Estados Unidos sin recuperación ni inflación

El presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, Ben Bernanke, al enfrentar la mayor crisis después de la Gran Depresión de 1929, a partir de noviembre de 2008 dejó a un lado dos de los tres objetivos del banco central, la estabilidad financiera y el control de precios, e hizo del tercero, el pleno empleo, el blanco de la política monetaria: los programas de estímulo monetario (Quantitative Easing) puestos en marcha no serían retirados hasta que la tasa de desempleo se redujera a 6.5 por ciento. Ahora, empero, la Fed retira el estímulo monetario mientras Estados Unidos no asiste a una recuperación sostenida del PIB, ni a una baja sustancial del desempleo, y parece enfrentar riesgos de deflación y de nuevas burbujas financieras.

 

El Bureau of Economic Analysis (BEA), desde hace como cinco años saca proyecciones de crecimiento trimestrales que luego revisa a la baja con variaciones sustantivas. De esta forma, los anuncios del PIB hay que mirarlos con precaución, no en su primer anuncio sino en la tercera revisión. El primer anuncio parece hecho para manejar expectativas y tomar decisiones de política monetaria. En septiembre de 2013, fecha del estimado más certero del crecimiento del PIB anual, calcularon que el año cerraría en 2.8%, muy encima de lo observado de 2009 en adelante. A la tercera revisión en marzo de 2014 el dato fue de 1.9% anual del año 2013 en su conjunto. Según la BEA se debió a una caída en la tasa de formación bruta de capital, del consumo privado y a un menor gasto público, lo que tiene sentido en el marco de políticas de austeridad fiscal. Eso pone las cifras anuales de crecimiento de 2009 en adelante en -2.8%, 2.5%, 1.8%, 2.8% y 1.9% en el 2013. No existe pues una recuperación vigorosa. Los estimados, siempre están en el ojo del que mira.

 

Los programas de inyección comenzaron en noviembre de 2008 para reactivar el crédito y evitar la deflación con el QEI que se mantuvo hasta agosto de 2010. La inflación (core inflation) anual a mayo de 2010 bajó hasta 0.3 % que es cuando Bernanke decidió inyectar liquidez más seriamente para generar un poco de inflación monetaria. Entonces inició el QEII en noviembre. Este sí tuvo algún efecto y en agosto de 2011 la inflación llegó a 3.1% anual y comenzó el declive. Por ello, en septiembre de 2013 se inició el QEIII con un monto inicial de 45,000 mdd, que aumentó a 85,000 mdd en diciembre de ese mismo año. Con todo y estímulos monetarios, la evidencia muestra que la inflación está de bajada desde 2011 cuando cerró el año en 2.9%; en 2012 fue de 1.9% y finalmente en 2013, de 1.7 por ciento.

 

A lo anterior se suma la débil recuperación del mercado laboral. El desempleo parece estancado en 6.7% a febrero de 2014. El cálculo oficial deja de lado que en los últimos cincos años alrededor de 5 millones 730 mil personas abandonaron la búsqueda de trabajo ante la debilidad estructural de la economía estadounidense según The Economic Policy Institute. De añadirse en la contabilidad, la tasa de desempleo sería de al menos 10 por ciento. El rumbo de la macroeconomía a todas luces va por la reducción salarial en un intento por exportar más, lo que no está induciendo una recuperación de la tasa de inversión fija, ni menos aún la recuperación sostenida del ritmo consumo o producción de bienes y servicios a los niveles previos a la crisis.

 

En comparación con marzo de 2009, los índices de la Bolsa de Nueva York, el S&P 500, el Dow Jones y el Nasdaq han aumentado 178, 151 y 242% respectivamente. El peligro está en que los índices de la Bolsa no se sostienen con los datos económicos a la vista. Las compras masivas de bonos del Tesoro y de activos hipotecarios llevaron a que la hoja de balance de la Fed pasara de 1 billón a 4.18 billones (trillions en inglés) de dólares entre septiembre de 2008 y marzo de 2014. Muchos de estos salieron como capitales de corto plazo a los mercados emergentes. El retiro del estímulo pretende el retorno de los capitales para empujar el crecimiento en el centro al costo de estrangular al resto del mundo a través de depreciaciones cambiarias y caídas de las bolsas de valores, con las consecuentes reducciones del consumo y crecimiento económico.

