Después del covid: ¿la era posthumanista?

Estos tiempos de pandemia nos invitan a superar el Humanismo construido sobre la deshumanización de la mayoría y la explotación de la naturaleza. Exploramos cómo debería ser una era posthumanista.

 

Abrumados por la peor pandemia de la historia contemporánea, urge priorizar las reflexiones sobre la fragilidad conceptual y el proselitismo que han venido caracterizando nuestra comprensión del Humanismo. Retomando la propuesta de Ngugi Wa Thiong’o acerca “de romper las fronteras mentales, para distribuir los centros de poder del mundo y descomponer la hegemonía cultural”, este texto propone “reforzar los cimientos” de lo relacional en la humanidad. El triunfo del capitalismo ha fulminado las tibias asunciones de los tan cuestionables valores del “universalismo de sobrevuelo” cuyo éxito ha engendrado una desconexión entre los seres humanos y la naturaleza.

Ya se ha esfumado la esperanza de alcanzar el ideal de “Superhombre” que Nietzsche profetizó. Puede que “hayamos matado a Dios” pero la ambición de ocupar su lugar nos ha vuelto seres esquizofrénicos y autodestructivos. Es desolador constatar cómo el ser humano sigue agarrándose a esa fe en una humanidad arraigada a una divinidad sin Dios. Nuestro planeta está poblado por hombres y mujeres “libres”, con moral esclava, que exigen una superioridad racional incrustada en el dualismo platónico. ¿Podemos argumentar que Nietzsche se equivocó? Sea como fuere, ese “nuevo hombre” se construye en los laboratorios biotecnológicos antes de convertirse en un producto de los think-tank de las empresas bursátiles.

La pandemia está sacudiendo a la humanidad, inundando de pánico hasta nuestros sueños, algo obvio por otra parte. Pero, debemos reconocerlo, hace tiempo que vivimos corriendo como “pollos sin cabeza”. Quizás ahora acabemos percatándonos de nuestra vulnerabilidad. Pero, mientras eso sucede, nuestra vulnerabilidad ya está siendo rentabilizada a través del sometimiento masivo a experimentos psicosociales de monitoreo de nuestras actitudes conductuales, los cuales se convertirán en usuales. La privación o la limitación de las libertades será una condición necesaria para el éxito de las futuras políticas públicas y las dinámicas productivas. El confinamiento es solo un protocolo más en la homologación de la optimización y del “uso racionalizado” de la materia prima en la que se ha convertido el ser humano. Engullidos por el fetichismo tecnológico ¿podemos pensar que estamos viviendo la última fase del proceso de cosificación del hombre?

La tecnología es, hoy en día, una de las mejores garantías para cualquier operación de formateo en masa de la población mundial. Somos manipulables en masa, maltratables en masa y la mera presencia de una cola de cometa puede perturbar nuestra conducta. Nuestra vulnerabilidad es, y será, de ahora en adelante, el principal foco de los planes estratégicos para el control de la humanidad. Ahora que sabemos que podemos morir de cualquier cosa, en cualquier momento, de cualquier forma y en cualquier lugar, no es necesario intervenir para matar a unos para que otros vivan mejor. La “autorregulación de la muerte” es una realidad de los nuevos tiempos. Aquello que mata a un chino, mata a un estadounidense, a un italiano, a un español, a un senegalés o a un burkinés. Ya no vale la “hipermasculinidad” ni el narcisismo nacionalista de los dirigentes del primer, segundo o tercer mundo.

Hemos dejado atrás las gripes “regionales”. La muerte se ha impuesto en el pulso contra la “mano invisible” de las teorías del libre mercado. No hay contención por muy altos que sean los muros construidos para protegerse de amenazas externas. La vida y la muerte son meras variables en un empirismo excesivo al servicio del control de la humanidad. ¿Podemos decir que el humanismo universalista se ha cumplido, por fin? Antes de formular cualquier respuesta, debemos reconocer la necesidad de superar el proselitismo ideológico que ha agotado toda posibilidad de explorar la complejidad de las relaciones humanas y la salvación de nuestra especie.

Sin embargo, no hemos resuelto aún el enigma sobre la idea y el significado de la humanidad. De modo que podemos preguntarnos si somos todos igual de humanos o algunos lo son menos que otros. Esta pregunta persistirá mientras se nos siga planteando la realidad de nuestras relaciones como problemática. ¿No es esta percepción absurda del ser humano y del mundo que nos ha enjaulado en una burbuja de competición? La mera idea del peligro de la muerte es suficiente para infundirnos miedo, condicionando así nuestros hábitos comunicacionales y nuestra red relacional. Rechazar la alteridad es hoy más eficaz a la hora de fomentar la producción y la acumulación del capital. Sentimos que somos más humanos porque poseemos más que los otros, porque podemos imponer nuestra visión del mundo y nuestra moral a los otros. Aun así, la desgracia de la humanidad va emparejada al ideal del progreso y la acumulación. No basta solo con producir y seguir acumulando sino que debemos ser los primeros.

Por doquier se nos dice que tenemos que correr más y volar cada vez más alto para progresar. Los más avispados en esta interminable carrera inventan artimañas de todo tipo para apropiarse de la naturaleza y revindicar su derecho de propiedad sobre la tierra, el aire, el agua y el fuego. Todo se resume a un juego de suma cero y la elección racional: “donde tú ganas, yo pierdo”. Es la disrupción total y radical de la interacción entre los humanos. Hombres y mujeres, estamos todos atrapados en la máquina de hilar de la dictadura del capital. Mercado libre o globalización son algunos de los conceptos acuñados con aparente magnanimidad para justificar la “desechabilidad” de las personas, derivada de su improductividad.

¿El Humanismo está agotado? Una respuesta afirmativa sería una señal de avance. No obstante, debemos preguntarnos sobre las asunciones de nuestro ideal de humano en un mundo globalizado. La globalización consistió en la normalización de las formas más violentas de apropiación y las desigualdades generadas por la mercantilización de las interacciones y de la naturaleza. Puesto que el ser humano se ha proclamado dueño de la naturaleza, era lógico que el Estado tomara posesión de la vida y de la muerte del mismo. La biopolítica de Michel Foucault combinada con la necropolítica de Achille Mbembe conforman las dos caras de la misma moneda. El estado de excepción o de alarma es el poder difuso e inmaculado que se vuelve evidente, palpable y aceptado.

Pandemia y posthumanismo

¿Y si el fin próximo de la pandemia anuncia la era del posthumanismo? Superar la hiperobotización de nuestras vidas y la asunción de la condición material de las personas requiere repensar la posibilidad del posthumanismo. La disertación de Rosi Braidotti en The Posthuman nos proporciona sólidos argumentos para rechazar o al menos dudar del humanismo universalista, resultante del todopoderoso pensamiento occidental. Desde el ideal del humano introducido por Protágoras, el modelo y la representación del ser humano invitado por Leonardo Da Vinci, la idea del humano idealizado por la Ilustración, hasta la narrativa del romanticismo italiano, Braidotti realiza una importante y profunda revisión bibliográfica para argumentar que la icónica representación de lo humano se articula alrededor de la doctrina biológica y discursiva de la moralidad encapsulada en el ordenamiento de la moral judeo-cristiana y la superioridad racional del hombre occidental.

Hasta los pensadores europeos “más objetivos” han magnificado la ecuanimidad humana que justifica, según ellos, la centralidad de Occidente. En Crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental, Edmond Husserl no dudó en afirmar que Europa no era solo una localización geográfica, sino un atributo universal de lo humano que se podía expandir y cuya cualidad se podía exportar al resto del mundo. En realidad, el humanismo de Husserl no se diferencia mucho del supremacismo de pensadores europeos como Athur de Gobineau (s. XIX) o Francisco de Vitoria (s. XV). En Ensayo sobre las desigualdades de las razas, Gobineau afirma que la desigualdad racial es un mecanismo estabilizador de una sociedad antes de concluir que la raza área es superior a las otras razas humanas. Mientras que Francisco de Vitoria, al introducir su ius gentium, argumentaba que la superioridad de los españoles sobre los indios implicaba una obligación moral de los primeros a “civilizar” y “socorrer” a los segundos, es decir, a colonizarlos.

Siguiendo la teoría de Edward Said en Orientalismo podemos afirmar que el humanismo universal hegemónico construye una humanidad excluyente que no contempla la humanidad de los otros pueblos en condiciones de igualdad. Es la crítica de esta dicotomía humanista eurocéntrica que conduce a Braidotti a señalar que la “humanidad no occidental” ha sido víctima de “exclusiones letales y de fatales descalificaciones”. Contra esta concepción disruptiva de las relaciones humanas y del mundo, Jacques Derrida nos ofreció su excelente propuesta de “deconstrucción”.

