Escala intervención de EU en Venezuela so pretexto de la ayuda humanitaria

Nueva York. Aviones militares C-17 estadunidenses despegaron de Florida este sábado para transportar toneladas de "asistencia humanitaria" supuestamente destinada a Venezuela, pero que explícitamente forma parte de la operación de cambio de régimen en el país sudamericano impulsada abiertamente por Washington, mientras que el Comando Sur está preparando "opciones" para posibles misiones en la nación petrolera.

A su vez, el vicepresidente Mike Pence en una conferencia de seguridad en Munich exigió a la Union Europea (UE) declararse como bloque en favor de "reconocer como el único presidente legítimo de Venezuela" al autoproclamado "presidente encargado" Juan Guaidó, ratificado en su puesto por el régimen de Donald Trump.

Todo indica que parte de la estrategia coordinada por Washington es detonar algún tipo de enfrentamiento con el gobierno de Nicolas Maduro el próximo 23 de febrero, cuando Guaidó ha anunciado que se intentará introducir la asistencia a Venezuela desde el pueblo fronterizo de Cúcuta en Colombia, donde se están almacenando los envíos de Estados Unidos.

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), representantes de los departamentos de Estado y de Defensa, así como ONG estadunidenses se están preparando para trasladar la asistencia ese día en coordinación con Guaidó, afirmaron.

Al mismo tiempo, el multimillonario británico Richard Branson, dueño del grupo empresarial Virgin, está organizando –a petición de Guaidó– un concierto con "talento musical" internacional y regional en Cúcuta el 22 de febrero, el cual se transmitirá en vivo mundialmente y que busca recaudar 100 millones de dólares para asistencia "humanitaria".

Sin embargo, en Estados Unidos casi no se menciona la notable ausencia en este esfuerzo "humanitario" de algunas de las principales entidades internacionales en este tipo de esfuerzo, por ejemplo las agencias de apoyo humanitaria de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Cruz Roja Internacional y otros.

"La acción humanitaria necesita ser independiente de objetivos políticos, militares u otros", afirmo Stephane Dujarric, vocero de la ONU, a medios esta semana pasada y expresó que la solución debería ser una negociación política de las partes. "Lo que es importante es que la asistencia humanitaria sea despolitizada y que las necesidades de la gente debieran ser la prioridad en términos de cuándo y cómo es usada la asistencia", concluyó Dujarric.

Sin embargo, Washington insiste que sólo está respondiendo a la solicitud del "presidente encargado". Hoy Robert Palladino, vocero del Departamento de Estado, declaró que “esta misión humanitaria resalta el compromiso firme y la disposición de Estados Unidos para responder a la crisis política, económica y humanitaria en Venezuela, y advirtió que "esta asistencia debe tener permiso para ingresar a Venezuela y alcanzar a los necesitados".

Sin embargo, el gobierno de Trump no oculta su objetivo de usar la "crisis humanitaria" y el envió de esta "asistencia" para su propósito de cambio de régimen, tal como lo ha denunciado el propio gobierno venezolano (https://www.jornada.com.mx/ 2019/02/07/politica/002e1pol).

El enviado especial de Trump para Venezuela, Elliot Abrams –penalmente condenado por mentir al Congreso en torno al escándalo Iran-contras, defensor de regímenes represores y escuadrones de muerte en Centroamérica, y uno de los promotores del intento de golpe fallido contra Hugo Chávez en 2002–, señalo que "nuestra esperanza es que (los militares venezolanos) podrán convencer a Maduro, o sencillamente desobedecerán órdenes para evitar la hambruna del pueblo de Venezuela". (https://www.jornada.com.mx/ 2019/02/14/mundo/023n1mun).

Todo esto nutre la especulación sobre si Washington está contemplando incluir en su intervención política su participación militar para derrocar al gobierno de Maduro. Aunque funcionarios del gobierno de Trump rehúsan confirmar si hay en curso preparativos para acción militar estadunidense, una y otra vez rechazan descartar esa posibilidad. El propio Trump ha repetido cada vez que se le pregunta sobre el posible uso de la fuerza militar que "todas las opciones" están sobre la mesa.

De hecho, el almirante Craig Faller, comandante del Comando Sur de las fuerzas armadas estadunidenses, afirmó que "hay un rango de opciones que están sobre la mesa" y que “estamos preparados para proteger vidas estadunidenses y proteger la instalación diplomática en Venezuela, en entrevistas recientes reportadas ayer por el New York Times.

El rotativo informó que oficiales estadunidenses indican que el Comando Sur ha elaborado planes para una serie de misiones potenciales en Venezuela, entre ellas, además de las mencionadas por el almirante Faller, también participar en la entrega de la asistencia humanitaria.

El almirante acusó que hay más de mil asesores militares y de inteligencia cubanos trabajando con el gobierno ruso que han ayudado a mantener la lealtad entre la cúpula militar venezolana.

Señaló que la razón por la cual los altos oficiales venezolanos no se han volteado hasta ahora es que "Maduro ha comprado su lealtad" al ponernos en "la nómina ilícita mediante el narcotráfico, lavado de dinero y todo tipo de negocio en la industria petrolera".

Aunque legisladores demócratas, como Eliot Engel, el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la cámara baja, han insistido en que el presidente no puede usar la opción militar sin aprobación del Congreso. Republicanos, incluyendo el presidente del Comité de Servicios Armados, James Inhofe, han advertido que Estados Unidos tendrá que intervenir militarmente si, por ejemplo, Rusia coloca armas o instala una base militar en Venezuela, ya que eso "sería una amenaza a Estados Unidos".

Al mismo tiempo, aunque pueda que existan diferencias sobre los métodos –sobre todo el uso no autorizado de fuerza militar– hay un consenso bipartidista en la cúpula política y mediática de Estados Unidos sobre un cambio de régimen en Venezuela. La dirigencia demócrata –incluyendo a Nancy Pelosi, presidenta de la cámara baja, además del diputado Engel– ha apoyado la posición de Trump de denunciar y exigir el fin del régimen de Maduro, y sólo algunos legisladores disidentes se han atrevido a cuestionar la narrativa oficial.

Trump, Pence, Abrams y el secretario de Estado, Mike Pompeo, al igual que el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, han repetido que el único resultado aceptable es la salida de Maduro y su gobierno. El encargado para el hemisferio occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el cubano estadunidense Mauricio Claver-Carone, afirmó hace unos días: "La pregunta ya no es si Maduro acepta (el fin de su régimen) o no, es sobre qué tanto tiempo tomará en que lo acepte".

Mientras tanto, el representante de Guaidó en Washington, Carlos Vecchio, señaló que está trabajando muy de cerca con la gente de Trump, y su jefe estará presente como invitado en un discurso del mandatario en el sur de Florida, región donde están concentradas las fuerzas antichavistas y anticastristas en este país.

Por primera vez, en tiempos recientes, una operación estadunidense de cambio de régimen se está realizando abierta y explícitamente. Algunos observadores señalan que esta vez en lugar de estar "detrás" de un intento de golpe de Estado, Washington está "adelante", anunciándolo con anticipación.

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De Varsovia a Múnich, Mike Pence busca la guerra con Irán para satisfacer a Israel

La Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM) solía ser una de las principales plataformas político/militares del planeta y hoy, en su versión 55, reconoce haber perdido el rumbo: “El gran rompecabezas: ¿Quién recogerá las piezas (bit.ly/2TSALAD)?”.

Los infatuados concurrentes a la CSM nunca tomaron en serio sus exequias prematuras cuando Vlady Putin en 2007 colocó las líneas rojas para frenar el irredentismo de la OTAN hasta la "periferia inmediata" del Kremlin, además de que (d)enunció la inviabilidad del globalismo unipolar (bit.ly/2BAhUTt).

