Lunes, 09 Diciembre 2013 09:04

Maduro pasó el test de las municipales

En los comicios municipales celebrados ayer en Venezuela el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) obtuvo una mayoría de alcaldías frente a la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD). De un total de 335 municipios, el socialismo consiguió 196 y la oposición 53, de acuerdo con el primer cómputo dado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) al cierre de esta edición. La participación fue de poco más del 58 por ciento, siendo que el voto no es obligatorio.

 

Tanto el oficialismo como la oposición consideraban estas elecciones como un virtual plebiscito del gobierno de Nicolás Maduro, tras el ajustado triunfo de éste en las últimas presidenciales ante Henrique Capriles Radonski. Si bien el PSUV se impuso en la mayoría de las regiones, la oposición conquistó plazas importantes como Barinas y Valencia. Además, la alcaldía mayor de Caracas, que la disputaban el actual titular, Antonio Ledezma y el ex ministro de Comunicación, Ernesto Villegas, quedó en manos del primero. Por otra parte, en Libertador (Distrito capital), el más poblado del los cinco municipios caraqueños, fue reelecto Jorge Rodríguez, jefe de campaña del chavismo.


Luego de votar en un colegio de Caracas, Maduro llamó a los candidatos a las elecciones a aceptar los resultados en paz y dijo haber tomado todas las medidas para neutralizar supuestas loqueras (locuras) destinadas a conspirar contra el proceso electoral. Vestido con una chaqueta con los colores de la bandera de Venezuela, el mandatario pidió a los venezolanos "dejar la flojera" para ir a votar, en medio de reportes sobre una participación electoral moderada. Ladeado por su vicepresidente, Jorge Arreaza, y tres de los cinco candidatos a alcaldes del chavismo por Caracas, el presidente dijo antes de que se conocieran los resultados electorales: "Salir a votar y luego cuando venga la palabra del CNE será palabra sagrada, yo les pido a los que ganen que ganen con honor y a los que pierdan que con máxima conciencia acepten la derrota y sigan trabajando por su comunidad en paz", agregó.


Al cumplirse un año de la última aparición pública de Hugo Chávez, el presidente mostró el llamado Plan de la Patria, programa de Gobierno con el que el mandatario fallecido ganó las elecciones de octubre del año pasado. "Hoy es el día del amor y de la lealtad a Chávez, quien nos enseñó el valor espiritual y práctico de lo que es la patria", dijo en referencia al decreto promulgado por él, en el que proclama el día de las elecciones como el Día de la Lealtad a Chávez. "Hace un año él dejó con su testamento, nos dejó a sus hijos encargados de esta obra", señaló.


Maduro elogió además a la democracia venezolana al destacar que en los últimos 15 años se celebraron 19 elecciones y salió al paso de quienes afirman que en Venezuela hay una dictadura. "Esta extraña dictadura que hay en Venezuela, muy extraña", ironizó mientras enumeraba algunos de los procesos electorales celebrados en los últimos años. Además, reiteró su llamado a los alcaldes que resulten ganadores a una reunión mañana en el Palacio de Miraflores para "sentarnos a trabajar."


Por su parte, el líder de la oposición venezolana, Henrique Capriles, criticó el desarrollo de la campaña para los comicios municipales. "Estamos complacidos a pesar de todas las dificultades, de todos los obstáculos, de todos los tropiezos, de todos los abusos. Esta ha sido probablemente la campaña más abusiva de parte de quienes tienen el Gobierno", dijo el líder de la MUD tras sufragar en un colegio del este de Caracas. El gobernador del estado de Miranda acusó a Maduro de hacer campaña el mismo día de las elecciones, al aparecer, acompañado de varios de los candidatos oficialistas ante la prensa tras sufragar, lo que, recordó, está prohibido por el CNE. "Eso es un descaro de Maduro, poner candidatos que están en un proceso electoral", afirmó en una tarima habilitada en el colegio del este de Caracas donde votó. Asimismo, recordó que la campaña finalizó oficialmente a las 12 de la noche del jueves y conminó al CNE a "hacer su tarea".
El asesinato de una joven que ejercía como autoridad de mesa en el estado Trujillo y la detonación de un artefacto explosivo cerca de un centro de votación en Maracaibo, capital del estado Zulia, empañaron las elecciones municipales. El homicidio fue confirmado por el propio Maduro, luego de votar. No descartó que los autores fueran "restos de grupos desesperados", informó el canal Globovisión. En Maracaibo, segunda ciudad del país, a una cuadra de un colegio en el que se votaba detonó un explosivo lanzado contra una camioneta que sólo causó daños al vehículo y no alteró el proceso electoral, reportó la agencia noticiosa estatal AVN.


Hasta entonces, la jornada se desarrollaba en pleno orden, sin incidentes significativos, excepto por la gran cantidad de votos nulos en Caracas, anunciada tanto por la jefa de gobierno del Distrito Capital, la chavista Jacqueline Faría, como por el candidato opositor a alcalde del municipio


Libertador, Ismael García. La vicepresidenta del CNE, Sandra Oblitas, dijo que pudo deberse a confusión derivada del hecho de que tanto en los cinco municipios caraqueños como en los dos de Alto Apure, en el estado Apure, se escogieron alcaldes y concejales municipales y metropolitanos en boletas diferentes.

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Lunes, 09 Diciembre 2013 08:53

Payasos

En las obras de Shakespeare hay sólo dos figuras que se atreven a decir toda la verdad: el rey y el payaso, comentó el gran director de teatro Jonathan Miller a Studs Terkel, el extraordinario entrevistador e historiador oral. El rey puede decir absolutamente todo porque tiene autoridad suprema. "La otra manera de decir la verdad es no tener absolutamente ninguna autoridad, lo cual permite que la gente ignore lo que dices y, por lo tanto, estás en posición para decir lo que se te antoje... El payaso no tiene nada que perder, y el rey nunca puede perder lo que tiene".

 

Todos los demás mienten o se callan o no lo dicen todo ante el temor de caer al nivel del bufón mientras intentan escalar hacia el rey, comenta Miller.


Un par de payasos/bufones en Estados Unidos, Jon Stewart y Stephen Colbert, ofrecen un gran respiro ante la torrente de propaganda, manipulación y noticias de todos los días. Cuatro noches a la semana en sus programas de cablevisión, Stewart como conductor de un noticiero ficticio, The Daily Show, y Colbert, quien asume la identidad de un comentarista conservador rico en su programa The Colbert Report, no sólo se burlan de las autoridades políticas o mediáticas, sino de toda noticia que les parezca absurda, pretenciosa o engañosa.
El resultado: ambos son puntos de referencia nacional. Stewart ha sido declarado como el periodista más confiable del país en una encuesta de la revista Time, y eso que es locutor de un noticiero ficticio. Según algunas encuestas, ambos son la principal fuente de información política para los jóvenes, el sector más codiciado del teleauditorio nacional.


