Un hombre regresa a su casa en territorio separatista en las afueras de Donetsk, Ucrania, tras un reciente bombardeo. Foto Ap

Se acusan mutuamente de planear ataques para recuperar territorios

 

Moscú. Al borde de una guerra que de palabra ninguno quiere, pero que cada día parece más posible por las noticias alarmantes que llegan desde la zona en conflicto, Ucrania y Rusia concentran en sus fronteras la mayor cantidad de tropas y armamento desde 2015 y se acusan mutuamente de hacerlo por tener intenciones de emprender una agresión en gran escala.

En un intento por rebajar la tensión, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, tras visitar la línea del frente para levantar el ánimo de sus soldados, afirmó ayer que no ordenará una ofensiva bélica contra los separatistas pro rusos, dado que "es inaceptable causar gran número de bajas entre población civil y militares". Poco después, el comandante en jefe del ejército ucranio, Ruslan Jomchak, emitió un comunicado en los mismos términos.

De su lado, el vocero del Kremlin, Dimitri Peskov, volvió a justificar la repentina reubicación de unidades del ejército ruso cerca del vecino país eslavo al decir: "Ucrania se está convirtiendo de nuevo en una región potencialmente inestable. Y desde luego cualquier país colindante con una región de esas características, que es peligrosa y puede estallar en cualquier momento, toma las medidas que considera necesarias para proteger su propia seguridad". Y el viceprimer ministro de Rusia, Dimitri Kozak, encargado de la relación de Moscú con Kiev, reiteró que Rusia no dudará en acudir en defensa de sus ciudadanos en caso de que éstos sufran un ataque de Ucrania.

Entretanto, la más reciente sesión por videoconferencia –convocada de urgencia por Ucrania esta semana– del equipo trilateral que debe negociar una solución política al conflicto, concluyó sin avance alguno, tras cuatro horas de acusaciones recíprocas entre ucranios y separatistas, ante la impotente mirada de los mediadores de Rusia, Alemania, Francia y la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).

Desde el punto de vista de Moscú, Ucrania –instigada por Estados Unidos y sus aliados– se propone recuperar por la fuerza los territorios que no se supeditan a Kiev, lo cual implicaría aniquilar a la población de las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donietsk y Lugansk que, por origen étnico, lengua, religión e idiosincrasia, tiende más hacia Rusia.

El Kremlin, tomando en cuenta que 10 por ciento de los habitantes del Donbas, como se denomina la zona rebelde, ya adquirió la ciudadanía rusa de forma simplificada, no puede permitir ese desenlace y menos cuando dentro de unos meses habrá elecciones para renovar por completo la composición de la Duma o cámara baja del parlamento ruso.

Visto desde Kiev, que rechaza las acusaciones, Rusia sólo busca un pretexto para iniciar una operación bélica que le permita abrir un corredor hacia Crimea, mediante la ocupación de la ciudad de Jersón, a fin de evitar el bloqueo del suministro de agua a la península declarada hace siete años parte de la Federación Rusa u otro corredor hacia la región separatista moldava de Transdniéster o, en última instancia, extender los límites de la zona insurrecta hasta el puerto de Mariupol para mayor control del mar Negro, planes que el Kremlin niega tener en mente.

Hay analistas que creen que el escenario de la invasión rusa se descarta por cuanto, desde un punto de vista formal, ni Jersón ni Mariupol ni ninguna otra ciudad fuera de lo que se ha dado en llamar en las negociaciones para lograr un arreglo político ADRDL (siglas de Algunos Distritos de las Regiones de Donietsk y Lugansk) tienen ciudadanos rusos entre sus habitantes, lo cual hace muy difícil que Moscú pueda justificar la intervención de sus tropas.

En cambio, sostienen, es el contexto ideal para que, en caso de que se pueda culpar a Ucrania de sobrepasar la línea divisoria, las tropas rusas entren en los ADRDL y lleguen a situarse cara a cara con el ejército ucranio y, de ese modo, puedan decir que evitaron un mayor derramamiento de sangre, con el consecuente efecto positivo en las urnas por proteger a sus ciudadanos.

Cualquiera de estas hipótesis para explicar la concentración de tropas y armamento de uno y otro lado de la frontera pasa por alto que, sentados Rusia y Ucrania en un barril de pólvora, es temerario jugar con fuego y pensar que nada va a explotar.

Por Juan Pablo Duch

Corresponsal

Publicado enInternacional
El mundo poscovid, ¿unos ‘nuevos años veinte’?

Lo cierto es que no fue una época especialmente 'feliz' para muchos. Todos los elementos que dieron pie a la violencia política de los años treinta y el auge del fascismo se encontraban ya presentes en la década anterior.

 

En «MoneyBart», el tercer episodio de la vigésimo segunda temporada de Los Simpsons, Lisa se propone multiplicar sus actividades extraescolares para poder ser admitida en Harvard. “Cariño, podrías ir a McGill, el Harvard de Canadá”, trata de consolarla su madre. “Algo que es el ‘algo’ de ‘algo’ en realidad es el ‘algo’ de ‘nada’”, responde Lisa. Ya sabrá disculpar el lector la referencia pop para comenzar este artículo, pero resulta más accesible que desmontar, una vez más, la genealogía que ha llevado a la frase con la que Karl Marx abre El 18 de brumario de Luis Bonaparte –“Hegel observó en algún lugar que todos los hechos y personas de la historia mundial se repiten, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de añadir: la primera como tragedia y la segunda como farsa”– a convertirse en un recurso retórico vacío o, peor aún, una suerte de dictum para marxistas escolásticos.

Sirva este prolegómeno para reflexionar sobre los varios artículos que plantean la llegada de unos “nuevos años veinte” una vez la epidemia de Covid-19 esté bajo control o haya desaparecido por completo. Ésa es la tesis, por ejemplo, de Nicholas Christakis. Según el director del Human Lab de la Universidad de Yale, “típicamente, en períodos de pandemia la gente se vuelve más religiosa, ahorra dinero, le toma aversión al riesgo, tiene menos interacciones sociales y se queda más en casa, dejas de ver a tus amigos”. A esta fase le sigue un “período intermedio, donde el impacto biológico de la pandemia quedará atrás, pero aún tendremos que lidiar con el impacto económico y social”, y, una vez superado éste –el autor calcula ese momento en torno al año 2024–, “como pasó en los locos años veinte del siglo pasado”, la gente “buscará inexorablemente más interacción social”, irá “a clubes nocturnos, restaurantes, manifestaciones políticas, eventos deportivos, recitales”, mientras “la religión disminuirá, habrá una mayor tolerancia al riesgo y la gente gastará el dinero que no había podido gastar”. Después de la pandemia, concluye Christakis, “puede venir una época de desenfreno sexual y derroche económico”.

“¿Hay razones para pensar que el mundo poscovid traerá otros felices años veinte como los que en el siglo pasado sucedieron a las ruinas humeantes de la Primera Guerra Mundial y los millones de muertos de la mal llamada gripe española?”, se preguntaba un artículo El País a propósito de los planteamientos de Christakis. Hay quien ha querido ver un paralelismo entre los avances tecnológicos de aquella década –la expansión de la electricidad, el cine, la radio, el automóvil, el teléfono y el telégrafo– y el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación (TIC) de la nuestra. Incluso L’Óreal se ha sumado a esta corriente. “La gente estará contenta por volver a salir, a socializar”, declaró el presidente de la compañía, Jean-Paul Agon. “Será como los felices años veinte, habrá una fiesta con maquillaje y fragancias, utilizar barra de labios será de nuevo un símbolo de retornar a la vida”, añadió. La idea de fondo no solo dista de ser original, sino que es tremendamente superficial y, posiblemente, equivocada. La metáfora de “los nuevos años veinte”, más que aclarar, contribuye a oscurecer nuestra comprensión del presente o el pasado.

Presente continuo

Uno de los rasgos atribuidos por el filósofo estadounidense Fredric Jameson a la posmodernidad, entendida como lógica cultural del capitalismo tardío, es la crisis del pensamiento histórico, o en otros términos, la creciente incapacidad para entender los procesos sociopolíticos históricamente. En El postmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado –del que este año se cumple el trigésimo aniversario de su publicación–, Jameson venía a decir que el nuestro es un régimen de presente continuo donde, desarticulado de todo proceso histórico, el pasado se ha convertido en una especie de baúl de los recuerdos del que pueden sacarse los disfraces a conveniencia. Disfraces que, en este caso, han sido confeccionados por el departamento de vestuario de la industria cultural: quien habla de “los años veinte” como lo hace Christakis está pensando en un imaginario construido por el cine estadounidense de bootleggers, flappers y jazz.

Aunque estos artículos no obvian que “los felices años veinte” terminaron con la crisis de 1929, esta se presenta como un accidente histórico y no como consecuencia de las tensiones creadas por el Tratado de Versalles, la hiperinflación alemana, el retorno de las economías occidentales al patrón oro y las políticas de Calvin Coolidge (1923-1929), un conocido partidario del laissez-faire y del principio de mínima intervención gubernamental en la economía. Y se limita geográficamente, en un nuevo ejemplo de colonización cultural, a los Estados Unidos de América: aunque la República de Weimar e incluso la Unión Soviética tuvieron sus propios “felices años veinte” –entre 1924-1929 y 1921-1928, respectivamente, gracias al Plan Dawes y el Plan Young, en el caso alemán, y a la Nueva Política Económica (NEP), en el de la URSS–, lo cierto es que los “felices años veinte” no fueron especialmente “felices” para muchos en ninguno de esos tres países ni mucho menos en otros.

También los veinte fueron el fermento de regímenes autoritarios con la proclamación del almirante Miklós Horthy como regente de Hungría (1920), la marcha sobre Roma de Benito Mussolini (1922), la dictadura de Miguel Primo de Rivera en España (1923) o los golpes de Estado en Portugal y Polonia, ambos en 1926. Aunque las consecuencias económicas del crack del 29 precipitaron los hechos, lo cierto es que todos los elementos que dieron pie a la violencia política de los treinta y el auge del fascismo se encontraban ya presentes en la década anterior.

