Antonio García, "Gaitán y la revolución colombiana"

Gaitán y el problema de la revolución colombiana", la obra del Maestro Antonio García Nossa publicada en los primeros días de junio por ediciones desdeabajo, es una iniciativa saludable que retoma y reedita una obra, que a pesar de haber sido publicada originalmente en 1955, mantiene plena vigencia en sus aportes para comprender el carácter del régimen político colombiano y de la clase social que lo controla.

 

La obra, sin duda, constituye una interpretación y análisis integral de la personalidad humana, social y política de Jorge Eliécer Gaitán, identificado como el "hombre necesario", líder paradigmático, el cual es interpretado y analizado integralmente, a profundidad por García Nossa, en el contexto y escenario histórico colombiano del siglo XX, con proyecciones latinoamericanas y caribeñas.

 

En el contexto vital de Gaitán, se aplica la reflexión del filósofo español José Ortega y Gasset: "Yo soy yo y mi circunstancia". Y Gaitán, fue en grado máximo producto del momento histórico internacional y nacional, razón por la cual él mismo definió su simbiosis humana y vivencial exclamando en su apoteosis popular: "¡Yo no soy un hombre, soy un pueblo!"

 

Lo relevante e ilustrativo de este ensayo de Garcìa Nossa, se encuentra en cuanto identifica el pensamiento vivo e integral de Gaitán, aún vigente en su plataforma ideológica y legado programático fundamental, dimensión que justifica y explica plenamente la recuperación y proyección histórica, presente de su ideario, el cual comprende no solamente el recorrido del pasado como antecedente histórico, sino el mensaje y significado trascendente que se mantiene vigente en su pensamiento crítico y propositivo, caracterizado por su clara denuncia, objetividad, autenticidad y ética transparente.

 

El pensamiento y acción social de Gaitán, así como la profunda emoción y proyección popular de su voz, persisten en este siglo XXI, como puede comprobarse con la movilización y sentimiento popular reflejado en el persistente culto y recuperación de su memoria. Esta situación, explicable, en tanto los grandes problemas de la revolución colombiana que planteara en su momento Gaitán en el orden humano, social, económico, agrario, educativo, ético e institucional, apuntaban a transformar el instinto del pueblo en conciencia de sus problemas.

 

Estos problemas se hallan presentes, es más, están potenciados, profundizados y agravados los conflictos sociales en nuestro país, como puede comprobarse con la crónica presencia de la violencia atroz, genocidios y magnicidios reconocidos como crímenes de lesa humanidad, realidades paralelas a la metástasis de la corrupción.
El Nobel José Saramago en su "Ensayo sobre la ceguera, señala que el pasado y el presente, cuando no tienen futuro, es como si no existiesen. En el caso de Gaitán y su legado, encontramos que los varios conflictos históricos que denunciara, están sin resolver como la multiviolencia, concentración de la riqueza y el poder excluyente en todas sus expresiones, como lo comprueba el monopolio sobre la tierra, el crédito y las oportunidades a través de los indicadores oficiales, internacionales y nacionales, los cuales explican objetivamente el por qué las tesis, plataforma y programas fundamentales de Gaitán están presentes y tienen futuro en el contexto de las luchas sociales del pueblo colombiano.

 

Estas razones fundamentales y sus proyecciones, ameritan conocer, interpretar y analizar los antecedentes y prospectiva de la trayectoria histórica, social y política de Gaitán en el horizonte de su vigencia, en la medida que no se trata de un criterio arqueológico sino de un pensamiento vivo.

 

Es aquí donde cabe invocar el pensamiento de Marx en el XVIII Brumario de Luis Bonaparte en referencia al idealismo de Hegel: Las personas o sociedades que no conocen la historia o la olvidan, están condenados a repetirla, primero como tragedia y luego como comedia.

