Por fin un sindicato gana una huelga ante la justicia: Tribunal Superior de Buga dice que fue legal la de SNTT en Buenaventura

Varios e importantes fueron los triunfos que SNTT, Sindicato Nacional de Trabajadores de Rama, Servicios de la Industria del Transporte y Logística de Colombia se anotó en torno a la huelga que entre el 5 y el 20 de septiembre pasado adelantaron los trabajadores del puerto TCBUEN de Buenaventura.


Su primer triunfo consistió en que, siendo sindicato minoritario, logró que por votación de todos los trabajadores de TCBUEN el 82% aprobara la huelga. El segundo fue el triunfo de la huelga misma, al lograr  que la empresa cediera en los puntos que se negaba a negociar. Su tercer triunfo fue lograr que los trabajadores de los demás puertos del país prepararan y estuvieran dispuestos a declarar una huelga de solidaridad con sus compañeros de Buenaventura, que si no la hicieron fue porque no necesitaron hacerla.


Y su cuarto triunfo tuvo lugar  esta semana, y fue el fallo del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga, que dictaminó que la huelga fue legal, en respuesta a la demanda que TCBUEN –siguiendo los pasos de Avianca y con sus mismos argumentos– interpuso para lograr que fuera declarada ilegal.


La huelga fue votada el 27 de agosto después de agotadas todas las instancias de ley, y luego de que los directivos de TCBUEN se negaran a negociar puntos sustanciales del pliego que le presentó el Sindicato.


“La empresa nos  menospreció.. En vez de negociar nuestro pliego fortaleció el plan de beneficios que tiene montado para debilitar al sindicato. Creyó que por éste ser minoritario no sería capaz de sacar adelante la huelga”, dijo Esteban Barboza, presidente Nacional de SNTT.


Esa condición de sindicato  minoritario (de los 380 trabajadores de la empresa solo 87 estaban afiliados) lo obligó a convocar a la totalidad de los trabajadores a votar la huelga, o en su defecto por Tribunal de Arbitramento. La votación se realizó el 27 de agosto y 228 votaron a favor de la huelga, 46 por Tribunal y 3 votos nulos.


El fallo del Tribunal


En su demanda TCBUEN alegó, como primer argumento, que el servicio que presta es de carácter público esencial, por tanto una huelga allí es improcedente. Y el segundo argumento fue que la votación estuvo viciada de nulidad.


Pero en su fallo el Tribunal Superior de Buga determinó que todo el proceso de la votación de la huelga se ajustó a los requerimientos del artículo 450 del Código Sustantivo del Trabajo sobre declaratoria de huelga, y concluyó que la votación se realizó en la debida forma.


Y en cuanto al argumento de que TCBUEN es una empresa que presta un servicio público esencial, el Tribunal también lo desestimó. Subrayó que, tras hacer un estudio de la normatividad, la jurisprudencia y la doctrina internacional, constató que el servicio que presta: el de cargue y descargue de barcos portacontenedores, no es de carácter público esencial y por tanto la huelga es procedente.


Esteban Barboza destacó el hecho de que el Tribunal Superior de Buga haya resuelto el caso en tan poco tiempo, menos de 15 días, pues la demanda la entabló TCBUEN el 28 de septiembre.


También calificó como “hipócrita” la actitud  de los directivos de TCBUEN, quienes, una vez se levantó la huelga, gracias en buena parte a la mediación del Ministerio de Trabajo, expresaron satisfacción por el arreglo y su disposición para mejorar el clima laboral y las condiciones de los trabajadores. “Pero a los ocho días le clavan la demanda al sindicato por la supuesta ilegalidad de la huelga. Eso no lo entendemos”, anotó Barboza.


TCBUEN apeló el fallo adverso del Tribunal Superior de Buga, entonces por competencia el conflicto tendrá que ser finalmente dirimido en la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia.

La huelga por solidaridad

“Hay sentencias de la Corte Constitucional que autorizan la huelga por solidaridad en Colombia. Lo que pasa es que ésta no está reglamentada, pero eso no quiere decir que legalmente no se pueda hacer, y más en el caso de un sindicato como el nuestro, que es de industria”, explicó el presidente de SNTT.

Y, en efecto, el sindicato tanteó la posibilidad de hacerla en el caso de que la huelga de los trabajadores de TCBUEN en Buenaventura se hubiera prolongado y agudizado. De hecho estuvieron a punto de someterla a votación, con lo cual el conflicto laboral se hubiera extendido a los demás puertos del país.

La sola posibilidad de la realización de la huelga por solidaridad fue, si se quiere, el hecho más relevante de la huelga de los trabajadores de TCBUEN, ya que hubiese marcado un precedente importante para el conjunto de la lucha sindical en Colombia.

“La huelga por solidaridad  no fue un cañazo. Comenzamos a orientarla desde antes de que terminara la etapa de prórroga en la negociación, en vista de que TCBUEN seguía cerrada en bloquear unos puntos importantes del pliego que le presentamos”, señaló Esteban Barboza.

Recordó que el día 13 de septiembre SNTT le envió una carta a la Sociedad Portuaria de Buenaventura para informarle sobre la realización de la huelga por solidaridad,  la cual se iría a someter a votación de los todos los trabajadores sindicalizados en los puertos. Esa carta provocó que la Sociedad Portuaria convocara al sindicato para tratar el tema, y también alertó a las sociedades portuarias de Cartagena, Barranquilla y Santa Marta.

De haberse realizado, la huelga de solidaridad hubiera paralizado el comercio internacional del país, sostiene Barboza, no solo porque SNTT cuenta en estos puertos con un buen número de afiliados: 392 en la Sociedad Portuaria de Buenaventura, 142 en la de Barranquilla y 92 en la de Santa Marta, sino porque esos afiliados son los más calificados de la cadena portuaria, los que manejan las grúas y la gran maquinaria.

“Por eso cundió la preocupación entre los empresarios portuarios, y fue la principal razón para que la huelga en TCBUEN terminara en buenos términos para los trabajadores”, agregó el presidente nacional de SNTT.

Finalmente resaltó, como efecto del éxito de la huelga, el aumento de la membresía del sindicato en TCBUEN, donde antes tenía 87 afiliados y hoy ya tiene 107. “Es porque los trabajadores se han dado cuenta de que estamos haciendo bien el trabajo, que somos una organización seria y de lucha, no un sindicato amarillo, de esos que hay muchos en Buenaventura”, anotó.

Otro hecho que destacó fue la composición de la comisión que por el sindicato negoció la convención colectiva con los directivos de TCBUEN. De los 6 negociadores, 4 fueron jóvenes menores de 30 años, gente nueva, todos formados en negociación colectiva en la Escuela Nacional Sindical.

“Lo cual manda un mensaje al sindicalismo. Tiene que apostarle al relevo generacional. Esos sindicatos con dirigentes atornillados por años no ayudan a que el sindicalismo se oxigene”, puntualizó Esteban Barboza.

 

Publicado enColombia
Huelga planetaria…gran logro de las luchas de las organizaciones de mujeres y de los feminismos

Declarar una guerra en todo el mundo es una gran osadía, un gesto de máxima rebeldía y poderío. Con esta huelga enfrentaron la trivialización que diversas instituciones han hecho del día internacional dedicado a lucha por los derechos de las mujeres


Declarar una huelga en todo el mundo es una gran osadía, un gesto de máxima rebeldía y poderío, equiparable solamente a las luchas que durante muchos años adelantaron los obreros y obreras del mundo para conquistar el 1 de Mayo como día internacional de la clase obrera.

 

En el 2017, las feministas y organizaciones de mujeres realizamos, por primera vez, una huelga planetaria contra el sistema patriarcal, contra la desigualdad del capitalismo neoliberal y contra las distintas formas de exclusión, aprovechando los medios y tecnologías como whatsapp y el internet, entre otros.

 

Con esta huelga enfrentamos y confrontamos la trivialización que los medios de comunicación, las empresas, los partidos y hasta los sindicatos han pretendido hacer del día internacional dedicado a la lucha por los derechos de las mujeres.A pesar de que el sentido de esta protesta mundial tiene variedad de interpretaciones y sentidos para las organizaciones y grupos que la promovemos en tantos lugares de la tierra, es claro que logramos emocionar a miles de mujeres, reconocerlas y valorar su aporte a la construcción de la riqueza material y espiritual y concitamos su indignación contra este destructivo orden sociosexual, contra esta civilización que amenaza la vida humana y no humana.

 

Se preguntarán algunas personas porque este 8M nos declaramos en huelga y nos fuimos a la calles, nos dedicamos a marchar, reír, cantar y lanzar nuestras arengas. ¿Contra quién fue esta huelga? ¿Acaso puede considerarse que el compañero, marido, amante, la familia, son los explotadores?

 

¡Sí! Radicalmente sí, cuando en la familia no hay un reparto democrático de las labores domésticas y se cree que la mamá, la esposa o compañera es la responsable del orden, del aseo, del bienestar común.


¡Sí! Absolutamente cierto, si el goce sexual es solo para el varón y si hacer el amor se convierte para la mujer en un acto forzado.

 

Sí! Si las hijas e hijos no comparten todas las tareas del hogar, según su edad y circunstancias, y si las adultas de la familia se ven obligadas a renunciar a su formación, educación, al disfrute del tiempo libre, para que las y los más jóvenes vivan “al ancho”, estudien, vayan a cine, salgan de rumba, mientras ellas se quedan en casa, limpiando, lavando, cocinando, empobreciéndose en todo sentido.

 

El 8M pretende justicia para las mujeres en el ahora, no en un hipotético futuro donde se producirá la liberación de las y los oprimidos. Busca erradicar esa primera esclavitud, que es por supuesto, la sujeción al trabajo gratuito, no remunerado que nos pretenden inculcar como parte del amor abnegado y sufrido, del amor romántico según el cual, debemos entregarlo todo, sin esperar nada a cambio.

 

Por eso, la huelga también se hace contra el orden global heteropatriarcal –un patriarcado en el que predominan los varones y la lógica heterosexual– que es depredador de la naturaleza, que destruye nuestras corporalidades, que nos somete a tráfico y explotación sexual desde la infancia, un orden civilizatorio al servicio de la acumulación de poder y riqueza para unos pocos, a costa de la miseria y dolor de millones de personas.

 

Por eso, la huelga fue realizada contra toda entidad o institución cómplice de este orden y de esta civilización, llámese pareja, familia, iglesia, partido, organización social, sindicato o movimiento barrial.

 

No fue fácil. Nosotras la hicimos en Colombia en medio de la contienda electoral en la cual las élites dueñas del país están concentradas en “atornillarse” a los cargos de elección popular por otro cuatrienio, mientras que los movimientos sociales y democráticos, enfrentan complejos y simultáneos escenarios: participan en la lucha electoral, demandan del gobierno de Santos cumplimiento a lo pactado mediante el Acuerdo de Paz con las Farc, apoyan un acuerdo similar con el Ejército de Liberación Nacional –Eln–, y, al mismo tiempo, esquivan las balas criminales que le disparan los enemigos de la paz, la ultraderecha, los paramilitares que se quedaron en la retaguardia esperando precisamente este momento.

 

Así que, ¿a quién le importa la guerra contra las mujeres, que de manera continua produce víctimas en los hogares, en las calles, en los colegios y universidades, en los ámbitos de la salud, la educación, el empleo, el ejercicio político, y, de manera agravada, en las regiones donde opera el narcotráfico y las bandas criminales?

 

Distintas modalidades de una guerra casi invisible

 

Las modalidades de daño que se utilizan en esta guerra del heteropatriarcado contra las mujeres, van desde las exclusiones en el mundo político, social, cultural y económico, hasta el exterminio físico y las lesiones que no son letales en forma inmediata y que ocasionan en las niñas, las jóvenes y adultas daño emocional permanente. Invisible, pero tangible: son vidas humanas destrozadas por largo tiempo, quizás para siempre.

 

Así ocurre con el abuso sexual infantil infringido por el padre (o personas a cargo de las y los menores), al interior del idealizado hogar o familia tradicional que afecta en forma determinante la capacidad de construirse una estructura del yo, esa que hace que alguien sienta que es alguien.

 

Esta violencia que no es imaginada. En el 2017, el Instituto de Medicina Legal practicó 17.908 exámenes médico legales por presunto delito sexual a menores de edad. El 84,2 por ciento de las víctimas eran niñas, entre los 10 a 14 años de edad, con 8.278 casos. Luego están las menores de 5 a 9 años.

 

A pesar de los esfuerzos de entidades internacionales y nacionales que buscan enfrentar esta problemática, poco hemos aprendido de las consecuencias que deja para toda la vida en quienes padecen esta vulneración. Como muestra la película realizada en 1997 “Bliss, el amor es extasis” (que puede verse en Netflix), la protagonista es violada a la edad de cinco años por su padre. En su vida adulta y de casada, esta mujer es desdichada y no puede identificar las razones por las cuales tiene una personalidad límite. No encuentra sustento en sí misma, depende de manera enfermiza de la aprobación y apoyo ajeno, y busca inconscientemente, reproducir el abuso sexual infantil vivido.

 

Herminia Hernáiz, Doctora en Psicología Clínica y Psicoanalista1, señala en relación con esta lesión emocional: “La intemporalidad del inconsciente hace que el trauma vivido se repita sin cesar como una forma de intentar resolverlo, sin embargo esa misma función de resolución deja como suspendido el proceso de convertirse en persona o la consolidación del ser”. En palabras simples, es un daño que es casi siempre irreversible y la posibilidad de que quien lo padece encuentre cualquier forma de gratificación, es remota. Las víctimas, mayoritariamente niñas, lo “borran” de la memoria, como una suerte de defensa para vivir con menos dolor y miedo, porque, como dice la protagonista de la película “quien tenía que protegerlas del daño, era el daño”.

 

Lamentablemente, estas y otras vulneraciones sexuales que padecen las mujeres en los distintos momentos de sus vidas, se tratan como si tuvieran fecha de vencimiento. Así que cuando algunas se han atrevido a denunciar a sus acosadores y violadores, pasados los años, cuando por fin tienen fuerza o están a salvo de ellos, son sometidas a toda clase de sospechas, como le ocurrió recientemente a la periodista Claudia Morales (El Espectador, enero 18 de 2018).



