Esta combinación de imágenes muestra a Rice, Alter y Houghton.Foto Afp

Harvey J. Alter, Charles M. Rice y Michael Houghton, los premiados // Se confía en que la distinción destaque la importancia de la virología para la humanidad

 

Estocolmo. Los estadunidenses Harvey J. Alter y Charles M. Rice, así como el británico Michael Houghton, ganaron este lunes el premio Nobel de Medicina por el descubrimiento del virus de la hepatitis C, mal que afecta a millones de personas en el mundo, anunció el jurado en Estocolmo.

Fueron galardonados por "su decisiva contribución a la lucha contra ese tipo de hepatitis, importante problema de salud mundial, ya que es causante de una terrible enfermedad crónica, que progresa en silencio antes de provocar potencialmente cirrosis o cáncer de hígado, pero que ya es posible curar".

Esta enfermedad mata cada año a 400 mil personas, mientras 71 millones son portadoras crónicas del virus, es decir, uno por ciento de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Entre ellas, sólo una de cada cinco (19 por ciento) es consciente de su enfermedad, debido a unas capacidades limitadas de diagnóstico a nivel mundial.

Tras una fase de infección aguda, generalmente asintomática, una minoría de pacientes, entre 15 y 45 por ciento, elimina espontáneamente el virus, pero en la mayoría de casos éste se instala en las células del hígado.

A finales de los años 70, Harvey Alter identificó que durante las transfusiones tenía lugar un contagio hepático misterioso, y no era hepatitis A ni B, explicó el jurado.

Años más tarde, en 1989, se le atribuyó a Michael Houghton y su equipo el descubrimiento de la secuencia genética del virus. Charles Rice aportó la prueba final de que el virus podría causar por sí solo la enfermedad y analizó durante años la manera en la que el microorganismo se reproducía, investigaciones que condujeron al surgimiento de un nuevo tratamiento revolucionario a principios de la década de 2010.

"Lo primero que hay que hacer es identificar el virus involucrado, ya que es el punto de partida para el desarrollo de tratamientos de la enfermedad, así como vacunas, por lo que el descubrimiento viral es un momento crítico", afirmó Patrick Ernfors, presidente del comité que otorga el premio.

Su trabajo "es un logro histórico en nuestra continua lucha contra las infecciones virales", apuntó Gunilla Karlsson Hedestam, miembro de la Asamblea Nobel, que entrega el galardón.

El premio es el primero directamente relacionado a un virus desde 2008.

Después del concedido a dos virólogos en 1946 (de Química), este Nobel se suma a los 17 galardones directamente o indirectamente vinculados a trabajos sobre los virus, según Erling Norrby, ex secretario de la Academia sueca de Ciencias.

"Gracias a su descubrimiento, ahora hay disponibles pruebas sanguíneas extremadamente sensibles para detectar el virus y éstas han eliminado las hepatitis causadas por transfusiones en muchas partes del mundo, mejorando de forma considerable la salud global", indicó el comité.

"Su descubrimiento también permitió el desarrollo rápido de fármacos antivirales dirigidos a ese tipo de hepatitis. Por primera vez en la historia, ahora la enfermedad puede curarse, elevando la esperanza de erradicar el virus de la población mundial."

El Nobel de Medicina era especialmente señalado este año debido a la pandemia del coronavirus, que ha subrayado la importancia de la investigación médica para la sociedad y la economía en el mundo.

"Espero que este premio, junto con la terrible epidemia de Covid-19, destaque la importancia de la virología para la humanidad. Esto puede afectar a tantos de nosotros", señaló Houghton, de 69 años, en una entrevista en Zoom.

Rice se manifestó "optimista" sobre el futuro de la lucha contra el virus y el Covid-19.

Alter nació en 1935 en Nueva York y realizó sus estudios premiados por el Nobel en los Institutos Nacionales de Salud, en Bethesda, donde sigue trabajando, indicó el comité.

Rice nació en 1952 en Sacramento, California. Trabajó en el tema de la hepatitis en la Universidad de Washington en San Luis y ahora labora en la Universidad Rockefeller de Nueva York.

Houghton nació en Gran Bretaña en 1950 e hizo sus estudios en la Chiron Corporation de California antes de trasladarse a la Universidad de Alberta en Canadá.

El prestigioso galardón va acompañado de una medalla de oro y alrededor de un millón 118 mil dólares, cortesía de una concesión dejada por el creador del premio, el inventor sueco Alfred Nobel. La cifra aumentó hace poco para ajustarla a la inflación.

Producen cerdos para trasplantes de órganos vitales a humanos

Son más compatibles con el sistema inmunológico de las personas y están libres de retrovirus endógenos porcinos activos

 

Pekín. Un equipo internacional encabezado por investigadores chinos utilizó tecnología de modificación genética para producir prototipos Pig 3.0, salto adelante para los trasplantes de órganos vitales de animales a humanos.

En un documento reciente publicado en Nature Biomedical Engineering, los investigadores de China y Estados Unidos reportaron la producción exitosa de cerdos cuyos órganos son más compatibles con el sistema inmunológico humano y están libres de retrovirus endógenos porcinos activos (PERV, por sus siglas en inglés).

Globalmente, existe una brecha enorme entre la cantidad de personas que necesitan trasplantes orgánicos y la cantidad de órganos disponibles, afirmó Yang Luhan, autora correspondiente de la investigación y cofundadora y presidenta de Qihan Biotech.

Por mucho tiempo se ha esperado que el desafío pueda ser aliviado mediante los trasplantes de órganos animales, un concepto conocido como xenotrasplantación.

La compatibilidad inmunológica y de coagulación de sangre de Pig 3.0 con el sistema inmune humano fue fortalecida y los PERV fueron erradicados. Los cerdos modificados muestran también fisiología y fertilidad normales.

En 2017, Yang y su equipo produjeron el primer lote de cerdos vivos libres de PERV, preparando el escenario para la xenotransplantación. En 2018, nació Pig 2.0, abordando preocupaciones acerca de la inmunocompatibilidad cerdo-humano.

Tamaño y fisiología similares

Los cerdos han sido especialmente candidatos prometedores debido a su tamaño y fisiología similares a los de los humanos, pero una de las mayores preocupaciones de seguridad ha sido que la mayoría de los mamíferos, incluidos los cerdos, contiene fragmentos repetitivos y latentes en sus genomas, presentes en todas sus células vivas, que son inocuas para sus anfitriones nativos, pero que pueden conducir a enfermedades en otras especies.

Yang explicó que ahora prueban la función y seguridad de los órganos en estudios preclínicos de primates.

James F. Markmann, jefe de la División de Cirugía de Trasplantes del Hospital General de Massachusetts y coautor del estudio, sostuvo que Pig 3.0 demuestra progreso crítico que podría ser verdaderamente una opción transformacional para millones de pacientes.

El documento fue escrito también por investigadores de las universidades Harvard, Zhejiang de China y la Agrícola de Yunnan, el Hospital General de Massachusetts en Estados Unidos y eGenesis, compañía de biotecnología con sede en esa localidad estadunidense.

