Putin defiende el rearme como base del desarrollo de Rusia
Vladímir Putin, primer ministro y candidato favorito a la presidencia de Rusia, aspira a que su país esté preparado para la guerra al más alto nivel y se rearme con equipos sofisticados de producción nacional. Según Putin, la industria militar rusa puede ser la base de la modernización económica y, a semejanza de la norteamericana y a diferencia de la soviética, debería ser capaz de transferir tecnologías al sector civil.

 
Putin ha expuesto sus ambiciones en el terreno militar y en la industria de defensa en uno de los artículos dedicados a su programa electoral. Su objetivo es que Rusia, apoyándose como antes en su potencial de disuasión nuclear, desarrolle nuevas armas y recupere el papel de superpotencia mundial desempeñado por la URSS. El enemigo ahora hay que buscarlo entre quienes piensan que la “soberanía nacional no debe ejercerse sobre los recursos de importancia global”.

 
“La renovación de la industria militar será la locomotora del desarrollo de las más diversas ramas, la metalurgia, la construcción de maquinaria, la industria química, radioelectrónica, las tecnologías de información y las telecomunicaciones”, ha afirmado Putin, según el cual la inversión en industria bélica tendrá el “mismo efecto que otros programas de modernización” existentes, pero con “más envergadura”. El presidente Dmitri Medvédev ha apoyado varios programas de modernización que afectan al sector civil.


A lo largo de la próxima década Moscú planea gastar 23 billones de rublos (más de 580.000 millones de euros) en Defensa. El coste de ese “programa sin precedentes” ha sido criticado por el exministro de Finanzas Alexéi Kudrin, y, según Ruslán Pújov, director del centro de análisis de estrategias y tecnologías, es imposible de financiar si los precios del petróleo descienden por debajo de los 100 dólares por barril. “Unos excesivos gastos militares” podrían impedir la modernización de la infraestructura de sanidad y educación y hacer aumentar los impuestos, ha afirmado el experto.

 
Putin alega que no se trata de una “militarización” del presupuesto nacional, sino del pago atrasado por los años en los que el Ejército y la Flota estuvieron “crónicamente infradotados”. Admite el primer ministro que la probabilidad de una guerra mundial entre las potencias nucleares es “reducida”, porque ella significaría “el fin de la civilización”. En el futuro las capacidades militares en el espacio, las batallas informativas y el ciberespacio podrán llegar a ser “decisivas” para determinar el carácter de los conflictos armados. A más largo plazo, Putin se ha referido a “la creación de armas sobre nuevos principios físicos”, a saber, “de rayos, geofísicas, de ondas, de genes, psicofísicas”. Junto con el arma nuclear, todo esto permitirá obtener instrumentos cualitativamente nuevos para lograr fines políticos y estratégicos”, ha dicho y, sin dar detalles, ha sentenciado: “Estos sistemas de armamento serán equiparables por sus resultados al empleo del arma nuclear, pero más “aceptables” en el terreno político y militar”.

 
Los planes de de Putin suenan inquietantes, pero a veces designan más un deseo que una realidad. El dirigente considera necesario “fortalecer” a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, la entidad militar formada por Rusia y sus aliados en el espacio postsoviético. Según Putin, la OTSC está “preparada para cumplir su misión de garante de la estabilidad en el espacio euroasiático”. Sin embargo, las fuerzas de reacción rápida de la OTSC no han actuado en ningún conflicto y se quedaron al margen durante los pogromos contra la población uzbeka en el sur de Kirguizistán en 2010.

 
Tras pasar revista a las penurias sufridas por el Ejército y la industria militar en los años noventa, Putin ha afirmado que el potencial de desarrollo de la estructura militar heredada de la URSS está agotado. La única salida, ha dicho, es “construir un nuevo Ejército de tipo moderno, móvil y capaz de mantener una disposición de combate permanente”. Entre otras cosas, Moscú ha reanudado los vuelos de su aviación estratégica y su flota ha restablecido su presencia en las regiones estratégicas del océano y en el mar Mediterráneo. “Esta exhibición de la bandera rusa ahora será permanente”, ha agregado. En diciembre de 2011 se crearon en Rusia las tropas de defensa espacial-cósmica, que, junto con las fuerzas nucleares estratégicas, forman parte de la respuesta al escudo antimisiles norteamericano.

 
Para rearmar al Ejército con centenares de misiles balísticos intercontinentales, decenas de submarinos, centenares de aviones, más de 1.000 helicópteros, y decenas de equipos de misiles antiaéreos, Rusia apostará por su industria nacional, ha afirmado Putin, quien, en una aparente justificación por la compra de los portaviones tipo Mistral a Francia, ha afirmado que las ventas al extranjero serán aisladas y tendrán por objeto “estimular la producción nacional”. El objetivo es dotar al Ejército de un equipo nuevo que “ve más lejos, dispara con más precisión, reacciona más deprisa que los sistemas análogos de cualquier adversario potencial”.


Pilar Bonet Moscú 1 MAR 2012 - 19:34 CET



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Relección de Putin e incertidumbre de la relación con EU
Vienen en serie una serie de elecciones trascendentales en países relevantes que son susceptibles de definir el rumbo geoestratégico del siglo XXI: Irán, Rusia, Francia, México, Estados Unidos y China: tres superpotencias (Rusia, Estados Unidos y China), una potencia colonial en declive (Francia) y dos potencias medianas en vías de desarrollo (Irán y México, que Goldman Sachs coloca detrás de los asombrosos BRICS –Brasil, China, India, Rusia y Sudáfrica– como los "Próximos-11": "N-11").

El 4 de marzo se celebra en Rusia, una potencia eurasiática a carta cabal, una elección que será definitoria para el incipiente orden multipolar y en la que se espera sea relegido a la presidencia Vlady Putin, a quien caracterizamos como el zar geoenergético global, pese a su tropiezo en las recientes elecciones parlamentarias de su partido Rusia Unida y al intento de su asesinato (Ria Novosti, 27/2/12).

Recomiendo el artículo del geopolitólogo alemán F. William Engdahl en su portal (9/1/12), quien expone las razones por las cuales Estados Unidos desea defenestrar a Putin mediante sus ONG trasnacionales (subvencionadas por el Congreso).

Putin resucitó a Rusia del cementerio global geoestratégico después de la aciaga etapa de balcanización del muy locuaz Gorbachov (quien le hizo el juego a la Dama de hierro británica, Maggy Thatcher).

Rusia estuvo a punto de ser pulverizada por Yeltsin (con severos problemas clínicos), quien regaló su petróleo a los peores postores y a los mejores impostores (los "oligarcas" aliados de Wall Street y el sionismo), y hoy vive milagrosamente su fase de restauración desde 2000 con Putin y sus dos presidencias consecutivas, con un intervalo presidencial de Medvediev.

El eje Estados Unidos-Gran Bretaña se equivocó grotescamente al haberse inmiscuido en forma flagrante en la sucesión rusa: se volcó a favor de Medvediev –a quien consideraron como más "pro occidental" y más "neoliberal"– y en contra de Putin, a quien catalogan de "anti occidental" y "estatista".

No tiene remedio la maniquea cosmogonía primitivamente lineal del eje Estados Unidos-Gran Bretaña, que no entendió nada –al menos que su deseo sea fomentar perversamente la disensión interna en el Kremlin– del arreglo cupular que ha llevado a la permutación en el poder de la dupla Putin-Medvediev de San Petersburgo (la ciudad más "occidental" de Rusia desde Pedro El Grande): reflejo del águila bicéfala de la Rusia eterna.