Cabe recordar que frente a la denuncia de tantas actrices estadounidenses contra los directores Harvey Weinstein, Bret Ratner, el realizador James Toback y los actores Dustin Hoffman y Kevin Spacey, se produjo un gran movimiento de solidaridad en Estados Unidos y otros lugares del mundo, expresado en las redes sociales como el “#me too” (a mí también) y en Francia el #Times up, (¡levántate!).

 

Mediante un manifiesto, cien actrices e intelectuales francesas destacadas, como Catherine Deneuve, expresaron su desacuerdo con la campaña. Advierten que si bien es cierto la violación es un delito, “defendemos una libertad para importunar, indispensable para la libertad sexual. Ahora estamos suficientemente advertidas para admitir que el impulso sexual es por naturaleza ofensivo y salvaje, pero también somos lo suficientemente clarividentes como para no confundir el coqueteo torpe con el ataque sexual. En síntesis, consideran que “Los incidentes que pueden tener relación con el cuerpo de una mujer no necesariamente comprometen su dignidad y no deben, por muy difíciles que sean, convertirla necesariamente en una víctima perpetua”. Afirman que una mujer no es reductible a su cuerpo, así que lo que allí le ocurra, no puede ser definitivo. Se convierten, con tal afirmación en seguidoras de René Descartes, quien planteaba “pienso, luego existo”. Asimismo, se alinderan con la religión católica, para la cual lo que importa es salvar el alma, un orden abstracto que es mucho más importante que la materialidad del ser.

 

La división cuerpo/mente o cuerpo/alma afecta la integridad y dignidad del ser, que es consciencia incarnada, es decir, corporalidad. Para facilitar la comprensión de este concepto, recordemos que las especies animales si tienen cuerpo, pero no pueden dar cuenta de su biografía y de las experiencias vividas: por eso, solamente la especie humana no tiene un cuerpo, es corporalidad2.

 

En Colombia, por su parte, el columnista de Semana, Antonio Caballero, consideró “que tocar un coño y unas tetas” o robar un beso, no podía asimilarse al abuso sexual, en un intento por desprestigiar la palabra de las mujeres acosadas y abusadas sexualmente.

 

Tales planteamientos contribuyen a la impunidad del acoso y del abuso sexual. Cada mujer vulnerada se pregunta si tiene sentido denunciar, cuando no obtendrá justicia y en cambio, deberá soportar, además del sufrimiento ya vivido, el escarnio social y toda clase de comentarios mal intencionados sobre las razones por las cuáles tardó en denunciar. En algunas sociedades, las víctimas prefieren suicidarse, porque se las estigmatiza y expulsa de su comunidad, como si padeciesen una enfermedad contagiosa.

 

En este orden sociosexual patriarcal, la corporalidad, es decir la vida de ellas está al servicio de ellos. Las víctimas de todas las formas de abuso, acoso y explotación son principalmente quienes disponen de menores recursos de poder sexual, económico, político y cultural; vale decir, la mayoría de las campesinas, afrodescendientes, indígenas, raizales, palenqueras, rom, lesbianas transexuales intersexuales, habitantes de los barrios marginales, desempleadas, desarraigadas o desterritorializadas y mujeres con alguna discapacidad, es decir, las subordinadas y sometidas a las asimetrías del poder socioeconómico. Las más afectadas, dada su escasa capacidad para defenderse, son las niñas y las jóvenes, como lo recuerda sin velo alguno el rapto, violación y asesinato de la niña Yuliana Andrea Samboní por parte de Rafael Uribe Noguera, miembro de una familia acaudalada de la capital del país, suceso que recordó a todos y todas que en Colombia aún se paga el derecho de pernada por el cual no pocos oligarcas, mafiosos y otros personajes llegados a ricos, aún salen de cacería de mujeres de todas las edades como satisfacción del mismo.

 

El estudio publicado en agosto de 2017 que realizaron entre 2010 y 2015 varias Ongs, sobre una muestra de 142 municipios (mucho menos del 10 por ciento de los municipios que tiene Colombia) en los cuales hacen fuerte presencia la fuerza pública, guerrilla y paramilitares o Bacrim, muestra que la prevalencia de violencia sexual contra las mujeres fue del 18,36 por ciento, es decir, 875.437 mujeres fueron víctimas directas de algún tipo de violencia sexual (Encuesta de prevalencia de violencia sexual en contra de las mujeres en el contexto del conflicto armado colombiano 2010-2015). Es fácil imaginar lo que puede estar ocurriendo en el resto del país…

 

Todos los bandos enfrentados en el conflicto armado utilizaron la violencia sexual como instrumento de guerra. Sin embargo, no hay que confundirse: las violencias contra las niñas, jóvenes y adultas se exacerban en el conflicto y postconflicto, pero no son producidas por estos. Hacen parte del orden sociosexual, es decir, del ordenamiento social que otorga a los varones el control sobre las corporalidades/vidas de las mujeres, sobre sus bienes, sobre su capacidad productiva y reproductiva.

 

Los saberes contribuyen al desconocimiento del trabajo de las mujeres

 

Como ocurre en toda contienda bélica, los distintos ámbitos del conocimiento, contribuyen a legitimar la desigualdad, explotación y dominación.

 

En un campo estratégico, como es el saber económico, se postula una tajante división entre el mundo de la producción mercantil, la que se comercializa, y el ámbito de la producción y reproducción de la vida, que se consume en los hogares y familias.

 

Los enfoques liberal y neoliberal tienden a mostrar a los seres humanos como una especie de hongos, que brotamos de la tierra, convertidos y convertidas en adultas o adultos, sin que nadie nos proporcione cuidados en las enfermedades infantiles, soporte afectivo y alimentario y estímulo para los aprendizajes básicos de sobrevivencia y convivencia social como el control de esfínteres, el auto-aseo, la auto-alimentación, el lenguaje mismo. Por lo tanto, tampoco existen las personas que limpian la ropa, las casas, hacen los alimentos, cuidan a menores, enfermas enfermos y mayores, quienes, en su mayoría, son mujeres.

 

Desde los años 80 del siglo anterior, las organizaciones de mujeres y las feministas luchamos por la valoración del trabajo invisible y no remunerado en la esfera familiar, y actualmente, este se contabiliza, a través de las llamadas Cuentas satelitales del trabajo doméstico no remunerado3. Porque este trabajo es indispensable para que funcione la humanidad, este 8M le dijimos al mundo: “Nosotras movemos el mundo, nosotras podemos pararlo”.

 

Para hacer posible otro orden civilizatorio el 8M demandamos políticas justas para las mujeres

 

Oxfam informa que 8 varones poseen la misma riqueza que las 3.500 millones de personas más pobres del planeta y que, de mantenerse el ritmo actual, “llevará 170 años para que se emplee a mujeres y hombres en la misma proporción, se les pague el mismo salario por el mismo trabajo, y tengan los mismos niveles de representación en puestos de dirección” (Oxfam, 2017).

 

Esta descomunal desigualdad hace parte de la concentración de poder y control sobre la sexualidad, la afectividad y la capacidad reproductiva de las mujeres por parte del heteropatriarcado y es la condición para mantener la extrema vulnerabilidad de millones de mujeres, niñas y adultas en este planeta. Contra esta desigualdad paramos el 8 de marzo.

 

En estos años finales de la segunda década del siglo XXI, reconociendo las limitaciones de las políticas públicas de género, estamos retomando los ideales emancipatorios del feminismo de los años 70 del siglo pasado que el neoliberalismo intentó cooptar a través del discurso liviano o light de género.

 

En su mejor versión, el enfoque de género conduciría a reformas para el logro de la igualdad legal entre mujeres y hombres, y a una distribución más equilibrada del poder entre ellas y ellos, por medio de políticas públicas, que al estar insertas en Estados patriarcales capitalistas, ni siquiera disminuyen las brechas socioeconómicas. Tengamos en cuenta que pasados casi 25 años de la puesta en marcha del enfoque de género en las políticas públicas para las mujeres, la desigualdad salarial por razón de género en el mundo se mantiene en el 23 por ciento, es decir, las mujeres ganamos el 77 por ciento de lo que ganan los hombres (Fondo de Población de Naciones Unidas, 2017). Igualmente, en la mayor parte del mundo no somos más del 22 por ciento del poder político. Y el feminicidio, se ha convertido en una pandemia universal, que cada vez cobra vidas de mujeres más jóvenes.

 

A diferencia del enfoque de género, las feministas emancipatorias consideramos que hay que transformar el orden económico y la forma como se distribuye la riqueza, la propiedad de la tierra, de los medios de producción y el orden cultural y sexual sobre el cual está establecida esta sociedad.

 

Exigimos que todos los gobiernos del mundo acojan e impulsen tres componentes fundamentales para reducir la desigualdad –CRI: mayor inversión en el gasto social, reformas tributarias a favor de las mujeres y la protección, y avance en materia de derechos de las trabajadoras y trabajadores, según lo propuesto por Oxfam y Development Finance International (DFI).

 

Paramos el 8M para denunciar el femigenocidio, o genocidio de las mujeres el mundo y por qué la justicia para las niñas, las adultas las mayores.

 

El 8M paramos para construir un país y un mundo donde nacer mujer no sea una desgracia, donde no haya ablación del clítoris, como todavía ocurre en algunas comunidades indígenas de Colombia.


Nuestro paro asumió diversas formas: nos salimos de las casas, dejamos de hacer oficio, dejamos de hacer el amor para el disfrute ajeno, con el fin de dedicarnos a conquistar un lugar bajo el sol donde sea posible vivir sin miedo al abuso sexual por parte del padre, el hermano, el padrastro, el tío, el amigo cercano, el profesor, el jefe, el director o realizador de cine, o simplemente, el transeúnte que siente que las mujeres son un objeto para su deleite y control personal.

 

Decidimos que en el 8M nuestra mejor labor era hacer posible un lugar, donde por fin, nacer mujer no signifique tener que sacrificar el proyecto personal a la maternidad o esposidad.

 

Usamos nuestras voces, nuestras canciones y nuestros bailes para invitar a todas y todos a construir un mundo sin explotación ni subordinación, en el cual podamos decidir sobre nuestro placer, nuestro deseo y nuestra capacidad reproductiva, y elijamos con quién, para qué y cuándo tenemos relaciones sexuales.

 

El 8M invitamos, convocamos y movimos el planeta para que entre todas y todos transformemos las sociedades, erradiquemos de la vida humana al patriarcado, al capitalismo, al colonialismo, al extractivismo, al guerrerismo: las generaciones venideras tienen derecho a un mundo viable y con justicia para todas las niñas, las jóvenes y las adultas; durante este 8M, y las jornadas preparatorias se lo recordamos y se lo dijimos con claridad al mundo entero.

 


 

* Feminista por justicia emancipatoria y corporalizada- Economista, Especialista en Políticas Públicas y Género, Candidata a Magister en Filosofía, Doctora en Procesos Sociales y Políticos de América Latina-Colectiva Feministas Emancipatorias.
1 https://cinepsicoanalisisycultura.wordpress.com/2012/11/23/bliss-el-amor-es-extasis/
2 Corporalidad. Es una categoría que indica que no hay un antagonismo u oposición entre mente y cuerpo, como pretenden algunas iglesias y otros enfoques teóricos. En cada ser humano, está presente una rica y compleja historia y biografía humana: somos una consciencia que está incarnada y se expresa en la diversidad propia de la especie humana: el género, la etnia, la condición social y económica, la orientación/opción sexual, entre otras situaciones y condiciones. No es correcto decir: tengo un cuerpo, como quien posee cualquier objeto del cual puede tomar distancia. Somos corporalidad.
3 Ley 1413 del 2010, por medio de la cual se regula la inclusión de la economía del cuidado en el sistema de cuentas nacionales con el objeto de medir la contribución de la mujer al desarrollo económico y social del país.

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Huelga planetaria…gran logro de las luchas de las organizaciones de mujeres y de los feminismos

Declarar una guerra en todo el mundo es una gran osadía, un gesto de máxima rebeldía y poderío. Con esta huelga enfrentaron la trivialización que diversas instituciones han hecho del día internacional dedicado a lucha por los derechos de las mujeres


Declarar una huelga en todo el mundo es una gran osadía, un gesto de máxima rebeldía y poderío, equiparable solamente a las luchas que durante muchos años adelantaron los obreros y obreras del mundo para conquistar el 1 de Mayo como día internacional de la clase obrera.

 

En el 2017, las feministas y organizaciones de mujeres realizamos, por primera vez, una huelga planetaria contra el sistema patriarcal, contra la desigualdad del capitalismo neoliberal y contra las distintas formas de exclusión, aprovechando los medios y tecnologías como whatsapp y el internet, entre otros.

 

Con esta huelga enfrentamos y confrontamos la trivialización que los medios de comunicación, las empresas, los partidos y hasta los sindicatos han pretendido hacer del día internacional dedicado a la lucha por los derechos de las mujeres.A pesar de que el sentido de esta protesta mundial tiene variedad de interpretaciones y sentidos para las organizaciones y grupos que la promovemos en tantos lugares de la tierra, es claro que logramos emocionar a miles de mujeres, reconocerlas y valorar su aporte a la construcción de la riqueza material y espiritual y concitamos su indignación contra este destructivo orden sociosexual, contra esta civilización que amenaza la vida humana y no humana.

 

Se preguntarán algunas personas porque este 8M nos declaramos en huelga y nos fuimos a la calles, nos dedicamos a marchar, reír, cantar y lanzar nuestras arengas. ¿Contra quién fue esta huelga? ¿Acaso puede considerarse que el compañero, marido, amante, la familia, son los explotadores?

 

¡Sí! Radicalmente sí, cuando en la familia no hay un reparto democrático de las labores domésticas y se cree que la mamá, la esposa o compañera es la responsable del orden, del aseo, del bienestar común.


¡Sí! Absolutamente cierto, si el goce sexual es solo para el varón y si hacer el amor se convierte para la mujer en un acto forzado.

 

Sí! Si las hijas e hijos no comparten todas las tareas del hogar, según su edad y circunstancias, y si las adultas de la familia se ven obligadas a renunciar a su formación, educación, al disfrute del tiempo libre, para que las y los más jóvenes vivan “al ancho”, estudien, vayan a cine, salgan de rumba, mientras ellas se quedan en casa, limpiando, lavando, cocinando, empobreciéndose en todo sentido.

