La autora de '¿Quién alimenta realmente al mundo?', Vandana Shiva. Fotografía cedida por la editorial, Capitán Swing

 

Sus críticas más feroces apuntan directamente sobre la cabeza de la industria alimentaria y química, pero eso no le ha impedido ser reconocida como una de las más prestigiosas investigadoras sobre justicia agrícola y una de las activistas ecologistas y feministas de mayor renombre en el mundo. La india y doctora en Física Vandana Shiva, ganadora de más de 20 premios internacionales, asesora de varios Gobiernos en la India y en el extranjero (entre ellos el de Rodríguez Zapatero) está en España para promocionar su ensayo ¿Quién alimenta realmente el mundo? (Capitán Swing, 2016), una apuesta de la autora por retomar el control de los alimentos, de su diversidad y calidad y de revolucionar la forma en que los producimos. Recibe a Público en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, pocas horas antes de su conferencia Earth Democracy: a Revolution for the Planet & People.

 

¿Quién alimenta al mundo?


Definitivamente no son las empresas químicas y las corporaciones. Porque la industria química no produce comida y las empresas no hacen nada, sólo vender químicos y recoger las rentas de las semillas. ¿Quién alimenta al mundo? Todos los organismos del suelo, los maravillosos polinizadores que nos proporcionan un tercio de los alimentos que comemos, la diversidad de las plantas que nos dan nutrientes, las mujeres que continúan cultivando alimentos mientras las empresas nos venden químicos... Son los pequeños agricultores y las mujeres las que producen el 70% de los alimentos que comemos y, si lo miras en términos de nutrición, el único nutriente que llega a nuestros platos viene de los agricultores locales. Lo demás son productos tóxicos vacíos de nutrientes.

 

¿Y por qué pensamos que sólo la agricultura industrial es capaz de abastecernos?


Los químicos agrícolas tienen menos de 70 años. La actual industria química es la misma que preparó los gases que mataron a miles de personas en las cámaras de gas de los campos de concentración de Hitler. Necesitaban gases venenosos y esos fueron los ancestros de los pesticidas. Después de la guerra simplemente fabricaron el mito de que sin químicos no puedes cultivar porque necesitaban seguir ganando dinero. Fabricaron la falsa creencia de que el suelo es un contenedor vacío. No, el suelo está vivo. Una planta es un sistema vivo superinteligente y nuestro cuerpo es un sistema superinteligente con cien billones de microbios que necesitan comida real y que hablan con la comida que comemos. Si es tóxica, hay resultados tóxicos; si es sana, tenemos salud. Fabricaron una ciencia falsa para asegurarse de que cada agricultura en el universo asumiera eso, en lugar de la agricultura ecológica. Estamos hablando de un sistema de control total en manos de un ganado de tres, un ganado venenoso cuyo único objetivo es matar. Ahí es donde empezaron y ahí es donde siguen. Matan a gente con glifosato y Roundup y con alimentos tóxicos que están provocando la epidemia de cáncer ante la que estamos.

 

Si hay una sobreabundancia de alimentos, ¿cómo se explica que todavía haya 800 millones de personas en el mundo que pasan hambre?


Lo primero es que no se trata de una sobreabundancia de alimentos, sino de una sobreabundancia de productos, porque el alimento es lo que nos nutre. Hay 800 millones de hambrientos por dos razones: la primera es que los productores de alimentos han sido expulsados de la tierra, los pequeños productores, que eran los más productivos. Veo a los agricultores donde crece el arroz en India, campos llenos de arroz, que están muertos de hambre porque compraron las semillas, compraron los químicos y los precios no han dejado de subir. El precio al que el agricultor compra y el precio al que el agricultor vende es muy desigual. El sistema está haciendo que la mitad de los hambrientos del mundo sean agricultores. Por otro lado, el sistema económico ha expulsado a cada vez más personas y las personas excluidas no tienen alimento o comida. Es una combinación de un sistema que está destrozando la producción de alimentos, destrozando a los agricultores y destrozando nuestro papel económico en la sociedad.

 

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La autora de '¿Quién alimenta realmente al mundo?', Vandana Shiva. Fotografía cedida por la editorial, Capitán Swing.

 

En los países desarrollados, muchos agricultores se encuentran con que cultivar alimentos orgánicos no es rentable, los costes son mucho mayores. Y los productos orgánicos son mucho más caros también para los consumidores. ¿Cómo se puede competir así con la agricultura industrial?


Lo primero es que la agricultura industrial no es una agricultura justa. Está basada en 400.000 millones de dólares en subvenciones. Ningún sistema podría competir con eso. Si un lado está obteniendo 400.000 millones y el otro nada, la vida se te va a poner difícil. Lo segundo es la manera en que la economía ha evolucionado. Lo que debería tener una tasa es el uso de los recursos, el daño a la naturaleza y a la salud pública. Eso haría la agricultura industrial muy costosa. Si esos costes tuvieran que ser pagados por la industria, en el precio de los alimentos, nadie apostaría por la agricultura industrial. Por otro lado la agricultura ecológica tiene que ser consciente de que necesita innovar. Tenemos que innovar y decir no: no vamos a vivir y trabajar en vuestra economía, vamos a crear economías circulares, comunidades de alimentos, y digo esto porque lo hemos hecho en India y puedes salir, puedes salir de la trampa.

 

Usted es muy crítica con el uso de la biotecnología en los alimentos. ¿Qué opina de la acusación por parte de 109 premios Nobel contra Greenpeace por su oposición a los transgénicos?


Hay evidencia de que detrás de las firmas de estos científicos, y uno de ellos ya estaba muerto cuando la carta se redactó, estaba todo el lobby de la industria alimentaria. Obviamente cualquiera firma a favor de la alimentación en el mundo, pero no leyeron línea por línea. Si no recuerdo mal la controversia era por el arroz dorado, un producto que ha fracasado, que tiene un 300% menos de vitamina A que otras fuentes como el arroz rojo que tenemos en India. ¿Por qué soy crítica con los transgénicos? Porque la industria de la biotecnología no está estudiando los impactos que tiene la modificación genética en el resto del sistema. Sabemos desde antes de que existiera la industria de la biotecnología que cuando modificas una parte del sistema, el resto no sigue funcionando como antes. Cada gen realiza muchas funciones y si cambias un gen, el sistema entero cambia. Y no están estudiando los impactos sobre el sistema. Lo que hemos visto con la industria de la biotecnología es una sustitución de la ciencia por la propaganda. Es una gran máquina de relaciones públicas. Así que, ¿por qué me voy a molestar siquiera en contestarles?

 

Defiende que existe un vínculo fuerte entre ecologismo y feminismo, un ecofeminismo.


