Investigadores analizaron restos óseos de dedos de esos antiguos parientes del hombre.Foto Bardo et al/ Scientific Reports

El hallazgo sugiere que desarrollaron agarres de precisión, más complejos que los de fuerza

 

Los pulgares de los neandertales se adaptaron para sostener mejor herramientas con mango, de la misma manera que ahora lo hacemos con un martillo, según un artículo publicado en la revista Scientific Reports.

Además, los hallazgos sugieren que los neandertales desarrollaron agarres de precisión, donde los objetos se sostienen entre la punta del dedo y el pulgar, más complejos que los agarres de fuerza, en los que los objetos se sostienen como un martillo, entre los dedos y la palma con la fuerza que dirige ese dedo.

Mediante análisis 3D, Ameline Bardo, investigadora de la Universidad de Kent, en Reino Unido, y sus colegas mapearon las articulaciones entre los huesos que producen el movimiento del pulgar, denominado colectivamente complejo trapeciometacarpiano, de cinco individuos neandertales y compararon los resultados con las mediciones tomadas de los restos de cinco humanos modernos tempranos y 50 adultos modernos recientes.

Los autores encontraron covariación en la forma y la orientación relativa de las articulaciones del complejo trapeciometacarpiano que sugieren diferentes movimientos repetitivos del pulgar en los neandertales en comparación con los humanos modernos.

La articulación en la base del pulgar de los restos de neandertal es más plana con una superficie de contacto más pequeña y se adapta mejor a ese dedo extendido colocado al lado del costado de la mano.

Esta postura sugiere el uso regular de empuñaduras eléctricas de ”apretar”, como las que usamos ahora para sostener herramientas con mangos. En comparación, estas superficies articulares son generalmente más grandes y más curvas en los pulgares humanos modernos recientes, una ventaja al agarrar objetos entre las yemas del dedo y esos dedos, lo que se conoce como agarre de precisión.

Aunque la morfología de los neandertales estudiados es más adecuada para los agarres de fuerza, aún habrían sido capaces de realizar posturas de mano de precisión, pero esto habría sido más desafiante que para los humanos modernos, según los autores.

La comparación de la morfología fósil entre las manos de los neandertales y los humanos modernos puede proporcionar más información acerca de los comportamientos de nuestros parientes antiguos y el uso temprano de herramientas, señalan los investigadores.

Algoritmo descifra de forma automática lenguas perdidas

El modelo puede segmentar palabras en un idioma antiguo y asignarlas a sus contrapartes en otro relacionado, explican

Un nuevo algoritmo demostró ser capaz de descifrar automáticamente una lengua perdida, sin necesidad de conocimientos avanzados de su relación con otras.

 

El objetivo del equipo de investigadores del Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) es que el sistema pueda descifrar idiomas perdidos que han eludido a los lingüistas durante décadas, utilizando sólo unos pocos miles de palabras.

Encabezado por la profesora Regina Barzilay, el sistema se basa en varios principios sustentados en conocimientos de la lingüística histórica, como el hecho de que los idiomas por lo general sólo evolucionan de ciertas formas predecibles. Por ejemplo, si bien un idioma determinado rara vez agrega o elimina un sonido completo, es probable que se produzcan ciertas sustituciones de sonido. Una palabra con una "p" en el idioma principal puede cambiar a una "b" en el descendiente, pero el cambio a una "k" es menos probable debido a la brecha significativa de pronunciación.

Al incorporar éstas y otras limitaciones lingüísticas, Barzilay y el estudiante de doctorado del MIT Jiaming Luo desarrollaron un algoritmo de descifrado que puede manejar el vasto espacio de posibles transformaciones y la escasez de una señal de guía en la entrada.

Incrusta sonidos

El algoritmo aprende a incrustar los sonidos del lenguaje en un espacio multidimensional donde las diferencias en la pronunciación se reflejan en la distancia entre los vectores correspondientes. Este diseño les permite captar pautas pertinentes de cambio de lenguaje y expresarlos como restricciones computacionales. El modelo resultante puede segmentar palabras en un idioma antiguo y asignarlas a sus contrapartes en otro relacionado.

El proyecto se basa en un documento que Barzilay y Luo escribieron el año pasado donde descifraron las lenguas muertas ugarítico (lengua semítica) y lineal B (sistema de escritura usado para escribir el griego micénico) la última de las cuales ha tradado décadas en ser decodificada. Sin embargo, una diferencia clave con ese proyecto fue que el equipo sabía que estos idiomas estaban relacionados con las primeras formas del hebreo y el griego, respectivamente.

Con el nuevo sistema, el algoritmo infiere la relación entre los idiomas. Esta pregunta es uno de los mayores desafíos del desciframiento. En el caso de lineal B, se necesitaron varias décadas para descubrir el descendiente conocido correcto. Para el íbero, los estudiosos aún no pueden ponerse de acuerdo sobre el idioma relacionado: algunos defienden el euskera, mientras otros refutan esta hipótesis y afirman que el íbero no se relaciona con ningún idioma conocido.

El algoritmo propuesto puede evaluar la proximidad entre dos idiomas; de hecho, cuando se prueba en idiomas conocidos, incluso puede identificar con precisión familias de ellos. El equipo aplicó su algoritmo al íbero considerando al vasco, así como a los candidatos menos probables de las familias romance, germánica, turca y urálica.

Si bien el vasco y el latín estaban más cerca del íbero que otros, todavía eran demasiado diferentes para considerarlos relacionados.

El programa mundial de Bill Gates y cómo podemos resistir a su guerra contra la vida

En marzo de 2015 Bill Gates enseñó la imagen de una muestra del virus de la influenza en una charla TED y dijo a la audiencia que era la imagen del mayor desastre de nuestro tiempo. La verdadera amenaza para la vida, dijo, no son los «misiles, sino los microbios». Cuando cinco años después la “pandemia” del coronavirus barrió la tierra como un tsunami volvió a utilizar el lenguaje bélico, al calificar a la “pandemia” de “guerra mundial”.

“La ‘pandemia’ del coronavirus alza contra el virus a toda la humanidad”, dijo.

En realidad, la «pandemia» no es una guerra. La «pandemia» es una consecuencia de la guerra. Una guerra contra la vida. La mentalidad mecánica relacionada con la máquina de dinero de la extracción ha creado la ilusión de un hombre separado de la naturaleza y la naturaleza como materia prima muerta e inerte para ser explotada. Pero, de hecho, somos parte del bioma. Y somos parte del viroma. Somos el bioma y el viroma. Cuando hacemos la guerra contra la biodiversidad de nuestros bosques, nuestras granjas y nuestras entrañas, nos hacemos la guerra.

La emergencia sanitaria del coronavirus es inseparable de la emergencia sanitaria que constituye la extinción, la emergencia sanitaria que constituye la destrucción de la biodiversidad y la emergencia sanitaria que constituye la crisis climática. Todas estas emergencias están vinculadas a una visión del mundo mecanicista, militarista y antropocéntrica que considera a los humanos seres separados de los demás seres y superiores a ello. Unos seres que podemos poseer, manipular y controlar. Todas estas emergencias tienen sus raíces en un modelo económico basado en la ilusión de un crecimiento ilimitado y de una codicia ilimitada, que violan los límites planetarios y destruyen la integridad de los ecosistemas y de las especies individuales.

Se producen nuevas enfermedades porque la agricultura globalizada, industrializada e ineficiente invade los hábitats, destruye los ecosistemas y manipula a los animales, a las plantas y a otros organismos sin respetar ni su integridad ni su salud. En todo el mundo nos estamos uniendo para hacer frente a la propagación de una enfermedad como el coronavirus, que hemos causado al invadir los hábitats de otras especies, manipular plantas y animales con fines comerciales y codiciosos, y practicar el monocultivo. Cuando arrasamos bosques, convertimos las granjas en monocultivos industriales cuya producción es tóxica y nutricionalmente nula, cuando nuestros alimentos se degradan debido a la transformación industrial con unos químicos sintéticos y genéticamente manipulados, cuando nos aferramos a la ilusión de que la tierra y la vida son materias primas destinadas a ser explotadas con fines de lucro, estamos, en efecto, todos unidos. Pero en lugar de unirnos con el propósito de preservar nuestra salud protegiendo la biodiversidad, la integridad y la autoorganización de todos los seres vivos, incluidos los humanos, nos hemos unido para hacer frente a una enfermedad.

