El 'acuerdo del siglo' de Trump excluye la creación de un estado palestino

Durante más de dos años EEUU ha estado preparando el "acuerdo del siglo" entre israelíes y palestinos. Su publicación es inminente pero las filtraciones que se han producido hasta ahora muestran una parcialidad de Washington a favor de Israel y que condena a los palestinos a vivir en los bantustanes que se han creado en Cisjordania en las últimas décadas.


El "acuerdo del siglo" entre Israel y los palestinos que la administración de Donald Trump tiene previsto anunciar en los próximos días no prevé la creación de un estado palestino soberano en los territorios ocupados por Israel en la guerra de 1967, informó el lunes The Washington Post.


Algunos detalles de ese plan elaborado durante dos años bajo la dirección del yerno de Trump Jared Kushner, se han filtrado en las últimas semanas, pero en medios palestinos ya se ha decidido que el acuerdo en realidad responde exclusivamente a las ideas del primer ministro Benjamín Netanyahu, unas ideas que son inaceptables para el presidente Mahmud Abás.
El domingo Abás declaró que las conversaciones con la administración estadounidense son "inútiles". "Los próximos días serán testigos de acontecimientos muy difíciles. El primer desafío del gobierno palestino es el ‘acuerdo del siglo’", añadió. El presidente palestino interrumpió los contactos oficiales con Washington en diciembre de 2017, cuando Trump reconoció unilateralmente Jerusalén como capital de Israel.


Abás continuó: "Hemos rechazado este acuerdo desde el principio puesto que no incluye Jerusalén (como capital del estado palestino), y no queremos un estado sin Jerusalén o sin Gaza". Este planteamiento lo han defendido los palestinos desde que se inició la conferencia de Madrid en 1991.


Según el Washington Post, los comentarios de Kushner y de otros funcionarios estadounidenses sugieren que "el plan descarta la estatalidad como premisa de partida de los esfuerzos de paz". De un plumazo, los estadounidenses echan por tierra la idea central de la paz entre Israel y los palestinos que ha estado vigente durante más de dos décadas.
Este lunes, la canciller Angela Merkel conversó telefónicamente con Netanyahu para felicitarlo por su reciente victoria electoral. Fuentes oficiales israelíes indicaron que la canciller evocó la creación de un estado palestino para resolver el conflicto, una idea que choca frontalmente con el contenido del artículo del Washington Post, donde solo se prevé una especie de "autonomía" limitada sobre ciertas zonas de Cisjordania.


Tras conocer la noticia, el líder palestino Saeb Erekat respondió que lo que plantea la Casa Blanca "no es un acuerdo de paz sino un acuerdo para destruir el proceso de paz y el derecho internacional". No cabe duda de que la dirección palestina deberá replantearse sus puntos de vista de una manera clara y quizás asumir que la vía del diálogo se ha agotado.
Un funcionario de Washington calificó el viernes el plan de "justo, viable, realista y aplicable", y añadió que puede mejorar la vida cotidiana de los palestinos y crear expectativas positivas en la región. Kushner y su equipo no mencionaron que a cambio de la paz los palestinos quedarán recluidos permanentemente en los bantustanes en los que están viviendo desde que Israel inició su empresa colonial, y sin poder poner los pies en Jerusalén.


La única salvación que los palestinos vislumbran en el horizonte, y que es muy débil, pasa por la Unión Europea. Para ello, Bruselas debería actuar con energía y estudiar la adopción de sanciones contra el estado judío por violación sistemática del derecho internacional y por incumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, un paso que parece imposible que Bruselas sea capaz de dar.


Lo contrario, es decir que la UE continúe como hasta ahora, con una parálisis completa, solamente sirve para que Israel siga practicando el "juego democrático", que es lo que vende sin descanso a Europa, y que tiene como contrapartida expandir sin descanso las colonias en los territorios ocupados, una situación que Israel presenta como irreversible, no solo Netanyahu sino también el líder de Azul y Blanco Benny Gantz.


El lunes más de una treintena de exaltos funcionarios europeos –incluidos seis exprimeros ministros, 25 exministros de Exteriores y dos exsecretarios generales de la OTAN- publicaron una carta en la que instan a aplazar el "acuerdo del siglo" argumentando que es injusto con los palestinos. Los firmantes aducen que la posición de la administración Trump es unilateral en favor de Israel y no contempla la creación de un estado palestino.


Los exaltos funcionarios piden a Europa que rechace el "acuerdo del siglo". "Ha llegado el momento de que Europa defienda nuestros parámetros de principios para la paz en Israel-Palestina", dice la carta. Y añade que Europa debería rechazar cualquier plan que no cree un estado palestino al lado de Israel con Jerusalén como capital de los dos estados.
"Desgraciadamente, la actual administración de EEUU se ha apartado de la tradicional política de EEUU", denuncian los firmantes, quienes añaden que al reconocer Jerusalén como capital de solo una de las dos partes en conflicto, Washington muestra parcialidad en sus decisiones. Además, EEUU "ha mostrado una preocupante indiferencia ante la expansión colonial israelí", concluyen los firmantes.

JERUSALÉN
16/04/2019 08:18 Actualizado: 16/04/2019 08:18
EUGENIO GARCÍA GASCÓN

 

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China prueba con éxito el primer bote anfibio teledirigido del mundo

Con un rango de operación máximo de 1.200 km, el Marine Lizard puede ser controlado de forma remota a través de satélites, aseguran funcionarios chinos.

 

China ha probado con éxito el primer bote de ataque anfibio no tripulado, que según analistas militares de ese país, podría ser utilizado en operaciones de desembarco y ataques a tierra, y es capaz de formar una tríada de combate con aviones y barcos no tripulados, informó este lunes el portal chino Global Times.


Con un rango de operación máximo de 1.200 km, el Marine Lizard puede ser controlado de forma remota a través de satélites, afirmó un funcionario anónimo chino citado por el portal.
El Marine Lizard, de 12 metros de eslora y construido según las tecnologías de sigilo, es propulsado gracias al sistema hidrojet ―propulsión mediante un chorro de agua― y puede alcanzar una velocidad máxima de 50 nudos.


Al acercarse a tierra, el bote anfibio puede lanzar cuatro unidades de rastreo continuo ocultas debajo de su casco y viajar a 20 km por hora en tierra, según el informe.
La carga útil del Marine Lizard incluye un sistema electro-óptico y un radar. Su compartimiento de armas está equipado con dos ametralladoras y un sistema de lanzamiento vertical para misiles antiaéreos.


La embarcación es capaz de navegar de forma autónoma, evitar obstáculos y planificar rutas.
El experto anónimo también señaló que el Marine Lizard puede formar un sistema de combate integrado mar-tierra no tripulado con aviones teledirigidos y otros buques con similares características.


El mismo es guiado por el sistema de navegación por satélite BeiDou, de producción china.

Publicado: 15 abr 2019 17:35 GMT

La desembozada presión de EE.UU. sobre Maduro

El ex director de la CIA reunió apoyos en Chile, Paraguay, Perú y Colombia para la estrategia de sancionar al gobierno venezolano. Hoy se reúne el Grupo de Lima.

Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano, ex director de la CIA, estuvo ayer por la tarde en la ciudad colombiana de Cúcuta, frontera con Venezuela. Estuvo acompañado del presidente Iván Duque, el canciller Carlos Holmes, y la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez. Recorrieron el centro de acopio de ayuda humanitaria, y el puente internacional Simón Bolívar, puntos que el 23 de febrero pasado habían sido centro de atención mediático-política cuando, según habían anunciado, ingresarían camiones con ayuda a Venezuela.


Pompeo y Duque brindaron una rueda de prensa conjunta luego de reunirse. “Los Estados Unidos continuarán utilizando toda vía económica y política a nuestra disposición, para ayudar a los venezolanos a través de sanciones, cancelaciones de visas, otros medios”, afirmó Pompeo, quien finalizó con esa jornada la gira que realizó entre el viernes y el domingo a Chile, Paraguay, Perú y finalmente Cúcuta, donde el punto principal en cada reunión fue Venezuela.


Duque, por su parte, se refirió al compromiso de mantener su apoyo para lograr la “defensa irrestricta de los principios democráticos en Venezuela”, resaltando la importancia de haber logrado el reconocimiento del enviado por el autoproclamado Juan Guaidó a la Organización de Estados Americanos, y la reunión del Grupo de Lima de hoy en Chile. “Estamos con ustedes para la derrota de la dictadura y recuperar la libertad”, finalizó.


Pompeo regresa así a Estados Unidos luego de su gira y reunión con los presidentes de cada uno de los países, en un contexto marcado por la necesidad de reordenar estrategias respecto a Venezuela, luego de una serie de acciones que no lograron su objetivo para forzar la salida de Nicolás Maduro. En simultáneo a su recorrido estuvo el de Elliot Abrams, encargado especial de norteamérica para Venezuela, quien fue a España y Portugal.


Los ejes principales abordados en cada caso y país fueron la necesidad de aumentar las sanciones tanto macroeconómicas –como el caso de Repsol que podría tomar medidas– así como sobre dirigentes del chavismo, la dimensión de la situación humanitaria, y el señalamiento de la dimensión geopolítica en la amenaza que representa Venezuela para EE.UU., a través de lo que señalan son sus alianzas con Rusia, Cuba, China e Irán.


La cuestión de la intervención militar estuvo presente de manera menos marcada. Pompeo y Abrams volvieron a ratificar que todas las opciones se encuentran sobre la mesa, aunque nuevamente no profundizaron al respecto en un contexto donde sus aliados, tanto del Grupo de Lima, como de la Unión Europea, han insistido en que toda resolución debe ser pacífica y democrática.


En ese marco de la gira de Pompeo también fueron abordados temas bilaterales con cada uno de los países, a la vez que una dimensión transversal que fue repetida en cada rueda de prensa: la amenaza que representan las inversiones chinas en el continente. El caso paradigmático fue en Chile, donde el secretario de Estado declaró que “cuando China hace negocios en lugares como América Latina, a menudo inyecta capital corrosivo en el torrente sanguíneo económico, dando vida a la corrupción y erosionando el buen gobierno”. A su vez amenazó con “tomar decisiones sobre donde ponemos nuestra información”, en caso de que el gobierno de Chile avance en una posible alianza con la empresa Huawei. Xu Bu, embajador de China en Chile, respondió: “El Sr. Mike Pompeo ha perdido la cabeza y ha llegado demasiado lejos”.


La tensión alrededor de ese punto ratificó el destiempo existente entre la dimensión política de los vínculos entre los gobiernos alineados a la estrategia norteamericana y la dimensión económica. No es la primera vez que esto queda evidenciado, forma parte de las tensiones que esta vez fueron parte de la agenda central en una etapa marcada por la disputa entre EE.UU. y China, que tiene el epicentro en la dimensión de la tecnología y la innovación.


La gira de Pompeo fue seguida con atención desde Venezuela, en días donde la agenda política tuvo dos tiempos. Por un lado, el chavismo recordó las jornadas de abril del 2002 cuando el golpe de Estado contra Hugo Chávez logró ser derrotado, para lo cual tuvieron lugar tres días de actividad de movilización, con el cierre el día 13 de abril con una gran demostración de fuerza de la Milicia Bolivariana, que, según anunció Nicolás Maduro, llegó a 2 millones 200 mil milicianos y milicianas.


La derecha por su parte mantuvo su agenda de actividades centradas en zonas de Caracas, y luego, el fin de semana, en el estado Zulia, frontera con Colombia. Allí Guaidó realizó recorridas, discursos, una movilización en la ciudad de Maracaibo, en una hoja de ruta que sigue sin proponer horizontes y objetivos que parezcan cerca de poder realizarse, lo que explica parte de las dificultades para no tener un decrecimiento de expectativas.


La reunión del Grupo de Lima de hoy tendrá lugar a más de un mes de la anterior. Allí se verán resultados de los acuerdos tomados en la gira de Pompeo, en particular en lo económico y lo diplomático. La hipótesis militar sigue fuera de agenda pública, aunque sí en los ámbitos privados: se supo que el pasado miércoles tuvo lugar una reunión organizada por el think tank Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), en Washington, donde acudieron enviados de Guaidó en EE.UU., el ex jefe del Comando Sur, funcionarios y ex funcionarios del Departamento de Estado, de la Usaid, asesores de Donald Trump, entre otros, para abordar este tema.


 Un mensaje disciplinador

Por Gustavo Veiga

 

Estados Unidos profundiza en estos días su ofensiva hacia los países de América Latina que no se disciplinan a su política. Su secretario de Estado Mike Pompeo culminó una gira por la región porque ve “una oportunidad de asociarnos con verdaderas democracias”. Ergo, aquellos gobiernos que se suman a la arremetida contra Nicolás Maduro como Chile, Paraguay, Perú y Colombia. Para este miércoles 17, en el 58º aniversario de la fracasada invasión a Cuba en Playa Girón, John Bolton, el asesor en seguridad nacional de Donald Trump, prometió anuncios injerencistas desde Miami. EE.UU. también sancionó el viernes pasado a cuatro empresas que trasladan el petróleo con que Venezuela abastece a la isla del Caribe. Steven Mnuchin, el secretario del Tesoro, lo informó en un comunicado. En el recrudecimiento de medidas cada vez más duras hasta la ligó el presidente de Bolivia, Evo Morales. El Senado norteamericano se pronunció el jueves por unanimidad contra la posible reelección del mandatario en octubre. Es muy factible que esta dinámica de intervención progrese. Estados Unidos siempre invocó cuestiones estratégicas para entrometerse en los asuntos internos de cada nación indócil.


En la primera escala de su viaje por América del Sur, Pompeo llenó de elogios al mandatario chileno: “Quiero aplaudir al presidente Piñera por ayudar a aislar al presidente Maduro y demostrar compasión por las personas inocentes que escapan de la crisis económica y humanitaria en su país”. De Santiago partió hacia Paraguay, no sin antes agradecerle al gobierno trasandino la creación del Foro para el Progreso de América del Sur (Prosur). Un nuevo bloque regional de gobiernos de derecha que pretende presentarse como la contracara de la Unasur.


