El Superior General padre Arturo Sosa, màxima autoridad de la Orden de los Jesuitas.

 “No hay duda de que hay una lucha política dentro de la Iglesia" afirma el padre Sosa, interrogado sobre la difícil situación del Papa. "Las criticas miran a la sucesión”, agrega.

La difícil situación del papado de Francisco, el próximo sínodo de obispos sobre Amazonas que se realizará en Vaticano en octubre y la situación en Venezuela, fueron los temas principales en los que se centró el encuentro con periodistas extranjeros que este lunes hizo en Roma la máxima autoridad de la Orden de los Jesuitas, el Superior General padre Arturo Sosa.

Nacido en Caracas en 1948, Arturo Marcelino Sosa Abascal, fue ordenado sacerdote en 1977. Es licenciado en Filosofía y doctor en Ciencias Políticas y fue profesor en varias universidades venezolanas. Como jesuita, entre otras cosas, fue consejero del Padre Superior de la orden en Roma. En 2016 fue el primer no europeo -de los 31 sucesores de Ignacio de Loyola que fundó la Compañía de Jesús en 1540- en ser elegido “papa negro”, el nombre que antiguamente se daba a la mayor autoridad de los jesuitas por su poder en la Iglesia y fuera de ella y dado que se vestía de negro como cualquier sacerdote, no de blanco como un pontífice.

En sus años de trabajo en Venezuela no era muy famoso. Pero en la década del 1990, más precisamente en 1992, su nombre salió a relucir cuando los autores de un intento de golpe de estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez - entre los que estaba quien sería luego presidente de Venezuela, Hugo Chávez- pidieron que el padre Sosa actuara como mediador. Los militares que intentaron el golpe pero luego se rindieron, iban a ser trasladados a la cárcel y se temía por su suerte. Esa mediación hizo que algunos sectores lo acusaran luego de ser un “filochavista”.

Interrogado sobre la situación del papa Francisco -un jesuita como él-, al que sectores muy conservadores, especialmente de Estados Unidos, lo acusan de ser demasiado progresista y hasta “comunista” y tanto desde el exterior como dentro del Vaticano hay quienes boicotean su accionar, padre Sosa dijo que “hay opiniones muy distintas”. “No hay duda de que hay una lucha política dentro de la Iglesia. En esta lucha entra un elemento, el clericalismo, es decir la lucha por el poder dentro de la Iglesia. Y no es sólo un ataque al papa Francisco. El no cambiará, está muy sereno ante las críticas. Pero las críticas son también un modo de influir en la elección del próximo papa. Papa Francisco no es un jovencito, el suyo no será el más largo pontificado de la historia. Esas criticas miran a la sucesión”.

El papa Francisco, dijo además padre Sosa, “es hijo del Concilio Vaticano II. Y como tal, pone toda su energía y su capacidad para hacer realidad lo que el Vaticano II soñó para la Iglesia. Porque esa es la verdadera reforma de la Iglesia”. Padre Sosa hizo referencia en efecto al Concilio considerado por muchos como el más “revolucionario” que ha tenido la Iglesia hasta ahora, el que, entre otras cosas, ponía el acento en la participación de la gente y en los pobres, cosa que Francisco subrayó desde el primer día de su pontificado. “Cómo me gustaría una Iglesia pobre para los pobres”, fue su primera frase ante cientos de periodistas que asistieron a su primera rueda de prensa pocos días después de haber sido elegido papa en marzo de 2013.

En el pueblo de Dios “quien más favorable es al Vaticano II, tiene más resistencias. Pero hay que seguir luchando- Más de cincuenta años (desde aquel Concilio) no es tanto tiempo”, subrayó. Contó además que la Compañía de Jesús, que tiene unos 15.600 miembros repartidos en 110 países del mundo, en estos últimos años se ha interrogado sobre cómo actuar en tiempos de papa Francisco y ha adoptado “cuatro preferencias apostólicas”, es decir orientaciones, para los próximos diez años. Preferencias que buscan conseguir la “reconciliación y la justicia”. Esas preferencias son: indicar el camino hacia Dios, caminar junto a los pobres y excluidos, ayudar a los jóvenes a crearse un futuro de esperanza y contribuir a la Casa Común, es decir como el papa Francisco llama a la Madre Tierra en su encíclica ecológica “Laudato Si”. “Migrantes y refugiados”, ya estaban entre las prioridades de los jesuitas, “son un desafío y como tal, no puede ser descuidado ni sustituido”.

En cuanto al próximo Sínodo sobre Amazonas que se hará en el Vaticano en octubre y que ha adquirido particular relevancia después de los recientes incendios, padre Sosa contó que la Compañía de Jesús trabaja con la Red Panamazónica, que incluye muchas diócesis y organizaciones religiosas de numerosos países. Los jesuitas sobre todo trabajan en la parte brasileña del Amazonas. “La Iglesia quiere ofrecer soluciones al Amazonas. La pregunta que se tratará de responder en el sínodo es cómo nosotros debemos servir a esa comunidad y cómo resolver sus problemas. El sínodo será “un encuentro pastoral para intercambiar ideas y hacer una reflexión común, para América Latina y para el mundo”, indicó padre Sosa, no sin antes destacar además el concepto de “ecología integral”, que comprende “todas las dimensiones de la vida humana” en la que insiste el Instrumentum Laboris, es decir el documento base que abrirá los debates en el sínodo. “Los que piensan que ésta es una opción de izquierda, mejor que abran los ojos”, comentó el padre jesuita.

En Venezuela, dijo sobre su país, se requiere “no solo el cambio del gobierno sino el cambio del sistema” y que ambos sean “producto de la voluntad del pueblo”, medidas “tomadas democráticamente”. Hablar de elecciones en Venezuela “no es una utopía porque en el pueblo venezolano existe una cultura democrática”. Pero en su opinión, para conseguir esos objetivos es necesario el apoyo internacional.

 

Por Elena Llorente

Desde Roma

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Bolsonaro bebe vino durante la ceremonia religiosa. Imagen: AFP

Hacia un Estado ( "terriblemente" ) confesional. Jair Bolsonaro participó en una ceremonia religiosa celebrada por el Frente Parlamentario Evangélico en la Cámara de Diputados. Ese bloque, conocido popularmente como la Bancada de la Biblia, reúne a congresistas de varios partidos, en general de derecha, y cuenta con un centenar de miembros es decir cerca del 20 por ciento de la Cámara baja.

"Ustedes saben como las familias fueron atacadas por los últimos gobiernos, ustedes fueron decisivos en el rescate de los valores familiares", sentenció Bolsonaro.

"Cuántos intentaron dejarnos de lado diciendo que el Estado es laico, sí el Estado es laico pero nosotros somos cristianos, o plagiando a la querida Damares, somos terriblemente cristianos", dijo citando a la ministra Damares Alves, la pastora a cargo de la cartera de Mujer, Familia y Derechos Humanos.

