Profundiza Cuba reforma legal para atraer inversión extranjera

La nueva ley de inversión extranjera en Cuba, que el Parlamento aprobará en marzo, será más profunda que la actual, pues el capital foráneo podrá jugar un mayor papel que hasta ahora en la economía de la isla, dijo un alto funcionario.

Los recursos extranjeros trascenderían el papel de complemento a los esfuerzos inversionistas de la isla y ocuparían un papel importante, incluso en áreas como la agricultura, donde no es frecuente la inversión foránea, dijo Pedro San Jorge, director de política económica del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, citado este sábado por el semanario Opciones.


La Ley de Inversión Extranjera en vigor, aprobada en 1995, asigna al capital extranjero un papel de complemento a las inversiones estatales cubanas –cuyas acciones deben ser más de 50 por ciento en cada empresa mixta creada– y aportar básicamente tecnología y mercado.
Sólo en casos excepcionales, y por interés del país, esta proporción puede ser favorable al capital extranjero.


San Jorge señaló que se ha decidido hacer la ley mucho más profunda y ajustada a las circunstancias presentes del país.
El gobierno de Raúl Castro, quien sustituyó a su hermano enfermo Fidel en 2006, aplica unas 300 reformas económicas para actualizar el agotado modelo económico de la isla, de corte soviético.


Esos cambios buscan mayor eficiencia y rentabilidad en la economía a partir de incrementar el trabajo privado y cooperativo, así como conceder autonomía a más de 2 mil 800 empresas estatales.


El pasado diciembre, Raúl Castro anunció una sesión extraordinaria del Parlamento en marzo para aprobar esa legislación".


Indicó que algunos de los cambios previstos en la nueva ley estarán en línea con la política adoptada para el desarrollo del megapuerto de El Mariel, que incluye enclaves industriales y agrícolas en condiciones de zona franca, cuya primera fase se inaugurará el 28 de este mes.


Para su desarrollo, Cuba sostiene una ofensiva en busca de capitales extranjeros de inversión, en condiciones que, asegura, son favorables y atractivas.

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Domingo, 12 Enero 2014 06:20

2014 pinta mejor para Latinoamérica

2014 pinta mejor para Latinoamérica

La economía latinoamericana viene desacelerándose año a año desde 2012, después de la rápida recuperación de la crisis mundial de 2008, pero economistas de organismos internacionales, bancos de inversión y consultoras esperan que 2014 sea mejor. En 2013, los precios aún altos de las materias primas comenzaron a caer y los capitales especulativos empezaron a marcharse por el previsto cambio en la política monetaria de Estados Unidos, que en diciembre pasado decidió empezar a revertir un ciclo de cinco años de dólar barato, que estimuló la inversión en productos básicos y mercados emergentes. 2014 puede favorecer a ciertos países de Latinoamérica, en especial a México y Centroamérica, por la mayor demanda de un EE UU en recuperación. Claro, que los pronósticos se los lleva el viento, muchas veces se equivocan y solo sirven como una guía falible en un mundo incierto.


La firma británica Consensus Economics releva las predicciones de consultoras y bancos y a partir de ellas elabora promedios. Sus previsiones para la región son muy dispares, según los países. Especialmente para Brasil, que en 2013, año en que irrumpieron las protestas sociales, registró un crecimiento del PIB del 2,3%, tras el 1% de 2012. Los expertos consultados prevén que en 2014 se mantendrá el mismo ritmo de expansión, en un ejercicio en el que Brasil organiza el Mundial de fútbol y celebra elecciones presidenciales en las que Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), busca la reelección. La entidad más optimista con el gigante sudamericano es el banco británico Standard Chartered, con un pronóstico de crecimiento del 3,5%, y la más pesimista, Citigroup, con un 1,8%. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) pronostica un 2,6%, y la Corporación Andina de Fomento (CAF), un 3,2%. La expansión brasileña depende más de los precios de las materias primas, que a su vez están influidas por la economía china, y del mercado interno que del norteamericano. El sector privado calcula que la inflación será del 6% en 2014, después del 5,6% en 2013, mientras que el déficit fiscal se elevaría del 3,2% del PIB al 3,7% este ejercicio.


México, la segunda economía de la región, sufrió el año pasado una fuerte desaceleración del crecimiento, del 3,9% registrado en 2012 al 1,3% estimado por bancos y consultoras. En 2013 se combinaron, por un lado, los elogios del establishment hacia Enrique Peña Nieto, presidente por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), con sus reformas energética, fiscal, educativa y de las telecomunicaciones. Tanto que incluso algunos analistas vaticinaban que sería la nueva estrella emergente que superaría a Brasil. Pero, por el otro, irrumpió la realidad de una baja expansión económica, la más pobre de Latinoamérica, junto con Venezuela, y se repitieron las noticias de violencia y hasta de formación de milicias parapoliciales para controlarla. Para 2014, los expertos predicen, sin embargo, un crecimiento del 3,4%, gracias a la demanda estadounidense. Bank of America Merrill Lynch y la consultora Bulltick se atreven a pronosticar un alza del 4%, pero la casa de Bolsa local Vector habla de un 2,3%. La CEPAL también se ilusiona con un 3,5%. La inflación apenas subiría del 3,8% al 3,9% entre un año y otro, mientras que el rojo fiscal saltaría del 2,5% del PIB al 3,4%, según los pronósticos privados.


En el caso de Argentina, uno de sus problemas es la escasa credibilidad de las estadísticas. Según los datos revelados por la oposición al Gobierno de Cristina Fernández, la economía mejoró su crecimiento del 0,3% en 2012 al 3,1% en los primeros nueve meses de 2013. La CEPAL prevé un alza del 2,6% en 2014, pero las entidades encuestadas por Consensus Economics predicen un aumento del 1,8%. La economía argentina depende más de la evolución de China y Brasil, de su mercado interno y la cosecha agrícola que de EE UU. Un factor endógeno clave es la inflación. Los economistas del sector privado calculaban que 2013 acabaría con un aumento del 26,6%. Pero ese pronóstico será superado. Las agencias provinciales de estadística, más fiables que la nacional, informaron de que la inflación en noviembre había llegado al 26,8%, con una indudable aceleración después desde el 20,8% de mayo anterior. Los analistas creen que la tendencia ascendente continuó en diciembre y lo hará en enero. Por eso, el Gobierno de Fernández ha adoptado algunas medidas esta semana, como un acuerdo de precios de 100 productos básicos y la liberalización de la importación de tomates brasileños para abastecer mejor el mercado local. En cuanto al déficit fiscal, el sondeo de Consensus Economics prevé que se eleve apenas del 2,4% del PIB en 2013 al 2,5% en 2014.


Las previsiones del sector privado anticipan que Venezuela pasará de crecer el 1,3% en 2013 a una caída del 0,5% en el actual. La inflación se mantendría alta: 52,4%, tras el previsto 54% de 2013. En este caso también la realidad superó la predicción, que se conoció antes de que el Gobierno del chavista Nicolás Maduro admitiera que en noviembre los precios habían subido al 56,2%. La economía venezolana fluctúa de acuerdo con sus problemas internos y también según la evolución del precio del petróleo, que no solo depende de China, sino también de EE UU, la Unión Europea y los conflictos en Oriente Próximo.


Sin similares problemas de inflación, aunque con otros de desigualdad social, el resto de las siete principales economías de la región también está influido por los precios de las materias primas. Colombia, exportador de petróleo y minerales, elevaría su crecimiento del 3,9% en 2013 al 4,6% en 2014, año en que el presidente Juan Manuel Santos, de centro-derecha, aspira a la reelección. Chile, donde el cobre representa más de la mitad de las exportaciones y cuyo precio depende de la mayor o menor robustez china, pasaría de crecer un 4,2% a un 4,1%, en el año del regreso de la socialista Michelle Bachelet al poder. Por el último, Perú, bajo el mandato del nacionalista Ollanta Humala y donde el 55% de lo exportado es mineral (cobre y oro, con un precio que cayó en 2013 tras subir de forma ininterrumpida desde 2000), se expandiría el 5,5% este año tras un 5,2% el año pasado

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La debilidad de la UE contrasta con el crecimiento consolidado de EE UU

La economía de Estados Unidos se recupera mucho más rápidamente que la europea, sentando unas bases sólidas para su salida de la crisis. En el tercer trimestre de 2013, el país norteamericano creció un 1,6% respecto al mismo período de 2012 y un 0,7% frente al trimestre anterior. En la Unión Europea, el crecimiento fue sólo del 0,1% respecto al mismo período del año anterior y el 0,2% si se compara con la tasa del anterior trimestre.

