Miércoles, 24 Septiembre 2014 10:59

Brindar la vida por un derecho

Brindar la vida por un derecho

Todo lo normal fue tomado como camino, pero todas las puertas fueron cerradas. Trancadas. No fueron suficientes los reclamos a viva voz ante la patronal. No surtieron efecto alguno las cartas y reclamaciones certificadas ante el ministerio del trabajo. No logró nada el mitin. Tampoco las anteriores 3 huelgas de hambre, las cruxificciones ni los entierros. La indiferencia y la negligencia de las autoridades correspondientes se impuso, y no quedó más remedio. Desde el pasado 26 de agosto, los extrabajadores de General Motors Colmotores (GMC), despedidos injustamente por sufrir de enfermedades profesionales, regresaron, como recurso extremo, a la huelga de hambre, enterrándose y cosiéndose sus bocas. La vida en peligro. La vida por un derecho. Todo ello frente a la embajada estadounidense.

Los despedidos por esta causa suman 200, y completan tres años y dos meses de lucha contra la filial criolla de la multinacional gringa de los automotores.

Entre las enfermedades adquiridas en de-sempeño de sus funciones son múltiples las dolencias e incapacidades: enfermedades músculo-esqueléticas, tendinitis, tendinosis del supraespinoso, hernias discales y problemas del túnel carpiano, todas contempladas como enfermedades de tipo profesional por la Organización internacional de trabajo (OIT) y aceptadas en la legislación colombiana por el decreto 2566 de 2009. Su despido fue justificado en agosto del 2011 por medio de actas fraudulentas que desconocen estas enfermedades como laborales, y desconociendo toda responsabilidad por parte de la empresa, hecho por el cual la Procuraduría sancionó en 2012 a Luis Alvarado Vásquez, inspector del ministerio del trabajo, quien autorizó y colaboró directamente en el despido de los trabajadores.

Dilación tras dilación Hasta el mes de septiembre de 2014 los desmanes de la empresa contra los trabajadores siguen sin ser compensados; la Procuraduría dejó el caso en manos de la Fiscalía general de la nación, institución que pareciera, según los trabajadores, estar empeñada en dilatar el proceso, de lo cual dan cuenta los 6 cambios de fiscal responsable del mismo, y la ausencia de un pliego inicial de cargos en contra de la GM.

Buscándole salida a esta situación, los otrora trabajadores, representados en la Asociación de Trabajadores y extrabajadores enfermos de GMC (Asotrecol), reclamaron en 2012 la presencia de un organismo internacional que sirviera de mediador; éste papel lo desempeñó en septiembre de ese mismo año el ente norteamericano del servicio federal de mediación y conciliación, pese a lo cual –y luego de 3 días de negociación– las partes no alcanzaron ningún acuerdo. Desde entonces la empresa no ha aceptado otro escenario de diálogo.

Las únicas "soluciones" planteados por parte de la empresa ante estos reclamos se reducen a un proyecto de "re-cualificación y proyección empresarial", que tiene la intención de convertirlos en vendedores ambulantes de comidas rápidas, iniciativa calificada de indignante y miserable por Asotrecol, teniendo en cuenta que el trabajador que menos tiempo laboró en la compañía le dedicó a la misma 7 años de servicio.

Como si esto fuera poco, los extrabajadores terminaron amenazados por parte de la vigilancia de la embajada, transformados en objeto de acoso e intimidación mediante la presencia permanente de agentes con cámaras y micrófonos que los monitorean día y noche.


 Exigencias mínimas

Los trabajadores despedidos y desconocidos en sus derechos, demandan:

1) Reintegro y re ubicación en la empresa a oficios que se ajusten a sus discapacidades físicas,

2) Re-entrenamiento técnico para dichos puestos y,

3) El pago de los salarios dejados de percibir desde el momento del despido hasta el momento en que sean reintegrados.

 

Dispersión


Existen dos sindicatos históricamente en la empresa, pero actualmente estos no alcanzan a representar el 50 por ciento de los trabajadores para que puedan negociar una convención colectiva que los cobije a todos como dicta la ley; y ni siquiera llegan al 33 por ciento como para acordar una convención colectiva que les aplique a ellos mismos o para poder votar una huelga.*

* La última huelga que tuvo la empresa se presentó a mediados de 1990, cuando el sindicato era mayoría, coincidencialmente antes de la llamada "apertura económica" y la famosa ley 50.


 

¿Por qué frente a la embajada estadounidense?


La GM es una de las empresas insignia de los Estados Unidos. Está registrada como una de las compañías históricas de la industria automotriz a nivel mundial. Su utilidad neta para el año 2013 ascendió a un total de 3.800 millones de dolares1, su mayor accionista es el mismo gobierno norteamericano, el cual la salvó de la bancarrota en la crisis del 2008 mediante la polémica utilización de fondos de pensión. Para el caso colombiano, su ensambladora filial, Colmotores, con instalaciones en Bogotá, reportó para el 2012 utilidad neta de hasta 3.6 billones de pesos,2 de las cuales a los trabajadores promedio solo les correspondieron entre 2 y 4 salarios mínimos mensuales.

General Motors, con su filial criolla, muestra en sus políticas contractuales una clara tendencia anti sindical: antes de la firma de los tratados de libre comercio, como era común, contrataba por medio de cooperativas de trabajo asociado y bolsas de empleo, ahorrándose prestaciones sociales, riesgos para la empresa, problemas con trabajadores y negociaciones con sindicatos.

Luego de la firma de los tratados comerciales, en especial con Estados Unidos, le imponen al gobierno colombiano la abolición de la contratación por medio de las cooperativas ya mencionadas. La maniobra no da espera: Colmotores, entonces, contrata a sus trabajadores a termino fijo o por prestación de servicios; en la actualidad cerca del 90 por ciento de ellos están sometidos a esta modalidad, la que los somete a la indefensión y la inestabilidad laboral. Además, en la actualidad rige en la empresa un pacto colectivo al que asisten 5 representantes de los trabajadores, elegidos por relaciones de afinidad con Colmotores, al cual todo trabajador nuevo debe acogerse de manera obligatoria.

¿Y los derechos de los trabajadores? Asotrecol le exige al gobierno norteamericano, a su empresa GM y al gobierno colombiano que cumpla sus mismas leyes y que respete la dignidad del trabajo en todos sus niveles, así mismo hacen un llamado a todos los sindicatos de Colombia y al país en general. ya que se sienten abandonados por sus propios compatriotas. Su mayor y casi único apoyo proviene hasta ahora de las bases del sindicato de la matriz en Detroit de la GM en Estados Unidos, la United Auto Workers.

