30 años de Thelma & Louise, dos heroínas contra el patriarcado

El film de Ridley Scott significó un cambio de época

El guión de Callie Khouri se llevó el Oscar 1991, pero sobre todo tuvo un peso específico en los años que siguieron. Aunque todavía queda mucho por cambiar en Hollywood.

"Idea para un guión de cine: dos mujeres se lanzan a un raid criminal". En 1987, cuando escribió ese memo para sí misma, Callie Khouri estaba trabajando como asistente de producción para una compañía de Los Angeles que se dedicaba a avisos publicitarios y videoclips pop. Era el germen de una idea, pero un germen potente: darle a dos mujeres el tipo de papeles protágonicos que rompen reglas, personajes de acción que Hollywood entregaba regularmente a los hombres. "Ellas están dejando atrás su pueblo, las dos abandonando sus trabajos y sus familias", continuó. "Matan a un tipo, roban una tienda, se enganchan con un pibe más joven." A medida que Khouri iba delineando su idea, escribió el guión a mano en su casa, y lo fue tipeando en el trabajo. Cuatro años después era filmado por Ridley Scott con un presupuesto multimillonario, y con Susan Sarandon y Geena Davis en los roles principales.

Desde su estreno en mayo de 1991, Thelma & Louise se convirtió en uno de los temas de conversación más extendidos del año, y Khouri salió del asunto con un Oscar, un Bafta y un Globo de Oro bajo el brazo. En ese momento, mucha gente pensó que Hollywood cambiaría para siempre, que se estaba ingresando en una nueva era de igualdad de género en pantalla; otros sintieron que la película representaba al "feminismo tóxico" con "una temática explícitamente fascista". En los años que siguieron se volvió aún más amada, e incluso se advierte su legado en los grandes éxitos del Oscar de este año: la mujer de espíritu libre de Nomadland, la vengativa outsider de Hermosa venganza. Pero aún así, en la ola del #MeToo y con la grieta de inequidad de género en la industria, el verdadero momento Thelma & Louise de Hollywood aún está por venir.

Esa frase, "un momento Thelma & Louise", ha ingresado en el lenguaje como un despertar feminista ligado a un punto de no retorno, una película como ejemplo perfecto. La trama de Thelma & Louise empieza con un par de sacudidas que terminan conduciendo a uno de los finales más famosos de la historia del cine. Es la historia de dos mujeres de clase trabajadora en Arkansas que se disponen a hacer un viaje a las montañas, un fin de semana de libertad. Cuando paran en un bar carretero, Thelma (Davis) es asaltada sexualmente y Louise (Sarandon) le dispara en el pecho al violador. Desde ese punto las mujeres son fugitivas, conscientes de que la policía no admitirá su historia de defensa propia, que no pueden volver a casa, que solo pueden seguir adelante. A México, o adonde la ruta las lleve. 

A lo largo del camino, Thelma tiene una transformadora historia de una noche con un joven interpretado con abierto erotismo por Brad Pitt, y las dos mujeres tienen sus estocadas de venganza contra la cultura machista que las rodea: encierran a un policía estatal en el baúl de su auto, hacen volar el camión de combustible de un sórdido as del volante. "No recuerdo haberme sentido nunca tan despierta", dice Thelma, antes de que las mujeres decidan tomar su propio destino en sus manos.

"Thelma & Louise es un punto de cambio en términos de la representación de las mujeres", dice la doctora Shelley Cobb, profesora de artes visuales en la Universidad de Southampton. "Hay un cambio particular a comienzos de los '90 en el que Thelma & Louise impacta directamente. Estábamos moviéndonos fuera de las reacciones al feminismo en los ochenta, entrando a la tercera ola del movimiento, un post feminismo. Estábamos moviéndonos hacia ese período en el que tenés el regreso de una nueva clase de personaje fuerte femenino, tanto en Thelma & Louise como en Terminator 2". 

En el comienzo de la película, Thelma es una ama de casa infeliz, con un marido inmaduro y tosco que claramente la está engañando. Louise trabaja como camarera, atrapada en una relación que lentamente está yendo hacia ninguna parte. Pero en dos horas, estas mujeres se convierten en Butch y Sundance, incluso más. El guión de Khouri las transforma en las estrellas de una road movie, un western, un thriller al estilo Bonnie & Clyde, incluso una comedia de enredos. Ningún hombre viene en su rescate. En lugar de eso, Louise toma un arma y tira su lápiz de labios. Y encima de todo eso, la delicada Thelma crece en coraje, tomando el lugar de protección de Louise cuando es realmente necesario.

La deliberada mezcla de géneros en Thelma & Louise ofrece un satisfactorio cóctel de acción y humor; el trailer original sobrecargó el tono hacia lo segundo, presentando a película como algo sexy y alocado, con escenas de baile, Pitt con el torso desnudo y frases como "¡Estaremos tomando margaritas junto al mar, mamacita!". Para la historiadora fílmica del feminismo Maggie Hennefeld, de la Universidad de Minnesota, el humor del film es una de sus fortalezas clave: "Thelma & Louise se alimenta a la vez de las tendencias más conservadoras del género de comedia romántica y el incisivo absurdo del humor negro", dice. "Incluso sus raptos de violencia feminista retributiva provocan risas: son abruptas, sorprendentes, y revelan el absurdo de un mundo que sigue poniendo a los personajes femeninos en las situaciones más imposibles y desagradables." Para el caso, la chisporroteante rabia del camionero cuando su tanque explota, o la seca explicación de Louise al policía estatal que acaba de incapacitar: "Mi marido no fue dulce conmigo, mire en lo que me convertí."

El director Ridley Scott tuvo un rol clave en cómo se habla sobre la representación de las mujeres en pantalla. En una célebre tira cómica de 1985 de Alison Bechdel, Alien es la única película que su protagonista ha sido capaz de ver en años, la única que pasa su estricto test: el film debe tener al menos dos mujeres, y que hablen entre ellas de "algo además de un hombre". Thelma & Louise cimentó la reputación de Scott como un peso pesado de Hollywood que podía asumir temas feministas. Puede verse su toque en el esplendor visual de la película, incluyendo esos interminables paisajes desérticos y la "armada" que rodea a nuestras heroínas en el final. El aspecto general es juguetón, basta mirar el modo en que Pitt aparece jugando con una manguera. Pero hay que tener mucho cuidado en no deslucir el crédito de la guionista Khouri. "La veo como una película de Callie Khouri, especialmente cuando se la pone junto a otras cosas que ha escrito y hecho", dice Cobb. "Todo, desde la manera en que vuela el camión a la idea de Brad Pitt como una figurita para ver e imitar, a la idea de que una aventura de una noche es aceptable en una mujer. El guión es muy, muy importante."

Khouri pasó a dirigir películas protagonizadas por mujeres como Divinos secretos y, más recientemente, creó la exitosa serie televisiva Nashville. Davis definió a Khouri como "una revolucionaria", porque "crea personajes que están a cargo de su propio destino, hasta el final. Mujeres dueñas de sí mismas." Y en Thelma & Louise hay algo más que acción y risas. Es una película también profundamente desafiante sobre la cultura de la violación, algo que muchas de las personas entrevistadas por Jennifer Townsend en su perspicaz documental de 2017 Catching Sight of Thelma & Louise analizan a fondo. Townsend revisita a hombres y mujeres que llenaron un cuestionario de investigación sobre la película en su estreno original. Una mujer recuerda su propio matrimonio, y declara: "Hay muchas más Thelmas ahí fuera de lo que la gente imagina". Otra entrevistada llamada Christi llora mientras señala que la cultura de la violación no ha cambiado desde 1991.

En la brutal escena del intento de violación, Louise interrumpe el ataque a Thelma. Pero ella no le dispara al atacante en el acto, le dispara cuando éste no muestra ningún remordimiento por el crimen. El incidente que criminaliza a Louise no es presumiblemente el ataque en el estacionamiento, sino algo que no se nombra y que le pasó a ella en Texas algunos años antes del comienzo de los hechos del film. Nunca es explicado del todo, aunque Thelma trata de adivinarlo; pero sea lo que sea es algo tan terrible que las fugitivas desvían su viaje a México para evitar al estado más grande del país, porque ella no puede ni siquiera retornar allí.

