La tecnología 5G, herramienta estratégica para los países

La preponderancia económica para este siglo parte del desarrollo de las telecomunicaciones, en particular de la 5G –quinta generación de tecnología móvil. La amplitud de esta herramienta va de la automatización de procesos en las manufacturas, el campo, la explotación petrolera y los procedimientos médicos, a algunos servicios.

"Es un conjunto de tecnología que va a ser una herramienta estratégica para los países. Será la base para la cuarta transformación industrial, la conectividad hipermasiva, omnipresente. La visión de consenso en la producción", sostuvo en entrevista Alejando Adamowicz, director de tecnología de la Asociación GSM.

Su cualidad es que no sólo implica "un salto de velocidad" en los desarrollos que hay a la fecha, sino también tiene baja latencia –lo que tarda la señal en ir de un punto a otro– y alta confiabilidad. Respuestas de red en un milisegundo, que implicarían una ‘comunicación’ entre las máquinas equiparable con la velocidad de intervención del pensamiento humano.

"Eso (la latencia) es irrelevante si lo que quieres es enviar un mensaje de texto. Si llega un segundo tarde es irrelevante, dos segundos tarde no pasa nada. Pero si quieres hacer una aplicación para controlar un proceso industrial o un vínculo conectado tiene que tener una capacidad de respuesta compatible con el cerebro humano", explicó.

Los esbozos hasta ahora más avanzados son los vehículos autónomos. La capacidad de las máquinas para frenar en seco si una persona atraviesa, si lo hace otro auto o hay un obstáculo. En el campo, cuando se quiere hacer control de cultivos para saber cuándo sembrar y cuándo cosechar. Eventualmente en la industria petrolera, cuando se está controlando una máquina perforadora que está a 500 kilómetros.

Todo ello es "la toma de decisiones en tiempo real. Para eso necesitas una red que sea ultraconfiable" y que responda en milisegundos, explica el investigador.

Pero también una de las características más importantes de la tecnología 5G es su masividad, qué tantos dispositivos (cámaras inteligentes, teléfonos, sensores de movimiento) pueden estar conectados al mismo tiempo. Lo que se conoce como el Internet de las cosas (OiT, por sus siglas en inglés), la capacidad de transferir datos entre máquinas sin requerir la intervención humana.

"Es cierto que hay Internet de las cosas desde la segunda generación (de tecnología móvil). No es algo nuevo, pero lo que trae la 5G es masividad. Podrán conectarse hasta un millón de dispositivos por kilómetro cuadrado. Eso aún no es posible", expresa.

El tecnólogo explicó que por ahora es un desarrollo en ciernes. Para 2025 se estima que 15 por ciento de la conectividad a escala mundial se realizará por medio de ella, y en América Latina dicho cálculo llega apenas a 8 por ciento. Además, 5G no implicará una erosión de las tecnologías anteriores. Primero, porque es costoso. Segundo, porque hasta ahora, para las personas en actividades cotidianas, 4G es suficiente y en la región aún existen brechas de cobertura en este último.

"Desde la ecuación económica, los operadores, que son quienes intervienen en esto, deben identificar si hay negocio o no". Así que no se estima que su despliegue o se llegue a las narrativas futuristas para este primer tramo del siglo. "Sí vamos a ver lanzamientos, pero no masivamente en los próximos cinco años", declaró.

Desempleo tecnológico

Adamowicz admitió que como todo cambio relevante en los medios de producción, la incursión masiva de la tecnología implicará el desempleo tecnológico en sectores menos capacitados.

"La inteligencia artificial no va a desplazar a las personas. Por supuesto, en ciertos trabajos repetitivos sí. Eso ocurrió también cuando la máquina de vapor remplazó los carruajes. Lo que vamos a ver es un cambio en la demanda del empleo", advirtió.

Con rezago en la región, que también arrastra desempleados de otros cambios en los procesos productivos, admitió que la capacitación todavía se ve lejana.

“Vamos un poco más tarde que los países centrales, como siempre, pero hay una ventaja ahí (…) El estar en la segunda ola te permite aprender y quedarte con las mejores prácticas”, expresó.

Si bien ahora estamos atrás, la condición demográfica de la región, con una población joven y un bono demográfico que aún es más relevante que en otros lugares, garantiza un bloque de "nativos ultradigitales y si hay buenas políticas públicas es muy probable que Latinoamérica tenga una buena oportunidad hacia 2030", apuntó.

Adicionalmente, el tema de la educación formal perderá peso si se toma en cuenta que una vez que se garantice la conectividad ello implicará el aprendizaje autodidacta. “Obviamente tendrá que haber otras cosas, como que haya acceso, y por eso tenemos que insistir mucho en la inclusión digital. Es muy importante. Porque si hay, eso baja las barreras de la educación. Una persona en un lugar remoto tiene las mismas oportunidades de acceder a una educación de calidad que quien está en la Ciudad de México.

"Por eso no es cuestión económica. La cobertura de tecnología digital iguala oportunidades. Por ello es fundamental nivelarlas", concluyó.

 

Los puntos débiles de China en la competencia con EEUU

Cuando se analiza la realidad geopolítica y, en particular, la decadencia de la dominación estadounidense, tienden a simplificarse tanto la rapidez de su caída como la velocidad de ascenso de sus competidores. Como si el deseo de un cambio en la relación de fuerzas global, sustituyera el análisis sereno de los hechos.


Así, se destaca la idea de la superioridad tecnológica de China frente a Silicon Valley, algo que la realidad contradice. Aunque es cierto que el dragón está alcanzando al águila en casi todos los terrenos, aún falta un tiempo para que esto se concrete.


Como ejemplo, colocaré algo que analicé meses atrás y se relaciona con la rápida construcción y despliegue de portaviones por parte de China, lo que podría llevarla a equipararse con la flota estadounidense en un par de décadas.


Aunque China está fabricando su cuarto portaviones, recientes informes destacan que el navío, el primero construido íntegramente en el país, tiene limitaciones de combustible que le otorgan autonomía de apenas seis días de navegación, en contraste con la extensa capacidad de los portaviones de EEUU dotados de energía nuclear.


Pretendo indagar en algunas de las debilidades de China, que se suman a la contraofensiva de la Casa Blanca y que pueden retrasar aunque no impedir que se convierta en el nuevo hegemón mundial.


La primera es la cuestión demográfica. La población china envejece de forma muy rápida, al punto que en 2030, el 25% tendrá más de 65 años. Según estimaciones, la fuerza de trabajo alcanzó su pico en 2011 y comenzó a decaer, en tanto la población total disminuirá en 400 millones hasta el fin del siglo.


La cuestión demográfica es un problema mayor, ya que China ancló su impresionante crecimiento económico en una mano de obra abundante y barata que ahora comienza a ralear. Algunos especialistas estiman que China tendrá uno de los peores perfiles demográficos del mundo, cuando llegó a tener uno de los mejores.


