Lunes, 14 Junio 2021 10:14

Un pueblo de pie

Wilber Ortega Aldaya,La isla semilla, 130 x 90 cm, acrílico sobre lienzo (Cortesía del autor)

En los últimos quince años, Gaza sufrió cinco expediciones punitivas: 2006 (“Lluvia de verano”); 2008-2009 (“Plomo fundido”); 2012 (“Pilar defensivo”); 2014 (“Margen protector”); 2021 (“Guardián del Muro”). Israel eligió estos nombres para camuflar mejor a los asaltantes en asediados. Y, desde hace quince años, los mismos personajes repiten los mismos eslogans para legitimar los mismos castigos. Porque el desequilibrio de los medios utilizados hace que resulte inapropiado hablar de “guerra”. Por un lado, uno de los ejércitos más poderosos y mejor equipados del mundo, que dispone del apoyo ilimitado de Estados Unidos, que somete a sus adversarios a un bloqueo terrestre y marítimo constante (1). Enfrente, ni un carro de combate, ni un avión, ni un buque, ningún apoyo (más que verbal) de ninguna capital. Era necesario por lo tanto todo el aplomo de un embajador israelí en Francia para recriminarles a los palestinos “uno de los crímenes de guerra más abyectos del siglo XXI” (2). El número de víctimas respectivo a lo largo de estos cinco conflictos es respuesta suficiente.


Desde hace quince años, como todos saben, los israelíes “responden” o “replican” las agresiones de las que son objeto. Porque la historia que cuentan nunca arranca un segundo antes del secuestro de uno de sus soldados o del disparo de un cohete en su contra. La cronología de los enfrentamientos omite así las vejaciones cotidianas infligidas a los palestinos, los controles permanentes, la ocupación militar, el bloqueo de un territorio que no cuenta con ningún aeropuerto, el muro de separación, la voladura de sus casas, la colonización de sus tierras.


Cuanto peor, mejor


Ahora bien, suponiendo que Hamas desaparezca mañana, todo ello subsistiría. Israel, que ayudó a este movimiento a tomar vuelo y que contribuye a su financiamiento, lo sabe. Pero darle importancia a semejante adversario le sirve. Y le permite presentar la lucha de un pueblo para disponer de un Estado como la agresión terrorista de una organización religiosa mesiánica. Al intervenir brutalmente en Jerusalén contra los fieles en la Explanada de las Mezquitas, las autoridades israelíes no podían ignorar que le darían pie al movimiento islamista.


Por más cínica y transparente que fuera, la operación del primer ministro Benjamin Netanyahu prosiguió sin trabas. Ni una resolución de las Naciones Unidas (que Israel habría podido ignorar una vez más), ni medidas de sanción, ni llamados de consulta a embajadores, ni suspensión de entregas de armas. Al igual que Washington, la Unión Europea repite los elementos semánticos de la derecha israelí; el gobierno francés –apoyado por Marine Le Pen, por Bernard-Henri Lévy y por la alcadesa socialista de París Anne Hidalgo– sólo se despabiló para prohibir una manifestación en solidaridad con el pueblo palestino. Pareciera que cuanto más poderoso y dominante es Israel, cuanto menos democrático, más el mundo entero está a sus pies.


No obstante, como cinco “guerras” lo demuestran, esta “Cúpula de Hierro” diplomática no garantizará su tranquilidad. La violencia de la resistencia siempre responde a la violencia de la opresión, salvo cuando un pueblo es aplastado y sometido. Y el pueblo palestino está de pie.

1. Olivier Pironet, “En el caldero de Gaza”, Le Monde diplomatique, edición Colombia, septiembre de 2019.
2. Daniel Saada, por Europe 1, 12-5-21.

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Micaela Houston

Para suscripción:

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=180&search=suscrip

 

Lunes, 14 Junio 2021 10:14

Un pueblo de pie

Wilber Ortega Aldaya,La isla semilla, 130 x 90 cm, acrílico sobre lienzo (Cortesía del autor)

En los últimos quince años, Gaza sufrió cinco expediciones punitivas: 2006 (“Lluvia de verano”); 2008-2009 (“Plomo fundido”); 2012 (“Pilar defensivo”); 2014 (“Margen protector”); 2021 (“Guardián del Muro”). Israel eligió estos nombres para camuflar mejor a los asaltantes en asediados. Y, desde hace quince años, los mismos personajes repiten los mismos eslogans para legitimar los mismos castigos. Porque el desequilibrio de los medios utilizados hace que resulte inapropiado hablar de “guerra”. Por un lado, uno de los ejércitos más poderosos y mejor equipados del mundo, que dispone del apoyo ilimitado de Estados Unidos, que somete a sus adversarios a un bloqueo terrestre y marítimo constante (1). Enfrente, ni un carro de combate, ni un avión, ni un buque, ningún apoyo (más que verbal) de ninguna capital. Era necesario por lo tanto todo el aplomo de un embajador israelí en Francia para recriminarles a los palestinos “uno de los crímenes de guerra más abyectos del siglo XXI” (2). El número de víctimas respectivo a lo largo de estos cinco conflictos es respuesta suficiente.


