Calentamiento global podría echar millones en algunos bolsillos

Muchos miran hacia el Ártico, algunos con horror ante los efectos del calentamiento global, sin embargo, otros anticipando con ansiedad los recursos sin explotar que yacen bajo la nieve y el hielo que se derrite paulatinamente.
 


“He trabajado en el norte durante 21 años, y la escala y la velocidad del cambio que se produce allí es asombrosa”, dijo Douglas Clark, de la canadiense Universidad de Saskatchewan.


 
“Estos cambios, tomados en su totalidad y reflejados en nuestro informe, me impiden dormir por las noches”, alertó a IPS.


 
Cambios rápidos e incluso abruptos ocurren en múltiples frentes del Ártico, según el Arctic Resilience Report (ARR, o Informe de Resiliencia del Ártico). Y lo que ocurre en el Ártico no se queda allí.


 
“Este es el primer informe internacional en decirle al mundo que se ajuste el cinturón de seguridad: estamos en una montaña rusa salvaje y no sabemos qué vendrá”, dijo Clark.
 


El ARR implicó un esfuerzo de dos años de colaboración entre expertos de los países nórdicos, más Rusia, Canadá y Estados Unidos, e incluye perspectivas indígenas. Se trata de una sofisticada evaluación de cómo interactúan los cambios en el clima, los ecosistemas, la economía y la sociedad.


El informe fue divulgado este miércoles 16 en la Reunión Ministerial del Consejo del Ártico en Kiruna, Suecia.


 
“Lo que ocurre en el Ártico tiene profundas implicaciones para todas las partes del mundo”, dijo Sarah Cornell, autora principal del estudio.


 
El recalentamiento planetario no solo está derritiendo la nieve y el hielo. También está calentando el océano Ártico y las tierras que lo rodean. Las estaciones están cambiando, el permafrost se está fundiendo, hay invasión de nuevas especies y las autóctonas se esfuerzan por sobrevivir, los lagos están desapareciendo y los ríos son redirigidos por el paisaje que se derrite, documenta el informe.


 
Algunos ecosistemas del Ártico atraviesan modificaciones catastróficas, algunos de los cuales son de gran escala e irreversibles, dijo a IPS la científica Cornell, del Centro de Resiliencia de Estocolmo.
 


Aunque para muchas personas el Ártico está tan lejos como la luna, está íntimamente interconectado con el resto del mundo.


 
“Los pueblos del Ártico no necesariamente se oponen al desarrollo económico, pero quieren estar en control de lo que ocurra”


 
El estado del tiempo está pautado ampliamente por las frías regiones ártica y antártica, equilibrado por los trópicos calientes.


 
Pero el Ártico se está derritiendo rápidamente. El pasado verano boreal, el hielo marino se redujo a la mitad de lo que era hace menos de 30 años y sigue en declive acelerado.


 
“Esto tiene y tendrá consecuencias espectaculares para el resto del mundo. No sabemos cuáles serán todas ellas”, dijo Cornell.


 
En el Ártico viven culturas y especies que no se hallan en ninguna otra parte y que tampoco pueden trasladarse más al norte para escapar del aumento de las temperaturas. Deben hacer un real esfuerzo por sobrevivir, dijo Tero Mustonen, presidente de la Cooperativa Snowchange, una red de culturas indígenas de todo el mundo.


 
“El Ártico está atravesando cambios fundamentales. Los alces están apareciendo por primera vez en la tundra, junto con nuevos insectos, plantas e incluso árboles”, dijo Mustonen a IPS desde su casa en el norte de Finlandia.


 
Mustonen, coautor del ARR, trabaja con comunidades chukchi de pastores de renos del nororiente de Siberia que han deambulado por esas tierras apartadas durante varios siglos.


 
Como muchas comunidades indígenas que viven en la tierra, poseen una profunda conexión ecológica, cultural y espiritual con su paisaje. Y ese paisaje está cambiando tanto que a veces no reconocen su propio hogar, señaló.


 
“Los chukchi no comparten fácilmente sus pensamientos. Pero los ancianos tienen un mensaje claro y poderoso que transmitir al mundo: ‘La naturaleza ya no confía en los seres humanos’”, planteó.


 
Sin embargo, las ocho naciones del Consejo del Ártico se centraron principalmente en futuras oportunidades de transporte marítimo, acceso a petróleo, gas y recursos minerales, y geopolítica. A China, Japón, India, Corea del Sur, Singapur e Italia les concedieron estatus de observadores, mientras que Canadá bloqueó la postulación de la Unión Europea.


 
El Consejo es el principal foro internacioal sobre asuntos del norte, y en los próximos dos años será liderado por Canadá, que dijo se centrará en el desarrollo económico.


 
Según algunas estimaciones, la región puede tener 13 por ciento del petróleo aún no descubierto del mundo, así como 30 por ciento de los depósitos no descubiertos de gas, y vastas cantidades de recursos minerales.


 
Las muy elogiadas investigaciones científicas del Consejo ahora se centrarán en cómo desarrollar los recursos del norte para beneficio de los habitantes de esa parte del mundo.


 
En los últimos tiempos, Canadá generó críticas por redirigir sus propias investigaciones científicas para apoyar a las empresas y a la industria.


 
El secretario de Estado (canciller) de Estados Unidos, John Kerry, representó a su país en el Consejo del Ártico, manifestando así el renovado interés en la zona de Washington, que también divulgó su nueva Estrategia Nacional para la Región del Ártico.


 
Aunque reconoce los impactos profundos del recalentamiento planetario sobre la región y sobre la población originaria, la Estrategia sostiene que la zona ayudará a cubrir las necesidades energéticas de Estados Unidos en el futuro.