Todo esto sucede mientras el presidente Juan Manuel Santos y los grandes medios de comunicación enarbolan la cifras de crecimiento de nuestro país en los últimos años, jactándose de disminuir las cifras de desempleo a un solo dígito, al tiempo que enuncian las innumerables ventajas de los acuerdos comerciales con el capital transnacional.

1 http://media.gm.com/media/mx/es/gm/news.detail.html/content/Pages/news/mx/es/2014/feb/0206-earnings.html
2 http://www.larepublica.co/empresas/colmotores-y-sofasa-sumaron-ventas-por-5-billones-seg%C3%BAn-el-balance-de-la-supersociedades 

Publicado enEdición Nº206
El impacto negativo de las desigualdades en el desarrollo económico

Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
Una postura muy extendida en el dogma neoliberal es que las desigualdades de renta y riqueza en un país son un aliciente para la buena marcha de la economía. Es decir, que son necesarias y buenas para el desarrollo económico. Tal postura subraya que el hecho, por ejemplo, de que haya una minoría con mucho dinero y riqueza, muy por encima de todos los demás, incentiva a estos últimos –los demás- a intentar pertenecer a esta minoría en la cúspide. Otra manera de expresar esta postura es subrayando la necesidad de que haya un gradiente acentuado de riqueza y de rentas, pues, así, cada persona en esta escala quiere llegar a un nivel superior, motivando a la gente para que cada vez quiera llegar a más y más. Se señala que es así como funciona el sistema económico y financiero, basándose en el principio de que cada individuo desea alcanzar a los que están por encima de él o ella. De esta manera se considera que a mayor desigualdad en un país, mayor es el incentivo para subir en la escalera social, trabajando más y más, lo cual repercute en un mayor crecimiento económico. De este postulado neoliberal se concluye que cualquier intervención pública encaminada a la redistribución de la riqueza y de las rentas es negativa, pues disminuye y retrasa el crecimiento económico.


Existe otro argumento en el ideario neoliberal que también intenta justificar la concentración de la riqueza y de la renta, señalando que es bueno para el desarrollo económico que haya gente muy rica, pues son los súper ricos los que ahorran más, con lo cual hay más dinero para invertir y para estimular el crecimiento económico. Se establece así una línea argumental que asume que a mayor concentración de las rentas y riqueza, mayor ahorro, el cual lleva a una mayor inversión y a un mayor crecimiento económico. De esta línea argumental se concluye que se requieren políticas públicas que favorezcan esta concentración, pues se está así favoreciendo el crecimiento económico. Todas las reformas fiscales del gobierno español actual, presidido por Rajoy, encaminadas a favorecer a las rentas superiores, se justifican en estos términos.


¿Qué evidencia existe para apoyar estas tesis neoliberales?


Veamos en primer lugar la evidencia que existe referente al primer postulado, el que indica que las desigualdades incentivan a los individuos a trabajar más, aumentando así la productividad, como consecuencia de aumentar la intensidad en el esfuerzo laboral. Pues bien, la evidencia existente apunta precisamente en el sentido opuesto. Los trabajos de los profesores William Easterly de la New York University y Gary Fields de la Cornell University muestran que, en general, los países y regiones dentro de los países que tienen menos desigualdades de renta crecen más rápidamente que los que tienen más desigualdades. Lo que es igualmente importante es que cuando se analiza la calidad del crecimiento económico (teniendo en cuenta el tipo de crecimiento y su impacto en el medioambiente), los países y regiones menos desiguales tienen crecimientos de mayor calidad que los más desiguales.


Lo mismo ocurre cuando se considera la riqueza, es decir, la propiedad de los medios que generan renta, tales como la tierra. Existen ya muchos estudios que muestran que en aquellos países en los que la tierra está menos concentrada, la productividad en su explotación es mayor que en aquellos países en los que hay grandes latifundios. Y lo que es incluso más importante es que la mayor productividad se alcanza cuando los agricultores trabajan cooperativamente, en tipos de trabajo asociativo como cooperativas agrícolas. En EEUU, la mayor productividad agrícola no se da en las grandes explotaciones, sino en las pequeñas con relaciones cooperativas, como ocurre entre las granjas del grupo religioso Mennonites en Pensilvania. Otro ejemplo es lo ocurrido en Japón. El gran resurgimiento de la economía japonesa después de la II Guerra Mundial fue resultado de la reforma agraria, impuesta por los aliados a Japón, como medida de romper la oligarquía japonesa basada en las grandes familias terratenientes.


Por qué los salarios bajos no son buenos para el desarrollo económico


Otra muestra del error de la teoría de los llamados incentivos es la baja productividad causada por las desigualdades, siendo España un ejemplo de ello. Los bajos salarios en España son una de las causas de la baja productividad. Si los salarios fueran más altos, ello forzaría al empresario a invertir más, a fin de aumentar la productividad de cada trabajador. No es, como constantemente se dice y escribe, que la baja productividad determina bajos salarios, sino al revés, los bajos salarios son los que determinan la baja productividad. Si el dueño de las viñas de Tarragona tiene una gran abundancia de personas para trabajar en las viñas, es probable que les pague muy poco. Si no los tuviera, invertiría más para aumentar su productividad. Aumentar los salarios en un país es una medida esencial para aumentar la productividad, una realidad ignorada, cuando no ocultada, en nuestro país, donde el empresariado tiene un enorme poder y los sindicatos tienen poco. En realidad, la evidencia muestra que cuanto mayor es la fuerza de los sindicatos de clase, mayores son los salarios y mayor es la productividad de un país. Añado lo de sindicatos de clase, pues los sindicatos corporativos (lo que en inglés se llama business unions), con sus demandas, pueden aumentar las desigualdades dentro del mundo laboral. Tal como señala Chris Tilly en su excelente artículo "Geese, Golden Eggs, and Traps: Why Inequality is Bad for the Economy", la sindicalización de la fuerza de trabajo en las industrias estadounidenses en los años treinta y cuarenta (estimulada por el New Deal) jugó un papel clave en aumentar la productividad.


