Domingo, 08 Julio 2018 11:12

El aumento de los trabajos de mierda

El aumento de los trabajos de mierda

Un trabajo de mierda es un empleo que es tan innecesario que incluso la persona que lo está haciendo cree íntimamente que este empleo no debería existir. Y de estos empleos hay ahora más que nunca.

Suzi Weissman, autora de Victor Serge: A Political Biography, entrevista a David Graeber.

 

En su último libro, David Graeber, autor del libro Debt: The First 5000 Years (Deuda: Los primeros 5.000 años), argumenta que muchos empleos hoy son esencialmente inútiles, o como el título del libro les denomina, trabajos de mierda.

Suzi Weissman de Jacobin Radio se sentó con Graeber para descubrir lo que son trabajos de mierda y por qué han proliferado en los últimos años.

 

Una taxonomía

 

SW

Vayamos directamente a eso. ¿Cuál es la definición de un trabajo de mierda?

 

DG

Un trabajo de mierda es un empleo que es tan innecesario, incluso perjudicial, que hasta la persona que lo está haciendo cree íntimamente que este empleo no debería existir. Naturalmente, tiene que fingir: esa es la parte estúpida, que de algún modo tienes que fingir que hay alguna razón para que este empleo exista. Pero por dentro, crees que si este trabajo no existiera, o bien nada cambiaría en absoluto, o el mundo de hecho sería un lugar un poco mejor.

 

SW

En el libro, comienzas haciendo una distinción entre los trabajos de mierda absurdos de los trabajos basura. Quizás deberíamos comenzar haciendo eso justamente ahora, así que podemos hablar sobre ello. ¿Qué son los trabajos de mierda?

DG

Cierto, la gente a menudo comete este error. Cuando hablas sobre trabajos de mierda, ellos piensan justo en trabajos que son malos, trabajos que son degradantes, trabajos que tienen condiciones terribles, sin seguros, etc. Pero incluso, lo irónico es que esos trabajos de facto no son de mierda. Si tienes un mal empleo, es posible que estés en realidad haciendo algo bueno en el mundo. De hecho, cuanto más beneficioso sea tu trabajo para los demás, probablemente menos te paguen, y posiblemente sea en ese sentido un trabajo malo [en el sentido de explotador]. Así, puede verse casi como una contradicción.

Por un lado, tienes empleos que son trabajos explotadores, pero que son realmente útiles. Si estás limpiando baños o algo así, los baños necesitan ser limpiados, así que al menos tienes la dignidad de saber que estás haciendo algo beneficioso para los demás, incluso si no obtienes mucho más. Y por otro lado, tienes empleos donde eres tratado con dignidad y respeto, te pagan bien, tienes buenas prestaciones, pero sin decirlo, trabajas sabiendo que tu empleo, tu trabajo, es completamente inútil.

 

SW

Divides los capítulos según las diferentes clases de empleos de mierda. Hay los lacayos, los fantoches, los cinta-adhesiva, los cumplimenta-casillas, los manda-faenas, y lo que yo pienso como contadores de frijoles. Tal vez podamos ir contando qué son estas categorías.

DG

Claro. Esto viene de mi propio trabajo, de pedirle a la gente que me envíe sus testimonios. Reuní varios cientos de testimonios de personas que tenían trabajos de mierda. Pregunté a la gente, “¿Cuál es el trabajo más absurdo que has tenido? Cuéntame. Cuéntamelo todo de él; cómo crees que sucede, cuál es la dinámica, ¿lo sabía tu jefe?”. Conseguí ese tipo de información. Hice pequeñas entrevistas con la gente después, material de seguimiento. Y así, de algún modo, ideamos un sistema de categorías juntos. La gente me sugeriría ideas, y gradualmente las junté en cinco categorías.

Tal como dices, tenemos, primero, los “lacayos”. Esa categoría es algo evidente. Un “lacayo” existe solo para hacer que algún otro luzca. O que se sientan bien consigo mismos, en algunos casos. Todos sabemos qué tipo de empleos son, pero un ejemplo obvio sería, digamos, un recepcionista en un lugar que realmente no necesita un recepcionista. Algunos lugares obviamente necesitan recepcionistas, que están ocupados todo el tiempo. En otros lugares el teléfono suena quizá una vez al día. Pero aun así tienen a alguien, a veces dos personas, sentados allí pareciendo importantes. Así que no tengo que llamar a nadie por teléfono, tendré a alguien que dirá “hay un bróker muy importante que quiere hablar con usted.” Eso es un lacayo.

Un fantoche es un poco más sutil. Pero de algún modo tenía que hacer esta categoría porque la gente no dejaba de decirme que sentían que sus empleos eran una mierda, fueran un agente de televenta, fueran abogados corporativos, estuvieran en relaciones públicas, marketing, cosas así. Tenía que aceptar que se sentían de esa manera.

El esquema parecía ser que estos trabajos son realmente útiles en muchas ocasiones para las compañías para las que trabajan, pero ellos sentían que toda esa industria no debería existir. Son básicamente gente que está ahí para molestarte, para presionarte de alguna manera. Dentro de lo que sea necesario, solo es necesario porque otras personas los tienen. Tú no necesitas un abogado corporativo si tu competidor no tiene un abogado corporativo. No necesitas un televendedor para nada, pero en la medida que puedas fabricar una excusa para decir que los necesitas, es razón para que los otros tipos tengan uno. Bien, así que es bastante fácil.

Los “cinta-adhesiva” son gente que está ahí para resolver problemas que ya en primer lugar no deberían existir. En mi antigua universidad, parece que teníamos solo un carpintero, y era realmente difícil conseguir uno. Hubo un momento en que la estantería se desplomó en mi despacho en la Universidad, donde yo trabajaba en Inglaterra. El carpintero se supone que vendría porque había un gran agujero en la pared, se podía ver el daño. Y él nunca parecía que se fuera a asomar por allí, siempre tenía algo más que hacer. Finalmente entendimos que habría un tipo sentado allí todo el día, lamentándose por el hecho de que el carpintero nunca venía.

Hace muy bien su trabajo, es muy agradable aunque siempre parecía un poco triste y melancólico, y era muy difícil enojarse con él, que es, por supuesto de lo que va realmente su trabajo. Ser un frena críticas, efectivamente. Pero llegado un punto pensé, si despidieran a ese hombre y contrataran a otro carpintero, no le necesitarían. Así que es el clásico ejemplo de un “cinta-adhesiva”.

 

SW

Y luego los ¿“cumplimenta-casillas”?

DG

Los “cumplimenta-casillas” están ahí para permitir a una organización que diga que está haciendo algo que realmente no está haciendo. Es una especie de comisión de investigación. Si el gobierno se ve implicado en algún escandalo — digamos, policías disparando a un montón de ciudadanos negros — o hay alguien aceptando sobornos, hay algún tipo de escándalo. Se forma una comisión de investigación, fingen que ellos no sabían lo que estaba sucediendo, aparentan que van a hacer algo sobre ello, lo que es completamente falso.

Pero las empresas hacen esto, también. Están siempre creando comités. Hay cientos de miles de personas alrededor del mundo que trabajan en conformidad con bancos, y eso de los comités es una fantasmada total. Nadie tiene la intención de seguir alguna de estas leyes que se les imponen. Su trabajo es simplemente aprobar cada transacción, pero por supuesto no es suficiente aprobar cada transacción porque parece sospechoso. Entonces, tienes que inventar razones para decir que hay algunas cosas que investigaste. Hay rituales muy elaborados de pretender investigar un problema, que en realidad no estás investigando para nada.

 

SW

Entonces entras en los “manda-tareas”.

DG

Los “manda-tareas” son la gente que está ahí para dar a la gente trabajo que no es necesario, o para supervisar a la gente que no necesita supervisión. Todos sabemos de quienes estamos hablando. Mandos intermedios, naturalmente, son un ejemplo clásico para esta categoría. Tuve gente que no tenía pelos en la lengua, “sí, tengo un trabajo de mierda, soy un mando intermedio. Fui ascendido. De hecho solía hacer este trabajo, me pusieron arriba y me dijeron que supervisara a la gente, que les hiciera trabajar. Y sé perfectamente bien que ellos no necesitan a nadie para supervisarlos o hacerles trabajar. Pero tengo que aparecer con cualquier excusa para existir de algún modo.” Así, finalmente en una situación como esa, dices, “Muy bien, vale, vamos a presentar estadísticas de objetivos, de modo que pueda probar que estás haciendo realmente algo que yo ya sé que estás haciendo, de manera que pueda sugerir que yo fui el tipo que te hizo hacerlo.”

De hecho, tienes gente rellenando todos estos formularios, de modo que están gastando menos tiempo en su trabajo. Esto sucede cada vez más en todo el mundo, pero en EEUU alguien hizo un estudio estadístico y descubrió, creo que como un 39% es el tiempo medio que un oficinista se supone que trabajaría en lo suyo realmente. Cada vez más, se ocupan de correos electrónicos administrativos, reuniones sin sentido, todo tipo de llenado de formularios, y de documentación, básicamente.

 

Administración inflada

 

SW

En el pensamiento marxista o radical, hay esta idea de trabajo productivo e improductivo. Me pregunto cómo conecta la categoría de trabajo de mierda con el concepto de empleos o trabajos improductivos.

DG

Es diferente. Porque ese productivo o improductivo se refiere a si está produciendo plusvalía para los capitalistas. Esa es una cuestión bastante diferente. Nuestro trabajo de mierda es una valoración subjetiva del valor social del trabajo de las propias personas que lo hacen.

Por un lado, la gente acepta de algún modo la idea de que el mercado determina el valor. Esto es cierto en la mayoría de los países actualmente, de hecho. Casi nunca oirás de la gente empleada en ventas o servicios diciendo, “yo vendo palos de selfie, ¿Para qué quiere la gente palos de selfie? Eso es estúpido, la gente es tonta.” Ellos no dicen eso. No dicen, “¿Bueno, por qué necesitas gastarte cinco dólares en una taza de café?” Así, la gente que trabaja en el sector servicios no cree que tengan trabajos de mierda, en casi ningún caso. Aceptan que si hay un mercado para algo, y la gente lo quiere, ¿quién soy yo para juzgarlo? Compran la lógica del capitalismo hasta ese grado.

Sin embargo, entonces se fijan en el mercado laboral, y dicen, “espera un minuto, me pagan 40.000 dólares al año por sentarme y hacer memes de gatos todo el día y quizá contestar alguna llamada telefónica, eso no puede estar bien.” Así pues, el mercado no siempre tiene razón; claramente el mercado laboral no funciona de un modo económicamente racional. Hay una contradicción. Tienen que idear otro sistema, un sistema tácito de valores, que sea muy diferente del productivo o improductivo para el capitalismo.

 

SW

¿Cómo se relaciona el aumento de estos trabajos de mierda con lo que nosotros consideramos trabajos productivos?

DG

Bueno, eso es muy interesante. Tenemos esta narrativa del aumento de la economía de servicios. Ya sabes, desde los años 80 nos estamos alejando de la industria manufacturera. Del modo que lo presentan, en estadísticas económicas, parece que el trabajo agrícola mayormente ha desaparecido, el empleo industrial ha caído — no tanto como la gente parece creer, pero lo ha hecho — y el empleo en el sector servicios se ha disparado.

Pero eso también es porque ellos descompusieron el sector servicios para incluir empleos de oficina, gerenciales, de supervisión y administrativos. Si tú los diferencias, si miras el sector servicios en ese sentido, de gente que está cortándote el pelo o sirviéndote una comida, bien, la verdad, ese sector servicios ha permanecido muy constante en el 25% de la fuerza de trabajo durante los últimos 150 años. No ha cambiado para nada. Lo que realmente ha cambiado es esta gigantesca explosión de “traslada-papeles”, y ese es el sector de empleos de mierda.

 

SW

Tú llamas eso a la burocracia, al sector administrativo, al sector de mandos intermedios.

DG

Exactamente. Es un sector donde ambos, lo público y lo privado, más o menos se funden. De hecho, un área para la proliferación masiva de estos empleos es precisamente donde no está del todo claro lo que es público y lo que es privado: la interfaz, donde privatizan los servicios públicos, donde el gobierno está respaldando a los bancos.

El sector bancario es una locura. Hay un tipo con el que comencé el libro, de hecho. Yo le llamo Kurt, no sé su nombre verdadero. Él trabaja para una subcontrata de una subcontrata de otra subcontrata que trabaja a su vez para el ejército alemán. Básicamente, hay un soldado alemán que quiere mover su ordenador de una oficina a otra. Tiene que presentar una solicitud a alguien para que llame a alguien para que a su vez llame a alguno, esto va a través de tres empresas diferentes. Finalmente, tiene que conducir 500 kilómetros en un coche alquilado, rellenar los formularios, embalar el ordenador, trasladarlo, alguien más lo desembalará, y él firmará otro formulario y se marchará. Este es el sistema más ineficiente que posiblemente pudieras imaginar, pero está todo creado por esta interfaz de material entre lo público y lo privado, que supuestamente hace las cosas más eficientes.

 

SW

Así que la actitud, que tú señalas, desde la época de Thatcher–Reagan, es que el Estado es siempre el problema y en el Estado es donde están todos estos empleos. Por tanto, fue un ataque al sector público. Mientras que tu muestras que un montón de ellos vienen del sector privado, esta burocratización. ¿No es acaso la necesidad de maximizar beneficios y recortar costes — que es lo que pensamos en términos de capitalismo y la presión de la competencia — los que militan en contra de la creación de estos empleos inútiles en ese sector privado?