Cuando el capitalismo patriarcal, que es ese acercamiento a la vida desde la violencia masculina, se combina con la codicia, declara a la naturaleza como muerta porque tiene que explotarla, y declara a las mujeres como pasivas porque tiene que ponerlas en un segundo plano. Si las mujeres hubieran sido reconocidas como las mejores agricultoras no tendríamos agricultura industrial, y si la naturaleza hubiera sido reconocida como productiva no tendríamos químicos ni transgénicos. Ecología y feminismo tienen una conexión común en la opresión por parte del capitalismo patriarcal, que también ha olvidado que ambos, mujer y naturaleza, son productores y son inteligentes.

 

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Caleidoscopio Nº18, noviembre 2017

 

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Inteligencia artificial: el futuro de la especulación financiera

El tema de la inteligencia artificial despierta grandes inquietudes. Algunas están relacionadas con complicaciones reales, como el de la pérdida de empleos. Otras se vinculan con el problema de si las máquinas podrían adquirir consciencia de sí mismas en la medida en que alcancen mayores niveles de inteligencia. Ese día no está tan próximo como algunos aficionados del tema creen. Pero eso no quiere decir que no existen razones para preocuparse.


¿Cómo definir la inteligencia artificial (IA)? En términos muy sencillos, se puede definir como una tecnología basada en la recopilación de grandes cantidades de datos para usarlos en un proceso de toma de decisiones con una finalidad determinada. Los datos deben estar relacionados con un tema específico y los parámetros que rodean las decisiones deben estar más o menos bien determinados para alcanzar el objetivo buscado.


Las aplicaciones de la IA ya se dejan sentir en todos los sectores de la economía. Pero su penetración en los mercados financieros es particularmente alarmante. En este terreno la inestabilidad y los incentivos perversos de los mercados han mostrado tener un espectacular poder destructivo en los decenios pasados. Y si los reguladores ya tienen dificultades para supervisar el mercado, con la IA sus problemas se están intensificando.


Hasta hace poco tiempo los métodos utilizados por los especuladores en el sector financiero se basaban en el análisis tradicional sobre rendimientos pasados de algún activo y las perspectivas sobre las empresas o agentes que lo habían puesto en circulación. A pesar de la experiencia de los corredores y los operadores financieros, los sentimientos del mercado nunca fueron fáciles de apreciar y cuando ocurría un tropezón las pérdidas de sus clientes se acumulaban.


Hoy se supone que los nuevos equipos y programas de IA ayudarán a evitar errores y reducirán pérdidas para los inversionistas. La gran diferencia con las herramientas del análisis tradicional estriba en la cantidad de datos que esta tecnología permite procesar y en la velocidad a la que se puede analizar esa montaña de información. Mientras el análisis convencional permitía tomar en cuenta un número limitado de mercados simultáneamente, las herramientas de la IA hacen posible considerar al mismo tiempo un gran número de mercados financieros de diferente naturaleza en todo el mundo.


Lo más importante es que la inteligencia artificial hace posible a los operadores identificar oportunidades de arbitraje que el análisis convencional simplemente era incapaz de reconocer. Con la ayuda de la IA hoy las operaciones de arbitraje se pueden llevar a cabo no sólo al interior de un solo mercado y con productos de la misma naturaleza, sino entre todo tipo de mercados y activos heterogéneos. Así, por ejemplo, el especulador puede hoy identificar oportunidades de arbitrajes entre productos complejos en los mercados de futuros de materias primas y en el mercado mundial de divisas en cuestión de segundos. Las recomendaciones sobre la composición de carteras de inversión están basadas en este tipo de estimaciones, pero la fortaleza de estas sugerencias depende de la inestabilidad general de los mercados financieros.


Es cierto que con la IA las comparaciones de precios probables de múltiples productos y la evolución de variables como tipos de cambio y riesgo cambiario, tasas de interés o inflación se llevan a cabo a una velocidad relámpago. Pero quizá en eso reside el enorme riesgo que esta tecnología conlleva para la estabilidad de los mercados financieros.
Algunos analistas piensan que el uso generalizado de la IA conducirá a una mayor eficiencia y reducirá la volatilidad en los mercados financieros, porque la intervención humana se reducirá a un mínimo. Pero esa creencia no tiene bases sólidas. Lo cierto es que la IA no cambiará la naturaleza de la instabilidad intrínseca de los mercados financieros. De hecho, debido a la velocidad con que se realizan los cálculos y estimaciones al usarse esta tecnología, las fluctuaciones en este tipo de mercados financieros pueden amplificarse. Y, por otra parte, los incentivos perversos que muchas investigaciones han identificado en la dinámica de formación de precios de activos financieros tampoco desaparecen con la IA.


Las computadoras ya están diseñando computadoras cada vez más inteligentes. El matemático John von Neumann vaticinó en 1958 que ese proceso recursivo podría desembocar en una inteligencia superior a la humana y en lo que denominó un punto de singularidad: un punto más allá del cual no sería posible la continuidad de los acontecimientos humanos tal y como los conocemos. Todo eso es posible, aunque probablemente faltan varios miles de años para que las máquinas evolucionen de ese modo. Pero si se hacen más inteligentes, ¿por qué habrían de seguir empecinadas en buscar ganancias económicas en la especulación ciega, en lugar de solucionar los problemas de la humanidad en este planeta?


Twitter: @anadaloficial

Según los sondeos tras el discurso de Oprah Winfrey, mucha gente la imagina como futura presidenta de Estados Unidos.

 

Los Globos de Oro mostraron el cambio de época

Time’s up, se terminó: la consigna de batalla contra los ultrajes sexuales de los “altos mandos” de la industria se hizo fuerte durante la entrega de premios, con todas las mujeres vestidas de negro como señal de protesta y un discurso impresionante de Oprah Winfrey.

 

Hollywood reacciona. Por una vez, la frase de la noche –de la tarde-noche, si se prefiere– no fue, el domingo pasado en el Hotel Beverly Hilton de Los Angeles, “And the winner is...”, sino “Time’s Up”. Se terminó el tiempo en que para conseguir o no perder su empleo, una chica debía soportar toda clase de ultrajes sexuales de parte de los “dueños de la pelota” de la industria: accionistas, ejecutivos, productores, directores. Time’s Up es la consigna de batalla que sucedió a Me Too desde el momento en que The New York Times dio a conocer las primeras denuncias de acoso sobre el productor Harvey Weinstein, en octubre pasado, que generaron un impresionante efecto bola de nieve que se extendió por el mundo entero. Primero fue Me Too –a mí también me abusaron o quisieron hacerlo– como modo de blanquear la situación. Luego, la consigna superadora, Time’s Up: se terminó, no va más, de ahora en más el que quiera ejercer el derecho de pernada se queda sin trabajo. Que es lo que viene sucediendo en Hollywood desde el derrocamiento de Weinstein, con varios “caídos” por día. Contra eso se levantaron de sus asientos las mujeres presentes en la 75º entrega de los Globos de Oro, y la comunidad hollywoodense en pleno, a la vez que celebraron el fin de esos tiempos. La del domingo fue una ceremonia de protesta y fundación, tal como reflejó el impresionante discurso de Oprah Winfrey (ver Contratapa), equivalente al que Meryl Streep dio el año pasado contra Trump al recibir el mismo premio (el Cecil B. de Mille a la trayectoria) en el mismo escenario.