Por otra parte, esa misma interpretación de los años veinte sesgada y pasada por el tamiz de la cultura de masas permite que genere menos rechazo entre el público que, pongamos por caso, la Rusia de los años noventa. Un período con el que comparte la misma relajación de la moral y rápidas transformaciones políticas y económicas, convulsión social y capitalismo desembridado. Huelga decir que, de ser preguntados por ello, seguramente muy pocos, por no decir nadie, responderán que quieren parecerse a aquella Rusia caótica y en descomposición social, que solo se estabilizó con el cambio de milenio, con el perfeccionamiento del sistema de ‘democracia gestionada’ que supuso la llegada de Vladímir Putin al Kremlin.

La historia de la interpretación de la historia es tan fascinante como la historia misma. En los últimos años hemos visto conjurarse en el discurso político desde la República de Weimar a la Edad Media, uno de los tropos preferidos de la nueva derecha radical. Con el Covid-19 y la incertidumbre que lleva aparejada, estos espectros deambulan más que nunca entre nosotros. Puede que el pronóstico sobre unos “nuevos años veinte” no sea el último que veamos de estas características. “No podemos predecir cómo responderá nuestra palabra”, escribió el poeta ruso Fiódor Tiútchev en el siglo XIX. Habrá que limpiarse bien las lentes para evitar que se empañen de ideología y estar atentos, como siempre, a la evolución de los acontecimientos.

Por Àngel Ferrero, miembro del comité de redacción de Sin Permiso.

Publicado enSociedad
Cuerpos de jóvenes del pueblo colombiano Awá que fueron encontrados sin vida tras un mes desaparecidosFacebook @unidadindigenadelpuebloawa.unipa

Estas dos muertes se suman a otros 35 asesinatos durante la pandemia y ocho desaparecidos, según informa la comunidad afectada.

Una misión humanitaria del pueblo indígena Awá, de Colombia, informó sobre el hallazgo de los cuerpos sin vida de dos jóvenes de su comunidad, desaparecidos desde el pasado 16 de febrero.

A través de un comunicado, emitido este jueves, la Unidad Indígena del Pueblo Awá (Unipa) detalló que los jóvenes eran Miguel García Paí, de 23 años, y Álvaro Pascal García, de 18, de los resguardos indígenas El Gran Sábalo y Hojal - La Turbia, ambos en el departamento de Nariño, en el extremo suroeste de Colombia.

Los jóvenes, dice el texto, desaparecieron luego de salir de sus comunidades "en búsqueda de nuevas oportunidades laborales para el sostenimiento de sus familias".

La desaparición habría ocurrido en inmediaciones del corregimiento de Llorente y la vereda de Inda Sabaleta perteneciente al municipio de Tumaco, en Nariño.

El 10 de marzo, la Unipa y la Asociación de Autoridades Tradicionales y Cabildos Indígenas Awá, al no tener noticias de su paradero, solicitaron a las autoridades competentes activar los protocolos de búsqueda, pero no obtuvieron respuesta. 

Ante ello, conformaron una misión humanitaria Awá, que el 16 de marzo salió en búsqueda de los jóvenes desaparecidos en el corregimiento de Llorente y la vereda de Inda Sabaleta. La acción arrancó a las 9:00 de la mañana de ese día, quienes participaron se metieron por trochas (caminos sinuosos); a las 18:00 encontraron el primer cadáver, el de Pascal, y una hora más tarde hallaron el de García.

"Al parecer, sus cuerpos tenían señales de tortura y estaban en estado descomposición", dice el comunicado, que indica que, al día siguiente, los cadáveres fueron llevados a la sede de Medicina Legal de Tumaco.

Asesinatos durante la pandemia

De acuerdo con la organización, estas dos muertes se suman a otros 35 asesinatos durante la pandemia y ocho desaparecidos. Al momento, cuatro indígenas Awá del resguardo Hojal - la Turbia se encuentran con paradero desconocido, tras perder su rastro el 30 de diciembre de 2020.

"Este hecho tiene consternado a nuestro pueblo Awá al ver la vulnerabilidad de nuestras familias Awá en especial nuestros niños, niñas y jóvenes, quienes no cuentan con ofertas de educación técnica o superior, ni tampoco con oportunidades laborales que les permita desarrollar un proyecto de vida en sus territorios", enfatiza Unipa.

La organización llama "a todos los actores del conflicto armado" de Colombia, "legales e ilegales", a que "respeten la vida" del pueblo Awá.

"En estas últimas tres décadas hemos insistido que la guerra que libran no es nuestra, somos un pueblo milenario que ha ocupado de manera respetuosa este territorio heredado por nuestros ancestros Sindagua, caracterizándonos por ser un pueblo solidario, pacífico y respetuoso de la diversidad cultural de esta región", enfatizan.

Publicado: 18 mar 2021 19:32 GMT

Publicado enColombia
Un grupo de trabajadores ayudan a excavar durante una jornada de exhumación en el cementerio del municipio de Dabeiba el 11 de marzo de 2021, departamento de Antioquia (Colombia). — Luis Eduardo Noriega A. / EFE

Vecinos de Dabeiba se dedican a excavar en puntos señalados por los forenses de la Unidad de Investigación y Acusación de la Jurisdicción Especial para la Paz en ese cementerio convertido en una enorme fosa común.

Con una pala, Jaime de Jesús Arango remueve más que tierra en el cementerio Las Mercedes. Cuando levanta pequeñas cantidades de material agita uno de los capítulos más oscuros del conflicto armado colombiano, mientras trata de encontrar parte de la verdad sobre los "falsos positivos".

Sus labores como sepulturero en este camposanto del municipio de Dabeiba, en el departamento de Antioquia (noroeste), varían durante las diligencias que realiza la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que en diciembre de 2019 inició allí varias excavaciones tras recibir declaraciones de miembros del Ejército que reconocieron haber participado en estas ejecuciones extrajudiciales y desvelaron el lugar de las fosas.

"Es un trabajo diferente; acá no hay un familiar y no se sabe dónde quedó el doliente (difunto)", dice a Efe Arango, durante la cuarta jornada de exhumaciones y búsqueda de "falsos positivos", jóvenes, sobre todo de zonas humildes, llevados por el Ejército bajo promesas de trabajo y ejecutados para ser presentados como guerrilleros a sus superiores, y de esta forma obtener permisos, premios y otros beneficios.

Un cementerio convertido en fosa común

Arango explica que él y once personas más, la mayoría vecinos de Dabeiba, se dedican a excavar en puntos señalados por los forenses de la Unidad de Investigación y Acusación (UIA) de la JEP en ese cementerio convertido en una enorme fosa común. Así lo muestran los escalofriantes hallazgos: 80 cuerpos han sido recuperados hasta el momento.

Esa escuadra de trabajadores, vestidos de verde, con picos, palas y carretillas, recibe la señal y entra a remover o a tapar, en un trabajo en equipo integrado por tres expertas forenses -antropóloga, odontóloga y psicóloga-, un topógrafo, un fotógrafo, un fiscal y algunos magistrados.

"La gente pregunta, pero uno no puede decir nada; no sabemos nada de (la identidad de los) cuerpos porque eso no nos pertenece a nosotros. No sabemos cuántos cuerpos hay en cada fosa", comenta el sepulturero, mientras un dron merodea haciendo imágenes aéreas para registrar las fosas y crear un mapa 3D del cementerio.

Intervención "casi arqueológica"

Un Cristo resucitado, ángeles y una cruz dan la bienvenida a los visitantes de este pueblo. Una capilla en la mitad, pequeñas cruces esparcidas, pálidas lápidas y otras coloridas, flores... Todos elementos comunes de un camposanto hasta que aparecen cintas amarillas y personal vestido de blanco moviéndose por áreas delimitadas con pinzas, brochas y otras herramientas.

En esa escena lúgubre sobresalen al fondo casas que cuelgan de una ladera pronunciada. Desde allí vigilan algunos vecinos y suena música vallenata a todo volumen como si fuera un sabotaje a las rigurosas labores judiciales.

La misma banda sonora que acompañó la entrega de los restos, en febrero del 2020, de la primera víctima identificada: Edison Alexander Lezcano Hurtado, un campesino y padre de tres hijos que tenía 23 años en 2002 cuando fue asesinado por el Ejército.

Durante las primeras diligencias en Dabeiba, expertos de Medicina Legal tomaron 150 muestras de ADN e hicieron entrevistas para cotejar las informaciones con los cuerpos exhumados. Ese proceso de recolección del material genético fue clave para la identificación y entrega de cinco víctimas a sus familiares.

En una de las fosas encontradas sobresalen 18 pequeñas banderas verdes y anaranjadas. Unas señalan restos con un "contexto funerario normal", mientras que las otras marcan, según la evaluación de los forenses, lo que no corresponde a un enterramiento realizado por una familia. No hay mortaja, restos de ataúd.

Identifican patrones

En la cuarta diligencia forense, realizada entre el 6 y el 13 de marzo, los forenses dieron con los restos de nueve personas, que se suman a los 80 cuerpos recuperados en este camposanto en Antioquia durante 15 meses de inspección, como parte del Caso 3 de la JEP.

En esta ocasión localizaron junto a los restos exhumados un pantalón de camuflaje. En otra fosa, el hallazgo incluyó una gorra militar juntos a los restos de un posible "falso positivo", que yacía sobre un entierro legal, en el que se ve un cuerpo en mejores condiciones y con ropa.

Durante su trabajo, la JEP encontró cuerpos en bolsas negras, desnudos, con heridas de arma de fuego en la cabeza, totalmente fragmentados. Unos aparecen con prendas militares y otros, amarrados de manos, pies y cuello, en estado de total indefensión.

"Se repiten los patrones", detalla el magistrado de la JEP Alejandro Ramelli, quien ordenó las exhumaciones en Las Mercedes cuando un militar reveló su participación en inhumaciones ilegales en Dabeiba. Abrió una "Caja de Pandora".

La JEP, creada por el acuerdo de paz de 2016 con las FARC para investigar crímenes cometidos durante más de 50 años de conflicto armado, elevó en febrero a 6.402 el número de "falsos positivos", concentrándose la mayoría de ejecuciones entre 2002 y 2008. "Hay un fenómeno macrocriminal inaceptable", afirma el togado.

