Lunes, 05 Octubre 2015 07:14

Rutinas

Rutinas

No quería escribir sobre esto, sobre la muerte que impera en las noticias en este país, sobre los multihomicidios que el presidente dice que se han vuelto rutinarios, mientras él, como comandante en jefe, ordena, y de manera rutinaria, multihomicidios de inocentes en otros países.


A finales de la semana pasada murieron en Oregon nueve inocentes en una balacera masiva –una más de casi mil balaceras masivas que han ocurrido en este país en los últimos tres años–; Obama deploró que tales noticias, incluyendo el pesar oficial, se han vuelto algo rutinario. Pero no hizo más que decir que no podía hacer más, e instó a los votantes a que obliguen a la clase política a cambiar las leyes de control de armas.


Pocas horas después de estas declaraciones, en uno de los ataques aéreos estadunidenses rutinarios de sus guerras infinitas –esta vez en Afganistán– murieron por lo menos 19 civiles, incluidos tres niños; unos 40 o más quedaron heridos. Las víctimas eran doctores, personal médico y pacientes de un hospital de traumatología de Médicos Sin Fronteras. El director internacional de la organización condenó el acto abominable y calificó el ataque de grave violación del derecho internacional humanitario. Encargados de derechos humanos de la ONU apremiaron a realizar una investigación de un acto posiblemente criminal. El Pentágono en un principio sólo dijo que el ataque era contra objetivos enemigos, que estaba investigando el incidente y que aparentemente hubo daños colaterales. El presidente y sus subordinados –de manera aparentemente rutinaria– expresaron sus condolencias a las familias de las víctimas.


Nadie conoce el número de víctimas de los incidentes multihomicidas, o masacres de inocentes en los diversos frentes de guerra de Estados Unidos en otros países, y menos sus nombres y sus historias (seguro algunos se parecen a los de Oregon: estudiantes y profesores). En Irak, el cálculo es de aproximadamente 150 mil desde la invasión de Irak en 2003, en incidentes rutinarios realizados por órdenes de la Casa Blanca.


Aquí en casa, incluida la tragedia de Oregon, ha sucedido en promedio más de un incidente por día de balaceras masivas en lo que va del año; un total de 294 en los 274 días que han corrido de 2015, según Mass Shooting Tracker (hay definiciones técnicas: la del FBI registra como multihomicidio un incidente si mueren tres personas o más; organizaciones independientes registran como balaceras masivas incidentes donde hay cuatro o más personas asesinadas y/o heridas).
Más estadísticas: en lo que va del año, la cifra total de incidentes de violencia de todo tipo con armas de fuego (incluidos homicidios, accidentes y suicidios) alcanzan 39 mil 545, que resultan en 9 mil 958 muertes y 20 mil heridos. Entre las víctimas muertas o heridas hay 551 niños y mil 966 adolescentes, según Gun Violence Archive. Desde la relección de Obama, en 2012, ha habido 994 incidentes de balaceras masivas, de acuerdo con Shootingtracker.com. Según cifras oficiales, en 2013 (el año más reciente del que existen) murieron más de 11 mil por armas de fuego sólo en homicidios. Las armas de fuego, en todo tipo de incidentes, son la causa de muerte de unos 33 mil cada año en este país.


O sea, mueren más estadunidenses en un solo día por violencia de armas de fuego en su país de los que murieron por atentados terroristas en todo 2014, según algunos cálculos.


Vale repetir: este país tiene la población más armada del mundo, con más de 300 millones de armas de fuego en manos privadas.


Por otro lado –siguiendo con el tema de la violencia y la muerte–, la semana pasada había seis personas a punto de ser ejecutadas a manos de gobiernos estatales en un lapso de nueve días. Dos ya tuvieron su cita programada con la muerte, uno se ha postergado y a otro se le conmutó la pena a cadena perpetua. La pena de muerte es la negación final e irreversible de derechos humanos, afirma Amnistía Internacional. Unos 3 mil 19 reos aún esperan ejecución en Estados Unidos.


No deseaba escribir cómo continúan los bombardeos contra niños y sus doctores en otros países, ni del sonido escalofriante e incesante de balas en las calles, en universidades, en primarias de este país, y menos sobre las ejecuciones legales, algo denunciado por el Papa la semana pasada, cuando proclamó que todos aquellos que dicen ser campeones del derecho a la vida (como se denominan las fuerzas antiaborto en este país) tienen que oponerse a la pena de muerte.
Como reporteros tenemos que cubrir las muertes, la violencia, la sangre, algunos con la esperanza de que algún día todos se harten de todo eso. Hemos entrevistado una y otra vez a víctimas de las armas de fuego, a reos horas antes de su muerte programada por las autoridades; ni hablar de los reporteros que siguen cubriendo las guerras más largas de la historia de Estados Unidos. Hay un viejo dicho periodístico en este país: if it bleeds, it leads (si sangra, es (nota) principal).
Ni modo, la muerte violenta, por la fuerza, por la bala, por la bomba, por la acción a veces premeditada, a veces loca, de alguien contra los demás, fue el tema inevitable de esta última semana en Estados Unidos. Como opinó La Jornada en su editorial del viernes pasado sobre la más reciente matanza en Estados Unidos: el problema parece ser más hondo y relacionarse con un Estado que como rasgo histórico ha hecho una exaltación de la violencia y de la muerte como métodos legítimos de acción.


Poco antes de ser asesinado, el reverendo Martin Luther King afirmó que antes de poder hablar contra la violencia de los oprimidos en los guetos, primero tenía que hablar contra el proveedor más grande de violencia en el mundo hoy día, mi propio gobierno.


¿Cuándo se declarará una guerra contra las armas, una guerra contra la guerra?


Sólo así se logrará romper la rutina.

Publicado enInternacional
Trabajadores del café: los más precarios e informales de la agroindustria colombiana

Históricamente la caficultura ha sido una de las fuentes de empleo más importantes en Colombia, responsable del 63% del empleo rural. Pero también es una de las mayores fuentes de empleo informal, entendido por esté el que tiene ingresos precarios, inestabilidad laboral, desprotección en seguridad social básica e imposibilidad de ejercer el derecho de la asociación sindical y negociación colectiva.

De ahí la importancia de analizar el rol de los trabajadores de la agroindustria cafetera, sus condiciones laborales y su entorno de vida, que es lo que se hizo en un estudio adelantado este año por la Escuela Nacional Sindical con apoyo de la ONG SOMO, de Holanda, en 4 grandes regiones cafeteras del país, del cual hacemos una amplia reseña en este informe.

A diferencia de los otros cultivos agrícolas de gran escala, en el del café siempre han primado los minifundios y las fincas de tamaño mediano, sin negar la importancia del rol de las grandes haciendas cafeteras. Según el Departamento Nacional de Planeación, en 2012 el 96% de los productores de café explotaba menos de 5 hectáreas y participaba con el 71,4% del área y el 69% de la producción. Esto no se da en otros sectores de la agroindustria.

También difiere por su expansión geográfica. Mientras que la agroindustria de las flores de exportación se concentra en Cundinamarca y Antioquia, el 96% del banano se concentra en Antioquia y Magdalena, y la palma de aceite en Meta, Cesar, Magdalena y Santander, en 2012 el 84.6% de las 974 mil hectáreas cultivadas en café estaban repartidas en 10 departamentos .

En ese mismo año la caficultura generó 717 mil empleos directos, y de ella vivían 560 mil familias. Las flores contribuyeron con 130 mil empleos directos e indirectos en 2014 , la palma de aceite con 141 empleos directos e indirectos en 2012, y el banano generó 100 mil de estos empleos en Antioquia y Magdalena.

Pero la gran diferencia entre la agroindustria cafetera y las otras grandes industrias agrícolas, es el régimen laboral, que en la caficultura es más precario y de alta informalidad. Esto porque son trabajadores olvidados dentro de la cadena de producción. El Estado y la institucionalidad cafetera se han centrado en el apoyo a la organización de productores bajo diferentes figuras: cooperativas, asociaciones, comités locales, etc., pero no hay experiencias relacionadas con la organización de los trabajadores ni la defensa de sus derechos.

La Federación Nacional de Cafeteros, fundada hace 88 años, siempre ha trabajado para promocionar la industria cafetera, nunca ha intentado implementar una política que favorezca a los miles de trabajadores asalariados, quienes no tienen ni propiedad para cultivar el grano, ni capital no humano para invertir en el sector. Nunca han tenido una organización de tipo sindical ni negociación colectiva, y en muy pocos han podido garantizar un sueldo igual o mejor que el mínimo legal.

 

El cafetero, un trabajo precario e informal

 

La caficultura demanda mano de obra constantemente porque el laboreo es todo el año: siembra, desyerbe, poda, recolección, despulpado, fermentado, lavado, secado, almacenamiento y venta. Y es el proceso de recolección el más importante para un caficultor, aunque sea estacional, no superan las 5 semanas.

Hay 3 clases de recolectores. Están los propietarios de fincas cafeteras pequeñas, que no superan las 2 hectáreas, donde el trabajo lo realiza principalmente la misma familia. Otros son los pequeños propietarios de tierra, cafeteros o no, que en épocas de cosecha ingresan como recolectores para poder subsanar los gastos familiares, vendiendo su mano de obra a vecinos o propietarios de fincas más grandes. Y están los recolectores "andariegos", que conforman una población flotante que deambula de región en región según los tiempos de la cosecha. Es muy heterogénea, tanto en términos económicos como culturales y sociales; y es altamente vulnerable, empobrecida y subvalorada.

Una modalidad de pago en la caficultura es por jornal, o día laborado, y varía entre $15.000 y $30.000, dependiendo de las regiones y de si incluye o no la alimentación. Son jornadas de trabajo entre 8 y 10 horas. Es una modalidad muy utilizada para épocas de inicio o fin de cosechas y para sostenimiento y renovación de cafetales.

