Pulseada del gobierno y la oposición en las calles de Venezuela

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, pidió diálogo a todos los sectores políticos y confirmó que el dirigente opositor Leopoldo López será trasladado a una cárcel en las afueras de Caracas. "Yo lo que quiero es la paz, la reconciliación, lo juro por Chávez, no tengo ni diez meses en el poder y me ha tocado afrontar la intromisión de otros gobiernos y eso no lo voy a permitir", dijo Maduro. "Yo defiendo el derecho a la paz en Venezuela", enfatizó el mandatario en un discurso ante una multitud de seguidores en el palacio presidencial de Miraflores, en Caracas. Secundado por miles de obreros petroleros venezolanos que marcharon desde temprano en el centro de la capital hasta el palacio presidencial, Maduro buscó contrarrestar otra multitudinaria manifestación de opositores. "El líder fascista ya está en manos de la Justicia", exclamó, en referencia a López, quien se entregó después de protagonizar una masiva marcha contra el gobierno. La jueza Raleyns Tovar Guillén decidirá hoy si López permanece en detención preventiva.


Maduro dijo que López debe responder ante la Justicia por sus llamados a la sedición. "Tiene que responder ante la fiscalía, ante los tribunales, ante las leyes de la República sus llamados a la sedición, al desconocimiento de la Constitución", expresó el presidente ante miles de obreros petroleros congregados ante el palacio presidencial. "Puedo decir que el grupo político de esta persona, que hoy se ha entregado, sacó 400 mil votos en las elecciones. Recorrió el país cuatro veces, sacó 18 alcaldes reconocidos por mí y el 23 de enero nos sorprende diciendo que ha decidido que el gobierno debe irse porque sí", señaló.


"En este momento el compañero Diosdado (Cabello, presidente de la Asamblea Nacional), él manejando su carro, está llevando a una cárcel fuera de Caracas a Leopoldo López para que responda ante la Justicia", dijo Maduro. El gobernante aseguró que en la madrugada de ayer se llegó a un acuerdo amigable para cumplir la ley entre el gobierno y el dirigente opositor para que se entregarse en paz a la Justicia venezolana. El presidente también dijo estar seguro de que los padres de López saben que su gobierno le salvó la vida a su hijo, al insistir en que existe un plan de Estados Unidos para generar conflictos en Venezuela que terminen en un golpe de Estado.


López, cuyo paradero se desconocía desde hacía una semana, apareció cerca del mediodía en la Plaza Brión, en el sector opositor de Chacaito (Este), lanzó un breve discurso ante sus seguidores y se entregó a los policías, que lo escoltaron hasta subirlo a un camión de esa unidad. "Me presento ante la Justicia injusta, ante una Justicia corrupta", dijo López, que apareció vestido de blanco y con la bandera de Venezuela subido en una estatua de José Martí. "Si mi encarcelamiento vale para el despertar de un pueblo, para que Venezuela despierte definitivamente y que la mayoría de venezolanos y venezolanas que queremos cambio podamos construir ese cambio en paz y en democracia valdrá la pena mi encarcelamiento infame", sostuvo. López, un economista educado en Harvard actualmente inhabilitado por la Justicia venezolana para ejercer cargos públicos, aseguró que nunca se va a ir de Venezuela y llamó a construir una salida pacífica "a este desastre". La Justicia emitió una orden de captura contra López al acusarlo de ser responsable de la muerte de tres manifestantes el pasado miércoles durante enfrentamientos que se desataron tras una marcha estudiantil y de opositores, la mayor que se registró desde que Maduro asumió el poder en abril de 2013.


Maduro también lanzó duras frases y preguntas al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, a quien llamó amigo de los fascistas. "Ya basta de que se metan en los asuntos internos de nuestro país", dijo, tras afirmar que tanto Estados Unidos como Colombia estaban metiéndose en asuntos que no les competen y que se muestran como gobiernos amigos de los fascistas. "Grave equivocación de Santos. Me va a venir a dar lecciones de democracia a mí, que lo único que estoy haciendo es defender mi país", sostuvo Maduro, en referencia a los dichos de su par colombiano, que declaró estar preocupado por la violencia en el país vecino.


Previo a su discurso, Maduro había recibido el respaldo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). "Jamás, óiganlo bien, aceptaremos un gobierno que no surja por la vía constitucional. Juntos saldremos adelante en esta coyuntura que pretende ser una emboscada a la que quisieran llevarnos los enemigos de la patria", dijo la FANB en un comunicado leído ante las cámaras de televisión por la ministra de Defensa, Carmen Meléndez. "Nuestro presidente constitucional y comandante en jefe, Nicolás Maduro, el pueblo y la FANB estamos trabajando unidos, más que nunca, y no permitiremos un escenario similar al 11 de abril de 2002", remarcó en alusión al golpe de Estado que despojó del poder por sólo dos días al entonces presidente Hugo Chávez.


Por otro lado, dos personas murieron y una resultó herida por un enfrentamiento en Caracas. Según el diario El Universal, la policía aclaró que los fallecidos no tenían que ver con la manifestación opositora que se realizó en Chacaíto. Sin embargo, la ministra de Comunicación e Información, Delcy Rodríguez, aseguró a través de su cuenta de Twitter que los muertos eran víctimas de la acción de "grupos violentos en motos de alta cilindrada", quienes "dispararon a mansalva contra cooperativa textil en Tocome de Los Cortijos".


El ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, aseguró que el gobierno no permitirá que la oposición venezolana llene de violencia las calles del país. "No vamos a permitir que el fascismo y la extrema derecha llenen de violencia nuestro país", aseveró en las afueras del Palacio de Miraflores, durante una marcha de trabajadores petroleros. "Que nadie se confunda y se deje manipular, las calles son del pueblo y no de la burguesía.

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Continúan los enfrentamientos en Kiev tras el día más sangriento de protestas

Manifestantes ucranianos llenaban el miércoles una plaza del centro de Kiev, preparándose para enfrentarse a la policía después del día más sangriento desde que la ex república soviética, atrapada en una lucha geopolítica entre Rusia y Occidente, se independizó.

El Ministerio de Sanidad, que elevó la cifra de víctimas, dijo que 25 personas habían muerto en los enfrentamientos en la capital, de los cuales nueve eran policías y un periodista de la publicación ucraniana Vesti, Viacheslav Veremii. Muchos murieron por disparos y cientos de personas resultaron heridas, con 241 hospitalizados y decenas en estado grave, dijeron la policía y representantes de la oposición.


Después de horas de enfrentamientos, la policía había ganado terreno en la plaza de la Independencia, centro de tres meses de protestas contra el presidente Viktor Yanukovich, y a las 8 a.m. del miércoles ocupaban alrededor de un tercio de la plaza, que se asemejaba a un campo de batalla, con columnas de humo negro y llamas elevándose desde el edificio de un sindicato usado como sede por los opositores.


La Policía, protegida por una barrera de escudos, estaba destruyendo las tiendas de los manifestantes y los carteles de la oposición en el lado este de la plaza. Pero los manifestantes, muchos de ellos con máscaras y ropa de combate, llegaban a la plaza desde otra dirección y se preparaban para hacer frente a la policía por segundo día consecutivo.