 

En esta dimensión, en el Mensaje final de este trabajo afirma su autor: "Lo peor de la historia que hemos vivido, no es sólo su costo de sangre inocente y el rebajamiento del hombre a un plano inferior al de sus instintos, sino la incapacidad de comprender esa historia y de asimilarla como una experiencia. La consigna de nuestra generación, si es que ha comprendido esa enseñanza y no se niega a predicarla a costa de todos los sacrificios, es la de que esa historia no puede repetirse. Recordemos lo que señalaba Antonio Gramsci: "La crisis consiste en que muere lo viejo y no nace lo nuevo".

 

¿Cómo fue estructurada la obra?

 

En el esquema de este trabajo se deslindan los grandes conceptos y objetivos de la lucha de Gaitán, identificando específicamente ideas sobre libertad, seguridad, bienestar, igualdad, propiedad y filosofía, acerca de la aplicación de principios sobre reforma o revolución.

 

Los temas fundamentales se encuentran clasificados así:

 

- El hombre como producto de su pueblo.
- Inmersión en el estilo y tradición de las luchas generacionales de su época.
- Tradición y drama de las ideas sociales en el referente de la historia contemporánea y el pensamiento gaitanista.
- Problemas de la revolución colombiana y contenidos teóricos y prácticos gaitanistas.
- Conceptualización sobre qué es y qué no es revolución.
- Conceptos fundamentales sobre: pan y libertad, democracia y propiedad: económica, social, política, cultural e internacional.
- Conceptos específicos sobre reforma y revolución agraria.

 

A su vez, estos temas se encuentran divididos en tres etapas:

 

- Crisis del orden tradicional y despertar de las luchas sociales: de la primera guerra (1914-1919) a la gran depresión: 1929–1930.
- Reforma como capitulación social: de la gran depresión a la segunda guerra mundial: 1930-1945.
- Crisis del orden tradicional, proceso de contra-revolución y desmoronamiento del sistema republicano y multiviolencia: 1942-1946-1953.

 

En ese sentido, los fundamentos y elementos del proceso como ejercicio de recuperación de memoria histórica, facilita la asimilación, interpretación y análisis del tiempo, espacio y ritmo del gaitanismo en la perspectiva de comprender la actual situación crítica, que afecta el presente y futuro de la sociedad colombiana.

 

La resistencia al cambio por parte de los sectores dominantes, y las diversas expresiones de las rebeliones populares pacíficas y armadas, amerita atenta lectura, en cuanto contribuye a rescatar el legado histórico de Gaitán y su aplicación en el presente, interpretándolo conscientemente como una guía política de nuestro tiempo, orientada a transformar el instinto de rebelión popular en conciencia revolucionaria, organizada, movilizada y orientada en el horizonte de construir y lograr profundos cambios estructurales de la vida colombiana. El mensaje de Gaitán, referido a los problemas y propuestas de reformas democráticas que planteó en su tiempo, sigue pendiente de resolución.

 

Pensamiento y acción

 

El pensamiento económico de Jorge Eliécer Gaitán, y sus años de formación, se inician en 1924 con su tesis de grado como abogado de la Universidad Nacional: "Las ideas socialistas en Colombia"; posteriormente viaja a Europa y en Italia recibe el título de su profesor Enrico Ferry por su trabajo sobre la premeditación en el delito, cum laude.

 

Al regresar al país, es elegido a la Cámara de Representantes en listas del Partido Liberal, denunciando la masacre de los trabajadores de la zona bananera de la United Fruit, crisis que precipita la caída del gobierno hegemónico conservador de medio siglo.

 

En 1936 Gaitán participa como congresista en la reforma Constitucional, defendiendo normas como la función social de la propiedad y fundamentos sobre la cuestión agraria y el derecho laboral, entre otros avances democráticos. En esos mismos años organiza el movimiento denominado Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria –Unir–, cuya plataforma básica contempla la reforma agraria y el régimen de baldíos favorable a los campesinos sin tierras.

 

La Unir se presenta a elecciones y es derrotada, razón por lo cual Gaitán regresa al Partido Liberal para organizar una disidencia radical del sector liberal gaitanista, para enfrentar al liberalismo oficialista, dirigido por el ex presidente Eduardo Santos (1938-1942).