Para Cobb, escribir sobre la experencia de Louise en Texas es lo que lleva la película a otro nivel. "Crea el género de carretera para ellas, porque esa es la razón por la que terminan tanto tiempo en la ruta, no pueden atravesar Texas. Eso es lo que las convierte en fuera de la ley." Y ella elogia el guión por no detallarlo, dándole al público espacio para imaginar qué puede haber sido tan traumático para hacer que un estado quede fuera de los límites. Sarandon ha dicho que el ángulo de Texas pareció ser pasado por alto por mucha gente en el estreno. "Cuando apareció, en realidad la gente pareció no darse cuenta de la violación", dijo el año pasado. "Ahora la ves y si estás un poco al tanto sabés de qué está hablando ella, y que tuvo este flashback del ataque que sufrió. Pero recuerdo haber tenido que clarificarlo en su momento."

Khouri fue la única persona que ganó el Oscar por Thelma & Louise, aunque ambos papeles protagónicos y Scott también estuvieron nominados. La película que arrasó con todo en los premios de ese año fue El silencio de los inocentes, otro film en el que una protagonista femenina confronta a la violencia masculina. La estrella del film de Jonathan Demme, Jodie Foster, fue una de las primeras actrices seleccionadas para el elenco de Thelma & Louise, junto a Michelle Pfeiffer. Goldie Hawn y Meryl Streep también estuvieron a punto de subirse juntas al Thunderbird: en lugar de eso hicieron La muerte le sienta bien.

Puede ponerse de esta manera: parece que el comienzo delos años '90 estaba dándole forma a un momento de explosión para las creativas mujeres de Hollywood. Pero nunca debe subestimarse el poder de la reacción. Hubo mucho de eso, incluyendo al periodista John Leo, quien sostuvo lo del "feminismo tóxico" en la revista Time; también quienes la vieron como gratuitamente violenta (a pesar del hecho de que en la película solo hay un muerto), y a sus personajes masculinos como caricaturas poco realistas. No vale la pena apuntar la avalancha de películas de acción de Hollywood en las que los hombres son excesivamente violentos, y los personajes femeninos de reparto están apenas bosquejados. El guión de Khouri no trata de jugar con armas, sino de resistir la opresión. "Me quedo cualquier día con el 'feminismo tóxico' del robo a una tienda, la venganza contra una violación, el camión que explota, antes que con el neoliberalismo, la justificación y el feminismo falso", dice Hennefeld. "Pelear contra el patriarcado significa pegar algunos codazos."

Cuando Thelma y Louise toman la decisión de saltar es una condena al Estados Unidos contemporáneo, y especialmente a las fuerzas de la ley y el orden del establishment que no les ofrecen ninguna protección: un tema de la película que resuena de manera aún más poderosa en 2021. "Ellas ya fueron defraudadas y dejadas fuera del sueño americano", dice Cobb. "Salen a la ruta para tener una vacación de sus vidas habituales, pero el patriarcado aparece donde vayan, y su falta de femineidad de clase media solo empeora la confrontación con la policía, el símbolo definitivo de la autoridad institucional. No tienen salida."

Davis tuvo algo que decir sobre los detractores: "Si te sentís amenazado por esta película es que te estás identificando con la persona equivocada." Lo que conforma un potente argumento sobre la representación en pantalla: algunos públicos están tan acostumbrados a los hombres en papeles protagónicos que se identifican con ellos, aunque no sean orotagonistas. O, para ponerlo de manera más brutal: los sexistas no pueden poner su cabeza en esta película. Desde que interpretó a Thelma, Davis ha estado luchando por mejores papeles para mujeres en el cine mainstream. Recientemente dijo que Thelma & Louise "cambió para siempre la manera en que considero qué papeles tomar. Pienso en qué dirán las mujeres del público cuando vean la película." En 2004 fundó el Geena Davis Institute on Gender in Media, una organización cuyo objetivo es mejorar la representación de las mujeres en cine y televisión. Y ha sido muy expresiva en demandar cambios en la industria, un cambio que aún no ha ocurrido. "Por las reacciones de la prensa sobre Thelma & Louise,pensé que todo iba a cambiar, y que tendríamos muchas más protagonistas femeninas en películas, y estaba encantada", ha dicho. "Hubo varias oportunidades en las que salieron películas por las que la gente aseguró que las cosas iban a cambiar, pero no fue así."

Thelma & Louise no es una película que aliente a mirar atrás, pero el 30° aniversario es una buena razón para celebrar una película que contrabandea una crítica feminista dentro de una colección de género de Hollywood. Una película sobre un despertar feminista, que le dio a las mujeres un lugar protagónico con poder de fuego, deseo y complejas vidas interiores. Thelma & Louise no es un film radicalmente feminista, pero  sí genera un espacio para una nueva especie de película comercial que empuja las fronteras un poco más allá. Películas en las que las mujeres no tienen que morir segundos después de darse un beso, películas en las que las sobrevivientes pueden liberarse del trauma, películas en las que las mujeres están a cargo de su destino hasta el final.

"Lo que amo, sobre todo, es lo que llegó a significar para el público femenino a través de los años", dice Hennefeld. "Dispara la imaginación hacia la demanda de un mundo diferente". Y a veces hay que seguir el camino, te lleve a donde te lleve. Aun cuando te lleve a lo desconocido.

Por Pamela Hutchinson

26 de mayo de 2021

"Idea para un guión

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Publicado enCultura
Sábado, 17 Abril 2021 06:04

Patriarcado postmoderno y liberal

Patriarcado postmoderno y liberal

Ni la explotación de la prostitución y la pornografía y los vientres de alquiler son fenómenos nuevos, pero lo cierto es que a partir de la ideología postmoderna y liberal, en la que las decisiones individuales pasan por encima del concepto del bien común, sin importar que esas decisiones individuales perpetúen estereotipos que reducen a las mujeres y a las niñas a objetos transables, comprables, vendibles o rentables, se han desatado niveles profundos de explotación salvaje y despiadada, en negocios multibillonarios cuya materia prima son los cuerpos de las niñas y las mujeres, bajo el falaz argumento del libre consentimiento.

 

Llega a tal grado el descaro del patriarcado que a estas actividades ilícitas se les justifica con el ridículo argumento de que las mujeres decidimos y consentimos, por supuesto dejando a un lado que la dignidad, la integridad, la seguridad de las mujeres no son bienes jurídicos disponibles, por lo que el argumento de consentimiento no es válido bajo ninguna circunstancia y mucho menos si hay pobreza, falta de oportunidades, eventos de violencia, o cualquier otra condición que coloque a las mujeres en situación de vulnerabilidad y mucho menos frente a negocios globales de millones de dólares, con la complicidad de muchos gobiernos y la corrupción de muchos funcionarios públicos.

Pero, lo más grave es que existen grupos de “feministas” enajenadas por ideologías patriarcales, pseudofeministas institucionales o enajenadas por las teorías queer que se olvidan de que el sujeto político del feminismo son las mujeres y que tanto en la prostitución, en la pornografía y en los vientres de alquiler se interseccionan elementos coloniales y discriminatorios que representan formas graves de violencia contra las mujeres, incluso el feminicidio.

La prostitución, la pornografía y los vientres de alquiler benefician a grandes empresas globales del ciberespacio, degradando los cuerpos y las funciones reproductivas de las mujeres y ordenando bebés por contrato y promoviendo la donación comercial de óvulos, incluso el turismo sexual y el reproductivo, a los ojos del mundo, promoviéndolos en redes sociales y en páginas web, como el portal más grande de pornografía Porhub y sus filiales de Mindgeek, que también opera YouPorn, Brazzers y una treintena de plataformas.

En un video porno titulado “Escort de Zona Divas mamando verga”, como muchos de los que pululan en la página de PornHub. Una joven realizando sexo oral a un pene anónimo. Sumisa frente a la cámara que la graba, complaciente. Un video que parece de aficionado, pero quizá no lo es. La escena dura 18 segundos, y en al menos tres años ha sido vista más de 212 mil veces.

La mujer del video era una joven proveniente del Chaco argentino, una de las zonas más pobres de aquel país. Llegó a Ciudad de México y fue víctima de feminicidio tres años atrás, durante la ola de asesinatos de mujeres en condición de prostitución vinculadas al portal Zona Divas. Aunque ella fue asesinada de manera muy violenta y su caso se difundió en los medios, el video sigue en línea, como lo informa Lydiette Carrión, en su artículo “Zona Divas en Pornhub”, publicado en Pie de Página el pasado 3 de marzo del presente año, en su columna Brechas.

