Comida industrial: enfermando a la gente y el planeta

Las cinco enfermedades más comunes en México están ligadas a la producción y consumo de alimentos provenientes de la cadena agroalimentaria industrial: diabetes, hipertensión, obesidad, cáncer, enfermedades cardiovasculares. Algunas totalmente, otras parcialmente, ninguna está desligada. Esto se traduce en mala calidad de vida y tragedias personales, pero además en altos gastos de atención médica y del presupuesto de salud pública, un enorme subsidio oculto para las transnacionales que dominan la cadena agroindustrial, desde las semillas al procesado de alimentos y venta en supermercados. Más razones para cuestionar ese modelo de producción y consumo de alimentos.

 

En artículos anteriores referí cómo el sistema alimentario agroindustrial solamente alimenta a 30 por ciento de la población mundial, pero sus graves impactos en salud, cambio climático, uso de energía, combustibles fósiles, agua y contaminación son globales.

 

En contraste, la diversidad de sistemas alimentarios campesinos y de pequeña escala son los que alimentan a 70 por ciento de la población mundial: 60-70 por ciento de esa cifra lo aportan parcelas agrícolas pequeñas, las huertas urbanas el 15-20 por ciento, la pesca 5-10 por ciento y la caza y recolección silvestre 10-15 por ciento. (Ver ¿Quién nos alimentará? La Jornada, 21/9/13 y www.etcgroup.org). Agrego ahora datos complementarios, de la misma fuente.

 

En términos de producción por hectárea, un cultivo híbrido produce más que una variedad campesina, pero para ello requiere la siembra en monocultivo, en extensos terrenos planos e irrigados, con gran cantidad de fertilizantes y alto uso de agrotóxicos (plaguicidas, herbicidas, funguicidas). Todo ello disminuye la cantidad de nutrientes que contienen por kilogramo. Los cultivos campesinos, por el desplazamiento histórico que han sufrido, ocurren mayoritariamente en terrenos desiguales, en laderas y tierras pedregosas, sin riego. Si comparamos aisladamente la producción de un cultivo campesino con el mismo híbrido industrial, la producción por hectárea es menor. Sin embargo, los campesinos siembran, por necesidad y conocimiento, una diversidad de cultivos simultáneamente, varios del mismo cultivo con diferentes características, para diferentes usos y para soportar distintas condiciones, además de cultivos diferentes que se apoyan entre sí (se aportan fertilidad, protegen de insectos) y como usan poco o nada de agrotóxicos, crecen a su alrededor una variedad de hierbas comestibles y medicinales. Siempre que pueden, los campesinos combinan también con algún animal doméstico o peces. Todo sumado, el volumen de producción por hectárea de las parcelas campesinas es mayor que el de los monocultivos industriales, además de que resisten mucho mejor los cambios del clima y su calidad y valor nutritivo es mucho mayor.

 

De lo cosechado en la agricultura industrial, más de la mitad va para forrajes de ganado en cría a gran escala y confinada (cerdos, pollos, vacas). Virtualmente toda la soya y maíz transgénico que se produce en el mundo –y también la que quieren plantar en México– no se destina a alimentación humana sino a forrajes para cría animal industrial, dominada también por trasnacionales y cuyo sobreconsumo es otro factor causante de las enfermedades principales.

 

De los fertilizantes sintéticos usados en la agricultura industrial, la mayoría es justamente para producir forrajes, y la mitad que se aplica no llega a las plantas por problemas técnicos. A su vez, el escurrimiento de fertilizantes es factor fundamental de contaminación de aguas y de gases de efecto invernadero.

 

Adicionalmente, en la cadena industrial se desperdicia de 33 a 40 por ciento de los alimentos durante la producción, transporte, procesamiento y en hogares. Otro 25 por ciento se pierde en sobreconsumo, produciendo obesidad, entre otras cosas por la adicción que provoca la cantidad de sal, azúcar y químicos agregados.

 

En Norteamérica y Europa el desperdicio de alimentos per cápita es de 95 a 115 kilogramos por año, mientras que en África subsahariana y sudeste de Asia (con mayoría de agricultura campesina), es de 6 a 11 kilogramos per cápita, 10 veces menor.

 

Ante el desperdicio y la gravedad de los problemas de salud y ambientales que provoca la cadena industrial de alimentos, urge replantearse políticas que la desalienten y estimulen en su lugar la producción diversificada, sin químicos, con semillas propias y en pequeña escala, que además es la base de trabajo y sustento de más de 80 por ciento de los agricultores del país. En el extremo opuesto está la producción industrial con transgénicos, que exacerba todos los problemas mencionados, y además, al estar en manos de cinco trasnacionales es una entrega de soberanía nacional. La siembra de soya transgénica ya está amenazando de muerte a los apicultores, tercer rubro de exportación nacional, que provee sustento a más de 40 mil familias campesinas. Las solicitudes de siembra comercial de maíz transgénico en millones de hectáreas, amenazan eliminar otros miles de familias campesinas y contaminar el patrimonio genético más importante del país.

 

Por si estos datos no fueran suficientes, los eventos climáticos extremos que ha sufrido el país –con daños exacerbados por políticas que aumentan la vulnerabilidad–, están directamente vinculados a ese sistema alimentario agroindustrial, que es una de las causas principales del cambio climático.

 

*Investigadora del Grupo ETC

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Sábado, 21 Septiembre 2013 09:14

Ecuador denuncia "la mano sucia de Chevron"

Ecuador denuncia "la mano sucia de Chevron"

Con un llamado internacional a boicotear los productos de Chevron, el presidente ecuatoriano Rafael Correa lanzó la campaña "la mano sucia de Chevron", el pasado 17 de septiembre, en rechazo a los intentos de la empresa petrolera norteamericana de evadir su responsabilidad por la contaminación petrolera en la cuenca amazónica.

 

Chevron está empeñada en evitar la ejecución de la sentencia de la corte de justicia de Lago Agrio (ciudad ubicada en el Oriente ecuatoriano), que le ordena pagar cerca de 19 mil millones de dólares para limpiar la zona afectada y prestar servicios de salud y agua potable a sus habitantes. Con este propósito, según Correa, Chevron ya ha gastado más de 400 millones de dólares en una campaña contra Ecuador y ha contratado decenas de empresas de lobistas y unos 900 abogados.

 

En una visita a una piscina tóxica cerca del pozo petrolero Aguarico 4, operado décadas atrás por Texaco, Correa dio a conocer que como ésta hay unas mil piscinas que esta empresa (que se fusionó con Chevron en 2001) dejó abiertas, en cerca de tres décadas de explotación petrolera en la selva amazónica, entre 1964 y 1992. Se estima que vertió en las piscinas unos 18 mil millones de galones de agua contaminada con petróleo, que sigue filtrándose en la tierra o se derrama durante los aguaceros, además de otros 17 millones de galones de petróleo que se derramó en accidentes; estas cantidades hacen que el daño total sea mucho mayor que el derrame de Exxon Valdez en Alaska, o por el provocado por British Petroleum en el Golfo de México. "Es uno de los desastres ambientales más graves de la humanidad ", aseveró Correa.

 

La filtración de elementos tóxicos en las tierras, arroyos y ríos, en un área de unas 480 mil hectáreas, contaminó el agua que usaba la población local, devastó la vida silvestre y afectó la producción agropecuaria. Se han registrado números casos de cáncer, con más de mil muertos, graves casos de afectación de la piel, muerte de animales, entre muchos otros problemas.

