El portaaviones nuclear estadounidense Ronald Reagan, fondeado en la bahía de Manila en junio de 2018. TED ALJIBE AFP via Getty Images

Manila anula el acuerdo que permite la presencia de tropas de EE UU en Filipinas y brinda a China la oportunidad de fortalecer su posición en la región

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, que desde su llegada al poder en 2016 ha proclamado su intención de acercarse a China y romper décadas de alianza militar con EE UU, ha pasado a la acción. Manila ha decidido anular el Acuerdo de Fuerzas Visitantes (VFA, por sus siglas en inglés), que permite la presencia de tropas de EE UU en Filipinas, lo que menoscaba la capacidad de defensa del archipiélago asiático y brinda a China la oportunidad de fortalecer su posición en la región, escenario de un pulso de poder entre las dos potencias mundiales.

El anuncio, comunicado el martes a la Embajada de EE UU en Manila, no fue una sorpresa. Duterte había advertido que enterraría el VFA si Washington mantenía su decisión de denegar el visado al senador Ronald dela Rosa, exjefe de la Policía Nacional y artífice de su violenta guerra contra las drogas. El presidente filipino no tolera las críticas de EE UU a su controvertida campaña, y lleva tiempo buscando socios que no se inmiscuyan tanto en sus asuntos internos.

China, y en menor medida Rusia, son sus candidatos ideales: en cuatro años, Duterte se ha reunido ocho veces con su par chino, Xi Jinping, y en octubre visitó a su “ídolo” Vladímir Putin por segunda vez. En cambio, alardea de que rechazaría una invitación a la Casa Blanca.

“Su decisión de revocar el VFA se debe en parte a su acercamiento a China, pero también hay que leerla en clave interna: es más política que estratégica”, considera Charmaine Willoughby, profesora de la Universidad de La Salle, en Manila.

Estratégica o no, la resolución de Duterte, que hasta ahora no había pasado de la retórica, ha consternado incluso a miembros de su propio Ejecutivo. La alianza militar con EE UU es la columna vertebral de la seguridad filipina, y para muchos observadores supone un contrapeso clave a la expansión naval de la segunda economía mundial en el mar de China meridional, por el que circula el 30% del comercio global y que se cree que alberga importantes yacimientos de gas y petróleo.

“La retirada del VFA merma la seguridad de Filipinas en un momento en el que China infringe activamente los derechos marítimos de este país”, asegura Malcolm Cook, del Instituto de Estudios del Sureste Asiático (Iseas). Pekín, que reclama la práctica totalidad del mar de China Meridional, lleva años construyendo islas artificiales e instalaciones militares en zonas disputadas con Filipinas, Malasia, Brunéi, Vietnam y Taiwán.

Al contrario que su predecesor, Benigno Aquino, que llevó la disputa por las islas Spratly a La Haya y ganó un fallo contra China, Duterte ha optado por relativizar el conflicto e ignorar el laudo. El presidente cree que puede obtener más acercándose a Pekín, y también a Moscú. China y Filipinas han establecido un comité intergubernamental para dirimir los asuntos del mar de China Meridional, y buscan la exploración conjunta de gas y petróleo en esas aguas. Mientras, Duterte persigue un acuerdo sobre defensa y comercio con Rusia.

Pero el mandatario filipino está jugando con fuego. La ruptura del VFA, firmado en 1998, deja a Filipinas más expuesto en caso de conflicto o crisis. Sin el pacto, cuya suspensión entrará en vigor en 180 días si no hay cambios, queda en entredicho la futura celebración de las maniobras militares conjuntas entre Filipinas y EE UU. Estos ejercicios de entrenamiento son una ocasión esencial para Filipinas de modernizar sus fuerzas armadas, mientras EE UU los aprovecha para sacar músculo militar en la región frente a China, que siempre las ha considerado una provocación.

Gracias al VFA, EE UU ha ayudado rápidamente a Filipinas en momentos de crisis: en 2013, por ejemplo, desplegó casi 8.000 militares para asistir al archipiélago tras la devastación provocada por el tifón Haiyan. Aunque las relaciones militares entre EE UU y su antigua colonia (1898-1946) siguen protegidas por el Tratado de Defensa Mutua de 1951, la ruptura del VFA hace tambalear los cimientos de la alianza militar y despierta las dudas sobre la supervivencia a corto plazo de otro acuerdo. Este pacto, firmado en 2014, permite a EE UU tener desplegados unos 250 efectivos en la isla meridional de Mindanao para combatir a fuerzas islamistas.

“Es Filipinas, no Estados Unidos, el gran perdedor de esta decisión. Y China el principal ganador”, añade Koh.

China lo sabe, y lleva años intentado fortalecer los lazos militares con el que hasta ahora ha sido el principal aliado de Washington en el sureste asiático. Pekín ha planteado la posibilidad de realizar ejercicios militares conjuntos, una oferta hasta ahora ignorada por Manila; ha ofrecido a Filipinas préstamos de bajo interés para comprar equipamiento militar; y ha invertido en la remodelación de la base aérea de Clark, entre otras iniciativas.

Trump resta importancia a la decisión

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia a la decisión de Filipinas, en línea con su propósito de repatriar a los efectivos militares desplazados desde hace décadas en el exterior. Una reacción aplaudida por Rodrigo Duterte que deseó la reelección de Trump. “Es un buen mandatario, merece ser reelegido”, dijo su portavoz. Con todo, China no tiene tan fácil aumentar su influencia en Filipinas. Primero, por la diferencia de capacidad militar con EE UU. Luego, porque “aunque Duterte se esté decantando por China, el sentir popular, incluso de parte del Gobierno, es todavía mucho más proestadounidense que chino”, subraya la analista de La Salle.

El presidente filipino aún podría echarse atrás en los próximos meses, pero también podría optar por el escenario más radical: la ruptura total de la alianza militar con Estados Unidos. “Para ser coherente con su postura, todos los tratados deben terminarse”, advirtió su portavoz. Aunque Duterte no es precisamente conocido por su consistencia.

Por Paloma Almoguera

Singapur 17 FEB 2020 - 02:17 COT

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Teoría Heartland, cómo un geógrafo del siglo XIX desarrolló la idea que rige la geopolítica actual

Vivíamos en un mundo dominado por Estados Unidos pero que de cierto modo estaba organizado por tratados internacionales. Sin embargo, eso se está viniendo abajo.

Los países más poderosos están haciendo valer su potencial y cada vez más crean sus propias reglas.

El presidente de Estados Unidos Donald Trump, por ejemplo, ha declarado en alguna ocasión que "rechaza la idea de la globalización".

Controlar territorios es un concepto importante para los Estados más poderosos. Eso les brinda poder económico y apoyo militar.

Se trata de un juego geopolítico que ya vaticinó un geógrafo británico nacido en el siglo XIX llamado Halford John Mackinder.

Mackinder diseñó una teoría en 1904 que marcó profundamente la geopolítica durante décadas el siglo pasado y que ahora parece estar nuevamente de vuelta.

