Evangélico, creacionista y antiabortista

Marcelo Crivella gobernará una ciudad en la que más del 20 por ciento de sus 6,3 millones de habitantes vive en favelas, con uno de los mayores índices de violencia del mundo y con graves deficiencias en servicios básicos como transporte, sanidad y educación.

 

Obispo evangélico, cantante de góspel, conservador y polémico por su concepción de la homosexualidad como una “conducta maligna” y sus críticas al resto de las religiones, Marcelo Bezerra Crivella, de 59 años, es el nuevo alcalde de Río de Janeiro.


El pastor se impuso ayer por una abultada ventaja al izquierdista Marcelo Freixo, profesor universitario y reconocido por su investigación sobre las milicias en el estado de Río de Janeiro, en la segunda vuelta de las elecciones municipales.


Crivella, del Partido Republicano Brasileño(PRB), una suerte de brazo político de la Iglesia Universal del Reino de Dios, partía como favorito en las encuestas y se impuso por el 59 por ciento de votos con el respaldo del importante colectivo evangélico y de las clases populares. Senador por Río de Janeiro, intentó dos veces llegar al gobierno del estado –apoyado por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores, PT)– y otras tres convertirse en alcalde de la capital fluminense. Entre 2012 y 2014, fue ministro de Pesca y Agricultura con el gobierno de la ex presidenta Dilma Rousseff, también del PT.


Ingeniero, escritor, obispo evangélico y cantante de góspel –con 14 discos en el mercado que han vendido más de 5 millones de copias–, Crivella es sobrino del obispo Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios y propietario del canal de televisión Record, uno de los más importantes del país.


Durante la campaña, se desmarcò públicamente de la Iglesia Universal y se declarò obispo “licenciado” para frenar las críticas por los polémicos comentarios vinculados con su actividad religiosa. Por ejemplo, fue el recopilador de un libro sobre Macedo en el que su tío afirma que la Iglesia Católica es “la mayor plaga del Tercer Mundo” y que la mujer debe ocuparse de cuidar del hogar.


En un libro publicado en 1999 sobre su experiencia como misionero en varios países africanos, el nuevo alcalde de Río afirmaba que la homosexualidad es una “conducta maligna” y condenaba a otras religiones por considerarlas “diabólicas”. El entonces misionero sostenía que la Iglesia Católica y otras confesiones cristianas “predican doctrinas demoníacas” y que otras religiones, como el hinduismo y las creencias africanas, albergan “espíritus inmundos”. La recuperación de estas manifestaciones durante la campaña le puso en apuros y Crivella tuvo que pedir disculpas y justificarse argumentando que cuando escribió el libro era un “inmaduro” –pese a que tenía 42 años–.


Casado y con tres hijos, es creacionista y contrario al aborto y fue investigado por sospechas de evasión fiscal en causas que terminaron cerrándose.


En la recta final de la campaña, se crispó con la prensa por airear que fue fichado por la policía tras desalojar a una familia de un terreno donde la Iglesia Universal iba a levantar un templo. Además, medios brasileños rescataron un video en el que reconoce que la congregación fundada por su tío está detrás de su proyecto político. En el video, admite que fue escogido por la Iglesia Universal para entrar en política y confía en que Brasil elija a un presidente evangélico para “llevar el evangelio a todas las naciones”. “Ya pasé por muchas cosas en esta vida, conozco los problemas de las personas y por eso me siento preparado para ser alcalde de Río”, afirmaba en la presentación de la candidatura en su página oficial.
Ahora, Marcelo Crivella tendrá oportunidad de demostrar si efectivamente está preparado para gobernar una “Cidade Maravilhosa” donde más del 20 por ciento de sus 6,3 millones de habitantes vive en favelas, con uno de los mayores índices de violencia del mundo y graves deficiencias en servicios básicos, como transporte, sanidad o educación.

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Viernes, 30 Septiembre 2016 05:58

Canonizar y atontar

Canonizar y atontar


Una cosa es ser crítico, pero otra es ser crítico y a la vez estar decepcionado con la actuación del objeto de esta crítica. Un sentimiento peculiar y encontrado.

Ni siquiera los alemanes, que parecen tener un término separado para todo, inventaron una palabra que serviría aquí. Inventaron schadenfreude (placer causado por las desventuras ajenas), pero no es lo mismo.

Tomemos a Francisco y la canonización de la monja albanesa Agnes Gonxha Bojaxhiu (1910-1997) a.k.a. Madre Teresa de Calcuta (4/9/16). No es la primera vez que el Papa proclama santo a un personaje "controvertido" –ver Juan Pablo II o Junípero Serra–, pero es la primera vez que algo le falla tan estrepitosamente en el estilo de hacerlo. Si antes muchas de estas operaciones –aunque es curioso que, para ser un "progresista", Francisco canoniza y beatifica un número sospechosamente grande de gente de "ultraderecha eclesiástica-política"– parecían bastante "finas" –ver la "doble canonización" de Juan XXIII y Juan Pablo II (27/4/14), con que pretendía "disciplinar" y "conciliar" diferentes alas de la Iglesia–, la canonización de la Madre Teresa y su narrativa correspondiente carecían de esta "finura"; parecían más bien "un trabajo con el hacha" y tornaban todo en un acto lleno de manipulaciones y medias verdades (por no decir mentiras).

La Madre Teresa siempre fue un personaje divisivo: venerada acríticamente y a la vez fuertemente cuestionada. Aroup Chatterjee, un médico de Calcuta que trabajó en una de sus "clínicas" (Madre Teresa: el veredicto final, 2002, pp. 415) y Christopher Hitchens (La posición del misionero: la Madre Teresa en teoría y práctica, 1995, pp. 128) la acusan, entre otras cosas, de:

• Llevar "moritorios", no sanatorios, donde los pobres entraban sólo para ser convertidos, no curados.

• Infligir de manera dogmática el sufrimiento, glorificándolo en vez alivianarlo.

• Falta de transparencia y gestión adecuada de sus cuantiosos recursos.

• Ser agente de un papado reaccionario (JP II) y su agenda contra el aborto ("civilización de la muerte"), el comunismo/izquierda y la Teología de la Liberación.

• Servir de "proyecto bandera" de la derecha para promover la falacia de que es posible abatir la pobreza "desde la caridad" (y no desde lo estructural).

• Ser amiga de dictadores (los Duvalier en Haití, régimen post-hoxhista en Albania) y "criminales de cuello blanco" (Ch. Keating), de quienes recibía dinero a cambio de apoyo.

• Ser cómplice de poderes seculares (R. Reagan, M. Thatcher, la familia real británica, H. Clinton en sus tiempos de primera dama), ayudándolos a lavar su imagen, conciencia, dinero y mantener la supremacía de clases dominantes y el statu quo imperial y colonial.

• Ser "negacionista" de masacres (Guatemala, con sus “inexistentes ‘aldeas modelo’”; Líbano, con sus "inocentes" de masacrar a palestinos falangistas católicos-maronitas; India, con su "inocente" fábrica química en Bhopal, cuya explosión mató a 2 mil 500 personas, más unas 20 mil que murieron después y 600 mil que fueron afectadas en su salud).

Claramente, nada de esto impidió al papa Francisco destacar su "misión en las periferias de las ciudades" y pedir que "sea modelo de santidad" (Página/12, 5/9/16).

Pero eso no es lo peor (cada uno puede armar modelos a su antojo, o buscarlos a su semejanza). Lo peor es esto: según Francisco, la Madre Teresa "hizo sentir su voz ante los poderosos de la Tierra para que reconocieran sus culpas ante los crímenes de la pobreza creada por ellos mismos" (El País, 4/9/16).

Whaaat???!!! En un principio no sabía qué decir, pero luego, cuando –después de un cierto escándalo– las categorías de "estupidez" (Jesús Silva-Herzog Márquez) e "imbecilidad" (Javier Sicilia) entraron con vigor al mainstream del análisis político, me dieron ganas de decir esto y lo digo: lo dicho por el Papa es lo más "estúpido" que hemos escuchado de él hasta ahora (Ipse dixit).

Si algo se puede decir de la Madre Teresa es que fue ¡exactamente al revés!: su voz y su "misión" eran constantemente "alquiladas" e instrumentalizadas por "los poderosos de la Tierra" para sus propios fines. Si había en ella alguna consistencia, era la consistencia con que apoyó los intereses de los de arriba contra los intereses de los desposeídos.

Vijay Prashad, historiador nacido en Calcuta: "Su trabajo era parte de una empresa global para aliviar el sentido burgués de culpa, no un desafío real a fuerzas que producen y mantienen la pobreza". (Australian Marxist Review, no. 40, 8/98).

Por si fuera poco, Francisco –un personaje por otra parte muy inteligente y astuto– no sólo dijo una "estupidez" (algo absurdo que no tiene sustento en la realidad), sino también nos tomó a todos por tontos (¡sic!), asumiendo tal vez que en medio de una generalizada franciscomanía "tragaríamos todo".

