosistemas mejor conservados.

 

EJOLT confía en contribuir a curar lo que denominamos la ceguera de los consumidores. Al repostar en la gasolinera en Europa o Estados Unidos no se plantea uno si el combustible procede de comunidades contaminadas en el delta del Níger o de un desastre ambiental como el que suponen las arenas bituminosas de Alberta, en Canadá. Nuestra intención es, por tanto, hacer más evidente el metabolismo de la sociedad y poner de relieve los conflictos que se producen en la producción de bienes de consumo y en la evacuación de residuos. Por ejemplo, hay un movimiento internacional de justicia climática que protesta contra el cambio climático que va a fundir glaciares y que hará subir el nivel del mar, afectando a todo el mundo. Ninguna culpa tienen los países pobres cuyas emisiones de gases con efecto invernadero han sido y son escasas. Se trata pues de conseguir justicia socio-ambiental y de poner en juego conceptos como la deuda ecológica y el comercio ecológicamente desigual.

 

Actualmente EJOLT trabaja en la preparación de un inventario de conflictos ambientales en todo el mundo, con unos dos mil casos. El primer mapa da ya un inventario y análisis de conflictos socioambientales en Turquía. Un periódico de gran tirada nacional se hizo eco de este trabajo tras las manifestaciones en mayo y junio de 2013 contra el plan gubernamental de demolición del parque Gezi, en Estambul (Turquía). El segundo y tercer mapa ya casi listos reflejan la situación en Ecuador y Colombia. Finalmente, publicaremos un atlas por países y por temas.

 

Por Joan Martínez Alier, Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental

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En el negocio de las renovables, las economías de América Latina se están convirtiendo en un importante foco de inversión mientras Europa y Estados Unidos se toman un respiro. El 6% del dinero movilizado el pasado año para financiar proyectos a escala global fue a la región, sobre un total de 268.700 millones de dólares destinados a las denominadas energías limpias.

 

Pese a que América Latina aumentó en un año su peso relativo frente a otras regiones, también se observa que la inversión se contrajo casi un 4% entre 2011 y 2012, según un estudio elaborado por el Fondo Multilateral de Inversiones y Bloomberg New Energy Finance. En cualquier caso, es algo menor si se compara con el declive del 11% reigstrado en el negocio global de las fuentes renovables.


Los técnicos hablan de "nueva frontera" para las inversiones en energías de bajas emisiones de carbono, gracias a que "los marcos legales se expanden y fortalecen" en América Latina. Como señala Greg Watson, del Banco Interamericano de Desarrollo, "el rápido descenso de los costos y el mejor clima de inversión lo hacen un mercado interesante y asequible".


El Fondo Multilateral de Inversiones proporciona asistencia técnica al sector privado en los países latinoamericanos. También da ayudas indirectas, préstamos e invierte en proyectos. Bloomberg New Energy Finance es su socio en Climacopio, una herramienta de evaluación de las energía limpias. Se lanzó el año pasado y pretende ayudar a inversores extranjeros a "navegar" por el sector.


La capacidad total de las energías renovables en los 26 países de América Latina y el Caribe pasó de 11,3 gigavatios en 2006 a 26,6 gigavatios en 2012. Sólo en 2012, la región incorporó 3,3 gigavatios de nueva capacidad renovable, lo que representa un incremento anual del 300%. En cifras de inversión, se movilizaron cerca de 16.800 millones en 2012. El grueso fue al sector eólico, con más de la mitad de la inversión total.


Freno en el crecimiento


El de 2012 fue el segundo año al alza en términos de inversiones a renovables. Aunque los organismos internacionales anticipan una moderación del crecimiento económico, los relatores no esperan bruscas caídas en la financiación de proyectos. "Vemos una actividad robusta, especialmente fuera de Brasil", apunta Ethan Zindler, desde Bloomberg New Energy Finance.


Brasil, como mayor potencia de la región, es también la que ocupa el primer lugar en el Climascopio. Captó cerca de 9.200 millones. Pero si antes se llevaba cerca del 80% de la financiación total, ahora baja al 55%. Esto se debe a que redujo un 36% la inversión en energía limpia, aunque también se explica porque la inversión se está diversificando hacia pequeños países.