Durante el culto, en el que también intervino un pastor, los asistentes celebraban las frases más tocantes extendiendo sus manos al cielo.

En Brasil el mandatario tiene la atribución de presentar al Congreso los nombres de candidatos al Supremo Tribunal Federal cada vez que un integrante del mismo se jubila o renuncia.

Hasta el 31 diciembre de 2021, cuando finaliza el actual mandato, se jubilarán dos magistrados de la máxima Corte.

Al referirse a ese tema anticipó que "entre los dos cupos que tendré que indicar para el Supremo Tribunal Federal uno de ellos será para un juez terriblemente evangélico".

La misma promesa había sido formulada el mes pasado cuando criticó a los jueces del Supremo por haber determinado que la homofobia es un delito equivalente al del racismo, condenado con prisión.

A pesar de ser católico el ocupante del Palacio del Planalto no esconde sus diferencias con el papa Francisco --profundizadas debido a las opiniones de Bergoglio en defensa de la Amazonia-- y su simpatía por el poderoso movimiento neopentecostal del cual recibió apoyo en los comicios del año pasado. A través de la prédica de miles de pastores las principales corrientes pentecostales, como la Iglesia Universal del Reino de Dios, orientaron a sus fieles para votar al candidato de ultraderecha contra el "pecaminoso" Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores.

Para agradecer ese voto duro el mes pasado participó en la multitudinaria Marcha por Jesús realizada cada año en San Pablo, siendo el primer presidente que toma parte en esa movilización religiosa.

Contrario al aborto, la "ideología de género" y la criminalización de la homofobia Jair Messias Bolsonaro fue bautizado por un pastor las aguas del rio Jordán, en Israel, en 2016.

Al tomar parte de acto religioso realizado ayer en el Parlamento el capitán retirado dio otro paso de una alianza cuyo correlato internacional ha sido su aproximación al movimiento cristiano-sionista que patrocina tanto a Donald Trump como al premier israelí Benjamin Netanyahu.

El secretario de Estado Mike Pompeo, representante del lobby cristiano-sionista, fue el enviado de Trump a la ceremonia de toma de posesión del mandatario brasileño en enero pasado y uno de los arquitectos de la cumbre Trump-Bolsonaro en la Casa Blanca celebrada en marzo.

Fue durante esa visita a Washington que Bolsonaro se reunió con el pastor-electrónico Pat Robertson, propietario de la cadena Christian´s Broadcast Nework y mundialmente famoso desde su apoyo a la cruzada anticomunista de Ronald Reagan en la década del 80.

Pat Robertson y su hijo Gordon pidieron a Dios que Washington y Brasilia "estén cada vez más próximos" y manifestaron su intención de apoyar a Brasil en su "ayuda humanitaria" destinada a Venezuela.

Bolsonaro, que aspira a tener un imperio mediático que responda orgánicamente a su proyecto reeleccionista en 2021, habló ayer de su deseo de encontrarse en breve con el obispo Edir Macedo dueño del multimedios Record y de visitar el Templo de Salomón, construido en 2014, perteneciente a la Iglesia Universal del Reino de Dios la cual fue homenajeada ayer al cumplir 42 años.

La visita de Bolsonaro al Legislativo dejó dos mensajes:uno hacia la Bancada de la Biblia, sustenada por los dipu-pastores, y otro hacia la Bancada de la Bala, cuyos miembros son en su mayoría policías estaduales y federales, entre quienes hay presuntos simpatizantes de las "milicias" paramilitares.

A estos últimos les prometió un régimen especial, que los pone a salvo de la draconiana reforma previsional que comenzó a ser tratada este miércoles en el Plenario de la Cámara baja.

Se trata de un proyecto redactado por el ministro de Economía Paulo Guedes, inspirado en la reforma previsional del dictador Augusto Pinochet, con cuyo gobierno colaboró a fines de los años 70.

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Juan Pablo II recibe a Marcial Maciel en el Vaticano, el 30 de noviembre del 2004 TONY GENTILE (Reuters)

"Todos en el Vaticano lo sabían y nadie hizo nada", asegura el octogenario y exlegionario Félix Alarcón, una de las primeras víctimas del depredador Maciel

 

Durante años campó a sus anchas por los pasillos vaticanos. Era el ejemplo de fundador de nuevo movimiento: un hombre íntegro, adulador, con capacidad de liderazgo. Juan Pablo II lo consideró "guía eficaz de la juventud". Pero, durante décadas, muchos en la Iglesia sabían que en realidad Marcial Maciel (1920-2008), fundador mexicano de la Legión de Cristo y afincado durante años en España, era un depredador. "Llevamos 70 años encubriendo, y esto ha sido un tremendo error", ha apuntado el cardenal João Braz de Aviz en una entrevista en la revista católica Vida Nuevarecogida por El País.


La Santa Sede había recibido las primeras denuncias de abusos contra Marcial Maciel en 1948, pero no hizo nada hasta que, en 2006, el Papa Benedicto XVI condenaba al fundador de los Legionarios de Cristo a una vida de oración y silencio, apartado del mundo, al comprobar que había abusado sistemáticamente de menores y que, además, mantenía una doble vida, con varias mujeres y hasta media docena de hijos.


Nadie hizo nada por frenar a Maciel, que contaba con el total apoyo de Wojtyla (Juan Pablo II), hasta el punto de que el Papa hizo caso omiso a las denuncias que, desde 1988, lanzaron algunos de los primeros integrantes de la Legión de Cristo. Entre ellos, el sacerdote Félix Alarcón: "Todos en el Vaticano lo sabían, y nadie hizo nada", asegura este octogenario, una de las primeras víctimas del depredador Maciel.


Pero las primeras denuncias llegaron en diciembre de 1944, en una carta al obispo de Cuernavaca, en la que el joven Luis de la Isla y sus padres denunciaban abusos de Maciel, pero ni actuó en consecuencia ni envió informes al Vaticano.


La primera vez en que las denuncias llegaron a Roma fue desde España. Dos jesuitas de Comillas enviaron en 1948 sendos informes a la entonces llamada Sagrada Congregación de Religiosos. En 1954, apuntan los documentos, fue el Arzobispado de México quien pidió informes sobre el fundador al legionario Federico Domínguez, quien habló por primera vez de la adicción a la dolantina (un opiáceo) de Maciel. El informe llegó hasta el Vaticano.


Dos años después, el arzobispo de México y el nuevo obispo de Cuernavaca denunciaron por pederastia y adicción a las drogas a Maciel, pidiendo su suspensión temporal. Durante algunos años (al final del pontificado de Pío XII y el de Juan XXIII) Maciel fue apartado temporalmente de la dirección del instituto.
Abusos, drogas y dinero


Los documentos muestran que la Santa Sede estaba enterada del abuso de drogas por parte de Maciel, de sus abusos sexuales y las irregularidades financieras desde 1956, cuando ordenó una investigación inicial. Sin embargo, durante décadas y gracias a la habilidad de Maciel de mantener silenciados a sus propios sacerdotes, su habilidad para colocar a legionarios confiables en puestos clave en el Vaticano y su cuidadoso cultivo de relaciones con los cardenales vaticanos, obispos mexicanos y católicos poderosos y acaudalados, Roma prefirió mirar hacia otro lado.


