Nutrida conferencia de prensa en la Casa Blanca, en la cual Donald Trump declaró la "emergencia nacional" por el coronavirus.Foto Ap

 Nueva York., Solo después de una creciente ola de críticas por la falta de acción de su régimen y desplomes históricos en las bolsas de valores, el presidente Donald Trump declaró ayer una "emergencia nacional", pero rehusó responsabilizarse de lo que ya es visto como una catástrofe de salud pública prevenible con enormes consecuencias humanas y económicas.

En conferencia de prensa en la Casa Blanca –donde inexplicablemente Trump reunió hombro con hombro a diversos funcionarios y ejecutivos de empresas, a algunos de los cuales saludó de mano, y todos compartieron el mismo micrófono, violando con ello todos los protocolos aconsejados por expertos– el presidente oficialmente declaró una "emergencia nacional".

Aseguró que "esto pasará" y después de autoelogiarse, afirmó que ha creado una nueva alianza con el sector privado para abordar la crisis a la que hace sólo 13 días calificó como "un engaño", y prometió que habrá más que suficientes pruebas diagnósticas disponibles en los siguientes días.

La declaración de emergencia nacional pone hasta 50 mil millones de dólares disponibles para apoyar los esfuerzos de autoridades estatales y locales para enfrentar el coronavirus, además se anunciaron medidas para otorgar "flexibilidad" a los médicos y administradores de salud encargados de responder ante la crisis.

Luego de dos meses sin actuar, dejando al país más rico del mundo sin suficientes pruebas diagnósticas disponibles, herramienta fundamental para controlar la epidemia y armar estrategias de contención y mitigación, provocando una cada vez más furiosa condena, Trump aseguró este viernes que habrá millones de pruebas disponibles en los próximos días, y respondió que "no tomo ninguna responsabilidad" por la carencia de pruebas hasta la fecha, culpando a otros, como suele hacer.

La carencia de pruebas en EU fue denunciada por una amplia gama de políticos y expertos. Desde el inicio de la crisis y hasta la fecha sólo se han aplicado 15 mil, mientras Corea del Sur administra en promedio 10 mil pruebas cada día.

A la pregunta de si asumía la responsabilidad por desmantelar la oficina de pandemias que existía en la Casa Blanca para coordinar la respuesta federal a crisis como esta, Trump primero insultó a la periodista comentando que "esa es una pregunta asquerosa" y luego añadió: "No sé nada sobre eso". Sin embargo, fue su entonces asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, quien cerró esa oficina dentro del Consejo de Seguridad Nacional en 2018, y Trump en esa fecha lo justificó diciendo: "Yo soy un hombre de negocios" y afirmó que se estaban desperdiciando fondos manteniendo algo así.

El magnate comentó por primera vez que se someterá a una prueba después de que tuvo contacto con por lo menos dos visitantes contagiados. Hoy se confirmó que Peter Dutton, miembro del gabinete australiano, está contagiado, días después de reunirse con el procurador general William Barr y la hija del presidente Ivanka Trump.

Horas después de la conferencia de prensa en la Casa Blanca, la presidenta de la cámara baja Nancy Pelosi anunció que se había llegado a un acuerdo con el gobierno de Trump para impulsar un paquete de apoyo masivo para los afectados por el impacto de la crisis, que incluye fondos para pagar a trabajadores que soliciten licencia por enfermedad, seguro de desempleo y asistencia alimentaria para los más pobres, entre otras medidas. Se espera que ambas cámaras del Congreso aprueben el proyecto de ley entre ahora y la próxima semana.

Ante todo esto, las bolsas de valores respondieron positivamente, registrando una alza de casi 10 por ciento –la más alta en una jornada desde 2008– un día después de sufrir la peor caída desde 1987.

El número de casos confirmados se elevó a más de 2 mil, con 45 muertos, pero esas son cifras obtenidas con pocas pruebas, y se supone que habrá un incremento exponencial una vez que se cuente con las herramientas diagnósticas.

Más clausuras

Cada día la vida cotidiana es interrumpida con medidas que cancelan actividades de diversas agencias y entidades, cerrando miles de escuelas y universidades, mientras se alarga la lista de eventos cancelados o postergados como resultado de la pandemia.

Proyecciones alarmantes

Cálculos de las dimensiones potenciales de esta epidemia del Centro de Control de Enfermedades (CDC) y expertos internacionales, elaborados el mes pasado, proyectaron, en el peor de los casos y sin una intervención organizada (que ahora está en curso y por tanto se supondría que podría reducir estas consecuencias), una crisis con entre 160 y 214 millones de personas infectadas en Estados Unidos, de las cuales entre 2.4 y 21 millones podrían requerir hospitalización (en un país que cuenta con menos de un millón de camas disponibles, reportó el New York Times).

Una fuente dentro del gobierno comentó a National Public Radio que en enero Trump bloqueó un esfuerzo para multiplicar las pruebas del coronavirus, porque deseaba evitar registrar números crecientes de casos para no afectar su imagen y su campaña de reelección.

Por todo ello, varios expertos coinciden en que las consecuencias que se acumularán por esta pandemia eran en gran medida prevenibles y su gravedad será resultado del manejo político al inicio de esta crisis.

Una periodista haitiana tuiteó: “mi tío me habló desde Puerto Príncipe esta mañana para saber si necesitaba huir de éste, mi país, hoyo de mierda (empleando la palabra de Trump “shithole”, con la cual se refiere a países pobres de donde provienen migrantes).

Por David Brooks

Sábado 14 de marzo

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El testaferro que desató una tormenta política en Colombia

La investigación por presunta compra de votos para favorecer la campaña de Iván Duque tiene al actual mandatario y al expresidente Álvaro Uribe contra las cuerdas

Un teléfono intervenido, una llamada y una presunta compra de votos en medio de la campaña presidencial de 2018 en Colombia. Son los ingredientes que han desatado una tormenta política que azota al Gobierno del presidente Iván Duque, que ganó esas elecciones en segunda vuelta. Detrás de este caso, que la Fiscalía ya está investigando, hay un narcotraficante, fallecido el año pasado, y sus presuntos vínculos con el uribismo, el ala más radical de la derecha colombiana agrupada en torno al expresidente y hoy senador Álvaro Uribe.