Comienzo de una verdad

"La Puerta de Urabá", como es llamada Dabeiba, es uno de los territorios donde la guerra no tuvo piedad con ninguno de sus protagonistas. "Si hay un sitio emblemático del conflicto armado es Dabeiba", asegura Ramelli.

Situada en los límites de la estratégica región agroindustrial de Urabá, allí operaron varios frentes del Bloque José María Córdova de las FARC que se disputaban el control de esos territorios con paramilitares y con el Ejército.

Pese a esas huellas de la guerra, el alcalde de Dabeiba, Leyton Urrego, espera que no sean estigmatizados ni visibilizados únicamente por las fosas y la violencia. Quiere que sean recordados como un "pueblo pacífico que no busca venganzas", pero "quiere saber la verdad".

Mientras la JEP busca respuestas en Las Mercedes, los niños juegan en sus bicicletas en el parque principal de un territorio donde conviven actualmente exguerrilleros de las FARC, exparamilitares, población afro e indígenas, pero en especial, víctimas.

"Nosotros perdonamos, pero es muy difícil olvidar", dice a Efe el alcalde, y relata que la guerrilla no solo lo tiroteó años atrás, sino que además asesinó a su hermano y a la madre de sus hijos.

A su vez, el padre Carlos Arturo Sánchez, nombrado recientemente párroco de la iglesia encargada de la administración del cementerio, califica a las intervenciones de la JEP como una "obra grande y admirable" que una vez termine permitirá iniciar un "proceso de perdón y reconciliación" entre una comunidad que "permanece unida", pese a la violencia

DABEIBA

18/03/2021 19:58

Jeimmy Paola Sierra / EFE

Publicado enColombia
Viernes, 19 Marzo 2021 06:18

Vietnam, la guerra continúa

Tran To Nga encabeza una movilización en París por reclamos sobre las terribles secuelas del agente naranja en la población vietnamita COLLECTIF VIETNAM-DIOXINE

UNA VIETNAMITA CONTRA LAS MAYORES FIRMAS AGROQUÍMICAS DEL PLANETA

 

Tran To Nga se ha atrevido a llevar a la Justicia a quienes produjeron el agente naranja con el que Washington devastó el sudeste asiático y que aún hoy provoca horrores sanitarios y desastres ambientales. Su victoria cambiaría el destino de muchos.

Una tarde de 1966, cuando tenía 24 años, Tran To Nga vio cómo un avión C-123 estadounidense, que sobrevolaba a baja altura la aldea de Vietnam del Sur en la que vivía, lanzaba una carga de lo que parecían ser unos herbicidas como tantos de esos que se rocían habitualmente sobre los campos agrícolas. «¿Qué podía representar la fumigación de un banal herbicida en medio del apocalipsis que rodeaba a nuestro querido Vietnam en llamas?», escribió en su autobiografía, Mi tierra envenenada, publicada en Francia en 2016. El avión dejó «una estela blanca en el cielo azul» y en el cuerpo de Nga una sustancia viscosa, pegajosa. Su madre le gritó que se sacara de inmediato la ropa. Ella obedeció, pero no le prestó demasiada atención a lo sucedido. «Con esa ducha tóxica, sin embargo, el mal comenzó a anidar en mi cuerpo», contó en el libro. Tiempo después sería nuevamente fumigada con esa misma sustancia, cuando cubría como periodista los combates en el delta del Mekong.

Lo que los C-123 habían lanzado era una poderosísima arma química. Se la conocería como agente naranja, por la franja de ese color que atravesaba los bidones en los que se la transportaba. Durante la guerra de Vietnam, el Departamento de Defensa había concebido una serie de armas químicas a partir de sustancias como esta, a las que llamó «herbicidas arcoíris». Además del agente naranja estaban el verde, el blanco, el rosa, el violeta.

El objetivo confeso del gobierno yanqui (de los gobiernos yanquis, desde el de John F. Kennedy hasta el de Richard Nixon, pasando por el de Lyndon Johnson) era defoliar las zonas boscosas y rurales en las que los combatientes del Vietcong podían refugiarse. También privar a los campesinos vietnamitas de sus medios de sustento. El agente naranja fue la más letal de las armas usadas para ese fin. Era mucho más que la mezcla de dos herbicidas hormonales reconocida por el Departamento de Defensa. A uno de los plaguicidas que intervenía en su fabricación, el 2, 4, 5-T, se le había agregado un compuesto de dioxina, el TCDD, que lo convertía en particularmente dañino. Cuando se conoció su composición, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo catalogó entre los «peores venenos existentes» y lo calificó como «altamente cancerígeno en humanos», al igual que lo hizo el Departamento de Salud de los propios Estados Unidos. Como las dioxinas son mutagénicas, no sólo produce espantosas enfermedades en quien lo recibe en su cuerpo, sino también en su descendencia.

Entre 1962 y 1973, Estados Unidos derramó sobre Vietnam del Sur decenas de millones de litros de herbicidas y defoliantes. El agente naranja representó el grueso de las fumigaciones, alrededor del 62 por ciento. Según un informe oficial estadounidense de 2003, elaborado por la química Jeanne Stellman, el número de vietnamitas afectados directamente se situó entre 2,1 y 4,8 millones. Incalculables fueron los afectados indirectos (hijos, nietos de los fumigados). André Bouny, un francés que desde hace años investiga sobre el tema y que ha publicado libros extremadamente documentados, entre ellos, Apocalipsis Vietnam, dice que las cifras del Informe Stellman son un mínimo, que los afectados directos son «al menos» 5 millones y que Estados Unidos desparramó sobre el país asiático mucho más veneno que el que reconoce.

Vietnam estima en medio millón el número de niños nacidos con malformaciones como consecuencia del agente naranja. Hasta la tercera o cuarta generación de posguerra se hacen sentir los efectos de este veneno calificado en informes científicos de «insidioso, silencioso, invisible»: deformaciones, tumores, ausencia de algún miembro, insuficiencias cardíacas, problemas graves en la piel, ceguera, calcificaciones, abortos espontáneos son algunas de las linduras que provoca.

Bounypreside el Comité Internacional de Apoyo a las Víctimas Vietnamitas del Agente Naranja, una de las pocas organizaciones responsables de que algo de ayuda les llegue a las decenas y decenas de miles de personas que nacen aún hoy en Vietnam «con una apariencia que escapa a la morfología genérica de la especie humana» y que sobreviven aisladas, casi sin cuidados, porque «avergüenzan» incluso a sus familias, en su gran mayoría compuestas por campesinos pobres que han perdido todo y que dicen no querer, cuenta Bouny, perder también su «dignidad». «La culpabilidad personal es la clave de la existencia de estas personas», consigna un informe de fines de enero de la revista francesa Politis. «La revelación de su envenenamiento llegó demasiado tarde y algunos aún no están convencidos. Hay, todavía hoy, mucho desconocimiento y vergüenza con relación al agente naranja y sus efectos, ligados a las creencias populares: el nacimiento de un hijo deforme o enfermo sería un castigo enviado por los ancestros […]. Las parejas con uno o varios hijos malformados esperan con avidez el nacimiento de uno que no lo sea. Si no lo logran, la aldea podría excluirlos aún más de la vida social.»

***

Y hubo en Vietnam también un ecocidio, un concepto nacido, precisamente, a partir de la guerra química lanzada por Estados Unidos en el sudeste asiático para describir los atentados deliberados y a gran escala contra el medioambiente. Millones de hectáreas de tierras fértiles y de selva tropical vietnamitas resultaron arrasadas y envenenadas por los herbicidas arcoíris, una contaminación que se prolonga hasta ahora. Hechos similares, en la frontera entre el genocidio y el ecocidio, pasaron en la misma época en Laos y en Camboya (véase, por ejemplo, «Vivir las bombas», Brecha, 13-I-17) como consecuencia de las fumigaciones estadounidenses, pero son países tan pobres, apunta Bouny, que no han contado con medios para documentarlos.

***

Por todos esos horrores, por los padecimientos propios –que transmitió a sus tres hijas y que pasaron a sus nietos– y de muchísimos otros, Tran To Nga inició en 2014 un juicio civil contra las empresas estadounidenses fabricantes del agente naranja. «Tengo muchas de las 16 enfermedades» que la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos reconoció en 1996 como ligadas a la exposición a esa sustancia, dijo a la prensa francesa. En 2011, análisis hechos en el laboratorio alemán Eurofins revelaron que Tran presentaba una alta tasa de dioxinas en sangre y que padecía de diabetes, de cloracné, de una enfermedad genética de la hemoglobina, de calcificaciones, de nódulos subcutáneos, de una malformación cardíaca transmisible, de problemas pulmonares. Patologías, todas ellas, incluidas en la lista de la academia estadounidense. Sus hijas también las tienen. O las tenían: la primera, nacida en 1967, murió a los 17 meses por una malformación cardíaca, que en aquel momento no se podía ni se sabía a qué atribuirla.

Tran hizo su demanda en Francia, país en el que vive desde 1992 y del que tiene la nacionalidad. El suyo es el primer juicio emprendido por un civil contra esas megacompañías, así como el primero que se hace en un país que no intervino en la guerra. Veteranos de guerra estadounidenses llevaron ante los tribunales de su propio país a algunas de esas transnacionales, logrando en 1984 que se los indemnizara con unos 180 millones de dólares, porque ellos también habían sido afectados por los agentes químicos que manipularon. Pero a los civiles vietnamitas reunidos en la Asociación Vietnamita de Víctimas del Agente Naranja (VAVA, por sus siglas en inglés) que intentaron seguir su camino invocando el Protocolo de Ginebra de 1925 contra el uso de armas químicas, la Justicia estadounidense los dejó en la antesala: un juez les dijo que un herbicida no era un arma de guerra ni un veneno, un tribunal de apelaciones lo confirmó y la Suprema Corte les cerró definitivamente el paso. También hubo procesos en Corea del Sur por iniciativa de 39 exsoldados coreanos que combatieron junto a los invasores de Vietnam. En 2013, las empresas demandadas resultaron condenadas, pero maniobras diplomáticas de «la embajada» en Seúl hicieron que hasta ahora esos veteranos no hayan cobrado un solo dólar, según indicó Politis.