Hasta 1976 no se produjo una nueva denuncia, cuando dos exlegionarios lo hicieron en Estados Unidos, enviando copia de la demanda a Roma. Finalmente, en febrero de 1997, un grupo de ocho exlegionarios –entre ellos Félix Alarcón y Juan José Vaca– lograron que la denuncia contra Maciel alcanzara los medios de comunicación internacionales.


De todos modos, Juan Pablo II ordenó bloquear el asunto en Doctrina de la Fe en 1999. También se permitió entonces que Maciel construyera su entramado empresarial para evadir impuestos entre los años 1990 y 1992, cuando todavía gozaba de la protección del Vaticano. Según publicó El Confidencial en su investigación de los Papeles de Panamá, el negocio de las universidades vinculadas a la congregación religiosa con más de 300 millones de patrimonio, se administró desde territorios opacos.


Entre 2002 y 2005, el entonces prefecto (y futuro Benedicto XVI), Joseph Ratzinger, trabajó privadamente en un grueso informe con todas las denuncias recibidas y, en 2006 (ya siendo Pontífice), suspendió definitivamente a Maciel.


Muerto el depredador, no se acabó la enfermedad, sino que continuó emergiendo con más fuerza. Y es que la Legión de Cristo, uno de los movimientos más importantes de la Iglesia neoconservadora, tuvo que comenzar en 2010 un proceso de purificación que acabó, hace pocos años, con la reestructuración completa de la rama sacerdotal, la laica (el Regnum Christi) y las consagradas.


El imperio financiero que compra influencia


La refundación eliminó toda referencia a Marcial Maciel y a sus escritos. Solo aparece como fundador, pero ninguna de las normas que aplicó durante sus sesenta años al mando de la organización se mantienen. Pese a esa reinvención, la Casa General de Roma de los Legionarios ha acogido al pederasta John O'Reilly, expulsado hace dos semanas de Chile tras cumplir una condena de cuatro años de prisión por abusar de menores.


Hoy, la Legión de Cristo sigue siendo un 'ejército' a la orden de la Iglesia neoconservadora. La forman 21.300 miembros seglares, 526 consagradas, 63 laicos consagrados y 1.537 legionarios de Cristo (sacerdotes). La Legión mantiene 154 colegios, 5 academias internacionales, 14 universidades civiles y cuatro eclesiásticas, donde se forman 176.000 alumnos en todo el mundo.


En nuestro país, los legionarios gestionan el santuario de Nuestra Señora de Sonsoles en Ávila, y el famoso seminario de Ontaneda (Cantabria), donde se produjeron algunos de los primeros abusos de Maciel, y Moncada (Valencia). La Universidad Francisco de Vitoria, colegios como Everest y Cumbres o los Highlands son otros de los centros educativos de la Legión que, lejos de desaparecer, se ha reinventado en mitad de un pontificado aparentemente progresista como el de Francisco.


Según la investigación El imperio financiero de los Legionarios de Cristo (Grijalbo), del periodista mexicano Raúl Olmos, su supervivencia se explica porque la congregación es muy influyente y también es fundamental en la parte económico-financiera: "Tiene más liquidez que el propio Vaticano", hasta el punto de que "financian parte de la actividad de la Santa Sede", relata. No en vano "en México se les conoce como 'Los millonarios de Cristo".


Fuente: http://www.eldiario.es/sociedad/Marcial-Macel-cordero-Legionarios-Cristo_0_852865091.html

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Lunes, 15 Octubre 2018 06:51

San Romero de América

San Romero de América

El reconocimiento formal que la Iglesia Católica hace hoy de la santidad del obispo mártir salvadoreño Oscar Arnulfo Romero resulta sumamente trascendente para América Latina en el momento en que avanzan procesos políticos de restauración conservadora y neoliberal, con fuertes componentes autoritarios contra los que en su momento luchó y a los que combatió el obispo centroamericano. Comenzando por el hecho de que en El Salvador gobierna actualmente el derechista partido ARENA (Alianza Republicana Nacionalista), fundado en 1981 por el mayor Roberto d’Aubuisson Arrieta el militar que al frente de su grupo (a quien no casualmente se denominaba “la conexión argentina”), fue directo responsable del asesinato de Romero, acribillado mientras celebraba misa y después de haber increpado a las fuerzas armadas desde el púlpito exigiéndoles “en nombre de Dios, les ruego, les ordeno, cese la represión”. 

Romero sabía que estaba en peligro. Sobre todo después del asesinato del sacerdote Rutilio Grande (1977), uno de sus inmediatos colaboradores. Pocos días antes del asesinato –cometido por un francontirador nunca identificado– en respuesta a una pregunta de la televisión suiza acerca de si sentía miedo, el obispo respondió: “Miedo propiamente no, cierto temor prudencial sí, pero no un miedo que me inhiba, que me impida trabajar. Al contrario, creo que muchos me dicen que debo cuidarme un poco, que no debo andar exponiéndome, pero yo siento que mientras camine en el cumplimiento de mi deber, que me desplace libremente a ser un pastor de comunidades, Dios va conmigo y si algo me sucede estoy dispuesto a todo”.


Gran mérito sobre la canonización de Romero le corresponde al papa Francisco, convencido del testimonio de vida del obispo salvadoreño. Pero sin duda uno de quienes más hizo por la causa es el hoy cardenal salvadoreño (el primero de su país) Gregorio Rosa Chávez. Discípulo de Romero, también periodista de profesión, Rosa Chávez luchó contra todas las resistencias y obstáculos montados en la misma Iglesia para impedir la canonización, proceso apenas destrabado en 2007 y acelerado después que Bergoglio llegó al papado.


La canonización de Romero, como la próxima beatificación del obispo argentino Enrique Angelelli y sus compañeros mártires, son mensajes que el papa Francisco lanza al mundo, sobre todo si tomamos en cuenta que el hecho del reconocimiento eclesiástico de la santidad supone la propuesta institucional de un modelo de vida. Entiéndase bien. A nadie se le pide el martirio. Sí el compromiso de vida que lo precede y que, en el caso de Romero, de Angelelli y sus compañeros, los condujo a la muerte martirial.


El reconocimiento institucional que hoy se hace de estos testigos de la Iglesia es también un primer paso –al que deberían seguir muchos otros– para asumir una larga lista de cristianos asesinados en épocas recientes en América Latina como consecuencia de las dictaduras y los regímenes de seguridad nacional. Porque de la misma manera que se señala la responsabilidad institucional de la Iglesia Católica con aquellas dictaduras, es preciso poner en evidencia a laicos, laicas, sacerdotes, religiosas y obispos que fueron asesinados y desaparecidos por su compromiso con la justicia. Murieron luchando desde sus convicciones de fe cristiana por una sociedad igualitaria para todos y todas.


