Duque busca atraer inversión extranjera con su primera reforma tributaria

El presidente colombiano promete ante empresarios de 40 países "reducir la carga a los que generan empleo"


El Gobierno colombiano enviará esta semana al Congreso una reforma tributaria que refleja una de las obsesiones de su nuevo presidente, Iván Duque. Esto es, presentar a Colombia ante la comunidad internacional como un país atractivo para invertir. La nueva legislación, que el mandatario esbozó el lunes ante inversores de más de 40 países, busca, aseguró, “reducir la carga tributaria a los que generan empleo a esas micro, pequeñas, medianas y grandes empresas” y que “este país genere más empleo formal”.


El Ejecutivo propondrá, por ejemplo, una exención de 10 años del impuesto de renta a los empresarios que inviertan en el campo, con proyectos de desarrollo productivo agroindustrial, con la condición de generar “un mínimo de puestos de trabajo”. “Sí, Colombia está creciendo quizás por encima de muchos países de la región este año, casi el 3%, un 2.8%, y muy seguramente el año entrante la meta que quiero trazarme es que lleguemos al 4% para seguir creciendo”, enfatizó Duque, que hizo hincapié en la importancia del turismo y de la llamada economía naranja, es decir, las industrias creativas, en un país tradicionalmente vinculado al sector extractivo.


“En temas como robótica, inteligencia artificial… economía naranja, también cero impuestos de renta por los primeros cinco años a cambio, por supuesto, de generar un mínimo en puestos de trabajo”, prometió el mandatario. “En el emprendimiento de nuestro país entra a jugar un papel fundamental la música, el diseño, el cine, la literatura, festivales, carnavales, arquitectura, publicidad, joyería”, agregó.


Con respecto al turismo -“el nuevo petróleo de Colombia”, dijo-, el presidente se fijó una meta: “Nuestra apuesta es que Colombia tenga 6 o 7 millones de turistas en estos cuatro años y que podamos abrir un camino de políticas de largo plazo para que rápidamente pueda superar el umbral de los 10 millones de turistas”.


Para lograr los objetivos que se propone, Duque intentará concretar uno de los compromisos de la campaña electoral: reducir la burocracia y adelgazar la Administración. Con esta reforma, el Gobierno intenta atraer capital extranjero. El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo puso en marcha un plan de estímulo bautizado como Estado Simple, Colombia Ágil. El objetivo final consiste en "eliminar, racionalizar y agilizar trámites que se vuelven muchas veces en un dolor de cabeza para el sector privado”. "En estos casi 90 días ya llevamos cerca de 50 trámites intervenidos, llegaremos a 100 antes de terminar el año y esperamos que en el primer año de gobierno tengamos cerca de 900 trámites, porque lo que nos interesa es que el Estado no sea obstáculo", aseguró el mandatario.

F. MANETTO
Bogotá 30 OCT 2018 - 17:02 COT

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Sintrametro, en la mira por las fallas técnicas del Metro de Medellín

El Metro de Medellín ha tenido un inicio de año difícil. Las fallas técnicas en la prestación del servicio despertaron un grado de insatisfacción hasta ahora no visto entre sus usuarios. El origen de las fallas son un misterio, sin embargo, el Sindicato del Metro de Medellín, en busca de mejorar las condiciones laborales y ofrecer un mejor servicio de transporte, recibió como respuesta por parte de la gerencia que son los trabajadores sindicalizados los responsables de estas dificultades.


Durante los meses de febrero y marzo, diversos comunicados de prensa advirtieron sobre las fallas en las estructuras de las cateranarias del Metro justo en los horarios de mayor congestión; los protocolos de seguridad y control aplicados por la empresa en esos momentos no son los más adecuados, en muchas ocasiones los usuarios no tienen derecho a la devolución de los pasajes, en repetidas situaciones son obligados a bajarse de lo trenes y caminar por los carriles hasta llegar a alguna estación, además de soportar la congestión que se forma en las estaciones.


Tras el telón


Desde el 2013, empleados del Metro de Medellín decidieron sindicalizarse y conformar a Sintrametro, buscando mejorar sus condiciones laborales y a su vez el servicio de transporte en los distintos sistemas integrados como MetroCables, MetroPlus, tranvía y buses intermunicipales. Un servicio que funciona desde las 4:00 am hasta las 11:00 pm con un número de usuarios desconocido, porque en la medida que expanden su megaproyecto más crece la demanda, lo que requiere que sus empleados cuenten con condiciones de trabajo dignas que los motive a tener un mejor desempeño.


Sin embargo, hace 40 días que los empleados sindicalizados presentaron su pliego de peticiones (ver imagen) ante la gerencia y la junta administrativa del Metro, pero el pasado 23 de marzo la mesa de negociaciones se levantó sin ningún acuerdo y con la posibilidad latente de llevar el caso a un Tribunal de Arbitramento, pues Sintrametro no cuenta con la opción de huelga dado que el Metro está catalogado como servicio público esencial –caso similar al de los pilotos de Avianca–. Lo grave del asunto son las insinuaciones por parte de la gerencia de Tomás Elejalde Escobar, responsabilizándolos en parte por las fallas técnicas presentadas por el sistema en las últimas semanas.


Imagen 1: Pliego de peticiones de Sintrametro.

 

 

 

La cantidad de fallas técnicas que puede llegar a presentar un sistema de transporte como el Metro de Medellín son incontables y muchas no previsibles, sin embargo, la junta administrativa de la empresa ha demostrado negligencia al no tomar las medidas necesarias para no solo prestar un servicio eficiente sino, además, para no poner en riesgo la vida de sus usuarios, pues no se sabe qué tan seguro puede ser el sistema en momentos de crisis.


La presidenta de Sintrametro, en entrevista con la Escuela Nacional Sindical de Medellín, afirmó que “la Administración está siendo irresponsable con este tema. En los últimos días se han dado cantidades de fallas en el Sistema Metro, y ante eso hemos visto que el gerente Tomás Elejalde ha hecho salidas en falso. No solamente culpa a los trabajadores sino a los usuarios del sistema. Quienes vienen siguiendo este tema se dan cuenta que el gerente siempre soslaya el problema, no ha querido aceptar que la falla está en la falta de repuestos, de señalización y la disminución de personal, hay sobrecarga laboral. Eso nos preocupa. Aunque también creo que los ciudadanos de Medellín no creen en las acusaciones que nos hace, porque finalmente somos los que, cuando hay fallas técnicas, hacemos posible que el sistema se restablezca de manera rápida”.


