México en recesión: Reforma Financiera y cambio estructural

ALAI AMLATINA, 01/08/2013.- México es la segunda economía más grande de América Latina –después de Brasil– y la más articulada a Estados Unidos, con una tasa de crecimiento promedio anual que apenas y despega de 1% per cápita a lo largo de treinta años de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).(1) En 2009 con la Crisis estadounidense, la caída de la actividad económica fue de -7.1% per cápita mientras en América Latina en promedio fue de -3.0%. Estados Unidos registró en el segundo trimestre de 2013 un crecimiento de 1.7%(2), cuarto consecutivo por debajo de 2%.

 

La CEPAL por su parte, redujo su previsión de crecimiento para la región latinoamericana de 3.5% a 3%, principalmente por las caídas de Brasil y México. En el caso de éste último, la previsión pasó de 3.5% a 2.8% para el año 2013. Por otro lado, luego de registrar 0.80% de crecimiento durante el primer trimestre de 2013, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de México redujo su propia previsión con "optimismo" de 3.5% a 3.1%; mientras el Banco de México ha venido alertando en torno a una "desaceleración importante" por la caída de las exportaciones manufactureras no automotrices y el reducido nivel del gasto público observado en los últimos meses. Por su parte, el IIEC de la UNAM hace un cálculo todavía menor, 2.8% de crecimiento para el año 2013(3). De enero a mayo de este año, la economía mexicana creció 1.7%, avance menor al 4.9% registrado en igual periodo de 2012, el más bajo en cuatro años, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)(4).

 

Por lo anterior, Enrique Peña Nieto ha llamado a concretar las "reformas estructurales" que el Partido Acción Nacional (PAN) no logró aprobar en los doce años anteriores. Con esto piensan, se recuperará el "crecimiento sostenido". En la esfera de lo financiero, se presentó una propuesta de Reforma Financiera(5) para incrementar el otorgamiento de crédito para impulsar el crecimiento. Sus ejes principales son: 1) dotar de un nuevo mandato a la banca de desarrollo a favor del crecimiento del sector financiero; 2) fomentar la competencia en el sistema bancario y financiero para reducir los costos del crédito; 3) generar incentivos para aumentar el crédito otorgado por el sistema bancario; y 4) fortalecer el sistema financiero y bancario mexicano para favorecer el crecimiento del sector de forma sostenida. Estas reformas parecerían indicar que el sector financiero ha estado pasando angustias, lo cual no es cierto ni por márgenes de ganancia (de 2000 a 2012 sus utilidades netas acumularon 613,000 millones de pesos, la mitad en manos de BBVA-Bancomer y Citigroup-Banamex; sólo en 2012 éstos últimos obtuvieron 87,126 millones de pesos), ni por niveles de concentración (en 2012 fueron ocho los bancos de un total de 43, los propietarios de 81.5% de los activos financieros, seis extranjeros con 67.7%: BBVA-Bancomer 21.0, Citigroup-Banamex 18.6, Santander 12.5, HSBC 8.1, Deutsche Bank 3.8 y Scotiabank 3.7%; y sólo dos de capital mexicano mayoritario: Banorte-Ixe 9.8, e Inbursa 4.0%).

 

Lo cierto es que hay preocupación sobre ciertas carteras vencidas del sector no bancario y ésta sería la madre de la reforma que profundiza lo ya efectuado desde los años noventa. La propuesta aclara que no se trata de reducir las tasas de interés de referencia "por decreto", sino más bien, de "crear incentivos" para que el sistema bancario comercial "preste más" y en condiciones de "mayor flexibilidad". De lo que se trata es de prestar más dinero interbancario a tasas mínimas a la banca comercial para que sigan con sus operaciones de créditos de consumo a tasas altas.

 

Se argumenta que la paradoja del sistema bancario mexicano radica en que si bien presenta altos niveles de capitalización (incluso adoptó ya los criterios de Basilea III) y bajos índices de morosidad, no presta dinero productivo y tituliza los préstamos hipotecarios, de ahí que su "solidez" no se traduzca en una mejora significativa de la situación económica del país. A nuestro juicio, la afirmación anterior parte de un mal diagnóstico: el nivel de otorgamiento de crédito no depende únicamente de la "rigidez" de la institucionalidad financiera, sino fundamentalmente de las condiciones que permiten hacer efectivo su pago. Esto es, para que un banco preste dinero ni siquiera son necesarios los depósitos, sino la "fe" (crédito) en la solvencia de un agente económico (familias, empresas, gobierno). En suma, El crédito está directamente relacionado con el ciclo económico, depende de las expectativas de ganancias y no a la inversa, como sostuvo Keynes en su Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero. En un país con estancamiento económico como México, el crédito lejos de favorecer el crecimiento, incrementa el riesgo en la esfera financiera como quedó demostrado con la crisis bancaria de 1994. Por esta razón, la banca no presta a los sectores productivos.

 

La propuesta de Reforma Financiera no toca temas importantes como el 4% de diferencial entre tasas activas (las que cobran los bancos) y las tasas pasivas (las que paga el banco). El diferencial en créditos de consumo de 34%, deja a la clase media mexicana estrangulada y dota a los bancos de más y novedosos instrumentos legales para ejecutar garantías en caso de incumplimiento.

 

De otro lado, la tasa de interés de referencia de 4% encarece el costo del crédito a las empresas chicas y medianas nacionales y es irrelevante para las trasnacionales tanto mexicanas como extranjeras que se fondean en Estados Unidos donde la tasa de referencia es 0.25%. La consecuencia es que se estimula un flujo creciente de importaciones y de capitales de corto plazo que afecta negativamente la producción nacional y termina en la transferencia masiva de excedentes hacia el exterior. La evidencia muestra que los bonos de corto plazo pasaron de 81,399 millones de dólares (mdd) a 493,229 mdd entre 2001 y 2011, de los cuales, alrededor de la mitad están en manos de extranjeros(6), colocando a la economía de México en una situación de alta vulnerabilidad.

 

Un cambio estructural del sector financiero en realidad, re-colocaría el crecimiento económico y el empleo como mandatos principales del banco central (como lo estipula la Reserva Federal); y no sólo el control de la inflación y la estabilidad del tipo de cambio acorde con la teoría neoliberal. Finalmente, se requiere de una política redistributiva dado que la pobreza ha crecido de 52.8 a 53.3 millones personas entre 2010 y 2012(7); una política de reactivación interna mediante el aumento del salario y el control democrático del sistema bancario mexicano.

 

Por Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org y presidente de ALAI www.alainet.org

Ariel Noyola Rodríguez es miembro del proyecto OBELA, IIEC-UNAM. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Notas:

(1) CEPAL. Estudio Económica de América Latina y el Caribe. Tres décadas de crecimiento desigual e inestable, en . Fecha de publicación: Julio (2013), pág.74.