No hay que pensar, sin embargo, que estos testimonios ejemplares serán rápidamente incorporadas ni a la vida de la Iglesia Católica ni, mucho menos, al conjunto de la sociedad. En primer lugar porque la propia institución eclesiástica está plagada de contradicciones y signos discordantes. Pero aún más allá de ello porque el ejemplo de vida de estos mártires contemporáneos contradice la mirada dominante en el mundo político y económico actual.


Pero además porque para muchos (algunos católicos y otros que sin serlo lo ven desde el costado político) resulta paradójico –o directamente inaceptable– que las muertes de estos obispos haya ocurrido como consecuencia de su lucha por la justicia, por los derechos sociales y populares, en abierta rebelión política contra regímenes totalitarios. Unos y otros conciben que ese no es el lugar que le cabe a los dirigentes religiosos. Un estigma que hoy también castiga a sacerdotes y laicos comprometidos que luchan por la justicia social y la integralidad de derechos motivados por su fe religiosa.


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El capitalismo universitario, el papa Francisco y el ciclo reaccionario

Vivimos un tiempo en el que las mayores anomalías ocurren bajo el manto de la más rutinaria normalidad y en el cumplimiento escrupuloso de todos los reglamentos vigentes. Son afloramientos de una cultura política y burocrática que se caracteriza por la manipulación de las reglas en la convicción de que quien es víctima de ella no tiene condiciones para identificarla o reaccionar contra ella. Constituyen la falacia de la democracia: cuando se desconoce la ética democrática, lo excepcional deja de serlo por la simple frecuencia con la que ocurre. Los verdaderos designios que lo promueven son ocultados por el barniz burocrático. Entre los ejemplos más recientes podríamos mencionar el proceso de impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff y la manera injusta en la que se condenó y encarceló al expresidente Lula da Silva.

El pasado 29 de agosto, la comunidad de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP) fue sorprendida por un documento del Consejo Superior de la Fundación São Paulo (Fundasp), órgano mantenedor de la universidad, dirigido por el cardenal Odilo Pedro Scherer. En apariencia, una normalidad impecable: la Fundación tiene legitimidad para enviar el documento, estaba prevista la revisión de los estatutos actualmente vigentes, la comunidad tiene sesenta días para responder y proponer cambios, puesto que la Fundación decidirá. Sucede que las medidas propuestas implican la destrucción de la PUC-SP tal como la conocemos y el periodo de discusión coincide (y no por casualidad) con el actual periodo electoral, en el que muchos de los miembros de la comunidad PUC-SP están comprensiblemente preocupados por el futuro de la democracia en el país y ciertamente más concentrados en esa lucha que en cualquier otra. Entre las medidas "propuestas": acabar con la elección del rector y de los coordinadores departamentales, el poder académico pasa a la Fundación, de quien el nuevo rector pasará a ser un... vicerrector, y el propio control del conocimiento producido y publicado por la editorial también pasa a la Fundación. El eufemismo de un "documento de trabajo" para lanzar una bomba atómica emerge aquí como una cruel manifestación más de la falacia de la democracia.


No abordo los detalles de algunas de las propuestas y admito que se necesitan algunas revisiones, siempre que se lleven a cabo con la participación plena y de buena fe de la comunidad de la PUC-SP y con el objetivo de preservar y profundizar la identidad de una institución cuyo trabajo académico e intervención social nos acostumbramos a respetar y admirar. Pienso sobre todo que la investigación tiene que ganar un nuevo impulso y que la situación de los docentes y funcionarios que dedicaron toda su vida a la institución debe protegerse plenamente. Me gustaría resaltar aquí (y, si es posible, denunciar) los designios más profundos a los que obedece esta iniciativa de la Fundación San Pablo decidida en este momento, un momento que es cualquier cosa menos inocente. El primer designio puede llamarse capitalismo universitario. Se trata de un movimiento global de política universitaria que ha sido promovido por el Banco Mundial, la OCDE y otras instituciones multilaterales para transformar las universidades en empresas que producen mercancías con alto potencial mercantil: conocimiento con valor de mercado (especialmente el que genera patentes) y diplomas que dan acceso a salarios de nivel medio o superior. Para ello, la gestión debe seguir la lógica empresarial: los profesores y empleados son colaboradores proletarizados y los estudiantes, clientes solventes; la responsabilidad social de la universidad reside en su consonancia con las exigencias del mercado; las áreas no rentables de la universidad deben deshabilitarse progresivamente; la precariedad de las relaciones laborales es la más adecuada para responder a las exigencias siempre cambiantes de los mercados; los productos universitarios deben someterse a unidades universales de medida que en el futuro permitan la libre comercialización global de los cursos universitarios (de ahí, los rankings y las publicaciones evaluadas según factores de impacto). En este contexto, el tradicional gobierno universitario democrático, además de ineficiente, constituye un obstáculo a la imposición de las exigencias del mercado.


El designio del capitalismo universitario está siendo promovido hoy a nivel global en las universidades privadas y en las mismas universidades públicas. Estas últimas están sujetas a la asfixia financiera con el objetivo de forzarlas a producir recetas propias que, a su vez, las obligan a actuar como si fuesen empresas privadas. Es un movimiento poderoso, pero ha encontrado resistencias fuertes, tanto en las universidades públicas como en las universidades privadas más antiguas, creadas sin la lógica de la universidad-negocio, como es el caso de las universidades pontificias. La PUC-SP es, en este momento, el laboratorio para la aplicación plena del capitalismo universitario en las universidades que todavía no son universidades-negocio. Para el efecto está contribuyendo también el hecho de que la PUC-SP es hoy (como lo fue en tiempos de la dictadura) un bastión de lucha contra el vértigo autoritario y antidemocrático que asola el país en la actualidad con la bendición del Cardenal ultraconservador que preside la Fundación São Paulo. De ahí que para esta Fundación ya no basta ser mantenedora de la PUC-SP. Es necesario ser dueña.