Donde también señala que: El perfil que subió el video se describe así: “Soy un hombre de Calexico al ke le encanta coger putas!! Ya sean del Hong Kong Adelitas, Amnesia o de páginas de escorts como Solo Divas, Zona Divas, Musas […] y también de en vez en cuando grabarlas en secreto mientras me las cojo”.

Hasta la fecha, este perfil ha subido más de 70 videos, muchos de ellos parecen haber sido grabados sin que las mujeres supieran. Videos con las etiquetas de Zona Divas, nombres de escorts, de antros.

Cada “click” al video de Karen genera ganancias: dinero a la plataforma de Xvideo, o PornHub, que tiene más de un millón de visitas diarias, dinero a la persona o grupo que lo puso en línea, dinero a los que se anuncian en la página. Todos ganan, por supuesto, menos Karen. Así se configuraría la trata de personas; explotada antes de su asesinato por el crimen organizado de Ciudad de México; y explotada después por el más grande emporio de pornografía del mundo.

Y lo más grave es que aún así, hay grupos que se dicen feministas que argumentan que ella consintió y que lo hacía porque era mejor estar en la prostitución que quedarse en su pueblo, que ahí ganaban más, ignorando las condiciones de vulnerabilidad que la obligaron a viajar a México para ser explotada sexualmente por la delincuencia organizada y también por las páginas de pornografía.

Mindgeek prácticamente ostenta el monopolio de la pornografía en la red. Genera ganancias incalculables; cantidades que mujeres que aparecen en el sitio, como Karen, jamás vieron.

PornHub ocupa el lugar número 35 en cuanto a sitios más visitados del mundo. Apenas tres lugares por detrás aparece XVideos, donde la etiqueta “zona divas” cuenta con varios videos grabados a escondidas en hoteles, entre ellos, el de Karen.

PornHub y Xvideos “son sólo las dos propiedades más destacadas de un enorme abanico de webs para adultos que prácticamente dan a MindGeek una posición cercana al monopolio sobre el negocio”, explicó en 2018 José Manuel Rodríguez, un periodista especializado en asuntos digitales.

Pero como dijo Kate Millet,  «Ninguna institución lograría mantener su dominio si no contase con fieles coadjutores y abnegados cómplices»

Como dice la Plataforma Abolicionista de Badajoz, en su artículo “Las mujeres que apoyan a estos hombres”, publicado en Tribuna Feminista el pasado 3 de abril de 2021, que dice: “Encontramos acólitas que no quieren perder su posición de poder aunque eso signifique traicionar a su clase sexual, falsas feministas que dicen apoyar las luchas contra la violencia hacia las mujeres pero, eso sí, sólo aquellas violencias que les interesan y cuando les interesan, para prosperar y sacar rédito… No se puede ser feminista si se ignora que la sociedad patriarcal en la que vivimos se ha levantado sobre la esclavitud sexual y reproductiva, sobre el trabajo de cuidado doméstico de las mujeres. Este es el origen y la causa de nuestra opresión. La consecuencia es la imposición del género, para mantenernos en un lugar subordinado. El género es nuestra mordaza, no es una identidad, no es una performance, no se elige. El género es sumisión, es violencia contra las mujeres… Participan, activamente unas, por egoísmo o ignorancia otras, en desposeernos de todos nuestras herramientas legales, duramente conseguidas, aplaudiendo y celebrando el “avance social” que supone borrarnos como mujeres, incluso a las lesbianas, para el beneficio de los hombres, el neoliberalismo y el patriarcado.

Luego están las alienadas, con esas ya cuenta el sistema. Son esas mujeres que aún no han abierto los ojos, siguen viviendo en un Matrix patriarcal y piensan que lo que les pasa es culpa suya, que los hombres las protegen, que ellos son sus iguales, que todo lo que un hombre diga hay que creerlo. Sobre todo si dice estar sufriendo, entonces hay que ayudarlo sin pensar más. Entramos a formar parte o incluso constituimos grupos de activismo feminista bajo el 8M o Círculos Feministas de los que nos hemos salido, no indemnes, para poder sobrevivir a la violencia que el transgenerismo queer introdujo en ellos. Grupos de Feminismo que, en sus principios, como algo incuestionable, estuvo siempre el cuidado de la otra, el crear un espacio seguro de activismo, crecimiento y debate. De pronto asistimos a la incorporación, en estos espacios, de ideas y mujeres que exigían la inclusión de aquellos de quiénes habíamos huido, de nuestros agresores, de quien ya no nos fiábamos. Hombres que se colaban en el manifiesto como sujetos de nuestra lucha, que nos obligaban a incluir sus demandas y a soportar su presencia y sus discursos, disfrazados de falsa discriminación y derechos humanos. Compañeras que prefieren abandonar a las de su propio sexo para cuidar a estos hombres.

Por último, las mujeres que apoyan a estos hombres transexuales, transgénero, género fluido, etc, dando por válido que son mujeres si ellos afirman serlo y estimando que su defensa está por encima que la unión con sus hermanas, dicen sentir pena porque son hombres que sufren. Explican que su malestar viene del hecho de no haber nacido mujeres. Ignoran nuestras compañeras el sufrimiento de ellas mismas y de todas nosotras, de las que sí hemos nacido mujeres en un mundo patriarcal. Ellas dirán que no, que en el Feminismo todo cabe, que no hay que ser excluyente. Pero ¿se puede luchar contra el opresor dejándole que entre en nuestras filas, haciendo nuestras sus reivindicaciones? Me parece que no. Ignoran también las mujeres transincluyentes que, la disforia o incongruencia de género en los hombres no es un sufrimiento mayor que el que padecemos las mujeres por nacer mujeres.

Ignoran que la autoginefilia, la autoexcitación erótica con el propio cuerpo con aspecto femenino, es ampliamente reconocida como causa de la transexualidad en los hombres. Defienden una vez más las supuestas necesidades y libertades sexuales de los hombres por encima de los derechos de las mujeres. Son muchas «ignorancias» para que una mujer que tiene inteligencia media pueda pasarlas por alto. Más bien cierran los ojos y se tragan la pastilla azul, porque eso es más fácil que enfrentarse a la dura realidad.

Nuestras compañeras transincluyentes están introduciendo las luchas por las libertades sexuales, que ya tenían su espacio en los movimientos LGTB, en la lucha Feminista. ¿Vamos a acabar con el patriarcado cuando todas las personas puedan decidir su identidad de género o puedan elegir qué, cómo o con quién van a tener relaciones sexuales? Me temo que no. De todo esto saldremos perjudicadas las mismas de siempre, las mujeres, que aún no hemos levantado cabeza y ya nos la están pisando, con el silencio y la complicidad de muchas de nuestras hermanas”.

Pero, también con la complicidad de las autoridades y los legisladores. En el borrado de las mujeres hay muchos intereses, el primero destruir al movimiento feminista.

Por Teresa C. Ulloa Ziáurriz | 17/04/2021

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Martes, 09 Marzo 2021 15:40

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Francesca Gargallo

 

 

 

Lunes, 08 Marzo 2021 06:16

La no utopía feminista

La no utopía feminista

Hoy pocos creen en las utopías. Se han devaluado las mesiánico-proféticas y las civiles. Campanella y Moro están buenos como referencia a lo que no se cumplió. Ni los marxistas recalcitrantes piensan ya viable un paraíso proletario. "No hay tal lugar", diría Quevedo. Somos menos inocentes. Los problemas se han incrementado. El futuro se contrae aprisa. Hay pronósticos discretos, si no catastrofistas. Mas contra viento y marea perviven las luchas de liberación. El futuro será lo que sea, pero si no es libre, de poco servirá en un planeta que se calienta enfriándose, se inunda y seca, telúrico y contaminado, donde los humanos cada día valemos menos.

Las revoluciones ya sólo pueden venir de dentro, desde lo tan cercano que no lo vemos (en nuestro barrio, nuestro hogar, nosotros mismos). Y son emprendidas, como enseñaron los zapatistas de Chiapas, por personas libres. Se liberaron primero, perdieron el miedo, y entonces se rebelaron para hacer su libertad liberadora.

La llamada emancipación femenina, en su etapa actual tan irritante para el estado de cosas y su orden, saca a la calle con estruendo una humillación larvada en la casa, la escuela, el trabajo o la calle misma. Desde sus grandes desarrollos en el siglo XX, el feminismo confronta a las familias, las iglesias y las escuelas, pero nunca antes las mujeres movilizadas se mostraron dispuestas a morder la mano que se acerque.