Excluyendo Brasil, la financiación en la región se disparó un 164% en 2012, alcanzando 7.500 millones. Chile es el segundo del Climatoscopio, tras multiplicar por cuatro la inversión en energías renovables. República Dominicana y Uruguay también registraron incrementos muy altos. México, que aparece el quinto en la lista, es el segundo país que más invierte, con el 17% del total.


Nicarauga, la tercera


Destaca el tercer puesto de Nicaragua en la clasificación, pese a tener de las rentas por habitante más bajas mientras la que más avanzó en el ranking fue República Dominicana, al subir siete puestos. Por lo general, el costo de la energía sigue siendo alto, lo se ve como una oportunidad para invertir. También se cita la alta demanda y el deseo de estos países de ser autosuficientes.


De hecho, hay un factor geopolítico importante a tener en cuenta al analizar la posición de América Latina como futuro polo de inversión para las renovables. "Muchos países quieren dejar de depender de las importaciones de carbón, gas natural y petróleo, para no depender de sus vecinos", explica Zindler, "eso les motivará a sumar las renovables en el mix final".


Uno de los segmentos de mayor potencial de crecimiento es la energía solar, donde la inversión es del 7%. "Eso está empezando a cambiar, se está sumando capacidad", señala Zindler. Watson añade que el incremento de la demanda del consumidor meterá presión a los gobiernos para buscar nuevas alternativas energéticas a las tradicionales e incentivar las inversiones en renovables.

 

Por SANDRO POZZI Nueva York 16 OCT 2013 - 08:00 CET

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Martes, 15 Octubre 2013 07:16

La canica azul

La canica azul

A simple vista parece lo que es: una pequeña esfera de fondo azul, rodeada de manchas blancas, informes, pinceladas aleatorias. Sobre un fondo negro, negro profundo.

 

Canica, esfera, pelotita azul. (El original de la foto, tomada por la NASA, es justamente ese: The Blue Marble). Un objeto de juego, un objeto de divertimento. Nada serio. Nada profundo o trascendental. Cuando los nombres se superponen a las cosas, y las definen.


Una canica azul. Un pequeño objeto visto desde la perspectiva de alguien (o algo) muy grande. Esto es, el observador de esta pequeña pelotita azul se asume a sí mismo como grande; colosal. Eso en cuanto al título de la obra que tenemos ante nosotros.


Es una esfera casi perfecta. Pitágoras estaría orgullo de sí mismo. Y después de él, Platón y los místicos: Plotino el primero. La esfera, la figura perfecta. 2π. Como si fuera poco. Aquello que le costó tanto —¡su propia vida!— a algún griego que lo descubrió, el número irracional —π, pi—, pues se le sirve ahora dos veces. Como quien dice: ¡para que tenga! Eso es la esfera, la circunferencia, el círculo, lo forma perfecta. Aquella que fue usada para designar al Ser (con mayúscula) [¡qué susto!].


Lo irracional de los griegos. Lo prohibido, lo no dicho, y no porque fuera inefable. Pues bien: la esfera es 2π: dos veces irracionalidad. Un banquete para la sin-razón. Estamos al filo de la locura, literalmente.


Tenemos una pequeña (¿o grande?) esfera de color azul. Un color primario, en verdad. Un azul turquesa, constante, sin degradés visibles en la imagen. Pero sobre el azul están superpuestas manchas blancas. ¿Cumplen alguna función esas manchas blancas? Quizás se trate de alguna curiosa estética de uno de estos artistas modernos o contemporáneos. Tan dados a combinar figuras precisas con manchas alocadas. Arte conceptual, sin duda. Una jugarreta de algún artista en búsqueda de oficio, incluso.


Una figura alongada de tonos verdes y ocre atraviesa, sin ninguna razón especial, a la esfera, como definiendo su centro. Pero hay un avance. Esa figurada alargada se pliega sobre la circunferencia, como abrazándola, o como surgiendo de ella. En la parte superior se ve claramente, y lo mismo en la superficie en punta que termina en el hemisferio sur. Una figura alongada que se pliega sobre los vórtices de la circunferencia.


Cuatro colores se destacan, por tanto. Azul profundo, azul turquesa, con blanco, verde y ocre. Pero lo que verdadera impacta no es este juego. Sino el negro, el negro profundo, el negro absorbente de cualquier otro cromatismo, en el fondo. Recortado tan sólo por la cámara (si de fotografía se trata), o por los marcos del cuadro (si es una pintura).


