De Varsovia a Múnich, Mike Pence busca la guerra con Irán para satisfacer a Israel

La Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM) solía ser una de las principales plataformas político/militares del planeta y hoy, en su versión 55, reconoce haber perdido el rumbo: “El gran rompecabezas: ¿Quién recogerá las piezas (bit.ly/2TSALAD)?”.

Los infatuados concurrentes a la CSM nunca tomaron en serio sus exequias prematuras cuando Vlady Putin en 2007 colocó las líneas rojas para frenar el irredentismo de la OTAN hasta la "periferia inmediata" del Kremlin, además de que (d)enunció la inviabilidad del globalismo unipolar (bit.ly/2BAhUTt).

La directriz de la CSM-55 es pesimista y nostálgica sobre el desvanecimiento del viejo "orden liberal internacional" con cambios fundamentales en la correlación global de fuerzas que atestiguan "series de pequeñas y grandes crisis" cuando "una nueva era de competencia de las grandes potencias se despliega entre Estados Unidos, China y Rusia, acompañada por un cierto vacío de liderazgo" en "Occidente (Whatever that means)".

El embajador alemán Wolfgang Ischinger, presidente de la CSM, busca rescatar el orden unipolar/liberal perdido con "actores" de la "segunda línea": poderes medianos para preservar el orden liberal (sic) internacional.

El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, diagnostica sin tapujos que ese orden mundial globalista/liberal "no existe más", mientras el anterior ministro de Relaciones Exteriores ruso Igor Ivanov ha advertido de una "tormenta perfecta": el "efecto acumulativo de varias crisis que suceden simultáneamente y que pueden destruir el viejo sistema internacional antes de haber comenzado a construir uno nuevo".

Las cinco estrategias recientes de Trump convergen para estigmatizar a Rusia y a China como principales competidores de Estados Unidos: 1-La revisión de la postura nuclear (bit.ly/2BtlU8u); 2-La “estrategia de defensa nacional (bit.ly/2Dd93JR); 3-La suspensión unilateral de Trump del INF (bit.ly/2TBrYmi); 4-La “revisión de defensa misilística (bit.ly/2BxIlZZ), y 5-La “estrategia de inteligencia artificial del Pentágono (bit.ly/2BIeeiJ)”.

CSM cita en forma propagandística a International Crisis Group, carente de credibilidad, que recibe en forma flagrante "donativos" de George Soros (US$200,000) y de su hijo Alexander (US$500,000), y que monta deliberadamente "10 conflictos a seguir en 2019", destinados a incrementar sus bélicas ganancias bursátiles (bit.ly/2BCYk9a).

El vicepresidente Mike Pence, un "evangelista sionista", anda creando condiciones de guerra contra Irán desde Varsovia hasta Múnich, a 810 kilómetros de distancia.

Un día antes de la CSM, en la grotesca Cumbre de Polonia –que no tiene nada que ver en el contencioso del Medio Oriente–, Pence instó a una gran alianza de Israel y ciertos países medio-orientales con el fin de impedir un "holocausto(sic)" de los persas contra los israelíes: diatriba diseñada para neófitos/desinformados/oligofrénicos.

La Cumbre de pacotilla de Varsovia no tiene nada que hacer frente a la convocada por el zar Vlady Putin en Sochi a la que acudieron Irán y Turquía, las dos máximas potencias regionales del norte del Gran Medio Oriente para agilizar la solución del contencioso sirio (bit.ly/2BETubP).

A Pence lo mandaron a la hoguera y su discurso en la CSM indispuso a los países europeos (Gran Bretaña/Francia/Alemania) a los cuales conminó a renegar del acuerdo europeo sobre el contencioso iraní (nyti.ms/2X9UzS7 ).

De Varsovia a Múnich, Pence busca crear una gran coalición contra Irán para satisfacer la pugnacidad de su aliado Netanyahu, hoy atribulado por juicios criminales y por el electorado que lo puede defenestrar.

Pence amenazó en Múnich que las relaciones de la Unión Europea con Irán, que han encontrado una salida creativa a las sanciones unilaterales de Estados Unidos, "crearían todavía una mayor distancia entre Europa y EU".

Si el desorden es tripolar entre EU/China/Rusia, a fortiori el nuevo orden global será necesariamente tripolar entre las superpotencias del planeta.

http://alfredojalife.com

@AlfredoJalifeR_

https://www.facebook.com/AlfredoJalife

http://vk.com/id254048037

Publicado enInternacional
Sábado, 16 Febrero 2019 06:18

Los gobiernos populares que ojalá vengan

Los gobiernos populares que ojalá vengan

Pasando por medio de los infiernos que viene causando esta guerra de bandas necesitamos construir visiones que devengan en opciones estratégicas de acuerdo a un escenario de confrontación perfectamente previsible para los próximos tiempos. . 

La estrategia norteamericana seguida por los europeos de ahogar de recursos al Estado y por su parte un gobierno que sigue ofrecido a lógica a mafiosas que podría repetirse a su manera en un gobierno tomado por los chivos de la oposición, obliga a las clases subalternas a salirse a como del lugar de este juego cargado a menos que la historia diga lo contrario, de un potencial altísimo de sangre y una guerra que llamaríamos mercenaria, protagonizada por grupúsculos armados desde fuera.


La bondad que expresan masas humanas que están de lado y lado se diluye en esta historia para convertirse en una historia esencialmente confrontativa y no de clases en sus distintas visiones sino de bandas de interés. Salirse de este juego supone un poder alternativo que tome el terreno de la vida, que haga de la política una respuesta práctica del pensamiento colectivo totalmente a distancia del Estado y los partidos que sostienen su legitimidad. Estado , partidos, juego de gestión política, que ya a estas alturas opera superando ideologías o destruyéndolas, convirtiéndolas en parte de su mismo sistema maquinico y tecnocratico de la política . Es un maquinismo político que a estas altura del capitalismo global no es otra cosa que un constructo mediatico sistemático y manipulado por lo cual cada quien va tejiendo su hegemonía, crea sus personajes y ofrecen su demagogia tratando de hacer de las crisis políticas económicas el alimento de su reproducción. Por supuesto siempre cercanos a las corporaciones mundiales y oligarquías nacionales que en definitiva no son más que la realidad misma del decadente capitalismo , son su sol y su sombra.
Nadie que aspire a los mandos centrales militares y estatales puede evitar su invasión y su sueño de un mundo esclavizado a ellas sea cual sea su procedencia Nacional. Estas corporaciones se desechan por un mundo artificial desde el trabajo hasta el alimento que sería creación de su misma tecnología subsumida a lo que desde el club de Roma (hijo del imperio sacroromano) hasta todas las fasonerías y clubes imperiales están inventando. Es un mundo fuera de la tierra, fuera de todo amor a esa diosa paleolítica que creó las condiciones orgánicas, urbanas, tecnológicas, de la civilización humana, antes de ser sociedades de explotación y guerras entre fuerzas y reinos sustentados en la esclavitud y el servilismo hasta llegar a nuestra moderna condición de esclavitud que es trabajo asalariado, la acumulación bárbara en pocas manos, es decir el capitalismo.