 

La disidencia de Gaitán, inicia una campaña contra las oligarquías y la corrupción administrativa. La primera administración de López Pumarejo denominada Revolución en marcha" (1934-1938), inició reformas importantes como la universitaria y laboral. Sin embargo, en su segunda administración (1942-1945), entra en descomposición. En ese proceso, el 10 de julio de 1944 ocurre el fracasado golpe militar del Coronel Diógenes Gil en Consacá –Nariño–, asumiendo la presidencia Alberto Lleras (encargado 1945-1946), hasta entonces Ministro de Gobierno. El presidente López Pumarejo regresa al Gobierno, para renunciar posteriormente, presionado por la campaña de Gaitán con la bandera de la restauración moral y democrática de la República", atacando al "hijo del ejecutivo" Alfonso López Michel, acusado de negocios privilegiados, utilizando su calidad de hijo del Presidente.

 

En este contexto, el movimiento popular del liberalismo de Gaitán se desarrolla impetuosamente llevándolo a la Jefatura Única del Partido Liberal, reformando los Estatutos en la denominada "Plataforma del Colón" que lo define como "partido del pueblo". Es el gaitanismo en marcha, con la candidatura presidencial del Jefe Único obteniendo mayorías electorales en octubre de 1947 al Congreso de la República, Asambleas Departamentales y Concejos Municipales.

 

Entre tanto el líder prepara el que sería conocido como el Plan Gaitán (1947), incluyendo en él reformas para el sector agrario, bancario, financiero, educativo. Para esta elaboración contó con la asesoría de economistas y juristas de gran categoría, como Antonio García Nossa, Guillermo Hernández Rodríguez, Luis Rafael Robles, profesores de la Universidad Nacional de Colombia, así como de Antonio Ordoñez Ceballos, Contralor General de la República.

 

El Plan fue presentado anticipadamente al Congreso, y derrotado con votos liberales, incluyendo el del liberal Augusto Espinosa Valderrama, Presidente de la Cámara. El error de Gaitán fue haber presentado de manera prematura estas propuestas, sin esperar las elecciones de 1948 donde hubiera triunfado tal iniciativa de no presentarse la estrategia de los partidos tradicionales oficialistas, liberal y conservador, al lanzar un candidato liberal oficialista: Gabriel Turbay, para impedir el ascenso de Gaitán a la presidencia de la República.

 

Es en este contexto que se presentó la candidatura presidencial del conservador Mariano Ospina Pérez, impulsada por el Jefe máximo Laureano Gómez Castro, sectario Jefe ultraconservador, de ideología falangista, personaje que impulsa la consolidación hegemónica del poder de derechas mediante la violencia. Se observa, que la suma de los votos de los dos candidatos liberales superaba el resultado precario del Presidente conservador.

 

Aprovechando el gobierno de Mariano Ospina Pérez (1946-1950), y con inocultable presión política de parte de Laureano Gómez, logra éste ser elegido para el período 1950-1954 (retiro 1951), para reasumir el poder en 1953 y ser derrocado el 13 de junio del mismo año por el golpe militar del General Gustavo Rojas Pinilla con las banderas "Paz, justicia y libertad", acto que fue justificado como golpe de opinión por el jurista y ex-presidente liberal Darío Echandía.

 

Es pertinente recordar que Laureano Gómez había convocado e integrado la Asamblea Nacional Constituyente y Legislativa, con la finalidad de protocolizar la reforma del Estado de acuerdo con su ideología corporativista y fanatismo religioso y política sectaria.

 

Esta Asamblea Constituyente luego fue utilizada por el General Rojas Pinilla para legitimar su poder y posteriormente prolongarlo mediante su ampliación, lo que originó la oposición del bipartidismo tradicional que culminó con un paro político, soportado por un lock out del sector empresarial, organizado y movilizado por un "Frente civil", luego denominado "Frente Nacional" para no malquistarse con las Fuerzas Armadas, logrando de estas su apoyo, como ocurrió al desertar Rojas el 10 de mayo de 1957 con su viaje a España, encargando el ejercicio del poder a una pentarquía de altos oficiales, supuestamente para reasumir la dirección del gobierno una vez se calmara la crisis política. Sin embargo, los cinco altos oficiales, representantes de las diversas armas, pactaron con los altos dirigentes de los partidos tradicionales, procediendo a la entrega del poder y el marginamiento de Rojas como resultado de un Plebiscito que avalara la propuesta de elegir un nuevo gobierno con los partidos tradicionales, como ocurrió. Este fue el tiempo y la realidad nacional en la cual concentra su análisis Antonio García. Lo que vendría después es la tragedia de una historia repetida, una y otra vez, alimentada en sus distintos sucesos por una oligarquía que amasa el poder y se niega a cambiar su esencia.