La segunda es la existencia de una estructura política muy centralizada, algo que parece haberse agudizado desde la llegada de Xi Jinping a la cúspide del Estado y del Partido Comunista. El centralismo excesivo, un mal que padeció la Unión Soviética, tiende a sofocar la iniciativa de personas e instituciones y a socavar la innovación, un aspecto decisivo en la fortaleza actual de las naciones.


El mandato de Xi se inició en 2012 y supuso el viraje más importante desde el fin de la Revolución Cultural y la apertura de la economía impulsada por Deng Xiaoping.


"A Xi se le atribuye una predilección por el control estatal de la economía que marque de cerca la impronta del sector privado", señala Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China.


El problema es que el control puede asfixiar la creación por la rigidez de las instituciones, como ha sucedido en tantas experiencias históricas.


De hecho, Xi ha sido elevado al nivel de Mao Tse Tung, algo impensable tiempo atrás. En efecto, el XIX Congreso del partido celebrado en 2017 ha reforzado su liderazgo, pero, como señala Ríos, su ascenso ha estado acompañado de un creciente culto a la personalidad, la eliminación del límite de los dos mandatos, el cuestionamiento de las reglas del proceso sucesorio y el abandono del consenso.


Cuestiones que pusieron fin a una larga etapa de estabilidad institucional que "abre un horizonte de incertidumbre respecto al futuro político del Partido Comunista".


No pretendo apuntar que China entrará en crisis política o económica, sino que en el aspecto económico, como en el político, presenta alguna debilidades que no debemos pasar por alto, a riesgo de subestimar la capacidad de EEUU de contraatacar en los puntos más frágiles del que definió como su principal adversario estratégico.


A los elementos señalados podrían sumarse otros. Uno de ellos son las élites económicas chinas, que estarían buscando salir del país y que no necesariamente apuestan por el actual Gobierno y sus objetivos nacionales.


Otra incógnita que habrá de dilucidarse en los próximos meses, es la capacidad de Huawei de afrontar el desafío de la Administración Trump. Al respecto, abundan los análisis más contradictorios, pero los datos fríos señalan que la guerra tecnológica puede no tener un ganador claro en el corto plazo.


"Washington no parece haber considerado que los principales diseñadores de chips dependen del mercado asiático. El 20% de los ingresos de Intel provienen de China, Singapur y Taiwán. El 52% de los ingresos de Qualcomm vienen de sus ventas en China y otro 16% a Corea del Sur. Nvidia obtiene el 38% de sus ventas en Taiwán, el 16% en China y un 15% en el resto de Asia", señala el economista David P. Goldman en Asia Times.


En este sentido, un dato que puede ayudar a comprender dónde estamos, es el 'ranking T0P500', de los superordenadores con mayor rendimiento del mundo, que se emite dos veces al año.


En junio de 2013 una supercomputadora china pasó a ocupar el primer lugar de la clasificación, desplazando por primera vez a sus pares de EEUU y Japón. Pero en junio de 2018, los ordenadores de EEUU volvieron a ocupar las primeras posiciones, desplazando a los chinos.


El panorama actual dice que China crece de forma exponencial como fabricante de superordenadores, alcanzando el 45% de los 500 más eficientes con el doble de los que presenta EEUU. Pero los chinos son menos eficientes y los fabricantes estadounidenses, como Intel, llevan ventaja en las tecnologías más avanzadas y en particular en la estratégica fabricación de semiconductores.


Con lo anterior quiero enfatizar que ambas naciones tienen vulnerabilidades, que la inevitable ascensión del dragón será más lenta de lo previsible y que la competencia entre ellas se está convirtiendo en la seña de identidad del siglo XXI. Ambas potencias no se engañan acerca de las debilidades de la otra, e incluso de las propias, como lo revelan los informes de las agencias seguridad de EEUU y los análisis del Gobierno chino. Claridad de análisis que hará más cerrada la rivalidad y más incierto su desenlace.

Publicado enInternacional
¿Por qué no avanza la lucha contra el cambio climático?

La creación de reglas internacionales para controlar el calentamiento global ha sido un tour de decepciones. Primero, habría que adentrarnos un poco en el proceso físico de degradación del planeta: Las emisiones de Bióxido de Carbono (CO2) principalmente ocasionadas por la acción humana, quedan atrapadas en la atmósfera, cuestión que altera todo el ecosistema y ocasiona graves tragedias como el derretimiento de los polos, la multiplicación de huracanes y fenómenos meteroleógicos, el deterioro de la vida terrestre y submarina, además, como lo han demostrado estudios recientes, una inusitada extinción de especies.


Hemos llegado a la lógica conclusión que los recursos de la Tierra son finitos, lo cual debiera implicar una transformación radical del pensamiento y los esquemas de producción. Complejos estudios sobre uso de materiales, algunos realizados por instituciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) consideran que al menos al octavo mes, ya se agotaron los recursos que teníamos para consumir en todo un año. De modo que, en términos de utilización de riquezas naturales, estamos viviendo “de prestado” con cargo a las próximas generaciones.


En 1998 se instaló el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas, que reúne a lo mejor de la Ciencia en el mundo para estudiar el fenómeno. Ni presidentes, políticos, mucho menos ignorantes de la farándula deberían tener voz para desautorizar con ligerezas, cientos, quizá miles de estudios serios que confirman que el calentamiento global es una realidad apremiante.


En 1997 se suscribió el Protocolo de Kioto que establecía el compromiso de los países de reducir sus emisiones de CO2 con respecto a 1990. El acuerdo entraría en vigor cuando lo ratificaran los responsables del 55 por ciento de estos contaminantes. Esta meta no se pudo alcanzar hasta ocho años después, en buena medida porque el “texano tóxico” como le llamaba Giovanni Sartori (2003) a George Bush hijo, se había comprometido en una irresponsable aventura militar en Iraq y desde luego, era un defensor muy poco encubierto de los intereses petroleros norteamericanos, que siempre fueron renuentes a asumir compromisos en defensa del medio ambiente.


El tema quedó en el limbo hasta que se suscribió el Acuerdo de París en 2015, esta vez con una actitud más proactiva del presidente Obama, dado el papel preponderante de los EEUU en esta agenda. A diferencia de Kioto, el tratado de París entró en vigor rápidamente al obtener mayor consenso. Sin embargo, el texto legal pudo haber quedado peor que su antecesor. Aunque se establece como objetivo que la temperatura de la Tierra no rebase los dos grados centígrados, el acuerdo no señala metas específicas de reducción. Y las potencias económicas no han parado de contaminar desde entonces, al no tener obligaciones claras qué cumplir.


Todo parece quedar sujeto a la buena voluntad de los gobernantes, un poco de presión social y que las catástrofes, que se multiplican sin parar, no generen crisis irresolubles.
Sartori era un pensador bien informado, pues preveía que la Humanidad podría extinguirse en 2100, cosa que han confirmado estudios e informes recientes: Nos encontramos ante la última oportunidad de lograr que el cambio climático sea irreversible.


