Miércoles, 10 Abril 2019 05:53

La fallida estrategia de EE.UU. en Venezuela

La fallida estrategia de EE.UU. en Venezuela

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana no se quebró y Juan Guaidó no logró manejar los hilos del poder. Tampoco funcionó la amenaza de una intervención.

El asalto debía ser corto, el gobierno de Maduro no estaba en condiciones de resistir. Sobre esa certeza Estados Unidos (EE.UU.) desencadenó una estrategia para derrocarlo: construyó a Juan Guaidó como presidente 2.0, lo dotó de una ficción de gobierno, un reconocimiento internacional, una narrativa articulada entre medios de comunicación, un aceleramiento de sanciones económicas en diferentes niveles. A partir de la superposición de las variables debían darse los diferentes resultados, hasta llegar a la negociación forzada o la salida.


El curso de los acontecimientos no fue como aparecía en el papel. El primero y principal fue el quiebre de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), un elemento medular que debía suceder y no lograron. Para eso fueron descargadas una serie de tácticas, desde la conspiración interna con apoyo de dólares, visas, y garantías, hasta la estrategia de la amenaza latente de posible intervención por parte de EE.UU. Una combinación de bluff, es decir de pistola descargada apuntada de frente, con fechas de condensación para intentar el quiebre, como lo fue el 23 de febrero.


El segundo acontecimiento que debía darse, de menor capacidad de definición en el objetivo, era el apoyo masivo de Guaidó en las calles. Su discurso afirma que el 90% de la población lo apoya. Las imágenes de su capacidad de movilización muestran que el primer impulso del 23 de enero –día de su autonombramiento reconocido por un twitt de Donald Trump– perdió fuerza. Una de las razones principales está en la crisis de expectativas producto de que la promesa de desenlace inmediato no se dio. Otra es que se trató de una construcción artificial, mediática, diplomática, que no logró convocar más allá de la histórica base social de la derecha, marcada por el corte de clase, geográfico, de condiciones materiales de vida, de idiosincrasia, e imaginarios. La oposición se parece demasiado a sí misma.


El tercer punto fue el intento de volcar a los sectores populares a las calles, para lo cual los apagones y su consecuente faltante de agua eran el escenario provocado más favorable. El resultado tampoco fue el esperado: la imagen extendida fue la de una mayoría en busca de resolver los problemas, de forma individual, colectiva, articulada al gobierno. Las protestas, impulsadas en su casi totalidad por la derecha, fueron pequeñas y sin capacidad de irradiación.


Cada una de esas variables tiene puntos de retroalimentación. La crisis de expectativas se debe, por ejemplo, a la constatación de que la Fanb no se ha quebrado, que Guaidó habla de una inmediatez que no sucede, y de la conclusión que al no darse ninguno de los tres resultados, entonces solo queda pedir por la intervención internacional encabezada por Estados Unidos. Esa misma narrativa intervencionista aleja a su vez a quienes podrían ver en la propuesta de Guaidó una alternativa a la situación actual, política y económica. Convocar a las mayorías para lograr una acción de fuerza internacional se topa con evidentes barreras.


El derrocamiento de Maduro no parece posible en la relación de fuerzas nacionales. Ha demostrado que el asalto no será corto, y que el chavismo, que es más que un gobierno, está en condiciones de resistir. De ser un asunto nacional, Guaidó perdería fuerza hasta entrar en la lista de dirigentes de la oposición marcados por el peso de la derrota. El problema es que este nuevo intento de golpe de Estado se armó sobre un punto de no retorno: una construcción de EE.UU. de una fachada de gobierno paralelo, reconocido luego por la Unión Europea, Gran Bretaña, Israel, Canadá, gobiernos de derecha de América Latina. ¿Qué hacer con Guaidó si el plan no da resultados producto del error de cálculo inicial?


La pregunta es por EEUU, su actual administración en la combinación Donald Trump-neoconservadores, y lo que se denomina el Estado profundo, es decir las estructuras de poder real, invisibles, que constituyen y garantizan el desarrollo estratégico de EE.UU. en la disputa geopolítica. Una derrota en Venezuela sería atribuida a la administración, en un período pre electoral, y sería doble: la permanencia de Maduro, es decir la incapacidad de alinear el punto clave del continente latinoamericano, como su implicancia en el cuadro internacional.
Esto último ha tomado particular fuerza en los últimos días, en voz y tuits de diferentes voceros norteamericanos, como Elliot Abrams, encargado especial para Venezuela, Mike Pompeo, secretario de Estado, John Bolton, consejero de seguridad nacional, y Craig Faller, jefe del Comando Sur. Sus diferentes declaraciones han conformado una narrativa que sitúa a Venezuela como base de operaciones de Rusia, Irán, Cuba y China, y al gobierno de Maduro como subordinado a cada uno de esos gobiernos y sus respectivos servicios de inteligencia, militares, en particular de los tres primeros.


Sobre esa construcción de escenario EE.UU. ha anunciado los próximos pasos. Pompeo irá a Chile, Paraguay, Perú y Colombia, Abrams a España y Portugal, y han convocado a la tercera reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para abordar la cuestión Venezuela. Todavía no han anunciado los objetivos para cada uno de los movimientos, aunque es posible prever que existirá una dimensión privada y una pública de los acuerdos. Sobre la segunda podría ser avanzar en lo que parece un objetivo de EE.UU.: declarar al gobierno de Venezuela como organización transnacional del crimen, y calificar a los “colectivos” –una forma de organización popular del chavismo– como grupos terroristas, que, afirmó Bolton, “socavan la Constitución y la integridad territorial de Venezuela”. De cada elemento se desprenden nuevas posibles acciones.


Ese aumento de presiones, bloqueos, aislamientos, no plantea aún, más allá del repetido “todas las opciones están sobre la mesa”, la posibilidad de la intervención militar. El mismo Abrams volvió a alejar esa hipótesis el pasado jueves. ¿Cómo piensan entonces escalar para lograr el desenlace con la combinación de estas acciones? EE.UU. necesita definir vías, capacidades de operaciones en el territorio, acuerdos internos y diplomáticas. Sobre esto último la posición de la Unión Europea, en voz de Federica Mogherini, mantiene que se debe “preparar el terreno para que se celebren elecciones presidenciales libres y transparentes lo más pronto posible”.


¿Estaría dispuesto EE.UU. a un desenlace negociado con posible permanencia de Maduro? Por el momento no lo parecen, así como tampoco a una derrota en Venezuela, que sería, como ya lo han explicitado, geopolítica. Mañana será la reunión del Consejo de Seguridad convocada para abordar este punto. La derecha por su parte llamó a movilizaciones. El cuadro sigue en movimiento.

 

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Suma cero en la pelea entre Maduro y Guaidó

La cotidianidad en el país recobró sus rasgos anteriores al apagón. La estrategia opositora no ha conseguido construir un escenario de caos.


Venezuela parece en el punto de la suma cero en el enfrentamiento entre el autoproclamado Juan Guaidó y el gobierno de Nicolás Maduro. Ningún acontecimiento ha tenido la suficiente fuerza para cambiar la relación de fuerzas en el objetivo de mínima que busca la estrategia de Guaidó: poner a Maduro contra las cuerdas para forzarlo a una negociación en correlación adversa. El de máxima, lograr el “cese de la usurpación” con su partida anticipada del Palacio de Miraflores, parece aún más lejano, improbable por el momento.


En ese marco se suceden movilizaciones, narrativas, escenarios diplomáticos y operaciones no declaradas. Acerca de las movilizaciones, Caracas fue nuevamente escenario de un acto del chavismo el día sábado, con una reafirmación de la capacidad de convocatoria. La oposición por su parte, con Guaidó a la cabeza, realizó un acto en la ciudad de Valencia, y ayer una actividad en Vargas. Su salida de Caracas se debió al inicio de lo que Guaidó denominó la Operación Libertad.


“Uno, organizarnos y montar comandos por la libertad para el cese de la usurpación. Dos, ubicar a empleados públicos y militares y hablarles amablemente porque estamos en el momento definitivo del cambio, y tres, dirigirnos a Miraflores a reclamar y a exigir la libertad de Venezuela”, dijo en Valencia. Utilizó el repetido “todas las cartas están sobre la mesa”, en referencia a la promesa sin fecha de pedir la intervención militar norteamericana.