La directriz de la CSM-55 es pesimista y nostálgica sobre el desvanecimiento del viejo "orden liberal internacional" con cambios fundamentales en la correlación global de fuerzas que atestiguan "series de pequeñas y grandes crisis" cuando "una nueva era de competencia de las grandes potencias se despliega entre Estados Unidos, China y Rusia, acompañada por un cierto vacío de liderazgo" en "Occidente (Whatever that means)".

El embajador alemán Wolfgang Ischinger, presidente de la CSM, busca rescatar el orden unipolar/liberal perdido con "actores" de la "segunda línea": poderes medianos para preservar el orden liberal (sic) internacional.

El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, diagnostica sin tapujos que ese orden mundial globalista/liberal "no existe más", mientras el anterior ministro de Relaciones Exteriores ruso Igor Ivanov ha advertido de una "tormenta perfecta": el "efecto acumulativo de varias crisis que suceden simultáneamente y que pueden destruir el viejo sistema internacional antes de haber comenzado a construir uno nuevo".

Las cinco estrategias recientes de Trump convergen para estigmatizar a Rusia y a China como principales competidores de Estados Unidos: 1-La revisión de la postura nuclear (bit.ly/2BtlU8u); 2-La “estrategia de defensa nacional (bit.ly/2Dd93JR); 3-La suspensión unilateral de Trump del INF (bit.ly/2TBrYmi); 4-La “revisión de defensa misilística (bit.ly/2BxIlZZ), y 5-La “estrategia de inteligencia artificial del Pentágono (bit.ly/2BIeeiJ)”.

CSM cita en forma propagandística a International Crisis Group, carente de credibilidad, que recibe en forma flagrante "donativos" de George Soros (US$200,000) y de su hijo Alexander (US$500,000), y que monta deliberadamente "10 conflictos a seguir en 2019", destinados a incrementar sus bélicas ganancias bursátiles (bit.ly/2BCYk9a).

El vicepresidente Mike Pence, un "evangelista sionista", anda creando condiciones de guerra contra Irán desde Varsovia hasta Múnich, a 810 kilómetros de distancia.

Un día antes de la CSM, en la grotesca Cumbre de Polonia –que no tiene nada que ver en el contencioso del Medio Oriente–, Pence instó a una gran alianza de Israel y ciertos países medio-orientales con el fin de impedir un "holocausto(sic)" de los persas contra los israelíes: diatriba diseñada para neófitos/desinformados/oligofrénicos.

La Cumbre de pacotilla de Varsovia no tiene nada que hacer frente a la convocada por el zar Vlady Putin en Sochi a la que acudieron Irán y Turquía, las dos máximas potencias regionales del norte del Gran Medio Oriente para agilizar la solución del contencioso sirio (bit.ly/2BETubP).

A Pence lo mandaron a la hoguera y su discurso en la CSM indispuso a los países europeos (Gran Bretaña/Francia/Alemania) a los cuales conminó a renegar del acuerdo europeo sobre el contencioso iraní (nyti.ms/2X9UzS7 ).

De Varsovia a Múnich, Pence busca crear una gran coalición contra Irán para satisfacer la pugnacidad de su aliado Netanyahu, hoy atribulado por juicios criminales y por el electorado que lo puede defenestrar.

Pence amenazó en Múnich que las relaciones de la Unión Europea con Irán, que han encontrado una salida creativa a las sanciones unilaterales de Estados Unidos, "crearían todavía una mayor distancia entre Europa y EU".

Si el desorden es tripolar entre EU/China/Rusia, a fortiori el nuevo orden global será necesariamente tripolar entre las superpotencias del planeta.

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De las "misiones de paz" a la "ayuda humanitaria"

Por fin conocemos en detalle la participación de militares en el gobierno de Jair Bolsonaro. Un informe del diario Zero Hora, de Porto Alegre, asegura que 100 oficiales ocupan los escalones superiores del gobierno, desde el presidente y su vice hasta ministros, gerentes de las grandes estatales y puestos clave para el funcionamiento del aparato estatal (goo.gl/oG4W4N).

Los uniformados se desplegaron en lugares estratégicos que les permiten tomar o vetar decisiones sobre cuestiones que van mucho más allá de la seguridad nacional o las agencias de inteligencia. Tienen peso decisivo en las gerencias de Petrobras, Eletrobras, la represa binacional de Itaipú y la Zona Franca de Manaus. Por sus cargos en los ministerios y otras entidades, supervisan la extracción de minerales, el sistema de comunicaciones, las carreteras e hidroeléctricas.

La presencia militar es especialmente fuerte, además de los siete ministros con que cuentan, en Ciencia y Tecnología (con cinco altos cargos, además del ministro), Educación, Infraestructura, Justicia, la Caixa Económica Federal (cuarto banco de Brasil) y la Secretaría General que rodea a un presidente en conflicto con su vice, al que no ha querido traspasarle el mando durante su larga internación hospitalaria, por sencilla desconfianza. Los militares no se han limitado a los espacios que siempre han controlado, como Defensa o el Gabinete de Seguridad Institucional, sino que controlan los principales resortes de la administración.

Pero el dato que permite comprender lo que está sucediendo, es que “el núcleo duro de los militares en el gobierno de Bolsonaro son oficiales "boinas azules", que comandaron o tuvieron funciones en Misiones de Paz de las Naciones Unidas”, explica el periodista Kaiser Konrad en el citado reportaje. En este punto empiezan a develarse los nexos entre las misiones de paz y las políticas internas en Brasil y en la región.

Cinco generales del actual gobierno son veteranos de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (Minustah), donde Brasil jugó un papel determinante entre 2004 y 2017. Otros tres militares de alto rango actuaron en misiones de paz en Bosnia y Angola, entre ellos el vice Hamilton Mourão, quien fue además agregado militar en la embajada en Caracas. No es casualidad que haya sido Mourão el que pregona una "salida" para Maduro, que consiste en crear un "corredor de escape" (goo.gl/tUuL6d).

Desde hace varios años venimos señalando las conexiones entre la presencia de militares brasileños en la Minustah y la ocupación militar de las favelas, entre otras políticas de orden interno que se extienden cada vez a más estados de Brasil. Hace 10 años destacamos que los militares brasileños reconocían que "las técnicas empleadas en la ocupación de la favela Morro da Providéncia, son las mismas que las tropas brasileñas utilizan en la misión de paz de las Naciones Unidas en Haití" (goo.gl/4pN4RB). Tomando el caso de Brasil, señalaba a propósito de las llamadas políticas sociales, que "el plan Hambre Cero es compatible con la militarización de las favelas" (goo.gl/XXKNTW). Ahora es necesario dar algunos pasos más, a la vista de los planes para intervenir en Venezuela.

Primero, la mayoría de las tropas de paz en Haití pertenecieron a países latinoamericanos. Más de la mitad de los 7 mil soldados provenían de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Uruguay, El Salvador, Paraguay, Honduras y Guatemala. Buena parte de ellos con gobiernos progresistas. Las fuerzas armadas de Brasil tuvieron la jefatura de la Minustah durante más de una década.

Como la tropa y los oficiales van rotando, es posible que en esos 13 años más de 30 mil efectivos de la región hayan participado en la "misión de paz", una de cuyas tareas consiste en entrenarse en "ayuda humanitaria".

Segundo, las fuerzas armadas de Brasil llevaron a Haití su experiencia militar en las favelas y las políticas socioeconómicas exitosas en el país, e importaron las experiencias obtenidas en la isla. Una investigación de Tamara Jurberg (goo.gl/3chj6x) analiza las relaciones entre la misión y las Unidades de Policía Pacificadora (UPP), creadas en Río de Janeiro cuatro años después del inicio de la Minustah, para "pacificar" las favelas. Concluye que Haití fue "una herramienta para mejorar las propias operaciones militares internas", o sea, el control de los pobres.