 

En la época ya existían normas y tecnologías más adecuadas para proteger el ambiente, por ejemplo con el uso de piscinas selladas y técnicas de limpieza de derrames, pero Texaco no las utilizó para ahorrar entre 2 y 3 dólares por barril en los costos de producción. Durante el juicio en Lago Agrio, se inspeccionaron 54 centros de producción donde se constató niveles de contaminación muy por encima de las normas ecuatorianas e internacionales de la época. En el momento en que Texaco operó, la norma ecuatoriana para el volumen de hidrocarburos totales de petróleo en el suelo y el agua era diez veces más blanda que la norma vigente en EE.UU., pero aun así, la contaminación hallada en los 54 sitios fue en promedio 20 veces mayor que la norma ecuatoriana, llegando, en algunos sitios, a un nivel hasta 900 veces mayor.(1)

 

Correa llamó a los accionistas de Chevron a no ser cómplices indirectos de una empresa que no sólo ha demostrado irresponsabilidad absoluta, sino que ahora quiere la impunidad.

 

Acciones ante las cortes

 

A partir de 1993, un grupo de ciudadanos afectados por la contaminación presentó una demanda privada en Nueva York por la contaminación y afectación a la salud, a nombre de unos 30.000 habitantes de la zona, en su mayoría indígenas. Durante nueve años, Chevron buscó bloquear el juicio, argumentando que éste debía presentarse en Ecuador; los demandantes presumen que la empresa consideró que la corte ecuatoriana sería más fácil de manipular. Finalmente logró su propósito; el juez de Nueva York desistió de conocer el caso pero dijo que Chevron debía aceptar el veredicto de la corte ecuatoriana. Cuando en 2011 y 2012, luego de casi dos décadas de litigios, el veredicto de Lago Agrio salió desfavorable a la empresa, ésta se negó a acatarlo y emprendió nuevas acciones legales para tratar de bloquearlo, junto con la campaña de desprestigio al gobierno, a la corte, y a los demandantes y sus abogados. Entre sus principales preocupaciones está la de impedir que sus bienes puedan ser embargados en otro país para cumplir con el pago, siendo que en Ecuador ya no tiene bienes.

 

Por un lado, la empresa inició un nuevo juicio en un tribunal federal de Nueva York, alegando que la sentencia ecuatoriana se obtuvo ilegítimamente, con actos de corrupción. Por otro, acudió al tribunal de arbitraje de La Haya por una supuesta violación del Tratado Bilateral de Inversiones (TBI) entre Ecuador y EEUU, alegando que Ecuador no debía permitir que se lleve a cabo el juicio de Lago Agrio. Lo insólito es que el tribunal se haya declarado competente para juzgar el caso, lo que implica aplicar retroactivamente el TBI que entró en vigencia en 1997, cinco años después de que Texaco-Chevron ya había abandonado el país. También llama la atención que, entre sus primeros laudos, el tribunal haya ordenado al gobierno ecuatoriano tomar las medidas necesarias para suspender u obtener la suspensión de la ejecución de la sentencia de Lago Agrio, sea en Ecuador o en otros países, haciendo caso omiso de la independencia de las funciones del Estado.

 

"Es un caso emblemático que demuestra lo injusto y lo inmoral del orden internacional, donde existe la supremacía total del capital de las transnacionales sobre los pueblos, sobre las sociedades, las naciones", denunció Correa.

 

Chevron alega que los acuerdos firmados con el gobierno de Ecuador en 1995 y 1998 -en el periodo de gobiernos neoliberales- que dan por finiquitados el contrato y las obligaciones de la empresa, liberan a ésta de enfrentar cualquier otro reclamo, con lo cual tratan de traspasar al Estado ecuatoriano la responsabilidad de cualquier consecuencia derivada del juicio de Lago Agrio. No obstante, el mismo día del lanzamiento de la campaña ecuatoriana, el Tribunal de La Haya emitió un veredicto parcial en el que concluye que dichos acuerdos no impiden que terceras personas puedan presentar reclamaciones en defensa de sus derechos individuales, aunque reconoce que podría impedir reclamos "colectivos" o "difusos". No se pronunció sobre si esta caracterización se aplica al caso que fue ventilado en la corte de Lago Agrio. Las audiencias se reanudarán en enero.

 

Sin embargo, la petrolera, al día siguiente, declaró en un comunicado (2) que el "tribunal internacional de arbitraje encuentra que Chevron no es responsable ante los reclamos internacionales en Ecuador"; ante ello, el día 20, la procuraduría general del Estado ecuatoriano solicitó al tribunal medidas provisionales para impedir que la empresa prosiga con su campaña de desprestigio contra el país y distorsionando la realidad del laudo arbitral.

 

Más allá de esta coyuntura inmediata, Ecuador está planteando la necesidad de una reforma del sistema de tribunales de arbitraje de los tratados de inversión y ha propuesto la creación de un tribunal suramericano en el marco de UNASUR que operaría bajo reglas más justas. Se espera la decisión de UNASUR para fines de este año.

 

En el caso de que Chevron logre bloquear definitivamente la aplicación de la sentencia de Lago Agrio, o alcance una resolución para que sea el Estado ecuatoriano el que deba pagar los daños, esto sería catastrófico para la economía del país. "Chevron quiere quebrar al país", reclamó Correa. El presupuesto anual del Estado ecuatoriano es de unos 26 mil millones de dólares, mientras que Chevron, en 2012, obtuvo ingresos por 230 mil millones de dólares (3), o sea, casi nueve veces el presupuesto del país suramericano.

 

- Sally Burch es periodista de ALAI.

(1) Summary of Overwhelming Evidence Against Chevron in Ecuador Trial, Amazon Defense Coalition, http://chevrontoxico.com/assets/docs/2012-01-evidence-summary.pdf

(2) http://www.chevron.com/chevron/pressreleases/article/09182013_internationalarbitrationtribunalfindschevronnotliableforenvironmentalclaimsinecuador.news

(3) http://www.chevron.com/annualreport/2012/documents/pdf/Chevron2012AnnualReport.pdf

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Jueves, 22 Agosto 2013 12:01

Esfuerzo industrializador

Esfuerzo industrializador

Antes de la Segunda Guerra Mundial, cualquier economista hubiera previsto una calamidad en América Latina si se interrumpiera de forma repentina el comercio de la región con Estados Unidos y Europa. Sin embargo, lo que ocurrió durante el conflicto mundial fue exactamente lo contrario: una particularidad de crecimiento económico pujante, sustentado en la industrialización simple y en la expansión del consumo hacia parcelas crecientes de la población. Además de eso, este desarrollo industrial provocó la hegemonía de movimientos populares, sostenido por la alianza entre las clases media y obrera, empresarios nacionales y Fuerzas Armadas.

 

Estaba abierta la búsqueda por salidas propias para la crisis del capitalismo. La coyuntura había impuesto, desde la Primera Guerra, la crisis de los treinta y la Segunda Guerra, complejas barreras al comercio. Los países centrales estaban en crisis u orientados hacia el conflicto. Por un lado, los países periféricos encontraron tremendas dificultades para mantener sus importaciones. Por otro lado, cayeron bastante sus exportaciones hacia el centro. Si en general hasta los años treinta el desarrollo del sector industrial en los países periféricos fue estimulado por la expansión de sus exportaciones, a partir de entonces la industrialización pasó a ser una tentativa de superar internamente los problemas del sector exportador. El proceso se volcó hacia dentro.