La gira de Guaidó por el país aún no tiene día anunciado de finalización. Las imágenes muestran una capacidad de convocatoria con tendencia al declive que no se sale de los marcos habituales de la oposición. Suficiente para las fotografías, poco para los objetivos planteados. Nada es definitivo, aunque no parece demasiado arriesgado afirmar que uno de los problemas que enfrenta el discurso de Guaidó es la dificultad para acercar la realidad de la correlación de fuerza a los niveles de expectativa creados en su base social. El tiempo pasa, la silla presidencial no parece más cerca, la discursividad del inmediatismo se desgasta.


Quien se refirió a la cuestión temporal fue Elliot Abrams, representante del gobierno norteamericano para Venezuela, conocido, entre otras cosas, por haber conducido la guerra mercenaria en Nicaragua en los años 80. “No esperábamos que esta situación se resolviese de forma instantánea. Además, nuestras sanciones, que están empezando a morder, no están completamente en marcha”, afirmó. Esa manera de plantear el escenario se distanció de las declaraciones de hombres como Mike Pompeo que hablaban de días y horas finales de Nicolás Maduro.


Pompeo, secretario de Estado norteamericano, quien había estado al frente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) por decisión de Donald Trump, afirmó a su vez su gobierno está “decidido” a hacer ingresar la ayuda humanitaria a Venezuela. Junto con eso, se supo que el punto de acopio sería la isla de Curazao, un enclave colonial de Holanda en el Caribe, situado a 295 kilómetros de Caracas, y a 139 de Punto Fijo, donde se encuentra una de las principales refinerías de Pdvsa.
Aún no se sabe cómo y cuándo sería el posible nuevo intento de lograr el ingreso de la ayuda humanitaria. Dependerá de varios factores, entre otros diplomáticos, una agenda en constante movimiento que tiene como próxima fecha central mañana 19 de marzo, cuando se reúnan Elliot Abrams y el viceministro de asuntos exteriores de Rusia, Serguei Riabkov, en la ciudad de Roma.


“Plantearemos con insistencia a la parte estadounidense todas nuestras posiciones, incluida la inadmisibilidad de una intervención militar y, en general, de la injerencia exterior ilegal y de las presiones contra el gobierno legítimo”, afirmó Riabkov. El gobierno de Rusia también se pronunció días atrás sobre el apagón eléctrico sucedido en Venezuela, afirmando que el mismo fue originado desde el extranjero.


La postura pública de Estados Unidos respecto a los escenarios posibles no ha cambiado. Abrams volvió a afirmar que no existe posibilidad de que Maduro presida un gobierno de transición o se presente a elecciones. Se refirió también a la posibilidad de que el gobierno de España permita que los altos dirigentes de la revolución puedan irse a ese país como posible puerta de salida. No existe aún respuesta, en particular debido a los errores diplomáticos del gobierno de Pedro Sánchez reconocidos por su ministro de relaciones exteriores, y porque la dinámica interna parece marcada por las elecciones el próximo 28 de abril.


Ese cuadro en constante movimiento permite anticipar posibles nuevas acciones. Además de un posible intento de ingreso por la fuerza con el argumento de la ayuda humanitaria, también parecen prepararse acciones bélicas. Una de ellas con la hipótesis de ataques dirigidos por estructuras paramilitares/mercenarias, y otra con la conformación del cuadro internacional de ataque. Esto último fue señalado por el diplomático venezolano Roy Chaderton, quien afirmó que “la oligarquía colombiana” está dispuesta a emprender una maniobra bélica contra Venezuela.


Mientras se espera y anticipan los próximos pasos, la cotidianeidad en el país ha recobrado sus rasgos anteriores al apagón. La dinámica política venezolana está marcada por momentos de intentos de quiebre, como el 23 de enero, el 23 de febrero o el apagón, seguidos de relativas calmas, siempre tensas. Se está en ese momento de calma, se intuye, por análisis y lógicas de dinámicas, que volverá un nuevo momento de intento de quiebre para lograr cambiar la ecuación de suma cero que evidencia que, hasta el momento, la estrategia golpista no ha conseguido construir el escenario que tenía previsto

Por Marco Teruggi
Desde Caracas

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Jueves, 14 Marzo 2019 06:08

Investigan la causa del apagón

Investigan la causa del apagón

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, exigió ayuda a la ONU así como a sus países aliados Cuba, China, Irán y Rusia para investigar el presunto ciberataque que causó un masivo apagón en el país el jueves pasado y duró varios días. Por su parte, China respondió de inmediato y se puso a disposición del gobierno de Maduro para ofrecer ayuda y asistencia técnica. “Nombré una comisión de investigación especial del ciberataque y pedí la incorporación de especialistas internacionales. Voy a pedir el apoyo de la ONU, y además el apoyo, ya activo, de Rusia, China, Irán y Cuba”, dijo el mandatario en cadena nacional. 

Según explicó Maduro, al frente de la comisión estará la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien estará acompañada por el fiscal general, Tarek Saab, y científicos locales. “Vamos a desgranar para que ustedes sepan cómo fue el ataque, hemos descubierto muchas cosas, ya yo sé muchas cosas, solo puedo decir que se dirigió desde Houston y desde Chicago, desde dos ciudades de Estados Unidos”, denunció Maduro.


Ante su pedido a la ONU, la entidad internacional respondió ofreciendo ampliar su ayuda. Si bien una delegación de la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, está trabajando desde el lunes en Venezuela en la investigación de delitos contra los derechos humanos, a partir de hoy se pondrán en contacto con funcionarios venezolanos para abordar las secuelas que dejó el apagón. La falla ocurrió en la central hidroeléctrica de Guri, la principal del país y responsable de abastecer de energía a cerca de 70 por ciento de Venezuela. Desde un principio, el Palacio de Miraflores responsabilizó a Estados Unidos y a la oposición local que no tardó en desentenderse del tema. En su alocución presidencial, Maduro explicó que la instalación fue atacada de manera cibernética, mientras que las líneas de transmisión padecieron sabotajes electromagnéticos y físicos mediante el uso de tecnologías que, aseguró, solo tiene Estados Unidos. En esta línea, ayer respaldó la decisión de la Fiscalía de abrir una investigación contra el jefe del Parlamento y autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó.

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EU remplazará a Maduro con o sin apoyo internacional: John Bolton

Moscú. Estados Unidos busca crear "una coalición tan grande como sea posible" para remplazar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pero de no lograrlo lo haría sin el apoyo internacional, advirtió este domingo el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, al defender la vigencia de la Doctrina Monroe en el hemisferio.

Rusia advirtió que hará todo lo posible para evitar una intervención militar estadunidense en Venezuela, en voz de la presidenta del Senado ruso, Valentina Matvienko, quien se reunió con la vicepresidenta de la república bolivariana, Delcy Rodríguez.

"Estamos tratando de obtener apoyo para la transferencia pacífica del poder de Nicolás Maduro a Juan Guaidó (presidente de la Asamblea Nacional, declarada en desacato por la justicia), a quien reconocemos como presidente encargado", sostuvo Bolton en entrevista para el programa State of the Union de la cadena CNN.

Esa coalición debe ser "lo más amplia posible", y su objetivo es lograr un cambio de gobierno en el país petrolero, dijo Bolton.

Explicó que la administración Trump no teme utilizar la frase "Doctrina Monroe" en su agresiva postura hacia Venezuela, en referencia a una antigua política en política exterior que defiende el liderazgo de Estados Unidos en el hemisferio occidental mediante la intervención en los asuntos internos de los demás países de la región.

“En esta administración no tememos hablar de ‘Doctrina Monroe’. Parte del problema en Venezuela es la fuerte presencia cubana. Hay de 20 mil a 25 mil oficiales de seguridad de la isla, según informes que han estado en el público. Este es el tipo de cosas que consideramos inaceptables y por eso estamos ejecutando estas políticas”, expuso.