Todo empezó con una investigación periodística que dio a conocer la transcripción de una llamada en la que José Guillermo Hernández, conocido como Ñeñe y una mujer hablaban de presunta compra de votos para favorecer la campaña presidencial de Duque. Hernández, que fue asesinado en un atraco en Brasil, era un narcotraficante que usaba como fachada negocios minoristas y la ganadería. Por entonces, estaba siendo investigado por un homicidio. En el marco de esas pesquisas, una de esas conversaciones sobre corrupción electoral quedó registrada.

El ñeñevirus, como también ha sido llamado en el país andino en referencia al coronavirus, hizo temblar los cimientos del partido que sostiene al Gobierno, el Centro Democrático, que llevó a Duque a la presidencia. El mandatario ha rechazado las acusaciones y se ha desmarcado de su relación con Hernández. Sin embargo, decenas de fotografías en eventos de la campaña publicadas por el propio narcotraficante en sus redes sociales muestran que los supuestos vínculos vienen de tiempo atrás. La prensa local, de hecho, llegó a publicar una parte del álbum privado del Ñeñe, donde aparece fotografiado junto al hoy presidente y a Uribe, entre otros políticos. “Nunca le pedí al señor Hernández ningún recurso para mi campaña, ni tampoco hay aportes del señor Hernández a mi campaña”, ha dicho Duque. Y agregó: “Nunca supe que había investigaciones contra él y, si las hay, que las autoridades esclarezcan y rápido”.

El actual presidente de Colombia, Iván Duque, ganó en junio de 2018 las elecciones en segunda vuelta frente al izquierdista Gustavo Petro con un discurso centrado en la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción. El año pasado, el mandatario incluso llegó a apoyar —a diferencia de su mentor, Álvaro Uribe— una consulta contra la corrupción impulsada por la Alianza Verde y la hoy alcaldesa de Bogotá, Claudia López. Además, el político adoptó un estilo de gobierno que evita el tradicional intercambio de favores entre formaciones políticas y el clientelismo, conocido como ‘mermelada’. Lo ocurrido demuestra que la relación con el expresidente Álvaro Uribe, que lleva décadas en política y tiene el control de las redes de poder, contradice el discurso público del mandatario. Y eso sucede en una etapa en la que la sociedad colombiana, que ha dejado atrás la guerra con las FARC aunque todavía convive con el problema de la violencia, busca renovarse y tiene cada vez menos tolerancia hacia la corrupción.

Primer paso

El escándalo ha ido creciendo poco a poco a medida que aparecen pruebas que muestran como el difunto narcotraficante se movía con soltura en círculos de poder. Una de ellas es que Hernández se trasladaba en aeronaves del Ejército. Las fuerzas militares emitieron un comunicado en el que admitieron este hecho, aunque se escudaron en que “para la fecha el señor Hernández era conocido como empresario del sector ganadero y miembro de una familia tradicional del Cesar (norte de Colombia)”. Se trata del mismo argumento al que recurrió el expresidente Uribe, que, cuando Hernández fue asesinado en Brasil, expresó su lamento a través de Twitter. “Causa mucho dolor el asesinato de José Guillermo Hernández, finquero del Cesar, asesinado en un atraco en Brasil donde asistía a una feria ganadera”, escribió.

Uribe, en cualquier caso, tuvo que reconocer que la mujer con la que habla Hernández en esa conversación intervenida era María Claudia Daza, una integrante de su equipo en el Senado. Poco después de que el expresidente admitiera el hecho, ella renunció y salió del país. Mientras tanto, los periodistas que destaparon el caso, Julián Martínez y Gonzalo Guillén, denunciaron ser víctimas de espionaje y seguimientos.

Ante estas circunstancias, en las que aún hay muchas dudas que despejar, la justicia ya ha dado el primer paso. La Fiscalía, encabezada por Francisco Barbosa, que es amigo personal de Duque, decidió abrir una investigación preliminar y envió copias a la Corte Suprema de Justicia, la Comisión de Investigación y Acusaciones de la Cámara de Representantes y al Consejo Nacional Electoral. El objetivo, de momento, es que estos organismos, “según sus competencias, indaguen sobre el contenido de varias interceptaciones hechas a un número telefónico vinculado a la investigación”.

La Procuraduría también abrió una investigación a propósito de los desplazamientos de Hernández en aeronaves de las Fuerzas Armadas. Mientras tanto, Duque, sobre quien arrecian las acusaciones de la oposición, acaba de volver de una gira internacional por Nueva York y México y trata de centrar la agenda en otros asuntos urgentes. Su Gobierno tiene que afrontar la emergencia del coronavirus y cabe esperar que en los próximos días toda la atención pública se concentre en esa crisis.

Por Catalina Oquendo

Bogotá - 11 mar 2020 - 22:50COT

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Jueves, 12 Marzo 2020 06:16

Panorama favorable para Arce

Panorama favorable para Arce

A estas alturas del año, Bolivia debería estar a las puertas de una cita electoral que nada tendría que ver con la presidencial. Lo previsto, según el cronograma del año pasado, era que en la segunda quincena de este marzo se celebraran las elecciones subnacionales (departamentos y municipios). Sin embargo, la interrupción del orden democrático alteró absolutamente todo lo planificado, y estamos ahora a menos de dos meses para decidir quién será el próximo presidente de Bolivia.

Estos son unos comicios totalmente anómalos por muchas razones: 1) llegan bajo la gestión de un Gobierno no electo; 2) están muy próximos a la elección anterior (20 octubre de 2019); 3) no compite quien fuera el principal elector del país en los últimos 15 años (Evo Morales quedó proscrito incluso para ser candidato a senador); 4) muchas instituciones (MIT, CEPR, CELAG) han demostrado que no hubo fraude en contra de lo que la OEA manifestó sin prueba alguna; 5) existen muy pocas garantías democráticas debido al alto grado de persecución judicial contra dirigentes del anterior Gobierno y; 6) Bolivia está envuelta en una grave crisis institucional y política.