A su llegada a Asunción, el secretario de Estado declaró: “Hay que trabajar en equipo” en alusión a cómo hay que intervenir en Venezuela junto a los países aliados de EE.UU. Se reunió con el presidente Mario Abdo Benítez y definió una pretensión obvia, aunque la historia lo desmienta. “Paraguay y Estados Unidos son aliados estratégicos”, dijo. Lo real es que un funcionario de la jerarquía de Pompeo no viajaba a la tierra de Augusto Roa Bastos desde 1965. Pasaron 54 años. La gira continuó el sábado en Lima, donde el funcionario fue recibido por el presidente peruano Martín Vizcarra y finalizó ayer en Cúcuta, Colombia, ciudad fronteriza con Venezuela.


En su breve estadía en esta localidad convulsionada por la migración de venezolanos y que acumula toneladas de ayuda humanitaria, Pompeo hizo una recorrida junto al presidente colombiano Iván Duque, uno de sus principales aliados. Su presencia en el lugar sonó a una nueva provocación diplomática. Si a eso se pareció la visita del secretario de Estado en la frontera con Venezuela, el anuncio de que Bolton brindará un discurso en Miami pasado mañana –cuando se cumpla el 58º aniversario de la invasión a Cuba en 1961– es la reivindicación de un fracaso armamentista. “Encantado de anunciar que el 17 de abril me uniré a la Asociación de Veteranos de Bahía de Cochinos en Miami para dar un discurso sobre los importantes pasos que está dando el gobierno para afrontar amenazas a la seguridad relacionadas con Cuba, Venezuela y la crisis democrática en Nicaragua”, escribió en Twitter. Bolton definió en noviembre pasado a los tres países que mencionó como “la troika de la tiranía” o el “triángulo del terror”.


Estas expresiones de cowboy para todo servicio suelen relativizar el afán de lucro que buscan las corporaciones de EE.UU. Citado por Efe, John Kavulich, el presidente del Consejo Comercial y Económico EE.UU.-Cuba, considera que Bolton podría aprovechar su discurso para volver a incluir a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo para el Departamento de Estado, aunque ésa sería una atribución de Pompeo y no de este asesor presidencial. El empresario Kavulich es el mismo que en 2017 definió al expresidente Barack Obama como “el último de los salvavidas de la Revolución Cubana, porque ya no había más personalidades disponibles para salvar a Cuba”. Crítico del gobierno de La Habana, pero hombre de negocios al fin, lo único que le interesa es que funcionarios como Bolton no dinamiten los pocos puentes que quedan tendidos entre los dos vecinos.


Resulta evidente que el gobierno de Trump quiere que se produzca un efecto dominó con Cuba y Venezuela. Si se endureciera aún más la ley Helms-Burton de marzo de 1996, como lo determina su título III –y que ha estado congelado por 21 años–, cualquier compañía que no sea de EE.UU y comercie con Cuba podría ser sometida a represalias si se valiera de bienes confiscados por la Revolución. A sus dueños incluso podría prohibírseles el ingreso a Estados Unidos. En otras palabras, se reforzaría el principio de extraterritorialidad a que son tan afectos en la Casa Blanca.


El presidente cubano, Miguel Díaz Canel, responsabilizó el sábado a Estados Unidos de haber hecho retroceder las “precarias” relaciones bilaterales “hasta el peor nivel” en 60 años. Lo hizo ante la Asamblea Nacional en La Habana, que también cuestionó de manera “total” lo que ya se descuenta. Una vuelta al pasado bajo las peores condiciones del bloqueo como se determina en el título III de la ley del ‘96. El parlamento cubano se pronunció así dos días después de que el Senado de EE.UU. le pidiera a Bolivia que Evo Morales evite su aspiración de ir por un cuarto mandato.


La Cámara Alta aprobó el jueves un proyecto de los legisladores del Partido Demócrata, Bob Menéndez y Dick Durbin y el republicano Ted Cruz bajo el argumento de que “Bolivia se encamina a una dirección muy peligrosa, alineándose con regímenes ilegítimos e ilegales, incluido el de Maduro en Venezuela”. La respuesta del vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera, no demoró: “Estados Unidos es una potencia decadente en las que sus clases medias están siendo duramente golpeadas. Es un país que tiene problemas de pobreza, exclusión. Son problemas que tienen que ser resueltos por sus autoridades en vez de entrometerse en asuntos internos de otros países”.


El Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) habilitó a Morales para que se postulara a una tercera reelección en noviembre de 2017. Un referéndum celebrado el 21 de febrero de 2016 había arrojado un 51 % por la negativa a esa aspiración en votación muy cerrada. El Senado, uno de los poderes del Estado en EE.UU, se sintió con derecho a intervenir en los asuntos internos de Bolivia. Igual que lo hizo el secretario del Tesoro Mnuchin con relación a Venezuela: “el petróleo pertenece al pueblo venezolano, y no debería ser usado como una herramienta de negociación para respaldar dictadores y prolongar la opresión”, dijo el banquero que aplica las sanciones de Estados Unidos en un comunicado. Igual concepto que el aplicado en Irak y Libia.


La detención de Julian Assange en la embajada de Ecuador en Londres completó la escalada de ataques a países, gobiernos o personas que no se disciplinan al nuevo orden planetario. Sobre el fundador de WikiLeaks pesa un pedido de extradición de Washington porque lo considera una amenaza a su seguridad. Igual que Cuba, Maduro, Evo y ahora el activista australiano al que entregó de pies y manos el presidente ecuatoriano Lenín Moreno.

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EE.UU. agrega sanciones contra Venezuela y busca afectar a Cuba

Estados Unidos anunció la imposición de sanciones contra cuatro empresas y nueve embarcaciones del sector petrolero venezolano, con el objetivo expreso de afectar al Gobierno de Nicolás Maduro y ”aumentar la presión sobre Cuba”.


El Departamento norteamericano del Tesoro informó en un comunicado que sudesignó como blanco de esos castigos a las empresas Jennifer Navigation Limited, Lima Shipping Corporation y Large Range Limited, las tres con sede en Monrovia, Liberia; y PB Tankers S.P.A., ubicada en Italia.


‘Además, la OFAC identificó nueve embarcaciones, algunas de las cuales transportaban petróleo de Venezuela a Cuba, como propiedad bloqueada perteneciente a las cuatro compañías’, añadió el documento.


Como resultado esta acción, todos los bienes e intereses en propiedad de estas empresas, o de cualquier entidad que les pertenezca, directa o indirectamente, en un 50 por ciento o más, y que se encuentren en Estados Unidos o en posesión de norteamericanos, están bloqueados y deben ser reportados a la OFAC.


En la declaración de este viernes, el Gobierno de Donald Trump mantiene su postura de no reconocer al Gobierno constitucional de Nicolás Maduro, quien fue reelegido como presidente venezolano con el 68 por ciento de los votos.