Por estos recintos del mundo, que se han emborrachado de esta lógica perversa despojado de esta nación no menos de 500 mil millones de dólares y la dolencia, hambruna, carencia total de medicamentos que esto contrae, las renuncias deseadas por millones de los personajes de mando de Estado al menos que se quiebre en su contra la base estructural de las ffaa no vendrá rápido. Mucho más veloz serán los cuadros de hambre y confrontación mercenaria, desechando las intervenciones extranjeras que no son otra cosa que parte de la película que está planteada. La intervención en si es parte de la película estratégica imperial que sirve como amenaza, como bloqueo armado hasta tanto no se cree el cuadro político completamente favorable a sus intereses. Algo que ya han logrado en la casi totalidad de Suramérica pero la guerra de bandas y la introducción de buena parte de las comandancias de las ffaa en la lógica mafiosa no lo ha hecho tan fácil, más allá de las imbecilidades y guerras internas de una oposición sin propósito otro que no sea sustituir este bandidaje por otro comandado por ellos


Es por ello mismo que se hace tan necesario el diseño estratégico alternativo al infiernillo creado. ¿De qué se trata? Reafirmar un punto sobre el cual pondríamos lo que sobre ello se fraguó como corriente histórica que fue el alma de lo que luchó por ser una revolución. Estamos hablando de la República autogobernante producida políticamente sobre algo que tomó el nombre de proceso popular constituyente. Todas las estructuras de poder y producción territoriales y locales, chupadas y destrozadas hoy por el mando de Estado, incluidos poderes como alcaldías, tienen que ser tomados por el poder común antes de que sea demasiado tarde y las nuevas mafias y el intervencionismo imperial y sus acompañantes se terminen de tragar esta República.


El tiempo es corto, la lucha de bandas y ojalá la huida de estos tránsfugas hoy bajo el mando de Estado los tenemos enfrente sea igualmente corta, pero lo que vendrá a continuación en nada se parece a los sueños de emancipación por los cuales luchamos. El camino es rápido pero la actividad decidida una necesidad que va a la dimensión de un presente casi horroroso. Tenemos que hacernos dueños de los territorios que nos dieron República y del aparataje de servicios por los cuales vivimos como comunidades urbanas. La revolución autogobernante tiene que ser un hecho antes de ser invadidos no por ejércitos sino por modalidades propias de lo sucedido en el medio Oriente.


El poder común y popular convertido en una verdadera síntesis de lo que llamamos gobierno popular tiene que nacer ya...no hay pueblo vencido.

Por: Roland Denis | Sábado, 16/02/2019 03:05 AM

Publicado enInternacional
Cumbre sobre Siria: Putin, Rohaní y Erdogan reunidos en Sochi

Los presidentes de Rusia, Turquía e Irán, Vladímir Putin, Recep Tayyip Erdogan y Hasan Rohaní, respectivamente, iniciaron una cumbre trilateral sobre Siria con el deseo de dar un impulso a la resolución del conflicto en el país.


Al comienzo de la cita en el balneario ruso de Sochi, a orillas del mar Negro, la cuarta reunión al más alto nivel de los Estados garantes del alto el fuego decretado en diciembre de 2016 en Siria conocido como proceso de Astaná, Putin consideró que “prácticamente en todo el país se cumple el cese de hostilidades y que el nivel de la violencia disminuye constantemente”.


No obstante, dijo, es necesario acordar “cómo garantizar la rebaja de la tensión en Idlib”, la única región importante aún en manos de las milicias rebeldes.


Esta provincia, indicó Putin, mantiene el cese de hostilidades, pero “esto no significa que tengamos que resignarnos a la presencia de grupos terroristas”.


Por ello, propuso “examinar pasos prácticos concretos” que Rusia, Turquía e Irán puedan dar conjuntamente “para destruir totalmente el foco terrorista” en Idlib.


Rusia y Turquía habían acordado en septiembre pasado, sin éxito hasta ahora, el establecimiento de una zona de seguridad y la creación en torno a ella de un área desmilitarizada.


El anfitrión de la cumbre también mencionó el reciente anuncio de la retirada de los soldados estadounidenses del noreste de Siria, al afirmar que los problemas de seguridad en esa zona “deben ser resueltos únicamente sobre la base del respeto estricto a la soberanía y la integridad territorial del país árabe”.


Moscú ha abogado en su lugar ante Erdogan por el diálogo entre Damasco y los kurdosirios para que el régimen del presidente de Siria, Bachar al Asad, tome el control del territorio una vez que Estados Unidos lo abandone.


Turquía está negociando con Estados Unidos crear y controlar una franja de seguridad de 32 kilómetros de ancho a lo largo de la frontera turco-siria, expulsando de ella a las milicias kurdosirias YPG, aliadas de EE.UU. en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).


Ankara considera terrorista a las YPG por sus vínculos con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), la guerrilla kurda de Turquía, y quiere acabar con la administración autónoma que las milicias kurdas han establecido en el norte de Siria.


El mandatario iraní manifestó, por su parte, que quedan pocos territorios controlados por los terroristas en Siria, pero que hay que establecer la paz en Idlib y el noreste del país.


“La presencia de fuerzas extranjeras, incluidas la estadounidenses, sin la autorización del Gobierno de Siria debe concluir cuanto antes”, sostuvo.


Rohaní señaló que entiende las preocupaciones de Turquía, pero subrayó que estas inquietudes pueden ser resueltas a través de la cooperación de Ankara con Damasco.


“Desde luego, hay que tomar en consideración la preocupación del Gobierno de Turquía. Entendemos esa preocupación, pero, sin embargo, consideramos que la cooperación con el Gobierno legítimo de Siria y el emplazamiento de fuerzas sirias en la frontera internacional es el mejor camino para eliminar esa preocupación”, recalcó.


A juicio del líder iraní, esta tarea “debe cumplirse conservando los derechos de todos los ciudadanos que viven en Siria, y también de los kurdos, que llevan viviendo desde hace muchos años en este territorio y son parte inalienable del pueblo sirio”.


Mientras, Erdogan expresó su deseo de que la cumbre de Sochi permita a las partes encontrar puntos de consenso para seguir acabando con las fuerzas destructivas en Siria.


“Durante ocho años, los sirios han intentado sobrevivir bajo las bombas. Esperan buenas noticias de nosotros acerca de una solución permanente”, según el presidente turco.

 

14 febrero 2019 | 10 |
(Tomado de El Diario)

Publicado enInternacional
Cuba. Declaración del Gobierno Revolucionario: Urge detener la aventura militar imperialista contra Venezuela

El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba denuncia la escalada de presiones y acciones del Gobierno de los Estados Unidos para preparar una aventura militar disfrazada de “intervención humanitaria” en la República Bolivariana de Venezuela y llama a la comunidad internacional a movilizarse para impedir que se consume.

Entre el 6 y el 10 de febrero de 2019, se han realizado vuelos de aviones de transporte militar hacia el Aeropuerto Rafael Miranda de Puerto Rico, la Base Aérea de San Isidro, en República Dominicana y hacia otras islas del Caribe estratégicamente ubicadas, seguramente sin conocimiento de los gobiernos de esas naciones, que se originaron en instalaciones militares estadounidenses desde las cuales operan unidades de Fuerzas de Operaciones Especiales y de la Infantería de Marina que se utilizan para acciones encubiertas, incluso contra líderes de otros países.


Medios políticos y de prensa, incluso norteamericanos, han revelado que figuras extremistas de ese gobierno, con una larga trayectoria de acciones y calumnias dirigidas a provocar o alentar guerras, como el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, el Director del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Mauricio Claver-Carone, con la participación del Senador de la Florida, Marco Rubio, diseñaron, gestionaron el financiamiento y organizaron directa y detalladamente, desde Washington, el intento de golpe de estado en Venezuela mediante la ilegal autoproclamación de un presidente.


Son ellos mismos los que, personalmente o a través del Departamento de Estado, vienen realizando presiones brutales contra numerosos gobiernos para forzar su apoyo al llamado arbitrario a nuevas elecciones presidenciales venezolanas, mientras promueven el reconocimiento al usurpador que apenas cuenta con 97 mil votos como parlamentario, frente a los más de 6 millones de venezolanos que el pasado mes de mayo eligieron al Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros.


Tras la resistencia al golpe ofrecida por el pueblo bolivariano y chavista, demostrada en las masivas manifestaciones de apoyo al Presidente Maduro y en la lealtad de las Fuerzas Armada Nacional Bolivariana, el Gobierno de los Estados Unidos ha intensificado su campaña política y mediática internacional y recrudece las medidas económicas coercitivas unilaterales contra Venezuela, entre las que puede citarse el bloqueo en bancos de terceros países de miles de millones de dólares pertenecientes a Venezuela y el robo de los ingresos de las ventas de petróleo de esa hermana nación, lo que está provocando graves daños humanitarios y duras privaciones a su pueblo.