Para la tarea de recolección de café en época de cosecha la modalidad más usada es el pago al "destajo", llamado también "kileo". Consiste en estipular un precio por kilo de café recolectado en cereza, que suele variar entre $400 y $550, dependiendo de las regiones, épocas de las cosechas y la disponibilidad de mano de obra en la zona. La remuneración del trabajador se hace sobre este cálculo y normalmente la recibe cada fin de semana. Para un recolector que quiera trabajar a mayor velocidad y sacar mejores salarios, este tipo de contratación le resulta mejor.

Para el caso de las fumigaciones, el destajo funciona por la cantidad de galones vaciados o el número de hectáreas fumigadas. Para el mantenimiento o renovación de cafetales, aunque no es lo común, aplica el destajo por hectáreas trabajadas o palos de café sembrados, podados o deschuponados.

Como las cosechas se dan en tiempos diferentes según la altura y condiciones climáticas, siempre habrá regiones necesitadas de recolectores, que hoy escasean porque ya pocos quieren laborar en el campo. De esto da cuenta una reciente noticia que da cuenta de un déficit de 20.000 trabajadores para recolectar café en Andes, un municipio cafetero del suroeste de Antioquia. Ver enlace: http://www.las2orillas.co/buscan-20-000-trabajadores-para-la-recoleccion-de-la-cosecha-de-cafe/

Son recurrentes las quejas del gremio por la carencia de recolectores en tiempo de cosecha, que se explica por los programas de renovación de cafetales que aumentaron la productividad y la cantidad de café para recolectar. Pero también por la migración de trabajadores rurales a las ciudades o a otros sectores económicos, por la inconformidad y bajos salarios, y por la falta de renovación generacional en los trabajadores del café.

En efecto, es cada vez mayor la migración de trabajadores permanentes del café hacia otros sectores. Por ejemplo, las vías 4G han disparado en los territorios una gran demanda de mano obra que no requiere mucha experiencia laboral ni educativa, por lo que los trabajadores del café ven en ésta opción una oportunidad para cambiar de ocupación y mejorar sus ingresos. Además de poder contar con un empleo que provee afiliación al sistema de seguridad social, algo que nunca lograrían trabajando como recolectores. También hay migración hacia las regiones mineras , o a hacia otros productos agrícolas (cacao, curuba, granadilla, etc.), que ofrecen sueldos igual o mejores que los del café y con menos esfuerzo.

Carentes de relaciones laborales formales que los amparen, los recolectores andariegos venden su mano de obra al mejor postor mediante contratos verbales e informales, que en la mayoría de casos no se pactan con los dueños de las fincas sino con otros trabajadores que hacen las veces de patrones de corte, jefes de cuartillas o agregados. Contratan su trabajo por día, al jornal; o al destajo, por kilos o arrobas. Pero por lo general sus remuneraciones no superan el salario mínimo legal, y raras veces cuentan con los requerimientos laborales aplicables por ley.

Sin tierra para trabajar, sin hogar para vivir, sin familia establecida, sin dependencia de un jefe o trabajo estable, los recolectores andariegos valoran la libertad y viven el día a día, pero desprotegidos en su seguridad social. El hacinamiento y las deficientes condiciones de higiene en los "cambuches" donde se alojan, la mala alimentación que les dan en algunas fincas, la soledad y la desprotección en caso de enfermedad, sumado a lo lejos que están de sus seres queridos, son algunas de las cosas ingratas de su oficio.

Así las cosas, la decisión de seguir o no en una finca está mediada por el buen trato de sus superiores, las condiciones del campamento, la alimentación, el ambiente de trabajo y relación con los compañeros, las condiciones del terreno, la densidad de la siembra y tiempo de vida de los cafetales, las variedades de café y la cantidad de café existente en el corte.

Por el lado de los dueños y administradores de las fincas, la decisión de continuar con sus trabajadores la condiciona la calidad de la labor de éstos, su productividad y la disponibilidad de mano de obra en la región.

Por otra parte, es un sector altamente masculinizado. La presencia de mujeres es minoritaria, y las pocas que hay no son migrantes. En las fincas grandes su actividad principal es la preparación de alimentos en los campamentos, y en las fincas pequeñas, de producción familiar, se encargan de apoyar el beneficio del café, la recolección y la administración de las fincas. Hacen un trabajo familiar que no suele ser remunerado. En el estudio adelantado por la ENS se estableció que en el 31% de las fincas no hay mujeres trabajadoras, y en el 46.5% la contratación de mujeres es inferior al 10% del total.

Otro cuello de botella en la caficultura es la edad de los trabajadores. Según un estudio del PNUD realizado en el eje cafetero en 2014, la edad promedio de los trabajadores del café está en 55 años. No hay mucho joven laborando y quienes tienen más de 55 años ya no los enganchan, entre otras cosas porque no los cubre el seguro de accidentes laborales, que es una especie de seguro usado para evadir la afiliación a riesgos profesionales. Así que después de toda una vida dedicada al café, y muchas veces sin familia, estos trabajadores mayores caen en la pobreza, porque la gran mayoría nunca ha cotizado al sistema de pensiones. O sea que están totalmente desprotegidos.

El otro agravante es la ausencia absoluta de sindicatos que defiendan a los trabajadores del café. Libertad sindical y negociación colectiva son términos desconocidos en el sector. Casi todos los sistemas de certificación tienen capítulos sobre exigencias socio-laborales, que plantean que la libertad de asociación sindical y negociación colectiva son requerimientos para la certificación de productores de café. No obstante en Colombia tales requerimientos no tienen aplicabilidad.

Varias dificultades confluyen en esta situación: la falta de unidad de los trabajadores debido a su constante movilidad, la falta de un liderazgo claro que movilice el tema, el desinterés de los gremios cafeteros y la institucionalidad para apoyar la organización de los trabajadores, el riesgo que implica reclamar o exigir mejores condiciones en territorios rurales por fenómenos de violencia, la falta de información sobres los derechos y formas de exigirlos, y la falta de educación de los trabajadores.

 

Dificultades de la formalización laboral

 

En la industria cafetera los costos laborales participan con el 60% de todos los costos , un porcentaje que está muy por encima de casi todas las otras actividades económicas en Colombia.

Para formalizar el trabajo se requiere que el empleador afilie sus trabajadores al sistema de seguridad social (pensión, salud y riesgos laborales), además de pagarle las prestaciones sociales (cesantías, prima de servicio) y proveerle vacaciones. En total, la formalización laboral implica que el costo de un trabajador de salario mínimo aumenta en un 30% , un porcentaje alto considerando la debilidad económica de los pequeños caficultores.

En el tema pensiones es altamente preocupante. El 94% de los encuestados para el estudio que adelantó la ENS no cotiza a pensión, y el 80% no lo ha hecho nunca en su vida. Incluso el 85% de los trabajadores con más de 53 años no tiene ni una semana cotizada, y los que están entre los 18 y 27 años tampoco lo hacen. Son cifras dramáticas, mucho más si se tiene en cuenta el envejecimiento de la mano de obra en este sector. Cabe agregar que tanto los trabajadores como los pequeños productores y sus familias carecen de dicha protección.

Para esta generalizada desprotección pensional existen varias explicaciones y puntos de vista. Del lado de los productores, la principal dificultad se relaciona con la incapacidad que dicen tener para ofrecer condiciones de formalidad y estabilidad laboral a sus trabajadores. También por el carácter estacional de las cosechas, el perfil migrante y temporal de la mano de obra, y la variación constante del precio del café, que impide tener una proyección de los márgenes de ganancia frente a los costos de producción, de los cuales la mano de obra copa el 60% del total de costos.

Del lado de los trabajadores está la imposibilidad de llegar a la edad de pensión (57 años para mujeres y 62 para hombres) con la cotización mínima en tiempo, debido precisamente a la generalizada informalidad laboral en el sector. Pero también hay asuntos de orden cultural que también desmotivan la cotización a pensiones, como la falta de una conciencia del ahorro, limitada además por los bajos ingresos; y la falsa creencia en que la asistencia social (régimen subsidiado de salud y otras ayudas sociales a la pobreza) sustituye la seguridad social.

Desde el 2010 el Presidente de la República y la Federación Nacional de Cafeteros suscribieron el Acuerdo por la Prosperidad Cafetera 2010-2015, por el cual se acordó formalizar el empleo de 300 mil empresarios cafeteros, quienes entrarían al sistema de seguridad social. Pero lo hecho hasta ahora es insignificante frente a la dimensión del problema. Además con la total ausencia del Ministerio de Trabajo y la inspección de las relaciones laborales en la caficultura, es casi imposible pensar en la formalización.

 

Los sistemas de certificación no inciden

 

En los últimos tiempos han ganado fuerza y presencia en el mercado internacional los llamados cafés especiales y los sistemas de certificación de calidad, que marcan una nueva época y tienen implicaciones en materia laboral.

La mayoría de los sistemas de certificación incluyen exigencias en el manejo del medioambiente, pero también transparencia administrativa, requisitos que están relacionados con las condiciones laborales en las fincas cafeteras certificadas.

Por ejemplo, el sistema UTZ Kapeh exige que se adopten buenas prácticas de salud y seguridad del trabajador, de acuerdo con los convenios de OIT sobre trabajo forzoso e infantil, discriminación, igualdad, libertad de asociación y jornada de trabajo. Starbucks hace exigencias muy similares en temas socio-laborales y resalta la necesidad de garantizar la libertad de asociación y negociación.

Son exigencias que suenan bonito y son buena mezcla de estándares mínimos y derechos fundamentales. No obstante, teniendo en cuenta que la industria cafetera colombiana se estructura sobre condiciones informales, por fuera de la regulación estatal y el Código Sustantivo del Trabajo, hay pocas posibilidades de que se garantice la implementación de esos estándares mínimos laborales.

La discrepancia entre las exigencias de los sistemas internacionales de certificación y la realidad vivida por miles de trabajadores cafeteros del país, es un asunto que requiere mucha más intervención, trabajo y compromiso, tanto por los mismos sistemas de certificación como por la FNC, y sobre todo por el Estado colombiano.

 

Perfil de 3 recolectores

 

"Uno no es de aquí o de allá, uno es del café, de donde esté rojo y maduro el grano", dice Alejandro Pujimuy, oriundo de Putumayo. Su estatura, el color de su piel y los rasgos de su rostro delatan su sangre indígena. Tiene 19 años y es recolector andariego desde los 16, pues esa es una práctica común en su familia y en esa zona del país, donde aprendió oficios agrícolas en la pequeña parcela de sus padres.