Mientras los sacerdotes rezaban desde un escenario en la parte de la plaza todavía en poder de los manifestantes, jóvenes con cascos se construían protecciones contra los golpes de las porras. Otros vertían líquidos inflamables en botellas, aparentemente para usarlos como cócteles molotov.


"Pueden venir a miles pero no nos rendiremos. Simplemente no tenemos otro sitio donde ir. Nos quedaremos hasta la victoria y retendremos Maidan (nombre local para la Plaza de la Independencia) hasta el final", dijo un hombre de 44 años de la región occidental de Ternopil, que se identificó sólo con su nombre de pila, Volodymyr. Un fuego de varios metros de altura separa a manifestantes y fuerzas del orden en la plaza de la Independencia de Kiev, corazón de las protestas populares en Ucrania, donde arde la Casa de los Sindicatos, parcialmente derrumbada hoy por el efecto de las llamas. El edificio, situado en la misma plaza y tomado por la oposición en el inicio de las protestas hace tres meses, empezó a arder al comienzo de esta madrugada, cuando los manifestantes prendieron fuego a las barricas e incluso a varias tiendas de campaña para levantar un muro de fuego e impedir el avance de los antidisturbios.


Llamamientos a la calma


Los gobiernos occidentales, alarmados, han pedido moderación y diálogo. El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, llamó a Yanukovich, instándole a retirar las fuerzas del Gobierno y a ejercer la máxima moderación, dijo la Casa Blanca.


Los líderes de la oposición Vitaly Klitschko y Arseny Yatsenyuk dijeron que habían abandonado las conversaciones con el presidente Yanukovich sin alcanzar un acuerdo sobre cómo poner fin a la violencia.


"El Gobierno debe retirar inmediatamente las tropas y poner fin al conflicto sangriento, porque la gente está muriendo. Le dije esto a Yanukovich", dijo Klitschko después de las conversaciones nocturnas. "¿Cómo podemos mantener conversaciones mientras la sangre está siendo derramada?", agregó.


Yanukovich más tarde instó a los líderes de la oposición a desvincularse de los radicales, diciendo que de lo contrario iba a "hablar de forma diferente" con ellos.


La agitación se ha extendido a por lo menos tres ciudades en la parte occidental del país. La policía dijo que los manifestantes habían tomado la sede de la administración regional en las ciudades de Ivano-Frankivsk y Lviv. Medios dijeron que los manifestantes incendiaron la principal comisaría de la ciudad de Ternopil.


Las autoridades han restringido el tráfico que llega a la capital para evitar que los manifestantes consigan refuerzos. Las autoridades de Kiev también cerraron el servicio de metro y la mayoría de los comercios, oficinas y administraciones permanecen cerrados por petición de las autoridades oficiales.


Anteriormente, las fuerzas de seguridad impusieron un plazo para que los opositores detuvieran el desorden o afronten "medidas más duras". Más tarde la policía avanzó a la plaza antes de iniciar un asalto en la madrugada, lanzando granadas de aturdimiento y usando cañones de agua.


Las manifestaciones en todo el país estallaron en noviembre después de que Yanukovich cedió a la presión de Rusia y sacó a su país de un acuerdo comercial con la Unión Europea, decidiendo en lugar de eso aceptar un plan de rescate del Kremlin para su endeudada economía.
Las potencias occidentales advirtieron a Yanukovich contra el intento de aplastar las manifestaciones, instándole a orientar sus políticas hacia Europa con la perspectiva de una recuperación económica respaldada por el FMI, mientras que Rusia los acusa de intromisión.
Ucrania se ha visto sacudida periódicamente por la agitación política desde su independencia de la Unión Soviética hace más de 22 años, pero nunca ha sido objeto de violencia en esta escala.

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La democracia frente a la doctrina golpista

La democracia, en el sentido más ambicioso del término, es el logro más poderoso de la década y media del chavismo en Venezuela. Este cambio de época ha traído consigo la democratización de los derechos políticos, sociales y económicos en una Venezuela de Todos, sin excepciones ni exclusiones. Ha permitido indudablemente desplazar el campo político hacia un nuevo eje posneoliberal que además pregona sin complejos la transición al socialismo. Muchos se reían de Chávez cuando, después del derrumbe del Muro de Berlín, éste se empeñaba en reapropiarse contemporáneamente de esta propuesta alternativa al orden capitalista. Esta proclama no gustó a nadie entre "aquellos que mandan en el mundo" en plena cima de la utopía neoliberal, pero aún menos les gusta que al día de hoy haya más de un 60 por ciento de la población joven que prefiere un sistema socialista a cualquier otro.


Tampoco quiere ni oír cuando algún organismo internacional acredita la mejora significativa en las condiciones sociales y económicas de la mayoría venezolana o la cantidad de elecciones ganadas por el chavismo en estos años. Todo ello molesta y mucho a aquellos que no aceptan la democracia cuando se pierde con esas reglas de juego político.


Desde que Chávez entra en la fase final de su enfermedad, después de haber ganado las elecciones de octubre del 2012, la guerra económica se instituyó en la herramienta elegida para desestabilizar afectando aquello que más duele a la población: precios y desabastecimiento. Desde ese instante, a sabiendas de que el chavismo debía enfrentar la dificultad de seguir gobernando con la ausencia física de su gran líder, el sector privado empresarial, constituido en un oligopolio de intereses homogéneos, se dedicó sin respiro a preparar una tormenta perfecta para derrumbar otro muro, no el de Berlín sino el que Chávez había edificado junto a su pueblo. La nueva economía venezolana, gracias a la recuperación de los sectores estratégicos, al Estado de las Misiones, a la redistribución de la riqueza y a la inserción soberana en el mundo multipolar, ha alcanzado una vigorosa democratización del consumo que está siendo aprovechada por el poder económico privado. Esta suerte de rentismo importador, cada vez más común en países progresistas en América latina, que basa su ganancia en comprar afuera y vender adentro, aprovecha su posición dominante para poner en jaque al Ejecutivo. Esta guerra económica es llevada a cabo por: a) formadores de precios abusivos con prácticas usureras; b) creadores de un mercado ilegal de dólares, y c) responsables privados del desabastecimiento. Así, en formato de golpe a la democracia en cámara lenta, es como prepararon el plebiscito contra Maduro en las elecciones municipales de diciembre pasado. Todo se fue al traste en el momento en que el pueblo venezolano ratificó su apoyo masivo al modelo chavista, que, con sus defectos y desafíos pendientes, es sin duda el pacto social más favorable e inclusivo posible.


A partir de ahí, los tanques bélicos de pensamiento comenzaron a considerar que el golpe de mercado no era suficiente para convencer a una sociedad que, a pesar de ser muy consumista, está fuertemente politizada a favor del proyecto chavista. Sin estar muy claro si la división es real o aparente, la oposición venezolana comenzó a dar señales de su trastorno bipolar. Mientras unos guardan silencio, otros (encabezados por Leopoldo López y María Corina Machado) decidieron que era el momento de apostar por la salida golpista. La nueva fórmula –o quizá la más originaria de las fórmulas– es "guerra económica más guerra violenta callejera con las muertes necesarias" para procurar escenificar un país inestable y en desgobierno. Está táctica, apoyada como siempre en el capital internacional disfrazado de medio independiente, pretende servir como base para crear el runrún preferido que conquiste definitivamente deslegitimar a un presidente Maduro que en poco tiempo ha logrado salir reforzado de todos los embistes opositores.