Según la Organización Internacional del Trabajo, “1.600 millones de un total mundial de 2.000 millones de trabajadores de la economía informal (los más vulnerables del mercado laboral) y una mano de obra mundial de 3.300 millones de personas se enfrentan a unas considerables dificultades para ganarse la vida, debido a las medidas de confinamiento y / o porque trabajan en los sectores más afectados». Según el Programa Mundial de Alimentos, 250 millones más de personas pasarán hambre y 300.000 podrían morir diariamente. Esto también son pandemias que matan a la gente. No se pueden salvar vidas matando a la gente.

La salud concierne a la vida y a los sistemas vivos. Sin embargo, la «vida» no existe en el modelo de salud que Bill Gates y los de su calaña están promoviendo e imponiendo en el mundo. Junto con sus aliados en todo el mundo define desde arriba tanto los problemas relacionados con la salud como los medios para resolverlos. Paga para formular los problemas y después usa su influencia y su dinero para imponer sus soluciones. Y en ese proceso se enriquece aún más. El resultado de su «financiación» es la eliminación de la democracia y de la biodiversidad, de la naturaleza y de la cultura. Su “filantropía” no es solo “filantrocapitalismo”, sino “filantroimperialismo”.

La pandemia de coronavirus y el confinamiento han demostrado aún más claramente cómo se nos reduce a objetos que deben ser controlados, y nuestros cuerpos y nuestras mentes se convierten en una especie de nuevas colonias que hay que invadir. Los imperios crean colonias, las colonias reúnen los bienes comunes de las comunidades autóctonas y los transforman en fuentes de materias primas que se es traen con fines de lucro. Esta lógica lineal y extractiva es incapaz de percibir las relaciones íntimas que permiten la vida en la naturaleza. Es ciega a la diversidad, a los ciclos de renovación, a los valores de dar y compartir, así como al poder y al potencial de la autoorganización y de la ayuda mutua. Es ciega al desorden que crea y a la violencia que provoca. El confinamiento prolongado del coronavirus ha sido una experiencia de laboratorio para un futuro sin humanidad.

El 26 de marzo de 2020, en el apogeo de la pandemia del coronavirus y en medio del confinamiento, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) concedió a Microsoft una patente. La patente WO 060606 establece que «la actividad del cuerpo humano asociada a una tarea encomendada a un usuario se puede utilizar en un proceso de minería de criptomoneda …».

La «actividad corporal» que Microsoft aspira a «extraer» comprende las radiaciones emitidas por el cuerpo humano, la actividad cerebral, la circulación de los fluidos corporales, la circulación sanguínea, la actividad de órganos, los movimientos corporales (como los movimientos oculares, los movimientos faciales y los movimientos musculares), así como todas las demás actividades que se puedan detectar y representar por imágenes, ondas, señales, textos, números, grados o cualquier otra información o dato.

La patente es una exigencia de propiedad intelectual sobre nuestro cuerpo y nuestra mente. En el colonialismo los colonizadores se arrogan el derecho de tomar las tierras y los recursos de los pueblos autóctonos, de eliminar su cultura y su soberanía y, en casos extremos, de exterminarlos. La patente WO 060606 es una declaración de Microsoft según la cual nuestro cuerpo y nuestra mente son sus nuevas colonias. Somos minas de «materias primas», los datos extraídos de nuestro cuerpo. En lugar de seres soberanos, espirituales, conscientes e inteligentes que toman decisiones eligiendo con sabiduría y que poseen unos valores éticos con respecto al impacto que tienen nuestras acciones en el mundo natural y social del que formamos parte y al que estamos indisolublemente vinculados, somos “usuarios «. Un «usuario» es un consumidor sin elección en el imperio digital.

Pero la visión de Gates no se limita a eso. De hecho, es todavía más siniestra: se trata de colonizar el cerebro, el cuerpo y la mente de nuestros hijos antes incluso de que hayan tenido la oportunidad de comprender cómo es la libertad y la soberanía, empezando por los más vulnerables.

En mayo de 2020 el gobernador Andrew Cuomo de Nueva York anunció que había establecido una asociación con la Fundación Gates con el objeto de «reinventar la educación». Cuomo calificó a Gates de visionario y argumentó que la «pandemia» ha creado «un momento en la historia en el que verdaderamente podemos integrar y hacer avanzar estas ideas (de Gates) […] ¿qué sentido tienen todos estos edificios, todas estas aulas físicas, con la tecnología de la que disponemos?”.

De hecho, desde hace dos décadas Gates trata de desmantelar el sistema de educación pública de los Estados Unidos. Para él, los alumnos son minas de datos. Por eso los indicadores que él promueve son la asistencia, la matrícula universitaria y los resultados de las pruebas de matemáticas y lectura, ya que se pueden cuantificar y explotar fácilmente. En esta reinvención de la educación se controlará a los niños por medio de sistemas de vigilancia para ver si prestan atención mientras se les obliga a asistir a clases de forma remota, solos en casa. Es una distopía en la que los niños nunca vuelven a la escuela, no tienen la oportunidad de jugar, no tienen amigos. Es un mundo sin sociedad, sin relaciones, sin amor ni amistad.

Cuando miro hacia el futuro en el mundo de Gates y de los barones de la tecnología veo una humanidad aún más polarizada, con grandes cantidades de personas “desechables” para las que no hay sitio en el Nuevo Imperio. Y los que fueren incluidos en el nuevo Imperio serán poco más que esclavos digitales.

Pero podemos resistir. Podemos sembrar otro futuro, mejorar nuestras democracias, reivindicar nuestros bienes comunes, regenerar la tierra como miembros vivos de la Familia de Una Tierra, rica en nuestra diversidad y libertad, una en nuestra unidad e interconectividad. Es un futuro más saludable, uno por el que debemos luchar, uno que debemos reivindicar.

Estamos al borde de un precipicio de la extinción. ¿Dejaremos que una máquina de codicia que no conoce límites y es incapaz de detener su colonización y su destrucción extinga nuestra humanidad conformada por seres vivos, conscientes, inteligentes y autónomos? ¿O detendremos la máquina y defenderemos nuestra humanidad, nuestra libertad y nuestra autonomía para proteger la vida en la tierra?

Este artículo es el epílogo del último libro de Vandana Shiva Oneness vs. the 1%: Shattering Illusions, Seeding Freedom(Chelsea Green Publishing, agosto de 2020) y se reproduce con permiso del editor. Editorial Popular ha publicado en castellano este libro (El planeta es de todos, Madrid, Editorial Popular, 2019, traducción de Rodolfo Lastra Muela), aunque sin este epílogo.

Por Vandana Shiva | 21/10/2020 |

Traducción de Susana Merino para Rebelión

Fuente: https://www.mondialisation.ca/leprogrammemondialdebillgatesetcommentnouspouvonsresisterasaguerrecontrelavie/5649999

Miembros de la plataforma "Fridays for Future" Madrid se manifiesta a favor de la iniciativa internacional para conmemorar el Día de Acción Global por el clima, este viernes en Madrid. EFE/Emilio Naranjo

 

El deshielo alcanza un punto de no retorno, el fuego prende Siberia y los temporales se suceden con más frecuencia e intensidad. Frente a esto, la juventud por el clima y el movimiento ecologista tratan de construir un futuro alentador.