Cada noche unos 2 millones sintonizan The Daily Show (tres veces la audiencia de CNN) para ver cómo Stewart y su equipo de corresponsales abordan las noticias, no sólo para reírse, sino para algo más serio, acercarse a la neta. Muchos se quedan para ver el programa de su colega que sigue inmediatamente después. Una nación desesperada y agradecida sintoniza a Stewart porque hace la tarea a la que los medios de noticias han abdicado: rastrear el historial público para hacer que los políticos y periodistas rindan cuentas, comenta Rolling Stone. Ambos se pueden consultar en (the dailyshow y colbert nation)


Lo que hacemos es crítica social, sólo que lo hacemos a través de la comedia, resume Stewart, quien ha comentado que aunque la sátira puede ser catártica y puede avergonzar a poderosos, en sí no cambia las cosas, y señala que esa es la diferencia entre ser un revolucionario y ser un satírico. Pero afirma: somos una expresión de la insatisfacción de la gente con las instituciones existentes.


Ambos son parte de una larga tradición de cómicos como críticos sociales que han impactado la cultura y el debate político nacional a lo largo de la historia de este país. Entre los genios de la sátira se tendría que mencionar a Mark Twain, o en algunos momentos Chaplin o Marx (Groucho), o los cómicos Lenny Bruce, George Carlin, Tom Lehrer y Richard Pryor, y hoy día Bill Maher, entre tantos más. Ni hablar de los grandes caricaturistas.


El uso del humor como arma de crítica social y política se ha expresado en diversos momentos. Por ejemplo, durante el movimiento antiguerra y anticapitalista de los 60, el líder de los Yippies, Abbie Hoffman, convocó a una manifestación masiva alrededor del Pentágono, donde prometió hacer levitar el enorme edificio. Las autoridades primero lo descartaron como una bobería más, pero por si las dudas desplegaron a sus fuerzas para ver si a fin de cuentas algo sucedía. En otro momento, al ganarse una beca de unos miles de dólares, la canjeó por puros billetes de un dólar, se subió con cómplices al balcón para turistas de la Bolsa de Valores de Nueva York y los hicieron llover, para ver cómo los corredores se volvían histéricos brincando por los billetes.


En la gran batalla en Seattle, donde decenas de miles tomaron las calles para frenar la reunión de la Organización Mundial de Comercio en 1999, activistas entrenados por el Ruckus Society y otros escalaron edificios y puentes, dejando caer mantas maravillosas contra la globalización empresarial, asombrando a las autoridades y provocando sonrisas entre todos los demás. Payasos y mimos caminaban detrás de ministros de los gobiernos del mundo, imitándolos. Hubo un momento en que un delegado ruso no aguantó la burla y sacó una pistola, gritando ya basta. El movimiento altermundista que arrancó ahí continuó usando títeres enormes para burlarse de los políticos que promovían el libre comercio y en una de las movilizaciones masivas en Washington, poco después, la policía secuestró a todos los títeres de un almacén –los primeros títeres presos políticos–, ya que aparentemente eran muy peligrosos.


Los Yes Men utilizan la burla para enfrentar a los grandes intereses empresariales, mostrándose como representantes de ellos en conferencias de prensa nacionales y en foros empresariales, lo que provocó respuestas en verdad histéricas de ejecutivos y voceros de empresas como Monsanto, Halliburton y Shell, o de la Cámara de Comercio. A veces sus actos son más sencillos, como durante los mejores días de Ocupa Wall Street, cuando las autoridades pusieron un cerco alrededor de la famosa escultura monumental de un toro en Broadway, símbolo del poder financiero, y colocaron policías y una patrulla para vigilar el sitio. Una mañana aparecieron dos payasos, con el vestuario clásico (zapatos gigantes, bolas en la nariz), y se brincaron la valla de metal. Los policías los empezaron a corretear dentro de la placita alrededor del toro y de repente apareció un matador, con capa, quien se subió en la patrulla para desafiar al toro. Ver
Los payasos rompen la maldición del juego de poder. Y tal vez más que en Shakespeare, a veces hasta desnudan al emperador. Son algunos de los mejores guías a Estados Unidos. Y a veces la risa es esencial al tratar de entender este país.

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Lunes, 09 Diciembre 2013 08:48

La oposición radicaliza sus protestas

El frente opositor ucraniano volvió a copar la simbólica Plaza de la Independencia. Más de 100.000 manifestantes pidieron ayer la renuncia del presidente Viktor Yanukovich, un llamado a elecciones anticipadas y el acercamiento a la Unión Europea, en detrimento de la actual alianza con Rusia. La llamaron la "Marcha del millón", pero se quedó corta, pese a la tensión que aún domina muchas partes de la capital, Kiev, y del oeste del país, donde sólo se habla ucraniano, a diferencia del este, donde la mayoría también habla ruso, y muchos se sienten más cercanos al Viejo Continente que a Moscú. La policía contó más de 100.000 manifestantes, mientras que los organizadores hablaron de cientos de miles de personas. La hija la ex primera ministra Julia Timoshenko, actualmente en prisión, fue una de las personas que habló ante la multitud y leyó un mensaje de su madre. "No se rindan y no se sienten con ellos a la mesa", pidió la política de 53 años a través de su hija Yevguenia Timoshenko. Muchos de los manifestantes aseguraron a los medios presentes que se trata de una revolución como la que los mismos grupos pro europeos lideraron hace nueve años contra Yanukovich, el mismo hombre que hoy está en el poder. La llamada Revolución Naranja, dirigida entre otras por Timoshenko, fue un levantamiento popular que cuestionó y logró revertir la victoria electoral del actual presidente, quien era y sigue siendo considerado como un férreo aliado de Moscú. En aquel momento, Yanukovich acusó a las potencias europeas de haber financiado y promocionado esa revuelta. Sin embargo, durante su mandato tuvo algunos acercamientos con Bruselas, aunque nunca puso en peligro su alianza con Rusia.

 

Esta polarización entre los sectores promoscovitas y los proeuropeos volvió a poner en jaque la estabilidad del país hace unas semanas, después de que el presidente Yanukovich anunciara que suspendía la firma de un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (UE). Según denunció la oposición y más tarde confirmó el gobierno ucraniano, Yanukovich cedió a las presiones de Rusia, que amenazó con suspender toda la cooperación bilateral si firmaba el acuerdo con Bruselas.


La reunión entre el presidente ucraniano y su par ruso Vladimir Putin el viernes pasado enardeció aún más a los opositores, quienes además denunciaron que el Kremlin está intentando sumar a Ucrania en su unión aduanera, que por ahora sólo incluye a Kasajistán y Bielorrusia, otras dos ex repúblicas soviéticas. Oficialmente, se informó que la reunión entre los mandatarios tuvo como prioridad el abastecimiento de gas ruso a precios menores que los del mercado.