A menudo, pensando en "cualidades manipuladoras" de la religión hablamos del "opio del pueblo" (Marx). Temo que ni con esto alcanza: aquí Francisco "se fue hasta el final", reduciéndola al nivel del "atole con el dedo", y el acto de canonización a una burda herramienta de manipular y atontar. Todo esto es de mayor significancia para la política: aquí no solo habla "el Papa", sino también "el político progresista" que –según algunos– "lidera la lucha contra la pobreza, la desigualdad e incluso el capitalismo mismo".

Así que –para asegurarme– quisiera preguntar: ¿a quién exactamente la Madre Teresa "forzó a reconocer su culpa por la pobreza"? ¿A su amigo Duvalier (que huyó a la Costa Azul francesa con maletas llenas de billetes, dejando el país saqueado)? ¿A su amigo Reagan (a quien bendecía cuando él diseminaba por el mundo el neoliberalismo a.k.a. "la doctrina de los ricos" y mientras sus marionetas masacraban a pobres y a católicos-revolucionaros en Centroamérica)? ¿A Thatcher? ¿A la princesa Diana y al príncipe Carlos (cuyo divorcio "avaló", mientras al pueblo de Irlanda le urgía que votara para mantener su prohibición en un referendo)? ¿Tal vez a Keating (que estafó a cientos de personas y a quien defendía ante el fiscal sin devolver siquiera un centavo de lo que recibió de él)? ¿O a los ejecutivos de la trasnacional Union Carbide (cuya codicia explotó en Bhopal y a quienes "absolvió" diciendo a las víctimas que "perdonen", en vez de buscar justicia)? Todo eso y más quisiera preguntar, pero estoy tan decepcionado que ya no me da para hacerlo.

 

Maciek Wisniewski, periodista polaco

Twitter: @periodistapl

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Martes, 27 Septiembre 2016 08:25

Iglesia católica: indignación

Iglesia católica: indignación

La Conferencia Episcopal Colombiana ha dicho que “de ninguna manera la Iglesia induce a los colombianos a votar por el Sí o por el No”, justo cuando sus prédicas siempre han girado en torno a la reconciliación, el perdón y la bienaventuranza.

Esta proclama neutral contradice el papel que ha jugado la Iglesia Católica en Colombia, quién siempre ha sido un actor clave en todos los momentos en donde se ha discutido temas de conflicto, derechos humanos, Paz, liberación de secuestrados, etc. Sorprende que ahora, cuando está más cerca que nunca la posibilidad de superar un estadio de confrontación armada, la Iglesia esconda sus buenos oficios y siembre con ello un manto de duda en una sociedad que hace rato perdió su rumbo y que necesita urgentemente enderezarlo.

Ahora más que nunca es que se necesitan sus buenos oficios y bastaría con orientar a sus feligreses hacia el reconocimiento del Acuerdo de La Habana. La tarea no es difícil, todos sus creyentes confían ciegamente en sus prédicas y en ustedes propiamente, hasta el punto que todavía se confiesan. Bajo este reconocimiento y suponiendo que la Conferencia Episcopal ya leyó el Acuerdo ¿por qué dudan? ¿qué no les queda claro allí? Expongan sus inconformidades antes todos, no siembre más temor y miedos que algunos en el país ya estamos cansados de esa oscuridad y de esas tinieblas que nos han impedido ver nuevas luces. Convendría mejor que predicaran los beneficios de superar el conflicto y de aceptar un Acuerdo que si bien no es perfecto, sí es el mejor acuerdo que se ha podido firmar para superar una situación compleja y longeva que atormenta, intimida y mata.

No permitan que su postura atente contra un trabajo que han cumplido en otras ocasiones con seriedad y vocación de servicio misional. No permitan que su supuesta neutralidad mine un camino de confianza ganado entre algunos de sus seguidores.

Su postura me parece contradictoria, desde hace algún tiempo veo que están ponderando diversos hechos bajo extraños criterios inteligibles, pues les atentan contra imágenes sagradas y callan (Paloma Valencia y su emblemático cuadro artístico), cuando estoy seguro de que, si esto hubiese ocurrido con alguien de otra orilla política, no dudarían en condenarlo públicamente.

Lean los acuerdos ustedes por sus feligreses para que luego les puedan contar lo que allí se dice. Así les podrían decir que el paraíso posiblemente se recreará con todos aquellos programas y planes que se piensan implementar para el desarrollo rural, por ejemplo; y que ello contribuiría sinceramente a la superación de una deuda eterna en este tema y en la reducción de la pobreza, otro asunto que a ustedes también les interesa...o al menos, eso es lo que nos han dicho en todos estos años de evangelización.

 

*Economista y Profesor U. de Medellín, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Lunes, 26 Septiembre 2016 14:05

“Esto es profundamente inhumano”

“Esto es profundamente inhumano”
La Parroquia del Voto Nacional es sin lugar a dudas testigo excepcional de la compleja dinámica social que tiene lugar en los alrededores de la calle del Bronx. Darío Echeverri (D.E.), representante de la Iglesia para los temas de paz y reconciliación, relata en esta entrevista algunas de sus experiencias como párroco de este conmocionado barrio, El Voto Nacional.

 

Reside en la parroquia del Voto Nacional desde hace aproximadamente 10 años, desde su ventana presenció mil atracos, asesinatos, varias violaciones, riñas, el paso de las carretas, los ires y venires de gamines, ñeros, “desechables” y “habitantes de calle”. Incluso, en una ocasión escuchó desde su ventana, a eso de las dos de la mañana, el lamento de un grupo de jóvenes y jovencitas víctimas de violación.

 

Afirma que después de todas estas experiencias se siente feliz por la intervención en El Bronx, porque por primera vez en diez años ha logrado dormir tranquilo, aunque le inquieta un poco la suerte de quienes llama “mi gente”, los “habitantes de calle”, los mismos que el día del operativo le pidieron que los defendiera: “Usted es el defensor. Usted es el representante de la Iglesia en las negociaciones con las Farc, ¿por qué no nos defiende a nosotros?

 
P. ¿Cómo llegamos a tener nuestro propio Bronx? Los desaciertos de las administraciones Garzón, Moreno, Petro


R. Darío Echeverri, señaló enfáticamente que bajo la alcaldía de Lucho Garzón, la fase final de intervención de lo que fue El Cartucho se “prostituyó”. En el mes de septiembre de 2004, cerca de 80 indigentes se toman la iglesia en protesta por el desalojo del que habían sido objeto en El Cartucho y por las promesas incumplidas frente al tema de la reubicación, que finalmente quedan en veremos, convertidas en un “córrase para allasito”. En la alcaldía de Moreno no se hizo nada y Petro les prometió el “oro y el moro” pero en realidad, los indigentes terminaron siendo utilizados tanto por la policía como por la administración, en medio de las relaciones tirantes que hubo entre la Policía y el Alcalde.

 
P. ¿Para dónde va esto?


R. Su respuesta es tajante. Hacia un desarrollo urbanístico y comercial del sector, y en ese sentido van a llegar hasta donde sea necesario. “A ustedes les van a comprar, les van a quitar, pero ese desarrollo va para adelante. El comercio informal, de repuestos sale”, les indicó Peñalosa a los comerciantes del sector de La Estanzuela, luego de mantener con ellos dos reuniones el pasado 3 y 11 de marzo de 2016. “Lo que menos importa son los habitantes de calle, los indigentes. Eso no importa, son un obstáculo y hay que espantarlos”, comentó Echeverri, interpretando las acciones de la administración Peñalosa.

 
P. Barreras infranqueables. Desplazamiento, exclusión y limpieza social


R. Frente a este tema el prelado comento cómo los “habitantes de calle” se han enfrentado en su deambular con barreras infranqueables, que tal vez para los ciudadanos del común y corriente no son evidentes, aquellas que los servicios de seguridad de los centros comerciales de San Andresito de San José les han impuesto desde tiempo atrás. “El comercio, los grandes capitales que por allí se mueven, no siempre muy limpios, no permiten la presencia de los indigentes”.


“Ahora la cosa es muy cruel porque al caer la tarde, el sector lo van acordonando”. Hay vallas de la policía que les impide pasar más allá de la Avenida Caracas y la Carrera 20 y entre las calles 13 y Sexta. “[email protected] se quedan flotando, casi como diciendo, y entonces ¿dónde podemos estar?

 

“Algunos se fueron para San Bernardo, otros se ubicaron en la sexta con carrera 30, ellos están buscando dónde poder estar [...] A veces les digo: camine lo llevo a Bacata, camine lo acompaño”, y ellos me dicen: “no padre, yo vivo hace años tirado en la calle, eso es una cárcel y a mí me gusta estar libre”. “La droga es para ellos sólo un elemento más de toda una forma de vida y eso no se ha considerado, no se ha estudiado, porque el indigente, el ‘desechable’ no importa [...] Mucha gente de esa fue convertida en ‘desechable’, no sirve para nada, estorba, es para que los voten. Y eso es muy cruel, cuando uno lo ve por espacio de diez años y sigue, sigue, sigue. Esto es profundamente inhumano”

 

P. ¿Cómo sociedad somos permisivos frente al tema de limpieza social?


R. D.E: “Yo no hablo de la sociedad, hablo de mi familia. Mi familia piensa que Bogotá llega hasta la 26, salvo la Séptima y la Candelaria. De la 26 hacia el sur, eso es una ciudad que el norte no quiere conocer” [...] A la gente de la 93, por ejemplo, el conflicto armado, el conflicto minero en el país, no les importa”

 

Pero miremos a los comerciantes del sector. Ellos están muy molestos porque las noticias de prensa han llevado a la caída de sus ventas. ¿Qué dicen?” Antes estaban concentrados y sí, algunos salían pero no pasaba nada porque los tenían intimidados y respetaban el comercio. Esa es la actitud de la gente, “no importaba lo que allá pasara con tal de que lo que allá pasaba no repercutiera en ellos. No les importó nunca ver cómo todos los viernes en la tarde, grupos de muchachos y muchachas entraban al Bronx. El tema humano nunca importó a los comerciantes ni a nadie mientras estuviera contenido en unas pocas calles. Y si miramos más al sur, encontramos el Batallón y a ellos tampoco les importó nunca nada. Acá vi matar una persona, ví atracar mucha gente, y ellos impasibles.