(2) Harding, Robin. "US GDP growth lifts chances of taper" en Financial Times, en . Fecha de publicación: 31-07-2013.

(3) Coordinación de Análisis Macroeconométrico Prospectivo (CAMP). Situación y Perspectivas de la Economía Mexicana, en . Nueva Época, año 3, número 11, Abril-Junio (2013).

(4) Véase "Economía crece 1.7% anual en 5 meses" en El Financiero, en . Fecha de publicación: 26-07-2013.

(5) Véase el discurso integral de Luis Videgaray Caso, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en la presentación de la Reforma Financiera el 8 de Mayo de 2013, en .

(6) Ugarteche, Oscar y Leonel Carranco. "Flujos de Corto Plazo: una aproximación" en ALAINET, en . Fecha de publicación: 27-02-2013.

(7) Véase "La pobreza aumenta a 53.3 millones de personas en México" en CNN Expansión, en . Fecha de publicación: 29-07-2013.

 

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Domingo, 14 Julio 2013 05:50

Latinoamérica se 'desindustrializa'

 Latinoamérica se 'desindustrializa'

México y Sudamérica vienen gozando desde hace más una década de altos precios de las materias primas. Este año se han abaratado algo, pero pocos se animan a predecir que este ciclo positivo, por de más extenso, se acabará pronto. El índice de productos básicos DJ-UBS, que sigue el desempeño de 22 bienes básicos, cayó el 10,5% en la primera mitad de 2013. La pregunta que cada vez se formulan más economistas y hasta presidentes es qué más pueden exportar los países latinoamericanos. Si se acaba la bonanza de las materias primas, la respuesta se tornará más urgente.


Lo que ha ocurrido en los últimos años es que muchos países de la región descansaron en las altas cotizaciones de los bienes básicos para crecer y se preocuparon poco por desarrollar la industria o los servicios exportables. Varios países han padecido la llamada enfermedad holandesa, es decir, el fenómeno que sufrió Holanda en los 60, después de descubrir que tenía gas natural cerca del mar del Norte. Cuando comenzó a explotarlo, el florín se apreció tanto por el ingreso de divisas que terminó afectando la competitividad de su sector manufacturero. Lo mismo le ha sucedido en los años previos a 2013 a las monedas latinoamericanas no solo por la exportación de las encarecidas materias primas sino también por el abundante ingreso de capitales especulativos ante los tipos de interés bajos de los países desarrollados. En los últimos meses este proceso se ha revertido un poco ante las expectativas del fin de la política monetaria laxa de EE UU ante la recuperación de su economía.
 


La bajada de los precios de los bienes básicos sorprende a Latinoamérica en pleno debate sobre su desindustrialización. Algunos economistas consideran que es normal en una economía contemporánea más orientada a los servicios, pero otros advierten de que no lo es, ponen el ejemplo de Asia y hasta de EE UU o la Unión Europea en sus intentos de reconstituir el sector fabril.

 


En 2001/2002, el 27,6% de las exportaciones latinoamericanas era de materias primas, el 16,6% de manufacturas derivadas de recursos naturales y el 55,8% de otros bienes industriales. En 2010, los productos básicos representaban el 42,4%, las manufacturas derivadas, el 17,7% y el resto, solo el 39,9%, según un estudio de Sebastián Herreros y José Durán Lima, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en el que advierten de que “la tendencia a la reprimarización de las exportaciones regionales es fuente de preocupación”. Ambos autores comparan el valor de las monedas entre 1990 y 2009 y alertan de que “los elevados niveles de apreciación conspiran contra la competitividad de las exportaciones”. Hasta ese momento, Venezuela –después devaluó varias veces-, Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras y Uruguay lideraban en apreciación, mientras que solo Argentina, Nicaragua, Panamá y Perú habían depreciado, pero en los últimos cuatro años la competitividad cambiaria de casi todos se redujo aún más.


 
Brasil pasó de que sus exportaciones de manufacturas no derivadas de recursos naturales supusieran el 71% del total en 2000 al 44% en 2010, según una investigación de Facundo Albornoz, de la Universidad de San Andrés (Argentina). México, con su industria de maquila (ensamblaje) de exportación a EE UU, pasó del 86% al 73%; Argentina, del 43% al 37%; Colombia, del 41% al 25%; Chile, del 30% al 23%; Perú, del 32% al 17% y Costa Rica, con desarrollo tecnológico, del 68% al 60%.


 
Albornoz también distingue las exportaciones diferenciadas, es decir, las de aquellos productos en los que no existe un mercado de referencia que determine su precio, como sucede con las materias primas agrícolas, minerales e industriales. Las exportaciones diferenciadas de Brasil retrocedieron del 52% del total en 2000 al 28% en 2010; las de México, del 81% al 56%; las de Colombia, del 32% al 16%; las de Chile, del 17% al 11%; las de Perú, del 17% al 10% y las de Costa Rica, del 70% al 55%. La excepción hasta 2010 era Argentina, donde se mantuvieron en el 30%.“Argentina había empezado a exportar cosas no tradicionales, como químicos, productos de diseño, medicamentos, por la competitividad del tipo de cambio, pero eso seguro se fue frenando desde 2008 por la apreciación cambiaria derivada de la inflación”, comenta Albornoz.

 


La mayoría de las exportaciones industriales de Latinoamérica se destina a la propia región y a EE UU, que compra sobre todo productos de las maquilas de México y Centroamérica. La competencia de China ha desplazado manufacturas latinoamericanas en la región, EE UU y la UE. Los principales países afectados han sido Brasil, México, Argentina y Colombia en productos como derivados de madera, químicos, maquinaria, eléctricos, de comunicación, metalúrgicos, coches y ordenadores, según el informe de Herreros y Durán.


 
Otro reporte de la CEPAL, elaborado por Nanno Mulder, muestra que en 2002 la industria proveía el 21% de los empleos en Latinoamérica y suponía el 18% del PIB. En 2010, había crecido el empleo manufacturero hasta representar el 22%, pero venía en descenso respecto a 2007 (24%), mientras el peso en el total de la economía se redujo al 17%. Mulder recuerda que en Asia-Pacífico la industria representa más del 30% del PIB y genera más del 25% de los puestos de trabajo. El investigador de CEPAL advierte de que América Latina sufre una “desindustrialización prematura”, con bajos niveles de ingreso y productividad, a diferencia de lo que ha sucedido en economías avanzadas, donde las fábricas cedieron lugar al desarrollo de servicios cuando aquellas dos variables eran más elevadas. El fenómeno descripto por Mulder “podría tener como consecuencias un estancamiento de la inversión, una desaceleración del crecimiento, un aumento en el desempleo y la informalidad laboral, un incremento de la restricción externa (escasez de divisas, lo que impacta en el pago de importaciones y deuda externa). Con la productividad estancada, las exportaciones manufactureras se vuelven competitivas únicamente vía precio, es decir, tipo de cambio”, señala Mulder.