 

La separación entre la UE —incluida la zona euro— y Estados Unidos se hace cada vez más evidente. Mientras el ritmo de recuperación en el Viejo Continente se modera y sufre contratiempos, en EE UU sube de forma constante y su economía da las señales más positivas de la economía global.


La UE también queda lejos de otras potencias económicas, aunque sus datos están más ajustados y el margen de error es menor. El martes se conocía que el PIB de Japón crece en este mismo período al 1,9%. Aunque de momento es una cifra inalcanzable para los países europeos, en el escenario japonés es un mal dato: marca una significativa desaceleración desde el empujón del 3,8% que registraba en el segundo trimestre de este año. Sin embargo, los analistas citados por la televisión estadounidense CNBC señalan que es probablemente una ralentización "temporal".


China, la economía mundial con el desarrollo más rápido, crece un 7,8% más que hace un año. El primer ministro Li Kenqiang, apuntaba a principio de este mes que China necesitaba expandirse por lo menos al 7,2% para mantener la tasa de empleo.

 

Por Esperanza Escribano Claramunt Bruselas14 NOV 2013 - 13:47 CET

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"Este es el momento de luchar contra el cambio climático, ni mañana, ni pasado. Ahora". La secretaria general de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), Christiana Figueres, cree que los resultados del último informe científico del IPCC (panel de expertos sobre el cambio climático de la ONU), no dejan lugar a dudas. Nos acercamos a un punto sin retorno y es el momento de que los líderes políticos que se reúnen desde hoy en Varsovia (Polonia) en la 19ª Cumbre del Clima suban en su lista de prioridades la lucha contra el calentamiento global a pesar de la crisis económica.


La cita se prolongará hasta el viernes 22. No será hasta los últimos tres días, con la llegada de las delegaciones de los países, cuando se comiencen a conocer las decisiones.


En esta conferencia, con más de 190 países convocados, el objetivo más ambicioso es avanzar hacia un gran acuerdo multilateral vinculante para reducir la emisión de gases de efecto invernadero que se quiere tener listo en 2015 para empezar a aplicarse en 2020. Los países deberían salir de Varsovia con la determinación de hacer los análisis internos necesarios para poder proponer su contribución nacional a la solución global. Se trata de que esos proyectos de contención de emisiones de los gases de efecto invernadero, con sus respectivas cantidades, sean una realidad en 2014, en la reunión de Lima, y de que se aprueben definitivamente en 2015, en la cumbre programada para su celebración en París. Entre los principales problemas está establecer los criterios para establecer los compromisos de los países. El debate se adivina interminable.


La búsqueda de financiación —dinero para que los países en desarrollo afronten los efectos del cambio climático— es otro gran reto en tiempos de presupuestos menguantes. Hay que determinar de dónde saldrán los 100.000 millones de dólares anuales (74.844 millones de euros) asignados al Fondo Verde para el Clima. El dinero está comprometido, pero no se sabe de dónde saldrá. Figueres aseguró en uno de sus últimos discursos que se intentará "aprovechar el capital privado". Para los países en desarrollo la participación económica de los Gobiernos es imprescindible porque les aporta seguridad. Ahora tienen que estudiar la forma de eliminar los riesgos que pueda aparejar esa vinculación con el capital privado. "Uno de los retos será cómo movilizar ese dinero y concebir formas más inteligentes de combinar dinero público y privado", contempla la exsecretaria de Estado de Cambio Climático con el Gobierno de Rodríguez Zapatero, Teresa Ribera, veterana de este tipo de cumbres.

 

En la lista de tareas que se dan por hechas se encuentra la ratificación del segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto, que se acordó en 2012 en la cumbre de Doha (Catar). El nuevo compromiso se extiende hasta 2020, pero con obligaciones para muy pocos países, básicamente los de la UE, Australia, Noruega y Croacia. Apenas representan el 15% de las emisiones globales, ya que Japón, Canadá y Rusia se han salido del protocolo y EE UU, el principal emisor per capita, no llegó a ratificarlo. Ese complicado pacto mundial, que se quiere tener listo para 2015, es importante porque quiere contar con China, EE UU, India o Rusia.


Aída Vila, de Greenpeace, teme que en Varsovia ocurra lo mismo que pasó en Copenhague en 2009, donde se intentó pactar un acuerdo para 2012 y se fracasó. "El informe del IPCC de 2007 ya decía que el principal esfuerzo se debe de hacer en esta década, hay que buscar mecanismos para ajustarlos a la recomendación científica desde ahora", insiste.


Organismos como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya han aconsejado acciones inmediatas. Un informe del Banco Mundial contemplaba hace un año que si se mantiene el ritmo de emisiones se llegará a un incremento de las temperaturas de cuatro grados centígrados a final de siglo. El FMI ya está apostando por que las subvenciones a combustibles fósiles se reduzcan y se pase a las energías renovables.


"Ya se está retrasando demasiado el acuerdo. Es muy importante que se haga un cambio normativo para llegar a un modelo energético con mayor apuesta por las energías renovables y que deje fuera a los combustibles fósiles", contempla Mar Asunción, de WWF. Desde 1995, los miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio climático se reúnen a finales de año para coordinar esfuerzos.


Una larga lista de negociaciones


- 1992. Se aprueba la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático con la intención de estabilizar, en el año 2000, las emisiones de gases de efecto invernadero y volver a colocarlas en el nivel de 1990.


- 1997. En Japón, donde se celebró la tercera conferencia de los países miembros de la convención, se aprobó el Protocolo de Kioto. Los países desarrollados pactan reducir sus emisiones de CO2 un 5,2% de media entre 2008 y 2012 con respecto a los niveles de 1990. Estados Unidos, el principal emisor, no lo ratificó.


- 2005. Entra en vigor el Protocolo de Kioto con la ratificación de 141 países firmantes. Su objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático.


- 2007. En Bali, los países acuerdan que en dos años habría un nuevo tratado que reemplazara al de Kioto a partir de 2012.


- 2009. En la cumbre de Copenhague no se consiguió un acuerdo sobre qué hacer cuando en 2012 expirara el primer periodo del Protocolo de Kioto. Sí se pactó transferir 100.000 millones de dólares anuales (74.844 millones de euros) a partir de 2020 para combatir el calentamiento.


- 2011. En Durban (Suráfrica), la UE acepta prorrogar Kioto hasta 2020. A cambio intenta lograr un acuerdo para que en esa fecha se sumen el resto de grandes emisores, EE UU y China. En esta cita también se acordó la estructura del Fondo Verde del Clima, en el que los países ricos deben aportar una cantidad fija cada año para compensar a los países en desarrollo.


- 2012. La reunión de Doha (Catar) acordó prorrogar el Protocolo de Kioto hasta 2020, pero con unas obligaciones bastante reducidas. Solo están sometidos a ellas un puñado de países; básicamente los de la UE, Australia y Noruega. En esa reunión también pactaron tener, para diciembre de 2015, un nuevo acuerdo que implique a todos los países y que entre en vigor en 2020.


- 2013. La cita de Polonia quiere avanzar hacia ese gran pacto y para ello se ha fijado la búsqueda intensa de fórmulas para sacar dinero comprometido con los países en desarrollo.

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El socialismo bolivariano frente a la trampa económica del capitalismo

El PIB se ha triplicado. La balanza de pagos refleja un elevado superávit comercial. El gasto social real per cápita también se ha multiplicado por tres. Los ingresos públicos se han elevado exponencialmente. El ingreso promedio anual real (ajustado por la inflación) ha crecido. El salario real mínimo progresa adecuadamente. Se ha avanzado notablemente en materia de inclusión para alfabetización, educación inicial, primaria, secundaria y universitaria. Tiene premio por ser el país que más avanzó en la lucha contra el hambre. Se han creado más de 4 millones de puestos de trabajo y el desempleo se redujo a la mitad. Tiene el mayor apoyo de los ciudadanos a su democracia. La desigualdad se ha reducido y la pobreza también. La deuda pública en relación al PIB decrece. Todos estos no son datos del chavismo, sino que son cifras oficiales sobre Venezuela de fuentes tales como CEPAL, FAO, PNUD, OIT, UNESCO y Latinobarómetro.


Esa radiografía económica-política-social nunca jamás podría ser designada como precipicio, catástrofe, apocalipsis o hecatombe. Sólo atrevidos, y amantes de las profecías autocumplidas, como el Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) y la Cámara Venezolano Americana de Comercio e Industria (VenAmCham), buena parte de la prensa dominante o la oposición política y económica nacional e internacional, pueden afirmar tal desacertado diagnóstico.