 

P. Una ciudad que se “desarrolla” a costa de tantas vidas humanas


Darío Echeverri (D.E.) insistió en hablar de exclusiones sociales. Las que tienen lugar en el imaginario colectivo, las que se expresan en las omisiones de los gobernantes, las que se hacen evidentes en las vallas de la policía, las que se dibujan en las fronteras invisibles de los grandes capitales. Frente al tema de “limpieza social” su respuesta fue un tanto elusiva.

 

D.E: “Yo me abstendría de denotar lo que en otros momentos sí ha pasado. Ha habido momentos de “limpieza social”, mi gente que se metía al San Andresito y al otro día aparecen muertos. En este momento yo quisiera ser como prudente. Hablaría de un fenómeno de arrinconamiento, de exclusión, ‘un absurdo córrase para allá’”.

 

Y alrededor de lo que fue el Bronx, mucha pobreza

 

P. ¿Qué aporte hace la Iglesia a la solución de este estado de cosas?


D.E: Lo que tratamos de hacer es acompañar procesos. Es decir, más allá del sayayin, más allá del delincuente, más allá de las políticas gubernamentales, tratamos de poner en el centro la gentecita. La gente se imagina que el antiguo Bronx era la L, pero en torno al Bronx hay casas y en una casa pueden vivir hasta siete familias que comparten un servicio de baño. Allí hay muchas violencias ocultas, mucho dolor. La Iglesia trata de acompañar la creación de microempresas, que son emprendimientos que fracasan una y otra vez por la conflictividad natural que hay entre ellas.

 

El complique de la mirada humanitaria
 
P. En este momento es muy complejo adelantar una solución desde la mirada humanitaria, por los actores que hay detrás de los “habitantes de calle”. Se entiende que están intentando hacerse con un territorio, expandir el mercado, conseguir más consumidores, ¿Qué opinión le merece esta interpretación?


D.E.: Sí, la mirada humanitaria es ingenua. Los sayayines están intentando arrendar casas en la zona, no importa el precio, para poder darle continuidad a la venta de drogas, arrendar piezas y seguir con otros negocios. Sin embargo, entiendo que por encima de los juegos políticos y de intereses, a mí como sacerdote me debe interesar el dolor de la gente. Yo tengo que plantarme en la ingenuidad de esa mirada.

 

“El Sayayin, el Alcalde, los comerciantes, la sociedad, los están destruyendo y son tan cuestionables tanto los uno como los otros”. “En la presentación del fenómeno del Bronx se ha hecho mucho énfasis en la figura del sayayin, pero no en la vida de los “habitantes de calle” que son manejados por los sayas y otros personajes, en eso no se han fijado. [...] los medios masivos de comunicación le han hecho el juego a algo que es muy cruel y que coadyuva a la exclusión y la “limpieza social”.

Publicado enEdición Nº228
Sábado, 24 Septiembre 2016 06:51

Qué tipo de familia quieren

Qué tipo de familia quieren

El 2 de octubre los colombianos votarán por sí o por no a los acuerdos de paz de La Habana. Paralelamente, sectores organizados de la vida política y de la sociedad quieren convocar a los ciudadanos, por medio de otro referendo, para que establezcan cuál ha de ser la “familia colombiana”.


Los días 24 y 31 de agosto cerca de cien ciudadanos se acercaron al Senado para expresar su posición sobre la adopción por parejas homosexuales. Las audiencias públicas tuvieron lugar frente a la decena de senadores miembros de la comisión primera, que deben decidir si le dan paso o no a esta iniciativa.


La solicitud de abrir este debate fue hecha por la senadora Viviane Morales, liberal y cristiana. Ella es una figura pública y miembro de la poderosa Iglesia Casa sobre la Roca, que dirige un antiguo e influyente periodista anticomunista. En los años noventa Viviane Morales había logrado hacer adoptar por el Congreso la ley de libertad de cultos, que permite desarrollarse a las iglesias diferentes a la Católica. Hoy en día estas iglesias (pentecostales, cristianas, evangélicas) son una de las fuerzas mejor organizadas del país. En el Congreso tienen más diputados que la izquierda.


Viviane Morales llevó a cabo su campaña actual con la ayuda de su marido, Carlos A Lucio, un ex guerrillero del M 19, antiguo compañero de clase en el Liceo Francés de Bogotá de Ingrid Betancourt (en los ochenta había hablado de secuestrar a los niños de su ex colegio), que por los vaivenes de la política colombiana se convirtió en asesor de los paramilitares y, más recientemente, en ferviente evangélico.


Luego de las decisiones recientes de la Corte Constitucional de permitir a las parejas homosexuales casarse y adoptar, Viviane Morales inició una recolección de firmas contra la adopción de niños por estas parejas. Las más de 2 millones de firmas recogidas le permiten pedir que se haga un referendo sobre el tema.


Colombia es laica desde 1991, pero el nombre del dios de los cristianos figura en el preámbulo de la Constitución; muchísimas escuelas son administradas por órdenes religiosas; hay crucifijos en muchos edificios públicos, incluso en las altas cortes; por último, en este país donde las costumbres han cambiado mucho, es sin embargo difícil decirse ateo.
En las audiencias de agosto los ciudadanos fueron al Congreso para presentar sus argumentos. El “interés de los niños” fue invocado de manera sistemática, especialmente por quienes se oponían a esta adopción. Siguiendo la argumentación de la senadora, la decisión de la Corte considera la adopción como un derecho de las parejas homosexuales, en vez de tomar en cuenta el interés de los menores.


Su proyecto de ley busca una familia colombiana ideal para adoptar a los niños. Según el grupo que la respalda, esto se garantiza con un hombre y una mujer. Este criterio sería determinante para asegurar la calidad de la educación de los niños. El argumento es curioso, especialmente en un país donde los menores han padecido enormes violencias: según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, entre 2008 y 2016 cerca de 250 mil niños sufrieron agresiones, violencias, violaciones, maltrato y abandono. La mayoría de estas violencias fue ejercida por el entorno cercano de los menores: su familia heterosexual “normal”.


Pero los 32 senadores pertenecientes a todos los partidos (salvo el Polo Democrático Alternativo, de izquierda) que han anunciado su respaldo a Viviane Morales no parecen preocupados por este tipo de preguntas. Por lo demás, las violencias contra los niños son pocas veces discutidas en el espacio público. En cambio, el “interés de los niños” despierta fantasmas increíbles sobre los homosexuales.


NO SE PUEDE.


Las lesbianas y los gays serían fundamentalmente inaptos para educar a los niños. Apoyándose en un informe financiado por organizaciones ultra conservadoras de Estados Unidos –un estudio que ha sido ampliamente criticado por académicos y médicos1–, el proyecto de ley del referendo sostiene que, en comparación con niños de otras parejas, “los hijos de parejas homosexuales tienen tasas más altas de de-sempleo; votan menos; son menos buenos en la escuela; han sufrido agresiones sexuales por sus padres o por otros adultos; han sido forzados a tener relaciones sexuales; tienen una mala percepción de su familia; consumen más marihuana y tabaco; han tenido más problemas con la ley; cuando son mujeres, han tenido un mayor número de compañeros sexuales”.


¿Cómo se articulan las posiciones frente a este tipo de razonamiento? Estuve presente en las audiencias y pude observar ciertos aspectos que resultan reveladores del proceso colombiano. Así, resulta interesante anotar que la mayoría de los ciudadanos presentes eran juristas (abogados, estudiantes de derecho...).


A menudo en Colombia este tipo de temas, que repercuten en el conjunto de la sociedad, se abordan desde el punto de vista legal. Pero las leyes nacionales son un laberinto, con lo que inscribirse estrictamente en este campo puede dar lugar a debates interminables. Así, mientras para algunos el contenido del referendo respeta el orden constitucional, ya que la Carta define a la familia colombiana, “núcleo fundamental de la sociedad”, como estando formada por un hombre y una mujer, para otros viola los tratados internacionales y la Constitución, pues los derechos de las minorías deben ser respetados. En la misma lectura estrictamente jurídica, algunos se interrogaban no sobre el contenido del referendo sino sobre la posibilidad de someter esta pregunta a la decisión del pueblo colombiano.