¡Cómo le hace falta a Estados Unidos la genialidad geoestratégica de George Kennan! La decadencia de Estados Unidos no es solamente sico-socio-económica, sino más que nada intelectual.

Las apuestas del gabinete Obama han sido oscilantemente riesgosas: después del espectacular acercamiento de la perezagruzka ("reajuste"; ver Bajo la Lupa, 11/3/09 y 30/11/11), el vicepresidente Joe Biden enterró retóricamente a Rusia debido a su calamidad demográfica (la grave declinación de su natalidad).

Vlady Putin escribió un artículo vibrante sobre las relaciones exteriores de Rusia a menos de una semana de la elección (Moskovskiye Novosti, 27/2/12). Su leitmotiv: el lugar de Rusia en el mundo como superpotencia respetada y los mecanismos para fortalecerla.

Considera que "Estados Unidos persigue sus intereses en detrimento de la seguridad mundial" y recalca que Rusia continuaría oponiéndose a esta política irredentista en caso de su regreso al Kremlin.

Coloca la relación bilateral con Estados Unidos con base en el respeto mutuo, en particular en esta fase tan "turbulenta".

Fustiga el ominoso despliegue misilístico de Estados Unidos en Europa, cerca de las fronteras de Rusia, "que ha socavado" la seguridad rusa y "opera contra la estabilidad mundial".

Rememora los agravios contra Rusia de parte de la OTAN encabezada por Estados Unidos, quien "ha sobrextendido su autoridad (sic) para regular (sic) las relaciones internacionales".

Aduce que los "crímenes contra la humanidad" deben ser castigados por las cortes penales internacionales. ¡Cómo: si Estados Unidos no reconoce a ninguna corte penal internacional y solamente las utiliza para castigar a sus enemigos globales!

Se pronuncia a favor de los derechos humanos (una "demagogia" de Estados Unidos y la OTAN), pero no mediante la intervención militar foránea en los "estados soberanos" y sin la aprobación de la ONU, ya que, como sucedió en Libia, pueden resultar en "muertes, violación de esos mismos derechos humanos y en consecuencias impredecibles". A mi juicio, Putin se aferra demasiado a la disfuncional ONU, que ni "Occidente" respeta para librar sus aventuras militares globales.

Reconoce que la definición de "seguridad" de Estados Unidos y la OTAN "difiera fundamentalmente" de la rusa: EU "está obsesionado con la idea de asegurar su invulnerabilidad absoluta (sic)", lo cual "es utópico" y "no puede ser alcanzable tecnológica ni geopolíticamente", lo que conduce a que "la absoluta invulnerabilidad para uno significa la vulnerabilidad absoluta para los demás".

Defiende el doble veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU, ya que la postura de "Washington y sus aliados europeos y árabes hubiera abierto la puerta a la intervención militar foránea de Siria".

Arguye que la forma en que Estados Unidos y Occidente desean llevar la "democracia con la ayuda de métodos violentos" es impredecible y seguido lleva precisamente al resultado opuesto: "algunas fuerzas, que incluyen los extremistas religiosos, emergen y tratan de cambiar la dirección del desarrollo de estos países y la naturaleza laica de los gobiernos", en obvia alusión a la colisión entre el partido socialista Baas sirio y la dupla teológica de los Hermanos Musulmanes/Salafistas.

Reconoce la importancia de las redes sociales en las revoluciones árabes y afirma que el poder blando (“soft power”) "ha sido utilizado por los países (léase: Estados Unidos) para avanzar sus objetivos de política exterior sin tener que recurrir a la fuerza" cuando "nuevos métodos de comunicación" han sido usados "para provocar extremismo, separatismo, nacionalismo, y manipular a la opinión publica para interferir directamente en los asuntos internos de los países soberanos".

Putin no entiende que para Estados Unidos la única "soberanía" que existe es la propia.

Sobre Irán expone su "alarma" (sic) sobre los preparativos de un ataque nuclear (sic), que "tendría consecuencias verdaderamente catastróficas (sic) a escala masiva".

Se pronuncia por la desnuclearización de la península coreana, fustiga "la ingeniería política" de Estados Unidos en las regiones cercanas a Rusia y recuerda que había propuesto en 2007 una solución a Baby Bush para resolver las diferencias sobre el escudo misilístico balístico, la cual "hubiera dramáticamente mejorado la relación bilateral y alcanzado un grado cualitativo parecido al modelo de una alianza". ¡Qué ilusión!

Le da vuelo a los BRICS –3 mil millones y más de 25 por ciento del PIB mundial, además de numerosas ojivas nucleares: el único lenguaje que entienden los superhalcones de EU embriagados por el "modelo CPD" (ver Bajo la Lupa, 26/2/12)–, que deberán desarrollar una postura coordinada en los asuntos globales.

Hace bien en "jerarquizar (sic)" las relaciones de Rusia con los BRICS, a quienes califica acertadamente como "el símbolo más patente de la transferencia de un mundo unipolar a un orden mundial más justo", que, a mi juicio, no es sino multipolar.

http://alfredojalife.com
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Pacto con el diablo: la campaña de Obama y la financiación de las empresas

“El presidente se equivoca”, afirma uno de los flamantes directores de la campaña de reelección del Presidente Barack Obama.

 
Esas cuatro palabras encabezan el sitio web de la organización Progresistas Unidos (Progressive United) fundada por el ex Senador estadounidense y actual asesor de la campaña de Obama, Russ Feingold, en referencia al reciente anuncio de Obama de que aceptará fondos de los comités de acción política (súper PAC, por sus siglas en inglés) para su campaña de reelección. Feingold escribió: “El Presidente se equivoca al adherir a la política empresarial corrupta de Citizens United mediante la utilización de los Súper PAC. Se trata de organizaciones que recaudan sumas ilimitadas de dinero de empresas y de individuos ricos, a veces en secreto absoluto. No solamente es una mala política, sino que además es una estrategia tonta”. Y agrega: “Es hacer un pacto con el diablo”.

 
En 1905, el presidente Theodore Roosevelt dijo ante el Congreso “Los aportes de las empresas a comités políticos o con cualquier fin político deberían estar prohibidos por ley”. Roosevelt promulgó una ley para la prohibir dichas contribuciones en 1907. En 2012, este control del financiamiento de las campañas electorales que tenía 100 años de historia se terminó gracias a cinco magistrados de la Corte Suprema de Estados Unidos que tomaron la decisión en 2010, en el caso Citizens United, de que las empresas pueden utilizar su dinero para ejercer la libertad de expresión, con el objetivo de influir en las elecciones del país.

 
Tras haber representado al estado de Wisconsin en el Senado de Estados Unidos durante 18 años, Feingold perdió su reelección ante Ron Johnson, un candidato republicano multimillonario y miembro del tea-party que autofinanció su campaña. Desde entonces, Feingold ha dictado clases de derecho, fundó Progresistas Unidos y, a pesar de haber apoyado los esfuerzos de destituir al gobernador de Wisconsin Scott Walker, tomó la firme decisión de no candidatearse como gobernador de dicho estado ni a la banca del Senado de Estados Unidos que quedará vacante tras la jubilación del Senador Demócrata Herb Kohl.