 
En la reunión, los miembros adoptaron un acuerdo sobre preparación para la contaminación marina con petróleo. Algunas organizaciones indígenas y ambientalistas urgieron al Consejo a imponer una moratoria a las perforaciones en busca de crudo en el Ártico, dadas las peligrosas condiciones y las dificultades que implican las tareas de limpieza.


 
Según Greenpeace Internacional, ese acuerdo no ofrece ningún estándar mínimo, específico y práctico, y tampoco contiene disposiciones para que las empresas se hagan responsables de todos los costos y daños causados.


 
“Aquí hubo dos conferencias: una que advirtió sobre los peligros del cambio climático y la rápida industrialización en esta frágil región, y otra, a la que asistieron ministros de Relaciones Exteriores, que prácticamente no tomó medidas concretas para abordarlos”, dijo Ruth Davis, asesora de políticas en Greenpeace Internacional.


 
Los pueblos del Ártico no necesariamente se oponen al desarrollo económico, pero quieren estar en control de lo que ocurra. Sin embargo, las naciones árticas y las comunidades locales están en etapas muy diferentes. En Finlandia y Rusia, los pueblos originarios no tienen derechos oficiales sobre la tierra o el agua, a diferencia de Canadá o Alaska, dijo Mustonen.


 
Según él, “los derechos y las culturas de los pueblos indígenas en estas regiones tienen que tomarse en serio a fin de integrar su necesidades en cualquier forma de desarrollo”.


 
(Con información de IPS)

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La muerte del Mecanismo de Desarrollo Limpio

ALAI AMLATINA, 25/04/2013.-  El Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) fue creado por el Protocolo de Kioto en 1997 y entró en vigor en 2005.  Por este medio, los países en desarrollo pueden realizar proyectos que reduzcan emisiones de gases de efecto invernadero, y transferir (vender) esas reducciones a los países desarrollados para que estos puedan cumplir con sus metas de reducción establecidas en Kioto.

 

El MDL ha sido, desde sus orígenes, fuente de todo tipo de especulaciones y debates.  Desde los más optimistas que veían en él una forma efectiva de reducir gases de efecto invernadero y de transferir recursos económicos y tecnológicos a los países en desarrollo, a los más críticos que sostenían que no se iba a producir ni lo uno ni lo otro.  La mayoría de los análisis de evaluación del mecanismo, una vez cerrado el primer período de compromiso 2008 – 2012, le ha dado la razón a los más críticos.ioo

 

Sus defensores aducen que el fracaso del MDL se debe a los altos costos demandados por un sistema extremadamente complejo y burocratizado.  Sus detractores afirman que es imprescindible un sistema así para intentar evitar las enormes posibilidades de fraude (en un mecanismo en el que tanto al comprador, como al vendedor y al fiscalizador, les conviene sobrestimar reducciones) y de error (dadas las incertidumbres científicas y técnicas que envuelven los proyectos).

 

Pero más allá del análisis de sus logros o carencias, los resultados de la última reunión de la Conferencia de las Partes le han puesto un punto final al Mecanismo de Desarrollo Limpio, al menos en América Latina.

 

La enmienda de Doha (2012) al Protocolo de Kioto ha establecido un Segundo Período de Compromiso que cubrirá el lapso 2013-2020 durante el cual los países firmantes se comprometen a reducir en un 18% sus emisiones de gases de efecto invernadero respecto a las que tuvieron en el año 1990.  Pero esta enmienda no ha contado con la firma de cinco países claves: Estados Unidos, Rusia, Japón, Canadá y Nueva Zelandia.

 

Esto deja prácticamente sola a la Unión Europea en el esfuerzo convenido internacionalmente de reducir emisiones y la convierte en la única potencial compradora de créditos de reducción de emisiones en cualquiera de sus formas.  El MDL es el único medio que tienen los países en desarrollo de participar del mercado de carbono.  Consecuentemente los Certificados de Reducción de Emisiones (CERs) que puedan obtenerse a partir de este mecanismo tendrán como su potencial y exclusivo comprador a la Unión Europea.

 

Pero la Unión Europea ha decidido que para este segundo período de compromiso solo aceptará CERs que provengan de los Países Menos Desarrollados, una lista de 49 países de África y Asia, entre los que no se encuentra ningún país latinoamericano.  Por lo tanto, los proyectos de MDL provenientes de América Latina que no hayan alcanzado a ser registrados ante la Junta Ejecutiva del MDL antes del 31 de diciembre de 2012 no podrán vender sus certificados dentro del sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea.

 

 Al final de 2012 había unos 6.000 proyectos registrados ante la Junta que generaron hasta el 2012 un total de CERs por aproximadamente 2 mil millones de toneladas de CO2.  A su vez se espera que esos proyectos generen CERs por más de 6 mil millones de toneladas de CO2 hacia el 2020.  A estos habría que sumarles todos los proyectos que están en las etapas previas esperando a ser registrados.

 

Esto ya supera largamente las expectativas de demanda esperada de créditos de carbono en el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea para el período 2013-2020, lo cual deja muy poco margen para la colocación de los certificados del Mecanismo de Desarrollo Limpio, aún para aquellos países menos desarrollados que podrán ser los únicos ofertantes en ese mercado.

 

Por otra parte, los precios de los certificados de carbono en la actualidad no son para nada alentadores.  La sobreoferta de créditos de carbono, sumada a las incertidumbres sembradas por unas negociaciones lentas y controversiales en la Convención de Cambio Climático, hicieron caer los precios de los certificados de reducción de un precio que llegó a estar por encima de los 30 euros a un mínimo de 2,8 euros a comienzos de este año.

 

El Mecanismo de Desarrollo Limpio ha muerto y con él ha fenecido el mercado de carbono para los países latinoamericanos.  No obstante la Convención está analizando nuevos mecanismos de mercado que, se espera, estarán definidos para el año 2015 y entrarán en vigor a partir de 2020. Veremos.  Por ahora, Latinoamérica puede ir guardando  sus sueños de certificados de carbono en el cajón.