Diversas voces acusan a Washington de promover un golpe de Estado en la nación sudamericana con acciones como su apoyo a Juan Guaidó, diputado de la Asamblea Nacional en desacato que se autoproclamó mandatario del país sudamericano.


‘Continuamos apuntando a las compañías que transportan petróleo venezolano a Cuba, ya que se están beneficiando mientras el régimen de Maduro saquea los recursos naturales’, expresó en el comunicado el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.


Del mismo modo que hizo la semana pasada, cuando anunció medidas similares, el titular pretendió justificar las sanciones con el argumento de que La Habana tiene responsabilidad en la crisis en Venezuela, cuando varias fuentes denuncian el impacto de los castigos y hostilidad de Washington en la situación en el país sudamericano.


La OFAC designó el pasado 5 de abril a otras dos compañías que operan en el sector petrolero de la economía venezolana, así como a 34 embarcaciones que propiedad u operadas por Petróleos de Venezuela.


En ese momento el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, calificó de piratería económica las sanciones contra el país sudamericano, dirigidas también a golpear a la isla caribeña, que enfrenta un bloqueo de casi 60 años impuesto por el Gobierno estadounidense.


‘Denuncio escalada de agresiones ‘monroístas’ de Estados Unidos contra Nuestra América y el uso de mentiras escandalosas contra Cuba’, escribió en su cuenta en Twitter.


El canciller afirmó que los castigos se enmarcan en el objetivo de la actual administración en la Casa Blanca de robar los recursos del país sudamericano, pero consideró que ese propósito fracasará.

 

12 abril 2019 
(Con información de Prensa Latina)

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¿En la era del perdón o de la agresión?

Las reclamaciones de disculpa y de indemnización por atrocidades cometidas en las relaciones entre pueblos o países fueron frecuentes a lo largo del siglo XX. Son ejemplo de ello las iniciativas de Alemania en el caso del holocausto y de Estados Unidos en el caso de los japoneses estadounidenses presos durante la Segunda Guerra Mundial. El siglo XXI ha sido particularmente insistente en la exigencia (no siempre atendida) de reclamaciones de disculpa por crímenes, atrocidades y violencias cometidas en el pasado más o menos lejano en el contexto del colonialismo europeo.

En ocasiones, las reclamaciones de disculpa se acompañan de la solicitud de reparaciones o indemnizaciones. He aquí algunos ejemplos. En 2004, el Gobierno alemán reconoció la atrocidad cometida contra el pueblo de Namibia, el genocidio de 65.000 personas de etnia herero que se habían rebelado contra el colonizador en 1904. En 2018, el gobierno de Namibia exigía la solicitud formal de disculpas y la reparación financiera por el mal cometido, lo que fue rechazado por el gobierno alemán. En 2008, en visita a Libia, el por entonces primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, pidió formalmente disculpas al pueblo libio por las "profundas heridas" causadas por los treinta años de la colonización italiana y prometió una inversión de 5000 millones de dólares como compensación. Poco tiempo después, Libia era invadida y destruida por las "fuerzas aliadas" de las que Italia formaba parte. En 2014, la Comunidad del Caribe aprobó una propuesta de la Comisión de Reparaciones a fin de impartir justicia a las víctimas del genocidio, la esclavitud, el tráfico de esclavos y el apartheid racial considerados por la Comisión como crímenes contra la humanidad. La propuesta estaba dirigida a los principales países esclavistas en la región (Holanda, Reino Unido y Francia), pero abarcaba potencialmente a otros países. Se trataba de una propuesta muy amplia que incorporaba un plan de acción con las siguientes dimensiones: perdón formal, repatriación, programa de desarrollo de los pueblos nativos, instituciones culturales, salud pública, erradicación del analfabetismo,programa de promoción de los conocimientos africanos, rehabilitación psicológica, transferencia de tecnología. En 2015, en visita a Jamaica, David Cameron, entonces primer ministro de Reino Unido, excluyó cualquier posibilidad de reparación. Dos años antes, el mismo David Cameron, en visita a la India, reconocía que la masacre en 1919 de 1000 indios desarmados que protestaban contra el colonialismo británico había sido "profundamente vergonzosa", pero no pidió formalmente disculpas ni accedió a pagar indemnizaciones. Presionado por una acción judicial, en 2013 Reino Unido accedió a pagar 2600 libras a cada uno de los 5.000 kenianos, integrantes del movimiento Mau Mau, presos y torturados en la década de 1950 por su resistencia contra el colonialismo británico y a "lamentar sinceramente” lo sucedido. Sin embargo, cerca de 44.000 kenianos vienen exigiendo la misma indemnización por los malos tratos recibidos en el periodo colonial. En 2017, Emmanuel Macron, entonces candidato a la presidencia de la república de Francia, reconoció que la colonización de Argelia había sido un crimen contra la humanidad.


Más recientemente, al señalar los quinientos años de la colonización de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó al rey de España y al papa que pidieran formalmente disculpas por las atrocidades cometidas contra los pueblos indígenas durante el periodo colonial, comprometiéndose a hacer lo mismo como descendiente de los colonizadores. La petición fue terminantemente rechazada por el Estado español, pero el Gobierno de Cataluña se apresuró a reconocer los abusos, las muertes de millones de personas y la destrucción de culturas enteras cometidas por el colonialismo español. Más recientemente aún, el pasado 4 de abril, el Gobierno belga pidió disculpas a los "mestizos belgas", miles de niños hijos de padre belga y madre congoleña, nacidos al final de la colonización belga (entre 1940 y 1950), que fueron sustraídos a las familias e internados compulsivamente en orfanatos y a veces enviados a Bélgica.


¿Cuál es el significado de este movimiento de justicia histórica que, de hecho, se ha ramificado? En la actualidad incluye la reclamación de la devolución de los objetos de arte traídos (¿con qué derecho?) de las colonias europeas y exhibidos en los museos del Norte global. También incluye la devolución de tierras, por ejemplo, en Zimbabue y más recientemente en Sudáfrica con referencia al periodo del apartheid, una forma específica de colonialismo, y también en Australia. Los argumentos jurídicos o éticos en uno u otro sentido no parecen servir de mucho. Obviamente no se trata de encontrar razones para responsabilizar a las generaciones actuales de los países colonizadores por los crímenes que han cometido. El problema es político y emerge como resultado de un conjunto de factores de los cuales el más importante es la coexistencia de la independencia política con la continuidad de la dependencia colonial. Las luchas de liberación colonial en América Latina (siglo XIX) y en África y Asia (siglo XX) tenían por objetivo luchar por la justicia histórica, devolver los territorios a sus pueblos y permitirles construir un futuro propio.


