Kabul, 2 de julio. En la más grande ofensiva militar ocurrida durante la presidencia del estadunidense Barack Obama, artillería pesada y helicópteros militares irrumpieron en el corazón del territorio talibán en Afganistán, en un primer asalto que un comandante bautizó “la decisión de este verano”. La acción tiene el objetivo de estabilizar la región antes de las elecciones afganas del mes próximo.

A medida que se desarrollaba la misión, se dio a conocer que un soldado estadunidense fue secuestrado en Paktika, provincia en el sur de Afganistán. Se cree que el uniformado, cuya identidad no se difundió por temor a ponerlo en peligro, es el primer militar estadunidense plagiado en Irak o Afganistán en los últimos dos años.

Sin embargo, funcionarios estadunidenses dijeron que el soldado no estaba de servicio cuando desapareció, mientras comandantes del talibán afirmaron que el secuestrado fue hallado borracho afuera de su base militar.

La Operación Janjar, que en idioma pashtu significa “golpe de espada”, envió a las tropas a atacar un valle que ha sido “campo de sangrientas batallas” con los jihadistas e importante centro de cosecha de amapola.

“Vamos a cambiar el mundo este verano, a partir de esta mañana”, arengó a sus tropas el teniente coronel Christian Cabaniss, comandante del segundo batallón de la octava división de los marines, quienes vestían uniforme de camuflaje para terreno desértico.

“Estados Unidos y el mundo están mirándolos”, agregó, según la agencia Reuters. “Las expectativas son enormemente altas durante este verano decisivo”, dijo. Luego los marines abordaron helicópteros y vehículos Humvee.

En un indicio de los peligros que enfrentan las tropas de la coalición, se confirmó que Gran Bretaña ha perdido a su soldado de más alto rango desde que el coronel G. Jones murió en las islas Malvinas. Se trata del teniente coronel Rupert Thorneloe, oficial al mando de las Guardias Galesas, quien murió junto con su subalterno cuando el vehículo artillado Viking en que viajaba fue hecho estallar con una bomba colocada a un lado del camino, en la localidad de Helmand. Otros seis soldados resultaron heridos en el ataque.

La operación de este jueves, en la que participaron también 400 efectivos castrenses del gobierno afgano, marcó la primera gran prueba para la estrategia de Washington de incremento militar. El brigadier general Larry Nicholson dijo que la operación es distinta a otras agresiones previas, debido a su “escala masiva”. “La intención es que el golpe sea fuerte, grande y rápido, para así salvar vidas en ambos bandos”, indicó.

El número de marines desplegado es similar al que se usó durante el sangriento y controvertido sitio sobre Fallujah, centro de Irak, llevado a cabo en 2004.
La operación se detuvo antes de obtener el control total sobre la localidad, luego de que la comunidad internacional reaccionó con horror a las imágenes de la carnicería. Durante los seis meses que siguieron, Fallujah se convirtió en cuartel de los insurgentes, con oleadas de atentados suicidas por toda la región.

Los marines son parte de un grupo de refuerzos de 22 mil elementos enviado a Afganistán por Obama en un intento de contener la violencia ante lo que Washington llama la coyuntura original en el conflicto bélico. El secretario de Defensa estadunidense, Robert Gates, ha dicho que la paciencia de su país se agota y que debe haber mejoras en lo referente a las guerras antes de que termine el año en curso.

A la Operación Janjar siguió una acción de menor envergadura, que tuvo lugar más al norte del valle del río Helmand, con la que se retomó el control sobre la aldea de Babaji y zonas al norte de la capital de la provincia, Lashkar Gar. Fuerzas británicas han tenido, no obstante, dificultades para defender el terreno que lograron ganar, debido a su escasez de soldados.

La misión estadunidense comenzó cuando helicópteros dejaron a los marines en el poblado de Nawa, a unos 32 kilómetros de Lashkar Gar, en una zona que nunca ha estado dominada ni por fuerzas extranjeras ni por fuerzas afganas.

El ejército de Estados Unidos dijo que esto sirvió para tomar por sorpresa al enemigo. “En cierta forma, estamos forjando un nuevo camino. Llegamos a un lugar donde nadie ha estado antes”, afirmó el capitán Drew Shoenmaker.

Los insurgentes retrocedieron hacia las mesetas y se liaron en tiroteos con los marines. Las fuerzas afganas fueron atacadas con granadas lanzadas con morteros. Los pobladores de la zona corrieron a refugiarse en sus casas de adobe mientras el ruido del fuego de artillería hacía eco a su alrededor.

Se espera que al término de la Operación Janjar se lleven a cabo “minimisiones”, que se lanzarán tras una pausa. Con toda probabilidad, las fuerzas estadunidenses y británicas se abstendrán de lanzar ofensivas justo antes de las elecciones del 20 de agosto próximo y en el periodo que siga a los comicios para “no dar provocación a la violencia”.

Este miércoles, el vocero de los talibán, Qari Yousef Ahmadi declaró que no se permitirá a los estadunidenses “ocupar tierra afgana”. Añadió: “tenemos gran número de combatientes en el área. Los estadunidenses no tendrán la victoria permanente”.

Kim Sengupta
The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca
 

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El Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos admitió este viernes que probablemente alrededor de 26 civiles perecieron a causa de varios bombardeos lanzados por sus aviones sobre una zona del occidente de Afganistán a comienzos del mes pasado. Según un informe del Pentágono, las muertes ocurrieron durante una serie de tres incursiones realizadas en un área en la que se encontraban miembros de las fuerzas talibanes. Los ataques "fueron el medio apropiado de destruir una amenaza enemiga", indica el documento.
      
El informe, que recoge las conclusiones de la investigación abierta sobre el incidente, señala sin embargo que es imposible determinar con precisión el número exacto de muertes civiles, y admite que podría ser más alto. "Esta investigación no descuenta la posibilidad de que hayan ocurrido más de 26 muertes civiles", indica. Los ataques, que causaron tensiones entre Washington y Kabul por el número creciente de bajas civiles en la zona, se llevaron a cabo contra lo que las autoridades militares estadounidenses califican como "legítimos" blancos talibanes en la región.

Medios de prensa afganos, que citan fuentes militares locales, indicaron esta semana que de los alrededor de 90 muertos que dejaron estos ataques, entre 20 y 35 eran civiles eran y el resto talibanes. Sin embargo, las autoridades afganas aseguran que perecieron 140 civiles, lo que lo convertiría en el más cruento desde que se inició la ocupación del país encabezada por Estados Unidos en 2001.

Aún antes de difundirse el informe, el almirante Michael Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de EEUU, había admitido ya la responsabilidad estadounidense en la muerte de civiles en el oeste de Afganistán. En una conversación con periodistas el pasado jueves, Mullen dijo que quizás sea imposible establecer con certeza las bajas fatales civiles, pero rechazó las afirmaciones del Gobierno afgano en el sentido de que fueron alrededor de 140.

Además, el almirante indicó que es poco probable que los militares involucrados en la operación sean castigados. "En mi revisión (del incidente) no he visto nada que pudiera conducir a una acción específica" relativa a medidas disciplinarias, aseguró.

EFE - Washington - 20/06/2009
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Lunes, 08 Junio 2009 06:49

El discurso de Obama en El Cairo

Un titular de la CNN, informando sobre los planes de Obama para su discurso del 4 de junio en El Cairo, Egipto, reza así: “Obama intenta llegar al alma del mundo musulmán”. Tal vez sirva eso como descripción de intenciones, pero más significativo es el contenido velado por la retórica, o más que velado, omitido.

Limitándose a Israel-Palestina –nada substantivo dijo sobre ninguna otra osa—, Obama llamó a árabes e israelíes a no “señalarse con el dedo” unos a otros y a no “ver este conflicto exclusivamente desde uno u otro lado”.

Hay, sin embargo, un tercer lado, el de los EEUU, que han jugado un papel decisivo en el mantenimiento del actual conflicto. Obama no ha proporcionado indicio alguno de que ese papel vaya a cambiar. Ni siquiera de que se vaya a reconsiderar.

Quienes estén familiarizados con la historia concluirán racionalmente, pues, que Obama seguirá por la misma senda del rechazo sistemático norteamericano.

Obama volvió a alabar la Iniciativa Árabe de Paz, limitándose a decir que los árabes deberían verla como “un importante comienzo, pero no como el fin de sus responsabilidades”. ¿Y cómo habría de verla la administración Obama?