Por eso, además de copar la simbólica Plaza de la Independencia, algunas columnas de manifestantes, principalmente simpatizantes del partido nacionalista Svoboda, marcharon por Kiev y levantaron barricadas para bloquear los accesos a la mayoría de los edificios oficiales en el llamado Barrio Gubernamental de la capital. Además, expandieron el campamento de la protesta a la zona gubernamental y a varias avenidas centrales de la capital y también hubo quienes derribaron una estatua de Vladimir Lenin.


Ante el anuncio de la oposición de expandir su protesta a toda la ciudad, el gobierno ucraniano desplegó al menos mil policías antidisturbios alrededor de la sede de la Presidencia, mientras que efectivos de las tropas del Ministerio del Interior rodeaban el edificio de la Rada Suprema (Parlamento). El gobierno también respondió con la apertura de una causa penal, mediante el Servicio de Seguridad de Ucrania, por "acciones dirigidas a la toma del poder del Estado", delito que, según la Constitución de ese país, va contra la seguridad nacional y puede ser castigado con penas de hasta diez años de cárcel.


La oposición ucraniana, en tanto, calificó de provocación la apertura de la investigación penal por parte de los servicios secretos, mientras que el líder del partido opositor Batkivshina, Arseni Yatseniuk, dijo que el gobierno de Yanukovich se está preparando para declarar el estado de excepción.


Ante la creciente tensión, la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, viajará a Kiev esta semana para impulsar una solución política, según informó ayer la Comisión Europea. Dirigentes de la UE y de los gobiernos europeos ya han manifestado su apoyo a los opositores que reclaman el ingreso pleno de su país al bloque vecino.


El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, habló ayer por teléfono con Yanukovich, a quien le transmitió su preocupación por la situación que se vive en ese país y llamó al gobierno y a la oposición a mantener un diálogo pacífico. Según un comunicado de la ONU, durante la conversación con Yanukovich, Ban señaló que en ningún caso se debe recurrir a la violencia para resolver la crisis generada en Ucrania. Además, el secretario general dio la bienvenida a las garantías del presidente ucraniano de iniciar consultas para calmar la situación.

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Sábado, 07 Diciembre 2013 08:37

"La impunidad reina en toda Colombia"

"La impunidad reina en toda Colombia"

El dirigente campesino de la comunidad de San José de Apartadó, en Colombia, explica a Diagonal la situación que atraviesan las comunidades indígenas colombianas. Jesús Emilio Tuberquia se muestra pesimista con el proceso de paz.

 

"Un campesino de cuna". Así se define Jesús Emilio Tuberquia, uno de los fundadores de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó (región de Urabá, al noroeste de Colombia), y actualmente coordinador general. Constituida en 1997 con 500 personas de comunidades y fincas cercanas, los orígenes de la Comunidad de Paz de San José remiten a los crímenes y la represión tanto del Ejército como de los grupos paramilitares (matanzas de 1996, 1997 y después en 2005), de los que huía la población campesina.

 

Se trata de una propuesta de autonomía comunitaria, que defiende la "no violencia" y no toma partido entre los dos bandos del conflicto armado (estado y guerrilla de las FARC). A pesar de su rechazo a las armas y a implicarse en el conflicto, los campesinos sufren diariamente, aún hoy, la violencia de militares y paramilitares.


¿Cómo definirías la Comunidad de Paz de San José de Apartadó?

 

En primer lugar, no tenemos relación con los actores del conflicto armado, el Estado colombiano y las FARC. Pedimos que se respete nuestro espacio y autonomía. Esto es decisivo. En el día a día, damos importancia al trabajo comunitario, por ejemplo, para construir una escuela, un centro de salud, arreglar caminos o para la siembra. La comunidad es también un espacio de solidaridad y lucha, como una familia. Y actúa también como terapia psicológica, pues de manera comunitaria es más fácil afrontar los problemas.


¿Cuáles son sus orígenes?

 

Antes de que se constituyera la Comunidad de Paz en 1997, ya se producían asesinatos y violencia por el conflicto armado. Pero es a mediados de 1996 cuando surge la idea y, el 23 de marzo del año siguiente, hacemos la "declaratoria" con los grandes principios. Pedimos la mediación de la Cruz Roja ante los actores armados, pero se negó. Finalmente se produjo la mediación de la iglesia católica, para que los dos bandos respetaran nuestro planteo de "no violencia" y autonomía frente al Estado y la guerrilla. Sin embargo, alguien mintió porque los crímenes y la violencia han continuado, en el 85 por ciento de los casos perpetrados por militares y paramilitares.

 

¿Cómo se desarrolla la actividad económica en la comunidad?

 

La Comunidad de Paz cuenta con 1.200 habitantes y está formada por diferentes núcleos de población. La titularidad de la tierra se reparte más o menos al 50 por ciento entre la propiedad comunitaria y los propietarios privados. Pero el objetivo es extender el régimen comunitario.

 

Nos dedicamos básicamente a la agricultura, al cultivo de arroz, maíz, frijol, caña de azúcar, cacao, yuca y plátano. Empezamos también ahora con la cría de ganado. Nuestro fin es la autosuficiencia alimentaria y cuando hay algún excedente se destina al mercado local. Por otra parte, la producción de cacao se orienta a los mercados internacionales.
¿Y respecto a la educación?

 

Promovemos una comunidad autónoma y alternativa, al margen del Estado y siguiendo los principios de la pedagogía popular. Los educadores son los mismos jóvenes de la comunidad. Además, nuestros objetivos no son los títulos, sino los aprenderes y saberes prácticos, por ejemplo, para cuidar el campo. No se trata de formar a personas para que se marchen a la ciudad o fuera del país. Procuramos también una formación integral, que considere los derechos y humanos y la protección del medio ambiente.

 

La historia de la Comunidad de Paz no se explica sin la represión ni la violencia estatal. ¿Se mantiene hoy, a pesar de las conversaciones de paz de La Habana?

 

En el entorno de San José de Apartadó se emplazan cuatro bases paramilitares, que realizan continuamente operativos en colaboración con el Ejército. Desapariciones, desplazamientos forzosos, amenazas, coacciones para que no haya denuncias, retención de campesinos, destrucción de cultivos o aves de corral forman parte de la realidad cotidiana. Un grupo de paramilitares, los llamados "Autodefensas Gaitanistas", asesinaron a cinco campesinos de la comunidad el pasado mes de agosto.


¿Consideras que se hace justicia ante estos hechos?


La impunidad reina en toda Colombia. En los últimos 15 años se han producido 261 asesinatos en el entorno de San José de Apartadó, lo que incluye masacres, ejecuciones extrajudiciales, homicidios selectivos y los "falsos positivos". Pensamos que cuando hay una muerte violenta, no cabe manera de resarcirla. Aún así, hay algunos procesos abiertos contra militares y paramilitares. Pero sobre sus mandos, así como contra miembros del Gobierno, no se ha sustanciado ninguna responsabilidad.


¿Cómo es la relación entre la Comunidad de Paz y el estado colombiano?