Lo cierto es que nada de esto sucedió, como quedó patente de la manera más dramática en la primera liberación colonial, la de Haití, en 1804. Las condiciones impuestas a los esclavos liberados para superar el aislamiento internacional al que se vieron sometidos fueron brutales (tan brutales como las condiciones del ajuste estructural que el FMI sigue imponiendo impunemente en el Sur global) y el resultado es bien patente en el Haití de hoy. Kwame Nkrumah, primer presidente de Ghana, denunció brillantemente la continuidad de la dependencia colonial en 1965 al acuñar el término neocolonialismo, una realidad tan vigente entonces como hoy. El pillaje de los recursos naturales que caracterizó al colonialismo continúa hoy, llevado a cabo por empresas multinacionales del Norte global con la complicidad de las élites locales que, en el caso de América Latina, son descendientes de los colonos. La reclamación de la justicia histórica no es más que una forma adicional de legitimar la lucha contra la injusticia y la desigualdad que siguen caracterizando las relaciones entre los países centrales y los países periféricos. Y cuando la respuesta se traduce en meras reclamaciones de disculpa, sean estas aceptadas o no, no pasan de rituales legitimadores de quien los exige o acepta para que todo siga igual. Es decir, el colonialismo no terminó con las independencias políticas. Terminó solo el colonialismo de ocupación territorial por una potencia extranjera. No obstante, continúa hoy bajo otras formas, algunas más brutales que las del colonialismo histórico. Tal y como la esclavitud continúa hoy bajo la forma vergonzosa del "trabajo análogo al trabajo esclavo", para usar la terminología de la ONU, el colonialismo continúa hoy no solo en forma de dependencia económica, sino también en forma de racismo, xenofobia, apartheid racial, brutalidad policial contra la juventud negra, islamofobia, "crisis de los refugiados", "guerra contra el terrorismo", asesinatos de líderes sociales en lucha por la defensa de sus territorios contra la invasión de las empresas mineras, de extracción de madera o de agricultura industrial, desastres ambientales contra poblaciones desechables, viviendo en lugares asumidos como "zonas de sacrificio", etc.


En el caso de América latina, en el que las independencias fueron conquistadas por los descendientes de los colonizadores, la continuidad del colonialismo asumió una forma específica, el colonialismo interno al que fueron sometidos los pueblos indígenas y los pueblos de matriz africana, descendientes de esclavizados. Los "modelos de desarrollo" de los últimos 150 años han ignorado sistemáticamente los intereses, las aspiraciones y las culturas de estos pueblos.


Si López Obrador insiste en cualquier variante de estos modelos no puede sorprenderse si, en lugar de disculpas, los pueblos indígenas le exigen respeto efectivo por sus culturas y territorios, así como el abandono de megaproyectos y de políticas neoextractivistas una vez rechazados por las poblaciones después de ser previamente consultadas de manera informada y de buena fe. Al reclamar disculpas al colonizador y al comprometerse su gobierno en el mismo proceso, López Obrador trae algo nuevo a la polémica sobre la justicia histórica. Asume la estatura de una sinceridad política trágica en el sentido de la tragedia griega. Se mueve en el filo de una navaja que lo puede desequilibrar hacia la caída en el propio movimiento de levantarse. Sabe, quizá mejor que nadie, que presenta hoy el máximo de conciencia social posible de un modelo de desarrollo de vocación antisocial destinado a crear rentabilidades que en gran proporción irán a los bolsillos de intereses capitalistas globales. Sabe que el capitalismo de hoy, dominado por el capital financiero, solo acepta negociar los términos del saqueo si el pillaje no se cuestiona. Sabe que, con una u otra variante, este modelo fracasó en otros países de América Latina en tiempos muy recientes (Brasil, Argentina, Ecuador, Venezuela). Tiene al norte un muro imperial, vergonzoso, demasiado sólido para derretirse con la sangre de quien intenta pasar a través de él. En él está depositada la esperanza que queda en un continente desgarrado por el imperialismo estadounidense y europeo con la complicidad de las élites locales que nunca toleraron que las clases populares, los de abajo, soñaran con el fin del colonialismo. En estas condiciones, quien es responsable de la esperanza lo es también de la frustración. La respuesta del rey de España no fue un buen presagio. Pero también es verdad que de un rey de nada no se puede esperar todo.

Traducción de Antoni Aguiló

 

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Rusia y China impulsan la Ruta de la Seda del Ártico y siembran a EU

Hace 12 años abordé la "nueva guerra gélida por los hidrocarburos del Ártico" donde se concentra 25 por ciento de las reservas del planeta (https://goo.gl/9CFJ4).

Ya desde 2017 la colaboración energética de Rusia y China dejó atrás a Estados Unidos (EU) por el control del Ártico cuando Washington cometió el grave error estratégico de no haber ratificado la Convención de la Ley Marítima de la ONU (Unclos) que lo dejó huérfano en medio de los glaciares del Ártico hoy controlados por Rusia y China que han acelerado la cooperación financiera para facilitar el transporte marítimo de la Ruta del Mar Norteño (Northern Sea Route) que deja muy atrás a EU (https://bit.ly/2YSHgpM).

La Ruta Norteña sino-rusa, en contraste a los canales de Panamá y Suez, ofrece una reducción considerable de casi 40 por ciento en la distancia de viaje entre Europa y la costa occidental de Norteamérica, noreste de Asia y Lejano Oriente.

Zhang Yao, director del Centro de Estudios de la Región Polar de la Universidad de Shanghái, comenta que desde 2013 China ha suspirado por la incrustación del Ártico a la Ruta de la Seda y luego, cuatro años más tarde, los líderes rusos y chinos propusieron la "Ruta de la Seda del Hielo (ISR, por sus siglas en inglés)" con el propósito de desarrollar el Ártico, proyecto que ha seducido a Finlandia y a Islandia, cuando el año pasado China y Rusia alcanzaron importantes progresos para su cooperación en los yacimientos gaseros del Ártico, además de la construcción de una infraestructura de rutas acuáticas (https://bit.ly/2YZlukm).

En forma simpática, China se considera un "país Ártico", como validación a su "asociación estratégica" con Rusia, lo cual le proporciona una ventaja comercial competitiva de conexión expedita con Europa, por encima de sus dos otras Rutas de la Seda, tanto la terrestre como la marítima, gracias a la suerte del "cambio climático" que deshiela las aguas glaciares del Ártico (https://bit.ly/2TA9RNe).

China es potencia polar en el Ártico porque se lo permite Rusia que controla 45 por ciento del Ártico y su mayor franja costera.

La ruta marítima del norte asesta un golpe contra EU cuando los líderes ribereños de Rusia, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia participan hoy en el quinto Foro Internacional sobre el Ártico de San Petersburgo.

El transporte de cargas de la ruta marítima del norte debería aumentar hasta 80 millones de toneladas en 2024.

En el norte no existen los riesgos de la región del Medio Oriente, ni de transporte por el Canal de Suez ni la piratería en el Golfo de Adén.

La logística de transporte del Mar del Norte, gracias al imponderable cambio climático, propina un fuerte golpe a los “puntos de estrangulamiento (choke points)” que había erigido la dupla anglosajona en el mundo: canal de Panamá, canal de Suez, Gibraltar, Bab al Mandab (en el mar Rojo), el estrecho de Ormuz y el estrecho de Malaca, sin contar el proyecto elusivo del Itsmo de Tehuantepec (México), ya no se diga el vetado canal de Nicaragua de los chinos (https://bit.ly/2WWIX3F).