Obama y sus asesores son sin duda conscientes de que la Iniciativa reitera el inveterado consenso internacional llamando a un acuerdo biestatal sobre el perfil de la frontera internacional (anterior a junio de 1967), tal vez con “pequeñas y recíprocamente acordadas modificaciones”, por servirnos de la locución habitualmente empleada por los EEUU antes de apartarse radicalmente del consenso internacional en la década de los 70. Es decir, cuando los EEUU vetaron una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, respaldada por los “Estados en confrontación” árabes (Egipto, Irán, Siria) y, tácitamente, por la OLP, con un contenido substancialmente análogo al de la Iniciativa Árabe de Paz, salvo que esta última va un poco más allá, llamando a los Estados árabes a normalizar sus relaciones con Israel en el contexto de este acuerdo político.

Obama ha llamado a los Estados árabes a avanzar en la normalización, ignorando premeditadamente, sin embargo, el acuerdo político crucial que es condición necesaria de toda normalización. La iniciativa no puede ser un “comienzo”, si los EEUU siguen negándose a aceptar sus principios fundamentales, y aun a reconocerlos.

En el trasfondo está el objetivo de Obama, enunciado del modo más claro por el Senador demócrata por Massachusetts John Kerry, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado: forjar una alianza entre Israel y los Estados árabes “moderados” contra Irán. El término “moderado” no tiene nada que ver con el carácter del Estado, sino que apunta antes bien a la disposición a amoldarse a las exigencias de los EEUU.

¿Cómo responderá Israel a los primeros pasos normalizadores de los árabes? La posición más firme hasta ahora enunciada por la administración Obama es que Israel debería conformar su conducta a lo previsto en la Fase I de la Hoja de Ruta de 2003, que reza así: “Israel congela toda actividad de asentamiento (incluido el crecimiento natural de los asentamientos)”. Todas las partes dicen aceptar la Hoja de Ruta, pasando por alto el hecho de que Israel se apresuró a añadir 14 reservas que lo hacían inviable.

En el debate sobre los asentamientos se pasa por alto que, aun si Israel llegara a aceptar la Fase I de la Hoja de Ruta, eso dejaría en pie todo el proyecto de asentamientos que ha sido ya puesto por obra –con el decisivo apoyo de los EEUU—, a fin de que Israel se haga con el control del valioso territorio en que está enclavado el ilegal “muro de separación” (incluidos los suministros básicos de agua de la región), así como del Valle del Jordán, aprisionando así el territorio restante, fragmentado en cantones por unos saledizos de la infraestructura de asentamientos que penetran profundamente en dirección al levante.

Tampoco se menciona que Israel se hace con el control del Gran Jerusalén, emplazamiento de sus más importantes programas actuales de desarrollo, desplazando a muchos árabes, de modo que lo que les resta a los palestinos quedará separado del centro de su vida cultural, económica y sociopolítica.

Queda igualmente sin mención que todo eso es una violación del derecho internacional, según admitió el propio gobierno de Israel luego de la conquista de 1967 y lo reafirmaron las resoluciones del Consejo de Seguridad y la Corte Internacional de Justicia. Ni se mencionan tampoco las exitosas operaciones emprendidas por Israel a partir de 1991 para separar de Gaza la Franja Occidental: Gaza se ha convertido en una cárcel en la que la supervivencia es simplemente imposible, lo que ha contribuido a socavar las esperanzas en un Estado palestino viable.

Vale la pena recordar que ha habido una interrupción en la actitud estadounidense e israelí de rechazo sistemático. El presidente Clinton reconoció que los términos por él ofrecidos en las fallidas reuniones de Camp David en 2000 no resultaban aceptables para ningún palestino, y en diciembre de ese mismo año propuso sus “parámetros”, vagos pero más prometedores. Luego anunció que ambas partes tendrían que aceptar los parámetros, aunque ambas tuvieran reservas.

Los negociadores israelís y palestinos se reunieron en Taba, Egipto, para limar diferencias, e hicieron notables progresos. Podría llegarse a un pleno acuerdo en unos pocos días, declararon en la conferencia de prensa conjunta que ofrecieron al final de la reunión. Pero Israel interrumpió prematuramente las negociaciones, y no volvieron a reiniciarse. Esa única excepción muestra que si un presidente norteamericano se empeña en que haya negociaciones diplomáticas en serio, es muy probable que las haya.

También vale la pena recordar que la administración de George W. Bush fue algo más allá del uso de las palabras al poner objeciones a los asentamientos ilegales israelís: lretiró el apoyo económico de los EEUU a esos asentamientos. En cambio, los funcionarios de la administración Obama declararon “no se están considerando” medidas de ese tipo, y que cualquier presión a Israel para que se allane a los términos de la Hoja de Ruta tendrá que ser “sobre todo, simbólica”, según informó el New York Times (Helen Cooper, 1 de junio).

Unos pocos brochazos más añadidos por Obama a la fosca imagen que pintó en su ampliamente publicitado discurso al mundo musulmán en El Cairo el pasado 4 de junio no bastan para despejarla de sombras.

Noam Chomsky , el intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial, es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.

Noam Chomsky
Alternet

Traducción para www.sinpermiso.info : Ricardo Timón

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2624
 

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“Allahu Akbar, Allahu Akbar!”, repiten, como un mantra los milicianos de la Jihad islámica, tras volar un tanque enemigo. “Wow, man!”, exclaman poco más tarde soldados estadounidenses, festejando con risotadas el estallido de un edificio, en plena Bagdad. De esa clase de diálogos, contraposiciones e impensadas asociaciones está hecha Iraqi Short Films, que tal vez sea, en plenitud, la primera película de la era YouTube. Hasta el punto de que su director, el marplatense Mauro Andrizzi, no la considera terminada, término que en verdad se opone a su propia naturaleza. Armada a partir de videos levantados de internet y montados uno detrás de otro, luego de su paso por la cartelera porteña iraqi Short Films será levantada a su vez a Internet. Allí, cualquier navegante solitario podrá, si quiere, completar el ciclo, rearmándola, sacando, poniendo o interviniendo fragmentos. Lo mismo a lo que se aplicó su director, en cuatro meses de navegación y tres de edición.

¿A qué apunta Iraqi Short Films? A evidenciar que la guerra es, antes que nada, cuestión de propaganda. De manipulación, montaje, engaño. Eso es lo que hicieron no sólo los autores de los videos (estadounidenses o iraquíes) sino también el propio Andrizzi, como modo de rizar el rizo. En su film más reciente, Redacted (2007), Brian de Palma había levantado ya videos filmados por soldados estadounidenses en Irak, pero incorporándolos a una historia de ficción. Sin desechar el componente ficcional que le otorga su decidida intervención y manipulación de los fragmentos originales, lo de Andrizzi en Iraqi Short Films se mantiene más pegado al found footage. Eso permite considerarla, más plenamente que la de De Palma, la mayor y tal vez primera avanzada cinematográfica de la galaxia YouTube.

De acuerdo al texto, esas grabaciones, tomadas tanto por cámaras como por celulares, fueron hechas en la mayoría de los casos con fines de propaganda (algunas de ellas no precisamente, como se verá). Las grabaciones cuentan con tres clases de autores: los soldados estadounidenses, las milicias islámicas y agentes de seguridad privada (cuyo número se estima en unos 100.000, a lo largo de todo el conflicto). No hay un solo fragmento (o “corto”, como se los denomina desde el título) que no sea impactante. Lo que importa es que eso tiene que ver no sólo con el contenido, sino, quizás esencialmente, con la forma.

El valor que la espera y la dilación tienen para el relato visual, el sentido del sonido y espacio off, la utilización de la cámara subjetiva adquieren todo su poderío ya en la primera toma. Allí, un par de milicianos islámicos (se adivina por el diálogo, ya que nunca se los ve) avistan un humvee, preparan el ataque y finalmente lo vuelan de un misilazo, entre comentarios, plegarias y loas a Alá. Qué decir de lo que viene de allí en más: imágenes de entrenamiento de los jihadistas, interminables hileras de combatientes armados de lanzamisiles, videoclips en los que aparece Bin Laden, canciones que lo vivan, letras que hablan del terrorismo como “remedio del cielo”, la preparación y colocación de una bomba, acunada entre melismas arábigos.

Del otro lado, un tanque persigue a un par de civiles, hasta darles caza, por las calles de Bagdad, los ocupantes de un camión yanqui intentan levantarse a un par de chicas árabes, un humvee va chocando autos iraquíes y hasta ómnibus sobre una avenida, como en un videogame, un texano queda atrapado en un camión, abandonado por los suyos. En una escena por la que más de un director de suspenso daría una libra de carne, un camión detecta a los que acaban de cometer un atentado y viene derecho hacia ellos. Viene, porque los que filman son los que acaban de tirar la bomba: reino soberano de la subjetiva, asociación entre lente y gatillo mil veces más poderosa que la que Wim Wenders intentaba, de modo demasiado literal (un ejemplo entre mil) al final de El estado de las cosas.