En aquella época, los océanos eran dominados por la marina británica, lo cual era crucial para que una isla como Gran Bretaña sostuviera su gran imperio.

Sin embargo, Mackinder pensó que esta situación se encontraba amenazada y fue ahí donde comenzó a profundizar sobre lo que él llamaba el "Heartland" (Corazón de la Tierra) de Eurasia.

Esta zona abarcaba las áreas agrícolas de la parte europea de Rusia, se extendía por vastos territorios hasta Asia central y llegaba hasta los bosques y las llanuras de Siberia, un territorio rico en recursos sin explotar como el carbón, la madera y otros minerales.

Mackinder pensó que un área tan extensa y rica, que a la vez podía ser recorrida con un sistema ferroviario, era una zona clave para los países con ansias de poder.

Advertencia

Quince años después, tras la Primera Guerra Mundial, los líderes se reunieron en una conferencia de paz en Versalles para rediseñar las fronteras del mundo, expandir la democracia y acabar la guerra para siempre.

Pero Mackinder pensó que para poder llevar eso a cabo había que afrontar la realidad geográfica y tomar ciertas precauciones. De lo contrario, temía, le dejarían la puerta abierta a Rusia o Alemania para dominar el Heartland y convertirlo en una base militar gigante.

Desde allí, el poder de Heartland podía construir una flota indestructible, derrotar a la poderosa narina británica y finalmente dominar Eurasia y África y convertirse en la "Isla del Mundo".

Eso significaba que Europa y Rusia debían mantenerse divididas. Mackinder escribió esta teoría en un libro que llamó "Ideales democráticos y realidad".

"Quien domina el este de Europa, domina Heartland, quien domina Heartland, reina en la 'Isla del Mundo', quien domina la 'Isla del Mundo', gobierna el mundo entero", según la teoría de Mackinder.

Inspiración nazi

En Múnich, otro geógrafo y veterano de guerra llamado Karl Haushofer estaba estudiando los trabajos de Mackinder.

Haushofer temía y odiaba el victorioso Imperio británico, al que veía como un estrangulador mundial. Así que convirtió la Teoría Heartland de Mackinder en una estrategia.

Pensó que su país, humillado tras la gran guerra, podía formar una gran alianza con Rusia y Japón y así cortar los tentáculos del poder naval británico.

Esta teoría intrigó a uno de los estudiantes de Haushofer, Rudolf Hess, quien era miembro del nuevo partido nacional-socialista.

En 1923, intentaron tomar el poder, pero Hess terminó en la cárcel. Allí lo visitó Haushofer para ofrecerle tutorías tanto a él como a su compañero de prisión, el líder nazi Adolf Hitler.

En 1933, los nazis consiguieron llegar al poder. Y en 1939, el ministro de Exteriores nazi y su homólogo soviético sorprendieron al mundo firmando un pacto de no agresión.

Haushofer estaba feliz. Pensaba que se trataba del nacimiento del gran poder territorial entre Rusia y Alemania que había soñado.

Inmediatamente después de las noticias del pacto, la revista británica New Statesman publicó un artículo para demostrar cómo los nazis habían realizado sus planes geopolíticos a través de las ideas de Haushofer, a su vez inspiradas por Mackinder.

Fuera cierto o no, la idea de que Mackinder había inspirado el pacto se extendió por Estados Unidos. La revista Life desarrolló un gran reportaje mapeando las ideas de Mackinder y explicandos cómo sus conceptos estaba siendo usados por los nazis y cómo los estadounidenses debían estudiarlo.

Hollywood también se interesó por esta teoría, representando en un filme las reuniones entre Haushofer y Hess. En la cinta, presentaba a Haushofer como un genio malvado a cargo un gran Instituto de Geopolítica que supuestamente estaba detrás de los "planes de destrucción" nazis.

En Estados Unidos, "geopolítica" se convirtió en otra palabra para calificar el fanatismo germánico.

La propaganda de la industria cinematográfica estadounidense contó a su audiencia que la teoría de Mackinder era la base de la estrategia de Hitler.

La idea de que su teoría inspiró a los nazis perturbó a Mackinder. En 1943, la revista estadounidense Foreign Affairs se puso en contacto con él para preguntarle por su opinión geopolítica sobre el curso de la Segunda Guerra Mundial.

Durante la entrevista, Mackinder advirtió que "si la Unión Soviética salía de la contienda como conquistadora de Alemania, se convertiría en la gran potencia terrestre del mundo".

En 1945, Alemania se hundió. El régimen nazi se rindió de forma incondicional y el país fue divido en dos zonas por los aliados.

El modelo de Mackinder pasó a presagiar el enfrentamiento Este-Oeste de la Guerra Fría. Occidente y la Unión Soviética se convirtieron en enemigos otra vez.

Después de que fuerzas prosoviéticas absorbieran Polonia, Hungría, Rumanía y otros países, el poder que dominaba el este de Europa y Heartland no era Alemania, sino la Unión Soviética.

En las universidades de la Liga Ivy de EE.UU., los académicos ya habían impulsado el estudio de los trabajos de Mackinder para confrontar el riesgo de que un país dominara la "Isla del Mundo".

hora que los soviéticos se estaban expandiendo, las ideas de Mackinder llegaron al diplomático estadounidense George Kennan.

Kennan propuso que para prevenir que la URSS dominara la gran masa de tierra euroasiática, había que contenerla de algún modo.

"Amenaza soviética"

El 6 de marzo de 1947 murió Mackinder, pero sus ideas siguieron muy vivas.

Seis días después, el presidente Harry Truman dijo al Congreso de EE.UU. que debían contener a la URSS y ayudar a los países amenazados por la expansión comunista.

De esa forma, el occidente capitalista y el este soviético se enzarzaron en una Guerra Fría durante décadas.

Estados Unidos estableció una serie de bases alrededor de los bloques dominados por los soviéticos, desde Alemania hasta Italia, Turquía, Corea del Sur y Japón.

Los críticos veían la contención norteamericana como parte de una agresiva e imperialista política exterior. Otros argumentaban que protegía la democracia.

En 1991, los pasos hacia la caída de la URSS habían desencadenado demandas independentistas en varias repúblicas soviéticas. Nada pudo detener la desintegración del bloque socialista del este.

Nuevo enfoque

Terminada la Guerra Fría, la teoría de Mackinder tomó otro matiz.

ras el abandono del comunismo, la economía rusa estaba atrapada entre viejos y rotos sistemas soviéticos, y la repentina introducción del capitalismo occidental.

El contraste fue agresivo. Y para muchos rusos supuso un caos y una humillación. Entonces, nuevos pensadores políticos comenzaron a emerger.

Uno es un exdisidente de derechas llamado Aleksandr Dugin, quien se involucró profundamente en las ideas de Mackinder para presentar a Rusia como un país encerrado en medio de las ansias de poder de occidente.

En 1997, Dugin expresó sus ideas en un libro llamado The Foundations of Geopolitics, el cual se convirtió en un bestseller.