A Tran To Nga las transnacionales le ofrecieron «arreglos» extrajudiciales para no llegar a los tribunales. Los rechazó. Con 78 años avanzados dice que está librando «la última gran batalla» de su vida, que la está llevando a cabo «en nombre de todas las víctimas del agente naranja» y que pretende sentar un precedente para que «quede bien claro que estas empresas son tan responsables como el Estado estadounidense» –contra el que no puede litigar en esta instancia– en los asesinatos y otras atrocidades que cometieron. Y busca abrir así una puerta para que otros sigan su camino. «No quiero que estas multinacionales escapen por la tangente, como demasiadas veces logran hacerlo. Ni ellas ni los gobiernos de Estados Unidos han reconocido lo que les hicieron a los vietnamitas», dijo a medios franceses a fines de enero, cuando se entró en la etapa decisiva del juicio. «El eventual éxito de Nga jamás se limitará a su propia reparación. Comprenderá el reconocimiento jurídico de la responsabilidad de las empresas, pero también una nueva jurisprudencia utilizable por todas las víctimas de armas químicas y pesticidas», afirmaron en una declaración publicada el 18 de enero en el diario Libération una docena de asociaciones y centrales sindicales que integran el Colectivo Vietnam Dioxina.

***

Seis años pasaron desde aquel 2014 en que Tran To Nga inició su demanda ante un tribunal de Evry, en la periferia de París. Trascurrieron entre las presentaciones de documentación de una parte y de la otra y entre chicanas múltiples de la pléyade de abogados contratados por las empresas, que intentaron cuestionar la competencia de un tribunal francés en el caso y acusar de difamación a la querellante. El 25 de enero, tras 19 aplazamientos (¡19!) tuvo lugar la audiencia de lectura de los alegatos y se entró en el fondo del asunto. De las 26 empresas acusadas inicialmente por madame Tran, como la llaman sus abogados, quedaron 14: las otras 12 o bien desaparecieron o bien lograron demostrar que no tenían relación con el agente naranja. Pero entre las que quedaron figuran algunas de las agroquímicas más poderosas del mundo, incluidas Dow Chemical y Monsanto, hoy propiedad de la alemana Bayer y famosa por haber fabricado otros venenos, como los pesticidas a base de glifosato catalogados como cancerígenos en humanos por la OMS, pero con los que se siguen fumigando las tierras agrícolas de buena parte del planeta, en especial en América Latina (véase «Monsanto, Bayer, el glifosato y el imperio de los sentidos», Brecha, 13-VII-18). Entre los 12 integrantes del Comité Vietnam Dioxina aparecen varias de las asociaciones que han denunciado en Francia las prácticas y los crímenes de Monsanto.

***

Nacida en el sur de Vietnam en tiempos de la guerra de Indochina, en la que sus padres fueron parte de la resistencia al colonialismo francés, Tran pasó su adolescencia en un país que ya estaba partido en dos. Creció en el norte liberado, a donde su familia la mandó para protegerla, pero cuando era todavía muy joven volvió al sur para combatir contra el invasor estadounidense. Durante cuatro meses recorrió a pie los más de 1.000 quilómetros que separan el norte del sur, atravesando la hoy llamada pista Ho Chi Minh, por entonces pista Truong Son, a través de regiones selváticas y montañosas fumigadas y napalmeadas. Combatió primero con las armas y luego con la pluma, cuando la agencia de prensa para la que trabajaba la envió a seguir a los milicianos del Frente Nacional de Liberación. Además de fumigada, Tran fue detenida y torturada en una prisión estadounidense, donde en 1974 nació en cautiverio su tercera hija.

«Soy hija del Mekong, del colonialismo y de la guerra. Soy hija de una tierra mágica y envenenada», escribió en su autobiografía.

***

Fue hacia mediados de la primera década de los dos mil que Tran se resolvió a «hacer algo» contra las empresas fabricantes del agente naranja. Debió convencerse primero de que las enfermedades que sufría estaban ligadas a él, vincularlas a las que sufrían sus hijas y nietos y tantísima otra gente. Consultó a especialistas, se informó. Y se convenció. Más aún luego de que visitó, en 2008, en Thai Binh, cerca de Hanoi, uno de los campamentos asistidos por la VAVA, donde tuvo frente a sí «a adolescentes sin manos ni piernas, bebés deformes, gente sin edad», relata Politis.

Decidirse a enfrentar a las megaempresas fue otro paso: demasiado poderosas y resueltas a hacer cualquier cosa. Dow Chemical y Monsanto-Bayer, las dos más ricas, tienen un volumen de negocios superior al PBI de Vietnam, y cualquiera de las 14 –especialmente Monsanto– tiene abundante capacidad de lobby y un cargado historial en materia de manipulaciones, campañas de difamación, acoso, ataques físicos a través de sicarios, etcétera, etcétera (véanse, por ejemplo, «Natural killer», «Ciencia para quién y para qué», «Periodismo transgénico», Brecha, 5-X-12, 16-V-14, 20-I-17).

En una conferencia llevada a cabo en París en 2009 sobre el agente naranja, Bouny logró que Tran aceptara demandar a las transnacionales. Pero habría otro obstáculo: el judicial. En 2010, bajo el gobierno de Nicolas Sarkozy, el Parlamento votó una ley que quitaba toda competencia a los jueces franceses en materia de derecho internacional. Tres años más tarde, esa competencia se restableció y, al siguiente, Tran presentó su demanda. Sus abogados descartaron la vía penal –más larga y engorrosa, según consideraron– y optaron por la civil.

***

Uno de los argumentos de las transnacionales que fabricaron los agentes arcoíris, en especial el naranja, es que «no sabían» sus efectos. Otro es que «no podían» negarse a participar en los «esfuerzos de guerra» de su país. Los dos son falsos. En el juicio, los tres abogados de Tran («somos como D’Artagnan y los tres mosqueteros, combatiendo unidos», dijo la vietnamita) probaron con documentos que, antes de fumigar en Vietnam, Monsanto tuvo que indemnizar a muchos de sus propios trabajadores que se habían contaminado manipulando esos productos. Fueron arreglos extrajudiciales, que no trascendieron y que «quedaron en los ámbitos de la industria» para no provocar un escándalo entre los consumidores estadounidenses, dijo otra abogada, Amélie Lefebvre. «No quiero vivir eso otra vez», llegó a decir por entonces en un mensaje interno un jerarca de la transnacional. Los abogados de Tran accedieron también a otra comunicación corporativa, esta vez de Dow Chemical, correspondiente a 1965 –año en que comenzaron las fumigaciones con el agente naranja–, en la que la empresa reconocía la «extraordinaria toxicidad» de ese producto y mencionaba algunas de las patologías que podía desencadenar.

En cuanto a que las empresas estaban «obligadas» a fabricar esos venenos, uno de los tres mosqueteros, William Bourdon, demostró que nadie les puso un revólver en la cabeza. El gobierno hizo un llamado para la fabricación de estos defoliantes «especiales» y todas ellas se presentaron como un solo hombre porque olían el jugosísimo negocio que tenían ante sus narices y la solvencia de su contratante: el Ejército de Estados Unidos. «No hubo requisición militar, sino una licitación, y ellas respondieron como una banda organizada», dijo Bourdon. «Fueron todos cómplices: el gobierno y las compañías», agregó.

Los abogados de las corporaciones alegaron también que Estados Unidos tenía «derecho a protegerse por todos los medios de los ataques del Vietcong», que nada probaba que las enfermedades de Tran hubieran sido causadas por el agente naranja, que ya habían pasado «demasiados años» de aquello como para ir a juicio… Lefebvre, Bourdon y su otro colega Bertrand Repolt respondieron evocando la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad, apuntando que «nada justifica el recurso a armas químicas en ninguna guerra» y trayendo a colación documentación científica sobre los efectos del agente naranja. «Están acorraladas», afirmó Bourdon refiriéndose a las transnacionales. El 10 de mayo, cuando el tribunal de Evry comunique su fallo, se sabrá en la realidad real si eso es así.

***

«A mis casi 80 años estoy cansada, pero no tengo derecho a parar. Y soy la única persona que puede hacer esto. Si desaparezco, ya no quedará nadie», dijo a la prensa Tran To Nga a la salida de la audiencia de fines de enero. Bouny está de acuerdo. Y dice que ni siquiera el Estado vietnamita, demasiado ocupado en recomponer sus relaciones con Estados Unidos con el fin de «protegerse» de China, hará algo por las víctimas vietnamitas de la guerra química de los años sesenta y setenta, a pesar de que se siguen reproduciendo y de que las zonas devastadas por los agentes arcoíris tardarán muchos años más en regenerarse. Ese abandono: otro de los horrores de la (pos)guerra.


19 marzo, 2021

Publicado enInternacional
Martes, 16 Marzo 2021 05:15

A diez años de la revolución siria

A diez años de la revolución siria

 

“Es su turno, doctor” escribieron unos niños en la pared de la escuela de Deraa, al sur de Siria, el 6 de marzo de 2011. Con el impulso de la Primavera Árabe, que se había llevado puesto a dos dictadores de la región, Ben Ali en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto, ahora el turno era del sirio Bashar al Assad, portador de un diploma de oftalmólogo.

Los niños de Deraa fueron secuestrados y torturados por las fuerzas de seguridad con la brutalidad habitual que los caracteriza, pero esta vez despertó la conciencia de miles de personas que se arrojaron a las calles el 15 de marzo para reivindicar pacíficamente su derecho a una vida digna, tal como había sucedido meses antes en Túnez y Egipto. Así comenzó y continúa la revolución siria: con el anhelo de libertad y dignidad. Luego vino “la guerra siria” y más tarde “la crisis siria”. Pero lo primero fue la revolución, y lo cambió todo. Muy poco se habla ya de las organizaciones de base, las técnicas de resistencia no violentas y desobediencia civil: muy poco se habla del pueblo sirio, su derecho a la libertad, a la dignidad y su más básico derecho a la vida.