 

Sustitución de importaciones

 

El "nacional-desarrollismo" representó la búsqueda de un camino hacia la industrialización, del fortalecimiento de un sistema económico nacional (mercado interno) y la superación de los crónicos problemas de la balanza de pagos por medio del estímulo a la diversificación de la estructura productiva, la mejor distribución de los ingresos, las reformas estructurales y una mayor independencia frente a los centros hegemónicos. El Estado debería asumir su rol de orientador, regulador y, sobre todo, planificador de la economía, según los intereses nacionales y populares. Estas fueron las bases de los proyectos de capitalismo autónomo y de las revoluciones burguesas llevadas a cabo en América Latina durante aquel período.

 

El proceso de industrialización por sustitución de importaciones tendría dos etapas: 1) sustitución de las importaciones sencillas, de bajo costo y poca exigencia tecnológica, como bienes de consumo masivo, especialmente no-durables, como cremas dentales, vestuario, alimentos y bebidas, que pueden ser producidos internamente por medianos y pequeños empresarios nacionales y consumidos por el mercado interno en expansión, aunque para eso el país necesite importar equipos, maquinarias, repuestos, insumos y materias primas. Los estrangulamientos en esta fase provienen de las características mismas de la acumulación de capital en el subdesarrollo, tales como la desarticulación intersectorial y el financiamiento –que depende de los ingresos obtenidos con las exportaciones; y 2) sustitución de las importaciones más complejas, como equipos, maquinarias, repuestos, insumos y materias primas. Es decir, la segunda etapa es mucho más "difícil" que la primera: requiere mayores esfuerzos técnicos y financieros, necesita cada vez mayores inversiones y exige planificación.

 

Los obstáculos para la industrialización serían la estrechez del mercado interno; la adopción de un patrón de consumo imitativo al del centro; el establecimiento de plantas industriales sobredimensionadas, intensivas en capital y ahorradoras de mano de obra; la insuficiencia de financiamiento; la ausencia de mano de obra calificada; la debilidad de la planificación; entre otros. Igualmente, habría un conjunto de medidas a ser adoptadas para superar dichos obstáculos: reforma agraria, políticas redistributivas y de creación de empleo, integración de los sectores productivos internos, capacitación de mano de obra, readaptación de la tecnología de las plantas industriales, mayor acceso al financiamiento a través de reforma tributaria y control sobre los capitales extranjeros (ingreso y salida). Es decir, intervención estatal y planificación económica. La Cepal defendía la mejor distribución de la renta como forma de expandir el mercado interno y tempranamente pregonó la integración latinoamericana como forma de lograr escalas que aumentasen la eficiencia productiva.

 

Pese a las buenas intenciones de la Cepal, con el término de la Segunda Guerra, la coyuntura sufrió cambios muy profundos. A mediados de los años cuarenta, había dos elementos principales que caracterizan la coyuntura internacional: 1) el conflicto geopolítico entre Estados Unidos y la URSS, la Guerra Fría, que pasó a prevalecer sobre la competencia entre Estados nacionales capitalistas; y 2) el establecimiento de Estados Unidos como país hegemónico industrial, comercial, financiera y militarmente sobre las demás economías capitalistas. La postura estadounidense frente a esos países pasó a depender fundamentalmente de la importancia estratégica que ellos tenían en el marco del conflicto con la URSS. En naciones como Alemania y Japón, ocurrió el denominado "desarrollo por invitación", representado por auxilios financieros, el Plan Marshall y el fortalecimiento de ambos países como centros dinámicos regionales en Europa y Asia, respectivamente. En el caso de América Latina, el financiamiento externo de la región dependió esencialmente de las inversiones directas de las transnacionales.

 

La nueva política de los países centrales para América Latina se dio vía expansión de sus transnacionales hacia dentro de las naciones subdesarrolladas. Ese movimiento fue conflictivo ya que algunos países ya estaban contagiados por movimientos de carácter nacional-desarrollista. La supremacía del sistema internacional ya no era de Inglaterra, nación importadora de materias primas, sino de Estados Unidos, país que tenía un bajo coeficiente de importación (compraba relativamente menos del mundo que Inglaterra) y se caracterizaba por su comercio exterior más cerrado, más proteccionista y más exportador. Paso a paso, el mercado interno naciente de la periferia fue dominado por conglomerados internacionales; era visible la contradicción entre los proyectos nacionales autónomos y los intereses extranjeros.

 

Según el argentino Raúl Prebisch, "primero se opusieron a la industrialización y luego exaltaron el papel dominante que deberían desempeñar las empresas transnacionales en un proceso eficiente de sustitución de importaciones. Yo reconocía la importancia de estas corporaciones en la introducción del progreso técnico, pero al mismo tiempo subrayé la necesidad de una política selectiva para evitar la presión excesiva de los beneficios sobre la balanza de pagos, controlar su papel en la difusión de las formas de consumo contrarias a la acumulación del capital reproductivo, y orientar el desarrollo con un sentido de autonomía nacional".

 

A partir de los años cincuenta, las naciones subdesarrolladas ofrecieron grandes facilidades para la inversión extranjera. Llama la atención el rol desempeñado por Nelson Rockefeller y las transnacionales desde automóviles y textiles hasta alimentos, bebidas y cigarrillos. La mayoría de esos productos era simplemente ensamblada en los países, utilizando tecnología, equipos e insumos importados; incluso con muchos profesionales extranjeros. Ocurrió una industrialización que aumentó la dependencia.

 

Por esto, a finales de los sesenta, Celso Furtado denunció que las empresas extranjeras no estimulaban el desarrollo, sino generaban la desnacionalización de la economía, aumentaban la concentración de la renta, detenían el conocimiento de las tecnologías y desarticulaban el sistema nacional de decisiones. Hace cincuenta años, el economista brasileño estaba consciente de los límites del "nacional-desarrollismo". Los proyectos de transformación estructural reclamaban, en su opinión, alternativas políticas de mayor envergadura.

 

De cara al presente

 

Obviamente cada momento histórico ofrece un tipo de oportunidad. Hoy día parece fundamental que los actuales gobiernos no cometan los mismos equívocos del pasado. Pese a los grandes avances alcanzados en los años 2000 por un supuesto "progresismo", la armadura neoliberal mantiene su rol hegemónico y traba de forma contundente las perspectivas de desarrollo nacional, de soberanía política y de integración latinoamericana.

 

* Profesor de Economía, Integración y Desarrollo de la Universidad Federal de Integración (UNILA), Iguazú, Brasil.

Publicado enEdición 194
México en recesión: Reforma Financiera y cambio estructural

ALAI AMLATINA, 01/08/2013.- México es la segunda economía más grande de América Latina –después de Brasil– y la más articulada a Estados Unidos, con una tasa de crecimiento promedio anual que apenas y despega de 1% per cápita a lo largo de treinta años de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).(1) En 2009 con la Crisis estadounidense, la caída de la actividad económica fue de -7.1% per cápita mientras en América Latina en promedio fue de -3.0%. Estados Unidos registró en el segundo trimestre de 2013 un crecimiento de 1.7%(2), cuarto consecutivo por debajo de 2%.