Alejandro trabaja hace 3 meses en Andes, suroeste de Antioquia, en una finca cafetera mediana que emplea informalmente a 18 trabajadores, la mayoría andariegos como él. Llegó allí por recomendación de unos paisanos después de trasegar por Huila y Caldas. En su mochila lleva lo necesario para su vida trashumante: ropa, botas, el machete, artículos de aseo, un radio para escuchar música en el cafetal y un celular para comunicarse con los suyos. De sus costumbres indígenas y tradiciones musicales poco conserva. Ahora disfruta del reggaetón, la música electrónica y Facebook para comunicarse con sus amistades.

Prefirió radicarse en Andes por el buen trato de los capataces de las fincas y por el mejor pago del kilo recolectado. En una semana recolecta 480 kilos, y por ellos recibe $192.000, suma que le permite cubrir la cuota de alimentación en la finca, ahorrar para los pasajes de su próximo viaje (al Tolima), y enviar algo de dinero a sus padres.

Otra vida andariega es la de Antonio Usma, de 48 años y recolector desde los 10 años, oficio que aprendió en su pueblo natal, donde es tradición que luego de la jornada escolar los niños vayan a los cafetales a coger granos en compañía de sus padres. De 15 años se fue de la casa a buscar suerte, y como recolector ha trabajado en el norte del Valle, en Tolima y Caldas, lo cual ha tenido efecto en la constitución de su familia: tiene 3 hijos con mujeres diferentes y en la medida de lo posible responde por ellos como padre.

De todas las labores del café, Antonio la recolección pagada por kilo o arroba es la que le resulta más atractiva. Aunque implica no tener sueldo fijo ni contrato estable, es para él la más rentable dado que sus ingresos dependen de su esfuerzo y el tiempo que le dedique a la labor. Por las labores de mantenimiento y renovación de cafetales las remuneran con salarios que casi nunca superan el mínimo, y sin prestaciones sociales; o por un jornal al día que casi nunca supera los $20.000 en el sur del país y $25.000 en Antioquia, descontando la comida.

Antonio prefiere trabajar en fincas pequeñas, pues en las grandes, que en cosecha reclutan más de 150 o 200 trabajadores, la convivencia se hace complicada por la diversidad de culturas y genios de la gente. Y entre todas las regiones prefiere el suroeste de Antioquia, porque los "cuarteles" allí son más adecuados, hay más control y aseo. En cambio en Tolima, por ejemplo, hay partes a las que llega y no hay ni siquiera agua, tiene que bañarse en las quebradas.

Antonio nunca ha cotizado a pensión, pues todo lo que gana, dice, se le va en el gasto diario. Entre tanto el tiempo pasa, su cuerpo se desgasta, y en unos años le resultará difícil acceder a un trabajo, pues a los finqueros no les gusta contratar a personas de edad avanzada para no asumir riesgo de accidentes o enfermedades. "Uno ve mucha gente que ha malgastado la vida en este oficio y llega a la vejez sin un peso, que terminan como indigentes porque lamentablemente el trabajo del recolector no es muy apreciado, y no hay una entidad que apoye para que tengamos una pensión", dice Antonio.

Y está el caso de Jorge Meneses, de 28 años, de La Unión, Nariño. Sus padres lo introdujeron en la recolección de café desde niño. De 13 años arrancó para el norte del Tolima, donde por $12 mil diarios trabajaba de 7 am. a 5 pm. en labores de cosecha, deshierbe, fumigación y mantenimiento de cafetales.

Cansado por las agotantes jornadas y aburrido con el pago, volvió a su casa en Nariño, para descubrir que ese lugar ya no le pertenecía, que prefería recorrer el país como cosechero. A los 16 años viajó a Ciudad Bolívar, Antioquia, donde vagó de finca en finca, mal pagado y con malas condiciones de alojamiento, por lo que decidió trasladarse al departamento de Caldas, y de ahí al Huila, donde trabajó en varios municipios. Desde entonces es interminable lista de municipios donde ha cogido café.

"Este es un trabajo duro, toca cargar grandes pesos y aguantar lluvia y sol de 6 de la mañana a 6 de la tarde, y rendir bien en el trabajo para sacar 120 kilos al día en cosechas normales, y 250 kilos en cosechas buenas, A veces uno está contento y a veces aburrido, hasta desesperado, porque lo que uno gana ni alcanza para ayudar a la familia", dice Jorge, para quien lo más duro de este oficio es la inestabilidad, la falta de garantías y de prestaciones sociales.

Publicado 28 de septiembre de 2015.

Publicado enColombia
China reestructurará el gigantesco sector de la empresa pública

El Gobierno chino presenta un plan para privatizar parcialmente unas compañías que emplean a 30 millones de personas y combinan activos de 14 billones de euros

China ha desvelado su esperado plan para la privatización -parcial- de sus empresas públicas. La reforma de este sector, que emplea a cerca de 30 millones de personas y acumula activos por valor de unos 100 billones de yuanes (unos 14 billones de euros), estaba prometida desde hace al menos dos años y es, según los analistas, una de las más necesarias para permitir la transición de la economía china a un modelo sostenible.


El plan de reforma llega en momentos en los que la economía china, la segunda del mundo, da señales de debilidad y el Gobierno de Xi Jinping se esfuerza por reactivar unos indicadores que, desde la actividad industrial a las exportaciones, muestran tendencia a la baja. El objetivo de crecimiento para este año se sitúa en torno al 7%, después de que el año pasado alcanzara el 7,4%, el más bajo en dos décadas. Las dudas sobre la fortaleza económica del país precipitaron este agosto fuertes sacudidas en las Bolsas de todo el mundo, donde aun ahora persiste la incertidumbre.


El documento de 20 páginas ofrece más una guía, o una declaración de intenciones, que un listado de medidas concretas. Sus objetivos, según ha apuntado Zhang Xiwu, vicepresidente de la Comisión para la Supervisión de Activos Estatales (SASAC, la SEPI china), son permitir la propiedad mixta de estas compañías para facilitar que se conviertan en "entidades competitivas". Pero la agencia estatal de noticias Xinhua precisa que continuará en todo caso el control del gobierno. El fin de la reforma, asegura, es "cultivar un gran número de empresas con un pilar estatal que cuenten con capacidad de innovación y puedan competir internacionalmente".

Es una tarea complicada. En todo el país existen unas 155.000 empresas de propiedad pública, aunque la mayoría dependen de los gobiernos locales. SASAC controla 110, las mayores e implantadas en régimen de monopolio o cuasi monopolio en sectores que el Gobierno considera estratégicos, desde la banca al petrolero, pasando por las telecomunicaciones y la producción de acero. Entre ellas se encuentran gigantes como China Mobile, la mayor empresa telefónica por número de suscriptores del mundo, el Banco de China o Air China, la compañía aérea de bandera.


Desde su posición de dominio en el mercado, han disfrutado de un trato privilegiado, que ha incluido tanto políticas oficiales favorables como subsidios y muchas mayores facilidades a la hora de recibir préstamos —los grandes bancos chinos son también compañías estatales— con respecto a las empresas privadas. Esto les ha convertido en muchos casos en gigantes burocráticos e ineficaces.


Su reforma era algo que estaba anunciado desde 2013, cuando el régimen chino acordó una serie de medidas para facilitar la transición a un modelo económico más orientado hacia el mercado, aunque siempre bajo el control del régimen.
Entre los principios que ofrece el plan se encuentra la promesa de que se facilitará la entrada parcial de una gama de inversores privados, mediante la compra o intercambio de acciones o la venta de activos en los mercados de capital. También se permitirá a las compañías públicas "experimentar con la venta de acciones a sus empleados".


Se intentará profesionalizar la gestión de estas firmas, con la contratación de directivos especializados y la introducción de un sistema de retribuciones salariales flexible según los resultados que obtenga la empresa. Sus consejos de administración tendrán más capacidad para tomar decisiones y se aumentará el escrutinio para evitar la apropiación de fondos públicos.
Continuará asimismo un proceso que ya ha comenzado a alentarse desde el Gobierno, la fusión de estas compañías. Este año ya se habían unido los dos principales fabricantes de trenes de alta velocidad y, según Xinhua, "se espera que los gigantes estatales administrados por SASAC acometan procesos masivos de fusiones y compras", aunque el plan no aporta detalles al respecto.


Según el documento, durante el proceso las compañías públicas se dividirán en dos clases, entidades con fines comerciales y firmas dedicadas a fines sociales. El petróleo, gas, electricidad, ferrocarriles y telecomunicaciones han quedado designados como sectores adecuados para la inversión privada de manera parcial.


El plan del Consejo de Estado (el Ejecutivo chino) y el Comité Central del Partido Comunista no establece un calendario, más allá de asegurar que para 2020 se habrán logrado reformas clave. Pese a que sus objetivos no son especialmente drásticos, tendrá que avanzar con enorme cuidado. Dado el peso de estas compañías en la economía y el empleo del país, un fracaso en la reforma podría tener enormes consecuencias políticas y en la calle. Y ese mismo peso las convierte en gigantescos lobbys dispuestas a emplear sus excelentes conexiones en los círculos de poder en contra de cualquier cambio que pueda restarles influencia.


El profesor Hu Xingdou, del Instituto de Tecnología de Pekín, advertía que en el ámbito de las reformas "hemos visto mucho ruido y pocas nueces hasta ahora, no hemos visto efectos reales. Al contrario, las empresas estatales se están fortaleciendo cada vez más mediante las fusiones. Si esta situación sigue, la economía china irá empeorando y las reformas apenas conseguirán efectos".

Publicado enEconomía
Lunes, 07 Septiembre 2015 05:25

Nobel de las armas

Nobel de las armas

El país que se proclama defensor de la paz y guardián del orden –pax americana– universal ocupa el primer lugar como vendedor de armas en el mundo. Dentro del país más poderoso hay más de 300 millones de armas de fuego en manos privadas (suficiente, vale repetir, para armar a casi cada residente de esta república).