Porque esta es otra clave. Manifiestamente se trata de arte realista y abstracto, al mismo tiempo. Una combinación creativa, sin duda. Pero ese negro resuena desde el fondo, como un bajo continuo...


El cuadro expresa gracias a las manchas blancas claramente la idea de movimiento. Pero no necesariamente la de vida. Por lo menos a escala visible. Como tantas pinturas que demandan descubrir la perspectiva o la distancia perfecta, esta no permite en modo alguno adivinar vida en ella. Al fin y al cabo, hay un capítulo de la ciencia que habla, en efecto, de replicación, sin que necesariamente haya reproducción. Que es una cosa distinta de aquella.


Ese capítulo hace referencia a sistemas que se replican, y que se expresan en las ecuaciones Belousov-Zhabotinsky (BZ), o las células de Bénard, y otros ejemplos similares. Que son estructuras disipativas, pero no por ello admiten la idea de reproducción. Y por derivación, menos la de crecimiento. La replicación es movimiento, pero no aún vida.


Hay fuerza en el cuadro, mucha fuerza. En medio de un color cuya psicología es apaciguadora, tranquilizante. El azul como color primario, que es fuente de amplios cromatismos, pero no se deriva de ninguna otra fuente. Es un axioma en la dimensión de los colores. Al mismo nivel o en el mismo rango que esos otros dos axiomas o postulados cromáticos: el amarillo y el rojo.


Un rasgo especial de este cuadro es que el nombre del autor no aparece en ninguna parte. Y tampoco aparece, eventualmente, el número de la copia si es que se trata de una serigrafía. Así que cabe especular o bien que no tiene autor, o que el autor no quiere que se le conozca. Que lo importante es la obra, que debe hablar por sí misma, y no por referencia a un ocasional argumento ad hominem. (Quizás el autor leyó en algún momento la Obra abierta de Umberto Eco; especulamos.)


Como tampoco es claro si —suponiendo que sea una serigrafía—, se trata aquí de un original o una copia de tantas. Quizás, pero no disponemos de información confidencial, esté firmado de alguna manera al espaldar, en el espaldar de la tela; o del grabado. Lo cual entonces sería cuestión de conocimiento de los curadores, por ejemplo.


En la misma medida, cabe especular que quizás en el respaldo de la lámina esté indicado si la serigrafía es original o una copia con producción cerrada, o abierta. Si es serie limitada y exclusiva o ampliamente reproducida, que es lo que sucede cuando hay necesidad de ganar dinero para sobrevivir o pagar algunos gastos o deudas. Claro que si está expuesta, la originalidad se presume. Es cuestión de honestidad, al fin y al cabo. Aunque no aparezca la autoría.


Porque pudiera tratarse, ocasionalmente, de un autor individual, o también de un colectivo de artistas, e incluso de una escuela artística. En cualquier caso, ante la ausencia de información explícita, cabe esperar lo mejor y más discreto. Esto es, una obra singular con autoría oculta. Desconocida. Perfectamente ignota.


"NASA" debe ser el coleccionista, sin duda. Porque si fuera el autor habría estampado su nombre en el extremo inferior derecho, como ha sido desde siempre la costumbre. Porque, en efecto, existen otras obras muy semejantes, siempre la misma canica azul (nombre curioso el dado por el coleccionista), con los mismos cromatismos básicamente, sólo que con otras figuras irregulares de una geometría que no es enteramente clasificable. No es geometría fractal, ni tampoco, en absoluto, euclidiana. No es geometría de taxis, pero tampoco Riemanniana, hiperbólica, de Lobachevsky ni tantas otras conocidas. La única diferencia central son los montones de manchas blancas, expresando siempre movimiento y fuerza. Porque por debajo de esas manchas blancas, los verdes y ocres, y el azul mismo permanecen impasibles.
Es como si el movimiento se superpusiera a la pasividad o tranquilidad del fondo. Como si el movimiento le cayera desde arriba. O al revés, cómo a pesar del movimiento y fuerzas de las manchas blancas, en el fondo se quiere adivinar un remanso y un fondo calmo. Estabilidad y constancia no obstante la dinámica y el movimiento.


