La clase trabajadora está ante retos que había conquistado hace 100 años

desdeabajo, en alianza con Rebeldía Contrainformativa, dialogaron con la Industrial Workers of the World IWW, una organización anarquista sindical que cuenta con más de un siglo de lucha en contra del Estado y el capital. Los “Wobblies”, como son llamados amistosamente, han tenido una fuerte incidencia en el movimiento obrero a nivel global convocando a la unidad de [email protected] trabajador@s contra los patrones desde una perspectiva antiautoritaria. Nacida en 1905, en pleno ascenso imperial de Estados Unidos, basan su acción en el sindicalismo revolucionario y autogestionario, proponiendo la unidad federativa de trabajadores en todo el mundo, considerando indispensable la organización obrera para moverse táctica y estratégicamente dentro de la confrontación contra el capitalismo y el Estado.

En esta entrevista, sostenida con Sid Parissi, uno de sus coordinadores en Sydney-Australia, se realiza un balance comparativo acerca de cómo se desarrolló la lucha de clases hace 100 años y los cambios producidos hoy, analizando las implicaciones del neoliberalismo para [email protected] trabajador@s, en especial, por ser este un contexto adverso en el cual los logros obtenidos por el movimiento obrero (jornada laboral de 8 horas, vacaciones, seguridad social, etcétera) están siendo desestructurados por la élite dominante a un paso vertiginoso.

desdeabajo (da): ¿Cuál y cómo ha sido la labor desarrollada por la Industrial Workers of the World desde su origen, y cómo ha sido su visión estratégica dentro de la lucha de clases?

Sid Parissi (SP): IWW empezó oficialmente en el año 1905. Años antes se había iniciado la organización de la luchas de clases trabajadoras en Estados Unidos y en otros países alrededor del mundo. Entonces, cuando el IWW fue establecido en Chicago –1905–, no salió de la nada, salió de las luchas de trabajadorxs de diversas industrias y lugares diferentes de este país, pues en los pueblos y ciudades, en todas las industrias, en el campo, en las minas, en los puertos, habían muchos conflictos entre [email protected] y jefes capitalistas.

Muchas de estas luchas eran estimuladas por sindicatos, pero la gente encontraba que estos sindicatos, por su forma de organización, no les ayudaba a ganar las luchas, especialmente porque en muchos de estos sindicatos se separaba a lxs trabajadorxs [email protected] de[email protected] blanc@s, las mujeres de los hombres, o preferían solamente a trabajadores con empleos permanentes y no [email protected] trabajador@s itinerantes o casuales (porque los trabajadores permanentes podían pagar mejor a los sindicatos). Así que había muchas razones por las que [email protected] trabajador@s se daban cuenta de que las luchas, las huelgas, no funcionaban muy bien.

Fue así como surgió la idea de que en lugar de tener sindicatos diferenciados por sectores o por ocupación –como carpinteros, albañiles, trabajadores del cemento o electricistas siempre en sindicatos separados–, todos los miembros de la industria deberían estar en un sólo sindicato para hacer huelgas y pelear contra los jefes, es decir, que las personas no estuvieran luchando por separado. Así que la unidad en la industria, por ejemplo en la industria de la construcción, se aplicaría a cualquier industria, como el servicio público, la agricultura, la educación, la minería. Entonces, la idea desarrollada era que todos en una industria deberían estar en un mismo sindicato, es por eso que nos llamamos IWW Industrial Workers of the World (Trabajadores Industriales del Mundo), bajo el lema Una agresión contra uno es una agresión contra todos ... pues juntos podemos ser más fuertes contra el jefe.

da. Resulta complejo pensar en la posibilidad de reunirse bajo una misma propuesta sindical, en especial por el divisionismo que propician los jefes por medio de sindicatos patronales, entonces ¿cómo se buscaba la unidad entre distintos trabajadores a través de la IWW?
SP. Suena simple, pero es complicado de organizar. Así que, algunos de estos sindicatos se unieron de una nueva forma y no por sector. La IWW fue establecida entonces, de manera similar. Durante los siglos XIX y XX estas ideas se expandieron, ya que la industrialización fue ganando espacio en muchos lugares. Los problemas eran similares entre los distintos grupos de trabajadores, digamos, los tejedores tenían el mismo problema que quienes estaban en una ocupación diferente, por ejemplo en la siembra y recolección del trigo. Es decir, los patrones eran fuertes y su contraparte permanecía dividida.

Fue así como en 8 países tomaron forma los sindicatos industriales. Ideas similares desarrollaron, por ejemplo, la Confederación Nacional de los Trabajadores en España (CNT) o la Federación Obrera Regional de Argentina (Fora). La misma idea básica: la unidad de los trabajadores, pues los patrones están unidos, pero los trabajadores no lo están.

Esta es la historia simple de dónde y por qué surgió la IWW. Estas ideas se han trasladado a muchos lugares del mundo: Inglaterra, Chile, Australia... Pero no como una lucha nacionalista, sino internacionalista, pues el jefe capitalista, la clase dominante, necesita ser combatida por [email protected] l@s [email protected] Esto introduce otra noción: Que lxs trabajadorxs no deben estar [email protected] por naciones, género, color de piel o por grupos culturales, si cosechamos unidad somos más fuertes.

da. Lo que nos cuentas estaba planteado por La Internacional…
SP. Así es. La Industrial Workers of the World nace de todo este ideal de La Internacional, y la lucha por el tema de defender algunos derechos inmediatos de los trabajadores, lo que también llevó a que estos sindicatos generaron un movimiento muy fuerte de trabajadores que peleaban por la jornada laboral de 8 horas.

da. Una lucha en la cual se van obteniendo logros, hoy en peligro.
SP. Los sindicatos del mundo ganaron muchos días festivos, el descanso el fin de semana, el derecho de asociación, la seguridad social, y otros muchos derechos, logros que cien años después la clase capitalista quiere negar, por ejemplo, extendiendo la jornada de trabajo de diferentes maneras, por ejemplo, entre maestros, empleados de oficina, bancos, ahora todxs realizan su trabajo por teléfono, fuera de su sitio de trabajo. Así que ahora nos enfrentamos, de otras muchas maneras, a la lucha por la jornada de 8 horas, pero en un contexto moderno de capitalismo neoliberal, que de muchas maneras diferentes es copia de lo que era hace cien años, un capitalismo rapaz; nos han propinado golpes, de alguna manera estamos retrocediendo, y no caminando hacia adelante, pero la lucha sigue.


da. Sigamos hablando de este nuevo contexto, porque después de 100 años de logros y de resistencia, con el desarrollo y reacomodamiento del capitalismo, con su fase neoliberal, hoy estamos ante otras formas de empleo, especialmente con el freelance, contratos de corto plazo, desregulación laboral. Así, el Estado ha mostrado su real cara, no de protector, como lo fue durante el periodo de Bienestar, sino de interventor de los intereses de la burguesía, de los industriales, ¿cómo actúa bajo este nuevo contexto la IWW?
SP. En muchos sentidos sí, la lucha de clases internacional es diferente a como fue hace 100 años, pero en otros muchos aspectos es similar. En las últimos 2 o 3 décadas pasamos de un trabajo permanente a uno por horas o por temporadas, trabajo informal, que es muy similar a como era hace 100 años. Así que la evidencia es muy clara: en todo el mundo se pasó de victorias para la clase trabajadora a victorias para la clase empleadora (dominante), en especial desde la década de 1980 con el ascenso neoliberal de Thatcher, Reagan y sus ideólogos.


Así que, de muchas maneras, estamos enfrentando las mismas luchas pero en diferentes contextos. Vivimos con computadoras, internet, teléfonos inteligentes; la interconexión entre los tiempos de trabajo y de no trabajo está mucho más lograda. Esencialmente, la clase capitalista pretende obtener más valor y ganancias de cada hora de [email protected] trabajador@s. Una de las formas es extendiendo la cantidad de horas que un trabajador tiene que laborar, a través de la imposición del trabajo no-permanente, de modo que cuando los trabajadores tengan que completar una cierta cantidad de trabajo en menos tiempo, se quede una parte de su labor sin pago, aumentando las ganancias y el poder del jefe. De alguna manera, vivimos en un mundo muy distinto, pero algunas de las mismas cuestiones surgen una y otra vez. La necesidad de sindicatos fuertes es tan urgente hoy como lo fue hace 100 años. Entonces sí, necesitamos adaptarnos a este nuevo mundo en el que hoy vivimos, no al mundo de hace 100 años.

da. Sí, por supuesto. Para ir terminando, algunos defensores del neoliberalismo aseguran que el capitalismo es una ideología victoriosa, que estamos ante el fin de la historia. Entonces, ¿qué podemos proponer para el ahora y el futuro? Exactamente, ¿cuáles son las metas del movimiento de trabajadores y los demás movimientos sociales en este contexto de neoliberalismo?
SP. El neoliberalismo reclama el fin de la historia, reclamo que plantea una vez la Unión Soviética fue derrotada, y así es porque veían la gran batalla entre la economía stalinista soviética y la economía capitalista. Pero ya sea que se mire a la antigua Unión Soviética, Rusia, China, Cuba o cualquiera de los países abiertamente capitalistas (EEUU, Francia, Australia), todos estos sistemas económicos son exactamente iguales, excepto por una cosa: la proporción de la economía como propiedad del Estad, y la proporción de la economía que es privada. Al final, la economía sigue siendo jerárquica, sigue controlada y propiedad de unos pocos, y los trabajadores están en la parte abajo, en todo el mundo.

Entonces, están vigentes las demandas sobre el poder y la jerarquía, la igualdad de la riqueza y el acceso a educación, salud, cultura, a todos estos derechos. Las preguntas emergen: ¿cuál es la sociedad capitalista de un tipo diferente? ¿Qué diferencia existe entre EEUU, el capitalismo británico, el australiano o el capitalismo actual de China? Al final todos tienen la misma estructura: unos cuantos poderosos y los muchos excluidos. Surgen entonces las mismas preguntas, y las mismas respuestas están ahí. La respuesta es: establecer una sociedad igualitaria. Eso no significa que todos sean exactamente iguales, no, los individuos tienen derecho a su desarrollo libre, a desarrollar sus potencialidades, tanto cultural como materialmente, en todos los sentidos. Algo imposible bajo estructuras jerárquicas, como las imperantes en el capitalismo, estructuras que no permiten el desarrollo de las necesidades, en absoluto.

da. Estructuras jerárquicas que a su vez expresan la desigualdad social.
SP. Así es. Cuando el jefe corporativo o político recibe cientos de miles de millones de dólares al año en comparación con un trabajador pobre, que apenas puede vivir, se observa que la desigualdad es el resultado del sistema jerárquico. También se basa en cosas como el racismo, el género, la preferencia sexual, en términos ambientales. La jerarquía del capitalismo también se manifiesta en la forma como el sistema capitalista destruye el planeta, lo cual hace de a una velocidad alarmante. No es un sistema ni una una sociedad en la cual haya paz para el planeta. Es una sociedad en guerra destructiva del planeta. Y no hay nada que el capitalismo pueda hacer para impedirlo, porque su lógica reproductiva se basa en los procesos de aumento, de continuo crecimiento. Debe incrementar, no solamente ser estable, pues las tasas de ganancia deben aumentar. Pero no puede seguir creciendo para siempre en un planeta finito. No es lógico, no puede.

Así que debemos vivir socialmente entre nosotros en el planeta, y la humanidad o los seres humanos en paz con el planeta, con este único planeta que tenemos, lo que significa que, desde mi punto de vista, debemos aprender de lxs indígenas. Pueblos del mundo que tienen decenas de miles de años de vivir de forma sostenible y en paz con el planeta, sin destruirlo. Sólo en lugares donde la dominación jerárquica de la clase religiosa o política fue la norma, allí los nativos de ese territorio destruyeron los lugares donde vivían.

Por demás, todos los indígenas, en el Amazonas o en Nueva Guinea, o en otros muchos lugares donde vivieron en paz, lo han hecho como es la norma entre los aborígenes australianos, en una relación estable, sostenible y pacífica con el planeta. Muchos ejemplos de principios que debemos adoptar, no es que tengamos que retroceder y rechazar la tecnología, sino que debemos usarla de manera sostenible, que armonice con los sistemas naturales, en lugar de combatirlos y destruirlos.

Publicado enEdición Nº262
Martes, 06 Agosto 2019 07:09

No hay manual para los nuevos riesgos

No hay manual para los nuevos riesgos

La razón de ser de los bancos centrales es la estabilidad. Estabilidad del valor de la moneda frente a los bienes (estabilidad de precios), frente a las divisas (estabilidad cambiaria) y frente a los activos financieros (estabilidad financiera). Algunos bancos centrales incorporan en sus estatutos el objetivo del pleno empleo y el crecimiento. A nuestro entender, no se trata de un segundo objetivo, más altruista, sino de uno de los pilares que sostienen su objetivo principal, porque sólo con crecimiento y pleno empleo se logra una estabilidad sustentable.

En los países que democráticamente eligen tendencias políticas diferentes a las que prefieren los intereses hegemónicos, los bancos centrales enfrentan nuevos riesgos que dificultan esta tarea. Vale la pena analizarlos con detenimiento. Destacamos tres nuevas fuentes de grandes riesgos que son despreciados por las regulaciones internacionales bancarias (Basilea II) y las instituciones financieras internacionales: 1. Concentración financiera, 2. Integración financiera internacional y 3. Riesgos geopolíticos.

Concentración financiera internacional

Tres fondos de inversión privados que manejan fondos por más de 13 billones de dólares, son los principales accionistas del 90% de las 500 empresas más grandes de EE. UU. Los activos de los 500 fondos de inversión más grandes del planeta eran equivalentes al PIB global de 2017. Los fondos Blackrock y Vanguard administran activos superiores al PIB de China. Este nivel de concentración del sector financiero global está fuera de toda escala, no tiene parangón en la historia, es un fenómeno nuevo y los bancos centrales tienen que incorporarlo como una de las principales amenazas que enfrentan.

