Esta imagen, publicada en 2017 por Nature Communication, muestra al planeta a través del tiempo: rojo, muerto y seco a la izquierda, y el mismo paisaje cubierto de agua, al principio de la historia del cuerpo celeste, hace más de 3 mil millones de años.Foto Afp

Electrolizador de salmuera proveerá 25 veces más de ese gas que Moxie, equipo que la NASA tiene programado utilizar

 

La NASA pretende aterrizar astronautas en Marte en la década de 2030, pero ahí el oxígeno es sólo 0.13 por ciento de la atmósfera, en comparación con el 21 de la terrestre y no es viable transportar suficiente oxígeno y combustible en una nave.

La forma en que la NASA planea abordar el problema es mediante Moxie (Mars Oxygen In-Situ Resource Utilization Experiment), un cubo del tamaño de una batería de auto, que pesa alrededor de 17 kilos y su principal objetivo es producir oxígeno a partir de la atmósfera marciana. El sistema está en fase de prueba en el robot Mars Perseverance, lanzado en julio. Convertirá el dióxido de carbono, que constituye 96 por ciento del gas en la atmósfera, en oxígeno.

Sin emargo, esta semana se presentó en Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, un sistema de electrolisis para salmuera que ha demostrado la capacidad de extraer oxígeno e hidrógeno en las condiciones simuladas de la superficie marciana: -36 grados Celsius.

El planeta rojo es muy frío; el agua que no está congelada está casi con certeza llena de sal, lo que reduce su temperatura de congelación y complica la extracción de sus componentes fundamentales para sostener la vida o producir combustible.

Nuestro electrolizador de salmuera marciana cambia radicalmente la estimación logística de las misiones a Marte y más allá, señaló Vijay Ramani, líder del equipo de la Universidad de Washington en Saint Louis, autor del estudio.

Esta tecnología es igualmente útil en la Tierra, donde abre los océanos como una fuente viable de oxígeno y combustible, agregó en un comunicado.

Desde 2008 Mars Express, de la Agencia Espacial Europea, ha descubierto varios estanques subterráneos que permanecen en estado líquido gracias a la presencia de sal (perclorato de magnesio).

El sistema desarrollado en el laboratorio de Ramani puede producir 25 veces más oxígeno que Moxie usando la misma cantidad de energía, al mismo tiempo que hidrógeno, que podría usarse como combustible para el viaje de retorno de los astronautas.

Nuestro electrolizador de salmuera incorpora un ánodo de pirocloro de rutenato de plomo desarrollado por nuestro equipo junto con un cátodo de platino sobre carbono. Estos componentes, cuidadosamente diseñados, junto con el uso óptimo de los principios tradicionales de la ingeniería electroquímica, han producido este alto rendimiento, precisó Ramani.

Aterriza una cápsula espacial con pistas sobre el origen del Sistema Solar. — EFE/EPA

 

La sonda Hayabusa2 fue lanzada al espacio en 2014 con el objetivo de alcanzar un asteroide de más de 4.600 millones de años. Éste tiene unas características muy ventajosas para poder conocer más detalles sobre la formación de nuestro planeta.

 

Tras recorrer unos 5.200 millones de kilómetros, la sonda nipona Hayabusa2 trajo este domingo a la Tierra una cantidad minúscula de muestras de un remoto asteroide que puede guardar muchos secretos del Sistema Solar, en una operación en la que, según dijeron sus responsables, "todo fue perfecto".

Hayabusa2 fue lanzada al espacio el 3 de diciembre de 2014 con un primer objetivo: alcanzar el asteroide Ryugu, que se formó hace unos 4.600 millones de años y que tiene unas características ventajosas para conocer la formación de nuestro Planeta.

Ryugu –nombre de un palacio mágico submarino del folclore nipón– tiene unos 900 metros de diámetro y una forma ligeramente cúbica y, como otros planetas menores, está considerado entre los cuerpos más antiguos del Sistema Solar.

Con un peso de unos 600 kilos y un tamaño de 1,6 metros en su lado mayor, Hayabusa2, al acercarse a la Tierra, se desprendió el sábado de una cápsula con muestras tomadas en Ryugu, y el aparato aterrizó este domingo en una zona desértica del sur de Australia.

"En el espacio todo fue perfecto. Y con el trabajo del equipo que recogió la cápsula todo fue perfecto", afirmó en una rueda de prensa catorce horas después del aterrizaje de la cápsula el director del proyecto Hayabusa2 de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), Yuichi Tsuda.