 
Feingold fue el único miembro del Senado que votó en contra de la Ley Patriota de Estados Unidos. Fue un acérrimo crítico del programa de escuchas telefónicas sin órdenes judiciales del gobierno de Bush. Si bien Obama, cuando era senador, amenazó en un principio con apoyar una medida obstruccionista para impedir la aprobación de cualquier legislación que le otorgara inmunidad retroactiva a las empresas de telecomunicaciones que participaron en las escuchas telefónicas, cambió de postura antes de la Convención Demócrata de 2008 y votó a favor del proyecto de ley. Feingold se opuso en todo momento a la ley. Y acerca de la guerra de Afganistán, Feingold me dijo: “Fui el primer miembro del Senado que solicitó un plazo para la retirada de Afganistán. Incluso antes de que Obama fuera electo, cuando la contienda era entre [John] McCain y Obama, pregunté: '¿Por qué estamos hablando de enviar más soldados?'...Enviar a nuestros soldados allí, gastar millones y millones de dólares en Afganistán no tiene sentido. Y creo que fue un error que el presidente enviara más soldados y también creo que está comenzando a darse cuenta de que debemos retirarnos de allí”.

 
Feingold se opuso al proyecto de ley de reforma de Wall Street propuesto por Obama por ser demasiado débil en su opinión y apoyó a los fiscales generales estatales, entre los que se encontraban el fiscal de Nueva York Eric Schneiderman y la también flamante co-directora de campaña de Obama, la fiscal de California Kamala Harris, quienes en un principio se opusieron al acuerdo con los cinco bancos más importantes del país por acusaciones de fraude hipotecario y la firma de documentos sin previa verificación. La reacción de Feingold al acuerdo de 25.000 millones de dólares promovido por la Casa Blanca fue la siguiente: “Fuimos de los pocos que nos negamos a celebrar tras el anuncio...cuando se trata de Wall Street, siempre algo acaba mal”.

 
Durante la entrevista a Feingold apenas horas después de que fuera nombrado como uno de los 35 co-directores de campaña de Obama le pregunté, teniendo en cuenta su crítica al presidente, si no consideraba que su designación era un poco curiosa. Feingold respondió: “¿Qué me dice de un director de campaña que se enorgullece de que el Presidente haya brindado asistencia médica a los estadounidenses por primera vez en 70 años? ¿Qué me dice de un director de campaña que cree que el Presidente ha hecho algo bueno con la economía y que ayudó a aprobar el paquete de estímulo económico que nos ha permitido tener 22 meses seguidos de crecimiento del empleo? ¿Qué me dice de un director de campaña de un presidente que tiene mejor reputación en el extranjero que cualquier presidente de que se tenga memoria, que revirtió el terrible daño realizado por el gobierno de Bush, que en conflictos como los de El Cairo, India e Indonesia logró acercarse al resto del mundo? Créame, si hacemos un balance, no caben dudas. Y por último, ¿qué me dice de un director de campaña de un presidente que, creo, nos ayudará a designar magistrados que reviertan el fallo de Citizens United?”

 
Hasta que eso suceda, y especialmente ahora que la campaña de Obama ha decidido “hacer un pacto con el diablo”, los súper PAC, quizá el co-director de campaña Russ Feingold nos ayude a seguir el rastro del dinero.

 
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Publicado el 24 de febrero de 2012
 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 
 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 

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Jueves, 16 Febrero 2012 05:35

“El candidato de los ricos”

“El candidato de los ricos”

Nicolas Sarkozy oficializó ayer su candidatura a la elección presidencial de abril y mayo próximo con una intervención sorprendente en la cual se presentó ante la sociedad como el candidato “del pueblo”. El presidente francés aspira a su reelección y para ello movilizó todos los resortes del arte de comunicar. Sarkozy, a quien una fuerte mayoría de franceses había apodado “el presidente de los ricos”, hizo caso omiso de su pasado y de las incontables medidas que adoptó y con las cuales favoreció a la gran burguesía, empezando por el ya famoso “escudo fiscal” con el que limitó el volumen de impuestos que pagaban las clases más pudientes. El ahora autoproclamado “candidato del pueblo” dijo en el canal TF1 que anhelaba permanecer en el poder porque “en cinco años no se puede hacer todo”. El eje de su naciente campaña electoral gira en torno de un dispositivo que Sarkozy aborreció en el pasado, el referéndum. El mandatario prometió restaurar “la voz a los franceses” y se presentó de paso como un gran padre que protege al país de una “crisis sin precedentes”. Como es su costumbre en casi todos los casos, Sarkozy no se privó de recurrir a su estilo confrontativo y advirtió que Francia no podía “terminar como Grecia o España”.
 

Pese a que la configuración electoral y el curso que ha tomado la campaña lo contradicen, el hoy candidato Sarkozy aseguró que “los conceptos de derecha e izquierda son anticuados”. Asimismo, en medio de una Europa debilitada por las crisis sucesivas, el jefe del Estado, a través del slogan de su campaña, promete “una Francia fuerte”. Los políticos son una raza de artistas elocuentes, pero Nicolas Sarkozy les gana a todos. A lo largo de sus cinco años de mandato, el referéndum que ahora propone como eje de su propuesta fue una palabra prohibida. Ni se le ocurrió recurrir a él cuando, en 2010, forzó la reforma del sistema de jubilaciones a la cual se oponía una aplastante mayoría de franceses. Pero ahora, el referéndum es la base de las nuevas reformas que el presidente piensa emprender, en particular la muy delicada transformación del seguro de desempleo al que la derecha rebautizó con el concepto de “asistanato”. Con el referéndum como arma, Sarkozy apunta a pasar por alto la oposición de los sindicatos y el debate parlamentario. Pero lo cierto es que en cinco años, Francia sumó más de un millón de desempleados suplementarios y en los últimos meses perdió la célebre triple A que otorgan las agencias de calificación norteamericanas. Nicolas Sarkozy pasó por encima de ello y, más que un programa propiamente dicho, apareció como el portador de una sola ambición: su reelección. “Desde hace 30 o 40 años, el trabajo ha sido desvalorizado. Mi proyecto consiste en poner el trabajo en el centro de todo”, dijo.
 

El mandatario saliente tiene 66 días para convencer y dar vuelta la dinámica extremadamente favorable de que goza su rival socialista, François Hollande. El candidato del partido de la rosa le lleva varios puntos de ventaja en la primera vuelta, 28 por ciento contra 24 por ciento, y mucho más en la segunda del 6 de mayo, 57 por ciento contra 43 por ciento. Sarkozy salió ayer a la arena oficial antes de lo previsto, forzado por la robustez de la candidatura socialista, los sondeos negativos, la impopularidad inamovible y la perplejidad de su propio campo, que veía instalarse en la sociedad la certeza de que François Hollande ya tenía la presidencia en el bolsillo. Sarkozy reveló que ya tenía desde hacia varias semanas la decisión de presentarse a la reelección, pero que no lo anunció antes porque “habría sido como abandonar al país, como si el capitán de la nave se fuera del barco en mitad de la tormenta”. De ahora en más comienza una batalla cuyos protagonistas se conocen. Fiel a su estilo, Nicolas Sarkozy cuenta con crear un “electroshock” en la opinión con la repetición de propuestas nuevas y, por consiguiente, la saturación del espacio público.
 