"En geopolítica, hay dos polos absolutos de poder. Está el poder naval, que pertenece a Occidente, y el poder terrestre, que es Rusia. Hay una pelea por controlar Heartland. Como decía Mackinder, quien controla el este de Europa, controla Heartland. Y quien controla Heartland, domina el mundo", dijo en una conferencia en Shanghái.

A raíz de su liberación del dominio soviético, varios países del este de Europa hicieron fila para unirse a la OTAN y a la Unión Europea, temerosos de una futura agresión rusa.

Pero si el este de Europa se preocupó de Rusia, Rusia se preocupó de la OTAN.

Dugin utilizó la teoría de Mackinder para concluir que Rusia debía moverse hacia la dominación, una vez más, de las antiguas repúblicas soviéticas o "Eurasia".

Algunos académicos han argumentado que las ideas de Dugin demostraron ser útiles para los líderes rusos que quieren mantenerse fuertes ante lo que consideran un dominio excesivo de occidente.

En 2011, el presidente Vladimir Putin propuso la formación de la Unión Económica Euroasiática. Y en 2014, en la ceremonia celebrada en Astaná, la capital de Kazajistán, se firmó un acuerdo entre este país, Bielorrusia y Rusia.

Pronto se unieron otras ex repúblicas soviéticas, pero la situación se agravaría en 2013.

Ese año, Ucrania estaba en conversaciones para integrarse en la Unión Europea, pero el presidente ucraniano de entonces, Víktor Yanukovich, se retiró del pacto bajo presión rusa.

Manifestantes proeuropeos ocuparon el centro de Kiev, y Yanukovich envió la policía armada y la situación degeneró un conflicto sangriento.

En el este de Ucrania se llevaron a cabo protestas prorrusas que al final se transformaron en una insurgencia apoyada por ese país.

Y en el sur de Ucrania, Rusia aprovechó la oportunidad para anexarse Crimea, la cual, como el este del país, tiene una alta población étnica rusa.

Un nuevo pretendiente

Aunque Rusia controle gran parte de Heartland, no significa que controle la "Isla del Mundo" en su totalidad.

El territorio euroasiático ha sido testigo del crecimiento de un nuevo poder, un nuevo pretendiente al control de la región.

Si Mackinder viviera hoy, quizás estaría preocupado de las extensas redes ferroviarias que China está construyendo a lo largo de todo el continente.

Las relaciones entre China y Rusia son buenas, pero dadas las experiencias del pasado, nada asegura que se mantendrán así en el futuro.

Más de un siglo después de Mackinder, surge la pregunta de si sus teorías forman parte del pasado o siguen vigentes en el presente.

Por Phil Tinline

BBC Ideas

Domingo, 16 Febrero 2020 06:10

Occidente en el diván

Policías alemanes vigilan las inmediaciones del Bayerischer Hof, el hotel donde se celebra la Conferencia de Seguridad de Múnich. Jens Meyer AP

Líderes mundiales advierten en la Conferencia de Seguridad de Múnich de la erosión del orden occidental, amenazado desde dentro y desde fuera

Un mundo más peligroso, con un Occidente ensimismado en su propia crisis de identidad y desgarrado por las tensiones internas y las amenazas externas. “El mundo se ha vuelto menos occidental”. Las palabras elegidas por el embajador Wolfgang Ischinger para inaugurar la Conferencia de Seguridad de Múnich marcaron el tono de un ejercicio de introspección política colectiva poco esperanzador. Decenas de mandatarios de todo el mundo se dieron cita en la capital bávara en busca de respuestas al retraimiento occidental y a la cesión en el escenario global a otros actores. El tono de la conferencia ha sido este año irremediablemente sombrío.

“El futuro de Oriente Próximo ya no se decide en Ginebra o en Nueva York. Se decide en Sochi o en Astana”, constató el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas. Apenas un síntoma, un ejemplo de los males que se enumeraron una y otra vez el viernes en Múnich: el repliegue nacionalista, el unilateralismo, las libertades cercenadas y la democracia amenazada. Son procesos, dijeron los participantes, que avanzan fuera y dentro de una Europa crecientemente dividida.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, contribuyó al desaliento colectivo al considerar que “la gente está perdiendo la fe en sus mandatarios”, que “el proteccionismo crece y el comercio se ha convertido en un arma de guerra” y que “las ansiedades políticas se convierten en turbulencias”. Una comunidad internacional menos cohesionada debe hacer frente a la proliferación de amenazas globales, con la crisis climática y transfronteriza a la cabeza, en un contexto en el que gana terreno la idea fuerza de la Administración estadounidense del interés nacional en su acepción más raquítica como motor único.

La conferencia inaugural corrió a cargo del presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, quien habló de la propagación del discurso del odio en Alemania, pero también en el resto del mundo, y de una erosión del orden internacional en los últimos dos años. “Tenemos que pelear por nuestras sociedades abiertas […] las grandes potencias ya no actúan como garantes de la ley y el orden”. Steinmeier advirtió de que “la comunidad internacional no se puede dar por sentada".

La debilidad de las relaciones trasatlánticas, con un aliado estadounidense que abdica de su rol tradicional, según los participantes en Múnich es la gran fractura que debilita a Occidente. “El cambio real no es el auge chino, sino que Estados Unidos ha dejado de ser el policía global”, interpretó Maas, quien puso de ejemplo los conflictos en Siria, Afganistán o África. Ese vacío, continuó, lo ocupan ahora “Rusia, Turquía e Irán con principios y valores diferentes”, añadió.

La presidenta de la Cámara de Representantes de EE UU, la demócrata Nancy Pelosi, pidió desde el escenario “ser beligerante con las fuerzas autocráticas”. Hizo causa común con el presidente Donald Trump, al acusar a China de “exportar su autocracia digital a través de Huawei”. “Tener un 5G dominado por una autocracia es la forma más insidiosa de agresión”, consideró Pelosi.

Dependencia tecnológica

El gigante tecnológico chino, al que EE UU acusa de robar secretos comerciales, y su participación en las redes de comunicación extranjeras fue uno de los protagonistas, cuando arrecia en las capitales europeas, y sobre todo en Alemania, el debate sobre cómo proteger las infraestructuras estratégicas. “¿Está la competencia ideológica siendo reemplazada por la competencia por la dependencia tecnológica?”, se preguntó Ivan Krastev, el brillante politólogo búlgaro, autor de La luz que se apaga.

“Hay una guerra fría entre China y Estados Unidos y los europeos tenemos que decidir dónde queremos estar”, sostuvo en el bar del Bayerischer Hof, el hotel donde se celebra la conferencia, el historiador Timothy Garton Ash. “Es una cuestión de soberanía digital”, indicó a este diario Norbert Röttgen, presidente de la comisión de Exteriores del Bundestag. Röttgen cree que el desarrollo de infraestructuras digitales podría convertirse en una oportunidad para desarrollar proyectos transatlánticos conjuntos y demostrar que la cooperación es posible.