Se sabía de antemano el tinte que iba a tener la ceremonia organizada por la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood, incluso en sentido literal. La indicación corrió como reguero de pólvora por Tinseltown y todo el mundo (las damas, en realidad, ya que para los varones no es novedad) concurrió vestido con un único color, el negro. Si se trataba de un funeral, era el del abuso como práctica impune, incluso en manos de los propios pares. Kevin Spacey debió haber estado en el Beverly Hilton y en su lugar estuvo, en la categoría Mejor Actor Secundario, Christopher Plummer, que es quien lo remplazó en la película Todo el dinero del mundo, cuando se hicieron públicas las denuncias que llevaron a los productores a desistir de él. De no haber admitido las acusaciones en su contra, no hubiera sido raro que el humorista y guionista Louis C.K. acompañara a su colega Pamela Adlon, nominada al rubro Mejor Actriz de Comedia por la genial sitcom Better Things, cocreada por ambos. ¿Y la ganadora a Mejor Película Animada no fue acaso Coco, la nueva joyita del sello Pixar? ¿No ha optado acaso John Lasseter, creador de ese estudio, por un oportuno exilio de la industria, debido a ciertos “desaciertos” no especificados en el terreno sexual?

En el monólogo inicial, Seth Meyers, conductor de un talk show de medianoche, no tardó más que un par de minutos en hacer referencia a Weinstein y Spacey. De Weinstein dijo que si en veinte años se lo incluye en un recordatorio fúnebre, va a ser el primero en la historia en ser abucheado. Y el público abucheó. Hubo presencias de alto valor simbólico, como la de Salma Hayek, que se hizo presente para entregar un premio. En diciembre pasado, Hayek publicó en The New York Times una nota en la que contaba detalladamente la persecución a la que la sometió Harvey Weinstein en 2002, cuando produjo Frida, película que la actriz mexicana protagonizó. Estuvo también entre los concurrentes, aunque no en el escenario, Ashley Judd, una de las más notorias denunciantes de Weinstein. Hubo también asociaciones no casuales: quien presentó el premio a Oprah Winfrey fue Reese Witherspoon, que a poco de estallar el escándalo Weinstein confesó haber sufrido “múltiples experiencias de abuso y ataques sexuales” dentro de la industria. Algo más inadvertidas pasaron algunas oportunas “omisiones”, como la de Amy Sherman-Palladino, creadora de The Marvelous Mrs. Maisel, ganadora a la Mejor Comedia en series de televisión, que agradeció a Amazon su apoyo. A quien no agradeció fue al productor Roy Price, obligado a renunciar en octubre tras haber sido acusado de abuso.

 

La mujer es el negro del mundo


Pero el abuso no fue lo único que se denunció en esa improvisada (o no tan improvisada) tribuna en que se convirtió el escenario en la tarde-noche del domingo. “Vamos a anunciar a los nominados, que son todos hombres”, dijo, inmutable, Natalie Portman, una de las presentadoras del rubro Mejor Director de Película Dramática, ganado por Guillermo del Toro, por la maravillosa La forma del agua. “A ver si emparejan los salarios de las mujeres con los de los hombres”, bromearon Susan Sarandon y una reaparecida Geena Davis, cuyo 1.83 m de altura hizo lucir a su compañera, de 1.70, como una enana. ¿Sarandon & Davis? Thelma & Louise, claro. La más famosa pareja de justicieras femeninas no podía faltar en la noche del domingo. Barbra Streisand contó algo asombroso: desde que ella fue premiada con el Globo de Oro a la Mejor Dirección, en 1983 por Yentl, ninguna otra mujer volvió a ganarlo. Van 34 años y sigue el conteo.

Podría decirse que el domingo Greta Gerwig le pasó raspando a ese premio vacante. No lo ganó ella pero sí su elogiadísima ópera prima indie Lady Bird (tiene estreno asegurado en la Argentina), en el rubro Mejor Comedia. Actriz habitualmente contenida, Gerwig estaba totalmente desbordada, dando la sensación de que no se esperaba el premio. Tal vez le apostaba a The Disaster Artist, por la cual ganó James Franco como Mejor Actor. Muy divertido el gag (involuntario) que protagonizaron Franco y Tommy Wiseau, el actor y director malísimo de The Room, la película en la que The Disaster Artist se inspira. Franco había llevado a Wiseau, aunque éste estaba sentado por otro lado. Cuando anunciaron el premio, Franco tomó de la mano a su hermano Dave, que actúa en la película, para subir juntos al escenario. Detrás de ellos fue Wiseau, a quien la cámara tomó de espaldas, con su característica melena, como imitando su primera aparición en The Disaster Artist. Franco agradece, Wiseau se acerca, Franco lo saluda, Wiseau se acerca al micrófono y Franco le cruza la mano, como diciendo “Vos no hablás”. Y no habló.

En tren de ausencias asombrosas, se saldó una no menor a la de Mejor Directora. El actor afroamericano Sterling K. Brown, ganador del Globo al Mejor Actor en Serie Dramática por This Is Us, es, lisa y llanamente, el primero en la historia en ganarlo. Brown, que el año pasado se había destacado como abogado defensor en la miniserie The People vs O.J. Simpson, le agradeció al creador de This Is Us, Dan Fogelman, que haya escrito un personaje negro. “Creaste un papel de hombre negro que sólo podía ser interpretado por un hombre negro”, dijo Brown desde el escenario.

 

La otra Oprah


Las reivindicaciones que se hacían oír desde el escenario parecían volver como un búmeran desde varias de las películas o series premiadas. La película más galardonada, Tres avisos por un crimen, Missouri (se estrenará en la Argentina el jueves 18 de enero) trata sobre la batalla que da una madre (Frances McDormand) para hacer justicia con su hija violada y asesinada, en un pueblito sureño que parecería reacio a toda ley... y a que sean las mujeres las que quieran hacerlas cumplir. Dirigida por Michael McDonagh, la película ganó los Globos correspondientes a Mejor Película Dramática, Mejor Guión, Mejor Actriz y Mejor Actor Secundario. A su turno, las series favoritas resultaron Big Little Lies y The Handmaid’s Tale. La primera de ellas, que emite HBO y protagonizan Nicole Kidman, Reese Witherspoon y Laura Dern, trata sobre tres madres de chicos de primer grado, que se hacen amigas.