Mientras tanto, los usuarios siguen dudando frente a la efectividad de usar el metro para transportarse, pues durante las últimas semanas muchos han llegado tarde a sus destinos, entre ellos sus puestos de trabajo, el que puede perderse por este tipo de contingencias. Sintrametro espera convocar a asamblea la próxima semana para determinar cuáles son las acciones a seguir para ganar su lucha.

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"Con la web y el móvil, está desapareciendo la diferencia entre tiempo de trabajo y tiempo de vida"

En pleno fin de semana y de madrugada, recibimos un mensaje del trabajo. ¿Cuál es nuestra respuesta? Leerlo y contestar. Este es el impactante -por lo común y cotidiano- punto de partida del último libro del filósofo Maurizio Ferraris, Movilización total.

El título remite a un concepto acuñado por el filósofo y escritor Ernest Jünger en 1930, mediante el cual se trataba de pensar la novedad que supuso la I Guerra Mundial: hizo desaparecer las distinciones entre el trabajo y el ocio, entre lo público y lo privado, entre la producción y la reproducción, promoviendo una "disponibilidad absoluta" en el tiempo y el espacio al poder económico-militar.


¿Vivimos hoy, paradójicamente en tiempos de paz, una nueva "movilización total"? ¿Están desapareciendo, con las nuevas formas de trabajo y de comunicación, las fronteras entre los tiempos de trabajo y los tiempos de la vida? ¿Estamos hoy, mediante nuestros teléfonos móviles, siempre "disponibles" a la llamada del poder?


Ese mensaje que usted recibe, las "llamadas" que recibimos todos los días a través de nuestros móviles, no hay que confundirlas con simples transmisiones de información, con meras formas de comunicación, sino que hay que pensarlas más bien como un mandato, como una orden. Es su propuesta. ¿Qué tipo de orden? ¿Una llamada a hacer qué?


Como una orden que se apoya en la misma autoridad que la de “el rostro del otro” en la ética de Lévinas: el otro me llama, tengo que responder, no responderle significaría negarle la dignidad humana, no considerarlo como un interlocutor. Pero, obviamente, esta autoridad no es necesariamente tan noble y humanitaria. Puede ser la autoridad de un superior, la carta del emperador o, en definitiva, de alguien que tenga poder sobre nosotros y que nos pide algo, por ejemplo que trabajemos a cualquier hora estemos donde estemos. Da igual que se trate del rostro del otro como debilidad, o de una petición autoritaria, es en cualquier caso una orden, y el mundo social está basado precisamente en esta orden: en el fondo, si no respondiera a sus demandas sería descortés, pero si respondo a sus demandas reacciono a una orden, por muy amable y cordial que sea.


¿Por qué respondemos a la llamada? ¿Qué hace de ella algo tan irresistible? ¿Qué papel juegan ahí tanto la responsabilidad individual a la que interpela la llamada como la búsqueda de reconocimiento a la que estamos tan sujetos hoy?


Imaginemos un mundo en el que no se respondiera nunca a las llamadas. Sería un mundo sin móviles, obviamente, pero también un mundo sin cartas (¿para qué escribir si nadie responde?), sin libros (¿para qué escribir si nadie lee?), por lo tanto también sin blogs (y, por lo tanto, cabría preguntarse qué hacemos usted, quien nos lee en este momento y yo). Lo que sería peor: sería un mundo sin humanidad, porque los seres humanos son animales sociales, por tanto responden a la llamada, por definición. Me parecen argumentos suficientemente sólidos para responder a la llamada.


La culpa, ese sentirse permanentemente en culpa que usted menciona, es sin duda una de las fuentes actuales de sufrimiento (tantos mails por responder, etc.). ¿Cómo entender esa "culpa", un mal que parecía asociado a paisajes culturales impregnados de lo religioso? ¿Y qué puede hacerse para combatirla, si es que puede hacerse algo?


La culpa, efectivamente, parece tener que ver con lo religioso: el “¿Dónde estás?” que decimos al teléfono recuerda mucho el “¿Dónde está tu hermano?” con el que Dios interpela a Caín. Al mismo tiempo, no creo que el sentimiento de culpa sea un efecto de la religión; más bien, la religión es una de las infinitas consecuencias del sentimiento de culpa, que parece consustancial a la naturaleza humana.


Y que nos aflija el sentimiento de culpa no es en absoluto un mal. Cuando encontramos a alguien inmune al sentimiento de culpa, difícilmente estamos ante un espíritu libre nietzscheano (suponiendo que algo así haya existido alguna vez, dado que Nietzsche era de todo menos inmune al sentimiento de culpa). La mayoría de las veces se trata de un idiota, un insensible, un bruto, un criminal. En otras palabras, sentirse culpable no es bueno, pero no sentirse culpable es peor.


El título del libro, y mucho de su reflexión, remite al concepto de "movilización total" en Jünger. En ese ensayo de 1930, se analiza cómo el poder militar-económico exige una disponibilidad total, se alimenta de la destrucción de sentidos capaces de orientarnos autónomamente y elimina las fronteras entre el trabajo y el ocio, el dentro y el fuera, la producción y la reproducción, lo público y lo privado. ¿Cómo se relaciona usted con ese concepto de Jünger? ¿Cómo lo retoma y cómo lo resignifica? ¿Cómo puede ser que un concepto de 1930, asociado a la experiencia de la Primera Guerra Mundial, sirva hoy para explicar el presente?


Obviamente, es una paradoja y fue esta paradoja la que me hizo reflexionar. Jünger soñaba con un estado totalitario, pero este estado totalitario se llevó a cabo de forma imperfecta. Todavía en 1943, Goebbels se quejaba de que en Alemania no estuviesen dispuestos aún a la guerra total y de que quedaran resquicios de vida burguesa. Se podría concluir que si ni siquiera los nazis fueron capaces de llevar a cabo la movilización total, entonces no lo puede conseguir nadie. Sin embargo no ha sido así.