Un breve recorrido por los recientes acontecimientos nos desvela que la humanidad sigue estando atravesada por la construcción eurocéntrica de la humanidad del hombre blanco. Admitamos que son considerados humanos los defensores de ideas descabelladas como la de aniquilar a parte de la población del mundo (en especial la de los países pobres) a beneficio de la sostenibilidad de los privilegios del “primer mundo”. Reconozcamos que son humanos los partidarios de ensayar vacunas a costa de las muertes africanas. Asumamos que son humanos los verdugos de las poblaciones colonizadas en nombre de las ideologías supremacistas y racistas. Por todo ello, no deberíamos de tener temor al expresar nuestra repugnancia por un humanismo universalista decimonónico y eurocéntrico.

Es necesario e imperioso apostar por la renovación conceptual del significado de la vida de los seres humanos. En base a las relaciones que construimos debemos ser capaces de superar la fragilidad conceptual y el proselitismo que ha deformado nuestro ideal sobre “ser y estar en el mundo”. Apegado al pensamiento de tres influyentes filósofos: el francés Henri Bergson, el pakistaní Muhammad Iqbal y el senegalés Leopold Sedar Senghor, Souleymane Bachir Diagne nos propone desconectar de sus orígenes a las culturas, las religiones, las lenguas y el pensamiento que los engloban, para renovar nuestras miradas del mundo y crear nuevos espacios para una nueva civilización, una nueva humanidad: ¿el posthumanismo?

Las contribuciones de Bachir Diagne nos ayudan a superar la fragilidad conceptual, el dogmatismo y la debilidad de las ideologías nacionalistas que han dominado nuestra construcción del humano. Es el momento de “deconstruir” los esquemas mentales que fecundaron y empoderaron al humanismo universalista. Superar el “humanismo de trincheras” pasa, necesariamente, por mirar la alteridad con más respeto, empatía y reconocimiento de las diferencias. Ir más allá del humanismo del patriarcado blanco es posible si nos replanteamos seriamente la dualidad moral que caracteriza la condición humana hegemónica.

El salto hacia la condición posthumana empezará con la afirmación de nuestras particularidades para emprender el camino de vuelta hacia nuestros “microespacios” desde el globalizado y mercantilizado mundo. Lejos del ideal supermasculinizado de la humanidad, debemos reconocer los límites de nuestra capacidad racional, nuestra inteligencia (incluida la artificial) y, de ahí, asumir que la diversidad de nuestra especie es una realidad inherente a nuestras condiciones de vida. Solo así podremos respetar la naturaleza y crear las condiciones para alcanzar el posthumanismo.

Por Saiba Bayo

Politólogo y filósofo

2 jun 2020 10:00

Publicado enSociedad
La imagen muestra el trabajo de excavación en la cueva Bacho Kiro. .Foto Ap

En cueva de Bulgaria descubren evidencia de la dispersión de la especie

 

Este lunes, dos estudios publicados en Nature y Nature Ecology & Evolution dan cuenta de nuevas pruebas sobre las primeras migraciones de los Homo sapiens. Documentan su presencia en los Balcanes 8 mil años antes de lo que se creía.

Revelan interacciones de estos pioneros que vivieron hace al menos 45 mil años con la población neandertal, que habitaba el continente desde hacía cientos de miles de años.

Los dos estudios informan del hallazgo de nuevos fósiles de Homo sapiens del yacimiento de la cueva Bacho Kiro, en Bulgaria, que ha proporcionado evidencia de la primera dispersión de la especie en las latitudes medias de Eurasia, señaló Jean-Jacques Hublin, director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig, Alemania.

"Los grupos pioneros trajeron nuevos comportamientos a Europa e interactuaron con los neandertales locales. Esta ola temprana es en gran medida anterior a la que llevó a su extinción final en Europa occidental 8 mil años después", se explica en la revista Nature.

Un equipo de científicos de Europa, Estados Unidos y Reino Unido, dirigido por Jean-Jacques Hublin, Tsenka Tsanova y Shannon McPherron, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, y Nikolay Sirakov y Svoboda Sirakova, del Instituto Nacional de Arqueología con Museo en la Academia de Ciencias de Bulgaria, reanudó las excavaciones en la cueva de Bacho Kiro en 2015.

El equipo descubrió miles de huesos de animales, herramientas de piedra y hueso, cuentas y colgantes y cinco fósiles humanos.

Excepto por un diente, los fósiles humanos estaban demasiado fragmentados para ser reconocidos por su apariencia. Fueron identificados mediante el análisis de las secuencias de proteínas.

"Al utilizar la espectrometría de masas de proteínas, podemos identificar rápidamente esos restos que representan huesos humanos que de otro modo serían irreconocibles", aseguró Frido Welker, de la Universidad de Copenhague y del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

A fin de conocer la edad de los fósiles y los depósitos en la cueva, el equipo trabajó en colaboración con Lukas Wacker, del ETH Zúrich, utilizando esa técnica.

“La mayoría de los huesos de animales tienen signos de impactos en las superficies, como marcas de carnicería, que, junto con las fechas directas de los huesos humanos, proporciona una imagen cronológica muy clara de cuándo el Homo sapiens ocupó esa cueva por primera vez, en el intervalo de 45 mil 820 a 43 mil 650 años atrás, y potencialmente tan pronto como hace 46 mil 940 años”, expuso Helen Fewlass, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

Conjunto de datos más grande y preciso

"Las fechas de radiocarbono en la cueva no sólo son el conjunto de datos más grande de un único sitio paleolítico jamás realizado por un equipo de investigación, sino también son las más precisas en términos de rangos de error", sostuvieron Sahra Talamo, de la Universidad de Bolonia, y Bernd Kromer, del Instituto Max Planck.

Aunque algunos investigadores han sugerido que el Homo sapiens podía haber entrado ocasionalmente en Europa en ese momento, los hallazgos de esta edad generalmente se atribuyen a los neandertales.

Para saber qué grupo de humanos estuvo presente en Bacho Kiro, Mateja Hajdinjak y Matthias Meyer, del equipo de genética dirigido por Svante Pääbo, del Departamento de Genética Evolutiva del Instituto Max Planck de Antropología, secuenciaron el ADN de los huesos fósiles fragmentados.

"Dada la excepcional conservación del ADN en el molar y los fragmentos de hominina identificados por la espectrometría de masas de proteínas, pudimos reconstruir genomas mitocondriales completos de seis de siete muestras y atribuir las secuencias de ADN mitocondrial recuperadas de las siete muestras a humanos modernos", indicó Mateja Hajdinjak, becaria posdoctoral en el Instituto Francis Crick en Londres e investigadora asociada en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

"Al relacionar estos ADN mitocondriales con los de otros humanos antiguos y modernos, las secuencias de ellos se ubican cerca de la base de tres macrohaplogrupos principales de personas actuales que viven fuera del África subsahariana. Además, sus fechas genéticas se alinean casi perfectamente con las obtenidos por radiocarbono", agregó.

Los resultados demuestran que el Homo sapiens entró en Europa y comenzó a impactar a los neandertales hace unos 45 mil años y probablemente antes. Trajeron al pedernal de alta calidad de la cueva Bacho Kiro desde fuentes de hasta 180 kilómetros del sitio, donde trabajaron en herramientas como cuchillas puntiagudas, tal vez para cazar y muy probablemente matar a los animales, según los restos encontrados en el sitio.

En conjunto, los sedimentos de la cueva Bacho Kiro documentan el periodo en Europa cuando los neandertales del Paleolítico Medio fueron remplazados por el Homo sapiens del Paleolítico Superior (el llamado periodo de transición), y los primeros conjuntos de Homo sapiens son lo que los arqueólogos llaman el Paleolítico superior inicial.

Elon Musk afirma que los humanos "ya son en parte un 'cyborg'" y el lenguaje hablado podría pronto ser obsoleto

En cinco o diez años la humanidad podría quedarse muda si la tecnología continúa desarrollándose a su rápido ritmo actual, dijo el empresario.

 

Al hablar allí sobre el desarrollo de las redes neuronales y la inteligencia artificial, el fundador de Tesla y SpaceX sostuvo que una tecnología 'Neuralink' –un dispositivo que funciona con baterías y que se implanta directamente en el cráneo– podría lanzarse el próximo año, y potencialmente "arreglar casi todo lo que funciona mal en el cerebro". Además subrayó que, aparte de ayudar eso a curar trastornos como la epilepsia, el lenguaje humano podría quedar obsoleto gracias a esa nueva tecnología.

"Serías capaz de comunicarte muy rápidamente y con mucha más precisión. No estoy seguro de lo que le pasaría al lenguaje", dijo, explicando que los seres humanos "ya son en parte un 'cyborg', o un 'simbionte' de la inteligencia artificial", cuyo 'hardware' solo necesita una actualización.