The Handmaid’s Tale, basada en la novela homónima de Margaret Atwood, ya se sabe, es una fábula sobre una sociedad del futuro que se sostiene sobre la esclavización de la mujer. Big Little Lies ganó Mejor Actriz de Miniserie (Kidman), Actriz de Reparto (Dern) y Actor de Reparto (Alexander Skarsgard). The Handmaid’s Tale, Mejor Serie Dramática y Mejor Actriz de Serie Dramática (Elizabeth Moss). Cuando todo el equipo de esta última subió al escenario a recoger el premio, el productor hizo un llamamiento para que la sociedad del futuro no sea como la que la serie imagina.

Pero, como quedó dicho, el bombazo de la noche fue el discurso de Oprah Winfrey, que es toda una institución en Hollywood. Institución que se diversifica en un montón de ventanillas. Winfrey empezó como conductora de talk shows y eventualmente actriz (El color púrpura), pero su popularidad fue creciendo de tal manera que además de terminar siendo dueña de una cadena de televisión pasó también a la producción de cine (produjo Selma), no se ahorra sus opiniones políticas (fue una de las más notorias sostenedoras de Obama dentro de la comunidad hollywoodense) y es la mujer afroamericana más rica de los Estados Unidos. Según los sondeos que arrojan los tweets y opiniones emitidas por las redes tras su discurso del domingo, podría arrancar con buen pie una nueva actividad: la de Presidenta de los Estados Unidos. ¿Alguien está queriendo lanzarla? Vaya a saber.

Lo cierto es que su discurso estuvo espléndidamente articulado, puntualizando con claridad que éste es un momento en que la industria del entretenimiento debe mirar hacia afuera, hacia el mundo. De ese afuera, Oprah trajo la historia de una mujer llamada Recy Taylor, que en tiempos de Segunda Guerra fue violada por seis hombres armados, no logró que se hiciera justicia y murió hace apenas un par de semanas, a los 98 años. Así como llegó desde su infancia hasta esa noche a través de una cadena precisa de vinculaciones, Winfrey hizo algo parecido con la historia de esta mujer, llegando hasta el presente. “Ella vivió, como todos nosotros, demasiados años en una cultura destrozada por hombres poderosos y brutales”, dijo. “Pero su tiempo terminó. Su tiempo terminó. Su tiempo terminó.” No hizo falta que los presentes se levantaran a aplaudirla: estaban de pie prácticamente desde el comienzo de su discurso.

 

 

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Campesinos o Agroindustria: ¿Quién nos alimenta en realidad?

 

Los trabajadores del campo, con menos del 25% de los recursos disponibles, producen alimentos para más del 70% de la población del planeta, señala el más reciente informe de la organización ETC Group.

De la misma forma, se precisa que más del 75% de los recursos agropecuarios del mundo está en manos de la cadena alimentaria agroindustrial, una de “las fuentes principales de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)”, asevera el texto.

Pero esta, a pesar de disponer de la mayoría de los suelos y de las fuentes de agua y de combustible, aporta comida “a menos del 30% de la población mundial”, indica el documento, titulado ‘¿Quién nos alimentará? ¿La red campesina alimentaria o la cadena agroindustrial?’.

La autora del estudio, ETC Group, es una organización no gubernamental internacional registrada en EE.UU., Canadá y Filipinas que trabaja para “vigilar el poder, monitorear la tecnología y fortalecer la diversidad”, explica su sitio web.

 

El sur del mundo

 

La investigación, que este 2017 alcanza su tercera revisión, ofrece múltiples datos que dejan constancia sobre quién produce los alimentos y por qué no llegan a todos los rincones del globo.

Los agricultores campesinos en el Sur global, asegura el organismo, cosechan el “53% de las calorías para consumo humano” a nivel mundial, lo que incluye: “el 80% de la producción total de arroz y el 75% de la producción de oleaginosas”.

En manos de los campesinos de todos los países está la producción de alimentos para el “70% de la gente”, y además, “el 70% de los alimentos disponibles para consumo humano”, medidos en calorías y en peso”.

 

Comida que se pierde

 

Si la agroindustria produce cifras astronómicas de comida, ¿cómo es que solo alimenta a menos del 30% de la población mundial?, se pregunta el informe. “La respuesta es que la cadena cosecha calorías que no se destinan directamente a la población”, asegura ETC Group.

Y al respecto, detalla que:

 

*El 44% de las calorías que produce la cadena agroindustrial se pierde en la producción de carne.

*El 9% se usan en la producción de agrocombustibles o productos no alimentarios.

*El 15% se pierden en transporte, almacenamiento y procesamiento.

*El 8% termina en los botes de basura.

 

En resumen, el “76% del total de calorías que produce la cadena se desperdician antes de llegar al plato, de modo que solo 24% son consumidas directamente por la gente”, subraya el documento.

 
Cifras negativas

 

La ONG internacional precisa que la agroindustria utiliza “más del 75% de la tierra agrícola del mundo” y que en ese proceso destruye cada año “75.000 millones de toneladas de capa arable” y, además, “tala 7,5 millones de hectáreas de bosque”.

Las grandes empresas productoras de alimentos, consumen un “90% de los combustibles fósiles que se usan en la agricultura”, y no menos del “80% del agua dulce”, necesaria para sembrar y cosechar.

Es una espiral que “arroja un saldo de 3.900 millones de personas subalimentadas o malnutridas” en todo el mundo.

 

Comida rural

 

Estimaciones presentadas en el informe calculan que cerca del 70% de la población del planeta, “entre 4.500 y 5.500 millones de personas, de los 7.500 millones de habitantes, acude a la red alimentaria campesina para obtener la mayor parte o todos sus alimentos”.

En esa cifra, dice ETC Group, se incluyen “casi la totalidad de los 3.500 millones de habitantes rurales” y a “cientos de millones más que recurren regularmente a la red campesina en tiempos de escasez”.

 
¿Cuál es la solución?

 

Hasta hace un par de décadas, se pensaba que la forma de resolver el asunto del hambre en el mundo era produciendo más alimentos.

“En realidad se puede producir más, pero si las personas no tienen acceso a la comida, el problema seguirá siendo el mismo”, apunta Marjorie Nieves, nutricionista venezolana especializada en temas de soberanía alimentaria.

Consultada por RT, indicó que “el hambre va mas allá de la producción de alimentos”, y que el punto clave resulta “el acceso a esos alimentos”, razón por la que “el hambre y la pobreza se constituyen en un binomio inseparable”.

Para la especialista, lo que determina que una persona pueda tener acceso a la comida y logre cumplir su derecho a la alimentación “es una conjunción de elementos políticos, sociales, económicos y culturales”.

 
El modelo

 

Nieves recordó que Latinoamérica es una región productora de abundantes frutas, hortalizas y leguminosas, entre otras, pero buena parte de esos rubros se exportan.

“Uno de los factores que mas afecta a región es la volatilidad de los precios de los productos básicos, especialmente de los alimentos”, así que los los pobres no puedan acceder a ellos, y por consiguiente, “abundan las dietas monótonas, que no tienen riquezas en macro y micronutrientes, necesarios para el organismo”, explicó.