DG

Uno piensa que así sería, pero parte de la razón por la que eso no sucede es que, cuando nosotros imaginamos el capitalismo, aún estamos imaginando un puñado de empresas medianas implicadas en fabricación y venta, y compitiendo unas con otras. Y eso no es realmente lo que parece en el panorama actual, especialmente en los sectores financiero, de seguros e inmobiliario.

Igualmente, si miras lo que la gente realmente hace, hay toda esta idea de reducir y simplificar. Si tú eres un CEO (director ejecutivo), recibes elogios por la cantidad de personal que despides, que reduces, y a la que metes prisa. La plantilla que está siendo despedida y acelerada son los trabajadores, los productivos, los tipos que realmente están haciendo las cosas, moviéndolas, manteniéndolas, haciendo el trabajo real. Si estoy en UPS (United Parcel Service), los conductores están taylorizados constantemente.

Sin embargo tú no le haces eso a los tipos en las oficinas. Sucede exactamente lo contrario. Dentro de la corporación, está todo este proceso de construcción de imperios, por el cual diferentes gerentes compiten entre sí, principalmente sobre la cantidad de personas que trabajan para ellos. No tienen incentivos, en absoluto, por librarse de personal.

Tienes a esos tipos, equipos de gente, cuyo trabajo al completo es escribir los informes que ejecutivos importantes presentaran en las grandes reuniones. Grandes reuniones que son una especie de encuentros equivalentes a las justas feudales, o como altos rituales del mundo corporativo. Entras ahí, y tienes todo este equipo, has logrado toda esta historia, tus puntos de poder y tus informes y etcétera. Así, hay equipos completos que están allí solo para decir: “yo hago las ilustraciones para el informe sobre estos tipos,” y “yo hago las gráficas,” y “yo hice y puse al día la base de datos”.

Ni siquiera nadie lee estos informes, solo están ahí para lucirse. Es el equivalente a un señor feudal. Yo tengo un tipo cuyo trabajo es simplemente arreglarme el bigote, y otro tipo que está puliendo mis estribos, etc. Sólo para demostrar que puedo hacer todo eso.

 

SW

También ves un paralelismo con el ascenso de los trabajos de mierda, que es el ascenso de los “no-trabajos de mierda.” Los llamas trabajos de cuidados. ¿Puedes describir estos empleos? ¿Por qué hay un ascenso en esos empleos, y en qué sectores están?

DG

Estoy tomando el concepto fundamentalmente de la teoría feminista. Creo que es muy importante, porque la noción tradicional de trabajo, pienso, que es muy teológica y patriarcal. Tenemos esta noción de producción. Viene con ese concepto de que el trabajo debe ser penoso, es el castigo que Dios nos ha infligido, pero también es una imitación de Dios. Sea Prometeus, o sea la Biblia, los humanos se rebelan contra Dios, y Dios dice, “Ah, querías mi poder, bien, puedes crear el mundo, pero va a ser miserable, sufrirás cuando lo hagas.”

Pero también es visto como esta quintaesencia del contrato masculino: las mujeres parirán y los hombres producirán cosas, es la ideología. Naturalmente, se invisibiliza todo el trabajo real que las mujeres hacen, de mantenimiento del mundo. Esta noción de producción, que se encuentra en el corazón de las teorías del movimiento obrero en el siglo XIX, la teoría laboral del valor es un poco engañosa.

Pregunta a cualquier marxista sobre empleo y valor del trabajo, siempre van inmediatamente a la producción. Bueno, aquí hay una taza. Alguien tiene que hacer la taza, es verdad. Pero hacemos una taza una vez, y la lavamos diez mil veces, ¿cierto? Ese trabajo precisamente desaparece completamente en la mayoría de esas cuentas, la mayor parte del trabajo no es produciendo cosas, es mantenerlas igual, es mantenerlas, cuidarlas, pero sobre todo cuidar la gente, cuidar las plantas y los animales.

Recuerdo un debate que hubo en Londres sobre trabajadores del metro. Estaban cerrando todas esas oficinas expendedoras de tickets en el metro de Londres. Un montón de marxistas estaban diciendo, “Ah, sabéis, es probablemente en cierto sentido un trabajo de mierda, porque tu no necesitarías tickets realmente bajo un comunismo total, el transporte sería gratuito, así que quizá no deberíamos defender estos empleos". Recuerdo haber pensado que había algo bastante superficial allí.

Y entonces vi este documento que fue publicado por los huelguistas, donde decían, “Buena suerte os deseamos en el Nuevo Metro de Londres sin nadie trabajando en la estación de metro. Esperemos que vuestro hijo no se pierda, solo esperemos que no pierdas tus cosas, solo esperemos que no haya ningún accidente. Solo esperemos que nadie se asuste y tenga un ataque de ansiedad o se emborrache y empiece a acosarte.”

Se repasa la lista de todas las diferentes cosas que ellos realmente hacen. Te das cuenta que incluso un montón de estos empleos clásicos de clase trabajadora son realmente trabajos de cuidados, se trata de cuidar de la gente. Pero no lo piensas como tal, no te percatas. Son mucho más como una enfermera que como un obrero de fábrica.

 

Más allá de un trabajo de mierda

 

SW

Una de las cosas que dices en tu libro es que pensaste en que el movimiento Occupy podría ser el comienzo de la rebelión de la clase de cuidadores.

DG

Ahí está ese “somos el 99%” en una página del blog Tumblr, y era para las personas que estaban de hecho demasiado ocupadas trabajando para tomar parte en las manifestaciones de manera continua. La idea era: puedes escribir un pequeño cartel donde hables de tu situación vital y por qué apoyas el movimiento. Terminaría siempre con el “yo soy el 99%”. Tuvo una tremenda respuesta; miles y miles de personas hicieron esto.

Cuando lo repasé, me di cuenta de que casi todos ellos estaban en el sector de cuidados en algún sentido. Incluso si no lo estaban, los escritos parecían ser muy similares. Básicamente estaban diciendo, “Mira, yo quería un empleo donde al menos no estuviera haciendo daño a nadie. Donde estuviera realmente haciendo algún tipo de beneficio para la humanidad, quería ayudar a la gente de algún modo, quería cuidar de los demás, quería beneficiar a la sociedad.” Pero si acabas en el sector salud o en educación, servicios sociales, haciendo algo donde cuidas de otras personas, te pagarán tan poco, y te meterán tan profundamente en deudas, que ni siquiera podrás cuidar de tu propia familia. Esto es totalmente injusto.

Fue ese sentimiento de una injusticia tan fundamental lo que creo que verdaderamente dirigió el movimiento más que ninguna otra cosa. Me di cuenta de que creaban esos trabajos fantoches, donde básicamente tu estas ahí para hacer que los ejecutivos se sientan bien con ellos mismos. Ellos tienen que recuperar trabajo para que otra gente lo haga. En educación, en salud, esto es increíblemente evidente. Siempre lo ves. Las enfermeras a menudo tienen que gastar la mitad de su tiempo de trabajo rellenando formularios. El profesorado, profesores de escuela primaria, gente como yo no es tan malo en la educación superior como lo es si estás enseñando quinto grado, pero sigue siendo malo.

 

SW

Todos soñamos con una sociedad que nos libre a todos de un trabajo que nos agote mentalmente, de modo que podamos perseguir nuestras pasiones y nuestros sueños y cuidar unos de otros. Por tanto, ¿Es solo una cuestión política? ¿Es algo que la RBU, Renta Básica Universal, pueda encarar?

DG

Bien, creo que sería una demanda transitoria, eso tiene sentido para mí. Marx de hecho en alguna parte sugirió que no hay nada malo en las reformas, mientras sean reformas que mejoraran un problema, pero crean otro problema que solo puede ser resuelto mediante reformas más radicales. Si haces esto continuamente, puedes finalmente llegar al comunismo, dijo. Era un poco optimista, quizás.

 

Ya sabes, soy anarquista, no quiero crear una solución estatista. Una solución que hace que el estado sea más pequeño, pero al mismo tiempo mejora las condiciones y hace que las personas sean más libres para desafiar al sistema, eso me resulta difícil de discutir. Y esa es la razón por la que me gusta la RBU.

No quiero una solución que vaya a crear más trabajos de mierda. Un empleo garantizado suena bien, pero, como ya sabemos por la Historia, tiende a crear puestos de gente pintando rocas de blanco, o haciendo cosas que no necesariamente necesitan ser hechas. Además también requiere de una administración gigante para gestionar eso. Frecuentemente parece que sea la gente con las actitudes de la clase dirigente profesional la que prefiere ese tipo de solución.

Mientras la renta básica universal trata de dar a todo el mundo suficiente para que pueda subsistir; a partir de ahí ya es cosa tuya (me refiero a las versiones radicales, obviamente; no estoy por la versión de Elon Musk). La idea es separar empleo de remuneración, en cierto sentido. Si tú existes, mereces una garantía de existencia. Podrías llamarlo libertad en la esfera económica. Puedo decidir cómo quiero contribuir a la sociedad.

Una de las cosas que es muy importante del estudio que hice sobre los trabajos de mierda es lo deprimida que está la gente. Salió de manera contundente en las explicaciones que me dieron. En teoría, estás consiguiendo algo por nada, estás sentado ahí y te están pagando por hacer casi nada, en muchos casos. Pero esto solo desmoraliza a la gente. Hay depresión, ansiedad, todas esas enfermedades psicosomáticas, espacios de trabajo terribles y comportamiento tóxico, que incluso empeoran por el hecho de que la gente no puede comprender qué motivos tienen para estar tan disgustados.

Porque, sabes, ¿de qué me quejo? Si me lamento con alguien me dirán simplemente, “Oye, estás consiguiendo algo por nada y ¿estás lloriqueando?” Pero ahí se muestra nuestra idea básica de la naturaleza humana, que se inculca a todos por los economistas, por ejemplo — que todos estamos intentado conseguir la mayor recompensa con el mínimo esfuerzo — que no es cierta. La gente quiere contribuir al mundo de algún modo. Así, que se demuestra que si le das a la gente una renta básica, no van simplemente a sentarse a ver la televisión, que es una de las objeciones.

La otra objeción, naturalmente, es que, quizás quieran contribuir a la sociedad pero van a hacer algo estúpido, así que la sociedad va a estar llena de malos poetas y molestos músicos callejeros, mimos callejeros por todas partes, gente creando sus propios dispositivos de movimiento continuo y todo tipo de chismes. Estoy seguro que habrá algo de eso, pero mira: si el 40% de la gente ya cree que sus trabajos son completamente inútiles, ¿cómo va a ser peor que lo que ya hay? Al menos van a ser mucho más felices haciendo esas cosas que estando rellenando formularios todo el día.

 

David Graeber
es antropólogo y activista. Da clases en la London School of Economics, tras ser expulsado de Yale y ser rechazado de todas las universidades de su país, Estados Unidos, por declararse anarquista. Fue uno de los líderes del movimiento Occupy Wall Street.
Fuente:
​ https://jacobinmag.com/2018/06/bullshit-jobs-david-graeber-work-service
Traducción:
Txema Sánchez

Publicado enSociedad
Malestar en la Universidad y necesidad de una revolución educativa

La Universidad ha sido una institución con un destino paradójico. Los historiadores sin excepción reconocen el carácter plebeyo de su génesis. En los siglos XII y XIII el debate y la confrontación con la iglesia sobre el poder del conocimiento y la libertad de pensar fue la fragua en donde los jóvenes y los sabios locos (recordar a Erasmo) le dieron forma. Ese proceso plebeyo la legitimó como comunidad de sabios.

 

Establecido ese carácter, los sabios convertidos en cuerdos y sensatos la transformaron en un referente para formar a las elites. Los exigentes ritos universitarios para el acceso y la consagración consolidaron su carácter cerrado y elitista. Sólo un puñado de personas formaban parte de tal institución y a esa pequeña elite se podía pertenecer por la vía de la genialidad. El concepto de genio elaborado por Kant en su crítica del juicio, a fines del siglo XVIII, le proporcionó un tinte filosófico a esa posición. La Universidad asumida como el hogar de los genios ha sido una constante, la misma que entró en crisis después de la Segunda Guerra Mundial, cuya expresión culminante fue Mayo de 1968. El detonante de esta crisis fue la ampliación de la matrícula, es decir, el acceso masivo de la juventud a sus aulas, hecho mismo que socavó los fundamentos conceptuales y organizativos del trabajo universitario como estaba establecido. Quien le dio a esa debacle una elaboración sistemática fue Jean Francois Lyotard.

 

En el informe financiado por el Consejo de la Universidad del gobierno de Quebec sobre el saber en las sociedades más desarrolladas, Lyotard burlonamente se definió como alguien que no sabe lo que sabe. Es decir, un filósofo postmoderno que escribe un informe sobre el saber. El informe se lo dedica al Instituto Politécnico de filosofía de la Universidad de Paris VIII (Vincennes) con este comentario: “[…] en el momento en que esta universidad se expone a desaparecer y ese instituto a nacer1”.