 

Por Gerardo Honty analista en Energía y Cambio Climático de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social). www.energiasur.com / twitter: @energiasu

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Martes, 25 Diciembre 2012 09:51

Agua: interés mundial clave para 2013

El 2013 constituirá un período clave en los esfuerzos internacionales para resolver la crisis de 770 millones de personas sin acceso al agua potable y de dos mil 500 millones que están privadas de servicios de saneamiento adecuado.

 

Con ese propósito, Naciones Unidas iniciará el próximo martes el Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua, proclamado por la Asamblea General en una resolución adoptada en diciembre de 2010.

 

Ese texto puso de relieve que el agua es fundamental para el desarrollo sostenible, en particular para la integridad del medio ambiente, la salud y el bienestar humanos y la erradicación de la pobreza y el hambre.

 

Todos esos desafíos forman parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, establecidos por la ONU en 2000 para ser cumplidos en 2015.

 

Y uno de ellos busca reducir a la mitad el porcentaje de personas sin acceso al agua potable y a los servicios básicos de saneamiento, meta cuyo cumplimiento despierta escepticismo por los lentos y desiguales avances registrados hasta ahora.

 

Frente a esa situación, agravada por los efectos del cambio climático y otros problemas que repercuten negativamente en la cantidad y la calidad del agua, la ONU insiste en la necesidad de fortalecer la cooperación en todos los planos.

 

Ese es uno de los ángulos principales del Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua, el cual debe servir para la realización de actividades a todos los niveles, según establece la resolución de la Asamblea General.

 

Hace dos años y a instancias de Bolivia, ese cuerpo reconoció el acceso al agua potable y el saneamiento como "un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos".

 

De acuerdo con la entidad ONU-Agua, creada en 2003, los siete mil millones de habitantes del planeta beben de dos a cuatro litros de agua cada día y una parte de ella a través del consumo de alimentos.

 

Este último aspecto demuestra su real dimensión cuando se comprueba que para producir un kilogramo de carne de ganado vacuno y de trigo se consumen 15 mil y mil 500 litros de agua, respectivamente.

 

Por eso, la organización reclamó cambios fundamentales en la gestión y las políticas a lo largo de toda la cadena de producción agrícola para un mejor uso de los recursos hídricos y poder responder a la creciente demanda de alimentos y otros productos.

 

Para el 2013 está programada una conferencia internacional de alto nivel sobre la cooperación en la esfera del agua, a celebrarse en agosto venidero en Tayikistán.

 

También existe una propuesta para realizar otra reunión en la sede de la ONU en Nueva York, en ocasión del Día Mundial del Agua, el 22 de marzo, proclamado hace 20 años (1992) por la Asamblea General.

 

El precioso líquido también es objeto de un Decenio Internacional para la Acción, denominado El agua fuente de vida, entre 2005 y 2015. Poco antes (2003) se conmemoró el Año Internacional del Agua Dulce.

 

25 DICIEMBRE 2012

(Con información de Prensa Latina)

 

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Brasil: La muerte anunciada de los Guaraní-Kaiowá

ALAI AMLATINA, 05/11/2012.- La Justicia revocó la orden de retirada de 170 indios guaraní-kaiowá de las tierras en que viven en el estado de Mato Grosso do Sul. En una carta a la opinión pública ellos expusieron: “Pedimos al Gobierno y a la Justicia Federal que no decreten la orden de desalojo, sino que decreten nuestra muerte colectiva y el enterramiento de todos nosotros aquí. Nosotros ya hemos evaluado nuestra situación actual y hemos concluido que vamos a morir todos, incluso dentro de poco tiempo”.

 

La muerte precoz, inducida -la que nosotros, caraspálidas, llamamos suicidio- es un recurso frecuente adoptado por los guaraní-kaiowá para resistir frente a las amenazas que sufren. Prefieren morir a degradarse. En los últimos veinte años casi mil indígenas, la mayoría jóvenes, pusieron fin a sus vidas en protesta por las presiones de empresas y terratenientes que codician sus tierras.

 

La carta de los guaraní-kaiowá fue divulgada después que la Justicia Federal determinara la retirada de 30 familias indígenas de la aldea Passo Piraju, en Mato Grosso do Sul. Dicha área es disputada por indígenas y terratenientes. En el 2002, por un acuerdo con la mediación del Ministerio Público Federal, en Dourados, se destinaron a los indígenas 40 hectáreas ocupadas por una hacienda. El supuesto propietario recurrió a la Justicia.

 

Según el CIMI (Consejo Indígena Misionero), vinculado a los obispos brasileños, hay que saber interpretar el lenguaje de los indios: “Ellos hablan de muerte colectiva (que es diferente del suicidio colectivo) en el contexto de la lucha por la tierra, o sea si la Justicia y los pistoleros contratados por los terratenientes insisten en sacarlos de sus tierras tradicionales, están dispuestos a morir todos en ellas, sin abandonarlas nunca”, dice la nota.

 

Datos del CIMI indican que, entre el 2003 y el 2011, fueron asesinados en el Brasil 503 indios. Más de la mitad -279- pertenecían a la etnia guaraní-kaiowá. Como protesta, el 19 de octubre, en Brasilia, fueron plantadas cinco mil cruces en el engramado de la Explanada de los Ministerios, simbolizando a los indios muertos y amenazados.

 

Están comprobados los asesinatos de miembros de esa etnia por pistoleros al servicio de los terratenientes de la región. Junto al río Hovy recientemente fueron asesinados dos indios mediante golpes y torturas.

 

La Constitución acepta el principio de la diversidad y la alteridad, y consagra el derecho congénito de los indios sobre las tierras habitadas tradicionalmente por ellos. Esas tierras debieron haber sido demarcadas hasta 1993, pero desgraciadamente la Justicia brasileña es extremadamente morosa cuando se trata de los derechos de los pobres y excluidos.