En opinión de la nutricionista, el gran problema es que “para la agroindustria, la comida sigue siendo un negocio”.

 

Artículo publicado originalmente en Biodiversidad en América Latina y el Caribe

 

 

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Cumbre del APEC Trump pone fin al multilateralismo comercial de EU

El presidente de Estados Unidos, Donald Tump, anunció un cambio de rumbo radical en la política comercial de Washington, al rechazar acuerdos multilaterales y afirmar que su gobierno ya no tolerará abusos comerciales crónicos e insistirá en políticas justas y equitativas.

No podemos seguir tolerando los abusos comerciales crónicos y no los toleraremos. Ya no vamos a dejar que se sigan aprovechando. Siempre voy a poner a Estados Unidos primero, sostuvo Trump ante los representantes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), celebrado en la ciudad turística de Da Nang, en el sur de Vietnam.

El mandatario señaló que su administración ya no iba a aceptar el robo de propiedad intelectual y otras prácticas injustas, y llamó a los demás países a buscar por sí mismos su propio bienestar.

El discurso de Trump representó un alejamiento radical de Estados Unidos de las alianzas multilaterales y su deseo de alejarse de los grandes tratados comerciales, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

En su lugar, busca hacer acuerdos aislados con distintos países. “Quiero relaciones comerciales bilaterales con cada país de la región indo-Pacífico que quiera ser nuestro socio.

Cuando Estados Unidos entre en una relación comercial con otros países o pueblos, desde ahora esperaremos que nuestros socios sigan fielmente las normas.

Agregó que durante su visita a Pekín habló de forma abierta y directa con su par de China, Xi Jinping, sobre las prácticas comerciales injustas de China y el enorme déficit comercial que han producido en Estados Unidos.

Apenas un día antes, en su visita a China, el estadunidense dijo que ambos países deben ser socios, no rivales, y pueden beneficiarse mutuamente y al mundo, y firmó una serie de acuerdos empresariales bilaterales valuados en 250 mil millones de dólares.

El mensaje de Trump en Vietnam, sede del Foro APEC, tuvo un fuerte contraste con la presentación de Xi, quien defendió, entre constantes interrupciones por aplausos y vítores, el libre comercio multilateral y afirmó que la globalización es una tendencia irreversible. En ese sentido, el presidente de China propuso una red global de zonas de libre comercio y prometió a naciones menos desarrolladas beneficiar del crecimiento económico del gigante asiático.

Trump llegó a Vietnam, en medio de protestas, en la cuarta etapa de su gira de 12 días por Asia. Aunque China tiene por mucho el mayor superávit comercial con Estados Unidos, Vietnam también está en la lista de esos superávits que el gobierno de Trump busca reducir. El domingo el estadunidense llega a Filipinas para asistir a la Asociación de Estados del Sudeste Asiático y culminar su gira.

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Viernes, 10 Noviembre 2017 06:47

Lo que nos ocultan sobre nuestra alimentación

Lo que nos ocultan sobre nuestra alimentación

 

En 2009, el grupo ETC publicó un informe que mostró que 70 por ciento de la población mundial se alimenta gracias a la producción de las redes campesinas y otros proveedores de alimento en pequeña escala. El dato provocó sorpresa y a veces negación, porque las trasnacionales que dominan la cadena alimentaria industrial se han encargado de hacernos creer que son imprescindibles y que sin ellas no se podría alimentar a la población, lo cual es totalmente falso.

En la nueva versión revisada y aumentada, publicada en 2017, se reafirma que más de 70 por ciento de la población mundial acude a la red campesina para toda o gran parte de su alimentación, aunque esta red sólo dispone de menos de 25 por ciento de la tierra, agua y combustibles usados en agricultura. La publicación ¿Quién nos alimentará? ¿La red campesina o la cadena agroindustrial? se puede descargar en http://www.etcgroup.org/es/node/5941.

Por otro lado, la cadena alimentaria agroindustrial ocupa más de 75 por ciento de esos recursos, pero sólo alimenta al equivalente de 30 por ciento de la población mundial. Al mismo tiempo es una fuente de problemas de salud y ambiente, y es el principal generador de gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático, según datos de Grain (https://tinyurl.com/yda3vp3z).

Lo que en ETC llamamos red campesina incluye a las y los campesinos e indígenas, pastores, recolectores, cazadores, pescadores y pescadoras artesanales, además de mil millones de campesinos urbanos que mantienen traspatios, crianza de pequeños animales y huertas en medios urbanos, lo que en total suma más de 4 mil 500 millones de personas. La mayoría de ellas realizan por momentos una u otra de esas actividades, además de que por razones económicas alternan con empleos urbanos.

Definimos a la cadena alimentaria industrial como una secuencia lineal de eslabones que van desde los insumos agrícolas (genética vegetal y animal, agrotóxicos, fertilizantes, medicina veterinaria, maquinaria agrícola) hasta lo que se consume en los hogares, pasando por las cadenas de procesamiento, empaques, refrigeración, transportes, almacenamiento, venta a granel, al menudeo o en restaurantes. Desde semillas a supermercados, la cadena está dominada por una veintena de trasnacionales, a las que se agregan grandes bancos, inversionistas, especuladores y políticos.

Son amplios los impactos negativos de esa poderosa cadena, tanto en las economías locales y nacionales como en la salud y el ambiente, incluso más allá de los que conocemos.

Por ejemplo, por cada peso que los consumidores pagan por los productos de la cadena industrial, la sociedad paga otros dos pesos para remediar los daños a la salud y al medioambiente que provocan. Según datos de 2015, se gastan 7.55 miles de millones de dólares por año en alimentos industriales, pero de esta cantidad, 1.26 mil millones son alimentos consumidos en exceso, que provocan obesidad, diabetes y otras enfermedades y 2.49 mil millones son alimentos que se desperdician. Además de la cifra pagada directamente al comprar productos, la sociedad paga por daños a la salud y ambientales otros 4.8 mil millones dólares. Por tanto, del total de gastos relacionados a la alimentación industrial (12.32 mil millones de dólares anuales) ¡70 por ciento es contraproducente!

La cifra que se paga por daños a la salud y ambiente está basada en datos oficiales, que solamente reflejan una parte de los gastos que se hacen en salud. No obstante, esa cifra es cinco veces el gasto mundial anual en armas.

La cadena alimentaria agroindustrial produce mucha más comida que la que llega finalmente a alimentar a la población. ¿Dónde va a parar toda esa producción entonces? Para empezar, el nivel de desperdicio desde la agricultura industrial a los hogares es enorme: según FAO es de 33 a 40 por ciento. Si la producción agrícola se mide en calorías –una medida pobre, ya que no muestra la calidad de la energía, pero es la que está disponible– 44 por ciento se dedica a alimentar ganado (pero de esto sólo 12 por ciento llega a la alimentación humana), 15 por ciento se pierde en transporte y almacenamientos, 9 por ciento se usa para agrocombustibles y otros productos no comestibles y 8 por ciento va a la basura en los hogares. Solamente 24 por ciento de las calorías producidas por la cadena industrial llega directamente a alimentar a la gente.