En realidad, las desigualdades han sido la causa de la crisis

En los años cincuenta hubo una teoría muy promocionada por los estamentos de gran poder económico (que reflejan el punto de vista de los súper ricos), que postulaban que la mejor manera de reducir las desigualdades era el crecimiento económico. El autor más conocido, promotor de esta visión, fue el Premio Nobel de Economía Simon Kuznets. Su argumento parecía lógico y razonable. A medida que la población laboral pasa de trabajar en la agricultura (que tiene unos salarios bajos) a la industria (que tiene unos salarios altos), hay menos desigualdades. La realidad, sin embargo, es distinta. Las mayores desigualdades no ocurren dentro de la fuerza laboral, sino entre los que derivan sus rentas del capital (los capitalistas, término que ahora no se utiliza por creerse erróneamente que es un término anticuado) y los que las derivan del trabajo (los trabajadores, que hoy son la gran mayoría de la población). Esta distribución de las rentas está determinada primordialmente por razones políticas, no económicas. Cuanto mayor es el poder de los propietarios del capital (que concentran la riqueza y las rentas) mayores son las desigualdades y cuanto mayor es el poder los asalariados y empleados menos desigualdades hay. Y es ahí donde está la raíz del tema de las desigualdades. El gran poder del mundo del trabajo que se dio a los dos lados del Atlántico Norte en el periodo 1945-1980 fue la mayor causa del crecimiento de la economía y del decrecimiento de las desigualdades. Este decrecimiento se revirtió con el cambio político en los años ochenta, con las políticas públicas neoliberales del Presidente Reagan y de la Sra. Thatcher, de las que se apropiaron más tarde también las izquierdas gobernantes, que pasaron de la socialdemocracia al socioliberalismo. A partir de entonces, las rentas del capital se han incrementado enormemente, de manera tal que en muchos países, como España, estas rentas representan un porcentaje del PIB incluso mayor que las rentas del trabajo. Esta enorme concentración de las rentas y de las riquezas y el empobrecimiento de los trabajadores son las causas (silenciadas e ignoradas) de la gran recesión y el bajo crecimiento, como he mostrado extensamente en mis trabajos. Es interesante que incluso la OCDE acaba de reconocer este hecho. El mayor problema de la economía europea, incluyendo la española, es la escasa demanda, que está paralizando la economía de estos países. No es mera casualidad que en la UE-15 los países con una mayor recesión hayan sido los que tienen mayores desigualdades. España es un claro ejemplo de ello.

Publicado enEconomía
Viernes, 15 Agosto 2014 05:31

Los retos del nuevo ministro de trabajo

Los retos del nuevo ministro de trabajo

El reciente nombramiento de Luis Eduardo Garzón como Ministro de Trabajo puede interpretarse como una buena señal para las y los trabajadores, pues se trata del nombramiento de una persona que viene del movimiento sindical y conoce bien la realidad del trabajo en el país, y seguramente va a generar confianza en diversos sectores sindicales a través de acciones contundentes en la promoción del trabajo decente.
Son muchos los retos que tiene esta cartera, principalmente relacionados con la formalización, la protección de las libertades sindicales y la necesidad de revertir la cultura antisindical que se mantiene en el país.


Es menester que esta cartera cumpla un contundente papel en la formulación y dirección las políticas de generación de empleo, de seguridad social y de formación para el empleo. Además, debe fortalecer su capacidad para hacer cumplir los derechos laborales mediante la inspección del trabajo y promover y fortalecer los actores del diálogo social, asunto en el que se esperaría sea de gran importancia la experiencia del nuevo ministro.


Deberá tener también la suficiente capacidad para responder al conjunto de retos laborales y sindicales del momento, y cumplir con los estándares mínimos fijados por los convenios de la OIT y las recomendaciones de la Misión del Alto Nivel de la OIT que visitó el país en febrero de 2011, pues aún hay asuntos pendientes.


Hoy vale la pena recordar las tareas pendientes y deudas que el Ministerio de Trabajo tiene con las y los trabajadores:


1. Implementar políticas promotoras y protectoras de empleo:


En la agenda del país es central la superación del déficit de trabajo decente. Es decir, el trabajo con contrato laboral, seguridad social, libertad de asociación, negociación y huelga debe ser una prioridad. Se requiere un gran pacto social que redefina los objetivos del desarrollo económico, el papel del Estado y de las empresas, y que ponga el trabajo decente en el centro de la política social. Podría ser el inicio del cumplimiento de la promesa del Estado Social consagrado en el Constitución del 91.


Según las metas de empleo planteadas por el gobierno Santos en 2010, se crearían 2,4 millones de empleos nuevos hasta 2014, lo que se cumplió parcialmente, pues se crearon 1´822.000 empleos en el cuatrienio y buena parte de éstos en condiciones precarias. Esta es una deuda con los trabajadores que se debe saldar. Para este nuevo período se esperaría que, por lo menos, se cumpla la nueva meta de 2,5 millones más de nuevos empleos sin precariedad y de calidad.

Y de manera particular se deben garantizar las condiciones de trabajo decente para las mujeres. Debería ser tema de especial atención para el Ministerio de Trabajo la realización de inspecciones en materia de discriminación contra las mujeres, adoptar indicadores de trabajo decente con perspectiva de género y fomentar la equidad de género en el mundo del trabajo mediante la concertación de políticas públicas y garantizar el acceso de las mujeres al empleo en condiciones de trabajo decente.

Para tomar decisiones acertadas en este sentido, será necesario mejorar el conocimiento y la información sobre el empleo de la que dispone el Ministerio, esto requerirá el rediseño concertado de las encuestas que realiza el DANE relacionado con las condiciones de empleo, de tal manera que todas las facetas del trabajo decente propuestas por OIT sean incluidas.


2. Impulsar la formalización del empleo:

Se requieren procesos de diálogo social, estrategias de reforzamiento de la inspección laboral, sancionar formas de intermediación laboral ilegal, campañas de sensibilización y formación a servidores públicos, empresarios, sindicalistas y trabajadores sobre el Trabajo Decente y la libertad sindical, y promover pactos sectoriales tripartitos por el Trabajo Decente. Un importante paso sería formalizar el trabajo al interior del mismo Ministerio del Trabajo, en el SENA y promoverlo en el conjunto de las instituciones del sector público.


3. Fortalecimiento del sistema de inspección laboral:


Un importante reto para el nuevo ministro es hacer efectivo un sistema de inspección laboral en Colombia, para esto se requiere de las condiciones materiales y los medios humanos suficientes.