Sin embargo, Venezuela posee condiciones internas, subjetivas y objetivas, que permiten ser un muro de contención frente al tsunami golpista. Un pueblo que cree en el proyecto de Chávez, y una economía que, con sus déficit y falencias, tiene mucha fuerza en sus estructuras para seguir transitando al socialismo. Pero además Venezuela no está en soledad, como quieren hacer ver muchos medios hegemónicos internacionales. Chávez sembró latinoamericanismo, y en estos momentos se recogen los frutos. Argentina, Bolivia, Ecuador, la ALBA, la Unasur, entre otros, han rechazado cualquier intento de golpe a la democracia. Seguro que el sector golpista, sea una parte de la oposición o toda en su conjunto, seguirá intentando que no haya democracia en Venezuela, pero justamente son su pueblo democratizado(r) y el apoyo de la región los que seguirán en paz impidiendo que esta doctrina golpista tenga éxito.


 

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Lunes, 17 Febrero 2014 06:09

Una vida en la mentira

Una vida en la mentira


Escrito por La teología moral se hace una sola con los valores democráticos, y éstos una sola cosa con las políticas públicas y privadas en gran escala. Vivir una vida en la mentira: la total patología.

La ética es un campo ingenuo e inocuo. Necesario ciertamente, pero incauto y tímido. La ética es la ciencia ficción del mundo cotidiano.
Ante las acusaciones públicas y mundiales de pederastia y la solicitud por parte de Naciones Unidas de informar y entregar a los curas pederastas, el Vaticano —ese mismo de Francisco, el jesuista— hace silencio. Y ese silencio es una forma de mentir.


Ante los medios de comunicación y la comunidad internacional, el presidente disminuye todos los efectos del espionaje y las chuzadas y, sabedor de los tiempos fatuos que vuelven ligera a la memoria, deja pasar la cosa a un segundo plano. Y se sienta con su familia a hablar de sus cosas y del mundo. Como si nada.


O aquel político que en época electoral declara unas cosas abiertamente en la primera vuelta pero luego dice absolutamente todo lo contrario en la segunda vuelta para querer ser favorecido con los votos.


Un militar asesino, en toda la palabra, ha logrado un ascenso gracias a falsos positivos. Y duerme en su cama, en una guarnición militar, conocedor de la unidad de cuerpo y de la fortaleza de la formación doctrinal. El resto le importa un bledo.


Un banquero sabe que las ganancias del sector financiero son muy superiores a las del sector productivo en cualquiera de sus formas gracias a la usura legalizada por el Estado. Usura que obliga a los usuarios de los bancos a pagar muchas veces más un crédito o una compra, y ellos acumular un capital que no podrán gastar en una vida: ni la suya ni la de sus familias. Y por otra parte, se llena la boca hablando de paz, justicia, responsabilidad social empresarial y democracia. Una patología institucionalizada.


Un exministro de agricultura ha favorecido la corruptela y el paramilitarismo distribuyendo ingresos, haciendo préstamos ilegales, permitiendo componendas favoreciéndose a sí mismo y a los otros: mientras abraza a su pequeño hijo en el juzgado donde se decide su suerte. Una mentira abrazando a una pequeña creatura, hasta ahora inocente.


Un profesor universitario es acusado de plagio por sus estudiantes en un doctorado en ciencias sociales y humanas de una prestigiosa universidad pública. El profesor acusa incomprensión y falta menor, y los directivos de la Universidad no se dan por enterados. Y claro, los estudiantes viven con miedo y zozobra. Acaso porque el profesor, entre otras cosas, le entrega puntajes a su Facultad y a su unidad académica.


Un equipo español oculta el precio de un habilidoso jugador, en blanco y negro, como una forma de lavar dinero, en medio de una crisis económica profunda de la cual el país no puede salir. Y su reyezuelo, mientras se divierte en safaris en África con la amante de turno, les habla tembloroso a sus ciudadanos de unidad y fortaleza, ignorando las corruptelas de su hija favorita. La mentira campeando en palacio, en los medios y en las calles.


Un presidente ha auspiciado el paramilitarismo en todas sus formas y su hermano ha sido directamente implicado por internos conocedores, y ambos mienten con descaro y no se les tuerce la cara.


Los casos se multiplican día a día, en todas las escalas: mundial, nacional, departamental, local u hogareña. La mentira es la forma de vida de la mayoría de los hombres públicos. La inmensa mayoría.


Pues bien, existe en inglés una distinción básica muy útil: aquellos que son "giver" y los que son "taker". Esto es, lo que quitan, piden y roban, y los que ofrecen, ayudan, sirven. De manera muy amplia, la casi totalidad de empresarios, militares, políticos, sacerdotes de todo color, administradores y líderes son del segundo tipo. Gente que vive en la mentira —en toda la acepción de lo que le preocupa a la ética. O, desde el punto de vista científico, a su complemento, la psiquiatría.

Estos son los que enferman al mundo y vuelven a la gente descreída y egoísta; por acción, o por reacción. Los adalides de los valores todos, los mecenas del nihilismo. En una palabra: los hombres de Davos. O del Vaticano. O del poder. En fin, hombres y mujeres que son y representan la quintaesencia del capitalismo, en toda la acepción de la palabra: político y económico, cultural y axiológico.


Ya lo señalaba con descaro Goebbels: una mentira repetida mil veces termina por convertirse en una verdad. Patología social, pandemia mental. O como lo sostenía ese colombiano representante de la extrema derecha, invitando a los suyos contra sus opositores y detractores, Gilberto Alzate Avendaño: "¡Calumnia! ¡Calumnia que algo quedará!".


Lo verdaderamente incomprensible, desde el más sano de todos los sentidos comunes es, ¿cómo es posible vivir en la mentira? ¡Es tal el grado crónico y crítico de la enfermedad que no les da remordimiento de ninguna clase, que pueden mirar de frente a las cámaras de fotografía y televisión, mientras dicen lo que dicen que es lo que hacen!


¿Cómo hay gente a la que no se le dilatan las pupilas ni tartamudean, ni les tiemblan las manos ante la mentira, el engaño, la corrupción y la muerte? Que eso sucede ya no es tema , en absoluto de la ética, sino de la más refinada psiquiatría.


Esos agentes del poder —los "takers", esto es, los tomadores de decisiones como eufemísticamente les gusta denominarse a sí mismos—, enferman a la sociedad a través de sus medios: los de comunicación, los pulpitos, las empresas y los gobiernos. Y hacen de los ciudadanos psicópatas: que oscilan entre dos mundos antagónicos e irreconciliables. Y que en los colegios imprimen cochinadas como educación cívica, educación ciudadana, cultura ciudadana, religión, y demás asignaturas semejantes.


La teología moral se hace una sola con los valores democráticos, y éstos una sola cosa con las políticas públicas y privadas en gran escala. Vivir una vida en la mentira: la total patología.


