Martes, 20 Enero 2015 15:33

Salarios, democracia y paz

Salarios, democracia y paz

La baja participación de la remuneración de los trabajadores en el ingreso nacional, ha tenido algún grado de incidencia en el creciente deterioro del sistema democrático y la inestabilidad política y social de nuestro país. La pobreza, la exclusión y la desigualdad son factores condicionantes de la violencia y las guerras internas que nos han desgarrado durante gran parte de nuestra vida republicana.

Acaba de fracasar, una vez más, la Comisión Nacional de Concertación de Políticas Laborales y Salariales para definir el salario mínimo. El gobierno estableció un incremento de 4,4% ponderado (salario mínimo y auxilio de transporte), ligeramente superior en 0,62% a la inflación causada de ingresos bajos. El salario mínimo no solo sigue siendo aproximadamente la mitad del costo de la canasta mínima vital, sino que su cobertura es muy baja, solo cobija al 6,15% de los trabajadores, o sea a 1´272.715, excluye al 45,3% de los ocupados (9´374.632 personas) que tienen ingresos inferiores al salario minino legal. En este sentido el salario mínimo es doblemente excluyente.

 

Colombia es un ejemplo extremo de profundas exclusiones y desigualdades. Veamos:

 

  1. Una tasa de sindicalización del 4% de la población ocupada, que expresa la alta exclusión del derecho de asociación.
  2. Una tasa de cobertura de la negociación colectiva del 2%, que refleja la alta exclusión que existe a la acción colectiva de los sindicatos.
  3. Los 3.062 asesinatos y 13.686 hechos de violencia ocurridos contra sindicalistas en los últimos 37 años, expresan la exclusión física y política del sindicalismo.
  4. Los 14,5 millones de colombianos que viven con $150.000 al mes, y los 1,4 millones que viven con $90.000, se encuentran excluidos del acceso a la canasta básica mínima vital.
  5. Hay casi 2 millones de trabajadores desempleados, excluidos del derecho al trabajo; y 13 millones de trabajadores en la informalidad, excluidos de los derechos laborales.
  6. 14 millones de trabajadores están excluidos de la seguridad social.
  7. En Colombia sigue siendo muy baja la movilidad social, el coeficiente Beta que la mide es mayor a 0.6. Un Beta cercano a uno refleja una escasa movilidad social. Significa que los hijos alcanzan un nivel de ingreso o de educación semejante al de sus padres. Si éstos son pobres o carentes de educación, sus hijos serán pobres y sin educación; si los padres son ricos o educados, sus hijos tienen alta probabilidad también de serlo.
  8. Colombia es uno de los países más inequitativos del mundo. El índice Gini es 0,55, indicador que mide la desigualdad del ingreso, que oscila entre cero (completa igualdad) y uno (total desigualdad).

 

Como vemos en la gráfica siguiente, el trabajo viene perdiendo progresivamente participación en el ingreso nacional.

 

 

Esta tendencia tiene como causas la acción simultánea de una cultura antisindical y de una política público–privada de precarización laboral. Pero adicional a ello, se debe a una tributación regresiva y a un sistema de gasto público social que favorecen a los grupos de altos ingresos. Las políticas salarial, laboral, social, tributaria, y de asignación del gasto público profundizan la mala distribución del ingreso y obstaculizan la movilidad social.

 

Sino reducimos nuestra intolerable desigualdad e inmovilidad social, no será posible construir una paz duradera. Para ello se deben hacer varias cosas:

 

  1. Aumentar las capacidades y calificación de las personas por la vía de una capacitación y educación pertinente y de calidad.
  2. Aumentar las oportunidades laborales, generando inversión en la economía real (agro, industria, infraestructura económica y social), que es la que crea puestos de trabajo, y no en la economía financiera especulativa.
  3. Garantizar los derechos de libertad sindical y los derechos laborales individuales.
  4. Diseñar una política tributaria que grave la riqueza, elimine la exenciones a las rentas del capital, establezca impuestos progresivos a los altos ingresos y las elevadas pensiones de prominentes ex - funcionarios del Estado, y por otra parte reduzca los impuestos al consumo de las clases medias y bajas.
  5. Asignar el gasto público a las capas de la población con altísimas necesidades insatisfechas.
  6. Elaborar una política social con enfoque de derechos en salud, pensión, riesgos laborales, educación, seguro de desempleo.
  7. Impulsar una política salarial que fortalezca la demanda interna y la capacidad de consumo de la población, empezando por establecer a mediano plazo un salario mínimo vital.

 

Implementar estas políticas y medidas para mejorar la equidad y la movilidad social deberá enfrentar intereses de grupos económicos y sectores sociales que han puesto a su servicio al Estado y las políticas públicas. En la medida que se reduzca la pobreza y se desarrolle una clase media fuerte es más fácil transformar la cultura política clientelista por una más moderna y democrática para adelantar reformas y tener un país estable política y socialmente. Es obvio que la autonomía financiera facilita la libertad de conciencia y la madurez política de la población.

El voto de opinión en nuestro país se expresa con mayor peso en los sectores urbanos donde tiene presencia la clase media. La experiencia nacional y encuestas realizadas en varios países muestran que la clase media tiene posiciones más progresistas que los otros estratos, y por tanto juega un papel regulador de escenarios políticos polarizados como el nuestro. Los casos de Bogotá y Medellín son emblemáticos de esta percepción.

La paz necesita reformas políticas que profundicen la democracia, la participación y el control ciudadano de la gestión pública; necesita acabar la corrupción, tener una seguridad social con enfoque de derechos, educación pertinente, de calidad y accesible; revisar el modelo de desarrollo extractivista, primario-exportador, por uno de agregación de valor orientado al mercado interno; y una política laboral que mejore la capacidad de compra y garantice los derechos laborales individuales y colectivos de los trabajadores.

 

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Salario mínimo insuficiente e irreal

Periódico desdeabajo Nº209, Enero 20 - febrero 20 de 2015

 

Publicado enColombia
"Latinoamérica no crece a un ritmo deseable para generar empleo"

América Latina está en una encrucijada. La desaceleración económica que está afligiendo la región podría poner en entredicho los logros alcanzados tras años de crecimiento sostenido. Elizabeth Tinoco, directora regional para América Latina y el Caribe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), no reserva palabras alentadoras de cara a los años venideros. Advierte que el último informe elaborado por la institución sobre el panorama laboral del continente es un "llamado de alerta" y que la incertidumbre es el término que mejor define el futuro de millones de trabajadores latinoamericanos. Ahora que las previsiones de crecimiento han sido recortadas a una tasa promedio del 2% para 2015 y que los pronósticos apuntan a un aumento del desempleo, los gobernantes tendrán que resolver el eterno rompecabezas de cómo no echar a perder los avances conseguidos sin dejar estragos en las cuentas públicas.

 

Pregunta. América Latina está sufriendo una desaceleración económica. ¿Cómo afecta al mercado laboral?

Respuesta. La desaceleración está empezando a impactar, pese a la rebaja en la tasa de desempleo, que del 6,2% ha pasado al 6,1% este año. Parece una contradicción: si la desaceleración impacta en el empleo, ¿cómo puede el desempleo bajar? Resulta que la tasa de participación al mercado laboral ha descendido casi a mínimos. La gente está buscando menos trabajo, está saliendo del mercado laboral o se ha inventado un ingreso en el marco de la informalidad. Pero lo cierto es que el descenso en la tasa de participación ha tenido un efecto positivo en el desempleo.