Las regulaciones domésticas solían poner algunos límites a la concentración bancaria, como la ley Glass-Steagall en EE. UU. Esta ley diferenciaba entre bancos de inversión (dedicados a la especulación que captaban depósitos de grandes inversores y los apostaban en los mercados financieros), y la banca comercial (que captaba depósitos de inversores comunes, hacían préstamos al consumo, el comercio y la industria, y estaban sujetos a mayores regulaciones). También prohibía que las dos bancas estuviesen vinculadas para que los riesgos de la banca especulativa no afectasen a los ciudadanos comunes. Hasta que fue derogada en 1999, EE. UU limitaba la concentración bancaria dentro del país, pero no ponía límites a su expansión en el resto del mundo, especialmente en los países permeables a los intereses norteamericanos, como los latinoamericanos, donde la banca estadounidense tiene una alta presencia[1]. Es por esto que el sector financiero pasó a ser el principal lobista en EE. UU., al que aporta directamente unos 500 millones de dólares anuales para hacer prevalecer sus intereses.[2]

La derogación de la ley Glass-Steagall impulsó una mayor concentración en el mercado financiero de EE. UU. que, unida a la concentración global, generó la semilla de la gran crisis financiera de 2007/8. Creó lo que hoy se denomina “banca en las sombras” (Shadowbanking), que son los grandes fondos de inversión que captan depósitos de todo tipo de inversores y eluden las mayores regulaciones a las que está sujeta la banca comercial. La banca en las sombras tiene una ventaja competitiva desleal que favorece su expansión a costa de la banca comercial tradicional. A nivel del globo, no hay regulaciones que limiten las acciones de la banca transnacional y la situación está fuera de control. El FMI (Fondo Monetario Internacional) tiene una relación simbiótica con esta banca transnacional: como su capacidad de préstamo es limitada, recurre y promueve los préstamos de la banca privada, favoreciendo su expansión y concentración; a su vez, la banca se apoya en la capacidad del FMI para poner exigencias a los países receptores, una forma indirecta de asegurar el cobro de los préstamos y su expansión. Este nivel de concentración genera riesgos evidentes. El mercado financiero está desequilibrado a favor de esta banca gigante que empequeñece a los bancos centrales y disminuye sus herramientas de estabilización. Cualquiera de sus decisiones puede implicar movimientos internacionales desestabilizadores.

Integración financiera

La contrapartida de esta concentración es la integración financiera global. El excelente estudio titulado “La red del control corporativo global” de Vital, Glattfelder y Battiston (2011) analizó las estructuras de propiedad de las corporaciones del planeta sobre una base de datos de 13 millones de relaciones de propiedad, es decir, de tenencias accionarias que generan control societario, con las que detectaron 43 mil transnacionales. El estudio concluye que 737 accionistas pueden controlar el 80% de estas corporaciones. Hilando más fino, los autores identificaron unos 140 accionistas que controlan el 40% de las corporaciones transnacionales.

En los años previos a la crisis de 2007/8, era moneda corriente escuchar a los economistas del establishment decir que la mayor integración financiera global era un elemento positivo, porque el riesgo bancario se distribuía entre muchos agentes así que, en caso de quiebra, las pérdidas serían más fáciles de asumir porque se repartían entre muchos. La experiencia de la crisis, sin embargo, nos demostró lo contrario. Cuando los riesgos financieros se distribuyen de esta forma, como lo hicieron los bancos a través del negocio de titulizaciones de activos más la imbricada red de tenencias accionarias compartidas entre entidades, los bancos tienen un incentivo para tomar más riesgos y, más que distribuir el riesgo, desparraman basura. La alta interconectividad propietaria del sector financiero hizo que todo el sector sufriese el contagio y puso en grave riesgo el sistema financiero global.

Riesgos geopolíticos

La errática política exterior de EE. UU. en el plano comercial y financiero es una nueva fuente de inestabilidad global. Tras los atentados del 9/11 de 2001, EE. UU. cambió su política de sanciones. Antes de los atentados, cuando aplicaba sanciones a algún país, su efecto se limitaba a la relación directa que mantenía con el país sancionado, prohibiendo, por ejemplo, las exportaciones o sus préstamos hacia dicho país. Pero, con el declive de la hegemonía productiva de EE. UU., estas sanciones directas fueron perdiendo efectividad.

Sin embargo, tras los atentados a las Torres Gemelas, todo cambió. EE. UU. presionó a la banca privada para que le sirviera de brazo para aplicar sus sanciones, y todos aceptaron para evitar ser acusados de apoyar el terrorismo internacional, el tráfico de drogas o el lavado de activos. Como el 95% de las transferencias transfronterizas se liquida a través del sistema de compensación norteamericano (denominado CHIPS), y el 44% del comercio global se liquida en dólares, EE. UU. se aprovecha de esta hegemonía en el sector financiero para aplicar sanciones indiscriminadamente. Los bancos pasaron a ser responsables de autoreportar las transferencias sospechosas de corresponder a empresas, personas o países afectados por las sanciones, por lo que el Gobierno estadounidense ni siquiera tiene que supervisar directamente las operaciones y recuesta el trabajo y los costos en el sistema bancario.

Los bancos también temen la discrecionalidad que deriva de la ley de 2001 conocida como el Acta Patriota, que le da al secretario del Tesoro de EE. UU. la potestad de prohibir las corresponsalías bancarias en ese país lo que implica, para cualquier banco del planeta, quedarse fuera del negocio por una decisión que no está sujeta a ningún escrutinio público ni en EE. UU. ni de cualquier entidad supranacional. Como casi la totalidad de las transferencias bancarias transfronterizas requieren combinar el uso del sistema de liquidación de operaciones CHIPS -controlado directamente por EE. UU.-, y el sistema de mensajería bancaria SWIFT, cualquier país, persona o entidad afectada por las sanciones queda inmediatamente aislada del mercado financiero y comercial internacional, porque no puede recibir ni préstamos ni realizar ni recibir transferencias internacionales. Existe el consenso de que EE. UU. está usando indiscriminadamente esta herramienta de guerra financiera. Recientemente, el Financial Times afirmó que “es vital para Washington usar las sanciones con prudencia. De lo contrario, en lugar de reforzar su poder, sólo acelerará el declive del sistema político y de comercio liderado por EE. UU.”.

La caja de herramientas de la economía neoclásica no tiene ningún artefacto para enfrentar estos nuevos desafíos porque el realismo geopolítico no entra en sus consideraciones. Sin embargo, no tener en cuenta estos elementos es una imprudencia. No se requiere una teoría conspirativa para llegar al estado actual del sistema, porque la concentración e integración financieras son un resultado inevitable y espontáneo, consecuencia de la desregulación y la apertura financiera promovida por el Fondo. Pero cuando hemos llegado al punto en el cual la lista de personas que detenta semejante control del sistema financiero cabe en la lista de invitados a una boda de clase media y que, por lo tanto, les es fácil reunirse en un club como Bilderberg o Davos[3] para llegar a acuerdos que pueden ser contrarios a los intereses de un Estado, no tener en cuenta los riesgos que esto implica es un caso grave de falta de imaginación o irresponsabilidad. Cualquier administrador eficaz de la banca central tiene que usar una caja de herramientas analíticas diferente a la neoclásica. La teoría de los sistemas complejos es una buena candidata para analizar estos nuevos escenarios. Dice que una forma de evitar estos riesgos es crear cortafuegos similares a los usados para evitar los apagones masivos de los sistemas eléctricos interconectados. En otras palabras, nacionalizar y aislar el sistema financiero lo más posible. Al final, Donald Trump tiene razón, al menos en lo que respecta al sistema financiero, lo mejor es “Latinoamérica First”.

Por Guillermo Oglietti

Celag

 

Notas

[1] file:///D:/Users/OK/Downloads/wp1760.pdf. La posición de América Latina de acuerdo a la presencia de banca extranjera se ubica por detrás de los países europeos exintegrantes de la URSS y de África.

[2] El sector financiero ocupa el primer o el segundo puesto del ranking de gasto de lobby por sector, habitualmente compartiendo el podio con el sector de la salud privada. De todos modos, debido a que el sector financiero es propietario de una gran porción de las corporaciones que también son lobistas, este gasto y posición seguramente están subestimados. http://www.opensecrets.org/

[3] El libro “Relaciones Internacionales” de Marcelo Gullo es una muy buena guía para entender este y otros temas geopolíticos que enfrentan nuestros países.

Guillermo Oglietti es doctor en Economía Aplicada por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), postgraduado del Instituto Torcuato Di Tella de Buenos Aires y licenciado en Economía por la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC, Argentina). Dirigió el Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Territorio, Economía y Sociedad de la Sede.

Fuente original: https://www.celag.org/no-hay-manual-para-los-nuevos-riesgos/

Publicado enEconomía
Jóvenes trabajadores y estudiantes, ¡A organizarnos!

El sindicalismo enfrenta desde hace décadas la necesidad de renovación para superar la marginalidad. Nuevos retos se abren para el mismo, entre ellos cómo interpelar y cautivar a las nuevas generaciones, en su mayoría, en el caso del sector público, personal ilustrado. La convocatoria por parte de Únete* al Primer Encuentro de Jóvenes del Sector Público, es una inicial respuesta en tal dirección.

 

Cada día que pasa las y los jóvenes entramos en un terreno de incertidumbre y competitividad, en el que la sobrevivencia individual se vuelve nuestro único objetivo vital. Largas jornadas de trabajo, sueldos bajos y pocas garantías para nuestro futuro son la retribución a cambio de asumir la responsabilidad de dar nuestro esfuerzo para el incremento de una riqueza que solo beneficia a minorías.

Como si no fuera suficiente, nos acecha la amenaza del desempleo ante las limitaciones de conseguir un primer empleo sin experiencia. Las estadísticas muestran que 47 de cada 100 desocupados en el país son jóvenes; el porcentaje de desempleo en este sector poblacional dobla la tasa general y la informalidad gana terreno entre las y los jóvenes ocupados. Las políticas del primer empleo han tenido un impacto marginal y las plantas administrativas en el sector público están congeladas desde hace mucho tiempo –o solo funcionan para clientelas.

Ante este panorama, el sindicalismo debería jugar un papel clave en la organización y luchas de las y los trabajadores en general, y en específico para la juventud. Sin embargo, en un país como Colombia, donde existen las más bajas tasas de sindicalización del mundo, además de una significativa fragmentación y proliferación de sindicatos, la organización y luchas dentro del mundo del trabajo se muestran débiles y con escasa capacidad para articular las nuevas necesidades latentes en la vida de los y las trabajadoras. Las anquilosadas estructuras internas, la falta de actualidad en las demandas, la carencia de apertura en las tomas de decisiones, la ausencia de sujetos y cuerpos distintos en los escenarios de representación y decisión, y la escasa articulación política con el movimiento social, son algunas de las razones para esta debacle del sindicalismo en pleno siglo XXI.

Para caminar hacia una apuesta sindical juvenil, hecha desde este mismo sector social, sin dejar a un lado las regiones, la Federación Sindical de Trabajadores del Estado Únete decidió convocar a los trabajadores del sector público para los próximos 5 y 6 de julio en la Universidad Nacional –sede Bogotá–, para empezar la discusión. Sin lugar a dudas, es necesario un espacio de encuentro amplio, donde podamos llegar todas y todos para, en colaboración de trabajadores y de estudiantes, construir una apuesta común encaminada a disputar lo que por derecho es nuestro.

Esperamos, entonces, vernos las caras en el Primer Encuentro de Jóvenes del Sector Público, donde a partir de diversas experiencias y trayectorias de los y las presentes, logremos profundizar en las necesidades que hoy existen en el mundo del trabajo. Proponemos decantar nuestras reflexiones sobre las diversas experiencias de organización sindical y de trayectorias de autogestión gestadas en las diversas regiones del país., para así identificar en dónde estamos y hacia dónde nos queremos dirigir.

 

Con mirada de presente activo y futuro anticipado

 

Para emprender una tarea de fortalecimiento del sindicalismo en el sector público, es preciso entender que las condiciones de los y las jóvenes han cambiado, así como sus preocupaciones, aspiraciones y proyecciones de lucha son distintas. Las y los sujetos trabajadores en las instituciones del Estado son hoy claramente otros respecto a quienes ocupaban las oficinas, al menos hace 30 años. Por esta razón, necesitamos mirarnos de nuevo, reconocernos, juntarnos, reunirnos, para en definitiva poder organizarnos. Pero claro, unirnos a partir de otras formas, por medio de un nuevo sindicalismo, renovado, que vea el mundo desde las necesidades y retos que hoy en día tenemos los trabajadores y estudiantes. Esta es, en definitiva, una oportunidad para oxigenar nuestras luchas y reivindicaciones, partiendo de nuestro presente y de nuestras aspiraciones y renovadas capacidades.

Se trata de dialogar sobre las relaciones que establecemos con quienes componen y dan vida a nuestros puestos de trabajo en el sector público. Pero sobre todo, mirarnos de frente e identificar las potencialidades que existen en nuestro día a día, para trabajar juntos por transformar nuestras condiciones de vida en común. El mañana es nuestro y, partiendo de nuestras acciones, lo alcanzaremos con dignidad.

 

* Federación Unión nacional de trabajadores del Estado, los servicios públicos y la comunidad.

Publicado enEdición Nº258
EE UU encadena el mayor periodo de crecimiento de su historia

La economía estadounidense suma 121 meses de expansión desde la recesión de 2008, pero la recuperación es más lenta y más desigual

 

 

 La expansión económica en Estados Unidos cumple su décimo aniversario y en julio superará el récord de longevidad de 120 meses seguidos de crecimiento. El anterior gran periodo de expansión se produjo tras la crisis de las puntocom en 2001 y se prolongó durante la presidencia de Bill Clinton. Los frutos de la actual recuperación son patentes: la tasa de paro es la más baja en medio siglo, suben los salarios, la vivienda vale más que antes de la Gran Recesión, la inflación es baja y la confianza se mantiene sólida. Los nombres de Barack Obama y Donald Trump quedarán así unidos para siempre en la historia económica. Pero este periodo de recuperación, el más largo de la historia de EE UU, se caracteriza también por ser más lenta y desigual.

La Oficina de Investigaciones económicas de EE UU (National Bureau of Economic Research, en sus siglas en inglés) contabiliza 33 ciclos de crecimiento desde 1854. Estos periodos de expansión duraron entre 10 y 120 meses. Solo en dos épocas se superaron los 100 meses seguidos de crecimiento. Alan Blinder, economista de la Universidad de Princeton, señala que las expansiones no mueren por la edad sino porque algo acaba con ellas. Los expertos suelen señalar a la Reserva Federal (Fed) como principal culpable del fin de los ciclos, por su empeño en combatir la inflación.