"Hay que dejar el pesimismo para tiempos mejores", decía Eduardo Galeano. Su frase toma fuerza en un momento en el que la crisis climática amenaza a la vida en todas sus formas. El Ártico se deshiela, la tundra de Siberia y la Amazonia arden en llamas, los huracanes azotan con insistencia la costa antillana y las cosechas de resecan ante un sol que se vuelve cada vez más intenso. Quizá por ello, el movimiento ecologista se aferra a la premisa planteada por el escritor uruguayo para así tratar de sortear la distopía anunciada por la ciencia y dar paso a un horizonte utópico. Un año después de la gran huelga climática en la que miles de jóvenes tomaron las calles, la situación parece halagüeña. Con una pandemia de por medio, consecuencia de la degradación ambiental provocada por el ser humano, el activismo aspira a seguir en la vía de la protesta, pero también a plantear un futuro alejado del miedo y apoyado en el optimismo.

Así lo entiende Pere Joan, portavoz del movimiento Juventud por el Clima, que reflexiona sobre la necesidad de, no sólo reclamar y protestar, sino imaginar el futuro. "Pretendemos una sociedad mucho más sostenible, más respetuosa con los límites de la tierra y que tenga en cuenta el patrimonio natural. Se trata de vivir en equilibrio", argumenta. El mero hecho de plantear una utopía –yendo, incluso, en contra de los pronósticos de la ciencia, que auguran un final de siglo XXI marcado por cierto caos ecososcial– supone ya un reto. Sin embargo, el joven va más allá y propone cambios concretos, estilos de vida diferentes requeridos por la coyuntura climática actual: "Por ejemplo, creemos que sería bueno alcanzar un ámbito laboral diferente, marcado por jornadas más reducidas y adaptado a las personas". Sin rehuir, este activista mallorquín se encamina a enumerar propuestas difíciles que van desde ciudades sin coches hasta un modelo agroalimentario de proximidad que reduzca la huella ecológica de la bolsa de la compra.

Este ejercicio propositivo parecía perdido, al igual que la idea de progreso. Andreu Escrivà, divulgador ambiental y autor del libro Y Ahora yo qué hago (Capitán Swing), achaca la visión distópica del futuro, no sólo a la crisis climática y las consecuencias reales que tendrá para la vida de las nuevas generaciones, sino también al triunfo de la revolución conservadora durante la década de los ochenta del siglo XX. "Con la llegada del tándem Reagan Thatcher se cambia por completo la idea de progreso, que deja de ser una construcción social para ser algo individual. Esto ha estado presente durante décadas, pero ahora se demuestra que esa visión, esa forma de actuar desde el yo en busca de la riqueza material no ha funcionado", opina.

"Por primera vez, hay una generación que no tiene una noción de futuro en la que se vean mejor que sus padres", agrega, para señalar cómo la crisis climática deja de ser un problema a futuro para ser algo con consecuencias en el propio presente: "Los jóvenes han percibido que van a vivir todo lo que dice la ciencia. Esto es algo nuevo, porque los que tenemos cierta edad sabíamos que, pese a todo, íbamos a poder vivir en unas condiciones más o menos buenas. Pero, los chavales de 15 y 16 años vivirán en 2100 y eso les hace ver que lo que para muchos era una distopía, para ellos va a ser una forma de vida". Sin embargo, para Escrivà, la juventud todavía está en una fase intermedia dominada, en cierta medida, por una acción basada en la rabia. 

Proponer una senda diferente a la recorrida durante décadas es un reto. En primer lugar porque el activismo actual debe sacudirse, antes de imaginar y proponer un futuro alternativo, la losa de la historia. "Nos encontramos en una sociedad donde la idea de progreso ha estado vinculada desde la posguerra a un desarrollo de la sociedad de consumo, entendida como tener más, mejor y a un precio cada vez más bajo. Esa noción de que el tiempo nos permitirá mejorar, sin embargo, está siendo cada vez más cuestionada. En primer lugar, porque no se cumple y, en segundo lugar, porque la crisis ecológica nos plantea que no existe un horizonte posible para una sociedad que produce a este ritmo", explica Jordi Mir García, doctor en Humanidades y experto en filosofía política. "Hoy, debido a la crisis climática, y sobre todo tras la pandemia, el ideal de progreso empieza a pasar por tener un sistema sanitario y educativo capaz de satisfacer nuestras necesidades como sociedad".

Con los jóvenes y el movimiento ecologista en las calles, Escrivá plantea la necesidad de hablar del futuro sin miedo. Sin temor al rechazo y a la ridiculización del argumento utópico. "¿Por qué resulta dan radical plantear, por ejemplo, una jornada laboral de cuatro días o una renta básica universal? Estamos ante un momento en el que nos asusta pensar en el futuro, porque evidentemente es muy negro, pero es el momento de preguntarnos cómo queremos vivir dentro treinta años", comenta. 

El reto de sortear el catastrofismo –que inmoviliza a buena parte de la sociedad– pasa por imaginar, pero también por movilizarse y abrazar lo común. Esto, a juicio de Mir es algo necesario en un escenario como el actual, donde el abismo ecosocial está cada vez más cerca. "El optimismo es fundamental, pero no un optimismo infundado e iluso, sino el optimismo de quien sabe que las cosas están muy mal. Dentro del debate sobre si hemos alcanzado o no el punto de no retorno, más allá de que pensemos que hay que trabajar, bien para gestionar el colapso, bien para revertirlo, es importante que se trate de construir algo desde el optimismo", plantea. 

Esta actitud del optimismo como combustible del activismo ecosocial es una de las premisas de la antropóloga Yayo Herrero, que en una entrevista con Público defendía que, en los peores momentos de la historia siempre ha habido motivos para seguir trabajando por un futuro alternativo, por muy utópico que parezca. "Durante siglos ha habido pueblos que han tenido que enfrentarse a crisis muy complejas y las personas han sabido organizarse y vivir de una forma más colectiva. La gente, al final, se seguía enamorando, seguía escribiendo poesía y seguía cuidando de la vida... Donde se viven los malestares y los bienestares es en la vida cotidiana y creo que esta crisis [climática] puede sorprendernos más por la aparición de valores que nos lleven al apoyo mutuo que por la aparición de valores que nos lleven a matar a nuestros propios vecinos. No sé si es optimismo o no, pero la tarea de crear esos valores y nuevas conciencias es hermosa", manifestaba la experta ecofeminista.

Esta idea de apoyo social es algo que tratan de reivindicar desde Juventud por el Clima. Pere Joan, defiende, precisamente como los lazos vecinales que han nacido durante la crisis de la covid, la búsqueda de un equilibrio social y económico ha servido para que los activistas maduren sus aspiraciones para edulcorar la protesta climática con ciertas ambiciones sociales, como es la simple defensa de una vida digna. Esto se debe, en definitiva, a que un año después de que el colectivo de Fridays For Future naciera ha aprendido, algo necesario en cualquier movimiento social, tal y como explica Mir García: "Cuando hablamos de movilización, pensamos que basta con salir a la calle a protestar o poner tuits y mensajes en las redes sociales. Pero el activismo, como todo en la vida, va ligado al aprendizaje, porque no vale de nada gritar en la calle sin articular un proyecto".

 27/09/2020 09:04

Por alejandro tena

Publicado enMedio Ambiente
Un informe de la ONU enumera las principales esperanzas y temores de la humanidad de cara al futuro

El organismo señala que la encuesta global que llevó a cabo en enero de 2020 ha sido su "esfuerzo más ambicioso" hasta la fecha para "comprender las expectativas frente la cooperación internacional y la ONU en particular".

 

Con motivo de la conmemoración del 75.º aniversario de la creación de la ONU, que se desarrolla bajo el lema 'El futuro que queremos, la ONU que necesitamos', este lunes se han publicado los resultados de la encuesta global que realizó la organización en enero de 2020 para descubrir las esperanzas y los temores de la humanidad frente al futuro.