Queda para el final lo más asombroso de Iraqi Short Films, al menos a juicio de este crítico. Por un lado, los textos, todos pasmosamente lúcidos, que Andrizzi intercala a lo largo del metraje. Lo que sorprende es, en algún caso, el momento en que fueron formulados (un par de citas de C. Wright Mills, que parecen de ahora mismo, resultan hechas medio siglo atrás) y, en otros, quién los formula: lo que impresiona como denuncia, profunda y demoledora, de la política estadounidense en Medio Oriente, resulta ser una declaración, tal vez inconvenientemente sincera, del mismísimo Dick Cheney, vicepresidente y think tank de George W. Bush. Haciendo lip-sync sobre temas pop (uno de Engelbert Humperdinck, otro de Eddy Grant), estas estrellas anónimas dejan por el piso el ensayadísimo trajín de Chicago, Moulin Rouge o Mamma Mia, seguramente antes o después de perseguir, torturar y/o ejecutar a algún demonio árabe.
 

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IRAQI SHORT FILMS
Argentina, 2008.

Dirección y producción: Mauro Andrizzi.
Montaje: M. Andrizzi y F. J. Vázquez Murillo.
 

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Con Izzat al Duri, el segundo hombre del régimen de Saddam y el hombre más buscado en Iraq.


En primer lugar quiero tranquilizaros y deciros que me encuentro en territorio iraquí, entre su gente y los patriotas libres y fieles al partido Baaz y a su líder el mártir Saddam Huseín, y que los estadounidenses y los safávidas [iraníes], traidores y colaboracionistas que han simpatizado con ellos sólo podrán conmigo muerto sobre este territorio de Iraq que los valerosos caballeros de Al Qadisiya y La Madre de Todas las Batallas han convertido en cementerio de los estadounidenses. La resistencia iraquí con su mando de baacistas ha infligido a los ejércitos de los aliados pérdidas materiales y humanas que han espantado a la administración estadounidense, que saldrá de Iraq derrotada y arrastrando el fracaso de sus derrotas.

El proceso político que se ha vivido y se está viviendo en Iraq es un proyecto estadounidense ejecutado con manos iraquíes que dirige un gobierno falto de legitimidad al que nombró la administración estadounidense, con una Asamblea Nacional que sólo representa a espectros políticos que se contradicen, pero no al pueblo de Iraq, que carece de legitimidad y que se mueve al dictado del ocupante estadounidense que no ha logrado hacer realidad su proyecto de eliminar al partido Baaz del proceso político. Esta aventura ha resultado un verdadero suicidio para la administración estadounidense y para su ficticio gobierno iraquí. El partido Baaz, más unido y más fuerte que nunca volverá al poder un año después de que la ocupación salga de Iraq, según lo decidido por la nueva administración estadounidense para superar la situación crítica en Iraq.

Nuestro pueblo es asesinado en el sur a manos de la perfidia y la traición de las milicias chiíes que han liquidado a un millón de iraquíes sunníes en Basora, Kufa y Al Anbar antes de que el ejército iraquí se hiciera con el control de la seguridad. Las ciudades kurdas en Mosul y Kirkuk están bajo el control del Mosad israelí y de las empresas estadounidenses y británicas que roban las riquezas petrolíferas de Iraq. La actividad de la denominada Al Qaeda o terrorismo islámico no está presente en el norte del país a pesar de su proximidad geográfica con Turquía y Afganistán. Al Qaeda, después de ser cercada en Afganistán y una vez sean aniquilados sus símbolos y su estructura logística en Pakistán, trasladará su actividad central a Iraq y dirigirá una campaña de exterminio total contra nuestro pueblo. Tenemos pruebas documentadas de la presencia de medio millón de extranjeros en territorio iraquí bajo el mando del terrorismo internacional que ejecutan planes colonialistas que pretenden dividir el país y matar a sus ciudadanos. El terrorismo internacional que ha apoyado EEUU para liquidar a los baazistas y a los patriotas libres se volverá en su contra en los próximos años superando los atentados del 11 de septiembre. Entonces EEUU se verá obligado a salir contrariado del honrado territorio iraquí.

Nos duelen esas posturas tímidas de algunos regímenes árabes derrotados y subordinados en su tratamiento de la crisis iraquí que apoyan, de forma abierta o soterrada, a las fuerzas colonizadoras estadounidenses y a sus aliados en su pretensión por recuperar su influencia hegemónica sobre los pueblos árabes derrotados y por someterles a su control y a su tiranía para robarles sus riquezas exactamente igual que ha sucedido en Iraq.

El mundo entero tiene que saber que los servicios secretos estadounidenses e israelíes han liquidado a 50.000 científicos iraquíes, entre ellos expertos en energía atómica, en un intento por anular la mente árabe y abrir el camino a la maquinaria militar y a sus arsenales para divertirse con los árabes, y si no, mirad lo que ha pasado en el sur de Líbano y Gaza ¿no son una señal del tamaño de la conspiración?

Nosotros, desde las filas de la resistencia, invitamos a los estadounidenses y al gobierno de Al Maliki a unas negociaciones verdaderas, alejadas de maniobras y regateos, con la mayor de las fuerzas activas en Iraq que representa Al Baaz, crecido después de la ocupación.

Nuestra condición esencial es la salida de los estadounidenses del sagrado territorio de Iraq, el establecimiento de una Constitución que una a los iraquíes, elecciones democráticas a la Asamblea Nacional para reconstruir el mapa político de acuerdo con los más elevados intereses de la patria, lejos del racismo y el sectarismo.

Los gobernantes árabes deben apoyar al pueblo iraquí, ayudarle en su desgracia y presionar a la ocupación para que salga de los territorios de un Estado soberano. Cualquier movimiento árabe que anule el papel iraquí en la región y su verdadera representatividad sólo conducirá al fracaso y servirá a los objetivos colonialistas y al terrorismo internacional. Nosotros insistimos en que la resistencia continúe, en hacer frente a cualquier conspiración y en trabajar por la liberación de Iraq y para que recupere su fuerza modélica en la unificación de los árabes.

Izzat Ibrahim al Duri. Secretario general del Partido Árabe Socialista Al Baaz, comandante en jefe del Mando de la Yihad y la Liberación y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

Por, Izzat Ibrahim al Duri
Al Nahar al Yadida

http://www.ennaharonline.com/ar/

Artículo traducido por Al Fanar Traductores en www.boletin.org
 

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Los Días Felices están otra vez aquí. Es como si los años de George W. Bush en Afganistán siguieran aún con nosotros, con un Washington que sigue regodeándose en un entorno donde ha desaparecido la inteligencia. Se incrementa el envío de tropas hacia aquel país, de forma similar a como hizo el General David Petraeus en Iraq. Un procónsul de Bush (Zalmay Khalilzad) quiere dirigir de nuevo el cotarro. Un general de línea dura (Stanley McChrystal) está ya listo para aterrorizar a cuanto pastún se le ponga a tiro. Una nueva megabase va brotando en el “desierto de la muerte”, en la provincia afgana sureña de Helmand. Y al igual que en la época de Bush, nadie menciona ni una sola palabra sobre oleoducto alguno, ni sobre el (invisible) premio gordo regional: el Baluchistán pakistaní.

Al parecer, bajo la nueva gerencia, se ha rebautizado la “guerra global contra el terror” (GWOT, por sus siglas en inglés) como “Operaciones de Contingencia en Ultramar” (OCO, por sus siglas en inglés). Pero la historia en Afganistán continúa repitiéndose como si de una farsa se tratara, o como si un mal viaje de opio fuera.

Zalmay construye Oleoducstán

No nos impresiona mucho que el sabueso afgano favorito de Bush, Zalmay Khalilzad, un ciudadano estadounidense nacido en Afganistán y ex enviado estadounidense tanto en Afganistán como en Iraq, esté ahora a la caza y captura –a través de su compinche el Presidente Hamid Karzai, que intentó que el Presidente Obama le subiera a bordo- de convertirse en el CEO (director ejecutivo, por sus siglas en inglés) de Afganistán, o en una especie de primer ministro “oficioso”. Cualquier afgano que crea que Occidente no está detrás de todo este tinglado es porque es una de las estatuas de piedra del Hindu Kush.

Se supone que la Secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, y el enviado de Obama en Afpak [Afganistán/Pakistán], Richard Holbrooke, se sienten muy excitados con el plan. Karzai y Khalilzad han tenido lo que el New York Times describió de forma pintoresca como “una larga y, en ocasiones, desigual relación”. Ciertamente que Khalilzad tiene experiencia como CEO –adquirida como embajador estadounidense en Afganistán (2003-2005)-, cuando era el poder real tras el endeble trono de Karzai (casi totalmente cegato a cuanto ocurriera fuera de Kabul).