Musk concluyó que, en el "mejor de los casos", en cinco o diez años la humanidad podría quedarse muda, si la tecnología continúa desarrollándose a su rápido ritmo actual. Sin embargo, destacó que algunos todavía podrán elegir expresarse oralmente por "razones sentimentales", aunque los "sonidos de la boca" no sean más que un vestigio del pasado.

Publicado: 8 may 2020

Miércoles, 29 Abril 2020 09:20

Carta a uno o una dragoneante.

Carta a uno o una dragoneante.

Un llamado a la desobediencia por la vida y la dignidad

 

 Eres un o una dragoneante del Inpec. Tu uniforme es azul, de un camuflado que te podría dar invisibilidad dentro de un mar cristalino y profundo. Sin embargo tu lugar de servicio, o de trabajo, es gris, y el azul rey solo se encuentra en las rejas.

¿Qué relación tienes con esos barrotes? Eres el encargado o encargada de que cumplan su función de retener cuerpos, almas, vidas de otras personas que probablemente, como tu, no hacen parte de la población más adinerada de este país.

Si llevas varios años de servicio probablemente has conocido más de una prisión, y cientos de personas allí sometidas. Quizá has cambiado mucho desde que usaste el uniforme por primera vez, y desde que ejerciste por primera vez la “custodia y vigilancia” de otro ser humano.

Hay una canción que dice: “carcelero, carcelero, no eres persona decente, tu oficio es el más rastrero y tu corazón no siente”; pero no es verdad, tu corazón sí siente, quizá se ha endurecido en tantos años de entrenamiento real, porque el sistema está diseñado para eso, como se comprobó desde los años 70 del siglo XX con el experimento de Stanford. Pero siente, siente seguramente muchas cosas: en este momento quizá siente miedo de que te contagies del Covid-19 porque tu empleador, porque eso es el Estado, un empleador desconsiderado y déspota, no un padre, ni un dios, ni un buen amigo, no te ha dado ni los implementos, ni la preparación y apoyo, ni el espacio idóneo de trabajo para que tu vida no corra peligro. Aunque no es un miedo nuevo. ¿A cuántos compañeros no has tenido que enterrar porque ustedes son la cara visible de la espada castigadora de la sociedad? El verdugo… Una hermosa película de 1963 dirigida por Luis García Berlanga representa lo que también y tan bien mencionó Tólstoi en su escrito “No me puedo callar”. Ese es tu trabajo.

Un trabajo mal pago, a menos que puedas tener el dinero para pagar los cursos de ascensos. Y es que el miedo que te acompaña es el miedo de la guerra, porque tu formación es la de una o un soldado, aunque el resto de las Fuerzas Armadas no suela reconocértelo. Y las armas hacen parte de tu vida, y tienes orden de disparar y permiso para matar a esas personas con las que día a día convives.

Así que cada día, al terminar tu trabajo, no sientes la alegría de haber ayudado a que el mundo sea un mejor espacio para todas las personas y las generaciones futuras, sino que respiras con alivio por estar viva o vivo, por no haber terminado involucrado o involucrada en ningún problema, por no haber tenido que avergonzarte del comportamiento de algún o alguna compañera a quien el corazón se le ha puesto tan duro que a veces, en algunos momentos, no le reconoces, pero a quien quieres, porque le conoces más allá de su uniforme.

También respiras de alivio de que el virus aún no haya llegado a tu prisión, o al menos a ti. Respiras con alivio porque el día de hoy no tuviste que sacar un cadáver, y quizá hasta pudiste presenciar el abrazo de dos personas que se quieren y se vuelven a unir después de mucho tiempo.

Claro que tienes corazón, y es un corazón tan fuerte que sigue latiendo a pesar de pasar horas y horas en un lugar diseñado para generar sufrimiento, y dinero, y poder, pero no para ti, sino para otros que nunca conocerás.

Tu jornada es larga, y aunque te prometan una pensión temprana, ¿cuántos años pasarás curando tantas heridas en tu alma? ¿Y tantos odios injustos hacia ti? Porque si hubieses nacido en un país escandinavo, las personas privadas de la libertad no verían en ti a quien se encarga de garantizar sus sufrimientos, sino un apoyo, una persona preparada para un trabajo de servicio. En lugar de armas y enseñanzas en contención física, te habrían dado herramientas de diálogo, de gestión pacífica de conflictos, de contención emocional; y contarías con elementos y un equipo de trabajo lleno de posibilidades.

Claro que has aprendido muchas cosas. Sólo que de ti realmente pocas cosas dependen, aunque la población que te dicen que llames PPL te hable a veces como si de ti dependiera todo, tu sabes que no así, que tu rango de actuación es limitado, que debes seguir órdenes… Aunque es verdad que aún puedes decidir muchas cosas. Seguramente, si mañana te ganases la lotería, un premio gordo, renunciarías inmediatamente a tu trabajo, aunque probablemente ahora sí podrías hacer algo muy útil: crear una fundación para ayudar a las personas a dejar sus ataduras con la drogadicción, o para generar empleo y apoyo psicosocial a las personas que salen de la cárcel (personas pospenadas), o aún mejor, para que muchas familias y especialmente niños y niñas pudieran acceder a recursos económicos, culturales y educativos que les permitieran romper el círculo del delito y la exclusión social.

 

Pero aunque es bueno soñar, y quizá esto lo puedas realizar algún día, volvamos al presente. Mañana tendrás que vestir de nuevo tu uniforme, quizá incluso aunque tengas fiebre y otros síntomas preocupantes. Vas a agregar una prenda adicional, quizá comprada de tu propio sueldo: un tapabocas, e irás a prisión… Y tu familia, así como la de las personas presas, se quedará esperando que salgas de allí bien, tu al final de la jornada, los otros al final de la condena…

Y si el Estado sigue teniendo a tantas personas en hacinamiento, promoviendo la violencia, la deshumanización, con condiciones indignas, sin acceso a medios de aseo, en desconexión con sus familias, sin posibilidades de prevención alguna del contagio del Covid-19, ni mucho menos de su atención, y las personas presas se rebelan, ¿tu vas a seguir prestando tu cuerpo para que se confunda con un barrote? ¿Vas a permitir que te usen de carne de cañón?

 

Y si el Estado no hace nada, y los y las presas se amotinan, intentan huir, y les tienes en la mira, tu dedo en el gatillo: ¿vas a disparar?

Publicado enColombia
https://www.razon.com.mx/mundo/iran-libera-a-70-mil-presos-para-evitar-que-el-covid-19-propague-en-carceles/

Las 36.367 personas sindicadas de algún delito, hasta no ser vencidas en juicio, no tienen por qué ser tratadas como culpables, la cárcel no debe ser el lugar para controlar su movilidad –pues allí terminan perdiendo otros derechos básicos–, su excarcelación inmediata es factible y está acorde con el marco jurídico con que cuenta el país. La aplicación de esta política ayudaría a reducir el riesgo de contagio masivo por el Covid-19, además de contribuir, como lo ha reclamado la Corte Constitucional, a romper el hacinamiento reinante en las cárceles.

 

A un remolino, donde todo es absorbido o destrozado y expulsado a partes lejanas, allí fue lanzada por el Fiscal General de la Nación, Francisco Barbosa Delgado, la demanda de miles de presos para salir de las mazmorras y pasar a sus sitios de vivienda como lugar de detención.

Un reclamo, una exigencia, que sale a voces en grito desde los centros de detención transitoria, las cárceles y penitenciarias, por miles que saben que todos sus derechos, más allá de la libre locomoción, son violados por un Estado indolente, para el cual la vida en “normalidad” no vale nada, mucho menos ahora en tiempos de crisis generalizada. Una exigencia, un reclamo, planteado como protección ante el Covid-19. Una medida que además de evitar el contagio también mejoraría las condiciones de salud y prevención para las personas condenadas al romperse el histórico hacinamiento, insalubridad y ambiente malsano que carcome esos sitios para el castigo y la venganza, no para la resocialización como reza la literatura punitiva.

El “protector”

No es una exageración recordar el imperante y persistente desprecio en el Estado colombiano por la vida de las personas encarceladas. En la Sentencia T-388 de 2013 la Corte Constitucional reitero el estado de cosas inconstitucionales reinante en las prisiones, describiéndolo como “dantesco” e “infernal”, lo cual ya desde el año 1998 ya lo había planteando en materia de hacinamiento, en la sentencia T-1531.

Una realidad que poco ha cambiado, como lo recordó el pasado 5 de marzo Alberto Brunori, representante del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Colombia, al resumir que “[…] los 132 establecimientos carcelarios de Colombia tienen capacidad para albergar 80.929 personas (pero en ellos) se encuentran actualmente 123.349 personas privadas de la libertad”. Es decir, un hacinamiento del 52 por ciento. Personas privadas de la libertad de las cuales 36.367 son sindicadas, y de ellas 33.571 son hombres y 2.796 mujeres.

