MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Colonial Pipeline: el ciberataque que puso en riesgo el abastecimiento de combustible en EE. UU.

Biden acusó a hackers rusos, pero no apuntó al gobierno de Putin 

La empresa debió pagar cinco millones de dólares para poder normalizar el servicio, que de a poco empieza a normalizarse. 

 

El operador del oleducto víctima de un ciberataque el fin de semana pasado en Estados Unidos retomó este jueves la entrega de combustible en la mayoría de sus terminales. Se trata de la empresa Colonial Pipeline. La situación en las estaciones de servicio mejora de manera lenta.

"Colonial Pipeline hizo progresos sustanciales en la vuelta a operaciones de la red de oleoductos y podemos decir que la entrega de productos comenzó en la mayoría de los mercados que atendemos", indicó la compañía en un comunicado, después del incidente del pasado fin de semana, que dejó a la red sin abastecer a las estaciones de servicio.

La red de oleoductos de Colonial Pipeline es la más grande de Estados Unidos, con 8800 kilómetros. Sirve a toda la costa este estadounidense a partir de refinerías instaladas en el Golfo de México y por tanto transporta el 45 por ciento del combustible que se consume en el este de Estados Unidos. El hackeo dificultó la provisión de combustible en las estaciones de servicio. La situación derivó en conductores que hicieron largas filas para cargar combustible y hubo casos de desabastecimiento. 

Colonial Pipeline debió pagar cinco millones de dólares para poder normalizar el servicio. Al parecer, el rescate se pagó en criptomonedas para evitar que se pueda seguir la ruta del dinero. El pago se hizo de inmediato, reveló la agencia Bloomberg, dada la presión de la compañía para evitar el colapso en la provisión de combustible.

De acuerdo a Patrick De Hann, analista del sitio GasBuddy, la provisión podría normalizarse recién dentro de "varias semanas". Mientras, el precio subió por encima de los 3 dólares por galón (3,8 litros", en su primer repunte desde 2014. 

Por su parte, el presidente Joe Biden apuntó a Rusia por el ciberataque, si bien desligó al gobierno de Vladimir Putin. El mandatario dijo que hay "fuertes razones" para pensar en Rusia como país donde se originó el hackeo, y que han habido "comunicaciones directas" con Moscú para que tome cartas en el asunto. 

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Los bancos empiezan a retirar su apoyo financiero incondicional a las grandes petroleras

La pandemia está dejando otra lectura trasversal en los mercados: la banca ha reducido un 9% sus líneas financieras a las empresas petrolíferas desde el inicio de la Covid-19. Comienza a calar la advertencia de que las inversiones deben "dejar de asumir un clima relativamente estable" porque "estamos al borde de que los riesgos se conviertan en realidad".

  

El viraje de gobiernos, sociedades civiles y empresas hacia la sostenibilidad y el combate contra la catástrofe climática se emprendió antes de la crisis sanitaria del coronavirus. Pero parece que ha virado con mayor intensidad con las secuelas de la recesión global derivada de la covid-19, a juzgar por no pocos vestigios surgidos desde los mercados de capitales. Jennifer Laidlaw, analista de S&P Global Market Intelligence, ofrece uno de ellos. Los bancos han comenzado a retirar sus apoyos crediticios a las supermajors y otros grandes emporios petrolíferos. Hasta en un 9% a lo largo de 2020. Aunque matiza que este sónar, aun relevante, todavía está lejos de convertirse en una tendencia efectiva. Los 60 mayores bancos comerciales y de inversión del mundo otorgaron a la industria petrolífera 750.730 millones de dólares de financiación, por debajo de los 823.680 de 2019, pero por encima de los 709.230 de 2016; el primer ejercicio posterior a los Acuerdos de París.

Los datos parten de Bloomberg Finance, en colaboración con la consultora de investigación energética Rystad Energy y la ONG ecologista alemana Urgewald, cuyo estudio ha sido esponsorizado por una asociación de defensa medioambiental de la que forman parte entidades como Rainforest Action Network, BankTrack, The Indegenous Environmental o la Oil Change International, entre otras. En el estudio se constata que tanto inversores como instituciones reguladoras -como los bancos centrales- han elevado su preocupación por el cambio climático en sus evaluaciones de riesgos y se avanza que las empresas de combustibles fósiles empiezan a ser percibidas como obsoletas por el mercado y con unos activos encallados por parte de los bancos de inversión por sus escasas adecuaciones a las exigencias de reducción de CO2 y a sus cambios estratégicos corporativos hacia la sostenibilidad.

"Los flujos financieros hacia las firmas fósiles en los últimos cinco años han estado definitivamente enfocados en la dirección errónea, pero los bancos parecen haber reforzado su cambio de decisión en 2020, a la espera de que el actual ejercicio corrobore si vuelven al business as usual o se consolidan sus nuevas directrices, en las que priman los proyectos verdes", aclaran sus autores.