 

En 2005 rompimos la interlocución con el Estado, a causa de la masacre en la que murieron siete campesinos. Entre los muertos, figuraba Luis Eduardo Guerra, coordinador del Comité de Derechos Humanos de la comunidad y delegado para la Interlocución con el Estado.
Hace aproximadamente un año, retomamos el diálogo por una sentencia de la Corte Constitucional que el Ministerio del Interior debía hacer cumplir. La sentencia instaba a la retractación del Gobierno colombiano por falsas acusaciones y hacía referencia tanto a zonas humanitarias en la comunidad de paz, como a discusiones sobre protección y seguridad. El Gobierno no cumplió la sentencia y rompimos el diálogo.

 

¿Y con otras iniciativas de carácter comunitario?

 

Existen otras iniciativas en diferentes regiones, aunque con otra denominación y planteamientos diferentes. Muchas de las comunidades han sido sometidas e invisibilizadas y, en otros casos, han decidido dialogar con el Estado y participar de algún modo en la política institucional. Aunque la fórmula de la comunidad de paz implique formas de actuación diferentes a las de las luchas de las comunidades campesinas, indígenas o afroamericanas, todos mantenemos la relación y compartimos los mismos problemas.


Por último, ¿Cómo observas el transcurso de las negociaciones entre el gobierno de Santos y las Farc?

 

Se mantiene actualmente la represión del Estado y los paramilitares contra sindicalistas, líderes de derechos humanos y campesinos, entre otros. Además, el Gobierno intenta aprobar el "fuero militar" para garantizar la impunidad de los crímenes que pueda cometer el ejército. ¿De qué paz hablan entonces? Además, no se soluciona el problema social, que es la base del conflicto armado. Cuando a las personas se les arrebata el derecho a la salud, la educación o la tenencia de la tierra, no te dejan más opción que las armas. La idea de Santos es rebajar la tensión del conflicto armado para abrir la puerta a las transnacionales.

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Jueves, 05 Diciembre 2013 08:13

Así se robaron las elecciones en Honduras

Así se robaron las elecciones en Honduras

De asquerosa monstruosidad calificó Xiomara Castro, candidata presidencial del Partido Libertad y Refundación (Libre) los resultados ofrecidos por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) sobre las elecciones del 24 de noviembre en Honduras. Libre ha denunciado sólidamente un sinnúmero de graves irregularidades cometidas en todos los niveles del proceso por el TSE. En virtud de ello Xiomara anunció que su partido no reconocerá esos resultados mientras no le permitan ingresar en el sistema de información y cómputo electoral así como que desconoce la legitimidad de cualquier gobierno producto de este bochornoso asalto.


El desvío por el TSE de 214 mil 575 votos en 14 mil 593 actas físicas de casillas electorales recibidas por el sistema de información de Libre encabeza las irregularidades denunciadas en su Informe Ejecutivo Preliminar sobre las elecciones 2013. De estos votos, argumenta, 82 mil 301 fueron contabilizados de más por el TSE a favor del Partido Nacional (de gobierno), 55 mil 720 no fueron contados a Libre, 34 mil 184 no fueron reconocidos al Partido Anticorrupción, 29 mil 63 no lo fueron al Partido Liberal y 13 mil 307 sufragios les fueron birlados a otros partidos. Añade que varias actas de casilla transmitidas por el TSE a los partidos y divulgadas en su página digital no coinciden con las originales recibidas de los representantes de casilla de Libre, en cuanto a las firmas y valores, lo que confirma las alteraciones.


Libre detectó inflación de resultados en 12 por ciento de las urnas pues el promedio nacional de votación por casilla fue de 61 por ciento. Sin embargo, en ese bloque de urnas es mayor de 70 por ciento y en 85 por ciento de ellas favorecen a Juan Orlando Hernández, candidato del partido de gobierno y ya proclamado ganador de la contienda por el TSE. Ello, señala, obliga a exigir que se compare el padrón electoral con los votantes para descartar el sufragio de migrantes y fallecidos.


El informe añade que de 14 mil 583 actas de casilla existen al menos 2 mil 805 que no fueron trasmitidas a los partidos ni publicadas en su página digital por el TSE. Se agregan a esta categoría otras 2 mil 134 actas enviadas a escrutinio especial y todas las actas cuyo resumen de resultados aparece en cero. En relación a esto Libre recuerda que en la auditoría realizada al sistema electoral previo a las elecciones la OEA, entre otras muchas deficiencias, observó que el procedimiento de escrutinio especial no cumple los requisitos debido a que no se pudo evaluar.


La contundencia de este dato es que si los 883 mil 140 votos correspondientes a las actas enviadas a escrutinio especial se añaden a los restantes, la elección presidencial es ganada por la candidata de Libre. ¿Dónde están esas actas?


Otros datos sensacionales son que cuatro partidos no obtienen ni un solo voto en 78 por ciento de las casillas (mesas electorales para el caso de Honduras). En general, hay cinco partidos que en total sólo recibieron 17 mil 516 votos. ¿Qué quiere decir esto?


Pues me informa un colega acreditado en el comando de campaña de Libre que la única explicación encontrada es que dichas formaciones vendieron al Partido Nacional las credenciales de sus dos representantes en la mayoría de casillas, de modo que ni siquiera esos votos recibieron. Es por ello muy probable que esos partidos, entre ellos el del golpista general Romeo Vázquez, hayan sido creados únicamente para el suculento negocio de ¡vender las credenciales!


El juez Baltazar Garzón, que formó parte de una delegación internacional de 11 observadores a las elecciones hondureñas declaró: por unanimidad constatamos que hubo claros indicios de manipulación y de fraude electoral.


La Fundación Juan Bosh titula su informe de observación: No a otro matadero electoral en América Latina. Huelgan los comentarios.
Libre exige que, conforme a la ley electoral, se proceda, con la presencia de sus representantes a una revisión general de la elección acta por acta y casilla por casilla. Igualmente una auditoría internacional del sistema y que el ministerio público abra una investigación sobre las irregularidades.


Xiomara proclamó: vamos a defender nuestro triunfo en cada una de las comunidades donde sabemos que el pueblo nos espera, haré que se respete cada voto, cada voluntad que se ha entregado en las urnas. Juro por mis hijos que no descansare hasta ver una Honduras libre, soberana e independiente.


Twitter: @aguerraguerra

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Lunes, 02 Diciembre 2013 07:33

La protesta renace con bríos en Ucrania

La protesta renace con bríos en Ucrania

Decenas de miles de manifestantes ucranianos tomaron ayer la plaza de la Independencia de Kiev para pedir la dimisión del presidente del país, Victor Yanukovich, y reclamar una política de integración con la Unión Europea. Medio millón de personas, según los partidos opositores convocantes, y 150.000, de acuerdo con el Ministerio del Interior, acudieron a la principal plaza de la capital ucraniana, después de romper las vallas colocadas por la policía desde la madrugada del sábado, cuando reprimió a los manifestantes que allí acampaban. Cerca de medio centenar de personas tuvo que recibir atención médica. Periodistas también denunciaron que la policía golpeó a los manifestantes con palos y destruyó algunas de las cámaras de televisión que estaban registrando las protestas y la represión. Al mismo tiempo, otro grupo de encapuchados, que se autoidentificó como militantes de derecha, irrumpió y ocupó parte de la sede de la municipalidad de Kiev. Yanukovich convocó a una reunión de emergencia junto a su gabinete, para frenar las protestas.