 

P. Pero la bajada en la tasa de desempleo es ficticia.

R. Sí, nuestras estimaciones dicen que se han dejado de generar alrededor de un millón de puestos de trabajo. Además, calculamos que por cada décima de rebaja en el crecimiento se dejan de generar alrededor de 100.000 empleos. Estamos frente a un desempleo latente y la tendencia es que suba. Llegará al 6,3% en 2015 y para cubrir la brecha haría falta crecer por encima del 3%. Pero la región no está avanzando a un ritmo deseable para generar más trabajo.

 

P. Uno de los lastres de Latinoamérica es el empleo informal.

R. El tema de la informalidad es uno de los grandes desafíos de la región. Hay un 47% de empleo informal, lo que equivale a por lo menos 130 millones de trabajadores.


P. ¿Qué están haciendo los Gobiernos? ¿Existen políticas públicas que han funcionado?

R. Años atrás, la informalidad estaba en 50,1% [2009]; ahora está en el 46,8% [2013]. De modo que sí ha habido políticas públicas que están atendiendo el tema. Pero ojo, esto ha sido posible en un contexto de crecimiento económico. La región ha avanzado positivamente [...], ahora hay que mantener esos indicadores laborales en un contexto de desaceleración.

 

P. ¿La previsión es que la cifra de empleos informales se mantenga o vuelva a subir?

R. Creo que el futuro es muy incierto porque estamos frente a una posible crisis laboral, en el sentido que la desaceleración aún no ha llegado a este mercado. Pero el desempleo va a aumentar el año que viene, es una pre-crisis.

 

P. Seis de cada diez ancianos latinoamericanos no cobran pensión. ¿Cuánto deberían de invertir los Gobiernos para solucionar este problema?

R. Este es otro desafío que está íntimamente relacionado con la desaceleración. Los Gobiernos ya no tienen el suficiente espacio fiscal de la década pasada. Ahora depende de cada país y del grado de crecimiento de cada uno. Otro aspecto importante es el tema de la inversión extranjera. Hay variables que afectan directamente al mercado, como la desaceleración de China, que [...] va a golpear sobre todo al sur de la región, mientras en Centroamérica y México la lenta recuperación de EE UU va a ser un factor positivo.


P. Entre 2000 y 2012 más de 50 millones de latinoamericanos salieron de la condición de pobreza. ¿Este logro se va a ver afectado por el frenazo económico?

R. Sin duda alguna. Los niveles de pobreza se han reducido gracias también a un contexto de crecimiento. Hoy contamos con 168 millones de pobres, de los cuales más de un 90% está en condición de pobreza extrema. América Latina ha venido reduciendo la pobreza sostenidamente, pero lo que no ha reducido es la desigualdad. Y uno de los motores fundamentales para disminuirla tiene que ser a través del mercado laboral.

 

P. ¿Las políticas de salarios mínimos están funcionando?

R. El salario en general es un distribuidor fundamental de riqueza y en la región. En el periodo de crecimiento económico se ha incrementado, incluso a unos niveles bastantes elevados.

 

P. Pero su crecimiento se desaceleró mucho.

R. Hoy ha disminuido. El impacto de la desaceleración se refleja también en el poco incremento tanto de los salarios medios como de los mínimos. Ha sido una medida anticíclica importante que muchos de Gobiernos tomaron en las épocas de crisis [...] porque mantiene un ritmo y un poder adquisitivo de los trabajadores que beneficia la dinámica económica del mercado interno.

 

P. ¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrenta la región?

R. Crecer más, invertir más en infraestructura, en educación, en transformación productiva. Que el empleo y su generación sean una de las vías fundamentales para lograr un desarrollo sostenible.

 

P. Habrá que aumentar la productividad laboral.

R. Productividad e informalidad son los dos grandes desafíos que tiene la región. Más productividad y menos informalidad. Esa es la ecuación fundamental.

 

P. ¿Cuánto hay que invertir para crear empleos de calidad?

R. En términos de inversión neta no tenemos estimaciones de cuánto cuesta un puesto de trabajo. El empleo es una consecuencia del escenario económico. Gran parte del problema del crecimiento de la década pasada es que dependimos mucho de las materias primas. Para avanzar se requieren otros motores, hace falta una diversificación productiva que permita ampliar la naturaleza y la base del crecimiento.

 

P. ¿Qué palabra elegiría para definir el futuro mercado laboral de América Latina?

R. Incertidumbre. En términos de crecimiento económico y en cómo ese crecimiento se va a traducir en empleo.

Publicado enEconomía
Miles de jóvenes protestan en Perú contra la nueva ley laboral juvenil

"¡Esto es Perú, no Bangladesh!", "¡Somos jóvenes, no esclavos!", reclamaban en pancartas miles de jóvenes peruanos —muchos de ellos universitarios y de organizaciones sindicales— que salieron a las calles de Lima y otras cuatro capitales regionales entre la tarde de jueves y la madrugada de ayer contra una nueva ley de promoción del trabajo juvenil promulgada por el Gobierno de Ollanta Humala el pasado martes. Durante la marcha, convocada a lo largo de la semana en las redes sociales, la policía golpeó a decenas de manifestantes cuando estos quisieron dirigirse al Congreso, lanzó gas lacrimógeno contra ellos y apaleó a mujeres que grababan con teléfonos móviles la violencia policial. Un grupo continuó la protesta caminando más de una hora hacia Miraflores, un distrito de clase media-alta. En el recorrido, la policía detuvo y golpeó a unos 30 jóvenes, y también a otros que acudieron a las comisarías a exigir su liberación.

La norma no contempla el pago de la compensación por tiempo de servicios, gratificaciones anuales, seguro de vida y bonificación por carga familiar
La Ley Laboral Juvenil forma parte de un paquete de medidas económicas para reactivar la economía y ha generado criticas porque excluye varios beneficios laborales para los jóvenes de 18 a 24 años. Prevé un régimen de trabajo temporal de un máximo de cinco años, el pago de una remuneración mínima (unos 256 dólares), una jornada de ocho horas de trabajo, 15 días de vacaciones (en vez de 30), afiliación al seguro social de salud (pagado por el Estado) y una reparación por despido injustificado. No contempla el pago de la compensación por tiempo de servicios, las gratificaciones anuales, el seguro de vida y la bonificación por carga familiar, los principales motivos de crítica por parte de las organizaciones laborales y sectores de oposición.

El Gobierno argumenta que la nueva ley tiene el objetivo de facilitar la contratación formal de jóvenes y reducir el desempleo juvenil. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, un 88% de los jóvenes tiene empleo informal en Perú.

El presidente Humala sostuvo el martes que hay que "ser realistas con quienes quieren tener trabajo". "Prefiero un joven que haga sus prácticas así, a un joven que no consigue trabajo porque nadie le quiere pagar una serie de cosas que la norma establece", aseveró antes de promulgar la ley. Subrayó, asimismo, su no obligatoriedad y su carácter temporal.