Desde hace quince años, como todos saben, los israelíes “responden” o “replican” las agresiones de las que son objeto. Porque la historia que cuentan nunca arranca un segundo antes del secuestro de uno de sus soldados o del disparo de un cohete en su contra. La cronología de los enfrentamientos omite así las vejaciones cotidianas infligidas a los palestinos, los controles permanentes, la ocupación militar, el bloqueo de un territorio que no cuenta con ningún aeropuerto, el muro de separación, la voladura de sus casas, la colonización de sus tierras.


Cuanto peor, mejor


Ahora bien, suponiendo que Hamas desaparezca mañana, todo ello subsistiría. Israel, que ayudó a este movimiento a tomar vuelo y que contribuye a su financiamiento, lo sabe. Pero darle importancia a semejante adversario le sirve. Y le permite presentar la lucha de un pueblo para disponer de un Estado como la agresión terrorista de una organización religiosa mesiánica. Al intervenir brutalmente en Jerusalén contra los fieles en la Explanada de las Mezquitas, las autoridades israelíes no podían ignorar que le darían pie al movimiento islamista.


Por más cínica y transparente que fuera, la operación del primer ministro Benjamin Netanyahu prosiguió sin trabas. Ni una resolución de las Naciones Unidas (que Israel habría podido ignorar una vez más), ni medidas de sanción, ni llamados de consulta a embajadores, ni suspensión de entregas de armas. Al igual que Washington, la Unión Europea repite los elementos semánticos de la derecha israelí; el gobierno francés –apoyado por Marine Le Pen, por Bernard-Henri Lévy y por la alcadesa socialista de París Anne Hidalgo– sólo se despabiló para prohibir una manifestación en solidaridad con el pueblo palestino. Pareciera que cuanto más poderoso y dominante es Israel, cuanto menos democrático, más el mundo entero está a sus pies.


No obstante, como cinco “guerras” lo demuestran, esta “Cúpula de Hierro” diplomática no garantizará su tranquilidad. La violencia de la resistencia siempre responde a la violencia de la opresión, salvo cuando un pueblo es aplastado y sometido. Y el pueblo palestino está de pie.

1. Olivier Pironet, “En el caldero de Gaza”, Le Monde diplomatique, edición Colombia, septiembre de 2019.
2. Daniel Saada, por Europe 1, 12-5-21.

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Micaela Houston

 

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Las grandes potencias aprovecharon el año de la pandemia para aumentar el despliegue de sus armas nucleares

El último informe del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) señala que durante 2020 el número estimado de armas nucleares desplegadas en fuerzas operativas creció hasta las 3.825, de las cuales alrededor de 2.000 "se mantuvieron en un estado de alerta operativa alta, a punto para ser usadas". Casi todas pertenecían a EEUU y Rusia.

 

La crisis mundial provocada por el coronavirus no apagó la amenaza nuclear. Según destaca el prestigioso Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) en un informe, el número estimado de armas nucleares desplegadas por las grandes potencias mundiales creció hasta las 3.825, pero eso no es todo: alrededor de 2.000, casi todas pertenecientes a Rusia y EEUU se mantuvieron en un "estado de alerta operativa alta". O lo que es lo mismo, "a punto para ser usadas".

Coincidiendo con la cumbre de líderes de la OTAN que tiene lugar este lunes en Bruselas, el SIPRI ha dado a conocer los datos de su anuario, en el que evalúa la "situación actual en materia de armamentos, desarme y seguridad internacional". "Al inicio de 2021, los nueve países con armamento nuclear –Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y la República Democrática Popular de Corea (Corea del Norte)— poseían conjuntamente unas 13.080 armas nucleares", señala el estudio, que destaca que esta cifra "representa una disminución respecto de las 13.400 que el SIPRI calculó que tenían a comienzos de 2020".

Sin embargo, "el número estimado de armas nucleares desplegadas actualmente en fuerzas operativas" pasó de 3.720 en enero de 2020 a 3.825 en enero de 2021. "Mientras que en 2020 EEUU y Rusia continuaron reduciendo sus existencias generales de armas nucleares al desmantelar ojivas en desuso, se calcula que al inicio de 2021 disponían de unas 50 ojivas nucleares más en despliegues operativos que un año antes", advierte el SIPRI.

El documento alerta que Rusia también incrementó su stock militar nuclear general en unas 180 ojivas, "debido principalmente al despliegue de más misiles balísticos intercontinentales terrestres con múltiples ojivas y misiles balísticos de lanzamiento submarino". De esta forma, las "fuerzas nucleares estratégicas" desplegadas por EEUU y Rusia "se mantuvieron dentro de los límites establecidos por el Tratado para la Reducción de Armas Estratégicas Ofensivas de 2010 (Nuevo START), a pesar de que el tratado no limita las existencias totales de ojivas nucleares".