Hayabusa2 se ha pasado seis años navegando alrededor del Sol y su primer momento clave fue el 22 de febrero de 2019, cuando aterrizó por primera vez en Ryugu para tomar las primeras muestras de la superficie del asteroide.

Volvió a hacerlo el 11 de julio de 2019, después de que desde su órbita lanzara un proyectil para abrir un pequeño cráter en la superficie de Ryugu y, gracias a ello, poder tomar muestras subterráneas.

Aunque el peso total de las muestras no llega a un gramo, el hecho de que sean restos de la superficie y subterráneos puede permitir a los científicos tener mejores pistas sobre su composición, al no haber estado expuestas a los elementos las pruebas subterráneas.

De acuerdo con los científicos, en la formación de la Tierra el planeta estuvo demasiado próximo al Sol para que el agua pudiera condensarse, pero una vez se enfrió tanto agua como materiales orgánicos llegaron a la Tierra procedentes de asteroides como Ryugu.

El tercer paso clave de la misión se completó en las últimas horas al aterrizar en el sur de Australia la cápsula de la que se desprendió Hayabusa2 el sábado, y que entró a la atmósfera este domingo por la madrugada resistiendo temperaturas próximas a los 3.000 grados centígrados.

Gracias a una radiobaliza que portaba, la cápsula generó señales para su localización al aterrizar cayendo asistida por un paracaídas, y, al amanecer, un helicóptero la encontró al lado de un arbusto, esperando a ser recogida.

El aparato, de unos 30 centímetros de distancia, fue trasladado a instalaciones de la localidad australiana de Woomera, antes de que emprenda el viaje de regreso a Japón para que las muestras de Ryugu sean investigadas minuciosamente.

Tsuda dijo que durante la misión estaba confiado de su éxito, aunque no con exceso de confianza, revisando "cuidadosamente cada paso".

No contaban los responsables de la misión con la lluvia y los vientos fuertes que había en la zona del aterrizaje el sábado, un día antes de que llegara la cápsula, pero el tiempo mejoró y pudo completarse la misión con éxito.

En la misión han cooperado distintas instituciones internacionales, entre ellas la Agencia Espacial de Australia, cuya directora, Megan Clark, en declaraciones a los periodistas desde Woomera expresó su esperanza de que las muestras que llegaron del espacio permitan saber "cómo llegó el agua a nuestra Tierra".

Hayabusa2 llegó a acercarse a la Tierra hasta unos 7.000 kilómetros de distancia, pero después de desprenderse de la cápsula siguió con otra misión y un nuevo rumbo, esta vez hacia otro asteroide, este con el nombre de 1998KY26

Por Agustín de Gracia (EFE)

El cohete Larga Marcha 5, que transporta la sonda lunar Chang'e-5, despega del centro de lanzamiento espacial de Wenchang. 23 de noviembre de 2020.Tingshu Wang / Reuters

La misión, la primera de este tipo desde la década de 1970, forma parte del Programa Chino de Exploración Lunar, que durará de 15 años, y sus etapas posteriores son aún más ambiciosas.

 

El 23 de noviembre, China lanzó a la Luna la sonda Chang'e-5, que tiene como objetivo traer a la Tierra dos kilogramos de muestras de suelo y rocas lunares.

La misión, la primera de este tipo desde la década de 1970, forma parte del Programa Chino de Exploración Lunar, que tendrá una duración de 15 años, y sus etapas posteriores son aún más ambiciosas. 

En caso de éxito, la misión Chang'e 5 convertirá a China en el tercer país que ha logrado recolectar muestras lunares, después de que décadas atrás lo hicieran EE.UU. y la URSS.

¿Cómo transcurre la misión? 

El lanzamiento de la Chang'e-5 se llevó a cabo mediante el cohete portador Changzheng 5, o Larga Marcha 5, desde el centro de lanzamiento espacial más meridional de China, el de Wenchang, ubicado en la costa noreste de la isla de Hainán.

El 28 de noviembre, la sonda —que como sus predecesoras lleva el nombre de la diosa de la Luna de la mitología china, Chang'e— entró en órbita lunar y se prevé que aterrice en la superficie del satélite este 1 de diciembre.

El lugar del aterrizaje será una inmensa llanura volcánica en la cara visible de la Luna conocida como 'Oceanus Procellarum', u 'Océano de tormentas', donde se encuentran alrededor de 20 volcanes rodeados por campos de lava joven de entre 1.200 y 1.500 millones de años. Las muestras que se obtengan allí pueden ayudar a responder preguntas como cuánto tiempo fue volcánicamente activo el interior de nuestro satélite natural y cuándo se disipó su campo magnético.