China fue el gran elefante en la habitación, pero a la vez, ejerció de constatación y ejemplo máximo del cambio de los tiempos y de que ahí fuera hay una modernidad alternativa. Lo dijo Sebastian Kurz, el canciller austriaco conservador. “Lo que ha cambiado es que vemos que hay otros sistemas que pueden ser exitosos económicamente. China ha construido un hospital en diez días”, recordó.

Por eso, Wolfgang Schäuble, el presidente del Bundestag alemán, advirtió de que la erosión de los valores occidentales es solo una de las caras de la moneda. La otra tiene que ver con “la competencia económica”. Las libertades, dijo, deben ir acompañadas de “mercados eficientes y con crecimiento”. La ministra española de Exteriores, Arancha González Laya, participó en un debate sobre el futuro del comercio internacional, donde defendió la cooperación para gestionar la interdependencia.

En Múnich hubo autocrítica, declaraciones de intenciones y promesas, pero por momentos la cita sonaba a una cámara de eco. Los participantes hablaban de tender puentes a los que piensan diferente, de un Occidente más diverso, de la necesidad de un diálogo profundo con los otros. El problema es que esas otras voces apenas se escucharon el viernes en Múnich, donde el mensaje monocorde corría el riesgo de ejercer de profecía autocumplida.

Ante tanto pesisismo, Krastev fue el encargado de arrojar algo de luz al final del túnel. Habló de la resiliencia de los sistemas democráticos, que se resisten a morir –“miren a Hong, Hong”, dijo–. Y habló también de cómo en el Este de Europa hay cada vez más líderes liberales, como reacción a las corrientes nacionalistas. “El nacionalismo es una vacuna”, se consoló. “Ahora hablamos y nos tomamos más en serio la democracia que hace cinco años”.

Por Ana Carbajosa

Múnich 14 FEB 2020 - 15:50 COT

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EE UU exige a Europa que secunde la guerra tecnológica contra China

 La tensión cobra cuerpo en un caballo de batalla con nombre propio, el del gigante de telecomunicaciones Huawei

Los ecos de la guerra fría tecnológica entre Estados Unidos y China han retumbado este sábado en la conferencia de seguridad de Múnich. La tensión cobra cuerpo en un caballo de batalla con nombre propio: Huawei. Los posibles riesgos de espionaje e injerencia asociados a la participación del gigante tecnológico chino en infraestructuras estratégicas han mutado en ataques directos de los representantes de la Administración estadounidense como advertencia a los europeos, a los que EE UU presiona para que se sumen al boicot a Huawei.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper, llegó a decir que la adopción del 5G chino puede comprometer las actuales alianzas. “Si no comprendemos la amenaza que supone y no hacemos algo al respecto, al final la OTAN, la alianza militar más exitosa de la historia, se verá comprometida”, dijo Esper, enviando una clara señal a los europeos en su propio terreno. La seguridad de las comunicaciones, sostienen los estadounidenses, corre peligro en manos de Huawei. El titular de Defensa consideró que el gigante chino de telecomunicaciones forma parte de “una estrategia industrial vil” de Pekín y pidió a la comunidad internacional que “despierte ante el desafío chino y su manipulación de las reglas del orden internacional”.

También en Múnich, el secretario de Estado, Mike Pompeo, acusó a Pekín de utilizar a Huawei como caballo de Troya en la campaña de desinformación. Sostuvo además que el partido comunista chino “representa un enorme riesgo para Occidente”. Poco después, desde el mismo escenario, Wang Yi, ministro de Exteriores chino, acusó a EE UU de lanzar “mentiras y acusaciones que no están refrendadas por hechos” y de crear problemas de forma artificial. “EE UU se niega a aceptar el éxito de un país socialista”, añadió. Wang pidió a los países europeos que adopten sus decisiones de manera independiente y responsable.

Cerca de 40 líderes mundiales se reúnen desde el viernes en Múnich en el encuentro anual de seguridad en la capital bávara, que este año ha sido testigo del enfrentamiento entre Washington y Pekín. En medio, los europeos, cuyas relaciones con el aliado estadounidense atraviesan momentos difíciles y que a la vez mantienen una fuerte dependencia económica con China.

El Gobierno británico decidió el mes pasado permitir la entrada de Huawei en su red 5G, aunque con restricciones, ignorando las advertencias de Washington. Mientras, Londres y Pekín mantienen conversaciones sobre la posible colaboración china en la construcción de la alta velocidad británica. En Alemania, la posible participación de Huawei en las telecomunicaciones ha provocado un encendido debate político, también en el seno del partido conservador de la canciller, Angela Merkel. Berlín se ha negado de momento a vetar ninguna empresa concreta y prefiere exigir garantías de seguridad a quien compita en su mercado.

La ministra de Exteriores española, Arancha González Laya, participante también en Múnich, consideró que el 5G se enmarca “en una discusión más amplia, en cómo la revolución digital influye en las relaciones internacionales, cómo afecta a la democracia y al futuro del empleo”, indicó en un encuentro con la prensa. Anunció Laya que piensan crear un grupo de expertos que ayuden a entender las intersecciones e implicaciones políticas de la tecnología. Puso como ejemplo la concentración productiva y geográfica en manos de un número reducido de empresas, así como la importancia de la fiscalidad sobre la economía digital, la privacidad y también la seguridad. En alusión a Huawei, dijo: “Para nosotros, no se trata tanto de empresa y del nombre de la empresa, sino de que los métodos tecnológicos respeten principios de libertad, derechos humanos y valores que para nosotros los europeos son importantes. Queremos tener esa discusión”.

Considerar la tecnología china como un asunto de seguridad que amenaza a la propia OTAN supone, según Ian Bremmer, presidente del Eurasia Group, una nueva brecha en la alianza transatlántica. Y sostiene que el presidente de EE UU, Donald Trump, “con su unilateralismo está empujando a los europeos en la dirección de China”. El problema, añadió en conversación con este diario, es que EE UU es incapaz de ofrecer una solución tecnológica alternativa.

En esa línea se pronunció el presidente francés, Emmanuel Macron, que defendió impulsar una mayor soberanía tecnológica europea y abogó por acelerar la innovación tecnológica con mayor inversión y cambios en la regulación que permitan un rápido avance. Por eso hay quien en Múnich también vio paradójicamente en el desafío chino una oportunidad para la cooperación transatlántica. El propio secretario de Defensa de EE UU dijo estar dispuesto a trabajar con empresas europeas en busca de alternativas para el 5G. 

Macron muestra su “impaciencia” con Berlín

El presidente francés, Emmanuel Macron, declaró este sábado en Múnich su “impaciencia” ante la falta de impulso alemán en las reformas europeas. El eje franco-alemán se propuso hace dos años refundar la Unión para protegerse de crisis venideras y hacer frente a un escenario global volátil y turbulento. Desde entonces el progreso ha sido limitado, sobre todo en el área financiera, debido en buena medida a las reticencias de Berlín.