 

Ante la masiva movilización, los líderes de la oposición convocaron a una huelga general y hasta declararon el inicio de una "revolución", mientras que Yanukovich llamó a una reunión de emergencia en las afueras de Kiev para analizar la posibilidad de implantar un estado de sitio. Después de la tensión provocada el sábado por la represión, Yanukovich prometió en un discurso televisado que haría todo lo que pudiera para acelerar el proceso de acercamiento de Ucrania a la UE. Pero sus palabras no convencieron a los manifestantes.
Desde temprano, miles de personas fueron concentrándose en la simbólica plaza de la Independencia, donde en 2004 estalló la llamada Revolución Naranja (ver aparte), un levantamiento popular que cuestionó y logró revertir la entonces victoria electoral del mismo Yanukovich, quien era considerado como un férreo aliado de Moscú. Las autoridades habían prohibido congregarse en esa plaza.


Las protestas para pedir la dimisión de Yanukovich y su gobierno no se detuvieron en Kiev desde que el 21 de noviembre el presidente anunciara su renuncia temporal a firmar un Acuerdo de Asociación con la UE, alegando que ello tendría un alto costo económico y social en el período de transición para Ucrania. Esta negativa a la integración con la UE supuso para la oposición pro Europa la ruptura de un sueño, el de acercar a la ex república soviética a la familia occidental europea.


Los efectivos antidisturbios consiguieron rechazar dos veces a los manifestantes que intentaron atravesar el vallado policial que protegía el complejo gubernamental, situado a pocos metros de la plaza de la Independencia. La policía consiguió arrebatar a los manifestantes una excavadora con la que en dos ocasiones intentaron abrirse paso hacia el complejo. Tampoco permitieron llegar hasta el lugar a una caravana de 300 vehículos que iban tocando la bocina en señal de apoyo a la protesta. Según fuentes policiales de Kiev, unos cien efectivos resultaron heridos en los enfrentamientos, de los que 35 fueron hospitalizados. También 59 militares enviados para contener a la multitud sufrieron heridas.


"Desde este día, estamos empezando una huelga", anunció el líder ultranacionalista Oleh Tyahniboh, mientras que a su lado el dirigente del movimiento Tercera República de Ucrania y ex ministro del Interior Yuri Lutsenko, declaraba el inicio de una revolución. "Nuestro plan está claro: esto ya no es un mítin o una acción. Es una revolución. Están completando hoy lo que no acabaron durante las protestas masivas de 1991 y 2004", aseguró, en referencia a las protestas que marcaron la salida del país de la ex Unión Soviética y la llamada Revolución Naranja. "La República Socialista Soviética de Ucrania está muriendo hoy aquí. Estamos asistiendo a su funeral", agregó.


Además de la actual crisis política que provocó la decisión del mandatario ucraniano de suspender la firma de un acuerdo comercial y político con la UE –por presuntas presiones de Rusia–, ayer se cumplió un nuevo aniversario del referendo que determinó la independencia de la URSS en 1991. Una de las voces más esperadas fue la del popular ex boxeador de peso pesado devenido en líder opositor, Vitaly Klitschko, quien pidió la renuncia del presidente. "Nos robaron el sueño. Si este gobierno no quiere cumplir con la voluntad del pueblo, entonces no habrá dicho gobierno, no habrá dicho presidente. Habrá un nuevo gobierno y un nuevo presidente", reclamó.


Los funcionarios de la UE recurrieron al uso de la retórica de la Guerra Fría y culparon a la interferencia rusa de lo sucedido en Kiev. "Las medidas adoptadas por Rusia hacia la Asociación Oriental –el programa de la UE para acercar al bloque comunitario con las ex repúblicas soviéticas– son incompatibles con la forma en que las relaciones internacionales deberían funcionar en nuestro continente en el siglo XXI", dijo Herman van Rompuy, presidente del Consejo Europeo.

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Domingo, 01 Diciembre 2013 12:09

Bachelet en su laberinto

Bachelet en su laberinto

No hubo sorpresas. La candidata de Nueva Mayoría, ex Concertación, Michelle Bachelet, obtuvo la primera mayoría relativa, (46.75 por ciento), insuficiente para ser elegida en primera vuelta, teniendo que volver a presentarse el 15 de diciembre con la representante de la derecha pinochetista, Evelyn Matthei, segunda mayoría relativa. Entre ambas aspirantes hay una horquilla porcentual de 22 puntos. En el camino quedaron cuatro representantes de la izquierda anti-binominal, partidarios de convocar una asamblea constituyente. Esa izquierda no obtuvo más de 15 por ciento. Pero en un sistema proporcional equilibrado, Marco Enrique Ominami y su coalición: Si tu quieres, Chile cambia, hubiese obtenido seis diputados; el pacto "nueva Constitución para Chile (igualdad y ecologistas) tres y el Partido Humanista cuatro.


Lo llamativo ha sido el porcentaje de quienes decidieron no acudir a votar. De un total de 13 millones de ciudadanos convocados concurrieron escasamente 6 millones, poniendo de manifiesto el grado de desafección y la falta de credibilidad en un sistema electoral espurio que impide una representación de las voluntades políticas presentes en la vida pública chilena. La abstención superó 50 por ciento. Y si el sistema binominal dañó a la izquierda, otros tres candidatos de la derecha también se han visto perjudicados.


Si no hay muchas novedades, Michelle Bachelet será relegida en segunda vuelta. Y para ello no necesita nuevas alianzas. Quienes apoyaban a la antigua Concertación en el momento crucial hoy están en sus filas, como el Partido Comunista. Si bien Bachelet ha buscado lavar su cara neoliberal y reinventarse, sus consejeros y equipo económico, salvo excepciones, repiten, compartiendo el ideario social-liberal. Por otro lado, la composición del nuevo Parlamento, ambas cámaras, diputados y senadores, le impide cumplir sus promesas realizadas al partido comunista, tratando de mostrar un giro a la izquierda.


Salvo cambios de última hora, Nueva Mayoría, coalición de Bachelet, obtuvo mayoría simple, Concertación, PC e independientes suman 71 diputados de 120. De ellos, seis pertenecen al Partido Comunista y otros cuatro son independientes, aliados a Nueva Mayoría. El resto son demócrata-cristianos, socialistas, del Partido por la Democracia y del Socialdemócrata radical. En el Senado sus fuerzas suman 21 de un total de 38 escaños.


En Chile, Pinochet y la derecha hicieron una política de amarre que impide cualquier reforma estructural sin tener las 3/5 partes de los parlamentarios. Entre ellas, por ejemplo, derogar la ley de amnistía e impunidad por crímenes de lesa humanidad, modificar la ley electoral binominal, desprenderse de la ley antiterrorista de 1982 o reducir la autonomía de las fuerzas armadas para nombrar sus comandantes en jefe.