Pero la acción de la Fundación obedece a otro designio. Consiste en la conspiración del ala conservadora de la Curia Romana contra el papa Francisco a fin de forzarlo a su renuncia. La conspiración está en curso y los católicos brasileños deben saber que el cardenal Odilio Scherer forma parte de la misma. La Iglesia Católica osciló siempre entre la burocracia o el evangelio, entre estar del lado de los opresores o del lado de los oprimidos, entre escandalizar por la ostentación o por la penuria. En general, reservó el papado y el obispado para la burocracia, la bendición de los opresores y el escándalo de la ostentación, dejando para el bajo clero y los laicos el evangelio, la defensa de los oprimidos y el escándalo de la penuria. Siempre que se intentó transgredir esta “división del trabajo” hubo turbulencia y los Concilios no siempre fueron eficaces para neutralizarla. Con todas sus ambigüedades y fragilidades humanas, el papa Francisco ha estado dando la mano al evangelio. Las ambigüedades y fragilidades tienen que ver sobre todo con el modo en que ha tratado el tema del abuso sexual de niños y jóvenes por parte de curas y obispos. El papa Francisco ha sido vacilante en este campo, incluso cuando hizo más para denunciar tales situaciones que todos sus antecesores más recientes, en especial aquel a quienes los conservadores perdonaron todo en vista de los inestimables servicios que les prestó con su descontrolado proselitismo anticomunista: el papa Juan Pablo II. Pero no es por tal fragilidad que el papa Francisco se convirtió en un blanco a derribar. En el actual contexto, dar la mano al evangelio no es solo un acto con valor eclesial progresista. En una sociedad extremadamente desigual e injusta, dar la mano al evangelio significa no únicamente destacar la elasticidad y la prudencia aquiniana de la teología moral ante situaciones de divorcio y homosexualidad, sino también enfrentar a los poderes políticos conservadores que fomentan la desigualdad y la injusticia y se alimentan de ellas, rebelarse contra la política migratoria de Europa y de Estados Unidos, denunciar la avaricia y la miopía que agravan de manera irresponsable los cambios climáticos, declarar como anticristiana la decisión de construir muros para impedir la entrada de los condenados de la tierra, denunciar la inmoralidad general del capitalismo global que salva bancos pero no familias.


Por eso, el poder ultraconservador laico y el poder ultraconservador religioso están hoy más unidos que nunca contra el papa Francisco. Así se explica, por ejemplo, que el exconsejero de Donald Trump, Steve Bannon, al mismo tiempo que funda en Bruselas la organización “Movement” para promover la extrema derecha en Europa, esté preparando el plan de estudios del colegio religioso Instituto Dignitatis Humanae, en los alrededores de Roma, para “entrenar líderes y activistas políticos católicos conservadores”. No me queda ninguna duda de que el cardenal Odilio Scherer quiere transformar la PUC-SP en un campo de adiestramiento. No lo hará solamente si los ciudadanos y las ciudadanas progresistas, católicos o no católicos, de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo y de Brasil, se le oponen democráticamente. Sabiendo que, con eso, estarán también defendiendo el magisterio evangélico del sitiado papa Francisco.

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

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Martes, 28 Agosto 2018 06:49

Con un psicólogo alcanza

Con un psicólogo alcanza

Luego de que Francisco dijera que los padres deberían recurrir a psiquiatras cuando constataran tendencias homosexuales en sus hijos y que, en caso contrario, caerían en “un defecto de paternidad o maternidad”, el Vaticano borró del registro oficial la polémica frase que pronunció el jefe de Estado durante el vuelo de regreso de Irlanda a Roma, y le ordenó a un portavoz aclarar que aquella desafortunada afirmación no era lo que el Papa había querido decir. 

"Cuando eso se manifiesta desde la infancia, hay muchas cosas por hacer por medio de la psiquiatría, para ver cómo son las cosas. Otra cosa es cuando eso se manifiesta después de los 20 años", señaló Jorge Bergoglio el domingo pasado al ser consultado sobre los consejos que le daría a los padres que detecten orientaciones homosexuales en sus hijos. En la misma ocasión había destacado también que lo primero que debían hacer era recurrir a la fe. "Les diría, en primer lugar, que recen, que no condenen, que dialoguen, entiendan, que den espacio al hijo o a la hija", agregó.


Luego fue más allá y afirmó que quienes no actúen a tiempo serían malos padres. "Nunca diré que el silencio es un remedio. Ignorar a su hijo o hija con tendencias homosexuales es un defecto de paternidad o de maternidad", insistió.


Un día después, mientras se multiplicaban las críticas, el Vaticano retiró de la versión oficial de la conferencia de prensa la palabra “psiquiatría”, "para no alterar el pensamiento del Papa", según aclaró su portavoz. "Cuando el Papa se refiere a 'psiquiatría' está claro que quería dar un ejemplo sobre las diferentes opciones de lo que hay que hacer", explicó la española Paloma García Ovejero, quien precisó que Francisco “no quería decir que se tratara de una enfermedad psiquiátrica”.


Según la oficina de prensa del Vaticano, "con esa palabra no quiso decir que fuera una enfermedad psiquiátrica, sino algo psicológico". Esta no es la primera vez que el Vaticano modifica sus propias declaraciones a pedido del mismo Bergoglio. Según la agencia I.Media, el servicio de prensa de la Santa Sede retiró en 2013 una frase completa pronunciada por el Papa argentino, quien había declarado que el arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980 mientras oficiaba una misa, merecía "ser beatificado", aunque se debía "considerar el contexto" en el que se había producido su asesinato.

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Anuncian paro nacional en Nicaragua en repudio al presidente Daniel Ortega

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) anunció un paro nacional en Nicaragua para este viernes 13 en repudio al presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo, además de que acompañará la multitudinaria movilización del jueves 12, llamada “Juntos Somos un Volcán”, y una caravana por Managua el 14 de julio.


El paro será para exigir a Ortega que dé respuesta sobre el adelanto de las elecciones. “Su falta de voluntad es el tranque que nos deja sin una salida clara a la crisis que cada día deja más muertos, secuestrados, lisiados, heridos, desaparecidos y personas vulnerables a caer en situación de pobreza”, explicó la Alianza.


La movilización del jueves partirá a las 10 horas de la Rotonda Cristo Rey hacia los semáforos de Auto Lote el Chele, para después alcanzar el monumento a Alexis Argüello y finalizar en la rotonda Jean Paul Genie.


“No abandonaremos las calles, ¡porque las calles son del pueblo!”, aseguraron los integrantes de la ACJD.


“Hemos decidido no sólo marchar, sino también, hacer un paro nacional y sumarnos a una caravana por los barrios de Managua”, agregaron.


Desde el 18 de abril, la violencia en las calles nicaragüenses por la represión del presidente Daniel Ortega a las protestas ciudadanas ha dejado más de 200 muertos y cientos de heridos, de acuerdo con la información de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Redacción Desinformémonos
9 julio 2018


 Caos en la ciudad de Diriamba

Agreden partidarios de Ortega a comitiva religiosa en Nicaragua

Rescatan a un grupo de opositores que se refugiaron en la basílica

Dpa y Afp


Diriamba, Nicaragua


Una misión de la Iglesia católica integrada por obispos y el nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislaw Sommertag, logró salir ayer de la ciudad de Diriamba, en el sur del país, tras ser agredida por un centenar de seguidores del gobierno y paramilitares.


Los seguidores del presidente Daniel Ortega irrumpieron en la Basílica de San Sebastián cuando obispos y sacerdotes llegaban a apoyar a una decena de personas que se había refugiado en el templo, en medio de un enfrentamiento el domingo entre fuerzas del gobierno y manifestantes que tenían barricadas en las calles.