"Al 21 de septiembre de 2020, habían participado más de un millón de personas de todos los países y todas las condiciones sociales. Sus respuestas brindan información única sobre lo que el público quiere en este momento difícil para el mundo", reza su comunicado de prensa, asegurando que se trata del "esfuerzo más ambicioso de la ONU hasta la fecha para comprender las expectativas frente la cooperación internacional y la ONU en particular".

Según los datos revelados, a día de hoy las primeras necesidades de prioridad inmediata consisten, para gran parte de la población mundial, en una mejora del acceso a los servicios básicos, como atención médica, agua potable, saneamiento y educación, seguida de "una mayor solidaridad internacional y un mayor apoyo a los más afectados". "Esto incluye abordar las desigualdades y reconstruir una economía más inclusiva", señala el informe.

Sin embargo, cerca de 300.000 participantes expresaron que la atención médica también es una prioridad a largo plazo. "El cuidado de la salud es también un área en la que la gente espera ver una mejora en los próximos 25 años", comunicaron los autores del estudio, agregando que el 72 % de los encuestados cree que el acceso a los servicios de salud "seguirá siendo el mismo o mejorará en el futuro".

La crisis climática y la corrupción 

Por otra parte, la encuesta mostró que, de cara al futuro, las principales preocupaciones para la humanidad son la crisis climática y la destrucción del medio ambiente, mientras que "garantizar un mayor respeto por los derechos humanos, resolver conflictos, combatir la pobreza y reducir la corrupción" fueron otras de las relevantes prioridades para la sociedad mundial.

"La mayoría de los participantes en todas las regiones están preocupados por el futuro impacto del cambio climático. Nuestra inhabilidad para detener la crisis climática y la destrucción ambiental son vistas por los encuestados como su mayor temor a medio y largo plazo", comunica el informe, revelando que el 49 % de las respuestas apuntan a que la situación ecológica del planeta empeorará, igual que la situación de la corrupción, según otro 41 %.

La desigualdad y la pobreza

Además, según los datos publicados, la gente desea que en el mundo haya "más solidaridad internacional y un aumento del apoyo a los lugares más afectados por la pandemia. Eso incluye luchar contra la pobreza y las desigualdades y estimular el empleo". A la pregunta sobre los objetivos establecidos a largo plazo, muchos nombraron "el acceso universal a la educación e igualdad de derechos para las mujeres".

El informe destaca que más del 87% de la población confía en que la cooperación internacional es vital para hacer frente a los desafíos actuales, como la lucha contra la pandemia, a la vez que el 74 % ve a la ONU como "esencial" para abordarlos.

Publicado:22 sep 2020 08:41 GMT

Publicado enInternacional
Jueves, 17 Septiembre 2020 05:34

La emoción

El grito, de Edvard Munch

Un misterio y salto cualitativo en el acto psicoanalítico

Una indagación en el complejo campo de experiencias ligadas al aspecto cualitativo de la psiquis.

Fluctuación. ¿Qué es la emoción sino ese complejo campo de experiencias ligadas al aspecto cualitativo de la psiquis, más precisamente a la conciencia y sus fluctuaciones de onda, a la cualidad de la energía desligada, pasando por los diferentes registros psíquicos? A eso que, más allá de la representación, podemos nombrar como del orden del “aconteciendo”, una letra real.

Si la conciencia es el estadio más elevado de la elaboración de la materia en agrupamientos finos, capaz de captar los ecos y las fluctuaciones de campo de la materia de forma transdimensional, la emoción, entonces, sólo puede acontecer en el nivel y en el instante de esos ecos sucesivos, atravesando y “peinando” los registros psíquicos, tal como Freud lo señaló en la pizarra maravillosa. Es decir, en la complejidad de la existencia, en su dimensión espiritual, mediante diferentes formas del saber y del saber hacer, allí, la emoción parpadea, fulge y resuena, envoltura que no deja de moverse, envoltura topológica, abierta, siempre vital, designio del ancestral “motus est vita” que marcó el pulso de occidente contemporáneo por la referencia a un acontecimiento que se nombra clásico.

Lo clásico es el S1 con el que Occidente se inventa un origen y un nombre, una pertenencia a la antigüedad grecorromana, una intermitencia también para con los afanes y las atrocidades del tánatos destructor. Es su apuesta colectiva y contemporánea ligada a la realidad y no a los automatismos de la felicidad, una posible ética que garantice la dimensión de lo humano sensual. Esta vía es la que retoma el psicoanálisis sin reducirla ni resignarla a la simple mascarada del ideal. El psicoanálisis indaga en las vicisitudes de cómo eso humano tropieza y nace a la verdad, asegurando su transmisión.

Allí hay verdad en juego, por eso la emoción está en el punto de inflexión del acto psicoanalítico y de nuestro quehacer como psicoanalistas, y emerge como misterio y como salto cualitativo.

La emoción, por otra parte, señala esa relación, siempre creadora, entre la poética, la música y las ciencias conjeturales.

Tendencia. La emoción es asimismo una sensualidad y una estética, esa que el discurso psicoanalítico interroga con su ética del deseo, esa que dispone al analista a escuchar en su propio deseo de analizar. Aspecto cualitativo y elemento de la pulsión, no sólo por lo que allí hay de empuje, sino por su “tendencia”, tendencia a, hacia, precisamente enmarcando el devenir incierto del objeto “a” en la experiencia humana, como objeto imposible de la realidad. Eso que asimismo posibilita la relación con una letra real.

La emoción, define así, tal como Freud lo señalara, una relación a la cuestión problemática de ubicar en la neurosis obsesiva los devenires de la formación de síntoma. No sólo en relación con la ideación como realización y como solución de compromiso, sino de cómo lo que fluctúa y se desliza en la cadena de significantes, sobrevolándola, es precisamente la emoción, entre representaciones, ofreciendo una oportunidad única en la experiencia de la escucha analítica para situar allí la dimensión de lo humano.

La emoción en la relación transferencial se propone como un intervalo a ser escuchado en su cadencia, más allá del significante en juego, de un modo estético y musical, campo gravitatorio que arroja la experiencia más allá del sentido común. Esa tendencia requiere entonces de la disposición a analizar y sostener el goce que se pone allí en juego. El efecto de esa operación es el de un vacío precursor, un real en el saber.

Instante. Como ya hemos señalado, nuestra práctica como analistas es parecida a la experiencia de un oyente con la música. Una emoción que trasciende la relación con el objeto y por consiguiente atraviesa la lengua.

Lo humano posiblemente se delinea en un devenir de esa cualidad que atraviesa la experiencia de la propia lengua, más allá de toda literalidad, pero guardando relación con la letra transdimensional --la intergeneracional que se desliza entre planos translinguísticos--. Eso que llamamos emoción no es otra cosa que un eco de realidad inconsciente sobre el saber alrededor de la roca viva de la castración. La emoción sea así un eco de la “cosa”, el “das ding” señalado por Freud en relación con el trauma, pero arrojada al vacío por efecto de la relación transferencial, para proponer a partir de allí una nueva relación con lo real.

Es, por otra parte, considerar la emoción como onda / partícula que se determina por efecto de la escucha / oyente. Es esa misma idea freudiana sobre el deslizamiento de la emoción entre representaciones. Y la de Lacan, emoción entre los registros, RSI --Real, Simbólico, Imaginario--, y al acto psicoanalítico.

Por eso la emoción se propone instantánea, nos toma por sorpresa, eventualmente, nos hace “saltar las lágrimas”, instante de verdad que no puede definirse por ningún sentido preestablecido, ni por ninguna “imago”, ni siquiera por eso que podríamos señalar como determinación inconsciente. Por el contrario, es un instante de verdad indeterminado, un estético salto en el vacío, una caída, incluso si esa caída es en el amor, “falling in love”. Y para decirlo más precisamente, no es sin amor.

Está, por otra parte, en relación con el aspecto accidental y desencadenante de la estructura psíquica, es eso que permite deslizarnos entre los factores predisponentes del complejo parental y la novedad del acontecimiento.