Tercero, el autoproclamado Juan Guaidó anuncia que Brasil abre el segundo centro de acopio de ayuda en el estado de Roraima, limítrofe con Venezuela. Los militares brasileños serán los encargados de ingresar al país esa "ayuda humanitaria", coordinando con Colombia. Un general brasileño pasa a integrar, por primera vez en la historia, el Comando Sur de las fuerzas armadas de Estados Unidos (goo.gl/Gxd4XU).

No habrá una invasión clásica, con bombardeos y desembarcos de marines. La invasión es la "ayuda humanitaria", estrategia que los militares prepararon durante 13 años en Haití, con el apoyo de gobiernos progresistas.

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Cumbre sobre Siria: Putin, Rohaní y Erdogan reunidos en Sochi

Los presidentes de Rusia, Turquía e Irán, Vladímir Putin, Recep Tayyip Erdogan y Hasan Rohaní, respectivamente, iniciaron una cumbre trilateral sobre Siria con el deseo de dar un impulso a la resolución del conflicto en el país.


Al comienzo de la cita en el balneario ruso de Sochi, a orillas del mar Negro, la cuarta reunión al más alto nivel de los Estados garantes del alto el fuego decretado en diciembre de 2016 en Siria conocido como proceso de Astaná, Putin consideró que “prácticamente en todo el país se cumple el cese de hostilidades y que el nivel de la violencia disminuye constantemente”.


No obstante, dijo, es necesario acordar “cómo garantizar la rebaja de la tensión en Idlib”, la única región importante aún en manos de las milicias rebeldes.


Esta provincia, indicó Putin, mantiene el cese de hostilidades, pero “esto no significa que tengamos que resignarnos a la presencia de grupos terroristas”.


Por ello, propuso “examinar pasos prácticos concretos” que Rusia, Turquía e Irán puedan dar conjuntamente “para destruir totalmente el foco terrorista” en Idlib.


Rusia y Turquía habían acordado en septiembre pasado, sin éxito hasta ahora, el establecimiento de una zona de seguridad y la creación en torno a ella de un área desmilitarizada.


El anfitrión de la cumbre también mencionó el reciente anuncio de la retirada de los soldados estadounidenses del noreste de Siria, al afirmar que los problemas de seguridad en esa zona “deben ser resueltos únicamente sobre la base del respeto estricto a la soberanía y la integridad territorial del país árabe”.


Moscú ha abogado en su lugar ante Erdogan por el diálogo entre Damasco y los kurdosirios para que el régimen del presidente de Siria, Bachar al Asad, tome el control del territorio una vez que Estados Unidos lo abandone.


Turquía está negociando con Estados Unidos crear y controlar una franja de seguridad de 32 kilómetros de ancho a lo largo de la frontera turco-siria, expulsando de ella a las milicias kurdosirias YPG, aliadas de EE.UU. en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).


Ankara considera terrorista a las YPG por sus vínculos con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), la guerrilla kurda de Turquía, y quiere acabar con la administración autónoma que las milicias kurdas han establecido en el norte de Siria.


El mandatario iraní manifestó, por su parte, que quedan pocos territorios controlados por los terroristas en Siria, pero que hay que establecer la paz en Idlib y el noreste del país.


“La presencia de fuerzas extranjeras, incluidas la estadounidenses, sin la autorización del Gobierno de Siria debe concluir cuanto antes”, sostuvo.


Rohaní señaló que entiende las preocupaciones de Turquía, pero subrayó que estas inquietudes pueden ser resueltas a través de la cooperación de Ankara con Damasco.


“Desde luego, hay que tomar en consideración la preocupación del Gobierno de Turquía. Entendemos esa preocupación, pero, sin embargo, consideramos que la cooperación con el Gobierno legítimo de Siria y el emplazamiento de fuerzas sirias en la frontera internacional es el mejor camino para eliminar esa preocupación”, recalcó.


A juicio del líder iraní, esta tarea “debe cumplirse conservando los derechos de todos los ciudadanos que viven en Siria, y también de los kurdos, que llevan viviendo desde hace muchos años en este territorio y son parte inalienable del pueblo sirio”.


Mientras, Erdogan expresó su deseo de que la cumbre de Sochi permita a las partes encontrar puntos de consenso para seguir acabando con las fuerzas destructivas en Siria.


“Durante ocho años, los sirios han intentado sobrevivir bajo las bombas. Esperan buenas noticias de nosotros acerca de una solución permanente”, según el presidente turco.

 

14 febrero 2019 | 10 |
(Tomado de El Diario)

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Diez motivos y once consecuencias de la retirada de EEUU del acuerdo nuclear INF con Rusia

Vuelve el temor a un invierno nuclear: EEUU anuncia abandonar el Tratado sobre Armas Nucleares de Medio Alcance (INF) firmado con la Unión Soviética en 1987 tras años de negociaciones.


El INF:


• Es la primera medida de control de armas nucleares y uno de los más exitoso en esta materia. No hay duda de que, el uso de dichas armas desencadenaría una respuesta nuclear estratégica, una guerra total, acabando la leyenda de la “guerra nuclear localizada”.
• Acuerda, por primera vez, no limitar las armas nucleares sino destruirlas y prohíbe su producción o poseer misiles balísticos y de crucero con rangos entre 500 y 5.500 km. lanzados desde tierra. Se destruyeron unos 2.500 misiles.
• Es el pilar de los siguientes acuerdos del control de armas firmados.


• Benefició a EEUU, que aun sin estar al alcance de los misiles SS-20 soviéticos instalados en Bielorrusia, Checoslovaquia y Ucrania, por un lado, debilitaba a la URSS frente a China, por otro garantizaba la seguridad de sus aliados europeos. La URSS también se salvaba de la amenaza de los misiles Pershing y Cruise de EEUU estacionados en Bélgica, Italia y la RFA.


Ahora, ambas partes se acusan mutuamente de haber violado el tratado: Rusia se defiende alegando que la prueba de sus misiles crucero 9M729 caben dentro del tratado, y acusa a la OTAN de haber desplegado el lanzamisiles terrestre Mark-41en Europa, apuntando a Rusia. Washington afirma que este artefacto al no estar equipado con software de disparo es legal. Por cierto, INF “permite” lanzadores marines o espaciales.


“Seríamos víctimas de una agresión y llegaríamos al cielo como mártires“, ha sido la respuesta de Vladimir Putin: Rusia se abstiene de ser el primero en apretar el botón nuclear, pero los agresores “ni siquiera tendrían tiempo para arrepentirse“, en una aniquilación que no será mutua sino acabaría con buena parte de la humanidad. Moscú mientras suspenderá sus obligaciones en virtud del tratado, busca “soluciones” que salvarlo.


Moscú se ha quejado de que INF ha “perjudicado” a Rusia al no incluir a China, India y Pakistán, tres países nucleares con los que comparte la región, provocando un desequilibrio en la zona. A sus quejas se añaden la proliferación de una enorme flota de drones desplegados por EEUU en todo el planeta, que no están atados a ningún acuerdo internacional.


EEUU también considera que al no estar China en este acuerdo se ha convertido en una amenaza para su seguridad. Pero, lo cierto es que el arsenal nuclear chino cuenta con 178 ojivos, que es parecido al Reino Unido, menos que Francia (300), EEUU (7.000) y Rusia que posee unas 6.500. Los misiles de rango intermedio que ha desarrollado Beijín, como el Dongfeng-26 (apodado “asesino de portaviones”), no viola el derecho internacional, dejando este “derecho” mucho que desear. EEUU en represalia ha instalado un radar de alerta temprana en Japón para rastrearlos, ahorrándose el envío de portaviones. El principal país preocupado por las bombas nucleares chinas es India, y aun así no ha pedido a EEUU que rompa el INF.