Yang explicó que el estudio es sólo el primer paso adelante hacia la xenotransplantación. La compatibilidad funcional de órganos entre especies sigue siendo un desafío para los investigadores.

Todavía queda por ver si los órganos porcinos trasplantados pueden funcionar plenamente como los órganos humanos originales en el mantenimiento de secreción de hormonas y el balance metabólico.

09/07/2020 Un ciudadano chino se somete a la prueba de la COVID-19. POLITICA ASIA CHINA ASIA INTERNACIONAL XINHUA

Primero, la dosis fue distribuida entre los trabajadores de las empresas que son propiedad del Estado. Luego, los funcionarios gubernamentales y personal de las empresas que produjeron las vacunas. Después, maestros, empleados de supermercados y la gente que viaja a lugares riesgosos en el extranjero

 

28 de Septiembre de 2020

El mundo todavía no tiene una vacuna probada en contra de la COVID-19, pero eso no ha detenido a los funcionarios chinos, quienes han intentado inocular a decenas de miles de personas, si no es que a cientos de miles, con lo que han evitado el proceso tradicional de ensayos clínicos. Se están administrando tres vacunas candidatas a los trabajadores que el gobierno considera esenciales, además de muchos otros, entre ellos empleados de las mismas farmacéuticas.

Los funcionarios están presentando planes para que todavía más personas sean inyectadas, para lo cual citan un uso de emergencia, una gran apuesta a que las vacunas demostrarán ser seguras y eficaces con el tiempo.

La premura de China ha desconcertado a los expertos del mundo. Ningún otro país le ha administrado a su gente vacunas que no hayan pasado por el proceso usual de ensayo de fármacos a una escala tan inmensa. Las vacunas candidatas están en la fase 3 de los ensayos (la última etapa), los cuales se realizan en su mayor parte fuera de China. Las personas de esos ensayos son rastreadas y monitoreadas de cerca. No queda claro si China está tomando esas medidas para todo aquel que se esté inyectando en el país.

Las vacunas sin probar podrían tener efectos secundarios perjudiciales. Las vacunas ineficaces podrían generar un falso sentido de seguridad y fomentar un comportamiento que podría producir incluso más infecciones.

El uso generalizado de las vacunas también plantea problemas de consentimiento, en especial para los empleados de los fabricantes chinos de vacunas y las empresas que posee el Estado, quienes podrían sentirse presionados a arremangarse. Las empresas les han pedido a las personas que se han puesto las vacunas que firmen un acuerdo de confidencialidad para evitar que hablen sobre ellas con los medios.

 “Me preocupa que a los empleados de las empresas les pueda ser difícil rehusarse”, externó Kim Mulholland, un pediatra del Instituto de Investigación Infantil Murdoch en Melbourne, Australia, quien ha estado involucrado en la supervisión de muchos ensayos para vacunas, incluidos los de una vacuna para la COVID-19.

Aunque China está compitiendo con Estados Unidos y otros países para desarrollar una vacuna, sus rivales se están moviendo con mayor cautela. Las empresas estadounidenses han prometido aprobar una vacuna antes de darle un uso generalizado, a pesar de la presión del presidente Donald Trump por apresurar el paso. En Rusia, el primer país en aprobar una vacuna incluso antes de que terminaran los ensayos, las autoridades todavía deben administrarla en una gran población, de acuerdo con funcionarios y expertos en salud.

En China, no se sabe bien cuántas personas han recibido vacunas en contra de la COVID-19. Sinopharm, una empresa propiedad del Estado chino con una vacuna candidata en la última fase de los ensayos, ha mencionado que cientos de miles de personas han recibido sus inyecciones. Sinovac, una empresa con sede en Pekín, señaló que más de 10.000 personas habían sido inyectadas en la capital china. Por otro lado, esta última anunció que se la habían puesto casi todos sus empleados —alrededor de 3000 en total— y sus familiares.

El viernes, Zheng Zhongwei, un funcionario de la Comisión Nacional de Salud de China, declaró que la Organización Mundial de la Salud había “comprendido y apoyado” al gobierno después de que el Gabinete de China aprobó el programa para el uso de emergencia. El sábado, un vocero de la OMS mencionó que China había emitido una “autorización para el uso de emergencia a nivel nacional”, las cuales se emiten a discreción de los países y no están sujetas a la aprobación de la OMS.

Las vacunas candidatas en la fase 3 de los ensayos clínicos ya se habían probado en grupos más pequeños de personas. La fase 3 involucra administrar una candidata y un placebo a cientos más de personas, para ver si es seguro administrarla y eficaz deteniendo el coronavirus. Más o menos 100.000 personas están involucradas en esos ensayos, según las divulgaciones de las empresas chinas. Sin embargo, casi todas están en otros países, porque en esencia el coronavirus ha sido controlado en China.

No obstante, el gobierno chino ya había aprobado tres vacunas para usarlas de emergencia en otras personas a nivel nacional. En julio, el gobierno mencionó que iba a priorizar la administración de las vacunas a los profesionales de la salud, el personal de prevención epidémica, los funcionarios de inspecciones fronterizas y la gente que “protege las operaciones básicas en las ciudades”.

Ahora, parece que esos grupos podrían expandirse.

Este mes, el gobierno de Shaoyang, una ciudad de la provincia de Zhejiang, les pidió a los funcionarios locales que identificaran a más gente que pudiera calificar como “usuarios de emergencia”. Personas en escuelas, jardines de niños y hogares de ancianos fueron recomendados para ser incluidos, así como viajeros que se dirigían a “zonas de medio y alto riesgo”.

El gobierno ha enviado otras notificaciones para pedirles a los funcionarios locales que identifiquen a personas que pudieran ser candidatas para recibir vacunas, aunque no siempre ha quedado claro si las van a inocular antes o después de que las vacunas hayan superado los ensayos de la fase 3.

Este mes, un alto funcionario chino declaró que una vacuna podía estar disponible al público este mismo noviembre. El día de este anuncio, una vocera del Ministerio del Exterior de los Emiratos Árabes Unidos mencionó en Twitter que el gobierno había autorizado que los trabajadores de primera línea recibieran la vacuna de Sinopharm después del éxito en los ensayos clínicos de fase 3 en los emiratos.

Raina MacIntyre, quien dirige el programa de bioseguridad en el Instituto Kirby de la Universidad de Nuevo Gales del Sur en Sídney, comentó que no iba a recomendar el uso de emergencia de las vacunas antes de la conclusión de los ensayos de la fase 3. Este mes, AstraZeneca, la empresa británica-sueca, detuvo las pruebas de la última fase de una vacuna candidata en Estados Unidos después de que un voluntario se enfermó gravemente por razones desconocidas.

c.2020 The New York Times Company

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Para muchos suecos, su epidemiólogo, Anders Tegnell, ha encarnado un enfoque racional de la pandemia de COVID-19. (Magnus Andersson/TT News Agency/vía REUTERS)

Rechazó el confinamiento que casi todo el mundo aplicó y escuelas, restaurantes, gimnasios y hasta las fronteras permanecieron abiertos en Suecia. Llegó a recibir amenazas de muerte pero hoy muestra logros importantes en la caída de la transmisión del coronavirus

 

Si en los Estados Unidos la fama de Anthony Fauci, principal epidemiólogo de la Casa Blanca hizo que Brad Pitt lo personificara en SNL, la de Anders Tegnell en Suecia le ha valido cosas más asombrosas, como que muchos ciudadanos se tatúen su cara. Y del mismo modo que el director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID) desde Ronald Reagan, el epidemiólogo del gobierno sueco ha despertado pasiones en contra por sus actos —en su caso, las responsabilidades del cargo van más allá del consejo— durante la pandemia de COVID-19.