El premio Nobel de la Paz en la Casa Blanca ha sido el mejor vendedor de armamentos al mundo. El gobierno de Obama ha aprobado más ventas de armamentos que cualquier otro gobierno estadunidense desde la Segunda Guerra Mundial, afirma William D. Hartung, experto sobre el complejo militar-industrial y director del Proyecto sobre Armas y Seguridad del Centro para la Política Internacional, en entrevista con Democracy Now. El gobierno de Obama ha concluido más acuerdos de ventas de armas en sus primeros cinco años en la Casa Blanca que el gobierno de George W. Bush en sus ocho años en el poder.


Aproximadamente 60 por ciento de estas ventas del gobierno de Obama son para sus clientes en el golfo Pérsico y Medio Oriente, a los cuales, en sus primeros cinco años en la Casa Blanca, vendió 64 mil millones de dólares en armas y servicios militares; de esto, tres cuartas partes se destinaron a Arabia Saudita. Tiene otros 15 mil millones de dólares en nuevas ofertas formales a esos estados en 2014 y lo que va de 2015, informa Hartung en un artículo publicado por Foreign Policy en abril de este año.


Estos productos letales estadunidenses son empleados en las operaciones militares de Arabia Saudita en Yemen, así como otras acciones contra objetivos en Siria apoyadas por Estados Unidos. Al mismo tiempo se ha levantado el congelamiento sobre ventas militares a Egipto. Mientras tanto, en países como Irak, Siria y Yemen se ha reportado que montos masivos de armas estadunidenses inicialmente enviadas a aliados han acabado en manos de los enemigos como el Isil.
Mientras el mundo se conmueve con las imágenes de las olas de refugiados que llegan a Europa, se pierde de vista la razón por la que huyen; es el resultado de países víctimas de intervenciones, invasiones y conflictos civiles desatados por el derrumbe de regímenes antes sostenidos y/o ahora atacados por Estados Unidos y potencias europeas. Para todo eso, lo que se usa en las batallas dentro y entre estos estados son en gran medida productos letales made in USA.


Bienvenidos al supermercado de las armas. Según un informe reciente de Amnistía Internacional, que citó cifras del Instituto Internacional de Estocolmo de Estudios para la Paz (Sipri), Estados Unidos es el principal proveedor de armas en el planeta, con 31 por ciento de las exportaciones mundiales entre 2010 y 2014, seguido por Rusia, con 27 por ciento del mercado: China, Alemania y Francia (cada uno con 5 por ciento), y detrás de ellos Reino Unido, España, Italia, Ucrania e Israel, en ese orden.


El informe de Amnistía señala que, a nivel global, la violencia armada mata aproximadamente a 508 mil personas cada año, la mayoría en zonas que no son consideradas de conflicto. Citando la Encuesta sobre Armas Pequeñas en Ginebra, se calcula que 875 millones de armas de fuego pequeñas circulan en el mundo, y cada año se producen entre 700 y 900 mil más. El valor total de las transferencias de armas convencionales en el mundo se calcula en 100 mil millones de dólares al año.


Pero nada de esto está en el debate público, ni hay grandes disputas entre los dos partidos nacionales sobre la venta y el envío de armas al mundo.
Mientras tanto, sí hay un debate sobre la venta de armas dentro de Estados Unidos, algo que se vuelve, de manera impresionante, una disputa sobre la libertad de tener, portar y usar armas de fuego. Y cada vez que se repite una matanza, o un homicidio múltiple en algún lugar público, y se renuevan los llamados a imponer mayores controles (casi nadie se atreve a proponer la prohibición de la venta de armas), el efecto es siempre el mismo: una alza inmediata en la compra de armas.


USA Today reportó hace unos días que la FBI recibió 1.7 millones de solicitudes de revisión de historiales en agosto, requisito en algunos estados para comprar armas de fuego, el índice más alto en ese mes desde 1998. Igual se registraron índices sin precedente en los últimos dos meses.


Ni hablar, la gran industria de la muerte, perdón, de defensa de la vida, es un gran negocio estadunidense dentro y fuera de este país. Es más fácil aquí comprar una arma que alcohol o algunos medicamentos. En tanto, como señala uno de los investigadores del Sipri, la venta de armas estadunidenses al exterior se está incrementando, en parte, para que la industria armamentista logre superar una baja en la compra de armas por el sector militar estadunidense.


Todo esto es aún más alarmante al ver la evolución del inicio del ciclo electoral presidencial aquí, sobre todo con los precandidatos republicanos encabezados, por ahora, por Donald Trump, que compiten, entre otras cosas, para ver quién es el más proarmas y nutren un clima de odio racial y de xenofobia. Mientras la violencia armada se incrementa tanto dentro como fuera del país, de Baltimore a Chicago y a Los Ángeles, así como del otro lado de la frontera en México y ni hablar en Medio Oriente y África, eso no es mala noticia para todos: el negocio armamentista está en auge.


En este contexto, vale recordar el origen del Premio Nobel de la Paz. La fortuna del sueco Alfred Nobel, quien instruyó ese y los otros premios anuales que llevan su apellido, se generó de sus varias industrias e invenciones, pero en particular de sus fábricas de armamento. Entre sus invenciones patentadas se encuentran las de varios explosivos militares, incluso el más conocido: la dinamita.


Nobel estableció que los premios se otorgaran en las disciplinas de química, literatura, física, medicina y paz (mucho después se agregó el premio en economía). Pero le faltó uno dentro de su propia profesión: al mejor promotor de armas y explosivos.

Publicado enEconomía
Lunes, 31 Agosto 2015 06:28

Asbesto un asesino en casa

Asbesto un asesino en casa

"Es la sustancia más inmoral con la que se haya hecho trabajar a la gente." Podrían morir cerca de 125 millones de trabajadores que están expuestos al mineral.

 

Lo usaban los bomberos en sus uniformes. Fibroso, incombustible y mortal, aísla techos, paredes y tuberías. No se trata de una adivinanza, sino de la descripción del asbesto o amianto, un mineral de fibras blancas, flexibles y asesinas.
"Un trabajo peligroso, soldar a pocos centímetros de una cisterna de petróleo. Una sola chispa es capaz de activar una bomba que puede arrasar una refinería. Por eso te dicen que utilices esa lona gris sucia, que es resistente a las altas temperaturas porque es producida con una substancia ligera e indestructible: el amianto. Con eso las chispas quedan prisioneras y tú quedas prisionero con ellas, y debajo de la lona de amianto respiras las substancias liberadas por la fusión de un electrodo. Una sola fibra de asbesto y en veinte años estás muerto." Así escribe el autor italiano Alberto Prunetti en la novela, basada en la vida de su padre, Amianto. Una historia obrera (Ed. Alegre, Roma).

Es la historia de millones de trabajadores que inhalan y llevan sobre sí o dentro de sí esas fibras tóxicas que provocan cáncer (mesotelioma) del pulmón, de la laringe y graves patologías como la asbestosis. Palabras complicadas, causas simples: si en tu casa lavas ropa sucia de amianto, podrías aspirar una fibra que jamás saldrá de tu cuerpo y producirá enfermedad o muerte. De un haz de un milímetro se desprenden 50 mil microfibras respirables.

El asbesto es un silicato de alúmina, hierro y cal que, junto con cemento, forma el fibrocemento, patentado en 1901 por el austríaco Ludwig Hatschek como Eternit, eterno, por su resistencia. Al ser manipulado o al desgastarse, libera polvos fatales. Todos, en México y en donde no se ha prohibido su extracción y uso, estamos en peligro. Es riesgoso laborar con el mineral, vivir cerca de las fábricas o tener techos, láminas, tubos, balatas o guantes revestidos de asbesto.

En Europa la bonificación del amianto tardó años, desde que en 1999 se prohibiera el uso del material. Otros cincuenta y cinco países, incluyendo Canadá y Estados Unidos, hicieron lo mismo. Sin embargo, el negocio es boyante en otros lados: Rusia, China, Brasil, Tailandia, India y Kazajstán son importantes productores. Por su parte, México duplicó en 2011-2012 las cantidades importadas y procesadas, que ascendieron de 9 a 18 millones de dólares.

En Brasil se estima que el amianto ha matado a 150 mil personas en diez años, es decir 15 mil al año (casi quince por ciento del total mundial). Allí operan dieciséis grandes empresas que "en las elecciones van financiando transversalmente a todos los partidos políticos", relata Fernanda Giannasi, exsupervisora del Ministerio del Trabajo. Los activistas antiasbesto tienen los medios y la industria en su contra, pues tratan de informar a la población sobre riesgos y complicidades político-empresariales.

En México, el mesotelioma ha aumentado de veintitrés casos en 1979 a doscientos veinte en 2010, pero hay un subregistro estimado del setenta por ciento, que llevaría el promedio anual a quinientos casos. La "cifra negra" se relaciona con los casos en que no se diagnostica la enfermedad o no consta en las actas de defunción, debido a que conviene no reconocerla como afectación laboral.

El asbesto está en miles de instalaciones alrededor de nosotros. La CTM, en el pasado incluso defendió el uso del material, ya que el sector emplearía entre 8 y 10 mil personas y no habría constancia de fallecimientos por mesotelioma, lo cual es falso y solapa el problema. La extracción mundial de asbesto fue, en 2013, de 2.1 millones de toneladas y desde 1995 se ha mantenido entre 2 y 3 millones de toneladas, siendo más de mil 800 las compañías que lo utilizan.

La organización mexicana Ayuda Mesotelioma (mesotelioma.net) denuncia peligros y estragos del asbesto desde hace cinco años, cuando sus fundadoras, Sharon Rapoport y su hermana Liora, vieron cómo su padre se enfermaba gravemente. En cinco décadas México ha importado más de quinientas mil toneladas de asbesto y sólo en la capital lo manejan unas cuarenta y dos compañías. Aún es legal, pero es éticamente deplorable.