 

El efecto global del retiro del estimulo monetario es triple cuando se considera que hay un triple arbitraje en los mercados de dinero, cambiario y de valores. La tasa de interés cero ha empujado los capitales al exterior y con estos anuncios hay regresos a casa. La rentabilidad en dólares es muy baja pero ante la posibilidad de shocks cambiarios es un refugio. Así tenemos la reversa del triple arbitraje. Hay quienes están regresando también a yuanes y a euros, ambos de mayor rentabilidad. Al mismo tiempo bajan los precios de los commodities y se produce un ajuste del consumo en las economías emergentes.

 

La semana que terminó el 12 de marzo, los bancos centrales vendieron 106,000 mdd invertidos en bonos del Tesoro estadounidense para sostener sus tipos de cambio, la mayor caída semanal en la historia. Una semana después, Janet Yellen, ahora al frente de la Fed, anunció la reducción del estímulo monetario a 55,000 mdd mensuales y declaró que el final de la política monetaria basada en bajas tasas de interés ocurrirá "mucho más allá del momento en que el desempleo sea de 6.5 por ciento". Para evitar el mal rato de anunciar que el desempleo crece, mejor ha sido sacarlo de los criterios para retirar el estímulo monetario. El augurio para 2014 no es el mejor y consolida la tendencia de un ritmo bajo de crecimiento a nivel mundial.

 

Ciudad Universitaria, Coyoacán, 30 de marzo de 2014

 

- Oscar Ugarteche es Economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org y presidente de ALAI www.alainet.org
Ariel Noyola Rodríguez es Miembro del proyecto OBELA, IIEC-UNAM. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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No se avanza en Trabajo Decente, ni en industrialización

El ministro del Trabajo, Rafael Pardo, celebró el descenso sostenido que ha venido presentando la tasa de desempleo en el país, y destacó la que se presentó en el 2013 a nivel nacional, que fue de 9,6%, y la del mes de diciembre, que se ubicó en 8.4% . Sin embargo, la declaración del Ministro no se refiere para nada a la calidad del empleo que se está generando, ni tampoco nos informa qué tanto estamos avanzando en Trabajo Decente.

 

Aunque todavía el DANE no ha entregado las cifras sobre trabajo informal en Colombia, los datos acerca de los sectores que más incidencia tuvieron en el descenso del desempleo, y de los nuevos cotizantes a pensiones y de afiliados a los fondos de cesantías y al sistema de riesgos laborales, permiten formarnos una idea acerca de la calidad del empleo que se generó en 2013. También nos permiten saber qué tanto del crecimiento de la población ocupada es resultado de políticas públicas promovidas desde el gobierno, o si son simples estrategias por parte de los desempleados, en una país como Colombia, en donde estas personas no cuentan con subsidio de desempleo, por lo que deben salir a rebuscarse cualquier empleo, por precario que sea, que les permita algún ingreso.


En 2013 las actividades que más incidencia tuvieron en la disminución del desempleo fueron, primero, las de Comercio, hoteles y restaurantes. En estas actividades el trabajo informal es de más del 78%, y en ellas tiene una alta prevalencia la ocupación por cuenta propia, o el trabajo por horas o por días, y la precariedad de los ingresos. En segundo lugar están las actividades de servicios sociales, comunitarios y personales, donde el trabajo informal es del 46.8%. En este sector se ubican muchas actividades relacionadas con el autoempleo, como los servicios de peluquería y de belleza, el reciclaje, el esparcimiento y el deporte. Y en tercer lugar, las actividades inmobiliarias, con una prevalencia del trabajo informal del 47.5% . Son todas actividades en las que el empleo por cuenta propia es muy fuerte, principalmente en las relacionadas con la informática y el procesamiento de datos.


Al cruzar los datos de incremento de la población ocupada y de la disminución de la tasa de desempleo con los de afiliación a la protección social, nos encontramos con un hecho evidente: el trabajo informal, precario y sin protección social no disminuyó, como lo ilustra el siguiente cuadro:

 

 2012 (octubre)2013 (octubre)Diferencia
Población ocupada21.538.289100%22.211.491100%673.202
Cotizantes pensiones6.553.30430.46.759.71330.4206.109
Afiliados ARL*8.260.25238.48.241.99937.1-18.253
Afiliados cesantías5.744.31026.76.019.10027.1274.790


 
     
    
 
  

 
 
 
 
 

*Datos promedio año, agosto 2012-2013
Fuente: DANE; SUPERFINANCIERA, FASECOLDA, 2014.

