Sábado, 26 Septiembre 2020 05:54

EE.UU. perdió el rumbo estratégico ante China

Bases militares de EE.UU. en el mundo. Wikipedia CC BY-SA 4.0

Decadencia del imperialismo estadounidense

 

El imperio estadounidense parece no querer aprender de la historia. Ha extendido su poder militar a todos los rincones del planeta, con alrededor de 850 bases militares desplegadas en los cinco continentes.

 

La caída de los grandes imperios se debió siempre a una combinación de causas externas e internas. Cuando fueron conquistados o destruidos por ejércitos invasores, ya vivían un proceso de deterioro irreversible. En gran medida, por no haber comprendido las fuerzas, a menudo ocultas, de su decadencia.

El imperio estadounidense parece no querer aprender de la historia. Ha extendido su poder militar a todos los rincones del planeta, con alrededor de 850 bases militares desplegadas en los cinco continentes, para controlar mares y océanos, cielos y tierras, incluyendo el espacio, intentando abarcarlo todo, sin dejar resquicios por donde puedan colarse otras potencias. ©

En ese empeño desmesurado, ha generado lo que un analista iraní denomina como «aislamiento silencioso». El abuso de las sanciones económicas a todo aquel que no se pliegue a su esfuerzo imposible para mantenerse como superpotencia única, lo ha llevado a atacar incluso a sus aliados, como sucede con Alemania a raíz del gasoducto Nord Stream 2, que llevará gas desde Rusia hacia Europa.

El abuso de la política de sanciones está dando resultados opuestos a los deseados por la Casa Blanca. La primera ministra del estado Mecklemburgo-Pomerania occidental, Manuela Schwesig, declaró días atrás: «Las amenazas de EE.UU. a los directores y empleados del pequeño puerto de Mukran, que no hicieron nada ilegal y se ocupan del tendido del gasoducto que es legal, así como el hecho de que las amenazas proceden de la nación amiga a la que debemos este año el 30 aniversario de la reunificación de Alemania, son terribles». Lo más ridículo y grotesco han sido las sanciones a opositores del gobierno de Nicolás Maduro, por participar en los que EE.UU. considera «farsa electoral». Estos venezolanos antichavistas han sido sancionados por el Departamento de Estado «por su complicidad en apoyo a los esfuerzos de Maduro de privar al pueblo de Venezuela del derecho a elegir a sus líderes a través de elecciones libres y justas».

Extender en demasía las ambiciones imperiales y enemistarse incluso con sus aliados, forma parte de lo que el diplomático Alfredo Toro Hardy define en el Observatorio de la Política China, como falta de «consistencia estratégica». En su opinión, dicha consistencia pasa por «un curso de acción sostenido en la persecución de objetivos claros», que implica «la presencia de un mapa de ruta» y además «la capacidad para evitar la distracción y el desvío».

​Una de las distracciones innecesarias para quien está embarcado en una dura competencia estratégica, es la política hacia Irán, que el diplomático define como «absolutamente innecesaria». Después de diez meses de ausencia en el Golfo Pérsico, esta semana la Quinta Flota anunció que un grupo de ataque liderado por el portaaviones USS Nimitz pasó por el Estrecho de Ormuz, con los cruceros USS Princeton y USS Philippine Sea y el destructor USS Sterett.

Según el exembajador indio MK Bhadrakumar, «si la campaña del presidente Donald Trump para las elecciones estadounidenses no avanza, podría recurrir a algunos trucos desesperados». Citando a Trita Parsi, fundador del Consejo Nacional Iraní Americano, el Plan B de Mike Pompeo «consiste en provocar que Irán use la fuerza, lo que proporcionaría una coartada para que el ejército estadounidense lleve a cabo ataques de represalia».

La segunda cuestión es la fractura social de la sociedad estadounidense, que se viene agravando por la creciente e insostenible desigualdad y por la guerra entre demócratas y republicanos, que ganó varios escalones desde el triunfo electoral de Donald Trump en 2016.

Ya en mayo de este año, el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (LEAP), sostuvo que existe un riesgo significativo de descarrilamiento del proceso electoral estadounidense, con el probable «bloqueo en el nombramiento del próximo jefe del Poder Ejecutivo de los Estados Unidos».

Desde aquel momento, los problemas se han agravado, estima el LEAP, en participar por la previsible masiva utilización del correo en el contexto de la pandemia de coronavirus. «Los demócratas ven en ello una oportunidad para modificar la base electoral en su beneficio, extendiendo el acceso al voto a poblaciones que fueron hábilmente mantenidas a distancia por sus antiguas características electorales; mientras que los republicanos creen que los servicios postales americanos no son suficientemente fiables, abriendo así el camino al fraude».

La guerra interna es tan feroz, que incluso el nombramiento de un nuevo integrante de la Corte Suprema enerva los ánimos y provoca hondas divisiones en la sociedad. En efecto, Trump quiere nombrar a quien suceda a la jueza Ruth Bader Gingsburg, fallecida días atrás, antes de las elecciones del 3 de noviembre, mientras los demócratas se oponen porque torcerá el relativo equilibro existente en la Corte.

La guerra por el control de la Corte tiene estrecha relación con las elecciones. En la medida en que el voto por correo será muy disputado y no cuenta con garantías, «el papel de la Corte se acrecienta, como se demostró en la disputa de Florida en 2000, zanjada por una sentencia dictada por la propia Corte», que puede además anular leyes del Congreso y de asambleas estatales y forzar incluso al presidente a tomar determinadas medidas.

Una parte de la sociedad acusa a Trump de estar pergeñando un golpe de Estado durante la campaña electoral. En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, se le preguntó a Trump si «se comprometería hoy aquí para una transferencia pacífica del poder después de las elecciones». Respondió: “Vamos a ver qué pasa. Sabes que me he quejado mucho de las papeletas. Y las papeletas son un desastre». El entrevistador insistió y le preguntó si habría una transición pacífica: «Francamente, no habrá una transferencia. Habrá una continuación».

Como señala Toro Hardy, «tales divisiones se han fusionado con las identidades partidistas, desatando una profunda polarización social. Dos sociedades enfrentadas coexisten lado a lado, demonizándose y buscando destruirse. El país evidencia, como resultado, una gigantesca fractura horizontal que está tornando cada vez más inoperativas a sus instituciones».

Mientras China tiene muy claro su objetivo estratégico y lo está transitando, EE.UU. se ha convertido en una potencia impredecible y, según el diplomático, «crecientemente ineficiente».

En palabras del analista David Goldman en Asia Times, uno de los más lúcidos del momento, EE.UU. juega al Monopoly, «en el que los jugadores intentan extraer rentas». Por su parte, «China está jugando el antiguo juego de estrategia Go, con el objetivo de la supremacía tecnológica»

Por Raúl Zibechi | 26/09/2020 .

Fuente: https://mundo.sputniknews.com/firmas/202009251092906956-eeuu-perdio-el-rumbo-estrategico-ante-china/

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Sábado, 26 Septiembre 2020 05:41

¿EU posTrump?

¿EU posTrump?

La mayor potencia militar del mundo enfrenta este noviembre sus elecciones presidenciales marcadas por dos hechos que combinados entre sí producen un escenario de consecuencias imprevisibles. Por un lado, la pandemia que asola el planeta y que ha causado ya cerca de un millón de muertes en el mundo, de las cuales más de 200 mil se han producido en Estados Unidos. Por otro lado, la segunda ola de protestas antirracistas agrupadas en el #BlackLivesMatter, que se convierte al mismo tiempo en una respuesta al auge de la alt-right en la mayor economía mundial.