"Desde Ronald Reagan el objetivo de los presidentes estadunidenses consistía en democratizar el hemisferio occidental, como ya recordé a finales del año pasado, seguimos con atención a Cuba, Nicaragua y a Maduro", admitió Bolton.

"Nos preocupa que Estados Unidos esté listo a todo tipo de provocaciones para que se derrame la sangre (en Venezuela) y encontrar motivos que justifiquen la intervención militar. Haremos lo posible para impedirlo", afirmó desde Rusia la senadora Valentina Matvienko, al reunirse en Moscú con Delcy Rodríguez.

"Rusia rechaza la injerencia externa en los asuntos de estados soberanos", añadió la senadora, quien subrayó que sólo incumbe a los venezolanos decidir su futuro.

Matvienko aplaudió la disposición de Maduro a dialogar con todas las fuerzas políticas en el país sin condiciones previas.

Las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela constituyen una política de robo de activos nacionales desde Washington, aseguró Rodríguez a Rusia Today.

Calificó la supuesta ayuda humanitaria enviada por el gobierno estadunidense de "la estafa del siglo" y condenó la posición de organismos como el Grupo de Lima o el Ejecutivo de Colombia, en su apoyo a las injerencias contra Caracas, "obedeciendo a la Casa Blanca para continuar una política de derrocar e imponer gobiernos".

Denunció además la actuación de Guaidó, "quien en una plaza pública se autoproclamó presidente, lo que podría parecer extravagante para Venezuela, ahora lleva esa extravagancia y ridiculez a algunos países cuyos gobiernos son satélite del mandato de Estados Unidos, es el ridículo internacional lo que ha iniciado este señor", sentenció.

Venezuela atraviesa una crisis económica y política que se agravó el 23 de enero, después de que Guaidó se proclamó "presidente encargado". Maduro, quien asumió el segundo mandato el 10 de enero, calificó la declaración del opositor de intento de golpe de Estado y responsabilizó a Estados Unidos de orquestarlo.

Guaidó, reconocido por más de 50 naciones, convocó vía Twitter a manifestarse en toda Venezuela este lunes, en su anunciado regreso, tras haber burlado una orden judicial que le prohibía salir del país, y hacer una pequeña gira tras el fracaso para ingresar a Venezuela la "ayuda humanitaria" enviada por Washington a través de la frontera con Colombia, el pasado 23 de febrero.

El presidente chileno, Sebastián Piñera, reprochó a la alta comisionada de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, por no haber condenado "la dictadura de Maduro y los atropellos a los derechos humanos cometidos en Venezuela".

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A pesar de la presión, la frontera sigue cerrada

Frustración y deseo de confrontación se viven en la frontera, del lado colombiano, donde han quedado grupos de choque que durante el domingo y ayer intentaron pasar del lado venezolano. Se trata de un equilibrio inestable.


Desde la frontera con Colombia


Se vive desilusión en filas opositoras. Esperaban que el Grupo de Lima reunido ayer en Bogotá se pronunciara a favor de una declaración internacional contra Venezuela. La expectativa estaba puesta en los discursos de Mike Pence, vicepresidente norteamericano, e Iván Duque, presidente de Colombia. La frase no apareció, la reunión se vivió como un partido, como en la base del puente Santander, en la frontera del lado colombiano, donde se vieron imágenes de vecinos reunidos junto a la policía para escuchar las intervenciones.


Se podía anticipar que no darían ese paso. Tres declaraciones previas habían puesto freno y evidenciado una falta, todavía, de acuerdo. La primera fue del canciller chileno, Roberto Ampuero, quien afirmó que Chile no estaba “disponible para apoyar alternativas que no sea pacíficas”. La segunda fue de José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch, quien afirmó que se “debería descartar completamente la opción militar en Venezuela”, y la tercera declaración fue dada por Federica Mogherini, alta representante de política exterior de la Unión Europea, quien afirmó que se “necesita una salida pacífica, política y democrática, lo cual, evidentemente excluye el uso de la fuerza”.


Haber planteado la opción habría significado una posición norteamericana y colombiana sin acuerdo, con una tensión dentro del Grupo de Lima, el espacio creado únicamente para aislar, y bloquear a Venezuela, es decir el primer anillo diplomático continental, ya golpeado por la postura del gobierno de México que se desmarcó de la política del Grupo.


El resultado final fue entonces una ampliación del repertorio de acciones contra Venezuela, con más sanciones a funcionarios del gobierno –cuatro gobernadores– llamado a acrecentar los ataques sobre la economía, aprobar 56 millones de dólares por parte de Estados Unidos para apoyo/negocio, entre otros puntos. Juan Guaidó, quien estuvo en la reunión, mantuvo su línea actual que ya deja planteado la opción de la intervención, aunque sin afirmarlo: “Es momento de escalar la preocupación y considerar los niveles más altos de presión y acción”.

La postura de Guaidó es la que comparte su base social: la promesa de la salida rápida, con una intervención militar que propagandan como veloz, quirúrgica, indolora, a la que imaginan podrán seguir por redes sociales, darle likes y retuits desde los departamentos. Es parte de la imagen que han creado, la poetización de la guerra vía videojuegos y campañas comunicacionales. Algunos, menos propensos a pensarla de tal manera, aceptan el necesario sufrimiento colectivo que traería, una suerte de cruce del desierto necesario.


Esa frustración y deseo de confrontación se vive en la frontera, del lado colombiano, donde han quedado grupos de choque que durante el domingo y ayer intentaron pasar del lado venezolano, es decir cruzando el casi río. Aproximadamente cien en los puentes Simón Bolívar y Santander, encapuchados, con logística para comer, armar bombas molotov, amparados por la policía colombiana, conducidos por dirigentes muchas veces colombianos.


Las imágenes son nítidas: grupos en primera línea buscando ingresar por la fuerza a territorio venezolano, detrás, como retaguardia, la policía. ¿Qué sucedería en otro país del continente, en Estados Unidos o Europa en esta situación? En estos casos, ya se sabe la violencia con la cual reaccionan las policías.


La situación es aún más grave del lado colombiano por dos razones. En primer lugar, porque los grupos de choque reciben dinero y porque muchos venezolanos traídos para el día 23 no han podido regresar y han quedado a merced de nadie en las calles. Se trata de jóvenes de sectores populares, con un marcado corte de clase: quienes confrontan son jóvenes de barrio, quienes conducen son de clases medias y altas. Se nota en las pieles, las palabras, la ropa, los lugares donde cada uno pasa la noche.


En segundo lugar, porque Cúcuta es una de las ciudades más humildes de Colombia, con 34% de pobreza, dentro de una provincia, Norte de Santander, donde dos municipios alcanzan 92% de pobreza. Junto a eso operan dentro de la provincia grupos paramilitares, como los Rastrojos y el Clan del Golfo, carteles de droga, como el de Sinaloa y el de Tijuana, y mafias de contrabando. Se trata de un cuadro complejo, golpeado, violento, con complicidades entre estos grupos e instituciones del Estado colombiano.


Es entonces cínica la acusación al gobierno venezolano de tener “complacencia con grupos irregulares, redes de narcotráfico y crimen organizado”, como afirmó Guaidó. Es la inversión de las partes, los roles, las responsabilidades, una forma medular de presentar el conflicto, el gobierno, la situación. La mentira comunicacional, diplomática, política, ha sido y es uno de los componentes centrales en el asalto para derrocar a Maduro. El problema se encuentra en la distancia entre las narrativas virtuales-diplomáticas y las situaciones como realmente existen.


Llegados a este punto, dentro del equilibrio inestable, se sabe de un nuevo paso y una especulación. Lo primero es que Estados Unidos convocó una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para hoy. ¿Qué buscarán de ese espacio? ¿Tienen una nueva carta que les permita un resultado diferente a la que convocaron el pasado 26 de enero?
Lo segundo es que la matriz de deserción de militares venezolanos cumple con el objetivo de mostrar un quiebre que no existe, y puede preparar un falso positivo: ¿qué pasaría si disfrazan a paramilitares con esos uniformes y cometen un ataque contra civiles en Venezuela o un puesto de policía de lado colombiano? Pence repitió que defenderán a Colombia en caso de una agresión venezolana.