Hay muchos más datos en las 24 preguntas que plantea el documento, que es un trabajo colectivo diseñado para ser accesible a la mayoría, basado en cientos de fuentes de Naciones Unidas y organizaciones de investigación académicas e independientes. Entre otras conclusiones, queda claro que el discurso sobre el sistema alimentario, vital para la sobrevivencia de todos, está plagado de mitos para favorecer a la cadena industrial, las empresas trasnacionales y los intereses financieros que lucran con ella. Pero son las redes campesinas, las que pese a la enorme injusticia en el acceso a los recursos, alimentan a la mayoría de la población mundial, cuidando además de la biodiversidad animal, vegetal y microbiana, el ambiente y la salud. El 16 de noviembre se hará una presentación del informe en la Universidad Autónoma del Estado de México (Más información: https://tinyurl.com/ybgxalkp).

 

*Investigadora del Grupo ETC

 

 

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Lunes, 30 Octubre 2017 16:31

Y la industria no despega…

Y la industria no despega…

La industria está mal

 

El último boletín del Dane (octubre 13) deja en evidencia –una vez más– la pésima situación de la industria manufacturera. En la gráfica se presenta la evolución anual (entre los agostos) de tres componentes de la dinámica industrial: la producción, las ventas y el empleo. Comparada con el año anterior, la perspectiva de la industria es lamentable. Los tres indicadores fueron negativos. La producción cayó (-3,1%), las ventas bajaron (-3,0%) y el empleo disminuyó (-1,2%). Hay tres hechos que pueden estar incidiendo en estos pésimos resultados: las consecuencias de la enfermedad holandesa, la baja productividad y el desestímulo al mercado interno.

 

Las consecuencias de la enfermedad holandesa

 

Colombia aún no se recupera de la enfermedad holandesa que se presentó con las bonanzas del petróleo y de minería. Los síntomas de la enfermedad fueron claros: la revaluación del peso, el desbalance en la balanza de pagos motivado por el aumento de las importaciones, y el deterioro de la producción nacional.

Gracias a la bonanza, el valor del dólar disminuyó (revaluación del peso) haciendo más baratos los bienes importados. En estas condiciones, la reacción inmediata es aumentar las compras en el exterior. Pero los bienes importados son de muy diversa naturaleza. Pueden ser bienes de capital que contribuyan a mejorar la productividad y la competitividad de la industria nacional. O pueden ser bienes de consumo, que desestimulen la producción interna. Colombia optó por esta segunda vía, y en lugar de aprovechar la revaluación para adquirir maquinaria y mejorar la eficiencia de la industria y de la agricultura nacionales, la mayoría de las importaciones fueron bienes de consumo, y el país se convirtió en un gigantesco sanandresito. La abundancia de bienes importados se reflejó en una drástica caída de la producción nacional.

 

 

Este manejo de la bonanza fue inadecuado. Otros países han aprovechado los excedentes de una mejor manera, consolidando procesos que favorecen la producción nacional. Si la bonanza se destina al fortalecimiento de la infraestructura, a la importación de bienes de capital y de tecnología, a la satisfacción de necesidades básicas (alimentación, acueducto, alcantarillado, educación, etc.), se crean círculos virtuosos que permiten avanzar.

En general, en el país se han manejado mejor las bonanzas cafeteras que las petrolera/minera. Los excedentes cafeteros suelen tener efectos multiplicadores que son muy benéficos. Los ingresos llegan a los pequeños productores, la calidad de vida mejora, la demanda y el consumo aumentan y, en general, las regiones cafeteras elevan su bienestar. La situación es muy diferente en las zonas mineras y petroleras. Los excedentes que allí se generan no se traducen en un mejoramiento del nivel de vida de sus habitantes. El Magdalena Medio es un caso emblemático porque no obstante la riqueza petrolera, la incidencia de la pobreza sigue siendo muy alta, y numerosas necesidades básicas no se han satisfecho.

La incapacidad de convertir las bonanzas minero/petroleras en bien-estar se hizo evidente en la última década. En tres informes recientes de la Contraloría General de la República* se muestra el mal uso dado a las regalías. En lugar de destinarlas a proyectos estratégicos con un horizonte de mediano y largo plazo, los excedentes se despilfarraron en numerosos proyectos. La distribución de las regalías se hizo como en una piñata. Al malgastar los recursos no se llevaron a cabo proyectos que sentaran las bases de un desarrollo sostenible.

 

La baja productividad

 

La falta de un enfoque estratégico en la utilización de los recursos de la bonanza tuvo un impacto negativo en la industria y en el sector agropecuario. El menor precio de los minerales y del petróleo redujo la entrada de dólares, y el peso se devalúo. El dólar más caro se refleja en una reducción de las importaciones, que debería haber estimulado la producción nacional. No obstante la fuerte devaluación, la industria todavía no responde.

Durante el último año el sector agropecuario ha experimentado una cierta recuperación, que ya se ha manifestado en un aumento de la producción y el empleo. A pesar de los avances conseguido en el agro, la importación de alimentos básicos permanece muy alta, y se acerca a los 12 millones de toneladas por año. Para que estas tendencias positivas del agro se consoliden es necesario que haya mayor intervención del Estado, expresada en vías, acueductos, infraestructura, asesoría técnica y créditos más baratos. Estas acciones de la política pública se justifican, especialmente, porque el 70,8 por ciento de los productores están vinculados a fincas menores de 5 hectáreas. Los propietarios de estas fincas necesitan apoyos del gobierno para evitar un mayor fraccionamiento y, sobre todo, para mejorar su productividad.

El comportamiento de la industria es muy diferente al del sector agropecuario. La devaluación del peso no ha sido suficiente para impulsar la recuperación de la producción manufacturera. Esta freno tiene que ver con la baja productividad de la industria nacional, que no logra ocupar el lugar que le están quitando las importaciones. La caída en términos de producción, ventas y empleo muestra que existen problemas estructurales, y que el mal manejo de la bonanza terminó afectando de manera muy significativa a la industria.

 

Desestímulo al mercado interno

 

Durante los años de la bonanza se despreció el papel fundamental que debe cumplir el mercado interno. De manera equivocada se pensó que el centro de atención le corresponde a las exportaciones, y por ello se descuidó el potencial que tiene la actividad económica interna. La solidez de la economía está muy relacionada con la relevancia que tenga la actividad industrial. El país va alejándose de los ideales que tenía la Cepal en los años setenta. Por aquellos días se le daba prioridad a la necesidad de sustituir importaciones, de tal manera que los países de la región pudieran comenzar a producir bienes de consumo durables (carros, neveras, calentadores, etc.). El desarrollo del mercado interno se consideraba una estrategia complementaria a la sustitución de importaciones. Para que la industria pueda superar su estancamiento actual, el gobierno debe diseñar mecanismos que contribuyan a fortalecer el mercado interno.