 

Un cuarto de siglo después de la aprobación de la carta constitucional, en 1988, las tierras de los guaraní-kaiowá todavía no fueron demarcadas, lo que favorece la invasión de ladrones y acaparadores de tierras y agentes del agronegocio.

 

Durante el gobierno de Lula participé en toda la polémica en torno a la demarcación de Raposa Serra do Sol. Gracias a la decisión presidencial y a una sentencia del Tribunal Supremo Federal, los terratenientes invasores fueron retirados de aquella reserva indígena.

 

En el caso de los guaraní-kaiowá no se ve, hasta ahora, la misma firmeza del poder público. Incluso la Abogacía General de la Unión, responsable de la salvaguarda de los pueblos indígenas -dado que ellos son tutelados por la Unión- llegó a editar un estatuto que en la práctica reduce el ejercicio de varios derechos.

 

El argumento de los enemigos de nuestros pueblos originarios es que sus tierras podrían ser económicamente productivas. Argumento tras el cual perdura la idea de que los indios son personas inútiles, descartables, y que el interés del lucro del agronegocio debe estar por encima de la sobrevivencia y de la cultura de dichos pueblos ancestrales.

 

Los indios no son extranjeros en las tierras del Brasil. Cuando llegaron aquí los colonizadores portugueses -equivocadamente calificados en los libros de historia como “descubridores”- se encontraron con más de cinco millones de indígenas, que dominaban centenares de idiomas distintos. La mayoría fue víctima de un genocidio implacable, quedando hoy apenas 817 mil indígenas, de los que 480 mil viven en aldeas, divididos entre 227 pueblos que dominan 180 idiomas diferentes y que ocupan el 13% del territorio brasileño.

 

Para nada sirve que el gobierno brasileño firme documentos en favor de los derechos humanos y del desarrollo sustentable si eso no se traduce en gestos concretos para la preservación de los derechos de los pueblos indígenas y de nuestro medio ambiente.

 

Hizo bien la presidenta Dilma al introducir retoques en el proyecto del nuevo Código Forestal aprobado por el Congreso. Entre agradar a los políticos y los intereses de la nación y la preservación ambiental, la presidenta no dudó en descartar privilegios y abrazar los derechos colectivos.

 

Ahora queda por demostrar la misma firmeza en la defensa de los derechos de esos pueblos que constituyen nuestra raíz y que marcan predominantemente el DNA del brasileño, según comprobó el Proyecto Genoma Humano. (Traducción de J.L.Burguet)

 

Por Frei Betto es escritor, autor de la novela indigenista “Uala, el amor”, entre otros libros.
www.freibetto.org/ twitter:@freibetto.

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Jueves, 18 Octubre 2012 07:04

Biocarburantes sí, pero no todos

Biocarburantes sí, pero no todos
La Comisión Europea dio ayer la razón —al menos en parte— a quienes desde hace años señalan a los biocarburantes como una de las causas del hambre en el mundo y de la subida del precio de los alimentos. Bruselas anunció un cambio legal para limitar el uso de biocombustibles procedentes de tierras de cultivo y que a partir de 2020 solo serán subvencionables los procedentes de desechos, paja o algas, que no pueden ser sospechosos de encarecer la comida. Su mensaje es: biocarburantes sí, pero no todos.

 
Bruselas ha cedido al fin a años de denuncias de distintas ONG que sostienen que los biocarburantes —combustibles producidos a partir de cultivos y que emiten mucho menos CO2 que los fósiles— empeoran el hambre. Intermón Oxfam, por ejemplo, publicó el pasado septiembre un informe titulado Las semillas del hambre sobre el tema, en el que afirma: “La sed europea de biocombustibles augura más hambre, mientras los precios de los alimentos se disparan”.

 
Lourdes Benavides, responsable del estudio, afirma: “No tiene sentido que se produzca en países pobres carburante para nuestros automóviles. Se desvían recursos a la exportación de cereales, azúcar u oleaginosas y además, eso incide en la subida de los precios de los alimentos”. La propuesta de la Comisión, según Benavides, “da una señal clara al mercado y a los productores de los carburantes. Es un paso adelante, pero es insuficiente y llega tarde”.


También hay críticas entre los ecologistas, con el argumento de que si arrasas un bosque tropical para producir biodiésel que luego se transporta a la otra parte del mundo, las ventajas en forma de reducción de emisiones no son tales. “Siempre ha estado la polémica sobre las reducciones reales de gases de efecto invernadero que tienen los biocarburantes. Depende de la tierra en la que se cultive. No es lo mismo en una selva forestal sobre una turbera y que se traslade grandes distancias. No es lo mismo que el bioalcohol producido cerca del lugar de consumo. Debería prohibirse en ciertas tierras”, afirma el ecologista Ladislao Martínez.

 
La Comisión Europea acepta estos argumentos y, en un comunicado publicado ayer, anuncia una reforma legal que limita “al 5% el uso de biocombustibles fabricados a partir de cultivos alimentarios con el fin de alcanzar el objetivo de 10% de energía renovable” fijado en la directiva europea.

 
Connie Hedegaard, comisaria de Acción por el Clima, declaró en una nota: “Para que los biocombustibles contribuyan a combatir el cambio climático, debemos utilizar aquellos realmente sostenibles. Tenemos que invertir en biocarburantes que reduzcan realmente las emisiones y no compitan con la producción de alimentos. Ello no significa en modo alguno que abandonemos los de primera generación, sino que es una señal clara de que el crecimiento futuro de los biocombustibles debe venir de la mano de los avanzados. Cualquier otra cosa será insostenible”.