Publicado enInternacional
Salario mínimo vital y trabajo decente, un camino hacia la paz

Durante la última década la economía colombiana creció a una tasa promedio anual del 4.6%, crecimiento que no se refleja en un mejoramiento de la distribución de la riqueza debido, por una parte, a la política salarial restrictiva y de contracción de costos laborales impulsada por los diferentes gobiernos; y por otra parte, a la baja cobertura de la negociación colectiva de los sindicatos: 2% de la población ocupada.

La participación de las remuneraciones de los trabajadores dentro del PIB ha venido cayendo para ubicarse en un 31%, mientras que el capital crece en participación en la misma proporción, para situarse en un 59% aproximadamente.

Esta tendencia hacia una mayor inequidad social, se refuerza por la política tributaria regresiva que crea mayores exenciones y descuentos a los impuestos directos que paga el capital, mientras que crece la tributación directa de los trabajadores y la clase media, y también la indirecta, que castiga en mayor medida a las capas pobres de la sociedad.

Para ocultar esta tendencia al empobrecimiento de los trabajadores y de la mayoría de la población, el DANE se acaba de inventar la quimera de que si una persona gana $208.404 al mes, es decir, un ingreso diario de $6.947, deja de ser pobre, y como tal tiene acceso a la canasta básica de bienes y servicios para vivir dignamente. Esto significa que un hogar de 4 personas, que es el promedio nacional, se considera no pobre si su ingreso mensual es igual o superior a $833.316.

El DANE también precisó que el ingreso promedio por persona es Colombia es $562.152 mensuales, menos que el salario mínimo legal vigente actual que es de $616.000. Esto no es más que un reflejo del vergonzoso grado de desigualdad que hay en el país, el cual, según la misma entidad, se expresa en un Gini de 0.545.

En Colombia el 6,15% de los trabajadores devenga el salario mínimo (1´272.715 personas), y el 45,3% de los ocupados (9´374.632 personas) recibieron hasta un salario mínimo legal. De estos últimos el 5.9%, es decir, un poco más de un millón, no recibieron ingresos. De acuerdo con cálculos de la ENS, la canasta mínima vital para una familia de ingresos bajos es por lo menos de dos salarios mínimos legales mensuales. De hecho hace varios años el Banco Mundial la calculaba en $1´200.000 mensuales.

Como se puede ver, el salario mínimo no solo tiene una baja cobertura en la población ocupada, sino que representa aproximadamente el 50% de la canasta básica de los trabajadores de ingresos bajos, por lo que en estos hogares deben trabajar dos personas o más para acceder al mínimo vital.

Existe abundante evidencia empírica que muestra que las reformas laborales regresivas que se han tramitado en el Congreso, y las que de hecho han impuesto los empresarios para reducir costos laborales, no han generado empleo. Incluso el comportamiento del salario mínimo que en los últimos años ha crecido por encima de la inflación se ha visto acompañado, según el DANE, de una reducción de la tasa de desempleo.

La tasa de desempleo del año 2013 en nuestro país, promedio anual, se ubicó en 9,6%, casi 4% por encima del promedio regional, que es de un 6%. Y esto a pesar de que en muchos de lo países latinoamericanos el salario mínimo mensual en dólares es superior al nuestro.

 

 

En un contexto global de crisis, donde la demanda externa de nuestros productos (primarios en más de un 80%) tiende a reducirse, lo más sensato sería que la política pública y empresarial contribuyera a fortalecer el mercado interno, y esto solo es posible formalizado el empleo y mejorando salarios.

A pesar de todos los esfuerzos que se vienen haciendo desde hace muchos años con el libre comercio y las exportaciones como el soporte de la economía, el 86% de la demanda agregada sigue estando en el mercado interno.

Hoy necesitamos revisar este modelo que se fundamenta en una competitividad basada en bajos salarios y negación de derechos, y cambiarlo por un modelo que se articule con las economías de la región, que promueva una política industrial de agregación de valor, de producción de alimentos para el consumo interno, de inversión pública en infraestructura económica; una política social por fuera de las lógicas mercantiles, de trabajo decente, para así garantizar un circulo virtuoso de producción y consumo interno crecientes.

Solo de esta manera lograremos superar la monumental desigualdad que nos golpea, pobreza que nos indigna, marginalidad y exclusión que nos agravia. Empleos estables y bien remunerados, sindicatos y cultura de diálogo social, son el fundamento de una paz estable y duradera.

Publicado 24 de octubre de 2014.

*Director General ENS

 

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¿Salario Mínimo Legal o Remuneración Mínima Vital?

Le Monde diplomatique, edición Colombia, Nº138, octubre 2014

 

Publicado enColombia
Trabajadores arreglando redes en una fábrica de Bac Lieu, en Vietnam, esta fotografía ganó el premio correspondiente a Asia y el Pacífico.

Los ganadores de la edición 2014 del concurso que pretende encontrar al fotógrafo urbano del año (Urban Photographer of the Year), han sido dados a conocer por la organización del certamen. Esta vez, la convocatoria se centró en "el trabajo en la ciudad", y las fotografías debían reflejar la vida cotidiana de los trabajadores.

 

Marius Vieth, tomó esta fotografía que resultó ser la ganadora, titulada "La máscara de la sociedad".

Esta fotografía de Johanna Siegmann, llamada "Zona de amortiguamiento", ganó el premio correspondiente a la región de América.

 

Un guardia de tráfico bailando en la calle en Lisboa, Portugal, ganó el premio de Europa, Oriente Medio y África.

 

Fotografía tomada en Venecia, titulado "Una silueta distante".

 

Con la imagen de un tranvía decorado para Navidad en una orilla del río Danubio en Budapest, Szabolcs Simo se alzó con el galardón de la categoría para fotógrafos de entre 16 y 25 años.

 


Esta imagen fue la ganadora como mejor fotografía de mañana, fue tomada en la Capital de Corea del Norte.

 

El español Antonio Hernández Santana tomó esta fotografía, titulada "Simetría".

 

La imagen de un trabajador del acantarillado de India, captada por Sujan Sarkar, también fue galardonada.

Publicado enFotorreportajes
Miércoles, 24 Septiembre 2014 11:07

Luces que brillan

Luces que brillan

¿Recuerda usted actores de la televisión nacional como Carlos Muñoz, Víctor Mallarino, Margarita Rosa de Francisco o Carlos "el gordo Benjumea? Ellos y otros muchos actores de cine, teatro y televisión, se dieron cita en el Congreso de la República el pasado 21 de agosto, con el apoyo de los senadores Iván Cepeda, Jorge Robledo y la representante del Partido Verde Ángela Robledo, para ratificar la creación de la Asociación Colombiana de Actores (ACA); allí expusieron de manera abierta todos los problemas que durante 60 años de labores han soportado por amor al arte.

 

Las caras conocidas eran muchas. También los recuerdos. Actoras/es de gran trayectoria, como Vicky Hernández, Consuelo Luzardo, Carlos "el gordo" Benjumea, Carlos Muñoz estaban allí. El motivo de su encuentro no era una grabación más, ahora estaban citados para presentar en sociedad una de sus principales creaciones, la ACA, el sindicato que ahora los reúne y por medio del cual están brindando una de sus principales batallas: la de sus derechos, la de la dignidad. Al momento han logrado sindicalizar más 700 trabajadores de la actuación.