¿Venezuela tiene problemas económicos? Sí, claro, como todas las economías de este mundo complejo. Venezuela no es la excepción. No obstante, la diferencia reside en que estas dificultades estructurales son propias de una acelerada transformación económica democratizadora. En otras palabras, los cambios políticos en Venezuela han permitido nuevas condiciones sociales inclusivas acompañadas de un aumento sostenido del consumo para las mayorías excluidas. Esta metamorfosis socialista a favor del pueblo exige -si se desea que sea duradera- de modificaciones necesarias en la economía real. Se ha culminado exitosamente una primera etapa que requiere ahora de la siguiente para que haya un tránsito virtuoso hacia más socialismo y para que se llegue a un punto económico y político de no retorno a las décadas perdidas del neoliberalismo.


En esta primera década ganada del chavismo, el capitalismo especulativo se aprovechó en Venezuela, por un lado, de la gran mejora del poder adquisitivo y de una amplia satisfacción de las necesidades básicas (educación, salud, vivienda), gracias a las exitosas políticas públicas, y, por otro lado, de una deficitaria capacidad productiva interna e ineficiencias institucionales en el control y gestión de otras políticas económicas. Este contexto social y económico, unido a la gran derrota electoral de Capriles en octubre de 2012, aceleró una reacción opositora centrada en la guerra económica como única arma para tumbar a cualquier precio el chavismo. A modo de golpe económico en cámara lenta, desde ese momento, el dólar paralelo se ha multiplicado por cinco, la inflación se ha disparado y los índices de desabastecimiento siguen creciendo. Todo esto no se debe solamente a este comportamiento de capitalismo buitre; algo de responsabilidad también hay en las filas chavistas. Sin embargo, decir todo lo contrario también sería un gran despropósito analítico. Toca ser un poco riguroso sobre todo esto.


En cuanto a la conformación de precios, el comportamiento es bien extraño: el año pasado, con un crecimiento del PIB elevadísimo (más del 5%), con alta demanda interna, el índice de precios al consumidor fue de 20,1%. ¿Cómo explicar en lógica económica que la desorbitada subida de precios sea justamente a partir de noviembre del año pasado cuando el crecimiento no es tan alto? Con el dólar ilegal sucede algo similar: pasa de estar a 11 (frente al 4,3 oficial) cuando gana Chávez las elecciones a más de 50 en la actualidad (frente al vigente 6,3). Esta práctica forzosa especulativa es justamente la que permite justificar la subida de precios: la burguesía importadora compra afuera con un buen porcentaje de dólares oficiales (a 6,3), y, en cambio, vende adentro como si todo les hubiese costado a valor de dólar paralelo. Dicho de otro modo, usan la economía real para hacer negocios especulativos en los que siempre ganan los mismos a costa de la pérdida de los de siempre.


Esto, sin embargo, no debe eclipsar los fallos en la política de control y gestión de asignación de divisas para importaciones de bienes necesarios, o la incapacidad productiva para construir una vigorosa oferta interna acorde a la creciente demanda interna. Por todo ello, la propuesta de paz económica del presidente Maduro, a partir de la autocrítica, de nuevo asumiendo errores -hablando hasta de agotamiento de una primera etapa-, se concentra en una propuesta integral a favor de la economía real, que satisfaga: a) en lo coyuntural, afrontar al capitalismo especulativo, y b) en lo estructural, consolidar una base económica y productiva que permita sosteniblemente acompañar materialmente las políticas sociales. Ese es el nuevo orden económico interno propuesto para forjar la transición hacia el socialismo bolivariano, que deje de obsesionarse por medidas nominales (por ejemplo, la fallida devaluación de hace meses), y se centre en acciones estratégicas de índole real, como las mencionada en la propuesta del presidente: 1) regular eficientemente las importaciones mediante un Centro Nacional de Comercio Exterior que eviten prácticas especulativas, 2) una política de control para la conformación de precios justos, 3) creación de un presupuesto nacional en dólares acorde con las exigencias reales de un Estado que exporta petróleo en divisas e importa -según necesidades- en esa misma moneda, 4) un mercado financiero que premie el ahorro interno en bolívares y que logre repatriar capitales del exterior, 5) hacer más virtuoso los canales de distribución del comercio, centrándose en la mejora de los sistemas de transportes en el país, y 6) procurar una política productiva ambiciosa que eleve la oferta venezolana real para satisfacer la demanda actual. De hecho, ese sexto punto, es sin duda el más importante de todos, que permitiría más soberanía, más independencia, y más paz económica.


Todo ello constituye una estrategia integral en base a acciones de economía real que requerirán de una nueva arquitectura institucional pública, con más y mejor gestión, con eficiencia socialista tanto en la distribución de los recursos como en la generación de los mismos. El socialismo boliviariano, en Venezuela, de nuevo, con esta propuesta, se impone a sí mismo su próximo desafío para evitar caer en la trampa económica del capitalismo. Chávez seguramente estaría orgulloso de esta nueva etapa porque, una vez más, el chavismo se revitaliza a partir de repensarse a sí mismo, procurando que siga construyéndose la revolución dentro de esta revolución.

Por Alfredo Serrano (@alfreserramanci) es Doctor en Economía..


 

MADURO ANUNCIO MEDIDAS ECONOMICAS EN CONTRA DE LA ESPECULACION


Venezuela controla precios.

 

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció que creará un sistema de fijación de precios justos y máximos, entre otras medidas económicas. "Vamos a iniciar una gran operación en todo el territorio nacional de lucha contra la especulación y el acaparamiento, una gran operación cívico-militar mediante la cual se inspeccionará hasta el último almacén", señaló el mandatario venezolano. Aseguró, además, que se crearán un fondo especial de compensación y estabilización para la protección de los precios de los bienes y productos de consumo masivo y una corporación nacional de comercio exterior. También anunció la creación del Centro Nacional de Comercio Exterior, que se encargará como institución superior de dirigir la política de administración de divisas del país en el que rige un control de cambio desde 2003.


Con estos mecanismos, el gobierno venezolano apunta a reforzar el control de precios, administrar las importaciones y alentar las exportaciones no petroleras, según explicó Maduro. El gobierno intenta proteger al pueblo y garantizar el abastecimiento alimentario ante el sabotaje del sector privado que, a juicio de Maduro, causa la escasez de bienes básicos y la inflación creciente que vienen afectando al país en los últimos años. "Hay que cambiar todo lo que sea necesario para lograr un nuevo orden económico para la transición al socialismo y es lo que yo vengo a proponerles a ustedes", dijo Maduro durante el extenso discurso que pronunció en el Palacio de Miraflores y que fue transmitido por la cadena oficial de radio y televisión.


Señaló, a su vez, que es necesario romper el estancamiento en el que se ha caído, situación que, a su entender, se debe a "circunstancias históricas" que se produjeron en los últimos tres años. Se espera que el Centro Nacional de Comercio Exterior cree nuevos mecanismos para impulsar la transición al socialismo. También, que el nuevo organismo tenga a cargo a la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), al Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad) y supervise el ingreso de dólares, su inversión, su salida y también promueva las exportaciones.


Tanto la Cadivi como el Sicad son los encargados de tramitar la entrega total de los dólares, que son puestos en manos del sector privado, en un momento en que la diferencia entre el precio de la divisa verde al precio oficial que ofrece el Estado es de 6,3 bolívares, un valor que puede ser ocho veces superior en el mercado negro. Eso se suma a una inflación que entre enero y septiembre rondó el 40 por ciento y un agravamiento del de-


sabastecimiento de productos que golpea de manera crónica a Venezuela. Por otra parte, Maduro aseguró que aunque su gobierno hizo frente al desabastecimiento de productos básicos, "al pueblo lo roban en la calle" los especuladores que multiplican hasta por 30 el costo de los artículos

 

Fuente: Página12

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Sábado, 02 Noviembre 2013 08:19

Estado del clima: de mal en peor

Estado del clima: de mal en peor

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), panel científico de referencia en el tema, publicó en septiembre de 2013 la primera parte de su nuevo reporte mundial sobre el estado del clima. Muestra un panorama sumamente preocupante y afirma con mayor contundencia que en su informe anterior de 2007, que el cambio climático es causado por "influencia humana". Claro que en realidad la causa no somos los humanos como especie, sino el modelo industrial capitalista de producción y consumo. Por evitar la confrontación con empresas y gobiernos causantes de la crisis climática –como es su responsabilidad por el conocimiento del que disponen– el IPCC comienza a considerar falsas "soluciones" como geoingeniería, aunque reconocen los grandes riesgos que conlleva. Es todo un síntoma que estas propuestas altamente especulativas hayan sido incluida en el resumen del IPCC, y una muestra muy preocupante de lo que podrían hacer unos pocos, con dinero y tecnología, para manipular y desequilibrar aún más el clima de todos, base de toda la vida en la Tierra.