 

El 8M pretende justicia para las mujeres en el ahora, no en un hipotético futuro donde se producirá la liberación de las y los oprimidos. Busca erradicar esa primera esclavitud, que es por supuesto, la sujeción al trabajo gratuito, no remunerado que nos pretenden inculcar como parte del amor abnegado y sufrido, del amor romántico según el cual, debemos entregarlo todo, sin esperar nada a cambio.

 

Por eso, la huelga también se hace contra el orden global heteropatriarcal –un patriarcado en el que predominan los varones y la lógica heterosexual– que es depredador de la naturaleza, que destruye nuestras corporalidades, que nos somete a tráfico y explotación sexual desde la infancia, un orden civilizatorio al servicio de la acumulación de poder y riqueza para unos pocos, a costa de la miseria y dolor de millones de personas.

 

Por eso, la huelga fue realizada contra toda entidad o institución cómplice de este orden y de esta civilización, llámese pareja, familia, iglesia, partido, organización social, sindicato o movimiento barrial.

 

No fue fácil. Nosotras la hicimos en Colombia en medio de la contienda electoral en la cual las élites dueñas del país están concentradas en “atornillarse” a los cargos de elección popular por otro cuatrienio, mientras que los movimientos sociales y democráticos, enfrentan complejos y simultáneos escenarios: participan en la lucha electoral, demandan del gobierno de Santos cumplimiento a lo pactado mediante el Acuerdo de Paz con las Farc, apoyan un acuerdo similar con el Ejército de Liberación Nacional –Eln–, y, al mismo tiempo, esquivan las balas criminales que le disparan los enemigos de la paz, la ultraderecha, los paramilitares que se quedaron en la retaguardia esperando precisamente este momento.

 

Así que, ¿a quién le importa la guerra contra las mujeres, que de manera continua produce víctimas en los hogares, en las calles, en los colegios y universidades, en los ámbitos de la salud, la educación, el empleo, el ejercicio político, y, de manera agravada, en las regiones donde opera el narcotráfico y las bandas criminales?

 

Distintas modalidades de una guerra casi invisible

 

Las modalidades de daño que se utilizan en esta guerra del heteropatriarcado contra las mujeres, van desde las exclusiones en el mundo político, social, cultural y económico, hasta el exterminio físico y las lesiones que no son letales en forma inmediata y que ocasionan en las niñas, las jóvenes y adultas daño emocional permanente. Invisible, pero tangible: son vidas humanas destrozadas por largo tiempo, quizás para siempre.

 

Así ocurre con el abuso sexual infantil infringido por el padre (o personas a cargo de las y los menores), al interior del idealizado hogar o familia tradicional que afecta en forma determinante la capacidad de construirse una estructura del yo, esa que hace que alguien sienta que es alguien.

 

Esta violencia que no es imaginada. En el 2017, el Instituto de Medicina Legal practicó 17.908 exámenes médico legales por presunto delito sexual a menores de edad. El 84,2 por ciento de las víctimas eran niñas, entre los 10 a 14 años de edad, con 8.278 casos. Luego están las menores de 5 a 9 años.

 

A pesar de los esfuerzos de entidades internacionales y nacionales que buscan enfrentar esta problemática, poco hemos aprendido de las consecuencias que deja para toda la vida en quienes padecen esta vulneración. Como muestra la película realizada en 1997 “Bliss, el amor es extasis” (que puede verse en Netflix), la protagonista es violada a la edad de cinco años por su padre. En su vida adulta y de casada, esta mujer es desdichada y no puede identificar las razones por las cuales tiene una personalidad límite. No encuentra sustento en sí misma, depende de manera enfermiza de la aprobación y apoyo ajeno, y busca inconscientemente, reproducir el abuso sexual infantil vivido.

 

Herminia Hernáiz, Doctora en Psicología Clínica y Psicoanalista1, señala en relación con esta lesión emocional: “La intemporalidad del inconsciente hace que el trauma vivido se repita sin cesar como una forma de intentar resolverlo, sin embargo esa misma función de resolución deja como suspendido el proceso de convertirse en persona o la consolidación del ser”. En palabras simples, es un daño que es casi siempre irreversible y la posibilidad de que quien lo padece encuentre cualquier forma de gratificación, es remota. Las víctimas, mayoritariamente niñas, lo “borran” de la memoria, como una suerte de defensa para vivir con menos dolor y miedo, porque, como dice la protagonista de la película “quien tenía que protegerlas del daño, era el daño”.

 

Lamentablemente, estas y otras vulneraciones sexuales que padecen las mujeres en los distintos momentos de sus vidas, se tratan como si tuvieran fecha de vencimiento. Así que cuando algunas se han atrevido a denunciar a sus acosadores y violadores, pasados los años, cuando por fin tienen fuerza o están a salvo de ellos, son sometidas a toda clase de sospechas, como le ocurrió recientemente a la periodista Claudia Morales (El Espectador, enero 18 de 2018).



Cabe recordar que frente a la denuncia de tantas actrices estadounidenses contra los directores Harvey Weinstein, Bret Ratner, el realizador James Toback y los actores Dustin Hoffman y Kevin Spacey, se produjo un gran movimiento de solidaridad en Estados Unidos y otros lugares del mundo, expresado en las redes sociales como el “#me too” (a mí también) y en Francia el #Times up, (¡levántate!).

 

Mediante un manifiesto, cien actrices e intelectuales francesas destacadas, como Catherine Deneuve, expresaron su desacuerdo con la campaña. Advierten que si bien es cierto la violación es un delito, “defendemos una libertad para importunar, indispensable para la libertad sexual. Ahora estamos suficientemente advertidas para admitir que el impulso sexual es por naturaleza ofensivo y salvaje, pero también somos lo suficientemente clarividentes como para no confundir el coqueteo torpe con el ataque sexual. En síntesis, consideran que “Los incidentes que pueden tener relación con el cuerpo de una mujer no necesariamente comprometen su dignidad y no deben, por muy difíciles que sean, convertirla necesariamente en una víctima perpetua”. Afirman que una mujer no es reductible a su cuerpo, así que lo que allí le ocurra, no puede ser definitivo. Se convierten, con tal afirmación en seguidoras de René Descartes, quien planteaba “pienso, luego existo”. Asimismo, se alinderan con la religión católica, para la cual lo que importa es salvar el alma, un orden abstracto que es mucho más importante que la materialidad del ser.

 

La división cuerpo/mente o cuerpo/alma afecta la integridad y dignidad del ser, que es consciencia incarnada, es decir, corporalidad. Para facilitar la comprensión de este concepto, recordemos que las especies animales si tienen cuerpo, pero no pueden dar cuenta de su biografía y de las experiencias vividas: por eso, solamente la especie humana no tiene un cuerpo, es corporalidad2.

 

En Colombia, por su parte, el columnista de Semana, Antonio Caballero, consideró “que tocar un coño y unas tetas” o robar un beso, no podía asimilarse al abuso sexual, en un intento por desprestigiar la palabra de las mujeres acosadas y abusadas sexualmente.

 

Tales planteamientos contribuyen a la impunidad del acoso y del abuso sexual. Cada mujer vulnerada se pregunta si tiene sentido denunciar, cuando no obtendrá justicia y en cambio, deberá soportar, además del sufrimiento ya vivido, el escarnio social y toda clase de comentarios mal intencionados sobre las razones por las cuáles tardó en denunciar. En algunas sociedades, las víctimas prefieren suicidarse, porque se las estigmatiza y expulsa de su comunidad, como si padeciesen una enfermedad contagiosa.

 

En este orden sociosexual patriarcal, la corporalidad, es decir la vida de ellas está al servicio de ellos. Las víctimas de todas las formas de abuso, acoso y explotación son principalmente quienes disponen de menores recursos de poder sexual, económico, político y cultural; vale decir, la mayoría de las campesinas, afrodescendientes, indígenas, raizales, palenqueras, rom, lesbianas transexuales intersexuales, habitantes de los barrios marginales, desempleadas, desarraigadas o desterritorializadas y mujeres con alguna discapacidad, es decir, las subordinadas y sometidas a las asimetrías del poder socioeconómico. Las más afectadas, dada su escasa capacidad para defenderse, son las niñas y las jóvenes, como lo recuerda sin velo alguno el rapto, violación y asesinato de la niña Yuliana Andrea Samboní por parte de Rafael Uribe Noguera, miembro de una familia acaudalada de la capital del país, suceso que recordó a todos y todas que en Colombia aún se paga el derecho de pernada por el cual no pocos oligarcas, mafiosos y otros personajes llegados a ricos, aún salen de cacería de mujeres de todas las edades como satisfacción del mismo.

 

El estudio publicado en agosto de 2017 que realizaron entre 2010 y 2015 varias Ongs, sobre una muestra de 142 municipios (mucho menos del 10 por ciento de los municipios que tiene Colombia) en los cuales hacen fuerte presencia la fuerza pública, guerrilla y paramilitares o Bacrim, muestra que la prevalencia de violencia sexual contra las mujeres fue del 18,36 por ciento, es decir, 875.437 mujeres fueron víctimas directas de algún tipo de violencia sexual (Encuesta de prevalencia de violencia sexual en contra de las mujeres en el contexto del conflicto armado colombiano 2010-2015). Es fácil imaginar lo que puede estar ocurriendo en el resto del país…

 

Todos los bandos enfrentados en el conflicto armado utilizaron la violencia sexual como instrumento de guerra. Sin embargo, no hay que confundirse: las violencias contra las niñas, jóvenes y adultas se exacerban en el conflicto y postconflicto, pero no son producidas por estos. Hacen parte del orden sociosexual, es decir, del ordenamiento social que otorga a los varones el control sobre las corporalidades/vidas de las mujeres, sobre sus bienes, sobre su capacidad productiva y reproductiva.

 

Los saberes contribuyen al desconocimiento del trabajo de las mujeres

 

Como ocurre en toda contienda bélica, los distintos ámbitos del conocimiento, contribuyen a legitimar la desigualdad, explotación y dominación.

 

En un campo estratégico, como es el saber económico, se postula una tajante división entre el mundo de la producción mercantil, la que se comercializa, y el ámbito de la producción y reproducción de la vida, que se consume en los hogares y familias.

 

Los enfoques liberal y neoliberal tienden a mostrar a los seres humanos como una especie de hongos, que brotamos de la tierra, convertidos y convertidas en adultas o adultos, sin que nadie nos proporcione cuidados en las enfermedades infantiles, soporte afectivo y alimentario y estímulo para los aprendizajes básicos de sobrevivencia y convivencia social como el control de esfínteres, el auto-aseo, la auto-alimentación, el lenguaje mismo. Por lo tanto, tampoco existen las personas que limpian la ropa, las casas, hacen los alimentos, cuidan a menores, enfermas enfermos y mayores, quienes, en su mayoría, son mujeres.

 

Desde los años 80 del siglo anterior, las organizaciones de mujeres y las feministas luchamos por la valoración del trabajo invisible y no remunerado en la esfera familiar, y actualmente, este se contabiliza, a través de las llamadas Cuentas satelitales del trabajo doméstico no remunerado3. Porque este trabajo es indispensable para que funcione la humanidad, este 8M le dijimos al mundo: “Nosotras movemos el mundo, nosotras podemos pararlo”.

 

Para hacer posible otro orden civilizatorio el 8M demandamos políticas justas para las mujeres

 

Oxfam informa que 8 varones poseen la misma riqueza que las 3.500 millones de personas más pobres del planeta y que, de mantenerse el ritmo actual, “llevará 170 años para que se emplee a mujeres y hombres en la misma proporción, se les pague el mismo salario por el mismo trabajo, y tengan los mismos niveles de representación en puestos de dirección” (Oxfam, 2017).

 

Esta descomunal desigualdad hace parte de la concentración de poder y control sobre la sexualidad, la afectividad y la capacidad reproductiva de las mujeres por parte del heteropatriarcado y es la condición para mantener la extrema vulnerabilidad de millones de mujeres, niñas y adultas en este planeta. Contra esta desigualdad paramos el 8 de marzo.

 

En estos años finales de la segunda década del siglo XXI, reconociendo las limitaciones de las políticas públicas de género, estamos retomando los ideales emancipatorios del feminismo de los años 70 del siglo pasado que el neoliberalismo intentó cooptar a través del discurso liviano o light de género.

 

En su mejor versión, el enfoque de género conduciría a reformas para el logro de la igualdad legal entre mujeres y hombres, y a una distribución más equilibrada del poder entre ellas y ellos, por medio de políticas públicas, que al estar insertas en Estados patriarcales capitalistas, ni siquiera disminuyen las brechas socioeconómicas. Tengamos en cuenta que pasados casi 25 años de la puesta en marcha del enfoque de género en las políticas públicas para las mujeres, la desigualdad salarial por razón de género en el mundo se mantiene en el 23 por ciento, es decir, las mujeres ganamos el 77 por ciento de lo que ganan los hombres (Fondo de Población de Naciones Unidas, 2017). Igualmente, en la mayor parte del mundo no somos más del 22 por ciento del poder político. Y el feminicidio, se ha convertido en una pandemia universal, que cada vez cobra vidas de mujeres más jóvenes.

 

A diferencia del enfoque de género, las feministas emancipatorias consideramos que hay que transformar el orden económico y la forma como se distribuye la riqueza, la propiedad de la tierra, de los medios de producción y el orden cultural y sexual sobre el cual está establecida esta sociedad.

 

Exigimos que todos los gobiernos del mundo acojan e impulsen tres componentes fundamentales para reducir la desigualdad –CRI: mayor inversión en el gasto social, reformas tributarias a favor de las mujeres y la protección, y avance en materia de derechos de las trabajadoras y trabajadores, según lo propuesto por Oxfam y Development Finance International (DFI).

 

Paramos el 8M para denunciar el femigenocidio, o genocidio de las mujeres el mundo y por qué la justicia para las niñas, las adultas las mayores.

 

El 8M paramos para construir un país y un mundo donde nacer mujer no sea una desgracia, donde no haya ablación del clítoris, como todavía ocurre en algunas comunidades indígenas de Colombia.