Los proyectos de lucha feminista serán pedagógicos de ida y vuelta, o no serán. El proceso de las mujeres modernas para acceder a la vida profesional, la educación intensiva, la autodeterminación en las afinidades electivas, el derecho al placer sexual o las opciones en artes y deportes, implica reducar a las sociedades, las familias, las comunidades. Y esto se logrará también en la medida de su agilidad intelectual para adaptarse a lo que no ha sucedido.

El patriarcado reinó demasiado tiempo, presa de su propio juego. La crisis de la masculinidad alcanza ya al magnate, al jefe religioso, al mando armado, al señor de medio pelo y al de a tiro pobre. El varón siempre llevó una ventaja extra, situación tan arraigada que apenas ahora vemos su absurdo. Para generaciones de hombres fue impensable otra manera.

Hasta el Siglo de las Luces, las Floras Tristán eran pocas. Más acá, después de la habitación propia de Virginia Woolf y el sufragio para todas, la apropiación femenina de su vida ha presionado a los Estados para legalizar los derechos específicos del cuerpo, la concepción, la seguridad personal y el acceso igualitario a todo lo que los hombres pueden. Y van por más. Antes avergonzadas de serlo, cada día más mujeres se asumen como violadas, aun las que en sentido estricto no lo sean. Establecieron una radical solidaridad selectiva: el anticlub de Toby.

Hacen el esfuerzo de rescribir la Historia, desenterrar artistas, científicas y heroínas del panteón humano. Pero entre más atrás nos vamos del siglo XX se torna más difícil encontrar mujeres de trascendencia realizada. Sor Juana era excepcional dentro de lo excepcional. La historia de Artemisia confirma que las oportunidades corresponden al varón. Pocas llegaban a reinas, ninguna a presidenta (Isabel Primera y Catalina La Grande mandaban como hombres). Hasta hace poco, podían dirigir un monasterio, pero no un instituto de sicoanálisis o genética.

En menos de un siglo esto ha cambiado. Lo "impensable" comienza a ocurrir y acelera su frecuencia. No lo suficiente, y nuevos obstáculos se suman a los tradicionales, siendo el mayor de todos la violencia específica contra ellas: sicológica, sexual, laboral o criminal. Feminicidas y agresores van en sentido contrario: entre más se revaloran las mujeres, menos las consideran siquiera humanas.

Hoy se exhibe a los acosadores de la élite y aunque no paguen cárcel, multa o castigo corporal (pues la sociedad sigue siendo cómplice) ocasionalmente se les condena a la vergüenza pública, al modo de las comunidades indígenas. Pero esta será una etapa. Una permanente revancha llevaría el conflicto de género a un callejón sin salida, como en las guerras. Pocas mujeres piden o quieren un mundo sin padres, parejas, hijos, nietos, maestros y alumnos varones. Demandan que los abusos de los hombres sean punibles, y que se reduquen más mujeres. No olvidemos, las feministas de cualquier generación han sido y son personas previamente liberadas. Las esclavas no marchan.

La razón del poder masculino está en bancarrota. Eso es nuevo. Pero no es cuestión de "derrota" de género, sino de cambio de mentalidad. Como ante la esclavitud, considerada natural durante siglos. Para abolirla hubo que verla con vergüenza.

Quizás se deploren el sectarismo feminista, su ideologización del lenguaje, la insolencia pequeñoburguesa, la imposición mecánica de cuotas de género. Pero hoy denuncian y son escuchadas. El sueño feminista será molesto, agresivo o pesadilla hasta que las sociedades sean horizontales y les quepan todas las libertades, sin faltar ninguna.

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Domingo, 07 Marzo 2021 13:09

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Afectadas laboralmente, 13 millones de mujeres en América Latina: OIT
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 En conmemoración a la lucha por los derechos de la mujer

 

La vacuna Nº45: Mujeres y desigualdad, realidad histórica y creciente

Patriarcado y capitalismo

 

 

#8MSures. Localidad San Cristóbal

 

 

Los verdaderos héroes no violan ni asesinan

 

 

La menstruación es vida, un asunto de todas y todas

 

Panorama del derecho al aborto en América Latina

 

Una mirada al feminismo latinoamericano

 

La violencia sistémica contra niños y niñas no para en Colombia

 


 

Feminismos a tus oídos

Hablaremos de feminismo, de sus olas y de sus luchas. Generalmente se asocia el inicio del feminismo con el derecho al voto, pero el movimiento es muchísimo más antiguo y abarca miles de derechos y luchas de las mujeres. Hablar de feminismos es hablar de mujeres que se dieron cuenta que no eran tratadas de la misma manera que los hombres de su entorno.

 

 

Primera Ola

 

Sin derechos civiles para las mujeres no hay igualdad. Hablaremos de las primeras mujeres, generalmente se relaciona con las sufragistas, pero históricamente son aquellas mujeres que en el siglo de las luces empiezan a cuestionarse los imaginarios de la naturaleza de la mujer y la jerarquía de los sexos.

 

Segunda Ola

Sin derechos políticos para las mujeres no hay paz ni democracia. Las sufragistas exigían el sufragio universal, la educación superior y acceso a las profesiones y a cargos de todo tipo, igualdad de condiciones con los hombres tanto en sus deberes y derecho en el matrimonio como en el trabajo.

Tercera Ola

Lo personal es político. Feministas del siglo XX, mujeres más estudiadas y supuestamente con más igualdad ante las leyes. El discurso feminista deja de ser homogéneo, debates llevan a diversos conceptos y construcciones de los feminismos. Se avanza en el uso de anticonceptivos, se aprueba el divorcio.

Cuarta Ola

Vivas nos queremos. Feministas del siglo XXI. ¿Qué buscan? ¿Cuáles son las metas y las luchas? Los feminismos en la actualidad son diversos han ampliado el concepto mismo de ser mujer, aparece el transfeminismos, la teoría queer, el movimiento fem y los ecraches.


 

Libros, ensayos, reflexiones.

 

Reflexiones en torno a ideas y prácticas del entre-mujeres a principios del siglo XXI

Francesca Gargallo

 

 

 

Sábado, 06 Marzo 2021 15:59

8 M-2021

 

Feminismos a tus oídos

Hablaremos de feminismo, de sus olas y de sus luchas. Generalmente se asocia el inicio del feminismo con el derecho al voto, pero el movimiento es muchísimo más antiguo y abarca miles de derechos y luchas de las mujeres. Hablar de feminismos es hablar de mujeres que se dieron cuenta que no eran tratadas de la misma manera que los hombres de su entorno.

 

 

Primera Ola

 

Sin derechos civiles para las mujeres no hay igualdad. Hablaremos de las primeras mujeres, generalmente se relaciona con las sufragistas, pero históricamente son aquellas mujeres que en el siglo de las luces empiezan a cuestionarse los imaginarios de la naturaleza de la mujer y la jerarquía de los sexos.

 

Segunda Ola

Sin derechos políticos para las mujeres no hay paz ni democracia. Las sufragistas exigían el sufragio universal, la educación superior y acceso a las profesiones y a cargos de todo tipo, igualdad de condiciones con los hombres tanto en sus deberes y derecho en el matrimonio como en el trabajo.

Tercera Ola

Lo personal es político. Feministas del siglo XX, mujeres más estudiadas y supuestamente con más igualdad ante las leyes. El discurso feminista deja de ser homogéneo, debates llevan a diversos conceptos y construcciones de los feminismos. Se avanza en el uso de anticonceptivos, se aprueba el divorcio.

Cuarta Ola

Vivas nos queremos. Feministas del siglo XXI. ¿Qué buscan? ¿Cuáles son las metas y las luchas? Los feminismos en la actualidad son diversos han ampliado el concepto mismo de ser mujer, aparece el transfeminismos, la teoría queer, el movimiento fem y los ecraches.

En un mundo machista los hombres no son los enemigos.

Hombres que cuidan, protegen, quieren, expresan sus emociones, desprecian sus privilegios, profanan los roles que se les otorga socialmente, apoyan y resisten ante una sociedad patriarcal y machista son hombres aliados de la feminidad. Esta tesis es un llamamiento a no perder de foco que el machismo más que una cuestión de géneros es una patología estructural que carcome las entrañas mismas de las instituciones sociales, políticas y económicas que por acción u omisión sostiene la exclusión y la invisibilización de lxs cuerpxs feminizadxs como el principal foco del trabajo enajenante y explotador, fundamento del Estado, a saber: el trabajo reproductivo (maquila de cuerpxs) y sus derivados es decir, trabajos de cuidado, trabajos domésticos, trabajos donde exigen “el instinto maternal”, el “carisma”, “la ternura” y “la docilidad” sean características propias de las trabajadoras.