Pues bien, como con acierto sostenía Nietzsche —entre otros—, derrumbar esas escalas de valores no es solamente un acto de valentía, sino, más radicalmente, es un acto de salud (¡y sanidad!) y una afirmación de la vida. Y la afirmación de la vida pasa por señalar que el núcleo mitocondrial de la ética es la psiquiatría. En los tiempos que corren, en la realidad de todos los días.


Afirmar la vida y hacerla posible: esto es una sola y misma cosa con denunciar esa anomalía cultural congénita que es la vida en la mentira. Vivir una vida buena es algo que se dice fácilmente, pero es extremadamente complicado. Significa despertar ese instinto natural de rechazo al olor nauseabundo de la mentira y el engaño.


Porque desde el punto de vista legal conocen todos los trucos para dilatar los procesos jurídicos y la identificación de responsabilidades. Porque, como se dice popularmente, el que hace la ley hace la trampa. Vivir una vida en la mentira es para todos ellos el reino de la impunidad, el paraíso. El más artificioso de los paraísos. Mientras les dura su tiempo...

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Lunes, 17 Febrero 2014 06:03

¡Populista, sí, a mucha honra!

¡Populista, sí, a mucha honra!

En el lenguaje corriente, ciertos políticos y académicos descalifican, abominan del término "populismo". Los "izquierdistas" critican al populismo porque éste no apunta a erradicar el sistema capitalista. Los conservadores lo critican porque, aun incompletamente, defiende más los intereses de los sectores populares.


Se lo usa, se lo invoca de manera peyorativa, como un insulto, como si fuera una "mala" palabra. Por cierto, populismo se deriva de lo popular, de pueblo. ¿Estará mal hablar de lo popular/pueblo o encarar políticas en defensa de lo popular?


En contraposición, ¿estos sectores preferirían emplear el concepto de elitismo o de grupos selectos (no populares) que serían diferentes y mejores que la gente común? Intentan vilipendiar y construir una idea estigmatizante, desvalorizada de lo popular, desde su propia posición de clase. Algunos por odio de clases y otros por inveterada miopía intelectual, reflotan la vieja antinomia de "popular versus antipopular".


Juan Cruz Varela, hermano de Florencio, fue un escritor y político argentino, instigador –junto a Salvador María del Carril– del fusilamiento de Manuel Dorrego, perpetrado por Juan Lavalle. En 1828, después de la caída del gobierno popular de Dorrego, escribió los siguientes versos: "La gente baja ya no domina y a la cocina se volverá". Fantástica y desgraciada oda antipopular, que refleja el pensamiento de muchos, de ayer y de hoy. Lo que estaba y está por supuesto también en juego en la actualidad es la disputa por quién ejerce el poder: uno u otro sector social.
En el basamento ideológico del retrógrado sistema de segregación racial, denominado "apartheid", se mencionaba que "El más educado de los negros es, por definición, inferior al menos educado de los blancos". Si adecuáramos esta afirmación a las categorías "rico/pobre", podríamos leer, remedando a los seguidores del "apartheid": "El más educado de los pobres, es, por definición, inferior al menos educado de los ricos".


El desprecio que algunos vuelcan sobre el populismo parece asimilarse a las críticas que se verifican, en el ámbito de la Justicia, hacia las concepciones "garantistas", que tienden precisamente a garantizar los derechos de todos. ¿Qué otra cosa se debería ser? ¿Antigarantista? Por ejemplo, al dictador Videla, a Martínez de Hoz, a la Sociedad Rural Argentina, a los Macri de hoy, los seducían y los seducen las ideas y las políticas antigarantistas. Quieren garantías (y especialmente privilegios) sólo para los poderosos.


Las políticas progresistas de Inclusión Previsional, de la Asignación Universal por Hijo, el Programa Pro.Cre.Ar de viviendas, el Programa Conectar Igualdad, el Programa Progresar han sido recurrentemente tildadas de populistas, de demagógicas. ¡Menos mal que existen estas políticas que propenden a una mayor justicia social! Estas medidas, ¿son criticadas por impericia, por irresponsable liviandad, por interés político de mera y burda oposición? Y ni qué hablar de aquellas extraviadas (para decir lo menos) expresiones de ese dirigente político nacional, que avergonzarían y enfurecerían a don Hipólito Yrigoyen, cuando criticó la Asignación Universal por Hijo y dijo que la misma "se iría por la canaleta del juego y de la droga".


Resultan asombrosas, cuando no tristemente patéticas, las opiniones de algunos cientistas sociales que aparentan pasar como objetivos y rigurosos, arremetiendo sistemáticamente contra lo popular, contra el populismo, obteniendo el beneplácito y la adulación de poderosos diarios, canales y radios que representan los intereses más antipopulares y que, como es coherente con su ideología, hasta apoyaron la dictadura cívico-militar-eclesiástica iniciada en 1976.


Muchos de estos cientistas sociales provienen del campo del "progresismo" o del "izquierdismo". Muchos hasta fueron funcionarios del menemismo y del gobierno de la Alianza y poco o nada hicieron desde los ministerios y reparticiones de Desarrollo Social. Convendría repasar y recordar sus nombres, para ver si se trata de las mismas personas.


Critican al kirchnerismo por populista. Lo mismo hacen otros con Evo Morales en Bolivia, con Rafael Correa en Ecuador, con Dilma Rousseff en Brasil. Lo que es un mérito, en beneficio de las mayorías más desprotegidas, intentan transformarlo en algo descalificable, en algo abyecto. Resulta evidente que no critican para mejorar y avanzar; critican para debilitar y retroceder.


En 2014, en el marco concreto de la cruda realidad internacional y nacional, resulta absolutamente pertinente apoyar las políticas de carácter popular, en línea con la defensa de los sectores más postergados.


De merecer una crítica o un epíteto insultante, de parte de los diversos sectores objetivamente antipopulares ("izquierdistas" o conservadores, cientistas sociales o no), preferiría y hasta me halagaría que me dijeran "populista". ¡Populista, sí: a mucha honra!


Por Norberto Alayón, Trabajador social. Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

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Marcha "contra el fascismo y por la paz" en Venezuela

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, acusó ayer al ex mandatario colombiano Alvaro Uribe de financiar y dirigir los movimientos "fascistas" que buscan derrocarlo. En una marcha convocada por el oficialismo "contra el fascismo y a favor de la paz", Maduro dijo que los recientes hechos de violencia en Caracas fueron provocados por los grupos de oposición que intentan hacer caer su gobierno e instaurar la violencia en el país. Dijo que Uribe, a quien calificó como un enemigo de Venezuela, está detrás de los grupos financiando y dirigiendo estos movimientos. Maduro agregó que se pretendía, a través del canal colombiano NTN24, promover un intento de golpe de Estado en Venezuela, al transmitir en vivo los incidentes de la marcha opositora del miércoles en la capital, que terminó con tres muertos y 66 heridos.