En el aspecto metapsicológico y a nivel del intervalo significante, la emoción funciona como una aleatoriedad.

La emoción no es sin un apego específico con la realidad, por una parte, y con lo colectivo por otra, ya que garantiza por la vía de las relaciones de apuntalamiento su realización como destino espiritual.

La emoción es asimismo el fogonazo que causa a Dios en su primigenio “en el principio fue el verbo”, es también una centellante luz, esa que nos hace decir “eureka”.

Un encuentro amoroso con la cosa que “cada quien” tiene para descubrir y trabajar, inventando e inventándose en el curso de una vida.

Por Cristian Rodríguez, director del Espacio Psicoanalítico Contemporáneo (EPC) y miembro del Institute Gérard Haddad de París (IGH).

Publicado enSociedad
Presentan impresionante dispositivo que podría conectar el cerebro humano a una computadora

La compañía de neurotecnología Neuralink Corporation presentó hoy los resultados de un impresionante dispositivo pensado para crear una conexión entre el cerebro humano y una computadora.

Ante trastornos como pérdida de memoria o de audición, depresión, adicción, parálisis y daño cerebral, este dispositivo implantable, del tamaño de una moneda, podría representar una esperanza, según destacó el empresario Elon Musk.

"Las neuronas son como cables, y se necesita algo electrónico para resolver un problema electrónico", consideró.

El dispositivo tiene el tamaño de una moneda y ha recibido el nombre de 'The Link'. Musk recalcó que el dispositivo Link V0.9 es muy pequeño, 23 x 8 milímetros, y que puede ser implantado directamente en la corteza craneal superior de una persona a través de una cirugía.

"Durante el último año simplificamos considerablemente nuestros sistemas: ahora caben en un chip que ocupa menos espacio que una moneda y puede ser completamente escondido durante la implantación", afirmó Musk.

Entre los detalles sobre el nuevo dispositivo, se prevé que el procedimiento de implantación en el cerebro se lleve a cabo durante menos de una hora y sin el uso de anestesia general. El paciente podrá abandonar el hospital el mismo día.

Asimismo, el dispositivo podrá funcionar todo el día y su cargamento se realizará por la noche.

"Debo decir que eso es algo importante, porque esto se conectaría a su teléfono, por lo que la aplicación estaría en su teléfono y The Link se comunicaría, esencialmente por Bluetooth de baja energía, con el dispositivo en su cabeza", afirmó. "Es como un Fitbit en tu cráneo con pequeños cables", dijo Musk sobre el dispositivo.

El chip ya fue probado en cerdos, según mostraron durante el evento. Ahora la empresa se prepara para iniciar las pruebas clínicas del dispositivo y se realizarán con la participación de un pequeño grupo de pacientes con parálisis o paraplejía.

De momento se desconoce cuándo The Link aparecerá en el mercado, pero Musk ya se expresó sobre su futuro precio.

"Al principio va a ser bastante caro, pero caerá rápidamente”, señaló, agregando que la compañía quiere que el precio baje a "unos cuantos miles de dólares".

A comienzos de este año, el magnate aseguró que el artefacto podría implantarse por primera vez en una persona a finales de 2020. No obstante, reconoció que a su compañía le quedaba "un largo camino" para implementar exitosamente la interfaz y lograr la producción en masa y posterior implantación del producto.

¿Qué busca Musk con Neuralink?

  • Integrar el cerebro humano con un intelecto artificial y hacer que ambos trabajen en simbiosis.
  • Para ello, un robot neuroquirúrgico implantaría 6 hilos con 192 electrodos por minuto. El conjunto implantado podría contener hasta 3.072 electrodos repartidos en 96 hilos. En caso de que esa interfaz se haga realidad, tendría enormes implicaciones en la "restauración de la función sensorial y motora y el tratamiento de trastornos neurológicos", explica la empresa en un documento técnico.

28 agosto 2020

Humanos y robots trabajarán juntos en un futuro próximo. Esta combinación acelerará el desarrollo de la tecnología. El empresario y el cyborg organiza las redes sociales.

¿Cuál es la amenaza?

La carrera armamentista continúa en el siglo XXI, pero la carrera por la inteligencia artificial (IA) está adquiriendo un nuevo significado. La creación de máquinas inteligentes que tengan la capacidad realizar funciones creativas inherentes al ser humano se ha convertido en un área clave del progreso científico y tecnológico. Las tecnologías de la inteligencia artificial están diseñadas para resolver problemas relacionados con muchas esferas de la vida: gobernar el Estado, aumentar la competitividad de la producción, las finanzas, el transporte, la vida cotidiana, la educación, la medicina, la defensa.

En 2017 la consultora internacional PriceWaterhouseCoopers preparó un informe sobre el posible impacto de la IA en la economía global. Según los expertos de la compañía, la IA podrá proporcionar un crecimiento adicional del PIB mundial en 15,7 billones de dólares o en un 14% para 2030. Los expertos reconocieron a China como líder de la carrera en el campo de la inteligencia artificial. A expensas de la IA podrá generar un PIB adicional por un monto de 7 billones de dólares (alrededor del 45% del crecimiento total del PIB hasta 2030). Y aquí están las estimaciones del crecimiento del PIB debido a la IA en otras regiones (billones de dólares): América del Norte: 3,7; Europa del Norte: 1,8; Sur de Europa: 0,7; África y Oceanía: 1,2; Asia (excluida China): 0,9; América Latina: 0.5

Los autores del informe señalan que se estima que China gastará de 150.000 millones de dólares en el desarrollo de la IA en el período 2017-2030. El liderazgo de China en el desarrollo de la IA también es reconocido por expertos del McKinsey Global Institute. Según sus estimaciones, la introducción de la IA proporcionará un aumento adicional en el PIB de China en una cantidad de 0,8 a 1,4 puntos porcentuales. A pesar de que la crisis económica viral anuló evaluaciones anteriores, China no cambiará sus prioridades. En mayo-junio, Beijing confirmó que las inversiones en inteligencia artificial se mantendrán al mismo nivel.

The Brookings Institution ha publicado una amplia revisión llamada «¿Cómo la inteligencia artificial está transformando el mundo?», que abarca 34 países (1). Estos expertos también admiten que Occidente está perdiendo frente a China en el desarrollo de tecnologías de la IA.

The Brookings Institution no considera a Rusia como un aspirante al liderazgo en IA, aunque tiene su propia estrategia para su desarrollo hasta el 2030. Sin embargo, ¿vale la pena que Rusia se una a esta carrera? En abril de 2020 la Federación de Rusia aprobó una ley sobre la realización de un experimento sobre el desarrollo de la inteligencia artificial en Moscú. La ley fue aprobada sin comentarios públicos generalizados; en la revisión del The Brookings Institution se observa que en la mayoría de los países los proyectos de IA también se llevan a cabo sin comentarios al público. El jefe del Consejo de Derechos Humanos (CDH), Valery Fadeev, expresó su preocupación por esto. El uso de la inteligencia artificial, en su opinión, está plagado de la amenaza de la introducción masiva de microchips en la sociedad. El director del HRC destacó dos puntos negativos del experimento en Moscú: primero, una gran cantidad de sensores y cámaras que rastrean el movimiento de los ciudadanos; en segundo lugar, le preocupa que todos los datos se envíen a un único registro federal.

Hay peligros de otro tipo. Si el desarrollo de la IA se basa en un hardware importado, existe una amenaza para la seguridad nacional. Además, las muestras de IA ya existentes demuestran una gran capacidad de autoaprendizaje; no se puede descartar que puedan superar a los humanos.