Después de todo gran sismo es fundamental conocer e identificar cómo se han reacomodado los sentidos comunes de la ciudadanía en todos los planos, desde lo ideológico, las subjetividades económicas y, por supuesto, hasta las preocupaciones cotidianas. Es por ello que, a continuación, vamos a presentar algunos rasgos característicos de la Bolivia de hoy en base a la encuesta elaborada por Celag (2.000 casos, presencial, en todo el país, tanto rural como urbana).

1) Nuevamente se constata algo que ningún golpe de Estado puede lograr: hacer desaparecer a la principal fuerza política del país de un plumazo. El candidato por el MAS, Luis Arce (foto), tiene una intención de voto del 33,1%, y muy por detrás queda Jeanine Áñez, con 20,5%; luego le siguen Carlos Mesa (17,4%) y Fernando Camacho (7,4%). Aún es pronto para saber si esa diferencia le permite a Arce ganar en primera vuelta (requiere superar 40 puntos con diferencia de 10 sobre el segundo); pero lo que sí se puede afirmar es que, por ahora, es la opción electoral con más apoyo en el país, como lo ha sido en los últimos años.

2) Arce tiene aún espacio para crecer en votos. Su techo electoral está próximo al 40%. Pero debemos tener en cuenta que el nivel de desconocimiento es muy alto (casi 25%), y, por ende, aún tiene mucho margen para subir en intención de voto. Arce tiene la ventaja de contar con una evaluación muy positiva como ministro de Economía (54,8%), y además, en términos comparativos, la población boliviana le ve con mayor capacidad de gobernar y mayor compromiso con los necesitados que sus rivales.

3) Por su parte, Áñez se perfila como la gran competidora para Arce. La actual presidenta de facto no tiene tanta intención de voto (20,5%) como potenciales votantes (40%). Su techo electoral duplica a su intención de voto. Y la única razón es simple: ella se convierte en la probable canalizadora del voto útil contra Evo. Este fue el fenómeno político que marcó la elección anterior y que provocó que el espíritu de la segunda vuelta se colara en la primera. Y esta vez la gran incógnita está en saber si los votantes paceños afines a Mesa estarán dispuestos a apoyar a Áñez (la candidata del Oriente). No obstante, Áñez también tiene sus puntos débiles: por un lado, casi dos tercios (64,6%) creen que ella no debería haberse postulado como candidata a presidenta y, por otro lado, más de la mitad (54,4%) cree que ella hará fraude en la próxima elección.

existe una gran sensación negativa (angustia y enojo) en torno a varios problemas: violencia contras las mujeres (80,4%), potencial devaluación de su moneda (68,5%), temor a perder el empleo (63,3%). Y, además, el 82,6% cree que sigue habiendo racismo y que ello es algo a superar, el 85,5% considera que los bonos sociales son necesarios, y sólo un 31,1% piensa que las privatizaciones mejoran el funcionamiento de la economía.

Estos son ejemplos claros que demuestran que el proceso de cambio en Bolivia no pasó en balde, y aún predominan estos sentidos comunes en el imaginario colectivo. Eso hace que el panorama electoral sea más favorable para Arce que para el resto. Aunque visto lo visto en los meses pasados, todo puede pasar en esta próxima contienda electoral; antes, durante y también después. 

Director, Celag

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Twitter con su pajarito fue atrapado por el buitre Singer 

Cuáles son los objetivos económicos y políticos del desembarco del millonarios financistas en la red social preferida de Trump

Paul Singer realizó una compra hostil de acciones por unos 1000 millones de dólares, lo que le permitirá nombrar directores de la compañía para desplazar al actual CEO, identificado con el Partido Demócrata. El buitre es Republicano.

 

Durante el ultimo fin de semana se conoció que Paul Singer, a través de su fondo de inversiones Elliott Management, hizo lo que se llama una “compra hostil” de acciones de Twitter, que le permitirían desplazar a su CEO y fundador, Jack Dorsey.

Ni Twitter ni Elliot han querido comentar públicamente cuántas acciones han sido compradas por el fondo de inversión, pero ha trascendido que serían papeles por al menos 1000 millones de dólares, lo que le permitiría nombrar cuatro de los ocho directores de la compañía.

En Argentina Paul Singer es ampliamente conocido por ser uno de los “buitres” que durante años llevó adelante el juicio en el juzgado neoyorkino de Thomas Griesa, que sólo se resolvió en 2016 cuando Macri le pagó todo lo que pedía (2426 millones de dólares, más 235 millones de dólares por los honorarios de sus abogados )

Esta no es la primera vez Elliott Management realiza una “compra hostil”.  En 2009 Singer hizo una jugada muy audaz: compró acciones que le permitieron tomar el control de la autopartista Delphi Automotive, la principal proveedora de Chrysler y General Motors, tras lo cual anunció que planeaba cerrar la empresa, lo que en dos días dejaría sin autopartes a estas grandes automotrices, obligaría a detener su producción y dejaría a miles de norteamericanos sin empleo. 

Como resultado de la extorsión consiguió que el Tesoro de Estados Unidos le pagara 12.900 millones de dólares en efectivo y subsidios para que continuara con la producción. Pero a pesar de tamaña ayuda, al poco tiempo Delphi cerró 25 de sus 29 plantas en Estados Unidos, y trasladó 25.000 empleos a Asia. Sólo con esta operación Singer ganó personalmente 900 millones de dólares.

En el caso de Twitter pareciera que la pelea no es sólo económica, sino también política. Singer, un billonario con un patrimonio personal de 3500 millones de dólares, según Forbes, es uno de los mayores donantes del partido Republicano

Aunque no apoyó abiertamente a Trump en las últimas elecciones presidenciales, le dio su apoyo para la reelección después de una cena a puertas cerradas en la Casablanca a fines del 2017. Por el otro lado Dorsey, CEO de Twitter, es demócrata. En 2016 apoyó la candidatura de Hillary Clinton y ahora ha hecho donaciones a las campañas de varios de sus precandidatos presidenciales, entre otros Bernie Sanders.