 

La CEPAL por su parte, redujo su previsión de crecimiento para la región latinoamericana de 3.5% a 3%, principalmente por las caídas de Brasil y México. En el caso de éste último, la previsión pasó de 3.5% a 2.8% para el año 2013. Por otro lado, luego de registrar 0.80% de crecimiento durante el primer trimestre de 2013, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de México redujo su propia previsión con "optimismo" de 3.5% a 3.1%; mientras el Banco de México ha venido alertando en torno a una "desaceleración importante" por la caída de las exportaciones manufactureras no automotrices y el reducido nivel del gasto público observado en los últimos meses. Por su parte, el IIEC de la UNAM hace un cálculo todavía menor, 2.8% de crecimiento para el año 2013(3). De enero a mayo de este año, la economía mexicana creció 1.7%, avance menor al 4.9% registrado en igual periodo de 2012, el más bajo en cuatro años, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)(4).

 

Por lo anterior, Enrique Peña Nieto ha llamado a concretar las "reformas estructurales" que el Partido Acción Nacional (PAN) no logró aprobar en los doce años anteriores. Con esto piensan, se recuperará el "crecimiento sostenido". En la esfera de lo financiero, se presentó una propuesta de Reforma Financiera(5) para incrementar el otorgamiento de crédito para impulsar el crecimiento. Sus ejes principales son: 1) dotar de un nuevo mandato a la banca de desarrollo a favor del crecimiento del sector financiero; 2) fomentar la competencia en el sistema bancario y financiero para reducir los costos del crédito; 3) generar incentivos para aumentar el crédito otorgado por el sistema bancario; y 4) fortalecer el sistema financiero y bancario mexicano para favorecer el crecimiento del sector de forma sostenida. Estas reformas parecerían indicar que el sector financiero ha estado pasando angustias, lo cual no es cierto ni por márgenes de ganancia (de 2000 a 2012 sus utilidades netas acumularon 613,000 millones de pesos, la mitad en manos de BBVA-Bancomer y Citigroup-Banamex; sólo en 2012 éstos últimos obtuvieron 87,126 millones de pesos), ni por niveles de concentración (en 2012 fueron ocho los bancos de un total de 43, los propietarios de 81.5% de los activos financieros, seis extranjeros con 67.7%: BBVA-Bancomer 21.0, Citigroup-Banamex 18.6, Santander 12.5, HSBC 8.1, Deutsche Bank 3.8 y Scotiabank 3.7%; y sólo dos de capital mexicano mayoritario: Banorte-Ixe 9.8, e Inbursa 4.0%).

 

Lo cierto es que hay preocupación sobre ciertas carteras vencidas del sector no bancario y ésta sería la madre de la reforma que profundiza lo ya efectuado desde los años noventa. La propuesta aclara que no se trata de reducir las tasas de interés de referencia "por decreto", sino más bien, de "crear incentivos" para que el sistema bancario comercial "preste más" y en condiciones de "mayor flexibilidad". De lo que se trata es de prestar más dinero interbancario a tasas mínimas a la banca comercial para que sigan con sus operaciones de créditos de consumo a tasas altas.

 

Se argumenta que la paradoja del sistema bancario mexicano radica en que si bien presenta altos niveles de capitalización (incluso adoptó ya los criterios de Basilea III) y bajos índices de morosidad, no presta dinero productivo y tituliza los préstamos hipotecarios, de ahí que su "solidez" no se traduzca en una mejora significativa de la situación económica del país. A nuestro juicio, la afirmación anterior parte de un mal diagnóstico: el nivel de otorgamiento de crédito no depende únicamente de la "rigidez" de la institucionalidad financiera, sino fundamentalmente de las condiciones que permiten hacer efectivo su pago. Esto es, para que un banco preste dinero ni siquiera son necesarios los depósitos, sino la "fe" (crédito) en la solvencia de un agente económico (familias, empresas, gobierno). En suma, El crédito está directamente relacionado con el ciclo económico, depende de las expectativas de ganancias y no a la inversa, como sostuvo Keynes en su Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero. En un país con estancamiento económico como México, el crédito lejos de favorecer el crecimiento, incrementa el riesgo en la esfera financiera como quedó demostrado con la crisis bancaria de 1994. Por esta razón, la banca no presta a los sectores productivos.

 

La propuesta de Reforma Financiera no toca temas importantes como el 4% de diferencial entre tasas activas (las que cobran los bancos) y las tasas pasivas (las que paga el banco). El diferencial en créditos de consumo de 34%, deja a la clase media mexicana estrangulada y dota a los bancos de más y novedosos instrumentos legales para ejecutar garantías en caso de incumplimiento.

 

De otro lado, la tasa de interés de referencia de 4% encarece el costo del crédito a las empresas chicas y medianas nacionales y es irrelevante para las trasnacionales tanto mexicanas como extranjeras que se fondean en Estados Unidos donde la tasa de referencia es 0.25%. La consecuencia es que se estimula un flujo creciente de importaciones y de capitales de corto plazo que afecta negativamente la producción nacional y termina en la transferencia masiva de excedentes hacia el exterior. La evidencia muestra que los bonos de corto plazo pasaron de 81,399 millones de dólares (mdd) a 493,229 mdd entre 2001 y 2011, de los cuales, alrededor de la mitad están en manos de extranjeros(6), colocando a la economía de México en una situación de alta vulnerabilidad.

 

Un cambio estructural del sector financiero en realidad, re-colocaría el crecimiento económico y el empleo como mandatos principales del banco central (como lo estipula la Reserva Federal); y no sólo el control de la inflación y la estabilidad del tipo de cambio acorde con la teoría neoliberal. Finalmente, se requiere de una política redistributiva dado que la pobreza ha crecido de 52.8 a 53.3 millones personas entre 2010 y 2012(7); una política de reactivación interna mediante el aumento del salario y el control democrático del sistema bancario mexicano.

 

Por Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org y presidente de ALAI www.alainet.org

Ariel Noyola Rodríguez es miembro del proyecto OBELA, IIEC-UNAM. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Notas:

(1) CEPAL. Estudio Económica de América Latina y el Caribe. Tres décadas de crecimiento desigual e inestable, en . Fecha de publicación: Julio (2013), pág.74.

(2) Harding, Robin. "US GDP growth lifts chances of taper" en Financial Times, en . Fecha de publicación: 31-07-2013.

(3) Coordinación de Análisis Macroeconométrico Prospectivo (CAMP). Situación y Perspectivas de la Economía Mexicana, en . Nueva Época, año 3, número 11, Abril-Junio (2013).

(4) Véase "Economía crece 1.7% anual en 5 meses" en El Financiero, en . Fecha de publicación: 26-07-2013.

(5) Véase el discurso integral de Luis Videgaray Caso, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en la presentación de la Reforma Financiera el 8 de Mayo de 2013, en .

(6) Ugarteche, Oscar y Leonel Carranco. "Flujos de Corto Plazo: una aproximación" en ALAINET, en . Fecha de publicación: 27-02-2013.

(7) Véase "La pobreza aumenta a 53.3 millones de personas en México" en CNN Expansión, en . Fecha de publicación: 29-07-2013.