 

El nuevo informe del IPCC sostiene que desde 1950, los cambios observados en el clima no tienen precedente en "los últimos decenios o hasta milenios". Constatan que "la atmósfera y el océano se han calentado, el volumen de nieve y hielo [en Ártico y glaciares] ha disminuido, el nivel medio global del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado".
Cada una de las tres décadas pasadas han sido sucesivamente más calurosas que cualquier década precedente desde 1850. En el hemisferio norte, el periodo 1983 a 2012 ha sido el más cálido en mil 400 años.


En el periodo 1901-2010, el nivel del mar medio global aumentó en 0.19 m. En el escenario futuro más optimista, esta cifra podría "solamente" duplicarse en este siglo.


La concentración en la atmósfera de dióxido de carbono (CO2), metano y óxido nitroso –los tres gases de efecto invernadero más graves– aumentó a niveles sin precedentes en 800 mil años. Según el IPCC "la concentración de CO2 aumentó 40 por ciento desde la era preindustrial, en primer lugar debido a emisiones de combustibles fósiles y en segundo lugar debido a emisiones por cambios netos en el uso de la tierra" (deforestación y agricultura industrial). Las emisiones fueron mayores, pero los océanos absorbieron cerca de 30 por ciento del dióxido de carbono, causando su acidificación, una crisis global tan grave como el cambio climático en sí mismo. La acidificación ya significa un problema serio para los corales y crustáceos que no pueden formar sus caparazones. Y ambos están al inicio de la cadena alimenticia marina.


Esto ha llevado a un aumento de la temperatura media de 0.85 grados en el último siglo. En los escenarios del IPCC, el más optimista indica que a final del siglo la temperatura aumentará en promedio 1.5 grados y los más pesimistas un mínimo de 4.8 grados o más, lo cual sería catastrófico por las afectaciones gravísimas en cultivos, aumento de nivel del mar, fenómenos climáticos extremos, desaparición de glaciares y fuentes de agua, etcétera. Pero aún el escenario de 1.5-2 grados, significa que habrá mucho más y peores impactos como lo que ya sufrimos, inundaciones, huracanes, sequías, etcétera.


Este informe corresponde al Grupo I del IPCC, que evalúa la ciencia sobre el clima y el cambio climático. El grupo II evalúa la vulnerabilidad y las posibilidades de adaptación y el Grupo III las posibilidades de limitar las emisiones de gases y mitigar el cambio climático. Por ello es aún más sorprendente que el del Grupo I haya incluido en su resumen dirigido a responsables de políticas, a la geoingeniería, o sea la manipulación tecnológica, deliberada y a mega escala del clima con el supuesto objetivo de contrarrestar los efectos del cambio climático.
Pese a incluir esta propuesta extrema y especulativa, el informe no discute energías alternativas, transporte público o producción agrícola ecológica ni ninguna otra medida, ya que su mandato es evaluar datos científicos recientes para actualizar el diagnóstico del cambio climático, no analizar formas para enfrentarlo, que es tarea de los Grupos II y III que presentarán sus informes en 2014.


Aunque pasa de contrabando la geoingeniería, el IPCC reconoce que ésta tiene altos impactos y "conlleva efectos laterales y consecuencias de largo plazo a escala global". Sin embargo, sugiere que las técnicas de manejo de la radiación solar (geoingeniería para crear inmensas nubes volcánicas artificiales para tapar la luz del sol) "si son factibles, tienen el potencial para revertir el aumento global de la temperatura" –una absurda simplificación que esconde la naturaleza especulativa y la complejidad práctica de estas propuestas–, que podrían tener inmensos impactos, alterando los patrones de lluvia y viento de toda Asia y África, lo cual pondría en riesgo las fuentes de agua y alimentación de 2 mil millones de personas.


Es notable que el IPCC, por evitar confrontar los intereses de trasnacionales y gobiernos poderosos, no asuma su responsabilidad de señalar sin tapujos las causas y los responsables del caos climático, dejando claro que éstas son las que tienen que cambiar radicalmente para avanzar realmente en la reducción de emisiones. En su lugar, especulan (nada científicamente) sobre el uso de geoingeniería, que dejaría intactas las causas, calentando cada vez más el planeta, mientras enfriarlo será un negocio de esas mismas empresas y gobiernos.
*Investigadora del Grupo ETC

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"Todos nos decían que habían perdido su país"

Otra de argentinos lejos de aquí. La Unión Europea le encargó a Victoria Goddard y a su equipo "multiuniversitario" un estudio de los efectos sociales surgidos de los cambiantes modelos económicos en los años '90. Había que entender cómo las privatizaciones influyeron en comunidades enteras. El objetivo del estudio comparaba las nuevas formas en la industria siderúrgica en cuatro países: Argentina, Brasil, España y Eslovaquia. De una exploración inicial de una industria y su población se llegó al análisis de los múltiples efectos causados por el tormento económico de las privatizaciones de grandes empresas estatales. Las privatizaciones no estaban en los objetivos iniciales, pero "en el estudio surgieron con más fuerza justamente porque no los buscábamos". La doctora Goddard es una de las principales investigadoras y redactoras del informe elaborado por su equipo internacional.

 

–¿Qué efectos tuvieron las privatizaciones en su contexto más amplio? Aquí interesa el caso argentino, pero también hay que saber lo ocurrido en otros destinos.

–En la Argentina estudiamos el caso Somisa, en San Nicolás. La Comisión Europea buscaba conocer los efectos de modelos cambiantes a través de las formas de trabajo en la industria siderúrgica de cuatro países. El foco original no era la privatización. La privatización surgió, fue la "revelación", y por eso tuvo un impacto mayor. Nuestras preguntas eran: ¿cómo afectan a las formas laborales, de entrenamiento?, ¿se presentaban oportunidades o no? Nos interesaba el dominio global, cómo promovían sus ideas el Banco Mundial, o el FMI, los bancos de desarrollo y demás.

 

–¿Hubo evidencia de continuidad en el informe? Esos bancos son peligrosos.

–Sí, pero lo que surge es que la industria siderúrgica es vista como pilar del desarrollo nacional moderno, la industria pesada como prioridad Tratamos de reunir ideas globales, ya había especialistas locales cuya investigación se dirigía a perspectivas nacionales. Hubo una primera etapa de investigación histórica seguida de estudios etnográficos. Significó contactar a la gente afectada o comprometida a través de entrevistas y viviendo con ellos para saber cómo se sentían. Tuvimos un equipo de la Universidad de Brasilia encargado de las tendencias globales y un equipo de economistas de la Universidad de Bolonia. Lo que descubrimos bastante temprano fue que en las trayectorias históricas de la Argentina, Brasil, España y Eslovaquia había paralelos importantes en la relación con la privatización. Esto viene en parte del siglo XIX, de la Revolución Industrial, la expansión de los ferrocarriles, etcétera. El estudio de la siderurgia halla su contexto en el desarrollo nacional a comienzos del siglo XX. En Eslovaquia viene con la influencia del Comecon, los planes quinquenales del bloque soviético, pero con prioridades similares de desarrollo en la España de Francisco Franco, en la Argentina y Brasil bajo diversos gobiernos civiles y militares.

 

–Recuerdo que el general Juan Carlos Onganía, luego del golpe de Estado de junio de 1966, expresó su sueño de una industria del acero para el desarrollo nacional, pero en general sólo se logró un metal de bajo nivel y muy sulfuroso. Esto es lo que desanimó la posibilidad de inversión asociada en la región.

–Ocurrió en otros países, al margen de la calidad de los recursos. El objetivo era producir acero, aun cuando lo básico necesario no estaba disponible. Brasil tenía los recursos, el hierro mineral, tenía carbón, tenía la materia prima para encarar el proyecto, pero no así en otros países. La Argentina no tenía los mismos recursos. La planta de Somisa fue parte de un plan de industria nacional durante el primer gobierno de Juan Perón, establecido en un programa del acero en 1947. Fue dirigido a la sustitución de importaciones y el apoyo a la autonomía económica. Las demoras en la implementación del plan hicieron que la planta no comenzara a operar hasta los años '60. Pero hay evidencia de que tuvo el efecto de reforzar la industria local, reduciendo las importaciones. En España, por el contrario, había importantes depósitos de carbón. Eslovaquia operaba con una base económica más amplia porque era parte del Comecon. Estos elementos influyeron en la investigación. Está de moda en las ciencias sociales hablar del trabajo "inmaterial", la nueva economía de la tecnología y el conocimiento; muchos dicen que la industria está muerta y es irrelevante. Nosotros queríamos encontrar la evidencia de esto. Pudimos demostrar que la gran industria pesada no está muerta, a pesar de los cambios de políticas. Queríamos demostrar que la industria fue reconfigurada y sigue. Puede haber perdido su lugar estratégico, pero sigue siendo un empleador importante y un factor significativo en las economías.