El reingreso de EEUU en los Acuerdos de París, los ambiciosos objetivos europeos para lograr las emisiones netas cero de CO2 a la atmósfera en 2050 -con la corregida meta intermedia de una reducción del 55% de los gases contaminantes en 2030- y la correlación de fuerzas anunciada en la misma dirección por países como China, Japón e, incluso, Rusia, añaden dosis de optimismo al desafío de recortar el periodo de transición entre las energías renovables y los combustibles fósiles. Una cohabitación que podría no ser tan pacífica como apuntaba el consenso del mercado antes de la Gran Pandemia.

Entre otras razones, porque la rápida caída de costes de las fuentes limpias, que inducen a aventurar un descenso de los precios y de los beneficios de las compañías de petróleo y gas a lo largo de esta década. Algunas de ellas, como BP, Total o Shell han revelado ya una transformación en sus líneas de negocios, en nombre de los fondos de pensiones o de las carteras de inversión que se rigen bajo criterios ESG -Environmental, Social y Governance- que sostienen sus activos bursátiles, modificando sus inversiones hacia tecnologías y proyectos con sello renovable.

Varios de los gigantes del sector -sobre todo, multinacionales europeas- se han comprometido con la era de recortes drásticos de emisiones. Incluso algunas de ellas, como la noruega Equinor, con sede en Stavanger, en los límites del Mar del Norte, se adelantó a sus rivales. Y ya a mediados de 2019, antes de la epidemia, su CEO, Eldar Saetre, lo sintetizó de esta forma tan elocuente: "La cuestión más importante para nosotros como compañía y como sector industrial, pero también para Noruega como nación es cómo mantenernos relevantes y al mismo tiempo competitivos", afirma antes de precisar: "No se trata de política, sino de negocios", y el nuevo rumbo de los mercados reclama energías conciliadoras con el medio ambiente. Equinor está convencida -enfatiza- de que la estrategia de bajas emisiones en la fase de producción es la que puede mantener a la compañía en las cotas de rivalidad y competitividad más elevadas. Tras lo cual, anunció que Equinor y sus asociadas se han propuesto invertir 5.700 millones de dólares para alcanzar el objetivo de reducir sus emisiones contaminantes en un 40% en 2030, el 70% en 2040 y el 100% en 2050. En líneas con la meta de la UE, aunque Noruega no forme parte del club comunitario.

Otro de los botones de muestra es Repsol, que recibió elogios del mercado cuando desveló, en diciembre de 2019, una táctica similar a la de Equinor, y suscitó una amplia difusión internacional con su mensaje de que focalizará su reto sobre el valor en vez de en el crecimiento productivo. La petrolera hispana también afirmó que revisaría su visión de futuro sobre la valoración de sus activos de crudo y gas en un mundo descarbonizado, lo que les supondrá un cargo en las cuentas de 4.800 millones de euros.

Los gastos, dicen en Repsol, serán redirigidos a la transición energética con inversiones en proyectos solares y eólicos que, de forma combinada, tendrán una capacidad de 1.600 mega watios, impulsando la cartera de renovables de la firma hasta el 40%. "Estamos convencidos de que debemos ser más ambiciosos en los objetivos de lucha contra el cambio climático" dijo Josu Jon Imaz, consejero delegado, porque "creemos que es ahora el momento de Repsol, en el que tenemos que demostrar toda nuestra confianza". La hoja de ruta de la cotizada hispana pasa por alcanzar una disminución de su producción contaminante del 10% en 2025 -a partir de un indicador de intensidad de carbono con base de emisiones en 2016- para alcanzar el 20% en 2030, el 40% en 2040 y emisiones netas cero en 2050. Y vinculará el 40% de las retribuciones variables de sus directivos a la consumación de los Objetivos de París.

Rémoras empresariales a las emisiones netas cero

Estas maniobras corporativas, sin embargo, no han calado en las petroleras estatales. Foreign Policy certificaba en un artículo de hace unas fechas que las National Oil Companies (NOC’s) no se han adentrado aún en las tácticas de reducción de sus exposiciones a sus negocios de petróleo y gas y de aumento de sus inversiones en tecnología para uso renovable. Y siguen contribuyendo en un 40% a los gastos de capital en combustibles fósiles. Alrededor de 1,9 billones de dólares. Pese a que una quinta parte de esta factura -más de 400.000 millones- se destinarán a proyectos de altos costes y alejados de los objetivos de París.

Pese a la depresión de la cotización del barril de crudo de 2019 y 2020 -pese a la recuperación por los recortes de la OPEP+ en la última mitad del pasado ejercicio- en un clima generalizado y arraigado de altas volatilidades a lo largo de la última década. O de que emporios como Exxon Mobil -estandarte del rechazo de la industria del petróleo estadounidense a la neutralidad energética- haya pasado de ser la compañía con mayor capitalización bursátil -en 2013- a instalarse en el furgón de cola del Dow Jones, con pérdidas milmillonarias -de más de 22.000 millones de dólares en 2019, año en el que, no obstante, valoró sus beneficios en 14.300 millones-, por el camino; en menos de un decenio. Durante la que, en gran parte, fue dirigida por Rex Tillerson, el primer secretario de Estado de Donald Trump y uno de los ejecutores de la salida de EEUU de los Acuerdos de París. Exxon, a juzgar por los análisis del mercado, "se ha adentrado en una dinámica de descensos irreversible", de drásticos ajustes en sus gastos de capital, mientras no transforme su postura en favor de los combustibles fósiles.