En este año electoral en Estados Unidos, Twitter recientemente prohibió toda publicidad política argumentando que las redes sociales les dan a los anunciantes una ventaja injusta en la proliferación de mensajes altamente específicos y fake news. 

También había trascendido que Twitter estaba a punto de anunciar una novedad para estas elecciones: un indicador de mentiras. Se trataría de una nueva función que permitiría a los propios usuarios marcar tuits como "engañosos" y aportar información que lo demuestre, después de lo cual el tuit mostraría un enorme recuadro naranja para llamar la atención de que lo que está diciendo el usuario puede no ser cierto. 

No hace falta aclarar que Trump utiliza habitualmente Twitter para realizar declaraciones públicas, muchas de las cuales carecen de veracidad. Es muy probable que con el desembarco de Singer en la compañía esta función nunca llegue a implementarse.

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Ray Fisher, Jose La Luz, Bernie Sanders, Kendrick Sampson y Phil Agnew.Foto Marco Cruz

Nueva York. “Este es un movimiento de pueblo… que brota de la indignación y la esperanza, y con una columna vertebral de jóvenes”, afirma Jose La Luz, representante nacional/portavoz del candidato presidencial Bernie Sanders, en entrevista con La Jornada.

La Luz es un veterano luchador social y estratega laboral que ha sido director de educación popular de sindicatos y organizaciones sociales nacionales, coordinó la organización de más de 125 mil trabajadores del sector público en Puerto Rico, promotor de solidaridad internacional incluyendo México y Estados Unidos como parte de movimientos altermundistas, quien ahora ve parte de ese mosaico de experiencias en el movimiento insurgente electoral del socialista democrático Sanders.

En su participación con la campaña –ha estado trabajando en Texas, Nevada y Carolina del Sur– La Luz también introduce las realidades de "nuestros países" en las Américas como una dimensión del trabajo electoral.

Al preguntarle cómo explicaría el fenómeno de Sanders a quienes están observando todo esto desde fuera de este país, La Luz responde que "sin duda alguna, este es un movimiento de pueblo, es popular, tiene toda esa fuerza que para algunos resulta inexplicable pero que para muchos que llevamos años como luchadores sociales sabemos de dónde proviene. Esta indignación, la rabia de gente trabajadora en este país que siente ante promesas incumplidas, la manipulación constante de los que se proclaman amigos de los trabajadores y tan pronto que salen electos, es lo primero que olvidan, los compromisos con la gente trabajadora. Ya no aguantan más, como que se colmó el vaso y entonces eso es lo que estamos viendo y sintiendo, una indignación creciente entre gente trabajadora que obviamente incluye nuestra gente latina".

Esta indignación, agrega La Luz, proviene de la aplicación de la agenda neoliberal dentro de Estados Unidos, señalando que “en otros tiempos, amplios sectores de la clase trabajadora en este país se beneficiaba de la expansión imperialista y las políticas neoliberales aplicadas en otros países, pero hoy día están padeciendo las mismas consecuencias aquí. Es una clase trabajadora multirracial como sabemos, probablemente la más multirracial de los países avanzados... y todos han estado sufriendo los embates de ese proyecto neoliberal. (https://www.youtube.com/watch?v=QyciQNLBnYU).

"Desde la óptica de nuestros países, el resultado de un eventual triunfo de Sanders es que existiría un aliado estratégico que nuestra gente en América Latina necesita desesperadamente, un presidente de este país con respeto para nuestros pueblos, con un propósito de fomentar una economía de prosperidad compartida y una relación comercial que no sea definida por los grandes intereses financieros y empresarios, sino con base en las necesidades sociales en el continente para hacer frente a la creciente desigualdad", agregó.

"Por esto se presenta la posibilidad de una relación de solidaridad entre trabajadores del norte y el sur se puede plasmar con un gobierno de una persona comprometida como Sanders."

Comenta que voluntarios solidarios internacionales que han venido de Europa, Australia, Japón y otros países para trabajar con la campaña de Sanders "ven a Sanders como ese aliado estratégico que tanta falta nos ha hecho por tantos años".

La Luz considera, en vísperas del supermartes (se vota en 14 estados), que "si ganamos Texas y California, veo muy difícil que nos logren impedir que Bernie gane la mayoría de los delegados aunque no logre la cantidad suficiente para obtener la nominación (mil 991). El Partido Demócrata tiene un dilema muy importante porque si hacen lo que algunos proponen de organizar una maniobra (en la Convención Nacional) para negarle la nominación a Bernie, yo creo que es como decir: prepárense para otros cuatro años de Donald Trump".

“El voto latino fue contundente en nuestro triunfo en Nevada. La clave fue la gente joven, ya que sabíamos que ellos y ellas iban a arrastrar a sus padres y, efectivamente, así ocurrió. Porque el miedo que tenía nuestra gente no es sólo por el asunto de la migra y las deportaciones, sino por la represión que ocurre cotidianamente en este país desde que este señor (Trump) nos puso un blanco sobre nuestras espaldas, pero quienes les dieron valor para ir a particular fueron sus hijos”, comentó La Luz.

Recuerda que cuando llegaban a las casas a promover el voto, los padres eran renuentes en dejarlos pasar, pero que sus hijos intervenían y decían: “son la gente del tío Bernie, los tienen que escuchar, y con eso nos dejaban entrar para platicar”.

Y esa gente latina trabajadora tiene entre sus prioridades el acceso a servicios de salud y educación para sus hijos, justo lo que propone Sanders, un seguro de salud universal y educación universitaria gratuita, además de su compromiso con una reforma migratoria y cancelar la medidas mas antimigrantes del actual régimen. Eso explica el triunfo en Nevada, manifestó La Luz, por lo que se promueve esa misma estrategia en otros estados entre un amplio sector latino.