Pero también se suele atribuir el fin de los periodos de bonanza a una espiral en el precio del petróleo o a un desplome de Wall Street, aunque en este último caso el estrés en los mercados financieros suele ir en paralelo a otras calamidades. Pero la principal espita que desencadena una crisis suele ser la caída del consumo y la pérdida de confianza.

El presidente de la Fed, Jerome Powell, descarta una recesión inminente, pero suele mostrarse cauto por los nubarrones desatados por Trump con su desafío comercial a China.

Hace una década, en plena crisis financiera, en lo único que se pensaba en Washington era en cómo evitar que el terremoto que siguió al derrumbe de Lehman Brothers arrastrara a toda la economía hacia el precipicio. Cerca de nueve millones de personas perdieron sus empleos y el paro llegó al 10%, algo casi inaudito en EE UU, con tasas de desempleo históricamente bajas. Desde los primeros años de Ronald Reagan, a principios de los 80, no se veía un nivel de desempleo similar. Pero una década después la situación ha cambiado radicalmente.

Pleno empleo

El mercado laboral es donde se observan los mayores progresos. El sector privado creó más de 21 millones de puestos de trabajo durante la recuperación, tras encadenar 110 meses consecutivos de contratación. La ocupación es ahora un 9% más alta que antes de la recesión. El paro bajó en abril al 3,6% y desde hace tres años se vive una situación de pleno empleo. El gran problema que ahora se encuentran las empresas es dar con la mano de obra cualificada que necesitan para cubrir 7,5 millones de vacantes.

Es otro ejemplo de los grandes progresos alcanzados desde la Gran Recesión. Cuando Obama tomó las riendas de la Casa Blanca, se destruían 700.000 empleos al mes. La pérdida de empleo se redujo drásticamente gracias a los programas de estímulo fiscal que se activaron y a la acción agresiva de la Fed. La mayor parte de la recuperación se produjo bajo la presidencia de Obama y la mejora continúa con Trump.

Pero aunque el paro esté en mínimos y la recuperación sea la más duradera, también es más tibia si se compara con los ciclos de los años dorados que siguieron al periodo posterior de la Segunda Guerra Mundial hasta 1972. En ese periodo, el crecimiento aportó una sustancial mejora en la calidad de vida, algo muy diferente a lo que sucede actualmente. Entonces, el incremento de los sueldos fue mucho mayor.

Los salarios también suben desde 2010, pero la mejora se concentra en las rentas más altas, lo que está elevando la desigualdad. Si se tiene en cuenta la inflación, los sueldos en dólares reales apenas mejoraron, como señala Pew Research. “El poder de compra es el mismo que hace cuatro décadas”, apuntan. Antes de la crisis, los salarios crecían un 4% de media al año. En esta expansión, no llega al 3%. Los economistas señalan que con una tasa de paro tan baja como la actual, los sueldos deberían crecer mucho más.

La expansión económica durante la última década también se caracteriza por haber estado por debajo del potencial previo a la crisis. Desde junio de 2009, cuando se inicia la recuperación, EE UU crece a un ritmo medio anual del 2,3%. Aceleró al 3,1% en el primer trimestre de 2019, pero la previsión es que se suavizará. No es solo que el rendimiento sea más débil. También más desigual.

La última crisis fue la más profunda desde la Gran Depresión y provocó un gran agujero del que costó mucho salir. El detonante fue una burbuja inmobiliaria, que estalló en el verano de 2006. La caída de precios duró hasta 2012 y los inmuebles se depreciaron un 30%. El desplome pegó así un mordisco a la renta de las familias y millones de hogares perdieron sus casas. Eso afectó al consumo. Pero los precios están ahora un 15% por encima del máximo previo a la crisis.

Los economistas de BMO Capital creen que la combinación de crecimiento sostenido, incremento del empleo, inflación contenida en el 1,8% y bajos tipos de interés es “lo más cerca que se puede estar del nirvana”. Por ese cóctel Trump dice que EE UU es la envidia de todo el mundo. “Es la mejor economía en la historia de América”, proclama.

El republicano atribuye el crecimiento actual a sus políticas económicas, en particular al recorte de impuestos, la desregulación y el proteccionismo comercial. El PIB se expande pero no al ritmo del 4% que prometió como candidato ni por encima del 3% de su plan presupuestario. Lo achaca al alza de tipos de interés. “Tenemos el potencial de subir como un cohete”, aseguraba hace un mes.

Pero las cosas no pintan tan bien. La economía muestra sintomas de debilidad por la escasa mejora de la productividad y los efectos de la eclosión de las plataformas digitales en los negocios tradicionales. Los analistas de Cumberland Advisors señalan que Trump y Powell tienen poco margen para cometer errores con sus decisiones de política económica. Los de Deutsche Bank opinan que el actual es el mejor rendimiento que puede tener la economía de EE UU y “el riesgo es mayor”. “Ya no es suficiente con decir que las cosas van bien”, concluyen.

Por Sandro Pozzi

Nueva York 15 JUN 2019 - 17:57 COT

Publicado enEconomía
Jueves, 03 Enero 2019 07:52

El aumento de los trabajos de mierda

El aumento de los trabajos de mierda

Un trabajo de mierda es un empleo que es tan innecesario que incluso la persona que lo está haciendo cree íntimamente que este empleo no debería existir. Y de estos empleos hay ahora más que nunca.

Suzi Weissman, autora de Victor Serge: A Political Biography, entrevista a David Graeber.

 

En su último libro, David Graeber, autor del libro Debt: The First 5000 Years (Deuda: Los primeros 5.000 años), argumenta que muchos empleos hoy son esencialmente inútiles, o como el título del libro les denomina, trabajos de mierda.

Suzi Weissman de Jacobin Radio se sentó con Graeber para descubrir lo que son trabajos de mierda y por qué han proliferado en los últimos años.

 

Una taxonomía

 

SW

Vayamos directamente a eso. ¿Cuál es la definición de un trabajo de mierda?

 

DG

Un trabajo de mierda es un empleo que es tan innecesario, incluso perjudicial, que hasta la persona que lo está haciendo cree íntimamente que este empleo no debería existir. Naturalmente, tiene que fingir: esa es la parte estúpida, que de algún modo tienes que fingir que hay alguna razón para que este empleo exista. Pero por dentro, crees que si este trabajo no existiera, o bien nada cambiaría en absoluto, o el mundo de hecho sería un lugar un poco mejor.

 

SW

En el libro, comienzas haciendo una distinción entre los trabajos de mierda absurdos de los trabajos basura. Quizás deberíamos comenzar haciendo eso justamente ahora, así que podemos hablar sobre ello. ¿Qué son los trabajos de mierda?

DG

Cierto, la gente a menudo comete este error. Cuando hablas sobre trabajos de mierda, ellos piensan justo en trabajos que son malos, trabajos que son degradantes, trabajos que tienen condiciones terribles, sin seguros, etc. Pero incluso, lo irónico es que esos trabajos de facto no son de mierda. Si tienes un mal empleo, es posible que estés en realidad haciendo algo bueno en el mundo. De hecho, cuanto más beneficioso sea tu trabajo para los demás, probablemente menos te paguen, y posiblemente sea en ese sentido un trabajo malo [en el sentido de explotador]. Así, puede verse casi como una contradicción.

Por un lado, tienes empleos que son trabajos explotadores, pero que son realmente útiles. Si estás limpiando baños o algo así, los baños necesitan ser limpiados, así que al menos tienes la dignidad de saber que estás haciendo algo beneficioso para los demás, incluso si no obtienes mucho más. Y por otro lado, tienes empleos donde eres tratado con dignidad y respeto, te pagan bien, tienes buenas prestaciones, pero sin decirlo, trabajas sabiendo que tu empleo, tu trabajo, es completamente inútil.

 

SW

Divides los capítulos según las diferentes clases de empleos de mierda. Hay los lacayos, los fantoches, los cinta-adhesiva, los cumplimenta-casillas, los manda-faenas, y lo que yo pienso como contadores de frijoles. Tal vez podamos ir contando qué son estas categorías.

DG

Claro. Esto viene de mi propio trabajo, de pedirle a la gente que me envíe sus testimonios. Reuní varios cientos de testimonios de personas que tenían trabajos de mierda. Pregunté a la gente, “¿Cuál es el trabajo más absurdo que has tenido? Cuéntame. Cuéntamelo todo de él; cómo crees que sucede, cuál es la dinámica, ¿lo sabía tu jefe?”. Conseguí ese tipo de información. Hice pequeñas entrevistas con la gente después, material de seguimiento. Y así, de algún modo, ideamos un sistema de categorías juntos. La gente me sugeriría ideas, y gradualmente las junté en cinco categorías.

Tal como dices, tenemos, primero, los “lacayos”. Esa categoría es algo evidente. Un “lacayo” existe solo para hacer que algún otro luzca. O que se sientan bien consigo mismos, en algunos casos. Todos sabemos qué tipo de empleos son, pero un ejemplo obvio sería, digamos, un recepcionista en un lugar que realmente no necesita un recepcionista. Algunos lugares obviamente necesitan recepcionistas, que están ocupados todo el tiempo. En otros lugares el teléfono suena quizá una vez al día. Pero aun así tienen a alguien, a veces dos personas, sentados allí pareciendo importantes. Así que no tengo que llamar a nadie por teléfono, tendré a alguien que dirá “hay un bróker muy importante que quiere hablar con usted.” Eso es un lacayo.

Un fantoche es un poco más sutil. Pero de algún modo tenía que hacer esta categoría porque la gente no dejaba de decirme que sentían que sus empleos eran una mierda, fueran un agente de televenta, fueran abogados corporativos, estuvieran en relaciones públicas, marketing, cosas así. Tenía que aceptar que se sentían de esa manera.

El esquema parecía ser que estos trabajos son realmente útiles en muchas ocasiones para las compañías para las que trabajan, pero ellos sentían que toda esa industria no debería existir. Son básicamente gente que está ahí para molestarte, para presionarte de alguna manera. Dentro de lo que sea necesario, solo es necesario porque otras personas los tienen. Tú no necesitas un abogado corporativo si tu competidor no tiene un abogado corporativo. No necesitas un televendedor para nada, pero en la medida que puedas fabricar una excusa para decir que los necesitas, es razón para que los otros tipos tengan uno. Bien, así que es bastante fácil.

Los “cinta-adhesiva” son gente que está ahí para resolver problemas que ya en primer lugar no deberían existir. En mi antigua universidad, parece que teníamos solo un carpintero, y era realmente difícil conseguir uno. Hubo un momento en que la estantería se desplomó en mi despacho en la Universidad, donde yo trabajaba en Inglaterra. El carpintero se supone que vendría porque había un gran agujero en la pared, se podía ver el daño. Y él nunca parecía que se fuera a asomar por allí, siempre tenía algo más que hacer. Finalmente entendimos que habría un tipo sentado allí todo el día, lamentándose por el hecho de que el carpintero nunca venía.

Hace muy bien su trabajo, es muy agradable aunque siempre parecía un poco triste y melancólico, y era muy difícil enojarse con él, que es, por supuesto de lo que va realmente su trabajo. Ser un frena críticas, efectivamente. Pero llegado un punto pensé, si despidieran a ese hombre y contrataran a otro carpintero, no le necesitarían. Así que es el clásico ejemplo de un “cinta-adhesiva”.

 

SW

Y luego los ¿“cumplimenta-casillas”?

DG

Los “cumplimenta-casillas” están ahí para permitir a una organización que diga que está haciendo algo que realmente no está haciendo. Es una especie de comisión de investigación. Si el gobierno se ve implicado en algún escandalo — digamos, policías disparando a un montón de ciudadanos negros — o hay alguien aceptando sobornos, hay algún tipo de escándalo. Se forma una comisión de investigación, fingen que ellos no sabían lo que estaba sucediendo, aparentan que van a hacer algo sobre ello, lo que es completamente falso.

Pero las empresas hacen esto, también. Están siempre creando comités. Hay cientos de miles de personas alrededor del mundo que trabajan en conformidad con bancos, y eso de los comités es una fantasmada total. Nadie tiene la intención de seguir alguna de estas leyes que se les imponen. Su trabajo es simplemente aprobar cada transacción, pero por supuesto no es suficiente aprobar cada transacción porque parece sospechoso. Entonces, tienes que inventar razones para decir que hay algunas cosas que investigaste. Hay rituales muy elaborados de pretender investigar un problema, que en realidad no estás investigando para nada.

 

SW

Entonces entras en los “manda-tareas”.

DG

Los “manda-tareas” son la gente que está ahí para dar a la gente trabajo que no es necesario, o para supervisar a la gente que no necesita supervisión. Todos sabemos de quienes estamos hablando. Mandos intermedios, naturalmente, son un ejemplo clásico para esta categoría. Tuve gente que no tenía pelos en la lengua, “sí, tengo un trabajo de mierda, soy un mando intermedio. Fui ascendido. De hecho solía hacer este trabajo, me pusieron arriba y me dijeron que supervisara a la gente, que les hiciera trabajar. Y sé perfectamente bien que ellos no necesitan a nadie para supervisarlos o hacerles trabajar. Pero tengo que aparecer con cualquier excusa para existir de algún modo.” Así, finalmente en una situación como esa, dices, “Muy bien, vale, vamos a presentar estadísticas de objetivos, de modo que pueda probar que estás haciendo realmente algo que yo ya sé que estás haciendo, de manera que pueda sugerir que yo fui el tipo que te hizo hacerlo.”

De hecho, tienes gente rellenando todos estos formularios, de modo que están gastando menos tiempo en su trabajo. Esto sucede cada vez más en todo el mundo, pero en EEUU alguien hizo un estudio estadístico y descubrió, creo que como un 39% es el tiempo medio que un oficinista se supone que trabajaría en lo suyo realmente. Cada vez más, se ocupan de correos electrónicos administrativos, reuniones sin sentido, todo tipo de llenado de formularios, y de documentación, básicamente.

 

Administración inflada

 

SW

En el pensamiento marxista o radical, hay esta idea de trabajo productivo e improductivo. Me pregunto cómo conecta la categoría de trabajo de mierda con el concepto de empleos o trabajos improductivos.

DG

Es diferente. Porque ese productivo o improductivo se refiere a si está produciendo plusvalía para los capitalistas. Esa es una cuestión bastante diferente. Nuestro trabajo de mierda es una valoración subjetiva del valor social del trabajo de las propias personas que lo hacen.