Junto a este cruel e injustificable despojo, EE.UU. pretende fabricar un pretexto humanitario para iniciar una agresión militar contra Venezuela y se ha propuesto introducir en el territorio de esa nación soberana, mediante la intimidación, la presión y la fuerza, una supuesta ayuda humanitaria, que es mil veces inferior a los daños económicos que provoca la política de cerco, impuesta desde Washington.


El usurpador y autoproclamado “presidente” declaró desvergonzadamente su disposición a reclamar una intervención militar de Estados Unidos con el pretexto de recibir dicha “ayuda humanitaria”, y ha calificado el rechazo soberano y digno a esa maniobra como “un crimen de lesa humanidad”.


Altos funcionarios estadounidenses recuerdan cada día, con arrogancia y desfachatez que, en relación con Venezuela, “todas las opciones están sobre la mesa, incluida la militar”.


En el proceso de fabricación de pretextos, el gobierno de Estados Unidos ha acudido al engaño y la calumnia al presentar un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que, cínica e hipócritamente, expresa una grave preocupación por “la situación humanitaria y de derechos humanos…, los intentos recientes de bloquear la prestación de ayuda humanitaria, la existencia de millones de migrantes y refugiados…, el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes pacíficos, la situación de ruptura de la paz y la seguridad regionales” en Venezuela e insta “a adoptar las medidas necesarias”.


Es evidente que Estados Unidos prepara el terreno para establecer por la fuerza “un corredor humanitario” bajo “protección internacional”, invocar la “obligación de proteger” a los civiles y aplicar “”todas las medidas necesarias”.


Es indispensable recordar que conductas similares y pretextos parecidos fueron adoptadas por Estados Unidos en el preludio de las guerras que lanzó contra Yugoslavia, Iraq y Libia, al precio de inmensas pérdidas de vidas humanas y de enormes sufrimientos.


El gobierno estadounidense intenta eliminar el obstáculo mayor que representa la Revolución Bolivariana y Chavista al ejercicio de la dominación imperialista sobre “Nuestra América” y al despojo al pueblo de Venezuela de la primera reserva certificada de petróleo del planeta y de otros cuantiosos y estratégicos recursos naturales.


No puede olvidarse la triste y dolorosa historia de intervenciones militares de los Estados Unidos, en más de una ocasión en México, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Cuba, Honduras y más recientemente en Granada y Panamá.


Como alertó el 14 de julio de 2017 el General de Ejército Raúl Castro Ruz: “la agresión y la violencia golpista contra Venezuela dañan a toda “Nuestra América” y solo benefician los intereses de quienes se empeñan en dividirnos para ejercer su dominación sobre nuestros pueblos, sin que les importe generar conflictos de consecuencias incalculables en esta región, como los que estamos presenciando en diferentes lugares del mundo”.


La Historia juzgará severamente una nueva intervención militar imperialista en la región y la complicidad de quienes irresponsablemente lo acompañen.


Se decide hoy en Venezuela la soberanía y la dignidad de América Latina y el Caribe y de los pueblos del Sur. Se decide también la supervivencia de las normas del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Se define si la legitimidad de un gobierno emana de la voluntad expresa y soberana de su pueblo o del reconocimiento de potencias extranjeras.


El Gobierno Revolucionario llama a la movilización internacional en defensa de la paz en Venezuela y en la región, basada en los principios de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz adoptada con la firma de los Jefes de Estado y Gobierno de la CELAC en 2014.


Expresa su bienvenida y apoyo al Mecanismo de Montevideo, iniciativa de México, Uruguay, la Mancomunidad del Caribe (CARICOM) y Bolivia,que busca preservar la paz en Venezuela basado, como dice su reciente Declaración, en los principios de no intervención en los asuntos internos, la igualdad jurídica de los Estados y la solución pacífica de controversias.


Saluda la favorable acogida a dicha iniciativa por parte del Presidente Maduro Moros y la comunidad internacional y expresa preocupación ante el rechazo categórico del Gobierno estadounidense a las iniciativas de diálogo promovidas por varios países, incluida esta.


El Gobierno Revolucionario reitera su firme e invariable solidaridad con el Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros, la Revolución bolivariana y chavista y la unión cívico-militar de su pueblo y hace un llamado a todos los pueblos y gobiernos del mundo a defender la Paz y a oponerse unidos, por encima de diferencias políticas o ideológicas, para detener una nueva intervención militar imperialista en la América Latina y el Caribe que dañará la independencia, la soberanía y los intereses de los pueblos del Río Bravo a la Patagonia.


La Habana, 13 de febrero de 2019

Publicado enCrisis Venezuela
Miércoles, 13 Febrero 2019 06:11

“Guerra civil soft” en EU

La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, en una reunión de la Comisión Federal de Seguridad Escolar.Foto Ap

Hace ya casi un año, Glenn Harlan Reynolds, de US Today, inquirió si EU se encamina a una guerra civil y contestó que las experiencias de Sarah Huckabee Sanders, jefa de Prensa de Trump, y Kirstjen Nielsen, secretaria de Seguridad Nacional, “sugieren que una guerra civil soft ha empezado”.

Sarah Huckabee Sanders fue expulsada del restaurante Red Hen en Lexington (Virginia) debido a que el dueño y sus empleados desaprueban su política, mientras que Kirstjen Nielsen fue acosada en otro restaurante por una furiosa turba anti-Trump.
Otro grupo de dos docenas de contestatarios encabezados por CREDO Action se manifestó afuera del hogar de Kirstjen Nielsen en Virginia (https://fxn.ws/2TJBF2f).


Glenn Harlan Reynolds narra que el autor Tom Ricks preguntó también si “EU se dirigía a una guerra civil soft” (http://bit.ly/2TL0g6H), y cita al politólogo Thomas Schaller: ignoro si el país saldrá ileso.


Glenn Harlan Reynolds alega que el desprecio (sic) político es el problema de la fractura de la sociedad.


Tom Ricks aduce que todavía EU no se parece a Kansas de 1856, pero se dirige hacia allá, debido a la probabilidad de una segunda Guerra Civil en EU en los próximos 10 a 15 años (http://bit.ly/2TKxGlY), y define laxamente la Guerra Civil: una violencia política extensa con esfuerzos (sic) paralelos, aunque no necesariamente conectados, para rechazar la presente autoridad política en algunos ámbitos legales o espacios físicos. Así las cosas, EU estaría ya en una guerra civil que no se atreve a pronunciar su nombre.


El politólogo Thomas Schaller comentó a Francis Wilkinson, del portal Bloomberg (https://bloom.bg/2BwxeRj), cuyo dueño pertenece al Partido Demócrata, que Trump tiene un amplio y comprometido aparato de propaganda para ayudarle con una enorme influencia con los votantes conservadores, muchos de los cuales sienten ya que libran una guerra racial y religiosa con sus espaldas adosadas a un muro demográfico.


Francis Wilkinson fustiga que las pasadas presidencias de dos republicanos fueron producto del Colegio Electoral, un apéndice disfuncional de la política de EU que apabulla al voto popular, y exhorta a que los demócratas –que controlan Hollywood y Harvard– renuncien a Alabama y Mississippi, a Kansas y Nebraska.


Hoy, casi un año más tarde a las advertencias de “guerra civil soft”, la situación ha empeorado y con la mayoría en la Cámara de Representantes del Partido Demócrata y su notable número de mujeres –que se vistieron de blanco durante el discurso sobre el Estado de la Unión de Trump en el Congreso para recordar las demandas de las suffragettes en favor de la legalización del voto femenino hace un siglo–, ha fracturado aún más al país con una nueva dicotomía ideológica.