"Parece que ahora el número total de ojivas en las reservas militares mundiales está aumentando, un indicador preocupante de que la tendencia a la baja que ha caracterizado los arsenales nucleares globales desde el fin de la Guerra Fría se ha estancado", afirma en un comunicado Hans M. Kristensen, miembro asociado senior del Programa de Desarme Nuclear, Control de Armas y No-Proliferación del SIPRI y director del Proyecto de Información Nuclear de la Federación de Científicos Americanos (FAS).

En ese contexto, afirmó que "la prórroga en el último momento del Nuevo START por parte de Rusia y EEUU en febrero de este año fue un alivio, pero las perspectivas de un control de armas nucleares bilateral adicional entre las superpotencias nucleares continúan siendo exiguas". De acuerdo a los datos divulgados por SIPRI, Moscú y Washington "poseen conjuntamente más del 90% de los arsenales nucleares mundiales", al tiempo que tienen en marcha "programas amplios y caros para sustituir y modernizar sus ojivas nucleares, los misiles y los sistemas de lanzamiento aéreos, así como las instalaciones de producción".

Por otro lado, "los nueve países con armamento nuclear poseían conjuntamente unas 13.080 armas nucleares e invierten en su modernización. Una sola de estas armas ya es hasta 100 veces más potente que las que se lanzaron sobre Hiroshima y Nagasaki", advierte un comunicado divulgado por la organización catalana FundiPau. 

El informe del SIPRI incide precisamente que el Reino Unido "cambió la política de reducción de los arsenales nucleares del país y elevó el límite previsto para armas nucleares de 180 a 260", mientras que China "está inmersa en una modernización y expansión significativas de sus existencias de armas nucleares" e India y Pakistán "también parece que estén ampliando sus arsenales". Por su parte, Corea del Norte "continúa haciendo mejoras en su programa nuclear militar como elemento central de su estrategia de seguridad nacional".

137.000 dólares por minuto

Asimismo, la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés) ha publicado un documento en el que establece que esos nueve países con armas nucleares "gastaron 72.600 millones de dólares (137.000 dólares por minuto) en 2020, en plena pandemia", lo que supuso 1.400 millones de dólares más que el año anterior. "Unos recursos que se habrían podido invertir en material hospitalario, personal médico, investigación y atención a las personas afectadas por el virus y sus consecuencias", destacan los promotores de dicha campaña, entre los cuales se encuentra FundiPau. 

En enero de este año entró en vigor el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), lo que supuso "un paso muy relevante para avanzar hacia la eliminación de estas armas". "Ahora el reto es conseguir que el mayor número posible de países, entre ellos los miembros de la OTAN, se sumen para que sea realmente efectivo", indican desde la campaña que busca la eliminación de ese armamento. De momento, 86 países ha firmado el TPAN y 54 lo han ratificado.

Según una encuesta realizada por la consultora YouGov a instancias de ICAN, el 89% de la población española apoya ese tratado de prohibición de las armas nucleares. El Gobierno, siguiendo lo marcado por la OTAN, ha descartado rubricarlo. 

14/06/2021 00:04

Por Danilo Albin@Danialri

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Sábado, 12 Junio 2021 06:42

Israel y Palestina: el laberinto

Israel y Palestina: el laberinto

Fnalmente, Bibi (Benjamin Netanyahu) será depuesto. El próximo domingo el Knéset (el parlamento) votará su sustitución por Naftali Bennett, representante de una amplia –y hasta bizarra– coalición de partidos políticos de izquierda, centro y derecha, que incluye a las formaciones árabes. El resultado de las elecciones de marzo fue inobjetable al respecto: la mayoría de la población israelí quiere verlo fuera del gobierno y del poder. La celebración popular de su derrota alcanzó el paroxismo de un carnaval, pero Netanyahu es hábil hasta lo obsceno. Acusado de corrupción, tráfico de influencias, coerción a la prensa (y uno espera que pronto por crímenes de guerra) aún guarda sus últimos cartuchos para boicotear el mandato de las urnas. Hay algo que el político-policía no soporta: la lejanía del poder. El único error que cometió Fouché en su vida fue no saber cuándo retirarse. El mismo que acabó con Fernando Gutiérrez Barrios en México.

El dilema reside en la composición del Knéset, donde la aritmética de la votación no correspondió a la distribución de los curules. El bloque de derecha y ultraderecha que gobernó a Israel en el último cuarto de siglo quedó tan sólo a dos asientos de la mayoría. Una invitación a Bibi para maniobrar hasta el último momento. Habrá que aguardar hasta el domingo.

Algunos observadores sostienen que el último y artero ataque militar contra la población de Gaza perseguía el propósito de mantenerlo en el poder. No es improbable. En el gobierno, el primer ministro tiene poderes plenipotenciarios sobre el aparato tecnológicomilitar. Netanyahu es capaz de eso y mucho más.