"A excepción de la pólvora, el amianto es la sustancia más inmoral con la que se haya hecho trabajar a la gente; las fuerzas siniestras que obtienen provecho del amianto sacrifican gustosamente la salud de los trabajadores a cambio de los beneficios de empresas", dijo Remi Poppe, exeurodiputado holandés. Los síntomas del mesotelioma aparecen entre quince y cincuenta años después de la inhalación de las fibrillas y no existe realmente ningún nivel "seguro" de exposición.

Muerte por amianto


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), al año mueren unas 107 mil personas por enfermedades contraídas por manipulación de amianto. En el siglo XX las muertes prematuras fueron 10 millones y se enfermaron 100 millones de personas debido al amianto. Hoy, 125 millones de trabajadores están expuestos al mineral. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios de la Secretaría de Salud reconoció su toxicidad, pero se limitó a sugerir "que las empresas controlen su uso".

La Ley de Salud del Distrito Federal habla de precauciones sobre el amianto, pero sin prohibirlo. Según datos del INEGI, veintiuno por ciento de las viviendas mexicanas tiene techo de lámina metálica, cartón o asbesto, y el uno por ciento tiene paredes de cartón, asbesto, carrizo, bambú o palma. En 2014 se otorgaron cuotas del Fondo de Aportación para la Estructura Social para viviendas de Iztapalapa. Las reglas dicen que "los pisos, muros y/o techos deben ser de cuartos dormitorio o cocina dentro de la vivienda, hechos con lámina de cartón, metálica, de asbesto o material de desecho". ¿De asbesto? Sí, no es broma, está en la Gaceta Oficial-DF.

La OMS, en cambio, pide eliminar el uso de todo tipo de asbesto, incluido el "blanco" o "crisotilo" que el lobby del asbesto pretende presentar como "limpio"; asimismo, habla de aportar información sobre soluciones para sustituirlo con productos seguros; desarrollar mecanismos económicos y tecnológicos para ello; evitar la exposición al asbesto durante su uso y en su eliminación; mejorar el diagnóstico precoz, el tratamiento y rehabilitación médica y social de los enfermos, así como registrar a las personas expuestas en la actualidad o en el pasado.

La "fase superior" del filantrocapitalismo

La hilaza tóxica del asbesto pasa también por Costa Rica, "la Suiza de Centroamérica". La Garita es un paraje de ensueño, rincón tropical cerca de Alajuela. Las instalaciones de la INCAE Business School, la mejor escuela de negocios latinoamericana, destacan entre las palmas, las granjas, una plácida carretera y unos pastos verdísimos.

INCAE es famosa por su enfoque de desarrollo sustentable y ética empresarial. Cuenta con campus en Nicaragua y Costa Rica. Es un proyecto para la enseñanza e investigación gerencial que nace en 1964, bajo los auspicios de la Alianza para el Progreso del entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, de la Escuela de Negocios de Harvard, de la agencia UsAid y de los mandatarios y empresarios de seis países centroamericanos.

En los años noventa, la historia de esta escuela se cruza con la de un empresario que en las Américas tiene fama de gurú del desarrollo sustentable, mientras que en Europa es conocido como "rey del Eternit": Stephen Schmidheiny.

Hombre de negocios por tradición familiar (cementera Holcim, Wild-Leitz de instrumentos ópticos, electrotécnica bbc Brown Boveri y la empresa Eternit), nació en Heerbrugg, Suiza, en 1947, amasó una fortuna con el negocio del asbesto y su record está manchado por procesos judiciales y graves acusaciones.

La Fundación AVINA, creada por el empresario en 1994 y operativa en veintiún países latinoamericanos, colabora con la escuela y en 1996 Schmidheiny, quien fue administrador de Eternit y hoy está en el Consejo Directivo de INCAE, participó en la creación de su Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLACDS).
Schmidheiny fundó varias organizaciones sin fines de lucro, como Fundes (1984), MarViva (2003) y el fideicomiso VivaTrust (2003), que sustenta AVINA. En éste confluyó el valor de la participación del suizo en Grupo Nueva, consorcio de negocios forestales. En Chile, sus filiales han sido acusadas por los indígenas mapuches de despojo, dentro de un largo conflicto social, ya que la adquisición de las tierras ancestrales de las comunidades (120 mil hectáreas) empezó en la dictadura de Pinochet, que las expropiaba o enajenaba "con prácticas de intimidación, tortura y asesinato", según denuncian los mapuches.

El magnate vendió sus acciones del grupo Eternit a finales de los ochenta, y para 1999 su patrimonio ascendía a 4.4 billones de dólares. Las fundaciones se constituyen como entidades autónomas, prácticamente inatacables tras eventuales condenas judiciales, y promocionan redes como SEKN (Social Enterprise Knowledge Network) y alianzas sobre temas socio-ambientales: agua, ciudades sustentables, energía, industrias extractivas, innovación política, reciclaje, cambio climático.

Hay movimientos sociales que hablan de "filantrocapitalismo" respecto de avina y su aliada Ashoka, fundación filantrópica estadunidense presente en setenta países. "El capital trata de apropiarse de los movimientos ecologistas razonables para reconvertirlos en domesticados capitalismos verdes o formas de negocio con el agotamiento del planeta", explica el ingeniero activista español Pedro Prieto, de la Asociación para el Estudio del Auge de Petróleo y Gas.

¿Por qué? "Los emprendedores sociales trabajan con esas poblaciones, su labor es acercar a las multinacionales hasta ellas, mientras salvaguardan los intereses de éstas", dice María Zapata, directora de Ashoka en España. En entrevista con Rebelión, el investigador Paco Puche habla de cómo se infiltran las fundaciones en los movimientos con "la cooptación de líderes" y de cómo "AVINA se vincula al magnate Schmidheiny, que debe su fortuna al criminal negocio del amianto. Decimos que todos los que han recibido dinero y otras prebendas de esta fundación (y después de conocerla, no la han rechazado) se llevan la maldición del polvo del amianto en sus entrañas".

En 2013, el Tribunal de Turín condenó al suizo y a su exsocio en la multinacional Eternit Group, el barón belga Louis De Cartier, de noventa y dos años de edad en ese entonces, a dieciséis años de cárcel por desastre doloso y remoción de medidas contra los infortunios: la sentencia fue esperada por los familiares de 3 mil víctimas. La Corte de Apelaciones aumentó la condena a dieciocho años, pero el miembro de la nobleza belga falleció poco antes. Schmidheiny fue condenado por sus responsabilidades como administrador de Eternit en el decenio 1976-1986 y absuelto de otros cargos del período 1966-1975 porque los hechos no subsistían. Las causas de la asbestosis y el mesotelioma ya se habían detectado desde los años sesenta, pero el negocio de Eternit siguió; por eso la condena habla de "dolo": los imputados habrían escondido conscientemente los efectos cancerígenos del asbesto.

En noviembre de 2014, en el último grado de juicio, la Suprema Corte anuló la sentencia anterior, ya que los crímenes habían prescrito. Se tomó como inicio de los términos para la prescripción el año de 1986, cuando Eternit declaró su quiebra, pero la decisión es polémica, ya que el desastre ambiental todavía sigue ocurriendo, pues no se interrumpe con la quiebra fiscal de la empresa. Es una bofetada a víctimas y familiares.

El paso más reciente

Mayo de 2015: se abre un nuevo proceso, "Eternit Bis". Schmidheiny ya no es acusado de "desastre" sino de homicidio doloso agraviado de 258 personas, exempleados o vecinos de Casale Monferrato, un pueblo en que operaba Eternit, quienes fallecieron entre 1989 y 2014 por mesotelioma pleural. Agravantes serían el "mero fin de lucro" y el "modo insidioso", pues se habría ocultado información a trabajadores y ciudadanos sobre los riesgos.
En cambio, en su web el magnate dice ser "pionero en la eliminación del asbesto en la industria". En julio su defensa logró la suspensión del juicio mientras la Corte Constitucional italiana evalúa si hay o no violación al principio ne bis in idem, por el cual nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo asunto. Mientras tanto, los fiscales de Turín presentarán cargos para noventa y cuatro casos más de afectación por Eternit.

La hecatombe del asbesto aún durará por décadas. Urge reparar el daño a las víctimas, prohibir su uso y comercio, desterrarlo de toda habitación y ambiente.

Sábado, 29 Agosto 2015 11:45

Medellín, ¿Un hogar para la vida?

La que alguna vez fue cuna de buenos escritores como Manuel Mejía Vallejo y León de Greiff, es ahora la ciudad del consumo, el narcotráfico y demás facetas de la delincuencia. Esa es la actual capital del departamento de Antioquia, la que en otra época resaltaba su potencial cultural e industrial.

 

Con una población de 2.499.080 habitantes, en un informe de la ONU fue catalogada como la ciudad más inequitativa de Colombia: En 1991 si un habitante pobre ganaba $1, un rico ganaba 21 veces más que él; para el año 2010 un habitante rico ganaba 56 veces más que un habitante pobre, lo que significa que antes de reducir el margen de puntos, este se ha ampliado en 35 puntos.

 

Las grandes industrias y multi-latinas son ahora los nuevos patrimonios privados de la ciudad: Solo el 1.32% del sector empresarial concentra el 94.41% de los activos. Como estrategia comercial y organizativa, alrededor de 125 marcas nacionales e internacionales están integradas en el Grupo Empresarial Antioqueño –antes conocido como Sindicato Antioqueño–; marcas que cubren la banca, alimentos, recreación, construcción, salud y fondos de pensiones. Su poder local y departamental es omnímodo, incrustando en sus redes todo el consumo de quienes habitan esta parte del país, poder que extiende raíces por todo el país. Se ha mejorado mucho la reputación de Medellín como una ciudad para el mercado y la innovación, dejando a un lado la calidad de vida de su población.

 

"En enero de 2013 el sistema financiero reportó utilidades por $6,09 billones, 21,1% más que en enero del 2012. Un 86.3% correspondió a la mayor parte de las ganancias, arrojadas por los ahorros que manejan los fondos de pensiones y cesantías, así como las sociedades fiduciarias, que en conjunto reportaron una utilidad cercana a 5,3 billones de pesos". Según el informe de la superfinanciera "se destacaron los recursos que las personas depositaron en los fondos de pensiones obligatorias, situándose en $129,5 billones". Pese a sus crecientes ganancias, los Fondos dan otra impresión, esgrimiendo ante los usuarios que quieran retirar sus cesantías o sus pensiones, supuestas dificultades económicas. Es el caso de Bancolombia, que según la revista "América Economía" reportó una de las mayores utilidades del 2011.