Trump exhibió sus dos ases para su etérea relección (http://bit.ly/2TJFBQx): su cruzada contra la inmigración y su diatriba contra el socialismo, que en EU solía ser un tabú, como sinónimo de comunismo, y que es inducido por el senador Bernie Sanders y la representante millennial Alexandria Ocasio-Cortez.


La millennial Alexandria Ocasio-Cortez (https://bit.ly/2BwIVHE) lanzó un programa del Nuevo Pacto Social Verde, con el fin de reducir las emisiones de gases invernadero y crear empleos, salpicado de trenes de alta velocidad y seguros médicos para todos.
Paul Krugman, Nobel de Economía, arguye que “algunos políticos progresistas de EU ahora se describen como socialistas, y un número significativo (sic) de votantes, incluyendo una mayoría (sic) de votantes menores de 30 años (nota: los millennials) dicen aprobar el socialismo (http://bit.ly/2TK7p7f)”.


Paul Krugman enfatiza que ni los políticos ni los votantes reclaman la captura de los medios de producción y que sólo buscan atemperar los excesos del mercado, lo cual es tildado de socialismo por la retórica conservadora, pero que el resto del mundo denomina socialdemocracia (https://nyti.ms/2TEWT17).


A mi juicio, más que la retórica incandescente e indecente contra la inmigración y el socialismo, el mayor riesgo que enfrentará Trump radicará en la recesión que se cierne para 2020 y que agudizaría las fuerzas centrífugas y, quizá irreconciliables, en EU.


AlfredoJalife.com
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife
Vk: id254048037

 

Publicado enInternacional
Miércoles, 13 Febrero 2019 07:30

Antecedentes y ecos de un atentado

Andrés Pinto, Perfil (Cortesía del autor)

¿Quién romperá la Mesa instalada en La Habana para adelantar los diálogos entre Gobierno y el Eln? Este era el interrogante que una y otra vez circulaba en Ong’s dedicadas al tema de los Derechos Humanos, instituciones dedicadas al seguimiento del conflicto armado en Colombia, partidos políticos y movimientos sociales. Entre el cuerpo diplomático también.


El interrogante no era gratuito. Tras su traslado de Quito a la capital cubana, siete meses después, la Mesa no tomaba forma; por un cambio en las reglas de juego de parte del gobierno Duque, los diálogos estaban congelados (1). La tensión producto de esta realidad no era poca y para la organización insurgente el panorama era claro: el Gobierno de Iván Duque estaba jugando a “tensar la pita del tiempo”, para así tornar en inane la Mesa misma, con lo cual ganaba en todos los niveles: por un lado, desesperando a la contraparte; por la otra, buscando la oportunidad para torcerles el cuello a los insurgentes, producto de un golpe estratégico: tal vez dar de baja al más insigne de sus dirigentes: Nicolás Rodríguez –Gabino. ¿Responderá a ello la decisión de los suyos de sacarlo del campo de combate y trasladarlo como negociador a Cuba?


Respuestas para algunos de estos interrogantes sobre el significado y el alcance de estas maniobras y dilaciones pueden extraerse al leer con retrospectiva la entrevista vía internet que realizamos con Antonio García y publicada en nuestra edición de diciembre pasado (2), en la cual el segundo al mando militar de esta guerrilla, al preguntársele por el enfriamiento de la Mesa provocado por el Gobierno y su pretensión de descargar en la contraparte el costo político de romperla, no dudó en asegurar que “el Eln ha seguido sentado en ella y no ha dicho que vaya a romperla […]. Es evidente que la delegación de Duque no asiste a las conversaciones […]. Como presidente, Duque renuncia a continuar una responsabilidad de Estado y honrar los acuerdos del gobierno anterior. Mal precedente. ¿Quién se atreverá a firmar acuerdos con futuros gobiernos?”. Para más adelante ampliar: “Si quieren usar el tiempo como presión, pueden seguir haciéndolo. En eso perdemos todos (3) […]. Nuestra delegación tiene la orientación de mantenerse en la Mesa”.


Lo dicho por Antonio García a lo largo de la entrevista resultó premonitorio del atentado del pasado 17 de enero contra la Escuela de Cadetes General Santander, pues el uso del tiempo por parte del Gobierno logró su propósito: el Eln, fruto del resultado real desprendido de su acción, fue quien rompió la Mesa. El efectivo congelamiento de ésta dejaba claro que las dos partes buscarían la manera de reorientar o de darle vigencia a la misma, y, por tanto, el asunto fundamental era la correlación de fuerzas, es decir, un hecho militar que ‘ablandara’ a la contraparte. Pero en esa búsqueda, en tanto una organización guerrillera que no concentra tropas, al menos no por períodos largos de tiempo, quedaba con un escenario reducido para evidenciar sus capacidades operativas. Ante esta realidad, le preguntamos a Antonio García; “¿Qué sigue, entonces?”. Y respondió: “Si tenemos o no capacidad militar para que el actual gobierno respete lo acordado […], por ahora no ha sido discutido como un mecanismo para la implementación, pues lo que usted señala suena a eso: que para negociar algo con el Estado hay que tener capacidad militar para hacerlo cumplir […]”.


La respuesta brindada nos llevó a insistir más adelante con el tema: “¿Cómo se plantean ustedes torcerle el cuello a la correlación de fuerzas existente entre las partes en conflicto?”. Y su respuesta giró sobre lo mismo: “Tanto el gobierno como nosotros tenemos nuestras estrategias, unas son públicas y otras secretas. De las públicas estamos hablando, de las otras nos reservamos. Vamos a persistir porque consideramos justo que se respete un acuerdo. Si se violan los acuerdos ahora, apenas empezando, ¿qué será después? Estamos en una negociación. Lo que usted plantea es hacer la guerra en la mesa. Nosotros nos apartamos de ese criterio, pues en una negociación, si es con voluntad, no deben ponerse alrededor de la mesa los batallones, las brigadas o las divisiones, porque en ese mismo instante se convertiría en un campo de batalla, y de lo que se trata es de superarla”.


Entonces, ¿qué llevó a esta organización guerrillera a cambiar de criterio y optar por el escalamiento militar? Y en una aparte de la entrevista encontramos una razón, la misma que usaron como argumento en el comunicado (4) expedido para reconocer la autoría de la acción sobre la Escuela de Cadetes: “La intensidad de la confrontación militar dicen que ha bajado. Para nosotros no, pues hay una ofensiva del Gobierno, y cuando logra golpearnos le dan un gran despliegue. Pero no acontece lo mismo cuando reciben nuestros golpes […]”.


Sea este el motivo real o sea otro, lo cierto es que ahora el país tiene ante sí la evidencia de que la fase de negociación abierta por el expresidente Belisario Betancur en 1984 proseguirá abierta y sin cierre a la vista; serán necesarios varios años más, luego de finalizado el actual gobierno y del ascenso de otro de signo diferente, para que las puertas al diálogo se reabran; pero no sólo eso; además, que las necesidades económicas, políticas y sociales del establecimiento, y que su disposición sean realmente genuinas en procura de paz, para que unos diálogos renovados se enruten por un camino que en definitiva lleve a la paz.


Así puede concluirse de lo expresado en la entrevista realizada al comandante del Eln, quien en un aparte recalcó: “Lo cierto es que el actual y el anterior gobierno no están en condiciones de negociar, de establecer acuerdos que puedan cumplir. Como dice Trump sin tantas vueltas: “Si ganamos los ricos, ¿para qué negociar?”. Lo cual el comendante refuerza así: “Quizá no sea el tiempo de negociar, o no ha llegado el gobierno que de verdad quiera y pueda”. Su desazón con lo que estaba ocurriendo era clara, y entonces la necesidad de tratar de reencauzar la Mesa era ciertamente urgente. Lo que no alcanzaron a sopesar como escenario posible era que el eco de la dinamita explotada los arrinconara, eco que también afectaría al país que les había brindado su casa para el diálogo.