Toda profesión de cuidado o trato con la otredad exige del devenir mujer un carácter materno de manera implícita, ejemplo de ello son el trabajo de las profesoras, de las enfermeras, de las vendedoras, de las empleadas domésticas. También se pide de otras labores la fuerza, el liderazgo y el autoritarismo que suelen asignarles a los hombres.Así, estructuralmente el patriarcado se traslapa tras roles y modelos de conducta esperados en las mujeres y los hombres que asumen determinados trabajos y, en personas que se espera los exijan. En consecuencia, a todxs nos afecta esta estructura machista toda vez que demanda actitudes de nosotrxs que oprimen nuestro ser auténtico en el mundo. Por tanto, el machismo no es cuestión de géneros y poco o nada ayuda a la erradicación del mismo una encarnada “guerra de géneros”.

Cada persona tiene maneras propias y únicas de asumir su vida que son invisibilizadas cuando somos reducidos a ser “una cuestión de género” y a sentir rechazo por otrxs a partir de esta categoría. Sin embargo, más acá del género hay que fortalecer la tesis de que el problema del machismo no son los hombres cis*sinosu estructura ampliamente represora de toda persona que no asuma la dicotomía machista de su estela de “géneros binarios” y su consiguiente caracterización.

He visto mujeres llorar por “hombres” golpeadores,misóginos y defenderlos. He visto como mujeres se sienten incompletas sino tienen el cariño de un “hombre”. Esas mismas mujeres cuyos deseos corresponden a una sobre codificación de la máquina capitalista (Deleuze y Guattarri, 1998), patriarcal y misógina son las que señalan que una mujer soltera no es una mujer plena como tampoco lo podrían ser aquellas que no quieren ser madres o no son cisgénero.

Esas mujeres, las mismas que dicen que hay que soportar todo tipo de maltratos por razones sexo-afectivas son víctimas-aliadas del machismo al llevarlo en sus ovarios y posesionarse desde allí como mujer cisdeterminadas en su ser por la estela patriarcal.Es cierto que hay grados de alienación en las víctimas que reproducen el machismo de manera inconsciente que no les permite ver que ningún maltrato es soportable en una relación. No obstante, también hay mujeres deliberadamente conscientes de ser aliadas del machismo. Mujeres con cargos políticos pueden ser verdugas absolutas de políticas del cuidado, de la reivindicación del derecho a una maternidad libre, de otras formas de ser mujer no cis, por ejemplo, y que, a lo sumo, lo que exigen es la conservación de la familia heteropatriarcal como la primera y más retrógrada institución base de la sociedad machista.

A las mujeres aliadas del machismohay que hablarles desde el cuidado y sobre la deconstrucción de la mujer patriarcal y la fuerza del devenir mujer para que ellas mismas comprendan desde su ser/cuerpx que toda fuerza reactiva que aplica el sufrimiento, la humillación, el maltrato y la opresión sobre las propias carnes violenta el propio ser y lejos está del amor que potencia, amplía y fortalece la libertad.

El feminismo como resistencia práctica contra la opresión femenina no puede ser un soso discurso de clase. Tampoco una pueril exigencia sobre derechos ante el Estado.Cabe decir aquí que el feminismo de Estado es insuficiente porque olvida que la emancipación de la mujer tiene que ser económica, cultural, educativa y no solo política.

Se reconoce el feminismo de Estado como toda tendencia que aboga por la eliminación de las desigualdades entre hombres y mujeres fundando instituciones cuyo principal objetivo es mejorar las condiciones de las mujeres como colectivo político. Dice Celia Valiente, a propósito de El Feminismo de Estado en España (2006), que este también es conocido como “feminismo institucional”, “feminismo oficial” y a las mujeres que están en estas instituciones se les reconoce como “feministas de Estado”.

Asumo que esta categoría puede desconocer los diferentes matices existentes en el feminismo. Sin embargo, también logra mostrar el quid por el cuál muchas mujeres pueden sentir cierto rechazo, apatía o indiferencia por el feminismo al privilegiar el mejoramiento de las condiciones sociales para un colectivo y no para toda la comunidad (pueblo, oprimidxs, explotadxs, locxs, lxs nadie, etc.) que, también sufren la crueldad de las desigualdades sociales.

De hecho, según Dora Barrancos, anarquista y feminista argentina, las mujeres anarquistas, por ejemplo, en la Argentina de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, no abrazaron tan precozmente el feminismo como las mujeres de la alta sociedad. Las anarquistas, la mayoría de ellas obreras o cercanas a la causa obrera, exigieron su independencia, su emancipación, su libertad al amar más acá de los convencionalismos sociales; de aquí su grito de “Ni Dios, ni patrón, ni marido” proclamado por la icónica y valerosa Virginia Bolten.

Dora Barrancos menciona que la relación entre feminismo yanarquismo ha estado presente desde el origen de éste último y sus anales teóricos en el siglo XIX al pugnar por relaciones basadas en la libertad –como autodeterminación– de cada persona que se expande solo en una comunidad que cesa de instaurarse a partir de la explotación y la dominación[1].

En este sentido, para algunas mujeres desde el Estado no se puede establecer relaciones de igualdad entre hombres, mujeres, niñxs, sexualidades disidentes y agentes sociales en general, toda vez que él es el fundamento y garantía del sostenimiento de las desigualdades entre las personas. En consecuencia, el Estado no puede sino reducir, a lo sumo, las relaciones de desigualdad a partir de la aceptación de unos derechos (libertades otorgadas por el establecimiento), pero no establecer relaciones completamente libres (libertad como facultad individual) e iguales (fortaleciendo unas condiciones económicas generosas para todxs).

El feminismo como práctica que reivindica la emancipación y la liberación de lxs cuerpxs feminizadxs (de aquí que el feminismo abiertamente cis es un discurso excluyente que desconoce las diferentes maneras de ser mujer) tiene que ser la realización del devenir mujer libre de toda violencia coercitiva en todos los escenarios sociales y, en cuyo origen la materialización de una comunidad libre de opresión es necesaria.

Sin que se trate de coherencia, pero sí de cohesión, el feminismo en su práctica tendría que tender a la negación de toda institución social. La realización de la corporalidad asumida como mujer exige el aniquilamiento de las relaciones de opresión y dominación que gesta el Estado bajo la concepción del derecho y su abstracción de base y fundamentalista: la propiedad privada como factor determinante de la pobreza y la mercantilización de la reproducción.

Cuando las mismas instituciones crean “espacios” para la mujer se circunscriben en un plano amplio de una democracia pluralista. Sin embargo, ni la democracia ni un contexto ético pueden potenciar el rol de la mujer dentro del Estado sino es a costa de la supervivencia del propio patriarcado. El origen del argumento radica en una contradicción entre lo que se “debe” hacer y lo que “se puede” realizar.

Por supuesto es un “deber” la inclusión de todos los agentes sociales en una sociedad idealmente democrática. En cualquier caso, el deber con toda y su retórica de la obligación no es vinculante porque las condiciones de posibilidad que le preceden tanto económicas como jurídicas son mendigantes ¿es viable la inclusión de lxs cuerpxs feminizados en el Estado coautor de la pobreza,principal factor determinante de los embarazos adolescentes?, ¿es posible la inclusión de las mujeres en el Estado que niega el derecho a una maternidad escogida?, ¿es permisible la inclusión en el Estado que precariza la vida de las mujeres en diferentes esferas social es al reducirlas a un rol y objeto puramente sexual-reproductivo?

Hay que decir que no se asiste en este texto aopiniones comunes como que son los victimarios y no las víctimas los responsables directos de las relaciones de abuso, no. Tampoco es una mera crítica al machismo en ciertos feminismos y una salvaguarda a los hombres traidores del patriarcado, ni una invitación a que los hombres “defiendan”la feminidad porque no necesita de defensores sino de agentes críticos contra el patriarcado.Este escrito es un intento por llevar la discusión a un nivel estructural donde la violencia machista no es solo cuestión de géneros sino, ante todo, un problema afincado en el mismo origen de las instituciones de la sociedad que estableció el trabajo doméstico y reproductivo como fenómeno normalmente violento, enajenante y explotador de todx cuerpx feminizadx.