Según WSJ, EU no piensa dejar solos a Rusia y a China en su dominio del Ártico a grado tal que planea restaurar una base naval en las islas Aleutianas (https://on.wsj.com/2TPCXI8), no lejos de la costa rusa polar (https://bit.ly/2uSRrwR).

Los rusos están conscientes de que el muro fronterizo trumpiano con México podría afectar su programa irrendentista en el Ártico (https://bit.ly/2Gc21FJ).

EU está perdido en el Ártico, cuando sólo dispone de dos rompehielos, uno de los cuales llegó al fin de su vida útil hace dos años, frente a la panoplia de 40 rompehielos de Rusia (https://bit.ly/2P0kgAw).

El zar Vlady Putin declaró que “a diferencia de EU, Rusia firmó y cumplió el Acuerdo de Tokio y también firmó e implementó el Acuerdo de París (https://bit.ly/2CZTS5h)”.

Según los expertos rusos, EU no podrá recurrir a un escenario bélico en el Ártico ya que Moscú cuenta con una flota única de rompehielos y el grupo naval más poderoso de la región.

La incredulidad de Trump en el cambio climático tendrá su primera derrota en el Ártico, polo del binomio Rusia-China.

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Trump contra el cuerpo militar de elite iraní

La medida contra la Guardia Revolucionaria se suma a las demás sanciones impuestas por Washington a Teherán después de salirse del acuerdo nuclear.

 

El gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, incluyó ayer al cuerpo militar de élite de Irán, los Guardianes de la Revolución Islámica, en su lista de organizaciones terroristas extranjeras. Es la primera vez Washington toma esa drástica medida contra los militares de otro país. Frente a la decisión estadounidense, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán designó, por su parte, como grupo terrorista a las tropas de Estados Unidos desplegadas en la región de Medio Oriente.


“Este paso sin precedentes, dirigido por el Departamento de Estado, reconoce la realidad de que Irán no solo es un Estado patrocinador del terrorismo, sino también que la Guardia Revolucionaria, participa, financia y promueve el terrorismo como una herramienta estatal”, dijo Trump en un comunicado. El mandatario reconoció que su decisión marca la primera vez que Estados Unidos ha declarado como grupo terrorista extranjero a una parte de otro gobierno, pero consideró que las acciones de Teherán son fundamentalmente diferentes a las de otros gobiernos. “Esta acción deja claros los riesgos de hacer negocios con la Guardia Revolucionaria–como también se la conoce– o de proporcionarle apoyo. Si usted está haciendo negocios con ellos, usted está dando fondos al terrorismo”, sentenció Trump.


El grupo Guardianes de la Revolución Islámica se formó en Irán después de la revolución de 1979 con la misión de defender el régimen clerical, en contraste con las unidades militares más tradicionales que protegen las fronteras, y acumuló un fuerte poder, incluso controla amplios sectores económicos del país.


Con esta calificación, Washington puede actuar judicialmente contra individuos o empresas que presten apoyo material a la Guardia Revolucionaria o a sus socios por violación de sanciones. En los últimos años, Estados Unidos ha impuesto sanciones a decenas de entidades e individuos afiliados a los Guardianes, pero nunca había castigado directamente a ese cuerpo militar, un paso que derivará en restricciones de viaje y posibles cargos criminales para quienes colaboren con la organización. La inclusión de los Guardianes de la Revolución en la lista de grupos terrorista está destinada a golpear el corazón de la estructura de poder del gobierno iraní.


En declaraciones a periodistas luego del anuncio de Trump, el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, advirtió a todos los bancos extranjeros sobre las consecuencias de tener lazos con la Guardia Revolucionaria. “Las empresas y los bancos de todo el mundo ahora tienen claro el deber de garantizar que las compañías con las que realizan transacciones financieras no estén vinculadas de ninguna manera con los Guardianes de la Revolución”, dijo el secretario de Estado.


La decisión es fruto de un agitado debate en el gobierno de Trump, donde algunos funcionarios en el Pentágono y la CIA advirtieron que esa medida podría llevar a represalias contra las tropas estadounidenses en Medio Oriente, según el diario The Wall Street Journal.


Otra de las posibles consecuencias que preocupa a oficiales del Ejército y a los servicios de inteligencia es que esta calificación podría traer complicaciones diplomáticas. Militares o diplomáticos estadounidenses podrían ser impedidos de contactarse con autoridades iraquíes o libanesas que interactúen con la Guardia Revolucionaria, explicó el diario español El País.

La designación de la Guardia Revolucionaria como grupo terrorista, que entrará en vigor el 16 de abril, se suma a las demás sanciones impuestas por Estados Unidos a Irán después de que Trump decidiera salirse del acuerdo nuclear.


Frente al anuncio estadounidense, Irán no tardó en responder. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní calificó a Estados Unidos como país que patrocina al terrorismo y a las fuerzas estadounidenses en la región como grupos terroristas. En un comunicado difundido por la agencia oficial IRNA, se indicó que la declaración es en respuesta al “ilegal y delirante acto” de Estados Unidos. Además, una declaración firmada por una mayoría de legisladores en apoyo del proyecto de ley dijo que cualquier acción contra la seguridad nacional de Irán y sus fuerzas armadas significaba cruzar una línea roja y que la administración estadounidense lamentaría su decisión.


La medida se produjo en la víspera de las elecciones israelíes (ver aparte), donde el aliado cercano de Trump, Benjamin Netanyahu, que gobernó el país durante más de 13 años, aspira a un quinto mandato amenazado por su rival, el general Benny Gantz, un novato en política.


“Gracias, mi querido amigo, presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por haber decidido declarar a los Guardianes de la Revolución de Irán como una organización terrorista”, dijo Netanyahu en un comunicado emitido minutos después del anuncio de la Casa Blanca. “Gracias por responder a otra importante solicitud mía, que sirve a los intereses de nuestros países y de países de la región”, expresó.


Esta medida de Trump se suma a otros gestos de apoyo a Israel y el gobierno de Netanyahu. El mes pasado reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, que Israel arrebató a Siria en 1967 y se anexó en 1981.

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Trump exhorta a un G-3 nuclear de EU con China y Rusia

Pareciera descabellado imaginar un arreglo nuclear entre las tres superpotencias EU/Rusia/China cuando Trump aprieta las tuercas contra China, en Taiwan (https://bit.ly/2UpRfng), y contra Rusia, desde el Báltico hasta Venezuela (https://bit.ly/2G3JnzV).

En el epílogo de las negociaciones entre EU y China para finiquitar la deslactosada "guerra comercial" de Trump, el presidente de EU se ha re-energizado con el final feliz del alucinógeno Rusiagate, cuyo corolario en México fue la hilarante y delirante "trama rusa" (https://bit.ly/2Ux9Qh2).