En el abril de 2009, Barack Obama prometía que su país tomaría medidas concretas para limpiar el mundo de armas nucleares. Si hasta hoy, los sucesores de Reagan y Gorbachov han respetado el acuerdo, ¿por qué lo destruye Trump?


Detrás del humo


1. El regreso de John Bolton, el hombre belicista más peligroso del mundo, a la primera fila de la política de EEUU como Asesor de seguridad de Trump. Según él, los acuerdos internacionales de control de armas y no proliferación nuclear limitan la capacidad de acción de EEUU. Bolton, ya en 2011 propuso la salida de Washington del INF alegando el programa de misiles iraníes, y ha sido él uno de los promotores de la salida de Trump del acuerdo nuclear de Irán. Este hombre que planea enviar 5.000 soldados a Colombia para desestabilizar a Venezuela, ha estado presente en los tres golpes al sistema de estabilidad estratégica del mundo: 1) la salida de EEUU del Tratado de misiles antibalísticos en 2001, 2) su retirada del acuerdo nuclear con Irán en 2015, y ahora del NIF. Lo cierto es que EEUU no necesita instalar misiles de alcance intermedio en las proximidades de China, Irán o Corea del Norte: los puede bombardear con sus aviones y submarinos.
2. “Tenemos una enorme cantidad de dinero para que jueguen nuestros militares“, como si las bombas nucleares fuesen juguetes de niños uniformados. Invertir en la tecnología nuclear militar, beneficiando a las compañías de armas es el principal motivo de romper el INF. Trump les regalará unos 50.000 millones anuales en concepto de gastos por la renovación del arsenal nuclear entre 2019 y 2028. El presupuesto de defensa de este país equivale al conjunto de los siete países que le siguen, mientras cerca de 50 millones de sus ciudadanos viven por debajo del umbral de la pobreza.
3. Recuperar la “Guerra de las galaxias” de Ronald Reagan. El 17 de enero, Trump amenazó romper el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre del 1967 para la exploración y utilización del espacio con fines pacíficos, ratificado o firmado por 123 estados: “Mi próximo presupuesto invertirá en una tecnología de defensa de misiles basada en el espacio… debemos tener el dominio sobre espacio”, dijo; lo que significa establecer un escudo anti-misiles desde el espacio capaz de detectar la ruta de misiles balísticos y destruirlos en su trayectoria, e ingresar miles de millones de dólares en la cuenta de la industria aeroespacial, robándolos del bolsillo de los contribuyentes más pobres de EEUU y de Europa (¡será un proyecto de la OTAN!). Si el objetivo es acabar con una gran parte de la humanidad se puede hacer perfectamente desde los submarinos nucleares, y no hace falta ir al cielo para hacerlo.
4. La ignorancia de Trump respecto a este tipo de armas. El presidente, al que le parecen pocas las ojivas nucleares que posee su país, preguntó en 2017 al ya destituido secretario de Defensa Jim Mattis “por qué el Pentágono no había construido 30.000 ojivas” (¡podría haber dicho 50 o 100.000!). El general responde que por falta de presupuesto, y que además acabaría con los tratados mundiales control de las armas nucleares. Trump, para más inri, carece de la habilidad de Obama que en 2010 consiguió del Congreso la ratificación del START III, paralelo a sobornar a las compañías de armas con un programa de mil millones de dólares durante diez años destinado a levantar dos nuevas fábricas de bombas nucleares y nuevas ojivas, misiles, aviones y submarinos. EEUU ha sido el único país en utilizar bombas atómicas matando a al menos 200.000 personas en unos minutos, sin haber sido castigado por ello.
5. Abrir una brecha entre Rusia y China, como lo hizo Richard Nixon dividiendo China de la Unión Soviética, aunque al contrario de entonces, Moscú y Beijín hoy son como “Uña y carne” o como dicen los chinos “más cerca que los labios a los dientes”.
6. Aumentar la presión militar sobre China, ahora que no puede contener el avance tecnológico y comercial del Dragón Rojo. Así, le obliga a aumentar su gasto militar restándolo de sus inversiones en la alta tecnología o en el mega proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, para así hundirle como potencia: la carrera armamentística fue uno de los motivos del fin de la URSS.
7. La obsesión de Trump por “renegociar” los tratados internacionales, por ser “malos” para EEUU. También pretende “renegociar” el START III (Tratado de Reducción de Armas Estratégicas) firmado en 2010 entre Barak Obama y Dimitri Medvedev. Por el momento ha salido del Acuerdo Nuclear de Irán, el de París o el NAFTA, y tampoco ha ofrecido alternativas al respecto. Por lo que su intención no es reformar el INF sino destruirlo.
8. El madman estadounidense piensa que puede ganar una guerra nuclear, por eso sale de los tratados que la previenen. Se trata de otra manifestación de la política del Trumpismo de acabar con la diplomacia.
9. Forzar a Corea del Norte a desnuclearizar.
10. Desarrollar e instalar misiles de crucero de alcance intermedio en Asia-Pacífico.


Posibles consecuencias


1. Aumentar el riesgo de guerra nuclear. Por primera vez desde 1972 no habrá ningún límite ni control sobre las fuerzas nucleares de EEUU y Rusia.
2. Poner en peligro la renovación del tratado Start III que expira en 2021. Hasta hoy, ambos países habían cumplido con el límite de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas.
3. Un mayor deterioro en las relaciones de EEUU con China y Rusia.
4. Sacrificar a Europa ante los intereses de EEUU: De hecho, Federica Mogherini pide a ambas partes mantener el acuerdo, y Alemania tacha de “lamentable” la decisión de Trump. También una decena de senadores demócratas han presentado una ley para prohibir cualquier tipo de financiación de armas que rompa el INF.
5. Provocar más brechas entre EEUU y Europa. Ha sido Trump el responsable del colapso del INF, igual que del acuerdo nuclear con Irán (que parte de Europa intenta rescatar). ¿Realmente, EEUU tiene compromiso con la seguridad de Europa? Durante la “Crisis de euromisiles” en 1980, Reino Unido, República Federal de Alemania, los Países Bajos, Italia y Bélgica acordaron desplegar 572 armas nucleares de EEUU en su suelo. ¿Lo volverán a hacer hoy?
6. Empeorar las tensas relaciones de EEUU con Rusia y China.
7. India, Japón y los estados europeos no sólo serán objetivos de más misiles nucleares, sino que tendrán que destinar un mayor presupuesto para los gastos militares.
8. En Japón, se dará un impulso al militarismo nipón y también a sus exportaciones de submarinos nucleares; perjudicará a los intentos de Tokio y Beijing en mejorar sus relaciones, y reavivar el fuerte movimiento pacifista japonés contra las instalaciones militares de EEUU en Okinawa, Yokosuka, y Aomori.
9. Desatar una carrera nuclear en el resto de los países del mundo. Israel ya cuenta con al menos 100 ojivos, e Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto o Brasil podrán apuntarse a la carrera.
10. Acabar con la credibilidad de EEUU en las mesas de negociaciones con Corea del Norte, Irán, y otros países.
11. A pesar de que Trump afirma querer aumentar la seguridad de EEUU, lo que ha hecho es desmantelar la arquitectura de la seguridad internacional. En estos momentos, la probabilidad de alcanzar un tratado similar a INF es remota por no decir nula.


Que la humanidad nos hayamos salvado de una aniquilación nuclear no ha sido por nuestra inteligencia, sino por pura suerte.