Aunque toda medida de ahorro, reducción de consumos personales y cambio de hábitos ayuda, es ineludible mirar la enorme responsabilidad que tienen las compañías.
Porque si se sigue explotando irreflexivamente la Laguna para hacer lácteos, Chiapas para producir refrescos, Baja California para instalar cerveceras o si la industria automotriz no hace compromisos serios para crear vehículos que contaminen menos, parece que seguimos con la hoja de ruta extraviada.


Una visión sustentable de nuestro entorno puede evitar conflictos sociales a futuro. En última instancia, la lucha contra el calentamiento global implica profundos cambios sistémicos que necesitamos tener presentes.

25 mayo 2019 

Publicado enMedio Ambiente
Informe sobre la biodiversidad: los motores invisibles

Hace 10 días el Panel Intergubernamental sobre Biodiversidad dio a conocer el resumen de su informe sobre el estado de la biodiversidad en el mundo (www.ipbes.net). El contenido es alarmante: la biósfera, nuestra casa en el planeta, está siendo perturbada a una escala sin precedente. La biodiversidad está declinando más rápidamente que nunca antes en la historia de la humanidad.

La lista de daños al medio ambiente es el catálogo de una pesadilla: 75 por ciento de la superficie cultivable se encuentra alterada, 66 por ciento de ecosistemas marinos sufre impactos negativos acumulativos y 85 por ciento de la superficie de los humedales en el mundo se ha perdido. La mitad de los arrecifes coralinos en el mundo ha desaparecido en los pasados 100 años y las pérdidas se aceleran por los efectos del cambio climático. Entre 2010 y 2015 se perdieron 32 millones de hectáreas de bosque primario en los ecosistemas tropicales de alta biodiversidad. El tamaño de las poblaciones silvestres de vertebrados ha declinado en los pasados 50 años.

El informe de IPBES revela que desde 1970 la producción agrícola, la extracción de pesquerías y la producción forestal han amentado. Pero las aportaciones de la biósfera para mantener la producción futura en esas actividades han declinado. Esto significa que la producción no es sustentable.

¿Cuáles son los motores de esta destrucción sin precedente? En este terreno, el informe de IPBES se queda en la superficie. En IPBES los motores de la degradación ambiental se dividen en dos categorías.

En la primera están los cambios en uso de suelos y aguas, explotación directa de organismos, cambio climático, contaminación y la invasión de especies exóticas. Según IPBES, estos cinco factores directos son el resultado de los factores indirectos: crecimiento de la población y expansión de la economía mundial.

La debilidad del análisis sobre los motores económicos de la destrucción ambiental es característico de este tipo de estudios. Según el IPBES, los factores indirectos dependen de "valores sociales" y "patrones de producción y consumo". Esta redacción revela una falta absoluta de categorías analíticas para abordar el problema de las causas de la degradación ambiental.

En la oscuridad quedan las fuerzas económicas responsables de la sobre-inversión en capital fijo y la intensificación de tasas de extracción en la producción minera, forestal, pesquera y en desarrollo de monocultivos en grandes superficies. Lo mismo se puede decir de la expansión de la mancha urbana a escala mundial, producto de la especulación inmobiliaria y de la malsana relación del sistema financiero con el sector de bienes raíces.

El informe IPBES sí menciona prácticas no sustentables en la producción pesquera, agropecuaria y forestal, pero las atribuye a incentivos malsanos, como los subsidios que favorecen el uso de combustibles fósiles, fertilizantes y plaguicidas. Pero si bien los subsidios perversos efectivamente desempeñan un papel nefasto, son sólo una parte del problema.

A escala global, las fuerzas económicas que impulsan el deterioro ambiental están íntimamente relacionadas con la transformación de la economía bajo el esquema neoliberal. La obsesión con las exportaciones como motor de crecimiento ha dejado una profunda cicatriz ambiental a escala planetaria. A eso hay que añadir la concentración de poder de mercado, la dinámica de la competencia intercapitalista, así como el papel del sector financiero.

Varios ejemplos ilustran lo anterior. El uso de commodities como activos financieros es un factor de destrucción ambiental de primera magnitud. Se debe a la desregulación que permitió la irrupción de la especulación financiera en los mercados de futuros de materias primas. Esto ha sido confirmado por el comovimiento de los precios de commodities en los tres complejos de materias primas (energía, agropecuario y minerales).

En la agricultura encontramos que 92 por ciento de unidades de producción agrícola en el mundo son pequeñas propiedades y se ubican en 24.7 por ciento de la superficie cultivable global. A pesar de ser responsables de la producción de 50 por ciento de alimentos consumidos en el planeta, tienen que luchar en contra de estructuras adversas de precios y falta de apoyos gubernamentales. En cambio, los proyectos de agricultura comercial en gran escala, intensivos en agroquímicos y grandes destructores de biodiversidad, reciben todo tipo de apoyos.

La sección sobre Intervenciones de política, del informe IPBES, deja mucho qué desear. Es normal. Las recomendaciones de política para contrarrestar y revertir la destrucción ambiental serían más pertinentes en la medida en que el diagnóstico sobre las causas fuera más riguroso. Por el momento parece que tenemos que conformarnos con más análisis sobre las múltiples enfermedades del cuerpo ambiental, pero sin ahondar en las causas de esos males. Lo grave: el mal diagnóstico no permite recetar la medicina adecuada.

Twitter: @anadaloficial

Publicado enMedio Ambiente
Sábado, 11 Mayo 2019 05:20

El veneno que nos legó Monsanto

El veneno que nos legó Monsanto

Ya son más de 13 mil juicios iniciados contra Monsanto (ahora propiedad de Bayer) por haber causado cáncer a los demandantes o a sus familiares con el uso del herbicida glifosato, a sabiendas de los peligros que implicaba y sin informar de los riesgos a las personas expuestas. Son, en su mayoría, personas que aplicaban el agrotóxico sea en su trabajo agrícola, de jardinería o parques. En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el glifosato es cancerígeno para animales y probable cancerígeno en humanos.

El primer juicio que ganó una víctima, en agosto de 2018, fue la demanda de D. Lee Johnsson, un jardinero que aplicó glifosato por dos años en una escuela, a partir de lo cual contrajo el cáncer linfoma no-Hodgkin. (https://tinyurl.com/y5umrtt3). Un juez de San Francisco condenó a Monsanto-Bayer a pagar 289 millones de dólares en primera instancia, pero luego de que Bayer apelara quedó en 78 millones. En otro juicio, en marzo 2019, se dictaminó que Monsanto-Bayer debe pagar 80 millones de dólares a Edwin Hardeman por ser responsable de su enfermedad. Está a punto de concluir en Oakland el tercer juicio similar, iniciado por el matrimonio Pilliod contra Monsanto. Tienen 70 años y ambos padecen cáncer. Se espera que nuevamente sea un dictamen multimillonario en favor de las víctimas. (https://usrtk.org/monsanto-papers/)

Paralelamente, en Europa, Monsanto perdió por tercera vez, en abril de 2019, el juicio iniciado por el agricultor francés Paul François, quien sufre daños neurológicos por el uso del herbicida Lasso, con otro componente agrotóxico.