El resto de la industria petrolífera americana, en general, no adopta el giro que se atisba con el Green New Deal que ultima la Casa Blanca y cuyos objetivos parecen estar a la altura de las exigencias europeas. Porque en el informe de S&P Global Market Intelligence se revela el "escepticismo" por la predisposición financiera de la banca estadounidense hacia las empresas fósiles americanas, a las que bancos como JP Morgan Chase les ha provisto de los mayores fondos entre 2016 y 2020, pese a que sus líneas crediticias decrecieron un 20% en los dos últimos ejercicios.

Como JP Morgan, Citigroup, anunciaron su compromiso de sustentar sus préstamos a las metas del acuerdo parisino. Lo hizo un mes antes del triunfo electoral de Joe Biden, que anticipó en campaña su intención de unir el destino de EEUU a los objetivos de sostenibilidad. JP Morgan desembolsó 51.300 millones de dólares al sector petrolífero americano y Citigroup, segundo prestamista, otros 48.390 millones. Entre las entidades europeas con más concesiones financieras -si bien, menos condescendientes que sus rivales de EEUU y, sobre el papel, más exigentes con los avales financieros futuros a las petroleras- destacan Barclays y BNP Paribas. Ambas dentro del top-ten bancario del informe de Bloomberg Finance.

Esto en medio de un clima de suspensiones de pagos masivas de las empresas en todo el mundo, tal y como constata S&P en su último diagnóstico de 2021. Muy por encima de la del resto de áreas de actividad. El diagnóstico también augura mayores dificultades financieras -y necesidades prestamistas- de las empresas vinculadas al negocio del gas y del petróleo. Todo ello apunta a una predicción que se empieza a configurar en el ambiente inversor. Los mercados, explican en la consultora McKinsey, "deberían tomarse mucho más en serio el cambio climático" porque, aunque los inversores y los organismos reguladores permanezcan atentos y alertas sobre los daños del efecto invernadero, el aumento global de las temperaturas amenaza con crear estragos. "Asumen que el clima será relativamente estable", advierten sus expertos, "pero estamos al borde de que los riesgos se conviertan en realidad".

Quizás esta amenaza sea la que esté marcando el paso bursátil porque los fondos de inversión con criterios ESG han superado la rentabilidad del S&P 500 en el primer año de pandemia. Es decir, en los doce meses desde la proclamación oficial de la epidemia de la covid-19, Entre el 5 de marzo de 2020 y la misma fecha de 2021. También, según cálculos de S&P Global Market Intelligence, entre los 26 fondos de inversión que operan bajo parámetros ESG en este mercado, con más de 250 millones en activos, su rentabilidad osciló entre el 27,3% y el 55%, frente a la revalorización del 27,1% del índice S&P 500. Dato que corrobora que las carteras de capitales bajo estas estrategias, de marcado cariz medioambiental- lograron retornos premium de beneficios. Y que confirma la preferencia inversora por colocar sus activos en fondos ESG, que alcanzaron en EEUU, en 2020, los 51.500 millones de dólares, más del doble que en 2019 y casi diez veces más que en 2018, según Morningstar.

madrid

10/05/2021 07:08

Diego Herranz

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Anuncia nueva era espacial el recién nombrado director de la NASA

Washington. Bill Nelson, astronauta y ex legislador demócrata, fue juramentado como director de la NASA ayer. Anunció "una nueva era espacial", cuando Estados Unidos se prepara para regresar a la Luna.

Con la mano sobre una Biblia prestó juramento ante la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris.

También asistieron a la ceremonia en la Casa Blanca Charles Bolden, administrador de la agencia espacial durante la presidencia de Barack Obama, así como Jim Bridenstine, quien ocupó el cargo durante el gobierno de Donald Trump y que estuvo presente mediante transmisión de video.

Nelson, de 78 años, destacó la importancia de "mostrar la continuidad, fuera de las líneas partidistas, con la que hay que liderar el programa espacial de la nación, especialmente la NASA".

"Una nueva era espacial se abre", agregó, frente a un trozo de roca lunar.

Nelson tendrá que gestionar la NASA frente a varios desafíos importantes.

La agencia se está preparando en particular para regresar a la Luna con su programa Artemisa.

El ambicioso programa, que prevé el regreso de los estadunidenses al suelo lunar en 2024, ha sido mantenido hasta ahora por el gobierno de Joe Biden.

La NASA también se vuelca cada vez más hacia asociaciones comerciales, que el nuevo administrador deberá impulsar.

El presidente Biden también dijo que quería poner la investigación sobre el cambio climático en el centro de las misiones de la NASA.