No se trata de ser o no feminista. Lo que se trata es de no seguir siendo o dejar de ser machista, cómplice de la institucionalidad patriarcal. No se puede exigir desde un discurso del privilegio que se hagan instituciones de cuidado solo para las mujeres cuando tantos otrxs cuerpxs ni siquiera se lo pueden pensar. También cabe hacer autocrítica a ciertos feminismos que reivindican el autoritarismo al subordinar y disminuir la importancia de corporalidades disidentes y/o animales ciñendo su discurso al biopoder y sus ya famosas formas de exclusión-excepción desde la nuda vida[2].

El acabamiento del machismo pasa por el acabamiento de toda institución autoritaria (disculpen el pleonasmo), de todo Estado, de todo modelo político-económico-social que requiera la explotación de lxs cuerpxs para su beneficio porque ninguna institucionalidad ha mostrado que puede acabar con el trabajo reproductivo (sea para la producción de obrerxs o de carne para su consumo) como el principal foco del capitalismo, partiendo así del desconocimiento de que la construcción de una comunidad femenina surca espacios que van más allá del género.

Pero no solo esto.Las corrientes feministas contemporáneas tendrían que fortalecer la articulación de sus propuestas con movimientos antiespecifistas, ácratas, ecologistas, ambientalistas, en definitiva, con todxs aquellxs que sientan el problema de lxs cuerpxs que sufren como origen de su resistencia vital.

Me llama la atención la reflexión que realiza Silvia Rivera Cusicanqui sobre “la mujer tejedora”, en la cual menciona que nosotras como mujeres tendríamos que experimentar en nuestro ser la respuesta a la pregunta ¿qué significa ser mujer?, específicamente ¿qué significa ser mujer en el mundo andino? Estos cuestionamientos tocan el punto más sensible de esta reflexión porque el ser mujer no tiene que reducirse a asumir un rol políticamente asignado, biopolíticamente administrado y socialmente exigido, todo lo contrario. Ser mujer es una experiencia que comulga con nuestro estar en el territorio, con nuestro ser para el mundo en un experenciar el cuerpx en las originarias relaciones con las otredades. Tampoco el ser hombre comulga necesariamente con el machismo sino en cuanto se asume en su ser social, político y económico como sujeto del privilegio. De aquí que algunas masculinidades no pueden ser tenidas como machistas por su mero devenir hombre.

La invitación es a cuestionar la significación del género como un papel subsiguiente a los propios modos de expresión en los cuales asumir la lucha de un mundo sin dominación es un llamado que nos convoca a todes y ante el cual somos aliades, cómplices creadorxs de relaciones vitales,cuidadoras, solidarias, amorosas, en un mundo donde el machismo funge como herramienta de opresión de lxs cuerpxs que en su vulnerabilidad, unicidad y devenir animal/corporalidades-disidentes/mujer/hombre/ individuo/singularidad/ han de ser cuidadxs de la mano dura del patriarcado.

*Es un neologismo que intenta presentar a lxs individuxs cuya identidad de género coincide con su sexo biopolíticamente dado.

 

 

Referencias bibliográficas:

-Barrancos, Dora, “Mujeres de “Nuestra Tribuna”: el difícil oficio de la diferencia”, Mora, nº 2/noviembre, 1996, 125-143.

------------(1990) Anarquismo, educación y costumbres en la Argentina de principios de siglo. Buenos Aires: Contrapunto.

-------------(2005) entrevista. Recuperado 02-2021 de https://www.lai.fu-berlin.de/es/e-learning/projekte/frauen_konzepte/projektseiten/frauenbereich/barrancos/transcrip/transcrip2/index.html

-Deleuze, G., & Guattari, F. (1998). El antiedipo. Barcelona: Paidós

-Quintana Porras, Laura (2006)De la Nuda Vida a la 'Forma–de–vida'. Pensar la política con Agamben desde y más allá del paradigma del biopoder. En: Dossier: Lógicas del poder. Miradas críticas. (Méx.) vol.19 no.52 México sep./dic. Recuperado: 02-2020 de: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-57952006000300003

-Rivera Cusicanqui, Silvia (2018) Un mundo ch'ixi es posible: ensayos desde un presente en crisis. Buenos Aires: Tinta limón.

---------------------------------(2019) entrevista. Recuperado el 02-2021 de: https://www.elsaltodiario.com/feminismo-poscolonial/silvia-rivera-cusicanqui-producir-pensamiento-cotidiano-pensamiento-indigena

-Rouco Buela, Juana(1924) Mis proclamas, Santiago de Chile: editorial Lux. Recuperado el 02-2021 dehttp://ideasfem.wordpress.com/textos/e/e09/.

-Valiente, Celia (2006) El feminismo de Estado en España:el Instituto de la Mujer (1983-2003)España: Universitat de València.

 

[1] La exigencia de la libre asociación política y la eliminación de todas las relaciones de explotación y dominación fueron las consignas de las mujeres anarquistas del siglo XIX, incluso, dentro de los mismos movimientos sindicales o libertarios, sin sujetarse a una postura feminista, pero sí como anarquistas, como mujeres anarquistas. A este hecho lo llama Dora Barrancos: contra-feminismo del feminismo anarquista.

[2]La nuda vida es un concepto utilizado por Agamben para mencionar que hay vidas que las formas de poder totalitario reducen a su condición orgánica siendo despojadas de todo reconocimiento político. Es la vida limitada a ser pura vida separada de todo contexto y no atendida como forma de vida, así se puede disponer de la misma para excluirla. Para ampliar este concepto recomiendo el artículo de Laura Quintana De la Nuda Vida a la 'Forma–de–vida'. Pensar la política con Agamben desde y más allá del paradigma del biopoder (2006).

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Sábado, 30 Enero 2021 05:47

El eco de la victoria

Manifestación de activistas feministas a favor de la despenalización del aborto, en Santiago de ChileAFP, CLAUDIO REYES

La conquista argentina y los feminismos regionales

 

A poco más de una semana de promulgada, el impulso de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo ya se siente en las distintas voces del feminismo latinoamericano y del mundo.

El grito de alegría de las miles de mujeres que esperaban afuera del Congreso cuando se enteraron de que el aborto era legal en Argentina se desparramó como un eco en América Latina y el mundo. «Para Perú, es inspirador lo que ha pasado allá», dice a Brecha Rossina Guerrero, del colectivo peruano Promsex. En su país, la interrupción del embarazo es ilegal y sólo es posible practicarse el aborto terapéutico, es decir, sólo se puede solicitar en hospitales y clínicas cuando está en riesgo la vida de la mujer. «Es impactante porque es un país cercano, es un país muy distinto al peruano. Creo que el camino de tantos años de las compañeras nos deja aprendizajes y lecciones que pueden ser retomadas y refrescadas», agrega Guerrero. La militante peruana entiende que, en momentos en que Perú pasa por una crisis política, es interesante lo que sucedió en Argentina, «porque hubo un Estado, un gobierno que asumió dar el debate, conversar, hablar seriamente sobre el tema y eso no es menor».

En Colombia, la situación del aborto es muy similar a la que se da en Chile (véase en este número «Imposible de esquivar»): está permitido, desde 2006, en los casos de violación, riesgo de vida de la mujer o inviabilidad fetal extrauterina y si se realiza fuera de estas causales, puede dar lugar a penas que van de uno a cuatro años de prisión. En setiembre de 2020, el movimiento Causa Justa, que reúne a 91 organizaciones y 134 activistas, presentó ante la Corte Constitucional un proyecto para eliminar el artículo 122 del Código Penal, que criminaliza el aborto.

La legalización en Argentina «demuestra que quienes toman decisiones en diferentes ramas del poder público están entendiendo que las leyes que penalizan este servicio de salud no son efectivas», explica a este semanario Mariana Ardila, abogada de la organización internacional Women’s Link Worldwide, con sedes en Colombia y España. La propuesta de Causa Justa, que la organización a la que pertenece Ardila acompaña, intenta buscar vías diferentes a las penales para abordar el aborto: «Sabemos que la amenaza de cárcel evita que las mujeres lleguen al sistema de salud, incluso en los casos en los que el aborto está permitido, pero, además, genera un estigma sobre el personal de salud e impide que presten un servicio oportuno y seguro», añade.

«En el caso de Bolivia, es muy difícil la legalización, lo hemos discutido entre muchas organizaciones desde hace años porque no hay un sistema único de salud. A pesar de que tenemos un Estado plurinacional, el sistema más fuerte es el privado. Entonces, aunque fuera legal, igual va a costar dinero, ¿no? Ese es el problema, que las que mueren en abortos clandestinos inseguros son quienes no tienen el dinero para pagarlo», señala a Brecha Adriana Guzmán, referente de la corriente boliviana Feminismo Comunitario. Para ella, el rol de las argentinas fue vital para lograr lo que considera una «despenalización social» del aborto y una profundización de los argumentos.