 

–Con ese fondo de estudio y percepción, ¿qué fue lo que se halló o, más bien, qué comenzaron a encontrar?

–Lo que hallamos al mirar las trayectorias nacionales fue la sorprendente congruencia de términos que surgió cuando se iniciaron las privatizaciones. Coincide con los efectos de la decadencia global en los '60 y los '70, donde se inician las recesiones (la crisis del petróleo de 1973) que, juntos, son factores globales que decidieron tendencias.

 

–Es el fin del viejo capitalismo y tiene que ser comprendido como tal. Se eclipsó la administración estatal nacida de la competencia clásica con el viejo capitalismo. ¿Tenemos que ver la privatización como una nueva forma de aventura financiera más que una nueva iniciativa del capitalismo?

–La privatización se convierte en parte de los movimientos financieros internacionales. Por lo tanto, la pauta es: privatización inmediata o eventual por contagio, que se convierte en la internacionalización de la industria, en términos de transferencias nuevas. La Argentina y Brasil tuvieron una forma muy variable de inversión mixta (digamos extranjera) en la industria. Pero de ahí en más vemos en todos nuestros casos las fusiones y adquisiciones globales que cambian el panorama de la industria, local y global.

 

–¿Con cierta sofisticación en el discurso que decía que esto era un retorno al viejo capitalismo...?

–El proceso se aceleró, también su importancia. Se alentó o empujó con un discurso de fondo que enfatizó la velocidad, cosa que provino de agencias internacionales, donde las teorías de privatización como nuevo capitalismo se convirtieron en una biblia con respaldo multinacional. Terminamos reconociendo que en el desarrollo del siglo XX había etapas en las que el capitalismo dominaba a las industrias y luego esa relación caía dramáticamente con la nacionalización masiva. Estamos hablando de los años '30, de los '40, los '50... hasta los '60, en algunos casos. Luego siguió una masiva coincidencia donde ocurre la privatización o reprivatización, donde los intereses financieros claramente reemplazaron las antiguas prioridades ideológicas del Estado nación.

 

–¿En dónde se perdió el concepto de seguridad nacional en la dirección de la empresa estatal? En la Argentina y en Brasil, para tomar dos de los países de su estudio, fueron los militares que decidieron que las grandes industrias eran territorio de ellos.

–La seguridad nacional no está en mi campo de estudio; sin embargo, para nosotros fue importante enfatizar el rol de los militares en todas las instancias de la etapa fundacional, de la Argentina y Brasil, pero también de Eslovaquia y España. El principal punto de cambio es cuando se decide que el enemigo era interno. En segundo lugar, el desarmado del Comecon y la conclusión de la Guerra Fría tienen su efecto en el cambio de las prioridades ideológicas. Las premisas de políticas nacionales, incluyendo la seguridad del Estado, se relacionan con las prioridades del capitalismo y los diferentes sectores de capitales. Los intereses del capital cambiaron en forma importante en los '70. La reorganización y la reestructuración de la industria ocurre a lo largo y ancho del espectro. Ya no es un campo en el que negocian los Estados entre sí, es un escenario en el que compiten actores diferentes en la acumulación de la riqueza. Siempre hubo ese elemento, naturalmente, pero pasa a ser mucho más explícito, al punto de que se reemplazan muchos aspectos de los intereses ideológicos del desarrollo y la integridad nacionales. La evolución tecnológica facilita el proceso. Preferiría llevar el tema de la seguridad nacional a la soberanía. Están relacionadas, pero son muy diferentes. Hay que pensar en la minería, por ejemplo, que involucra los recursos del subsuelo. La soberanía del suelo tiene que ser considerada en el proceso de nacionalización y privatización. Esto no siempre se hizo. Hay que considerar el elemento de soberanía. Aun cuando la Constitución diga que ningún extranjero puede usurpar el terreno, muchas veces se usurpa. Lo usurpan, así nomás. El otro factor de soberanía que muchas veces se olvida tiene que ver con empleos y estilos de vida. Las transnacionales pueden cambiar el domicilio de su operación con facilidad. Eso causa gran incertidumbre en los trabajadores y sus comunidades.

 

–Y ahí se llega al modelo neoliberal.

–Ahí sí, uno de los elementos que consideramos fue el modelo neoliberal: la centralidad de la elección individual y la opinión de que la economía podía reducirse a los mercados y la racionalidad no cuestionada de la maximización de la plusvalía, todo lo cual prevaleció por encima de toda idea de interés nacional. Margaret Thatcher fue la más hábil en la combinación de estos discursos. Afirmaba que el concepto del éxito individual prevalecía por sobre el éxito nacional. Fue la pionera del modelo neoliberal cuando llegó al gobierno, en mayo de 1979. A pesar de una oposición vigorosa, implementó el "thatcherismo" e impuso la privatización de industrias y servicios mientras estaba en la cresta de la popularidad lograda luego de la crisis de Malvinas en 1982. La nueva ideología de mercado del ajuste estructural recorrió todo el planeta. Una de nuestras primeras conclusiones fue la coincidencia de la privatización en diferentes contextos que estudiamos a nivel nacional y local. La secuela y profundidad de la implementación de la nacionalización primero y luego la privatización ocurrían en el escenario mundial. Esto se dio en los términos de los cambios del capitalismo y la acumulación. Había recesiones, había crisis petroleras, primero la dramática crisis de 1973 y la segunda de 1979, reflejadas en el cambio de las ideologías y prácticas del capitalismo mundial. Un ingeniero en la industria del acero en Italia dijo con razón que había que tomar en cuenta otros factores de la privatización. En el acero hay una cuestión de escala. Esto tiene que ser comprendido en términos históricos. Cuando se considera la nacionalización, allá lejos en los sueños militares de los años '50 y '60, hay que recordar que se coincide con un momento de posguerra en que eran necesarias las inversiones masivas. Se requería un enorme esfuerzo del Estado para construir esas grandes plantas, como lo fue Somisa en San Nicolás (que es la que estudiamos), que sale de los planes a los que se dio inicio en 1947 durante el primer gobierno de Juan Perón, con la participación de Rocca. Fue inaugurado por Arturo Frondizi en 1960, privatizado por Carlos Menem en diciembre de 1990 y transferido en 1992 a un complejo mixto de propiedad privada nacional e internacional encabezado por el grupo argentino-italiano Techint, y que incluía participantes chilenos, brasileños y británicos, cuando se cambió el nombre de la empresa de Somisa a Siderar. Es decir, la empresa vivió una especie de círculo, desde su fundación a su privatización. En el proceso hubo una dramática reducción en la planta de empleados. En Brasil, en Volta Redonda (que se inauguró en 1946, cuando fue la primera en Sudamérica), la inversión del Estado estaba dirigida no sólo a construir la planta sino a crear un pueblo para obreros y gerentes, un ejercicio faraónico. Para los grandes proyectos se necesitaba la inversión estatal. El capital privado no podía abarcarlas. El problema fue que, una vez hecha la inversión, el producto pasó de ser un activo a un obstáculo. En las cambiantes condiciones económicas se requería mayor fluidez y flexibilidad de gestión. Los cambiantes mercados requerían operaciones globales para alcanzar varias regiones.

 

–Este es un aspecto de escala, pero hay otros...

–Otro aspecto de escala es que una vez que se prevé un alcance de mercado global donde hay que competir con otros actores, la escala adquiere importancia no en lo faraónico sino en los términos de las operaciones. Hay que sobrevivir en una economía mucho más amplia.

 

–¿Cómo se explica entonces la experiencia china, con la compra de plantas masivas, por ejemplo de Alemania, para su reinstalación en China?

–Los chinos hacen lo que otros hicieron en los años '30, pero trabajan en un contexto global en forma simultánea. Es un desarrollo de inversión masiva en infraestructura. Son muy ágiles.

 

–¿Cómo contemplaron ustedes el costo social de los cambios?