Hay dos tipos de robots. Los robots que realizan operaciones mecánicas y reemplazan el trabajo físico humano y los robots inteligentes que pueden reemplazar el trabajo mental, es decir, máquinas de inteligencia artificial. Los robots inteligentes ya han entrado en competencia con los humanos. Por ejemplo, en China, los robots inteligentes pueden escribir ciertos materiales informativos sencillos para los medios y están comenzando a reemplazar a los periodistas. Mañana comenzarán a reemplazar a los médicos, profesores, abogados, escritores, incluso a los científicos. Y pasado mañana (¿quién sabe?) ¿No empezarán a buscar la igualdad de derechos con los seres humanos? Y después de pasado mañana, pasaran a luchar por su lugar bajo el sol y un espacio habitable. Si dejamos que el genio salga de la botella, ¿la gente podrá controlarlo? ¿Existe el problema de introducir una moratoria en el desarrollo de la IA? Por desgracia, en una atmósfera de entusiasmo competitivo, no se consideran las consecuencias a largo plazo del desarrollo de la IA. Y pueden ser peores que una carrera armamentista descontrolada.

En el artículo «La escatología de Karel Čapek» escribí que este escritor checo acuñó la palabra «robot» (2). En 1920 escribió la obra fantástica R.U.R Rossum’s Universal Robots, que puede definirse como una distopía, como una parábola; permite alejarse de las ideas habituales sobre los robots y mirar de manera ligeramente diferente las iniciativas sobre la IA.

R.U.R. es el nombre que Čapek le dio a una fábrica que produce robots. La fábrica fue fundada por un tal Rossum, un filósofo ateo. Este decidió desafiar a Dios y crear un hombre él mismo. Logró crear una criatura humanoide. Al construirla a partir de la materia orgánica, Rossum recibía, por tanto, materia viva y de la fábrica salía un robot capaz de realizar movimientos y procesos aptos para el trabajo iguales a los de una persona, aunque Rossum no pudo crear una persona completa dotada de razón, deseos y sentimientos.

Esta herencia fue retomada por su sobrino, Rossum Jr., quien se dio cuenta de que la criatura humanoide creada por su tío era suficientemente dotada como para organizar una producción a gran escala de robots. Era la mano de obra perfecta, barata, sin pretensiones. La fábrica R.U.R. inundó el mercado mundial con una nueva fuerza laboral que reemplazó a los trabajadores vivos. Los robots comenzaron a producir cantidades gigantescas de todo tipo de bienes. Con el inicio de una abundancia general, la gente dejó de trabajar. Y el hombre, escribe Čapek, empezó a perder su apariencia humana: “Todo es una orgía bestial y demencial continua. Ahora no estiran las manos para comer, se las ponen en la boca para que no se levanten… Nosotros, la gente, nosotros, la cima de la creación, no envejecemos por el trabajo, no envejecemos por el parto, ¡no envejecemos por la pobreza! ¡Date prisa, date prisa, danos todos los placeres del mundo!»

Para Čapek, la humanidad, inmersa en los placeres, dejó de reproducirse. Su población se detuvo en alrededor de 8.500 millones de personas. Y R.U.R. continuó produciendo más y más robots, el número de los cuales excedía el número de personas en la Tierra. Algunos robots (tal vez uno entre un millón) lograron la capacidad de autoaprendizaje y de transformaciones arbitrarias. De robots mecánicos comenzaron a convertirse en seres inteligentes, tomando prestado mucho de la humanidad. Uno de ellos, llamado Damon, razona: “¡Debes matar y gobernar si quieres ser como la humanidad! ¡Lee la historia! ¡Lee los libros de la humanidad! ¡Tienes que gobernar y matar para ser humano!».

Los robots inteligentes de Čapek se sintieron objeto de opresión y explotación; comenzaron a exigir derechos iguales a los humanos. Comenzaron los conflictos entre robots y humanos, la gente comenzó a ser destruida: “¡Robots del mundo entero! Nosotros, la primera organización de los “Rossum Universal Robots”, proclamamos al hombre como enemigo de la naturaleza y lo proscribimos».

Los robots rodearon la fábrica de R.U.R., exigiendo que se les entregara la fórmula de fabricación de robots. Una de las heroínas de la obra, Elena Glory, quema los manuscritos de Rossum Sr. que contienen esta fórmula. Todo termina con los robots tomando el control de la fábrica y matando a todos menos al arquitecto Alquist. Se salva porque, según los robots, «trabaja con las manos, como si él mismo fuera un robot». Llega una victoria completa de los robots sobre los humanos. Uno de los robots inteligentes llamado Radiy proclama: “¡Somos los gobernantes del mundo! ¡Señores de mares y tierras! ¡Señores sobre las estrellas! ¡Señores del Universo! ¡Espacio, espacio, más espacio para los robots! «

Al destruir a los humanos los robots “incrementaron la producción muchas veces. No hay ningún lugar donde poner todo lo que … (ellos) produjeron». Pero… los robots no podían reproducirse.

El Consejo de Robots instruye al único humano superviviente, Alquist, para restaurar la codiciada fórmula. Él es el único, porque el planeta está completamente limpio de humanos. Sin embargo, Alquist no puede hacer nada. Entonces, los robots, que querían volverse como los humanos e incluso más altos que los humanos, matan a toda la humanidad por esto, pero luego es su turno. El final de la historia.

La obra te hace preguntarte: ¿no es la dependencia de la inteligencia artificial un intento de compensar el declive de la inteligencia humana? ¿No es mejor empezar a restaurar el intelecto de la humanidad misma que, a juzgar por muchos signos, se ha degradado mucho en las últimas décadas

PD. Los problemas sobre la inteligencia artificial planteados por Karel Čapek fueron retomados por el escritor estadounidense de ciencia ficción Isaac Asimov. Asimov se mostró más optimista sobre las posibilidades de usar la IA, pero también reconoció que el desarrollo espontáneo y no regulado de la inteligencia artificial podría causar un daño irreparable a la civilización humana. A principios de la década de 1940, Asimov publicó Las tres leyes de la robótica, una especie de reglamento de seguridad, pero estas leyes se ignoran.

(Tomando de Rebelión)

Diseñar a las personas en el futuro sería un desastre

 La modificación de genes se muestra prometedora para curar afecciones médicas en personas enfermas. ¿Debería utilizarse para realizar cambios irreversibles en personas que aún no existen? La investigación actual sugiere que esto sería un gran error.

Los estudios llevados a cabo en animales, incluido uno descrito recientemente en Wired, muestran que la técnica de manipulación genética CRISPR tiene el hábito de insertar ADN bacteriano junto con las secuencias deseadas en varios sitios de los cromosomas con consecuencias desconocidas. Aún más alarmante fue un artículo publicado el mes pasado en la revista científica Nature que llevaba el título “La edición de genes CRISPR en embriones humanos provoca un caos cromosómico”. Informaba de los resultados descritos en tres preimpresiones (estudios listos para ser publicados) por varios investigadores prominentes en ese campo que intentaron realizar cambios específicos y dirigidos en el ADN de los embriones, el tipo de alteraciones que podrían intentarse para impedir que un recién nacido heredara un gen asociado con una discapacidad física. Los científicos no tenían la intención de hacer nacer estos embriones. Solo se estaban utilizando experimentalmente para ver si la técnica funcionaba. Pero no fue así.

Por lo tanto, aunque el método de modificación fuera perfecto, la variabilidad de la biología humana significa que no sabríamos cuál sería el resultado. Sin embargo, los nuevos resultados arrojan serias dudas sobre la propia técnica CRISPR. En las palabras de la noticia ofrecida por Nature: “El proceso puede generar grandes cambios no deseados en el genoma en el sitio clave o cerca de él”.

La modificación genética tanto de animales como de humanos puede ser somática o embrionaria. La modificación somática afecta tejidos u órganos limitados en una persona ya existente que está enferma. Ciertas formas de ceguera, de enfermedades de células falciformes y algunas otras afecciones son actualmente el objetivo de dichos tratamientos. No tenemos ningún problema con la modificación somática siempre que se controle cuidadosamente en cuanto a su necesidad médica y a los intereses comerciales en conflicto.