Por ello es necesario contar con un número de inspectores suficiente, que deben llegar a 2.000 por lo menos; inspectores capacitados y especializados, con competencias para enfrentar las distintas situaciones de riesgo y vulneración de los derechos laborales, con la autoridad suficiente para hacer efectivas sus decisiones, convenientemente remunerados al mismo nivel de los jueces laborales, en carrera administrativa, con independencia y controles a sus actuaciones y que dispongan de los materiales e insumos necesarios para el desarrollo de sus funciones. Además es necesario hacer inspección preventiva. Estas medidas deben tener un impacto significativo en el ejercicio de la libertad sindical y en la reducción de la ilegalidad en materia laboral.


4. Fortalecer su papel en la garantía de las libertades sindicales:


Es de vital importancia que el Ministerio del Trabajo promueva y defienda las libertades sindicales en Colombia, pero que además sancione sin titubeos el uso ilegal de los pactos colectivos y planes de beneficios, y juegue un papel importante en la discusión sobre el derecho de huelga en el país.


Debe además, jugar un papel destacado en la reparación colectiva al movimiento sindical, entendida ésta, principalmente, como la oportunidad de transformar las condiciones de trabajo y libertades sindicales, tomando todas las medidas para remover la cultura antisindical que vive el país, por ejemplo, con campañas de comunicación permanentes, foros, seminarios y publicaciones que expliquen el lugar fundamental del sindicalismo en la democracia.


5. Fortalecimiento de un sistema de justicia laboral:


Debe asegurarse un sistema ciudadano de denuncias, que resuelva los obstáculos que las y los trabajadores y las organizaciones sindicales encuentran para denunciar, tales como líneas de atención con horarios adecuados para los trabajadores, reserva de los datos de los denunciantes, entre otros.


Además debe garantizarse el acceso a la justicia (en el caso de querellas laborales ante el Ministerio de Trabajo) en condiciones de celeridad, implementar medidas que descongestionen los casos represados, y que se garantice imparcialidad para proteger los derechos de las y los trabajadores.

El nuevo Ministro de Trabajo, Luis Eduardo Garzón, tiene el conocimiento, la trayectoria y la capacidad política para, a partir de un amplio proceso de diálogo social, convertir la agenda del trabajo decente en una agenda del país, que sin duda contribuirá a la construcción de una paz duradera.

Publicado 14 de agosto de 2014.

Publicado enColombia
Martes, 24 Junio 2014 05:52

La economía peruana se frena

La economía peruana se frena

Perú lleva 56 meses de crecimiento económico continuo, y aunque en los últimos cuatro años tuvo del 5% al 8% de expansión anual debido a los altos precios internacionales de los minerales, vive ahora un ciclo de desaceleración —con tan solo el 1,6% de inversión privada—, afronta una amplia deuda social y tiene un 74% de empleo informal. Ante este panorama, el Gobierno, que solo cuenta con el 21% de aprobación popular, envió hace una semana al Congreso un paquete de medidas para reactivar la economía, que ha sido criticado porque disminuye las sanciones medioambientales y no ataca la raíz del problema.


Al inicio de su Gobierno en julio de 2011, el presidente peruano Ollanta Humala anunció como prioridad la inclusión social de los más pobres y la construcción del gasoducto del Sur. Para cumplir esos objetivos, dependía de los ingresos fiscales procedentes sobre todo de la minería. Sin embargo, en 2013 no solo cayeron los precios de los minerales sino que grandes proyectos de explotación fueron postergados, como Conga, Tía María y Quellaveco.


"Esta es una pequeña economía que depende de manera dramática de las tendencias mundiales", explica el economista Oscar Dancourt, expresidente del Banco Central de Reserva. "El PIB crece a una tasa cada vez menor desde 2011, la inversión privada es cero. En septiembre el Gobierno aprobó medidas desregulatorias para que las empresas aumentaran la inversión y no se produjo. Ahora, las nuevas medidas favorecen la oferta. Las proyecciones de ingresos tributarios son mucho menores. ¿Qué va a hacer el gobierno para mantener los programas sociales?", añade Dancourt.


Entre las medidas del Gobierno figura el perdón de la deuda tributaria a 180.000 contribuyentes, una propuesta que al exdirector del Banco Central Juan Marthans le parece mala señal. "En ningún lugar del mundo se reactiva la economía condonando deuda tributaria", ha dicho.
En abril el crecimiento de la producción fue del 2%, el menor en cinco años, y la inversión privada, que en 2012 se expandió un 12%, cayó a menos del 2% a fines de 2013 y no repunta. Por otro lado, según la Cepal, Perú ocupa el primer lugar de América Latina en trabajadores con empleos de poca productividad, y el 74% de los empleos son informales, según un estudio del Instituto Nacional de Estadística e Informática difundido este mes: un 5% menos que en 2007.


Pese al crecimiento económico de los años recientes, el gasto en educación y salud, según la Cepal, se ha mantenido relativamente bajo en Perú. No obstante, el Gobierno de Humala creó el programa Pensión 65, que beneficia a 320.000 personas mayores en extrema pobreza con una subvención mensual de 44 dólares.


Otro problema, que no ha acompañado el crecimiento económico de los años recientes, es la histórica debilidad institucional de Perú. "La fiscalía y la contraloría no funcionan. Hay un problema de corrupción que penetra todos los niveles del Estado, en la base está la proliferación de economías ilegales como el narcotráfico y la minería ilegal", asegura Carlos Monge, coordinador de Revenue Watch, un observatorio del rédito de los recursos naturales en cada país.


Monge también destaca que han fracasado la ley de partidos y el sistema de representación política. "No hay sistemas de representación de intereses ni organizaciones políticas que tengan que preocuparse por su honra y su reputación". Cabe recordar que el expresidente Alejandro Toledo enfrenta una investigación fiscal por lavado de activos, que el Congreso aprobó esta semana que el expresidente Alan García sea acusado constitucionalmente porque su Gobierno favoreció el indulto de 5.000 personas acusadas de tráfico de drogas, y que el exjefe de Estado Alberto Fujimori está preso por crímenes de lesa humanidad y corrupción.


El fujimorismo representa la principal oposición en el Congreso y vota usualmente en alianza con el Partido Aprista, de García.

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Estados Unidos sin recuperación ni inflación

El presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, Ben Bernanke, al enfrentar la mayor crisis después de la Gran Depresión de 1929, a partir de noviembre de 2008 dejó a un lado dos de los tres objetivos del banco central, la estabilidad financiera y el control de precios, e hizo del tercero, el pleno empleo, el blanco de la política monetaria: los programas de estímulo monetario (Quantitative Easing) puestos en marcha no serían retirados hasta que la tasa de desempleo se redujera a 6.5 por ciento. Ahora, empero, la Fed retira el estímulo monetario mientras Estados Unidos no asiste a una recuperación sostenida del PIB, ni a una baja sustancial del desempleo, y parece enfrentar riesgos de deflación y de nuevas burbujas financieras.