“No tengo frustraciones, pero sí impaciencia”, dijo Macron preguntado por la salud de la relación franco-alemana, aquejada de altibajos en los últimos meses. Macron centró su intervención en lo que llamó “la crisis de la clase media europea, que empieza a dudar de la democracia”. El presidente francés consideró que la crisis financiera y también la migratoria afectaron en particular a ese sector de la población, que tuvo que encajar las nuevas realidades. Para dar respuesta a la frustración de muchos europeos, Macron dijo confiar en el nuevo equipo al frente de las instituciones europeas. “Si Francia y Alemania no abordamos juntos nuestros desafíos, estaremos cometiendo un error histórico”, advirtió.

Por Ana Carbajosa

Múnich 15 FEB 2020 - 14:22 COT

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Abbas rechazó en la ONU el plan de paz de Trump 

"Este es un plan israelí-estadounidense que busca cerrar la cuestión palestina" dijo el presidente

El mandatario palestino dijo que la propuesta que presentó par estadounidense plantea un Estado palestino inviable, con un territorio fragmentado que comparó con un "queso gruyere suizo".

El presidente palestino, Mahmud Abbas, pidió este martes ante el Consejo de Seguridad de la ONU un "rechazo completo" del plan de paz para Medio Oriente presentado por el presidente estadounidense, Donald Trump, que favorece fuertemente a Israel.

"Ni este plan ni ninguna de sus partes deberían ser considerados como una referencia internacional para negociaciones. Este es un plan israelí-estadounidense que busca cerrar la cuestión palestina", defendió en un discurso.

"Rechazamos este acuerdo, y es suficiente con nuestro rechazo, porque aleja a Jerusalén Oriental de la soberanía palestina", declaró Abbas durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York. "Este acuerdo convierte a nuestra gente y a nuestro país en asentamientos separados sin control sobre el agua, el espacio aéreo y las tierras, y pone fin a la causa de los refugiados", agregó el líder palestino, quien aseveró que la implementación del plan "terminará en la destrucción del proceso de paz". 

Al mismo tiempo, ratificó el compromiso de Palestina con la paz en condiciones apropiadas para ambas partes. "Hoy he venido ante ustedes para decirles que la paz entre israelíes y palestinos todavía es posible. He venido para construir una asociación internacional para lograr una paz justa, integral y duradera", dijo Abbas.

"Me gustaría llamar al pueblo israelí para decir que la ocupación continua y el control militar de otro pueblo no ayudarán a lograr su seguridad. Solo tenemos una opción. Tenemos que ser socios, tenemos que ser vecinos, cada uno en su propio país, país soberano", sostuvo el presidente palestino.

Abbas, entre otras cosas, denunció que la propuesta presentada la semana pasada por el presidente estadounidense, Donald Trump, plantea un Estado palestino inviable, con un territorio fragmentado que comparó con un "queso gruyere suizo"."¿Aceptarían ustedes esto?", dijo a los miembros del Consejo mientras mostraba el mapa planteado por Estados Unidos.  La iniciativa estadounidense, para la cual los palestinos no fueron consultados, contempla legalizar la anexión israelí de grandes extensiones de los territorios palestinos de Cisjordania, incluyendo las colonias israelíes y el Valle del Jordán.

Los palestinos pretenden que Cisjordania sea el corazón de su futuro estado, que incluya la Franja de Gaza y que tenga a Jerusalén este como capital.

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“La OEA hoy tiene una agenda monotemática”

Reportaje exclusivo a María Fernanda Espinosa, candidata opositora a Luis Almagro

 

La ex canciller de Rafael Correa y de Lenín Moreno explica su postura frente a los dos y critica la política de Almagro centrada solo en Venezuela. Por qué quiere hablar también de deuda y hambre.

 

Falta poco más de un mes para que, el 20 de marzo, los países miembros de la Organización de los Estados Americanos resuelvan si continúa a la cabeza el secretario general Luis Almagro, expulsado por el Frente Amplio en 2018 debido a sus posiciones intervencionistas. Le disputan la candidatura el peruano Hugo de Zela, embajador en los Estados Unidos, y la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, canciller de Rafael Correa y también de Lenín Moreno y presidenta de la Asamblea General de la ONU hasta septiembre pasado. Con Correa, Espinosa también fue ministra de Defensa, ministra de Patrimonio Humano y representante en Ginebra.

--¿Por qué quiere ser secretaria general de la OEA?

--Porque es imprescindible un cambio de conducción y de dirección. Es momento de revitalizar la OEA, de conectarla con el actual escenario de la geopolítica hemisférica y de responder mejor a las verdaderas prioridades de los 34 Estados miembros. Son, en lo que yo misma recogí, democracia, derechos humanos y desarrollo integral. Para conectar esas prioridades hace falta una gestión coherente, y eso no es lo que hemos visto en los últimos tiempos.

--¿En los últimos tiempos con Luis Almagro de secretario general?

--Constato que lamentablemente en el escenario hemisférico estamos viendo una gran polarización y una incapacidad de dialogar. Y que la agenda de la OEA es monotemática. Es momento de retomar una agenda positiva para los 34 Estados. No pretendo crear una situación idílica sino reflejar unidad en la diversidad construyendo denominadores comunes.

--¿Cuando dice que la agenda fue “monotemática” hay que interpretar que Almagro solo se ocupó de Venezuela?

--La cuestión de Venezuela copó la energía de la organización y además fue una fuente constante de confrontación.

--¿No es importante?

--Por supuesto. Pero hoy la OEA tiene un solo tema, y eso no está bien.

--¿Y cómo debería encarar la OEA la crisis de Venezuela?

--Como un tema que se procese por fuera de los reflectores y del apetito mediático. Es un tema serio que requiere una mirada fresca, realista y responsable.

--¿Con qué herramienta?

--Con el diálogo. La diplomacia y el sistema multilateral no conciben otra herramienta que ésa. Y está muy bien. Hay que diseñar una hoja de ruta para el diálogo. Evaluar las diferentes etapas anteriores de negociación. El diálogo en República Dominicana. El Grupo de Contacto. El Mecanismo de Montevideo. El Grupo de Lima. Como ve, intentos de diálogo hubo siempre, aunque todavía no contemos con una garantía de solución duradera para Venezuela.

--¿Cuál sería?

--Una vida pacífica, próspera y tranquila para todos los venezolanos. Sin temor a los desacuerdos entre las personas o entre el Gobierno y las distintas fuerzas de oposición. Pero con el énfasis puesto en el bienestar.

--Almagro tomó una posición muy dura.

--Institucionalmente imagino un código de ética para el secretario general.

--¿Para cualquiera, incluyéndola eventualmente a usted misma?

--Sí. Ese código debería establecer, por ejemplo, que el secretario general puede liderar e implementar lo que resuelvan los Estados. No puede emitir opiniones personales o lanzar gasolina en el incendio sino, al revés, construir consensos y procesar las diferencias. Los países están preocupados por los derechos humanos y por los sistemas electorales.