Karzai ha negado siempre –incluyendo las declaraciones hechas a este periodista- que fuera un empleado menor de UNOCAL [Union Oil Company of California], aparte de animador de las delegaciones de talibanes que visitaron Houston y Washington en 1997. La relación de Khalilzad es algo menos turbia: era un asesor convicto y confeso de UNOCAL. El “premio” –desde el presidente Bill Clinton a Bush y ahora Obama- sigue siendo el oleoducto que atraviesa Turkmenistán-Afganistán-Pakistán, entonces conocido como TAP y ahora conocido como TAPI al incluir a la India (Véase “Pipelineistan goes Af-Pak”, en el Asia Times Online del 14 de mayo de 2009).

Khalilzad fue el elemento clave cuando se constituyó la Fundación Afganistán-América a mediados de la década de los noventa, un lobby que llegó a tener mucha influencia durante la administración Clinton debido a sus conexiones con el TAP, promocionado a bombo y platillo como importantísimo oleoducto que circunvalaría tanto Irán como Rusia.

El hermano de Karzai, Qayum, estaba en la junta de asesores junto con Khalilzad e Isaac Nadiri, que más tarde se convirtió oportunamente en “asesor económico” de Karzai. Qayum y otro hermano de Karzai, Mahmoud, tenían la propiedad de una cadena de restaurantes en EEUU (por esa razón es que la gente de Kabul y del oeste de Pakistán llama a Karzai “el vendedor de kebab”). Hamid consiguió un montón de dinero del kebab durante su exilio en Quetta justo hasta finales de 2001, cuando fue milagrosamente lanzado hacia Kabul por las fuerzas especiales estadounidenses.

Khalilzad, como mascota afgana de Bush, era absolutamente clave para convencer a los desconfiados ex muyahaidines, muchos de ellos tayicos, de tener a Hamid (de una tribu menor pastún) instalado como “dirigente” interino de Afganistán después de que los talibanes cayeran en diciembre de 2001. Los muyahaidines querían al Rey Zahir Shah. Tras colocar en el poder al títere de Karzai, el presidente de Pakistán, el General Pervez Musharraf, y Nyazov, el “Turkmenbashi” Saparmurat de Turkmenistán, firmaron un acuerdo en diciembre de 2001 para construir el TAP. El oleoducto, ahora TAPI, es un elemento absolutamente clave en la estrategia de Washington en Asia Central. Khalilzad, como CEO, moverá montañas para asegurar que el TAPI derrota a su mucho más sólido rival, el IPI: el oleoducto Irán-Pakistán-India, conocido también como el “oleoducto de la paz”.

Va a ser un viaje agitado. Y –tragedia de tragedias- hará que finalmente Khalilzad tenga que hablar con los talibanes, una vez más, sobre oleoductos. Karzai ni siquiera controla Kabul por no hablar del resto del asolado país clasificado como el quinto más corrupto del mundo por Transparency International. Cuanto más corruptos sean los gobernadores locales de Karzai, tanto más avanzarán los talibanes pueblo a pueblo y clan tribal a clan tribal, impulsados por su desagradable mezcla de claras amenazas y duros castigos. Los talibanes, a alto nivel, han conseguido alianzas con una miríada de grupos criminales y cuentan con el apoyo de sus primos pastunes de las áreas tribales pakistaníes.

El inepto de Karzai, aprovechando los buenos servicios de Islamabad y Riad, está intentando hablar con todos, desde los neo-talibanes hasta el histórico comandante de los talibanes, el Mullah Omar, y también con el antiguo favorito saudí-pakistaní Gulbuddin Hekmatyar. Y todo esto mientras los asesores de estrategia de Obama apuntan que la guerra se “puede ganar” si Washington consigue atraerse –con un montón de dinero- los corazones y las mentes de las tribus pastunes.

Algo de esa nueva pasta estadounidense que fluye hacia Afganistán se ha desviado hacia el orwelliano Programa Afgano de Amplio Alcance Social, constituido por consejos locales anti-talibanes, mientras que la no menos orwelliana Fuerza de Protección Pública Afgana ha empezado a organizar milicias sunníes del estilo del “Despertar”. Armar a las milicias pastunes, que se volverán contra los ocupantes occidentales, no va a acreditar precisamente todo ese programa como brillante contrainteligencia.

Consideremos de nuevo Baluchistán

Mientras tanto, Baluchistan, el premio gordo de la región (véase “Balochistan is the ultimate prize”, Asia Times Online, 9 de mayo de 2009) sigue totalmente bajo el radar del frenético ciclo de noticias estadounidense. Numerosos lectores baluchis señalaron a este corresponsal que, en realidad, ahora es una provincia 50% pastún/baluchi. La mayor parte de los pastunes viven cerca de la frontera afgana. Y sucede que muchos son vecinos de la provincia afgana de Helmand, el lugar clave adonde se está enviando el incremento de tropas del Obama.

En caso de una hipotética balcanización de Pakistán, baluchis y pastunes seguirían caminos diferentes. Quetta, la capital provincial, en términos de población y actividad comercial, está ya dominada por los pastunes.

Las políticas internas de Baluchistán son complejas. Baluchis y brahvis constituyen dos nacionalidades separadas, con diferentes culturas y lenguas. Hay bastantes baluchis que no aceptan como tales a los brahvis. En lo que todos los líderes tribales baluchis están de acuerdo es en reclamar la máxima autonomía y control sobre sus recursos naturales. Islamabad les responde siempre con las armas.

Lo que ahora es Baluchistan y Sind en Pakistán fue conquistado hace siglos por la tribu baluchi Rind. Nunca se sometieron a los británicos. Durante los ochenta de Ronald Reagan, los baluchis intentaron –en secreto- llegar a un acuerdo con EEUU para un Balochistán independiente a cambio de que EEUU controlara el Oleducstán regional. Washington lo dejó para más adelante. Los baluchis se lo tomaron muy a mal. Algunos decidieron pasar a la clandestinidad o empezar la lucha armada. Islamabad aún no se ha hecho con ellos. Puede que Washington sí.

Si bien el pastúnwali –el código ancestral pastún- sigue todavía en vigor (no les amenaces, no les ataques, no les engañes, no les deshonres, o no habrá quien pueda evitar su venganza), los baluchis pueden ser incluso más temibles aún. Nunca se pudo conquistar a los baluchis como conjunto. Son guerreros de fama ancestral. Si piensan que los pastunes son gente dura, mejor es que no le pongan un dedo encima a un baluchi. Incluso los pastunes les tienen terror.

El secreto geopolítico es no enfrentarse a ellos sino cortejarles y ofrecerles una autonomía total. En una estrategia en constante evolución hacia la balcanización de Pakistán –cada vez más popular en numerosos círculos de política exterior de Washington-, Baluchistan tiene muchos activos atractivos: riquezas naturales, población escasa y un puerto, Gwadar, que es clave para el Nuevo Gran Juego de Washington en los planes de Oleoducstán en Eurasia.

Y no es sólo petróleo y gas. Reko Diq (literalmente “Pico Arenoso”) es una pequeña ciudad en el desértico distrito de Chaghi, a 70 kilómetros al noroeste del ya remoto Nok Kundi, cerca de las fronteras entre Irán y Afganistán. Reko Diq alberga las mayores reservas mundiales de cobre y oro, por un valor, según se ha informado, de más de 65.000 millones de dólares USA. Según el diario pakistaní Dawn, se cree que esas reservas son incluso mayores que otras similares que hay en Irán y Chile.

Reko Diq está siendo explorado por la Tethyan Copper Company de Australia (75%), que vendió el 19,95% de su participación a la compañía Minerales de Antofagasta de Chile. Sólo se ha adjudicado el 25% a la Autoridad para el Desarrollo de Baluchistán. Tethyan está controlada de forma conjunta por Barrick Gold y Minerales de Antofagasta. Los baluchis tienen que tener quejas muy serias por ese motivo: denuncian que sus riquezas naturales han sido vendidas por Islamabad a “regímenes controlados por el sionismo”.

Washington está centrado sobre Baluchistán como un rayo láser. Uno de sus más importantes actos estrella durante el verano será la inauguración de Campo Leatherneck, un inmensa nueva base área estadounidense en Dasht-e-Margo, el “desierto de la muerte”, en la provincia de Helmand en Afganistán. Muchos de los soldados del incremento de Obama tendrán como base Camp Leatherneck, un cruce de frontera a un tiro de piedra del sureste de Irán y del Baluchistán pakistaní, desde donde desencadenarán todo tipo de operaciones encubiertas.

Bajo McChrystal, el nuevo alto comandante de EEUU y la OTAN en Afganistán, uno debe esperar que a lo largo del verano se produzcan sin pausa operaciones de los escuadrones de la muerte, misiones de búsqueda y destrucción, asesinatos selectivos, bombardeos de civiles y misiones paramilitares para ir así aterrorizando a nivel general a los pueblos tribales pastunes, a los dirigentes comunitarios, a las redes sociales o a cualquier movimiento social que se atreva a desafiar a Washington y proporcionar apoyo a la resistencia afgana.