 

En su informe Lyotard presenta una perspectiva planetaria de transformación radical del modo como los capitalistas están poniendo la ciencia al servicio de la ganancia. Este modo, dice, cristaliza en la siguiente serie: riqueza, eficiencia y verdad. La génesis de esa serie de tres términos la produce la revolución industrial, que para Lyotard funciona con la siguiente regla: no hay técnica sin riqueza pero tampoco riqueza sin técnica. A ese respecto plantea lo siguiente: “Un dispositivo técnico exige una inversión, pero, dado que optimiza la actuación a la que se aplica, puede optimizar también la plusvalía que resulta de esta mejor actuación”. Y agrega: “[…] Es más el deseo de enriquecimiento que el de saber, el que impone en principio a las técnicas el imperativo de mejora de las actuaciones y de la realización de productos. La conjugación “orgánica” de la técnica con la ganancia precede a su unión con la ciencia2”.

 

A partir de esas nuevas premisas de funcionamiento del capitalismo planetario Lyotard plantea su idea de una ciencia postmoderna. La Universidad resultaba siendo poco funcional para el desarrollo de esa nueva fuente de plusvalía capitalista. El informe es un excelente diagnóstico de la situación de crisis de la Universidad en las nuevas condiciones a las que genéricamente llamó postmoderna. En esas nuevas condiciones, el oficio de profesor era un arcaísmo que debía desaparecer. A ese respecto sostenía: “[…] lo que parece seguro, es que en los dos casos, la deslegitimación y el dominio de la performatividad son el toque de agonía de la era del profesor: éste no es más competente que las redes de memoria para transmitir el saber establecido, y no es más competente que los equipos interdisciplinarios para imaginar nuevas jugadas o nuevos juegos3”.

 

El profesor se desvanece en el aire, como también se desvanece la idea de la autonomía del investigador. Lyotard concluye, con lógica implacable, que quien define las condiciones de la investigación en la ciencia postmoderna es el administrador: “El criterio de performatividad es invocado explícitamente por los administradores para justificar la negativa a habilitar cualquier centro de investigación4”.

 

Los jóvenes estudiantes que ingresan a la Universidad no se pueden desvanecer, quedan como desempleados que ni siquiera figuran en las estadísticas: “[…] los jóvenes presentes en la Universidad son, en su mayor parte, parados no contabilizados en las estadísticas de demanda de empleo. Son, en efecto, excedentes con respecto a las salidas correspondientes a las disciplinas en las que se los encuentra5”.

 

En estas nuevas condiciones, las políticas universitarias son realmente acuerdos entre administradores y empresarios. La retórica de la eficiencia, la productividad, la evaluación, los estándares, los créditos, es un indicador pleno de ese hecho. Esa retórica es planetaria aunque asume formas locales.

 

El malestar que hoy se vive en las universidades es la expresión del hastío creado por ese modo de existencia. En 1998 Jacques Derrida se ocupó de ese malestar en la universidad de Stanford en California. En una serie de conferencias que tituló, “La Universidad sin condición”, la pensó principalmente desde la idea del fin del trabajo. Esta idea desarrollada por Marx en su investigación de la gran industria y de las premisas creadas por ella para hacer el tránsito del reino de la necesidad al reino de la libertad, la aborda Derrida a partir de los trabajos del economista norteamericano Jeremy Rifkin, quien publicó en 1995 un libro con el título “El fin del trabajo. Nuevas tecnologías contra puestos de trabajo: el nacimiento de una nueva era”.

 

Derrida polemiza con Rifkin acerca de las implicaciones que tienen las revoluciones científico-tecnológicas iniciadas con el surgimiento de la gran industria en el futuro del capitalismo planetario y en la posibilidad y necesidad de una sociedad postcapitalista. A ese respecto reconoce el aporte de Marx y Lenin en la visualización de ese horizonte: “Esta problemática del susodicho “fin del trabajo” no estaba ausente de algunos textos de Marx y Lenin. Este último asociaba la reducción progresiva de la jornada de trabajo con el proceso que llevaría a la completa extinción del Estado6”.

 

Respecto a la Universidad, retoma el planteamiento de Lyotard sobre el fin de la era del profesor y lo complementa con la idea de la necesidad del profesorado: “Estamos asistiendo al fin de una determinada figura del profesor y de su supuesta autoridad pero –como he dicho suficientes veces– creo en una determinada necesidad del profesorado7”. Pero la existencia de un profesorado y un alumnado implica la presencia de la Universidad, lo que no resulta funcional para el capitalismo planetario como ya lo vimos. Esa es, en términos aquí sintéticamente delineado, la situación dada hoy en la Universidad.

 

El malestar que los estamentos básicos de la ya casi milenaria realidad de la universidad ponen de manifiesto, responde al modo como el capital y los capitalistas abordan las ciencias y las tecnologías como fuente de plusvalía. La sociedad construida alrededor de la apropiación de la plusvalía en las condiciones de las revoluciones científico-tecnológicas que Lyotard caracterizó como postmoderna, no necesita la universidad. En sentido contrario, la construcción de una sociedad postcapitalista no puede prescindir de la tradición plebeya que está en la génesis de tal institución. Esta tradición considera la experiencia del conocimiento un hecho intrínseco a la humanidad toda, y no un privilegio de las élites. Borges, el humanista, lo formula en los siguientes términos en su ensayo “Pierre Menard autor del Quijote”: “Todo hombre debe ser capaz de todas las ideas y entiendo que en el porvenir lo será8”.

 

El porvenir de la experiencia universitaria en una sociedad postcapitalista está en juego aquí y ahora. Esa problemática tiene su modo local de manifestarse pero actualmente recorre todo el planeta, no precisamente al modo de un fantasma sino como actos reales de lucha en Chile, Grecia, España, Francia, Colombia. El malestar en la Universidad es un asunto local y global.

 

Lo global compromete una perspectiva sintética de la experiencia humana. La humanidad está enfrentada a retos planetarios cuya solución sólo son posible por la acción conjunta de ciudadanos y trabajadores ilustrados. La formación de esas personas es una tarea que tiene en la Universidad la clausura de un proceso de apropiación del patrimonio común de la humanidad, y que habilita a quien lo concluye para las tareas del mantenimiento de ese patrimonio y de su enriquecimiento. Asuntos como el cambio climático, la preservación de la biosfera, el cuidado de la biodiversidad y proyectos complejos como el de la exploración espacial, el proyecto genoma humano y otros, requieren el esfuerzo convergente de profesionales y científicos de las ciencias de la mente, de las ciencias de la vida y de las ciencias de la administración racional de la abundancia.

 

La Universidad que es necesario construir para superar el actual malestar, no es posible sin una revolución educativa permanente. Esta tarea tiene sus modos locales de ser asumida, y en el caso colombiano esa empresa es urgente; ella es una premisa básica para enfrentar los problemas de la pobreza, la violencia, el narcotráfico, la ausencia de democracia política y democracia económica. La solución de esos problemas permitirá abordar de modo creativo el cuidado de la riqueza de la Amazonía, la Orinoquía, el Pacífico, el macizo Andino, para mencionar ámbitos geográficos y biológicos específicos. La revolución educativa permanente, como horizonte de la actuación cultural y política, es el reto que nos plantea el actual malestar en la Universidad.

 

1 Lyotard J. F. La Condición Postmoderna. Ed. Catedra. Madrid, 1989, p. 11.
2 Ibídem, p. 84.
3 Ibídem, p. 98.
4 Ibídem, p. 88.
5 Ibídem, pp 91-92.
6 J. Derrida. Universidad sin condición. Ed. Trotta. Madrid, 2.002.
7 Ibídem, p. 69.
8 J.L. Borges. Narraciones. Ed. Oveja Negra. Bogotá, 1983. p. 64.

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Malestar en la Universidad y necesidad de una revolución educativa

La Universidad ha sido una institución con un destino paradójico. Los historiadores sin excepción reconocen el carácter plebeyo de su génesis. En los siglos XII y XIII el debate y la confrontación con la iglesia sobre el poder del conocimiento y la libertad de pensar fue la fragua en donde los jóvenes y los sabios locos (recordar a Erasmo) le dieron forma. Ese proceso plebeyo la legitimó como comunidad de sabios.

 

Establecido ese carácter, los sabios convertidos en cuerdos y sensatos la transformaron en un referente para formar a las elites. Los exigentes ritos universitarios para el acceso y la consagración consolidaron su carácter cerrado y elitista. Sólo un puñado de personas formaban parte de tal institución y a esa pequeña elite se podía pertenecer por la vía de la genialidad. El concepto de genio elaborado por Kant en su crítica del juicio, a fines del siglo XVIII, le proporcionó un tinte filosófico a esa posición. La Universidad asumida como el hogar de los genios ha sido una constante, la misma que entró en crisis después de la Segunda Guerra Mundial, cuya expresión culminante fue Mayo de 1968. El detonante de esta crisis fue la ampliación de la matrícula, es decir, el acceso masivo de la juventud a sus aulas, hecho mismo que socavó los fundamentos conceptuales y organizativos del trabajo universitario como estaba establecido. Quien le dio a esa debacle una elaboración sistemática fue Jean Francois Lyotard.

 

En el informe financiado por el Consejo de la Universidad del gobierno de Quebec sobre el saber en las sociedades más desarrolladas, Lyotard burlonamente se definió como alguien que no sabe lo que sabe. Es decir, un filósofo postmoderno que escribe un informe sobre el saber. El informe se lo dedica al Instituto Politécnico de filosofía de la Universidad de Paris VIII (Vincennes) con este comentario: “[…] en el momento en que esta universidad se expone a desaparecer y ese instituto a nacer1”.

 

En su informe Lyotard presenta una perspectiva planetaria de transformación radical del modo como los capitalistas están poniendo la ciencia al servicio de la ganancia. Este modo, dice, cristaliza en la siguiente serie: riqueza, eficiencia y verdad. La génesis de esa serie de tres términos la produce la revolución industrial, que para Lyotard funciona con la siguiente regla: no hay técnica sin riqueza pero tampoco riqueza sin técnica. A ese respecto plantea lo siguiente: “Un dispositivo técnico exige una inversión, pero, dado que optimiza la actuación a la que se aplica, puede optimizar también la plusvalía que resulta de esta mejor actuación”. Y agrega: “[…] Es más el deseo de enriquecimiento que el de saber, el que impone en principio a las técnicas el imperativo de mejora de las actuaciones y de la realización de productos. La conjugación “orgánica” de la técnica con la ganancia precede a su unión con la ciencia2”.

 

A partir de esas nuevas premisas de funcionamiento del capitalismo planetario Lyotard plantea su idea de una ciencia postmoderna. La Universidad resultaba siendo poco funcional para el desarrollo de esa nueva fuente de plusvalía capitalista. El informe es un excelente diagnóstico de la situación de crisis de la Universidad en las nuevas condiciones a las que genéricamente llamó postmoderna. En esas nuevas condiciones, el oficio de profesor era un arcaísmo que debía desaparecer. A ese respecto sostenía: “[…] lo que parece seguro, es que en los dos casos, la deslegitimación y el dominio de la performatividad son el toque de agonía de la era del profesor: éste no es más competente que las redes de memoria para transmitir el saber establecido, y no es más competente que los equipos interdisciplinarios para imaginar nuevas jugadas o nuevos juegos3”.

 

El profesor se desvanece en el aire, como también se desvanece la idea de la autonomía del investigador. Lyotard concluye, con lógica implacable, que quien define las condiciones de la investigación en la ciencia postmoderna es el administrador: “El criterio de performatividad es invocado explícitamente por los administradores para justificar la negativa a habilitar cualquier centro de investigación4”.

 

Los jóvenes estudiantes que ingresan a la Universidad no se pueden desvanecer, quedan como desempleados que ni siquiera figuran en las estadísticas: “[…] los jóvenes presentes en la Universidad son, en su mayor parte, parados no contabilizados en las estadísticas de demanda de empleo. Son, en efecto, excedentes con respecto a las salidas correspondientes a las disciplinas en las que se los encuentra5”.

 

En estas nuevas condiciones, las políticas universitarias son realmente acuerdos entre administradores y empresarios. La retórica de la eficiencia, la productividad, la evaluación, los estándares, los créditos, es un indicador pleno de ese hecho. Esa retórica es planetaria aunque asume formas locales.

 

El malestar que hoy se vive en las universidades es la expresión del hastío creado por ese modo de existencia. En 1998 Jacques Derrida se ocupó de ese malestar en la universidad de Stanford en California. En una serie de conferencias que tituló, “La Universidad sin condición”, la pensó principalmente desde la idea del fin del trabajo. Esta idea desarrollada por Marx en su investigación de la gran industria y de las premisas creadas por ella para hacer el tránsito del reino de la necesidad al reino de la libertad, la aborda Derrida a partir de los trabajos del economista norteamericano Jeremy Rifkin, quien publicó en 1995 un libro con el título “El fin del trabajo. Nuevas tecnologías contra puestos de trabajo: el nacimiento de una nueva era”.

 

Derrida polemiza con Rifkin acerca de las implicaciones que tienen las revoluciones científico-tecnológicas iniciadas con el surgimiento de la gran industria en el futuro del capitalismo planetario y en la posibilidad y necesidad de una sociedad postcapitalista. A ese respecto reconoce el aporte de Marx y Lenin en la visualización de ese horizonte: “Esta problemática del susodicho “fin del trabajo” no estaba ausente de algunos textos de Marx y Lenin. Este último asociaba la reducción progresiva de la jornada de trabajo con el proceso que llevaría a la completa extinción del Estado6”.