"Pretendían, a través de un canal de televisión antivenezolano, hacer lo mismo que hicieron el 11 de abril de 2002 (cuando el fallecido presidente Hugo Chávez fue sacado del poder) y comenzar a generar zozobra, miedo y odio en Venezuela", señaló. Indicó además que con las imágenes se pretendía llevar al país a un escenario de desestabilización que justificara un golpe de Estado. El canal fue sacado de la programación de la televisión por cable en todo territorio venezolano. "Decidí sacarlo. Que se vaya con su veneno al diablo. A Venezuela no lo van a venir a desestabilizar, a llenar de violencia un canal antivenezolano, antibolivariano, fascistoide, que se vaya con su fascismo al carajo y deje tranquilo al pueblo", apuntó.


Maduro dijo que con la marcha oficialista se buscaba repudiar las acciones de violencia que la oposición generó, convocando públicamente a lo que calificó como fórmulas inconstitucionales para derrocar al gobierno legítimo que preside. Al responder a algunas voces opositoras, el presidente recalcó que no piensa renunciar "ni un milímetro" a su posición: "nadie me sacará del camino de construir la revolución bolivariana que nos dejó el comandante Chávez y construir el socialismo como futuro de paz y amor".


Asimismo, recalcó su acusación contra el dirigente opositor Leopoldo López de haber instigado el brote de violencia y de huir cobardemente. "Entrégate cobarde", repitió, al referirse a la orden de arresto contra López por cargos de terrorismo y asociación para el delito.
En la jornada, simpatizantes del gobierno marcharon en Caracas en repudio a los grupos "fascistas", a quienes acusan de intentar una conspiración. La manifestación de varios miles de personas y que estuvo acompañada por actividades deportivas y musicales avanzó hacia la céntrica avenida Bolívar, donde recibió el apoyo de dirigentes del oficialismo y miembros del gabinete de Maduro.


La manifestación oficialista salió de la Plaza Venezuela, en el este de la ciudad, donde se vieron carteles de apoyo al gobierno y de repudio a dirigentes de la oposición, entre ellos a López. A la vez, el ministro de Educación Universitaria, Ricardo Menéndez, acompañó la marcha y aseguró que el antichavismo intenta una escalada de violencia y que en ese esfuerzo manipula la nobleza que puede haber en el movimiento estudiantil de sectores disidentes. "Están utilizando el foquismo como expresión de quienes no tienen fuerza para hacer grandes manifestaciones. Buscan detenidos", alegó.


Por su lado, estudiantes universitarios se congregaron en la plaza Alfredo Sadel, en el este de la ciudad, para insistir en pedir la liberación de sus compañeros detenidos tras los incidentes del miércoles en la Fiscalía General, que dejó tres muertos y 66 heridos. El portavoz de los universitarios, Juan Requesens, señaló que el movimiento estudiantil no descansa y que seguirá en la calle luchando por su futuro. Los estudiantes realizaron la concentración en homenaje a las víctimas de la protesta del miércoles.


Maduro acusó a los responsables de la marcha por los hechos, tras el ataque a la sede de la Fiscalía General, afirmando que la oposición puso en marcha un golpe de Estado. La alianza opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) se deslindó de los hechos y exhortó a Maduro a dejar de denunciar un golpe de Estado sin mostrar pruebas. La coalición opositora dijo además que el gobierno debe desarmar a los grupos radicales afines al gobierno, llamados colectivos, que actuaron después de la marcha, en medio de un cordón policial alrededor de la Fiscalía.

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Sábado, 15 Febrero 2014 07:05

Ciudadanía política y democracia

Ciudadanía política y democracia

Las luchas sociales reivindicando ciudadanía política marcan la topografía del capitalismo. El ejercicio pleno de los derechos de huelga, sindical, asociación política y acceso a una educación de calidad, sanidad y vivienda dignas, han moldeado las estructuras de dominio y explotación del capitalismo desde sus orígenes.


Las libertades públicas, como son el derecho de asociación, reunión y expresión no siempre han podido practicarse. En muchas ocasiones son secuestradas y puestas en cuarentena bajo la escusa de servir a intereses oscuros que promueven la desestabilización y el caos sistémico. Cuando el capitalismo se ha sentido con fuerzas, no ha dudado en suprimir o restringir los derechos políticos que dan acceso a la participación de la sociedad. Siempre que ha podido deshacerse de ellos lo ha hecho sin remilgos ni mala conciencia. No olvidemos que el capitalismo pasa por ser la forma más elevada de explotación violenta de todo cuanto existe en el planeta, empezando por el ser humano.
Por consiguiente, aquello que produce cortocircuito y altera sus planes es combatido haciendo uso indiscriminado de la represión, y la fuerza. Bajo el eufemismo de actuar en nombre de la razón de Estado y la seguridad nacional, justifica la tortura y el asesinato político. A lo dicho deben sumarse los mecanismos ideológicos de control social utilizados en el proceso de socialización.


Una primera conclusión sugiere que no existe derecho político concedido de buen grado. Todos, ya sea en el campo de las relaciones sociolaborales o las libertades públicas, el derecho a huelga, el establecimiento de la jornada laboral de 40 horas semanales, el descanso dominical, las pensiones, la seguridad social universal, el voto femenino, el divorcio, el aborto o el matrimonio homosexual, están precedidos de mártires, militantes detenidos, encarcelados, torturados y asesinados.


Para las clases dominantes no es plato de buen gusto compartir espacios hasta hace poco concebidos como su coto privado. Escuelas, universidades, teatros, hospitales, zonas de ocio y la moda, han perdido ese halo de exclusividad, enardeciendo a las élites que buscan una solución en la oligarquización del poder, la ostentación y el enriquecimiento obsceno.


Son las nuevas plutocracias que no dudan en profundizar las desigualdades sociales y dinamitan la ciudadanía política, apostando por sociedades duales como la fórmula para reestructurar el capitalismo en tiempos de crisis. El desmantelamiento de lo público viene de la mano de una elaborada política de abandono, recortes presupuestarios y deterioro de las instalaciones y bienes de uso colectivo. Edificios, carreteras, aeropuertos, hospitales, colegios, trasportes como el metro, autobuses urbanos, parques, ferrocarriles, etc., son abandonados hasta su total degradación, siendo posteriormente privatizados y vendidos por migajas a los capitales de inversión de riesgo, el capital financiero o las transnacionales. En la medida que ha podido soltar lastre, el capitalismo, ha tirado por la borda el conjunto de derechos políticos, sociales y económicos conquistado por las clases trabajadoras en los dos últimos siglos, y sobre los cuales asentaba su discurso de promover un orden social incluyente y democrático. Asistimos a una involución sin precedentes en la historia del capitalismo contemporáneo. Un proceso desmocratizador.


A partir de los años setenta del siglo pasado, las transnacionales se harán con el poder político cambiando las reglas de juego, alterando el equilibrio de poder entre orden político y orden económico, introduciendo reformas estructurales que dejan sin efecto el pacto social nacido tras la segunda Guerra Mundial, al menos en los países de capitalismo industrial avanzado. Los nuevos hacedores del capitalismo no dudan en imponer un orden mundial que borre del mapa todo obstáculo en su camino hacia el control del mundo. En otros términos ha decidido restringir el uso de la ciudadanía política, recortando al máximo los derechos sociales, económicos, culturales y políticos y renegando de la democracia como forma de vida y espacio vital donde se puede ejercer y realizar la ciudadanía.