Nuestro paro asumió diversas formas: nos salimos de las casas, dejamos de hacer oficio, dejamos de hacer el amor para el disfrute ajeno, con el fin de dedicarnos a conquistar un lugar bajo el sol donde sea posible vivir sin miedo al abuso sexual por parte del padre, el hermano, el padrastro, el tío, el amigo cercano, el profesor, el jefe, el director o realizador de cine, o simplemente, el transeúnte que siente que las mujeres son un objeto para su deleite y control personal.

 

Decidimos que en el 8M nuestra mejor labor era hacer posible un lugar, donde por fin, nacer mujer no signifique tener que sacrificar el proyecto personal a la maternidad o esposidad.

 

Usamos nuestras voces, nuestras canciones y nuestros bailes para invitar a todas y todos a construir un mundo sin explotación ni subordinación, en el cual podamos decidir sobre nuestro placer, nuestro deseo y nuestra capacidad reproductiva, y elijamos con quién, para qué y cuándo tenemos relaciones sexuales.

 

El 8M invitamos, convocamos y movimos el planeta para que entre todas y todos transformemos las sociedades, erradiquemos de la vida humana al patriarcado, al capitalismo, al colonialismo, al extractivismo, al guerrerismo: las generaciones venideras tienen derecho a un mundo viable y con justicia para todas las niñas, las jóvenes y las adultas; durante este 8M, y las jornadas preparatorias se lo recordamos y se lo dijimos con claridad al mundo entero.

 


 

* Feminista por justicia emancipatoria y corporalizada- Economista, Especialista en Políticas Públicas y Género, Candidata a Magister en Filosofía, Doctora en Procesos Sociales y Políticos de América Latina-Colectiva Feministas Emancipatorias.
1 https://cinepsicoanalisisycultura.wordpress.com/2012/11/23/bliss-el-amor-es-extasis/
2 Corporalidad. Es una categoría que indica que no hay un antagonismo u oposición entre mente y cuerpo, como pretenden algunas iglesias y otros enfoques teóricos. En cada ser humano, está presente una rica y compleja historia y biografía humana: somos una consciencia que está incarnada y se expresa en la diversidad propia de la especie humana: el género, la etnia, la condición social y económica, la orientación/opción sexual, entre otras situaciones y condiciones. No es correcto decir: tengo un cuerpo, como quien posee cualquier objeto del cual puede tomar distancia. Somos corporalidad.
3 Ley 1413 del 2010, por medio de la cual se regula la inclusión de la economía del cuidado en el sistema de cuentas nacionales con el objeto de medir la contribución de la mujer al desarrollo económico y social del país.

Publicado enEdición Nº244
Balance parcial de la huelga de pilotos más larga de la historia

Un nuevo golpe para el sindicalismo colombiano

En fallo proferido el 29 de noviembre de 2017, la Corte Suprema de Justicia declara ilegal la huelga de los pilotos afiliados a la Acdac, quienes se declararon en cese de actividades entre el 20 de septiembre y el 10 de noviembre. Este fallo trae consigo el beneficio para la empresa Avianca, quienes ahora pueden tomar represalías y, seguramente, despedir a muchos de los afiliados al sindicato, como una medida para atemorizar, desmoralizar y mandar el mensaje de que “organizarse no paga”.

Los argumentos que dio la Corte Suprema son los mismos que estableció el Tribunal Superior de Bogotá el pasado 20 de septiembre, donde consideran ilegal la huelga porque, supuestamente, el servicio que prestan los pilotos es de carácter público esencial y por ley este no puede ser paralizado por ningún sindicato.

Encrucijada. Este fallo legitima el accionar manipulador de empresariado y establecimiento, que torciendo el sentido real de sus propias normas declaran ilegal la huelga que como lo dijimos en nuestros artículos, debía involucrar a todo el sindicalismo colombiano. Ahora cualquier paro en el sector de transporte público tendrá una piedra en el camino: podrá ser declarado ilegal, con el precedente que deja la victoria de Avianca. 

 

Tras 52 días de huelga, los pilotos de la compañía Avianca agrupadas en la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles (Acdac) mayoritaria entre los aeronavegantes de la empresa (1), han decidido terminar su cese laboral según lo votado en su asamblearia realizada el pasado 9 de noviembre, y reintegrarse a sus laborales desde la medianoche del lunes 13 del mismo mes. Esto bajo el acompañamiento de la Defensoría del Pueblo, entidad que se ofreció para mediar y acompañar la reintegración a labores de los trabajadores, pese al rechazo de su intervención por parte de la compañía (2).


La huelga que termina ha sido referenciada por la prensa colombiana como el cese laboral de pilotos comerciales más largo en la historia a nivel mundial (3)(4), constituyendo una de las más importantes luchas laborales desarrolladas en los últimos años en el país y la región.

 

La hora cero


El paro inició en la madrugada del pasado 20 de septiembre, cuando 702 pilotos agremiados en Acdac (5), una organización sindical de oficio fundada en 1949 que reclama agrupar a más de 650 trabajadores y 70 por ciento de los pilotos de 15 compañías (6) de aviación comercial (7), fueron al cese de actividades tras una votación realizada en una asamblea extraordinaria el 15 de septiembre en la que el 97 por ciento de los afiliados, provenientes de regiones como Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga, Cali y Medellín se pronunció por el paro (8), ante la negativa de la empresa de cumplir su pliego de exigencias radicado desde el 8 de agosto de este año (9), en un movimiento que se esperaba durara 2 semanas y terminó prolongándose por 6 semanas más (10).


La Acdac, que estableció su convención colectiva con la compañía en 1952, no había podido renovar este compromiso desde 2013 ante la oposición empresarial, que alegaba diferentes limitaciones financieras (11). El sindicato había desarrollado medidas de lucha desde el mes de abril de este mismo año, cuando impulsó la llamada Operación Dignidad en la que los pilotos se negaban a realizar ciertas actividades exigidas por la compañía pero contrarias a los protocolos de seguridad del reglamento aeronáutico (12).


La prensa pro empresarial calcula que la operación del gigante aeronáutico se redujo en un 50 por ciento durante los primeros días del conflicto, hasta llegar a una cierta regularización de operaciones de hasta el 80 por ciento de su capacidad. Según sus propias cifras, Avianca perdió 2,5 millones de dólares por cada día de conflicto, por lo que acumularía 130 millones de dólares de pérdida en el mes y medio de cese de actividades laborales. La gran prensa apunta que durante el conflicto se cancelaron 14 mil vuelos, lo que habría afectado a 420 mil pasajeros (13). Según la patronal hotelera agrupada en Cotelco, el paro representó pérdidas económicas para el sector hotelero por 13.000 millones de pesos y mostró la necesidad de que el gobierno refuerce la normatividad represiva contra las huelgas en el sector transporte (14).


Durante el desarrollo del cese de actividades Avianca empleó, lo que en las acertadas palabras de la publicación empresarial Dinero se conoce como la formula de “todas las formas de lucha” (15) incluyendo una vasta campaña publicitaria en los medios de comunicación, la contratación de pilotos y aviones extranjeros con la función de romper la huelga. Al tiempo, hizo poco por modificar la venta de pasajes en sus vuelos habituales, por lo que muchas personas vieron sus vuelos largamente demorados, cancelados o aplazados, aprovechando para responsabilizar al sindicato de la situación e incrementar la presión pública contra el movimiento laboral. En este contexto, con el curso del tiempo 140 pilotos agremiados abandonaron el conflicto y 200 huelguistas fueron citadas por la compañía con el fin de iniciar procesos disciplinarios en su contra (16).


Aún tras el cese de la huelga, el accionista mayoritario de la compañía desde 2004 y presidente de su junta directiva, el magnate boliviano-brasileño Germán Efromovich dueño del gigante Synergy Group, con varios procesos abiertos por corrupción en Brasil y Argentina (17), y cómplice probado del paramilitarismo en la apropiación de tierras de campesinos desplazados en el sur del Cesar (18), afirmó que todos los participantes del movimiento serán sujetos a procesos disciplinarios que podría conducir a eventuales despidos, al tiempo que continuaba el proceso de inscripción en la compañía de nuevos pilotos no sindicalizados (19). En la misma línea actuaba el Ministerio de Trabajo, a la cabeza de la política liberal Griselada Janeth Restrepo, que aclaraba que la entidad no podría evitar eventuales despidos masivos en la compañía si la posición de Avianca era avalada por la justicia, y que: “Colombia debe reflexionar sobre si las relaciones laborales entre un sindicato y una empresa pueden ponerla en jaque (20)”. Las represalias empresariales pueden llegar hasta la suspensión del fuero sindical de todos los líderes gremiales, así como la cancelación de la personería jurídica del sindicato (21).


Durante el conflicto se desarrollaron 3 grandes procesos judiciales (22). En el primero la compañía demandó y ganó en el Tribunal Superior de Bogotá la declaración de ilegalidad de la huelga, pues esta instancia judicial se plegó a las tesis de la compañía de que por un lado la huelga había iniciado con procedimientos irregulares pues no había sido votada por los trabajadores no sindicalizados y por otro que el transporte aeronáutico era una servicio esencial que no podía verse atravesado por interrupciones voluntarias por parte de sus trabajadores, lo que contradice explícitamente los acuerdos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de las Naciones Unidas sobre este tema (23). Este fallo antisindical, fue apelado por los pilotos ante la Sala Laboral de la hoy muy desprestigiada Corte Suprema de Justicia.


En el segundo, la irregular convocatoria a tribunal de arbitramiento realizada por el gobierno desde el 28 de septiembre para dirimir al conflicto laboral, que ha sido rechazado por los huelguistas por no adaptarse a los tiempos legales establecidos en la ya de por sí muy restrictiva legislación laboral colombiana y debería realizar un dictamen en 10 días hábiles. Y el tercero, la tutela contra el despido de 8 pilotos que la compañía realizó de forma encubierta bajo el mecanismo de reconocimiento de pensión, situación que fue demanda por Acdac y fallada a su favor por un Tribunal Civil de Bogotá el pasado 7 de noviembre (24).


Nuestra visión


Tristemente para la clase trabajadora, la que aparentemente fue la huelga de pilotos más larga de la historia a nivel mundial, hasta ahora traduce una derrotada para quienes estaban en huelga. La patronal de la segunda compañía más grande del país y de la segunda aerolínea de mayor peso en América Latina, ha logrado imponer su fuerza y mostrar la eficacia de sus políticas antisindicales, que han aumentado la división del colectivo de pilotos, y profundizado la separación entre estos y el resto de los trabajadores de la compañía, muchos de los cuales se han solidarizado con el reclamo, pero no han podido entrar a coordinar un plan de lucha unificado con los huelguistas, lo que muestra que 600 pilotos –aunque vitales– no son suficientes para paralizar una compañía de 21.000 trabajadores. En ese sentido, la conocida resistencia de Avianca a la negociación de pliegos de exigencias con sindicatos, pudo haber advertido a los huelguistas de la necesidad de prepararse para una lucha más dura y más larga.


En la situación de relativo aislamiento del conflicto, también jugó un papel la gran fragmentación sindical y el modelo de sindicatos por oficios y empresas, muy presente en todo el sector aeronáutico a nivel global pero especialmente crítica en el caso colombiano, donde en nuestro recuento de la movilización del pasado 25 de septiembre, registrábamos la existencia de al menos 8 organizaciones sindicales de trabajadores aeronáuticos solidarias con la protesta.


Claramente el cese afectó un sector estratégico de la economía nacional, el transporte aeronáutico de pasajeros, que pese a su masificación en los últimos años, se mantiene como un servicio de lujo, con el que la burguesía siente una cercanía especial y explica en parte importante su fuerte crítica a un movimiento laboral, que la más de las veces se vio arrinconado y a la defensiva.


El movimiento se desarrolló, como la inmensa mayoría de las protestas populares en el país, en el filo de la legalidad, pues la muy restrictiva legislación laboral nacional suponía de entrada un marco adverso para el desarrollo de cualquier cese de actividades con garantías. También fue relevante el papel más discreto en el caso de la institucionalidad estatal y más abierta en el de la prensa comercial, a favor de los empresarios aeronáuticos, que coordinados establecieron una posición contraria a un paro cuyo valor simbólico fue pronto advertido por sus adversarios. Así, el gobierno y los empresarios, buscan que las consecuencias de la derrota resulten aleccionadoras para el conjunto de la clase obrera, lo que les abre el espacio para desarrollar nuevos proyectos de reformas antisindicales, que pueden incluir la generalización de la declaratoria de servicio esencial a un creciente número de sectores de la economía nacional, la virtual ilegalización de las huelgas obreras en los sectores estratégicos y un cierre institucional que desincentiva la acción directa de los trabajadores.


Ahora es preciso redoblar la solidaridad con los trabajadores de Avianca, que se exponen a una posible situación de despidos masivos y aún de liquidación de una de sus más importantes herramientas sindicales. Como planteábamos con anterioridad, en este escenario de derrota es posible que la patronal no solo descargue sus políticas sobre los pilotos sino sobre los trabajadores más precarizados que acompañaron la movilización y vienen desarrollando sus propios procesos de lucha.


¡Solidaridad con los pilotos y trabajadores de Avianca!