Se supone que las “operaciones encubiertas” de McChrystal pondrán del revés el viejo dicho del dirigente chino Mao Zedong, “vaciar el mar” (matar o desplazar a un indecible número de campesinos pastunes) para “atrapar al pez” (los talibanes o cualquier afgano que se oponga a la ocupación). No podrían haber encontrado un tipo mejor para las tareas de contrainsurgencia asignadas por Obama, Petraeus, Clinton y Holbooke.

El periodista estadounidense Seymour Hersh ha detallado como McChrystal dirigió la “rama de asesinatos ejecutivos” del Mando de Operaciones Especiales Conjuntas del Pentágono. No ha importado que fuera uno de los favoritos del ex vicepresidente Dick Cheney y del secretario de defensa Rumsfeld. La confianza de la administración Obama en sus métodos extremos para aterrorizar poblaciones le califica tanto como la política exterior rumsfeldiana.

Y McChrystal sigue con la idea de avivar un infierno calibrado en la vecina Baluchistán en todo lo que considere necesario en seguimiento los planes de Washington, ya sea provocando a los iraníes o incitando a los baluchis a levantarse contra Islamabad.

Según el escritor pakistaní Abd Al-Ghafar Aziz, que escribe para el portal en árabe de Al Yasira, EEUU ha venido acusando a Baluchistan durante años de “apoyar el terrorismo y albergar a los líderes de los talibanes y de Al-Qaida”. Los teledirigidos Predator de EEUU “han estado machacando ‘blancos preciosos’ que han provocado la muerte a 15.000 personas”. Aziz describió a los baluchis como “huérfanos sin refugio y sin protección”.

El vecino Irán no quiere correr riesgos; esta misma semana se ha puesto a probar técnicas sofisticadas de patrulla de fronteras en la provincia del sureste de Sistan-Balochistan, a lo largo de 12,5 kilómetros de frontera tanto con Afganistán como con el Balochistán pakistaní. Una de las máximas pesadillas nacionales de Teherán en cuanto a la seguridad son las operaciones encubiertas transfronterizas estadounidenses lanzadas desde el Baluchistán pakistaní, todo ese tipo de cosas que es música para los orejas de McChrystal.

Derivando hacia la balcanización

No hay muchas dudas de que el incremento de Obama va a ser un fracaso. El plan B de Washington es también malo y se reduce a algún tipo de acuerdo con los talibanes, algo por lo que Arabia Saudí ha estado mediando frenéticamente.

El problema es que el nexo de los Inter-Servicios de Inteligencia/ejército en Islamabad continuará apoyando a los talibanes en Afganistán –no importa que Washington trame cuanto quiera-, porque en sus mentes el único resultado posible es la derrota de la “pro-India” Alianza del Norte, que es el poder de facto en Kabul con Karzai como títere. La Alianza del Norte sólo renegará sobre sus cadáveres de su alianza con la India. Y apoyados como están no sólo por la India sino también por Irán y Rusia, nunca permitirá que los talibanes suban al poder.

A la larga, la estrategia de Obama para AfPak puede ir adquiriendo su implacable y volátil momento propio enganchando al ejército en Islamabad para que le haga la guerra a su propio pueblo, ya sean pastunes o beluchis. Esa puede ser la razón por la que Washington va conformando una marcha lenta pero inexorable para lograr la balcanización de Pakistán. Si los primos pastunes a ambos lados de la frontera -26 millones en Pakistán, 13 en Afganistán- encontrarán finalmente una rendija para constituir el Pastunistán largamente soñado, se rompería el Pakistán que todos conocemos. La India podría intervenir para someter Sind y Punjab, manteniendo a ambos bajo su esfera de influencia. Washington por su parte se concentraría más y mejor en explotar las riquezas naturales y el valor estratégico de un Baluchistán independiente.

Así pues, un Pakistán similar al Iraq aún bajo ocupación estadounidense –roto en tres pedazos- empieza ahora a emerger como clara posibilidad, a menos que se produzca una improbable revuelta popular pakistaní, apoyada por soldados pakistaníes de medio rango, que haga que rueden las cabezas de los altos jefes del establishment político/ejército/seguridad. Pero los teledirigidos, y no las guillotinas, tienen el sabor del momento en AfPak.

Pepe Escobar*
Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

*Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007), y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge”. Su ultimo libro, que acaba de publicarse, es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. .

Enlace con texto original:

http://www.atimes.com/atimes/South_Asia/KE22Df02.html
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Corea del Norte ha desafiado por todo lo alto a la comunidad internacional. Pyongyang ha anunciado esta madrugada (hora española) que ha llevado a cabo con éxito un ensayo nuclear subterráneo, el segundo después de la prueba realizada en octubre de 2006 y que le acarreó sanciones internacionales. A esto, se suma el lanzamiento de tres misiles de corto alcance en menos de 12 horas, que elevan la tensión en Asia. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) ha convocado para hoy una reunión de urgencia, mientras las potencias han mostrado públicamente su preocupación.

Según la agencia estatal KCNA, Pyongyang asegura que este último ha sido más potente que el anterior, "con un nivel superior en términos de poder explosivo y tecnología". El régimen justifica estos ensayos "como parte de sus medidas para fortalecer su disuasión nuclear".

Las primeras informaciones desde Seúl apuntan a que la prueba se ha realizado a unos 15 kilómetros del primer centro de pruebas norcoreano en la localidad de Kilju (provincia de Hamgyeong Norte), en el noroeste del país comunista, según los cálculos de la Agencia Meteorológica, citados por la agencia local Yonhap.

El ensayo nuclear del 2006, confirmado por Washington, fue de una potencia de entre 5 y 15 kilotones mientras que el realizado hoy ha alcanzado 20 kilotones (un kilotón equivale a 1.000 tolenadas de explosivo trinitrotolueno o TNT), una potencia algo inferior a la detonada en 1945, al término de la Segunda Guerra Mundial, sobre la ciudad japonesa de Nagasaki, según los cálculos de la inteligencia rusa. El régimen norcoreano afirma que la prueba de hoy fue "segura", lo que indica que no se ha detectado ninguna filtración al exterior de material radiactivo, algo que también aseguró tras la explosión controlada de hace tres años. Sin embargo, la comunidad internacional considera que el Gobierno norcoreano ha violado la resolución 1718 de la ONU.

Las agencias sísmicas registraron un temblor de entre 4,5 y 4,7 grados de magnitud en la escala Ritchter pocos minutos antes de las 10 de la mañana de este lunes (tres de la madrugada en la España peninsular), frente a los 3,6 grados que registró el instituto sismológico surcoreano en la primera prueba de 2006.

Además, fuentes diplomáticas surcoreanas han informado a la agencia estatal Yonhap de que el régimen norcoreano ha disparado un misil balístico de corto alcance poco después de realizar el ensayo nuclear. De acuerdo con los servicios de inteligencia de Corea del Sur y de EE UU, que han verificado la prueba, el misil se ha lanzado desde la base norcoreana de Musudan-ri con un alcance de 130 kilómetros. Horas después, Seúl ha vuelto a informar de dos pruebas más con misiles de idénticas características en la misma base.

Clamor internacional

Poco después de conocer la noticia, Corea del Sur y Japón decidieron solicitar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que imponga sanciones a Pyongyang. "Pediremos al Consejo de Seguridad que organice una reunión de urgencia sobre este asunto lo más pronto posible", aseguró una fuente de la delegación surcoreana que prefirió mantenerse en el anonimato. Rusia, que ejerce en estos momentos la Presidencia rotativa del Consejo de la ONU, ha confirmado que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebrará una reunión de urgencia hoy para tratar el asunto a petición de Japón.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha afirmado que los intentos de Corea del Norte de desarrollar un programa de armas nucleares supone una amenaza para la paz y la seguridad mundial. También ha declarado que el último ensayo nuclear norcoreano es "motivo de gran preocupación para todas las naciones" y que el peligro que suponen las "actividades amenazantes" de Pyongyang justifica "una respuesta de la comunidad internacional". El Kremlin también ha mostrado su "preocupación" ante el desafío norcoreano.

Fuentes de la embajada norcoreana en Moscú han dicho a la agencia rusa Itar-Tass que Pyongyang "está dispuesta a efectuar nuevos ensayos nucleares si Estados Unidos y sus aliados continúan con su política de intimidación". Expertos surcoreanos consideran que el ensayo nuclear tiene como objetivo presionar al Gobierno estadounidense de Barack Obama para que este abra negociaciones bilaterales entre Pyongyang y Washington.

Por su parte, Corea del Sur ha puesto sus tropas en estado de máxima alerta y ha creado un equipo de crisis formado por los principales oficiales. El mando conjunto del Estado Mayor ha pospuesto una reunión de alto nivel y ha ordenado a los 400 generales que iban a participar que regresen a sus puestos y se mantengan en alerta a lo largo de la semana.


