La ex soldado estadunidense Chelsea Manning, ayer al llegar a una corte de Alexandria, en Virginia, donde un juez ordenó su regreso a la cárcel debido a su negativa a declarar, "por cuestión de principios", ante el gran jurado en el caso contra Julian Assange por la filtración de documentos clasificados a Wikileaks.Foto Afp

Ingresa la policía a la embajada de Venezuela en Washington y expulsa a activistas partidarios de Maduro

Nueva York. El gobierno de Donald Trump desata guerras fuera y dentro de Estados Unidos al nutrir las tinieblas de acciones bélicas para promover cambio el de regímenes en Irán y Venezuela (y con ello en Cuba), así como intensificar el conflicto comercial con China, mientras dentro del país promovió guerras contra inmigrantes, mujeres, el Congreso y la prensa.

Aquí se intensifican los temores de que el gobierno de Trump provoque una guerra contra Irán, tras la orden del miércoles de desalojar al personal "no esencial" de su embajada en Irak, argumentando supuestas amenazas y acciones iraníes poco precisas y citando imágenes de inteligencia de presuntos misiles colocados en pequeñas embarcaciones en el golfo Pérsico.

Durante las últimas dos semanas Estados Unidos ha incrementado la tensión, alertando sobre potenciales ataques de Irán, enviando equipo militar y naves a la región, filtrando que el Pentágono está contemplando enviar una fuerza hasta de 120 mil soldados a esa zona y amenazando con una respuesta feroz ante cualquier "provocación" de Teherán.

Por ahora Washington no está convenciendo a sus aliados. Esta semana un general británico que es subcomandante de la coalición que combate a ISIS en Irak y Siria enfureció a los estadunidenses al comentar que no existe evidencia de una "creciente amenaza" de Irán. Diplomáticos europeos rehusan, por ahora, sumarse al coro bélico dirigido por el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca John Bolton.

De hecho, ayer se divulgó que ni el propio Trump está convencido de lo que impulsan sus subordinados; el New York Times reportó que el comandante en jefe comentó a su secretario de Defensa, Patrick Shanahan, que no desea un conflicto armado con Irán como resultado de su llamada estrategia de "presión máxima".

Mientras, el gobierno de Trump continuó sus esfuerzos para cambiar el régimen venezolano. El miércoles pasado el Departamento de Seguridad Interna determinó que las "condiciones en Venezuela amenazan la seguridad de pasajeros, aeronaves y tripulación viajando hacia o desde ese país" y con ello el Departamento de Transporte emitió una orden para suspender de inmediato todos los vuelos directos de pasajeros y de carga entre Estados Unidos y Venezuela.

En Washington, la batalla por la embajada de Venezuela culminó ayer con el ingreso de la policía a esa sede para expulsar a activistas antiguerra que habían residido ahí durante más de un mes con la autorización del gobierno de Nicolás Maduro para evitar que los simpatizantes del líder opositor Juan Guaidó tomaran control del edificio. Los antichavistas que han sitiado el inmueble sede corearon "USA, USA", al aplaudir la acción.

Por otro lado, Trump continuó intensificando su guerra comercial contra China, a pesar del repudio y las críticas de inversionistas y granjeros estadunidenses, y el pasado miércoles emitió una orden ejecutiva para prohibir que empresas de telecomunicaciones estadunidenses instalen equipo fabricado en el extranjero (China, sin decirlo) que podrían representar "un riesgo para la seguridad nacional".

En tanto, Trump presentó su nuevo plan para una reforma migratoria –elaborado en parte por el yerno del presidente Jared Kushner– disfrazada para que el presidente pueda proclamase "pro inmigrante", pero que busca sustituir la preferencia para la reunificación de familias, que ha imperado durante décadas, con una para migrantes "capacitados" y "brillantes", y busca limitar aún más el proceso de asilo e incluye más medidas de seguridad (y por supuesto el muro), o sea, de persecución y castigo de los más vulnerables.

El plan –que no aborda qué hacer con los indocumentados en el país, incluidos los dreamers– se interpreta más como un documento diseñado para efectos electorales, ya que tiene casi nula posibilidad de ser aprobado por el Congreso.

Por otro lado, desde la llegada de Trump, la derecha ha librado una renovada ofensiva contra los derechos de la mujer con varios estados promoviendo leyes contra el aborto. El objetivo real de los impulsores de esta ofensiva legislativa a escala estatal –con decenas de iniciativas– es provocar una disputa judicial que llegue a la Suprema Corte, donde esperan, con la mayoría conservadora instalada por Trump, lograr el sueño ultraconservador de revertir un fallo de hace cuatro décadas conocido como Roe v Wade que reconoce el derecho al aborto.

La extraordinaria guerra de Trump contra sus opositores en el Poder Llegislativo continuó escalando a niveles posiblemente sin precedente. El abogado de la Casa Blanca, Pat Cipollone, informó el miércoles al Comité Judicial de la cámara baja que no sólo no cumplirán con las solicitudes de documentos y testimonio, sino que cuestionó la autoridad del Congreso para investigar a Trump, sobre todo en torno a una posible obstrucción de la justicia.

Jerrold Nadler, presidente del Comité Judicial, declaró que “la Casa Blanca está recurriendo al argumento desmesurado de que el presidente no puede ser obligado a rendir cuentas… al pueblo estadunidense. Eso es rídiculo”. Otros legisladores indicaron ayer que el presidente, con estas afirmaciones, está cometiendo aún más actos de obstrucción de justicia.

Por último, en un caso relacionado con la guerra contra los medios en este país, ayer un juez ordenó el retorno de Chelsea Manning a prisión después de que, una vez más, ésta declaró que no cooperará con ningún gran jurado y que no claudicará sus principios. En marzo, la ex analista de inteligencia militar, quien fue la fuente de documentos clasificados que revelaron crímenes de guerra y manipulaciones diplomáticas de Estados Unidos a Wikileaks en 2010, y quien cumplió siete años de prisión por eso, fue encarcelada dos meses por negarse a testificar sobre sus interacciones con Julian Assange, ahora perseguido por la "justicia" estadunidense.

"¿Habra algún tipo de guerra que Trump no esté por impulsar?", preguntó el cómico y conductor de The Late Show, Stephen Colbert.

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Sábado, 23 Febrero 2019 06:43

Trump, el posimperialista

Trump, el posimperialista

El repliegue estadounidense más allá de las brabuconadas.

 

El presidente Donald Trump ha desechado tratados internacionales, ha denostado alianzas tradicionales, ha anunciado retiradas militares, ha insultado amigos y ha elogiado adversarios en un vuelco de la política exterior de Estados Unidos que deja al mundo frente a una incógnita: ¿qué haremos sin el intervencionismo de Washington?
El 19 de diciembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su red social favorita, twiteó al mundo entero su decisión de retirar de inmediato las tropas estadounidenses de Siria. Argumentó: “Hemos derrotado al Estado Islámico que era mi única razón para estar allí durante mi presidencia”.


CHAU, GANAMOS.

Después de más de un siglo durante el cual la consigna “yankee, go home” (o, en su versión en espanglish, “yanqui, go home”) se escuchó y apareció pintada en paredes y pancartas del mundo, el aviso levantó revuelos diplomáticos y reacomodos de visiones estratégicas entre aliados y enemigos. En realidad, no fue una novedad: desde su campaña presidencial, Trump ha sostenido que Estados Unidos gasta demasiados recursos –dinero, armamento y tropas– en sustentar la seguridad de otras naciones que no pagan la cuota que les corresponde y que en muchos casos tampoco respaldan con su voto las políticas de Washington en las organizaciones internacionales.


A poco del anuncio sobre Siria, Trump indicó que tenía intenciones de retirar, también, al menos la mitad de las tropas estadounidenses en Afganistán, que han estado librando la guerra más prolongada en la historia de Estados Unidos.


Las decisiones causaron la dimisión –o el despido– del secretario de Defensa, el general retirado John Mattis, y las protestas de expertos en asuntos internacionales, tanto demócratas como republicanos. Las quejas se escucharon desde Europa hasta Asia entre los gobiernos que no sólo se han alineado con la diplomacia estadounidense por décadas, sino que además han enviado sus propias tropas como auxiliares de los ejércitos de Estados Unidos en campañas desde el sur de Asia hasta África, Oriente Medio y, de vez en cuando, América Latina.


POR CUENTA PROPIA.

La repatriación de tropas, que ahora luce un poco más gradual y pausada que lo que hacía pensar un twit impulsivo de diciembre, se suma a una ristra de pactos internacionales a los cuales el gobierno de Trump les ha dado un trompazo.


A comienzos de febrero, Trump anunció el abandono del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio, firmado en 1987, por el cual Estados Unidos y la entonces Unión Soviética se comprometieron a eliminar sus misiles balísticos y dirigidos con alcances de entre 500 y 5.400 quilómetros. Estados Unidos ha denunciado por años que Rusia no cumple con lo pactado.


Trump también sacó a Estados Unidos del Acuerdo de París, firmado en 2015, por el cual todos los países se comprometieron a reducir el uso de combustibles fósiles y a trabajar para paliar el cambio climático. El presidente dice que el pacto perjudica a Estados Unidos.