 

Finalmente, habría que decir que esta nueva edición de Gaitán y el problema de la revolución colombiana, no sólo tiene como significado la recuperación histórica como ejercicio académico sino que adquiere vida política y social al interpretar y analizar el pasado como antecedente para el presente y fundamento prospectivo de vida para superar los conflictos en Colombia.

 

El texto invita a reflexionar la teoría y práctica relacionadas con el problema de la revolución colombiana, interpretada y analizada como pensamiento y acción, como teoría y como práctica, orientada a superar los conflictos y el atraso de la sociedad colombiana en relación a sus potencialidades, en el horizonte de construir una sociedad más libre, moderna, democrática, participativa y con igualdad de oportunidades, donde la vida y la felicidad sean los fundamentos y metas, no sólo esperanzas, de las relaciones humanas, sociales, políticas e institucionales.

Publicado enEdición Nº 214
Sábado, 18 Junio 2011 08:21

Histórica resolución por la igualdad

El Consejo de los Derechos Humanos reconoció, por primera vez, la existencia de esa discriminación. Y reclamó a los países que cambien la legislación. Argentina votó a favor: fue copatrocinante de la moción ganadora. Se opusieron africanos y árabes.
 
Por primera vez en su historia, la Organización de las Naciones Unidas reconoció que existe la discriminación basada en la orientación sexual o la identidad de género. El paso, fundamental para la redefinición de qué se entiende por igualdad, fue la resolución del Consejo de los Derechos Humanos que pidió a los Estados actuar para poner fin a la discriminación al colectivo LGBT y, además, encargó a la comisionada de Derechos Humanos, Navanethem Pillay, que documente la situación a este respecto “en todas las regiones del mundo” y presente el estudio en diciembre de este año. Argentina fue uno de los copatrocinantes de la resolución, que obtuvo 23 votos a favor (entre ellos, los de todos los países americanos presentes en el Consejo) y 19 en contra (países africanos y árabes, que habían reclamado definir previamente qué se entiende por “orientación sexual”), además de tres abstenciones. El texto destaca la necesidad de combatir esa discriminación, dado que “todos los seres humanos han nacido libres e iguales en dignidad y derechos”.

La resolución fue “histórica” y “marcó la inclusión del problema (de la discriminación y la violencia por estos motivos) en el contexto de protección de los derechos humanos y acompaña desarrollos del contexto nacional, incluyendo la legislación interna, para la protección de derechos humanos en Argentina”, expresó el representante argentino, Héctor Raúl Peláez, al momento de explicar el voto favorable del país, según señaló un comunicado del propio Consejo de Derechos Humanos.

Tras años de presentar infructuosamente iniciativas que reconocieran la existencia de discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género, el éxito de la resolución significó, entre otras cosas, el reagrupamiento de los países favorables a la resolución en torno de una definición más amplia de igualdad. Además de Argentina, en tanto copatrocinante de la iniciativa, y Brasil, uno de sus impulsores principales, la resolución contó con el apoyo de Chile, Cuba, Ecuador, Guatemala, México, Uruguay y Estados Unidos, por el continente americano; Bélgica, Francia, Hungría, Noruega, Polonia, España, Suiza, Eslovaquia, Inglaterra y Ucrania, por Europa; Japón, Corea del Sur, Tailandia, Islas Mauricio, por Asia. Se opusieron, en cambio, Angola, Camerún, Djibouti, Bangladesh, Gabón, Ghana, Mauritania, Nigeria, Senegal, Uganda, Bahrein, Jordania, Qatar, Arabia Saudita, Malasia, Maldivas, Pakistán, la Federación Rusa y Moldavia. Las abstenciones fueron de Burkina Faso, China y Zambia.