Pocas personas en el mundo, y aun entre los 10 millones de habitantes de Suecia, conocían a Tegnell a comienzos de 2020; hoy, sin embargo, es “una de las figuras más famosas —y más polémicas— de la crisis global del coronavirus”, según lo describió Financial Times (FT). Este médico de 64 años, con gran experiencia en enfermedades infecciosas en África y Asia, decidió enfrentar el SARS-CoV-2 sin atender al manual habitual, que China aplicó con la cuarentena luego del brote en Wuhan y luego siguió buena parte del mundo. Así en Suecia la escuelas, los restaurantes, los gimnasios y las fronteras permanecieron abiertos.

“Para muchos suecos, su epidemiólogo estatal ha encarnado un enfoque racional, mientras otros países parecían sacrificar la ciencia en el altar de las emociones”, siguió el periódico financiero. “Muchos en la derecha estadounidense y británica han aprovechado a Tegnell como un campeón de las libertades que ellos sienten haber perdido durante el confinamiento”.

No obstante —aclaró Richard Milne, corresponsal del FT en los países escandinavos y bálticos— para una minoría local e internacional resultó una figura más problemática. “Los demócratas suecos, populistas, han pedido su renuncia luego de que miles de ancianos murieran en las residencias geriátricas”, ilustró. Esa consecuencia del COVID-19 llevó a Suecia hasta el quinto lugar en mayor mortalidad per capital en Europa, una tasa cinco veces mayor a la de su vecina Dinamarca y 10 veces mayor a la de Noruega y Finlandia. “The New York Times dijo que Suecia era ‘un estado paria’ y ‘una fábula para el mundo entero’".

Su fama, dijo Tegnell, se ha convertido en “un problema”; además, nunca había ambicionado tenerla. “Está a favor de la libertad de expresión pero los comentarios que lo comparan con Hitler o Stalin ‘no están bien’ y ha debido hablar con la policía por las amenazas de muerte”.

La moraleja de la fábula, al cabo de varios meses, no fue la esperada. Hoy Suecia tiene una caída estable en los casos. En opinión del epidemiólogo, el país tendrá “un bajo nivel de transmisión” con brotes locales ocasionales. “Lo que sucederá en otros países, creo, será más grave. Es probable que sean más vulnerables a esa clase de picos”, dijo al FT. La cantidad de casos en el otoño y el invierno europeo aumentará allí donde “no se cuente con un nivel de inmunidad que de algún modo pueda frenarlos”.

No se trata de un concepto sencillo: acaso la inmunidad colectiva sea la cuestión más discutida en la crisis extendida de COVID-19. Y si bien el experto aseguró que las políticas suecas nunca tuvieron como objetivo permitir que el virus siguiera su naturaleza hasta que una porción suficiente de los habitantes hubiera sido expuesta y la tasa de infección comenzara a bajar, argumentó que “la inmunidad es responsable, al menos en parte”, de la reciente baja notable de los casos en Suecia.

Una de las razones por las cuales el caso sueco se alza como singular es que el gobierno del país también lo es. Las decisiones de la agencia de salud pública nacional no están en manos de los políticos, sino de las autoridades independientes del sector. En la práctica eso tiene un nombre: Tegnell.

“Eso hace que su capacidad de independencia, mientras el resto del mundo se cerraba, parezca aún más notable”, destacó el corresponsal del FT, quien le preguntó al epidemiólogo sueco al respecto:

—¿No sería más fácil seguir la corriente?

—Sí, por supuesto que lo es. Pero no estoy solo —le respondió, en referencia a los 500 empleados de la agencia de salud pública, el gobierno y la mayor parte de la población de Suecia.

Tegnell repitió la frase que lo hizo famoso —o fastidioso, para algunos— cuando se negó al confinamiento en su país: “Es como usar un martillo para matar una mosca”. Su enfoque ha sido casi el opuesto: no apuntó a un insecto concreto sino a la posibilidad de la aparición de insectos y buscó otra clase de herramientas. En su caso, para desarrollar una estrategia que pueda funcionar durante años si llegase a ser necesario.

“Este tipo de confinamiento drástico, con aperturas y cierres, no nos parece viable”, siguió. “No se puede abrir y cerrar las escuelas. Va a ser un desastre. Y probablemente no se puede abrir y cerrar los restaurantes y cosas así demasiadas veces. Una vez o dos veces sí, pero luego la gente se cansaría y los comercios probablemente sufrirían más que si los cerraran completamente”.

El enfoque sueco se basó en considerar la salud pública en un sentido más amplio que tratar de mantener el sistema de salud en funcionamiento o reducir las muertes de la primera ola. “Es bueno tener la clase de experiencia que yo tengo”, dijo, a la vez como reaseguro y como defensa. "He trabajado en hospitales. He visto la epidemia de gripe y la gente que llega de a montones y satura los hospitales. He trabajado con el ébola en África. Me doy cuenta de los desastres que la enfermedad puede hacer a una sociedad y a un sistema”.

En Suecia continuaron los deportes infantiles, las clases en la escuela primaria, las sesiones de yoga, las visitas a los bares y los restaurantes, las compras. Y más: es uno de los pocos países que no recomienda el uso de máscaras en público. Por lo demás, el paisaje local es parecido al de los vecinos: los suecos han dejado de viajar y los hoteles y los restaurantes se han visto gravemente afectados.

Básicamente, las actividades públicas tienen restricciones detalladas sobre cuánta gente puede estar en un espacio y cómo se las tiene que tratar. “Este tipo de restricciones no existen casi en otro lado”, siguió el epidemiólogo. “Tratamos de concentrarnos realmente en los lugares que sabíamos que iban a ser realmente peligrosos. Ir a una tienda de música y comprar un álbum no va a hacer que se infecten cientos de personas”, dio como ejemplo.

Además de la epidemia del ébola, Tegnell viajó mucho por el mundo en campañas de vacunación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). A esa formación, cree, le debe mucho su capacidad de “pensamiento amplio en la salud pública". Para él las escuelas no son solamente un lugar donde el virus se puede transmitir, sino también la parte más importante de la salud de una persona joven.

“Si uno tiene éxito en la escuela, su vida irá bien", argumentó al FT. "Si fracasa, su vida será mucho peor. Va a vivir menos. Va a ser más pobre. Eso, por supuesto, nos ronda la mente cuando nos ponemos a hablar sobre cerrar las escuelas”. Por eso cuando en junio regresó la premura por clausurar actividades en Europa y los Estados Unidos, sintió que “el mundo se había vuelto loco”.