 

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Domingo, 14 Julio 2013 05:50

Latinoamérica se 'desindustrializa'

 Latinoamérica se 'desindustrializa'

México y Sudamérica vienen gozando desde hace más una década de altos precios de las materias primas. Este año se han abaratado algo, pero pocos se animan a predecir que este ciclo positivo, por de más extenso, se acabará pronto. El índice de productos básicos DJ-UBS, que sigue el desempeño de 22 bienes básicos, cayó el 10,5% en la primera mitad de 2013. La pregunta que cada vez se formulan más economistas y hasta presidentes es qué más pueden exportar los países latinoamericanos. Si se acaba la bonanza de las materias primas, la respuesta se tornará más urgente.


Lo que ha ocurrido en los últimos años es que muchos países de la región descansaron en las altas cotizaciones de los bienes básicos para crecer y se preocuparon poco por desarrollar la industria o los servicios exportables. Varios países han padecido la llamada enfermedad holandesa, es decir, el fenómeno que sufrió Holanda en los 60, después de descubrir que tenía gas natural cerca del mar del Norte. Cuando comenzó a explotarlo, el florín se apreció tanto por el ingreso de divisas que terminó afectando la competitividad de su sector manufacturero. Lo mismo le ha sucedido en los años previos a 2013 a las monedas latinoamericanas no solo por la exportación de las encarecidas materias primas sino también por el abundante ingreso de capitales especulativos ante los tipos de interés bajos de los países desarrollados. En los últimos meses este proceso se ha revertido un poco ante las expectativas del fin de la política monetaria laxa de EE UU ante la recuperación de su economía.
 


La bajada de los precios de los bienes básicos sorprende a Latinoamérica en pleno debate sobre su desindustrialización. Algunos economistas consideran que es normal en una economía contemporánea más orientada a los servicios, pero otros advierten de que no lo es, ponen el ejemplo de Asia y hasta de EE UU o la Unión Europea en sus intentos de reconstituir el sector fabril.

 


En 2001/2002, el 27,6% de las exportaciones latinoamericanas era de materias primas, el 16,6% de manufacturas derivadas de recursos naturales y el 55,8% de otros bienes industriales. En 2010, los productos básicos representaban el 42,4%, las manufacturas derivadas, el 17,7% y el resto, solo el 39,9%, según un estudio de Sebastián Herreros y José Durán Lima, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en el que advierten de que “la tendencia a la reprimarización de las exportaciones regionales es fuente de preocupación”. Ambos autores comparan el valor de las monedas entre 1990 y 2009 y alertan de que “los elevados niveles de apreciación conspiran contra la competitividad de las exportaciones”. Hasta ese momento, Venezuela –después devaluó varias veces-, Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras y Uruguay lideraban en apreciación, mientras que solo Argentina, Nicaragua, Panamá y Perú habían depreciado, pero en los últimos cuatro años la competitividad cambiaria de casi todos se redujo aún más.


 
Brasil pasó de que sus exportaciones de manufacturas no derivadas de recursos naturales supusieran el 71% del total en 2000 al 44% en 2010, según una investigación de Facundo Albornoz, de la Universidad de San Andrés (Argentina). México, con su industria de maquila (ensamblaje) de exportación a EE UU, pasó del 86% al 73%; Argentina, del 43% al 37%; Colombia, del 41% al 25%; Chile, del 30% al 23%; Perú, del 32% al 17% y Costa Rica, con desarrollo tecnológico, del 68% al 60%.


 
Albornoz también distingue las exportaciones diferenciadas, es decir, las de aquellos productos en los que no existe un mercado de referencia que determine su precio, como sucede con las materias primas agrícolas, minerales e industriales. Las exportaciones diferenciadas de Brasil retrocedieron del 52% del total en 2000 al 28% en 2010; las de México, del 81% al 56%; las de Colombia, del 32% al 16%; las de Chile, del 17% al 11%; las de Perú, del 17% al 10% y las de Costa Rica, del 70% al 55%. La excepción hasta 2010 era Argentina, donde se mantuvieron en el 30%.“Argentina había empezado a exportar cosas no tradicionales, como químicos, productos de diseño, medicamentos, por la competitividad del tipo de cambio, pero eso seguro se fue frenando desde 2008 por la apreciación cambiaria derivada de la inflación”, comenta Albornoz.

 


La mayoría de las exportaciones industriales de Latinoamérica se destina a la propia región y a EE UU, que compra sobre todo productos de las maquilas de México y Centroamérica. La competencia de China ha desplazado manufacturas latinoamericanas en la región, EE UU y la UE. Los principales países afectados han sido Brasil, México, Argentina y Colombia en productos como derivados de madera, químicos, maquinaria, eléctricos, de comunicación, metalúrgicos, coches y ordenadores, según el informe de Herreros y Durán.


 
Otro reporte de la CEPAL, elaborado por Nanno Mulder, muestra que en 2002 la industria proveía el 21% de los empleos en Latinoamérica y suponía el 18% del PIB. En 2010, había crecido el empleo manufacturero hasta representar el 22%, pero venía en descenso respecto a 2007 (24%), mientras el peso en el total de la economía se redujo al 17%. Mulder recuerda que en Asia-Pacífico la industria representa más del 30% del PIB y genera más del 25% de los puestos de trabajo. El investigador de CEPAL advierte de que América Latina sufre una “desindustrialización prematura”, con bajos niveles de ingreso y productividad, a diferencia de lo que ha sucedido en economías avanzadas, donde las fábricas cedieron lugar al desarrollo de servicios cuando aquellas dos variables eran más elevadas. El fenómeno descripto por Mulder “podría tener como consecuencias un estancamiento de la inversión, una desaceleración del crecimiento, un aumento en el desempleo y la informalidad laboral, un incremento de la restricción externa (escasez de divisas, lo que impacta en el pago de importaciones y deuda externa). Con la productividad estancada, las exportaciones manufactureras se vuelven competitivas únicamente vía precio, es decir, tipo de cambio”, señala Mulder.


Algunos gobiernos han reaccionado ante la desindustrialización adoptando ciertas medidas. Mulder explica que Argentina ha intervenido en el mercado cambiario, mientras que Brasil y Colombia han introducido controles de capitales para frenar la apreciación de sus monedas –ahora el Gobierno de Dilma Rousseff los está eliminando ante la salida de fondos por las expectativas de cambio en la política monetaria de EE UU-. Argentina y Brasil han apoyado directamente a determinados sectores y han aplicado barreras proteccionistas, generalizadas en el caso del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y puntuales en las del de Rousseff. Costa Rica y algunos estados de México han aplicado incentivos para que sus industrias se integren en cadenas productivas globales. Pero Mulder se pregunta si los países de la región tienen una visión de largo plazo sobre el desarrollo y promueven la inserción de sus plantas en esas cadenas, el añadido de valor a las exportaciones primarias, la inversión en investigación y desarrollo (I+D) y la mejora de la calidad educativa y del clima de negocios.


 
Alguno podría pensar que las exportaciones manufactureras solo perdieron peso relativo sobre las totales únicamente por una cuestión del aumento de precio de las materias primas, pero Albonoz recuerda que la participación latinoamericana en el comercio mundial de bienes industriales no derivados de recursos naturales se redujo del 4% en 2000 al 3% en 2010. Las exportaciones latinoamericanas de ciertos productos crecieron muchos menos en esa década que las de sus competidores en el resto del mundo. Los distintos informes contienen estadísticas hasta 2010, pero Albornoz opina que la desindustrialización “se consolida y acentúa”.