Algunos gobiernos han reaccionado ante la desindustrialización adoptando ciertas medidas. Mulder explica que Argentina ha intervenido en el mercado cambiario, mientras que Brasil y Colombia han introducido controles de capitales para frenar la apreciación de sus monedas –ahora el Gobierno de Dilma Rousseff los está eliminando ante la salida de fondos por las expectativas de cambio en la política monetaria de EE UU-. Argentina y Brasil han apoyado directamente a determinados sectores y han aplicado barreras proteccionistas, generalizadas en el caso del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y puntuales en las del de Rousseff. Costa Rica y algunos estados de México han aplicado incentivos para que sus industrias se integren en cadenas productivas globales. Pero Mulder se pregunta si los países de la región tienen una visión de largo plazo sobre el desarrollo y promueven la inserción de sus plantas en esas cadenas, el añadido de valor a las exportaciones primarias, la inversión en investigación y desarrollo (I+D) y la mejora de la calidad educativa y del clima de negocios.


 
Alguno podría pensar que las exportaciones manufactureras solo perdieron peso relativo sobre las totales únicamente por una cuestión del aumento de precio de las materias primas, pero Albonoz recuerda que la participación latinoamericana en el comercio mundial de bienes industriales no derivados de recursos naturales se redujo del 4% en 2000 al 3% en 2010. Las exportaciones latinoamericanas de ciertos productos crecieron muchos menos en esa década que las de sus competidores en el resto del mundo. Los distintos informes contienen estadísticas hasta 2010, pero Albornoz opina que la desindustrialización “se consolida y acentúa”.

 

Por: Alejandro Rebossio| 13 de julio de 2013

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Modelo industrial exportador, laberinto sin salida

Los resultados de la industria colombiana en el primer trimestre de 2013 son los más negativos en 48 meses. El ministro de Hacienda los atribuye a los “festivos” de marzo y otros los vinculan a la evolución de subsectores encadenados con la construcción y al declive del “entorno global y (de) las relaciones comerciales con los vecinos”. (http://www.portafolio.co/opinion/co...). No obstante, existen otras explicaciones, fundamentadas en razones estructurales.

 

La industria viene perdiendo participación en el PIB. En 1996 era el 19 %, en 2012 fue el 12%. Esta disminución está en conjunción con un cambio de perfil, al orientarse hacia la exportación, dejando el mercado interno en segundo plano. Para ello optó por un modelo de ensamble, con insumos importados, intensivo en equipo y maquinaria, rubro que fue el 58% de la inversión manufacturera total aplicada entre 1996 y 2006. Sin embargo, respecto al valor agregado, lo invertido está actualmente entre el 10% y el 15%, cuando décadas atrás fue del 25%. (http://www.urosario.edu.co/urosario...).

 

Carranza y Moreno (BanRepública, 2013) no creen en la denominada “desindustrialización” y, a la vez, observan que la petroquímica es la rama con mayor dinámica y que la principal pérdida de participación de la industria en la economía general se presentó entre 1990 y 2000. Según estos autores, la reducción del tamaño de la industria obedece a una “desintegración” de servicios e insumos que ahora son suministrados por terceros.

 

Maldonado liga la caída industrial a cambios en la composición de la estructura productiva atrasada, “deficientemente desarrollada en la producción de bienes intermedios, de capital y transporte, con alto contenido tecnológico, y altamente concentrada y dependiente en los sectores de la industria liviana” , la cual es más marcada que en 1975. (http://www.bdigital.unal.edu.co/202...).pdf)

 

Una retrospectiva de varias décadas muestra que la variación del crecimiento ha sido cíclica, con periodos alternados -positivos y negativos- ligado al curso de la economía nacional y del contexto internacional. No obstante, en el transcurso, el cambio ocurrido en la composición hace mayor la diferencia entre importaciones y exportaciones industriales, desde el equilibrio en 1990 hasta un déficit de más 30 mil millones de dólares en 2012. En el lance exportador, la industria nacional no conquistó las ventas externas esperadas y perdió buena parte de las internas; supeditando su desarrollo a los mercados internacionales, ya no es motor de crecimiento. Y vale añadir que la especialización minero-energética la afecta todavía más, no sólo por la “enfermedad holandesa” y sus efectos en la tasa de cambio, sino porque además los recursos disponibles y las posibilidades son cada vez más escasos. Para rematar, en el trance de este laberinto sin salida, un cúmulo de TLC viene a reforzar sus muy graves quebrantos presentes

 

Por Aurelio Suárez Montoya, Bogotá, mayo 27 de 2013

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Viernes, 17 Mayo 2013 13:23

Primeras lecciones del TLC con EE.UU.

Primeras lecciones del TLC con EE.UU.

Se cumple el primer año del TLC con EE.UU. y se hacen los balances correspondientes.


 
Con los datos disponibles, entre mayo de 2012 y marzo de 2013, comparado con igual período para 2011 y 2012, las exportaciones colombianas totales a EE.UU. pasaron de US$22.594 millones a US$21.575, 4,5% menos; y las importaciones provenientes de Norteamérica crecieron de US$13.279 millones a US$15.904, 19,7% más. ( http://www.census.gov/foreign-trade...). El superávit que Colombia tenía comienza a disminuir.


 
Otras cuentas conducen a resultados similares. Cuando se sustraen las exportaciones de petróleo, el crecimiento es del 3,3%, y cuando se restringen al ámbito agropecuario, aumentan 11,5%, pero las compras suben el 70%. El balance está lejos de los cálculos de estudios sobre un TLC gana-gana. En el de Toro y otros, del Emisor (2010), por ejemplo, se preveía que en los tres primeros años el total exportado aumentaría 14,4%, incluyendo al sector agropecuario con el 24,6%, y que lo comprado crecería el 35,6%. Todo indica que las previsiones serán erróneas por exceso en lo primero y por defecto en lo segundo.


 
Mas no sólo eso. Los productos norteamericanos de mayor avance en este lapso pertenecen a capítulos de mercados masivos agroalimentarios, como arroz, soya o aceites, o de derivados del petróleo y lubricantes, químicos y maquinaria; en tanto los colombianos son mercados de nicho (volátiles) como el de chalecos, cuero de bovino o de tirantas y fajas. Según funcionarios a cargo, es la tendencia.