15 febrero 2019

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Cuba. Declaración del Gobierno Revolucionario: Urge detener la aventura militar imperialista contra Venezuela

El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba denuncia la escalada de presiones y acciones del Gobierno de los Estados Unidos para preparar una aventura militar disfrazada de “intervención humanitaria” en la República Bolivariana de Venezuela y llama a la comunidad internacional a movilizarse para impedir que se consume.

Entre el 6 y el 10 de febrero de 2019, se han realizado vuelos de aviones de transporte militar hacia el Aeropuerto Rafael Miranda de Puerto Rico, la Base Aérea de San Isidro, en República Dominicana y hacia otras islas del Caribe estratégicamente ubicadas, seguramente sin conocimiento de los gobiernos de esas naciones, que se originaron en instalaciones militares estadounidenses desde las cuales operan unidades de Fuerzas de Operaciones Especiales y de la Infantería de Marina que se utilizan para acciones encubiertas, incluso contra líderes de otros países.


Medios políticos y de prensa, incluso norteamericanos, han revelado que figuras extremistas de ese gobierno, con una larga trayectoria de acciones y calumnias dirigidas a provocar o alentar guerras, como el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, el Director del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Mauricio Claver-Carone, con la participación del Senador de la Florida, Marco Rubio, diseñaron, gestionaron el financiamiento y organizaron directa y detalladamente, desde Washington, el intento de golpe de estado en Venezuela mediante la ilegal autoproclamación de un presidente.


Son ellos mismos los que, personalmente o a través del Departamento de Estado, vienen realizando presiones brutales contra numerosos gobiernos para forzar su apoyo al llamado arbitrario a nuevas elecciones presidenciales venezolanas, mientras promueven el reconocimiento al usurpador que apenas cuenta con 97 mil votos como parlamentario, frente a los más de 6 millones de venezolanos que el pasado mes de mayo eligieron al Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros.


Tras la resistencia al golpe ofrecida por el pueblo bolivariano y chavista, demostrada en las masivas manifestaciones de apoyo al Presidente Maduro y en la lealtad de las Fuerzas Armada Nacional Bolivariana, el Gobierno de los Estados Unidos ha intensificado su campaña política y mediática internacional y recrudece las medidas económicas coercitivas unilaterales contra Venezuela, entre las que puede citarse el bloqueo en bancos de terceros países de miles de millones de dólares pertenecientes a Venezuela y el robo de los ingresos de las ventas de petróleo de esa hermana nación, lo que está provocando graves daños humanitarios y duras privaciones a su pueblo.


Junto a este cruel e injustificable despojo, EE.UU. pretende fabricar un pretexto humanitario para iniciar una agresión militar contra Venezuela y se ha propuesto introducir en el territorio de esa nación soberana, mediante la intimidación, la presión y la fuerza, una supuesta ayuda humanitaria, que es mil veces inferior a los daños económicos que provoca la política de cerco, impuesta desde Washington.


El usurpador y autoproclamado “presidente” declaró desvergonzadamente su disposición a reclamar una intervención militar de Estados Unidos con el pretexto de recibir dicha “ayuda humanitaria”, y ha calificado el rechazo soberano y digno a esa maniobra como “un crimen de lesa humanidad”.


Altos funcionarios estadounidenses recuerdan cada día, con arrogancia y desfachatez que, en relación con Venezuela, “todas las opciones están sobre la mesa, incluida la militar”.


En el proceso de fabricación de pretextos, el gobierno de Estados Unidos ha acudido al engaño y la calumnia al presentar un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que, cínica e hipócritamente, expresa una grave preocupación por “la situación humanitaria y de derechos humanos…, los intentos recientes de bloquear la prestación de ayuda humanitaria, la existencia de millones de migrantes y refugiados…, el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes pacíficos, la situación de ruptura de la paz y la seguridad regionales” en Venezuela e insta “a adoptar las medidas necesarias”.


Es evidente que Estados Unidos prepara el terreno para establecer por la fuerza “un corredor humanitario” bajo “protección internacional”, invocar la “obligación de proteger” a los civiles y aplicar “”todas las medidas necesarias”.


Es indispensable recordar que conductas similares y pretextos parecidos fueron adoptadas por Estados Unidos en el preludio de las guerras que lanzó contra Yugoslavia, Iraq y Libia, al precio de inmensas pérdidas de vidas humanas y de enormes sufrimientos.


El gobierno estadounidense intenta eliminar el obstáculo mayor que representa la Revolución Bolivariana y Chavista al ejercicio de la dominación imperialista sobre “Nuestra América” y al despojo al pueblo de Venezuela de la primera reserva certificada de petróleo del planeta y de otros cuantiosos y estratégicos recursos naturales.


No puede olvidarse la triste y dolorosa historia de intervenciones militares de los Estados Unidos, en más de una ocasión en México, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Cuba, Honduras y más recientemente en Granada y Panamá.


Como alertó el 14 de julio de 2017 el General de Ejército Raúl Castro Ruz: “la agresión y la violencia golpista contra Venezuela dañan a toda “Nuestra América” y solo benefician los intereses de quienes se empeñan en dividirnos para ejercer su dominación sobre nuestros pueblos, sin que les importe generar conflictos de consecuencias incalculables en esta región, como los que estamos presenciando en diferentes lugares del mundo”.


La Historia juzgará severamente una nueva intervención militar imperialista en la región y la complicidad de quienes irresponsablemente lo acompañen.


Se decide hoy en Venezuela la soberanía y la dignidad de América Latina y el Caribe y de los pueblos del Sur. Se decide también la supervivencia de las normas del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Se define si la legitimidad de un gobierno emana de la voluntad expresa y soberana de su pueblo o del reconocimiento de potencias extranjeras.


El Gobierno Revolucionario llama a la movilización internacional en defensa de la paz en Venezuela y en la región, basada en los principios de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz adoptada con la firma de los Jefes de Estado y Gobierno de la CELAC en 2014.


Expresa su bienvenida y apoyo al Mecanismo de Montevideo, iniciativa de México, Uruguay, la Mancomunidad del Caribe (CARICOM) y Bolivia,que busca preservar la paz en Venezuela basado, como dice su reciente Declaración, en los principios de no intervención en los asuntos internos, la igualdad jurídica de los Estados y la solución pacífica de controversias.


Saluda la favorable acogida a dicha iniciativa por parte del Presidente Maduro Moros y la comunidad internacional y expresa preocupación ante el rechazo categórico del Gobierno estadounidense a las iniciativas de diálogo promovidas por varios países, incluida esta.


El Gobierno Revolucionario reitera su firme e invariable solidaridad con el Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros, la Revolución bolivariana y chavista y la unión cívico-militar de su pueblo y hace un llamado a todos los pueblos y gobiernos del mundo a defender la Paz y a oponerse unidos, por encima de diferencias políticas o ideológicas, para detener una nueva intervención militar imperialista en la América Latina y el Caribe que dañará la independencia, la soberanía y los intereses de los pueblos del Río Bravo a la Patagonia.


La Habana, 13 de febrero de 2019

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Martes, 12 Febrero 2019 06:11

Irán seguirá con sus misiles

Irán seguirá con sus misiles

Con motivo de los 40 años del triunfo de la Revolución Islámica, el presidente iraní destacó los avances pese a las sanciones.

 

El presidente iraní, Hasan Rohani, advirtió ayer que Irán continuará desarrollando sus sistemas de misiles, ante la multitud congregada en la plaza Azadi de Teherán para festejar el 40 aniversario del triunfo de la Revolución Islámica en ese país.


En su discurso a los manifestantes reunidos en la plaza Azadi (Libertad), Rouhani desestimó los esfuerzos de Estados Unidos para aislar a Teherán y dijo que las sanciones de Estados Unidos no podrían quebrar a la República Islámica.