Antes de alunizar, el módulo de descenso con el aparato de despegue se separará del bloque orbital y de la cápsula espacial, que permanecerán en la órbita de la Luna a una altitud de 200 kilómetros en modo de espera.

En el plano superior del módulo de descenso se encuentra un manipulador para recolectar suelo y rocas de la superficie de la Luna, mientras que en el plano lateral del aparato está instalado un dispositivo de perforación. 

Tras aterrizar y tomar muestras, el aparato podrá realizar otras tareas científicas utilizando un conjunto de instrumentos para determinar la composición mineral del regolito, analizar la evolución de gas de la superficie lunar y estudiar la estructura del suelo lunar, entre otras tareas.

Las muestras luego se cargarán en un contenedor del aparato de despegue, que se espera que sea lanzado alrededor del 2 de diciembre.

Después, la unidad orbital tendrá que encontrar automáticamente el aparato de despegue, acercarse a él y 'capturarlo'. El contenedor con muestras, por su parte, se cargará a través de una puerta en la parte superior de la cápsula, tras lo cual el aparato de despegue se separará para caer en la Luna. Esta es la parte más difícil de la misión y el primer acoplamiento automático de dos naves espaciales en otro cuerpo celeste.

La sonda comenzará a volar hacia la Tierra alrededor del 13 de diciembre. A una distancia de unos 5.000 kilómetros de nuestro planeta, la cápsula se separará del vehículo orbital y entrará en la atmósfera.

Se espera que la Chang'e-5 aterrice con la ayuda de un paracaídas en el territorio de Mongolia Interior el próximo 17 de diciembre. De esta manera, la misión durará un total de 23 días.

¿Qué planea China hacer después? 

El regreso de la Chang'e-5 completará la tercera etapa del Programa Chino de Exploración Lunar. 

La cuarta etapa pretende estudiar los territorios en la región del polo sur de la Luna para futuras expediciones tripuladas. Aproximadamente en 2024 la Chang'e-6 aterrizará en el satélite para recolectar suelo lunar y transportarlo a la Tierra. La Chang'e-7 llevará a la Luna un 'rover' y un pequeño módulo de demostración con motores a reacción. Finalmente, la Chang'e-8 desarrollará tecnologías clave para la construcción de una estación lunar, que permitirá la investigación científica y la minería en la superficie lunar.

¿Tiene rivales China? 

Está previsto que en octubre de 2021 Rusia lance desde el cosmódromo de Vostochni la estación interplanetaria automática Luna-25, la primera estación lunar rusa. Si tiene éxito, hará el primer aterrizaje suave del mundo en la región circumpolar meridional de la Luna cerca del cráter Boguslávski. En 2024, se planea que viaje hasta nuestro satélite el aparato científico orbital Luna-26.

En EE.UU. existe el programa de vuelo espacial tripulado Artemis, iniciado por el presidente Donald Trump, que tiene el objetivo de volver a explorar la Luna y llevar al satélite "a la primera mujer y al próximo hombre", específicamente a la región del polo sur, para 2024. No obstante, es posible que la victoria de Joe Biden en las elecciones altere los planes del programa.

El aparato indio Chandrayaan-2 actualmente está operando con éxito cerca de la Luna, pero los intentos de Nueva Delhi de aterrizar suavemente en el satélite aún no han tenido éxito. La India está actualmente desarrollando su tercera misión lunar, la Chandrayaan-3

Además, cabe también destacar la pequeña estación lunar Beresheet de la organización israelí sin fines de lucro SpaceIL. El aparato intentó aterrizar suavemente en la superficie de la Luna en abril de 2019, pero sufrió un accidente. Ahora SpaceIL está intentando encontrar financiación para un segundo dispositivo.

En septiembre de 2020, el primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Rashid al Maktoum, anunció que en 2024 su país tiene previsto el lanzamiento de Rashid, un pequeño 'rover' lunar con equipo científico.

Publicado: 1 dic 2020 08:47 GMT

Un submarino chino llegó al fondo de la Fosa de las Marianas. Foto: CCTV.

Un submarino chino estableció un nuevo récord al alcanzar una profundidad de casi 11 mil metros al llegar al fondo de la Fosa de las Marianas, la zona conocida más profunda del mundo.

El sumergible tripulado  “Fendouzhe”, que significa “luchador” en chino, se posó con éxito en el fondo marino de la Fosa de las Marianas, según el Instituto de Ciencias e Ingeniería de Aguas Profundas, subordinado a la Academia de Ciencias de China. Así alcanzó los 10.909 metros de profundidad, informó la agencia Xinhua.