Con lo cual, en cualquier caso, salta ante la imaginación una conclusión evidente: la canica azul es un juego de muy poca riqueza cromática. Tal y como se observa.


Con una salvedad. Siempre, siempre, aparece la esfera sobre un profundo negro oscuro. Existe incluso alguna imagen de esta canica azul acompañada en el extremo superior izquierdo por una pequeña bolita de color gris claro, que no alcanza a distinguirse bien. Quiere dar a entender la idea de acompañamiento o de juego composicional por parte del artista. Un capricho, seguro, de la creatividad artística. Una jugarreta de tantas, cabe imaginar.


El cuadro está pintado desde el ecuador de la esfera o la circunferencia. Algunas protuberancias o pequeños efectos tridimensionales se adivinan en varios lugares de la obra. Seguramente manchas abultadas de óleo, si es que de óleo se trata. Un pincel long liner o un spotter, o recogido con una espátula como para dar una rápida sensación de barrido.


Pero siempre, rodeando al cuadro, ese negro negruzco. Negro sordo y pesado. No es claro si la canica azul emerge del negro, como con entidad propia, o bien si el negro la envuelve y no termina de abrazarla. En todo caso, el perímetro de la esfera es claro y simple, y la circularidad no se difumina para nada en el negro-bajo-continuo-de-fondo.


Isaac Asimov, en un libro ya clásico, acuñó una idea hermosa y profunda que permanece. El volumen, La tierra: nuestra superpoblada nave espacial —Earth: our crowded spaceship (1975)— introdujo una luz sobre el planeta: los seres humanos se encuentran en una nave espacial, a la deriva, en un viaje cósmico. Desde entonces son numerosos los autores, filósofos y científicos que han acogido la metáfora de Asimov. La tierra es nuestra nave. Y sólo debemos y podemos mantenernos en ella, sin saber, sin importar, a dónde llegamos.


Una magnífica odisea, sin comienzo ni fin. Presente puro que se prolonga, se perpetúa, a cada instante, como presente continuo.
Frente a lo cual cabe pre-ocuparse acerca del buen mantenimiento de la nave. Cuidar su biomasa. Y sus buenas condiciones de navegación. Pues si se hunde la nave todos sus pasajeros tendrán un final desafortunado. Sólo que en la vastedad del espacio la nave no se cae a ninguna parte. Porque en el espacio exterior no hay arriba ni abajo.


Con un esfuerzo acaso supremo de imaginación, algunos podrán ver en la imagen de la canica azul un mundo. Un mundo. Pero con una extraña dificultad al mismo tiempo cognitiva y psicológica, o incluso de tipo experiencial. Estamos disociados pues no vemos lo que vemos.
En efecto, debemos evitar ver —y leer— lo que ya ha sido interpretado. Es el dilema entre si vemos lo que conocemos, o si vemos lo que conocemos. La inmensa mayoría de la gente sólo ve lo que ya conoce. Es decir, reduce lo visto a lo (ya) conocido. Por el contrario, se trata de conocer aquello que vemos. Y en lo posible, verlo sin las interpretaciones existentes o habidas sobre lo visto. Pues entonces no estaríamos viendo nada novedoso.


Crear nosotros mismos, cada quien individualmente, y cada generación de nuevo una y otra vez, nuestra propia primera experiencia del mundo y de la realidad, de los otros y de nosotros mismos. Nacer a cada momento. En eso consiste la absoluta libertad e inocencia.
Una imagen semejante como La canica azul sería inimaginable para un habitante del siglo XVII, XI o antes, por ejemplo.


La tecnología de la época no le habría permitido figurarse o representarse una obra semejante. Y si algún artista la hubiera concebido hubiera pasado un mal momento, y no habría sido comprendido. Un adelantado, quizás, a su época.


Pero a su vez, ninguna otra época habría podido imaginarse una obra semejante. Ciertamente no como sociedad o como época. Pues incluso la imaginación tiene uno de sus polos vinculado a la cultura y las costumbres.


El coleccionista —la NASA— nos ofrece una obra singular. Que no deja de generar arrobamiento que cautiva cuanto más se lo mire y aprecie. Es como si, desde la distancia, ejerciera sobre el espectador una atracción que nos empuja desde el exterior hacia el cuadro o la pintura; o la fotografía; o el grabado, o la serigrafía.