Medio siglo después de la segunda guerra mundial, y en países liberales, caracterizados por un fuerte énfasis en lo que se refiere a los derechos individuales, han aparecido la web y el teléfono móvil, y en este momento ha empezado a realizarse la movilización total: la exigencia de responder en cualquier momento; la desaparición de la diferencia entre el tiempo de trabajo y el tiempo de la vida (que era, no solo el sueño de Jünger, sino también uno de los sueños de la sociedad comunista según Marx); la desaparición de las clases, sustituidas por mónadas conectadas las unas a las otras a través de las pantallas de sus aparatos (y también la desaparición de las clases era un objetivo no solo de Jünger sino también de Marx).


El resultado es, paradójicamente, que nuestra sociedad –la llamada sociedad neoliberal, turbocapitalista, etc.– ya no es capitalista, y recuerda por el contrario aspectos del comunismo realizado según Marx. En lugar de mercancías producimos documentos (o sea que ponemos en primer plano la relación entre las personas que precedentemente se escondía y se reificaba en las mercancías). En lugar del trabajo retribuido tenemos una movilización no retribuida cuyo único objetivo es el reconocimiento por parte de los demás (no hay nada más narcisista que el selfie: Narciso no estaba conectado, quien se hace el selfie sí y se lo hace precisamente porque está conectado). En lugar de la alienación que nos fuerza a realizar gestos repetitivos que se reproducen durante horas a lo largo de toda una vida laboral, tenemos la desaparición de la diferencia entre vida y trabajo, o sea la realización de la humanidad comunista de La ideología alemana, aquella en la que por la mañana se va a pescar, por la tarde se critica, por la noche se atiende al ganado (mutatis mutandis: por la mañana se vuela low cost, por la tarde se discute en un blog, por la noche se participa en un festival Talent...).


¿Estamos contentos? Es obvio que no. Pero al menos tenemos que hacer una cosa, por honestidad intelectual: dejar de hablar de turbocapitalismo, de liberalismo desencadenado, de tramas astutas y de complots, y en su lugar, fijarnos en las características del mundo en el que vivimos (y en nuestras responsabilidades dentro de él). Solo este examen de la realidad hará que la crítica sea eficaz, y posible la transformación.


Sin duda, en la actual "movilización total" uno de los factores más importantes es el registro, la escritura. Es lo que hace de la llamada algo "vinculante", lo que permite la trazabilidad, lo que sostiene el orden. ¿De qué tipo de registro y escritura se trata en el caso de la web y el móvil? ¿Qué diferencia esta "escritura" de otras escrituras de poder (la del poder burocrático, por ejemplo)? ¿Cuál es el poder específico de esta?


No creo que la escritura en la web sea diferente a la del poder burocrático, es lo mismo, y precisamente por esta razón la web moviliza con la misma autoridad, y con mayor eficacia (siendo ubicua) que la burocracia tradicional. Tanto es así que la burocracia se hace más potente –y no solo más user friendly, como a menudo se sostiene– a través de la web. Ya no tenemos que hacer cola para obtener documentos, esta es la comodidad para nosotros. Pero por otra parte, la burocracia puede saber muchas cosas (si hemos pagado las facturas, cuál es nuestra renta) y tener la certeza de que sus mensajes nos llegan al instante, y nos llegan a nosotros, a nuestro smartphone. Esta es la comodidad para la burocracia.


Sobre todo, entre nosotros y la burocracia ya no hay diferencia ya que cada uno se convierte en burócrata de sí mismo y de los demás: el doble check de Whatsapp es un potentísimo sistema jurídico y burocrático que asegura con certeza no sólo que hemos recibido el mensaje, sino también que lo hemos leído y que, por lo tanto, somos plenamente responsables de nuestra posible no respuesta.


¿Podemos no responder a la llamada? ¿Imagina usted formas individuales y colectivas de in-disposición, de olvido, de pérdida e ilocalizabilidad? Rechazar la visibilidad y la trazabilidad, ¿es necesariamente suicida? Toda una serie de pensadores y grupos radicales contemporáneos, como Franco Berardi (Bifo) o el Comité Invisible, están pensando (y tratando de practicar) formas de "desconexión": anonimato, invisibilidad, sustracción, etc. ¿Cuál sería, en este sentido, su propuesta, su línea de fuga?


Mi línea de fuga no es la desaparición, sino la comprensión. Desaparecer, volvernos ilocalizables, es la solución romántica: ir a vivir al campo y soñar con ese estado de naturaleza. Pero, ¿qué le decía Voltaire a Rousseau? “Tras leer su libro, se tiene el deseo de caminar a cuatro patas, pero, como he perdido el hábito hace ya más de sesenta años, temo que no podré recuperarlo”. Y prosigue haciendo observaciones sobre el hecho de que no puede alcanzar el estado de naturaleza porque necesita a los médicos; yo podría decir lo mismo: los reumatismos no me permiten huir a la naturaleza, ni siquiera ese tipo de huida particularmente radical que es la desconexión. Dejo esta empresa a los más jóvenes o a los más heroicos, por lo que me concierne me limito a desear la elaboración de una razón práctica para la web, de normas para civilizar la praxis en la web y, por mi parte, trato de hacer lo que está en mi mano para contribuir a esta elaboración.

Por, Amador Fernández-Savater
19/01/2018 - 20:44h
Traducción del italiano: Laura Muñoz Villacañas

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Sábado, 02 Diciembre 2017 07:49

Presiones y ocultamiento

Las fumigaciones con glifosato en las plantaciones de soja han generado campañas contra Monsanto, el fabricante del herbicida, en toda América Latina / Foto: Héctor Piastri.

 

La Unión Europea acaba de prolongar por cinco años la autorización del uso de glifosato, aunque desde hace meses los medios en todo el mundo vienen revelando cómo el inventor del herbicida, el gigante de la agroquímica Monsanto, manipuló informes científicos, presionó a organismos de control y sobornó a la prensa para cuestionar la toxicidad de la sustancia. Gracias a varios juicios en su contra en Estados Unidos, la empresa tuvo que presentar miles de documentos internos, que junto a la documentación de los querellantes fueron en gran parte desclasificados por la justicia. Se trata de los Monsanto Papers. El presente artículo es sólo una de las tantas investigaciones periodísticas que provocaron.

En abril de 2014 una pequeña organización de base llamada Moms Across America anunció que había analizado diez muestras de leche materna y encontrado glifosato en tres de ellas. El glifosato es el herbicida más utilizado en el mundo y el ingrediente principal de Roundup. Aunque los niveles de glifosato encontrados por Moms Across America estuvieron por debajo de los límites de seguridad establecidos por la Agencia de Protección Ambiental (Epa) y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda) para el agua potable, los resultados causaron revuelo en las redes sociales.