 
La industria de los biocarburantes reaccionó airada a la propuesta de la Comisión —a la que le queda un largo camino, pero que marca una senda difícil de variar—. La patronal española, APPA, aplaudió que la propuesta sea más suave que un borrador previo, pero lamentó que “la Comisión mantenga en el proyecto su propuesta de limitar al 5% la aportación de los biocarburantes fabricados con cultivos alimentarios, ya que prejuzga negativamente sus impactos sin base alguna”.

 
APPA critica que realizaron cuantiosas inversiones para cumplir con las directivas europeas y que las plantas llevan años paradas y el sector está en pérdidas por las importaciones de biodiésel desde Argentina e Indonesia. Ahora, añade, “resulta inaceptable que el objetivo máximo propuesto por la Comisión sea inferior al ya alcanzado en España, donde la contribución de los biocarburantes al consumo en el transporte ha superado ya el 7% en términos energéticos”.

 
La industria de los biocarburantes considera que ha sido acusada sin base de todo tipo de fatalidades. En 2008, después de que el precio de los alimentos se disparase —a la par que el del petróleo—, hasta el Banco Mundial les acusó de ser corresponsable de hambrunas.

 
Todas las propuestas de Bruselas atornillan el actual modelo de biocarburantes. Como cuando propone “incrementar al 60% el umbral mínimo de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de las nuevas instalaciones”, frente a un 35% actual. En 2017 ese nivel ya deberá ser del 50%. Y a partir de 2020 no podrán recibir subvenciones (o exenciones fiscales) aquellos biocarburantes que reduzcan notablemente las emisiones y “no se produzcan a partir de cultivos que se utilizan para producir alimentos o piensos”.


Además, “se tendrá en cuenta la incidencia global de la reconversión de tierras (cambio indirecto del uso de la tierra) al evaluar las emisiones de gases de efecto invernadero de los biocombustibles”. Es decir, que habrá que tener en cuenta si el cultivo se realiza en una zona de bosque tropical, por ejemplo, ya que al talar los árboles se emite CO2.


La UE “pretende fomentar el desarrollo de biocombustibles alternativos, conocidos como biocombustibles de segunda generación, a partir de materia prima no alimentaria, como desechos o paja, que emitan muchos menos gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles y no interfieran directamente en la producción mundial de alimentos”.

 
El futuro, pues, son biocarburantes obtenidos a partir de las algas. Conseguir producir aceites a partir de algas cultivadas en tanques, donde no podría haber acusación posible.

 
Por todo el mundo, grupos de investigación buscan microalgas que crezcan rápido, que necesiten poca superficie y que, además de crecer a costa del CO2, produzcan un aceite que se pueda utilizar como combustible. Sin embargo, eso aún está lejos. La UE al menos ha marcado el camino que quiere seguir.


Por Rafael Méndez 18 OCT 2012 - 00:00 CET

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Sábado, 08 Septiembre 2012 07:01

Sicco Mansholt y el decrecimiento económico

Sicco Mansholt y el decrecimiento económico
Los economistas ecológicos afirmamos que la economía de los países ricos debería ir hacia un estado estacionario, en expresión de Herman Daly. Eso debería lograrse tras un cierto decrecimiento”, observó Nicholas Georgescu-Roegen ya en 1979.


Esa economía sin crecimiento, ¿sería todavía una economía capitalista? ¿Qué pasa con las ganancias capitalistas y con la acumulación de capital si la economía no crece? La cuestión no es nueva, fue abiertamente debatida en París en 1972 por un presidente de la Comisión Europea, el socialdemócrata holandés Sicco Mansholt, contrario al crecimiento económico tras haber leído el informe de los Meadows del MIT y por su experiencia de varios años como rector de la política agraria europea. El debate, organizado por Le Nouvel Observateur (n. 397, 1972), atrajo a tres mil personas. Tuvo otros protagonistas brillantes: Herbert Marcuse y Edgar Morin (un viejo y un joven filósofo), el sindicalista Edmond Maire, el ambientalista Edward Goldsmith –que había publicado Blueprint for Survival en 1971– y los escritores Philippe Saint Marc y André Gorz. No se habló todavía de cambio climático, pero sí de escasez de recursos, aumento de la población, los absurdos de la contabilidad macroeconómica del PIB, la felicidad, el capitalismo, el socialismo, el militarismo, la tecnología y la complejidad. André Gorz introdujo en este debate la palabra décroissance y afirmó que el capitalismo tal vez pudiera sobrevivir a ese decrecimiento y a un estado estacionario porque la tecnología y el comercio que ahora llamamos “verdes”, podrían ser un nuevo sector de negocios donde invertir capitales y obtener ganancias. Pero no estaba seguro.


Fue notable la intervención de Sicco Mansholt en ese debate de 1972. El había anunciado que prefería el BNB (Bonheur national brut, la felicidad nacional bruta) al producto nacional bruto, siendo criticado tanto por el presidente Georges Pompidou como por Georges Marchais del Partido Comunista francés. Sicco Mansholt, que tenía 63 años, había iniciado el debate europeo con una carta al presidente de la Comisión Europea, Franco Malfatti, en febrero de 1972, tras leer el informe de los Meadows (antes de ser entregado al Club de Roma). La carta a Malfatti está escrita en un contexto de “estanflación” (estancamiento económico combinado con inflación) causado por un descenso de ganancias empresariales por la fuerza de los sindicatos en una época de pleno empleo, año y medio antes de la gran subida del precio del petróleo, en 1973, que desencadenó otro tipo de “estanflación”. Además, la carta fue escrita poco antes de la primera gran conferencia ambiental de Naciones Unidas, en Estocolmo.


Al decantarse por un “crecimiento por debajo de cero”, Mansholt no quería simplemente debatir sino promover políticas públicas europeas dirigidas hacia la conservación y el reciclaje. Le parecía apropiado “que la Comisión se proponga crear un Plan Económico Europeo central. Al hacer esto, nos alejaremos del objetivo de obtener el producto nacional bruto máximo (…)”.