La actitud errática de Trump a la hora de enfrentar la pandemia se ha traducido en denunciar a China por "infectar el mundo" en la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) y en decidir la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al mismo tiempo que anuncia que la vacuna contra el coronavirus estará a finales de octubre y las primeras dosis serán distribuidas antes de que termine 2020.

Pero la realidad es que en estados clave desde el punto de vista electoral, como California, Texas, Florida, Georgia y Arizona, la epidemia de Covid-19 se ha disparado, y la Universidad de Washington calcula llegar al 3 de noviembre, día de la elección presidencial, con más de 250 mil personas muertas.

Al mismo tiempo y en lo que respecta a la economía, el PIB estadunidense tuvo la mayor caída de su historia en el segundo trimestre del año, con un descenso de 31.7 por ciento, lo cual implica una tasa anual de 32.9 por ciento, que se traduce en más de 30 millones de personas desempleadas como resultado de la crisis pandémica.

Y todo ello, con un panorama convulsionado por el que probablemente es el movimiento social más grande de la historia, que denuncia el racismo y la violencia policial, justificada por Trump en más de una ocasión, lo cual cuestiona de raíz a un sistema político gobernado por Wall Street y el complejo industrial-militar, pero sobre todo, podría inclinar la balanza a favor de Joe Biden, vicepresidente del primer presidente estadunidense negro de la historia.

Porque si bien a Trump lo sostenía la buena marcha de la economía y las bajas tasas de desempleo e inflación, la pandemia vino a patear el tablero de juego, y el Black Lives Matter lo reordenó. Si a eso le sumamos la salida del Acuerdo de París en torno al cambio climático, la dura política contra la migración que se contrapone con la más que blanda actitud hacia un comercio, legal e ilegal, que ya suma 200 millones de armas, les da a los demócratas una oportunidad que no tenían hace pocos meses, cuando muchos presuntos analistas consideraban a Biden un cadáver político.

Lo que viene en los próximos días, son tres debates presidenciales, 29 de septiembre (Cleveland), 15 de octubre (Miami) y 22 de octubre (Nashville), que salvo debacle demócrata, pueden ayudar a consolidar el voto a favor de Biden, frente a un Trump deseoso de que se vote menos, lo que favorecería a los republicanos. La nominación de una nueva jueza en el Tribunal Supremo, tras la muerte de Ruth Bader Ginsburg, que podría asentar una nueva mayoría conservadora de seis contra tres jueces progresistas, marcará el tono de los debates.

Hasta el momento, y de cara al 3 de noviembre, de los 306 votos electorales obtenidos en 2016, los republicanos sólo tienen seguros alrededor de 125, mientras que los demócratas cuentan como bastante seguros, 222 votos de los 232 obtenidos hace cuatro años. De los estados péndulo ( swing states) que podrían cambiar en 2020, la elección se juega en Florida (29 votos electorales), Pensilvania, (20), Carolina del Norte (15), Michigan (16), Arizona (11) y Wisconsin (10). Todo ello, con el objetivo de alcanzar un mínimo de 270 de 538 votos electorales.

Para ello, en plena pandemia y a las puertas de una gran crisis económica, Advertising Analytics calcula que ya se ha invertido más de 2 mil millones de dólares en publicidad entre ambos partidos, y que se cerrará la campaña con un gasto total de 6 mil 700 millones de inversión.

Hasta el momento las encuestas son favorables a Joe Biden y su candidata a vicepresidenta Kamala Harris. La encuesta más reciente de la NBC y Wall Street Jornal, entre votantes registrados, otorga a los demócratas 51 por ciento frente 43 por ciento de los republicanos. Por su parte, la encuestadora más cercana a los republicanos, Rasmussen, coloca la ventaja de Biden frente a Trump en tan sólo un punto, 47 contra 46 por ciento.

Cuando se profundiza en las encuestas, en la única área que aún gana Trump es en la economía, el que más les importa a los votantes (21 por ciento), lo cual le permite seguir con opciones, pero a la vez la posibilidad a Biden y los demócratas de golpear políticamente en el resto de áreas: pandemia, racismo, cambio climático, salud, educación, empleo y migración.

El 3 de noviembre sabremos si tendremos a Trump, que sigue sembrando sospechas de fraude y de no reconocimiento de los resultados electorales, cuatro años más gobernando la principal potencia económica y militar del mundo, en declive de su hegemonía, pero aún imponiendo su dominación; o comienza la era posTrump, en la que, como sentenció Xi Jinping esta semana en Naciones Unidas, se rechace la mentalidad de suma cero, se dejen de impulsar guerras frías o calientes, y se impulse un mundo basado en la cooperación y el multilateralismo.

Twitter: @katuarkonada

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Trump desembarca del Air Force One y se dirige a la multitud en el aeropuerto de Mosinee, Wisconsin. Flickr / White House

Trump ha agudizado la tendencia de un país que no ha querido participar en acuerdos e instituciones para perseguir el genocidio, luchar contra las bombas de racimo o combatir la crisis climática

 

Esta semana, la ONU celebra su 75 aniversario ante una crisis que ha puesto en evidencia las fragilidades del mundo. El secretario general, Antonio Guterres, inauguraba el debate de la Asamblea General insistiendo en la necesidad de un mayor multilateralismo. Minutos después, el presidente Donald Trump pronunciaba su discurso. Aunque no hizo mención a su ya tradicional "globalismo contra patriotismo" de otros años, el tono fue el mismo y se reafirmó en su máxima nacionalista del America First.

"Hoy estamos frente a nuestro propio 1945", advertía Guterres. "Necesitamos más cooperación internacional, no menos; fortalecer las instituciones multilaterales, no abandonarlas; una mejor gobernanza global, no una caótica ley de la selva". 

Durante su primer mandato, que ahora llega a su fin, Trump ha hecho precisamente lo contrario, sacando a Estados Unidos de grandes organismos del universo ONU, como la UNESCO, la Organización Mundial de la Salud (OMS) –cuya retirada se hará efectiva en julio de 2021 si no se revierte antes– y el Consejo de Derechos Humanos, siempre acusándolas de "sesgadas". También ha sacado a EEUU del Acuerdo de París por el Clima, del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, del acuerdo nuclear con Irán y de varios tratados de control de armas con Rusia, entre otros.

Sin embargo, EEUU lleva décadas al margen de importantes tratados que sitúan a la primera potencia mundial a la cola de los convenios de derechos humanos, fuera de la Corte Penal Internacional y de los acuerdos que impulsan la prohibición de armas que representan un elevado riesgo para la población civil atrapada en zonas de conflicto.

Estados Unidos, por ejemplo, solo ha firmado y ratificado cinco de los 18 tratados internacionales de derechos humanos –entre los 18 están incluidos los protocolos adicionales a los textos principales–. Solo Bután, con cuatro, está por debajo de Estados Unidos en menos ratificaciones de acuerdos internacionales (otros microestados como Niue, Palau, Tonga y Tuvalu también han ratificado menos que el país norteamericano). España, por ejemplo, ha firmado y ratificado 17 de los 18. En cambio, en América Latina, muchos países han ratificado la mayoría de los textos –Ecuador, Bolivia, Argentina y Paraguay son Estados parte de los 18 tratados–.

"Yo creo que la no ratificación tiene más que ver con su propio funcionamiento interno que con la arrogancia que se suele achacar a Estados Unidos", dice Carlota García Encina, investigadora principal de EEUU y relaciones transatlánticas del Real Instituto Elcano. La experta recuerda que un tratado internacional tiene que ser aprobado por dos terceras partes del Senado. "Siempre habrá un senador republicano, porque suelen ser republicanos, con problemas de soberanía". El ejemplo paradigmático es la creación de la Sociedad de Naciones para asegurar la paz tras la Primera Guerra Mundial. Aunque EEUU fue uno de los grandes promotores de la iniciativa bajo el liderazgo del presidente Woodrow Wilson, el Senado rechazó el ingreso del país en la que es considerada como la precursora de la ONU.