Las pruebas de Moms Across America no formaban parte de ningún estudio científico formal, pero Monsanto –el propietario de la marca Roundup y el principal fabricante de glifosato– salió en defensa de su plaguicida más rentable, basándose en un nuevo estudio que no había encontrado glifosato en la leche materna. Pero esta investigación, supuestamente “independiente”, en realidad fue financiada por la corporación.

Zen Honeycutt, fundadora de Moms Across America, dice que ha sido duramente criticada por anunciar la contaminación de la leche materna, ya que esto no era el resultado de un estudio científico formal. Pero declara que su intención era “averiguar si el glifosato estaba o no en la leche materna, y si lo estaba, que se realizaran más estudios científicos y de ese modo provocar un movimiento para que las políticas cambiaran”.

La reacción a la iniciativa de Moms Across America sigue un patrón que surgió a partir de 1974, cuando la Epa registró por primera vez el uso de glifosato: cuando se plantean dudas sobre la seguridad de la sustancia, Monsanto se asegura de que las respuestas sirvan a sus intereses económicos, en lugar de la precisión y transparencia científicas.


UN POLÉMICO ESTUDIO.


Nuestra investigación de dos años da como resultado una evidencia incontrovertible de que Monsanto ejerció una profunda influencia sobre las decisiones de la Epa desde que el glifosato apareció por primera vez en el mercado, a través de Roundup, hace más de 40 años.

Ahora que se han hecho públicos, hemos examinado detalladamente los documentos de la Epa desde los primeros días en que la agencia comenzó a evaluar el glifosato. Partes significativas de los documentos relevantes han sido parcialmente censuradas u omitidas por completo. Pero este material archivado revela que los científicos de la Epa, que consideraron inaceptable gran parte de los datos presentados por Monsanto, sí le dieron gran importancia a un estudio de ratones de 1983 que demostró que el glifosato era cancerígeno.

Sin embargo, su interpretación fue posteriormente revertida por el consejo de dirección de la Epa y juntas asesoras, aparentemente bajo la presión de Monsanto. En los años venideros ese estudio fundamental de 1983 sobre los ratones sería enterrado bajo capas de análisis engañoso buscando opacar su significado. Hoy la Epa y Monsanto continúan citando ese estudio como prueba de que el glifosato no representa un riesgo para la salud pública, pese a que la evidencia real del estudio indica lo contrario.

Mientras tanto, la Epa ha pasado por alto cada vez más resultados de investigaciones que sugieren que el glifosato es peligroso. En marzo de 2015 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (Iarc) determinó, con base en múltiples estudios arbitrados publicados desde 2001, que el glifosato es “probablemente carcinógeno para los humanos”. Pero la Epa no ha cambiado su clasificación. En cambio, la agencia emitió una refutación en setiembre de 2016 que decía que sus científicos “no estaban de acuerdo con la Iarc”, y citó el estudio de ratones de 1983 como evidencia de no carcinogenicidad.

La cómoda relación de la Epa con Monsanto sigue siendo objeto de controversia. La Oficina de Inspección General de la agencia, un organismo de supervisión independiente, está investigando si Jess Rowland, un ex subdirector de la Oficina de Programas de Plaguicidas de la Epa, se sumó a Monsanto para “matar” una investigación del Departamento de Salud estadounidense sobre el glifosato provocada por el lanzamiento del informe de la Iarc. El 28 de abril de 2015 Dan Jenkins, un gerente de asuntos regulatorios de Monsanto, le comentó a sus colegas en un e-mail que Rowland le había dicho: “Si puedo matar esto, debería obtener una medalla”.

Mientras tanto, gente en todo Estados Unidos está demandando a Monsanto, alegando que sus problemas de salud y la muerte de sus seres queridos están asociados al glifosato. Al menos 1.100 de estos casos están en los tribunales estatales, y 240 más en los tribunales federales.


EL AUGE DEL GLIFOSATO.


En 1974 se echaron 635 mil quilos de glifosato sobre los campos de Estados Unidos. En 2014 se habían aplicado 125 millones de quilos. El uso del glifosato comenzó a florecer en la década de 1990, cuando el Departamento de Agricultura estadounidense aprobó la solicitud de Monsanto de comercializar semillas de maíz, soja y algodón que habían sido genéticamente modificadas para resistir al Roundup.

En Estados Unidos la Epa autoriza el uso de glifosato para más de 100 cultivos, como trigo, arroz, avena, cebada y alfalfa. A raíz de la clasificación Iarc, el pasado mes de marzo California calificó al glifosato como carcinógeno, en virtud del programa del estado Proposition 65, que exige a las empresas notificar a los consumidores sobre los ingredientes químicos cancerígenos presentes en sus productos.

El glifosato se usa en todo el mundo, en más de 160 países. En 2015 las ventas de plaguicidas de Monsanto generaron 4.760 millones de dólares, gran parte de los cuales se deben a las ventas del glifosato utilizado en los campos plantados con semillas genéticamente modificadas resistentes al herbicida de la empresa.

A pesar de que los centros para el control y prevención de enfermedades (Cdc) regularmente estudian la sangre y orina de los estadounidenses en busca de unas 200 sustancias químicas industriales (incluidos los plaguicidas), el glifosato no es una de ellas. El Departamento de Agricultura se ha negado a detectarlo en los productos alimenticios. Pero recientemente la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (Fda) reinició su programa de control del glifosato en los alimentos, aunque todavía no hay datos disponibles.

Por falta de buenos datos oficiales, varias Ong han encargado pruebas para detectar residuos del herbicida en los alimentos. La prueba más reciente, realizada por Food Democracy Now, encontró glifosato en los cereales Honey Nut Cheerios, galletas Ritz, Oreo y papas fritas Lay’s.


“PELIGRO.”


Cuando el glifosato fue comercializado por primera vez en 1974, la Epa había cumplido sólo cuatro años y se encontró con una gran colección de sustancias químicas para evaluar. En ese momento los protocolos para las pruebas de toxicología eran relativamente flexibles, y la Epa tardó hasta 1986 en establecer sus directrices. No obstante, el análisis del glifosato que hace la Epa todavía se basa en gran medida en los datos iniciales.