Por Marco Teruggi


 Bolsonaro sufrió un traspié con el envío de ayuda a Venezuela

La operación resultó un fiasco

Brasilia se plegó a una maniobra cuyos responsables cometieron un error de cálculo grosero al considerar que Maduro se desmoronaría como un castillo de naipes el “23 F”. El vicepresidente Mourao no apoya planes belicistas.

Por Dario Pignotti

Desde Brasilia


Jair Bolsonaro sufrió un traspié diplomático por adherir a la estrategia de Donald Trump de atacar a Nicolás Maduro con el ariete de la ayuda humanitaria enviada a Venezuela desde la ciudad fronteriza de Pacaraima, en la Amazonia brasileña. Pensado como un golpe capaz de causar la desbandada de generales y almirantes bolivarianos, la operación del sábado fue un fiasco: sólo siete militares de bajo rango solicitaron refugio en Brasil. Un logro insignificante para el gigante latinoamericano cuyo vicepresidente, general Hamilton Mourao participó ayer, junto al canciller Ernesto Araújo, en la cumbre del Grupo de Lima realizada en Colombia.


El tono de las declaraciones pronunciadas por el general, citando el principio de no intervención en asuntos internos de otros países, está lejos de las realizadas por el presidente hace un mes y medio cuando sugirió participar en un plan “bélico” contra Caracas el cual contemplaba autorizar la instalación de bases norteamericanas.


En el discurso algo contenido del vicepresidente Mourao se adivina la posición del generalato brasileño que pretende diferenciarse de la intrepidez verbal del mandatario y sus hijos.
Paréntesis: Eduardo Bolsonaro, uno de los influyentes miembros del clan familiar, dijo en Estados Unidos que “el fin de Maduro (..) y su narcodictadura (..) está cerca”.


Desde Bogotá Mourao, en su discurso ante el Grupo de Lima y declaraciones a la prensa, no dejó dudas de que quiere diferenciarse de los Bolsonaro.


En entrevista al canal Globo News descartó toda “hipótesis” de la instalación de una base norteamericana en la frontera con Venezuela.


Claro que este juego de estilos puede ser sólo una jugada retórica en la que el vice simula oponerse al mandatario para que el régimen contenga dentro de sí al oficialismo y la pseudo oposición.


Tan cierto como lo anterior es que cuando se trata de juegos de guerra y de movimientos geopolíticos la realidad no se puede ocultar tan fácilmente.


Y el fracaso del sábado es un lastre que pesa por igual a toda la primera plana del poder, desde el Palacio del Planalto al Ministerio de Defensa.


Ocurre que Brasilia se plegó a una maniobra cuyos responsables cometieron un error de cálculo grosero al considerar que Maduro se desmoronaría como un castillo de naipes en el reciente “23 F”.


Una evaluación fallida que se hizo más evidente para la opinión pública por culpa –o gracias– a la propaganda desplegada el fin de semana.


En el momento más desbocado del operativo publicitario del sábado –cuando el Puma Rodríguez y Miguel Bossé le cantaban a la libertad en Cúcuta–, el opositor Juan Guaidó llegó a festejar en las redes sociales que un cargamento con alimentos brasileños había atravesado los controles de la aduana venezolana e ingresado al estado de Bolívar. Aquella noticia falsa fue asumida como propia por el gobierno brasileño y festejada por la prensa verdeamarilla insuflada de un espíritu de cruzada patriótica que se desmoronaría horas más tarde cuando llegó la información de que las dos camionetas no pudieron pasar el cordón de la Guardia Nacional Bolivariana establecido a pocos kilómetros de la ciudad venezolana Santa Elena de Guairén.


Hueco geopolítico


Pacaraima se encuentra a más de 2500 kilómetros en línea recta desde Brasilia, que aumentan a 4400 si el traslado se realiza por carreteras y algunos caminos que se vuelven intransitables en la temporada de lluvia amazónica.


Para Bolsonaro sería conveniente que la agenda nacional sea contaminada con relatos de una eventual conflagración en los confines de su país, con lo cual se disiparían los escándalos que mancharon al gobierno.


Ocurre que embarcarse en una aventura belicista entraña riesgos verdaderos.


El sábado quedó demostrado que el ingreso de ayuda humanitaria desde Pacaraima al sur venezolano no era sencillo y que el norte brasileño presenta vulnerabilidades.
Puntos flacos de los que hablaron las autoridades del estado de Roraima donde se encuentra la mayor parte de la frontera de 2199 kilómetros con Venezuela. El gobernador de esa provincia, Antonio Denarium, declaró que si la tensión con Maduro se agrava puede haber un apagón por tiempo indefinido ya que más de la mitad de la energía proviene de la represa hidroeléctrica venezolana Gurí.


Teresa Surita, la intendenta de Boa Vista capital de Roraima, afirmó ayer que los hospitales están al borde del “colapso” porque no tienen capacidad para recibir más refugiados venezolanos y el mismo cuadro de saturación presentan la salud y seguridad públicas. Sin olvidar que las cárceles más importantes de Roraima están controladas por la banda Primer Comando de la Capital, que hace poco más de un año desató una cadena de motines con decenas de muertos en varias capitales amazónicas.
Los problemas estructurales de la provincia de Roraima se suman a su poca población, menos de 600 mil habitantes. La baja densidad demográfica es una amenaza para toda la Amazonia brasileña que con sus más de 4 millones de kilómetros cuadrados tiene menos de 25 millones de habitantes.


Los especialistas en estrategia militar coinciden al señalar los vacíos geopolíticos que presenta la Amazonia brasileña y la desventaja en materia de equipamiento que tienen sus fuerzas armadas frente a las venezolanas, dotadas de modernos cazabombarderos Sukoi y baterías antiaéreas, todo de fabricación rusa.


Dos militares que también son ministros del gabinete de Bolsonaro dijeron al sitio de noticias UOL que Brasil se vería perjudicado si la crisis venezolana escala a una fase militar. Hablando a condición de anonimato señalaron que si se desata una guerra su país quedaría muy en desventaja ante la capacidad bélica es irrelevante de su aliado Estados Unidos y sus potenciales enemigos Rusia y China.

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En el Día D los camiones no pudieron entrar

A pesar del despliegue permanente de la confrontación en los puentes Bolívar y Santander, a la cual se sumó un intento de ocupar el aeropuerto de San Antonio, que fue desactivado, la oposición buscó hacer un uso político de la ayuda humanitaria.


El 23 de febrero, día de la anunciada entrada de la ayuda humanitaria a Venezuela llegó, y terminó. Los pronósticos apocalípticos no tuvieron lugar, no cayó Nicolás Maduro, Juan Guaidó se quedó en Cúcuta, el país no entró en una confrontación cinematográfica. ¿Alta tensión? Mucha, en particular en la zona de frontera que separa los dos países a través de tres puentes sobre un río casi seco: Simón Bolívar, Tienditas, y Santander. De un lado Táchira, las ciudades de San Antonio y Ureña, del otro Norte de Santander, con la ciudad de Cúcuta. 

La jornada empezó temprano con lo que se esperaba, una presión frontal con fuerza mediática en los puentes. Las acciones tuvieron momentos de euforia, debido por ejemplo a que un puñado de integrantes de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) decidieron sumarse a las filas de Trump-Rubio-Duque-Guaidó. La euforia bajó y con el pasar de las horas se formó la certeza de que no pasarían para el otro lado ni la gente ni los camiones.


Esa situación se tradujo en dos elementos centrales. Por un lado, el despliegue de una confrontación permanente en los puentes Bolívar y Santander, a la cual se sumó un intento de ocupar el aeropuerto de San Antonio que fue desactivado, y por el otro la utilización de los camiones con la ayuda humanitaria.


La confrontación recordó las estrategias callejeras violentas desplegadas durante el 2014 y 2017 por la derecha en varias ciudades del país, conocidas como guarimbas. Con la diferencia de estar concentradas en puentes internacionales, y contar con el apoyo explícito de los cuerpos de seguridad del Estado colombiano. El ciclo fue repetido: avanzar hacia el lado venezolano, retroceder, intentar pasar por debajo del puente en el caso del Simón Bolívar. ¿Qué debería hacer un gobierno ante un intento de invasión guarimbera financiada internacionalmente?