 

En efecto, según el DANE, hasta octubre del año pasado 673.202 personas habían encontrado un lugar en el mercado de trabajo, pero entre ellos los cotizantes a pensiones apenas se incrementaron en 206.409, menos de la tercera parte de los nuevos ocupados; y los nuevos afiliados a los fondos de cesantías apenas se incrementaron en 274.790, el 40.8% del total.


Pero lo más preocupante, según Fasecolda, es que entre agosto de 2012 y agosto de 2013, los afiliados al sistema de riesgos laborales disminuyeron en 18.253 personas. Lo que quiere decir que de cada tres personas que encontraron un empleo en el 2013, apenas una lo encontró en condiciones de Trabajo Decente, entre ellas la condición de la protección social; y que de cada 100 ocupados que hay en el país, apena 31.7 lo están en condiciones de trabajo decente.


Pero además, la disminución del desempleo también es resultado del incremento de la población inactiva, 2.6%, un fenómeno en el que incidió la disminución de la tasa de ocupación de los jefes de hogar, 0.5 puntos porcentuales, y el incremento de la población inactiva entre este sector de la población trabajadora del país, 6,4%. ¿Qué tanto de la disminución de la población ocupada entre los jefes de hogar y de su vinculación como "población inactiva", tiene que ver con las dificultades que tienen las personas mayores de 40 años para encontrar un trabajo decente y productivo? Recordemos que en Colombia muchos empleadores consideran a las personas mayores de 40 años como "desechables" desde el punto de vista laboral.


La calidad del empleo que no mejora, se muestra también en las cifras de subempleo subjetivo y objetivo, que se mantienen en tasas del 31.2 y del 11.7%, respectivamente, lo cual expresa, principalmente, el descontento de los trabajadores en relación con sus ingresos laborales; tasas que apenas mejoraron en 1.2 y en 0.7 pp cada una, en un año de crecimiento de la economía superior al 4%. Esto quiere decir que el crecimiento de la economía no logra todavía traducirse ni en mejores empleos, ni en mejores ingresos para la población trabajadora del país.
Disminuye el empleo en la industria y en la agricultura


Además de los hechos ya reseñados, la otra nota preocupante que nos proporcionan los datos del DANE sobre el comportamiento del mercado de trabajo en 2013, es la caída del empleo en la industria y en la agricultura: 4.7% y 2%, respectivamente. En el año 2000 la industria y la agricultura representaban el 13.9% y el 8.3% del PIB, respectivamente, y el 13.0% y el 21.6%% del empleo total, respectivamente. Trece años después, cada uno de estos sectores pierden 2 y 2.6 puntos porcentuales en la generación de PIB, y 1.4 y 4.6 puntos cada uno en la participación en el empleo total.


Este fenómeno no es nuevo, pero cada vez se acentúa más, como lo puso de manifiesto un reciente estudio de ANIF: "Durante los años 1975-2012, Colombia ha venido experimentando un proceso de desindustrialización a través del cual su relación Valor agregado Industrial/PIB ha venido descendiendo de niveles del 24% hace tres décadas a uno del 15% hace una década, y actualmente se perfila hacia un valor proyectado entre 9% y 12% para el período 2012-2020. En términos de generación de empleo, la industria aportaba cerca del 25% del total de empleo hace tres décadas, hace una década aportaba el 23%, pero actualmente sólo contribuye con el 13%" .


Estos resultados deben ser objeto de preocupación ciudadana, pues ambos sectores son absolutamente claves en la prosperidad de cualquier país, no sólo desde la perspectiva de la generación de valor agregado y riqueza, en ambos casos, y de la seguridad alimentaria en el segundo, sino por la importancia que ambos sectores tienen en la generación de empleo.

 

Héctor Vásquez Fernández

Analista Escuela Nacional Sindical

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Lunes, 18 Noviembre 2013 06:23

Menos Estado no resuelve el desempleo

Menos Estado no resuelve el desempleo

Luego de cinco años de haber experimentado una tasa de desempleo excepcionalmente alta desde el comienzo de la Gran Recesión, todavía resulta extraño oír el reclamo de quienes tienen acceso a los principales medios de comunicación de que la solución para los Estados Unidos se encuentra en una menor intervención del gobierno. No fue el gobierno el que nos metió en este lío; fue el sector privado. Una burbuja de ocho billones de dólares en el mercado inmobiliario fue la causa de la Gran Recesión cuando estalló. El cálculo es bastante sencillo: el gasto privado para la construcción colapsó, y los propietarios recortaron el gasto (y los préstamos hipotecarios) al desaparecer la riqueza de las viviendas.