Por un lado, la gente acepta de algún modo la idea de que el mercado determina el valor. Esto es cierto en la mayoría de los países actualmente, de hecho. Casi nunca oirás de la gente empleada en ventas o servicios diciendo, “yo vendo palos de selfie, ¿Para qué quiere la gente palos de selfie? Eso es estúpido, la gente es tonta.” Ellos no dicen eso. No dicen, “¿Bueno, por qué necesitas gastarte cinco dólares en una taza de café?” Así, la gente que trabaja en el sector servicios no cree que tengan trabajos de mierda, en casi ningún caso. Aceptan que si hay un mercado para algo, y la gente lo quiere, ¿quién soy yo para juzgarlo? Compran la lógica del capitalismo hasta ese grado.

Sin embargo, entonces se fijan en el mercado laboral, y dicen, “espera un minuto, me pagan 40.000 dólares al año por sentarme y hacer memes de gatos todo el día y quizá contestar alguna llamada telefónica, eso no puede estar bien.” Así pues, el mercado no siempre tiene razón; claramente el mercado laboral no funciona de un modo económicamente racional. Hay una contradicción. Tienen que idear otro sistema, un sistema tácito de valores, que sea muy diferente del productivo o improductivo para el capitalismo.

 

SW

¿Cómo se relaciona el aumento de estos trabajos de mierda con lo que nosotros consideramos trabajos productivos?

DG

Bueno, eso es muy interesante. Tenemos esta narrativa del aumento de la economía de servicios. Ya sabes, desde los años 80 nos estamos alejando de la industria manufacturera. Del modo que lo presentan, en estadísticas económicas, parece que el trabajo agrícola mayormente ha desaparecido, el empleo industrial ha caído — no tanto como la gente parece creer, pero lo ha hecho — y el empleo en el sector servicios se ha disparado.

Pero eso también es porque ellos descompusieron el sector servicios para incluir empleos de oficina, gerenciales, de supervisión y administrativos. Si tú los diferencias, si miras el sector servicios en ese sentido, de gente que está cortándote el pelo o sirviéndote una comida, bien, la verdad, ese sector servicios ha permanecido muy constante en el 25% de la fuerza de trabajo durante los últimos 150 años. No ha cambiado para nada. Lo que realmente ha cambiado es esta gigantesca explosión de “traslada-papeles”, y ese es el sector de empleos de mierda.

 

SW

Tú llamas eso a la burocracia, al sector administrativo, al sector de mandos intermedios.

DG

Exactamente. Es un sector donde ambos, lo público y lo privado, más o menos se funden. De hecho, un área para la proliferación masiva de estos empleos es precisamente donde no está del todo claro lo que es público y lo que es privado: la interfaz, donde privatizan los servicios públicos, donde el gobierno está respaldando a los bancos.

El sector bancario es una locura. Hay un tipo con el que comencé el libro, de hecho. Yo le llamo Kurt, no sé su nombre verdadero. Él trabaja para una subcontrata de una subcontrata de otra subcontrata que trabaja a su vez para el ejército alemán. Básicamente, hay un soldado alemán que quiere mover su ordenador de una oficina a otra. Tiene que presentar una solicitud a alguien para que llame a alguien para que a su vez llame a alguno, esto va a través de tres empresas diferentes. Finalmente, tiene que conducir 500 kilómetros en un coche alquilado, rellenar los formularios, embalar el ordenador, trasladarlo, alguien más lo desembalará, y él firmará otro formulario y se marchará. Este es el sistema más ineficiente que posiblemente pudieras imaginar, pero está todo creado por esta interfaz de material entre lo público y lo privado, que supuestamente hace las cosas más eficientes.

 

SW

Así que la actitud, que tú señalas, desde la época de Thatcher–Reagan, es que el Estado es siempre el problema y en el Estado es donde están todos estos empleos. Por tanto, fue un ataque al sector público. Mientras que tu muestras que un montón de ellos vienen del sector privado, esta burocratización. ¿No es acaso la necesidad de maximizar beneficios y recortar costes — que es lo que pensamos en términos de capitalismo y la presión de la competencia — los que militan en contra de la creación de estos empleos inútiles en ese sector privado?

DG

Uno piensa que así sería, pero parte de la razón por la que eso no sucede es que, cuando nosotros imaginamos el capitalismo, aún estamos imaginando un puñado de empresas medianas implicadas en fabricación y venta, y compitiendo unas con otras. Y eso no es realmente lo que parece en el panorama actual, especialmente en los sectores financiero, de seguros e inmobiliario.

Igualmente, si miras lo que la gente realmente hace, hay toda esta idea de reducir y simplificar. Si tú eres un CEO (director ejecutivo), recibes elogios por la cantidad de personal que despides, que reduces, y a la que metes prisa. La plantilla que está siendo despedida y acelerada son los trabajadores, los productivos, los tipos que realmente están haciendo las cosas, moviéndolas, manteniéndolas, haciendo el trabajo real. Si estoy en UPS (United Parcel Service), los conductores están taylorizados constantemente.

Sin embargo tú no le haces eso a los tipos en las oficinas. Sucede exactamente lo contrario. Dentro de la corporación, está todo este proceso de construcción de imperios, por el cual diferentes gerentes compiten entre sí, principalmente sobre la cantidad de personas que trabajan para ellos. No tienen incentivos, en absoluto, por librarse de personal.

Tienes a esos tipos, equipos de gente, cuyo trabajo al completo es escribir los informes que ejecutivos importantes presentaran en las grandes reuniones. Grandes reuniones que son una especie de encuentros equivalentes a las justas feudales, o como altos rituales del mundo corporativo. Entras ahí, y tienes todo este equipo, has logrado toda esta historia, tus puntos de poder y tus informes y etcétera. Así, hay equipos completos que están allí solo para decir: “yo hago las ilustraciones para el informe sobre estos tipos,” y “yo hago las gráficas,” y “yo hice y puse al día la base de datos”.

Ni siquiera nadie lee estos informes, solo están ahí para lucirse. Es el equivalente a un señor feudal. Yo tengo un tipo cuyo trabajo es simplemente arreglarme el bigote, y otro tipo que está puliendo mis estribos, etc. Sólo para demostrar que puedo hacer todo eso.

 

SW

También ves un paralelismo con el ascenso de los trabajos de mierda, que es el ascenso de los “no-trabajos de mierda.” Los llamas trabajos de cuidados. ¿Puedes describir estos empleos? ¿Por qué hay un ascenso en esos empleos, y en qué sectores están?

DG

Estoy tomando el concepto fundamentalmente de la teoría feminista. Creo que es muy importante, porque la noción tradicional de trabajo, pienso, que es muy teológica y patriarcal. Tenemos esta noción de producción. Viene con ese concepto de que el trabajo debe ser penoso, es el castigo que Dios nos ha infligido, pero también es una imitación de Dios. Sea Prometeus, o sea la Biblia, los humanos se rebelan contra Dios, y Dios dice, “Ah, querías mi poder, bien, puedes crear el mundo, pero va a ser miserable, sufrirás cuando lo hagas.”

Pero también es visto como esta quintaesencia del contrato masculino: las mujeres parirán y los hombres producirán cosas, es la ideología. Naturalmente, se invisibiliza todo el trabajo real que las mujeres hacen, de mantenimiento del mundo. Esta noción de producción, que se encuentra en el corazón de las teorías del movimiento obrero en el siglo XIX, la teoría laboral del valor es un poco engañosa.

Pregunta a cualquier marxista sobre empleo y valor del trabajo, siempre van inmediatamente a la producción. Bueno, aquí hay una taza. Alguien tiene que hacer la taza, es verdad. Pero hacemos una taza una vez, y la lavamos diez mil veces, ¿cierto? Ese trabajo precisamente desaparece completamente en la mayoría de esas cuentas, la mayor parte del trabajo no es produciendo cosas, es mantenerlas igual, es mantenerlas, cuidarlas, pero sobre todo cuidar la gente, cuidar las plantas y los animales.

Recuerdo un debate que hubo en Londres sobre trabajadores del metro. Estaban cerrando todas esas oficinas expendedoras de tickets en el metro de Londres. Un montón de marxistas estaban diciendo, “Ah, sabéis, es probablemente en cierto sentido un trabajo de mierda, porque tu no necesitarías tickets realmente bajo un comunismo total, el transporte sería gratuito, así que quizá no deberíamos defender estos empleos". Recuerdo haber pensado que había algo bastante superficial allí.

Y entonces vi este documento que fue publicado por los huelguistas, donde decían, “Buena suerte os deseamos en el Nuevo Metro de Londres sin nadie trabajando en la estación de metro. Esperemos que vuestro hijo no se pierda, solo esperemos que no pierdas tus cosas, solo esperemos que no haya ningún accidente. Solo esperemos que nadie se asuste y tenga un ataque de ansiedad o se emborrache y empiece a acosarte.”

Se repasa la lista de todas las diferentes cosas que ellos realmente hacen. Te das cuenta que incluso un montón de estos empleos clásicos de clase trabajadora son realmente trabajos de cuidados, se trata de cuidar de la gente. Pero no lo piensas como tal, no te percatas. Son mucho más como una enfermera que como un obrero de fábrica.

 

Más allá de un trabajo de mierda

 

SW

Una de las cosas que dices en tu libro es que pensaste en que el movimiento Occupy podría ser el comienzo de la rebelión de la clase de cuidadores.

DG

Ahí está ese “somos el 99%” en una página del blog Tumblr, y era para las personas que estaban de hecho demasiado ocupadas trabajando para tomar parte en las manifestaciones de manera continua. La idea era: puedes escribir un pequeño cartel donde hables de tu situación vital y por qué apoyas el movimiento. Terminaría siempre con el “yo soy el 99%”. Tuvo una tremenda respuesta; miles y miles de personas hicieron esto.

Cuando lo repasé, me di cuenta de que casi todos ellos estaban en el sector de cuidados en algún sentido. Incluso si no lo estaban, los escritos parecían ser muy similares. Básicamente estaban diciendo, “Mira, yo quería un empleo donde al menos no estuviera haciendo daño a nadie. Donde estuviera realmente haciendo algún tipo de beneficio para la humanidad, quería ayudar a la gente de algún modo, quería cuidar de los demás, quería beneficiar a la sociedad.” Pero si acabas en el sector salud o en educación, servicios sociales, haciendo algo donde cuidas de otras personas, te pagarán tan poco, y te meterán tan profundamente en deudas, que ni siquiera podrás cuidar de tu propia familia. Esto es totalmente injusto.

Fue ese sentimiento de una injusticia tan fundamental lo que creo que verdaderamente dirigió el movimiento más que ninguna otra cosa. Me di cuenta de que creaban esos trabajos fantoches, donde básicamente tu estas ahí para hacer que los ejecutivos se sientan bien con ellos mismos. Ellos tienen que recuperar trabajo para que otra gente lo haga. En educación, en salud, esto es increíblemente evidente. Siempre lo ves. Las enfermeras a menudo tienen que gastar la mitad de su tiempo de trabajo rellenando formularios. El profesorado, profesores de escuela primaria, gente como yo no es tan malo en la educación superior como lo es si estás enseñando quinto grado, pero sigue siendo malo.

 

SW

Todos soñamos con una sociedad que nos libre a todos de un trabajo que nos agote mentalmente, de modo que podamos perseguir nuestras pasiones y nuestros sueños y cuidar unos de otros. Por tanto, ¿Es solo una cuestión política? ¿Es algo que la RBU, Renta Básica Universal, pueda encarar?

DG

Bien, creo que sería una demanda transitoria, eso tiene sentido para mí. Marx de hecho en alguna parte sugirió que no hay nada malo en las reformas, mientras sean reformas que mejoraran un problema, pero crean otro problema que solo puede ser resuelto mediante reformas más radicales. Si haces esto continuamente, puedes finalmente llegar al comunismo, dijo. Era un poco optimista, quizás.

 

Ya sabes, soy anarquista, no quiero crear una solución estatista. Una solución que hace que el estado sea más pequeño, pero al mismo tiempo mejora las condiciones y hace que las personas sean más libres para desafiar al sistema, eso me resulta difícil de discutir. Y esa es la razón por la que me gusta la RBU.

No quiero una solución que vaya a crear más trabajos de mierda. Un empleo garantizado suena bien, pero, como ya sabemos por la Historia, tiende a crear puestos de gente pintando rocas de blanco, o haciendo cosas que no necesariamente necesitan ser hechas. Además también requiere de una administración gigante para gestionar eso. Frecuentemente parece que sea la gente con las actitudes de la clase dirigente profesional la que prefiere ese tipo de solución.

Mientras la renta básica universal trata de dar a todo el mundo suficiente para que pueda subsistir; a partir de ahí ya es cosa tuya (me refiero a las versiones radicales, obviamente; no estoy por la versión de Elon Musk). La idea es separar empleo de remuneración, en cierto sentido. Si tú existes, mereces una garantía de existencia. Podrías llamarlo libertad en la esfera económica. Puedo decidir cómo quiero contribuir a la sociedad.

Una de las cosas que es muy importante del estudio que hice sobre los trabajos de mierda es lo deprimida que está la gente. Salió de manera contundente en las explicaciones que me dieron. En teoría, estás consiguiendo algo por nada, estás sentado ahí y te están pagando por hacer casi nada, en muchos casos. Pero esto solo desmoraliza a la gente. Hay depresión, ansiedad, todas esas enfermedades psicosomáticas, espacios de trabajo terribles y comportamiento tóxico, que incluso empeoran por el hecho de que la gente no puede comprender qué motivos tienen para estar tan disgustados.

Porque, sabes, ¿de qué me quejo? Si me lamento con alguien me dirán simplemente, “Oye, estás consiguiendo algo por nada y ¿estás lloriqueando?” Pero ahí se muestra nuestra idea básica de la naturaleza humana, que se inculca a todos por los economistas, por ejemplo — que todos estamos intentado conseguir la mayor recompensa con el mínimo esfuerzo — que no es cierta. La gente quiere contribuir al mundo de algún modo. Así, que se demuestra que si le das a la gente una renta básica, no van simplemente a sentarse a ver la televisión, que es una de las objeciones.

La otra objeción, naturalmente, es que, quizás quieran contribuir a la sociedad pero van a hacer algo estúpido, así que la sociedad va a estar llena de malos poetas y molestos músicos callejeros, mimos callejeros por todas partes, gente creando sus propios dispositivos de movimiento continuo y todo tipo de chismes. Estoy seguro que habrá algo de eso, pero mira: si el 40% de la gente ya cree que sus trabajos son completamente inútiles, ¿cómo va a ser peor que lo que ya hay? Al menos van a ser mucho más felices haciendo esas cosas que estando rellenando formularios todo el día.