El aparato, junto con los buques nodriza Exploration 1 y Exploration 2, partió el 10 de octubre de Sanya, en la provincia insular de Hainan, en el sur del país, con el objetivo de llevar a cabo la operación. El 27 de octubre, el sumergible estableció un récord previo para la operación de buceo tripulado en aguas profundas de China al descender 10.058 metros en la misma zona, en aguas del Pacífico occidental.

Ahora, rompió un nuevo récord al quedar cerca de los 11 mil metros de profundidad dejando increíbles imágenes durante una sesión de transmisión en vivo filmada por una cámara de aguas profundas difundidas por la emisora ​oficial CCTV de Beijing.

Las imágenes en tiempo real del Fenzhouzhe se transmitieron el viernes pasado. Fue grabado por una cámara a bordo del módulo de aterrizaje de aguas profundas Canghai, o Vast Sea Las dos máquinas se sumergieron en el Pacífico occidental una tras otra para la misión. El video incluso filmó a un explorador a bordo del submarino limpiando una ventana con un pañuelo.

20 noviembre 2020

(Con información de Perfil)

La Estación Espacial Internacional vista desde el Atlantis el 23 de mayo de 2010.Foto Ap

 Del tamaño de una cancha de futbol y de 453 toneladas, la central da vueltas a la Tierra 16 veces al día a 28 mil km/h

 

Ayer se cumplieron 20 años de presencia humana ininterrumpida en la Estación Espacial Internacional (EEI), con la llegada en 2000 de la Expedición 1, primera de larga duración en el complejo.

La EEI es la nave espacial más grande que ha construido la humanidad: mide unos 109 metros de largo (casi como una cancha de futbol) y pesa alrededor de 453 toneladas. Da vueltas a la Tierra 16 veces al día, a unos 28 mil kilómetros por hora y va tomándole fotos desde una perspectiva única. A la vez, es el laboratorio a más altura creado por el hombre, ya que orbita el planeta a cerca de 400 kilómetros.

Las primeras piezas para la construcción salieron al espacio en 1998 y este 2 de noviembre la EEI suma un hito más a su existencia: se cumplen 20 años de que recibió a sus primeros huéspedes y de que empezó a estar habitada de manera continua.

Desde que el estadunidense Bill Shepherd y los rusos Yuri Guidzenko y Serguéi Krikaliov se hospedaron ahí, siempre ha estado ocupada por 241 personas (en total, en distintos momentos) de 19 países.

La construcción de la EEI requirió la colaboración de 15 naciones y ahora las principales agencias a cargo son la estadunidense NASA, la Espacial Europea, la rusa Roscosmos, la japonesa Jaxa y la Espacial Canadiense.

Además, 108 países han realizado más de 2 mil 700 investigaciones en la central, de acuerdo con la NASA.

La tripulación de la primera expedición estaba formada por un comandante estadunidense: Shepherd, quien había estado en el espacio tres veces antes en misiones de transbordadores de una semana de duración como máximo, y los rusos Guidzenko y Krikaliov tenían experiencia en vuelos espaciales de larga duración en la estación Mir; el segundo estuvo cerca de un año completo en el espacio.

La Expedición 1 empezó cuando la tripulación se acopló a la estación a bordo de la nave rusa Soyuz TM-31, que había partido dos días antes. Durante los 136 días de la misión, la tripulación activó varios sistemas en el complejo, desempacó equipos que se habían enviado y alojó a tres tripulaciones de transbordadores STS y dos vehículos rusos Progress de reabastecimiento no tripulados.

Los tres transbordadores llevaron equipos, suministros y componentes clave a la estación espacial. El primero, STS-97, se acopló a principios de diciembre de 2000 y llevó el primer par de grandes paneles fotovoltaicos hechos en Estados Unidos, lo que incrementó cinco veces la capacidad de potencia de las células.

Los estudios en los astronautas a bordo de la EEI han ayudado a entender la pérdida ósea y muscular, pero no sólo a causa de la microgravedad del espacio, sino también en la Tierra, por razones como la edad, estilo de vida y algunas enfermedades, señaló la NASA.

Los científicos han estudiado las medidas para contrarrestar estas pérdidas por medio de ejercicios, alimentación e incluso de fármacos, tanto en el espacio como en la Tierra.

Las condiciones de microgravedad también han permitido estudiar males como el Alzheimer, el Parkinson, el asma, el cáncer y hasta problemas cardiacos en los laboratorios de la estación espacial, detalla la NASA.