 

La coyuntura

 

El sindicato de actores nace en punto álgido de la televisión nacional, pues la firma de tratados de libre comercio desregularizó el mercado y abrió las puertas para la llegada de nuevas producciones extranjeras a la parrilla de los canales, es el caso de la serie "Avenida Brasil", que actualmente se emite por Rcn. Precisamente, tal desregulación fue el punto de quiebre para que los actores lograran la conformación de ACA, para alzar su voz de protesta y plantear negociaciones colectivas con los directivos de los canales privados.

Estas transformaciones en el mundo del trabajo de quienes tienen por oficio la actuación, sumado a los nuevos roles, valores y transformaciones culturales en general introducidos por el neoliberalismo, impusieron un tipo de programación que explota sin vergüenza alguna el espectáculo, no es casual, por tanto, el énfasis en seriados que recaen una y otra vez en lugares comunes como narcotráfico y violencia.


Esta realidad es la que lleva a Andrés Sandoval, actor y miembro de ACA a plantear su oposición a la devastadora idea de los creativos y libretistas de crear seriados que durante más de una década retoman tales lugares comunes, para enfatizar "Si bien la televisión debe mostrar apartes de la situación nacional, los espectadores no están obligados a ver siempre lo mismo. Los contenidos que hoy se trasmiten muestran una idea equivocada del país...".

Con igual perspectiva Santiago Alarcón, presidente de ACA, exhortó a la Comisión Nacional de Televisión para que los contenidos que hoy son trasmitidos por la pantalla chica sean revisados actualizándolos de acuerdo a la necesidad cultural y política de los televidentes, debido a que los programas con formato de "reality" y los seriados sobre narcotráfico se apoderaron de la programación y construyen un paradigma equivoco en la sociedad colombiana de violencia sin sentido. Con este mismo sentido, Consuelo Luzardo invitó a los directivos de los canales Caracol y Rcn a que le apuesten a la emisión de contenidos que vayan de la mano con la coyuntura nacional, y construyan identidad en torno a la paz.

 

Más allá de la pantalla

 

La historia rosa tejida detrás de la vida de los actores nacionales no es tan cierta como algunos podrían pensar, de hecho la mayoría de ellos se enfrenta a graves situaciones a la hora de ser contratados por los canales privados. Denunciaron que en el mejor de los casos son contratados por meses y en otras ocasiones por días, jornadas laborales de más de 12 horas diarias, con una tasa de desempleo del 90 por ciento y la imposibilidad de vivir únicamente de su trabajo actoral.
El sindicato expresó su preocupación por la forma como los actores firman hoy sus contratos laborales, pues existen cláusulas que los obligan a ceder derechos adquiridos. Por ejemplo, desde el año 1993 el gremio dejó de recibir regalías por la reproducción de las obras debido al llamado apagón Gaviria (ver apagón) lo que según Vicky Hernández había sido un acuerdo temporal entre los actores y las productoras de televisión de la época para darle un respiro a la industria que por esos días pasaba por una aguda crisis; a esto se suma la inexistencia de seguridad social y el nulo reconocimiento de regalías por la venta de las producciones nacionales al extranjero.

Uno de los puntos al que le apunta el recién constituido sindicato es construir la llamada ley del actor, buscando con ella regular los principales aspectos en términos contractuales, económicos y políticos para mejorar las condiciones de vida de los artistas de la televisión, el cine y el teatro en Colombia.

Además de este propósito, Andrés Sandoval, vocero de ACA, afirmó que los desafíos del sindicato están centralizados en dignificar estas profesiones, participar en la creación de una política cultural acorde con las necesidades de los espectadores y que los contenidos cumplan con una importante función social.

Los integrantes de este nuevo sindicato, se mostraron abiertos a aprender de la labor sindical y dejaron en claro que quieren cambiar el paradigma del sindicato, que se les vea de forma positiva y constructiva. Asimismo dejaron en firme su intención de participar desde el teatro, el cine y la televisión en procesos y espacios de paz, pues son conscientes que su responsabilidad también es ayudar a la construcción de una sociedad más equitativa y pacífica.

Finalmente dejaron en firme compromisos con Luis Eduardo Garzón, ministro de trabajo, y con Mariana Garcés, en la cartera de cultura, quienes asumieron la responsabilidad de ayudar a construir la normativa que regule claramente el trabajo de los actores y actrices colombianos.

 


"Somos actores, somos creadores, somos trabajadores"

 

Los medios masivos de comunicación, en especial la televisión, ofrecen o venden a la teleaudiencia un sinfín de productos. La televisión que llegó a Colombia hace 60 años, durante la dictadura de Rojas Pinilla, fue en un primer momento considerada de carácter educativo, y durante algunos años funcionó con programas que tenían un formato similar al de la recordada Radio Sutatenza; ambos medios buscaban educar, alfabetizar y cohesionar la identidad nacional.

Las radionovelas pasaron a ser telenovelas trasmitidas en directo desde algunos teatros del centro de Bogotá. Sobre el particular el recordado "Gordo" Benjumea declaró que "eran tiempos buenos, arcaicos, pero de buena televisión". La mayoría de los actores y actrices que la hacían posible venían del mundo del teatro, de tal forma que los contenidos de las telenovelas tenían sentido artístico y cierta trascendencia política.

Eran otros tiempos. Con el paso de los años la imagen impuso su dictamen, y el mundo del espectáculo televisivo creó alrededor de la figura de actores y actrices un mundillo de fantasía que hace parte de las estrategias comerciales de los hoy todo poderosos Caracol y Rcn. Un mundo ficticio que asegura a los canales rentabilidad económica en contravía de las verdaderas condiciones humanas y sociales de los trabajadores de la televisión.

Otra actriz recordada con cariño por quienes la conocieron a través de infinidad de programas realizados durante años, Consuelo Luzardo, recordó que en los años 70, "cuando hacían las trasmisiones en vivo, trabajaban máximo doce horas, incluyendo los ensayos. Las condiciones laborales por aquella época eran decentes y humanas, pues solo grababan en estudios o teatros y los pagos salariales estaban acorde con lo trabajado y cumplían con los requisitos legales".

Las reflexiones se multiplican. Otra voz, Ernesto Benjumea enfatiza que para el Estado colombiano la profesión de actor no existe, "es un trabajo vocacional, hay que tener talento, pero también se estudia, hay suficiente bibliografía, hay 100 o 150 años de maestros en este oficio y hay en Colombia muy pocas escuelas y facultades que estén formado actores o maestros en artes escénicas, y aquí viene la segunda aberración y es que el país permite que existan facultades que gradúan actores pero esos actores no tienen donde trabajar. Yo me gradué de una escuela de formación de actores y no hay donde trabajar. Yo tengo un título que dice que soy actor pero no tiene ninguna validez para el Estado colombiano...", afirma con fuerza que parece más bien rabia.

 

Vicisitudes

 

Hasta finales de la década de los ochenta la audiencia tenía más opciones para decidir qué ver en la televisión, existían varios noticieros, más programadoras trabajando en la producción de contenidos de entretenimiento y la continua producción de dramatizados, lo que implicaba que los actores tenían trabajo por hacer. En aquella época seriados como "La casa de las dos palmas", "Don Chinche", "San tropel" o "Dejémos de vainas", retrataban la idiosincrasia colombiana, a tal punto de fidelizar a millones de personas y de construir cierto sentido de identidad nacional.