 
Si algo agrava las asimetrías negociadas a favor de Estados Unidos, que incluyeron subsidios, barreras no arancelarias y otras gabelas, es la tasa de cambio. De mayo de 2011 a abril de 2012 se movió en una franja promedio mensual entre $1775 y $1801; para el último año, de 2012 a 2013, fluctuó entre $1793 y $1829, un leve ajuste que no genera mayor competitividad.


 
La reducción del superávit afectará la balanza de pagos y la eliminación de aranceles impactará el recaudo tributario. Se conjugarán para forzar un mayor endeudamiento con el objeto de financiar la cuenta corriente. Los cálculos más optimistas, como los del estudio nombrado, estimaban la ampliación del déficit en 0,3% del PIB. Por lo visto, sería mayor.


 
En términos sociales, no hay importantes beneficios al consumidor, pero vendrán secuelas en el empleo. Por un lado, posibles envilecimientos de las condiciones laborales, buscando “oportunidades” en el mercado externo, y por el otro, desempleo en aquellas ramas derrotadas por la competencia. Esta desocupación, inicialmente friccional, podría volverse estructural si la economía nacional no reacciona ante el diluvio mercantil desatado por este TLC y los que no se han iniciado.

Por Aurelio Suárez Montoya, El Espectador, Bogotá, mayo 15 de 2013

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Lunes, 06 Mayo 2013 06:03

Algo huele mal en Brasil

Algo huele mal en Brasil

Bancos y consultoras brasileñas comenzaron a revisar a la baja las previsiones de crecimiento económico del país vecino para este año, luego de que el viernes se conociera que la industria brasileña registró una caída interanual de 3,3 por ciento en marzo, según informó ayer el diario Fohla de Sao Paulo. Ahora se prevé un crecimiento anual del PBI que oscila entre 2 y 2,8 por ciento, según la consultora, aunque lo que más preocupa es la tendencia a la baja, que podría profundizarse. En el gobierno nacional están pendientes de Brasil, pues si se estaca o sigue creciendo a cifras muy bajas, será difícil esperar una fuerte recuperación de la economía argentina.

 

El banco Bradesco redujo la estimación de crecimiento de Brasil para este año de 3,5 a 2,8 por ciento y de 4 a 3,5 por ciento para 2014. “Nuestra revisión estuvo influenciada por la reciente incorporación de los resultados de la actividad económica más débiles”, destacó el informe de Octavio de Barros, director de Investigación y Estudios económicos del banco. La consultora Tendencias, por su parte, proyectaba en diciembre una expansión de 1,1 para el primer trimestre que redujo a 0,8 y una mejora anual de 2,2 que recortó a 2 por ciento. También corrigió sus pronósticos la consultora LCA. La proyección del primer trimestre bajó de 1,3 a 1,2 por ciento y la de todo el año de 2,8 a 2,6 por ciento. Por último, el Banco Itaú informó que también revisará sus pronósticos a la baja, pero todavía no lo hizo.

 

El retroceso de la industria brasileña es uno de los factores que más influye en las revisiones. En el trimestre se contrajo 0,5 por ciento interanual y tiene una participación del 25 por ciento en el PBI que el instituto de estadísticas IBGE divulgará a fines de este mes. La industria alimentaria tuvo el mayor peso negativo en el resultado, con una caída acumulada de 4 por ciento en los dos últimos meses de la encuesta, fundamentalmente debido a la caída de las exportaciones.

 

Para Argentina es una mala noticia porque en los últimos años construyó una alianza estratégica con Brasil no sólo desde el punto de vista político sino también económico. Por lo tanto, un freno de su principal socio regional afectará las exportaciones nacionales, fundamentalmente de autos y alimentos, sumando una complicación adicional al momento de alcanzar el objetivo de los 10.000 millones de dólares de superávit comercial anual.

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Control de armas: es hora de que la mayoría reaccione

La nueva ley federal sobre control de armas parece haber fracasado antes de que el Senado comience a discutirla la próxima semana. El estancamiento en el Senado de Estados Unidos, donde en los últimos tiempos se necesita una mayoría especial de 60 votos para aprobar prácticamente cualquier legislación, está resultando ser un obstáculo infranqueable para lograr un cambio significativo tras la masacre de Newtown, Connecticut. Mientras tanto, la Asociación Nacional del Rifle (NRA) está tratando de imponer su polémica propuesta de colocar guardias armados en todas las escuelas, lo que aumentaría el número de armas en nuestra sociedad y consolidaría aún más la cultura de las armas.


 
Mientras que el Senado es probablemente el peor barómetro de la opinión pública, las encuestas más recientes indican que existe un apoyo mayoritario a realizar controles más estrictos: un abrumador 85 a 90% de las personas consultadas de todo el espectro político apoyan la verificación universal de antecedentes. Sin embargo, a medida que el horror de la masacre de Newtown va quedando atrás, las encuestas indican que el apoyo a una prohibición más fuerte contra las armas de asalto va disminuyendo de a poco, como era de esperar.


 
El tiempo está a favor de quienes se oponen al control de armas, en particular la NRA. Cuanto más se posterga la votación de la ley, más disminuyen las probabilidades de lograr algún resultado. Es por eso que el anuncio del Presidente Barack Obama sobre la creación de una comisión para tratar el tema, apenas cuatro días después de la masacre en la escuela primaria Sandy Hook en Newtown, fue tan solo un presagio de fracaso e inacción.


 
Poner en marcha una comisión lleva tiempo, y no ayudó el hecho de que la persona que nombró Obama para presidir dicha comisión (el Vicepresidente Joe Biden) alentara el uso ilegal e irresponsable de armas al declarar: “Si quieren protegerse, cómprense una escopeta de doble cañón y cartuchos para una escopeta calibre 12. Les aseguro que, como le dije a mi esposa (vivimos en una zona rodeada de árboles y un tanto aislada): ‘Jill, si alguna vez hay un problema, sal al balcón, toma la escopeta de doble cañón y dispara dos tiros al aire. Te aseguro que quien quiera entrar a la casa no lo hará’. No necesitan un fusil AR-15. Es más difícil de apuntar, más difícil de usar. Y tampoco necesitan 30 municiones para protegerse. Compren una escopeta”.


 
Muchos de los dichos de Biden son desestimados por ser considerados deslices o bravatas, pero estamos hablando de la declaración de quien preside la comisión sobre control de armas que creó el Presidente. En su discurso sobre el estado de la Unión, Obama fue fuertemente ovacionado cuando afirmó: “Las familias de Newtown merecen un voto. Las familias de Aurora merecen un voto. Las familias de Oak Creek y Tucson y Blacksburg y el sinnúmero de comunidades que han sido víctimas de la violencia con armas, merecen un simple voto”.