El último intento serio de la política israelí por encontrar una solución pacífica al conflicto con los palestinos fue sepultado en 1995 con el asesinato de Isaac Rabin. Para percibir la dimensión del efecto de este magnicidio, piénsese tan sólo en que las estadísticas de homicidios en Israel son una de las más bajas en el mundo. Hay años que no suman más de 150 casos. Matar entre israelíes continúa siendo un acto en extremo sacrílego.

Ninguno de los gobiernos de Likud que siguió a los acuerdos de Camp David, no sólo no buscó una solución pacífica, sino que, más grave aún, nunca aceptó la opción de dos Estados. Antes lo ocultaban, hoy lo dicen abiertamente. ¿Cuál ha sido entonces el propósito de esta política extrema? Basta con examinar las estrategias que rigen a los ataques militares a Gaza para darse una idea. Están siempre dirigidos contra escuelas, hospitales, caminos, ductos, silos de armas (por supuesto) y nuevas construcciones oficiales. El objetivo es sofocar las posibilidades de la vida en Gaza, crear las obscenas condiciones que obliguen a sus habitantes a la diáspora. En resumen, una política de expulsión de la población. La sorpresa ha sido que los palestinos resisten (y resisten) frente a todas las inclemencias de este asedio.

Desde la percepción oficial israelí, la situación palestina se reduce, en esencia, a lo siguiente: una nación sin Estado. Fue Hanna Arendt la que llamó la atención por primera vez a la condición de los sin Estado como una de las claves para descifrar las transformaciones de la hegemonía y la dominación en la segunda mitad del siglo XX. Lo hizo de manera breve en un par de ensayos. La historiadora y socióloga Wendy García expandió recientemente, en su tesis de doctorado ( La nación y lo vivo), la comprensión de este concepto para descifrar los vericuetos del laberinto en el que hoy habitan, entre muchas otras, las vastas poblaciones de migrantes a los países industriales, el drama del Tibet, la dilemática situación de Cataluña, Escocia y Quebec y, por supuesto, la condición de los palestinos.

Por su parte, la representación política de quien hoy rige en Gaza no es precisamente un dechado de virtudes. Después de haber ganado las elecciones a Fatah –la antigua organización civil que inició la resistencia desde la década de los 60–, y perseguir y expulsar a todos sus miembros de Gaza, Hamás nunca ha convocado a elecciones. No existe la libertad de expresión y los partidos políticos no están permitidos. El poder se encuentra en manos exclusivas de esta organización religiosa cuya misión, según sus propios documentos, reside en la conformación de un Estado panislámico en Palestina. En otras palabras, una teocracia hecha a la medida de hoy. Por supuesto, no reconoce la existencia del Estado de Israel. La paradoja es que el gobierno israelí fue el que más apoyó su desarrollo, en parte, para debilitar la influencia de la Organización para la Liberación de Palestina, de Yasser Arafat. En política nunca se sabe dónde comienza el amigo y dónde el enemigo.

Se trata de un conflicto entre dos fuerzas que parecen darse la mano en aquello que precisamente las confronta. Una mano del todo asimétrica: de un lado, una de las maquinarias teconológico-militares más mortíferas y precisas; del otro, morteros manuales y recursos de combate precarios. La política israelí parece haber olvidado del todo que incluso la guerra tiene un método de la dignidad. El saldo de todo esto: el sufrimiento interminable de la población palestina en Gaza. Para doblegar a la derecha que gobierna en el Knéset, el movimiento palestino requeriría de un Gandhi o un Nelson Mandela, y no de un grupo de jeques e imanes que prometen salvación a cambio del martirio de una población entera.

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El jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército de EE.UU., Mark Milley.JONATHAN ERNST / Reuters

El general Mark Milley sugirió durante una audiencia ante el Congreso estadounidense que "el presidente está considerando un enfoque mucho más amplio" que el suyo.

El oficial de más alto rango del Pentágono afirmó este jueves que Rusia y China representan las "mayores amenazas" para EE.UU., un día después de que el presidente Joe Biden asegurara que los líderes militares de su país le informaron de que el cambio climático estaba en el primer lugar.

Durante una audiencia en el Congreso, el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, respondió a la pregunta de un senador sobre su opinión respecto a las recientes declaraciones del mandatario, realizadas en su visita al Reino Unido.

"El cambio climático tiene un impacto, pero el presidente está considerando un enfoque mucho más amplio que el mío. Yo lo veo desde un punto de vista estrictamente militar. Y desde un punto de vista estrictamente militar, estoy poniendo a China y Rusia por encima", señaló Milley.

El pasado miércoles, dirigiéndose a las tropas estadounidenses en una base británica, Biden recordó una antigua discusión que tuvo con altos funcionarios del Pentágono. "Esto no es una broma. ¿Saben cuál es la mayor amenaza a la que se enfrenta Estados Unidos, según los jefes de Estado Mayor? El calentamiento global", aseveró el mandatario.