Así, los gobiernos estaduales y locales ajustaron los presupuestos, despidieron a maestros y a otros trabajadores y se sumaron al espiral descendente de la producción y el empleo. Durante un tiempo, el gobierno federal tuvo un rol positivo con su programa de estímulo, salvando casi tres millones de empleos. Pero fue demasiado reducido. El estímulo del gobierno, al sustraer el impacto del ajuste presupuestario de los estados, fue sólo un octavo de la demanda privada que se perdió a partir de la explosión de la burbuja inmobiliaria.
Esta es la explicación básica de la Gran Recesión, así como de la economía débil y del alto desempleo que, trágicamente, continuamos sufriendo. En la medida en la que el gobierno no tuvo nada que ver con esto, el problema se relaciona con lo poco que hizo: escasa regulación del sector financiero mientras corporaciones como Goldman-Sachs, Merrill-Lynch, Lehman Brothers y otras colaboraban para inflar la burbuja inmobiliaria con préstamos y prácticas de inversión imprudentes y hasta fraudulentas. Y el estímulo insuficiente en respuesta al colapso.


Algo que también resulta irónico para los libertarios es que una de las respuestas positivas más importante a la Gran Recesión, que ha marcado la mayor diferencia en la preservación del empleo y del ingreso, provino de la Reserva Federal (Fed). La Fed ha creado más de 2,3 billones de dólares desde 2008, además de reducir a casi cero las tasas de interés a corto plazo y mantenerlas en ese nivel, lo que representó un gran empuje para la economía. El ex titular de la Fed, Ben Bernanke, se equivocó al darles a los mercados la impresión de que el banco central podría comenzar a revertir el curso antes de lo esperado. Otra vez, el problema tiene que ver con que el gobierno hace muy poco y no demasiado en respuesta a una economía débil. La paranoica fantasía de que la creación de moneda por parte de la Fed (flexibilización cuantitativa) puede elevar la inflación, y/o las tasas de interés a largo plazo (debido al temor a una futura inflación) resultaron ser infundadas. La inflación medida por el índice de precios al consumidor sigue siendo extremadamente baja, manteniéndose en el 1,4 por ciento durante el año pasado, e incluso luego de los comentarios de Bernanke, las tasas de los bonos del Tesoro a diez años se encuentran en un nivel históricamente bajo del 2,5 por ciento.


Notablemente, los conservadores que se oponen a la intervención de la Fed para promover el empleo no se quejaron cuando ésta en verdad provocó la mayor parte de las recesiones de la última mitad de siglo pasado al incrementar las tasas de interés. Esto se llevó a cabo deliberadamente para incrementar el desempleo, de forma tal de reducir los salarios –con el argumento de que era la mejor forma de reducir la inflación.


Este ejemplo es uno de los tantos que ilustran que el debate entre los conservadores y sus opositores no versa en realidad sobre la pugna entre los gobiernos y los mercados. Los conservadores apoyan la intervención bastante entrometida contra los "mercados libres" cuando tiende a redistribuir el ingreso hacia los ricos: por ejemplo, el aumento de la aplicación de los monopolios impuestos por el gobierno como las patentes y los derechos de autor; la ayuda a los acreedores a cobrar las deudas ante préstamos incobrables y la negociación de acuerdos de "libre comercio" que sólo someten a la gente trabajadora, pero no a profesionales bien remunerados, a la creciente competencia global.


El debate real no se trata tanto de si necesitamos una mayor o menor intervención del Estado, ni más o menos mercados; se trata de si son los gobiernos o los mercados quienes cumplen roles importantes en nuestra economía, si sus capacidades se utilizarán para beneficiar a la mayoría, o fundamentalmente a los más ricos, como ha sucedido durante más de tres décadas.


Por Mark Weisbrot, codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR), en Washington.


Presidente de la organización Just Foreign Policy.

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Salarios y costos laborales en la economía y en la competitividad de las empresas

Una noticia reciente de El Tiempo (eltiempo.com, 14 de octubre de 2013) indicaba que los costos laborales en Colombia atraen más firmas españolas al país. "Las empresas españolas instaladas en Colombia son ya 400, se duplicaron en dos años, atraídas por la clase media creciente, el elevado potencial de crecimiento, bajos costos laborales y más seguridad jurídica", se lee en la noticia.