 

David Graeber
es antropólogo y activista. Da clases en la London School of Economics, tras ser expulsado de Yale y ser rechazado de todas las universidades de su país, Estados Unidos, por declararse anarquista. Fue uno de los líderes del movimiento Occupy Wall Street.
Fuente:
​ https://jacobinmag.com/2018/06/bullshit-jobs-david-graeber-work-service
Traducción:
Txema Sánchez

Publicado enSociedad
Sábado, 17 Noviembre 2018 05:44

La dictadura de Amazon

La dictadura de Amazon

“Me produce una gran indignación que Nueva York, bajo el gobierno de Cuomo, esté dispuesto a conceder hasta 3.000 millones de dólares del dinero de los contribuyentes sin consultar a nadie. ¿Cuál es el punto de tener un Senado con mayoría demócrata progresista, por el que trabajamos tan duro en el estado de Nueva York, si no podemos evitar que un hombre transfiera 3.000 millones de dólares del dinero de los contribuyentes al hombre más rico de este planeta?”, dijo Ron Kim, miembro de la Asamblea Legislativa del estado de Nueva York

 Amazon emitió esta semana su tan esperado anuncio: la revelación de dónde estará ubicada su segunda sede central, llamada HQ2 (por su sigla en inglés). El proceso de selección enfrentó a más de 200 ciudades que compitieron por la posibilidad de albergar el nuevo campus de la empresa, que traía de la mano la promesa de crear 50.000 empleos bien remunerados. En su competencia para ofrecerle a la empresa el mayor número posible de tentadores subsidios públicos y atractivas exenciones tributarias, los políticos se postraron ante el gigante de la venta por Internet y su fundador y director ejecutivo, Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo. Cada una de estas autoridades locales tenía la esperanza de que la ciudad ganadora prosperara con el aumento de los ingresos fiscales y el surgimiento de un pujante polo tecnológico que podría competir con el mismísimo Silicon Valley. Finalmente, Amazon anunció que la nueva sede se iba a dividir en dos ubicaciones más pequeñas: una en Queens, Nueva York y la otra en Crystal City, Virginia. Si bien los detalles de los subsidios financiados con fondos públicos que se le otorgarán a Amazon siguen sin revelarse, lo que se sabe hasta ahora es suficiente para confirmar los peores temores de los numerosos críticos de Amazon: la licitación de la HQ2 fue, en el mejor de los casos, un derroche. Otro ejemplo más de bienestar corporativo, donde se transfiere el dinero de los contribuyentes de la clase trabajadora a un gigante empresarial y su dueño multimillonario.


Al día siguiente de que el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, y el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, dieran a conocer los detalles de la oferta ganadora de la ciudad para la sede reducida de Amazon, Ron Kim, miembro de la Asamblea Legislativa del estado de Nueva York y un demócrata progresista, dijo en una entrevista para Democracy Now!: “Me produce una gran indignación que Nueva York, bajo el gobierno de Cuomo, esté dispuesto a conceder hasta 3.000 millones de dólares del dinero de los contribuyentes sin consultar a nadie. ¿Cuál es el punto de tener un Senado con mayoría demócrata progresista, por el que trabajamos tan duro en el estado de Nueva York, si no podemos evitar que un hombre transfiera 3.000 millones de dólares del dinero de los contribuyentes al hombre más rico de este planeta?”. El representante Kim está haciendo referencia a la victoria del Partido Demócrata en el estado de Nueva York en las elecciones de la semana pasada, que le han permitido tomar el control del Senado del estado por tercera vez en los últimos 50 años. Kim se muestra optimista y considera que, entre la nueva composición del Senado y la Asamblea estatal —de la que él forma parte y que es ampliamente controlada por los demócratas—, los generosos subsidios se podrán rescindir.


La revista Time calculó que a Jeff Bezos, director ejecutivo de Amazon, le lleva solo nueve segundos ganar 28.000 dólares, lo que el trabajador promedio de Amazon gana en un año. Greg LeRoy, de la organización defensora de la responsabilidad empresarial y gubernamental en el desarrollo económico de las familias trabajadoras, “Good Jobs First” (“Buenos empleos primero”, en español), ha monitoreado durante mucho tiempo lo que él llama “megatransacciones persistentes”, como el cortejo que le hicieron Nueva York y Virginia a la sede HQ2 de Amazon. En una entrevista para Democracy Now!, LeRoy explicó: “Este es un nuevo ejemplo de Amazon recibiendo un pago por hacer lo que hubiera hecho de todos modos. Quería estar en la capital financiera del mundo, del país y en la capital política del país, por lo que no hay ninguna sorpresa en la ubicación elegida. Una vez más, estamos subsidiando enormemente a una empresa para que haga lo que de todos modos quería hacer”.


El alcalde Bill de Blasio celebró la decisión de Amazon de ubicar la sede en Long Island City, Queens: “Aquí vamos a tener una oportunidad para decenas de miles de neoyorquinos de a pie, niños que asisten a nuestras escuelas públicas, jóvenes que asisten a nuestras universidades comunitarias y las de cuatro años”. Ante estos dichos, Greg LeRoy respondió: “Sabemos que, por lo general, cuatro de cada cinco de los nuevos trabajadores en un proyecto como este no serán residentes actuales de Nueva York o Arlington [Virginia]. Serán personas que se trasladen al área desde afuera. Y eso significa que se produce una gran expansión, que se deben ampliar muchas escuelas y construir infraestructura y servicios públicos”. Todo esto lo pagan los contribuyentes, no Amazon.


LeRoy también sostuvo: “La mayoría de las ganancias, lo que incluye todas las ganancias durante algunos años, vienen de sus servicios informáticos en la nube, de los servicios en internet de Amazon. Es la mayor empresa informática de servicios en línea del mundo. Su cuota de mercado es de aproximadamente un 40%. Y entre sus clientes más lucrativos en ese espacio se encuentran el Pentágono, la CIA y otras agencias federales estadounidenses. Amazon está ejerciendo presión agresivamente para obtener un mayor control sobre las líneas de adquisiciones federales y las líneas de adquisiciones estatales y locales. La gente no se da cuenta de que la ubicación de la sede HQ2 en Crystal City, Virginia está muy cerca, literalmente, a unos metros, del Pentágono”.


“Amazon no solo quiere dominar el mercado; quiere convertirse en el mercado”, reza el titular de un artículo del semanario The Nation escrito por Stacy Mitchell, del Instituto para la Autosuficiencia Local. En una entrevista para Democracy Now!, Mitchell expresó: “En la actualidad, Amazon está capturando uno de cada dos dólares que los estadounidenses gastan en internet”. Además, elimina a los pequeños comercios. “Estamos perdiendo alrededor de dos trabajos minoristas por cada trabajo generado en un depósito de Amazon. Pero yo pienso que, en lugar de considerar a Amazon como el actor predominante en estos mercados, la forma de comprender qué implica realmente esta empresa es que Amazon procura el control de la infraestructura esencial que otras empresas necesitan usar para llegar al mercado. Con su plataforma en línea, más de la mitad de todas las búsquedas de productos en internet ahora comienzan en el sitio web de Amazon. Y lo que eso implica es que para una empresa que produce o vende al por menor, si desea poder llegar a los consumidores deberá cada vez más recurrir a vender en la plataforma de Amazon. Y eso significa que Amazon pasa a controlar esos negocios”.


En un principio, Jeff Bezos había llamado a su empresa “Cadabra”, como en “abracadabra”. Sin embargo, según la leyenda, su abogado le dijo que sonaba muy parecido a “cadáver”. Está por verse si este nuevo cuartel general de Amazon va a desatar una mágica era de alta tecnología en Queens, o si va a eliminar a los pequeños comercios, disparar los alquileres por las nubes y no dejar más nada que el cadáver de este vecindario de clase trabajadora.
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Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Mensajeros de Rappi crean sindicato, el primero de una plataforma tecnológica en Latinoamérica

Los mensajeros de Rappi crearon App Sindical, un asociación que pretende afiliar trabajadores de las plataformas digitales que operan en el país

 

En Buenos Aires, Argentina, recientemente se creó una organización sindical que agremia a trabajadores de plataformas tecnológicas, la primera de este tipo en Latinoamérica.

 

Se trata de APP Sindical, de la cual hacen parte trabajadores de la aplicación tecnológica Rappi, empresa que se creó en Colombia y que ya tiene presencia en varios países de la región, donde presta servicios de mensajería de productos de tiendas y restaurantes, los cuales entrega a los clientes finales en sus residencias.

 

Rappi se creó en Bogotá en 2015, y desde entonces su crecimiento ha sido vertiginoso en toda la región, donde ya cuenta con cerca de 30 mil trabajadores en 27 ciudades de 6 países: Colombia, México, Brasil, Chile, Uruguay y Argentina, país este donde está desde principios de 2018. Es una empresa valorada en más de 1.000 millones de dólares y, según sus propietarios, sus ventas crecen más del 20% mensualmente.

 

Pero este crecimiento se ha dado a costa de las condiciones laborales de sus mensajeros, que son precarias. No tienen ningún tipo de seguridad social y en ocasiones sus salarios son inferiores al mínimo; las jornadas son largas e ilimitadas, sus horas de descanso son pocas y no tienen vacaciones, para mencionar solo algunas de las afectaciones a sus derechos como trabajadores.

 

Su inconformidad por esta situación ha quedado en evidencia por algunas protestas que se han dado en Bogotá, y con el nacimiento de APP Sindical en Argentina.

 

Sobre estos temas, la Agencia de Información conversó con Roger Rojas, secretario de App Sindical, oriundo de Caracas, Venezuela, y abogado de formación.

 


Roger Rojas, secretario de App Sindical. Captura de pantalla de Youtube “canal de la ciudad”

 

¿Cómo llegó usted a ser repartidor de Rappi?

Por medio de una persona conocida que trabajaba en Rappi, y a quien le regalaban una cantidad de dinero por recomendar a otra persona para trabajar. Aparte de eso, se comienza a trabajar el mismo día sin muchos requisitos. Solo el medio de transporte; bicicleta, moto o carro, un teléfono celular y el documento de identidad. Semanalmente ingresan unos 500 trabajadores nuevos, no para el ingreso. Ya tengo 6 meses trabajando para Rappi.

 

¿Cómo son las condiciones de los repartidores de plataformas en Argentina?

No son favorables. No tenemos ningún tipo de seguro de riesgo ni cobertura médica, ni seguro de robo por si nos llegan a robar el dinero de las aplicaciones, el producto o lo que estemos llevando. No tenemos un salario fijo, ni mínimo. Además, la empresa nos impone cuanto tenemos que cobrar por el servicio. Un mes puedes hacer menos de un salario mínimo trabajando más horas de lo que establece la ley. A los que estamos de tiempo completo, es decir, más de diez horas diarias, toda la semana, no nos dan días libres. Tenemos que trabajar todas esas horas porque cada vez hay menos pedidos, éstos se tienen que repartir entre todos. Cualquier daño en el celular o medio de transporte lo cubrimos nosotros, y si llegamos a tener un accidente nos toca cubrir los gastos médicos. No tenemos vacaciones, porque si agarramos un mes de vacaciones no tenemos para pagar el alquiler, la comida, nuestros gastos, entre otras cosas.

 

¿Cómo surgió la idea de fundar un sindicato?

Surgió de la cantidad de reclamos. De cada 10 trabajadores, 9.5 tenían reclamos semanales y ninguno era escuchado ni solucionado. En estas empresas cuando reclamas te tratan mal. Rappi, te trata como si fueras una mosca. Te bloquean si les hablas muy fuerte exigiendo que te resuelvan tu reclamo. Nos cerraban los medios para comunicarnos y no tuvimos intervención del Estado en las denuncias públicas. Por eso decidimos crear una asociación. Vimos en asociarnos la única vía para ser escuchados y que las decisiones sean tomadas en consenso entre los trabajadores, los estados y ellos. Es un derecho fundamental establecido por la ONU. Por lo tanto, acudimos a ese derecho que es la libertad sindical que te habla que si un grupo de personas trabajadores se organizan y eligen unas directivas, ya tienen un fuero sindical. No queremos que Rappi siga decidiendo por más de 30 mil trabajadores en América Latina, eso se llama dictadura. Para lograrlo tenemos que participar todos, y quien le tiene que dar legalidad a esta participación tiene que ser el Estado. En la mesa tenemos que estar las tres partes.

 

¿Cómo fue el proceso organizativo del sindicato, teniendo en cuenta que son trabajadores dispersos? ¿Cómo se contactaron?

La organización surgió mediante la amistad que vamos tejiendo a diario mientras esperamos pedidos en las calles, sentados en las plazas. Nos fuimos conociendo y fuimos armando grupos de WhatsApp por barrios, por sectores, por zonas y así fuimos creciendo en los grupos, cada vez éramos más. Se llegó al punto de que en todos los grupos se hablaba de lo mismo, de la inconformidad, había mucha molestia colectiva. De esos grupos salieron las propuestas para llevar el tema más allá, y así decidimos crear puntos de encuentro por zonas e hicimos un paro digital, que creo que fue el primero en el mundo. Posteriormente hicimos una protesta en las oficinas de los representantes de Rappi en Argentina, y lo que nos respondieron fue que ellos son los que dicen cómo se hacen las cosas, y que si no nos gustan las puertas están abiertas.

 

¿Con que apoyos cuentan actualmente?

Buscamos apoyos entre los periodistas, acudimos a muchos medios de comunicación, que nos escucharon. También acudimos a ONG y a fundaciones internacionales.

 

En la parte sindical quién los asesora. ¿Alguna central sindical?

A nivel de centrales hay que esperar como van surgiendo las cosas. Hay buenos pronósticos. Hay asuntos que están saliendo mejor de lo que pensábamos. El sindicato ha sido bien recibido a nivel local, nacional e internacional. Estamos obteniendo mucho apoyo, ha sido un tema de mucho debate. Y más allá del debate y del apoyo, notamos que la inconformidad es generalizada, por eso la receptividad ha sido enorme.

 

¿Cuántos afiliados tiene el sindicato?