Todo esto es efecto de los tratados de libre comercio, sobre los cuales se refirió Julio Correal, secretario de asuntos laborales de ACA: "No tenemos que renunciar a nuestra idiosincrasia ni a nuestra cultura por atender los tratados internacionales". Debe recordarse que estos tratados involucran transformaciones drásticas en la forma como hoy se ve televisión, cambiando la llamada cuota de pantalla que regula la aparición al aire de producciones nacionales y extranjeras en el 50% respectivamente, a un 70% para las producciones internacionales y el 30 restante para las nacionales.

Pero también son los efectos de un mundo cambiante, donde los trabajadores ilustrados, otrora beneficiados por su formación, capacidades y por las regulaciones laborales de sus países, ahora pasan a ser los nuevos proletarios, sometidos a nuevas leyes del trabajo (a destajo o por días, sin seguridad social ni ningún otro tipo de beneficios laborales), recayendo en sus manos el reto de romper el individualismo en que el neoliberalismo introdujo a las sociedades, y a los trabajadores en particular, para reconquistar lo perdido durante los últimos treinta años de ofensiva patronal.

 

Apagón


Al inicio de la década de los noventa, con el mal recordado "apagón Gaviria", la televisión nacional entró en una aguda crisis económica por la carencia de electricidad las 24 horas del día, así que las productoras y actores acordaron congelar por un tiempo el pago de las regalías que le correspondía a los actores por la emisión de los seriados, acuerdo con vigencia hasta que se normalizaba la crisis energética. Los trabajadores, los actores y actrices cumplieron, no exigieron pago, renunciaron de manera temporal a un derecho pero los empresarios incumplieron su parte: beneficiados de la bondad de su contraparte, se aprovecharon de la misma y, una vez superadas las circunstancias que llevaron al "apagón", incumplieron la palabra empeñada. Desde entonces los contratos comenzaron a modificarse y la vinculación laboral empezó a hacer por la modalidad de contratista. 

Trayectoria


Durante 60 años de televisión, los actores y actrices lideraron con distinto empeño el esfuerzo de organizarse en un colectivo que los representara: primero existió el Circulo colombiano de artistas, el que según la reconocida y veterana actriz Vickie Hernández, "fue de mal en peor hasta que ahora es una especie de sombra, ahí sí con unas personas que realmente no sé qué hacen y creo que nadie lo sabe muy bien, aparte de viajar a nombre del círculo, eso fue una historia de fracasos"; luego hubo conatos de asociación, existió "Acto" pero nunca se consolidó, después apareció La sociedad colombiana de gestión, que en 2010 logró la aprobación de la ley Fanny Mickey, la que le dio al gremio el reconocimiento de la explotación comercial de su imagen.

Las condiciones laborales de este gremio fueron empeorando con los años, las programadoras desaparecieron o fueron compradas por Caracol y Rcn, de tal modo que los espacios de producción quedaron reducidos a su mínima expresión, así que muchos de ellos regresaron al teatro. Sin embargo las condiciones culturales del país no les fueron favorables, pues la demanda o consumo de teatro y cine son mínimos, así que muchos de ellos debieron aprender otros oficios para poder subsistir.

En términos laborales los canales crearon condiciones para contratarlos que son devastadoras, contratos por capítulos, o por meses, pagos a destajo o por fuera de las fechas acordadas y la obligación de renunciar a derechos laborales que por ley deberían tener, como salud, pensión y riesgos profesionales. Actores como Héctor Ulloa –Don Chinche– pasaron al olvido y de paso a la pobreza.

Todo tiene un límite. En 2014 un grupo de actores decidió organizarse, entre ellos Julio Correal, ahora secretario general de ACA, quien afirmó sobre el particular: "Es un camino largo el que hay que recorrer, después de tantos años de no tener una organización que nos representara, este es un espacio para decirles que si logramos mantenernos unidos con un discurso claro y coherente, podemos tener unas reivindicaciones preciosas que mejoren la condiciones de nosotros como trabajadores".

 

 

Publicado enEdición Nº206
Miércoles, 24 Septiembre 2014 10:59

Brindar la vida por un derecho

Brindar la vida por un derecho

Todo lo normal fue tomado como camino, pero todas las puertas fueron cerradas. Trancadas. No fueron suficientes los reclamos a viva voz ante la patronal. No surtieron efecto alguno las cartas y reclamaciones certificadas ante el ministerio del trabajo. No logró nada el mitin. Tampoco las anteriores 3 huelgas de hambre, las cruxificciones ni los entierros. La indiferencia y la negligencia de las autoridades correspondientes se impuso, y no quedó más remedio. Desde el pasado 26 de agosto, los extrabajadores de General Motors Colmotores (GMC), despedidos injustamente por sufrir de enfermedades profesionales, regresaron, como recurso extremo, a la huelga de hambre, enterrándose y cosiéndose sus bocas. La vida en peligro. La vida por un derecho. Todo ello frente a la embajada estadounidense.

Los despedidos por esta causa suman 200, y completan tres años y dos meses de lucha contra la filial criolla de la multinacional gringa de los automotores.

Entre las enfermedades adquiridas en de-sempeño de sus funciones son múltiples las dolencias e incapacidades: enfermedades músculo-esqueléticas, tendinitis, tendinosis del supraespinoso, hernias discales y problemas del túnel carpiano, todas contempladas como enfermedades de tipo profesional por la Organización internacional de trabajo (OIT) y aceptadas en la legislación colombiana por el decreto 2566 de 2009. Su despido fue justificado en agosto del 2011 por medio de actas fraudulentas que desconocen estas enfermedades como laborales, y desconociendo toda responsabilidad por parte de la empresa, hecho por el cual la Procuraduría sancionó en 2012 a Luis Alvarado Vásquez, inspector del ministerio del trabajo, quien autorizó y colaboró directamente en el despido de los trabajadores.

Dilación tras dilación Hasta el mes de septiembre de 2014 los desmanes de la empresa contra los trabajadores siguen sin ser compensados; la Procuraduría dejó el caso en manos de la Fiscalía general de la nación, institución que pareciera, según los trabajadores, estar empeñada en dilatar el proceso, de lo cual dan cuenta los 6 cambios de fiscal responsable del mismo, y la ausencia de un pliego inicial de cargos en contra de la GM.

Buscándole salida a esta situación, los otrora trabajadores, representados en la Asociación de Trabajadores y extrabajadores enfermos de GMC (Asotrecol), reclamaron en 2012 la presencia de un organismo internacional que sirviera de mediador; éste papel lo desempeñó en septiembre de ese mismo año el ente norteamericano del servicio federal de mediación y conciliación, pese a lo cual –y luego de 3 días de negociación– las partes no alcanzaron ningún acuerdo. Desde entonces la empresa no ha aceptado otro escenario de diálogo.

Las únicas "soluciones" planteados por parte de la empresa ante estos reclamos se reducen a un proyecto de "re-cualificación y proyección empresarial", que tiene la intención de convertirlos en vendedores ambulantes de comidas rápidas, iniciativa calificada de indignante y miserable por Asotrecol, teniendo en cuenta que el trabajador que menos tiempo laboró en la compañía le dedicó a la misma 7 años de servicio.

Como si esto fuera poco, los extrabajadores terminaron amenazados por parte de la vigilancia de la embajada, transformados en objeto de acoso e intimidación mediante la presencia permanente de agentes con cámaras y micrófonos que los monitorean día y noche.