Sin embargo, aclaró que dicha conversación tuvo lugar poco después de que él se convirtiera en vicepresidente durante la Administración de Barack Obama, lo que significa que en ese momento había mandos militares diferentes.

En todo caso, el pronunciamiento de Biden desató una serie de cuestionamientos, a los que se sumó el expresidente Donald Trump. "Biden acaba de decir que el Estado Mayor Conjunto le dijo que el cambio climático es nuestra mayor amenaza. Si ese es el caso, y realmente dijeron esto, debería despedirlos inmediatamente por incompetentes", arremetió Trump.

A pesar de restar importancia al cambio climático, el general Milley reconoció que esta problemática no deja de ser una "amenaza" y que incluso podría tener un "impacto significativo en las operaciones militares".

Publicado: 11 jun 2021

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Aumentó mil 400 mdd el gasto en armas nucleares en la pandemia, reporta ONG

Ginebra. Los países con armas nucleares aumentaron el año pasado en mil 400 millones de dólares el gasto en sus arsenales, mientras la pandemia causaba estragos humanos y económicos en el mundo, informaron ayer activistas.

En un reciente informe, la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN) detalló cómo los nueve países con armamento de destrucción masiva continuaron aumentando su gasto.

Mientras las camas de los hospitales se llenaban de pacientes, nueve países descubrieron que tenían más de 72 mil millones de dólares a mano para adquirir armas nucleares, dice el informe.

Esto representa un aumento de mil 400 millones de dólares respecto del gasto de 2019, explicó la ICAN, organización que ganó el Nobel de la Paz en 2017.

Según el informe, Estados Unidos gastó más de la mitad del importe total, unos 37 mil 400 millones de dólares, lo que supone aproximadamente 5 por ciento de su gasto militar en 2020, apunta el documento.

De acuerdo con las estimaciones de la ICAN, se cree que China gastó unos 10 mil millones de dólares y Rusia 8 mil millones.

Si se toman en conjunto los nueve países, que también incluyen Reino Unido, Francia, India, Israel, Pakistán y Corea del Norte, se gastaron más de 137 mil dólares por minuto en 2020, agrega.

El incremento se produjo también cuando un tratado defendido por esta ONG para abolir las armas nucleares recibió su 50 ratificación, lo que provocó su entrada en vigor en enero.

El informe destaca además cómo los gobiernos dieron cada vez más dinero a los contratistas de defensa, que a su vez destinaron más dinero a grupos de cabildeo en favor de un aumento del gasto.

La ICAN detalló que por cada dólar invertido el año pasado en presionar a los gobiernos para que gasten más en defensa, 236 dólares volvieron a las empresas en forma de contratos de armas nucleares.

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El viceministro de Defensa ruso, el general coronel Alexánder FomínGrigori Sysoyev / Sputnik

El alto oficial considera que disminuye cada vez más "el papel de las organizaciones internacionales como herramientas" para adoptar decisiones en el ámbito de la seguridad.

 

Para el coronel general Alexánder Fomín, viceministro de Defensa ruso, hoy podemos "observar la formación de un nuevo orden mundial", según declaró en entrevista con RT.

"Vemos la tendencia de arrastrar a los países a una nueva guerra fría, dividir a los Estados en 'nosotros y los otros', mientras que esos otros se definen claramente en los documentos de doctrina como adversarios", afirmó, al ser preguntado sobre las principales amenazas a la seguridad regional.

Fomín destacó que actualmente "ocurre una destrucción sistemática del sistema establecido de relaciones internacionales, de la arquitectura de seguridad", mientras paralelamente disminuye "el papel de las organizaciones internacionales como herramientas para la adopción colectiva de decisiones en el ámbito de la seguridad".

El viceministro de Defensa destacó que "aparecen armas de un tipo fundamentalmente nuevo, que alteran radicalmente el equilibrio de poderes en el mundo moderno", con lo cual el enfrentamiento armado llega a nuevos ámbitos, como el espacio y ciberespacio, lo que cambia "los principios y métodos de guerra".

Las declaraciones de Fomín se producen en vísperas de la IX Conferencia sobre Seguridad Internacional, que se celebrará en Moscú entre el 22 y 24 de junio. El viceministro hizo hincapié en que el evento desempeña un papel de plataforma "para un diálogo franco, honesto y profesional", donde pueden intervenir también "países con los cuales la cooperación es mínima o igual a cero".

Altos mandos militares de 119 países fueron invitados a la conferencia, así como los jefes de la ONU, de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), de la Liga de los Estados Árabes y del Comité Internacional de la Cruz Roja, entre otros.

Publicado: 4 jun 2021 04:20 GMT

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¡El ex presidente estadunidense Jimmy Carter impugnó el apartheid de Israel hace 15 años!