“Asesinos”, “mentirosos”, “hijos de puta”, gritaron los partidarios del gobierno cuando llegó a Diriamba la comitiva de religiosos, encabezada por el cardenal Leopoldo Brenes y el nuncio Sommertag, constató un equipo de la agencia de noticias Afp.


Los jeracas católicos, que se trasladaron en caravana desde Managua, fueron rodeados por seguidores del gobierno a la entrada del templo, en cuyos alrededores había encapuchados y policías. Decenas de ellos entraron con los religiosos, a quienes no dejaban de insultar. En un rincón, cerca del altar, estaban las personas que se habían refugiado.


Minutos después entró un grupo de encapuchados –al menos tres con pistola o lanzamorteros–, forcejearon con los sacerdotes, algunos de los refugiados y se agudizó el caos. Los religiosos, acompañados por periodistas, se refugiaron en la sacristía.


El Canal 15 de televisión transmitió imágenes del obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, quien denunció que fue herido en el brazo derecho y golpeado en el estómago. Otro de los lesionados fue un periodista de esa emisora, cuyos equipos fueron robados y apareció en imágenes con la nariz sangrante.


El reportero dijo al canal que lograron abandonar el lugar tras la llegada de dos patrullas de la policía que los escoltó hasta la salida de Diriamba. Antes había informado que otros colegas también sufrieron golpes y el robo de cámaras, teléfonos y otras pertenencias.


“Lo que hemos sufrido los obispos no es nada comparado con lo que ha sufrido el pueblo de Nicaragua en estos días”, dijo Báez. “Lo importante es que logramos sacar a las personas que estaban en la Basílica”, añadió, en declaraciones para el Canal 15 cuando regresaba a la capital.


Acompañados por el representante del Vaticano, el cardenal Leopoldo Brenes y otros obispos viajaron ayer “en misión humanitaria” a la sureña provincia de Carazo, donde el domingo paramilitares atacaron a manifestantes opositores desarmados, con saldo de varios muertos, de acuerdo con organismos de derechos humanos.


Los religiosos planeaban llegar a las ciudades de Diriamba y Jinotepe, a unos 43 kilómetros de Managua, para mediar en el conflicto, en una misión similar a la del 21 se junio en Masaya, informó la Arquidiócesis de Managua.


Los religiosos viajaron a Carazo “para acompañar a la población en estos momentos difíciles”, tuiteó la Conferencia Episcopal, que advirtió que valora “seriamente la continuación en el diálogo”, luego de que Ortega descartó llamar a elecciones anticipadas, y calificó de “delincuentes” y “golpistas” a los manifestantes.


La opositora Alianza Cívica, integrada por estudiantes, campesinos, empresarios y sociedad civil, y la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos, condenaron los sucesos en Diriamba.
Al menos 12 personas murieron en horas recientes en Nicaragua como resultado de violentos ataques de fuerzas paramilitares contra manifestantes civiles opositores al gobierno en por lo menos cuatro localidades del país, informaron organismos de derechos humanos y dirigentes sociales.


Nicaragua vive su peor crisis política en 40 años desde que comenzó la protesta estudiantil el 18 de abril en rechazo a una reforma al sistema de seguridad social, que fue derogada. Las protestas siguieron en respuesta a la represión que según organizaciones de derechos humanos independientes ha dejado 309 muertos.

Fuente: Periódico La Jornada

 

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Descolonizando la revolución sexual: Rompiendo cadenas de opresión

Construir una lucha política, desde las disidencias sexuales y de género en un país latinoamericano como Colombia, demanda ubicar la lucha y las corporalidades que las ejercen como sujetos históricos y culturales. En tal ubicación nos encontramos con que existimos dentro de sistemas de explotación y opresión nacidos con los procesos de colonización en nuestros territorios, los cuales siguen vigentes en la actualidad.


Este sistema colonial moderno, eurocentrado y heterosexual, se caracteriza por mantener una jerarquía de privilegio en cuya cima se encuentra el hombre blanco hetero. Para poder mantener esta jerarquía violenta y artificial, dicho sistema ha constituido a lo largo de los siglos la existencia de categorías ficticias que permitan explotar y oprimir a quienes no están en la cima de la jerarquía. Estas categorías son de raza, clase y género, las cuales no funcionan por separado, sino que tejen un entramado que atraviesa todos los espacios de existencia posible.
Un pasado muy presente


En medio del racismo histórico que hemos vivido en nuestros territorios latinoamericanos, comúnmente son ignoradas e invisibilizadas experiencias y realidades étnicas y culturales que se salen de un modelo de sociedad blanca –impuesta mediante la violencia–. La colonización es vista como un suceso distante en la historia en cuanto a la manera como se conformaron lo que hoy conocemos como naciones y estados.


En esta historia fue cotidiano que las personas africanas fueran esclavizadas y explotadas por parte de hacendados europeos y sus descendientes; las personas indígenas nativas fueron despojadas de sus territorios y culturas. Ese proyecto colonizador –que junto a la evangelización cristiana ha destruido miles de culturas y comunidades– continua su avance por implantar una sola verdad, un solo paradigma. Así que la colonización no está solo en el pasado, en el presente nos hace a todas y a todos esclavos de un modelo de pensamiento de universalidad occidental eurocentrado que se materializa en el acaparamiento y acumulación de la tierra y la propiedad, la destrucción de lenguas y prácticas culturales, la destrucción de economías agrarias autónomas, y la imposición de modelos de sexualidad y corporalidad que niegan los placeres y el bienestar.


Este modelo que heredamos de la colonización impuso que las poblaciones estaban divididas entre hombres y mujeres, entre propietarios y personas obligadas a ser explotadas y al trabajo; entre blancos, negros e indios, situando a las gentes blancas europeas como modelo a seguir, y las personas y comunidades asignadas en las otras categorías estaban destinadas a sufrir la violencia y la explotación.


La totalización de lo intotalizable


Una herramienta importante que nos permite entender la hegemonía blanca occidental es la de epistemicidio, la cual evidencia la gran cantidad de culturas, saberes, cosmovisiones y conocimientos basados en otras corporalidades que fueron destruidos, negados, invisibilizados y robados por ser parte de otras culturas que en el paradigma del colonialismo imperial racista fueron y siguen siendo vistas como culturas salvajes, primitivas, inferiores y premodernas. No por nada aun la palabra indio es un insulto y las múltiples culturas indígenas que aún sobreviven enfrentan graves dificultades para defender el agua, la tierra, los resguardos y sus vidas ante el avance de la colonización que se manifiesta actualmente en forma de extractivismo de recursos naturales.