Bayer, que finalizó la compra de Monsanto en 2018, ha perdido hasta el momento más de 30 mil millones de dólares por la disminución del valor de sus acciones, por el impacto negativo de los resultados de los juicios sobre glifosato. El 26 de abril 2019, 55 por ciento de accionistas de Bayer votó contra las estrategias del directorio, liderado por Werner Baumann, que defendió la compra de Monsanto.

El glifosato, inventado por Monsanto en 1974, es uno de los herbicidas más usados en el mundo. Se vende bajo muchas marcas, como Faena, Rival, RoundUp, Ranger y otras. Las cantidades aplicadas aumentaron exponencialmente con la liberación de cultivos transgénicos resistentes a herbicidas. El aumento de su uso produjo resistencia en más de 25 tipos de malezas, creando un círculo vicioso de aplicar cada vez más glifosato. Se han encontrado cantidades elevadas de residuos de glifosato en alimentos, fuentes de agua y test de orina, sangre y leche materna en varios países y continentes, fundamentalmente en los mayores productores de transgénicos.

En todos los casos de juicios nombrados, los jueces dictaminaron en favor de las víctimas porque hallaron que Monsanto sabía de los riesgos y no lo explicó en etiquetas ni estrategia de venta de los productos. El punto es central, ya que el argumento de Monsanto es que las agencias regulatorias, como la Agencia de Protección Ambiental en Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) anuncian el glifosato como un herbicida de bajo riesgo.

No obstante, en el curso de los juicios Monsanto ha tenido que liberar documentos internos que prueban que tenía estudios propios muy tempranos que mostraban el potencial carcinogénico del glifosato y que pese a ello se dedicó durante décadas a escribir artículos que lucieran como si fueran científicos negando la toxicidad del glifosato, que luego acordaron con diferentes autores supuestamente científicos que los publicaran en su nombre sin mencionar a Monsanto.

Varios de esos artículos fueron listados por la EPA para determinar que el glifosato era casi inocuo a la salud. La organización US Right To Know ha publicado en su sitio dedicado a los juicios contra Monsanto documentos desclasificados hasta 2019 con pruebas y nombres de varios autores y artículos falseados (https://usrtk.org/monsanto-papers/).

En un reciente artículo de Nathan Donley y Carey Gillam en The Guardian, denuncian que Monsanto nunca realizó estudios epidemiológicos del uso de glifosato para ver su potencial cancerígeno, y en su lugar dedicó enormes sumas de dinero (hasta 17 millones de dólares en un año) para hacer campañas de propaganda, artículos de opinión de periodistas sesgados y actuar como escritor fantasma de artículos científicos que afirman que el glifosato es inocuo o no tiene grandes riesgos. Esto aumentó luego de la declaración de la OMS en 2015 (https://tinyurl.com/yxkrw4l9).

También dan a conocer correos electrónicos de Monsanto con la consultora de "estrategia e inteligencia política" Hakluyt, en julio de 2018, que revelan que la Casa Blanca afirma que "le guardará la espalda a Monsanto" en cualquier caso y que pese a los estudios que muestran toxicidad no votarán nuevas regulaciones. (https://tinyurl.com/yxcbswp5)

Son abrumadoras las evidencias de que se debe prohibir el glifosato. Varias ciudades estadunidenses y algunas latinoamericanas ya lo han establecido. El tema no es solamente este tóxico o sólo Monsanto-Bayer. Todas las trasnacionales de agronegocios tienen estrategias parecidas para vender veneno a costa de la salud y el medio ambiente. Hay que avanzar en la eliminación de todos los agrotóxicos.

 

Por Silvia Ribeiro,  investigadora del Grupo ETC

 

Publicado enMedio Ambiente
¿Calentamiento Global? ¿Cambio Climático? ¿Desequilibrio climático? ¿De qué hablamos y qué podemos hacer?

La lucha contra el cambio climático es una emergencia global que no admite excusas. Es alentador comprobar que los jóvenes, -principales sufridores de las consecuencias futuras-, se han puesto en marcha para interpelarnos. Siempre hubo huracanes, grandes borrascas, sequías y otros fenómenos climáticos, pero es un hecho constatable que cada vez son más frecuentes e intensos.


La principal causa de este cambio o desequilibrio son las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la actividad humana.


Los datos del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) son concluyentes respecto a lo que está sucediendo con el clima global: los fenómenos atmosféricos extremos se correlacionan con la temperatura de la superficie del mar en los océanos, que han capturado el 90% del calor adicional producido en los últimos 50 años. Tenemos la obligación de reducir los efectos potenciales de ese calentamiento. Abordar medidas para la mitigación y para la adaptación, lo que implica actuar para minimizar los efectos que empezamos a sufrir. Eso supone la reducción de las concentraciones de gases de efecto invernadero, preferiblemente mediante la reducción de sus fuentes. Pero no se están tomando medidas para lograr una reducción significativa. En muchas regiones del Hemisferio Sur se da por sentado un incremento de temperaturas excesivo.


En países como España, asumiendo el cumplimiento del Acuerdo de París, supondría, en cualquier caso, un aumento en torno a los 4ºC, con terribles consecuencias, ya anticipadas científicamente, para el sector agrícola y las poblaciones costeras, por la subida del nivel del mar.


No hay un Acuerdo Internacional de cómo gestionar la capacidad de carga de la biosfera, de absorber los residuos de nuestra actividad industrial. Lo de París fue un acuerdo de mínimos y no va a tener trascendencia en el control de emisiones.


Hoy existen más refugiados por causas climáticas que por guerras: según datos de Naciones Unidas hay más de 20 millones de personas desplazadas por desastres ecológicos. Los que quieren seguir pensando que son fenómenos naturales quizá no sepan que, en muchos de esos focos de emigración, por ejemplo, en África, sus habitantes llevaban siglos viviendo en durísimas condiciones climatológicas y sabían afrontarlo. Los desplazamientos son algo nuevo y en muchos casos tienen que ver con las políticas de los Gobiernos, favorecedoras de las grandes Multinacionales y de los monocultivos y sobreexplotación de recursos. Acaparan tierras, pero, más dramático aún, acaparan agua en muchos sitios donde ya de por sí escasean y obligan a sus moradores a desplazarse. En ese sentido el Brasil de Bolsonaro nos sirve de triste ejemplo. Lo primero que ha hecho al llegar al poder ha sido desproteger los territorios del acoso de grandes corporaciones madereras, ganaderas o extractivistas en general.