Trump retiró a Estados Unidos del Pacto de Asociación Transpacífica, firmado en 2016, que incluye a otros 11 países y que, según él, perjudica a los trabajadores estadounidenses. En materia comercial, su gobierno forzó una renegociación del acuerdo de 2012 con Corea del Sur y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, iniciado en 1994 con Canadá y México.


Trump se ha querellado con el Grupo de los Siete porque quiere incluir a Rusia y sacó a Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, creado en 1946, y de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que Washington ayudó a crear en 1945.


Bajo su dirección, Estados Unidos abandonó el pacto de 2015, del que también son parte aliados europeos, Rusia y China, para controlar el programa nuclear de Irán, y ha amenazado con sacar a Estados Unidos de la Organización Mundial del Comercio.


Y quizá el ingrediente de más largo alcance en la política exterior de Trump sea su desdén por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), una alianza creada tras la Segunda Guerra Mundial para contener a la Unión Soviética y que, desde la disolución de ésta, se ha extendido a varios países de Europa oriental.


UNA VETA CON HISTORIA LARGA.

El impulso de Estados Unidos a una política exterior aislacionista es de larga data en la historia del país. En su discurso de despedida en 1796, al término de su segunda presidencia, el prócer nacional George Washington aconsejó a sus compatriotas que evitaran involucrarse en las cuestiones de otros países, tanto problemas internos como guerras externas. De hecho, Estados Unidos no firmó alianzas militares permanentes con otra nación hasta que en 1949 se creó la Otan.


La oposición a una política exterior intervencionista ha sido permanente en Estados Unidos y se acentuó a fines del siglo XIX. Fueron necesarias la campaña de propaganda de los periódicos de la cadena Hearst, el entusiasmo belicoso del futuro presidente Theodore Roosevelt y la misteriosa explosión del buque de guerra estadounidense Main en la bahía de La Habana para persuadir a la nación y llevarla a una guerra con España. Los frutos fueron la adquisición de Cuba, Puerto Rico y Las Filipinas.


También la mayor parte de la opinión pública se resistió al ingreso de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial y en la Segunda Guerra Mundial. El grupo antintervencionista más destacado fue el America First Committee, creado en 1940, cuyo título –“Estados Unidos primero” o “Primero Estados Unidos”– es el que Trump ha elegido para su política exterior.
Las políticas intervencionistas de Washington, desde las operaciones clandestinas, los apoyos a golpes militares, el despacho de “asesores”, la manipulación de medios y el envío de ejércitos, siempre se han llevado a cabo en Estados Unidos a contrapelo de la opinión mayoritaria de la población. Tan sólo ataques como Pearl Harbor o los del 11 de setiembre de 2001 han servido para movilizar mayorías a una acción militar. El razonamiento es sencillo: Estados Unidos es un país enorme, con enormes recursos, y separado por dos océanos de las disputas en Asia, Europa y África. La política “America First” consiste en mantener el poderío militar más grande del planeta de forma que nadie se atreva a meterle bronca a Estados Unidos, y enfocar los recursos de la nación en su propio bienestar. Esta visión reconoce que hay problemas en el mundo, y hay conflictos regionales y tribales que pueden crear inestabilidad para Estados Unidos; en estos casos, lo mejor para Estados Unidos es contar con algún dictador que mantenga orden en su parte del barrio.


La retirada de Siria deja el conflicto en manos de Rusia, Irán, Turquía, Israel, los kurdos y cualquier otro vecino afectado por las luchas entre tribus, sectas religiosas y milicias del barrio. La salida de tropas de Corea del Sur y Japón dejaría las disputas regionales en manos de China, Japón, Rusia y los otros actores de ese barrio. Y, al abandonar Europa, los europeos quedan librados a sus arbitrios y Rusia –que ha tenido que lidiar con tres invasiones desde el oeste en un siglo y medio–, más tranquila.


En la visión geopolítica de “America First”, que mucho place a Vladimir Putin, Estados Unidos es un castillo continental, con una gran muralla que contiene a los bárbaros del sur y dos fosas oceánicas que lo protegen de los entuertos ajenos. En última instancia, si para los intereses exclusivos de Estados Unidos se hace necesaria una intervención militar, ésta debe ser anonadante y breve: veni, vidi, y vuelta a casa rápido.


A CASA.

La aplicación de esta política de “America First” puede sorprender al resto del mundo, pero es coherente. Hay actualmente más de 165 mil soldados estadounidenses apostados en unas ochocientas bases o en misiones de combate en más de 150 países. Si a casi 70 años del fin de la Segunda Guerra Mundial los europeos todavía necesitan la presencia de casi 65 mil de esos soldados para sentirse seguros, en la visión de Trump ha llegado el momento de que paguen más por ellos o que los europeos se las arreglen por su cuenta.


El enfoque olvida que uno de los propósitos de la Otan fue, precisamente, contener el rearme de Europa. El entendido allá y por entonces fue que, si Estados Unidos extendía su manto militar estratégico para contener a la Unión Soviética, los países de Europa occidental podrían reconstruir sus fuerzas armadas lo suficiente como para apoyar la postura militar estadounidense, pero no tanto como para enzarzarse otra vez en sus guerras.


En tiempos en que el ideal de una Europa unida encara serios quebrantos y reemergen los furores nacionalistas, el desplante de Trump puede traer consecuencias que invaliden, otra vez, el aislacionismo.


Algo parecido ocurre al otro lado del planeta, donde más de 83.300 soldados estadounidenses están apostados en Japón, Corea del Sur, Tailandia, Singapur y Filipinas. Como parte de su audaz iniciativa para abrir un diálogo directo con Corea del Norte, Trump ya ordenó la postergación de las maniobras militares conjuntas con Corea del Sur. Y, como corresponde a un hombre de negocios, ha cuestionado si se justifica el gasto de mantenimiento de tantas tropas en una región donde Estados Unidos ganó la guerra hace tres cuartos de siglo.

En el caso de América Latina, los números son diferentes. Contando las tropas que Estados Unidos tiene en la base naval de Guantánamo, Cuba, en Honduras, Puerto Rico y otras misiones apenas se llega a 2 mil soldados. Y la política exterior de Trump para la región ha sido de casi absoluto desdén, con la excepción de sus discursos de condena a Cuba y Venezuela. Es cierto que Trump ha mencionado algunas veces una “opción militar” para resolver el conflicto interno en Venezuela, pero es poco probable que el Pentágono, y mucho menos la coyuntura política de Estados Unidos, acepte una incursión de los marines en Caracas.


Otros casi 10 mil soldados estadounidenses cumplen misiones en Bahrein, Kuwait, Turquía, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, y, salvo el apoyo a distancia de Estados Unidos a la intervención saudí en el conflicto de Yemen, el Pentágono se ha cuidado de evitar el compromiso directo de tropas en los conflictos locales.


CORTO PLAZO.

La Conferencia de Seguridad de Múnich, creada en 1963, es la mayor reunión mundial de expertos que consideran los conflictos y su resolución, y realizan esfuerzos para evitar una nueva guerra mundial.


Durante la sesión del pasado fin de semana, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, comenzó su discurso con la fórmula tradicional de cortesía para los más de 450 participantes de todo el mundo y trasmitió el saludo de parte del presidente Trump. Allí donde correspondía, hizo una pausa para recibir el aplauso esperado. Pero lo único que recibió fue un silencio despectivo de la audiencia, embarazoso para él, que demoró unos segundos en continuar con su presentación.


La todavía canciller de Alemania, Angela Merkel, quien habló sin notas, obtuvo una recepción mucho más entusiasta cuando reafirmó los vínculos diplomáticos, económicos y de defensa mutua en Europa. Criticó a Trump por el abandono del acuerdo internacional con Irán acerca de su programa nuclear.


La posición enclenque de la política “America First” de Trump quedó en evidencia en Múnich dos veces. Por un lado, unos cincuenta miembros del Congreso de Estados Unidos, incluidos republicanos y demócratas, se hicieron presentes en Múnich, y la avidez de la prensa y los otros participantes por obtener una conversación con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, contrastó con el formalismo de los saludos a Pence. Por otro lado, el ex vicepresidente y posible candidato presidencial demócrata Joe Biden recogió abundantes aplausos cuando dijo que Estados Unidos, más allá de Trump, “se opone a la agresión de los dictadores que gobiernan por coerción, corrupción y violencia”. “Como diría mi mamá, esto también pasará”, señaló, en referencia al gobierno de Trump. “Volveremos, volveremos. Estados Unidos retornará. No tengan duda de ello”, agregó.


A la espera de que Estados Unidos llegue a su elección presidencial en 2020 y el resultado restaure el papel participativo y, ocasionalmente, intervencionista de Washington, el resto del mundo sigue experimentando lo que muchos reclamaron: los yanquis se van a casa.


Una ocasión para reflexionar cómo cada país y región resuelve sus propios problemas sin esperar soluciones ni echarle la culpa al imperialismo.

Por Jorge A. Bañales
22 febrero, 2019

 

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Hacia un nuevo sistema-mundo: el retorno de la geopolítica

A doce años de la crisis iniciada en 2007-2008, a sus consecuencias económico y sociales hay que sumar las implicaciones geopolíticas de dicha crisis, que dada su magnitud, nos permite hablar que entramos en una fase que nos conduce a un nuevo sistema-mundo.

Asistimos a una gran transición geopolítica caracterizada por el paso de un mundo unipolar centrado en los EEUU y basado en la ideología liberal, a un mundo multipolar centrado en Asia y en Eurasia con predominio del marco ideológico nacionalista.