 

Así nos ven desde fuera los inversionistas extranjeros, mas no así FEDESARROLLO, ni la ANDI y demás gremios empresariales, y menos el Banco de la República, entidades que cada vez que se va a discutir el incremento del salario mínimo aprovechan su influencia en los medios para afirmar lo contrario y debilitar la posición de los sindicatos, resaltando las "excesivas" cargas no salariales que pesan sobre el salario, como las cesantías, dotaciones, subsidio de transporte, los pagos a la seguridad social y los parafiscales , e indicando que el salario mínimo está muy cercano al salario promedio, que incrementos significativos del salario incentivan el incremento de los precios, desestimulan la formalización laboral y la creación de nuevos empleos.

 

Varias de estas ideas las contradice el propio funcionamiento de la economía, como, por ejemplo, que la inflación en Colombia haya bajado todos estos años, que la tasa de ocupación vaya en aumento y esté bajando la tasa de desempleo.

 

Respecto del alto nivel de informalidad, éste no lo causan los supuestos altos costos laborales sino el tamaño del mercado, dominado por grandes empresas nacionales y por multinacionales, las que en la mayoría de los casos dejan a las mipymes tan poco margen de ganancia y rentabilidad en la cadena de subcontrataciones, que no les es posible asumir los costos de la formalización.

 

Tampoco reconocen estas entidades que Colombia es una de las naciones más desiguales del planeta, la tercera de América Latina después de Honduras y de Haití, con un GINI de 0.539 que expresa una enorme desigualdad en la distribución de los ingresos. Ni reconocen que los salarios y la remuneración de los trabajadores apenas representan el 31.6% del PIB, en tanto que las ganancias del capital (el excedente de explotación y el ingreso mixto) representan el 57.6% del PIB.

 

Salarios y ganancias en la economía

 

Las cuentas anuales del DANE nos dan idea clara de lo que representan los costos laborales y la ganancia del capital en la producción y en el valor agregado. Los cuadros que siguen ilustran esta situación.

 

Tabla 1. La distribución del PIB en Colombia (%)

 2002200320042005200620072008200920102011
Crecimiento del PIB 2.53.95.34.76.76.93.51.74.6.6
Producto interno bruto100100100100100100100100100100
Remuneración a los asalariados33,733,132,432,131,932,031,732,832,831,6
Excedente bruto de explotación31,732,733,333,233,132,734,034,033,935,9
Ingreso mixto bruto25,224,424,324,123,824,023,522,922,621,7

Fuente: DANE, cálculos de la ENS.

 

Durante la última década, aunque la economía colombiana creció a una tasa promedio anual del 4.6%, las remuneraciones de los trabajadores prácticamente se han mantenido al mismo nivel dentro del PIB: 32.4%, con una disminución en el último año de 1.2 pp.

 

Esta relación mide cuánto de cada $100 de riqueza que genera el trabajo le corresponde a los 20 millones de trabajadores colombianos a través de las remuneraciones que reciben y de los aportes patronales a la seguridad social y al pago del SENA, el ICBF y las cajas de compensación. En cambio la participación del capital en el PIB, o sea de cerca de 950 mil patronos o empleadores (el denominado excedente bruto y el ingreso mixto), ha sido en la última década del 57.2% en promedio, con una ganancia de 1.1 pp en el último año. Esto quiere decir que el 2% de la población, o menos, se queda con la mayor parte de la riqueza que se genera en Colombia, y que el mayor crecimiento que ha tenido nuestra economía en los últimos años solo ha beneficiado a los empleadores.

 

La participación de los salarios en el PIB es un resultado directo de la capacidad de los trabajadores para apropiarse de una mayor cuota de la riqueza generada en el trabajo, la cual se gana a través de los sindicatos y de la negociación colectiva. En los países con mayor presencia sindical y de negociación colectiva la remuneración tienen mayor participación de en el PIB, como lo indican algunos ejemplos de países europeos en los que la tasa de sindicalización supera el 30% y la cobertura de la contratación colectiva más del 70%. En España las remuneraciones de los trabajadores representan el 54% del PIB, en Italia el 60%, y en Dinamarca el 56% .

 

Un informe de la OCDE de 2009 muestra una correlación entre países con índice de GINI inferior a 0.3 (que es un índice que muestra mayor democracia en la distribución del ingreso) y altas cobertura de la contratación colectiva. Suecia tiene un GINI de 0.23 y negociación colectiva del 87%; Finlandia 0.26 y 90%; Alemania 0.28 y 63%; Francia 0.28 y 95%; Noruega 0.28 y 72%; Holanda 0.31 y 82%.