En la EEI no se desperdicia prácticamente nada. La tecnología de reciclaje de agua se ha afinado. El sudor, la orina misma se reciclan y se convierten en agua potable.

El Sistema de Recuperación de Agua de la central permite reusar 93 por ciento del líquido de la nave, según la agencia estadunidense.

Esta tecnología será mucho más útil cuando los astronautas puedan emprender misiones más lejanas y más largas, como a la Luna o a Marte.

El hallazgo de agua en la Luna abre el camino para la exploración del satélite

La confirmación de la NASA de la existencia de agua en la Luna es un gran avance para la ciencia y la carrera espacial, pero implica retos tecnológicos que se tendrán que resolver, aunque también se vislumbra la presencia humana en un futuro cercano, coincidieron en señalar científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

"El agua es una molécula esencial para los seres vivos, y el hecho de que se encuentre en la Luna abre la posibilidad de que pueda ser utilizada para las futuras misiones que vayan al satélite, que se establezcan con usos variados: consumo humano, producción de combustible y oxígeno que se requiere para la respiración", afirmó Rafael Navarro González, astrobiólogo del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la Universidad Nacional.

Con este descubrimiento, se vislumbra más cerca la presencia de una futura colonia humana en la Luna.

Julieta Fierro Gossman, investigadora del Instituto de Astronomía (IA) de la Universidad Nacional, considera que el hallazgo abre camino al hombre para la exploración en el satélite.

Corroboración

La experta en el estudio del sistema solar comentó que si bien se había encontrado ese líquido en la Luna desde hace mucho tiempo con el Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (Sofia, por sus siglas en inglés) de la NASA, no se tenía la certeza de que fuera agua, hecho que se corroboró.

"Se sabía que en los polos de la Luna hay agua, en particular en el Sur, lo que es muy importante para los astronautas y ahora se encontró en unas grietas, en zonas donde nunca entra la luz del Sol", precisó la especialista.

José Franco López, investigador del IA, sostuvo que "cualquier agua que pueda existir en la parte superficial o un poco debajo de la superficie del satélite natural de la Tierra se evapora en el día y se vuelve a condensar durante la noche, así que quizás exista un ciclo del agua. Además, en los cráteres que están cerca de los polos lunares, donde nunca da el Sol, se mantiene agua congelada a menos 150 grados, es una roca sólida que puede estar estable durante millones de años".

Representación artística del robot al momento de descender en el cuerpo celeste a investigarFoto Afp

Recolectar alrededor de 60 gramos de partículas del cuerpo celeste, el objetivo // La masa exacta se conocerá hasta el sábado

 

Washington. La sonda estadunidense Osiris-Rex entró brevemente en contacto este martes con el asteroide Bennu, tal como estaba previsto, confirmó la NASA, aunque el nivel del éxito de la operación de toma de muestras no se conocerá hasta dentro de algunos días.

"Aterrizaje confirmado", "Muestreo terminado", anunció la agencia espacial durante la retransmisión en vivo de las operaciones, arrancando una ovación entre el equipo al terminar esta intervención de algunos segundos, que llega más de cuatro años después del lanzamiento de la sonda.

"Todo fue perfecto", explicó minutos más tarde Dante Lauretta, jefe de la misión, emocionado.

"Escribimos una página de la historia esta tarde", añadió.

Tras arrojar nitrógeno comprimido a la superficie de Bennu, el brazo del robot debía recoger las partículas de menos de 2 centímetros de diámetro. El objetivo era acumular al menos 60 gramos durante esos pocos segundos, lo que sería la mayor muestra extraterrestre recogida desde las misiones lunares Apolo.

Sin embargo, la masa exacta de la muestra no se conocerá hasta sábado.

Hasta ahora, Osiris-Rex sólo ha podido enviar mensajes de confirmación, pero ninguna imagen: la sonda apenas lo hizo la noche del martes al miércoles, en cuanto regrese a su órbita y se encuentre a distancia segura del asteroide, tras cargar las baterías.

En las próximas horas y días, enviará numerosos datos e imágenes que darán una estimación del resultado de la toma de muestras.

Existe la posibilidad de que el brazo de la sonda no se haya podido posar sobre una superficie plana y aspirar el polvo, por ejemplo si ha caído sobre una gran roca.

En caso de fracaso, se podría decidir hacer un nuevo intento, en otro punto, en enero.

"En realidad no podemos aterrizar en la superficie de Bennu, así que sólo se besó la superficie", agregó Beth Buck, de Lockheed Martin.