Grupo Libertario Vía Libre
Noviembre 16 de 2017

1 Semana. El posconflicto de Avianca. Revista Semana. Edición No. 1854. 12 al 19 de noviembre de 2017. Pág. 26.
2 Portafolio. Se levanta el paro de ACDAC, este lunes festivo los pilotos retomarán labores. Noviembre 10 de 2017. En portafolio.co.  http://www.portafolio.co/negocios/empresas/se-levanta-el-paro-de-acdac-este-lunes-festivo-los-pilotos-retomaran-labores-511527 Consultado 10/11/2017
3 Cindy A. Morales. Huelga de pilotos de Avianca, la más larga del gremio en la historia. El Tiempo, 20 de octubre de 2017. En eltiempo.com.  http://www.eltiempo.com/economia/sectores/huelga-de-pilotos-de-avianca-su-historia-consecuencias-y-legalidad-143082 Consultado 10/11/2017
4 Caracol Radio. Es irreversible la huelga de pilotos de Acdac llegará a los 60 días. Noviembre 7 de 2017. En caracol.com. http://caracol.com.co/radio/2017/11/07/nacional/1510088487_044462.htmlConsultado 15/10/2017
5 Martha Morales Manchego. El piloto que tiene a media marcha la aviación del país. El Tiempo, 22 de octubre 2017. En eltiempo.com.  http://www.eltiempo.com/economia/empresas/entrevista-con-jaime-hernandez-presidente-de-acdac-143502Consultado 15/11/2017
6 En su página la Asociación tiene secciones informativas sobre 11 compañías: 1) Avianca, 2) Lan-Latam, 3) Copa Airlines, 4) Easyfly, 5) Helicol, 6) Avianca Cargo, 7) Sarpa, 8) Vertical de Aviación, 9) Viva Colombia, 10) Horizontal de Aviación y 11) Satena. En el mismo medio virtual tiene una sección que sostiene “Nuestro pilotos vuelan con” y una lista de 12 compañías, a las que se suma a las anteriores Líneas Aéreas Suramericanas (LAS Cargo).
7 ACDAC. Historia, ¿Quiénes somos? En Acdac.org.com. Link: http://www.acdac.org.co/quienes-somos/historia Consultado 10/11/2017
8 El Tiempo. Sindicato de pilotos de Avianca voto por ir a huelga. 15 de septiembre de 2017. En eltiempo.com.  http://www.eltiempo.com/economia/empresas/pilotos-de-avianca-se-van-a-huelga-2017-131200 Consultado 15/11/2017
9 ACDAC. ¡Negociación al día! Comunicado 11 de septiembre de 2017. En Acdac.org.com.  http://www.acdac.org.co/soy-acdac/pilotos-avianca/item/3804-avianca-negociacion  Consultado 10/11/2017
10 El Espectador. Pilotos votan sobre la huelga en Avianca. Noviembre 10 de 2017. Pág. 8.
11 Martha Morales Manchego. El piloto que tiene a media marcha la aviación del país. El Tiempo, 22 de octubre 2017. En Eltiemo.com.  http://www.eltiempo.com/economia/empresas/entrevista-con-jaime-hernandez-presidente-de-acdac-143502Consultado 15/11/2017
12 RCN Radio. Pilotos de Avianca denuncia discriminación laboral por parte de la aerolínea. Agosto 8 de 2017. En rcnradio.com.  http://www.rcnradio.com/nacional/pilotos-avianca-denuncian-discriminacion-laboral-parte-la-aerolinea/Consultado 15/11/2017
13 Semana. El posconflicto de Avianca. Revista Semana. Edición No. 1854. 12 al 19 de noviembre de 2017. Pág. 27
14 Portafolio. Por paro de Pilotos, sector hotelero tuvo pérdidas de 13.000 millones de pesos. Noviembre 10 de 2017. En portafolio.co.  http://www.portafolio.co/economia/por-paro-de-pilotos-sector-hotelero-tuvo-perdidas-de-13-000-millones-511538 Consultado 10/11/2017
15 Dinero. Pilotos de Avianca deciden terminar su huelga después de 51 días. Noviembre 9 de 2017. En Dinero.com. http://www.dinero.com/edicion-impresa/negocios/articulo/acdac-levantaria-huelga-de-pilotos-y-avianca-toma-medidas/252158 Consultado 10/11/2017
16 Dinero. Pilotos de Avianca deciden terminar su huelga después de 51 días. Noviembre 9 de 2017.
17 El Espectador. Acusan a Germán Efromovich de supuestos sobornos en Brasil. Junio 16 de 2017. En elespectador.com. https://www.elespectador.com/noticias/economia/acusan-german-efromovich-de-supuestos-sobornos-brasil-articulo-638126Consultado 15/10/2017
18 Semana. Desplazados ganan pulso por tierras de Germán Efromovich. Diciembre 5 de 2016. En semana.com.  http://www.semana.com/nacion/articulo/corte-otorga-a-desplazados-tierras-de-efromovich/473294 Consultado 15/11/2017
19 Portafolio. “No habrá ningún tipo de retaliación contra los pilotos que vuelvan”, Efromovich. Noviembre 10 de 2017. En portafolio.co. http://www.portafolio.co/negocios/empresas/declaraciones-de-efromovich-sobre-levantamiento-de-paro-de-avianca-511531  Consultado 10/11/2017
20 Semana. El posconflicto de Avianca. Revista Semana. Edición No. 1854. 12 al 19 de noviembre de 2017. Pág. 27
21 Cindy A. Morales. Huelga de pilotos de Avianca, la más larga del gremio en la historia. El Tiempo, 20 de octubre de 2017.
22 Dinero. Pilotos de Avianca deciden terminar su huelga después de 51 días. Noviembre 9 de 2017.
23 Cindy A. Morales. Huelga de pilotos de Avianca, la más larga del gremio en la historia. El Tiempo, 20 de octubre de 2017.
24 Portafolio. Asamblea de ACDAC voto a favor del levantamiento del paro de pilotos. Noviembre 9 de 2017. En portafolio.co. http://www.portafolio.co/negocios/empresas/asamblea-de-acdac-voto-a-favor-del-levantamiento-del-paro-de-pilotos-511505  Consultado 10/11/2017

 

Publicado enColombia
Lunes, 30 Octubre 2017 16:46

El Estado al servicio del capital

El Estado al servicio del capital

En procura de derechos. Los pilotos de Avianca sindicalizados en la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles –Acdac– entraron en paro el 20 de septiembre. Sus exigencias son claras, desean la garantía de sus derechos laborales, principalmente la regulación salarial a la par de los otros pilotos del continente que trabajan para la misma empresa –caso Perú–; establecimiento de horarios de trabajo y horas de descanso; afiliación al sistema de salud vitalicia –después de 20 años de servicio–; regulación de su trabajo por parte del Ministerio de Trabajo, no de la Aeronáutica Civil, entre otras reivindicaciones1.

Pese a su decisión de paro, no fueron escuchados. Antes de iniciar el paro, varios años atrás, los pilotos venían planteando sus inconformidades y exigencias al interior de la empresa. Desde 2013 habían presentado dos pliegos de peticiones y, sin embargo, los empresarios se hicieron de oídos sordos2

 

No hay diálogo, solo amenazas

 

La respuesta por parte de la empresa, es la del patrón que no le interesan los derechos de sus empleados por que en realidad son sus esclavos. Ante el paro, Germán Efremovich, cabeza y propietario mayoritario de la empresa, respondió con amenazas, asegurando que los implicados en el cese de actividades, tarde o temprano, pagaran por sus actos.

Empresa y gobierno, aliados como un solo cuerpo, juegan sucio. De manera ilegal el Ministerio de Trabajo llamó el 28 de septiembre a constituir un tribunal de arbitramento para sentar a las partes y solucionar un problema que a su juicio es una huelga ilegal, pues los pilotos “[…] prestan un servicio público esencial en el país”. Para aclarar la validez de la huelga, 4 de octubre inició sesiones el Tribunal Superior de Bogotá. 

De igual manera, la Aeronáutica Civil dio vía libre a la empresa Avianca para contratar pilotos de otros países y así retomar actividades con normalidad, jugada que busca causar miedo y llevar a la   claudicación de los pilotos sindicalizados. La empresa no está interesada en sentarse en una mesa de negociación y declara que llevarán el conflicto laboral hasta las últimas consecuencias legales: palabras más, palabras menos, hasta el despido colectivo de los pilotos.  

 

¿Las leyes a favor del empresariado?

 

Tres días en sesión permanente tardó el Tribunal Superior de Cundinamarca, para fallar3. Allí las partes dieron sus argumentos sobre la legalidad o ilegalidad de la huelga. La empresa Avianca alegaba que los pilotos no podían estar en huelga, en primer lugar, “porque no representaban a la mayoría de trabajadores” y, en segundo lugar, “porque los pilotos prestan un servicio público esencial” y, por tanto, “[…] estaban afectando a la mayoría de la sociedad”, por ende “[…] debían volver a trabajar”. 

Por su parte, Acdac defendió su huelga con el argumento de que “[…] el servicio que prestan no es un servicio público esencial, pues la situación económica del país no permite que así lo sea”; a este servicio solo puede acceder un pequeño grupo de personas que no representan a la mayoría social. Por otra parte, “[…] de ser visto como un servicio público esencial, en el momento de la huelga existían otras empresas prestando el servicio, por tanto, no se estaba afectando a la mayoría sino a la empresa Avianca”. 

En cuanto a la representación de los trabajadores, alegaban que “[…] de no representar a la mayoría de trabajadores, no estarían en esa instancia judicial”. Aclararon que “[…] de los 1.282 pilotos que trabajan en la empresa Avianca, 702 integran Acdac” –debía sumarse a los 50 más que se sindicalizaron en tiempos del paro–. Al tiempo que aclaraban esta realidad, denunciaron las políticas antisindicales de la empresa, pues todos los trabajadores que no hacen parte del sindicato son beneficiados con viajes y bonos. 

De igual manera, todo trabajador nuevo que llega a la empresa debe firmar un pacto colectivo con la misma, lo que le impide sindicalizarse –de hacerlo son castigados con la reducción salarial. Vale la pena resaltar que del total de los trabajadores con que cuenta la empresa en distintos países, el 90 por ciento de quienes se encuentran tercerizados están en Colombia. 

Sin importar los argumentos del sindicato, el 6 de octubre el Tribunal Superior de Cundinamarca declaró ilegal la huelga. Extrañamente varios medios de comunicación –aliados a la empresa– daban por hecho la noticia de ilegalidad de la huelga, incluso, dos horas antes del fallo oficial. Extraña pero no sorprendente filtración, pese a la cual las partes seguían en la pantomima en el estrado judicial.

 

Sin solidaridad es una pelea de tigre con burro amarrado

 

La tenacidad y dignidad de los pilotos es innegable. Luego del fallo, los sindicalizados optaron por ir a la Corte Suprema de Justicia, como segunda instancia, alegando la ilegalidad del tribunal de arbitramento –el cual podía ser declarado luego de 60 días de paro y sin llegar a solución alguna–, de igual manera representantes de Acdac –en cabeza del Capitán Jaime Hernández Sierra– exigieron garantías para la huelga y exigieron que no se presenten represalias por parte de la empresa, la misma que persiste con la amenaza de despedirlos de su trabajo, negando el derecho a la organización sindical, la protesta, la huelga.

Esta es una pelea que debería importar a todo el sindicalismo colombiano. El conflicto de los pilotos de Avianca representa el más largo de la historia de la aviación comercial en todo el mundo y, según la empresa, le ha costado alrededor de 26 millones de dólares. Si se legitima el actuar ilegal de la empresa y del Estado, quedan en el limbo todas las luchas y exigencias sindicales, pues una vez derrotado Acdac, quedará el precedente que si Gobierno y empresa privada actúan como una mancorna, cualquier exigencia sindical futura será derrotada. De igual manera, quedará explicito un mensaje para toda la sociedad, en el sentido de que pertenecer a un sindicato, u organizarse, no vale la pena, ya que en el país los derechos son simple letra muerta. 

 

La crisis del país se profundiza

 

En este paro puede observarse que quienes están peleando son profesionales que no hacen parte de los sectores marginales del país. Es una pugna de un sector ilustrado de la sociedad, que en algún momento se encontraron en una posición privilegiada –igual que los abogados, ingenieros, médicos y otros profesionales–, y hoy experimenta la añoranza de tiempos mejores, sobrellevando con dificultad las afugias de un sistema que les recorta salarios, incrementa su jornada de labor, viola sus derechos y los coloca en la cuerda floja de ser despedidos en cualquier momento. 

 “Colombia cada vez es más comunista”, fueron las palabras del presidente de Acdac tras el fallo del Tribunal Superior de Cundinamarca el pasado 6 de octubre. Una aseveración en caliente, sin fundamento, que como dice el dicho popular “confunde la mierda con la pomada”. Al contrario, capitán Hernández, lo que evidencia este hecho es que el país se encuentra ante un proyecto cada día más salvaje de implementación del neoliberalismo, donde el Estado queda sometido –sin limite alguno– a la dinámica de las grandes empresas, arrasando con derechos fundamentales de la sociedad, violando sus propias leyes y códigos, quitándose el velo de supuesta imparcialidad por siempre difundida, creando las condiciones para que el capital cada día amase más ganancias. Realidad de frontera entre lo privado y lo público, entre el deber ser y el ser, que le recuerda a los trabajadores un viejo reto: ¡Uníos!

 


Nuevos aires

 

A cada época, nuevos retos sociales, políticos, comunicativos y organizativos. Así parece recordárnoslo la huelga de los pilotos de Avianca, de la cual deben resaltarse varias particularidades y rescatar retos abiertos para el conjunto social:

1. Un nuevos sujeto, llamado por algunos trabajador ilustrado, gana la palestra en el mundo del trabajo. Atrás quedaron los privilegios que gozaban quienes ejercían profesiones liberales –médicos, abogados, arquitectos–, quienes en muchas ocasiones se desempeñaban por cuenta propia, manejando sus horarios de labor, así como la forma de relacionarse con sus pacientes y clientes. Ahora, unos y otros, están vinculados a grandes empresas, y laboran bajo reglas y procedimientos similares a los de cualquier operario.

2. Estos trabajadores, por la formación académica a que han accedido –y también por su experiencia laboral–, aspiran a un salario que les permita en poco tiempo cancelar las deudas contraídas para poder formarse, o recuperar el dinero invertido por la familia en sus estudios, a la par de poder ahorrar rápidamente para adquirir todo aquello con lo que han soñado, ganando con ello un “status social”: vehículo, vivienda, etcétera.

3. De esta manera, el otrora ‘doctor’ pasa a ser un trabajador más, sometido a las dinámicas y a las reglas que rigen la relación patrón-trabajador: horario, funciones explícitas, puesto de trabajo, entrega de informes, relación de mando, cumplimiento de metas, etcétera. 

4. Pero además, por la masificación de su labor y por la dinámica que rige el mundo del trabajo (la supuesta oferta-demanda), ven quebrada la posibilidad de acceder a un sueldo acorde con el tiempo y el dinero que le demandó su formación. 

5. Mejorar su sueldo, así como las condiciones diarias de trabajo, los concita a relacionarse y llegar a concretar acciones conjuntas con sus pares de su sitio de oficio, dándole paso a la constitución de sindicatos. Lo que parecía una necesidad y un reto para los obreros tradicionales, ahora lo es para ellos.