El primer ejemplo que hemos encontrado de que Monsanto intentó mitigar la percepción de la toxicidad del glifosato es de mayo de 1973, el año previo a la autorización del herbicida. El biólogo Robert D Coberly, de la sección de toxicología (TB) de la División de Registros de la Epa, recomendó que, debido a que el herbicida tendía a causar irritación ocular, la palabra “Peligro” figurara en la etiqueta de una fórmula de Roundup que Monsanto quería registrar.

En noviembre de 1973 L H Hannah, jefe de personal de Monsanto, escribió una carta a la Epa. Según un memorando del personal de TB a la División de Registro, la empresa “protestó por nuestra recomendación” y sugirió que la irritación ocular observada en las pruebas fue causada por “una infección secundaria en ojos previamente irritados”, no por el herbicida. El personal de la Epa se mostró reacio a retractarse, pero Monsanto insistió. La correspondencia completa no está disponible, pero en enero de 1976 Monsanto solicitó que en la etiqueta la palabra “Peligro” fuera cambiada por “Precaución”. En junio de 1976 la Epa aceptó la solicitud.


(Tomado de La Vaca, por convenio. Brecha reproduce fragmentos. El artículo fue publicado originalmente en la revista In These Times.)

 

 

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¿Cuba, reorganización de las reformas o pasos atrás?

A pesar de que el gobierno cubano ha repetido una y otra vez que la suspensión de las licencias para trabajadores autónomos es una medida temporal para reestructurar el sector privado, mucha gente teme que se prolongue en el tie


La suspensión de licencias para ejercer el trabajo autónomo cayó como un balde a agua fría sobre la sociedad cubana. A pesar de que el gobierno ha repetido una y otra vez que se trata de una medida temporal para reorganizar el sector privado, mucha gente teme que se prolongue en el tiempo. Alejandro, un lector del sitio oficial Cubadebate, comenta: “Ya veremos si el carácter temporal de la suspensión de las nuevas autorizaciones es como las cooperativas, que hace más de 3 años que no se abre ninguna”.
En esa misma página web, un representante del Ministerio del Trabajo trata de defender la medida, mientras la gran mayoría de los lectores la cuestionan. Yosjan, por ejemplo, advierte que “Cuando llegue la próxima alza del turismo en Cuba vamos a ver muchas calles y barrios de la Isla ocupados por casas de campaña y mochileros. La infraestructura hotelera del país no es suficiente para cubrir la cuota de turismo prevista”. Y no es una exageración, ya algunos turistas han tenido que dormir en los parques de Viñales y Trinidad.


Entre las razones para la suspensión de licencias, la fundamental es que los trabajadores autónomos compran insumos en el mercado negro, la mayor parte de los cuales proviene del robo en las empresas estatales. Otro lector, Emigdio, responde al Ministerio del Trabajo que “Llevamos desde antes de la primera autorización de licencia por cuenta propia hablando de la necesidad del mercado mayorista, y uds, los que dirigen este país, no se pronuncian ni toman una sola medida”.


El problema de fondo es que se autorizó el trabajo de herreros, chapistas y carpinteros, por ejemplo, sin abrir mercados donde pudieran comprar los insumos que requieren para desarrollar sus oficios. Inevitablemente el hierro, la madera o los gases para soldar salen, de forma ilegal, de las empresas del Estado. Otro tanto ocurre con los sastres quienes muchos casos se dedican a vender prendas de vestir, entradas al país de contrabando.


Estos problemas son muy antiguos y se han agudizado desde la apertura económica impulsada por el actual gobierno, cuando los trabajadores autónomos pasaron de 100 mil personas a casi 600 mil, convirtiéndose en el 12% de la fuerza laboral y ganando, como promedio, 3 veces más que los empleados estatales. Lo autónomos crearon 2500 restaurantes y bares particulares en pocos años, mientras las habitaciones de alquiler privadas para turistas llegaron a la cifra de 22 mil, una cuarta parte del total disponibles en la isla.


El Presidente Raúl Castro aseguró el pasado mes en el Parlamento que “no hemos renunciado al despliegue y desarrollo del trabajo por cuenta propia, ni a proseguir el experimento de las cooperativas” pero advirtió también “que el ritmo y la profundidad de los cambios” estarán “condicionados por la capacidad que tengamos de hacer las cosas bien”. Sin lugar a dudas era el preámbulo de lo que acaba de ocurrir, de hecho la resolución gubernamental fue firmada días antes de la reunión parlamentaria.
El rápido crecimiento del trabajo autónomo y de las pequeñas empresas (aun ilegales) podría ser lo que hizo sonar las alarmas. Las autoridades han sido claras al afirmar que el sector privado debe tener un peso menor que el estatal y recalcar también que no se permitirá la concentración de las riquezas. Además, algunos políticos se oponen a la apertura de mercados mayoristas porque eso significaría vender más barato a los que mayor poder adquisitivo tienen.


El debate es muy complejo en una sociedad en la que, durante décadas, las diferencias sociales fueron mínimas. Hoy la brecha entre ricos y pobres crece y, sobre todo, se hace evidente dado que quienes más ganan ya no tienen que ocultar sus privilegios. Aun así, Cuba está muy lejos de enfrentar la realidad de América Latina, donde conviven algunas de las mayores fortunas del mundo con unos altísimos niveles de pobreza extrema, desnutrición y no acceso a servicios básicos de salud o educación.
El debate está sobre la mesa. Para poder dedicarse a los temas centrales, el Estado necesita ceder a los particulares muchas de las actividades económicas menores. Así puede además reducir el número de empleados públicos, que actualmente representan casi el 90% de la población laboralmente activa. La apuesta fue abrir el trabajo autónomo y en un futuro las pequeñas y medianas empresas privadas. Sin embargo, temen que esto provoque una mayor concentración de las riquezas y aumenten las diferencias sociales.

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Los sinsabores del cabildo abierto en defensa de la ETB

La posible privatización de la Empresa de Teléfonos de Bogotá atiza amores y desamores en Bogotá. El reciente cabildo abierto organizado por Sintrateléfonos y Atelca, con una asistencia de 800 personas y apoyados por diversidad de procesos sociales así lo reveló. Aunque según el Alcalde y el gerente de la empresa la decisión está tomada, el camino para así concretarlo tendrá que sobreponerse a la consulta popular sobre la venta y la revocatoria de Peñalosa.