«No es que las mujeres indígenas no abortemos, abortar es parte de la memoria ancestral», destaca Guzmán y cuenta que hasta hace unos años varios colectivos feministas de Bolivia no discutían sobre el aborto, pero que ahora salieron a las calles e incluso se acercaron a la embajada de Argentina para seguir el debate en la Cámara de Senadores de ese país. «Esta marea verde, que traspasa las fronteras, ha planteado una discusión fundamental frente al patriarcado, mucho más estructural, que no sólo tiene que ver con el aborto sino con la autonomía».

En Paraguay, la interrupción del embarazo está penalizada con una condena de hasta cinco años y sólo está autorizada en caso de riesgo de vida para la madre. Al conocerse la noticia de lo sucedido en Argentina, los diputados y las diputadas del Congreso paraguayo expresaron su rechazo con un minuto de silencio «por las miles de vidas de hermanitos argentinos que no van a nacer», de acuerdo a una solicitud del diputado Raúl Latorre. «Es un país muy conservador y eso se ve en la doble moral de gran parte de la ciudadanía, que cuestiona duramente, por ejemplo, los abusos sexuales, condena el aborto, pero no imparte educación sexual integral para que disminuyan las cifras», nos dice la periodista paraguaya Noelia Díaz. No obstante, el debate argentino puso el tema sobre la mesa, señala Díaz, quien afirma que permitió «discutir sobre educación sexual y sobre los derechos de las mujeres sobre sus cuerpos. Ese es un pequeño pero importante paso para ir ganando terreno en materia de derechos».

En otros lugares, como en México, la situación es particular, porque la reglamentación hoy existente no abarca a todo el país, que tiene un sistema federal. Desde abril de 2007, el aborto está despenalizado en Ciudad de México. En 2019, el estado de Oaxaca aprobó que las mujeres puedan interrumpir su embarazo hasta las 12 semanas de gestación. Con la llegada de la izquierda al gobierno federal en 2018 se esperaban más avances al respecto. Sin embargo, en conferencia de prensa, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, dijo un día después de la legalización del aborto en Argentina que lo mejor sería ir a una consulta popular y evitó así tomar posición sobre el tema.

«Con este presidente, de corte ideológico menos conservador que los anteriores, está la impresión de algunas personas de que todo lo que hace el gobierno está bien y que esto incluye las políticas de género y los derechos de las mujeres. Sin embargo, no es así. La autocomplacencia de un gobierno que quiere mostrarse único en la historia no permite avanzar en la realidad que vivimos las mujeres y combatir la violencia que enfrentamos día a día», afirma a Brecha la periodista mexicana Guadalupe Lizárraga, quien cuenta que en su país «cada día son asesinadas hasta 11 mujeres y niñas, sólo por ser mujeres. Y un 98 por ciento de estos casos queda en la impunidad».

zárraga destaca el rol de las feministas argentinas: «El triunfo en Argentina nos enseña a México y al mundo que la lucha organizada por nuestros derechos todavía es posible en el mundo tal como lo conocemos. Nos enseña a ser valientes, a alzar la voz, a no quedarnos calladas, a exigir respeto a nuestro espacio, a nuestro cuerpo y a nuestras diferentes formas de pensar».

La opinión de Butler y Federici

En los últimos años, el movimiento feminista entró con fuerza al debate político y se convirtió en un fenómeno social global. Uno de los mayores impulsos se lo dio la movilización argentina con la marea verde, que arrancó en 2018, e incluso antes, en 2015, con el Ni Una Menos.

Consultada por la importancia a nivel mundial de la conquista de las mujeres argentinas, la filósofa y profesora de teoría crítica de la Universidad de Berkeley, Judith Butler, dijo a Brecha que «el movimiento feminista argentino es una enorme inspiración no sólo para las feministas de todo el mundo, sino para todas las personas que buscan los valores de igualdad, libertad y justicia». «Es un movimiento que no sólo se enfurece contra la injusticia, sino que lucha por una vida de deseo, alegría y comunidad. Proporciona un nuevo conjunto de ideales para la izquierda y para la transformación más prometedora de nuestro mundo común», agregó Butler, para quien, además, la lucha contra los femicidios librada por las argentinas «se ha tornado en una pelea por libertad y en una movilización por igualdad, vinculada a los movimientos de trabajadores, los derechos indígenas y el futuro de la Tierra».

Por su parte, la teórica y activista feminista Silvia Federici también destacó el papel global del movimiento construido por las mujeres argentinas a lo largo de los años: «La persistencia, la creatividad y la capacidad organizativa que han demostrado las mujeres en Argentina, cómo pudieron conectar las luchas por el aborto y contra el feminicidio, es un ejemplo que hoy resuena ampliamente».

Federici dijo a Brecha que la legalización del aborto también es importante porque pone un límite al «poder que tiene la Iglesia para decidir sobre la vida de las mujeres». «Ni el Vaticano ni las sectas evangélicas que hoy quieren obligar a las mujeres a tener hijos en contra de su voluntad tienen derecho alguno a regular nuestros cuerpos, ni autoridad para decirnos qué está bien o qué está mal», destacó. «Desde este punto de vista, lo que las mujeres han logrado en Argentina nos da poder a todas», dijo además la feminista italiana, para quien «las imágenes que hemos visto, las inmensas manifestaciones, las mareas verdes de pañuelos, las mujeres abrazándose, riendo, llorando nos han dado coraje, nos han recordado cuánto está en juego a la hora de no ser forzadas a arriesgar nuestras vidas en abortos clandestinos». «Esta victoria y la increíble movilización que ha llevado a ella envían un mensaje a todos los gobiernos: que las mujeres están en movimiento y deben ser tomadas en cuenta. Por eso sentimos que tenemos una deuda con las mujeres en Argentina y nos alegramos con ellas por lo que lograron», finalizó Federici.

 

Por Valentina Diaz Mesa
22 enero, 2021

- Tiempo de lectura: 4 min

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Parlamento de Honduras aprueba ley que prohíbe el aborto

El proyecto, aprobado este jueves, prohíbe de forma absoluta el aborto en Honduras. En medio de la fuerza del movimiento de mujeres en Argentina y el resto de Latinoamérica, los antiderechos y conservadores no se han hecho esperar, e impulsan ataques y trabas prohibiendo la legalidad del aborto, no así su clandestinidad.

 

En Honduras, uno de cada cuatro partos es de una menor de 19 años. Este dato consolida al país en los primeros puestos de las tasas más altas de embarazos adolescentes en América Latina. Aun así, el pasado jueves fue aprobado por el Parlamento el proyecto de ley que prohíbe de manera absoluta el aborto. Este proyecto introduce a Honduras dentro del grupo conformado por El Salvador, Nicaragua, República Dominicana, Haití y Suriman, como los países de la región que prohíben en todas sus formas el aborto.

Este proyecto viene a fortalecer el artículo 67 de la Constitución de Honduras, que instituye que “al que está por nacer se le considerará nacido para todo lo que le favorezca dentro de los límites establecidos por la ley”.

Dicho proyecto fue presentado por el vicepresidente del Parlamento, Mario Pérez, quien es diputado del partido en el gobierno. Además, fue discutido solamente en dos debates virtuales, a pesar de la exigencia de organizaciones de mujeres por el derecho a decidir y contra la criminalización del aborto, como Somos Muchas, de que fuese discutido en tres debates.

El movimiento de mujeres en Honduras afirma que este proyecto es un “acto condenable”, y que “la cárcel no previene embarazos no deseados. Es una medida injusta y desproporcional”. Además, catalogan este proyecto como un retroceso, pues está “bloqueando el acceso a abortos seguros”. Sin embargo, existen varias iniciativas que pretenden la despenalización del aborto en tres casos: riesgo de vida de la mujer o persona gestante, inviabilidad fetal y violación.

Este proyecto es un ataque más contra el derecho a decidir, ya que, en Honduras, el aborto es penalizado en todas sus formas desde 1997, lo que ha conllevado al encarcelamiento de mujeres. Además de la penalización del aborto, la falta de accesibilidad a métodos anticonceptivos, especialmente en zonas rurales, así como la prohibición de venta, uso, distribución y compra de anticonceptivos de emergencia y su penalización con cárcel, son factores que contribuyen a la alta cantidad de embarazos forzados, dentro de los que se destacan los embarazos en adolescentes. En este ataque al derecho al aborto han tenido gran influencia los grupos religiosos, injerencia que las organizaciones de mujeres catalogan como “perjudicial en cuestiones de salud pública”.