 

Respecto a la Universidad, retoma el planteamiento de Lyotard sobre el fin de la era del profesor y lo complementa con la idea de la necesidad del profesorado: “Estamos asistiendo al fin de una determinada figura del profesor y de su supuesta autoridad pero –como he dicho suficientes veces– creo en una determinada necesidad del profesorado7”. Pero la existencia de un profesorado y un alumnado implica la presencia de la Universidad, lo que no resulta funcional para el capitalismo planetario como ya lo vimos. Esa es, en términos aquí sintéticamente delineado, la situación dada hoy en la Universidad.

 

El malestar que los estamentos básicos de la ya casi milenaria realidad de la universidad ponen de manifiesto, responde al modo como el capital y los capitalistas abordan las ciencias y las tecnologías como fuente de plusvalía. La sociedad construida alrededor de la apropiación de la plusvalía en las condiciones de las revoluciones científico-tecnológicas que Lyotard caracterizó como postmoderna, no necesita la universidad. En sentido contrario, la construcción de una sociedad postcapitalista no puede prescindir de la tradición plebeya que está en la génesis de tal institución. Esta tradición considera la experiencia del conocimiento un hecho intrínseco a la humanidad toda, y no un privilegio de las élites. Borges, el humanista, lo formula en los siguientes términos en su ensayo “Pierre Menard autor del Quijote”: “Todo hombre debe ser capaz de todas las ideas y entiendo que en el porvenir lo será8”.

 

El porvenir de la experiencia universitaria en una sociedad postcapitalista está en juego aquí y ahora. Esa problemática tiene su modo local de manifestarse pero actualmente recorre todo el planeta, no precisamente al modo de un fantasma sino como actos reales de lucha en Chile, Grecia, España, Francia, Colombia. El malestar en la Universidad es un asunto local y global.

 

Lo global compromete una perspectiva sintética de la experiencia humana. La humanidad está enfrentada a retos planetarios cuya solución sólo son posible por la acción conjunta de ciudadanos y trabajadores ilustrados. La formación de esas personas es una tarea que tiene en la Universidad la clausura de un proceso de apropiación del patrimonio común de la humanidad, y que habilita a quien lo concluye para las tareas del mantenimiento de ese patrimonio y de su enriquecimiento. Asuntos como el cambio climático, la preservación de la biosfera, el cuidado de la biodiversidad y proyectos complejos como el de la exploración espacial, el proyecto genoma humano y otros, requieren el esfuerzo convergente de profesionales y científicos de las ciencias de la mente, de las ciencias de la vida y de las ciencias de la administración racional de la abundancia.

 

La Universidad que es necesario construir para superar el actual malestar, no es posible sin una revolución educativa permanente. Esta tarea tiene sus modos locales de ser asumida, y en el caso colombiano esa empresa es urgente; ella es una premisa básica para enfrentar los problemas de la pobreza, la violencia, el narcotráfico, la ausencia de democracia política y democracia económica. La solución de esos problemas permitirá abordar de modo creativo el cuidado de la riqueza de la Amazonía, la Orinoquía, el Pacífico, el macizo Andino, para mencionar ámbitos geográficos y biológicos específicos. La revolución educativa permanente, como horizonte de la actuación cultural y política, es el reto que nos plantea el actual malestar en la Universidad.

 

1 Lyotard J. F. La Condición Postmoderna. Ed. Catedra. Madrid, 1989, p. 11.
2 Ibídem, p. 84.
3 Ibídem, p. 98.
4 Ibídem, p. 88.
5 Ibídem, pp 91-92.
6 J. Derrida. Universidad sin condición. Ed. Trotta. Madrid, 2.002.
7 Ibídem, p. 69.
8 J.L. Borges. Narraciones. Ed. Oveja Negra. Bogotá, 1983. p. 64.

Publicado enEdición Nº246
Don José y las vanas políticas de la tercera edad

“El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”. Aunque sin tal potencia, lo sucedido con don José en Medellín, despertó y proyectó ondas no solo en esta ciudad sino por todo el país.


Sin duda, don José, un campesino desplazado que se vale de una guitarra y su voz para ganarse la vida, el 7 de mayo ingresó al restaurante el Tarquino –ubicado en el barrio El Poblado de Medellín– para cantar “mamá vieja” de los Visconti. Después de su acto algunos clientes del restaurante decidieron invitarle a almorzar, pero al momento de sentarse la administración del establecimiento le pidió el favor de que comiera afuera, lo que generó la indignación de los asistentes. Valeria Lotero, artista plástica, denunciante del caso y varios comensales más, manifestaron su indignación frente a la administradora, decidiendo retirarse del lugar y denunciar en redes sociales lo sucedido, lo cual generó que las personas se manifestaran contra este caso con el numeral #YoSoyDonJosé. Sin duda, lo que le ocurrió a don José causó uno de los mayores revuelos mediático en la semana comprendida entre el lunes 7 y el domingo 13 de mayo.


En los últimos días don José aseguró que no se sintió discriminado, y señaló que la dueña del restaurante siempre ha sido buena con él: “Esa señora hace 20 años me deja cantar ahí. Yo la estimo porque es muy formal con el compañero y yo. Yo la aprecio porque nos deja trabajar ahí, estoy muy agradecido” . Después de un día en boca de todos, el restaurante Tarquino también divulgó un comunicado sobre el caso de don José en el que aseguran rechazar cualquier forma de discriminación y lamentaron el incidente del 7 de mayo.
Sin embargo el mismo alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, rechazó los hechos, y el martes 8 de mayo un g

rupo de personas se sentó afuera del local en aire de protesta, destapando sus recipientes con el almuerzo, para hacerse sentir en contra del caso; indignación que ya alcanzó dimensiones nacionales. Así mismo, el superintendente de Industria y Comercio, Pablo Felipe Robledo, puso su atención en el caso y anunció una investigación a través de su Twitter: “He pedido al Super Delegado @fidelpuentessi1 que dé inicio a indagación preliminar por lo ocurrido a José de Jesús López en el Restaurante Tarquino-Medellín. Podría configurarse violación del derecho de igualdad-no discriminación. (Art. 3 núm. 1.12 Estatuto Consumidor (Ley 1480/11)”


Más allá de que el caso se haya expandido por justas causas o por una exageración que se deriva de un malentendido, sentido que puede ser atribuido en parte a la solidaridad y en parte a la simple caridad de los más favorecidos que entre sollozos expían las culpas de sus privilegios; da pie para exponer uno de los más grandes problemas de seguridad social en nuestro país: lo referente a la vejación de las políticas pensionales y de la tercera edad.


En Colombia existen dos grandes políticas de Estado que se enfocan en la atención de las personas mayores de 60 años, quienes actualmente representan el 9,5 por ciento del total de la población de Colombia, pero según las proyecciones estadísticas, para el 2050 alcanzarán el 20 por ciento.


La primera política surge de la Ley 1151 de 2007, que determinó la obligación del Ministerio de la Protección Social, de definir y desarrollar una Política Nacional de Envejecimiento y Vejez, luego ratificada por la Ley 1251 de 2008, mediante la cual se dictan normas tendientes a procurar la protección, promoción y defensa de los derechos de las personas adultas mayores. Sus retos plantean la necesidad de superar problemas como las desigualdades sociales de la vejez, la dependencia funcional, la enfermedad, discapacidad y calidad de vida de las personas adultas mayores, erradicar el hambre y la pobreza extrema de este sector de la población, en búsqueda de un envejecimiento activo, satisfactorio y saludable como derecho de todas y todos los colombianos.


La segunda se centra en los regímenes pensionales, que a través de la Ley 100 de 1993, modificada por la Ley 797 de 2003, establece dos regímenes de pensión: el régimen público de Prima Media con Prestación Definida (RPM), manejado por Colpensiones, y el régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (Rais), manejado por el sector financiero. Ambos regímenes están orientados a personas que trabajen en el sector formal de la economía, que además tengan una alta estabilidad laboral, que posean altos niveles educativos y que trabajen preferiblemente en las zonas urbanas, ya que del total de la población activa que tiene el país, solo el 32 por ciento logra aportar a pensión, salud y aseguradora de riesgos; y además, hoy por hoy sólo uno de cada 4 adultos mayores tiene pensión.


Pero regresemos con don José, un adulto mayor de 60 años, quién después de ser desplazado ha sobrevivido en Medellín gracias a su guitarra y su voz. Si lo quisiéramos volver una estadística, don José haría parte del 50 por ciento de adultos mayores que se encuentra por debajo de la línea de pobreza, sería también parte del 20 por ciento de adultos mayores que sobrevive exclusivamente gracias a su trabajo, y del 68 por ciento de adultos mayores que no tienen una pensión; y como trabajador, pertenece a los 14,6 millones de hombres y mujeres que se rebuscan en la informalidad, sin tener contrato ni garantías de derechos laborales.


Y es que la indignación que genera lo sucedido, que se transmite por redes sociales y se evidencia en las tendencias de Facebook y Twitter, no se manifiesta en hechos reales o tangibles; don José debe seguir viviendo del rebusque, pues su situación particular no ha cambiado a pesar de haber despertado fuertes reacciones de solidaridad (¿tal vez lástima?) por su repentina fama en diferentes medios de comunicación.
La realidad es que en Colombia los adultos mayores se ven cotidianamente sometidos a situaciones de discriminación que se han normalizado en toda la sociedad. El sistema económico que impera en el país los considera obsoletos, ya que han dejado de ser productivos para las empresas; el sistema de salud los considera una carga, pues requieren 3 veces más cuidados y atención que una persona en edad adulta; el 9,3 por ciento viven solos, a pesar de que en la mayoría de los casos tiene una familia con posibilidad de cuidarlos y acompañarlos; el 40 por ciento sufre de depresión como consecuencia de la sensación de no servir para nada y el 4 por ciento ha sufrido violencia intrafamiliar severa . Todo esto evidencia que las políticas existentes son insuficientes para atender una población que no solo es vulnerable, sino que va creciendo con el tiempo.


Si en Colombia no se da una profunda transformación del modelo económico, laboral y cultural, seguiremos viendo a más hombres y mujeres como don José, que a pesar de tener toda su vida encima, deben buscar en las calles el sustento diario, sin tener claridad de sus derechos como adultos mayores.

 

Más de 20 años

“[…] hace 20 años me dejan cantar ahí”, aseguró don José al ser preguntado por su oficio. Por su parte, una joven que ya no es estudiante de secundaria, entrevistada por un noticiero de televisión afirmó: “cuando yo iba para el colegio siempre lo veía en los buses, cantando”. Otros entrevistados, todos, confirman que don José es un campesino desplazado.


“[…] hace 20 años me dejan cantar ahí”. Sí, don José fue desplazado, pero hace más de 20 años, sin embargó nunca pudo beneficiarse de una política pública que le brindara acogida en la urbe, una política que le facilitara capacitación laboral y lo incluyera en algún plan de empleo, por lo cual tiene que rebuscarse por cuenta propia. Cuando fue desplazado tenía 40 años o un poco menos, ahora está en los 60 o algo más. Don José no solo sufrió el infortunio del desplazamiento, sino el de la exclusión estatal, no solo el de la exclusión en el restaurante-


Hay que recordar que producto de la guerra, del total de personas desplazadas desde el año 1985 hasta el día de hoy, el 8,3 por ciento tenían 60 años o más al momento de su expulsión, es decir, 599.251 adultos mayores tuvieron que abandonar sus terruños debido al conflicto.


Y frente a esto la respuesta del Estado y de las administraciones locales es insuficiente. A pesar de que según la Ley 1448 de 2011 las víctimas del conflicto armado tienen derecho a la verdad, la justicia y la reparación con garantías de no repetición, vemos que a la fecha la población desplazada que llegó a las ciudades no ha tenido las garantías para retornar a sus tierras, y tampoco les han garantizado una vida digna en los nuevos lugares que habitan. En su mayoría de los casos estas personas quedaron obligadas a engrosar los cinturones de miseria de las grandes ciudades y robustecer la cifra de las personas que viven en la informalidad laboral.

 

Publicado enColombia
“Hace 55 años atiendo este punto en esta misma esquina”

La vida no siempre es lo que deseamos, por más que luchamos. Así lo recuerda Olga Zambrano, vendedora en un punto callejero ubicado en el centro de Bogotá, a donde llegó obligada por la necesidad de ella y de los suyos, de sobrevivir. Ya son más de 55 años de ese estar sobre el cemento, aguantando todo tipo de inclemencias. Aquí su historia.

 

“Es admirable ver la resistencia que tiene una persona con deseos de vivir y salir adelante, creo que hasta mis últimos instantes estaré aquí al frente de mi negocio impulsando la lectura, intentando cada día que los capitalinos accedan a una lectura de libre albedrío, pues les ofrezco prensa tradicional, amarillista, deportiva y también alternativa”.

 

Mientras nos cuenta parte de su vida, quien así habla atiende con amabilidad en su punto de venta a quien llega en búsqueda de un periódico, un cigarrillo o un dulce. “Olga Zambrano Molano es mi nombre –nos dice–, procedo del Huila, y hace 55 años atiendo este punto en esta misma esquina del centro de Bogotá”.