Del mismo modo que ante el resto de los factores de la pandemia, Tegnell mantiene una perspectiva independiente sobre la vacuna contra el COVID-19: cuando llegue, si llega, no será una solución mágica. “No me inclino mucho por las soluciones fáciles a los problemas complejos, por creer que una vez que tengamos la vacuna podemos volver a vivir como hemos hecho siempre", cerró el diálogo con Milne. "Creo que es peligroso transmitir ese mensaje, porque no va a ser tan sencillo”.

15 de Septiembre de 2020

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La vacuna rusa –llamada Sputnik V, en honor al satélite de la era soviética– entre las que encabezan el ranking para enfrentar el Covid-19 .Foto Afp

La vacuna británica AstraZeneca tuvo un fuerte tropiezo en la fase 3 cuando ya había mostrado su fracaso con los monos y ahora fue “atrapada entre sus iatrogenias y sus juegos bursátiles (https://bit.ly/32nW03Y)”, además de que coloca en la picota la complicidad de la OMS y los engaños de sus rankings.

Hoy los primeros sitiales globales los ocupan la vacuna rusa Sputnik V y la china de CanSino. Ahora Rusia y China ostentan más vacunas en sus arsenales, varias de las cuales se han experimentado con sus militares (sic).

A propósito, la vacuna Sputnik V ya existía desde la década de los 80 en la URSS –¿Para contrarrestar una guerra con "armas biológicas"?–, cuando lo único que hizo fue "reutilizar una técnica existente con una ligera modificación, lo cual explica el éxito de su rapidez", se-gún el escritor e ingeniero ruso-estaduniden-se Dmitry Orlov (https://bit.ly/33bYrFS).

La OMS aún no se repone de su ominosa colusión con la controvertida Fundación Bill & Melinda Gates –en el tema de sus vacunas contra la polio que resultaron nocivas en África/India/Irán/Pakistán/Afganistán (https://bit.ly/3itssHO)– y mantiene obcecadamente en el "primer lugar"de su polémico ranking (del 9 de septiembre) a la británica de AstraZeneca, pese a su estrepitoso fracaso (https://bit.ly/2RjjfFW).

La vapuleada taxonomía de la OMS coloca a cuatro vacunas chinas entre los 10 primeros sitios: CanSino (segundo), Sinovac (quinto), Wuhan Institute of Biological Products/Sinopharm (sexto) y Beijing Institute of Biological Products/Sinopharm (séptimo).

Por arte de magia aparece ahora en un cuestionado tercer lugar –en realidad, sería el primero, empatado con Cansino– la vacuna rusa Sputnik V, del Instituto Gamaleya.

Del lado estadunidense aparecen cuatro vacunas: Johnson& Johnson (cuarto lugar), Moderna (octavo) –de la que es accionista el zar de las vacunas Anthony Fauci (AF)– BioNTech/FosunPharma/Pfizer (noveno) y Novavax (décimo).

Por cierto, la exageradamente publicitada vacuna Inovio, del polémico Bill Gates, ha quedado muy rezagada (en el lugar 15).

Hoy la mayoría apabullante de las 10 primeras vacunas en su fase final son chinas (cuatro), estadunidenses (cuatro), una rusa, y una más británica, de AstraZeneca, con calzador de la OMS.

Ahora resulta y resalta que la ditirámbica "vacuna electorera" que tenía planeado lanzar antes de la elección presidencial del 3 de noviembre la Food and Drug Administration y los CDC era nada menos que la hoy hibernada británica de AstraZeneca, según revelaciones del Financial Times (24/8/20).

El infectólogo AF ve muy improbable que una de las nueve (sic) vacunas finalistas se encuentre disponible a finales de octubre y llamó poderosamente la atención que haya llegado a confesar que estaba dispuesto a aceptar una vacuna que “sea mínimamente 70 por ciento (¡mega-súper-sic!) efectiva (https://washex.am/2FsvQUE)”. ¿Por qué tanta prisa?

Luego, AF aseveró que en caso de que "una vacuna fuese aprobada a finales de 2020 o a inicios de 2021 (sic), tomaría todavía un año (sic) más para que sus desarrolladores la manufacturen y así distribuyan un par de 100 millones de dosis, suficientes para inmunizar a la mayoría de la población de EU".

Destaca que dentro de la "guerra nacionalista de vacunas" y su corolario de "juegos bursátiles", vayan en paralelo las "guerras de propaganda mercadológica", como es el caso de The Wall Street Journal que “fustiga a China por inocular centenas de miles (sic) de vacunas experimentales (sic) contra el Covid-19 fuera de los ensayos clínicos, pese a sus peligros (https://on.wsj.com/3ihQs0h)”.

Al WSJ le enfada que tres empresas farmacéuticas chinas, que aún se hallan en la fase 3, hayan iniciado la inoculación experimental fuera de los cánones rigurosos (sic) de la polémica OMS, en particular, con sus militares (sic).

WSJ critica que "China y Rusia parecen ansiosos de iniciar el uso de sus vacunas domésticas, en búsqueda de reiniciar sus economías y exclamar una victoria global de relaciones publicas".

Los primeros sitiales de Rusia y China tienen a Estados Unidos contra la pared.

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Bill Gates, durante una audiencia en el Senado estadunidense en Washington, DC.Foto Xinhua

Antecedentes: En medio de la guerra de vacunas de tres bloques –el anglosajón, el ruso y el chino– que buscan el liderazgo global (https://bit.ly/2R8Cvpm), perturbó el sabotaje de la OMS y Microsoft a la vacuna rusa, cuando expuse la letanía de anteriores controversias de la OMS (https://bit.ly/3maQaeb). Después de la publicación por The Lancet, que contempla una gran promesa de la vacuna rusa, ahora EU operó una espectacular voltereta cuando se apresta a lanzar su vacuna electorera a tres días antes de su elección presidencial (https://bit.ly/3m1acrl).

Hechos: el pasado 2 de septiembre, Maria Cheng de la agencia estadunidense AP, desde una de sus sedes en Londres (sic), tituló que “la ONU reporta un nuevo brote de polio en Sudán, causado por la vacuna oral (https://bit.ly/3bHVCAm)”. El reporte de AP fue retomado por 21st Century Wire (https://bit.ly/3m55F7l) y por el lapidario Zero Hedge en EU(https://bit.ly/339h90X). 21st Century Wire impugna sin tapujos que la “vacuna oral contra la polio está patrocinada por la Iniciativa de Erradicación Global de la Polio (GPEI, por sus siglas en inglés), consorcio apoyado y financiado por la controvertida Fundación Bill & Melinda Gates (https://gates.ly/337ceO4)”. 21st Century Wire comenta que la OMS ha sido obligada a admitir que una principal iniciativa internacional de vacunas actualmente provoca un brote mortal de la misma enfermedad que supuestamente debía erradicar causando “las muertes de montones (sic) de jóvenes que viven en África (https://bit.ly/3bBuoeC)”. Según 21st Century Wire, la más reciente pandemia inducida por fármacos inició en Chad y Sudán y el culpable es una vacuna derivada del virus de la polio tipo 2, que es una nueva cepa peligrosa que pronto puede saltar continentes causando brotes letales en el mundo. Quizá esta frase suene alarmantemente fatalista, pero de todas maneras debe poner en alerta a la misma OMS, tan permisiva.