La potencia de las manifestaciones, que rápidamente se hicieron masivas, quebraron la distancia entre las personas, esa distancia que crean los regímenes totalitarios, que minan la solidaridad entre las personas, las aísla y las condena a la más absoluta soledad. “Aunque vivíamos juntos, estábamos separados. Tu vecino era tu vecino, pero si decías algo incorrecto, podías terminar en la cárcel”, comentaba el periodista Ramy Jarrah. Esta Siria de “paredes con oídos” fue edificada por Hafez al Assad, el padre de Bashar, tras un golpe de Estado en 1971 que lo mantuvo en el poder hasta su muerte en 2000. Su autocracia se solidificó sobre la base de una amplia red de corrupción en alianza con una extensa red de servicios secretos: los mukhabarat. Éstos no son necesariamente agentes especiales; puede ser un compañero de la universidad, un diariero, un vecino que tiene la misión de reportar comentarios o actividades contrarias al régimen o potencialmente “peligrosos”. Así, se construyó un entramado de desconfianza mutua al punto de que todos sabían que, en cada aula, reunión familiar o lugar de trabajo había mukhabarat prestos a entregar a cualquier persona en cualquier momento. La discrecionalidad propia de la práctica hizo que nadie confíe en nadie y que las cárceles estuvieran llenas de opositores y enemigos personales de los mukhabarat, que además controlaban la mayoría de la actividad comercial del país.

Hafez al Assad preparó durante años a su hijo mayor Basel para que lo sucediera tras su muerte, pero éste murió en un accidente automovilístico en 1994 y así, inesperadamente, el “doctor”, que se encontraba alejado de los asuntos familiares viviendo en Londres, debió prepararse para el cargo, que asumió en 2000. Los primeros años parecieron dar algo de aire a la sociedad siria con la apertura de servicios de telecomunicaciones e internet. Sin embargo, rápidamente se desarrollaron nuevas estrategias de censura, persecución política y corrupción habilitadas por las modernas tecnologías y sectores de la economía relacionados.

Cuando comenzaron las revueltas, Bashar llevaba más de una década en el poder y, en vez de dar un paso al costado como Ben Ali y Mubarak, iniciar una transición democrática y negociar algún tipo de acuerdo, le declaró la guerra a su propio pueblo. “Asad o quemamos el país” ha sido desde entonces la consigna de las fuerzas leales al presidente a lo largo de esta década de masacres, desplazamientos forzados, pérdida del patrimonio histórico del país, surgimiento y fomento de la radicalización de los grupos islamistas y un largo etcétera.

 “La Siria que vos conociste no existe más”, así comienza y termina el libro La tierra empezaba a arder de la escritora argentina de origen sirio Cynthia Edul, y que relata su viaje al país de sus ancestros en octubre de 2010. La tierra ardió, y la Siria de al Assad es un país que no existe más. Millones de sirios y sirias en el exilio, en campamentos de refugiados y en las cárceles del régimen siguen anhelando construir una Siria libre y democrática en aquella tierra arrasada por el fuego.

Por Carolina Bracco, Politóloga y Doctora en Culturas Árabe y Hebrea. Profesora en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Publicado enInternacional
Lunes, 15 Marzo 2021 06:05

Palestina: con el permiso de Dios

Palestina: con el permiso de Dios

La historia palestina es hoy la más triste del mundo. No que le falten competidores, las atrocidades marcan la historia humana reciente. Pero aquí convergen elementos particularmente dolorosos. No sólo el sufrimiento constante de niños que siguen vivos como pueden, mujeres de todas edades viudas o vejadas, poblados enteros que huyen despavoridos, olivares milenarios derribados por tractores. No sólo de heridos y muertos, gaseados, bombardeados, apaleados, torturados. No sólo porque metralla de última generación destruye escuelas, clínicas y vecindades. No sólo porque viven prisioneros en su propia tierra. Una de las cosas que más duelen es que el pueblo de Israel sea el verdugo.

Que le pregunten si no al poeta Eduardo Mosches, editor de Blanco Móvil. Es mexicano. Es argentino. Es judío. Luego de haber participado entre los constructores de la Nueva Israel, lleva años denunciando las atrocidades de su gente y defendiendo los derechos del pueblo palestino. Esta condición paradójica se expresa bien cuando da voz al "enemigo". Así puede leerse la entrega más reciente de Blanco Móvil (otoño-invierno de 2020-2021), "Palestina: palabras en tiempos oscuros", que reúne poesía, confesiones, relatos, cartas y publicaciones en redes sociales de autores palestinos.

No encontramos aquí la ira del miliciano ni la ceguera fundamentalista de esos "violentos" palestinos que son un arma inestimable para los invasores como justificación final de toda violencia ejercida. No, aquí se respira un humanismo triste y conmovedor. De manera inevitable, algunos autores son exiliados o nacieron en otro continente. Justo al revés de lo que ocurre con los colonos invasores, que de andar repartidos por Europa se dejaron venir a mediados del siglo XX y ocuparon por la fuerza los territorios de los palestinos, un pueblo y una nación negados entonces, y más atrás aún durante el colonialismo británico.

Los orígenes de la aberración moral que se comete hoy en Palestina, con la complicidad activa o muda de Occidente, hay que buscarlos en lo que Enzo Traverso describe en El final de la modernidad judía: historia de un giro conservador (FCE, 2015). El progresismo judío había alcanzado a finales del siglo XIX una compenetración profunda con las mejores causas y creaciones de Occidente. Las filosofías de avanzada, una gran literatura en la lengua alemana, el sicoanálisis, la música moderna, las ciencias, la idea de revolución. Venciendo la centenaria condición marginal del desprecio no judío, llegaron a ser la mejor versión intelectual de Europa.

Tuvo que llegar Hitler para regresarlos al pozo profundo de las víctimas. Antes de eso, la segregación y los pogromos no eran peores que los generalizados en las colonias europeas de América indiana y el África subsahariana. El Holocausto define su horror máximo en la frialdad racional con que fue planeado y ejecutado por los nazis, con cómplices en prácticamente en toda Europa, de Francia a Polonia y Hungría, de Italia a Suecia. Como resultado, el núcleo judío se desplazó a Estados Unidos e Israel. Si bien el pensamiento liberal y generoso de matriz judía se refugió en Nueva York y Buenos Aires, y siguió floreciendo a contracorriente en Moscú y Kiev, el "Pueblo de Dios" decidió que nunca más el gueto de Varsovia, y decidió invertir el método contra los palestinos que habitaban tierras que la mitología bíblica les tenía prometidas. A los israelíes no les gusta la comparación, pero mucho del impulso y las tácticas de sus exterminadores, incluyendo la propaganda, es herencia de sus verdugos. Intentemos llevar a Gaza La insurrección del gueto de Varsovia, de Michel Borwicz, o El pianista, de Roman Polanski.

Ante la dolorosa literatura que contiene Blanco Móvil, podemos ver a contraluz la traición judía a sus mejores prendas. El número, presentado por Sandra Lorenzano, ofrece un registro de lo que Mosches postula: "Palestina es y será un Estado, la literatura lo comprueba". Con un dossier central del poeta mayor Mahmoud Darwish, leemos a Hussein Barghuthi, Liana Badr, Najwan Darwish (conocido en México por las ediciones de Valparaíso: Durmiendo en Gaza y Nada que perder) y otros. Tawfik Zayyad escribe: "Defenderé cada palmo de tierra de mi patria. Con los dientes. Y no aceptaré otro en su lugar. Aunque me dejen colgando de las venas de mis venas".

Mahmud Yawda desde Gaza publica en Facebook: "Les voy a contar lo más difícil de todo esto, más difícil que la muerte por esos cohetes profesionales de última tecnología. Es cuando recibes una llamada por teléfono del enemigo israelí y te dice que usted tiene 10 minutos para desocupar la casa. Imagínense, 10 minutos. Son 10 minutos para borrar tu pequeña historia del mapa".

Así transcurre la vida cotidiana de una región que los europeos de religión judía, venidos también de Rusia y Norteamérica, han decidido despoblar, arrasar y apropiarse, al modo de Estados Unidos con los nativos americanos. Donde Dios da permiso, la crueldad, la avaricia y la traición están autorizadas.

Publicado enInternacional
Foto de archivo (09/01/2018) de civiles y voluntarios de la Defensa Civil Siria mientras buscan supervivientes después de que varios ataques aéreos en Hamoria, al-Ghouta (Siria). — MOHAMMED BADRA / EFE

Se cumplen diez años del inicio de las primeras protestas que pronto dieron lugar a una terrible guerra civil. Una década después, el país está hundido y no parece posible la reconstrucción debido a las sanciones internacionales. Ni en el gobierno de Damasco ni en Occidente hay señales de que vayan a dar su brazo a torcer, lo que prolongará la miseria de millones de sirios.

 

Las protestas y revueltas que señalaron el inicio del conflicto sirio se iniciaron hace exactamente diez años en la ciudad sureña de Deraa, al calor de los sarpullidos primaverales que azotaron a varios países árabes. Las protestas enseguida dieron paso a la guerra más terrible que el mundo ha visto en muchos años, donde todos los agentes jugaron sucio.

Aunque la literatura publicada suele indicar que las protestas de Deraa fueron espontáneas, nada hay más lejos de la realidad. El último embajador de Estados Unidos en Damasco, Robert Ford, tenía la debilidad de recorrer el país incitando abiertamente a la rebelión, y las actividades encubiertas de distintos servicios secretos occidentales, con el británico a la cabeza, se empeñaron en desestabilizar el país, lo que sucedió de manera despiadada.

Fue necesario esperar varios años para tener la certeza de las injerencias occidentales, publicadas en medios del Reino Unido, Estados Unidos y otros países europeos, aunque estaba al alcance de cualquier observador comprender que los occidentales, sin olvidar a Israel, desde el principio se metieron en el conflicto hasta los corvejones.

Es difícil creer que todos los agentes occidentales implicados creyeran, como dijeron ampulosamente sus líderes, que lo que buscaban era la democracia. Así que cuando, poco después, como era previsible, los yihadistas asumieron el descontrol de la situación, ya todo era irreversible. Para más inri, los occidentales alimentaron generosamente los arsenales yihadistas de manera directa e indirecta.