 

Más Estado

 

La industria colombiana no se recupera. En parte, porque está viviendo las secuelas de la enfermedad holandesa y, en parte, porque la acción del Estado ha sido débil. Entre las dificultades que deben superarse destacan: las altas tasas de interés, la falta de asistencia técnica, las limitaciones de la infraestructura vial y portuaria, la leve consolidación del mercado interno. La existencia de estos problemas estructurales ha impedido que la actividad industrial se recupere, no obstante la aguda devaluación del peso.

15 de octubre de 2017


*Contraloría General de la República, CGR., 2016. Evaluación del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación. Sistema General de Regalías (SGR) 2012-2015, CGR, Bogotá.
Contraloría General de la República, CGR., 2016. Resultados del Sistema General de Regalías a diciembre de 2015, CGR, Bogotá.
Contraloría General de la República, CGR., 2017. Resultados del Sistema General de Regalías a diciembre de 2016. Resultados del Sistema General de Regalías 2015-2016. Informe de la Situación de las Finanzas del Estado, CGR, Bogotá.

Publicado enEdición Nº240
Avanza la integración en economía de los 16 países

 

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Los ministros de los 16 países que se han estado integrando en la mayor organización de comercio internacional del mundo. Se reunieron el 10 de septiembre pasado en la ciudad Pasay de Filipinas, para avanzar hacia la integración de ese organismo, con una reunión de jefes de Estado en noviembre, para la cual faltan ya sólo menos de dos meses.

Ya antes se avanzó en una reunión similar, en los días 21 y 22 del mayo pasado, y en otra en Hyderabad, India del 24 al 28 de mayo, también de 2017.

Recordamos que es la integración de la organización de 10 países del sudeste asiático con ese mismo objetivo, más la integración de otros seis países: Australia, Corea del Sur, China, India, Japón y Nueva Zelandia. Las 10 naciones ya asociadas son Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam.

La suma de los 16 países en población es de más de tres mil millones de habitantes. Y la suma de sus montos de producción económica es de 40 por ciento de la total mundial. Será la mayor del mundo de organismo con el mismo objetivo comercial.

China tiene también tratos comerciales y convenios con países de África y Latinoamérica

No sólo es importante el papel presente de este próximo organismo, sino el aumento de esa economía en los próximos años.

Están entre los miembros de esta agrupación en formación los que tienen mayor crecimiento económico, y en general crecimiento elevado, conforme a las últimas cifras anuales del Banco Mundial:

En comparación con esto, presentamos la información análoga de los países que tienen una economía más tradicional:

Es evidente la gran diferencia. Sus resultados están más explicados en mi artículo del 14 de mayo de 2017, son de una conocida fuente de investigación del ramo, la que señala que en 2050 el monto económico anual será: China, primer lugar, segundo lugar, India, y tercero, Estados Unidos. Otros cambios económicos relacionados con lo ya escrito aquí, son los siguientes: Indonesia, con 260 millones de habitantes (mh), pasa del octavo lugar en 2016, al cuarto en 2050. Vietnam, con 95 mh, pasa del 32 al 20. Y Filipinas, con 104 mh, pasa del 28 al 19. Las poblaciones de China y de India son superiores a mil 300 millones de habitantes cada uno, por lo que en su conjunto estos cinco países tienen la absoluta mayoría dentro del grupo de los 16 y con cualquier otro organismo similar, con más de 3 mil 100 millones.

Ya vimos la previsión de Estados Unidos al tercer lugar en 2050. La de Alemania, pasa en este último año de quinto lugar al noveno. El de Inglaterra pasa del 9 al 10, y el de Francia, del 10 al 12. Italia pasa del 12 al 21. Las que antes fueron las mayores potencias, no sólo ya no están en los primeros lugares, sino que seguirán decayendo, por lo menos mientras sigan la política económica que han ejercido. Todas estas investigaciones mencionadas son congruentes entre sí. Y la asociación de los 16 países mencionados es un paso más en este sentido de nuestro futuro.

 

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Chris Murray (izquierda) y sus colaboradores capturan un cocodrilo en el Parque Nacional de Palo Verde en Costa Rica.

 

Cualquiera que conozca superficialmente el cultivo de peces para el consumo humano pensará que los animales se crían en condiciones similares a las naturales y que la mayor diferencia está en su alimentación. Sin embargo, lo mismo que sucede con el ganado terrestre, en muchos casos se introducen ingredientes no naturales en el proceso que pueden terminar teniendo consecuencias importantes y no totalmente insospechadas.

Es, al parecer, el caso de las piscifactorías de tilapia que han proliferado en los alrededores del Parque Nacional de Palo Verde, en Costa Rica, debido sobre todo a la demanda creciente de este pescado muy popular en América a pesar de ser de origen africano. Estas granjas están autorizadas para utilizar una hormona masculina sintética que hace que todos los peces sean machos y, por tanto, tengan mayor tamaño a la misma edad que las hembras.

Es decir, se permite una aberración zoológica en aras de una mayor rentabilidad y se afirma que no se han encontrado efectos perjudiciales en los humanos por el consumo de peces tratados con este esteroide.Por el otro lado están los cocodrilos del parque nacional, supuestamente independientes de las piscifactorías de tilapia. Hace pocos años el personal del parque nacional empezó a sospechar que había muchos más machos que hembras en la población de cocodrilo americano (Crocodylus acutus) en esta zona.

Esto a pesar de que el aumento de temperatura global hace prever que aumente el número de hembras porque en los cocodrilos el sexo del embrión lo determina la temperatura a la que se incuba el huevo. Los cocodrilos no tienen órganos sexuales externos, por lo que ha sido necesario capturar casi 500 ejemplares uno por uno, verificar su sexo y tomar muestras y luego soltarlos para comprobar dos cosas. Por un lado, que nacen cuatro veces más machos que hembras, cuando lo natural es que la proporción sea muy parecida.

Por otro lado, que todos los cocodrilos estudiados tienen en sus tejidos la misma hormona sintética que utilizan las granjas de tilapia, informa la revista Science. Queda por demostrar la relación entre una cosa y otra, porque teóricamente las granjas son autocontenidas y no debería escaparse la hormona.

 

 

cocodrilo

 

Sin embargo, lo que sospechan los investigadores es que se vierten aguas residuales sin tratar adecuadamente al ecosistema y que asimismo se escapan tilapias que son comidas por los cocodrilos. Hay quien cree que existe otro posible origen, aunque parezca menos probable. La hormona (metiltestosterona) está entre los esteroides que, a pesar de sus efectos adversos, consumen abusivamente los hombres que pretenden un desarrollo muscular extremo en los gimnasios, especialmente en las ciudades.