Causa estupor que la vacuna Bill Gates haya resultado teleológica y teológicamente nociva en tres países islámicos: Pakistán, Afganistán e Irán, lo cual se puede prestar a conjeturas geopolíticas.

También en 2019 el gobierno de Etiopía –de donde es oriundo Tedros Adhanom, el director de la OMS– ordenó la destrucción de 57 mil ampolletas de la vacuna oral contra la polio tipo 2 (https://bit.ly/3jXiTkp). El mismo incidente sucedió en India (https://bit.ly/2Fj4wb4).

El portal de marras reporta que la debacle del big pharma –el oligopolio farmacéutico anglosajón, que ahora cuenta con la alta competitividad de China– no es nueva y que después de haber gastado 16 mil millones de dólares en 30 años para la erradicación de la polio, ahora la fauna del GPEI/Fundación Bill & Melinda Gates han reintroducido en forma accidental a la poliomielitis, lo cual hizo añicos su exageradamente cacareada “esperanza de erradicar la polio en 2019 (https://bit.ly/2Fdm1K2)”. 21st Century Wire pone en alerta la filantropía para el primer experimento de la vacuna contra el Covid-19 en África mediante la Alianza de Vacunas GAVI, también financiada por la Fundación Bill & Melinda Gates. Lo más irónico es que una semana anterior al brote letal, la OMS había exultado que África estaba libre del salvaje virus de la polio, que calificó como “un día emotivo e increíble (https://bit.ly/3mddgki)”. No comment!

Conclusión: al menos que esté subreportado, o sea deliberadamente ocultado, se antoja pequeño el número de casos del nuevo brote mortal. También perturba que la misma OMS, financiada masivamente por el polémico filántropo Bill Gates, admita que su vacuna haya sido nociva en 12 (sic) países de África –sin contar su afectación islámica en Pakistán, Afganistán e Irán.

Mejor aquí me detengo, porque no deseo emitir una hipótesis de limpieza étnico-farmacológica y geopolítica por medio de cierto tipo de vacunas que promueven los filántropos (sic) globalistas, quienes empujan sin tapujos la agenda de “un gobierno mundial (https://bit.ly/2ZhiQYS)”, desde la plaza financierista de la City en Gran Bretaña.

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Miércoles, 09 Septiembre 2020 05:44

Proclama China que venció a la pandemia

Asistentes a un acto de homenaje al personal sanitario chino entran al Gran Palacio del Pueblo en Pekín, el 8 de septiembre de 2020. Foto Ap

Pekín. Difícil pero histórica. Así calificó el martes el presidente chino, Xi Jinping, la victoria de su país frente a la pandemia del coronavirus, que brotó en su territorio en diciembre antes de propagarse por el mundo, donde las muertes, el miedo, las cuarentenas y los rebrotes siguen marcando las vidas de millones de personas.

Europa registra importantes y preocupantes nuevos focos de la enfermedad y el número de contagios aumenta significativamente en Francia, Reino Unido y España, donde ya se superó el medio millón de contagios registrados y se contabilizan entre siete mil y ocho mil nuevas infecciones diarias.

En total, la epidemia ha matado a 893 mil personas desde finales de diciembre e infectado a más de 27 millones, según el recuento de AFP realizado este martes a partir de fuentes oficiales.

Mientras tanto en China, kilómetro cero del Covid-19, Xi aseguró que se superó "una prueba histórica y extremadamente difícil", en una grandiosa ceremonia celebrada en Pekín en homenaje al personal sanitario.

Oficialmente, China solo registró cuatro mil 634 muertos por Covid-19 desde que brotó en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan (centro del país).

"Hemos librado una gran batalla contra la epidemia que resultó ser abrumadora para todos (...) Ahora estamos a la vanguardia mundial en términos de recuperación económica y de lucha contra el Covid-19", dijo el mandatario.

Sin embargo, China está en el punto de mira de Estados Unidos, que acusa al país de haber ocultado la gravedad del nuevo coronavirus.

La pandemia y la campaña 

 Justamente en Estados Unidos, país con mayor número de contagios y fallecidos por coronavirus (6.3 millones de infecciones y casi 190 mil muertos) la pandemia se infiltró inevitablemente en la campaña para las presidenciales de noviembre.

El lunes, el presidente Donald Trump llamó "estúpido" a su rival demócrata, Joe Biden, y lo acusó de tener una "retórica antivacunas".

El mandatario incluso especuló con la posibilidad de tener una vacuna antes de las elecciones, algo que los expertos consideran muy improbable.

Y mientras diversos laboratorios siguen buscando una vacuna, los expertos se felicitan por el afortunado uso de algunos medicamentos para paliar los efectos del coronavirus.

Oxigenoterapia, corticoides o anticoagulantes han demostrado su eficacia, conforme los médicos iban conociendo más el virus y sus consecuencias.

Por ejemplo, y según una serie de trabajos publicados en la revista médica estadounidense Jama, los corticoides permiten reducir en un 21 por ciento la mortalidad al cabo de 28 días entre los pacientes aquejados severamente de Covid-19, al combatir la inflamación.

Europa sufre 

En Europa, donde la pandemia mató ha matado a más de 218 mil personas y contagió a más de 4.2 millones, el número de nuevos casos aumenta.

En España, país de 47.3 millones de habitantes, la proporción de casos respecto a la población duplica la de países vecinos como Francia o Italia, según cálculos de la AFP. La región más afectada sigue siendo la de Madrid, con 16 mil 501 casos detectados en los últimos siete días.

Pero pese a estas cifras, la mortalidad es muy inferior a la del momento crítico de la pandemia en España, en marzo y abril.

En Francia, donde se contabilizaron más de cuatro mil nuevos contagios en las últimas 24 horas, se contempla recortar de dos semanas a una el aislamiento domiciliario de las personas con Covid-19.

América Latina y el Caribe sigue siendo la región más castigada del mundo con más de 298 mil fallecidos y 7.8 millones de contagios.

En Brasil, donde se registraron más de 126 mil muertes por coronavirus y más de 4.1 millones de contagios, el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva acusó al presidente ultraderechista Jair Bolsonaro de haber convertido la pandemia en un "arma de destrucción en masa" y aseguró que "habría sido posible evitar tantas muertes".

Afp | martes, 08 sep 2020 07:46

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Comidas ultraprocesadas y refrescos favorecen el envejecimiento biológico

Análisis revela que el consumo frecuente de esos alimentos acorta una estructura protectora del patrimonio genético

 

París. Los alimentos industriales ultraprocesados, como algunas comidas preparadas, galletas, refrescos o hamburguesas, son baratos y fáciles de usar pero, según varios investigadores, favorecen el envejecimiento biológico si se consumen con frecuencia.