Para iniciar cumplimos el requisito mínimo que establece la norma en cuanto a número de afiliados. A partir de que oficializamos la inscripción han acudido a nosotros trabajadores de todas partes de la ciudad, de todas las aplicaciones, y se han afiliado. Ahorita somos cientos.

 

¿Cuántos repartidores y trabajadores de plataformas tecnológicas calcula hay hoy en Argentina?

Las cifras oficiales de las plataformas son los ID, que son las personas que se inscriben para trabajar. Solo en Buenos Aires, donde se creó nuestro sindicato y se inició el movimiento contra la precarización, Rappi tiene unos 13.500, Glovo tiene unos 6.000, Uber tiene unos 4.000, y las nuevas aplicaciones entre 2 y 3 mil. Son los números que manejamos hasta ahora.

 

¿Qué esperan lograr con el trabajo sindical?

Esperamos que el sindicato sea el punto de encuentro de los trabajadores de las plataformas. Es el objetivo principal y lo estamos logrando. No teníamos abogados, ni un gobierno ni un estado que nos apoye, ni a dónde acudir. Estas plataformas tecnológicas funcionan sin infraestructura física, no hay forma de unir a los trabajadores, concentrarlos en un sitio. Por eso tener un punto de encuentro, un lugar de base, fue el objetivo principal, más allá de cualquier encuadramiento sindical. Nos estamos dando cuenta de que todos padecemos lo mismo: Esta nueva era del trabajo que ha creado la tecnología se está desviando, se está utilizando en contra de los trabajadores. La tecnología tiene que simplificar la vida del ser humano, y lo ha hecho, pero en el caso de Rappi nos está destrozando, literalmente. La idea es que la aplicación sea beneficiosa para todos, tanto para el cliente consumidor como para el que trabaja en ella. Nos escriben trabajadores de todas las plataformas, todos quieren participar, y van a participar. En cada plataforma se están creando grupos y delegados para discutir sus problemáticas. Ya basta con este tipo de trabajo precario, que no es lo que la gente cree que es.

 

¿Qué llamado hacen a los trabajadores de las plataformas en los otros países de Latinoamérica?

Que se unan y hagan lo mismo que nosotros. No hay barreras, no hay obstáculos. Simplemente que reúnan la cantidad de trabajadores que se requiere para conformar el sindicato, buscar un abogado que los asesore y les haga su estatuto como lo establece la ley de cada país y hagan una asamblea. Y listo, ya existen como sindicato. Tendremos que comunicarnos y trabajar internacionalmente. Tiene que ser como un virus, que se expanda por el mundo. Así los ministerios no nos quieran reconocer, independientemente de todo eso, ya existimos como organización. Si entre varios países nos unimos con la creación de estos sindicatos en plataformas y nos empezamos a reunir, vamos a ser algo evidente, tangible. Existimos y nos haremos sentir y haremos valer nuestras peticiones, que a la final es una solo: una mesa de negociación y diálogo entre el Estado, los dueños o representantes de las plataformas, y los trabajadores. Entre los tres deberíamos crear las reglas de juego. Nosotros queremos trabajar en las plataformas, nos gusta este tipo de trabajo, pero no hay condiciones dignas, no estamos siendo escuchados, y cuando queremos que nos escuchen las empresas nos amedrentan, nos bloquean, nos sancionan, nos quitan nuestro dinero y no nos dan respuesta.

 

¿Qué han dicho los dueños de las plataformas frente a la creación del sindicato?

El único dueño que salió a decir algo fue el de Rappi. Habló hace algunos días, y dijo que es mentira lo de la precarización.

 

¿Han tenido represalias?

Represalias tecnológicas. Simplemente controlan la aplicación. Te dejan de asignar pedidos, y eso ya es una represalia. En mi caso particular he sido víctima de eso, pero no me importa, es parte del proceso.

 

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Publicado enColombia
Adry del Rocío

Cada año, el primer sábado de julio, la comunidad internacional celebra el Día Internacional de las Cooperativas. El tema de este año ha sido “Consumo y producción sostenibles de bienes y servicios” que coincide además con la acción de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a favor de un mundo basado en modelos de producción y empleo sostenibles.

Recientemente la Jefa de la Unidad de Cooperativas de la OIT, Simel Esim, señaló “el impacto positivo del compromiso de las cooperativas a favor de una producción y consumo sostenibles”. Y agregó que, por ejemplo, “en el norte de Sri Lanka, después de años de guerra civil, vi cómo las cooperativas contribuían a reforzar la resiliencia de las comunidades locales”.

Una evaluación rápida realizada al inicio del proyecto de la OIT Empoderamiento local a través del desarrollo económico (Leed en inglés) por otra parte, indicó que las cooperativas eran las únicas estructuras “estables” presentes en el norte de Sri Lanka antes, durante y después del conflicto. Desde 2010, el proyecto apoya a las cooperativas agrícolas y de la pesca al garantizar certificaciones de comercio justo para sus productos y ayudarlas a establecer vínculos comerciales. 

Simel también señala que “he escuchado historias inspiradoras de otras regiones del mundo sobre la manera en que las cooperativas han unido fuerzas para contribuir con el consumo y la producción sostenibles y el trabajo decente, con frecuencia gracias al intercambio comercial entre cooperativas”.

Cooperativas y comercio justo

Algunas de estas historias fueron compartidas en una reciente reunión del movimiento cooperativo y del comercio justo en Ginebra. Ahí se constató, cómo el café de las cooperativas de productores de Kenia ha llegado a los anaqueles de COOPen Dinamarca y las piñas biológicas de una joven cooperativa de Togo se venden en las cooperativas de venta al detalle en toda Italia .
También escuchamos de qué manera las cooperativas de consumidores en Asia Oriental han desarrollado productos con la etiqueta biológica y, a la vez, educan a sus miembros sobre las condiciones de trabajo de los productores y de los trabajadores, así como a reducir el desperdicio de alimentos y el consumo de materiales plásticos.

El consenso al cual llegó la reunión fue que el intercambio comercial entre cooperativas puede ayudar a disminuir los costos del comercio, garantizar precios más justos y mejores ingresos para los miembros de las cooperativas y sus comunidades. Existen oportunidades no sólo en la cadena de suministro de la agricultura, también en la confección y en otros sectores. Las cooperativas de ambos lados de la cadena de suministros se unen para acortar las cadenas de valor, mejorar la trazabilidad de los productos y adoptar prácticas respetuosas del medio ambiente.

En la OIT, dice Simel Esim “colaboramos con nuestros mandantes a fin de mejorar la huella medioambiental y social de las cooperativas en todo el mundo”, destacando que “cuando la OIT sigue promoviendo un futuro de trabajo basado en modelos de producción y empleo sostenibles, una de nuestras prioridades en los próximos años será facilitar el desarrollo de vínculos entre los mandantes de la OIT y las cooperativas”.

El objetivo es el de estimular una acción común a favor de prácticas de producción y de consumo responsables, el desarrollo de las economías verdes y circulares y la promoción del trabajo decente en las cadenas de suministro. La OIT considera que las cooperativas no sólo son importantes como medio para mejorar las condiciones de vida y de trabajo de mujeres y hombres en todo el mundo, sino que también ponen a disposición de los usuarios infraestructura y servicios esenciales, incluso en áreas olvidadas por el Estado y las empresas inversoras.

Las cooperativas tienen una probada trayectoria en materia de creación y mantenimiento del empleo, ya que actualmente brindan más de 100 millones de puestos de trabajo. Asimismo, contribuyen al avance del Programa Global de Empleo de la OIT y a la promoción del trabajo decente.

Reverso y anverso del informe: el día de la falsa prosperidad

Hace mucho tiempo que insistimos sobre la otra lectura, o la pequeña letra de los contratos, ya que el ser humano hace todo por algo o para algo. Por diversos motivos y en vista de ciertos proyectos, programas o pretensiones. Pero cuando preguntamos para qué, lo que está en cuestión es precisamente el proyecto. Ahora bajo las nuevas consignas de un futuro del trabajo “verde” basado en la producción y el empleo sostenibles.

No obstante, hablamos del movimiento cooperativo. Hablamos del valor de estas grandes experiencias sociales que no puede ser subestimado, o banalizados por hechos que suelen ser solo una cortina de humo para ocultar los prejuicios de los que los utilizan. Su rica historia nos enseña que el cooperativismo nació en el mismo medio social, y en la misma época, de la miseria proletaria y producto de la misma opresión.

Pero lo que distingue el cooperativismo de las demás formas de producción es su medio de acción, que se basa en la creación de empresas para sustituir la figura del empresario, y así escapar a la explotación de las empresas privadas con las que tenían relación como trabajadores, clientes o proveedores. Entonces podríamos considerar o pretender, que el modelo económico de las cooperativas es una alternativa real a la empresa privada del sistema capitalista.

Diremos, por lo tanto, que el cooperativismo tiene el objetivo económico de la cooperación solidaria entre un grupo de socios de una empresa a través de la distribución equitativa de las utilidades o el reparto de los beneficios.
Por consiguiente, está vinculado a la economía social o solidaria como una concepción más amplia que incluye a otras formas asociativas o mancomunadas fundadas en el trabajo solidario y de cooperación para satisfacer sus necesidades de existencia y que buscan un beneficio colectivo común. Podemos concluir, que la característica central del cooperativismo en el marco de la economía solidaria es la primacía del ser humano y de su función social sobre el capital.

Sin embargo, en el actual marco de la globalización, nos cuesta trabajo imaginar la evolución de estos proyectos, ya que abundan los ejemplos donde el cooperativismo adopta el camino inverso, el camino funcional al modelo económico capitalista al maximizar la ganancia solo para un pequeño grupo especulativo y burocrático.

Una cooperativa capitalista termina siendo igual, un patrón, unos asalariados, y luego la plusvalía, la ganancia y toda la producción se convierte en mercancía.

Claro se nos dirá que en política o economía está reflejado el famoso pragmatismo de Harold Wilson “si funciona debe ser correcto” en ese constante llamamiento a los hechos, pero siempre aislados. Como si los hechos se seleccionan así mismo. Seguimos rutinas insólitas donde hay un día para todo, la nostalgia, la mujer, el amigo, el sida, el clima, el trabajo, las cooperativas etcétera.

Tantos días de informes obstinados desde el monolítico edificio gris de la OIT, de la ciudad de Ginebra con el fin de construir la imagen de una sociedad desaparecida basada en el trabajo y no en su ausencia. Reflexionemos a los informes, verifiquemos, nunca está de más poner en duda incluso la existencia de los problemas, ni poner en tela de juicio sus términos.

Sobre todo, cuando estos temas implican los conceptos de trabajo, desempleo y cooperación. Somos conscientes que obstinarse en plantear un problema entre aquellos que buscan soluciones, constituye una blasfemia, una herejía inmoral, y absurda. De ahí la abundancia de soluciones falsas, de problemas disimulados, negados, de preguntas censuradas.

El día de la falsa prosperidad se repite en cada informe, la verdadera urgencia invita a investigar, la percepción de un presente siempre escamoteado, por eso esa contra cara de los informes al intentar echar luz sobre aquello que puede manipularse, la duda nos acompaña a la vez que nos motiva. l

Futuro del trabajo basado en producción y empleo sostenibles: ¿las cooperativas?*

Cada año, el primer sábado de julio, la comunidad internacional celebra el Día Internacional de las cooperativas. El tema de este año ha sido consumo y producción sostenibles de bienes y servicios, que coincide además con la acción de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a favor de un mundo basado en modelos de producción y empleo sostenibles.

Recientemente la Jefa de la Unidad de Cooperativas de la OIT, Simel Esim, señaló “el impacto positivo del compromiso de las cooperativas a favor de una producción y consumo sostenibles”. Y agregó que, por ejemplo, “en el norte de Sri Lanka, después de años de guerra civil, vi cómo las cooperativas contribuían a reforzar la resiliencia de las comunidades locales”.

Una evaluación rápida realizada al inicio del proyecto de la OIT Empoderamiento local a través del desarrollo económico (Leed en inglés) por otra parte, indicó que las cooperativas eran las únicas estructuras “estables” presentes en el norte de Sri Lanka antes, durante y después del conflicto. Desde 2010, el proyecto apoya a las cooperativas agrícolas y de la pesca al garantizar certificaciones de comercio justo para sus productos y ayudarlas a establecer vínculos comerciales.

Simel también señala que “he escuchado historias inspiradoras de otras regiones del mundo sobre la manera en que las cooperativas han unido fuerzas para contribuir con el consumo y la producción sostenibles y el trabajo decente, con frecuencia gracias al intercambio comercial entre cooperativas”.

 

Cooperativas y comercio justo

 

Algunas de estas historias fueron compartidas en una reciente reunión del movimiento cooperativo y del comercio justo en Ginebra. Ahí se constató, cómo el café de las cooperativas de productores de Kenia ha llegado a los anaqueles de Coop en Dinamarca y las piñas biológicas de una joven cooperativa de Togo se venden en las cooperativas de venta al detalle en toda Italia .

También escuchamos de qué manera las cooperativas de consumidores en Asia Oriental han desarrollado productos con la etiqueta biológica y, a la vez, educan a sus miembros sobre las condiciones de trabajo de los productores y de los trabajadores, así como a reducir el desperdicio de alimentos y el consumo de materiales plásticos.

El consenso al cual llegó la reunión fue que el intercambio comercial entre cooperativas puede ayudar a disminuir los costos del comercio, garantizar precios más justos y mejores ingresos para los miembros de las cooperativas y sus comunidades. Existen oportunidades no sólo en la cadena de suministro de la agricultura, también en la confección y en otros sectores. Las cooperativas de ambos lados de la cadena de suministros se unen para acortar las cadenas de valor, mejorar la trazabilidad de los productos y adoptar prácticas respetuosas del medio ambiente.

En la OIT, dice Simel Esim “colaboramos con nuestros mandantes a fin de mejorar la huella medioambiental y social de las cooperativas en todo el mundo”, destacando que “cuando la OIT sigue promoviendo un futuro de trabajo basado en modelos de producción y empleo sostenibles, una de nuestras prioridades en los próximos años será facilitar el desarrollo de vínculos entre los mandantes de la OIT y las cooperativas”.

El objetivo es el de estimular una acción común a favor de prácticas de producción y de consumo responsables, el desarrollo de las economías verdes y circulares y la promoción del trabajo decente en las cadenas de suministro. La OIT considera que las cooperativas no sólo son importantes como medio para mejorar las condiciones de vida y de trabajo de mujeres y hombres en todo el mundo, sino que también ponen a disposición de los usuarios infraestructura y servicios esenciales, incluso en áreas olvidadas por el Estado y las empresas inversoras.