El mandarín Xi llegaría a su planeada cumbre con Trump en cuatro semanas con un triunfo regional de impacto global: su acercamiento con Europa y la incrustación de Italia a las Tres Rutas de la Seda (https://bit.ly/2YOaeag), mientras Trump se despoja de la lápida doméstica del Rusiagate que le permite suspirar por su relección y empujar su pugnaz agenda tanto contra Irán, para beneficiar a Israel, como contra los débiles del planeta: desde los mexicanos hasta los palestinos.

Son niveles diferentes cuando nada se asemeja a la confrontación nuclear donde Trump hizo una declaración inesperada, en presencia del viceprimer ministro chino Liu He, que apela a un G-3 nuclear de EU con Rusia y China: "Entre Rusia, China y nosotros, estamos dilapidando miles de millones de dólares en armas, incluyendo las nucleares, lo cual es ridículo (sic)". Agregó: “pienso que es mucho mejor si nos arreglamos y no fabricamos estas armas (…) estos tres (sic) países pienso pueden juntarse y frenar el dispendio y así gastar en cosas que son más productivas hacia una paz de largo plazo”. El viceprimer ministro Liu He festejó la propuesta de Trump como una "muy buena idea".

Llama la atención que Sputnik diera a conocer la sorprendente declaración de Trump, frente al silencio estruendoso de los multimedia de Occidente, y recalca su comentario sobre la "responsabilidad global (sic) de Washington y Pekín" cuando el acuerdo comercial de China y EU sería una "cosa (sic) tremenda para el mundo" (https://bit.ly/2KfRDRt).

Esa es justamente la cosmogonía del mandarín Xi, quien envió una carta a Trump sobre la necesidad de preservar la "estabilidad estratégica global" que rebasa el vulgar reduccionismo comercial y pone en tela de juicio el proteccionismo unilateral (https://bit.ly/2YVQMZa).

Llamó aún más la atención el título de Russia Today sobre la aprobación de China a la declaración pacifista de Trump (https://bit.ly/2VqOlMb).

La propuesta de Trump suena muy atractiva para los genuinos pacifistas y los abolicionistas de las letales armas nucleares: invertir en la paz en lugar de gastar en armas.

El grave escollo radica en los intereses del complejo militar industrial de EU, que si bien acepta a regañadientes el ascenso geoestratégico y militar de Rusia y China –que mantienen una "asociación estratégica" cuya envergadura y alcances secretos se desconocen, pero se infieren– no se ve cómo acepte un recorte del gasto militar nuclear sin que afecte sus ganancias misántropas.

¿Qué le habrá querido decir entre líneas el mandarín Xi en su carta a Trump sobre la "estabilidad estratégica global"?

¿Habrá insinuado Xi un mayor acercamiento con Rusia para defenderse de las jeremiadas bélicas de Trump?

Tres días antes a la pasmosa declaración pacifista de Trump, el mandarín Xi había exhortado públicamente a EU a colaborar con China "para ayudar a estabilizar y a reducir la incertidumbre en los asuntos globales" de las que forman parte las negociaciones para finiquitar la "guerra comercial" que propinó Trump a China: "como grandes países, nuestra relación uno con el otro pueden tener un gran impacto en la estabilidad estratégica global y todos debemos apuntalar nuestras responsabilidades especiales con el mundo".

Trump y el mandarín Xi coinciden sobre su "responsabilidad global", pero asombra mucho más que el presidente de EU exhorte a un "G-3 nuclear" con Rusia y China.

Trump acepta tácitamente la "estabilidad estratégica global" que propone el mandarín Xi, mientras Rusia toma nota, sin oponerse.

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EE.UU. impone nuevas sanciones a Venezuela para cortar "el salvavidas que mantiene a flote a Maduro"

Washington establece medidas punitivas contra 34 embarcaciones operadas por PDVSA que transportan crudo venezolano a Cuba.

Este viernes, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha establecido sanciones contra las empresas Ballito Bay Shipping y ProPer In Management —con sede en Monrovia (Liberia) y El Pireo (Grecia), respectivamente— por sus vínculos con el sector petrolero de Venezuela y el transporte de crudo de ese país a Cuba en el buque Despina Andrianna.

Con la intención de cortar los suministros de petróleo entre Caracas y La Habana, Washington también ha tomado medidas contra 34 embarcaciones en las que estima que la petrolera estatal venezolana PDVSA "tiene interés", así que desde estos momentos considera esas naves como "propiedad bloqueada".


Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de EE.UU., ha responsabilizado a Cuba de ser "una fuerza subyacente que ha nutrido el descenso de Venezuela a la crisis" y ha declarado que esas entidades y las embarcaciones que transportan crudo de Venezuela proporcionan "un salvavidas para mantener a flote el régimen ilegítimo de Maduro".


"Cuba sigue sacando provecho del régimen ilegítimo de Maduro, apoyándolo con esquemas de crudo-por-represión mientras intenta mantener a Maduro en el poder. EE.UU. se mantiene comprometido con una transición hacia la democracia en Venezuela y con responsabilizar al régimen cubano por su participación directa en la desaparición de Venezuela", ha afirmado Mnuchin.


Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció la escalada de agresiones "monroístas" de la Casa Blanca y el uso de "mentiras escandalosas" contra Cuba.
"Sesenta años de agresión imperialista no han doblegado la voluntad de los cubanos. Las nuevas medidas que hoy celebran altos funcionarios y políticos anticubanos en #EEUU no lo lograrán", tuiteó el canciller.


El director del Consejo Económico Nacional estadounidense (NEC, por sus siglas en inglés), Larry Kudlow, dijo este miércoles que en el caso de que caiga el Gobierno de Nicolás Maduro, EE.UU. planea "inyectar dólares" a Venezuela para "rescatar" la economía del país.
Sanciones y bloqueo estadounidense


Actualmente Venezuela atraviesa una dura crisis política y social, que se ha incrementado desde la autoproclamación de Guaidó como "presidente encargado" del país, ocurrida el 23 de enero.


Desde entonces, EE.UU. ha impuesto nuevas sanciones a Venezuela, que incluyen el bloqueo de fondos en bancos internacionales, como medida de presión al Gobierno venezolano.
A finales de marzo, el Gobierno de Trump sancionó al Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes) de Venezuela y sus subsidiarias y también impuso sanciones contra un banco de Rusia en relación con la actual situación en el país sudamericano.


A finales de febrero, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, denunció ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que, producto de las medidas coercitivas unilaterales aplicadas por Washington, Venezuela ha perdido más de 30.000 millones de dólares "desde agosto de 2017".


El analista internacional Francisco Coloane sostiene que Washington asesta un doble golpe con las sanciones contra La Habana y Caracas para debilitar esta alianza latinoamericana. "Creo que EE.UU. cruzó el límite, cruzó la línea roja en cuanto a la agresión, no solamente a Venezuela y a Cuba en este caso, sino una agresión a América Latina y a la independencia de la gente", comentó Coloane a RT.

Publicado: 5 abr 2019 20:04 GMT | Última actualización: 6 abr 2019 02:55 GMT

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De qué se trata realmente la gran marcha del retorno

A un año de la Marcha del Retorno en la Franja de Gaza.