Tuvo propuestas dirigidas contra las ganancias capitalistas, al suprimir la amortización acelerada de bienes de capital que se deduce de los impuestos (y que infla las ganancias) y al protestar contra la obsolescencia de los bienes de consumo duradero. Propuso introducir la certificación de productos reciclables que tendrían desgravaciones fiscales. Un arancel europeo a las importaciones protegería esos productos reciclables certificados, pues en caso contrario la competencia internacional impediría esa producción menos dañina. Era partidario de prohibir la producción de muchos productos no esenciales.


Otros temas como la crítica contra la modernidad de la ciencia cartesiana, la complejidad que produce incertidumbres y que impide usar ingenuamente la noción de “equilibrio ecológico”, fueron discutidos por André Gorz y Edgar Morin en ese debate de Le Nouvel Observateur de 1972. Sicco Mansholt coincidía con otros protagonistas del debate en que el ecologismo no era un lujo de los ricos sino una necesidad de todos, y que los más perjudicados por el urbanismo inhumano de las banlieues eran los pobres. Pero los problemas no eran solamente para los humanos. Mansholt dijo: “estamos aquí para hablar del destino de la raza humana, pero conviene no olvidar los animales ni los vegetales, elementos indispensable del complejo ecológico. La raza humana no debe solamente preocuparse egoístamente de su propia supervivencia”. Eso se acerca al concepto de Derechos de la Naturaleza del artículo 71 de la Constitución de Ecuador de 2008.


Cuarenta años después, falta en la Comisión Europea y en la Socialdemocracia políticos tan atrevidos como lo fue Sicco Mansholt. En Bruselas se critica el PIB, pero predomina todavía la visión de que es posible recuperar el crecimiento económico y lograr la sustentabilidad ambiental gracias al aumento de la eficiencia técnica.

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Bután, un pequeño país entre la India y China, ha dado un enorme paso hacia un mundo más sostenible y ecológico. El país ya es conocido por practicar una política muy especial: primar la felicidad de las personas sobre los intereses económicos. De hecho, usa, en vez del PIB, los índices llamados Felicidad Bruta Nacional (FBN) y Felicidad Bruta Interna (FBI) para basarse en la toma de decisiones políticas: lo que importa es la calidad de vida desde criterios psicológicos en vez de económicos.

Los cuatro pilares de la FBN son la promoción del desarrollo socioeconómico sostenible e igualitario, la preservación y promoción de valores culturales, la conservación del medio ambiente y el establecimiento de un buen gobierno.
La agricultura ecológica ayudará a lograr los tres primeros, ya que, respecto a la conservación de la propia cultura, los métodos tradicionales (así como los cultivos locales) son, casi siempre, los más apropiados para lograr una agricultura sostenible.
Lo cierto es que el paso a una agricultura 100% ecológica no ha sido difícil para Bután, ya que muchos de sus granjeros y agricultores ya usaban métodos orgánicos para el cuidado de sus granjas y cultivos, aunque no estuvieran certificados.

El Ministerio de Agricultura lanzó un plan para desarrollar este tipo de agricultura en 2007. No sólo se trataba de proteger el medio ambiente, sino también un modo de enseñar a los agricultores nuevos métodos que les ayudarán a cultivar más alimentos y conseguir así la autosuficiencia alimenticia del país. El Ministerio ayudará ofreciendo asistencia técnica a los agricultores que opten por lo ecológico.

Cerca de la frontera con la India, el estado de Sikkim, será uno de los primeros que llegue a conseguir una agricultura ecológica en 2015. El último en lograrlo será el estado de Kerala, que empezó el cambio a una agricultura orgánica en 2010. El camino es más largo. Pero llegará, que es lo importante.


DATOS DE CONTACTO:
http://www.ecologiaverde.com

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Expertos llaman al mundo a cambiar de actitud ante problema de la basura
Washington, 9 de agosto. En la basura hay tesoros por descubrir.


Con esta consigna, expertos analizan en una serie de artículos que se comienza a publicar hoy en la revista Science la situación de los desechos en el mundo y las formas de evitarlos o gestionarlos mejor que hasta ahora.


En el ciclo humano del agua hay un artefacto que ha hecho una victoriosa conquista del mundo a partir de Europa a finales del siglo XIX: el inodoro. En la actualidad no solamente hay modelos que ahorran agua, sino algunos que reciclan la orina y los deshechos sólidos para el compostaje. En Hong Kong, con sus millones de habitantes, se utiliza en los inodoros agua de mar y se ahorra 20 por ciento del agua potable.


El avance en estos terrenos no se detiene: este mismo mes varios equipos de investigadores presentarán sus nuevos prototipos en una muestra en Seattle, Estados Unidos. Su propósito es ganar el premio de la Fundación de Bill y Melinda Gates para “la reinvención del inodoro”.


El principal obstáculo son las concepciones culturales fijas, sobre todo en Occidente, escribe el redactor de Science Greg Miller. Como la cultura del “tirar de la cadena y olvidarse”.


Mark van Loosdrecht, de la holandesa Universidad de Delft, presenta una propuesta para resolver uno de los peores problemas: la eliminación del nitrógeno en el agua de desecho. Con su técnica, bautizada Anammox, bacterias transforman los nitratos y nitritos sin oxígeno en nitrógeno que se evapora en el aire. Con ello se evita la sobrecarga del agua.


“En el año 2000 construimos en Hattingen una de las primeras plantas, y entretanto hay unas 30 en toda Alemania”, señaló Jörg Hennerkes, de la Asociación del Rin. “Este procesamiento no sólo necesita menos energía, sino que además no requiere la introducción externa de carbono. Eso funciona muy bien.”