Y su carácter de movimiento será clave si triunfa el senador. "Sanders siempre reitera que este movimiento no se desarticule después de una victoria electoral, sino que al contrario, que continúe organizando y cobrando fuerza porque para lograr su proyecto político hará falta una movilización permanente" para enfrentar a los opositores tanto dentro como fuera del partido y los grandes intereses para la transformación del país.

Los jóvenes que son la columna vertebral de este movimiento también son luchadores en otros movimientos sociales, asegura La Luz. "Ellos son los que me dan tanto ánimo, me dan esperanza de que, efectivamente, hay un relevo que va a continuar la lucha".

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El “cisne negro” que puede descarrilar la relección de Donald Trump

El exitoso autor libanés Na­ssim N. Taleb sacudió las mentes estáticas con su célebre libro El cisne negro: El impacto de lo altamente improbable (https://amzn.to/2wjG7xB) que versa sobre un evento considerado improbable que aparece repentinamente en los radares cerebrales y provoca inesperadas consecuencias masivas.

Pues más que un "cisne negro", a Trump, quien parecía tener blindada su relección, se le apareció la altamente improbable pandemia del coronavirus: mutación que ha golpeado a 53 países hasta ahora.

Dejo de lado el inquietante libro de ciencia ficción Los ojos de la oscuridad, de Dean Koontz, quien hace 41 años vaticinó la dispersión de un virus "alrededor del año 2020" en la misma ciudad de Wuhan (https://amzn.to/39ce95M).

También soslayo las teorías sobre el accidente del coronavirus experimentado y/o sembrado como "arma bacteriológica" y de lo que se han acusado las tres superpotencias: EU, Rusia –con una aterradora excavación (https://bit.ly/2TaMQTH)–, y China, cuyo máximo especialista afirma que el Covid-19 “pudo no haberse originado en China (https://bit.ly/2wRCjE5)”.

Esperando y rezando que los expertos del tema, y no los politiqueros oportunistas que lucran con la enfermedad ajena en un momento tan disruptivo, encuentren los orígenes y la terapia del Covid-19, me enfocaré en el efecto que ha tenido sobre las acciones de las bolsas de Nueva York y que, en caso de prolongarse, es susceptible de quitarle una de las principales cartas a Trump para su relección cuando todavía no se conoce la identidad de su adversario en el antidemocrático Partido Demócrata que busca impedir el ascenso irresistible de Bernie Sanders con toda la jugarreta de los superdelegados –15 por ciento de miembros prominentes y libres del partido que no han sido elegidos– en la Convención de Milwaukee (Wisconsin) del 13 al 16 de julio.

El británico Edward Luce (EL), muy cercano a Obama y gran conocedor de los intríngulis políticos en EU, aduce en Financial Times (27.02.20) que "el coronavirus puede trastocar la elección en EU" cuando "Trump apostó su reputación en algo que no puede controlar".

A juicio de EL, si el Covid-19 se propaga en EU, "Trump perderá doble: dañará el crecimiento de EU y habrá perdido la confianza" de la ciudadanía acerca de lo que "ha explicado en forma nada científica sobre la enfermedad". Él asevera que "el impacto político del virus puede ser radicalmente disruptivo" con "tres efectos visibles": 1. "La aptitud es importante" y debe estar vinculada a la ciencia, así como el expertise; 2. "Una pandemia global puede inclinar la política de EU contra la globalización", lo cual beneficia a Bernie Sanders, y 3. Estimulará la "info-demia": contagio (des)informativo existente en los medios de EU cuando Rush Limbaugh, connotado locutor conservador, afirma que “el Deep State usa al virus para socavar a Trump” ya que Nancy Messonnier –principal epidemióloga del Centro de Control de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés)– es la hermana del anterior vicefiscal Rod Rosenstein, quien buscó derrocar a Trump.

Luce conjetura que la "info-demia" puede ayudar a Trump.

Nada menos que Larry Kudlow (LK), principal consejero económico de Trump, implora a los inversionistas comprar las acciones "abaratadas" después de la estrepitosa caída de la bolsa neoyorquina, asegurando que el impacto económico del coronavirus en la economía no tiene ningún parecido con el crack de 2008.

Después de echarle la culpa a China, LK adujo que la pandemia no tenía nada que ver con las condiciones domésticas de EU y que la manera decisiva del manejo de la crisis por Trump tendría “un efecto muy positivo para su relección (https://washex.am/3apQgb9)”.

Ya el gobernador de la Reserva Federal, Jerome Powell, avisó estar listo para tomar acciones y apoyar a la economía ante el daño que ha provocado a ésta el coronavirus (https://bit.ly/2VvjGAd).

Antes de fallecer, el genial astrofísico Stephen Hawking advirtió sobre las "agresiones de las armas biológicas" al género humano (https://cnet.co/2Towoy1).

http://alfredojalife.com

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Droga del Narcojet detenido en México salpica campaña de Jeanine Áñez

Este martes trascendió que la aeronave detenida en México en enero pasado, procedente de Guayaramerín, Bolivia, pertenecía al cártel de Jalisco y debía financiar la campaña de la presidenta de facto de ese país sudamericano, Jeanine Añez.

Apenas se conoció la denuncia sobre la detención del “Narcojet” el 28 de enero pasado, el ministro de gobierno Arturo Murillo, se apuró a decir que “la droga fue cargada en el Chapare”. Días después ante la lluvia de evidencias, no tuvo más remedio que admitir que la cocaína procedía de Guayaramerín, provincia colindante con las tierras de la familia de la presidenta de facto.

“La droga estaba en el avión sin ningún método de ocultamiento. Está claro que en el lugar donde la cocaína fue subida a bordo, no hubo ningún tipo de control”, comentó una fuente judicial al periódico argentino La Nación. Lo que quiere decir que el brazo boliviano del cártel de Jalisco contaba con la protección de la policía y el ejército. La acumulación de pruebas que complican al gobierno de facto, llevaron al ex ministro de la Presidencia Jerjes Justiniano, a pedir la renuncia del ministro de gobierno Arturo Murillo.