El desplazamiento del eje Euro Atlántico hacia el predominio de Asia y el Pacífico cambia el modo occidental de ver el mundo y será objeto de disputas político-militares de grandes dimensiones. Lo que está mutando es la centralidad en la economía-mundo capitalista que, después de dos siglos, retorna al eje de la que fue la primera economía de mercado (China), derrotada por la hegemonía político-militar y la capacidad de fuego del imperialismo anglosajón.


Un nuevo escenario geopolítico cuya característica principal es, el enfrentamiento político directo y en territorios principales entre los bloques de poder centrales del sistema-mundo (EEUU y el Norte Global) y los bloques regionales de poder emergentes (China, Rusia y la semiperiferia), profundizado la situación de multipolaridad relativa que vivimos.


Venezuela, nuevo escenario de rivalidad geopolítica


A diferencia de la etapa anterior, la agudización de las tensiones entre bloques de poder mundial se libra en territorios principales, siendo Venezuela su último escenario hasta el momento. A la Guerra de Siria (2011) y Ucrania (2013), las disputas en el Mar de China, hay que sumar ahora la crisis en Venezuela, conflictos todos ellos donde se aprecia como la disputa por la influencia en el territorio social son directos entre las potencias.


Este nuevo orden mundial, o mejor dicho, desorden mundial, se caracteriza por un tenso proceso de multilateralismo relativo, en el que se desarrollan bloques de poder bajo la forma de Estados-nación continentales (China) o Estados con capacidad para constituirse en nuevos polos de poder regional (Rusia, Irán y probablemente Turquía y al India), menos poderosos que el Norte Global encabezado por EEUU, pero que en la actual crisis de dominio del orden mundial por parte de los países del centro, acrecientan su capacidad de influencia global.


La globalización ha muerto


A diferencia de la década de los setenta, existe una imposibilidad de salir del ciclo de crisis actual, en términos de encontrar soluciones espaciales basadas en una nueva oleada de deslocalizaciones hacia la periferia, tal y como se hizo a finales del siglo pasado. En este sentido, la globalización, entendida como la internacionalización total de todo el proceso económico y como ideología dominante, ha muerto.


El desplazamiento de la producción a los países del este de Asia que caracterizó el final del siglo XX, generó la globalización de todo el proceso de producción y supuso el aplazamiento temporal de la crisis, pero creo las condiciones de la actual. De dicho proceso masivo de deslocalizaciones parte de la periferia se industrializó, mientras los países del centro pasaron a una realidad marcada por el paro estructural y declive económico, proceso que ha dado lugar a uno de los principales resultados del proceso de globalización: la irrupción de la semiperiferia en el sistema-mundo.


Hacia un conflicto global fragmentado


Como se ha planteado anteriormente, las disputas por la influencia social y territorial se dan de forma directa entre una semiperiferia (en especial China) que acrecienta su influencia global y los países del centro (liderados por EE UU) que pretenden retomar la situación recomponiendo el eje Euro Atlántico.


En esta transición geopolítica Trump es la constatación del declive de EE UU, que pretende revertir imponiendo una nueva territorialidad político-estratégica desde una posición de fuerza, haciendo uso del peso militar y geopolítico de EEUU y construir un nuevo orden mundial global que supere y actualice el orden que nació de la Segunda Guerra Mundial y reforzado con la disolución de la URSS, con el objetivo de contener y subordinar a los bloques de poder emergentes como ha hecho con Brasil.


Trump no debe ser tomado como un loco o una simple excentricidad pasajera, sino la última versión menguante del viejo lema occidental de “everyone but China“ (todos menos China), estrategia que nos conduce a escenarios de conflicto geopolítico cada vez más directos entre los bloques de poder del centro occidental y los bloques emergentes de la semiperiferia asiática.


El sueño posmoderno de la gobernanza mundial llega a su fin y se abre la competencia directa por el poder en el sistema-mundo en forma de conflicto global fragmentado.


Venezuela es la última manifestación de este regreso a la geopolítica pura y dura, escenario global del que España parte rumbo a su irrelevancia total

 

Por Eduardo Sánchez Iglesias
11/02/2019

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Elecciones intermedias revelan el "estado de depravación moral" en EU; partidos ignoran dos amenazas clave: clima y guerra nuclear: Chomsky

Nueva York. El lingüista y analista político Noam Chomsky consideró que las recientes elecciones intermedias en Estados Unidos revelaron una vez más el profundo "estado de depravación moral" que prevalece en las instituciones políticas en este país.

En entrevista publicada en el sitio de información TruthOut, Chomsky insistió en que esta depravación se reveló por el hecho de que en las campañas electorales se ignoraron casi por completo las dos amenazas existenciales inminentes para la humanidad: la catástrofe ambiental y la guerra nuclear.

"Hubo muchas críticas al gobierno de (Donald) Trump, pero apenas una palabra acerca de las posiciones más siniestras que ha tomado: aumentar la ya terrible amenaza de la guerra nuclear y competir para destruir el entorno físico que necesita la sociedad humana organizada para sobrevivir", expuso.

Entrevistado por el académico C.J. Polychroniou, el intelectual estadunidense afirmó que los temas fueron ignorados, pese a que suponen las preguntas más críticas y urgentes que han surgido en toda la historia humana.

Trump cuestiona a la CIA

El jefe de la Casa Blanca cuestionó que agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) hayan concluido que el príncipe de Arabia Saudita, Mohammed bin Salmán, ordenó el asesinato del periodista crítico de la familia real, Jamal Khashoggi, cometido el pasado 2 de octubre en el consulado saudita en Estambul.

Haciendo referencia a rotundas negativas del príncipe heredero y del rey de estar involucrados, Trump expresó: "quizás el mundo debería hacerse responsable, porque el mundo es un lugar muy, muy peligroso".

Críticos en el Congreso y altos funcionarios de otros países acusan a Trump de ignorar los derechos humanos y dejar pasar a Arabia Saudita por motivos económicos, incluida su influencia en el mercado petrolero mundial.

"Mi política es muy sencilla: Estados Unidos primero. Devolver la grandeza a Estados Unidos y es lo que estoy haciendo", dijo Trump a la prensa después de hablar vía telefónica con miembros del ejército por el feriado del Día de Acción de Gracias.

El príncipe heredero y su padre, el rey Salmán, dijeron que no cometieron "esta atrocidad", insistió Trump. "Es algo terrible. Y me desagrada más que a ustedes. Pero el hecho es que ellos han generado una enorme riqueza, trabajos realmente enormes en sus compras y, muy importante, mantienen bajo el precio del petróleo".

 

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Estamos ante un tiempo para soñar y tomar alientos de construir en conjunto

Palabras de apertura a la presentación de libros a dos voces, en Intercambio de saberes, entre Arturo Escobar y Carlos Eduardo Maldonado; evento llevado a cabo el pasado 30 de agosto en las instalaciones de la Institución Educativa Distrital Camilo Torres de Bogotá.

 

Una civilización está muriendo ante nuestros ojos. En medio de su profunda crisis, el capitalismo se torna más violento y agresivo con la humanidad y con la naturaleza toda; no es casual por tanto que cada día que pasa aumente la xenofobia, el racismo, los feminicidios, las desapariciones, las muertes violentas, las guerras locales como expresión de confrontación de las potencias en cuerpos ajenos, las angustias y los malestares de la sociedad; cada día que pasa, con la extracción de agua de bolsones acumulados por la naturaleza por milenios, con el extractivismo y otros métodos y mecanismos que pretenden hacer rendir más a la madre tierra, la llevan hasta el límite.

 

De igual manera, los depredadores de la vida levantan muros y todo tipo de obstáculos para impedir el ingreso a sus territorios de los indeseables procedentes de los países periféricos, militarizan los campos y las ciudades, estimulan el fortalecimiento de los nacionalismos y de las derechas, haciendo de la democracia un simple formalismo electoral. Recursos todos estos con los cuales el desahuciado hace hasta lo imposible por seguir con vida en el planeta, controlándolo.

 

Mientras tanto, en la vida diaria que muchas veces se siente vacía, sin sentido y caótica, donde se impone el individualismo y la dispersión social, muchos y muchas empiezan a sentir que esta realidad no es la que desean vivir, que la vida debe tomar otro sentido, y que ese nuevo horizonte debe empezarse a construir aquí y ahora. Un nuevo mundo ya está naciendo.

 

Todo esto ocurre a pesar de vivir un tiempo que hace un siglo era difícil de imaginar. Contamos –como especie– con la mayor revolución científica de toda la historia, a la par de la cuarta revolución industrial. Avances posibles, únicamente, por el trabajo realizado por el conjunto de quienes habitamos el planeta, pero que, privatizados, terminan favoreciendo a unos pocos. Como es lógico, estos bienes no deben ser privados sino, por el contrario, deben pertenecerle a toda la humanidad.

 

Con los avances que tenemos en estos momentos, si estuvieran al servicio del conjunto humano, nuestra especie podría dejar de padecer angustias y alcanzar la vida digna y plena, pues con la tecnología actual, que entre otras maravillas ha permitido la socialización del conocimiento, podríamos eliminar el analfabetismo del mundo, así como visibilizar todas las culturas y saberes no occidentales como bases fundamentales para crear y construir ese otro mundo que ya está naciendo.