No solo ocurrió desde las bases occidentales en Turquía, aunque fue desde ese país desde donde más se contribuyó a la desestabilización, sino también desde el sur, desde Jordania y sobre todo desde Israel. La filtración no deseada de un informe interno de los cascos azules desplegados en la línea que separa Israel de Siria, proporcionó abundantes datos sobre los continuos contactos y el apoyo directo, en armas y suministros, de Israel a los yihadistas.

Como donde las dan las toman, el caos sembrado pronto se volvió contra los occidentales con una interminable serie de atentados cometidos por parientes directos de los yihadistas que los occidentales habían engordado y armado hasta los dientes en Siria. Numerosas ciudades europeas vieron cómo corría a borbotones la sangre de sus ciudadanos, que era del mismo color que la que sus delicados mandatarios vertían en Siria.

Los resultados de esta intensa actividad fueron escandalosos. El número de muertos ha sido de 387.000, según el cómputo del opaco Observatorio Sirio de Derechos Humanos de Londres, aunque hay estimaciones superiores. Nadie se ha preocupado de establecer el número de heridos. El número de desplazados, incluidos los que abandonaron el país, es superior a la mitad de la población.

La economía ha naufragado. La libra se ha hundido exponencialmente. Las colas en las panaderías son multitudinarias. Los salarios no sirven para nada. Las infraestructuras están destrozadas y la reconstrucción no está a la vista por la sencilla razón de que los mandatarios occidentales prefieren continuar con las duras sanciones hasta que el país entre en una vía de "democratización".

Los tribunales internacionales tienen trabajo. Se acusa al presidente Bashar al Asad de haber usado armas químicas y de una serie de "crímenes de guerra". Estas acusaciones parecen calmar a los mismos mandatarios occidentales que incitaron y financiaron a los grupos opositores, es decir a yihadistas que rebanaban el cuello a quien se ponía por medio delante de cámaras de vídeo.

El cinismo imperante llega al punto de que los mismos mandatarios que entre lamentos se rasgan las vestiduras una y otra vez atribuyendo ataques químicos del régimen de Damasco, se olvidan de que son responsables de la muerte de un ingente número de sirios, por haber armado y financiado a los grupos opositores después de impulsar la guerra civil.

Está claro que esto no va a cambiar, que las sanciones continuarán vigentes, lo que impedirá la reconstrucción y permitirá que el hambre y la pobreza sigan castigando a toda la población. A los mandatarios occidentales no les importa un comino, porque lo que quieren es implantar una democracia liberal modélica sin contar con la realidad social y religiosa de Siria.

Los occidentales saben que Rusia e Irán, aliados del gobierno de Damasco, no pueden emprender la gigantesca tarea de reconstrucción necesaria por sí solos. Esto significa que los sirios van a continuar hundiéndose hasta convertirse en un país de pobreza extrema y con una sanidad insuficiente, un estadio en el que ya se encuentra pero que siempre podrá agravarse otro poquito más.

El relevo de administración en Washington debería significar un cambio también para Siria, pero el presidente Joe Biden no ha dado ninguna indicación en esa dirección. Washington mantiene unos cientos de tropas en el nordeste del país, justamente donde están los principales yacimientos de petróleo, lo que impide a Damasco acceder a esa riqueza.

Después de diez años de conflicto, el panorama no puede ser más dramático. Con pocas diferencias, los occidentales van a seguir metiendo presión al régimen, lo que va a pagar muy caro el conjunto de la población, mientras que el presidente Asad, salvo imprevistos que no parecen probables, va continuar al mando del país, ostentado el poder pero sin que eso repercuta en el bienestar de la población, algo que ya les va bien a los occidentales.

14/03/2021 08:32

Por Eugenio García Gascón

Publicado enInternacional
Mientras padecemos el horror, cultivamos vida

Pese al clamor que se ha prolongado por más de dos décadas, nuestra Comunidad de Paz ha elevado súplicas a todos los rincones del país y del mundo en búsqueda de solidaridad y humanidad y ha logrado que se le exija a los gobiernos de turno parar la barbarie y desmontar el plan de exterminio al que somos sometidos constantemente, sin que a la fecha se haya implementado ninguna medida eficaz para poner fin al sufrimiento que hemos padecido durante ya tantos años. Mientras padecemos el horror, nosotros aquí seguimos aferrados al amor que le tenemos a la vida.   

Una vez más, nuestra Comunidad de Paz se ve en la obligación ética y moral de dejar constancia ante el país y el mundo, para que algún día se juzguen los atropellos perpetrados por los paramilitares, brazo criminal del Estado, que afectan a nuestra Comunidad y a la población civil de nuestro entorno geográfico y social. En esta ocasión dejamos constancia de estos hechos:

-          El martes 2 de febrero de 2021, nuestra Comunidad de Paz, tuvo conocimiento de un intento de abuso sexual, hace algunos días, contra dos niñas que oscilan entre 11 y 13 años, por parte del reconocido paramilitar que tiene el alias de “Samuel” en la vereda La Unión del corregimiento de San José de Apartadó. A estas menores el paramilitar les ofreció sumas de dinero para someterlas. De igual forma vienen incentivando a otras menores con el propósito de abusar sexualmente de ellas.

-          A principios del mes de febrero de 2021, nuestra Comunidad de Paz, tuvo conocimiento de las amenazas de muerte, por parte de los paramilitares, contra un joven que vive en la zona, quien, además, había sido el encargado, por parte de los paramilitares, de la venta y comercialización de drogas en el centro poblado de San José. Las autoridades de Policía y del Ejército, al parecer en coordinación con el paramilitarismo, han venido utilizando a la población civil, específicamente a los jóvenes, para involucrarlos en este juego sucio y perverso y luego justificar sus muertes o sus desplazamientos de la región. Afortunadamente la familia de este joven gestionó oportunamente su protección y su traslado a otro sitio fuera de la zona, logrando así salvar su vida. 

-          El sábado 6 de febrero de 2021, nuestra Comunidad de Paz, tuvo conocimiento, a través de un poblador de la zona, que, el anterior comandante de la Estación de Policía de San José, tenía una relación muy cercana con los paracos en el tema de drogas”. Y que “el nuevo comandante llegó, entró y siguió el hilo, la misma línea exactamente igual al anterior, pareciera que todo está ya cuadrado”. También afirmó“ya en las noches, cuando esta oscurito, uno ve a los policías que bajan de civil a las ollas (expendios de drogas) a comprar droga y vuelven a subir al comando”. Afirmó además que “la policía no se mete en ningún problema, todo se lo han dejado a los paramilitares para que controlen todo el orden público, y esto no se lo puede uno decir a nadie, toca quedarse uno calladito, porque si se lo dice a alguien y ese alguien a la policía o a los paracos, se mete uno en problemas.

 

-          Este mismo sábado 6 de febrero de 2021, una vez más un poblador de la zona  se acercó a nuestra Comunidad de Paz, para afirmarnos que, en el casco urbano de San José de Apartadó, se viene presentando una situación muy grave y lamentable y es permitir que los niños menores de 10 años compren drogas (alucinógenas) en horas de la noche para consumir, sin que nadie haga absolutamente nada para evitarlo, pese a que en San José de Apartadó existe una base militar y un bunker de la Policía Nacional.  

-          El martes 9 de febrero de 2021, en horas de la tarde, en las veredas La Unión, Buenos Aires y El Cuchillo, del corregimiento de San José de Apartadó, paramilitares que residen en dichas veredas convocaron para el día siguiente, miércoles 10 de febrero de 2021, a una reunión en el paraje las Claras, del mismo corregimiento, con la advertencia de que quien no participe, asume las consecuencias.

-          El miércoles 10 de febrero de 2021, en el paraje Las Claras, desde muy temprano hicieron presencia paramilitares, portando armas cortas y en trajes de civil. Hacia las 13:00 horas, en la escuela ubicada en dicho paraje de las Claras, que además está ubicado a pocos minutos del casco urbano de San José, donde está instalada una base militar y un bunker de la Policía Nacional, se llevó a cabo una reunión presidida por los paramilitares al mando de alias “Cristian”, ex militante de las FARC-EP por más de 20 años, según el propio alias Cristian. En dicha reunión, los paramilitares impusieron órdenes y reglas totalmente en contravía del proceder y costumbres del campesinado de la región, en lo que tiene que ver con la producción agrícola y comportamiento social, limitando a la población campesina el derecho que tienen sobre sus propiedades o tierras que han cultivado desde hace muchos años por sus abuelos y ancestros. De igual forma la imposición de “vacunas” (impuestos ilegales y extorsivos) para el corte y venta de madera; la prohibición total de cacería y pesca en la zona sin la autorización directa de ellos(los paramilitares). Allí también se manifestaron enérgicamente contra las denuncias que nuestra Comunidad de Paz viene realizando públicamente. Alias Cristian afirmó que tienen gente por todos lados, y que tienen a toda la población civil vigilada; o se someten a las normas, dijo, o se tienen que ir de la zona. La advertencia para los jóvenes y adolescentes es que todo niño mayor de 12 años debe participar en la junta, o pena de multa, o no puede estar en la vereda, afirmando, además, que no van a permitir que la guerrilla se tome el territorio nuevamente, que lo van a disputar a sangre y fuego y que quien tenga que morir pues que muera, ya que esta región representa grandes intereses económicos. Frente a estas amenazas, la población civil está muy asustada y hay mucha preocupación por las advertencias y amenazas que los paramilitares vienen haciendo.

-          El jueves 11 de febrero de 2021, en la vereda Bellavista, perteneciente también al corregimiento de San José, se realizó una reunión con la población civil campesina, por parte de los paramilitares que actúan libremente por estas regiones; los temas abordados fueron los mismos que se trataron en el paraje de Las Claras el día anterior, miércoles 10 de febrero de 2021.

-          Entre los días 16 al 20 de febrero de 2021, los paramilitares han circulado por las redes sociales en el corregimiento de San José, lanzando sus amenazas de muerte y exhibiendo una lista de personas para asesinar.

-          Se ha tenido conocimiento de que, en las otras veredas del corregimiento de San José, se realizaron reuniones de imposición del orden económico y social anunciado en días anteriores por los paramilitares, quienes actúan libre y abiertamente a lo largo del territorio del corregimiento de San José de Apartadó.