Los derechos del niño y la discriminación contra la mujer

Estados Unidos, por ejemplo, es el único país del mundo que no es parte del Convenio de los Derechos del Niño de 1990, sobre el que se sostiene UNICEF. "Estados Unidos dice que esos derechos ya están recogidos en sus leyes y que incluso van más allá, pero es fácil demostrar que no es cierto", dice a elDiario.es Blanca Hernández, portavoz de Amnistía Internacional para temas de EEUU. "Hasta hace poco aplicaban pena de muerte contra personas que habían cometido el crimen siendo menores de edad. Eso ya no sucede, pero siguen haciendo algo que la convención prohíbe, como cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional". Además, oficialmente EEUU alega que el texto "entra en conflicto con la autoridad de los padres".

En el caso de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), los únicos que no están obligados por el tratado son Estados Unidos, Sudán, Somalia e Irán. Este es el tratado de derechos de la mujer más importante del mundo y permite el examen de los países miembros por parte del comité y tiene la competencia de estudiar denuncias de casos particulares. 

"No ser parte de una convención fundamental es realmente una falta de responsabilidad", decía en 2018 Nicole Ameline, vicepresidenta del comité de 23 miembros de la CEDAW en una entrevista con elDiario.es. "He trabajado mucho desde hace 12 años con Bill Clinton, con Barack Obama y con Hillary Clinton para empujar al Gobierno. A veces la resistencia es del Congreso y otras, como hoy probablemente, del propio presidente".

Estados Unidos es de los pocos que tampoco ha ratificado el Convenio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ratificado por 171 países). "Durante casi tres décadas, EEUU ha jugado un papel central en disuadir y a veces bloquear el desarrollo del concepto de derechos económicos, sociales y culturales, particularmente en el contexto del régimen internacional de derechos humanos", escribía en 2009 el experto en derecho internacional Philip Alston y exrelator especial de la ONU sobre extrema pobreza. Alston cree que muchos en EEUU ven este concepto como "derechos no económicos, socialistas y colectivos". Durante la Guerra Fría existió una división entre los dos bloques entre los derechos económicos, sociales y culturales –más apoyados por el bloque soviético– y los derechos políticos y civiles –más apoyados por EEUU–.

Trump, las minas antipersona y la munición de racimo

Al margen de los tratados de derechos humanos, EEUU tampoco ha ratificado el Estatuto de Roma, mediante el cual se crea la Corte Penal Internacional, con capacidad de juzgar los crímenes más graves: genocidio y crímenes de guerra, de agresión y de lesa humanidad. Washington había firmado –no ratificado– el estatuto en 2000, pero dos años después George W. Bush retiró oficialmente la firma. El país norteamericano es de los pocos que tampoco es parte de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

En cuanto a armamento, EEUU tampoco ha ratificado la Convención sobre las Municiones en Racimo ni la Convención sobre la prohibición de minas antipersona. Ambas están consideradas como un armamento peligroso para la población civil atrapada en zonas de conflicto. "Las minas antipersonal no pueden distinguir entre soldados y personas civiles y suelen matar o mutilar gravemente. Al ser relativamente baratas, pequeñas y de fácil manejo, han proliferado por decenas de millones, causando indecibles sufrimientos y devastando social y económicamente a docenas de países en todo el mundo", sostiene el Comité Internacional de la Cruz Roja

Además de no ser parte de ambos tratados, Trump levantó en noviembre de 2017 una directiva del Pentágono que restringía el uso de las municiones de racimo y calificó estas arma como "una capacidad militar vital" para el país. Además, en enero de 2020, el presidente levantó también las restricciones internas sobre el uso de las minas antipersona establecidas por Obama en 2014. Trump alegó que la política del expresidente situaba a los soldados estadounidenses "ante una grave desventaja".

Trump también ha recibido múltiples críticas por retirarse del Acuerdo de París sobre el Clima –la salida entrará en vigor en noviembre–, dejando a EEUU como el único país del mundo no firmante (otros ocho Estados han firmado, pero no han ratificado). Sin embargo, EEUU tampoco ratificó el Protocolo de Kyoto de 1997 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Solo EEUU, Sudán del Sur y Canadá no han ratificado ese texto

"Es un problema grave sobre todo cuando el país toma una actitud de deprecio y desacredita tratados internacionales. Puede inspirar a otros países a seguir su estela. El efecto se multiplica porque EEUU tiene mucha influencia", dice Hernádez, de Amnistía Internacional.

Por Javier Biosca Azcoiti

23 de septiembre de 2020 22:16h

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Jueves, 24 Septiembre 2020 06:05

Estrecho de Taiwán: la crisis que se avecina

Un avión de caza ligero de la Fuerza Aérea de Taiwán, Indigenous Defence Fighter (IDF, en español 'caza de defensa autóctono') y misiles de crucero aire-tierra Wan Chien, en la Base de la Fuerza Aérea de Makung en la isla de Penghu, en la costa taiwanesa. REUTERS / Yimou Lee

Ausente de los grandes titulares, la escalada de tensión en el Estrecho de Taiwán sigue su curso de forma imparable. Las incursiones militares de China continental a modo de advertencia a las autoridades de Taipéi se suceden una tras otra. Beijing no quiere aparentar debilidad ante las acciones de EEUU, cada vez más intrusivas en el diferendo bilateral, y sube proporcionalmente el listón de sus acciones.

El debate sobre la reforma constitucional, en sus inicios en Taipéi, amenaza con otra crisis a medio plazo. La Carta Magna vigente, con siete enmiendas a sus cuestas, es de 1946, lo cual refleja, en cierta medida, la magnitud histórica del problema. Tras el final de la II Guerra Mundial, China recuperó el control de Taiwán, convertida en una colonia de Japón desde la firma del Tratado de Shimonoseki en 1895. Si en la isla no se refugiaran las tropas derrotadas del nacionalista Kuomintang, probablemente, hoy sería parte indiscutible de la República Popular, que prolongó sus bombardeos durante años. La Constitución que el KMT se llevó del continente preceptúa aun que la República de China representa a toda China, aunque, en realidad, desde 1949 no va más allá de la línea media del Estrecho. Pero para el PCCh acomodar esa realidad en el marco constitucional representaría un casus belli.

Las probabilidades de un empeoramiento de las no relaciones entre Beijing y Taipéi cotizan al alza. Tras repetir victoria en enero de este año, al soberanismo representado por Tsai In-wen le quedan por delante cuatro años de obstinación frente al hostigamiento del continente, cada vez más alejado de las tácticas prioritariamente seductoras del pasado inmediato. Pero cuanto más blande la espalda, la empatía con la sociedad taiwanesa se resiente; y lo que es peor, amenaza con quebrar la posibilidad de una alternancia más favorable a sus intereses al actuar como detonante del consenso en el nacionalismo panchino representado por su viejo enemigo, el KMT. En consecuencia, la expectativa de un horizonte gubernamental soberanista durante varias legislaturas provoca nerviosismo y en algunos alienta el vaticinio de la inevitabilidad de medidas más audaces que podrían llegar, en el peor de los escenarios, al conflicto armado.

EEUU, valedor de Taipéi, tiene mucho que decir en esto. Y tras la llegada de Trump ha abanderado el abandono de cualquier atisbo de ambigüedad. Considerado antaño por el general Douglas MacArthur como un portaaviones insumergible, hoy la isla viene al pelo a la estrategia del Indo-Pacífico, ideada para frenar la emergencia de China y asegurar la preservación de la hegemonía estadounidense en el área. Washington no solo promueve decisiones legislativas abiertamente ofensivas para los intereses de China, elevando el perfil de sus intercambios a todos los niveles, sino que moviliza a su flota en la región para contrarrestar la presencia militar china o incrementa de forma significativa sus ventas de armas a la isla exigiéndole el incremento de sus gastos militares, que el año próximo podrían superar el 10 por ciento del presupuesto.