Las cooperativas tienen una probada trayectoria en materia de creación y mantenimiento del empleo, ya que actualmente brindan más de 100 millones de puestos de trabajo. Asimismo, contribuyen al avance del Programa Global de Empleo de la OIT y a la promoción del trabajo decente.

 

Reverso y anverso del informe: el día de la falsa prosperidad

 

Hace mucho tiempo que insistimos sobre la otra lectura, o la pequeña letra de los contratos, ya que el hombre hace todo por algo o para algo. Por diversos motivos y en vista de ciertos proyectos, programas o pretensiones. Pero cuando preguntamos para qué, lo que está en cuestión es precisamente el proyecto. Ahora bajo las nuevas consignas de un futuro del trabajo “verde” basado en la producción y el empleo sostenibles.

No obstante, hablamos del movimiento cooperativo. Hablamos del valor de estas grandes experiencias sociales que no puede ser subestimado, o banalizados por hechos que suelen ser solo una cortina de humo para ocultar los prejuicios de los que los utilizan. Su rica historia nos enseña que el cooperativismo nació en el mismo medio social, y en la misma época, de la miseria proletaria y producto de la misma opresión.

Pero lo que distingue el cooperativismo de las demás formas de producción es su medio de acción, que se basa en la creación de empresas para sustituir la figura del empresario, y así escapar a la explotación de las empresas privadas con las que tenían relación como trabajadores, clientes o proveedores. Entonces podríamos considerar o pretender, que el modelo económico de las cooperativas es una alternativa real a la empresa privada del sistema capitalista.

Diremos, por lo tanto, que el cooperativismo tiene el objetivo económico de la cooperación solidaria entre un grupo de socios de una empresa a través de la distribución equitativa de las utilidades o el reparto de los beneficios.

Por consiguiente, está vinculado a la economía social o solidaria como una concepción más amplia que incluye a otras formas asociativas o mancomunadas fundadas en el trabajo solidario y de cooperación para satisfacer sus necesidades de existencia y que buscan un beneficio colectivo común. Podemos concluir, que la característica central del cooperativismo en el marco de la economía solidaria es la primacía del ser humano y de su función social sobre el capital.

Sin embargo, en el actual marco de la globalización, nos cuesta trabajo imaginar la evolución de estos proyectos, ya que abundan los ejemplos donde el cooperativismo adopta el camino inverso, el camino funcional al modelo económico capitalista al maximizar la ganancia solo para un pequeño grupo especulativo y burocrático. Una cooperativa capitalista termina siendo igual, un patrón, unos asalariados, y luego la plusvalía, la ganancia y toda la producción se convierte en mercancía.

Claro se nos dirá que en política o economía está reflejado el famoso pragmatismo de Harold Wilson “si funciona debe ser correcto” en ese constante llamamiento a los hechos, pero siempre aislados. Como si los hechos se seleccionan a sí mismo. Seguimos rutinas insólitas donde hay un día para todo, la nostalgia, la mujer, el amigo, el sida, el clima, el trabajo, las cooperativas etcétera.

Tantos días de informes obstinados desde el monolítico edificio gris de la OIT, de la ciudad de Ginebra con el fin de construir la imagen de una sociedad desaparecida basada en el trabajo y no en su ausencia. Reflexionemos a los informes, verifiquemos, nunca está de más poner en duda incluso la existencia de los problemas, ni poner en tela de juicio sus términos.

Sobre todo, cuando estos temas implican los conceptos de trabajo, desempleo y cooperación. Somos conscientes que obstinarse en plantear un problema entre aquellos que buscan soluciones, constituye una blasfemia, una herejía inmoral, y absurda. De ahí la abundancia de soluciones falsas, de problemas disimulados, negados, de preguntas censuradas.

El día de la falsa prosperidad se repite en cada informe, la verdadera urgencia invita a investigar, la percepción de un presente siempre escamoteado, por eso esa contra cara de los informes al intentar echar luz sobre aquello que puede manipularse, la duda nos acompaña a la vez que nos motiva.

 

*Rebelión, 11/07/2018.
** Periodista uruguayo, integrante de la Asociación de Corresponsales de prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 


 

Domingo, 08 Julio 2018 11:12

El aumento de los trabajos de mierda

El aumento de los trabajos de mierda

Un trabajo de mierda es un empleo que es tan innecesario que incluso la persona que lo está haciendo cree íntimamente que este empleo no debería existir. Y de estos empleos hay ahora más que nunca.

Suzi Weissman, autora de Victor Serge: A Political Biography, entrevista a David Graeber.

 

En su último libro, David Graeber, autor del libro Debt: The First 5000 Years (Deuda: Los primeros 5.000 años), argumenta que muchos empleos hoy son esencialmente inútiles, o como el título del libro les denomina, trabajos de mierda.

Suzi Weissman de Jacobin Radio se sentó con Graeber para descubrir lo que son trabajos de mierda y por qué han proliferado en los últimos años.

 

Una taxonomía

 

SW

Vayamos directamente a eso. ¿Cuál es la definición de un trabajo de mierda?

 

DG

Un trabajo de mierda es un empleo que es tan innecesario, incluso perjudicial, que hasta la persona que lo está haciendo cree íntimamente que este empleo no debería existir. Naturalmente, tiene que fingir: esa es la parte estúpida, que de algún modo tienes que fingir que hay alguna razón para que este empleo exista. Pero por dentro, crees que si este trabajo no existiera, o bien nada cambiaría en absoluto, o el mundo de hecho sería un lugar un poco mejor.

 

SW

En el libro, comienzas haciendo una distinción entre los trabajos de mierda absurdos de los trabajos basura. Quizás deberíamos comenzar haciendo eso justamente ahora, así que podemos hablar sobre ello. ¿Qué son los trabajos de mierda?

DG

Cierto, la gente a menudo comete este error. Cuando hablas sobre trabajos de mierda, ellos piensan justo en trabajos que son malos, trabajos que son degradantes, trabajos que tienen condiciones terribles, sin seguros, etc. Pero incluso, lo irónico es que esos trabajos de facto no son de mierda. Si tienes un mal empleo, es posible que estés en realidad haciendo algo bueno en el mundo. De hecho, cuanto más beneficioso sea tu trabajo para los demás, probablemente menos te paguen, y posiblemente sea en ese sentido un trabajo malo [en el sentido de explotador]. Así, puede verse casi como una contradicción.

Por un lado, tienes empleos que son trabajos explotadores, pero que son realmente útiles. Si estás limpiando baños o algo así, los baños necesitan ser limpiados, así que al menos tienes la dignidad de saber que estás haciendo algo beneficioso para los demás, incluso si no obtienes mucho más. Y por otro lado, tienes empleos donde eres tratado con dignidad y respeto, te pagan bien, tienes buenas prestaciones, pero sin decirlo, trabajas sabiendo que tu empleo, tu trabajo, es completamente inútil.

 

SW

Divides los capítulos según las diferentes clases de empleos de mierda. Hay los lacayos, los fantoches, los cinta-adhesiva, los cumplimenta-casillas, los manda-faenas, y lo que yo pienso como contadores de frijoles. Tal vez podamos ir contando qué son estas categorías.

DG

Claro. Esto viene de mi propio trabajo, de pedirle a la gente que me envíe sus testimonios. Reuní varios cientos de testimonios de personas que tenían trabajos de mierda. Pregunté a la gente, “¿Cuál es el trabajo más absurdo que has tenido? Cuéntame. Cuéntamelo todo de él; cómo crees que sucede, cuál es la dinámica, ¿lo sabía tu jefe?”. Conseguí ese tipo de información. Hice pequeñas entrevistas con la gente después, material de seguimiento. Y así, de algún modo, ideamos un sistema de categorías juntos. La gente me sugeriría ideas, y gradualmente las junté en cinco categorías.

Tal como dices, tenemos, primero, los “lacayos”. Esa categoría es algo evidente. Un “lacayo” existe solo para hacer que algún otro luzca. O que se sientan bien consigo mismos, en algunos casos. Todos sabemos qué tipo de empleos son, pero un ejemplo obvio sería, digamos, un recepcionista en un lugar que realmente no necesita un recepcionista. Algunos lugares obviamente necesitan recepcionistas, que están ocupados todo el tiempo. En otros lugares el teléfono suena quizá una vez al día. Pero aun así tienen a alguien, a veces dos personas, sentados allí pareciendo importantes. Así que no tengo que llamar a nadie por teléfono, tendré a alguien que dirá “hay un bróker muy importante que quiere hablar con usted.” Eso es un lacayo.

Un fantoche es un poco más sutil. Pero de algún modo tenía que hacer esta categoría porque la gente no dejaba de decirme que sentían que sus empleos eran una mierda, fueran un agente de televenta, fueran abogados corporativos, estuvieran en relaciones públicas, marketing, cosas así. Tenía que aceptar que se sentían de esa manera.

El esquema parecía ser que estos trabajos son realmente útiles en muchas ocasiones para las compañías para las que trabajan, pero ellos sentían que toda esa industria no debería existir. Son básicamente gente que está ahí para molestarte, para presionarte de alguna manera. Dentro de lo que sea necesario, solo es necesario porque otras personas los tienen. Tú no necesitas un abogado corporativo si tu competidor no tiene un abogado corporativo. No necesitas un televendedor para nada, pero en la medida que puedas fabricar una excusa para decir que los necesitas, es razón para que los otros tipos tengan uno. Bien, así que es bastante fácil.

Los “cinta-adhesiva” son gente que está ahí para resolver problemas que ya en primer lugar no deberían existir. En mi antigua universidad, parece que teníamos solo un carpintero, y era realmente difícil conseguir uno. Hubo un momento en que la estantería se desplomó en mi despacho en la Universidad, donde yo trabajaba en Inglaterra. El carpintero se supone que vendría porque había un gran agujero en la pared, se podía ver el daño. Y él nunca parecía que se fuera a asomar por allí, siempre tenía algo más que hacer. Finalmente entendimos que habría un tipo sentado allí todo el día, lamentándose por el hecho de que el carpintero nunca venía.

Hace muy bien su trabajo, es muy agradable aunque siempre parecía un poco triste y melancólico, y era muy difícil enojarse con él, que es, por supuesto de lo que va realmente su trabajo. Ser un frena críticas, efectivamente. Pero llegado un punto pensé, si despidieran a ese hombre y contrataran a otro carpintero, no le necesitarían. Así que es el clásico ejemplo de un “cinta-adhesiva”.

 

SW

Y luego los ¿“cumplimenta-casillas”?

DG

Los “cumplimenta-casillas” están ahí para permitir a una organización que diga que está haciendo algo que realmente no está haciendo. Es una especie de comisión de investigación. Si el gobierno se ve implicado en algún escandalo — digamos, policías disparando a un montón de ciudadanos negros — o hay alguien aceptando sobornos, hay algún tipo de escándalo. Se forma una comisión de investigación, fingen que ellos no sabían lo que estaba sucediendo, aparentan que van a hacer algo sobre ello, lo que es completamente falso.

Pero las empresas hacen esto, también. Están siempre creando comités. Hay cientos de miles de personas alrededor del mundo que trabajan en conformidad con bancos, y eso de los comités es una fantasmada total. Nadie tiene la intención de seguir alguna de estas leyes que se les imponen. Su trabajo es simplemente aprobar cada transacción, pero por supuesto no es suficiente aprobar cada transacción porque parece sospechoso. Entonces, tienes que inventar razones para decir que hay algunas cosas que investigaste. Hay rituales muy elaborados de pretender investigar un problema, que en realidad no estás investigando para nada.

 

SW

Entonces entras en los “manda-tareas”.

DG

Los “manda-tareas” son la gente que está ahí para dar a la gente trabajo que no es necesario, o para supervisar a la gente que no necesita supervisión. Todos sabemos de quienes estamos hablando. Mandos intermedios, naturalmente, son un ejemplo clásico para esta categoría. Tuve gente que no tenía pelos en la lengua, “sí, tengo un trabajo de mierda, soy un mando intermedio. Fui ascendido. De hecho solía hacer este trabajo, me pusieron arriba y me dijeron que supervisara a la gente, que les hiciera trabajar. Y sé perfectamente bien que ellos no necesitan a nadie para supervisarlos o hacerles trabajar. Pero tengo que aparecer con cualquier excusa para existir de algún modo.” Así, finalmente en una situación como esa, dices, “Muy bien, vale, vamos a presentar estadísticas de objetivos, de modo que pueda probar que estás haciendo realmente algo que yo ya sé que estás haciendo, de manera que pueda sugerir que yo fui el tipo que te hizo hacerlo.”

De hecho, tienes gente rellenando todos estos formularios, de modo que están gastando menos tiempo en su trabajo. Esto sucede cada vez más en todo el mundo, pero en EEUU alguien hizo un estudio estadístico y descubrió, creo que como un 39% es el tiempo medio que un oficinista se supone que trabajaría en lo suyo realmente. Cada vez más, se ocupan de correos electrónicos administrativos, reuniones sin sentido, todo tipo de llenado de formularios, y de documentación, básicamente.

 

Administración inflada

 

SW

En el pensamiento marxista o radical, hay esta idea de trabajo productivo e improductivo. Me pregunto cómo conecta la categoría de trabajo de mierda con el concepto de empleos o trabajos improductivos.

DG

Es diferente. Porque ese productivo o improductivo se refiere a si está produciendo plusvalía para los capitalistas. Esa es una cuestión bastante diferente. Nuestro trabajo de mierda es una valoración subjetiva del valor social del trabajo de las propias personas que lo hacen.

Por un lado, la gente acepta de algún modo la idea de que el mercado determina el valor. Esto es cierto en la mayoría de los países actualmente, de hecho. Casi nunca oirás de la gente empleada en ventas o servicios diciendo, “yo vendo palos de selfie, ¿Para qué quiere la gente palos de selfie? Eso es estúpido, la gente es tonta.” Ellos no dicen eso. No dicen, “¿Bueno, por qué necesitas gastarte cinco dólares en una taza de café?” Así, la gente que trabaja en el sector servicios no cree que tengan trabajos de mierda, en casi ningún caso. Aceptan que si hay un mercado para algo, y la gente lo quiere, ¿quién soy yo para juzgarlo? Compran la lógica del capitalismo hasta ese grado.