-          El viernes 26 de febrero de 2021, en la vereda El Porvenir, del corregimiento de San José de Apartadó, se notó una fuerte presencia de un grupo de paramilitares con uniformes camuflados y portando armas largas. La presencia de este grupo paramilitar genera zozobra e intimidación a la población civil, por cuanto ya vienen realizando control y amenazando al campesinado, imponiendo determinados usos de la tierra y modelos de producción agrícola en sus parcelas que es el sustento de las familias campesinas.

El lunes 08 de marzo de 2021, nuestra Comunidad de Paz hizo pública ante el país y el mundo una NUEVA RUPTURA CON LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO, pues, una vez más ha evidenciado su distanciamiento radical del papel que le asigna la Constitución Nacional, mediante prácticas corruptas y en contravía de su misión. En efecto, la designación de personas para los cargos de Defensor Nacional y Defensor Regional de Urabá, el primero, en el Señor Carlos Camargo, como amigo incondicional del Presidente Duque, y el segundo en el Señor José Augusto Rendón, como abogado de los despojadores de tierra de comunidades campesinas y afrocolombianas y además enemigo declarado de la Ley de Tierras y de Víctimas, son nombramientos que dejan en claro una opción del gobierno por los opresores, por los despojadores y por los empresarios corruptos, al mismo tiempo que contraria a lo que la Constitución y las leyes establecen como objetivos misionales de la Defensoría del Pueblo. Queda claro que las víctimas no les importan sino solo la ambición de poder político y de acumulación de poderío económico en manos de élites opresoras, ligadas a  empresas y partidos políticos que se han destacado por su capacidad de despojo, desplazamiento, eliminación de comunidades de base y desconocimiento de derechos humanos fundamentales. Es de conocimiento público que estos dos personajes vienen de un pasado muy oscuro en el país, el cual los inhabilita radicalmente para ser defensores de las víctimas, papel esencial de la Defensoría. Nuestras rupturas anteriores se han fundado en nuestra triste experiencia de tener que acudir a una Defensoría que no nos garantiza nada y que, por el contrario, ha hecho todo lo posible, ya con acciones corruptas, ya con omisiones sistemáticas, para garantizarle a los empresarios y politiqueros corruptos el disfrute pleno de su capacidad de despojo, de robo de tierras, de desplazamientos forzados de comunidades enteras y de prácticas genocidas de exterminio de comunidades.

 La confabulación entre las fuerzas armadas y su brazo paramilitar, no puede sino sumar crímenes a crímenes contra la población civil, prácticas que no cambian y que muestran una desvergonzada e impúdica contumacia y complicidad de todas las instituciones; no vale dejar constancias en la Presidencia de la República, en todas las altas Cortes; la misma Defensoría del Pueblo ya fue corrompida hasta el fondo; nadie hace nada; el gobierno no le da ninguna respuesta pertinente a los organismos internacionales que reclaman. El desamparo es absoluto.

Pese a ello, nuestras convicciones inquebrantables e insobornables por la defensa de la vida nos llevan a seguir hoy más firmes que nunca, elevando nuestra voz a los cuatro vientos, afirmándonos en nuestros principios de vida y trabajo y de firmeza civil pacífica frente a nuestros propios verdugos, quienes jamás podrán apagar nuestra voz. Nuestro clamor queda en la historia y en la humanidad.

No retrocedemos y jamás renunciaremos a nuestra memoria de vida y comunidad.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó.

12 de marzo de 2021

Publicado enColombia
El entonces vicepresidente de EEUU Joe Biden saluda al Papa Francisco en una visita al Vaticano en abril de 206. REUTERS

Mientras el avión del Papa Francisco y su sequita de 20 hombres, y unos 70 periodistas, escoltado por las cazas estadounidenses, aterrizaba en el aeropuerto de Bagdad, cientos de familias cristianas del norte de Iraq huían con lo puestos y en el frío invernal de los bombardeos del miembro de la OTAN, Turquía, que un día sí y otro también ataca los refugios de la guerrilla kurda del PKK en el Kurdistán iraquí, riéndose del "Irak soberano".

Para empezar, aclaro que aquí tratamos al Pontífice, no "como peregrino penitente" ni como "persona física", sino la máxima autoridad del Vaticano, institución convertida en uno de los poderes blandos más fundamentales de la política exterior de EEUU para la conquista de nuevos espacios o consolidar su posición en cualquier punto del planeta. Y es justamente esta función de la Santa Sede lo que inquieta la visita de Francisco al corazón de Oriente Próximo, Irak.

El uso de la religión como arma por el colonialismo y el imperialismo contra a sus adversarios y rivales se intensificó a finales de los setenta cuando EEUU, tras perder las guerras de Corea y Vietnam, vio cómo las fuerzas de izquierda tomaban el poder en Nicaragua, Granada y Afganistán, mientras en Irán, vecino de la Unión Soviética, el Sha era derrocado por una revolución espontánea y democrática. Por lo que, decide potenciar la extremaderecha judía, cristiana e islámica contra los "ojos y Ateos": En 1978, Washington realiza tres movimientos en los países con frontera con la URSS: 1) Manda a decenas de miles de terroristas "yihadistas" desde Pakistán a Afganistán para derrocar a su gobierno socialista; 2) traslada a ayatolá Jomeini de Irak a Francia para firma un pacto: él abortará la revolución y perseguirá a los comunistas a cambio de cumplir su sueño: instaurar el gobierno de Mahoma en Irán; 3) patrocina en Polonia al ultra católico Lech Walesa para desmantelar el socialismo en la eslabón más débil del espacio soviético y habrá un cuarto movimiento: convierte en el Papa al cardenal polaco-antisoviético Karol Wojtyła​, para que cumpla con dos misiones: destruir el socialismo en Europa Este y acabar con la Teología Cristiana de Liberación en América latina. La Santa Alianza de EEUU con el fascismo religioso aun hoy goza de una magnífica salud.

Hoy se reanuda esta Luna de Miel entre Washington y el Vaticano, después de cuatro años de del asilacionismo gestionado por Donald Trump, el único presidente de EEUU que no ha lanzado ninguna guerra en los último 40 años. Joe Biden, un practicante del catolicismo romano que ha colgado la foto de Francisco en el Despacho Oval le felicitó al Papa por su visita a Iraq, país que él mismo apoyó su destrucción por George Bush cuando fue senador, al que siguió lanzando bombas sobre su gente cuando hizo de vicepresidente de Obama.

La visita de Francisco al Cáucaso sur, frontera con Rusia, también encaja en esta estrategia Anaconda del Vaticano-EEUU.

Irak: el centro de operaciones del Pentágono

Más que su petróleo, Iraq es importante para Washington por estar ubicado en el corazón de Oriente Próximo, desde donde puede vigilar a Turquía, Irán y Arabia Saudí, y el Golfo Pérsico-al que le han quitado la identidad-, a beneficio del expansionismo de Israel. La instalación de la embajada más grande del mundo de 42 hectáreas, que costó a los iraquíes saqueados unos 750 millones de dólares para albergar a 16. 000 empleados está en línea de esta política. La colonia de EEUU alberga, además, una docena de bases militares como Ain al-Assad, Abu Ghraib, Grizzly, Kadhimiya, o Ninewah, Taji, y unos 300.000 soldados, asesores, contratistas, mercenarios, etc.

En este contexto, la visita del papa sucede cuando:

  • 18 de febrero: en cumplimiento de la orden de Biden, la Misión de la OTAN en Irak (NMI) anunciaba el envío de 4.000 nuevos militaresa Irak, que ya han ingresado en la base de Ain al-Assad.
  • 20 de enero: el día de su investidura, Biden anunció el fin del aislacionismo trumpista y el regreso del imperialismo militar al escenario mundial. El control sobre Iraq, que tuvo lugar en 2003 -basado en 7 mentiras al servicio de 10 objetivos-, es vital para ir reconfigurando el mapa de Oriente Próximo a la medida de los intereses de Washington. La decisión de Biden explica la reactivación de los "yihadistas" del Estado Islámico (ejército de mercenarios dirigido por el Pentágono), que durante la Administración Obama-Biden fue trasladado de Siria a Iraq, por lo que no nos sorprendió entonces ver que Obama se negaba a luchar contra el grupo terrorista.
    Sólo una día después, y tras casi nueve meses de calma, un doble atentado suicida en el mercado central de Bagdad mató a 32 civiles e hirieron a unos 100.
    La elección de Biden ha robado el sueño a los iraquíes: En 2007 el Congreso de EEUU aprobó su propuesta en forma del proyecto de ley no vinculante que proponía al gobierno de EEUU dividir Irak en tres regiones semiautónomas, árabe-chiíta, árabe-sunita y kurdo-sunnita, como "la única fórmula para pacificarlo" aunque su objetivo real era y es su balcanización y convertirlo en miniestados controlables.
  • 25 de febrero: Biden se estrena bombardeando a las fuerzas de Irán en Siria, y mata a unos 30 hombres. Y como las guerras suelen ser sucias, John Kirby, el secretario de prensa del Pentágono, en un intento de "divide y gobierna" afirmó que los datos de la ubicación de dichas milicias habían sido facilitados por el gobierno iraquí y lo kurdos. El Ministerio de Relaciones Exteriores iraquí, Fuad Hussein tuvo que desmentirlo categóricamente e incluso viajar a Teherán para aclarar el asunto.
  • 29 de enero: Explosión frente a la Embajada de Israel en Nueva Delhi. India la vincula con Irán.
  • 1 marzo: Explosión en un barco israelí de transporte de vehículos en las aguas del Golfo de Omán. Netanyahu acusa a Irán y promete represalia. Teherán no sólo niega su implicación, sino que insinúa un "autoatentado".
  • 3 de marzo: ataque con 10 cohetes a la base de la OTAN en Ain al-Assad, Iraq, sin que nadie lo reivindicara.
  • 12 de febrero: Turquía lanza la "Operación Garra-Águila 2" en la región kurda de Irak contra PKK en la que mueren una veintena de kurdos y soldados turcos. Ankara teje con paciencia y contundencia el sueño de anexionar parte del territorio iraqui, empapado de Oro Negro.