 

Vamos a asistir al cabildo pero “la decisión está tomada”1. Con estas palabras reconfirmó Jorge Castellanos, gerente de la Empresa de Teléfonos de Bogotá (ETB) la determinación de la actual alcaldía bogotana de proseguir con el programa para privatizar esta empresa. Palabras que determinaban de entrada lo limitado e infuncional de este espacio.

 

El cabildo abierto fue propuesto, liderado y convocado por los sindicatos de la empresa, como un mecanismo y espacio para desnudar los verdaderos intereses que están detrás de la decisión privatizadora, y como expresión de la democracia participativa que debería obligar a la reversión de tal determinación.

 

Para hacerlo realidad, sus impulsores emprendieron la recolección de firmas, las cuales finalmente sumaron 44.960, con lo cual el Consejo Nacional Electoral no pudo negar la deliberación ciudadana. Los pasados 28 de febrero y 7 de marzo fueron establecidas para tal fin, y la sede del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (Idrd) fue el espacio escogido para las sesiones cabildantes.

 

Primera sesión

 

El auditorio Presidente del Idrd estaba punto de llenarse a las 9:00 am del pasado 28 de febrero, algunos funcionarios de la ETB, otros del Distrito y los concejales estaban presentes. Decenas de trabajadores y otros pobladores de la ciudad colmaban el auditorio. En el exterior del auditorio más gente. El ambiente que reinaba entre unos y otros era de confianza en sus argumentos, confiando los trabajadores que una vez –como sucedió en otras 15 o más oportunidades a a través de alegatos judiciales– quebrarían la decisión privatizadora.

 

De manera puntual todo estaba listo para arrancar la sesión. En el listado de oradores 41 inscritos, cada uno de los cuales podría exponer sus razonamiento durante 7 minutos. El vocero de Sintrateléfonos contaría con 40 minutos para abrir el cabildo.

 

Cerca de las 9:15 am, el alcalde Enrique Peñalosa ofreció una rueda de prensa amarrada: solo dos periodistas estaban elegidos para realizar preguntas, y sólo ingresaban los medios oficiosos. ¿Información o propaganda?

 

Allí el burgomaestre aseguró que su responsabilidad como Alcalde no estaba en “hacer inversión en empresas, sino hacer inversión en la gente, hacer inversión en hospitales, jardines sociales, en colegios [...]”. El mandatario fue enfático en la necesidad de construir esta infraestructura en la ciudad, sin poder precisar cifras que le dieran la razón. Según su visión de la ciudad y de sus bienes públicos, la ETB no es una empresa del Distrito, sino un recurso del cual valerse para promover el “desarrollo social”.

 

El Alcalde insistió en el riesgo que tiene la ETB, comparándola con empresas de países como Alemania, de perder su actual valor. Seguidamente, afirmó que la decisión sobre la venta ya estaba tomada, reconfirmando así lo ya dicho por el gerente de la ETB y dejando claro que el cabildo que estaba por iniciar sesión era un mero hecho simbólico.

 

Una vez culminada la rueda de prensa arrancó el cabildo. Uno a uno fueron tomando sus minutos la totalidad de las personas inscritas, unos en contra de la venta del importante recurso público y otros en favor.

 

Las horas pasaban, ya en la tarde el ambiente del cabildo se tornó tenso a causa de la intervención de Enrique Peñalosa, una simple réplica de su discurso maltrecho de la rueda de prensa matutina. Además de las palabras de Jorge Castellanos, quien aludió a las cifras de la empresa en los últimos 10 años, enfatizando en el supuesto estancamiento de sus ingresos por pérdida de clientes: donde la empresa “bajó” de un 1.6 por ciento en 2007 a un 1.5 en 2016; más la pérdida de participación en el mercado desde el 2010, año para el cual la empresa contaba con una participación de un 50 por ciento, caído a un 34 por ciento para el 2016.

 

Pese a sus datos, por parte alguna daba respuesta al cuestionario radicado 5 días antes por Sintrateléfonos y Atelca y dirigido a este funcionario y al Alcalde. La dilación era la norma. Al final el presidente del Concejo de la ciudad confirmó que el cuestionario sería resuelto el 7 de marzo cuando sería llevada a cabo la segunda sesión de este espacio deliberativo. Esta primera parte del cabildo dejó la sensación de que todo seguía igual, y tal vez en la segunda los sectores populares lograban sus cometidos.

 

Segunda sesión

 

Sin duda los funcionarios del Distrito habían evaluado lo sucedido el 28 de febrero. A las 9 am del 7 de marzo el recinto del Idrd ya estaba repleto de funcionarios públicos y de gente afín a ellos. Por fuera del recinto, los trabajadores de la empresa de teléfonos, y pobladores provenientes de distintas localidades capitalinas. Unos y otros exigían que los dejaran ingresar, pero con resultado negativo.

 

El ambiente en el auditorio también era más tenso. Las arengas, gritos, chiflidos y pancartas en contra del Alcalde y en su defensa dejaban entreverlo que sería el orden del día.

 

Enrique Peñalosa fue el primero en intervenir, sin rodeo alguno aclaró que en las condiciones que se encontraba la ETB, sólo “un comprador especializado podría sacar el potencial de la empresa y le va a inyectar el capital nuevo que necesita”, reconociendo, implícitamente, la incapacidad y desinterés de su alcaldía para mejorar las condiciones del patrimonio. Reconoció también que la decisión de la venta de las acciones le correspondía sólo a la Alcaldía y al Concejo.

 

Insistió en que la venta era “[...] la decisión más responsable [...]”, a lo que sus seguidores acompañaron con aplausos; ante el descaro que cargaban estas afirmaciones la indignación de parte de los contradictores no demoró en hacerse sentir, así como los chiflidos e insultos. La ficción de construir nuevos colegios y hospitales en las zonas más populosas de Bogotá permaneció como su argumento más fuerte y repetitivo. Por parte alguna pudo precisar dónde está el dinero de la venta del 11 por ciento de la empresa hace 20 años. Dio por terminada su intervención diciendo que “[...] no han tomado el camino fácil [...] y que [...] los gritos e insultos no le intimidaban y tampoco lograrían reversar su decisión”.