Un segundo aspecto interesante fue observar que las personas más favorables a la adopción fueron académicos, sobre todo provenientes de las facultades de Bogotá, madres solas con hijos a su cargo, y por último algunos militantes de los derechos Lgbt. Las madres solteras asistieron al debate porque el proyecto de ley considera que la única familia idónea para educar a un niño es la que está constituida por un hombre y una mujer. Estas madres recordaron al auditorio que tan sólo una tercera parte de los hogares en Colombia funciona así. Algunas hablaron como madres que se volvieron cabeza de hogar después de la partida del cónyuge (un caso frecuente en este país); otras, como madres por decisión (por inseminación). Si se aprobara el proyecto de ley, la adopción por una persona sola sería imposible.


Una fracción de los expositores provenía de los grupos Lgbt. Un hombre gay y cristiano, una madre lesbiana, y jóvenes que han crecido con padres homosexuales dieron sus testimonios. Sus argumentos mostraban la normalidad de sus vidas. Refirieron el no abuso por sus padres o los amigos de ellos, su excelencia académica e incluso su falta total de interés por las drogas o el alcohol.


Este proyecto debe ahora transitar por el Congreso y por la Corte Constitucional. Grosero en su concepción, es muy posible que no prospere. Sin embargo, los movimientos cristianos no darán su brazo a torcer. Varias batallas se avecinan, y prueba de ello son las grandes manifestaciones a que ha dado lugar la promulgación de manuales escolares con un enfoque de igualdad de género.


En suma, están llegando nuevos temas a la escena política y pública, como son estos relativos a la “cuestión” Lgbt, un tema más asociado a los derechos individuales, al tipo de vida urbano antes que al rural, y en consonancia con debates de la modernidad que también se dan en muchos otros países. Queda sin duda mucho camino para ampliar la democracia en esta nueva etapa colombiana del “posconflicto”.

 

Por Olga L González, socióloga.


Véase https://en.wikipedia.org/wiki/New_Family_Structures_Study . Para las críticas véanse Ryan Jaslow (12-VI-12): “Kids of gay pa-rents fare worse, study finds, but research draws fire from experts”, en Cbs News, recuperado el 21-X-14; “Letter to the Editors and Advisory Editors of Social Science Research” (Pdf), julio de 2012; “Amicus Brief in Golinski versus Office of Personnel Management”, pág 23 (Pdf); John Becker (28-II-13): “In Supreme Court Brief, American Sociological Association Obliterates Claim That Same-Sex Couples Are Inferior Parents”, en el Huffington Post.

 

Documento relacionado:

¿Es la familia el núcleo de la sociedad?

 

Video relacionado:

Foro: ¿Es la familia el núcledo de la sociedad? Cápsula interactiva (entrevistas)

 

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Viernes, 09 Septiembre 2016 08:12

El infierno en la tierra

El infierno en la tierra

“Hay algo hermoso en ver a los pobres aceptar su suerte, el mundo gana mucho con su sufrimiento”, solía repetir la madre Teresa de Calcuta, canonizada esta semana por el papa Francisco. La religiosa albanesa, considerada como símbolo por antonomasia del buenismo católico, era en realidad una ferviente militante ultraconservadora, amiga de dictadores y estafadores, y fundadora y gestora de horrorosos antros.

 

Nacida en Albania en 1910, Agnes Gonxha Bojaxhiu, conocida luego como “madre Teresa”, desembarcó en Calcuta apenas adolescente, en 1929. Llegaba como misionera para predicar la fe católica en tierra hinduista, y alrededor de veinte años después comenzaría a edificar una historia que a ella la llevaría a la santidad y a la ciudad india, capital del imperio británico por casi siglo y medio y “faro cultural” de la región, a ser vista como la representación por excelencia de la miseria humana: Calcuta se convertiría en la plataforma de lanzamiento de quien sería conocida, entre otros varios nombres con olor a incienso, como “la santa de las alcantarillas”, y en punto de partida de una construcción intelectual llamada madre Teresa.


Al médico indio, calcutense él, Aroup Chatterjee la historia de la madre Teresa nunca le cerró demasiado. Se decía en su ciudad que las Misioneras de la Caridad, la orden fundada por la monja de velo blanco con vivos azules, “trabajaban” en los barrios pobres y ayudaban a sus habitantes a salir de la miseria, pero él, que sí pasaba la mayor parte de su tiempo en esas zonas, nunca había visto en ellas a alguna de las hermanas. Se decía también que los hospicios fundados por la orden eran un modelo de asistencia y caridad, pero lo que él sabía, por dichos de médicos que no encontraban demasiada difusión en los medios, pero que trascendían en el ambiente, era que no pasaban de ser simples y muy terrenales morideros en los que pobres de toda pobreza iban simplemente a pasar sus últimas horas y eran dejados, literalmente, a la buena de Dios. A Chatterjee le molestaba además, y mucho, que gracias a la madre Teresa su ciudad fuera vista casi que como equivalente a un “hoyo negro”.

Años después, el médico, ya instalado en Londres, diría en una conferencia de presentación de su libro sobre la obra de la monja Agnes: “En los países occidentales basta hablar de Calcuta para que a la gente le vengan de inmediato imágenes de leprosos, de mendigos, de miserables tirados en las calles. Yo recuerdo a Calcuta también como cosmopolita y viva, una ciudad con enormes contradicciones sociales, como todas las del tercer mundo, con sus legiones de pobres, pero también con su enorme producción cultural. Madre Teresa nos hizo mucho mal”.


Esa era, sin embargo, tal vez la menor de las críticas de Chatterjee a la hoy canonizada religiosa. Cuando todavía vivía en su país, y mientras estudiaba medicina y militaba en un partido de izquierda, Chatterjee acabó por conocer por dentro uno de los tantos hospicios para pobres que Teresa desparramó por el mundo a lo largo de su vida. Lo que vio lo horrorizó tanto que se prometió denunciarlo. En 1994, el médico, que ya estaba radicado en Inglaterra, decidió contactar a Bandung Productions, una productora audiovisual dirigida por el escritor y cineasta paquistaní Tariq Ali. La idea era trabajar en un documental en el que se contara “la historia oculta” de Teresa de Calcuta. El canal 4 de la televisión británica se interesó en el tema y el resultado fue El ángel del infierno (Hell’s Angel: Madre Teresa), un documental presentado por el escritor y periodista Christopher Hitchens ampliamente basado en las investigaciones de Chatterjee.


Un año después, Hitchens reincidiría con su libro La posición del misionero: Madre Teresa en la teoría y en la práctica (The Missionary Position: Mother Teresa in Theory and Practice), y Chatterjee comenzaría a recorrer el mundo para recabar testimonios sobre los famosos hospicios fundados por la orden de las Misioneras de la Caridad. El médico calcutense entrevistó a más de un centenar de colegas, integrantes de organizaciones sociales y monjas y voluntarios que trabajaron para la congregación, y reunió todo en su libro Madre Teresa, el veredicto final, publicado en 2003 en Londres y reeditado en marzo pasado por la editorial Fingerprint Publishing. “En su momento el libro fue un best seller, pero creo que no logró horadar el prestigio de Teresa entre los católicos. La iglesia hizo todo por silenciarlo. Hay que recordar que Teresa contaba con los favores del papa de entonces, Juan Pablo II, con quien compartía una visión del mundo y en particular una furibunda militancia contra corrientes heterodoxas, como la teología de la liberación y su cruzada contra el aborto, la homosexualidad y otras ‘desviaciones’. Teresa contaba, además, con gigantescas financiaciones para difundir su obra y su imagen”, dijo hacia fines de la década pasada el médico indio.


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Los hospicios de las Misioneras de la Caridad, tanto en Calcuta como en el resto del mundo, eran en realidad –son– “casas de la muerte donde reina una cultura del sufrimiento y la resignación” consecuentemente difundida a través de una multitud de prácticas y de signos, desde la pésima atención médica brindada hasta la manera en que se informa en un pizarrón de la “partida al cielo” de los “muertos del día”, señaló Chatterjee. A quienes llegan a paladas a esos morideros, a veces en estado terminal, a veces con simples enfermedades “de la pobreza” perfectamente curables con tratamientos adecuados (tuberculosis, disentería), se les suministra únicamente aspirinas, se les niega antibióticos, incluso el traslado a hospitales, se los hacina en amplios espacios colectivos en los que “se contagian en cadena”, contrayendo enfermedades por las que terminan, por lo general, muriendo. “Madre Teresa autorizó personalmente la reutilización, una y otra vez, de agujas hipodérmicas y era habitual que en los hospicios las sábanas repletas de heces de los enfermos se lavaran en la cocina, junto a los inmundos platos en que se les servía la comida, y que los internados debieran defecar uno al lado del otro debido a la ausencia de baños”, testimonió Chatterjee. Y en los orfanatos de la congregación no era extraño –más bien era común– que a los niños los ataran a las camas y les enseñaran a aceptar castigos físicos para “aprender a obedecer ‘los designios del Señor’”.