La hormona puede proceder de las aguas residuales urbanas de Costa Rica. Chris Murray, un zoólogo estadounidense, es el jefe del equipo que ha realizado el trabajo que ha sacado a la luz esta contaminación de la vida salvaje y sus consecuencias, por encargo del Gobierno de Costa Rica. El mismo, junto a un técnico experto en documentales de naturaleza y otros ayudantes, ha capturado muchos de los cocodrilos y tiene numerosas anécdotas que contar, aunque reconoce que el trabajo ha sido muy difícil.

Murray y su equipo han comprobado el efecto masculinizante de este esteroide en el caimán americano (Alligator mississippiensis), incubando huevos tratados con la hormona. La ruptura del equilibrio entre sexos en la población de esta especie de cocodrilos (clasificada como vulnerable) de Costa Rica puede influir negativamente en su futuro, sobre todo si hace infértiles a los machos.

Además, lo que han comprobado los investigadores es que el desequilibrio en la población estudiada disminuye con la edad, es menor en los jóvenes adultos que en los menores. Creen que significa que, ante la gran competencia existente por acceder a las hembras, algunos jóvenes adultos dejan el grupo y terminan en áreas pobladas, lo que aumenta el número de incidentes con humanos.

Este tema se engloba en el más general de los disruptores endocrinos, sustancias hormonales cuyos efectos negativos sobre la salud reproductiva de las personas y animales es una preocupación creciente desde hace 20 años.

En su mayoría, los disruptores producen una feminización y la metiltestosterona, además, no estaba clasificada como disruptor endocrino, informa Science. Por otra parte, existen granjas de tilapia en 80 países.El parque nacional de Palo Verde ocupa la cuenca del río Tempisque, en la provincia de Guanacaste y es un destino turístico importante.

 

 

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Sábado, 19 Agosto 2017 07:04

Secretos sucios de la carne vegetal

Secretos sucios de la carne vegetal

La industria de la carne es un problema grave para la salud, el ambiente y los animales que tienen que vivir toda su vida en condiciones deplorables. Por todo ello, cada vez más personas optan por comer menos carne o dejar totalmente su consumo. Ante esta demanda, la industria de los sustitutos vegetales de carne crece aceleradamente, pero ¿realmente son mejores?

Por ejemplo, la llamada "hamburguesa imposible" (Impossible Burger) de la empresa de alta tecnología Impossible Foods, es uno de los productos de este floreciente mercado, en el que muchos actores vienen de la industria bioquímica e informática, más que de la alimentaria. La presentan como totalmente vegetal, pero con una "salsa secreta" que la hace "sangrar" y tener un sabor y color muy parecido al de la carne.

El ingrediente que le da ese efecto, la leghemoglobina (abreviado en inglés SLH o simplemente "heme"), es en este caso un producto derivado de ingeniería genética, que no fue aprobado como seguro para la salud humana por la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés), pese a lo cual la empresa lo puso en el mercado desde 2016.

El tema salió a la luz por un artículo del New York Times del 8 de agosto 2017, a partir de que las organizaciones Amigos de la Tierra y Grupo ETC obtuvieron mediante la ley de acceso a la información, los documentos que la empresa presentó a la FDA, intentando obtener su aprobación (https://tinyurl.com/yd9aglax).

Según explica Jim Thomas, del Grupo ETC, "La FDA dijo a Impossible Foods que su hamburguesa no alcanzaba los estándares de inocuidad, y la compañía admitió que no conocía todos sus ingredientes. Aún así la ha vendido a miles de consumidores incautos. La empresa debería retirar del mercado sus hamburguesas hasta que la FDA establezca la seguridad del producto y se ofrezcan disculpas a quienes fueron puestos en riesgo."

La leghemoglobina usada para esta hamburguesa es una proteína creada en laboratorio que imita una presente en la raíz de las plantas de soya, pero producida en tanques por microbios alterados mediante biología sintética. En los documentos presentados por la empresa a la FDA, la agencia advirtió que según los datos aportados, el heme, ingrediente clave de la hamburguesa, no cumplía los estándares para el estatus de seguridad generalmente reconocidos (GRAS, por sus siglas en inglés). La empresa admitió que en el proceso de ingeniería genética para el heme se habían generado 46 proteínas adicionales "inesperadas" de las cuales ninguna había sido evaluada en el dossier presentado a la FDA. Para evitar que la FDA rechazara la solicitud, la empresa la retiró voluntariamente, asegurando que realizaría nuevas pruebas, las cuales actualmente asegura haber realizado exitosamente –en experimentos de alimentación con ratones de laboratorio– pero pese a ello, el estudio no es público. Aunque la empresa sostiene que la proteína en la soya ha sido consumida por mucho tiempo y no se conocen efectos adversos, la versión construida mediante biología sintética, así como las proteínas adicionales inesperadas, son desconocidas y tienen potencial alergénico y otros desconocidos.

El caso de esta hamburguesa vegetal "sangrante" es significativo del desarrollo en esta industria. No se trata, como uno podría pensar, de alternativas sustentables, sino que en muchos casos son sustitutos con ingredientes excretados en tanques de fermentación, por microbios o levaduras alteradas genéticamente mediante biología sintética, un campo escasa o nulamente regulado, en el cual no existen siquiera normas de bioseguridad adecuadas a este proceso industrial nuevo y nada natural. Otros ejemplos del mismo tipo son los sustitutos que imitan leche de vaca producidos por la empresa Perfect Day o las "claras de huevo" de Clara Foods, ambos producidos con biología sintética.

Son empresas que intentan aprovecharse comercialmente de los vacíos regulatorios y la crítica y sensibilidad de cada vez más gente ante la producción industrial de carne y la crueldad de la cría animal, pero sin explicar que el proceso de producción se basa en tecnologías riesgosas, sea en estos u otros casos, como los que producen carne en laboratorio, otra aventura de alta tecnología que implica riesgos de salud no evaluados.

El motor de esta industria es que el mercado de sustitutos de productos animales es enorme y de muy rápido crecimiento, el fundador de Impossible Foods estima que será de billones de dólares en pocos años. Seguramente también es la razón para que Impossible Foods consiguiera inversiones de 200 millones de dólares por parte de Bill Gates, Khosla Ventures y el también billonario Li Ka-Shing, de Hong Kong, a la que este mes se sumaron 75 millones de dólares más del fondo soberano de inversión de Singapur (NYT, http://tinyurl.com/yag68oql).

El cuestionamiento a la cría industrial de animales está totalmente justificado por un amplio espectro de razones, pero no necesitamos cambiarlo por otra industria nociva y riesgosa. La producción campesina, agroecológica, de pastores y pescadores artesanales, nos brinda abundantes alternativas reales, sanas y probadas.

 

Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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