 
Paul Barrett, viceredactor en jefe de la publicación Bloomberg Businessweek y autor del libro: “Glock: The Rise of America’s Gun” (Glock: el auge de las armas en Estados Unidos), me dijo: “Creo que [Obama] envió una señal muy clara, quizá codificada, en su discurso del estado de la Unión cuando pronunció su emotiva frase recurrente de que quienes proponen leyes de control de armas merecen un voto. Repitió eso una y otra vez. Creo que los miembros de su partido, el principal de ellos Harry Reid, congresista de Nevada y líder de la mayoría del Senado, podrían interpretar que la exhortación de Obama significa: ‘Damas y caballeros: vamos a discutir las diferentes mociones, votaremos y después pasaremos a asuntos más importantes’. Es casi un reconocimiento de que no se adoptará ninguna legislación seria. Es un debate acerca de si debería o no obstruirse la votación. Y todo esto está sucediendo en el contexto de un proyecto de ley propuesto en el Senado, donde los demócratas están teniendo dificultades para presentar proyectos de ley, a pesar de que tienen la mayoría en esa cámara. Cuando todo esto pase a la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos y con fuerte influencia del ‘Tea Party’, todo el proceso va a frenarse de golpe”.


 
La legislación propuesta es apenas una sombra de lo que debería ser una verdadera ley de control de armas. La Ley de prohibición de las armas de asalto de 2013 de la senadora Dianne Feinstein, según ella misma reconoce, deja fuera a 2.271 armas. Según una encuesta de 2007 realizada por GunPolicy.org, de los 645 millones de armas que están en manos de civiles en el mundo, más de 270 millones están en Estados Unidos, es decir, casi la mitad de las armas que poseen civiles en todo el planeta. La misma encuesta señala que las fuerzas armadas y la policía de Estados Unidos tienen en conjunto poco más de 4 millones de armas. Realmente somos un país armado.


 
Si bien la legislación federal parece estar estancada y haber sido despojada de todo contenido, se está avanzando a nivel estatal. En Colorado, la legislatura controlada por los demócratas aprobó leyes por un estrecho margen que obligan a realizar verificaciones de antecedentes más estrictas y limitan el tamaño de los cargadores de las armas semiautomáticas. Obama viajó a Colorado el miércoles para destacar el avance logrado. Allí, Obama afirmó: “Creo que Colorado ha demostrado que es posible avanzar gracias al liderazgo del gobernador Hickenlooper y a algunos de los legisladores estatales que están hoy aquí. Aurora es una ciudad que vota tanto a demócratas como a republicanos: el Ayuntamiento de la ciudad es republicano, la mayoría de los legisladores estatales son demócratas, pero se unieron porque comprendieron que había que hacer algo razonable a partir de esta tragedia”. La próxima semana se dirigirá a Connecticut, donde está Newtown y hay muchas fábricas de armas. Connecticut está a punto de aprobar las leyes de control de armas más estrictas del país.


 
El momento para aprobar una legislación sobre el control de armas fue cuando la atención del país estaba puesta en la masacre de Sandy Hook, el brutal asesinato de veinte niños y seis adultos. Antes de que las víctimas se desvanezcan de nuestra memoria, es necesario reparar al deteriorado sector político del país. Se necesita que un movimiento de base enérgico asuma el liderazgo que tanto hace falta en Washington D.C.
 
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Publicado el 5 de abril de 2013

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 

 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Antecedentes: En la cuar­ta cumbre de Nue­va Delhi se debió haber formalizado el "banco BRICS" (Bajo la Lupa, 28/3/12) que echó reversa de manera intempestiva.

 

Hechos: La quinta cumbre en Durban, Sudáfrica, anunció la creación del evanescente "banco BRICS", mientras la prensa británica arremete furibundamente contra el grupo ( FT, 25/3/13) –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)– y los multimedia de Estados Unidos (EU) los desprecia, con la huérfana excepción de The Washington Post (26/3/13).

 

No hay que echar las campanas al vuelo: el proyecto de un "banco BRICS" (idea de India) no se concreta aún por falta de un acuerdo sobre las cuotas de participación (que Rusia desea sean de 10 mil millones de dólares por miembro), la divisa prevaleciente (¿el yuan?) y su sede (China desea Shanghai). La doble fuerza tanto geoeconómica (segunda superpotencia a punto de desbancar a EU en dos años) como geofinanciera (primeras reservas: 28.45 por ciento del total global) de China son apabullantes: lo cual se refleja en las reñidas negociaciones tras bambalinas.

 

De los 4.3 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) de reservas foráneas del bloque pentapartito, sólo China dispone de 3.5 millones de millones: ¡81.4 por ciento! El "banco BRICS" avanzó como proyecto, pero no se concretó y será hasta la sexta cumbre de Brasil, quizá, cuando se implemente una idea genial del incipiente orden multipolar.

 

La capitalización del "banco BRICS" sería del orden de 50 mil millones de dólares para financiar proyectos de infraestructura con una reserva colectiva de divisas por 100 mil millones (idea de Guido Mantega, ministro de Finanzas de Brasil, para paliar la "guerra de divisas"), lo cual colisiona de facto con el FMI y el BM, que favorecen aberrantemente a EU y Europa por encima de los BRICS y los derelictos países en vías de desarrollo.

 

China y Brasil acordaron usar sus divisas (yuan y real) mediante 30 mil millones de dólares en swaps para su ca­da vez más relevante intercambio comercial (75 mil millones de dólares en 2012). Esta parece ser la tónica que operará en el seno del "banco BRICS" con las cinco divisas respectivas en lugar de una sola para sus acuerdos comerciales bilaterales/multilaterales, donde el yuan se hubiera llevado de calle a las demás, en espera también de su convertibilidad global, sin contar la presión de la OTAN encabezada por EU, para la revaluación de la divisa china.

 

Lo ideal sería crear una "divisa BRICS" apuntalada a pro rata por las cinco divisas de sus miembros para no crear molestas inequidades. El ministro de Finanzas de Sudáfrica, Pravin Gordhan, exultó que los BRICS "habían realizado un muy buen progreso para la instalación del banco". Una cosa es "progresar" y otra es concretar cuando el lanzamiento del "banco BRICS" puede tomar varios años para el inicio de sus operaciones.

 

El mediocre comercio interno –menos de 1 por ciento del comercio global– en el seno del bloque pentapartito no refleja aún su enorme potencialidad cuando se compara a su participación con 26.4 por ciento del PIB global.

 

De 27 mil millones de dólares de su comercio interno en 2000 (antes de su creación), casi se multiplicó por 10 el año pasado y puede duplicarse a más de 500 mil millones en 2015. Se ventilan las abruptas discrepancias entre comercio, economía y finanzas de los BRICS cuando las "inversiones foráneas directas" (FDI, por sus siglas en inglés) alcanzaron 263 mil millones el año pasado, 20 por ciento de los flujos globales de FDI: más de 3.3 veces el monto de hace 13 años ( Bloomberg, 26/3/13).