Elegido por Florida para la Cámara de Representantes entre 1979 y 1991, y luego para el Senado entre 2001 y 2019, Nelson presidió o fue miembro de subcomités parlamentarios sobre el espacio durante muchos años.

En 1986, voló a bordo del transbordador espacial Columbia para una misión espacial de seis días.

La astronauta Pamela Melroy aún no ha sido confirmada por el Senado de Estados Unidos como administradora adjunta. Piloto, es una de las dos mujeres que comandó una nave hacia la Estación Espacial Internacional.

Este fin de semana, Kamala Harris también fue nombrada jefa del Consejo Nacional del Espacio, responsable de orientar las políticas espaciales del gobierno de Estados Unidos. Este organismo había sido relanzado durante el gobierno Donald Trump, después de lo cual también fue confiado al vicepresidente, Mike Pence.

"En Estados Unidos, cuando apuntamos a la Luna, plantamos nuestra bandera allí. Me siento honrada de dirigir nuestro Consejo Nacional del Espacio", tuiteó el sábado Harris.

"La vicepresidenta es la persona ideal para liderar en nombre del gobierno federal la política en el espacio, que es más compleja, con muchas naciones involucradas", señaló Nelson en un comunicado.

Para 2024, la minería bitcoin será el duodécimo 'país' por consumo de energía

Un reciente estudio de la Academia de Ciencias de China y la Universidad de Tsinghua, publicado en la revista Nature Communications, ha revelado que la minería de bitcoins consume demasiada energía, tanta, que en los próximos tres años los cálculos prevén que supere la energía que consumen países enteros. Los pronósticos de los investigadores no son optimistas y, para 2024, creen se el consumo de energía superará en más del doble el actual, alcanzando los 297.000 GWh al año. España, por ejemplo, tiene una demanda anual de unos 250.000 GWh.

Según explica la propia Bitcoin, la minería de esta criptomoneda es el proceso de invertir capacidad computacional para procesar transacciones, garantizar la seguridad de la red y conseguir que todos los participantes estén sincronizados. Viene a ser un centro de procesamiento de datos descentralizado, ofreciendo recompensas a los ‘mineros’, lo que también ha propiciado que se pervierta el sistema, multiplicándose exponencialmente el número de equipos dedicados exclusivamente a la minería de bitcoins. No sólo eso, sino que incluso mucho código malicioso que infecta a ordenadores los convierte en redes de zombies que realizan minería para el ciberdelincuente sin que la víctima se percate de ello.

Con estos niveles de consumo, la minería de bitcoins se situará en el puesto 12 del ranking mundial de países por demanda energética. Ya un reciente estudio de la Universidad de Cambridge estimaba que actualmente esta red de criptomoneda consume más 121.000 GWh al año, estando entre los 30 principales consumidores de electricidad en todo el mundo si fuera un país.

Debido a ello y considerando la amenaza que supone para el medio ambiente, el estudio plantea la necesidad de incrementar los controles regulatorios. No en vano, la simulaciones realizadas durante la investigación estima que las operaciones de minería asociada a la criptomoneda van a rebasar los 130 millones de toneladas de emisiones de carbono, lo que supera a las emitidas por países como Qatar o República Checa. La preocupación por esta problemática no es nueva: hace más de una década que el ya fallecido Hal Finney, uno de los pioneros de la criptografía y las criptomonedas, expresaba en Twitter su inquietud al respecto:

La situación se ha agravado especialmente en el país de origen del estudio, China, donde dedicarse a la minería de bitcoins se ha convertido en una actividad empresarial muy rentable, toda vez que tanto el equipamiento informático como el consumo de electricidad es barato. De hecho, se estima que cerca del 70% de los mineros de bitcoins se encuentran en China, donde más de dos tercios de la energía provienen del carbón.

Las consecuencias no han tardado en hacerse notar y, tal y como expone el estudio, si fuera una urbe y ateniendo a su consumo energético, la minería de bitcoin se encontraría entre las 10 principales de las 182 ciudades de China a nivel de prefectura, así como entre los 42 principales sectores industriales de China.

Traducido en emisiones de carbono, la minería ya supone el 5,4% de las emisiones por electricidad en China. Con estos datos, los investigadores consideran que el objetivo de reducir el 60% de las emisiones de carbono por PIB para 2030, como se aprobó en el Acuerdo de París, se antoja complicado, más aun considerando que algunos mineros recurren a generadores de electricidad basados en combustibles fósiles.

La  solución planteada por el trabajo de la Academia de Ciencias de China y la Universidad de Tsinghua no pasa tanto por imponer mayores precios o impuestos al carbono, porque entienden que eso sólo trasladaría a los mineros donde sea más barato, como por derivar la minería a regiones en las que su demanda de electricidad sea satisfecha con fuentes de energía renovables –actualmente se concentran en las regiones con plantas de carbón-. De este modo, aunque el consumo de energía no se reduciría, sí lo harían al menos las emisiones de carbono.