El interés de analizar la composición de los asteroides del sistema solar se basa en que están hechos de los mismos materiales que formaron los planetas.

Es "casi una piedra Rosetta, algo que está ahí fuera y cuenta la historia de toda nuestra Tierra, del sistema solar durante los pasados miles de millones de años", aseguró Thomas Zurbuchen, científico jefe de la NASA.

Las muestras regresarán a la Tierra el 24 de septiembre de 2023, con un aterrizaje planeado en el desierto de Utah. Con ese material, los laboratorios podrán llevar a cabo análisis mucho más potentes de sus características físicas y químicas, informó Lori Glaze, directora de la división de ciencia planetaria de la agencia espacial estadunidense.

Bennu no es un asteroide liso, cubierto por una "playa" inofensiva de arena fina, que esperaba la NASA. En realidad, se eligió porque está convenientemente cerca y es antiguo: los científicos estiman que se formó en los primeros 10 millones de años de la historia del sistema solar, hace 4 mil 500 millones de años.

(Con información de Ap)

Unsplash/Nicolas Lobos, CC BY-SA

Hace décadas que el gran divulgador Carl Sagan imaginó magistralmente diferentes ambientes para la vida en un sistema solar que poco a poco íbamos descubriendo. En tiempos recientes, las especulaciones han ido dejando paso a evidencias firmes de que algunos de estos entornos tienen el potencial de albergar hábitats extraños pero sospechosamente familiares. Los últimos datos científicos nos permiten enfocar la búsqueda hacia los lugares que parecen más probables.

En las últimas semanas, varias noticias han dibujado tres situaciones muy distintas. El fosfano en Venus nos invita a pensar en formas de vida suspendidas a gran altura, en un hábitat completamente aéreo. Apenas unos días más tarde se anunciaban nuevos resultados sobre Encélado, una de las lunas heladas de Saturno, que enfatizaban la idea de un océano encapsulado. Finalmente, Marte volvió a presentar su candidatura para la habitabilidad con la confirmación de lagos de agua líquida y salada bajo su superficie.

¿Vida en las nubes, en un océano atrapado por el hielo o en lagos subterráneos? No son lugares tan extraños como podría parecer.

Las posibilidades de Venus han sido muy comentadas recientemente. Los autores del descubrimiento de fosfano han mostrado también un posible ciclo de vida que permitiría el mantenimiento de microbios en una biosfera aérea. Esta hipótesis ya había sido discutida con anterioridad y permite abrir diversas líneas de investigación en el ambiente terrestre. Las hipótesis que se manejan para Venus implican la vida contenida en el interior de las gotas de las nubes para compensar tanto la acidez como la enorme falta de agua en nuestro vecino.

Encélado es una luna compuesta básicamente por agua, cubierta de hielo en el exterior. En su interior, la fricción generada por las mareas de Saturno proporcionarían la fuente de energía necesaria para crear un gigantesco océano encapsulado. Esta situación sería similar a la de otros satélites, como Europa, en Júpiter.

En 2005, la sonda Cassini detectó la presencia de un géiser de agua. Desde entonces se ha intentado determinar por diferentes métodos cuál es la proporción de ingredientes como sal, urea, o amoníaco tanto por favorecer como por perjudicar la posible presencia de seres vivos.

Un reanálisis profundo de los datos acumulados durante 13 años por Cassini ha permitido detectar regiones más finas y jóvenes alrededor de las "rayas de tigre" que muestra Encélado. Estas zonas podrían estar relacionadas con puntos calientes en el océano profundo, tal vez, como en la Tierra, volcanes o fumarolas.

El ambiente volcánico submarino ha sido señalado como el posible origen de la vida en la Tierra y es el sueño de cualquier astrobiólogo, dado que permite tanto buscar vida fuera de la Tierra como estudiar nuestro propio origen. El análogo terrestre más cercano sería el lago Vostok, en la Antártida. Si recordamos el enorme esfuerzo que supuso acceder al propio lago bajo apenas un par de kilómetros de hielo queda clara la enorme complejidad de acceder al posible hábitat de Encélado, bajo una corteza tal vez diez veces más gruesa.

Marte, el eterno candidato

Por último, Marte aparece siempre en la astrobiología, no solo por las más que firmes pruebas de la presencia continuada de agua líquida en su superficie, sino también porque la exploración de sus potenciales hábitats, tanto presentes como pasados, es quizá una de las más sencillas.