 

El Bureau of Economic Analysis (BEA), desde hace como cinco años saca proyecciones de crecimiento trimestrales que luego revisa a la baja con variaciones sustantivas. De esta forma, los anuncios del PIB hay que mirarlos con precaución, no en su primer anuncio sino en la tercera revisión. El primer anuncio parece hecho para manejar expectativas y tomar decisiones de política monetaria. En septiembre de 2013, fecha del estimado más certero del crecimiento del PIB anual, calcularon que el año cerraría en 2.8%, muy encima de lo observado de 2009 en adelante. A la tercera revisión en marzo de 2014 el dato fue de 1.9% anual del año 2013 en su conjunto. Según la BEA se debió a una caída en la tasa de formación bruta de capital, del consumo privado y a un menor gasto público, lo que tiene sentido en el marco de políticas de austeridad fiscal. Eso pone las cifras anuales de crecimiento de 2009 en adelante en -2.8%, 2.5%, 1.8%, 2.8% y 1.9% en el 2013. No existe pues una recuperación vigorosa. Los estimados, siempre están en el ojo del que mira.

 

Los programas de inyección comenzaron en noviembre de 2008 para reactivar el crédito y evitar la deflación con el QEI que se mantuvo hasta agosto de 2010. La inflación (core inflation) anual a mayo de 2010 bajó hasta 0.3 % que es cuando Bernanke decidió inyectar liquidez más seriamente para generar un poco de inflación monetaria. Entonces inició el QEII en noviembre. Este sí tuvo algún efecto y en agosto de 2011 la inflación llegó a 3.1% anual y comenzó el declive. Por ello, en septiembre de 2013 se inició el QEIII con un monto inicial de 45,000 mdd, que aumentó a 85,000 mdd en diciembre de ese mismo año. Con todo y estímulos monetarios, la evidencia muestra que la inflación está de bajada desde 2011 cuando cerró el año en 2.9%; en 2012 fue de 1.9% y finalmente en 2013, de 1.7 por ciento.

 

A lo anterior se suma la débil recuperación del mercado laboral. El desempleo parece estancado en 6.7% a febrero de 2014. El cálculo oficial deja de lado que en los últimos cincos años alrededor de 5 millones 730 mil personas abandonaron la búsqueda de trabajo ante la debilidad estructural de la economía estadounidense según The Economic Policy Institute. De añadirse en la contabilidad, la tasa de desempleo sería de al menos 10 por ciento. El rumbo de la macroeconomía a todas luces va por la reducción salarial en un intento por exportar más, lo que no está induciendo una recuperación de la tasa de inversión fija, ni menos aún la recuperación sostenida del ritmo consumo o producción de bienes y servicios a los niveles previos a la crisis.

 

En comparación con marzo de 2009, los índices de la Bolsa de Nueva York, el S&P 500, el Dow Jones y el Nasdaq han aumentado 178, 151 y 242% respectivamente. El peligro está en que los índices de la Bolsa no se sostienen con los datos económicos a la vista. Las compras masivas de bonos del Tesoro y de activos hipotecarios llevaron a que la hoja de balance de la Fed pasara de 1 billón a 4.18 billones (trillions en inglés) de dólares entre septiembre de 2008 y marzo de 2014. Muchos de estos salieron como capitales de corto plazo a los mercados emergentes. El retiro del estímulo pretende el retorno de los capitales para empujar el crecimiento en el centro al costo de estrangular al resto del mundo a través de depreciaciones cambiarias y caídas de las bolsas de valores, con las consecuentes reducciones del consumo y crecimiento económico.

 

El efecto global del retiro del estimulo monetario es triple cuando se considera que hay un triple arbitraje en los mercados de dinero, cambiario y de valores. La tasa de interés cero ha empujado los capitales al exterior y con estos anuncios hay regresos a casa. La rentabilidad en dólares es muy baja pero ante la posibilidad de shocks cambiarios es un refugio. Así tenemos la reversa del triple arbitraje. Hay quienes están regresando también a yuanes y a euros, ambos de mayor rentabilidad. Al mismo tiempo bajan los precios de los commodities y se produce un ajuste del consumo en las economías emergentes.

 

La semana que terminó el 12 de marzo, los bancos centrales vendieron 106,000 mdd invertidos en bonos del Tesoro estadounidense para sostener sus tipos de cambio, la mayor caída semanal en la historia. Una semana después, Janet Yellen, ahora al frente de la Fed, anunció la reducción del estímulo monetario a 55,000 mdd mensuales y declaró que el final de la política monetaria basada en bajas tasas de interés ocurrirá "mucho más allá del momento en que el desempleo sea de 6.5 por ciento". Para evitar el mal rato de anunciar que el desempleo crece, mejor ha sido sacarlo de los criterios para retirar el estímulo monetario. El augurio para 2014 no es el mejor y consolida la tendencia de un ritmo bajo de crecimiento a nivel mundial.

 

Ciudad Universitaria, Coyoacán, 30 de marzo de 2014

 

- Oscar Ugarteche es Economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org y presidente de ALAI www.alainet.org
Ariel Noyola Rodríguez es Miembro del proyecto OBELA, IIEC-UNAM. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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No se avanza en Trabajo Decente, ni en industrialización

El ministro del Trabajo, Rafael Pardo, celebró el descenso sostenido que ha venido presentando la tasa de desempleo en el país, y destacó la que se presentó en el 2013 a nivel nacional, que fue de 9,6%, y la del mes de diciembre, que se ubicó en 8.4% . Sin embargo, la declaración del Ministro no se refiere para nada a la calidad del empleo que se está generando, ni tampoco nos informa qué tanto estamos avanzando en Trabajo Decente.

 

Aunque todavía el DANE no ha entregado las cifras sobre trabajo informal en Colombia, los datos acerca de los sectores que más incidencia tuvieron en el descenso del desempleo, y de los nuevos cotizantes a pensiones y de afiliados a los fondos de cesantías y al sistema de riesgos laborales, permiten formarnos una idea acerca de la calidad del empleo que se generó en 2013. También nos permiten saber qué tanto del crecimiento de la población ocupada es resultado de políticas públicas promovidas desde el gobierno, o si son simples estrategias por parte de los desempleados, en una país como Colombia, en donde estas personas no cuentan con subsidio de desempleo, por lo que deben salir a rebuscarse cualquier empleo, por precario que sea, que les permita algún ingreso.