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En los años noventa el escritor y periodista argentino Martín Caparrós visitó uno de los morideros de las Misioneras de la Caridad en Calcuta. Estaba preparando un libro de viajes por India y lo que vio en ese hospicio, el primero fundado por la hoy santa, ya cerrado, lo resumió en un artículo que tituló “Por qué detesto a la madre Teresa de Calcuta”. La nota comienza así: “Algo me molestó desde el principio. Llegué al moritorio de la madre Teresa de Calcuta, en Calcuta, sin mayores prejuicios, dispuesto a ver cómo era eso, pero algo me molestó. Primero fue, supongo, un cartel que decía ‘Hoy me voy al cielo’ y, al lado, en un pizarrón, las cifras del día: ‘Pacientes: hombres: 49, mujeres: 41. Ingresados: 4. Muertos: 2’. En el pizarrón no existía el rubro ‘Egresos’. En el moritorio de la madre Teresa, su primer emprendimiento, la base de todo su desarrollo posterior, no hay espacio para curaciones”. Caparrós no describe escenas de hacinamiento mugroso. Sí un escenario cuidadosamente preparado para que los pobres recogidos de las calles por los voluntarios de la orden llegaran a la muerte tranquilos y limpitos, aceptándola: “En el moritorio de Calcuta, la sala de los hombres tiene 15 metros de largo por diez de ancho. Las paredes están pintadas de blanco y hay carteles con rezos, vírgenes en estantes, crucifijos y una foto de la señorita también llamada madre con el papa Wojtyla. ‘Hagamos que la iglesia esté presente en el mundo de hoy’, dice la leyenda. En la sala hay dos tarimas de material con mosaicos baratos, que ocupan los dos lados largos: sobre cada tarima, 15 catres; en el suelo, entre ambas, otros 20. Los catres tienen colchonetas celestes, de plástico celeste, y una almohada de tela azul oscuro; no tienen sábanas. Sobre cada catre, un cuerpo flaco espera que le llegue la muerte. El moritorio de la madre Teresa está al lado del templo de Khali y sirve para morirse más tranquilo, dentro de lo que cabe. La madre Teresa lo fundó en 1951, cuando un comerciante musulmán le vendió el caserón por muy poco dinero porque la admiraba y dijo que tenía que devolverle a dios un poco de lo que dios le había dado. Desde entonces, los voluntarios recogen en la calle moribundos y los traen a los catres celestes, los limpian y los disponen para una muerte arregladita”.


Un voluntario (“Richard, grande como dos roperos, rubio, media americana, maneras de cura párroco de Milwaukee”) le contó de todas maneras, como quien constata que era eso lo que debía suceder y no otra cosa, cómo un enfermo que había ingresado un mes antes con una fractura terminó muriendo por una infección no tratada.


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No por falta de fondos, precisamente. A diferencia del supuesto objeto de sus desvelos –“el pobre”–, la orden creada por la monja Agnes (que en 1963 agregó una rama masculina) nunca careció de dinero contante y sonante. Al contrario: lo acumuló en grandes, enormes cantidades. Una investigación realizada en 2013 por Serge Larrivée, Genevieve Chenard y Carole Sénéchal, de las universidades canadienses de Montreal y Ottawa y publicada en la revista bilingüe Studies in religión/Sciences religieuses, calcula en varios cientos de millones de dólares los fondos recibidos por la congregación a lo largo de los años. Se trata apenas de estimaciones, porque nunca la orden fue auditada y jamás sus cuentas fueron públicas. El trabajo, que maneja cientos de documentos, constata que no existe correspondencia alguna entre las reiteradas afirmaciones de Teresa de que consagraba lo esencial del dinero que le era donado a “atender las necesidades de los pobres que llegan a las casas de la orden” y la realidad de hospicios carentes de lo más básico. Dos tercios de esos miserables esperaban recibir atención médica y un tercio morir dignamente. Ni lo uno ni lo otro, se señaló en la investigación. “El fraude era total. Teniendo en cuenta la gestión parsimoniosa de las obras de caridad de la madre Teresa, uno puede preguntarse dónde fueron a parar los millones de dólares que supuestamente debían ir a los más pobres de los pobres”, apuntó Serge Larrivée.


En 1998, un año después de la muerte de la monja albanesa, el periodista alemán Walter Wullenweber logró publicar en la revista Stern un reportaje sobre el manejo del dinero por parte de la orden. Tuvo que lidiar durante meses con los editores de la revista, que temían juicios y una catarata de críticas por meterse y cuestionar a la bondad hecha persona. Lo que apareció fue una versión edulcorada de su nota original, pero aun así es fuerte. A partir de testimonios de ex colaboradores de las huestes de la santa de las alcantarillas y de diversas investigaciones, la nota sostiene que apenas 7 por ciento de los fondos recibidos por la orden fueron destinados a obras de caridad. Mucho de ese dinero fue a parar a la fundación de conventos. “Teresa se jactó de que fundó alrededor de 500 conventos en más de 100 países. Pero no fundó una sola clínica en Calcuta”, recordó Caparrós. Ni siquiera hablaba el bengalí, a pesar de que decía tener un “contacto cotidiano y directo” con los pobres y que enseñaba esa lengua a los niños de la calle, apuntó Chatterjee.


Entre los mayores donantes de las Misioneras de la Caridad (se dice que con cerca de un millón de dólares) figuró el dictador haitiano Jean Claude Duvalier, de quien Teresa recibió la Legión de Honor en 1981. Cuando le fue entregado el premio, la monja albanesa lo retribuyó saludando a “Baby Doc” por su “amor por los pobres, que lo adoran también a él”. Otro fue Charles Keating, que le dio más de un millón y cuarto de dólares y solía prestarle su lujoso avión privado. Amigo de Ronald Reagan, Keating fue un financista que se hizo famoso por haber estafado sin ningún tapujo unos 250 millones de dólares a pequeños ahorristas. Cuando estaba siendo juzgado, Keating recibió el muy preciado apoyo de Teresa, que envió una carta a los tribunales pidiendo clemencia para ese “hombre que tanto ha hecho por los pobres”. El fiscal del caso retrucó reclamando a la santa que se desprendiera del millón y cuarto de dólares donados por Keating, pero la santa estaba seguramente en alguna de sus misiones y no tuvo tiempo de contestar.


Tuvo tiempo, sí, en 1984, para pedir a las decenas de miles de personas contaminadas por una fuga masiva de sustancias tóxicas de una fábrica de pesticidas propiedad de la empresa estadounidense Union Carbide, en Bhopal, India, que aceptaran su destino y no reclamaran las indemnizaciones que les correspondían. “Olviden y perdonen”, les dijo. Más de 20 mil personas murieron en las semanas y meses siguientes al escape, y más de 600 mil resultaron afectadas en su salud. Teresa dijo haber orado por ellas.


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Aroup Chatterjee está convencido de que “la marca Teresa” no sería lo que luego fue, de no haber mediado la fabulosa campaña iniciada en favor de la monja por el periodista y escritor ultracatólico británico Malcolm Muggeridge. Muggeridge, que había vivido en Calcuta en los años treinta, conoció a Agnes en Londres y quedó encantado con que fuera albanesa: que proviniera de un país “comunista” le venía bien para sus planes de propagar la fe católica más allá de la Cortina de Hierro. También lo sedujo la imagen de “humildad” que vendía Teresa, y su look de pobre más pobre no se puede, y su anticomunismo visceral y su conservadurismo radical. En 1969, cuando en Occidente el consumo de “lo oriental” batía récords, Muggeridge convenció a la Bbc de enviar un equipo a Calcuta para filmar la vida de una monja que hacía milagros rescatando a los pobres. El documental fue impactante y tuvo como primer efecto que a la orden de las Misioneras de la Caridad le lloviera una primera andanada de donaciones: más de 20 mil libras esterlinas en pocos días. El documental se subtituló: Algo hermoso para Dios, y su título fue un descubrimiento: Madre Teresa de Calcuta. Nacía la marca.


Muggeridge llevó luego de la mano a la monja a recorrer el mundo y se convirtió en coordinador de la campaña que condujo a que en 1978 Teresa recibiera, tras dos intentos fallidos, el Nobel de la Paz. La monja dedicó lo esencial de su discurso de recepción del premio a hablar de dos de sus demonios preferidos: el aborto y la contracepción. “El aborto es el peor enemigo de la paz mundial, porque es una guerra, una matanza, un asesinato en la propia madre” y es tan moralmente reprensible “como la contracepción”, dijo ante los tocados de Estocolmo.


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Dos de las mayores imposturas relacionadas con Teresa llegaron post mortem, dice Aroup Chatterjee, y tienen que ver con los milagros que se le atribuyen, sin los cuales no podría haber sido canonizada. El primero habría tenido lugar un año después del fallecimiento de la hoy santa: una india, Monica Besra, habría sido curada de un cáncer luego de que se le hubiera colocado sobre un gigantesco tumor una medalla que había pertenecido a la fundadora de las Misioneras de la Caridad. La interesada dijo que nones, que fueron los médicos los que la curaron, pero la iglesia india no se dio por enterada. Más recientemente, fue un carioca afectado por un tumor cerebral el que por arte de Teresa fue librado del cáncer tras haber orado por ella junto a su mujer. “Recién se supo la identidad del agraciado a último momento, sin margen para dar marcha atrás, no como con Besra, a la que enseguida se identificó y se le dio tiempo para que negara haber sido salvada por Teresa”, señala Chatterjee.