Recientemente, la misión Mars Express ha confirmado la detección previa de lagos enterrados un kilómetro y medio bajo la superficie. Aunque se sigue debatiendo la interpretación de las observaciones, agua con una elevada salinidad podría permanecer líquida en esas condiciones, al abrigo de algunas de las dificultades que ofrece la superficie del planeta rojo, como son los cambios extremos de temperatura y la indefensión ante la radiación solar.

Las posibilidades marcianas de los organismos halófilos, adictos a los ambientes salados, se han estudiado por su potencial para generar metano, el gas biomarcador que parece haber sido detectado en el planeta rojo.

Estos tres ambientes, tan aparentemente diferentes, tienen en común sus analogías con la Tierra y son por lo tanto escenarios muy sugerentes donde buscar formas de vida sencilla en nuestro vecindario galáctico. Todos ellos cuentan con sus propias limitaciones, pero también con un gran potencial para incrementar nuestro conocimiento sobre cómo la vida pudo prender y prosperar en nuestro propio planeta.

 

Por Santiago Pérez Hoyos

Investigador Doctor Permanente - Astronomía y Astrofísica, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

17/10/2020  

Los investigadores creen que las zonas húmedas que han detectado en esa región marciana se deben a masas que permanecen en estado líquido. / Pixabay

Estos nuevos resultados "corroboran el descubrimiento inicial" de la Mars Express en 2018 y, al mismo tiempo, han destapado "un escenario más extenso y complejo, con parches de agua ubicuos alrededor del lago subglacial" del planeta rojo.

 

Bajo el polo sur del planeta Marte existen lagos de agua líquida salada de diversos tamaños, según describe un equipo internacional de científicos este lunes en la revista Nature Astronomy.

Los investigadores creen que las zonas húmedas que han detectado en esa región marciana se deben a masas que permanecen en estado líquido, a pesar de las bajas temperaturas, gracias a una alta concentración de sales de perclorato.

Con anterioridad, ya se había identificado una de esas regiones bajo la superficie del planeta rojo en base a los datos de uno de los instrumentos a bordo de la nave europea Mars Express, si bien todavía no se había cerrado el debate sobre su naturaleza y composición.

El grupo de Roberto Orosei, de la Universidad Roma III, junto a investigadores de Australia y Alemania, se han servido ahora de las técnicas usadas por los satélites terrestres que rastrean la Antártida a fin de volver a analizar los datos originales del radar de la Mars Express, conocido como MARSIS. El aparato comenzó a recolectar información del planeta en 2005, tras haber sido lanzado con la nave en 2003.

Tras varios años adquiriendo datos, la falta de evidencias claras de agua líquida bajo los casquetes polares marcianos hizo pensar a los científicos que, en caso de existir, el líquido estaría a mayor profundidad de lo que habían pensado. En 2018, sin embargo, una reinterpretación de esas exploraciones desveló un lago de 20 kilómetros de ancho en la región conocida como Ultimi Scopuli.

El trabajo publicado este lunes, en el que participan varios de los autores de aquel estudio original, trata de arrojar nueva luz sobre ese descubrimiento y ampliar su análisis. Para ello, han explorado una región de 200 por 350 kilómetros cuadrados alrededor de la ubicación donde se detectó el primer lago.

Sus resultados "corroboran el descubrimiento inicial" de "una masa estable de agua líquida en Ultimi Scopuli" utilizando "una técnica diferente el independiente", describe el texto publicado en Nature Astronomy. Al mismo tiempo, su trabajo ha destapado "un escenario más extenso y complejo, con parches de agua ubicuos alrededor del lago subglacial".

Las condiciones físicas, geológicas, climáticas y topográficas que permiten la existencia de esas masas líquidas son todavía motivo de debate, subrayan los científicos. Además, destacan al mismo tiempo que en la Tierra se han encontrado soluciones acuosas hipersalinas en zonas subglaciares a temperaturas "mucho más bajas que el punto de congelación del agua".

Ante esas evidencias, los científicos proponen que la forma de agua líquida más plausible bajo la capa helada marciana es la salmuera de perclorato, una solución acuosa con más de un 5% de concentración de sal.

londres

28/09/2020 18:19

efe

 

Ingenieros examinan y hacen prueba de manejo del vehículo de la NASA.Foto Ap

Lanzarán naves aprovechando alineación ideal del planeta con la Tierra // Se minimiza el tiempo del viaje

 

Cabo Cañaveral., Marte es el único lugar del universo en el que la humanidad tiene posibilidades concretas de hallar pruebas de una vida extraterrestre pasada y esta intensa búsqueda podría por fin aportar sus frutos con el envío de tres nuevas misiones al planeta rojo.