La utilización de los camiones tuvo tres momentos centrales. El primero el de mostrar unas caravanas en camino hacia los puentes y explotar mediáticamente las imágenes, el segundo el de mentir al afirmar que habían ingresado a Venezuela –como lo hizo el cantante venezolano Nacho al dar por terminada la jornada– y el tercero generar un falso positivo, como fue la quema de dos gandolas. La matriz fue la de acusar a la GNB, cuando quedó filmado cómo fueron jóvenes de primera línea de confrontación.


El incendio de las gandolas parece haber sido planificado, y se tradujo en la acusación a Nicolás Maduro de haber cometido un crimen de lesa humanidad, la escalada de amenazas internacionales, como la que también twitteó el senador norteamericano Marco Rubio, quien afirmó que Venezuela había disparado en territorio colombiano, y que Estados Unidos defendería a Colombia en caso de agresión.


Lo cierto es que, por fuera de esos episodios, no ocurrió lo que habían anunciado. No ingresó la ayuda humanitaria a Venezuela por ningún punto, ni por Colombia, ni por Brasil ni por el mar, no se produjo un quiebre de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, los puentes se parecieron a las imágenes ya conocidas en la estrategia violenta de la derecha, ahora en un marco más complejo. Si era el día final no lo fue, si era el punto de quiebre tampoco parece haberlo sido en la dimensión que lo anunciaron. Otra vez se generó la desilusión de la base social de la oposición, confrontada a la distancia entre las promesas de sus dirigentes –que ahora son internacionales– y las correlaciones reales de fuerza.


El chavismo, por su parte, movilizó en Caracas, fue su quinta movilización consecutiva en cinco días. En ese contexto el gobierno anunció la ruptura de relaciones con el gobierno colombiano como medida central, que se suma a las decisiones tomadas en días anteriores de cerrar las fronteras con Brasil, Colombia, y las islas de Aruba, Bonaire y Curazao.
El resultado al finalizar el 23 fue de una gran ofensiva que planteaba ser la final y no logró sus objetivos, y un gobierno venezolano que se mantuvo de pie ante la embestida que, como se sabía, golpeó en simultáneo sobre varios flancos: armados, mediáticos, psicológicos, diplomáticos, territoriales. Ese saldo final era el esperable según las fuerzas reales –sin efecto inflado por redes sociales– y sin la aparición de una carta nueva por parte de Elliot Abrams, Iván Duque o Marco Rubio.


Existe otro saldo, que es la cantidad de noticias falsas, construcciones de rumores, de datos sin comprobar, sin fuentes creíbles. Forma parte de la avalancha, el aturdimiento, la justificación de nuevas posibles acciones. El caso de los camiones quemados fue la más clara el 23. La dificultad reside muchas veces en confirmar fuentes, números, veracidad de los hechos, algo que suele quedar barrido en las lógicas de guerra que tienen a la operación comunicacional como columna vertebral. Nadie puede sorprenderse de una mentira norteamericana dentro de un asalto, el derecho a la inocencia está prohibido, la necesidad de la sospecha es permanente.


¿Qué pasará el 24 o 25? Resulta temprano saberlo, pareciera, por cómo se han dado los acontecimientos, que seguirán las presiones en los puentes sin capacidad real de ingresar a Venezuela, irán en ascenso las amenazas y reuniones internacionales, y tal vez se de un falso positivo de alta envergadura. Yo la anunció Rubio la noche del 22 al 23 cuando escribió acerca de la posibilidad de que el Ejército de Liberación Nacional, de Colombia, asesine civiles. Anunció lo que ellos mismos parecen dispuestos a hacer, cómo disfrazarlo, y a partir de allí justificar nuevas acciones, y pasar de la forma “ayuda humanitaria” a un nuevo esquema.


La frontera termina en una noche tensa, como si algo pudiera ocurrir en cualquier momento. Estamos en horas y días complejos, donde uno de los objetivos centrales del gobierno de Venezuela, del chavismo, es el de prevenir las acciones-trampas, las imágenes de violencia, la violencia misma, que dejó 42 heridos del lado venezolano el día 23. Una idea del clima social en la noche del sábado la da la tendencia del Twitter, donde cinco de las etiquetas más posicionadas son para pedir la intervención internacional. La certeza de que no lograrán derrocar a Nicolás Maduro, democráticamente electo, por fuerza propia, parece ser mayoritaria.


 Los camiones que partieron desde Brasil tampoco entraron

Choques en el límite

La frontera venezolana con Brasil, también fue ayer territorio de disputa. El límite está cerrado desde el jueves luego de que el presidente de Venezuela Nicolás Maduro lo dispusiera, pero eso no impidió que llegaran ayer dos camiones con ayuda humanitaria desde Brasil. En simultáneo, la frontera fue escenario de enfrentamientos entre manifestantes y efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana. La secretaría de gobierno del estado de Roraima informó, por su parte, que hubo al menos cinco heridos. Por otro lado, un portavoz de la ONG venezolana Foro Penal aseguró que en los enfrentamientos murieron dos personas y la oposición venezolana denunció el deceso de cuatro.


Los dos vehículos con ayuda humanitaria consiguieron transportar solo una pequeña parte de las 200 toneladas que se acopiaron en el gigante suramericano y estuvieron ayer varias horas a 300 metros del puesto fronterizo de Pacaraima. A pesar de que el autoproclamado presidente Juan Guaidó anunciara que los camiones habían logrado entrar a Venezuela, horas después una exdiputada venezolana exiliada en Brasil desmintió la versión y aseguró que los vehículos con alimentos y medicinas se retiraron hacia el interior de Brasil por miedo a nuevos conflictos. “La idea es que esa ayuda ingrese pacíficamente y sin ninguna violencia”, señaló, la ex diputada Yuretzi Idrogo, después de que algunos grupos de manifestantes antichavistas amenazaran con prender fuego la bomba de gasolina de los vehículos.


Los incidentes comenzaron cuando un grupo reducido de manifestantes indígenas, que se congregaron en la zona neutral de la frontera entre ambos países para acompañar el frustrado envío de la ayuda, comenzaron a tirar piedras contra las autoridades venezolanas. Luego de unos minutos, decidieron lanzar varias bombas molotov contra la guardia venezolana, que respondió lanzando bombas lacrimógenas con intención de obligarlos a retroceder. En paralelo, la Policía del estado brasileño de Roraima entró en acción para intentar llevarse a esos manifestantes hacia el interior del territorio brasileño. Terminado el enfrentamiento, la opositora Asamblea Nacional venezolana denunció que la disputa terminó con cuatro muertos y más de 20 heridos de balas. “En Santa Elena de Uairén han matado a cuatro personas y dejaron más de 20 heridos”, dijo el diputado opositor Juan Andrés Mejía. El oficialismo, por su parte, aún no dio información. Este saldo se suma a otros dos muertos que dejó otro enfrentamiento la tarde del viernes.


En simultáneo, el mandatario venezolano presidía un acto en Caracas donde se refirió a su país vecino y dijo estar dispuesto a comprarle alimentos para subsanar las carencias de Venezuela. “Nosotros hemos estado dispuestos a comprar todo el arroz, toda la carne que nos manden de Brasil (...) pero pagándolo chin-chin al contado. No somos mala paga”, dijo Maduro en el acto “En defensa de la revolución” en Caracas. Seguidamente se refirió a la Unión Europea y dijo que también está dispuesto a una asistencia por parte de ellos pero en términos legales y formales. “¿Nos están bloqueando medicinas?, les dimos la lista completa de medicinas, ¿nos están bloqueando alimentos?, les dimos la lista completa de necesidades. Todo lo que envíe la UE lo vamos a pagar, no somos mendigos de nadie”, enfatizó en el mismo discurso en el que más tarde anunció el fin de las relaciones diplomáticas con Colombia.

 

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Maduro cerró la frontera venezolana con Brasil

Maduro dijo que evalúa tomar una decisión similar con la frontera colombiana. Más tarde anunció el arribo al país 7,5 toneladas de medicamentos y material quirúrgico procedentes de Rusia para fortalecer el sistema de salud.