 Exigencias mínimas

Los trabajadores despedidos y desconocidos en sus derechos, demandan:

1) Reintegro y re ubicación en la empresa a oficios que se ajusten a sus discapacidades físicas,

2) Re-entrenamiento técnico para dichos puestos y,

3) El pago de los salarios dejados de percibir desde el momento del despido hasta el momento en que sean reintegrados.

 

Dispersión


Existen dos sindicatos históricamente en la empresa, pero actualmente estos no alcanzan a representar el 50 por ciento de los trabajadores para que puedan negociar una convención colectiva que los cobije a todos como dicta la ley; y ni siquiera llegan al 33 por ciento como para acordar una convención colectiva que les aplique a ellos mismos o para poder votar una huelga.*

* La última huelga que tuvo la empresa se presentó a mediados de 1990, cuando el sindicato era mayoría, coincidencialmente antes de la llamada "apertura económica" y la famosa ley 50.


 

¿Por qué frente a la embajada estadounidense?


La GM es una de las empresas insignia de los Estados Unidos. Está registrada como una de las compañías históricas de la industria automotriz a nivel mundial. Su utilidad neta para el año 2013 ascendió a un total de 3.800 millones de dolares1, su mayor accionista es el mismo gobierno norteamericano, el cual la salvó de la bancarrota en la crisis del 2008 mediante la polémica utilización de fondos de pensión. Para el caso colombiano, su ensambladora filial, Colmotores, con instalaciones en Bogotá, reportó para el 2012 utilidad neta de hasta 3.6 billones de pesos,2 de las cuales a los trabajadores promedio solo les correspondieron entre 2 y 4 salarios mínimos mensuales.

General Motors, con su filial criolla, muestra en sus políticas contractuales una clara tendencia anti sindical: antes de la firma de los tratados de libre comercio, como era común, contrataba por medio de cooperativas de trabajo asociado y bolsas de empleo, ahorrándose prestaciones sociales, riesgos para la empresa, problemas con trabajadores y negociaciones con sindicatos.

Luego de la firma de los tratados comerciales, en especial con Estados Unidos, le imponen al gobierno colombiano la abolición de la contratación por medio de las cooperativas ya mencionadas. La maniobra no da espera: Colmotores, entonces, contrata a sus trabajadores a termino fijo o por prestación de servicios; en la actualidad cerca del 90 por ciento de ellos están sometidos a esta modalidad, la que los somete a la indefensión y la inestabilidad laboral. Además, en la actualidad rige en la empresa un pacto colectivo al que asisten 5 representantes de los trabajadores, elegidos por relaciones de afinidad con Colmotores, al cual todo trabajador nuevo debe acogerse de manera obligatoria.

¿Y los derechos de los trabajadores? Asotrecol le exige al gobierno norteamericano, a su empresa GM y al gobierno colombiano que cumpla sus mismas leyes y que respete la dignidad del trabajo en todos sus niveles, así mismo hacen un llamado a todos los sindicatos de Colombia y al país en general. ya que se sienten abandonados por sus propios compatriotas. Su mayor y casi único apoyo proviene hasta ahora de las bases del sindicato de la matriz en Detroit de la GM en Estados Unidos, la United Auto Workers.

Todo esto sucede mientras el presidente Juan Manuel Santos y los grandes medios de comunicación enarbolan la cifras de crecimiento de nuestro país en los últimos años, jactándose de disminuir las cifras de desempleo a un solo dígito, al tiempo que enuncian las innumerables ventajas de los acuerdos comerciales con el capital transnacional.

1 http://media.gm.com/media/mx/es/gm/news.detail.html/content/Pages/news/mx/es/2014/feb/0206-earnings.html
2 http://www.larepublica.co/empresas/colmotores-y-sofasa-sumaron-ventas-por-5-billones-seg%C3%BAn-el-balance-de-la-supersociedades 

Publicado enEdición Nº206
El impacto negativo de las desigualdades en el desarrollo económico

Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
Una postura muy extendida en el dogma neoliberal es que las desigualdades de renta y riqueza en un país son un aliciente para la buena marcha de la economía. Es decir, que son necesarias y buenas para el desarrollo económico. Tal postura subraya que el hecho, por ejemplo, de que haya una minoría con mucho dinero y riqueza, muy por encima de todos los demás, incentiva a estos últimos –los demás- a intentar pertenecer a esta minoría en la cúspide. Otra manera de expresar esta postura es subrayando la necesidad de que haya un gradiente acentuado de riqueza y de rentas, pues, así, cada persona en esta escala quiere llegar a un nivel superior, motivando a la gente para que cada vez quiera llegar a más y más. Se señala que es así como funciona el sistema económico y financiero, basándose en el principio de que cada individuo desea alcanzar a los que están por encima de él o ella. De esta manera se considera que a mayor desigualdad en un país, mayor es el incentivo para subir en la escalera social, trabajando más y más, lo cual repercute en un mayor crecimiento económico. De este postulado neoliberal se concluye que cualquier intervención pública encaminada a la redistribución de la riqueza y de las rentas es negativa, pues disminuye y retrasa el crecimiento económico.


Existe otro argumento en el ideario neoliberal que también intenta justificar la concentración de la riqueza y de la renta, señalando que es bueno para el desarrollo económico que haya gente muy rica, pues son los súper ricos los que ahorran más, con lo cual hay más dinero para invertir y para estimular el crecimiento económico. Se establece así una línea argumental que asume que a mayor concentración de las rentas y riqueza, mayor ahorro, el cual lleva a una mayor inversión y a un mayor crecimiento económico. De esta línea argumental se concluye que se requieren políticas públicas que favorezcan esta concentración, pues se está así favoreciendo el crecimiento económico. Todas las reformas fiscales del gobierno español actual, presidido por Rajoy, encaminadas a favorecer a las rentas superiores, se justifican en estos términos.


¿Qué evidencia existe para apoyar estas tesis neoliberales?


Veamos en primer lugar la evidencia que existe referente al primer postulado, el que indica que las desigualdades incentivan a los individuos a trabajar más, aumentando así la productividad, como consecuencia de aumentar la intensidad en el esfuerzo laboral. Pues bien, la evidencia existente apunta precisamente en el sentido opuesto. Los trabajos de los profesores William Easterly de la New York University y Gary Fields de la Cornell University muestran que, en general, los países y regiones dentro de los países que tienen menos desigualdades de renta crecen más rápidamente que los que tienen más desigualdades. Lo que es igualmente importante es que cuando se analiza la calidad del crecimiento económico (teniendo en cuenta el tipo de crecimiento y su impacto en el medioambiente), los países y regiones menos desiguales tienen crecimientos de mayor calidad que los más desiguales.


Lo mismo ocurre cuando se considera la riqueza, es decir, la propiedad de los medios que generan renta, tales como la tierra. Existen ya muchos estudios que muestran que en aquellos países en los que la tierra está menos concentrada, la productividad en su explotación es mayor que en aquellos países en los que hay grandes latifundios. Y lo que es incluso más importante es que la mayor productividad se alcanza cuando los agricultores trabajan cooperativamente, en tipos de trabajo asociativo como cooperativas agrícolas. En EEUU, la mayor productividad agrícola no se da en las grandes explotaciones, sino en las pequeñas con relaciones cooperativas, como ocurre entre las granjas del grupo religioso Mennonites en Pensilvania. Otro ejemplo es lo ocurrido en Japón. El gran resurgimiento de la economía japonesa después de la II Guerra Mundial fue resultado de la reforma agraria, impuesta por los aliados a Japón, como medida de romper la oligarquía japonesa basada en las grandes familias terratenientes.