Puede que de ganar Biden el próximo noviembre la situación afloje, pero solo "puede". La nueva policía hacia Taiwán ha gozado estos años de un alto nivel de consenso bipartidista. En el supuesto de continuidad de Trump, esta tendencia podría reforzarse y con ello el peligro de que la situación se desborde, llegando incluso a la confrontación grave. Algunos republicanos sueñan incluso con reanudar los lazos diplomáticos formales con Taiwán. No cabe duda que Trump iría más lejos en su apoyo al soberanismo. Por su parte, Wang Yang, el número cuatro de la jerarquía china, aseguró este fin de semana en Xiamen que "depender de los extranjeros solo traerá riesgos inasumibles para Taiwán".

En la gestión del problema de Taiwán, tras convertir la reunificación en la cara B del éxito de la modernización, el PCCh se juega buena parte de su credibilidad ante la sociedad china. En las ocasiones en que el presidente Xi Jinping se refirió a ese asunto dejó entrever la urgencia de hallar una solución, pacífica o no, que garantice la reunificación, no el actual statu quo, que equivaldría a una eternización. La fecha límite sería 2049, cuando se celebrará el primer centenario de la fundación de la República Popular. En una situación tan volátil como la que se vive actualmente en todo el mundo, con incertidumbres por doquier y signos de acusaba inestabilidad en actores significativos del sistema internacional, sucumbir a la tentación del atizamiento irresponsable de las tensiones o del recurso al uso de la fuerza, representa un riesgo que importa prevenir con urgente anticipación.

Por Xulio Ríos

Director del Observatorio de la Política China. Acaba de publicar 'Taiwán, una crisis en gestación' (Popular, 2020).

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Washington intensifica su 'guerra contra el terrorismo' en Líbano

 

En lugar de afrontar los verdaderos problemas de Oriente Próximo, Estados Unidos y Europa se dedican a poner parches aquí y allá. La reciente imposición de sanciones por parte de Washington sobre políticos que mantienen buenas relaciones con Hizbolá simplemente agrava la crisis libanesa y deja claro que Occidente no está interesado en lograr una estabilidad sostenible en la región.

24/09/2020 07:11

 

La administración de Washington ha intensificado en los últimos días las sanciones contra aquellos funcionarios libaneses que colaboran de alguna manera con Hizbolá, la organización chií que tanto Estados Unidos como algunos otros países occidentales consideran "terrorista" por su oposición a la expansión israelí en Oriente Próximo.

Entre Líbano e Israel existen en la actualidad dos conflictos territoriales. El primero tiene que ver con las Granjas de Sheba, una pequeña área montañosa situada en la confluencia de Siria, Líbano e Israel, que Israel considera parte de Siria y por lo tanto se la anexionó unilateralmente junto con el resto del Golán, pero que los libaneses afirman que forma parte de su país.

El segundo conflicto se refiere a una zona marítima de la que Israel está extrayendo gas, y que los libaneses afirman que en parte se encuentra dentro de sus aguas territoriales. En este caso, Israel ha seguido una política de hechos consumados aprovechándose de su superioridad militar sobre Líbano, un país que no puede responder de ninguna manera a la presencia de los buques de guerra que protegen los yacimientos.

Hizbolá, además, reclama que el estado judío abandone los territorios palestinos ocupados. Todas estas circunstancias hacen que Hizbolá se haya convertido en objetivo permanente de Estados Unidos, la potencia mundial que únicamente atiende a los intereses de Israel y para defenderlos está dispuesta prácticamente a cualquier cosa.

En este contexto, en lugar de resolver los conflictos, Washington va dando palos a diestra y siniestra guiado por Benjamín Netanyahu. El presidente Donald Trump asedia a palestinos, sirios y libaneses sin importarle lo más mínimo la terrible situación de millones de árabes mientras la Unión Europea contribuye, con su silencio o con sus acciones, a las injusticias de cada día.

Las sanciones más recientes de EEUU están dirigidas contra las finanzas libanesas en un momento que el país se halla al borde del colapso, y tienen horribles repercusiones sobre el tejido social, con el pretexto de acosar a la resistencia, es decir, a funcionarios libaneses que se han significado por su colaboración con Hizbolá, o simplemente por mantener relaciones con la organización chií.

Por primera vez las sanciones afectan a altos funcionarios que de alguna manera han colaborado con el partido, o a quienes Washington considera vinculados con la formación que dirige Hassan Nasrallah. David Schenker, asistente de la Secretaría de Estado para Oriente Próximo, ha declarado que las sanciones "son un mensaje para cualquiera que trate con el partido", es decir con Hizbolá.

El departamento del Tesoro ha castigado a Ali Hassan Khalil, ayudante político del presidente del parlamento libanés, Nabih Berri, y al exministro Youssef Fenianos "por su colaboración con Hizbolá y por su implicación en operaciones corruptas", en el marco de la Ley Antiterrorista. El departamento del Tesoro ha dicho que va a "castigar a cualquier político libanés que ayude a Hizbolá".

Según el departamento de Tesoro, "Khalil y Fenianos todavía están operativos a pesar de haber abandonado el gobierno", ya que ambos, y otros políticos, han "usado puertas traseras para realizar acuerdos con Hizbolá persiguiendo beneficios personales a expensas del pueblo libanés". Es gracioso y no es sorprendente que la administración Trump diga que está defendiendo al pueblo libanés cuando su único interés consiste en apuntalar las políticas israelíes en la región.

Pero Washington no se corta un pelo, así que ha justificado las medidas relacionándolas no solo con la corrupción sino también con las recientes explosiones en el puerto de Beirut, buscando una legitimidad inexistente para algo que resulta difícil de justificar. Los libaneses "deberían aplicar políticas distintas", aclaró Schenker.

Las sanciones también se interpretan como un mensaje al presidente del parlamento Nabih Berri, líder del partido chií Amal, y al exministro Suleiman Frangieh, líder de la formación cristiano-maronita (católica) Marada, dos grupos que han mantenido una estrecha colaboración con Hizbolá.

Washington no puede ignorar que con las sanciones no va a conseguir nada más que dar otro gusto a Netanyahu, algo que viene ocurriendo con una periodicidad alarmante. HIzbolá es una formación muy sólida a la que este tipo de castigos no va a afectar en lo más mínimo, y es muy dudoso que sus aliados dejen de colaborar con Hizbolá por más sanciones que les impongan los americanos.

Washington envía un mensaje adicional al presidente Michel Aoun, fundador del Movimiento Frente Patriótico, otra importante formación cristiana-maronita aliada de Hizbolá, en el sentido de que si este partido continúa colaborando con Hizbolá tendrá que pagar un alto precio. Esto muestra que las sanciones van dirigidas contra las formaciones más críticas con las controvertidas posiciones de Israel en Oriente Próximo.

Algunos analistas han indicado que las sanciones contradicen los esfuerzos del presidente Emmanuel Macron para formar un gobierno en Líbano, pero es evidente que por encima de todo se encuentra el objetivo de mantener la tensión y la inestabilidad en la región en todos aquellos frentes que se oponen a la ocupación y las políticas israelíes en Oriente Próximo.

Sin embargo, es más fácil que Líbano vuelva a ser asaltado por un conflicto civil antes de que las sanciones debiliten a Hizbolá. La explicación más plausible es que nadie en Occidente está interesado en resolver los verdaderos conflictos sino que prefieren poner parches aquí y allá sin afrontar la ocupación israelí y la normalización de relaciones con Irán.