 

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cerró ayer la frontera con Brasil. La decisión llegó un día después de haberse tomado la misma medida con la isla de Curazao. El mandatario anunció, asimismo, que estaba evaluando un decreto similar que afecte la frontera con Colombia. En estos tres países se está almacenando la ayuda internacional humanitaria que el autoproclamado presidente interino Juan Guaidó espera que entre a Venezuela el próximo sábado. Maduro reiteró que estas donaciones forman parte de un show para invadir militarmente el país y desalojar al chavismo del poder.


“He decidido que en el sur de Venezuela a partir de las 20.00 horas (hora local) de hoy jueves 21 de febrero (por ayer) queda cerrada total y absolutamente, hasta nuevo aviso, la frontera terrestre con Brasil”, dijo el mandatario durante una reunión con militares en el caraqueño Fuerte Tiuna, el mayor cuartel del país.


Además, el mandatario dijo estar evaluando cerrar la frontera con Colombia, donde también se almacenan ayudas para Venezuela. “En el año 2015 tomé la decisión de cerrar las fronteras con Colombia de manera temporal, yo no quiero tener que tomar una decisión de esas características, pero lo estoy evaluando, un cierre total de la frontera, lo estoy evaluando, hombre prevenido vale por dos”, dijo el gobernante. En ese sentido, afirmó que desde Colombia se alistan falsos positivos o fake news para justificar el ingreso a Venezuela de militares extranjeros, y responsabilizó al presidente de este país, Iván Duque, de cualquier acto de violencia que pueda ocurrir en la frontera entre las dos naciones. Al mismo tiempo, hizo un llamado a los militares colombianos a no prestarse a ninguna agresión contra Venezuela.


En la reunión con el alto mando militar, Maduro se refirió también al cese del tráfico aéreo privado y comercial y marítimo a las islas de Aruba, Bonaire y Curazao –donde también se acopia ayuda enviada desde Miami–, todas territorios políticos de Países Bajos donde se encuentran también bases militares estadounidenses–, y dijo que se vio obligado a hacerlo porque se estaba preparando una provocación. “Más vale prevenir que lamentar, tomen todas las medidas de aseguramiento y protección hasta nuevo aviso porque las provocaciones hay que trabajarlas con tiempo para desmontarlas, así de sencillo”, indicó.


Más tarde, en desde el Palacio de Miraflores, Maduro anunció que habían arribado ayer al país 7,5 toneladas de medicamentos y material quirúrgico procedentes de Rusia para fortalecer el sistema de salud. En una reunión con representantes de Rusia, Cuba y de la Organización Panamericana de la Salud, volvió a denunciar la existencia de una persecución económica y financiera contra su país, además de un bloqueo por parte de Washington, lo que provoca que a los venezolanos se les dificulte la adquisición de medicamentos.

“Afortunadamente tenemos buenos amigos en el mundo y contamos con el apoyo del sistema de Naciones Unidas, de la Organización Panamericana de la Salud, de la Organización Mundial de la Salud”, destacó el mandatario, citado por al cadena Telesur. Asimismo, Maduro hizo mucho énfasis en que el gobierno venezolano paga por los cargamentos con medicinas. “Es asistencia humanitaria, apoyo humanitario porque está venciendo un bloqueo, pero los venezolanos no somos mendigos de nadie y por eso nosotros procedemos a cancelar todas nuestras obligaciones”, sentenció, en referencia a los cargamentos que llegaron a Colombia, Brasil y Curazao y que la oposición pretende ingresar a Venezuela el próximo sábado.


En la caliente frontera entre Colombia y Venezuela, ayer se empezó a instalar una tarima en el puente Tienditas, que conecta el estado venezolano de Táchira con tierra colombiana, y que servirá para el concierto que comenzará el viernes y se extenderá hasta el domingo con una fuerte presencia militar en la zona. Medio centenar de agentes de la Policía Nacional Bolivariana y de la Guardia Nacional Bolivariana custodian el puente, una infraestructura sin estrenar que conecta la localidad venezolana de Ureña con la ciudad colombiana de Cúcuta pero que por las tensiones entre ambos países se ha mantenido cerrada.


La plataforma dispuesta por el Gobierno de Maduro para el llamado Gran concierto por la paz albergará a los más de 40 artistas que cantarán desde el viernes. El cartel de artistas incluye solo nombres de solistas y agrupaciones locales, exponentes de géneros como rock, pop, ska, reguetón, merengue, salsa y folklore nacional. Hasta ahora no se conoce si habrá invitados internacionales y la hora de inicio de este concierto tampoco se ha confirmado, aunque allegados a los organizadores estiman que comience sobre las 12 del mediodía (hora local), cuando las temperaturas regularmente son cercanas a los 30 grados centígrados. El recital en cuestión es una respuesta del mandatario a otro concierto que tendrá lugar también en el puente Tienditas pero del lado colombiano, organizado por la oposición.

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Miércoles, 20 Febrero 2019 06:50

Música y tensión en la frontera

Música y tensión en la frontera

En la frontera Maduro les cerró el paso a toneladas de ayuda humanitaria proveniente de Estados Unidos, pero dejará pasar la que arribará desde Rusia. Y se vienen dos conciertos: uno de la oposición y otro del gobierno chavista.

 Son más de dos mil kilómetros de frontera en tierras calurosas, selvas y llanuras que durante décadas han sido foco de tensión entre los países vecinos y que, en los últimos días, han visto pasar los rostros de la tragedia humanitaria que tiene al gobierno venezolano en los ojos del mundo. Voces a favor de la decisiones de Nicolás Maduro y sectores que defienden sus políticas que han llevado al colapso de la economía, y una emigración sin precedentes, se levantan en diversos lugares del mundo. Pero el vecino más inmediato, Colombia, con el pupilo de Álvaro Uribe en la Presidencia, el presidente de derecha Iván Duque del Centro, es uno de los más incómodos con la crisis venezolana que tiene como primer epicentro a la frontera. 

Por allí han pasado más de un millón de venezolanos en el último año según informes de Migración Colombia. Y hasta allí se llevaron toneladas de ayuda humanitaria proveniente de Estados Unidos recientemente. Sin embargo, Maduro impidió su paso, aunque abrirá el camino nuevamente cuando llegue la ayuda que viene de Rusia. Además, un concierto organizado por la oposición internacional al gobierno socialista venezolano y otro más con el que Maduro pretende contrarrestar el primero se realizarán próximamente. Todo ello, en medio del fuego proveniente de la guerrilla colombiana del ELN que tiene uno de sus principales y más poderosos y ricos bloques en esa zona del Nororiente colombovenezolano, y que sería la responsable de asesinar a un policía el lunes pasado en el municipio de Arauca, en un ataque donde además fue herido otro uniformado y un civil. Esto ocurrió en el puesto de control José Antonio Paes.


Mientras se escuchan voces de rechazo tras el atentado a la policía y se repiten las acusaciones de siempre acerca de que los insurgentes usarían el territorio venezolano para esconderse, los líderes norteamericanos se pasean por la frontera de la mano de su principal aliado en América Latina, el gobierno Colombiano. El fin de semana los paralamentarios estadounidenses Marco Rubio y Mario Diaz-Balart visitaron la llamada zona de la frontera en cercanías a la ciudad de Cúcuta, la capital del departamento de Norte de Santander limítrofe con Venezuela. Estaban también el Embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo, y el Embajador de Colombia en Estados Unidos, Francisco Santos, primo y opositor del ex presidente Juan Manuel Santos.


La visita tenía como fin, según explicó a PáginaI12 un portavoz de Casa de Nariño, verificar cómo se está desarrollando el programa de ayuda humanitaria que los gringos desplegaron desde la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), y el acopio de las ayudas humanitarias que han llegado en la última semana a Cúcuta desde otros países. “Tenemos toda una logística montada en el Puente de la Unidad para poder recibir las donaciones y que desde Venezuela se puedan distribuir para todo el pueblo venezolano. El Presidente de Colombia y todo su Gobierno ha estado completamente involucrado y nuestro mensaje es: amigos de Venezuela los seguiremos apoyando en toda esta operación”, señaló a medios Eduardo José González Angulo, representante del Gobierno colombiano en esta operación humanitaria, que muchos califican de maniobra política y militar para debilitar a Maduro, tras la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente de Venezuela.