 

Con estos avances, el trabajo podría dejar de ser una carga para convertirse en un espacio para la realización de cada uno, pues con el nivel actual de producción es posible llegar en poco tiempo a una distribución equitativa de alimentos y riquezas, así como a una drástica reducción de los horarios de trabajo, por ejemplo a dos o tres horas diarias, dejando así tiempo para la imaginación, el goce, el trabajo libre y experimentar con ello la vida digna, y así reconstruir el planeta.

 

Para así avanzar, es cuestión de poder y democracia. Para esta, es la primera vez que la humanidad cuenta con las bases materiales y culturales para consolidar la democracia real, radical, plebiscitaria, donde la política deje de ser una actividad de políticos profesionales y pasemos a un momento donde las decisiones de la economía, educación, ciencia, cultura, salud, ordenamiento territorial, y toda la complejidad de la vida misma, sean decididas en colectivo.

 

Es un sueño y un reto, ante una realidad compleja. Es claro que para llegar a esta victoria de la especie humana es necesario dejar a un lado al capitalismo. Es tiempo, por tanto, de imaginar y trabajar por construir otras relaciones humanas –horizontales, antipatriarcales, anticoloniales– que permitan llegar al postcapitalismo.

 

Esta es una tarea para la sociedad en su conjunto y un reto especial para los movimientos sociales, que debemos empezar a construir alternativas políticas más allá del Estado-nación, pues la historia demanda una ruta y un método nuevo para por fin hacer real el propósito universal de vida digna.

 

Los aportes que sobre este particular nos hacen los profesores Arturo Escobar y Carlos Eduardo Maldonado, son referentes, argumentos, tesis, proposiciones, que debemos empezar a problematizar, cuestionar, debatir. Pues son aportes para seguir en la tarea de esos otros mundos posibles, que ya están naciendo.

Sean bienvenidos a este encuentro que nos permitirá imaginar otros mundos posibles, mundos que no deben quedar únicamente en teorías y literatura, sino que, por el contrario, debemos empezar a construir y materializar aquí y ahora.

Publicado enEdición Nº250
Lunes, 10 Septiembre 2018 07:48

Cambio de era

Cambio de era

En el libro “La nueva página”, publicado en 1994, iniciaba como sigue el capítulo titulado “Cultura bélica y cultura de paz”: “Se está escribiendo una nueva página en la historia de la humanidad y, en particular, de la relación de nuestra especie con el planeta Tierra. Estamos adquiriendo una apreciación diferente del ritmo temporal de la historia, en una rápida secuencia de acontecimientos políticos, sociales, culturales y medioambientales que han cambiado la percepción que teníamos de nosotros mismos como individuos y como miembros de la comunidad, lo que supone un reto a nuestra capacidad de manejar tendencias de ámbito mundial”.

En aquel momento, todavía la inmensa mayoría de los seres humanos nacía, vivía y moría en unos kilómetros cuadrados, de tal modo que desconocía lo que acontecía más allá de su entorno inmediato. Sometidos, desde el origen de los tiempos, al poder absoluto masculino, eran temerosos, obedientes, silenciosos… hasta el punto de que en el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se menciona que su pleno ejercicio “liberará a la humanidad del miedo”. También la mujer no aparecía más que de forma fugaz y mimética en los escenarios del poder. Gracias en buena medida a la tecnología digital, en las últimas tres décadas la humanidad ha sido capaz de saber lo que sucede a escala mundial y de expresarse libremente, adquiriendo, ahora sí, todo su significado la frase con que se inicia la Carta de las Naciones Unidas, creadas en 1945: “Nosotros, los pueblos…”, porque se ha logrado conciencia generalizada de la igual dignidad de todos los seres humanos que, como establece la Constitución de la UNESCO (1945) constituye el pilar fundamental sobre el que se asientan todos los derechos humanos. Igual dignidad, sea hombre o mujer, de una creencia u otra, de una cultura u otra, de una etnia u otra… Todos iguales sin discriminación ni exclusión alguna.


Por fin, en muy pocos años, la mujer en el estrado; por fin, “Nosotros, los pueblos” dotados de voz y de capacidad para retener en sus manos las riendas del destino común; por fin, la gente, cuando es más apremiante reconducir tantas tendencias erróneas y hacerlo con apremio porque, en el antropoceno, hacemos frente a procesos potencialmente irreversibles. No caben demoras, porque el legado a las generaciones venideras no puede ser el de la habitabilidad de la Tierra deteriorada, el de la insolidaridad, el de la indiferencia.


Es tiempo de acción. No podemos seguir siendo espectadores distraídos, impasibles, obcecados por cuestiones totalmente intrascendentes, ni podemos consentir que el inmenso poder mediático sustituya la razón por la emoción.


He aquí algunos de los más relevantes después de la nueva era:


• Los medios de comunicación son particularmente influyentes y es imperativo poner coto al exceso de noticias falsas que transmiten periódicos, medios audiovisuales e informáticos convertidos tristemente en “la voz de su amo”. Quien paga manda. Estamos aturdidos por tantas noticias sobre casi todo, que olvidamos las informaciones que deberíamos atender con diligencia. Los “mercados” nos inundan de noticias sin verificar, tendenciosas y/o irrelevantes.Debemos reaccionar con firmeza, siendo conscientes de que la razón de la fuerza sólo podrá sustituirse por la fuerza de la razón cuando tengamos bien presentes las facultades distintivas de la especie humana: pensar, imaginar, anticiparse, innovar… ¡crear! Cada ser humano capaz de crear, de dirigir con sentido su propia vida, nuestra esperanza.


• El gran científico Ilya Prigogine, en el prólogo al libro mencionado al inicio, escribía que “Desde hace muchísimos siglos nuestro mundo ha estado dividido en Estados independientes que han procurado sus propios intereses por todos los medios, incluyendo la guerra. Sin embargo, el filósofo Enmanuel Kant y el Presidente estadounidense Woodrow Wilson ya concibieron en el pasado la idea de que esta situación podría modificarse mediante la creación de organizaciones internacionales. Estas contribuirían a reemplazar la guerra por negociaciones basadas en la comprensión mutua”. El multilateralismo democrático, unas Naciones Unidas dotadas de los medios personales, financieros, técnicos y de defensa oportunos, es imprescindible para poder esclarecer los presentes horizontes tan sombríos y facilitar la transición de la fuerza a la palabra, de la era del poder absoluto al poder genuinamente democrático. La necesidad de contar con una Organización de gran prestigio y respeto a escala mundial se evidencia actualmente por lo que está sucediendo en Irán, Nicaragua, Siria, Libia,… y en la deriva neoliberal en grandes países de América del Sur… No puede dejarse la gobernanza en manos de unos grupos oligárquicos y plutocráticos como el G6, G7, G8, G20, que no sólo han sido totalmente ineficientes sino que han conducido a la humanidad a una situación en la que la propia calidad de vida en el planeta está amenazada, y resurgen peligrosísimos brotes de fanatismo xenófobo, de supremacismo, de racismo… que demuestran que no se han aprendido bien las lecciones de las circunstancias que condujeron a las dos grandes guerras del siglo XX.


• Es imperativo conseguir la puesta en marcha de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que constituye en realidad una nueva visión del mundo. Las directrices que contiene para una nueva era consisten en “Transformar nuestro mundo”, como se titula la importantísima Resolución de la Asamblea General del 21 de octubre de 2015. El primer párrafo establece que “Reconocemos que la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones es el mayor desafío con que se encuentra el mundo y constituye un requisito indispensable”…


• Es esencial que la juventud se aperciba de la maravilla que representa la inverosímil vida humana. Todos distintos, pero iguales. No podemos ser aislacionistas cuando se necesita más que nunca actuar conjuntamente. “Ningún desafío se sitúa más allá de la capacidad creativa que caracteriza a la especie humana”, dijo el Presidente J. F. Kennedy en junio de 1963. Ha llegado el momento, antes de que sea demasiado tarde, de inventar el futuro. En efecto, el por-venir está por-hacer, y –enfrentados a procesos sin retorno- es necesario construir el nuevo mundo sin demora. Hay que cambiar de civilización y estilos de vida, pero manteniendo siempre los principios éticos que, según la Constitución de la UNESCO, deben “guiar a la humanidad”. Los “pueblos” ya tienen voz para ser protagonistas de una democracia genuina (justicia, libertad, igualdad y solidaridad) que aleje para siempre de los escenarios del poder la imposición, el absolutismo y la “cleptocracia”, en afortunada expresión de Moisés Naim.