La colonización también impuso un sistema sexo-género que universalizó tanto las categorías únicas y binarias de hombre y mujer, como los roles y comportamientos asignados a cada una. De manera que las múltiples maneras de las culturas para reconocer las corporalidades y las sexualidades que no encajaban en las visiones europeas de feminidad y masculinidad fueron relegadas para su destrucción. No por nada se marcó a las comunidades indígenas como pecadoras sodomitas por vivir sus cuerpos y sexualidades desde otras culturas y cosmovisiones


Es por estas razones que vemos la necesidad de reconocer el carácter colonial de la manera en la que habitamos el mundo y en las múltiples formas de violencia racista, heteropatriarcal, capitalista que vivimos en la actualidad. Por lo tanto, podemos repensarnos este modelo que domina nuestras vidas, y como personas de múltiples disidencias sexuales y de género proponemos entender el carácter histórico de las categorías sexuales; no queremos seguir reproduciendo esos modelos de masculinidad y feminidad binarios que nos confinan a violencias machistas; no queremos seguir viviendo la imposición de la heterosexualidad sobre nuestros cuerpos y sostener el ideal de familia burguesa, y el sistema de explotación capitalista que conforma.


El llamado a la descolonización


Las categorías gay, homosexual, heterosexual y transexual, entre otras, nos han llegado importadas del paradigma anglo y han configurado nuestras resistencias, pero si nuestra mirada reconociera las múltiples experiencias de vivir los cuerpos y sexualidades de comunidades racializadas, nos daríamos cuenta de la gran multiplicidad de posibilidades de experimentar nuestras maneras para rebelarnos ante la violencia heteropatriarcal. Por ejemplo, las experiencias de las comunidades “Dos Espíritus” en Estados Unidos, que promueven espacios seguros para disidencias sexuales y de género de las comunidades indígenas en Norteamérica; las experiencias Muxe en México que les permiten a personas asignadas como hombres asumir su identidad femenina, con el respeto de su comunidad.


Creemos necesario luchar contra el paradigma gay y blanco que se alió con el capitalismo al reconocer derechos con la condición de alimentar el consumismo y el mercado. Creemos necesario reconocer que nuestras comunidades de disidencias sexuales en Colombia y Nuestramérica son racializadas, empobrecidas, morenas, mestizas, que no encajan en ese ideal del gay blanco exitoso que nos venden los medios. Creemos necesario organizarnos para luchar contra la violencia heterosexual y machista dentro y fuera de comunidades urbanas, rurales, mestizas, indígenas, campesinas y afro.


El llamado a la descolonización pasa por reconocer las resistencias de gentes que se rebelaron ante las opresiones coloniales, personas empobrecidas, violentadas por la procedencia, el color de piel o por las ideas asociadas a nuestros genitales o a lo que hacemos con ellos; esas luchas nos permiten soñar y construir comunidades de libertad y rebeldía.


"Que vengan los hijos y las hijas de los bosques, que vengan los hombres y mujeres de montaña, que vengan las hermanas del río, que vengan los hijos de la calle, que nos acompañen todos nuestros dioses. Porque ese día entonaremos cantos de resistencia y nadie más se burlará de nuestros sueños".


*Kimy Pernía Domicó. Líder y defensor embera, a quien le quitaron la vida los paramilitares en 2001 por oponerse al proyecto Hidroeléctrico Urrá I; y su pueblo, fue despojado de su territorio ancestral, para ser inundado.

 

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Sábado, 19 Mayo 2018 06:48

Pactan tregua de 48 horas en Nicaragua

Pactan tregua de 48 horas en Nicaragua

El gobierno de Nicaragua se comprometió ayer a retirar de las calles a policías, fuerzas de choque y activistas sandinistas, como parte de una tregua por 48 horas acordada con los manifestantes, quienes comenzaron protestas hace un mes.

Esto ocurrió luego de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la Organización de Estados Americanos, exigió al presidente Daniel Ortega el cese de la represión de las protestas. Ello, en la primera declaración pública de una delegación que arribó al país.

El texto del acuerdo fue anunciado por el cardenal Leopoldo Brenes, presidente de la conferencia espiscopal, al concluir la primera sesión de trabajo del diálogo nacional, instalado el pasado miércoles, del cual los obispos son mediadores. “Todos los sectores se comprometen a realizar una tregua el sábado 19 y domingo 20.

Por su parte, la sociedad civil deberá aunar esfuerzos para propiciar mejores condiciones para el diálogo, normalizar el tránsito y continuar (las conversaciones) en un mejor clima el lunes 21 mayo, agregó.

En su primera intervención, la misión de la CIDH, encabezada por la relatora especial de derechos humanos para Nicaragua, Antonia Urrejola, exigió a Managua tomar medidas urgentes para garantizar las libertades públicas.

El organismo reiteró su condena a las muertes, desapariciones y detenciones arbitrarias de manifestantes, activistas y periodistas que se han registrado en el país desde el inicio de las protestas, e instó a las autoridades a investigar esos hechos, juzgar y sancionar a los responsables y reparar a las víctimas.

La misión de la CIDH llegó el jueves a Managua tras obtener la anuencia de Ortega para realizar una visita de campo de cuatro días, con el fin de observar la situación de los derechos humanos en el contexto de las protestas.

Al tiempo que la CIDH realizaba su trabajo en el país, manifestantes protestaron en la capital, frente a la sede donde se realiza el diálogo nacional, y demandaron justicia para las víctimas de la violencia, y se registraron enfrentamientos entre policías antimotines y manifestantes en la norteña ciudad de Jinotega.

Tambiém hubo choques en otros puntos del país, pese al diálogo entre gobierno, estudiantes, empresarios y grupos de la sociedad civil, con mediación de la Iglesia católica.

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Una multitud presenció la misa final del Papa en la base de la Fuerza Aérea de Las Palmas.

 

Ante multitudes, Francisco defendió el medio ambiente y los derechos de los pueblos originarios. No dijo nada de los abusos sexuales en el interior de la Iglesia. Tampoco del indulto a Fujimori.

 

Ayer terminó la visita del papa Francisco al Perú con una multitudinaria misa a la que se informó asistieron más de un millón y medio de personas, más de lo esperado. Ha sido una visita que movió multitudes, un entusiasmo popular que siguió al Papa a cada lugar que fue, a todas las rutas por las que pasó. Una visita que tuvo su punto más importante en el mensaje del Pontífice desde la Amazonia en defensa de los pueblos indígenas y el medioambiente,y de crítica a “los grandes intereses económicos” que explotan los recursos naturales sin tomar en cuenta los costos para el ambiente y la vida de los pueblos originarios. Y que también tuvo notorios y cuestionables silencios. Ni una palabra de Francisco sobre los abusos a menores al interior de la Iglesia y el encubrimiento de estos actos, a pesar de que el país enfrenta un escándalo de abusos en una organización católica. Ni siquiera hubo un pedido de perdón, como había hecho días antes en Chile. Otro tema silenciado por el Pontífice fue el de los derechos humanos y los reclamos de justicia de las víctimas de la dictadura de Alberto Fujimori, condenado en 2009 a 25 años por crímenes de lesa humanidad y corrupción y recientemente indultado por el presidente Pedro Pablo Kuczynski. En ambos casos, las víctimas habían pedido reunirse con Francisco, pero eso no ocurrió.