–Como antropólogos, fue nuestra preocupación primordial. Los efectos sociales en estos procesos vuelven una y otra vez a llamar la atención a toda privatización. La gente que buscamos en la investigación quería hablar de eso. Aun cuando la gente había sufrido crisis, persecución, represión, la conversación volvía siempre al punto: "Cuando perdimos nuestro país...". Cuando se les quitó todo a lo que se había acostumbrado una generación o más y pasó a ser otra cosa, asociada con despidos de casi la mitad del personal... La privatización se presenta como el incidente crítico en la vida de esta gente, de la vida de sus padres o de sus abuelos. En términos de efecto está la narración de la pérdida, la pérdida de una forma de vida, la pérdida de ingresos, de la seguridad, de un status y un prestigio. Y las diferencias generacionales eran claramente distinguibles. Un pantallazo de los cambios en la industria muestra en primer lugar los migrantes desde diferentes zonas, en general desde lo rural: los hombres venían con fuerza física y muy buenas intenciones. Aprendieron un oficio. Eso cambia a medida que la industria invierte en tecnología e innovación y se busca un nivel formal de educación. La segunda generación está mejor educada y sigue disfrutando de puestos fijos, se interrumpe a partir de la segunda generación y surge la ruptura de la estabilidad. Los jóvenes de ahora, los de treinta años, están en posición diferente a todo lo que aconteció antes. En San Nicolás, por ejemplo, sigue habiendo una memoria de prestigio por haber trabajado en la antigua empresa. Y ahora sienten orgullo de poder asociarse con Siderar. Quizá ya no tengan trabajo en la planta, pero gustan usar la camiseta con el logo de la empresa. Da status. La tragedia es que hay buena voluntad de todas las partes, de los jóvenes, de sus familias, hay cursos, hay inversión de los sindicatos, la empresa y el municipio, pero no están los empleos porque no está el mercado. Los chicos hacen los cursos, tratan de entrar como subcontratados, que desde la privatización es la forma de lograr empleo en la planta. La privatización ha creado una flexibilización del trabajo. Esto significa que las empresas pueden reducir su plantel de subcontratados, algunas veces hasta en un 50 por ciento. Un trabajador contratado está a buen resguardo, pero lo que hicieron cada vez más las empresas era recurrir a terceros, para subcontratar, o instalar contratos temporarios para pagar menos, sin incentivos ni beneficios. Estos subcontratados son en su mayoría jóvenes que han cumplido con los cursos. Una vez adentro se alienta la competencia entre los ingresantes para que demuestren oficio y disciplina. Además de ser mano de obra barata, estos aspirantes conocen la cultura de la fábrica.

 

–Suena como una nueva forma de la división global del trabajo.

–Forma a la que muchos nunca logran entrar. Encontramos que los entrevistados que han cumplido los cursos se hallaban bien dispuestos hacia el sistema. Esto en San Nicolás. Pero muchos quizá nunca lleguen. Consultamos acerca de alternativas, pero no sabían qué había afuera: la firma ofrece seguridad, status... Los cambios tuvieron consecuencias dramáticas, hasta en la perspectiva de lo que significa ser un hombre.

 

–Es interesante y preocupante, no sólo en la Argentina. La clave está en la juventud, el desempleo, el subempleo, los ingresos reducidos... La condena de los jóvenes a un futuro precario es un elemento permanente que hay que tomar en cuenta. Esto altera las perspectivas de vida.

–Revisando las entrevistas que hicimos, la impresión es que en el caso argentino la privatización causó un profundo desorden en las familias. Si el desorden ya estaba, no podemos saberlo. En muchas historias, la gente joven contaba versiones parecidas: "Mi papá perdió su trabajo, se alcoholizó, no lo vimos más, se separó, nos quedamos con los abuelos, era lo que había...", y así, una y otra vez. Vemos una fragmentación de la sociedad. Si las familias se dispersan, los chicos salen a trabajar más jóvenes, abandonan los estudios. Se daña el tejido social. El caso de España es interesante. Tiene que ver con la vida familiar y la vivienda. Hay una historia familiar más estable que se asocia con la creación de la industria siderúrgica bajo la versión franquista del Estado paternalista. La creación de la industria del acero produjo una migración masiva desde las zonas rurales para construir y operar las plantas. Con la privatización, el empleo en la industria tuvo una transición despareja. Pero aun ahora, cuando las nuevas generaciones no tienen empleo o enfrentan la reemigración, vemos una fuerte adhesión al modelo tradicional de la familia. Pueden ser formas familiares duraderas con valores católicos o un Estado habitacional relativamente fuerte con raíces en la industria. En San Nicolás, donde pensaba hallar una situación parecida, había evidencia de una mayor inestabilidad, "la dispersión" era mayor, debido a "una pulverización de las relaciones de familia".

 

–La decadencia que acelera la privatización enfatizó la situación que surgió de la última dictadura militar. El régimen militar destruyó las redes sociales (frase que hoy tiene otro significado) y preparó el camino a una privatización salvaje.

–Puedo estar de acuerdo, pero sólo llegaría a ello a través de una pregunta. En nuestras entrevistas se enfatizó en la privatización y sus efectos, y hubo poca o ninguna referencia a la dimensión de pérdida a través de la dictadura. Los consultados no querían que se los presione con este tema. Para entender en forma amplia este aspecto hay que explorar la historia local, la historia de la sociedad civil, de los sindicatos, cómo se relacionaron con los militares y con los gobiernos post-militares. La pregunta tiene que ver con la explicación: ¿por qué hubo tantos silencios que aún sorprenden?

 

*Profesora, docente y viajera académica, realizó un trabajo para la Unión Europea comparando los efectos de la privatización del acero en la Argentina, Brasil, España y Eslovaquia. Los hilos comunes, las diferencias y las consecuencias del neoliberalismo.

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Comida industrial: enfermando a la gente y el planeta

Las cinco enfermedades más comunes en México están ligadas a la producción y consumo de alimentos provenientes de la cadena agroalimentaria industrial: diabetes, hipertensión, obesidad, cáncer, enfermedades cardiovasculares. Algunas totalmente, otras parcialmente, ninguna está desligada. Esto se traduce en mala calidad de vida y tragedias personales, pero además en altos gastos de atención médica y del presupuesto de salud pública, un enorme subsidio oculto para las transnacionales que dominan la cadena agroindustrial, desde las semillas al procesado de alimentos y venta en supermercados. Más razones para cuestionar ese modelo de producción y consumo de alimentos.

 

En artículos anteriores referí cómo el sistema alimentario agroindustrial solamente alimenta a 30 por ciento de la población mundial, pero sus graves impactos en salud, cambio climático, uso de energía, combustibles fósiles, agua y contaminación son globales.

 

En contraste, la diversidad de sistemas alimentarios campesinos y de pequeña escala son los que alimentan a 70 por ciento de la población mundial: 60-70 por ciento de esa cifra lo aportan parcelas agrícolas pequeñas, las huertas urbanas el 15-20 por ciento, la pesca 5-10 por ciento y la caza y recolección silvestre 10-15 por ciento. (Ver ¿Quién nos alimentará? La Jornada, 21/9/13 y www.etcgroup.org). Agrego ahora datos complementarios, de la misma fuente.

 

En términos de producción por hectárea, un cultivo híbrido produce más que una variedad campesina, pero para ello requiere la siembra en monocultivo, en extensos terrenos planos e irrigados, con gran cantidad de fertilizantes y alto uso de agrotóxicos (plaguicidas, herbicidas, funguicidas). Todo ello disminuye la cantidad de nutrientes que contienen por kilogramo. Los cultivos campesinos, por el desplazamiento histórico que han sufrido, ocurren mayoritariamente en terrenos desiguales, en laderas y tierras pedregosas, sin riego. Si comparamos aisladamente la producción de un cultivo campesino con el mismo híbrido industrial, la producción por hectárea es menor. Sin embargo, los campesinos siembran, por necesidad y conocimiento, una diversidad de cultivos simultáneamente, varios del mismo cultivo con diferentes características, para diferentes usos y para soportar distintas condiciones, además de cultivos diferentes que se apoyan entre sí (se aportan fertilidad, protegen de insectos) y como usan poco o nada de agrotóxicos, crecen a su alrededor una variedad de hierbas comestibles y medicinales. Siempre que pueden, los campesinos combinan también con algún animal doméstico o peces. Todo sumado, el volumen de producción por hectárea de las parcelas campesinas es mayor que el de los monocultivos industriales, además de que resisten mucho mejor los cambios del clima y su calidad y valor nutritivo es mucho mayor.

 

De lo cosechado en la agricultura industrial, más de la mitad va para forrajes de ganado en cría a gran escala y confinada (cerdos, pollos, vacas). Virtualmente toda la soya y maíz transgénico que se produce en el mundo –y también la que quieren plantar en México– no se destina a alimentación humana sino a forrajes para cría animal industrial, dominada también por trasnacionales y cuyo sobreconsumo es otro factor causante de las enfermedades principales.

 

De los fertilizantes sintéticos usados en la agricultura industrial, la mayoría es justamente para producir forrajes, y la mitad que se aplica no llega a las plantas por problemas técnicos. A su vez, el escurrimiento de fertilizantes es factor fundamental de contaminación de aguas y de gases de efecto invernadero.

 

Adicionalmente, en la cadena industrial se desperdicia de 33 a 40 por ciento de los alimentos durante la producción, transporte, procesamiento y en hogares. Otro 25 por ciento se pierde en sobreconsumo, produciendo obesidad, entre otras cosas por la adicción que provoca la cantidad de sal, azúcar y químicos agregados.