Según el periódico La Nación, la aeronave que despegó desde Guayaramerín tenía placa de EEUU (matrícula N18ZL GLF3).

Un testigo reveló que la droga pertenecía al cártel de Jalisco y que debía financiar la campaña de Jeanine. Además, un informante confidencial testificó que las ganancias de la transacción de 1.000 kilos de cocaína destinada a los EEUU eran para solventar los costos de la campaña de Jeanine Añez Chávez, senadora y actual presidenta autoproclamada de Bolivia.

Los medios de comunicación, cuya tarea se ha reducido a blindar (proteger) la imagen de los autoproclamados, escondieron bajo la alfombra los nexos familiares de Jeanine Añez con el narcotráfico. La autoproclamada está casada con Héctor Hincapié, conocido político colombiano, investigado por sus nexos con el cártel de Cali, y es tía propia, de Carlos Andrés Añez Dorado, detenido en Brasil con media tonelada de cocaína.

25 febrero 2020  

(Con información de Primera Línea)

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Lunes, 24 Febrero 2020 06:04

¿Un socialista en la Casa Blanca?

Luego de su victoria en Nevada, Bernie Sanders ve crecer sus posibilidades de ganar la candidatura presidencial del Partido Demócrata, lo que ha detonado alarmas entre las cúpulas política y empresarial de Estados Unidos debido a que el político se define como socialista. La imagen, en un mitin ayer en Austin, Texas.Foto Ap

Después de su aplastante triunfo en Nevada, el senador Bernie Sanders –si las tendencias actuales persisten– está en camino de capturar la corona del Partido Demócrata como su próximo candidato presidencial y abrir la hasta hace muy poco impensable posibilidad de que un autodefinido socialista democrático llegue a la Casa Blanca.

Eso está detonando alarmas entre las cúpulas políticas y económicas del país, y tal vez más notablemente entre "centristas" y "moderados" que advierten que si Sanders es el candidato, Trump ganará la relección, ya que la etiqueta de "socialismo" es inaceptable para amplios sectores del electorado. Y para comprobarlo, tanto políticos republicanos como demócratas están resucitando esa antigua táctica de acusar de rojo a Sanders y los suyos, insistiendo que eso es un concepto ajeno a Estados Unidos y que automáticamente descalifica a quien se atreva ponerse esa etiqueta.

Pero Sanders no es rojo, ni el socialismo es ajeno a este país.

Sanders es lo que antes se llamaba un "socialdemócrata", y él mismo ha definido su tipo de socialismo como algo que tiene sus raíces en las políticas del New Deal de Franklin Roosevelt. Las propuestas políticas de Sanders hubieran sido consideradas centristas hace 70 años, lo cual demuestra qué tanto a la derecha ha girado este país, sobre todo desde que se impuso la agenda neoliberal con Reagan.

Pero sus propuestas políticas no son lo que más alarma a las cúpulas, sino que Sanders está impulsando, y es impulsado, por un creciente movimiento plural encabezado por una coalición de nuevas y viejas fuerzas –sindicalistas, altermundistas, la nueva ola de activistas ambientalistas, defensores de derechos civiles y más– que están rechazando el consenso neoliberal de las últimas cuatro décadas, y que no les asusta declararse a favor de una opción socialista. Según encuestas recientes, 70 por ciento de los millennials dicen que votarían por un socialista, y la mayoría de los demócratas afirman que favorecen el socialismo sobre el capitalismo.

Cómo definen al socialismo es otro asunto. En un país en el cual el concepto fue traducido como "el enemigo" durante más de un siglo (las primeras redadas masivas de migrantes en Estados Unidos fueron realizadas durante la Primera Guerra Mundial justo para expulsar a "radicales" extranjeros como Emma Goldman; en los 50 esta represión reapareció con el macartismo y la guerra fría), las definiciones son poco precisas. Pero se puede afirmar que es un rechazo al neoliberalismo y a favor de imponer los derechos sociales sobre los derechos del mercado; un concepto basado en la solidaridad social y la justicia económica. Sanders dice que el eje es que "los derechos económicos son derechos humanos".

El socialismo estadunidense en su sentido más amplio, sin diferir entre las corrientes más radicales (anarquistas, comunistas) y las reformistas (Partido Socialista, Democratic Socialists of America), incluyen un abanico muy amplio de corrientes, movimientos y grandes figuras con una larga y profunda historia dentro de este país. En cualquier lista de quienes de alguna manera se identificaban como socialistas aquí destacan Martin Luther King Jr, Albert Einstein, Helen Keller, la gran sindicalista minera Mother Jones, el filósofo y periodista afroestadunidense Hubert Harrison, la fundadora del movimiento radical de Trabajador Católico Dorothy Day, el autor Jack London, Pete Seeger, Joe Hill, Paul Robeson, entre tantos más.

Tal vez la figura histórica más influyente en la evolución política de Sanders es Eugene Debs –un padre del socialismo estadunidense, cinco veces candidato presidencial y repetidamente encarcelado durante su vida como sindicalista ferrocarrilero y líder político a finales del siglo XIX y principios del XX–, quien declaró hace un siglo: "donde exista una clase baja, estoy en ella, y mientras exista un elemento criminal, soy parte de él, y mientras esté un alma en prision, no estoy libre".

Tal vez sea efímera e ilusoria pero por ahora existe en torno a Sanders una incipiente rebelión tierna y feroz que se atreve a imaginar un país de "pan y rosas" para todos (frase de una líder socialista/anarquista estadunidense de 1911).