--El TIAR, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, fue usado como instrumento también para dirimir el conflicto venezolano. En septiembre 12 países sobre 19 firmantes dijeron que la situación venezolana ponía en peligro la paz del continente. ¿Impulsaría el TIAR para Venezuela?

--Puesta a elegir, le digo que el Pacto de Bogotá es más útil que el TIAR. En 1948 la Novena Conferencia Panamericana se propuso obligar a resolver los conflictos en forma pacífica. Y al interior de los Estados la diplomacia debe estimular el diálogo, la concertación y la búsqueda de acuerdos.

--Instituciones norteamericanas cuestionaron el papel del secretario general de la OEA en Bolivia, donde según ellos no habría habido fraude verificado en las elecciones que ganó Evo Morales.

--También en el caso boliviano el secretario general dejó de implementar para transformarse en una autoridad dirigente. Con Bolivia vivimos momentos tensos. De todos modos, ya es tarde para juzgar lo que ocurrió y lo que importa hoy es que la campaña hacia las elecciones de mayo y las propias elecciones se desarrollen de manera armónica. Cuando hay una situación crítica o un conflicto la OEA no debe elevar la tensión sino contener y añadir prudencia. Evitar la escalada. A toda costa. No solo lo aprendí como ministra de Relaciones Exteriores de mi país. También como presidenta de la Asamblea General de la ONU tengo experiencia probada en la construcción de consensos y acuerdos entre casi 200 Estados.

--Uno de ellos, Estados Unidos. Además, anfitrión de la ONU y de la OEA.

--Mi relación con el país anfitrión fue de mucho respeto. No siempre coincidimos en los temas y en los enfoques pero logramos el mayor objetivo de un sistema multilateral: poner los disensos sobre la mesa. Si uno quiere la paz, la seguridad, el derecho al desarrollo y la plena vigencia de los derechos humanos a veces hay que sacrificar alguna postura nacional. Creo, justamente, que varios primeros ministros del Caribe me propusieron como secretaria general de la OEA porque me vieron actuar en la ONU y pensaron que tenía capacidad de interlocución con jefes y jefas de Estado.

--Cuando Antigua y Barbuda y San Vicente y las Granadinas propusieron su candidatura el ex presidente Rafael Correa dijo que se trataba de “una puñalada a la Revolución Ciudadana” porque “progresismo son también valores” y en cambio usted se habría prestado a lo que él definió como “la traición de Lenín Moreno”.

--Estoy desconcertada por ésas y otras críticas. Cuando me eligieron presidenta de la Asamblea General de la ONU yo era la misma que hoy. Me parece una reacción desproporcionada. Para colmo fui víctima de un juicio político interno en Ecuador. Viví una persecución política mientras estaba cumpliendo una función internacional. Y entonces fue precisamente el bloque parlamentario del espacio que lidera Rafael Correa el que impidió mi condena en juicio político en junio.

--Entre otras cosas, por el otorgamiento de la nacionalidad ecuatoriana a Julian Assange.

--Siempre sostuve que había que respetar sus derechos humanos.

--La paradoja, o no sé si llamarla así, es que Lenín Moreno no la lleva de candidata. Está entre los auspiciantes de Almagro.

--Sí, ya lo dijo en dos ocasiones. Por eso no entiendo los cuestionamientos a mi persona provenientes de otros sectores. Esos cuestionamientos pueden terminar favoreciendo a dos candidatos que a mi juicio no serían las personas adecuadas para la renovación y la modernización de la OEA.

--¿Para usted son iguales el uruguayo Luis Almagro y el peruano Hugo de Zela?

--Tienen estilos similares y vienen de la misma matriz.

--La Argentina tiene en su agenda nacional e internacional el combate contra el hambre y la solución de la crisis de la deuda externa.

--Son temas que están cerca de mis objetivos. América Latina sigue siendo uno de los continentes más desiguales del planeta. Hay que crecer para igualar, dicen unos, pero la práctica demuestra otra cosa: hay que igualar para crecer. Eso vale tanto para los países más postergados del Caribe como para las naciones de renta media al estilo de la Argentina. El pago de la deuda no debe suponer el sacrificio del derecho al desarrollo. Y la OEA no tiene que estar ausente de estas discusiones, junto con la ONU y con la Cepal, porque está en juego el fortalecimiento de la democracia y de los derechos humanos.

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Trump recibió a Guaidó en la Casa Blanca

Nuevas acciones de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro

El encuentro se produjo luego de que Trump lo invitara al Congreso, donde fue aplaudido tanto por demócratas como republicanos. El gobierno de Venezuela denunció un nuevo intento golpista del país del Norte.

El presidente de Estados Unidos Donald Trump se reunió con el autoproclamado presidente interino de Venezuela Juan Guaidó. El encuentro se produjo luego de que Trump lo invitara ayer al Congreso donde fue aplaudido tanto por demócratas como republicanos. Guaidó es un experimento de presidente virtual, sin existencia de peso en Venezuela, pero invitado y nombrado por el líder republicano en el discurso del Estado de la Unión. El canciller venezolano Jorge Arreaza denunció un nuevo intento golpista de la administración Trump. 

A poco más de una año de la autoproclamación de Guaidó, Estados Unidos vuelve a la carga contra Venezuela jugando otra vez esa carta. Este miércoles el dirigente venezolano fue recibido por el vicepresidente Mike Pence. Luego Trump lo invitó a pasar al Salón Oval.

En un comunicado la Casa Blanca manifestó su interés por un cambio de gobierno en Venezuela. "La visita es una oportunidad de reafirmar el compromiso de Estados Unidos con el pueblo de Venezuela y para discutir cómo trabajar con el presidente Guaidó para acelerar una transición democrática", dijo el gobierno estadounidense.

Durante la noche del martes, Guaidó asistió como invitado al discurso anual sobre el Estado de la Unión en el Congreso. Trump lo presentó como el verdadero y legítimo presidente de Venezuela. "Es un hombre muy valiente que carga consigo las esperanzas, los sueños y las aspiraciones de todos los venezolanos". Luego prometió aplastar la tiranía del gobierno de Nicolás Maduro. 

La pelea que están teniendo demócratas y republicanos tuvo un insólito impasse cuando todo el Congreso se paró para aplaudirlo. “Llevá este mensaje del pueblo estadounidense a Venezuela”, le dijo Trump. Guaidó sólo atinó a levantar la mano y saludar, con el rostro duro, casi como si no pudiera creer lo que estaba viendo. "Vamos a seguir trabajando con nuestros socios en la región para confrontar a la dictadura ilegítima en Venezuela", dijo la Casa Blanca.

Sin embargo algunos legisladores demócratas manifestaron su rechazo a la política de Trump con respecto a Venezuela. Varios congresistas pidieron que el apoyo al presidente interino se traduzca en beneficios migratorios para los venezolanos. "Una invitación es fácil. Garantizar una protección TPS para quienes huyen de Venezuela requiere que Trump desafíe a su base xenófoba", dijo en Twitter la congresista Debbie Wasserman Schultz. La legisladora hizo alusión al Estatuto de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés), que Estados Unidos concede a países cuyas circunstancias eximen de deportación a sus ciudadanos.