 

En medio de la decadencia financierista a ambos lados del Atlántico Norte, el bloque pentapartito se ha percatado de su potencial geopolítico –no sólo geoeconómico/geofinanciero–, por lo que cuenta con crear su propio consejo de negocios y su centro de pensamiento ( Global Times, 26/3/13).

 

Las necesidades de financiamiento interno de los BRICS son colosales y se calcula que requieran 4.5 millones de millones de dólares en los próximos cinco años y 15 millones de millones para las próximas dos décadas. Su Hao, director del Centro de Investigación Asia-Pacífico de la Universidad de Relaciones Exteriores de China, comentó que el objetivo del quinteto es "construir un nuevo orden mundial multipolar", aunque aún no asume su papel en forma decisiva, ya que su método es "empujar por cambios de manera lenta e incremental", en un proceso de "largo plazo".

 

El ministro de Finanzas chino, Lou Jiwei, diluyó el vino de los comensales al especificar que sólo se pusieron de acuerdo sobre el "establecimiento (sic) del Banco de Desarrollo" –debido a "la gran demanda para financiar la infraestructura"–, pero sin discutir la inversión inicial de cada país para su participación bancaria, idea que quizá prospere en 2014 en Brasil. Adujo que el "banco BRICS" sería "complementario (¡supersic!)" al BM y al Banco de Desarrollo Asiático; exageradamente precavido, insinuó que "el ambiente externo era desfavorable (¡supersic!) a los BRICS" con "la presente situación económica global muy complicada (¡supersic!)": crisis de la deuda en Europa y la impresión hiperinflacionaria de dólares por la Reserva Federal ( People’s Daily, 27/3/13).

 

A juicio de Yu Jianhua, profesor de Relaciones Internacionales de la Academia Social de Ciencias de Shanghai, en la óptica china los BRICS "deben servir de suplemento (sic) en lugar de sustitución" del G-20. Los académicos chinos van más allá del "banco BRICS" y sugieren instaurar un acuerdo interno de libre comercio entre los miembros del quinteto ("BRICS como fuerza global", China Daily, 27/3/13). China no desea confrontación con la OTAN en el ámbito geofinanciero y adopta una postura de prudente gradualismo en espera de ver pasar el cadáver de su enemigo frente al pórtico de su casa.

 

Pese a su notable convergencia geoestratégica (Bajo la Lupa, 24/3/13), la cosmogonía y el cronograma de China y Rusia (con su mira puesta en la próxima cumbre del G-20 en Moscú) están desfasados y desincronizados ante la dinámica del quinteto. Rusia opera más en su ambiente geopolítico –el zar Putin visualiza los BRICS como "elemento clave del mundo multipolar emergente" y "un mecanismo pleno de cooperación estratégica" (ITAR-TASS, 22/3/13)– que China, que se mueve como pez en el agua en la geoeconomía. Rusia desea profundizar las relaciones del grupo, sin la incrustación de nuevos miembros en los próximos cinco años, mientras China busca su acelerada expansión llegando hasta un tratado de libre comercio.

 

Conclusión: No son cosas sencillas de resolver en tan pocos años y un paso en falso de cualquiera de los miembros puede ser muy costoso. Pero tampoco se puede perder mucho tiempo cuando EU libra simultáneamente una "guerra de divisas" y promueve la "guerra de los capitales" para refinanciar desde la periferia desahuaciada a Wall Street (Bajo la Lupa, 27/3/13). Los BRICS ostentan un persuasivo paraguas nuclear (Rusia) y un notable poderío geoeconómico (China), pero exhiben su vulnerabilidad geofinanciera todavía dominada por la dupla anglosajona.

 

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China pirateó a la mayoría de los organismos de Washington

Casi todas las instituciones basadas en Washington, desde organismos del Gobierno a centros de estudio o embajadas extranjeras, han sido penetradas en los últimos años por piratas de Internet contratados por China, según ha concluido el diario The Washington Post, uno de los blancos de esos ataques, tras consultar a diversas agencias de seguridad en el ciberespacio.


 
La amplitud de esta nueva guerra, que el Gobierno chino niega pero cuya existencia ha sido corroborada esta semana por investigaciones públicas y privadas, parece hacer realidad el peligro anticipado hace pocos meses por el propio secretario de Defensa norteamericano, Leon Panetta, sobre lo que llamó “un ciber Pearl Harbor”, en alusión al ataque japonés de 1941 que destruyó la flota de Estados Unidos en el Pacífico y provocó la entrada de este país en la Segunda Guerra Mundial.

 


Según la información elaborada por The Washington Post, son tantos los datos obtenidos por los asaltantes chinos en este tiempo que actualmente tienen dificultades para su organización y procesamiento. “Puede decirse que ya no existe un red segura de información clasificada como secreto”, afirma en el citado periódico James Lewis, un experto del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales.


 
El miércoles, la Casa Blanca anunció un nuevo plan para actuar de forma más agresiva contra el robo de secretos comerciales en Internet, que ha provocado, según datos oficiales, una pérdida para la economía norteamericana de más de 300.000 millones de dólares. Pero ese esfuerzo se antoja muy leve en comparación con la dimensión que este asunto parece haber alcanzado.


 
Las empresas privadas se ven impotentes para proteger sus actividades, y el Gobierno ha empezado muy recientemente a dotarse de mecanismos adecuados de defensa. En algunos casos, los ataques no consiguen su propósito porque son detectados rápidamente, pero igualmente obligan a las empresas a gastos adicionales y las distraen de su actividad esencial.


 
Hasta ahora, la mayoría de las compañías atacadas optaban por no revelar esas incursiones, por miedo, tanto a perder credibilidad entre sus clientes y accionistas, como a dar pistas a los piratas. Los técnicos son conscientes de que, en cuanto los hackers saben que su actividad ha sido detectada, desarrollan nuevas vías de penetración.

 


Eso ha hecho que, hasta ahora, cada firma atacada intente defenderse por su cuenta y de la manera más discreta posible. Esto empezó a cambiar recientemente, cuando Google denunció las incursiones chinas en sus productos y cuando The New York Times, que ha revelado casos de corrupción de autoridades chinas, confesó que sus sistemas de Internet habían sido atacados por ese país. Inmediatamente después, tanto The Wall Street Journal como The Washington Post admitieron que ellos también había sido objeto de ataques. En el caso del Post, desde 2009.


 
El conocimiento de tan masivo desafío cibernético ha incrementado considerablemente la presión sobre Gobierno para que actúe. El plan anunciado esta semana pretende, precisamente, coordinar esfuerzos públicos y privados para defender a EE UU de esta amenaza. Pero, seguramente, va a ser necesario mucho más.