Sin espacios para articular la ciudadanía política no es posible concebir la existencia de un ordenamiento democrático. Son dos términos entrelazados de manera orgánica. En la medida que los recortes, la represión y las desigualdades crecen, desaparecen las opciones de vivir en democracia, constatándose el divorcio entre capitalismo y democracia. El mejor ejemplo lo constituye la unidad productiva donde el capital realiza su plusvalor, la fábrica, donde impera la disciplina del capital y el reloj del fordismo y taylorismo marca los tiempos de trabajo y producción. En ella, los trabajadores están siendo sometidos a condiciones laborales cercanas a la esclavitud bajo el chantaje de un expediente regulador, disciplinario o ser despedido. El empresario se convierte en amo y señor, y la patronal puede impulsar las reformas laborales. O haces lo que quiero o te vas a la calle. Ese el discurso dominante. Y desde luego tal premisa poco o nada tiene que ver con un proyecto democrático, inclusivo y creador de ciudadanía.

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Venezuela denuncia la infiltración de grupos de choque formados en México

Los hechos violentos ocurridos este miércoles sólo tenían una intencionalidad política; querían derrotar a un gobierno legítimo, amparado en lalegitimidad y en la constitucionalidad, afirmó este jueves el presidente venezolano, Nicolás Maduro. Sostuvo que enfrenta un plan preconcebido en Washington para derrocarlo. Más aún, su gobierno denunció que en los enfrentamientos participaron grupos entrenados en México y financiados entre otros por el ex subsecretario estadunidense de Estado Otto Reich.


El ministro de Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, denunció que grupos de infiltrados entrenados en México desataron los enfrentamientos del miércoles tras una protesta estudiantil opositora, de lo que identificó como el plan fiesta mexicana, implementado por grupos de extrema derecha que, subrayó, buscan llevar al país a la guerra civil.


De 2010 a 2012 se realizaron reuniones dentro y fuera de Venezuela para acordar el entrenamiento de grupos para generar caos y violencia y México fue escenario de esos encuentros, afirmó el ministro. Dijo que una de las más importantes reuniones que se realizaron para preparar a esos grupos ocurrió en México, en octubre de 2010.


Según Rodríguez Torres, los hechos violentos de este miércoles, tras varios días de manifestaciones estudiantiles contra la inseguridad, la inflación y la falta de productos básicos, fueron actos de carácter conspirativo y organizados por Gustavo Tovar Arroyo, a quien calificó de radical y fascista y ubicó al frente de la ONG Humano y Libre.


Aseguró que esos encuentros han sido financiados por el banquero Eligio Cedeño y el ex subsecretario de Estado para América Latina de Estados Unidos, Otto Reich. Entre los asistentes a las reuniones mencionó a Gaby Arellano que, indicó, atizó la protesta de esta semana, así como Vilcar Fernández, Yon Goicochea y el alcalde metropolitano caraqueño David Smolansky, entre otros.


Estados Unidos negó tener injerencia en la política interna de Venezuela. La vocera del Departamento de Estado, Marie Harf, rechazó las teorías de conspiración y rumores.
En tanto, una tensa calma

prevalecía hoy en Caracas, en medio de una mayor presencia policiaca y militar como parte del reforzamiento de la seguridad que dispuso el gobierno tras los violentos incidentes ocurridos la víspera en el centro y este de la capital, que dejaron tres muertos, 66 heridos incluidos 17 militares y policías– y 69 detenidos, según un balance de la fiscal general, Luisa Ortega.


En algunas zonas del este de la capital se realizaron pequeñas manifestaciones de estudiantes opositores, que se desarrollaron de forma pacífica, así como marchas de un puñado de chavistas que respondieron a una convocatoria del gobierno de Maduro, con la consigna: Venezuela unida contra el fascismo

Por la noche, en un mensaje por cadena nacional, Maduro declaró: se quiere forzar la historia; es un aborto de la historia que se utilice un plan preconcebido en Washington para que arremetan contra la sociedad. Se han trazado un plan para derrocarme. No me vengan a decir que la marcha de ayer fue convertida en violenta por la represión del gobierno. Lo que tuvo la policía fue paciencia.


Advirtió que nadie lo va a sacar de su lucha por la patria. Llamó a seguir trabajando para derrotar la violencia fascista y anunció que este viernes, Día del Amor, presentará el Plan de Paz y Convivencia y el sábado toda Venezuela se movilizará por la paz y por la vida.
El gobernante bolivariano acusó a la agencia Afp de encabezar la manipulación informativa" y defendió la salida del aire de un canal colombiano por transmitir la zozobra de un intento golpista.


Mostró videos, fotografías, testimonios, de la violencia criminal que se ejerció de manera coordinada a partir de un plan para llenar Venezuela de violencia y sangre, e hizo énfasis en los llamados previos del dirigente opositor Leopoldo López a movilizarse en a calle contra el gobierno.
López, aseveró Maduro, deber ir preso.


Horas ante, el canciller Elías Jaua acusó a López, del partido Voluntad Popular, de ser financiado por Estados Unidos desde hace tiempo.
El dirigente de Voluntad Popular, Carlos Vecchio, dijo que recibieron informaciones extraoficiales de una supuesta orden de detención contra López, e indicó que el político se encuentra en su casa con sus abogados, pero que no saldrá del país. Voluntad Poplar aseveró que su local caraqueño fue allanado por fuerzas de seguridad.


El ex candidato presidencial opositor Henrique Capriles afirmó que la violencia le interesa a este gobierno para tapar la crisis que estamos viviendo, y abogó por el diálogo. Dijo que no están dadas las condiciones para pedir la salida del presidente Maduro, rechazó que la oposición promueva un golpe de Estado, e indicó que las intentonas no las hacen los civiles, sino los militares.
El portal Noticias 24, de Venezuela, reportó que la Fiscalía General de la República emitió orden de c

aptura contra el jefe de la Casa Militar durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, Iván Carratú Molina, y el ex embajador venezolano en Colombia, Fernando Gerbasi, por su presunta vinculación con los actos de violencia del miércoles.


Añadió que el canal Venezolana de Televisión presentó un audio en el que Carratú y Gerbasi comparan lo ocurrido durante el golpe de Estado en abril de 2002, con lo sucedido en los disturbios de las últimas horas, y refirió que el presidente Nicolás Maduro se preguntó: ¿cómo sabían ellos que iba a haber muertos hoy en Venezuela?

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Jueves, 13 Febrero 2014 05:58

Violentas manifestaciones en Venezuela

Violentas manifestaciones en Venezuela

Al menos tres personas murieron y 23 resultaron heridas ayer en Caracas en el marco de las movilizaciones en rechazo y apoyo al presidente Nicolás Maduro. Estudiantes simpatizantes de la oposición, acompañados de varios políticos, se agolparon desde la mañana en la Plaza Venezuela, en el centro de la capital, para denunciar la política económica del gobierno y exigir la liberación de universitarios detenidos en los últimos días en protestas en el interior del país. Al mismo tiempo, oleadas de manifestantes vestidos de rojo, el color del chavismo, se dieron cita en distintas plazas de Caracas y otros estados del país para celebrar los 200 años de la denominada Batalla de la Victoria, con motivo de la cual se conmemora en Venezuela el Día de la Juventud. "Aquellos sectores políticos que quieran expresar su opinión en el país pueden hacerlo como siempre, pero tienen la obligación de hacerlo en paz, con respeto a la vida, al pueblo, no como vimos recientemente en los ataques hacia la familia del gobernador del estado Táchira, Vielma Mora, por parte de los sectores nazi-fascistas", expresó Maduro.