¿Sopesaron o no tal escenario? Eso solamente pueden responderlo ellos. Lo que sí es posible aseverar es que la acción armada, utilizada sin escrúpulos por la contraparte, ahora se adentra en la geopolítica regional tratando de sitiar a Cuba, y muy seguramente a Venezuela si por allí entran a Colombia los delegados insurgentes para el diálogo, como países que protegen el terrorismo, brindando con ello nuevos –aunque retorcidos– argumentos para que Estados Unidos se ampare ‘legalmente’ para llevar a cabo un ataque contra los así señalados.


Tal escenario es hipotético, pero, junto con el del golpe de Estado en marcha en Venezuela, y el estímulo a una confrontación armada interna, presagia un futuro inmediato y/o mediato nada deseable para nuestro país. En efecto, la concreción del golpe de Estado, para el cual se ha empeñado a fondo el establecimiento colombiano –en procura de recuperar el perdido mercado de varios miles de millones de dólares, no tanto la propagandeada democracia– y la división del ejército del país vecino, tan ardientemente solicitada por todos los aliados en pos de la caída de Nicolás Maduro, traerán unos ecos sobre nuestro territorio, tal vez de repliegue de unidades de aquel ejército, tal vez de armamento salvado por cuerpos del mismo, las cuales podrían llegar a manos de los insurgentes criollos. Con más poder de fuego, tal vez con fuego antiaéreo de alta intensidad, el conflicto interno entra en otro escenario. ¿Habrán considerado esta posibilidad en la Casa de Nariño y en el alto mando de las Fuerzas Armadas?


Cualquiera que sea la respuesta, lo cierto es que los ecos del estallido en la General Santander aún no se apagan, y parece que tomará un tiempo largo para que dejen de expandir su eco. Lo más sensato para que su prolongación pudiera llegar a su final sería volver por el camino establecido en la agenda hecha pública el 30 de marzo de 2016, pero tal opción está bloqueada por el triunfalismo del establecimiento, así como por el dominio del llamado “realismo político”, para el cual son más importantes los resultados posibles en el próximo certamen electoral que la paz y la vida de miles de connacionales, los de ahora como los que vivirán acá en el futuro.

 

1. El presidente Duque y sus voceros no cejaron en repetir una y otra vez: “Si quieren hablar de paz, estamos listos, pero sólo si les ponen fin a todas las actividades criminales y liberan a todos los secuestrados”.
2. https://www.desdeabajo.info/component/k2/item/35756-quiza-no-sea-el-tiempo-de-negociar-o-no-ha-llegado-el-gobierno-que-de-verdad-quiera-y-pueda.html
3. Itálicas del autor.
4. https://www.desdeabajo.info/colombia/item/35977-eln-asume-autoria-del-ataque-a-la-escuela-general-santander.html

 

Artículo relacionado

"Quizá no sea el tiempo de negocias, o no ha llegado el gobienro que de verdad quiera y pueda"

Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº184, diciembre 2018

Publicado enColombia
Lunes, 11 Febrero 2019 19:27

Antecedentes y ecos de un atentado

Andrés Pinto, Perfil (Cortesía del autor)

¿Quién romperá la Mesa instalada en La Habana para adelantar los diálogos entre Gobierno y el Eln? Este era el interrogante que una y otra vez circulaba en Ong’s dedicadas al tema de los Derechos Humanos, instituciones dedicadas al seguimiento del conflicto armado en Colombia, partidos políticos y movimientos sociales. Entre el cuerpo diplomático también.


El interrogante no era gratuito. Tras su traslado de Quito a la capital cubana, siete meses después, la Mesa no tomaba forma; por un cambio en las reglas de juego de parte del gobierno Duque, los diálogos estaban congelados (1). La tensión producto de esta realidad no era poca y para la organización insurgente el panorama era claro: el Gobierno de Iván Duque estaba jugando a “tensar la pita del tiempo”, para así tornar en inane la Mesa misma, con lo cual ganaba en todos los niveles: por un lado, desesperando a la contraparte; por la otra, buscando la oportunidad para torcerles el cuello a los insurgentes, producto de un golpe estratégico: tal vez dar de baja al más insigne de sus dirigentes: Nicolás Rodríguez –Gabino. ¿Responderá a ello la decisión de los suyos de sacarlo del campo de combate y trasladarlo como negociador a Cuba?


Respuestas para algunos de estos interrogantes sobre el significado y el alcance de estas maniobras y dilaciones pueden extraerse al leer con retrospectiva la entrevista vía internet que realizamos con Antonio García y publicada en nuestra edición de diciembre pasado (2), en la cual el segundo al mando militar de esta guerrilla, al preguntársele por el enfriamiento de la Mesa provocado por el Gobierno y su pretensión de descargar en la contraparte el costo político de romperla, no dudó en asegurar que “el Eln ha seguido sentado en ella y no ha dicho que vaya a romperla […]. Es evidente que la delegación de Duque no asiste a las conversaciones […]. Como presidente, Duque renuncia a continuar una responsabilidad de Estado y honrar los acuerdos del gobierno anterior. Mal precedente. ¿Quién se atreverá a firmar acuerdos con futuros gobiernos?”. Para más adelante ampliar: “Si quieren usar el tiempo como presión, pueden seguir haciéndolo. En eso perdemos todos (3) […]. Nuestra delegación tiene la orientación de mantenerse en la Mesa”.


Lo dicho por Antonio García a lo largo de la entrevista resultó premonitorio del atentado del pasado 17 de enero contra la Escuela de Cadetes General Santander, pues el uso del tiempo por parte del Gobierno logró su propósito: el Eln, fruto del resultado real desprendido de su acción, fue quien rompió la Mesa. El efectivo congelamiento de ésta dejaba claro que las dos partes buscarían la manera de reorientar o de darle vigencia a la misma, y, por tanto, el asunto fundamental era la correlación de fuerzas, es decir, un hecho militar que ‘ablandara’ a la contraparte. Pero en esa búsqueda, en tanto una organización guerrillera que no concentra tropas, al menos no por períodos largos de tiempo, quedaba con un escenario reducido para evidenciar sus capacidades operativas. Ante esta realidad, le preguntamos a Antonio García; “¿Qué sigue, entonces?”. Y respondió: “Si tenemos o no capacidad militar para que el actual gobierno respete lo acordado […], por ahora no ha sido discutido como un mecanismo para la implementación, pues lo que usted señala suena a eso: que para negociar algo con el Estado hay que tener capacidad militar para hacerlo cumplir […]”.


La respuesta brindada nos llevó a insistir más adelante con el tema: “¿Cómo se plantean ustedes torcerle el cuello a la correlación de fuerzas existente entre las partes en conflicto?”. Y su respuesta giró sobre lo mismo: “Tanto el gobierno como nosotros tenemos nuestras estrategias, unas son públicas y otras secretas. De las públicas estamos hablando, de las otras nos reservamos. Vamos a persistir porque consideramos justo que se respete un acuerdo. Si se violan los acuerdos ahora, apenas empezando, ¿qué será después? Estamos en una negociación. Lo que usted plantea es hacer la guerra en la mesa. Nosotros nos apartamos de ese criterio, pues en una negociación, si es con voluntad, no deben ponerse alrededor de la mesa los batallones, las brigadas o las divisiones, porque en ese mismo instante se convertiría en un campo de batalla, y de lo que se trata es de superarla”.


Entonces, ¿qué llevó a esta organización guerrillera a cambiar de criterio y optar por el escalamiento militar? Y en una aparte de la entrevista encontramos una razón, la misma que usaron como argumento en el comunicado (4) expedido para reconocer la autoría de la acción sobre la Escuela de Cadetes: “La intensidad de la confrontación militar dicen que ha bajado. Para nosotros no, pues hay una ofensiva del Gobierno, y cuando logra golpearnos le dan un gran despliegue. Pero no acontece lo mismo cuando reciben nuestros golpes […]”.