Un hacinamiento agravado por mucho para el caso de quienes están privados de su libertad en los llamados centros de detención transitoria o preventiva (239 estaciones de policía y similares, distribuidas en 20 departamentos), adecuadas para encerrar 2.939 detenidos, pese a lo cual ahora pasan allí sus días, unos sobre otros, 6.822 reclusos, llegando a un hacinamiento del 132 por ciento. En uno y otros encierros, es constante la negación de agua vital para la salud, la ausencia de atención médica, la imposibilidad de alcanzar el sol, la falta de alimentación sana y equilibrada, la carencia de un espacio suficiente, no contaminado, que son condiciones básicas para no terminar pagando una pena multiplicada por mucho, en dolor y violación de sus derechos fundamentales, mientras son vencidos en juicio.

Esta realidad condujo el pasado 12 de marzo a la Corte Constitucional, en el trámite de una acción de tutela2, a “dictar una serie de medidas provisionales con el fin de proteger los derechos fundamentales de las personas que se encuentran privadas de la libertad en centros de detención transitoria a cargo de entidades como la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación”.

Situación tan alarmante que obligó, el 24 de marzo, a la Sala Especial de Seguimiento a las Sentencias T-388 de 2013 y T-762 de 2015 de la Corte Constitucional, integrada por los Magistrados José Fernando Reyes Cuartas, Carlos Bernal Pulido y por la magistrada Gloria Stella Ortiz Delgado, a indagar sobre las medidas adoptadas por las autoridades competentes para evitar, contener o controlar el eventual contagio por Covid-19 en los establecimientos de reclusión del país.

Una realidad de violencia desmedida, la misma que el Fiscal General y algunos jueces ahora no quieren ver, al negarse a dar paso sin condicionamiento al traslado a sus sitios de vivienda, a los miles que padecen el encierro en centro carcelario, a pesar de no estar condenados.

En su “sabiduría” el Fiscal General, mostrando falsa preocupación por quienes sufren el castigo carcelario a pesar de no haber sido vencidos en juicio, argumenta la imposibilidad de trasladar a sus sitios de vivienda a los encarcelados de manera preventiva pues “La reclusión domiciliaria de los internos genera una carga desproporcionada a sus familiares, sin que se haya previsto una atención sanitaria específica y, menos aún, la proporción de algún tipo de ayuda alimentaria para garantizar su supervivencia mínima en las condiciones de confinamiento que ya debe enfrentar en este momento toda la población”3.

Y en su profunda “sensibilidad” humana, enfatiza: “[…] la sustitución masiva de la medida intramural no es una verdadera medida sanitaria ni protege adecuadamente la salud de la PPL (población privada de la libertad) y de los residentes en la vivienda en la cual va a cumplirse la detención. Por el contrario, el sistema penitenciario abandona a su suerte a estas personas (cursiva nuestra), como quiera que su traslado a un domicilio privado no se acompaña con medidas específicas para prevenir o mitigar el riesgo de contagio del virus COVID-19. Tampoco se indica la necesidad de una valoración médica previa al eventual traslado o la toma de muestras clínicas que descarten el contagio con el virus […]”4.

Así con estos argumentos “humanistas”, ausentes en la vida diaria de las prisiones, y con un conjunto de supuestos legalismos, pretende sacar el debate jurídico y político, de su centro: ¿tienen o no derecho a pasar a su domicilio, todas aquellas personas que están sindicadas y no condenadas?

El problema por resolver no es si están enfermas o no, si son mayores de edad o no, si, en el caso de mujeres, están embarazadas o no, o cosas similares; nada de esto. Como tampoco si existe la cantidad de jueces requeridos para revisar cada una de las solicitudes que propone la Fiscalía eleve el Inpec ante los jueces para que decidan si conceden o no el derecho de casa por cárcel. Como tampoco lo es si la persona está condenada o es sindicada.

Nada de esto. Lo procedente, y que no requiere mayor discusión, solo voluntad política, es que los sindicados no tienen por qué estar en un centro de reclusión. En decisión judicial de octubre de 2019, luego de una Tutela instaurada por la Personería de Medellín, por la situación que vivían los detenidos en las estaciones de policía y en las celdas de paso (centros de reclusión transitoria), acción que en primera instancia conoció el Tribunal Superior de Medellín, y en segunda instancia la resolvió la Corte Suprema de Justicia, se ilustra el tema de la detención preventiva como absolutamente excepcional y hoy sin soporte constitucional, así: “[…] sobra recordar el carácter procesal, excepcional y preventivo que gobierna en el régimen democrático la imposición de una medida de aseguramiento de detención preventiva, más aún cuando se ordena en un establecimiento de reclusión, teniendo en cuenta su calidad provisoria y no sancionatoria, además que no puede perseguir fines de prevención general ni especial y, mucho menos retributivos o de resocialización”5.

Ya desde la Sentencia T-388 de 2013 (M.P. María Victoria Calle C.), la Corte Constitucional venía reclamado a los legisladores y a los jueces que: “Las medidas de aseguramiento deben ser excepcionales”; y enfatizaba: “Como parte de una política criminal y carcelaria respetuosa de un estado social y democrático de derecho, las entidades del Estado, sin importar la rama a la cual pertenezcan, deben tomar las medidas adecuadas y necesarias para evitar un uso indebido o excesivo de las medidas de aseguramiento que impliquen la privación de la libertad de una persona. El Estado tiene que tomar todas las acciones que correspondan para evitar que sea una realidad el adagio popular según el cual ‘la condena es el proceso’. Los abogados expertos en el litigio advierten que las medidas de aseguramiento mal administradas convierten el proceso penal en una manera de imponer una pena privativa de la libertad, hasta que se constate que no se pudo demostrar la culpabilidad de la persona. Bajo el orden constitucional vigente el proceso penal no puede convertirse en una manera de imponer, de facto, una condena arbitraria a una persona”.

Lloviendo sobre mojado

Con igual embrollo legalista y con desconocimiento de las decisiones de las altas cortes acá referidas, así como de la realidad de un sistema carcelario que en sentido estricto concreta una venganza sobre quien lo padece, dejando a un lado toda pretensión resocializadora, la presidente del Consejo Superior de la Judicatura, Diana Alexandra Remolina, al referirse a la iniciativa sobre un eventual traslado de algunos de los reclusos que actualmente viven en hacinamiento, para pasar a detención preventiva domiciliaria, reclama que esa posibilidad no sea demandada por los reclusos, para evitar así “[…] una avalancha de solicitudes directas de las personas privadas de la libertad o de sus apoderados […].

Y para que no quede duda de sus temores, indica que las solicitudes de este beneficio: “[…] se debe realizar de manera sucesiva, no en bloque”.

Una preocupación sobre la forma pero no sobre el transfondo de lo que aquí está en pugna, y lo que reclaman los mismos detenidos, urgidos de pasar a sus viviendas y dejar el infierno carcelario, disminuyendo notablemente el riesgo de contagio con el virus que conmocioná la sociedad global, como lo puede contraer cualquier otro connacional para lo cual se han adoptado diversas medidas de salubridad, todo ello no durante estos días sino, incluso, hasta que no se apruebe y aplique de manera genérica una vacuna contra el mismo, es decir, al menos unos 15 meses.

Llama la atención en todo caso, tanto en lo sustentado por esta funcionaria judicial, como por el Ministerio de Justicia, y la misma presidencia, que están buscando que un grupo de condenados también gocen de la posiblidad de casa por cárcel (se trataría de una prisión domiciliaria transitoria), incluyendo personas enfermas, embarazadas o gestantes, adultos mayores, lo que dejaría rondando en el ambiente si lo que realmente pretenden es buscar un punto de quiebre por el cual pasen a sus casas sus amigos condenados por corrupción y otros delitos no menores ni de poca importancia.

Vale la pena recordarle al Fiscal General que la Ley 1709 de 2014, que modificó el Código penitenciario y carcelario, es decir la Ley 65 de 1993, creó en el artículo 15, los Centros de Arraigo Transitorio en los que se da atención de personas a las cuales se les ha proferido medida de aseguramiento preventiva y no cuentan con domicilio definido o con arraigo familiar. Así también lo ordenó la Corte Suprema de Justicia en la sentencia de Tutela del 15 de octubre de 20196. Entonces cuando el Fiscal General, en las observaciones al proyecto de decreto de emergencia, indica que se deben definir lugares adecuados para atender los casos de personas que no cuentan con lugar de residencia, parece que desconociera lo que desde años atrás dispuso el mandato legal. Ahora bien, el reclamo del Fiscal tiene solución inmediata, en Bogotá, en los Centros de Paso con que cuenta la ciudad, ahora ampliados en número como espacio para que allí pasen la cuarentena cientos de los excluídos que llenan las calles de la ciudad. Para el caso del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, así se implementó hace varios meses porque la Corte Suprema lo ordenó, y por lo demás son de fácil construcción y puesta en marcha en las ciudades que no cuenten con tal política de atención.