En 2013 las actividades que más incidencia tuvieron en la disminución del desempleo fueron, primero, las de Comercio, hoteles y restaurantes. En estas actividades el trabajo informal es de más del 78%, y en ellas tiene una alta prevalencia la ocupación por cuenta propia, o el trabajo por horas o por días, y la precariedad de los ingresos. En segundo lugar están las actividades de servicios sociales, comunitarios y personales, donde el trabajo informal es del 46.8%. En este sector se ubican muchas actividades relacionadas con el autoempleo, como los servicios de peluquería y de belleza, el reciclaje, el esparcimiento y el deporte. Y en tercer lugar, las actividades inmobiliarias, con una prevalencia del trabajo informal del 47.5% . Son todas actividades en las que el empleo por cuenta propia es muy fuerte, principalmente en las relacionadas con la informática y el procesamiento de datos.


Al cruzar los datos de incremento de la población ocupada y de la disminución de la tasa de desempleo con los de afiliación a la protección social, nos encontramos con un hecho evidente: el trabajo informal, precario y sin protección social no disminuyó, como lo ilustra el siguiente cuadro:

 

 2012 (octubre)2013 (octubre)Diferencia
Población ocupada21.538.289100%22.211.491100%673.202
Cotizantes pensiones6.553.30430.46.759.71330.4206.109
Afiliados ARL*8.260.25238.48.241.99937.1-18.253
Afiliados cesantías5.744.31026.76.019.10027.1274.790


 
     
    
 
  

 
 
 
 
 

*Datos promedio año, agosto 2012-2013
Fuente: DANE; SUPERFINANCIERA, FASECOLDA, 2014.

 

En efecto, según el DANE, hasta octubre del año pasado 673.202 personas habían encontrado un lugar en el mercado de trabajo, pero entre ellos los cotizantes a pensiones apenas se incrementaron en 206.409, menos de la tercera parte de los nuevos ocupados; y los nuevos afiliados a los fondos de cesantías apenas se incrementaron en 274.790, el 40.8% del total.


Pero lo más preocupante, según Fasecolda, es que entre agosto de 2012 y agosto de 2013, los afiliados al sistema de riesgos laborales disminuyeron en 18.253 personas. Lo que quiere decir que de cada tres personas que encontraron un empleo en el 2013, apenas una lo encontró en condiciones de Trabajo Decente, entre ellas la condición de la protección social; y que de cada 100 ocupados que hay en el país, apena 31.7 lo están en condiciones de trabajo decente.


Pero además, la disminución del desempleo también es resultado del incremento de la población inactiva, 2.6%, un fenómeno en el que incidió la disminución de la tasa de ocupación de los jefes de hogar, 0.5 puntos porcentuales, y el incremento de la población inactiva entre este sector de la población trabajadora del país, 6,4%. ¿Qué tanto de la disminución de la población ocupada entre los jefes de hogar y de su vinculación como "población inactiva", tiene que ver con las dificultades que tienen las personas mayores de 40 años para encontrar un trabajo decente y productivo? Recordemos que en Colombia muchos empleadores consideran a las personas mayores de 40 años como "desechables" desde el punto de vista laboral.


La calidad del empleo que no mejora, se muestra también en las cifras de subempleo subjetivo y objetivo, que se mantienen en tasas del 31.2 y del 11.7%, respectivamente, lo cual expresa, principalmente, el descontento de los trabajadores en relación con sus ingresos laborales; tasas que apenas mejoraron en 1.2 y en 0.7 pp cada una, en un año de crecimiento de la economía superior al 4%. Esto quiere decir que el crecimiento de la economía no logra todavía traducirse ni en mejores empleos, ni en mejores ingresos para la población trabajadora del país.
Disminuye el empleo en la industria y en la agricultura


Además de los hechos ya reseñados, la otra nota preocupante que nos proporcionan los datos del DANE sobre el comportamiento del mercado de trabajo en 2013, es la caída del empleo en la industria y en la agricultura: 4.7% y 2%, respectivamente. En el año 2000 la industria y la agricultura representaban el 13.9% y el 8.3% del PIB, respectivamente, y el 13.0% y el 21.6%% del empleo total, respectivamente. Trece años después, cada uno de estos sectores pierden 2 y 2.6 puntos porcentuales en la generación de PIB, y 1.4 y 4.6 puntos cada uno en la participación en el empleo total.


Este fenómeno no es nuevo, pero cada vez se acentúa más, como lo puso de manifiesto un reciente estudio de ANIF: "Durante los años 1975-2012, Colombia ha venido experimentando un proceso de desindustrialización a través del cual su relación Valor agregado Industrial/PIB ha venido descendiendo de niveles del 24% hace tres décadas a uno del 15% hace una década, y actualmente se perfila hacia un valor proyectado entre 9% y 12% para el período 2012-2020. En términos de generación de empleo, la industria aportaba cerca del 25% del total de empleo hace tres décadas, hace una década aportaba el 23%, pero actualmente sólo contribuye con el 13%" .


Estos resultados deben ser objeto de preocupación ciudadana, pues ambos sectores son absolutamente claves en la prosperidad de cualquier país, no sólo desde la perspectiva de la generación de valor agregado y riqueza, en ambos casos, y de la seguridad alimentaria en el segundo, sino por la importancia que ambos sectores tienen en la generación de empleo.

 

Héctor Vásquez Fernández

Analista Escuela Nacional Sindical

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Lunes, 18 Noviembre 2013 06:23

Menos Estado no resuelve el desempleo

Menos Estado no resuelve el desempleo

Luego de cinco años de haber experimentado una tasa de desempleo excepcionalmente alta desde el comienzo de la Gran Recesión, todavía resulta extraño oír el reclamo de quienes tienen acceso a los principales medios de comunicación de que la solución para los Estados Unidos se encuentra en una menor intervención del gobierno. No fue el gobierno el que nos metió en este lío; fue el sector privado. Una burbuja de ocho billones de dólares en el mercado inmobiliario fue la causa de la Gran Recesión cuando estalló. El cálculo es bastante sencillo: el gasto privado para la construcción colapsó, y los propietarios recortaron el gasto (y los préstamos hipotecarios) al desaparecer la riqueza de las viviendas.