 

"El Grupo Sura, dueño del principal banco de Colombia –Bancolombia, con activos por US$4.775 millones a septiembre de 2011–, agregó a sus haberes un gigante. Pasó de tener una incipiente participación en su país de origen, en el negocio de fondos de pensiones con AFP Protección, a ser el mayor administrador en América Latina con el 23% de los fondos de pensiones de los países en que participa, y el segundo jugador en seguros, con cerca del 7% de las primas emitidas. Tiene casi 16 millones de clientes y 9.200 empleados. Su patrimonio administrado, sin contar su AFP en Colombia y El Salvador, suma US$84.100 millones. BBVA, su más cercano competidor, tiene cerca de US$80.000 millones y Citigroup, unos US$18.000 millones en pensiones".

 

Con la urgente necesidad de lograr que más empresarios e inversionistas extranjeros se fijen en lo que es ahora Medellín y las nuevas oportunidades para el consumo y los distintos mercados que ofrece, a la mona la visten de seda cada vez que es necesario; pero lo que parecen ignorar el empresariado así como el Gobierno es que "mona se queda", dado que no logran dar solución a las precarias condiciones bajo las cuales vive más de la mitad de la población de esta parte del país. Es "una ciudad que puede cambiar", algunos ya lo han dicho, pero es evidente que lo de ahora no es ningún proceder pensado para la transformación social, sino más bien la creación de un buen disfraz para mostrarle al mundo lo que éste quiere ver. Mientras tanto, sus habitantes padecen el desempleo abierto o disfrazado, la constante violencia, intimidación y control social-territorial, la precariedad en su sistema de salud, el no superado déficit en vivienda, a más de otras dolencias que evidencian el muro que separa a la Medellín opulenta de la pobre y popular, la de los cerros que parecen querer sepultar el llamado Valle de Aburrá.
Medellín, ¿la más violenta?

 

La ciudad de los campesinos, arrieros y "personas de bien", cada día se ve más contaminada por la cultura traqueta de los Urabeños, los Pesebreros, la Oficina y los Rastrojo, herederos y continuadores de un modelo de control social a través del cual dominan y determinan la vida cotidiana en los territorios más empobrecidas de esta parte del país.

 

Más allá de mantener entre ellos un conflicto permanente, tras los territorios que los demás controlan, el tráfico de drogas ya no es suficiente para cumplir sus propósitos y llenar sus arcas, optando ahora por traficar en infinidad de barrios populares con electrodomésticos y alimentos fundamentales para la canasta familiar.

 

Su dominio es creciente. El centro de la ciudad, aunque aparece presa de la delincuencia, está bajo su total control; el miedo que esta situación pueda propiciar no es casual pues cumple con una labor fundamental –atemoriza, divide, expulsa, somete–; mientras tanto las "autoridades" nada hacen por rescatar un espacio público fundamental para el encuentro y la misma reconstrucción de imaginarios y construcción de sueños colectivos.

 

Es así como los vendedores ambulantes, aunque bajo el control de la Secretaría de Espacio Público, están en realidad en manos de lo que cada combo defina hacer con ellos. Los atracos, paseos millonarios y desapariciones son sucesos normales para los paisas que con la expresión "¿para qué da papaya?", asume la problemática como un asunto individual y no como algo colectivo que debe ser solucionado por la comunidad afectada. En el "sálvese quien pueda", cada uno procede por la "libre", permitiendo en no pocas ocasiones que los menores de edad de cada hogar terminen involucrados en el tráfico drogas en las crecientes "fronteras invisibles" que dividen a los barrios y atomizan la resistencia popular.

 

Como lo verifican cada día sus pobladores, la delincuencia no tiene control ni deja de crecer, pese a los informes cotidianos que dan cuenta de la supuesta captura de cabecillas de bandas. Mientras tanto, propios y extraños sueñan con poder regresar a la Medellín donde en los barrios populares podía jugarse al fútbol en cualquier calle de cualquier barrio, o en cualquiera de sus placas deportivas, así como compartir sueños y resistencias, las cuales se materializaban en acciones conjuntas y solidarias a través de marchas y otras expresiones de disposición al cambio.

 

Elecciones y falsas promesas

 

Entramos en año electoral, cuando los gobiernos locales quedan en el centro de la disputa. En la llamada hace décadas "Bella villa", miles de personas esperan que se presente un cambio significativo en el nivel de violencia e inseguridad, así lo prometen unos y otros, pero tal deseo y oferta se difumina cuando verificamos que los candidatos a la alcaldía 2016–2019, hacen sus campañas convocando a los combos como "La 38", "Los Triana", "Los Bananeros", "Los Gomelos" y muchos otros, buscando con ello ganar todos los votos que pueden garantizar en los territorios que controlan. No hay duda, dicen unos y otros, "En Medellín, llegue quien llegue a la alcaldía, todo seguirá igual".

 

Este es un indicador, pero el otro es el de las desapariciones, ahora de moda por el reconocimiento de la existencia de la Escombrera, problemática que no encuentra soluciones efectivas:

 

"Durante los últimos 3 años, son 527 (2014) las personas que continúan sin aparecer, teniendo en cuenta el trabajo conjunto de depuración hecho por el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (Sisc) de la Alcaldía, el Instituto Colombiano de Medicina Legal y Ciencias Forenses (Icmlcf) y la Personería de Medellín, durante el 2014, trabajo en el que se reclasificaron las 270 personas del año 2013, y las 388 del 2012. Sin embargo, y pese a la depuración, son miles los familiares que buscan a sus desaparecidos".

 

Y no es erróneo pensar que Medellín sea una ciudad donde también hay creación e innovación, ¡claro que lo es!, pero de manera preponderante es un territorio donde la violencia y la desigualdad se incrementan cada día, a pesar de lo cual la mayoría de sus pobladores ni levantan la voz ni salen a protestar. ¿Conformismo? ¿Temor? ¿Ausencia de alternativas para canalizar el descontento?

 

...Hablemos de empleo

 

Una de las principales razones para justificar el por qué menores de edad y adultos toman la alternativa de vincularse a grupos armados y fleteros, es la falta de oportunidades laborales, la falta de ingresos dignos, para poder gozar una vida con las condiciones mínimas de bienestar.

 

"Según informes de la Policía Nacional, el grueso de los integrantes de los grupos armados ilegales corresponde a hombres jóvenes que se encuentran entre las edades más vulnerables. Esta información se refleja cuando se da cuenta de que de los 653 homicidios ocurridos en Medellín entre enero y diciembre del 2014, 398 de los acaecidos eran hombres entre los 18 a 35 años de edad (Inmlcf, 2014)".

 

Unos y otros, en el mejor de los casos encuentran un empleo informal –según cifras de la CUT Medellín y de la Escuela Nacional Sindical, más del 50 por ciento de la población trabaja en la informalidad y por tercerización– donde ganan de acuerdo a lo que produzcan o vendan, sin contar con prestaciones; con estos ingresos deben, además, pagar impuestos y cumplir con las "vacunas" que les permita trabajar tranquilos.

 

Y ahora, con el acuerdo 300 que toma forma en el Decreto 0883, también entran en zozobra las empresas que constituyen parte del patrimonio público de la ciudad. La idea de Anibal Gaviria es cambiar la razón legal de empresas como Metrosalud –actual prestadora del servicio de salud por medio del Sisben– en riesgo de privatización, empresa que además realiza los procesos de contratación a través de la cooperativa Fedsalud, de la que muchos tienen dudas sobre su legalidad como entidad.

 

De hacerse efectiva esta pretensión del Alcalde, no solo se entregarán en bandeja de plata las mejores empresas sociales de la ciudad, sino que quienes trabajan allí pasarán a condiciones laborales críticas e incluso al desempleo. Lo que supuestamente mejoraría la estructura administrativa del municipio, empeorará la sobrevivencia de todos.

 

Pretensión privatizadora que le da continuidad al Plan de desarrollo "Medellín, un hogar para la vida", excluyente y parco con las minorías:

 

"Según el DANE, aunque la tendencia nacional de la tasa de desempleo es a la baja ubicándose en 9,8% en el trimestre evaluado, menos que el mismo período anterior, en Medellín y el Área Metropolitana el desempleo tuvo un aumento pasando de 11,3% presentado en el informe de enero, a 11,9% en el informe del mes de abril. Es decir que estamos por encima de la tasa nacional, y muy arriba de ciudades como Montería con 7,0%, Barranquilla Área Metropolitana con 7,5%, Cartagena con 8,4% y de Bogotá que está en 8,9% en el mismo período".

 

Juventud, ¿divino tesoro?

 

El caso de los jóvenes no es mejor. Para la mayoría, al terminar el bachillerato, la primera alternativa es buscar un trabajo aunque sea temporal, pues la economía familiar no da para realizar estudios superiores. Incluso quienes logran acceder a una carrera profesional, deben buscar un trabajo de medio tiempo que les ayude para su sostenimiento; en este caso las alternativas más accesibles son los Call Center o Contac Center, donde las jornadas laborales de medio tiempo son de 8 horas diarias y el contrato depende de la cantidad de ventas hechas en la semana, de resto solo queda la total informalidad.

 

Ahí están los semáforos, cada vez más llenos de jóvenes que con actos teatrales y artísticos buscan una moneda que los ayude para pasajes y fotocopias. Los buses hacen más paradas para recoger a jóvenes estudiantes, personas desplazadas y madres de familia que suben a vender sus dulces, que para recoger los mismos pasajeros.

 

"Según el Informe de Calidad de Vida de Medellín Cómo Vamos del 2013, el desempleo juvenil fue de 17,6%, y según últimas cifras de la Secretaría de Desarrollo Económico presentadas al concejo en el mes de marzo, la tasa ya está en 15,4%. Sin embargo sigue siendo superior al de la ciudad presentado por el Dane".