El cambio de paradigma necesario requiere actuar en distintos frentes:


Movilidad global, ordenación del territorio, sobre todo en los crecimientos urbanísticos desproporcionados que generan mayor necesidad de desplazamientos; Gestión hídrica y cierre del ciclo natural del agua. Recuperación de sistemas de protección naturales en nuestro litoral, que eviten las consecuencias de tener buena parte de nuestra costa encementada; mantenimiento de zonas forestales en condiciones óptimas que eviten o minimicen los incendios forestales que cada vez afectan con más intensidad y a mayores extensiones.
Desafortunadamente la mayoría de los medios de mitigación parecen efectivos para prevenir calentamiento adicional, no para revertir el calentamiento existente. Y eso es preocupante. Medidas como: reducir la demanda de bienes y servicios que producen altas emisiones, incrementar la eficiencia, el uso y desarrollo de tecnologías de bajo nivel de CO2 e ir sustituyendo los combustibles fósiles. Incrementar la eficiencia energética de los vehículos, dando mayor peso en el transporte terrestre al ferrocarril y al transporte colectivo. Se precisan cambios en los estilos de vida y en las prácticas de negocios. Así como en el planeamiento urbano, que también debería servir para reducir la expansión descontrolada de las ciudades y con ello, reducir los km viajados, minimizando las emisiones del transporte.


La planificación urbana tiene un efecto evidente sobre el consumo de energía. El uso ineficiente de la tierra, muchas veces tierra fértil escasa, para los desarrollos urbanísticos, más allá de las necesidades reales, y basándolo en la especulación, ha aumentado los costes de infraestructura, así como la cantidad de energía necesaria para el transporte, los servicios comunitarios y en edificios. Se podrían reducir los consumos energéticos considerablemente a través del uso más compacto y mezclado de los patrones del suelo.
El parque urbanístico construido a toda velocidad en los años de la burbuja, no ha cumplido los estándares adecuados desde el punto de vista de eficiencia energética y aprovechamiento pasivo de energía, y, para colmo, la especulación ha impedido cubrir las necesidades de vivienda de la población. Se necesita mejorar la eficiencia energética del parque edificatorio y facilitar el derecho a disfrutar de viviendas en condiciones dignas.


Una grave derivada tiene que ver con la especulación en el litoral. La invasión urbanística del espacio costero y llanuras de inundación ante fenómenos cada vez más fuertes hace también a las poblaciones litorales más vulnerables a sus efectos.


Otro grave problema es el imparable proceso de desertificación donde concurren diversos factores que se van sumando para empeorar la situación: la pésima gestión del ciclo del agua, sobre todo por el elevado peso de la que se destina a regadíos y asimismo la falta de protección a lugares de especial relevancia y valor natural, como el emblemático PN de Doñana, con su especialmente vulnerable y frágil marisma, de extraordinaria importancia como lugar de paso, cría e invernada para miles de aves. Porque también cumplen las marismas importantes funciones, como la de amortiguar y minimizar las corrientes marinas cuando hay mucho viento o tormentas, y esa es una función fundamental en relación a la protección del litoral frente al cambio climático, que no siempre se considera, cuando se le da vía libre a procesos de encementado del litoral.


A lo anterior hay que agregar la acelerada subida del nivel del mar, que además es cada vez más rápida: desde los 1,2 mm año del periodo 1901 a 1990 a los 3,4 mm anuales de los últimos años, que además en el litoral malagueño llega a ser de 9 mm/año. Este incremento del nivel del mar se suma al producido por el oleaje amplificando la zona inundada por el mar.


La conclusión es clara: es urgente tomar medidas contra el cambio climático, de mitigación y de adaptación.


En 2017, la que fue secretaria general del Convenio Mundial contra el Cambio Climático, Christiana Figueres, publicaba en la revista ‘Nature’ un manifiesto en el que advertía que nos quedaban tres años para cambiar la actual tendencia en materia de cambio climático y comenzar a reducir las emisiones. O sea, para 2020 debían estar en marcha medidas ambiciosas. Planteaba el desarrollo de una hoja de ruta de 6 puntos en sectores concretos que nos permitieran alcanzar ese objetivo.


El sector de la producción de energía es clave: el ambicioso objetivo era alcanzar con energías renovables para el año 2020 un 35% de la producción energética global. En materia de transporte vehículo eléctrico eficiente, pero mejor aún, ferrocarril movido por electricidad procedente de renovables. Detener totalmente la destrucción de las selvas y bosques tropicales, hoy tan amenazados. Y aquí tenemos pendiente buscar soluciones a los graves problemas de nuestras masas forestales, como la seca del alcornocal y mal estado de encinares y pinares, o frenar la expansión de eucaliptales que promueven empresas como ENCE para pasta de papel. Fundamental detener la degradación de los suelos. Las soluciones están ahí, y hay que ponerlas en marcha.


La lucha contra el cambio climático es una emergencia global que ya no admite excusas. Aceleremos las actuaciones necesarias. Los jóvenes y el futuro lo están demandando.

15 marzo, 2019
Por Carmen Molina Cañadas

Publicado enMedio Ambiente
Viernes, 22 Febrero 2019 06:30

Trump y la guerra del petróleo

Trump y la guerra del petróleo

Donald Trump ha ordenado apremiar el plan imperial para desestabilizar Venezuela, promover una guerra civil que justifique su intervención militar y tomar el control de la mayor riqueza petrolera del planeta. Hoy da un paso más en su plan de guerra bajo la máscara de la mendaz "ayuda humanitaria" transportada en aviones militares estadunidenses para tratar de introducirla por la ciudad de Cúcuta, fronteriza con la nación bajo el régimen chavista.

La violencia del plan imperial de guerra contra Venezuela es directamente proporcional a la amenaza que enfrenta la nación del norte de que su auge petrolero esté llegando a su límite, con los precios actuales del crudo, y se reinicie la declinación de sus reservas de hidrocarburos y disminuya su producción interna.

Estados Unidos es el país de mayor consumo de combustibles fósiles del planeta. Su consumo de representa 20 por ciento del total mundial contra 11 por ciento de China, que con su excesivo consumo ocupa el segundo lugar.1 Precisamente, la declinación de sus reservas en los años sesenta del siglo XX y en su ritmo de producción de crudo a finales de 1970 y del gas a partir de 1973, impulsó a sus gobiernos a poner en práctica un conjunto de acciones que estremecieron el mercado mundial, destruyendo la economía y el tejido social de extensas regiones de Medio Oriente y África.

Frente al talón de Aquiles que era depender 80 por ciento de sus importaciones petroleras de la OPEP, establecieron una alianza con países como Irán, bajo el mandato del sah Reza Pahlevi, para un aumento de petroprecios que favoreciera la explotación de yacimientos en otras regiones, incluyendo su propio territorio.2

Estados Unidos logró optimizar el consumo del crudo en su mercado interno, en particular en la industria, y disminuir su dependencia de la OPEP, pero no logró frenar la declinación de sus reservas. La caída en la rentabilidad para explotar sus yacimientos fue consecuencia del prolongado desplome que atravesaron los precios reales del petróleo que los redujo 83 por ciento en 1998 respecto a 1980.3 Por lo tanto, sus reservas de crudo y gas continuaron declinando llegando, en el caso del gas, a su nivel mínimo en 1993 con 171 trillones de pies cúbicos y, en el caso del petróleo, en 2008, con 19 mil millones de barriles.

Frente a ese panorama de menor disponibilidad, Estados Unidos reaccionó como león herido. En su interior impulsó, aun por encima de su legislación vigente de protección ambiental, la técnica del fracking para recuperar los combustibles fósiles.4 Hacia el exterior fue el eje articulador de todos los eventos violentos y de guerra que se extendieron en regiones petroleras; siempre invocando como pretexto cínicas mentiras y personajes manipulados.