Por David Bollero

9 abril, 2021

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¿Por qué Bill Gates se ha convertido en el mayor propietario privado de tierras agrícolas en EE.UU.?

Especialistas advierten que la concentración de propiedades en pocas manos podría afectar a la biodiversidad.

El cofundador de Microsoft, empresario y filántropo, Bill Gates, ha acumulado la mayor cantidad de tierras agrícolas privadas en EE.UU.: alrededor de 98.000 hectáreas. Dichos terrenos forman parte de una cartera más amplia de 109.000 hectáreas que pertenece a su familia y entidades asociadas en 19 estados de EE.UU. Las propiedades más grandes están en Luisiana (28.000 hectáreas), Arkansas (20.000 hectáreas) y Arizona (10.500 hectáreas).

Durante una sesión en la red social Reddit del pasado 22 de marzo, Gates explicó que el desarrollo del cultivo de semillas y nuevos biocombustibles son los principales motivos de las adquisiciones. 

"Mi grupo de inversión decidió hacer esto. No está relacionado con el clima", subrayó el empresario. Sin embargo, sostuvo que "el sector agrícola es importante. Con semillas más productivas podemos evitar la deforestación y ayudar a África a lidiar con las dificultades climáticas".

Al mismo tiempo, dijo que "no está claro qué tan baratos pueden ser los biocombustibles, pero en caso de que sean baratos pueden resolver el problema con las emisiones de la aviación y los camiones". 

Refiriéndose a la cuestión de la sostenibilidad del sistema agroalimentario, Gates indicó que "tenemos mucha agua. El problema es que es caro desalinizarla y trasladarla a donde se necesita, [...] su costo es prohibitivo para el uso agrícola del agua. Las semillas nuevas pueden reducir el uso de agua".

El problema de la concentración de tierras agrícolas

Según los datos de la ONG Coalición internacional por la tierra (ILC, por sus siglas en inglés) vigentes para noviembre del 2020, el 1% de las granjas del mundo posee el 70% de los campos de cultivo. Es en EE.UU. donde últimamente se ha producido el cambio más abrupto en la redistribución de tierras en beneficio de las personas más ricas.

La falta de tierra es más baja en China y Vietnam, y más alta en América Latina, donde el 50% de los propietarios más pobres tienen solo el 1% de los terrenos. 

La concentración de la tierra en cada vez menos manos lleva a la expansión de las técnicas de agricultura industrial más intensivas para generar mayores beneficios. Mientras tanto, los pequeños agricultores y los pueblos indígenas son más cautelosos con el uso de la tierra.

Nick Estes, profesor de la Universidad de Nuevo México (EE.UU.), recordó este lunes, en una columna de opinión en The Guardian, que las tierras aún administradas por pueblos indígenas sustentan el 80% de la biodiversidad del mundo. Sostiene que eso ocurre porque utilizan "prácticas anatemas" para la agricultura industrial, no consideran el proceso del cultivo en términos de inversión y tratan de mantenerla para la próxima generación, conservando su biodiversidad.

Publicado: 6 abr 2021 01:46 GMT

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Este modelo se ha asociado con la constante cosmológica, desarrollada por Einstein en 1917. Imagen ilustrativa.

Científicos de la Universidad de Copenhague presentaron un nuevo modelo que sugiere que la expansión del universo se debe a una sustancia oscura con una especie de fuerza magnética, lo que podría significar que la energía oscura no existe, informan los especiaistas en un comunicado.

Según el modelo comúnmente aceptado de distribución de la energía del universo, un 5 % se correspondería con materia normal, un 25 % con materia oscura y un 70 % con energía oscura.

Este modelo se ha asociado con la constante cosmológica, desarrollada por Einstein en 1917, que puede ser atribuida a la presencia de una energía del vacío diferente de cero. Sin embargo, debido a que la energía oscura no se puede medir directamente, numerosos investigadores, incluido Einstein, han dudado de su existencia, sin poder sugerir una alternativa viable.

Por su parte, en el nuevo modelo, se le otorgan cualidades especiales al 25 % de la materia oscura, lo que hace que el 70 % de la energía oscura resulte redundante. En otras palabras, el modelo reemplaza la energía oscura con una materia oscura en forma de fuerzas magnéticas.

“Si lo que descubrimos es exacto, arruinaría nuestra creencia de que lo que pensamos que constituía el 70 por ciento del universo, en realidad, no existe. Hemos eliminado la energía oscura de la ecuación y hemos añadido algunas propiedades más para la materia oscura. Esto parece tener el mismo efecto sobre la expansión del universo que la energía oscura", explicó Steen Harle Hansen, el autor del estudio.

“Desarrollamos un modelo que funcionó a partir de la suposición de que las partículas de materia oscura tienen un tipo de fuerza magnética e investigamos qué efecto tendría esta fuerza en el universo. Y resulta que tendría exactamente el mismo efecto en la velocidad de expansión que conocemos de energía oscura”, comentó Hansen.