 

Por: Alejandro Rebossio| 13 de julio de 2013

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Modelo industrial exportador, laberinto sin salida

Los resultados de la industria colombiana en el primer trimestre de 2013 son los más negativos en 48 meses. El ministro de Hacienda los atribuye a los “festivos” de marzo y otros los vinculan a la evolución de subsectores encadenados con la construcción y al declive del “entorno global y (de) las relaciones comerciales con los vecinos”. (http://www.portafolio.co/opinion/co...). No obstante, existen otras explicaciones, fundamentadas en razones estructurales.

 

La industria viene perdiendo participación en el PIB. En 1996 era el 19 %, en 2012 fue el 12%. Esta disminución está en conjunción con un cambio de perfil, al orientarse hacia la exportación, dejando el mercado interno en segundo plano. Para ello optó por un modelo de ensamble, con insumos importados, intensivo en equipo y maquinaria, rubro que fue el 58% de la inversión manufacturera total aplicada entre 1996 y 2006. Sin embargo, respecto al valor agregado, lo invertido está actualmente entre el 10% y el 15%, cuando décadas atrás fue del 25%. (http://www.urosario.edu.co/urosario...).

 

Carranza y Moreno (BanRepública, 2013) no creen en la denominada “desindustrialización” y, a la vez, observan que la petroquímica es la rama con mayor dinámica y que la principal pérdida de participación de la industria en la economía general se presentó entre 1990 y 2000. Según estos autores, la reducción del tamaño de la industria obedece a una “desintegración” de servicios e insumos que ahora son suministrados por terceros.

 

Maldonado liga la caída industrial a cambios en la composición de la estructura productiva atrasada, “deficientemente desarrollada en la producción de bienes intermedios, de capital y transporte, con alto contenido tecnológico, y altamente concentrada y dependiente en los sectores de la industria liviana” , la cual es más marcada que en 1975. (http://www.bdigital.unal.edu.co/202...).pdf)

 

Una retrospectiva de varias décadas muestra que la variación del crecimiento ha sido cíclica, con periodos alternados -positivos y negativos- ligado al curso de la economía nacional y del contexto internacional. No obstante, en el transcurso, el cambio ocurrido en la composición hace mayor la diferencia entre importaciones y exportaciones industriales, desde el equilibrio en 1990 hasta un déficit de más 30 mil millones de dólares en 2012. En el lance exportador, la industria nacional no conquistó las ventas externas esperadas y perdió buena parte de las internas; supeditando su desarrollo a los mercados internacionales, ya no es motor de crecimiento. Y vale añadir que la especialización minero-energética la afecta todavía más, no sólo por la “enfermedad holandesa” y sus efectos en la tasa de cambio, sino porque además los recursos disponibles y las posibilidades son cada vez más escasos. Para rematar, en el trance de este laberinto sin salida, un cúmulo de TLC viene a reforzar sus muy graves quebrantos presentes

 

Por Aurelio Suárez Montoya, Bogotá, mayo 27 de 2013

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Viernes, 17 Mayo 2013 13:23

Primeras lecciones del TLC con EE.UU.

Primeras lecciones del TLC con EE.UU.

Se cumple el primer año del TLC con EE.UU. y se hacen los balances correspondientes.


 
Con los datos disponibles, entre mayo de 2012 y marzo de 2013, comparado con igual período para 2011 y 2012, las exportaciones colombianas totales a EE.UU. pasaron de US$22.594 millones a US$21.575, 4,5% menos; y las importaciones provenientes de Norteamérica crecieron de US$13.279 millones a US$15.904, 19,7% más. ( http://www.census.gov/foreign-trade...). El superávit que Colombia tenía comienza a disminuir.


 
Otras cuentas conducen a resultados similares. Cuando se sustraen las exportaciones de petróleo, el crecimiento es del 3,3%, y cuando se restringen al ámbito agropecuario, aumentan 11,5%, pero las compras suben el 70%. El balance está lejos de los cálculos de estudios sobre un TLC gana-gana. En el de Toro y otros, del Emisor (2010), por ejemplo, se preveía que en los tres primeros años el total exportado aumentaría 14,4%, incluyendo al sector agropecuario con el 24,6%, y que lo comprado crecería el 35,6%. Todo indica que las previsiones serán erróneas por exceso en lo primero y por defecto en lo segundo.


 
Mas no sólo eso. Los productos norteamericanos de mayor avance en este lapso pertenecen a capítulos de mercados masivos agroalimentarios, como arroz, soya o aceites, o de derivados del petróleo y lubricantes, químicos y maquinaria; en tanto los colombianos son mercados de nicho (volátiles) como el de chalecos, cuero de bovino o de tirantas y fajas. Según funcionarios a cargo, es la tendencia.


 
Si algo agrava las asimetrías negociadas a favor de Estados Unidos, que incluyeron subsidios, barreras no arancelarias y otras gabelas, es la tasa de cambio. De mayo de 2011 a abril de 2012 se movió en una franja promedio mensual entre $1775 y $1801; para el último año, de 2012 a 2013, fluctuó entre $1793 y $1829, un leve ajuste que no genera mayor competitividad.


 
La reducción del superávit afectará la balanza de pagos y la eliminación de aranceles impactará el recaudo tributario. Se conjugarán para forzar un mayor endeudamiento con el objeto de financiar la cuenta corriente. Los cálculos más optimistas, como los del estudio nombrado, estimaban la ampliación del déficit en 0,3% del PIB. Por lo visto, sería mayor.


 
En términos sociales, no hay importantes beneficios al consumidor, pero vendrán secuelas en el empleo. Por un lado, posibles envilecimientos de las condiciones laborales, buscando “oportunidades” en el mercado externo, y por el otro, desempleo en aquellas ramas derrotadas por la competencia. Esta desocupación, inicialmente friccional, podría volverse estructural si la economía nacional no reacciona ante el diluvio mercantil desatado por este TLC y los que no se han iniciado.

Por Aurelio Suárez Montoya, El Espectador, Bogotá, mayo 15 de 2013

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Lunes, 06 Mayo 2013 06:03

Algo huele mal en Brasil

Algo huele mal en Brasil

Bancos y consultoras brasileñas comenzaron a revisar a la baja las previsiones de crecimiento económico del país vecino para este año, luego de que el viernes se conociera que la industria brasileña registró una caída interanual de 3,3 por ciento en marzo, según informó ayer el diario Fohla de Sao Paulo. Ahora se prevé un crecimiento anual del PBI que oscila entre 2 y 2,8 por ciento, según la consultora, aunque lo que más preocupa es la tendencia a la baja, que podría profundizarse. En el gobierno nacional están pendientes de Brasil, pues si se estaca o sigue creciendo a cifras muy bajas, será difícil esperar una fuerte recuperación de la economía argentina.

 

El banco Bradesco redujo la estimación de crecimiento de Brasil para este año de 3,5 a 2,8 por ciento y de 4 a 3,5 por ciento para 2014. “Nuestra revisión estuvo influenciada por la reciente incorporación de los resultados de la actividad económica más débiles”, destacó el informe de Octavio de Barros, director de Investigación y Estudios económicos del banco. La consultora Tendencias, por su parte, proyectaba en diciembre una expansión de 1,1 para el primer trimestre que redujo a 0,8 y una mejora anual de 2,2 que recortó a 2 por ciento. También corrigió sus pronósticos la consultora LCA. La proyección del primer trimestre bajó de 1,3 a 1,2 por ciento y la de todo el año de 2,8 a 2,6 por ciento. Por último, el Banco Itaú informó que también revisará sus pronósticos a la baja, pero todavía no lo hizo.