Veamos algunos casos concretos. La reforma constitucional requiere una mayoría de dos tercios, 80 diputados y 26 senadores. Bachelet y su coalición no han logrado esta cifra. Así es imposible convocar a una asamblea constituyente. Por otro lado, la reforma electoral, verdadero nudo gordiano del régimen, necesita contar con las tres quintas partes, es decir, 72 diputados y 23 senadores, otro imposible. Y en cuanto a la tan cacareada promesa de reforma educacional, debe aunar un total de 69 diputados y 22 senadores. En este caso, podría llegar a conseguir acuerdos puntuales, pero nuevamente nada garantiza que su contenido sea muy diferente del imperante en la actualidad, siendo un handicap para los cuatro flamantes diputados provenientes del movimiento estudiantil: Camila Vallejo y KarolCariola, dirigentes estudiantiles del Partido Comunista, y Giorgio Jackson y Gabriel Boris, independientes. Ahora tendrán un Congreso poco receptivo a proponer reformas en el sistema educativo que cambien la doctrina neoliberal que le caracteriza.


Con Bachelet en La Moneda habrá más de lo mismo. La única reforma que podrá encarar, su mayoría simple lo permite, es la fiscal, de importancia básica; la duda razonable entra en escena. Chile, el país más desigual de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, debe emprender cambios profundos en la estructura impositiva; sin embargo, tiene poco margen de negociación y entre sus filas no hay acuerdo. Por otro lado, los conflictos étnicos y el genocidio del pueblo mapuche, reprimido, perseguido y expulsado de sus tierras, parece no sufrir modificaciones, mientras no se le reconozca su condición de pueblo originario.


El Partido Comunista, que lleva décadas de lucha criticando los gobiernos de la Concertación, denunciando la corrupción, la impunidad y el déficit de una Constitución antidemocrática, no podrá satisfacer a su electorado hipotecando su futuro. En este contexto, los conflictos se agudizarán en una sociedad excluyente y represiva, sin libertad de prensa y con enormes déficits democráticos. Bachelet seguramente se enrocará. Eso dará lugar no sólo a su muerte política, sino a la emergencia de una alternativa democrática en la mejor tradición del pensamiento socialista de Salvador Allende.

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Brasil: cuando la justicia es puro espectáculo

Por fin, se logró la foto ansiada: José Dirceu, quizás el más consistente cuadro político de la izquierda brasileña, y José Genoino, un ex guerrillero que llegó a presidir el PT de Lula, llegando a la cárcel.

 

Termina así un juicio que empezó, se desarrolló y terminó bajo intensa presión mediática. A lo largo de meses, y con transmisión en directo por televisión, se atropellaron principios elementales de la justicia, se abrió espacio para que varios de los magistrados hicieran gala de histrionismo singular, y se llegó a sentencias propias de un tribunal de excepción.

 

Jamás de presentaron pruebas sólidas de que existió el mensalão, o sea, la distribución mensual de dinero a parlamentarios para que aprobasen proyectos de interés del gobierno de Lula da Silva. Lo que sí hubo, y de eso sobran pruebas, evidencias e indicios, fue el trasvase de recursos para cubrir gastos y deudas de campañas de aliados. Es lo que llaman en Brasil de caja dos –una contabilidad irregular e ilegal–, parte intrínseca de todos los partidos, sin excepción, a cada elección. Es crimen previsto y pasible de sanciones, pero en el ámbito del Código Electoral, no del Código Penal.

 

La denuncia surgió en 2005, a raíz de una entrevista del entonces diputado Roberto Jefferson, aliado del primer gobierno de Lula (2003-2007). Poco o nada adicto a las normas elementales de la ética, el diputado quiso avanzar en recursos públicos más allá de lo admisible por las elásticas y nunca escritas reglas del juego político brasileño. Dirceu, todopoderoso jefe de gabinete de Lula, lo frenó. En represalia, Jefferson lanzó la denuncia.

 

Ha sido el combustible perfecto para una maniobra espectacular de los conglomerados mediáticos brasileños, que desataron una campaña casi sin precedentes. Resultado: la caída de Dirceu, y de rebote, de otra figura emblemática del PT: su presidente nacional, José Genoino.

 

Todo lo demás fue accesorio. Devastar la popularidad de Lula e impedir su relección en 2006 eran, en verdad, el objetivo central del conservadurismo. Ocurre que Lula se religió en 2006 y luego eligió a su sucesora, Dilma Rousseff, en 2010.

 

Y en 2012 empezó el juicio. Dirceu se transformó en blanco preferente de la ira antipetista en particular y antizquierda en general. Estaba condenado, por los medios, desde el primer minuto de la primera sesión del juicio en la corte suprema. Anestesiada y conducida a ciegas por un bombardeo inclemente y sin tregua de los medios de comunicación, la conservadora clase media aplaudió el juicio de excepción y las sentencias dictadas como si fuese el fin de la corrupción endémica que atraviesa todos –todos, sin excepción– los gobiernos desde hace siglos. Se pretendió –y se logró– transformar el juicio en una medida ejemplarizante de la justicia.

 

Ha sido la victoria de la gran hipocresía. El gran engaño.

 

Dominado por magistrados cuya hipertrofia de egos alcanza el estado terminal, empezando por su presidente, Joaquim Barbosa, el Supremo Tribunal Federal no se mostró tímido a la hora de imponer innovaciones jurídicas, como condenar sin pruebas.

 

Una curiosidad: a principios de 2003, cuando era postulante a una plaza en el Supremo Tribunal, el entonces fiscal federal Joaquim Barbosa buscó a Dirceu, jefe de gabinete recién estrenado. Presentó un pedido rutinario: apoyo para que fuese elegido ministro de la corte.

 

Dirceu lo recibió, y comentó: Ojalá llegue el día en que postulantes como usted obtengan la indicación por sus propios méritos, y no por indicaciones políticas como la que me pide.

 

Fue elegido porque Lula quería ser el primero en nominar un negro para la corte. De origen humilde, Barbosa construyó su trayectoria gracias a un esfuerzo descomunal. Tenía méritos propios para llegar adonde llegó. Pero no llegó por ninguno de ellos.

 

Antes, intentó ingresar en la carrera diplomática. Fue rechazado por su personalidad insegura, agresiva, con marcas de resentimiento social, como indica el examen sicológico que lo reprobó.

 

En Brasil, el sistema judiciario está, como toda la estructura de poder, plagado de vicios de raíz. La conducción mediática y con espectacularidad del juicio que llevó Dirceu y Genoino a la cárcel es prueba cristalina de los desmandes de la corte suprema.

 

Barbosa expidió las órdenes de prisión de manera irregular, a propósito. Más que detener a Dirceu y Genoino, era necesario exponerlos a la execración pública.