Sin embargo, los investigadores destacan que este mecanismo debe ser revisado con mejores modelos que tomen más factores en consideración.

“Honestamente, nuestro descubrimiento puede ser solo una coincidencia. Pero si no lo es, es realmente increíble. Cambiaría nuestra comprensión sobre la composición del universo y sobre el porqué de su expansión” , añadió el científico.

3 abril 2021

(Con información de RT en Español)

Esta imagen muestra la vista polarizada del monstruo come estrellas en la galaxia Messier 87 con líneas que marcan la orientación de ese proceso, relacionada con el campo magnético alrededor de la sombra.Foto Afp

Hemos logrado visualizar la región límite donde ocurre la interacción entre la materia que fluye hacia dentro y la que es expulsada, señala científica de la UNAM, institución que colaboró en la iniciativa internacional

 

Los astrónomos que obtuvieron la primera imagen de un agujero negro, gracias a la iniciativa internacional Telescopio Horizontes de Eventos (EHT, por sus siglas en inglés) captaron la luz de sus campos magnéticos, un paso importante para comprender mejor la dinámica de estos fenómenos cósmicos, indica un estudio publicado ayer en The Astrophysical Journal Letters.

Es la primera vez que astrónomos miden la polarización ("firma" que dejan los campos magnéticos) tan cerca del borde de un agujero negro.

De acuerdo con investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), parte de la colaboración internacional del EHT, las observaciones son clave para explicar cómo la galaxia Messier 87 (M87), ubicada a 55 millones de años luz de distancia, puede lanzar chorros de material muy energéticos desde su núcleo.

Laurent Loinard, del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM, campus Morelia, indicó que la meta de la colaboración del EHT, además de captar imágenes de agujeros negros, es poner a prueba la teoría de la relatividad general del físico alemán Albert Einstein. Sin embargo, el problema es que cuando se observa este tipo de objetos, "lo que vemos es que combina los efectos de la relatividad, pero también los del gas presente en el entorno" de ellos.

Explicó que el resultado publicado ayer es muy importante, ya que permite caracterizar mucho mejor el gas que hay en el entorno de M87, "de tal manera que gracias a esto vamos a poder trabajar de manera más directa sobre la teoría subyacente de estas observaciones".

En conferencia de prensa, indicó que para estas imágenes se vincularon ocho telescopios de todo el mundo, entre ellos el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano, ubicado en Puebla.

Celia Escamilla Rivera, investigadora del Instituto de Ciencias Nucleares, jefa del Departamento de Gravitación y Teoría de Campos y miembro de la iniciativa internacional EHT, expuso que con estas imágenes "hemos logrado visualizar por primera vez la región límite del agujero negro donde ocurre la interacción entre la materia que fluye hacia adentro y la que es expulsada".

Señaló que todo agujero negro, uno de los objetos astrofísicos más atractivos del universo, tiene una materia que orbita a su alrededor, la cual es absorbida por él. Esa energía que gira recibe el nombre de disco de acreción, estructura compuesta de gas y polvo.

William Lee Alardín, coordinador de la Investigación Científica de la UNAM, destacó la importancia de impulsar proyectos de gran envergadura en el país en ciencia básica, que después tiene aportes de todo tipo para la sociedad, en cuanto a conocimiento, tecnología y espíritu crítico.

Vuelta al mundo

El 10 de abril de 2019, la imagen dio la vuelta al mundo: era un círculo oscuro en medio de un disco resplandeciente, que corresponde a un agujero negro supermasivo ubicado en el centro de la galaxia M87. La fotografía era la prueba más directa de la existencia de estos fenómenos tan masivos y compactos que lo absorben todo, incluida la luz.

Dos años después, los científicos del EHT saben más cosas sobre la mecánica de este agujero negro, cuya masa es varios miles de millones de veces superior a la del Sol.

En el artículo publicado en The Astrophysical Journal Letters divulgaron una nueva imagen del objeto bajo una luz polarizada –como a través de un filtro– y que permite "comprender mejor la física detrás de la imagen de abril de 2019", subrayó el español Iván Martí-Vidal, coordinador de los grupos de trabajo del telescopio e investigador de la Universidad de Valencia.

"Observamos la realidad de lo que predecían los modelos teóricos; ¡es increíblemente satisfactorio!", se felicitó Frédéric Gueth, director adjunto del Instituto de Radioastronomía Milimétrica de Francia, cuyo telescopio de 30 metros en la Sierra Nevada española forma parte de la red EHT.

La polarización evidenció la estructura del campo magnético situado en los bordes del agujero negro y permitió producir una imagen precisa de su forma, parecida a un torbellino de filamentos.

Este campo magnético, extremadamente potente, opone una resistencia a la fuerza de gravitación del agujero negro: "Se produce una especie de equilibrio entre ambas fuerzas, como si fuera un combate, aunque al final gana la gravedad", explicó Gueth.