Sin embargo, esta vez, su mensaje carece de la originalidad de 2007. La idea motor del sarkozysmo, que consiste en “terminar con el asistencialismo”, no es otra cosa que el viejo objetivo conservador de derrumbar de una vez por todas el ejemplar Estado de bienestar en Francia y en el resto de Europa. Los próximos días serán decisivos para el futuro de Sarkozy. Uno de sus consejeros reconocía en off, en las páginas del vespertino Le Monde, que si no recuperaba por lo menos dos o tres puntos en un par de días, “Sarkozy está jodido”. En lo inmediato tiene cita con desafíos fuertes: dar vuelta la dirección de los sondeos, dejar en las sombras su pésimo balance y propulsarse con credibilidad como para encarnar una propuesta nueva, unir a su campo y salir indemne de los ataques y las contradicciones que su rival socialista, ahora que ya no es más sólo presidente sino también candidato, no se privará de sembrar en su agitado camino.
 

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Jueves, 09 Febrero 2012 17:15

Taiwán, monumento a la realpolitik

Las elecciones celebradas en Taiwán el pasado 14 de enero produjeron idéntico alivio en Taipei, Beijing y Washington. El presidente saliente, Ma Ying-jeou, ferviente partidario del acercamiento a China continental, fue reelecto por cómoda mayoría, lo que garantiza la estabilidad regional. Ni los empresarios ni la clase media desean aventuras.

Romney: La nación del uno por ciento ante Dios

A pesar de que Mitt Romney aún no ganó por una mayoría de votos en ninguna de las elecciones primarias republicanas realizadas hasta el momento, logró una gran victoria en Florida. Luego de que el candidato y los Comités de Acción Política (PAC, por sus siglas en inglés) que lo apoyan inundaran las emisoras de radio con anuncios que costaron millones de dólares en un estado donde prácticamente la mitad de los propietarios están atormentados por las deudas hipotecarias, Romney anunció explícitamente a quién quiere representar. Dijo en entrevista con la periodista de CNN Soledad O’Brien: “Escucharemos al Partido Demócrata hablar de los problemas que afligen a los pobres y es cierto que no es lindo ser pobre, y tenemos una red de contención para ayudar a los más pobres. Mi campaña está dirigida a los estadounidenses de clase media. Uno elige en qué centrará su campaña. Puede centrar la atención en los ricos, ese no es mi enfoque; puede centrar la atención en los más pobres, tampoco es mi enfoque. Me interesa dirigirme a los estadounidenses de clase media”. Romney nos asegura que “Mi interés no es dirigirme a los ciudadanos extremandamente ricos, a ellos ya les va muy bien”. Él ha de saberlo perfectamente, ya que posee una fortuna personal de 250 millones de dólares.

 
Su propia campaña está muy bien financiada, pero su éxito hasta el momento, en particular frente a su principal rival Newt Gingrich, es el resultado de grandes inyecciones de dinero a los denominados súper PAC, la nueva clase de comités de acción política que pueden recibir una cantidad ilimitada de fondos de particulares y empresas. Los súper PAC tienen prohibido por ley coordinar sus actividades con la campaña de un candidato. Registros de la Comisión Federal Electoral publicados el 31 de enero revelan que el principal PAC que apoya a Romney, Restore Our Future (Restaurar nuestro futuro), recaudó alrededor de 18 millones de dólares en el segundo semestre de 2011 a través de aportes de tan solo 199 donantes. Entre ellos se encuentran Alice Walton, que si bien figura en el informe como “estanciera”, es más conocida por ser la heredera de la fortuna de Wal-Mart, y el famoso inversionista de capitales de riesgo y multimillonario Samuel Zell, el hombre a quien se le atribuye haber llevado a la quiebra a la empresa de medios Tribune. William Koch, el tercero de los famosos hermanos Koch, también donó dinero al súper-PAC de Romney.
 

Comparemos esos 199 donantes con el número de personas que viven en la pobreza en Estados Unidos. Según las cifras más recientes del Departamento de Censo de Estados Unidos, 46,2 millones de personas vivían en la pobreza en 2010, un 15,1 por ciento de la población de Estados Unidos, el mayor porcentaje en los 52 años desde que estas cifras comenzaron a publicarse. 2010 resultó ser el cuarto año consecutivo en que se registró un aumento anual de la cantidad de personas que viven en la pobreza en este país.

 
En el discurso que pronunció tras su victoria en New Hampshire, Romney afirmó: “El país ya tiene un líder que nos divide mediante la política resentida de la envidia. Tenemos que ofrecer una visión alternativa. Estoy preparado para conducir a este país por un camino diferente, donde seamos impulsados por nuestro deseo de triunfar, en lugar de que nos hunda el resentimiento al éxito.”.

 
A la mañana siguiente, el periodista de NBC Matt Lauer increpó a Romney: “¿Ud. quiere decir que cualquiera que cuestione las políticas y las prácticas de Wall Street y de las instituciones financieras, cualquiera que tenga dudas acerca de la distribución de la riqueza y del poder en este país es envidioso? ¿Se trata de envidia o se trata de justicia?” Romney reafirmó su postura y fue aún más lejos: “Creo que se trata de envidia. Creo que se trata de lucha de clases. El hecho de que el presidente aliente la idea de dividir a Estados Unidos sobre la base del 99 por ciento contra el 1 por ciento, teniendo en cuenta que las personas que han sido más exitosas son las que están dentro del 1 por ciento, generó un nueva visión de este país que es completamente inconsistente con el concepto de que somos una sola nación ante Dios”.
 

¿Y no tener ninguna consideración por los más pobres es consistente? Romney se confunde al criticar al Presidente Obama y al movimiento Occupy Wall Street. Dejemos de lado por un momento que Occupy Wall Street es en general muy crítico del Presidente Obama y en particular de algunos de sus funcionarios, como el secretario del Tesoro Timothy Geithner (quién pasó de pertenecer al Partido Republicano a ser independiente para poder estar en el gobierno de Obama, pero cuyas posturas políticas permanecieron intactas), y el ex asesor económico Larry Summers. Romney evidentemente no tiene idea de qué se trata el movimiento Occupy Wall Street si cree que las decenas de miles de personas que protestan y que a menudo deben enfrentar violencia policial y corren el riesgo de ser arrestados, están allí por envidia. Como planteó Matt Lauer en su pregunta: se trata de justicia.
 

En el mismo discurso pronunciado en New Hampshire, Romney afirmó: “El Presidente Obama quiere transformar a Estados Unidos; nosotros queremos restaurar a Estados Unidos para volver a los principios fundacionales que hicieron grande a este país. Él quiere convertir a Estados Unidos en un Estado de bienestar social al estilo europeo; nosotros queremos asegurarnos de que continuaremos siendo un país libre y próspero, la tierra de las oportunidades”. Palabras un tanto extrañas para un hombre que depositó 3 millones de dólares en una cuenta bancaria en Suiza. El repentino cierre de su cuenta en el banco suizo UBS salta a la vista como su propia forma de bienestar europeo. A esto se suma que, gracias a sus inversiones en paraísos fiscales como Bermudas e Islas Caimán, la tasa impositiva de Romney en 2010 fue de un 13,9 por ciento, una cifra muy por debajo del 35 por ciento que pagan las familias promedio de clase media a las que afirma representar.
 

Mientras continúa su campaña a través de la nación del 1 por ciento ante Dios, Romney pasa de Florida, el estado con la mayor tasa de ejecuciones hipotecarias del país, a Nevada, el estado con la mayor tasa de desempleo. Es de esperar que le importen cada vez más no tanto los pobres, sino los votos que probablemente ellos emitan en su contra.