• Una de las acciones más urgentes en el antropoceno y urbanoceno es, hay que insistir en ello, promover un nuevo concepto de seguridad, de tal modo que no se tenga sólo en cuenta la seguridad territorial sino la humana, procurando resolver los conflictos a través de la mediación y la negociación. Seguridad alimentaria, sanitaria, medioambiental, educativa… de manera que se asegure la calidad de vida de los seres humanos que habitan en estos espacios y tras estas fronteras tan bien protegidas. La insolidaridad manifiesta que, en contra de lo que cabía esperar, se está desarrollando profusamente en Europa debe superarse rápidamente y atender a los emigrantes y refugiados, que no llegan a nuestras costas por capricho sino para sobrevivir, puesto que se han reducido al máximo las ayudas al desarrollo y la gente no puede vivir en condiciones mínimamente adecuadas en sus lugares de origen. Cuando la amenaza es morir de hambre, los más acaudalados deben comprender que su mano debe abrirse, también por propio interés, en lugar de “cerrarse opaca”, como refiere en uno de sus poemas José Ángel Valente. El propio Papa Francisco, hace unos meses, manifestaba al término del viacrucis, pensando con profunda tristeza en los emigrantes y refugiados, “la vergonya de habere perdutto la vergonya”. Es necesaria, en consecuencia, una movilización general para que sea factible el cambio de era a tiempo, adoptando medidas que requieren saber y resolución. “Sapere aude”… pero saber atreverse a continuación, para implicarse, para comprometerse, para llevar a la práctica las soluciones más urgentes en relación al cambio climático, al armamento nuclear y a la extrema pobreza. Esta movilización para una evolución acelerada debe ser liderada por las comunidades académica, científica y artística, conscientes de que la alternativa a una evolución adecuada es la revolución, que debe evitarse porque comporta violencia.


• Disponemos de grandes directrices –Declaración Universal de los Derechos Humanos, Declaración y Plan de Acción sobre una Cultura de Paz, Agenda 2030…– y también de referentes, algunos todavía en activo pero todos presentes, como Edgar Morin (complejidad), Stephane Hessel y José Luis Sampedro (implicación), Paulo Freire (ciudadanía mundial y educación que no debe confundirse con capacitación, ni conocimiento con información… ¡ni información con noticia!). Educación para el cambio social, para una ciudadanía crítica, responsable y emprendedora, capaz de compartir y convivir, y de participar activamente en el contexto de la nueva era.


• En el artículo titulado “El complejo militar-industrial golpea de nuevo” (Othernews, 29.06.2018), se advierte con detalle lo que está costando la producción del bombardero indetectable B-2SPIRIT: ¡2100 millones de dólares! Es por esta razón que lo primero que debe lograrse para el cambio de era sin que la humanidad retroceda en autoestima, libertad y capacidad acción, es la reducción de los colosales costes militares y de armamento, para que, sin menoscabo de una efectiva defensa, sea posible atender financieramente las necesidades propias de una vida digna en un planeta plenamente habitable.


En conclusión, la nueva era no aguardará a que la humanidad esté preparada para hacer frente a las amenazas globales. Corresponde a la humanidad anticiparse y actuar en consecuencia. Ciudadanos del mundo capaces de grandes clamores a escala mundial con un multilateralismo democrático que permita una economía basada en el conocimiento y un desarrollo humano global y sostenible, mediante el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Que nadie diga que es imposible. La gran responsabilidad hoy en día de todos los seres humanos es demostrar a las generaciones venideras que supieron estar a la altura de sus asombrosas facultades intelectuales.

 

Por Federico Mayor Zaragoza
Presidente de la Fundación Cultura de Paz y ex Director General de la UNESCO (1987-1999)

10/09/2018

 

 

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Las hazañas de los informantes Snowden, Assange de Wikileaks y Manning (en la imagen) expusieron los engaños del complejo industrial secreto de espionaje de EU

Los “teóricos de la conspiración” se han quedado cortos y han sido superados en EU por la inimaginable realidad indigesta para los leguleyos.

Las hazañas de los informantes samaritanos Snowden, Assange de Wikileaks y Manning expusieron los engaños del “complejo industrial secreto de espionaje” de EU y su quinta esencia totalitaria que opera un “gobierno en la sombra” sin elegir que busca derrocar mediante un golpe de Estado a Trump, según las perturbadoras develaciones de Kevin Shipp, ex agente de primer nivel de la CIA (https://bit.ly/2nBXkLd).
Según el denunciante Kevin Shipp, el célebre Deep State y el gobierno en la sombra representan dos entidades separadas entre sí: “el gobierno en la sombra controla al Deep State y manipula tras bambalinas a nuestro gobierno elegido” para perpetrar su terribles crímenes contra los desvalidos ciudadanos (https://bit.ly/2MLqK4B).


Shipp, ex funcionario de contraespionaje del antiterrorismo, ya había expuesto la maligna operatividad de la CIA en su libro Desde las sombras de la compañía (https://amzn.to/2OBbqYV). Hasta el NYT había revelado hace siete años la extraña persecución que Shipp había sufrido con su familia en la casa que le asignaron perversamente en Camp Stanley: un depósito clandestino de armas experimentales en San Antonio donde el agua potable está contaminada por la toxicidad de los acuíferos (https://archive.fo/zkttH). What is going on en Camp Stanley?

Arguye que el Deep State está conformado por el complejo militar industrial, los contratistas (sic) del espionaje y el Pentágono, Wall Street, la Reserva Federal, FMI, Banco Mundial, Secretaría del Tesoro –lo cual concurre con la definición del ex legislador texano Ron Paul (https://bit.ly/2w6nXf6)–, mientras “la cúpula del gobierno en la sombra son la NSA (National Security Agency) y la CIA”, al unísono de la Agencia Nacional de Espionaje-Geoespacial (NGA) y la Oficina Nacional de Reconocimeinto (NRO).


Kevin shipp aduce que la CIA fue entronizada, sin aprobación del Congreso, por el muy influyente Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés) con fuertes vínculos con los multimedia.

La CIA es el “nodo central” del gobierno en la sombra y controla a las otras 16 agencias de espionaje, pese a que teóricamente la DNI (http://www.dia.mil) las controla a todas.

La CIA –creada por una orden ejecutiva de Truman, The National Security Act (https://bit.ly/UrWsYI), quien ordenó el lanzamiento de dos bombas nucleares hace 73 años en Hiroshima y Nagasaki–puede manipular al presidente y sus decisiones políticas, controla a los contratistas del Pentágono y el espionaje, puede detonar las guerras, torturar (nota: hoy su directora Gene Cheri (sic) Haspel es el summum de la tortura), perpetrar ataques de falsa bandera, catalizar golpes de Estado, etcétera.


A su vez, el presidente maneja su “ejército secreto”, la agencia JSOC (Joint Special Ops Command), que puede usar para asesinatos secretos y derrocamiento de los gobiernos.
En torno del “complejo industrial secreto de espionaje” orbitan cinco megaconglomerados de contratistas que operan “sin reportar” bajo el manto de top secret: Leidos Holdings, CSRA, CACI, SAIC y Booz Allen Hamilton.


Después del 11/9 fueron creados “más de 10 mil sitios secretos en EU” (https://bit.ly/2nKsrVb). ¿Cuántos existirán esparcidos en el mundo, incluyendo México?


El Congreso está totalmente controlado por el “complejo militar industrial” mediante el Comité de Servicios del Ejército de 48 miembros que reciben lubricaciones pecuniarias a cambio de su voto en favor de la enmienda de gastos para los militares y el presupuesto de espionaje.


Según Snowden, sólo el presupuesto de la CIA rebasa 50 mil millones de dólares al año sin auditoría alguna.Tambien recuerdo el extravío de varios billones (sic) de dólares por el Pentágono gracias a la contable magia kosher de su “contralor” el rabino (literal) Dov Zakheim (https://bit.ly/2B8Dukw).


En EU, ser inimputable contratista del gobierno en la sombra es más importante que un vulgar congresista controlado por la CIA.


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Lunes, 25 Junio 2018 09:40

La guerra también es comunicacional

La guerra también es comunicacional

Hoy todo está interconectado con las tecnologías de la información y la comunicación, y en ellas están las redes sociales. Este boom tecnológico ha penetrado con holgura en el conflicto armado colombiano donde, tanto las Fuerzas Armadas oficiales como la guerrilla del Eln las utilizan para sacar ventaja dentro del contexto de la denominada guerra de cuarta generación –gcg–, e inclinar a las personas a favor de sus discursos. Todo esto es evidente en el departamento de Arauca.

Una guerra que se lleva a cabo no solo con fusiles y otros instrumentos para el enfrentamiento directo; una guerra que no solo se despliega en territorios físicos, esa es la guerra moderna, también conocida como de cuarta generación. Las premisas de esta teoría de la guerra moderna son la propaganda desplegada a través de los medios de información masivos, nacionales e internacionales, como arma estratégica y operacional en la que el campo de batalla se traslada a la sociedad en su conjunto. Guerra en la cual se articulan medios de información, campañas psicológicas, ataques cibernéticos y robo de información, entre otros mecanismos de operar y propósitos. Es por ello que en esta guerra no solo son importantes los combates directos, sino también la lucha ideológica, desplegada en campos y ciudades para ganar la mente y la voluntad de la población.

 

Con estas tácticas de guerra, el objetivo de la misma pasa del cuerpo a la mente.

 

Las Fuerzas Militares

 

Las FF.MM colombianas han sabido implementar el concepto de gcg. En el territorio araucano despliegan campañas mediáticas a través de sus propios medios de información, y a través de los espacios publicitados de los medios privados de información, con el objetivo de crear ante el público una imagen favorable que les permita ganar confianza y legitimidad en el potencial de sus acciones militares.

 

Entre sus campañas institucionales se destacan “Héroe multimisión” y “Fe en la causa”. La primera caracteriza al soldado como un sujeto capaz de desarrollar con éxito cualquier tarea asignada, priorizando la humanidad del soldado y enfatizando en la protección del país ante cualquier amenaza que se presente.