"El campo magnético en el borde del agujero negro es suficientemente potente para hacer retroceder el gas caliente y ayudarlo a resistir a la fuerza de gravedad", detalló Jason Dexter, de la Universidad de Colorado, de Boulder (Estados Unidos).

Aunque no hay materia capaz de salir del agujero negro una vez que ha sido engullida, el objeto cósmico no se traga "ciento por ciento de todo lo que se halla en su entorno: una parte se le escapa", según Gueth.

La fuerza magnética permitiría no sólo extraer la materia, sino también expulsar a velocidades inmensas haces muy potentes, capaces de recorrer miles de años luz.

Estos haces energéticos proceden del núcleo de M87 y son uno de los "fenómenos más misteriosos de esta galaxia", según el Observatorio Europeo Austral.

Puesto que ninguna "información" sale de los agujeros negros, la ciencia nunca podrá observarlos directamente. "Lo que pasa en el interior seguirá siendo un misterio. La clave está en comprender lo que sucede alrededor, porque forzosamente está relacionado", concluye Gueth.

Ilustración de nuestra galaxia, la Vía Láctea. / ESA.

Esta estructura oculta contiene 20.000 estrellas azules masivas, astros que tienen una existencia de pocos millones de años.

 

Un equipo de investigadores liderado por el Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA) ha actualizado el catálogo ALS, el mayor catálogo de estrellas azules masivas de la Vía Láctea, y ha descubierto una estructura oculta que ha sido bautizada "el espolón de Cefeo".

El ASL (Alma Luminous Stars), realizado hace dos décadas, contiene casi 20.000 estrellas azules masivas (estrellas OB), astros que tienen una efímera existencia de pocos millones de años y que son interesantes para los astrofísicos porque son un indicador que revela las regiones de formación estelar.

Además, dada su breve existencia, estas estrellas no tienen tiempo de alejarse de las zonas donde nacen -los brazos espirales-, por lo que también son excelentes referencias para trazar un mapa de esas estructuras galácticas.

Con este objetivo, los investigadores actualizaron el catálogo cruzando los antiguos datos de cada estrella con los datos recientemente obtenidos con la misión Gaia de la ESA.

Los nuevos datos, recién publicados en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS), han permitido al equipo trazar por vez primera el mapa más detallado de los brazos espirales de la Vía Láctea.

"Hemos revisado el catálogo original a fondo, actualizándolo y sistematizándolo con los datos modernos de Gaia. Y aunque este era el propósito del estudio, disponer de una muestra de estrellas tan actualizada nos llevó a echar un vistazo a los datos para ver qué aspectos de nuestro entorno Galáctico se manifestaban con mayor claridad. Y ahí surgió la sorpresa", explica Michelangelo Pantaleoni González, investigador del CAB y autor principal del estudio.

El mapa es tan detallado que ha permitido descubrir un ramal de nuestro brazo espiral (el de Orión) de unos 10.000 años luz de longitud que se extiende hacia afuera en dirección al siguiente brazo (el de Perseo), elevándose además por encima del plano de la Galaxia.

Los investigadores han bautizado a esa nueva estructura descubierta "el espolón de Cefeo": espolón (spur en inglés) porque es como se denominan este tipo de estructuras entre brazos y de Cefeo porque es la constelación donde es más prominente.

"Es interesante señalar que la ingente cantidad de datos obtenidos con la misión Gaia y el uso de herramientas estadísticas ha permitido extraer interesantes conclusiones generales sobre nuestro entorno, como indicios del alabeo de nuestra galaxia y las corrugaciones del disco, que son probablemente reliquias de la convulsa evolución de la Vía Láctea", concluye Pantaleoni.

Para este estudio se utilizaron los datos de Gaia DR2 (Data Release 2), por lo que los investigadores están ahora actualizando el catálogo con los nuevos datos de Gaia EDR3, mucho más precisos y que darán como resultado una futura actualización del catálogo ahora publicado.

madrid

22/03/2021 13:05 Actualizado: 22/03/2021 23:22

EFE

Imagen de emisión difusa de una parte de la red cósmica.Foto R. Bacon et al/Astronomy & Astrophysics

Refuerza la hipótesis de que el universo joven consistía en un gran número de pequeños grupos de estrellas recién formadas, señalan

Astrónomos cartografiaron una parte de la red cósmica sin utilizar cuásares brillantes por primera vez. Los hallazgos se publican en Astronomy & Astrophysics.

 

Los astrónomos asumieron durante mucho tiempo que los miles de millones de galaxias del universo están conectadas por una enorme red cósmica de flujos de gas, la cual en sí es difícil de ver porque casi no genera luz. Hasta ahora, sólo sus nodos se habían mapeado utilizando cuásares.

Se trata de agujeros negros supermasivos en los centros de galaxias cuyo entorno emite enormes cantidades de luz, la cual luego es dispersada por la red cósmica, haciéndola visible alrededor de los cuásares.

Desafortunadamente, los cuásares son raros. Además, sólo se encuentran en los nodos de la red cósmica. Como resultado, brindan una vista limitada.