 
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Publicado en 3 de febrero de 2012
 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 
 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 

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Lunes, 30 Enero 2012 07:41

El casino de la democracia

El casino de la democracia
Decenas de millones de dólares de los sectores más ricos y poderosos de Estados Unidos están financiando a los principales candidatos de ambos partidos en lo que se ha vuelto un casino de apuestas, más que una elección. Pero a diferencia de un casino, todos los apostadores aquí salen ganando, sin importar quién resulte electo.

En su informe a la nación la semana pasada, el presidente Barack Obama ofreció un mensaje populista enfocado en la defensa de los trabajadores y sus familias y contra la desigualdad económica; incluso denunció las prácticas del sector financiero y sus consecuencias devastadoras para las grandes mayorías. En momentos parecía que el presidente se había integrado al movimiento Ocupa Wall Street, con la salvedad de que Wall Street es uno de los principales donantes a su campaña de relección.

Detrás de la retórica populista, decenas de millones de dólares de los sectores más ricos del país contribuyen a la relección de Obama. Según el Center for Responsive Politics, unos 357 individuos de la élite económica dirigen contribuciones colectivas de sus cuates y socios de por lo menos 55.9 millones de dólares a los esfuerzos de relección de Obama (tanto a su campaña como a la dirigencia de su partido para este propósito). Y a pesar de su gran oratoria criticando al sector financiero, las contribuciones de Wall Street a través de estas donaciones colectivas –donde individuos influyentes recaudan donaciones de otros amigos y socios ricos para entregar montos de cientos de miles a uno de los partidos o una de las campañas electorales– son el segundo sector más generoso con la campaña del presidente. Han contribuido con por lo menos 9.4 millones de dólares sólo en el segundo y tercer trimestres de 2011 a la campaña de Obama. Entre los individuos donantes, muchos son empleados de las principales instituciones financieras del país, como Goldman Sachs, Morgan Stanley, Barclays y Citigroup.

De hecho, de 1990 a 2010 las contribuciones políticas del sector financiero se incrementaron 700 por ciento, según un análisis de la Fundación Sunlight. A la vez, es notable que estas contribuciones no se destinan a un partido o candidato contra otro, sino a los dos partidos. Por eso no sorprende que mientras los ejecutivos de una empresa como Goldman Sachs contribuyeron más a la campaña de Obama en 2008, la empresa está encargada de manejar la gran fortuna multimillonaria del precandidato presidencial republicano Mitt Romney.

Los multimillonarios también pueden apostar en estas elecciones a través de los llamados Comités de Acción Política (PAC), y su nueva versión, que goza de aún menos restricciones de gasto, los súper PAC, donde pueden aportar fondos sin límites para gastos de propaganda en contra o a favor de un candidato. Por ejemplo, el precandidato republicano Newt Gingrich se ha beneficiado con la aportación de 10 millones de dólares de su amigo multimillonario Sheldon Adelson (fortuna derivada de casinos de Las Vegas) a un súper PAC que trabaja a favor de su candidatura.

Adelson es el octavo hombre más rico del país, reporta The Guardian, y por él Gingrich, quien hace sólo unas semanas parecía al borde de la derrota en su intento por ser candidato presidencial del Partido Republicano, ahora tiene posibilidades de triunfar. Éstas son algunas de las donaciones más grandes a favor de un candidato en la historia del país, y ahora los fondos que inundan el sistema político-electoral se están volviendo un tsunami. "Es una carrera de armas de dinero. Uno puede imaginar un mundo donde no se puede ser electo sin el respaldo de un multimillonario", advirtió el profesor Noah Feldman, experto constitucional, en la Universidad Harvard, en entrevista con el Guardian.

Aunque 69 por ciento de las donaciones políticas desde el sector financiero en el concurso presidencial actual se ha destinado a los republicanos, en parte en castigo a Obama y a los demócratas que se han atrevido a imponer algunas reformas y regulaciones bastante tibias sobre el comportamiento de Wall Street, ambos partidos y sus candidatos dependen de la generosidad de éste y otros sectores de la cúpula económica para llegar a la cúpula política de este país.

Y una vez que los gallos a los que apostaron los millonarios llegan a la cúpula política, el flujo de dinero proveniente del 1 por ciento más rico continúa. Más de 3 mil 270 millones de dólares se gastaron en cabildeos ante el Congreso en 2011, reportó el Center for Responsive Politics la semana pasada. En 2010, el total fue de 3 mil 510 millones de dólares.

Como en todos los años, los millones en donaciones de Wall Street, con el sector de bienes raíces, el de energía, el de entretenimiento, el de abogados y bufetes y más se destinan a los candidatos de ambos partidos, subrayando que para los más ricos no importa demasiado quién gane, ya que todos llegarán a la Casa Blanca (o a una curul legislativa) gracias a su generosidad.

El negocio de la democracia, a pesar de la crisis económica más profunda desde la gran depresión, sigue en auge. Los discursos pueden ser muy bonitos, pero a veces sólo sirven para disfrazar un sistema político podrido por el dinero. Y como todos saben en Las Vegas, la casa siempre gana.
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Domingo, 29 Enero 2012 16:05

Obama 2012

Obama 2012
Obama se metió de lleno en la campaña esta semana con el discurso del Estado de la Unión, en cadena nacional con aceptable rating, ante la mayor audiencia que va a tener hasta que acepte la nominación de su partido el seis de septiembre en la convención de Charlotte, Carolina del Norte. Por cómo se vienen dando las cosas, hay que decir que no desaprovechó la oportunidad. Mientras los republicanos se mataban entre ellos en Florida y pateaban la pelota afuera hablando de inmigración porque no tienen un plan para salir de la crisis, Obama eligió la escenografía del Capitolio y las caras largas de sus principales figuras para mostrar su costado más combativo.

Acá hay que hacer un paréntesis y olvidarse un poco de lo que fueron estos cuatro años de Obama a nivel internacional, de las promesas incumplidas y las expectativas defraudadas. Al votante estadounidense eso mucho no le importa. En su discurso del martes pasado, de setenta y siete minutos Obama le dedicó un total de seis a la política exterior.

El resto del tiempo fijó su mensaje de campaña, recorrió sus cuatro años de gobierno y reconoció con cierto fastidio no haber cumplido su principal promesa, la de unir el país, aunque culpó a los republicanos de habérselo impedido.

El mensaje de campaña es el siguiente: los millonarios tienen que pagar más impuestos para distribuir con más equidad los costos de la salida de la crisis. Se monta en el slogan “nosotros somos el 99 por ciento” del popular movimiento Occupy Wall Stret, que tiene el apoyo de dos tercios de la sociedad estadounidense. Mientras tanto, los republicanos se niegan religiosamente a subirles los impuestos a los ricos. “En este momento, por agujeros y refugios en el código impositivo, un cuarto de todos los millonarios pagan tasas más bajas que millones de hogares de clase media. La secretaria de (el conocido archimillonario) Warren Buffett paga una tasa más alta que él. ¿Queremos mantener estos recortes impositivos para los estadounidenses más ricos?”

Al iniciar el repaso de su gobierno, Obama no se privó del viejo recurso de apelar a la herencia recibida. Dijo que cuatro millones de empleos se habían perdido antes de que asumiera y otros cuatro, hasta que sus medidas económicas empezaron a funcionar. Desde entonces se recuperaron tres millones de trabajos y vamos por más, arengó el presidente. “En el 2008 colapsó el castillo de naipes. Aprendimos que la gente había comprado hipotecas que no podía pagar, ni siquiera entender. Bancos que hicieron grandes apuestas y se entregaron grandes bonificaciones con dinero ajeno. Reguladores habían hecho la vista gorda o no tenían autoridad para frenar el mal comportamiento. Estuvo mal. Fue irresponsable. Hundió la economía en una crisis que dejó a millones de personas sin trabajo y nos cargó con más deuda, dejando que los ciudadanos comunes se hagan cargo de la cuenta.”