“La presencia de personas hoy en las calles de todo el Irán islámico significa que el enemigo nunca alcanzará sus objetivos malvados”, dijo Rohani, y agregó que el país continuará con su programa de misiles para defender al país de amenazas externas. “No hemos pedido, y nunca pediremos permiso para desarrollar nuestro arsenal de misiles mientras continuamos nuestro camino hacia el poder militar”, subrayó Rohani, quien detalló en su discurso algunos de los logros militares de los últimos 40 años. El mandatario señaló, además, que “la potencia militar de Irán es sorprendente para todo el mundo”, entre los vítores de los asistentes, que llenaron la plaza y todas las calles aledañas.


En una muestra de este poderío, el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución expuso en las calles de Teherán, escenario de ceremonias los misiles Qadr, con un alcance de 2.000 kilómetros; Ghiam, de 700 kilómetros; y Zolfeghar, de 800. Los sistemas de misiles de Irán, así como su influencia regional, preocupan especialmente a Estados Unidos, pero también a Europa y a países de Medio Oriente como Arabia Saudita e Israel. Sobre la influencia regional, Rohani afirmó que gracias al apoyo de Irán a Irak, Siria, Líbano, Palestina y el Yemen, “los enemigos no lograron una victoria”. También incidió en la intervención extranjera en Medio Oriente, en particular de Estados Unidos y aseveró que esas fuerzas foráneas “deben salir de la región”.


El año pasado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió retirar a su país del acuerdo nuclear firmado con Irán en 2015 y reactivó las sanciones contra ese país, lo que causó daños a la economía y llevó al régimen de los ayatolás a denunciar una “guerra económica”.


“La presencia de la gente en las calles de todo el Irán islámico significa que se han arruinado las conspiraciones planeadas este año por el enemigo”, afirmó el Rohani en su discurso. A su juicio, la gran participación popular en las celebraciones de ayer demuestran que “el enemigo no alcanzará sus objetivos siniestros y la vía de la revolución continuará del mismo modo que en los pasados 40 años”.


Cientos de miles de ciudadanos salieron ayer en las principales ciudades del país para conmemorar el cuadragésimo aniversario de la caída del régimen del sha Mohamad Reza Pahlevi y el ascenso al poder del ayatolá Ruhollah Khomeini, el líder de la Revolución Islámica.


Las imágenes de las cadenas de televisión estatal mostraron grandes multitudes de manifestantes con banderas iraníes y coreando lemas como “Muerte a Israel, muerte a América”, proclamas habituales desde la Revolución Islámica. “A pesar de la consternación de América, la revolución alcanzó los 40 años”, reza otra de las pancartas exhibida por los manifestantes.


La elevada asistencia a las manifestaciones convocadas por el Gobierno coincide con un momento especialmente delicado para los iraníes por el aumento de los precios, la escasez de alimentos y la alta inflación, circunstancias que provocaron anteriormente una ola de manifestaciones contra el Gobierno.


Arabia Saudita, líder sunnita de la región, y otros países árabes miran con recelo a Irán desde que la Revolución Islámica acabó con el régimen del sha, por el temor a que el ayatolah Khomeini sirviera de inspiración a los milicianos islámicos en Medio Oriente.


Irán y Arabia Saudita están implicadas en los conflictos de Irak, Yemen y Siria, donde defienden a bandos contrapuestos y profesan visiones opuestas del islam: el primero es chiita y su adversario es sunnita.

 

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Lunes, 11 Febrero 2019 06:57

La frontera, una puerta que hoy no cede

La frontera, una puerta que hoy no cede

Al llegar a la frontera no se ve un territorio militarizado del lado venezolano ni una zona de acopio masivo de ayuda humanitaria del lado colombiano. Es un lugar de comercio binacional marcado por la relación bolívar-peso.

Desde Táchira. Las cámaras apuntan a la frontera entre Venezuela y Colombia. El set montado la presenta como una puerta que estaría por ceder. Todo parece listo, faltaría que llegue el día indicado que, a seguir declaraciones de presidentes, títulos de noticieros, estaría por ocurrir. La narrativa de la inminencia es central desde que Juan Guaidó se autoproclamó presidente: inminente caída de Nicolás Maduro, inminente gobierno de transición y resolución de todos los problemas de Venezuela. 

Las imágenes al llegar a la frontera son otras. En particular en el punto que se ha construido como zona crítica: los municipios Simón Bolívar y Ureña, en el estado Táchira, frente a la ciudad de Cúcuta, Colombia. Allí debería verse un territorio conmocionado, militarizado del lado venezolano y transformado en un acopio masivo de ayuda humanitaria del lado colombiano. La realidad es diferente, una superposición de normalidad de una de las fronteras más complejas del continente, y el clima de un escenario en construcción.


Comprender las dinámicas de frontera demanda cruzar algunas variables. En primer lugar, la conformación histórica de ese territorio como zona de comercio binacional, marcado en las direcciones de compra-venta según la relación entre el bolívar venezolano y el peso colombiano. En segundo lugar, la puesta en marcha desde el año 2013 –con señales anteriores– del contrabando de extracción como parte de un plan de desangre de la economía venezolana. En tercer lugar, la presencia de actores claves al mando de las operaciones del contrabando, como grupos paramilitares. En cuarto lugar, los tres puntos anteriores dentro del cuadro económico actual. Las variables se cruzan y retroalimentan.


Dentro de esa geografía las cámaras se enfocan sobre dos cruces, el puente Las Tienditas, y el puente Simón Bolívar. El primero fue tapa de periódicos por los conteiners puestos del lado venezolano, presentados como un cierre del paso. Ese puente nunca estuvo abierto. Su construcción fue por iniciativa venezolana, saboteado en su concreción por las políticas colombianas que apuestan a magnificar el contrabando ilegal de gasolina en vez de ordenar un sistema de precios acordados entre ambos países en las gasolineras fronterizas.


La cuestión de la gasolina es clave para comprender la frontera: un litro del lado colombiano cuesta cerca de 60 centavos de dólares, mientras que del lado venezolano el tanque completo no cuesta un dólar. Esa gasolina contrabandeada permite abastecer las zonas fronterizas colombianas empobrecidas, a la empresa colombiana Ecopetrol destinar el combustible a otros sitios, a los paramilitares amasar millones, y a quienes manejan el control de la cocaína –paramilitares y carteles– contar con gasolina económica para su procesamiento. El gobierno colombiano ha autorizado por ley el contrabando de gasolina.


El segundo puente enfocado es el Simón Bolívar. Abierto de 6 a 21 al paso de peatones, y de 21 a 12 al paso de gandolas (camiones). Por allí pasan cerca de 30 mil personas diarias, de las cuales cerca de 2 mil sellan pasaporte, es decir que las demás van y vienen en el mismo día. Tiene una ventaja cinematográfica: es angosto, por lo cual puede generarse una gran cola de gente con solo frenar el paso unos minutos. Es lo que hacen las autoridades colombianas cuando la campaña mediática requiere fotografías que muestren masividad. De lo contrario el tránsito de personas es grande y fluido.


El ida y venida es comercial y familiar. Del lado colombiano se consiguen determinados productos a precios más económicos que en Venezuela, por lo que mucha gente cruza a comprarlos, para consumo personal o para revenderlos más caro del lado venezolano. Otros productos, regulados o subsidiados, son más baratos del lado venezolano, por lo que la dirección es la opuesta. Se trata de una economía de miles de personas de la frontera, de otros estados del país –como gente venida de Barinas o Barquisimeto– ampliada por las dificultades económicas que se deben a la combinación del bloqueo financiero, el ataque sobre la moneda, la dificultad para detener la hiperinflación, entre otros puntos.