La resolución señala la “gran preocupación” del organismo “ante actos de violencia y discriminación, en todas las regiones del mundo, cometidos contra individuos a causa de su orientación sexual y su identidad de género”.

Durante años, la férrea oposición de los países de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) había frenado toda posibilidad de avance de la resolución en el Consejo. Esta vez, marcó la diferencia el apoyo explícito de la delegación de Sudáfrica, que redactó el texto y lo sometió a votación. El representante de Pakistán advirtió que la OCI se encontraba seriamente preocupada porque el Consejo había “elegido discutir nociones muy controversiales”. Se trató, declaró, de un “intento de introducir en la ONU nociones que no tienen fundamentos legales en la legislación internacional de los derechos humanos y en los estándares de derechos humanos”. La OCI insistió, por ello, en que tratar el borrador de la resolución finalmente aprobada “distraería la atención del Consejo de otros asuntos importantes”.

El panorama que durante estos meses debe relevar la comisionada Pillay, seguramente dará cuenta de los 76 Estados que, de acuerdo con datos de Amnistía Internacional, todavía criminalizan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. De acuerdo con lo mandatado por la resolución, el informe a terminar en diciembre de este año debe documentar “las leyes y prácticas discriminatorias y los actos de violencia en contra de individuos, en base a su orientación sexual y su identidad de género, en todas las regiones del mundo”. También, y precisamente en base a eso, dar cuenta de cómo “la legislación internacional de derechos humanos podría ser usada para dar fin a la violencia y las violaciones a los derechos humanos en base a orientación sexual e identidad de género”.

En Argentina, las organizaciones de la diversidad celebraron lo sucedido. “Esperamos que esta resolución impulse el debate en el ámbito de las Naciones Unidas para terminar con las leyes penales que en más de 70 países condenan a las personas por su orientación sexual o su identidad de género, en siete de ellos con la muerte”, señaló el presidente de la Federación Argentina LGBT, Esteban Paulón. “Además, esperamos que muy pronto países como Guyana, Jamaica o Belice modifiquen estas leyes para iniciar el camino a una región libre de discriminación. Esperamos que en particular ámbitos como la OEA y la Unasur sirvan como marco” para avanzar en los cambios legislativos, agregó. Por su parte, la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) definió la resolución como un “logro revolucionario”, que por primera vez en la historia del organismo “pone la atención específica a violaciones de los derechos humanos” basadas en el reconocimiento de la diversidad. Lo sucedido “es un antecedente mundial por la no discriminación” a la comunidad LGBT, señaló el presidente de la entidad, César Cigliutti. Por ello, es una “señal de apoyo a los defensores de los derechos humanos que trabajan sobre estas cuestiones”.

 Por Soledad Vallejos
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Publicado enInternacional
En el barrio Bosque Izquierdo de Bogotá, bajo los cerros orientales, se ubica el Parque de la Independencia, fundado en 1910 como parte de conmemoración de los primeros 100 años del nombre de este espacio, con obras declaradas patrimonio histórico y cultural, como es el Quiosco de la Luz, rodeado de vegetación.

El Parque, que comprende unas 14 hectáreas entre las Carreras 5ª y 7ª, y entre la Calle 26 y las Torres del Parque, al lado de la Plaza de Toros, fue inaugurado en 1907 bajo el nombre de Parque de los Hermanos Reyes –por el presidente Rafael Reyes– para la Primera Exposición Agrícola e Industrial. Fue diseñado imitando el estilo parisiense de finales del siglo XIX, y, en 1910 fue rebautizado como “de La Independencia”. Entonces contaba con pabellones y quioscos usados en la Exposición que quedaron sin uso y terminaron siendo arrendados a particulares para diversos fines, muchos de los cuales ya no existen o están notablemente deteriorados. Durante las alcaldías de Fernando Mazuera, entre 1947 y 1949, una apreciable área del parque se perdió debido a la construcción de la Carrera 10 y la Calle 26, y su vecino, el Parque Centenario, se perdió por completo (La Silla Vacía, 22 de marzo de 2011).