Sea este el motivo real o sea otro, lo cierto es que ahora el país tiene ante sí la evidencia de que la fase de negociación abierta por el expresidente Belisario Betancur en 1984 proseguirá abierta y sin cierre a la vista; serán necesarios varios años más, luego de finalizado el actual gobierno y del ascenso de otro de signo diferente, para que las puertas al diálogo se reabran; pero no sólo eso; además, que las necesidades económicas, políticas y sociales del establecimiento, y que su disposición sean realmente genuinas en procura de paz, para que unos diálogos renovados se enruten por un camino que en definitiva lleve a la paz.


Así puede concluirse de lo expresado en la entrevista realizada al comandante del Eln, quien en un aparte recalcó: “Lo cierto es que el actual y el anterior gobierno no están en condiciones de negociar, de establecer acuerdos que puedan cumplir. Como dice Trump sin tantas vueltas: “Si ganamos los ricos, ¿para qué negociar?”. Lo cual el comendante refuerza así: “Quizá no sea el tiempo de negociar, o no ha llegado el gobierno que de verdad quiera y pueda”. Su desazón con lo que estaba ocurriendo era clara, y entonces la necesidad de tratar de reencauzar la Mesa era ciertamente urgente. Lo que no alcanzaron a sopesar como escenario posible era que el eco de la dinamita explotada los arrinconara, eco que también afectaría al país que les había brindado su casa para el diálogo.


¿Sopesaron o no tal escenario? Eso solamente pueden responderlo ellos. Lo que sí es posible aseverar es que la acción armada, utilizada sin escrúpulos por la contraparte, ahora se adentra en la geopolítica regional tratando de sitiar a Cuba, y muy seguramente a Venezuela si por allí entran a Colombia los delegados insurgentes para el diálogo, como países que protegen el terrorismo, brindando con ello nuevos –aunque retorcidos– argumentos para que Estados Unidos se ampare ‘legalmente’ para llevar a cabo un ataque contra los así señalados.


Tal escenario es hipotético, pero, junto con el del golpe de Estado en marcha en Venezuela, y el estímulo a una confrontación armada interna, presagia un futuro inmediato y/o mediato nada deseable para nuestro país. En efecto, la concreción del golpe de Estado, para el cual se ha empeñado a fondo el establecimiento colombiano –en procura de recuperar el perdido mercado de varios miles de millones de dólares, no tanto la propagandeada democracia– y la división del ejército del país vecino, tan ardientemente solicitada por todos los aliados en pos de la caída de Nicolás Maduro, traerán unos ecos sobre nuestro territorio, tal vez de repliegue de unidades de aquel ejército, tal vez de armamento salvado por cuerpos del mismo, las cuales podrían llegar a manos de los insurgentes criollos. Con más poder de fuego, tal vez con fuego antiaéreo de alta intensidad, el conflicto interno entra en otro escenario. ¿Habrán considerado esta posibilidad en la Casa de Nariño y en el alto mando de las Fuerzas Armadas?


Cualquiera que sea la respuesta, lo cierto es que los ecos del estallido en la General Santander aún no se apagan, y parece que tomará un tiempo largo para que dejen de expandir su eco. Lo más sensato para que su prolongación pudiera llegar a su final sería volver por el camino establecido en la agenda hecha pública el 30 de marzo de 2016, pero tal opción está bloqueada por el triunfalismo del establecimiento, así como por el dominio del llamado “realismo político”, para el cual son más importantes los resultados posibles en el próximo certamen electoral que la paz y la vida de miles de connacionales, los de ahora como los que vivirán acá en el futuro. n

 

1. El presidente Duque y sus voceros no cejaron en repetir una y otra vez: “Si quieren hablar de paz, estamos listos, pero sólo si les ponen fin a todas las actividades criminales y liberan a todos los secuestrados”.
2. https://www.desdeabajo.info/component/k2/item/35756-quiza-no-sea-el-tiempo-de-negociar-o-no-ha-llegado-el-gobierno-que-de-verdad-quiera-y-pueda.html
3. Itálicas del autor.
4. https://www.desdeabajo.info/colombia/item/35977-eln-asume-autoria-del-ataque-a-la-escuela-general-santander.html

"Nuestra ignorancia fue planificada por una gran sabiduría"

El título del presente texto es una frase del pensador argentino Raúl Scalabrini Ortiz. Genial formulación, sin dudas. Genial, por cuanto presenta las cosas tal como son: en términos sociales, vistos los acontecimientos humanos como fenómenos históricos omniabarcativos, no queda ninguna duda que nuestra forma de actuar como masa responde a una planificación que realizan algunos, muy pocos. Parafraseando lo dicho por Scalabrini Ortiz entonces: lo que no sabemos nosotros (nuestra ignorancia) lo saben los que deciden que no lo sepamos (los grandes grupos de poder, los que manejan los hilos de los títeres).

Esas estructuras de poder (económico, político, militar, científico, cultural), cada vez más pequeñas y poderosas, deciden el futuro de inconmensurables cantidades de personas sobre la faz del planeta. Ellas son las que le ponen precio a cada cosa que consumimos, las que deciden las guerras o el tipo de gobierno que debe tener cada país, las modas, lo que se come y no se come, cuánta agua puede beber cada mortal y lo que se debe pensar “correctamente”. Se podría retrucar rápidamente que hay en esta consideración un talante paranoico, un sabor a visión conspirativa que encuentra fantasmas allí donde no los hay. El sentido de este texto, en todo caso, es mostrar con ejemplos evidentes y concretos que no hay tal “teoría de la persecución” de por medio, sino crudas y descarnadas verdades, para lo que presentaremos algunos casos esclarecedores.

Por supuesto que hay innumerables procesos en las dinámicas políticas y sociales de los seres humanos que siguen cursos ingobernables, que no se pueden predecir, que no responden necesariamente a lo que poderosos grupos selectos pergeñan; pero aunque todo eso sucede y siempre los imponderables emergen, hay líneas maestras que marcan (condicionan, ¿determinan?) lo que nos pasa. Poderes, incluso, que van más allá de las autoridades formales de los Estados. Tenemos ahí capitales monumentales que fijan las líneas de acción que, acompasadamente, siguen las enormes masas de ciudadanos del mundo, y que los gobernantes se encargan de hacer cumplir.

¿Por qué, por ejemplo, las ciudades están cada vez más atestadas de vehículos automotores personales, siendo que eso es absolutamente contraproducente, tanto en términos sanitarios –la contaminación que producen los motores de combustión interna son los principales responsables del calentamiento global– como urbanísticos –ya se hace literalmente imposible circulas con tanto automóvil–? ¿Quién decide eso: los ciudadanos de a pie? Definitivamente no. Capitales enormes que mueven cifras descomunales hacen que se sigan produciendo vehículos que queman derivados del petróleo, y otros capitales más monumentales aún negocian con el oro negro, aún a sabiendas de los insolubles problemas de polución que ello trae.

Y las guerras que la búsqueda desenfrenada de ese petróleo trae aparejadas, ¿la deciden acaso los mortales que viven de un salario? ¿Quién determina los países que tienen que entrar en guerra: sus pobladores, sus gobiernos acaso?


Veamos estos casos, por demás de esclarecedores.


Argentina, entre las diez primeras economías del mundo al terminar la Segunda Guerra Mundial, con un proceso de industrialización propio que la hacía autosuficiente, aportando la mitad de todo el producto bruto de Latinoamérica para la década del 60 en el siglo pasado, años después cayó en picada. En “el país de las vacas”, hoy día la mitad de su población está bajo la línea de pobreza y pasa hambre. Buscar comida en los tarros de basura, para muchos argentinos ya es algo común (y se llegaron a matar animales en zoológicos para comer algo de carne roja). ¿Por qué? ¿Haraganería e indolencia de sus pobladores? ¿Malas políticas de sus gobernantes? “No dejemos que la Argentina sea una potencia, pues arrastrará tras de sí a toda América Latina… La estrategia es debilitar y corromper por dentro a la Argentina. Destruir sus industrias, sus fuerzas armadas, fomentar divisiones internas apoyando a bandos de derecha e izquierda, atacar su cultura en todos los medios, imponer dirigentes políticos que respondan a nuestro Imperio. Esto se logrará gracias a la apatía de su pueblo y a una democracia controlable, donde sus representantes levantarán sus manos en masa en servil sumisión. Hay que humillar a la Argentina”, decía Winston Churchill en Yalta en 1945. Evidentemente lo que sucedió a partir de 1976 con los planes de ajuste neoliberal impulsados por los organismos crediticios de Breton Woods (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial), llevados adelante por una sangrienta dictadura militar, hundió al país sudamericano, dejándolo en un estado de postración del que, muy probablemente, ya no podrá salir.