Sobre esa cotidianeidad está en construcción la narrativa humanitaria, la ayuda, la posible intervención. Han hecho de la frontera el set donde se encuentran las grandes agencias de comunicación, voceros de diferentes gobiernos, organizaciones internacionales. El objetivo es mostrarla como el punto crítico por donde cederá la puerta.


Todos saben, por ejemplo, que el puente Las Tienditas nunca estuvo abierto, aunque afirmen que el gobierno venezolano lo bloqueó ante esta situación. En el recorrido que brindó Freddy Bernal, nombrado protector del estado Táchira por Maduro –la gobernadora pertenece a Acción Democrática, de oposición– estuvieron presentes medios colombianos y agencias internacionales. No importa que sepan la verdad del puente, afirman lo contrario, la campaña en marcha para aislar a Venezuela requiere la construcción de una matriz, donde están articulada agencias, funcionarios de gobiernos, organismos, presidentes, ingenierías de redes sociales, entre otros.


En ese contexto la ayuda humanitaria se ha construido como el ariete para derribar la puerta. Con varias particularidades: en primer lugar, que lo que hasta ahora ha llegado es insignificante, dos gandolas, cuando se reparten 40 en una sola jornada de distribución de comida en Táchira a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción. En segundo lugar, que no importa el impacto real que podría tener, sino la construcción del escenario, que será el de mostrar de un lado la ayuda, del otro a población venezolana pidiéndola –para lo cual la derecha movilizará sus fuerzas– y en el medio el gobierno cerrando el paso. Esa es la imagen que, al parecer, buscarán construir.


Dentro de ese cuadro puede generarse hipótesis. Una de ellas es que ese sea el territorio donde la estrategia del asalto pueda construir el elemento detonante, la operación montada para justificar nuevos ataques de mayor potencia. Necesitan elevar el impacto en la opinión pública, conseguir acuerdo en el Senado norteamericano para dejar por escrito que la intervención militar puede ser contemplada, crear conmoción interna.


El escenario parece estar en una excesiva normalidad para los objetivos que se han propuesto alcanzar. Eso se debe a que algunas maniobras no les resultaron, como por ejemplo la detención de García Palomo, quien iba a encabezar una serie de acciones militares en Caracas. Esta semana podría ser la elegida para activar el escenario frontera, sería el punto donde se unirían el frente internacional con el nacional para buscar un quiebre. Por el momento la superficie continúa calma.

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"Nuestra ignorancia fue planificada por una gran sabiduría"

El título del presente texto es una frase del pensador argentino Raúl Scalabrini Ortiz. Genial formulación, sin dudas. Genial, por cuanto presenta las cosas tal como son: en términos sociales, vistos los acontecimientos humanos como fenómenos históricos omniabarcativos, no queda ninguna duda que nuestra forma de actuar como masa responde a una planificación que realizan algunos, muy pocos. Parafraseando lo dicho por Scalabrini Ortiz entonces: lo que no sabemos nosotros (nuestra ignorancia) lo saben los que deciden que no lo sepamos (los grandes grupos de poder, los que manejan los hilos de los títeres).

Esas estructuras de poder (económico, político, militar, científico, cultural), cada vez más pequeñas y poderosas, deciden el futuro de inconmensurables cantidades de personas sobre la faz del planeta. Ellas son las que le ponen precio a cada cosa que consumimos, las que deciden las guerras o el tipo de gobierno que debe tener cada país, las modas, lo que se come y no se come, cuánta agua puede beber cada mortal y lo que se debe pensar “correctamente”. Se podría retrucar rápidamente que hay en esta consideración un talante paranoico, un sabor a visión conspirativa que encuentra fantasmas allí donde no los hay. El sentido de este texto, en todo caso, es mostrar con ejemplos evidentes y concretos que no hay tal “teoría de la persecución” de por medio, sino crudas y descarnadas verdades, para lo que presentaremos algunos casos esclarecedores.

Por supuesto que hay innumerables procesos en las dinámicas políticas y sociales de los seres humanos que siguen cursos ingobernables, que no se pueden predecir, que no responden necesariamente a lo que poderosos grupos selectos pergeñan; pero aunque todo eso sucede y siempre los imponderables emergen, hay líneas maestras que marcan (condicionan, ¿determinan?) lo que nos pasa. Poderes, incluso, que van más allá de las autoridades formales de los Estados. Tenemos ahí capitales monumentales que fijan las líneas de acción que, acompasadamente, siguen las enormes masas de ciudadanos del mundo, y que los gobernantes se encargan de hacer cumplir.

¿Por qué, por ejemplo, las ciudades están cada vez más atestadas de vehículos automotores personales, siendo que eso es absolutamente contraproducente, tanto en términos sanitarios –la contaminación que producen los motores de combustión interna son los principales responsables del calentamiento global– como urbanísticos –ya se hace literalmente imposible circulas con tanto automóvil–? ¿Quién decide eso: los ciudadanos de a pie? Definitivamente no. Capitales enormes que mueven cifras descomunales hacen que se sigan produciendo vehículos que queman derivados del petróleo, y otros capitales más monumentales aún negocian con el oro negro, aún a sabiendas de los insolubles problemas de polución que ello trae.

Y las guerras que la búsqueda desenfrenada de ese petróleo trae aparejadas, ¿la deciden acaso los mortales que viven de un salario? ¿Quién determina los países que tienen que entrar en guerra: sus pobladores, sus gobiernos acaso?


Veamos estos casos, por demás de esclarecedores.


Argentina, entre las diez primeras economías del mundo al terminar la Segunda Guerra Mundial, con un proceso de industrialización propio que la hacía autosuficiente, aportando la mitad de todo el producto bruto de Latinoamérica para la década del 60 en el siglo pasado, años después cayó en picada. En “el país de las vacas”, hoy día la mitad de su población está bajo la línea de pobreza y pasa hambre. Buscar comida en los tarros de basura, para muchos argentinos ya es algo común (y se llegaron a matar animales en zoológicos para comer algo de carne roja). ¿Por qué? ¿Haraganería e indolencia de sus pobladores? ¿Malas políticas de sus gobernantes? “No dejemos que la Argentina sea una potencia, pues arrastrará tras de sí a toda América Latina… La estrategia es debilitar y corromper por dentro a la Argentina. Destruir sus industrias, sus fuerzas armadas, fomentar divisiones internas apoyando a bandos de derecha e izquierda, atacar su cultura en todos los medios, imponer dirigentes políticos que respondan a nuestro Imperio. Esto se logrará gracias a la apatía de su pueblo y a una democracia controlable, donde sus representantes levantarán sus manos en masa en servil sumisión. Hay que humillar a la Argentina”, decía Winston Churchill en Yalta en 1945. Evidentemente lo que sucedió a partir de 1976 con los planes de ajuste neoliberal impulsados por los organismos crediticios de Breton Woods (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial), llevados adelante por una sangrienta dictadura militar, hundió al país sudamericano, dejándolo en un estado de postración del que, muy probablemente, ya no podrá salir.