 

En Norteamérica y Europa el desperdicio de alimentos per cápita es de 95 a 115 kilogramos por año, mientras que en África subsahariana y sudeste de Asia (con mayoría de agricultura campesina), es de 6 a 11 kilogramos per cápita, 10 veces menor.

 

Ante el desperdicio y la gravedad de los problemas de salud y ambientales que provoca la cadena industrial de alimentos, urge replantearse políticas que la desalienten y estimulen en su lugar la producción diversificada, sin químicos, con semillas propias y en pequeña escala, que además es la base de trabajo y sustento de más de 80 por ciento de los agricultores del país. En el extremo opuesto está la producción industrial con transgénicos, que exacerba todos los problemas mencionados, y además, al estar en manos de cinco trasnacionales es una entrega de soberanía nacional. La siembra de soya transgénica ya está amenazando de muerte a los apicultores, tercer rubro de exportación nacional, que provee sustento a más de 40 mil familias campesinas. Las solicitudes de siembra comercial de maíz transgénico en millones de hectáreas, amenazan eliminar otros miles de familias campesinas y contaminar el patrimonio genético más importante del país.

 

Por si estos datos no fueran suficientes, los eventos climáticos extremos que ha sufrido el país –con daños exacerbados por políticas que aumentan la vulnerabilidad–, están directamente vinculados a ese sistema alimentario agroindustrial, que es una de las causas principales del cambio climático.

 

*Investigadora del Grupo ETC

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Sábado, 21 Septiembre 2013 09:14

Ecuador denuncia "la mano sucia de Chevron"

Ecuador denuncia "la mano sucia de Chevron"

Con un llamado internacional a boicotear los productos de Chevron, el presidente ecuatoriano Rafael Correa lanzó la campaña "la mano sucia de Chevron", el pasado 17 de septiembre, en rechazo a los intentos de la empresa petrolera norteamericana de evadir su responsabilidad por la contaminación petrolera en la cuenca amazónica.

 

Chevron está empeñada en evitar la ejecución de la sentencia de la corte de justicia de Lago Agrio (ciudad ubicada en el Oriente ecuatoriano), que le ordena pagar cerca de 19 mil millones de dólares para limpiar la zona afectada y prestar servicios de salud y agua potable a sus habitantes. Con este propósito, según Correa, Chevron ya ha gastado más de 400 millones de dólares en una campaña contra Ecuador y ha contratado decenas de empresas de lobistas y unos 900 abogados.

 

En una visita a una piscina tóxica cerca del pozo petrolero Aguarico 4, operado décadas atrás por Texaco, Correa dio a conocer que como ésta hay unas mil piscinas que esta empresa (que se fusionó con Chevron en 2001) dejó abiertas, en cerca de tres décadas de explotación petrolera en la selva amazónica, entre 1964 y 1992. Se estima que vertió en las piscinas unos 18 mil millones de galones de agua contaminada con petróleo, que sigue filtrándose en la tierra o se derrama durante los aguaceros, además de otros 17 millones de galones de petróleo que se derramó en accidentes; estas cantidades hacen que el daño total sea mucho mayor que el derrame de Exxon Valdez en Alaska, o por el provocado por British Petroleum en el Golfo de México. "Es uno de los desastres ambientales más graves de la humanidad ", aseveró Correa.

 

La filtración de elementos tóxicos en las tierras, arroyos y ríos, en un área de unas 480 mil hectáreas, contaminó el agua que usaba la población local, devastó la vida silvestre y afectó la producción agropecuaria. Se han registrado números casos de cáncer, con más de mil muertos, graves casos de afectación de la piel, muerte de animales, entre muchos otros problemas.

 

En la época ya existían normas y tecnologías más adecuadas para proteger el ambiente, por ejemplo con el uso de piscinas selladas y técnicas de limpieza de derrames, pero Texaco no las utilizó para ahorrar entre 2 y 3 dólares por barril en los costos de producción. Durante el juicio en Lago Agrio, se inspeccionaron 54 centros de producción donde se constató niveles de contaminación muy por encima de las normas ecuatorianas e internacionales de la época. En el momento en que Texaco operó, la norma ecuatoriana para el volumen de hidrocarburos totales de petróleo en el suelo y el agua era diez veces más blanda que la norma vigente en EE.UU., pero aun así, la contaminación hallada en los 54 sitios fue en promedio 20 veces mayor que la norma ecuatoriana, llegando, en algunos sitios, a un nivel hasta 900 veces mayor.(1)

 

Correa llamó a los accionistas de Chevron a no ser cómplices indirectos de una empresa que no sólo ha demostrado irresponsabilidad absoluta, sino que ahora quiere la impunidad.

 

Acciones ante las cortes

 

A partir de 1993, un grupo de ciudadanos afectados por la contaminación presentó una demanda privada en Nueva York por la contaminación y afectación a la salud, a nombre de unos 30.000 habitantes de la zona, en su mayoría indígenas. Durante nueve años, Chevron buscó bloquear el juicio, argumentando que éste debía presentarse en Ecuador; los demandantes presumen que la empresa consideró que la corte ecuatoriana sería más fácil de manipular. Finalmente logró su propósito; el juez de Nueva York desistió de conocer el caso pero dijo que Chevron debía aceptar el veredicto de la corte ecuatoriana. Cuando en 2011 y 2012, luego de casi dos décadas de litigios, el veredicto de Lago Agrio salió desfavorable a la empresa, ésta se negó a acatarlo y emprendió nuevas acciones legales para tratar de bloquearlo, junto con la campaña de desprestigio al gobierno, a la corte, y a los demandantes y sus abogados. Entre sus principales preocupaciones está la de impedir que sus bienes puedan ser embargados en otro país para cumplir con el pago, siendo que en Ecuador ya no tiene bienes.

 

Por un lado, la empresa inició un nuevo juicio en un tribunal federal de Nueva York, alegando que la sentencia ecuatoriana se obtuvo ilegítimamente, con actos de corrupción. Por otro, acudió al tribunal de arbitraje de La Haya por una supuesta violación del Tratado Bilateral de Inversiones (TBI) entre Ecuador y EEUU, alegando que Ecuador no debía permitir que se lleve a cabo el juicio de Lago Agrio. Lo insólito es que el tribunal se haya declarado competente para juzgar el caso, lo que implica aplicar retroactivamente el TBI que entró en vigencia en 1997, cinco años después de que Texaco-Chevron ya había abandonado el país. También llama la atención que, entre sus primeros laudos, el tribunal haya ordenado al gobierno ecuatoriano tomar las medidas necesarias para suspender u obtener la suspensión de la ejecución de la sentencia de Lago Agrio, sea en Ecuador o en otros países, haciendo caso omiso de la independencia de las funciones del Estado.

 

"Es un caso emblemático que demuestra lo injusto y lo inmoral del orden internacional, donde existe la supremacía total del capital de las transnacionales sobre los pueblos, sobre las sociedades, las naciones", denunció Correa.

 

Chevron alega que los acuerdos firmados con el gobierno de Ecuador en 1995 y 1998 -en el periodo de gobiernos neoliberales- que dan por finiquitados el contrato y las obligaciones de la empresa, liberan a ésta de enfrentar cualquier otro reclamo, con lo cual tratan de traspasar al Estado ecuatoriano la responsabilidad de cualquier consecuencia derivada del juicio de Lago Agrio. No obstante, el mismo día del lanzamiento de la campaña ecuatoriana, el Tribunal de La Haya emitió un veredicto parcial en el que concluye que dichos acuerdos no impiden que terceras personas puedan presentar reclamaciones en defensa de sus derechos individuales, aunque reconoce que podría impedir reclamos "colectivos" o "difusos". No se pronunció sobre si esta caracterización se aplica al caso que fue ventilado en la corte de Lago Agrio. Las audiencias se reanudarán en enero.

 

Sin embargo, la petrolera, al día siguiente, declaró en un comunicado (2) que el "tribunal internacional de arbitraje encuentra que Chevron no es responsable ante los reclamos internacionales en Ecuador"; ante ello, el día 20, la procuraduría general del Estado ecuatoriano solicitó al tribunal medidas provisionales para impedir que la empresa prosiga con su campaña de desprestigio contra el país y distorsionando la realidad del laudo arbitral.

 

Más allá de esta coyuntura inmediata, Ecuador está planteando la necesidad de una reforma del sistema de tribunales de arbitraje de los tratados de inversión y ha propuesto la creación de un tribunal suramericano en el marco de UNASUR que operaría bajo reglas más justas. Se espera la decisión de UNASUR para fines de este año.