 

Su narración nos parece de ficción, pues es difícil imaginar que una persona sobrelleve su vida en un mismo punto de la ciudad, afrontando todo tipo de adversidades, dedicada a un solo oficio: vendedora. Pero así es, y su vida es testimonio de ello:

 

“Soy la hija menor de seis hermanos; llegué a Bogotá desde muy niña con el propósito de trabajar debido al fallecimiento de mi madre, mi padre se quedó allí a cargo de mis hermanos. Viajé a Bogotá a cargo de una señora particular que me brindó alojamiento durante tres años en su casa ubicada en el barrio Chapinero, exactamente en la calle 51 con carrera 4”.

 

“Tres años donde tuve alguna comodidad, pero llegó el día en que tuve que salir a responder por mi existencia. A los nueve años empecé mi vida laboral como voceadora de periódicos, buscando una nueva esperanza, y aunque no comprendía muchas cosas que la vida me depararía, emprendí mi negocio y eso me entusiasmaba. En ese tiempo no molestaban con la ley ni los Códigos de infancia, así que me vine a vivir al centro a una habitación cerca al hotel Hilton; subsistía de la venta de periódicos y revistas, también me ayudaba con la venta de cigarrillos; creo que he vendido todos los periódicos que se han publicado en Colombia, siempre aquí, en la carrera Séptima con Calle 23, un lugar clave en el centro bogotano”.


Mientras esto nos va contando, Olga no desatiende su negocio de cuatro metros, donde amontona productos y cuelga exhibidores para mostrar distintas publicaciones, donde en un carrito de supermercado metálico improvisa una chaza para las golosinas; todo un arte de sacarle espacio a la estrechez. Algunos peatones la saludan al paso, no es para menos, ella es parte fundamental del centro capitalino, sin ella la esquina que la recibe cada amanecer y la despide cada anochecer no sería la misma.

 

Una vez saludado el peatón que con sus largos y continuos pasos denota afán, esta mujer persistente e incansable, continúa narrándonos una parte de su vida. “Esté lugar ha sido muy importante para mi –nos dice, al tiempo que su mirada reafirma lo dicho– pues aquí he pasado mi vida; mi horario de trabajo ha sido desde muy temprano, desde las 6:00 am hasta las 9:00 pm; gracias a Dios no he tenido experiencias nefastas con el tema de seguridad, en la calle uno se apoya muchísimo y entre todos nos cuidamos, aunque, obviamente, no hay que descuidarse. Como ustedes saben, cada día trae sus afanes, carreras y novedades, y ante ellas uno actúa; es importante no dejarse llevar por la rutina, no acomodarse ni confiarse, así actúo yo, aunque dicen que los huilenses somos perezosos, poco creativos, pero yo creo lo contrario, y he demostrado que soy una mujer emprendedora, luchadora, incansable”.

 

Ya son más de 60 años los que acumula Olga, protegido su cuerpo contra el frío por su contextura gruesa; el color trigueño de su piel, el largo cabello que aún conserva el negro sin cana alguna, su sencillez y ternura, recuerda que además de mujer es madre. Sin duda ella nos muestra en su propio ser el prototipo de la mayoría de connacionales, que sin trabajo fijo y por contrato, tienen que rebuscarse por cuenta propia, hasta el final de sus días, pues no están integrados a una seguridad social que les garantice pensión ni nada semejante.

 

Dura realidad, la misma que obliga a no “arrugarse” ante el devenir diario, como lo manifiesta Olga con cada gesto suyo, que a pesar de los años no pierde agilidad, ahora se agacha para tomar una revista, para enseguida dar un paso largo en procura de atender un nuevo cliente. Su disposición parece estar intacta, aunque, como ella dice, ya los años se sienten.

 

Ahora nos mira como preguntando si deseamos que continúe narrándonos su vida, y nosotras asentamos también con la mirada, entonces retoma el hilo de sus palabras:

 

Enamoramiento y un poco más

 

“A los 28 años decido organizar mi vida sentimental, tuve una convivencia de siete años con Genaro Rivera, un viajero, vocalista y profesional. Él quiso que viajáramos para otro país a forjar una nueva vida, pero me negué todo el tiempo. Quizás mis miedos, mis dudas, mi falta de experiencia, temor a abandonar el oficio que siempre he tenido; los cambios no son fáciles y eso no permitió que yo lo hiciera, así que eso generó una ruptura en nuestra relación de la cual quedó mi único hijo, Ronald Andrés; tuve muchos enredos y preferí un final, así que la relación terminó, él no siguió respondiendo por el hijo y me convertí en una madre soltera, llevando a cuestas una historia de vida, con momentos de alegría, tristeza y grandes batallas de lucha incansable. Mi hijo, que es muy colaborador, que siempre ha permanecido a mi lado y que ha estado también al frente de este negocio, él creció en esta esquina conmigo, hoy en día tiene 29 años y es un guerrero, inteligente y convencido de que podemos alcanzar lo que deseemos, no logró terminar todos sus estudios por el tema económico”.

 

“Y mi vida prosiguió, en ese momento con más exigencias, porque imagínese, tenía que alimentar otra boca, además de atender todas las necesidades y curiosidades de un niño, pero me fui dando maña para salir adelante; tal vez con esa necesidad me aferré mucho más a esta esquina, vendiendo con más energía. Aquí me han sucedido cosas buenas y malas: he presenciado un sinnúmero de marchas que por aquí han cruzado, las que he aprovechado para ofrecer los periódicos pues cuando pasan me voy con ellas hasta la Plaza de Bolívar. Es una estrategia de venta, en ese recorrido he vendió muchos ejemplares de los distintos periódicos que he ofertado en mi vida de voceadora, muchos de ellos ya no los publican. Siempre he vendido El Tiempo, pero también promuevo la venta de periódicos alternativos como desdeabajo, la Voz, Periferia, El socialista, Revolución obrera y otros más que no recuerdo en este instante”.
No olvidaré…

 

Parece que por la mente de Olga pasara una parte de la vida de los movimientos sociales, pero también una parte de la resistencia de los excluidos, sin duda ella los identifica como tales porque es parte de los mismos, así se limite a vender sus publicaciones.

 

“Algo que sí transformó mi vida –nos dice– ocurrió en el 2006: estando aquí en plena labor, sobre las 10:00 am, voy a realizar el cambio de un billete de $50.000 –un cliente llegó a comprar varios periódicos– fue cuando salí corriendo para donde don Higinio de la cigarrería que era quien me hacia el favor de cambiarme billetes. y en plena esquina oriental de la Carrera Séptima con Calle 23, aquí al frente casi de mi puesto, tropecé perdiendo el equilibrio y siendo recibida por un bolardo que aun permanece ahí, el golpe fue muy fuerte, tanto que se me desprendió la parte derecha del hombro afectando el brazo, y la retina del ojo derecho. El golpe fue duro, me llevaron al Cami de La Perseverancia y la atención fue muy demorada y complicada, solo contaba con el Sisben y a donde me remitieron la solicitud era de bastante plata, con la que yo no contaba, pues 25.000.000 millones ¡de dónde!, eso hizo que el procedimiento se demorara y como a los ocho o nueve meses me operaron, y finalmente perdí mi vista.

 

Como todo lo de los pobres, me mandaron de un sitio para otro: me prestaron atención médica en el Suroriente, de allí me enviaron al Santa Clara y después me remitieron al hospital del Tunal, tras de iniciar un tema de demanda y tutela y presión para que me brindaran la necesaria atención de salud. En este tema de la demanda conté con el acompañamiento de Fernando Chaparro, un magnifico señor con estudios de Derecho y con experiencia en temas de salud, él fue un gran colaborador y asesor, fue quien me orientó con el tema de la tutela y todos los trámites legales que se hicieron. Luego de operada ni siquiera pude guardar mi incapacidad, no tenia como subsistir, solo pude tomar descanso 14 días y la situación no permitió más, soy madre soltera… Aun tengo secuelas del accidente, ocasionalmente sufro de fuertes dolores de cabeza y en el brazo derecho”.


La vida es dura

 

“Como les he mencionado, llevo 55 años aquí ubicada con prensa, inicié a los nueve años en venta, pero ya en el reconocimiento de este puesto desde mis 14, con ires y venires, entregando mucho tiempo a la venta; en un tiempo, no debo negarlo, esto fue muy rentable, se vendía bastante, se acreditó el puesto y fue creciendo la clientela. También fui aclarando dudas y entendiendo la realidad de mi país; tengo una tendencia idealista de libertad, prefiero ideales de la izquierda por mi experiencia en lo que tengo de vida, por eso es que promuevo tanto la prensa alternativa, ver el otro lado de la noticia; llevo 20 años distribuyendo el periódico desdeabajo y 15 años el Le Monde diplomatique.

 

Como usted sabe la vida tiene sus sinsabores, y en mi caso no han sido pocos.El tiempo fue transcurriendo y mi padre, ya mayor y con el cansancio de tantas cosas de la vida, se vino para Bogotá a vivir con nosotros, se fue deteriorando y hace nueve años falleció.

 

Con los años, también, la situación cada vez se fue tornando más difícil, la tecnología nos fue arrebatando a estos lectores y compradores frecuentes de la prensa, ya el internet se robó la atención y se volvió prioridad, las ventas fueron decayendo, cada día más devoluciones, algunos periódicos fueron descontinuados, clientes mayores van desapareciendo y se bajan del tren de la vida, y mi situación económica se va complicando: el arriendo no da espera, aquí en el centro el valor mensual de $ 800.000, dinero casi imposible de recaudar, las ventas cada día menores y sacando mis cuentas el ingreso mensual actual es de $ 200.000, a veces llevo $ 8.000 del diario, además de esto debo alimentarme y cubrir deudas de los distribuidores, menos mal aquí el respaldo de El Tiempo que paga un impuesto y la ganancia de los periódicos Le Monde diplomatique y desdeabajo que es la más alta, claro está hay que tener en cuenta que son mensuarios así que debo tener paciencia para cada llegada y su recaudo; además me ayudo con mi hijo que ahora tiene una pequeña chaza de golosinas, la preocupación constante y el estrés, aumentadas pues las finanzas jamás alcanzaron para adquirir una vivienda propia y pues teníamos que buscar una nueva alternativa de alojamiento, así que tocó recurrir a unos familiares radicados en Bogotá, también con grandes necesidades pero con un corazón de solidaridad familiar, ellos están ubicados en el sur de la ciudad, en la localidad de Usme zona rural el Uval, donde vivo actualmente, sitio al que llamo jocosamente la montaña, donde hace mucho frío y donde se pierden los ruidos y el estrés capitalino, donde cada amanecer es una nueva experiencia, ambiente helado, con un viento que golpea fuerte e impulsa a volver a vender.

 

Cada amanecer hay que sobreponerse al frío. Hoy en día mi horario ha cambiado por tema de agotamiento y medio de transporte, ahora estoy llegando a mi punto de venta a las 8:00 am, mi hijo llega después del medio día a colaborarme y nos vamos sobre las 9:00 pm; la jornada no termina pronto pues en la noche se continúa con labores de hogar, desde la cocina, el aseo lavado de ropas, entre otros quehaceres, así que termino acostándome sobre la 1:00 am”.

 

La voz de Olga se mantiene firme, su mirada también, la misma que nos parece interrogar por si tenemos más preguntas. Nosotras nos miramos, y sentimos que con lo dicho por esta mujer que de niña llegó a una ciudad donde tuvo que abrirse contra todo tipo de injusticias, es suficiente. Sin duda, como ella mismo lo expresó, estará en la esquina de la Carrera 7 con Calle 23 “[…] hasta mis últimos instantes estaré aquí al frente de mi negocio impulsando la lectura […]”.

Publicado enEdición Nº244
Balance parcial de la huelga de pilotos más larga de la historia

Un nuevo golpe para el sindicalismo colombiano

En fallo proferido el 29 de noviembre de 2017, la Corte Suprema de Justicia declara ilegal la huelga de los pilotos afiliados a la Acdac, quienes se declararon en cese de actividades entre el 20 de septiembre y el 10 de noviembre. Este fallo trae consigo el beneficio para la empresa Avianca, quienes ahora pueden tomar represalías y, seguramente, despedir a muchos de los afiliados al sindicato, como una medida para atemorizar, desmoralizar y mandar el mensaje de que “organizarse no paga”.

Los argumentos que dio la Corte Suprema son los mismos que estableció el Tribunal Superior de Bogotá el pasado 20 de septiembre, donde consideran ilegal la huelga porque, supuestamente, el servicio que prestan los pilotos es de carácter público esencial y por ley este no puede ser paralizado por ningún sindicato.

Encrucijada. Este fallo legitima el accionar manipulador de empresariado y establecimiento, que torciendo el sentido real de sus propias normas declaran ilegal la huelga que como lo dijimos en nuestros artículos, debía involucrar a todo el sindicalismo colombiano. Ahora cualquier paro en el sector de transporte público tendrá una piedra en el camino: podrá ser declarado ilegal, con el precedente que deja la victoria de Avianca. 

 

Tras 52 días de huelga, los pilotos de la compañía Avianca agrupadas en la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles (Acdac) mayoritaria entre los aeronavegantes de la empresa (1), han decidido terminar su cese laboral según lo votado en su asamblearia realizada el pasado 9 de noviembre, y reintegrarse a sus laborales desde la medianoche del lunes 13 del mismo mes. Esto bajo el acompañamiento de la Defensoría del Pueblo, entidad que se ofreció para mediar y acompañar la reintegración a labores de los trabajadores, pese al rechazo de su intervención por parte de la compañía (2).