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Pero su última impostura la “madre de los pobres” la protagonizó en vida, cuando ya enferma de cáncer fue tratada en uno de los más modernos y caros hospitales de California, con todos los lujos que les negaba a los miserables que “acogía” en sus morideros.

Publicado enInternacional
Miércoles, 10 Agosto 2016 06:55

Curas vs. “ideología de género”

Curas vs. “ideología de género”
Por el bullying que sufrió un adolescente gay en la escuela y derivó en su suicidio, la Justicia colombiana condenó a una escuela católica y ordenó al Ministerio de Educación modificar manuales para evitar discriminación. La Iglesia protestó.

 

 

El suicidio, hace un año, en Colombia, de un estudiante como consecuencia de la homofobia en los colegios, derivó en un fallo de la Corte Constitucional de ese país que ordenó al ministerio de Educación crear un programa que promueva el respeto por la diversidad sexual. Ahora, los obispos colombianos llaman a manifestarse “contra la implantación de la ideología de género en los manuales de convivencia”.

 

Hace un año, Sergio Urrego se suicidó antes de cumplir los 17 años. Según denunciaron sus familiares, no soportó ser discriminado por sus profesores y compañeros, y su suicidio abrió un debate en la sociedad colombiana por los casos de discriminación que se producen en las escuelas. En el juicio que llevó adelante contra la escuela religiosa a la que concurría Sergio, la familia Urrego consiguió una condena contra el establecimiento. Pero, además, la resolución ordenó al ministerio de Educación que modifique sus manuales de convivencia para garantizar que los homosexuales no sean discriminados. Sin embargo, la convivencia con los homosexuales parece un tema ríspido para la Iglesia colombiana.

 

“La ideología de género, con el pretexto del derecho a la inclusión, pretende imponerse como la única forma válida de convivencia”, dice el comunicado, firmado por el vicepresidente del órgano de obispos, Óscar Urbina. Los religiosos llamaron a los católicos a marchar en contra de la disposición del ministerio, porque pretende “implantar una ideología de género” en la educación, lo que puede “destruir el concepto de familia”. “Saludamos y felicitamos a los padres de familia y organizaciones civiles de diferentes credos que durante los últimos días han manifestado públicamente su preocupación por la implantación de la ideología de género en la previsión de los manuales de convivencia de los colegios por parte del Ministerio de Educación”, expresó en un comunicado la Conferencia Episcopal.

 

El tema se hizo viral en los últimos días en las redes sociales, a raíz de mensajes que denuncian que el ministerio de Educación elaboró una cartilla para distribuir en los colegios mostrando escenas de relaciones sexuales entre parejas del mismo sexo.

 

La ministra de educación, Gina Parody, negó que se haya elaborado dicha cartilla y dijo que se trata de dibujos de una revista pornográfica que se edita en Bélgica y acusó a un funcionario de la Procuraduría General de haber difundido las imágenes pornográficas y de relacionarlas con el pedido del Ministerio de Educación a los colegios para tomar medidas en contra de la discriminación de género.

 

“Tomaron una revista porno para hacer las falsas cartillas (...) Es una máquina de manipulación en redes sociales”, dijo Parody, quien en el pasado ha denunciado ser víctima de discriminación, por ser lesbiana.

Publicado enColombia
Viernes, 08 Abril 2016 16:29

El cura de las dos biblias

El cura de las dos biblias

Estaba por alcanzar los 60 años de edad cuando llegó al pueblo en un bus de línea y una maleta de cuero que arrastró hasta la residencia parroquial donde viviría. No daba la apariencia a primera vista de ser un cura cualquiera porque, entre otras particularidades, tenía dos biblias.


Revestido hasta los talones con su sotana negra, abrochada de arriba a abajo y desteñida por el uso y los años, Gonzalo Javier Palacio Palacio, llegó para servirle de ayudante al párroco principal de la iglesia Las Mercedes del pueblo de Yarumal, departamento colombiano de Antioquia. El nuevo sacerdote pronto cobró fama porque indagaba hasta el último detalle sobre cada uno de los pecados de los feligreses que iban a pedirle que se los perdonara en el ámbito secreto del sacramento de la confesión.


“Otra cosa que recuerdo de él es que tenía dos biblias: una, común y corriente, para las misas y en la otra, que llevaba a todas partes, había abierto un hueco entre las páginas para esconder un revólver Smith &Wesson, calibre 32, de seis tiros y cacha negra”, precisó un viejo campesino que acudió muchas veces a buscar la bendición del cura.


En los oficios religiosos tronaba desde el púlpito exhibiendo la Biblia de decir misa: “en este evangelio vemos muy claro que Cristo nos da a sus apóstoles el poder de perdonar los pecados. En ninguna parte dice que los cristianos deban pedirle perdón a Dios directamente. No, siempre deben pedírnoslo a nosotros, sus apóstoles”, rememoró el viejo campesino.


Recuerda que, como ningún otro cura, examinaba cada confesión con detenimiento para saber de ella hasta los más pequeños detalles. Podría decirse que con sus preguntas le hacía la autopsia a cada pecado hasta verificar si tenía rastro de algún delito secreto. “No le bastaba saber si uno había mentido, si uno tuvo un mal pensamiento, si uno juró en vano el santo nombre de Dios o si uno deseó a la mujer del prójimo. No, preguntaba de quién era hija la mujer del prójimo, dónde había estudiado, cómo se llamaba, dónde vivía y qué hacía exactamente ese prójimo”.


Otra peculiaridad del cura Palacio Palacio era que, en contraste con sus exhaustivos interrogatorios, “ponía penitencias muy cómodas. Usted podía confesarle, pongamos por caso, que se peleó con un vecino o que se robó un carro. Entonces, le preguntaba, eso sí, hasta el último detalle del vecino o del carro y al final simplemente daba la bendición y, cuando más, ponía de penitencia un simple padrenuestro”.


No obstante la serie de preguntas exhaustivas a las que sometía a sus feligreses, ellos preferían que él les tomara la confesión para verse recompensados con la simplicidad de sus penitencias.


Pero la predilección por este padrecito comenzó a disminuir entre la gente debido a que adoptó la costumbre perniciosa de pedirles a ciertos parroquianos fotografías de personas que fueran mencionadas en las confesiones y dejaba en suspenso el perdón de Dios hasta cuando el penitente cumpliera la orden celestial impartida a través de él.


Luego, el apóstol de Cristo comenzó a despertar sentimientos de pavor entre un sector del pueblo que descubrió cómo muchas de las personas por las que el cura preguntaba con sumo detalle en el confesionario eran asesinadas después por bandas de pistoleros, la Policía Nacional o el Ejército.
Llegó un momento en que ya nadie acudía al locutorio de su reverencia el padre Palacio Palacio y éste, extrañado por esa pérdida repentina de fe, salió a las calles y las cantinas del pueblo a indagar entre los feligreses acerca de por qué habían decidido esquivarlo.


“Su reverencia, a mí me dijo una señora que es que usted tiene muy mal aliento y por eso ahora prefieren confesarse con el párroco o ir hasta Santa Rosa”, recuerda que le mintió el viejo campesino cuando fue interceptado una mañana por el cura.


En medio del terror que sembró en la región un largo y creciente período de asesinatos de personas sobre las que Palacio Palacio había preguntado en la confesión, los miembros de la Policía Nacional en Yarumal comenzaron a amarrar cadáveres al parachoques delantero del carro de patrulla Nissan Patrol del destacamento para exhibirlos durante lentos recorridos por el pueblo.


Era 1990. Los paisanos no debieron hacer muchos esfuerzos para descubrir que un grupo de hacendados y comerciantes del pueblo, asociados con la Policía Nacional y el Ejército, estaban cometiendo asesinatos selectivos, llamados “limpieza social”, bajo la dirección principal del ganadero Santiago Uribe Vélez, hermano del controvertido político regional Álvaro Uribe Vélez, ambos hijos del extinto comerciante, ex socio de Pablo Escobar y supuesto comerciante de cocaína Alberto Uribe Sierra, a quien las influencias de su hijo Álvaro lo habían salvado de un pedido de extradición hecho por el gobierno de Estados Unidos.


Antes de poner en práctica la estrategia aterrorizante de exhibir al público los cadáveres de las víctimas de “Los doce apóstoles”, en expedientes judiciales quedó registrado que Santiago Uribe Vélez mandó renovar el carro de patrulla del destacamento usado para ello y lo hizo repintar con los colores reglamentarios, negro y blanco, que entonces distinguían a los vehículos de la Policía Nacional.


Las víctimas de la “limpieza social” eran, por lo común, drogadictos, prostitutas, homosexuales, izquierdistas, forasteros, trabajadores agrarios inconformes que denunciaban judicialmente a sus empleadores, protestantes, deudores morosos, ladrones, ateos, sospechosos de congeniar con el hampa guerrillera y, en general, todo aquel que fuera contrario a la decencia, la moral pública y las sanas costumbres cristianas.


Bajo el imperio del terror, Yarumal se convirtió, según se hizo costumbre reconocerlo, en un remanso ejemplar de orden, paz y seguridad con democracia.