Cada detenido le cuesta al Estado no menos de un millón quinientos mil pesos mensuales, dinero que debe reportar el presupuesto de la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios Uspec y el de los municipios, con lo que de sobra se puede atender la detención domiciliaria7.

En un mar de impunidad temen cumplir con sus propios preceptos

Lo expresó sin vergüenza en el 2016 el exfiscal Néstor Humberto Martínez al momento de su posesión, “[…] tenemos una impunidad del 99 por ciento”. ¿Habrá cambiado algo desde aquel año? Si es así, en prisión solamente está el uno por ciento de quienes han sido investigados por algún delito y de quienes están sindicados por lo mismo. Es decir, por la calle, con apariencia de probidad total, circulan miles de miles.

Pero además, hoy tenemos unas tasa del 54% de absoluciones frente a las imputaciones que realiza la Fiscalía General de la Nación. Las estadísticas con corte a 2018 muestran que la fiscalía reportó 2.645.516 procesos activos, de los cuales solo el 5,7% concluyeron en sentencia, y la Fiscalía General de la Nación es la entidad más demandada en el Estado Colombiano, tiene actualmente pretensiones por 54 billones de pesos, que representan el 13% de las demandas de la totalidad de la nación; y esa cifra de 54 billones representa 14,6 veces el presupuesto de la Fiscalía General de la Nación que fue aprobado para el año 2020. Además, actualmente la fiscalía tiene 15.675 procesos de reparación directa causados por la privación injusta de la libertad8.

Esta radiografía de la situación que vive la Fiscalía no se puede dejar que observar hoy cuando se reclaman medidas urgentes para los detenidos preventivos.

Sin embargo, pese a la evidencia, la Fiscalía y sectores de la Rama Judicial, temen que algunos miles de hombres y mujeres pasen a sus casas mientras son investigados y vencidos en juicio.

Para tales funcionarios esta medida sería exponer a la ciudadanía al crimen y a los criminales. De ahí que el encierro bajo custodia del Inpec, y sometidos a todo tipo de excesos y violación de los derechos fundamentales, con familias deshechas por la presión que extiende sobre el hogar el sistema carcelario, es la única alternativa.

Queda claro, cárcel, más cárcel, encierro bajo cualquier condición, es el mecanismo predilecto en el alto gobierno. La prevención, la superación de las causas que propician el delito, el tratamiento humanitario de quienes por una u otra razón terminan sometidos al encierro, la valoración de medidas alternas para cumplir los fallos de los jueces que no impliquen pasar meses y años bajo la sombra, nada de eso pasa por sus cabezas. Tampoco las cifras que demuestran la gran cantidad de detenidos que más tarde terminarán en libertad y demandarán al Estado.

Mientras así piensan, mientras mandan a un remolino de fuerza demoledora alternativas presentadas por organizaciones de la sociedad civil, miles de sindicados continúan exigiendo desde su lugar de castigo anticipado –pese a no ser vencidos en juicio– su derecho a la detención domiciliaria.

1 En la sentencia T-153 de 1998 se resolvió declarar la existencia de un estado de cosas inconstitucional en el sistema penitenciario y carcelario, y dictar medidas de protección urgentes mientras se adoptan las de carácter estructural y permanente.
2 Expediente T- 6.720.290, auto 110 de marzo 12 de 2020, M.P. Diana Fajardo, Cristina Pardo y José Fernando Reyes.
3 Fiscalía General de la Nación, abril 6 de 2020, pp. 9 y 10, observaciones al proyecto de decreto legislativo “por medio del cual se conceden los beneficios de la detención y la prisión domiciliarias transitorias en el lugar de residencia a personas que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad frente al Covid 19, y se adoptan otras medidas para combatir el hacinamiento carcelario y prevenir y mitigar el riesgo de propagación”.
4 Ibíd., p. 10.
5 Corte Suprema de Justicia, Sala Penal, Acción de Tutela, expediente STP 14283-2019, radicado 104983 de octubre 15 de 2019, Magistrados Patricia Salazar Cuéllar y Luis Antonio Hernández Barbosa.
6 Acción de Tutela, radicado 104983. La Corte Suprema dispuso que “La persona que no cuenta con un domicilio definido o con arraigo familiar o social y, en su caso particular, se le haya otorgado la detención o la prisión domiciliaria, se le deberá aplicar lo establecido en el artículo 23 A de la Ley 65 de 1993 (adicionado por el art. 15 de la Ley 1709 de 2014) y ser trasladado a los centros de arraigo transitorio. De no existir estos centros se ordena, conforme con el parágrafo del artículo mencionado, a los entes territoriales vinculados a la acción de tutela, la creación de aquellos, en un término no superior a tres (3) meses”. Para este caso se trata de los Municipios que conforman el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.
7 https://www.dinero.com/pais/articulo/cuanto-le-cuesta-al-estado-mantener-un-preso-en-la-carcel/225711. Cifras reveladas por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) señalan que el precio de mantener a un preso en las cárceles colombianas supera $1‘500.000 al mes.
8 Presentación ante la Corte Suprema de Justicia en diciembre de 2019, de los candidatos a Fiscal General de la Nación: Francisco Barbosa Delgado, Camilo Gómez Álzate y Clara María González.

 

Periódico desdeabajo Nº267, pdf interactivo

 

 

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Publicado enColombia
Presos de Colombia: “Señor presidente, los que van a morir, te saludan” (incluye videos)

Dos vídeos puestos a circular por redes sociales por presos recluidos en la cárcel Pedregal (Medellín) y en la de máxima seguridad en Combita (Boyacá), denuncian a través de performances la crueldad y falta de garantías a sus derechos básicos con que están siendo tratados en medio de la pandemia en curso, lo que pone en peligro su vida.


Desde la cárcel Pedregal


En el primer vídeo, compañeros de prisión de Gustavo Alberto Rojas, recluido en la cárcel Pedregal (Medellín) y quien padece la enfermedad terminal VIH, en fase , expresaron al presidente Iván Duque: “Señor presidente, los que van a morir, te saludan”. Con esta frase los reclusos desnudan la crueldad con que los están tratando, crueldad que no repara en el riesgo de contagio a que están expuestos y con ello al riesgo de muerte. Denuncian, el decreto 546 de 2020 por sus limitaciones y exclusiones que impiden el supuesto de deshacinar las cárceles, además de no garantizar el paso a sus hogares de personas en riesgo eminente de muerte como sucede con Gustavo Alberto Rojas a quien su madre lo espera para pasar con él sus últimos días.

 

 

Enlace video aquí

 

Enlace video aquí


Desde Convita


En el segundo vídeo los presos de la cárcel de máxima seguridad en Combita (Boyacá), exigen al Estado colombiano y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la renuncia inmediata del general Norberto Mujica, director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) por “ser quien propagó el covid-19 en las cárceles del país, trasladando presos contagiados de un centro penitenciario a otro”.


Los presos se refieren a los traslados realizados desde la cárcel de Villavicencio, primer centro de reclusión con contagiados y primer fallecido por el coronavirus. Algunos internos fueron trasladados desde este penal hacía la cárcel La Picota (Bogotá), Las Heliconias (Caquetá), como a la cárcel de Guaduas (Cundinamarca), donde reportaron positivos por covid-19.


Demandan en su video, además, una rebaja de penas del cincuenta por ciento, una medida consistente con otros momentos históricos, donde no hay riesgo de muerte pero sí consecuencia con sucesos políticos o similares, como la visita de un Papa, pero que en la actualidad se llevaría a cabo por humanidad, por la defensa y protección de la vida.


Voces de apoyo

Durante la semana del 20 de abril estudiantes de Derecho y abolicionistas pusieron en redes sociales sendas tutelas para que familiares e interesados en la vida de las personas presos interpusieran tal recurso en los juzgados de sus ciudades.
Al mismo tiempo, familiares de presos llevaron a cabo protestas pacíficas al frente de diversas prisiones del país.
En consonancia con estos actos, profesores de Derecho y criminólogos de resonancia internacional circularon un pronunciamiento sobre el decreto 546, evidenciando que no garantiza nada de lo que anuncia y sí expone a las decenas que están tras los muros a un “genocidio carcelario”.