Antecedente

Sin embargo, el suceso de hoy no ha sorprendido a nadie. Corea del Norte abandonó las negociaciones internacionales para poner fin a su programa de armas nucleares y reanudó el funcionamiento de sus instalaciones atómicas.

El Consejo de Seguridad de la ONU condenó el lanzamiento de un misil, el pasado 5 de abril, que, según Pyongyang, estaba destinado a poner en órbita un satélite de comunicaciones, pero según EE UU, Japón y Corea del Sur, fue la prueba disfrazada de un misil balístico de largo alcance, capaz de alcanzar Alaska.

El diario estadounidense The New York Times informa por su parte de que la noticia también ha tenido un fuerte impacto en los mercados financieros. Así, el índice principal de la bolsa surcoreana ha caído casi cuatro puntos porcentuales en cuestión de minutos.
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Sábado, 23 Mayo 2009 05:51

El temor a un Irán nuclear

Francia acusó ayer al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de anticiparse al resultado de las discusiones de paz en Medio Oriente, al declarar que Jerusalén será “para siempre” la capital unificada del Estado hebreo. “La declaración hecha por el primer ministro israelí anteayer en Jerusalén prejuzga el estatuto final”, declaró el portavoz adjunto del Ministerio francés de Relaciones Exteriores, Frederic Desagneaux, en respuesta a una pregunta.

“Para Francia, Jerusalén debe, en el marco de un acuerdo de paz negociado, convertirse en la capital de dos Estados”, añadió, y subrayó que “son las partes las que tienen que llegar a un acuerdo final y general sobre el estatuto definitivo que ponga fin al conflicto”.

Benjamín Netanyahu había reiterado el jueves que Jerusalén “será para siempre” la capital unificada de Israel, en una ceremonia para celebrar el 42º aniversario de la conquista y la anexión del sector oriental de la ciudad.

“Jerusalén es la capital de Israel. Lo fue siempre, lo será para siempre y nunca será dividida”, declaró.

Por otra parte, casi un cuarto de los siete millones de ciudadanos de Israel considerarían dejar el país si Irán se convierte en una potencia militar nuclear, de acuerdo con una nueva encuesta. Esta también muestra que más del 40 por ciento de los israelíes creen que sus fuerzas militares deberían atacar las instalaciones nucleares de Irán sin esperar a ver si los planes del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sobre un compromiso diplomático con Teherán resultan o no.

Las conclusiones, de un estudio efectuado por el Centro de Estudios Iraníes de la Universidad de Tel Aviv, sacan a la luz el pesimismo entre los israelíes sobre el tema, con un 85 por ciento de los que contestaron expresando su preocupación de que Irán adquirirá un arma nuclear. Si los resultados reflejan correctamente el sentimiento público, sugieren que una catástrofe demográfica sin precedentes ocurriría en Israel si Irán obtiene una cabeza de ojiva.

El jefe del Centro de Tel Aviv, David Menashri, explicó los resultados de la encuesta por la encendida retórica de ambos bandos: “Parece que el lenguaje violento usado por el presidente Ahmadinejad y sus aseveraciones sobre borrar a Israel de las páginas de la historia, sumado al adelanto iraní en sus programas nucleares y balísticos, crearon una preocupación real entre los israelíes”.

Añadió que “las declaraciones del público israelí y las conversaciones sobre la ‘amenaza existencial’” usada por los líderes israelíes para alertar al mundo de su preocupación sólo podía conducir a una ansiedad popular. El profesor Menashri, que defendió en el pasado el compromiso diplomático de Estados Unidos con Irán, dijo: “Aun así, creo que es importante notar que la mitad de la población encuestada (49 por ciento) todavía cree que se debería seguir una ruta diplomática. El diez por ciento cree que Israel mismo debería comprometerse en un intento diplomático con Irán”.

Las mujeres y la gente mayor estaban particularmente temerosos de que Irán obtuviera armas nucleares. Un 83 por ciento de las mujeres dijeron que temían tal escenario, comparadas con el 78 por ciento de los hombres. Sorprendentemente, las conclusiones muestran que el 80 por ciento de los votantes de izquierda comparados con el 67 por ciento de los votantes de derecha, expresaron una profunda preocupación sobre un Irán nuclear. Los votantes centristas eran los más preocupados de todos, con el 88 por ciento diciendo que temían que Irán pudiera obtener la bomba.

Por Donald Macintyre. De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère
 

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Viernes, 22 Mayo 2009 06:29

Sri Lanka: la lágrima de India

El 24 de julio de 1983 el movimiento armado separatista Los Tigres de Liberación de la Tierra Elean Tamil estalló una bomba de fragmentación en el centro de Colombo, la capital de Sri Lanka, y sacrificó la vida de 150 personas inocentes. A partir de ese atentado masivo la guerra civil convirtió a Sri Lanka en un pudridero y, al cabo de 26 años, en uno de los conflictos étnicos más sangrientos de nuestro planeta. Sus saldos son tan aterradores como increíbles: 70 mil muertos y un millón de fugitivos. En los últimos meses 150 mil civiles han soportado como escudos humanos la guerra de exterminio del ejército de Sri Lanka contra Los Tigres de Liberación de la Tierra Tamil. El subsuelo del poder esrilankés está lleno de tumbas, acaso no haya ningún rincón de esa isla que no haya sido alguna vez cementerio. Sri Lanka es una isla situada en el sudeste de la India, separada de ésta por el estrecho de Palk. El país ocupa la totalidad de la isla de Ceilán, tiene 65 mil 610 kilómetros cuadrados y 23 millones de habitantes,

A Sri Lanka, la perla del Índico, la lágrima de India, el paraíso de Ceilán, se la disputan la furia de la naturaleza y las masacres genocidas de sus políticos. El tsunami cobró la vida de 30 mil; la guerra civil, 70 mil personas. Sri Lanka se encuentra habitado por dos etnias: los cingaleses, 74 por ciento de la población, y los tamiles, 18 por ciento. Los dos grupos se han declarado la guerra a muerte desde hace 26 años. Y no se trata de una metáfora. En marzo pasado 50 mil soldados del ejército de Sri Lanka marcharon al encuentro de los tigres tamiles. El domingo 10 de mayo un bomba de la artillería destruyó un hospital y mató a 378 civiles. Un médico que trabaja en la zona de guerra constató que mil 122 personas resultaron heridas.

Las dos etnias, los cingaleses y los tamiles, cuentan con idiomas y religiones diferentes, budistas los unos, hinduistas los otros, dos nacionalismos irreconciliables, una ardiente cosecha de odio. Durante la explosiva colonización portuguesa existían tres reinos en la isla: un reino tamil en el norte, cuya capital era la ciudad de Jaffna, y dos cingaleses, Kandy y Kotte. Hacia 1815, el imperio colonial británico canceló las diferencias y sometió a las dos etnias al servicio de su corona. Los ingleses fueron implacables, privilegiaron a los cingaleses, esclavizaron a los tamiles y quemaron sus planta- ciones. Los Tigres de Liberación de la Tierra Tamil fueron los enemigos acérrimos del imperio británico. Se trata de una organización terrorista muy disciplinada y sanguinaria, que reclama el dominio de las tierras del norte de la isla. En la década de 1870 un terrateniente británico en Camboya había conseguido sacar clandestinamente 70 mil granos de hevea, el árbol de caucho, de los que dos mil fueron replantados en Sri Lanka, Malasia e Indonesia. El sistema de producción del caucho era un trabajo agotador, en condiciones próximas a la esclavitud.

Mahinda Rajapaks, presidente de Sri Lanka, se ha preparado para el asalto final, todas las iniciativas de paz han fracasado. El 1º de julio de 2000, el partido de oposición más importante de Sri Lanka, el United Nacional Party, y la Alianza Popular (People’s Alliance) se unieron en el proyecto de una nueva Constitución que transformaría el sistema presidencialista en una democracia parlamentaria, y la estructura centralista de la nación en una entidad federativa. Las provincias tamiles se volvían casi autónomas. No sólo se les concedía una relativa autonomía, sino además se reconocía la hegemonía de la lengua tamil en sus territorios. Los partidos tamiles rechazaron la propuesta y exigieron la inclusión de los tigres en las negociaciones en torno al proyecto de la nueva Constitución. El 10 de agosto murió, a los 84 años (1906–2000), la jefa de gobierno, Simiravo Bandaraneike, la primera mujer del mundo que ocupó el puesto de primera ministra. Su desaparición recrudeció la guerra civil. El 24 de julio de 2001, 20 mil personas se lanzaron a las calles de Colombo, los tigres atacaron con explosivos y granadas, el ejército respondió al fuego tamil. Un incendio destruyó el aeropuerto militar de Colombo y 13 aviones de combate terminaron consumidos por el fuego.
De acuerdo con las investigaciones de la Organización de Naciones Unidas, desde finales de enero han muerto más de 4 mil 700 civiles y 6 mil 500 han resultado heridos. Miles de familias con sus niños a cuestas han huido de los bombardeos del ejército y han seguido a los combatientes hasta encerrarse en Vanni, una zona declarada neutral por la ONU. A pesar de esta clara advertencia de cese al fuego en la zona, los ataques indiscriminados del ejército se sucedieron a diario bajo la excusa de que los tigres tamiles se escondían entre los civiles.