La huelga que termina ha sido referenciada por la prensa colombiana como el cese laboral de pilotos comerciales más largo en la historia a nivel mundial (3)(4), constituyendo una de las más importantes luchas laborales desarrolladas en los últimos años en el país y la región.

 

La hora cero


El paro inició en la madrugada del pasado 20 de septiembre, cuando 702 pilotos agremiados en Acdac (5), una organización sindical de oficio fundada en 1949 que reclama agrupar a más de 650 trabajadores y 70 por ciento de los pilotos de 15 compañías (6) de aviación comercial (7), fueron al cese de actividades tras una votación realizada en una asamblea extraordinaria el 15 de septiembre en la que el 97 por ciento de los afiliados, provenientes de regiones como Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga, Cali y Medellín se pronunció por el paro (8), ante la negativa de la empresa de cumplir su pliego de exigencias radicado desde el 8 de agosto de este año (9), en un movimiento que se esperaba durara 2 semanas y terminó prolongándose por 6 semanas más (10).


La Acdac, que estableció su convención colectiva con la compañía en 1952, no había podido renovar este compromiso desde 2013 ante la oposición empresarial, que alegaba diferentes limitaciones financieras (11). El sindicato había desarrollado medidas de lucha desde el mes de abril de este mismo año, cuando impulsó la llamada Operación Dignidad en la que los pilotos se negaban a realizar ciertas actividades exigidas por la compañía pero contrarias a los protocolos de seguridad del reglamento aeronáutico (12).


La prensa pro empresarial calcula que la operación del gigante aeronáutico se redujo en un 50 por ciento durante los primeros días del conflicto, hasta llegar a una cierta regularización de operaciones de hasta el 80 por ciento de su capacidad. Según sus propias cifras, Avianca perdió 2,5 millones de dólares por cada día de conflicto, por lo que acumularía 130 millones de dólares de pérdida en el mes y medio de cese de actividades laborales. La gran prensa apunta que durante el conflicto se cancelaron 14 mil vuelos, lo que habría afectado a 420 mil pasajeros (13). Según la patronal hotelera agrupada en Cotelco, el paro representó pérdidas económicas para el sector hotelero por 13.000 millones de pesos y mostró la necesidad de que el gobierno refuerce la normatividad represiva contra las huelgas en el sector transporte (14).


Durante el desarrollo del cese de actividades Avianca empleó, lo que en las acertadas palabras de la publicación empresarial Dinero se conoce como la formula de “todas las formas de lucha” (15) incluyendo una vasta campaña publicitaria en los medios de comunicación, la contratación de pilotos y aviones extranjeros con la función de romper la huelga. Al tiempo, hizo poco por modificar la venta de pasajes en sus vuelos habituales, por lo que muchas personas vieron sus vuelos largamente demorados, cancelados o aplazados, aprovechando para responsabilizar al sindicato de la situación e incrementar la presión pública contra el movimiento laboral. En este contexto, con el curso del tiempo 140 pilotos agremiados abandonaron el conflicto y 200 huelguistas fueron citadas por la compañía con el fin de iniciar procesos disciplinarios en su contra (16).


Aún tras el cese de la huelga, el accionista mayoritario de la compañía desde 2004 y presidente de su junta directiva, el magnate boliviano-brasileño Germán Efromovich dueño del gigante Synergy Group, con varios procesos abiertos por corrupción en Brasil y Argentina (17), y cómplice probado del paramilitarismo en la apropiación de tierras de campesinos desplazados en el sur del Cesar (18), afirmó que todos los participantes del movimiento serán sujetos a procesos disciplinarios que podría conducir a eventuales despidos, al tiempo que continuaba el proceso de inscripción en la compañía de nuevos pilotos no sindicalizados (19). En la misma línea actuaba el Ministerio de Trabajo, a la cabeza de la política liberal Griselada Janeth Restrepo, que aclaraba que la entidad no podría evitar eventuales despidos masivos en la compañía si la posición de Avianca era avalada por la justicia, y que: “Colombia debe reflexionar sobre si las relaciones laborales entre un sindicato y una empresa pueden ponerla en jaque (20)”. Las represalias empresariales pueden llegar hasta la suspensión del fuero sindical de todos los líderes gremiales, así como la cancelación de la personería jurídica del sindicato (21).


Durante el conflicto se desarrollaron 3 grandes procesos judiciales (22). En el primero la compañía demandó y ganó en el Tribunal Superior de Bogotá la declaración de ilegalidad de la huelga, pues esta instancia judicial se plegó a las tesis de la compañía de que por un lado la huelga había iniciado con procedimientos irregulares pues no había sido votada por los trabajadores no sindicalizados y por otro que el transporte aeronáutico era una servicio esencial que no podía verse atravesado por interrupciones voluntarias por parte de sus trabajadores, lo que contradice explícitamente los acuerdos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de las Naciones Unidas sobre este tema (23). Este fallo antisindical, fue apelado por los pilotos ante la Sala Laboral de la hoy muy desprestigiada Corte Suprema de Justicia.


En el segundo, la irregular convocatoria a tribunal de arbitramiento realizada por el gobierno desde el 28 de septiembre para dirimir al conflicto laboral, que ha sido rechazado por los huelguistas por no adaptarse a los tiempos legales establecidos en la ya de por sí muy restrictiva legislación laboral colombiana y debería realizar un dictamen en 10 días hábiles. Y el tercero, la tutela contra el despido de 8 pilotos que la compañía realizó de forma encubierta bajo el mecanismo de reconocimiento de pensión, situación que fue demanda por Acdac y fallada a su favor por un Tribunal Civil de Bogotá el pasado 7 de noviembre (24).


Nuestra visión


Tristemente para la clase trabajadora, la que aparentemente fue la huelga de pilotos más larga de la historia a nivel mundial, hasta ahora traduce una derrotada para quienes estaban en huelga. La patronal de la segunda compañía más grande del país y de la segunda aerolínea de mayor peso en América Latina, ha logrado imponer su fuerza y mostrar la eficacia de sus políticas antisindicales, que han aumentado la división del colectivo de pilotos, y profundizado la separación entre estos y el resto de los trabajadores de la compañía, muchos de los cuales se han solidarizado con el reclamo, pero no han podido entrar a coordinar un plan de lucha unificado con los huelguistas, lo que muestra que 600 pilotos –aunque vitales– no son suficientes para paralizar una compañía de 21.000 trabajadores. En ese sentido, la conocida resistencia de Avianca a la negociación de pliegos de exigencias con sindicatos, pudo haber advertido a los huelguistas de la necesidad de prepararse para una lucha más dura y más larga.


En la situación de relativo aislamiento del conflicto, también jugó un papel la gran fragmentación sindical y el modelo de sindicatos por oficios y empresas, muy presente en todo el sector aeronáutico a nivel global pero especialmente crítica en el caso colombiano, donde en nuestro recuento de la movilización del pasado 25 de septiembre, registrábamos la existencia de al menos 8 organizaciones sindicales de trabajadores aeronáuticos solidarias con la protesta.


Claramente el cese afectó un sector estratégico de la economía nacional, el transporte aeronáutico de pasajeros, que pese a su masificación en los últimos años, se mantiene como un servicio de lujo, con el que la burguesía siente una cercanía especial y explica en parte importante su fuerte crítica a un movimiento laboral, que la más de las veces se vio arrinconado y a la defensiva.


El movimiento se desarrolló, como la inmensa mayoría de las protestas populares en el país, en el filo de la legalidad, pues la muy restrictiva legislación laboral nacional suponía de entrada un marco adverso para el desarrollo de cualquier cese de actividades con garantías. También fue relevante el papel más discreto en el caso de la institucionalidad estatal y más abierta en el de la prensa comercial, a favor de los empresarios aeronáuticos, que coordinados establecieron una posición contraria a un paro cuyo valor simbólico fue pronto advertido por sus adversarios. Así, el gobierno y los empresarios, buscan que las consecuencias de la derrota resulten aleccionadoras para el conjunto de la clase obrera, lo que les abre el espacio para desarrollar nuevos proyectos de reformas antisindicales, que pueden incluir la generalización de la declaratoria de servicio esencial a un creciente número de sectores de la economía nacional, la virtual ilegalización de las huelgas obreras en los sectores estratégicos y un cierre institucional que desincentiva la acción directa de los trabajadores.


Ahora es preciso redoblar la solidaridad con los trabajadores de Avianca, que se exponen a una posible situación de despidos masivos y aún de liquidación de una de sus más importantes herramientas sindicales. Como planteábamos con anterioridad, en este escenario de derrota es posible que la patronal no solo descargue sus políticas sobre los pilotos sino sobre los trabajadores más precarizados que acompañaron la movilización y vienen desarrollando sus propios procesos de lucha.


¡Solidaridad con los pilotos y trabajadores de Avianca!


Grupo Libertario Vía Libre
Noviembre 16 de 2017

1 Semana. El posconflicto de Avianca. Revista Semana. Edición No. 1854. 12 al 19 de noviembre de 2017. Pág. 26.
2 Portafolio. Se levanta el paro de ACDAC, este lunes festivo los pilotos retomarán labores. Noviembre 10 de 2017. En portafolio.co.  http://www.portafolio.co/negocios/empresas/se-levanta-el-paro-de-acdac-este-lunes-festivo-los-pilotos-retomaran-labores-511527 Consultado 10/11/2017
3 Cindy A. Morales. Huelga de pilotos de Avianca, la más larga del gremio en la historia. El Tiempo, 20 de octubre de 2017. En eltiempo.com.  http://www.eltiempo.com/economia/sectores/huelga-de-pilotos-de-avianca-su-historia-consecuencias-y-legalidad-143082 Consultado 10/11/2017
4 Caracol Radio. Es irreversible la huelga de pilotos de Acdac llegará a los 60 días. Noviembre 7 de 2017. En caracol.com. http://caracol.com.co/radio/2017/11/07/nacional/1510088487_044462.htmlConsultado 15/10/2017
5 Martha Morales Manchego. El piloto que tiene a media marcha la aviación del país. El Tiempo, 22 de octubre 2017. En eltiempo.com.  http://www.eltiempo.com/economia/empresas/entrevista-con-jaime-hernandez-presidente-de-acdac-143502Consultado 15/11/2017
6 En su página la Asociación tiene secciones informativas sobre 11 compañías: 1) Avianca, 2) Lan-Latam, 3) Copa Airlines, 4) Easyfly, 5) Helicol, 6) Avianca Cargo, 7) Sarpa, 8) Vertical de Aviación, 9) Viva Colombia, 10) Horizontal de Aviación y 11) Satena. En el mismo medio virtual tiene una sección que sostiene “Nuestro pilotos vuelan con” y una lista de 12 compañías, a las que se suma a las anteriores Líneas Aéreas Suramericanas (LAS Cargo).
7 ACDAC. Historia, ¿Quiénes somos? En Acdac.org.com. Link: http://www.acdac.org.co/quienes-somos/historia Consultado 10/11/2017
8 El Tiempo. Sindicato de pilotos de Avianca voto por ir a huelga. 15 de septiembre de 2017. En eltiempo.com.  http://www.eltiempo.com/economia/empresas/pilotos-de-avianca-se-van-a-huelga-2017-131200 Consultado 15/11/2017
9 ACDAC. ¡Negociación al día! Comunicado 11 de septiembre de 2017. En Acdac.org.com.  http://www.acdac.org.co/soy-acdac/pilotos-avianca/item/3804-avianca-negociacion  Consultado 10/11/2017
10 El Espectador. Pilotos votan sobre la huelga en Avianca. Noviembre 10 de 2017. Pág. 8.
11 Martha Morales Manchego. El piloto que tiene a media marcha la aviación del país. El Tiempo, 22 de octubre 2017. En Eltiemo.com.  http://www.eltiempo.com/economia/empresas/entrevista-con-jaime-hernandez-presidente-de-acdac-143502Consultado 15/11/2017
12 RCN Radio. Pilotos de Avianca denuncia discriminación laboral por parte de la aerolínea. Agosto 8 de 2017. En rcnradio.com.  http://www.rcnradio.com/nacional/pilotos-avianca-denuncian-discriminacion-laboral-parte-la-aerolinea/Consultado 15/11/2017
13 Semana. El posconflicto de Avianca. Revista Semana. Edición No. 1854. 12 al 19 de noviembre de 2017. Pág. 27
14 Portafolio. Por paro de Pilotos, sector hotelero tuvo pérdidas de 13.000 millones de pesos. Noviembre 10 de 2017. En portafolio.co.  http://www.portafolio.co/economia/por-paro-de-pilotos-sector-hotelero-tuvo-perdidas-de-13-000-millones-511538 Consultado 10/11/2017
15 Dinero. Pilotos de Avianca deciden terminar su huelga después de 51 días. Noviembre 9 de 2017. En Dinero.com. http://www.dinero.com/edicion-impresa/negocios/articulo/acdac-levantaria-huelga-de-pilotos-y-avianca-toma-medidas/252158 Consultado 10/11/2017
16 Dinero. Pilotos de Avianca deciden terminar su huelga después de 51 días. Noviembre 9 de 2017.
17 El Espectador. Acusan a Germán Efromovich de supuestos sobornos en Brasil. Junio 16 de 2017. En elespectador.com. https://www.elespectador.com/noticias/economia/acusan-german-efromovich-de-supuestos-sobornos-brasil-articulo-638126Consultado 15/10/2017
18 Semana. Desplazados ganan pulso por tierras de Germán Efromovich. Diciembre 5 de 2016. En semana.com.  http://www.semana.com/nacion/articulo/corte-otorga-a-desplazados-tierras-de-efromovich/473294 Consultado 15/11/2017
19 Portafolio. “No habrá ningún tipo de retaliación contra los pilotos que vuelvan”, Efromovich. Noviembre 10 de 2017. En portafolio.co. http://www.portafolio.co/negocios/empresas/declaraciones-de-efromovich-sobre-levantamiento-de-paro-de-avianca-511531  Consultado 10/11/2017
20 Semana. El posconflicto de Avianca. Revista Semana. Edición No. 1854. 12 al 19 de noviembre de 2017. Pág. 27
21 Cindy A. Morales. Huelga de pilotos de Avianca, la más larga del gremio en la historia. El Tiempo, 20 de octubre de 2017.
22 Dinero. Pilotos de Avianca deciden terminar su huelga después de 51 días. Noviembre 9 de 2017.
23 Cindy A. Morales. Huelga de pilotos de Avianca, la más larga del gremio en la historia. El Tiempo, 20 de octubre de 2017.
24 Portafolio. Asamblea de ACDAC voto a favor del levantamiento del paro de pilotos. Noviembre 9 de 2017. En portafolio.co. http://www.portafolio.co/negocios/empresas/asamblea-de-acdac-voto-a-favor-del-levantamiento-del-paro-de-pilotos-511505  Consultado 10/11/2017

 

Publicado enColombia
El lunes los pilotos de Avianca regresan a sus labores

El pasado 9 de noviembre, los pilotos de Acdac suspendieron la huelga y retomarán actividades el próximo lunes 13 de noviembre, con el respaldo de la Defensoría del Pueblo. Sin embargo, el inversionista mayoritario de la aerolínea Avianca, Germán Efromovich, afirmó que no habrá retaliaciones contra los pilotos en paro, pero sí sanciones disciplinarias, las cuales se determinarán con los procesos judiciales en transcurso.