Un cuarto de siglo después de haber sido eyectado de la presidencia, Jimmy Carter escribió “Palestina: paz, no apartheid” (https://amzn.to/3fZU6Mr), que hoy, 15 años más tarde, cobra mayor relevancia y que, en su momento, provocó la furia de los encriptados supremacistas judíos (https://nyti.ms/3uJmjwt), que han mostrado su verdadero rostro irrendentista de imponer su solución de “un (sic) solo Estado”, que tiene sitiados a 6 millones de palestinos semitas autóctonos desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo –cuatro Palestinas (https://bit.ly/3v3h1fW) y cuatro subtipos de palestinos (https://bit.ly/3uaAbze)– sin contar los otros 6 millones de refugiados: arrumbados en los países aledaños a Israel como consecuencia de su masiva expulsión (https://bit.ly/3vCoeEe).

La magia de la cronogeopolítica: el libro de Carter sobre el inocultable apartheid del supremacismo fundamentalista judío toma su verdadera dimensión 15 años después con los reportes que lo avalan: tanto de la ONG israelí B’Tselem como de HRW (https://bit.ly/3vcH58x), no se diga la explosiva declaración del canciller francés Le Drian (https://bit.ly/3fO6wXs), en medio del despertar conjugado de Black Lives Matter y Palestinian Lives Matter en Estados Unidos, primordialmente con la base progresista de influyentes congresistas del Partido Demócrata.

La tesis nodal de Carter hace 15 años –prácticamente la era supremacista fundamentalista judía del saliente premier Netanyahu– fue que los ilegales asentamientos de colonos israelíes y el control militar de Israel de los territorios ocupados constituyen los principales obstáculos a un acuerdo de paz integral cada vez más elusivo en el Medio Oriente.

A diferencia de su compañero de partido Obama –que obtuvo un Premio Nobel de la Paz pirata sin ninguna concreción pacifista–, Carter fue el mediador para conseguir el Tratado de Paz entre Egipto e Israel. A juicio de Carter, el propósito último de su libro es “presentar hechos (sic) sobre el Medio Oriente que son ampliamente desconocidos (sic) en Estados Unidos”. ¡Increíble!

Tanto el control de los multimedia globales como el eje Hollywood/Las Vegas/Silicon Valley/Wall Street, lubricados por su legendaria Hasbará (distorsión publicitaria del gobierno israelí), consiguieron desinformar, cuando no ocultar, la supervivencia de 6 millones de palestinos semitas autóctonos desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo, no se diga de los otros 6 millones de refugiados expoliados.

Para Carter, hace 15 años –lo cual evidentemente ha involucionado debido al obsceno irredentismo neocolonial y neomalthusiano del supremacismo fundamentalista judío, que busca expulsar a todos los palestinos semitas autóctonos del río Jordán al mar Mediterráneo – existían “dos obstáculos interrelacionados (sic) para una paz permanente en el Medio Oriente”: 1) “algunos (sic) israelíes creen que tienen el derecho de confiscar (sic) y colonizar la tierra palestina y tratan de justificar la subyugación (sic) sostenida y la persecución de los palestinos cada vez más agraviados y sin esperanza”; y 2) “algunos (sic) palestinos reaccionan al honrar a sus suicidas como mártires para ser recompensados en el cielo y consideran la muerte de israelíes como victorias”.

No detecto ninguna correlación entre un asunto meramente catastral, que infringe las resoluciones de la ONU y el derecho internacional, con el último recurso de resistencia de los sitiados palestinos.

Después de 15 años, la dinámica doméstica intraisraelí e intrapalestina, no se diga el ecosistema regional, han variado sustancialmente en detrimento de la autodeterminación de los palestinos desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo. Vale la pena reconocer la temeridad de Carter hace 15 años antes de la parusía de Black Lives Matter y de Palestinian Lives Matter .Quizá lo más valioso de su libro haya sido su temerario título sobre el apartheid –cuando nadie se atrevía a pronunciar lo evidente como muy pocos osamos hacerlo– que ejerce el supremacismo fundamentalista judío en la Palestina histórica.

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Fuentes: Counterpunch [Foto: Nathaniel St. Clair]

Ha llegado el momento de Palestina

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

El “levantamiento palestino de 2021” pasará a la historia como uno de los acontecimientos más influyentes de los que han configurado irreversiblemente el pensamiento colectivo en Palestina y fuera de ella. Solo otros dos sucesos pueden compararse con el que acaba de ocurrir en Palestina: el levantamiento de 1936 y la Primera Intifada de 1987.

La huelga general y la rebelión de 1936-1939 fueron cruciales porque representaron la primera expresión inconfundible de los objetivos políticos palestinos. A pesar de su aislamiento y de los humildes instrumentos de la resistencia, el pueblo palestino se alzó por todo el territorio para enfrentarse al colonialismo británico y al sionista.