En Guatemala, en el año 2015 se vivió una “primavera” anticorrupción particularmente llamativa: un país marcado por la impunidad y corrupción a través de toda su historia, con niveles de ambas características de las más altas de todo el continente, ¿por qué de buenas a primeras pareció acometer esta cruzada contra la corrupción? ¿Por qué esa repentina indignación ciudadana? Indignación llamativa: a partir de misteriosas convocatorias hechas en las redes sociales (después se supo que desde perfiles que resultaron ser todos falsos), la población capitalina –clasemediera en lo fundamental– comenzó a asistir a la plaza en algo que luego fue ritualizándose: llegar los sábados por la tarde a sonar vuvuzelas y a cantar el himno nacional. Terminado que fuera ese ritual, todos a su casa, sin consigna política transformadora más allá de una indignación ante los hechos de corrupción que se iban conociendo a partir del trabajo del Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala –CICIG–. De esa cuenta, con esa “presión” popular, se vieron forzados a renunciar los por entonces presidente y vicepresidenta: Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti. La sensación que pudo haber quedado es que la movilización popular los depuso. Ahora, fríamente analizados los hechos a la distancia, puede verse que se trató fundamentalmente de un bien pergeñado plan de psicología militar. Una vez más Guatemala fue utilizada por el gobierno de Estados Unidos como laboratorio de pruebas para un ensayo de manejo social: disparar la vena anticorrupción para lograr una protesta cívica (pacífica, sin la más mínima intención de modificar algo sustancial; lo que en otros contextos comenzó a llamarse “revolución de colores”). Con esa táctica ya probada, logró desplazar a los “molestos” gobiernos de Argentina y Brasil.

Lo interesante es que a principios de 2015, antes de abril en que comenzaron las protestas cívicas, fuentes oficiosas de la Embajada de Estados Unidos filtraron la noticia –nunca difundida en forma masiva– que el binomio presidencial no iba a terminar su período, pues iría preso, y muy probablemente deportado a Miami con cargos de narcoactividad. Meses después, “casualmente” la información extraoficial se confirmó en los hechos.


En la República Bolivariana de Venezuela –la mayor reserva de petróleo del mundo: 300,000 millones de barriles, botín apetecido por las grandes multinacionales petroleras,

estadounidenses en lo fundamental– cursa hoy una agresión fenomenal por parte de Washington y una serie de países que lo secundan. Claramente y sin empacho lo expresó el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton: “Haría una gran diferencia para Estados Unidos económicamente si pudiéramos tener compañías petroleras estadounidenses invirtiendo y produciendo petróleo en Venezuela”. Es por ello que hoy el país caribeño atraviesa la situación terrible que debe soportar, con penurias y amenaza de invasión, más un autoproclamado presidente paralelo que complica tremendamente las cosas.

Analizando el panorama, brillantemente lo expone Simón Andrés Zúñiga en su texto “Los buitres y el reparto del botín”: “Antes de cerrar la semana, el ingeniero venezolano Ricardo Hausman, escribe en su cuenta Twitter: “President Guaidó has an economic plan to start the recovery of Venezuela (…)”. Es decir, Hausman anuncia que Guaidó cuenta con un plan económico para iniciar la recuperación de Venezuela. El profesor de Harvard, a principios del 2018 ya había adelantado el escenario que ahora se está ejecutando. En ese momento, escribió un artículo donde justificaba una intervención militar y una operación de rescate (económico) por parte de Estados Unidos y algunos países latinoamericanos. Es impresionante como un año antes, detalló parte del guión estadounidense que ahora están leyendo (e interpretando) Bolton y Guaidó”.

Los ejemplos citados son por demás de aleccionadores respecto a lo que se quiere transmitir: todo, o muy buena parte, de lo que sucede en términos político-sociales a las poblaciones, son producto de elaborados planes de “ingeniería social”, o “ingeniería humana”. Pero, por suerte, los seres humanos somos algo más complejo que materiales que se pueden procesar y manipular como hace la ingeniería. Tenemos capacidad de reacción. Por eso la historia no está terminada.

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Trump intensifica la carrera armamentista con la revisión de defensa misilística

Trump suspendió en forma unilateral el tratado INF (https://bit.ly/2I0XUPG) con Moscú sobre armas intermedias de un rango de 500 a 5 mil 500 kilómetros (https://bit.ly/2TBrYmi).

Días antes, Trump había expuesto la Revisión de defensa misilística(RDM), que se agrega a la Revisión de la postura nuclear (https://bit.ly/2BtlU8u) y a la Estrategia de defensa nacional (https://bit.ly/2Dd93JR) que convergen integralmente contra Rusia y China.

El centro texano-israelí Stratfor, auto-nombrado "la CIA de las trasnacionales" (con sólo cien empleados, mientras la CIA tiene más de 50 mil espías), juzga que la serie de documentos del Pentágono, en la fase de Trump, "subraya la dirección geoestratégica de Estados Unidos en medio de la intensa competencia con Rusia y China", lo cual presagia la “intensificación de una carrera armamentista (https://bit.ly/2BtmaEe)”.

A mi juicio, la carrera armamentista fue desatada por Baby Bush al romper en forma unilateral el tratado Anti-balístico misilístico (ABM, por sus siglas en inglés) en 2002 (https://bit.ly/2TGt9AV).

La RDM comporta el financiamiento de proyectos clave: "instalar una red de sensores de avanzada en el espacio; desarrollar tecnología láser madura; equipar los cazas furtivos F-35 con un arma que pueda destruir un misil balístico intercontinental (ICBM,por sus siglas en inglés), y desplegar interceptores en el espacio".

Parece una repetición de la Guerra de las Galaxias, conocida técnicamente como "Iniciativa de defensa estratégica", que fue un engaño para paralizar a la ex-URSS.

A mi juicio, Trump intenta desplegar toda su panoplia multidimensional para jalar a Rusia a una alianza "Occidental" de la raza blanca contra la raza amarilla de China: el nuevo G-2 de Kissinger (https://bit.ly/2Bt0jNo).

El bélico ensueño galáctico del Pentágono, en la fase de Trump, contempla "desarrollar drones con láser" que tendrían la habilidad de planear cerca del potencial sitio de lanzamiento enemigo y de destruir el saliente ICBM durante su fase de impulso”, que Stratfor reconoce "presenta masivos (sic) obstáculos tecnológicos", pero que no deja de "engendrar serias preocupaciones a Rusia y a China" ya que la RDM "pone en riesgo la misma supervivencia del poder disuasivo nuclear de Moscú y Pekín" que "temen que las capacidades de ataque de Estados Unidos le daría la capacidad de destruir ampliamente sus arsenales nucleares mediante su golpe inicial".

Stratfor rumia de nuevo toda la teoría del "Primer Golpe (First Strike)" –acoplada a la teoría MAD ( Mutual assured destruction : Destrucción mutua asegurada o "Teoría del Loco" por su acrónimo sugestivo; http://bit.ly/2THwQWX)– que dejaría asolados a sus rivales "sin capacidad de respuesta inmediata".

Stratfor arguye que Estados Unidos podría usar la teoría del "Primer golpe" en "combinación con las significativas defensas misilísticas" para "interceptar cualquier misil superviviente lanzado en represalias".

¿No sería mejor para la salud del planeta no probar tales teorías alucinantes de sistemas misilísticos de defensa que pudieran ser horadados como la "línea Maginot"?

Stratfor aduce que "los países, cuando consideran su supervivencia misma, tienden a prepararse para los peores escenarios", a fortiori, "cuando se erosiona el legado de los regímenes del control de armas".

El centro texano-israelí concluye que "el prospecto de una red de defensa balística-misilística integral de Estados Unidos solamente estimulará a Rusia y China a redoblar sus esfuerzos".

Según Space News, la RDM estimulará la "militarización del espacio" y beneficiará a las trasnacionales bélicas Boeing, Lockheed Martin, Northrop Grumman Innovation Systems, Raytheon y Aerojet Rocketdyne cuando su mayor aporte es el “aval para la construcción de una nueva red de alerta temprana y de rastreo de satélites (https://bit.ly/2TC0VaE)” que el Pentágono denomina Capa de Sensor Espacial ( Space Sensor Layer).

Trump propuso al Pentágono organizar una nueva rama militar en el espacio:la Fuerza Espacial. El espacio es el nuevo teatro de batalla de la rivalidad de EU contra Rusia y China.

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