 

Coincidencialmente, estos países figuran entre los primeros del ranking mundial de competitividad. En Colombia el GINI es 0.539, la tasa de sindicalización es de 4.6%, y la contratación colectiva es apenas 4.6% (ésta se presenta en menos del 1% de las empresas). Y en materia de competitividad ocupamos el puesto 69 entre 125 economías.

 

La conclusión de esta primera parte es que en Colombia hay suficiente espacio para el desarrollo de una política que se proponga mejorar los salarios y los ingresos de los trabajadores; que una política así nos haría más democráticos e incluyentes en lo económico; que mejorar los ingresos de los trabajadores es fortalecer el consumo de los hogares, un factor que por su peso en el PIB le daría más estabilidad al crecimiento de la economía; que mejorar los ingresos del trabajo no afecta para nada la competitividad del país, al contrario la mejora, pues mejores ingresos se traducen en más educación, mejores niveles de alimentación y de salud.

 

Costos laborales y ganancia del capital en el valor del producto y en el valor agregado

 

La siguiente tabla muestra la incidencia de las remuneraciones de los trabajadores y la ganancia del capital en el valor del producto y en la nueva riqueza o valor agregado:

 

Tabla 2. Participación de las remuneraciones y del capital en el valor de la producción y en el valor agregado.

 Remuneración a los asalariados %Ingreso mixto %Excedente bruto de explotación %
 
 Producción

 Valor

agregado

Producción

 Valor

agregado

Producción

Valor

agregado

Total18,834,612,923,821,339,4
Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca19,127,946,367,53,04,3
Explotación de minas y canteras7,99,72,73,470,2

86,0

Industrias manufactureras10,233,33,210,316,353,1
Suministro de electricidad, gas y agua9,217,01,01,841,276,2
Construcción10,221,312,926,823,749,1
Comercio, reparación, restaurantes y hoteles22,942,427,049,93,05,6
Transporte, almacenamiento y comunicaciones11,626,415,034,115,835,9
Establecimientos financieros, seguros, actividades inmobiliarias y servicios a las empresas19,913,020,026,334,945,8
Actividades de servicios sociales, comunales y personales45,275,45,38,87,813,0

Fuente DANE. Cuenta de producción y generación del ingreso por ramas de actividad económica. Cálculos de la ENS.

 

De cada $100 de producto, $18 corresponden al costo laboral total y $34.2 a la ganancia de los empleadores. Y respecto a la forma como se distribuye la nueva riqueza generad en el trabajo, el 63.2% va para los empleadores y el 34.6% para los trabajadores.

 

El cuadro muestra que la mayor participación de las remuneraciones en el valor del producto la tienen sectores que son intensivos en mano de obra, o en el trabajo, como las actividades de servicios, en las que se ubican los servicios de educación y de salud; comercio, hoteles y restaurantes, el sector financiero y el sector agropecuario. Por el contrario, los sectores de minas, electricidad gas y agua, transporte, almacenamiento y comunicaciones, y el sector de la industria, presentan participaciones cuya incidencia se podría calificar de marginal, o al menos que en ellas no tendría ningún impacto en su competitividad estrategias conducentes a reducir costos laborales, como es el caso de la industria, en la que el factor trabajo apenas tiene incidencia del 10.2% en el valor de la producción.

 

Como lo muestra la tabla 2, el sector de la minería es el que presenta la peor distribución del ingreso: 86% a favor del capital, el 9.7% para los trabajadores. Este sector es dominado por empresas transnacionales, a las que los diferentes gobiernos les han otorgado todas las gabelas posibles para explotar nuestros recursos y nuestros trabajadores, dejándonos los daños ambientales, regiones atrasadas dominadas por la corrupción y el clientelismo, y muy pocos impuestos, como lo muestra el hecho de que apenas aporten 1.8 punto en impuesto: 0.8% sobre el valor del producto y 1% sobre el valor agregado.

 

Lo mismo vale decir para el suministro de electricidad gas y agua, un sector que presenta altísimas tasas de rentabilidad, con un alto impacto en el consumo de los hogares, y con una apropiación a favor del capital del 76.2% del valor agregado generado en el trabajo.

 

Como se ve, hay espacio suficiente para mejorar salarios e ingresos sin que la economía se afecte en su competitividad. Simplemente lo que se requiere es una mejor distribución del ingreso, un resultado que por supuesto afectaría la participación del capital en la distribución del ingreso, pero que en ningún sentido afectaría la competitividad de las empresas.

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