Pese al riesgo evidente que se vive y a la justeza de lo demandado, el gobierno no cambia de actitud. Los días que vienen darán el veredicto sobre su falta de voluntad política y inhumana actitud. Una actitud que, cuando más, avanza con instalar carpas “medicalizadas” el interior de la cárcel de Villavicencio, donde los contagiados según El Espectador ya suman 168 –entre presos, personal de guardia y administrativos– o aislar internos (confinados dentro del confinamiento) contagiados o con sospecha de estarlo.


Vea en el siguiente link todos los artículos relacionados con la emergencia carcelaria, así como formatos de tutelas para que sindicados y condenados tengan detención domiciliaria transitoria, cartas de la comunidad internacional y nacional a favor del deshacinamiento masivo en cárceles de Colombia.


Cubrimiento especial emergencia carcelaria https://www.desdeabajo.info/component/k2/item/39331-para-toda-la-poblacion-carcelaria-prision-domiciliaria-transitoria-ya.html

Rumbo a un genocidio carcelario: 
https://www.desdeabajo.info/colombia/item/39422-rumbo-a-un-genocidio-carcelario.html
Tutela para solicitar casa por cárcel a personas condenadas:
https://www.desdeabajo.info/colombia/item/39416-tutela-para-solicitar-casa-por-carcel-para-personas-condenadas-por-cualquier-delito-que-se-encuentren-privadas-de-la-libertad-con-medida-intramural-por-cualquier-delito-que-no-entre-en-los-requisitos-del-decreto-expedido-por-el-gobierno.html
Tutela para solicitar casa por cárcel a personas sindicadas:
https://www.desdeabajo.info/colombia/item/39415-tutela-para-solicitar-casa-por-carcel-formato-para-personas-sindicadas-privadas-de-la-libertad-por-cualquier-delito-que-no-entre-en-los-requisitos-del-decreto-expedido-por-el-gobierno.html

 

 

Publicado enColombia
El origen evolutivo del lenguaje, 20 millones de años antes de lo que se creía

Expertos descubrieron el segmento de una vía del cerebro humano, importante para procesar el habla

Un equipo internacional de investigadores descubrió que los orígenes evolutivos del lenguaje se remontan, como mínimo, a hace 25 millones de años, mucho más atrás en el tiempo de lo que se pensaba hasta ahora.

Los científicos identificaron que la vía del lenguaje humano en el cerebro tiene al menos 25 millones de años, 20 millones de años más de lo que se pensaba anteriormente, según publican en la revista en Nature Neuroscience.

Antes, muchos científicos pensaban que un precursor de la vía del lenguaje había surgido más recientemente, hace unos 5 millones de años, con un antepasado común de simios y humanos.

Para los neurocientíficos, esto es comparable a encontrar un fósil que ilumine la historia evolutiva. Sin embargo, a diferencia de los huesos, los cerebros no se fosilizaron. En cambio, los neurocientíficos necesitan inferir cómo podrían haber sido los cerebros de los antepasados comunes al estudiar los escáneres cerebrales de los primates vivos y compararlos con los humanos.

Chris Petkov, de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) y líder del estudio, explica que "es como encontrar un nuevo fósil de un antepasado perdido hace mucho tiempo. También es emocionante que aún pueda descubrirse un origen más antiguo".

Equipos de científicos europeos y estadunidenses llevaron a cabo el estudio y análisis de imágenes cerebrales de regiones auditivas y vías cerebrales en humanos, simios y monos.

Descubrieron un segmento de esta vía del lenguaje en el cerebro humano que interconecta la corteza auditiva con las regiones del lóbulo frontal, importante para procesar el habla y el lenguaje.

Vínculo auditivo

Aunque el habla y el lenguaje son exclusivos de los humanos, el vínculo a través de la vía auditiva en otros primates sugiere una base evolutiva en la cognición auditiva y la comunicación vocal.

Petkov agrega: "Predijimos, pero no podíamos saber con certeza, si la vía del lenguaje humano puede haber tenido una base evolutiva en el sistema auditivo de los primates no humanos. Admito que nos sorprendió ver una ruta similar escondida dentro del sistema auditivo de esos seres".

El estudio también ilumina la notable transformación de la vía del lenguaje humano. Se encontró una diferencia humana clave: el lado izquierdo humano de esta vía cerebral era más fuerte y el lado derecho parece haber divergido del prototipo evolutivo auditivo para involucrar partes no auditivas del cerebro.

Búsqueda neurobiológica

Además, dado que los autores predicen que el precursor auditivo de la vía del lenguaje humano puede ser aún más antiguo, el trabajo inspira la búsqueda neurobiológica de su origen evolutivo más temprano, el próximo fósil cerebral, que se encuentra en animales más distantes relacionados con los humanos.

Timothy Griffiths, neurólogo consultor de la Universidad de Newcastle, destaca que "el descubrimiento tiene enorme potencial para comprender qué aspectos de la cognición y el lenguaje auditivo humano pueden estudiarse con modelos animales de formas que no son posibles con ellos y simios. Ya ha inspirado nuevos estudios, incluso con pacientes de neurología".

El científico chileno espera que grandes incógnitas de la astronomía se resuelvan en el siglo XXI.

 

José Maza sostiene, en entrevista, que 5% del universo es materia común, 25 materia oscura y 70 energía oscura, "que no sabemos qué es"

 Un humano de sapiencia académica dice a miles de kilómetros de distancia: "estamos viviendo días extraños".

Desde su natal Chile, en una llamada telefónica, comparte: "tengo siete décadas en el planeta y nunca había vivido algo así". Se refiere a la pandemia, por lo que propone reflexionar sobre lo importante: "el amor, la amistad y la solidaridad", ya que siempre estamos "corriendo, buscando quimeras que no sirven para nada".

Confía en la ciencia para evitar más muertes. Recuerda que la historia ha revelado su importancia en la vida porque, cuando él era niño, en su natal Valparaíso, el promedio de vida no era de más de 50 años. Pero hoy día, la cifra casi se duplica. Él lo confirma con su mamá, española republicana que llegó al Cono Sur como exiliada del franquismo. Tiene 91 años y eso es "gracias a la ciencia".

José María Maza Sancho, uno de los más reconocidos astrónomos de Latinoamérica, dice que la investigación sirve "para que estemos vivos".

Además de su reconocimiento académico, José Maza está investido honoris causa por la universidad más importante: la de la vida. Valga la metáfora para el Premio Nacional de Ciencias Exactas 1999, punta de lanza de una generación de brillantes astrónomos, y quien ha destacado como un gran divulgador, que ha "tenido la paciencia de escribir libros", como Somos polvo de estrellas, que se ha editado unas 22 veces y que la temporada de contingencia detuvo su promoción. Se edita bajo el sello Planeta.

Uno de los grandes asuntos de la ciencia, asegura el astrónomo, es que el ser humano no se reconoce como parte del universo, pero "somos fabricados de átomos, igual que las estrellas".

A través de las evidencias

El doctor explica: "lo lindo es que la ciencia a través de evidencias nos ha hecho ver que los átomos de nuestro cuerpo, de la Tierra, de todo lo que nos rodea, fueron hechos en el interior de una estrella. Venimos de ellas", sostiene el experto, autor de unos 120 artículos y libros como Astronomía contemporánea y Supernovas.

Lo que publica Maza en su libro es lo que han dicho varios: que no sólo estamos unidos con el universo, sino que estamos conectados con las estrellas, que son las primeras que nacen y que no tienen otros elementos que el hidrógeno y el helio, y en su interior es donde se fragua lentamente, primero más helio, luego carbón, nitrógeno, oxígeno... y todos los elementos químicos que constituyen lo que nos rodea”.

Hay que recordar que "siete mil millones de personas en el planeta estamos unidos, pero también somos parte de un todo más grande: el universo".

Carl Sagan decía que somos "material estelar" y María Teresa Ruiz planteaba en un libro que somos "hijos de las estrellas".

Ahora, en su cita editorial, Maza asevera: "la historia cambia de nombre, pero el contenido es el mismo: todos los átomos que componen nuestro cuerpo, salvo el hidrógeno, han sido fabricados al interior de una estrella".

Origen del tiempo y el espacio

El tiempo, el espacio y la materia se originaron con una explosión inicial: el Big Bang, hace 13 mil 800 millones de años.

“Todo lo que podemos ver con los telescopios más grandes del mundo está reducido a un punto que una vez explotó. No hay antes del Big Bang, en el estricto rigor; pero yo debería decir: no lo sabemos. Si hubo algo antes de que todo lo que vemos fuera un punto, no podemos indagarlo. De alguna manera es parecido como la historia de cada uno de nosotros.”

Simplifica: “les digo a los jóvenes en mis conferencias: ¿qué hacían, por ejemplo, en 1970? Muchos me ven con asombro y aseguran que aún no nacían. Pues le respondo que yo no estaba en la Primera Guerra Mundial, porque mi historia comienza después. La historia de cada uno de nosotros empieza en el momento de nuestro alumbramiento. Entonces, no puedo indagar de mi vida hasta el minuto en qué nací, no puedo ir más atrás. Lo mismo pasa con el universo: no puedes ir atrás del Big Bang porque no hay ninguna manera de indagar”.