 

Ahora hablemos de la más educada

 

La nueva generación de jóvenes de Medellín ni trabaja ni estudia porque no tienen la oportunidad de desempeñarse en ninguno de los campos, es común escucharles decir, "Si trabajo no tengo tiempo para estudiar, pero si no trabajo no tengo cómo estudiar".

 

Lo que es un derecho, la Universidad, está convertida en un premio más esquivo que el Baloto; por más propaganda que haga el gobierno a la "educación de calidad para todos", la ciudad está en la dinámica de construir Uvas o mega colegios donde lo importante es la infraestructura, mientras que la calidad formativa y las condiciones de vida de los estudiantes parecen ajenas a las administraciones.

 

¿Crisis juvenil y de la educación? Sin duda. Cada vez son menos los jóvenes y niños que aspiran a una carrera universitaria; unos y otros ven con desagrado tener que dedicar 5 años de estudio a una profesión. De otro lado, el Sena gana la batalla vendiendo ilusiones de hacer personas exitosas y emprendedoras, ofreciendo opciones en técnicas y tecnologías en logística y mercados internacionales a los estudiantes de décimo grado de las comunas; mientras tanto, y como clara expresión de la otra cara del espejo, en los colegios de la comuna de El Poblado las ofertas son diferentes: diseño gráfico, medios audiovisuales, gastronomía y contabilidad.

 

Finalmente...

 

¡Esta no es una ciudad para todos! ¡Esta es una ciudad para ellos!, ¡para los de arriba!, que la piensan y moldean de acuerdo a sus intereses, donde la democracia es la vasalla de cada juego de poder que pone en marcha el niño mimado de una de la tantas familias conservadoras dueñas del más del 50 por ciento de la ciudad.

 

Esta ciudad, gran parte de sus pobladores, no olvida el legado de Pablo Escobar y de la oficina de Envigado, y por infinidad de sus calles toma forma el modelo de violencia, aupado por políticas oficiales que se sirven de bandas distinto calibre para evitar que la rabia y rebeldía social tome forma.

 

De esta manera, sometidos a las lógicas del más fuerte, los pobres permanecen en su estadio, divididos entre sí, mientras las distintas empresas del Grupo Empresarial Antioqueño hacen su agosto dominando toda la economía de la ciudad y de la región.

 

Su modelo urbano, político y económico, diseñado por ProAntioquia, con sus agendas y juego de escenarios a varias décadas, les ha permitido, a pesar de ser minorías, controlar y dominar a millones de personas, ¿hasta cuándo seguirá siendo así? ¿Existirá espacio en Medellín para otra democracia?

Publicado enEdición Nº 216
Brasil entró en recesión económica en el segundo trimestre de este año

La economía brasileña –la primera en América Latina y la séptima del mundo– entró en recesión en el segundo trimestre de este año, en el arranque de un periodo de retracción que según analistas durará al menos dos años.


El producto interno bruto (PIB) retrocedió 1.9 por ciento entre abril y junio frente a los tres primeros meses del año, cuando había caído 0.7 por ciento respecto al último trimestre de 2014, informó el viernes el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).


La caída del PIB en el segundo trimestre es mayor a la prevista por analistas de bancos extranjeros y brasileños, que apostaban por una retracción de alrededor de 1.7 por ciento. El crecimiento del primer trimestre también fue revisado a la baja por el IBGE, de -0.2 a -0.7 por ciento. Cuando un país registra dos trimestres seguidos de contracción económica se habla de recesión técnica.


Frente al mismo periodo de 2014, en el segundo trimestre la economía brasileña registró una retracción de 2.6 por ciento. Y en el primer semestre de 2015, se contrajo 2.1 por ciento frente al mismo periodo de 2014. Por sectores, el agropecuario se contrajo 2.7 por ciento, la industria 4.3 por ciento, el sector servicios 0.7 por ciento y el consumo doméstico 2.1 por ciento.


Tras un alza espectacular de 7.5 por ciento del PIB en 2010 que fascinó al mundo y puso a Brasil al frente de las potencias emergentes, la economía del gigante sudamericano creció sólo 2.7 por ciento en 2011; uno por ciento en 2012; 2.5 por ciento en 2013 y apenas 0.1 por ciento en 2014. La economía brasileña creció a ritmo muy débil en los últimos cuatro años, pero no registraba una recesión desde inicios de 2009.


La presidenta Dilma Rousseff enfrenta problemas en varios frentes: la inflación está por alcanzar dos dígitos (9.56 por ciento) y ya duplica la meta oficial; la tasa de interés de referencia está en su mayor nivel en nueve años (14.25 por ciento), el desempleo ha subido por séptimo mes consecutivo y se ubica en 7.5 por ciento; el ahorro fiscal es casi nulo y el real se ha devaluado 25 por ciento frente al dólar desde enero. A ello se suma el megaescándalo de corrupción en la estatal Petrobras, el mayor en la historia del país, y la inestabilidad política.

Publicado enEconomía
Enseñanzas de la escandalosa alza del dólar

El dólar a 3.200 pesos les significa un duro golpe a la economía nacional y pobreza a los colombianos. Porque no da lo mismo pagar 50 mil millones de dólares de importaciones y 106 mil millones de deuda externa (2015) a ese precio que a 1.800. Y no resiste análisis decir que una devaluación fuera de madre –entre las mayores del mundo– disparará las exportaciones y compensará sus efectos negativos, aunque pueda ocasionar favorecimientos puntuales. De acuerdo con Eduardo Sarmiento Palacio –quien en este debate ha derrotado a los economistas neoliberales– los mayores costos de las importaciones de materias primas y equipos impedirán el supuesto gran aumento de las exportaciones. Además, se sabe de la escasa oferta exportable del país, por la debacle del agro y la industria, y que los mercados externos los controlan fuertes competidores de otros países, que también están devaluando. A estas dificultades súmesele la gravísima situación de la economía mundial.

La retórica optimista del gobierno sobre esta devaluación brutal no constituye una mentira piadosa sino una abierta falsificación de la realidad, que tiene entre sus propósitos ocultar sus culpas en lo que ocurre y encubrir que sus concepciones neoliberales lo llevarán a descargar el problema sobre los ciudadanos del común, mediante desempleo y pobreza, como ocurrió en la crisis de 1999, que tuvo las mismas causas de esta.

Que el precio del dólar haya llegado a niveles nunca vistos tiene como primera causa su escasez, lo que lo empuja hacia arriba. Y esta se debe a que la economía colombiana no puede producir los dólares que demandan las exigencias internacionales del modelo económico imperante, es decir, el costo de las exageradas importaciones de bienes y servicios, los pagos de un endeudamiento externo exacerbado y el despacho al exterior de las cada vez mayores utilidades de los inversionistas extranjeros. En la práctica, significa un nuevo fracaso del discurso neoliberal, según el cual pueden destruirse el agro, la industria y los servicios, aplastándolos con los productos extranjeros y dañando la capacidad de generar ahorro interno, porque esa destrucción puede reemplazarse con ahorro externo, tanto por deuda como por inversión, disparate estratégico que en la última década se ocultó tras la cortina de humo de la bonanza de los precios del petróleo y la minería.

En efecto, el feroz ataque por el libre comercio al aparato productivo del país –que también generó la crisis de 1999, la que le reventó a Pastrana– se mantuvo en los gobiernos de Uribe y de Santos. Lo nuevo fue que el hundimiento de la industria y el agro –agravado por la enfermedad holandesa que la tecnocracia neoliberal negó por lustros– se ocultó tras la bonanza petrolera y minera, que a su vez aumentó la inversión extranjera en ese sector y sustentó el mayor gasto público, hechos a los que se sumaron unas bajísimas tasas internacionales de interés, que también contribuyeron a crear una burbuja de especulación inmobiliaria, todo lo cual –incluida la devaluación del peso– estimuló el consumo y generó un cierto crecimiento, aunque mediocre, de la economía. Y por supuesto le dieron sustento a la falacia de que la economía crecía por el libre comercio, al que motejaron de confianza inversionista, cuando en realidad lo hacía a pesar suyo, entre otras razones porque para poder exportar minerales no se necesitan las fórmulas del Consenso de Washington ni los TLC. En realidad, los graves daños se causaron a cambio de nada. Para Colombia, por supuesto, porque gringos, demás extranjeros e intermediarios no tienen queja. Y se cae de su peso que ningún mérito les cabe a esos gobiernos por el llamado súper ciclo global de los precios de los commodities.

Si bien la caída del petróleo disparó el faltante de la cuenta corriente de la balanza de pagos y precipitó la crisis, el lío venía desde antes. En 2014, el déficit comercial de la industria llegó a 41.384 millones de dólares y el de servicios a 6.638 millones. Aunque el agro no ha generado déficit, sus importaciones sí han sido mayúsculas, y ello también cuenta. Y la deuda externa y la inversión extranjera que sirvieron para sostener el modelo económico de gastos exagerados en dólares terminaron minándolo: entre 2002 y 2014, las utilidades exportadas por las trasnacionales sumaron 141.301 millones de dólares, equivalentes a 115 por cada 100 invertidos, al tiempo que el servicio de la deuda externa costó 131.215 millones, sobre un monto total que el año pasado llegó a 101.000 millones. La crisis sería peor a no ser por las altas sumas –4.093 millones de dólares en 2014– que los colombianos que trabajan en el exterior les giran a sus familias, plata que tampoco genera la economía colombiana y los neoliberales no mencionan.

Jorge Enrique Robledo

@JERobledo

Bogotá, 28 de agosto de 2015.

Publicado enColombia
Viernes, 28 Agosto 2015 06:25

Yin y yang de la economía china

Yin y yang de la economía china

Los bruscos movimientos de las acciones en Shanghai no tienen mayor incidencia en la economía real china, donde sólo el 6 por ciento de la población invierte en la Bolsa. La economía sigue creciendo, pero también suben las tensiones y los desafíos.