6. Mundo del trabajo que en ocasiones, como en esta de los pilotos, los inserta en las lógicas y dominio de las multinacionales, con un accionar por encima de las fronteras nacionales, empresas blindadas con poder para presionar y doblegar a los Estados donde tienen registradas sus oficinas.

7. Este poder multinacional, ahora queda patético en Colombia cuando se ve a las grandes cadenas de comunicación bailando al ritmo que impone la patronal, pero también al propio Estado, saltándose los derechos de este tipo de trabajadores, así como los códigos y reglamentaciones que determinan el mundo del trabajo.

8. Pero no solo esto, consecuente con su rol y poder extra nacional, así mismo es su lógica patronal: la contratación de esquiroles para romper la huelga así lo ejemplifica.

9. La respuesta a esta nueva realidad del mundo de trabajo le demanda a las organizaciones sindicales una comprensión novísima del sujeto al cual ahora deben dirigirse, adentrándose en las formas y demandas culturales que los motivan y condicionan. Hoy requieren poner en marcha, es claro, una nueva forma de convocar, organizar y funcionar, acorde con las posibilidades y expectativas de los nuevos sujetos del trabajo.

10. Nuevas formas de organizar que también implican nuevas formas de comunicar. No es posible afrontar los retos ahora abiertos por el mundo del trabajo abordándolos como si fueran asunto de un gremio; es claro que ahora son retos que implican proyecto de país. En el caso de los pilotos, liderar la propuesta de un proyecto de transporte público aéreo nacional, que garantice desmonopolizar el servicio, a la par de quebrar tarifas, garantizando que sea un servicio al cual pueda acceder todo aquel que lo requiera, y dejar de ser un lujo como en ocasiones funciona en nuestro país.

11. Un proyecto que, por demás, implica una política soberanista en ciencia y tecnología.

12. Con visión global. Un sindicalismo renovado requiere hoy una visión ciertamente internacionalista, solidario, politizado, con visión y proyecto de humanidad; un sindicalismo para el cual el sentido de justicia sobresalga, y donde las propuestas que concretan ese sentido de humanidad destaquen en cada aspecto de la vida y de la sociedad. Pasar de las demandas y exigencias a las propuestas debe ser algo que resalta en todo momento.

13. Un sindicalismo abocado a la calle, al relacionamiento social, buscando hacer participe de sus proyectos y actividades, en todo momento, al más amplio conjunto social. Ninguna actividad es ajena a un proyecto global de país ni de humanidad, y así deben sentirlo tanto los trabajadores directos de una empresa como todos aquellos que no lo son. De ello depende, en buena medida, la solidaridad que puedan reclamar y despertar en un momento dado, como sucede al momento de encarar una huelga. 

14. Activar un paro o jornadas de protesta, en solidaridad con quienes están en huelga, sería la más grande demostración de sentido de clase por parte de las centrales obreras y sindicatos en general; lograr que tales jornadas trasciendan a la escena internacional, sería la demostración efectiva de que los trabajadores, de viejo y nuevo cuño, están al tanto de lo que hoy demanda la lucha contra el capital global. Mientras éste contrata esquiroles, y paga con papel moneda el atraso político de técnicos y profesionales, la contraparte debería levantar la ética y el amor como las defensas infranqueables para vencer en este y en todo momento a su enemigo de clase.

 

1A propósito de las exigencias de Acdac https://www.desdeabajo.info/colombia/32552-pilotos-de-avianca-pelea-por-las-nubes.html

2Entrevista 2016 al presidente de Acdac sobre los riesgos de volar en Colombia https://www.desdeabajo.info/colombia/28287-grandes-riesgos-en-las-alturas.html

3Video sobre tribunal de arbitramento https://www.youtube.com/watch?v=5PgMmdDtJnc

Publicado enEdición Nº240
Jueves, 05 Octubre 2017 16:05

Pilotos de Avianca, pelea por las nubes

Pilotos de Avianca, pelea por las nubes

Una nueva marcha, un nuevo paro: ¡Viva la huelga legal y legitima! ¡Viva!, ¡Quienes somos! ¡Unión y fuerza! Son parte de las consignas que se escuchan en algunas calles de Bogotá desde el pasado el lunes 18 de septiembre, coreadas por parte de los pilotos de Avianca, cansados de su situación laboral decidieron realizar un paro para exigir respeto a sus derechos.


No son los de siempre. En las calles no están los de manos recias y callosas por trabajar la tierra; tampoco los de mochila y tenis. Quienes están ahora en las calles visten de traje y corbata. No trabajan en el campo, tampoco en las fábricas; no están en las aulas de clase ni en las calles rebuscándose el día a día; quienes ahora protestan y exigen mejores condiciones laborales viven literalmente en las nubes.


¿Qué exigen?


Los pilotos de la aerolínea exigen lo que cualquier trabajador necesita para vivir dignamente: salario justo, en este caso que los homologuen con los pilotos de la empresa con base operacional en otros países, en este caso Perú; regulación laboral donde se establezca, claramente, los horarios de trabajo –reclaman que la empresa publique el itinerario mensual por piloto–, las horas para descanso, y que quien regule su labor sea el Ministerio de Trabajo y no la Aeronáutica Civil, como ahora sucede; eficiencia operacional; afiliación a la salud vitalicia, entre otras múltiples reivindicaciones (*).
Gobierno y patronal, de la mano.


“No tengan duda de que los responsables van a pagar por lo que están haciendo”, fue la respuesta de Germán Efremovich –dueño o accionista mayoritario de la empresa–, ante la actitud digna de los pilotos, decididos a prolongar su jornada de lucha hasta lograr sus propósitos.


Como si el capitalista mayor estuviera hablándole al oído al Gobierno, el 28 de septiembre el Ministerio de Trabajo expidió una resolución por medio de la cual autoriza instalar un tribunal de arbitramento; alegre la patronal, preocupados los trabajadores, quienes alegan que tal citación es ilegal toda vez que la ley autoriza 60 días de cese de actividades para, ahí sí, darle vía libre al tribunal. Ministerio de Trabajo y empresariado alegan que el transporte es un servicio público esencial y, por lo tanto, un sector donde los trabajadores no pueden parar. Los acompañan en su cuita los grandes medios de comunicación (ver recuadro, La pauta pesa), quienes al unísono, repiten una y otra vez que el paro es una insensatez, que “...con esa actitud están perjudicando a todo el país!”.

Juego sucio. Como si fuera poca esta inclinación del poder a favor de su par, el 3 de octubre la Aeronáutica Civil, autorizó a la patronal para contratar hasta 800 pilotos extranjeros por un periodo de tres meses, para que así “...normalice sus operaciones...”. La empresa informó, de inmediato, que con noviembre llegarían los primeros 100 pilotos, mexicanos y estadounidenses. Rompe huelgas conoció la historia fabril por montones, en diversos años y episodios, pero hacía años que no eran tan notorios, mucho menos en un oficio de alta calificación, lo que evidencia que estamos ante un mundo del trabajo totalmente transformado, uno donde los trabajadores son ilustrados, sometidos, pese a ello, a las mismas circunstancias que vive y padece cualquier obrero raso.


Ante los tribunales


Mientras la disputa entre patrón y trabajadores se agudiza, los tribunales se transforman en el escenario fundamental para decidir sobre este conflicto. Por un lado, Avianca interpone una demanda de ilegalidad del paro, de la cual tiene que fallar el Tribunal Superior de Bogotá el miércoles 4 de octubre.


Al mismo tiempo, y por igual camino, los trabajadores interponen el martes 3 de octubre una tutela que reclama el derecho a la huelga, de la cual tiene que dar cuenta el Tribunal Administrativo de Cundinamarca en un máximo de diez días.


De esta manera, una disputa que para los trabajadores en general, no solo los pilotos en huelga, debería ser fundamental pues en este paro están en juego sus derechos, además de la solidaridad efectiva, de la reivindicación de la justeza y necesidad de sindicalizarse, de la preeminencia de los derechos básicos sobre el capital privado, queda reducida a un alegato judicial donde un juez fallará sin el contexto de una movilización generalizada de diversos sindicatos por el respeto y derecho a la huelga y, de seguro, con la espada de Damocles del capital apretándole su pecho.


Lucha desigual que, de tener un mal resultado para los trabajadores, pesará de manera negativa en el futuro inmediato y mediato del mundo sindical colombiano. Hoy, como no sucedía desde hace muchos años, la solidaridad de sus pares es indispensable, tanto para que aquellos que están en paro sientan que no están solos, como para comunicarle al país que sindicalizarse y que luchar paga.


Recuadro


La pauta pesa


Ante la huelga, los medios toman partido. En la mayoría de cadenas mediáticas enfatizan que “...la huelga es innecesaria”, que “...perjudica al país...”, que “...es un procedimiento con el cual los pilotos siempre amenazan al país...” –no a la patronal–; medios que, además, banalizan la información y ridiculizan las peticiones de los pilotos, para que, de esta manera, la opinión pública tome partido a favor de la empresa y en contra de quienes hacen respetar sus derechos.


Los negocios primero. El papel de los medios en este caso realza sin vergüenza alguna que las millonarias pautas publicitarias que cancela Avianca a distintas cadenas de radio, televisión y prensa escrita, pesan en una situación como la del paro. En este suceso, los medios se convierten, una vez más, en el arma de desinformación para legitimar a los dueños de la empresa, para legitimar la violación de los derechos de los trabajadores, para legitimar los malos salarios, las jornadas de trabajo sin límites precisos, en fin, para legitimar el conformismo y el individualismo.


Manipulación mediática que evidencia, una vez más, que los trabajadores, así como los sectores mayoritarios en general que aspiran a una vida en justicia y dignidad, si de verdad aspiran a desnudar a su contrario, levantando alternativas informativas y educativas para sus pares, requieren de un sistema informativo integral. Es inaceptable que una y otra vez, uno y otro sector social, dependan de los mismos capitalistas, a quienes confrontan, para que le informen al país sobre sus luchas. ¿Podrán contarle al país lo que realmente sucede en uno o en otro escenario?

Referencias
(*) http://www.acdac.org.co/noticias-acdac/item/3885-pliego-de-peticiones-2017

 

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Grandes riesgos en las alturas

21 de septiembre de 2017

 

 

Publicado enColombia
Martes, 26 Septiembre 2017 15:17

El intento de golpe militar

El intento de golpe militar

Durante las jornadas de julio, en las que obreros y soldados recibieron una derrota, el Gobierno Provisional no dejó ni un momento de acusarlos de ser agentes de la contrarrevolución1. Y los bolcheviques, particularmente, de ser “espías alemanes”. Todo ello era evidentemente falso. Sin embargo, la contrarrevolución sí existía, y no precisamente entre las masas descontentas sino en las alturas del poder burgués, sus partidos, los restos de los monárquicos, la Iglesia y la alta oficialidad. Y lo más significativo: en el propio gobierno, a pesar de la participación en el mismo de los partidos conciliadores. Todos interesados en deshacerse de los soviets, especialmente de los revolucionarios allí presentes. El plan había comenzado a desarrollarse desde el momento mismo en que se consolidó la derrota, la cual, al mismo tiempo, había puesto de presente, paradójicamente, la debilidad e impotencia del gobierno de la última coalición. Contemplaba, como culminación, un golpe militar, el 27 de agosto, fecha que, según algunos astutos como el entonces Comisario en el Frente de Guerra, Savinkov, era la más adecuada porque se completaban los seis meses de la revolución de febrero. El líder escogido para semejante empresa era el General Kornílov a quien el propio Kerenski había entregado desde mediados de julio el mando supremo de las Fuerzas Armadas con sede en el Cuartel General de Mohilev.

 

Sobre la derrota se reorganiza la reacción

 

No hay que subestimar el impacto del fracaso y la posterior represión. Sobre todo de la gran calumnia que no sólo afectó al partido Bolchevique sino que sumió en el desconcierto y la más profunda depresión a la mayoría de los obreros y soldados más activos comenzando por los bastiones de Petrogrado, Viborg y Kronstadt. Fue precisamente este ambiente, al debilitar la resistencia, el que facilitó la represión. Aunque no significaba apoyo para el Gobierno. Es cierto que en un primer momento, los bolcheviques perdieron simpatizantes e influencia, pero el crecimiento de socialistas revolucionarios (eseristas) y mencheviques no indicaba una pérdida de radicalidad, sino, como se vería más adelante, una transformación –fraccionamiento– de los partidos conciliadores. Una vez se disipó la bruma y la pesadilla de la inverosímil calumnia, en pocas semanas se retomó el sendero de la radicalización.

 

A pesar de todo, la debilidad del gobierno era ostensible. Los conciliadores ya eran mayoría en el gabinete, pero habían perdido toda iniciativa. Definitivamente, la dualidad de poder es una situación inestable, necesariamente transitoria. Kerensky busca entonces una alternativa de recuperación y concibe la idea de convocar a una gran “Conferencia Nacional”, en esta oportunidad en Moscú considerada la pacífica ciudad de las nobles tradiciones opuesta aparentemente a la revoltosa Petrogrado. La propuesta encuentra respaldo entre los grupos del poder reaccionario y la convoca para el 13 de agosto, teniendo cuidado de excluir a los bolcheviques. En el fondo su aspiración era construir una base social que le permitiera concentrar en sus manos todos los atributos del gobierno.

 

La gran Conferencia Nacional de Moscú se inauguró pues con gran pompa. Asistieron todas las llamadas “fuerzas vivas” de la sociedad. Industriales y banqueros, los principales Generales, el Clero y el profesorado, los líderes Kadetes. Incluso algunos mencheviques y eseristas miembros del Ejecutivo de los soviets y de los sindicatos. Simultáneamente y a manera de protesta, las corrientes revolucionarias encabezadas por los bolcheviques logran decretar una huelga general en Moscú y realizan una gran manifestación el día doce. El clima político entre los obreros y soldados ya había cambiado de signo.