 

En el caso de que Chevron logre bloquear definitivamente la aplicación de la sentencia de Lago Agrio, o alcance una resolución para que sea el Estado ecuatoriano el que deba pagar los daños, esto sería catastrófico para la economía del país. "Chevron quiere quebrar al país", reclamó Correa. El presupuesto anual del Estado ecuatoriano es de unos 26 mil millones de dólares, mientras que Chevron, en 2012, obtuvo ingresos por 230 mil millones de dólares (3), o sea, casi nueve veces el presupuesto del país suramericano.

 

- Sally Burch es periodista de ALAI.

(1) Summary of Overwhelming Evidence Against Chevron in Ecuador Trial, Amazon Defense Coalition, http://chevrontoxico.com/assets/docs/2012-01-evidence-summary.pdf

(2) http://www.chevron.com/chevron/pressreleases/article/09182013_internationalarbitrationtribunalfindschevronnotliableforenvironmentalclaimsinecuador.news

(3) http://www.chevron.com/annualreport/2012/documents/pdf/Chevron2012AnnualReport.pdf

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Jueves, 22 Agosto 2013 12:01

Esfuerzo industrializador

Esfuerzo industrializador

Antes de la Segunda Guerra Mundial, cualquier economista hubiera previsto una calamidad en América Latina si se interrumpiera de forma repentina el comercio de la región con Estados Unidos y Europa. Sin embargo, lo que ocurrió durante el conflicto mundial fue exactamente lo contrario: una particularidad de crecimiento económico pujante, sustentado en la industrialización simple y en la expansión del consumo hacia parcelas crecientes de la población. Además de eso, este desarrollo industrial provocó la hegemonía de movimientos populares, sostenido por la alianza entre las clases media y obrera, empresarios nacionales y Fuerzas Armadas.

 

Estaba abierta la búsqueda por salidas propias para la crisis del capitalismo. La coyuntura había impuesto, desde la Primera Guerra, la crisis de los treinta y la Segunda Guerra, complejas barreras al comercio. Los países centrales estaban en crisis u orientados hacia el conflicto. Por un lado, los países periféricos encontraron tremendas dificultades para mantener sus importaciones. Por otro lado, cayeron bastante sus exportaciones hacia el centro. Si en general hasta los años treinta el desarrollo del sector industrial en los países periféricos fue estimulado por la expansión de sus exportaciones, a partir de entonces la industrialización pasó a ser una tentativa de superar internamente los problemas del sector exportador. El proceso se volcó hacia dentro.

 

Sustitución de importaciones

 

El "nacional-desarrollismo" representó la búsqueda de un camino hacia la industrialización, del fortalecimiento de un sistema económico nacional (mercado interno) y la superación de los crónicos problemas de la balanza de pagos por medio del estímulo a la diversificación de la estructura productiva, la mejor distribución de los ingresos, las reformas estructurales y una mayor independencia frente a los centros hegemónicos. El Estado debería asumir su rol de orientador, regulador y, sobre todo, planificador de la economía, según los intereses nacionales y populares. Estas fueron las bases de los proyectos de capitalismo autónomo y de las revoluciones burguesas llevadas a cabo en América Latina durante aquel período.

 

El proceso de industrialización por sustitución de importaciones tendría dos etapas: 1) sustitución de las importaciones sencillas, de bajo costo y poca exigencia tecnológica, como bienes de consumo masivo, especialmente no-durables, como cremas dentales, vestuario, alimentos y bebidas, que pueden ser producidos internamente por medianos y pequeños empresarios nacionales y consumidos por el mercado interno en expansión, aunque para eso el país necesite importar equipos, maquinarias, repuestos, insumos y materias primas. Los estrangulamientos en esta fase provienen de las características mismas de la acumulación de capital en el subdesarrollo, tales como la desarticulación intersectorial y el financiamiento –que depende de los ingresos obtenidos con las exportaciones; y 2) sustitución de las importaciones más complejas, como equipos, maquinarias, repuestos, insumos y materias primas. Es decir, la segunda etapa es mucho más "difícil" que la primera: requiere mayores esfuerzos técnicos y financieros, necesita cada vez mayores inversiones y exige planificación.

 

Los obstáculos para la industrialización serían la estrechez del mercado interno; la adopción de un patrón de consumo imitativo al del centro; el establecimiento de plantas industriales sobredimensionadas, intensivas en capital y ahorradoras de mano de obra; la insuficiencia de financiamiento; la ausencia de mano de obra calificada; la debilidad de la planificación; entre otros. Igualmente, habría un conjunto de medidas a ser adoptadas para superar dichos obstáculos: reforma agraria, políticas redistributivas y de creación de empleo, integración de los sectores productivos internos, capacitación de mano de obra, readaptación de la tecnología de las plantas industriales, mayor acceso al financiamiento a través de reforma tributaria y control sobre los capitales extranjeros (ingreso y salida). Es decir, intervención estatal y planificación económica. La Cepal defendía la mejor distribución de la renta como forma de expandir el mercado interno y tempranamente pregonó la integración latinoamericana como forma de lograr escalas que aumentasen la eficiencia productiva.

 

Pese a las buenas intenciones de la Cepal, con el término de la Segunda Guerra, la coyuntura sufrió cambios muy profundos. A mediados de los años cuarenta, había dos elementos principales que caracterizan la coyuntura internacional: 1) el conflicto geopolítico entre Estados Unidos y la URSS, la Guerra Fría, que pasó a prevalecer sobre la competencia entre Estados nacionales capitalistas; y 2) el establecimiento de Estados Unidos como país hegemónico industrial, comercial, financiera y militarmente sobre las demás economías capitalistas. La postura estadounidense frente a esos países pasó a depender fundamentalmente de la importancia estratégica que ellos tenían en el marco del conflicto con la URSS. En naciones como Alemania y Japón, ocurrió el denominado "desarrollo por invitación", representado por auxilios financieros, el Plan Marshall y el fortalecimiento de ambos países como centros dinámicos regionales en Europa y Asia, respectivamente. En el caso de América Latina, el financiamiento externo de la región dependió esencialmente de las inversiones directas de las transnacionales.

 

La nueva política de los países centrales para América Latina se dio vía expansión de sus transnacionales hacia dentro de las naciones subdesarrolladas. Ese movimiento fue conflictivo ya que algunos países ya estaban contagiados por movimientos de carácter nacional-desarrollista. La supremacía del sistema internacional ya no era de Inglaterra, nación importadora de materias primas, sino de Estados Unidos, país que tenía un bajo coeficiente de importación (compraba relativamente menos del mundo que Inglaterra) y se caracterizaba por su comercio exterior más cerrado, más proteccionista y más exportador. Paso a paso, el mercado interno naciente de la periferia fue dominado por conglomerados internacionales; era visible la contradicción entre los proyectos nacionales autónomos y los intereses extranjeros.

 

Según el argentino Raúl Prebisch, "primero se opusieron a la industrialización y luego exaltaron el papel dominante que deberían desempeñar las empresas transnacionales en un proceso eficiente de sustitución de importaciones. Yo reconocía la importancia de estas corporaciones en la introducción del progreso técnico, pero al mismo tiempo subrayé la necesidad de una política selectiva para evitar la presión excesiva de los beneficios sobre la balanza de pagos, controlar su papel en la difusión de las formas de consumo contrarias a la acumulación del capital reproductivo, y orientar el desarrollo con un sentido de autonomía nacional".

 

A partir de los años cincuenta, las naciones subdesarrolladas ofrecieron grandes facilidades para la inversión extranjera. Llama la atención el rol desempeñado por Nelson Rockefeller y las transnacionales desde automóviles y textiles hasta alimentos, bebidas y cigarrillos. La mayoría de esos productos era simplemente ensamblada en los países, utilizando tecnología, equipos e insumos importados; incluso con muchos profesionales extranjeros. Ocurrió una industrialización que aumentó la dependencia.

 

Por esto, a finales de los sesenta, Celso Furtado denunció que las empresas extranjeras no estimulaban el desarrollo, sino generaban la desnacionalización de la economía, aumentaban la concentración de la renta, detenían el conocimiento de las tecnologías y desarticulaban el sistema nacional de decisiones. Hace cincuenta años, el economista brasileño estaba consciente de los límites del "nacional-desarrollismo". Los proyectos de transformación estructural reclamaban, en su opinión, alternativas políticas de mayor envergadura.

 

De cara al presente

 

Obviamente cada momento histórico ofrece un tipo de oportunidad. Hoy día parece fundamental que los actuales gobiernos no cometan los mismos equívocos del pasado. Pese a los grandes avances alcanzados en los años 2000 por un supuesto "progresismo", la armadura neoliberal mantiene su rol hegemónico y traba de forma contundente las perspectivas de desarrollo nacional, de soberanía política y de integración latinoamericana.

 

* Profesor de Economía, Integración y Desarrollo de la Universidad Federal de Integración (UNILA), Iguazú, Brasil.

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