 

A 49 días de haber cesado sus labores, los pilotos sindicalizados recibieron una notificación donde el defensor del pueblo, Carlos Alfonso Negret Mosquera, se compromete a velar el retorno a las actividades de los pilotos, copilotos, instructores, inspectores de ruta y facilitadores sindicalizados, vigilando también el cumplimiento y respeto de sus derechos legales y constitucionales. La propuesta expresada por la Defensoría del Pueblo fue aceptada por Acdac y se comprometieron a retomar sus labores en las próximas 72 horas.

 

Según el capitán y presidente de Acdac, Jaime Hernández, el sindicato siempre ha estado dispuesto para negociar con la aerolínea y llegar a un acuerdo, pero son los representantes de Avianca los que no se han hecho presentes en las reuniones y ha declinado las invitaciones en dos oportunidades, con el argumento de que se acogen únicamente a las decisiones tomadas en los tribunales y en la Corte Suprema de Justicia.

 

El proceso a seguir

 

Luego de declarada la huelga como ilegal por parte del Tribunal Superior de Cundinamarca y la controversia de la contratación por parte de Avianca de pilotos extranjeros, los miembros de Acdac dan prioridad a conservar su empleo y regresar a sus labores asumiendo las consecuencias de su lucha. De acuerdo a la ministra de trabajo, Griselda Yaneth Restrepo, su compromiso y el de la Defensoría es velar y proteger los derechos de los trabajadores; sin embargo, advirtió que no pueden comprometerse con mecanismos de retaliación.

 

Si es ilegal o no la huelga de los pilotos, no se sabe, todo depende de la decisión de la Corte Suprema ante la cual, el Tribunal de Arbitramento terminará un fallo Laudo Arbitral que será resuelto en la Corte y será legal para las dos partes en cuestión.

 

Hasta el momento las fechas de tales fallos no son de conocimiento público.

 

 

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Publicado enColombia
Sábado, 14 Octubre 2017 07:28

EU: crisis creciente en pensiones

EU: crisis creciente en pensiones

 

Como en México, Chile y otros países latinoamericanos, en Estados Unidos existe una creciente crisis en los sistemas para el retiro. Ello porque las cuentas individuales han remplazado las pensiones seguras.

Para planificar la jubilación, la analogía más recurrente alude al taburete de tres patas. El ingreso de la pensión individual derivaría de tres fuentes: el Sistema Nacional de la Seguridad Social (SNSS existente desde 1935); una pensión tradicional de beneficio definido (patrocinada por el empleador) y ahorros e inversiones individuales. Según los expertos, todas ellas deben sumar, al menos, 70 por ciento de los ingresos previos a la jubilación. El objetivo es mantener el nivel de vida que se tenía antes de la jubilación.

Ciertamente, el taburete de tres patas nunca fue una buena analogía. Para serlo, éste debería tener estabilidad al contar con patas iguales. Pero resulta que las cantidades que reúnen las tres fuentes de ingresos son muy diferentes. Para quienes disponen de ingresos pensionarios más seguros, la principal fuente es el plan de beneficio definido (patrocinado por el empleador), seguido del SNSS y, finalmente, los ahorros e inversiones. En ese orden.

Actualmente, en Estados Unidos, este taburete cubre a la mayoría de trabajadores del sector público. Aunque ellos representen sólo una pequeña parte de la población económicamente activa. Para el resto, incluyendo la mayoría de los que laboran en el sector privado, están forzados a sentarse en un taburete con otra combinación: primero los ingresos del SNSS, seguidos del plan patrocinado por el empleador y luego, los ahorros e inversiones.

El 94 por ciento de la PEA estadunidense aporta 6.2 por ciento del salario al SNSS. Sus empleadores contribuyen con otro tanto exacto: en total 12.4 por ciento. Esas contribuciones engrosan un fondo colectivo con el que se pagan los beneficios. Incluidos: ingresos por jubilación, pagos por discapacidad, pagos por hijos y otros supervivientes dependientes de quienes fallecen.

El SNSS es un plan clásico donde se pagan cuotas para protegerse de riesgos. El sistema funciona extraordinariamente bien. Casi uno de cada cuatro hogares recibe algún tipo de ingreso del SNSS. Es, además, el componente más grande del minimalista estado de bienestar de Estados Unidos. Estudios recientes muestran que sin el SNSS, hasta 40.5 por ciento de la población mayor de 65 años sería pobre. Pero debido a sus ingresos, la tasa de pobreza de los de más de 65 años, alcanza 8.8 por ciento, menor que la de la población general.

El SNSS dispone de tremendo apoyo público: hasta los republicanos. Sin embargo, por motivos económicos, es sistemáticamente atacado por think tanks neoliberales: Cato Institute y Heritage Foundation, así como por segmentos de los servicios financieros. Están inconformes con que miles de millones de dólares del ahorro pensionario sigan atados a las cuentas gubernamentales pudiendo beneficiarlos a ellos en Wall Street.

La batalla por preservar el SNSS es continua frente a los amagos para privatizarlo. Tal como ocurrió en México con el IMSS, emulando el modelo chileno impuesto por Pinochet. Hasta ahora, los defensores han resistido todos los intentos. Gracias al apoyo público al programa.

Los planes jubilatorios patrocinados por empleadores cubren casi todo el sector público. Pero sólo la mitad del privado. Para los trabajadores cubiertos, hay dos tipos: pensión tradicional por beneficio definido y por contribución definida: cuenta individual.

Hasta 1984, la mayoría de los trabajadores del sector privado contaban con planes de jubilación de beneficio definido. Como en el SNSS, aportaban –con sus empleadores– contribuciones a un fondo colectivo, desde el cual liquidaban sus pensiones garantizadas. Pero desde 1981, los patrones optaron por sustituirlas por cuentas individuales, que producen ingresos pensionarios mucho menores.

En 1981, 61.4 por ciento de los trabajadores del sector privado –con planes patrocinados por el patrón– contaban con programas tradicionales de beneficio definido. Hoy día, apenas 16.1 por ciento los conserva. El grueso de la sustitución por cuentas individuales se agrupa en los planes conocidos como 401(k), así llamados por la terminología de los códigos fiscales. Los planes pensionarios de mero ahorro individual, ocupan apenas un distante tercer lugar: sólo para los ricos.

En suma: lo que ha ocurrido –desde 1981– con horizonte jubilatorio en Estados Unidos es que el SNSS se ha mantenido estable, mientras que los planes que han sustituido los patrones por cuentas individuales mudan a una nueva aventura donde los trabajadores exponen su ahorro individual y corren con todos los riesgos. Es claro que esas cuentas individuales son altamente rentables para la industria financiera. Aunque generan ingresos –para jubilados y pensionados– mucho menores que los planes de beneficio definido que remplazaron. Ahí se ubica la principal causa de la crisis creciente en ese país.

Visto desde el punto de vista continental es claro que los trabajadores estadunidenses han sufrido, por otro camino, pero como México y Chile una transformación similar en sus planes pensionarios colectivos y solidarios a los de cuentas individuales. A pesar de que éstos generen menos ingresos.

Pero también es un hecho que, aunque el SNSS aún no ha sido privatizado, los planes patrocinados por el patrón han mudado, paulatinamente, a sistemas privatizados y de contribución definida como los que hoy azotan a América Latina.

 

*James W. Russell es profesor de políticas públicas en la Universidad Estatal de Portland, Oregon

 

 

Publicado enEconomía
Christine Lagarde, directora generente del FMI JEENAH MOON

 

El Fondo señala en un estudio que el avance tecnológico ampliará más la brecha entre los trabajos cualificados y los básicos

 

La precariedad del empleo y de los salarios reflejan un cambio estructural en la naturaleza del mercado laboral. Es la conclusión a la que llega el Fondo Monetario Internacional tras analizar la pobre evolución de los sueldos, en un intento por anticipar las desigualdades que se derivarán de nuevas dinámicas en el empleo como la baja productividad, la automatización y la pérdida de poder de negociación de los sindicatos. El incremento de la parcialidad y la temporalidad, anticipa, meterán presión a la estructura del sistema de cobertura social.

El incremento de los salarios continúa siendo marcadamente más bajo en las economías avanzadas que durante la etapa previa a la Gran Recesión. Los técnicos del FMI recurren a varios factores para explicarlo. Los dos más evidentes son la atonía que se vive en el mercado laboral en potencias como la de EE UU y la tendencia generalizada a una moderación en la productividad.

El organismo también apunta en algunos casos a una corrección en la dinámica de salarios previa a la crisis, porque los sueldos crecían a un ritmo que se hizo insostenible. Y esta tendencia coincide, además, con una reducción de las horas trabajadas por los empleados, el nivel de trabajadores que firman contratos a tiempo parcial porque no tienen otra opción y por el incremento en la temporalidad.

El FMI señala que el empleo involuntario a tiempo parcial es mejor alternativa que el paro. Pero es evidente, añade, que pasa factura del lado de las remuneraciones. Por eso anticipa que la presión inflacionista del lado de los sueldos continuará baja “hasta que no se reduzca la proporción de personas forzadas a trabajar a tiempo parcial y no repunte la productividad”. La reducción del paro, por tanto, no basta.

Los economistas vuelven a señalar que las rigideces en los mercados laborales de algunos países impiden a las empresas a contratar empleados a tiempo pleno. Al mismo tiempo indica que el empleo a tiempo parcial, la temporalidad y la reducción de horas laborales reflejan, en parte, un cambio en el empleo desde sectores que suelen firmar contratos tradicionales hacia otros más flexibles.

 

Poder de negociación

 

Malhar Naber, autor del estudio, explica que se tomaron como referencia 29 países avanzados para entender las fuentes que lastran la evolución de los salarios. Los factores tradicionales valen para explican la situación. Pero le sorprende que durante los últimos dos años se haya producido una desconexión entre la evolución del desempleo y los salarios, porque ha surgido nuevas fuerzas.

En este sentido hay un factor estructural adicional que alimenta esta tendencia. El FMI apunta a un cambio en la naturaleza de la relación de los empleados y las empresas para las que trabajan, vinculado con el cambio tecnológico. El impacto en el poder de negociación de los salarios dependerá de la complementariedad que haya entre las nuevas tecnologías y la cualificación.

En un extremo, la automatización puede sustituir a empleos rutinarios que requieren de baja formación. “Eso puede llevar a términos menos atractivos para el asalariado”, indica. Por el contrario, los empleos de alta cualificación técnica en ingeniería y diseño se considera pueden elevar la productividad de las empresas y, por tanto, les da más margen para negociar al alza los sueldos.

La competencia internacional también puede tener un efecto en el poder de negociación de los salarios, tanto por vía del comercio como de las empresas que tienen cadenas de suministro globales. “Eso puede alimentar la amenaza de la relocalización de las fábricas en economías donde los costes son más bajos”, explica. Si se combina con la automatización, el papel de los sindicatos merma.

 

Dilema inflacionista

 

La debilidad con la que crecen los salarios explica, en parte, por qué la inflación no termina de tomar cuerpo. La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, dedicó un discurso este martes al dilema que está planteando a los bancos centrales la dinámica de precios. Como dice la jefa de la autoridad monetaria estadounidense, la tendencia actual es un misterio y admite que pueden estar malinterpretando los datos.

El informe técnico del FMI señala en este sentido que “la inflación permanecerá baja mientras que el incremento en los salarios no se acelere más allá del crecimiento de la productividad de una manera sostenida”. La laxitud de la política monetaria, añade, puede contribuir a estimular la demanda y rebajar el paro. El resto, señala, está en definir el momento preciso para abandonar los estímulos.