Como quiera que sea, ver esa pepita azul no deja de generar una tierna especie de saudade. Saudade por el hogar, por el vientre materno, por el espacio propio, por los nuestros. Este es exactamente el sentido de la lucha por la tierra.

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Acaloradas protestas contra el cambio climático

La semana pasada, en el lejano Océano Ártico, el buque de Greenpeace Arctic Sunrise navegó hacia una plataforma petrolera rusa para realizar una protesta pacífica. Varios manifestantes intentaron subir a la plataforma para llamar la atención acerca de lo que podría constituir un peligroso precedente: la plataforma de la empresa de gas rusa Gazprom será la primera en producir petróleo en las delicadas aguas heladas del Ártico. El Gobierno ruso respondió rápidamente mediante el uso de la fuerza, al enviar soldados de las fuerzas especiales al lugar, que llevaban pasamontañas y portaban armas automáticas. Los soldados amenazaron a los activistas pacíficos de Greenpeace, destruyeron sus botes inflables, arrestaron a treinta de ellos y remolcaron el buque de Greenpeace hacia el puerto de Murmansk, en el norte de Rusia. Según la información más reciente, los activistas podrían afrontar acusaciones de piratería.

 

El Director Ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo, participó en una acción similar el año pasado junto a otros activistas, aunque en esa oportunidad no fueron arrestados. Naidoo habló acerca de la acción de este año: "Uno de los activistas del grupo, Denis Sinyakov, un compañero ruso que es fotógrafo a bordo del buque, dijo: 'La actividad delictiva de la que me acusan se llama periodismo y continuaré realizándola'. Sus palabras captan muy bien lo sucedido. Se trata de un uso desproporcionado de la autoridad del Estado para intentar silenciar las importantes conversaciones que necesitamos tener a nivel global. En este momento estamos llegando a un punto de inflexión a nivel climático. El Ártico sirve como refrigerador y aire acondicionado del planeta y, en lugar de ver lo que sucede en el mar Ártico en los meses de verano como una señal de advertencia, de que tenemos que tomar medidas serias para combatir el cambio climático, lamentablemente las empresas petroleras de Occidente como Exxon, Shell y otras se están asociando con el Estado ruso para intentar extraer hasta las últimas gotas de petróleo en el medio ambiente más frágil, remoto y riesgoso para realizar esas actividades".

 


La protesta llama la atención por su gran audacia. Sin embargo, no es la única protesta reciente contra la extracción y el consumo de combustibles fósiles. En todo el mundo, cada vez hay más personas que se manifiestan para exigir que se tomen medidas para combatir el calentamiento global. En América del Norte, hay una coalición cada vez más grande de grupos que se unieron para detener el proyecto de construcción del oleoducto Keystone XL y la explotación de arenas bituminosas de Alberta, Canadá, que el oleoducto planea transportar.
El 21 de septiembre pasado, el último día de verano del Hemisferio Norte, miles de personas se manifestaron en todo el continente en contra del oleoducto Keystone XL. En Nebraska, activistas construyeron una granja ecológica que funciona íntegramente a energía solar, precisamente en un lugar por donde está planeado que pase el oleoducto. Los habitantes locales temen que el oleoducto derrame petróleo en el frágil ecosistema de médanos de la región y contamine el importante Acuífero Ogallala. Ese mismo día se realizó la Cumbre Internacional de Mujeres sobre la Tierra y el Clima en Suffern, Nueva York, un encuentro de mujeres de todo el mundo. Todas ellas son reconocidas por haber luchado de diferente forma para reclamar que se tomen medidas urgentes para combatir el cambio climático. Una de las participantes, Melina Laboucan-Massimo, de la nación indígena Cree, del norte de Alberta, describió el efecto de la extracción de arenas bituminosas en su comunidad y su territorio:


"Nada se compara con la destrucción que está ocurriendo aquí. Si existiera un premio mundial para el desarrollo no sustentable, las arenas bituminosas serían un claro ganador. Cubren 141.000 kilómetros cuadrados, que equivalen a destruir Inglaterra y Gales juntos, o el estado de Florida entero. Las minas que nos rodean son más grandes que ciudades enteras. En este momento hay seis o siete y podría haber hasta nueve. Imperial Oil, por ejemplo, será más grande que Washington D.C. Hay muchos problemas de toxicidad con los que tenemos que lidiar y que están relacionados con el agua y con las grandes balsas de aguas residuales. Las llaman balsas, pero en realidad son grandes lagos de lodo tóxico. Actualmente hay una extensión de 180 kilómetros cuadrados de lodo tóxico en nuestro paisaje. Cada día, un millón de litros de estas aguas residuales se filtran a la Cuenca de Athabasca, que es de donde se extrae el agua que beben nuestras familias. Soy de la Región Peace, que está conectada con la cuenca del Athabasca, que se conecta con la cuenca del Ártico, y de esta manera es que las poblaciones del norte se contaminan con las toxinas, que contienen cianuro, mercurio, plomo, hidrocarburo aromático policíclico, de modo que debemos afrontar muchos problemas de salud."


El oleoducto Keystone XL necesita la aprobación del Gobierno de Estados Unidos, debido a que atravesará territorio estadounidense, desde la frontera norte con Canadá hasta la costa del Golfo de México. El proceso de aprobación se ha postergado debido a las fuertes protestas. Después de que más de 1.250 personas fueran arrestadas frente a la Casa Blanca en 2011, en lo que fue el mayor acto de desobediencia civil en Estados Unidos en 30 años, el Presidente Barack Obama anunció que postergaría la decisión. Desde entonces, la organización ambientalista Amigos de la Tierra Estados Unidos (AT) viene denunciando que existe un conflicto de intereses con el grupo que fue contratado por el Departamento de Estado de Estados Unidos para realizar el estudio de impacto ambiental de Keystone XL. Amigos de la Tierra descubrió que el grupo Environmental Resources Management (ERM), una empresa consultora con sede en Londres, ocultó sus vínculos comerciales con TransCanada, la empresa de combustibles fósiles que estará a cargo del proyecto Keystone XL. Del mismo modo, el observatorio Oil Change International acaba de informar que "Michael Froman, el representante comercial de Estados Unidos que está a cargo de negociar una serie de tratados de 'libre comercio' secretos, aparentemente apoya el lobby de las grandes empresas petroleras, al exigir a Europa que suavice sus leyes sobre clima". Steve Kretzmann, de Oil Change, explicó: "A menos que Europa suavice sus leyes, la exportación de diésel de Estados Unidos, que contendrá arenas bituminosas, será menos competitiva".


La activista por el medio ambiente Tzeporah Berman también participó en la cumbre de mujeres. Allí habló acerca de cómo el Gobierno canadiense del Primer Ministro conservador Stephen Harper ha silenciado a científicos en un intento desesperado de acallar las críticas a Keystone XL. Berman me dijo: "En primer lugar, el Gobierno canceló la mayor parte de la investigación científica del país que tenía que ver con el cambio climático. Se trata de un gobierno que niega el cambio climático y no quiere hablar del cambio climático. El año pasado clausuraron la Estación de Investigación Atmosférica, que era uno de los lugares más importantes del mundo para obtener datos sobre el clima. Cerraron la Mesa Redonda Nacional sobre Medio Ambiente y Economía. Han despedido a científicos y, a los que quedan, les dicen que no pueden hacer públicas sus investigaciones, a pesar de que son financiadas con dinero de los contribuyentes. También se les dice que no pueden hablar a la prensa a menos que haya un responsable y se trate de una entrevista aprobada previamente. Deben tener un responsable de la Oficina del Primer Ministro. De modo que los científicos con los que he hablado se sienten avergonzados, frustrados, están protestando. La semana pasada en Canadá cientos de científicos salieron a las calles con su bata de laboratorio para protestar contra el Gobierno porque no pueden hablar. Los están amordazando a un punto tal que la destacada revista científica Nature publicó el año pasado un editorial en el que afirmaba que es hora de que Canadá deje a sus científicos en paz".


Las muertes provocadas por desastres climáticos son cada vez más: desde la devastadora inundación que destruyó ciudades enteras en Colorado, hasta el norte de la India, donde las inundaciones y los deslizamientos de tierra provocados por una tormenta en junio de este año dejaron un saldo de 5.700 muertos. La esperanza está puesta en el cada vez mayor movimiento mundial por la justicia climática, que exige a los gobiernos que tomen medidas reales para detener el cambio climático antes de que sea demasiado tarde.