En cuanto a su promesa principal, no hizo falta que la recordara. Había dicho muchas veces que no quería un país dividido por barreras políticas. “No quiero un país de estados rojos y estados azules sino de Estados Unidos”, era la frase que usaba. Obama se vendió como un político moderno que está más allá de los partidos, un hacedor que sabe encontrar el punto de equilibrio para generar consensus y avanzar en temas importantes. Eso no pasó durante su gobierno, aunque nadie puede decir que no lo intentase. Su gran iniciativa, la reforma del sistema de salud, sólo llegó a aprobarse porque tenía una buena mayoría en el Congreso, después de largos meses de inútiles intentos de obtener apoyo bipartidista y tras cajonear los aspectos más audaces de la reforma, como la creación de un sistema estatal para que compita con los proveedores privados. Cuando Obama perdió esa mayoría legislativa en el 2010 el Capitolio se trabó y no volvió a salir una ley importante. Entre las iniciativas prometidas por Obama quedaron pendientes una reforma migratoria y una ley para promover el uso de energía limpia.

Obama no le escapó al tema. Reconoció su fracaso y dio a entender que la política no se puede arreglar, que lo intentó pero no pudo, y que de ahora en más hará las cosas a su manera. “No importa a qué partido pertenecen. Apuesto a que la mayoría de los estadounidenses están pensando ahora: nada se va a hacer este año, o el próximo, o quizá el que venga después del otro, porque Washington está roto. Podés culparlos por sentirse un poco cínicos?”

Tampoco se puede culpar a Obama por plantarse un poco ante la endeblez de los republicanos. La semana pasada una encuesta del The Washington Post lo colocó en un cincuenta por ciento de aprobación, su nivel más alto en muchos años. Y esto no es sólo porque pequeñas señales alentadoras brotan en distintos sectores de la economía. También es porque después de años de negociaciones frustradas Obama se puso firme en julio y en diciembre para salvar partes de su plan de salud y un recorte impositivo muy popular con la clase media, respectivamente, de las afiladas tijeras de los legisladores republicanos.

Esas batallas ganadas fortalecieron al presidente, al tiempo que el movimiento Occupy desplazaba al Tea Party del centro del debate cultural. Los nuevos culpables pasaron a ser los millonarios con privilegios. Para los Tea Party los culpables de todo eran los políticos gastadores, sobre todo ese demócrata negro que ocupa la Casa Blanca.

Pero en estos días los Tea Party no se hacen oír por ningún lado. El debate republicano se diluyó en un juego de chicanas para ver quién podía mostrarse más duro con los inmigrantes sin caer en frases hirientes o pensamientos racistas. Agravios, disculpas, aclaraciones, basura sobre las esposas de Gingrich y los negocios de Romney, declaraciones cruzadas y más puterío.

En medio del ruido no se escuchó a ningún republicano hablar de un plan para mejorar la economía o el lugar de Estados Unidos en el mundo, alguien que aparezca como una amenaza para la reelección de Obama, que es lo único que le importa en este momento. Al contrario, los excesos verbales de Gingrich para hacerse escuchar en Carolina del Sur parecen haber sepultado sus chances en Florida y comprometido seriamente su futuro, ya que en el fondo lo único que le interesa al votante republicano es que su candidato le pueda ganar a Obama el seis de noviembre. Gingrich insiste en demostrar que él no es esa clase de conservador. Dice barbaridades todo el tiempo. No es discreto ni despierta simpatía ni suena sincero en sus convicciones.

Entonces queda Romney, el candidato ideal para Obama. Un millonario que paga pocos impuestos y encima lo admite. Un tipo que viene de un estado liberal, donde nombró jueces progresistas y pasó una reforma de salud que sirvió de modelo para la que hizo Obama a nivel nacional. Encima mormón. Todo bien con los mormones, un presidente mormón sería algo novedoso, bienvenida la novedad. Pero tanta atención puesta en la vida religiosa de Romney de algún modo refuerza su fama de aburrido.

Todo bien por ahora, pero Obama sabe que está jugando gratis en tiempo prestado, que la siesta republicana puede terminar rápido. Tanto que si Romney saca una buena diferencia el martes en Florida no sorprendería que los demás levanten la bandera blanca. Salvo algún rezagado que elija seguir en carrera para vender más cara su capitulación, el resto del partido se encolumnará detrás del candidato inevitable. Entonces el empresario mormón pasará a ser un tipo carismático, preparado y divertido, firme pero con un costado sensible. Entonces empezará la verdadera campaña, la que los motiva en serio, la de bajar a Obama como sea. Parece medio pobretón.

Sobre todo porque el Obama 2012 ya está, ya tiene mensaje, apoyos, plan. El tema es después. ¿Retomará con los republicanos? ¿Mantendrá el personaje quejoso y fastidioso de la campaña? ¿Veremos a un Obama más combativo, menos conciliador? ¿Cumplirá alguna de sus promesas? Mucho depende de lo que pase de acá a noviembre, pero es probable que haga lo que está en su naturaleza, lo que puede esperarse del primer presidente negro que paga el costo de pertenecer. Negociar, conciliar, avanzar sólo cuando se pueda, retroceder sólo cuando haga falta. El Obama modelo 2012 no despierta grandes ilusiones, pero se muestra sólido ante un electorado que, a falta de opciones atractivas, parece dispuesto a darle una segunda oportunidad.

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Viernes, 20 Enero 2012 08:17

Más presión sobre Romney

Más presión sobre Romney
La carrera por la nominación presidencial republicana se modificó ayer cuando el gobernador de Texas, Rick Perry, la abandonó y respaldó a Newt Gingrich, mientras el favorito Mitt Romney fue despojado de su anterior victoria en Iowa en medio de señales de que su ventaja en las primarias de mañana en Carolina del Sur también se venía abajo. En el día quizá más tumultuoso de la desordenada batalla por la nominación del partido republicano, Perry les dijo a los periodistas que no “veía un sendero viable por delante” en 2012. En cambio le dio su apoyo a Gingrich, describiendo a su rival (y amigo) como un “conservador visionario que puede transformar al país”.

“Newt no es perfecto”, dijo del ex presidente de la Cámara de Representantes, plagado de escándalos, “¿pero quién de nosotros lo es?” Esas palabras claramente apuntaban a mitigar cualquier daño que pudiera sufrir Gingrich sobre nuevas y poco favorables revelaciones por parte de su segunda mujer, Marianne, de quien se divorció en 2000.

Después de entrar en carrera en agosto, Perry trepó a lo alto en las encuestas, pero cayó con igual rapidez después de una serie de poco felices actuaciones en los debates. Su popularidad en Carolina del Sur cayó a un solo dígito, con lo que su retiro ahora o más tarde era inevitable. Pero si la contienda aquí entre Romney y Gingrich está ahora tan cerca como sugieren las últimas encuestas, el apoyo de Perry puede marcar la diferencia entre la victoria y la derrota. Esta posibilidad por sí sola fue una mala noticia para Romney: pero las noticias de Iowa eran peores. El resultado certificado publicado ayer muestra una victoria de 34 votos para Rick Santorum en lugar de una victoria de ocho para el ex gobernador de Massachusetts en el caucus del 3 de enero. Las noticias cambian poco sustancialmente, pero destruyen la afirmación de Romney de que era el primer hombre en ganar Iowa y New Hampshire en el arranque de las primarias republicanas.