La Intifada de 1987 también tuvo carácter histórico. Fue una acción colectiva sostenible sin precedente que unificó Cisjordania y Gaza tras la ocupación israelí de lo que quedaba de la Palestina histórica en 1967. A pesar de su alto precio en sangre y sacrificios, esa legendaria sublevación popular permitió a los palestinos recuperar la iniciativa política y, una vez más, manifestarse como un solo pueblo.

Dicha intifada quedó finalmente frustrada tras la firma de los Acuerdos de Oslo en 1993. Para Israel, Oslo fue un regalo de la dirección palestina que le permitió acabar con la intifada y utilizar a la recién inventada Autoridad Palestina como un amortiguador entre el ejército israelí y los ocupados y oprimidos palestinos.

Desde esos días la historia de Palestina ha seguido una trayectoria deplorable de desunión, faccionalismo, rivalidad política y, para unos pocos privilegiados, enorme riqueza. Se han desperdiciado casi cuatro decenios en un discurso político derrotista centrado en las prioridades estadounidenses-israelíes, en su mayor parte interesadas en la “seguridad israelí” y el “terrorismo palestino”.

Se han reemplazado algunos términos anticuados pero de plena validez como “liberación”, “resistencia” y “lucha popular”, por un lenguaje más “pragmático” que alude al “proceso de paz”, la “mesa de negociaciones” y la “diplomacia itinerante”. La ocupación israelí de Palestina, según este discurso engañoso, ha sido descrita como un “conflicto” y una “disputa”, como si los derechos humanos básicos pudieran ser objeto de interpretación política.

Como era de esperar, el ya poderoso Israel se envalentonó mucho más, triplicando sus colonias ilegales y el número de colonos en Cisjordania. Palestina fue fraccionada en diminutos y aislados “bantustanes”, como los existentes en la Sudáfrica del apartheid, cada uno de ellos en función de un código (Áreas A, B y C) y la movilidad de los palestinos en su propio país quedó condicionada a la obtención de permisos de diversos colores concedidos por el ejército israelí. Las mujeres que dan a luz en los puestos de control de Cisjordania, los pacientes de cáncer que mueren en Gaza a la espera de un permiso para poder llegar al hospital y muchos más casos parecidos se han convertido en la realidad cotidiana de los palestinos.

Con el tiempo, la ocupación israelí de Palestina se convirtió en un asunto marginal dentro de la agenda de la diplomacia internacional. Mientras tanto, Israel consolidaba sus relaciones con numerosos países de todo el mundo, incluyendo algunos del hemisferio sur que históricamente se habían mantenido del lado palestino.

Incluso el movimiento internacional de solidaridad por los derechos de los palestinos parecía confundido y fragmentado, como expresión directa de la propia confusión y fragmentación palestina. En ausencia de una voz unificada capaz de superar la prolongada enemistad política de los palestinos, muchos se tomaron la libertad de darles lecciones sobre cómo resistir, cuáles eran las “soluciones” por la que deberían luchar y cómo comportarse políticamente.

Daba la impresión de que Israel había conseguido finalmente ventaja, esta vez, definitivamente.

Desesperados por ver alzarse de nuevo a los palestinos, muchas personas proponían una tercera intifada. En realidad, a lo largo de muchos años, intelectuales y líderes políticos la defendieron, como si el curso de la historia, en Palestina o en otros lugares, se ajustara a nociones académicas fijas o pudiera forzarse solo porque así los exijan algunos individuos u organizaciones.

La respuesta racional era, y lo sigue siendo, que solo el pueblo palestino determinará la naturaleza, alcance y dirección de su acción colectiva. Las revueltas populares no son el resultado del deseo sino de las circunstancias, y el punto de inflexión de las mismas solo puede decidirlo el propio pueblo.

Puede que ese punto de inflexión haya sido mayo de 2021. Los palestinos se han levantado al unísono desde Jerusalén hasta Gaza y todos los rincones de la Palestina ocupada, incluyendo las comunidades de refugiados palestinos esparcidas por todo Oriente Próximo y, con ello, han resuelto asimismo una ecuación política imposible. El “problema” palestino ya no era solo el de la ocupación israelí de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este, sino también el del racismo y el apartheid que afecta a las comunidades palestinas del interior de Israel. Además, era también una crisis de liderazgo y motivada por el arraigado faccionalismo y la corrupción política.

Cuando el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu decidió el 8 de mayo lanzar a las hordas de policía y extremistas judíos contra los fieles palestinos en la mezquita Al-Aqsa, que protestaban por la limpieza étnica que estaba teniendo lugar en el barrio de Sheikh Jarrah en Jerusalén Este, su única intención era ganar puntos entre los votantes derechistas israelíes más chovinistas. Pretendía además mantenerse en el poder o, al menos, evitar la prisión como resultado del juicio al que está siendo sometido por corrupción.