 

En la segunda, el eslogan “Fe en la causa”, intenta incentivar la convicción y legitimidad del objetivo que poseen las FF.MM por defender la patria y a sus ciudadanos; asimismo, la fe ideológica del soldado tiene la misma fuerza que la creencia religiosa de cualquier persona, lo que permite tener una identificación con aquella población que cree en la religión.

 

La identificación, la legitimidad, la confianza y la empatía con la población, son los objetivos pretendidos por las FF.MM como una manera de tener condiciones de estabilidad y respaldo a la hora de moverse por el territorio, lo que asegura la imposición de su hegemonía como actor de un conflicto frente al adversario.

 

La insurgencia

 

Por otro lado, el Eln tiene una alta presencia en el departamento. Cuenta con la páginas web Voces de Colombia1 y cuentas en redes sociales: en twitter, Eln-Paz (delegación de paz) y Eln-Ranpal (radio virtual Radio Nacional Patria Libre), además emisoras en FM como Antorcha Stereo (Cúcuta), Voces de la libertad (Arauca) y otras en el departamento del Chocó, pero también emplea el tradicional comunicado impreso y digital, informando por medios propios, como por los medios comerciales con asiento en la región, por ejemplo en los espacios noticiosos (La voz del Cinaruco de la empresa Caracol radio, y las emisoras comunitarias).



A diferencia de las FF.MM, el Eln no emplea campañas con una durabilidad estable dirigida a la comunidad, desarrollan pequeñas campañas en el marco de fechas conmemorativas para la organización, como el 4 de julio –fecha de su fundación–, la muerte de algún miembro o el aniversario de un frente de guerra (en el departamento existe el Frente Domingo Laín, cuyo aniversario es el 15 de septiembre), por nombrar los más destacados.

 

Pero también, despliegan campañas en otro tipo de fechas como navidad y la independencia de Colombia, donde transmiten su punto de vista y recalcan su propuesta política. Un elemento que si es permanente en sus mensajes es el eslogan “Ni un paso atrás, liberación o muerte” (Nupalón) que está siempre presente en la firma de sus mensajes, el cual sintetiza el objetivo político trazado de liberarse de la dependencia política y económica que tiene Colombia de la burguesía nacional y de los EE.UU.

 

En sus mensajes, implementan siempre el discurso crítico al modelo económico dominante en Colombia, resaltando sus efectos negativos para la población y señalando a sus responsables. Estos mensajes tienen como característica denunciar las acciones implementadas en el territorio por el Estado colombiano y las multinacionales, denunciando su desarrollo y los problemas causados entre sus pobladores.

 

El ejemplo más destacado en el departamento, es la explotación de petróleo dirigido por la multinacional OXY, siendo el complejo Caño Limón-Coveñas el más representativo ya que es el oleoducto que pasa por el departamento, blanco de acciones militares insurgentes2.

 

Estas acciones militares son el tema central de los mensajes del Eln, los partes de guerra que explican la acción militar son creados en el lenguaje de informe y reproducidos por todos los medios posibles, propios o no. Sin embargo, esto cambia al pasar por el filtro de los medios locales. El canal regional de televisión CNC y la Voz del Cinaruco emplean los términos “grupo terrorista” para caracterizar a este grupo armado, “hechos delincuenciales” cuando se refiere a las acciones militares, junto a “secuestros”, “extorsión”, “grupo ilegal” como otra manera de reproducir el discurso de las FF.MM. Estos dos ejemplos acarrean una desventaja para el Eln, porque su accionar comunicacional y militar se trunca por el filtro de otro actor, pero además abona terreno al sentido que quieren posicionar las FF.MM en la opinión pública.

 

Por su parte, las emisoras comunitarias (Sarare Fm Stereo, Arauquita Stereo) se limitan a leer en sus espacios noticiosos los mensajes de la subversión, tal cual son escritos. Esto, claro, por su labor social de llevar la información de manera veraz a la comunidad que las escucha, sin inclinarse por uno u otro actor del conflicto armado.

 

Disparidades y legitimidad

 

El aumento del pie de fuerza militar, el fortalecimiento de la fuerza aérea, y el haber consolidado mayor coordinación entre las FF.MM dentro del Comando Conjunto (17.000 miembros de las FF.MM distribuidos en la región), produjeron la disminución del actuar guerrillero en el departamento. Lo que genera espacios ausentes de la influencia comunicacional subversiva, los cuales son reemplazados por las campañas mediáticas del adversario, arrinconando al Eln tanto en el monte como en la opinión pública.

 

No obstante, el arraigo histórico del grupo guerrillero es considerable. Conocer o ser del Eln hace parte del proyecto de vida de las familias en esta región, abandonadas históricamente de los años 60 del siglo XX, quienes llegaron allí escapando de la pobreza y el conflicto armado entre liberales y conservadores. Sus necesidades crecientes fueron generando procesos de movilización que el Estado trató de apaciguar de manera violenta, impulsando sin pretenderlo, la creación y el apoyo del grupo subversivo en la región, con la participación directa de las personas que crecieron dentro del conflicto social.

 

Bajo un círculo vicioso se alimentó el conflicto armado en Arauca, permitiendo la consolidación del Eln en el seno de su población. Este factor, es una ventaja contra el Estado, porque le imprime la legitimidad y apropiación de las personas en medio de las campañas mediáticas y psicológicas contra-insurgentes de las FF.MM. Por ende, la vivencia de las comunidades desmiente, en la mayoría de los casos, los mensajes comunicacionales del Estado.

 

Aún así, la permanencia en los mensajes de la subversión es limitada por su corta duración, y por la falta de un mensaje comunicativo diario a través de sus propios medios; las fechas conmemorativas utilizadas por el Eln no cumplen con el tiempo necesario para cercar los mensajes del Estado. Por lo general, el efecto de sus acciones, con el bloqueo o cierre de una vía al atravesar buses de transporte público, duran no más de 27 horas, limitación en el tiempo que es aprovechado por los medios de información locales y nacionales para diluir su sentido político. Estas acciones, que combinan lo militar y lo comunicacional, hacen parte de la vida diaria del departamento, pero el sentido político no cala entre la gente, reflejando apatía por la propuesta política de un país socialista, regularmente transmitido por el grupo subversivo.

 

Al quebrantar las ideas de la subversión, mostrándolo como el enemigo del Estado y un elemento que pone en peligro la vida, las FF.MM se posicionan no solo como la alternativa que soluciona ese “problema” a través de su actuar militar, sino también como una opción de vida para las personas, lo que traerá bienestar y estabilidad económica para las familias.

 

Aunque no es común encontrar en las redes sociales mensajes firmados directamente por las FF.MM, sí se difunden videos, textos y memes que deslegitiman las ideas socialistas, como por ejemplo su asociación al proyecto de nación bolivariano en Venezuela. Las FFMM difunde a diario ideas anti-cambio social por medio de las redes sociales, lo que en el contexto del conflicto armado colombiano es canalizado para alimentar ese pensamiento pro modelo económico capitalista entre la población.

 

Ahora bien, a diferencia de las FFMM, el Eln no cuenta con una infraestructura tecnológica que le permita inundar de mensajes los celulares de cada usuario de empresas de telefonía móvil. Lo que se convierte en otra desventaja a la hora de posicionar su sentido de la realidad dentro de los actuales espacios de encuentro virtuales y fuentes directas de información, como lo son las redes sociales.

 

Es por eso, que la guerrilla aprovecha directa e indirectamente los medios de información que están a su alcance (emisoras propias, privadas, comunitarias y canales de televisión privados) para seguir en la opinión de la comunidad, a la par de no desechar las maneras tradicionales de comunicar, haciendo uso del grafiti y el comunicado impreso.

 

Ni uno ni otro

 

A pesar de la aproximación en la descripción de las ventajas y desventajas que tienen los actores en conflicto, es difícil arrojar una conclusión clara sobre quién tiene ventaja con respecto al otro, pues ninguno de los dos actores ha alcanzado plenamente sus objetivos, ni las FF.MM han acabado con el Eln ni éste aumenta su poder e influencia.

 

Sin embargo, este pequeño caso es muestra cercana de la nueva revolución industrial y su aplicación en el campo de la disputa militar y política, donde la comunicación pasa a ser tan estratégica como el campo de batalla; el Eln y las FF.MM intentan aprovechar sus medios de comunicación y las circunstancias modificadas por la guerra, para imponer el sentido de la realidad de cada uno entre la opinión pública. Dentro de este conflicto, se despliega el accionar militar de ambas partes y el accionar comunicacional, con matrices de opinión que apuntan a deslindar a las comunidades de las ideas del adversario.

 

Todo lo mencionado, muestra que en Arauca se ha afianzado una polarización donde los “buenos y malos” se identifican a partir de las vivencias mediadas por los mensajes comunicacionales. Así, sin reconstrucción del tejido social, se ve lejana la construcción de paz con justicia social para el departamento de Arauca.