Trump impulsa una dura política migratoria, que fue la base de su campaña electoral. Por el contrario varios congresistas en la Cámara de Representantes y en el Senado buscan impulsar una legislación para proteger a los migrantes venezolanos. Al mismo tiempo, no disimulan su apoyo a un derrocamiento de Maduro. El jefe de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, dijo que la política de Trump sobre Venezuela fracasó. "Si la política estuviera funcionando, Juan Guaidó no estaría en la tribuna, estaría en Venezuela, estaría sentado en el palacio presidencial", dijo el líder demócrata. "El régimen de Maduro es más poderoso hoy que cuando el presidente comenzó su política en contra", agregó Schumer.

En paralelo llegó la respuesta del gobierno venezolano. El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, desató toda su furia con el presidente de Estados Unidos. En un comunicado emitido por la cancillería se refirió a Trump como un charlatán soberbio con ínfulas de emperador. "La República Bolivariana de Venezuela rechaza enérgicamente y cumple con denunciar ante la comunidad internacional, las expresiones injerencistas y las groseras intromisiones en sus asuntos internos realizadas por Donald Trump durante el discurso anual ante el Congreso estadounidense", informó el comunicado de la cancillería.

Arreaza consideró que tanto las palabras del presidente estadounidense como su invitación a Guaidó forman parte de un nuevo plan golpista contra Venezuela. "Haciendo uso de un discurso lleno de mentiras, 'chovinismo' y declaraciones supremacistas, Trump ofende e irrespeta al pueblo venezolano, al proferir violentas amenazas contra su integridad y contra el Gobierno constitucional, legítimo y democrático del presidente, Nicolás Maduro", sostuvo Arreaza.

Tampoco ahorró críticas hacia el autoproclamado presidente interino. “La vergonzosa complicidad de quienes se dedican a vender la Patria a cambio de las humillantes migajas que les arroja su jefe, el señor Trump, dependiendo de su estado de ánimo", afirmó el ministro. Arreaza afirmó la necesidad de defender la autoderminación de su país sin injerencias extranjeras. "Venezuela es y será irrevocablemente libre e independiente. Solo el pueblo venezolano determina y determinará su presente y su futuro victorioso, soberano y socialista", sostuvo el ministro.

Hace poco más de un año Guaidó se autoproclamó presidente interino de Venezuela con el apoyo inmediato del gobierno estadounidense. Sin embargo, fue muy poco lo que pudo lograr durante todo el 2019. Hace algunas semanas perdió la presidencia de la Asamblea Nacional. Este nuevo apoyo de Estados Unidos busca reflotar su figura y genera expectativa sobre los próximos pasos que realizará el gobierno de Trump.

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La gira de Pompeo busca socavar el poder de Rusia y China

En Uzbekistán el secretario de Estado de EE.UU. termina su visita a exrepúblicas soviéticas

El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, llegó a Uzbekistán, última etapa de una gira por varias exrepúblicas soviéticas para afirmar la voluntad de Washington de defender la "soberanía" de los aliados de Moscú y de hacer frente a la influencia de China.

Pompeo visitó Ucrania, que está enfrentada a Moscú, Bielorrusia y Kazajistán, estos dos últimos, miembros de una alianza militar y de una unión económica con Moscú.

Llegado en la tarde del domingo a Taskent, la capital uzbeca, Pompeo se reunirá este lunes con el presidente Shavkat Mirziyoyev.

Poco antes, en Kazajistán, Pompeo pidió a la comunidad internacional que se implique más para frenar la represión de las autoridades chinas contra las minorías musulmanas de Xinjiang.

Según las organizaciones de defensa de derechos humanos, cerca de un millón de chinos musulmanes, en su mayoría uigures de Xinjiang, pero también kazajos, fueron internados en "campos de reeducación".

"Estados Unidos pide que todos los países se nos unan para exigir que cese (esta persecución). Solicitamos el asilo para aquellos que quieren encontrar refugio y huir de China", declaró Pompeo.

Beijing desmiente el dato de un millón de internados y habla de "centros de formación profesional", destinados a ayudar a la población a encontrar empleo y a alejar la tentación del extremismo religioso.

Kazajistán mantiene relaciones estrechas con China. Pero esta exrepública soviética también se ha convertido en un lugar de movilización para las organizaciones que tratan la causa de las minorías musulmanas.

Antes de Uzbekistán y Kazajistán, Pompeo visitó el viernes Ucrania, donde aseguró a las autoridades locales que su país seguirá apoyándolos en la crisis con Moscú y contra los separatistas prorrusos del este del país. El enviado de Trump prometió "avances reales" en la relación con Bielorrusia, el aliado más cercano de Rusia.

Antes de su visita, Pompeo afirmó que estos países que ganaron la independencia tras la disolución de la URSS "quieren ser independientes y soberanos" y aseguró que Washington cuenta con "ayudarlos a conseguirlo".

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Sábado, 01 Febrero 2020 07:00

Corrupción a la medida de Occidente

Corrupción a la medida de Occidente

Heredero de Agostinho Neto, primer presidente de la Angola emancipada, José Eduardo dos Santos, su sucesor, estuvo la friolera de casi tres décadas en el poder. La petrolera estatal Sonangol, responsable del 94 por ciento de las exportaciones angoleñas, es el pilar de la economía del país y del régimen nacido con la independencia de Portugal, en 1975, de la mano del Movimiento Popular para la Liberación de Angola.

Sonangol fue también la empresa que le permitió a la hija mayor de Dos Santos, Isabel, amasar una enorme fortuna: alrededor de 2 mil millones de dólares, que la convirtieron en la mujer más rica de África. En su momento, cuando dirigía los destinos de la petrolera, fue también la más poderosa, aunque su reinado fue breve y finalizó de forma abrupta.

A LA SOMBRA DEL ESTADO. 

Bajo el nombre de Luanda Leaks, 120 profesionales del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (Icij, por sus siglas en inglés) analizaron 715 mil registros financieros y comerciales confidenciales, entregados por la Plataforma de Protección de Denunciantes en África, con sede en París. La investigación fue publicada por 36 medios del mundo, algunos de la talla de The New York Times y The Guardian.

Con profusión de detalles, la investigación revela cómo la hija del “autócrata” Dos Santos se beneficiaba de contratos públicos, incentivos fiscales, licencias de telecomunicaciones y derechos de explotación minera de diamantes, que le permitieron enriquecerse mediante el desvío de fondos públicos.

El informe asegura que Isabel hacía “transferencias de millones de dólares del monopolio estatal de petróleo hacia una empresa de fachada que era controlada por un socio en el paraíso fiscal de Dubái”. En total, Isabel y su esposo, el congoleño Sindika Kongolo, controlaban más de quinientas empresas y subsidiarias en 42 países, entre ellas, 94 compañías localizadas en “jurisdicciones sigilosas”, como Malta, Mauricio y Hong Kong. Esas empresas conseguían jugosos contratos del gobierno de Angola. Entre ellas, estaba la telefónica Unitel, de la que Dos Santos posee el 25 por ciento, que controla el 80 por ciento de la telefonía móvil angoleña, además de emplear a miles de trabajadores.