 

El retroceso de la industria brasileña es uno de los factores que más influye en las revisiones. En el trimestre se contrajo 0,5 por ciento interanual y tiene una participación del 25 por ciento en el PBI que el instituto de estadísticas IBGE divulgará a fines de este mes. La industria alimentaria tuvo el mayor peso negativo en el resultado, con una caída acumulada de 4 por ciento en los dos últimos meses de la encuesta, fundamentalmente debido a la caída de las exportaciones.

 

Para Argentina es una mala noticia porque en los últimos años construyó una alianza estratégica con Brasil no sólo desde el punto de vista político sino también económico. Por lo tanto, un freno de su principal socio regional afectará las exportaciones nacionales, fundamentalmente de autos y alimentos, sumando una complicación adicional al momento de alcanzar el objetivo de los 10.000 millones de dólares de superávit comercial anual.

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Control de armas: es hora de que la mayoría reaccione

La nueva ley federal sobre control de armas parece haber fracasado antes de que el Senado comience a discutirla la próxima semana. El estancamiento en el Senado de Estados Unidos, donde en los últimos tiempos se necesita una mayoría especial de 60 votos para aprobar prácticamente cualquier legislación, está resultando ser un obstáculo infranqueable para lograr un cambio significativo tras la masacre de Newtown, Connecticut. Mientras tanto, la Asociación Nacional del Rifle (NRA) está tratando de imponer su polémica propuesta de colocar guardias armados en todas las escuelas, lo que aumentaría el número de armas en nuestra sociedad y consolidaría aún más la cultura de las armas.


 
Mientras que el Senado es probablemente el peor barómetro de la opinión pública, las encuestas más recientes indican que existe un apoyo mayoritario a realizar controles más estrictos: un abrumador 85 a 90% de las personas consultadas de todo el espectro político apoyan la verificación universal de antecedentes. Sin embargo, a medida que el horror de la masacre de Newtown va quedando atrás, las encuestas indican que el apoyo a una prohibición más fuerte contra las armas de asalto va disminuyendo de a poco, como era de esperar.


 
El tiempo está a favor de quienes se oponen al control de armas, en particular la NRA. Cuanto más se posterga la votación de la ley, más disminuyen las probabilidades de lograr algún resultado. Es por eso que el anuncio del Presidente Barack Obama sobre la creación de una comisión para tratar el tema, apenas cuatro días después de la masacre en la escuela primaria Sandy Hook en Newtown, fue tan solo un presagio de fracaso e inacción.


 
Poner en marcha una comisión lleva tiempo, y no ayudó el hecho de que la persona que nombró Obama para presidir dicha comisión (el Vicepresidente Joe Biden) alentara el uso ilegal e irresponsable de armas al declarar: “Si quieren protegerse, cómprense una escopeta de doble cañón y cartuchos para una escopeta calibre 12. Les aseguro que, como le dije a mi esposa (vivimos en una zona rodeada de árboles y un tanto aislada): ‘Jill, si alguna vez hay un problema, sal al balcón, toma la escopeta de doble cañón y dispara dos tiros al aire. Te aseguro que quien quiera entrar a la casa no lo hará’. No necesitan un fusil AR-15. Es más difícil de apuntar, más difícil de usar. Y tampoco necesitan 30 municiones para protegerse. Compren una escopeta”.


 
Muchos de los dichos de Biden son desestimados por ser considerados deslices o bravatas, pero estamos hablando de la declaración de quien preside la comisión sobre control de armas que creó el Presidente. En su discurso sobre el estado de la Unión, Obama fue fuertemente ovacionado cuando afirmó: “Las familias de Newtown merecen un voto. Las familias de Aurora merecen un voto. Las familias de Oak Creek y Tucson y Blacksburg y el sinnúmero de comunidades que han sido víctimas de la violencia con armas, merecen un simple voto”.


 
Paul Barrett, viceredactor en jefe de la publicación Bloomberg Businessweek y autor del libro: “Glock: The Rise of America’s Gun” (Glock: el auge de las armas en Estados Unidos), me dijo: “Creo que [Obama] envió una señal muy clara, quizá codificada, en su discurso del estado de la Unión cuando pronunció su emotiva frase recurrente de que quienes proponen leyes de control de armas merecen un voto. Repitió eso una y otra vez. Creo que los miembros de su partido, el principal de ellos Harry Reid, congresista de Nevada y líder de la mayoría del Senado, podrían interpretar que la exhortación de Obama significa: ‘Damas y caballeros: vamos a discutir las diferentes mociones, votaremos y después pasaremos a asuntos más importantes’. Es casi un reconocimiento de que no se adoptará ninguna legislación seria. Es un debate acerca de si debería o no obstruirse la votación. Y todo esto está sucediendo en el contexto de un proyecto de ley propuesto en el Senado, donde los demócratas están teniendo dificultades para presentar proyectos de ley, a pesar de que tienen la mayoría en esa cámara. Cuando todo esto pase a la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos y con fuerte influencia del ‘Tea Party’, todo el proceso va a frenarse de golpe”.


 
La legislación propuesta es apenas una sombra de lo que debería ser una verdadera ley de control de armas. La Ley de prohibición de las armas de asalto de 2013 de la senadora Dianne Feinstein, según ella misma reconoce, deja fuera a 2.271 armas. Según una encuesta de 2007 realizada por GunPolicy.org, de los 645 millones de armas que están en manos de civiles en el mundo, más de 270 millones están en Estados Unidos, es decir, casi la mitad de las armas que poseen civiles en todo el planeta. La misma encuesta señala que las fuerzas armadas y la policía de Estados Unidos tienen en conjunto poco más de 4 millones de armas. Realmente somos un país armado.


 
Si bien la legislación federal parece estar estancada y haber sido despojada de todo contenido, se está avanzando a nivel estatal. En Colorado, la legislatura controlada por los demócratas aprobó leyes por un estrecho margen que obligan a realizar verificaciones de antecedentes más estrictas y limitan el tamaño de los cargadores de las armas semiautomáticas. Obama viajó a Colorado el miércoles para destacar el avance logrado. Allí, Obama afirmó: “Creo que Colorado ha demostrado que es posible avanzar gracias al liderazgo del gobernador Hickenlooper y a algunos de los legisladores estatales que están hoy aquí. Aurora es una ciudad que vota tanto a demócratas como a republicanos: el Ayuntamiento de la ciudad es republicano, la mayoría de los legisladores estatales son demócratas, pero se unieron porque comprendieron que había que hacer algo razonable a partir de esta tragedia”. La próxima semana se dirigirá a Connecticut, donde está Newtown y hay muchas fábricas de armas. Connecticut está a punto de aprobar las leyes de control de armas más estrictas del país.


 
El momento para aprobar una legislación sobre el control de armas fue cuando la atención del país estaba puesta en la masacre de Sandy Hook, el brutal asesinato de veinte niños y seis adultos. Antes de que las víctimas se desvanezcan de nuestra memoria, es necesario reparar al deteriorado sector político del país. Se necesita que un movimiento de base enérgico asuma el liderazgo que tanto hace falta en Washington D.C.
 