 

1 https://www.eln-voces.com/index.php/editorial-index/1594-cuanto-cambio-traera-el-nuevo-gobierno
2 http://www.anh.gov.co/Asignacion-de-areas/Paginas/Mapa-de-tierras.aspx

Bibliografía:

Aharonian, Aram (2017). El asesinato de la verdad. Concentración mediática, redes y comunicación popular. Colombia. La Fogata Editorial, Corporación Periferia, Fundación para la Integración Latinoamericana (Fila).
Barbero, Jesús Martín (2001). Reconfiguraciones comunicativas de lo público. México. Análisis.
Castells Olivan, Manuel (2009). Comunicación y poder. Madrid: Alianza Editorial.
Frade Merino, Fernando (1982). La guerra psicológica. Argentina. Editorial Pleamar.
Lind, William (2005). Comprendiendo la guerra de cuarta generación. Military Review
Organizaciones sociales del Centro Oriente de Colombia (2012). Plan de vida. Colombia. Organizaciones sociales del Centro Oriente de Colombia
Oviedo Gutiérrez, Hernán (1996). Como incidir en la opinión pública. Asociación Latinoamérica de Educación Radiofónica Aler. Madrid, Quito.

Páginas web:

https://lavozdelcinaruco.com/16309-500-nuevos-militares-tendra-arauca-dice-el-ejercito
https://www.ejercito.mil.co/multimedia/videos/transformacion_ejercito_heroes_405934

Publicado enEdición Nº247
Sábado, 05 Mayo 2018 06:42

Más allá del 68; los antecedentes

Más allá del 68; los antecedentes

Los años 60 marcaron un punto de inflexión. La Segunda Guerra Mundial trajo desolación y muerte, la caída del nazifascismo recompuso alianzas, los enemigos mutaron en amigos y los aliados se transformaron en el objetivo a destruir. La guerra fría inauguró una estrategia fundada en la lucha anticomunista. Los movimientos antimperialistas y descolonizadores fueron el objetivo. Por primera vez en la historia mundial el eje gravitacional del poder se desplazó. Estados Unidos emergía como la potencia líder, con una Europa endeudada, sumisa, arrodillada a sus pies. Mientras tanto, el proceso descolonizador avanzaba en Asia. India declaró la independencia en 1947, y la larga marcha con Mao a la cabeza, tras años de guerra civil, derrotó al ejército de Chiang Kai-Shek en 1949. África se debatía por romper el yugo imperialista de las potencias que se repartían el continente. Los años 50 fueron un periodo de reacomodo. La amenaza nuclear transformó el escenario. Las alianzas entre liberales, conservadores y socialdemócratas buscaban estabilidad política, llamando a fortalecer las instituciones, bajo el discurso del desarrollo, la seguridad y la defensa de la democracia representativa. Los gobiernos emergentes se dieron a la tarea de crear las condiciones para una etapa expansiva del capitalismo. La década se desplegó en medio del conservadurismo anticomunista y la espada de una guerra nuclear. El plan Marshall favoreció la expansión económica y la tan ansiada movilidad social ascendente fue una realidad. La fisonomía de las grandes ciudades destruidas por los bombardeos fue reconstruida. La sociedad de consumo de masas hizo su aparición. Eran nuevos tiempos. El televisor, el coche, la nevera, las vacaciones pagadas, los derechos sindicales reconocidos y una presencia cada vez mayor de la mujer, aunque siempre residual, en una sociedad conservadora y tradicional, modificaba las estructuras. Un capitalismo capaz de reinventarse lograba avanzar bajo el amanecer del Estado de bienestar. La reconstrucción europea era una realidad. Las secuelas de la guerra se iban difuminando. Eran tiempos de cambio.

Mientras tanto, los países llamados comunistas no perdieron comba. El nivel de vida de sus clases trabajadoras aumentaba. La muerte de Stalin abrió perspectivas. La crítica del flamante secretario general del PCUS, Nikita Kruschev, a los crímenes cometidos por el estalinismo, en el 20 congreso del partido (1953), era una ventana a repensar el comunismo. Sus logros en materia de salud, vivienda, educación, deporte, tecnología y ciencia eran referente para las clases trabajadoras de Occidente. Se implementó por primera vez una política de coexistencia pacífica con Estados Unidos mejorando las relaciones internacionales, al tiempo que un optimismo generalizado invadía el ambiente.

Bien, es cierto, no todo era una balsa de aceite. La invasión de Francia y Gran Bretaña en 1956 a Egipto mostraba las aristas. El derrocamiento del gobierno legítimo de Mohammed Mosaddeq en Irán en 1953 y la incorporación de Estados Unidos a la guerra de Indochina eran señal de la crisis que se desataría en los años 60. Igualmente, la entrada de los tanques soviéticos en la capital de Hungría, Budapest, en octubre de 1956, daba por concluido el experimento. La revuelta se aplacó, abriéndose una brecha entre los partidos de izquierda comunista occidentales.

Europa se levantaba de la pesadilla. Los años 50 habían producido cambios en las estructuras sociales y de poder. Los procesos electorales se consolidaban, los derechos sociales y sindicales daban legitimidad a las negociaciones entre el capital y el trabajo. El largo invierno se trasformó en una cálida primavera. La derecha conservadora estaba en el poder. Militares condecorados con cicatrices de guerra gobernaban en el viejo continente. Charles de Gaulle, en Francia; Winston Churchill y Robert Anthony Eden, en Gran Bretaña; Konrad Adenauer, anticomunista demócrata cristiano, en la recién creada República Federal Alemana. En Italia lo hacía la Democracia Cristiana, con Amintori Fanfani, líder indiscutible y presidente de la república. En Estados Unidos lo hacía el general Dwight Eisenhower.

América Latina vivía tiempos convulsos. Los años 50 fueron de nuevos golpes de Estado, golpes al son de la guerra fría. Guatemala, El Salvador, Argentina, Paraguay, Cuba, Honduras, Venezuela, Colombia y Nicaragua cayeron bajo la doctrina de la seguridad nacional. Los nombres de tiranos, como Batista, Castillo Armas, Pérez Jiménez, Lonardi, Aramburu, Somoza y Stroessner se hicieron famosos. La década siguiente fue completamente diferente. Golpes, pero también esperanzas. El triunfo de la revolución cubana, en 1959, adelantó la década de los 60.

La guerra de independencia en Argelia (1954-1962), la retirada de Francia de Indochina –en 1954–, el levantamiento del muro de Berlín en 1961 y la incorporación de Estados Unidos a la guerra de Vietnam marcaron el rumbo de los acontecimientos. Fueron el lastre de los años 50. La demanda por los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos, las reformas universitarias, los movimientos insurreccionales, el bloqueo a Cuba y la crisis de los misiles coparon la nueva década. Las vanguardias artísticas, la contracultura, el movimiento hippy y la revolución sexual irrumpieron con fuerza en los 60. Una década que fue más allá del mayo francés de 68.

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Los tambores de guerra vuelven a retumbar en el mundo

Nunca, desde 1953, el punto de mayor fricción de las tensiones entre EEUU y Rusia en la Guerra Fría, el planeta ha estado tan cerca de una conflagración mundial como ahora. La errática diplomacia de Trump, la afrenta de Corea del Norte, las ínfulas hegemónicas de Rusia o la reciente escalada militar de China explican la cacofonía de la retórica bélica actual.


El año que viviremos peligrosamente. Si 2016 fue el tramo anual de las fake news y la postverdad, cuya primera señal de alerta fue el Brexit, y 2017 el año I de la Era Trump, segundo gran vestigio del neopopulismo conservador que triunfa en las urnas, 2018 tiene visos de convertirse, según los observadores internacionales, en la escenificación de nuevas y serias conflagraciones bélicas. Con riesgo muy elevado de que, además, ese previsible inicio de hostilidades desencadene las intervenciones activas de las grandes potencias globales. Con EEUU con especiales opciones de encender la mecha e involucrar a otros rivales con capacidad nuclear.

A tenor del Reloj del Apocalipsis, el panel de expertos en disciplinas que van desde el análisis de la geo-estrategia y la diplomacia mundial, hasta un amplio abanico de especialidades científicas, jamás se ha estado tan cerca del fin del mundo. Porque, a juicio de su publicación, el Boletín de Científicos Atómicos, que acoge a nada menos que 15 premios Nobel, el reloj, que mide el nivel de proximidad a una guerra nuclear, se adelantó hasta las 23:58 horas. A dos minutos de media noche, el punto que marca la destrucción del planeta. Después de adelantar la manilla treinta segundos más. Justo el mismo instante que en 1953, el momento en el que la Guerra Fría estuvo a punto de convertirse en Tercera Guerra Mundial.

Este instrumento de alerta, que evalúa cada año, el aumento o descenso de las amenazas bélicas, culpa de este salto temporal al retorno a la proliferación nuclear y a la verborrea retórica de una intervención militar atómica. Con Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un como principales actores. Aunque también incluyen entre los riesgos sistémicos las complejas relaciones de EEUU con Rusia y China y latitudes candentes del planeta como los conflictos de Siria o el palestino-israelí, Yemen o la elevada tensión geopolítica entre Arabia Saudí e Irán.

Corea del Norte e Irán, en el punto de mira


Pero no sólo simbólico Reloj de Apocalipsis ve el futuro inmediato tan lúgubre. El establishment estadounidense admite abiertamente esta hipótesis. El Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), un think tank de prestigio entre los analistas de Seguridad, que elabora un macro-sondeo entre 436 altos cargos del Ejecutivo americano y expertos diplomáticos sobre las amenazas prioritarias en el mundo, reconoce que “EEUU es hoy en día un actor impredecible, que causa una profunda inestabilidad”, en palabras de Paul Stares, director del Centro de Acción Preventiva del CFR. Y que esta errática, ambivalente y caprichosa estrategia exterior de la Administración Trump deja dos focos de contagio. En primer lugar, un conflicto armado entre EEUU y Corea del Norte, en el que se involucrarían los vecinos del régimen de Pyongyang. El segundo detonante tendría en el punto de mira a Irán e involucraría a los aliados saudíes, junto a Washington, y a Rusia y varias de las milicias proiraníes que operan en la región, del lado del régimen de los ayatolás.