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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 Los derechos de la naturaleza después de la caída de la moratoria petrolera en la Amazonia

ALAI AMLATINA, 19/08/2013.- Una de las iniciativas ambientales más originales de los últimos años, originada en Ecuador, buscaba dejar el petróleo en tierra para preservar la Amazonia y sus pueblos indígenas. Era una idea construida desde la sociedad civil que se concretó en 2007, durante el primer gobierno de Rafael Correa, enfocándola en proteger el Parque Nacional Yasuní, y sus áreas adyacentes (conocidas por la abreviatura ITT). Esos esfuerzos terminaron pocos días atrás, cuando el gobierno anunció la cancelación de esa iniciativa y permitir la explotación petrolera.


 
La idea de una moratoria petrolera en Yasuní-ITT maduró durante muchos años, pero contó con un marco excepcional otorgado por el sistema de derechos aprobados en la nueva Constitución de 2008. En ella se organizan de mejor manera los derechos a la calidad de vida de las personas, la regulación del uso de los recursos naturales y las salvaguardas a los pueblos indígenas. En paralelo a éstos, se reconocieron por primera vez los derechos de la Naturaleza o de la Pachamama. De esta manera quedó establecido un mandato constitucional ecológico, que para ser cumplido no podría permitir una actividad de tales impactos como la explotación petrolera en Yasuní-ITT.
 


En etapas siguientes, el gobierno mantuvo la moratoria petrolera pero comenzó a buscar opciones alternativas para lograr una compensación económica. En aquel tiempo se razonó que Ecuador perdería un estimado de más de 7 mil millones de dólares por no extraer los 920 millones de barriles de crudo que estaban debajo del Yasuní-ITT. El presidente Correa afirmó que si se lograba un fondo de compensación de al menos la mitad de esas ganancias perdidas, se mantendría la suspensión petrolera.


 
La condición para la protección del área pasó a estar desde entonces en recolectar 3 600 millones de dólares. Se diseñaron distintos mecanismos y justificaciones para implementar ese fondo internacional, donde gobiernos, empresas o personas, pudieran depositar dinero. La idea era sensata, ya que existen muchos argumentos por los cuales otros gobiernos, especialmente del norte industrializado, deberían ahora apoyar solidariamente la protección de la biodiversidad, abandonando así su postura clásica de apropiarse vorazmente de los recursos del sur.


 
Pero con el paso del tiempo, el andamiaje conceptual gubernamental comenzó a crujir. Por un lado, se insistía cada vez más en la idea de la compensación o indemnización económica. Por otro lado, comenzó a quedar en segundo plano la fundamentación basada en los derechos de la Naturaleza, para pasar a priorizar argumentos enfocados en detener el cambio climático global. Se sostenía que se debía mantener el petróleo bajo tierra para evitar que una vez extraído fuera quemado en algún sitio, y los gases producidos alimentaran el calentamiento global. Con ello, la propuesta era sobre todo una compensación económica para evitar un aumento en el cambio ambiental planetario.


 
La iniciativa Yasuní-ITT era mirada con mucho interés por la comunidad internacional y despertaba muchas ilusiones entre varios movimientos sociales, al ser un ejemplo de una transición postpetrolera. Pero siempre sufrió de tensiones, como el constante recordatorio gubernamental de pasar a un “plan B” que consistía en explotar ese petróleo amazónico, e incluso contradicciones, como fueron las declaraciones presidenciales contra los posibles donantes internacionales.


 
El presidente Correa acaba de presentar varios argumentos para cancelar esta iniciativa de moratoria en Yasuní-ITT. Uno de ellos fue denunciar la falta de apoyo de la comunidad internacional, calificándola de hipócrita. En parte le asiste la razón, ya que muchas naciones industrializadas crecieron gracias a la expoliación de los recursos del sur, y la iniciativa Yasuní-ITT les permitía comenzar a saldar esas deudas. Pero tampoco puede minimizarse que al condicionar la moratoria petrolera a una compensación económica, se cayó en una contradicción insalvable. Es que el mandato constitucional ecuatoriano obliga a la protección de ese tipo de áreas, tanto por proteger los derechos de indígenas como los de la Naturaleza. Se vuelve muy difícil pedir a otros gobiernos una compensación económica por cumplir con una obligación constitucional propia. Una adecuada analogía sería la de un país que le pide a otros compensaciones económicas por sus gastos en atender la salud de sus niños.