Así, los gobiernos estaduales y locales ajustaron los presupuestos, despidieron a maestros y a otros trabajadores y se sumaron al espiral descendente de la producción y el empleo. Durante un tiempo, el gobierno federal tuvo un rol positivo con su programa de estímulo, salvando casi tres millones de empleos. Pero fue demasiado reducido. El estímulo del gobierno, al sustraer el impacto del ajuste presupuestario de los estados, fue sólo un octavo de la demanda privada que se perdió a partir de la explosión de la burbuja inmobiliaria.
Esta es la explicación básica de la Gran Recesión, así como de la economía débil y del alto desempleo que, trágicamente, continuamos sufriendo. En la medida en la que el gobierno no tuvo nada que ver con esto, el problema se relaciona con lo poco que hizo: escasa regulación del sector financiero mientras corporaciones como Goldman-Sachs, Merrill-Lynch, Lehman Brothers y otras colaboraban para inflar la burbuja inmobiliaria con préstamos y prácticas de inversión imprudentes y hasta fraudulentas. Y el estímulo insuficiente en respuesta al colapso.


Algo que también resulta irónico para los libertarios es que una de las respuestas positivas más importante a la Gran Recesión, que ha marcado la mayor diferencia en la preservación del empleo y del ingreso, provino de la Reserva Federal (Fed). La Fed ha creado más de 2,3 billones de dólares desde 2008, además de reducir a casi cero las tasas de interés a corto plazo y mantenerlas en ese nivel, lo que representó un gran empuje para la economía. El ex titular de la Fed, Ben Bernanke, se equivocó al darles a los mercados la impresión de que el banco central podría comenzar a revertir el curso antes de lo esperado. Otra vez, el problema tiene que ver con que el gobierno hace muy poco y no demasiado en respuesta a una economía débil. La paranoica fantasía de que la creación de moneda por parte de la Fed (flexibilización cuantitativa) puede elevar la inflación, y/o las tasas de interés a largo plazo (debido al temor a una futura inflación) resultaron ser infundadas. La inflación medida por el índice de precios al consumidor sigue siendo extremadamente baja, manteniéndose en el 1,4 por ciento durante el año pasado, e incluso luego de los comentarios de Bernanke, las tasas de los bonos del Tesoro a diez años se encuentran en un nivel históricamente bajo del 2,5 por ciento.


Notablemente, los conservadores que se oponen a la intervención de la Fed para promover el empleo no se quejaron cuando ésta en verdad provocó la mayor parte de las recesiones de la última mitad de siglo pasado al incrementar las tasas de interés. Esto se llevó a cabo deliberadamente para incrementar el desempleo, de forma tal de reducir los salarios –con el argumento de que era la mejor forma de reducir la inflación.


Este ejemplo es uno de los tantos que ilustran que el debate entre los conservadores y sus opositores no versa en realidad sobre la pugna entre los gobiernos y los mercados. Los conservadores apoyan la intervención bastante entrometida contra los "mercados libres" cuando tiende a redistribuir el ingreso hacia los ricos: por ejemplo, el aumento de la aplicación de los monopolios impuestos por el gobierno como las patentes y los derechos de autor; la ayuda a los acreedores a cobrar las deudas ante préstamos incobrables y la negociación de acuerdos de "libre comercio" que sólo someten a la gente trabajadora, pero no a profesionales bien remunerados, a la creciente competencia global.


El debate real no se trata tanto de si necesitamos una mayor o menor intervención del Estado, ni más o menos mercados; se trata de si son los gobiernos o los mercados quienes cumplen roles importantes en nuestra economía, si sus capacidades se utilizarán para beneficiar a la mayoría, o fundamentalmente a los más ricos, como ha sucedido durante más de tres décadas.


Por Mark Weisbrot, codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR), en Washington.


Presidente de la organización Just Foreign Policy.

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Salarios y costos laborales en la economía y en la competitividad de las empresas

Una noticia reciente de El Tiempo (eltiempo.com, 14 de octubre de 2013) indicaba que los costos laborales en Colombia atraen más firmas españolas al país. "Las empresas españolas instaladas en Colombia son ya 400, se duplicaron en dos años, atraídas por la clase media creciente, el elevado potencial de crecimiento, bajos costos laborales y más seguridad jurídica", se lee en la noticia.

 

Así nos ven desde fuera los inversionistas extranjeros, mas no así FEDESARROLLO, ni la ANDI y demás gremios empresariales, y menos el Banco de la República, entidades que cada vez que se va a discutir el incremento del salario mínimo aprovechan su influencia en los medios para afirmar lo contrario y debilitar la posición de los sindicatos, resaltando las "excesivas" cargas no salariales que pesan sobre el salario, como las cesantías, dotaciones, subsidio de transporte, los pagos a la seguridad social y los parafiscales , e indicando que el salario mínimo está muy cercano al salario promedio, que incrementos significativos del salario incentivan el incremento de los precios, desestimulan la formalización laboral y la creación de nuevos empleos.

 

Varias de estas ideas las contradice el propio funcionamiento de la economía, como, por ejemplo, que la inflación en Colombia haya bajado todos estos años, que la tasa de ocupación vaya en aumento y esté bajando la tasa de desempleo.

 

Respecto del alto nivel de informalidad, éste no lo causan los supuestos altos costos laborales sino el tamaño del mercado, dominado por grandes empresas nacionales y por multinacionales, las que en la mayoría de los casos dejan a las mipymes tan poco margen de ganancia y rentabilidad en la cadena de subcontrataciones, que no les es posible asumir los costos de la formalización.

 

Tampoco reconocen estas entidades que Colombia es una de las naciones más desiguales del planeta, la tercera de América Latina después de Honduras y de Haití, con un GINI de 0.539 que expresa una enorme desigualdad en la distribución de los ingresos. Ni reconocen que los salarios y la remuneración de los trabajadores apenas representan el 31.6% del PIB, en tanto que las ganancias del capital (el excedente de explotación y el ingreso mixto) representan el 57.6% del PIB.

 

Salarios y ganancias en la economía

 

Las cuentas anuales del DANE nos dan idea clara de lo que representan los costos laborales y la ganancia del capital en la producción y en el valor agregado. Los cuadros que siguen ilustran esta situación.

 

Tabla 1. La distribución del PIB en Colombia (%)

 2002200320042005200620072008200920102011
Crecimiento del PIB 2.53.95.34.76.76.93.51.74.6.6
Producto interno bruto100100100100100100100100100100
Remuneración a los asalariados33,733,132,432,131,932,031,732,832,831,6
Excedente bruto de explotación31,732,733,333,233,132,734,034,033,935,9
Ingreso mixto bruto25,224,424,324,123,824,023,522,922,621,7

Fuente: DANE, cálculos de la ENS.