En marzo lograron escapar 36 mil civiles del infierno de Vanni y llegaron a los campamentos montados por las ONG internacionales. Informes no confirmados el mes de marzo –los periodistas tienen prohibido el acceso a las zonas de guerra– hablan de 20 mil tamiles exterminados en los interrogatorios militares y paramilitares. El Comité Internacional de la Cruz Roja se pasó semanas pidiendo que se les permitiera asistir a la identificación de los tamiles para garantizar la vida de los que escapaban.

Uno de los capítulos más aterradores del exterminio en Sri Lanka fue que los civiles que permanecieron bajo la tutela de los tigres pasaban el día, sobre todo los niños, cavando trincheras o resguardados en ellas, porque los bombardeos del ejército se prolongaban semanas. A finales de marzo la hambruna comenzó en Vanni, sus víctimas son incalculables. Sin embargo, las peticiones de las organizaciones humanitarias internacionales, en los últimos dos meses, sólo permitieron la entrega de un cargamento de 500 toneladas de alimentos.

La acreditada ONG International Crisis Group en su informe de abril hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que obligara al gobierno de Sri Lanka de modo que “abandone su política de exterminio total, y permita la llegada de ayuda humanitaria”. La misma organización no gubernamental pidió a quienes tenían todavía influencia sobre el mando de los tigres tamiles que deje de utilizar a los civiles como escudos humanos y declare su rendición incondicional.

Por, José María Pérez Gay/ I
 

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Nosotros somos ciudadanos y Obama es un político. Puede que no os guste la palabra pero la realidad es así, es un político. También, desde luego, es otras cosas: es una persona sensible, inteligente, reflexiva y prometedora. Pero es un político.

Si tú eres un ciudadano, debes conocer la diferencia entre los políticos y tú: la diferencia entre lo que ellos tienen que hacer y lo que debes hacer tú. Y hay cosas que ellos no harán si tú les dejas claro que no tienen que hacerlo.
 
Desde el principio, me gustó Obama pero, la primera vez que me di cuenta de que era una político fue muy pronto, cuando Joe Liberman se presentó para la designación como candidato demócrata al Senado, en 2006.
 
Lieberman quien, como sabéis, era un belicista, se presentaba a la elección demócrata y su oponente era Ned Lamont, un candidato pacifista. Pues bien, Obama fue a Connecticut apoyó a Lieberman frente a Lamont.
 
Eso me desconcertó. Lo digo para ratificar que, sí, Obama era y es un político. Así que no debemos dejarnos arrastrar por la aceptación irreflexiva de lo que Obama hace.
 
Nuestra tarea es no darle un cheque en blanco o animarle simplemente. Estuvo bien apoyarle mientras hacía campaña para la presidencia pero no ahora. Porque queremos que el país cambie respecto a lo que ha sido en el pasado. Queremos romper rotundamente con lo ocurrido en el pasado.
Tuve un profesor en la universidad de Columbia, Richard Hofstadter, autor de un libro, The American Political Tradition, en el que pasaba revista a presidentes del país desde los Padres Fundadores hasta Franklin Roosevelt. Los había liberales y conservadores, republicanos y demócratas, y existían diferencias entre ellos. Pero él demostraba que los denominados liberales no lo eran tanto como la gente creía, y que la diferencia entre liberales y conservadores, y entre republicanos y demócratas, no era una diferencia sustancial. Existe un hilo común que enlaza toda la historia estadounidense, y todos los presidentes- republicanos, demócratas, liberales y conservadores- han seguido ese hilo conductor.
 
Este hilo tiene dos elementos: el nacionalismo y el capitalismo. Y Obama no está libre de esa intensa doble herencia. Lo podemos ver en las políticas que ha anunciado hasta la fecha, aunque lleva poco tiempo en el cargo.
 
Algunos podrían preguntar, “Bueno ¿ y qué esperaba?”
 
Y la respuesta es que esperamos mucho.
 
Y hay quien dice, “¿Qué pasa, es usted un soñador?”
 
La respuesta es sí, somos soñadores y lo queremos todo. Queremos un mundo en paz, un mundo igualitario, no queremos guerras, no queremos capitalismo, queremos una sociedad digna. Y lo mejor es aferrarnos a ese sueño porque si no lo hacemos, cada vez más nos veremos constreñidos por esta realidad que no nos gusta.
 
Tened cuidado cuando oigáis las alabanzas del sistema de mercado. La economía de mercado es lo que tenemos ahora. Que el mercado decida, dicen. El Gobierno no debe proporcionar asistencia médica gratuita; es el mercado el que decide.
 
Eso es lo que está haciendo el mercado, y por eso tenemos cuarenta y ocho millones de personas sin asistencia médica, porque el mercado lo ha decidido. Dejar todo en manos del mercado ha ocasionado que haya dos millones de personas sin hogar. Que el mercado decida: millones y millones de gentes no pueden pagar sus alquileres. El mercado ha llevado a pasar hambre a treinta y cinco millones de personas.
 
No se puede dejar todo eso en manos del mercado. Cuando se está afrontando una crisis económica como la que estamos sufriendo ahora, no se puede hacer lo mismo que en el pasado. No se puede inyectar dinero a las clases altas del país- y a los bancos y corporaciones- y esperar que después, de alguna manera, ese dinero fluya hacia abajo.
 
¿Qué fue lo primero que ocurrió cuando el Gobierno Bush vio que la economía estaba en problemas? Dedicó 700.000 millones para salvarla, y ¿a dónde fueron a para esos 700.000 millones de dólares? A las instituciones financieras causantes de la crisis.
 
Eso ocurrió cuando la campaña presidencial todavía estaba en marcha y a mí de dolió ver a Obama apoyándolo, respaldando ese enorme regalo a las corporaciones.
 
Obama debería haber dicho es: Espere un momento. Los bancos no son pobres de solemnidad. Los altos ejecutivos tampoco. Pero hay gente sin trabajo. Hay personas que no pueden pagar sus hipotecas. Tomemos esos 700.000 millones y démoslos directamente a la gente que los necesita. Démosles 1 billón, 2 billones de dólares. Que ese dinero vaya directamente a las personas que lo necesitan. Nadie sería desalojado. Nadie se quedaría con sus enseres en la calle.
 
Obama es posible que quiera dar un billón más a los bancos. Como Bush, no se lo va a dar directamente a los propietarios de viviendas. Pero a diferencia de los republicanos, Obama quiere también invertir 800.000 millones en su programa de estímulo a la economía, lo que es una buena idea- la idea en sí es buena. Pero si analizas con detalle el plan, se canaliza demasiado dinero a través del mercado, a través de las grandes empresas.
 
Ha concedido reducción de impuestos a las empresas con la esperanza de que contraten a gente. Y no, si la gente necesita trabajo, no le des dinero a las corporaciones con la esperanza de que quizás creen empleo: Da trabajo inmediatamente a la gente.
 
Muchos no conocen la historia del New Deal de los años 1930. El New Deal no llegó lo suficientemente lejos pero tuvo buenas ideas. Y la razón de que llegase a esas buenas ideas se debió a la enorme agitación que hubo en el país hasta el punto de hacer que Roosevelt reaccionase. ¿Qué hizo entonces? Dispuso de miles de millones de dólares y decidió que el Gobierno contratase a la gente. ¿Estás en paro? Pues el Gobierno tiene un trabajo para ti.
 
El resultado de aquellas medidas fue un montón de trabajos admirables llevados a cabo en el país. Varios millones de jóvenes fueron colocados en el Civilian Conservation Corps(1). Fueron por todo el país y construyeron puentes, carreteras, zonas de recreo e hicieron un trabajo notable.
 
El Gobierno creó un programa federal para las artes. No esperó a que el mercado lo hiciera. Puso en marcha el programa y contrató a miles de artistas desempleados: guionistas, actores, músicos, pintores, escultores, escritores. ¿Cuál fue el resultado? La producción de 200.000 obras artísticas. Hoy, en todo el país, hay miles de murales pintados por la gente del programa WPA(2). Se representaron obras en todo el país a precios muy bajos, para que la gente que nunca había visto una representación pudiera acceder a ellas.
 