Buena parte de la riqueza amasada por la hija del exmandatario está invertida en inmuebles, energía y medios de comunicación, y protegida en paraísos fiscales y empresas fantasma, como suelen hacer las grandes fortunas del planeta. Los periodistas cuentan con documentos que acreditan un estilo de vida algo más que lujoso, a expensas del poder estatal: Dos Santos invirtió 2,5 millones de dólares en reformar un dúplex en Lisboa, 50 mil dólares en cortinas y 9.200 dólares en hamacas. Además, es dueña de un yate de 35 millones de dólares.

En 2017, su padre decidió entregar el cargo de presidente a João Lourenço, elegido por él a dedo, para trasladarse a vivir a un barrio amurallado en Barcelona. En tanto, la multimillonaria heredera de 46 años, que vive entre Londres y Dubái, tiene ahora sus activos congelados y Angola reclama su extradición, ya que el nuevo presidente busca legitimarse combatiendo la corrupción.

La cobertura mediática de estas últimas semanas insiste en que Isabel es “la mujer más rica de África”, a pesar de provenir de uno de los países más pobres del mundo. Larry Diamond, acádemico de la Universidad de Stanford, entrevistado por el Icij, se lamenta de que a nivel internacional la corrupción “aumenta el peligro de violencia política y de violaciones a los derechos humanos”.

EL SOSPECHÓMETRO. 

Hay dos hechos que apenas aparecen mencionados en el informe: el pasado colonial de Angola y la presencia de China en el país. Cuando la tardía independencia de Portugal, en 1975, Estados Unidos y el gobierno racista de Sudáfrica apoyaron la guerrilla disidente de Jonas Savimbi, en una larga guerra civil que finalizó recién en 2002.

El país quedó devastado y su infraestructura completamente destruida. China se ofreció a “colaborar” en la reconstrucción, sin preguntar por las credenciales del régimen de Dos Santos, ya que le interesaban –y todavía le interesan– el petróleo y las inversiones en África. El pragmatismo chino, de claro tinte neocolonial, benefició al país –y a sus elites–. Angola muestra en la actualidad un importante crecimiento económico, una rápida modernización y una creciente dependencia de las exportaciones de petróleo con destino al dragón.

Además, hoy es la tercera mayor economía en el África subsahariana. Más aun, es el mayor aliado económico y político de China en el continente. “De todo el petróleo importado por China, más del 20 por ciento proviene de África. La mayor parte de estas importaciones se origina en Angola, que, desde la primera década de este siglo, ha figurado como un importante proveedor, sólo superado por Arabia Saudí”, destacan en un trabajo1 de 2017 los economistas Ricardo Ouriques y Amanda Nunes.

Al finalizar la guerra civil, con la asistencia técnica y financiera de China se iniciaron más de cien proyectos de desarrollo en las áreas de energía, agua, salud, educación, telecomunicaciones, pesca y obras públicas. En este escenario, Angola se erige como el principal socio estratégico de China entre los países africanos, puesto que es también uno de los destinos privilegiados de la inversión china directa. También es uno de los países más corruptos del mundo, según Transparencia Internacional.

Lo que genera inquietud es que este informe del Consorcio de Periodistas, con sede en Washington y París, parece formar parte de la pugna por la hegemonía en África, en la que hoy China parece llevar las de ganar. Aunque el país asiático repite la historia colonial de comprar materias primas y vender productos manufacturados, hay algunos cambios en el modelo de subordinación que llevan a muchos gobiernos africanos a preferir asociarse con el país asiático.

Los préstamos de China, señalan Ouriques y Nunes, a diferencia de los préstamos de organismos internacionales, como los del Fmi y el Banco Mundial, no exigen acordar con las premisas neoliberales del Consenso de Washington. “Sólo les impone la condición de reconocer [el principio de] ‘una sola China’ y desconocer a Taiwán.” Aun así, es penoso que el periodismo de investigación resulte funcional a uno de los imperios.

  1. “Las relaciones entre Angola y China (2000-2014)”, Estudios de Asia y África, México, mayo-agosto de 2017.
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Jueves, 30 Enero 2020 05:39

Protestas y huelgas en Palestina

Palestinos rezan durante una protesta en Tubas, Cisjordania.   ________________________________________ Imagen: AFP

La población palestina se levantó en rechazo al plan de paz ideado por el presidente de Estados Unidos Donald Trump.

Al menos dos palestinos fueron heridos por armas de fuego en el marco de las manifestaciones realizadas en varias zonas de Cisjordania. La población palestina se levantó en rechazo al plan de paz ideado por el presidente de Estados Unidos Donald Trump. También hubo una huelga general en la Franja de Gaza y manifestaciones en el valle del Jordán, territorio que el plan deja en manos israelíes.

Dos palestinos fueron heridos en las extremidades tras ser tiroteados cerca del asentamiento de Psagot en Cisjordania, según informaron fuentes médicas a la agencia palestina de noticias WAFA. Asimismo decenas de personas resultaron heridas con balas de goma disparadas por las fuerzas de seguridad en los alrededores de Abú Dis, Arrub, Fouar y Dura. La policía israelí colocó puestos de control en los accesos a la zona de protestas para evitar que entre más gente, periodistas incluidos, denunció WAFA.

https://twitter.com/WAFANewsEnglish/status/1222202828145549318

En Franja de Gaza la huelga general fue convocada a última hora del martes por el Comité de las Facciones Nacionales e Islámicas en Gaza contra “el acuerdo del siglo”. Comercios, edificios gubernamentales y centros académicos no abrieron sus puertas, por lo que el territorio palestino quedó prácticamente paralizado. Los manifestantes quemaron imágenes de Trump y del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. "Palestina no está en venta", pudo leerse en algunas pancartas. También hubo protestas en las localidades de Rafá y Bureij. El mismo martes, miles de palestinos marcharon hacia la sede de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en Franja de Gaza.

La huelga general también se extendió a buena parte de los campamentos palestinos de Líbano. Allí hay unos 600.000 refugiados. El plan de paz contempla que los palestinos que huyeron con la creación del Estado de Israel obtengan la nacionalidad de los países de acogida. De esta manera se les negaría el derecho a regresar a su país. En el valle del Jordán también hubo represión con bombas aturdidoras y gases lacrimógenos. La represión policial dejó al menos once heridos.

El plan presentado el martes por Trump junto al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu señala a Jerusalén como la capital "indivisible" de Israel, que retendría el control de las colonias judías y del valle del Jordán. Palestina tendría su capital en Jerusalén Este. Trump había manifestado que es una solución realista para garantizar la convivencia pacífica de los dos estados. Y urgió a los palestinos a aceptar esta oportunidad. “Podría ser la última”, manifestó el presidente norteamericano durante el anuncio del plan.

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