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Michael Bloomberg y Donald Trump, en una imagen de archivo de 2016. En vídeo, Sanders se dirige a Bloomberg en el mitin del viernes en Nevada: "No puede comprar la presidencia". BRENDAN SMIALOWSKI (AFP) / REUTERS

Con candidatos como Bloomberg o Trump, y otros con agresivas políticas para redistribuir la riqueza, el poder político de los súper ricos marca la campaña de las elecciones de noviembre

El eslogan de la campaña presidencial de Michael Bloomberg es escueto y de una elocuencia pasmosa: “Mike lo hará”. Sacar a Donald Trump de la Casa Blanca es la prioridad de más o menos la mitad de los estadounidenses de cara a las elecciones de noviembre, y el candidato demócrata dice que “lo hará”. ¿Por qué? Porque tiene 64.200 millones de dólares para hacerlo.

Nunca en la historia una carrera presidencial ha explorado tan abiertamente las posibilidades que proporciona el dinero para alcanzar el poder político en Estados Unidos. Y sucede además cuando la mera existencia de los mil millonarios y su efecto en la sociedad constituye uno de los grandes debates ideológicos en las primarias demócratas. Dos candidatos, Bloomberg y Tom Steyer, tercero y séptimo en los sondeos, pertenecen al selecto club de los 607 estadounidenses con fortunas de más de mil millones de dólares. Y otros dos, Bernie Sanders y Elizabeth Warren, primero y cuarta, basan sus campañas en reducir las cada vez más extremas desigualdades económicas que arrastra el país, con agresivos planes fiscales para redistribuir la riqueza de esa élite.

“A eso hay que añadir que, por primera vez en la historia, el presidente que se presenta a la reelección también es mil millonario”, apunta Jason Seawright, profesor de la universidad Northwestern (Illionis), que investiga sobre las preferencias políticas de los estadounidenses ricos y su papel en la democracia. “Eso cambia el juego. En una campaña que enfrenta a Trump, Bloomberg y Sanders, la conversación sobre el dinero y la política es inevitable”.

Las elecciones de noviembre serán, de alguna manera, un referéndum sobre los multimillonarios. Los votantes podrán elegir entre deshacerse de ellos (Sanders, Warren), poner a uno al frente del país (Trump, Bloomberg, Steyer) o dejarlos más o menos como están (Joe Biden, Pete Buttigieg, Amy Klobuchar).

En el debate de los candidatos demócratas del miércoles pasado en Las Vegas, la expresión “mil millonario” se pronunció más veces que, por ejemplo, “China”, “inmigración” o “cambio climático”. Más que una nota del debate, los multimillonarios constituyen la melodía misma de la carrera. Son los candidatos y sus némesis. Son los jefes de la economía que ha creado las desigualdades que provocaron la ola populista que vive el país. Y son también, de Mark Zuckerberg a Jeff Bezos pasando por Rupert Murdoch, quienes controlan las plataformas de persuasión.

La irrupción de los millonarios en la primera línea de la política estadounidense, explica Seawright, “ha sido gradual”. “Un factor es que cada vez hay más multimillonarios”, defiende. “Desde los años 80 ha aumentado enormemente la brecha que separa a los más ricos del resto. Otro factor es que, desde que se introdujeron reformas en los sistemas de primarias en los años 70, el control que tienen los partidos políticos sobre el proceso de elección de sus candidatos es más débil”.

El 95% de los votantes demócratas considera que las desigualdades económicas son un gran problema para el país hoy, según un estudio de Pew Research. Está arriba en la lista de preocupaciones, apenas detrás del coste de la asistencia sanitaria y el cambio climático. El 55% de los demócratas que apoyan a Sanders y el 49% de los que respaldan a Warren consideran que la existencia de personas con fortunas de más de mil millones de dólares es mala para el país, mientras que el 69% de los simpatizantes de Bloomberg y el 67% de quienes apoyan a Biden consideran que no es ni bueno ni malo.

“Años de desigualdades crecientes en EE UU han acabado convirtiéndolo en un asunto central en la política”, explica David Callahan, investigador y director de Inside Philantropy, un proyecto que persigue el control y la transparencia de la filantropía a gran escala. “La desigualdad económica siempre se traslada a desigualdad política, al encontrar los ricos maneras de convertir su dinero en influencia. En una época con más personas ricas que tienen más dinero, esa élite goza de una influencia creciente”.

Los 400 estadounidenses más ricos han triplicado su porción de la riqueza del país desde los años 80, y hoy tienen más que la suma de los 150 millones de adultos que constituyen el 60% de los hogares, según un estudio del economista de Berkeley Gabriel Zucman. Cuatro de cada cinco estadounidenses apoyan subidas de impuestos a los más ricos para financiar una mayor cobertura social, similar a la que existe en la mayoría de democracias ricas. Pero esas preferencias no acaban de reflejarse en las políticas públicas. “Nuestras investigaciones muestran desde hace tiempo que los estadounidenses están a favor de medidas que redistribuyan el dinero de los más ricos”, explica Seawright. “Sin embargo, las políticas económicas sistemáticamente caen del lado de esos ricos. Hay un problema de no representación, y tiene que ver con la industria de la influencia y el lobby”.

Los multimillonarios llevan décadas marcando la política estadounidense sin necesidad de presentarse a elecciones. La explosión de la industria de la influencia en Washington ha sido espectacular. En 1971 había 175 grupos de lobby registrados. En 2019, había 11,862. La filantropía también se ha convertido en un eficaz arma de influencia política. “Gracias a las leyes laxas de financiación de campañas y a las directrices difusas para las contribuciones benéficas, los multimillonarios disponen de múltiples opciones para convertir su riqueza en influencia”, explica Callahan.

Organizaciones benéficas como la que tenía Trump hasta diciembre de 2018 se convirtieron, según denuncia la periodista Jane Mayer en su libro Dinero oscuro, en “una nueva generación de fundaciones hiperpolíticas” que “invierten en ideología como capitalistas de riesgo”. También Bloomberg lleva tiempo financiando a colectivos claves en causas progresistas, así como a campañas de congresistas y políticos locales, tejiendo una extensa red de apoyos muy valiosa para una carrera presidencial.