 

En todo caso, el proyecto reaccionario iba más allá. Otra era la solución de la “mano fuerte”. Quien realmente salió victorioso de la Conferencia, y sin estar presente, fue el Generalísimo Kornílov en quien, de manera explícita, ponían su esperanza tanto los que aspiraban a una restauración monárquica como los que buscaban un reacomodo republicano pero sin paz y sin tierra. Pero especialmente la alta oficialidad militar que venía reclamando la recuperación de la disciplina en las fuerzas armadas y el orden en los campos. Su base fundamental era el “comité principal de la Asociación de Oficiales del Ejército y la Flota”. Y detrás de éste, grupos oscurantistas como los “Caballeros de San Jorge”. Kornílov no era ni un gran militar ni un hombre inteligente. Todo su prestigio provenía de no haber tenido escrúpulos en fusilar “desertores” y perseguir a los campesinos que ocupaban las haciendas. Reputación que le había merecido al mismo tiempo el odio de la población y de los propios soldados. Sin embargo, era, según creían, el indicado para poner fin a la inestabilidad, liquidando los soviets y sus dirigentes revolucionarios. Los kadetes, cuya eminencia gris era el exministro Miliukov, ya le habían expresado su respaldo.

 

La hora de la sublevación

 

El plan era relativamente sencillo. Se trataba de atacar y ocupar (por el sur y por el norte) Petrogrado. Para ello Kornílov, con el apoyo de Kerenski, había trasladado desde el frente suroccidental a las proximidades de la ciudad, el tercer cuerpo de caballería y la llamada “División salvaje”, formada por despiadados montañeses caucásicos al mando del tenebroso Krimov. Esta era la encargada de ocupar la sede del Soviet y detener (en realidad ahorcar) a los dirigentes bolcheviques. Así mismo se había concentrado cerca de Viborg una División Cosaca. En realidad, Kornílov tenía puesta toda su seguridad y toda su confianza en los cosacos, sus paisanos, un temible cuerpo de caballería, conformado por un pueblo campesino, diferenciado étnicamente, que había hecho de esta actividad, orientada a la represión de desórdenes sociales, su razón de ser. Lo que ignoraba era que en ellos también se iba a presentar la confrontación entre soldados y oficiales.

 

El punto de partida era, paradójicamente, la derrota en el frente de la guerra. El 21 de agosto los alemanes rompen el frente ruso y toman Riga. La circunstancia (se sospecha que fue planeada) es aprovechada por la reacción para volver a las acusaciones en contra de lo bolcheviques “derrotistas”. Confiaban en una reacción “patriótica” de la población. Kerenski ayudó con la expedición el 23 de agosto de un decreto en el que elogiaba a los oficiales y criticaba las medidas democratizadoras en el ejército que permitían el “irrespeto” por parte de los soldados. Al mismo tiempo, en la ciudad se desarrolla una estrategia de provocación para llevar a los bolcheviques a un levantamiento. El 25 de agosto se prohíbe el periódico bolchevique; el 26 doblan el precio del trigo. Pero los bolcheviques no caen en la trampa. Se encarga entonces a Dutov, coronel de cosacos, organizar una simulación de levantamiento. La idea, en todo caso, era argumentar la existencia de “disturbios” para justificar la ocupación militar.

 

El 26 de agosto ya la movilización está en marcha. Fue entonces cuando se pudo apreciar, a la luz del día, la participación de las embajadas de los países aliados (y detrás, sus gobiernos), especialmente Inglaterra. Una circunstancia vino entonces a dificultar el desarrollo del plan. O mejor, se puso de presente la existencia de dos planes. En realidad Kerenski formaba parte del mismo (¡autogolpe!), pero tenía previsto que la sublevación terminara en la conformación de un Directorio (¿cívico-militar?) que habría de entregarle, como gobierno, un poder absoluto. Es en ese momento cuando descubre que Kornílov, contando con el apoyo de los grupos reaccionarios, aspiraba a lograr la dimisión del gobierno provisional y a quedarse con el poder. No sólo iba a liquidar los bolcheviques sino a barrer también a los mencheviques y socialrevolucionarios. Kerenski decide entonces remover a Kornílov y nombrar en su lugar al General Lukomski y así se lo hizo saber en un mensaje oficial del Consejo de Ministros. Le ordenan devolver a sus lugares de origen a todas las tropas desplazadas. La reacción de Kornílov no se hizo esperar y el 27 de agosto, en un airado manifiesto al pueblo ruso, abre las cartas: “Obligado a entrar en acción abiertamente, declaro que el gobierno provisional, bajo la presión de la mayoría bolchevista de los soviets, obra de completo acuerdo con el Estado mayor Alemán, y que, con miras al próximo desembarco de fuerzas enemigas en la orilla del Riga, destruye el ejército y perturba el país desde el interior2.” El problema para Kerenski era que, a pesar de haber nombrado a Savinkov (uno de los estrategas del plan) en el Ministerio de Guerra, en realidad, no tenía mando sobre tropas.

 

El triunfo fue de los obreros y los soldados

 

La idea de Kerenski era, obviamente, lavarse las manos y echar toda la culpa a Kornílov. En la madrugada del 28 reune a Alexéiev y Terechenko para acordar la explicación de los “malentendidos” ya que la Asociación de Oficiales continúa respaldándolo, pero ya era tarde y todo Petrogrado estaba enterado de la ruptura. Comienzan entonces una serie de negociaciones que se prolongan hasta el 29. Miliukov propone convencer a Kornílov de que acepte la fórmula de reemplazar a Kerenski por el General Alexéiev. Fue entonces cuando entró en escena el “Comité para la lucha contra la contra-revolución”, organismo creado en la reunión conjunta de los comités ejecutivos (obreros, soldados y campesinos) de los Soviets, el 27 de agosto. El desenlace propuesto fue otro: a cambio de una lucha consecuente contra la reacción que liquidara el golpe, se proponía la conformación de un nuevo gabinete sin los Kadetes y se aceptaba un gobierno fuerte a través de una especie de Directorio.

 

No obstante, quienes realmente aseguraron la defensa de Petrogrado y derrotaron la contrarrevolución fueron los millares de obreros movilizados, organizados y conscientes. Sólo formalmente atendían las órdenes del Gobierno Provisional; en la práctica respondían a las orientaciones del Comité de Defensa Popular que desde entonces comenzó a identificarse como el Comité Militar Revolucionario. La labor se concentró en las barriadas obreras. Un papel importante le correspondió a la Organización Militar de los Bolcheviques cuya actividad inicial se concentró en la persuasión de los soldados movilizados. Se formaron grupos de obreros (Guardia Roja) para defender barrios y fábricas. El 29 de agosto ya cubrían toda la ciudad.

 

El resultado fue asombroso. En muchos regimientos los soldados se pronunciaron en contra de Kornílov y los oficiales. Se formaron destacamentos en Kronstadt y en Viborg. Hasta el punto que Kerenski tuvo que pedir auxilio a los marinos de Kronstadt para defender el Palacio de Invierno ante cualquier eventualidad. Entraron en acción los sindicatos y particularmente los ferroviarios. La famosa División Salvaje llegó hasta Luga pero los ferroviarios impidieron la movilización de los trenes; mientras tanto el Soviet de la ciudad se encargaba de distribuir entre los soldados copias de la destitución de Kornílov. El día 29 Krimov, ante la desmoralización, reconoce que es imposible seguir adelante. Entre los cosacos ocurrió lo impensable, los soldados se enfrentaron a sus oficiales y por primera vez entraron a formar parte de un Soviet.

 

 

El 30 de agosto la sublevación ya se había evaporado. Fue ante todo un triunfo político y no el resultado de victorias militares. Kornílov ni siquiera se movió del Cuartel General en Mohilev. Lo importante no fueron los combates, aunque la demostración de fuerza y decisión cumplió su papel. Pero el alcance político fue más allá de la derrota del intento de golpe militar reaccionario. No se defendía a Kerenski sino a la revolución. No tanto a su pasado como a su futuro. Aunque todavía no se veía claro el camino que habría de seguirse. La opción de la revolución simplemente democrático-burguesa había caducado en los hechos. La descomposición del ejército había llegado a su punto máximo. Es cierto que el arreglo en las alturas se mantuvo en el plano de la reconfiguración del Gobierno Provisional a través de una suerte de dictadura de Kerenski y la oferta (de nuevo) de Asamblea Constituyente para noviembre. Es cierto también que los oficiales comprometidos en la aventura, incluido Kornílov, fueron exculpados. -Ellos fueron, por cierto, la base de la guerra civil que se desencadenaría a partir de 1918-. Sin embargo, los obreros y los soldados, y más adelante los campesinos, ya habían aprendido bastante y sobre todo habían adquirido seguridad en su propia fuerza. Contaban con una nueva base organizativa forjada precisamente en la lucha que acababan de librar. La confianza en los viejos partidos reformistas se había erosionado. La suerte estaba echada.

 

1 Ver “Las Jornadas de Julio” Desde Abajo, 20 de julio de 2017.
2 Ver Trotsky, L. “Historia de la Revolución rusa”. T. II, p. 150. Ed Sarpe, Madrid, 1985.

Publicado enEdición Nº239
Manifestantes alzan las fotografías de sus familiares palestinos presos en Israel.

 

 

El 17 de abril de 2017 más de mil 500 presos políticos palestinos iniciaron una huelga de hambre para mejorar sus condiciones dentro de las cárceles israelíes. Sus reivindicaciones incluyen el acceso a la educación, la atención médica adecuada y el fin de la práctica del aislamiento. Hacen huelga para que la vida de sus familias sea más fácil; también para que se garantice el derecho a las visitas regulares y para que los funcionarios de prisiones traten a las familias respetuosamente. Y están en huelga para protestar contra una de las políticas israelíes más obviamente injustas: la detención administrativa, o el encarcelamiento indefinido sin cargos ni juicio.

Israel mantiene encarcelados a seis mil 300 prisioneros políticos palestinos, 300 de los cuales son menores de edad. Quinientos están bajo detención administrativa; 458 han sido sentenciados a cadena perpetua; 61 son mujeres; 13 son miembros del Consejo Legislativo Palestino (CLP); 70 son ciudadanos de Israel; 24 periodistas y un payaso de circo. Al menos 400 palestinos han sido detenidos en los últimos años por publicar en redes sociales posts considerados por los funcionarios israelíes como incitación a la violencia. Asimismo, se ha sabido que la policía israelí ha detenido a otras 400 personas que no habían cometido ningún delito ni escrito nada que la policía considerara amenazante. No obstante, se las detuvieron en base a un algoritmo que pretende predecir quién cometerá un crimen.

Una huelga de hambre es una experiencia desgarradora para quienes la llevan a cabo. Después de dos semanas, los cuerpos de los huelguistas comienzan a degradar su musculación para sobrevivir. Sienten frío, pierden la capacidad de mantenerse en pie, luego la de oír y en muchos casos la de ver. Además, los palestinos hacen huelga de hambre en cárceles administradas por un Estado que no solo los considera enemigos sino también “terroristas”. Los funcionarios penitenciarios han castigado a los huelguistas trasladándolos de cárcel en cárcel y confinando a muchos de ellos en celdas de aislamiento. Mientras tanto, un grupo de jóvenes israelíes organizaba una barbacoa en el exterior de una prisión en Cisjordania.

Al mismo tiempo, en el exterior continúa la batalla para deslegitimar a los presos palestinos. El 1 de mayo, el ministro de Seguridad Pública y Asuntos Estratégicos de Israel, Gilad Erdan, utilizó los términos “terrorismo” o “terrorista” no menos de 18 veces en un artículo de menos de 900 palabras publicado en The New York Times.

Los palestinos tienen claro que las cárceles israelíes son un elemento histórico dentro de un sistema de opresión. También en The New York Times, el preso y miembro del CLP Marwan Barguti, subrayaba el carácter colonial de las cárceles israelíes, y cómo las políticas de detención de Israel violan el derecho internacional. La ex prisionera y actual miembro del CLP, Jalida Jarrar, afirmaba en The Washington Post el derecho de los palestinos a resistir una ocupación ilegal.

 

El sumud o la firmeza colectiva

 

La resistencia es transformadora. La antropóloga Lena Meari escribe sobre la práctica de la firmeza o el sumud por parte de los presos palestinos. Ser firme da a los individuos la fuerza para soportar los interrogatorios israelíes; conecta a los menores encarcelados con sus padres en el exterior; refuerza el sentimiento de colectividad entre los presos de manera que la delación no sea una opción en los interrogatorios. Meari scribe, “Sumud... es un proceso creativo infinito, una cadena de ecos que refleja y crea la victoria... Al practicar el sumud el preso siente en su piel a todos los demás”.

Hasta tal punto es así que los presos dejan de comer en nombre del derecho a las visitas de los padres y madres, mientras que los padres en el exterior de la cárcel, alzan las fotografías de sus hijos presos en concentraciones que les traen desde sus pueblos y ciudades. Aunque estén libres de prisión, los padres y madres atraviesan las capas de violencia y ruinas que 50 años de ocupación militar israelí han dejado en el camino.

De hecho, la huelga moviliza a las familias y a las comunidades para reafirmar que lo dejan todo para que la calidad de vida de sus presos mejore. El 27 de abril una huelga general en Cisjordania cerró tiendas, bancos, fábricas, instituciones gubernamentales y universidades –todo menos las escuelas secundarias, los servicios médicos de urgencia y los hospitales. Se han instalado carpas de solidaridad en la mayoría de las ciudades. Comités populares han organizado manifestaciones y preparado exposiciones públicas de arte. La huelga es también un momento para movilizar el boicot local de los productos israelíes. Como dice la ex prisionera Ahlam al Wahsh, “vamos al muro de separación cada día y lanzamos al otro lado mercancías israelíes para enviar un mensaje a los ocupantes de que no son bienvenidos aquí. Nos esforzamos para que sus productos no estén en nuestras ciudades”. Su vida está marcada por su encarcelamiento de adolescente a finales de los 70: “Cuando salí de la cárcel no dejé una prisión israelí sino una escuela palestina donde me formé como la persona que soy ahora”.

Es doloroso saber que los seres queridos están en huelga de hambre. Isra ‘Abu Srur, sobrina de un huelguista, Naser Abu Srur, encarcelado durante un cuarto de siglo, dice: “ha sido especialmente difícil para mi abuela. Se pasa todo el día en la carpa solidaria. Vamos todos a las manifestaciones. Es lo menos que podemos hacer”. Y añade: “Esperemos que sus reivindicaciones sean satisfechas porque se trata de simples demandas humanitarias”.