 

Genoino sufrió una delicada cirugía cardiaca el pasado julio. Barbosa lo sabía. Aun así lo forzó a ocho horas de traslado, y que fuese llevado a una celda común, sin medicamentos ni atención médica. Padeció picos de presión arterial, terminó en una clínica. Sólo entonces Barbosa autorizó que permaneciera internado.

 

Alguna vez, más temprano que tarde, se sabrá la verdad por detrás de esa farsa, construida y alimentada por la prensa y consagrada por la corte suprema.

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Viernes, 22 Noviembre 2013 08:46

¿Una presidenta es mejor que un presidente?

¿Una presidenta es mejor que un presidente?

Amenudo antes de las elecciones –como las recientes en Chile o las próximas en Honduras– se escucha que mejor votar por las mujeres, ya que éstas son más sensibles y responsables que los hombres, defenderán mejor los derechos de sus compañeras, e incluso que por la condición de su género –objeto de la discriminación– son más progresistas por naturaleza.

 

La izquierda de buenos deseos o cultural que produce este tipo de pensamiento suele argumentar también que bastaría darles el poder a las mujeres para acabar de una vez con el patriarcado, el machismo, la depredación de la naturaleza, las guerras o con el capitalismo (¡sic!), argumento que ignora las relaciones de poder e intereses reales, o se contradice cuando, por ejemplo, bajo el lema de solidaridad con las mujeres afganas se suma a las guerras imperiales.

 

Aunque todo esto surge de una buena intención de oponerse a la dominación masculina, acaba en un cul de sac de la creencia que ser mujer es hacer mejor política o que las mujeres son mejores, simple inversión del machismo y visión equivocada que bien refuta por ejemplo Sara Sefchovich en ¿Son mejores las mujeres? (Paidós, 2011), subrayando que éstas no poseen virtudes particulares, que lo que cuenta en la política son las capacidades, no el género, y que la historia abunda en mujeres-dirigentes que perjudicaban la emancipación femenina y reproducían los esquemas represivos.

 

Igual que no toda mujer es un buen político, no todo el activismo femenino es bueno: en Chile fueron las mujeres quienes abrieron el camino al golpe y Lucía Hiriart de Pinochet era más feroz que su marido, no hizo nada para parar las atrocidades y fortaleció la agenda patriarcal de la dictadura. En la política lo que hace la diferencia no es el género, sino la formación y la conciencia de clase.

 

Sandra Russo, escribiendo sobre la violencia de género, apunta que la política no es un lugar indicado para el cuerpo femenino, que resulta incómodo tanto en el poder como en la microfísica de lo cotidiano ( Página/12, 5/10/13). Sin embargo –usando el mismo lenguaje biopolítico–, el solo hecho de colocarlo allí (al elegir por ejemplo a una presidenta) no basta para cambiar las relaciones de poder. Lo que importa es cómo esté configurada la geometría política: a favor de los arriba o los de abajo.

 

En Estados Unidos las mujeres son operadoras del complejo militar-industrial igual de eficientes que los varones (tanto las mujeres fálicas: Condoleezza Rice o Hillary Clinton, como Sarah Palin). Christine Lagarde es tan neoliberal como otros jefes del FMI y Angela Merkel es igualmente feroz en su austeridad (incluso su engañosa imagen de Mutti disfraza su impacto).

 

Del otro lado, en Argentina suceden cosas progresistas no porque Cristina Fernández sea mujer sino porque en su gobierno confluyeron demandas de diferentes sectores altamente politizados. En Honduras Xiomara Castro es una esperanza no por ser mujer sino por dar cabida a las exigencias transformadoras de movimientos sociales. Dilma Rousseff es una gran estadista, pero no más progresista que Lula.

 

La más obvia prueba de que lo que cuenta no es el género, sino el proyecto político, es Chile, donde en la segunda vuelta se medirán la socialista Michelle Bachelet y la pinochetista Evelyn Matthei. Dos mujeres, dos mundos opuestos.

 

Si gana Bachelet, seguro habrá avances en lo cultural: la ex presidenta (2006-2010) y ex jefa de la ONU-Mujer promete impulsar una ley de cuotas de equidad, el aborto terapéutico y los matrimonios igualitarios. No sería poco en un país tan conservador que apenas en 2004 legalizó el divorcio y prohíbe cualquier aborto, pero los verdaderos problemas no están allí.

 

Aunque hoy Bachelet promete eliminar los vestigios del pinochetismo (la Constitución, el sistema binominal), antes no hizo nada al respeto. Tampoco cuestionó el viejo modelo productivo basado en los infrasalarios y en la legislación laboral represiva. Ahora es poco probable que toque el patrón de acumulación, y habrá que ver en qué medida reformará los pilares del capitalismo chileno –el sistema de educación, salud y previsión–, donde se concentra la lucha de clases. Si garantizara, por ejemplo, la educación gratuita no será por ser mujer progresista, sino por la presión social. Pero incluso en un caso tan injusto como el sistema privado de pensiones –que de hecho también discrimina a las mujeres– apenas propone creación de una AFP estatal, sin tocar el modelo.

 

Frente a su programa lleno de vaguedades la propuesta más avanzada fue de un hombre (Marcel Claude), aunque la candidatura más subversiva fue de Roxana Miranda, líder popular de organización de vecinos, que no por ser mujer, sino por ser una mujer pobre que aspiraba al poder para que el pueblo mande, fue objeto de violencia simbólica: el mainstream criticaba su falta de preparación y redujo a esta pobre nana al nivel biológico, indagando por ejemplo su vida íntima, algo inimaginable con otras candidatas.

 

Hace más de 40 años, igual que hoy la izquierda cultural, la Unidad Popular creía ingenuamente que las mujeres eran mejores y que su activismo naturalmente era parte de la lucha por el socialismo, con lo que falló en politizar a este sector, dejándolo en manos de la derecha.

 

Así, la izquierda no debería descuidar el tema de género, pero tampoco atribuirle el valor que no tiene. Roxana Miranda resultó peligrosa para el círculo cerrado de poder –al que tienen acceso doña Michelle y doña Evelyn, hijas rubias de generales, pero ya no una morenita, hija de un obrero– no por ser mujer, sino por su conciencia y posición ideológica de una excluida del milagro chileno.

 

La condición necesaria para la emancipación de los de abajo –como bien apunta en este contexto Luis Martín-Cabrera– no es el género (o votar por una mujer), sino la descolonización del imaginario político en todos aspectos: género, raza, sexualidad, y en lo económico (Rebelión, 16/11/13). Una observación válida más allá de Chile.

 

Por Maciek Wisniewski, periodista polaco

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Lunes, 18 Noviembre 2013 06:35

La victoria de Bachelet en Chile y Colombia

La victoria de Bachelet en Chile y Colombia

En 1990 terminó la dictadura de Pinochet gracias a un acto plebiscitario, pero el espíritu de la dictadura flota todavía sobre Chile. Específicamente, la Constitución que Pinochet impuso no ha podido ser modificada ni suplantada o eliminada treinta y dos años después. No pudieron hacerlo los gobiernos de P. Aylwin (1990–1994), Eduardo Frei (1994–2000), Ricardo Lagos (2000–2006), Michelle Bachelet (2006–2010), o Sebastián Piñera (2010...).