 
Otro argumento presidencial se basa en una actitud de optimismo tecnológico, sosteniendo que ahora sí se puede hacer una explotación petrolea en la Amazonia minimizando los impactos. Esta actitud es muy común en varios gobiernos, pero es especialmente paradojal en Ecuador, ya que allí se vivieron en carne propia los duros impactos de extraer petróleo en la Amazonia. Esto ha quedado en evidencia en el proceso contra Texaco-Chevrón. Toda la información científica disponible abrumadoramente deja en claro los graves impactos de las petroleras en ambientes tropicales.


 
El combate a la miseria es otro de los argumentos presidenciales para cancelar la moratoria petrolera. Esta es una posición que suscita muchas adhesiones, y debe celebrarse que se usen los recursos naturales en beneficio del país, en lugar que nutran las arcas de empresas transnacionales. Pero decirlo no resuelve el problema de cómo asegurar que ello suceda. Es que más o menos lo mismo sostienen las empresas (cuando prometen, por ejemplo, que la minería resolverá la pobreza local y generará empleo), lo repiten unos cuantos gobiernos ideológicamente muy distintos (la “locomotora minera” de Santos se supone que reducirá la pobreza en Colombia), y está en el núcleo conceptual del desarrollo convencional (creyendo que todo aumento de exportaciones arrastrará al producto interno, y con ello se reduciría la pobreza).


 
Hay muchos pasos intermedios entre extraer un recurso natural y reducir la pobreza, y es precisamente en esas etapas donde se originan multitud de problemas. Estos van desde los dudosos beneficios económicos de ese tipo de extractivismo (ya que lo que el Estado ganaría por un lado por exportar petróleo, lo perdería por otro al atender sus impactos sociales y ambientales), el papel del intermediario (donde las empresas, sean estatales o privadas, del norte o de amigos del sur, sólo son exitosas cuando maximizan su rentabilidad, y casi siempre lo hacen a costa del ambiente y las comunidades locales).


 
La decisión de Correa genera ondas de choque en diversos planos. Al liberar a las petroleras, se pone en riesgo inmediato un ecosistema de alta biodiversidad, y a los pueblos indígenas que lo habitan (incluyendo aquellos que viven en aislamiento). Se desploma el intento de aplicar una alternativa postpetrolera, y la capacidad de servir como ejemplo entre los demás países desaparece. La medida ecuatoriana sin dudas alentará las presiones sobre áreas protegidas que también se viven, por ejemplo, en Perú y Bolivia. También muestra que el país no logra cumplir las promesas de diversificación productiva, y vuelve a caer en un papel de proveedor de materias primas.


 
Pero posiblemente el impacto más fuerte ha sido sobre el marco constitucional de los derechos de la Naturaleza. Es que al final de su discurso, Correa regresó a la vieja oposición de la década de 1970 entre desarrollo y conservación ambiental, cuando dijo que el “mayor atentado a los Derechos Humanos es la miseria, y el mayor error es subordinar esos Derechos Humanos a supuestos derechos de la naturaleza: no importa que haya hambre, falta de servicios... ¡lo importante es el conservacionismo a ultranza!”. Nadie en el ambientalismo defiende la miseria, sino que denuncian que bajo los titulares de promover el crecimiento económico no sólo se desemboca en mayores desigualdades sociales sino que se destruye el entorno natural.


 
Al margen de esa precisión, el problema es que en esa frase los derechos de la Naturaleza quedan apenas como un supuesto. Si esos derechos son dejados a un lado, prevalecerá el desarrollo convencional, con un nuevo triunfo del petróleo, ya que los impactos sociales y ambientales no tienen valor económico. Los derechos de la Naturaleza son una reacción a ese tipo de razonamiento. No son una concesión a las plantas y animales, o a los ambientalistas, sino que son una necesidad para poder proteger efectivamente a los pueblos y su patrimonio natural.
 


Todo esto hace que quede planteada la angustiosa pregunta si el día en que cayó la iniciativa de moratoria petrolera en la Amazonia de Ecuador, también no comenzaron a desplomarse los derechos de la Naturaleza.


 

Por Eduardo Gudynas integra el equipo de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social). Su twitter es: @EGudynas

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