A partir de ahí hace una serie de recomendaciones para hacer frente a las vulnerabilidades que afrontan los empleados forzados a trabajar con contratos a tiempo parcial. Las iniciativas que propone incluyen reforzar los programas de formación o medidas que permitan equilibrar estos contratos con los beneficios que se negocian en los contratos a tiempo pleno, como pagas mínimas, bajas y ayudas familiares.

 

 

Publicado enEconomía
El ciclo económico después de la reforma tributaria

La coyuntura económica evidencia la creciente desaceleración de la economía colombiana...

 

El crecimiento económico tiene cuatro fases: auge, desaceleración, crisis y recuperación. Esta dinámica de los ciclos de negocios de un país tiene a veces momentos de auge prolongados que van acompañados de crisis de corta o de larga duración. Lo cierto es que cuando se agota una etapa favorable sigue siempre una contracción.

 

Todo lo que sube tiene que bajar

 

Hay economistas que afirman que la preocupación de quienes deciden sobre la política económica debe estar orientada a crecer lo máximo posible porque este hecho por sí solo desencadena beneficios para todos. Concluyen que no se requiere tomar acciones directas para llevar los resultados de las bonanzas a los sectores más excluidos. Menos aún protegerlos cuando llegan las vacas flacas.

 

Sin embargo existe más evidencia para contradecir esa hipótesis que para sustentarla. Angus Deaton estudió la crisis de 2008 en Estados Unidos y encontró que se incrementaron los casos de alcoholismo, drogadicción, y suicidios entre la población blanca no hispana de mediana edad que fue excluida del auge inmobiliario. En Colombia apenas entramos en la fase de desaceleración y ya se resienten las condiciones de vida de los más pobres. La incidencia de la pobreza extrema que había mostrado una tendencia decreciente, se incrementó en 60 puntos base de 2015 a 2016.

 

Cuando una economía se acerca a su mayor capacidad productiva tiende a emplear la totalidad de sus factores productivos, en el caso del trabajo podría hablarse de niveles cercanos al pleno empleo. Entonces los salarios reales aumentan y desestimulan la tasa de ganancia. Los inversionistas revisan sus decisiones de producción, iniciándose un proceso de desaceleración en el que disminuye el nivel de empleo y los salarios. “El consumo y la inversión de los capitalistas –advirtió Kalecki– además de los criterios de distribución del ingreso, determinan el consumo de los trabajadores y por tanto, los niveles de producción y empleo de un país”.

 

Con el fin de estimular la producción y mitigar las crisis, la financiación del gasto público debe hacerse vía crédito y no con impuestos que siempre recaen sobre los salarios impactando negativamente la demanda y minando la capacidad de crecimiento o ampliando la profundidad de una crisis. Tal es la constante en Colombia. Desde mediados de 2014 la caída sostenida del precio del petróleo tuvo un efecto negativo sobre los ingresos fiscales del país. En 2016 se necesitaba 34 billones de pesos para cubrir los gastos de la nación. La solución fue imponer más impuestos sin considerar las consecuencias sobre el ciclo económico y sin tomar en cuenta los resultados sociales de esta decisión.

 

Como mínimo dos años más de desaceleración

 

De acuerdo con la tendencia del último ciclo económico se esperaría que la contracción llegara a sus niveles mínimos a finales del próximo año, volviéramos a llegar a un punto de máximo potencial hacia finales de 2020. No obstante, la reforma depositó su capacidad de recaudo en los impuestos indirectos que afectan mayormente a la demanda de los hogares, que ya venía desacelerándose. En el gráfico se observa que también el crédito de consumo crece a tasas menores, entonces es de esperar que tres puntos porcentuales más de IVA afecten nuestra recuperación.

 

Después del deterioro introducido por la reforma tributaria, las autoridades económicas centran ahora su esperanza en la política monetaria que en palabras del economista Galbraith no es socialmente neutral pues “favorece firmemente a la clase rentista” mediante los movimientos en las tasas de interés. Mientras el gasto público altera las decisiones de los sectores a los que la inversión privada debe dirigirse y por ende la tasa de ganancia, la política monetaria no precisa mayor inconveniente para la actividad privada y tampoco incide en la distribución de la riqueza, como si lo haría una política fiscal que protegiera el bienestar de los asalariados. Por estas razones los grupos de presión económica inciden mayoritariamente para que se privilegie las acciones de los bancos centrales para regular las economías.

 

Sobre tal particular, el Banco de la República reconoce el momento de menor demanda, el aumento de precios por cuenta del IVA, y el deterioro del mercado laboral: “La tasa de desempleo muestra una tendencia ascendente para el total nacional y las trece áreas [...] se observó una desaceleración importante en el empleo asalariado, el número de no asalariados aumentó frente a enero”.

 

Ante la magnitud del problema la decisión de la autoridad monetaria fue disminuir la tasa de intervención en 25 puntos base teniendo siempre presente el cumplimiento de la meta de inflación, y anunciando que vendrán más bajas: “Se han elevado simultáneamente los riesgos de desaceleración excesiva y de persistencia en la inflación, aumentando la incertidumbre sobre el paso al que se deben realizar reducciones adicionales de las tasas de interés”.

 

Para el pensamiento ortodoxo que domina a los banqueros centrales pensar en tolerar un poco más de inflación a cambio de un nivel más alto de empleo es sencillamente impensable. No hace falta decir que el descenso de tasas tenga algún efecto sobre el ingreso y menos sobre el empleo de las personas y que alivie las fallas de un modelo de producción en declive y con profunda desigualdad social. Esta medida por un lado abarata los costos de fondeo de la banca comercial, que sin duda no se transmitirán al público en general porque los bancos mejoran sus ingresos si dejan inmodificado sus márgenes de intermediación. De otro lado, los tenedores de TES aumentarán su riqueza porque el descenso de la tasa se traduce en aumento de precios de los bonos. Es sorprendente ver como Galbraith tiene razón.

 

Crecimiento sin equidad

 

El crecimiento económico de Colombia no es favorable a la clase asalariada. El empleo que genera es de baja calidad y los salarios solo se ajustan con base en las metas de inflación del Banco de la República, que rara vez se cumplen. En la siguiente gráfica se observa que indistintamente de la etapa de crecimiento, en los últimos diez años el país tiene entre el 42 y el 48 por ciento de su población económicamente activa por fuera del sistema de protección social en salud. Además, el 80 por ciento de los pensionados está en niveles de ingreso entre uno y dos salarios mínimos y es muy baja la tasa de quienes logran una pensión. Estos resultados son la consecuencia de una profunda informalidad y un bajo ingreso y capacidad de ahorro de los asalariados.

 

A pesar de estas condiciones las entidades privadas que manejan el ahorro para pensión, con el fin de capturar mayores recursos para administrar, están presionando para que el Gobierno elimine tarde o temprano el régimen de prima media. Este régimen se basa en la solidaridad generacional y no en el rendimiento financiero de los aportes por lo que hace una cobertura de todo el periodo de vejez. En el régimen de ahorro individual se deja a su propia suerte a quienes no cumplan los montos mínimos para pensionarse o simplemente se racionaliza el ahorro para cubrir hasta donde sea suficiente, sin considerar mayores expectativas de vida.

 

Las decisiones privadas solo buscan su propio beneficio y su incidencia no es la mejor en términos de equidad y bienestar para las mayorías. Al Gobierno le corresponde usar todas sus herramientas para proteger a la población de las consecuencias de los intereses privados y es través del gasto que puede incidirse directamente en la actividad económica y en las condiciones laborales. Por el momento el Gobierno acude a la austeridad como medida, aunque de ella solo pueda esperarse que extienda más la fase recesiva.

 

La última reforma tributaria evidencia que el Gobierno también puede usar la política fiscal en contra del bienestar general y del crecimiento económico. El aumento del IVA golpeó fuertemente a las clases populares, y no se hizo mucho por atacar la evasión o por eliminar varios beneficios que abundan en el Estatuto Tributario. En el impoconsumo la evasión se acerca a 2 billones y la deducción plena del IVA en bienes de capital representa 6.4 billones cada año. De otro lado no tiene sentido hacer devoluciones de IVA a productos exportados que no contengan valor agregado como son el carbón, los minerales y el petróleo crudo.

 

Haber llegado a una situación, como la de Colombia, en la que el 1 por ciento de la población concentra el 20 por ciento del ingreso nacional es el producto de la acumulación histórica de varias decisiones de política económica que no es que estén equivocadas sino que no están bien intencionadas, y que muestran la debilidad de un Estado que cede fácilmente ante las presiones de intereses económicos nacionales e internacionales, y no frente al evidente deterioro de las condiciones sociales.

 



Recuadro

 

Para favorecer a los de siempre

 

La reforma tributaria que entró a operar en 2017 no eleva el recaudo impactando al segmento de mayores ingresos del país sino que contribuye a la sociedad del cansancio introduciendo elementos más desfavorables para la clase trabajadora, entre ellos desde luego está involucrada la quimérica clase media. El hueco fiscal (desbalance entre los ingresos y gastos del gobierno) es de 33.6 billones. Además 2017 es un año electoral en el que se debe engrasar la maquinaria política con mermelada en cada región. De allí que la negociación en el Congreso de la reforma tributaria haya sido un trámite sencillo sin mayor oposición. Ejecutivo y Legislativo pensando la permanencia del status quo perjudicando a un gran número de colombianos.

 

La estructura tributaria en Colombia es profundamente desigual. Dos personas con niveles de ingresos parecidos deberían ser tratados de la misma manera y dos empresas con similares características en su estructura financiera deberían contribuir con impuestos de manera similar, pero esto no sucede aquí, especialmente a nivel de las empresas, debido a los múltiples beneficios tributarios (zonas francas y contratos de estabilidad jurídica) y a los altos índices de evasión fiscal. El contrabando y la evasión mediante paraísos fiscales hacen que nuestro país deje de recaudar alrededor de 8,8 billones.

 

En Colombia el 1 por ciento más rico de la población concentra el 20 por ciento del ingreso pero sólo tributa sobre la base del 11 por ciento de sus ingresos, porque el 89 por ciento restante de su riqueza está constituida solamente por dividendos. La concentración accionaria en el país es muy similar a la de la tenencia de la tierra. Un impuesto a los dividendos aumenta el ingreso de la nación removiendo esta inequidad. Esta iniciativa hubiera sido una muestra de gentil cambio de perspectiva de la clase política. La idea fue presentada por la Comisión de Expertos (con una tasa entre el 10% y 15%) pero rechazada por el gobierno debido a la alta presión de Anif y Andi. Anualmente en forma de dividendos hay 28 billones de pesos que se reparten entre empresas (gracias al discurso del estímulo a la inversión, se permite que el negocio de Carlos Slim retire anualmente 2 billones de pesos en remesas sin tributar un solo peso) y solo 4 billones entre personas naturales.

 

 

El golpe más violento a la clase trabajadora lo dio el Gobierno con el aumento de 3 puntos porcentuales en el IVA. De un lado restringe dramáticamente su ingreso disponible y por otro lado se profundiza la desaceleración reduciendo la demanda efectiva. El IVA es un impuesto indirecto de fácil recaudo que empieza a generar ingresos al Estado desde el primer mes de aplicación. Con el incremento pasamos a tener la tarifa de la Ocde sin tener los mismos niveles de ingreso ni el mismo gasto e infraestructura en bienes públicos y políticas sociales. Este impuesto se hubiera evitado si se hubieran eliminado las exenciones de IVA que privilegian ante todo a los capitalistas. Por ejemplo la eliminación la deducción plena del IVA en los bienes de capital representaría 6.4 billones cada año. En el comercio internacional se puede exigir por ejemplo no devolver el IVA a productos exportados que no contengan valor agregado como el carbón, los minerales y el petróleo crudo. Evitar realmente la evasión de impuestos como el impoconsumo que representa dos billones de pesos al año.

 

La idea de impuestos saludables fue una propuesta interesante en la medida que contiene una acción preventiva en la salud pública si el recaudo se dirige de manera especial a gasto en prevención en salud. Pero el lobby de las empresas de gaseosas hizo que se retirara del proyecto de ley con el argumento cínico de que las gaseosas son imprescindibles en el desayuno de las personas más pobres.

 

El impuesto ambiental que creó el Gobierno no es sino otro impuesto a la gasolina sin ninguna incidencia ambiental porque se cobra sobre el consumo de gasolina y no sobre la emisión. Un impuesto realmente ambiental debe desestimular la emisión de carbono y el uso del automóvil. Por otro lado su recaudo debe destinarse específicamente a proyectos de sostenibilidad, mitigación y adaptación al cambio climático, y no dejarse como un gasto a discreción del Gobierno.

 

En Colombia el 80 por ciento de los pensionados está en niveles de ingreso entre uno y dos salarios mínimos. Para el porcentaje restante puede establecerse un umbral para que las pensiones altas se graven, un umbral a sugerir son más de 7 salarios mínimos.

 

La paz se construye con justicia social. En la reforma tributaria que nos deja el último periodo de Santos se refleja que no hay una medida de justicia sino una oportunidad de hacer de la administración del Estado una máquina de negocios tan corrupta que parece imparable. Dentro de las prioridades que tiene la política pública de Santos, redundar en el bienestar general es la última. Esta reforma tributaria es en beneficio de la clase política y de los empresarios y en perjuicio de los trabajadores.

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