Duque ha explicado su apoyo con Estados Unidos y otros países como un “cerco diplomático” contra el gobierno vecino y no confirma aún si recibirá tropas militares en una eventual confrontación armada en Venezuela. Pero es una realidad que siete bases militares colombianas está ocupadas parcialmente por militares estadounidenses desde la firma y puesta en marcha del Plan Colombia, que además incorpora la figura de “contratistas”, por lo general mercenarios o ex militares que permanecen en el país con permiso legal para trabajar por un periodo y realizan por lo general labores de inteligencia.


“En el tema de Venezuela no hay división en Estados Unidos, demócratas y republicanos se han unido en una voz a decir: estaremos junto al pueblo de Venezuela a cada paso hasta que se pueda ganar lo que se merece, la libertad, la democracia y la prosperidad”, aseguró el senador Marco Rubio en su paso por Colombia, que sigue recibiendo críticas por promover la presencia norteamericana. Carlos Trujillo, enviado de Duque, responde que con estos gestos Colombia está “luchando por la libertad de Venezuela” y señaló que las ayudas humanitarias son un esfuerzo internacional “pero que el mérito es del pueblo venezolano que arriesga su vida, su libertad y todos sus derechos” para buscar el bienestar de sus connacionales.


Entre tanto el dueño de la compañía de móviles Virgin, Richard Branson, está promoviendo un concierto en la ciudad fronteriza de Cúcutua que busca presionar al gobierno de Maduro para que autorice el ingreso de ayudas, ante las cuales el presidente venezolano ha dicho que estas son la primera injerencia militar en su territorio. Carlos Vives, Juanes, el reguetonero Nacho, Miguel Bosé, El Puma y otros han confirmado su participación en el Venezuela Aid Live que será el próximo 22 de febrero. A esto Maduro respondió promoviendo su propio concierto que sería los días 22 y 23 en el Puente Simón Bolívar. Este se titula “Manos fuera de Venezuela” y según explicó el heredero de Hugo Chávez “hemos acogido una propuesta de una gran cantidad de artistas venezolanos que solicitaron hacer un encuentro cultural, un gran concierto por la paz, por la vida” y agregó que con este recital buscan enviar un mensaje de denuncia contra la agresión brutal a la que se intenta someter al pueblo venezolano, refiriéndose a la presión para recibir las ayudas humanitarias gringas y la injerencia internacional en su país en crisis.


El músico advirtió que detrás de ese recital está la Casa Blanca

Roger Waters contra el "Venezuela Aid Live"

 

El músico Roger Waters publicó un video en el que convocó a detener el recital "Venezuela Aid Live", que se realizará el viernes en la ciudad fronteriza de Cúcuta, para que el histórico formato de recitales de ayuda humanitaria no sea utilizado políticamente. Waters aseguró que el espectáculo "no tiene nada que ver con la ayuda humanitaria a los venezolanos" sino con la decisión de la Casa Blanca de dar un golpe en el país bolivariano. El mítico integrante de Pink Floyd —banda que se reunió por última vez en un "Live 8"— rechazó el relato que los medios internacionales hacen sobre la realidad venezolano y exigió que "los venezolanos puede ejercer su derecho a la autodeterminación".

El "Venezuela Aid Live" es promocionado por el empresario inglés Richard Branson —creador de la discográfica Virgin—, quien ya confirmó la presencia de varios músicos de habla hispana para el espectáculo del viernes, entre ellos, Alejandro Sanz, Maná, Ricardo Montaner, Carlos Baute, entre otros. El escenario estará montando en la ciudad colombiana de Cúcuta, fronteriza con Venezuela, y contará con la presencia de los presidentes de Colombia, Iván Duque, y Chile, Sebastián Piñera, alineados con la política norteamericana contra el gobierno de Nicolás Maduro.


Waters calificó de "truco" la convocatoria armada por Branson, contra quien apuntó directamente en varios fragmentos del video, y aseguró que "no tiene nada que ver con la ayuda humanitaria" sino con respaldar la decisión de la Casa Blanda de "dar un golpe en Venezuela".


El músico inglés señaló que cualquiera de las razones por los que Estados Unidos haya decido avanzar sobre el gobierno bolivariano ninguna de ellas "tiene con las necesidades de los venezolanos, con la democracia, con la libertad, ni con la ayuda humanitaria".


En ese sentido, Waters hizo un llamado, en particular, a Peter Gabriel y por elevación al resto de los artistas que participarán del espectáculo para que no sean "llevados por un camino que terminará en un cambio de régimen". "¿Queremos que Venezuela sea otra Irak, otra Libia, otra Siria?", sostuvo Waters.


El músico sostuvo su rechazo al "Venezuela Aid Live" al asegurar que el relato que los gobiernos y medios de comunicación ofrecen sobre el país caribeño es engañoso: "No hay guerra civil, no hay caos, no hay asesinatos, no no hay detenciones masivas de opositores, no hay medios censurados, no hay una dictadura aparente". "Necesitamos retirarnos, particularmente, Richard Branson", apuntó Waters, quien reivindicó el derecho de autodeterminación de los venezolanos.

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El protagonismo de EE UU en la crisis de Venezuela opaca la labor de la oposición

Guaidó se esfuerza en demostrar que la sociedad es el principal motor de la transición, mientras Trump intensifica sus ataques a Maduro

El impulso de Juan Guaidó se explica en buena medida por el respaldo de las principales instancias de la llamada comunidad internacional al Parlamento venezolano. Tras lanzar su desafío a Nicolás Maduro el pasado 23 de enero al jurar como jefe de Estado interino, el presidente de la Asamblea Nacional obtuvo el reconocimiento inmediato de Estados Unidos, al que se sumaron después la Unión Europea y la mayoría de los Gobiernos de la región. Pero el protagonismo de la Administración de Donald Trump, decisivo para forzar la asfixia económica del chavismo a través de las sanciones a la petrolera estatal, PDVSA, corre el riesgo de opacar la iniciativa de la oposición, que lleva años preparando el terreno para una transición democrática.


Guaidó y los dirigentes que le acompañan son conscientes de esa posibilidad y tratan de demostrar que el éxito de este proceso, que busca el cese de Maduro y la convocatoria de elecciones, está en manos de la sociedad. "El pueblo"; "nosotros"; "los venezolanos". Todos los pasos de esta etapa tienen, según sus discursos, un solo motor. "Somos nosotros los únicos protagonistas de la historia que estamos escribiendo hoy", proclamó hace días el diputado Miguel Pizarro, presidente de la comisión especial encargada del seguimiento de la ayuda humanitaria y miembro de Primero Justicia, que tradicionalmente ha aglutinado al electorado menos conservador de la oposición venezolana.


La entrada de cargamentos de medicinas y alimentos, prevista para el sábado a través de la frontera colombiana, es, sin embargo, precisamente el principal reflejo de ese delicado equilibrio. Los primeros envíos llegan de Estados Unidos. El domingo, el senador Marco Rubio y el representante Mario Díaz-Balart, ambos republicanos de origen cubano, viajaron hasta la ciudad de Cúcuta para supervisar los preparativos. John Bolton, consejero de seguridad de Trump, amenazó a Maduro con encerrarlo en la prisión de Guantánamo, sugirió el envío de tropas a Colombia y el lunes recordó en Twitter las sanciones impuestas las semanas por Washington a varios cargos chavistas, entre ellos el jefe de las fuerzas especiales de la policía venezolana, conocidas como FAES. Al mismo tiempo, el propio Trump advirtió a los militares que, si siguen apoyando a Maduro, no tendrán su clemencia. "No encontraréis refugio, ni una salida fácil porque no habrá salida”, dijo en su intervención en Universidad Internacional de Florida. Los militares serán, en última instancia, quienes tendrán que decidir si permitir el ingreso de la ayuda humanitaria y en estos momentos todas las presiones, internas y externas, recaen sobre sus oficiales.