De los desechos sólidos se ocupa Bruce Logan, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, que presenta prototipos de células de combustible microbiológicas. Éstas usan las características de ciertas bacterias del género Geobacter que se producen por la fermentación para producir electricidad. Aunque aún están comenzando a desarrollarse, estas técnicas apuntan nuevas formas de aprovechar los desechos biológicos.


Algunas sustancias problemáticas se pueden reutilizar de forma sencilla, como el polipropileno. También en los metales, que en teoría serían fácilmente reciclables, queda mucho por mejorar. En el mundo suelen reutilizarse los metales más comunes como hierro, níquel y cobre, pero un análisis más detallado revela que durante toda su trayectoria de la mina a su desecho se pierde mucho: en el níquel, por ejemplo, 48 por ciento.


También es necesario desarrollar proyectos para elementos poco comunes, como el litio y el neodimio, que tienen un papel cada vez más importante en la alta tecnología.


En este contexto, la mejor alternativa sería un reciclaje mundial de todas las partes de los aparatos, algo que tiene que ser previsto desde el diseño. Aquí el problema no es la tecnología, según Science, sino los ciclos ya establecidos, que cuesta cambiar. Y eso necesita más bien impulso social.


Dpa

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La crisis mundial y el ambiente en América Latina
La aguda crisis que afecta a la Eurozona y a Estados Unidos no sólo reduce la atracción de esos mercados de trabajo para los latinoamericanos, africanos y mediorientales que allí emigraban ilegalmente sino que, también, al cerrarles la posibilidad de trabajar les obliga a refluir a sus regiones de origen en cantidades cada vez más masivas, unidos esta vez incluso con los más pobres de los que hasta ahora era países ricos. En efecto, no sólo retornan de España los latinoamericanos que allí buscaban trabajo, sino que este año han salido más españoles que los extranjeros que fueron a la península.


De este modo, la presión sobre los recursos locales –tierra y agua, sobre todo– y sobre la desocupación regional, aumenta continuamente y los ingresos locales no disminuyen sólo por el cese o la reducción de las remesas que antes recibían, sino también porque sus parientes deben sostener, al menos parcialmente, a quienes hasta entonces eran el sostén de ellos.


Para algunos países exportadores de alimentos, como Brasil, Uruguay o Argentina, la sequía en Estados Unidos y en Europa, resultante del cambio climático, puede ser beneficiosa porque aumenta el precio de los granos y de los alimentos en general, no sólo por una menor oferta sino también porque la crisis, al reducir la producción industrial y los consumos, aleja a los especuladores del petróleo y de los minerales, cuyos precios se estancan.


Pero el aumento del precio de los alimentos –porque la demanda de éstos no es elástica y todos tratan de seguir comiendo como comían, con crisis o sin ella–, reduce los ingresos de los consumidores, sobre todo en países donde la gente por su pobreza dedica más de dos tercios del ingreso familiar a la compra de alimentos y al pago de servicios (transporte, agua, gas, electricidad).


La carestía de los alimentos principales (trigo, maíz, leguminosas, carne) por otra parte afecta mucho más directamente a los pobres que a los ricos (que tienen otro tipo de consumos), o sea, golpea a la inmensa mayoría de la población que, con los injustos y aberrantes sistemas impositivos de los países dependientes, es la que paga más impuestos bajo la forma sobre todo de IVA y de otras tasas indirectas.


Esta reducción del consumo domiciliario y, por consiguiente del monto de los impuestos que el Estado recauda, afecta las finanzas estatales. Porque, aunque la soya bata récord y esté a 630 dólares la tonelada, quienes la exportan son sólo unas pocas empresas que evaden impuestos mediante triangulaciones y paraísos fiscales. Las ventajas de los altos precios del grano y del bajo precio petrolero para la producción son por lo tanto para ellas, o sea para los que son productores masivos, acopiadores y exportadores trasnacionales y no para las arcas estatales.


Los países centroamericanos viven, sobre todo, de la exportación de mano de obra superexplotada que, como dijimos, ahora les rinde menos. Los países exportadores de petróleo ven afectados sus ingresos por el estancamiento del precio del combustible debido a la baja demanda industrial resultante de la crisis. Los países importadores de alimentos y de petróleo, como la mayoría de los africanos, Cuba o los del Caribe, están apretados crecientemente por el aumento de su factura de importación alimentaria. Incluso los pocos países dependientes que son grandes exportadores de alimentos tienen problemas porque sus otras exportaciones caen y el aumento del precio del trigo o de la soya no compensa esas dificultades en la balanza de pagos.


De ahí la desesperación de todos los gobiernos –“progresistas” o no– por producir cada vez más metales preciosos, atrayendo la inversión de las grandes mineras canadienses o estadunidenses, que están en abierta competencia con la agricultura y la ganadería de las zonas pobres, las cuales son mucho menos lucrativas que la gran minería pero aseguran más empleo local y no afectan tan drásticamente el ambiente como la extracción minera.


De ahí también los conflictos sociales con los pobladores de esas zonas, que desean conservar el uso del agua para la agricultura y para los pueblos así como los bienes comunes (tierra, aire no contaminado, bosques, paisaje). Por eso actualmente, desde Centroamérica hasta Chile y Argentina, a lo largo de las zonas montañosas, las “pobladas” (luchas de toda una comunidad) y las rebeliones campesinas e indígenas se enfrentan con la represión gubernamental de gobiernos que tienen una concepción extractivista y desarrollista y un decisionismo vertical y autoritario.