Son sus “dos crisis más volátiles”, las dos “alertas rojas en estado de fermentación” más nítidas, explica Stares. El conflicto con Corea del Norte -dicen los expertos consultados-, que desplaza como primer riesgo a la guerra en Siria, “podría precipitar el uso de armas nucleares”. De hecho, el informe destaca la opinión de James Stavridis, almirante de la Navy retirado, que otorga entre un 20% y un 50% de opciones de que se desencadene una guerra convencional con el régimen de Pyonyang y un 10% de una conflagración con uso de material atómico si Jong-un detona el botón de su arsenal intercontinental desde Guam, el lugar más próximo al territorio de EEUU, lo que propiciaría una espiral bélica. O de John Brennan, director de la CIA con Barack Obama, para quien la actitud “incorregible de Trump” podría ocasionar que “EEUU iniciase, por primera vez en muchos años, las hostilidades”.

El caso iraní es igual de preocupante. El CFR precisa que el rechazo del presidente republicano al acuerdo firmado por Obama para frenar el programa nuclear de Teherán, presumiblemente, según cancillerías europeas y la Casa Blanca, en un estado próximo a la consecución del arma atómica, podría acabar con la frágil entente cordiale. A través de varios frentes. Si el avance en el plan nuclear iraní continúa; si se produce algún detonante en la peligrosa red de influencia de Irán en la zona (en Siria, en Irak, en Yemen, en Líbano o en las milicias que apoyan a los grupos armados palestinos) o ante un recrudecimiento de la dialéctica bélica con Riad. Cualquier paso en falso “tendrá consecuencias imprevisibles, aunque, a buen seguro, drásticas”.

Pero hay más. También revela escenarios de “alto impacto”. No descarta un atentado terrorista en suelo estadounidense, ni un ciberataque masivo contra infraestructuras estratégicas del país, ni un empeoramiento súbito de las relaciones con Rusia, a cuenta de las conexiones del equipo más cercano a Trump y, de forma cada vez más evidente, del propio presidente con el núcleo de poder de Vladimir Putin, pero también por el conflicto en Ucrania o las interferencias de Moscú en sus ex repúblicas bálticas y los Balcanes, que ha provocado el estado de alerta en la OTAN. O con Xi Jinping, sobre las posesiones de Pekín en el Mar de Sur de China, nada más obtener un sólido respaldo a su liderazgo dentro del país, como máximo dirigente del Partido Comunista de China, pero también fuera del gigante asiático, por su liderazgo global en asuntos como el libre comercio o el combate contra el cambio climático.

Vladimir Putin, con el comandante de la Fuerza Aeroespacial rusa, Sergei Surovkin, durante una conferencia sobre la operación especial en Siria. EFE
En este sentido, incorpora otros potenciales riesgos globales, más moderados. Un deterioro del conflicto en Afganistán, donde Trump ha trasladado un ambiguo mensaje de apoyo americano al país o un nuevo estallido de violencia en Siria auspiciado por Bashar el Assad. Asuntos que han desplazado de la lista de amenazas a Irak y a los combatientes del Estado Islámico (ISIS).

Alta, media y baja amenaza para EEUU


En la terna de asuntos con riesgo sobre los intereses de seguridad de EEUU, el CFR engloba tres bloques distintos. En función de si la amenaza sería alta, media o baja. Es decir, si obligaría a una intervención inmediata y directa de Washington. En el primero, cita una confrontación armada entre China y Japón por la soberanía de las Islas Senkaku-Diaoyu, en el mar oriental de Asia. Le seguirían una tormenta política o económica en Venezuela; un recrudecimiento del conflicto civil en Yemen que detonara las hostilidades entre Riad y Teherán o el retorno a la violencia en Myanmar. Y, en menor medida, el aumento del crimen organizado en México antes o después de las elecciones de este año; nuevas pérdidas de territorio del Ejército de Ucrania en beneficio de las fuerzas militares pro-rusas; intensificación de la violencia de grupos armados kurdos en territorios de Irak y Turquía; cualquier altercado de cierta gravedad en Cachemira entre India y Pakistán; el recrudecimiento del conflicto palestino o nuevas hostilidades de Hezbolá en Siria o en la frontera entre Líbano e Israel.


De las potenciales conflagraciones de media repercusión para la Casa Blanca la práctica totalidad se sitúan en África. El principal, en la República Democrática del Congo, donde se han producido asesinatos de cascos azules de la ONU; en Zimbabue, por el retiro de Robert Mugabe del poder y la compleja sucesión del dictador tras 40 años como jefe del Estado y Libia, que está lejos de la estabilidad en la era post-Gadafi. Fuera del continente africano, cita a los Balcanes, donde las tensiones han reaparecido, en gran medida por la injerencia rusa, tras la cruenta década de los noventa.

Las prioridades de baja intensidad para EEUU en 2018 contienen treinta posibles conflictos. En ellos, destaca “las inestabilidades nacionalistas y separatistas”, entre las que menciona Cataluña o Córcega, en Europa. Además de presumibles ataques en la Península del Sinaí contra intereses de Egipto.

Aparte de las hostilidades con Corea del Norte e Irán, Robert Farley, experto en doctrina militar, señala otras cuatro latitudes bajo el yugo de un conflicto armado y que podrían desencadenar una guerra de escala mundial. El primero, Taiwán, del que resalta el reciente tono beligerante de líderes diplomáticos y militares chinos en defensa de una única China, así como los ejercicios navales y de tropas terrestres en los límites fronterizos con la isla. El segundo, Ucrania, donde la fragilidad de “sus alto el fuego no debería dejar sin vigilancia” las escaramuzas y ataques de las milicias oficiales y de los grupos pro-rusos, de igual forma que un hipotético colapso del débil Gobierno de Kiev puede precipitar la llegada al poder de movimientos de extrema derecha y “anticipar un fuego abierto” con Moscú; especialmente, en las provincias del Este del país. Tras ellos, el flanco sur de la OTAN, en el que focaliza a Turquía, cuyas relaciones con los países europeos y EEUU han sufrido un deterioro en toda regla en 2017. Además de haber adquirido material bélico ruso y de intervenir sin el visto bueno de los generales de la Alianza Atlántica en Siria, Irak, Irán, los Balcanes y el Cáucaso. En este espacio, Farley también dirige su atención hacia Nagorno-Karabaj y el conflicto kurdo. Sobre cuyos movimientos separatistas el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ha intensificado su dialéctica beligerante. El cuarto y último escenario es el Golfo Pérsico. En su opinión, la opción de un conflicto armado entre Arabia Saudí e Irán es alta. E incluiría a Israel. Y Rusia, que desea restablecer su poder de influencia en la región.

Soldados de la Armada china forman en la cubierta de su destructor durante el Día Nacional de la Armada, en Binhai (Tianjin), este domingo 23 de abril. REUTERS
Soldados de la Armada china forman en la cubierta de su destructor durante el Día Nacional de la Armada, en Binhai (Tianjin), este domingo 23 de abril. REUTERS
En definitiva -escribe Farley- “el mundo es marcadamente más peligroso” en 2018. Sobre todo, “por la confusión diplomática de la Administración Trump, que se ha caracterizado en su primer año de mandato por añadir peligrosidad e incertidumbre a lo largo y ancho del planeta”. Sin desvelar “ni sus intenciones ni sus capacidades” militares para combatir o minimizar sus riesgos.

Otros factores que alientan el conflicto global


El detonador bélico, pues, está en el juego estratégico mundial. Pero el peligro se agudiza si se tiene en cuenta que la proliferación de botones rojos ha venido acompañada de un aumento de los arsenales atómicos. El Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) asegura que, al inicio de 2017, había 14.935 armas con la etiqueta nuclear. Y que las dos mayores potencias, EEUU y Rusia, con alrededor de 4.500 ojivas declaradas y activas (es decir, ensambladas a algún sistema de propulsión: bombas, misiles o torpedos), no son las únicas que han puesto fin a sus acuerdos de no proliferación.


Trump se ha comprometido a gastar 1,2 billones de dólares en el próximo lustro en modernizar la máquina militar americana. Mientras Vladimir Putin no ha interrumpido, ni siquiera durante la crisis, los incrementos presupuestarios en Defensa. Ahora es China la que, según acaba de publicar el diario oficial del Ejército de Liberación Popular, se ha enfrascado en un periodo de gastos para acomodar su “arsenal nuclear” a los de EEUU y Rusia. Aunque, eso sí, sin renunciar al principio “de no hacer uso inicial” de este armamento de disuasión. A pesar de que la nueva estrategia de Defensa de EEUU, que en un documento recientemente desclasificado pone en “revisión” la agenda estratégica militar estadounidense y señala a China, Rusia y Corea del Norte, por este orden, como las “principales amenazas” del país. Informe que ha servido al secretario de Defensa, Jim Mattis, para reclamar oficialmente al Congreso “unas fuerzas armadas más ágiles” y con “mayor capacidad tecnológica” para afrontar los desafíos inminentes.

12/02/2018 08:50 Actualizado: 12/02/2018 08:50

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