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Publicado el 5 de abril de 2013

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 

 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Antecedentes: En la cuar­ta cumbre de Nue­va Delhi se debió haber formalizado el "banco BRICS" (Bajo la Lupa, 28/3/12) que echó reversa de manera intempestiva.

 

Hechos: La quinta cumbre en Durban, Sudáfrica, anunció la creación del evanescente "banco BRICS", mientras la prensa británica arremete furibundamente contra el grupo ( FT, 25/3/13) –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)– y los multimedia de Estados Unidos (EU) los desprecia, con la huérfana excepción de The Washington Post (26/3/13).

 

No hay que echar las campanas al vuelo: el proyecto de un "banco BRICS" (idea de India) no se concreta aún por falta de un acuerdo sobre las cuotas de participación (que Rusia desea sean de 10 mil millones de dólares por miembro), la divisa prevaleciente (¿el yuan?) y su sede (China desea Shanghai). La doble fuerza tanto geoeconómica (segunda superpotencia a punto de desbancar a EU en dos años) como geofinanciera (primeras reservas: 28.45 por ciento del total global) de China son apabullantes: lo cual se refleja en las reñidas negociaciones tras bambalinas.

 

De los 4.3 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) de reservas foráneas del bloque pentapartito, sólo China dispone de 3.5 millones de millones: ¡81.4 por ciento! El "banco BRICS" avanzó como proyecto, pero no se concretó y será hasta la sexta cumbre de Brasil, quizá, cuando se implemente una idea genial del incipiente orden multipolar.

 

La capitalización del "banco BRICS" sería del orden de 50 mil millones de dólares para financiar proyectos de infraestructura con una reserva colectiva de divisas por 100 mil millones (idea de Guido Mantega, ministro de Finanzas de Brasil, para paliar la "guerra de divisas"), lo cual colisiona de facto con el FMI y el BM, que favorecen aberrantemente a EU y Europa por encima de los BRICS y los derelictos países en vías de desarrollo.

 

China y Brasil acordaron usar sus divisas (yuan y real) mediante 30 mil millones de dólares en swaps para su ca­da vez más relevante intercambio comercial (75 mil millones de dólares en 2012). Esta parece ser la tónica que operará en el seno del "banco BRICS" con las cinco divisas respectivas en lugar de una sola para sus acuerdos comerciales bilaterales/multilaterales, donde el yuan se hubiera llevado de calle a las demás, en espera también de su convertibilidad global, sin contar la presión de la OTAN encabezada por EU, para la revaluación de la divisa china.

 

Lo ideal sería crear una "divisa BRICS" apuntalada a pro rata por las cinco divisas de sus miembros para no crear molestas inequidades. El ministro de Finanzas de Sudáfrica, Pravin Gordhan, exultó que los BRICS "habían realizado un muy buen progreso para la instalación del banco". Una cosa es "progresar" y otra es concretar cuando el lanzamiento del "banco BRICS" puede tomar varios años para el inicio de sus operaciones.

 

El mediocre comercio interno –menos de 1 por ciento del comercio global– en el seno del bloque pentapartito no refleja aún su enorme potencialidad cuando se compara a su participación con 26.4 por ciento del PIB global.

 

De 27 mil millones de dólares de su comercio interno en 2000 (antes de su creación), casi se multiplicó por 10 el año pasado y puede duplicarse a más de 500 mil millones en 2015. Se ventilan las abruptas discrepancias entre comercio, economía y finanzas de los BRICS cuando las "inversiones foráneas directas" (FDI, por sus siglas en inglés) alcanzaron 263 mil millones el año pasado, 20 por ciento de los flujos globales de FDI: más de 3.3 veces el monto de hace 13 años ( Bloomberg, 26/3/13).

 

En medio de la decadencia financierista a ambos lados del Atlántico Norte, el bloque pentapartito se ha percatado de su potencial geopolítico –no sólo geoeconómico/geofinanciero–, por lo que cuenta con crear su propio consejo de negocios y su centro de pensamiento ( Global Times, 26/3/13).

 

Las necesidades de financiamiento interno de los BRICS son colosales y se calcula que requieran 4.5 millones de millones de dólares en los próximos cinco años y 15 millones de millones para las próximas dos décadas. Su Hao, director del Centro de Investigación Asia-Pacífico de la Universidad de Relaciones Exteriores de China, comentó que el objetivo del quinteto es "construir un nuevo orden mundial multipolar", aunque aún no asume su papel en forma decisiva, ya que su método es "empujar por cambios de manera lenta e incremental", en un proceso de "largo plazo".

 

El ministro de Finanzas chino, Lou Jiwei, diluyó el vino de los comensales al especificar que sólo se pusieron de acuerdo sobre el "establecimiento (sic) del Banco de Desarrollo" –debido a "la gran demanda para financiar la infraestructura"–, pero sin discutir la inversión inicial de cada país para su participación bancaria, idea que quizá prospere en 2014 en Brasil. Adujo que el "banco BRICS" sería "complementario (¡supersic!)" al BM y al Banco de Desarrollo Asiático; exageradamente precavido, insinuó que "el ambiente externo era desfavorable (¡supersic!) a los BRICS" con "la presente situación económica global muy complicada (¡supersic!)": crisis de la deuda en Europa y la impresión hiperinflacionaria de dólares por la Reserva Federal ( People’s Daily, 27/3/13).

 

A juicio de Yu Jianhua, profesor de Relaciones Internacionales de la Academia Social de Ciencias de Shanghai, en la óptica china los BRICS "deben servir de suplemento (sic) en lugar de sustitución" del G-20. Los académicos chinos van más allá del "banco BRICS" y sugieren instaurar un acuerdo interno de libre comercio entre los miembros del quinteto ("BRICS como fuerza global", China Daily, 27/3/13). China no desea confrontación con la OTAN en el ámbito geofinanciero y adopta una postura de prudente gradualismo en espera de ver pasar el cadáver de su enemigo frente al pórtico de su casa.

 

Pese a su notable convergencia geoestratégica (Bajo la Lupa, 24/3/13), la cosmogonía y el cronograma de China y Rusia (con su mira puesta en la próxima cumbre del G-20 en Moscú) están desfasados y desincronizados ante la dinámica del quinteto. Rusia opera más en su ambiente geopolítico –el zar Putin visualiza los BRICS como "elemento clave del mundo multipolar emergente" y "un mecanismo pleno de cooperación estratégica" (ITAR-TASS, 22/3/13)– que China, que se mueve como pez en el agua en la geoeconomía. Rusia desea profundizar las relaciones del grupo, sin la incrustación de nuevos miembros en los próximos cinco años, mientras China busca su acelerada expansión llegando hasta un tratado de libre comercio.

 

Conclusión: No son cosas sencillas de resolver en tan pocos años y un paso en falso de cualquiera de los miembros puede ser muy costoso. Pero tampoco se puede perder mucho tiempo cuando EU libra simultáneamente una "guerra de divisas" y promueve la "guerra de los capitales" para refinanciar desde la periferia desahuaciada a Wall Street (Bajo la Lupa, 27/3/13). Los BRICS ostentan un persuasivo paraguas nuclear (Rusia) y un notable poderío geoeconómico (China), pero exhiben su vulnerabilidad geofinanciera todavía dominada por la dupla anglosajona.

 

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