Se llegó al extremo de que la presidenta de Argentina vetó una ley de protección de los glaciares, fuente principal de agua para el país, para no afectar los intereses de las transnacionales mineras y que algunos gobiernos de las provincias andinas reprimen ferozmente protestas antimineras como la de Tinogasta o Faimallá absolutamente legales y legítimas. El presidente peruano Ollanta Humala fue elegido entre otras cosas gracias a sus declaraciones de que entre la sed y el hambre de los peruanos y el oro optaría por su pueblo, pero ahora reprime, con alto costo en heridos, muertos y presos en Cajamarca, una de las zonas donde más apoyo obtuvo, para favorecer el proyecto minero Conga, violentamente resistido por los pobladores y las autoridades locales. El mismo Evo Morales no sólo enfrenta a los pobladores del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), violando lo que establece la Constitución, para construir por su territorio una carretera hacia Brasil sino que también fomenta la minería, entrando en conflicto con los comuneros. El mercado mundial, no el ambiente y el desarrollo humano, es la preocupación principal incluso de gobiernos que dicen luchar contra ese mismo mercado y que se declaran populares. Este giro económico a la derecha les debilita y prepara otros giros políticos derechistas. Nuevamente están en peligro los avances antes duramente conseguidos.

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Cambio climático: ‘esto recién comienza’
Las pruebas que demuestran la existencia del cambio climático están golpeando fuertemente a Estados Unidos este verano: de los incendios forestales en las montañas de Colorado a la reciente tormenta “Derecho”, que dejó un saldo de al menos 23 muertos y 1,4 millones de personas sin electricidad de Illinois a Virginia. La frase “eventos climáticos extremos” aparece en las pantallas de televisión a lo ancho del país. Sin embargo, su vínculo con el cambio climático es omitido sistemáticamente, cuando no es objeto de burla. Si nuestros medios de comunicación y, en especial, los meteorólogos que trabajan en ellos, continúan omitiendo el vínculo esencial entre los eventos climáticos extremos y el cambio climático, entonces nosotros, como país, los mayores contaminadores per cápita del planeta, quizá no actuemos a tiempo para evitar una catástrofe aún peor.

 
La semana pasada se batieron más de 2.000 récords de temperaturas máximas en todo Estados Unidos. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), el organismo gubernamental que realiza un seguimiento de estos datos, informó que la primavera de 2012 “registró el mayor alejamiento de la temperatura promedio que cualquier otra estación de la que se tenga registro en la zona continental de Estados Unidos”. La NOAA afirma que las temperaturas récord registradas en mayo “han sido tan extremadamente diferentes que establecen un nuevo “parámetro” aparte con respecto a las temperaturas históricas registradas hasta la fecha”.

 
En Colorado, siete grandes incendios están ardiendo en este momento. Dos personas murieron y 347 hogares fueron destruidos como consecuencia del incendio del Cañón Waldo en Colorado Springs, mientras que el incendio de High Park dejó un saldo de un muerto y 259 hogares destruidos. Si bien los incendios están oficialmente “controlados”, la Oficina de Manejo de Emergencias de Colorado afirma que el incendio no se apagará hasta que se produzca un “evento de la naturaleza como lluvia o nieve durante un período de tiempo prolongado”. La tormenta “Derecho” es otro ejemplo de esto. Como lo indica su nombre, justamente lo que hizo la tormenta fue seguir un camino recto de destrucción imparable: se formó cerca de Chicago y azotó el este del país, dejando a su paso varios muertos, además de derribar varias redes de tendido eléctrico.

 
A los incendios y las tormentas se suma la sequía. Según el Dr. Jeff Masters, uno de los pocos meteorólogos que vincula a menudo el clima extremo con el cambio climático, “en la zona continental de Estados Unidos, un 72% del área terrestre fue clasificada como seca o en condiciones de sequía” la semana pasada. “Se registrarán eventos climáticos de este tipo cada vez con mayor frecuencia, habrá más impactos como los que hemos visto a raíz de las olas de calor, los incendios y las tormentas. …Esto recién comienza”.

 
Por suerte también veremos con más frecuencia a Jeff Masters. En 1995 co-fundó el conocido sitio web sobre clima Weather Underground. Esta semana anunció que el sitio fue adquirido por The Weather Channel, quizá el mayor proveedor de informes sobre los eventos climáticos extremos. Masters promete que su blog tendrá el mismo enfoque que antes y que espera llegar al gran público que sigue día a día a The Weather Channel. Se necesitan muchos meteorólogos como Masters para contrarrestar a quienes niegan la importancia del cambio climático provocado por el hombre, como lo hace el carismático Rob Marciano, que brinda el informe del tiempo en CNN. En 2007, un juez británico estaba considerando prohibir la película de Al Gore “Una verdad incómoda” en las escuelas de Inglaterra. Luego de la noticia, Marciano dijo en CNN: “Por fin. Por fin. Ya saben, los premios Oscar son premios a las películas de ficción también. Como hemos visto, no está demostrado que el calentamiento global provoque huracanes más intensos”. En respuesta a ese clip característico, Masters me dijo: “Los meteorólogos de la televisión se están perdiendo una gran oportunidad de educar y decirle a la población lo que probablemente sucederá”.

 
Más allá de las fronteras de los países ricos como Estados Unidos, en los países en desarrollo, donde vive la mayoría de la población mundial, los impactos del cambio climático son mucho más letales y abarcan desde la creciente desertificación de África hasta la amenaza del aumento del nivel del mar y la desaparición de pequeños Estados insulares.

 
Los medios estadounidenses pueden desempeñar un papel fundamental en la educación de la población sobre el cambio climático. Imaginen si la mitad de las veces que se habla de ‘clima extremo’ en las pantallas de televisión se mencionara ‘calentamiento global’. Esta semana en que se conmemora el Día de la Independencia, los estadounidenses podrían comenzar a ejercer presión para poner fin a nuestra dependencia de los combustibles fósiles y seguir un camino saludable hacia la independencia que brinda la energía sustentable.

 
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.


Publicado el 6 de julio de 2012
 
 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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