Por qué los salarios bajos no son buenos para el desarrollo económico


Otra muestra del error de la teoría de los llamados incentivos es la baja productividad causada por las desigualdades, siendo España un ejemplo de ello. Los bajos salarios en España son una de las causas de la baja productividad. Si los salarios fueran más altos, ello forzaría al empresario a invertir más, a fin de aumentar la productividad de cada trabajador. No es, como constantemente se dice y escribe, que la baja productividad determina bajos salarios, sino al revés, los bajos salarios son los que determinan la baja productividad. Si el dueño de las viñas de Tarragona tiene una gran abundancia de personas para trabajar en las viñas, es probable que les pague muy poco. Si no los tuviera, invertiría más para aumentar su productividad. Aumentar los salarios en un país es una medida esencial para aumentar la productividad, una realidad ignorada, cuando no ocultada, en nuestro país, donde el empresariado tiene un enorme poder y los sindicatos tienen poco. En realidad, la evidencia muestra que cuanto mayor es la fuerza de los sindicatos de clase, mayores son los salarios y mayor es la productividad de un país. Añado lo de sindicatos de clase, pues los sindicatos corporativos (lo que en inglés se llama business unions), con sus demandas, pueden aumentar las desigualdades dentro del mundo laboral. Tal como señala Chris Tilly en su excelente artículo "Geese, Golden Eggs, and Traps: Why Inequality is Bad for the Economy", la sindicalización de la fuerza de trabajo en las industrias estadounidenses en los años treinta y cuarenta (estimulada por el New Deal) jugó un papel clave en aumentar la productividad.


En realidad, las desigualdades han sido la causa de la crisis

En los años cincuenta hubo una teoría muy promocionada por los estamentos de gran poder económico (que reflejan el punto de vista de los súper ricos), que postulaban que la mejor manera de reducir las desigualdades era el crecimiento económico. El autor más conocido, promotor de esta visión, fue el Premio Nobel de Economía Simon Kuznets. Su argumento parecía lógico y razonable. A medida que la población laboral pasa de trabajar en la agricultura (que tiene unos salarios bajos) a la industria (que tiene unos salarios altos), hay menos desigualdades. La realidad, sin embargo, es distinta. Las mayores desigualdades no ocurren dentro de la fuerza laboral, sino entre los que derivan sus rentas del capital (los capitalistas, término que ahora no se utiliza por creerse erróneamente que es un término anticuado) y los que las derivan del trabajo (los trabajadores, que hoy son la gran mayoría de la población). Esta distribución de las rentas está determinada primordialmente por razones políticas, no económicas. Cuanto mayor es el poder de los propietarios del capital (que concentran la riqueza y las rentas) mayores son las desigualdades y cuanto mayor es el poder los asalariados y empleados menos desigualdades hay. Y es ahí donde está la raíz del tema de las desigualdades. El gran poder del mundo del trabajo que se dio a los dos lados del Atlántico Norte en el periodo 1945-1980 fue la mayor causa del crecimiento de la economía y del decrecimiento de las desigualdades. Este decrecimiento se revirtió con el cambio político en los años ochenta, con las políticas públicas neoliberales del Presidente Reagan y de la Sra. Thatcher, de las que se apropiaron más tarde también las izquierdas gobernantes, que pasaron de la socialdemocracia al socioliberalismo. A partir de entonces, las rentas del capital se han incrementado enormemente, de manera tal que en muchos países, como España, estas rentas representan un porcentaje del PIB incluso mayor que las rentas del trabajo. Esta enorme concentración de las rentas y de las riquezas y el empobrecimiento de los trabajadores son las causas (silenciadas e ignoradas) de la gran recesión y el bajo crecimiento, como he mostrado extensamente en mis trabajos. Es interesante que incluso la OCDE acaba de reconocer este hecho. El mayor problema de la economía europea, incluyendo la española, es la escasa demanda, que está paralizando la economía de estos países. No es mera casualidad que en la UE-15 los países con una mayor recesión hayan sido los que tienen mayores desigualdades. España es un claro ejemplo de ello.

Publicado enEconomía
Viernes, 15 Agosto 2014 05:31

Los retos del nuevo ministro de trabajo

Los retos del nuevo ministro de trabajo

El reciente nombramiento de Luis Eduardo Garzón como Ministro de Trabajo puede interpretarse como una buena señal para las y los trabajadores, pues se trata del nombramiento de una persona que viene del movimiento sindical y conoce bien la realidad del trabajo en el país, y seguramente va a generar confianza en diversos sectores sindicales a través de acciones contundentes en la promoción del trabajo decente.
Son muchos los retos que tiene esta cartera, principalmente relacionados con la formalización, la protección de las libertades sindicales y la necesidad de revertir la cultura antisindical que se mantiene en el país.


Es menester que esta cartera cumpla un contundente papel en la formulación y dirección las políticas de generación de empleo, de seguridad social y de formación para el empleo. Además, debe fortalecer su capacidad para hacer cumplir los derechos laborales mediante la inspección del trabajo y promover y fortalecer los actores del diálogo social, asunto en el que se esperaría sea de gran importancia la experiencia del nuevo ministro.


Deberá tener también la suficiente capacidad para responder al conjunto de retos laborales y sindicales del momento, y cumplir con los estándares mínimos fijados por los convenios de la OIT y las recomendaciones de la Misión del Alto Nivel de la OIT que visitó el país en febrero de 2011, pues aún hay asuntos pendientes.


Hoy vale la pena recordar las tareas pendientes y deudas que el Ministerio de Trabajo tiene con las y los trabajadores:


1. Implementar políticas promotoras y protectoras de empleo:


En la agenda del país es central la superación del déficit de trabajo decente. Es decir, el trabajo con contrato laboral, seguridad social, libertad de asociación, negociación y huelga debe ser una prioridad. Se requiere un gran pacto social que redefina los objetivos del desarrollo económico, el papel del Estado y de las empresas, y que ponga el trabajo decente en el centro de la política social. Podría ser el inicio del cumplimiento de la promesa del Estado Social consagrado en el Constitución del 91.


Según las metas de empleo planteadas por el gobierno Santos en 2010, se crearían 2,4 millones de empleos nuevos hasta 2014, lo que se cumplió parcialmente, pues se crearon 1´822.000 empleos en el cuatrienio y buena parte de éstos en condiciones precarias. Esta es una deuda con los trabajadores que se debe saldar. Para este nuevo período se esperaría que, por lo menos, se cumpla la nueva meta de 2,5 millones más de nuevos empleos sin precariedad y de calidad.

Y de manera particular se deben garantizar las condiciones de trabajo decente para las mujeres. Debería ser tema de especial atención para el Ministerio de Trabajo la realización de inspecciones en materia de discriminación contra las mujeres, adoptar indicadores de trabajo decente con perspectiva de género y fomentar la equidad de género en el mundo del trabajo mediante la concertación de políticas públicas y garantizar el acceso de las mujeres al empleo en condiciones de trabajo decente.