Pero no anticipaba que iba a desencadenar uno de los acontecimientos de mayor relevancia histórica en Palestina, que en último término resolvería el aparentemente imposible dilema palestino. Es cierto que la guerra de Netanyahu contra Gaza ha matado a cientos y herido a miles y que la violencia desarrollada en Cisjordania y en los barrios árabes de Israel ha matado a decenas más. Pero el 20 de mayo fueron los palestinos quienes clamaron victoria, cuando cientos de miles se echaron a las calles para expresar su triunfo como una nación unificada y orgullosa.

La victoria o la derrota en las guerras de liberación nacional no puede medirse en función del número de muertos o del grado de destrucción causado por cada bando. Si así fuera, ninguna nación colonizada habría logrado su libertad.

Los palestinos han ganado porque, una vez más, han surgido de los escombros producidos por los bombardeos israelíes como un todo, como una nación resuelta a conseguir su libertad a cualquier precio. Este logro quedó simbolizado en las multitudes palestinas que celebraron el fin de esta guerra agitando los estandartes de todas las facciones políticas, sin prejuicios y sin excepción.

Por último, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que la resistencia palestina se ha apuntado una importante victoria, tal vez sin precedentes en su orgullosa historia. Es la primera vez que Israel se ha visto obligado a aceptar que las reglas del juego han cambiado, posiblemente para siempre. Ya no es la única parte que determina los resultados políticos en la Palestina ocupada, porque el pueblo palestino es por fin una fuerza a la que hay que tener en cuenta.

 

Por Ramzy Baroud | 01/06/2021

Ramzy Baroud es periodista y editor de The Palestine Chronicle. Es autor de cinco libros, el último de los cuales lleva el título de These Chains Will Be Broken: Palestinian Stories of Struggle and Defiance in Israeli Prisons (Clarity Press, Atlanta). El Dr. Baroud es un destacado investigador no-residente del Center for Islam and Global Affairs (CIGA) y del Afro-Middle East Center (AMEC). Su página web es: www.ramzybaroud.net

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Imagen ilustrativaStephane Mahe / Reuters

Han Guilai, físico de la Academia China de las Ciencias, detalló que el gigante asiático presentará "pronto" un túnel de viento capaz de simular vuelos a 30 veces la velocidad del sonido.

Construido ya en Pekín, un nuevo túnel de viento, que será presentado "pronto", pondrá al gigante asiático décadas por delante del resto del mundo en tecnología hipersónica, declaró la pasada semana Han Guilai, investigador de la Academia China de las Ciencias, informa el periódico South China Morning Post.

El túnel aerodinámico, denominado 'JF-22', es capaz de simular vuelos a velocidades de hasta 10 kilómetros por segundo –o 30 veces la velocidad del sonido– y junto con otra instalación ya existente situaría al país "entre 20 y 30 años por delante" de Occidente, afirmó el físico.

Según explicó Han durante una conferencia, la temperatura de la superficie de un avión que viajara a esa velocidad podría alcanzar los 10.000 °C, lo suficientemente caliente como para romper las moléculas del aire en átomos, e incluso dotar a algunas de ellas de carga eléctrica. 


"Ese aire ya no es el que respiramos", precisó. Además, la energía producida por el JF-22 podría alcanzar los 15 gigavatios, casi el 70 % de la potencia instalada de la mayor central hidroeléctrica del mundo, la presa de las Tres Gargantas, en la provincia china de Sichuan, o más de siete veces la de la presa Hoover, de Nevada, EE.UU.

China, al igual que otras grandes economías, ha hecho enormes inversiones en el desarrollo de la tecnología de vuelo hipersónico, con la que sería posible que los viajeros aéreos llegaran a cualquier lugar del mundo en una o dos horas. También reduciría el costo de los lanzamientos espaciales en más de un 90 %, lo que permitiría poner los viajes espaciales al alcance del público.

El investigador opinó que parte del éxito del gigante asiático en ese campo se debe a la tecnología única que utiliza en sus túneles de viento. A diferencia de las instalaciones existentes en otros países –que recurren a compresores mecánicos para generar un flujo de aire de alta velocidad–, el JF-22 usa explosiones químicas. Cuando el túnel se enciende, su combustible arde a una velocidad 100 millones de veces superior a la de una estufa de gas, generando ondas de choque similares a las que encuentran los aviones al avanzar a hipervelocidad en las alturas.

Han detalló que cada modelo de avión o de arma "necesita someterse a unas 10.000 pruebas en el túnel" antes de su producción. El LENS II, el túnel aerodinámico más avanzado de EE.UU., ha simulado vuelos de hasta 7 Mach (8.643,6 kilómetros por hora), con una duración de 30 milisegundos. En cambio, el tiempo medio de ejecución del JF-22 podría alcanzar los 130 milisegundos, con una velocidad máxima mucho mayor, según el investigador.

"Nuestro tiempo de experimentación es mucho más largo que el de ellos, por lo que el modelo de avión puede ser más grande que el suyo, y los experimentos pueden ser más avanzado

 

Publicado: 1 jun 2021 08:46 GMT

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