Y eso es sólo una mínima parte de lo que se podría haber hecho. El Gobierno tiene que atender las necesidades del pueblo. El Gobierno no puede ceder la tarea de satisfacer esas necesidades a las corporaciones y a los bancos porque ellos no se van a preocupar por lo que necesita la gente. Sólo se preocupan de sus beneficios.
 
Durante su campaña, Obama dijo algo que me pareció muy acertado, y cuando alguien dice algo que está bien hay que recordarlo, porque puede ocurrir que luego no lo mantenga. Y hay que recordárselo.
 
Obama estaba hablando a la guerra de Iraq, y afirmó: “ No se trata sólo de que tengamos que salir de Iraq”. Él dijo exactamente “salir de Iraq” y no debemos olvidarlo. Debemos seguir recordándoselo: Fuera de Iraq, fuera de Iraq, fuera de Iraq, pero no el próximo año, ni dentro de dos años, sino ya.
Pero escuchad la segunda parte. Su frase completa fue: “ No es suficiente con salir de Iraq; tenemos que cambiar la actitud que nos condujo allí”.
 
¿Y cuál es la mentalidad que nos llevó a Iraq?
 
Es la que afirma que la fuerza servirá. Que con la violencia, la guerra y los bombardeos iban a llevar la democracia y la libertad al pueblo.
 
Es la mentalidad que considera que Estados Unidos tiene algún derecho divino para invadir otros países en su propio provecho. En 1846 llevamos la civilización a los mexicanos, y en 1898 la libertad a los cubanos. En 1900 llevamos la democracia a los filipinos, y vosotros sabéis el éxito que hemos tenido en llevar la democracia a lo largo del planeta.
 
Obama no ha cambiado su mentalidad de misionero belicista. Habla de enviar miles de soldados más a Afganistán. Es un tipo muy agradable y seguramente sabe algo de historia. Tampoco es necesario saber mucho para conocer la historia de Afganistán, donde durante décadas y décadas y décadas las potencias occidentales han tratado allí de imponer su voluntad por la fuerza: los ingleses, los rusos, y ahora los estadounidenses. ¿Y cuál ha sido el resultado? Un país arruinado.
Esa es la actitud que envía 21.000 soldados más a Afganistán y que dice, como ha hecho Obama, que debemos tener un ejército mayor. Cuando Obama lo dijo, mi corazón se encogió. ¿Para qué necesitamos un ejército más grande? Ya tenemos un enorme presupuesto militar. ¿Ha hablado Obama de reducir el presupuesto militar a la mitad o en una parte? No.
 
Tenemos bases militares en más de cien países. Sólo en Okinawa tenemos catorce bases militares. ¿Quién nos quiere allí? Los gobiernos, porque sacan beneficios. Pero el pueblo en realidad no quiere que estemos allí. En Italia ha habido multitudinarias manifestaciones contra el establecimiento de una base militar estadounidense. Y lo mismo ha ocurrido en Corea del Sur y en Okinawa.
 
Una de las primeras medidas del gobierno Obama ha sido enviar misiles Predator para bombardear Pakistán. Ha muerto gente pero ellos afirman: “Nuestras armas son muy precisas porque tenemos lo último en equipamientos. Podemos hacer diana en cualquier lugar y golpear sólo donde queremos”.
Es la mentalidad del obstinación tecnológica. Efectivamente, ellos pueden decidir que van a bombardear una casa determinada. Pero hay un problema: Ellos no saben quienes están en la casa. Pueden atacar un coche con un misil desde una gran distancia pero ¿saben quién está en el coche? No.
 
Y después, cuando los cadáveres se sacan del coche, o de la casa, dicen: “Bueno, había tres sospechosos de terrorismo en esa casa, había otras siete personas asesinadas, entre ellos dos niños, pero hemos liquidado a tres supuestos terroristas”.
 
Pero daos cuenta de que la palabra es “sospechosos”, y que la verdad es que ellos no saben quienes son los terroristas.
 
Así que, tenemos que cambiar la mentalidad que nos ha llevado a Iraq pero tenemos que identificar esa actitud. Y Obama tiene que ser obligado por el pueblo que le ha elegido, por la gente entusiasta con él, a abandonar esa actitud. Somos los únicos que podemos decirle: “No, usted está equivocado con esa idea militarista de usar la fuerza para conseguir objetivos en el mundo. Así no conseguiremos nada, y seguiremos siendo un país odiado en el planeta”.
 
Obama ha hablado de un horizonte para este país. Tenéis que tener un proyecto, y ahora yo quiero decirle a Obama cómo debería ser ese proyecto.
 
El proyecto debería ser el de un país que guste al resto del mundo. Ni siquiera digo amado, algo que llevará tiempo conseguir. Un país no temido, que no provoque aversión, no odiado como lo somos ahora, sino una nación considerada pacífica porque hemos retirado nuestras bases militares de todos esos países.
 
No necesitamos gastar centenares de miles de millones de dólares en presupuesto militar. Tomemos todo ese dinero asignado a las bases militares y al presupuesto de defensa y- esto forma parte de la emancipación- usémoslo para que todo el mundo tenga asistencia médica gratis, para garantizar empleo a quienes no lo tienen, para abonar el pago de los alquileres a todos los que no pueden pagarlo, para construir centros de atención a la infancia.
 
Usemos ese dinero para ayudar a otros pueblos del mundo y no para lanzar bombas sobre ellos. Cuando ocurran catástrofes, necesitan helicópteros para trasladar a las gentes de las zonas inundadas y de las zonas devastadas. Necesitan los helicópteros para salvar vidas, pero los helicópteros están en Oriente Próximo bombardeando y ametrallando a los pueblos.
 
Lo que se necesita es un cambio total. Queremos un país que utilice sus recursos, su riqueza y su fuerza para ayudar a las personas y no para hacerles daño. Eso es lo que necesitamos.
Es un proyecto que tenemos que mantener vivo. No deberíamos sentirnos satisfechos fácilmente y decir: “Está bien, démosle un respiro. Obama merece respeto”.
 
Porque no se respeta a alguien al darle un cheque en blanco. Lo respetas cuando lo tratas como a un igual, y como a alguien a quien puedes dirigirte y alguien que te escucha.
 
Obama no sólo es un político, lo peor es que está rodeado de políticos. Y a algunos los ha elegido él mismo. Ha elegido a Hillary Clinton, a Lawrence Summers(3); ha elegido a gentes que demuestran que no hay intención de romper con el pasado.
 
Somos ciudadanos y no podemos colocarnos en la actitud de mirar el mundo a través de sus ojos y decir: “ Bueno, tenemos que aceptar compromisos, tenemos que hacer esto por razones políticas”. No, nosotros debemos hablar claro.
 
Esa fue la actitud de los abolicionistas antes de la Guerra Civil, cuando la gente decía: “Tienes que verlo desde el punto de vista de Lincoln”. Porque Lincoln no consideraba prioritaria la abolición de la esclavitud. Pero el movimiento anti-esclavitud sí, y los abolicionistas contestaron: “No vamos a aceptar el punto de vista de Lincoln. Vamos a exponer nuestra propia posición, y lo vamos a hacer con tanta fuerza que Lincoln tendrá que escucharnos”.
 
Y el movimiento contra la esclavitud se extendió tanto y se hizo tan fuerte que Lincoln tuvo que hacerle caso. Así se consiguió la abolición de la esclavitud y las decimotercera, decimocuarta y decimoquinta enmiendas [a la Constitución].
 
Esa ha sido la historia de este país. Cuando se ha progresado, cuando se ha reparado cualquier clase de injusticia, ha sido porque el pueblo ha actuado como ciudadanos y no como políticos. No se limitaron a quejarse, sino que trabajaron, se movieron, se organizaron, se sublevaron cuando fue necesario para atraer la atención sobre su situación de los que estaban el poder. Y eso lo que tenemos que hacer en la actualidad.
 
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Por, Howard Zinn*
Znet

* Transcripción de una charla de Zinn el 2 de febrero en el restaurante Busboys and Poets de Washington, adaptada por Alex Read y Matt Korn.
(*)Howard Zinn es autor de “A People’s History of the United States”, “Voices of a People’s History (con Anthony Arnove) y “A Power Governements Cannot Supress”.

Notas
1. N.T.: Programa público de empleo para parados creado por Roosevelt entre 1933 y 1942.
2. N.T.: Work Prjects Administration fue el mayor organismo del New Deal que dio trabajo a millones de personas y se extendió a casi todas las localidades de Estados Unidos, en particular a las zonas rurales y a las poblaciones de las zonas montañesas del oeste.
3. N.T.: Economista, elegido por Obama para dirigir su gabinete económico. Fue presidente de la universidad de Harvard, y se hizo famoso por asegurar que la mujer estaba menos dotada para la ciencia y las matemáticas.
Traducción tomada de IAR Noticias 
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