De acuerdo con José Maza, preguntarse qué había antes no es un tema para la ciencia, que “no es meditación trascendental. Son datos. El antes del Big Bang creo que es una manera entretenida de conversación entre filósofos o teólogos”.

La ciencia, asegura el divulgador, es como "una investigación de detectives tipo Sherlock Holmes, quien iba al lugar, entrevistaba y juntaba evidencias. No meditaba sobre el crimen. La ciencia es una investigación permanente. Primero, se hace una hipótesis, que diga: creo que esto debe ser así y asá, y otros colegas, en otro lado, comienzan a probar si es verosímil o no, y en la medida en que todo mundo va acumulando datos, se va estableciendo una verdad".

José Maza destaca algunas de las grandes incógnitas de la astronomía, como las de la materia y la energía oscuras, que "espero se resuelvan en el siglo XXI".

Argumenta: "la materia común y corriente es alrededor de 5 por ciento de todo lo que hay (lo que han captado todo tipo de instrumentos astronómicos); 25 por ciento es materia oscura, y el 70 por ciento restante es la energía oscura. Los astrónomos lo único que vemos es la materia común y a partir de lo que vemos en ella, tenemos que deducir qué hace la materia oscura (que no la vemos), y también tenemos que inferir qué es y cuál es la cuantía de la energía oscura. Confío en que en los 10 años próximos deberíamos saber en qué consiste la materia oscura".

Recalca: "70 por ciento de la energía total del universo proviene del espacio vacío, a lo que llamamos energía oscura, que, a decir verdad, no tenemos la menor idea de qué es, pero posiblemente esté acelerando la expansión del universo".

Respecto de la materia oscura, se hacen investigaciones, como las del Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (CERN, por su siglas en francés) con su Gran Colisionador de Hadrones, la máquina más grande construida por el ser humano, con la que se descubrió en 2012 la partícula llamada bosón de Higgs.

"El bosón de Higgs es sólo una más de entre un zoológico de partículas, las cuales tienen características que las hacen únicas. Entonces, puede que en el CERN encuentren partículas que correspondan a la materia oscura", comenta.

Tema más difícil

Ahora, dice Maza "la energía oscura es un tema más difícil y no sé si en 20 años vamos a tener una respuesta a su enigma".

Otra interrogante "es saber si podemos reconocer algún planeta que esté girando en torno a otra estrella. Todos los telescopios grandes quieren responder si hay vida en los exoplanetas, como los han llamado".

Le han preguntado comúnmente al doctor qué se necesita para ser un científico. A lo que siempre responde: "tienes que ser una persona inquieta, que no se conforma con las respuestas que le dan, pero sobre todo ser alguien que le guste aprender toda la vida. Eso es curiosidad intelectual. Y algo esencial: no se trata de motivar a los ya motivados, sino de motivar a los niños, que son libros en blanco que están por ser escritos".

Casos acumulados de coronavirus en el mundo (mapa de la Universidad John Hopkins)

El editor de la prestigiosa revista científica The Lancet aporta su visión crítica sobre la gestión de la epidemia

"En esta ocasión, los expertos y los científicos dieron como hechas algunas realidades que luego resultaron no ser ciertas"

 

Sabíamos que esto iba a pasar. En 1994 Laurie Garrett publicó un libro clarividente, un aviso, The Coming Plague [La próxima plaga]. Su conclusión era: "Mientras el género humano se pelea entre sí, la partida cae del lado de los microbios, que ganan terreno. Son nuestros depredadores y vencerán si nosotros, homo sapiens, no aprendemos a vivir en una aldea global que deje pocas oportunidades para los microbios".

Si les parece que esa forma de expresarse es hiperbólica, tengan en cuenta un análisis más sobrio realizado por el Instituto de Medicina de Estados Unidos en 2004. Se evaluaban las lecciones del brote de Sars de 2003 citando a Goethe: "Saber no es suficiente; debemos aplicar. Querer no es suficiente, debemos actuar". Concluía que "la veloz contención del Sars es un éxito de la salud pública pero también una advertencia… si el Sars sucede de nuevo… los sistemas sanitarios de todo el planeta recibirán una presión extrema… una vigilancia continua es de vital importancia".

El mundo hizo caso omiso a las advertencias.

Ian Boyd, quien fuera asesor científico del gobierno británico entre 2012 y 2019 recordó recientemente que "un entrenamiento realizado para un escenario de pandemia de gripe en el que morían alrededor de 200.000 personas me dejó hecho trizas". ¿Sirvió para que algún gobierno tomara medidas? "Aprendimos lo que funcionaría en caso de tener que aplicarlo, pero no necesariamente se pusieron en marcha las lecciones aprendidas".

Las políticas de austeridad acabaron con la ambición y compromiso por parte de los gobiernos de proteger a sus ciudadanos. El objetivo político fue disminuir el rol del Estado, que tuviera menor capacidad de intervención: el resultado fue dejar al país herido de gravedad. Sean cuales fueren las razones por las que no se aplicaron las lecciones de las simulaciones de Sars y gripe, el hecho es que –Boyd lo ha sintetizado- "nuestra preparación era deficiente".   

La respuesta global al Sars-CoV-2 es el mayor fracaso de la política científica de nuestra generación. Las señales estaban ahí. Hendra en 1994Nipah en 1998, Sars in 2003, Mers en 2012 y Ébola en 2014; todas esas grandes epidemias que afectaron a los humanos fueron causadas por virus que nacen en los animales y luego saltan al ser humano. El Covid-19 lo causa una nueva variante del virus que causó el Sars.

A nadie sorprende que las señales de alarma pasaran inadvertidas. Pocos de nosotros tienen la experiencia de una pandemia y todos tenemos parte de culpa por haber ignorado información que no refleja nuestra propia experiencia del mundo. Las catástrofes ponen de manifiesto la debilidad de la memoria humana. ¿Cómo puede planificarse ante un suceso aleatorio y extraño, más cuando el sacrificio exigido es tan intenso?

Como argumenta la sismóloga Lucy Jones en su libro de 2018 The Big Ones,"los riesgos naturales son inevitables, el desastre no lo es".

El primer deber de un gobierno es proteger a sus ciudadanos. Los riesgos de una pandemia pueden medirse y cuantificarse. Como han demostrado Garrett y el Instituto de Medicina, los peligros de una nueva epidemia se sabían y comprendían desde la aparición del VIH en la década de los 80. Desde entonces, al menos 75 millones de personas se han contagiado de ese virus y han muerto 32 millones de personas. Puede que no se haya extendido por el planeta a la velocidad del Sars-CoV-2 pero su alargada sombra debería haber puesto sobre alerta a los gobiernos para que tomaran las medidas necesarias ante el estallido de un nuevo virus.

Durante una crisis, es comprensible que tanto ciudadanía como políticos se conviertan en expertos. Pero en esta ocasión, los expertos, los científicos que han modelizado y simulado futuros posibles, dieron como hechas algunas realidades que luego resultaron no ser ciertas. El Reino Unido asumió que esta pandemia se parecería bastante a una gripe. El virus de la gripe no es benigno, el número de personas fallecidas cada año por gripe en Reino Unido varía mucho con un pico reciente de 28.330 muertos en 2014-2015 pero la gripe no es Covid-19.

En contraste, China quedó marcada por su experiencia con Sars. Cuando el gobierno se dio cuenta de que había un nuevo virus en circulación, las autoridades chinas no recomendaron el lavado de manos, ni toser con más educación o tener cuidado con el lugar en el que se tiraban los kleenex. Pusieron ciudades enteras bajo cuarentena y apagaron la economía. Como me dijo un ex secretario de salud inglés, nuestros científicos sufrieron un ataque de "sesgo cognitivo" ante el riesgo medio que supone la gripe.

Quizás por ese motivo, el comité más importante del gobierno en esta crisis, el recién creado grupo de asesoramiento ante las amenazas de virus respiratorios (Nrevtag) llegó a una conclusión el 21 de febrero, tres semanas después de que la Organización Mundial de la Salud hubiera declarado la crisis una emergencia de salud pública de alcance internacional: no objetaba la evaluación de riesgo "moderado" a la salud pública de la población del Reino Unido.

Cometieron un error importante.