Hace unos días, parecía decidido a conseguir una tercera victoria en Carolina del Sur. En cambio, el domingo se podría encontrar en la posición de haber perdido dos de las tres primeras contiendas, incluyendo este último estado. Pero el tardío éxito de Santorum puede no ser tan bueno. No sólo la retirada de Perry empañó inevitablemente las noticias de Iowa, sino que Santorum también le pidió al gobernador de Texas su apoyo, pero le fue negado. En cambio, debe pelearle al congresista libertario Ron Paul un tercer puesto.

Acumulativamente, los hechos de ayer agregan presión sobre Romney, quien necesitaba una actuación sólida en el debate de anoche para dejar atrás su pobre performance del lunes –cuando él, uno de los hombres más ricos en buscar la presidencia, con unos 250 mil millones de dólares, eludió nuevamente hablar sobre sus impuestos–. Al día siguiente admitió que estaba pagando de impuestos alrededor de 15 por ciento, el gravamen sobre las ganancias en inversiones de la fortuna que amasó durante los años en que trabajó en la empresa Bain.

El principal opositor de Romney tiene sus propias preocupaciones. Marianne Gingrich inquietó la campaña de su ex marido lo suficiente como para que las hijas de Gingrich (de su primer matrimonio) salieran corriendo a hacer una declaración en su apoyo. En una entrevista con ABC, Marianne acusa a Gingrich, entonces involucrado en una relación con su actual mujer, Callista, de decirle que quería un matrimonio “abierto”. Esos sentimientos, si son verdaderos, pueden no caerle bien a los cristianos evangélicos, que constituyen más de la mitad del electorado republicano de las primarias.

* De The Independent, de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.
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Sin nombrar la alcaldesa saliente, y saludando en primera instancia a la comunidad popular asistente a su posesión, antes que a los “invitados especiales” tomó posesión de su cargo Gustavo Petro Urrego, nuevo alcalde de Bogotá.

Humanizar la vida colectiva concentrando la política pública y la administración distrital en el cuidado integral de los habitantes de la ciudad, será un propósito real, aseveró.

En una mañana alumbrada por un intenso sol, tomó posesión de su cargo como alcalde de la ciudad de Bogotá, Gustavo Pero Urrego. Varios fueron los anuncios que, de hacerse realidad, romperán la tibia política social que por 8 años lideró la otra cara de la izquierda con que cuenta Colombia, el Polo Democrático Alternativo.
 

Participación social


Aunque en su intervención, fue el último de sus anuncios, en términos de proyección y de lucha social -que habrá de encarar si de verdad está decidido a garantizar un nuevo rumbo para la capital de Colombia-, el nuevo dignatario capitalino, subrayó que, “El principal aliado de esta alcaldía es la ciudadanía”. Una ciudadanía movilizada y consciente.

Para promoverla, se destinarán 4 billones de pesos para que la ciudadanía, a través de la política de presupuesto participativo, defina cómo y en qué prioridades sociales hay que  invertirlos.  Esto permitirá que en cada localidad se potencie una amplia movilización social para apropiarse del destino de los recursos que le corresponden. Hasta ahora, y según dijo el nuevo funcionario público, la ciudad destinaba para tal rubro 160 mil millones de pesos.


Se complementará esta iniciativa, motivando una intensa participación ciudadana en la elaboración del Plan de Ordenamiento Territorial, así como en el Plan de Desarrollo de la urbe, las dos columnas vertebrales sobre las cuales se asienta la ciudad, y con los cuales,  o se reafirman los ejes que han propiciado que la urbe se encuentre en el estado que hoy le caracteriza, o se rompe la continuidad que trae, como una metropoli proyectada estratégicamente de acuerdo a los intereses del capital financiero.

Como un avance que  permite  prever que tal vez se rompa, y no se continúe con lo heredado, se puede entender, entonces, la decisión de que a través de cabildos abiertos se operativizará la participación ciudadana, para definir lo relacionado con  movilidad, seguridad, salud, educación, jardines y otros muchos aspectos del diario vivir de quienes aquí habitan y hacen la ciudad. El propósito del nuevo alcalde es que estos espacios reúnan por lo menos 1 millón de personas en sus sesiones.


Movilización y conciencia ciudadana, fundamentales para hacer realidad la “Bogotá Human Ya!”, eje  central de la campaña electoral que llevó a Gustavo Petro al palacio Liévano, pero que hoy, según su decir, es más que un slogan, al resumir la esencia de lo que será su administración: llevar al ser humano al centro de la política pública.

Prioridad que se hará realidad, según su decir, a través de la gobernanza del agua. Con la cual la ciudad romperá con el modelo político que la llevó a vivir de espaldas al agua, asumiéndola de manera integral al entenderla como sinónimo de vida.


Hará parte de esta gobernanza: garantizar su consumo mínimo vital de 6 mt3 para estrato dos –ahora está aprobado hasta el uno-; ordenar el territorio de acuerdo al agua, con lo cual se deberá darle espacio al vital líquido. Aunque no  fue enfático en esto, se entiende que aquellos barrios construidos por debajo de la cota permitida, deberán ser reubicados. Pero al mismo tiempo, se deberán recuperar humedales, y se abrirán las quebradas y caños que pasan por distintos barrios, ahora sepultados bajo capas de cemento.


Para reubicar cientos de familias ahora habitantes de zonas que no debieron ser habitadas, se redensificará la ciudad, construyendo durante los próximos 4 años 72.00 nuevas viviendas, a un ritmo de 16.000 por año, las cuales, según Petro, serán “viviendas de interés prioritario”, que “no es lo mismo que de interés social”.


Como componente sustancial de la gobernanza del agua, se anunció la puesta en marcha de un proyecto regional que reivindica tres páramos sustanciales para la capital: el de Chingaza, el de Guerrero y el de Sumapaz, este ambicioso proyecto se financiará con los recursos que llegarán por la nueva ley de regalías.  En este ámbito resulta inquietante el silencio sobre el Páramo del Verjón, un espacio decisivo para la calidad de vida de la urbe y la educación  ciudadana.


Se potencia, de igual manera, estímulos para no seguir contaminando el río Bogotá, y se obligará a las nuevas edificaciones que se levanten en suelo bogotano a contar con planta para utilizar las aguas lluvia.
 

Una política del aire


Se llamó a la ciudadanía a comprometerse con la arborización de la ciudad, la cual no es posible acometer, de manera cabal, con los recursos económicos y humanos con que cuenta el Jardín Botánico. Pero al mismo tiempo, el nuevo alcalde avanzó que todo vehículo de transporte público que vaya a ser reemplazado deberá serlo poniendo en marcha autos híbridos, es decir, que integren el gas y la energía eléctrica. 


Avanzó el nuevo burgomaestre que, además de la primera línea del metro, se contará con tranvía –“el cual ya existió en otra época en Bogotá”-, pero además se tomará en cuenta el uso de telecables, se estimulará la posibilidad de caminar  –“para lo cual se deberá acercar el trabajo a los lugares de vivienda”- , y el uso de la bicicleta.