Las indagaciones cautelosas que, sin embargo, hacía el pueblo para averiguar la realidad permitieron determinar que la organización criminal causante de tantos “beneficios de higiene social” era manejada por un consejo de once personas, más el mensajero de Cristo en Yarumal, su reverencia Gonzalo Javier Palacio Palacio: por eso se dio en llamarla “Los doce apóstoles”.


Las pesquisas que, con silencio y cautela, los pobladores comentaban en la clandestinidad y debatían en voz baja, les permitieron establecer que los asesinos que asolaban los campos de la región eran adiestrados por policías y militares en un sector de la gigantesca hacienda La Carolina, de los hermanos Uribe Vélez, situada entre los municipios de Yarumal y Santa Rosa de Osos, en el norte del departamento de Antioquia. El latifundio estaba dedicado principalmente a la crianza de toros de lidia.


La semana pasada, con una tardanza de 25 años, fue arrestado Santiago Uribe Vélez por la formación de esa banda criminal cuyas fechorías suman cerca de 300 homicidios. Fue una acción judicial inesperada que siempre impidió llevar adelante el eficiente poder saboteador que ha tenido sobre este caso Álvaro Uribe Vélez, presidente de Colombia entre 2002 y 2010.


El propio expresidente está enredado en el sumario matriz, compuesto por cerca de 13 mil folios, de los cuales guardo copia auténtica, a buen recaudo, en Nueva York. Distinguido con el número 8051 de la Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Fiscalía General de Colombia, contiene abundantes denuncios, informes forenses, declaraciones de testigos reservados, investigaciones independientes, delaciones, confesiones de narcotraficantes, conceptos de organismos internacionales, organigramas, peritajes, informes oficiales acusatorios de distintas autoridades y enlaces a otros procesos penales en los que, de la misma manera, abundan los señalamientos directos contra Santiago y Álvaro Uribe Vélez por variados delitos de lesa humanidad atribuidos a “Los doce apóstoles”, raíz y cimiento de lo que años después sería el gran ejército de los carteles del narcotráfico que, con más de 20 mil sicarios distribuidos en bloques paramilitares regionales, se conoció como Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.


“La verdad sea dicha, para condenar a Álvaro Uribe no han faltado pruebas sino cojones”, sentenció en su cuenta de Twitter la abogada penalista Diana Muñoz  de Bogotá.


Una de las masacres más repudiadas de “los doce apóstoles” fue la de la familia López, en la zona rural La Solita, del municipio de Campamento, próximo a Yarumal, en la que fueron asesinados seis campesinos, entre ellos dos niñas de ocho y once años, Yoli y Milena (ver foto). A un niño de ocho años, Darwin (ver foto), le perdonaron la vida para que contara cómo fue cometido el crimen múltiple y aterrorizara a la población con su relato. Este chico salvó a un bebé de brazos al que las balas de los asesinos lo rozaron por todos lados pero solamente recibió heridas menores con esquirlas de una granada de fragmentación lanzada por los asesinos.

 

 

En la masacre participó el batallón Bárbula, de la IV Brigada del Ejército Nacional, y los muertos, incluidas las dos niñas, fueron presentados como combatientes de las Farc.


La familia López supo que el Ejército y “Los doce apóstoles” habían decidido asesinarlos y durante un par de meses pasó las noches durmiendo a la intemperie escondida en las montañas. Luego abandonó su parcela campesina y se escondió en Medellín y Anorí pero regresó en la clandestinidad para saldar asuntos domésticos que habían quedado pendientes. Cuando todo estuvo en orden, los López se prepararon para huir del todo en una larga caminata que emprenderían en la madrugada, sanos y salvos.


Sin embargo, a partir de un par de desprevenidas confesiones de penitentes recibidas en el locutorio de la parroquia de Las Mercedes, de Yarumal, el cura Palacio Palacio ató cabos, dedujo que los López habían regresado a La Solita, bendijo a los confesantes, pasó la información a los asesinos y estos masacraron a la familia cuando acababa de beber una olla de café cerrero y se disponía a emigrar por las montañas en una marcha de varios días que intentó emprender antes de que brillaran las primeras luces del nuevo día.


Veinte años después, María Eugenia López, quien perdió a su familia en la masacre, supo que el cura Palacio Palacio daba misas en la parroquia del barrio San Joaquín, en Medellín, donde la iglesia Católica lo escondía de la justicia, y decidió buscarlo. Al entrar en la iglesia reconoció la voz del apóstol que rebotaba contra las paredes del ámbito sagrado, esperó que terminara la misa y lo encaró.


–Usted mató a mi familia –lo increpó María Eugenia.


–No sé de qué me está hablando –contestó el cura atolondrado.


–Usted asesinó a mi familia, en La Solita, con el ejército y “Los doce apóstoles” –le gritó de nuevo María Eugenia mirándolo a los ojos.


–Lo que quiera saber pregúntelo en la Fiscalía, yo soy inocente–murmuró el cura con el aliento agitado y próximo a alcanzar los 80 años de edad.


– A usted lo apresaron el 22 de diciembre de 1995 y le encontraron el revólver que escondía entre una biblia y después quedó libre pero usted es un asesino –afirmó María Eugenia con un coraje que jamás en su vida había experimentado.


–¿Y es que yo no puedo tener un arma? –replicó el ahora anciano cura. Con el pulso tembloroso, sustrajo de un bolsillo de su sotana una navaja y desdobló la hoja bruñida y filosa –¿El que yo tenga esta navaja significa que la vaya a matar? –preguntó haciendo una embestida fallida hacia la garganta de María Eugenia, que la esquivó –¡Ese revólver me lo regaló el general Gustavo Pardo Ariza! (el que fue destituido por haber protegido a Pablo Escobar para que huyera de la cárcel en 1991).


– Yo no lo voy a perdonar a usted ni voy a olvidar lo que me hizo. Sólo quiero saber la verdad y que haya justicia –le exclamó María Eugenia al apóstol de Cristo que acababa de oficiar una misa y de errar un lance de puñal.

 

07 MAR 2016

 

Tomado de: http://www.hispanopost.com/el-cura-de-las-dos-biblias

 

Publicado enColombia
El Papa, J’Tatik y los indígenas: ambigüedades

¿Qué tal la gira del papa Francisco por México?

Una decepción, dicen unos. Un incumplimiento, dicen otros. Y yo digo que son apenas unos eufemismos.


Francamente –recordando el histórico acomodo de Jorge Mario Bergoglio con la dictadura en Argentina, a la cual como provincial de los jesuitas le ofreció su silencio, y su presente ambigua condición de jefe de Estado y líder religioso, cuyo objetivo es restaurar el liderazgo político y espiritual del Vaticano y no apoyar la efervescencia social en el mundo (como esperan algunos)–, no había que tener ningunas ilusiones.


Aun así, ¿quizás algo para rescatar?


Según algunos críticos, sí: la parada en San Cristóbal de Las Casas (lo mejor y lo más concreto de su visita).
Siento decepcionarlos (aún más).


Haciendo un poco de memoria histórica, separando el estilo del contenido y la realidad de la mercadotecnia (que hace milagros posicionando a Francisco como la principal voz de los excluidos), también esta parte resulta discutible, revelando una paradoja: todas sus ambigüedades –que datan de cuando aún era Bergoglio– son más visibles no en sus tropiezos (que igual no faltaron), sino en sus mejores momentos, cuando parece cumplir las expectativas.


• Un momento así fue la misa para los pueblos indios en San Cristóbal (15/2/16), que el Papa concelebró con clérigos indígenas (incluyendo un salmo en tzotzil y otras referencias locales) y concluyó entregando el decreto que autorizaba ceremonias en sus lenguas y ordenación de diáconos permanentes.


Todo tal como se esperaba.


Francisco reivindicó a los pueblos indígenas y la Iglesia autóctona, junto con su figura principal, Samuel Ruiz – J’Tatik (1924-2011), padre en tzotzil, antiguo obispo de la ciudad, cuya tumba visitó posteriormente–. Incluso homenajeó a la combatida y perseguida teología de la liberación y/o india, coincidieron observadores.


Luis Hernández Navarro apuntó bien en este contexto la historia de la “compleja dialéctica en que la Iglesia católica latinoamericana –en medio de la guerra de exterminio contra los ‘nativos’– era herramienta de dominación y espacio de resistencia”.


Recordó que esa entidad fue un momento autocrítico de la conquista (Bolívar Echeverría) y alabó –con razón– a la Iglesia de Chiapas, que nació rebelde (Andrés Aubry), el mejor ejemplo de esta tendencia, anotando que por lo visto durante su visita el Papa es quizás (¡ojo!) también parte de ella (La Jornada, 16/2/16).


¿Y qué tal si por lo mismo (o sea, por lo visto) cambiamos el quizás por el no?


Es que... su adjudicamiento a la Iglesia que cobijó y fomentó la lucha indígena es y puede ser solo ex post y superficial: no porque venga de otra realidad (urbana), sino de otra Iglesia (no rebelde, sino acomodadiza con el poder).
¡Y qué decir ahora!