 
El presidente del comité de Asuntos de Espionaje de la Cámara de Representantes, Mike Rogers, que esta semana ha insistido en destacar la gravedad de la situación, considera que “es crucial que el Gobierno abra negociaciones bilaterales para asegurarse que China entiende que el espionaje económico tiene consecuencias”.


 
La Administración insiste en que ha planteado el asunto en cada reunión con dirigentes chinos en los últimos años, aunque no ha obtenido todavía la respuesta adecuada. Para China no va a ser fácil satisfacer a Washington en este terreno. Admitir el patrocinio oficial a los ciberataques sería tanto como declararse un estado que viola la ley. EE UU tampoco ha admitido nunca su participación en la ciberguerra conocida con Irán. Abandonar por completo esa actividad significaría, por otra parte, renunciar a un instrumento que ha sido hasta ahora importante para su desarrollo económico.

 

Antonio Caño Washington 21 FEB 2013 - 19:48 CET

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Martes, 19 Febrero 2013 07:09

China-Ecuador: relaciones peligrosas

China-Ecuador: relaciones peligrosas

Luego que el presidente Rafael Correa decretó la moratoria en la deuda comercial de Ecuador por 3 mil 200 mdd, en diciembre de 2008, las fuentes de crédito privadas (y la mayoría de las bilaterales) se secaron, aunque entidades públicas como la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo continuaron ofreciendo préstamos. Para enfrentar sus necesidades financieras, Ecuador se ha vuelto hacia China, obteniendo líneas de crédito millonarias y préstamos para importantes proyectos de infraestructura, con la garantía de futuros envíos de petróleo.

 

Las tasas de interés de los créditos chinos, entre 6 y 7.5%, son menores que las de 12% que Ecuador tenía que pagar por sus bonos soberanos y, según funcionarios, las elevadas ganancias superan con facilidad los costos financieros. Sin embargo, los acuerdos crediticios con el país asiático han sido cuestionados por la oposición, sobre todo por la falta de transparencia. El gobierno no ha proporcionado información detallada sobre los pagos y los términos de los contratos, aunque a principios de febrero el ministro de Hacienda, Patricio Rivera, señaló que el saldo pendiente de la deuda asciende a 3 mil 400 mdd. Según cálculos de EIU, no es probable que esta cifra incluya préstamos por casi 2 mil mdd relativos a la construcción de las plantas de energía de Coca-Codo Sinclair y Sopladora.

 

A partir de 2009 los anuncios de líneas de crédito por unos 4 mil mdd se han declarado como “anticipos sobre la venta de petróleo” y el gobierno rehúsa clasificarlos como deuda oficial, aunque conllevan un interés. En total, incluyendo una potencial línea nueva de crédito por 2 mil mdd en 2013, China ha acordado prestar a Ecuador unos 9 mil 500 mdd. El país sudamericano busca también financiamiento chino para la nueva Refinería del Pacífico, en Manabí, que costará 12 mil mdd.

 

En un libro llamado Ecuador made in China, Fernando Villavicencio, activista de izquierda, publicó recientemente detalles del acuerdo marco para un crédito de mil mdd gestionado en 2010 que el gobierno declaró confidencial. El acuerdo cuatripartito entre el Ministerio de Hacienda, Petroecuador, el Banco Chino de Desarrollo (BCC) y Petrochina, publicado en el libro, es mencionado de manera constante como “el préstamo”, al contrario de las afirmaciones del gobierno de que los anticipos sobre ventas no son préstamos y no deben ser clasificados como deuda pública.

 

Los términos establecidos en el contrato han llevado a los críticos a dudar de la legalidad y transparencia de la transacción, que ha sido seguida por una serie de otros acuerdos que podrían continuar hasta 2019, según Villavicencio. Conforme al acuerdo de 2010, Ecuador se comprometió a proporcionar a China 36 mil barriles diarios y dos embarques mensuales de 190 mil barriles de petróleo “sin importar la cantidad pendiente en términos del préstamos y/o… cualquier reducción de las cuotas de producción de la OPEP”, según el contrato. Petroecuador ha confirmado los acuerdos de ventas hasta 2018.

 

El acuerdo marco señala una relación abierta acreedor-deudor entre China y Ecuador, y los documentos dejan en claro que China tendrá acceso prioritario a activos ecuatorianos para asegurar el cumplimiento de los pagos. Ecuador ha aceptado una cláusula de renuncia a la inmunidad por soberanía, la cual permite a China embargar bienes del Estado excepto equipo militar, cultural o diplomático o recursos naturales no extraídos, en caso de que Ecuador incurra en atraso. Además, el pago de petróleo que haga Petrochina irá a una cuenta de utilidades de Petroecuador en el BCC, cuyo saldo debe mantener un mínimo de 113 mdd (que probablemente sea más alto ahora, después de los préstamos adicionales). El acuerdo marco permite a China retener dinero de esta cuenta si Ecuador no cumple sus pagos, y también parece dar al país asiático prioridad sobre otros acreedores. Es probable que los términos tengan implicaciones para evaluar qué probabilidad tenga Ecuador de cumplir con los pagos de la deuda con otros acreedores aparte de China.

 

Legalidad en duda

 

Del lado ecuatoriano, los acuerdos han planteado varios desafíos legales. En contra de la constitución impulsada por Correa en 2008, la cual prohíbe al Estado someterse al arbitraje fuera de América Latina y de la Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil de la ONU (Cnudmi), los acuerdos establecen Pekín y Londres como lugares de arbitraje. Los acuerdos, que no fueron ratificados por la legislatura ecuatoriana, también se pueden considerar bilaterales, dado el estatus del BCC como banco de Estado. La constitución de 2008 demanda que se informe a la legislatura de los tratados y “otros instrumentos internacionales” (para ser ratificados). Hasta ahora el gobierno se ha negado a poner los acuerdos de préstamos con China a disposición de los legisladores. Además, los términos de los acuerdos, como la renuncia a la soberanía, han sido criticados por no ser una mejora significativa respecto de los términos de los bonos soberanos que el gobierno de Correa dejó de cumplir en 2008.

 

Las estimaciones del porcentaje de la producción petrolera ecuatoriana que va a China varían (no se publican datos completos), pero una declaración reciente del jefe ejecutivo de Petroecuador, Marco Calvopiña, indicó que 80% de la producción estatal se dirigió al país asiático en 2012. Es posible que este porcentaje aumente si se acuerdan las líneas de crédito. Sin embargo, a mediano o largo plazo también es posible crear una barrera a nuevos préstamos de China hasta que la producción petrolera se pueda elevar a niveles suficientes para financiar nuevos préstamos. Sin embargo, dado que se ha acordado un nuevo préstamo para 2013 y Ecuador aún no indica la disposición a recurrir a mercados internacionales, es de esperarse que continuarán los créditos de China. Aunque esto proporcionará financiamiento para mejoras de infraestructura que son muy necesarias, los términos de los acuerdos y el nivel de endeudamiento elevarán de forma significativa la dependencia ecuatoriana en el gigante asiático, lo cual ensombrecerá el panorama fiscal y financiero del país sudamericano.