Por primera vez, los investigadores lograron ver una pequeña parte de la red cósmica sin usar cuásares. Un equipo dirigido por Roland Bacon, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia, enfocó el Telescopio Muy Grande en una parte del icónico del campo ultraprofundo del Hubble durante 140 horas (más de seis noches entre agosto de 2018 y enero de 2019).

Mediante el Explorador Espectroscópico de Unidades Múltiples (MUSE), los investigadores pudieron captar la luz de grupos de estrellas y galaxias que fue dispersada por filamentos de gas de la red cósmica.

Esta es la luz de unos 2 mil millones de años después del Big Bang.

Las observaciones mostraron que potencialmente más de la mitad de la luz dispersa no proviene de grandes fuentes radiantes brillantes, sino de un mar de galaxias antes desconocidas de muy baja luminosidad, que son demasiado tenues para ser vistas de forma individual.

Los resultados refuerzan la hipótesis de que el universo joven consistía en un gran número de pequeños grupos de estrellas recién formadas.

Final de la "edad oscura"

El coautor Joop Schaye, del Observatorio de la Universidad de Leiden, señaló: “Creemos que la luz que vemos proviene principalmente de galaxias jóvenes, cada una de las cuales contiene millones de veces menos estrellas que nuestra Vía Láctea. Esos conjuntos de cuerpos celestes probablemente fueron las responsables del final de la "edad oscura" cósmica, “cuando menos de mil millones de años después del Big Bang, el universo fue iluminado y calentado por las primeras generaciones de estrellas”.

Michael Maseda, coautor de la investigación e integrante del Observatorio de Leiden, Universidad de Leiden, agregó: “Las observaciones de MUSE no sólo nos dan una imagen de la red cósmica, sino también brindan nueva evidencia de la existencia de galaxias extremadamente pequeñas que juegan un papel tan crucial en modelos del universo temprano”.

En el futuro, a los astrónomos les gustaría mapear partes más grandes de la red cósmica. Por eso trabajan para mejorar el instrumento MUSE a fin de que proporcione un campo de visión de dos a cuatro veces mayor.

Nord Stream 2 prevé trasladar cada año hasta 55 000 millones de metros cúbicos de gas natural desde Rusia a Alemania, pasando por las aguas territoriales o zonas económicas exclusivas de Dinamarca, Finlandia, Alemania, Rusia y Suecia. Foto: Sputnik.

 

El secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, urgió este jueves a que todas las entidades involucradas en el gasoducto Nord Stream 2, entre Rusia y Alemania, se retiren inmediatamente del proyecto o serán sancionadas por Estados Unidos.

El jefe de la diplomacia estadounidense aseguró en un comunicado que el Gobierno de Joe de Biden está “determinado a cumplir” la ley adoptada en 2019 y extendida en 2020 por el Congreso de ese país, que prevé sanciones.

“Nord Stream 2 es un mal negocio para Alemania, para Ucrania y para nuestros aliados y socios de Europa Central y del Este”, afirmó Blinken,
reafirmando la conocida oposición de Washignton al gasoducto de 11 000 millones de dólares concebido por debajo del Mar Báltico, y que calificó como un “proyecto geopolítico ruso para dividir Europa”.

El Departamento de Estado “vigila los esfuerzos para completar el gasoducto Nord Stream 2 y está evaluando información sobre las entidades que parecen estar involucradas”, advirtió.

Acusado por varios legisladores, especialmente republicanos, de no haber tomado acciones que apliquen las medidas punitivas por ley, Blinken reiteró que Estados Unidos “alerta que cualquier entidad involucrada en el gasoducto Nord Stream 2 se arriesga a sanciones estadounidenses y deberá abandonar inmediatamente el trabajo en el gasoducto”.

A mediados de febrero, la prensa rusa informó que el 95% gasoducto submarino ya está construido y su montaje continuará pese a los obstáculos existentes, citando declaraciones del vice primer ministro Alexander Novak.

“Estamos seguros de que, a pesar de los enfoques destructivos que observamos por parte de Estados Unidos, que retrasa la implementación de este proyecto, se completará”, dijo Novak.

En ese mes quedaban por colocar alrededor de 120 kilómetros de tubos en aguas danesas y casi 30 kilómetros en aguas alemanas, antes de llegar a la ciudad costera de Lubmin, al norte de Alemania.

En contra del proyecto se han manifestado Estados Unidos, interesado en vender a Europa el gas natural licuado de sus yacimientos de esquisto, y varios países de la región como Polonia, Letonia y Lituania.

Washington impuso sanciones a los contratistas que trabajaban en la colocación de tuberías en 2019, lo que obligó a la empresa suiza Allseas a abandonar las obras, informó la agencia de noticias Sputnik.

En enero, el Senado estadounidense aprobó el presupuesto de Defensa para 2021, el cual incluye las sanciones contra las empresas encargadas de brindar servicios de seguros y las certificaciones necesarios para la conclusión de Nord Stream 2.

18 marzo 2021

(Con información de AFP y PL)

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