Estados Unidos, China y Emiratos Árabes Unidos enviarán naves no tripuladas en rápida sucesión a partir de esta semana, en el esfuerzo más grande hasta la fecha por buscar indicios de antigua vida microscópica y explorar el lugar para futuros astronautas.

Los tres países aprovecharán el favorable posicionamiento celeste de este verano boreal para enviar una nueva tanda de robots, tanto para poner en órbita como para posar sobre suelo marciano. No es coincidencia que los tres lanzamientos sean casi simultáneos. La fecha viene marcada por la apertura de una ventana de un mes en la que Marte y la Tierra están en una alineación ideal en el mismo lado del Sol, lo que minimiza el tiempo de viaje y el consumo de combustible. Esa ventana sólo se produce una vez cada 26 meses.

"El planeta rojo es la prioridad de las exploraciones espaciales, puesto que sabemos que hace miles de millones de años era habitable", explicó Jean-Yves Le Gall, presidente de la agencia espacial francesa CNES, responsable de uno de los principales instrumentos de la misión Marte 2020, de la NASA.

Mientras la Luna está "desesperadamente vacía de vida", Marte ha sido "prometedor desde el siglo XVII", cuando se observó la posible presencia de agua helada en su polo sur, señaló el astrofísico Francis Rocard.

En 1976, dos misiones de aterrizaje del programa estadunidense Viking suministraron por primera vez datos in situ sobre la atmósfera y el suelo, demostrando que no había vida en la superficie.

"Fue una decepción", que ralentizó la exploración marciana 20 años, señaló a la Afp Rocard, especialista en el sistema solar.

“Hizo falta cambiar de estrategia, con una nueva doctrina: ‘¡Seguir el agua, el carbono, la luz!’”, los elementos que presuponen la formación de los organismos vivos, prosiguió.

En los primeros años del siglo XXI, el hallazgo de que en algún momento hubo agua líquida reavivó las pasiones y, desde entonces, cada misión aporta "cada vez más pruebas de que Marte no está tan muerto como se cree", según el biólogo Michel Viso.

Complemento al trabajo de Curiosity

Estados Unidos tiene previsto el lanzamiento del robot Perseverance el 30 de julio desde Cabo Cañaveral. La llegada a Marte será en febrero de 2021. Complementario al Curiosity, que opera desde 2012, el vehículo se posará en un entorno inexplorado: el cráter Jezero, del que recogerá muestras para traerlas a la Tierra.

Esta cuenca de 45 kilómetros de diámetro es un terreno ideal para conservar el rastro de una vida pasada en la superficie: es rica en rocas sedimentarias y su relieve en forma de delta se atribuye a la desembocadura de un antiguo río.

Además, al estudiar la geología de Jezero, el robot podrá caracterizar el entorno geoquímico que dio nacimiento a la superficie acuática, permitiendo comprender la historia del agua en Marte, según Rocard.

La nave de Emiratos Árabes Unidos, Amal, que significa esperanza en árabe, es una sonda orbital que tiene previsto despegar mañana desde Japón, en la primera misión interplanetaria de ese mundo. La nave, construida en alianza con la Universidad de Colorado Boulder, llegará a Marte en el 50 aniversario de la fundación de este país.

El director del proyecto, Omran Sharaf, afirmó que el mensaje para los jóvenes es "que si los Emiratos Árabes Unidos pueden llegar a Marte en menos de 50 años, entonces se puede hacer mucho más (...) Lo bonito del espacio es que pone el rasero muy alto".

La estación climatológica celeste, controlada por Dubái, intentará alcanzar una órbita muy alta en Marte, 22 mil kilómetros por 44 mil para estudiar las capas superiores de la atmósfera y el cambio climático.

China, por su parte, lanzará un vehículo y una sonda orbital alrededor del 23 de julio. Las autoridades no han publicado muchos detalles. La misión se llama Tianwen, o Preguntas para el cielo.

Para llegar a la superficie marciana, ambas naves tendrán que atravesar los cielos rojos de Marte en lo que se conoce como los "siete minutos de terror", la parte más difícil y arriesgada de enviar una nave al planeta.

El proyecto de Emiratos Árabes Unidos cuesta 200 millones de dólares, incluido el lanzamiento pero no las operaciones de misiones. China no ha revelado los costos de su misión.

¿Y si nunca hubo vida? El análisis de muestras marcianas en la Tierra, esperado por los científicos desde hace años, será sin duda decisivo para determinar una respuesta, gracias al trabajo de instrumentos punteros, como los sincrotrones (aceleradores de partículas).

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