Michelle Bachelet ha anunciado, incluso desde antes de lanzarse como candidata, su deseo de cambiar la Carta Magna de la Junta Militar. Lo cual, en realidad, es la respuesta al elevado nivel de insatisfacción social, en uno de los países ejes de la economía latinoamericana y con fuerte proyección internacional.


En verdad, desde el punto de vista político, el cambio de la Constitución de 1981 es una señal de la fuerza de los sectores más progresistas de la sociedad chilena, liderados por un dúplice factor: el poder de las fuerzas de centro–izquierda, y la fuerza de los jóvenes, específicamente los estudiantes, organizados en asociaciones de secundaria y universitaria. Ambos factores se refuerzan positivamente entre sí.


En efecto, desde el final de la dictadura y la transición a la democracia a partir de 1990, todas las fueras políticas y sociales de Chile han reconocido la Constitución, que fue de hecho modificada parcialmente en la transición a la democracia, y por iniciativa del presidente Alwin. Todos los sectores, excepto el Partido Comunista de Chile, y otras fuerzas de izquierda.


Pues bien, el cambio de la Constitución que se avizora durante el segundo mandato de M. Bachelet significa, literalmente, la transformación del modelo social y económico impuesto por la dictadura. Un verdadero ejemplo para el conjunto de América Latina. La elección de Bachelet en las elecciones de 2013 implica, con toda seguridad, un giro estructural al interior de la sociedad chilena.


Este giro puede representar quizás el golpe más certero al modelo neoliberal en el continente, y acaso en el mundo. En un contexto mundial en el que Europa se enfrenta a una profunda crisis social y financiera, con alto escepticismo hacia los partidos tradicionales y con una profunda depresión moral. Irlanda fue objeto de rescate, y Portugal y Grecia tuvieron el mismo destino. La crisis actual pende, como Espada de Damocles, sobre España, y Francia acaba de ver reducida su calificación por parte de una de las agencias internacionales que siguen el manejo de la economía. Italia se mece en medio de fuertes vientos, cuyo motivo central es la inestabilidad política que genera S. Berlusconi.


En este escenario, los Estados Unidos no tienen una situación mejor, y la expresión más aguda de la crisis es el sistema de seguridad social; en un país que invierte en la misma cerca del 18% del PIB pero que tiene el peor sistema de seguridad social del mundo. Y en Asia, la crisis de Japón no parece encontrar una solución en el futuro inmediato.


En este panorama, las dinámicas en Chile se inscriben exactamente en medio de la crisis mundial del modelo neoliberal de mercado y sociedad, y la emergencia de nuevos actores en la política y la economía mundial. Pues bien, Chile quiere ser considerado como un jugador importante. Por lo pronto, de acuerdo con declaraciones del FMI, Chile, junto a Perú, Colombia y Brasil representarán a la locomotora de América Latina. Brasil, hay que decirlo, no entra en consideración debido a que ya es un jugador principal en el mundo.


En cualquier caso, la reforma a la Constitución es la más sensible de las transformaciones que deberá hacer Bachelet, sin olvidar el muy delicado tema de la reforma al sistema de educación. Las protestas del 2011 aún están candentes y toda la población infantil, juvenil y de jóvenes adultos espera un cambio en este sentido.


Dos vías aparecen en el camino hacia la transformación de la Constitución de Pinochet. Una, como lo ha señalado la nueva presidenta, es el cambio total de la Constitución por vía del Congreso. Y la otra es, en caso de que no sea posible ese primer camino, el llamado al constituyente primario.


En el primer caso, todo dependerá de dos factores. De un lado, de los resultados también de las votaciones al Congreso. Ambos aspectos se conjugan dependiendo de si Bachelet logra un contundente triunfo en primera vuelta. Pues ello habrá significado un importante triunfo de la izquierda en el parlamento. Para lo cual cabe destacar que los exdirigentes del movimiento de estudiantes chilenos, Camila Vallejo y Giorgio Jackson, tienen asegurada su elección al Congreso chileno.


Y sin embargo, lo verdadero significativo no estriba en el ingreso al Congreso chileno por parte del Partido Comunista. Pues ya existen varios congresistas elegidos en pasadas elecciones, conjuntamente con congresistas socialistas y de otras fuerzas de izquierda. Por el contrario, se trata del hecho de que los comunistas podrían ser miembros del gobierno de Bachelet, algo que no sucedía desde el gobierno de S. Allende.


El segundo factor es el plan B de Bachelet. En caso de que la transformación total de la Constitución no sea posible por vía parlamentaria, entonces llamará, convocará a una Constituyente. La dificultad es que este proceso, que es bien visto por los sectores más radicales de la sociedad chilena, implicaría un gasto político grande para Bachelet, quien tiene entre sus planes varias otras reformas profundas en las estructuras militares, sociales, económicas, fiscales y políticas en Chile.


De hecho, buena parte de los gobiernos de América Latina se enfrentan en estos momentos con diversos procesos políticos y sociales que atraviesan por el llamado al Constituyente primario: en Bolivia, tanto como en Ecuador, en Venezuela y Uruguay. Es en ese panorama regional que cabe, en el caso de Colombia, por lo demás, entender las reflexiones que se han estado debatiendo en La Habana en los caminos a la legitimación de los resultados de las negociaciones que ya, parece, ha quedado definido.


Los gobiernos y las sociedades de América Latina están pendientes de lo que acontezca en Chile. Una situación que deberá decidirse en los primeros meses del segundo mandato de Michelle Bachelet. Toda una experiencia aleccionadora. Aunque nunca similar, sí existen claros visos de analogía con el proceso que llevó a la presidencia a Salvador Allende en 1970. Este es el resultado de un cambio de estrategia por parte de los comunistas, quienes después de estar aislados de todas las otras fuerzas y partidos chilenos, emprendieron un giro fundamental que los acerca a la integración con los aspectos institucionales chilenos. La presidenta Bachelet, de militancia socialista, ha sido determinante en el paulatino acercamiento institucional de los comunistas.


Para Colombia, Chile representa una lección importante de cara al futuro: puede ser posible, en un proceso largo y concertado, que las fuerzas de izquierda accedan al poder por vía de elecciones democráticas y de procesos democráticos de representación y participación. A condición de que tengan un fuerte apoyo social, que los jóvenes sean actores destacados, y que haya señales claras de maduración y desarrollo político y conceptual. Específicamente, voluntad de unidad y comprensión de las nuevas realidades con nuevos y mejores conceptos, acordes al progreso del conocimiento y de los tiempos. Definitivamente, el efecto mariposa: un (pequeño) acontecimiento en un lugar puede tener consecuencias imprevisibles en otro lugar distinto


Domingo, 17 Noviembre 2013 19:22

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