A raíz de la actual construcción de la vía de Transmilenio por la Calle 26, una parte de su costado sur fue retirada junto con sus árboles y para cederle el paso a la salida hacia la Carrera 7ª. Sin embargo, sin entenderse claramente la justificación, la Administración Distrital de Samuel Moreno decidió que la Calle 26 se conectaría con la Carrera 3ª a través de un túnel, y que el Parque se extendería por encima de ese túnel hasta la Biblioteca Nacional y el Museo de Arte Moderno –hoy al costado sur de la Calle 26–, devolviéndole parte de su diseño original al espacio.

No se esperaba que el diseño realizado por el arquitecto Mazzanti se prolongara introduciéndose en el Parque y endureciendo algunas áreas, convirtiéndolas en plazoletas, y propusiera espacios temáticos, todo ello bajo la disculpa de que se haría en el marco del Bicentenario.

Esto se realizó sin informarle a la comunidad, sin presentar el anteproyecto, y a través de la Oficina de Patrimonio Distrital se llevó a cabo el diseño, el cual, ya terminado, se presentó a un grupo de pocas personas en la sede de esta oficina, en un espacio abierto –el hall de entrada– y sin las mínimas condiciones que pudiera presentar un auditorio como el del conjunto residencial Torres del Parque, donde se canceló inexplicablemente la presentación del proyecto final.

La mayoría de los ciudadanos que viven a sus alrededores, y sus asiduos visitantes diarios o de fin de semana, desconocen los drásticos cambios negativos que se van a producir. Además de la tala de árboles y de reducir los espacios verdes del Parque, se cambiará de uso, que en la actualidad es entre pasivo y activo, sin conocer dónde se van a sustituir las zonas verdes y los árboles afectados.

En la actualidad se han determinado 21 árboles patrimoniales en este sitio, los cuales presumiblemente han sido afectados por las obras de la Calle 26, como es el caso de algunas palmas de cera que se han caído por las actividades de construcción.

Se le ha solicitado al IDU, responsable de la ejecución del proyecto, que se le informe ampliamente a la comunidad de los alrededores y asimismo del centro de la ciudad, y que la obra del túnel o puente se lleve a cabo pero sin adentrarse y menos endurecer el Parque. Tampoco se conoce con exactitud cuánto costará esta obra innecesaria e inútil que será ejecutada por los mismos contratistas de Transmilenio y con la cual  se lesiona la esencia de este parque tan cercano a los afectos de los bogotanos y allegados a la capital, y que forma parte de la historia de la ciudad.

¿Nos gustaría un parque como el Tercer Milenio o el del Renacimiento –sin identidad ni apropiación por sus características– en el Centro Internacional de Bogotá? Las fotos que se adjuntan nos dan una idea de su transformación.


Los páramos, el agua y la legislación en la mira de los inversionistas


Mauricio D’Achiardi

En La Calera, donde los constructores tienen su voraz ojo puesto, el POT fue modificado en varios aspectos para facilitar la proliferación de viviendas y conjuntos residenciales. Uno de ellos es la elevación de 2800 msnm (pre-páramo) a 3200 msnm (páramo) de la cota donde se permite construir. Esto produjo un enorme aumento de solicitudes de licencias de construcción, con el consiguiente detrimento del medio ambiente que afecta de plano a los acueductos veredales, las microcuencas, los nacimientos de aguas y por supuesto al campesino raso. Todo con la complicidad de un Concejo que firma a ciegas cuanto le impone el Alcalde, que cuando fue secretario en una administración anterior autorizó la ampliación del 50% de la cantidad de casas del conjunto Macadamia, lo que hacía prever el estallido de las nuevas construcciones que hoy contaminan el ambiente campestre que se vivía en el pasado, congestionan la muy anticuada carretera 50 y, por supuesto, atraen más inversionistas. Qué falla!
Publicado enEdición 168