 

Traducción: Jorge Anaya

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Hacen falta más que palabras para combatir el cambio climático

Por primera vez en sus 120 años de historia, el grupo Sierra Club participó en un acto de desobediencia civil. Lo hizo el mismo día en que el Presidente Barack Obama pronunció su discurso sobre el Estado de la Unión de 2013. El grupo se sumó a otras muchas personas que se manifestaron contra la construcción del oleoducto Keystone XL, que aguarda el permiso del gobierno de Obama. En su discurso, el presidente se comprometió a enfrentar la creciente amenaza de la crisis climática. Pero será necesario algo más que palabras para salvar al planeta de la crisis climática provocada por el ser humano, y un creciente movimiento social heterogéneo le está exigiendo a la Casa Blanca que adopte medidas significativas.


 
El oleoducto Keystone XL es particularmente polémico debido a que permitirá la explotación de las arenas bituminosas de Canadá, que son consideradas la fuente de petróleo más sucia del planeta. Una de las principales voces contra el cambio climático, James Hansen, director del Instituto Goddard para Estudios Espaciales de la NASA, escribió en el New York Times el año pasado acerca de las arenas bituminosas: “Si Canadá continúa con el proyecto y nosotros no hacemos nada, será el fin para el clima”. Una nueva investigación realizada por la organización sin fines de lucro Oil Change International señala que el impacto potencial de las arenas bituminosas será aún peor de lo que se creía. Debido a que el oleoducto planificado atravesaría la frontera entre Estados Unidos y Canadá, la empresa a cargo del proyecto, TransCanada, debe recibir permiso del Departamento de Estado de Estados Unidos.


 
Entre las personas arrestadas frente a la Casa Blanca se encontraba Julian Bond, ex director de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés -NO LEER). Julian Bond declaró: “Se trata de un asunto importante que afecta a todas las personas que vivimos en este país y a todas las personas del mundo. De hecho, a menos que adoptemos medidas con respecto al medio ambiente y dejemos en claro que queremos tener agua limpia, aire fresco, todo lo que todo el mundo quiere y necesita, cada vez va a ser peor”.


 
Las protestas que tuvieron lugar durante dos semanas frente a la Casa Blanca en el verano de 2011 culminaron con el arresto de 1.252 personas. En noviembre de ese año, otros miles de manifestantes se congregaron para rodear la Casa Blanca y exigir que se rechazara el pedido de autorización para la construcción del oleoducto Keystone XL. Días más tarde, el Presidente Obama anunció que postergaría la decisión hasta 2013, luego de las elecciones. Finalmente otorgó un permiso para la construcción del tramo sur del oleoducto, proyectado de Oklahoma a Texas. Dicha decisión provocó protestas de terratenientes y ambientalistas, que incluyeron una campaña de acción directa no violenta en Texas en la que la gente se encadenó a equipamiento del oleoducto, ocupó tierras y se encadenó a árboles para impedir la construcción.


 
Cuando comenzó el proceso para solicitar el permiso, la entonces Secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que estaba a favor de aprobar el oleoducto, a pesar de que la revisión obligatoria que debía realizar el Departamento de Estado no había concluido. Tras esas declaraciones, se generó controversia cuando el Washington Post informó que el lobista de TransCanada en Washington D.C., Paul Elliott, había trabajado para la campaña presidencial de Hillary Clinton en 2008. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, dirigida por Lisa Jackson, una funcionaria nombrada por Obama, había sido crítica acerca del oleoducto. Cuando Jackson renunció inesperadamente a fines de diciembre de 2012, el New York Post informó, sobre la base de información proporcionada por un supuesto “integrante del círculo íntimo de Jackson” que “ella no quería ser directora de la EPA cuando Obama apoye la construcción [del oleoducto]”. Un portavoz de Jackson negó la veracidad de esa declaración.


 
El nuevo Secretario de Estado del gobierno de Obama, John Kerry, habló acerca de Keystone XL después de su primera reunión oficial con un dignatario extranjero, el ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, John Baird. Kerry sostuvo: “La secretaria Clinton puso en práctica un proceso muy abierto y transparente que estoy comprometido a continuar. Puedo garantizarle que será justo y transparente, que se rendirán cuentas del mismo y esperamos poder estar en condiciones de realizar un anuncio en el mediano plazo”.


 
En el discurso sobre el Estado de la Unión, Obama le dio esperanzas a quienes están preocupados por el calentamiento global: “Por nuestros hijos y por nuestro futuro debemos hacer más para combatir el cambio climático. [...] Podemos pensar que la tormenta Sandy, que la sequía más severa en décadas y los peores incendios forestales que algunos estados han tenido que soportar son tan solo una coincidencia. O podemos creer en el dictamen indiscutible de la ciencia y adoptar medidas antes de que sea demasiado tarde”.


 
Este domingo, en vísperas del feriado por el Día de los Presidentes, se llevará a cabo la que se espera sea la mayor protesta contra el cambio climático de la historia de Estados Unidos, denominada Forward on Climate. Ciento treinta y cinco organizaciones participarán de la manifestación, entre ellas el Sierra Club, Indigenous Environmental Network y 350.org. Sierra Club es una de las organizaciones ambientalistas más poderosas del mundo. Su decisión de participar en acciones de desobediencia civil implica un gran paso en el movimiento para detener el cambio climático. El director ejecutivo de Sierra Club Michael Brune declaró: “Puede resultar un tanto sorprendente que una organización como Sierra Club, que ha existido durante tanto tiempo y ha participado en tantas luchas importantes, realice un acto de desobediencia civil por primera vez. Pero creemos que este proyecto del oleoducto de arenas bituminosas es un despilfarro. Provocaría tal desastre climático que debemos utilizar todas las herramientas de la democracia para luchar contra esto. [...] Nos damos cuenta de que debemos hacer todo lo posible para asegurarnos de que en lugar de que se inviertan 7.000 millones de dólares en un oleoducto contaminante, ese dinero sea invertido en energía limpia”.


 
El Sierra Club parece evocar las palabras de su primer presidente, John Muir, quien escribió en 1892: “Esperamos poder hacer algo por la naturaleza y alegrar a las montañas”.
 


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15 de febrero de 2013


 
Amy Goodman

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 

 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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