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Estados Unidos sigue ejerciendo presión sobre Venezuela con nuevas sanciones políticas

Entre este lunes y martes el Gobierno de Trump ha anunciado nuevas sanciones. La del lunes se trata de Irán y Venezuela por violar “embargo de armas”, y la de este martes, es sobre cinco representantes políticos vinculados a la oposición por actuar supuestamente como parte de un plan para manipular las elecciones parlamentarias que se celebrarán en diciembre.

 

Los nuevos anuncios de Estados Unidos se dan en el marco de una gira de Mike Pompeo realizada la semana pasada por cuatro países de Sudamérica, entre ellos Brasil, Colombia y Guyana, para presionar sobre el Gobierno de Maduro.

Pompeo, declaró el lunes que la imposición de nuevas sanciones contra el Ministerio de Defensa de Irán y contra Nicolás Maduro, es por contribuir a violar el embargo de armas impuesto sobre Teherán, alertando de que cualquiera que "viole el embargo de Naciones Unidas sobre Irán se arriesga a ser sancionado".

“Durante casi dos años los funcionarios corruptos de Teherán han trabajado con el régimen ilegítimo de Venezuela para burlar el embargo de armas de la ONU”, añadió el jefe de la diplomacia estadounidense. “Nuestras acciones de hoy son una advertencia que debería ser escuchada en todo el mundo”. Aunque es de considerar que Maduro hace tiempo que está sancionado por Estados Unidos, siendo que la sanción se enfoca con más fuerza sobre Irán.

El sábado, Estados Unidos anunció la imposición de sanciones acogiéndose al mecanismo conocido como ’snapback’, incluido en el acuerdo nuclear de 2015 que Washington abandonó hace unos años. Dicha acción tuvo lugar a pesar de que el Consejo de Seguridad de la ONU rechazara extender el embargo impuesto contra Teherán.

Además, como reseñaron algunos medios de prensa como EFE, “la medida va a la par del esfuerzo del presidente estadounidense Donald Trump para limitar la influencia regional iraní y llegan una semana después de acuerdos negociados por Washington para que Emiratos Árabes Unidos y Bahréin normalicen lazos con Israel.”

Tras conocer la decisión de Washington, Alemania, Francia y Reino Unido han advertido de que el anuncio de Estados Unidos sobre volver a imponer las sanciones carece de "efecto legal", habida cuenta de que el país se retiró en 2018 del acuerdo nuclear. Rusia, otro de los países firmantes del acuerdo y el principal aliado de Irán en la escena internacional, también ha rechazado el paso dado por Washington. Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, indicó que el organismo no va a tomar medidas contra Irán en la línea que ha solicitado Estados Unidos porque no hay consenso en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Por su parte, la sanción a individuos venezolanos anunciada este martes, tiene que ver con la política de EE. UU. de continuar metiendo presión contra el Gobierno de Maduro, en un momento en que hay toda una negociación en curso con sectores de la oposición como Capriles Radonsky y Stalin González con el Gobierno que envolvería también a la Unión Europea.

Los nuevos sancionados no son del Gobierno ni pertenecen al alto escalón del chavismo. Se trata de integrantes de la oposición que buscaron hacerse cargo del control de partidos de la derecha mediante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Así se declara que las sanciones son por “poner el control de los partidos de oposición de Venezuela en manos de políticos afiliados al régimen de Nicolás Maduro, socavando cualquier oposición creíble de desafío a ese régimen". En la lista están Miguel Ponente, Guillermo Luces, Bernabé Gutiérrez y Chaim Bucaran. También impuso sanciones a Williams Benavides, el líder del movimiento Tupamaro que apoya a Maduro.

La medida del martes congela los activos estadounidenses de los incluidos en la lista negra y, en general, prohíbe a los estadounidenses negociar con ellos. Se trata de sanciones más simbólicas, pues no tienen incidencia más allá de meter mayor presión y apuntalar al sector de la oposición encabezada por Guaidó y otros dirigentes que llaman a desconocer las elecciones de diciembre.

Hace poco más de veinte días, el escenario político venezolano se vio movido tras el anuncio de un indulto a 110 dirigentes de la oposición, tras una negociación entre el Gobierno con Capriles Radonski (Primero Justicia) y Stalin González (Un Nuevo Tiempo) con la mediación del gobierno de Turquía y que, según medios, son acuerdos que contarían con el visto bueno de la Unión Europea.

El tablero político también se movió en las filas de la oposición, en una verdadera división abierta, cuyos agrios enfrentamientos y duras acusaciones en las redes sociales son casi cotidianos. La principal división está entre los que llaman a desconocer y boicotear las próximas elecciones (Guaidó y un arco de partidos opositores) y los que miden aún poder participar en las parlamentarias (Capriles, Stalin González) si cuentan con los observadores de la Unión Europea. Entre el sector que llama a boicotear también hay divisiones, como es el caso entre Guaidó y María Corina Machado, quien cuestiona abiertamente el papel desempeñado por éste durante todo el 2019 al fracasar su hoja de ruta: la salida de Maduro.

Son muchas las variables aún abiertas y habrá que esperar y ver el desarrollo de los distintos movimientos políticos tanto internos como externos. Adelante están las elecciones en Estados Unidos, que a depender de su resultado marcará la política de Washington. Mientras tanto desde la Casa Blanca se sigue con la presión como se muestra en estas recientes sanciones a personajes de la política nacional, al compás que las negociaciones y pactos siguen su marcha acelerada, acuerdos que, como se sabe, nada bueno son para los

Por La Izquierda Diario Venezuela

@LaIzqDiario_VE

Martes 22 de septiembre | 15:31

trabajadores y el pueblo.

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75ª sesión de la Asamblea General de la ONU.

Durante la 75ª sesión de la reunión en la ONU quedará en evidencia lo peor de los eventos de la organización, como las eternas peroratas, pero no se verá nada de lo que la hace imprescindible: la oportunidad de reuniones en persona y conversaciones no planificadas

 Ha sido anunciada como la peor reunión de Zoom del mundo, pero la 75ª Asamblea General de la ONU podría convertirse en algo incluso peor que eso.

Se la llama "el debate general", pero –a diferencia de las reuniones de Zoom comunes– no habrá debate alguno. Será una procesión de una semana de mensajes de vídeos de los líderes mundiales, grabados con anterioridad, en los que expondrán sus posturas pensando mayormente en el público de sus propios países. Los vídeos tendrían que haber llegado a finales de la semana pasada, pero el lunes de esta semana solo habían llegado la mitad.

El secretario general de la ONU, António Guterres, espera que el 75º aniversario de la organización sirva para que los Estados miembros se vuelvan a comprometer con los principios fundacionales de la organización, pero parece que tanto la ONU como el multilateralismo en sí nunca han estado tan asediados.

"El problema es que gran parte del planeta se está planteando si, después de 75 años, la ONU sigue siendo relevante", afirma Sherine Tadros, directora de la oficina de Amnistía Internacional en la ONU. "Haciendo analogía con la COVID-19, la cuestión es si tiene muchas patologías preexistentes como para sobrevivir y llegar al próximo período".

Según el último orden establecido, 50 hombres darán su discurso a la Asamblea antes de que pueda hablar una mujer, y la primera será Zuzana Čaputová, de Eslovaquia. Este martes ha inaugurado la sesión el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, seguido de Donald Trump. Posteriormente han intervenido Recep Tayyip Erdoğan, de Turquía y a Xi Jinping, de China.