Mención aparte merecen los hermanos Koch, Charles y el ya fallecido David, cuyo sofisticado trabajo en la sombra durante años ha sido decisivo en la propagación de las ideas del populismo de derechas que ha llevado a Trump a la Casa Blanca. Han invertido, por ejemplo, en educación universitaria para inculcar sus ideas a las nuevas generaciones, con becas y fundaciones que financian programas e investigaciones académicas alineadas con su visión de la economía y la política.

Pero la influencia del dinero no entiende de color político, y hoy muchos de los estadounidenses más ricos financian a candidatos demócratas y causas asociadas con dicho partido. “La diferencia es que los progresistas hablan más y dan menos, y los conservadores hablan menos y dan más”, apunta Seawright.

En este contexto destaca el caso de Bernie Sanders, cuya campaña se financia exclusivamente con micro contribuciones de sus seguidores, y que se jacta de no haber recibido un solo dólar de los multimillonarios. “Si los que te dan el dinero son los ciudadanos, gobiernas para los ciudadanos. Si te dan el dinero los multimillonarios, ¿para quién gobiernas?”, preguntaba a la multitud la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, en un mitin del senador en New Hampshire. Pero no es Sanders el único candidato que no piensa aceptar un dólar de ningún donante multimillonario. Tampoco Bloomberg lo hará. Le sobra con lo que tiene.

Por, PABLO GUIMÓN

Washington 23 FEB 2020 - 11:06 COT

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Elecciones en Venezuela: legislativas vs. presidenciales

El gobierno y sectores de la oposición llaman a legislativas, mientras Guaidó asegura que sólo participará de presidenciales. 

Nicolás Maduro ha mantenido una constante desde el año pasado: afirmar que habrá elecciones legislativas en el 2020, como indica el calendario electoral. Si entonces se trataba de una fecha lejana tomando en cuenta la dinámica vertiginosa de la política venezolana, ya es un escenario cercano alrededor del cual se centran los debates.

Se trata de una cuestión compleja por tres razones centrales. En primer lugar, es una elección a la Asamblea Nacional (AN), espacio sobre el cual la oposición construyó su trinchera institucional desde el 2016 y que, desde el año pasado, fue nombrado por Estados Unidos como única institución legítima, ardid a partir del cual designaron a Juan Guaidó como presidente encargado.

En segundo lugar, porque desde el mes de enero existe un nuevo presidente de la AN, Luis Parra, miembro del partido opositor Primero Justicia, que sesiona en las instalaciones del poder legislativo. Pero Guaidó y los diputados articulados alrededor de su bloque no han reconocido esa victoria y realizan sesiones en plazas públicas atribuyéndose la verdadera presidencia legislativa.

En tercer lugar, esa misma división en filas opositoras responde no solamente a disputas por negocios y corrupción como se han acusado mutuamente, sino justamente a la estrategia ante las próximas elecciones. La AN presidida por Parra, así como la oposición nucleada en la denominada Mesa Nacional de Diálogo, trabaja hacia el escenario de las legislativas, mientras que el sector de Guaidó sostiene que las próximas elecciones deben ser las presidenciales.

La oposición que participará de las legislativas era minoritaria hasta el año pasado. Pero, desde septiembre hasta la fecha ha tomado fuerza, sumado dirigentes, partidos, y el efecto se ha invertido: Guaidó, que responde al plan trazado desde Washington, luce ahora en minoría.

Existe un punto central transversal a este debate: la renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE). Esta semana fue reactivada una comisión integrada por diputados del chavismo, de la AN presidida por Parra y diputados nucleados alrededor de Guaidó, para trabajar sobre la conformación del nuevo poder electoral.

Pero, mientras los diputados del chavismo y de la oposición alejada de Guaidó afirman que el nuevo CNE será para elecciones legislativas, Guaidó mantiene que, aunque sea parte de la comisión para el nuevo poder electoral, sólo participará de presidenciales.

Esa misma posición tiene su correlato internacional. El Grupo de Lima, por ejemplo, se reunió el día jueves en Canadá y expuso en la declaración final que “las parlamentarias solas son un problema y que lo necesario en este momento son unas elecciones presidenciales libres”.

Esa posición sigue la política norteamericana que sostiene que además de una elección presidencial, es necesario que sea sin Maduro en la presidencia. Es lo que, traducido en Venezuela, Guaidó afirma semanalmente desde hace más de un año: el cese de la usurpación, seguido de un gobierno de transición y elecciones libres, es decir la fórmula que sí resultó en Bolivia con el golpe de Estado.

Mientras el debate electoral avanza hacia un posible CNE y fecha de contienda, la estrategia norteamericana es agudizar el bloqueo contra la economía venezolana. El Departamento del Tesoro sancionó esta semana a la empresa petrolera rusa Rosneft Trading S.A, filial de Rosneft Oil, una acción que se suma al ataque a la empresa estatal de aviación Conviasa, anunciada pocas semanas atrás.

El objetivo de Estados Unidos es cercar la economía, impedir el funcionamiento de sus áreas vitales como la industria petrolera, la venta de oro, o el acceso a los sistemas financieros. Esa presión, junto con operaciones encubiertas y promesas de salvación a quienes traicionen, busca forzar al gobierno a ceder o lograr un quiebre interno.

El plan norteamericano no ha dado ese resultado y, en vez de contar con un respaldo mayoritario en Venezuela, ha ampliado rechazos tanto en la sociedad como en sectores de la dirigencia opositora política y económica. Quienes se oponen la política de asfixia son quienes a su vez se presentarán a las elecciones legislativas.

Quedan días, semanas y meses de negociación. El plan del chavismo y del sector con quien se dialoga es lograr traccionar a la mayor cantidad de fuerzas opositoras para darle mayor legitimidad a la contienda.

El desafío de Guaidó es el de frenar esa emigración política, para lo cual necesita poder ofrecer un plan que no sea únicamente asfixiar la economía, que brinde resultados concretos. Una vez más, quien podría tener la capacidad para hacerlo, no será él, sino el poder norteamericano, lo que dependerá de una superposición de cálculos electorales y geopolíticos. 

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