Se desestimulará el uso del carro y la moto –“la moto y el carro no nos sirven”-, garantizando un servicio público de transporte masivo, implementando al mismo tiempo una política educativa que lleve al uso racional de los vehículos. Reducir la tarifa del transmilenio –vía subsidio- e implementar un impuesto para quien circule por zonas congestionadas. Se le dará  prioridad en el semáforo al bus y al peatón, y se definirán otras vías exclusivas para buses. 
 

Seguridad


La política de seguridad deberá, antes que priorizar al Estado, concentrarse en el ser humano. “Una política de seguridad que se hace matando –dijo, aludiendo sin duda al gobierno de Álvaro Uribe- no es política de seguridad”.


Aunque no explicó cómo se hará para evitar que quienes delinquen las porten, sí anunció que el mensaje al mundo es uno: “Bogotá es espacio libre de armas”. Y tal vez como un mecanismo para avanzar en una línea para prevenir el crimen, anunció la apertura de una nueva Secretaría: la de seguridad.
 

Revolución educativa


La revolución educativa será el eje transversal que debe permitir el tránsito hacia una ciudad humana.
Una revolución educativa permanente y ejercida en cada ámbito de la administración distrital para suscitar transformaciones en las formas de valorar, pensar y actuar.


En el campo educativo, las medidas inmediatas  referidas por el nuevo alcalde, fueron las siguientes:
 

  • Atención integral a la niñez (nutrición, salud, educación ligada a lo lúdico para que el aprendizaje apasione desde la más tierna edad , amor) garantizando que los 360.000 niñas y niños que hoy no gozan de atención integral, tengan derecho a la misma (“si esto no se garantizará, no habrá sociedad en paz, ni del conocimiento”).
  • Construir 1.000 jardines infantiles, que la ciudadanía deberá escoger dónde deberán funcionar.
  • Edificar 100 colegios donde se implemente jornada integral, de 8 horas. De estos, se abrirán en primera instancia 10 centros educativos como instituciones  piloto del programa. Para hacer realidad tan ambiciosa meta, el nuevo alcalde llamó al capital privado para que construya muchos de estos centros de estudio, por los cuales la ciudad les pagará arriendo o se los comprará. Pero la invitación al capital privado –a quien aseguró respeto por su inversión- no se quedó ahí, además lo invitó a que invirtiera en salud, comunicaciones, revitalización urbana, transporte eléctrico  y en rieles, “obras por las cuales se pagará arriendo o se les comprará”.
  • La educación superior es un derecho, y la ciudad lo garantizará. Se implementará, para ello, el grado 12 vocacional, el cual será el segundo en la implementación de tal educación superior (se entiende que el primero es el grado 11).
  • Reestructuración en  profundidad de la Universidad Distrital, aumentando la oferta de carreras y multiplicando el número de alumnos que allí estudian. “Se construirán 6 sedes de la universidad en el occidente de la ciudad”. Y llamó el alcalde a que la ciudadanía defina –en consulta popular se podría suponer- sobre: usar el territorio donde se tiene proyectada la avenida ALO (avenida longitudinal de occidente) para tender más cemento para los carros o para construir allí la “Gran ciudadela universitaria de occidente”. Y dijo: “¿qué es primero: el cemento o el cerebro humano?
  • TIC’s. Partiendo del diagnóstico de una brecha digital que está surgiendo en todas las sociedades del globo, Petro anunció banda ancha para todos los colegios públicos. Y pidió al gobierno nacional apoyo para que la ETB pueda implementar el teléfono móvil 4G. (se recordará que por ley nacional se impide que las empresas públicas participen de manera directa en el lucrativo negocio del celular, el cual quedó monopolizado por las empresas privadas). Pero al mismo tiempo le pidió al gobierno que no permita que la ETB termine en manos privadas. El compromiso de Bogotá: extender sus servicios de telefonía a todo el territorio nacional, llevando la banda ancha y el G4 allí donde no se atreve a llegar –porque no es negocio- la empresa privada.
  • Pensar e innovar. Bogotá no tiene política de innovación tecnológica, y debe encararla. Para ello es sustancial la creación de las Empresas Públicas de Bogotá, uniendo las empresas de telecomunicaciones, acueducto y energía.
      

Y se colocó como meta que estas empresas deberían encarar investigación y tecnología en áreas tan sensibles como: biodiversidad, agua, software, audiovisuales y comunicación.
 

Política de paz
 

En lo que se pudiera entender como componentes de una política de paz, Gustavo Petro anunció que se propiciará la organización y la movilización de los 400.000 desplazados que hoy están en Bogotá, para que luchen por la implementación de la Ley de Víctimas.
 

La memoria
 

El nuevo Alcalde Mayor recordó con gratitud a sus padres , a su progenitora que le enseño la rebeldía a través de la figura de Gaitán – cuyo nombre volverá a nombrar la que hoy se conoce  como Avenida el Dorado – y evocó el Congreso Anfictiónico alentado por Bolívar para enfatizar que la revolución que se inicia tiene , en tiempos de una humanidad indignada , tiene un protagonista principal : la alianza de las nuevas ciudadanías , los jóvenes , los excluidos.


Después  de más de una hora de anuncios, el alcalde  recordó  los muertos y las víctimas  de la larga lucha por la justicia, la libertad y la soberanía, que ha vivido el país, y recordó también la inmensa solidaridad brindada por los sectores populares a los luchadores revolucionarios, solidaridad extendida a riesgo de su seguridad y vida, y por la cual hoy el nuevo alcalde de Bogotá está vivo. Hoy, de nuevo, esta población está llamada para que con su arrojo y decisión garanticen que la democracia sea más que una palabra repetida a cada momento y operativizada formalmente a través del voto en los periodos electorales, un acto sustancial de cada día, hecho realidad a través de la garantía efectiva de todos los derechos que garantiza la vida moderna, redireccionando con su energía el destino de la ciudad.
 

Recuadro

En el blanco

Varios fueron los dardos que el nuevo alcalde lanzó durante su extenso discurso: “sacaron a los habitantes de los barrios populares del centro de Bogotá pagándoles –el mismo Estado- precios irrisorios por sus propiedades, para luego venderlas en  grandes sumas a poderosos grupos económicos”; “Estratos, ojalá podamos terminar con esa alusión a castas”; “se acaba de elevar el transporte público en 50 pesos, medida que no se consultó con nosotros”; se debe garantizar la política de restitución de tierra, la cual está flaqueando: “800 emberas, de los 2.000 que están desplazados en Bogotá decidieron regresar a sus tierras pero el gobierno central no lo permitió pues las tierras que ellos reclaman están aprobadas para un gran proyecto minero. Así no es. Si la Ley de Tierras no se realiza , la paz no llegará”.

Los mayores lunares de su discurso: -no aludir a la anunciada reapertura del hospital San Juan de Dios, o de “todos”, como le dicen sus trabajadores despedidos al momento de su cierre, silencio que causó gran inconformidad entre varias de las profesionales que laboraban en el mismo, presentes en el acto de instalación. Llevar a cabo el acto de posesión en medio de una parafernalia tradicional, en la cual la ciudadanía no invitada con tarjeta quedaba por fuera o excluida por vallas, las cuales ordenó el alcalde –luego de intensa agitación de los excluidos- que fueran retiradas. -Y como nota sobresaliente: no anunciar su nuevo equipo de gobierno, con excepción de Antonio Navarro, secretario de Gobierno.

Recordando a  la sociedad hoy alzada en distintas coordenadas del mundo, Gustavo Petro anunció que Bogotá “convoca a todos los cambios democráticos que una ciudanía indignada hoy reclama”. 

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