El fracking colocó a Estados Unidos frente a un auge en disponibilidad y producción de reservas de hidrocarburos sin precedente, logrando lo siguiente: a) aumentar las reservas en 2017 a 39 mil 157 millones de barriles y 464.3 trillones de pies cúbicos, respectivamente; b) incrementar la producción de petróleo a finales de 2018 a 11 millones 900 mil barriles por día; c) disminuir las importaciones netas de petróleo a finales de 2018 a un millón 589 mil barriles por día y a disponer, por segundo año consecutivo, de un excedente neto de gas natural para exportación.5

Hoy el interés imperial de adueñarse del control del hidrocarburo de Venezuela tiene entre otros, tres objetivos principales: 1) asegurar un abastecimiento adicional de crudo importado y estratégico como el que ya le suministra Canadá y cubrir desde el continente americano el total de sus requerimientos de importación; 2) provocar un desplome de petroprecios que arrastre a una mayor crisis a todos los países productores y exportadores del combustible, incluyendo a sus "aliados"; lo cual alcanzaría a Rusia; 3) colocar bajo el precio de esta mercancía, como sucedió en el cuarto ciclo en la historia del petróleo de 1932 a 1970 y salir de la larga depresión económica que atraviesa.

Por Francisco Colmenares, jubilado de Pemex, economista.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

1 Datos para 2017 del BP Statistical Review of World Energy, junio de 2018.

2 Estados Unidos a través del sah de Irán logró llevar a la OPEP a aprobar las mayores alzas en los precios del petróleo desde el siglo XIX. La revelación del tejido de esta estrategia fue realizada por Zaki Yamani en 2007, mencionando públicamente el nombre de su artífice: Henry Kissinger. Yamani, Zaki, Conferencia titulada "OPEP: pasado, presente y futuro", en Madrid el 21 de noviembre de 2007, dentro del ciclo de conferencias del Real Instituto Elcano.

3 Datos de la serie de precios históricos del petróleo a valor de 2017 publicados por British Petroleum.

4 Método de extracción que consiste básicamente en fracturar mediante agua a presión mezclada con arena y elementos químicos las zonas rocosas del subsuelo en las que están alojadas las reservas de hidrocarburos.

5 El atentado criminal y siniestro a las Torres Gemelas de Nueva York y las instalaciones del Pentágono, el 11 de septiembre de 2001, reconocido por Osama Bin Laden, reclutado por la CIA para operaciones en Afganistán, fue utilizado por el gobierno de George W. Busch para intensificar operaciones intervencionistas de Estados Unidos.

Publicado enCrisis Venezuela
Lunes, 04 Febrero 2019 06:38

Crear valor

Crear valor

Reducido a su esencia, el propósito de la actividad económica en una sociedad es producir bienes y servicios para ser consumidos ahora o en el futuro.


La diferencia temporal es del todo relevante: significa que parte de la disponibilidad de los recursos tiene que invertirse para que el proceso no sólo pueda continuar, sino lo haga de manera ampliada para satisfacer las crecientes y cambiantes necesidades de la población hoy y después.


Es necesario, entonces, el ahorro, que consiste en la diferencia entre el ingreso y el consumo, tanto privado como público. La capacidad de ahorro en una sociedad puede asociarse con el fenómeno de la desigualdad, aunque no necesariamente las cuentas al respecto son una operación aritmética simple.


Su derivación de los métodos de la contabilidad nacional es cuestionable, a partir de la consolidación de ese concepto muy poco claro, lleno de concepciones técnicas, trucos e ideología que es el producto interno bruto, que se mide cada año y sobre el que se fija la política del gobierno desde el presupuesto.


Se trata, pues, de crear valor de modo constante. Esa es la fuente de la riqueza. Producir y distribuir los ingresos que se generan es factor clave de cualquier organización social. Cada modo de producción resuelve este problema de manera distinta. Cada uno entraña sus propios conflictos. No es un asunto meramente técnico y ocurre, por supuesto, dentro de un entramado políticamente determinado.


En principio la producción crea valor, pero es un proceso que tiene fugas. Esto quiere decir que al mismo tiempo ocurre también una extracción de valor que es apropiado por ciertos agentes económicos. Se trata, por ejemplo, de una diversidad de rentas que se derivan de posiciones de control, ya sea en la misma producción como ocurre con los monopolios o concesiones especiales para explotar algún recurso.


Otra forma de extracción son los impuestos. La justificación de los impuestos o tributos –los términos mismos son muy indicativos de lo que representan– es diversa y su uso por parte del Estado o el gobierno es controvertido.


Los impuestos son recursos que pueden ser usados para crear valor, siempre y cuando soporten la generación de riqueza. No es sencillo calificar el gasto del gobierno en cuanto a su capacidad de generar valor, no es clara la utilización eficiente de los recursos que concentra. También es justificable en principio su asignación con otros criterios.
En un sentido técnico eso tiene que ver, por ejemplo, con la manera en que se fijan los precios de los servicios públicos, cuestión que difiere del sector privado, donde una referencia son los precios en el mercado.


Los subsidios son de tipos muy variados y repercuten en la distribución del ingreso. Sería necesario cuantificar los efectos que tienen en la creación de valor y riqueza. La eficacia del uso de los recursos públicos es un asunto complejo, como puede advertirse.


En el caso de las actividades financieras la experiencia reciente de la crisis de 2008 ha puesto en evidencia que muchas de ellas no crean valor, sino lo extraen mediante la apropiación de rentas que distorsionan la actividad productiva y concentran la riqueza. Hay, sí, un uso productivo de las transacciones financieras.


La efectividad de la inversión privada se mide, finalmente, en las utilidades que genera luego del pago de los impuestos y en entornos distintos de competencia en el mercado. La efectividad del gobierno no se mide necesariamente por ese rasero. Lo nebuloso que en muchas ocasiones resulta la actividad productiva del gobierno y su capacidad de generar valor es hoy un asunto explícito en el país en torno a la grave crisis de Petróleos Mexicanos y no es el único caso.


Con respecto a lo esencial de la creación de valor por medio de la actividad productiva para consumir hoy y en el futuro, se aprecia que de modo recurrente tiende a producirse menos en lugar de alcanzar el potencial de utilización de los recursos materiales, financieros y especialmente la fuerza de trabajo.


Esta situación se justifica con argumentos tales como el riesgo de un alza en la inflación, los déficits en la balanza de pagos, los desequilibrios del presupuesto, el aumento de la deuda pública y privada o el colapso del peso. Todo esto se expresa finalmente en la distribución del ingreso y la riqueza.

 

Publicado enEconomía
EE UU encadena 100 meses seguidos de creación de empleo

El cierre parcial del Gobierno no tuvo un efecto perceptible en el mercado laboral. El paro sube al 4% porque hay más gente que busca empleo

La creación de empleo en Estados Unidos se aceleró en enero, tras registrarse 304.000 ocupados. El dato es muy sólido y revela que el cierre parcial del Gobierno no tuvo un efecto perceptible en el mercado laboral. Se encadenan así 100 meses consecutivos en positivo. La tasa de paro subió, entretanto, una décima y se coloca en el 4%, porque la tasa de participación laboral crece.