El jefe de Estado, quien llegó acompañado a la marcha oficialista de varios de sus ministros, aseguró que viene rebrotando en Venezuela una corriente nazi-fascista que pretende llevar al país por el camino de la violencia y el caos. "No podemos dejarnos sacar del centro de nuestra vida y del trabajo por cuatro vagos violentos de la cúpula de la derecha. La trilogía del mal representa el capitalismo privatizador, son la expresión del pasado y de quienes negaron el derecho al estudio a todos ustedes", dijo.


El presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, confirmó la muerte de un supuesto militante chavista de 40 años, identificado como Juan Montoya, en un hecho que atribuyó al "fascismo". "El fascismo estaba ahí, ahí en la Fiscalía y lo estaban cazando, a un camarada íntegro, luchador. Fue asesinado vilmente por el fascismo", afirmó Cabello al dar la noticia durante un acto en el estado Aragua (centro-norte). Según el relato de Cabello, la muerte se produjo en una zona del oeste de Caracas conocida como La Candelaria, sede de la Fiscalía y donde la oposición concluyó la marcha convocada. Las otras víctimas fatales son Bassil Alejandro Dacosta, un estudiante de 24 años que murió mientras era intervenido por la herida de la bala en la cabeza con la que había ingresado al hospital, y Neyder Arellano Sierra, también estudiante y también baleado en la cabeza, según el diario El Universal de Caracas.


A la concentración antichavista asistieron dirigentes opositores, como Henrique Capriles, gobernador de Miranda, la diputada María Corina Machado, Leopoldo López, de Voluntad Popular, y Antonio Ledezma, alcalde metropolitano de Caracas. En medio de banderas naranja, amarillas y azules, los colores de la oposición, se exigía la liberación de tres estudiantes tachirenses encarcelados, acusados de haber asediado la casa del gobernador Mora y se reclamó por la escasez de alimentos y productos básicos.


"No nos vamos a arrodillar, que le echen bola (empeño), vamos a ver quién puede más. ¡Tienen a nuestros estudiantes presos, los queremos libres!", clamó David Smolansky, alcalde del municipio caraqueño de El Hatillo y ex dirigente estudiantil, mientras la multitud coreaba: "Y va a caer, y va a caer, este gobierno va a caer". Medios opositores y organizaciones estudiantiles señalaron que cinco jóvenes resultaron heridos de bala el martes en Mérida, luego de que individuos en moto abrieran fuego contra la protesta. Los universitarios que encabezaron la marcha a la Fiscalía dijeron que no desistirían de su protesta hasta que sus compañeros sean liberados, alegando que las autoridades no tienen pruebas de que cometieran hechos fuera de la ley.


El presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Juan Requesens, dijo que la manifestación de los jóvenes es pacífica y que el gobierno debe sacarse de la cabeza que pretenden derrocarlo. "Haremos todas las diligencias que tengamos que hacer para que liberen a nuestros compañeros, que el gobierno entienda que nuestra protesta es pacífica y siempre en el marco de la Constitución. El movimiento estudiantil no se va a involucrar en una agenda para tumbar el gobierno porque no es nuestra naturaleza, para eso están los políticos", indicó.


En las manifestaciones oficialistas la consigna era el apoyo a Maduro y las medidas que lanzó para combatir la llamada "guerra económica", señalada por el gobierno como la responsable de la inflación anualizada de 56,3 por ciento y la escasez de distintos alimentos y productos. Las concentraciones del gobierno fueron transmitidas en directo por la televisión estatal y contaron con la presencia del mandatario, mientras que las cadenas privadas difundieron simultáneamente las manifestaciones opositoras.


Dentro de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) que reúne a 29 partidos opositores, el sector que encabeza López, a quien secunda la diputada Machado, quedó enfrentado al que lidera Capriles, hasta ahora considerado líder de la oposición. "Nosotros no hemos abandonado la lucha y nunca lo haremos, pero si la lucha es con carácter violento no estaremos allí, porque eso no nos llevará a un cambio real y permanente; el caos no se resuelve con más caos", sostuvo Capriles, según un comunicado que difundió su oficina de prensa.

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Las limitaciones de los programas antipobreza

La evidencia de que la aplicación de las políticas neoliberales conduce a un crecimiento de las desigualdades y de la pobreza así como a un aumento del endeudamiento de la población y el consiguiente aumento del sector bancario es enorme. Las experiencias en Latinoamérica (donde estas políticas se llevaron a cabo con toda intensidad a finales del siglo XX) y en la Unión Europea (donde se han estado aplicando durante las dos últimas décadas) muestran claramente esta realidad. Las desigualdades, tanto en Latinoamérica entonces como en la Unión Europea ahora, crecieron enormemente, como también lo hizo la pobreza, así como el sector financiero.

Mientras que mucho se ha escrito sobre esta situación en la UE, poco se conoce de las consecuencias del neoliberalismo en América Latina, lo cual es preocupante, pues mucho de lo que está ocurriendo ahora en la UE ocurrió antes en Latinoamérica. Y de ahí la especial relevancia de estudiar la experiencia latinoamericana. Una de estas experiencias que merece especial atención es la respuesta de los partidos de centroizquierda e izquierda al problema del aumento de la pobreza que ocurrió predominantemente en el periodo neoliberal. Antes de expandir este tema, es importante hacer dos observaciones. Una es que Latinoamérica es un continente muy distinto a Europa. Y otra, que tanto Latinoamérica como Europa son continentes con una enorme variedad de países, lo cual dificulta poder hablar de experiencias latinoamericanas sin añadir inmediatamente los diferentes matices que existen entre los distintos países que componen aquel continente.


El caso de Latinoamérica


Dicho esto, permítanme que hable de la situación social, enfatizando algunos elementos que aquellas experiencias tienen en común. Y uno de ellos es el elevado nivel de las desigualdades existentes en la gran mayoría de aquellos países, nivel que se acentuó todavía más durante la época neoliberal, y ello como resultado de la aplicación de políticas públicas neoliberales encaminadas precisamente a aumentar las desigualdades y que crearon, como consecuencia, el enorme crecimiento de la pobreza. Veamos los datos.


Mírese como se mire, y escójase el indicador que se escoja, todos los indicadores señalan a Latinoamérica como uno de los continentes con mayores desigualdades hoy en el mundo. Y entre ellos, Brasil alcanza su máximo nivel. Su índice de Gini (el indicador más común que se utiliza para medir la desigualdad) es uno de los más altos del mundo, 0,529 en 2011. A mayor el número, mayor es el nivel de desigualdades de un país (yendo de 0 a 1).