En Guatemala, en el año 2015 se vivió una “primavera” anticorrupción particularmente llamativa: un país marcado por la impunidad y corrupción a través de toda su historia, con niveles de ambas características de las más altas de todo el continente, ¿por qué de buenas a primeras pareció acometer esta cruzada contra la corrupción? ¿Por qué esa repentina indignación ciudadana? Indignación llamativa: a partir de misteriosas convocatorias hechas en las redes sociales (después se supo que desde perfiles que resultaron ser todos falsos), la población capitalina –clasemediera en lo fundamental– comenzó a asistir a la plaza en algo que luego fue ritualizándose: llegar los sábados por la tarde a sonar vuvuzelas y a cantar el himno nacional. Terminado que fuera ese ritual, todos a su casa, sin consigna política transformadora más allá de una indignación ante los hechos de corrupción que se iban conociendo a partir del trabajo del Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala –CICIG–. De esa cuenta, con esa “presión” popular, se vieron forzados a renunciar los por entonces presidente y vicepresidenta: Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti. La sensación que pudo haber quedado es que la movilización popular los depuso. Ahora, fríamente analizados los hechos a la distancia, puede verse que se trató fundamentalmente de un bien pergeñado plan de psicología militar. Una vez más Guatemala fue utilizada por el gobierno de Estados Unidos como laboratorio de pruebas para un ensayo de manejo social: disparar la vena anticorrupción para lograr una protesta cívica (pacífica, sin la más mínima intención de modificar algo sustancial; lo que en otros contextos comenzó a llamarse “revolución de colores”). Con esa táctica ya probada, logró desplazar a los “molestos” gobiernos de Argentina y Brasil.

Lo interesante es que a principios de 2015, antes de abril en que comenzaron las protestas cívicas, fuentes oficiosas de la Embajada de Estados Unidos filtraron la noticia –nunca difundida en forma masiva– que el binomio presidencial no iba a terminar su período, pues iría preso, y muy probablemente deportado a Miami con cargos de narcoactividad. Meses después, “casualmente” la información extraoficial se confirmó en los hechos.


En la República Bolivariana de Venezuela –la mayor reserva de petróleo del mundo: 300,000 millones de barriles, botín apetecido por las grandes multinacionales petroleras,

estadounidenses en lo fundamental– cursa hoy una agresión fenomenal por parte de Washington y una serie de países que lo secundan. Claramente y sin empacho lo expresó el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton: “Haría una gran diferencia para Estados Unidos económicamente si pudiéramos tener compañías petroleras estadounidenses invirtiendo y produciendo petróleo en Venezuela”. Es por ello que hoy el país caribeño atraviesa la situación terrible que debe soportar, con penurias y amenaza de invasión, más un autoproclamado presidente paralelo que complica tremendamente las cosas.

Analizando el panorama, brillantemente lo expone Simón Andrés Zúñiga en su texto “Los buitres y el reparto del botín”: “Antes de cerrar la semana, el ingeniero venezolano Ricardo Hausman, escribe en su cuenta Twitter: “President Guaidó has an economic plan to start the recovery of Venezuela (…)”. Es decir, Hausman anuncia que Guaidó cuenta con un plan económico para iniciar la recuperación de Venezuela. El profesor de Harvard, a principios del 2018 ya había adelantado el escenario que ahora se está ejecutando. En ese momento, escribió un artículo donde justificaba una intervención militar y una operación de rescate (económico) por parte de Estados Unidos y algunos países latinoamericanos. Es impresionante como un año antes, detalló parte del guión estadounidense que ahora están leyendo (e interpretando) Bolton y Guaidó”.

Los ejemplos citados son por demás de aleccionadores respecto a lo que se quiere transmitir: todo, o muy buena parte, de lo que sucede en términos político-sociales a las poblaciones, son producto de elaborados planes de “ingeniería social”, o “ingeniería humana”. Pero, por suerte, los seres humanos somos algo más complejo que materiales que se pueden procesar y manipular como hace la ingeniería. Tenemos capacidad de reacción. Por eso la historia no está terminada.

Publicado enSociedad
Trump intensifica la carrera armamentista con la revisión de defensa misilística

Trump suspendió en forma unilateral el tratado INF (https://bit.ly/2I0XUPG) con Moscú sobre armas intermedias de un rango de 500 a 5 mil 500 kilómetros (https://bit.ly/2TBrYmi).

Días antes, Trump había expuesto la Revisión de defensa misilística(RDM), que se agrega a la Revisión de la postura nuclear (https://bit.ly/2BtlU8u) y a la Estrategia de defensa nacional (https://bit.ly/2Dd93JR) que convergen integralmente contra Rusia y China.

El centro texano-israelí Stratfor, auto-nombrado "la CIA de las trasnacionales" (con sólo cien empleados, mientras la CIA tiene más de 50 mil espías), juzga que la serie de documentos del Pentágono, en la fase de Trump, "subraya la dirección geoestratégica de Estados Unidos en medio de la intensa competencia con Rusia y China", lo cual presagia la “intensificación de una carrera armamentista (https://bit.ly/2BtmaEe)”.

A mi juicio, la carrera armamentista fue desatada por Baby Bush al romper en forma unilateral el tratado Anti-balístico misilístico (ABM, por sus siglas en inglés) en 2002 (https://bit.ly/2TGt9AV).

La RDM comporta el financiamiento de proyectos clave: "instalar una red de sensores de avanzada en el espacio; desarrollar tecnología láser madura; equipar los cazas furtivos F-35 con un arma que pueda destruir un misil balístico intercontinental (ICBM,por sus siglas en inglés), y desplegar interceptores en el espacio".

Parece una repetición de la Guerra de las Galaxias, conocida técnicamente como "Iniciativa de defensa estratégica", que fue un engaño para paralizar a la ex-URSS.

A mi juicio, Trump intenta desplegar toda su panoplia multidimensional para jalar a Rusia a una alianza "Occidental" de la raza blanca contra la raza amarilla de China: el nuevo G-2 de Kissinger (https://bit.ly/2Bt0jNo).

El bélico ensueño galáctico del Pentágono, en la fase de Trump, contempla "desarrollar drones con láser" que tendrían la habilidad de planear cerca del potencial sitio de lanzamiento enemigo y de destruir el saliente ICBM durante su fase de impulso”, que Stratfor reconoce "presenta masivos (sic) obstáculos tecnológicos", pero que no deja de "engendrar serias preocupaciones a Rusia y a China" ya que la RDM "pone en riesgo la misma supervivencia del poder disuasivo nuclear de Moscú y Pekín" que "temen que las capacidades de ataque de Estados Unidos le daría la capacidad de destruir ampliamente sus arsenales nucleares mediante su golpe inicial".

Stratfor rumia de nuevo toda la teoría del "Primer Golpe (First Strike)" –acoplada a la teoría MAD ( Mutual assured destruction : Destrucción mutua asegurada o "Teoría del Loco" por su acrónimo sugestivo; http://bit.ly/2THwQWX)– que dejaría asolados a sus rivales "sin capacidad de respuesta inmediata".

Stratfor arguye que Estados Unidos podría usar la teoría del "Primer golpe" en "combinación con las significativas defensas misilísticas" para "interceptar cualquier misil superviviente lanzado en represalias".