Sin embargo, con la ingeniería de embriones los cambios realizados, incluidos los errores, se transmitirán a las generaciones futuras a través de las células reproductoras (o línea germinal). De hecho, todas las células del cuerpo del nuevo individuo se ven afectadas, lo que hace que esa persona sea algo diferente de lo que hubiera sido sin la intervención. Esto se puede hacer, al menos inicialmente, para prevenir la transmisión de genes asociados a enfermedades. Pero con resultados tan inciertos, ¿cuál será el destino de los niños que resulten de tales experimentos?

Los científicos emprendedores facilitaron el camino a la aceptación de la edición embrionaria al restar importancia a los problemas técnicos y emitir vagas garantías de que no llegarían demasiado lejos ni demasiado rápido. No obstante, nunca explicaron qué es lo que querían decir con esto. Los miembros de las comunidades científicas y biotecnológicas de EE. UU. sabían del trabajo de su colega en China, pero no dijeron nada públicamente, y estaban dispuestos a permitir que la investigación con embriones humanos avanzara en la medida permitida en los EE. UU. y en otros lugares. En ausencia de una verdadera prohibición de modificación de embriones, cualquier avance técnico se utilizará para promover la aceptación pública de lo que es, de hecho, una forma de experimentación humana.

Cualquier línea existente alguna vez entre la investigación académica y el comercio está desaparecida. Los investigadores de universidades e institutos que alguna vez estuvieron relativamente protegidos de los intereses comerciales, forman parte ahora de los consejos de administración y poseen acciones en empresas de biotecnología que son fuentes importantes de financiación e infraestructura científica. Los científicos que traspasan las normas culturales o las restricciones federales rara vez sufren consecuencias más allá de la pérdida de sus fondos federales. En EE. UU., las corporaciones privadas o incluso los estados son quienes definirán sus propias prácticas aceptables con respecto a la ingeniería de embriones. Que estas entidades lleguen demasiado lejos o demasiado rápido a la hora de definirlas es algo subjetivo: una receta para el desastre humano.

Se ha demostrado que las técnicas de ingeniería de embriones son defectuosas. Los embriones son demasiado complejos para poder diseñarlos. Debemos prohibir, no simplemente detener, la edición de genes de embriones humanos antes de que los emprendedores biomédicos comiencen a ofrecer a los clientes la oportunidad de modificar su descendencia, amenazando su salud y secuestrando sus identidades incluso antes de que nazcan.

Este artículo se escribió conjuntamente con M. L. Tina Stevens, coautora, con Newman, de Biotech Juggernaut: Hope, Hype and Hidden Agendas of Entrepreneurial Bioscience -Routledge-.

Stuart A. Newman es biólogo y crítico tecnológico.

Fuente: //medium.com/@newman_15822/engineering-future-people-would-be-a-disaster-b44835d4af7f">https://medium.com/@newman_15822/engineering-future-people-would-be-a-disaster-b44835d4af7f>

https://www.arqhys.com/wp-content/uploads/2017/06/Admiraci%C3%B3n-por-las-m%C3%A1quinas.jpg

La formación en ciencia permite el desarrollo de siempre mejores capacidades humanas; notablemente, sentido crítico, trabajo con datos y evitar la especulación cuando no sea necesaria, argumentación, mente abierta a posibilidades de error, deseo de corrección, mejoramiento y desarrollo, capacidades de trabajo en cooperación, multilingüismo, trabajo con técnicas y herramientas de punta, y mucha capacidad de lectura y de reflexión. Formar en ciencia sienta condiciones para un nuevo gobierno y nuevas formas de vida. Estudiamos aquí estos aspectos.

Breve panorama del estado de la ciencia, hoy

Podemos distinguir tres revoluciones científicas en la historia: primero, la ciencia moderna, cuya característica central consiste en determinar, en reducir y fundamentar las cosas, en fin en explicar todo en términos de generalidades, estadística y grandes tendencias. La segunda revolución científica trabaja con fenómenos altamente contraintuitivos, se ocupa de eventos y realidades que no descansan en la percepción natural y aprende nuevos lenguajes, métodos y aproximaciones. Hacen parte de ella las ciencias cuánticas (física cuántica, química cuántica, biología cuántica, tecnologías con base en comportamientos y principios cuánticos y las ciencias sociales cuánticas). La tercera revolución científica se condensa en el aprendizaje de lenguajes de programación, modelamiento, simulación y grandes bases de datos. Se trata, notablemente, de la teoría de la información1. De manera notable, para decirlo en términos amplios, la primera revolución científica es disciplinaria. Las otras dos, por el contrario, son ampliamente inter, trans o multidiciplinarias.

De este modo la información en buena ciencia es, cada vez más, formación de cara a la segunda y la tercera revolución científicas. Es exactamente en este contexto que cabe hablar legítimamente de ciencias de la complejidad como ciencias de la vida. La vida, puede decirse sin dificultad, es el denominador común de estas dos recientes revoluciones científicas en las que nos encontramos; es decir, el cuidado de la vida, su exaltación, su gratificación, su posibilitamiento. La vida en toda la gama de la palabra.

Esto exige una advertencia importante.


La ciencia clásica es distintivamente antropocéntrica. La segunda y tercera revoluciones científicas son, por el contrario, biocéntricas o ecocéntricas. Ello exige disponer sobre la mesa a plena luz del día tres errores de los que debemos liberarnos:

i) El error de Aristóteles. El filósofo griego estableció las distinciones de géneros literarios, y con ella, la introducción de que hay formas menores de conocimiento. De manera puntual, llevó a creer que pensar era hacerlo en términos analíticos. Analizar consiste en dividir, fragmentar, segmentar, compartimentar. La vida no es posible, en absoluto de esta forma.
ii) El error de Descartes. Él introdujo la distinción, y entonces la jerarquización, entre ciencia y filosofía, como si fueran dos cosas distintas. Este error condujo al desprecio de la reflexión y al camino directo al positivismo y todo lo que él comporta. Nadie que piensa bien lo hace sin la mixtura de ambas: ciencia y filosofía.
iii) El error de Compte. El padre del positivismo afirma la separación entre ciencias naturales y ciencias sociales y humanas y con ello, entre ambos grupos de ciencias y las humanidades. Este error reafirma la disciplinariedad, el estatuto analítico del conocimiento, y conduce a la separación de esferas que es imposible separar cuando se piensa en la naturaleza, el planeta, la vida, los seres humanos e incluso el universo en sus cruces y entrelazamientos.

Los tres errores se implican y se refuerzan recíprocamente. Una buena formación en ciencia consiste, dicho de forma negativa, en el alejamiento de estas equivocaciones.

El problema más apasionante, importante y urgente al mismo tiempo es el estudio, el cuidado y el posibilitamiento de la vida, y con ella, de la naturaleza en todas sus formas, lo que demanda superar cualquier comprensión antropológica, antropomórfica y antropocéntrica del mundo y de la realidad. Ya un historiador importante de la ciencia –Thomas Kuhn– lo señala: toda revolución científica es al mismo tiempo una revolución política. Nos encontramos actualmente, seamos conscientes de ello o no, en medio de una fantástica revolución científica. Asistimos a una crisis civilizatoria, y con ello, al mismo tiempo a la emergencia de nuevos horizontes de posibilidades; por definición, mejores y diferentes.

¿Qué significa formarse en ciencia de punta, hoy?