Cada discurso es presentado por un representante de cada país, que estará sentado en su sitio en el enorme Salón de la Asamblea General, y luego se emite en una pantalla gigante el discurso del líder de ese país. La pantalla está ubicada detrás del famoso podio de mármol verde donde se han dado los discursos de las 74 asambleas previas, en tiempos prepandemia. Los oradores tienen permitido utilizar recursos gráficos de vídeo y algunos han aprovechado esta oportunidad, según informan diplomáticos de la ONU.

Como la cumbre no implica el engorro de viajar a Nueva York, participarán más jefes de Estado de lo habitual (Putin y Xi generalmente faltan a la cita), pero no habrá oportunidad de verlos relacionarse entre ellos.

Quedará en evidencia lo peor de los eventos de la ONU, entre ellos las eternas peroratas, pero no se verá nada de lo que hace imprescindible a la Asamblea General: la oportunidad de reuniones en persona y conversaciones no planificadas.

"Creo que algo que se perderá es que cuando se dan los discursos en el Salón de la Asamblea General, los oradores hablan a otros líderes mundiales, pero con estos discursos grabados, se dirigirán a su público interno", dice Ashish Pradhan, analista especializado en la ONU del International Crisis Group.

"Aparte de algunas excepciones, como el discurso de Trump y otros que escucharán el discurso de sus adversarios, me pregunto cuántos líderes mundiales escucharán los otros discursos".

Este es un momento especialmente malo para que falte la creatividad que existe en la diplomacia presencial. Al mismo tiempo que la pandemia del coronavirus, el conflicto entre Estados Unidos y China ha acaparado la política mundial y ha contribuido a la parálisis del Consejo de Seguridad de la ONU como organismo crucial en la toma de decisiones en crisis internacionales. De hecho, Donald Trump ha dedicado buena parte de su discurso a criticar a Pekín.

El lunes, en un intento por levantar los ánimos, Guterres señaló: "Nunca en la historia moderna del mundo habíamos pasado tantos años sin ninguna confrontación militar entre las grandes potencias". Sin embargo, incluso ese logro está en peligro, ya que soldados chinos e indios están peleando por una disputada franja de la frontera en el Himalaya.

A menudo el Consejo se ha visto dividido en cuanto a políticas, pero ahora está dividido respecto a la realidad. Estados Unidos insiste en que ha provocado la reimposición de las sanciones de la ONU a Irán. Casi todos los otros países miembros, incluidos 13 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad, dicen que esto no es lo que ha ocurrido e ignoran deliberadamente los pronunciamientos que está haciendo Washington sobre este tema. 

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Kelly Craft, rse encoge de hombres ante el aislamiento de su país: "No necesitamos que nos aplaudan para validar nuestra brújula morales". En mayo, Trump anunció que se retiraba de la OMS, organización a la que quiere utilizar como chivo expiatorio de la pandemia.

Un objetivo concreto de la cumbre virtual que Guterres espera lograr es darle mayor impulso a Covax, la coalición internacional para el desarrollo de la vacuna contra la COVID-19. "Creo que los discursos pueden ofrecer una oportunidad para que los gobiernos expresen su apoyo a Covax", dijo Mark Leon Goldberg, editor del blog UN Dispatch y presentador del podcast Global Dispatches. El lunes ya había 156 países que han llegado a un acuerdo para que la futura vacuna se distribuya de una forma justa.

Es probable que la iniciativa de Covax sea un punto relativamente brillante en lo que seguramente será una semana oscura. El gobierno de Trump ya ha advertido de que no participará en el proyecto de Covax y su amplio ataque contra el multilateralismo, que compite con el habitual papel de Rusia y China como saboteadores de los esfuerzos conjuntos de la ONU contra desastres y atrocidades, provoque daños permanentes.

"Al fin y al cabo, la ONU es un microcosmos del mundo", dijo Tadros. "Así que cuando decimos que la ONU se tambalea, no nos referimos al edificio. No nos referimos a vigas y tornillos. Sino que es un reflejo de lo que está pasando en el mundo". 

Por Julian Borger

22 de septiembre de 2020 17:57h

Traducido por Lucía Balducci

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Fuentes: CADTM [Foto de Rohan Makhecha, Unsplash]

En una resolución sancionada el 23 de marzo de 2016 el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU explicaba que “el peso creciente de la deuda a la que deben hacer frente los países en desarrollo más endeudados, en especial los menos desarrollados, no es viable y constituye uno de los principales factores que impiden el avance del desarrollo sostenible centrado en la población y la eliminación de la pobreza […]. Para una buen número de países en desarrollo y de países en transición el servicio excesivo de la deuda ha limitado en gran medida sus capacidades de promover el desarrollo social y la provisión de los servicios esenciales necesarios para la indispensable conformación de las condiciones que permitan el acceso a los derechos económicos, sociales y culturales […]. Los países en desarrollo continúan desembolsando anualmente mucho más de lo que reciben como ayuda pública al desarrollo”.

El FMI es en parte responsable de la crisis actual

Debido al desarrollo de sus políticas deajuste estructuralque imponen la liberalización de economías frágiles y drásticas medidas de austeridad a muchos países del sur a cambio de posibilitarles préstamos, el FMI ha participado ampliamente en esta comprobación del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU. Ninguno de los países que haya aplicado ajustes estructurales ha podido sostener de manera constante un índice de crecimiento elevado.

Las desigualdades sociales han aumentado por todas partes. Ningún país “ajustado” se ha librado de esta triste comprobación (1). De este modo, los recortes del gasto público recomendados por las instituciones financieras internacionales (IFI) impiden a los países “beneficiarios” de la ayuda del FMI asegurar a sus ciudadanos cierto nivel de protección social.

Si los países del sur ven en estos tiempos desbordados sus sistemas de salud y sin posibilidades de asegurar la protección sanitaria de sus habitantes frente al covid-19 se debe en gran parte a las mortíferas políticas de las IFI y especialmente del FMI. Destacamos que esta comprobación no es nueva (2) y que los investigadores del departamento de sociología de la Universidad de Cambridge, de la Universidad de Oxford, y de la London School of Hygiene and Tropical Medicine lo habían señalado ya en un artículo científico con ocasión de la epidemia del ébola en el 2014. Esos estudios llegaban a la conclusión de que “las exigencias del FMI en materia de rigor presupuestario debilitaron los sistemas de salud de los países africanos más duramente golpeados por el virus del ébola e impidieron también encarar una defensa coordinada contra dicha epidemia” (3). Hoy en día la historia se repite y pone de relieve que el FMI no ha sabido sacar ninguna lección de las crisis anteriores y permanece subordinado a los intereses de los acreedores privados a los que hay que reembolsar cueste lo que cueste, aún a costa del bienestar de los pueblos del Sur. Luego de la epidemia del ébola, el CADTM había reaccionado a través de varios llamados pidiendo la anulación de las deudas de los países que la habían sufrido (4)

Reacciones y propuestas del FMI en la gestión de la actual epidemia del covid-19.

El 4 de marzo de 2020 con oportunidad de una rueda de prensa compartida con el Banco Mundial, el FMI presentó en grandes las líneas las intervenciones que tenía previstas en el marco de la epidemia de covid-19. Las medidas enunciadas eran de dos tipos; 1) el aumento de su capacidad de préstamos a los países del Sur y 2) la movilización de las subvenciones con el propósito de aliviar el servicio de la deuda de los países más pobres del Sur con relación al FMI (5). Desde entonces el FMI ha puesto en marcha la maquinaria y ha anunciado varias medidas concretas.