Una treintena de víctimas han denunciado que fueron abusados al interior de la sociedad de vida apostólica Sodalicio de Vida Cristiana, organización católica de extrema derecha fundada en 1971 por Luis Figari, hoy con pedido de detención por parte de la fiscalía y protegido en Roma por el Vaticano. Las víctimas han acusado al arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, de haber encubierto estos crímenes cuando recibió las denuncias de esos abusos. Cipriani tuvo lugar protagónico al lado del Papa en su paso por el Perú. Este caso, que afecta a víctimas de la clase alta del país, es el más notorio, pero no el único de abusos a menores al interior de la Iglesia peruana.

Pero Francisco no solamente eludió el tema, sino que el obispo José Antonio Eguren, miembro del cuestionado Sodalicio y muy cercano a Figari, dio el mensaje de bienvenida al Papa nada menos que en un encuentro con seminaristas. A diferencia de lo ocurrido en Chile con el obispo Juan Barros, en el Perú este hecho pasó desapercibido por los grandes medios, embargados en un fervor por el Papa que redujo a cero cualquier posibilidad de análisis crítico de esta visita.

“En la Iglesia se mantiene la misma estructura de encubrimiento institucional a estos abusos, se está comportando como una violadora sistemática de derechos humanos. Si Francisco quisiera tiene toda la potestad para hacer cambios”, le señaló a PáginaI12 el ex sacerdote mexicano Alberto Athié, que estos días estuvo en Lima con un grupo de activistas contra los abusos a menores en la Iglesia y que fue uno de los denunciantes de los abusos de Marcial Maciel y los Legionarios de Cristo.

Los familiares de los asesinados y desaparecidos por la dictadura del indultado Fujimori esperaban que el Papa diera un mensaje de respaldo a la necesidad de justicia y contra la impunidad en los casos de violaciones a los derechos humanos que significa este indulto. Pero eso no sucedió.

La multitud que fue a la misa final del Papa en la base de la Fuerza Aérea de Las Palmas hizo largas colas para ingresar desde la noche anterior. Esperaron toda la noche y el día al Pontífice, que comenzó la misma a las 16:15 horas (18:15 hora de Argentina). Los bomberos debieron lanzar agua a la multitud que esperaba para bajar en algo el intenso calor. Alrededor de un millar de personas debieron recibir atención médica. Para facilitar la llegada de la gente, el gobierno, interesado en promover el fervor por el Papa y bajar la atención sobre la crisis que vive el país, ordenó que el transporte en el subte sea gratuito, para lo cual debió pagarle 700 mil soles (poco más de 200 mil dólares) al concesionario. La visita del Papa le costó al Estado peruano unos 15 millones de dólares.

Lo más relevante del mensaje de Francisco en la multitudinaria misa con la que cerró su paso por el país fue una breve referencia a las desigualdades económicas. “Mirando la ciudad podríamos comenzar a constatar que existen ciudadanos que consiguen los medios adecuados para el desarrollo de la vida personal y familiar, y eso nos alegra; el problema está en que son muchísimos los no ciudadanos, los ciudadanos a medias o los sobrantes urbanos que están al borde de nuestros caminos, que van a vivir a las márgenes de nuestras ciudades sin condiciones necesarias para llevar una vida digna y duele constatar que muchas veces entre estos sobrantes humanos se encuentran rostros de tantos niños y adolescentes, el rostro del futuro”, dijo Francisco.

Al mediodía de ayer, el Papa trasladó el tradicional Angelus, que suele dar todos los domingos desde un balcón de la Iglesia San Pedro, a un balcón de la Catedral de Lima, que da a la Plaza Mayor de la ciudad. Antes se había reunido en la Catedral con los 49 obispos peruanos. Fue un encuentro con una jerarquía eclesiástica atravesada por divisiones y enfrentamientos entre conservadores y progresistas.”Queridos hermanos obispos, trabajen por la unidad, no se queden presos de las divisiones”, fue el mensaje del Papa a los obispos peruanos. Minutos antes, en un encuentro con monjas de clausura en una Iglesia del centro de la ciudad les había pedido a las religiosas: “recen por la unidad de esta amada Iglesia peruana, que está tentada de divisiones”.

Sentado a la derecha de Francisco durante este encuentro con los obispos en el que el Papa habló de la unidad de la Iglesia, estaba el arzobispo Cipriani, considerado un factor central de división al interior de la Iglesia peruana. Miembro del ultraconservador Opus Dei y nombrado en el cargo por Juan Pablo II, La Comisión de la Verdad y Reconciliación señaló que el ex obispo de Ayacucho encubrió violaciones a los derechos humanos. Cipriani es un partidario de la dictadura de Fujimori y defensor de los represores acusados de violaciones a los derechos humanos, y no pierde oportunidad en utilizar el púlpito para lanzarse contra las libertades y derechos sociales e individuales y atacar a sus críticos. Su figura es cuestionada fuera y dentro de la Iglesia.

En su diálogo con los obispos, el Papa habló de “un capitalismo liberal inhumano que hace daño a la gente” y criticó con severidad la corrupción. Señaló que la política estaba “en crisis” y “muy enferma” por la corrupción y cuestionó “el fenómeno de los paraísos fiscales”. Aterrizó el tema de la corrupción a la actualidad peruana: “¿Qué le pasa al Perú que a cada presidente lo meten preso? Humala está preso, Toledo, Fujimori estuvo preso hasta ahora, Alan García está que entra o no entra”. Francisco olvidó en esa relación al actual presidente, también involucrado en la trama de corrupción de Odebrecht y que hace un mes estuvo a punto de ser destituido por el Congreso por esa causa.

El cuestionado arzobispo Cipriani se ha esforzado durante esta visita del Papa en estar todo el tiempo posible a su lado, ocultando sus diferencias con Francisco y buscando aprovechar esa cercanía con el fervor que despierta Francisco para mejorar su muy deteriorada imagen. No ha sido el único.

El presidente Kuczynski, hundido en una alta impopularidad que bordea el 80 por ciento, aislado y en medio de una grave crisis social y política a raíz del indulto a Fujimori, también ha tratado de seguir al Papa todo lo posible en sus actividades públicas –incluso viajó a Madre de Dios y Trujillo para estar cerca del Pontífice– para tratar de sacarle algún provecho personal a esta visita pontificia que desató el entusiasmo popular. Los días que Francisco estuvo en el país le han dado un respiro al agobiado Kuczynski. Ayer, cuando el avión del Papa despegaba, volvía la dura realidad para el presidente peruano.

 

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AFP

El Papa bendijo a una mujer en la Catedral de Lima, donde dio su tradicional Angelus.

 

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