Decir que un país es muy desigual nos permite ya predecir qué otros indicadores estarán presentes. Alta desigualdad quiere decir gran concentración de la riqueza, lo cual quiere decir gran influencia política de los más ricos sobre el Estado y la vida política, lo cual quiere decir políticas fiscales muy poco progresivas y muy regresivas, lo cual quiere decir unos ingresos al Estado muy pobres. Esto es lo que pasa en España (incluyendo Catalunya), y en mucho mayor tamaño y dimensiones es también lo que pasa en Brasil y en la mayoría de países de América Latina. Los ingresos al Estado que derivan de la imposición directa (es decir, de los impuestos sobre las rentas) representan solo el 19% de todos los ingresos al Estado en Brasil, un porcentaje mucho menor que el que existe en el promedio de los países de la OCDE por impuestos directos (33%). Esta es una de las causas que los Estados sean tan pobres.


Los ingresos al Estado, sin embargo, pueden incrementarse o disminuir sin que haya cambios significativos en las políticas fiscales. Y ello como consecuencia del estado de la economía. Por ejemplo, si la economía crece mucho, aumenta con ello el consumo, y con ello los ingresos al Estado que se basan en el consumo, tal como ocurrió en España en la época del boom inmobiliario. Y esto es lo que también ocurrió en América Latina cuando hubo un boom resultado del aumento de los precios de los productos que exportaban. En realidad, la situación es incluso más acentuada en América Latina. En Brasil, por ejemplo, los impuestos indirectos –impuestos sobre el consumo– representan el 49% de todos los impuestos, un porcentaje mayor que el promedio de la OCDE, 34%.


Qué hicieron los partidos de izquierda ante la pobreza

El fracaso de las políticas neoliberales explica la sustitución de los partidos gobernantes que impusieron tales políticas por partidos de centroizquierda e izquierda en la gran mayoría de países de América Latina (a partir de los años noventa). Y los datos muestran las consecuencias de este cambio. Según la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) el gasto público social pasó de ser de $318 per cápita en 1990 a $819 en 2008 (en dólares constantes) en el promedio de Latinoamérica. Y si miramos el gasto público social como porcentaje de todo el gasto público, vemos que subió, durante el mismo periodo, de un 45% a un 63%. Este es un indicador de la sensibilidad social de las izquierdas.


Ahora bien, lo que también caracteriza las respuestas de las izquierdas al enorme crecimiento de las desigualdades (resultado de las políticas neoliberales) ha sido el gran predominio de los programas antipobreza en sus políticas públicas. Programas que se basan en transferencias públicas a distintos grupos poblacionales, sujetas a condiciones y exigencias a los beneficiarios según el programa. En definitiva, son programas antipobreza orientados a disminuir la pobreza, bien mediante la transferencia de fondos, bien ofreciendo crédito o cheques a las familias (por lo general, gestionados por la madre o esposa de la familia), garantizando un mínimo de rentas. En realidad, el gasto en estos programas antipobreza como porcentaje del PIB creció mucho más rápidamente (3,5% durante el periodo 1990-2008) que el que iba a los servicios públicos del Estado del Bienestar tales como sanidad, educación, vivienda o saneamiento, entre otros. Así, en sanidad creció solo un 1%, y en vivienda solo un 0,4%.


Resultado de ello, el gasto público social antipobreza (programas de transferencia de dinero a las poblaciones pobres) pasó a representar más del 50% de todo el incremento del gasto público social entre 1990 y 2008. Esta situación llevó a ciertas situaciones contradictorias (como bien señala Lena Lavinas en su excelente artículo "21st Century Welfare" en New Left Review, Nov/Dic 2013, del cual extraigo la mayoría de datos que presento en este artículo), tales como que algunas transferencias públicas a las familias se hacen condicionadas a que las familias envíen sus niños a las escuelas o centros de salud públicos cuando, en realidad, no existen tales centros o escuelas en los lugares donde residen estas familias.


¿Han sido estos programas exitosos?


La respuesta a esta pregunta no puede ser un simple sí o no. La pobreza ha disminuido en la mayoría de estos países. Ahora bien, lo que parece evidente -a partir de la evidencia existente- es que, excepto en el caso de la pobreza extrema, en la pobreza en general su impacto reductivo ha sido limitado. Otros factores han jugado un papel mucho mayor en esta reducción de la pobreza. En uno de los estudios más detallados y rigurosos sobre las causas de la disminución de la pobreza en Brasil, llevado a cabo por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística IBGE (citado por Lavinas), se documenta que las principales causas del descenso de la pobreza en Brasil desde 2001, han sido (1) el crecimiento del empleo y de los salarios como consecuencia del aumento del crecimiento económico, (2) el aumento del salario mínimo, que se incrementó un 94% en el periodo 2001-2012, y muy en tercer lugar (3) los programas antipobreza. El mayor impacto de este último tipo de programas ha sido entre la pobreza extrema, pero entre la pobreza en general ha sido muy limitado.


Por otra parte, la prioridad dada a los programas de transferencias públicas para reducir la pobreza se hizo en varios países a costa de mantener (e incluso acentuar) la pobreza de los servicios públicos del Estado del Bienestar, tales como sanidad y educación. Así, en Brasil el gasto público sanitario (de los más bajos en América Latina) pasó de representar un 13% de todo el gasto público en 2001 a un 11% en 2010 (el gasto público sanitario del gobierno federal representa solo un 0,8% del PIB). Lavinas critica que mientras el consumo de móviles, ordenadores y lavadoras ha crecido exponencialmente, el acceso de la población al agua potable o a servicios de saneamiento apenas ha mejorado. Una consecuencia de este empobrecimiento de los servicios públicos ha sido el notable aumento de los servicios privados, con un crecimiento muy notable de los seguros sanitarios privados y un aumento del crédito para financiarlos (con el consiguiente aumento del sector financiero).


La escasa prioridad dada por los partidos de izquierda a las políticas públicas redistributivas y a las reformas fiscales que permitan, además de unos mayores ingresos al Estado, conseguir mayores efectos redistributivos, ha imposibilitado el establecimiento de programas universales, es decir, servicios públicos de sanidad y educación públicas, por ejemplo, para toda la ciudadanía. Estos programas, junto con programas de creación de empleo y altos salarios, tienen mayor aprobación popular, mayor impacto reductor de la pobreza y mayor impacto redistributivo que programas de apoyo a sectores vulnerables a través de programas de transferencia de dinero a los pobres, tal como hemos demostrado Walter Korpi, Joakim Palme y Vicenç Navarro, entre otros. Estos últimos tienen un impacto menor en reducir la pobreza y en disminuir las desigualdades. La evidencia de ello en Latinoamérica y en Europa es robusta y convincente.


Mientras que la pobreza extrema ha disminuido, las desigualdades permanecen muy elevadas y los servicios públicos permanecen subfinanciados. Los países que tienen menos pobreza, como los países nórdicos de Europa, han alcanzado este resultado a través de los primeros, y no a través de los segundos tipos de intervenciones. El enorme crecimiento de las desigualdades y de la pobreza en España (incluyendo Catalunya) no se resolverá mediante transferencia de fondos a las poblaciones pobres para mantener un nivel (generalmente muy mínimo) de renta, sino a través de políticas macroeconómicas de creación de empleo y subida de salarios (con un aumento considerable del salario mínimo, entre otras intervenciones) y políticas sociales de carácter universal, con corrección del enorme déficit social que existe en España (incluyendo Catalunya).

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