No elevar el nivel de riesgo tuvo como consecuencia un retraso mortal a la hora de preparar al sistema de salud ante la ola de infecciones que estaba por venir. Es doloroso releer las peticiones desesperadas de ayuda por parte del personal de primera línea del sistema sanitario público en Reino Unido. "El agotamiento del personal de enfermería nunca ha sido tan alto y muchas de nuestras heroicas enfermeras están al borde de un ataque de nervios". "Enferma ver que esto sucede y que, de algún modo, el país, cree que es lo correcto permitir que algunos trabajadores enfermen, reciban ventilación y mueran". "Me siento como un soldado que va a la guerra desarmado". "Es un suicidio". "Estoy harto de que me llamen héroe porque si tuviera opción no vendría a trabajar".

La disponibilidad y el acceso a equipos de protección individual ha fracasado de manera estrepitosa en el caso de muchos sanitarios, médicos y personal de enfermería. Algunos gestores de hospitales habían hecho la planificación correcta. Muchos no han sido capaces de proveer los equipos de protección necesarios a sus equipos de respuesta en primera línea.

En cada conferencia de prensa, el portavoz del gobierno incluye la misma frase: "Hemos seguido los consejos médicos y científicos". La frase es buena. Sólo es cierta en parte. Los políticos sabían que el sistema de salud no estaba preparado. Sabían que no se habían organizado las capacidades suficientes para proveer de cuidados intensivos ante un incremento de casos y necesidades como las actuales. Un doctor me escribió lo siguiente: "Parece que nadie quisiera aprender de la tragedia humana de Italia, China, España… Es realmente triste… Los médicos y los científicos no han sido capaces de aprender los unos de los otros".

Se supone que vivimos en el 'antropoceno', una era en la que la actividad humana  impone su influencia sobre el medioambiente. El concepto de antropoceno conjura una cierta idea de omnipotencia humana. Pero el Covid-19 revela la sorprendente fragilidad de nuestras sociedades. Ha expuesto nuestra incapacidad para cooperar, coordinarnos y actuar juntos. Quizás no podamos controlar el ámbito de lo natural en absoluto. Quizás no tengamos la capacidad de control que alguna vez creímos tener.

Si el Covid-19 es capaz de imbuir algún grado de humildad al ser humano, es posible que después de todo acabemos mostrando cierta receptividad a las lecciones de esta pandemia letal. O quizás nos sumerjamos de nuevos en nuestra cultura de complacencia y excepcionalismo en tanto llegue la próxima plaga. Que lo hará.

La historia reciente nos muestra que más temprano que tarde

por Richard Horton - Director de la revista científica The Lancet

Traducción de Alberto Arce.

11/04/2020 - 20:29h

Sábado, 11 Abril 2020 06:39

Un virus, la humanidad y la tierra

Un virus, la humanidad y la tierra

¿Qué lecciones podemos aprender gracias al coronavirus sobre nuestra especie humana, los paradigmas económicos y tecnológicos dominantes y la tierra?

Un pequeño virus ha confinado el mundo, ha parado la economía global, se ha llevado por delante la vida de miles y el sustento de millones de personas.

¿Qué lecciones podemos aprender gracias al coronavirus sobre nuestra especie humana, los paradigmas económicos y tecnológicos dominantes y la tierra?

Lo primero que nos recuerda el confinamiento es que la tierra es para todas las especies y que cuando dejamos espacio y liberamos las calles de coches, la contaminación se reduce. Los elefantes pueden acceder a las zonas residenciales de Dehradun y bañarse en el Ganges en el ghat de Har Ki Pauri, en Haridwar. Un leopardo campa a sus anchas en Chandigarh, la ciudad diseñada por Le Corbusier.

La segunda lección es que esta pandemia no es un desastre natural, al igual que los fenómenos climáticos extremos tampoco lo son. Las epidemias emergentes, así como el cambio climático, son antropogénicas, es decir, causadas por las actividades humanas.

Los científicos nos avisan de que al invadir los ecosistemas forestales, destruir los hábitats de muchas especies y manipular las plantas y los animales para obtener beneficio económico fomentamos la aparición de nuevas enfermedades. A lo largo de los últimos 50 años han aparecido 300 nuevos patógenos. Está sobradamente documentado que un 70 % de los patógenos que afectan al ser humano, entre los que se encuentran el VIH, el ébola, la gripe, el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés) y el síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por sus siglas en inglés) surgen cuando se invaden los ecosistemas forestales y los virus se transfieren de animales a personas. Cuando se apiñan animales en granjas industriales para maximizar los beneficios afloran nuevas enfermedades como la gripe porcina o aviar.

La avaricia humana, que no respeta los derechos de otras especies ni los derechos de los miembros de nuestra misma especie, es la raíz de esta pandemia y de las pandemias que la seguirán. Una economía global basada en la ilusión del crecimiento ilimitado se traduce en un apetito insaciable por los recursos planetarios, lo que en consecuencia se traduce en una ilimitada transgresión de los límites del planeta, de los ecosistemas y de las especies.

La tercera lección que nos enseña el virus es que la emergencia sanitaria está relacionada con la emergencia de la extinción masiva de especies. También con la emergencia climática. Al usar venenos como insecticidas y herbicidas para matar insectos y plantas es inevitable provocar una crisis de extinción. Al quemar combustibles que la tierra fosilizó hace 600 millones de años transgredimos los límites planetarios. La consecuencia es el cambio climático.

Los pronósticos de los científicos establecen que si no frenamos esta guerra antropogénica contra la tierra y las especies que la habitan, en cien años habremos destruido las condiciones que permiten a los humanos vivir y prosperar. Nuestra extinción será una más de las 200 que se producen a diario. Nos vamos a convertir en una especie en peligro de extinción por la avaricia, arrogancia e irresponsabilidad humanas.

Todas las emergencias que en la actualidad ponen en peligro vidas tienen su origen en la visión mecanicista, militarista y antropogénica de los humanos como seres al margen de la naturaleza, como amos y señores de la tierra que pueden dominar, manipular y controlar a otras especies como fuentes de beneficio. También tienen su origen en un modelo económico que considera los límites ecológicos y éticos como obstáculos que se deben superar para aumentar el crecimiento de los beneficios empresariales. En ese modelo no caben los derechos de la Madre Tierra, los derechos de otras especies, los derechos humanos, ni los de las generaciones futuras. Durante esta crisis y la recuperación tras el confinamiento, necesitamos aprender a proteger la tierra, su clima, los derechos y los hábitats de las diferentes especies, los derechos de los pueblos indígenas, de las mujeres, de los agricultores y agricultoras y de los trabajadores y trabajadoras.

Tenemos que romper con la economía del lucro y el crecimiento ilimitado que nos ha llevado a una crisis de supervivencia. Tenemos que aprender de una vez por todas que somos miembros de la familia planetaria y que la verdadera economía es la economía de los cuidados: el cuidado del planeta y el cuidado mutuo.

Para prevenir futuras pandemias, hambrunas, y la perspectiva de convertirnos en sociedades en las que la vida humana no tenga valor, tenemos que romper con el sistema económico global que está generando el cambio climático, la extinción de muchas especies y la propagación de enfermedades mortales. La vuelta a lo local deja espacio para que las distintas especies, las diferentes culturas y las variadas economías locales se desarrollen.

Tenemos que reducir de manera consciente nuestra huella ecológica para dejar recursos y espacio disponibles para otras especies, para el resto de seres humanos y para las generaciones futuras. La emergencia sanitaria y el confinamiento ha demostrado que cuando hay voluntad política, se puede revertir el proceso de globalización. Hagamos que esta reversión sea permanente y volvamos a la producción local y de cercanía en línea con los principios del swadeshi (autosuficiencia) que promulgaba Gandhi, es decir, el restablecimiento de la economía doméstica.

Nuestra experiencia en Navdanya nos ha enseñado a lo largo de tres décadas que los sistemas de producción de pluricultivos locales y ecológicos son capaces de proveer de alimento a la población sin empobrecer el suelo, contaminar el agua ni dañar la biodiversidad.

La riqueza de la biodiversidad en los bosques, las granjas, los alimentos que consumimos, la microbiota intestinal, es un hilo conductor que comunica el planeta y sus diferentes especies, también los seres humanos, a través de la salud, no de la enfermedad.

Un pequeño virus puede ayudarnos a dar un gran paso adelante para fundar una nueva civilización planetaria ecologista basada en la armonía con la naturaleza. O bien podemos seguir viviendo la fantasía del dominio sobre el planeta y seguir avanzando hasta la próxima pandemia. Y por último, hasta la extinción.

La tierra seguirá adelante, con nosotros o sin nosotros.

 

Por Vandana Shiva. 

Activista medioambiental, defensora de la soberanía alimentaria y fundadora del movimiento Navdanya. TRADUCCIÓN: Gala Arias Rubio

11 abr 2020 10:00

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El presente artículo fue publicado el pasado 5 de abril en el deccanherald.com y ha sido traducido y publicado por El rumor de las multitudes con el permiso expreso de la autora.

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