Esta primara lectura está sujeta a dos revisiones, por lo que puede fluctuar. Se ve en el dato que se da ahora para diciembre, que queda en 222.000 ocupados frene los 312.000 que se anunciaron hace un mes. Pese a este recorte, la tendencia confirma que la economía avanza en la buena dirección y eso daría munición a la Reserva Federal para subir los tipos de interés en junio o más adelante.


La racha de creación de empleo en EE UU comenzó en octubre de 2010. Es la más prolongada de la historia y machaca los 48 meses que se encadenaron hasta junio de 1990. Pero, a diferencia de otras fases expansivas, la intensidad en la contratación es más baja. La media actual está siendo próxima a los 200.000 ocupados mensuales. Solo fue más baja en el periodo que finalizó en 2007, antes de la crisis mundial.


Se esperaban 170.000 nuevos ocupados y que el paro se mantuviera en el 3,9%. Era, en todo caso, difícil de entender las consecuencias del parón gubernamental. El mes de enero suele verse afectado por los empleos que se pierden tras la temporada de compras navideñas. Enero fue, además, más cálido de lo normal, lo que podría haber compensado al incentivar el consumo.


El litigio presupuestario afectó a 800.000 funcionarios. La mitad se quedó en casa sin paga. La disrupción afectó a nueve departamentos y a las agencias que están bajo su paraguas. Los empleados esenciales tuvieron que trabajar sin cobrar. Pero el mercado laboral cuenta con cerca de 163 millones de ocupados. El efecto, según el Departamento de Empleo, fue “discernible”.


La oficina presupuestaria del Congreso estimó el impacto económico del cierre parcial en unos 11.000 millones de dólares. Duplica la estimación que hizo la agencia de calificación Standard & Poor's para el periodo que duró el bloque político en Washington y también los 5.700 millones que solicita el presidente Donald Trump para financiar con fondos públicos la construcción del muro.


El efecto, en todo caso, es menor si se compara con el tamaño de la economía de Estados Unidos. La publicación del indicador que mide el producto interior bruto se aplazó como consecuencia del parón gubernamental, que afectó al Departamento de Comercio. Será el correspondiente al cuarto trimestre de 2018. El lastre se notará más en el arranque de 2019, el mes más débil por el invierno.


La Fed decidió esta semana dejar intactos los tipos de interés en una banda entre el 2,25% y el 2,5%. El presidente Jerome Powell dio la indicación más clara hasta ahora de que no encarecerá mucho más el dinero y se mostró paciente al avanzar en el proceso de normalización. La inflación le da margen para ir con cautela, para no pasarse de frenada al retirar los estímulos monetarios.


Powell ya anticipó la posibilidad de una pausa hace unas semanas, lo que dio aire caliente a Wall Street tras sufrir un diciembre de vértigo como no se veía desde la Gran Depresión. El sentimiento en el parqué es justo el opuesto y provocó que el índice S&P 500 avanzara casi un 8%, en el mejor enero desde 1987. Otro de los factores de sustento es el optimismo en la negociación con China

Por SANDRO POZZI
Nueva York 1 FEB 2019 - 09:31 COT

 

Publicado enInternacional
En medio de las crisis latinoamericanas, ¿por qué florece la Bolivia de Evo Morales?

El país del altiplano mantiene hace más de una década una estabilidad, crecimiento económico y mejora de los índices sociales que contrasta con sus vecinos.

En enero de 2006, por primera vez en la historia de Bolivia, asumía el Gobierno un presidente indígena. Evo Morales Ayma, dirigente sindical cocalero, había triunfado meses antes con más del 50% de los votos en una elección sin precedentes.


Su victoria se inscribió en una oleada progresista y de izquierda que llegó a los Gobiernos de América Latina durante los primeros años del siglo XXI. Para ese entonces ya estaban en la presidencia Hugo Chávez en Venezuela, Lula da Silva en Brasil, Néstor Kirchner en Argentina y Tabaré Vázquez en Uruguay. Unos meses después se sumaría Daniel Ortega en Nicaragua y en 2007 Rafael Correa en Ecuador.


No obstante, en comparación con sus pares (quizás exceptuando el caso uruguayo), Bolivia logró consolidarse como un modelo social, político y económico estable que no sufrió las crisis económicas y políticas de Venezuela o Nicaragua ni perdió el Gobierno mediante golpes de Estado e 'impeachments' –como en Brasil, Honduras y Paraguay– o elecciones –como en Argentina–. ¿A qué se debe esta excepcionalidad?


Estadísticas contundentes


Según datos del Banco Mundial, en 2006 el Producto Bruto Interno (PBI) boliviano era de 11.452 millones de dólares. Para 2017 ese número había aumentado más de tres veces llegando a 37.509 millones. En el mismo período de tiempo, el ingreso anual per cápita pasó de 1.120 dólares a 3.130 y la esperanza de vida subió de 64 a 71 años. A su vez, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) del país, sostiene que la pobreza se redujo del 59,9% cuando asumió Evo Morales al 36,4% el año pasado.


Por otra parte, como remarca el investigador y máster en Desarrollo Económico y Sostenibilidad Sergio Martín-Carrillo, Bolivia "ha sido el país suramericano que mayor crecimiento económico ha experimentado, incluso manteniendo un ritmo por encima del 4% a pesar del contexto de debilidad que vive la región desde el año 2015". Esto fue acompañado de un descenso constante de la inflación, que pasó de un 12% en 2007 a menos de un 2% en lo que va de 2018.


Estos logros se sostuvieron en una política que contradice los postulados neoliberales que impulsan hoy Gobiernos de países vecinos como Argentina, Chile, Paraguay o el electo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.


Las razones


El sociólogo y escritor boliviano Antonio Abal enumeró en diálogo con este medio "los ejes del sostenido crecimiento de la economía de Bolivia".


Según su mirada, se trata de una política basada en "nacionalizaciones de sectores estratégicos, como las comunicaciones, los hidrocarburos y la minería"; la redistribución de los ingresos estatales, "sobre todo en infraestructura productiva"; el "fortalecimiento del mercado interno"; una política monetaria de "apreciación de la moneda nacional", es decir, una "desdolarización de la economía"; y finalmente una fuerte inversión en procesos industriales como el "litio, lácteos, textiles, etc. y fomento de las pequeñas y medianas empresas, con facilidades en los soportes crediticios".


En el mismo sentido se expresó el vicepresidente del país, Álvaro García Linera, en una entrevista con Página/12, donde explicó lo que para él son los cuatro factores principales de este éxito económico.


En primer lugar, que el Estado controle como propietario los principales sectores generadores de excedente económico: hidrocarburos, electricidad y telecomunicaciones. Por otra parte, llevar a cabo una redistribución de la riqueza, "pero de una manera sostenible", de forma que "los procesos de reconocimiento y ascenso social de los sectores subalternos populares e indígenas tenga una sostenibilidad en el tiempo".