El estudio, que ha medido un marcador del envejecimiento biológico, la longitud de componentes genéticos llamados telómeros, en 886 españoles de más 55 años, considerando su consumo diario de esos alimentos, sugiere que una mala dieta puede hacer que las células envejezcan más rápido.

Los participantes, divididos en cuatro grupos, desde los grandes consumidores de alimentos ultraprocesados (tres o más por día) hasta los más moderados (menos de dos), dieron muestras de saliva, que se analizó genéticamente, y comunicaron su consumo diario de alimentos.

La ciencia ya determinó una relación entre estos alimentos ultraprocesados, en su mayoría demasiado grasos, dulces y salados, con enfermedades como la obesidad, la hipertensión, la diabetes y algunos cánceres.

Los grandes consumidores de estos alimentos (más de tres porciones o platos al día) casi duplicaban el riesgo de tener telómeros cortos en comparación con los que consumían menos, según el estudio presentado en el Congreso Europeo e Internacional sobre la Obesidad que se celebra en línea desde ayer y hasta el 4 de septiembre.

Los telómeros son estructuras protectoras que preservan la estabilidad y la integridad de nuestro patrimonio genético y, por tanto, del ADN necesario para el funcionamiento de cada célula del cuerpo. Cuando envejecemos se acortan porque cada vez que una célula se divide pierde una pequeña porción de ellos.

Este fenómeno se repite dando lugar a la senescencia o envejecimiento biológico de las células, que entonces dejan de dividirse y de funcionar normalmente.

La longitud de los telómeros se considera un marcador de la edad biológica a nivel celular.

Se necesitan más estudios para confirmar estas observaciones, según los autores, antes de que se pueda afirmar que hay una relación causa-efecto.

Los alimentos ultraprocesados suelen contener aromas, colorantes, emulsionantes y productos manipulados (aceites hidrogenados, almidones modificados).

Los participantes que más alimentos ultraprocesados consumían eran más susceptibles de tener antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares, diabetes y grasas sanguíneas anormales, y de picotear más entre las comidas.

También consumían más grasas, grasas saturadas, comida rápida y carnes procesadas, así como menos frutas y verduras.

El estudio, llevado a cabo por Lucía Alonso-Pedrero y sus colegas bajo la dirección de Amelia Martí, de la Universidad de Navarra (Pamplona, España), fue publicado en el American Journal of Clinical Nutrition.

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Coronavirus: ¿Qué vacunas podrían llegar a las personas primero?

Son seis los proyectos que ya se encuentran en la Fase III de su desarrollo

 

Si bien, desde hace semanas, la OMS ha anunciado que el centro de la pandemia se desplazó hacia el continente americano, diversos países europeos experimentan rebrotes que amenazan la situación de relativa estabilidad alcanzada meses atrás. A nivel doméstico, mientras tanto, la cifra de infectados y fallecidos aumenta en cada jornada. En este escenario de ansiedades e incertidumbres, ya son 167 las investigaciones registradas que se proponen desarrollar la vacuna, aunque solo seis ofrecen las mejores perspectivas a mediano plazo. El gobierno argentino ha trabado acuerdos con tres: producirá a nivel local la variante de AstraZeneca (Reino Unido), prueba en voluntarios la de Pfizer (EEUU) y BioNTech (Alemania) y de manera reciente acordó con Sinopharm (China) para que el país también forme parte de los ensayos en Fase III. Además, en carrera se hallan las de otros gigantes de la industria biotecnológica, como Moderna (EEUU), CanSino y SinoVac (China). Un párrafo aparte merecen las opciones de Rusia y Cuba que, desde atrás, procuran dar pelea. A continuación, en medio de tantas variantes disponibles, el detalle de aquellas fórmulas que están en carrera.

AstraZeneca (Reino Unido)

Hace apenas unos días, Alberto Fernández anunció que el Laboratorio AstraZeneca había firmado un acuerdo con la fundación Slim (México) para producir 250 millones de vacunas destinadas a toda Latinoamérica, con excepción de Brasil. Estarán disponibles para el primer semestre de 2021 y serán distribuidas equitativamente entre los países que así lo demanden. La Argentina se encargará de la producción de la materia prima, mientras que México será quien envase y distribuya el producto. Cada dosis costará entre tres y cuatro dólares y los primeros que las recibirán serán los adultos mayores y los grupos de riesgo. En Argentina, AstraZeneca eligió al laboratorio mAbxience, parte del grupo Insud, que será el responsable de la producción de la sustancia activa. La fórmula se encuentra en fase III y está basada en adenovirus, un patógeno que suele infectar a humanos y también a otros animales. La candidata de Oxford ya atravesó con éxito una primera etapa: fue probada en 1077 voluntarios sanos de Reino Unido (entre 18 y 55 años) y demostró el desarrollo de defensas. A mediados de julio éstos resultados fueron presentados en The Lancet, la prestigiosa revista del rubro médico. En el presente está siendo evaluada en miles de voluntarios en Brasil, Reino Unido, Sudáfrica y en Estados Unidos.

Pfizer y BioNTech (EEUU y Alemania)

Ya comenzaron las pruebas en Fase III de la vacuna elaborada por ambas compañías en Argentina. Desde el Hospital Militar, los ensayos son coordinados por el equipo del doctor Fernando Polack, que espera seguir testeando la seguridad y la eficacia de la candidata. Se estima la participación de aproximadamente 15 mil voluntarios, la muestra será variada e incluirá a personas con diferentes perfiles. Los postulantes seleccionados para los estudios recibirán dos dosis, la primera en estos días y la segunda luego de tres semanas.

En una primera etapa, el fármaco sorteó el examen de seguridad y toxicidad en Alemania y Estados Unidos, con lo cual recibió la aprobación de la FDA (Food and Drugs Administration, institución equivalente a la Anmat) para avanzar hacia las siguientes fases. En aquella oportunidad fue suministrada a 45 adultos (entre 18 y 55 años) que recibieron dosis distintas entre sí (10, 30 y 100 mg) y a nueve de ellos les tocó placebo. Las personas que se sometieron a las pruebas desarrollaron una cantidad de anticuerpos que superan a los que presentaron los pacientes recuperados de la covid-19. Cuando la vacuna esté finalmente lista y si esta versión que se prueba a nivel local obtiene buenos resultados, el país podrá colocarse en un lugar de preferencia al momento de disputar el acceso a las dosis necesarias.

Sinopharm (China)

El miércoles, Liu Jingzhen, presidente de la estatal Sinopharm, comunicó que la vacuna que están desarrollando “podría estar en diciembre”. La noticia llega en un momento inmejorable para Argentina que acaba de cerrar el acuerdo que le permitirá a la empresa estatal china realizar los ensayos de Fase III en territorio doméstico. La variante de Sinopharm costará menos de mil yuanes (145 dólares aproximadamente) y sería aplicada en un esquema de dos dosis. Se establecerá, además, un régimen de prioridad en residentes de grandes ciudades que, por su densidad demográfica, cuentan con mayores riesgos de contraer la enfermedad. Un aspecto clave es que la planta industrial que la farmacéutica tiene en Pekín es la fábrica de vacunas para covid-19 más grande del mundo. En efecto, podría producir nada menos que 200 millones de dosis anuales.