Los iraquíes, en realidad, esperaban la visita del Papa del Vaticano en 2003 y como un "escudo humano" ante el anuncio de Bush de sepultar el país y su gente bajo un manto de bombas, sangre y cenizas en nombre de Jesús  (había dicho "Y Dios me dijo: George, pon fin a la tiranía en Irak, y yo lo hice"). ¿Por qué ahora, en medio de la pandemia, que ha arrebatado la vida de decenas de miles de iraquíes, de la que ni se ha salvado el embajador del Vaticano en Bagdad, arzobispo Mitja Leskovar?

A pesar de que EEUU y el Vaticano habían pactado la seguridad del Papa con los patrocinadores de las milicias armadas (Arabia saudí e Irán, principalmente), Bagdad impuso un toque de queda de cuatro días que duró la visita papal, perturbando el normal desarrollo de la vida de los ciudadanos: ¿A caso el papa quería visitar un país fantasma?

Cristianos de Irak

Los fieles a Jesús en Irak no superan pocos cientos de miles en una población de 39 millones. Y aquí llaman la atención dos datos que tuvieron lugar antes de la invasión del 2003:

  1. Iraq tenía 24 millones de habitantes, en parte gracias a algunos derechos que la mujer habia logrado (como acceso gratuito a los anticonceptivos) bajo una dictadura que sí exterminó a los comunistas y socialistas.
  2. El millón y medio de cristianos iraquíes, al igual que otras minorías religiosas, vivían sin miedo en su milenario hogar. El ministro de Relaciones Exteriores de Sadam fue Tariq Aziz, un caldeo cuyo nombre original era Mikhail Yuhanna. Después, la mayoría huyó, al igual que los yazidíes (lo correcto es "izadíes") .

Los cristianos iraquíes están organizados en unas catorce escuelas, entre ellas: la caldea con un centenar de iglesias vinculadas con el catolicismo, mientras las ortodoxas Siríaca, Griega, Evangélica, o la armenia mantienen buenas relaciones con el Vaticano. Se cree que Santo Tomas vivió en la estratégica Mosul visitada por Francisco,  o que Abraham, el patriarca de las religiones semíticas, nació en Ur, el mismo profeta qie abandonó a su mujer-esclava Agar y su hijo en común Ismael en el desierto con la misma actitud de menosprecio hacia la mujer que aún persiste en el Vaticano. Pero, Ur es histórico por ser donde se inventó la rueda, se redactó el código de Hammurabi, y se utilizó el aceite como combustible por primera vez en la historia conocida.

En el 410, en el Concilio de Seleucia-Ctesifonte, todos los cristianos del Imperio persa se reunieron en la capital, cerca de la actual Bagdad («Jardín de Justicia» en persa), para formar una sola iglesia: la Iglesia de Oriente, proceso paralizado por los invasores mogoles en el siglo XIII y la conversión de sus dirigentes al islam.

La misión del Papa Francisco

  • Dar una otra imagen del régimen de Irak, títere de EEUU e Irán (donde ambos países cohabitan para el disgusto de Israel y Arabia Saudí), distinta a la realidad: independiente, demócrata, y tolerante con el credo de los ciudadanos, cuando cientos de iraquíes progresistas han sido secuestrados y asesinados por los paramilitares vinculados con el poder.
  • Invitar a los cristianos emigrados a regresar a Irak, y pedir a los musulmanes y cristianos a unirse por la paz. Pero ¡Si la guerra continua y puede intensificarse en cualquier momento! Iraq tiene un primordial papel en el Gran Juego entre EEUU-Israel e Irán. El Papa debe saber que la mayoría de los 5 millones de iraquíes, de todos los credos y de ninguno, que han abandonado su país, lo han hecho por años de bombardeo por una treintena de países y el bloqueo económico de 12 años impuesto por la ONU que mató a 2 millones de personas. Tanto Juan Pablo II como Benedicto criticaron a EEUU por sus guerras, no por pacifista, sino por haber vaciado la región de cristiano y destruir buena parte de su patrimonio religioso. La respuesta de Obama-Biden fue incluir al Vaticano en la lista de los estados que lavaban el dinero. Luego sucederá la extraña "primavera vaticana" y la dimisión del Papa alemán.
  • Ofrecer apoyo a la comunidad cristiana asediada y menguante de Irak. ¿Qué tipo de apoyo y qué papel tendrá la CIA en ello?
  • Aportar un reconocimiento internacional a la teocracia respaldada por potencias extranjeras. El gobierno iraquí no siente la necesidad de ser reconocido por sus propios ciudadanos
  • Resucitar el tinglado de "Diálogo interreligioso", en el que los ayatolás, muftíes, rabinos y cardenales se dan besos y abrazos, escenificando, sin querer, una realidad: que estas guerras no son "civiles, ni religiosas" sino un enorme negocio entre las potencias mundiales y regionales celebrado sobre millones de vidas destrozadas trabajadoras. La guerra de EEUU contra Iraq en 1991 tenía unos objetivos, la del 2003 otros, y diferente a la que hoy se está gestando. A este factor, se añaden las ambiciones de la casta clerical que, textos sagrados en mano, atiza el fuego çde enemistad entre diferentes comunidades con el objetivo de "divide y vencerás".
  • Mantener la división entre los ciudadanos por su fe y en líneas religiosas. Pero, mientras las élite compuesta por los burgueses de todos los credos viven como colegas en paz y fortuna, la clase trabajadora, de todos los credos, que vive en la absoluta miseria, ya se está encargando de arrebatar el sueño y la paz a la kakistocracia que regenta el país. Los políticos han sido incapaz de reconstruir la estructura de Estado: Irak ha sido convertido en un Estado Fallido. Su gobierno ni controla la capital, ni siquiera la fortaleza de la Zona Verde. El 20 de diciembre, ocho cohetes impactaron en la Embajada de EEUU. La situación de la mujer,  como la mitad de la población, refleja la naturaleza de la actual situación.

El lugar de Irán en esta visita

La repercusión dada por la prensa occidental al encuentro del Papa con el Gran Ayatolá Ali Sistani (1930, Irán) no sentó bien ni a los eruditos sunníes de Iraq, ni mucho menos a Ali Jamenei, que se autoproclama el líder de los chiítas del mundo, a pesar de haber estudiado la teología sólo hasta alcanzar el grado de "Hoyat-ol-Eslam", dos rangos por debajo de Ayatolá y Gran Ayatolá.

La prensa de la región colocó a Sistani frente a Jamenie: un religioso humilde, sin una cuenta bancaria, popular y accesible, que nunca había ordenado la matanza de miles de sus críticos desarmados (musulmanes y chiitas incluidos), que ni se presenta "el representante" de los santos en la Tierra como el caudillo de Irán. Sistani se opuso a Ayatolá Jomeini cuando éste se convirtió en un califa en Irán en 1978 rompiendo la tradición milenaria chiita de apartarse del poder político. La de Irán es la primera teocracia clerical chiita de la historia cuya consecuencia ha sido una crisis de legitimidad del chiimo sin precedente y un laicización de la sociedad iraní, tras estar sometida en un nacionalislamismo con los tribunales inquisidores incluido.

Este choque está reflejado en las dos principales escuelas chiitas del mundo: la dirigida por Sistani en la ciudad santa de Nayaf de Irak con unos 900 años de historia, independiente del poder, y la que dirige Jamenei en Qom, Irán, con unos cien años, y cerca de 80.000 "talabé" «seminaristas-cura» que dependen de las subvenciones públicas y aplican las leyes prehistóricas a raja tabla y sin piedad. Numerosos ayatolás han sido apartados de estas escuelas (el último, Kamal Heidari) otros estuvieron en el arresto domiciliario (Mohammad Montazeri, el representante de la "Justicia social islámica"), y otros están en la cárcel (Hossein Boroujerdi, desde 2006).

La ONU ha publicado una lista de 24 cristianos iraníes encarcelados, acusados de "actuar contra la seguridad nacional", frase hecha preparada para acusar a todos los críticos, por un régimen que ha prohibido la libertad de asociación, expresión, prensa, y la religión en nombre de Alá: mientras se limita los derechos de los armenios, se persigue a quienes salen del islam para convertirse al cristianismo u otros credos. De hecho, el Papa ha visitado países "musulmanes" como Egipto, Turquía, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos y Azerbaiyán, pero no ha recibido ninguna invitación de Teherán: los ayatolas temen que hable de los derechos humanos, de la pena de muerte (Irán es el país con mayor número de ejecuciones per cápita del mundo, y supera a China en números absolutos, país que tiene casi 20 veces más población),  de la persecución de las minorías religiosas y étnicas, etc., o que su visita sea aprovechada por millones de ciudadanos para manifestarse contra la casta clerical-militar gobernante, que ha convertido el país en uno de los más aislados del mundo.

Ningunear a los ayatolás de Irán es una herramienta más en manos de Biden para que se conformen con su parte del pastel en Iraq, y no aspiren más. La Administración Obama-Biden entregó el gobierno de Iraq a Nouri al-Maliki, próximo a los ayatolás de Irán, con la esperanza de que esta cohabitación con Irán le permitiese pacificar Iraq y poder trasladar parte de las tropas a cercar a China. Incluso permitió que Qassem Soleimani y sus milicias se convirtiesen en un actor determinante en la política iraquí, a pesar del disgusto delos árabes e Israel: hubo una ola de atentados realizados por todos ellos, con los sufridos iraquíes en el medio.

La posición de Francisco y Biden respecto a Irán ha sido Palo y Zanahoria para los ayatolás de Irán. El Papa apoyó el acuerdo nuclear entre Irán y las potencias mundiales del 2015 y se reunió con el presidente Hassan Rohani un año después, quien dejará su cargo en las elecciones del junio del 2021, en favor de otro seguramente más duro con los ciudadanos iraníes.

Se gesta una nueva catástrofe en la región, ante la ausencia de las fuerzas progresistas y un movimiento antimilitarista en el mundo, en la que la religión volverá a ser una tapadera de infames intereses.

Publicado enInternacional
Página 1 de 226