 

Lo precedió en el orden de intervención el concejal del Polo Democrático, Manuel Sarmiento, uno de los pocos oradores que con cifras logró demostrar que la venta de la ETB es la peor decisión que puede tomarse pues va en contra del beneficio de los bogotanos. Argumentó, para desmontar las razones privatizadoras de Peñalosa, que el 57 por ciento de la venta de la empresa será destinado a Transmilenio y no precisamente a la construcción de colegios, dado que sólo el 2 por ciento será destinado a la Secretaría de Educación. El concejal, firme en sus argumentos, invitó al presidente de la compañía a que dijera cuánto es su salario, el cual, según Sarmiento, “[...] supera los 35.000.000 de pesos, sólo por bajar los indicadores de una buena empresa como lo es ETB [...]”; también lo llamó a no juzgar ni arremeter contra los trabajadores de la empresa, cuando está vinculado al escándalo de Panamá Papers.

 

El concejal finalizó su intervención afirmando que “ante la frustración de Enrique Peñalosa por no tener un doctorado, el cabildo se lo otorgaba como honoris causa en privatizaciones en mala gerencia”, provocando gritos entusiastas de apoyo por parte de los trabajadores y defensores de la compañía.

 

¿Y entonces?

 

La tensión en esta segunda sesión aumentó con las intervenciones de la concejal Lucía Bastidas y el concejal Hosman Martínez quienes, intimidados por los gritos e insultos de la barra en pro de la defensa de la ETB optaron por tratar de callar a los asistentes con frases como “Bogotá mejor para todos, pese a ustedes” y “seré presidente de este país, les guste o no”, premisa de una campaña presidencial prematura que permite comprender por qué el Alcalde, pensando en otros tiempos y menesteres, no da pie con bola en Bogotá y las reales necesidades de sus habitantes.

 

Finalmente, y aunque las intervenciones de todas las personas registradas no estaban cumplidas, los defensores de la ETB optaron por retirarse del recinto asegurando que el cabildo no fue abierto sino cerrado, sin debate limpio y, además, una deslegitimación para el mecanismo de participación ciudadana en la medida que en él nada se decide. ¿Miles de firmas simplemente para ilustrar?

 

Pese al sinsabor que embarga a las organizaciones convocantes, persiste su ánimo para seguir luchando en contra de la privatización del patrimonio de la ciudad, como persiste su esperanza en que la ciudadanía los acompaña en esta lucha. Es por ello que ahora recorrerán el camino de liderar una consulta popular que decida sobre el particular, al tiempo que concentran fuerzas en el proceso de revocatoria del alcalde Peñalosa.

 

* El 31 de mayo de 2016, el Concejo de Bogotá aprobó la venta de ETB con 31 votos a favor y 12 en contra.

 


 

Recuadro


El cabildo, de forma y sin poder decisorio

 

De acuerdo a la Registraduría Nacional del Estado Civil, el cabildo abierto es “la reunión pública de los concejos distritales, municipales o de las juntas administradoras locales, en la cual los habitantes pueden participar directamente con el fin de discutir asuntos de interés para la comunidad.” Y determina que éste se hace con el objetivo de “discutir, refrendar o dar a conocer puntos de vista divergentes sobre asuntos relacionados con asuntos públicos como pueden ser las políticas públicas, acciones de gobierno o la eventual toma de decisiones por parte de la administración pública”.

Publicado enEdición Nº233
Universidad, conocimiento y educación pública

Los estudiantes de casi todo el mundo salen a las calles y protestan contra los programas y planes de estudios. Los parámetros sobre los cuales se mueven las reformas educativas han trasformado la educación en todos sus niveles. Los objetivos transmutan, el estudiante es un cliente y los centros educativos deben generar beneficios. El postulado sobre el cual se construye este nuevo sistema educativo es contundente: la institución educativa es una empresa. Si la actividad educativa acarrea pérdidas, sus opciones son: 1) adecuarse a las demandas del mercado; 2) sucumbir a la competencia; 3) cerrar sus puertas por ineficientes. En otros términos, la enseñanza, en la economía de mercado, transmuta sus fines. No se busca instruir, educar en el bien común, comportamientos éticos o formación ciudadana. En estos momentos transmitir valores democráticos, saberes humanistas y promover el desarrollo de la ciencia básica son obstáculos para implantar la reforma educativa.


Dos son los argumentos utilizados por los gobiernos para apoyar tal iniciativa de cambio educativo. La primera, de orden crematístico, marca la línea roja: rentabilidad. La educación pública no es sostenible, se subraya. Sus universidades son deficitarias, su personal está sobredimensionado y su oferta es inadecuada para los nuevos tiempos. Licenciaturas, maestrías y doctorados obsoletos se unen a una masificación estudiantil, la gratuidad de las matrículas y sueldos desproporcionados para el personal docente. El efecto buscado de estos tópicos tiene un fin: la enseñanza, en todos sus niveles, tal como la practicamos, es un lastre. Regenerarse o morir. El segundo postulado presenta una vertiente de alto riesgo. Orienta a los estudiantes a tomar decisiones, construir su horizonte profesional, renunciando a sus vocaciones intelectuales. Se trata de romper con el sentido vocacional a la hora de tomar una decisión. La vocación es un obstáculo. Estudie algo que sea rentable, tenga salida en el mercado y le permita obtener éxito social. No deje que su conciencia y su pensamiento se interponga en una decisión de orden económico. Nada se resiste a las exigencias y demandas del mercado.


Hoy, las universidades privadas muestran el camino. Elevadas matrículas y titulaciones acorde con las demandas de un sistema que potencia y gratifica el éxito individual y económico. Así, en España, que se apunta a lo peor de las ideas neoliberales, crea un nuevo grado universitario de cuatro años de duración: liderazgo emprendedor e innovación. Según su publicidad, los profesores mutan en entrenadores, coach. Sin apenas clases y aulas itinerantes, coworking, desde el minuto uno el objetivo consiste en crear un proyecto innovador y empresarial y lograr ubicarlo en el mercado. Para aprobar, el estudiante debe facturar un mínimo de 15 mil euros netos en el último curso. Si consigue esta meta, recibe el anhelado diploma universitario.
Dos universidades privadas ya lo han puesto en marcha y con éxito. La Universidad de Mondragón, en el País Vasco, y la Universidad Europea Miguel de Cervantes de Castilla y León. La primera cobra una matrícula anual de 10 mil euros. Ya tiene mil 500 peticiones para sólo 72 plazas. Su publicidad advierte que el alumno deberá leer, como mínimo, durante sus cuatro años de formación, 20 libros de marketing, liderazgo o economía. Todo un logro. Según sus promotores, la metodología es una copia de la puesta en práctica por el profesor Johanes Partanen, desde hace 20 años en la educación pública finlandesa, para evitar el fracaso escolar o la falta de motivación. Transformado el método para la acción empresarial, ahora se divulga como parte de un proyecto innovador en el que los pilares básicos son: aprender haciendo, construir un equipo, convertirse en su líder y promotor, y realizar viajes de aprendizaje. El efecto es arrollador. En Madrid y Barcelona, tanto como en las grandes capitales, las universidades privadas están desarrollando proyectos similares de grado en liderazgo emprendedor e innovación. En otros términos, empodérese, consiga sus objetivos, no se ponga límites. Autoexplótese y tendrá un prometedor futuro en el mundo empresarial y la economía de mercado. No sea un fracasado.