Durante las Fases I y II, los expertos comprobaron que la variante creada era segura y generaba una respuesta inmune. 320 voluntarios (entre 18 y 59 años) recibieron sus dosis y, de acuerdo a los resultados, produjeron anticuerpos suficientes para neutralizar al virus. El estudio, en esta instancia, fue publicado por la revista de la American Medical Association. En el presente, se encuentra en su última fase, por lo que buscan probar si será efectiva en grandes poblaciones. Hace apenas unos días comenzó este procedimiento en Baréin, con pruebas que incluyen a 6 mil voluntarios y se prolongarán durante un año; mientras que el mes pasado realizó ensayos similares en Emiratos Árabes Unidos.

Moderna (EEUU)

Donald Trump estableció un acuerdo con Moderna para recibir 100 millones de dosis. Mediante el pacto, cerrado unos días atrás, los ciudadanos de aquel país podrán recibirla sin costo alguno. Para su fabricación, la corporación biotecnológica estadounidense trabaja en colaboración con el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU. Diseñan su candidata a partir de la utilización del ARN mensajero del virus. ¿Cómo actúa? Una vez dentro de las células, este ARN las induce a producir proteínas del patógeno que, en un paso posterior, son identificadas y atacadas por el sistema inmunitario. Desde el 27 de julio, se realizan ensayos clínicos de Fase III para evaluar la seguridad y la eficacia. 30 mil voluntarios distribuidos en 89 centros a lo largo y a lo ancho del país recibirán sus dosis y Anthony Fauci, el reconocido epidemiólogo y asesor de la Casa Blanca, cree que podrá llegar a la ciudadanía incluso antes de fin de año.

CanSino Biologics (China)

La semana pasada China patentó su primera vacuna, elaborada por el Instituto Científico Militar y la empresa CanSino Biologics, con sede en el país. De acuerdo a los voceros de la corporación, “podría ser escalada en masa en un breve período de tiempo”, aunque todavía se desconoce cuándo estaría disponible. En la etapa actual, continuarán las pruebas de ensayos clínicos de fase III aquellos que por su profesión están más expuestas al patógeno (profesionales de la salud). Tras superar la Fase II, fue la Oficina Estatal de Propiedad Intelectual la que dio el visto bueno para seguir adelante. En junio demostró ser segura y generar inmunidad cuando en junio fue suministrada a miembros del Ejército chino. En total se realizaron pruebas en 508 personas, los resultados fueron alentadores y publicados a fines de julio en The Lancet. En la actualidad, naciones como Arabia Saudita, Rusia, Brasil y Chile se ofrecieron para probarla. Con una estrategia similar a la que utilizan otras farmacéuticas (como la de AstraZeneca), la variante de CanSino emplea un adenovirus que, habitualmente, causa el resfriado común. Se inyectan virus modificados que sirven para introducir en las células del cuerpo humano la información genética del Sars CoV-2, la proteína Spike (“S”), que funciona como llave y habilita el ingreso a la maquinaria celular. Frente a ello, el organismo genera la respuesta inmune. CanSino Biologics ya había trabajado en una plataforma similar en 2017, cuando diseñó una vacuna para combatir el Ébola.

Sinovac (China)

Los desarrollos de esta compañía completan el tridente de opciones orientales para combatir al coronavirus. La vacuna, basada también en la técnica de virus inactivados, fue denominada “CoronaVac” y es una de las que más expectativas generan en el mundo, porque fue de las primeras que inició con los ensayos. De hecho, en enero comenzó con el desarrollo de la tecnología y tres meses más tarde, Pekín autorizó las pruebas clínicas. En días pasados comenzó con la fase III en 1600 voluntarios de Indonesia. También cerró un acuerdo para hacer lo propio con 9 mil voluntarios de 12 centros en siete estados de Brasil. Allí los exámenes son coordinados por el Instituto Butantan de San Pablo.

Esta semana, la farmacéutica firmó un acuerdo con la Pontificia Universidad Católica de Chile para iniciar su fase III allí. Será con 3 mil postulantes, podría comenzar en los próximos días y ello habilitaría al gobierno de Sebastián Piñera a contar con las dosis suficientes una vez que se compruebe el éxito del fármaco. Los resultados preliminares habían conseguido despertar anticuerpos neutralizantes en el 90% de las personas que, además, no experimentaron efectos secundarios de gravedad. Del examen participaron 743 voluntarios sanos (entre 18 y 59 años), de los cuales 143 pertenecían a la Fase I y los otros 600 en la II. Según las declaraciones de los voceros de Sinovac Biotech, pronto, estarán en condiciones de fabricar 100 millones de dosis.

Las variantes de Rusia y Cuba: Sputnik V y Soberana 01

Rusia aprobó la primera vacuna para combatir el coronavirus. El proyecto, liderado por el centro de investigación Gamaleya y el Fondo Ruso de Inversión Directa (RFPI), se propone fabricar nada menos que cinco millones de dosis desde diciembre hasta enero (los profesionales de la salud serían quienes tendrían prioridad), 500 millones de dosis anuales y desplegar su producción hacia naciones latinoamericanas. La opción presentada por el gobierno de Putin aún no completó la fase III y tampoco fue difundida en ninguna revista de prestigio científico. Frente a ello, el ministro de Salud, Mijail Murashko, afirmó que las críticas a Sputnik V –así bautizaron a la fórmula en una clara alusión a la carrera espacial durante la Guerra Fría del siglo pasado– de buena parte de la comunidad científica son “absolutamente infundadas” y las atribuyó a la “competencia” que hay en el mercado internacional por encontrar una solución a la pandemia. Las pruebas iniciaron el 18 de junio en la Universidad Séchenov (Moscú). La variante emplea partículas creadas a partir de adenovirus, similar a la de Oxford.

Cuba, por su parte, iniciará este lunes la fase I/II de los ensayos clínicos de su vacuna. Los resultados, de acuerdo al Registro Público Cubano de Ensayos Clínicos, estarán disponibles en enero de 2021. Los estudios preliminares abarcan a 676 personas (entre 19 y 80 años) y serán liderados por el Instituto Finlay. En esta instancia examinarán su seguridad y la inmunogenicidad en un tratamiento que, según se prevé, tendrá dos dosis. El fármaco ya fue bautizado como “Soberana 01”. El presidente Miguel Díaz-Canel, en conferencia, destacó la relevancia de poseer un fármaco propio contra la covid-19, aunque otras naciones tengan el suyo, “por una cuestión de soberanía”.

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foto Nasa

No es ciencia ficción. Es real. Los científicos alertan de que hay un 50 por ciento de posibilidades de que una enorme eyección de la masa coronal solar golpee la Tierra. Sus efectos serían muy graves: nos dejaría sin electricidad y sin tecnología y dañaría nuestra salud. Pero nos podemos preparar para afrontarlo. Te contamos cómo. 

¿Ha llegado la hora de crear el Ministerio de los Cisnes Negros? Los eventos de baja probabilidad y alto impacto son una realidad, como ha demostrado la pandemia. ¿Cuál será la próxima catástrofe? Nadie lo sabe, pero deberíamos estar preparados para lo que sea: virus, asteroides, terrorismo, clima… Sin embargo, el riesgo más sorprendente (y subestimado) proviene del Sol.