La organización israelí de derechos humanos B’tselem coincide con esta evaluación. De hecho, como lo explica el ex prisionero Jaled al Azraq, casi todas las reivindicaciones son en realidad peticiones para que se restablezcan los derechos que los detenidos habían obtenido mediante huelgas anteriores, pero que se han eliminando a lo largo de los años. El propio al Azraq participó en huelgas de hambre en 1987, 1994, 1998, 2000 y 2004.

Al Azraq añade que la huelga está diseñada para movilizar la calle palestina y reavivar la estima por el movimiento de los encarcelados. “La huelga está organizada bajo el lema Una huelga por la dignidad y la libertad”, explica. “No hay libertad para los presos, pero tienen intacta su dignidad. Somos nosotros, los que estamos fuera, los que tenemos que restaurar nuestra propia libertad y dignidad”. Al Wahsh y al Azraq también pasan sus días en la carpa de solidaridad. “Lo que intento es estar con las madres para infundirles ánimo y levantar su espíritu”.

 

Huelga en las cárceles de EEUU

 

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En Estados Unidos también hubo huelgas en las prisiones, en este caso para eliminar el trabajo esclavo. Foto: AP.

 

Apenas unos meses antes de que los prisioneros palestinos comenzaran a negarse a comer, se produjo otra huelga de presos en otro continente que denunciaba una historia de desposesión racista. El 9 de septiembre de 2016, en el 45 aniversario de la creación de la prisión de Attica de Nueva York, 24 mil presos de 20 prisiones de al menos 12 estados, incluyendo Alabama, Mississippi, Texas, Oregon y Georgia, se declararon en huelga para protestar por las condiciones laborales en el interior de las prisiones en EEUU. Como declararon los organizadores, “con una sola voz que surge de las celdas de aislamiento y que resuena en cada celda y en cada bloque de Virginia a Oregon, nosotros, los prisioneros de Estados Unidos juramos que acabaremos finalmente con la esclavitud en 2016”. La Enmienda Trece de la Constitución estadounidense con la que en otro tiempo se puso fin a la esclavitud contiene una excepción para el trabajo penitenciario .

 
Toda cárcel es política

 

Para quienes tengan dudas de que toda prisión es política vale la pena comparar las tasas de encarcelamiento de hombres negros en EEUU con las tasas de encarcelamiento de palestinos. Según la NAACP, uno de cada seis hombres afroamericanos ha sido encarcelado. Según el grupo palestino de derechos humanos Adamir, aproximadamente uno de cada cinco palestinos de los territorios ocupados ha sido encarcelado desde que comenzó la ocupación israelí de 1967.

En ambos casos el sistema de justicia queda gravemente comprometido aunque sea de manera diferente. Para los palestinos, las tasas de condena superan el 99% . En EEUU, el 97% de las acusaciones criminales que no son rechazadas se resuelven a través de acuerdos por el que el acusado admite ser culpable para reducir su sentencia en lugar de mediante juicios. Este hecho es preocupante porque aunque sean inocentes, hay muchas personas que tiene múltiples razones para declararse culpables antes que arriesgarse a un juicio.

En EEUU la prisión socava la democracia cuando aproximadamente uno de cada 13 afroamericanos en edad de votar no lo puede hacer debido a las leyes de privación de derecho al sufragio de los criminales. En tres estados, Florida, Virginia y Kentucky, más de uno de cada cinco afroamericanos está privado de sus derechos. Por supuesto, a todos los palestinos que viven bajo ocupación militar en Cisjordania y la Franja de Gaza se les niega el derecho a participar en las elecciones israelíes a pesar de que Israel ha mantenido la ocupación durante medio siglo.

El sistema carcelario alimenta un racismo que mata. En EEUU, la pena de muerte se ejecuta de manera desproporcionada contra personas de color . En la última semana de abril, las autoridades de Arkansas programaron un terrible desfile de ejecuciones –cuatro personas fueron ejecutadas– para evitar que vencieran las fechas de caducidad de los fármacos utilizados en las inyecciones letales. Este racismo alimenta la brutalidad policial. El 29 de abril, un oficial de policía disparó en la cabeza a un muchacho negro de 15 años , Jordan Edwards, mientras conducía un automóvil después de una fiesta en un barrio de Dallas. A principios de la primavera, un joven palestino, Mohammed Aamar Jalad, murió solo en una celda de un cuarto de hospital , tres meses después de que soldados israelíes le disparasen y lo detuvieran cuando cruzaba la calle de manera aparentemente sospechosa cuando se dirigía hacia su última sesión de quimioterapia. Los funcionarios del ejército israelí ni se molestaron en informar a su familia sobre su situación, ni siquiera cuando murió.

Las cárceles israelíes y estadounidenses son distintas entre sí. Pero cuando las comparamos podemos reconocer que la prisión como herramienta no sólo amenaza la vida de quienes viven en la cárcel sino que permite asimismo segregar de forma racista y mortal a una parte de la población del resto. Cuando nos posicionamos contra las cárceles lo hacemos por la dignidad de la gente negra y morena, de los desposeídos. Como dice Ahlam al Wahsh, hablando de la actual huelga de hambre palestina, “tenemos que ganar, porque la batalla de los presos y presas es la batalla de los palestinos”.

 

(Traducción de Loles Oliván Hijós para Rebelión/ Original en Merip)

 

 

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Día de la Ira en Palestina, solidaridad con los mil 500 presos en huelga de hambr

 

Este viernes se llevó a cabo el Día de la Ira en los territorios palestinos ocupados para manifestar la solidaridad con los mil 500 presos en huelga de hambre en las cárceles israelíes, a 12 días de iniciada su protesta.

Además, se declaró una huelga general desde el jueves a la que se unieron todos los sectores laborales como negocios, medios de transporte e incluso escuelas e instituciones gubernamentales, a excepción de hospitales, servicios de emergencia e institutos en la ciudad de Ramala.

“El hecho de que la huelga haya tenido un gran éxito en Jerusalén y en Gaza significa que los presos están uniendo a todo el pueblo palestino, dejando al margen las divisiones internas”, dijo el secretario general de Iniciativa Nacional Palestina, Mustafá Barguti. “Es uno de esos días fantásticos que nos recuerda a la resistencia popular no violenta de la primera intifada”, añadió.

El movimiento del Día de la Ira de este viernes fue convocado por Al Fatah, el partido político del presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas, y el Comité Nacional para apoyar la huelga de hambre de los presos.

Los palestinos en huelga de hambre iniciaron su protesta el 17 de abril para denunciar las condiciones y la represión en las cárceles israelíes, con las demandas de mejoras en la atención médica, un cese a la tortura y la detención administrativa, que se refiere a la reclusión sin cargos ni algún juicio, y mayor número de visitas familiares.

Por lo menos 500 de los 6 mil 500 presos palestinos en las cárceles de Israel están por detención administrativa debido a los actos en defensa de los territorios ocupados. De ellos, mil 500 se encuentran en huelga de hambre por convocatoria de Marwan Barghouti , integrante de Al Fatah que cumple múltiples cadenas perpetuas por su papel en el asesinato de judíos durante la segunda intifada.

El Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR, por sus siglas en inglés), manifestó que está “extremadamente preocupado” por la vida de los miles de presos palestinos que iniciaron la huelga de hambre para protestar “por el deterioro de sus condiciones de vida y la privación de sus derechos humanos más básicos”.

El PCHR hace hincapié en que las fuerzas israelíes serán las únicas responsables del deterioro de las condiciones de los presos ante la obstinación del Servicio de Prisiones de Israel (Israeli Prison Service, IPS) de no satisfacer sus demandas humanas, a las que el IPS responde intensificando las medidas contra las y los presos”, entre las que se encuentran traslados de los presos para presionarlos a que abandonen la huelga, explicó el Centro.

La solidaridad con los presos palestinos también se expresó en otros países y ciudades del mundo como Londres, Nueva York, Grecia, Canadá, Italia, entre otros.

Sin embargo, Israel se mantiene firme en no permitir a los abogados reunirse con los presos en huelga de hambre, decisión que ha sido calificada como “ilegal” por varias organizaciones de derechos humanos y en favor de la libertad de Palestina. Frente a ello, los abogados decidieron boicotear los tribunales militares israelíes.

 

 

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Negocios cerrados, calles semivacías y carteles en contra del gobierno de Temer: postal del paro general en Río de Janeiro.

 

La medida de fuerza contra la flexibilización laboral abarcó empleados públicos federales y estaduales, maestros de la enseñanza pública y privada, petroleros, bancarios y los estratégicos gremios del transporte.

 

Desde Brasilia

 

“Esta fue la primera huelga general desde 1996, nadie creía que fuéramos capaces de hacerla, y nadie imaginaba que iba a tener tanta convocatoria, el país paró, el gobierno ilegítimo de Temer sufrió una derrota histórica”. Sergio Nobre, secretario general de la Central Unica de los Trabajadores (CUT) , realizó un primer balance de la medida de fuerza que ayer paró a San Pablo, Brasilia y Río de Janeiro.

El cese de actividades fue generalizado, abarcó empleados públicos federales y estaduales, maestros de la enseñanza pública y privada, petroleros, bancarios y los estratégicos gremios del transporte. El impacto del descontento popular se hizo sentir en Salvador de Bahia, la principal capital del nordeste, Porto Alegre, ciudad más importante de la región sur y en la populosa Belo Horizonte, en la región sudeste.

“Temer ya era pequeño antes del paro con un rechazo del 80 %por ciento y ahora sale aún más pequeño, este gobierno ilegítimo no se sostiene en pie, no creo que puedan avanzar con las reformas laboral y previsional, los trabajadores y la sociedad en general dieron un fuerte mensaje” señaló a Página12 el dirigente metalúrgico Sergio Nobre, vecino de Luiz Inácio Lula da Silva en San Bernardo do Campo, la ciudad del cordón industrial paulista donde surgió la CUT en los años 80.

El paro fue “un éxito total” festejó Lula. “La gente resolvió ir al paro protestando contra la retirada de derechos (..) contra el desempleo, contra la baja de salarios”, reforzó el extornero mecánico y dos veces presidente que dejó el poder en 2010 con una desocupación cercana al cinco por ciento. Ayer el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas informó que ahora hay 14,2 millones de brasileños económicamente activos sin empleo. Esto significa que la desocupación trepó al 13,7 por ciento contra el 10,9 hace un año, y sin señales de mejora en el corto plazo, ya que según proyecciones del propio gobierno la economía sólo crecerá el 0,2 por ciento en 2017, luego de las recesiones con crecimiento negativo del 3,8 por ciento en 2015 y el 3,5 en 2016.

“El aumento de la desocupación es un objetivo buscado por los responsables de este ajuste contra los trabajadores y los pobres, cuanto más desocupados menos fuerza para negociar con los patrones” señaló Sergio Nobre. Pero seguramente luego de esta demostración de fuerza sindical “será difícil que el Senado apruebe sin más la reforma laboral votada el miércoles pasado”, agrega. “Quieren desregular las relaciones de trabajo de una forma alevosa que no tiene muchos antecedentes, con la ley laboral Temer le está pagando sus deudas a los empresarios que financiaron el golpe. Si se la lee ciudadosamente esta ley se parece a la reforma laboral draconiana de la dictadura de Pinochet, no la vamos a dejar pasar, este paro es el inicio de un plan de lucha más largo”, promete Nobre.

La CUT, mayor organización gremial brasileña ligada al Partido de los Trabajadores, junto a otras centrales como la oscilante Fuerza Sindical (algunos de cuyos dirigentes apoyaron el golpe contra Dilma), demostró capacidad de acción en casi todo el país según las informaciones que llegaban ayer por la noche, tamizadas por la cobertura de la cadena Globo y sus socias menores simpáticas al gobierno.

San Pablo y su área metropolitana, con 18 millones de habitantes, amanecieron desiertas debido a la adhesión de los gremios del transporte en sus tres ramas: conductores de subterráneos, maquinistas de trenes interurbanos y colectivos, que desafiaron las intimidaciones del gobernador paulista, Geraldo Alckmin, que les impuso una multa de casi 1,3 millones de dólares.

Aliado de Temer, Alckmin desplegó a su nada amigable Policía Militarizada, que en las primeras horas de la mañana reprimió piquetes de los Trabajadores Sin Techo donde detuvo a 16 activistas bajo el cargo de “asociación ilícita” por la supuesta portación de bengalas y gasolina. Una imputación desmentida por los Sin Techo, que mostraron videos donde se demostraría que los policías les sembraron las pruebas. Paralelamente el secretario de seguridad paulista Magno Alves amenazaba con utilizar toda la “fuerza pública” en caso de que surgieran los “violentos” enmascarados Black Blocs.

Desde 2013, durante las masivas manifestaciones que hicieron tambalear a Dilma, continúa la sospecha de que debajo de las bandanas de algunos Black Blocs se ocultaron provocadores a órdenes de la policía. El discurso estatal-mediático hizo eje en minimizar y bandalizar el paro equiparándolo al accionar de “marginales” y “sindicalistas”.

Michel Temer encomendó a su ministro de Justicia, Osmar Serraglio, la tarea de divulgar la posición del gobierno. “En este momento el gobierno percibe el fracaso de este movimiento que es muy limitado, con bloqueos de rutas realizados por pequeños grupos de 20 a 50 personas, y eso no es democrático”, juzgó el ministro.

Al cierre de esta crónica, en las primeras horas de la noche de ayer una columna donde había Trabajadores Sin Techo marchaba hacia la residencia privada de Temer en San Pablo mientras en Río la policía reprimía a los manifestantes reunidos en el centro de la ciudad, cerca de la Asamblea Legislativa, donde hubo colectivos incendiados . Mientras tanto en Brasilia el Palacio del Planalto era custodiado por un cordón de efectivos de la Policía del Ejército.

A partir de ayer entró en vigor un “protocolo”, similar al aplicado durante la Copa del Mundo y las Olimpíadas, que permitirá la intervención de las Fuerzas Armadas en la represión de las manifestaciones. Es decir, los actos de protesta contra el gobierno son pasibles de ser tipificados como una amenaza a la “seguridad nacional”, lo cual fue cuestionado por el diputado Paulo Pimenta, del Partido de los Trabajadores. “Debemos alertar a Brasil sobre las dimensiones de esta estructura militar vista en Brasilia que no tiene ninguna justificación, el tipo de armamento que se ve aquí es totalmente desproporcionado” denunció el legislador petista.

 

 

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