  1. El anuncio que más han destacado el FMI y la mayoría de los medios consiste en el alivio del pago de la deuda por parte de 25 países pobres, de los cuales 19 son africanos, por un monto de 500 millones de dólares. Esta medida debe permitir cubrir durante seis meses los reembolsos adeudados al FMI y a los países “dedicar una mayor cantidad de sus escasos recursos a las urgencias médicas y de ayuda” (6). En la práctica el FMI será ampliamente reembolsado a través de sus fondos fiduciarios de asistencia y respuesta a las catástrofes especialmente apoyado por los Países Bajos, China, el Reino Unido y Japón. Así, el FMI no cancela las deudas de los países con problemas y (i) mantiene su poder de presión sobre los gobiernos para reclamar en el futuro políticas de austeridad manteniendo el vínculo deudor-acreedor y (ii) no hace que esas donaciones permitan a los países pobres hacer frente a la situación sanitaria, por ejemplo, para comprar equipo médico y contratar personal.
  2. Se han concedido préstamos de emergencia a varios países africanos, como Costa de Marfil. Así, este país ha conseguido un desembolso de 295,4 millones de dólares en el marco de Servicio de Crédito Rápido, es decir, en forma de préstamo a tasa cero reembolsable en 10 años, y un desembolso de 590,8 millones de dólares en el marco del Instrumento Financiero Rápido, un crédito reembolsable en un plazo de entre tres y cinco años (7). En consecuencia, el FMI aprovecha la crisis para fortalecer y aumentar su poder de presión sobre los países africanos volviendo más pesado el fardo de la deuda ya de por sí tremendamente dura para muchos países. Además Mitsuhiro Furusawa, director general adjunto del FMI, ha declarado que una vez controlada la epidemia de covid 19 será “importante que el déficit presupuestario vuelva a la situación anterior a la crisis para preservar al mismo tiempo lo adquirido en el marco del programa del FMI y la viabilidad de la deuda a medio plazo”. Esta declaración anticipa una vuelta con fuerza del FMI luego de la crisis, como ocurrió después de la crisis el 2008.

Una asistencia siempre muy política

El pasado 16 de abril 102 países habían pedido oficialmente un préstamo al FMI, que los aprobó en su mayor parte, incluidos los de Nigeria, Pakistán Ghana, Túnez, Senegal y Albania. Sin embargo, es de notar que el gobierno venezolano en conflicto con los EEUU ha visto rechazado su pedido (8). Opuesto al caso venezolano está el “buen alumno” chileno. Para este país, en el que la población se manifestó durante meses contra las políticas de austeridad de los últimos meses, se ha desbloqueado una línea de crédito flexible de 24.000 millones de dólares. La línea de crédito flexible “es un instrumento que permite al país el acceso a montos importantes en cualquier momento. Más allá de los fondos disponibles inmediatamente en caso de necesidad, constituye también una muestra de confianza del Fondo hacia la política económica del beneficiario y una excelente señal para el acceso a otras fuentes de financiamiento”. Este ejemplo de Chile causa gran inquietud a los pueblos y a los movimientos sociales latinoamericanos, como Argentina, fuertemente marcados por las políticas de austeridad impuestas por el FMI en los últimos decenios.

En otros lugares del mundo, como Líbano, luego de meses de manifestaciones debidas a las medidas de austeridad, el gobierno no encontró nada más original que acordar con el FMI la puesta en marcha de un plan quinquenal. Adoptado a fines de abril su objetivo es reducir el déficit público y prevé una suba de impuestos, un congelamiento del empleo en el sector público, un aumento del precio de la electricidad y la reducción de las subvenciones a dicho sector. Prevé igualmente una reestructuración de la deuda y del sector bancario. Hasta ahora ha sido rechazado por la Asociación de Bancos del Líbano.

El FMI se mantiene igualmente activo en el Norte. En Ucrania, país asistido desde la guerra civil que estallara en 2014, el FMI y el gobierno negociaron el 21 de mayo un acuerdo a propósito de un nuevo programa de ayuda de 5.000 millones de dólares en 18 meses “para ayudar a Kiev a superar la epidemia del coronavirus”. Este “acuerdo de confirmación” esta avalado a cambio de un programa de reformas. Se tardó muchas semanas en llegar a este acuerdo porque había que votar la ley llamada “anti Kolomoiski” (cuyo objeto es impedir que los antiguos propietarios bancarios puedan recuperar sus empresas si fueron nacionalizadas, aunque hubiera habido vicios de procedimiento, y reconocerles como máximo una compensación financiera por el perjuicio sufrido) y, sobre todo, la ley relacionada con la eliminación de la moratoriasobre la venta de tierras agrícolas. El límite de superficie que puede poseer una persona física era de 100 hectáreas, a partir del 1° de enero de 2024 las sociedades podrán comprar tierras agrícolas hasta un máximo de 10.000 hectáreas. (9)

La alternativa DTS

El 14 de abril de 2020 Gordon Brown, exministro de Finanzas y primer ministro del Reino Unido y Lawrence H. Summers, profesor de economía de la Universidad de Harvard y exministro de finanzas de los EEUU, opinaban en el Washington Post que debían fortalecerse los poderes intervencionistas del FMI, especialmente mediante el uso de los DTS, derechos especiales de emisiones: se trata de un sistema pilotado por el FMI que permite completar sus reservas a los países miembros.

Dominique Strauss-Khan propone además recurrir a los DTS combinado con un alivio de las deudas de los países en desarrollo. Según el antiguo director del FMI, si no se hace Occidente se expone sobre todo a una crisis migratoria sin precedentes… Voces de la izquierda (y no de centro, como las neoliberales precedentemente mencionadas) reclaman también DTS y paralelamente la anulación de las deudas. Se olvidan, sin embargo, que los DTS también son préstamos del FMI que implican su reembolso bajo ciertas condiciones y tasas de interés.

Por Robin Delobel, Adrien Péroches | 23/09/2020

Traducido del francés para Rebelión por Susana Merino

Artículo tomado del AVP n.º78 « Dette, coronavirus et alternatives », revista semestral del CADTM gratuitamente disponible en pdf, en venta a 5 euros o por abono anual.

Notas:

(1) Toussaint E. (2019), « Retour sur la crise de 1982 ». AVP Dettes aux Suds, tercer trimestre de 2019, 1 p.

(2) Le Monde (2014), « Des chercheurs pointent une responsabilité du FMI dans l’épidémie d’Ebola. », publicado on line el 22 de diciembre de 2014, https://www.lemonde.fr/afrique/article/2014/12/22/les-exigences-du-fmi-ont-affaibli-les-systemes-de-sante-des-pays-africains-frappes-par-ebola_4544492_3212.html

(3) Kentikelenis et al. (2014), « The International Monetary Fund and the Ebola outbreak, », The Lancet Global Health Vol. 3(2), pp. 69-70.

(4) https://www.cadtm.org/Le-CADTM-France-demande-l

(5) FMI & Banque Mondiale (2020), Réponse du Groupe de la Banque mondiale et du FMI au Covid-19, transcripción de la rueda de prensa de Mme Georgieva & M, Malpass, 4 de marzo de 2020.

(6) Le Figaro (2020), « Le FMI accorde des fonds à 25 pays très pauvres pour alléger leur dette », publicado on line el de abril de 2020, https://www.lefigaro.fr/conjoncture/le-fmi-accorde-des-fonds-a-25-pays-tres-pauvres-pour-alleger-leur-dette-20200414

(7) Fualdes N. (2020), « La Côte d’Ivoire obtient près de 900 millions de dollars du FMI pour faire face au coronavirus », Jeune Afrique, publicado on line el 22 de abril de 2020, https://www.jeuneafrique.com/932004/economie/la-cote-divoire-obtient-pres-de-900-millions-de-dollars-du-fmi-pour-faire-face-au-coronavirus/

(8) https://www.lesoir.be/287999/article/2020-03-17/le-venezuela-demande-au-fmi-une-aide-de-5-milliards-de-dollars

(9) www.farmlandgrab.org/post/view/29555-lukraine-leve-le-moratoire-sur-la-vente-des-terres-agricoles-contre-laide-du-fmi

Fuente: http://www.cadtm.org/Quand-le-FMI-profite-de-la-covid-19-pour-augmenter-son-emprise-sur-les-pays-du

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Un informe de la ONU enumera las principales esperanzas y temores de la humanidad de cara al futuro

El organismo señala que la encuesta global que llevó a cabo en enero de 2020 ha sido su "esfuerzo más ambicioso" hasta la fecha para "comprender las expectativas frente la cooperación internacional y la ONU en particular".