 


El fantasma que recorrió la espectacular caída de la Bolsa china esta semana fue el crac del 29 y el más reciente estallido financiero de 2008, puntos de partida de las dos más grandes recesiones mundiales de los últimos 100 años. El impacto sobre las Bolsas del mundo enturbió las aguas y puso la mira en la economía del gigante asiático. Según medios occidentales, que no toleran la idea de que la segunda economía mundial esté dirigida por un Partido Comunista, China está aprendiendo que "no se puede jugar con el mercado".


No es la opinión del profesor del Instituto de Estudios Financieros Chongyang de la Universidad Renmin de Beijing, John Ross. "China está creciendo a un 6,5 o 7 por ciento, tres veces más que Estados Unidos y cuatro veces más, como mínimo, que Europa. La reacción de los mercados bursátiles occidentales no se debe a China sino a que están seriamente sobrevaluados. Es lo que pasa con los activos financieros si uno tiene la tasa de interés tan cerca de cero por tanto tiempo. En China, en cambio, no hay ninguna conexión entre lo que pasa en el mercado bursátil y la economía real", indicó a Página/12.


La correa de transmisión entre ambos sectores es débil porque apenas un 6 por ciento de la población china invierte en la Bolsa: el impacto que estas pérdidas tendrán en la economía real es mínimo. Esto no quiere decir que no haya datos preocupantes en la economía asiática. Desde junio China ha experimentado una abrupta disminución de sus exportaciones, la peor desaceleración del crecimiento de la producción fabril en años y una devaluación del 3 por ciento. Según le indicó a este diario Kamel Mellahi, especialista en mercados emergentes de la Warwick Business School del Reino Unido, la tormenta bursátil refleja estos datos. "La expectativa generalizada era que la economía china iba a tener una primera mitad de año difícil y que mejoraría en la segunda mitad. Los datos no reflejaron esta premisa. Más bien lo contrario. El pulso económico de la actividad fabril está bajando mucho más rápido de lo esperado", señaló Mellahi.


Contrario a lo que suele asumirse, el crecimiento económico chino de los últimos diez años debe mucho más a la inversión que a la exportación de baratijas "made in China". Esta inversión movilizó un impresionante crecimiento de dos dígitos y se hizo sentir especialmente durante el estallido financiero de 2008. Al mismo tiempo generó desequilibrios internos en la economía china.


La inversión, que representaba un 35 por ciento del PIB en 2000 y un 44 en 2009, se disparó por encima del 50 por ciento con la recesión mundial posterior a la caída del Lehman Brothers. En comparación, el consumo doméstico como motor de crecimiento apenas superó el 30 por ciento durante este período.


Consciente de los límites del modelo, el gobierno inició en 2010 una transición a otro que se basara más en el crecimiento del consumo doméstico. "Un cambio así en un país de las dimensiones de China es más fácil de proponer que de ejecutar. El mundo se va a tener que adaptar a estos altibajos porque va a tomar tiempo", señaló Mellahi.


El otro gran problema que dejó este modelo fue una deuda galopante. El plan de estímulo chino de 2008-2009 cuadruplicó el nivel de deuda hasta llegar a 28 billones de dólares, un 282 por ciento del PIB chino. En un estudio reciente, la consultora McKinsey señaló que la mitad de los préstamos están vinculados directa o indirectamente con la propiedad. "A esto hay que sumar que el sistema financiero en la sombra representa la mitad de los nuevos préstamos y que la deuda de los gobiernos provinciales y municipales es insostenible", apuntó McKinsey.


Según el economista de Harvard Kenneth Rogoff, uno de los pocos que alertaron sobre la subprime estadounidense que condujo al estallido de 2008, China enfrentará una crisis. "Es muy vulnerable, pero con billones de dólares de reservas tiene herramientas para salir del atolladero", le dijo al The New York Times este lunes.


China tiene más herramientas a su disposición. Mientras Estados Unidos y Europa tienen tasas de interés planchadas a casi cero para estimular sus economías desde hace siete años, China ha podido bajar este martes su tasa un 0,25 por ciento en respuesta a la turbulencia bursátil y quedar aún con muchísimo margen para seguir haciéndolo de ser necesario ya que el interés quedó en un 4.6.


Este intervencionismo gubernamental se extiende al mercado laboral, clave de la paz social. "China tiene una línea roja: el empleo. Incluso el cambio de modelo tiene que adecuarse a este punto esencial. Si la situación económica empeora y afecta el nivel de empleo, entonces será irresistible la tentación de volver a estimular la economía con un nuevo plan de inversión en infraestructura", estimó Mellahi.


En los últimos cinco años la tasa de desempleo apenas varió. En 2014 fue del 4,09 por ciento, apenas más alto que el 4,05 de 2013. Pero el Labour China Bulletin, editado en Hong Kong y especializado en temas laborales, señala que este índice subestima el número real de desempleados. "El índice oficial solo registra el número de gente que busca empleos en relación con el total de empleados urbanos. Ignora a los trabajadores rurales, a los inmigrantes, y los que tienen trabajo part-time o casual", señala en un informe.


Según el FT Confidential, servicio de investigaciones del Financial Times, hubo una contracción de la demanda laboral en julio. La evolución de esta situación será crucial para las fluctuaciones que tenga la implementación del cambio de modelo. Una cosa está clara. La gigantesca transición que está haciendo China requerirá tiempo y será particularmente pedregoso en una economía mundial que no termina de salir del estallido financiero de 2008.

Publicado enEconomía
Martes, 25 Agosto 2015 06:05

Bolsas mundiales en el tobogán chino

Bolsas mundiales en el tobogán chino

El efecto contagio traspasó mares y fin de semana. El declive comenzó el viernes en Occidente, tras conocerse indicadores negativos de la industria china. Ayer se reflejó en Shanghai (-8,5 por ciento) y la caída dio otra vuelta al mundo.

 

Los principales mercados financieros volvieron ayer a desplomarse ante los temores de un estallido de la burbuja bursátil en la Bolsa de China y de su eventual impacto en la economía global. El índice de Shanghai inició el lunes negro con un retroceso del 8,5 por ciento. La caída fue acompañada por el resto de las plazas financieras. En el Viejo Continente y en Wall Street las caídas fueron las más acentuadas desde la bancarrota de Lehman Brothers en 2008, y analistas estiman que se esfumaron en las últimas semanas cinco billones (millones de millones) de dólares en capitalización bursátil de las compañías en todo el mundo. Previamente a la caída sostenida que inició a mediados de junio el mercado de Shanghai, había acumulado una ganancia de 150 por ciento en casi un año, favorecida por el endeudamiento de inversores institucionales, alejándose del desempeño de la economía real china.


Desde comienzo del año, la economía china evidencia un deterioro constante en su actividad manufacturera. El último anticipo de las cifras de su industria se conoció el viernes pasado, y se aguarda que sea confirmado a principio del mes próximo, e indicó una nueva caída para agosto. La devaluación del yuan que aplicó el 11 de agosto fue interpretada por algunos analistas como un intento para impulsar sus exportaciones, aunque también se vinculó con la necesidad de dar un guiño de flexibilidad cambiaria al Fondo Monetario Internacional (FMI) para que la moneda del gigante asiático pueda ser considerada una unidad de reserva. Sin importar el verdadero motivo, el primer ajuste del tipo de cambio del yuan desde 1994 intensificó la baja de las cotizaciones del mercado chino.


Europa y Estados Unidos anticipan el impacto de esas proyecciones, tanto respecto de las expectativas financieras como de la economía real. Algunos analistas asemejan la situación con la crisis de 1994. Mientras se desacelera la actividad de la mayor economía asiática, la Reserva Federal podría iniciar una suba en las tasas de interés, dos situaciones que provocaron hace dos décadas una serie de devaluaciones competitivas que desembocó en la crisis financiera asiática. De todos modos, son más los interrogantes de lo que pueda suceder con ambas economías que la certeza de cualquier paralelismo. La esperada suba de tasas de la Fed parece no tener fecha cierta y los bancos anticipan que podría darse recién en marzo del año próximo, siendo que se esperaba para el mes que viene. China mantiene –según explicó el gobierno de ese país– un abultado superávit en su cuenta corriente y una posición fiscal sólida.


Con el objetivo de dar tranquilidad a los mercados, el gobierno chino autorizó anteayer al fondo de pensiones estatal a invertir en las Bolsas para frenar el desplome. Según informaron los medios en Beijing, el gigantesco fondo de pensiones podrá invertir hasta un 30 por ciento de sus activos netos en acciones. Con anterioridad, sólo podía invertir en bonos del Tesoro y depósitos bancarios. Para los inversores se trata de un nuevo manotazo de ahogado, como el que se aplicó a principio de año, cuando se prestó dinero barato a los inversores para que lo jueguen en los mercados financieros. La respuesta fue ayer una nueva caída del principal índice accionario chino.


Tras la caída del 8,5 por ciento en Shangai, el índice japonés Nikkei perdió 4,6 por ciento, su quinta baja consecutiva, a su menor valor en seis meses. La ola de contagio llegó hasta Europa, donde las principales plazas bursátiles sufrieron desplomes en algunos casos superiores al 10 por ciento, situación que no se registraba desde octubre de 2008: Atenas se hundió 10,5 por ciento, seguida por Milán (-6), París (-5,2), Madrid (-5), Londres (-4,7) y Francfort (-4,7). En Wall Street, el índice industrial Dow Jones llegó a perder un 6,6 por ciento en sólo los primeros cinco minutos de la sesión, pero posteriormente pudo amortiguar su desplome y estuvo cerca de alcanzar un nivel positivo. No obstante, en la última hora de operaciones retomó la senda negativa y finalizó con un retroceso de 3,6 por ciento.


El selectivo S&P 500 bajó un 3,9 por ciento, hasta 1893,21 puntos, y el índice tecnológico Nasdaq terminó con un retroceso de 3,8. Estos datos colocan a los tres indicadores camino a cerrar el mes con el peor descenso mensual desde hace más de seis años. De hecho, la caída del Dow Jones en el inicio de la rueda cuando alcanzó a perder 1089 puntos, fue un record histórico para el indicador, que nunca perdió más de 800 puntos durante una jornada de operaciones.

Publicado enEconomía