 

Durante la última década, aunque la economía colombiana creció a una tasa promedio anual del 4.6%, las remuneraciones de los trabajadores prácticamente se han mantenido al mismo nivel dentro del PIB: 32.4%, con una disminución en el último año de 1.2 pp.

 

Esta relación mide cuánto de cada $100 de riqueza que genera el trabajo le corresponde a los 20 millones de trabajadores colombianos a través de las remuneraciones que reciben y de los aportes patronales a la seguridad social y al pago del SENA, el ICBF y las cajas de compensación. En cambio la participación del capital en el PIB, o sea de cerca de 950 mil patronos o empleadores (el denominado excedente bruto y el ingreso mixto), ha sido en la última década del 57.2% en promedio, con una ganancia de 1.1 pp en el último año. Esto quiere decir que el 2% de la población, o menos, se queda con la mayor parte de la riqueza que se genera en Colombia, y que el mayor crecimiento que ha tenido nuestra economía en los últimos años solo ha beneficiado a los empleadores.

 

La participación de los salarios en el PIB es un resultado directo de la capacidad de los trabajadores para apropiarse de una mayor cuota de la riqueza generada en el trabajo, la cual se gana a través de los sindicatos y de la negociación colectiva. En los países con mayor presencia sindical y de negociación colectiva la remuneración tienen mayor participación de en el PIB, como lo indican algunos ejemplos de países europeos en los que la tasa de sindicalización supera el 30% y la cobertura de la contratación colectiva más del 70%. En España las remuneraciones de los trabajadores representan el 54% del PIB, en Italia el 60%, y en Dinamarca el 56% .

 

Un informe de la OCDE de 2009 muestra una correlación entre países con índice de GINI inferior a 0.3 (que es un índice que muestra mayor democracia en la distribución del ingreso) y altas cobertura de la contratación colectiva. Suecia tiene un GINI de 0.23 y negociación colectiva del 87%; Finlandia 0.26 y 90%; Alemania 0.28 y 63%; Francia 0.28 y 95%; Noruega 0.28 y 72%; Holanda 0.31 y 82%.

 

Coincidencialmente, estos países figuran entre los primeros del ranking mundial de competitividad. En Colombia el GINI es 0.539, la tasa de sindicalización es de 4.6%, y la contratación colectiva es apenas 4.6% (ésta se presenta en menos del 1% de las empresas). Y en materia de competitividad ocupamos el puesto 69 entre 125 economías.

 

La conclusión de esta primera parte es que en Colombia hay suficiente espacio para el desarrollo de una política que se proponga mejorar los salarios y los ingresos de los trabajadores; que una política así nos haría más democráticos e incluyentes en lo económico; que mejorar los ingresos de los trabajadores es fortalecer el consumo de los hogares, un factor que por su peso en el PIB le daría más estabilidad al crecimiento de la economía; que mejorar los ingresos del trabajo no afecta para nada la competitividad del país, al contrario la mejora, pues mejores ingresos se traducen en más educación, mejores niveles de alimentación y de salud.

 

Costos laborales y ganancia del capital en el valor del producto y en el valor agregado

 

La siguiente tabla muestra la incidencia de las remuneraciones de los trabajadores y la ganancia del capital en el valor del producto y en la nueva riqueza o valor agregado:

 

Tabla 2. Participación de las remuneraciones y del capital en el valor de la producción y en el valor agregado.

 Remuneración a los asalariados %Ingreso mixto %Excedente bruto de explotación %
 
 Producción

 Valor

agregado

Producción

 Valor

agregado

Producción

Valor

agregado

Total18,834,612,923,821,339,4
Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca19,127,946,367,53,04,3
Explotación de minas y canteras7,99,72,73,470,2

86,0

Industrias manufactureras10,233,33,210,316,353,1
Suministro de electricidad, gas y agua9,217,01,01,841,276,2
Construcción10,221,312,926,823,749,1
Comercio, reparación, restaurantes y hoteles22,942,427,049,93,05,6
Transporte, almacenamiento y comunicaciones11,626,415,034,115,835,9
Establecimientos financieros, seguros, actividades inmobiliarias y servicios a las empresas19,913,020,026,334,945,8
Actividades de servicios sociales, comunales y personales45,275,45,38,87,813,0

Fuente DANE. Cuenta de producción y generación del ingreso por ramas de actividad económica. Cálculos de la ENS.

 

De cada $100 de producto, $18 corresponden al costo laboral total y $34.2 a la ganancia de los empleadores. Y respecto a la forma como se distribuye la nueva riqueza generad en el trabajo, el 63.2% va para los empleadores y el 34.6% para los trabajadores.

 

El cuadro muestra que la mayor participación de las remuneraciones en el valor del producto la tienen sectores que son intensivos en mano de obra, o en el trabajo, como las actividades de servicios, en las que se ubican los servicios de educación y de salud; comercio, hoteles y restaurantes, el sector financiero y el sector agropecuario. Por el contrario, los sectores de minas, electricidad gas y agua, transporte, almacenamiento y comunicaciones, y el sector de la industria, presentan participaciones cuya incidencia se podría calificar de marginal, o al menos que en ellas no tendría ningún impacto en su competitividad estrategias conducentes a reducir costos laborales, como es el caso de la industria, en la que el factor trabajo apenas tiene incidencia del 10.2% en el valor de la producción.

 

Como lo muestra la tabla 2, el sector de la minería es el que presenta la peor distribución del ingreso: 86% a favor del capital, el 9.7% para los trabajadores. Este sector es dominado por empresas transnacionales, a las que los diferentes gobiernos les han otorgado todas las gabelas posibles para explotar nuestros recursos y nuestros trabajadores, dejándonos los daños ambientales, regiones atrasadas dominadas por la corrupción y el clientelismo, y muy pocos impuestos, como lo muestra el hecho de que apenas aporten 1.8 punto en impuesto: 0.8% sobre el valor del producto y 1% sobre el valor agregado.

 

Lo mismo vale decir para el suministro de electricidad gas y agua, un sector que presenta altísimas tasas de rentabilidad, con un alto impacto en el consumo de los hogares, y con una apropiación a favor del capital del 76.2% del valor agregado generado en el trabajo.

 

Como se ve, hay espacio suficiente para mejorar salarios e ingresos sin que la economía se afecte en su competitividad. Simplemente lo que se requiere es una mejor distribución del ingreso, un resultado que por supuesto afectaría la participación del capital en la distribución del ingreso, pero que en ningún sentido afectaría la competitividad de las empresas.

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