La forma excelsa de trabajo en ciencia es el realizado con experimentos mentales. No sin buenos laboratorios, excelentes bibliotecas, muy buenas bases de datos, multilingüismo, viajes académicos de distinta índole y excelentes profesores, el trabajo en ciencia –por tanto también en filosofía y demás– es distintivamente el trabajo con ejercicios de imaginación. En el lenguaje técnico esto se denomina igualmente como pompas de intuición. Imaginar posibilidades, concebir que las cosas son y pueden ser distintas, anticipar escenarios, figurarse comportamientos, estructuras y sistemas diferentes. Todo ello se denomina: experimentos mentales. Nadie es un buen científico si no sabe trabajar de esta manera. De esta suerte, el rasgo más distintivo hoy es que antes que trabajar con lo real mismo –en cualquier acepción de la palabra–, se trabaja con posibilidades; incluso con cosas que son consideradas imposibles (tema técnico que debe quedar para otra ocasión). El trabajo con modelamiento, simulación y grandes bases de datos (big-data science) no es otra cosa que la instrumentalización del trabajo con experimentos mentales. Es decir, trabajar de cara a nuevos mundos, mundos distintos; dicho políticamente, el trabajo con un nuevo gobierno y un nuevo Estado, con nuevas formas de vida que las conocidas y que vivimos actualmente.

Sin pesimismos, quizás el más álgido de todos los problemas actualmente, en el país y en el mundo, es el evitar la crisis climática o superarla, evitar la catástrofe climática. Los límites planetarios son un problema evidente e inaplazable. El capitalismo está matando al mundo con sus regímenes de producción y crecimiento, desarrollo y consumo, explotación de la naturaleza y agotamientos de los recursos naturales, corrupción, injusticia e inequidad y mucha violencia de todas las formas (física, militar y de policía, simbólica y otras). Los diagnósticos al respecto son amplios, sólidos y profusos. Otra democracia es posible. Otra forma de vida es posible. La ciencia puede contribuir activamente en esta dirección. Sin grandilocuencias, otros estilos de vida son posibles, y sí: otro ser humano puede ser posible.

Formas de trabajo en buena ciencia de punta, hoy

La formación hoy día consiste en la potenciación de capacidades (Nussbaum, 2012). No, en contra de lo que hoy predomina, en el desarrollo de competencias, destrezas y habilidades. Manifiestamente se trata de potenciar capacidades humanas, no de trabajar para el mercado, el crecimiento y el desarrollo económico. En esta idea está el ABC de un humanismo de cara a nuevos y mejores mundos y gobiernos.

La finalidad de una buena vida (suma qamaña, sumak kawsay) no consiste en el crecimiento y el desarrollo económico. Por consiguiente, mucho menos en la “sostenibilidad”. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible no son más, dicho de forma breve y directa, que trabajar por la sostenibilidad del capitalismo: ese que mata la vida y no sabe de convivio con la naturaleza. Ese sistema que practica el fracking, permite la minería de cielo abierto, que es negacionista de la crisis del covid-19, en fin, el que es indolente con los enfermos, los pobres, los trabajadores, los indígenas, los campesinos y todos los marginados. Podemos decir, el que usa el poder para su propio beneficio (por ejemplo, aprovechando la excepcionalidad del confinamiento y la crisis de la pandemia). En una palabra, se trata del desarrollo humano, y en absoluto de ideas como competitividad, innovación para el mercado y crecimiento económico.

Ninguna discusión que deje intacta la función de producción es seria ni radical. No puede hablarse de políticas ambientales en toda la línea de la palabra sin plantear el cambio (total) de la función de producción. La buena ciencia de punta hoy sabe de esto, y por ello es revolucionaria (por decir lo menos, en el sentido de Th. Kuhn).

En pocas palabras, la forma de trabajo es en términos de síntesis, conexiones, procesos. De este modo, es imposible abordar y resolver un problema en un plano sin considerar otros problemas existentes en un plano distinto. Este es el rasgo más sobresaliente de la formación en ciencia hoy. En términos gruesos, los temas relativos al cuidado del medioambiente y la naturaleza son perfectamente inseparables de la crítica al modelo económico vigente. Esta es la radicalidad de lo que significa interdisciplinariedad.

La superación de los tres errores es necesaria y es posible. Cada vez avanzamos más en esta dirección.

El apoyo a la ciencia es una sola cosa con el apoyo a políticas sociales

La ciencia comporta varias dimensiones, así: educación, innovación, tecnología, información y divulgación. Todas se encuentran perfectamente entrelazadas.


La educación debe poder conducir a los estudiantes en todos los niveles a una formación pluralista, laica y secular. La separación entre la Iglesia y el Estado es un acervo irrenunciable de la modernidad. Pues bien, este acervo debe ser cuidado y fortalecido en todos los niveles, desde primaria hasta la universidad.

La innovación significa que lo mejor del conocimiento en el mundo y en el país debe estar puesto sobre la mesa o el tablero de manera que los estudiantes, pero también la sociedad civil y una parte del sector privado la conozcan y la apropien. Sin embargo, es absolutamente imperativo apoyar la innovación nacional y desplazar el énfasis en transferencia del conocimiento y de tecnologías, que es el modelo dominante. Existen tecnologías y formas vernáculas de conocimiento e innovación. La interface entre ciencias sociales y naturales resulta aquí manifiesta.

El acceso y disfrute de internet forma parte de la cuarta generación de derechos humanos. Es un derecho humano, sin más. Un Estado social y democrático de derecho debe poder garantizar, como responsabilidad pública el libre acceso –gratuito, por tanto–, a internet. Es imperativo establecer programas de wimax en todas las ciudades. La información es hoy por hoy una forma de cuidado y garantías de la vida.

Muy importante, la divulgación de la ciencia y la socialización del conocimiento son imperativas en un sistema político y económico que afirmen la vida y la garanticen en todas sus formas y expresiones. En este sentido, deben implementarse políticas que favorezcan las editoriales nacionales, la importación y venta de libros, programas de radio, televisión de varias otras formas que garanticen la apropiación del conocimiento. Este tema es perfectamente inseparable del desarrollo y respeto de un periodismo investigativo y de un periodismo científico.

El reto de la ciencia de punta, hoy

El más importante, sensible, urgente, apremiante de todos los problemas en nuestra época es el estudio, el conocimiento y el significado de lo que es la vida. La vida tal-y-como-la-conocemos, tanto como la vida tal-y-como-podría-ser-posible. Esto comporta un abanico amplio y sugestivo que no comprende únicamente a la biología en todas sus formas, sino también a las ciencias sociales y humanas, las tecnologías y una forma de vida armónica con la naturaleza. En contraste con el pasado que estuvo centrado absolutamente en el ser humano, de cara al futuro el tema de base es el cuidado de la vida en todas sus expresiones.

En las ciencias sociales y humanas eso significa el respeto de la diversidad cultural en todas sus facetas. En el plano de las ciencias naturales se trata del cuidado del suelo y subsuelo, de las aguas y los mares para beneficio en primer lugar de la población colombiana, y no de las corporaciones, trasnacionales y gobiernos extranjeros. Y en el plano genético, se trata del conocimiento y cuidado de la muy amplia biodiversidad del país.

En una palabra, la buena ciencia permite un abordaje integral de los problemas, sin esas deficiencias del derecho administrativo que implican las divisiones de responsabilidades en términos de la nación, los departamentos y los municipios. Por ello mismo, el gobierno y el Estado deben cambiar sus estructuras y funcionamiento.

La ciencia comporta, como se aprecia, otras estructuras mentales, modos de comprensión y formas de relacionamiento. Un reto magnífico de cara al presente y al futuro previsible.

 

* Para una ampliación de estos temas, cfr. Maldonado, C. E., Teoría de la información y complejidad. La tercera revolución científica, Bogotá: Ediciones Desde Abajo, 2020; (2019c) “Quantum Theory and the Social Sciences”, en: Momento. Revista de Física, 59E, Octubre, págs. 34-47; https://doi.org/10.15446/mo.n59E.81645; disponible en: https://revistas.unal.edu.co/index.php/momento/article/view/81645; Maldonado, C. E., (2017) “¿Ciencias sociales cuánticas?”, en: Le Monde diplomatique, Abril, No. 165, pp. 34-35.

Referencias
Nussbaum, M., (2012). Crear capacidades. Propuesta para el desarrollo humano. Barcelona: Gedisa

 

 

 

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Publicado enEdición Nº270
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