 

Con motivo de la conmemoración del 75.º aniversario de la creación de la ONU, que se desarrolla bajo el lema 'El futuro que queremos, la ONU que necesitamos', este lunes se han publicado los resultados de la encuesta global que realizó la organización en enero de 2020 para descubrir las esperanzas y los temores de la humanidad frente al futuro.

"Al 21 de septiembre de 2020, habían participado más de un millón de personas de todos los países y todas las condiciones sociales. Sus respuestas brindan información única sobre lo que el público quiere en este momento difícil para el mundo", reza su comunicado de prensa, asegurando que se trata del "esfuerzo más ambicioso de la ONU hasta la fecha para comprender las expectativas frente la cooperación internacional y la ONU en particular".

Según los datos revelados, a día de hoy las primeras necesidades de prioridad inmediata consisten, para gran parte de la población mundial, en una mejora del acceso a los servicios básicos, como atención médica, agua potable, saneamiento y educación, seguida de "una mayor solidaridad internacional y un mayor apoyo a los más afectados". "Esto incluye abordar las desigualdades y reconstruir una economía más inclusiva", señala el informe.

Sin embargo, cerca de 300.000 participantes expresaron que la atención médica también es una prioridad a largo plazo. "El cuidado de la salud es también un área en la que la gente espera ver una mejora en los próximos 25 años", comunicaron los autores del estudio, agregando que el 72 % de los encuestados cree que el acceso a los servicios de salud "seguirá siendo el mismo o mejorará en el futuro".

La crisis climática y la corrupción 

Por otra parte, la encuesta mostró que, de cara al futuro, las principales preocupaciones para la humanidad son la crisis climática y la destrucción del medio ambiente, mientras que "garantizar un mayor respeto por los derechos humanos, resolver conflictos, combatir la pobreza y reducir la corrupción" fueron otras de las relevantes prioridades para la sociedad mundial.

"La mayoría de los participantes en todas las regiones están preocupados por el futuro impacto del cambio climático. Nuestra inhabilidad para detener la crisis climática y la destrucción ambiental son vistas por los encuestados como su mayor temor a medio y largo plazo", comunica el informe, revelando que el 49 % de las respuestas apuntan a que la situación ecológica del planeta empeorará, igual que la situación de la corrupción, según otro 41 %.

La desigualdad y la pobreza

Además, según los datos publicados, la gente desea que en el mundo haya "más solidaridad internacional y un aumento del apoyo a los lugares más afectados por la pandemia. Eso incluye luchar contra la pobreza y las desigualdades y estimular el empleo". A la pregunta sobre los objetivos establecidos a largo plazo, muchos nombraron "el acceso universal a la educación e igualdad de derechos para las mujeres".

El informe destaca que más del 87% de la población confía en que la cooperación internacional es vital para hacer frente a los desafíos actuales, como la lucha contra la pandemia, a la vez que el 74 % ve a la ONU como "esencial" para abordarlos.

Publicado:22 sep 2020 08:41 GMT

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Rusia y China poseen satélites mortales, según el Pentágono

El pugnaz Secretario del Pentágono Mark Esper comentó que "China y Rusia han colocado armas en los satélites y desarrollan armas energéticas dirigidas para explotar los sistemas de EU y así desgajar (sic) nuestra ventaja militar".

Mark Esper –que no repetirá como secretario del Pentágono en caso de una relección de Trump– arremetió contra China y Rusia que "buscan erosionar nuestro duradero (sic) dominio de poder en los cielos mediante fuegos de largo alcance, sistemas anti-acceso/área-de negación y otras capacidades asimétricas diseñadas para contrarrestar nuestras fortalezas", mientras que, "en el espacio, Moscú y Pekín han convertido la otrora arena pacífica en un dominio de guerra". ¡Cuando ha sido todo lo contrario!

Esper abundó que “Rusia, China, Norcorea, Irán y algunos grupos extremistas violentos buscan explotar el ciberespacio para socavar la seguridad de EU sin tener que confrontar su superioridad convencional en un entorno incremental de ‘zona gris’ de compromiso que nos mantiene en un estado perpetuo (sic) de competencia”.

Agregó que para el año fiscal 2020, los rubros de investigación y desarrollo son los más grandes de la historia de EU que se concentran en "tecnologías críticas tales como armas hipersónicas, energía directa y sistemas autónomos", además de la "ciberguerra" y las tecnologías de punta como la inteligencia artificial y el G5, mientras busca trasladar las guerras a las nubes computacionales.

La exageración habitual del "peligro" ruso y chino sirve como pretexto para el descomunal incremento fiscal de la militarización del espacio por el Pentágono (https://bit.ly/2REf1Jb).

Trump ordenó en junio al Pentágono la creación de la sexta rama del ejército de EU: la fuerza espacial.

HispanTV da vuelo a las bravatas de Mark Esper y rememora que "el Pentágono ya había advertido desde febrero pasado que el espacio se convertirá en un campo de batalla de EU con China y Rusia", ya que "Rusia y China están desarrollando tecnologías que podrían acabar con la preminencia de la posición de EU en el sector espacial" y que "con sus armas antisatelitales, incluidos los sistemas de guerra electrónica, investigan desarrollar armas láser para perturbar, degradar o dañar los satélites de EU y sus sensores" (https://bit.ly/3c7tqqw).

Mas aún: "China, además de armas láser de energía dirigida, cuenta con un misil capaz de atacar satélites en órbita baja alrededor de la Tierra".

HispanTV señala que "Michael Griffin, responsable de innovaciones militares del Pentágono, había anunciado en septiembre de 2019 que EU evaluaba la posibilidad de llevar misiles antibalísticos al espacio y nuevos sensores para detectar la trayectoria de misiles súper rápidos e hipersónicos".

El zar Vlady Putin advirtió a EU de no usar "el espacio como teatro de guerra", ya que Moscú se opone a su militarización (https://bit.ly/33SXT8n) y fustigó que "el liderazgo militar-político de EU considera al espacio ultraterrestre como un teatro de operaciones militares" que busca "preservar su dominación estratégica" (https://bit.ly/2ZKzCzK).

La militarización del espacio por EU infringe el Tratado del Espacio Ultraterrestre que prohíbe la militarizacióny fue firmado en 1967 por más de 100 países, incluido EU.

Rusia alerta que una guerra en el espacio "podría tener consecuencias nefastas para la seguridad internacional y la estabilidad estratégica".

La cancillería de Rusia señala que no busca los "objetivos de dominación y superioridad, sino que persigue su uso pacífico y llevar a cabo exploraciones en el espacio".

China no se queda atrás y advirtió a Trump de "no crear un campo de batalla en el espacio": EU "ha estado empujando su estrategia de dominación espacial, yendo más allá en el camino del emplazamiento de armas en el espacio exterior y arriesgándose a convertirlo en un nuevo escenario de guerra" (https://bit.ly/3hGLRUb).

La próxima guerra de las tres superpotencias, que buscan el precario "equilibrio estratégico", se desarrollaría en el espacio: tanto el cibernético como el orbital.

http://alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

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