La oferta de grados como único atractivo de ganar dinero prolifera en universidades privadas. El gancho: garantizar al cabo de cuatro años el puesto de trabajo. Dichas universidades establecen una lógica perversa y falsa. Promover un título donde el comprador ve su futuro resuelto y el vendedor un nicho donde acrecentar las ganancias. Así, emergen universidades virtuales con instalaciones precarias, sin profesores, sólo coach, entrenadores y personal auxiliar. Universidades dependientes de grandes trasnacionales cuyo objetivo es cazar los talentos argumentando, como hace uno de los promotores del título en innovación empresarial: Las empresas buscan historias inmediatas, ya no buscan gente con carrera (...) este mundo necesita personas con altas dosis de iniciativa y liderazgo, porque también las empresas necesitan hacer cosas que nunca antes habían hecho.


Efectivamente, el grado de explotación, sumisión e involución democrática presupone empresarios sin escrúpulos, sin formación humanista, sin sentido ético ni menos aún comprometidos con los derechos humanos y la defensa del planeta tierra. Por esta razón es urgente reivindicar la educación pública de calidad, gratuita y humanista, centrada en las vocaciones y el conocimiento científico y social.

Publicado enCultura
Viernes, 06 Febrero 2015 16:41

Suéltame pasado

Suéltame pasado

Google dejó de mirar al pasado y ha puesto su mira en el futuro, orientándose hacia campos como la robótica y la biotecnología. Ya no quiere organizar la información del mundo ni volverla accesible; el conocimiento, según la empresa, pasó a ser cosa del pasado.

 

Misión, visión y valores de la empresa: es lo primero que aconsejan tener claro a cualquiera que quiera lanzarse al mundo de los negocios. Suena tan tonto como un programa de 12 pasos. Pero funciona igual de bien.
 Hace 14 años Google definió su misión: "Organizar la información del mundo y volverla universalmente útil y accesible", que, conjugada con el lema informal de la compañía –"No seas malvado"–, era una dupla insuperable.
Google es una de las compañías más ricas y poderosas del mundo, pero quizás como ninguna otra su grado de maldad o bondad está en perpetua discusión. Hay una legión de entusiastas a quienes decididamente les importa un rábano si Google es buena, mala o neutra, si respeta o no la privacidad de sus usuarios, cómo maneja la publicidad en su página o los criterios de ranqueo de los resultados de su buscador. Simplemente entonan el coro pospolítico "Si no te gusta, no lo uses", "Google es una empresa" (el énfasis es de ellos), o el conmovedor "¿Pero quién me va a querer espiar a mí?".

 

Otro grupo, decididamente menor, se preocupa por lo que hace Google con sus datos, por el poder que acumula la empresa y por el efecto que tiene en la sociedad toda. Google, mientras tanto, se mueve frecuentemente en una zona gris, en la que los buenos anuncios (la encriptación de las búsquedas) son inmediatamente ensombrecidos por otros que revelan intenciones menos loables (mayor accesibilidad a los términos de búsqueda que llevan a una página si se pone publicidad que si no), por sólo nombrar dos de los muchos ejemplos de avances y retrocesos en temas de seguridad y transparencia. Lo que es indudable es que lo que Google hace de bueno, por pequeño que sea, tiene una difusión y repercusión inmensas (el anuncio en agosto del año pasado, de que las páginas encriptadas ranquearían más alto en el buscador, por ejemplo), mientras que lo menos bueno, incluso aunque implique el silencioso abandono de aquella "misión" de hace 14 años, pasa desapercibido.


Sobre finales de 2014, Larry Page había admitido que la misión de Google estaba desactualizada y que probablemente necesitaran cambiarla. Entrevistado por el Financial Times, Page dijo: "Estamos un poco en territorio desconocido y tratando de darnos cuenta de cómo usar todos estos recursos y tener un impacto mucho más positivo en el mundo". Lo que resulta claro es que Google, definitivamente, dejó de mirar al pasado y ha puesto su mira en el futuro, orientándose hacia campos como la robótica y la biotecnología. Ya no quiere organizar la información del mundo ni volverla accesible; el conocimiento, según la empresa, pasó a ser cosa del pasado. Y sin importar cuán espectacular haya sido el fracaso de proyectos como el Google Glass y otros por el estilo, parece bastante claro que la idea de mejora de la humanidad que tiene Google es el camino del cyborg.


Sin embargo, ese abandono de la misión original dista de ser evidente para el usuario común, que se va dando cuenta poco a poco de los cambios. Por ejemplo, en 2011, de pronto desapareció la aplicación Timeline, que permitía filtrar los resultados del motor de búsqueda por fecha de publicación. En 2013, Hummingbird, el nuevo algoritmo de Google, apuntaba a mejorar los resultados de las búsquedas ya no por palabra clave, sino mediante preguntas, privilegiando las páginas con información nueva o reciente y orientadas más a la conversación que a la escritura.


Ahora, Andrew Baio y Jessamyn West han hecho un buen resumen de ese silencioso abandono del pasado por parte de Google en sendos artículos para Medium.com. En "Never Trust a Corporation to do a Library's Job" ("Nunca le confíes a una corporación el trabajo de una biblioteca"), Baio detalla el fin o la decadencia de proyectos como Google Groups, Google Books y Google News Archive (destacando, de paso, el trabajo de Internet Archive, esa página gloriosa que a menudo viene a salvarnos con su Wayback Machine), mientras que Jessamyn West escribe la –a menudo hilarante– historia de cómo Google dejó de amar a los bibliotecólogos y archivistas.


Y es que Google abandonó hace rato al ratón de biblioteca por el ratón de laboratorio, al mismo ritmo que la información iba quedando cada vez más y más enterrada.