En tercer lugar, al igual que como sostiene Abal, "apuntalar el mercado interno" y, por último, la "articulación entre el capital bancario y el productivo, lo que implica que el 60% de los ahorros de los bancos se dirige al sector productivo, generando mano de obra".


Políticas públicas de redistribución


A esto se suma una serie de programas sociales que han acompañado la mejora económica y han sido los dispositivos que han garantizado una redistribución de la riqueza. En ese sentido, Martín-Carrillo enumeró tres que considera los más importantes: el Bono Juancito Pinto, la Renta Dignidad y el Bono Juana Azurduy


El primero de estos fue lanzado durante el primer año de Gobierno y apunta a que los niños y niñas finalicen la escuela. Supone un aporte de 200 bolivianos (29 dólares) a estudiantes de escuelas públicas a cambio de que sostengan un mínimo de un 80% de asistencia a clases. Durante 2018 hubo 2.221.000 de estudiantes beneficiados por esta iniciativa. A su vez, esto logró que entre 2006 y 2017 la deserción escolar en primaria cayese del 6,5% al 1,8% y en la educación secundaria fue del 8,5% al 4%.


Por su parte, la Renta Dignidad, vigente desde 2007, apunta a la población de adultos mayores –60 años o más– e implica 250 bolivianos (36 dólares) para las personas con pensiones de jubilación y 300 (43 dólares) para personas que no tienen pensiones de jubilación.


Finalmente, el Bono Juana Azurduy está dirigido a mujeres gestantes a las cuales estipula el cumplimiento de cuatro controles prenatales, parto institucional y control postparto, así como para niños y niñas condicionado a 12 controles integrales de salud bimensual.


También ha habido una política agresiva de incremento del Salario Mínimo Nacional, que en 2005 equivalía a 440 pesos bolivianos (57 dólares de aquel entonces) y en la actualidad llega a 2.060 (298 dólares). Asimismo, este año, debido al crecimiento económico, tal como informó la Agencia Boliviana de Información, el Ejecutivo dispuso el pago del doble aguinaldo para todos los trabajadores públicos y privados.


Un proceso con debates y tensiones


Más allá de su situación actual, los Gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS) no han estado al margen de problemas, algunos incluso muy graves. Quizás, el punto más álgido fue en el año 2008, cuando la llamada 'Media Luna', que incluía cuatro departamentos orientales del país, intentó escindirse del resto del territorio por acción de los sectores de la derecha boliviana que contaban con el apoyo solapado de EE.UU.


No obstante, con respaldo de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), esa crisis logró ser superada y apenas unos meses después el proceso avanzaba proclamando una nueva Constitución a comienzos de 2009, la que declaró el carácter "Plurinacional" del Estado, reconociendo en la ley suprema del país a los pueblos originarios históricamente negados. Evo Morales pasó a encarnar así, ya no solo simbólica sino institucionalmente, el ascenso definitivo de los sectores marginados durante siglos de la política nacional.


Si bien para Abal no se puede "hablar de etapas, sino de una sostenida aplicación de un modelo económico", a partir de ese momento se puede analizar una profundización de algunos aspectos. Se trata de un punto de inflexión en el cual se comienza a hablar de "socialismo comunitario", lo que el sociólogo define como "una aproximación teórica a la aplicación del marxismo y sus categorías para comprender las lógicas de los 'ayllus' (comunidades)", que como indicaron muchos autores, mantenían estructuras de 'comunismo primitivo' o comunitarias contrarias a la propiedad privada y la acumulación individual.


Por su parte, García Linera sostiene que, una vez superada esa ofensiva de la derecha, se abrió un nuevo momento en la revolución boliviana que él ha denominado de "tensiones creativas". Es decir, debates al interior del proceso que lo hacen avanzar.


Al respecto, Abal asegura que en los movimientos sociales conviven dos tendencias político-ideológicas: "una la sindical, centrada en la reivindicaciones sectoriales, y la otra revolucionaria, como parte del proceso de cambio y parte del gobierno". Es en la disputa de esas dos miradas donde se dan las tensiones creativas que, desde su punto de vista, son "la dialéctica del movimiento de conciencia de la clase".


La lógica "obrerista", según el sociólogo, no logra terminar de comprender "la otra lógica organizativa e ideológica de los pueblos originarios". Y esto lo atribuye a una contradicción impulsada durante décadas de enfrentar "indios contra obreros" y que "fue fomentada en una etapa del nacionalismo revolucionario (1952 – 1985)".


Finalmente, el analista apunta que "el vínculo potente se encuentra entre el Gobierno y los movimientos sociales", donde "el gran articulador de este bloque es, sin duda, Evo Morales, incluso más allá del instrumento político". Como contracara, Estado y movimientos sociales "aún se encuentran distanciados", porque este último "mantiene su matriz colonial no superada".


Una revolución con futuro


Si bien los procesos políticos nacionales difícilmente pueden sobrevivir mucho tiempo aislados, además de sus fortalezas internas, Bolivia cuenta todavía con aliados en el continente. Más allá de sus propios conflictos están Venezuela, Nicaragua y también Cuba, países con los que integra la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (Alba). Cabe recordar que, con colaboración de La Habana, en 2008 se declaró "libre de analfabetismo" a todo el territorio boliviano.


Por otra parte, a pesar del traspié sufrido en el referéndum de comienzos de 2016, que impedía a Morales volver a presentarse en las elecciones presidenciales de 2019, esto finalmente fue habilitado por el Tribunal Supremo. Con su candidatura y una derecha por ahora dividida, la continuidad del proceso parece estar asegurada.


Por último, pero no menos importante, García Linera pronosticó en el reciente Foro Mundial de Pensamiento Crítico, llevado a cabo en Buenos Aires, que los Gobiernos conservadores de la región durarán poco tiempo y luego vendrá un nuevo auge progresista y de izquierda.


"Estamos enfrentando una oleada conservadora neoliberal que tiene dos limites intrínsecos: es fosilizada y es en sí misma contradictoria", apuntó. Y detalló que en estos países se están "repitiendo las recetas que hace veinte años fracasaron", por lo que "no hay inventiva, no hay creatividad, no hay esperanza".


A su vez, "el neoliberalismo actual solamente moviliza odios y resentimientos". Es decir, que está "fundado en la negatividad y no en la proposición. No en la esperanza de mediano plazo, sino en el rechazo emotivo de corto plazo. Y eso tiene patas cortas", completó el vicepresidente boliviano.


Por eso, con optimismo, sentenció: "En vez de vivir una larga noche neoliberal, hemos de vivir una corta noche de verano neoliberal. Y ahí es donde nos toca a nosotros reconocer lo que hicimos bien, reconocer lo que hicimos mal, y prepararnos". "La izquierda tiene que volver a prepararse para tomar el poder en los siguientes años en el continente", concluyó.

 

Publicado: 27 nov 2018 18:54 GMT

 

Publicado enInternacional