Para tomar decisiones acertadas en este sentido, será necesario mejorar el conocimiento y la información sobre el empleo de la que dispone el Ministerio, esto requerirá el rediseño concertado de las encuestas que realiza el DANE relacionado con las condiciones de empleo, de tal manera que todas las facetas del trabajo decente propuestas por OIT sean incluidas.


2. Impulsar la formalización del empleo:

Se requieren procesos de diálogo social, estrategias de reforzamiento de la inspección laboral, sancionar formas de intermediación laboral ilegal, campañas de sensibilización y formación a servidores públicos, empresarios, sindicalistas y trabajadores sobre el Trabajo Decente y la libertad sindical, y promover pactos sectoriales tripartitos por el Trabajo Decente. Un importante paso sería formalizar el trabajo al interior del mismo Ministerio del Trabajo, en el SENA y promoverlo en el conjunto de las instituciones del sector público.


3. Fortalecimiento del sistema de inspección laboral:


Un importante reto para el nuevo ministro es hacer efectivo un sistema de inspección laboral en Colombia, para esto se requiere de las condiciones materiales y los medios humanos suficientes.


Por ello es necesario contar con un número de inspectores suficiente, que deben llegar a 2.000 por lo menos; inspectores capacitados y especializados, con competencias para enfrentar las distintas situaciones de riesgo y vulneración de los derechos laborales, con la autoridad suficiente para hacer efectivas sus decisiones, convenientemente remunerados al mismo nivel de los jueces laborales, en carrera administrativa, con independencia y controles a sus actuaciones y que dispongan de los materiales e insumos necesarios para el desarrollo de sus funciones. Además es necesario hacer inspección preventiva. Estas medidas deben tener un impacto significativo en el ejercicio de la libertad sindical y en la reducción de la ilegalidad en materia laboral.


4. Fortalecer su papel en la garantía de las libertades sindicales:


Es de vital importancia que el Ministerio del Trabajo promueva y defienda las libertades sindicales en Colombia, pero que además sancione sin titubeos el uso ilegal de los pactos colectivos y planes de beneficios, y juegue un papel importante en la discusión sobre el derecho de huelga en el país.


Debe además, jugar un papel destacado en la reparación colectiva al movimiento sindical, entendida ésta, principalmente, como la oportunidad de transformar las condiciones de trabajo y libertades sindicales, tomando todas las medidas para remover la cultura antisindical que vive el país, por ejemplo, con campañas de comunicación permanentes, foros, seminarios y publicaciones que expliquen el lugar fundamental del sindicalismo en la democracia.


5. Fortalecimiento de un sistema de justicia laboral:


Debe asegurarse un sistema ciudadano de denuncias, que resuelva los obstáculos que las y los trabajadores y las organizaciones sindicales encuentran para denunciar, tales como líneas de atención con horarios adecuados para los trabajadores, reserva de los datos de los denunciantes, entre otros.


Además debe garantizarse el acceso a la justicia (en el caso de querellas laborales ante el Ministerio de Trabajo) en condiciones de celeridad, implementar medidas que descongestionen los casos represados, y que se garantice imparcialidad para proteger los derechos de las y los trabajadores.

El nuevo Ministro de Trabajo, Luis Eduardo Garzón, tiene el conocimiento, la trayectoria y la capacidad política para, a partir de un amplio proceso de diálogo social, convertir la agenda del trabajo decente en una agenda del país, que sin duda contribuirá a la construcción de una paz duradera.

Publicado 14 de agosto de 2014.

Publicado enColombia
Martes, 24 Junio 2014 05:52

La economía peruana se frena

La economía peruana se frena

Perú lleva 56 meses de crecimiento económico continuo, y aunque en los últimos cuatro años tuvo del 5% al 8% de expansión anual debido a los altos precios internacionales de los minerales, vive ahora un ciclo de desaceleración —con tan solo el 1,6% de inversión privada—, afronta una amplia deuda social y tiene un 74% de empleo informal. Ante este panorama, el Gobierno, que solo cuenta con el 21% de aprobación popular, envió hace una semana al Congreso un paquete de medidas para reactivar la economía, que ha sido criticado porque disminuye las sanciones medioambientales y no ataca la raíz del problema.


Al inicio de su Gobierno en julio de 2011, el presidente peruano Ollanta Humala anunció como prioridad la inclusión social de los más pobres y la construcción del gasoducto del Sur. Para cumplir esos objetivos, dependía de los ingresos fiscales procedentes sobre todo de la minería. Sin embargo, en 2013 no solo cayeron los precios de los minerales sino que grandes proyectos de explotación fueron postergados, como Conga, Tía María y Quellaveco.


"Esta es una pequeña economía que depende de manera dramática de las tendencias mundiales", explica el economista Oscar Dancourt, expresidente del Banco Central de Reserva. "El PIB crece a una tasa cada vez menor desde 2011, la inversión privada es cero. En septiembre el Gobierno aprobó medidas desregulatorias para que las empresas aumentaran la inversión y no se produjo. Ahora, las nuevas medidas favorecen la oferta. Las proyecciones de ingresos tributarios son mucho menores. ¿Qué va a hacer el gobierno para mantener los programas sociales?", añade Dancourt.


Entre las medidas del Gobierno figura el perdón de la deuda tributaria a 180.000 contribuyentes, una propuesta que al exdirector del Banco Central Juan Marthans le parece mala señal. "En ningún lugar del mundo se reactiva la economía condonando deuda tributaria", ha dicho.
En abril el crecimiento de la producción fue del 2%, el menor en cinco años, y la inversión privada, que en 2012 se expandió un 12%, cayó a menos del 2% a fines de 2013 y no repunta. Por otro lado, según la Cepal, Perú ocupa el primer lugar de América Latina en trabajadores con empleos de poca productividad, y el 74% de los empleos son informales, según un estudio del Instituto Nacional de Estadística e Informática difundido este mes: un 5% menos que en 2007.


Pese al crecimiento económico de los años recientes, el gasto en educación y salud, según la Cepal, se ha mantenido relativamente bajo en Perú. No obstante, el Gobierno de Humala creó el programa Pensión 65, que beneficia a 320.000 personas mayores en extrema pobreza con una subvención mensual de 44 dólares.


Otro problema, que no ha acompañado el crecimiento económico de los años recientes, es la histórica debilidad institucional de Perú. "La fiscalía y la contraloría no funcionan. Hay un problema de corrupción que penetra todos los niveles del Estado, en la base está la proliferación de economías ilegales como el narcotráfico y la minería ilegal", asegura Carlos Monge, coordinador de Revenue Watch, un observatorio del rédito de los recursos naturales en cada país.


Monge también destaca que han fracasado la ley de partidos y el sistema de representación política. "No hay sistemas de representación de intereses ni organizaciones políticas que tengan que preocuparse por su honra y su reputación". Cabe recordar que el expresidente Alejandro Toledo enfrenta una investigación fiscal por lavado de activos, que el Congreso aprobó esta semana que el expresidente Alan García sea acusado constitucionalmente porque su Gobierno favoreció el indulto de 5.000 personas acusadas de tráfico de drogas, y que el exjefe de Estado Alberto Fujimori está preso por crímenes de lesa humanidad y corrupción.


El fujimorismo representa la principal oposición en el Congreso y vota usualmente en alianza con el Partido Aprista, de García.

Publicado enInternacional