Los objetivos de las protestas de la Gran Marcha del Retorno, que comenzaron en Gaza el 30 de marzo del año pasado, son poner un fin al sofocante cerco israelí e implementar el derecho al retorno de los refugiados palestinos que hace 70 años fueron expulsados de sus hogares y pueblos en la Palestina histórica.


Pero estas protestas encierran mucho más que algunas pocas demandas, especialmente si se tiene en cuenta el alto costo humano asociado con ellas.


De acuerdo al Ministerio de Salud de Gaza, más de 250 personas han sido asesinadas y 6.500 heridas, incluyendo niños, doctores y periodistas.


Más allá de la desproporcionada cobertura mediática sobre “cometas incendiarias” y jóvenes cortando de forma simbólica las alambradas que los han cercado por largos años, la marcha ha sido mayoritariamente no violenta. A pesar de ello, Israel ha asesinado y lisiado manifestantes con impunidad.


Una comisión de investigación de derechos humanos de la Onu descubrió el mes pasado que Israel podría haber cometido crímenes de guerra contra los manifestantes, resultando en la muerte de 189 palestinos en el período que va del 30 de marzo al 31 de diciembre de 2018.


La investigación encontró “motivos razonables para creer que francotiradores israelíes dispararon contra niños, médicos y periodistas, aun cuando eran claramente identificables como tales”, según reportó la Bbc.


Muchos medios de comunicación, sin embargo, todavía no entienden lo que realmente significa para los palestinos la Gran Marcha del Retorno.


Un informe del Washington Post intentó ofrecer una respuesta. El artículo, cínicamente titulado “Gazans have paid in blood for a year of protests. Now many wonder what it was for” (“Los gazatíes han pagado con sangre por un año de protestas. Ahora muchos se preguntan para qué”), cita selectivamente a heridos palestinos que, al parecer, sienten que sus sacrificios fueron en vano.


Aparte de brindar una plataforma a las tropas israelíes para culpar a Hamas por la marcha, de un año de duración, el largo informe termina con estas dos citas:


La Marcha del Retorno “no consiguió nada”, de acuerdo a uno de los palestinos lesionados.


“Lo único que puedo sacar en limpio es que hizo que alguna gente prestara atención”, dijo otro.


Si el Washington Post prestara atención, se habría dado cuenta de que el clima entre los palestinos no es de cinismo ni desesperanza.


El Post debería preguntarse: si la marcha “no consiguió nada”, ¿por qué todavía protestan los gazatíes? ¿por qué no ha sido puesta en cuestión la naturaleza popular e inclusiva de la marcha?


“El derecho al retorno es más que una posición política”, dijo Sabreen al-Najjar, la madre de la joven médica palestina Razan al-Najjar, quien, el 1 de junio de 2018, fue asesinada por un disparo del ejército israelí mientras intentaba ayudar a manifestantes palestinos heridos. Es “más que un principio: envuelta en él, y reflejada en la literatura y el arte y la música, está la esencia de lo que significa ser palestino. Está en nuestra sangre”.


En efecto, ¿qué es la Gran Marcha del Retorno sino un pueblo tratando de recuperar su papel, ser reconocido y escuchado en la lucha por la liberación de Palestina?
Lo que está ausente de la discusión sobre Gaza es la psicología colectiva detrás de este tipo de movilización y el por qué es esencial para cientos de miles de personas sitiadas redescubrir su poder y entender su verdadera posición, no como víctimas sin esperanza, sino como agentes de cambio en su sociedad.
La lectura superficial o la tergiversación de la Marcha del Retorno hablan mucho sobre la subestimación general del rol del pueblo palestino en su lucha por libertad, justicia y liberación nacional, que ya lleva un siglo.


La historia de Palestina es la historia del pueblo palestino, porque ellos son las víctimas de la opresión y el principal canal de resistencia, comenzado por la Nakba –la creación de Israel sobre las ruinas de pueblos y aldeas palestinas en 1948–. Si los palestinos no hubieran resistido, su historia habría concluido en ese entonces, y también ellos habrían desaparecido.
Quienes increpan a la resistencia palestina, o quienes, como el Post, no logran entender el valor subyacente detrás de un movimiento popular y sus sacrificios tienen poco entendimiento sobre las ramificaciones psicológicas de la resistencia –el sentido de empoderamiento colectivo y esperanza que se extiende entre la gente–. En su introducción a Los condenados de la tierra, de Frantz Fanon, Jean Paul Sartre describe la resistencia, como fue apasionadamente defendida por Fanon, como un proceso a través del cual “un hombre se re-crea a sí mismo”.
Durante 70 años, los palestinos se han embarcado en un viaje de re-creación de su ser. Han resistido, y su resistencia, en todas sus formas, ha moldeado un sentido de unidad colectiva, a pesar de las numerosas divisiones que han sido levantadas entre la gente.


La Marcha del Retorno es la última manifestación de la continua resistencia palestina.


Es obvio que las interpretaciones elitistas sobre Palestina han fallado –los Acuerdos de Oslo se han revelado como un vano ejercicio de clichés vacíos, destinado a mantener el dominio político estadounidense en Palestina, así como en el resto de Oriente Medio.


Pero la firma de esos acuerdos en 1993 rompió la relativa cohesión del discurso palestino, debilitando y dividiendo así al pueblo palestino.


En la narrativa sionista israelí, los palestinos son descritos como lunáticos a la deriva, como un inconveniente que dificulta el camino del progreso –una descripción que regularmente define la relación entre todo poder colonial occidental y los nativos colonizados que se resisten.


Dentro de algunos círculos políticos y académicos israelíes, los palestinos sólo “existen” para ser “depurados”, para hacer lugar para un pueblo diferente, más merecedor. Desde la perspectiva sionista, la “existencia” de los nativos es meramente temporal. “Debemos expulsar a los árabes y tomar su lugar”, escribió el padre fundador de Israel, David Ben Gurión.
La asignación al pueblo palestino de los roles de dislocado, desheredado y nómade, sin considerar las implicaciones éticas y políticas de esa percepción, ha presentado erróneamente a los palestinos como un colectivo dócil y sumiso.


Por ello, es imperativo que desarrollemos un entendimiento claro de los significados detrás de la Gran Marcha del Retorno. Cientos de miles de palestinos en Gaza no arriesgaron sus vidas durante el último año simplemente porque requieren provisiones médicas y alimenticias urgentes.


Los palestinos lo hicieron porque entienden la centralidad de su lucha. Sus protestas son una declaración colectiva, un grito de justicia, un último reclamo para recuperar su narrativa como pueblo –todavía resistente, todavía poderoso y todavía esperanzado después de 70 años de Nakba, 50 años de ocupación militar y 12 años de sitio implacable.
* Periodista, escritor, editor de Palestine Chronicle y doctor en estudios palestinos por la Universidad de Exeter. El título original de esta columna es “‘The Essence of Being Palestinian’: What the Great March of Return is Really About”. Traducción y título de Brecha.

Por Ramzy Baroud
5 abril, 2019

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