La probabilidad de que una eyección devastadora de la masa coronal (algo así como la tormenta solar perfecta) golpee de lleno a la Tierra es del 50 por ciento en este siglo, según los últimos modelos predictivos. En cualquier caso, no es desdeñable. Y una lección de la COVID-19 es que, si tienes boletos para la lotería, tarde o temprano toca. El problema es que la mayoría de los gobiernos prefiere reaccionar sobre la marcha ante los ‘cisnes negros‘ en lugar de tener un plan de contingencia. Una temeridad que ya no nos podemos permitir, según The Economist. «Los individuos buscan protección en los gobiernos y, si pueden, en las aseguradoras. Pero los ejecutivos han demostrado una inclinación por ignorar los riesgos, incluso cuando el precio de la previsión es pequeño. Es una abdicación de la responsabilidad y una traición al futuro», argumenta el semanario británico.

El peligro de la gran llamarada, una mezcla de viento solar y pulso magnético, siempre nos ha acompañado. La paradoja es que la humanidad nunca ha sido tan vulnerable como ahora, que depende de la tecnología para casi todo. Y la tecnología hay que enchufarla a la corriente. «La corona solar arroja de manera intermitente grandes chorros de partículas electromagnéticas al espacio. Estas causan las auroras boreales y australes, y pueden estropear las redes eléctricas y las de telecomunicaciones. Pero durante el siglo más o menos en el que la electricidad se ha convertido en una parte crucial de la vida humana la Tierra nunca ha sido golpeada por uno de estos eructos solares. Si se produjera una eyección de masa coronal, todo tipo de sistemas satelitarios para la navegación, las comunicaciones, los sistemas de advertencia sobre ataques de misiles… estarían en peligro. Grandes extensiones del planeta se podrían quedar meses o años sin electricidad», advierte The Economist.

Apagones, incendios, cáncer…

¿Otras consecuencias? Incendios en los transformadores y apagones en la red eléctrica. De prolongarse en el tiempo estos cortes, también afectarían al suministro de agua. Las centrales nucleares podrían ver comprometida su refrigeración. La red GPS se vería afectada, así como las comunicaciones por radio en VHF y HF, aunque buques y aeronaves tienen instrumental alternativo. Internet sufriría caídas, pero la robustez de las líneas transoceánicas y la arquitectura de las conexiones, basada en la redundancia, esto es, equipos y rutas alternativos con los que seguir operando, paliarían los efectos. En lo que se refiere a la salud, podría producirse un ligero aumento en las tasas de cáncer de piel y afecciones oculares por el aumento momentáneo de la exposición a los rayos ultravioletas. Y en cuanto al coste, un estudio de la compañía de seguros Lloyds calculó que solo en Estados Unidos podría alcanzar los 2,5 billones de dólares y que su red eléctrica podría verse afectada hasta dos años.

Hay antecedentes como para preocuparse. Al evento más potente del que se tiene constancia se lo conoce como ‘la llamarada de Carrington’. Golpeó el planeta en 1859, friendo literalmente las estaciones de telégrafo, que era el Internet de la época victoriana (todavía no existían las comunicaciones de radio). En 2012 se produjo otro de una magnitud similar, pero afortunadamente el cañonazo que disparó el Sol en dirección a la órbita terrestre no llegó a hacer diana y se perdió en el cosmos. Sin embargo, las eyecciones de masa coronal -la mayoría, de dimensiones modestas- son fenómenos frecuentes. Nuestra estrella ‘escupe’ hasta tres diarias durante los periodos de máxima actividad. Y alterna una fase de aletargamiento con otra de hiperactividad. Cada fase dura unos once años. Y justo ahora está desperezándose, como un oso que ha hibernado y sale de la cueva. Su máximo apogeo llegará en 2025.

Cuándo llegará la tormenta

¿Cuál es la probabilidad de que una tormenta geomagnética de gran intensidad afecte a la Tierra a corto plazo? El investigador Pete Riley pronostica que ronda el 12 por ciento en la próxima década, aunque un modelo matemático elaborado por un equipo de la Universidad Autónoma de Barcelona y publicado en 2019 por Scientific Reports (Nature), reduce la probabilidad a menos del 2 por ciento. «No es nada despreciable si se tienen en cuenta sus consecuencias», advierte el catedrático y coautor del estudio Pere Puig. «Los gobiernos deberían tener protocolos de actuación ante estos desastres, informar y tranquilizar a la población que se pueda haber quedado sin energía eléctrica e incomunicada. Recordemos que habrá muy poco margen temporal antes de la llegada imprevista de una tormenta de estas características».

¿Cuál es ese margen? Entre 15 y 60 minutos. Un evento así no se puede controlar, pero se puede detectar con cierta anticipación cuando sucede. El satélite encargado de dar la señal de alerta apenas nos avisaría con 30 minutos de antelación antes de que el viento solar barra la atmósfera terrestre. Este satélite es el Observatorio de Clima del Espacio Profundo (aunque originalmente se llamó Triana, en honor del navegante español Rodrigo de Triana, el primero de la tripulación de Colón en avistar tierra en América). Fue lanzado en 2015 desde un Falcon 9 -el vehículo de lanzamiento de SpaceX, la empresa de Elon Musk-, tras pasar doce años arrumbado en un almacén de la NASA, que no tenía presupuesto ni motivación política para ponerlo en órbita hasta que la administración Obama se empeñó. Se está trabajando para tener pronósticos de al menos tres días, basados en la aparición de manchas solares que pueden indicar una actividad anómala.

Actuación de emergencia

«La cuestión no es si va a pasar, sino cuándo; cómo afectará a nuestra civilización y qué se puede hacer al respecto», advierte Jorge Eiras, profesor de Física de la Universidad de Vigo, que elaboró en 2018 un informe titulado Las tormentas solares geomagnéticas, amenaza silenciosa de una sociedad hipertecnológica, a petición del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional, un organismo consultivo que depende de la Junta de Jefes de Estado Mayor. Eiras se lamenta de que solo Estados Unidos y Canadá cuenten con planes de actuación en caso de producirse un evento de este estilo. «Nuestra capacidad de respuesta dependerá de la rapidez para acometer actuaciones que reparen el suministro eléctrico, garanticen la seguridad de las aeronaves en vuelo y disminuyan la posibilidad de que la situación derive en un caos -advierte-. El desconocimiento de este fenómeno tanto entre la población como en los organismos públicos es un gran inconveniente».

Avi Loeb, director del Instituto de Astronomía de la Universidad de Harvard, va más allá y opina que habría que tomar medidas para desviar las partículas solares antes de que alcancen la atmósfera. Para ello propone la puesta en órbita de un escudo magnético. «Sería una proyecto de ingeniería mayúsculo, con un coste de unos 100.000 millones de dólares. Pero me temo que antes de que los políticos actúen tendremos que sufrir un evento similar a la llamarada de Carrington», vaticina.

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