Sin embargo, entonces se fijan en el mercado laboral, y dicen, “espera un minuto, me pagan 40.000 dólares al año por sentarme y hacer memes de gatos todo el día y quizá contestar alguna llamada telefónica, eso no puede estar bien.” Así pues, el mercado no siempre tiene razón; claramente el mercado laboral no funciona de un modo económicamente racional. Hay una contradicción. Tienen que idear otro sistema, un sistema tácito de valores, que sea muy diferente del productivo o improductivo para el capitalismo.

 

SW

¿Cómo se relaciona el aumento de estos trabajos de mierda con lo que nosotros consideramos trabajos productivos?

DG

Bueno, eso es muy interesante. Tenemos esta narrativa del aumento de la economía de servicios. Ya sabes, desde los años 80 nos estamos alejando de la industria manufacturera. Del modo que lo presentan, en estadísticas económicas, parece que el trabajo agrícola mayormente ha desaparecido, el empleo industrial ha caído — no tanto como la gente parece creer, pero lo ha hecho — y el empleo en el sector servicios se ha disparado.

Pero eso también es porque ellos descompusieron el sector servicios para incluir empleos de oficina, gerenciales, de supervisión y administrativos. Si tú los diferencias, si miras el sector servicios en ese sentido, de gente que está cortándote el pelo o sirviéndote una comida, bien, la verdad, ese sector servicios ha permanecido muy constante en el 25% de la fuerza de trabajo durante los últimos 150 años. No ha cambiado para nada. Lo que realmente ha cambiado es esta gigantesca explosión de “traslada-papeles”, y ese es el sector de empleos de mierda.

 

SW

Tú llamas eso a la burocracia, al sector administrativo, al sector de mandos intermedios.

DG

Exactamente. Es un sector donde ambos, lo público y lo privado, más o menos se funden. De hecho, un área para la proliferación masiva de estos empleos es precisamente donde no está del todo claro lo que es público y lo que es privado: la interfaz, donde privatizan los servicios públicos, donde el gobierno está respaldando a los bancos.

El sector bancario es una locura. Hay un tipo con el que comencé el libro, de hecho. Yo le llamo Kurt, no sé su nombre verdadero. Él trabaja para una subcontrata de una subcontrata de otra subcontrata que trabaja a su vez para el ejército alemán. Básicamente, hay un soldado alemán que quiere mover su ordenador de una oficina a otra. Tiene que presentar una solicitud a alguien para que llame a alguien para que a su vez llame a alguno, esto va a través de tres empresas diferentes. Finalmente, tiene que conducir 500 kilómetros en un coche alquilado, rellenar los formularios, embalar el ordenador, trasladarlo, alguien más lo desembalará, y él firmará otro formulario y se marchará. Este es el sistema más ineficiente que posiblemente pudieras imaginar, pero está todo creado por esta interfaz de material entre lo público y lo privado, que supuestamente hace las cosas más eficientes.

 

SW

Así que la actitud, que tú señalas, desde la época de Thatcher–Reagan, es que el Estado es siempre el problema y en el Estado es donde están todos estos empleos. Por tanto, fue un ataque al sector público. Mientras que tu muestras que un montón de ellos vienen del sector privado, esta burocratización. ¿No es acaso la necesidad de maximizar beneficios y recortar costes — que es lo que pensamos en términos de capitalismo y la presión de la competencia — los que militan en contra de la creación de estos empleos inútiles en ese sector privado?

DG

Uno piensa que así sería, pero parte de la razón por la que eso no sucede es que, cuando nosotros imaginamos el capitalismo, aún estamos imaginando un puñado de empresas medianas implicadas en fabricación y venta, y compitiendo unas con otras. Y eso no es realmente lo que parece en el panorama actual, especialmente en los sectores financiero, de seguros e inmobiliario.

Igualmente, si miras lo que la gente realmente hace, hay toda esta idea de reducir y simplificar. Si tú eres un CEO (director ejecutivo), recibes elogios por la cantidad de personal que despides, que reduces, y a la que metes prisa. La plantilla que está siendo despedida y acelerada son los trabajadores, los productivos, los tipos que realmente están haciendo las cosas, moviéndolas, manteniéndolas, haciendo el trabajo real. Si estoy en UPS (United Parcel Service), los conductores están taylorizados constantemente.

Sin embargo tú no le haces eso a los tipos en las oficinas. Sucede exactamente lo contrario. Dentro de la corporación, está todo este proceso de construcción de imperios, por el cual diferentes gerentes compiten entre sí, principalmente sobre la cantidad de personas que trabajan para ellos. No tienen incentivos, en absoluto, por librarse de personal.

Tienes a esos tipos, equipos de gente, cuyo trabajo al completo es escribir los informes que ejecutivos importantes presentaran en las grandes reuniones. Grandes reuniones que son una especie de encuentros equivalentes a las justas feudales, o como altos rituales del mundo corporativo. Entras ahí, y tienes todo este equipo, has logrado toda esta historia, tus puntos de poder y tus informes y etcétera. Así, hay equipos completos que están allí solo para decir: “yo hago las ilustraciones para el informe sobre estos tipos,” y “yo hago las gráficas,” y “yo hice y puse al día la base de datos”.

Ni siquiera nadie lee estos informes, solo están ahí para lucirse. Es el equivalente a un señor feudal. Yo tengo un tipo cuyo trabajo es simplemente arreglarme el bigote, y otro tipo que está puliendo mis estribos, etc. Sólo para demostrar que puedo hacer todo eso.

 

SW

También ves un paralelismo con el ascenso de los trabajos de mierda, que es el ascenso de los “no-trabajos de mierda.” Los llamas trabajos de cuidados. ¿Puedes describir estos empleos? ¿Por qué hay un ascenso en esos empleos, y en qué sectores están?

DG

Estoy tomando el concepto fundamentalmente de la teoría feminista. Creo que es muy importante, porque la noción tradicional de trabajo, pienso, que es muy teológica y patriarcal. Tenemos esta noción de producción. Viene con ese concepto de que el trabajo debe ser penoso, es el castigo que Dios nos ha infligido, pero también es una imitación de Dios. Sea Prometeus, o sea la Biblia, los humanos se rebelan contra Dios, y Dios dice, “Ah, querías mi poder, bien, puedes crear el mundo, pero va a ser miserable, sufrirás cuando lo hagas.”

Pero también es visto como esta quintaesencia del contrato masculino: las mujeres parirán y los hombres producirán cosas, es la ideología. Naturalmente, se invisibiliza todo el trabajo real que las mujeres hacen, de mantenimiento del mundo. Esta noción de producción, que se encuentra en el corazón de las teorías del movimiento obrero en el siglo XIX, la teoría laboral del valor es un poco engañosa.

Pregunta a cualquier marxista sobre empleo y valor del trabajo, siempre van inmediatamente a la producción. Bueno, aquí hay una taza. Alguien tiene que hacer la taza, es verdad. Pero hacemos una taza una vez, y la lavamos diez mil veces, ¿cierto? Ese trabajo precisamente desaparece completamente en la mayoría de esas cuentas, la mayor parte del trabajo no es produciendo cosas, es mantenerlas igual, es mantenerlas, cuidarlas, pero sobre todo cuidar la gente, cuidar las plantas y los animales.

Recuerdo un debate que hubo en Londres sobre trabajadores del metro. Estaban cerrando todas esas oficinas expendedoras de tickets en el metro de Londres. Un montón de marxistas estaban diciendo, “Ah, sabéis, es probablemente en cierto sentido un trabajo de mierda, porque tu no necesitarías tickets realmente bajo un comunismo total, el transporte sería gratuito, así que quizá no deberíamos defender estos empleos". Recuerdo haber pensado que había algo bastante superficial allí.

Y entonces vi este documento que fue publicado por los huelguistas, donde decían, “Buena suerte os deseamos en el Nuevo Metro de Londres sin nadie trabajando en la estación de metro. Esperemos que vuestro hijo no se pierda, solo esperemos que no pierdas tus cosas, solo esperemos que no haya ningún accidente. Solo esperemos que nadie se asuste y tenga un ataque de ansiedad o se emborrache y empiece a acosarte.”

Se repasa la lista de todas las diferentes cosas que ellos realmente hacen. Te das cuenta que incluso un montón de estos empleos clásicos de clase trabajadora son realmente trabajos de cuidados, se trata de cuidar de la gente. Pero no lo piensas como tal, no te percatas. Son mucho más como una enfermera que como un obrero de fábrica.

 

Más allá de un trabajo de mierda

 

SW

Una de las cosas que dices en tu libro es que pensaste en que el movimiento Occupy podría ser el comienzo de la rebelión de la clase de cuidadores.

DG

Ahí está ese “somos el 99%” en una página del blog Tumblr, y era para las personas que estaban de hecho demasiado ocupadas trabajando para tomar parte en las manifestaciones de manera continua. La idea era: puedes escribir un pequeño cartel donde hables de tu situación vital y por qué apoyas el movimiento. Terminaría siempre con el “yo soy el 99%”. Tuvo una tremenda respuesta; miles y miles de personas hicieron esto.

Cuando lo repasé, me di cuenta de que casi todos ellos estaban en el sector de cuidados en algún sentido. Incluso si no lo estaban, los escritos parecían ser muy similares. Básicamente estaban diciendo, “Mira, yo quería un empleo donde al menos no estuviera haciendo daño a nadie. Donde estuviera realmente haciendo algún tipo de beneficio para la humanidad, quería ayudar a la gente de algún modo, quería cuidar de los demás, quería beneficiar a la sociedad.” Pero si acabas en el sector salud o en educación, servicios sociales, haciendo algo donde cuidas de otras personas, te pagarán tan poco, y te meterán tan profundamente en deudas, que ni siquiera podrás cuidar de tu propia familia. Esto es totalmente injusto.

Fue ese sentimiento de una injusticia tan fundamental lo que creo que verdaderamente dirigió el movimiento más que ninguna otra cosa. Me di cuenta de que creaban esos trabajos fantoches, donde básicamente tu estas ahí para hacer que los ejecutivos se sientan bien con ellos mismos. Ellos tienen que recuperar trabajo para que otra gente lo haga. En educación, en salud, esto es increíblemente evidente. Siempre lo ves. Las enfermeras a menudo tienen que gastar la mitad de su tiempo de trabajo rellenando formularios. El profesorado, profesores de escuela primaria, gente como yo no es tan malo en la educación superior como lo es si estás enseñando quinto grado, pero sigue siendo malo.

 

SW

Todos soñamos con una sociedad que nos libre a todos de un trabajo que nos agote mentalmente, de modo que podamos perseguir nuestras pasiones y nuestros sueños y cuidar unos de otros. Por tanto, ¿Es solo una cuestión política? ¿Es algo que la RBU, Renta Básica Universal, pueda encarar?

DG

Bien, creo que sería una demanda transitoria, eso tiene sentido para mí. Marx de hecho en alguna parte sugirió que no hay nada malo en las reformas, mientras sean reformas que mejoraran un problema, pero crean otro problema que solo puede ser resuelto mediante reformas más radicales. Si haces esto continuamente, puedes finalmente llegar al comunismo, dijo. Era un poco optimista, quizás.

 

Ya sabes, soy anarquista, no quiero crear una solución estatista. Una solución que hace que el estado sea más pequeño, pero al mismo tiempo mejora las condiciones y hace que las personas sean más libres para desafiar al sistema, eso me resulta difícil de discutir. Y esa es la razón por la que me gusta la RBU.

No quiero una solución que vaya a crear más trabajos de mierda. Un empleo garantizado suena bien, pero, como ya sabemos por la Historia, tiende a crear puestos de gente pintando rocas de blanco, o haciendo cosas que no necesariamente necesitan ser hechas. Además también requiere de una administración gigante para gestionar eso. Frecuentemente parece que sea la gente con las actitudes de la clase dirigente profesional la que prefiere ese tipo de solución.

Mientras la renta básica universal trata de dar a todo el mundo suficiente para que pueda subsistir; a partir de ahí ya es cosa tuya (me refiero a las versiones radicales, obviamente; no estoy por la versión de Elon Musk). La idea es separar empleo de remuneración, en cierto sentido. Si tú existes, mereces una garantía de existencia. Podrías llamarlo libertad en la esfera económica. Puedo decidir cómo quiero contribuir a la sociedad.

Una de las cosas que es muy importante del estudio que hice sobre los trabajos de mierda es lo deprimida que está la gente. Salió de manera contundente en las explicaciones que me dieron. En teoría, estás consiguiendo algo por nada, estás sentado ahí y te están pagando por hacer casi nada, en muchos casos. Pero esto solo desmoraliza a la gente. Hay depresión, ansiedad, todas esas enfermedades psicosomáticas, espacios de trabajo terribles y comportamiento tóxico, que incluso empeoran por el hecho de que la gente no puede comprender qué motivos tienen para estar tan disgustados.

Porque, sabes, ¿de qué me quejo? Si me lamento con alguien me dirán simplemente, “Oye, estás consiguiendo algo por nada y ¿estás lloriqueando?” Pero ahí se muestra nuestra idea básica de la naturaleza humana, que se inculca a todos por los economistas, por ejemplo — que todos estamos intentado conseguir la mayor recompensa con el mínimo esfuerzo — que no es cierta. La gente quiere contribuir al mundo de algún modo. Así, que se demuestra que si le das a la gente una renta básica, no van simplemente a sentarse a ver la televisión, que es una de las objeciones.

La otra objeción, naturalmente, es que, quizás quieran contribuir a la sociedad pero van a hacer algo estúpido, así que la sociedad va a estar llena de malos poetas y molestos músicos callejeros, mimos callejeros por todas partes, gente creando sus propios dispositivos de movimiento continuo y todo tipo de chismes. Estoy seguro que habrá algo de eso, pero mira: si el 40% de la gente ya cree que sus trabajos son completamente inútiles, ¿cómo va a ser peor que lo que ya hay? Al menos van a ser mucho más felices haciendo esas cosas que estando rellenando formularios todo el día.

 

David Graeber
es antropólogo y activista. Da clases en la London School of Economics, tras ser expulsado de Yale y ser rechazado de todas las universidades de su país, Estados Unidos, por declararse anarquista. Fue uno de los líderes del movimiento Occupy Wall Street.
Fuente:
​ https://jacobinmag.com/2018/06/bullshit-jobs-david-graeber-work-service
Traducción:
Txema Sánchez

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