Los discursos beligerantes de Trump han sido bien recibidos, en esta ocasión, por buena parte de la oposición venezolana -tradicionalmente la más conservadora y con hilos en Miami y Washington- que ha abrazado el posicionamiento del inquilino de la Casa Blanca, al considerar el impulso de Estados Unidos como la única manera de lograr la salida del poder de Maduro.


La sobreactuación de Estados Unidos en la crisis venezolana es, además, el principal pretexto del oficialismo para agitar el fantasma de una intervención exterior. La Fuerza Armada Bolivariana (FANB) rechazó este martes las declaraciones del mandatario estadounidense. "El día de ayer pudimos observar un acto de extrema soberbia y terrible insensatez por parte del presidente de los Estados Unidos al referirse a nuestro país. El tono y el contenido de sus declaraciones permiten apreciar a simple vista la muy peligrosa actitud de quien lamentablemente dirige los destinos de una potencia militar", recoge un comunicado del Ejército. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, aseguró que el Gobierno de Maduro no cederá ante la presión. "Nos subestiman. Estamos llamados a cumplir nuestra tarea histórica: defender la patria".


Más medido ha sido, en cambio, el apoyo de la Unión Europea, que hasta decidió participar en un grupo de contacto y abrió la puerta a la posibilidad de facilitar una negociación, aunque sin éxito al menos por el momento. Este martes Guaidó se reunió con diplomáticos europeos, que en cualquier caso reiteraron el compromiso de sus países con el ingreso de la ayuda humanitaria. "Luego de nuestra reunión con embajadores europeos, anunciamos el aporte de más de 18 millones de dólares para la ayuda humanitaria por parte de Italia, España, Reino Unido, Alemania y Francia. Gracias por respaldar nuestra lucha por la vida de cientos de miles de venezolanos", manifestó en Twitter el dirigente venezolano.

Por Francesco Manetto
Caracas 20 FEB 2019 - 02:40 COT

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Imagen de ayer en el puente Las Tienditas, entre Táchira, Venezuela, y Cúcuta, Colombia, bloqueado por un contenedor. El gobierno del presidente Nicolás Maduro ordenó el cierre para evitar el ingreso de "ayuda humanitaria" enviada desde Estados Unidos.Foto Afp

Caracas. El gobierno de Venezuela anunció este lunes que el próximo viernes y sábado realizará jornadas médicas y de entrega de alimentos para los habitantes de la ciudad colombiana de Cúcuta, en el contexto de un concierto que se realizará los mismos días que un acto similar convocado por la oposición.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, anunció el próximo arribo de 300 toneladas de ayuda humanitaria proveniente de Ruia, y reiteró su rechazo a los cargamentos de alimentos y medicinas que la oposición intenta ingresar al país.

En tanto, el vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo del gobierno venezolano, Jorge Rodríguez, confirmó el envío de 20 mil cajas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción a la población vulnerable de Cúcuta.

Asimismo, profesionales sanitarios desplegarán una jornada de atención médica gratuita dirigida a la población infantil de esa localidad colombiana entre el 22 y 23 de febrero, durante la celebración del concierto por la paz Manos Fuera de Venezuela, propuesto por artistas venezolanos e internacionales que se celebrará en el Puente Internacional Simón Bolívar, que conecta las ciudades fronterizas de Cúcuta, Colombia, con Táchira, Venezuela.

Del lado colombiano, en el sector denominado La Parada, se organizará para el 22 de febrero un concierto con artistas internacionales convocado por el multimillonario británico, Richard Branson, en defensa de la entrada de "ayuda humanitaria" a Venezuela y en apoyo a Juan Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional (declarada en desacato por la justicia) y autoproclamado "presidente encargado".

El ministro de Planificación de Venezuela, Ricardo Menéndez, informó que las sanciones impuestas por Estados Unidos desde 2017 provocaron hasta ahora pérdidas por 38 mil millones de dólares.

“Unos 23 mil millones de dólares responden a la afectación del producto interno bruto, mientras 15 mil millones de dólares están relacionados con la empresa Citgo (filial de la estatal Petróleos de Venezuela en Estados Unidos), expresó Menéndez.

El ministro precisó que la mayor cantidad de pérdidas en materia de producción se registró durante las protestas antigubernamentales impulsadas por la oposición en 2017.

Menéndez señaló que la derecha nacional e internacional busca asfixiar la economía para justificar la "ayuda humanitaria" y así poder realizar una invasión a la nación petrolera. "Resulta cínico que sectores de la oposición nacional, amparada por gobiernos extranjeros, mencionen una supuesta ayuda humanitaria cuando lo que han hecho es agredir a una nación soberana".

El funcionario llamó a los sectores que buscan desestabilizar al país a cesar las agresiones, para lograr la reactivación económica de Venezuela.

En este contexto, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, consideró "ofensivo" el discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Miami, y exhortó a la comunidad internacional a pronunciarse "por encima de las diferencias políticas" en defensa de la paz. "La ayuda humanitaria es un pretexto para una guerra", indicó en su cuenta de Twitter.

El país sudamericano atraviesa una crisis económica desde 2015 y el gobierno de Nicolás Maduro asegura que es debido a las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos lo que ha impedido la compra de alimentos y medicinas.

En tanto, Guaidó ordenó a los militares venezolanos que dejen ingresar la "ayuda humanitaria". La orden está dada. "De nuevo, señores de la fuerza armada, permitan que entre la ayuda, tienen la oportunidad de ponerse del lado de la Constitución y de las necesidades de la gente", dijo, y confió en que los militares se van a rebelar.

Guaidó prepara movilizaciones en todo el país para acompañar a voluntarios que irán a la frontera en caravanas de autobuses en busca de toneladas de medicinas y alimentos que se encuentran en Colombia, Brasil y Curazao.

"El 23 de febrero la ayuda humanitaria entra sí o sí en Venezuela y en todos los rincones del país nos vamos a movilizar. Las brigadas irán en caravana en medio de protestas. No nos van a detener por medio del miedo", afirmó el líder opositor.

En este contexto, la oposición aseguró que la estatal de comunicaciones CANTV bloqueó la página web de voluntarios para distribuir la ayuda humanitaria.

Dirigentes opositores dijeron la semana pasada que CANTV redireccionó la página de Internet voluntariosxvenezuela.com, en la que se registran los ciudadanos, hacia el portal voluntariosvenezuela.com, una web con diseño idéntico a la original, pero con una base de datos distinta.

"Ya estaba esa página falsa y, ahora, prefirieron simplemente bloquear la web", dijo a la agencia Afp, Hasler Iglesias, activista de Voluntad Popular, partido político de Guaidó y del líder opositor Leopoldo López.

La agencia de noticias Afp constató que el sitio de Internet del voluntariado no carga al utilizar el servicio ofrecido por CANTV, aunque sí funciona con otros provedores.

En el plano internacional, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, anunció este lunes que viajará el próximo viernes a la ciudad de Cúcuta para entregar ayuda humanitaria al pueblo venezolano, donde acompañará a su homólogo colombiano, Iván Duque.

En ese contexto, el medio colombiano Noticias Capital, tuiteó que en Colombia más de 4 mil 700 niños de La Guajira han fallecido en los pasados tres años por desnutrición.

"El pueblo colombiano es víctima de un grave índice de pobreza extrema ante la vista de un gobierno indolente como el de Iván Duque, quien a escasos meses de llegar a la presidencia se ha desvelado por ser un lacayo del imperio estadunidense, respondiendo al principal interés que es atacar a Venezuela".

Desde Bruselas, la Unión Europea (UE) rechazó nuevamente una intervención militar en la nación petrolera. Federica Mogherini, jefa de la diplomacia europea., declaró: "Excluimos de manera categórica cualquier apoyo de la UE a una escalada militar en Venezuela".

También descartó que se vaya a interrumpir el trabajo del Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela, luego de la expulsión de una delegación de eurodiputados, aunque no desechó la posibilidad de ampliar la lista de sanciones contra el país sudamericano.

Mogherini también anunció que el Grupo Internacional de Contacto enviará esta semana una misión técnica a Caracas, encabezada por la UE y Uruguay como copresidentes del grupo, para trabajar en la evaluación del apoyo que puede brindarse para allanar el camino hacia una transición "democrática y pacífica" basada en "elecciones anticipadas" en Venezuela.

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