... su enfoque hacia los pobres fue y sigue siendo conservador y opuesto a la teología de la liberación (Michael Löwy), que como provincial combatía y perseguía (para él son objetos de atención, no sujetos de su propia liberación).
¡En el discurso en San Cristóbal les tuvo puras generalidades y banalidades!


... su opción preferencial por los pobres es ajena a la de J’Tatik, para quien los indígenas eran actores de su propia historia y a quienes ayudó a despertar la conciencia, usando entre otros la narrativa del Éxodo (y la larga marcha hacia la Tierra Prometida mediante la auto-organización y la autoemancipación).


¡Francisco citó aquel texto (sus gestos, ¡puf!), pero como pura referencia cultural!


Más que una muestra de la comunión de ideas, todo esto se vislumbra como otra de sus simulaciones ideológicas.
Más que un acto de reconocimiento o justicia tardía, hay que verlo como parte de su política de guiños a diferentes alas de la Iglesia y de su estrategia de disciplina (luego en Morelia hizo uno ojo a sectores más retrógradas y canonizó a un mártir cristero).


No es que la Iglesia autóctona –o el ala izquierdista– le sea particularmente cara; es útil e instrumental para imponer su hegemonía conservadora sobre los ultraconservadores (lo que no quiere decir que el decreto que entregó no sea importante, pero así sólo arregló el error de Benedicto XVI –su autoridad teológica–, que lo prohibió en 2006 desconociendo el fundamento pastoral de J’Tatik; además de ser una medida pragmática ante el avance de los evangélicos).


• Otro momento así –esperado y aclamado– en que como sombras se veían lo conservador de su presente y lo incómodo de su pasado fue cuando durante el mismo acto Francisco pidió perdón a los pueblos indígenas por ser incomprendidos y excluidos de la sociedad.


Ya hizo algo así durante su viaje a Bolivia, país mayoritariamente indígena (Telesur Tv, 9/7/15).


Si bien el gesto fue celebrado –ayer y hoy– como un acto de justicia, la práctica de los perdones en realidad es opuesta a la justicia (y a la política) y sirve como algo en vez de ella.


A la Iglesia la introdujo Juan Pablo II –a quien Francisco emula no sólo en este aspecto–, que pidió perdón por más de 100 crímenes y/o errores de ella (también por la conquista), sin que se haya hecho la más mínima justicia a sus víctimas.


Es más: apremiando también a los gobiernos a aprender a pedir disculpas Francisco se situó en las antípodas de los teólogos de la liberación, que no hacían gestiones ante los de arriba en nombre de los pobres, sino apoyaban sus luchas y construían alternativas desde abajo.


Hacer gestiones personales, interceder ante los poderosos/ricos, siempre fue la estrategia de Bergoglio hacia los pobres, como cuando pedía clemencia ante la junta militar por dos de sus jesuitas (los mismos que había delatado anteriormente).
Después del histórico encuentro y perdón en Bolivia, Francisco se fue a EU y canonizó a Junípero Serra (1713-1784), un monje franciscano en cuyas misiones –campos de concentración premodernos– por cada convertido morían dos candidatos (LA Times, 24/1/15).


Según las organizaciones indígenas estadunidenses, con esto canonizó el genocidio y el colonialismo (Página/12, 24/9/15).


Después del histórico encuentro y perdón en San Cristóbal, ¿quién será el siguiente agente del exterminio indígena declarado santo por el papa Francisco?


Continuará


Por Maciek Wisniewski*Periodista polaco
Twitter: @periodistapl

Publicado enInternacional
Martes, 16 Febrero 2016 05:55

La decisión de Camilo

La decisión de Camilo

A la mitad del año 1965, Camilo Torres lanzó en Bogotá el periódico Frente Unido, vocero de una nueva organización, el Frente Unido del Pueblo. Desde un principio, el Frente Unido se declaró ajeno a la participación electoral en el sistema político oligárquico existente en Colombia y anunció su propósito de organizar a los campesinos, los trabajadores y el pueblo pobre y oprimido. En la primera edición, el 26 de agosto de 1965, apareció un Mensaje a los cristianos de Camilo Torres, primero de una serie de mensajes donde fue delineando y explicando sus ideas, sus razones y sus objetivos.


Entre agosto y noviembre de ese año, Frente Unido publicó otros ocho mensajes de Camilo dirigidos a distintos sectores de la nación colombiana: a los comunistas, a los militares, a los sindicalistas, a las mujeres, a los estudiantes, a los desempleados, a los presos políticos y a la oligarquía.


La serie se cerró cuando Camilo Torres decidió sumarse a la lucha guerrillera. En enero de 1966 lanzó una Proclama al pueblo colombiano donde explicaba sus razones para incorporarse al Ejército de Liberación Nacional encabezado por Fabio Vázquez Castaño. Un lector atento puede advertir un marcado cambio de estilo entre este documento y los ocho mensajes anteriores. Pero aquí se cierra la serie y más no sabemos.


Camilo Torres Restrepo murió hace hoy 50 años en su primer enfrentamiento armado con el ejército. No estaba preparado, aún no sabía de fusiles ni emboscadas. Tal vez le urgía dar testimonio de su empeño ante si mismo y ante sus compañeros que no supieron protegerlo. Era el 15 de abril de 1966. Nacido el 3 de febrero de 1929, apenas había cumplido los 37 años de su edad, que en ese entonces era también la mía.


Su Mensaje a los cristianos es tal vez el más revelador y el más sentido de la serie sucesiva. Hablaba a los suyos y, a su manera, a aquel que Camilo llamaba su Patrón. Aquí está su texto, homenaje y recuerdo.
A.G. – Ciudad de México, 15 de febrero de 2016


§


Las convulsiones producidas por los acontecimientos políticos, religiosos y sociales de los últimos tiempos posiblemente han llevado a los cristianos de Colombia a mucha confusión. Es necesario que en este momento decisivo para nuestra historia los cristianos estemos firmes alrededor de las bases esenciales de nuestra religión.


Lo principal en el Catolicismo es el amor al prójimo. «El que ama a su prójimo cumple con su ley.» (San Pablo, Romanos XIII, 8). Este amor, para que sea verdadero, tiene que buscar eficacia. Si la beneficencia, la limosna, las pocas escuelas gratuitas, los pocos planes de vivienda, lo que se ha llamado «la caridad», no alcanza a dar de comer a la mayoría de los hambrientos, ni a vestir a la mayoría de los desnudos, ni a enseñar a la mayoría de los que no saben, tenemos que buscar medios eficaces para el bienestar de las mayorías.


Esos medios no los van a buscar las minorías privilegiadas que tienen el poder, porque generalmente esos medios eficaces obligan a las minorías a sacrificar sus privilegios. Por ejemplo, para lograr que haya más trabajo en Colombia, sería mejor que no se sacaran los capitales en forma de dólares y que más bien se invirtieran en el país en fuentes de trabajo. Pero como el peso colombiano se desvaloriza todos los días, los que tienen el dinero y tienen el poder nunca van a prohibir la exportación del dinero, porque exportándolo se libran de la devaluación.


Es necesario entonces quitarles el poder a las minorías privilegiadas para dárselo a las mayorías pobres. Esto, si se hace rápidamente, es lo esencial de una revolución. La Revolución puede ser pacífica si las minorías no hacen resistencia violenta. La Revolución, por lo tanto, es la forma de lograr un gobierno que dé de comer al hambriento, que vista al desnudo, que enseñe al que no sabe, que cumpla con las obras de caridad, de amor al prójimo, no solamente en forma ocasional y transitoria, no solamente para unos pocos, sino para la mayoría de nuestros prójimos. Por eso la Revolución no solamente es permitida sino obligatoria para los cristianos que vean en ella la única manera eficaz y amplia de realizar el amor para todos. Es cierto que «no haya autoridad sino de parte de Dios» (San Pablo, Romanos XXI, 1). Pero Santo Tomás dice que la atribución concreta de la autoridad la hace el pueblo.


Cuando hay una autoridad en contra del pueblo, esa autoridad no es legítima y se llama tiranía. Los cristianos podemos y debemos luchar contra la tiranía. El gobierno actual es tiránico porque no lo respalda sino el 20 por ciento de los electores y porque sus decisiones salen de las minorías privilegiadas.


Los defectos temporales de la Iglesia no nos deben escandalizar. La Iglesia es humana. Lo importante es creer también que es divina y que si nosotros los cristianos cumplimos con nuestra obligación de amar al prójimo, estamos fortaleciendo a la Iglesia.


Yo he dejado los privilegios y deberes del clero, pero no he dejado de ser sacerdote. Creo que me he entregado a la Revolución por amor al prójimo. He dejado de decir misa para realizar ese amor al prójimo, en el terreno temporal, económico y social. Cuando mi prójimo no tenga nada contra mí, cuando haya realizado la Revolución, volveré a ofrecer misa si Dios me lo permite. Creo que así sigo el mandato de Cristo: «Si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda» (San Mateo V, 23-24).


Después de la Revolución los cristianos tendremos la conciencia de que establecimos un sistema que está orientado por el amor al prójimo.


La lucha es larga, comencemos ya...


Bogotá, Camilo Torres, 26 agosto 1965

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