Organizarnos para exigir y hacer posibles nuestras demandas

La legalización del aborto en Argentina, dio un empuje a las demandas del movimiento de mujeres en varios países de Latinoamérica. La marea verde en Argentina se ha extendido en la región, siendo un ejemplo de que, si nos organizamos, podemos ganar. Tanto en México como en Chile, el movimiento de mujeres ha retomado con fuerza sus demandas por el aborto legal, libre, seguro y gratuito, pese a la negativa de sus gobiernos.

La otra cara de la moneda es que, ante la fuerza del movimiento de mujeres internacional, los grupos conservadores y antiderechos han dado respuesta; es decir, estos grupos se encuentran activos y empujan ataques contra nuestro derecho a decidir. Tal es el caso del proyecto de ley aprobado en Honduras. En Costa Rica, los grupos antiderechos, avalados por el gobierno y la Asamblea Legislativa, impulsan el proyecto de ley de adopción anticipada y el derecho de la persona no nacida.

Como movimiento de mujeres internacional, es necesario sacar la conclusión de que es la movilización en la calle lo que podrá garantizar nuestras demandas. En su lugar, hay que organizarnos para ganar, como movimiento de mujeres es posible garantizar el derecho democrático al aborto libre, legal, seguro y gratuito y avanzar junto con la clase trabajadora para luchar contra toda forma de opresión y explotación.

Solamente dando la pelea en las calles, como movimiento de mujeres, junto con nuestros compañeros de clase, es posible garantizar el derecho democrático al aborto libre, legal, seguro y gratuito. Además, es necesario dar en conjunto la pelea por la separación real de la(s) Iglesia(s) y el Estado. Hay que garantizar que la marea verde barra con los dinosaurios y quienes negocian con nuestras vidas y nuestros derechos.

Por Fernanda Quirós

Viernes 22 de enero | 15:13

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Argentina legaliza el aborto en una votación histórica en el Senado

 

La interrupción involuntaria del embarazo fue aprobada con 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención

Con 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención, el Congreso argentino convirtió en ley la despenalización del aborto. La agotadora sesión en el Senado fue seguida por una multitud en las calles, a pesar de la pandemia y las altas temperaturas. Esta vez, a diferencia de 2018, se impuso el color verde que simboliza las luchas históricas en favor de un proyecto favorable a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE). El resultado provocó una verdadera explosión de alegría en las inmediaciones de la legislatura.

Dos años atrás, una iniciativa similar había obtenido la luz verde en la cámara de Diputados, pero no pudo pasar la prueba del Senado por siete votos. Las condiciones políticas se modificaron con la llegada al Gobierno del peronismo. El presidente Alberto Fernández la incluyó en su programa electoral. «Soy católico, pero tengo que gobernar para todos«, ha dicho al promover la llamada «Ley Nacional e Atención y Cuidado Integral de la Salud durante el Embarazo y la Primera Infancia». La normativa, que fue aprobada por la Cámara de Diputados a mitad de diciembre, contempla la despenalización del aborto hasta la semana 14 del embarazo. Después de esa franja de tiempo, la interrupción solo será autorizada según lo que se contempla en la actualidad: casos de violación o riesgo de salud. Además de la despenalización, la ley se complementa con un «Plan de Mil días» que, en palabras de Fernández, busca “bajar la mortalidad, malnutrición y desnutrición, además de prevenir la violencia, protegiendo los vínculos tempranos, el desarrollo emocional y físico y la salud de manera integral de las personas gestantes y de sus hijos e hijas hasta los tres años de vida”.

De acuerdo con cifras extraoficiales, en Argentina se realizan unos 447.000 abortos ilegales por año. El Ministerio de Salud de Nación ha contabilizado solo entre 2010 y 2017 un total de 45.604 egresos hospitalarios por abortos incompletos. Según un estudio realizado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el aborto clandestino le cuesta al sistema de salud pública hasta 21 veces más que si se realizara de manera legal, segura y gratuita. El aborto en lugares clandestinos es una de las primeras causas de muerte materna en Argentina.

Las discusiones

Las discusiones parlamentarias no estuvieron exentas de opiniones encontradas. «Hoy es un día de esperanza«, dijo la legisladora oficialista, Norma Durango, al abrir el debate. «No cambie mis creencias personas ni mi modo de pensar sobre el aborto. Lo que cambié fue el enfoque desde el que se debe abordar. No se trata de feminismo o religión. El aborto clandestino es una causa que mata, lastima y escribe historias muy tristes de este país. Historias que muchos se niegan a ver», señaló por su parte la senadora Lucía Crexell. «Pensé que Dios me había castigado por haber votado a favor de la legalización», dijo Gladys González, quien pertenece a la coalición de derechas Junto por el Cambio que lidera el ex presidente Mauricio Macri. González volvió a respaldar el IVE. Silvia Elías de Pérez dijo que integrantes de su espacio cambiaron sus votos por presiones. «La batalla por la vida no se pierde«, dijo y anunció que muy pronto se iniciará una campaña de recursos de amparo contra le ley.

«Vengo a representar a mi conciencia. La ley actual protege la desigualdad», la corrigió Luis Petcoff Naidenoff, del mismo partido, la Unión Cívica Radical (UCR), favorable a la iniciativa. «Si España e Italia pusieron el problema sobre la mesa, ¿por qué nosotros no? Si mi voto ayuda a salvar a una mujer que puede perder la vida en una clínica clandestina, voto afirmativamente», dijo el peronista Sergio Leavy. «Las mujeres estamos conquistando el poder de decidir. Lo logramos porque otras caminaron antes que nosotras», dijo la kirchnerista Anabel Fernández Sagasti.

Historia de luchas y presiones

El camino que desembocó este miércoles en la aprobación de la ley es fruto de años de perseverancia de los colectivos feministas que cobró forma masiva especialmente en las últimas dos décadas. “Creo que estamos donde estamos, porque hubo un trabajo de miles de mujeres que, en distintos momentos, comenzamos a deconstruir el patriarcado», dijo a sus 91 años la abogada Nelly Minyersky, una de las referentes del movimiento.

En las vísperas del debate las iglesias católica y evangélica redoblaron sus prédicas de rechazo a la ley. Incluso el papa Francisco público un sugestivo tweet: «el Hijo de Dios nació descartado para decirnos que toda persona descartada es un hijo de Dios. Vino al mundo como un niño viene al mundo, débil y frágil, para que podamos acoger nuestras fragilidades con ternura».

El debate se siguió en las inmediaciones del Parlamento por los defensores y detractores del IVE. «Sigue la vida, aborto no«, no dejaron de corear lo que se identificaron con el color celeste. La «marea verde«, integrada por jóvenes, adolescentes, pero también sus madres y abuelas, acompañó con un tono festivo las discusiones, despreocupados en su mayoría por el uso de la mascarilla a la hora de abrazarse durante el minuto más esperado. La euforia fue creciendo a medida que se tuvo la certeza del voto favorable. «Nos impiden el aborto los curas que abusan menores», gritaron unos. «Aborto legal, en el hospital», cantaron otros.

Un dictamen reparatorio

El Senado votó el mismo día que empezó a aplicarse la vacuna rusa Suputink V. Argentina, donde ya han muerto por covid-19 casi 43.000 personas, ha recibido una primera partida de 300.000 dosis.  La campaña de vacunación proseguirá en enero.

La aprobación de la ley coincidió con otro episodio judicial relevante que no ha sido ajeno a las discusiones parlamentarias. La Cámara Federal confirmó una sentencia dictada en 2018 contra dos policías por las violaciones y el aborto forzado que sufrió Silvia Suppo, una sobreviviente de la última dictadura militar (1976-83), quien fue asesinada en 2010, pocos meses después de haber denunciado ante un tribunal oral sus padecimientos. Suppo había sido secuestrada el 24 de mayo de 1977 mientras trabajaba en un consultorio médico de la provincia de Santa Fe de Rafaela. Sus captores la torturaron y violaron. Tuvo su embarazo en cautiverio y la obligaron a abortar en condiciones aberrantes.

Por Abel Gilbert | 30/12/2020


Fuente: https://www.elperiodico.com/es/internacional/20201230/argentina-espera-ansiosa-decision-senado-11427405

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