¿No sería mejor para la salud del planeta no probar tales teorías alucinantes de sistemas misilísticos de defensa que pudieran ser horadados como la "línea Maginot"?

Stratfor aduce que "los países, cuando consideran su supervivencia misma, tienden a prepararse para los peores escenarios", a fortiori, "cuando se erosiona el legado de los regímenes del control de armas".

El centro texano-israelí concluye que "el prospecto de una red de defensa balística-misilística integral de Estados Unidos solamente estimulará a Rusia y China a redoblar sus esfuerzos".

Según Space News, la RDM estimulará la "militarización del espacio" y beneficiará a las trasnacionales bélicas Boeing, Lockheed Martin, Northrop Grumman Innovation Systems, Raytheon y Aerojet Rocketdyne cuando su mayor aporte es el “aval para la construcción de una nueva red de alerta temprana y de rastreo de satélites (https://bit.ly/2TC0VaE)” que el Pentágono denomina Capa de Sensor Espacial ( Space Sensor Layer).

Trump propuso al Pentágono organizar una nueva rama militar en el espacio:la Fuerza Espacial. El espacio es el nuevo teatro de batalla de la rivalidad de EU contra Rusia y China.

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_

Facebook: AlfredoJalife

Vk: id254048037

Publicado enInternacional
Soldados del Ejército Bolivariano de Venezuela montan guardia en el puente internacional Las Tienditas que une a Colombia con Venezuela.Foto Ap

Caracas. Los fantasmas de Irak, Libia y Siria pasean libremente por las calles de Caracas. Son el espejo en el que líderes políticos y sociales venezolanos se miran y ven a su país. Son la referencia obligada para analizar las amenazas de intervención militar por parte del presidente estadunidense Donald Trump.

En 2003, Washington invadió Irak, con el pretexto de que el régimen de Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva. En 2011, una intervención militar multinacional, de la que Estados Unidos fue parte, derrocó y asesinó a Muamar Kadafi y sumió al país en la ruina. Desde 2011, las potencias occidentales han auspiciado una guerra civil, y desde 2014 han realizado incursiones bélicas para deponer a Bashar al Assad.

Las intervenciones militares en estos tres países fueron justificadas inventando que sus gobiernos tenían en su poder armas químicas o de destrucción masiva o que eran un peligro para la paz y la estabilidad mundial. También, en nombre de los derechos humanos, la democracia y la igualdad de género. En los hechos, fueron verdaderas guerras de conquista y saqueo de los recursos naturales, sobre todo de gas natural y petróleo.

Resulta entonces inevitable que el chavismo analice su situación actual desde la perspectiva de las agresiones neocoloniales a esas naciones. No hay en ello novedad. Venezuela ha sido, desde 1999, un actor clave en la diplomacia petrolera que permitió elevar los precios del oro negro entre 1998 y 2012. Tiene relaciones estrechas con el mundo árabe.

El presidente Nicolás Maduro ha sido el primero en asomarse al espejo libio y sirio. Conoce bien lo sucedido en estas naciones. Fue canciller de su país entre 2006 y 2013 y artífice de la diplomacia petrolera. Por ello, reconoció en la conferencia de prensa del pasado viernes, que "hay puntos en común entre la política que llevó a la destrucción y el desmembramiento de Libia, llevó a la agresión y destrucción de Siria y la política que se ha aplicado contra Venezuela".

Y añadió: "Se pretende destruir países independientes con grandes fuentes de riquezas. En Venezuela no han llegado al punto que llegaron en Libia o en Siria: crear una oposición armada. ¡No se lo vamos a permitir!"

Su advertencia no es nueva. Apenas el pasado 12 de diciembre acusó a Estados Unidos de pretender sumir a su país en la violencia, como ocurrió en naciones donde intervino militarmente. “Están jugado con candela –denunció. Ellos quisieran ver a Venezuela partirse en 20 pedazos como hicieron en Irak, Libia y Siria, y luego dejarlo en las manos del caos del terrorismo y de la violencia”.

Guerra no convencional

Con el análisis del presidente Maduro coinciden, al menos en parte, diversos analistas. Según el colaborador de La Jornada Raúl Zibechi, La clave del actual conflicto en ese país es más geopolítico que social. Venezuela, explica, es una nación plena de riquezas. Es un país emplazado en una posición estratégica, es bisagra entre dos subcontinentes. "Creo que se está configurando una guerra interna en Venezuela, de manera que puede convertirse en la Siria de América Latina".

Según dijo a este diario Juan Contreras, integrante de la Coordinadora Simón Bolívar del Barrio 23 de Enero, su país enfrenta hoy una guerra mediática que ha tratado de crear en la opinión pública internacional la idea de que Venezuela es un Estado fallido o un narco estado; de que hay anarquía y por eso deben intervenir. Es, asegura, una guerra no convencional asimétrica. Es un formato parecido a lo ocurrido en Libia, Irak, Afganistán y Siria.

El mensaje que manda Washington es que hay que destruir al Estado nación. Combina esta táctica con la teoría del caos. Trata de estrangular al país financiera y económicamente, e impedir que se consigan medicinas y alimentos. Por eso, en 2015 Estados Unidos declaró a Venezuela una amenaza inusual. Y desde entonces ha insistido en que hay una crisis humanitaria y que se requiere ayuda humanitaria, preparativos de una intervención militar.

Parte de esta táctica, precisa, es la guerra por delegatura a un tercer país. Y se lo ha encomendado a Colombia, que se presta en esta situación por conducto de un presidente de la extrema derecha, como Iván Duque. Lo mismo sucede con Jair Bolsonaro en Brasil y con Macri en Argentina. Son los títeres del imperio.

Los escenarios

Luis Bonilla es un reconocido pedagogo venezolano y un fino analista de la realidad de su país. “Washing-ton y las naciones imperiales europeas –explica a La Jornada– han abierto una situación de golpe de Estado. Han lanzado un ultimátum en dos vías: a) negociación para una transición y, b) opción militar con una fuerza multinacional. En ambos casos el único punto de llegada aceptable para ellos es la salida del gobierno del presidente Maduro”.

Pero, como la "solución" negociada parece altamente improbable, pareciera ser que la segunda vía se abre paso. En este caso, las opciones a seguir serían: 1) la de Panamá para sacar a Noriega; 2) como en Libia o Irak, con una "tormenta del Caribe"; 3) una intervención parecida al escenario sirio.

"Pienso que la tercera iniciativa es la más viable. Podría estarse construyendo ya". Por ello plantean tres puntos de recolección de medicinas y alimentos: a) La ciudad de Cúcuta, en la frontera occidental con Venezuela; b) Roraima, en Brasil, que se conecta con la frontera sur de Venezuela y, c) En Curazao o Aruba, lo que permitiría accionar desde la región nororiental.

Hasta ahora, explica, quienes promueven la invasión han señalado que el primer intento de ingreso de "ayuda humanitaria" se produciría desde Cúcuta. Esto se debe a que Táchira es uno de los bastiones históricos de la derecha conservadora.

“La entrada de la "ayuda humanitaria" por este lugar tendría como propósito controlar militarmente ese estado, y extenderse hacia los de Mérida y Trujillo, privando al centro del país de un importante surtidor de alimentos.

“Han señalado que si la ayuda humanitaria (que busca ser entregada por soldados venezolanos que han desertado en los pasados 20 años) llega a ser rechazada, se verían obligados a llamar a la conformación de una fuerza multinacional que garantice su ingreso. Si logran controlar Táchira, podrían plantearse un segundo momento de expansión hacia los pozos petroleros fronterizos con Colombia.

“La apuesta imperialista –concluye– sería deteriorar las condiciones de vida de la población de tal forma que podría precipitarse una rebelión popular y el resquebrajamiento de la unidad militar, con lo la fuerza multilateral estaría en posibilidades de entrar triunfante a la capital venezolana. Pero esa sería su apuesta. Otra cosa es que puedan hacerlo.”

 

Por Luis Hernández Navarro

Enviado

 

Publicado enInternacional